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LENGUAS Y CULTURA GLOBAL

Unidad 2

GLOBALIZACIÓN Y FRAGMENTACIÓN
Vivimos en un mundo de paradojas: por un lado estamos en presencia de un proceso de
globalización como nunca se había dado antes, pero al mismo tiempo de una revalorización de lo local.
Estamos inmersos en una sociedad de la información, pero a su vez existe una línea de teléfono
cada quince habitantes en los países en vías de desarrollo y una cada doscientos en los países menos
desarrollados. Y ni qué decir de la tercera parte de la humanidad que aún no tiene electricidad.
La sociedad internacional se mueve entre dos tendencias de signo opuesto: la globalización y la
fragmentación. En primer lugar el sistema de estados es un sistema cada vez más integrado; por otro lado,
también se convierte en un sistema muy fragmentado: tanto en términos territoriales (aumento del número
de estados) como en términos culturales (defensa de la cultura propia frente a la cultura global).

¿Qué es la globalización?

Podemos encontrar el punto de partida en el siglo XVI, en el inicio del capitalismo y su


mundialización, a través del colonialismo, de las economías locales. Lo que Immanuel
Wallerstein ha definido como el sistema mundo o economía-mundo capitalista, o lo que es lo
mismo, con la aparición de la división internacional del trabajo en la economía mundial.

Sin embargo, otros autores sostienen que es un fenómeno típico del siglo XX, y que lo anterior
es una de las fases de internalización del capitalismo, pero no un fenómeno globalizador.

Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa

por Manuel Castells, sociólogo

En otros momentos de la historia la información tal vez no ha sido muy importante para la
economía y para la sociedad. La tecnología siempre ha sido poder absolutamente. Lo que
cambia hoy día es que precisamente por el poder de las tecnologías de información, esa
importancia se acrecienta. No que la información antes no era importante y ahora si. La
información siempre ha sido importante. Pero al existir nuevas tecnologías de información, el
grupo de la información tiene un papel más decisivo, ya que se puede procesar, transmitir
muy deprisa y con gran flexibilidad.

El mito de la globalización

Segunda característica: es una economía global. Y esto tiene bastantes ambigüedades. Una
economía global no es lo mismo que una economía mundial o que una economía fuertemente
internacionalizada. Y me explico, porque este es un punto clave. Clave prácticamente, no
sólo teóricamente.

La mayor parte de la gente en el mundo no trabaja en empresas globales, ni siquiera en


empresas que están relacionadas con procesos globales. Se calcula -no sé si los datos son
correctos- que entre el ochenta y el noventa por ciento de la mano de obra mundial trabaja
en mercados de trabajo locales, locales entendiendo regionales, ni siquiera en nacionales.
Obviamente incluyendo en esto toda la inmensa mano de obra rural en Asia, o África, o
América Latina. Asia, todavía hoy, es más rural que industrial. Pero incluso en las economías

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urbanas la mayor parte de gente trabaja en mercados de trabajo locales. Así es en el mundo y
también en España.

Aunque la venta en exportaciones es importante, la empresa hace lo esencial en el mercado


nacional o regional. Desde ese punto de vista ha habido un mito: el de la globalización.
Insisto, no es una economía mundializada, no es el mundo el ámbito de trabajo de la
economía y del mercado de trabajo. Lo que ocurre es que las actividades cercadas, nucleares
de todas las economías, sí están globalizadas

Por globalizadas entiendo que trabajan como una unidad en tiempo real a nivel planetario,
esta es la definición de globalidad. O sea que las actividades económicas centrales,
nucleares, de nuestras economías, trabajan como una unidad, en tiempo real, a nivel
planetario a través de una red de interconexiones.

Un ejemplo: el mercado de capitales. El mercado de capitales sí está globalizado, pero no


está globalizado absolutamente. Es decir, no es que todos los ahorros circulen globalmente
cada día, pero están todos conectados todo el día. Acabamos de ver con la crisis asiática que
no es que se hundió el yen, es que se hundió el baht tailandés.

Hay que tener en cuenta esto, porque se hunde el baht tailandés y afecta a mis ahorros en La
Caixa, a través de una serie de interacciones y de oleadas sucesivas en el tiempo. Esto es
nuevo. Que los mercados de capitales estén interconectados es nuevo, porque sólo ahora, en
los últimos diez años, se ha creado la infraestructura tecnológica que permite la
interconexión instantánea de capitales. Y los ordenadores están ya programados para que
cualquier fondo de inversión pueda cambiar de moneda, de acciones a nivel mundial,
siguiendo las ocasiones de rentabilidad y huyendo de los momentos de crisis. Esta movilidad
global e instantánea del capital es una actividad globalizada, y no es algo secundario que en
la economía capitalista el capital esté globalizado.

Información y tecnología

Segundo: la información y la tecnología están globalizadas. Es decir, hoy día hay unos stocks
de tecnología, hay unos centros tecnológicos que se compran, se difunden, se transmiten en
función de la capacidad de las empresas de ligarse a esos circuitos de tecnología global. No
hay una tecnología catalana, una tecnología californiana -hubo tecnología californiana, pero
ahora es global, no hay una tecnología japonesa. Hay un mercado de tecnología no siempre
transparente, hay momentos de monopolio momentáneo, pero son momentos siempre
reducidos, porque quien no sigue andando en esa tecnología, se queda obsoleto. Entonces hay
que abrir la tecnología que se tiene porque si no, no se puede interactuar con otras.

La mano de obra más cualificada, no la mano de obra en general, también está globalizada.
Es decir, los analistas financieros, los grandes periodistas, los tecnólogos. Esto sí que está
globalizado. No necesariamente viven en todo el mundo, pero son mercados de trabajo en
que la gente circula en esos niveles.

En la base global de mano de obra no es mucho setenta millones de personas. Pero estos
setenta millones de personas, en términos de valor, de producción de valor, es en torno a un
tercio del valor de la producción mundial. Eso son directamente las empresas
multinacionales. Con sus empresas y relaciones auxiliares, constituyen el corazón de la
producción industrial y de servicios mundial. Esto es la otra cosa que a veces se olvida: -”Pero
bueno, la producción industrial.” -”No oiga, pero es que Arthur Andersen son servicios, la
publicidad son servicios, es que los medios de comunicación son servicios, etc., y están
globalmente globalizados.” Este elemento de la globalización, como núcleos de empresas,
hace que aunque la gran parte de la fuerza de trabajo y la gran mayoría de empresas no estén
para nada globalizadas, la dinámica, la situación y el funcionamiento de las economías de
todos los países dependan de la conexión con este núcleo central, por vínculos sucesivos
entre lo que hago o en lo que trabajo y lo que ocurre en ese núcleo central en el país y en el
mundo. Ese es el tipo de vinculación.

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El funcionamiento en red

Las pequeñas y medianas empresas de todo el mundo son, con razón, las empresas más
dinámicas, las que crean más empleo en todos los países. Claramente. Pero el problema de la
pequeña y mediana empresa es que es muy dinámica, que puede hacer innovación, que es
generalmente intensiva en el trabajo, pero al mismo tiempo no tiene la masa de recursos, no
tiene la capacidad de competir con grandes empresas en los mercados.

El nuevo tipo de trabajo

El nuevo tipo de trabajo se caracteriza, cada vez más, por una separación fundamental entre
dos tipos de trabajo -para traducir las ideas a lo esencial-. Uno, es lo que llamo el trabajo
autoprogramable y, otro, lo que llamo trabajo genérico.

El trabajo autoprogramable es el que desarrolla aquel trabajador que tiene una capacidad
instalada en él o ella de poder tener la posibilidad de redefinir sus capacidades conforme va
cambiando la tecnología y conforme cambia a un nuevo puesto de trabajo. En estos
momentos lo que la gente aprende, no sólo en bachillerato, sino en la formación profesional,
o en sus primeros años de vida profesional, queda obsoleto rápidamente, tanto desde el
punto de vista de tecnologías que se aprenden, como desde el punto de vista de qué tipo de
empresa, qué tipo de gestión, qué tipo de mercado se toca.

Se calcula que, en estos momentos, una persona que empiece su vida profesional ahora, a lo
largo de su vida cambiará, no de puesto de trabajo, sino de profesión, más o menos cuatro
veces. Lo cual quiere decir que aquellas personas que sean capaces de redefinir lo que tienen
que hacer, volver a aprender, volver a entrar en saber cómo hacer las nuevas tareas, nunca
se quedarán obsoletas. Esto no es una simple cuestión de cualificación.

Aquí hay que diferenciar entre el nivel de educación y las cualificaciones. Las cualificaciones
específicas, por ejemplo, lo que hacen las escuelas profesionales, incluso las mejores, las
alemanas. Hoy día desaparece la cualificación rápidamente si sólo saben eso, si sólo saben lo
que les enseña la empresa para lo que la empresa quiere.

Por ejemplo. En los años sesenta, cuando realicé mis estudios universitarios, aprendí a
programar, sabía programar Fortrand 4 y Basic. Ahora no me sirve de nada. Afortunadamente
los ordenadores son más fáciles de manejar mediante otras cosas. Lo que aprendí en
informática, con un gran esfuerzo porque no era informático para nada, no me sirve
absolutamente de nada, ni siquiera la lógica, porque la lógica es distinta, es una lógica en
red, y no analógica matemática como la que se enseñaba en aquellos momentos.

Lo que importa, más que unas cualificaciones, es una capacidad general educativa de cultura
general, de capacidad de asociación, de saber cuáles son las cualificaciones que necesitas
para las tareas que tienes que hacer, dónde buscarlas, cómo aprenderlas y cómo aplicarlas.
Para entendernos, un nivel intelectual general, lo cual implica toda una redefinición del
sistema de educación: la capacidad social de hacer pasarelas entre el trabajo y la educación.

Junto a eso hay, lo que llamo un trabajo genérico -para provocar un poco con un término-,
que es la gente que simplemente tiene sus capacidades humanas con un nivel de educación
más o menos básico; que simplemente recibe instrucciones y ejecuta órdenes y que incluso no
le dejan hacer más que eso.

Este tipo de trabajo es el trabajo que efectivamente puede ser eliminado fácilmente en
función de una alternativa desde el punto de vista del trabajo, desde el punto de vista de la
empresa. Este trabajo genérico coexiste con máquinas y coexiste con trabajo genérico en
otros países, es el mismo mercado de trabajo. O sea, una empresa puede tener la opción: “O
empleo a esta persona, o utilizo una máquina en lugar de esta persona, o traigo este producto
producido por un obrero tailandés que me cuesta diez veces menos”. En esa relación es donde

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hay una reducción de las capacidades de la fuerza de trabajo de este tipo, genérica, que
pierde capacidad de negociación. Para entendernos, pierde valor.

En http://aquevedo.wordpress.com/manuel-castells-globalizacion-tecnologia-trabajo-
empleo-y-empresa/

LA ERA DE LA INFORMACIÓN
MANUEL CASTELLS

Hacia el final del segundo milenio de la era cristiana, varios acontecimientos de


trascendencia histórica han transformado el paisaje social de la vida humana. Una revolución
tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, está modificando la base
material de la sociedad a un ritmo acelerado. Las economías de todo el mundo se han hecho
interdependientes a escala global, introduciendo una nueva forma de relación entre
economía, Estado y sociedad en un sistema de geometría variable. El derrumbamiento del
estatismo soviético y la subsiguiente desaparición del movimiento comunista internacional
han minado por ahora el reto histórico al capitalismo, rescatado a la izquierda política (y a la
teoría marxista) de la atracción fatal del marxismo-leninismo, puesto fin a la guerra fría,
reducido el riesgo de holocausto nuclear y alterado de modo fundamental la geopolítica
global.

El mismo capitalismo ha sufrido un proceso de reestructuración profunda, caracterizado por


una mayor flexibilidad en la gestión; la descentralización e interconexión de las empresas,
tanto interna como en su relación con otras; un aumento de poder considerable del capital
frente al trabajo, con el declive concomitante del movimiento sindical; una individualización
y diversificación crecientes en las relaciones de trabajo; la incorporación masiva de la mujer
al trabajo retribuido, por lo general en condiciones discriminatorias; la intervención del
estado para desregular los mercados de forma selectiva y desmantelar el estado de bienestar,
con intensidad y orientaciones diferentes según la naturaleza de las fuerzas políticas y las
instituciones de cada sociedad; la intensificación de la competencia económica global en un
contexto de creciente diferenciación geográfica y cultural de los escenarios para la
acumulación y gestión del capital.

Como consecuencia de este reacondicionamiento general del sistema capitalista, todavía en


curso, hemos presenciado la integración global de los mercados financieros, el ascenso del
Pacífico asiático como el nuevo centro industrial global dominante, la ardua pero inexorable
unificación económica de Europa, el surgimiento de una economía regional norteamericana,
la diversificación y luego desintegración del antiguo Tercer Mundo, la transformación gradual
de Rusia y la zona de influencia ex soviética en economías de mercado, y la incorporación de
los segmentos valiosos de las economías de todo el mundo a un sistema interdependiente que
funciona como una unidad en tiempo real. Debido a todas estas tendencias, también ha
habido una acentuación del desarrollo desigual, esta vez no sólo entre Norte y Sur, sino entre
los segmentos y territorios dinámicos de las sociedades y los que corren el riesgo de
convertirse en irrelevantes desde la perspectiva de la lógica del sistema. En efecto,
observamos la liberación paralela de las formidables fuerzas productivas de la revolución
informacional y la consolidación de los agujeros negros de miseria humana en la economía
global, ya sea en Burkina Faso, South Bronx, Kamagasaki, Chiapas o La Courneuve.

De forma simultánea, las actividades delictivas y las organizaciones mafiosas del mundo
también se han hecho globales e informacionales, proporcionando los medios para la
estimulación de la hiperactividad mental y el deseo prohibido, junto con toda forma de
comercio ilícito demandada por nuestras sociedades, del armamento sofisticado a los cuerpos
humanos. Además, un nuevo sistema de comunicación, que cada vez habla más un lenguaje
digital universal, está integrando globalmente la producción y distribución de palabras,
sonidos e imágenes de nuestra cultura y acomodándolas a los gustos de las identidades y
temperamentos de los individuos. Las redes informáticas interactivas crecen de modo

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exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación, y dando forma a la vida a la
vez que ésta les da forma a ellas.

Los cambios sociales son tan espectaculares como los procesos de transformación tecnológicos
y económicos. A pesar de toda la dificultad sufrida por el proceso de transformación de la
condición de las mujeres, se ha minado el patriarcalismo, puesto en cuestión en diversas
sociedades. Así, en buena parte del mundo, las relaciones de género se han convertido en un
dominio contestado, en vez de ser una esfera de reproducción cultural. De ahí se deduce una
redefinición fundamental de las relaciones entre mujeres, hombres y niños y, de este modo,
de la familia, la sexualidad y la personalidad. La conciencia medioambiental ha calado las
instituciones de la sociedad y sus valores han ganado atractivo político al precio de ser
falseados y manipulados en la práctica cotidiana de las grandes empresas y las burocracias.
Los sistemas políticos están sumidos en una crisis estructural de legitimidad, hundidos de
forma periódica por escándalos, dependientes esencialmente del respaldo de los medios de
comunicación y del liderazgo personalizado, y cada vez más aislados de la ciudadanía. Los
movimientos sociales tienden a ser fragmentados, localistas, orientados a un único tema y
efímeros, ya sea reducidos a sus mundos interiores o fulgurando sólo un instante en torno a
un símbolo mediático.

En un mundo como éste de cambio incontrolado y confuso, la gente tiende a reagruparse en


torno a identidades primarias: religiosa, étnica, territorial, nacional. En estos tiempos
difíciles, el fundamentalismo religioso, cristiano, islámico, judío, hindú e incluso budista (en
lo que parece ser un contrasentido), es probablemente la fuerza más formidable de seguridad
personal y movilización colectiva. En un mundo de flujos globales de riqueza, poder e
imágenes, la búsqueda de la identidad, colectiva o individual, atribuida o construida, se
convierte en la fuente fundamental de significado social. No es una tendencia nueva, ya que
la identidad, y de modo particular la identidad religiosa y étnica, ha estado en el origen del
significado desde los albores de la sociedad humana.

No obstante, la identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de


significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las
organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales
movimientos sociales y expresiones culturales efímeras. Es cada vez más habitual que la
gente no organice su significado en torno a lo que hace, sino por lo que es o cree ser.
Mientras que, por otra parte, las redes globales de intercambios instrumentales conectan o
desconectan de forma selectiva individuos, grupos, regiones o incluso países según su
importancia para cumplir las metas procesadas en la red, en una corriente incesante de
decisiones estratégicas. De ello se sigue una división fundamental entre el instrumentalismo
abstracto y universal, y las identidades particularistas de raíces históricas. Nuestras
sociedades se estructuran cada vez más en tomo a una posición bipolar entre la red y el yo.

En esta condición de esquizofrenia estructural entre función y significado, las pautas de


comunicación social cada vez se someten a una tensión mayor. Y cuando la comunicación se,
rompe, cuando deja de existir, ni siquiera en forma de comunicación conflictiva (como sería
el caso en las luchas sociales o la oposición política), los grupos sociales y los individuos se,
alienan unos de otros y ven al otro como un extraño, y al final como una amenaza. En este
proceso la fragmentación social: se extiende, ya que las identidades se vuelven más
específicas y aumenta la dificultad de compartirlas. La sociedad informacional, en su
manifestación global, es también el mundo de Aum Shinrikyo, de la American Militia, de las
ambiciones teocráticas islámicas/cristianas y del genocidio recíproco de hutus/tutsis.

Confundidos por la escala y el alcance del cambio histórico, la cultura y el pensamiento de


nuestro tiempo abrazan con frecuencia un nuevo milenarismo. Los profetas de la tecnología
predican una nueva era, extrapolando a las tendencias y organizaciones sociales la lógica
apenas comprendida de los ordenadores y el ADN. La cultura y la teoría posmodernas se
recrean en celebrar el fin de la historia y, en cierta medida, el fin de -la razón, rindiendo
nuestra capacidad de comprender y hallar sentido, incluso al disparate. La asunción implícita
es la aceptación de la plena individualización de la conducta y de la impotencia de la
sociedad sobre su destino.

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En http://aquevedo.wordpress.com/manuel-castells-la-era-de-la-informacion-tomo-i-
economia-sociedad-y-cultura/

1) Completa el glosario:

Marxismo-leninismo- geopolítica- Tercer Mundo- patriarcalismo- Aum Shinrikyo- American


Militia – hutus- tutsis- milenarismo- alienación

2) Respondé:

a) Explica cada una de las características propias de la reestructuración profunda del capitalismo.

b) Casi en el final del tercer párrafo, el autor menciona varios lugares (entre otros Burkina Faso): ¿por
qué los pone en igualdad de condiciones? ¿Qué características comparten?

c) ¿Cómo se construye la identidad?

d) ¿Cuáles son las características principales del período por el que estamos atravesando?

3) Leé el siguiente fragmento y luego resolvé las actividades propuestas.

Efectos de la globalización: los chinos salen en defensa de su cultura

La diversidad de sabores y aromas en cada plato de la cocina china, servidos con esa exquisita presencia
y un seguro placer al paladar, está tropezando con las hamburguesas y pollos fritos de las cadenas
estadounidenses que le disputan el apetito del público. Aunque para los amantes de la gastronomía
china el terreno ganado por firmas como Mc Donald’s está lejos aún de constituir un serio desafío, lo
que llama la atención es el espacio que ocupan en la actualidad. Esa empresa tiene 257 sucursales en
51 ciudades chinas, que ya incluyen a las apartadas regiones de las minorías nacionales. También han
llegado al país las cadenas de restaurantes Hawaii Express Inc, Kentucky y Happy Tom, con sus menúes
fijos de hamburguesas y papas fritas. Se trata de una ofensiva silenciosa que está conquistando, sobre
todo, a las nuevas generaciones de chinos y que los está llevando a abandonar hábitos culinarios
aprendidos en épocas milenarias.

Por el momento, para la mayoría de los chinos no hay nada como cultivar la amistad o solucionar
disputas y conflictos mientras le dedican horas a las actividades de la mesa. “Yo no sé cuál es el
sentido para que una comida con amigos tenga que demorar varias horas”, dice Xu Long, un estudiante
que cursa el tercer año de la escuela de Derecho, mientras saborea una hamburguesa con queso en una
cafetería. Sin embargo, para Yang Jei, un ingeniero electrónico, invitar a un amigo a comer rápido una
hamburguesa no deja de ser “una desconsideración”.

La entrada en el mercado chino de los restaurantes de servicio rápido puso en alerta a los pequeños
negocios que se dedicaban a la venta de caldos de fideos y carne. Esos pequeños restaurantes son la
primera línea de choque frente al avance de los Mc Donald’s, Kentucky y otros, según fue proclamado
durante el Cuarto Concurso Culinario Nacional celebrado en 1999. Los participantes de esa prueba de
habilidades en la preparación de alimentos llamaron al sector de comidas rápidas para industrializar
sus comidas típicas con el fin de poder competir con las nuevas opciones, llevadas allí por las
transnacionales estadounidenses. En esas pequeñas réplicas de Mc Donald’s, con características chinas,
se sirven fideos hechos a mano acompañados de una amplia diversidad de salsas, carnes, vegetales,
panecillos rellenos cocinados al vapor y otras preferencias de una clientela formada en su mayoría por
empleados de oficinas públicas y privadas. (Texto adaptado de Daniel Almeida, Clarín, 19 de abril de
2000)

a. Explicá brevemente cuál es el tema que plantea el artículo y por qué la llegada de las casas de
comida rápida significa una verdadera revolución en la cultura nacional china.

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b. ¿De que país proviene la mayoría de las empresas que se mencionan en el artículo?

c. Identificá los diferentes grupos sociales involucrados en este caso y explicá qué gana y qué pierde
cada uno de ellos. Tené en cuenta aspectos económicos, sociales y culturales.

4) A partir de los datos obtenidos durante las actividades anteriores, elaborá una definición de

“cultura global”.

• ¿Cuáles con las relaciones que existen entre una “cultura global” y las identidades locales o
regionales?

• Buscá ejemplos que muestren la coexistencia de ambas tendencias y, también, cuáles son los
conflictos y las tensiones que se presentan entre ellas.

3) ¿Qué entendés por globalización? ¿Cuáles son las dos dimensiones desde donde puede analizársela?
Describí cada una de ellas y ejemplificá.

• Enumerá algunas de las ventajas y desventajas de la globalización.

2008: EL FALLECIMIENTO DE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

Immanuel Wallerstein*

La ideología de la globalización neoliberal ha estado en boga desde principios de los años 80. No era, de
hecho, una idea nueva en la historia del sistema-mundo moderno, aunque reivindicó serlo. Más bien era
la muy vieja idea de que los gobiernos del mundo debían dejar de estorbarle a las grandes y eficientes
empresas en sus esfuerzos por prevalecer en el mercado mundial. La primera implicación de política
pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debían permitir que estas corporaciones cruzaran
libremente todas las fronteras con sus bienes y su capital. La segunda implicación de política pública era
que los gobiernos, todos los gobiernos, debían renunciar ellos mismos a cualquier papel de dueños de
estas empresas productivas, y privatizar así todo lo que poseyeran. Una tercera implicación era que los
gobiernos, todos ellos, debían minimizar, si no eliminar, todos y cada uno de los diferentes pagos de
transferencia por seguridad social a sus poblaciones. Por ciclos, esta vieja idea siempre ha estado de
moda.

En los años 80, estas ideas fueron propuestas para contrarrestar a las también viejas visiones
keynesianas y/o socialistas que habían prevalecido en la mayoría de los países del mundo: que las
economías deberían ser mixtas (el Estado más las empresas privadas); que los gobiernos deberían
proteger a sus ciudadanos de las corporaciones cuasi monopólicas propiedad de extranjeros; que los
gobiernos deberían intentar ecualizar las oportunidades de vida transfiriendo beneficios a sus residentes
menos afortunados (especialmente en los niveles de educación, salud y garantías de ingreso a lo largo
de la vida), lo que requeriría, por supuesto, fijarle impuestos a los residentes más acomodados y a las
corporaciones.

El programa de globalización neoliberal sacó ventaja del estancamiento mundial de ganancias que vino
tras el largo periodo de expansión global sin precedentes posterior a 1945 y que abarcó hasta principios
de los años 70, el cual impulsó la visión keynesiana o socialista de dominar las políticas públicas. El
estancamiento de ganancias creó problemas en el balance de pagos para un número muy grande de
gobiernos en el mundo, especialmente en el Sur global y en el llamado bloque socialista de naciones. La
contraofensiva neoliberal fue encabezada por los gobiernos de derecha de Estados Unidos y Gran
Bretaña (Reagan y Thatcher) más las dos principales agencias financieras intergubernamentales –el
Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial– y estas instancias, juntas, crearon e impusieron lo

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que vino a ser conocido como Consenso de Washington. El lema de esta política conjunta fue acuñada
por la señora Thatcher: TINA, siglas para “There Is No Alternative” (No hay alternativa). El lema
intentaba transmitirle a todos los gobiernos que tenían que cumplir con el lineamiento fijado por las
recomendaciones de política pública, o ser castigados con un lento crecimiento y la negación de toda
ayuda internacional ante cualquier dificultad que pudieran enfrentar.

El Consenso de Washington prometió un crecimiento económico renovado para todos y una salida del
estancamiento global de ganancias. A nivel político, los proponentes de la globalización neoliberal
tuvieron mucho éxito. Gobierno tras gobierno –en el Sur global, en el bloque socialista y en los fuertes
estados occidentales– privatizó las industrias, abrió sus fronteras al comercio y a las transacciones
financieras, y recortó el Estado benefactor. Las ideas socialistas, aun las keynesianas, fueron
desacreditadas en la opinión pública y las elites políticas renunciaron a ellas. La consecuencia visible
más dramática fue la caída de la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa Central y del
Este, más la adopción de políticas amigables con el mercado por parte de la todavía denominada China
socialista.

El único problema con este gran éxito político fue que no pudo igualarlo el éxito económico. Continuó el
estancamiento de ganancias en las empresas industriales del mundo. La repentina alza en los mercados
bursátiles en todas partes no se basó en ganancias de la producción sino en las manipulaciones
especulativas financieras. La distribución del ingreso a escala mundial y en los diferentes países se
volvió muy asimétrica, un incremento masivo en el ingreso de 10 por ciento superior y en especial de
uno por ciento más elevado de la población mundial, y una caída en el ingreso real para el resto de las
poblaciones mundiales.

La desilusión con las glorias del “mercado” sin restricciones comenzó a ser visible a mediados de los 90.
Esto pudo observarse en varios planos: en muchos países regresaron al poder gobiernos más orientados
hacia el bienestar social; hubo nuevos llamados –especialmente por parte de los movimientos laborales y
las organizaciones de trabajadores rurales– a que los gobiernos emprendieran políticas proteccionistas;
creció a escala mundial un movimiento altermundista cuyo lema es “otro mundo es posible”.

La reacción creció lenta pero constantemente. Entretanto, con el régimen de George W. Bush, los
proponentes de la globalización neoliberal no sólo persistieron sino que incrementaron su presión. El
gobierno de Bush pujó simultáneamente por una distribución del ingreso más distorsionada (mediante
grandes recortes fiscales para los más acaudalados) y por una política exterior de militarismo unilateral
macho (la invasión de Irak). Financió esto mediante una fantástica expansión de préstamos (un
endeudamiento) con la venta de bonos del Tesoro estadounidense a quienes controlan las existencias
mundiales de energía y las instalaciones de producción a bajo costo.

Se veía bien en el papel, si sólo se fijaba uno en las cifras de los mercados bursátiles. Pero era una
burbuja de crédito superlativo condenada a estallar, y ahora está estallando. La invasión de Irak (más
Afganistán y Pakistán) está demostrando ser un enorme fiasco político y militar. La solidez económica de
Estados Unidos cae en el descrédito, lo que ocasiona una radical caída del dólar. Y los mercados
bursátiles del mundo tiemblan conforme confrontan el pinchazo de la burbuja.

¿Así que cuáles son las conclusiones de política pública que extraen los gobiernos y las poblaciones?
Parece haber cuatro en curso. La primera es el fin del papel que tenía el dólar estadounidense como
divisa de reserva para el mundo, lo cual hace imposible continuar la política de superendeudamiento del
gobierno de Estados Unidos y de sus consumidores. La segunda es el regreso a un alto grado de
proteccionismo, tanto en el Norte como en el Sur globales. La tercera es el regreso a la adquisición
estatal de las empresas que fracasan y la implementación de medidas keynesianas. La última es el
retorno a políticas redistributivas más enfocadas al bienestar social.

La balanza política oscila de regreso. De aquí a 10 años se escribirá acerca de la globalización neoliberal
como una oscilación cíclica en la historia de la economía-mundo capitalista. La cuestión real no es si
esta fase terminó sino si el retorno pendular podrá restaurar, como en el pasado, un relativo equilibrio
en el sistema-mundo. ¿O se habrá hecho ya demasiado daño? ¿Estaremos en un caos más violento en la
economía-mundo y como tal en el sistema-mundo como un todo?

* El presente artículo se reproduce de la versión publicada en La Jornada (México), bajo la traducción de


R. Vera Herrera, en febrero de 2008. Publicado en Globalizacion.org el 10 de marzo de 2008.

1) Realizá una breve biografía sobre Immanuel Wallerstein.

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2) ¿Qué visión tiene el autor sobre la globalización? Justificá tu respuesta. ¿Con qué dimensión podés
relacionarla?

3) Relacionando este texto con Ciencia Política, sobre todo con la unidad 3, qué relaciones podés
encontrar?

4) ¿Qué fue el Consenso de Washington? ¿En qué década se aplicaron estas políticas en nuestro país?

5) Completa el glosario:

Corporaciones – balanza de pagos- Banco Mundial- Fondo Monetario Internacional- proteccionismo-


militarismo- keynesianismo

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Unidad 3

“La seguridad y la libertad son dos valores igualmente preciosos


y codiciados que podrán estar mejor o peor equilibrados,
pero que difícilmente se reconciliarán nunca
de forma plena y sin fricción.”
Zygmunt Bauman

La brecha urbana

El primer country en Argentina data de 1930, con el paso de los años se fueron sumando otros
que se agrupaban en la Federación Argentina de Clubes de Campo (FFCC). Estos clubes de
campo, los cuales se caracterizaban por contar entre sus socios a los representantes de la
clase alta, intentaban emular a las casas de campo inglesas y a la forma de vida de la
aristocracia europea.

Pero a principios de la década del 90, empezaron a construirse otro tipo de barrios, que
también recibieron la denominación de countries. Una nueva clase media y la clase media
alta, comenzaron a elegir sitios con seguridad privada para ver crecer a sus hijos 1. Ambas se
caracterizaban por un alto poder adquisitivo -como consecuencia de la percepción de ingresos
fijos y altos-; un odio a la ciudad casi irracional; y una imagen idealizada de la vida en los
suburbios2. Sumado a esto, aparecen en escena los “desarrolladores” de estos
emprendimientos y avisos en los diarios de mayor tirada y en revistas destinadas al segmento
ABC1, que instalan la idea acerca de cómo debe ser vivir esta vida “tan segura, tan feliz, tan
natural”.

1
ROJAS Patricia, Mundo Privado, Planeta/Seix Barral, Buenos Aires, Primera Edición, 2007, pág. 25.
2
Idem.

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