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Te presento a mi hemana

De: Copérnico Vega

Personajes:
Bernardo
Juventino
Rigoberto

Sala de una casa. Época actual. Bernardo canta mientras escucha música y barre. Tocan
la puerta. Entra Juventino.

BERNARDO: Juventino que bueno que viniste, pasa, pasa, tanto tiempo sin verte, que te
has hecho… cuéntame… pero no te quedes callado… ¿qué te sirvo?... siéntate hombre…
de verdad que gustazo verte

JUVENTINO: La última vez que nos vimos no decías lo mismo… de hecho me corriste de
tu casa y me dijiste que no me volviera a parar por aquí.

BERNARDO: ¿Yooooo?....

JUVENTINO: Y de pronto me llamas por teléfono y me dices que venga a tu casa. De


verdad no lo entiendo. El hecho de que no te haya querido prestar los $10,000 pesos, no
era motivo para que me dejaras de hablar. Imagínate si te los he prestado y no me los
hubieras podido pagar… perdemos para siempre la amistad.

BERNARDO: Mi estimadísimo Juve, yo por nada perdería tu amistad y mucho menos por
miserables $10,000 pesos, nuestra amistad vale… vale… mucho más.

JUVENTINO: Pues debo de confesar que me sentí confundido con tu llamada, llegue a
pensar que todavía ocupabas el dinero y me lo ibas a volver a pedir… ¿era eso?

BERNARDO: No mi estimado Juve, no era eso

(Pausa. Bernardo sirve una taza de café a Juventino)

JUVENTINO: Fíjate lo que son las cosas Berna, si ahora me pidieras pedido el dinero con
gusto te lo prestaría…

BERNARDO: ¿De verdad?

JUVENTINO: Si, con gusto te lo prestaría… si lo tuviera, pero no lo tengo

BERNARDO: (risa forzada) Yo lo sé Juve… Yo lo sé.

JUVENTINO: Bueno… al grano, porque tu urgencia de verme

BERNARDO: Para saludarte amigo, para saludarte.


JUVENTINO: …Ah… mira… bueno pues me termino mi taza de café y me paso a retirar
Berna, he tenido mucho trabajo últimamente y necesito ir a descansar.

BERNARDO: Pero Juve, cual es la prisa, además no es recomendable que manejes en


esas condiciones, no has visto los anuncios: “Sin esta cansado no maneje” tomate tu café
con calma que después te serviré un tecito para que te relajes.

JUVENTINO: Tanta amabilidad me sorprende, no es normal en ti, y mira tienes la casa


muy limpia, de verdad ¿te sientes bien Bernardo?

BERNARDO: Mejor que nunca, ¿y tú?, que tal, como va por la vida

JUVENTINO: Puro trabajo amigo, ya sabes.

(Suena el celular de Bernardo)

BERNARDO: Permíteme… Bueno… (nervioso) Rigo… pero… oye… me hubieras


avisado… ¿Cuándo?, ¿Hoy?... pero… No, no te engañe… sí, pero mi hermana tiene un
compromiso hoy… como la voy a detener… si quedamos en que yo le hablaría bien de ti y
… no te puedo regresar tu dinero porque no lo tengo… ok, está bien, a ver cómo le hago
para entretenerla en lo que llegas… si ya le hable bien de ti.. Aja… sale bye.

JUVENTINO: Ya salió el peine

BERNARDO: De que hablas

JUVENTINO. Ya entendí para que me llamaste

BERNARDO: Mira juve…

JUVENTINO: Mira tú. Casi me convencías de tu maravilloso cambio, casi derramaba una
lágrima, casi te prestaría el dinero… casi… pero no lo tengo

BERNARDO: ¿Y quién te está pidiendo dinero?

JUVENTINO: No estoy sordo, te acabo de escuchar.

BERNARDO: Acaso dije: “Le voy a pedir prestado dinero a Juventino para pagártelo”

JUVENTINO: No, pero por lo que entendí tu herma… a ver… espérame… ¿Tu
hermana?.. ¿Cuál hermana?... hasta donde yo sé tú no tienes ninguna hermana.

BERNARDO: No… bueno sí… pero no. Todo esto es muy complicado.

JUVENTINO: A ver cuéntame en que andas metido ahora, dinero no te puedo prestar,
pero si mi atención.

BERNARDO: ¿Qué pretendes?, ¿Burlarte de mí?

JUVENTINO: No, como crees, yo no soy como tú.


BERNARDO: Esta bien, te voy a platicar. Resulta que al no prestarme tú el dinero, se lo
pedí a Rigoberto.

JUVENTINO: ¿A Rigoberto?

BERNARDO: Y que querías que hiciera, tú no me lo quisiste prestar.

JUVENTINO: Pero Rigoberto es de cuidado, ese no la baila sin huarache, si te lo presto


estoy seguro de que algo saco de ventaja, ¿Qué te pidió?

BERNARDO: Yo ocupaba el dinero urgentemente, no tenía otra salida, Rigoberto al igual


que tú no me quería prestar el dinero.

JUVENTINO: Aja. ¿Y cómo le hiciste para que te lo prestara?

BERNARDO: Pues le prometí que si me lo prestaba, yo le presentaría a mi hermana, a lo


que él me respondió: “Si tu hermana anda conmigo, te regalo el dinero”

JUVENTINO: Pero tú no tienes hermanas

BERNARDO: Ese es el problema

JUVENTINO: No entiendo. Rigoberto te regalaría el dinero si tu supuesta hermana anda


con él, pero lo que no entiendo, es como te hace esa propuesta si ni siquiera conoce a la
susodicha. Qué tal si esta igual de fea que tú.

BERNARDO: Tampoco te burles, si te cuento todo esto es porque te tengo la suficiente


confianza, porque de verdad te considero un amigo, que digo un amigo, un hermano…
¡¡Un hermano!!!... ¡¡Un hermano!!!... eso es… ¡¡Un hermano!!

JUVENTINO: Ya entedí, gracias por tu afecto.

BERNARDO: Juventino, amigo, hermano, hermana

JUVENTINO: ¡¡¡¿Qué te pasa?!!!

BERNARDO: Juve, Juvencito, amigo… tu eres mi salvación.

JUVENTINO: Me das miedo cuando te pones así.

BERNARDO: Tú eres mi hermana

JUVENTINO: ….

BERNARDO: Sí, tú serás mi hermana

JUVENTINO: Te volviste loco

BERNARDO: Ahí tengo ropa que dejo mi mamá antes de irse a Monterrey, te vistes de mi
hermana, le dices a Rigoberto que tú también partirás para Monterrey con mi mamá y yo
mi libro del problema
JUVENTINO: De verdad que estas completamente rematado, con tu permiso yo me voy.

BERNARDO: No Juventino por favor, ayúdame. Que te cuesta.

JUVENTINO: ¿Sabes lo que me estas pidiendo? Que me disfrace de mujer

BERNARDO: De mi hermana

JUVENTINO: Es lo mismo

BERNARDO: Por favor

JUVENTINO: Yo tengo una mejor idea

BERNARDO: ¿Cuál?

JUVENTINO: Tú te disfrazas de mujer y le dices que es tu hermana gemela, así es más


fácil de que se la crea.

BERNARDO: No se puede, si no estoy yo presente no vale por que el trato fue de que yo
le ayudaría, y conociéndolo me va a decir que yo no hice nada y que la labor fue de él, ¿si
entiendes?

JUVENTINO: Discúlpame, pero búscate otro payaso, ya decía yo, el cafecito, la


amabilidad, no, no y no.

BERNARDO: Te voy a deber la vida, hoy por mi mañana por ti.

JUVENTINO: No, ya me viera yo vestido de mujer.

BERNARDO: No lo veas de esa manera, considéralo una buena acción.

(tocan la puerta)

BERNARDO: Ya llego… ya llego… córrele metete en ese cuarto y en el closet esta la


ropa de mamá, ponte lo que encuentres…

JUVENTINO: Me niego rotundamente.

BERNARDO: No te puedes negar, ya llego… por favor…

JUVENTINO: ¿Si entiendes el español?, NO

BERNARDO: Mira Juventino, ya te lo pedí por las buenas, no quería llegar a estos
extremos, si no te metes en este momento y te conviertes en mi hermana, le marco a tu
mujer y le digo que su querido perrito el pecas no se perdió si no que me lo regalaste.

JUVENTINO: No te atreverías

(Vuelven a tocar la puerta)


BERNARDO: Compruébalo

JUVENTINO: Eso se llama chantaje

BERNARDO: Como se llame, pero ya metete de una buena vez ahí y cámbiate

JUVENTINO: No

BERNARDO: (marca un numero) Bueno, ¿Martha como estas?

(Juventino le arrebata el teléfono)

JUVENTINO: Eres igual que Rigoberto, por eso son amigos, pero esto te lo voy a cobrar
algún día.

(Tocan más insistentemente)

BERNARDO: Si, si ,si… pero ya metete ahí y cámbiate lo más rápido posible

(Juventino se mete a la habitación, Bernardo abre la puerta, entra Rigoberto)

RIGOBERTO: Bueno que tanto haces, porque tardas tanto en abrir la puerta.

BERNARDO: No estoy detrás de la puerta esperando a ver quién toca.

RIGOBERTO: Bueno cuñado, ¿y dónde está tu hermana?

BERNARDO: Arreglándose, ya sabes cómo son las mujeres

RIGOBERTO: ¿Arreglándose? ¿Para qué o porque?

BERNARDO: Así es ella, todo el tiempo se la pasa arreglándose, tú sabes, cosas de


mujeres.

RIGOBERTO: ¿Bueno y si le hablaste bien de mí?, ¿Si le dijiste que venía?

BERNARDO: Claro, para ella eres el hombre perfecto y muere de ganas por conocerte.

RIGOBERTO: Pues qué esperas, háblale, ya quiero conocerla.

BERNARDO: No seas desesperado, ya te dije que se está arreglando, ¿Te sirvo un


cafecito mientras?

RIGOBERTO: ¿Café?, No Bernardito, sírveme un tequilita para calmar los nervios.

BERNARDO: Nervios, ¿De qué?

RIGOBERTO: Siempre me pongo así de nervioso cuando voy a conocer una mujer.

(Bernardo sirve una copa a Rigoberto)


BERNARDO: ¡¡Salud!! y bueno… en lo que viene mi hermana… que te parece si
mientras vamos finiquitando nuestro asuntillo…

RIGOBERTO: A que simpático saliste Berna… y tú que dijiste… a este ya le vi la cara de


tarugo, ¿Verdad?..

BERNARDO: No…

RIGOBERTO: Se me hace que tu hermanita ni está y nada más me estás dando atole con
el dedo

BERNARDO: Te juro que no… ya viene… (Grita hacia adentro del cuarto) ¡¡Hermana!!!...
¡¡Hermana!!!..

RIGOBERTO: (Enojado) A mí no me vas a ver la cara de tarugo

BERNARDO: No te enojes Rigo, mira… (Hablando fuerte para que escuche Juventino) en
lo que sale mi hermana le voy a hablar por teléfono a Martha la esposa de Juventino

RIGOBERTO: Y para que me gritas

BERNARDO: Para que escuches bien (Nuevamente fuerte) que le voy a hablar a Martha
la esposa de Juventino y le voy a decir que su perro el pecas…

RIGOBERTO: (Gritando también) Ya te oí, no estoy sordo. Y yo pa’ que quiero a la


Martha aquí, nomás me va a estorbar y mucho menos a su perro.

BERNARDO: (en voz fuerte) Pues ya le estoy marcando

(Rigoberto mira extrañando a Bernardo que no está marcando ningún número. Se


escucha la voz de Juventino tratando de hacerla femenina en OFF)

JUVENTINO: ¡¡Ya voy!!... Y no le hables a Martha

RIGOBERTO: (Emocionado) Ya la oí, hasta parece que hablaron los ángeles. Eso merece
otro brindis, sírveme la otra.

BERNARDO: ¿Ya más tranquilo?

RIGOBERTO: Si, eres muy gentil al presentarme a tu hermana, eres un santo… (rie)

BERNARDO: ¿Y cuál es la gracia?

RIGOBERTO: Que si eres un santo, entonces eres un perro “San Bernardo” (rie)

BERNARDO: No le veo la gracia. Pero ya que estas tan contento, ahora si podemos
finiquitar nuestro asuntillo.

RIGOBERTO: De una vez pongamos las cosas en claro, no te voy a devolver el pagaré
hasta que tu hermana me dé el sí, oíste.
(Larga pausa.)

BERNARDO: ¡¡Hermana!!

JUVENTINO: (Entrando mal vestido de mujer y tapándose la cara con una chalina) Ya
estoy aquí

BERNARDO: Rigoberto, te presento a mi hermana… a mi hermana…Teresa, si, Teresa.

RIGOBERTO: ¿Pos no que se estaba arreglando?

BERNARDO: Cada quien se arregla como puede ¿qué no?

JUVENTINO: Este es el hombre caballeroso y atento del que me hablaste hermano, es un


patán, apenas me conoce y ya me está insultando.

RIGOBERTO: No, disculpe usted teresita, el caso es que me mal entendió, yo lo que
quize decir es que usted no necesita arreglarse, porque ya de por si es usted muy… muy
bella… me haría el favor de descubrirse la cara para poder admirar su linda cara.

JUVENTINO: Eso se lo tendrá que ir ganando poco a poco.

Para leer el texto completo solicitarlo a: perspectivasarte@gmail.com

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