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LOS 10 MANDAMIENTOS EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTOS

En el siguiente cuadro se indican los pasajes del Antiguo y Nuevo Testamentos en que se
mencionan los diez mandamientos.
Antiguo Testamento Nuevo Testamento
Primer Éxodo 20:3; Mateo 4:10; Lucas 4:8;
Mandamiento Deuteronomio 5:7 Apocalipsis 14:7; 1 Timoteo 2:5
Segundo Éxodo 20:4-6; Hechos 15:20; 1 Corintios 6:9-10; 1 Corintios 10:14
Mandamiento Deuteronomio 5:8-10 Gálatas 5:19-20; Efesios 5:5
Tercer Éxodo 20:7; Mateo 5:33-37;
Mandamiento Deuteronomio 5:11 1 Timoteo 6:1; Santiago 2:7
Cuarto Éxodo 20:8-11; Lucas 4:16; 23:55-56; Hechos 17:1-2; 18:4;
Mandamiento Deuteronomio 5:12-15 hebreos 4:9; 1 Juan 2:6; Marcos 2:27
Quinto Éxodo 20:12; Mateo 15:4-9; 19:19; Marcos 10:19; Lucas 18:20;
Mandamiento Deuteronomio 5:16 Romanos 1:29-30; Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20
Sexto Éxodo 20:13; Mateo 5:21-22; Mateo 26:52; 19:18; Marcos 10:19;
Mandamiento Deuteronomio 5: 17 Lucas 18:20; Romanos 1:29-30; 13:9; 1 Juan 3:15
Mateo 5:27-28; 19:18; Marcos 10:11-12, 19; Lucas
Séptimo Éxodo 20:14;
16:18; 18:20; Romanos 7:2-3; 13:9;
Mandamiento Deuteronomio 5:18
1Tesalonicenses 4:3-5
Mateo 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20;
Octavo Éxodo 20:15;
Romanos 13:9; Efesios 4:28; 1 Pedro 4:15;
Mandamiento Deuteronomio 5:19
1Corintios 6:10; Apocalipsis 9:21
Noveno Éxodo 20:16; Mateo 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20; Hechos
Mandamiento Deuteronomio 5:20 5:3-4; Romanos 13:9; Efesios 4:25; Juan 8:44
Lucas 12:15; Marcos 7:20-23; Romanos 1:29; 7:7;
Décimo Éxodo 20:17;
13:9; 1 Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Efesios
Mandamiento Deuteronomio 5:21
5:3, 5

JESÚS Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Los Diez mandamientos Dicen:


Éxodo 20.3 “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
Jesús Dice:
“Al Señor tu DIOS adoraras, y a Él solo servirás”.
Los Diez Mandamientos dicen:
Éxodo 20.4 “No te harás imágenes”
Jesús Dice:
Lucas 16.13 “Ningún siervo puede servir a dos señores”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.7 “No tomarás el nombre de Jehová tu DIOS en vano”
Jesús Dice:
Mateo 5.34 “Pero yo digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, ni por el cielo, porque
es el trono de DIOS”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.8 “Acuérdate día del reposo para santificarlo […] no hagas en él obra alguna”
Jesús Dice:
Marcos 2.27-28 “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa
del día de reposo. Por lo tanto, el Hijo del Hombre es el Señor aun del día de reposo”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.12 “Honra a tu padre y a tu madre”
Jesús Dice:
Mateo 5.3 “El que ama a Padre o madre más que a mí, no es digno de mí “
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.13 “No matarás”
Jesús Dice:
Mateo 5.22 “Cualquiera que se enoje contra su hermano será culpable de juicio”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.14 “No cometerás adulterio”
Jesús Dice:
Mateo 5.28 “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su
corazón”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.15 “No hurtarás”
Jesús Dice:
Mateo 5.40 “Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.16 “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”
Jesús Dice:
Mateo 12.36 “De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día
del juicio”
Los Diez mandamientos Dicen:
Éxodo 20.17 “No codiciarás la casa de tu prójimo”
Jesús Dice:
Lucas 12.15 “Mirad, y guardaos de toda avaricia “

¿Qué dice el nuevo testamento sobre los diez mandamientos?

En los evangelios Jesús resume los diez mandamientos bajo el principio del amor. Él dice en
Marcos 12:29-31: “¡Escucha, oh Israel! El Señor nuestro DIOS es el único Señor. Amarás al
Señor tu DIOS con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus
fuerzas. El segundo es igualmente importante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ningún
otro mandamiento es más importante que éstos.”

¿Enseña el Nuevo Testamento todos los DIEZ MANDAMIENTOS?

¿Vino Cristo a abolir o a remplazar los Diez Mandamientos? ¿Están todos los Diez
Mandamientos enseñados e instituidos en el Nuevo Testamento? ¿Se los enseñó Pablo
a los gentiles?
La mayoría de los quienes profesan seguir a Cristo creen que todos los Diez Mandamientos
fueron abolidos por el sacrificio de Jesucristo. Ellos creen que Cristo vino para “abolir” esos
“exigentes” mandamientos. Algunos creen que Él restituyó algunos de ellos. Aún otros creen
que Él remplazó los Diez Mandamientos con un nuevo mandamiento. Aunque estas personas
pueden ser sinceras, ellas han sido engañadas por el “DIOS de este mundo” (II Cor. 4:4; Apo.
12:9), quien ha usado a sus falsos ministros para darles de comer con cuchara la falsedad
doctrinal (II Cor. 11:13-15). En lugar de permitirle a la Biblia a que se interprete a sí misma, la
mayoría de las personas leen en las escrituras cualquier significado que ellas ya han tomado
y asumido que está correcto. Ellos pasan por alto lo que Cristo dijo en Mateo 5: “No penséis
que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”
(vs. 17). Este es el mismo Cristo que profetizó en Isaías 42: “El ETERNO se complació por
amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla” (vs. 21). ¿Qué hay de usted? ¿Está
usted dispuesto a permitirle a la Biblia que se interprete por sí misma? ¿Está usted dispuesto
a ir a las escrituras con una mente enseñable, abierta y que le permita a DIOS “hablarle” —
decirle Su voluntad — a través de Su Palabra? Si es así, usted ya se ha apartado de la mayoría
de quienes Cristo dijo: “Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí. Pues
en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando
el mandamiento de DIOS, os aferráis a la tradición de los hombres… Bien invalidáis el
mandamiento de DIOS para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:6-9). En Pentecostés, año
31 D.C., DIOS fundó Su Iglesia sobre las enseñanzas de Sus apóstoles y profetas ( ). Desde
entonces, aquellos de la verdadera Iglesia siempre han continuado guardando las enseñanzas
de los apóstoles (Hechos 2:42). Los apóstoles Pedro y Juan les enseñaron a los cristianos a
caminar como Cristo caminó — a vivir de la manera en que Él vivió (I Pedro 2:21; I Juan 2:6).
El apóstol Pablo les instruyó a los cristianos — tanto judíos como gentiles — para que lo
siguieran a él como él seguía a Cristo (I Cor. 11:1). Así que, ¿enseñó Jesucristo, El Apóstol
Principal (Heb. 3:1), los Diez Mandamientos? ¿Les ordenó Él a Sus apóstoles hacer lo mismo?
En otras palabras, ¿son todos los Diez Mandamientos enseñados en el Nuevo Testamento?

El primer gran mandamiento

Los primeros cuatro de los Diez Mandamientos le enseñan al hombre cómo amar a DIOS. “No
tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen… No tomarás el nombre del Eterno
tu DIOS en vano… Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxo. 20:3-8). En Mateo 22,
Cristo resumió estos cuatro, diciendo: “Amarás al Señor tu DIOS con todo tu corazón, y con
toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (vs. 37-38).
Cuando Satanás el diablo trató de tentar a Jesús mientras Él ayunaba en el desierto, Cristo
citó el PRIMER MANDAMIENTO: “Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu DIOS
adorarás, y a él sólo servirás” (Luc. 4:8; Mat. 4:10). En Juan 4:24, Cristo estaba hablando
acerca del SEGUNDO MANDAMIENTO cuando Él enseñó que los hombres no pueden usar
objetos físicos, imágenes o “ayudas” — en otras palabras, ídolos — para adorar a un DIOS
espiritual. Puesto que DIOS es un Espíritu, Sus seguidores deben de adorarle en espíritu.
Pablo también enseñó el Segundo Mandamiento. “Ni seáis idólatras, como algunos de ellos
[los israelitas durante el Éxodo]; según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y
se levantó a jugar” (I Cor. 10:7). El Israel de mente carnal no tuvo la paciencia para adorar a
un DIOS que ellos no podían ver, así que ellos hicieron un “DIOS” físico para satisfacer sus
lujurias físicas y carnales. Pero DIOS sabía que esto ocurriría. A lo largo de la historia de la
humanidad, el hombre siempre ha rechazado a su Creador a fin de adorar a Su creación (Rom.
1:18-25). En Mateo 15, Cristo enseñó en contra del quebrantamiento de varios de los
mandamientos de DIOS, incluyendo el tercero. “Porque del corazón salen los malos
pensamientos, los homicidios [SEXTO MANDAMIENTO], los adulterios [SÉPTIMO
MANDAMIENTO], las fornicaciones, los hurtos, [OCTAVO MANDAMIENTO], los falsos
testimonios [NOVENO MANDAMIENTO], las blasfemias [TERCER MANDAMIENTO]” (vs. 18-
19). La palabra griega usada aquí para “blasfemias” es blesphemia, que significa “hablar mal”,
“crítica” o “vilipendio contra DIOS”. En otras palabras, tomar el nombre de DIOS en vano. Pablo
también les ordenó a los cristianos que no hicieran esto. “Pero ahora dejad también vosotros
todas estas cosas; ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Col.
3:8). El CUARTO MANDAMIENTO — observar el día de reposo en el séptimo día — es el que
la mayoría de los cristianos profesos se rehúsan a obedecer. No obstante, Cristo guardó el día
de reposo en el séptimo día. Era Su costumbre. “Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y
entró, conforme a su costumbre, en la sinagoga, y se levantó a leer.” (Lucas 4:16 RV 1909).
De hecho, el Nuevo Testamento dice que Cristo es “Señor del día de reposo. Cristo dice que
Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). Pablo siguió Su ejemplo. Él enseñó
en las sinagogas en el día de reposo (Hechos 17:2 RV 1909). Y no sólo a los judíos, sino
también a los gentiles. “Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los Gentiles les rogaron
que en el siguiente día de reposo les hablasen estas palabras… Y aconteció que ese día se
juntó casi toda la ciudad a oír la palabra de DIOS” (Hechos 13:42, 44 RV 1909). En el capítulo
18, versículo 4, Pablo “Y disputaba en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a
judíos y a griegos”.

El segundo gran mandamiento

Los últimos seis de los Diez Mandamientos le enseñan al hombre cómo amar a su prójimo.
“Honra a tu padre y a tu madre…No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás
contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás…” (Éxo. 20:12-17). Siglos más tarde, Cristo
dijo que cualquiera que quiere entrar en la vida eterna debe guardar
estos mismos mandamientos: “No matarás [SEXTO MANDAMIENTO]. No adulterarás
[SÉPTIMO MANDAMIENTO]. No hurtarás [OCTAVO MANDAMIENTO]. No dirás falso
testimonio [NOVENO MANDAMIENTO]. Honra a tu padre y a tu madre [QUINTO
MANDAMIENTO]” (Mat. 19:18-19). Cristo resumió éstos como: “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”, el segundo gran mandamiento (Mat. 22:39). Años después del sacrificio de Cristo (el
cual la mayoría de los líderes religiosos dicen que abole la ley), Pablo les enseñó estos mismos
mandamientos a los gentiles convertidos en Roma. “Porque: No adulterarás, no matarás, no
hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta
sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Rom. 13:9). En Efesios 6:2, Pablo
les ordenó a los cristianos que obedecieran el Quinto Mandamiento honrando a sus padres.
(Efe.6:2). Él les ordenó obedecer el Noveno Mandamiento: “Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con su prójimo” (Efe. 4:25). Él observó el Décimo Mandamiento,
diciendo: “Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si
la ley no dijera: No codiciarás” (Rom. 7:7). El apóstol Santiago también advirtió contra los
peligros de quebrantar el Décimo Mandamiento. “Sino que cada uno es tentado, cuando de su
propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha
concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago
1:14-15). Él continuó en el capítulo 4: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre
vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis,
pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para
gastar en vuestros deleites” (vs. 1-3). Como usted puede ver, todos los Diez Mandamientos
fueron predicados a lo largo del Nuevo Testamento. No es sorpresa que el apóstol Juan
escribiera: “En esto conocemos que amamos a los hijos de DIOS, cuando amamos a DIOS,
y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a DIOS, que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (I Juan 5:2-3).

¿Un nuevo mandamiento?

Después de examinar estas pruebas bíblicas, algunos todavía creerán que los Diez
Mandamientos fueron abolidos, rehusándose a dejar lo que ellos siempre han asumido. Ellos
podrían aun decir que los Diez Mandamientos fueron “remplazados” por el “nuevo
mandamiento” que Cristo y Juan habían enseñado. Pero ¿qué es este “nuevo mandamiento”?
¿Sustituye éste el guardar los Diez Mandamientos? En Juan 13:34-35, Cristo dijo: “Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también
os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los
unos con los otros”. En Mateo 22:37-39, Cristo dijo que debemos amar a nuestro prójimo como
a nosotros mismos. Pero en Juan 13, Cristo da un nuevo y más alto estándar — que amemos
a otros como Cristo nos ama a nosotros. Sólo aquellos con el ESPÍRITU SANTO DE DIOS
morando en ellos pueden amar a las personas en la forma en que Cristo lo hace. “Por cuanto
los designios de la carne son enemistad [hostiles] contra DIOS; porque no se sujetan a la ley
de DIOS, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a DIOS. Mas
vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de DIOS mora
en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él… Porque todos los que
son guiados por el ESPÍRITU DE DIOS, éstos son hijos de DIOS” (Rom. 8:7-9, 14). Esto está
hablando de los verdaderos cristianos — ¡LA IGLESIA DE DIOS! Cuando Cristo dijo: “Amaos
los unos a otros, como yo os he amado”, Él les estaba hablando a Sus discípulos. Ellos, más
adelante, fueron bautizados y recibieron el Espíritu Santo (vea Hechos 2), convirtiéndose en la
Iglesia del Nuevo Testamento. Sólo los verdaderos cristianos — aquellos con el Espíritu de
DIOS en sus mentes — pueden tener la esperanza de amar a otros como lo hace Cristo. El
hombre carnal no puede. Pero ¿qué acerca del “nuevo mandamiento” en I Juan 2:8? “Sin
embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las
tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra”. ¿Qué es lo que es “verdadero en Cristo”
y “en” los cristianos? La respuesta está en Juan 16:13-15, donde Cristo animó a Sus discípulos
en la víspera de Su crucifixión. “Pero cuando venga el ESPÍRITU DE VERDAD, él os guiará a
toda la verdad; porque [éste] no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque [éste] tomará
de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que [éste] tomará
de lo mío, y os lo hará saber”. Es el ESPÍRITU SANTO — el “Espíritu de verdad” — el que es
“verdadero en Cristo”, y en Sus siervos, miembros de Su Iglesia. Este mismo espíritu separa
al pueblo de DIOS del mundo, convirtiendo sus mentes en la mente de Cristo. EL ESPÍRITU
SANTO habilita la mente del cristiano, facultándola para amar en la forma en que Cristo y DIOS
el Padre lo hacen. Sin este, ningún ser humano puede cumplir de manera perfecta I
Corintios 13: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es
jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo
lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (vs. 4-8).
En II Juan 5-6, Juan escribió: “Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo
mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. Y
este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis
en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”. Esta escritura no remplaza o elimina
los Diez Mandamientos. En cambio, los refuerza. Los Diez Mandamientos existieron antes de
Moisés, desde el tiempo de la Creación. Todos los diez fueron enseñados a lo largo del Nuevo
Testamento. Ellos aún están en efecto hoy día.

El judaísmo olvidó a Moisés, el cristianismo olvidó a Cristo

Cuando se trata de Jesús y la ley, tenemos que concluir que la religión “cristiana” nos ha
decepcionado al no retener las enseñanzas originales de Cristo, siendo que él mismo retuvo
las enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento. Y así como las enseñanzas de los
dirigentes religiosos judíos pervirtieron las enseñanzas de Moisés, así también los maestros
que luego enseñaban acerca de Cristo -es decir, los falsos maestros- pervirtieron las
enseñanzas de Jesús. En realidad, Jesús y Moisés concordaban. Hagámonos aquí una
pregunta: Si Jesucristo estuviera hoy entre nosotros, ¿qué día guardaría como día de reposo?
Sería el día que él mismo ordenó en los Diez Mandamientos, el séptimo día, el sábado. El
verdadero Jesús obedeció la ley y esperaba que sus discípulos hicieran lo mismo. Claramente
expresó lo que pensaba con respecto a cualquiera que hiciera el más mínimo cambio a esa
ley. Quienquiera que no la obedezca sólo está usando el buen nombre de Cristo, pero sin
hacer lo que él dijo. Él nos advierte: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino
de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán
en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os
conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23). Así que debemos
preguntarnos si las iglesias que dicen representar a Cristo, realmente lo representan tal como
él es. Jesús siempre aclaró que sus enseñanzas se basaban en las Escrituras del
Antiguo Testamento. A los que lo desafiaban con respecto a lo que enseñaba, les
respondía: “¿No habéis leído …?” antes de indicarles los pasajes que respaldaban lo
que les había dicho (Mateo 12:3, Mateo 12:5; Mateo 19:4; Mateo22:31). Quienes dicen que
Jesús se apartó del Antiguo Testamento, francamente están equivocados. Queda claro que lo
mismo que muchos judíos, la mayor parte de la cristiandad está equivocada con respecto al
concepto que tiene de las enseñanzas de Jesús. Él enseñó fielmente la palabra escrita del
Antiguo Testamento. Previamente vimos que Jesús de hecho era DIOS en el Antiguo
Testamento. DIOS no cambia su modo de ser. Es eterno. No inspiraría mucha fe saber que en
el Antiguo Testamento ordenó una cosa, pero luego cambió de idea y ordenó algo
completamente diferente en el Nuevo. Jesucristo es invariable; “es el mismo ayer, y hoy, y por
los siglos” (hebreos 13:8).