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NUESTRA HISTORIA REGIONAL

CAJAMARCA, PREHISPÁNICA

CERAMICA DE LA CULTURA CAJAMARCA

A. Periodo Pre-cerámico:
Los primeros pobladores que
habitaron los andes peruanos
llegaron hace aproximadamente
20 mil años, se encontraban en un
estado inferior de desarrollo y así
que tuvieron que hacer frente a un
medio natural muy diferente al
actual, por ejemplo, la costa era
muy húmeda con la presencia de
bosques y en la sierra los nevados
llegaban a alturas más bajas que
las actuales.
HORNACINAS FUNERARIAS DE ARASCORGUE
Es aún muy difícil determinar en
que época llegaron los hombres a
la zona de Cajamarca, arribaron en
estado primitivo, pero gracias a su capacidad creadora fueron superándose hasta constituir más tarde una gran cultura. Estudios
realizados por Augusto Cardich en la Cueva 1 de Cumbe muestran que estos hombres eran cazadores y recolectores que
consumían el venado y el cuy silvestre. Un lugar importante de este periodo es Callacpoma.
B. Horizonte Temprano:
Equivale a la formación, es decir al periodo en que aparecen o se inician las primeras manifestaciones de Alta Cultura, como son
el desarrollo artesanal (cerámica, textilería, metalurgia evolucionada) ; agricultura avanzada, compleja organización política, social
y económica.
En lo que se refiere al valle de Cajamarca, los estudios realizados por la Expedición Científica Japonesa a la “América Nuclear”, han
determinado 3 periodos de desarrollo en esta etapa, estos períodos son los siguientes:

1. Periodo Huacaloma Temprano. - (1500 a.C. - 1000 a.C.)


Este periodo cultural constituye el primer tipo de asentamiento alfarero para el valle de Cajamarca. El sitio más representativo
estuvo en la parte cercana al río Mashcon, es decir al sureste de la actual ciudad de Cajamarca y a una distancia de 2 km. y a la
margen derecha de la carretera Cajamarca – Jesús.
El área tuvo un carácter ceremonial, la integraban probablemente diez templos asociados que a modo de un eje Cultista,
expresaban unidad y relación ceremonial y doméstica. Los templos se construyeron con paredes hechas en base a piedra traquita
con revoque de tierra blanca. Había un fogón de forma circular en el centro del piso en el cual se encontró también superficie de
piso enlucido con tierra fina de color blanco.

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El tipo de templos a modo de Conjuntos ceremoniales estaba estructurado a base de patios en forma de U donde el culto era a la
agricultura o fertilidad y donde los campos o terrazas se irrigaban artificialmente o se inundaban. Aquí en el Complejo ceremonial
de Huacaloma, la orientación de su patrón arquitectónico en U se halla dispuesto hacia la fuente de agua.
En lo referente a la cerámica los arqueólogos japoneses han denominado a esta cerámica Huacaloma marrón pulida, con
relaciones aún no precisadas con las demás áreas culturales de los andes.
2. Periodo Huacaloma Tardío. - (1000 a.C. – 500 a.C.)
La cerámica de este periodo muestra diferencias con las del periodo anterior, pues ésta tiene vasijas y ollas con la superficie bien
pulida de color rojo y marrón oscuro, decoraciones incisas y pintura post cocción en colores blanco, rojo y amarillo, así como el
diseño estilizado del felino.
Aunque algunos elementos de la cerámica del periodo anterior fueron utilizados en el Periodo Huacaloma Tardío, este nunca
utilizó la arquitectura del periodo anterior. Por el contrario, los conjuntos arquitectónicos fueron cubiertos con tierra amarilla muy
características. El amontonamiento de esta tierra amarilla alcanzó hasta 5 metros de altura. Sobre esta tierra es que se construyen
los nuevos edificios. Lo más destacado es que se han encontrado pinturas murales, siendo el único ejemplo que existe del periodo
formativo en la sierra.

TINAJAS DEL CERRO SHATER


VENTANILLAS DEL CERRO SHATER

3. Periodo Layzón .- (500 a.C. – 200 a.C.)


Los edificios del periodo Huacaloma Tardío fueron destruidos violentamente, se construyen edificaciones sobre plataformas
elevadas con muros de contención. Los edificios ya no son de carácter religioso sino más bien destinados para residencias. Son
casas pequeñas de forma rectangular. La actividad religiosa no desapareció, sino que los pobladores decidieron construir un centro
ceremonial en otro lugar que fue el cerro Layzón. Lo cual constituye el surgimiento de la civilización en la región de Cajamarca.
La agricultura se practicaba en forma intensiva en las laderas bajas de los cerros y en las llanuras del valle. En lo referente a la
cerámica esta tiene 4 tipos:
1) Rojo sobre blanco. 3) Layzón estampado, y
2) Layzón blanco. 4) Layzón con engobe rojo.
Según Elías Mujica, la presencia de los tipos de cerámica “Layzón rojo sobre blanco” de Cajamarca y “Cerro Arena rojo sobre
blanco” en el valle de Moche parece ser una sólida evidencia de las relaciones entre la sierra y la costa durante el periodo formativo
superior.
Según Rogger Rávines la presencia del estilo “Cerro Arena rojo sobre blanco” es un estilo intrusito en el valle de Moche que tiene
su procedencia en Cajamarca, ya que no existen evidencias en periodos anteriores ni perdura en los posteriores.

4. Periodo Intermedio Temprano:


En este periodo se inicia la denominada tradición
Cajamarca. Fueron los Reichlen quienes definieron el
estilo y establecieron las fases y secuencias de lo que
constituye esta etapa denominada también Civilización
Cajamarca.

4.1. Fase Cajamarca Inicial.- (200 a.C. – 200 d.C.)


El hombre cajamarquino se ubica por primera vez en las
partes altas del valle, con la finalidad de controlar
definitivamente el valle, a partir de sitios estratégicos.
Es común la presencia de plataformas en la cumbre de
FORTALEZA EN PACOPAMPA (QUEROCOTO - CHOTA) los cerros, en cuyo alrededor se estructuraron terrazas
para las habitaciones y por debajo de ellas –falda de los
cerros- muchas veces se encuentran andenes para la agricultura.

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4.2. Fase Cajamarca Temprano.- (200 d.C. – 600 d.C.)
Se utiliza las partes medias del valle. Es en este periodo cuando surgen las construcciones funerarias llamadas “ventanillas” y que
constituyeron tumbas secundarias.
4.3. Fase Cajamarca Medio.- (600 d.C. – 900 d.C.)
Lo característico es la utilización de las partes medias y fundamentalmente bajas del valle de Cajamarca, es decir, que en
comparación con el periodo procedente el hombre cajamarquino baja relativamente a la parte media inferior y profunda del valle.
En este periodo se consolida una nueva unidad política, lo cual hace que en esta fase la cultura cajamarquina alcance su mayor
influencia cultural. Existen evidencias de un marcado contacto con la región de Huamachuco.
Horizonte Medio:
Este periodo está caracterizado por la influencia de la cultura Wari y también de la costa norte, los cuales llevan diversos productos
del litoral. Asimismo, los Cajamarca envían pequeñas colonias a la zona costera, como es el caso de Pacasmayo.

4.4. Fase Cajamarca Tardío. - (900 d.C. – 1100 d.C.)


Se experimenta un cambio brusco en los patrones de asentamiento, donde los sitios mas
representativos usualmente se hallan en los cerros, aunque no tan altos como en
Cajamarca Inicial. Los sitios se hallan dispersos, generalmente son amplios, con un
carácter marcadamente militar, cuya ubicación estratégica permitía el control sistemático
de ingreso y salida al valle de Cajamarca.
Periodo Intermedio Tardío:
Corresponde a este periodo cultural la última fase de la “tradición Cajamarca”.
4.5. Fase Cajamarca Final. -
Esta fase va a tener una duración posterior a la invasión de los incas al valle de Cajamarca.
La cerámica se hace de caolín, a la vez que aumenta el tamaño de los yacimientos. La
cerámica característica de la Fase no se encuentra fuera del valle de Cajamarca.
EL REINO DE CUISMANCO
Antes de la llegada de los Incas, los cajamarquinos habían constituido un estado poderoso,
al que se denominó Reino de Cuismanco, por el nombre de su último señor, el Gran
Cuismanco Cápac, al que se refieren algunos cronistas.
De acuerdo a Sarmiento y a Cabello, la capital o centro principal del reino estuvo donde
se halla la actual ciudad de Cajamarca, donde los Incas asentaron también la capital de la
provincia. Después de reorganizar la “huaranga” (provincia) y quedar reducido CANAL DE CUMBEMAYO (CAJAMARCA)
Cuismango a la “huaranga principal”, la residencia del Hatun Curaca, por lo menos en
los últimos tiempos del Tahuantinsuyo, fue trasladada al lugar que se conoce actualmente como Gusmango el Viejo, en la provincia
de Contumazá.
No se puede precisar los límites del reino, no sólo por la falta de información sino también porque su jurisdicción y hegemonía no
se dieron dentro del concepto de lo que llamamos soberanía territorial, con fronteras determinadas. Por los vestigios
arqueológicos, las noticias de los cronistas, la información de los documentos coloniales y las supervivencias etnográficas puede
afirmarse que el reino de Cuismanco se extendió por los valles interandinos de los ríos Cajamarquino, Condebamba y Crisnejas; y
en la vertiente occidental por las partes altas y medias de los ríos Saña, Jequetepeque y Chicama. Es posible que haya dominado
también Huamachuco, si es que no hubo simplemente una alianza. Se supone que con el reino Chimú si existió efectivamente una
alianza, la cual se rompió probablemente antes que llegaran los Incas o por otras razones los cajamarquinos se retiraron a su
centro principal, pues la conquista de Huamachuco por el ejército Inca al mando de Cápac Yupanqui se produjo sin mayor
resistencia por parte de los huamachuquinos. Sin embargo, los cajamarquinos al mando de Cuismanco Cápac -quien murió en
combate- lucharon denodadamente contra los Incas.
Es necesario señalar que Cuismanco y Huamachuco tenían muchos rasgos culturales semejantes, como: lengua, religión,
vestimenta. Según el cronista Cieza de León: “la provincia de Huamachuco es semejante a la de Caxamarca, y los indios son de una
misma lengua y traje. En las religiones y sacrificios se imitan unos a otros y por consiguiente en sus ropas y llantos…”
Sarmiento de Gamboa refiere que tenían una misma Huaca (divinidad) principal y los extirpadores de idolatrías, Cristóbal de
Albornoz y el Padre Arriaga, dicen que Catequil es la misma divinidad que adoraban Cajamarca y Huamachucos. Con todos ellos
coinciden las demás fuentes. Las madejas de lana que llevaban en la cabeza, eran las hondas simbólicas con las que Catequil hacia
los rayos y truenos.
IDIOMA:
Antes de la expansión del quechua y su implantación como Lengua General, fue el Culle, la lengua que hablaban los pueblos de
Cajamarca y Huamachuco. Ya lo advirtió Cieza de León y el Padre Blas Valera, dice que terminando el gobierno de los Incas los
pueblos de Cajamarca y Huamachuco volvieron a su antigua lengua, pero la más concreta y la mayor información sobre el Culle,
la ofrece Martínez de Compañon, quien confeccionó un cuadro que contenía 43 voces castellanas traducidas a ocho lenguas. De
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estas voces hay cuatro que no tienen su correspondencia en Culle tres que pertenecen al quechua. En 1949, Paul Rivet publicó
otra lista de 19 palabras que recogió el cura Gonzáles de Pallasca, con todo lo cual se tiene un vocabulario de apenas 60 palabras
que es todo lo que se conoce de esta lengua hoy totalmente extinguida.
Gary Parker asegura que el Culle, se extinguió en el siglo XVIII, se hablaba en varios pueblos de la región, pues Jorge Cevallos
Quiñones ha encontrado un documento en el Archivo de la Curia de Trujillo, según el cual el cura de Ichocan y del valle de
Condebamba, Miguel Sánchez de Arroyo, al postular al curato señala que “a más de la Lengua General entiende también el Culle,
por curiosidad y por industria y por haber administrado los sacramentos entre los que se acostumbraban hablar…” El documento
data de 1774.
COSTUMBRES:
Acerca de la vida y costumbre de estos naturales dice Cieza, que los moradores de Cajamarca fueron muy estimados por sus
comarcanos, que sus señores eran muy obedecidos por sus súbditos y que tenían muchas mujeres, de las cuales una era la principal
. Consigna también que era costumbre ancestral que cuando fallecía un Señor lo enterraban con gran pompa y junto con él a sus
mujeres y tesoros; refiere asimismo que sus fiestas eran muy concurridas y con grandes borracheras, que todos andaban vestidos
con mantas y camisas ricas y que para distinguirse llevaban en la cabeza unas hondas y unos cordones a manera de tocado.
Waldemar Espinoza, quien ha estudiado la poligamia Cajamarquina, dice que la primera y principal esposa llamada Nus en lengua
Culle, gozaba de mayor autoridad que las demás. Las mujeres secundarias pertenecían también a la aristocracia del reino, por lo
general eran primas y sobrinas de los señores étnicos. Era norma de los señores de Cajamarca el estar casados antes de llegar a la
pubertad. El matrimonio con la esposa principal se realizaba en la niñez, costumbre que se prolongó entre la descendencia de los
curacas hasta el siglo XIX, pues el viajero inglés William Stevenson se sorprendió de un matrimonio entre niños que presenció en
Ichocan, después de cuya ceremonia los esposos se fueron a sus respectivas casas y continuaron con sus juegos infantiles.
RELIGIÓN:
La divinidad principal fue Catequil. No obstante, según la Relación de los Agustinos, fue Ataugujo el “dios hacedor de todas las
cosas”, a quien le dedicaban los sacrificios más importantes. Parece que se trata de la formación de una antigua divinidad regional,
hecha por los padres agustinos en función de la tesis del “Dios Creador” de la religión cristiana.
Sin embargo, todas las fuentes están de acuerdo que la divinidad más importante fue Catequil. Éste fue la personificación regional
de una antigua divinidad panandina y la más importante de la sierra desde los tiempos del Formativo: El Dios del Rayo. Es la misma
divinidad representada en el personaje de los Dos Cetros de la Piedra de Chavín; la misma figura principal de la Portada de
Tiahuanaco y demás representaciones similares. Es también el Illape de los Incas y Libias de los Llacuaces.
A Catequil se le representa como un personaje que lleva dos hondas, una en cada mano, con las que produce los rayos y truenos.
Era la divinidad que controlaba el devenir, no precisamente era el rayo, sino más bien era la divinidad que lo producía.
También se le rendía culto al Sol, Su, en lengua Culle como una de las divinidades principales, era Dios de la fertilidad y protector
de la vida. La Luna, Muñ , en la misma lengua, tenía que ver con las actividades agrícolas y las fiestas habituales.
Rendían culto a las estrellas que llamaban Chuip , en especial al planeta Venus, al que consideraban como dos hermanos, uno que
salía al amanecer y el otro al anochecer.
Las pléyades, Chuchucoc , eran como la luna, protectoras de la alimentación y en particular del ají.
La muerte como en todos los pueblos andinos, tuvo un enorme significado, para ellos los muertos seguían acompañándolos desde
una situación distinta pero inmediata. Superviven en Cajamarca algunos ritos de transición y purificación mortuorios, como es por
ejemplo, “el cinco” o la lava que deriva de la creencia que los muertos regresaban al quinto día de fallecidos para arreglar, sí las
había, algunas cuestiones pendientes entre sus deudos.
Horizonte Tardio:
Se denomina Horizonte Tardío al Período Inca que abarcó una extensa área.
LA CONQUISTA INCA
La conquista del reino Cuismanco por los Incas se produjo según Cieza de León alrededor de 1456, y según Cabello de Balboa, en
1461. Se sabe que Cuismanco tenía una alianza con los Chimú, cuyo gobernante Minchancaman acudió en ayuda de los
cajamarquinos.
Refieren los cronistas que cuando el ejército Inca comandado por Cápac Yupanqui, salió en persecución de los Chancas quienes
huyeron hacia el norte siguiendo las montañas hasta el Huallaga, tenía instrucciones para regresar al llegar al río Yanamayo. No
obstante, al habérsele escapado un contingente Chanca cruzó el río en su persecución, contraviniendo las órdenes del Inca, que
era su medio hermano, Pachacutec Inca Yupanqui. Al norte se hallaba el rico Estado de Cuismanco y para rehabilitarse decidió
someterlo.
Cuismanco apoyado por el jefe Chimú no pudo vencer al ejército Inca y según varias versiones murió en batalla. De este modo, la
primera gran desarticulación social y cultural de Cajamarca fue producida por los Incas.
Los Incas hicieron de Cajamarca una de las poblaciones más importantes del norte del imperio, un centro urbano de redistribución
de bienes. Estuvieron sujetos a la Huamani de Cajamarca, los pueblos y curacas costeños de Pacasmayo, Zaña, Collique, Chusco,
Cinto y Túcume.