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TIPOLOGÍA DE PROCESOS JUDICIALES

Por Andrés V. Baldivia Calderón de la Barca.

PROCESO ORDINARIO

1. El Código Procesal Civil, siguiendo al Código Modelo del Proceso Civil para
Iberoamérica concibe al proceso de conocimiento con una división interna en:

a. Proceso Ordinario

b. Proceso Extraordinario

c. Proceso Monitorio

1) Proceso ejecutivo.

2) Otros procesos monitorios:

• Cumplimiento de obligación de dar.


• Entrega de la herencia.
• Resolución de contrato por falta de pago.
• Cese de la propiedad.
• Desalojo en régimen de libre contratación.

Abandonada la idea de los denominados procesos sumarios como un capítulo de los procesos
de conocimiento, hemos podido constatar en la práctica judicial, que este “plenario breve”,
dura en su tramitación tanto como un proceso ordinario. El proceso ordinario de por sí nos
presenta más formalidades porque se profundizando a plenitud en las garantías de desarrollo
bilateral, de la pretensión del actor y de la oposición del demandado, con plazos bastante
holgados y en el que concurren más recursos.

El proceso de conocimiento, llamado también de cognición de acuerdo al Código Procesal Civil,


debemos entender que la autoridad judicial realiza no sólo rituales judiciales, sino que atiende
la demanda y la contestación, desarrolla un dinámica mental para establecer la verdad de las
aseveraciones de las partes, estableciendo un debate en la que el juez como director, trata de
comprender y establecer la certeza del derecho para en su caso estimarla o desestimarla en la
sentencia. En el pleno o concierto del debate judicial, la actitud del juez tiene entre otras
obligaciones el de conocer a profundidad el tema a decidirse. El proceso mental o cognitivo del
juez, yace en la sentencia, para luego pasar a su ejecución, entonces, esa misma autoridad, ya
no desarrolla un esquema mental especulativo, porque se torna en alguien que debe
simplemente ejecutar o materializar el juicio de valor debidamente consagrado, que viene a
denominarse sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada.

1.1. La Constitución Política, la Ley 025 y Código Procesal Constitucional destacan a las
jurisdicciones constitucional, ordinaria, indígena originaria campesina, agroambiental,
electoral y especializadas (militar, tributaria, administrativa, etc.), cada una con sus objetos y
ámbitos propios.

El artículo 4 de la Ley del Órgano Judicial señala:

I. La función judicial es única en todo el territorio del Estado Plurinacional y se ejerce por medio del
Órgano Judicial a través de:
1. La Jurisdicción Ordinaria, por el Tribunal Supremo de Justicia, los Tribunales Departamentales de
Justicia, los Tribunales de Sentencia y los juzgados.
2. La Jurisdicción Agroambiental, por el Tribunal Agroambiental y los Juzgados Agroambientales.
3. Las Jurisdicciones Especiales reguladas por ley.
4. La Jurisdicción Indígena Originaria Campesina, por sus propias autoridades, según sus Normas y
procedimientos propios.
II. La justicia constitucional se ejerce por el Tribunal Constitucional Plurinacional de acuerdo a ley.
III. La jurisdicción ordinaria y la jurisdicción indígena originario campesina gozan de
Igual jerarquía.

Conforme lo previene el art. 29.II de Ley del Órgano Judicial, es inherente a la jurisdicción
ordinaria impartir justicia en materia civil, comercial, familiar, niñez y adolescencia, tributaria,
administrativa, trabajo y seguridad social, anticorrupción, penal y otras que señale la ley.

Proceso ordinario alude a la derivación de justicia ordinaria y jurisdicción ordinaria, que


históricamente viene a ser el fuero común en la que se juzgaba al hombre del pueblo a
diferencia de los nobles o clérigos que tenían sus respectivos fueros. Hoy la división de las
jurisdicciones atiende a aspectos sociales-culturales, costumbristas, de especialización y rigor
técnico.

1.2. En el Código de Procedimiento Civil de 1976, se hace la distinción de los “procesos de


conocimiento” respecto de los “procesos (civiles) especiales”, teniendo estos últimos como
contenido a los procesos concursales de índole civil, los interdictales, de desalojo y
procedimientos voluntarios, que de “especiales”, no tiene absolutamente nada, pues dichos
instrumentos procesales, son tan comunes y ordinarios, que no pudieron escapar al Código de
naturaleza común, ni a la competencia de los jueces ordinarios. Es interesante que el
tratadista Eduardo J. Couture, en la tercera edición de su obra “Fundamentos de Derecho
Procesal Civil” en el año de 1958 (Editorial Depalma, 3ra. Edición póstuma Buenos Aires, 1985,
página 46), al referirse al título o Libro Especial, expresa:“… se halla un abigarrado conjunto de
previsiones de la más diversa naturaleza”, en la que de una u otra forma incurrió nuestro
Código de Procedimiento Civil presentado en agosto de 1975 y vigente desde 1976.

1.3. De acuerdo al nuevo sistema judicial ordinario los conflictos de índole civil y comercial los
atenderán los juzgados públicos en materia civil y comercial (art. 69 de la Ley del Órgano
Judicial). En la citada Ley se adoptó la teoría de la competencia múltiple, por la que un juez
puede conocer más de una materia (civil y comercial), a diferencia de la teoría de la
competencia única (jueces para conocer solo asuntos civiles y otros para resolver temas
comerciales), adoptada en la Nación Argentina. El proceso ordinario atiende un conflicto de
derecho, es decir la sentencia declara el derecho sustancial, sobre el cual había
incertidumbre.
2. El proceso ordinario, previsto en el art. 365 del Código Procesal Civil se basa en el principio
de audiencia (integración de actuados escritos con verbales, realización de los principios de
dirección, concentración, inmediación, celeridad, saneamiento, interculturalidad,
transparencia, igualdad, bilateralidad, eventualidad, verdad material y de sentencia justa).

3. El proceso ordinario es un instrumento legal que atiende conflictos de relevancia jurídica


que en unos casos son nominados como las acciones de nulidad, anulabilidad, rescisión,
reivindicación, usucapión, revocatoria o pauliana, resolución por incumplimiento o excesiva
onerosidad, mejor derecho, rescisión, revisión y anulación de los procedimientos civiles
voluntarios, la nulidad de ciertos actos y negocios jurídicos del ámbito mercantil, la
ordinarización de algunos actos del arbitraje y también comprende a aquellos conflictos
innominados como la nulidad de sentencia, etc.

4. La Pretensión procesal en el proceso ordinario es eminentemente de carácter declarativo,


pero también puede ser constitutivo, modificatorio, extintivo e impeditivo. La pretensión
procesal busca en realidad que la sentencia tenga ese carácter declarativo con la finalidad en
que el demandado quede atado a los efectos directos de la sentencia, por ello en el acto de
postulación técnicamente hablando se dirá que la pretensión se dirige a la parte demandada,
por de ésta se busca una prestación (dar, hacer, no hacer o entregar) y, la acción se la dirige a
la jurisdicción para que ésta se desemboque atendiendo el conflicto y una vez atendido nos
vemos en la situación de que la acción ha periclitado. El Código de Procedimiento Civil vigente
desde el año 1976, en su artículo 10 considera a la acción como el centro del proceso civil,
ahora sustituidas conforme a la nueva doctrina por el artículo 12 del C. Procesal Civil,
señalando reglas de competencia en apoyo a la pretensión procesal.

5. En la demanda y reconvención para su admisión se debe identificar claramente no solo


aspectos de forma, sino también de contenido de la demanda (artículo 110 C. Procesal Civil),
que es la pretensión o pretensiones procesales, los fundamentos de esas y la o acciones
judiciales correctas conforme a las previsiones de los artículos 12 y 114 del Código Procesal
Civil. Por regla, las pretensiones civiles y comerciales son disponibles, no en vano el artículo 1.3
del C. Procesal Civil señala: Si la autoridad judicial no las tiene claras, no podrá desarrollar
adecuadamente el proceso. Será en la audiencia preliminar de saneamiento, la última
oportunidad para que la autoridad judicial inste a las partes actora y reconviniente a aclarar los
extremos formales y de contenido, pasada esta etapa y de existir fallas en la demanda, será de
responsabilidad de la autoridad de instancia, y las determinaciones judiciales de nulidades
posteriores que afecten esos actuados, debe señalar sanción conforme lo previenen los
artículos 26 y 220 del C. Procesal Civil.

6. El Código de Procedimiento Civil, nos plantea declarar solemnemente en auto interlocutorio


el acto de estar contestada la demanda y como consecuencia de ello se declara trabada la
relación procesal, es decir integrada la relación de la litis entre actor y demandado, se califica
el proceso, se abre un término de prueba y se fija los puntos de hecho a probar conforme lo
determina los artículos 353,354, 370 de Código de Procedimiento Civil.En la nueva legislación
se ha previsto la calificación del proceso en la primera intervención del juez, porque el acto
postulatorio entendido como una propuesta, la admisión de la demanda y en su caso de la
reconvención, determina la aceptación de la propuesta que seguramente señalará la vía
procesal como ordinaria, extraordinaria o monitoria para hacer valer la pretensión procesal. El
acto de la admisión no solo califica indirectamente al proceso, sino tambiénel juez habrá
tomado esa determinación porque el acto postulatorio es idóneo (artículo 116 del C.Procesal
Civil). El concepto de considerar a los actos postulatorios como propuesta, también se funda
en el principio dispositivo previsto en el artículo 1.3 del C. Procesal Civil:

“El proceso civil se sustenta en los principios de:


3. Dispositivo. El proceso se construye en función al poder de disposición de la
pretensión de los sujetos implicados en la tutela jurisdiccional”.

Por ello, no hay necesidad de dictar un auto que declare al proceso como ordinario de hecho o
de puro derecho.

7. Asimismo, la nueva legislación procesal establece que una vez respondida formalmente la
demanda o ante un apersonamiento del demandado de mera expectativa (artículo 126 del C.
Procesal Civil),el juez señala día y la hora en la que se llevará acabo la audiencia preliminar, la
notificación para este acto debe practicarse en Secretaría, es decir en el domicilio procesal de
estrados judiciales. Las partes deben comparecer en lo posible personalmente a los fines de la
inmediación procesal y si comparecen mediante apoderado deben justificar los motivos de ese
tipo de representación.

La audiencia preliminar puede suspenderse por una sola vez ya sea por fuerza mayor o caso
fortuito, y en caso de suspenderse la audiencia por la inasistencia de una de las partes, esta
deberá justificarse mediante prueba documental en el término de tres días computable a
partir del día siguiente hábil de suspendida la audiencia.

Puede suceder que al vencimiento de los tres días de suspendida la audiencia y ante esa
inasistencia no justificada no solamente de la parte actora sino también de la reconviniente no
se presenten, por lo que el juez declarará como desistida la pretensión o pretensiones, con
todos los efectos de conclusión del proceso y consiguientemente no podrá promoverse nueva
demanda sobre el mismo asunto.

La inasistencia de la parte demanda a la audiencia preliminar, está señalada en el artículo


365.3 del Código Procesal Civil, por el cual se faculta al juez a dictar sentencia de inmediato y
en esa resolución debe dar por ciertos los hechos alegados por la o el actor,
consiguientemente la sentencia se declara probada, siempre y cuando se trate de pretensiones
disponibles, es decir que el objeto de la pretensión no sea de orden público (ej. plazas, calles y
otros bienes del Estado), no se trate de derechos indisponibles (ej. partes del cuerpo humano),
o que se funde la demanda en hechos que no pudieren ser absueltos por la prueba de
confesión conforme lo establece el artículo 127 parágrafo III del Código Procesal Civil.

8. En el desarrollo de la audiencia preliminar la autoridad judicial deberá realizar las siguientes


actividades:

a) Instalar la audiencia

b) Disponer informe por Secretaría sobre la asistencia de las partes (informe verbal), cualquier
otro extremo como las notificaciones.
c) Otorga la palabra a las partes por su turno para que ratifiquen su demanda y reconvención;
y la exposición de la existencia de posibles hechos de relevancia entre el momento de la
interposición de la demanda o reconvención hasta la audiencia; sin que esto signifique
modificar las pretensiones o las defensas ya señaladas.

d) El Juez puede disponer de oficioo a petición de parte, que se aclaren extremos oscuros,
contradictorios o imprecisos.

e) Llamar a la conciliación intraprocesal sobre todos o cada uno de los puntos demandados
donde el juez ejerce sus facultades establecida por el art. 8 del Código Procesal Civil.

f) La recepción de la prueba para resolver las excepciones planteadas.

g) Sanear el proceso o resolver las excepciones, nulidades, la legitimación e incluso la


improponibilidad de la demanda, en aplicación al artículo 1.8 del Código Procesal civil.

Cabe señal que estas determinaciones deben ser resueltas mediante auto interlocutorio
apelable en el efecto diferido conforme el artículo 367.2 del Código Procesal Civil.

h) Según corresponda y a criterio del juez, puede emitir providencia declarando cuarto
intermedio y fijando nuevo día y hora para continuar con la audiencia en el caso de que esta se
haya prolongado y no sea posible producir toda la prueba o las actuaciones se encuentren
incompletas.

i) Fijación definitiva de objeto del proceso que es la pretensión o pretensiones contradichas, la


misma debe ser establecida en auto interlocutorio a ser notificada a las partes en la misma
audiencia a los fines de que las partes puedan pedir modificaciones y enmiendas, en caso de
que las partes no se encuentren de acuerdo con el rechazo o modificación de la enmienda, la
misma es objeto de recurso de apelación en el efecto diferido.

9. El centro del debate judicial está perfectamente determinado y delimitado cuando se cuenta
con la determinación del objeto procesal, luego se debe establecer el objeto de la prueba
(puntos de hecho a probar en base a la motivación de la pretensión); seguidamente la
autoridad judicial seleccionará los elementos probatorios en base a la triada de LEGALIDAD,
PERTINENCIA Y CONDUCENCIA, con el objetivo de precisar y disciplinar el debate probatorio.

10. La autoridad judicial para desarrollar la etapa de la recepción de la prueba, en lo posible,


debe acordar con las partes una agenda probatoria, y de este modo economizar el tiempo y
los recursos.

11. La convocatoria y emplazamiento a audiencia intermedia o complementaria, debe


indicarse al finalizar la audiencia respectiva, señalando día y hora de la siguiente audiencia con
el objeto de cumplir con el principio de continuidad y concentración.

Cabe señalar que el artículo 368.II del Código Procesal Civil, dispone que ante la inasistencia de
alguna de las partes, no puede suspenderse, la audiencia intermedia ni la complementaria.

12. Los alegatos constituyen la última expresión oral presentado por los abogados de las
partes, que se constituyen en una especie de resumen o ayuda memoria de lo litigado y que
pone de relieve las pruebas producidas y no producidas que podrían servirle a la autoridad
judicial a establecer aspectos que quizás estaba obviando en su fundamentación de la
sentencia.

13. La culminación del proceso ordinario en primera instancia se da con la emisión de la


sentencia, misma, que se pronunciara sobre la demanda y en su caso sobre la reconvención,
porque las excepciones fueron resueltas en la audiencia preliminar.

La sentencia siendo un término técnico se la puede entender en tres acepciones: como hecho,
como documento y como acto; la que nos interesa es la acepción de un acto procesal
definitorio que por acto de juicio se dirime el conflicto de relevancia jurídica.

El artículo 213 del Código Procesal Civil, conlleva al principio de VERDAD PROCESAL enunciado
ya por Chiovenda, entendida como la fórmula en que la autoridad judicial debe fallar en base
a lo alegado (en la demanda o reconvención) y probado (de acuerdo al código de 1976 verdad
formal y de acuerdo al código de 2013, verdad material). El latinejo“quod non est in actis, non
est in mondo” (lo que no está en el expediente no está en el mundo), también delimita en su
labor al juzgador, porque éste no puede dictar una sentencia “ultrapetita” o “extrapetita”.

La parte resolutiva o dispositiva de la sentencia tiene tres niveles:

a) Tipo de fallo: Responde al tipo de procedimiento desarrollado, así en el proceso


ordinario de hecho se abrió termino probatorio en el cual las partes seguramente produjeron
prueba, entonces la autoridad judicial con el solo hecho de que se abrió el termino de prueba
tendrá que declarar si se probó o no se probó la demanda, por ello la clase de fallo es probada
o improbada.

b) Consecuencia o deliberación de fondo: Es el resultado directo, de congruencia con el


tipo o clase de fallo, es decir en este segundo nivel se establece el contenido de la disposición
central sobre la demanda y la reconvención (ej. si se declaró probada una demanda de
usucapión decenal previsto en el primer nivel la lógica consecuencia es que señale haber lugar
a la usucapión del bien inmueble, señalando ubicación, superficie, afectando la partida, folio
real o disponiendo se abra nuevo folio).

c) Disposiciones de ejecución del fallo: Señala las medidas que deben adoptarse para
materializar el fallo (ej. disponer se procesa a efectuar la ejecutorial de Ley y con la misma se
notifique al juez registrador de Derechos Reales a los fines de inscribir el nuevo derecho
propietario).En esta parte también se puede declarar la temeridad de los litigantes abogados o
apoderados, imponer multas, así como si corresponde imponer costas y costos.

14. La solicitud de explicación complementación o enmienda (artículo 226 del C. Procesal Civil),
debe ser expresada después de que la autoridad judicial haya emito toda la resolución y no
solamente la parte dispositiva (artículo 216 del C. Procesal Civil).

15. La notificación con la sentencia debe practicarse en Secretaría del Juzgado (artículo 82 del
C. Procesal Civil), salvo las excepciones propias del proceso en apego de la ley.
PROCESO EXTRAORDINARIO.

1. El sistema procesal previsto en el Código de Procedimiento Civil de 1976, nos plantea los
siguientes procesos interdictales:

Adquirir la posesión.

Retener la posesión.

Recobrar la posesión.

Impedir una nueva obra perjudicial.

Daño temido.

La Ley 1/2000, de 7 de enero de 2000 de Enjuiciamiento Civil española, nos plantea en el


artículo 250 en el ámbito de los juicios verbales y cualquiera que sea su cuantía entre otros a
las acciones de recuperar (recobrar) la posesión, adquirir la posesión y “la tutela sumaria de la
tenencia (retener) o de la posesión de una cosa o derecho por quien haya sido despojado de
ellas o perturbado (recobrar) en su disfrute”. Se sujeta a trámite sumario, la suspensión de
una obra nueva (la demolición o derribo de obra, edificio, árbol, columna o cualquier otro
objeto análogo en estado de ruina y que amenace causar daños a quien demande).

En el Código Procesal Civil, los denominados procesos extraordinarios (interdictales y otros,


previstos en su artículo 369), están sujetos a un procedimiento, de doble instancia.

2. Bajo el epígrafe de “Procesos Extraordinarios”, encontramos en el Código Procesal Civil


boliviano a los interdictos de conservar y recuperar la posesión, cuya pretensión material de
hecho es la posesión; en cambio en los procesos ordinarios, se tiene la regla de que la
pretensión versa sobre un derecho material o sustancial. Como podrá advertirse en el Código
Procesal Civil se ha obviado intencionalmente al interdicto de adquirir la posesión.

También bajo el mismo nombre encontramos a dos acciones judiciales que son: Obra nueva
perjudicial y daño temido, pero estos son procesos interdictales prohibitivos, con pretensión
procesal de condena.

El nombre de “proceso extraordinario”, se ha decidido mantener desde su homologo que es el


modelo del Código Procesal para Iberoamérica, debido a que el procedimiento
“extraordinario”, no solo es aplicable a los interdictales sino a otros procesos previstos en el
Código, que tienen una formalidad más breve respecto del proceso ordinario.

3. El proceso extraordinario siguiendo la línea del proceso por audiencia, se la debe tramitar en
una sola audiencia que viene a ser el centro del trámite de primera instancia, en el que
inclusive se pronuncia la sentencia que estima o desestima la demanda y por ende la
pretensión. En esta resolución definitoria también la autoridad judicial debe pronunciarse
sobre los alegatos de defensa esgrimidos por el legitimado pasivo, así como las excepciones
que hubieran sido opuestas. Por supuesto que antes de interponer una demanda interdictal,
corresponde el antejuicio de la conciliación previa, como también, podrían requerirse
diligencias preparatorias y medidas cautelares, porque el proceso extraordinario viene a ser un
proceso común u ordinario breve o resumido.

4. Con carácter previo habría que establecer que el proceso interdictal tiene por objeto tutelar
el hecho de la posesión, de este modo se entra al gran debate de la naturaleza jurídica de la
posesión.

El Código Civil de 1976, señala que la posesión es el poder de hecho ejercida sobre una cosa
mediante actos que denotan la intención de tener sobre ella el derecho de propiedad u otro
derecho real. Esta posesión puede ser natural (por sí misma), o civil (por medio de otra
persona).

Respecto de la naturaleza del proceso interdictal, la más aplicable a nuestro medio sería la
Teoría de la Continuidad por la que la acción de tutela o protección de la posesión se traduce
en que la autoridad jurisdiccional protege provisionalmente a quien demandó, pero no se
cuestiona el problema de la titularidad del derecho sobre el inmueble o mueble. Esta teoría
señala que toda persona estaría demostrando su deseo (animus), de permanencia en la
posesión del bien (corpus), concluyendo que ese poder de hecho se ha tutelado
efectivamente.

La perturbación o el despojo que la doctrina la ha venido a denominar también el hecho


generador o circunstancia de lo fáctico que motivan al actor de la protección interdictal, se
traduce previo proceso extraordinario en un amparo del poseedor (por perturbación), y
porque no en una restitución de la heredad (por despojo).

5. En el Código Procesal Civil, no se ha previsto el interdicto de adquirir la posesión, porque su


incorporación desnaturalizaría el ordenamiento jurídico civil que se ha propuesto
recientemente. Además el Código Civil, concordante con el Derecho Continental no prevé este
tipo de interdicto. En la práctica el interdicto de adquirir la posesión, en la que se discute la
posesión con títulos a decir del Código de Procedimiento Civil de 1976, es una especie de
“proceso de derecho”, que nada tendría que ver con los Procesos Interdictales como
demandas que versan sobre el hecho y no propiamente sobre el derecho al bien en litigio. Por
otro lado se ha constituido en una práctica mañosa de los tribunales y una mala costumbre de
los profesionales abogados de requerir posesión de cualquier bien que inclusive se está
adquiriendo a través de la compraventa, cuando en la realidad la posesión ya la tiene el
propietario o el heredero forzoso. De este modo el “interdicto de adquirir la posesión”, se lo
trata en el Código desde diversos aspectos, así como proceso monitorio de adquirir la masa
hereditaria bajo determinados requisitos, en el acto procesal del desapoderamiento, la
aceptación de la oferta de pago de bien mueble o inmueble y en la vía ordinaria de acuerdo al
caso de que se trate.

6. La obra nueva perjudicial junto a la de daño temido, en la doctrina se las denomina


interdictos prohibitivos.

La obra nueva perjudicial en realidad nos lleva a un escenario en la que se ha vulnerado


generalmente alguna norma urbanística o incumplimiento de un ordenamiento jurídico sobre
construcciones en general. La autoridad judicial en vez de estar nombrado peritos que se
hallan en la profesión libre, deberá consultar a la autoridad edilicia o la que corresponda
autorizar o fiscalizar dicha obras, evitando un debate inútil.

La obra ruinosa o el daño temido o el factor del daño temido puede alterar el ejercicio
posesorio, afectar el valor económico de los bienes del actor o que fundadamente se llegue a
temer un daño futuro, por ello este tipo de proceso, precautela la posesión de un bien en
forma física o material cuya caución debe dar la autoridad a la brevedad, porque se tratan
generalmente de medidas urgentes.El termino de establecimiento demedidas cautelares
dentro del proceso interdictal prohibitivo tiene diferente acepción frente al proceso cautelar
previsto en los arts. 310 a 336 del Código Procesal Civil, porque en éstas última se tiene la
finalidad de cautir el objeto de litigio, que pueden ser bienes muebles, inmuebles o derechos,
para que no se pierdan, deterioren o menoscaben por la demora del proceso judicial, pues de
no adoptarse estas medidas las resoluciones de fondo y su cumplimiento serian ilusorias. En
cambio las disposiciones cautelares de daño temido, tienen por pretensión una prevención

7. Lo resuelto en el proceso interdictal sea porque la sentencia no fue apelada en los plazos
procesales o lo determinado en el auto de vista, causa estado y tienen las característica de la
inmutabilidad, mientras no sea modificada en proceso ordinario, coercibilidad porque se la
puede hacer cumplir inclusive a la fuerza, irrecurribilidad, por no admitir recurso de casación
de casación y, preclusibilidad, que si no se interpone recurso de apelación o exige usar la vía
ordinaria. En síntesis la cosa juzgada en los procesos interdictales, constituye ejecutoria
formal y eventualmente material.

MONITORIO

1. Entre las innovaciones más importantes del Código, está la introducción en el sistema
procesal boliviano, la de procesos de estructura monitoria. Todas las legislaciones modernas
vienen incorporando en su normativa procesal este modelo o método de administración de
justicia, y parte de la idea de que en aquellos supuestos donde no se discuta la existencia del
derecho de crédito o de otros derechos, pero que si el deudor no paga, ni discute la existencia
de la deuda, se pase sin más trámite a la ejecución. Únicamente en el supuesto de que el
requerido discutiera la existencia de la deuda se abrirá el proceso de declaración, es decir el
ordinario.

2. El proceso monitorio, que tiene su origen en el siglo XIII en el preceptum o mandatum de


solvendo cum clausula iustificativa se constituye en una peculiar sub clase del proceso
sumario, surgida para superar el largo y dispendioso proceso ordinario, al producirse una
transformación del proceso clásico, dado que en lugar de haber actos de proposición, prueba y
sentencia, a la demanda la jurisdicción responde con una decisión inicial sobre el fondo y sin
audiencia de la parte contraria. El demandado puede oponerse en un plazo determinado,
generándose el clásico procedimiento dialéctico, manteniéndose o no la primera resolución.
La falta de oposición hace que la sentencia adquiera la calidad de cosa juzgada.

3. Podemos decir en consecuencia, que el proceso monitorio es un medio jurisdiccional


especializado, que tiende, mediante la inversión de la iniciativa del contradictorio a la rápida
creación ejecución de un título sobre el cual por lo menos existe verosimilitud sobre el
derecho.
4. El artículo 375 del Código Procesal Civil como norma abierta, tiene la previsibilidad de
acoger dentro del proceso monitorio todo tipo de conflicto fundado sobre la base de un
documento en el que exista verosimilitud sobre la acreencia con origen civil, comercial o
administrativo público.

El precepto examinado sigue la teoría del monitorio documental, por el cual siempre se obrará
en base a un documento que otorgue al juzgador, la verosimilitud sobre el contenido
obligacional, de este modo no se sigue la teoría del monitorio puro en la que no es necesario el
acompañamiento instrumental aludido anteriormente, como sucede en la jurisdicción
alemana.

El artículo citado señala que el juzgador debe verificar los presupuestos procesales que son:

a) La competencia: En razón de materia, que responde a normas de orden pub lico y de


cumplimiento obligatorio y; en razón de territorio pero esta es más elástica porque puede
interponerse inclusive ante un a autoridad que no tiene competencia en razón del espacio
físico, pero que eventualmente puede reclamarse por el demandado en la primera
oportunidad porque después se considerar que hubo una aceptación tácita de esa
competencia.

b) La Capacidad: Es la aptitud o idoneidad para realizar actos procesales lícitos y con


efectos entre las partes, artículo 29 del Código Procesal Civil)

c) La Legitimación. El reconocimiento de la parte en el derecho procesal y en sustancial


configura la legitimación del acreedor y en su caso del deudor para realizar actos propios del
proceso con carácter pretensional y definitorio denominado también como legitimación en la
causa. Finalmente podríamos señalar que la cualidad para obrar, se verifica en la legitimación
para pretender o resistir la pretensión.

5. El término monitorio hace alusión a que toda la primera instancia desde el acto de
postulación hasta sentencia, se lleva únicamente con la iniciativa procesal del actor sin darle
conocimiento a la otra parte. Se discute hacer de que si esta resolución es definitiva o no, la
doctrina denomina a esta sentencia “monitoria” y la legislación nacional la denomina
sentencia “inicial” debido a que está sometida a una “condición resolutoria” que de llegar el
acontecimiento en que el demandado si pone excepciones en legal forma dentro del plazo de
diez días, la sentencia inicial entra en fase de revisión y si son estimadas esas excepciones, la
condición se cumple y periclita la sentencia inicial frente a la sentencia definitiva que atiende
las excepciones. Pero si no se opone excepciones o las mismas son desestimadas, la sentencia
inicial adquiere la calidad cosa juzgada formal. Ante la inexiste de oposición de excepciones,
será necesario dictar un auto por el cual se declare a la sentencia como ejecutoriada.

6. Las excepciones dentro de diez días deben ser opuestas de acuerdo al artículo 394 del
Código Procesal Civil, dentro el plazo de 10 días hábiles. Las excepciones deben ser nominadas
en el precepto ya citado, caso contrario, la autoridad judicial los rechazará de oficio.
EL EJECUTIVO

1. En cuanto al título ejecutivo, se ha mantenido las tradiciones reguladas por el Código de


Procedimiento Civil de 1976 (Art. 487) y expresados en el art. 379 del Código Procesal Civil,
añadiendo la transacción no aprobada judicialmente, que conste en escritura pública o
documento privado reconocido, y finalmente al ser un artículo abierto a nuevas previsiones de
documentos civiles o mercantiles, también se consagra la aplicación de éste en todos los casos
en que la ley confiera al acreedor el derecho de promover proceso ejecutivo. Pero en la nueva
visión el proceso ejecutivo como desprendimiento de un proceso monitorio, tiene la
especialidad del cobro de dinero.

El artículo 386 del Código Procesal Civil permite que lo resuelto en proceso ejecutivo pueda ser
modificado en proceso ordinario posterior, siempre que este último proceso tenga por objeto
el derecho material y de ninguna manera el procedimiento del proceso ejecutivo.

2. Se ha optado que la parte perdidosa, sea cual fuere esta (actor o demandado) tengan el
plazo de seis meses, bajo pena de caducidad del derecho, para deducir el proceso judicial de
invalidez del documento base del proceso ejecutivo.

3. Otra regla previsora es la de establecer que el proceso ejecutivo, tiene autonomía,


tramitándose por separado; sin posibilidad alguna de acumulación a proceso ordinario.

PROCESOS DE EJECUCIÓN.

Ejecutar es materializar o realizar la efectiva la tutela por parte del Estado. Cuando una
persona se ha visto obligada a recurrir a la justicia ordinaria, porque un tercero ha
desconocido, restringido o suprimido un derecho y ha obtenido una sentencia que acoge su
pretensión, entonces está legitimada para requerir del Órgano jurisdiccional, el
restablecimiento del ejercicio de su derecho. No se debe confundir entre ejecución como
estado de hecho y el proceso de ejecución como mecanismo para lograr el resultado de hecho
pretendido y acogido en sentencia.

La ley procesal para darle eficacia y eficiencia a la sentencia determina que la misma se
ejecute en razón de que el Estado es el depositario de la fuerza pública y la coacción no
termina en una simple amenaza, sino la materialización de la fuerza misma al existir una
decisión que ha nacido de un mandato individual y concreto expresado en la sentencia, que ha
pasado en autoridad de cosa juzgada.

Siguiendo el criterio del tratadista italiano Chiovenda, la ejecución es parte del proceso,
consiguientemente le corresponde al Órgano jurisdiccional dar cumplimiento a sus propias
decisiones (Artículo 399 Código Procesal Civil).

Se ha instituido que no solamente son objeto de ejecución las sentencias de condena sino
también las sentencias declarativas, constitutivas y cautelares, de tal manera que permitan el
restablecimiento del ejercicio del derecho.
La ejecución misma de las sentencias de condena que tienen por objeto sumas de dinero o
prestaciones de dar, hacer o no hacer, circunstancia que no impide la materialización de otro
tipo de sentencias. El criterio es que, se ejecutan sentencias o autos definitivos que han
adquirido la calidad de cosa juzgada, ya sea que se opte por una ejecución directa cuando se
materialice el contenido de la sentencia o mediante una ejecución indirecta o psicológica a
través de sanciones de carácter económico (astreintes) o conminatorias de carácter personal o
medidas cautelares. También se ha optado por una ejecución provisional, una ejecución
principal y una ejecución subsidiaria, y finalmente podríamos clasificar en una ejecución en
especie y otra por equivalencia.

El sistema de ejecución de sentencias, está sustentado en tres principios:

a) De jurisdiccionalidad.

b) De unidad de cognición y ejecución.

c) De ejecutoriedad.

La cosa juzgada tiene los siguientes fundamentos jurídicos:

a) Certidumbre

b) Definición y estabilidad de Derechos

c) Seguridad Jurídica (non bis in ídem).

d) División de funciones del Estado (especialidad).

En base a estos, se establece que la ejecución es el acto jurisdiccional que opera a instancia de
parte (nunca de oficio), por la autoridad judicial de primera instancia, a través de un
mecanismo previsto por la ley, por el cual se materializa en especie o por equivalencia el
contenido de la sentencia.

La sentencia puede ejecutarse también parcialmente, aun cuando se hubieran interpuesto


recurso de apelación o casación respecto de una parte de la pretensión acogida o por los
importes correspondientes a la parte de la condena que hubiera quedado ejecutoriada.
Cuando no es posible la ejecución tal como estaba expresada en el contenido de la sentencia
(porque ha operado un cambio en el estatus jurídico del bien o en la situación de hecho del
mismo), que hace imposible su ejecución, la autoridad judicial puede ir a la ejecución
subsidiaria, con la determinación de los correspondientes daños y perjuicios que graven el
patrimonio del perdidoso, transformando en muchos casos derechos reales por derechos
personales, que permite una activa interacción entre los derechos reales y los derechos
personales.

La etapa de la ejecución se circunscribirá a la realización o aplicación concreta del contenido


de la sentencia, limitándose el accionar de las partes al control del cumplimiento de la
sentencia, no pudiendo desviarse de esa finalidad, de manera tal que el victorioso podrá
obtener una tutela material cuando la sentencia sea ejecutable o una tutela subsidiaria
mediante la cuantificación de los daños y perjuicios que emergen de la no ejecución de la
sentencia en especie. Sustentado en el principio de la imposibilidad de suspender la ejecución
de la sentencia, cuando esta ha pasado en autoridad de cosa juzgada, terminando con lo que
ocurre en la actualidad, que la autoridad judicial cegado por el artículo 514 del Código de
Procedimiento Civil, en el sentido de que no se puede alterar el contenido de la sentencia en
ejecución, provoca un conflicto afectando derechos de terceros quienes se introducen a la
etapa de la ejecución, eternizando el problema, porque en muchísimos casos existe una
imposibilidad material de ejecutar la sentencia tal como está dispuesta en el contenido o una
imposibilidad jurídica que se reconfigura en el nuevo régimen por el cual las autoridades
judiciales en forma más clara podrán ejecutar las sentencias en especie o por la vía subsidiaria
por equivalencia. Ésta orientación del cumplimiento en especie, a veces no es viable
procesalmente, entonces deberá agredirse el patrimonio del obligado mediante la
cuantificación del daño incidentalmente, de manera tal que se brinde una tutela efectiva al
victorioso sin perjudicar los derechos e intereses de terceros ajenos a la causa, respetando su
derecho; salvo que éste último sea dejado sin efecto en otro proceso, con sentencia
ejecutoriada, respetando la regla del artículo 117.I de la C.P.E.

Por otro lado el Código Procesal Civil prevé la suspensión provisional de la ejecución de la
sentencia si el documento base de la acción se halla acusado de falso en la vía penal. Si el
documento base de la acción fuese declarado nulo en otro proceso con sentencia ejecutoriada,
la autoridad judicial suspenderá de manera definitiva la ejecución, siempre y cuando no se
hubiera ejecutado la sentencia en los términos del fallo.

En cuanto a la ejecución provisional hay un cambio sustancial en relación al artículo 550 del
Código de Procedimiento Civil, porque en la nueva visión procesal no se hace distinción en
cuanto a la ejecución provisional de sentencias y ejecución provisional de autos de vista; sino
que cualquier sentencia apelada o auto de vista recurrido de casación, es susceptible de
ejecución provisional siempre y cuando se otorgue la garantía real correspondiente por quien
pretende la ejecución. En caso de revocarse la decisión ejecutada provisionalmente las cosas
deberán volver al estado anterior con más daños y perjuicios contra el ejecutor, liquidables en
la vía incidental, que deberá reclamarse por la parte perjudicada en el término de 90 días bajo
pena de caducidad. La revocación y la casación de un fallo ejecutado provisionalmente, no
perjudica los derechos de terceros de buena fe a título oneroso y tampoco invalidan los actos o
contratos que hubieran sido celebrados con la o el dueño aparente de la cosa.

En un otro capítulo se reglamenta la ejecución coactiva de sumas de dinero, como proceso de


ejecución y no ejecutivo, de este modo esta categoría tiene, la calidad de cosa juzgada formal,
buscándose su cumplimiento a través de la ejecución como señala el artículo 404.2 del Código
Procesal Civil. Ese capítulo recoge las experiencias que se han tenido en la práctica en las
últimas décadas, precisándose los títulos que tienen fuerza coactiva para el cobro de una suma
de dinero. Si la condena al pago de frutos, daños y perjuicios, no hubiera determinado su
“quantum” se establece un procedimiento preciso para su cuantificación, de tal manera que se
haga viable la ejecución coactiva una vez determinado el monto. Esta es una innovación al
régimen procesal , porque se simplifica el procedimiento cuando existe una condena y sólo por
falta de medios idóneos para cuantificar en el momento de la decisión no se ha establecido el
“quantum”, que en muchos casos simplemente requerirá una experticia o en su caso una
prueba que acredite el valor que circula en el mercado, impidiendo que el procedimiento de
cuantificación del daño se haga tedioso, lento, y muchas veces inútil como ocurre en la
actualidad que provoca que el victorioso titular de un derecho lesionado se resista a ir a un
proceso de cuantificación del daño y quiera a toda costa la ejecución de la sentencia.

El medio de defensa del obligado es a través de excepciones limitadas a las señaladas en el


artículo 409 del Código Procesal Civil, en un régimen de números clausus; sin posibilidad de
poderse plantear otros medios, que se los reserva para la vía ordinaria. Opuesta las
excepciones, se le debe dar el trámite de proceso monitorio señalándose audiencia para la
consideración de las pruebas y la sentencia respectiva. La oposición de excepciones no impide
que se tome medidas cautelares, sobre todo el embargo, describiéndose el procedimiento a
realizarse en materia de embargo de bienes inmuebles, mueble sujetos a registro, muebles
puros y simples, y créditos. La normativa no se limita a prever la ejecución de una medida
cautelar sino también los efectos de la misma, entre ellos la prelación entre acreedores
embargantes en razón de la fecha de la verificación del embargo, con lo cual se realza a esta
medida cautelar de trascendental eficacia para hacer efectiva la sentencia de condena al pago
de deudas de dinero.

Finalmente en materia de ejecución se ha establecido un régimen muy simple para los remates
de los bienes de un deudor. Las principales modificaciones respecto al sistema actual están:

1. La tasación de los bienes siempre es por perito único designado por el juez.

2. La publicación del aviso de remate se reduce a una sola y no dos o tres en


consideración a que la cantidad de avisos no constituye garantizar la publicidad para que se
presenten más postores.

3. La base del remate es el precio comercial y no el valor fiscal, precautelando los


derechos personales en el campo de los derechos patrimoniales. Cuando se trata de la
entrega de un bien determinado a una de las partes del litigio con sentencia ejecutoriada se
mantiene que se libre mandamiento de desapoderamiento, bajo la condición sine qua non,
que el bien determinado se halle en el patrimonio del deudor, porque para el caso de hallarse
en el patrimonio de un tercero y, peor aún éste haya adquirido a título oneroso y encontrarse
registrado en derechos reales o en el que corresponda, de propiedad del deudor que debe
soportar la venta judicial de un bien.

4. Cuando no se presentan postores y debe necesariamente rematarse a un tercero o


adjudicarse el acreedor, no puede ser en un valor menor al 80% de la base.

5. Se limita la nulidad de la subasta y remate, sólo a la falta de publicación del aviso de


remate, no admitiéndose ninguna otra causa o circunstancia, con lo cual se da enorme
celeridad a la ejecución, limitando gastos, carga procesal y sobre todo contribuyendo hacer
menos gravoso el proceso, sin descuidar los derechos y las garantías constitucionales

6. No solamente se reglamenta la ejecución de sumas de dinero sino también la ejecución


de prestaciones de dar sobre cosas de cuerpo cierto y determinado, obligaciones de hacer y
obligaciones de no hacer, con la advertencia que estas últimas pueden transformarse
mediante un procedimiento incidental en deudas de sumas de dinero cuando la sentencia no
pueda ejecutarse en su contenido, articulando de esta manera la relación entre derechos
reales y personales.

En el proceso de ejecución coactiva de sumas de dinero, de acuerdo al artículo 412 del Código
Procesal Civil, se puede proceder al embargo de otros bienes adicionalmente, si los bienes
dados en garantía hipotecaria o prendaria no son insuficientes para pagar la acreencia e
inclusive cubrir los perjuicios sufridos por el acreedor, aspecto desconocido en la Ley 1760
sobre este tipo de procesos.

La Paz, octubre de 2015.