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Instrumentos de política monetaria

visión general
1. Controles directos
Los controles directos son cada vez menos frecuentes esencialmente porque
no funcionan bien, si es que acaso funcionan. Por lo general son
instrucciones del banco central para controlar la cantidad o el precio (tasa de
interés) del dinero depositado en bancos comerciales (y algunas veces otras
instituciones financieras) y el crédito proporcionado por ellos; y quizás
también para controlar el tipo de cambio utilizado en las transacciones con
los bancos. Los límites en el crecimiento de los préstamos o depósitos
bancarios son ejemplos de controles cuantitativos. El nivel máximo de
préstamos bancarios o tasas de depósito, o tipo de cambio oficial, son
ejemplos de controles de tasa de interés. Dichos controles no afectan el
balance del banco central. Los controles directos presentan un gran número
de desventajas importantes relacionadas con la restricción que imponen al
desarrollo del mercado, y con el hecho de que se vuelven menos efectivos
con el tiempo a medida que se encuentran lagunas y deficiencias: Pueden
impedir transacciones económicamente justificables, por ejemplo, una
compañía puede tener la intensión de pagar por encima del precio máximo
para financiar una transacción rentable, y el banco puede tener la intensión
de prestar, pero finalmente los controles impiden que la transacción se lleve
a cabo. Los controles banco por banco frenan la competencia en los
mercados financieros que podría beneficiar tanto a los prestatarios como a
los depositarios. Por ejemplo, impiden que la competencia permita a los
bancos más eficientes ampliar sus depósitos y créditos ofreciendo tasas de
depósito más altas y tasas de préstamo más bajas. Los controles de crédito
selectivos controles de créditos sobre algunos bancos pero no sobre los
privilegiados (por ejemplo, sobre bancos que prestan a sectores o regiones
específicos) distorsionan los mercados e imponen un costo en la economía
que no se puede cuantificar. Los controles directos promueven la
desintermediación en los mercados no controlados (llamados “grises”) o en
el extranjero. Así que, después de un tiempo, los controles se vuelven menos
efectivos a medida que los prestamistas y ahorradores buscan la manera de
soslayarlos. Por ejemplo, en un sistema financiero mundial cada vez más
abierto e integrado las compañías y los hogares podrían solicitar préstamos
en el exterior, evadiendo así los controles en casa. En otras palabras, pueden
controlar las estadísticas, pero no el comportamiento económico real. Las
ventajas que se citan normalmente en apoyo a los controles directos son que
pueden ser un medio efectivo del banco central para controlar el precio o la
cantidad máxima de crédito bancario, particularmente durante una crisis
temporal; y pueden constituir el enfoque más efectivo, rápido o viable en
circunstancias de mercados financieros muy subdesarrollados, o en los que
el banco central tiene técnicas inadecuadas de control monetario indirecto, o
en una situación de crisis. Algunos bancos centrales han experimentado con
controles cambiarios como una medida a corto plazo para controlar los flujos
de capital, afectando así la liquidez y su fijación de precio, pero es difícil
señalar algún caso claro de éxito. Este manual no explora los controles de
capital. Comúnmente, las ventajas, si es que hay alguna, de los controles
directos son a corto plazo y las desventajas aumentan con el tiempo; por lo
que no se recomiendan.

2. Instrumentos indirectos
Una razón importante para la liberalización financiera es desarrollar un sistema
que promueva una asignación eficiente de ahorros y crédito en la economía. En
el área monetaria, la liberalización financiera implica un distanciamiento de los
controles monetarios directos con miras a los indirectos. Estos últimos operan
mediante el control del banco central sobre el precio (o en teoría la cantidad) de
la oferta de sus propios pasivos dinero de reserva que a su vez puede afectar ya
sea:
i) las tasa de interés del mercado y la cantidad de dinero y crédito en la
totalidad del sistema bancario.
ii) el tipo de cambio.
Operaciones de tipo de cambio
El proceso de dolarización implica la sustitución parcial y paulatina de las tres
funciones del dinero: depósito de valor, unidad de cuenta y medio de pago, en
ese orden. El origen de este proceso es usualmente una pérdida de la confianza
en la moneda nacional como resultado de procesos de inflación altos y
persistentes. En la medida que la inflación castiga a los tenedores en moneda
nacional y dificulta la correcta formación de precios en la economía, y los
intermediarios financieros ofrecen mayormente créditos en dólares, la
dolarización se extiende a las funciones dinerarias de medio de pago y unidad
de cuenta. Se crean sistemas de pagos en ambas monedas y los contratos de
bienes duraderos se realizan en dólares. Se produce un cambio en la costumbre
de pagos y en la formación de precios de los agentes económicos, que hacen
más persistente el uso de la moneda extranjera. Estas costumbres no se
revierten automáticamente con la reducción y el control de la inflación. La
dolarización financiera implica riesgos para la economía, pues genera descalces
en los balances de los agentes económicos. El descalce de moneda genera un
riesgo de tipo de cambio. Las familias y empresas no financieras tienen, por lo
general, ingresos en soles. Sin embargo, sus deudas con el sistema financiero
están denominadas principalmente en dólares. Por ello, una eventual
depreciación significativa del Nuevo Sol elevaría el monto de sus obligaciones
(en términos de soles), sin un incremento similar en los ingresos; este efecto se
denomina “hoja de balance”. Asimismo, el descalce de plazos genera un riesgo
de liquidez. Si bien éste es un fenómeno inherente a los sistemas bancarios, el
riesgo de liquidez es mayor cuando la intermediación no es en la moneda local,
es decir, cuando el Banco Central que emite la moneda intermediada es
extranjero. Frente a estos riesgos, las medidas implementadas por el BCRP han
coadyuvado a enfrentarlos. El control de la inflación ha contribuido a recuperar
la confianza en la moneda nacional como medio de cambio y depósito de valor.
El establecimiento de una meta operativa de tasa de interés interbancaria y el
desarrollo del mercado local de deuda pública en soles nominales, han
contribuido a la profundización financiera en moneda nacional. Asimismo, se
dieron medidas orientadas a que la economía cuente con una capacidad de
respuesta adecuada en situaciones de fuertes presiones al alza sobre el tipo de
cambio o de restricción de liquidez en dólares, como un elevado nivel de reservas
internacionales del BCRP, un sistema bancario con un alto nivel de activos
líquidos en moneda extranjera, y un régimen de flotación cambiaria con
intervenciones orientadas a reducir fluctuaciones bruscas del tipo de cambio.
Además, una sólida posición fiscal y una adecuada supervisión bancaria
contribuyen a reducir los riesgos asociados a la dolarización financiera. El Perú
es la primera economía que ha implementado un esquema de metas explícitas
de inflación en un entorno de alta dolarización financiera, con resultados
altamente positivos en términos de inflación y de reducción de la dolarización.
Los coeficientes de dolarización de la liquidez y del crédito al sector privado han
pasado de 71 y 80 por ciento en diciembre de 2000 a 33 y 30 por ciento en junio
del 2017, respectivamente.
Riesgo Cambiario
Proviene de las fluctuaciones de los tipos de cambio de las monedas en las que
se realizan inversiones, lo que podría llevar a una pérdida en términos de la
moneda base para la medición de las reservas internacionales (dólares de los
Estados Unidos de Norteamérica). Los activos están en su mayoría invertidos en
dólares de USA., lo que refleja tanto la denominación de los pasivos en moneda
extranjera (encaje bancario y los depósitos del sector público) cuanto la moneda
de intervención del Banco Central en el mercado de divisas doméstico, aunque
también se mantiene una diversificación en activos denominados en otras
monedas de los mercados financieros más importantes. Cabe añadir que la
mayor parte de nuestra deuda externa y de nuestro comercio internacional se
denomina en dólares de USA.
Operación de redescuento
operación que consiste en que una institución de crédito descuenta a otra
institución o a un particular documentos de cartera de crédito. La operación de
redescuento generalmente tiene por objeto obtener una fuente adicional de
recursos para que las instituciones puedan ampliar su campo de actividades.
Los bancos de segundo piso son los que prácticamente están dedicados al
redescuento de cartera de las demás instituciones. El banco central prohíbe a
los bancos de deposito ceder en descuento su cartera con particulares, ya que
los bancos de depósito no pueden dar en prenda los títulos- valor de su cartera.
la autoridad monetaria por la cual acepta (descuenta) documentos financieros de
los bancos comerciales, otorgando a éstos un préstamo en dinero por el mismo
monto, a una determinada tasa de interés denominada Tasa de Redescuento.
Los documentos recibidos por la autoridad han sido descontados, a su vez, por
los bancos a particulares.
El redescuento es una de las formas que asume la Emisión.

Redescuentos y adelantos:

El Banco Central puede suministrar dinero con garantías reales a distintos


intermediarios financieros bancarios por plazos cortos para que éstos puedan
cubrir deficiencias en las reservas de efectivo mínimo.
El tipo de interés al que el Banco Central presenta el dinero depende de varios
factores, en la medida en que se eleve, los intermediarios financieros frenarán la
concesión de créditos a sus clientes y destinarán los nuevos depósitos a cubrir
requerimientos de efectivo mínimo, para no acudir a los préstamos del Banco
Central.

Fines últimos de la política monetaria y objetivos intermedios:

Los fines últimos de la política monetaria, como los de toda política de


estabilización, son el logro de ciertos objetivos económicos generales, tales
como la estabilidad de precios y el mayor nivel de empleo posible. Para ello se
precisa el establecimiento de una variable monetaria como objetivo intermedio.