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DENUNCIA DE LOS FALSOS DOCTORES

2 Pe. CAPÍTULO (2)

(2,1-3a)

Los testamentos se muestran unánimes a la hora de presentar los últimos tiempos en un


periodo de calamidades inauditas. Aquí como en Hch 20,29; 1Tim 4,1-5; 2Tim3,1, esos
tiempos están marcados por la proliferación de doctrinas falsas.

El autor describe en el cap. 2 las andanzas de falsos maestros que introducen <divisiones
perniciosas> v1 .Hablan en términos elocuentes v.18 y se hacen pasar por apóstoles de la
<libertad> v19. Es así como reúnen a mucha gente que los sigue (v2.14.18) A esto se
agrega un nuevo problema, las dudas sobre el retorno del Señor. No se trata de grupos
diferentes de falsos maestros, sino de personas que sin dejar de formar parte de la Iglesia
difunden opiniones erróneas, en conjunto son FALSOS MAESTROS, ESCARNECEDORES,
HOMBRES SIN LEY. Incluso se dice que comparten licenciosamente banquetes con los
destinatarios (2,13). Los epítetos que se les dedican son bastante impresionantes: miopes
hasta la ceguera (1,9), atrevidos, arrogantes, animales irracionales ( que acabarán como los
animales: 2,10.12; impuros, viciosos, con los ojos hambrientos de adulterio (2,14); se les
tilda de ser fuentes sin agua y nubes arrastradas por la tempestad (2,17), se les acusa de
proferir palabras hinchadas de vaciedad, acompañadas de deseos carnales (2,18); se les
denomina esclavos de la corrupción, impostores cargados de engaños (2,19;3,3). No se
puede negar que siendo miembros de la misma comunidad, son tratados como verdaderos
enemigos. Las acusaciones parecen hacer referencia al futuro (<habrá entre vosotros>:2,2);
sin embargo pronto se deja el futuro y se habla claramente en presente (2,10.12.13.14,20,
pero incluso en pretérito (2,15.22). La exactitud con la que se describe su actuación no
corresponde al uso de diversos tiempos.
La acusación más fuerte que se les dirige es la de negar al Señor, es decir, a Jesús (2,1).
No deja de sorprender la cercanía de está formulación son las que tenemos en 1Jn (2,22-
23;4,1-2). Sin embargo, en 2 Pe está negación se da más en la práctica que doctrinalmente.
La actuación del grupo atacado es calificada de libertinaje (2,2), amor al dinero (ambición
2,3) ir tras los deseos carnales (2,10); se dice <que su placer es el desenfreno en pleno
día> (2,13). Todo lo cual entraña la negación del <mandamiento santo> (2,21:cf 3,2) Y en la
práctica, comporta la proclamación de una libertad sin límites (2,19).
Este conjunto parece apuntar a grupos gnostizantes que no dan importancia a la exigencia
moral de la fe y del seguimiento de Jesús (antinomistas). No son conocidos por algunas
cartas paulinas (1Cor6,12;cf 1 Cor 10,23). Probablemente estamos en los comienzos de
una gnosis cristiana que desembocará en los grupos libertinos que están reflejados en los
sistemas gnósticos del siglo II. Algunos por eso, han querido ver una mala interpretación de
la doctrina paulina que derivó en libertinaje: <sí la gracia nos ha salvado no importa la
calidad moral de la vida>; pero son sólo suposiciones en las que no todos están de acuerdo.

El autor se siente en el deber de desenmascarar a estos falsos pastores. Adherirse a ellos


significa romper la unidad de la Iglesia, que es a lo que se refiere la advertencia de no ir
<“tras divisiones perniciosas”(2,1), la cual se reflejará inevitablemente en la muerte eterna.
Incluso la pertenencia al bautismo se ve dañada con el seguimiento de los falsos maestros
(2,1.21), porque uno terminará renegando del Dueño que nos rescató>.
Hablar de los falsos maestros en un futuro es sólo una ficción literaria, el lenguaje es duro,
pero no nos da elementos para juzgar sobre los errores doctrinales de los herejes, ni
tampoco tenemos una localización histórica o geográfica de su herejía.. Algunos han
querido equipararlos a los nicolaítas de Ap 2,6-15, pero no pasa de ser una suposición. la
insistencia en su conducta inmoral las alusiones a castigos bíblicos, etc. nos hacen pensar
en desviaciones prácticas y quizá doctrinales en materia de sexualidad. Algunos piensan en
identificar la herejía con alguna forma de neopaganismo o en una híbrida combinación entre
cristianismo y paganismo. Esto último no parece tan falto de razón, pues los cristianos
enfrentan el esfuerzo por adaptarse a vivir en un mundo pagano, lo que habría producido el
surgimiento de está <secta> como una especie de lumpen o subproducto negativo. Lo cierto
es que eran herejes (doctrina) y viciosos (práctica) al mismo tiempo. La carta señala que
estos falso maestros no habían sido expulsados de la comunidad (2,13).
Una curiosa nota. En (2,4)n se habla de unos ángeles castigados. hay una probable
referencia a Gn 6,1-4, según este texto es interpretado en el libro de Henoc. En 2,10b se
plantea un problema de interpretación: ¿qué significa <insultar a las glorias>? La Biblia de
Jerusalén sostiene que las glorias son los mismos ángeles. ¿Cómo es posible, entonces,
que vuelvan a aparecer los ángeles apenas un versículo más adelante?. Parece mejor
pensar que <las glorias> no son más que las acciones gloriosas de Dios en el AT, es decir,
sus intervenciones milagrosas. Los ángeles temblarían ante la posibilidad de dudar de las
intervenciones de Dios.

Bibliografía: LUGO RAUL LUGO Y LÓPEZ R. RICARDO, Hebreos y Cartas Católicas, Ed.
Verbo Divino.
Casa de la Biblia, COMENTARIOS AL NUEVO TESTAMENTO.
COTHENET EDOUARD, Las Cartas de Pedro
ALEGRE XAVIER, ORIOL JOSEPH, La segunda carta de Pedro.