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La Música Protestante y la Liturgia Católica

LA MÚSICA PROTESTANTE Y LA LITURGIA CATÓLICA

Padre Javier Alson, smc

Ante todo hay que aclarar cómo debemos percibir a los protestantes. La Iglesia católica los
llama ahora los hermanos esperados, ya no los hermanos separados, como se utilizó durante
algún tiempo. El movimiento ecuménico (la búsqueda de la reunificación de la Iglesia) ha
profundizado bastante en la sensibilidad de los cristianos de varias denominaciones,
incluyendo a los católicos.

Desde el punto de vista doctrinal podemos considerar a los protestantes como unos cristianos
auténticos pero con ciertos límites en cuanto a la revelación y la doctrina. Esto se refleja
también a nivel de las producciones musicales. Al tener esta consideración estamos
entendiendo que lo que ellos producen a nivel musical no es intrínsecamente malo, no lo
hacen con mala intención sino que tiene un valor, un don de parte de Dios. Pero que puede
quedar limitado en cuanto al valor doctrinal, litúrgico o eclesial, es decir, la profundidad que se
requiere en la música cristiana no es fácil de alcanzar y a los católicos no les conviene pensar
que la producción protestante es la de mayor profundidad y amplitud para ser imitada o
utilizada indiscriminadamente.

Debemos tener una actitud abierta ecuménicamente con nuestros hermanos esperados,
reconocer su dones e incluso estar dispuestos a imitarlos si es necesario en cuanto a esos
dones, pero no confundir los papeles, no obscurecer la realidad de la profundidad doctrinal, la
plenitud de la revelación que descansa en la Iglesia católica, en tanto que los protestantes
tienen siempre algún limitante en esa doctrina, una cosa es ser abiertos en el amor fraterno y
en la búsqueda ecuménica y otra es mezclarse sin criterios ni discernimiento y hacer un “arroz
con mango”.

Nosotros no tenemos que tener miedo de enfrentar la búsqueda de la verdad pero


necesitamos formarnos en profundidad para no quedar confundidos ante los planteamientos
de nuestros hermanos esperados.

ASPECTO HISTÓRICO

El movimiento protestante se inició en el siglo XVI en Europa, Alemania y Suiza, con Lutero,
Zuinglio, Calvino y otros reformadores. Ellos querían centrar todo en Cristo, en la sola fe, la
sola gracia, la sola Escritura. Al final lamentablemente ocurrió la ruptura que todavía hoy se
mantiene a pesar de los esfuerzos que se han ido haciendo de volver a la unidad perdida.

La insistencia protestante en la sola gracia, la sola fe, lleva a una disminución del aspecto
humano antropológico y a la vez de la importancia y densidad de la Iglesia como tal, y de su
acción específica salvífica en los sacramentos.
Aunque al comienzo ellos no partieron con la idea de rebajar la importancia de los
sacramentos o de negar el amor a María, sin embargo por esta tendencia tan fuertemente
hacia la sola gracia, la sola fe, la sola Escritura, el mundo protestante fue ampliamente
reduciendo el valor de los sacramentos y el valor del amor y devoción a María y a los otros
santos.

En este momento la Iglesia luterana tradicional se ha acercado bastante a la forma de celebrar


católica y se ha profundizado mucho en el diálogo entre ambas iglesias dándose un
acercamiento cada vez más afectivo y efectivo. Pero las sectas protestantes, que han nacido
desde hace unos cien años, y que para ellos mismos son consideradas como sectas y se sienten
acosados por ellas, muchas veces no tienen una búsqueda doctrinal seria profunda y
sistemática sino que se aferran a aspectos de la Escritura para diferenciarse unas de otras y
poder hacer un cuerpo aparte, atomizándose cada vez más.

LA SOLA FE

El resultado de toda esta tendencia es la salvación por la sola fe, es decir, yo me salvo porque
creo en Jesús, que él es mi Salvador y murió por mí. Lo que de verdad es necesario, importante
e indispensable es ese acto de fe en sí mismo, por medio de esa fe se da la salvación, porque
se aplica a la persona la redención de Cristo, quien no crea en eso, no se le aplican los méritos
de Cristo y no se salva.

La vida religiosa del protestante se ve presionada por ese puro acto de fe y pierde la
importancia de cualquier otro aspecto en esa vida religiosa. El esfuerzo del protestante es
tener ese acto de fe puro y sincero, lo demás no es relevante.

Lo que vale es la sola gracia de Dios, no vale ningún esfuerzo o acto humano para salvarse, y la
forma de salvarse es simplemente creer en la salvación, no se puede hacer más nada sino
solamente creer, porque es la gracia de Dios que nos salva.

La revelación está en la Sagrada Escritura y no hay nada que valga la pena aparte de eso, los
escritos de los primeros Padres de la Iglesia, la Tradición acumulada, todo eso no vale
prácticamente nada, porque lo único que vale es la Biblia.

Además el protestante en general busca su salvación personal por la pura fe y no toma mucho
en cuenta al hermano a menos que no sea para llevarlo a su fe protestante, incluso en las
obras de misericordia de ellos su interés más profundo es la conversión de las personas a su fe.
Un gran teólogo, el más importante del siglo XX, que era protestante reformado, Carl Barth,
dijo un día: “la diferencia entre un católico y un protestante es que el católico da la vida por su
hermano”.

Este aspecto de la caridad, de atender al prójimo, de servirlo, está en el corazón del


catolicismo, nos salvamos no simplemente por un acto de fe sino que tenemos que amar al
hermano, lo que le hagamos al hermano se lo estamos haciendo a Dios, como dice Juan el
Evangelista: Quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al hermano a quien ve es un
mentiroso (Cf. 1 Jn 4,20). Es decir, que para el católico el amor al hermano es esencial en el
proceso de la salvación y si no se da está demostrando que en verdad no amamos a Dios y por
lo tanto no debemos ilusionarnos de que ya estamos salvados si no amamos de verdad al
hermano. De hecho las obras de misericordia en general son de los católicos; los protestantes
no las hacen, porque su interés básico es salvarse por medio de la fe.

LA LITURGIA

Por eso la liturgia ha perdido densidad en los protestantes; la gracia nos viene por el puro acto
de fe, lo demás no tiene importancia.

Para el católico también la base es la fe en Cristo, él es nuestro Salvador, él dio su vida por
nosotros, pero además él fundó la Iglesia que tiene una densidad salvífica. La Iglesia es el
Cuerpo de Cristo y su acción trae la gracia de Dios, no solamente la fe de los que van a la
Eucaristía produce la presencia viva, real y salvífica de Cristo en ella sino que la acción del
Ministro ordenado, la celebración anamnésica de la Cena del Señor, la Pascua de Cristo, nos
hace entrar cada vez de nuevo en ella y recibir sus beneficios espirituales. En otras palabras, en
cada Eucaristía Jesús está salvándonos de verdad, su presencia no se termina nunca para los
que lo buscan en ella.

El católico para buscar la salvación hace el acto de fe sincera en Cristo Salvador, pero lo busca
de recibir concretamente y realmente en la Eucaristía. Un católico de verdad no puede vivir sin
la Eucaristía. Según nos dice el Concilio Vaticano II la Eucaristía es el centro y el culmen de la
vida cristiana (Cf. PO II,5). De ella nos alimentamos y en ella expresamos más plenamente
nuestra fe.

Para el protestante que conocemos en general, el participar en una celebración litúrgica es un


hecho circunstancial, se reúnen juntos pero no porque esa reunión sea importante en sí
misma, sino que es la forma de recibir la predicación del pastor y hacer un acto de fe
individual. La asamblea de la Iglesia es más instrumental que efectiva.

Para el católico la Misa es densamente salvífica, todos están viviendo la fe, pero en comunión,
reciben la Palabra y la predicación pero también reciben el Cuerpo verdadero de Cristo. El ir a
la Misa para el católico es esencial en sí mismo en tanto que para el protestante es algo
funcional y práctico.

LA MÚSICA Y LA LITURGIA

Para los católicos la música está completamente al servicio de la celebración litúrgica, el centro
de todo es la liturgia en sí, no la música. Para el protestante la música es en sí misma salvífica,
es en cierta forma como una predicación, tiene que llevar al creyente a una experiencia de
Dios, de fe auténtica, porque ellos no apuntan a la Eucaristía, porque no creen en ella en el
sentido que realmente tiene (al menos la mayoría de las sectas que nos rodean).

Por eso para el católico la música no tiene en el fondo tanta importancia, porque su centro es
la Eucaristía, los sacramentos.

Un protestante que pone un CD en su carro o en su casa y tiene un acto de fe profundo gracias


a esa música ya siente que ha cumplido su búsqueda de Dios y prácticamente no le hace falta
ir a la reunión litúrgica porque en ella va a hacer lo mismo que hizo en su casa o en su carro.
Por eso se han creado las famosa “iglesias virtuales”, basadas en un predicador de televisión
donde los fieles escuchan desde sus casas y de alguna manera lo apoyan. En este sentido es
más fácil para el protestante desaparecer como iglesia, como de hecho está ocurriendo en
algunas zonas centro europeas, porque los fieles pueden llegar a sentir que ya han hecho el
acto de fe y por lo tanto no asisten al culto en tanto que para el católico el ir a la misa es
fundamental, porque allí van a recibir el cuerpo de Cristo y por lo tanto la salvación.

Un católico escucha una canción de Dios y se siente bien, se motiva, aumenta su devoción,
pero todo eso le va a empujar hacia la Eucaristía de manera más fuerte, en ningún momento
se le ocurrirá que ya ha cumplido con Dios por haber sentido un momento de paz, de alegría
espiritual, siempre la Eucaristía será su centro de vida religiosa.

EL CONTENIDO MUSICAL

Por lo mismo que hemos aclarado la tendencia general de la música protestante será más
individualista, intimista, a fomentar una relación individual con Dios, directa, sin tomar en
cuenta la Iglesia ni los sacramentos; tratará de basarse en la sola Escritura, sin utilizar otros
escritos de la Tradición cristiana, nunca tomará en cuenta a María o a los otros santos.

La música católica tiene otras tendencias básicas. Además de las tendencias intimistas e
individualistas, de sentir a Dios en forma personal e íntima, que también se dan en las
producciones católicas, sin embargo hay una enorme gama de aspectos que entran en ella
como el tema de la Eucaristía y los otros sacramentos como el Bautismo, la Confirmación,
Confesión, Matrimonio, Orden Sacerdotal e incluso la Unción aunque menos frecuente.
Además de los sacramentos también entra el tema de la Iglesia, del Papa, del servicio al
hermano y el gran tema de María y de los demás santos.

Hay una enorme gama de producciones católicas que muchas veces ni siquiera son conocidas
porque pertenecen a las congregaciones, a los colegios, a los carismas religiosos, o son propios
de parroquias, diócesis, movimientos, etc. La mayoría no están grabadas en CDs.

LA ACTITUD ANTE LA MÚSICA PROTESTANTE

Hay que decir primeramente una cosa, el mayor intercambio ecuménico siempre ha sido en el
aspecto musical, desde el comienzo los himnos y cantos se han movido hasta cierto punto de
una a otra iglesia. Los grandes compositores fueron tanto católicos como protestantes, por
ejemplo el “Aleluya” de Hendel es utilizado ampliamente en muchísimas celebraciones y
Hendel era protestante, en tanto que la música de “Las cuatro estaciones” es de un monje
católico, Vivaldi, y se utiliza en multitud de eventos, películas, fondos musicales, etc. Ya son
universales.

Dentro de nuestra experiencia eclesial a veces utilizamos cantos que han nacido en los
protestantes, sobre todo los carismáticos, otras veces en los católicos, pero que ya son
universales, ya son de todos, pensemos en “Una mirada de fe”, “Alabaré”, “Como corre el río”,
etc, ¿Quién realmente los ha producido?, ¿Quién los usa?

Hay que también resaltar otro aspecto histórico importante, los protestantes desde el
comienzo dieron menor densidad a los sacramentos, a la Iglesia y a la liturgia y desarrollaron
más la música, justamente para llenar ese vacío. Una misa sin cantos vale igual que una con
cantos, la misa del Padre Pío era totalmente silenciosa, pero los fieles salían llenos de Dios. En
cambio un culto de predicación sin música al perder la Eucaristía y dejar solamente la Palabra
debe llenarse con una experiencia que toque los sentidos, que motive el alma, y lo que más se
acerca a la experiencia del espíritu es la música. Los protestantes tienen 500 años de desarrollo
musical más fuerte que los católicos, no debemos escandalizarnos ni extrañarnos de ello, pero
eso no implica que su actitud eclesial y doctrinal sea más profunda, o que sus iglesias a la larga
sean más fuertes y perseverantes.

Una vez tuvimos una experiencia interesante; un grupo parroquial celebró la Eucaristía en
acción de gracias por la producción de su CD musical y después hizo un pequeño concierto
dentro del templo. Uno de los jóvenes del grupo había sido protestante y comenzó a hacer una
alabanza tipo pentecostalista y duró un rato casi gritando, alabando, moviéndose. La gente se
quedó un poco extrañada, escuchando pero sin hacer nada. Después yo reflexioné que la
gente acababa de comer el banquete de Cristo, su cuerpo bendito, estaba saciada de él, y este
joven quiso llevar a la gente a una experiencia que de verdad sintieran a Dios, pero todo su
esfuerzo no le llegaba ni a las zuelas de los zapatos a lo que significa la Eucaristía. Es como ir a
un gran banquete y luego comerse unas empanadas en el kiosco de la esquina para de verdad
sentirse alimentado y satisfecho.

EL AÑO LITÚRGICO

Hay una realidad muy importante que tomar en cuenta, el año litúrgico. En el catolicismo se
vive la liturgia enmarcada dentro del año litúrgico; cada época es diferente, trae distintos
colores en las vestiduras del sacerdote, distintas oraciones, lecturas, ambiente espiritual, y
distintos cantos. Esto ayuda al pueblo a vivir un ritmo que no cansa, que varía en el año, y al
mismo tiempo a profundizar el misterio de Cristo porque a cada momento se le da su
importancia. Pensemos en el tiempo de Adviento, la espera del Mesías, con sus cantos típicos
de aguinaldo incluidos en la novena antes de Navidad, el tiempo de Cuaresma, preparación
penitencial para vivir el gran misterio de la Pascua de Cristo, con sus prácticas espirituales, sus
ayunos y abstinencias, sus oraciones y lecturas bíblicas y también sus cantos e himnos propios
del tiempo, su llamado a la conversión y a la confesión.

Para una secta que simplemente realiza el culto a Dios como un acto de fe, y no le da valor a
las demás manifestaciones ni expresiones religiosas, es fácil que la gente se canse, todo el año
lo mismo, es como tener un grupo de oración, lo cual no es malo en sí mismo, pero negando la
liturgia auténtica y el año litúrgico sí es muy limitante.

El año litúrgico es fuente riquísima para la creación y utilización de muchos cantos que para los
protestantes está sumamente limitado, justamente por el empobrecimiento del valor de la
Iglesia y de sus sacramentos y su liturgia en general.
LA MÚSICA Y LA ECONOMÍA

Otro aspecto importante a resaltar es que para el protestante muchas veces la música es una
manera de vivir, ellos ligan la religión con la prosperidad económica, en este sentido tienen
una mentalidad como los judíos que consideran que si Dios bendice a alguien también le da
bienestar económico y material y los sufrimientos y pobreza son prácticamente castigo de Dios
por causa del pecado.

Un pastor protestante le conviene separarse de su secta para ser el que recibe el diezmo, y
muchas veces les pasa eso a ellos; crece una figura que termina compitiendo con el pastor
mayor y busca de fundar otra iglesia, pero debe buscar alguna excusa doctrinal para separarse,
alguna desavenencia, algún desacuerdo. Al final el nuevo pastor tiene su propio rebaño que le
da el diezmo y él no tiene que rendirle cuentas a nadie.

Con la música pasa algo semejante, hay cantantes protestantes que graban un CD en
Barquisimeto con los músicos de Oscar de León, se gastan unos millones en un día de
grabación y tienen una producción completamente profesional en cuanto a la música y muchas
veces también en cuanto a la voz. Esta producción se difunde como música profesional y va al
mercado con un sentido comercial, además del sentido evangelizador que pueda tener.

Para el católico la economía no está directamente ligada a la religión, la pobreza es una virtud
y no una maldición, ver un cura rico es algo chocante. El sacerdote o la religiosa deben dar la
vida por sus hermanos y normalmente nunca acumulan riquezas para sí. El católico que
produce música, sea sacerdote o laico, en general no está pensando vivir de eso, puede ser
que lo tome también en forma mercantilista, pero siempre será limitado, y más aún para el
sacerdote, que está constantemente en contacto con las necesidades de su prójimo y tiene
tendencia a ayudarlo por ese contacto directo.

El nivel profesional del músico católico, por muy bueno que sea no llega tan lejos. A veces hay
personas especiales como Martín Valverde o la Hermana Glenda que tienen un don especial
pero se centran más que todo en Dios, en la evangelización, y aunque sean virtuosos, su éxito
no se debe a su profesionalismo sino al don espiritual que transmiten con su música.

Hemos tenido la experiencia de grupos parroquiales que grabaron un CD y se destruyeron por


lo económico con el CD, cada cual jalando para su lado, quería agarrar algo para sí.

RECOMENDACIONES

Ante todo hay que producir, el que no produce consume, el que no piensa lo piensan. No
significa que no podemos consumir otras músicas de otras personas o usar ideas ajenas, sino
que debemos motivarnos a sacar la inmensa riqueza de gracia y doctrina que tiene la iglesia
católica. ¡Hay tantas cosas que cantar! Es importante diferenciar la música para la liturgia y la
música para retiros, festivales, conciertos, para escuchar en la casa, etc.

En el aspecto litúrgico es necesario formarse con la inmensa cantidad de documentos y


orientaciones que ha dado y sigue dando la Iglesia. Es bueno hacer la acotación de que el
lenguaje viviente es el que se mantiene a lo largo del tiempo, y las canciones que se usan en la
Misa son las que perduran más en el tiempo y se difunden más, pensemos en “Pescador de
Hombres” o “Hazme un instrumento de tu paz”, que tienen decenas de años en la Iglesia y no
pasan de moda y se cantan en prácticamente todos los grandes idiomas, como el inglés, el
francés, el italiano, el español, etc. Una canción que no entre en la liturgia desaparece mucho
más rápidamente.

En cuanto al contenido es importante aclarar la doctrina cristiana católica, el valor de la fe,


pero también el valor de la Iglesia, de los sacramentos, de la Eucaristía, la comunión de los
santos, en especial María, la madre del Señor, entre otros aspectos. La producción de música
católica apunta además a la evangelización de la cultura e inculturación del evangelio. Como
vemos el caso de la Divina Pastora, que invade todos los medios de comunicación por unos
días y si hay producción musical con profundidad doctrinal y bien hecha será un excelente
medio de evangelizar al pueblo por medio del amor y devoción a María.

¿QUÉ HACEMOS CON LA MÚSICA PROTESTANTE?

Hay muchos criterios, voy a dar mis ideas personales, que no son una norma obligatoria sino
una opinión para compartir. De hecho hay varias canciones que se usan en ambas iglesias y
sería bastante difícil hacer un corte quirúrgico para dividirlas.

Hay canciones protestantes que utilizadas en un contexto católico adquieren su plenitud de


gracia, pensemos en la canción “Te adoro Jesús” (Al contemplarte a ti en tu divinidad… te
adoro a ti, te adoro a ti…) cantada en una exposición del Santísimo Sacramento, queda
espectacular, aunque tenga origen protestante, pero fuera de ese contexto queda
simplemente como un acto de fe intenso pero desligado completamente de la Eucaristía.

Pero en general las canciones protestantes quedan en ese sentido intimista, individualista, y
no aportan demasiado al sentido eclesial, de comunión, sacramental. Es importante discernir
bien si se va a utilizar un canto protestante porque puede debilitar la Eucaristía, puede
debilitar el sentido de adhesión eclesial del creyente a la Iglesia. En general la regla del canto
litúrgico es que forma parte armónica con la Palabra, el tiempo litúrgico, la comunidad, el
celebrante, etc. No es simplemente sacar una canción del sombrero mágico para tapar un
hueco sin ningún discernimiento o porque a mí me gusta.

Otro argumento en contra del uso de cantos protestantes es que los fieles lo oyen dentro de la
misa, luego en una emisora o programa protestante oyen los mismos cantos y por allí se pegan
y se les va metiendo la doctrina protestante. Esta doctrina sutilmente va cambiando la
mentalidad y en el momento menos pensado le es lógico al creyente convertirse a protestante.

En general ya los católicos han reaccionado y están produciendo bastante música, pero aún así
no pocas veces les falta contenido y profundidad doctrinal o son influenciadas por las
canciones protestantes, por una especie de complejo respecto a ellas. En este momento esta
producción católica suple bastante las necesidades pero hay que seguir insistiendo y
produciendo más, formando a los católicos mejor, aprovechar cualquier ocasión para formar y
así reforzar la Iglesia realmente.

Podemos decir que si es posible como primera opción es más recomendable no utilizar los
cantos protestantes aunque conscientes de lo dicho anteriormente en cuanto a la mezcla,
después podemos decir que tampoco vamos a hacer un anatema, como un rechazo radical de
este uso, sino más bien concienciar el límite de su doctrina y ayudar a la gente a madurar en
este aspecto, explicando a los grupos, a partir de las mismas canciones, lo que implica su
contenido, a lo que nos lleva como Iglesia, etc.

Además debemos evitar el uso de canciones de artistas protestantes famosos que están
vigentes en este momento porque sería como fomentar la cultura protestante. También hay
que diferenciar aquellas producciones protestantes que son para el culto y las que son de
artistas, en general las del culto son más utilizadas por los católicos.

UNA PALABRA FINAL

La invitación es a trabajar seriamente en la dimensión litúrgica y musical de la Iglesia, no


quedarse simplemente en el quejarse o anatemizar. Formar a los grupos musicales de las
parroquias, motivarlos para que sean productores y no simplemente consumidores, darles un
mejor nivel doctrinal y concientizarlos para que su producción sea de mejor calidad y se pueda
expandir más fácilmente, fomentar la participación en festivales pero que incluyan la
formación para los grupos, motivar a los sacerdotes para que den el tesoro que llevan por
dentro y enseñen más a sus fieles en este aspecto, en fin poner a vibrar el don del canto y de la
música, que es don de Dios y mediante ese don hacer a la Iglesia cada vez más hermosa.
1.
A ti Atribuimos, su autor Kirk Dearman no es católico.
2. Al estar aquí, su autor Danilo Montero no es católico
3. Al que me ciñe, su autor Jesús Adrián Romero no es católico.
4. Amarte sólo a ti, su autor Ramon Torres no es católico.
5. Amémonos de corazón. Su autor Stanislao Marino no es católico.
6. Ángeles de Dios 1; en Portugués (Compuesto por el Pastor
Metodista Elizeu Gomez. Ver su aclaración)
7. Aquí estoy, de Palabra en Acción, no es católico
8. Busca primero el Reino de Dios. El título original es Seek ye first. Su
autora no es católica Karen Lafferty
9. Canta aleluya. El título original es Sing Alleluia. Su autora Linda
Stassen no es católica.
10. Cantaré al Señor por siempre. Es una canción no católica de Juan Carlos
Alvarado
11. Cara a cara es de origen protestante de Marcos Vidal.
12. Cerca de ti, Señor. Es una canción no católica del siglo 19. Los versos
fueron escritos por la actriz británica Sarah Flower Adams (1805-1848) en 1841
en Inglaterra. Sarah escribía himnos para la Iglesia Unitaria. Melodías por: John
Bacchus Dykes, Lowell Mason, Arthur Sullivan. Más informes aquí.
13. Como el ciervo. Es una canción no católica de Marcos Witt.
14. Con mi Dios. Es una canción no católica de Jesús Adrián Romero.
15. Con mis manos hacia el cielo. Es una canción no católica de Jorge
Lozano.
16. Convierte mi corazón. Es una canción no católica de Asaf Heman.
17. Cristo, eres bello. Es una canción no católica de Jorge Lozano.
18. Cuán bello es el Señor. Es una canción no católica de Marcos Witt.
19. Cuán grande es Él. El título original es O store Gud de un músico no
católico Carl Boberg. Más información aquí
20. Dame más de ti. Su autor Miguel Cassina no es católico.
21. Dame un nuevo corazón. Pertenecen a las hermanas Rivera.
22. De gloria en gloria. Su autor Marcos Witt no es católico.
23. Despertemos llega Cristo canción no católica. Es Negro Espiritual.
24. Dios manda lluvia. Es una canción no católica del Grupo Rojo
25. El canto del Espíritu. Es una canción no católica del autor John Wimber,
interpretada por Maranatha Music.
26. El Caracolito. Su autor Rigoberto Amaya no es católico.
27. El Maestro de Galilea. Su autor Alex Rodriguez no es católico.
28. Él me levantará. Es una canción no católica de Marcos Witt.
29. El Espíritu de Dios está en este lugar. Su Autor, Tony Perez, no es
católico.
30. El poderoso de Israel. Su autor Juan Carlos Alvarado no es católico.
31. El pueblo gime de dolor / Oye Padre no es católica. Es espiritual
afroamericana. El título original es When Israel Was in Egypt's Land. Ver la
partitura aquí.
32. El Señor es mi Rey. Es una canción no católica del Grupo Inspiración.
33. El Señor está en este lugar. Su autor Marco Barrientos no es católico.
34. El Señor marchando va. Su autor Jorge Lozano no es católico.
35. El Señor nos da su amor; su origen es Metodista del Pastor Charles
Albert Tindley "We'll Understand It Better By and By". Compuesto en el
año 1906. La partitura está aquí.
36. En ti confía mi corazón. Es una canción no católica del Grupo Palabra en
acción.
37. Enciende una luz. Es una canción no católica de Marcos Witt.
38. Entra en la presencia. Su autor Juan Carlos Alvarado no es católico.
39. Entraré a Jerusalén. Su autor Paul Wilbur no es católico.
40. Eran cien ovejas. Su autor Juan Romero no es católico.
41. Eres mi protector. Es una canción del grupo no católico Maranatha
Music.
42. Estamos de fiesta con Jesús. Su autor es el Pastor Tomás Cruz.
43. Este es el día de la alabanza. Es una canción no católica del Grupo
Palabra en acción.
44. Gracias, Señor, por tu palabra. Su autor Louis Bourgeois no es católico.
45. Hoy el Señor resucitó. Tomada de "When The Saints Go Marching In",
un himno tradicional evangélico norteamericano.
46. Inquiero miro hacia ti no es católica. Es espiritual afroamericana. El
título original es When Israel Was in Egypt's Land. Ver la partitura aquí.
47. Juntos como hermanos. Su título original es My Lord, What a
Morning; Espiritual Afro-Americano, cuya partitura e información la
encontrarán Aquí. Respecto a esta canción, Mons. Cesáreo Gabaráin cambió la
letra (Ver la explicación del cantoral Flor y Canto Aquí)
48. La canción del Espíritu. No es católica. Es de Maranatha Music.
49. La niña de tus ojos. Canción no católica. Su autor es el evangélico Daniel
Calveti.
50. Llegaron los aleluyas. Su autor Rigoberto Amaya no es católico.
51. Mi nuevo amor. Su autora es la cantante evangélica Roxana Contreras.
52. Mi pensamiento eres Tú. Su autor es el Pastor Domingo Garza,
perteneciente al Ministerio Galaad.
53. Pastos verdes. Es una canción del grupo "Generación de Jesús", el disco
es "En Dios confiamos".
54. Quiero alabarte Señor. Los autores no son católicos: Sam O'Scott y
Randy Thomas Enrique Nieblas Valenzuela.
55. Renuévame. Su Autor es el Pastor Marcos With.
56. Señor llévame a tus atrios: Es de Danilo Montero autor protestante.
57. Sumérgeme. Su autor no católico es Jesús Adrián Romero.
58. Supe que me amabas. Su autora Marcela Gandara no es católica.
59. Te vengo a decir (I've Come to Tell). Su autor Juan M. Isáis (1979) no
es católico.
60. Tú estás aquí. Su autor Jesús Adrián Romero no es católico.
61. Ven, ven, Señor, no tardes es una canción no católica. Su título original
es Go, Tel It on the Mountain, Negro Espiritual. La Partitura con la letra original
está en un himnario no católico.
62. Yo cantaré siempre al Señor = Resucitó tomada de "When The Saints
Go Marching In", un himno tradicional evangélico norteamericano.
63. Yo celebrare / El Espiritu de Dios. No es católico. Ver Petra

Algunas canciones católicas pero no litúrgicas


1. Gloria a Dios; Miguel Matos Sj. Canción católica pero no litúrgica por
no tener el texto completo del Himno del Gloria.
2. Gloria a Dios en los cielos del Padre Eusebio Goicoechea
Arrondo. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto completo del
Himno del Gloria.
3. Gloria a Dios, gloria a Dios, Gloria al Padre (Trote). Canción católica
pero no litúrgica por no tener el texto completo del Himno del Gloria.
4. Gloria a nuestro Dios en lo alto de los cielos. No tiene el texto
completo del Gloria.
5. Gloria al Señor. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Himno del Gloria.
6. Gloria Betsaida. Es una canción católica de Betsaida/Claudio
Jiménez, pero no litúrgica por no tener el texto completo del Himno. Ver cómo
debe ser el texto completo del Himno del Gloria
7. Gloria (Perla Cantu). Canción católica pero no litúrgica por no tener
el texto completo del Himno del Gloria.
8. Gloria juvenil. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Himno del Gloria.
9. Oh Cordero, del Padre Eusebio Goicoechea Arrondo. No cumple con
el texto oficial del Agnus Dei.
10. Oh Señor, ten piedad de nosotros de los Padres E. Goicoechea
Arrondo y Antonio María Danoz. Católico pero no litúrgico por no tener el texto
completo como pide el Misal Romano
11. Por esa gente, aleluya. Autor: Palito Ortega
12. Santo. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto completo
del Santo.
13. Santo. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto completo
del Santo. Este Santo podría ser adaptado, corrigiendo el texto.
14. Santo. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto completo
del Santo.
15. Santo. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto completo
del Santo.
16. Santo de los Querubines. No tiene el texto completo del Santo.
17. Santo del eco. No tiene el texto completo del Santo.
18. Santo eres Señor. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Santo.
19. Santo eres Señor. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Santo.
20. Santo es el Señor. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Santo.
21. Santo es el Señor mi Dios digno de alabanza. Canción católica pero
no litúrgica por no tener el texto completo del Santo.
22. Santo el Señor Rey del universo. Canción católica pero no litúrgica por
no tener el texto completo del Santo. Este Santo podría ser adaptado,
corrigiendo el texto.
23. Santo es el Señor Dios del universo. Canción católica pero no litúrgica
por no tener el texto completo del Santo.
24. Santo Marinera. Canción católica pero no litúrgica por no tener el texto
completo del Santo.
25. Santo, Santo en el cielo. Canción católica pero no litúrgica por no tener
el texto completo del Santo.
26. Santo, Santo, Santo de los Padres Eusebio Goicoechea Arrondo y
Antonio María Danoz. Canción católica pero no litúrgica por no tener el
texto completo del Santo.
27. Santo, santo, santo eres Señor. Canción católica pero no litúrgica por
no tener el texto completo del Santo.
28. Si de ti me alejé (Es católico pero no litúrgico)
29. Ten piedad, Señor, ten piedad, soy pecador. Es una canción católica
pero no se debe usar en vez del "Kyrie" o Señor, ten piedad... porque no cumple
con el texto que exige el Misal Romano.

Algunas canciones que son parodias y/o


profanas
1. Andando de tu mano. No es para la Liturgia. Es una canción hecha para
una película Sor Ye-yé
2. Auxiliadora de la Paz es una parodia de la canción
titulada "Piel" de Sergio y Estíbaliz.
3. Ave María. Es una canción profana de Rafhael
4. Caridad y comprensión. Es una parodia de la canción negro
espiritual Michael Row the Boat Ashore. Aparece en una himnario no
católico.
5. Bienvenida navidad (Palito Ortega)
6. Cerca de ti, Señor. Es una canción no católica del siglo 19. Los versos
fueron escritos por la actriz británica Sarah Flower Adams (1805-1848) en 1841
en Inglaterra. Sarah escribía himnos para la Iglesia Unitaria. Melodías por: John
Bacchus Dykes, Lowell Mason, Arthur Sullivan. Más informes aquí.
7. Con estas ofrendas. Es una parodia de Jesucristo superstar. El título
original es The Last Supper
8. Cómo no creer en Dios. Autor: Germán Vélez Ramírez (Wilkins). Es
compositor y cantante de música popular.
9. Cristo te necesita para amar. Es un contrafactum de esta de Sidney
Carter
10. Dame la mano = (Red River Valley)
11. Dime Señor (solo en el puerto) es una canción profana de Mocedades.
12. El privilegio de amar de Manuel Mijares. Es una canción profana.
13. El pueblo gime de dolor / Oye Padre no es católica. Es espiritual
afroamericana. El título original es When Israel Was in Egypt's Land. Ver la
partitura aquí.
14. Ella por ser la Madre de Dios. El título original es The House of the
Rising Sun (La casa del sol naciente). Autor: The Animals.
15. El Señor nos da su amor; su origen es Metodista del Pastor Charles
Albert Tindley "We'll Understand It Better By and By". Compuesto en el
año 1906. La partitura está aquí.
16. El Señor resucitó. (Caridad y comprensión). Es una parodia de Michael
Row The Boat Ashore. Espiritual negro.
17. El trigo que alguien ya sembró. Es una parodia de Te amaré, te amo y
te querré de Mari Trini.
18. Eres tú.
19. Es Cristo quien te llama. Es una parodia de El tren que nos separa - Los
continuados.
20. Es más que amor. Es una parodia de Jesucristo superstar. El título
original es The Last Supper. Además el texto ataca la divinad de Jesucristo
21. Escucha Padre a tu Pueblo. Es una parodia del "Carnaval
arequipeño" - Benigno Ballón Farfán.
22. Éste es el momento. Es un contrafactum de Cuando me enamoro de
Andrea Bocelli
23. Feliz Navidad. Su autor, José Feliciano, es compositor y cantante de
música popular.
24. Gloria, gloria aleluya tomada de "Battle Hymn of the Republic"
composed by William Steffe with lyrics by Julia Ward Howe and arranged by
Peter J. Wilhousky.
25. Himno a la alegría. No está hecha para la liturgia. Otros datos aquí.
26. Himno a San José. Es una parodia de la canción Quiero ser de Menudo
27. Hoy el Señor resucitó. Tomada de "When The Saints Go Marching In",
un himno tradicional evangélico norteamericano.
28. Hoy te traemos pan y vino. Es una parodia de Jesucristo superstar. El
título original es The Last Supper
29. Hoy te vengo a ofrecer es una parodia de la canción I'd Love You To
Want Me de Lobo.
30. Hosanna. Jesucristo Superstar-Hosanna de Andrew Lloyd Webber.
31. Jesucristo ven a mí es una parodia de la
canción Philosoferde Yellowstone & Voice
32. Jesucristo yo estoy aquí (Roberto Carlos). Es compositor y cantante de
música popular.
33. Junto a ti al caer de la tarde es una copia de Red River Valley.
La adaptación la realizó el compositor Juan Antonio Espinosa. Más
aclaraciones aquí
34. Juntos como hermanos. Su título original es My Lord, What a
Morning; Espiritual Afro-Americano, cuya partitura e información la
encontrarán Aquí. Respecto a esta canción, Mons. Cesáreo Gabaráin cambió la
letra (Ver la explicación del cantoral Flor y Canto Aquí)
35. María Estrella. Es una parodia de la canción"Tómame o
déjame" de Mocedades
36. Mi Virgen bella. Es una parodia de la canción mexicana "Amor
eterno"del autor Alberto Aguilera, conocido como Juan Gabriel
37. No hay Dios. Es una parodia de una canción metodista Send the Light
38. No me habéis vosotros elegido. Es una parodia de Jesucristo
superstar. El título original es The Last Supper
39. No sé cómo amarle. Es una canción de Jesucristo superstar. Además el
texto ataca la divinad de Jesucristo.
40. Oh pecador. Es una parodia de Sinner Man.
41. Perdón, mi Dios" o "Señor, ten piedad". Es una parodia de Hey Jude -
The Beatles
42. Padre mío o "Qué será". Es una parodia de Pueblo mío de José
Feliciano
43. Pater noster del panteísta Nikolái Rimski-Kórsakov.
44. Padre nuestro tú que estás" Es una parodia de "The Sounds of
Silence" Simon & Garfunkel.
45. Paz. Es una parodia de Mary Poppins.
46. Que dónde está Dios (Soy tan solo viento). Es una canción
interpretada por el Grupo Fauna y no tiene nada que ver con la liturgia y la
evangelización.
47. Que siempre la paz este contigo. La versión original es Jesucristo
superstar - La Última cena con música de Andrew Lloyd Webber. Más
información Aquí.
48. Quiero cantar una linda canción Tomada de "Tous les garcons et les
filles" de Françoise Hardy
49. Saber que vendrás" es una parodia de "Blowin in the wind" - Bob Dylan
50. Santo Beatles es una parodia.
51. Señor, ten piedad (Beatles). Es una parodia de Let it be, The Beatles
52. Señor, ten piedad de nosotros. Es una parodia de Jesucristo
superstar. El título original es The Last Supper
53. Te amo Rey. La canción original es I love you Lord de Laurie Klein.
54. Te ofrezco el blanco pan. Es una parodia de "El cóndor
pasa" de Daniel Alomia Robles.
55. Ten piedad de mí oh Señor. Es una parodia
56. Todos los problemas se sumergen. Es una parodia de Jesucristo
superstar. El título original es The Last Supper
57. Tomado de la mano de las hermanas Marta y Librada que lleva el mismo
título: Tomado de la mano.
58. Un mundo mejor. Es una parodia de Un mundo ideal - Aladdín.
59. Ven, ven, Señor, no tardes es una canción no católica. Su título original
es Go, Tel It on the Mountain, Negro Espiritual. La Partitura con la letra original
está en un himnario no católico.
60. Yo cantaré siempre al Señor = Resucitó tomada de "When The Saints
Go Marching In", un himno tradicional evangélico norteamericano.
61. Yo quiero ser feliz. La canción popular original es de Russia, se
llama Dorogoi dlinnoyu pero la versión mas conocida es de: Mary Hopkins -
Those were the Days.
62. Yo tengo fe. Autor: Palito Ortega. Es parte de una película "Yo tengo fe"

DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II


A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO
INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA
Sábado 27 de enero de 2001

Señor cardenal;
queridos amigos:

1. Os saludo cordialmente a todos vosotros, participantes en el Congreso internacional


de música sacra, y expreso mi profunda gratitud a las autoridades que han organizado el
encuentro: el Consejo pontificio para la cultura, la Academia nacional de Santa Cecilia,
el Instituto pontificio de música sacra, el Teatro de la ópera de Roma y la Academia
pontificia de bellas artes y letras de los virtuosos del Panteón. Agradezco de modo
particular al cardenal Paul Poupard las amables palabras de saludo que me ha dirigido
en vuestro nombre.

Me alegra acogeros, compositores, músicos, expertos en liturgia y maestros de música


sacra, que habéis venido de todo el mundo. Vuestra competencia asegura a este
congreso una auténtica calidad artística y litúrgica, y una indiscutible dimensión
universal. Doy la bienvenida a los cualificados representantes del patriarcado
ecuménico de Constantinopla, del patriarcado de la Iglesia ortodoxa rusa y de la
Federación luterana mundial, cuya presencia constituye una invitación estimulante a
poner en común nuestros tesoros musicales. Estos encuentros permitirán avanzar por el
camino de la unidad a través de la oración, que encuentra una de sus expresiones más
hermosas en nuestros patrimonios culturales y espirituales. Por último, saludo con
respeto y gratitud a los representantes de la comunidad judía, que han querido aportar su
experiencia específica a los expertos de música sacra cristiana.

2. "El cántico de alabanza que resuena perpetuamente en el cielo y que Jesucristo, sumo
sacerdote, trajo a la tierra ha sido acompañado por la Iglesia constante y fielmente, con
una espléndida variedad de formas, a lo largo de los siglos" (L'Osservatore Romano,
edición en lengua española, 11 de julio de 1971, p. 9). La constitución apostólica Laudis
canticum, con la que el Papa Pablo VI promulgó en 1970 el Oficio divino, en la
dinámica de la renovación litúrgica inaugurada por el concilio Vaticano II, expresa
desde el comienzo la vocación profunda de la Iglesia, llamada a vivir el servicio diario
de la acción de gracias en una continua alabanza trinitaria. La Iglesia despliega su canto
perpetuo en la polifonía de las múltiples formas de arte. Su tradición musical constituye
un patrimonio de valor inestimable, puesto que la música sacra está llamada a traducir la
verdad del misterio que se celebra en la liturgia (cf. Sacrosanctum Concilium, 112).

Siguiendo la antigua tradición judía (cf. 1 Cr 16, 4-9. 23; Sal 80), de la que se habían
alimentado Cristo y los Apóstoles (cf. Mt 26, 30; Ef 5, 19; Col 3, 16), la música sacra se
ha desarrollado a lo largo de los siglos en todos los continentes, según la índole propia
de las culturas, manifestando la magnífica creatividad desplegada por las diversas
familias litúrgicas de Oriente y Occidente. El último Concilio recogió la herencia del
pasado y realizó un valioso trabajo sistemático desde la perspectiva pastoral, dedicando
a la música sacra todo un capítulo de la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la
sagrada liturgia. Ya en tiempos del Papa Pablo VI la Sagrada Congregación de ritos
precisó la aplicación de esta reflexión mediante la instrucción Musicam sacram (5 de
marzo de 1967).

3. La música sacra es parte integrante de la liturgia. El canto gregoriano, reconocido por


la Iglesia como "el canto propio de la liturgia romana" (Sacrosanctum Concilium, 116),
es un patrimonio espiritual y cultural único y universal, que se nos ha transmitido como
la expresión musical más límpida de la música sacra, al servicio de la palabra de Dios.
Su influencia en el desarrollo de la música en Europa fue considerable. Tanto los doctos
trabajos de paleografía de la abadía de Saint-Pierre de Solesmes y la edición de las
recopilaciones de canto gregoriano, fomentadas por el Papa Pablo VI, como la
multiplicación de los coros gregorianos, han contribuido a la renovación de la liturgia y
de la música sacra en particular.

La Iglesia, si bien reconoce el lugar preeminente del canto gregoriano, se muestra


también acogedora de otras formas musicales, especialmente la polifonía. En todo caso,
es conveniente que estas diversas formas musicales sean acordes "con el espíritu de la
acción litúrgica" (ib.). Desde esta perspectiva, es particularmente evocadora la obra de
Pier Luigi da Palestrina, el maestro de la polifonía clásica. Su inspiración le convierte en
modelo de compositores de la música sacra, que él puso al servicio de la liturgia.

4. El siglo XX, especialmente su segunda parte, asistió al desarrollo de la música


religiosa popular de acuerdo con el deseo expresado por el concilio Vaticano II de que
se la "fomentara con empeño" (ib., 118). Esta forma de canto es particularmente idónea
para la participación de los fieles, tanto en las prácticas de devoción como en la misma
liturgia. Requiere de los compositores y poetas cualidades de creatividad, para desvelar
al corazón de los fieles el significado más profundo del texto, cuyo instrumento es la
música. Esto vale también para la música tradicional, por la que el Concilio manifestó
gran estima y pidió que se le diera "el lugar que le corresponde, tanto en la formación de
su sentido religioso como en la adaptación del culto a su idiosincrasia" (ib., 119).

El canto popular, que es un vínculo de unidad y una expresión de alegría de la


comunidad en oración, fomenta la proclamación de la única fe y da a las grandes
asambleas litúrgicas una solemnidad incomparable y sobria. Durante el gran jubileo he
tenido la alegría de ver y oír a gran número de fieles reunidos en la plaza de San Pedro
que celebraban al unísono la acción de gracias de la Iglesia. Expreso una vez más mi
gratitud a quienes han contribuido a las celebraciones jubilares: el uso de los recursos
de la música sacra, especialmente durante las celebraciones papales, ha sido ejemplar.
El canto gregoriano, la polifonía clásica y contemporánea, así como los himnos
populares, particularmente el Himno del gran jubileo, han permitido la realización de
celebraciones litúrgicas fervorosas y de alta calidad. El órgano y la música instrumental
también han tenido su lugar en las celebraciones del jubileo y han dado una magnífica
contribución a la unión de los corazones en la fe y en la caridad, trascendiendo la
diversidad de lenguas y culturas.

Durante el Año jubilar también se han llevado a cabo numerosos actos culturales,
particularmente conciertos de música religiosa. Esta forma de expresión musical,
extensión de la música sacra en sentido estricto, reviste especial importancia. Hoy, al
conmemorar el centenario de la muerte del gran compositor Giuseppe Verdi, que tanto
debió a la herencia cristiana, deseo agradecer a los compositores, directores, músicos y
cantores, así como a los directivos de sociedades, organizaciones y asociaciones
musicales sus esfuerzos por promover un repertorio culturalmente rico, que expresa los
grandes valores vinculados a la revelación bíblica, la vida de Cristo y de los santos, y a
los misterios de vida y muerte celebrados por la liturgia cristiana. Asimismo, la música
religiosa construye puentes entre el mensaje de salvación y quienes, a pesar de no
acoger aún plenamente a Cristo, son sensibles a la belleza, porque "la belleza es clave
del misterio y llamada a lo trascendente" (Carta a los artistas, 16). La belleza hace
posible un diálogo fructuoso.

5. La aplicación de las orientaciones del concilio Vaticano II sobre la renovación de la


música sacra y del canto litúrgico -en particular en los coros, en las capillas musicales y
en las scholae cantorum- exige hoy una sólida formación de los pastores y de los fieles
en el ámbito cultural, espiritual, litúrgico y musical. Requiere también una reflexión
profunda para definir los criterios de constitución y difusión de un repertorio de calidad,
que permita a la expresión musical servir de manera adecuada a su fin último, que es "la
gloria de Dios y la santificación de los fieles" (Sacrosanctum Concilium, 112). Esto
vale, en particular, para la música instrumental. Aunque el órgano de tubos sigue siendo
el instrumento por excelencia de la música sacra, las composiciones musicales actuales
integran grupos de instrumentos cada vez más variados. Espero que esta riqueza ayude a
la Iglesia orante, para que la sinfonía de su alabanza se armonice con el "diapasón" de
Cristo Salvador.

6. Queridos amigos músicos, poetas y liturgistas, vuestra aportación es indispensable.


"¡Cuántas piezas sacras han compuesto a lo largo de los siglos personas profundamente
imbuidas del sentido del misterio! Innumerables creyentes han alimentado su fe con las
melodías que surgieron del corazón de otros creyentes y que han pasado a formar parte
de la liturgia o que, al menos, son de gran ayuda para el decoro de su celebración. En el
canto la fe se experimenta como exuberancia de alegría, de amor, de confiada espera en
la intervención salvífica de Dios" (Carta a los artistas, 12).

Estoy seguro de vuestra generosa colaboración para conservar e incrementar el


patrimonio cultural de la música sacra al servicio de una liturgia fervorosa, lugar
privilegiado de inculturación de la fe y de evangelización de las culturas. Con esta
finalidad, os encomiendo a la intercesión de la Virgen María, que supo cantar las
maravillas de Dios, y os imparto con afecto a vosotros y a vuestros seres queridos la
bendición apostólica.