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TERCER DOMINGO DE CUARESMA – 04 de marzo de 2018

“ME DEVORA EL CELO DE TU CASA”

Palabra clave:
"LUCHA"
OBJETIVO:
“Reasumir nuestra vocación cristiana de lucha pacífica que se opone a esta sociedad
que todo lo compra y vende; para que vivamos auténticamente nuestra fe”.
Preparar:
Biblia – velita – Cruz – siluetas de hombre hechas en hojas de diario (cada silueta del
tamaño de la hoja de diario) y otras hechas en papel o cartulina blanca (de menor
tamaño que las anteriores) para cada participante.

ENTRADA
 Saludo a los participantes
 Canto:
 Invocar la luz y la fuerza del Espíritu Santo:

ORACIÓN DE INICIO DE LAS REUNIONES DE LAS


COMUNIDADES BÍBLICAS PARROQUIALES

Señor Jesús, hoy estamos aquí reunidos en tu nombre


para escuchar tu Palabra de vida
en nuestra realidad de todos los días
y en la realidad del Libro Santo: La Biblia.
Ayúdanos a encontrar la verdad en ti, la Imagen del Padre Eterno;
ayúdanos a verte en la vida diaria y en las Palabras Sagradas.
Queremos meditar lo que nos enseñas hoy,
queremos que te hagas carne en nosotros,
así como te hiciste hombre en María.
Danos la alegría de que resuene en nosotros
el eco de tu voz pura que anuncia la salvación,
que trae liberación a nuestro pueblo marginado y pecador;
que rumiemos con ganas lo que hoy recibimos como alimento
celestial,
que sepamos encontrarle el sabor a lo que nos dices,
que nos deje un gusto dulce tu palabra querendona.
Señor, tú que todo lo puedes:
Convierte nuestros silencios en oración al Padre.
Enséñanos a rezar, a pedir lo que necesitamos,
danos la gracia de elevar nuestras vidas a ti
como la mejor oración que podemos hacerte.
Señor, que contemplemos tu Palabra en nuestra vida,
que dejemos actuar en nosotros tu Palabra de Vida Eterna,
que seamos como fuiste tú: Manso y humilde de corazón;
que lo que aprendemos hoy lo vivamos para siempre así,
como tú vivías lo que te enseñaba el Padre Dios.
Que la fuerza de tu Espíritu Santo nos aliente,
nos dé valor, llene de esperanza nuestras vidas,
para que, como verdaderos creyentes, caminemos siempre
por el camino de tu Palabra de Vida Eterna..
Amén.
LECTURA

MIREMOS JUNTOS NUESTRA REALIDAD

Animador(a):
1. ¿Qué es la sociedad de consumo? ¿Cómo nos manejamos con ella?
2. ¿Qué es la globalización? ¿Cómo Nos afecta a nosotros?
3. ¿En qué consiste ser solidarios? ¿Lo somos? ¿En qué se nota?
4. ¿Qué instituciones solidarias conocemos de la Iglesia Católica? ¿Ayudamos
en ellas? ¿Por qué?
5. ¿Conocemos otras instituciones sociales que ayuden a los más necesitados?
¿Cuáles?

ESCUCHEMOS JUNTOS LA PALABRA DE DIOS


Introducción:
Cambiar las estructuras y mejorar las condiciones de vida exige la valentía de
enfrentarnos a un sistema que tiene sus propios códigos: ¿Somos capaces de
hacerlo?
Abrimos nuestros corazones a la Palabra de Dios, cantando un himno de alabanza...
Lector(a): Lectura del santo Evangelio según san Juan 2, 13-25:
Hacemos un rato de silencio, para que la Palabra de Dios pueda anidar en nuestros
corazones...

MEDITACIÓN

Animador(a):
Vamos a descubrir juntos lo que Dios nos quiere decir en este texto:
1. ¿Qué ve Jesús en el Tempo? ¿Qué hace? ¿Por qué?
2. ¿Qué significa: me devora el celo de tu Casa?
3. Dice el versículo 25: “él sabía lo que hay en el hombre”. ¿Qué hay en
nosotros? ¿Cómo somos en nuestras actitudes cotidianas?
4. Nuestros países latinoamericanos están gobernados por personas que se
consideran cristianas, tienen una religión de figurismos y apariencias,
mientras todo lo compran y venden, inclusive a sus compatriotas: ¿Qué
hacemos para que eso cambie? ¿Cuál es nuestro compromiso cristiano
ante el sufrimiento de los más pobres?
5. Nosotros, ¿actuaríamos como Jesús? ¿Por qué?

UN ESFUERCITO MÁS, en la comprensión de la Palabra:

En nuestras concepciones tradicionales de la vida cristiana nos hemos acostumbrado a dividir


entre fe y vida, pareciera que alguien puede tener mucha fe, ser muy “devoto” y no tener ninguna
capacidad para cambiar o mejorar la sociedad en la que vive. No tenemos ninguna capacidad de
protesta ante la falsa concepción de una religión intimista, quieta, parca a la hora de la denuncia
social. Nos hemos acostumbrado a que la Iglesia esté para rezar y no para transformar el mundo.
Es necesario entender que la fe nunca debe estar al servicio de algún proyecto político o de una
cierta ideología. Los cristianos transforman el mundo desde sus propias convicciones religiosas e
intentan servir a sus hermanos desde su fe (también es importante ver que fe y política no se
oponen, que desde una actitud de fe se puede y se “debe” participar en la vida política para
transformar y mejorar la Nación que es de todos).
Usted se preguntará: qué puedo hacer yo si soy una simple ama de casa, o un pobre jornalero...
¡Viva su fe en Jesús! ¡Vívala como Jesús vivió su propia fe!
Lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestras concepciones sobre el Templo, sobre la
Fe, sobre la Iglesia como comunidad de creyentes. Tenemos que alejarnos de una fe fría,
legalista, vacía de contenido, llena de ritos que nadie entiende, con innumerables leyes y
disposiciones que no nos sirven para nada, con un sistema económico que sirve para hacer
templos y capillas, pero que no se pone al servicio de los que más sufren. Renovar el mundo es,
primero, renovar nuestro interior. Cuando Jesús empezó a ver las cosas de modo distinto a sus
compatriotas, cuando se dio cuenta de lo que era servir a Dios en los hermanos, empezó a ser
“Emmanuel”, a ser “Dios con nosotros”; empezó a sanar a los enfermos, a dar esperanza a los
excluidos por el sistema de pureza legal de su pueblo.
En el texto de hoy, la Palabra de Dios nos muestra a Jesús echando a todos los vendedores del
templo pidiendo “Saquen eso de aquí y no hagan de la Casa de mi Padre un lugar de negocios”.
Jesús sabía lo que quería, entendía bien lo que buscaba: Romper el pensamiento de que el
Templo es el centro de la vida, abandonar la ilusión de una fe de compra-venta, de “te doy esto
para que, vos mi Dios, me des esto”.
“Jesús hablaba de este otro Templo que es su cuerpo”, dice san Juan invitándonos a darnos
cuenta que la gran maravilla religiosa está en uno mismo y no en las cosas que hacemos, aunque
sean grandes catedrales o magníficos templos.
“Al purificar el Templo, Jesús traslada la preocupación por la mera pureza ritual a la limpieza
moral... Jesús da a los jefes el signo de su resurrección, como en los sinópticos (signo de Jonás).
De nuevo los Jefes entienden mal; pero los discípulos, como María (Lc 2, 51), conservan sus
palabras en su corazón y meditan sobre ellas. Tras la resurrección, recuerdan y creen en las
Escrituras y en la palabra que Jesús había dicho”.1
El objetivo de hoy nos invita a: “Reasumir nuestra vocación cristiana de lucha pacífica que se
opone a esta sociedad que todo lo compra y vende; para que vivamos auténticamente nuestra
fe”, pasemos también nosotros de la pureza ritual a la limpieza moral, cambiemos nuestras
concepciones sobre la fe, la religión, el templo, la iglesia... Dejemos que nos “devore el celo por
tu casa” (ver Jn 2, 17) y, empecemos a cambiar nosotros, para que el mundo cambie. En vez de
quejarnos por lo que se debe hacer y nadie hace, por lo que está mal pero que nadie cambia, por
los problemas que tenemos y no hacemos nada por solucionar; comencemos por ser como Jesús,
renovemos nuestra mentalidad, seamos distintos, tengamos una mirada diferente a los demás y la
resurrección ya habrá empezado...

ORACIÓN

Animador(a):
Elevemos nuestras oraciones comunitarias al Padre (respondemos según la
intención: Te pedimos Señor o te damos gracias Señor).
Decimos juntos las Palabras que Jesús nos enseñó: PADRE NUESTRO.

1
Teresa Okure, Juan, Comentario Bíblico Internacional, pág. 1333.
CONTEMPLACIÓN

Gesto:
El gesto es una conclusión y un anuncio.
Es conclusión porque con él terminamos este encuentro, es anuncio porque es lo que
queremos que pase.
Hoy vamos a hacer el gesto en dos tiempos:
Primer tiempo: Todos los participantes toman una silueta de papel de diario, que
representa para nosotros: la sociedad de consumo, la fe ritualista sin compromiso, el “no
te metás”, la aceptación de ser ovejas llevadas al matadero, el “hombre viejo” que
prefiere callarse a tener problemas, el cristiano que prefiere rezar todos los días y renegar
por la situación económica a la que nos llevaron los que mandan y no meterse de lleno en
un compromiso de cambio social profundo, que naciendo de las convicciones religiosas,
transforme y cambie la realidad permitiéndonos una vida mejor para todos y no para unos
pocos...
Al tomar en sus manos esa silueta comienza a romperla en pedacitos y expresa lo que
quiere que desaparezca de sí mismo, de la Iglesia, de la Patria. Por ejemplo: “quiero no
tener miedo al compromiso que mi fe me pide”, “quiero salir de una religión ritualista y
hueca para ser como Jesús”, “quiero que mi Iglesia deje de ser solo lugar de oración y sea
lugar de servicio a los más pobres”, “quiero que no haya más corrupción”, “quiero que
salgamos del “sálvese quien pueda” y nos ayudemos entre todos”, etc.
Una vez rota la imagen en pedacitos, dejamos el montón de papelitos delante nuestro.
Segundo tiempo: Una vez terminado esto el animador entrega a cada miembro de la
comunidad la figura de papel blanco y cada uno escribe sobre ella palabras que
representen el cambio que quieren realizar para vivir el objetivo de hoy:
“Reasumir nuestra vocación cristiana de lucha pacífica que se opone a esta sociedad
que todo lo compra y vende; para que vivamos auténticamente nuestra fe”
Algunas palabras pueden ser: valor, libertad, fortaleza, ánimo, alegría, compromiso,
servicio, etc...
Cuando terminan de escribir cada uno lee lo propio y se finaliza con un canto de
despedida.