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Autoestima

Autoestima es la valoración positiva o negativa que una persona hace de sí misma en función de los
pensamientos, sentimientos y experiencias acerca de sí propia. Es un término de Psicología aunque
se utiliza en el habla cotidiana para referirse, de un modo general, al valor que una persona se da a
sí misma.

La autoestima está relacionada con la autoimagen, que es el concepto que se tiene de uno propio,
y con la autoaceptación, que se trata del reconocimiento propio de las cualidades y los defectos. La
forma en que una persona se valora está influida en muchas ocasiones por agentes externos y puede
cambiar a lo largo del tiempo.

Motivación

La motivación es uno de los sentimientos más vitales que existen porque nos aportan una gran
energía. Este sentimiento surge como consecuencia de un alto grado de implicación en la
consecución de una meta que nos estimula de verdad. Generalmente, por pura ley natural,
tendemos a sentirnos más motivados en el inicio de un nuevo proyecto que cuando llevamos un
tiempo embarcados en esa aventura.

Confianza

El término confianza se refiere a la opinión favorable en la que una persona o grupo es capaz de
actuar de forma correcta en una determinada situación. La confianza es la seguridad que alguien
tiene en otra persona o en algo. Es una cualidad propia de los seres vivos, especialmente los seres
humanos, ya que aunque los animales la posean, estos lo hacen de forma instintiva, al contrario que
los humanos, que confían conscientemente. Al ser algo que se hace consciente y voluntariamente,
supone trabajo y esfuerzo conseguirla. A pesar de que sea costoso llegar a ella, se caracteriza por
ser una emoción positiva.

Eficiencia personal para toma de decisiones

Decidir no es fácil: por definición la toma de una decisión implica a su vez una renuncia y siempre
conlleva la posibilidad del error. Ese riesgo puede conducirnos a la trampa de la indecisión. Trampa
porque, paradójicamente, no se puede no tomar decisiones. El hecho de hacerlo es en sí una
decisión con la que entregamos el control de nuestro futuro a los demás y/o a las circunstancias de
nuestro entorno.

Como sucede con cualquier otra actividad, a decidir también se aprende. El proceso de toma de
decisiones (tanto en el ámbito profesional como en el estrictamente personal) puede venir facilitado
cuando se interioriza una serie de principios básicos.