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Breve resumen del libro

Dorothy vive con sus tíos en una granja de Arkansas, Texas, y


tiene un perro, Totó.

La joven sueña con dejar el lugar. Sobre todo por una vecina
que es un poco “odiosa” y que es especialmente impertinente
con Totó En un arrebato, y para proteger a su perro, Dorothy
se escapa con Totó en busca de «un lugar mejor más allá del
arco iris» pero un adivino le hace creer que su tía se ha puesto
enferma y decide volver.

En el camino de vuelta, los sorprende un tornado. Cuando llega


a la granja se da un golpe y se despierta en la tierra de Oz,
donde magia y misterio conviven con brujas, winkies, monos y
munchkies.

El tornado les ha trasladado ahí… desde Arkansas . Dorothy y


Totó emprenden un viaje a Ciudad Esmeralda. Ahí podrán
reunirse con el Mago de Oz, el único que puede devolverles
con su familia.

Para llegar hasta él, tendrán que seguir el camino de baldosas


amarillas. Además, para protegerse de la bruja malvada del
oeste, Dorothy deberá calzarse unos zapatos rojos.

 En el viaje, se sumarán 3 personajes más: un espantapájaros,


un hombre de hojalata y un león en busca, respectivamente,
de un cerebro, un corazón y la valentía.
 Tras muchas aventuras, conocen al Mago de Oz.
Después de leerme el libro llego a las siguientes reflexiones:
#1. Valentía, inteligencia y corazón: la Fórmula correcta para la vida.

El león, el espantapájaros y el hombre de hojalata representan la búsqueda de 3 piezas


claves para vivir en armonía.

Por una parte, el hombre de hojalata quiere un corazón. Con él, busca el poder amar de
forma incondicional y compasiva.

El espantapájaros busca la inteligencia, la capacidad de aprender, de sorprenderse y de


reflexionar.

Por último, el león quiere encontrar la valentía, el coraje para no desistir, luchas por sus
ideales y conservar una actitud ganadora.

#2. «Más allá del arcoiris» pero «se está mejor en casa… que en ningún
sitio».

Lo desconocido es misterioso y atractivo. Y también muy fácil de idealizar. Demasiado


fácil.

De primeras, Dorothy se emociona con los munckins, la Ciudad Esmeralda, las hadas y
todas sus nuevas aventuras pero después se da cuenta de hasta qué punto valora la
granja de sus tíos y Arkansas, su verdadera casa.

#3. El compromiso con tu objetivo es lo que te hace seguir avanzando.

Dorothy tiene un objetivo claro: volver a Arkansas.

Está dispuesta a hacer lo que haga falta y en ningún momento se plantea no ir en busca
del mago de Oz, el único que (le han dicho) le puede ayudar.

Su grado de compromiso es total.

El mismo que sus tres compañeros de ruta, cada uno con su historia y su objetivo.

Gracias a tenerlos tan claro, pueden seguir avanzando hacia ellos.

#4. Sigue tu propio camino de baldosas amarillas.

Dorothy quiere llegar a la Ciudad Esmeralda.

Tiene todo un largo camino hacia delante. Y lo inicia dando un primer paso, el
verdaderamente importante para iniciar el viaje.

Se encontrará con imprevistos, le asaltarán dudas y tendrá que ir tomando decisiones


pero, si es su camino, ¿qué importa?
Cada uno tiene su propio camino y lo hace al andar.

#5. Sueña en grande… y en color.

¿Tienen límites los sueños?

No, más bien todo lo contrario así que, una vez que te pones, ¿por qué no hacerlo en
grande?

#6. En compañía, mejor.

Los momentos de bajón son menos duros cuando tienes a alguien que está a tu lado y
que, sin agobiarte, te echa una mano a vivirlos y trascenderlos, aunque solo sea por su
presencia.

#7. Lo que necesitas ya lo llevas dentro de ti.

Sí, viene de fábrica,

La decepción de descubrir que el maravilloso Mago de Oz es un fraude supone una gran


decepción para Dorothy y sus amigos pero les da la mayor lección posible: que todo que
lo buscaban lo tenían ya en su interior.

Dorothy no necesitaba realmente los zapatos rojos pero le dieron la fuerza necesaria
para seguir creyendo; ninguno de ellos requería del mago de Oz pero, en su búsqueda,
encuentran las respuestas en su interior y se conocen de una manera más profunda.

#8. Acepta cada momento. Disfruta de los buenos y supera los malos.

Durante su camino a Oz, los 4 compañero de viaje cantan, comparten recuerdos,


duermen la siesta, charlan, saltan, ríen y se lo pasan «en grande».

No siempre es así: también tienen que lidiar con situaciones engorrosas y momentos
bastante desagradables (como cuando les sorprenden los impertinentes monos) pero sí,
lo superan.

La vida es un sinfín de oportunidades para aprender y disfrutar, para superarse y para


descansar, y todas tienen un cometido especial.

#9. No necesitas reconocimiento externo.

Las medallas, los premios y los golpecitos en la espalda molan, sientan bien y siempre
son bien recibidos, pero es mucho mejor considerarlos como un «extra» sin darle mayor
importancia de lo que son, una opinión.

Todos tenían ya en su interior lo que buscaban del exterior: el espantapájaros demostró


ser inteligente; el hombre de hojalata, bondadoso; y el león, valiente.

Lo único que necesitaron fueron las situaciones para descubrirlo.


De todos modos, no está mal sentirse reconocido y que te reconozcan, sobre todo si eso
te inspira a seguir dando lo mejor de ti.

De ahí a que no podamos menospreciar la felicidad del león recogiendo «La Gran cruz
al Valor», del espantapájaros con su diploma «Honoris Causa» y del hombre de hojalata
recibiendo un reloj en forma de corazón.

#10. El poder lo tienes siempre contigo.

Al final, la bruja Glinda le reconoce a Dorothy que siempre tuvo el poder de regresar a
Kansas por ella misma, sin necesidad de magos ni viajes de ningún tipo.

Pero le dice que, de habérselo dicho, no se lo hubiera creído: Dorothy tenía que llegar a
la misma respuesta por ella misma, viviendo la experiencia.

De ahí a que no haya muchos atajos que valgan, todo tiene un proceso, mejor disfrutar
del camino y sorprendernos.
Como dice Glinda en otra ocasión, «somos más capaces de lo que sabemos».