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Rafael Ceballos Atienza

Celadores.
A qué se dedican y
dónde pueden trabajar
Rafael Ceballos Atienza

Celadores.
A qué se dedican y
dónde pueden trabajar
Rafael Ceballos Atienza

Celadores.
A qué se dedican y
dónde pueden trabajar
Autor:
Rafael Ceballos Atienza

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© Rafael Ceballos Atienza


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ISBN:978-84-9124-092-1
Mayo 2016
Imp.: Editorial Zumaque, S.L.
ÍNDICE

LEY 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del


Empleado Público. ........................................................... 13
Funciones del celador por servicios ................................ 30
I. El servicio de urgencias ..........................................................30
II. El servicio mortuorio ...............................................................37
III. El servicio de hospitalización .............................................44
IV. El servicio de psiquiatría ......................................................46
V. El servicio de farmacia y animalario ..................................54
VI. El servicio de quirófano ........................................................70
VII. El servicio de U.C.I. ................................................................76
VIII. El servicio del celador ante catástrofes.........................78
IX. Puerta principal .......................................................................79
X. Plantas de hospitalización ....................................................80
XI. Radiodiagnóstico ....................................................................83
XII. Puerta de rehabilitación ......................................................84
XIII. Rehabilitación .......................................................................85
XIV. Ambulatorio ...........................................................................87
XV. Vigilante ....................................................................................87
XVI. Lavandería ..............................................................................87
XVII. Almacenero ...........................................................................88
XVIII. Oficinas ..................................................................................88
XIX. Encargado de turno.............................................................88
Bibliografía ....................................................................... 89
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

El desarrollo continuo, en el que se ve inmersa la sociedad,


demanda que la tecnología se adapte al cambio, observan-
do de una manera especial dicho avance en los hospitales, al
ser la salud uno de los principales objetivos que se persiguen.
Esta evolución, exige una mejora sustancial, en las profesio-
nes y profesionales que desempeñan labores de atención al
usuario, debiendo adecuar de manera rápida sus servicios a
quien los demande, con el fin de ofrecer una calidad asisten-
cial acorde al momento.
La entidad de una profesión es algo que no depende del pro-
fesional en sí, viene dado por la valoración que los demás le 9
dan al quehacer diario, ya sea de otros profesionales, ya sea
de los clientes que hacen uso de los servicios profesionales
concretos. Si bien es cierto, que el valor y la importancia indi-
vidual depende del compromiso de cada uno con su trabajo y
la forma de realizarlo, uno solo no puede luchar contra todo y
contra todos; no es menos cierto, que a la hora de calificar por
otro u otros las tareas desarrolladas por los celadores todos
son medidos del mismo modo, pues en no pocas ocasiones
cuando algo no está bien hecho, siempre es culpa del celador,
responsable último de todos los desaguisados.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

El término celador, para definir esta profesión y a quién la rea-


liza, está obsoleta, no coincide con su definición, el celador
ya no solo vigila o cela, sino que su campo de acción se ha
ido ampliando, es un híbrido entre el personal sanitario y el
administrativo, igual transporta enfermos y documentos, que
desplaza grandes pesos; lo mismo da citas por ordenador que
hace una tarjeta SIP, pero el reconocimiento a su labor es os-
curo y silencioso.
Las funciones no están adaptadas a los tiempos que corren,
con un Estatuto anticuado y preconstitucional, más bien que
las adaptaciones a los tiempos y a las nuevas tareas han sido
impuestas, y lo que se hace por costumbre se ha convertido
en ley.
La profesión de celador, como muchas otras, camina ligada
a este cambio, en la forma pero no en el fondo. Vigilantes,
camilleros, mozos de sala, sanitarios, celadores, diversidad de
nombres que marcan pautas en su quehacer a través de los
10 tiempos, pero que todavía sigue escondiendo una idea pre-
concebida de labor secundaria desempeñada por alguien
de nivel cultural bajo o mínimo, encargada de cometidos sin
trascendencia dentro de la realidad hospitalaria. No debemos
olvidar que para acceder a esta categoría sólo se exige Certi-
ficado de Estudios, algo a tener muy en cuenta, pues hasta el
Estatuto Marco en su artículo 7.2 c, parece haberse olvidado
de que existimos, pues a la hora de hablar del personal de
gestión y servicios, dice en el mencionado punto: Otro perso-
nal: categorías en las que se exige certificación acreditativa de
los años cursados y de las calificaciones obtenidas en la Educa-
ción Secundaria Obligatoria, o título o certificado equivalente,
y si nos vamos al proyecto del Estatuto Básico del Empleado
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

Público, aparece en el Artículo 76.3 Podrá existir un Grupo de


ayudantes a los que no se exigirá titulación, y en la Disposición
Transitoria tercera con la equivalencia del Grupo E al de Ayu-
dantes.
En la forma, el celador es un/a chico/a para todo, situado en el
último eslabón de la cadena sanitaria, del que todos se sirven
y en el que algunos se escudan para enmascarar deficiencias
de una mala organización o esconder errores. En el fondo,
constituye un pilar básico, en el que se sustentan todo tipo de
acciones, que tratan de dar cobertura a un objetivo común, el
paciente, del que van a ejercer de cordón umbilical durante
su estancia en la Institución Sanitaria. Recibe al enfermo en
momentos en que la fragilidad de ánimo es elocuente debido
a la ausencia de salud, siendo dicha acogida el primer gesto
terapéutico que va a recibir, y del que van a brotar una serie
de sensaciones que van a poner de manifiesto la personali-
dad de nuestra profesión y de nuestro centro de trabajo. La
primera impresión, va a marcar las pautas a seguir, por un ser-
11
vicio de calidad, que comienza con una recepción empática,
y prosigue proporcionando al usuario la confianza necesaria
para poder abordar la situación de incomodidad en la que se
encuentra, debido a la ausencia de salud o al desamparo en
el que se ve envuelto ante la utopía que genera el hospital.
Las empresas privadas, destinan cantidades importantes de
su capital a las relaciones con el cliente porque saben que el
contacto personal, es fundamental para lograr beneficios. A
la vista de esto, uno puede preguntarse ¿No será una incon-
gruencia abandonar tanta responsabilidad en alguien que a
la vista de su identidad debiera realizar otras labores?
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A parte de recibir, también logra compartir diariamente las in-


quietudes del enfermo al estar en contacto permanente con
el mismo, alcanzando un grado de complicidad tan elevado,
que le permite conocer situaciones ignoradas por el personal
facultativo pudiendo ser éstas, tan cruciales para su recupe-
ración, como los propios medios terapéuticos (un problema
familiar, algún miedo oculto, etc.), logrando ganarse el apelli-
do de favor, con atención directa, pero sin desprenderse del
lastre de No Sanitario.
Sería necesario empezar a valorar y estudiar todas estas si-
tuaciones y buscarles una solución, para ello, es importante
ir tomando conciencia de lo que es este trabajo y cuáles son
las reivindicaciones que se pueden hacer y hacerlas públicas,
transmitiéndolas ante quien corresponda, o por medio de las
instancias oportunas, y si no es suficiente, en algún momento
se debería empezar a tomar conciencia de lo que es el trabajo
del celador en su situación actual. Podemos empezar apor-
tando algunas ideas sobre cómo dotar de contenido real la
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profesión de celador dentro del mundo sanitario, si fuese ne-
cesario, cambiar su denominación más acorde con el momen-
to actual de las tareas desempeñadas, tanto sanitarias como
administrativas, por ejemplo, Auxiliar de apoyo, Ayudante so-
cio-sanitario (con el objetivo de ampliar su campo de acción,
como podría ser al desarrollar la Ley de Dependencia), crear
el título para dicha profesión, con periodo y nivel de estudios,
materias, prácticas, en una palabra, dotarle de cualificación
profesional y por supuesto incluir la categoría de acuerdo con
las tareas realmente realizadas y su correspondencia econó-
mica, dentro del Estatuto Marco y el Estatuto Básico del Em-
pleado Público.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

LEY 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico


del Empleado Público.
El Estatuto Básico del Empleado Público establece los princi-
pios generales aplicables al conjunto de las relaciones de em-
pleo público, empezando por el de servicio a los ciudadanos y
al interés general, ya que la finalidad primordial de cualquier
reforma en esta materia debe ser mejorar la calidad de los ser-
vicios que el ciudadano recibe de la Administración.
El Estatuto Básico del Empleado Público contiene aquello que
es común al conjunto de los funcionarios de todas las Admi-
nistraciones Públicas, más las normas legales específicas apli-
cables al personal laboral a su servicio. Partiendo del principio
constitucional de que el régimen general del empleo público
en nuestro país es el funcionarial, reconoce e integra la evi-
dencia del papel creciente que en el conjunto de Adminis-
traciones Públicas viene desempeñando la contratación de
personal conforme a la legislación laboral para el desempeño
de determinadas tareas. En ese sentido, el Estatuto sintetiza 13
aquello que diferencia a quienes trabajan en el sector público
administrativo, sea cual sea su relación contractual, de quie-
nes lo hacen en el sector privado.
El Estatuto Básico es un paso importante y necesario en un
proceso de reforma, previsiblemente largo y complejo, que
debe adaptar la articulación y la gestión del empleo público
en España a las necesidades de nuestro tiempo, en línea con
las reformas que se vienen emprendiendo últimamente en
los demás países de la Unión Europea y en la propia Adminis-
tración comunitaria.
Las Administraciones y entidades públicas de todo tipo de-
ben contar con los factores organizativos que les permitan
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satisfacer el derecho de los ciudadanos a una buena admi-


nistración, que se va consolidando en el espacio europeo, y
contribuir al desarrollo económico y social. Entre esos facto-
res el más importante es, sin duda, el personal al servicio de
la Administración.
El sistema de empleo público que permite afrontar estos re-
tos es aquel que hace posible atraer los profesionales que la
Administración necesita, que estimula a los empleados para
el cumplimiento eficiente de sus funciones y responsabilida-
des, les proporciona la formación adecuada y les brinda sufi-
cientes oportunidades de promoción profesional, al tiempo
que facilita una gestión racional y objetiva, ágil y flexible del
personal, atendiendo al continuo desarrollo de las nuevas
tecnologías.
Para eso, la legislación básica de la función pública debe crear
el marco normativo que garantice la selección y la carrera so-
bre la base de los criterios constitucionales de mérito y ca-
14 pacidad y que establezca un justo equilibrio entre derechos
y responsabilidades de los empleados públicos. Además, la
legislación básica ha de prever los instrumentos que faculten
a las diferentes Administraciones para la planificación y orde-
nación de sus efectivos y la utilización más eficiente de los
mismos.
Ahora bien, en nuestro país específicamente, esta legislación
debe tener en cuenta el amplio proceso de descentralización
administrativa que ha tenido lugar durante las últimas déca-
das. En virtud de él, la Administración General del Estado es,
de los tres niveles territoriales de gobierno, la que cuenta en
la actualidad con menor número de empleados. La progresi-
va y drástica reducción de sus efectivos, unida a los cambios
en las funciones que realiza, no puede dejar de afectar a la
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

estructura y articulación de la función pública a su servicio. En


paralelo, la emergencia de las Administraciones autonómicas,
que hoy cuentan prácticamente con la mitad de los emplea-
dos públicos del país, ha hecho aflorar sus propios problemas
y necesidades de gestión de personal. Algo semejante pue-
de decirse de las entidades locales, que presentan por lo de-
más hondas diferencias entre ellas, en las que el número de
empleados ha experimentado también un importante creci-
miento.
Quiere eso decir que el régimen de la función pública no pue-
de configurarse hoy sobre la base de un sistema homogéneo
que tenga como modelo único de referencia a la Administra-
ción del Estado. Por el contrario, cada Administración debe
poder configurar su propia política de personal, sin merma de
los necesarios elementos de cohesión y de los instrumentos
de coordinación consiguientes. Por tanto, la densidad de la le-
gislación básica en materia de función pública debe reducirse
hoy en día, en comparación con épocas pasadas, teniendo en
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cuenta en todo caso las determinaciones de los Estatutos de
Autonomía y la doctrina establecida por el Tribunal Constitu-
cional.
De otra parte, la apertura de mayores espacios a la autonomía
organizativa en materia de personal es también necesaria
para posibilitar la regulación diferenciada de los sectores del
empleo público que lo requieran. Asistimos hoy, en efecto, a
una gradual multiplicación de las formas de gestión de las ac-
tividades públicas dentro de cada nivel territorial de gobier-
no, que persigue responder adecuadamente a las exigencias
que plantea, en cada caso, el servicio eficaz a los ciudadanos.
La organización burocrática tradicional, creada esencialmen-
te para el ejercicio de potestades públicas en aplicación de las
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Leyes y reglamentos, se ha fragmentado en una pluralidad de


entidades y organismos de muy diverso tipo, dedicadas unas
a la prestación de servicios directos a la ciudadanía y otras al
ejercicio de renovadas funciones de regulación y control. Esta
diversidad de organizaciones ha contribuido igualmente a la
heterogeneidad actual de los regímenes de empleo público.
La correcta ordenación de este último requiere soluciones en
parte diferentes en unos y otros sectores y, por eso, la legis-
lación general básica no puede constituir un obstáculo ni un
factor de rigidez. Antes al contrario, ha de facilitar e impulsar
las reformas que sean necesarias para la modernización ad-
ministrativa en todos los ámbitos.
En fin, la manifestación más significativa de esa tendencia a
la diversidad viene siendo el recurso por muchas Adminis-
traciones Públicas a la contratación de personal conforme a
la legislación laboral. Si bien por imperativo constitucional
no puede ser éste el régimen general del empleo público en
nuestro país, ni existen razones que justifiquen hoy una ex-
16
tensión relevante de la contratación laboral en el sector pú-
blico, no debe desconocerse que un porcentaje significativo
de los empleados públicos tienen la condición de personal
laboral, conforme a la legislación vigente. La flexibilidad que
este régimen legal introduce en el empleo público y su mayor
proximidad a los criterios de gestión de la empresa privada
explican la preferencia por él en determinadas áreas de la Ad-
ministración.
Esta dualidad de regímenes, presente también con unas u
otras peculiaridades en la mayoría de los Estados europeos,
suscita no obstante algunos problemas jurídicos y de gestión
de personal, que no pueden dejar de contemplarse y regu-
larse, en sus aspectos esenciales, por una Ley que aspira a or-
denar el sistema de empleo público en su conjunto. Es más,
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

como la experiencia demuestra y la jurisprudencia de los Tri-


bunales subraya, la relación laboral de empleo público está
sujeta a ciertas especificidades y por eso algunos principios,
como los de mérito y capacidad en el acceso, y ciertas normas
de derecho público, como el régimen de incompatibilidades,
vienen siendo de aplicación común al personal estatutario y
al laboral. Más aun, la negociación colectiva del personal al
servicio de las Administraciones Públicas, aunque separada
para uno y otro tipo de personal hasta este momento, ha te-
nido como consecuencia una creciente aproximación de las
condiciones de empleo que les afectan. Por eso, sin merma de
la aplicación de la legislación laboral general en lo que proce-
da y siguiendo las recomendaciones de los expertos, convie-
ne regular en el mismo texto legal que articula la legislación
básica del Estado sobre la función pública aquellas peculia-
ridades de la relación laboral de empleo público. El presente
Estatuto contiene, pues, también las normas que configuran
esta relación laboral de empleo público, en virtud de la com-
petencia que atribuye al Estado el artículo 149.1.7 de la Cons- 17
titución.
En desarrollo de este Estatuto Básico, el legislador estatal y el
de las Comunidades Autónomas, en el ámbito de sus respec-
tivas competencias, habrán de aprobar o modificar las Leyes
de función pública de sus Administraciones, así como las nor-
mas aplicables a la Administración local, respetando en este
último caso la autonomía organizativa de las entidades loca-
les. Dichas Leyes podrán ser, asimismo, generales o referirse
a sectores específicos de la función pública que lo requieran.
Entre estas últimas habrá que contar necesariamente las que
afecten al personal docente y al personal estatutario de los
servicios de salud, constituyendo, en relación a este último
colectivo, norma vigente la Ley 55/2003, de 14 de diciembre,
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del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios


de Salud, y asimismo su normativa de desarrollo, con inde-
pendencia de la vocación universal de aplicación y de norma
de referencia, en definitiva, del Estatuto Básico del Empleado
Público. Por lo que se refiere al personal laboral, en lo no dis-
puesto por el Estatuto Básico, que regula las especialidades
del empleo público de esta naturaleza, habrá de aplicarse la
legislación laboral común.
La negociación colectiva de los funcionarios públicos y del
personal laboral, en los términos que contempla el presente
Estatuto, habrá de contribuir finalmente a concretar las con-
diciones de empleo de todo el personal al servicio de la Admi-
nistración, como ya sucede en la actualidad.
Se empieza por un conjunto de principios generales exigibles
a quienes son empleados públicos. A continuación se incluye
un listado de derechos básicos y comunes de los empleados
públicos, diferenciando eso sí el más específico derecho de
18 los funcionarios de carrera a la inamovilidad en su condición,
que no debe contemplarse como un privilegio corporativo
sino como la garantía más importante de su imparcialidad.
El Estatuto actualiza ese catálogo de derechos, distinguiendo
entre los de carácter individual y los derechos colectivos, e
incorporando a los más tradicionales otros de reciente reco-
nocimiento, como los relativos a la objetividad y transparen-
cia de los sistemas de evaluación, al respeto de su intimidad
personal, especialmente frente al acoso sexual o moral, y a la
conciliación de la vida personal, familiar y laboral.
Por primera vez se establece en nuestra legislación una regu-
lación general de los deberes básicos de los empleados públi-
cos, fundada en principios éticos y reglas de comportamiento,
que constituye un auténtico código de conducta. Estas reglas
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

se incluyen en el Estatuto con finalidad pedagógica y orienta-


dora, pero también como límite de las actividades lícitas, cuya
infracción puede tener consecuencias disciplinarias. Pues la
condición de empleado público no sólo comporta derechos,
sino también una especial responsabilidad y obligaciones es-
pecíficas para con los ciudadanos, la propia Administración y
las necesidades del servicio. Este, el servicio público, se asien-
ta sobre un conjunto de valores propios, sobre una específica
cultura de lo público que, lejos de ser incompatible con las
demandas de mayor eficiencia y productividad, es preciso
mantener y tutelar, hoy como ayer.
Seguidamente el Estatuto Básico define las clases de emplea-
dos públicos -funcionarios de carrera e interinos, personal la-
boral, personal eventual- regulando la nueva figura del perso-
nal directivo. Este último está llamado a constituir en el futuro
un factor decisivo de modernización administrativa, puesto
que su gestión profesional se somete a criterios de eficacia
y eficiencia, responsabilidad y control de resultados en fun-
19
ción de los objetivos. Aunque por fortuna, no han faltado en
nuestras Administraciones funcionarios y otros servidores
públicos dotados de capacidad y formación directiva, convie-
ne avanzar decididamente en el reconocimiento legal de esta
clase de personal, como ya sucede en la mayoría de los países
vecinos.
Por lo que se refiere a los funcionarios, se hace preciso modi-
ficar su clasificación actual, teniendo en cuenta la evolución
que ha experimentado en los últimos años nuestro sistema
educativo y en previsión, particularmente, del proceso abier-
to de reordenación de los títulos universitarios. La clasifica-
ción en tres grandes grupos, con sus subgrupos, se efectúa en
función del título exigido para su ingreso, estableciéndose un
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grupo A, con dos subgrupos A1 y A2; un grupo B y un grupo


C, a su vez con los subgrupos C1 y C2.
Por otra parte, el Estatuto refuerza las garantías de transpa-
rencia en lo relativo al número y retribuciones del personal
eventual y contiene algunas normas para combatir la exce-
siva tasa de temporalidad en el empleo público que se ha al-
canzado en algunas Administraciones y sectores.
En cualquier caso, por lo que se refiere a la ordenación del
empleo público, así como al sistema de estructuración del
mismo en cuerpos, escalas, clases o categorías y a los instru-
mentos de clasificación de los puestos de trabajo, el Estatu-
to Básico pretende ser escrupulosamente respetuoso de las
competencias legislativas de las Comunidades Autónomas,
así como de la autonomía organizativa de éstas y de las Admi-
nistraciones locales. Sobre la base de unos principios y orien-
taciones muy flexibles, la Ley remite a las Leyes de desarrollo
y a los órganos de gobierno correspondientes el conjunto de
20 decisiones que habrán de configurar el empleo público en
cada Administración.
En materia de acceso al empleo público ha sido preocupación
esencial garantizar en la mayor medida posible la aplicación
de los principios de igualdad, mérito y capacidad, así como
la transparencia de los procesos selectivos y su agilidad, sin
que esto último menoscabe la objetividad de la selección.
Ello no es, por cierto, incompatible con unas mayores posibi-
lidades de apertura de nuestro empleo público a ciudadanos
que carezcan de la nacionalidad española, en aplicación del
Derecho comunitario o por razones de interés general, ni con
la necesaria adopción de medidas positivas para promover el
acceso de personas con discapacidad. En particular se hace
hincapié en las garantías de imparcialidad y profesionalidad
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

de los miembros de los órganos de selección, para asegurar


su independencia en el ejercicio de las potestades que les co-
rresponden y de ahí, que, como es regla en otros ordenamien-
tos, se establezcan determinados límites a su composición. A
ello se añade el criterio favorable a la paridad de género, en
coherencia con la mayor preocupación actual de nuestro or-
denamiento por garantizar la igualdad real entre hombres y
mujeres.
Criterios semejantes, esenciales para mantener el mayor gra-
do de profesionalidad de nuestro empleo público, se han de
aplicar también a la carrera de los funcionarios y a la provisión
de los puestos de trabajo. Pero además, en estas materias es
preciso introducir algunas otras reformas, que pretenden me-
jorar la eficacia del sistema y los estímulos y expectativas de
los funcionarios. Sin imponerlo a todas las Administraciones
Públicas, el Estatuto Básico permite que se configuren mo-
delos de carrera horizontal, desvinculada de los cambios de
puesto de trabajo y basada en el desarrollo de las competen-
21
cias y en el rendimiento. De esta manera podrá reducirse la
inflación orgánica y la excesiva movilidad voluntaria del per-
sonal, que ha acabado por caracterizar al modelo en vigor, ya
que concentra todas las oportunidades de carrera en el des-
empeño sucesivo de puestos de trabajo. Ello no obstante, el
Estatuto permite también continuar con esta modalidad de
carrera en aquellas Administraciones o áreas del empleo pú-
blico en que se considere conveniente y adoptar otras que
combinen elementos de carrera horizontal y vertical.
Elemento fundamental de la nueva regulación es, en cual-
quier caso, la evaluación del desempeño de los empleados
públicos, que las Administraciones Públicas deberán estable-
cer a través de procedimientos fundados en los principios de
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igualdad, objetividad y transparencia. La evaluación perió-


dica deberá tenerse en cuenta a efectos de la promoción en
la carrera, la provisión y el mantenimiento de los puestos de
trabajo y para la determinación de una parte de las retribucio-
nes complementarias, vinculadas precisamente a la producti-
vidad o al rendimiento. Generalizando algunas experiencias
que ya existen en el ámbito de nuestras Administraciones
Públicas, se introduce así un factor de motivación personal
y de control interno, que es común a las reformas del em-
pleo público que se han adoptado o se están articulando en
el ámbito europeo. Es obvio, en efecto, que las oportunida-
des de promoción y, en alguna medida, las recompensas que
corresponden a cada empleado público han de relacionarse
con la manera en que realiza sus funciones, en atención a los
objetivos de la organización, pues resulta injusto y contrario
a la eficiencia que se dispense el mismo trato a todos los em-
pleados, cualquiera que sea su rendimiento y su actitud ante
el servicio.
22
De ello deriva que la continuidad misma del funcionario en
su puesto de trabajo alcanzado por concurso se ha de hacer
depender de la evaluación positiva de su desempeño, pues
hoy resulta ya socialmente inaceptable que se consoliden
con carácter vitalicio derechos y posiciones profesionales por
aquellos que, eventualmente, no atiendan satisfactoriamente
a sus responsabilidades.
Pero, a su vez, resulta necesario facilitar la promoción interna
de todos los empleados que adquieran las competencias y re-
quisitos necesarios para progresar en su carrera, desde los ni-
veles inferiores a los superiores, de manera que no se limiten
las oportunidades de quienes tienen interés y deseo de alcan-
zar con su dedicación y esfuerzo las mayores responsabilida-
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

des. También se han de establecer instrumentos de colabora-


ción que faciliten la movilidad voluntaria de los funcionarios
entre distintas Administraciones, lo que constituye una justa
y extendida reivindicación de los empleados públicos. En fin,
es preciso flexibilizar las reglas de movilidad funcional y, en
su caso, geográfica, del personal por necesidades del servicio,
con las oportunas garantías y compensaciones, cuando pro-
cedan. A todas estas necesidades responden determinados
preceptos de la nueva Ley.
La gestión de personal, conforme a todas estas reglas y las
que las desarrollen con la misma finalidad, podrá ganar en efi-
ciencia y equidad, lo que ha de traducirse tarde o temprano
en una mejora de los servicios.
Consecuentemente con lo anterior, pero también a la vista de
la experiencia de los últimos años, la nueva Ley debe intro-
ducir algunas modificaciones en el sistema retributivo de los
funcionarios públicos.
23
En esta materia, el Estado, a través de las Leyes de Presupues-
tos Generales, debe mantener las competencias que le per-
mitan ejercer un control sobre el gasto de personal, que es
un componente esencial del gasto público y, por ende, de la
Hacienda general. Se atiende así a la reiterada doctrina esta-
blecida al efecto por el Tribunal Constitucional. Pero ello no
obsta al reconocimiento de una mayor autonomía en la de-
terminación de una parte de las retribuciones, las de carácter
complementario, que pueden variar legítimamente en unas
y otras Administraciones, como ya sucede hoy en día en la
práctica. Antes bien, la flexibilidad con que se regula la carrera
de los funcionarios públicos en el Estatuto Básico implica un
margen de libre decisión para que tanto las Leyes de Función
Pública de la Administración General del Estado como las de
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las Comunidades Autónomas adapten el sistema retributivo a


la modalidad de carrera por la que opten en cada caso.
En coherencia con ello, las retribuciones complementarias
podrán vincularse al grado, nivel o categoría alcanzado en la
carrera, a las características del puesto de trabajo que se des-
empeña y al rendimiento, iniciativa, interés o esfuerzo aplica-
do al desempeño. Además, el Estatuto satisface una antigua y
permanente reivindicación de los funcionarios determinando
que la cuantía de las pagas extraordinarias comprende una
mensualidad completa de las retribuciones básicas y de las
complementarias de carácter fijo, derecho que ya disfrutan
hoy en muchos casos los empleados con contrato laboral.
En materia de situaciones administrativas, el nuevo texto le-
gal simplifica y reordena la regulación actual, estableciendo
un conjunto de reglas comunes para todos los funcionarios
de carrera. Sin embargo, reconoce la posibilidad de que, por
Ley de las Comunidades Autónomas se puedan introducir su-
24 puestos distintos, conforme a sus necesidades.
Especial referencia merece el capítulo dedicado a la negocia-
ción colectiva y a la participación y representación institucio-
nal de los empleados públicos. En esta materia se ha hecho
un importante esfuerzo, de acuerdo con las recomendacio-
nes de los expertos, para clarificar los principios, el contenido,
los efectos y los límites de la negociación colectiva y para me-
jorar su articulación, a la vista de la experiencia de los últimos
años y de la doctrina legal establecida por el Tribunal Consti-
tucional y por el Tribunal Supremo.
El Estatuto recalca los principios de legalidad, cobertura pre-
supuestaria, obligatoriedad de la negociación, buena fe, pu-
blicidad y transparencia que han de presidir la negociación.
Introduce o consolida novedades de relieve en orden a la es-
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

tructura de la negociación colectiva, mediante la creación de


una Mesa General de las Administraciones Públicas, en la que
estén representadas todas ellas, para negociar los proyectos
de legislación básica y otras cuestiones de interés general,
legitimando la negociación colectiva en ámbitos supramuni-
cipales y permitiendo negociar en una misma Mesa las con-
diciones de empleo comunes al personal funcionario y al per-
sonal laboral. Define con mayor precisión que la legislación
hasta ahora vigente las materias que han de ser objeto de ne-
gociación y las que quedan excluidas de la misma y clarifica
los efectos jurídicos de los Pactos y Acuerdos, en particular
cuando versan sobre materias que han de ser reguladas por
Ley, supuesto en el que el órgano de gobierno competente
queda vinculado a presentar el proyecto de Ley correspon-
diente, o cuando pueden sustituir lo dispuesto por normas
reglamentarias o por otras decisiones de los órganos de go-
bierno o administrativos, supuesto en que tienen eficacia di-
recta, en su caso tras su aprobación o ratificación. Asimismo
se precisa la solución legal aplicable para el caso de que no 25
se alcance el acuerdo en la negociación colectiva. En fin, se
regula la vigencia de los Pactos y Acuerdos, que sólo pueden
ser válidamente incumplidos por la Administración por causa
excepcional y grave de interés público, derivada de circuns-
tancias imprevistas cuando se firmaron.
La Ley recoge también la regulación vigente en materia de
representación del personal funcionario y el régimen elec-
toral correspondiente. Se incorporan a ella algunas mejoras
técnicas y se reduce en algunos aspectos el contenido de la
legislación básica, pero sin desconocer la competencia que
al Estado corresponde para regular estos aspectos intrínseca-
mente vinculados al ejercicio de los derechos sindicales.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Se establece, por último, la posibilidad de acudir a medios


extrajudiciales de solución de los conflictos colectivos que
puedan surgir en la interpretación y aplicación de los Pactos y
Acuerdos, ya sea la mediación, obligatoria a instancia de una
de las partes, o el arbitraje voluntario.
En cuanto al régimen disciplinario, el Estatuto, de conformi-
dad con su carácter básico, se limita a ordenar los principios
a que debe someterse el ejercicio de esta potestad pública
respecto de los empleados públicos, tipifica las infracciones
muy graves y amplía el abanico de posibles sanciones. Por lo
demás se remite ampliamente a la legislación que, en su de-
sarrollo, dicten el Estado y las Comunidades Autónomas en el
ámbito de sus respectivas competencias.
En su Título final se establecen los órganos e instrumentos
de cooperación entre las Administraciones Públicas que, sin
merma de su respectiva autonomía, se consideran esenciales
para garantizar la coherencia y comunicación del sistema de
26 empleo público en su conjunto. Se ha optado en este caso
por suprimir el Consejo Superior de la Función Pública, dada
la escasa operatividad que ha tenido este órgano y porque
las funciones de que fue dotado hace más de veinte años han
sido ya sustituidas en la práctica por la actividad de los órga-
nos de coordinación entre el Estado y las Comunidades Au-
tónomas y por las Mesas de Negociación y otras vías de par-
ticipación de las organizaciones sindicales. En la Conferencia
Sectorial correspondiente y en la Comisión de Coordinación
del Empleo Público se prevé la presencia de una representa-
ción de la Administración Local que, no en vano, integra en la
actualidad aproximadamente la cuarta parte de los emplea-
dos públicos.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

La mayor autonomía de que cada Administración debe dis-


poner para la ordenación y gestión de su personal, en los tér-
minos de este Estatuto, ha de ser complementada por una
cooperación más intensa entre todas ellas, al efecto de resol-
ver los numerosos problemas comunes, en beneficio de los
ciudadanos y del conjunto de los empleados públicos.
Por otro lado aunque este Estatuto mantiene en vigor el siste-
ma de incompatibilidades actual se hace necesario adecuar-
lo en parte al nuevo régimen jurídico establecido en nuestro
Estatuto. En ese sentido, la disposición final tercera refuerza
la total incompatibilidad del personal directivo, incluido el
sometido a la relación laboral de carácter especial de alta di-
rección, para el desempeño de cualquier actividad privada.
Y además se incluye en el personal sujeto a la Ley 53/1984,
de 26 de diciembre, de Incompatibilidades al servicio de las
Administraciones Públicas, al personal al servicio de Agen-
cias, así como de Fundaciones y Consorcios en determinados
supuestos de financiación pública, como consecuencia de la
27
aparición de nuevas figuras y entes.
El artículo 103.3 de la Constitución establece que la Ley re-
gulará el estatuto de los funcionarios públicos y su artículo
149.1.18 atribuye al Estado la competencia sobre las bases del
régimen estatutario de los funcionarios de las Administracio-
nes Públicas. Pese a estas previsiones constitucionales no se
ha aprobado hasta la fecha una Ley general del Estado que,
en cumplimiento de las mismas, regule de manera completa
las bases de dicho régimen estatutario.
Esta carencia se explica sobre todo por la dificultad que en-
traña abordar una reforma legislativa del sistema de empleo
público de alcance general, habida cuenta de la diversidad
de Administraciones y de sectores, de grupos y categorías de
funcionarios a los que está llamada a aplicarse, ya sea de ma-
nera directa o, al menos, supletoria.
De hecho son escasas en nuestro país las ocasiones históricas
en las que se ha emprendido y culminado esta tarea, con ma-
yor o menor fortuna. Conviene recordar ahora la regulación
o nuevo arreglo de los empleados públicos impulsado por el
Ministro de Hacienda Luis López Ballesteros, que estableció
el Real Decreto de 3 de abril de 1828, precedido de otras nor-
mas para los funcionarios de la Real Hacienda. También debe
hacerse mención del Estatuto de Bravo Murillo, aprobado por
Real Decreto de 18 de junio de 1852, de la Ley de Bases de
22 de julio de 1918 y su Reglamento de 7 de septiembre, que
contienen el denominado Estatuto de Maura, y, finalmente,
de la Ley de Funcionarios Civiles del Estado, articulada por
Decreto de 7 de febrero de 1964, en desarrollo de la Ley de
Bases 109/1963, de 20 de julio.
Hay que añadir, no obstante, que después de la Constitución
han visto la luz reformas del régimen legal de los empleados
públicos que no por parciales fueron de menor trascenden-
cia que aquéllas. Entre ellas destaca la introducida por la Ley
30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de la
Función Pública, una regulación que tiene ya carácter de le-
gislación básica y que nació con pretensiones de provisionali-
dad, aunque ha estado en vigor durante más de dos décadas,
Ley esta que ha configurado un modelo de función pública
muy distinto a los anteriores, estructurado en torno al puesto
de trabajo. Esta reforma fue completada por la Ley 53/1984,
de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del personal al
servicio de las Administraciones Públicas y, más tarde, por la
Ley 9/1987, de 12 de junio, que regula el sistema de represen-
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

tación de los funcionarios públicos y su participación y ne-


gociación colectiva para la determinación de sus condiciones
de empleo. Estas tres normas legales han venido constituyen-
do hasta ahora el núcleo esencial de la legislación básica del
Estado en la materia y, a su vez, han sido modificadas pun-
tualmente, complementadas o desarrolladas por múltiples
normas de distinto rango elaboradas por el Estado y por las
Comunidades Autónomas.
La dispersión de la legislación básica en varios textos acon-
sejaba, desde hace tiempo, su refundición en el marco de un
modelo coordinado para las políticas de personal. Pero, ade-
más, desde que se aprobó la legislación de los años ochenta
nuestra sociedad y nuestras Administraciones Públicas han
experimentado muy profundas transformaciones que, junto
a la experiencia acumulada desde entonces, hacían impres-
cindible una nueva reforma general. Así se intentó en 1999
mediante la presentación de un Proyecto de Ley de Estatuto
Básico de la Función Pública, que no llegó a tramitarse. Y así
29
se lleva a cabo definitivamente mediante el presente texto,
que ha sido elaborado tras un intenso período de estudio y re-
flexión, encomendado a la Comisión de expertos constituida
al efecto y tras un no menos sostenido proceso de discusión
y diálogo con los representantes de las Comunidades Autó-
nomas y de otras Administraciones y con los agentes sociales
y organizaciones profesionales interesadas. De uno y otro se
deduce la existencia de un consenso generalizado a favor de
la reforma y numerosas coincidencias sobre el análisis de los
problemas que hay que resolver y acerca de las líneas maes-
tras a las que dicha reforma debe ajustarse.
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FUNCIONES DEL CELADOR POR SERVICIOS

I. El servicio de urgencias

El servicio de Urgencias de cada hospital, sigue una distri-


bución basada en la funcionalidad y la operatividad. No ol-
videmos que uno de los lugares por donde el paciente suele
ingresar, es el servicio de urgencias, debiendo para ello tener
una organización adecuada y funcional, con unas zonas de-
finidas y delimitadas para una correcta atención y que no se
produzcan retrasos en la atención al enfermo o una desorga-
nización en cuanto a la atención del mismo. En un servicio de
urgencias, tendremos las siguientes áreas o salas:

30

• Admisión de urgencias.
• Sala de triage.
• Primer nivel de atención o críticos.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

• Segundo nivel o boxes


• Salas de espera y observación.
Admisión de urgencias: Su objetivo es registrar las entradas y
salidas de los pacientes y dirigirlos a la unidad de Triage. En
ocasiones actúa como centro de información de pacientes y
como servicio general de Admisión en días festivos o fines de
semana. Entre sus funciones destacamos:
• Registro de entrada de pacientes.
• Derivación del paciente al triage.
• Custodia de pertenencias en casos excepcionales o a
solicitud del enfermo.
• Avisar a ambulancias.
• Cumplimentar la documentación oportuna (partes al
juzgado, etc.).
Triage: Es el lugar físico en el que el profesional de enferme-
ría y el personal médico acogen, clasifican y ubican a los en-
fermos. En los hospitales este término está empezando a no 31
usarse, sustituyéndolo por R.A.C (Recepción Acogida y Clasifi-
cación) dejando la palabra triage, para catástrofes.
Primer nivel de atención de críticos: Corresponde al área del
servicio de Urgencias en el que se tratan a aquellos pacientes
cuyo estado de gravedad es grave o muy grave, o bien que sin
serlo precisan de una atención inmediata a fin de evitar una
situación de mayor gravedad.
Segundo nivel o sala de boxes: Es donde los profesionales sa-
nitarios llevan a cabo acciones para mejorar la salud de los
pacientes que presentan un riesgo moderado o grave que no
compromete su salud.
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Salas de espera y observación: Donde estarán los familiares de


los enfermos o acompañantes, a la espera de que sean reque-
ridos para información médica. Generalmente se encuentra
ubicada al lado de la puerta de entrada de urgencias, junto al
servició de admisión.
La sala de observación, es un lugar habilitado con camas,
donde el enfermo estará un máximo de 24 h., para observar
la evolución de su enfermedad, para posteriormente o bien
ingresarlo en la unidad de hospitalización correspondiente, o
bien, irse de alta para su domicilio.

La atencion del celador en el servicio de urgencias

El celador en este servicio se ocupará de lo siguiente:

Celador de Puerta
32
- Nunca dejará la puerta sin atención.
• Recepción y ayuda a los pacientes que vengan en
vehículos particulares y ambulancias.
• Recepción y ayuda a pacientes ambulantes.
• Transporte de los pacientes en sillas de ruedas, ca-
millas, etc.
• Trasladar al enfermo al mostrador de Admisión
de Urgencias para que el personal administrativo.
tome datos. En caso de que su estado de salud no
le permita esperar, lo pasará directamente a la zona
de triage.
• Aviso al personal sanitario cuando sea preciso.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

• Mantener un número suficiente de sillas de ruedas


y camillas en la entrada de urgencias.
- Vigilancia de las entradas al Área de urgencias, no per-
mitiendo el acceso a sus dependencias más que a las
personas autorizadas para ello.
- Información general no sanitaria, no administrativa.(el
celador nunca informa del estado de un enfermo)
- Mantenimiento de las normas de convivencia general
(no fumar, buen uso de las instalaciones, etc.
- Indicar a los familiares o al paciente que aguarden en la
sala de espera de la zona de triage, donde será visto por
un facultativo que valorará su situación.
- Instalar al paciente en el box.
- Controlar que solamente pase a la zona de boxes un
acompañante por paciente.

Celador de Boxes (departamento dentro del servicio)


33

• Instalar al paciente en el box, movilizándolo y colo-


cándolo en la posición que le sugiera.
• Acompañar o trasladar al paciente a realizar pruebas
de diagnóstico en el interior del servicio (TAC, radio-
grafías, ecografías, etc.).
• Llevar muestras de orina, heces, sangre etc. hasta los
laboratorios correspondientes.
• Ayudar en punciones lumbares, inyectables y otras
pruebas que requieran inmovilización (colocando al
enfermo en la posición que le solicite).
• Traslado del paciente hasta el medio de transporte en
la entrada cuando es dado de alta.
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Celador de áreas específicas dentro del servicio

Dentro del servició, existen unos boxes específicos para una


atención concreta, entre ellos: Quirofanillo (lugar de cirugía me-
nor, sutura y limpieza de heridas) sala de yesos (colocación de
vendajes y yesos) box vital o de R.C.P. (box acondicionado para
reanimaciones, y atenciones vitales de urgencia extrema).
En estas zonas, tendrá las siguientes funciones:
• Custodiar la zona quirúrgica de toda persona ajena al
área de urgencias.
• Pasar a los enfermos de uno en uno (salvo en casos
excepcionales).
• Mantener la intimidad del paciente.
• Ayudar si lo requieren en la colocación de yesos, féru-
las etc.
• Ayudar si lo requieren en la realización por parte del
34 médico de suturas, curas quirúrgicas, etc.
• Transporte y control interno de pacientes y familiares.
• Ayuda al personal sanitario en general.
• Auxilio en aquellas labores propias del celador en las
áreas de yesos y quirófano de cirugía menor, así como
las que sean ordenadas por los médicos, supervisoras
o enfermeras.
• Transporte y control de documentos, corresponden-
cia u objetos.
• Control de personas en el área interna de urgencias.
• Ayuda en la higiene de los pacientes en las camas de
observación, así como en su movilización.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

• Atención a la sala de reanimación cardiopulmonar.


• Transporte de aparatos y mobiliario dentro de la uni-
dad.
• Colaboración en la inmovilización y sujeción de enfer-
mos mentales agitados.
• Traslado de pacientes a radiología, y traerlos de vuelta
una vez realizada la prueba.
• Traslado de documentos, correspondencia u objetos
a los laboratorios y servicios o unidades del hospital.
• Traslado de los pacientes a las unidades de hospitali-
zación y unidades especiales.
• Traslado de cadáveres al mortuorio.
Funciones del celador en ambulancias
En el antiguo estatuto de Personal No sanitario, se establecía
que los celadores tendrán a su cargo el traslado de enfermos,
tanto dentro de la institución como en el servicio de ambulan-
cias. Las tareas concretas que el celador debe realizar con re- 35
lación a las ambulancias son:
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

• Trasladar a los pacientes en camilla o silla desde el


centro sanitario hasta la puerta de acceso a la ambu-
lancia y viceversa.
• Pasar al paciente desde la camilla del hospital hasta la
camilla de la ambulancia (esta maniobra se ha de rea-
lizar simultáneamente entre varios profesionales), se
colocan las camillas juntas, se sujeta la sábana sobre
la que descansa el paciente por varios puntos y todos
a la vez alzan la sábana pasando al enfermo hacia la
otra camilla.
• Ayudar al paciente a introducirse en la ambulancia, en
caso de que éste no vaya en camilla, sino en silla de
ruedas o por sus propios medios.
• Ayudar al conductor de la ambulancia en caso de difi-
cultad de maniobra de introducción o salida de la ca-
milla en la ambulancia. Hoy día las ambulancias tienen
incorporados sistemas automáticos de entrada-salida
36 de las camillas con patas plegables y desplegables.
• Acompañar al paciente durante el traslado en la am-
bulancia si es requerido. El celador irá sentado en el
asiento existente al efecto junto al enfermo. Al llegar a
destino preparará todo lo necesario para bajarlo.
• Dentro de la ambulancia ayudará al personal sanita-
rio en las mismas tareas que le corresponde respecto
de los pacientes encamados del hospital (mover a los
que lo necesiten).
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

II. El servicio mortuorio

Según el artículo 14.2 del antiguo Estatuto de Personal no


Sanitario, (recordemos que los celadores nos regimos por el es-
tatuto marco, pero en lo que refiere a funciones todavía siguen
vigentes las del E.P.N.S) los celadores ayudarán a las enfermeras
o personas encargadas a amortajar a los enfermos fallecidos,
corriendo a su cargo el traslado de los cadáveres al mortuorio.
Por tanto, siguiendo con lo establecido en este articulo, la
operación de amortajamiento es una función propia de los
enfermeros, quienes pueden delegar dicha función en auxi-
liares de enfermería (personas encargadas). En ambos casos,
el celador de planta se limita a colaborar en la práctica del
amortajamiento, simplemente movilizando al cadáver para
de esta manera facilitar a los enfermeros la realización de su
cometido.

37
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Una vez que el médico ha certificado el fallecimiento del pa-


ciente (la certificación de la defunción siempre corresponde
a personal facultativa) es cuando deben ser efectuados los
cuidados postmorten. El amortajamiento deberá realizarse en
la mayor intimidad posible y en el menor plazo, para evitar
que aparezca el rigor cadavérico (rigidez del cadáver o rigor
mortis) y, posteriormente, el cadáver pueda ser trasladado al
mortuorio.
Los cuidados deben aplicarse guardando la mayor asepsia e
higiene por parte de los cuidadores. Es muy conveniente el
uso de guantes (evitar, contaminación por fluidos).
El amortajamiento del cadáver consiste en la preparación del
mismo para que pueda ser velado por los familiares antes de
proceder a su entierro o incineración.
Consiste en proporcionar cuidados técnicos a la persona des-
pués del fallecimiento. La primera maniobra a realizar en los
cuidados post-mortem es retirar drenajes y sondas del falle-
38
cido. El material que vamos a utilizar: Mortaja o sudario para
envolver el cuerpo; esparadrapo para unir los pliegues del
sudario (entre otras cosas); vendas para atar las muñecas y to-
billos; recipiente con agua y jabón para lavar todo el cuerpo;
guantes para realizar la técnica del lavado y toalla para secar
después de lavar el cuerpo.
Material necesario: Mortaja o sudario para envolver el cuer-
po; Vendas para atar las muñecas y tobillos, esparadrapo; Re-
cipiente con agua y jabón para lavar todo el cuerpo; Esponja;
Guantes para realizar la técnica del lavado; Toalla para secar
después de lavar el cuerpo; Material para curas; Algodón; Je-
ringas de 10 c.c.; Pinzas; Tijeras; Bolígrafo y etiqueta para iden-
tificar el cadáver.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

1. Verificar y confirmar el éxitus en el parte médico. Se


deberá colaborar con la enfermera responsable du-
rante todo el proceso.
2. Solicitar a la familia que abandone la habitación mien-
tras realizamos el amortajamiento, ayudarles en todo
lo necesario en esos difíciles momentos;
3. Trasladar al paciente que comparte la habitación con
el fallecido a otra habitación o, en su defecto, aislarlo
mediante un biombo o cortina;
4. Lavarnos las manos y colocarnos guantes de un solo
uso;
5. Preparar todo el material necesario y trasladarlo a la
habitación del fallecido;
6. Dejar el cuerpo en decúbito supino colocando la
cama en posición horizontal si estaba levantada y se
le deja una almohada;
7. Desconectar y retirar catéteres, drenajes, etc. que lle-
vara el fallecido; 39

8. Realizar la higiene completa del fallecido. Lavarle la


cara y afeitarle si hace falta, limpiarle las secreciones
y peinarle;
9. Colocar en un carrito el material para curas y ayudar
a la enfermera a taponar las salidas de sangre u otras
secreciones, si las hay, y a colocar el apósito perineal
tras un taponamiento rectal y vaginal si se precisaran.
10. Estirar las extremidades inferiores y colocar los brazos
a lo largo  del cuerpo. El cadáver debe quedar alinea-
do;
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

11. Cerrarle los ojos bajando los párpados superiores ti-


rando levemente de las pestañas. Colocarle la denta-
dura si se le había quitado al enfermo moribundo, y
cerrarle la boca;
12. Sujetar la mandíbula del cadáver con un vendaje alre-
dedor de la cabeza;
13. Entregar a la enfermera los objetos de valor retirados
del fallecido (para su posterior entrega a los familia-
res) y ponerle una bata mortuoria o sudario. Si la fa-
milia lo desea, se facilitará que puedan vestir con sus
ropas al cadáver;
14. Cubrirle por completo con una sábana y ponerle la
etiqueta de identificación: identificar al cadáver con
nombre, fecha, hora y unidad de procedencia;
15. Antes del traslado por los Celadores, asegurarse de
que las puertas de las demás habitaciones están ce-
rradas y de que no circulan pacientes por los pasillos;
40
16. Notificar el éxitus a los servicios que corresponda: Far-
macia, Admisión, Cocina, etc.
17. Recoger y limpiar la habitación, después avisar para
su desinfección;
NOTA: Los fallecidos por causa de ciertas enfermedades con-
tagiosas deben ser amortajados de forma especial.

Traslado del cadáver al mortuorio

Corre a cargo del celador acompañado de otro celador, con-


cretamente del celador del servicio donde se ha producido el
deceso. El traslado del cadáver se hará en camilla cubierta o la
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

camilla debe protegerse con una sábana y el cuerpo debe cu-


brirse con otra, que lo cubrirá por completo desde el servicio
en el que se produjo el éxitus (fallecimiento) hasta el depósito.
Nunca irán acompañados de los familiares del difunto.
Antes de salir de la habitación con la camilla debemos asegu-
rarnos de que el pasillo se encuentre despejado de enfermos y
visitantes. En caso contrario les invitaremos a entrar en sus habi-
taciones y luego saldremos con la camilla.
El traslado al mortuorio deberá realizarse, una vez recibido
el parte de traslado correspondiente (hasta que no nos indi-
quen no podemos trasladarlo) por lugares poco frecuentados
y de forma discreta frente al resto de los enfermos o familiares
que los visitan (si hay gente en los pasillos, se les invitará a
entrar en la habitación etc.).
Lo bajaremos con discreción al mortuorio depositándolo en
la cámara frigorífica (de manera que la cabeza del enfermo
quede a la puerta de la cámara, por si hubiese que reconocer
41
el cadáver) dejando en la puerta una etiqueta con los datos
del cadáver para su posterior, identificación. El mortuorio,
debe permanecer en las mejores condiciones de higiene y
limpieza después de la colocación del cadáver en la cámara.
Si al cadáver debiera realizársele previamente una autopsia
o necropsia, deberá ser conducido igualmente por el celador
hasta la cámara frigorífica libre correspondiente, salvo que se
le esté esperando para realizar la misma, algo improbable.
Recordemos que el cuerpo del difunto pertenece por ley a su
familia, salvo que éste haya dispuesto de forma explícita y por
escrito otra disposición (instrucciones previas) o bien que la
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

familia lo done con fines científicos o humanitarios.


Una vez finalizadas estas labores regresará a su puesto de traba-
jo, manteniendo todas las medidas higiénicas pertinentes.

Actuación en la sala de autopsias (celador auxiliar de au-


topsias)

En este servicio el celador, se denomina Celador Auxiliar de


autopsias, y sus funciones son de auxilio y ayuda al personal
facultativo (anatomatopatólogos o forenses).
El celador en este servicio se ocupará de lo siguiente:
• Transporte del cadáver desde el depósito a la mesa de
autopsias:
Los cadáveres deben salir de la Unidad de origen per-
fectamente identificados, con el nombre y los ape-
llidos en un lugar visible que no necesite de la ma-
42
nipulación de la mortaja para su lectura. El depósito
deberá también estar identificado. La temperatura de
las cámaras frigoríficas es de 4° C.
• Preparar el cadáver para realizar la autopsia, así como
efectuar los movimientos del mismo que fueran nece-
sarios para su práctica.
• Colocar el cadáver en la mesa de autopsias en decú-
bito supino.
• Conservar un ambiente de respeto impidiendo entrar
durante el proceso autópsico a individuos ociosos o
morbosos.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

• Deben tenerse las mismas consideraciones con el


cuerpo vivo que con el muerto.
• Auxiliar al médico durante la autopsia, en aquellas
prácticas instrumentales no específicas de profesio-
nales titulados, que no impliquen hacer uso de instru-
mental alguno sobre el cadáver, así como efectuar los
movimientos del fallecido que fueran necesarios para
su práctica.
• Pesaje de órganos, anotaciones, introducir en cubos
herméticos restos humanos para su traslado e incine-
ración por la empresa autorizada, etc.
• Si hay que rellenar un cadáver, se hace con papel, an-
tes de proceder a su cierre por el anatomopatólogo.
• Recomponer y asear al cadáver una vez efectuada la
autopsia.
• Lo hará independientemente del sexo del paciente.
• Limpiar la sala, mesa y material de autopsia.
• Limpiar el instrumental utilizado un detergente, una 43

vez limpio, aplicar una desinfección por medio de lejía


durante 10 minutos por inmersión. Cada cierto tiem-
po se enviará el instrumental a esterilizar. Si se tratase
de una autopsia de riesgo se utilizará instrumental es-
terilizado.
• Cualquier otra cuestión de carácter auxiliar que le fue-
ra encomendada por el personal médico en relación
con la práctica de autopsias.
• Trasladar las muestras al servicio de anatomía pato-
lógica.
• Reparto de los resultados de las biopsias y citologías
del centro.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Medidas de prevención

• Se recomienda el uso de guantes de látex y desecha-


bles.
• Éstos son la protección de barrera más importante en
este servicio. Si durante el trabajo los guantes se de-
terioran o se rompen, el celador se lavará inmediata-
mente las manos y se colocará un par nuevo.
• Se colocará bata, que suelen ser desechables, para im-
pedir que las salpicaduras de sangre alcancen el tron-
co o las extremidades del celador.
• Mascarilla y gafas, para prevenir salpicaduras de los
fluidos corporales.
• Lavado de manos ordinario, es uno de los pilares bási-
cos para evitar la contaminación a través de microor-
ganismo.

44 III. El servicio de hospitalización

Además de las funciones indicadas, las funciones a realizar


por los celadores en las habitaciones de los enfermos y zonas
comunes de las instituciones son muy variadas, pudiéndose
destacar entre ellas:
- Realizar excepcionalmente aquellas labores de limpieza
que se les encomiende cuando la realización por el per-
sonal femenino no sea idónea o decorosa en orden a
la situación, emplazamiento, dificultad de manejo, peso
de los objetos o locales a limpiar.
- Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que los
enfermos no hagan uso indebido de los enseres y ropas
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

de la Institución, evitando su deterioro o instruyéndoles


en el uso y manejo de las persianas, cortinas y útiles de
servicio en general.
- Servirán de ascensoristas cuando se les asigne especial-
45
mente ese cometido o las necesidades del servicio lo
requieran.
- Velarán continuamente por conseguir el mayor orden y
silencio posible en todas las dependencias de la Insti-
tución.
- Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los des-
perfectos o anomalías que encontraren en la limpieza y
conservación del edificio y material.
- Vigilarán el acceso y estancias de los familiares y visitan-
tes en las habitaciones de los enfermos, no permitiendo
la entrada más que a las personas autorizadas, cuidan-
do que no introduzcan más que aquellos paquetes ex-
presamente autorizados por la Dirección.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

- Vigilarán el comportamiento de los enfermos y vi-


sitantes, evitando que estos últimos fumen en las habi-
taciones, traigan alimentos o se sienten en las camas y,
en general, toda aquella acción que perjudique al pro-
pio enfermo o al orden de la Institución.
- Cuidarán que los visitantes no deambulen por los pasi-
llos y dependencias más que lo necesario para llegar al
lugar donde concretamente se dirijan.
- Tendrán a su cargo el traslado de los enfermos.

IV. El servicio de psiquiatría

Concepto de psiquiatría

Entendemos por psiquiatría aquella rama de la medicina que


tiene por objeto el estudio, diagnóstico, tratamiento y pre-
vención de las enfermedades mentales, así como de ciertos
46
trastornos de la personalidad y la conducta. También trata de
evitar y poner remedio a ciertas variantes psíquicas anorma-
les.
Entendemos como anormal a lo que se desvía de la normali-
dad. Se considera como normal lo que coincide con el térmi-
no medio y como anormal lo que se desvía apreciablemente
de éste hacia arriba o hacia abajo (en términos estadísticos).
Hasta hace poco tiempo, toda la atención sanitaria estaba
centrada en la enfermedad; actualmente, el énfasis se sitúa
cada vez más en la promoción y prevención de la salud. La
definición de la OMS sobre la salud deja claro que el estado
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

mental forma parte de la idea de salud de las personas y de


las sociedades.
Según la OMS, se define la salud como el estado completo de
bienestar físico, psíquico y mental, y no solamente la ausencia
de enfermedades.
¿Es posible tener un adecuado nivel de salud sin salud
mental? La respuesta es claramente negativa. A pesar de
ello, la sociedad sigue marcando unas líneas de comporta-
miento y de pensamiento, unos elementos culturales que
sistemáticamente excluyen esta parte del ser humano rele-
gándola a lo marginal.
La asistencia psiquiátrica ha estado segregada del resto de la
atención sanitaria, hasta que la Ley General de Sanidad lo re-
cuperó en la red asistencial general.
En los últimos años la asistencia psiquiátrica ha cambiado en
muchos aspectos. Se han creado centros de salud mental,
hospital de día, pisos protegidos, comunidades terapéuticas... 47
estando en vías de desaparecer el llamado manicomio, don-
de se intentaba encerrar y alejar al enfermo mental de la po-
blación sana. Actualmente los manicomios están dando paso
a las unidades de agudos de los hospitales, donde se tratan
casos de carácter temporal.

Recursos asistenciales en salud mental

Nos referimos a todos los dispositivos integrados en el área


de Salud, encaminados a la prevención, asistencia y rehabili-
tación de las personas.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

La distribución de estos recursos se atiene a determinaciones


de tipo epidemiológico, existiendo un reparto proporcional
al censo demográfico.

La red psiquiátrica en nuestro país está conformada por:

1. Centros de salud mental.


2. Unidades de hospitalización psiquiátrica.
3. Estructuras intermedias.

Centro de salud mental

La estructura asistencial está sectorizada y dividida en áreas


sanitarias que dependen o de las respectivas Comunidades
Autónomas. También existen conciertos entre el Servicio Sa-
nitario Público y otras instituciones de carácter privado.

48
El objetivo de la red asistencial es la atención psiquiátrica es-
pecializada a pacientes remitidos desde la Atención Primaria
o de otros niveles sanitarios, con seguimiento continuado.
Para ello se realizarán consultas de acogida, consultas de revi-
sión, psicoterapias individuales, de grupo, de pareja, adminis-
tración de medicación y otros tratamientos, seguimiento de
enfermería, asistencias domiciliarias, etc.
Se constituye con un equipo multidisciplinar en el que se in-
cluyen psiquiatras, psicólogos, enfermeros, trabajadores so-
ciales, auxiliares de psiquiatría y celadores principalmente.
El centro de salud mental es la vía de acceso al resto de dispo-
sitivos sociosanitarios en este campo de la salud.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

Unidad de hospitalización psiquiátrica (unidades de corta


estancia)

Son unidades adecuadas a la hospitalización de pacientes


con enfermedades mentales, localizadas la mayor parte en
hospitales generales.
Están sectorizadas, y se coordinan con el resto de los recursos
de salud mental y asistencia psiquiátrica. Se encuentran aten-
didas por un equipo multidisciplinar.
Trabajan las 24 horas del día, y se dedican a la atención de los
siguientes casos:
- Cuando la patología presentada pueda ser una amenaza
para el propio paciente o para los demás.
- Fracaso de tratamientos ambulatorios en otras institu-
ciones.
- Separación del entorno sociofamiliar, por ser negativo
49
para el paciente o viceversa, cuando la enfermedad del
paciente no puede ser atendida en condiciones por la
familia.
- Evaluación y proceso diagnóstico.
- Desintoxicación.
- Enfermedad física que se agrava con patología psíquica

Estructuras intermedias

- Hospital de día
Es una alternativa al ingreso total; se puede definir como una
hospitalización parcial. Se debe realizar una programación in-
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dividual que comprenda: tratamientos, psicoterapia, terapia


ocupacional, socioterapia y reeducación.
El horario generalmente es de mañana y media tarde (9 h a 17
h), Y se permanece en el propio domicilio el resto del tiempo.
El tratamiento tiene una duración de uno a seis meses.
- Centro de día
Trabajan con pacientes crónicos en situación de dependencia
o con medio sociolaboral desestructurado. Su finalidad es la
recuperación de habilidades o destrezas para integrarse en la
sociedad. Se debe llegar a la autonomía e independencia. Se
utilizan técnicas de psicoterapia individuales, grupales, tera-
pias ocupacionales, etc.
- Centro de media estancia
Pertenecen al nivel terciario y su objetivo es la rehabilitación
del paciente después de haber pasado un ingreso de 6 a 12
50
meses. Utiliza terapias de grupo, individuales, terapia ocupa-
cional y formación en actividades y oficio.
- Centros de larga estancia
Son centros para pacientes sin autonomía, que carecen de re-
cursos socio-familiares; son pacientes que no pueden seguir
ningún tratamiento rehabilitador.
- Talleres ocupacionales
Estos centros proporcionan a los pacientes derivados de otros
recursos asistencia les, una formación, orientación y adiestra-
miento en el trabajo de manera considerada protegida.
Posteriormente estos pacientes pasan a talleres protegidos,
donde se les acercará al mundo laboral.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

La terapia ocupacional consiste en la utilización terapéutica


de las actividades de autocuidado, trabajo y ocio, con el fin de
incrementar la independencia funcional de la persona

Pisos protegidos

Se les considera de carácter terciario, y la mayoría de sus pa-


cientes derivan de otros recursos rehabilitadores. Su finalidad
es que consigan llevar una vida completamente autónoma,
en régimen de convivencia de grupo y bajo supervisión de un
trabajador social.
Tiene carácter transitorio; sin embargo en algunos casos en
los que no se dispone de recursos laborales, sociales o fami-
liares, puede llegar a ser permanente.
Estos pisos varían en número de ocupantes, grado de auto-
nomía, movilidad de los integrantes, autonomía económica,
sexo, etc. 51

Régimen legal

Antes de abordar las funciones de los celadores en las Unida-


des de Salud Mental, hay que indicar que el antiguo Estatuto
de Personal no Sanitario no hacía referencia alguna a tareas
relacionadas con los enfermos psiquiátricos y Unidades de Sa-
lud Mental. Y ello por una sencilla razón: cuando el Estatuto se
promulgó en 1971, la asistencia psiquiátrica de la población
no se prestaba en las Instituciones Sanitarias de la Seguridad
Social, sino en un dispositivo propio que era competencia de
las Diputaciones Provinciales. La integración de la salud men-
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

tal en la Seguridad Social se ha producido sólo después de la


publicación en 1986 de la Ley General de Sanidad.
Sin embargo, desde entonces no se ha producido ninguna
adecuación normativa (a la espera de posteriores desarrollos
en el nuevo Estatuto Marco que no especifica ninguna de las
funciones de los celadores) de las funciones que correspon-
den al personal sanitario y no sanitario respecto a los enfer-
mos mentales, que ahora ya son asistidos en las Instituciones
Sanitarias de la Seguridad Social, funciones que estaban bien
determinadas para el personal que prestaba sus servicios en
la red de Hospitales psiquiátricos.
Así, pues, las funciones a desarrollar en las Unidades de Psi-
quiatría se recogen en los Protocolos de actuación y Normas
de Régimen Interior que, basándose en las necesidades asis-
tenciales de este tipo de enfermos, han de tener en cuenta
también las previsiones de los Estatutos de Personal de las
Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social.
52
En los antiguos Hospitales Psiquiátricos, había una categoría
profesional no prevista en el régimen de la Seguridad Social
que eran los mozos, categoría resultante de lo que en la Se-
guridad Social realizan los celadores y los auxiliares de enfer-
mería.

Funciones del celador en la Unidad de Psiquiatría

En una Unidad de Psiquiatría el celador realiza las siguientes


funciones:
- Cuida del entorno ambiental de los pacientes, levantan-
do persianas por la mañana y bajándolas por la noche.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

- Ayuda al aseo personal de los pacientes que lo precisen.


- Vigila a los pacientes que no quieren asearse para que
lo hagan.
- Controla el acceso y la circulación de las personas por la
Unidad.
- Recoge medicación y otros productos de la farmacia.
- Acompaña a los pacientes y resto de personal sanitario
a pasear por las zonas ajardinadas contiguas del centro
sanitario.
- Vigila a los pacientes en sus paseos o cuando salen al
exterior en recintos acotados.
- Vigila el orden y la armonía entre los pacientes.
- Ayuda al personal sanitario en la administración de in-
yectables y tratamiento de pacientes incapaces que se
niegan a colaborar.
- Colabora con otros profesionales de la Unidad en la re-
ducción de pacientes agitados. Por ejemplo sujetando
53
a los pacientes alterados a los que hay que aplicar suje-
ción mecánica.
- Vigila la puerta de acceso a la Unidad. Control de entra-
das y salidas.
- Controla el suministro de tabaco a los pacientes que lo
tienen permitido en su tratamiento.
- Traslada pacientes a las Unidades y Consultas del Centro
que sea preciso.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

V. El servicio de farmacia y animalario

La farmacia

54
Los hospitales deberán disponer de servicios o unidades de
farmacia hospitalaria con arreglo a los mínimos establecidos
por la ley.
Está integrado por farmacéuticos, FIR, DUE, auxiliares de en-
fermería, auxiliares administrativos y celadores. El servicio es-
tará bajo la dirección de un farmacéutico.
Según la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento
(modificada por Real Decreto 725/2003, de 13 de junio, por
el que se desarrollan determinados aspectos del artículo 100
de la Ley 25/1990), los hospitales con 100 o más camas conta-
rán con servicio de farmacia hospitalaria bajo la titularidad y
responsabilidad de un farmacéutico especialista en farmacia
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

hospitalaria. Dependiendo del volumen, actividades y tipo de


hospital se establecerá reglamentariamente la necesidad de
farmacéuticos adicionales en la farmacia del hospital.
Los hospitales del más alto nivel y aquellos otros que se de-
terminen deberán disponer de servicios o unidades de farma-
cología clínica.
Los hospitales con menos de 100 camas que no deseen esta-
blecer servicios farmacéuticos podrán solicitar de las Comu-
nidades Autónomas autorización para mantener un depósito
de medicamentos bajo la supervisión y control de un farma-
céutico. Las condiciones, requisitos y normas de funciona-
miento de tales depósitos serán determinadas por la autori-
dad sanitaria competente.
Para lograr el uso racional de los medicamentos, las unidades
o servicios de farmacia hospitalaria realizarán las siguientes
funciones:
a) Garantizar y asumir la responsabilidad técnica de la 55
adquisición, calidad, correcta conservación, cobertura
de las necesidades, custodia, preparación de fórmulas
magistrales o preparados oficiales y dispensación de los
medicamentos precisos para las actividades intrahos-
pitalarias y de aquellos otros, para tratamientos extra-
hospitalarios, que requieran una particular vigilancia,
supervisión y control.
b) Establecer un sistema eficaz y seguro de distribución
de medicamentos, tomar las medidas para garantizar
su correcta administración, custodiar y dispensar los
productos en fase de investigación clínica y velar por el
cumplimiento de la legislación sobre estupefacientes y
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

psicotropos o de cualquier otro medicamento que re-


quiera un control especial.
c) Formar parte de las comisiones hospitalarias en que
puedan ser útiles sus conocimientos para la selección y
evaluación científica de los medicamentos y de su em-
pleo.
d) Establecer un servido de información de medicamen-
tos para todo el personal del hospital, un sistema de fár-
maco-vigilancia intrahospitalario, estudios sistemáticos
de utilización de medicamentos y actividades de farma-
cocinética clínica.
e) Llevar a cabo actividades educativas sobre cuestiones
de su competencia dirigidas al personal sanitario del
hospital y a los pacientes
f ) Efectuar trabajos de investigación propios o en colabo-
ración con otras unidades o servicios y participar en los
ensayos clínicos con medicamentos.
56
El sistema de distribución en dosis/día o unidosis.

La distribución de medicamentos se realiza por dosis/día que


utilizan cada uno de los pacientes ingresados.
Se incluyen generalmente en los siguientes servicios: Cirugía,
Medicina Interna, Traumatología, Geriatría, Neumología, Gi-
necología, etc.
Normalmente los dos sistemas acaban coexistiendo, forman-
do un sistema mixto.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

Funciones del celador en el servicio de farmacia.

• Recepción de material.
• Transporte de material dentro de la farmacia.
• Distribución de medicación y demás productos galé-
nicos a las Unidades del Hospital (farmacia ligera).
• Transporte de productos desde otras unidades del
hospital hasta la farmacia:
- Preparación de alcohol.
- Controles e inventarios.
- Custodia de la farmacia.

El animalario

Introducción
57
Una de las funciones principales de las Instituciones Sanita-
rias es la investigación. Y una parte esencial de la investiga-
ción es la experimentación con animales. Por ello, el Estatuto
de Personal no Sanitario se refiere a los animales utilizados en
los quirófanos experimentales y laboratorios.
La dependencia del hospital en donde se realizan experimen-
tos con animales se denomina Animalario. Es un servicio hos-
pitalario donde se cuida a los animales que van a ser someti-
dos a un proceso de experimentación en el centro. También
se le conoce con el nombre de estabulario.
Su finalidad es asegurar dicha protección y, en particular, que
a los animales utilizados se les concedan los cuidados adecua-
dos; que no se les cause innecesariamente dolor, sufrimiento,
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

angustia o lesión prolongados; que se evite toda duplicación


inútil de procedimientos, y que el número de animales utili-
zados en los procedimientos se reduzca al mínimo, aplicando
en lo posible métodos alternativos.
La utilización de animales en los procedimientos, docen-
cia u otros fines científicos sólo podrá tener lugar cuando
esta persiga los siguientes fines:
a) La investigación científica, incluyendo aspectos como
la prevención de enfermedades, alteraciones de la salud
y otras anomalías o sus efectos, así como su diagnóstico
y tratamiento en el hombre, los animales o las plantas;
el desarrollo y la fabricación de productos farmacéu-
ticos y alimenticios y otras sustancias o productos, así
como la realización de pruebas para verificar su calidad,
eficacia y seguridad.
b) la valoración, detección, regulación o modificación de
las condiciones fisiológicas en el hombre, en los anima-
58 les o en las plantas.
c) La protección del medio ambiente natural, en interés
de la salud o del bienestar del hombre o los animales y
mantenimiento de la biodiversidad.
d) La educación y la formación.
e) la investigación médico-legal.

Definiciones

A los efectos del Real Decreto 1201/2005, se entenderá por:


a) Animal: cualquier ser vivo vertebrado no humano, in-
cluidas las crías de vida propia o las formas de cría en re-
producción, excluidas las formas fetales o embrionarias.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

b) Animales de cría: los animales especialmente criados


para su utilización en los procedimientos en estableci-
mientos aprobados o registrados por la autoridad com-
petente. .
c) Animales de experimentación: los animales utilizados o
destinados a ser utilizados en los procedimientos.
d) Animales de experimentación adecuadamente aneste-
siados: los animales privados de sensaciones mediante
el empleo de métodos efectivos de anestesia, local o
general
e) Centro o establecimiento: toda instalación, edificio,
grupo de edificios u otros locales, incluidos aquellos
no totalmente cerrados o cubiertos, así como las ins-
talaciones móviles y todo el conjunto de medios per-
sonales y materiales organizados por su titular para la
cría, el suministro o la utilización de animales de expe-
rimentación. Se distinguen:
- Centro de cría: cualquier establecimiento donde se
59
crían animales de experimentación.
- Centro suministrador: cualquier establecimiento que
suministra y mantiene animales de experimentación,
no nacidos en el mismo centro.
- Centro usuario: cualquier establecimiento en el que se
utilicen animales de experimentación.
f ) Compartimento: pequeño recinto de tres lados, gene-
ralmente con un comedero y bebedero con separacio-
nes laterales, donde pueden mantenerse atados uno o
más animales.
g) Jaula: receptáculo fijo o móvil cerrado por paredes sóli-
das y, al menos por un lado, con barrotes o tela metálica
o, en su caso, redes, donde se alojan o transportan uno
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

o más animales.
h) Persona competente: cualquier persona que, en fun-
ción de su formación, se encuentre capacitada legal-
mente, al amparo del Real Decreto 1201/2005, para rea-
lizar las funciones previstas en él.

Condiciones generales de alojamiento y manejo

Los centros o establecimientos deberán cumplir los siguien-


tes requisitos en relación con el cuidado general y alojamien-
to de los animales de experimentación:
a) Que a los animales se les proporcionen unas condicio-
nes adecuadas de alojamiento, medio ambiente, cierto
grado de libertad de movimientos, alimentación, bebi-
da y cuidados que aseguren su salud y bienestar.
b) Que se limite al mínimo imprescindible cualquier res-
tricción que les impida satisfacer sus necesidades fisio-
60 lógicas y etológicas.
c) Que las instalaciones y las condiciones ambientales en
las que se críen, mantengan, custodien o se utilicen los
animales de experimentación, les garanticen un ade-
cuado nivel de bienestar y que ello se verifique diaria-
mente.
d) Que se disponga de medidas, medios e instalaciones
que garanticen la eliminación, en el plazo más breve
posible, de cualquier deficiencia que provoque altera-
ciones en el estado de salud o bienestar de los animales,
con las alarmas necesarias.
e) Que las normas de trabajo e instrucciones de uso de
todos los elementos consten por escrito.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

f ) Que tengan previsto por escrito un plan de actuación


en caso de emergencia o catástrofe.
g) Que se evite el acceso al interior de las instalaciones de
personal no autorizado.
h) Que e] bienestar y la salud de los animales sean su-
pervisados por e] persona] competente para prevenir
el dolor, así como el sufrimiento, la angustia o el daño
duraderos.
Los centros usuarios deben disponer, además, de instalacio-
nes adecuadas para la realización de necropsias, tomas de
muestras y pruebas sencillas de diagnóstico.

Identificación de animales confinados

Todas las jaulas o sistemas de confinamiento de animales de-


berán estar etiquetados y en la etiqueta se consignarán los
datos de identificación de los animales allí alojados. A menos
que no sea posible por las circunstancias o las características 61
de los animales allí confinados, se especificarán, como míni-
mo, los datos que se relacionan:
• Especie
• Raza (en su caso)
• Cepa (en su caso)
• Sexo
• Fecha de nacimiento
• Fecha de cruce
• Número de animales
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

La lista de animales utilizados en la experimentación


será:

• Ratón: Mus musculus.


• Rata: Rattus norvegicus.
• Cobaya: Cavia porcellus.
• Hámster dorado: Mesocricetus auratus.
• Conejo: Oryctolagus cuniculus
• Perro: Canis familiaris.
• Codorniz: Coturnix coturnix.
En los centros usuarios, esta etiqueta debe, además, en su
caso, permitir su relación con el procedimiento en el que el
animal esté siendo utilizado.

Libro de registro de los animales

62 Los centros deben llevar un libro de registro con el número de


animales presentes en el centro en el momento de abrir este
registro, indicando la especie o especies a que pertenecen,
así como:
a) Las entradas de los animales, la fecha en que se produ-
cen, indicando la especie, los nacimientos y las compras,
haciendo constar su origen (con mención del nombre y
dirección del centro criador o suministrador).
b) Los animales sacrificados o muertos no utilizados en
procedimientos, y sus causas, y, en su caso, el método
de sacrificio utilizado.
c) Los animales utilizados en procedimientos, indicando a
qué procedimiento están destinados.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

d) Las observaciones efectuadas durante el período de


cuarentena de los animales que provienen del exterior
del centro.
e) Los resultados de los exámenes sanitarios efectuado a
los animales.
f ) Los resultados de las necropsias realizadas.
g) Los casos de enfermedad y los tratamientos adminis-
trados.
h) En el caso de los animales criados, suministrados o
utilizados en procedimientos, de especies en que re-
glamentariamente esté establecido, se hará constar la
identificación individual de cada animal.
i) Se harán constar los datos referentes al origen y la iden-
tificación individual de perros, gatos y primates no hu-
manos.
El libro de registro debe encontrarse permanentemente en el
centro y a disposición de la autoridad competente. El centro
deberá conservar este libro de registro durante, al menos, 3 63
años a partir de la fecha de la última inscripción.

Personal de los centros

En cada centro se designará una persona responsable del cui-


dado de los animales y del funcionamiento de los equipos.
Los centros dispondrán de personal especialista en bienestar
animal y en salud animal
El responsable de la salud de los animales será un veterinario
con formación complementaria especializada en animales de
experimentación.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Las siguientes funciones podrán ser asumidas tanto por el


responsable en salud animal como por el responsable en
bienestar animal:
a) Supervisar las instalaciones, el bienestar, el manejo y el
cuidado de los animales, con el fin de detectar cualquier
deficiencia existente.
b) Si decide al final de un procedimiento que el animal no
se sacrifica, supervisar que reciba los cuidados adecua-
dos a su estado de salud bajo control de un especialista
en salud animal.
c) En general, todas las tareas de asesoramiento en ma-
teria de bienestar animal, con el fin de prevenir en todo
momento el dolor, el sufrimiento, la angustia o daños
perdurables a los animales.

Obligaciones de los centros

64 Los centros suministradores sólo podrán obtener animales a


partir de centros de cría o de centros suministradores, a no ser
que el animal haya sido legalmente importado y no sea sal-
vaje o vagabundo, salvo autorización expresa de la autoridad
competente.
a) Los centros usuarios, siempre que sea posible, deberán uti-
lizar animales de cría. Sin embargo, también podrán utilizar
animales procedentes de establecimientos suministradores,
de otro centro usuario que los haya cedido como parte del
intercambio científico o criados para su uso en sus propias
instalaciones.
b) Los centros usuarios tendrán las instalaciones y el equipo
apropiado para las especies de animales que se utilicen y para
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

la ejecución de los procedimientos que allí se lleven a cabo;


su proyecto, construcción y funcionamiento deberán garan-
tizar que los procedimientos puedan ejecutarse con la mayor
efectividad posible, de forma que se obtengan resultados co-
herentes con el menor número posible de animales y se pro-
duzca a los animales el mínimo grado de dolor, sufrimiento,
angustia o daño duradero.

El cuidado de los diferentes animales

Las celdas de alojamiento carecen de ventanas, lo cual ayuda


a mantener una temperatura y una iluminación constantes
según la especie. La temperatura interior, conseguida me-
diante un sistema de aire acondicionado, oscila entre los 20°
y 24°C. La iluminación es regulada artificialmente mediante
foto períodos con un ciclo luz/oscuridad que oscila entre 12
y 14 horas según la especie. El ciclo luz/oscuridad tiene una
gran importancia ya que influye en la propia fisiología de los
65
animales, en especial sobre su función reproductora.
Las condiciones de habitabilidad de las salas hace impres-
cindible un sistema eficaz de renovación de aire para evitar
los malos olores producidos principalmente por el amoníaco;
esta renovación se realiza mediante el sistema de aire acon-
dicionado que renueva parcialmente el aire una vez filtrado
y purificado. Mediante las renovaciones de aire se extrae la
humedad; realizando de 10 a 15 cambios de aire por hora, se
consigue que la humedad relativa se encuentre dentro de los
límites normales, es decir, ni inferior al 40% ni superior al 70%.
Con el dispositivo de ventilación se consigue estabilizar la hu-
medad ambiental.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Los pequeños roedores son mantenidos en jaulas standard


compuestas por los siguientes accesorios: cubetas de poli-
carbonato resistentes a los desinfectantes, tapas de rejilla en
acero inoxidable, separadores movibles en acero inoxidable,
botellas de cristal y tapones de caucho con pipetas de ace-
ro inoxidable. Las jaulas más utilizadas son las de 20dm3 y
10 dm3, utilizándose unas u otras según el número, peso y
especie animal, sin superar en ningún momento los límites
máximos recomendados por la CEE.
Cada jaula de animales posee una etiqueta identificativa en la
que figuran los datos antes comentados.
Las jaulas están colocadas sobre estanterías metálicas rodan-
tes para que puedan transportarse fácilmente para su limpie-
za.
Como cama para estos roedores se emplea la viruta. Esta po-
see las siguientes ventajas: un alto poder de absorción, su fá-
cil colocación, su carácter atóxico y su fácil combustión que
66
permite destruirla mediante incineración. Se pondrá especial
cuidado en evitar la utilización de serrín u otro material de
cama derivado de madera tratada químicamente.
El pienso se les proporciona colocándolo sobre la rejilla metá-
lica superior donde pueden acceder a él sin ninguna dificul-
tad. El agua se les proporciona mediante biberones de cristal
con tetinas de acero inoxidable colocados sobre la rejilla.
Todos los animales dispondrán siempre de agua potable no
contaminada.
Los biberones serán de material transparente para permitir el
control de su contenido. Conviene que sean de boca ancha
para facilitar su limpieza y, si se utiliza material plástico, no
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

liberarán sustancias solubles. Tapas, tapones y tubos serán


esterilizables y de fácil limpieza. Los biberones y accesorios
serán desmontables y se limpiarán y esterilizarán a intervalos
regulares.
Los sistemas automáticos de bebida se controlarán, revisarán
y limpiarán regularmente para evitar accidentes y la propaga-
ción de infecciones.
Los conejos se mantienen en jaulas metálicas horizontales o
verticales divididas en habitáculos individuales en los cuales
van adaptados los comederos y bebederos.
La limpieza de celdas y de material, así como su desinfección,
se realiza con la periodicidad necesaria para garantizar unas
condiciones óptimas de higiene. Los comederos, bebederos
y demás utensilios utilizados para la alimentación se limpia-
rán de forma regular y, en su caso, se esterilizarán. Si se utili-
zan alimentos húmedos o que se contaminen fácilmente con
agua, orina, etc., será necesaria su limpieza diaria.
67
Aunque el proceso de distribución de comida puede variar
según la especie, debe realizarse de forma que satisfaga las
necesidades fisiológicas del animal. Todos los animales po-
drán acceder al alimento. La cantidad de alimento y la bebida
son revisadas diariamente procediendo a su reposición cuan-
do fuera necesario.
Con respecto al sistema productivo, éste nunca se realiza al
azar; para ello se escogen siempre aquellos individuos que
presenten unas mejores condiciones y procurando que éstos
procedan de unidades de cría diferentes con el fin de evitar al
máximo la consanguinidad, lo cual produciría una progresiva
degeneración.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

El sistema de producción empleado para el ratón es el de ha-


rén, compuesto por un macho y tres hembras que conviven
de forma continuada hasta su renovación
Con respecto al sistema productivo empleado para la rata, se
sigue el siguiente proceso: en primer lugar se realiza durante
varios días un análisis microscópico del ciclo estral con el fin
de garantizar que la rata hembra tiene un ciclo regular, éste
puede ser de cuatro días y en algunos casos de cinco días si
se repite la fase de estro (periodo de celo) lo cual puede con-
siderarse como regular. El día que corresponde la fase de pro
estro se une con el macho y al día siguiente durante la fase de
estro, que es cuando se produce el apareamiento, se realiza el
análisis microscópico de flujo vaginal; una vez visualizados los
espermatozoides se ‘procede seguidamente a la separación
de la hembra. Con este sistema se garantiza con exactitud la
edad futura de los fetos, y permite predecir una producción
determinada para una fecha determinada.

68 Tanto para ratas como para ratones, el destete se realiza a los


21 días y el sexado se realiza a los 28 días.
Las unidades de cría son renovadas cada 6 ó 7 meses con el
fin de evitar el proceso degenerativo que se produce en las
crías cuando existe una edad avanzada en los reproductores.
El sacrificio de los animales se produce al finalizar un experi-
mento o debido a un exceso de producción tanto en número
como en un sexo determinado. Esto sucede porque las predic-
ciones, en algunos casos, no coinciden con lo que realmente
se va a utilizar. El sacrificio se realiza con técnicas diferentes
según las necesidades. Estas pueden ser por inhalación de
éter anestésico, por inhalación de CO2 en cámara eutanásica,
por inyección intraperitoneal de pentobarbital sódico o por
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

decapitación. Los cadáveres son almacenados en un arcón


congelador hasta su traslado para su posterior incineración.

Funciones del celador

El arto 14-2.21 del Estatuto de Personal no Sanitario establece


entre las funciones de los celadores que: Tendrán a su cargo
los animales utilizados en los quirófanos experimentales y la-
boratorios, a quienes cuidarán, alimentándolos, manteniendo
limpias las jaulas y aseándolos, tanto antes de ser sometidos a
las pruebas experimentales como después de aquéllas y siempre
bajo las indicaciones que reciban de los médicos, supervisoras o
enfermeras que las sustituyan en sus ausencias.
a) Cuidados
Como cuidadores se encargaran del adecuado manejo de
cada uno de los animales, según sus características.
b) Alimentación
69
Los celadores suministrarán al animal los alimentos que
precise, en las cantidades adecuadas a sus características
y necesidades. La ración suministrada ha de ser sabrosa,
económica y bien equilibrada.
Una vez mezclado el alimento, este será administrado al
animal por varios sistemas: cilindros comprimidos (pellet),
gránulos, galletas, etc.
En algunos casos se utilizarán preparados industriales que
aunque suponen un mayor costo tienen una mayor cali-
dad nutritiva y sanitaria.
Se encargaran de que los bebedores estén siempre abas-
tecidos de agua.
c) Limpieza
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Los celadores deberán lavar las cubetas y jaulas de los ani-


males con la periodicidad necesaria según las característi-
cas sanitarias de cada animal.
También renovarán y limpiarán los lechos, comederos y
bebederos de las jaulas según la periodicidad indicada.
Retirarán en todo momento los elementos que provoquen
malos olores o contaminación: excrementos, cadáveres.
Las bandejas destinadas a recoger excrementos se lim-
piarán y esterilizarán varias veces por semana (unas tres
veces).
Asearán a los animales antes y después de ser sometidos a
las pruebas de experimentación.

VI. El servicio de quirófano

70 Vestimenta de aislamiento o quirúrgico

a) El uso del gorro


Existen gorros de tela (reutilizables) y de papel (desechables).
Se utilizan principalmente en los quirófanos, en las unidades
con pacientes en situación crítica (transplantados, inmuno-
deprimidos, etc.) y en los aislamientos estrictos.
Debe cubrir todo el pelo. En el caso de tener el pelo largo,
recogerlo para después cubrirlo con el gorro
Los gorros de tela llevan unas cintas que se atan en la parte
posterior de la cabeza. Los de papel llevan un elástico que se
ajusta al contorno de la cabeza.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

b) El uso de calzas
Las calzas se utilizan para cubrir el calzado. Existen 2 tipos: -
de tela (reutilizables); - de plástico (desechables). Hoy en día
las de tela prácticamente están en desuso.
c) El uso de mascarilla
Existen varios tipos de mascarillas. Las de tela son reutiliza-
bles, mientras que las de papel son desechables (existen di-
ferentes modelos). Actualmente existen mascarillas que van
provistas de un plástico protector para los ojos. Se utilizan de
alto riesgo.
La mascarilla correctamente colocada debe cubrir la nariz, la
boca y el mentón.

71
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Se debe cambiar por otra siempre que se humedezca por el


uso, ya que con la humedad pierde su eficacia como barrera
de aislamiento.
El uso de mascarilla es obligatorio en las intervenciones qui-
rúrgicas, cuando el paciente tenga quemaduras extensas, en
las curas de heridas, en los cuidados de enfermería a pacien-
tes con enfermedades contagiosas y en todos aquellos casos
en que se requiere un aislamiento respiratorio para evitar la
transmisión de infecciones por vía aérea.
Entre las normas que se deben observar en la colocación de la
mascarilla, están las siguientes:

Las manos han de estar lavadas antes de colocarse
la mascarilla.
• Evitar toser con la mascarilla puesta.
• Hablar lo imprescindible con la mascarilla puesta
porque, tanto al toser como al hablar, se favorece la
72 aparición de humedad.
• Nunca se debe colocar la mascarilla sin cubrir la na-
riz.
• Debe ajustarse a la cara lo mejor posible, mediante
cintas o gomas.
d) El uso de las gafas de protección
Se está generalizando el uso de gafas y pantallas como pro-
tección de la mucosa conjuntival.
Se usan las gafas y pantallas cuando se utilizan técnicas que
producen aerosoles, cuando hay riesgo de salpicaduras de
sangre o de líquidos orgánicos.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

En la terapéutica con láser, en las electrocoagulaciones, al


manipular nitrógeno líquido y siempre que se produzcan sus-
tancias volátiles, partículas virales y micro gotas de sangre, es
recomendable el uso de gafas y pantallas para evitar infeccio-
nes.
e) El uso de la bata
Las batas pueden ser de tela (reutilizables) o de papel (des-
echables). Estas últimas se utilizan actualmente con mayor
profusión. La bata debe cubrir por completo el uniforme y lle-
gar, al menos, por debajo de las rodillas.
Los puños se ajustan mediante elásticos. Irá cerrada por de-
trás, y por delante será totalmente lisa para evitar enganchar-
se con cualquier cosa.
Entre las normas que debemos observar en el uso de la bata, es-
tán las siguientes:
• Utilizar una bata con cada enfermo. 73
• No salir con la bata fuera del lugar concreto en el que
ha sido utilizada.
• Se usa en todos los casos en que existe peligro de
contaminación del uniforme.

Procedimiento de colocación de la bata

• Lavarse las manos antes de abrir el paquete de la bata.


• Desdoblar la bata sin tocar el exterior con las manos,
aunque ya vienen dobladas de forma que se evita
esto. Al desdoblarla se ha de procurar que no toque el
suelo o cualquier objeto.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

• Introducir los brazos en las mangas sin tocar el exte-


rior.
• Atar las cintas empezando por las del cuello (se puede
recibir ayuda de otra persona, siempre que tenga las
manos lavadas).
• Quitarse la bata evitando tocar el uniforme. La bata en
este momento, sólo se toca por fuera. Hacer un rollo
con ella e introducirla en una bolsa de plástico, ya sea
para su eliminación o para su lavado o esterilización,
según sea desechable o de tela.
• Proceder al lavado de manos.
F- El uso de los guantes
Existen dos tipos de guantes (de látex y de plástico), am-
bos desechables. Se deben utilizar, previo lavado de manos
siempre que pueda haber contacto con sangre, secreciones,
líquidos corporales, objetos contaminados, etc. Los de plás-
tico son de uso rutinario en casi todas las circunstancias. Los
74 de látex se usan en quirófanos, curas de heridas, unidades de
cuidados intensivos (UCI), unidades de hemodiálisis y, en ge-
neral, en aquellos casos en los cuales sea necesario el uso de
la bata.
Los guantes son la última prenda que se coloca después de la
bata, las gafas, la mascarilla, las calzas, el gorro, y por supues-
to, el lavado de manos. Al igual que es la última prenda en
colocarse también es la primera en quitarse.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

Procedimiento de colocación de los guantes estériles

• Lavarse las manos.


• Abrir el paquete de los guantes sin tocar la parte ex-
terna de los mismos.
• Coger el guante derecho con la mano izquierda por la
parte interior del embozo y colocarlo sin tocar el ex-
terior.
• Tomar el guante izquierdo con la mano derecha en-
guantada y, por la parte externa deslizar los dedos por
debajo del embozo sin tocar el interior del guante.
• Adaptarlos a los dedos y ajustar a los puños de las
mangas de la bata.
• Para quitarse los guantes se debe retirar el primer
guante tocándolo solamente.
• por el exterior. Una vez retirado el primer guante qui-
tarse el otro con la mano desenguantada sin tocar el
exterior. 75

Funciones del celador.

Aunque en algunas instituciones dependerá de la adminis-


tración del hospital en el marco jerárquico, deberá colaborar
en equipo con el resto de estamentos del quirófano, aceptan-
do y acatando las órdenes que en su momento se le emitan.
Pudiendo ser funciones del celador, aunque variables depen-
diendo de la institución en la que éste trabaje:
• Conducir al enfermo al quirófano adecuado, según lo
marque el parte de quirófano, comprobando en todo
momento que la historia clínica del mismo sea la co-
rrecta.
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• Ayudar al personal sanitario en la colocación del pa-


ciente en la mesa de operaciones
• Colaborar con el anestesista en posicionar al enfermo
de la forma adecuada que se requiera antes de la in-
tervención.
• Traer al quirófano el aparataje que se requiera: aspira-
dores, aparatos de radioscopia, etc.
• Estar atento durante la intervención por si fuera re-
querido. (Se situará en el antequirófano).
• Movilización y traslado de enfermos.
• Velar por documentos y analíticas que se realicen du-
rante el acto quirúrgico, transportándolas al laborato-
rio si así se le requiere.
• Ayudar en la colocación de los pedidos.
• Conducir al enfermo a la sala de reanimación o sala de
despertar
• Conducir al paciente a su habitación de destino.
76
• Guardará siempre las medidas de higiene, prevista en
el quirófano.

VII. El servicio de U.C.I.

La Unidad de Vigilancia Intensiva, también conocida como


Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), es un servicio altamen-
te especializado en la asistencia, vigilancia y control de los
pacientes en estado crítico. Se puede definir como un área es-
pecífica del hospital, en la que, de una manera adecuada, se
puede monitorizar, realizar los procedimientos diagnósticos,
ayudar de forma controlada al mantenimiento de las funcio-
nes vitales, y administrar el tratamiento definitivo a aquellos
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

pacientes cuya vida se encuentra en peligro a causa de enfer-


medades potencialmente reversibles. Su ubicación ha de ser
dentro o muy próxima a la zona más técnico-asistencial del
centro.

Debiendo tener fácil acceso desde la sección de urgencias, ya


que es el punto de entrada normal para un enfermo grave.
En la UVI existen varias unidades especializadas identificadas
según las patologías, dichas unidades reciben el nombre de
Box o Boxes. Hay boxes para:
-Cardiología.
-Cirugía cardiovascular.
-Sépticos (infecciosos).
-Transplantes.
-Cirugía general.
-Politraumatizados.
77
-Grandes quemados, etc.
Por las características de los enfermos ingresados en ella,
deben estar muy bien preparados para realizar los cambios
posturales de los pacientes de manera adecuada ya que su
movilidad no puede hacerse bruscamente (ver técnicas de
movilización de pacientes). Por otra parte, dado el estado de
los pacientes, los celadores deben permanecer debidamente
uniformados con bata asépticas cada vez que entren y salgan.
Además, los celadores destinados a la unidad de vigilancia in-
tensiva ayudarán a la enfermera y a las auxiliares en la movi-
lización de los pacientes siguiendo sus indicaciones ya que la
gravedad de estos pacientes lo exige.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

Los celadores trasladarán los aparatos y el material necesario


haciéndolo con cuidado para no deteriorarlos. Transportarán
y colocarán, cuando no exista instalación centralizada, la bote-
lla de oxígeno a la cabecera del enfermo, bajo la vigilancia de la
enfermera, adaptando el manómetro y abriendo la botella.

VIII. El servicio del celador ante catástrofes

Las indicaciones que recogemos se refieren a la actuación es-


tablecida por un hospital en concreto y por lo tanto deben
entenderse como referencia de sus posibles actuaciones en
cualquier centro hospitalario.
Al recibir la alerta sus misiones serán:

1. Celadores componentes del equipo de segunda inter-


vención
78
• Recoger la máxima información de la emergencia
procedente de centralita.
• Aprovisionarse del equipo necesario y acudir al lugar
de la emergencia y atacar el fuego bajo las órdenes
directas del jefe de Intervención.

2. Resto de celadores

Coordinados por el Jefe de Personal Subalterno, que en el


momento de la alerta acudirá al lugar de la emergencia don-
de recibirá instrucciones claras del Jefe de intervención sobre:
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

• Utilización de ascensores y vías de evacuación.


• Personal disponible y distribución de los mismos.
Para atender las siguientes necesidades:
• Paralizar montacamas y ascensores en la planta baja.
• Convertir en montacamas los ascensores.
• Destinar un celador para cada montacamas para la
utilización desde el interior.
• Utilizar el montacargas de cocina para el uso exclusi-
vo de los equipos de intervención, mientras su uso lo
haga posible.
• Destinar dos celadores en urgencias para ayudar el
movimiento de pacientes que acudan por las escale-
ras próximas y sacar los que acudan por el montaca-
mas.
• Cerrar las ventanas y puertas, etc., de almacenes y ser-
vicios.
79
IX. Puerta principal

Harán los servicios de guardia que correspondan dentro de


los turnos que se establezcan.
1. Vigilarán las entradas de la Institución, no permitien-
do el acceso a sus dependencias más que a las perso-
nas autorizadas para ello.
2. Tendrán a su cargo la vigilancia nocturna, tanto del
interior como exterior del edificio, del que cuidarán
estén cerradas las puertas de servicios complementa-
rios.
3. Velarán continuamente por conseguir el mayor orden
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

y silencio posible en todas las dependencias de las


Institución.
4. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los des-
perfectos o anomalías que encontraran en la limpieza
y conservación del edificio y material.
5. Vigilarán el acceso y estancias de los familiares y visi-
tantes, según las normas del Centro, cuidando que no
se introduzcan en el Hospital más que aquellos obje-
tos y paquetes autorizados.
6. No dejarán nunca abandonada la vigilancia de la
puerta de entrada.
7. En caso de conflicto con los visitantes o intrusos, re-
querirán la presencia del personal de Seguridad.
8. En casos excepcionales podrán ser requeridos para
cualquier otra actividad contemplada en su Estatuto.
9. Se abstendrán de hacer comentarios a los familiares y
visitantes de los enfermos sobre diagnósticos, explo-
80 raciones y tratamientos que se estén realizando a los
mismos, y mucho menos informar sobre los pronósti-
cos de su enfermedad, debiendo siempre orientar las
consultas hacia el Médico encargado de la asistencia
del enfermo.
10. También serán misiones del Celador todas aquellas
funciones similares a las anteriores que les sean enco-
mendadas por sus superiores y que no hayan queda-
do específicamente reseñadas.

X. Plantas de hospitalización

1. Tramitarán o conducirán sin tardanza las comunica-


ciones verbales, documentos, correspondencia u ob-
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

jetos que les sean confiados por sus superiores, así


como habrán de trasladar, en su caso, de unos servi-
cios a otros, los aparatos o mobiliario que se requiera.
2. Harán los servicios de guardia que correspondan den-
tro de los turnos que se establezcan.
3. Realizarán, excepcionalmente, aquellas labores de
limpieza que se les encomiende en orden a su situa-
ción, emplazamiento, dificultad de manejo, peso de
los objetos o locales a limpiar.
4. Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que
los enfermos no hagan uso indebido de los enseres y
ropas de la Institución, evitando su deterioro o instru-
yéndoles en el uso y manejo de persianas, cortinas y
útiles de servicio en general.
5. Velarán continuamente por conseguir el mayor orden
y silencio posible en todas las dependencias de la Ins-
titución.
6. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los des- 81
perfectos o anomalías que encontraran en la limpieza
y conservación del edificio y material.
7. Vigilarán el acceso y estancia de familiares y visitantes
en las habitaciones de los enfermos, no permitiendo
la entrada más que a las personas autorizadas, cuidan-
do no introduzcan en la Institución más que aquellos
paquetes expresamente autorizados por la Dirección.
8. Así mismo tendrán a su cargo que los visitantes que
no tengan acceso especial despejen las habitaciones
y las plantas a la hora establecida.
9. Vigilarán el comportamiento de los enfermos y los vi-
sitantes, evitando que esos últimos fumen en las habi-
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

taciones, traigan alimentos o se sienten en las camas


y, en general, toda aquella acción que perjudique al
propio enfermo o al orden de la Institución. Cuidarán
que los visitantes no deambulen por los pasillos y de-
pendencias más que lo necesario para llegar al lugar
donde concretamente se dirijan.
10. Tendrán a su cargo el traslado de enfermos para la
realización de Pruebas Complementarias o Consultas,
no abandonándoles hasta que la persona responsa-
ble de las citadas pruebas o consultas se haga cargo
de ellos.
11. Ayudarán a las enfermeras y auxiliares de planta al
movimiento, aseo y traslado de los enfermos enca-
mados que requieran un trato especial, en razón a sus
dolencias, para hacerles la cama.
12. Correrá a su cargo el traslado de los cadáveres al mor-
tuorio.
13. Se abstendrán de hacer comentarios con los familia-
82
res y visitantes de los enfermos sobre diagnósticos,
exploraciones y tratamientos que se estén realizando
a los mismos, y mucho menos informar sobre los pro-
nósticos de su enfermedad, debiendo siempre orien-
tar las consultas hacia el Médico encargado de la asis-
tencia al enfermo.
14. También serán misiones del Celador todas aquellas
funciones similares a las anteriores que les sean enco-
mendadas por sus superiores y que no hayan queda-
do específicamente reseñadas.
15. Para la realización de todas estas actividades, así
como de otras semejantes que pudieran surgir, esta-
rán sometidas a los horarios y normas de la unidad a
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

la que estén adscritos.


16. Estarán siempre localizados en la unidad a la que es-
tén adscritos.
17. En caso de conflicto con un visitante o intruso reque-
rirán la presencia del personal de Seguridad.

XI. Radiodiagnóstico

1. Tendrán a su cargo el traslado de los pacientes desde


la unidad correspondiente, a excepción del Servicio
de Urgencias, a Radiodiagnóstico y viceversa, cuidan-
do en todo momento que a cada paciente le acompa-
ñe la documentación clínica precisa que deba serle fa-
cilitada por la enfermera de la unidad de procedencia.
2. Tramitarán o conducirán sin tardanza las comunica-
ciones verbales, documentos, correspondencia u ob-
jetos que les sean confiados por sus superiores, así
como habrán de trasladar, en su caso, de unos servi- 83
cios a otros, los aparatos o mobiliario que se requiera.
3. Ayudarán a requerimiento del Médico, la Supervisora
o persona responsable, a la sujeción o movilización de
los pacientes que lo precisen.
4. Realizarán, excepcionalmente, aquellas labores de
limpieza que se les encomiende en orden a la situa-
ción, emplazamiento, dificultad de manejo, peso de
los objetos, o locales a limpiar.
5. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los des-
perfectos o anomalías que encontraran en la limpieza
y conservación del edificio y material.
6. Observarán las normas internas del Servicio de Radio-
diagnóstico.
7. Se abstendrán de hacer comentarios con los familia-
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

res y visitantes de los enfermos sobre diagnósticos,


exploraciones y tratamientos que se estén realizando
a los mismos, y mucho menos informar sobre los pro-
nósticos de su enfermedad, debiendo siempre orien-
tar las consultas hacia el Médico encargado de la asis-
tencia al enfermo.
8. También serán misiones del Celador todas aquellas
funciones similares a las anteriores que les sean enco-
mendadas por sus superiores y que no hayan queda-
do específicamente reseñadas.
9. Estarán siempre localizados en el Servicio de Radio-
diagnóstico.

XII. Puerta de rehabilitación

1. Vigilarán las entradas de la Institución, no permitiendo


el acceso a sus dependencias más que a las personas
autorizadas a ello.
84
2. Velarán continuamente por conseguir el mayor orden y
silencio posible en todas las dependencias de la Institu-
ción.
3. Recogerán los pacientes de Rehabilitación desde las
ambulancias o cualquier otro medio de transporte.
4. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los desper-
fectos o anomalías que se encontraran en la limpieza y
conservación del edificio y material.
5. Vigilarán el acceso y estancia de los familiares y visi-
tantes, según las normas del Centro, cuidando que no se
introduzcan en el Hospital más que aquellos objetos y
paquetes autorizados.
6. No dejarán nunca abandonada la vigilancia de la puerta
de entrada.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

7. En caso de conflicto con un visitante o intruso, requeri-


rán la presencia del personal de Seguridad.
8. En casos excepcionales podrán ser requeridos para
cualquier otra actividad contemplada en su estatuto.
9. Se abstendrán de hacer comentarios con los familiares y
visitantes de los enfermos sobre diagnósticos, explora-
ciones y tratamientos que se estén realizando a los mis-
mos, y mucho menos informar sobre los pronósticos de
su enfermedad, debiendo siempre orientar las consultas
hacia el Médico encargado de la asistencia del enfermo.
10. También serán misiones del Celador todas aquellas fun-
ciones similares a las anteriores que les sean encomen-
dadas por sus superiores y que no hayan quedado espe-
cíficamente reseñadas.

XIII. Rehabilitación

1. Tramitarán o conducirán sin tardanza las comunica-


85
ciones verbales, documentos, correspondencia u ob-
jetos que les sean confiados por sus superiores, así
como habrán de trasladar, en su caso, de unos servi-
cios a otros, los aparatos o mobiliario que se requiera.
2. Realizarán, excepcionalmente, aquellas labores de
limpieza que se les encomiende en orden a la situa-
ción, emplazamiento, dificultad de manejo, peso de
los objetos o locales a limpiar.
3. Cuidarán, al igual que el resto del personal, de que
los enfermos no hagan uso indebido de los enseres y
ropas de la Institución, evitando su deterioro o instru-
yéndoles en el uso y manejo de persianas, cortinas y
útiles del servicio en general.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

4. Velarán continuamente por conseguir el mayor orden


y silencio posible en todas las dependencias de la Ins-
titución.
5. Darán cuenta a sus inmediatos superiores de los des-
perfectos o anomalías que encontraran en la limpieza
y conservación del edificio y material.
6. Ayudarán al Fisioterapeuta, cuando sea necesario, en
la colocación y sujeción del paciente en su lugar de
tratamiento.
7. Se abstendrán de hacer comentarios con los familia-
res y visitantes de los enfermos sobre diagnósticos,
exploraciones y tratamientos que estén realizando a
los mismos, y mucho menos informar sobre los pro-
nósticos de su enfermedad, debiendo siempre orien-
tar las consultas hacia el Médico encargado de la asis-
tencia al enfermo.
8. También serán misiones del Celador todas aquellas
funciones similares a las anteriores que les sean enco-
86
mendadas por sus superiores y que no hayan queda-
do específicamente reseñadas.
9. Para la realización de todas estas actividades, así
como de otras semejantes que pudieran surgir, esta-
rán sometidos a los horarios y normas de la unidad a
la que estén adscritos.
10. Estarán siempre localizados en la Unidad a la que es-
tén adscritos.
11. En caso de conflicto con un visitante o intruso reque-
rirá la presencia del personal de Seguridad.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

XIV. Ambulatorio

1. Cuida del orden en todas las dependencias, vigilando


el comportamiento de los enfermos y acompañantes,
para conseguir el silencio y orden adecuado.
2. Es su función informar al público del lugar, día y hora
de las consultas.
3. Traslada documentación, objetos, aparatos y materia-
les cuando sean requeridos para ello.
4. Se encargan del traslado de enfermos que no pueden
hacerlo por si mismos.
5. Ayudarán al PERSONAL SANITARIO, si son requeridos,
en curas y pequeñas intervenciones.

XV. Vigilante

1. Tiene por misión la vigilancia nocturna del interior y


del exterior del edificio, incluyendo el aparcamiento. 87

2. Controla que queden bien cerradas las puertas de los


servicios complementarios.
3. Tiene a su cargo las luces tanto interiores como ex-
teriores de la Institución y dará parte por escrito a su
superior de cualquier anomalía que observe.

XVI. Lavandería

Se ocupa de cargar, descargar y pesar la ropa, clasificándola


para su lavado en calandras o bombos, llena los contenedo-
res de ropa limpia y ayuda a la carga de los camiones para su
transporte.
Formación Alcalá – Rafael Ceballos Atienza

XVII. Almacenero

1. Carga, descarga, coloca ordenadamente los produc-


tos y materiales que se encuentran en el almacén.
2. Entrega todo aquello que le sea solicitado mediante
un vale debidamente firmado por un superior respon-
sable.
3. Da cuenta diariamente de las entradas y salidas de
material que se produzcan.

XVIII. Oficinas

Se encargan principalmente del traslado de documentos y


correspondencia de unas unidades a otras, lo que realizará
con la mayor diligencia.
Será misión suya realizar las funciones análogas que impli-
quen salidas al exterior de la Institución.
88

XIX. Encargado de turno

Normalmente en cada turno habrá un Celador que desem-


peñe esta misión y que será designado por el DIRECTOR GE-
RENTE a propuesta del DIRECTOR DE GESTIÓN Y SERVICIOS
GENERALES.
Se encarga de sustituir al JEFE DE PERSONAL SUBALTERNO.
Celadores. A qué se dedican y dónde pueden trabajar

Bibliografía
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dor. Formación Alcalá 2013.
• Ceballos Atienza, Rafael. Prevención de riesgos laborales
para celadores. Formación Alcalá 2010.
• Iglesias Ramos, Fernando. El celador en el área quirúrgica.
Formación Alcalá 2012.
• Giménez Cases, Juan Tomás. El celador en UCI. Formación
Alcalá 2013.
• Ceballos Atienza, Rafael. El celador en centros de salud y
centros hospitalarios. Formación Alcalá 2013.
• Giménez Cases, Juan Tomás. Normativa y legislación del
celador. Formación Alcalá 2014.
• http://www.auxiliar-enfermeria.com/funciones_celador.
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