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André Gorz Sartre y Marx Marco Macclé La dialéctica sartreana y la critica de la dialéctica objetivista Cuadernos de Pasado y Presente 1 / Karl Marx, Introduccion general a ta critica de ta economia’ politica Claude Lévi-Strauss, Elogio de la antropologia Paul A. Baran, Excedente econdmico @ irraciona- lidad capitalista Louis Althusser, La filosofia como arma de la re- volucién Emesto Che Guevara, Escritos econémicos Varios Autores, Francia 1968: {Una revolucién fa- Nida? Varios Autores, Teoria marxista del partido politico Badieu-Althusser, Materialismo historico y mate- Gorz ecco, Sartre y Marx Cuadernos de Pasado y Presente/9 40 / Varlos Autores, Teoria marxista de! imperialismo ‘ Cérdoba ‘Traductores: Ofella Casiiio, Delia Garcia, Carlos Glordano, Tapa: Miguel De Lorenzi ‘edicidn: Abell de 1969 (@) Ediciciones Pasado y Presonte Casilla de Correo 80, Cordoba ‘Queda hecho ol depésito de ley Uno de los problemas fundamentales de un movimiento so cialista consiste en su relacién con la sociedad en la que tiene que subsistir y a la que, sin embargo, debe oponerse abso- jutamente. Es imposible aislarse del capitalismo dentro del capitalismo; sin embargo, muchos partidos socialistas han tra- tado de hacerlo. Es notable que entre ellos se cuenten el ma- ximalista PSI [Partido Socialista Italiano] y el SED (Partido Social Demécrata Alemén], durante el periodo que condujo 2 la Revolucién de Octubre. La intervencién_ politica en Ia sociedad compromete la oposicién pura a esta sociedad, mien- tras que Ja revolucién activa amenaza la organizacién en Ia cual se basa el aislamiento. El ‘inico término medio posible la inaccién. Esto puede aplicarse tanto a la teorfa como a Ia prictica politica, Existe una fuerte tentacién de desarollar tuna critica de la sociedad basada en una posicién tebrica ya establecida, con ocasionales ataques contra los idedlogos de Ta sociedad y sus tentativas de enfrentar su propia situacién. De alli entonces que los marxistas denuncien reiteradamente el idealismo de todo nuevo pensamiento burgués. El resultado es el mismo, tanto en la practica como en la teoria: Ia posieién aislacionista' no puede combatir las ventajas materiales inme- diatas de la participacién oportunista en Ja sociedad (refor- mismo), 0 de Ia aceptacién acritica de las ideas dominantes de la sociedad (revisionismo). Por otra parte, tampoco pue- de combatir las ventajas espirituales inmediatas del romanti- cismo revolucionario y del utopismo. Marx vio una solucién al dilema teérico en el concepto de critica: toda teoria falsa y toda falsa concieneia tienen su momento-de verdad, que Ben Brewster puede ser superado para crear una teoria més rica; asi, Ia Fespuesta de Marx a Hegel o a Ricardo no implicaba el re- cchazo absoluto, sino la desmitificacién, Esto significa, para el ‘marxismo contemporineo, que mo podemos utilizar’ a Marx meramente para destruir la ideologia burguesa: el marxismo debe ser continuamente recreado y debe hacérselo posible para cada nueva generacién por medio de la reintegracién de Jos elementos desmitificados de la teoria burguesa contempo- rdnea. El marxismo moderno ser marxista en la medida en que constituya no una exégesis sino un desarrollo de Ia obra de Marx. De la misina manera, la prictica del aislamiento — que consiste, esencialmente, en aceptar una conducta vélida fen determinada coyuntura como si fuera eternamente vé- Iida— no tiene en cuenta el continuo desarrollo de la sociedad ccapitalista, su capacidad para contener algunas de sus con- tradicciones pero su incapacidad para evitar la transposicién de estas contradicciones a otro campo, Una teoria fijista, que ponga un énfasis fijo sobre categorias fijas no tarda en des- ‘cubrir que es abstracta con relacién al desarrollo de la socie- dad, y Ia negativa a reerear categorias conduce a utilizarlas equivocadamente, mis en beneficio de la teoria que de la revolucién. Es asi que, en un periodo de reaccién, un concep- to como el de clase —aplicable en uma situacién revoluciona~ ria— no debe ser revisado sino redescubierto. En caso con- trario, la croencia en el caricter clasista de las sociedades en Jas cuales el conflicto de clase no es inmediatamente inteli- ‘gible como tal para los actores del conflicto, se transforma en fe en dicho concepto. El desarrollo de nuevas concepciones teGricas tales como la teoria marxista del imperialismo son también ejemplos de la respuesta correcta a los cambiantes centros de contradiccién del mundo capitalista. La nueva to- talidad tedrica surge de la necesidad tanto de re-establecer ategorias que se han tornado abstractas como de crear mue- vvas categorias con las cuales enfrentar situaciones completa- merite nuevas. Una tercera forma de cristalizacién dentro de la teoria, mar- xista es causada tipicamente por los conflictos producidos den- tro del movimiento socialista mismo. Las eategorias y descrip- Introduccion 9 clones desarrolladas infeialmente como clarificaciones en un debate sobre politica pueden Megara asociarse con las fac- cciones opuestas bajo la apariencia de consignas y hasta de eti~ quetas. La consecuencia es que resulta imposible moverse teé- Ticamente dentro del contexto de tal debate sin comprometer- ‘se con una u otra de las faceiones, aun cuando, algo mds tare de, las diferencias originales y reales que las separan se hayan tormado obsoletas dentro de los términos reales de la nueva coyuntura. El debate entre la izquiorda y Ia derecha en el PCUS. (B) en los afios veinte tiene una trayectoria de este tipo: Ia teoria de la revolucién permanente no es ya una teo- ria sino una declaracién de trotskismo, ete, La tnica, soluci cconsiste en. salir del antiguo campo tedrico por medio de Ia consideracién de nuevos problemas y el empleo de nuevos conceptos. Seri posible entonces ocuparse de las diferencias reales —ocultas detris de la teoria cristalizada— dentro de uuna nueva estructura, acorde con la coyuntura contemporinea, Todos Jos principales desarrollos modernos del marxismo han demostrado esta estructura, Primeramente, la respuesta ialéetica a Ia cultura burguesa. Lenin utilizé Ia obra de Hob- ‘son para el desarrollo de la teoria del imperialismo; Lukécs, al mismo tiempo que retornaba a los orjgenes hegelianos del marxismo, sintetizaba aquello con la sociologia de Simmel y Weber; la teoria de Gramsci era una critica de Croce y Gen~ tile, En. segundo lugar, la relacién con los acontecimientos s0- ciales. La concepcién de Lenin de la alfanza del proletariada y el campesinado fue una adaptacién a la situacién rusa de Jos primetos afios de este siglo; la teoria de Lukics surgié de la ola revolucionaria que sacudi6 a Europa entre 1917 y 1920; In idea de Gramsci del partido hegeménico fue una res- puesta al fracaso de aquella ola en Ttalia, y al triunfo del fas- cismo, Por iiltimo, la trascendencia de la faccién. La teoria de Lenin de la organizacién se desarrollé fuera de los debates de la Segunda Intemacional, ya que el SPD, su lider teérico, nunca discutié la organizacién; de la misma manera, Lukkes y Gramsci evitaron los términos de estos debates, Lukiics all redefinir al marxismo ortodoxo y Gramsci al trascender, en sus iiltimos escritos, los conceptos del PSIvacerca de xevolu~ 10 Ben Brewster cién y reforma, La iiltima obra de Sartre muestra la misma es- tmuctura, Sartre es el tinico de los marsistas contempordneos que ha dedicado un estudio a Ia confrontacién metodolégica de} marxismo con las modernas ciencias sociales: Problemas de método. Al mismo tiempo, la Critica constituye la primera meditacién importante sobre el destino de las revoluciones socialistas del siglo veinte. Es una parte del debate marxista ppost-stalinista, en una situacién en la cual los viejos tabées y anatemas del movimiento de la clase obrera en Europa estén, por fin, desapareciendo lentamente. Fl articulo de André Gorz pono en evidencia este proceso en la Critica de la razén dia- léctica, de Sartre, obra que sefiala el comfenzo de un nuevo perfodo de desarrollo de la teoria marxista, posterior a Ia pro- Jongada esclerosis del stalinismo. Por mi parte, me limitaré a resumir algunas de sus conclusiones més importantes, a fin de poner de relieve la importancia politica © histérica que, para el movimiento socialista, tiene la obra de Sartre. En su obra anterior, Sartre se aproximé a los escritos de Husserl, Hefdegger y Fread para presentar, en El ser y la nada, un existencialismo desmitificado que trataba adecuadamente Ja existencia individual y las relaciones interpersonales, y que fue concebido como punto de partida para ulteriores desarro- los. En un importante trabajo de transicién, Los comunistas ya paz, Sartre se dedicé a realizar un estudio de las concep- cfones marxistas de partido y clase. En la Critica de le razin dialéctica, enfoca el problema de los grupos humanos, util zando la sintesis previa de marsismo y existencialismo y criti- cando la obra de antropélogos sociales como Lévi-Strauss y de socidlogos americanos como Kurt Lewin, Este enfoque no puede ser considerado un mero eclecticismo, Tanto el mar- xxismo como In sociologia son duramente criticados, y Ia sin- tesis es nueva y coherente. Se trata de un buen ejemplo de la clase de recreacion del marxismo a que hicimos referencia an- teriormente. La Critica, ademés, al introducir nuevamente el concepto Glave de escasez. (rareté), rescata al historicismo marxista de ‘un idealismo inherente tanto al marxismo dogmatico como al seciologismo, Es la competiciin por los medios de subsisten- Introduecién un cia escasos lo que conduce a la divisign social del trabajo y de ahi a la explotacién del hombre por el hombre, de maneras especificas para todas las sociedades, hasta el presente, segiin sus determinaciones histéricas especificas. En un mundo en fl que las sociedades socialistas y capitalistas coexisten y den- tro de ambas la diferenciacién internacional aumenta, dentro de un contexto de creciente explotacién imperialista, este con- cepto permite al marxismo aprehender este caricter espect- fico de todas las situaciones sociales y no abandonar, sin em- argo, la tentativa de concebir como totalidad el desarrollo hhist6rico del mundo humano. El imperialismo, el neocolonia- lismo, el neocapitalismo, el stalinismo y el desarrollo post- stalinista del mundo socialista se toman comprensibles dentro del marco de una teoria qne concnerda también con el cono- imiento acumulado por la antropologia acerca de Ins culturas primitivas y por la historia acerca de las sociedades precapita- listas Finalmente, la ‘Critica, como primera tentativa, global de dar cuenta del mundo post-stalinista, ha prescindido de las alas tebricas del debate Stalin-Trotsky y ¢= capaz, por lo tanto, de abarcar ambas posiciones. Esta obra ha desempefiado tun papel importante en el actual resurgimiento de Ja teoria marxista; ha hecho posible que tedricos aislados, muchos de cellos miembros de los partidos comunistas y socialistas, tomen parte en un verdadero debate tedrico. En Francia misma, Louis Althusser ha dedicado recientemente dos. importantes libros a formular un ataque a la posicién sartreana y a otras afines a ella. Vale la pena aprovechar esta oportunidad para hacer una observacién sobre In dificultad més inmediata que presenta este trabajo: su terminologia. Aun los lectores tebricamente informados desconfian cuando se les presenta un vocabula~ rio en el que abundan tanto los neologismos. Sin embargo, id, como pudiera parecer. E} andlisis {que en pirrafos anteriores hemos hecho del papel de Sartre fen la historia de la teorfa marxista intenta poner en evidencia que In renovacién de la terminologia tedrica constituye, para ‘un movimiento socialista, una permanente necesidad, EV de- 2 Ben Brewster sarrollo del marxismo provoca eriticas y puntos de vista bur- ‘gueses que deben ser enfrentados estableciendo, distinciones entre las diferentes interpretaciones de los viejos conceptos; ‘ello demanda, inevitablemente, la introduccién de nuevos con- ‘ceptos, la invencién de ncologismos, o cambios sutiles en el significado de las palabras familiares. Por otra parte, también Jos cambios de la situacién material exigen nuevas conceptos, Sobre todo, debe destacarse que la teorfa consiste precisa- mente en superar al mundo inmediato, para criticarlo; la uti- Tizacién de conceptos familiares referidos a la vida cotidiana ‘0 de una teoria conocida, simplemente recrean lo inmediato a nivel te6rico. Por supuesto, es posible también llevar a cabo esta deificacién de lo inmediato con un vocabulario altamente neologistico; la mayor parte de la sociologia norteamericana Jo demmestra, Los neologismos de Sartre, por el contratio, son eriticos en si; su relacién con los conceptos conocidos es fé- cilmente perceptible. Ello no elimina la dificultad, porque se trata de una dificultad necesaria. No existe una. manera fa- cil de escribir —o de Jeer— una teoria nueva. La dificultad es mayor en Inglaterra que en Francia 0 en Italia, dado que los tres paises poseen tradiciones filos6ficas tan diferentes. En esta traduceién hemos incluido, a manera de notas, algunas defi- niciones bastante esquemiticas, en los puntos en que los con- ‘ceptos son oscuros o no estén bien definidos en el texto, André Gorz Sartre y Mare Un marrista puede aproximarse a la Critica de la razén dialéc- ca, la més reciente de las obras de Sartre, de diversas ma- neras. Seria posible eseribir un ensayo histbrico-critico sobre a compleja relacion dialéctica entre Sartre y el marxismo como movimiento, Seria igualmente posible eseribir un ensayo sobre historia de Ja filosofia, que discutiera el lugar de Sartre en ‘el pensamiento contemporineo, mostrando la Wgiea interna ‘que condujo a un filésofo cuyo punto de partida fue el “co- gito” de Husserl a ir més alla de éste, hacia el materialismo dialéctico, y estudiando la validez de este desarrollo y su com- patibilidad con el método de Marx. Finalmente, y ésto se- ria Io mejor, seria posible hacer ambas cosas al mismo tiempo, utilizanda el método progresivo-regresivo que Sartre misme recomienda. En este caso, se deberia partir de la obra de Sar- tre considerada como la’ empresa singular de un individuo, y proceder'Iuego a situarla en el contexto histérico que la condicioné, mostrando cémo se enfrento Sartre con los pro- blemas de su época en general y con el marxismo en particu Jar, Esto posibilitaria una reconstruceién eritiea de su parti- cular manera de superar sus problemas y de ser superado por ellos, Hasta ahora, ninguna de estas tres aproximaciones posibles hha sido intentada por los intelectuales marxistas. Tanto en Fran- ‘cia como en Italia como en cualquier otro pais, la mayoria de ellos ha postulado desde el comienzo que Sartre debe ser ‘um idealista, dado que’no ha repudiado su obra anterior y su método fenomenolégico. Y algnnos han tratado de probar s- te postulado discutiendo el vocabulario sartreano. Definamos, “ André Gorz por lo tanto, el objetivo y el método de la obra de Sartre, an- tes de examinar eémo se relaciona con el pensamiento mar xista contemporineo y qué agrega a éste. El objetivo de la Critica consiste en fundamentar el mate~ rialismo dialéctico como método y en definir el sector del ser ‘il cual es aplicable. No constituye, como tal, un intento de aplicarlo pricticamente en un campo especifico de la inves- tigacién, Dicho de otra manera, las estructuras, nociones y categorias que son puestas en juego en la Critica no son aun ‘operacionales, sino que pertenecen a la critica de un método que ha sido aplicado empiricamente y con éxito por los mar- Sistas, sin que éstos hayan adquirido conciencia de él y de sus posibilidades. El intento de fundamentar el materialismo dialéctico se relaciona, sin duda_y de muchas maneras, con la obra mis tardia de Husserl. Husserl dijo de la clencia de su época: “Se hha vuelto incapaz de bastarse a si misma”. El juicio es vali- do a fortiori para las ciencias humanas y para el materialismo @ialéctico. La praxis cientifica, al no cuestionar su propio status y al pretender poner la experiencia vivida entre parén~ tesis, se ha tornado opaca para quienes la practican, El hom- bre se aleja de Ja ciencia que produce y ésta no arroja luz al- guna sobre él. Las ciencias que estudian al hombre lo consi- eran su objeto, ignorando el hecho de que el objeto es tam- bbign el sujeto (como hombre de ciencia) que lo investiga. De tal manera se impiden a si mismos sacar partido de sus pro- pias potencialidades, Finalmente, asi como el hombre de ‘ciencia no puede entenderse a s{ mismo desde el punto de vista @e las ciencias qui estudian al hombre, el marxismo ha side incapaz de explicar a los marzistas. En otras palabras, los artistas se tornan incapaces de explicarse a si mismos. Husserl, en La crisis de las ciencias europeas, seiial6: “Ca- recemos cie la conciencia real por snedio de la cual el sujeto ‘coguoscitivo podia bastarse a si mismo, no s6lo en sus acciones ¢ innovaciones efectivas, sino también en las dimensiones eu- {yo significado es oscuro y sedimentado, las presuposiciones subyacontes de sus instrumentos, nociones, proposiciones y teorias, zAcaso la ciencia y el método cientifico no recuerdan Sartre y Marx 5 ‘actualmente a una miquina de precisién, una méquina que evidentemente esti rindiendo un servicio «til y que cualquiera puede aprender a manejar corectamente, sin tener la menor idea de su fundamento y necesidad? Asi, el método cienti- fico, habiéndose convertide en el cumplimiento progresive de una tarea, es una técnica que puede ser transmitida, pero ‘que no por eso transmite necesariamente su verdadero signi ficado. Conforme a ello, la labor tedrica sélo puede dominar lo infinito de sus temas por medio de una cantidad infinite de métodos, y una cantidad infinita de métodos s6lo por medio de un pensamiento y una actividad insensatamente. téenicos. Es por esta razén que la teoria sélo puede seguir siendo. ge~ nuina y pristinamente significativa si el hombre de ciencia hha desarrollado Ia capacidad de retornar al significado origi- nal de todas sus ideas y métodos: a su base en a historia..." ‘A fin de proporcionar una base para la posibilidad de eono- cimiento auténtico, Husserl traté de librar al pensamiento cientifico del objetivismo —y del psicologismo, epifenomenis- mo, dogmatismo y escepticismo que de él resultaron— resti- tuyéndole nuestra experiencia original del mando. tal como Jo vivimos. Los esfuerzos de Sartre para proporeionar una base para la raz6n dialéotica estén préximos a los de Husserl, al menos @ primera vista: la dialéetica no tiene base alguna a ‘menos que tenga primero experiencia de si misma “como un doble movimiento en conocimiento y en ser”? Et, wongene ¥ LA NATURALEZA ‘A menos que ello sea irrefutablemente confirmado en la unix dad de la experiencia como derivada de Jos individuos, como "ta Vogica de la accién”, slo podemos especular o hacer afir- maciones dogmiticas acerca de la existencia de un sector de inteligibilidad dialéctica. La clase de dogmatismo que afirma Ja existencia a priori de una dialéctica de la naturaleza y pre- tende convertir la historia humana en una simple variante es- pecifica de la historia natural, termina inevitablemente en el escepticismo, Si Ia historia humana es slo una parte de una totalizacién mucho mis vasta y comprensiva y esti. regida ae Anulré Gors por la supuesta finalidad de los desarsollos dentro de Ja na- turaleza, ontonces su yerdad reside fuera de ella misma y no puede haber conocimiento auténtico. Como seiial6 Kojeve, si {a Naturaleza es creativa de la misma manera que lo es el hombre, entonces Ja verdad o la ciencia en el verdadero sen- tide s6lo son posibles en elfinal del tiempo. Los sostenedores de la dialéctica'de Ja naturaleza imaginan que pueden sorteat esta dificultad concediendo al hombre la privilegiada facultad de comprender el significado total de los desarrollos de la na~ fturaleza, permaneciendo al mismo tiempo inmanente a ella, Rero este postulado metafisioo —que se encuentra también en los sistemas religiosos, en los cuales se supone al hombre eapaz de conocer a Dios y sus Designios (necesariamente im. enetrables)— hace depender al conocimiento auténtico de tun postulado y de la fe que en é1 se tenga. Bs por ésta que el materialismo trascendental slo puede evitar el escepticismo partiendo de un total dogmatismo y rehusando cuestionar su Propio método. Al supeditar el significado de Ja historia hu- imana al de Ia Historia Natural, se subordina ta historia hu Mana a una dialéctica exterior a si misma, de una manera que Marx parece rechazar cuando eseribe, en los Manuscritos de 184, que “el hombre es su propio arigen". 3 Sartre continia: “Si no queremos que la dialéctica vuelva 2 ser una ley divina, una fatalidad metafisica, tiene que pro- venir de los indioiduos y no de no sé qué conjuntos suprain: dividuales”.4 En otras palabras, la dialéctica no puede tener base alguna a menos que el individuo —no concebido, por su- Pnesto, como una ménada, sino aprehendido en la totalidad de sus condiciones y relaciones como una totalizacién en pro- eso de retotalizaclén® —pueda experimentarla en funcion do +, Totalidad y totatizacion: “Actuar significa moditiear a fi {gura de lo dado de manera tal que se estructure un campo que, pan l actor, constituya una tofalidad significative, Esta totalidad eo @l presupuesto de cualquier accién significativa particular dentee de ella. En otras palabras, 1a totalidad se descompone en provin. las finitas de significado, cada una de les cuales constituye el escenario de tipos particuiares de acclén, Mientras el hombre, co- to ser actuante, esté constantemente empefiado en estructutar el ‘mundo como una totalidad significativa (dado que de otra mane- Sartre y Marx WW { mismo y de su propia praxis. * Pero epor qué esta posi ‘én "prvilegiada” del individac? La. respuesta es bastante simple y nos conduce nuevamente a Marx Se trata de que no existen ni ceiteza, ni significado ni comprension excepto para alguien. Por ejemplo, para establecer si la Historia po- see inteligibilidad dialéctica (0 mis simplemente, si es em absolut inteligible) no existe otro camino que tratar de comprenderla, Pero como comprender significa para cada uno *yo comprendo”, esto significa verificar si la Historia puede ser reconstruida por una multiplicidad de. praxis individuales jue, como totalizaciones parciales y conscientes, sean capa: or de comprendonse a of misman, La Hiitoria x inshigie para el conocimiento dialéctico si puede ser comprendida como una totalizacién de totalizaciones. Pero el criterio de inteligibilidad no puede ser que Dios, o In Naturaleza, o mi padre 0 el lider pretendan haber comprendido: es que yo comprenda (y que, por lo tanto, todos puedan comprender). EI criterio de inteligibilidad es la auto-evidencia, : gs éste un privilegio concedido al sujeto? Por cierto, ya ‘que a exigencia de comprender —y particulafmente la exigen- ia de comprender la Historia, que es hecha “por individuos que persiguen sus propios fines” y que hace individuos y se Fa po poltin actuar eignificaivamente deniro de @), este prooeie fo ve completa nunca, La totalldad, enlonces, no es mance un fale compl ing aus end sempre on proceso do str couldn, Fue fo tanto, el téemlae totter puade apcare a ene proceso fonsttucsidn de ls slgnillescion® Berger y Pullers, os SE [tote de New Left Reve] b riee ge ion nee aa ae Sofie are han temas gaa do de la responsabilidad Individual para ser directamente sad eae eae hye eas Sirhan nelle wpe dean fon pay. dese, we eee ee eee Sy ewe eee cae 18 André Gorz vuelve sobre ellos como necesidad en la medida en que ‘otros Ia hacen— es una exigencia del “sujeto” y no del “objeto”, Si afirmo anticipadamente que hay una inteligibilidad o una dialéctica una Historia, pero que no podemos comprenderla, me encuentro con respecto a ella en la misma clase de rela- ei6n en que se encuentra el creyente con Dios: Ia fe. Y lo que es aun mas grave, niego anticipadamente la posibilidad del comunismo; lo que Marx llamé en La ideologia alemana Ia ‘posibilidad de los “individuos unidos” de “someterse a su pro- pio poder” y de “hacer imposible todo lo que exista indepen- dientemente de ellos", la posibilidad de convertirse en “suje- tos de la Historia” y de reconocerse en elkt como en el pro- ducto de su propia colaboracién, voluntaria y consciente, El hecho es que todo discurso sobre el Ser que trate de ale- jarse del que habla y de aprehender al Ser més allé de la si- ‘tuacién cognoscitiva ‘(es decir, de las relaciones pricticas) del que habla, es implicitamente ‘un discurso metafisico: pretende Pronuneiarse sobre el Ser en ausencia de los hombres. ‘Toda erteza que carezca del criterio de ser cierta para mi (de set una evidencia) sobre la base de la experiencia vivida, es un acto de fe que tarde o temprano conduce al dogmatismo, Por el contrario, la Gnica manera de eliminar la metafis siste siempre en referir la afirmacién o la inyestigacion a la praxis: histéricamente situada, metodoldgicamente definida, orientada hacia determinados fines del investigador. En otras palabras, toda investigacién 0 afirmacion debe tener su com traparte critica: debe asumir su propia responsabilidad como un proyecto en curso, que produce sits propios objetivos, sus Propios instrumentos y sus propios principios. Cualquier otra actitud es conceder un privilegio metafisico a lo inhumano. La prarécrica Pama volver a la dialéctica; si ella ha de aparecer con total transparencia, si no ha de ser un hecho de la naturaleza una ley empirica e ininteligible, tal como la ley de los cuer- Pos que caen, debe ser, ella misma, inteligible. Debe ser una sola con el conocimiento que tiene de si misma; en otras pa- Sartre y Marx 9 labras, 1 conocimiento totalizador debe ser homogéneo con Ja totalizaciin que conoce, y la totalizacién conocida debe incluir un conocimiento de si misma (o la permanente posi- bilidad de tal conocimiento) como su propia estructura. 5 La dialéctica, entonces, para el individu que la comprende, fs la l6gica viviente de su propia praxis en la medida en que sta opera Ia totalizacin de la diversidad y es totalizada por la praxis de los otros. En resumen: hasta tanto se prue- bbe Io contrario, la razin dialéctica es de valor transparente y cierto s6lo en aquel sector del ser que es la tptalizacién pritc- tica, por el hombre, de la materia inorginica y la totalizacién de Ia praxis por la ‘materia trabajada: Ia historia humana, Es de valor para este sector con Ja condicién de que sea posible reconstruir, a partir del individuo, realidades colectivas y conjuntos pricticos ° que sean totalmente inteligibles- Para los marxistas, las cuestiones tedricas y pricticas que estan en juego en esta tentativa de reconstruccién son, evi- dentemente, inmensas. No se trata, como muchos de ellos ereen (aun Poulantzas) de partir del individuo solitario. En la. sec ign titalada “Critiea de Tn experiencia critica”, Sartre sefiala, por el contrario, que “sélo puede aprebender los lazos de inte- rioridad que lo unen al movimiento totalizador, un hombre que viva dentro de un sector de totalizacién”. Y continia: “EL punto de partida epistemolégico siempre tiene quo ser la conciencia como certeza apodictica (de) sf y como concien- cia de tal o cual objeto. Pero aqu{ no se trata de cuestionar a Ja conciencia sobre si misma: el objeto que tiene que darse es precisamente le vida, es decir, el ser objetivo del investigador, cen el mundo de los otros, en tanto que este ser se totaliza desde el nacimiento y se totalizart hasta la muerte. A partir de aquf el individuo desaparece de las categorias histéricas: Ta alienacién, lo prictico-inerte, las series, los grapos, las clases, Jos componentes de la Historia, el trabajo, la praxis individual ¥ comin, todo eso ha vivido y vive en interioridad. Si existe S"Conjintos précticos: término general para las multiplicida- des humanas. [Nota de New Left Review]. to de la Razin dialéctica, ese movimiento vida, esta pertenencia a tal clase, a tales medica, a b ‘grpos, es Ia totalizacién misma Ia que ha provocad ‘ uk éxitos y sus fracasos, a través de las vic Mwunidad, sus dichas, sus desgracias particulares; 0s dialécticos Jos que se manifiestan @ través de sus uniones a través de sus sivas en Ia exterioridad de lo inert, fe [es agentes y los gobieruan desde ol ceri Sage lo ibles ¢ insuperables. Sin embargo, la raz6n analitica es por aa incapaz de ocuparse del fundamento de estos pro~ Ti ge lr stent ye hace, pad de Ws re F sustentan y los hacen insuperables para Aigentes. En otras palabras, aunque aetna e slate Investigacion, es incapaz de proporcionar eyes inteligibles, que se presenten como cuasi-naturales, } sotil Obietivo de la empresa de Sartre, por el cual ésta se consiste en establecer la inteligibilidad dialée. Proceso histéricos (lo que no es igual al estudio }) ¥ en proporcionar, al mismo tiempo, iva que permita una compren: gente alienado de la historia. Las lentes servirin para enfatizar Ja importam. Si, como sostienen ciertos sociblogos —tanto marxistas como no marxistas—, el individuo ha de ser explicado por medio de complejos sociales, sin que éstos sean inteligibles a través de Jos individuos, entonces la sociedad s6lo puede ser eonocida como un objeto exterior y desde un punto de vista exterior (no dialéctico). Asimismio, los individuos s6lo pueden sor Conocidos desde afuera, como un producto puramente pasivo. La subjetividad que debié haber sido eliminada regresa aho- ra por la puerta trasera: es ahora el socidlogo mismo quien se coloca en Ia situacién de sujeto aislado, de absoluta subje- tividad, de testigo solipsista desde el més allé, en su pretensién de conocer a los individuos como objetos puros a través de tuna sociedad a Ia cual s6lo él reconoce como la verdad de aquéllos. Si el individuo es explicable a través de In sociedad, pero Ia sociedad no es inteligible a través de los individuos —es decir, si las “fuerzas” que actéian en la historia son impermea- bles y midicaimente beterogéneas ln praxis orginia en: tonces el socialismo como socializacién del hombre no puede coincidir munca con el socialismo como humanizacién de lo social. No puede provenir de los individuos como su reapro- Piacién, por medio de la praxis colectiva, del resultado de sus praxis individuales. Sélo puede ir hacia los individuos por medio de Ja evolucién de su sociedad segin la légica interna de ésta. La hipétesis positivista (o materialista trascendental) 8 que el proceso histdrico es impermeable a la inteligibilidad dialéctica. Si ésto es asf, entonces el socialismo, nacido de una ogica exterior, seguir siendo exterior también para los indivi- duos y no constituir’ una sumisién de In Sociedad y la Histo ria a Jos individuos y sus exigencias, sino una sumisién de los individuos a Ia Sociedad y a sus exigencias para con ellos; no el “desarrollo total” sino ta negacién de los individucs, no. la transparencia de lo social para la praxis individual, sino la opa- cidad del individuo para si mismo, en la medida en que su ser y su verdad se han tornado completamente exteriores a él mismo. ‘Asi, ol individuo social no es ef individuo que se reconoce yy se realiza a si mismo en la comunldad, sino el individuo que ga necesidades, sus inter sus f Portezas— en beneficio de la sociedad experimentada Say el Otro absoluto, hasta et punto de considerar falso el verla como Wel Otro. Sabemos que esta concepcién del socialismo preva- Wei6 durante un largo perfodo, que todavia tiene partidarios, ‘que afectd profundamente la filosofia marxista'y que por lo Minto debe ser liquidada también en este terreno. Sartre indica claramente que éste era uno de sus objetives ¥ due, por otra parte, su trabajo se insertaba dentro del mar xismo y tenia el propésito estrictamente limitado de poner a prueba la posibilidad de una inteleceién dieléctica, Alcaxce ¥ onyrrvos Sin embargo, Ia tentativa de reconstruccién de Sartre no po» dia, de hecho, gravitar sobre In Historia como tal. Su objetivo ‘emi establecer dle antemano la inteligibilidad dialéctica de Ins estructuras elementales y formales de las cuales la Histori ‘5 Ia “totalizaciOn sin totalizador”. Trataba de forjar, a partir de Ia experiencia regresiva, Jos instrumentos para una com- ion dialéctica de Ia Historia, de “descubrir la inteligibi- lad de las estructuras practices 'y la relactén dlaléctica que ne gntre ellas a las diferentes formas de multiplicidad ac Debo demostrar ahora, por medio de citas bastante exten- Bas, céimo la circularidad’ de ‘clertes aspuenoy sartoenoe fonstituye el objeto de una advertencia expresa del mismo Sate ve, El delimita con toda precisién el alcance y los objetivos “He su trabajo. “La, experiencia de la dialéctica es dialéetica a fit ver: lo que quiere decir que se persigue y se organiza en ‘Wexlos los planos. Es al mismo tiempo la experiencia misma do vivir, ya que vivir es actuat y sufrir y ya que la dialéctica Jk ricionalidad de Ia praxis; seri regresiva puesto que par- ‘le Jo vivido para encontrar poco a poco todas Tas estruc- ile Ja praxis. Sin embargo, hay que prevenir que Ja ex- aqui intentada, aunque sea hist6rica por sf misma, Hoda empress, no ata de volver a encontrar el movi. Mle Ia Historia, Ia evolucién del trabajo, Jas relacfones Sartre y Marz de produccién, los conflictos de clase. Su fin, sencillamente, ‘es descubrir y fundar la racionalidad dialéetica, es decir, Ios complejos juegos de la praxis y de la totalizacién”. “Cuando hayamos legado a los condicionamientos mas ge- nerales, es decir, a la materialidad, sera el momento de que de nuestra experiencia reconstiuyamos el esquema de, la inteligibilidad propia de la totalizaciOn, Ast nuestra tarea de ninguna manera puede consistir en restituir a la Historia real en su desarrollo, ni que consista en un estudio concreto de las formas de produccién o de los grupos que estudian ol socidlogo y el etndgrafo. Nuestro problema es critico. Y sin duda que este problema esti. provoeado él mismo por la. his- toria, Pero se trata precisamente de sentir, de criticar y de fundar, en la Historia y en este momento del desarrollo de Jas Ssociedades hhumanas, los instrumentos de pensamiento vegiin Jos cuales Ia Historia se piensa, slempre y cuando sean tam- ign los instrumentos pricticos por los cuales se hace... Pe ro muestra finalidad real es tedrica; se puede formular con los términos siguientes: ¢in qué condiciones ¢s posible el co- nocimionto de una historia? gDentro de qué limites pueden ser necesarias las uniones sacacdas a la luz?” Del hecho de que Sartre demuestre cémo el grupo puede surgir de la serie y cémo Ia serie puede volver a nacer del grupo, no debe concluirse que Sartre proponga —consciente- mente © no— una imposibilidad a priori de desalienacién y se refugie desesperadamente en el solipsismo. Sartre escribe: “Pero en ninggin caso bastard con mostrar la. generacién de los ‘conjuntos por los individnes 0 los unos por los otros, ni com mostrar inversamente cémo los individuos estin producidos por los conjuntos que componen. Habré que mostrar en cada ‘easo la inteligibilidad dialéctica de estas transformaciones. Na- turalmente, se trata de una inteligibilidad formal, Entendemos ‘con ésto que hay que comprender los Tnzos de Ia praxis —co- ‘mo consciente de si con todas las multiplicidades complejas que se organizan por ella y donde se pierde como praxis para devenir prazis-proceso, Pero de ninguna forma entendemos —y tendremos la ocasién de repetirlo aun mas claramente— de- ‘terminar la historia concreta de esos avatares de la praxis, En | Particular, weremos més lejos que el individuo préctico en OH Conjuntos muy diferentes, re ‘ejemplo, en tae ieee ‘erles y on lo que se llama grupos. No esté dentro de nuestro proyecto ef determinar si las series han precedido a los gru- ‘P05, © reciprocamente, ya haya sido originalmente, ya en un Momento particular de la Historia. Por el contrario, veremos jue los. aes de las series y que muchas veces aca- ban por realizarse a su vez. Nos importaré, pues, tinicams _ mostrar el paso de las series a los grupos y ie Jos grupos oe ‘Series como ayatares constantes de nuestra multiplicidad pric- e tee sentir la inteligibilidad dialéctica de estos procesos re- vorsibles... De todas formas, aunque todo momento de la Kegresion parezca mis complejo y més general que el momen- to aislado y superficial de nuestra praris individual, se man- tiene, segin otro punto de vista, perfectamente abstracto, es ecir, que no es ain mas que una posibilidad. De hecho, con ‘este procedimiento formal alcanzaremos una circularidad dia- Héctica: sea que consideremos formalmente las relaciones del tupo y de la serie en tanto que cada uno de los conjuntos ‘Puode producir al otro, sea que aprehendamos en la experien- ‘cia al individuo como fundamento practico de un conjunto y 4 conjunto considerado como produciendo al individuo en fm realidad de agente histérico. Esta circularidad existe: has- {a @§ (tanto para Engels como para Hegel) una caracteristi- a del orden dialéctico y de su inteligibilidad, De todas for- mas, la reversibil lad circular esti en contradiceién con la _ frreversibilidad de Ia Historia, tal y como se da a la experien- ‘ola, Si es abstractamente verdad que grupos y series se pue- "ton. producir indiferentemente los unos a los otros, también es ‘auld que es tal grupo histérico el que, con su clasificacion ie series, ha producido tal conjunto de series (o inversamen- te) ¥ que, si el conjunto de series ha sido origen de un nue- ‘grupo, éste, sea el que fucre, es irreductible al primero”.10 DRANNOLLO De Sarr: ‘le soxmir, y de proponer la cuestién de la relevancia de ‘para Ia Investigacion marxista, me gustaria suge- sir elertas reflexiones acerca de la relacién de la Critica eon El ser y la nada, acerca de las vicisitudes del cogito sartreano y acerca del problema de la alienacién, Uno de los objetivos de El ser y la nada consistia en otor- gar un fundamento a ln psicologla y, mas especialmente, al psicoanilisis, librindolos de explicaciones mecanicistas y pro- orcionando una base tedrica a un método que, en la préc= tica, implicaba para el individuo 1a posibilidad de rehacerse y de llegar a ser ductio de su cloccién existencial. Sartre co- mienza por expulsar de la conciencia los objetos que los psi- eélogos han colocado alli en su intento de “explicar Ja vida Psiquiica”: imégenes, sensaciones, sentimientos, emociones. Los psicdlogos los presentan como fluyendo a través de la con- Giencia, concebida ésta como un ambito pasiva, Sartre expul-” ‘sa los motivos, impulsos, motivaciones, instintos de los cusles se firma que gobiernan la conducta consciente desde detris de la escena y Ja explican, sin ser ellos mismos inteligibles. El querfa restituir a la conciencia a si misina, como libertad, translucidez, actividad integra, comprensién total indiferen- inda de su’ propia conducta y su propio fundamento. Sélo si esta restitucién es posible, In moral puede tener un sentido, St no 0s posible, si el individuo es gobernado desde afuera o detris, por determinismos exteriores e inconscientes, enton- ‘ces no se pertencce a si mismo y no tiene sentido pedirle euen- ta de sus actos, exigirle que dé una respuesta al mundo —en Ta medida en que lo constraye— 0 que lo humanice, Sin embargo, la reflexién purificadora que era el cogite de El ser y la nada permanece puramente abstracta. Al convertir ‘una vez més a la libertad en fundamento de toda accion —in- cluyendo Ja huida de Ia libertad y el negarse a ella, es decir la mala fe— Sartre demostré la posibilidad en principio de una reconquista. sobre la alienacién en su dimensién subjetiva, al mismo tiempo que fundamentaba la posibilidad formal de esta alienacién, Por otra parte, él nos hizo inteligible su exis- tencia real: las razones por las cuales la mala fe est infini- tamente mis extendida que 1a autenticidad eran, en Bl sor y la nada, una cuestion de pura contingencia. Aquella obra ‘6lo indicaba las razones ontologicas por Ins cuales la realidad J Humana puede 0 tiende a— confundirse con respecto a si ‘nlisina, Es decir que, con otras palabras, EI ser y la nada pers — julte comprender cémo es posible que un set qne es praxié Ik bre pueda tomarse a sf mismo por una estatua, una méquina © una cosa, cémo es posible que no pueda adquirir una con, flencia explicita y tematica de su naturnieza como praxis, En 1s Critica Sartre se preocupa, por el contrario, de analizar Ia realidad de Ia alienacién como necesidad: necesidad prdctica | &8 este mundo, que no puede ser trascendida por und sinple conversion subjetiva, y que se tora inteligible s6lo si se va tis alld del marco del cogito reflexivo, no a fin de abando, arlo para siempre, es cierto, sino mas bien para retomar a 41 constantemente, El cogito, en la Critica, no se refiere ya, de hecho, a las estructuras formales (ontolégicas) de la interioridad’ de la relacién del para-si con el en-si y con el otro. Es constantemen, te trascendido por Ia tentativa de aprehender las mediaciones "materiales por las cuales esta relacién, en su realidad prictica ¥ objetiva, es desviada, degradada y alienada en un'munde de inercia inorginica, sellado —es decir, que se ha tornade Pricticamente imposible de trascender— i cogito de la Critica, por lo tanto, no se refiere ya al. para-si _ £8 su relacién con el en-sf, sino al para-si'en In medida en | fue