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WAITHER VICTOR 1 V EL autor de la. presente obra, nacié en Oeynhauten (Alemania), en el ao {i95, curvando on su ciudad natal lon fstudion previon sus. carson on les Universidedes de Fribureo y Halle y fucindore en las artes liberalon, que Shandon luego, para entregarse «la di- fie empresa del escrtor. Por sus ox ‘cepsionales condiciones en este orden “Ge Ia actividad intelectual pudo, of té+~ juerra, Mundial — wumie la di eceion de un diario de Hamburg®, on Coyas columnas forjo sw agilided ii aria a travén de criticas, ensayos y edi foriales, Hasta su emigracion de Ale- Imania diése conocer como exciter, mediante sendos ostudios biogréficos de Federico Engols, Enrique Heine y An- ten van Dyck "Walther Victor ha logrado, coo 1848, ‘usa sinopsis humana integral de une de low mix agudos instantes de ta his- torie de la humanidad, Fué aquél, sin ‘dda, un eB crucial en el que se dieron tina serle de scontecimientos politicos, fecondmicos y sociales de vasta repercu- Sn, que el autor he hilvanado en una Droliia y onda vision de conjonto, jut- fda y documentada a In distancia, en In perepectiva del tiempo. ‘Tn eacueta relacién de los hechos ne: ‘da dia, en servicio del esclarecimien te. hintérico que sin duda movié sta fe Luis Nepoleén, queds tuna. sucosién de imagenes, hich y la dinastia de Orieéns fa exénica ‘ho plerde m4 tesitura wubjetiva pues mic 1 isa fondo de a ime a er Tencuentron en las barrie Sastre eras as de fos pueblos de Europa. Y por ln cumbre de todo este acon: WALTHER VICTOR EUROPA HACE UN SIGLO, EN EL ANO DEL . MANIFIESTO, AURORA DE LOS TIEMPOS NUEVOS EDITORIAL CLARIDAD BUENOS AIRES BIBLIOTECA HOMBRES E IDEAS Walther Victor El ponsaznlonto y fa accién al servicio de un mundo mejor VorumEn 35 1 oo EUROPA HACE UN SIGLO, EN EL ANO DEL MANIFIESTO AURORA DE LOS TIEMPOS NUEVOS AN CLARIDAD ITORIAL EDITORIAL CLARIDAD, 8. A. ED Dineccréx Generat: ANTONIO ZAMORA CLARIDAD Onormas Cenmeaues: Sax Jost 1621/45, -- Bumnos Ares BUENOS AIRES Titwo de Ja obra en alemén: 1848 Version castellana de SeRGiO BELAIEFF Primera eaicion, octubre de 1988 Derechos de autor y presentacién reservados Conforme a Jo dispuesto en In ley NP 11723, Impreso en Ja Argentina. -- Printed in Argentine, Copyright by Horrors. Crartoa, 8, A, in 1948, LN DD iGik Dedicatoria 3 Prdlogo, por Guillermo Korn Capfruto L—LA PALABRA DEL CRONISTA Flores en el camposanto La anguita que resulté ser cable de enero de 1848 ‘TULO I—DOS HOMBRES DICEN: ORO Cuando las piedra Guadalupe Hidalgo El infierno 53 56 59 62 66 69 Capfruo II—DOS HOMBRES DICEN: REVOLUCION El verdugo esti en 1a puer El trabajé para el mundo Marx y Engels La unién comunista Marxismo CapftuLo IV.—:DONDE, VOSOTROS, Un Angel en exilio Jorge, o el espiritu Lola,'o el cuerpo El anhelo de perfeccién Jel HS OP AUMIFAY (BAI|ASO *NITUDD) WIOLDIN|SN tengy Capiruto V.—SE LEVANTAN Y MUEREN Europa en 1848 ............ Situacién internacional y acontecimientos polit Eundamentos econdmicos y movimientos s FL 24 de febrero EI 18 de marzo Reflexiones junto al Danubio jHungria, despiertal .... Catélicos, luchadores, profetas Coetrape V1 BL POR LAW ty BELL ELS ‘A 10s tres amigos, asesinados por el fascismo: Eres la guarda de tu hermano... fap ef hiingaro Oscar KIRALY, Visita a casa de un poeta 144 el aleman Eric! KNAUB, penal grande is el norteamericano, RICHARD Mc.LAUGHLIN, ‘Que para todos florezca maravillosamente 134 CapiTvLo VII.—EL MERCADER Y EL DINERO * El dinero y la revolucién te 157 cus en Nueva York ee 160 mstruccién de una maquina de hacer di 164 El que tiene dinero Pte ee Marcharon a teauts de la muerte, Tintaron en te fries noches Catreto VIII—SOLO AQUEL MERECE LA La nwe deta libertad les araarvant, LIBERTAD Su pateia es Ia primavera de ta Humanidad. La derrota ...... La fuerza y el derecho Democraca'y libertad Mirada retrospectiva sobre un ao APENDICE Repertorio biogrifico de las personalidades que s¢ men- cionan en el texto PROLOGO La aventura de Margaret Fuller en Ia Europa de 1848, estremecida por la primavera de la libertad, proporciona a ‘Walther Victor el centro de interés americano para esta fe- liz evocacién del mis apasionante episodio de la historia del siglo XIX. La fina escritora norteamericana habia alen- tado el afin de Walt Whitman para encontrar la expresién del nuevo mundo emancipado de la influencia europea No obstante, asfixiada por el puritanismo, iba a realizar la plenitud de su personalidad en 1a peripecia liberal y ro méntica que arrebaté a George Sand, Las olas del mar, al fin, la devuelven a Jas riberas de Ja patria. A Ja vista de Long Island, naufraga, en 1850, el bergantin “Elizabeth” y el mismo Walt Whitman ayuda a levantar el cuerpo de a ahogada, junto con ef de su esposo y su hijito. Hasta el granero cercano a la costa donde se alinean los cadaveres Tega Thoreau para tributarle un_homenaje, mientras merson escribia en su petiédico: “El pais se muestra con ella hasta [o filtimo inhospitalario. jAlma valiente, elo. cuente, sutil, culta, devota y constante!” (1) Yo es el menor mérito de estos “‘cuadros de una expo- sicién’” que Walther Victor nos hace recorrer en suspenso y como Ilevados de la mano, haber conseguido componer- Jos desde un punto de vista americano y con la emocién de un buen ciudadano del mundo. A través de Ia frigil sensitiva fortificada en el fervor libertario de un aposto- lado rebelde, nos remontamos hasta el apice del siglo donde truena el acento de los duros profetas del Manifiesto y Ia Primera Internacional. A un siglo de distancia el autor de este libro, europeo insobornable como los emigrados de 1848, ha vuelto a vivir el combate contra el despotismo Aire: (Q). Frances Wi Gigante americano. Bs. ar su Def NY OP OMMILIGNY [AE AIASUIOD "WOLD WOLIOANTNW tame y a recorrer los caminos amargos del exilio. La historia se Tepite, pero nunca es 1a misma. Con sentido idealmente contemporineo de la experiencia del pasado, Walther Vie- tor, antes que todo un militante, ha escrito 1848 teniendo en cuenta la vigencia paradigmatica de Ja historia para el hombre del presente. Honra a las prensas argentinas haber elegido este libro para Ia conmemoracion de 1a Segunda Repiiblica que expandié aquel impulso libertador que, en él Plata, did contenido ideoldgico a la batalla de Caseros, Efemérides inminente que suscita un compromiso moral para la inteligencia argentina: ensayar la aportacion bi bliografica indispensable para que el centenario de nues- 2 adquieca la misma categoria con que Euro; do poner al dia Ia viva leccion de 1848 y su ambicioso Jo de los Estados Unidos del Mundo. Este libro de Walther Victor nos sefiala el camino: es un ejemplo de pa- sidn, verdad y belleza. Dos ilustres figuras socialistas abren y cierran el juicio histérico sobre la revolucién de 1848 en Paris: Carlos Marx, en 1850, analiza en profundidad este episodio y extrae las ensefianzas que de él se desprenden para la lucha por la emancipacién del protetariado. Y en nuestros dias, al cumplitse el primer centenario de aquellas draméticas jornadas de 1848, Leén Blum, simbolo vivo del socia- lismo europeo, templado en Ia resistencia y Jos campos de concentracién del nazismo, ha vuelto a analizar aquel acontecimiento a la luz de un siglo de nuevas comproba- ciones histéricas y de nuevas y tremendas experiencias so- Gales (1). Mas las conclusiones de ambos juicios de valor coinciden a cien afios de distancia. 1848 sefiala el punto culminante de una pardbola historica que se inicia en la turbulencia romantica, comprende en_ su seno Ja tiltima fase de la revolucién mecénica y la primera de la revolu- cin industrial, que engendran la madurez y ta crisis del (1) Le6n Blum: Conferencia en ta Sorbona, Paris, 1948. tee régimen capitalista, alienta las mas generosas aspiraciones del socialismo utépico, hermana a Ja conciencia incipiente del proletariado con las luchas por el advenimiento de las nacionalidades europeas, proclama Ja libertad, la unidad de los pueblos y hace posible la clarificacin de las clases proletaria y capitalista, abriendo el camino a la era del focialismo cientifica y de la Internacional Obrera y Socia- lista. Son veinte afios decisivos en Ia historia fecunda del siglo XIX, Es verdad que 1848 compre: das vietoriosas de febrero tanto como la sangri antiobrera de junio, que, cinco meses més tarde, cubre de sangre y encono al gobierno provisional. Con las palabras de Vietor Hugo sobre el poeta romantico Lamartine y su paso por las jornadas de 1848, podriamos decir, con ma- yor justicia, que en ellas los obreros de Paris fueron las antorchas humanas heroicamente consumidas para ilumi- nat el destino de una revolucién sombri Marx remata la primera parte de su apreciacién his- térica, afirmando que Ia derrota de junio cre6 todas las condiciones dentro de las cuales pudo Francia tomar la iniciativa de la revolucién europea. Sélo empapada en 1a sangre de los insurrectos de junio, dice, vimos 12 bandera tricolor transformarse en la bandera roja de la revolucion europea. La revuelta habia muerto para siempre. Ahora podia exclamarse: j Viva la revolucién! “El resultado general de 1848 —dice Engels en el prélogo a Las luchas de clases en Francia, de Marx— fué que en Europa Hegase a ser una realidad la independencia y la unidad interior de 1as grandes naciones, con 1a sola exceptién de Polonia nte para que el proceso de desarrollo de {a clase obrera no encontrase un ‘Obstaculo serio en las complicaciones nacionales,.. y pu- diera alzarse ya amenazador el heredero de 1848, el pro- Ietariado socialista en la Internacional Leén Blum, cien afios después, llega a la misma sin- tesis final que Marx y Engels: “la verdadera grandeza im- perecedera de la Revolucién de 1848 y de la Segunda Re- piiblica que ella proclamé, es la esperanza inmensa que supo suscitar, la aurora de fraternidad civica, humana y universal que hizo despertar en el mundo. Lamastine dijo que la Segunda Reptiblica fué una sorpresa de Ja que se pudo hacer un milagro. Talvez fué solo una sorpresa apa- rente y el milagro no fué cumplido, Pero —proclama Blum— ef milagro fué anunciado y se creé la conciencia de que es posible. 1848 nos legé la esperanza inextingui- ble que ahora nos impele a consagrar nuestra vida para lograr el advenimiento del milagro”. El paso del socialismo utépico al socialismo cientifico, que se cumple en Ta entrafia del ciclo histérico compren- “creme +8507 650s seo aRATS._ 16 aes ¥ ples Tet por pera atte cote eles ree oe HT petiat ae TERS cree gies pureas Satie re Se a tespotens de toe RorBones el_pabellén tricolor de la gran Revolucién Francesa de 1789 y de los Derechos del Hombre. Los obreros se ba- tieron heroicamente al lado de los burgueses liberales. En el famoso cnadro de Delacroix, La libertad guiando al wceblo, inspirado en fa re ) de 1830, persiste el Merede dlezGnica del eenlantrivas magainedicne ceo sado en la figura, que encabeza la columna popular de los insurrectos, enarbolando el pabellén tricolor. En cam~- bio, en las figuras humanas que la rodean, superando su actitud teatral, apunta el realismo que pronto aparecera ya en plenitud, en los dibujos y los cuadros de Daumier, a quien podemos lamar el Goya de las reyoluciones de 1830 y 1848. La pintura de Delacroix es toda ella una gloriosa afirmacién optimista del triunfo del pueblo y de la libertad. Tal fué el sentido que se did a esta revolucion de 1830, que, al defraudar las ilusiones democraticas, pre- para el advenimiento de la Repablica de 1848. La bella alegoria de Delacroix fué a formar parte de la —m ae de cuadros de Luis Felipe, mientras Daumier escribe de_una litografia f fot que muestra a los Obreror sere en Tas barricadas ‘330, Jevantandose-dea_ rumba —7Valia Ja a gil we hiciéramos matar?"’. Se See ea ico Hugo. Daumier, despojado de toda idealizacién aleg rica, compone sus dibujos litogrificos con personajes t mados de la realidad. Opera como Balzac en su Comedia humana pero reacciona como un revolucionario social (1). La revolucién de 1830 se habia hecho contra el censo electoral de la monarquia borbénica, que limitaba a una minoria el derecho del voto. Por el sufragio universal y la libertad de prensa, los obreros y los burgueses se batieron, codo con codo en la revolucién triunfante. Pero la mo- narquia liberal de Luis Felipe mantuyo el régimen del censo electoral, limité la libertad de prensa y se encenagé en la politica de las emisiones, las concesiones y la corrupcién, que sumieron de nuevo a los obreros y a la pequefia bur- guesia industrial y campesina, en la desocupacion y la po- breza. Mas que nunca los obreros fueron expoliados y maltratados por los beneficiarios del cambio de régimen, La burguesia financiera constituyé una suerte de nueva aristocracia del dinero. Se multiplican los periddicos ilus- trados y el arte de la caricatura politica y de costumbres alcanza una categoria estética y una repercusién social in- sospechada. Surgen en Francia grandes maestros como. Gavarni, Philipon o Daumier, especialmente Daumier, que ponen el talento y el sarcasmo al servicio de la causa re- publicana, contribuyendo a ridiculizar a los tiranos. La funcién social del caricaturista, en las visperas de 1848, la ha expresado Daumier en la litografia titulada El dibu- jante. Es un retrato psicoldgico del mismo Daumier, no por su parecido fisico, ya que en la imagen del maestro que nos dejé su colega Feuchére aparece sin barba y con un aspecto juvenil, como por la intencién que traduce el ardor (a) Julio B Payré: Pintura moderna, Buenos Aires, 1942, bas del dibujante aplicado a la gozosa tarea creadora, Y por el interés apasionado que despierta en el personaje que lo observa, que parece colaborar con el artista, anticipar el éxito del dibujo que va a circular, en pocas horas més, de mano en mano, por las calles de Paris, en la tirada de La Caricature o el Charivari. Los Recuerdos de un hijo det pueblo de Masson ini- cian Ia novela social recogiendo escenas de Ia calle, de los talleres, los barrios y las barricadas populares. Victor Hugo preparaba en secreto Los miserables, y hasta habia hecho uno de sus mejores dibujos para Ia cubierta, cuando Eugenio Sué se le anticipa con Los misterios de Paris, La prensa socialista Jo exalta. Es la revelacion de una via inexplorada que conduce a la literatura al encuentro de los sufrimientos y las necesidades de las clases trabajadoras, segitn dice la Phalange de los fourieristas... Una admi- racién delirante arrasira al novelista y Los misterios de Paris provocan renunciamientos humanos —o afirmacio- nes— comparables a los que desataron Las cuitas del joven Werther. Se asegura que un desdichado se ahorcé en el portal de ta casa de Sué, dejando escrito este extraordina- fio mensaje: “Me mato por desesperacion, pero pienso que la muerte me seri menos dura bajo el techo del que nos ama y nos defiende”. Del seno mismo del pueblo sur- gen poetas proletarios que George Sand revela y exalta, En sus Canciones de companeros el carpintero Agricol Perdiguier exhibe problemas tipicos de las formas de pro- duccion de la artesania (1). En Ia conciencia progresista de los idedlogos liberales ¥ de los socialistas utopicos de la escuela de Saint Simon, como Fourier y Enfantin, los ferrocarriles fueron la ex- presién simbolica de los nuevos tiempos. Si bien existia un ferrocarril para el transporte de carbon en Francia, en (1) J. Bertaut: Revolucién y romantictemo, Paris, 1948, Sat geal las minas de Saint-Etienne, recién en 1837 se inaugura la primera linea de pasajeros entre Paris y Saint-Germain. Poco después el banquero Rothschild financia los ferro- carriles del Norte. La red alcanzé en 1848 a cerca de dos mil kilémetros (1). La corrupcién del régimen de Luis Felipe —lamado Ja monarquia censitaria y piriforme, porque los caricatu- ristas esquematizaron en forma de peta la cabeza puntuda del rey burgués— se simbolizé en un personaje cuya sola mencion aludia al peculado, los negocios y la coima: Ro- berto Macario, el Ali Baba parisién, Los ferrocarriles, ex- presion roméntica del progreso en los utopistas sociales, acaban siendo la piedra de escindalo de la especulacién, El déficit del Estado, provocado por el aumento sin tasa de los gastos extraordinarios, convirtié a Luis Felipe en un prisionero y un socio a Ia vez de la oligarquia fi- nanciera, que le facilitaba los empréstitos y_ detentaba los contratos de suministros y las concesiones de los trabajos piiblicos. La explotacién de los ferrocarriles dié Iugar al desenfreno, como en las visperas de nuestra revolucién del 90. Se descubrié que los miembros de la mayoria del gobierno, incluyendo a una parte de los ministros, eran accionistas de Jas concesiones de ferrocarriles, cuyas obras, hacian ejecutar a costa del Estado. Luis Felipe era el di- ‘or de esta sociedad para esquilmar al pais. El mismo info de la revolucién de julio de 1830, el ban- quero Lafitte, que acompaaé a Luis Felipe, habia dicho: “Ahora empieza el reino de los banqueros". La crépula de Ja oligarquia financiera —dice Marx—, lo mismo en sus métodos que en sus placeres, no es mas que el renaci- miento de los descamisados (Iumpenproletariat) en las ‘eumbres de la sociedad burgues Frente al desquicio y a la crisis, los obreros, defrauda- dos por la revolucién de 1830, iban adquiriendo concien- (a) Blbtioteca det centonario de ta Revolucién de 1848. Pax ris, 1040, = 15 cia de su fuerza. La a : secha de 1845 originaron la carestia, q1 PMrancia y en toda Enropa revueltas os esvergonzadas de Ya oligarquia — 7. Pero esta incipiente conciencia de clase, todavia —difusa, no sdlo provoca la rebelion sino la capacidad crea- dora y Ia inventiva del pueblo. Surgen organizaciones de tun cardcter cooperativo rudimentario, formadas por pro- ductores, especialmente en Ja ciudad de Lyon, que anti- ‘pan los “talleres sociales” que habia de preconizar Luis Blanc, El gobierno de Luis Felipe se opuso bratalmente a esta forma de produccién, contraria a los intereses pri vados (1). ‘Terribles condiciones de vida puestas en evidencia por informes policiales al prefecto de Paris y por las encuestas de Lavedan, publicadas en 1844 en su Democcacia pact: fica, inducen a los trabajadores a unirse en defensa del falario y para el amparo mutual en le compagnonnage De 15 a 18 sous era el salario cotriente de una obzera ca- misera habil, en una jornada de trabajo de hasta 15 horas, Segiin Lavedan. Los talleres y las viviendas, malsanos y sérdidos. Los mecanismos movidos a brazo, en las hilan- derias de algodén, y el trabajo dentro del agua en la in- dustria del lino, hacian estragos en la salud. El hombre podia ganar hasta 2 francos, la mujer 1, un muchacho de trece a diecistis aiios 0.75 y un nifio de ocho a doce anos 0,45 por dia ‘Mientras en la infraestructura social Ja revoluciéa in- dustrial provoca el choque de los intereses irreconciliables entre el capitalismo y el trabajo, en la vida cotidiana, Paris vive la tensiGn populachera que precede al estallido de Ja revuelta, A las alegorias y las caricaturas proletarias y re- publicanas y a los panfletos, periddicos y proclamas, la reaccion responde también con safiude encono: un dibujo de Bertall muestra a los grupos socialistas como a charla- (1) Carlos Marx: Las uchas de clases en Francia — 16 — tanes de feria. Alli estan Considérant y los fourieristas, Proudhon, Luis Blanc, Pierre Leroux, rodeados de George Sand y los periodistas y escritores socializantes que los siguen. El cancionero exaltaba el entusiasmo y las pasio- nes (I), Sobre un tema musical de Rouget de L'lsle, el autor de la Marsellesa, escrito para la épera Rolando en Rocesvalles, el director de orquesta Varney habia com- puesto la miisica de una cancin para un drama de Ale- jandro Dumas, que se popularizé como un nuevo himno revolucionario: Por ta vor del caitén de alarma Francia convoca a sus bijos. (Par ta voix da canon d’alarme la France apelte a ses enfants). Otra es el Canto de los obreros, de Pierre Dupont, que deseribe la miseria y el dolor, la esperanza y Ja solidaridad: Amémonos, y cuando podamos nirnos para beber en ronda, tanto el caitén se calle o truene, bebamos a Ia independencia del mundo. (Aimons-nous, et quand nous powvons nous unir pour boire a [a ronde, que le canon se taise o gronde, buvons a fa independance du monde) Los sentimientos expresados en el cancionero reaccio- nario no eran, ciertamente, heroicos ni fraternales. Esta estrofa es un ejemplo de enconado desprecio: Ustedes se favan todas las mafranas, no digo los pies, es claro: pero al menos se lavan las manos: jentonces no son buenos republicanos! (1) L.Cheronet: La Repicblica en canctones. Paris, 1948. — 17 Detras de las canciones iban disparadas las botellas y Jos vasos, anticipando el odio de las barricadas inminentes. El conde Glandio Saint-Siman, murié, en 1825, pero su influencia fongo durante ef periodo comprendido entre las revoluciones de 1830 y 1848, Enfantin, Blanqui, Leroux y atin, mas tarde, Augusto Comite, se enorgullecen de Iamarse sus discipulos, Entre nosotros inspira El dogma socialista de Echeverria (1). Don Simén Rodriguez, maestro de Bolivar, al hablar de sus veinte aiios de vida europea, nos cuenta que concurrié a juntas secretas de ca- ricter socialista y oy6 de cerca al padre Enfantin, a Olindo Rodriguez, a Pedro Leroux “y a otros muchos que fun- cionaban como apéstoles de a secta’’... (2). La escuela saintsimoniana malogra en parte sus ideas fundamentales por la idolatria a la persona de su fun- dador y los ritos y ceremonias que practican sus adeptos, constituidos en logias o comunidades que aspiran a realizar por la fraternidad y Ja filantropia, células que anticipan una sociedad feliz y justa. No obstante, Marx mismo, que menosprecia el socialismo utépico de la pléyade saintsi- moniana, reconoce que Saint-Simon, especialmente en Bl nuevo cristianismo, se erige en defensor de la clase obrera y acepta la lucha por su emancipacién como un fin social. EI credo socialista de Saint-Simon —si bien él nunca em- ple6 la palabra socialista, que es usada por primera vez por Owen en el sentido actual (3)— lo resume él mismo asi: "Queremos la abolicién de todos los principios here- ditarios, sin excepcién; 1a emancipacién de fos trabajado- res y Ia cesacion de la falta de trabajo que los roe y consume; queremos que no haya honor, consideracién ni (2) A. Korn: myiuencias filosépieas, Buenos Aires, 1086, (JA Cova: Don Simén Rodrigues, primer socialista americano, Buenos Aives, 1047. (By. Castileren: Sonadores y reaistas, Bs, ates, 1927 ete aw satisfaccion, nada mas que para los hombres que nutren las naciones, Jas ilusttan y animan con su inspiracién, es decir, para los industriales (término éste de “‘industriales” que en la época se vinculaba al progreso de ta revolucién mecdnica y quiere significar en realidad productores), los sabios y los artistas; queremos que el que siembre recoja, que los frutos del trabajo de las clases productoras no los devoren las clases ociosas que nada hacen, saben ni aman, nada mas que a si mismas; queremos un orden social com: pletamente fundado sobre este principio: a cada uno segén sui capacidad y a cada capacidad segiin sus obras. Quere- mos, pues, la supresion gradual de todos los tributos que el trabajo paga a la ociosidad con'fos nombres de arrenda- mientos de las tierras, alquiler de oficinas e intereses’’. Fué Saint-Simon el més grande precursor del soc Hismo, no sdlo por las ideas que predicd, sino por su vida consagrada noblemente al esclarecimiento y a la redencién humanidad (1). Su influencia, junto con la de los svonomistas ingleses y de la filosofia de Hégel, esti pre- ente en las bases del socialismo cientifico y, antes de 1848, fomenta la accién difusa del proletariado (2). Ni siquiera la extravagancia de las ceremonias cumplidas por los inicia- ddox del padee Enfantin, en a residencia de Menilmontant, pudicron desacteditar las ideas de Saint-Simon. En este Monasterio laico o falansterio, Enfantin impuso a los apdstoles alli residentes, entre ottos ritos, el uso de un cha- leco abotonado por detrs, que obligaba a un acto de soli- dad cotidiano, al exigir que los nedfitos tuvieran que brochirselo unos a otros. El fundador fué preso por deu- slas en 1832 y el falanstetio se deshizo. La casa de los imonianos todavia existe en Menilmontant, cerca Mis eficaz fué la accién ideolégica de Leroux, Fourier ¥ Considérant, que fueron discipulos mas serios de Saint- (1) ©, Bouslé: La obra de Saint-stmon. Paris, 1925, (2) Lenin: Tres fuentes y tres partes tntegrantes det mar- iemo, meg ks Simon. Pierre Leronx dirigié el periédico Ef Globo y em- prendio Ta publicacion™de la Nueva Enciclopedia junto con Jean Reynaud. Represtntante popular en la asamblea Tegislativa que se eligié después de 1a revolucién del 48, finalmente, exilado a Inglaterra con Victor Hugo. En turas reaccionarias de 1a época se muestra a Leroux rodeado de complicadas figuras geométricas, que aluden a Jos fundamentos cientificos que aspiré a comunicar a sus ideas, Charles Fourier, culto y erudito, fué reconocido por los fundadores del socialismo cientifico como el creador de Tos gérmenes ideolégicos del socialismo en muchos paises Sn vasta obra escrita se tradujo y difundié hasta en los E: tados Unidos. Fué el primero en declarar que el trabajo no sdlo ¢s un medio material para proporcionar al hombre los productos necesarios, sino que es. al mismo tiempo, tuna necesidad ética, un instinto intimo del ser humano. Sostuyo Fourier que el industrialismo capitalista aniquila en el hombre ese instinto ético y envilece la capac dora del trabajo humano (1). Victor Consid arrollé especialmente el conceptd fourierista del derech @i trabajo. En una caricatura de Tony Johanot se lo ridiculiza mostrindolo provisto de un organo extraordi nario, cuyo posible desarrollo en la especie humana cons. tituye una de las aberraciones del pensamiento de Fourier, tan alto en otros aspectos: el rabo prehensil, con un ojo en la punta. El grande y contradictorio Proudhgn publicé su obra Solucién del problema social, en 5H célebre fSrmula, la propiedad es un robo, se encuentra en una memoria que en 1840 a la Academia de Ciencias Morales. La ayor parte de sus contemporsneos nada sabia de la obra de Proudhon, pero todos repetian su definicion de la pro piedad. En una magnifica caricatura de la época se lo uuestra empefiado en destruir Ia propiedad, arremetiendo con un pico contra el tejado de las casas. Con este motivo, (1) R. Rocker: artistas y reveldes, Buenos Aires, 1922 20 — el caricaturista, en la leyenda, hace un juego de palabras entre (oi (tu) y foit (techo), expresando: "'Si sigues en os obligaris a hacer una Repiblica sans Junto con la novelista George Sand, otras figuras fe- Bet te asec tan oeake fice Teor a tan cued preceden a la revolucién de 1848. George Sand experi- menta la influencia de Pierre Leroux y en su pasién por Chopin, que exalta la libertad de Polonia, se entrega defi- nitivamente a la causa de la repiblica y gusta de llamarse Marie Flayigni, la amiga de Liszt, el otro mit ‘© que comparte con Chopin la admiracién de Paris, public6, con el seadénimo de Daniel Stern, una Historia de Ia Revolucidn de 1848 y en todos sus ensayos criticos y novelas defendié las tendencias liberales y socialistas. Flora Tristan, nacida en el Pert, obrera colorista de litogeatia, erdadera militante. Viaj6 por Europa y Améri En 1843 publicé La Unién Obreca, que puede conside- arse como el primer progeama prictico para la organiza cin del proletariado. Esta admirable mujer trascendié la (ypectlacién doctrinaria y traté de realizar sus ideas reco- friendo toda Francia, para ensefiar a los obreros el método la unién y Ia organizacién. Puede decirse de ella que honré al feminismo como la primera mujer socialista, ver- dadera precursora de la Internacional. El tomanticismo social conmueve también a la Iglesia Bajo ta sugestién de Lamennais prende el llamado “ca folicismo liberal’ qué“PS0TGrowssac definié como una fencrosa y TaTsz-utopia. Libertad de prensa y de ense fhanza, separacién de Ia Iglesia y el Estado y la emanci- pacién de las nacionalidades oprimidas, constituyed ef pro. rama del diario L’Avenie, que el Papa fulmina en 1832 Fi arrebatado y elocuente Lacordaire, como Montalem- ociali (1) Biblioteca det centenaria de ia Revolucién de 1848, Pa- ria, 1048, ai bert, se someten. Lamennais, alzado contra la enciclica condenatoria, pergena las famosas Palabras. de un cre yente que alcanzan una sorprendente popularidad, aun en en Ia traduccion el mundo hispinico, donde se difund. de Larra Michelet, el historiador roméntico de Francia, publi- ca TH TSI su libro El Pueblo. Su citedra de la Uni versidad era la més alta tribuna polémica contra Ia re cién clerical. La revolucién de 1830 habia expandido por Europa el hilito de la rebelién contra el espiritu des. potico de los monarcas de fa Santa Alianza, Enrique Heine, en estrofas inmortales, recoge el dolor y el odio de los obreros industriales brutalmente explotados y can. ta a los tejedores de Silesia que tejen el sudario helado de la vieja Alemania, sofando con el dia de la revolu: cién. Frente al espiritu recalcitrante de la tradicion y ef absolutismo, surgen en todos los paises de Europa las or ganizaciones secretas de conspiradores: la Joven Italia, Ia Joven Alemania (1). Seducidos por el prestigio insu: rreceional de Parfs, acuden Heine y Carlos M reaccién europea lanza al exilio a centenares de canos, liberales y socialistas. Estos emigrados constituy Ia Liga de fos justos, que encomienda a Marx y Engels redactar, en 1847, el Manifiesto que se publica en 1848, unos dias antes de la revolucién de febrero, en la cual, naturalmente, no influyé. Eran muy contados los q para entonces conocian el documento y_menos atin los que habian asimilado sus ideas, En 1850 Marx escribe Ia critica de Ja revolucién del 48 y sefiala cémo se frustra para el proletariado porque no estaba atin maduro para asumir el poder. La profecia del Manifiesto, a cumplirse en el wiltimo grado de la revolucién industrial, indujo al optimismo contemporineo a situar en un porvenir inmediato el triun- (1), George Weill: EI despertar de las nactonatidades, vfs, 1930, fo del socialisino. El progreso, ciertamente asombroso, del naquinismo hacia la mitad del siglo XIX, favoreci6 la ereenicia de que el capitalismo habia dado todo de si. No ud posible prever que atin faltaba cumplirse una segunda fase, verdaderam segunda revolucién industrial caracterizada por el fenémeno totalitario en la economia la concepcidn del Estado. Recién ahora, después de Ia experiencia ta, parece precipitarse la crisis defi itiva del capitalismo y de las leyes que lo determinan abriendo paso a la “lucha final” que entraiia el postulado sociedad sin clases, que fia el triunfo de los ios del Manifiesto —son palabras de Engels— ex nente al desenvolvimiento intelectual de la obrera, tal como debe necesariamente resultar de la acci comin y la discusién, EI sis no desarrollo in lista atin no habia aleanzado el ple spensable para provocar, por la acu- muilacién del capital y la revolucién industrial Hevada a iiltimas consecuencias, la conciencia de clase y los cha adecuados en las masas oprimidas. In revolucién del 48 va a crear en Europa el ambito pro. picio para esta transformacién. No en vano habian oido los trabajadores la voz tonante de Augusto Blangui. Ni Dios ni paredn- esta fué la divisa Gel tenaz socialista re- ‘Wollicionario que vivid todas las peripecias lo XIX, desde ta Tevolucton de-TS50 ast Ta Comm =te-1871 y cuyo entierro, en [887 Tue una OA clen_muil_pessonas, Fstuvo e: redencién vi “Todas Tas ‘lenta de los trabaja- dura del proletariado. Blan : fopistas y a las conquistas paula- Strmnrd-treise ober a Las gue Mamabs “pilose riferms contra Jas ag 3 Sata tes que. “Wits, Un-temperamento extremista. Alejandro Castifei fas, que ha estudiado esta extraordinaria figura, afirma que fué un precursor de Lenin y que el pl tatia, la organizacion militar de los obreros, la liguida- Bede ts eetgress 7 i eines Te miosis See Te act EON genvraly Tas medidas severas en-el orden judicial y fiscal, anficips con una St saeprenctemeeer pragenna e Te Mevetactee Rasy de1917, ese cosas coiteae cdeie een Tas ener ién que escapé a Lenin y lo obligé a proclamar la NE P., o sea la nueva economia politica gue rectificd, atenuandolas, las medidas econémicas de 1a Revolucién. Blangni preseribia el extremismo en todos Tos aspectos d& Ts n “que preconiz una evolucion pradente, En 1834 se agudiza en Lyon, asiento de importantes indistrmas especialmente deTa sed, Ta crisis de trabajo y Se Ofigina una revuclta obieia, En Lyon Gtaban Bien or- Eantzadas Tas -woeteaaces secretas y el mutualisnio habla Heanzado una Importance aproctsBle Low ObreFos man- tenjan también érganos de prensa que desarrollaban una propaganda efcaz. La baja de slatioe provoca Ia hued. bietno anuncié-un proyecto de Tey prohibiendo la iones mutuales y gremiales, y desaté —quizis pro- dola deliberadamente—, la revuelta, Durante eua- tro dias 1a artilleria de los fuertes de Lyon bombardes los barrios obreros. Fl ejército asalté las barticadas y todos los prisioneros fueron fusilados, La ferocidad de Ja represién_de Luis Felipe no se detuyo Ta soldadesca ‘Walt Tos Hogares prolersrios y asecind’a mansalva, en sus lechos a ancianos, nifios y mujeres. En Paris, la no- ticia del_aplastamiento_de esta huelga y el conccimiento obierno, fen un levantamreny sangre poret Bile os fusilamientos, deportaciones y pri- fon jones desorganizaron a las sociedades secretas y al partido Legal ee republicano. Esto acontecfa en 1834. Se iba incubando la gran tempestad de febrero de 1848 (1) Ante la prohibicién det banquete republicano del dia se organiza, en cambio un desfile, que también fue prohibido. Pero el dia sefialado, los obreros, Jos estu- diantes, toda fa masa republicana, incluyendo a las mili cias cindadanas de la Guardia Nacional, se echan a la calle. Los viejos legitimistas, partidarios de la dinastia borbé- nica detrocada en 1830. no dejan de sumarse al rio re- vuelto buscando ganancia de pescadores en el descontento general contra la monarquia de Orleans. Esa misma noche se produce el episodio conocido como 1a fusillade sur to Boulevard de Capucines, que inicia los combates calleje- ros. Los bravos obreros de los faubourgs se baten en pri- mera linea comandados por los veteranos de fa revuelta de Lyon. El 24 se artolla Ia resistencia de las tropas. La Guardia Nacional se habia plegado a la revolucién y fra. ternizaba con ef pueblo. El intento de abdicacién de linis Feline se frustra por la invasién a la Asamblea Na- 22 Q lista solo Tiguran renresentantes E ningun lider de los trabajadores. Wein del” gobierno Tas” oportunamente imp nal, que respondia a Ia poli- tica de los burgneses republicanos. Pero no era menor 1a influencia del diario La Reforma, fundado por Ledri Rollin, de te ‘a. Pronto se exigi Ia integracién del gobierno con mas efementos radicates~ “TOR dos i tes, de TOS obreroy-~De-este-modo-se- ‘Orporan Marra ecretario’ rede TONE I acciol ert, En realidad fosadinite, al principio, no como miembros del gobier- (1) Julio Bertaut: Retrato de una scciedad, Paris, 1948, (@) Marcelo Bouteron: Fin de un reino. Paris, 1940, aaa no sino como secretarios pero, el rigor de los aconteci- mientos, los impone de hecho y acaban por ser miembros titulares del gobierno provisional, Luis Blanc era una personalidad poderosa, Albert un viejo obrero curtido en Ja experiencia de 1a lucha en las sociedades secretas, secuencia del derecho al trabajo que el gobierno provisio- Se ve obligado a FECT PROTON Te BTER | ‘Alwerk, spovados por los obrercs que irrumpe rertrsala de deliberaciones del gobierno provisorio recla- mando, por boca de Marche, que se aplique el programa de politica social. Los obreros del 48 Taman bios en el gies! dona Quter T._ Quieren so “Ta burguesta ef derecho al trabajo. Poni “Teisexia ak sobrevents como consccnencia de Ta desoc Pacion y los bajos salarios, Esto se lamé la Asistencia ublicd, “EX gobierno se avino a crear una Comisién de asuntos del trabajo, enya presidencia se asigna a Luis Blanc. En realidad éste debié transigir, pues en un principio ha Bia exigido 1a creacin de un ministerio del trabajo. Con todo se logra implantar la jornada legal de 10 horas y autorizar el funcionamiento de Talleres Sociales, Estos fueron la verdadera creacién de Luis Blanc que propi- cia la prodnccién cooperativa. Peto esta forma de pro: duccién colectiva es safiudamente resistida por la burgue- sia. Por otra parte, la crisis de trabajo y la falta de con- Giencia de clase y de experiencia societaria en los trabaja dores, acaban por imponer el empleo de los desocupados en obras piblicas, asignindoles un salario a cargo del go: bierno. Ast surgen los Talleres Nacionales —no socia- Tes—, destinados a fracasar y en los qne Blanc no tiene responsabilidad. En estos Talleres Nacionales los obre- ros ganan 2 francos por dia, después 1.50 y después ape nas 1, El 15 de marzo ocupaban a 6.000 obreros, al fin de ese mes 23.000 y en mayo 100.000. La erogacién de cien mil francos diarios era insostenible y los trabajos de — 2% terraplenamiento completamente initiles y a desgano (1) Empteza, naturalmente, la grita contra este sistema que no era otto que el de la caridad a cargo del gobierno. La segunda Reptiblica no logra modificar la profunda cris econémica determinada por el crecimiento del régimen ca- pitalista, Se multiplican los clubes y arde en todos ellos la polémica en torno a las doctrinas sociales y econdmicas Ahora se comprende que la tesis de Ledrii-Rollin y de los partidarios de la repdblica moderada, que atribui: sis econémica exclusivamente a la corrupciGn di de Luis Felipe, no basta para explicar la persistencia del malestar, Las contradicciones del capitalismo se tornan mids evidentes, despunta la responsabilidad de la clase social fominante, El Manifiesto actualiza en el terreno de la accién y del método la vieja afirmacién de los saint-simo. nianos acerca de la vanidad de las revoluciones.politicas que mo se acompafian de una revolucién econdmica, En ve Repiblica ya est dividida: la repiblica roja contra la repiblica tricolor elle Entretanto 1a revolucién se expande por Europa, Sant&Atianza se liquids, En-Pofonia, Talia, Alena Austria, estallan los moviniientoa Tates i TehraNTes, columns We voluntarios y de patriotas exilados que vuelven a su tierra natal, exultantes de optimismo. Este es el momento decisive para la vida de la Segunda Repiiblica._;Tal como lo hizo la gran Revolucién Fran- cesa de 1789, debid pasear en la punta de sus bayonetas el mensaje de la libertad y apoyar las insurrecciones de los pueblos hermanos? Los obreros que se habian batido en las bacricadas y ahora se anestesiaban y pervertian en Jos deprimentes Talleres Nacionales, habrian dado una Yez mas su sangre con entusiasmo para format los ejér- (1) André Maurois: La teccién de 1848, Paris, 1948, etait citos exteriores de 1a Repiblica y morir “‘por la indepen- dencia del mundo”, como decia la cancién popular. El gobierno provisional vacilé. Tuyo miedo (1). Y du- ante las crisis piblicas —ha dicho Blum recordando el 48—, no hay un mévil mas pernicioso que el miedo. Del mismo modo cuando es miedo de tener miedo como cuan- do es miedo de causar miedo o cuando, por miedo de causar miedo, se acaba creando el miedo En Francia, la Reptiblica no Ievanta la resistencia por el momento. Pero hay disturbios serios a causa de la cri- sis econémica que es un fenémeno europeo. Otra vez des truccién de maquinas por los obreros. En Alsacia, ataque a los ferrocarriles, destruccién de puentes, incendios, El gobierno provisional se dispone a cumplir el pos- tulado mas importante de la revolucién: el sufragio un versal. Sé anuncian las elecciones genetales para consti. tuir la Asamblea Nacional. Los ciudadanos agrupados en los clubes, comprenden que Ia conciencia republicana no est hecha entre los electores de las provincias. Se realiza el 17 de marzo una manifestacion para pedir al gobierno a postergacién de las elecciones que se han fijado para el 9 de abril. Los legitimistas, partidarios de la vieja mo- narquia borbénica, y los orleanistas desalojados y los es- peculadores, hacen la campaiia de rumores contra la re- piblica, favorecidos por 1a crisis general. Con todo, las elecciones se Hevan a cabo el 23 de abril. La proclama- cién de los resultados es desoladora: habia yorado el 84 por ciento de los empadronados y entre los 880 diputa dos electos, las derechas tenfan una abrumadora mayoria, Sélo eran unos pocos los representantes de la tendencia republicana liberal y democritica, Pronto la Asamblea muestra su fibra reaccionaria. Los Talleres Nacionales se suprimen, Los obreros son movilizados o enviados a las provincias. La desocu- (1) Revisia Sociatista, Nimero dedicado al centenario de 1248. Paris, 1943. pacién aumenta, El pueblo esti hambriento. Se organiza una amenazadota manifestacién al grito de o pan o plo- mo, El general Cavaignac es designado jefe del poder eje- cutivo por la Asamblea. Daumier, pinta con escalofriante realismo Ia desesperacién de los obreros que se lanzan a la revolucién del hambre del 23 de junio. Este cuadro —El motin—, es 1a mas sublimada expresién del impulso revolucionario elemental de los proletarios inermes, re- neltos a Ia conquista del pan, Nada tienen. Van a en- frentar el poder del Estado, con el mito sagrado de la barri- cada que sostiene las luchas sociales del romanticismo, La bacricada es el alma insurreccional de Paris, Las calles de la ciudad son, para el obrero de Paris, antes que inertes adoquines, fragmentos potenciales de barricada que se le van subiendo a la cabeza. Saben que van a venir, impla cables los regimientos de Cavaignac, disciplinados y fero- ces, la artilleria y las bombas. Peto ellos levantarin 1a barricada, se empinarin sobre la barricada para escupir tun insulto © beber por le independencia del mundo como eza la vieja cancién de febrero. La barticada en el barrio familiar, es como la transfignracién milagrosa de la mi eria: los hijos, la mujer, los compafieros a los que se les abe el nombre y el apodo. En la plaza de la Bastilla, en el Temple, a San Antonio, van a levantar las barricadas. Al barrio de San Antonio se allegs Victor Hugo a caballo para mirar la tremenda barricada, tan alta como tres pisos de las casas vecinas y larga de 700 pies, que cubre la embocadura de tres calles. Cuarenta y ‘ocho horas, sin tregua, la baten los cafiones de Cav. “Quebrada —dice Hi rajada, despei tada, hacheada, almenada pot un pavoroso socavén. Apun- talada por los bastiones que formaban sus. propios de- Frumbamientos, Podetosamente adosada a los dos gran- des promontotios de edificios del barrio, surgia como un muro ciclépeo en el fondo de la terrible plaza que habia visto el 14 de julio. De qué estaba hecha esta barricada? — 2 Del derrumbe de tres casas de seis pisos, demolidas a pro- pésito, decian unos. Del prodigio de todas las céleras, decian otros. Tenia el aspecto lamentable de las cons- trucciones del odio, de las ruinas, Era la colaboracién del pavimento, del hormigon, de las vigas, de la barra de hie- ro, del andrajo, del azulejo arrancado, de la silla despa- tarrada, del troncho de repollo, del harapo, del guiiapo, de la maldicién. Era grande y era chica. Era el abismo parodiado por el caos. La masa cerca del atomo, el lienzo de pared decrumbada, 1a escudilla rota. Una fraterni cién amenazante de todos los desperdicios. Sisifo le ha- bia arrojado alli su roca y Job sus lacras. En resumen: terrible, La furia de la ola estaba impresa en este amon- tonamiento grotesco. jQué ola! La multitud. La barri- cada era el escindalo petrificado, Algo de cloaca y algo de olimpico. Andrajos de pueblo, de maderas, de hietro. de bronce, de piedra. El barrio de San Antonio los habia empujado hasta alli, a su puerta, con un colosal escobazo, haciendo su barricada con su miseria. Era una barricada enloquecida, arrojaba a las nubes un clamor inexpresa- ble, Provocando al ejército se cubria de multitud y de tempestad. Una confusion de cabezas Ilamantes la coro- naba; un hormigueo la recorria, Tenia una cresta espi- anda de fusiles, de sables, de garrotes, de hachas, de picas, de bayonetas. Al tope, una gigantesca bandera roja chas- queaba en el viento, Una majestad extrafia embargaba a esta cordillera de cascajos. Era un montén de basuras y era el Sinai...” Dos dias después se ha apagado el furor. La ilusién esti fia. Sobre las barticadas ha pasado el general Ca yaignac, Las mujeres de los insurgentes hacen cola ante Ja puerta de la prisién para entregar el abrigo y la comida a los presos. Quince mil prisioneros, Los muertos no se pueden calcular. Los clubes clausurados, los diarios pro- oy eau hibidos, 1a Guardia Nacional disuelta. Miles de deporta- dos. Blangui, Barbés, Raspail, Albert y el general Cour- tas, jefe de la Guardia Republicana, fueron condenados a prision perpetua, Asi terminaron fas jorna - nio de 1848, Ae ieee La reaccion triunfante convoca a elecciones de presi- dente de Ia Repiblica. El sobrino del emperador Napo le6n, Luis Napoleén Bonaparte, obtiene cinco y medio millones de sufragios, Cavaignac un millon y medio, Le dra-Rollin 370.000, Raspail 36.000 y Lamartine ape- fas 8.000 votos. La catedral de Nétre Dame de Paris es iluminada para celebrar el triunfo de Luis Napoleén, el 20 de diciembre de 1848. Empieza la reaccién clerical. Bi reverendo padre Gorenflot, capuchino, reemplaza a Michelet en su cétedra de historia en el Colegio de Fran. tia, Los restos de la oposicién se unen en torno a Ledri- Rollin, el viejo director de La Reforma, y tratan de Konervar encendida la inspiracién de la Replica libe- ral: y. social Bn 1849 el prefecto de policia de Paris crea y fo: Menta la amada Sociedad def 10 de Diciembre para lu- shar contra los socialistas y los fiberales, La integran (Oda clase de malandrines, agentes bonapartistas, vetera- del gran ejé e Napoledn, suboficiales retirados, carter 10 de diciembre, que da nombre a este ean, os la fecha de la eleccién de Luis Napoleén. Dau- Mitr que, bajo Luis Felipe, habia creado a Roberto Ma- fo, prototipo del financista apresurado de la nueva 4) ne otra figura inmortal, cifra y com- Peridio, del bonapartismo: Ratapoil (1). Este era el Hombre que se aplicaba a los suboficiales que forman el nielvo selcto de las bandas de la Sociedad det 10 de Di- BI principe presidente, jateado por los provocadore (1) Max Terrier: Daumier en et 48, Paris, 1948, ais jiras de propaganda y de espectaculares revistas militares, én las que distribuye salchichas y champafia a la solda- tdesca, que desfila gritando: jViva el emperador! .. El 2 de diciembre de 1851, Luis Napoleon da el gol- pe de estado (1). Disolucién de la Asamblea, estado de sitio, Los diputados de la oposicién republicana, agru- pados en el bloque llamado de La montaha, intentan re- tnirse y poner fuera de la ley a Luis Napoleon, Llaman al pueblo a las armas. El texto de 1a proclama de los di- putados republicanos es dictado y corregido de puilo y letra de Victor Hugo. Al dia siguiente, en el barrio de San Antonio, los diputades y un grupo de ciudadanos levanta una barricada, pero ¢l barrio no responde, Las tropas de Luis Napoleéa acaban con la resistencia, Tres- cientos treinta y seis republicanos son fusilados'en masa y son enterrados en el cementerio de Montmartre con la cabeza afuera, para escarmiento. Hasta el 15 de ese mes siguen las ejecuciones en la prefectura de policia, “sobre un sumidero para desagotar la sangre.” Veintisiete mil ciudadanos son arrestados y deportados a Cayena y Al- geria, A pesar de todo, en Jas ruinas de las barricadas romdnticas, enraizada en Ja sangre de los martires, brota la nueva esperanza: la revolucién en permanencia del socialismo contemporaneo, el verbo redentor del Mani- fiesto immortal, No en vano, grabada a cuchillo en la sala del trone del palacio de Las Tullerias, habia que- dado indeleble cl mensaje de los dias de la primavera de Ja Libertad: EL PUEBLO DE Paris A LA EUROPA ENTERA: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, 24 DE FEBRERO DE 1848. Guillermo Korn. Buenos Aires, 1948. (Q) Bauardo Herriot; Cémo muere una repiibited. Pa- ris, 1948 Matsa CAPITULO PRIMERO LA PALABRA DEL CRONISTA FLORES EN EL CAMPOSANTO Este libro de imagenes del ido en el afio 1848, é ll mundo en el afio 1848, fué siclos, subterrineos, y una mesa escritorio bajo el techo de una Com bushans Cast wn iio a tanec dade Io Gem” pos aquellos a los gue retornan con frecuencia cada vez mayor Jos pensamientos del cronista. Te Cuanto mas mit Len torno suyo, en wna actualidad que viclas Casandras, tanto mas se afirmaba en su conviccién de que Ja (pica trigica de su tiempo s6lo seria reconocida por los cro- Aistas del siglo venidero, Con ese risuefio optimismo que tiene Ul Origen en una conviccién inquebrantable, se decia que seria #4 na epopeya de asombrosa grandeza, Venturosos pueden Konsiderarse aquellos que son capaces de caminar por les dias Mel presente, satisfechos de pensar que los bijes de sus nietos ijozarin los frutos de un estio de Ia Hamanidad, \Miseros de quienes, vacilantes, viven bajo el oscuro manto fle wn cielo de tormenta! El fin del mando les brota de los ae, pee destruccién is sacle ala vuelta de Ja esquina, el fatlimbar de una tempestad Iejana anuncia 1a proximidad de fibtiilieicayos. Pero por forcuna, Jes es dado ‘seatir que vives miento de una primavera, que un nuevo, mundo, entre de parto, le arroja a la luz del dia. mientos del cronista iban acompafiados de una intensisima aversion por las especulaciones basadas en ideolo- ils. Ya que no le era dado interv activamente en el pro- to del cambio de perfil del planeta, no se consideraba en el ilerecho de dar por resnelto el problema con las pal placida ateppevtacién, 4 0 juan diferente conesbia él al pasado nitidamente perfi- fado en el firmamento de 1a historia! {Con qué lari in gOntornes de su panorama politico se destacaban en el alba WALTHER VicToR di ertidumbre! yué panteon de ae también las bases de un entendimiento, raat 4 te ente al fu- bramosa de un di personalidades abria sus por Bigantes en procesién hacia las cun Pec Durante largor mests au fa. Sabia bien que no le et sei ere den Pe las canciones que una vez resonaron pret definitive, Pre ce mmucha que desafine el cantor, Lot Guise que ae geabaron mis hondamente en el sentir del cio- Shista, esos cuadros eran los 4 sepeodveir crear un fits Shara ene temple de fas épocas, El situle le vino como orf aol. por si so Maco tempo aén pemaneiron Ia blancs hoy de ide de eecadee naturalera, Macs Larges dis Fae ei eon ja cual se sentaba, Siempre de nuevo su Bits por la ventana abierta a la ee windante. Ua s inerrumpido por el gore do a pajatille, armonia que a ratos inteteeptaba Ia voz Iejana de Bay Tocomotoa; uaa paz en que el nic signo de wid ea Feune breil gue temereraruzaba el camino: y sl mil ple werd Satie y anos bilamosfiuan Baca st alm. Un. arbute aie goles sobre lag risvenas prendas de Ja vie Fobiera podidd ser la eternidad, el olvido, si no fuera por el calendarig ane pend 01 Poise, sumido en tales pense ent ide sobre el ealendatio, entonces retornaba del mundo (3) Carlos Marz OPA HACE UN SIGLO 35 hhajo el hechizo de la belleza, a la realidad que atin por mucho th tiria siendo, para él aborrecible. El cartero, un Mensajero del mundo de aquellos que luchaban entre tumbas por la vida, y que irrumpia una vez por dia con su bicicle fi este pais de floreciente paz, acababa de traer un diario ea ue se expresaban las angustias y pesares de los pueblos que no aban hal paz después de la primera guerra mundial, M nillones de hom ria; pasaban ham be ‘an, El planeta habia permanecido siendo un campa- Mento guerrero, aunque los ejércitos que le amenazaban bu- bileran sido destruidos y puestos en fuga, Bajo el pretexto de ener que proporcionar paz y seguridad a la Tierra, los hombres ie Estado maniobraron para crear nuevos frentes. Atmas de Porler destructor mucho mayor, nuevos instrumentos de ma nuevos medios de defensa, enormes arsenales de el poder, estaban en plena preparacién. No cabe el hombre no descansata hasta que libre la iltima a. gAcaso podria aprenderse algo acerca de ella en los Hibos de su historia? El cronista estaba seguro de tal cosa. Una vez més se entregé a la contemplacién en que tantas Wentes de energia ballaba para la realizacién de 1a obra que fenia por delante. Alli estaba sentado en medio de los intsume- Tibles paisajes de esta tierra. {Seria sélo una casualidad que se Hotara de América? En todos las continentes asomaban brotes Git él camposanto, en todos los paises el vaho de la naturaleza Hive hace feliz a uno, s6lo a poces favorecia, cuando se sustraian banstos al vapor de la maquina de la jabor cotidiana. En foilos los paises, s6lo el poeta o el cronista gozaban del privi- h rehuir o adelantarse cien afios a su siglo... No es de Aomprendetse, pues, que sus pensamientos tantas veces pern Fan en Alemania, pais donde habia crecido, de donde pro- Willa, Ese pais lmabiase tornado 1a maldicién del mundo; apenas s franscurridos desde su nacimiento entre el sufrimiento , yacia ahora desgarrado, batido, presa de la discordia, ny el terrible castigo, Si en los viejos libros se Pabliba de tos motines populares del pasado sigio, se pensé #itonces también en el primer anhelo de Alemania en pro de la nidad del hombre. Si, también en Alemania hubo un dia diiavera, en el aio 1848. Una crénica de aquella revolu cin (1) la caracteriza como sigue (1) Rlearda Huet; Nueyor y viejon dioseas, WALTHER VICTOR 4B] afio 1848 fué un afio de sol como los suele haber ipocos en los paises alemanes. ‘Temprano, antes del eat seco, ilege 1a primavera con todo én encanto, y flore- ov veaio. La alegtia del cielo hacia de tas sesiones Soliticas ana magnifica fiesta de la naturaleza y el pueblo Peter tos dias dorados por cl sol se enfilaban como un SSlne, a Alemania, habituada al frio, al agua, a la in- caeetincia del tiempo, pareciale como si, junto con el in- Coos ge reticase 1a miseria de la vida para comenzar una Tex patadisiaca, Era algo on verdad extraordinario, .” de cuento de hadas. ‘esto con, asombro. Y tomé Ja El cronista, en su matavilloso paisaje ‘en medio de las selvas de Pensilvania, leia Que son cien afios?', pregantése en alta voz ploma. LA ANGUILA QUE RESULTO SER CABLE {1Qué son cien afios? Ed Yoo dias en que se inicid este libro, un hombre de ciencia de fora mondial declar6 haber hallado cierta combinacién qui- ee fomjor extenderia 1a vida del hombre 2 un. promedicy de Mice Ws cuenta acs. Dentro de cien afios, sus pildoras podrin flegar a eer eficaces. El cronista de la actualidad no podia ballst Tekigos oculares que fe frasmitieran sus personales recuerdos dst set gra. Mas por suerte, hechos jrrefutables bablaban com bastante claridad del cambio acontecido. ‘Por ejemplo, of teal consejero doctor Johan Gaspar Goethe, en pleno verano del ao, 1748, condujo al altar a. Catalina fikbeth, hija del alealde Textor, en Francfort del Meno, para een “a buena presencia y el sentido moral” de una respetable Biisona de treinta y ocho afos, con “el genio alegre y el gusto BeoMficeibn” (1) de su esposa de diecisiete —cualidades qu Ghaba destinado a heredar su hijo Wolfgang, nacido un Seaice y partieron con su equipaje hacia la felicidad. Casi eer isrno dia, s6lo que cien afios mas tarde, el. 10 de agosto SR is48, se casaba en Utica el pintor e inventor Samuel Finley Breese Morse, Se encontraba en su quincuagésimo octavo afio Te vida, y su novia, Sarah Elisabeth Griswold, confaba vein facie primaveras. Ningtin famoso poeta traz6 los rasgos esen ce Ue sus respectivos caracferes; pero, en cambio, Samuel (a) Versos do Goethe, — (N. det T.). 1848, EUROPA HACE UN SIGLO Morse viajaba ya en tren, y, cosa més importante, afin hubiese poslido, de consideralo convenints, en vez de esrbit 2 6 Peunano una carta, srvtse del tleaiaf, que el habia inven- ado. y que desde hacia un par de aifos se utilizaba ya,_ par Reeves Gre tecmonn) tne El teal consejero doctor Goethe, cien aiios atris, no. sabi nada de eos caballos dy vapor aide fas aos aie okt cis de slabs, pues eae Hembte cccuatpet 7 de fae 1848 gue fos Aitpoutoe et shew ua paren Whicolosimpelsados por Is china electra: yi Uno le hubisse Wich ue en el 250, 1948 0 se consdetatia cosa exotic aca ecules Hats ta ore Se arcana ype Sea ea cries steer aoe Hicieate impuenables como, por emo, el del prozrese en s de discutirlos ahora. El eronista no hace sino Folatar ciertos bechos que le dieron que pe i fhada era mi c far cuidadosamente los fds era is fundamental que conidetae Caidadosamente los anibios acontecides en el ciadeo del mundo, Por ello, ants ie abe les ibros del afo 1848 y profundizar en ellos, tata, tn el sentido en ane Te dicen Tos Salmo, sen Tos cuales los wil afios anteriores equivalen a un solo dia, de hacer cor Mt al amable lector que a él los cambios ¢ "hey Ichi entrver a mafana Soe hess tequeran tan grandes saltos a través del tiempo fs conocian dl telefono, 0 poseian maquina de ecibie, no Inhban en automsyil no tban al cine, no habian visto jamis eronave, | Nusstce padres no tenian radio, gastaban as accrea dela posbilidad de ver 3 grandes distance, con- jilindoly juego de Fantasias ital ables: de borbas atdmi fy no sabian pines, y ningona sulfamida i peniclina, aco- 9 9 silo cuando te consumian enfeemon, :Quién st yinar Lo que guastecsnietos vetdn. cabrin y Wy Hy as de las mas naturales, y lo que sofiarin Acazo nos conocemos bie , s bien a nosotros mismos? Un_hom- jamado Carlos Darwin vivia en el af in Bile Bechenghans en Kea No‘ iatia complice ads i Y n Kent, No habia cumplido aé Aurent aes gozaba de una pau seekers ee if tmpleado semipablico, y utilizaba sus horas libres de trabajo. allendi “ los en servir al kaiser y al conde de Mietieriich En fa lejanti-estaby ts sospechoss. yenigm iia meticana, ocupada consigo misma, atin sin aspira. 1 mundo; creciendo, acumulando oro, aban- Pres Grandes" de 1848, 1a suerte politica de Ia estrelia del globo tereéqueo. A la sombra de esos tres, mar el paso los granaderos del rey de Prusia, al son’ de la cha, una reina aficionada a los amantes, rodeada por la eorrupcién; fo cual un dia fué la inmensa fortuna de Espasa se estremecia en Paris cl corazén de Luis Felipe, cuando pen- saba cincuenta afio Un hombre, llamado Pierre Joseph Proudhon, no habia publicado hacia algén tiempo wn trabajo con el titulo: Qu’est-ce que la Propriété? |Oh, sil; tun par de necios y sofadores parecian saber algo acerca de ese tonto s0- dor. ZNo tenfan ya é50s, los americanos, tuna Constitucion. que reemplazaba — reas, du ues y nobles por ta igualdad de derechos politicos ante 12 ley, para todos los ciudadanos? Alb, por fortuna ellos estaban lejos ¥ siempre se manfenfan comprensivos para lo. que tocaba ai o. Decidido que todo 10 que habia sido siempre quedara, en adelante desvaneciase todo recelo entre Londres, San Petersburgo, Viena, Berlin y Paris, y se ponian hombro contra hombro cuando se trataba del mas alto de los bienes; 1a exclusividad dela posesién y el poder. @Podfa sospechar el cronista de 1848 que menos de cien aiios después de ¢, todos los pueblos de la Tierra tratatian de unit al mundo sobte 1a base de la democracia?_;Podia suponer que, Rusia, que abarcaba 1a sexta parte de la Tierra, seria una nacién sin propiedad privada de medios de produccion: que en el término de una generacién viviria sin el imperio del ca- pital? Que Inglaterra seria gobernada por un partido obtero, que docenas de grandes y pequeiias naciones, y hasta Austr todo un continente, estarian bajo 1a influencia directa de los sotialistas? ;Utopias que se tornan realidad en el transcurso de sien afios? Las hay, al parecer, y todo pescador, en las orillas dde muestros viejos paises, estd alerta EL SABqpo 1° DE ENERO DE 1848 El bibliotecario abrié su mano, en que se escondia facil- mente el pequefio rollo de microfilm. Eso fué cien afios més 1848, Europa HACE UN SiGLo at tarde, fa respuesta al_pedido de la edicién de todo un aio de tn disso de 1848." El sollo porfador del periddic fut intr duck, sin dificultad de ninguna especie, en el apseato pros yector, que reproducitia pagina por pagina, hoja por oja, pre. {io ovnurecimlento del rcinto. El Amable bibiowctie indo al eronista qué botén deb{a apretar, qué palanca poner en solicitantes ofros tiempos diferentes. En la pantalla aparecié ef encabezamiento del diario, y una fecha, El telén estaba La mirada cayé en seguida sobre un nombre, que traio a Ia memoria la imponente figura de un colega de otrora. En una plaza de gran transito, de la ciudad mis grande del m se yergue el monumento que consagea su memoria Jos més grandes periodistas de su pais, un hombre que con a Ia opinién piblica en instramento de la politica del Estado, y frente a cuya tumba el presidente de fos Estados Unidos y ¢1 esa Conte Suprema inclinaron revrentes Ta cera, lotace Greeley tenia apenas treinta y siete afior, cuando sedate met de Ato Nusvo fl New York Doig ee dune. Un éxito ce tenia ya a sus espaldas, ““jDe aut sve a Nbertad polices a aquellos aue ao Fla es de valor sélo, para los teéricos y politicos bieta Teido fas palabras del revolucionario francés de 1790 (1) ts dudoso, pues sus padres apenas habian podido.propore natle 1a educ: fs elemental, hasta hacer entrat al adoles gente de catorce afios, en la imprenta de un pequeiio diatio de Nueva Inglatetea. Pero antes de haber aprendido a componer correctamente una pagina, ya sabia él. que la politica era st destino, y comenzé a Hlevar a la prictica su teoria. Asin casi muchacho, trasladése del cuarto de los cajistas al de redaccién ¥ parece que trat6, mis adclante, de cambiarlo todavia por pero nunea lo abandond. afios, Grech atrabase en Nueva York, Yo afioa mds tarde ya tenia ali nto con ua, colega, una imprenta. El poder de la prensa Je ofa ahora asunto completa mente familiar. Ya acudian los primeros pplitices de los a tritos donde se decidia ta suerte de 1a Nacién, para ver a ese joven que poseia no slo mfquinas de imprimir, sino también una habil plama, La cual se ejercité en un par de pericdicos (4) J.P. Marat (1790), WALTHER VicTOR YY algo mis encierea ese articalo: ilentar en € un impalso que, aun cuando sélo haya fervido para animar esa impresion, a el redactor del Tribune. smasiado bien que muchos Te fa ras que Ia mayoria siquiera Hlegaria i iQué disparate!”’, gre40, y de la idea representa un timbre de Probablemente sabia 61 Pero eso no le ate sus ojos la primera plana del 848, no movia Ia palanca d pefacto después de dar lectura al arti tenia por titulo jel 1° de enero de “Objetos y pensa mnientos de Euro el autor, la nota De un corresponsal extra cronista trato en vano de-estal Ia identidad del , en la redaccidn del Tri Horace Greeley habia erto hacia ya setenta y cinco afios, y aunque su periédico ‘era antes, 10s redactores habian cambia tiempo, zy a quién podia interesar, fuera del bre de quién habia desde Europa, para el fundador del pe 1 trabajo mismo habia encon. ya sabria descubrir por sus Ante todo, volvié a leet las palabras del aio 1848. Helas aqui: seguia siendo lo q con el corter d hh colaboracion aqu jo algunos puntos de refet ropios medios al auto Esta carta Wegard a Estados Unidos mis © menos exiones con ocasion del cambio de afio, Indudable la nuevo a0 no afirmar viejos pensamientos. puntos de vista bajo cuyo sel E no en Europa puede, si se inclina a pensar las se nes imprimen. cosas, s6lo tornarse atin. mi un gran placer hallarse aqui, sentido politico, una cierto sentido, es Aunque nosotro 1848, EUROPA HACE UN SIGLO nuestta posicién con respecto a Europa, en lo que a Ia lit tura y al arte se refiere, es siempre 1a de una colonia, y por ese motive uno se siente como un habitante de las colonias que retorna a su patria y es feliz por ello. Lo que sélo en imagi- nacién nos babiamos pintado, lo tenemos hecho realidad ante osotros. Aqui no cuentan ya alusiones vagas 0 quizi deduc- jones dudosas. ‘Todo el problema esta delante, y compren demos la verdadera naturaleza de las cosas, Mucho se aclara y el hombre de nego entra en contacto con la gente que le rodea porque no tiene tiempo para ello, que recorre las ciudades donde sdlo le cercan los cicerones y mozos hambrientos de propina, y que pasa su tiempo libre finicamente con otros americanos que no saben mis que él mismo; también ése nota que mucho se lo habia imaginado de manera falsa, y gana asi una ampliacién de su horizonte. Los hay de tres clases: en primer término, esti aquella especie de americano de criterio servil que representa un ser completamente superficial y fri- volo, Viaja al extranjero pata dilapidar su dinero en forma que varia segiin el gusto personal. En Europa, quiere com- se ropa segin el tiltimo grito de la moda, gozar de Ja buena cocina europea, conocer un par de personas de titulo, y con todo ello acumular una buena reserva de chismes de café, con los que podrd luego hacerse el importante en su casa ante aquellos que, dotados avin de menos preparacién que él, no tu: vieron en su vida la oportunidad de hacer un viaje. ‘A esta clase de gente la desprecio grandemente. Posee toda la estrechez mental de “la mejor sociedad europea” sin tener, sin embargo, ni la cultura, ni Ia caballerosidad, que a aquélla, aqui y alli, le proporciona todavia cierto brillo, Pero si estas almas de esclavos en un mundo libre, Je resultan a uno des- wgradables, y hasta le producen dolor, es cosa que no puede guedar pata siempre asi, pues nuestro pais est Hamado a una existencia grande e independiente, y a medida que se desarro. Hien las leyes de tal existencia, desaparecerin también los pa rasitos de un tiempo que sera pretérito, Viene después el tipo de americano pagado de si mismo, ‘que, sin. saber por qué, se siente orgulloso y lo, demuestra de ‘manera ostentosa y petulanfe. Que Ia historia de la Humani- dad parece haber producido desde algunos siglos atris, hechos los que es menester aproximarse con cierta cultura y compren~ sién amplia si quiere uno sacar provecho de ellos y saber esti- 46 WALTHER Victor muatiog ¢n lo que valen: eso no Jo ve él, Posiblemente, toma en sus fOrpes_manazas hechas a 1a maquina de vapor, un viejo hilo por intenso terror, comenza a dat wooes de angusta Para que el hombre declare muy ufano que a ya se lo habia jospechado siempre, que todo eso. no eran mas que fraude y supercheria. Si cualquiera lo advierte: jno es miisica lo. que ied Piilas cane sale de ese viejo instrumento! jLas ranas de cualquiera de nues fos pequefios pantanos hacen mejor a : on por ne no sab sits origenes, es 16gico que las formas de vida, el am- de cortes y salones oficiales, las ceremonias de las igle Parezcan simplemente ridiculas, Puesto que, cierta mente, tales cosas deben ser medidas con otto patron que I Jeyes impositivas de Connecticut, los temas de los lienzos que contienen profundas alegorias de los viejos maestros pin tan incomprensibles, cuando no indignantes.. Cr severamente las elas, pues estd firmemente convencido de que con su sano sentido para todas las cosas, comprende mejor de todo eso que el mis experimentado conocedor, sin poseer la minima nocién de que, para contemplar tales obras, es nece fo, no aélo tener dos ojos, sino tambitn capacidad espttua e cOncepcién, ya que el atte pretend mas que Ja servil imitacion de la naturaleza, ‘ Aqui tenemos a algin Hans en sus afios de adolescen torpe, que carente de todo amor propio, rehuye ir a Pero hasta su necedad tien’ un profundo sentido, D tan perdido como ese tonto de piel espesa, a quien acabo de iscribit, Si este americano, junto con su sentimiento de inde- pendencia, recibe cierta capacidad de pensamiento y cultura, se converte entonces en un hombe poder, bargo, tambicr los, aunque cuentran rasgos mezelados entre esas dos categoria Iumanas, de las que acabo de hablar; asi como de una tere Ja cual quiero referime ahora. __ Se trata del americano consciente, del hombre que, aunque be Ta enorme ventajo que representa acer en una tetra tan mundo nuevo, no quiere, sin embargo, saber ada de renunciar a una pizca del otro mundo mis viejo que hha quedado atrds, Todo lo que le parece propicio para crear vuna atmésfera de nueva cultura, trata de reuniclo y Mevarselo 1848, EUROPA HACE UN SIGLO consigo desde el Viejo Mundo, Algo se ha de perder, sit Guda; pero otro brote florecerd, para alcanzar grandeza insos: wada, Estas simientes trata de preservarlas de los insectos 10s, quiere hacer honradamente la prueba, en su nuevo undo. Y como su propésito es hacer el mejor uso posible de ello, estudia en el nuevo mundo Ia historia del viejo. ZB asombrarse, acaso, que a veces el corazén més vigoroso dete su marcha horrorizado? Hay momentos en que la historia de uestro planeta se nos aparece dolorosamente pequeiia y baja: omentos en que los brillantes triunfos deben set pagados con eases terribles, cuando las grandes masas humarias son arto: jada al suelo por unos poco indigos, ds suerte Thindseula gota de miel se pierde absorbida en el ciliz colmado de hiel de 1a existencia; y sobre todo, gpor qué se hace tan tertiblemente poco por la humanidad en general?; {por qué las. hhucllas del triunfo son borradas por el torrente de las gucrras y las pestes? JEs de asombrarse que las multitudes busquen consuelo en diversiones groseras y frivolos goces? Realment él que es capaz de llevar alzada fielmente semejante cruz du rante cincuenta afios, es digno de ser admirado, El que ama Ja bondad, el que ama al hombre, tiene por delant periodo de suftimiento, que, sin embargo, servird para dot 3 su alma de un vigor creador y un teflorecimiento para una rueva era. Venturosos aquellos que son capaces de conservat un grande y generoso amor hacia la Humanidad, amor con que un dia cruzaron el umbral de la vida. Doblemente benditos sean aquellos que supieton abondar las fuentes de tal amor, para po. der sosegar la sed de otros. Y hay hombres asi. Como nosotros sabemos que, atin en el pleno econocimiento del propio fra ‘aso, su ejemplo da sentido a nuestra vida y hace soportables Jos golpes mas duros, por eso nos levantamos y les seguimos. Dieciocho siglas de nuestra cultura cristiana han transcu: rrido ya en estos paises europeos, Representan estos siglos un gran tema que no se debe pasat por alto; una vasta y poderosa fea, una historia digna de admiracion para todos los seres bu manes; y, sin embargo, los resultados verdaderamente positivos son tan raros como las pepitas de oro en el lecho de un tio. Donde esté Ta verdadera democracia en que son sagrados los de os de todo hombre? {Donde est aquella ingenua y pura sabiduria que en toda vida humana no hace sino descubric 1a voluntad de Dios? jDénde aquella aversion contra lo falso WALTHER Vicror Pe ee ee oe renee i an cn ae dee td, Sete Gate Sehr ees aati mousttuosa y su cruel miseria, la parsimonia de su for mo y su bajo afan de lucro; he ahi a esa pobre Francia, tan rica de talentos, tan babil y tan chata al mismo tiempo en su kaif Hy fn cht ma. po cn ecco marae oer a ans pi a Fl geet, an ly oa ety ana Pottctia cane | Mio? a mem ergs een gig oc ae I unt pene en lcutalagivereiass tual PA eee iS me i coir hd cn Ja eee cess ines ls uae Comer 2 ero supe J to as mis au genio tenes Ota a ee ae le pien a come siempre de nuevo, imposible de sofocar el fuego ras cme amp 6 rr rae dre fas eo ae cals oy ae lds eras emit od ai cre ee ee Oe Be ee see eh de ey peti ts mone esa ees ay Gea ae ae tg oa cian, eos Bue oma ee mare, eee Pet ano nena on er mi eo a Es realmente el mis poderosa argumento eontta 1a desespera Bascal oe cee one uo sn ct a om lis ay ao cps scribes, es gut ae eam oe sl fe og sient Ae rape Poni nal the mor Ae uo se flee ema Smelt, 9c ee fimdg, ean nueva Oportuaidad se cade toners de Goce a mand, ent pcr opm Gen at ede ee ae oper tee 2 INES are 1848, EUROPA HACE UN SiGLO mincrales, para subvenir a todas las necesidades de la vida. Un vane de nobles sentimientos se guid por las estrellas pars ahritse camino ‘hasta tus orillas, los ms vigororos "loa mis puros, con harto valor y noble ‘voluntad para poder act Rise es vieio mundo, poblaton en aquellos diss tus! emtony rde bubo una Iucha heroica que sacudié la domnacen » ¥ te abri6 camino hacia una alta finalidad. ‘Graie, farones, firmes, altruistas estaban junto a la cuna del tern hombres que tenfan ta vison bastante amplia pore cots nee: documento de Derecho pata todo el futuro; est ley de log Tn Hchos del Hombre que, bien intexpretada y eonvertida en ber chos, no deja nada que desear. Aguila mia, tG que remontaste vuclo hacia el sol, tt que faiste tan joven, qué a menndo te veo ahora, floss de garras y de alas, cerca de la fosal iNo fuiste acaso pioneer dee tia, Manidad, anunciadora de todo progreso? \Cudntas veces bes gcfrandado tan elevada misién! No habjamos acaso sacra nates de lenguas tu historia, para infundit snimo sep sr fzones de aquellos que casi caian desvanecidos y motian bays {1 Yugo del viejo mundo? Hoy en dia balbuceamos, ner treet sizamos cuando se habla de ciertas cosas Con orgullo digo que nuestra libertad de prensa tiene fa Yorables consecuencias, y que el balance de sui pro y si tonn ByC# sun saldo altamente beneficioso para mucstre. gobien es Cierto tambitn que nuestra poblacién tiene empuie rece, ue gente de condiciones tales puede abtirse camino agai, Tees 22 mucho: upero puedo negat yo, acaso, que la vanidad sett ica eit nuestro pais conduce a los negocios sucios tanto Gents Gn Gualauier otra parte? gPodria asegurar yo, sin faltar eis ue aqui ejercen mayor influencia log que esti inte, LY moralmente a Ia cabeza? JEncuentro yo con faritiied nembres del mundo politico que pidieta crae con entered iGo. de admitie que existe una avideo por eloro en ta tone faut 2, ualauier tonta alusiéa de fa prensa extraniern Lea dose a Z,l8, ¥aaidad heridas nos hinchen el pecho, desahogee. dos: en un turbulento bullicio de indignas victorin it Papel ex lad?” ;No, \pOcO en nuestea grande patria ha sido contra Jas malas hierbas que dafaron A viejo mundo? ;Podria afirmar que 50 WALTHER VicToR social sea superior en. general, nuestra legialaci nsién mas profunda de las neeesid hombtes y mujeres? Diré con franqueza que, segin mi convic tidn, Ia organiz aquellos que puestos a Ja accién para mejorar las condiciones reinantes, seria Uiimedio decisivo para conducir a mi pais bacia un fu Gesenvolvimiento arménico. Desgraciadamente, n0 8 si pequefia minoria de la que puede decitse que toma estas c etiamente., Pignsese qué es lo que nuestro pais y la Huma. hidad necesitan de veras, pues en Ja actualidad nuestra obra es 12 Obra de la Humanidad entera. Si fogramos unir a un profundo y religioso amor por la Humanidad un desarrollo progresista conquistas del genio, y el bicnestar de las grandes mas populares, entonces podriamos considerar que el hom Fiexnzado una cumbre en su evolucion, y que ya mo trops zatia ni se precipitaria hacia el abismo Pero alli esta aquel terrible cincer de la esclavieud, y aque- a mala guerra que 2 él se debe (I 4Cémo osaria yo hablar de est Aqui se oponen los mismos ar lia, que en nuestro pais contra la emai I Las mismas excusas se traen a colacion para 1a particién de Polonia, que entre nosotros para 1a conquista México. He comprobado que los motivos de injusticia y tira: a son los mismos en todas partes, y desgraciadamente es mi patria ol pe if motivo para ello, y apelando a los mi gales que jurd plir, conviértese en band colt, en vez de 8 lor niimero, uno por los derechos del hombre. Di standarte se escondia la calamidad, y sus ojos 1 pidos hacia las estrellas, sino hacia los bienes ajenos. ‘Con placer pienso desde mi lejano puesto, en los adver de la esclavitud. En mi pais no soportaba yo el am- que ellos vivian, tan a menudo eran aburridos, de wentalidad, y ademas exagerados en su furibundo to: in y al cabo, tenian ellos una finalidad elevad: pista contra Mixico, en partiderion terreno Explotar el trabajo. dk os mation iniperialitay, do tes interes fun cusndo Tes’ bus bieran, reconocido, 1848, EUROPA HACE UN SIGLO u vida, en sus intento: P pa dad, n busca de la cides en el pecado, sin6 2 pod hhumianas, a rmaron en veletas ¢Hallarin los ni ambicn de Italia a quienes encontré Hlenos de cy el valot y la puteza interior para le elevados ideales nb/allnea eagesdae Glaiee) Nevar adelante la lucha en 08 lo creo, y esperc # pores los prueba de fupie 3s vivid y amado in para el Afio Nact , eptadio, muy quetides amigos. “Algo vs le CaPfruLo IT DOS HOMBRES DICEN: ORO. La PaRTIDA Maldito tiempo de perros! —exclamé Peter—, Asi ni siquiera se podran hacer las valijas! La mujer no respondié, Estaba de pie, en el fondo de 1a chora, peinando a una de Jas nifias. Levantabase vapor de [a estufa, y del piso, junto a Ia bafiera de latén donde otra chi, quilla més pequeiia estaba sentada, chapoteando y canturrean. do, Peter se ale6 de la ventana’ y comenz6 a buscar algo Como no lo hall6, se plantd frente a la mujer y movid'la cabeza con gesto intertogativo. Antes de que €l hablara, dijo ella en buen alemin —Sélo queda una botella, + eDénde? — pregunté el hombre, dindole un empellén con impaciencia, Pero ella pareeié no reparar, y prosiguid en Gialecto suizo, con mondtona cadencia: —Si se pone a Hover podré durar una semana més, antes de que ellos Meguen del fortin, Seria bueno hacer economits, Peter diése vuelta bruscamente y volvié a ocupar su asiento junto a Ia ventana. Tenia un tosco panuelo rojo en torno al cuello, una camisa riistica de trabajo, color azul oscuro, que pendia fuera de los pantalones marrones de tela de Manchest El cabello, en ralos mechones rubios, le caia a derecha ¢ f quietda sobre las sienes, bajando hasta su rostro surcado ‘de cicatrices, La bumedad del recinto era intolerable. El temporal mitaba contra los vidrios de la ventana, las delgadas paredes de madera y el techo de chapas, opiosss tafagas de Mia, EL agua goteaba sobre el entarimado, ef calor y el spor dela fiesta del bafo infantil aumentaban 1a insoportable densidad de la atmésfera. La nifia, en su baiiera, cantaba; la madre enseiaba a peinarse a la hija mayor. La himeda leia erepitaba en la estufa. fe) ae om, ~ Esto se llama invierno, enero, acd — dijo Peter, lleno de Fabia como a si mismo, La muda célera que le consimia era, WALTHER VICTOR fo sentia &t clarar adla por In pacienca, ta inquebran- table yoluntad d el habito de an de si misma, de fa mnujee, Enjugo con la mano los vidrios de Ja ventana y di fiean Fork, el tio que tants ¥ 2 vadeado' con 13 gent Transcurrido dos aioe deade que habla llegado cia septa af servicio de Fort Bate, 3) ahora due pirega it formandese lo ave poslia pasar por un fataro: aieae patria bienestar economico; shora, veniaese maldito mal ‘Wimmer, bubiera mmy — dijo, en €ono tal Ho a mal: ex mejor que VaYa ao eae com ain a Joan 2 nite” — it mu jer- ‘el hombre cecogié su sombrero, Indo y sall6, dando wn portazo Jhito no. termina dijo Peter, sntindose a la. mesa junto al wee, Habla ido para atacar al whisky del hombre a nie conespondian dos ltos sxmanals, pe a quien nadie tists beberjamés. En esa hurtedad, resultaba comple- nente intoler: le pasarse sin la diaria racion de alcohol; y ‘fe clio’ Pero shota Peter duds. de sos propios ojos Joe Sjos videlosos, para recaer en seguida en si mudo estado de contempla ‘Linda sorpresal", pens6 Peter, y tomé fa botella que el otto Ie acerca ‘ i —Salud, Jim! —dijo—, jy que termine pronto este tiem- po de perros! Tuamte un par de minutos, 10s dos hombsespermanede Tpuofaciones alcobolicas, Peter le mito ¥ trato de descifcar ave tasses habla pisado 2 bu jefe. Jim era To. que los americanes Hamaban “ Aunque jefe absoluta del aserradero ane debfa ser constrnida, y comandante del puesto de avanzada de Fort Sutter en ti i como cualquier otro: teahajar sin asco al pa is amis ese fiorito, Aungue no sabia mucho de madera y dejaba eso 2 cargo de Peter, que habia crecido en un astrradero, era un exce Jente mecinicol ¢ ingeniero que entendia a sus maquinas como otro, La gente le auicria; el trabajo entre todos mar chaba bien: y diffcilmente alguna ver se nroduclan discusiones, menos atin peleas, Al contrario: cuando se presents Ta esta n Itavioss, fué Marshall el que supo mantener de buen ta- lante a todo el mundo: diariamente visitaba cada vivienda obrera, los establos, las barracas. y para cada cual encontraba una palabra de atiento, El iifimo domingo hat campamento integro y también a unos cuantos indigenas de Cote 0 jos. Los establos fueron limpiades. e fajo 12 llnvia; se bailé, cantaron jones alemanas, suizas, irlandesas.. americanas, e de todos. Que ese aido, evidentemente en fuera la misma persona de Ia fiesta, 9 . Tomé un segundo trago, y ensayé romper el silencio: —)Alguna novedad del fortin? — preguats, y Marsball con aire inauisitivo, El otro mened negativa cabeza y no levant6 Ia mirada del. vaso, “Pregunta tonta penss Peter—; una sola vez por semana legan cores —2Le ocurre algo? tno se siente usted bien, Jim? —Y, después de um largo intervalo—: {Usted sabe perfectamente que puede contar conmigo! Marshall Tevant Ia sieade, fi8 roe ofos en for de Peter, alejé el vaso, se incorpors, y comenz6 air y venir por la estancia. Peter vi6 que el hombre no estaba nuda cbt, © atormentado por algo que parecia ocupar sus pensamien tos, @Hablaria? —iUsted est8 tan, cambiado, Jim! EI domingo te vi de n humor — ensayé una conversacién “En tres 0 cuatio dias pueden ocurrir muchas cons WALTHER VicTOR —dijo Marshall. Pero no agregé nada acerca de 10 que habia pasado o lo que pasaria, Y antes de que llegara a preguntarle algo mis, cortd la conversacién—. Cuando usted habld del fortin y de si habia noticias, fomé una decision. Peter {Cree usted poder mantener en orden el campamento por uno © dos dias?’ De todos modos, no podemos hacer nada, con este tiempo Quedé parade frente a Peter, que le miraba inquisitivo: Se propone usted... ? —Si, lo mejor serfa en seguida, inmediatamente. Hagame ensillar a Zorro: eon él podré it mejor. Peter se incorpord. —iPodria. ..? — ¥ sefialé la botella. —Desde luego, Uévesela. Media hora més tarde, James Wilson Marshall ensillaba, y salia del bosque al camino abierto por los carros del fortin, espoleando a Zorro, que estaba ya calado hasta los huesos. Se inclin6 sobre el cuelio del caballo y Ie urgi6, como si algo le persiguiera a través de la lluvia Era el jueves 27 de enero de 1848, LA TIERRA ES REDONDA El joven que en ese mismo momento abandonaba ta B blioteca «el Congreso de Washington Hlevaba consigo un mon- tén de libros envneltos en un gran pafuelo. Una vez en la scale, pas6 un palo a través del nudo, y alz6 el bulto al hombro, '2 usanza de los mozos artesanos, Asi dirigidse hacia su casa, mentalmente absorbido ya en el estudio para el cual habia retirado de a biblioteca aquellos voliimenes. Marchaba, mu- sitando algo para si No a todos fos viandantes el modo en que ese hombre er- guido y buesudo iba por la ealle, le patecia digno de un dipu. tado. Pero eso no le importaba un comino al respetable senior de Iilincis. EI 6 de diciembre del afio anterior habia tomado asiento pot vez primera, bien ateds, en Ia Cimara de Diputados; ©, mas exactamente, en’el iltimo extremo, con el niimero 194, pues habia sido elegido como tinico representante de su partido dentro del distrito en que vivia, para el trigésimo congreso de Jos Estados Unidos de Norteamérica “Encontraré en el Congreso a muchos hombres de una 1848, EUROPA HACE UN SIGLO 37 apatiencia mejor que Ia suya, pero que no tendrin ni la mitad de su buen sentido”, habia escrito el periddico de Springfield Y¥ asi exactamente eran las cosas. Nuestro amigo, que marchaba de buen talante con sus Hbros a euestas, en direccicn a su casa, no se equivocaba al respecto: no quedaria sino por este periodo como representante del pueblo en el Parlamento, Pero fenia treinta y ocho aifos y todo lo que habia Iegado a ser, tras penosa labor, 1o debia a sus propias fuerzas; nada le habla sido concedido de gracia: todo su saber, toda su comptensién de las cosas le habia costado hambre y lucha; y solo aquello que Je daba su hondo impulso hacia Ia carrera politica, que le haria un dia el lider mas popular de su pais, el amigo mas querido de todas sus hermanos perseguidos y esclavizados, sdlo eso era en 4 un don del cielo, A Abraham Lincoln le dejaban sin cuidado los ctiticos minuciosos, pues con é marchaba inmuta- blemente el derecho. {No era singular que las pequefias luchas de la actualidad que importaban la suerte de los vivos, aparecieran tan entrete- jidas en la trama de los tiempos y sus manifestaciones? A ‘estaba dl, uno de los mas jévenes protagonistas de Ja oposicidn, un novicio torpe en fa pedana de los politicos experimentado: con todo en contra: fa rutina, el poder, el dinero y las rela- ciones, la estupidez parlamentatia y la desvergiienza de los bribones; y se hallaba envuelto en una empresa que, en otros paises, con otros conceptos acerca del Estado y la politica na- cional, costaba cabezas, Lo que Abraham Lincoln presidente hhard un dia, estaré destinado a una fama inmortal. Pocos sa- brén que dl era también miembro del Congreso, y muchos menos atin que, en el afio 1848, habia acusado abierfamente al gobierno, desde la tribuna parlamentaria, de haber empezado una guerra ganada de antemano, cometiendo el delito de buelar Ia ley. Los eronistas del faturo eran lo que menos le preocu. paban. Llevaba a su casa libros, interpretaciones del pasado, porque comprendia que habia un sentido profundo en el des arrollo de la actualidad en que vivia. 3Acaso, a pesar de la gran tarea de sus dias, lograria echar una fugaz mirada tras Jos bastidores de la historia mundial? Alli, en ese paquete de libros que Ilevaba al hombro, habia también ‘una historia de Espaiia, Asi comenz6 todo. Coléa, Ja Tierra es redonda, de modo que navegando hacia el oeste debia Hlegarse necesariamente a las Indias. América —la ‘Tierra es redonda—, hay que poseer también la costa occidental si WALTHER Victor Abrabim Lincoln iba asi musitando, Por eso os espaiioles hi- fieron que México se asegurase la costa del Pacifico antes de ue los in e Tes ad . 2S6lo Inglaterra? No. po ria también, acaso —Ia Tierra es redonda—, Rusia, desde el fotro lado. . .? A la India ya la tenfan los ingleses; gserian tam: blén suyas China, Japén y los grandes mares rlonopetiza por ellos? Era Ia filosofia imperialista espafiola, lo comprend| Udigno sefior de Mines. Se habia demostrado exitosa? Al pa- recer, no. Espafia no era ya sino una bella m: Dios le perdone, flojo, desbecho, S un euadro di , faz de Ta costa occidental igual a ccr otencia mundial convertida en _mendicante ue empefia, prenda a prenda, sus tiltimos haberes. Es la mal i imen: las simientes del mal no suclen dar nobl eva para la vida de los dijo fr ner Califor mataba e Ia tomaba simplemente aur tole fo toads y aca tu “anda al esto consul Pero yo no, sefior dente! —dijo Lincdln para si—. gafiar a a Historia! zi . ie fsgode Bs alters cata cud Celle) Yt Peete aut cara os punicacién. Perded cuidado! le co mos Yea Be ost wack iy Clow sek out pees eee Bad ees eee "El Presidente sabe demasiado bien en qué posic Ui hiectertame meget trar ce tener culpa adn’ mis grande que la de su extravio James Knox Polk, undécimo presidente de Estados Unidos, aoe. y caus ist ipaneie wee ¢reador de una dindmica era americana que se denominé demo- 1848, EUROPA HACE UN SIGLO ceritica por su pattido, ¢ra el profeta de esa concepcion, Habia salido ya la mision de Estado para firmar el tratado de Cali- fornia, y “el pais mas rico, mis hermoso y més sano del mundo”, como fe habia Hamado Waddy Thompson, obfenis con esa conquista ta babia de San Francisco, de la cual nada mens que ui Daniel Webster habia afirmado que ella sola valia veinte veces toda T tension del dlavos? Podia ser. Importaba mucho mas el dominio del Pa- cifico, La decision fué tomada en 1848. Lo qu fies mis tarde siguiera a ese acontecimiento, vale decir, la ex- lusién del Japén, no seria sino una consecuencia Logica Espafia... Abraham Lincoln descendié del hombro el paquete de los libros, y entré en st casa. La sefiora I fenia. con todo, otras preocupaciones. "El oro es la. mi todas las cosas", escribiale Coléa. Y en Ja India habia minables cantidades, Si, tenia razén; los ingleses podi cielo ciertamente. jPero en California? gCuantas fabulas no ircularon acerea de las minas de oro de esa region? Los espa- fioles no Uegaron a fa India; en California, estuvieron Jo bas- tante. Se habjan retirado ya; pero, ¢ddnde estaba el oro? CUANDO LAS PIEDRAS HABLAN El hombre que cumplia la eabalgata de su vida, Ievaba el oro én el bolsitlo. James Wilson Marshall tanteaba fre mente con da, I bolso con las pepitas; saba con dedo s el cierre, tratando de asegurarse de que las topas, empapadas y resbaladizas, no le jugaban sucio, luego volvia a abandonarse a Jos pensamientos que hervian en sa cerebro. {Por qué habré bebido ese veneno! Ahora que habia menester de toda su lucidez mental, tenfa que confiarse cast por entero a su caballo, Si rodaba, o si el animal le arrojaba Contra algiin tronco, entonees, tadids eastillos en el aire, levan- tados sobre su fututa fama de deseubridor de una mina de oro puro! Por muy a menudo que se propasiera, en aquella tetcible noche, s6lo cabalgar y pensar derecho, fijos los ojos en la lluvia Te azotaba y le cortaba el rostto; por mucho que se concen trara a rates, manejando las riondas y apretando ritmicamente los ijares de Zorro, haciéndose uno el caballo y el jinete; con igual frecuencia sus pensantientos tornaban a desviarse ya hacia el rio, ya adelante, en diteccién a Fort Sutter, y giraban en HER VICTOR forno a su problema palpitante. Sélo horas mis tarde los chorros de la copiosa ducha celestial que se precipitaba sobre su cabeza, despejaron el cerebro del hombre que rehuia su propia @ increible suerte, primero en Ja botella, Tuego renunciando a Ia idea de confiarlo a ninguno, y habia partido hacia Ia tem pestad. Luego comprendié que no tenia otro camino que tomar, sino el que habia tomado. El oro no sabe eallar. Marshall tenia treinta y cinco aftos cuando, en 1845, a California para tentar fortuna. Al comprobar que no Feil hacerlo fodo por cuenta propia, habia aceptado entrar a prestar servicios alli donde le parecié entrever alguna pers tiva de éxito, seguridad e iniciativa, y con ello, un futuro, Se acogié al General” Sutter, cuyo fortin se levantaba en la confluencia del American River y el Sacramento, punto cono: cido bajo el nombre de Nueva Helvecia, Marshall cayé en gracia a Sutter, el cual pronto comprendié que cuando habia algo que hacer, el americano sabia mejor teatar a la gente y ‘bajar él mismo, que realizar negociaciones con los f y obtener nada de los superiores mediante una tictica habil dosa. En esos casos aparecia grufién, de mal talante, impa iente y lunatico. Debia ser mAs bien un'cargo de produccién y no diplomitico-comercial el que se le dest La ocasién se presenté cuando result evidente 1a necesi dad de almacenar madera en mayor escala. Eso oftecia tambié lun arCiculo deseable pata el pais, que estaba atin en pafiales. Asi, Marshall fué enviado un dia de verano a buscar sitio ade- euado para establecer un aserradero. Lo hallé junto a un afluente sur del American River, el American Fotk, préximo a la aldea india de Coloma, a unas cincuenta millas del fortin No habia entonces vias de comunicacién, Las columnas de = necesitaron al principio una semana entera para llegar a Coloma. Se traz6 un camino a través del valle. Edificarian sobre las laderas, abundantemente cubiertas de bosques. Sutter se mostr6 generoso, El contrat que firmé con Marshall estipulaba que todas las herramientas, material y pro: visiones Iegarfan del fortin: el cual pagaria, ademés, a los empleados. Marshall tendria que levantar la obra y dirigitla, y enviar la madera por Ia cotriente del Fork, quedandose con tuna cuarta parte de Ja misma, en calidad de recompensa. El 27 de agosto de 1847 se firm el convenio, y Marshall se nediatamente a la obra. Cuando comenzaron las Huvias i ales, el campamento se erguia ya, y el aserradero estaba 1848, EUROPA HACE UN isto para comenzar a funcionat: y por los senderos trazados fen el bosque de la montaiia bajaban los primeros troncos. ‘Una mafana, fa Iluvia se redujo a fina lovizna, y James Wilson Marshall ‘descendié hasta el rio para verificar si el mal tiempo no habia ocasionado perjuicios. Era muy temprano. La hoche anterior todo el campamento habia estado de pie hasta hora muy avanzada, Todo el mundo dormia aiin, y dormir mucho més, ya que ni siquiera podia pensarse en trabajar. Cuando Marshall tent6 el suelo de 1a ribera para comprobar si Jos arroyuelos producidos por {a Iluvia no lo habian soca- vado, ademas de cubririo de astillas y pedregullo, su mirada ay6 sobre una especie de piedra amarilla que se hallaba mez- dlada entre los guijarros, Atrodillado, recogid algunas piezas ¥ asi acurrucado permanecié contemplando con absorta mirada 1 hueco de su mano. Eran las 7 de Ia mafiana del lunes 24 de enero de 1848 so era lo que habia sucedido al hombre que tres dias mis tarde galopaba a través de la noche, ;Podia uno sorprenderse dde que sus pensamientos volvieran sin cesar hacia el sitio aquel donde, después de ir por una azada y remover presurosamente Ia tetra, habia hallado més de esas piedras amarillas, y, tras Uenarse el bolsillo, cubrir nuevamente de arena cl iugar en que un dia se levantaria su monumento? {Ni de que retornara diaciamente al mismo sitio para asegurarse de que la Iluvia no Je habia descubierto? jEra extrafio que hubiese realizado ex- perimentos con sus hallazgos, por si acaso —terrible pensa Miento fascinador, impregnado de esperanza, duda y confianza fen si—, fueran ofo de veras...., con todos fos instrumentos y elementos quimicos a su aleance, encetrado en su estancia a Ventanas cerradas? {Bra sorprendente que no bubiese pegado ef ojo una sola noche desde entonces, devanndose los sesos en torno a cémo proceder, cémo resguatdar el secreto que le hacia estremecer de felicidad, para no tener que entregarlo a nadie? No era ningiin milagro que hubiera sacado la botella de whisky, que no le gustaba, ni toleraba siquiera. Cuando Peter Wimmet le hizo recordar a Sutter, comprendio inmediatamente con quién debia bablar antes de que las piedras hablaran por si solas Tarde en Ia noche —Hovia atin a cintaros—, James Wilson Marshall grité al suizo que montaba guardia, que necesitaba yer inmediatamente al general, Horas mis tarde, aguijoneaba al empapado Zorro por él misino camino, de vuelta a Coloma. En el fortin, John Augustus Sutter empiné wna botella de WALTHER VicToR Kirach (1), sons a plama, y con su grande mano, forpe como LleaS Marshall a través de una cerrada Muvia nocturna para hablarme de un asunto de importancia. Después de acho, mostréme los primeros dicho, no estaba seguro de si taba de oro 6 no; sélo Jo suponia. Yo bice la prucba, contré que se trataba realmente de ore, Le dije que nayoria de las pepitas se componian de un oro de 23 quilates, El queria que yo le acompafiase en seguida, pero le respondi que antes debia dar Ias drdenes para que las fébricas y los talleres prosiguieran su labor +_normal” ( En el campamento, nadie se did cuenta de nada. El jinete, empapado en sudor y agua de Iluvia, entregé su caballo a la gente y di6 la arden del dia. Luego despojése de sus chorcea tes ropas, Una pi corazén. Era una piedsa pesada, que habia echado a rodar. Nadie podia detenerla ya. Su res- plandor atravesaba el profundo sueio en que cayé John Wilson all. GUADALUPE HIDALGO presidente dejé que B Marcy y Mason, reunides en torno suyo, plicidament en sus sillones, hablaran tranquilamente.. El sectetario, de pie a sus espatdas, le mu Polk hojeaba cf legajo de actas con cxe- ningtin deseo de extender esa de Sabfa lo que queria. No dudaba un solo instante de que las cosas marcharian como y a dénde pret fo era su intenciGn tenet reunido el material antes dle poner fin al indi! debats, ;Como si importasen algo ahora bb \d-de la diplomacia superior o Jos esctiipulos de la marina! jEstaba uso sentado al timén de la nacion para es petar un viento repentino, que le hiciese vitar? El estaba en puésto por exe solo afio de 1848, y llevaria adelante el navio, y (1) Bebida blanca hcha de cerese. — (N. del 7) (2)._De The Diary of John Augustus Sutter, editodo por Lienhard, San Francisco 1848, EUROPA HACE UN SiGLO después de i, que viniese 10 que tenia que venir, asi fuesen Jos whigs. sisi El presidente hnallé Ia resolucion de 1845, cuyo texto bus- Ja sefialé con el dedo, y dirigio una répida mirada a su . Este tenia razon, no habia sido deci- p archivada entre otras actas de relaciones gPeto. qué importaba? Polk fomé algunas notas de la proposicidn: ""Medidas inmediatas,.. Un tratado comercial con el Imperio, Nipén y el reino de Co ” Luego entregs el legajo al secretario y le despidid, —Ni una palabra sobre China — murmuré, encogiéndose de hombros, como para exptesar: ““Es lastima, zpero qué me importa soa mi? - Dey la pluma, digpuso sus nots sobre Ta mesa, y fomé la posicidn del que se dispone a hablar, Ea canto el ministro. de. Marina, Joba Y. Mason, terminaca de hablar, intervendria é en la conversacién y disia la iltima palabra, En Lo que atafiia al atrevido novato de Illinois que se daba pisto en 1a Camara de Diputados y atacaba su actitud de 1848 en 1a Casa Blanca, no éra sélo su politica la que atacaba, sino ala persona misma del que la Ilevaba a término, su propio nombre. La Historia —que en general se empefia com patridtico fervor en inmortalizar a los presidentes y su significacn desde el banco de colegio, a través de su examen de civismo, hasta su mensaje politico— sobre el gobierno de James Knox Polk tendid el manto de un silencio vergonzos0, ““zPolk, el presi- dente Polk? No tengo la menor idea”, podia ser que cien afios después de ocupar él'su puesto, se oyera en boca de los ame- leanos, gente edueada por lo demis. Y exactamente asi fué después de aquella sesion del partido democratico en que tan de sorpresa habian propuesto su candidatura, "Polk? {Quién 3?" se preguntaban los clectores, aunque el hombre, ya en 1825, habia formado parte del Congreso, donde en empe- sa cols n llegé hasta el cargo de presidente del Parla- mento, Ademds, fué uno de los paladines mas apasionados de ‘Old Hickorys"” (1), el general Andrew Jackson, presidente reelecto, que habia modificado fundamentalmente Ja politica del pais. Ahora s6la habia desaparccido de Washington pata hnacerse cargo de la gobernacién del Estado de Tennessee, adon- de sus bisabuelos, cien afios atrés, habian emigrado desde las (1). «Viejo nogals, coro popularmente sa designatia a Jackron, por alusidn a st fortaleza fisies. — (N. de la E.), 64 WALTHER Victor Tnlas Britinicas, Por escasa mayoria habia sido elegido, y no W persona, sino por ser el representante de su. partido. 1 pueblo decidié contra los whigs: el pueblo daba el poder a aquellos que procuraban a los Estados Unidos, con esclavitud 6 sin ella, fronteras mas amplias. La pluma de Horace Greeley resultaba impotente contra ello. El “desconocido'” hizo cons uit, en su quinenagésimo aio de edad, la Casa Blanca, Es- ba destinado a permanecer desconocido, para que los caminos ‘que conducian hacia un imperialismo fueran velados por la apa riencia de un desinteresado amor a a libertad del pueblo, que alentaba ese pais de la libertad. Alli estaba sentado ahora, desgastado por 1a obra de fos 105, en los que no habia conocido otra finalidad que la de wai a término acciones de mérifo para el futuro; pero empled todas sus energfas en llevar adelante su voluntad hasta cl final Un gran triunfo logré en esos dias. Durante treinta afios ha: an_compartido Oregén con los ingleses; el lema electoral 54-40 0 tomaremos las armas”, tomado de las coordenadas geogrificas sefialadas por el pacto, ayudé un dia 2 Polk a Hegar a su asiento presidencial, Ahota Oregén estaba orga- nizado ya como ternitorio del Estado americano, Pero en Gua- dalupe Hidalgo estaban sentados los mexicanos, con la pluma lista pata firmar el armisticio segin el cual cedian a Estados Unidos la mitad del pais: California, Nevada, Nuevo México, Utah y Arizona, por una miserable docena y media de millones {Debia acaso Polk reparar en mezquinas indecisiones o temores Ante el riesgo de una inmoralidad politica, frente a algo que ya no se podia remediar? Se apoyaba en Ia resolucién de 1845; sefialaba la empresa de 1846, cuando habia enviado una flotilla bajo el mando del comodoro Biddle al Japén, y no se molestaba siquiera en reparar en aquella nota al margen: el fracaso de I mision y la expulsion de Biddle de Tokio. Que sus ministros pensaran Io ‘que quisieran, a 1 s6lo le importaba acentuar Ia linea recta dde su politica, Alli impartia sus Srdenes, y nada més. Punto, niimero uno: Convenio comercial con China, Pun- tos de apoyo, claro esté, slo para barcos mereantes en Shanghar y otros puertos. Es completamente narural, ademas, que nucs- tra flota mercante tenga protectin; eso lo entendéis perfecta- mente, sefiores. Nuestras mercancias tienen que tener 1a posibi- lidad de atravesar los mates con absoluta seguridad; 10 con- frario no tendria el més minimo sentido. 1848, EUROPA HACE UN SIGLO Esto nos conduce al punto niimero’ dos: Japén, Vosotros ‘conoctis las bases del pacto que esperamos firmar en los pré: mos dias. Nos asegura de una vez para siempre la costa del Pacifico. El presidente espera de Mr. William L. Matey vina exposicion de las medidas que su ministerio (cl de Guerta) recomienda pata Ja proteccion de dichas naves: y otra de parte de Mz, Mason, sobre donde y planea la flota preparar expediciones para que las mismas a desde San Francisca y Monterrey, El Departamento: de Estado else boraria mientras tanto un plan de acuerdo con el cual, sino el gobiemo presente, en todo caso el subsiguiente gobierno demo- critico, podria proceder en el asunta Japon.” Polk dirigio una mirada sugestiva hacia James Buchanan, su ministro de Negocios Excranjeros, “Di algunas palabras y retirate con Jos demés", decia la mirada, “Y Buchanan com prendid. Que el comodoro Perty, en 1853, con diez barcos bajo spandare de fas sey ara enna en i babe de ‘okio, rompiendo asi la probibicién que pesaba sobre los tades Unidas James K. Polk no llegs's vie pare tela 8 nas el general Zacharias Taylor, que habia derrotado a Me xico, snbié al poder en calidad de presidente whig, en 1894, murié el hombre que habia realizado el suesio de conquistat uuna América de costa a costa, Fué durante su gobierno cuando se resolvid una cuestidn de importancia historica mundial: si América realizaria un salto hasta Ja costa asidtiea, empresa en que habia fracasado el Inaperio Espafiol, o si seria Asia quien lo Jograse en direccién opuesta, antes de que Ia costa occidental de América estuviese asegurada para siempre. oniet {i008 ¥ erabados existent le muestan como ua hombre voluntarioso, bien parecido, de firme perfil, por sobre coya bubilla salients se cern dotamente Ib labios, come para sellar Ja altima palabra que siempre solia reservarse en$t) papel de presidente, El claro cabello. le fluia tras las orejas) ondulado, y a modo del Tiziano, Je bajaba casi hasta los bos: bros. Del cuello blanco y abierto surgia un ancho lavallier de seda negra. Pero detris de Ja alta frente se ocultaban’ sus Preocupaciones por la posicién mundial de su joven nacibaien plena época de crecimiento, y en pro de 1a cual habia sactt ficado su fama péstuma, Y, como 'a través de Ia polivica anes ricana toda, también para Jas actitudes politicas sumamente realistas del aio 1848 se encuentra la propaganda que rodea WALTHER VicToR 108 que Walt la empresa con 1a orla de un ideal. Nada menos a1 Ati Paranda que nto conta veintinueve aios, escribid en su diario el siguiente salmo: os EL HOMBRE Y EL ORO ando el general Sutter, el 2 de febrero de 1848, ins- nnn. sans won James WI Mardhall ag fututas fuentes Sct ore en California, no sabia qu, se mismo dia po a acto de Guadalupe Hidalgo, la regién pasaba a integrar ofi- Ba fe ol wenntorio de Hades Unidos. Si hubieran ‘sospe- chado en Guadalupe Hidalgo, ese mes de febrero de 1848, lo {que pocos dias antes la tierra californiana prometia, seguramente el pacto no se huibiese firmado. , EL eligrafo de Morse no fan- cionaba aGn entre el nuevo y el viejo Eldorado. oMBra una verdadera tragedia sellada por el destino, ua drama stérico de proyecciones mundiales, el que se desarrollé aque Bis en Gl excnarlo de emisferio occidental de la Tiere. Pero su figura central, el oe de un drama personal que rcordaba np grandes y conmovedoras implicaciones de Ia vida en Ia era Ue feted Y,Shomre que en 1803 haba visto La luz cetea de {a frontera suiza, en Biden, y que en 1834 hubo de huir de ee pais en razon de una quiebra fraudulenta y otros inconve- Hea ‘De eg sets, Europa proporcion6 » Amis el hombre ie se quedé mirando, después que su vigor e iniciativa pesicion que hombre alguno habia encontrado jamis en. las fostas del Nuevo Mundo, Y cuando, por sobre todo, abrié las fuentes del oro y las asegurd a su patria de eleccién, fue cuando ¢3y6, enpujado por 1s Toca coda ajena, de a cumbre dela felicddad al abismo de la miseria y la ruina, ar hn Augustes Sutter, un dia Johann August Suter, 20 quedé andado en Nueva York. Solo dej6, para empezar, a su mujer e hijos en la cudad, y ab arrojé a Ja aventura en las iejanias inexploradag, En 1835 estuvo en San Las, en 1830 en Santa Fe, en 1837 en Oregon, en 1838 en Alaska y (1) En Brooklyn Eagle, 2 de diciembre de 1847, 1848, EUROPA HACE UN SIGLO Honoluli, el 5 de julio de 1839 en Ja antesala del vierey me- xicane de California, en fa ciudad d Propuso sin més ni mas proteger Ia casi desconocida frontera septentrional del pais, mediante la fundacién de una colonia: y el gobernador Alvarado, que precisamente andaba en busea de tales pioneers y hombres de arrojo, y a quien Sutter agrad6 dentemente, Je dié carta blanea por el lapso de un aio. Sutter debia buscar un lugar propicio, ver lo que podia hacer él por sus propias fuerzas, y Inego informar de todo a Alvarado, Si sabia abrirse camino, no le faltaria ‘ni ayuda ni legitimos titulos. utter reunid a unos cuantos hombres que, lo mismo que él. no tenian nada que perder y todo que ganar, poniéndose en camino con ellos; seis semanas més tarde tenia hallado el sitio donde deberia erigirse su reino privado, Los indios le ayudaron a construir; los compatriotas stizos, que habfan ofdo hablar de Sutter, se plegaron a él; en el lugar se edificd, s2 sembro, le- Vantdronse barracas y blocaos. De la nada supo Sutter, como por arte de magia, levantar una colonia, Iuego una aldea, mis tarde una pequeiia ciudad industrial con sus propias manufac. turas, y al fin, para la proteccién de todo aquello, un pequeso fortin, que pocos afios més tarde ya disponia de cafones de campafia, morteros y un reducido ejército dirigido en lengua alemana. En junio de 1841, con motivo de su segunda visita a Alvarado, Sutter recibié Ja cindadania mexicana y una cédula ‘que le reconoeia como duefio de Ia tietra sobre Ja cual te levan- taba su “Nueva Helvecia”. Cuando el sucesor de Alvarado, el gobemador Manuel Micheltorena, fué puesto en aprietos por los indigenas, en 1844, y parecia ya perdido, entonces Sutter salié con su tropa y puso en fuga a los rebeldes, afirmando el dominio mexicano, y recibiendo, en calidad de recompensa, nue- vas fronteras, mucho mas amplias, para su personal dominio: y mas, de todo el mundo y de ninguno, el titulo de “Ge neta’, Pero el espiritu dentro del cual la empresa “suiza” del fortin mexicano Sutter fue levantada, era norteamericano ya antes de que el pais Hegara a serlo. ‘Ano tras afo, miles de personas partian de la costa oriental, huyendo de los salarios de hambre de la naciente industria, hacia Ia libertad del Oeste sin limites, que lleg6 a ser para muchos el dorado Oeste. Con fiados cn Ja fortuna, el puiio y el revolver, comenzaton a poblar el pais que alli se tendia, roméntico y ‘promisor, como. una Bella Durmiente a la espera del principe que la despertara, WaLTHsR VICTOR Muchos de entre aquellos que avanzaron hacia la costa occi- dental, ballaron descanso, trabajo y hogar en el fortin Sutter. 1 dueho y sefior era el hombre mas poderoso, rico y res- petado, con'su pueblo feliz y laborioso, que cosechaba bienestar Tada vez mayor, testigo ocular de una aventura de éxito sin precedentes; hasta que ea aquel anochecer del 27 de enero fe 1848, on medio de la Iluvia torrencial, Ilegé Marshall, men- {ajero del triunfo mas alto y del mas hondo derrumbe. Con fecha 1° de febrero de 1848, anoté Sutter en su diatio ‘Abandoné el fortin para cabalgar hasta el aserradero, acompafiado de mi criado Olimpia. Estuve ausente desde al dia 2 hasta el 5 de febrero. Revisé personalmente el estado de las cosas, extraje del suelo algunas pepitas de Oro, Estas y otras que me dieron Marshall y Ia gente que habjan encontrado el oro mientras estaban emplea- dos por mii y gozaban de mi sueldo; les prometi que, en cuanto encontrase un orfebre las convertiria en un anillo recordatorio, Luego mantave una conferencia con toda la gente del aserradero, Les hablé, diciéndoles que ahora fabian que era oro el metal baliado, Les pedi que me hicieran, como tinico favor, el de mantenerlo en secreto durante seis semanas, pues para la fecha ya estaria en fun- ciones mi gran molino harinero de Brighton, empresa que me costé tina fortuna.” Reconstruit los acontecimientos verdaderos de aquellos dias de modo absolutamente fiel, es imposible. Los sucesos se des- grrollaban con loca rapidez, y Sutter mismo limitébase a unas Snotaciones sumamente fragmentarias en su diario. Parece que Marshall, poco antes de la legada de Sutter, habia informado ‘primero a Wimmer y también a otros, pues consideraba el des- Enbrimiento un asunto colectivo de todo el fortin, y que habia procedido correctamente al participar de ese deseubrimiento, que Hf comin, al jefe superior. Después de Ja reunién en el cam- pamento, hizo prestar juramento a cada uno de Jos hombres Be guardar el secreto como Lo habia solicitado Sutter. Acto se- guido, el general llam6 al campamento a los jefes indigenas de Coloma, a quienes solicits que Je entregaran en arriendo, por el lapso de tres afios, un terreno que comprendia doce millas tuadradas en torno al aserzadero y'el rio, por lo cual el “gran padre del fortin’” hizo entregar a los sesenta y nueve indios que Be presentaron, camisas, sombrercs, pafiuelos, zapatos, harina 1848, EUROPA HACE UN SIGLO yy otras mercancias.. Luego eché a cabalgar, con la mente cargada de justificadas preocupaciones y graves pensamientos, en direc- John Augustus Sutter era un bebedor empedernid ae Sutter et jedor empedernido; pero ningiin alcohol podia engafiarle aterea del infierno que se le venia encima. EL INFIERNO Hasta donde puede alcanzarse en Ja Historia, ef oro'marché mano a mano con el poder. Describié un vasto arco hacia el tremo y_ Medio Oriente, el Imperio Romano, el Espafiol, 1 : Cuando comenzé a entrar en 1a conciencia del hombre, fué expresidn del poder monarquica, de 1a pompa cipesca, La muchedmbe levantaba timidamente 18 0105 veneraba, aunque no sintiera tras ello derecho legitimo, at poder, Cuando el oro se convirtié en dinero, el dinero en fuerza motriz de la economia, y éta en asunto de muchos result6, como Samuel Jobnson 0 escribiera cien afios antes del llazgo de oro en Fortin Sutter: el anhelo de oro fue la iitima corrupeién de una degenerada humanidad 19s bios hablaton siempre de Ta, madicién dl oro. Pero s6lo cien afios después de aquella primavera, marcada por el destino, de 1848, hay ya grandes naciones donde es Tey del Estado que Tas riquezas naturales pertenezcan a pueblo en El oro Hegaba de todas partes: del Nilo y de las Indi: de Lidia, de Asia Menor, donde un rey lamado Cres se hizo proverbial: de las regiones del Mar Negro, y desde 1a Peninsula Ibirica.Aparecié. en Europa, en Rusia _y en las colonias sudafriconas: auxilié a Espafia en América del Sur, a Inglaterra ga, Austealia. ‘asi, ambulando junto con el pode, desaparecio el orgulloso escenario de las riquezas y esplendor ostentosos, para sumergirse en las estadisticas y estructuras secretas del poder capitalista, “Ostentaban oro Tos templos de Salomén, las salas del tcono de los reyes persas, las estatuas sin vida, asi como lex cuerpos femenines en pesidos adotnoy, Brillaban las mo- nedas de oro en una era en que ta vergtienza atin no habia aso- mado al rosto.. Quedaron wn reo} puleera de oro, alguna bagatela de sefiora, 1a corona de alguna mucla. Pero el poder diel oro seguia siendo mayor que nunca: "En pos del aro se fiends, del oro depende todo", dijo 1a vox de Goethe en ¢l WALTHER VicToR Tenguaje del pueblo. Algo habia en Ia atmésfera que parecia prometer a todos una participacién en este oro, Habia comen- Zado una era democritics, Cada cual tenia el derecho de exe Vat en busca de oro; y quien primero legaba, primero aprove chaba; o moria también al borde del camino, como un perso. Era un tiempo de problemas miiltiples y vatiados cuando ‘ayé 1a noticia del descubrimiento de oro en California. En la politica exterior, ayudé a los demécratas el hecho de que en el mismo 1848, de la regién recién anexada saliera el capital in vertido multiplicado muchas veces; en la politica i Ja mano de obra blanca se pusiera en marcha hac y asi el interés en la Incha contra la esclavitud que ahorraba salarios, s¢ perdia temporariamente, Pero, antes de que en los centros de Ia politica del di supiera Io que habia acontecido en el bosque de Coloma, saron meses; antes de que se sintieran los efectos, pasacon afi De acuerdo con 1a que conccemos de entonces, los hallazgos de ‘oro no permanecieron sectetos no ya seis semanas, sino ni si quiera seis dias. Parece que Peter Wimmer se dejé levar por el afan de jactancia ante su mujer y su hija; que los nifios dissutieron em presencia de Jos indios 1a noticia recibida, Les indios parecen haber propagado la noticia, adelantandose a la avalancha de rumores. Una cosa es segura: que para Fort Sutter, aquello fué como un cataclismo, pues un, torrente de hombres embriagados por 1a noticia, arrasaron inconsciente mente casas y campos, desteuyendo las cosechas; y fué impo: sible detenerlos. Ya en su anotacién del 1° de febrero decia Sutter en el diario: “La desgracia quiso que la gente no guardara el secreto, y asi perdi, con s6lo mi, molino harinero, veinticinco mil délares por parte baja Una noticia coneluyente, de fecha 7 de marzo de 1848, es todo lo que Sutter proporciona para explicar los hechos: es como una elegiaca verificacién de Ia raina: s “EI primer grupo de mormones que fenia ocupados aqui, abandoné hoy el fortin para excavar y lavar oro. Poco después les siguieron todos los demas. Me dejaron sélo a Ios enfermos y los cojos. Todos me han abandonado: desde el primer contador hasta el witimo pinche de la cocina En el puerto de San Francisco desembarcé Thomas Ap. Catesby Jones, comandante de la flota del Pacifico de los Es- 1848, EUROPA HACE UN SIGLO n tados Unidos de Norteamérica. Ten{a sdlo pocas naves, Pero ni siquiera ésas podia utilizar, Envié una estafeta por tierra hhasta la primeta posta oficial, para comunicar que sus tripw Jaciones habjan abandonado las naves para dedicarse a bus~ Una cierta “Cindad de los Angeles'’, mas tarde Los An- geles, una de las més extensas del mundo, que cuenta hoy con millones de habitantes, tenia entonces, en 1848, solo mil seis- cientos; y toda California quince mil, Dos afios mas tarde contaba ya con tien mil, yen 1852 mas de un cuarto de millon Comenz6 un verdadero movimiento de pusblos, Primero Ile garon los del Wild West (1), luego tos del sur, siempre que no poseyeran esclavos 0, lo fuetan ellos mismos, ) finalmente también por barco en torno al Cabo, con carro y caballo, entre lamentos de los enfermos, de los exhausts por la marcha, de los yencidos por el hambre, que quedaban en el camino; y el ruido de las hachas que abrian las trochas; bestias, indigenas 8, balazes; duré afios esa ininterrumpida earavana de bus- cadores de oro que afluian desde el este. 'Y el oro comenz6 a hablar. Treinta millones, segiin los cAlcules existentes, excavaron los primeros en 1848; de Ia tierra surgid, de la mafiana ala noche, todo un mundo nuevo. Hor migueaban de gente las aldeas, que se convertian en metrSpolis en un abrir y cerrar de ojos. Flufa el whisky, restallaban las pistolas en forno a los muchos naipes y las’ pocas mujeres Pues se trataba de un paraiso de hombres, que habia caido alla desde el cielo; duro, recio, implacable. Algunos creian que se trataba del infierno mism 1856, ese infierno Hegaria a producir quinientos Tiquidos en oro, y fan: zarlo a la ciraulacién, so oeuriria en el mismo afio.en que el ex “general” Sutter tomaria por iiltima vez su diario, para scrbir en lay palabras de conclusion’ a ‘Si mo bubieta descubierto yo 1 oro, seria el hombre mis rico de las oriflas del Pacifico. En vez de ello, pasara el resto de sus dias en Jos Tribunales, donde gastaré hasta el dltimo centayo en vanos pleitos para obtener justicia: en los edificios piblicos, donde otrora com pareciera en calidad de politico exigente, para hacer de mise table pensionado que ruega con esperanzas de conmiseracién, y finalmente miserable figura por las calles de Washington, donde tratara de despertar Ia listima de sefiores pudientes hacia un (1) Salvaje Oss, WALTHER VicTOR hombre que fué la primera trigica y simbélica imagen da poder infernal del oro en tos tiempos demoeriticos. ‘Y en Washington no, dessmparado y misérrimo anciano, moriré a la edad de setenta y siete afios. Pero habra resistido y fuchado hasta el liltimo cartucho, En una choza, en el bosque, junto a Coloma, ferminara ns dias aquel que vié por vez. primera el dichoso oro, James Wilson Marshall habia sido un hombre Ileno de sano espirity deportiva mientras estuvo trabajando con un grupo de per- sonas de su confianza, Extrafios, comerciantes, buscadores de Iucro, los odiaba él y Je pesaban como una carga. Cuando aguella avalancha le cay6 sobre su aserradero, perdié Ia cabeza. No se fe vié nunca mis. Cuando penetraba tino en su solitatio blocao, donde amargado, al principio y salvaje y trastornado Inego, vivia come un ermitao, solia dirigir a uno una mirada larga 'y muda. Si se encontraba de pacifico talante, entonces aetso sefalaba con la mano hacia arriba, sonriendo, sonr como si todo Io comprendicra: “Los espiritus, lot dsabe usted?, me han prometido mucho oro xe Cariruco UT DOS HOMBRES DICEN: REVOLUCION Et VERDUGO ESTA EN LA PUERTA En febrero de 1848, la administracién de Ia “Sociedad de Educacién Obrera’, cuyo duefio era J. E, Burghard, con sede en Londres, calle de Liverpool 46, entrerd a fos mensajeros de los clientes, un impreso en paquetes individuals, de parte de fa citada firma. Se trataba de un follefo en alemin. y para tales trabajos, 1a ofieina de Burghard era mas apropiada que ninguna, pues ocupaba a escritores alemanes. Lo que elocuentemente ef nombre de la cast, en alemin, que expr el propésito de proporcionar a los obteros, porn Tégices, cultura y material para la conquista de ella, a la vez cue en la prdctica basaba su exisfencia comercial en Ia demanda de los grupos de obreros y fugitivos que egaban a Inglaterra, por literatura alemana. Un grupo de estos interesados se éntre- Gaba a conciencia a la tarea de distribuir sin pérdida de tiempo i impreso, Estaban_ ccupados en ello algunos amigos pers rales; empaguetat_ejemplares contados, atarlos con hilo, po- hetles direccion y despacharlos al correo. Otros se dedicaban a cetfat en sobres y acompafiar con cartas algunos ejemplares, que enviaban luego a las diversas direeciones en Inglaterra y el Continente, indicadas en Tas listas que tenian a mano. Todo tste trabajo se realizaba a titulo honorario por grupos de ami- gos alemanes junto con hombres de otras nacionafidades, inclu- sive ingleses, en sus respectivos domicilios particulares. Se con- Versaba en esas ocasiones a menudo en tna jerga compuesta alemin, hiingato, inglés ¢ idish. Pero no obstante, se entend perfectamente. ‘Todos es0s hombres tenfan algo de comén, Ellos hasta se habjan dado un nombre, surgido dle esa comunidad y del afin de un més estrecho consorcio espiritual, tomado del latin y que pas a todos os idiomas vivientes, siendo muy apropiado para tuna palabra que debia ser internacionalmente comprendida Esa palabra que sefialaba 1a comunidad de’los amigos, y a la cual tanto valor concedian, era; “‘commenus": common, c0- WALTHER Victor mune, y figuraba también en el titulo de aquel folleto cuyo: Ciemplaves formaban alts pilss junto a las pated Ise casas particalares donde se habia organizado su propagacién rod lets nia una ple taps de papel: lilo y dems eferencias apacecian enmarcados en un recuadto.tipogrsico euya ornamentation, repetida, segin el gusto de Ia época, seme. See ee Visitas, EI titulo era: "Manifiesto del Pactido Comunista, dchajo: “Publicado en febrero de 1848". Pero sobre el lugat de impresién —Londres— y el nombre y direccin de Ia casa impresora, apatecia esta otra linea, a manera de lema: “'Prol trig del und, unis eee ste folleto fué todo fo contrario a.vn éxito comercial. Por tonces, en 1848, no perseguia sino el limitado fin politico que su titulo expresaba.. Comanicaba, por intermedio del texto, el anbelo de un partido de conseguir mievos miembros y. dar cuenta a los miembros antiguos de tal propésito. En ese mismo fué traducido ya al inglés, al francés, al italiano, y apa, Jeci6 mis tarde postblemente en todos los idiomas del mundo. 79 solo cuando su contenido se torn realidad viva y, su texto un documento histérco y medio de estudio dela Cienia Soca s6lo entonces Ilegéa difundirse en amplias_masas. En el ao 1848, en cambio, su aparicién quedo ignorada por com pleto para el gran piblico. Algunos qne conocian el texto, que lo comentaban, y que citaban su titulo, desfigurado, annque mis tarde ests desiguracén se justifies, como. Manifiesto munis nd lo habian Ido squiradebidamence, y aban sélo algunos lemas que, por supnesto, acabaron por ser propie: dd comin de todos fs hombres de cena plitc, adores c barricads, y que también fueron aprovechados para articulos dk fondo, A decs verdad, pocos renovadores setios en todos los Pauses de Europa ss apasionaron por ee folleto; en cambio, fue leido y citado en los gabinetes de los consejecos de primera fila dela Iglesia y del Estado. Los renovadores discutian acerca de To us ese texto representaba para el futuro; los hombres del pa- todo lo considerban una indscutible amenaza, Bxosdltimos feeurtieron a los hechos, mientras que los primeros se que: daron en ls dueusones, Pero Ia dscaion taba destinada 4 tobrevvir a 1a demestecién prdcca de Is bits, y Ta con” fismacién del acierto del eonerpte, en Tos salones mundanos y 1848, EUROPA HACE UN SIGLO Las clases sociales no quetian saber nada de las ideas de los comunales”, y nada babia en su vida que no estuviese vincu- ado al trono y al altar. Cuando aparscié ese folleto vivian en {a flor de una edad de oro que parecia prometerles el desarrollo maximo del poder. Aqui y allé estaban ellos, cobijando el pro- posito de sentarse como libres cindadanos en el trono del Estado. unque ellos tan pronto como precisaron para su lucha por ¢ poder a las muchedumbres, s¢ presintaron como corifeos de Ia fuerza popular, no dudaban de que su supremacia econémica les daria a todos la igualdad de derechos politicos. y a ellos, empero, el poder. Ellcs abrazaban a a joven democracia, la exttechaban entre juramentos de amor contra su pecho, entre- gindose de lleno a la dulce empresa de cortejarla, sin suponer Equiera, al contrario de “El Caballero Olaf”, de Enrique Heine, ea medio de una danza alada de deseo, que el verdugo aguar- 'No sabfan ellos nada del texto que en una nse vid en 1848 la luz del dia, Y Brusseler Zeitung (1), ya daba yaa la puerta. pequefia imprenta londine s6lo pocos vieron en la Deutsche antes'el 23 de enero de 1848, el articulo de uno de os autores dal Manifesto, articalo en que aquello. cientificamente deter- sninado en el felleto, se expresaba en 1a forma inconfundible y Hin adocnos, del lenguaje cotidiano: ‘Seguid luchando valientemente vvosotres, sefiores del capital. Nosotros os Meance de la manos hasta precisamos de vuestro poder aqui decia el articulo—, necesitamos al ¥ alld. Vosotros debéis sacar del medio los restos del Medioevo y de la monarquia absoluta, Vosotros tenéis que destruir el patriarcalismo, fenéis que centralizar, te féis que transformar en verdaderos proletarics, en reclu- tas nuestros, a todas las clases sociales de situacion ¢co- némica mas menos modesta, Debéis proporcionarnos, mediante vuestras fabricas y relaciones comerciales, 1a base de los medios materiales que necesita el proletariado para Su liberacién. Como premio por tales servicios, podréi gobernar un breve lapso, Dictaréis leyes, os soleartis a fh Luz del esplendor creado por vosotros mismo: de banquete en el comedor rval y cortejarcis a la infanta; pero no olvidéis que el verdugo esta a la puerta’” (2) (1) Diario Alemén de Braseles. — (N, del 7.) (2) Texto de Federico Engels WALTHER VicTOR BL TRABAJO PARA EL MUNDO idea fundamental del Manifiesto, de que la produccién econémica de fa sociedad es Ia consecnencia Iégica de 1a misma, forma Ja base de Ia historia politica e intelectual de esta época ¥ que segiin ello, desde el momento en que en épocas remotas dejaron de existic 1as comunidades en posesicn de tierras, toda In historia se convirtié en una historia de la lucha de ¢lases Iucha entre los explotados y Ios explotadores, entre las clases dominadas y las dominantes: entre los diversos grados del des arrolio social; pero que esta Iucha ha alcanzado ahora una situacién en Ia cual la clase social explotada y subyugada (el proletariado), ya no se podrd librar de la clase que la explota y subynga (ia bueguesia), sin que toda la sociedad. de una 7 para siempre, se vea exenta de la explotacion, el subyuga. to ¥ Jas Tuchas sociales; éste es un pensamiento fundamen. tal que pertenece tinica y exclusivamente a Matx.” As{ escribe, en una Introduccién a la edicién alemana del Manifiesto, de 1883, uno de sus dos autores, Federico Engels Paes su amigo y colaborador, el hombre a quien habia dedi cado foda su amistad, toda Ia actividad de su intensa vida, des cansaba ya para entonces en el cementerio de Highgate y “sobre su tumba crecia el primer pasto”. Era el momento en que tenia que hablar Engels para decie la Gltima palabra en la discusién, de importancia académica, sobre auién habia sido el verdadero descubridor de la doctrina del Manifiesto. Engels siempre puso empefio.en hacer notar que Carlos Marx fué el que “toc el primer violin” (1). Peto al mismo tiempo, era de masiado honrado para callar Ia verdad de las cosas. Por ello, al pie de esta afirmacién suya, puso la nofa siguiente: “Este Pensamiento que, segdn mi opinion, esté llamado a representar para Ia ciencia historica el mismo’ progreso que 1a tcoria. de Darwin representd para las ciencias naturales; este pensamiento, Rosotros dos Jo hemos incubado lentamente desde varios aflos antes 2 1845, EI grado en que he avanzado por cuenta propia en esa direccién, Jo demuestra mi articulo sobre fa sitnacion dle las clases trabajadoras en Inglaterra. Pero cuando en la pri mavera de 1845 yolvi a encontrarme con Marx en Bruscla ¥a lo habia 41 elaborado, y lo expuso ante mi con palabras casi (2) So refiece « In expres gels de que, frente Caner Mars; durante toda u vide he tees sina el neqasds villas 1848, EUROPA HACE UN SicLo tan clatas como tas que yo empleara para lo redactado mis atsiba’. Para aquel que estudia 1a historia de fa colaboracién entre Marx y Engels, ya no cabe duda alguna de que 1a presencia ‘de ambos nombres, justamente en lo que al Man fiere, como coautorés del mismo, sesponde absolutamente a Jos hechos verdadetos. Pues alli no se trataba sdlo de una obra sientifica, sino también de propaganda y de exposiciGn de 1os principios del partido: toda Ja historia de su formacion es 2 Ja vez praeba de Ja preponderant participacion del amigo en ella. Pero Marx era en primer término un pensador, como se dijo junto a su tumba el 17 de marzo de 1883: "El mas grande pensador de su tiempo”. Estaba perfectamente bien po- nerle al lado de Darwin, ya que su nombre, lo mismo que el del sabio inglés, fué Mevado por Ia historia, con 1a palabra ‘marxismo', hasta Ia altura de una concepcion cisatifica Carlos Marx nacié el 5 de mayo de 1818, en Tréveris, Su padre era un conocido abogado, Su madre, fo mismo que el ésposo, tenia su origen en una humilde familia istaclita, cuando Carlos Marx cumplis seis aftos, resolvié, por es de necesidad prictica, adoptar a fe cristiana, y también el muchacho fué bautizado, Pero ni Carlos Marx ‘cd. pro- yecho alguno de los sacramentos que fe administraron, ayudé el abandono de fa religion bebsea; que siempre chocé en Prusia con antagonismos, sin lograr las ventajas que esperaba su progenitor: cuando obtuvo sus calificaciones para el profe- sorado de la Universidad, result que no habia tal posicign po. sible en Prusia para Carlos Marx, y su vida hubo de orientarse por otros derroteros. : Carlos Marx curs6 sus estudios secundarios en el Gimnasio, sin dificultad alguna, como brillante alumno; ingres6 en 1a Universidad a los diecisiote afios, a los veintitxés se recbid de doctor en filosofia, Cuando, un aio mis tarde, fué Hamado por un grapo de burgueses progresistas que habia resuelto fun dar en Colonia un Organo liberal, y se habian fijado. en sus colaboraciones como comentarista de libros contemporincos, ofreciéndole el cargo de jefe de redaccidn de Ja Rheintsche Zeitung (1), se co:t6 bien temprano su carrera de joven sabio que habia estudiado en Bonn y Berlin historia y derecho, y a Deméctito y a Hégel, y comenz6 la carrera de un hombre del (1) Gaceta del Rin, — (N, dal ‘T) WALTHER Victor Pueblo que usé de ta ciencia y 1a investigacion en servicio del comin, 'y ef lema de cuya vida fué —palabras predilectas tabajar para el mundo". Gatlos Marx decepcioné asi a su padre, que esperaba para luna pingtie situacion, Marx, al contrario, paso'su vide ea Ostracismo, pobre, a menudo sumido en la desesperacicn y. Ia miseria. Y con una obra, que influyé en el pensamicnto’ del mundo entero como dificiimente ninguna otra desde 1a Biblia, no ganaba siquiera para los cigarrillos que fumaba durante su tabor cieadora (1)-_ Casi nada se Nev6 de Trivers, fuera de tina compafiera para su vida: Jenny von Westphalen, su coma, ada de juegos, hija de un vecino conservador y chapado a ia antigua, la cual se marché con el hijo del abogado, judio. y revolucionario, abandonando a su “buena familia’. Se mostro como amante esposa, madre de numerosos hijos, ayudante y compaiiera, mosnitt© dia acudié a Ja redaccién de Colonia un colega dos afios menor que él, con interesantes informes sobre la sitvacion de los obreros ingiesss; y ambos se hicieron amigos para tods la vida. "Se encontraron de nuevo en Paris, en 1844, donde solian encontrarse en general fugitivos politicos de Alemsna Pues entretanto se habia sometida a censura el diario dirigido Por, Marx, y confiscado y cerrado luego la redaccién, Fue en Paris donde los des hombres y sus nombres se unieron pata ao separarse mds ni en Ia vida ni después de la muerte. Cuando a la revoluciéa siguié Ia reaccién en Europa, no les quedé a ambos otto refugio posible que Inglaterra. Alli, cien agios mie tarde, s mostraria el sitio donde, en Ia Biblioteca del Museo Briténico, Carlos Marx, inclinado sobre fos folios de la Historia del mundo y de su economia, levantaba aquel macizo edificio de su pensamiento, contra el cual el rayo de los dioses hostile: seria rechazado, Io mismo que el turbio raudal de los infiernos, Asi como en 1848 Marx consideraba ya la importancia del empleo de la energia eléctrica en su estudio sobre Iss tendencias econSmicas, asi también antes de 1848 habia comprendido In xa de Ja maquina a vapor como un vasto campo experimental Para las teorias sociales. Pero él se acercd a la obsa de su vida come quien ha aprendido bien a pensar. No era un conductor Politico © econémico en tal empresa, Sbrero ni agitador que para satisfacer un inters (1), Cieado do tae Memories de Mary, por Pablo Latarg Nuestro Tiempo, septiembre de 1890. ma 1848, EUROPA HACE UN SIGLO curre al estudio y se hace autor de una obra cientifica; sino todo Jo contrario: un hombre que, partiendo del estudio y el pen- samiento metédico, desde sus teflexiones filosSticas ¥ por gutrosa [dgica, Ileg6 y penettd con implacable consecuencia desde Ia conciencia cientifica en la esfera social, para investigar 1as bases sociales de la actividad politica, El gran error del siglo que siguié al aio 1848, siglo leno de transformaciones y evoluciones sociales, fueron tas palabras de una figura que dijo de si misma no ser marxista, y que vi6 en Carlos Marx a un hombre que quiso imponer una idea al mundo, Su labor pata la Humanidad, su aporte a Ia historia, reconocido o discutido, provechoso © nefasto, sea como sea, tuyo siempre un origen netamente cientifico. Carlos Marx en. sefiaba a contemplar la historia desde un enfoque determinado, ensefiaba a, pensar en forma dialéctica, comprendiendo él por Gialéctica: “La ciencia de las leyes generales del movimiento tanto del mundo exterior como del pensamiento human Pero el hombre es un ser politico, tiene un impulso natural de comunicar y moldear: el "Manifiesto del Partido Comunista” fué la expresiOn literaria, el Mamado, creador con que Carlos Marx y Federico Engels saludaron la primavera de la Huma- nidad del afio 1848. ‘Marx ¥ ENGELS La historia de 1a familia de Federico Engels es 1a del nacimiento de la industria moderna, El bisabuelo de Engels, Johann Kaspar Engels, traficaba en hilo, encajes y cintas. Com: praba y vendia, Con gusto las hubiera elaborado él mismo, peto Iegé a viejo antes de haber podido realizar su sucho. Su hijo, que Hevaba su mismo nombre, heredé y amplié en hi- landeria ta pequefia industria casera.’ En Elberfeld (Bremen) se Jevantaba ta fabrica; en Bremen también crecieron ambos hijos de Johann Kaspar, el joven. Uno de ellos recibié a fa brica; el otro, Federico, salié en peregtinacion, Su meta era Inglaterra, patria de la industeia text Junto con Godfrey y Anthony Ermen, hijos de un fabri- cante de Manchéster qué, lo mismo que él, hubieron de coder Jos derechos del _mayorazgo, fundé Federico Engels padre, en 1837, la casa Ermen y Engels, Cuando su hijo, nacido el 20 de noviembre de 1820, y que recibio también el nombre de 80 WALTHER Victor Federico, llegé a su mayoria de edad, 1a casa, ademés de la de Manchéster, contabaya con fabricas en Bremen y Engelskie- chen, y se erigian nuevas maquinas textiles que funcionaban a fusrza de vapor, listas para elaborar con menor mano de obra que antes, mas productos que nunca. Federico Engels se crio como, hijo de un industrial; las impresiones de su juventad fueron las de Ia reciente industria El tema de Ia obra de toda su vida surgia por si mismo. En el Manitiesto Conzunista dice de las grandes industtias: “Ella, antes que nada, producen a sus propios enterradores". Federico Engels fué enviade por su padre en el ano. 1840 2 Inglaterra ara prestntarse a sus socios Etmen, en visita de cortesia, A su retorno, era un tevolucionario. Parece capricho del destino baher juntado al rubio joven del mundo de la maquina, que vendia salud, y al amigo oscuro, sanguineo, del cuarto de estudio, en el campo de las luchas sociales, Engels, por cierto ya como alumno, habia demos trado sospechosas inclinaciones intelectuales: escribia versos, di- bujaba, hacia composiciones musicales. Cuando el padre le envié a Bremen como aprendiz en el comercio, esta tendencia suya se acentud, y el estudio de idiomas, tos deportes, las diversiones, los textos ateos, las ideas reformistas y los pen- samientos de rebeldia sobre el futuro, le resultaban mucho mis importantes que el libro mayor y el copiador. Dirigir una Fabrica al estilo del padre, lograr barato y vender caro: no habia nada més facil. Si alguna vez le tocaba morder Ia manzana agtia, ya sabria poner el negocio con el menique de Ja mano izquierda, El mundo ofrecia otros problemas al im- pet de un joven titin; um tiempo més tarde el servicio mi- Jitar, camplizndo el afto obligatorio como estudiante de la Uni versidad de Betlin; y ya comenzaron los trabajos preparato- rics. Los primeros contactos con los problemas del dia, col: boraciones a los diatios, polémicas con reaccionarios, profecias acerca de la formacién de un hombre libre. Luego estuvo listo ya para emprender la marcha, mozo Ileno de energias vitales ¥ espiritu de iniciativa, con ta pasta necesaria para coger por fos rayos la rueda del tiempo; un espadachin que se tornd lu- chador; un compinche que se convirti en amigo, un cutioso que llegé a ser sabio de importancia mundial; un’ gozador de la vida que se tornd un ser dotado de amor, y en todo ello siem- bien él mismo. Carlos Marx seguia su camino alejéndose del clima espi- Combat SAINT-SIMON (1760-1825) ° 81 1848, EUROPA HACE UN Si ritual desu origen, por {a infalible ruta de un proceso espi ritual. Era ef camino del investigador que descubre nuevos terrenos y sigue adelante para acabar su conquista. Los jalones 19 son suis textos, y Ia sabiduria a que leg6, justi ‘aunque su orientacion no fuera ap: Federico Engels, en cambio, no. pndo evitar durante de n sit pasado, Esta lucha tenia que ser flevada por medios de la astucia y Ia tdctica, frente a una ernia que qi xetat, ¥ Hevando al mismo tiempo ia doble frente a wna sociedad que despreciaba, y término la de su amigo Carlos Marx, que dependia eran las entradas de la casa Ermen y Engels, que sn dinamita pata el sistema de las ganancias En la casa Ermen y Engels, de Manchéster, trabajaba_tam- Burns, joven de otigen irlandés, que conocié Engels 40 y a quien amé hasta su muerte; el romance y el ecreto, de su vida. ae fa compafera de sus mejores aiios, que timieato de amor, tuvo sobre él, es ‘ndose a1 prectassea de independiente, no concedié importanc icin Caceres oe cape iat beat zy el cual profesd viva sim a Ia fa ahe duda que ella le did grandes Animos, por netes trabajos relacionados con los “pro- de la familia, . En 6 vi tica. Pero a ra y 10s otige de Mary, en su herma nabia encargado siempre de su economia dom muerte de Lizzy, Engels se cas6 con ella, en 1878, para tisfacer asi el {ntimo anhelo de ella, Para el mundo en que y que no le comprendia, asi como también para la pos- teridad, Federico Engels disimulé este aspecto de su exis ia (1) Ni la vida ai la obra de ambos amigos pueden ser mis que