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mL FILOSOFOS E INTELECTUALES La aparicién del intelectual en el siglo Xin es un momento decisivo en la historia de Occidente, Bl endmeno, bien deserito sociolégicamente por los historindores, est por evaluar, sin ‘embargo, fils6ficamente. Se dice que la Edad Media ha invene tado un tipo de hombre nuevo: el suniversitarion. Pero la uni- vyersidad medieval no existe ya, las cuestionesteéricas en Juego hhan cambiado. 22m qué podefa ain importamos esta inven cién? gOaé queda de legible y comprensible? La Historia sugie- re una respuesta que hay que consierar con todo st rigor. Re- surnamos su punto de vista. Universidad de miseria, miseria de la universidad 1a universidad medieval es el punto de partida duradero de tuna division del trabajo cuya realidad hoy se deja ficilmente formula: la funcién del intelectual moderno es crticc, es lo que Je distingue del universtario, El intelectual es un actor del cam- bio social; el universitario, un espectador indiferente. Como miversitario el intelectual medieval habia anticipado esta partci= ‘pacion; siendo, al mismo tiempo, las condiciones misimas de sit fenergertci, las de su negacién. 16 ‘Hombre de la ciudad» y strabajador del taller urbanon, pero sligado a los privileglos cleicales y a la lengua latina», screyente en el progreso y en la razéns, paro incapar. de weman. ciparse de la jerargufa de las diseiplinas, el hombre de cultura, pero de una cultura que combina los déficits de la cultura csi- a y los de la cultura eclesiéstea, fundando su actividad sobre sauna base social estrechao tendiendo a reducirse «alas dimen- siones de una castay,simultdneamente encerrado en las solida- ridades corporatvistas y sometido a Ia tentacién de los prinei- _pes, habria oftecido al pensamiento el espacio de todos ss fae ‘ros fracasos: el de las memorias improductivas y de los sabe- res fascinados, el de la init autonomia y de In traicién de los clétigos.! Vista ast, la historia de la universidad medieval sera la de luna ambigtiedad natural, Ia de un matrimonio mal avenido, cuyo efecto a distancia ~el divorcio— se apreciarfa completa: ‘mente hoy. El sentido filoséfico de esta aventura seria de los ims limpios y de los més funestos:carentes de empresa social, los filésofos de Ia Edad Media halsrian encarcelado socialmente a la filosofia; instaléndola en el confortable inconfort de una institucién equivoca, la habrfan condenado definitivamente a vvagabundear o a la machaconerfa. Es necesario aceptar este diagnéstico compartido por J. Le Goll y J. Verget? 'No vemos que se haya de realizar en Bloque; simplemente hay que matizario, a filosofia se ensefia hoy en Francia, Talia 0 Alemania, ‘como se-ensefiaba en la Edad Media: hay auctor y texts, en ppocas palabras, como antes en Atenas, Alefandria 0 Bagdad, se lee y se comenta, Decir que la Edad Media es la edad de la explicacién de los textos es una verdad a medias; hay que com- pletari con otra Iaensefianza de la filosofia es-todavia medic. val—en una palabra, textualista, ‘La funcion del referente-texiual-en los-aprendlizajes eseola- res no es sin embargo Ja tinica manifestacion.de la larga dura ‘cida-de la Edad Media, En si dimensidn universtara, la vida |, Be dng es do: Vey, «Codon de nll ax XM et XIV ls en bps one sip. 8 {a xp cae as (oc er Verner p40) ext cde Le ak de ces rae alin ‘slmieotmti asta como sin ene ipod atenay no Yemenite, INtnotencn el eosetanss snc n Slosélica-es-ante-todo-unhoravio Una vida. de-filésofo-es-un ccurrculuon. No hay ninguna otra cosa que plantear abi que lo aque se planteaba en la Edad Media —un lista de libros a leer ademés de um calendario de lectura. Donde estn Ins diferencias? Se podifan encontrar mil, bas- ta con sefialar una El-problema del magister consstia en pasar dela facultad de las artes ala faculiad de teologsa,el del univer- sitario contemnpordneo.es-marchar-de la Universidad. La ambi- clgn social del intelectual moderno refleja una necesidad nueva, el del ambitus social del saber, un deseo de sensanchamientos ue, seg los historiadores, os universitatios medievales con- cretamente ignoraron, prefiiendo «trabajar en profundidad> tun campo cuyos limites logrados en To esencial a partir de Ia Antigiedad tardia y la alta Edad Media, no softaban cambiar. ‘No diseuriremos aqut la realidad de un fenémeno que eualquie- ‘a atestigua y confirma: la fuga de cerebros» es clertamente Ia sancién de «frvolidades» antiguas. 'No puede por lo tanto reducrse Ia Edad Media una labo- rosa preparacién del éxodo intelectual, la idea de una aufo-ne- _gacisn casi orginal del intelectual medieval defendida por Ver ger («casi desde el origen se reunfan ya Ins condiciones de st propia negaciéns) desorrolla una intuicién gramsciana de Le Goff. La aplicacién del esquema de Gramsci —Ia caracteriza- cién del intelectual universitario como «intelectual orginico», «alto funcionario» al servicio de la Iglesia y del Estado—, paras Ajcamente lleva am resultado cuya validez creemos se ha de {impugnar aquf: en primer lugar, el hacer remontar a la Edad ‘Media el fenémeno denunciado en 1927 por Julien Benda —Ia ‘sumersign del sintelectuals, del cléigo, por a voluntad del po- der, el deseo del dinero, la servlidad respecto a las poderes del ‘mundo, el fin del desinterés; en segundo lugar, el hacer de la Edad Media Ia época particular en la que el intelectual en el ‘momento mismo que surge, hace renuncia de si— la época, en sums, en la que ln universidad, que le habfa dado nacimiento y el intelectual que habia nacido en ell, se separaron iresistible- ‘mente, a universidad yéndose a lo orgénico, el «intelectual» es- cogiendo la fica, Este dlagn6stico es parcialmentefalso tanto para con Ia Edad Media como con «nuestra» época: no se pue- de definir al intelectual como un universitario que ha salido Bien, es decir que se ha largado, lo cual parece, sin embargo, 8 ag teng npc open utc a ge le Se algnos casos tn hamcape ya debe spobar su vala presente» dindve un nievs iilsed soci Sil supuestosntecal organ eect clon mae ply Peder lesnara condmisamen fe var te parece aus la hoe de electn envelnongantesyo cite acer a le gu on to cts mis gue scunete era optando a la vez por la supervivencia discipli i ieee iene disciplinary dae Bd, En lca y por dar un slo sempre cis eseciaes leaema grmslane serra ee tiempo que un proftor de fost va ee ae eh orginicon, qe cana agrestamente ia ad ee Fiscionaroertieo qi rade paar a sae i Yoda der ed est tent Preamentels ec ee Mlado cn niet incensed tgs tno verifier no ago de eb connie soten Le Got poison del nclaaual ean yi lect etic es dead generat pars ee ie gee conf of eric intlectul cl elec ete luncontiow ye nlerstao ef homie ie pee ‘*Setvidor sin maestro, Brevemente, el intelectual no renteen de sf Por al simple hecho de ser universitari,no tte oe pe tise con la universidad para ser un intelectual — “Aiea dee el oo pio devia de stn a lo ‘edict pera eencal en el dspetve da leva "3 ofeido por el historadorsoriloge! adie Icon tenia dela en de wcarrerm, se cian la nergg ion Inara de yectoras qe en In Edad Media som sera, p tan reales como Ia persecucién de las prebendas y los beneficios {eclesidsticos. Si es verdad que el «paso ala teologtas ha localize. {lo las energias ylos anhelos de muchos medievales, que la ett. ‘bucién social de la actividad teol6eica contributa a perennioar a Jerarquta de las diseiplinas, mumerosos pensadores medicvales también se negaron al paso, prefviendo ls artes ala teolopta, Estos maestros, con frecuencia poco conocidos, aspiaron a jun beneficio que la Iglesia no distribu: el benefieio del placer Tventaron un estado —siatus— que era a la vez un oficio en, ble y un alto en el cursus, el del fl6sofo, y supieron darle ay «slogan que expresaba Ia meta deseada de tina carrera de profe, sor yel fin anhelado de una ascesis intelectual: fbi statu, que. démones aquie. Llegado a a filesofia hay que deberse a li no hay porque ir més lejos que el sabor (sapor) de la sabldinis (sapientia). Como escribe Aubry de Reims (Cuando se sabe que sea legado al fina, soo hay que saborea: loyy gusta el placer Esto es lo que se llama la sabidan, sot sabor ques ha sabidohallar puede ser amo pee st mismo: at ‘stl losotia, yes abt donde hay que dlenerse? ‘a sancin de esta renuncia veluntaria cayé cuando Etienne Tampier condené la tesis que afirmaba que no habia setanes ins excelente que el de dedicarse ala filosoian (Quod now est excellentior status, quam vacare philosophiae). Las conclenas par ‘isinas de 1277, son el gran acontecimiento inteleenial del siglo it: velveremas a él con detale en el eapitilo siguiente. De ext snegacién» filosiea de la dimensién propiamente sobrenatu ral del destino humano, que nos sea permitido, de memento, Drivilegiar solamente Ia ambivalencia de un tenting: el mice de status que Ia articula y I realiza. En efecto, es el algno de contradicelén que, a nuestro parecer, congrega al universitarion al flésofo y al intelectual —la prueba esté en que a la hora de {raducislo se duda y a gama de sus significades se larga hasta los extremes, que va de la «condicién de vidaw al de cofcion pasando por el «estadion, 2 Sobre ey de Rens ys senna loses cf R-A, Gut, sos sa Sow de Wb Sgt 17212 aby ce Ras oS See "af. Sa 4CB8A pp. 38 8% En el momento que elige el entregarse a la flosofia(vacare hilosophiae), la corporacién de los «artistas» milita por el oclo aviego en plena calle «Fouarres: se puede filosofar «sobre cual. Quiet cosa; esa seré por lo demas la estrategia adoptada por la defensa —no hablabamos de teologia, sino de rigueza y poder. Decir que el ofcio de filésofo es superior a cualquier a otto no siifica esuperior al de teslogos, sino solamente «superior de rey» —status philasophi perfactior est statu principis—, es lo ue eseribe Jacques de Douki al dia siguiente de la proclamac i6n del Syilabus.) Entre el principe y el obispo, el filésofo firma su lugar. La ‘cuestin est en siluar ese no mans land, la respuesta es insti ‘ional: es la facultad de las artes, es decir la comunidad de los maestros y de los estudiantes en filosofia. Esta réplien es tam- Dien configuradora de mundos que pueden ser la bisqueda de Tos honores. Igualmente tan ingenua como lo que hoy serfa de. ‘ir que a patti del filésofo es la clase de filosofia de un insti. to, Sin embargo este paralelismo es precisamente lo que impor ‘a, Antes de confundirse con la deontalogia de Ia funcién pabli 2, Ja moral laica se esboz6 entre los elérigos del siglo xml oct pados del todo en Ia teologia natural. La persecucion de la con templacion filosofica ha suscitado un lenguaje comumnitario y luna forma de vineulo socal cuyos efectos podtrian dejarse sent atin boy si, mas alla de las reivindicaciones estatutarias ¥ In amargura de las condiciones de vida, el universitario encontea sela audacia de un bi statur! Rehabilitar la teologia La depreciacion de la fllosofia medieval — das con apasionamiente, El famoso dia, con el tiempo justo, Simon no consigue terminar su tema. Alinea los argumentos fen pro y en contra, desarrolla diez tess que refutla en un se sgundo, en dos palabras, cuando cae ln noche, tiene que anun- lar que deja para mafiana la decisién de la controversia, Pasa la noche, A la mafiana siguiente todos los tedlogas que hay en Paris se dirigen en cortejo a la sesién. Llegado el momento, el maestro se levanta con solemnidad, y con una fuerte vor, sin la menor vacilacin, «determina» sobre las cuestiones que habfa abortado Ta vispera y que a todos parecian insolubles. Hay tanta claridad, tania elegancia en sus modales, su doctrina es a] mismo tiempo tan perfectamente cristiana, que los oyentes fquedan estupefactos. Entonces es cuando todo se viene abajo Apenas acabada Ia Teccién, cuando sus discipulos le rodean, pidiéndole encarecidamente que les daje escribir bajo su dict do las soluciones que acaba de dar, ya que, dicen wserfa una pédida irreparable dejar que se eche a perder una ciencia tan profunda, sin que su recuerdo pueda llegar a futuras genera Clones». Embriagado par estos elogios, Simon pierde toda la compostura:levanta los oj al cielo, estalla de risa y apostrofa, a Crist: a ‘esis ~exchma— Jesuit, hoy he hecho un gran servicio ata ley con la cuestin que he esclarcido Pero si yo guise delae rate Ia guerra, si yo quisiera volverme conta ti encontrafa te 2ones y angumentos inch mls fusrtes para aeabar com ttl ny pod muy ben wedeira ala nada! Podemos imaginos sa reparoalguno el lcto que prodicirtal baslemin La sancion nos hizo epee, Sega, testg directo, Nils ce Pera, Simon cael nb dad total No sabe ni expla ni conch naa, pecs horas t= objeto de bus y mata por pate dete os eu antes hs Bion conocido su granderay st wand La ereics ade as durante dos ae, hijo entra oleic a ers et gue a posar desu xfer al final de ete nuevo aprndial Glantiguo maestro apenas ser capz de dscitary de etenery seoharel Pathe Nut, 1a segunda veri de lo oc, presenta a Simon como «hombre, mas sabi des tern, Bigno de adiraion en docrns, sn embargo es de una sinsoporable arrogance 9 de tna sinerefielabrcéa Asesto move que se ae a ¥ pimienta de I ence, crzndoveembcmicamen do Fano dl saber exeeso semua, Adem, noes ana de Fencia con el oo reat, En ln maa shia, Sion no ds Dita sobre fa Sansa Tiida sino sobre pron sla Hinds 0 tomcat seas hj de a oct de Cristo» tema és, dea unin da pone ina sob cl teros a ocson de wer or a aque hay que sea dese sore gee, por eclenta Tae ‘Eescndlo one doses: iodine esi el mismo modo, la coniniacign dea erica es my fe rent, Una er propesta una slicon gu, come de cote fa argumentao con brio, 10 que se sper del pia de ‘men, no sel orello ol falda exon verdadero fro ‘elgoso. No pretende en abao la reli ensann por rede de au lst, denne como par empleo {ura as res Relsons del Lio. En pons palabra a cathe, a «Basfemia de los tres imposes Hubo tres impostor, res tramposos que seen al mundo y Je engaaron con sus sectas y sus dogmas. El primero, Mois, 2 cengans al pocbl judo; el segundo, Jets, a aqulles que por su ‘aust son Hamad eristanos, el tercer, Maboma, ato el es todela homanidad AA fechorfa nueva, castigo distinto. Apenas hubo terminado su frase cuando el maestro de Tournai se derrumba, dislocado ‘como un manigut, sacando la lengua, dndole vueltas los ojos, Ruge como un buey, se arrastra por el suelo, ramps, quisiera decir algo pero no puede. Esti destrozado: su memoria se le cescapa dejéndole como en wuna bodega cuya lave se ha pert dos dir Baudelaire’ Ya no es nadie. No sabrfa nl siguiera pro- ‘nunciar el nombre de Boecio, de quien poco antes dominaba de memoria todo el De Trinizae. B castigo es menos duradero que ‘en Ia versién basada en el testimonio de Nicolas de Femhamn. 1a decrepitud de Simon no dura mas que tres dias. En ese lap- ‘so de tiempo, ningtin hijo se arrima a él. Poco importa, el sexo est ah victima de un mutism, Simon conserv6 el so de una palabra —un nombre, un solo nombre que él repite, «mages Incansablemente wcomo un toro en celo», el de su concubina: ‘iAdelaida, Adelaida..». El bramido dura tres dias, al cabo de Jos cuales Simen muere. Contemporineo de Alain de Lille, Simon de Tournal habia ‘ensefiado en la montatia de Sainte-Genevidve en los afios 1170- 1180. Fuera de su dominio de discusién, parece que nada le tenia destinado a representar en la Historia la escena un poco enfétien del «castigo del impfos, Maestro de escuelas parisinas del'silo Xu, ain no pertenecfa al mundo de una universidad {que tenfa que constitulrse unos cuarenta afios més tarde. Por lo {anto, gpor qué esa ficeién? ‘Su desgraciada historia tal vez ¢s una de esas ecvaciones particulares que se dan con frecuencia al principio de una na 1 Yor ed ona, I Castigo dl axe: Eos pos tse eo us Telia rei con ns xls ye ev, our gue on iu doc ‘Totmas emai. }enne ena nd dees ater, gt como ned ator! eta ero el Toh ead lent!) ‘hh queso comtir en aro ddr, pa mere on says onan i uri J dna apne tev Lhd sol ar cult on el ao cae rods eno tel thts uw ani de opens) eae, en egw eos tan poms ai Inn le aposeotron o snc txh smo ent bodega cae seta pio. 93 rmacién: se trata de explicaro, mejor de motivarlo inexplicable, lun vacfo de memoria, un vértigo, un episodio confuso, un del, no tiene que arrogarse el pensamiento, es st depositario, y nol Drimer autor: Osi se prefiere, la naturaleza no es sulicieite yn ‘naturaleza; el saber, incluso el natural, es egratutton Como era de esperar, Simon de Touma tiene réplicas, Las leyendas que en los siglos x1v y xv, relatan de lejos la ida a Alberto Magno ofreciendo una versién suave de las condiciones arabe de un «progreso de la inteligencia» en donde el individua alcanzarta, a base de trabajo, su propia esencia de set-pencanes pit sue se llamaria precisamente el intellects adeptus o sinna, Jecto adquitidon (aba! al musta). La snbidurta popular de bia adueRarse de este heraldo enorme para hace de el ej, blo imprevisto de ln fragiliad mental. Basta con citar age al Sagenkrane der Stadt Koln editado en 1922 por Pauly Alberto, Joven novicio, se desespera de no estar un dia ala altura del trabajo que le espera. Esié a punto de renuncias Piensa en fur del convento, Solamente la aparicién de Is Vine fen Marfa Ie dala seguridad y la fuerza de emprender, y lego de levarloacabo, Sin embargo, el trabajo al que se consis intensamente y que realizaré durante su vida, clevindole «Ik cumbre del saber, no cambia al hombre, al atardecer de se ‘existencia, el maestro reine a sus discipulos para confesaes la ue tiene toda Ia apariencia de una impostura intelectual: le ‘reian sabio, él se sabe necio—de ah una revelacién qui es el ‘nismo tiempo una profesién de fe en las debilidades dela vate taleza: todo viene de la gracia, Tras la conlesin llega vo castigo sino la lberacién. Al igual que Simon, maestre Alben vuelve a ener en Ia jgnorancia. Pero esta caida, 0 mejor cota ‘eoafda, son Ia justarecompensa a su huinldad. Se ha cepuesio por fin el fardo del saber y del aprendizaje, que le apartabe de Jos hombres y le hacia caminar con gran dificultad bajo la cost ign del Don divino. En Alberto como en Simon, la flosofis no ‘std en manos del fildsoo, Sencillament, el que lo sabe y lo 4 dice gana la tranquilidad final el que lo ignora o quiere ignorar- Tose hundle en la peor de las impotencias Estos dos mensaje, estos dos avsos, tiene un origen distinto y una funcién complementaria. Uno magnifica lo transitorio, lo efimero, introduce Ia idea de un derecho natural ala fui adi; el otro en su pomposa escenificacién, estigializa la pre tensién de hacerse a sf misma duradera. Sin embargo, ambos confirman la existencia de la filosofia en el imaginario medie- val. Las gentes de Iglesia y los cronisins que propalan la des- ‘gracia de Simon, la gente del pueblo que se tranquilizan invo- ccando la doble fortuna de Alberto —Ia acumiilacion frenética ego la muerte cerebral— son el eco invaluntario de una ver. dadera emergencia de Ia filosofia, Dejando alternativamente acabar la trayectoria individual del fildsofo en la estupides ‘morbida o en la imbecilidad dichosa, intentan mostrar que la filosoia no es nada, pero demuestran que es posible una exis: tencia filoséfica individual, ya que, en tn caso hay que sancio- narla, yen el otro hay que olvidarla, En cualquier hipétesis, el fil6sofo no se presia ala risa: é fascina e infumde respeto. Su cafda ya no es sélo més dura, sino que después de todo, es ‘menos ridfcula que la de Thales. Volvamos a Siger. Figura miltante de la filosofia de In Edad Media, Siger de Brabante murié de diversas maneras. Para la Histoire litéraire de la France, es eun blasfemo, un impio con vertido por una vision del infiero», que acaba tomando los habits. Pero, a partir de los afios 1320, se fragué tambign la leyefida que nos muestra wal infiel» huyendo de Parts donde st vida estaba amenazada, para, a pesar de todo, hallar la muerte en Talia, en Ia Curia pontilical de Orvieto, «apualado por sit secretario vuelto loco».* sVenganza de los Mendicatitese con- . Los destinatrios no son Arstas, o mejor dicho, avtens —eltérmino esta ratificado en francés desde la Bataille des sept arts, de Hensi ’Andelys—, son «los doctores que oeupan su escafo en las cuadrigas de la ense- fianza hiloséica, los salumnosusres dela flosofiae, que sha- cen revivir ls aniguos ldsofos gracias al minister dela pal bra.y que, mediante la ensenanzs, mantienen su gloria pasada. El iagnéstico ex claro, los maestros alos ue se diige Manfred son maestros de losofia, Se podria pensar que ah hay una figura Iteraria maida so 107 Jamente de la fantasia del monarca. Todo lo contratio, Manfred ‘no habla su propio lenguaje, habla la nueva lengua de los maes- t10s, no les confiere wna dignidad a Ia que no aspirarian, les reconoce tn prestiglo que ellos mismes procaman, Su carta fbunda en imigenes bfblicas que todas elas hablan de I supre- racfa de Ia Glosolia: es ésta quien «conduce a la via recta», ‘tempera la fuerza y Fortalece Ia justiciax, quien ehace fructifi- carlos granos de Ins virtudes», quien adescubre la verdad de la ‘scritura —l eseritura de Arstételes, no las Santas Escrituras (@ pesar de la férmula paralela de Luc. XXIV, 32). Es a que Manfred ha «amado apasionadamente y perseguido desde su jjaventud» —na a sabidurfa divina eelebrada por Salomén en el ‘pasaje correspondiente de la Sabiduria, VII, 2. La carta de Fe- erico, que parece haber guardado aguf una lecef6n original, ffiade: erespirando con placer y sin interrupcién el olor de sus pperfumess, en un nuevo giro de los textos sagrados (El Cantar ddelos Cantares , 3). Estilo metaférico, sin dada, pero de una metéfora fundacio- nal que instaura en el giro concertado de las Escrituras la nueva dignidad de la filosofia, Metafora, pero en el sentido exacto de tun atraspaso de legitimidads puesto de relieve en el desplazar Imiento de los predicados de la sabidurfa cristiana a la ciencia de los filésos. ‘Ahora bien, este desplazamiento no refleja la idiosinerasia de Mantred, es una téenica de presentacién de la flosolia, de ‘autoafirmacién de lo filoséfico, que reina en la universidad de Paris en los afios 1260, Esta operacién de deslizamiento ¢s la ‘que realiza, intrépidamente, la Philosophia de Aubry de Reims, ‘Compuesta haefa el 1265, en una sucesién de transformaciones ‘eguladas: las invectivas de ka Sabiluria y los Salmos contra los feque niegan a Diose se aplican a los «que desprecian la filoso- fiae, Js esposa del Cantar de los Cantares ya no es a sabiduria, divina o la Virgen Marfa, sino la filosofia —es ella, y no Maria, {uicn esta sentada a Ta derecha de Dios, es ella quien, en una ‘specie de letania, recibe para terminar todos los titulos ordi- nnatios de Ia Virgen: Escala de virtudes, Esplendor de sant dad, Norma de justicta, Espejo de virginidad, Modelo de cas: ‘dad, Talamo nupeial del pudor. La definicién magistral de la filosofia —magistratiter difinitur sic— es un contrabando tex: tual que se realiza en silencio mediante el desplazamiento y el 108 ‘collage de textos de Ia liturgia, La violencia dela carta es mixi- ‘ma aqui: se exhibe un manifiesto en un trabajo de ocultacién, Esta elogio de la flosoffa es el que volverd a poner en claro, cs decir en términos filoséficos y fils6ficamente explicitos, Boc- ‘co de Dacia en su tratado Du souverain Bien ou de la ve philo- -sophigue, inspirandose, esta vez, en Averroes: ‘Yo lame filsofo a todo hombre que vive satin el omen vera dro de la natsrlera y que ha conguistado el fin mejor y ms ‘levado dea ida humana * ‘Manfted habla la lengua de Aubry mas que la de Boecio; ‘etd en la fase subterrinea de la reivindieactén, Pero su digni- ‘dad real consagra el principio de traspaso que va de las Escrita- ras alas itera dela figura ideal de la Vingen a la, idealizada, de la Bilosolia, Manfred no es por lo tanto solamente un interroga- dor, es un actor del eambio que acompatia y alienta un movie Imiento que Ia Iglesia intentaré detener de dos maneras: conde- nando las tesis de los filésofos en Paris, enviando a Talia a Charles de Anjou, hermano de san Luis, para apoderarse del reino de Sicilia, En la escuela de Ia censura En el Parfs de los aos 1260, algunos ensefiantes de las artes liberales han comenzado a lamarse y a pensarse wfilésofose: a cllos es a quien Manfred se dirigia. Restableciendo los ideales de Ja antigtledad tardia, pero comprometido con todos los cam- bios, todos les desarrollos que habian conocido en el mindo {slimico, estos profesionales del pensaonienio lancaron, formule ron, impuisieron muevas formas de ser, nuevas reglas de vida, 18, ans aosad ol conta 8 amen ein cl rtd seth dE oat oon. 1 ‘Sh lswtoprtcoments alge ype quero sl por ain {ions wr pet, nade do yest fro os ‘Slvcimno etas sopon Vier let ol i Hts ‘oct enclccin masses mane yon o cone es St ‘Shout pret uo sum eget. Eten ge ates cl {qusca prea wan ne, ys pio onda del 109 ‘nuevas respuestas y, sobre todo, nuevas preguntas, Aristotéli- £08, hicieron revvir el aristoelismo, pera un aristotelismo ape- ripntético», penetrado de neoplatonismo y de ciencia srabe, in cluso de astrologia. La autoridad eclesitica que, en repetidas Yeces, habia tratado de impedir In difusién de Avstoteles, se fencontré asf confrontada no ya a tina doctrina © im corpus, sino a un grupo instalado en la insttueién y deseoso de perma snecer alt Dligenciado por el papa Juan XX1 —el ex légico Pie. re Espagne—, el contrsataque tomé la forma de In mayor