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La Ostra y la Perla

La Ostra y la Perla Una ostra abrió su concha de par en par en el

Una ostra abrió su concha de par en par en el lecho marino. Sus

branquias recogían

partículas de alimento del agua que pasaba.

De pronto, un

enorme pez

levantó de un coletazo una nube de arena. ¡Arena! ¡Qué poca gracia le hacía la arena a aquel molusco! Tan áspero elemento le amargaba la vida. ¡Qué mal lo pasaba cada vez que entraba un poco de arena en su interior!

Consciente de la incomodidad que le acarrearía, la ostra se

apresuró a cerrar la concha; pero ya era tarde. Un molesto granito de arena logró alojarse entre su cuerpo y la concha.

¡Qué fastidioso era para ella aquel granito de arena! Casi al instante, sin embargo, ciertas glándulas se activaron y comenzaron

a envolver el incómodo granito de arena en una sustancia suave e

iridiscente.

Año tras año, la ostra añadió más capas de aquella sustancia al granito de arena,

Año tras año, la ostra añadió más capas de aquella sustancia al granito de arena, hasta que terminó produciendo una hermosa perla reluciente, de gran valor.

*

Nuestras vicisitudes son en cierta forma como ese granito de arena. Los conflictos y contrariedades nos irritan. No nos explicamos por qué los tenemos y por qué nos producen tanta molestia y disgusto. Sin embargo, si damos lugar a la mano de Dios en nuestra vida, El no tardará en transformar los toscos granos de arena que nos trae la vida en valiosas perlas.

«¡Esto es bueno!»

«¡Esto es bueno!» Érase una vez un rey que tenía un buen amigo con quien se

Érase una vez un rey que tenía un buen amigo con quien se había criado, el cual solía buscar el lado favorable de todas las situaciones. Siempre señalaba: «¡Esto es bueno!» Un día el rey salió de caza y le encomendó a su amigo la tarea

de cargar las armas e ir pasándoselas. Se presume que en

determinado momento el amigo tuvo un descuido, ya que una de las armas falló y al dispararse le cercenó el pulgar al rey. ¡Esto es bueno! comentó el amigo como de costumbre. ¡No, esto no es bueno! replicó el rey. Y ordenó que se lo llevaran preso.

Cerca de un año después, el rey salió de caza y se internó en una

Cerca de un año después, el rey salió de caza y se internó en una

zona de mucho riesgo. Lo capturaron unos caníbales y lo llevaron a su aldea. Le ataron las manos, lo amarraron a una estaca clavada en el suelo y colocaron una pila de leña a sus pies. A punto estaban de prenderle fuego cuando se percataron de que le faltaba un pulgar. Existía en aquella tribu de caníbales una superstición que les

prohibía comerse a un prisionero que tuviera trunco algún miembro

de su cuerpo. Así que lo desataron y lo liberaron. En el camino de regreso el rey recordó el incidente que le había hecho perder el pulgar y se arrepintió de cómo había tratado a su amigo. Fue derecho a la cárcel y lo soltó. Tenías razón le dijo el rey. Fue bueno que perdiera el

pulgar. Acto seguido le contó lo cercano a morir que había estado.

Siento mucho haberte tenido en la cárcel tanto tiempo añadió. Estuvo muy mal de mi parte. ¡No! repuso su amigo. ¡Esto es bueno! ¿Cómo que esto es bueno? ¿Cómo podría ser bueno que haya tenido encarcelado a mi amigo un año entero?

De no haber estado en la cárcel replicó el amigo, habría

estado contigo.

Sin lluvia no hay arco iris

Sin lluvia no hay arco iris No tenemos por qué vivir limitados. No hay más que
Sin lluvia no hay arco iris No tenemos por qué vivir limitados. No hay más que
Sin lluvia no hay arco iris No tenemos por qué vivir limitados. No hay más que

No tenemos por qué vivir limitados. No hay más que recordar la cantidad de personas que, a lo largo de la Historia, remontaron obstáculos aparentemente

insalvables y alcanzaron la grandeza.

Tuvieron que esforzarse mucho por superar esos impedimentos, y así se fortalecieron. En vez de quejarse del trago amargo que les había tocado en suerte, se propusieron endulzarlo. Gracias a esas aparentes desventajas, llegaron más lejos de lo que habrían podido sin ellas.

Estar sordo como una tapia no le impidió a Beethoven componer algunas de las obras musicales más bellas que se hayan escrito. Edison también estaba sordo cuando inventó el fonógrafo. Alejandro Magno era jorobado. Homero fue un trovador ciego. Cervantes quedó manco después de la batalla de Lepanto. Renoir pintó algunas de sus mejores obras con los dedos torcidos por el reumatismo y el pincel atado a la mano. Händel estaba paralítico del lado derecho cuando compuso su obra maestra, el coro Aleluya de El Mesías.

De no haber sido ciega y sorda desde la infancia, Helen Keller jamás habría tenido
De no haber sido ciega y sorda desde la infancia, Helen Keller jamás habría tenido
De no haber sido ciega y sorda desde la infancia, Helen Keller jamás habría tenido

De no haber sido ciega y sorda desde la infancia, Helen Keller jamás habría

tenido oportunidad de dar el aliciente

que dio y sigue dandoa millones de personas. De no ser por sus limitaciones, jamás habría dicho:

«Doy gracias a Dios por mis defectos físicos, porque gracias a ellos me

encontré a mí misma, descubrí mi

vocación y conocí a Dios».

Booker Washington nació esclavo; pero después de trabajar arduamente en las minas de carbón y de sal llegó a

ser educador y portavoz de los

afroamericanos, y fundó una universidad para la gente joven de su raza.

Jerome K. Jerome perdió a su padre cuando tenía 12 años, y a los 14 tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su madre y a su hermana. Al morir su madre sufrió aún más penurias, pero terminó por convertirse en escritor. Y no de relatos tristes, sino de libros de humor. Él, que tantas dificultades tuvo en sus primeros años, afirmó: «Lo que nos hace fuertes no es la victoria, sino la lucha».

Hay males que no son tales

En El caballo y el muchacho, una de las siete novelas de la saga

Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, un niño llamado Shasta sueña con viajar al desconocido norte, en el que se encuentra la mágica tierra de Narnia. Una noche Shasta se entera de que el pescador que se ha hecho pasar por su padre se propone venderlo a un noble de un reino vecino. (Más adelante nos enteramos de

que Shasta sufrió un naufragio cuando era pequeño y fue recogido

por el pescador.) Mientras aguarda a su nuevo amo en un establo, descubre que el caballo del noble, Bri, es un corcel parlante de Narnia. Bri le explica que fue secuestrado de potrillo y vendido como caballo de guerra, y le propone escaparse juntos. El viaje hacia el norte es largo y azaroso, y en el trayecto se cruzan varias

veces con leones.

La primera vez Shasta y Bri se encuentran con otros dos personajes que también huyen hacia Narnia: Aravis, una joven aristócrata a quien pretendían obligar a casarse con un individuo de lo más desagradable, y su yegua parlante, Juin, que también fue secuestrada de Narnia. Los cuatro deciden hacer el viaje juntos.

desagradable, y su yegua parlante, Juin, que también fue secuestrada de Narnia. Los cuatro deciden hacer

Shasta se separa de los demás y llega antes que ellos al sitio en el que habían acordado encontrarse, por lo que debe pasar la

noche solo junto a unas tumbas tenebrosas. De golpe lo despierta

un ruido procedente de unos matorrales, pero no es sino un gato que se acomoda junto a él. Al rato vuelve a despertarse con chillidos de chacales, seguidos por el rugido aterrador de un león. Pero al abrir los ojos descubre con alivio que no hay otro animal que el gato. Tras reunirse con Aravis y Juin y enterarse de un plan urdido por

hombres perversos para invadir Archenland un pequeño reino

que limita con Narniay luego conquistar Narnia, los cuatro parten para advertir al rey Lune, de Archenland. En ese momento se les aparece otro león, que asusta a los caballos y los hace galopar todavía más rápido. Dado que los caballos están exhaustos, Shasta los deja con Aravis al cuidado de un ermitaño de buen corazón y

sigue a pie para advertir al rey.

Shasta se encuentra al fin con el rey Lune y su partida de caza, le entrega el mensaje y se marcha con ellos en un caballo prestado. Sin embargo, a causa de la espesa bruma se separa de los demás. Perdido y abatido, percibe la presencia de alguien que se desplaza junto a él entre las sombras. A la larga entablan conversación, y

Shasta le relata sus muchos infortunios, entre ellos, sus últimos

enfrentamientos con leones. Su interlocutor resulta ser Aslan, el «gran León» de los otros libros de Narnia, quien le revela que él fue el único león con que se topó a lo largo de su viaje:

de los otros libros de Narnia, quien le revela que él fue el único león con
— Yo era el león que te obligó a juntarte con Aravis — dice Aslan

Yo era el león que te obligó a juntarte con Aravis dice Aslan a Shasta. Yo era el gato que te consoló entre las casas de los

muertos. Yo era el león que

ahuyentó a los chacales mientras dormías. Yo era el león que dio a los

caballos las renovadas fuerzas del miedo para los últimos dos kilómetros, a fin de que pudieras

alcanzar al rey Lune a tiempo. Y yo

fui el león, que tú no recuerdas, que empujó el bote en que yacías una criatura al borde de la muertepara que llegase a la playa donde estaba sentado un

hombre, desvelado a medianoche, que debía recibirte.

Aslan se desvanece, Shasta llega a Archenland, y el rey Lune entonces descubre que el muchacho es su propio hijo Cor, que se perdió de niño; y por haber nacido unos minutos antes que su hermano mellizo el príncipe Corin, Cor es el heredero del trono. A la larga Cor y Aravis se casan. «Y después que murió el rey Lune

fueron un buen rey y una buena reina de Archenland».

Esta fantasía infantil encierra algunas verdades perennes: las dificultades de la vida no son casualidades ni frutos del azar. Dios permite que pasemos por cada una de ellas con un propósito bien

definido. Todas pueden redundar en nuestro bien y ninguna de ellas

es imposible de superar con la ayuda de Él. Los leones que abominamos son en realidad nuestra salvación. Sin ellos no alcanzaríamos nuestro destino; nunca llegaríamos a tener el relieve que Dios desea que tengamos.

Esa amarga dulzura

El ruido de la batidora de mamá me llamó la atención, y me dirigí a la cocina. La encontré trabajando y me puse a observarla. Era mi oportunidad de averiguar qué le ponía a esa torta de chocolate que le quedaba tan bien. Como era de esperarse, había chocolate en barra. Eché mano de un trocito que se había desprendido de la

misma y me lo puse en la boca. ¡Era amargo!

Estudié las demás cosas que había sobre la mesada. Había una taza de leche cortada. ¡Qué asco! Mamá no iba a echarle eso a la torta, ¿o sí? En efecto, lo hizo, y le añadió un poco de ese espantoso bicarbonato de sodio que me obligó a tomar la última vez que sufrí

de acidez estomacal. ¿Cómo podía resultar rica una torta hecha con

esos ingredientes? Mamá me sonrió y me dijo que esperara hasta que estuviera lista.

resultar rica una torta hecha con esos ingredientes? Mamá me sonrió y me dijo que esperara
Aquella noche sirvió la torta de postre. Se veía tan rica como siempre, pero procedí

Aquella noche sirvió la torta de postre. Se veía tan rica como siempre, pero procedí con cuidado. Probé una migaja, luego otra más grande y finalmente un buen bocado. ¡No podía haber sabido más rica! Me olvidé de la leche cortada y del bicarbonato y le pedí otro trozo.

La vida no es miel sobre hojuelas. Tiene mucho de amargo, y nos cuesta creer que de ello pueda salir algo bueno. Sin duda, no todas las cosas son buenas, pero todas ayudan a bien (Romanos 8:28). Esa es la promesa que Dios hace a quienes lo aman. Día a día nos convierte en lo que quiere que seamos. Nunca añade a

nuestra vida un ingrediente por error.

Reflexiones: La superación de la adversidad La mar serena no hace al buen marinero. Proverbio
Reflexiones: La superación de la adversidad La mar serena no hace al buen marinero. Proverbio
Reflexiones: La superación de la adversidad La mar serena no hace al buen marinero. Proverbio

Reflexiones: La

superación de la

adversidad

La mar serena no hace al buen marinero. Proverbio africano

Aunque deseables son las cosas buenas que nos brinda la prosperidad, admirables son las que trae consigo la adversidad. Séneca (4 a.C.-65 d.C.)

Cuando la vida es coser y cantar,

es muy fácil ser agradable. Mas quien sonríe vez tras vez cuando todo le sale al revés, ¡ese es hombre estimable! Ella Wheeler Wilcox (1850-1919)

Medita en la bendición del Cielo de que disfrutas de la cual todos los hombres gozan en abundancia, no en las desdichas del pasado, que todos han conocido en alguna medida. Charles Dickens (1812-1870)

Las desgracias son muchas veces las herramientas con las que Dios nos talla para cosas mejores. Henry Ward Beecher (1813-1887)

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