educación 3.

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Suplemento de innovación educativa

Abril de 2016

NUTRICIÓN
Leila Pérez
Pautas educativas
para que los niños
desarrollen patrones
de alimentación
saludable

••• 3

POTENCIA
Carmelitas
Pone en marcha
un programa para
potenciar las altas
potencialidades de
sus alumnos

••• 6

CONCURSO
Santa Catalina
Ocho centros alaveses han participado
en el I Certamen
Literario del Jardín
de Santa Catalina

••• 7

ASOCIACIÓN DOWN ARABA,
POR UNA SOCIEDAD INCLUSIVA
El sistema educativo no ha conseguido adaptarse a las necesidades
de las personas con Síndrome de Down en la ESO
Edita: Grupo Komunika

Contacto: info@grupokomunika.com

abril de 2016, INNOVACIÓN

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educación • NOTICIAS
ASOCIACIÓN DOWN ARABA-ISABEL ORBE

POR UNA MAYOR INCLUSIÓN SOCIAL Y LABORAL
Antes no tenían sitio en los centros
educativos ordinarios. Hoy, en cambio, haciendo uso del derecho que
les asiste, se forman en la enseñanza
pública, concertada o privada. Y aunque esta situación hace una treintena
de años podía ser idílica para las personas con síndrome de Down y sus
familias, los niños y jóvenes de hoy
necesitan seguir creciendo. Quieren
dar más, porque han demostrado
que pueden.
“Es cierto que hemos mejorado mucho, pero todavía no estamos en
disposición de hablar de una sociedad plenamente inclusiva, porque
no existen ni se habilitan todos los
mecanismos necesarios para garantizar en la práctica sus derechos en
todos los ámbitos de la vida”, explica
Iosu Izuskitza, presidente de la Asociación Down Araba- Isabel Orbe,
quien resume lo anterior expresando
que “para que sean iguales hay que
apoyarlos en lo que necesitan”.
Izuskitza examina primero el entorno de las personas con síndrome de
Down y afirma que las familias deben ampliar sus expectativas. “Todavía, a veces, las expectativas de las
propias familias son bajas. Les vemos más en sus limitaciones que en
sus capacidades y esa no es la mejor
manera de ayudarles. Tenemos que
confiar más en ellos, porque, entre
otras cosas, no sabemos dónde están
sus límites. Como dice el gerente de
Down España, Agustín Matía, la generación futura nos va a sorprender”.
La realidad es que hasta hace poco
era impensable que las personas con
síndrome de Down pudieran leer y
escribir, y menos aún encontrar un
empleo. Hoy, gracias a los apoyos
que se les da, la situación ha cambiado y empiezan a alcanzar mucha
autonomía.
El responsable de la asociación indica que los niños y jóvenes con síndrome de Down en general tienen
poca iniciativa, mientras que son personas muy sociables, “Ahora estamos
viendo que conviene fomentar esta
capacidad, en tanto que en el caso
de su sociabilidad y de su capacidad
de empatizar con otras personas, tenemos que enseñarles a trabajar el
autocontrol”.
Hoy su esperanza de vida ha aumentado mucho, y ronda los 60 años,
por lo que pueden sobrevivir a sus

padres. “Tenemos que enseñarles a
ser autónomos, enseñarles a vivir, a
que cometen errores, que aprendan
a defenderse”. Sin embargo, en esta
tarea no pueden estar únicamente
implicadas las personas con síndrome de Down y sus familiares, “sino
también toda la comunidad educativa y la sociedad en general”.
Todos los informes sobre la inclusión educativa coinciden en que la
situación actual es satisfactoria en lo
que se refiere a Primaria, pero que el
panorama cambia en Secundaria y a
partir de ahí, en los niveles superio-

res. La mayoría de jóvenes con síndrome de Down tienen dificultades
para superar la ESO. En esta etapa, el
alumnado está asistido por más profesores, más materias, habitualmente los centros son muy grandes, con
muchos alumnos y menos atención
individual y la metodología docente, basada todavía en clases magistrales, no favorece el seguimiento de
los contenidos. “Esto significa que
algo falla, que el sistema no ha conseguido hasta el momento adaptarse
a sus necesidades, y los jóvenes con
síndrome de Down se ven abocados a talleres ocupacionales, que no

Investigación sobre envejecimiento
Un aspecto a resaltar en los adultos con síndrome de Down es que debido a que sufren un envejecimiento prematuro (en torno los 40 años)
tienen mayor riesgo de sufrir síntomas del alzheimer. Con este motivo,
la Asociación Síndrome de Down desarrolla junto al Ayuntamiento de
Vitoria un estudio de envejecimiento con el objetivo de analizar esta situación. “Estos resultados en personas con síndrome de Down pueden
repercutir también en la sociedad porque podremos saber más sobre el
alzheimer”.
La investigación, que la asociación comenzó a realizar hace tres años,
está dirigida por tres profesionales, en colaboración con la Universidad
Ramón Llul y la Fundación Aura. Participan personas con síndrome de
Down de más de 25 años para diagnosticar posibles factores de envejecimiento, de manera que si se perciben deterioros se pueda comenzar a
buscar soluciones.

siempre responden a sus necesidades, o a cursos que no les ayudan a
promocionar su trayectoria laboral”.
Precisamente, desde hace tres años
la asociación imparte un programa
de formación pre-laboral que intenta
ayudarles a buscar un trabajo, manteniendo a la vez su nivel educativo.
“Pero la realidad es que cuando los
jóvenes llegan a los 21 años se encuentran con que no tienen opciones para desarrollar una vida profesional”.
La Asociación Síndrome de DownIsabel Orbe agrupa a un total de 61
familias y trabaja con personas de
entre 3 y 40 años. Cuenta con diez
trabajadores, y no dispone de ayudas institucionales para su sede, por
lo que su funcionamiento recae exclusivamente en las aportaciones de
las familias y en los recursos de la
propia asociación. “Tenemos un convenio con la Diputación para el programa Enebizia, a través del cual los
jóvenes conviven en un piso de manera temporal para aprender habilidades que les capaciten para llevar
a cabo una vida independiente”. Así,
aprenden a realizar tareas como hacer la compra, cocinar, lavar la ropa
o relacionarse con los vecinos.
Más información:
www.downberri.org

abril de 2016, INNOVACIÓN

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NOTICIAS • educación

• • • MIKEL EPALZA

Capitán del equipo senior Escor-Gaztedi

“Nos han abierto los ojos y el corazón”
Un buen equipo de rugby ha
de estar acostumbrado a jugar en toda clase de terrenos,
y sus jugadores tienen que
ser insensibles al frío o la lluvia. Detrás de esta aparente
dureza, aquellos que lo conocen, afirman que el rugby
está hecho de inteligencia y
estrategia. Y, más aún, de un
montón de valores como la
solidaridad, la disciplina, la
integridad, la pasión y el respeto. Precisamente, son esos
valores los que permiten
“que en el rugby la diferencia se convierta en un valor y
no en una limitación”.
Fue hace tres años cuando
un jugador del Gaztedi, que
trabaja en la asociación en tareas de formación, David Izquierdo, planteó acudir con
los socios a un entrenamiento. “A la semana estábamos
jugando en un encuentro de
rugby inclusivo en Madrid y
a la vuelta de aquel partido
el Escor Gaztedi nos planteó
formar un equipo con jugadores con y sin discapacidad”, afirma Izuskitza.

Así fueron los primeros pasos de un proyecto pionero
en España, una referencia
en la inclusión deportiva en
el país, que aglutina a un
equipo inclusivo compuesto
por 45 jugadores, hombres
y mujeres, de los que 13 tienen síndrome de Down y 6
autismo. En 2015 ganaron
el primer mundial de Rugby Inclusivo, que se celebró
en Bradford, un torneo en el
que hubo 400 participantes,
con y sin discapacidad.
Ellos lo dicen, “no somos
todos iguales, pero todos
podemos hacer las mismas
cosas”. En este deporte han
demostrado que todo el
mundo vale y todos son necesarios. “Cada jugador es
necesario, cada uno con sus
características y todos ellos
son útiles para el equipo”.
Esta manera de entender el
deporte y la vida es patente
en la filosofía de los jugadores que han acogido en sus
filas a los jóvenes con discapacidades. El capitán del
equipo senior, Mikel Epalza,

expresa con contundencia
sus pensamientos. “Contamos con ellos para mejorar el
rugby y hacerlo más grande,
porque nos han abierto los
ojos y el corazón”. La iniciativa ha sido muy bien acogida
por otros clubes, que se han
suscrito a una red de equipos
por la inclusión.
Destacan que en el rugby es
característico el respeto a las
reglas, que deben practicar
tanto los jugadores como el
público, y las decisiones del
árbitro rara vez son discutidas. Además, se fomenta la
sociabilidad entre compañeros de equipos y oponentes
en una cordial reunión después de los partidos, en el
denominado tercer tiempo,
donde se reúnen árbitros,
entrenadores y parte del público para hablar acerca del
partido. Incluso, los equipos
rivales llegan a cederse jugadores. Una lección de vida. Y
si la inclusión es posible en el
rugby, interrogan, “¿por qué
no lo puede ser en cualquier
otro ámbito de la vida?”.