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Invitación a la conferencia europea de los días 19/20 de junio de 2010

Los abajo firmantes, sindicalistas, socialdemócratas, militantes del movimiento


obrero nos dirigimos a nuestros compañeros de toda Europa para invitarles a un e
ncuentro de emergencia que consideramos indispensable ante el dramático desarrol
lo de la situación.
Nos dirigimos muy especialmente a nuestros compañeros de Grecia, Portugal y Espa
ña... países que se encuentran en el punto de mira de las agencias de calificaci
ón y cuyos gobiernos de Papandreu, Zapatero y Sócrates han decidido emprender un
os planes estructurales igualmente criminales para “garantizar estabilidad y cre
cimiento”.
Decir que no hemos vivido nada parecido desde la guerra es incluso subestimar la
gravedad de la situación en Europa. Por vez primera, desde esa época, unos esta
dos europeos se encuentran al borde de la quiebra y su soberanía es abiertamente
cuestionada por la UE y el FMI.
Veinte años después de la caída del muro de Berlín, que despertó todas nuestras
esperanzas, el futuro que el gobierno Kohl deparó a los länder del Este, la dese
rtificación industrial, la desreglamentación laboral y la pobreza, amenazan con
extenderse a Alemania entera. La verdadera unificación social del Este y el Oest
e retrocede.
En este contexto, nos sentimos escandalizados por las declaraciones chauvinistas
y abiertamente xenófobas hechas en Alemania contra los pueblos griego y portugu
és, y si damos crédito a los comunicados de prensa, en vuestros países se desarr
olla una campaña similar contra el pueblo alemán. Pensábamos que esta clase de d
emagogia pertenecía al pasado.
Y esto se produce justo en el momento en que nuestro gobierno decide, como si ta
l cosa, reforzar el contingente alemán bajo mando de la OTAN en Afganistán, viol
ando deliberadamente el juramento del pueblo alemán: “¡Nunca más la guerra!” (“N
ie wieder Krieg!”).
¿Hacia dónde vamos?
Acusamos a todos los que durante años han hecho discursos sobre “la paz, la amis
tad y la fraternidad entre los pueblos” para justificar los sacrificios que la U
E y el euro exigían de los trabajadores.
Los acusamos porque son ellos los que hoy hacen esos discursos chauvinistas o lo
s instigan. Y se atreven en nuestro país a acusarnos a los trabajadores y a la m
ayoría del pueblo de apoyar a Merkel cuando ésta pone condiciones draconianas a
los préstamos a Grecia. Como si los miles de millones en cuestión estuviesen des
tinados a ayudar al pueblo griego, como si esas colosales sumas no estuviesen ex
clusivamente destinadas a los especuladores, ya sean “anglosajones” o simplement
e europeos.
Los bancos, los fondos especulativos, en un palabra, el capital financiero han p
rovocado una catástrofe mundial, poniendo una vez más en evidencia la crisis de
todo el sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción.
Han exigido y obtenido miles de millones de fondos públicos. Con esas sumas han
especulado apostando por los peores desastres. Han llevado a Grecia, a Portugal,
a España a la bancarrota. Amenazan a toda Europa y exigen inmediatamente que to
dos los gobiernos europeos adopten los mismos planes de austeridad contra los pu
eblos, cuyo centro es la liquidación de los sistemas de seguridad social y de pe
nsiones y la privatización de todos los servicios públicos.
Exigen reducciones drásticas de todos los presupuestos públicos, la privatizació
n de todo lo que pueda privatizarse. Han hecho de Europa, de todas nuestras gran
des e históricas conquistas sociales, tanto en el Este como en el Oeste, un camp
o de ruinas. He aquí el resultado de la Unión Europea. Todo esto se ha producido
para “salvar” al euro en los mercados financieros y para cebar a los especulado
res sobre la base de la destrucción del producto del trabajo de generaciones ent
eras, y sobre la base de la destrucción de la fuerza de trabajo misma.
En Alemania, la presión brutal, desde hace 15 años, sobre los salarios, sobre lo
s sistemas sociales, los “costes laborales” y los convenios colectivos, sobre to
do gracias a la política de la Agenda 2010 del gobierno Schröder y su continuaci
ón mediante la “Gran Coalición” de la CDU/CSU con el SPD, ha conducido a un desc
enso sin precedentes de los salarios reales, a la explosión de un sector de 8 mi
llones de salarios bajos y a una pobreza masiva. Mientras que el movimiento de r
esistencia social de los trabajadores y de la juventud crece, Merkel anuncia que
debe ir aún más lejos.
Para ello no duda en emplear los medios de chantaje a los que suelen recurrir lo
s círculos dirigentes en caso de crisis. Entre otros, la calumnia de que el pueb
lo alemán se niega a prestar ayuda a Grecia y por eso se ve obligada a recurrir
al FMI. Es una infamia. Ella es la que expresa su desprecio por el pueblo griego
y por todos los pueblos del “Club Mediterranée”. Pondremos todas nuestras energ
ías en desenmascarar este intento de manipulación ya que el pueblo alemán, a lo
largo de su historia, ha pagado un precio inhumano por otras manipulaciones.
En toda Europa continúa y aumenta el saqueo. Por citar un ejemplo en nuestro paí
s: el trust norteamericano General Motors exige nuevas subvenciones de los estad
os europeos para no declarar inmediatamente a Opel en quiebra. Exige de nuevo fi
nanciación pública para “reestructurar” la empresa, suprimir empleos, disminuir
los salarios y, por supuesto, seguir deslocalizando. GM juega contraponiendo el
cierre de la fábrica de Amberes (Bélgica) a la suerte de la fábrica de Bochum (A
lemania). Intenta enfrentar a los trabajadores belgas con los trabajadores alema
nes. Toda la industria del continente europeo está amenazada en este juego. En v
uestros países como en el nuestro la supresión de miles de empleos, impuesta so
pretexto de “preservar la competitividad de nuestras empresas”, arruina las caja
s de seguridad social,
justifica el cierre o la privatización de nuestros hospitales y la desaparición
de los servicios públicos. Desangran nuestros municipios y regiones enteras se t
ransforman en desiertos sociales e industriales…
No podemos aceptarlo. Aquí estamos batallando contra el desmantelamiento de Opel
, y sabemos que vosotros libráis luchas similares. Luchamos para que el Estado s
e haga cargo de manera inmediata de Opel, lo que en vuestros países corresponde
a exigir la nacionalización de toda una serie de sectores industriales. Es urgen
te que nos informemos y ayudemos mutuamente.
En Alemania como en toda Europa se insta a nuestros sindicatos a que se sometan
a los imperativos supremos de la competitividad. Se les exige que acompañen de m
anera “socialmente soportable” los planes de destrucción de los empleos, los der
echos y los convenios colectivos.
Empujan a nuestros sindicatos cada vez más profundamente a un proceso de integra
ción corporativista, a alianzas de los gobiernos con los “agentes sociales”. Est
o amenaza con convertirlos en simples engranajes en la realización de los planes
de las multinacionales a las que los propios gobiernos se someten también.
Nuestras direcciones se dejan arrastrar con el pretexto de que supuestamente no
hay alternativa política. ¿Quién puede dejarse engañar por semejante argumento?
¿No estriba la salida política más segura en negarse a aceptar “el inevitable de
smantelamiento social”, en rechazar la “colaboración social” y el “consenso”, to
das las supresiones de empleos, toda “reforma” de las pensiones y de los sistema
s de protección social?
Unámonos, intercambiemos experiencias, actuemos de forma coordinada para reconqu
istar nuestras viejas organizaciones, las organizaciones obreras. La CES no nos
representa. Nosotros hemos construido nuestras organizaciones, éstas existen, si
guen siendo el marco de encuentro indispensable para cualquier movilización de n
uestras fuerzas, para cualquier movilización obrera, para su movilización indepe
ndiente como clase social de la que depende, en última instancia, el futuro de E
uropa.
Entre nosotros hay militantes del SPD, ex militantes del SPD, responsables sindi
cales… convencidos todos de que ni Merkel (CDU) ni Gabriel (SPD) van a responder
hoy a las exigencias más vitales de los trabajadores.
No creemos equivocarnos al decir que la mayoría de los trabajadores de vuestros
países no alimenta tampoco grandes esperanzas en Papandreu, Zapatero, Sócrates…
todos ellos gobiernos de mayoría socialdemócrata. Y sin embargo muchos trabajado
res saludaron su acceso al poder, ya que esperaban que unos representantes de lo
s viejos partidos obreros hiciesen otra política, aquella para la que esos parti
dos se levantaron.
Todo gobierno que persista en querer llevar una política en el marco del corsé d
e la UE, del euro y de la satisfacción de las exigencias de los banqueros y de l
os especuladores no puede sino renunciar a todas las prerrogativas de la soberan
ía de los pueblos, a las exigencias más elementales de la democracia. No puede s
ino jugar a aprendiz de brujo para intentar golpear más duramente a la población
trabajadora.
No habrá salida sin romper con ese marco.
La ruptura es la condición para construir a escala continental la colaboración i
ndispensable a la que aspiran nuestros pueblos para emprender una reorganización
racional de la producción. Una colaboración que sólo puede ser obra de gobierno
s que se liberen del corsé de la UE, de las manipulaciones monetarias ligadas a
la existencia del euro, de la dictadura del capital financiero, de gobiernos que
tengan la audacia de poner bajo su protección la industria, de restablecer los
servicios públicos y toda la infraestructura pública y que de ese modo garantice
n la supervivencia de millones de familias trabajadoras.
Nunca nuestra suerte ha estado tan estrechamente ligada. Por eso tomamos la inic
iativa de invitaros inmediatamente a un primer encuentro con el objetivo de esta
blecer una colaboración constante en las tareas que tenemos ante nosotros.
Es impensable dejar a nuestros enemigos la ventaja de la colaboración que mantie
nen en las instancias europeas contra nuestros pueblos. Elaboremos nosotros mism
os el “pacto obrero” a fin de armarnos mejor para los combates que tenemos ante
nosotros.
5 de abril de 2010
Primeros firmantes:
Colonia: Matthias Cornely, IGMetall (sindicato del metal), presidente de consejo
de empressa - Paul Paternoga, IGMetall, presidente de consejo de empresa, miemb
ro de la dirección regional de las comisiones obreras (Afa) del SPD - Metin Mert
, IGMetall, miembro de consejo de empressa - Henning Frey, syndicat de profesore
s (GEW), miembro del SPD - Winfried Sichelt, ex trabajador de Opel l Dusseldorf:
Mirco Kischkat, vicepresidente de las comisiones obreras del SPD de Recklinghau
sen, miembro de la dirección regional de las juventudes del sindicato Ver.di (se
rvicios públicos) de Renania del Norte-Westfalia. Peter Kreutler, de las comisio
nes obreras del SPD, del sindicato Ver.di - Wolfgang Freitag, IGMetall, miembro
de consejo de empresa - Dirk Weiß, del SPD, del sindicato de minas, químca y ene
rgía (IG BCE), miembro de consejo de empressa - H.-W. Schuster, delegado Ver.di,
presidente de la comisión obrera del SPD del subdistricto de Düsseldorf l Berlí
n: Rainer Döring, de la dirección de Ver.di de Berlin - Kerstin Fürst, delegado
de Transnet (sindicato ferroviario) - Peter Polke, miembro de consejo de empresa
, Transnet - Gotthard Krupp, de la dirección del distrito de Ver.di, de la direc
ción regional de las comisiones obreras del SPD - Volker Prasuhn, Ver.di, de la
dirección de la comisión obrera del SPD del land - Monika Wernecke, Ver.di - Her
bert Wernecke, Ver.di - Gerlinde Schermer, del SPD - Peter Jaremischak, parado –
Eva Gürster, Verdi, SPD - Carla Boulboullé, GEW, Redacción de Soziale Politik &
Demokratie l Erfurt: Klaus Schüller, secretario de la confederación DGB, de la
dirección regional de la comisión obrera del SPD de Turingia l Chemnitz: Gaby Ha
hn, delegado de Ver.di, de la dirección regional de la comisión obrera del SPD d
e Sajonia l Leipzig: Cornelia Matztke, médica - Heike Böhm, del SPD, miembro del
consejo municipal de Leipzig l Wismar: Lothar Hesse, ex secretario de Ver.di.
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