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Textos filosóficos 3

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM Colegio de Filosoa Semestre 2016-1 Prof. Rafael Ángel mez Choreño

Antología poemas

por Daniel Maldonado Juárez

He incluido en las transcripciones de los siguientes poemas las notas que hacen más inteligible el poema, evitando las notas de carácter exclusivamente lingüístico. Las traducciones sólo se consignan en nota de pie a los autores de quien las tomo, pero la bibliogafía completa de las obras usadas está al final de esta antología.

Tema I

1. Abid Ibn al Abrás (m. c. 554 n. e.) Arabia.

Pregunta a los poetas si saben nadar como nado yo

en los mares de la poesía, zambullirse como me zambullo.

Mi lengua es más hábil en zambullirse en descripciones,

invectivas y poemas, que el gran pez que en el remolino del mar nada seguro entre las olas fluctuantes. Cuando se desliza serpentino, brilla su flanco, y blanquea al girar y voltear. Pececillos espían sus movimientos en lo profundo, quietos, adheridos a las lisas rocas. Si la mano lo ase, se retuerce escurriéndose con un brinco fantástico.

Avanza y centellea entre nítidas masas fluidas: todos los peces del mar son oscuros y resbaladizos.

Es oscuro como el color del agua profunda, lo cubren escamas entrelazadas

como las mallas e a liza coraza. 1

2. Imru al Qais bin Hu ŷ r al Kindí (m. c. 550 n.e.) Arabia.

“¡Haced alto!: lloremos al recuerdo de un amante y campamento al término de sinuosas dunas, entre Dahul y Hawmal, Tudih y Almiqrat, 2 cuyas trazas no se han desvanecido

por la urdimbre de austro y bóreas 3 :

Vese el sirle de gacela en sus patios

y explanadas, cual granos de pimienta”.

En la alborada del adiós, el día de su marcha,

1 Traducción tomada de Gabrieli, Franceso (pp. 45).

2 Estos nombres hacen referencia a abrevaderos o pozos.

3 Los vientos del sur y del norte, respectivamente.

yo por las acacias del aduar diríase machacaba tuera, 4

y mis compañeros, parando allí junto mí sus monturas,

decían: “No perezcas de pesar, ten ánimo”. Más mi cura han de ser las lágrimas vertidas, pues, ¿qué socorro ha de haber en unas borrosas trazas?

Tal solíame pasar ya antes: con Umm Alhuwayrit

y su vecina, Umm Arribab, de Mas’al 5

que, al alzarse, exhalaban almizcle cual soplo de céfiro trayendo aroma de clavo,

y las lágrimas de mis ojos, de pasión desbordan sobre el pecho, hasta mojar mi tahalí. ¡Qué fastos días tuve con ellas, sobre todo aquél en Darat Gulgul! 6

El día en que sacrifiqué mi montura a las doncellas

y su basto fue peregrinamente acarreado:

las muchachas lanzábanse la carne a porfía

y grasa cual flecos de trenzada seda…

El día en que entré en el palanquín de ‘Unayzah

y me dijo: “A pie me harás ir, ¡Tengas mala ventura!”, y, al ceder el basto con nosotros ambos, seguía:

“Imru al Qais, has lastimado mi acémila, baja.

Dije yo: “Marcha, suéltate las riendas, no me alejes de tu gran vendimia,

que a cuántas, tus iguales, vine de noche y, embarazada o criando 7 hícela descuidar el hijo de un año, con amuletos: 8 si tras ella lloraba, tornábale medio cuerpo más la mitad bajo mí no bullía”. Un día por cima de las dunas me esquivaba haciendo juramentos sin excepciones:

“Eh Fátima —dije—, atenúa algo estos desdenes,

y si has decidido romper, hazlo gentilmente.

¿O es que te engaña en mí el que tu amor me atormenta

y cuanto ordenas i corazón hace?

Si algo en mi condición te agravia aparta mi corazón del tuyo, y quedará apartado; pues tus ojos sólo loran para que alcancen tus dos saetas los pedazos de un corazón lacerado”. (…) Franqueé hasta ella guardias y gentes

ávidas, si pudieran silenciarla, de mi muerte,

4 Es decir, lloraba abundantemente; la semilla de la acacia, tuera o colonquíntida, de amarguísimo sabor, al ser cascada o machacada, emite una sustancia que provoca el lagrimeo.

5 Aguada perteneciente a la tribu del poeta, los Banu Kinda.

6 Lugar enclavado en los parajes de los Banu Kinda.

7 Los beduinos creían que tener relaciones sexuales con una embarazada o una parturienta era nocivo, pues dañaba la leche que mamaba el recién nacido.

8 Los niños de corta edad llevaban ciertos amuletos, por algún tiempo.

mientras las Pléyades en el cielo se mostraban

como trechos de un collar de cuentas intercaladas; Llegaba yo y, ya desnuda para dormir, de sus ropas slavo ligero atavío, dentro de la tienda decía: “Juro por Dios que no tienes excusa,

ni creo que tu extravío 9 te deje”

(…)

¡Qué cuello cual de gacela, ni desproporcionado

al alzarlo, ni desguarnecido!

¡Qué cabellera engalana su espalda, prieta como carbón, espesa como racimo cargado de palmera!

sus bucles se alzan hasta lo alto,

se pierden las guedejas, entre prendidas y sueltas…,

¡Gentil talle apretado como trenza,

y qué piernas como estipe (en palmeral) regado y cargado!

(…) Ella ilumina las sombras del atardecer cual lámpara de célibe monje en la noche: 10

A una tal contempla el prudente arrebatado,

cuando se yergue entre mozas y mujeres. 11

3. Amr Bin Kulthum (m. c. 568 n. e.) Arabia

(…) Abu Hind, no te apresures con nosotros,

danos tiempo para decirte lo cierto:

nosotros entramos 12 con blancos estandartes

y los volvemos rojos, regados (en sangre),

¡Cuán largos gloriosos días nos negamos a servir al rey! ¡A cuantos señores de tribus, coronados con real diadema, protectores de asilados, pusimos encima nuestros caballos rampantes, las riendas ceñidas! Asentamos nuestra morada en Du Taluh, 13

expulsados hasta ashamat los que nos amenazaban; Hasta los perros del aduar nos gruñían

y arrancamos las espinas 14 al que nos seguía. Cuando llevamos a un pueblo nuestro molino,

9 La palabra usada por el poeta (algiwayah) alude tanto al “error” como a la “seducción” que guían el afán sexual del poeta.

10 Alude a la costumbre de dejar una luz encendida en los cenobios y los monasterios orientales para guía de caminantes.

11 Traducción de Federico Corriente (pp. 97-102).

12 al combate

13 Lugar sitiado ente al Kufah y Fayd.

14 Metáfora semítica que significa despojar de su fuerza.

queda al contrario, hecho harina:

es el costal el levante de Nagd, 15

y puñado de grano todos los Quda’ah.

Como huéspedes vinisteis a nosotros,

y pronto os dimos acogida, por temor al vituperio:

os trajimos la ofrenda a toda prisa poco antes del alba: una muela trituradora.

A

todos ayudamos sin pedir nada

y

les llevamos las cargas que nos confían;

cuando lejos la gente, alanceamos, cuando nos llegan cerca, esgrimimos espadas:

lanzas finas, endurecidas, de suave, prieto hástil, o espadas blandidas:

en ellas parecen los cráneos de los campeones sacos que saltan (del basto) al cruzar os pedregales; con ellas abrimos las cabezas de la gente, segamos los cuellos, y quedan cortados:

Odio tras odio se acaban mostrando

y sacando el mal oculto.

Heredamos la gloria: Ma’add 16 lo sabe, por ella luchamos hasta hacerla evidente;

Nosotros, cuando caen los puntales del aduar sobre los efectos, los vedamos a quien los persigue; sin piedad son cortadas las cabezas

y no saben cómo defenderse,

pareciendo nuestras espadas y las suyas juguete en manos de prestidigitador,

y nuestros vestidos y los suyos simulan

haberse teñido de púrpura o pintado. Cuando algunos son remisos en lanzarse, por temor de riesgo sospechado,

levantamos (un escuadrón) cual el monte Rahwah, valeroso,

a salvar el honor, y somos los primeros:

jóvenes que creen la muerte gloria,

y viejos, expertos en batallas,

desafiando al mundo entero, batiendo a sus hijos en defensa de los nuestros:

el día en que tememos por éstos

conviértense nuestros caballos en escuadrones y partidas,

y si no hay que temer por aquéllos,

armados emprendemos algaras, con un jefe de los Gusham Bin Bakr con quien estragamos llanos y asperezas.

15 Región central o poniente de la Península Arábiga. 16 Antepasado mítico de los árabes del Norte de la península, aquí es epónimo y vale decir como “todos los árabes”.

¡Ea! no crea la gente que nosotros hemos caído y flojeado, ¡Ea! Que nadie nos trate a la ligera, no sea que lo tratemos aún más ligeramente, ¿Cómo quieres, ‘Amr bin Hind, 17 que seamos siervos de vuestro reyezuelo? ¿Cómo puedes, ‘Amr bin Hind,

hacer caso de nuestros detractores y despreciaros? Nos amenazas y amagas: ¡Despacio! ¿Cuándo fuimos siervos de tu madre? Nuestras lanzas, ‘Amr, frustraron sin ceder

a

enemigos antes de ti. 18

4.

Labid bin Rabi’ al ‘Amirí (m. c. 622 n. e.) Arabia

Nosotros perecemos, más no perecen las estrellas nacientes,

y nos sobreviven montañas y edificios.

Si preguntas qué somos, somos pajarillos de este género humano, hechizado (a fuerza de alimento). Habitamos tierras que ya otros habitaron antes,

y osamos esperar felicidad después de Ad y Himyar. 19

¿Qué es la vida sino un bien tomado en préstamo, que se nos presta

y

vuelve luego, después de muchos meses, a su dueño? 20

5.

Al Qur’an (El Corán)

Azora XCIII “La mañana” (Mequí) 21

¡Por la Mañana! ¡Por la noche cuando impera! Tu Señor no te ha abandonado ni te aborrece. La última vida será mejor para ti que la primera. Tu Señor te dará y quedarás satisfecho. ¿No te encontró huérfano y te dio un refugio? ¿No te encontró extraviado y te guió? ¿No te encontró pobre y te enriqueció? ¡No maltrates al huérfano!

17 Se trata de Amr Bin al Mundir (554-569), cristiano asirio (nestoriano) de al Hira, que fue rey tas suceder a la reina Hind, madre de anterior, también convertida al nestorianismo. El poeta se refiere al reyezuelo de ‘Amr porque le reino de al Hira estaba al servicio del imperio persa y le servía como guardián de los límites iraquíes ante los rivales bizantinos.

18 Traducción de Federico Corriente (pp. 139.-142).

19 Antiguos reinos árabes, Himyar estuvo en el Yemen y tiene la fama semi legendaria de haber sido el hogar de la reina de Saba.

20 Traducción de Francesco Gabrieli, (p. 43).

21 Al inicio de todas las azoras que conforman el Corán está colocado el lugar en el que la tradición islámica indica que fue revelado, sea en Medina o en la Meca.

¡No rechaces al pobre! ¡Explica el beneficio que te ha hecho tu Señor! 22

Azora XXVI, “Los poetas” vv. 221-228 (Mequí).

¿Acaso he de informarte sobre quién descienden los demonios? Descienden sobre los embusteros pecaminosos

que explican lo oído, pero, en su mayoría, son embusteros; descienden sobre los poetas, y son seguidos por los seductores ¿No los ves cómo andan errantes por todos los valles

y dicen lo que no hacen?

Exceptúanse los que creen, hacen obras pías, invocan con frecuencia a Dios

y se defienden después de haber sido vejados. Quienes son injustos sabrán hacia qué destino se dirijen. 23

Azora XVIII, “La Caverna” vv. 99-110 (Mequí)

Ese día dejaremos confundirse a unos con otros, pues se soplará en el cuerno y los reuniremos a todos. Entonces mostraremos a los incrédulos, en exposición, el infierno; que habían tenido velados sus ojos para mi predicación 24 y que no podían oír. Quienes no creen, ¿consideran que podrán tomar por dueños, prescindiendo de Mí, a mis servidores? Hemos preparado el Infierno como morada para los incrédulos. Di: «¿Os informaremos de los que más han perdido en sus obras?» Son aquellos cuyo esfuerzo se ha extraviado en la vida mundanal mientras ello consideraban que hacían el bien. Ésos son quienes no creen ni en las aleyas de su señor ni en un encuentro del Juicio Final. Sus obras se han perdido, y el día de la Resurrección no les concederemos peso. Ésta será su recompensa: el Infierno, porque no creyeron y porque tomaron a burla mis aleyas y mis enviados. Quienes creen y hacen obras pías tendrán por morada los Jardines del Paraíso; permanecerán en ellos eternamente, no desearán cambio alguno. Di: «Si el mar fuese tinta para escribir las palabras de mi Señor, el mar, aunque se le añadiese otro igual, se agotaría antes de que se agotaran las palabras de mi Señor». Di: «Cierto, y soy un mortal semejante a vosotros. Se me ha inspirado que vuestro Señor es un Dios único. Quien espera el encuentro de su Señor, haga obra pía y no asocie a nadie al culto de su Señor». 25

22 Traducción de Juan Vernet.

23 Traducción de Juan Vernet

24 Vernet traduce Dikr ā por “predicación”, dado que la raíz d-k-r significa mencionar, pero también significa recordar, como lo entiende Raúl González Bornes, al traducir “Mi recuerdo”. En el Corán y en la tradición islámica es muy importante la idea de “recordar a Dios” como forma de tenerlo presente y de tener presente la forma en cómo adorarlo. Los sufís implementarán la ceremonia del Dikr, como acto ritual de mención y recuerdo de Dios por medio de la repetición de sus 99 nombres.

25 Traducción de Juan Vernet.

Tema II

6. Abu Nuwás (m. 197 h. / 813 n.e.) Al Ahwaz, Juzistán.

Poema Núm. II

Hombres, ¡a mí qué me importan las espadas o los combates! Yo sólo sigo a una estrella:

la del placer y la música. En mí no confiéis, pues soy de aquellos que rehúyen encontronazos y embates. Cuando veo el enemigo salto sobre mi potrillo con las riendas colocadas por el lado de la cola. No sé cómo es un arnés, ni un broquel, ni un alfanje. Todo mi afán es saber, cuando sus guerras estallan, por qué camino escapar. Si de juergas se tratara, de beber vino sin mácula o de pasarme la noche junto a vírgenes luciendo sus vestidos de luto negro me veríais con razón como héroe de los árabes. 26

7. Ibn Zaydún (m. 463 h / 1070 n.e.) Córdoba.

26 Traducción de Jaume Ferrer Carmona y Anna Gil Bardají.

IV

Un extranjero en los confines de Levante da gracias a la brisa, porque lleva su saludo hasta occidente.

¿Qué mal habrá en que el aliento de la brisa lleve un mensaje de amor que envía un cuerpo al corazón? 27

XVI

¡Por el ramo oloroso cuyo perfume cura al enfermo;

alientos ungidos, dulce aroma! Con él me señalan los dedos suaves de una joven esbelta, sus ojos oscurecidos con colirio de magia. Espléndida belleza hecha de amor asciende entre sus ramas, enferma con almizcle de radiantes virtudes. Cuando ofrece jazmines con su mano, recibo estrellas luminosas de mano de la luna. Tiene virtudes dulces en un hermoso cuerpo, una elegancia como fragante perfume o aroma de vino,

y consuela mi alma con una plática que me da contento

como los deseos y la unión que siguen a la ausencia. 28

XXII

Te recuerdo con nostalgia en al-Zahra 29

claro el horizonte, puro el espejo de la tierra, con la brisa tan suave de sus tardes, que me compadece y con su piedad se hace más mansa. Y los arriates con sus riachuelos de plata me sonríen como con collares desgarrados de tu cuello. Un día como otros de placeres ya pasados en cuyas noches fuimos ladrones mientras el destino dormía. Cautivados por las flores solícitas, tan colmas de rocío que inclinaban sus tallos, como ojos que contemplan mi descanso

y lloran por mí lágrimas a raudales.

27 Traducción de Vicente Cantarino, p. 46. 28 . Trad. V. Cantarino, p. 54. 29 Así era conocida la residencia califal de ‘Abd al Rhmán III, cerca de Córdoba; significa “la resplandeciente”.

Una rosa luciente en su trono de sol, que aumenta a la mirada el esplendor de la mañana. Un fragante nenúfar con ella rivaliza, cuando la aurora aleja el sueño de sus hojas. Todo aviva el recuerdo de mi amor,

por él se oprime mi pecho sin alivio. ¡Niégue Dios el reposo al corazón que de ti se olvidara

y no vuele otra vez con las alas vivaces de la pasión!

Si la brisa me tomara a su paso te llevaría un hombre consumido por sus penas. Si cumpliera el deseo de nuestra unión, sería para mí el día más cumplido. ¡Mi joya la más preciosa y excelsa, tan querida para mí!, cuando los amantes adquirían joyas de devoción. En otro tiempo la emulación en el amor más puro era la arena donde libres corríamos. Pero hoy hasta el tiempo tan amable a mi lado has olvidado, y quedo, ¡ay!, para siempre solo con mi amor. 30

LX

Cuando al romper el día nos encontraos en la despedida, las banderas ondeando en el patio del palacio, reunidas las tropas de corceles, los címbalos resonando, y aparecieron las señales de la separación, lloramos sangre, como si nuestros ojos con lágrimas tan rojas estuvieran cubiertos de heridas. Esperábamos el regreso después de un plazo breve, pero ¡cómo si ya nos parecía largo! 31

LXII

¡Ay, noche! que pasamos gozando del vino

hasta que apareció la fuerza de la aurora sobre la noche

y llegaron los luceros del alba hiriendo las tinieblas;

los astros nocturnos huyeron, dejando a la noche vencida. Habíamos gozado los más exquisitos placeres

sin pena de aflicción, ni molestia de estorbo. Si hubiera durado, mi gozo hubiera sido eterno, pero noches de la unión han de ser siempre cortas. 32

30 Trad. de V. Cantarino, p. 61.

31 Trad. V. Cntarino, p. 83.

32 Trad. V. Cantarino, p. 84.

8. Omar Jayyam (m. 517 h. /1123 n.e.) 33 Neishabur, Irán.

Cuarteto Núm. 80

Beberé tanto vino que este olor mío a vino brotará de la tierra cuando esté bajo tierra; si se acerca a mi tumba alguien medio borracho, al olor de mi vino se emborrachará a fondo. 34

Cuarteto Núm. 3

No obtuvo el universo provecho a mi llegada, ni aumentará mi marcha su rango y esplendor, ni de nadie escucharon mis oídos jamás porqué un día llegué y otro me marcharé. 36

Cuarteto Núm. 60

Mi venida no ennobleció a la rueda 35 y mi partida no aumentó su majestad y gloria. ¡Y tan pocas cosas captaron mis dos oídos! De este ir y venir ¿Cuál fue el motivo? 37

Cuarteto Núm. 38

Sin excepción, perdimos a los amigos íntimos, uno a uno la muerte los cubrió de desprecio; la fiesta de la vida nos brindó el mismo vino ellos se emborracharon algo antes que cayeron. nosotros. 38

Cuarteto Núm. 95

Aquellos amigos con los que compartimos las ideas desaparecieron cuando les llegó su hora, uno a uno En el cenáculo de la vida bebimos un solo vino dos rondas; y antes que nosotros, al vino sucumbieron. 39

Cuarteto Núm. 61

La nube entre sollozos lloró sobre la hierba; no se debe beber sin el rosado vino;

Cuarteto Núm. 8

Llegó a nube y volvió a llorar sobre la hierba ¡No hay que vivir lejos del vino tinto!

33 Las numeraciones de os cuartetos dependen de cada edición que citamos.

34 Traducción de Zara Behnam y Jesús Munárriz. Este cuarteto no está en la edición traducida de Clara Janés y Ahmad Taherí.

35 Según la nota de Janés y Taherí, “Rueda” significa “destino”; pero también significa mundo y universo, porque alude a la circularidad de la bóveda celeste. Ambas interpretaciones son válidas, porque en una se aludiría a que el nacimiento de un individuo no afecta la naturaleza del universo y el otro que no afecta al círculo de destino que consiste en nacer y morir.

36 Trad. Behman y Munárriz.

37 Traducción de Clara Janés y Ahmad Taherí.

38 Trad. Behman y Munárriz.

39 Trad. de Janés y Taherí.

hoy está a nuestra vista este césped mojado; ¿quién estará mirando de nuestra fosa el césped? 40

Cuarteto Núm. 133

Bebe vino, que el vino nos da la vida eterna; el vino es el resumen de nuestra juventud, tiempo de flores, vino y amigos achispados; disfruta de este instante, que este instante es la vida. 43

Hoy esta hierba es nuestro paisaje. ¿De quién será paisaje la que crezca cuando seamos tierra? 41

Cuarteto Núm. 47

Bebe vino, que la vida eterna es ésta. Tu cosecha de juventud es esta. En tiempos de vino, y de rosas, y de amigos Sé alegre un momento, que la vida es ésta 42

9. Ibn Hazm (m. 456 h. / 1063 n.e.) Córdoba. 44

II

Melancólico, afligido e insomne, el amante no deja de querellarse, ebrio del vino de las imputaciones. En un instante te hace ver maravillas, pues tan pronto es enemigo como amigo, se cerca como se aleja. Sus transportes, sus reproches, su desvío, su reconciliación parecen conjunción y divergencia de astros, presagios estelares adversos y favorables. Más, de pronto, tuvo compasión de mi amor, tras el largo desabrimiento, y vine a ser envidiado, tras haber sido envidioso. Nos deleitamos entre las blancas flores del jardín, agradecidas y encantadas por el riego de la escarcha:

rocío, nube y huerto perfumado parecían nuestras lágrimas, nuestros párpados y su mejilla rosada. 45

XII

Las lágrimas del enamorado se derraman; la reputación del enamorado se lastima. Cuando el amado aparece, palpita su corazón

40 Trad. Behman y Munárriz.

41 Trad. de Janés y Taherí.

42 Trad. de Janés y Taherí.

43 Trad. Behman y Munárriz.

44 Todos los poemas son tomados de El Collar de la Paloma, Los números romanos que les anteceden aluden a los capítulos en los que se encuentran.

45 Trad. García Gómez, p.145.

como un qata 46 cogido en la red. «Decid, amigos míos, pues vuestra opinión es de seguro común:

¿Hasta cuándo ocultaré esto de que no puedo desprenderme?» 47

XXI

Me alejo de quien amo, y no por odio ¡Maravíllate de un amante que se aleja! Pero mis ojos no pueden mirar el rostro de la gacela traidora. La muerte es de gusto más dulce que un amor que se ofrece al que va y al que viene. En el corazón hay un fuego ardiente. ¡Maravíllate como el inquieto amante lo sufre! Dios permitió en Su religión

que el cautivo simule apostasía ante el vencedor, 48

y declaró lícita la infidelidad en peligro de muerte. Así, a veces, el creyente te parece un infiel. 49

XXIV

Paraos entreambos y preguntad a las ruinas dónde están sus antiguos moradores. ¿Es que el día y la noche, al pasar sobre ellos, los han consumido? Todo está borrado, abandonado, desnudo. Diríase que las moradas han desaparecido y se han tornado conceptos. 50

XXX

El mundo, cuyos préstamos han de devolverse, te ha prestado una vida muelle, cuyo verdor ha de mustiarse. ¿Podrá el hombre de juicio firme desear la vida estando para recibir la vista de la muerte impensada? ¿Cómo han de deleitarse los ojos en el sueño de un instante tras el largo escarmiento de lo que han visto? ¿Cómo ha de holgarse el alma en una mansión de tránsito si está cierta que en ella no ha de afincar,

y cómo consagrará a la tierra ni un solo pensamiento

46 Es un pájaro del desierto, que dicen vagamente parecido a la perdiz, y que es muy usado para comparaciones en poesía.

47 Traducción de Emilio García Gómez, p. 187.

48 Se refiere al “disimulo” que el Islam autoriza en caso de coacción o persecución en tierras no controladas por un gobierno islámico o en situaciones desfavorables para los musulmanes.

49 Trad. García Gómez, pp. 255-256.

50 Trad. García Gómez, p. 287.

sin saber dónde irá a parar después de que muera?

Su esfuerzo por salvarse ¿no la ocupará eternamente? Su temor al castigo, ¿no le servirá de freno? Bien engañadas andan las almas a las que un placer fugaz lleva al fuego del infierno, cuyo ardor no se extingue,

y es que hay algo que las arrea, insta y apura

para llegar a un lugar que no es su destino. Son llamadas a una cosa, y por otras suspiran; siguen una senda, cuando su paradero es otro. ¿Cómo es que corren hacia aquello que les daña si están ciertas de que irán a parar al tormento?

(…) Te gozas en un placer que ha de parar en un arrepentimiento,

y que se ha de acabar sin que se acaben sus consecuencias, porque las delicias y alegrías todas se disipan, pero los efectos y la vergüenza del pecado perduran. ¿Estas despierto, iluso? Ya se hace claro el misterio que ocultaban los cataclismos. Date prisa en complacer a tu Señor, y evita cuanto ha vedado, que bien diáfano relumbra. El tiempo pasa en serio, mientras tú juegas

y te seduce un mundo, cuyas insinuaciones te son nocivas.

¡A cuántas gentes engañó el tiempo antes que a nosotros,

y ahí tienes delante sus moradas ruinosas!

Medita en lo que cayó, y con ello escarmienta, porque la experiencia aguza los entendimientos. 51

Tema III

10. al Qur’an (El Corán)

Azora II “La Vaca” (Mediní), vv. 7-20.

Entre las gentes hay quienes dicen «Creemos en Dios y en el último día», pero no son creyentes. Ésos quieren engañar a Dios y a quienes creen, pero no se engañan más que a sí mismos aunque no lo saben. En sus corazones hay una enfermedad; Dios les aumentará la enfermedad:

tendrán un castigo doloroso por lo que hayan mentido. Cuando se les dice «No extendáis la corrupción sobre la tierra», responden «Nosotros somos reformadores» ¿Acaso no son perversos? Pero no lo saben.

51 Trad. García Gómez, pp. 389-391.

Cuando se les dice: «Creed como creen las gentes», responden: «¿Creeremos como creen los insensatos? » ¿Acaso no son ellos los insensatos? Pero no lo saben. Cuando encuentran a quienes creen dicen: «Creemos», pero cuando se quedan solos con sus demonios dicen: «En realidad, estamos con vosotros. Nosotros nos burlamos». Dios se burlará de ellos, los mantendrá en su rebelión, extraviados.

A aquellos que compraron el error con la verdad, no les reportará beneficio su negocio,

pues no están en el camino recto. Les ocurre lo mismo que a quienes han encendido un fuego: cuando ilumina lo que está a su alrededor, Dios se lleva su luz y les abandona en las tinieblas, sin ver; sordos, ciegos y mudos no volverán a la buena senda. Son como una nube tormentosa del cielo en la que hay tinieblas, truenos y relámpagos; ponen los dedos en sus oídos por temor de los rayos, para escapar de la muerte. Pero Dios rodea a los infieles. Los relámpagos casi les arrancan la vista: cada vez que los iluminan, andan; pero en cuanto reaparecen las tinieblas, se detienen. Si Dios quiere, les quitaría el oído y la vista. Ciertamente, Dios es poderoso sobre todas las cosas. ¡Oh, gentes! Adorad a vuestro Señor que os ha creado igual que a vuestros antepasados; tal vez vosotros seáis piadosos, que os puso la tierra por lecho y el cielo por casa e hizo descender del cielo agua e hizo brotar, por su mediación, frutos para que os sirvan de alimento. 52

Azora XIII “El Trueno”, (Mequí) vv. 9-16

Dios sabe lo que encierra cada hembra y lo que disminuye o aumenta el útero durante la gestación. Junto a Él toda cosa tiene medida. Es conocedor de lo Oculto y del Testimonio. Él es el Grande, el Superior. Entre vosotros, idéntico le es quién oculta su secreto y quien lo divulga;

quien se oculta en la noche y quien anda de día.

El hombre tiene ángeles agregados por delante y por detrás que le observan por orden de Dios. Dios no altera lo que hay en las gentes hasta que éstas alteran lo que hay en sus interiores. Cuando Dios quiere al a las gentes, éstas no lo pueden apartar. Prescindiendo de Dios, no tienen ningún amigo.

Él es quien os hace ver el relámpago con temor y ansiedad. Él hace nacer las nubes pesadas, cargadas de lluvia.

El trueno y los ángeles, por su temor, cantan su alabanza. Envía los rayos y alcanza

con ellos a quien quiere, mientras los hombres discuten acerca de Dios. Él es terrible en el poderío. Le pertenece la plegaria de la Verdad. Quienes invocan a otros dioses prescindiendo de Él, no serán escuchados en nada: se asemejan al hombre que extiende sus palmas al agua para llevarla a su boca, pero no la alcanza. La plegaria de los infieles no es más que extravío. Quienes están en los cielos y en la tierra se prosternan ante Dios de grado o por fuerza,

52 Trad. J. Vernet.

y su sobra se inclina en la aurora y en el ocaso. 53

Azora XXIV “La luz” (Mediní), vv. 34-40.

Os hemos hecho descender aleyas clarísimas, una parábola de quienes os precedieron y na exhortación para los piadosos. Dios es la luz de los cielos y de la tierra, a semejanza de una hornacina en la que hay una candileja, la candileja está en un recipiente de vidrio que parece un astro rutilante. Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo, ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi reluce aunque no le toque el fuego. Luz sobre luz. Dios guía a quien quiere hacia su luz, y Dios moldea sus parábolas para los hombres. Dios es omnisciente de toda cosa. Su luz se asemeja a la luz que hay en una hornacina que está en las casas que Dios ha permitido elevar para que en ellas se recuerde su nombre. En ellas le loan mañana y tarde hombres a quienes no les distrae ni el negocio ni el comercio del recuerdo de Dios, de la permanencia en la oración y del dar limosna, hombres que temen el día

en que los corazones y las miradas se trastornarán, para que Dios les recompense lo que mejor hicieron en la tierra y les aumente su favor. Dios favorece sin cuenta a quien quiere. Las obra de quienes son incrédulos se asemejan a un espejismo en una llanura; el sediento cree que es agua; hasta que al llegar no encuentra nada; junto a él encontrará a Dios, Quien le hará la cuenta. Dios es veloz en a cuenta.

O son como tinieblas en un mar profundo: le cubren ola tras ola, y encima las nubes. Tinieblas encima de tinieblas. Cuando el hombre saca su mano, casi la pierde de vista. Aquél a quien Dios no le da luz, carece de luz. 54

11. Rabi’a al ‘Adawiyya (m. 185 h. / 801 n.e.) Basora, Iraq.

*

¡Oh Dios mío!

Si te adoro por miedo al infierno

quémame en él.

Si te adoro por la esperanza en el paraíso

exclúyeme de él. Pero si Te adoro sólo por Ti mismo, no apartes de mí tu Eterna Belleza. 55

53 Trad. de J. Vernet.

54 Trad. de J. Vernet.

55 Traducción de María Tabuyo Ortega, p. 81

**

Mi copa, mi vino, mi anfitrión, son Tres.

Y yo, que voy en busca del amor, la Cuarta.

Quien sirve el vino llena la copa una y otra vez de gracia y de alegría.

Si

soy mirada, no me veo más que por Él.

Si

soy presencia, me veo siempre con Él.

¡Oh tú que me censuras, yo amo Su belleza! Por Dios, mis oídos no escuchan tus reproches.

¡Cuántas noches con mi pasión y mis penas, mientras fluían de mis ojos ríos de lágrimas!

Ninguna de mis lágrimas ha subido de nuevo.

Y mi unión con Él no duró.

Mi ojo herido no duerme jamás. 56

12. Husayn Mansur al Hallaŷ (m. 309 h / 922 n.e.) Bagdad, Iraq.

Cásida VII

Mi

mirada, usando del ojo de la ciencia, ha seguido el puro secreto de mi pensamiento

un

fulgor ha brotado en mi consciencia, más tenue que la comprensión de una simple idea,

y yo he hendido la ola del mar de la reflexión, deslizándome allí como se desliza una flecha.

Mi corazón revoloteaba, emplumado de deseo, llevado sobre las alas de mi designio,

subiendo hacia Aquél que, si se me interroga, enmascaro bajo enigmas sin nombrarlo. Al término, habiendo rebasado todo límite, erraba en las llanuras de la Proximidad,

y, mirando entonces en un espejo de agua, no pude ver más allá de los rasgos de mi rostro.

Avancé, para presentar mi sumisión, completamente abandonado;

y

ya el amor había grabado de Él, en mi corazón, con el hierro caliente del deseo, un sello.

Y

la intuición de mi identidad y me volví tan próximo (a Él) que olvidé mi nombre. 57

Fragmento XI

Tengo para mí un Amigo que visito en las soledades, 58 presente aunque este oculto a las

56 Trad. M. Tabuyo Ortega, p. 90 57 Traducción de Louis Massignon (retocada en algunos pasajes).

miradas. Tú no me verás prestarle oído para percibir su lenguaje por medio de ruido de palabras. Sus palabras no tienen vocales sin elocución, ni nada de la melodía de las voces. Pero es como si yo hubiese llegado a ser el interlocutor de mí mismo; comunicando por inspiración con mi esencia, en mi esencia. Presente, ausente, próximo, alejado, inasible a las descripciones por cualidades está más próximo que la consciencia para la imaginación, y más íntimo que la centella de las inspiraciones. 59

Fragmento XII

El Secreto de los secretos se oculta, dejando huellas inteligibles por el horizonte lleno de repliegues de luz,

pero, ¿cómo? El “cómo” no se adivina más que de fuera, mientras que el interior del misterio le corresponde a la esencia por sí misma. Las criaturas se extravían en una noche tenebrosa buscándote, y no perciben más que

alusiones. Es por la conjetura y la imaginación que ellas se dirigen hacia la Verdad, y dan vueltas hacia el aire, interpelando a los cielos.

Y el Señor está con ellas, en cada acontecimiento, en todos sus estados, de hora en hora.

Ellas nos e retirarán de Él ni el espacio de una ojeada si lo supiesen. Pues él no se retira de ellas; no, en ningún momento. 60

Fragmento XXV

Me has abandonado, pero no en mi consciencia donde sigues siendo el júbilo y alegría.

Y

la separación cae por sí misma en girones

y

tu ausencia se convierte en presencia,

y,

en el fondo de mi misterioso pensamiento Tú subsistes,

antes que a imaginación en mi consciencia.

De día, ciertamente me haces tu amigo

y en a oscuridad, mi interlocutor. 61

13. Abolah Ansari, (m. 481 h. / 1088 n. e.), Herat, Afganistán.

XXXIII 62

58 En árabe, soledad se puede decir de muchas formas, aquí se emplea la palabra Jalw ā t, que alude a la idea del vacío (Jal ā ) y de “estar liberarse de” (Jilw).

59 Trad. L. Massignon (retocada).

60 Trad. L. Massignon (retocada).

61 Trad. L. Massignon (retocada).

62 Todas las traducciones de los poemas de Ansari citados son de Clara Janés y Ahmad Taherí.

¡Oh Dios!

El signo de esta tarea nos hurtó el mundo,

incluso nuestro signo, desde el cuerpo oculto.

Visitarte dejó sin alma al caminante.

Tu amor fue su beneficio.

Perdió los dos mundos. ¡Oh Dios!

¿Sabes por qué estoy contento?

He caído en ti aunque no por mí mismo.

Fuiste tú, yo no quise.

Vi al amigo junto al lecho cuando desperté del sueño.

LXXXIX

¡Oh Dios! ¿Por qué valoro la hurí 63 y el paraíso? Si un aliento me otorgas,

de ese aliento haré un paraíso.

XCIV

¡Oh Dios! Este ardor nuestro es hoy doloroso.

Fuerza no hay para soportarlo ni lugar donde huir. Qué cuchillo es este tan afilado.

Ni el lugar es de calma ni se puede evadir.

¡Oh Dios! Todos con algo y yo no sé con qué.

He aquí el miedo:

que llegue el tiempo de saber quién soy. ¡Oh Dios! Este cuerpo mío es mina de deseo. Este corazón mío, es fuente de dolor y tristeza. No puedo decir por qué me toca todo esto, tampoco alcanzo a fuente de mi remedio.

¡Oh Dios!

CIX

De mismo modo que la espuma del mar está en la orilla,

63 Las huríes son las vírgenes del paraíso que el Corán promete a los fieles como recompensa a su fidelidad al Islam.

las perfecciones de os ebrios por ti se hallan en medio de la noche.

¡Oh Dios!

CXIII

A

nadie sucede

lo

que a nosotros nos sucede,

los ojos que a contemplarte fueron,

nunca vuelven.

14. Ibn Arabí, (m. 638 h. / 1240 n.e.), Murcia, Al Ándalus-Damasco, Siria.

I 64

¡Ojalá supiese si comprendieron

al corazón que suyo han hecho!

¡Y mis entrañas concieran cuantos desfiladeros granjearon!

¿Crees que están a salvo,

o perecieron?

Los señores del amor en él (amor) se embarrancan

y (en él) quedan perplejos. 67

VIII

Yo quisiera saber si comprenden qué corazón han poseído.

Y que mi corazón 65 supiera las sendas de montaña que han pasado

¿Crees que están a salvo? ¿Crees que han perecido?

Los príncipes del amor se confunden en el amor y se extravían. 66

Sus campamentos (de primavera) desparecieron ya, más el deseo está en mi corazón siempre fresco, y jamás se desvanece.

¡He ahí las trazas de su partida, y las lágrimas! ¡Siempre que los recuerda al alma derriten!

(Lleno) de amor por ellas, grité tras sus cabalgaduras: ¡Oh, tú, que

64 Todos los poemas forman parte del libro de poemas El intérprete de los Deseos, la numeración, al provenir de las ediciones árabes, se aplica a las dos traducciones castellanas que citamos.

65 Mientras que en el primer verso utiliza la palabra qalb para referirse al verso, aquí el poeta utiliza fu’ ā d, ambos términos tienen connotaciones distintas dentro del lenguaje de los sufís.

66 Traducción de Vicente Cantarino.

67 Traducción de Carlos Varona Narvión.

acaparas a belleza! ¡He aquí a un indigente!

Con amor y ternura mi cara arrastro por el polvo. ¿Podría acaso desesperar por una pasión tan verdadera como esta?

El respiro desconoce quien el llanto ahoga, y en el fuego de la pasión se abrasa.

¡Oh, tú que prendes la pira, detente! ¡Toma una de sus llamas, pues por la pasión (que enciendes) tuya es! 68

**

Su

campamento yace en ruinas.

Mi

amor es siempre nuevo

dentro del corazón y no envejece. Ruina y llanto al recordarlas siempre derriten al alma. Lleno de amor grité detrás de sus cabalgaduras:

¡La tan rica en belleza! Aquí yo quedo

tan pobre, con el rostro dado al polvo, de tierno amor.

Por los derechos de mi amor tan puro como el tuyo guardadme la esperanza de alguien que se anega con su llanto y se abrasa en dolor ya sin aliento. ¡La que enciende este fuego! ¡Aguarda! Este fuego de la pasión es algo tuyo; toma también alguna de sus llamas. 69

X

Dijo ella: “¡Cómo me maravilla el amante, que (orgulloso) de sus venturas, por entre las flores y el jardín camina!”

“No te asombres por cuanto veas!”, dije, pues en el espejo del hombre es a ti a quien contemplas. 70

**

¡Qué maravilla me causa un amor que por sus encantos camina orgulloso entre las flores del jardín!

68 Trad. C. Varona Narvión.

69 Trad. V. Cantarino.

70 Trad. C. Varona Narvión.

Yo le dije: “¡No te extrañes de lo que ves, pues sólo a ti mismo miras en el espejo del hombre! 71

XIII

Arrulla la paloma (acollarada) y (el amante) tiernamente gime, en su pena entristecido.

Como de un manantial, por sus lánguidos ojos corren las lágrimas.

Le respondí como a la madre que a su único hijo perdió. ¡Cuán grande es esa aflicción!

Mientras el dolor caminaba de nuestra mano, me dirigí a ella. ¡Y era invisible aunque yo (bien real)!

Un amor devastador siento por los arenales de ‘Alīŷ, 72 (allá) donde las tiendas y las de los (grandes) ojos se encuentran.

De miradas lánguidas y asesinas, sus cejas son vainas de unos ojos, que como sables (desenfundan).

Escondiendo en lo más profundo de mi pasión ante el Censor, sorbí las lágrimas con sed abrasadora.

Hasta que con la partida, el graznido del cuervo dejó al descubierto el penar del (amante) abatido.

Doloridos y gimientes bajo los palanquines, los camellos (de anillas cortadas) su marcha prosiguieron toda la noche.

Y cuando aflojaron los cabestros y apretaron las cinchas, contemplé la causa (misma) de la muerte.

¡La distancia en el amor es mi asesina! Mas, ¡hasta el más difícil de los amores con el reencuentro se hace llevadero!

¡En qué se me puede censurar si la amo! ¡Allá donde esté, qué adorable y bella es! 73

71 Trad. V. Cantarino.

72 Esta palabra significa tratamiento médico, cura, y hace referencia al conocimiento o ciencia sutil y a las buenas obras.

73 Trad. C. Varona Narvión.

**

Gime una paloma acollarada y el amante entristecido compadece su pena y su gemido. De os ojos dolientes corren por aquél duelo lágrimas como de una fuente viva.

Le hablé como a mujer en pérdida de su único hijo. pues la pérdida del unigénito es el dolor más grande;

le hablé mientras caminaba el olor con nosotros. Ella no puede verse, pero yo soy visible. Siento dentro de mí el ardoroso amor por los arenales de ‘Alij donde se alzan sus tiendas, donde habitan las de los grandes ojos, las de miradas asesinas que tienen párpados enfermos como funda para el filo de sus miradas. No he cesado de beber las lágrimas que mi dolencia mueve, ocultando la pasión, rectándola al que me acusa, hasta que, al graznar el cuervo en su partida, la separación descubrió el amor del triste. Marcharon sin cesar toda la noche, cortaron sus anillos,

y así fueron los camellos, bajo las literas, queja y lamento. He enfrentado las razones de la muerte cuando soltaron sus riendas y apretaron las cinchas. La ausencia con amor es mi asesino, el amor más pesado se hace fácil en el encuentro. ¿Cómo se me puede reprochar si yo la amo cuando ella es amable y hermosa en cualquier sitio? 74

XXXIII

Con la paloma que arrulla sobre las ramas del boscaje, converso (articulando) las notas del dolor.

Sin lágrimas, gime por su compañero

y mis párpados se humedecen de tristeza.

Inundados mis ojos por el llanto, le pregunto lo que mis (sentimentos) gritan:

¿Sabes algo de la que amo? ¿Reposará ya sobre las sombras de las ramas? 75

74 Trad. V. Cantarino. 75 Trad. C. Varona Narvión.

**

Hablo a las palomas que arrullan en el boscaje, entre las ramas, con variados tonos de dolor,

y sin lágrimas lloran por su amante,

mientras lágrimas de tristeza manan de mis ojos.

Y pregunto con mis ojos abundantes

de llanto que delata mi sentir:

“¿Sabes algo de la que amo? ¿Ha reposado al mediodía a la sombra de tus ramas? 76

15. Yalal Ud Din Rumí (m. 672 h. / 1273 n. e.), Balj, Jorasán – Konya, Turquía. 77

Siempre es lo mismo:

cuando termino un poema me sobreviene un gran silencio

y me pregunto por qué se me ocurrió usar palabras. 78

**

Si

buscas la morada del alma, eres el alma.

Si

vas tras un trozo de pan, eres el pan.

Si

entiendes el secreto de este misterio

sabrás que buscas lo que eres. 79

**

¿Por qué dejaste de hablar? Porque no oí que contestaran La añoranza que expresabas era la respuesta. La tristeza desde la cual pides ayuda te acerca a la unión. Tu tristeza pura cuando reclama es la copa secreta. 80

**

76 Trad. V Cantarino.

77 Todas las traducciones de los poemas de Rumí que citamos se refieren a la versión de Elisa Ramírez Catañeda

78 p. 27.

79 p. 47.

80 p. 53.

La vía del amor no se logra con argumentos sutiles. Su puerta es la devastación. Los pájaros trazan grandes círculos en el cielo con su libertad. ¿Cómo la aprendieron? Cayeron, y al caer les concedieron las alas. 81

**

Los amantes creen que se buscan uno al otro pero sólo hay una búsqueda: vagar por este mundo es vagar por otro, ambos contenidos bajo el cielo transparente, no hay dogma ni herejía. 82

**

El amor no tiene orígenes, es un océano sin fronteras, es el mar infinito y todos los secretos del alma están sumergidos en él y quedan allí. La esperanza es una gota apenas de ese océano, todas las demás son miedo. 83

**

Apenas despierta el amante dice a su amada:

eres el cielo donde gira mi espíritu, el amor dentro del amor, el lugar de la resurrección. Que la ventana sea tu oreja. He perdido la conciencia muchas veces al añorar tu silencio que escucha

y tu sonrisa que acelera mi pulso.

Quien concede importancia a mis súplicas y a mis dudas es como una caricia para mi alma desviada. Sabes que mis monedas son falsas

y las recibes a pesar de saberlo.

Tengo cinco cosas qué decir, cinco dedos que ofrendar a tu gracia. Primera, cuando estuve apartado de ti, todo lo demás no existía. Segunda, buscara lo que buscara siempre te busqué a ti. Tercera, ¿Por qué aprendí a contar hasta tres con la Divina Trinidad?

81 p. 57-

82 p. 58.

83 p. 79.

Cuarta, mi sembradío se incendia.

No distingo ya la cuarta de la quinta.

¿Son estas palabras la sangre para rastrear el camino

formado por el llanto y a herida de mis ojos? Habla así y todos a su alrededor

comienzan a llorar con él, a reír tristemente, a gemir, contagiados por la unión

del amante y el amado.

Ésta es la verdadera religión. Todas las demás son veladuras desechadas ante ésta. Ésta es el samá 84 de la esclavitud y del poder danzando juntos.

Éste es el no ser. Las palabras y los hechos no pueden expresarlo. Conozco a estos danzantes. Día y noche entono sus canciones

desde la jaula donde encierran a los desquiciados.

Mi alma, no trates de contestar ahora.

Busca un amigo y escóndete. 85

1. Poetas preislámicos:

BIBLIOGRAFÍA

Corriente, Federico y Juan Pedro Monferrer Sala, Las Diez Mua’allaq ā t. Poesía y panorama de Arabia en vísperas el Islam. Madrid, Hiperión, 2005 (Libros Hiperión, N.

190).

Gabrieli, Francesco, La Literatura Árabe. Trad. Rosa María Pentimalli De Varella. Losada, Buenos Aires, 1971.

2. El Corán:

El Corán. pról. y trad. de Juan Vernet. México, Debolsillo, 2007 (Clásicos).

El Corán. 2a ed., pról., trad. y notas de Raúl González Bórnez. Qom, Centro para la Organización de la Traducción y la Publicación del Conocimiento Islámico, 2010.

3. Abu Nuwas:

Abu Nuwás, Cantar al Vino, ed. bil., ed.,introd. trad. y notas de Jaume Ferrer Carmona y Anna Gil Bardají, Madrid, Cátedra, 2010 (Letras Universales).

84 Se refiere a los conciertos ceremoniales sufíes, donde se unía música, canto y, a veces, baile. 85 pp. 82-83.

4.

Omar Jayyam:

Jayyam, Omar, Robayyat, 7ª ed., ed. bil., ed. e introd. de Sadeq hedayat, Trad. y notas de Zara Behnam y Jesús Munárriz. Madrid, Hiperión, 2010 (Poesía Hiperión, N. 217).

Jayyam Omar, Rubayyat, ed. bil, ed., introd. trad. y notas de Clara Janés y Ahmad Taherí. Madrid, Alianza Editorial, 2007 (Literatura Clásicos, L 5700).

5. Ibn Zaydún:

Ibn Zaydun / Ibn Arabí, Cásidas de Amor profano y místico. 2ª ed., trad. y est. prelm. de Vicente Cantarino. México, Porrúa, 1988 (Colección “Sepan Cuántos…”, N. 318).

6. Ibn Hazm:

Ibn Hazm de Córdoba, El Collar de la Paloma. 3ª ed., Traducción, introducción y notas de Emilio García Gómez, Prólogo de José Ortega y Gasset, Madrid, Alianza Editorial, 2012. (Libro del Bolsillo).

7.

Rabi’a al ‘Adawiyya:

R

ābi’a al ‘Adawiyya, Dichos y Canciones de una Mística Sufi (Siglo VII). Trad., introd. y

notas de María Tabuyo Ortega. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta Editor, 2006 (Los

pequeños libros de la sabiduría, Núm. 123).

8. Husayn Mansur al Hallaŷ :

Massignon, Louis, “El Diwan de Al-Hallaj”, Revista de la Universidad de Córdoba, Vol. 21, N. 9/10, supl., pp. 615-640.

9. Ibn Arabí:

Ibn Arabí, El Intérprete de los Deseos. Trad., com. y notas de Carlos Varona Narvión. Murcia, Editorial Regional de Murcia, 2002 (Colección Ibn Arabí, N. 6).

Ibn Zaydun / Ibn Arabí, Cásidas de Amor profano y místico. 2ª ed., trad. y est. prelm. de Vicente Cantarino, México, Porrúa, 1988 (Colección “Sepan Cuántos…”, N. 318).

10. Abdolah Ansari:

Abdolah Ansari, Del Alma, el corazón y el intelecto. Himnos y Tratados. Traducción y selección Clara Janés y Ahmad Taherí, Prólogo de Clara Janés. Madrid, Trotta, 2009. (Pliegos de Oriente).

11. Yalal Ud Din Rumí:

Jalaludin Rumi, La Sed de los Peces. Trad., introd. y notas de Elisa Ramírez Castañeda. México, CONACULTA, 2005 (Cien del Mundo) [Selección de fragmentos de diversos poemarios de Rumí hecha a partir de traducciones al inglés].