David Puig Roger

21 de abril de 2014

COEFICIENTE DE RETORNO AL ACOPIO
SISTEMAS | ELEMENTOS | MATERIALES
Retornabilidad al acopio de los elementos constructivos de las fachadas
Palabras claves
Desarrollo sostenible:
caminos de progreso
llevados a cabo para
satisfacer las necesidades
actuales de nuestra
sociedad sin
comprometer los
recursos de las
generaciones futuras,
para garantizar el
equilibrio entre
crecimiento económico,
el bienestar social y del
medio ambiente.
Ciclo de vida: término
creado por evaluadores
ambientales para
cuantificar el impacto
ambiental de un material
o elemento desde que se
extrae de la naturaleza
hasta que se devuelve al
ambiente como residuo.
En este proceso se
consumen recursos
naturales y se emiten
emisiones, donde el
principio básico de esta
herramienta es la
identificación y
descripción de todas las
etapas del ciclo de vida,
desde la extracción y pretratamiento de las
materias primas, la
producción, la
distribución y uso del
producto final hasta su
posible reutilización,
reciclaje o residuo. El
estudio que analiza los
ciclos de vida se lo
denomina análisis del
Ciclo de Vida (ACV) o
Life Cycle Assessment
(LCA)

RESUMEN
El sector de la edificación es responsable directo de la problemática
medioambiental que vivimos hoy en día, traducido en cifras a escala mundial le
corresponde: el 60% de la extracción de materiales de la litosfera, entre la
construcción y el uso de los edificios se generan el 50% de las emisiones de CO2, la
energía primaria consumida por los edificios es del 40% total del planeta y del 75%
de la electricidad consumida. Además durante el uso de edificios se consume el
20% de agua dulce y el 60% de los residuos sólidos en los edificios se producen en
la fase de construcción y desconstrucción. Los seres humanos y su demanda
inmobiliaria desmesurada, marcada por el nivel de vida actual, han alterado los
procesos naturales de la biosfera, acelerando el aumento de entropía del medio
ambiente. Este hecho se ha producido por un perjudicial modelo de diseño de
edificios de ciclo de vida lineal despreciando algunas de sus etapas. Actualmente se
parte del ciclo de vida cíclico como premisa esencial para diseñar sosteniblemente
los edificios, dando relevancia a todas las etapas por igual: desde la extracción de la
materia delgada hasta más allá de la etapa de desconstrucción y/o demolición.
Pues bien, en el presente artículo se ha cuantificado el impacto de construcción de
cinco tipologías de fachadas de viviendas existentes en Barcelona y se ha analizado
la viabilidad de regreso al acopio de sus elementos constructivos una vez la etapa de
desconstr ucción y/o demolición ha finalizado. El proceso de análisis
desconstructivo de las fachadas se ha cuantificado a partir del coeficiente de
retorno al acopio. Definiendo cuatro valores numéricos según el grado de
desmontaje que presenta cada sistema constructivo, diferenciando entre aquellos
que son estereotómicos de los tectónicos. El artículo es una extensión del PFC: El
Coste de las emisiones de CO2 en la construcción de las viviendas y su ponderación con el
“coeficiente de retorno” al acopio (David Puig, 2013) tutorizado por los profesores
Antoni Caballero y Oriol Paris de la Universitat Politècnica de Catalunya.

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1) La sostenibilidad en la edificación

Palabras claves
Energia incorporada
(embodied energy): es
el contenido de energía
de un edificio, donde
puede ser definido como
la energía total necesaria
en la creación de un
edificio, incluyendo la
energía directa utilizada
en el proceso de
construcción y montaje,
y la energía indirecta que
se requiere para la
fabricación de los
materiales y los
componentes del
edificio. Esta energía
indirecta incluirá toda la
energía necesaria a partir
de la extracción de la
materia primera, pasando
por el procesamiento y la
producción, incluyendo
también toda la energía
utilizada en el transporte
durante este proceso y
las partes pertinentes de
la energía incorporada a
la infraestructura de las
fábricas y la maquinaria
de fabricación,
construcción y
transporte.
Eficiencia: es la
capacidad de conseguir
un efecto en cuestión
con el mínimo de
recursos posibles viables,
hacer más con menos,
utilizando de la mejor
manera posible los
factores en la producción
de bienes o servicios.
Aplicado al medio
ambiente ser eficiente
tiende a consumir y
producir menos, por la
vía de la minimización, la
renuncia, la reducción y
el sacrificio.

La sostenibilidad es un concepto económico, social y ecológico que actúa en torno
a las relaciones entre las sociedades y el medio ambiente; su aplicación
unidireccional en la practica del sector de la edificación parece por ahora inviable.
Brian Edwards menciona en su libro Guía básica de la sostenibilidad como la
edificación toma conciencia de las prioridades medioambientales en el sector hacia
la década de los setenta debido a la escasez de energía. A partir de entonces las
prioridades a lo largo de los años han acontecido en constante evolución, en la
década de los ochenta la prioridad fue combatir al calentamiento global y la
destrucción de capa de ozono apareciendo el concepto de desarrollo sostenible. En
la década de los noventa se añaden las prioridades de la distribución y calidad de
recursos hídricos, protección de los bosques tropicales y de la biodiversidad.
Finalmente a partir del año 2000 se empieza a dar importancia a la salud de las
ciudades, el desarrollo y construcción sostenible, donde durando la última década
el concepto de sostenibilidad en la construcción ha pasado de tener cura de la
densidad urbana, la profundidad en planta de los edificios y el ahorro energético
hacia una edificación que posibilite la reutilización y reciclaje, pudiéndose
recuperar su energía incorporada. (Brian Edwards, 2005)

La constante evolución de prioridades medioambientales junto con un concepto de
sostenibilidad frágil por su constante cambio, carecido de directrices reconocidas
internacionalmente que permitan diferenciar aquello que se puede o no se puede
considerar como sostenible, han creado incertidumbre y confusión en el sector,
puesto que aquello que fue premiado como sostenible en el pasado posiblemente
no lo sea en la actualidad. Desde la aparición del análisis de ciclo de vida (ACV) se
ha asentado pero un punto de partida indispensable en el correcto desarrollo
sostenible de los edificios. El ACV ha permitido:
•La introducción de la durabilidad en la ecuación, teniendo en cuenta los diferentes
impactos y ciclos de reciclaje según una perspectiva global

•Analizar el impacto energético, ecológico y medioambiental desde el punto de
vista del beneficio social y económico

•Constituye una herramienta integral que tiende a la interconexión entre proyecto,
la fabricación, la construcción, el mantenimiento y la desconstrucción.

A partir del análisis de ciclo de vida se analizan los impactos medioambientales de
cada etapa del ciclo de vida del edificio, definiendo indicadores como la cantidad
de energía consumida, los Kg de CO2 emitidos a la atmósfera, el volumen de agua
consumido, la toxicidad al medio ambiente, etc.

Eficacia: es la capacidad
de conseguir un efecto,
deseado esperado o
anhelado.

Fig.1 Impacto de emisiones de CO2 en el ciclo de vida de un edificio residencial, elaborado por Albert Cuchí

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Palabras claves

Hacia 2009, gracias al análisis de ciclo de vida, se observó como a lo largo de la
vida útil de un edificio (50 años mínimo) la etapa operacional o funcional de uso es
responsable del 64% del total del coste energético y emisiones de CO2 a la
atmósfera, como se puede observar en la gráfica anterior. Para reducir este 64% se
volvió prioritario mejorar la eficiencia energética de un edificio con la ayuda de los
certificados energéticos, analizando las causas de pérdida de temperatura que
provocan un alto coste energético, como la falta de un correcto aislamiento en el
envolvente del edificio, existencia de puentes térmicos, falta de estanqueidad de las
carpinterías, instalaciones poco eficientes,etc. En edificios de obra nueva como
menciona Ken Yeang en su libro El rascacielo ecológico, se puede reducir más este
porcentaje dando mayor importancia al diseño pasivo, porque durante su
funcionamiento se pueda aprovechar el máximo la energía solar como el medio
natural: la luz solar, la ventilación natural... disminuyendo así los consumos de
energía durante su vida útil.

Desconstrucción: es un
proceso de desmontaje
gradual y selectivo, en el
cual hay que emplear varios
métodos y técnicas de
forma coordinada y
complementaria,
promoviendo la
recuperación y la
obtención del máximo
aprovechamiento de los
materiales y de los
elementos de la edificación
que se derrocan.
Vida útil:es la duración
estimada que un objeto,
material o elemento
constructivo puede tener
cumpliendo correctamente
con la función por la cual ha
sido creado.

RCD: Residuos de
construcción y demolición

Proyecto ecológico: se
basa en un planteamiento
sinóptico del uso de
materiales y la energía por
parte del medio edificado y
sus usuarios, y en la gestión
y control de los itinerarios
seguidos por cada uno de
los materiales o elementos
de los sistemas
constructivos proyectados,
no sólo el contexto de su
vida económica, sino en el
contexto ecológico más
amplio de su vida física, es
decir, la que abarca desde la
fuente hasta la
reasimilación por parte del
ecosistema.

Fig.2. Representación de las
pérdidas de calor a través de los
elementos constructivos en un
vivienda tipo, elaborado por
Brian Edwards

El 35-36% restante del consumo energético en el ciclo de vida de un edificio se
debe a las etapas de extracción y transformación de la materia prima en elemento
constructivo, la etapa de construcción y desconstrucción o demolición como se ha
podido observar en la figura 1. A pesar de ser un porcentaje bajo en su conjunto es
el responsable directo de problemas medioambientales graves como: la destrucción
de ecosistemas de la litosfera, la desaparición de recursos no renovables, la
contaminación de la biosfera y la atmósfera por acumulación de residuos sin tratar
o mal gestionados por medio de la incineración.
Ante esta problemática y con la ayuda de ACV la mentalidad productiva en la
edificación de la cuna a la tumba está empezando a cambiar hacia una mentalidad
mucho más prospera cómo es de la cuna a la cuna. La mayoría de edificios
proyectados al siglo XX fueron desde la visión de ciclo de vida lineal y abierto,
despreocupada de la gestión de residuos al final de la vida de los edificios y de la
limitación de recursos no renovables, en el siglo XXI se ha pasado a considerar el
ciclo de vida cíclico y cerrado de los edificios como única vía respetuosa con el
medio ambiente. Hoy en día el cierre del ciclo de vida de los materiales, elementos
y sistemas construidos ha acontecido una necesidad. Los residuos generados en la
etapa de construcción y demolición empiezan a dejar de ser considerados como
desecho y se pasan a tener en cuenta como recursos, nutrientes o alimento por
futuros materiales, cerrando sus ciclos a través de la reutilización y/o reciclaje.

Fig.3 Modelos de ciclos de
vida, Reutilización y reciclaje de
los residuos del sector de la
construcción de Albert Cuchí

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Catarina Thormark en su artículo Recycling Potential and Design for Disassembly Buildings, afirma que, a pesar de que
la energía necesaria para el funcionamiento de un edificio es la que más recursos consume durante todo el ciclo
de vida de un edificio, en los edificios de bajo consumo de energía, su producción y su transporte de los
materiales es responsable de un 50 a un 60% del total de la energía utilizada para todo el edificio durante 50 años
de vida de servicio. La autora añade que actuando sólo en una parte de la vida útil del edificio no se garantiza que
se pueda considerar como respetuoso con el medio ambiente. Además, a medida que se reduce el porcentaje de
la energía operacional (64%), aumenta el porcentaje de la energía necesaria para transformar las materias
primeras en materiales de construcción, aunque la energía total del sistema sea menor. Thormark promueve la
necesidad de mecanismos a favor del cierre del ciclo de los materiales, como la reutilización y el reciclaje.
Philip Crowther remarca además en su artículo Disassembly to recovered embodied energy cómo estamos destinando
grandes cantidades de energía en cada etapa del ciclo de un edificio, una energía incorporada que se podría
recuperar en gran medida con una posterior reutilización de sus elementos constructivos y en menor grado con
el reciclaje.
Fig.4. Entradas de energía en
cada etapa del ciclo de vida de
un edificio elaborada per Philip
Crowther

En la edificación sostenible se han creado erróneas creencias como que siempre es más respetuoso y mejor para
el medio ambiente la elección y uso de materiales con baja energía incorporada y emisiones de CO2 respete otros
materiales de mayor impacto. Estas creencias vienen por la comparación de los indicadores (Kwh/m2 o Kg CO2/
m2) según la unidad de masa o de volumen en lugar de su unidad funcional que es la manera correcta de
comparar diferentes materiales. (Ken Yeang, 2005) Además muchos proyectistas visualizan la edificación
sostenible a corto plazo cuando la prioridad tiene que ser anticiparse a las consecuencias que se puedan producir
a largo plazo. La mejor elección sostenible a corto plazo puede tener peores consecuencias medioambientales en
un futuro que otras opciones. Por lo tanto siempre es indispensable y prioritario analizar y comparar: la
durabilidad de los elementos constructivos que no tiene por qué ser la misma que la de los materiales utilizados,
la viabilidad de reciclaje de los materiales utilizados, la maniobrabilidad y resistencia de los materiales para ser
trabajados con diseños desconstruïbles para su posterior reutilización; dejando de lado la simple comparativa de
los indicadores en la fase de construcción del edificio.
El pecado en la integración de la sostenibilidad en la edificación ha sido centrarse a ser más eficientes en lugar de
ser más efectivos como mencionan Michael Braungart y William McDonough en su libro Cradle to Cradle (de la
cuna a la cuna) donde lo definen y diferencian muy bien en el Capítulo 2: “Less bad is no good” (lo menos malo no
es bueno). La eco-eficiencia para ellos es un concepto aparentemente admirable, incluso notable, pero no una
estrategia de éxito a largo plazo, porque no busca solucionar desde las raíces los problemas. Opera desde dentro
del mismo sistema que causa el problema en su origen y meramente retrasa con preinscripciones morales y
medidas coercitivas los problemas. Confiar con la eco-eficiencia para salvar el medio ambiente supondrá
finalmente todo el contrario, esto si de forma lenta y oculta. Puede ser de utilidad si se considera como una
estrategia de transición que ayude a los sistemas actuales a conseguir un cambio hacia el eco-efectividad. Donde
los autores concluyen que intentar sólo hacer menos daño, reduciendo, minimizando... es un objetivo limitado
destinado a la fatalidad, es un error de imaginación.

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El campo del reciclaje no es efectivo en gran parte por causa de una mala gestión de los RCD dificultada por una
incorrecta separación selectiva de los materiales en la demolición de los edificios y por el sobre exceso de
residuos difíciles de tratar. La mayoría a veces se tiende a derrocar por medio de cualquier tipo de demolición
menos por la desconstrucción, por el hecho de evitar incrementar los costes económicos de demolición; altos
costes debidos a un diseño de edificio rígido que no ha contemplado la desmontabilidad de sus elementos
constructivos. Además para lograr la eco-efectividad en la etapa de desconstrucción permitiendo obtener altos
porcentajes de reutilización y reciclaje de sus elementos sólo es posible si se plantea en la fase de proyecto,
pensando con las uniones constructivas.
La eco-efectividad en la edificación es un replanteamiento complejo y necesario donde se empieza a tener en
cuenta actualmente a la hora de proyectar un edificio sostenible teniendo presente: el uso eficaz de los materiales
de construcción, la durabilidad de los sistemas constructivos, la reducción de los residuos, la posterior reparación
y mantenimiento, regeneración, re-introducción en el medio natural, reutilización y reciclaje de los elementos y
materiales constructivos. Aún así existe un enorme tejido urbano edificado en el pasado que no contemplaron
tales prioridades y hay que considerar y actuar porque causen el menor impacto posible en el medio ambiente.
En el presente artículo se considera que la etapa clave para disminuir tal impacto es la de escombro, donde el
único tipo de demolición ecológica es la desconstrucción. La finalidad del artículo ha sido analizar la
retornabilidad de los elementos constructivos de cinco fachadas de viviendas existentes de Barcelona al acopio
de la obra, definiendo el “concepto de coeficiente de retorno” para dar una perspectiva del potencial de
reducción que se puede llevar a cabo sobre el impacto de construcción de los edificios.
2) La Desconstrucción y el coeficiente de retorno al acopio
La desconstrucción surge una vez aparecen las exigencias respecto al medio ambiente aplicadas en el ámbito de
la construcción, promoviendo la recuperación y la obtención del máximo aprovechamiento de los materiales y de
los elementos de la edificación que se derrocan, de forma que se puedan volver a incorporar a las edificaciones
por medio de procesos de reciclaje o de reutilización.
Philip Crowther en su artículo Design for dissassembly-themes and principles (2005) enumera los beneficios
medioambientales de desconstrucción respecto a los otros tipos de demoliciones. Cualquier otro proceso de
demolición no permite la separación selectiva de materiales, la cual dificulta el posterior reciclaje de los residuos,
acabando la mayoría de los RCD en vertederos. En cambio la desconstrucción permite:
• Una reducción en la energía para fabricar y transformar nuevos materiales de construcción
• Una reducción en el agotamiento de recursos naturales
• Una reducción de volumen de residuos destinados a vertederos y a la incineración
• Una reducción de la polución al medio ambiente al alargar la vida útil de los elementos constructivos
reduciendo el impacto de la energía incorporada (embodied energy)
Todo y los beneficios medioambientales siempre se ha descartado el proceso de desconstruir hacia otros tipos de
demolición por pensar que era la opción monetariament más costosa. Tal afirmación pero la desmintieron
Bradley Guy y Sean McLendon en su artículo Building Deconstruction: reuse and recycling of building materiales (2000)
en el Centro para la Construcción y el Medio ambiente de la Universidad de Florida, donde realizaron la
desconstrucción de 6 edificios construidos entre 1900 y 1950 con el objetivo de verificar el rendimiento
económico de la desconstrucción y la recuperación de los materiales verso la demolición. Los resultados
demostraron como la desconstrucción es una alternativa real a la demolición, puesto que la venta de los
materiales puede generar unos ingresos, que disminuyen el coste final para el promotor o el propietario.

Tabla 1: Comparativa entre el coste económico de demolición y el de desconstrucción

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En la tabla 1 se puede ver como los costes directos de la desconstrucción son más elevados respecto a los de
demolición. Los costes de la mano de obra son responsables de más de la mitad de los costes totales de la
desconstrucción. Por otro lado, los precios establecidos a pagar por los vertederos autorizados suman un 40 %
de los gastos asociados a la actividad de la demolición. Al final, cuando se añaden los beneficios generados por la
venta de los materiales recuperados, la desconstrucción pasa a ser la opción más rentable económicamente, al
reducirse bastante el coste destinado al vertedero debido a la menor cantidad de materiales desechados.
Aún así el porcentaje de eco-efectividad que se pueda lograr en la etapa de desconstrucción depende de las
tipologías constructivas del edificio y su diseño, donde para sacar el máximo rendimiento del proceso de
desconstrucción se requiere su concepción en el diseño previo a la estructura, prolongando así el ciclo de vida de
los elementos como se ha mencionado con anterioridad.

2.1-Desconstrucción de un edificio rígido de elementos constructivos estereotómicos
En este grupo se encuentra la gran mayoría de los edificios construidos hoy en día, proyectados con la única
premisa de rentabilidad económica, sin considerar su posterior desconstrucción al final de su vida útil ni su
impacto medio ambiental.
El intento de desconstruir estos edificios requiere de un gran esfuerzo, donde es necesario empezar con una
correcta elección de los métodos de demolición y de los equipos, como de las herramientas a utilizar para
intentar conseguir niveles altos de recuperación y de gestión de residuos. El coste económico directo, la mano de
obra, es elevado verso otros sistemas de demoliciones, puesto que en el proceso de desconstrucción intervienen
más participantes diferentes que en el proceso de escombro habitual, donde además de la maquinaria de
escombro habitual, en la desconstrucción, hay que incorporar técnicas de cortes precisos y varios trabajos
manuales de desmontaje con pequeñas herramientas, alternando métodos: manuales, mecánicos, de corte por
elementos diamantados, etc. (González Barroso, 1995) En estos casos el coste económico de desconstrucción
depende del nivel óptimo de la recuperación de sus elementos y materiales. Si el nivel conseguido es bajo, el
posterior beneficio de su venta al mercado se ve reducido, siendo su coste total económico más elevado que
otros tipos de demoliciones.
El máximo rendimiento del proceso de desconstrucción en esta tipología de edificios no es alcanzable, debido de
sus sistemas constructivos estereotómicos que dificultan la separación de elementos y/o materiales, la cual
produce mayores costes energéticos y emisiones de CO2 a la atmósfera respecto a aquellos sistemas que
permiten ser desmontados. Aún así, la desconstrucción llevado a cabo en estos edificios posibilita un mayor
porcentaje de reciclaje de sus materiales y en menor grado de reutilización de sus elementos constructivos verso
otros tipo de demoliciones. 

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2.2-Desconstrucción de un edificio flexible de elementos constructivos tectónicos
Edificios diseñados para adaptarse y desconstruir-se a posteriori. A pesar de parecer una novedad construir
pensando en la desconstrucción o para ser modificados y adaptados con el paso del tiempo, en realidad existen
casos famosos de edificios que lo consiguieron con éxito en el pasado como enumera Edgardo en su proyecto
final de master Diseño sostenible: el Crystal Palace de Londres de 1851, el desmontaje de algunas estructuras
vernáculas, como por ejemplo las cabañas de los indios norteamericanos, práctica común realizada dentro de las
necesidades específicas de la tribu (King County, 2006). Otro ejemplo en el Japón, es el Santuario de Ise, el más
sagrado de la religión nativa de Japón. El santuario está totalmente realizado en madera, y las uniones de la
estructura se forman mediante anclajes, sin utilizar ningún clavo (Stanley-Baker, 2000). El edificio se desmonta y
se reconstruye cada 20 años; este periodo se debe a factores climáticos y religiosos, puesto que el número 20
representa la renovación de la divinidad. De esta forma el santuario se desmantela para dar lugar a otro nuevo. La
madera utilizada en el santuario desmontado se utiliza en otras edificaciones u objetos. Podría seguir
mencionando the Fun Palace of Cedric Price, the Centre George Pompidou, Lloyds of London, edificios del
arquitecto Nicholes Grimshaw, etc.
Stewart Brand (1994) y Philip Crowther (1999) fueron los primeros a redactar directrices de desmontaje dentro
de la edificación y observar su potencial en los edificios para alargar el ciclo de vida de los materiales y recuperar
la energía embebida de estos. Fueron los primeros a considerar la construcción estratificada, edificios
construidos por capas según las durabilidades de sus sistemas constructivos. Además, se dieron cuenta que la vida
útil de un material en un edificio no tiene por qué ser la misma físicamente que se encuentra en la natura, puesto
que dentro de un elemento o sistema constructivo en un edificio se encuentra expuesto en un cierto ambiente
que hace variar su durabilidad.
En los últimos años la evolución de la tecnología con los prefabricados ha permitido obtener pequeños
beneficios ambientales y económicos, aunque el concepto de ahorro de costes fuera la principal razón de hacer,
reduciendo los tiempos de montaje en la obra representando un ahorro en la gestión de residuos generados y
evitando el coste adicional de los subcontratistas por la eliminación de los desperdicios de los materiales. Aún así
la prefabricación ha permitido la introducción de diseños desmontables en los edificios, a pesar de que no
siempre se ha sacado el máximo provecho de sus prestaciones un golpe colocados en la obra.
Kean Yeang en su libro El rascacielo ecológico afirma que el premontaje de materiales es un factor esencial que se
tiene que tener en cuenta a la vez proyectar un edificio sostenible, puesto que por ejemplo afirma que la
construcción de un entramado de madera puede tener hasta un 20% menos de energía incorporada que la
construcción en madera tradicional. Además, un elemento constructivo diseñado para ser desconstruido puede
reducir su energía incorporada a la mitad si después de la vida útil del edificio se reutiliza en un segundo uso.
La recuperación de energía embebida o incorporada de los materiales por medio de la desconstrucción es clave
en el desarrollo sostenible de un edificio y sólo se puede lograr la efectividad si sus elementos constructivos
permiten ser desmontados para posteriormente ser reutilizados. A pesar de que esta visión todavía no a arraigado
del todo en el sector, el camino que ha tomado la arquitectura y la construcción para diseñar edificios adaptables
y desconstruibles a venido motivada para reducir el impacto medioambiental del mantenimiento sustitutivo y/o
posterior rehabilitación de los edificios, proyectando los sistemas de servicios de durabilidad inferior a la
estructura flexibles o desmontables, mientras que el sistema estructural se mantiene fijo.
En la actualidad son pocos los edificios que permiten ser desconstruidos en su totalidad, el único modelo de
construcción desmontable internacionalizado cien por cien son los edificios modulares prefabricados
ensamblados en fábrica de forma totalmente industrializada. También hay edificios que todo y la larga
durabilidad de sus estructuras se han diseñado para ser desmontados como son: la estructura metálica con
uniones atornilladas o la estructura de hormigón armado de pilares y jácenas prefabricadas.

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2.3-Grados de desconstrucción y sus coeficientes de retorno al acopio
Una vez finaliza la vida útil del edificio y partiendo que el único proceso ecológico de demolición a aplicar es la
desconstrucción, cuál será el porcentaje y cantidad de elementos constructivos que se podrán volver al acopio
para su posterior reutilización? Dicho de otro modo, cuánta energía incorporada del edificio se podrá recuperar y
ahorrar en un futuro?, evitando así nuevas emisiones de CO2 a la atmósfera. En esta línea de investigación es
donde aparece el coeficiente de retorno al acopio.
Por lo tanto, el coeficiente es una herramienta de ponderación de la sostenibilidad en la edificación. Es un valor
numérico porcentual que se aplica a los costes energéticos como las emisiones de CO2 generadas en la fase de
construcción de los elementos constructivos. La finalidad es poder visualizar a corto plazo la posibilidad de
reducción de la energía incorporada de aquellos elementos constructivos con potencial para ser reutilizados en
un segundo uso a largo plazo.
El “coeficiente de retorno” intenta dar una visión del potencial de desconstruir con objeto de considerar los
residuos de construcción y desconstrucción como un recurso y no como un desecho, bebiendo del análisis del
ciclo de vida cíclico de un edificio. El coeficiente pero no contempla la durabilidad de sus elementos
constructivos, puesto que aquellos elementos que estén deteriorados por el paso del tiempo sin posibilidades de
ser reutilizados y reciclados no sale por anticipado desconstruir, puesto que provocaría costosos gastos, sale más
lavable derrocarlos. Su designación se ha establecido según el grado de desconstrucción que permiten los
elementos de cada sistema constructivo que forman el edificio, diferenciándose cuatro grados según la facilidad o
no para ser desmontados: alto, medio, bajo y nulo.
Los grados de desconstrucción se clasifican en dos grandes grupo según sean elementos Tectónicos o
Estereotómicos. Dentro del grupo de tectónicos se subdivide en dos grupos según el tipo de ortopedia: aquellos
elementos con una ortopedia endógena de aquellos elementos con una ortopedia exógena. En el grupo de los
Estereotómicos se subdivide en dos grupos: elementos separables o no separables, según el tipo de pegatinas
utilizadas y también se considera si existe una posible contaminación de los diferentes materiales por contacto
directa entre elementos, imposibilitando su posterior reutilización y reciclaje, yendo directamente el vertedero.

ortopedia endógena

Tectónica
ortopedia exógena

Desconstrucción
Separable

Estereotónica
No Separable

Desconstrucción Alta: en este grupo se encuentran todos aquellos elementos constructivos tectónicos con
tipologías constructivas en seco por medio de uniones atornilladas y elementos prefabricados fáciles de
desmontar. Es decir, aquellos elementos constructivos que presentan un ortopedia exógena la cual una vez
desmontado no deja lesión. Por ejemplo, en el caso de fachadas con paneles prefabricados de hormigón y sus
platinas metálicas, pilares y jácenas metálicas o de madera atornilladas, falso techo de placas de yeso, pavimentos
técnicos, jácenas de hormigón prefabricadas, etc.
• Coeficiente de retorno al acopio en estos casos es del 0,90. Se considera que en el regreso al acopio de estos
elementos siempre habrá aproximadamente un 10% de pérdida de la energía incorporada indirecta que
consumió la maquinaria en su puesta en obra. Su reutilización será primaria, manteniendo la forma del
elemento original.

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Desconstrucción Media: en este grupo se encuentran todos aquellos elementos constructivos tectónicos con una
ortopedia endógena, es decir elementos diseñados de manera prefabricada pero que después de su puesta en obra
su recuperación se vuelve dificultosa, quedando su ortopedia embebida por otro material, oculta por un
revestimiento o soldada. En la desconstrucción es inevitable crear algunas lesiones a los elementos constructivos
recuperados. En este grupo por ejemplo se encuentran los tabiques y trasdosados de yeso laminada, aislamientos
de planchas rígidas ancladas mecánicamente no adheridas, pilares y jácenas metálicas soldadas, etc.
• Coeficiente de retorno al acopio en estos casos es del 0,60. En el retorno al acopio de estos elementos habrá el
10% de pérdida de energía incorporada indirecta de la maquinaria más un 30% de la energía incorporada
directa debido a la pérdida de sección del material causada por las lesiones provocadas en la separación de los
elementos, donde será necesario una leve reparación o cambio de forma por su posterior reutilización,
provocando un coste energético añadido. (reutilización secundaria)
Desconstrucción Baja: en este grupo se encuentran todos aquellos elementos constructivos estereotómicos que
se quieren recuperar por su elevado valor económico, por su elevado coste energético de fabricación o por el alta
durabilidad de los materiales, pero que su diseño no contempla su desconstrucción teniendo que utilizar medios
mecánicos para desmontarlos. Ejemplos: acabados verticales u horizontales de mármoles, enladrillados de piezas
cerámicas esmaltadas, los bloques de paredes de hormigón, ladrillos de paredes cerámicas, tejas cerámicas
asentadas sobre mortero, jambas y alféizares cerámicos adheridos con silicona, etc.
• Coeficiente de retorno al acopio en estos casos es del 0,30. Se considera que en la recuperación de estos
elementos sólo se podrá recuperar el 30% de la energía total incorporada debido al alto porcentaje de ruptura
o lesiones provocadas en la separación de los elementos constructivos. En estos casos, su posterior
reutilización es escasa, donde el destino más probable de estos es el proceso de reciclaje, habiendo uno
considerado coste energético añadido.
Desconstrucción Nula: en este grupo se encuentran aquellos materiales que forman parte de elementos
constructivos estereotómicos, donde su separación se hace imposible para su posterior reutilización o reciclaje.
Por ejemplo los revestimientos (enlucidos, enyesados, pinturas), aislamientos térmicos proyectados, el mortero
utilizado como material adherente en paredes de fábrica, juntas de silicona, etc.
• Coeficiente de retorno al acopio es 0,0. El destino de estos materiales es el vertedero controlado.
La tabla 2 muestra la repercusión según el grado de desmontaje en los campos de recuperación de energía
incorporada, el ahorro de CO2, reducción de los residuos y el coste económico dependiente del grado de
desconstrucción que se encuentren los elementos constructivos.

Tabla 2: Impactos ambientales según el grado de desconstrucción

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3) Cuantificación del impacto y la recuperación de energía incorporada en fachadas.
Se escogieron dos edificios de viviendas existentes de Barcelona: el Teodor Llorente y la Isla C de la Torre de
Baró, donde se cuantificó el impacto de construcción y la posibilidad de recuperación de la energía incorporada
de sus fachadas.
El sistema constructivo de fachadas es un perfecto ejemplo para la aplicación del coeficiente de retorno al
acopio, porque sus diseños tienden a combinar elementos constructivos tectónicos y estereotómicos. Para llevar
a cabo una cuantificación visual y entendedora de cada sistema constructivo se realizó un modelo de ficha
estructurada principalmente en 3 apartados:
1) Impacto de construcción: cálculo del coste energético y emisiones de CO2 a la atmósfera de la etapa de
construcción de todos los elementos que forman parte del sistema constructivo, teniendo cómo indicadores
Kwh/m2 y Kg de CO2/m2. La cuantificación se ha llevado a cabo con la ayuda del banco de datos BEDEC del
Itec, como cualquier almacenamiento de datos tiene sus limitaciones en el numero de partidas cuantificadas,
por lo tanto también las tiene los resultados obtenidos en las fichas.
2) Grado de desconstrucción: la elección del tipo de desconstrucción que permite cada elemento constructivo,
definidos con anterioridad.
3) Aplicación del “coeficiente de retorno”: cálculo de la energía incorporada recuperada y el ahorro de
emisiones de CO2 de cada elemento constructivo; la cuantificación se limita al impacto de construcción, sin
considerar la energía incorporada de otras etapas como la extracción de la materia, el transporte,etc.
EDIFICI: TORRE DE BARÓ

A

FAÇANA EXTERIOR
Descripció: Les façanes exteriors dels habitatges estan formades per panells de formigó arquitectònic prefabricat de 12cm de gruix,
realitzades en taller recolzades a l’estructura portant de formigó mitjançant fixacions metàl·liques galvanitzades, pel que fa els
aïllaments tèrmics hi ha poliestirè extruit de 3 cm en les zones amb contacte amb els cantells del sostre fixat mecànicament i en la
resta de la façana hi ha poliestirè expandit de 5 cm de gruix col·locades no adherides. El tancament interior de la façana hi ha un
trasdossat interior autoportant amb una estructura d’acer galvanitzat de 70 mm amb plaques cartró-guix de 15mm. L’acabat interior
d’aquest trasdós és a base de pintura plàstica ecològica amb una capa de segellat i dues d’acabat setinat.!
Elements

Amidaments (unitats)

Peces
prefabricades
Fixacions
metàl·liques galv.
Aïllament EPS
Aïllament XPS
Trasdossat guix
laminat de 70mm
Mallatex fibra de
vidre
Escopidor alumini
anoditzat, fixat
mecànicament
Planxa alumini
lacat formació
llinda, col·locat
amb junta silicona
Planxa alumini
lacat, formació
brancal, col·locat
amb junta silicona

5.170,63

IMPACTE DE CONSTRUCCIÓ

Banc de dades Itec
kg CO2 /m2

Kwh/m2

Kg de CO2

Cost energètic Kwh

80,78

220,8

417.683,49

1.141.675,10

0,42

1,45

2.171,66

7.497,41

m2

3.829,12
1.019,79

m2
m2

10,88
16,49

20,48
31,03

41.660,83
16.816,34

78.420,38
31.644,08

4.379,76

m2

22,06

84,79

96.617,51

371.359,85

2.259,846

m2

0,54

1,90

1.220,32

4.293,71

291,4

m

13,48

25,63

3.928,07

7.468,58

236,95

m

13,93

66,85

3.300,71

15.840,11

1.222,62

m

13,93

66,85

17.031,10

81.732,15

600.430,02

1.739.931,37

TOTAL CONSTRUCTION STAGE IMPACT

GRAUS DE DESCONSTRUCCIÓ
Elements

Nul (0,0)

Baix (0,3)

Peces
prefabricades
Fixacions
metàl·liques
Aïllament expandit
Aïllament extruit
Trasdossat guix
laminat
Mallatex fibra de
vidre
Escopidor alumini
anoditzat, fixat
mecànicament
Planxa alumini
lacat formació
llinda, col·locat
amb junta silicona
Planxa alumini
lacat, formació
brancal, col·locat
amb junta silicona

DETALLS

Mig (0,6)

Coeficient de retorn a l'acopi (*)
Alt (0,9)

*

kg CO2 generat

Cost energètic Kwh

X

0,9

375.915,14

1.027.507,59

X

0,9

1.954,50

6.747,67

X

0,6

24.996,50

47.052,23

X

0,6

10.089,80

18.986,45

X

0,6

57.970,50

222.815,91

0,0

0,00

0,00

0,9

3.535,26

6.721,72

X

0,3

990,21

4.752,03

X

0,3

5.109,33

24.519,64

480.561,25
80,04

1.359.103,25
78,11

X
X

TOTAL RECOVERABLE IN THE DISASSEMBLY STAGE
% RECOVERABLE

Secció vertical

10
Secció horitzontal

David Puig Roger

21 de abril de 2014

EDIFICI: TORRE DE BARÓ

B

FAÇANA INTERIOR PATI
Descripció: Les façanes dels patis interiors estaran formades per un full pesant exterior de maó calat 290x140x10 mm, volat 1/3 respecte el
cantell del forjat , i arrebossat mestrejat amb morter mixt 1:2:10 remolinat e: 15mm, amb un reforç de Mallatex de 120 cm centrat a l’eix del
forjat i una peça ceràmica de 3cm en el cantell sobre una membrana d’aïllament . Acabat pintat de color blanc amb dues capes de pintura, amb
una cambra d’aire de 5cm i un envà interior autoportant amb una estructura d’acer galvanitzat 7cm cada 45 cm amb aïllament de poliestirè
expandit de 5cm de gruix, acabat amb una placa de cartró guix de 15mm amb una capa de segellat i dues d’acabat amb pintura ecològica
setinada.!
Elements

Amidaments (unitats)

Arrebossat mestrejat 1:2:10
remolinat
Paret de geró 14cm
Paredo ceràmic 10 cm
Aïllament EPS
Aïllament XPS
Envà plaques de guix N15
Paret blocs formigó cel·lular
Reforç Mallatex
Dintell ceràm.prefabricada de
14cm d’ample i <3m llarg
Escopidor alumini anoditzat,
fixat mecànicament
Planxa alumini lacat formació
llinda, col·locat amb junta
silicona
Planxa alumini lacat,
formació brancal, col·locat
amb junta silicona

IMPACTE DE CONSTRUCCIÓ

Banc de dades Itec
kg CO2 /m2

Kwh/m2

Kg de CO2

Cost energètic Kwh

1831,86

m2

9,96

15,80

18.245,33

28.943,39

378
1845,76
1382,98
197,76

m2
m2
m2
m2

39,01
21,67
10,88
16,49

119,84
65,75
20,48
31,03

14.745,78
39.997,62
15.046,82
3.261,06

45.299,52
121.358,72
28.323,43
6.136,49

1845,76
147
850,308

m2
m2
m2

24,10
36,43
0,54

91,75
104,43
1,90

44.482,82
5.355,21
459,17

169.348,48
15.351,21
1.615,59

164

unitats

19,48

69,15

3.194,72

11.340,60

375,14

m

13,48

25,63

5.056,89

9.614,84

375,14

m

13,93

66,85

5.225,70

25.078,11

1.002,3

m

13,93

66,85

13.962,04

67.003,76

169.033,15

529.414,13

TOTAL CONSTRUCTION STAGE IMPACT

GRAUS DE DESCONSTRUCCIÓ
Elements

Nul (0,0)

Arrebossat mestrejat 1:2:10
remolinat
Paret de geró 14cm
Paredo ceràmic 10 cm
Aïllament EPS
Aïllament XPS
Envà plaques de guix N15
Paret blocs formigó cel·lular
Reforç Mallatex
Dintell ceràm.prefabricat
Escopidor alumini anoditzat,
fixat mecànicament
Planxa alumini lacat formació
llinda, col·locat amb junta
silicona
Planxa alumini lacat,
formació brancal, col·locat
amb junta silicona

Baix (0,3)

DETALLS

Coeficient de retorn a l'acopi (*)
Mig (0,6)

Alt (0,9)

*

kg CO2 generat

0,0

0,00

0,00

0,3
0,3

4.423,73
11.999,29

13.589,86
36.407,62

0,6
0,3
0,6
0,3
0,0
0,3

9.028,09
978,32
26.689,69
1.606,56
0,00
958,42

16.994,06
1.840,95
101.609,09
4.605,36
0,00
3.402,18

0,9

4.551,20

8.653,35

X

0,3

1.567,71

7.523,43

X

0,3

4.188,61

20.101,13

65.991,62
39,04

214.727,02
40,56

X
X
X
X
X
X
X
X
X
X

TOTAL RECOVERABLE IN THE DISASSEMBLY STAGE
% RECOVERABLE

Cost energètic Kwh

Seccions
verticals

11

David Puig Roger

21 de abril de 2014

C

TEODOR LLORENTE

FAÇANA EXTERIOR PRINCIPAL
Descripció: La façana exterior principal dels habitatges del Teodor Llorente està formada per peces planes de formigó blanc
prefabricades de 10 cm d’espessor i peces monobloc prefabricades de formigó blanc formades per 4 cares de 10cm de gruix, realitzades
en taller ancorades a l’estructura portant de formigó del sostre superior al sostre inferior,mitjançant fixacions metàl·liques galvanitzades i
en alguns casos a través d’unes bigues de vora de formigó, juntes verticals i horitzontals segellat exterior de silicona neutre sobre escuma
de poliuretà. L’aïllament utilitzat és poliuretà amorf projectat de 4 cm d’espessor. Completant la façana hi ha un trasdossat autoportant de
plaques de guix laminat, de 61mm de gruix (15+46) amb perfilaria de planxa d’acer galvanitzat amb muntants verticals entre 46 i 55mm
d’amplària col·locats cada 40 cm i perfils horitzontals entre 46 i 55mm, aïllament de plaques semirígides de llana de roca de densitat 26 A
30KG/M3 de 40mm de gruix, aplacat per una cara amb plaques de guix laminat de 15mm de gruix, fixades mecànicament.
Banc de dades Itec
IMPACTE DE CONSTRUCCIÓ
Elements

Amidaments (unitats)

Peces conformades
10cm

Fixacions d’acer
galvanitzat
Boques monobloc
prefabricades de 12 cm
(20u)
Cordó cel·lular 25mm
Aïllament projectat amorf
poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Escopidor d’alumini, fixat
mecànicament sobre
base de replè de morter.
Brancals de xapa d’acer
galvanitzat amb fixacions
mecàniques i segellat
Remat superior amb
xapa d’acer galvanitzat
amb fixacions
mecàniques i segellat

349,68

kg CO2 /m2

Kwh/m2

Kg de CO2

Cost energètic Kwh

69,97

188,86

24.466,76

66.039,62

0,42

1,45

146,86

507,03
49.260,48

m2

223,10

m2

80,78

220,8

18.022,02

442,17

m

0,16

0,30

70,75

132,65

440,08

m2

14,9

28,04

6.557,12

12.339,70

355,90

m2

22,36

87,32

7.957,90

31.077,10

66,00

m

10,70

20,38

706,20

1.345,08

5,50

m

11,92

40,93

65,56

225,12

3,00

m

11,92

40,93

35,76

122,79

58.028,93

161.049,57

TOTAL CONSTRUCTION STAGE IMPACT

GRAUS DE DESCONSTRUCCIÓ
Elements

Nul (0,0)

Peces prefabricades
Fixacions metàl·liques
Boques monobloc
prefabricades(20u)
Cordó cel·lular 25mm
Aïllament projectat amorf
poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Escopidor d’alumini, fixat
mecànicament sobre
base de replè de morter.
Brancals de xapa d’acer
galvanitzat amb fixacions
mecàniques i segellat
Remat superior amb
xapa d’acer galvanitzat
amb fixacions
mecàniques i segellat

DETALLS

Baix (0,3)

Coeficient de retorn a l'acopi (*)

Mig (0,6)

Alt (0,9)

X
X
X

*

kg CO2 generat

Cost energètic Kwh

0,6
0,6

14.680,06
88,12

39.623,77
304,22

0,9

16.219,82

44.334,43

X

0,0

0,00

0,00

X

0,0

0,00

0,00

0,6

4.774,74

18.646,26

0,9

635,58

1.210,57

X

0,6

39,34

135,07

X

0,6

21,46

73,67

36.459,10
62,83

104.328,00
64,78

X
X

TOTAL RECOVERABLE IN THE DISASSEMBLY STAGE
% RECOVERABLE

Seccions verticals

Vistas del proceso constructivo de la fachada exterior C (Teodor Llorente)

12

David Puig Roger

21 de abril de 2014

D

TEODOR LLORENTE

FAÇANA INTERIOR PATI
Descripció: La façana del pati interior està formada per un full pesant exterior de maó calat 290x140x14 mm, volat 1/3 respecte el
cantell del forjat , i arrebossat reglejat amb morter mixt 1:0:5:4 e: 15mm . El aïllament utilitzat és poliuretà amorf projectat de 4cm
d’espessor. Completant la façana hi ha un trasdossat autoportant de plaques de guix laminat, de 61mm de gruix(15+46) amb perfileria
de planxa d’acer galvanitzat amb muntants verticals dentre 46 i 55mm d’amplaria colocats cada 40 cm i perfils horitzontals entre 46 i
55mm, aïllament de plaques semirígies de llana de roca de densitat 26 A 30KG/M3 de 40mm de gruix, aplacat per una cara amb plaques
de guix laminat de 15mm de gruix, fixades mecànicament.
Elements
Arrebossat reglejat
morter mixt 1:0,5:4.
Paret ceràmica maó
calat 14 cm
Aïllament projectat
amorf poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Llinda prefabricada
ceràmica armada de
14cm
Reblert junt cordó
Escopidor d’alumini,
fixat mecànicament
sobre base de replè de
morter.
Brancals de xapa d’acer
galvanitzat amb
fixacions mecàniques i
segellat

IMPACTE DE CONSTRUCCIÓ

Banc de dades Itec

Amidaments (unitats)

kg CO2 /m2

Kwh/m2

Kg de CO2

Cost energètic Kwh

520,939

m2

9,47

13,88

4.933,29

7.230,63

520,939

m2

40,47

120,47

21.082,40

62.757,52

89,875

m2

14,9

28,04

1.339,14

2.520,10

247,86

m2

22,36

87,32

5.542,15

21.643,14

10,00

unitats

19,48

69,15

194,80

691,50

34,00

m

7,82

14,96

265,88

508,64

3,85

m

10,70

20,38

41,20

78,46

5,50

m

11,92

40,93

65,56

225,12

33.464,42

95.655,10

TOTAL CONSTRUCTION STAGE IMPACT

GRAUS DE DESCONSTRUCCIÓ
Elements

Nul (0,0)

Arrebossat reglejat
morter mixt 1:0,5:4.
Paret ceràmica maó
calat 14 cm
Aïllament projectat
amorf poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Llinda prefabricada
ceràmica armada de
14cm
Reblert junt cordó
Escopidor d’alumini,
fixat mecànicament
sobre base de replè de
morter.
Brancals de xapa d’acer
galvanitzat amb
fixacions mecàniques i
segellat

Baix (0,3)

Coeficient de retorn a l'acopi (*)

Mig (0,6)

Alt (0,9)

X
X
X
X
X
X
X

X

*

kg CO2 generat

Cost energètic Kwh

0,0

0,00

0,00

0,3

6.324,72

18.827,26

0,0

0,00

0,00

0,6

3.325,29

12.985,88

0,3

58,44

207,45

0,0

0,00

0,00

0,9

37,08

70,62

0,6

39,34

135,07

9.784,86
29,24

32.226,27
33,69

TOTAL RECOVERABLE IN THE DISASSEMBLY STAGE
% RECOVERABLE

E

TEODOR LLORENTE

FAÇANA EXTERIOR SECUNDARIA
Descripció: La façana exterior del habitatge E de l’edifici esta formada per un full pesant exterior de maó calat 290x140x14 mm, volat 1/3
respecte el cantell del forjat , i arrebossat reglejat amb morter mixt 1:0:5:4 e: 15mm . El aïllament utilitzat és poliuretà amorf projectat de
4cm d’espessor. Completant la façana hi ha un trasdossat autoportant de plaques de guix laminat, de 61mm de gruix(15+46) amb perfileria
de planxa d’acer galvanitzat amb muntants verticals dentre 46 i 55mm d’amplaria colocats cada 40 cm i perfils horitzontals entre 46 i
55mm, aïllament de plaques semirígies de llana de roca de densitat 26 A 30KG/M3 de 40mm de gruix, aplacat per una cara amb plaques de
guix laminat de 15mm de gruix, fixades mecànicament.
Banc de dades Itec
IMPACTE DE CONSTRUCCIÓ
Elements

Amidaments (unitats)

Arrebossat reglejat morter
mixt 1:0,5:4.
Paret ceràmica maó calat
14 cm
Aïllament projectat amorf
poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Llinda prefabricada
ceràmica de 21,5cm
d’ample i 2,1m llarg
Escopidor d’alumini, fixat
mecànicament sobre base
de replè de morter.

kg CO2 /m2

Kwh/m2

Kg de CO2

25,38

m2

9,47

13,88

240,35

352,27

21,15

m2

40,47

120,47

855,94

2.547,94

55,00

m2

14,90

28,04

819,50

1.542,20

21,15

m2

22,36

87,32

472,91

1.846,82

5,00

unitats

30,78

109,09

153,90

545,45

13,15

m

10,70

20,38

140,71

268,00

2.683,31

7.102,68

TOTAL CONSTRUCTION STAGE IMPACT

GRAUS DE DESCONSTRUCCIÓ
Elements

Nul (0,0)

Arrebossat reglejat morter
mixt 1:0,5:4.
Paret ceràmica maó calat
14 cm
Aïllament projectat amorf
poliuretà 4cm
Trasdossat guix laminat
61mm
Llinda prefabricada
ceràmica de 21,5cm
d’ample i 2,1m llarg
Escopidor d’alumini, fixat
mecànicament sobre base
de replè de morter.

Baix (0,3)

DETALLS

DETALLS

Cost energètic Kwh

Coeficient de retorn a l'acopi (*)

Mig (0,6)

Alt (0,9)

X
X
X
X
X

TOTAL RECOVERABLE IN THE DISASSEMBLY STAGE
% RECOVERABLE

X

*

kg CO2 generat

Cost energètic Kwh

0,0

0,00

0,00

0,3

256,78

764,38

0,0

0,00

0,00

0,6

283,75

1.108,09

0,3

46,17

163,64

0,9

126,63

241,20

713,34
26,58

2.277,31
32,06

13

David Puig Roger

21 de abril de 2014

4) Análisis y comparativa de datos

Tipo de
fachadas

Edificio/
Orientada

U (W/m2 K)

€ /m2

Kg CO2/m2

Kwh/m2

Emisions
CO2 saved

Embodied
Energy
recoverable

Fachada A

Torre
Baró/
Calle

0,37

147,37

116,12

336,50

80,04%

78,11%

Fachada B

Torre
Baró/
Patio
interior

0,42

88,31

91,58

286,83

39,04%

40,56%

Fachada C

Teodor Ll/
Calle

0,43

246,00

165,95

460,56

62,83%

64,78%

Fachada D

Teodor Ll/
Patio
interior

0,46

54,89

64,24

183,62

29,24%

33,69%

Fachada E

Teodor Ll/
Calle

0,43

51,56

105,73

279,85

26,58%

32,06%

En la tabla superior se puede observar un resumen de las cinco fachadas analizadas, donde se ha añadido su
transmitancia y su coste económico. La fachada A y B pertenecen al edificio Torre de Baró y la C,D y E al Teodor
Llorente.
La tabla compara la funcionalidad de las fachadas con el indicador de la transmitancia (grado de confort
térmico), el coste económico de construcción por m2, su impacto de construcción con los indicadores de coste
energético y de emisiones de CO2 por m2 y los porcentajes de ahorro de emisiones y de recuperación de energía
incorporada de sus materiales por medio del grado de desconstrucción de sus elementos constructivos y su
posterior reutilización y/o reciclaje.
Fachada A
Fachada B
Fachada C
Fachada D
Fachada E

U (W/m2 K)

0

0,115

0,23

0,345

0,46

La fachada con mejores prestaciones en el apartado de confort térmico es la A (Torre de Baró) obteniendo un
0,37W/m2 K de transmitancia térmica y la peor es la fachada D (Teodor Llorente) siendo su U=0,46W/m2K.

Fachada A
Fachada B
Fachada C
Fachada D
Fachada E

€/m2

0

65

130

195

260

La fachada con el coste económico más elevado por m2 es el modelo C (Teodor Llorente) y el más bajo es el
modelo E (Teodor Llorente)
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David Puig Roger

21 de abril de 2014

Fachada A
Fachada B
Fachada C
Fachada D
Fachada E

Kg CO2/m2

Kwh/m2

0

125

250

375

500

En el apartado del impacto de construcción, la fachada que emitió más emisiones de CO2 a la atmósfera y que
consumió más energía fue la C y la que menos la D.

Fachada A
Fachada B
Fachada C
Fachada D
Fachada E

% CO2 Saved

% Energy Recoverable

0

22,5

45

67,5

90

La fachada que tiene más potencial para recuperar más “embodied energy" y evitar más emisiones de CO2 de sus
elementos constructivos es la fachada A y la que menos es la fachada E. El análisis comparativo realizado permite
ver una visión general, pero es poco relevante a la vez de dictaminar cuál es la mejor fachada, puesto que estas
siguen unos criterios de diseño y construcción según su zonificación, por lo tanto la comparativa más justa sería
dividir las fachadas en dos grupos: las fachadas exteriores que dan a la calle como son la A ubicada en el edificio
Torre de Baró y la C que se encuentra en el Teodor Llorente y las fachadas interiores que dan a patio interior
cómo son la B (Torre de Baró) y la D (Teodor Llorente).
Fachada A (Baró)

€/m2

Fachada C (Llorente)

U (W/m2 K)

0

62,5

125

187,5

250

0,36

0,378

0,395

0,413

0,43

0

22,5

45

67,5

90

% CO2 Saved

Kg CO2/m2

% Energy Recoverable

Kwh/m2
0

125

250

375

500

La mejor fachada exterior es la A (Torre Baró); obtiene mejores resultados tanto en confort térmico, como en
coste económico, a la vez que su impacto de construcción fue más bajo y tiene mayor potencial de recuperación
de la “embodied energy" y de ahorro de CO2 en un futuro. (La fachada E se ha excluido por factores de presencia,
puesto que sólo está presente en un pequeño porcentaje del edificio Teodor Llorente).
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David Puig Roger

21 de abril de 2014

Decidir cuál es la mejor fachada interior, en patio interior, a nivel sostenible en este caso es bastante más
complicado que en el anterior. La comparativa de datos muestra como la fachada B del edificio de Torre de Baró
es un 35% más costes económicamente que la fachada D del Teodor Llorente, en cuanto al confort térmico es un
11% más eficiente que la D, en impactos de construcción emitió un 30% más de emisiones de CO2 a la atmósfera
y consumió un 36% más de energía pero tiene mayor potencial en la recuperación de energía embebida en un 7%
de más y de ahorro de emisiones de CO2 en un 10% de más que la fachada .
Façana B (Baró)

Façana D (Llorente)

U (W/m2 K)

€/m2
0

22,5

45

67,5

90

Kg CO2/m2

% CO2 Saved

Kwh/m2

% Energy Recoverable
0

75

150

225

300

0,41

0,423

0,435

0,448

0,46

0

10,5

21

31,5

42

Por lo tanto, observando los resultados la fachada D (Teodor Llorente) es mejor con los parámetros comparados
que la fachada B.
De este análisis se podría destacar que la fachada A y la D son las mejores opciones según su zonificación en una
obra, pero lo realmente relevante de este ejercicio, más allá de contemplar y seleccionar las tipologías
constructivas mejores de las fachadas comparadas, es destacar la metodología de análisis llevado a cabo como un
camino más correcto para la toma de decisiones de los técnicos en cualquier proyecto de edificación.

Vista de las fachadas exteriores de la Isla C Torre Baró (fachada A)

Vista fachada exterior Teodor Llorente (fachada C)

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David Puig Roger

21 de abril de 2014

5) Conclusiones
La palabra sostenibilidad no puede ser conceptualizada a corto plazo, sino que es un concepto a ser considerado
longevo, a largo plazo. Para mejorar la sostenibilidad en la edificación es importante ser consciente que las
decisiones más sostenibles tomadas a corto plazo demasiado focalizadas en un solo ámbito pueden tener efectos
colaterales y perjudicar a largo plazo al medio ambiente en otros ámbitos.
Cada decisión tomada en beneficio del medio ambiente no puede estar condicionada sólo por el consumo y
emisiones generado en el proceso de fabricación, escogiendo aquel material, elemento o sistema que menos
impacto tiene en su fase de construcción, hay otros aspectos a considerar antes de escoger la mejor opción como
se ha demostrado en el análisis llevado a cabo. Además de otros no contemplados cómo:
• Si los elementos o sistemas constructivos diseñados con diferentes materiales permiten su posterior separación
para pasar cada material por su correspondiente proceso de reciclaje, una vez el edificio deje de ser útil.
• Si los materiales escogidos permiten ser reciclados; hay que cuantificar el consumo energético como las
emisiones de CO2 que comporta su transformación durante su proceso de residuo a material reciclado y
comparar si sale más rentable para el medio ambiente que producir un material con recursos nuevos extraídos
de la litosfera.
• Si hay plantas de tratamiento de reciclaje de los materiales de la edificación próximos a la obra, para evitar
altos niveles de emisiones de CO2 producidos por el transporte de RCD.
• Si se ha cuantificado de manera aproximada la durabilidad del elemento o sistema constructivo y no
simplemente la vida útil del material, donde es importante diseñar un sistema constructivo en concordancia
con su durabilidad de servicio.
• Si se ha cuantificado el impacto de la fase de mantenimiento durante los años de servicio del edificio,
intentando evitar un mantenimiento sustitutivo cada poco tiempo donde aumentarán las emisiones de CO2 a
la atmósfera.
Diseñar todos los sistemas constructivos de un edificio de forma tectónica no siempre es rentable, la decisión a
de ir acompañada de un análisis previo entre la durabilidad de servicio del edificio como de sus materiales
utilizados y su rentabilidad económica. Los elementos tectónicos favorecen a una fácil recuperación de sus
materiales con un bajo impacto económico y medioambiental, pero si estos no pueden ser reutilizado en un
segundo uso en un futuro o no existe un proceso de reciclaje no vale la pena, puesto que tienen un mayor
impacto de construcción en el medio ambiente que los estereotómicos y a la vez son más costosos
económicamente.
Ahora bien, si se dimensionan los edificios con una vida útil por debajo de la de sus materiales es indispensable
que sea lo más tectónicamente posible para reutilizar sus elementos constructivos en un futuro, escogiendo
materiales que permitan ser trabajados de manera prefabricada con tipologías desmontables.
Encontrar el equilibrio en las decisiones tomadas en un ACV es complicado, saber la vida útil de un sistema
constructivo o de un edificio parte de una hipótesis inicial y no de un hecho contrastado y si le sumamos la
dificultad de definir los coeficientes de “retorno al acopio” de cada elemento constructivo y la rápida evolución
de la tecnología high-tech en el sector, nadie te asegura que una vez recuperado por ejemplo los elementos de
una fachada con buen estado físico finalizada la vida útil del edificio no habrá quedado obsoleto funcionalmente
por las prestaciones de las fachadas nuevas y/o por la normativa de edificación vigente en el futuro.
Aún así, realizar un ACV de los proyectos de arquitectura antes de empezar su construcción es clave para mitigar
su impacto al medio ambiente a corto, medio y largo plazo. En un futuro las empresas de materiales como de
fabricación de elementos y/o sistemas constructivos tendrían que elaborar una certificación de análisis de ciclo
de vida con un funcionamiento parecido al etiquetado eficiencia energética que ya existe en los
electrodomésticos teniendo en cuenta como mínimo los parámetros contemplados en este artículo. De este
modo facilitaría a los técnicos el trabajo de cuantificación, análisis y elección de los materiales. Este movimiento
incrementaría una oferta más sostenible en el mercado, reduciendo los impactos en el sector de la edificación.

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David Puig Roger

21 de abril de 2014

6)Bibliografia
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David Puig Roger

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