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Tema: El adjetivo calificativo Asignatura: Lengua castellana y literatura Curso: 1º de ESO

Comprensión de texto: el adjetivo calificativo

San Agustín se preguntaba en el siglo V: “¿Qué es el tiempo? ¿Quién puede explicarlo inmediatamente y en pocas palabras?” La respuesta del propio filósofo se ha convertido en una cita clásica: “Si nadie me lo pregunta, lo sé; cuando quiero

explicárselo a alguien que me lo pregunta, no lo sé.” El reloj se limita a medir el

paso del tiempo, por lo que no es una solución al enigma planteado por Agustín de Hipona. Sin embargo, la sociedad actual se organiza a ritmo de reloj, hasta el punto de que resulta inconcebible imaginar nuestra vida sin él. El reloj responde a unas necesidades planteadas por la sociedad y está relacionado también con sus hábitos y costumbres. Es, a su vez, fruto del ingenio humano y un ejemplo de cómo se aprovechan las posibilidades que ofrece la técnica y la tecnología de cada época. La invención del reloj personal, ocurrida hace 500 años, fue uno de los capítulos que han hecho posible que, en la actualidad, los relojes sean nuestros compañeros inseparables.

La astronomía tiene la clave última que permite descifrar los rudimentos del reloj. Aunque nuestra forma de medir el tiempo es convencional y está basada en unas tradiciones que se remontan siglos atrás, las diferentes convenciones tienen un marco común y objetivo: los movimientos de nuestro planeta.

Los movimientos principales de la Tierra son dos: en primer lugar, se encuentra el movimiento de rotación, por el que el nuestro planeta da vueltas sobre sí mismo produciendo el ciclo día-noche, con una duración aproximada de 24 horas. En segundo lugar, está el movimiento de traslación, por el que la Tierra describe una trayectoria alrededor del Sol que tarda unos 365 días en completarse.

A partir de los fenómenos producidos por los movimientos de rotación y traslación el día y la noche, y los ciclos anuales, respectivamentelas diferentes culturas han segmentado de maneras distintas tanto el día como el año, sirviéndose de relojes y calendarios. Por tanto, el ritmo al que danzan nuestros relojes y la ordenación de nuestros calendarios están determinados por estos movimientos, de tal forma que, si la Tierra girara a otro ritmo, nuestros relojes tendrían que ser totalmente diferentes. En Venus, por ejemplo, el día es más largo que el año, por lo que allí un reloj terrestre resultaría inservible y habría que tirarlo a la basura.

Relojes: el tiempo domesticado, Gran Enciclopedia Planeta.