mural de MARTÍN CÓRDOBA

SILVINA REYES-VASALLO (prosa) CHICLAYO
RICARDO CALDERÓN (microficción) TRUXILLO
GONZALO DEL ROSARIO (pseudoensayo) TRUXILLO
ÓSCAR RAMÍREZ (poetry) LIMA
JULES VERDE (mininovel) PISCO
MANUEL RUBIO (cine-mátic) TRUXILLO
MARTÍN CÓRDOBA (muralista) SALTA-ARGENTINA
RODRIGO ESPAÑA (poetry) TARIJA-SUR DE BOLIVIA
CÉSAR CHAMBERGO (poetry) HUANCAYO
JUAN CARLOS GUERRERO (prosa) CAÑETE
CECÍLIA MEIRELES (poetry) RÍO DE JANEIRO
Traducciones de ÓSCAR LIMACHE LIMA
MÁXIMO Z. BLANCO (prosa red) CHINCHA
Versión 1.0
DE AQUÍ Y DE ALLÁ
2
Hoy 27 de agosto del 2014 tengo náuseas. No por la resaca de mi
cumpleaños número 30, si no por la señora Gania y el amigo Tobaco. Hoy, es
de noche y miro la pantalla sollozante de mi viejo Nokia Lumia y con ansias
de curarme e irme de viaje, lanzo a rajatabla esta Revistuela, plagada de
mounstruos, de seres multisensoriales.
Y si no fuera por ellos, ya estaría muerto. Se los presento como una
ensoñación, se los presento para que sean sus sus hermanos.
De ellos podrán encontrar un camino, una forma de vivir.

JUMP cuántco de JULES VERDE
Escríbenos a jorgetorres533@gmail.com

ORIOLA
POR SILVA(I)NA REYES VASALLO/ENFERMERA Y ESCRITORA
PRIMER VUELO
El niño alzó los brazos, los extendió de punta a punta. Mientras los padres lo miraban
con total ternura, el travieso gritaba con pasión: Soy helicóptero! soy helicóptero!
Era la primera vez que volaba.
Ricardo Calderón Inca (Trujillo, 1986) Licenciado en
Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de Truji-
llo. Ha obtenido una Mención Honrosa en el “IV Cuenta-
tón de Lima”, 2007 (Perú). Finalista al Mejor MiniCuento
y Monólogo en el II Premio anual al mejor texto del año
“Mejores Escritos de 2008″ organizada por El Rincón de
los Escritores (Argentina). Finalista en el “VI Concurso
anual de Cuento breve y Poesía de la Librería Mediáti-
ca”, 2009 (Venezuela). Premio Especial en la “I Edición
del Concurso Internacional de Microficción para Niños
Garzón Céspedes”, en la categoría de Cuento Hiperbre-
ve, 2009 (España – México). Finalista del II Concurso
Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra”,
2011 (España).
Ha publicado Microacertijos Literarios y ALTERACIONES
(OREM). Forma parte de la antología de cuentos y rela-
tos Generación Drog (OREM 2009).
Jamás podré olvidar tu nombre.
A veces por la calle me cruzo
con tus ojos y es cuando me doy
cuenta que tampoco voy a olvi-
dar esa primera vez que nos co-
nocimos en la habitación núme-
ro 212. La recuerdo perfecta-
mente, porque tu madre te acom-
pañaba aquella vez (y siempre
luego) y ambas tenían la sonrisa
de algo bicolor y hermoso que
siempre se sentía fresco en los
brazos al abrir y cerrar la puerta
de la habitación 212; donde te
instalé y luego te dije no temas,
es sólo una hincadita, y te puse
tu primera vía endovenosa y tú
nunca jamás tuviste miedo,
siempre me hacías caso cuando
te daba ese consejo: tranquila
linda, no es tan malo.
Te decía cosas así como reina,
mi amor y tu sonreías otra vez
con ese tesoro que llevabas en el
rostro y que te quedaba tan enta-
llado, y resaltaba aquel atributo
tan tuyo del amor y entonces
llegabas una, dos veces al mes y
no era fácil. Te daba fuerte las
náuseas y el mareo, te daba vuel-
tas todo y no podías comer, pero
siempre tan serena, nuevamente
tus ojos llenos de vida cuando
me veías se te abrían enormes al
ver los míos abriéndose también
de alegría, porque volvía yo tan
pesada a querer decirte linda una
vez más, y nuestros ojos tal vez
en el fondo veían algo más, no
solamente nuestros reflejos inco-
loros sino algo más, una soledad
sucedánea, una alegría jodida y
simple, pero alegría al fin y al
cabo y luego me contaron que
llegaste mal y yo no estaba, ya
me habían despedido del trabajo,
y no pude decirte esas cosas de
siempre y te fuiste con muchas
ganas de vivir, decían mis cole-
gas, pero yo sé que te has trans-
formado en una flor o una mari-
posa de la montaña Jamás podré
olvidar tu nombre Oriola tus
grandes ojos, tu sonrisa.
3
4
La idea que suele tener la
gente de otros continentes
acerca de nuestra Latinoamérica,
es la de un lugar en permanente
fiesta. Si recordamos las imágenes
del eufórico carnaval de Río, la
salsa de las noches en La Habana
y las iniciaciones etílicas en Tijua-
na, no podríamos quejarnos. Por
ello, gran parte de las novelas pu-
blicadas por latinos, a través de
diferentes generaciones, han de-
mostrado que no solo de realismo
mágico y/o social se ha escrito
siempre en esta parte del mundo.
Sin duda, el padre de esta
“vertiente tonera” de la literatura
latinoamericana es Tres tristes ti-
gres (1967) de Guillermo Cabrera
Infante, quien afirmó que esta no-
vela “debe leerse de noche, por-
que el libro es una celebración de
la noche tropical”. En tal sentido,
TTT nos sumerge y nos pierde en
las juergas de La Habana previa a
la revolución de Castro y el “Che”
Guevara, en un estilo depurado
que juega con el “idioma cubano”
hasta los límites más ininteligibles
y confusos:
“y pedimos la comida.
Bustrofrijoles dijo Bustrofedón dijo
él mismo Con arroz blanco traté de
decir yo pero él dijo Bustrofilete
dijo Bustrophedón-té dijo Bustrófe-
don dijo Bustrofricasé dijo Bustro-
fabio ay dolor bustrosfueron en un
tiempo, dijo, porque era él siempre
quien habló y lo dijo todo mirando
al camarero cara a cara (o caraca-
ra), frente a frente, mirándole los
ojos, los dos, porque todavía sen-
tado era más alto que el otro de
manera que se encogió un poco,
generoso, y cuando terminamos
pidió el postre también para todos.
Todositario. Bustroflán, dijo y lue-
go dijo, Bustrófeca y yo me metí
por fin por medio rápido y dije,
Tres cafés, pero al tratar de decir,
fino, Por favor, dije Forvapor o for-
pavor, no sé y no sé tampoco có-
mo salimos sin acusarnos alguien
de terroristas por la implosión y la
explosión y el estruendo de las
rosas, risas, y cuando trajeron el
café, antes, y lo tomamos y paga-
mos y salimos del restaurando ya
íbamos cantando las Variaciones
Quistrisini (copyright, Boustrophe-
don Inc) de esa Cantata de Café
que fue Bustróffenbach quien La
compuso” (pág. 217-218)
Sin un aparente protagonista, se
entrelazan pasajes de la vida de
un grupo de jóvenes artistas perte-
necientes a la farándula cubana,
quienes comparten noches y sus
madrugadas entre bataclanas,
gánsteres y cantantes geniales en
busca de reconocimiento, como la
Freddy, “la voz del sentimiento”, o
la Estrella de la sección Ella canta-
ba boleros, quien prácticamente
hace el soundtrack.
Esta obra, ganadora del Premio
Biblioteca Breve de Seix Barral
1964 como Vista del amanecer en
el trópico, no sería publicada hasta
1967 para luego ser declarada
prohibida en Cuba por
“contrarevolucionaria” y su autor
acusado de traidor; para esto G.
Caín ya residía en Londres, don-
de, entre otros trabajos, escribió el
guión de la película Wonderwall
(1968), cuya banda sonora estuvo
a cargo de George Harrison. Siem-
pre entre la gente.
Apuntes sobre la "vertiente tonera" de la novela latinoamericana
Scritor y docente
SALSA DURA Y ROCK
AND ROLL
Una década después, mientras el
colombiano Andrés Caicedo se sui-
cidaba su novela ¡Que viva la músi-
ca! (1977) era elevada al nivel de
culto. Dicha obra, narrada en prime-
ra persona, abarca el descenso a
los infiernos de una bella y rubia
adolescente perteneciente a la alta
sociedad de Cali.
Esto se da cuando enamorada de
un joven guitarrista, aspirante a es-
trella de rock, es jalada por el ca-
mino de la cocaína, las orgías y el
acido lisérgico. Luego de dejarlo, se
vuelve pareja de un tipo un tanto
más divertido, quien la traslada a
través de eufóricas noches de salsa
en vivo y la mejor marihuana; para
terminar acompañando a un pandi-
llero púber con el cual se interna en
la selva buscando hongos alucinó-
genos y ejerciendo todo tipo de vio-
lencia y sadismo contra turistas
gringos. Sobre el final se incluye la
discografía que destaca una gran
cantidad de canciones firmadas por
La Fania y The Rolling Stones.
“Le pedí la jeringa al gordo; me la
alcanzó, y dije, fuerte: "bueno, a
ver: ¿quién va primero?". "Mí —dijo
el otro, medio calvo, de pelo como
techo de paja—. La nieve es mía".
(…) Estás bien armado, Jim —dijo
Robertico, haciéndosele la boca
agua—. Recorrido ful". Y luego a
mí: "Anda, chúzalo".
Puse cara de enfermera nazi y me
acerqué, filuda y reluciente. Hice
dos amagues y ensarté, quebré la
primera piel, penetré suave en el
paciente gusanito, hice empujaditas
sabrosas mientras Robertico decía:
"suave, suave", y Jim: "más, más",
y yo pensaba: "¿rico, papito?". Has-
ta que un soplido como de cabra
detrás de mí me hizo vacilar y el
gringo se quejó. Yo le saqué la agu-
ja y voltié a ver. Era Leopoldo que
se daba otro pase. El gringo cayó al
suelo, abrazado a su placer y su
piquiña, y la siguiente canción se
puso a dar saltos y a repetir: "
¡Heartoreaker! ¡Painmaker!", feliz.
"Ayúdame con el otro", mandé a
Roberto Ross, y él decía, encanta-
do de la vida: "Pelada tan hacendo-
sa". (pág. 67)
¡Que viva la música!, al igual que
Tres tristes tigres, está escrita en
una jerga melódica que dificulta la
comprensión de muchos pasajes,
sin embargo la suma de una poten-
te descarga poética e innovadoras
técnicas narrativas, más las citas
aptas solo para cinéfilos y melóma-
nos, sitúa a estas obras como pre-
cursoras del estilo transgresor ma-
nifiesto en la mayoría de autores a
partir de la década del ochenta del
siglo pasado.
¿LA NOCHE ES VIRGEN?
Si pretendemos encontrar un refe-
rente peruano conocido (a nivel his-
panoamericano, por lo menos), que
haya reproducido en su prosa los
códigos discursivos particulares de
sus noches de juerga, este debe
ser Jaime Bayly con La noche es
virgen, ganadora del Premio Herral-
de de Anagrama 1997. Si en esta
novela algo sobra es marihuana,
alcohol, cocaína y sexo hetero, bi y
homosexual, más mucho rock and
roll.
“entro al baño a tirar un achique
fugaz y a chequear si hay algún pi-
changuero buenagente dispuesto a
invitarme solo un parcito para que
me ponga en fa, nada más que un
rico parcito, porque uno tampoco
quiere terminar durazo, mostrazo,
rebotando feo, pegadazo al techo,
uno solo quiere un rico y suave par-
cito de tiros que le ponga las pilas y
le dé una cierta confianza, un poco
de autoestima. así que entro al ba-
ño caleta nomás, no vaya a ser que
me ampayen chequeándole la bra-
gueta a algún mamón que esta ori-
nando, y en eso que voy a abrir la
puerta de ese bañito de malamuer-
te que generalmente apesta a mier-
da, en eso que empujo la puerta me
encuentro cara a cara, adivinen con
quien, me encuentro así, frente a
frente, pum, de golpe, con el lindísi-
mo y putísimo y rockerísimo loco
mariano. que esta con una cara de
pichanga jodida” (pág. 75)
5
Bayly desafió con esta
novela su propia imagen light en
voraces juegos verbales que ex-
ponen el lado más soez de la
jerga peruana; y, usando las
múltiples maneras en las que se
puede mentar a la madre, llevó
el monólogo interior de su prota-
gonista a niveles fronterizos.
“Salió un maldito can y empezó a
ladrarme como un jodido/
energúmeno/rabioso, la puta/
perra que lo parió, y yo aceleré,
conchasumadre, perro jijuna-
granputa, pedaleaba yo a toda
velocidad por una callecita medio
oscura al lado de la huaca julia-
na” (pág. 38)
Aunque por esta nouvelle nadie
haya sido desterrado, y mucho
menos se han suicidado, es bas-
tante divertido el tratamiento li-
neal del idilio bizarro que vivió el
narrador personaje (un conduc-
tor de tv, para variar) con un ro-
ckero coquero, bohemio y bise-
xual, hasta que el relato de su
corta y frenética relación culmi-
na, como casi siempre sucede
en los folletines, con un desen-
gaño. Una novela rosa bastante
porno y explícita, eso sí, y con
una banda sonora nada despre-
ciable que incluye a Morrissey, el
primer U2, además de la música
original que nunca llegaremos a
escuchar.
¡AGUANTE LA CUMBIA
VISHERA!
Durante esta última década, la
grata revelación de la vertiente
tonera latinoamericana es la
obra narrativa del argentino Wa-
shington Cucurto, con libros co-
mo El rey de la cumbia (2010) y,
en especial, El curandero del
amor (2006). Este último prosi-
gue en los tópicos oscuros y po-
líticamente incorrectos por donde
transita como habitad natural la
temática juerguera:
“Le dije que era una atorranta
total, una mentirosa incansable,
miente tan bien que hace que las
mentiras se vuelvan verdad. Bai-
la la cumbia mejor que Dios y
mueve el culo como nadie. Co-
gerla, mirándole el culo de espal-
das, que te cabalgue, es lo más
en la vida, y siempre pone en el
telo su cdcito de cumbia de Los
Mirlos o Karicia, a lo sumo Rodri-
go, porque le encanta acabar
con esta música. No sabe nada
de música y cabalga, pero no te
lo da, el culo, digo, por lo menos
a mí no. Por bruto, que me vas a
lastimar. Pero vos tenés más
empujones que molinete de sub-
te, tenés más pijazos encima
que negra dominicana del Super-
consti y no cobrás. Eso me da
bronca, se lo entregó a cada ne-
gro horrible de Pergamino, y al
Rey del Realismo Atolondrado.
No, no y no, y se acabó. Si será
trola que te pone el forro con la
boca. Salí de acá la concha de tu
tía, dejame de joder con los fo-
rros. ¿Ahora te acordás que
existen los forros? Coger con
forro es como bailar sin bajarte
una cerveza. Coger con forro es
como drogarse en un fiestón al
cual nunca llegará Maradona.
Sea como sea, para mí el No
será siempre” (pág. 11-12)
En El curandero del amor, un
escritor suele engañar a su mu-
jer y madre de sus hijos con una
jovencita universitaria-
revolucionaria quien, luego de
tanto sexo animal y enfermizo,
queda embarazada. Como nin-
guno quiere comerse el pleito,
acuden al consultorio clandestino
de un médico abortivo travesti
que soluciona su problema mien-
tras analizan ¿por qué si tanta
sangre invade las páginas de la
literatura latinoamericana, muy
pocos hablan de lo peligroso de
los abortos ilegales?
Washington Cucurto pone de
manifiesto sus orígenes de
“negro villero” con una ambienta-
ción casi surrealista en su gusto
por lo kitch, su fanatismo por la
cumbia peruana de Los Mirlos y
Los Destellos, escuchada en es-
timulantes noches de joda, y su
adicción desmedida por el sexo
a toda hora y en todo lugar. El
resultado es un retrato muy ac-
tual que parodia y rinde homena-
je a esa otra Argentina, no la que
sale en las teleseries de Telefe,
sino la de los inmigrantes y pos-
tergados.
Guillermo Cabrera
Infante, Andrés
Caicedo, Jaime
Bayly o Washington
Cucurto son solo al-
gunos de los nom-
bres más conocidos
de esta gran familia
tonera latinoameri-
cana que, mediante
un discurso melo-
dioso basado en jer-
gas, coloquialismo y
frases soeces, un
exacerbado erotis-
mo, adicciones para
todos los gustos, y
tanta música como
para que revienten
los oídos, nos re-
cuerdan constante-
mente la esencia
exótica del latino y
su literatura.
Habla, ¿un par
más?


6
7
[matriz]


Vienes a despojarme del nombre
y las uñas, así convertdo en mítco héroe
que inmola raíces o cordura junto al oráculo
donde ninguna historia aguarda senderos,
tránsitos o criaderos cosidos tan a la piel
como caricia materna.
Saberte canción, propiedad terrena de bendiciones,
cura emergente de aquellas cápsulas que mastca
el hombre creyendo remedios o posibles
cartografas como mapas azules, crisantemos y hojas
verdoso fruto con aroma a tabaco.
Es aquí libertad una palabra cohibida
atada al hígado incapaz de nuestro buitre
que viaja todas las tardes a cumplir destno ofrecido
pero aborrecemos ser una esfera, cargar cruces
creer que podremos conducirnos completos a la orilla
epistolar: nada en la cartera, ni cartlago ni remedios
sólo monedas resonando cárceles y homenajes
que seducen inmortalidad:
ningún amoroso recuerdo aniquila tu miembro
dentro de aquella fétda matriz.

Oscar Ramírez
(Lima – Perú, 1984). Docente de la espe-
cialidad de Lengua y Literatura. Reside en
la ciudad de Trujillo. Dirige ‘Ediciones
OREM’, joven editorial que viene difun-
diendo la obra de escritores nacionales y
extranjeros. Ha obtenido diversos recono-
cimientos, dentro y fuera del país, por su
obra literaria; y sus textos, poétcos y
narratvos, se encuentran dispersos en
publicaciones virtuales y fsicas de varios
países. Realiza actvidades de promoción
cultural, así como de difusión de la lectu-
ra, y dicta talleres de creación literaria a
grupos de escritores jóvenes. Eventual-
mente colabora con revistas y diarios a
nivel nacional. Ha partcipado de diversos
eventos culturales en ciudades como Tru-
jillo, Lima, Chimbote, Cajamarca, Piura,
Huánuco, Chiclayo, Tacna, Ayacucho, Are-
quipa, Huancayo, etc. En octubre de
2011, el Ministerio de Cultura de Ecuador
lo invitó a partcipar del ‘I Encuentro Bina-
cional de Poesía Joven Ecuador-Perú’; y
en noviembre de 2012, fue invitado por el
Consejo de la Cultura de la región de Ari-
ca y Parinacota (Chile), para formar parte
de la antología trinacional ‘Tea
Party’ (Perú-Bolivia-Chile), realizando
diversas actvidades en dichas ciudades.
Ha sido incluido en las antologías IV Prima
Fermata Literaria (Lima, 2008), Circo de
pulgas. Antología de minifcción peruana
(Lima, 2012), Tea Party. Antología trina-
cional (Chile, 2012), Confesiones de un
descreído. Muestra de poesía actual pe-
ruana (Lima, 2012) y Sobrevolando. Los
nuevos autores de la libertad (Trujillo,
2014).
Ha publicado los poemarios Arquitectura
de un día común (Trujillo-Perú, 2009),
Cuarto vecino (Lima-Perú, 2010) y Ego
(Chile, 2013).
sobre héroes y letras



los héroes no existen
pero creemos en igualdad de géneros
en luchas sociales y cargas matemátcas
tan fervientes que células y glándulas desconocen su genétca
viajamos de París a España
de una ciudad en el fn del mundo hacia la idiosincrasia
tanteamos aquella posibilidad de ser alguien
en medio de nadas acumuladas
un verso es decir todavía
confabular el mundo históricamente y sobrevivir
desvalijar los miembros del aire consumiendo pulmones, fuego, cerillos
alguna protesta que inicie la primera página del libro
quien haya sido un héroe ha sido también el único
y así conoce indiferencia, cerrar de puertas,
prohibirle ediciones por temor a incrédulos lectores que huyen
escapan vaciando los cáliz de ciudades iracundas
donde sombras como mentales fuidos se entremezclan
con facilidad por recónditos argumentos tan vulgares
tan inefcaces
que lo verdadero se torna color María, color santo, color espada
la febre del hombre coincide con la febre del héroe
ambos son carne en el vacío
de una eternidad indescifrable

8
Manuel Rubiot
Sobre la ira


he roto la ventana sin caer
y comprendo que toda violencia conduce al llanto
se frunce el ceño advirtendo arrugas que pronto
recordaremos con estupor y rabietas tan llevaderas que lo posible
será resumir el aire y exhalar
la febre de nuestras ventanas arderá lo mismo en Roma
o círculos que a ningún centro conducen

se nos tene permitdo mentr y argumentar que el dolor
puede evitarse con buenas acciones que deliberamos
entre pasatempos de violencia o el enojo de una carne
reproduciendo los emblemas de animales convertda en febre
el ritmo corporal adquiere formas tentatvas
donde la prioridad es observar frecuencias de colillas y ahogo
un elemento moribundo es fortaleza, es aire

la certeza obtenida históricamente es vulgar
los llamados que proclaman libertad no son del todo benefcio:
llevan imágenes de matronas
ingresos que arreando se permiten la moralidad y el espanto
¿dónde las prisiones, el vacío maquinal de las imágenes?
construyen lo híbrido melodías sin meridianos o sesgos
sin condiciones que ningún ADN atropella

sorteamos la fe de un espectáculo motor
que nos conduce el cuerpo a creer en la ira
perfeccionamos milagros para no cometer el íntmo argumento de abalanzarse
sobre categorías gramatcales que nunca habrán de pertenecernos
pero que sabemos propias, unidas al hilo o feromona tan sublime
efecto numeral de puños cerrados y rígidos placeres
el dolor murmura acciones posibles

quién me certfca la tranquilidad de las madres
que amando el día atribuyen venganza cuando mellan sus vientres
de serles permitdo coraje, andarían vistendo y rasgando pasados
una imagen de pronto rompe el esquema cotdiano
y abundan ttulares donde juega el morbo su indecencia
todo lo climátco vierte su emoción atando cabos
cumpliendo las secuelas de historia anarquista en demencia

9
10
LA MAMÁ DE MAURO POR
Desde ese lugar caminé pancreática. Y no tenían ni siquiera bombas de soledad. Y tú eras una máquina de mentaderas de madre una
verdadera inventora de realidades. Caminaste sucia a mis ojos, y no hubo cágense, ni si quiera hubo Hubo. Ni manzana para
lanzarse al interior y nos fuimos en buitre. Un paralelo de guá y buá. Y luego 1 y 0 y la lógica booleana. Que abuso di? Meterse plus
pepas y encima irse en OH en ese alambique. Qué abuso. Buá no dije nada sólo saltitos de bilis/miles en tu universo. Go me dijiste tran-
quila. GO fuck you. Y no hubo sírvete ni si quiera pancreática ni con los zapatos llenos de vómito, no hubo tu cara. Y yo tuve miedo, tuve
de tener miedo por tu viaje. O sea que ya no hay viajes.
DE Necesito vitamina C
CARD MIIL
La señora, la vecina que sufre de
obesidad mórbida me dijo que yo le
gustaba. Yo me fui en vómito y cuan-
do me pasó me masturbé viendo
sakura cardcaptors x. Y no había
papel asi que me limpié en la cama.
En la mañana mi trabajo fue in-
teresante. Hice la logístca de un al-
macén y en la noche me fui a una
disco. Ahí conocí a una mujer. Nos
gustamos y pensé en t.
Al día siguiente.
Snif y a trabajar. Escucho el tedio de
los trabajadores en la ofcina.
Debería matarlos, verter veneno en
el agua y a la mierda. Recordé a la
vecina de obesidad mórbida. Me
imaginé metendo mi cabeza debajo
de esa lapa que le cubre la vagi na.
En la ofcina han acordado una re-
unión. La secretaria sin senos pero
con bonitas nalgas, sonríe y anota
todo lo que se necesita para la reu.
Pienso en su culo y en lo que ella
diría si lo chupo. Pienso en t
también.
Resaca . No vómitos. Jugo de na-
ranjas y toronjas. Hepabionta. Sal de
heno. Agua a borbotones. Varias
entradas a la ducha. Colirio. Snif.
Como new.
Me llama la chica que enamoré en
la disco. Vamos al hotel. Yo pago.
Ella grita y yo pienso en t.
La rutna del empleo. Odio este
empleo. Odio a la gente que trabaja
aquí. Te envío un mensaje en el que
te digo que te amo que eres todo
para mí.
Noche de media semana y la secre-
taria me llama para que la ayude con
una hoja de cálculo. La ayudo, le
pregunto si quiere tomar un vino.
Tomamos. Luego vamos a un hotel.
No grita. No tene senos. Parecemos
dos hombres. Pienso más en t.
Pago de fn de mes y gratfcación.
Pago de viátcos. Con ese dinero me
voy de juerga a diario. Me han
destacado a un almacén lejos del
centro de mi ofcina. Soy feliz. No
hago nada. Pienso en t, en la vecina
mórbida, en la faca gritona, en la
secretaria, en tus senos grandes y en
los míos pequeños. Me siento como
una perra por engañarte.
EL EMBRIÓN
Card Miil llamó a la mamá de Mauro
para contarle todo lo infel que era
mientras su mujer estaba de viaje.
Y la mamá de Mauro le dio consejos
de cómo debía comportarse. Le dio
pautas que no se le ocurra contarle
lo que hacía, por más libertad que se
diesen. Entonces Card Miil, madre
de Dirty Scotch le dijo que ya la
había jodido toda. Que le había
mandado varios mails contándole.
La mamá de Mauro se puso frenét-
ca y le dijo que buscase la manera
de hackear el correo de su mujer y
que borre todos los mails enviados.
A los dos días Card Miil llamó y dijo
que había solucionado su problema
y que le enviaba un regalo por sus
sabios consejos y sobre todo por
considerarla más que una hermana.
Card Miil esperó la llegada de su mu-
jer. Pero ella ya había leído los mails,
cada vez que le enviaban uno.
Le dijo a Card Miil que aunque ella
fuese muchísimo menor, era una
mujer que se hacia respetar y que
asi la amara no podía volver.
Card Miil lloró toda la noche. Lloró
toda la mañana siguiente. Se pasó
llorando toda la semana. Fue
despedida de su empleo. Se quedó
sin dinero. A los pocos meses se
suicidó y la mamá de Mauro lloró
casi igual su muerte.
Mauro tenía una semana dentro de
ella.
MAURO
Ese día cumplía cinco años y su ma-
dre fue encontrada muerta en una
playa llamada Las Delicias.
Cinco años antes el padre de Mauro
había cometdo el craso error de
dejar su mail abierto. La madre de
Mauro leyó tres sudvidas. Con una
joven de 19. Con una señora casa-
da, de 26 años. Y por últmo con su
propia sobrina, de 17.
La conclusión que le quedó de la
lectura impasible de los mails fue la
siguiente:
Estoy embarazada, fngiré no haber
visto nada. Guardaré estos mails y
esperaré.
Pasados los nueve meses de embar-
azo, la mamá de Mauro estaba has-
tada por fngir querer al padre de
Mauro, que dicho sea de paso; nun-
ca estaba en casa. Dio a luz a Mauro
en completa soledad, mientras él
aducía que trabajaba en un Puerto
lejano.
Al pasar el año, la madre de Mauro
ingresó a un gimnasio. Buscó aseso-
ría de un nutricionista y al fnal se
operó el abdomen y los senos. Era
una mujer deseada por la sociedad.
Era la mujer de un hombre podero-
so que podía hacer lo que le venga
en gana, y ella lo sabía y fngía
mejor que nunca, sobretodo en los
horarios sexuales que él había
designado.
La mamá de Mauro media un metro
sesenta y cinco. Era caucásica y sus
bellos ojos eran claros. Sus labios
eran de un fneza especial. Deline-
ados dulcemente y con el color de
fresas maduras. Aunque su pecho
eran pequeño, creció con la lactan-
cia a Mauro y luego la cirugía le
había dado dos buenos senos que
fueron la adoración del padre de
Mauro.
Su culo era esmirriado y no había
pasado por el quirófano. Pero con
ayuda de los masajistas de su spa
preferido y los ejercicios, hacían de
ese culo, un culo deseado y re-
spetado. Un culo que era pulcro y
terso, un culo que el padre de Mau-
ro besaba y acariciaba con deleite
en sus horarios.
Así la madre de Mauro fue que
conoció a su primer amante.
Su nutricionista.
La mamá de Mauro había logrado
desinhibirlo en su segundo encuen-
tro. Con un felato, el joven de 22
años había sucumbido a creer que
eso era el amor.
Un años después.
Mauro cumplió dos años, La madre
24; su padre 40.

Ella, había olvidado las infdelidades
del padre de Mauro. Ahora era feliz
con sus amantes de turno, con sus
empleadas, con su casa en una zona
residencial y con los viajes a Florida
y a Miami que su marido le pagaba
cada vez que ella quería.
Un dia el abuelo de Mauro llamó a
la casa, la mamá de Mauro presta
contestó y le dijo sí y luego dijo cla-
ro que sí.
La mamá de Mauro se acostó ese
dia con su suegro en una habitación
del segundo piso y ese mismo día,
su suegro le dijo a su hijo que tenía
la mejor mujer del mundo y que por
nada la fuera a perder.
La mamá de Mauro pensó en que
era mejor no protegerse con el pa-
dre de Mauro. Una, porque era ya
un viejo de 65 años, y otra porque si
en caso quedaba embarazada, no
habría ningún problema.
La empleada más escuchaba todo lo
que pasaba.
El padre de Mauro sí que tenia dine-
ro. Y fue eso lo que le interesó al
principio a la mamá de Mauro. Has-
ta que creyó estar enamorada y
dejo su profesión, su familia, sus
amigos, todo. Y se fue a vivir con él
en su gran casa en donde pasó un
tempo enclaustrada. Pero eso era
lo de menos. Al inicio el sexo era
todo para ellos. Practcaron lo hu-
manamente possible entre dos:
Desde sodomía, pasando por cunni-
lingus y terminando en pegging.
Todo, todo hasta el hartazgo.
Aunque el usaba siempre xildena-
flo, ella estaba satsfecha con su
desempeño.
11
12
Hasta que se acabó el romance. Y el
padre de Mauro adecuó un horario
para todos.
La noche de su muerte la mamá de
Mauro tenía planes de juerga.
Saldría a buscar sexo en cualquier
antro. Pensaría en su verdadera feli-
cidad.
Y esa noche, la empleada más cerca-
na velaba el sueño de Mauro. Un
sueño programado gracias a la mitad
de clonazepam en la gaseosa que
bebió por su cumpleaños número
cinco.
Mauro dormía tranquilo. Mientras
su madre se meta a la boca un
desconocido pene en el baño de una
discoteca.
Así, ya eran las cuatro de la mañana
y había visitado tres antros. Había
tenido dos orgasmos. Ya que con el
tercer tpo la cosa se puso fea. Ella le
mordió el glande y éste la golpeó.
Seguridad sacó al tpo y ella huyó en
un taxi.
Era el cuarto antro, y la madre de
Maura quería un orgasmo más y
luego irse a su casa a dormir hasta
las tres de la tarde y en la noche
salir en familia a algún restaurant
lujoso de la ciudad.
DIRTY SCOTCH
Dirty Scotch creía frmemente que la
mamá de Mauro era la culpable de
la muerte de su madre. Y ese día la
llamó acongojada para pedirle
empleo o/y ayuda económica.
Aunque la mamá de Mauro quería
mucho a Card Miil, estaba a años luz
de sentr a Dirty Scotch como algui-
en de su familia, de su estrato. Dirty
la superaba en el terreno de lo sexy.
La superaba en estatura, en senos,
en culo. Dirty tenía medidas que
bordeaban la perfección y eso nunca
le gustó a la mamá de Mauro.
Entonces, vio peligro, sintó que si su
marido la viese, éste quedaría pren-
dado de ella. La haría su amante.
Así que la madre de Mauro le dijo
que no tenía empleo para ella, pero
que podía ayudarla con algo. Ese
algo le sonó a dinero a Dirty. Y luego
de una hora de hablar, quedaron en
una pensión digna. Luego la mamá
de Mauro colgó y creyó haberse por-
tado de la mejor manera con su so-
brina.
Pero Dirty quería vengar la muerte
de su madre, lo que hizo fue ir a visi-
tar a su ta Y dias después llegó con
unos shorts que se le veían las
nalgas. Un top que le hacían ver sus
redondos senos, mucho más esbel-
tos que nunca y oliendo a sexo y a
marihuana en proporciones equiva-
lentes.
La empleada más cercana la hizo
pasar. Y el padre de Mauro sintó
inundarse de saliva la parte sublin-
gual . Sus ojos se entrecerraban y
apretó los puños. Ella se presentó y
luego la abrazó por la muerte de
Card Miil.
Cuando la mamá de Mauro salió a
ver quién era, fue demasiado tarde.
Dirty saludó a su ta y luego de un
par de días se marchó, no sin antes
dejarle su número al padre de Mau-
rito.


LA MAMÁ DE MAURO
La mamá de Mauro había olvidado la
muerte de Card Miil. Y Dirty,
también.
Cada una era feliz a su manera. Era
la mañana del cumpleaños número
cinco de Mauro y su madre lo gol-
peó. Mauro se escondió debajo de
su cama. Su madre lo llamó gritando
y luego lo arrastró con fuerza, lo vio
a los ojos y lo escupió.
Mauro no lloraba. Mauro era au-
tsta.
Desde que nació, la relación con el
padre había decaído. Ella quería
darle un heredero que administre su
dinero. Pero había salido todo mal.
Ella pensó en lo que Card Miil le
decía: Ustedes son primos her-
manos, si quieres tener un hijo busca
un especialista.
Mauro se parecía mucho a su ma-
dre. Tenía ese aspecto andrógino
que ella odiaba.
La empleada más cercana sabe bien
cuándo empezó a golpearlo a humil-
larlo, a vestrlo con ropa de mujer.
Cuando Mauro cumplió cinco, ella lo
humilló con un vestdito azul. Le cor-
to el cabello al rape y le pegó una
peluca con un adhesivo.
Luego le cantó frente a su pastel y
después se desquició y hundió al
niño en éste. Lo tró contra el suelo
mientras le profería groserías.
La empleada más cercana nunca la
denunció. Se guardó ese odio los
años que vivió en la casa. Lo único
que hizo fue gastarse sus ahorros, y
ponerle fn al sufrimiento de Mauro.
13
Durante el desarrollo de un
taller de producción audiovi-
sual que realicé gratuitamente
en una universidad local, pro-
puse la creación de un corto-
metraje semanal, uno por cla-
se. Años atrás había llegado a
realizar hasta 8 cortometrajes,
uno por cada semana y quería
darles la misma experiencia a
los alumnos de este taller.
Mientras realizábamos los pla-
neamientos necesarios para el
rodaje del momento, un
alumno me preguntó:
Manuel, eso no es improvisa-
ción? los demás me observa-
ron expectantes ante tal pre-
gunta, esperando quizá un ttu-
beo o alguna muestra de fa-
queza por mi parte.
¿Recuerdas todo lo que
hemos aprendido en las clases
teóricas? pregunté mirando a
todos; pues eso es lo que apli-
caremos al realizar nuestro
cortometraje. Sabemos las téc-
nicas, el uso de los planos, en-
laces flmicos, iluminación,
ejes, etc.
En ese aspecto no se puede
improvisar aquí. Lo único que
tenemos que crear en el mo-
mento es la historia.
Improvisar en la realización de
un cortometraje, como en
cualquier producción es muy
común; un guión siempre se
está cambiando sobre la mar-
cha, se improvisan diálogos,
vestuarios, escenografas, has-
ta herramientas de soporte
audiovisual, pero no podemos
improvisar los conocimientos,
pues estos son la base que de-
fnirá la calidad de nuestro pro-
ducto. De lo contrario nuestro
video estaría lleno de errores
de contnuidad, planos innece-
sarios y un sinnúmero de sal-
tos que, defnitvamente, no
hablarán bien de los responsa-
bles.
El cine como arte está dispues-
to a cambios y transgresiones,
siempre y cuando estos pue-
dan ser sustentados por los
autores. En mi opinión, hasta
en el cine experimental existe
una unidad ideológica, a pesar
de la aparente incongruencia
de imágenes, al fnal se trans-
miten sentmientos e ideas con
total intención, lograda por el
ritmo de imágenes y distntos
códigos visuales involucrados.
En la actualidad existe una ca-
rencia de la teoría cinemato-
gráfca en las aulas de nuestra
localidad (LA LIBERTAD) , y no
me refero al conocimiento que
podría tener un cinéflo como
cultura general; sino al conoci-
miento teórico del cine, al es-
tudio del lenguaje flmico en sí,
de manera que la transmisión
de lo que deseamos expresar a
través de nuestra película o
video llegue sin difcultad algu-
na a los espectadores, los cua-
les se toman el tempo de ver
nuestro producto esperando
una satsfacción que sólo pode-
mos proporcionar con la apli-
cación de nuestros conoci-
mientos del lenguaje flmico.
De hecho complementándolo
certeramente con la experien-
cia alcanzada en la práctca.
Por ejemplo, se me puede ocu-
rrir un cuento en este momen-
to, pero la forma de escribirla
va a defnir la calidad y el im-
pacto que tendrá en los lecto-
res. Quiero decir, que así como
en la literatura, en el cine es
importante el manejo del
"lenguaje flmico" /no me can-
saré de repetrlo/, para desen-
cadenar dinamismo y plastci-
dad.




¿Podemos improvisar en el cine?
Ha dirigido el híbrido TV-OUT (orem,2009/incertdumbre editores,2012). Ha realizado
Talleres en las UNIVERSIDADES: César Vallejo, privada del norte y nacional de Truxillo.
14
EL EVANGELIO DE BLACSOTÁN por ROGRIGO ESPAÑA ilustraciones de MARTÍN CÓRDOBA
15
I set a fre burning
And I railed on through the night
I set a fre burning
And I railed on through the night
(nosferatu man)
la misa blacsotanil suena con:
milagro carón: platos, kaos, etc
juan soto: guitarra, flauta y voces de ultratumba
rodrigo españa: textos y otra guitarra
I
al principio fue el verbo, el verso y la
alpargata sucia, charqueada, agujereada
e impertérrita.

entonces fue que él vino a concretar ese
fato que su padre le tenia reservado y al
que en algún momento nos sumaremos to-
dos: la prole de su mente.

no emana su cuerpo otra cosa que no sea
conjetura elástica porque no es necesario
un idioma cuando lo que nos une es el len-
guaje universal del síndrome pataiperro.

el crononauta de la chancleta el john ti-
tor del incesto lingual siendo lo que no de-
bería ser, pero es.

así: dos birras y un fá. ha llegado
blacsotán.
II
estando con sus discípulos, su inminencia
dirigióse a uno de ellos y, con ojo de escama, le
dijo: qué me mirá, qué me mirá con esa cara,
traidor, ensalada de semen, madre infame.

ante lo cual, ellos, el resto, intentando des-
encarnar la uña de tan profundo pensamiento,
solamente callaron.

su palabra es bilis, relato acuoso, fluidez
primigenia en el bunker del pensamiento occi-
dental, de la razón occidental. esa que no res-
cata en el sinsentido sino aquello que es lo de
menos; pero ahora, gracias a tu sintaxis, el an-
drajo sónico siempre será el refugio.

por eso nuestra esperanza es la rasta que
cuelga de tu cerebro.
16
III

malvenido y trelincuente, es el huasca-
so cenital en la constelación rústica de
donde descendiste como un cometa de
brea, para combatir la moral, para comba-
tir a todo gobierno.

mas hoy no podrás huir al escrúpulo, oh
blacsotán, convenidor de la esencia, oh
blacsotán, convertidor de los mitres en
vino, oh blacsotán, escaparate de la barra-
basía, oh blacsotán, qué será de nuestras
núbiles mentes, oh blacsotán, ahora que te
vimos caminar sobre el agua de un charco,
oh blacsotán, vociferando contra kosiner.

oh blacsotán, ha llegado el momento de
tu sacrificio.
IV

tambaleante, en un bondi de ripio, por sobre la
vía. así no hay forma que tu presencia no emane
luz, la luz de un foco de 15 watts.

ahí, en ese lugar, tu palabra será carne.
y antes de la entrega final, nos darás tu más
grande enseñanza, dirás: mirad cómo cuelga, hi-
jos míos, acercaos, contemplad, tomad y bebed
todos de ésta.


V

mañana despertarás siendo pura piel (postsacrificado), mortal nuevamente, simple milanesa
de barro y alejado de tu mesías interior.

retornado al limbo atemporal de donde saliste, oh blacsotán, cuida de nuestra conciencia.

gran mamisura interestelar.

amen.
17
APOCALIPGENESIS
(Homenaje a lo absurdo)


el mar
y el cielo
NO SON NADA
Al lado de mis truncados viajes novelescos por el ártco
interior
Te sumergí en la gota de agua
del triangulo transparente
Allí
pude verte tan ingenua con tu insospechada belleza creada

Tres días antes te vi después

Ayer amaneció como mañana del mes entrante
y tú
Todavía no estás viva
Bestas vuelan en el crepúsculo de mi ojo
las respiro como almas anunciantes de mala muerte
Tú el mar y el ensueño
¿Por qué vienes cuando voy a morir?
Al lado de mis truncados viajes novelescos
viviré en tu muerte.
YO SALVÉ AL CIELO DE AHOGARSE



El respiro fue cuadrado
Y tu ausencia besó el dolor

La amplitud de mi panorama
describe el signifcado de mi panorama

mi panorama es tu recuerdo por crearse

El mar y tú
Flotan
en el cielo

el espacio territorial
clama por sus aguas

tú provocaste la revolución de las aguas
yo salvé al cielo de ahogarse

la vida te debe la vida
y el cielo te compró ese espacio
espacio de mi habitación: océano de líneas diáfanas.
CÉSAR CHAMBERGO ha publicado DIÁLOGOS DE LA PIEL (casatomada), crítco
literario, poeta y educador. Actualmente co-dirige la agrupación COLECTIVO
sur-REAL.
18
Desde una trinchera cualquiera
Autor de los libros: Algunos
cuentos para t y otros para el
mundo, editorial San Marcos,
Lima, 2005. Un lateo por el Cus-
co, Jaén, España, 2006( edición
digital). Poemas para demorar
el viaje, Lima, 2008(plaqueta).
Rapsodia vagabunda, Atalaya
Editores, Lima.
Todo esto se me ocurre demasiado
pesado. Los disparos no cesan, y yo
abrazado a mi fusil, aún no he podi-
do pegar un solo tro. ¿A quién dis-
parar?, ¿quién es realmente el
enemigo? La guerra es para demen-
tes o para gente con ideales, y yo
no creo ser un demente y ni siquie-
ra tengo ideales. Ahora probable-
mente tenga uno, largarme de este
lugar que me asfxia.

El polvo se introduce en la trinchera
como algo conocido, como un ami-
go natural, ya previsto. El polvo, la
pólvora, el olor de los muertos, de
la muerte, la amalgama de esos in-
gredientes se introduce en mis nari-
ces, en mi cerebro. Desde luego que
no quiero morir: pero tampoco ma-
tar. Tengo un plan, en él concluyo
que no ganaremos esta guerra, un
plan que los tambores bélicos han
enterrado desde las primeras horas
del día. El mayor de nuestra unidad
ha muerto, hace exactamente dos
horas que dejó de existr, sin em-
bargo, sigue abrazado a su fusil; lo
veo, es imposible no verlo, parece
que mordiera el polvo que tene en
la boca. No es así, en realidad. Hace
una hora que el teniente fue alcan-
zado por el fuego enemigo, y del
mismo modo que el mayor, está
trado muy cerca de mí, tene los
ojos abiertos y una expresión que
no me agrada en el rostro; era el
más valiente de la unidad, antes de
morir, acabó con la vida de varios
soldados del otro bando. Es un hé-
roe, no lo dudo. Un héroe que no
creía en las derrotas, después de
todo este embrollo indudablemente
lo condecorarán, como suele ocu-
rrirles a los humanos con esquele-
tos guerreros. Si logro sobrevivir lo
contaré todo, diré que era un va-
liente, que no conocía el miedo.
Esconderé su insensatez, desde lue-
go, su desmedida exhibición frente
a las balas, su afción por seguir
adelante sin tomar precauciones. La
muerte del mayor y la inevitable
extnción de nuestra unidad, suce-
dieron por obra suya. El teniente
fue quien tuvo la idea de avanzar
hasta la posición en la que ahora
nos encontramos, atrapados por el
fuego del enemigo y de las unida-
des amigas. Estamos en la vanguar-
dia, pero ser vanguardistas no nos
servirá de nada. Además de mí,
otros dos soldados siguen vivos. Por
antgüedad, el jefe de la brigada
debería ser yo; vaya responsabili-
dad, en otros tempos me hubiera
otorgado amables y graciosos hono-
res. No tengo las intenciones de dar
órdenes y estoy seguro de que ellos
tampoco tenen las intenciones de
recibirlas y obedecer. Ninguno de
los tres quiere disparar un tro. Sólo
nos limitamos a esperar el desenla-
ce de la batalla. El viento se introdu-
ce en la trinchera, el polvo maligno
de la muerte, el miedo no pregunta
por mí, me sigue desde que se inició
la campaña: el miedo probablemen-
te sepa que está condenada al fra-
caso. Si fuera por mí, estaría muy
lejos de este lugar, no obstante, la
realidad dice que estoy aquí, en es-
te concierto de disparos, de ruidos
de aviones y tanques, que se entro-
meten en parajes que empiezo a
reconocer. Preferiría hallarme des-
cansando en casa. ¿Qué estará ha-
ciendo, mamá?, ¿qué estará hacien-
do el pequeño Juan?, la bonita veci-
na de la casa de en frente. Alguna
vez le quise confesar de lo bien que
se le veía con esa falda corta, creo
ya no habrá tempo de decírselo,
me aterra la posibilidad de ya no
poder comunicarme con nadie.
19
¡Santo Dios! Las ráfagas persisten,
no se puede respirar con tranquili-
dad. ¡No puede ser! Han herido a
los dos soldados. ¡Resistan! ¡Valor!
No, es imposible, sus pechos están
destrozados, no creo que estén
vivos, los palpo, efectvamente, no
lo están. Los aliento, mas no me
oyen, es la sordera de la muerte.
Puedo tocar sus cuerpos, aunque lo
que llaman alma, lo que llaman vi-
da se ha fugado, ya no es su cama-
rada. Dentro de poco no será mi
camarada. Y el miedo y la tos y el
sudor, me abrazan. De la hilera de
cadáveres, soy el único que no ha
muerto, me interrogo si no seré
también un cadáver. En otra época,
me hubiera horrorizado convivir
con tantas personas muertas. Sin
embargo, no son ellos, vaya para-
doja, los que me causan pánico sino
los seres vivos de allá afuera, quie-
nes pretenden acabar conmigo. No
tengo ganas de disparar, de respon-
derles. Soy un completo fracaso en
el arte de las guerras. Me lo decía
el teniente. Lo constataba y remar-
caba el mayor, ese par de valientes
muertos. Me acomodo el casco y
pienso en que la sonrisa de la
muerte ya no me es ajena, tengo
las municiones sufcientes para de-
fenderme, aunque creo que no se-
rán sufcientes para la batalla.

La patria, nos machacaron con la
patria en el cuartel. La patria, los
valores, los modales guerreros, los
modales heroicos, el arrojo suicida
que todo soldado debe tener cuan-
do de defender su territorio se tra-
ta. Ahora, precisamente ahora,
entendo que soy un hombre difcil,
un hombre incapaz de ceñirse a los
rigores de una doctrina. Ahora,
cuando dar marcha atrás es una
quimera. No me enrolé al Ejército
por mi voluntad, me levaron una
tarde y fui a parar a un cuartel con
otros muchachos, a quienes sí lo-
graron moldear. La disciplina mili-
tar no funcionó conmigo, por su-
puesto que intenté fugarme del
cuartel, mas una declaración de
guerra al país, de parte de uno de
sus vecinos, hizo que mis sueños de
fuga se convirteran en feroces
adiestramientos en el arte de ani-
quilar seres humanos. Según me
enteré, que el lio entre los dos paí-
ses era por diferencias limítrofes,
que hasta aquí el terreno es mío y
no tuyo. Lo apresurado de mi adies-
tramiento militar me impidió sope-
sar la razón para que el país se vaya
a la guerra. La guerra, desde tem-
pos inmemoriales, es la razón que
no oye razones, desde que los hu-
manos vivíamos en pequeñas al-
deas, me explicaba un recluta, a
quien yo llamaba el historiador por
ser portador de un sinnúmero de
datos históricos. En estos momen-
tos, el historiador debe estar empu-
ñando un fusil en otro frente o pro-
bablemente esté muerto, como mis
vecinos de la trinchera.

El polvo me asfxia. La guerra me
asfxia y no tengo escapatoria.
¿Cómo huir de la realidad?

Por la mañana, antes del comienzo
del hostgamiento, el general lanzó
arengas de guerra a los soldados
mientras pasaba revista. Me des-
atendí de las arengas, de los tam-
bores envenenados por actos béli-
cos. No me acompañaron en la ex-
pedición para llegar hasta aquí, ni
cuando cavamos la trinchera-
tumba. Ni me acompañan ahora.
Estoy huérfano, sin motvación y
sordo a los tambores de guerra.

Allí vienen, desde mi posición pue-
do ver cascos enemigos, soldados
enemigos, acercándose cada vez
más. Una ráfaga de balas se intro-
duce en la trinchera y se ensaña
con los cuerpos inertes que están a
su alcance. Parece ser el fn. Es el
fn. Tímidamente intento practcar
un disparo, al menos practcar,
ejercitar la posibilidad de matar,
pero “mis blancos” se mueven de
un lado a otro, sus movilizaciones
me desalientan, entonces desisto.
Lo único que queda es luchar por
mí, por los únicos cigarrillos que me
sobreviven, no sería bueno dejar-
me matar sin antes no dar batalla,
sin hacer un acto decente de defen-
sa. Ya no por la patria sino por mi
vida: que es el terreno donde habi-
to, la patria personal. Por entre el
polvo y la muerte lanzo los prime-
ros disparos, luego una furia me
invade, ¿las ganas de vivir acaso?
Desde lejos me digo: esto es algo
personal, y lanzo otros disparos. No
sé si habré dado a alguien, pero
alguien parece haberme dado a mí.
Sin embargo, no lo creo, aún siento
que estoy vivo. La vida y la muerte
se confunden dentro de mis bolsi-
llos, palpo a una y luego a la otra;
eso es lo que está sucediendo, no
el desmoronamiento de los planos
materiales.

En una trinchera, alguien se acuer-
da de nada y recuerda todo.
20
Cecília Meireles (Río de Janeiro, 1901-1964) Traducciones de Óscar Limache (Lima, 1958)
Epigrama Nº 1

Pousa sobre esses espectáculos infatgáveis
uma sonora ou silenciosa canção:
for do espírito, desinteressada e efémera.

Por ela, os homens te conhecerão:
por ela, os tempos versáteis saberão
que o mundo fcou mais belo, ainda que inutlmente,
quando por ele andou teu coração.


4 DE VIAGEM/VIAJE (1939) Poesia completa-Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2001
Epigrama N° 1

Se posa sobre esos espectáculos infatgables
una sonora o silenciosa canción:
for del espíritu, desinteresada y efmera.

Por ella, los hombres te conocerán:
por ella, los tempos versátles sabrán
que el mundo quedó más bello, aunque inútlmente,
cuando por él anduvo tu corazón.
Desamparo

Digo-te que podes fcar de olhos fechados sobre o
meu peito,
porque uma ondulação maternal de onda eterna
te levará na exacta direção do mundo humano.

Mas no equilíbrio do silêncio,
no tempo sem cor e sem número,
pergunta a mim mesmo o lábio do meu pensamen-
to:

quem é que me leva a mim,
que peito nutre a duração desta presença,
que música embala a minha música que te embala,
a que oceano se prende e desprende
a onda da minha vida, em que estás como rosa ou
barco...?
Desamparo

Te digo que puedes quedar con los ojos cerrados
sobre mi pecho,
porque una ondulación maternal de ola eterna
te llevará en la exacta dirección del mundo hu-
mano.

Pero en el equilibrio del silencio,
en el tempo sin color y sin número,
me pregunta a mí mismo el labio de mi pensa-
miento:

¿quién es el que me lleva,
qué pecho nutre la duración de esta presencia,
qué música seduce a mi música que te seduce,
a qué océano se prende y desprende
la ola de mi vida, en la que estás como rosa o bar-
co…?
21
Serenata

Repara na canção tardia
que nitdamente se eleva,
num arrulho de fonte fria.

O orvalho treme sobre a treva
e o sonho da noite procura
a voz que o vento abraça e leva.

Repara na canção tardia
que oferece a um mundo desfeito
sua for de melancolia.

É tão triste, mas tão perfeito,
o movimento em que murmura,
como o do coração no peito.

Repara na canção tardia
que por sobre o teu nome, apenas,
desenha a sua melodia.

E nessas letras tão pequenas
o universo inteiro perdura.
E o tempo suspira na altura

por eternidades serenas.
Serenata

Repara en la canción tardía
que nítdamente se eleva,
en un arrullo de fuente fría.

El rocío tembla en la tniebla
y el sueño de la noche procura
la voz que el viento abraza y lleva.

Repara en la canción tardía
que ofrece a un mundo deshecho
su for de melancolía.

Es tan triste, pero tan perfecto,
el movimiento en que murmura,
como el del corazón en el pecho.

Repara en la canción tardía
que por sobre tu nombre, apenas,
dibuja su melodía.

Y en esas letras tan pequeñas
el universo entero perdura.
Y el tempo suspira en la altura

por eternidades serenas.
NUEVAMENTE LA CALDERA DEL DIABLO HIERVE MUERTE/PASTA/ALCOHOL. CHAVETAS DIVERSAS
AL FILO DE LA MADRUGADA BUSCARIAN LAS VENAS QUE EL ODIO GRATUITO O PAGADO, SEÑA-
LABA CORTAR LA VIDA. LA MADRIGUERA DE LAS RATAS, AUTODENOMINADAS <ATILAS DE SAN
MARTÍN DE PORRAS>, INVADIRÍAN EL PABELLÓN NARCO. LOS CHARLIS QUE NO PAGARON CU-
POS O TENÍAN ALGÚN ANTICUCHO, PAGARÍAN CON SANGRE. EL DIABLO, TAMBIÉN AGREGABA A
LA GR. EN LA CALDERA Y ESO ESTREMECÍA A TODO EL PENAL, INCLUIDOS LOS FAMILIARES. LA
INVASIÓN DE UN PABELLÓN, LO MÁS NEFASTO DEL PENAL, SÓLO LA MAFIA LO DESATABA. LA DE
LIBERTADES Y PASEOS DENTRO O FUERA DEL PENAL. LA DE ALCOHOL Y TABACOS, LA DE PROS-
TITUCIÓN, O LA DE DROGAS, O SIMPLEMENTE AQUELLA QUE TE CONSIGUE DESDE UNA AGUJA
HASTA UN FRIGIDER, CAMAS, COLCHONES, CELULARES, CHOCOLATES, ANTOJOS.... DOCE EN
PUNTO DE LA NOCHE EMPEZABA UN PUM, PUM, PUM EN LA PARED/EN ÉSTE CASO MEDIANERA
(los Atilas y los Charlis eran vecinos, aquellos reincidentes, carnes de prisión, incorregibles, irreme-
diables, "vikingos", "agustinos" hordas de la pampa que aprovechaban esa "media hora libre", re-
puchos y empleados/ 6 en punto/ sufrían de ceguera y sordera, luego disparaban a matar, seguido
de una requisa brutal/ finalmente dejaba pasar familiares, periodistas, fiscales y presentaban el re-
sultado de una trifulca entre delincuentes. la mafia se había reacomodado, los caciques rivales que
no hubiesen muerto, acusados de cualquier cosa; eran enviados a prisiones del interior del país, si
era a Challapalca, mejor, o a congelarse a puno, una especie de Siberia. 2 de la mañana en punto.
yaaaaa.....el ataque se realizaba sincronizadamente, por la espalda, donde habían derribado o he-
cho un forado. por los techos donde los tirara-piedras protegían a los que se descolgaban por la
pared, y por la puerta principal, luego que unos doscientos atilas a malditos, etc., etc.... y los otros,
pues, eran papis, niños bien, "primerisos o pitos", colorados, lindos que solamente financiaban y
otros cometían el delito, por eso estaban en el sector jardín y tenían todo, empezando por cama.
los únicos en todo el penal, unos cien, el resto casi 8 mil
(no tenían nada, ni colchones)
AL PRIMER PUM, YA ESTABAN LLAMANDO HASTA EL MINISTRO, PERO SI LOS PUM CONTINUA-
BAN HASTA LAS CUATRO DE LA MADRUGADA ES QUE LAS AUTORIDADES SE HABÍAN COLUDIDO,
ACCESO DENEGADO, LOS HABÍAN VENDIDO Y A LAS SEÍS DE LA MAÑANA ALGUNOS DE ELLOS
MORIRÍA. LA POBLACIÓN PENAL RESTANTE, TENÍAN TODA LA NOCHE PARA PROTEGERSE, ESPE-
CIALMENTE LOS SENDERISTAS, NO ERAN PARTE DEL PLEITO, SIN EMBARGO, TODO EL PENAL
ERA AFECTADO DIRECTA O INDIRECTAMENTE. "CHALACOS", A TODA CARRERA, CHAVETAS ZA-
PATERAS EN MANO PASABAN TODOS LOS CONTROLES. LOS MUERTOS ERAN SACADOS EN FRA-
ZADAS Y LLEVADOS A TODA CARRERA AL TÓPICO, UNA VEZ QUE LAS AUTORIDADES VEÍAN PA-
SAR SU ENCARGO, ENTRABAN LOS LLAPAN ATIQ, BATALLÓN ANTISUVERSIVO GR., LA CARNE A
LA CALDERA DEL DIABLO. DESDE LA TORRE DE LA PUERTA PRINCIPAL, LA MAG GIRABA ESCU-
PIENDO FUEGO, DETONABA COMO CAÑÓN, LO PROPIO LAS FAL DESDE LAS DEMÁS TORRES, EL
GRUESO POLICIAL AVANZABA LANZANSO BOMBAS LACRIMÓGENAS Y RÁFAGAS Y MENTANDO LA
MADRE. TODAS LAS RATAS SE METIAN A SU HUECOS, A ESPERAR LA REQUIZA Y PAGAR LAS
CONSECUENCIAS. EL DIABLO SONREÍA:
FRAGMENTO DE LA CALDERA DEL DIABLO - Por Máximo Zegarra Blanco
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1. Acorazado Potemkin (Eisenstein)
2. Tiempos modernos (Chaplin)
3. Ciudadano Kane (welles)
4. Psicosis (A.H)
5. El Padrino I y II (Coppola)
6. Delicatessen (Jean-Pierre Jeunet y
Marc Caro)
7. Pulp Fictión (Tarantino)
8. Irreversible (Gaspar Noé)
9. Talk to Her (Almodóvar)
10. Elefante (Gus Van Sant)
PLUS: Días de Santiago (Josué mendez)
10 FILMES INFALTABLES SEGÚN MANUEL RUBIO
Y UN PLUS perucho
DIBUJO DE DAVID SARMIENTO (CRÍTICO
LITERARIO, DIBUJANTE Y DOCENTE)

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