BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

.

.

ORADORES SAGRADO?
o
o

o

.

CHILENOS

SELECCION

y

PROLOGO

por

don

MANUEL ANTONIO ROMAN

Dignidad de Cha?tt'e de la Metropolitana de Santiago. Vicario Genual de la. Arquidióc:ests, Individuo correspondiente de la R?al Academia Española, de la Arcadia de Roma, de.

,

IMPRENTA BARCELONA
Moneda esquina San Antonio Santiago'de Chile Afio 1913

--

BIBLIOTECA DE ESCÎ<llÙRES DE CHILE
VOLUMEN
X

Santiago. Noviembre 10 de J908 Teniendo presente:

PRIMERo.-Que la producción intelectual de Chile durante los cien años de vida independiente que la República está próxima á cumplir. constituye. asl por el número y variedad de las obrí'tS como por la importancia y entidad de las materias. una de las manifestaciones más caracterlsticas y honrosas del progreso nacional; SEGUNDo.-Que esta producdón no es sufidentemente conocida yapreciada en el pais, y aun menos en el extranjero, por cuanto se halla esparcida en ediciones ó publicaciones aisladas, algunas de las cuales están. agotadas ó son de dificil adquisición, haciéndose en todo caso necesario incorporada en un cuerpo de publicidad que la presente, debidamente seleccionada, bajo un orden ,metódico de materias. de autores y de fechas; TBRCERo.-Que tanto en cumplimiento de los deberes educacionales que la Constitución le impone. como en estímulo de la propia ,Producción intelectual del pais. incumbe al Gobierno difundir el conocimiento de los escritores que ban ilustrado 1a5 letras nacionales ó realizado estudios de mérito en lOs diversos ramos del saber; CUARTo.-Que el cumplimiento de tal" deber permite á la vez iniciar la realización de este propósito como uno de los más elevados y significativos homenajes que la nación pueda tributar al centenario de su indepen.

dencia;

.

QUINTo.-Que desde varios años atrás las leyes de presupuesto vienen consultando sumas de dinero más ó menos coO!;iderables para costear la publicaci6n de obras de determinados autores, sin obedecimiento á un plan y selección sistemáticos; y SBXTo.-Que con tales cantidades, y aún sin perjuicio de mantener la publicación ya iniciada de ciertas obras, puede sobradamente efectuarse la edición paulatina y,metódica del gran conjunto de la producción intelectual chilena, en la forma que el presente decreto determina. decreto: l.-Establécese. con el nombre de .Biblioteca de Escritores de Chilet. una publicación permanente destinada á coleccionar, previa selección. las obras escritas en el pals y las de autores chilenos publicadas en el
extranjero.
.

Biblioteca comprenderá la producción posterior al 18 de de 1810; ninguna obra podrá incorporarse en sus ediciones sino después de fallecido el autor. I Ill.-Una. comisión especial permanente. compuesta de! Ministro de Instrucción Pública, que la presidirâ, del Decano de la Facultad de Humanidades, que será su Vice-presidente, del Secretario General de la Uni. versidad, del director de la Biblioteca Nacional y de tres pErsonas designadas por el Presidente de la República, tendrá a su cargo la publicación de la Biblioteca, deter:minando las obras que deban insertarse en ella, los detalles rela.tivos å su edición y reparto. y todo lo demás que a tal publicación se refiera. La comisi6n tendrá, además, un secretario. 1 V.-Las obras de cada autor irán precedidas de un estudiô biográfico y critico, cuya redacción se encomendará por la comisión permanente de la Biblioteca á las personas que juzgue idóneas. V.-De cada autor se elegirán aquel10s trabajos ?ue por su mérito intrmseco, ó por revelar el estado de cultura 6 mentahdad de un determinado periodo de la historia patria. se estimaren dignos de ser repro-

n.-Esta Septiembre

.

ducidos.

VI.-Los volúmenes se imprimirán en fonoato de cuarto menor, á dos columnas, con tipo del número 9. interlineado; y sus demás cond]dones de impresión serán también uniformes en toda la serie. Ningún ejemplar se entregará á la circulación sin past"l..

de cada edición no bajará. de tres mil. gratuitamente ejemplares de cada uno de los voVIII.-Se repartirán lúmenes de la Biblioteca á todas las bibliotecas plíblicas. á las de todos los establecimientos fiscales de enseñanza, á las oficinas de las Legaciones clúlenas y consulados de profesión. å las principales academias é institutos cientificos extranjeros, y á las sociedades nacionales obreras de instrucción con personalidad j uridica. IX.-Del resto de la edición se reservará una tercera parte, que quedará á disposición del Gobierno, en los almacenes del Ministerio de Intrucción Pública; y el remanente se pondrá.á venta, al precio de costado cada ejemplar, en las librerías del país 6 del extranjero que la comisión designe. Cada ejemplar llevará. impreso en la carátula. el precio de venta. X.-Del producto de.la Venta y de las comisiones corrientes en el comercio que se paguen å las librerías, se enviará trimestralmente una planilla detallada al Ministerio de Instrucción Pública, el cual ordenará. sn publicaci6n en el Diario Oficial. XI.-La comisión permanente de la Biblioteca. se reunirá pOl" lo menos una vez: al mes y podrá celebrar sesión con tres de sus miembros. á XI1.-EI secretario tendrá directamente su cargo la recolección de los impresos 6 manuscritos que se necesiten para la publicación de las obras, la corrección de las pruebas y la vigilancia ùe la impresión. Le corresponderit, asimismo, llevar las actas de las sesiones de la. comisión y la contabilidad de los fondos de que ella disponga, atender al reparto de las obras de la Biblioteca, y á los trabajos de redacción y demás que se le encomienden. En el desempeño de todas estas funciones procederá con arreglo á las instrucciones de la comisión. Tómese raz6o, comuníquese, publi.quese é insértese en el Boletín dc las

VIL-El número de ejemplares

-

Leyes y Decretos deJ Gobierno.

MONTT.

,

Eduardo Slláreß Alufica.

Núm. 1,85 t.-Teniendo preseute:
PRIMERO. -Que la comisi6n pel"manente encargada de. organizar la Biblioteca de Escritores de Chile ha acordado solicitar del Supremo Go. bierno la modificación del decreto de 10 de Novipmbre de 1908 en orden al número de miembroi de que consta dicha comisión y al formato elegido para editar las obras que formarán la Bibliotf'ca. SEGUNDo.-Que para el expedito funcionamiento de la comisión permanente hay conveniencia en aumentar el número de miembros que la componen, á fin de qne pueda sesionar con la frecuencia que fE'quieran las necesidades del servicio. TERCERO.-QUC hay también conveniencla manifiesta, dado el objeto que se tuvo en vista al crear esta Biblioteca, en modificar el formato priM mitivamente adoptado para la edición de las obras, el cual no cumple con á todas las "condiciones prácticamente convenientes juicio de la comisión expresada,

Decreto:
Créanse dos nuevas plazas de miembros de la comisión permanente encargada de la organización de la Biblioteca de Escritores de Cbile. Ad6ptase como modelo para la edición de la'J obras que compondrán la Biblioteca. el formato de los volúmenes de la. Colecciðn de los tneforcs autores eSþañoles de don Eugenio de Ochoa, edición Baudry, octavo francés, con las modificaciones que seðale la comisión permanente. Tómese razón, comuníquese, publiquese ê insértese en el Boleeín de JiU Leyes y Decretos del Gobierno.

MONTT.
.

Jorge HunecU$ G.

'.

PRÒLOGO

El fin más noble y sublime con que puede honrarse la palabra humana verLida ante el público, es el de hablar á
los hombres en nombre de Dios; y esto es lo que hace el sacerdote como orador sagrado, y por eso su predicación palabra de Dios. Enseñar á los hombres las granse

llama

'des verdades de

la religión,

su

origen divino y su último

fin; enseñarles å aborrecer el vicio y á practicar la virtud, cumpliendo así su destino en esta vida, y todo esto con los mejores medios que puede discurrir la humana inteligen-

cia ayudada de los auxilios de la divina gracia, ora exponiendo las vOt'dade, con suavidad y dulzura, de suerte que las almas.se penetren de la dQctrina corno los campos se empapan con la lluvia tranquila y reposada; ora rogando y convidando con los atractivos y premios de una eterna felicidad; ya fulminando con la amenaza de castigos también eternos, ya abriendo el tesoro de las bondades y misericordias de Dios para con el hombre: he aquí, en resu-

men, el vasto campo de la oratoria sagrada. I La misión que con tanta gloria cumplieron los profeLas de Israel hablando en nombre y por orden de Dios al pueblo escogido; y más aún, la que desempeñó aquí en la tierra el mismo Verbo humanado evangclizando por toda la Palestina durante tres años, misión que por mandato suyo prosiguieron después por todo el mundo dus apóstoles, esLa
ORA.TORIA

SAOBADA.-II

.

,

vm
misma
es

.

BIBLIOTECA DE ESCRJTORES DE CffiLE
"

la que cumple también ahora y cumplirá hasta el fin de los tiempos el orador sagrado en Jås distintas foro mas y aplicaciones que tiene su or?toria.
"

Tenemos encargo de eSludiar lo que ha Sido la oratoria sagrada en Chile durante el primer siglo de su emaocipación política, es decir, desde 1810 hasta 1911), Mas, como este estudio, por ser pal'a la Biblioteca de Autores Chilenos, forzosamente ha de referirse á la palabra impresa y nó á la hablad a, que no ha dejado más huella que UJl re.
1

----

,

cuerdo tradicional, tenemos que prescindir de la mayor parte de nuestros oradores ,que no consignaron sus discursos en el papel, sea porque nunca lús c!;cribieron. sea porque, escritos, no los legaron Á la posteridad ni los imprimieron. Y es triste resignarse á esto, porque hay enorme

diferencia entre la palabra escrita en la calma y silencio' del gabinete/por más que se la presente adornada con to' das las galas del buen decir, y la que brota espontáneamente de la inspiración de la gracia ó de las circunstancias del asunto. La una agrada y deleita más, pero la otra

.

.

penétra con más agudeza y profundidad, persuade yarrastra; la primera puede equipararse á las no res artHìcÍt1.Jes que fabrican las criaturas, la seguhda á las' flores naturaJes, que con nada pueden compar:J.rse, porque son obra del Criador. ó ",Muy poco casi nada diremos pues de los primeros oradores, porque su palabra, viva y eficaz, como espada de dos filos, en expresión del Apocalipsis, no ha llegado á
'

estudiantes. De otros conservan recuerdos más bien candorosos y pueriles, y no pocas veces cómicos, que edificantes y serios, y por eso no deben ni mencionarse. El que verdaderamente no merece quedar pn el olvido es al santo
"3e

nos.otros sino como simple recueI'do, á manera de las hojas 6 flores seca? que en los libros suelen conservar los

ORATORIA SAGRADA

IX

sacerdote don J osé Manuel Irarrázaval, desprendido y mortificado como pocos, celoso é infatigable apóstol de la predicación. Pero l1ab?epor nosotros el señor Deán de la Catedral de Concepción, don Domingo B. Cruz, que alcan.'
zó á conocerlo y á oirlo.

sus palabras: "iQué decir de ]a oratoria del señor Irarrázaval? Nosotros fuimos testigos oculatesj en nuestros primeros años, de la innumerable concurrencia de pueblo que lo seguía á todas las iglesias donde predicaba) y creemos asegurar sin

Hé aqui

exageración que en todo el siglo XIX no hubo en Chile ningún orador á quien el pueblo oyera con ma.yor atención ni tl\lvez con mayor fruto. Los templos eran estrechos para 10. concurrencia, la que se extendía hasta las plazuelas y calles vecinas; la. cátedra se colocaba en la puerta del templo pa.ra. que pudieran oír tanto ]06 qua estaban adentro como fuera de él. iC'cá\ era el secreto de su oratoria? El celo de la salvación de las alma.s que lo animaba, el fuego de amor á Dios

que ardía en su pecho, y que sa.bía comunicar á sus oyentes (y. ésta era su especialidad}, la claridad de su leoguaje y sus oportunas comparaciones con la vida urdinaria del pueblo. Todos los preceptistas de elocuencia señalan como primera

cualid?d de lo? discursos y de los escritos el que se expresen eou toda claridad las iùeae del que babla ó escribe, para que las entienda perfectamente el que oye ó leej pues é::!& es el fin esencia1 de ]a pa.labra y del escrito. Pero 5ilcede muy á menudo (y lo eI1-ieña la experiencia diaria) que muchos oradores sagrados usan en nuestro Chile UD lengunje levalltado y castizo y muy digno de Cervantes ó de Donoso Corté.3, pero lenguaje incomprensible para nuestro pobre puebJo, que no entiende al predicador, y que, por tanto, no percibe las verda.des evangélicas, ni las aprovecha. La. predicación; que es el medio ordinario que señaló y ordenó nuestroSn,lvador para. convertir tÍ las almas, se vuelve un ejercidu acadpmico de declamación, completamente estéril é ina.decuado á BU objeto. Ni puede l1amars.e predicador quien habla en un lenguaje ?u-

x

BIBLIOTEQA DE ESORITORES DE ORILE

perior á la inteligl:'ncia

del pueblo é incomprensible á 8U

auditorio.
.

El señor lrarråzaval consideró ese grave defecto. que anula los frutos de la palabra de Dios, se propuso corarJo, y tomó
resueltamente el camino contrario á los predicadores elegantes y concept?o80S. Conservando Ìas reglas gramaticales, adoptó el lenguaje del pueblo, usó de lo. cbilenismoB cada vez que fué útil y evitó toda palabra rara y no ussda por el pueblo. De esa. manera. el instruído y el ignorante, el niño y el afl: ciallo 1e entendían con 'perfección: éste era el secreto de BU popularidad. Pondremos algunos ejemploR de BU oratoria. según nos lo rderÍa ?l señor Salas y valiéndonos de nuestros propios recuerdos. Después do haber predicado en 105 ejercicios y m1SlOnes durante los primeros días acerca de la muerte, el juicio de Dios y el infierno, tocábale tratar de la misericordia de Dios bajo la parábola del Hijo Pródigo, y comenzaba sn sermón de esta manera. Queridos hijos, vosotros hasta ahora. 08 habéis encontrado en estos ejercicios en la misma situación de mi

.

hombre que sale de su casa á un largo viaje, solo en su caballito, y al llegar la nocbe ]e pilla un terrible aguacero, sin tener dónde refugiarse; nu tiene sino que encogerse y mo? jarse, porque llueve y llueve agua. y Dios en los cielos. Así anda algunas leguas hasta que le amanece y al subir un portezuela ve que sale el sol reverberando; el caballo relincha y se Bac?de;el hombre 81:' saca el poncho, y lo sacude, empieza. á calentarse con el sol y sigue su camino con más empeño. Esta es vuestra situación: os ha caído desde el cielC}, mandado por Dios, el aguacero saludable de las verdades eternaR y de la. justicia divina, y ojalá que e<;a.S santas aguas penetren hasta
el fondo de

vuestras almas. Hoy sale el Bol de la misericordia de Dios y de BUB bono dades para con los pecadores, voy á hablaras del Hij o Pr6? diglJ, ete., etc. ?Cuál otro exorùio podría ser más comprendido y gustado por nuestro pueblo de 108 campos? Otro ejemplo. Al fin de sus sermones, tomaba siempre el ú crucifijo ?n sus manos, y le dirigía una alocución oración.
,

ORATORIA 5AGBADA

XI

En uno de

sermones le decía: Vos, Señor, estáis abora manso y hurç.ilde como un cordero, porque esperáis á los peca.dores para, que hagan penitencia.; los {",tres libertinos y ]08
esos

á la, rotos viciosos no lo comprenden y se rien de Vos; pero hora de BU muerte recobráis vuestra majestad y os volvéis un Zañartu; nadie os ]a juega, Señor, porque Vos sois el Tata

Hé aquí un. incidente que tuvimos 1& fortuna. de presenciar en nuestra niñez en la iglesia. de San Pablo. Predicaba el señor Irarråza.val sobre las falsas excusas de los peeadores y dijo: Muchos dicen que no se casan, porque no tienen cómo
pagar los derechos á los curas: ifalsa excusal Los curas de esta capital son todos desinteresados, y casan d? balde á los pobres: aquí está mi compañero Mendoza (que se encontraba al pie del púlpito) que sirve la parroquia de la Catedra1 y que

d? l08 ros tinos.. ..

nada pide; lo mismo pasa ron Francis.eo Matte en Santa Ana, si por con Villarroel en la Estampa, y así en las demás. Mas, desgra.cia hubiera a]gún cura que no comprendiera su deber ó á José Manuel Iraque no creyera vuestra pobreza, acudid

?rázaval, á quien no le faltarán cuatro reales para pagar 108 derechos del casamiento. y aquí tenéis la prueba... Diciendo esto, sacó una gran bolas, qUß parecía de cuero, llena de plata, ùel púlpito, 1a dejó caer y, levantándol? sobre la baranda con fuerza por tres veces sobre la barandiHa haciéndola re80nar: jchas. chas', chas! Algunos se rieron, y entonces dijIJ, le-

vantando la voz con gran energía: Reíd en hora buena.; pero sabed que el día. del juicio, Satallåa presentará esta misma bolsa á Dios como un testigo de que no faltaban diner? p3TR pagar 105 gastos de 108 que dicen que no 8e casan por no tener cómo pagar los derechos. Miradla bien. pecadores, porque la volveréis á ver el día del juicio, como testigo còntra voaotros,-El sermón continuó hasta que el llanto y gemidos del auditorio a.hogaron la voz del predicador. Se comprende la profunda impresión que debían causar sobre el pueblo aque. llos sermones de fervorosa unción, y de un interés verdaderamente dramático, y todo eso expresado en lenguaje popular. y con alusiones constantes á la vida de] pueblo chileno. El señor Irarråzaval Bolía predicar rarísima vez. y 801

xn

BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE CHILE

.m.1nte por orden del Prela.do ó por su cargo de capellán, sermones de alguna. festividad, Rute gente ilustrada. Cambiaba. entonces su estHo ordinario acomodándo?e á BU auditorio, SUB discursos eran muy cultos, pero siempre muy fervientes. El Illmo. Beñor Vicuña tenta en tanto aprecio al señor Ira-

rrázaval, cuyo gran celo y virtudes conocía de cerca, que deseó fuese BU suceRor en el Arzobispado de S:\ntiago; por lo cual, al morir, le legó en BU t.estamento, en Mayo de 1843, sus Orllfl.mentospontifìcalcs. Fa.llecido el Prelado, el señor Irarrázaval rogó con especial fervor á Dios que, si no era él el escogido porsu Providencia para sucesor del señor Vicuña (pues ya el Go. bierno Be empeñaba en ese sentido), 10 sacara pronto de esta vida y colocara en el Arzobispado el más útil á la Iglesil\. Estas fervientes súplicas las comunicó á otro apóstol venido á Chile de la República Argentin'a, els.õor don Ped,ro Ignacio de CAAtro Barros, quien lo refirió al señor Presbítero don Bias Cañas. Dios escuchó el voto del señor Irarrázaval Ý lo llamó á Sí el 22 de Marzo de 1844., (Hi.</o,ia del Illmo, señor Salas.)

.

Entre los oradores sagrados más cultos y que pudiéramos llamar académicos, merepen citarse muchos otros: fuera de los que van incluidos en esta colección. Y sea el primero el Presbitero don Manuel Hurtado, rector del Seminario en 1813, y del cual dice el Sr. Pbo. I!. Crescente Err?zuriz que ((era respetado justamente no .sólo por su piedad, sino por sus conocimientos y su talento. Orador distinguido, en las pláticas que todos los Jueves hacia, era siempre escuchado por un escogido concurso de caballeros, que nunca olvidaron después su palabra elocuente y sólida doctrina,). (Biografía del señor Ariztegul, publicada. en El Es/andarte Católico). También tuvo en su tiempo fama de orador el 11lmo. Sr. D. Diego E1izondo, que negó á ser Obispo de Concepción; pero no hemos hallado descritas 'por nadie sus dotes oratorias. Publicamos un discurso suyo sobre el triunfo de Yungay.
,

\
?

,-

'[ '/:

,

ORATORIA SA.GRADA.

XIn

El Illmo. y Rmo. Dn, Manuel Vicuña; primer Arzobispo de SanUago, es ya más conocido. De él dejó escrito la insigne poetisa cbilena doña Mercedes Marín del Solar el siguiente honroso testimonio: ,Familiarizado con las Santas Escrituras, habíase apropiado en cíerto modo su estilo, y menos se ocupaba de citar los textos, que se servía, sin pensarlo, de aquellos vivos coloridos y aquellos giros elevados y majestuo.os de que tanto abundan los Sagrados Libros. Si reprendía los vicios, si anunciaba los terribles castigos de la justicia divina, era con la voz tremenda de !saías ólos lúgubres acentos de Jeremías. Si hablaba rlel último día del mundo, parecía escuchar, como San

Jerónimo, el sonido de la terrible trompeta. Si era la eternidad el tema de su discurso, á todos 10s oyentes agobiaba la sublimídad de este pensamiento sublime. Pero, sí

excitaba á los pecadores al arrepentimiento y la penitencia, era entonces el buen pastor, corriendo por los amemisericordia del Señor, en pos de la oveja perdida, y empleando, para llamarla, voces tan dulces como las sentidas quejas de la esposa á los melodiosos acentos del Rey Profeta,. (Galería Nacional de hombres ilustres) Un orador chileno y, por consiguiente, juez en la ma? 'teria, el Prebendado Dn. Francisco de Paula Taforó, describía así la oratoria del santo Arzobisp'o: <<Su continente es imponente y noble, pero bañado en angélica dulzura:. sus diversas aC,titudes en el púlpito son espontáneas y dignas como las de un apóstol; su voz flexible y sonora, acompañada de 'una pronunciación fácil, sabe recorrer todos los tonos. Ora severa y aterradora como el remordimiento y la maldición; ol'a dulce y suave como la súplica; å veces tierna y melodiosa como la plegaria; por fin, me? lancólica y desgarradora como la dolorida queja (le una
nos campos de la
.

.

madre.
.

.

.

*

No exageramos, señores; jamás orador alguno reunió

XIV

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE
"

tantos recursos de conmover al auditorio como el señor Viouña. Familiarizado oon las Santas Esorituras, los Pa. dres de la Iglesia, la historia eolesiástioa, y oon un cono.
,

i!

cimiento profundo del corazón 'humano, toda vez que subía al púlpito, apenas dejaba oír sus primeras palabras, cuando se haoía dueño de todos sus oyentes, de tal manera que uno sentía en su interior lo que él sentia, amaba lo que él amaba y detestaba.lo que él aborreoía. .. el pecado>>. (Discurso en la inauguración de su estatua). y hasta el historiador Dn. José Zapiola, que también oonocíó y oyó predioar al señor Viouña, esoribió de él: <<Toda la atención estaba fija en el insigne misionero, que,

por su voz simpática y robusta y, más que todo, por aque. llos ojos en que estaban pintados la humildad y eloariño á BUS oyentes, se atraía ]a atención respetuosa de todo su auditorio}). {Recuerdos de treinta años). Es sensible que no haya llegado á nosotros ninguna pieza or?toria de este apostólioo prelado, oumo tampooo del que aloanzó á ser propuesto por el Gobierno para suoederle en el oargo, el Deán de esta Iglesia Metropolitana Dn. José Alejo Eyzaguirre. De él dejó un brillante test.i. monio como orador el Prebendado Taforó, en la oración fúnebre que en elogio de él predicó. (Véase la pág. S23). Viene después su sobrino, Monseñor Ignacio Víotor Ey -' zaguirre, que tiene el gran mérito de haber fundado en Roma el Colegio Pío Latino-Amerioano para los estudian.
'.

tes americanos que deReen abrazar]a carr:era eclesiástica. Monseñor Eyzaguirre fué un saoerdote bastante ilustra-o do y de olaro talento y, oumo esoritor, uno de los más fecundos. Consjderado como orador, tenía voz .poderosa y
solemne, accionaba con energía, pero de una manera .rfgi? da y ul}irorme. Los períodos de sus dis?ursos eran rotun.

I

dos y altisonantes, y su lenguaje, generalmente correcto. En sus discursos hacía mucha gala de los conocimientos

adquiridos en sus freouentes viajes por Europa, Asia y

ORATORIA SAGRADA.

xv

América, para-interesar, deleitar y mover á su auditorio. Orador muy discutido, y, por ende, dificil de calificar, el fué Prebendado Don Francisco de Paula Taforó, que,
así cOmo tuvo numerosos y entusiastas admiradores, tuvo también censores bien severos., Tan contrarias apreciaci.o-

,

verdad, muchas de las dotes externas del orador, pero carecia de ilustración vasta y profun"da, pues su educación eclesiástica habla sido muy precipitada. Sin embargo, como estaba dotado de una imaginación exuberante y de una elocución fácil y galana. sus discursos cautivaban á la juventud de levita y al àuditorio de manto y basquiña; pero nó á las personas mås serias; ni al clero en su mayor y más sana parte. En ellos se nota la falta de plan sólido y la poca propiedad de algunas expresiones, fuera dellenguaje, que tampoco sobresale por lo serio ni por lo castizo (1). ?n cuanto á lo físico, el señor Taforó tenía que

nes se explican por las cualidades positivas y negatieas (pase este último término) del personaje. Posela, es

vencer, y generalmente lo conseguía con ventaja, dos deficiencias naturales: su voz apagada y sus ojos pequeños ymedio perdidos debajo de unas cejas escasas. Las vencía con la enérgica inflexíón que daba á sus palabras y con. los elegantes ademanes de su cuerpo y con su acción

excesivamente mimica. El movimiento rítmico de su brazo interpretaba admirablemente las emociones de su alma, y mucho más agradaba y atraia cuando ese movimiento se torn?ba suave y delicado al llegar al ext;emo
"

de unas manos pequeñas en que se dibujaban los anillos uniformes del Indice .con el pulgar, como las ondulaciones de manso lago que van á morir tranquilamente en la

orilla.
Como declamador, el señor Taforó formó escuela, espe-

(I) En el tomo VI de esta. BibHoteca.. pág. 377. puede verse un retrato caricaturesco de Taforó como orador. hecho por Jotabeche.

,

XVI

BIBLIOTEOA. DE ESORITORES DE OIDLE

cialmente en algunos convent.os, que lo llamaron para que diera lecciones de oratoria sagrada á sus religioso.!'. Y, ya que nombramos la palabra escuela, ad

Intereses relacionados

irtamos que en Cbile nunca ha habido lo que pudiera' llamarse escHola tradicional de oratoria sagrada, es dech:, un sistema. uniforme y manera peculiar de predicación; nó: los que se han sentido con dotes particulares para ese sublime y difícil arte han tratado de lormarse en los buenos modelos extranjeros, principalmente Iranceses del siglo de Luis XIV, y en seguida se han ensayado y ejercitado práctica. mente. Por eso se notarå en esta colección que en el primer tiempo de nuestra independencia no aparecen oradóres sagrados dignos de este nombre. En ese tiempo gran parte de nuestro clero era de origen español, y todo éllormado en los métodos españoles, que, ciertamente, no eran entonces los mejores para producir oradores. A eso se agregó el gran trastorno causado por las guerras de la misma independencia, el cual tampoco era favorable, sino más bien adverso, á la oratoria del púlpito, conioquiera que más había de ocuparse en hacer vibrar las cuerdas del patriotismo que en propagar las verdades de la le yen cultivar las virtudes de la religión, Por esta razón y por abundar en ell05 las ideas y, término's inconvenientes, no presentamos ninguno de los llamados sermones ó discursos de Dieciocho, ó sea, de acción de gracias por nuestra independencia. Eran piezas de ocasión', concebidas y escritàs en un ambiente de ideas no hien limpio y sereno, y por eso no deben perpetuarse en un libro que se desea corra por todas partes y dé á conocer lo que son Chile y sus hombres. A tanto llegó la falta de escuela oratoria entre noso. tros, que, no habiendo texto adecuado para dirigir una clase, hubo de escribir uno un seglar, Dn, Jacinto Chao CÓ!l, periodista de profesión. Como texto, no es malo, y aun lleva la recomendación del prineipc de nuestros ora.
.

,

"

ORATORI.A SAGRADA

X)'II
su

\

revisor y censor por comisión de la Facultad de Teología de la Uni. versidad; pero basta que sea obra de una persona extraña á ese arte, la cual, por más que lo haya estudiado, no puede. penetrar íntimamente sus secretos, sus recursos ni sus grandezas com'(, el que se ha dedieado á él prácticamente; para que el discípulo en,general, todo lector le níeguen

dores sagrados,

ellllmo. Sr. Salas, que fué

y,

la fe, la confianza y hasta el amor que debe inspirar un texto de enseñan'za. Hasta en el colegio principal de Santiago se cometió el error de tener por algún tiempo como texto de oratoria sagrada el de un laico español y que e.. harto pesado y charlatán. U na anécdota, que, así como fué particular de una casa. reHgiosa, pudo haber sido general para casi todasl confirmará lo que venimos diciendo de la carencia de escuela oratoria. Habían resuelto los superiores de un convento intro.ducir entre SItS estudios el de la oratoria sagrada y buscaron para que dirigiera Su enseñanza teórica y práctica á un, sacerdote secular que tenia bien ganada ?u fama de orador y de literato. Antes de convenir en las condiciones, les dijo é..te que deseaba conocer la bibl,ioteca para ver qué modelos de predicadore.. tenían. Viendo que no había sino una

cáfila de autores adocenados y de mal gusto, ninguno de los cuales servía para el objeto, les agregó que aceptaba la clase, pero con la condición de que quemaran todos esos autores y adquirieran los que él les indicaría. Los re-

ligiosos amaban sus modelos y no quisieron sacrificarlos; se quedaron con ellos, yel famoso profesor hubo de retirarSe.

Sigamos la enumeración de nuestros principales oradores. :1 A.cabamos de decir que el príncipe de ellos fué el lllmo. señor Salas, En efecto, nadie lo ha superado en la preparación científica que tenía para el ejercicio de la oratoria: instrucción filosófica, teoisgica, patrística, escrituraria,

I

"1
?

.

XVIII

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES

DE

CHILE

histórica, etc.; nadie en Chile ha dado como él á la oratoria sagrada toda la gravedad y majestad, que en lo humano puede dársele, acompañadas de la sencillez y sobriedad
clásicas y de la cristiana sublimidad según los casos; nadie como él ha ostentado en la cátedra sagrada aquel señorio que admira y atrae, que seduce y subyuga, ni aquella proCunda compenetración y.respeto del oficio que se está cumpliendo. A todo eso contribuian también su ga, lIarda estatura, su rostro grave y venerable, su .voz poderosa y resonante como las olas del mar_, s ti mirada inteligente y avasalladora. Algunos ha habido que lo han

aventajado en la elegancia del lenguaje, otros en la ternura de los aCeotos, y muchos en la mímica; pero en el conjunto de todas las cualidades, ninguno puede sostener el parangón con él. El señor Salas, como orador sagrado, es una estatua griega de la edad de oro de la antigua Grecia. Tal vez nadie se ha entregado en Chil e al ministerio de la divina palaþra por tanto tiempo y tan universalmente como el elocuente Obispo de Concepción, con razón llamado el C,'isóstomo y el Bossuet chileno. Desde que se ordenó de sacerdote hasta que murió de Obispo, practicó todos los géneros de la oratoria sagrada, desde la sencilla plática de misión y de ejercicios espirituales hasta los sermones más vehementes y patéticos, desde el panegirico bien preparado hasta la oración Cúnebre de grandes personajes; y esto con toda clase de auditorios y en todas partes donde se hallaba. Había nacido para la oratoria y en ella estaba como en su elemento. .EI que más se acercó al señor Salas, y aun lo superó en algunas cosas particulares, Cué elllImo. y Rmo. señor Casanova, tercer Arzobispo de Santíago. Ambos se estimaban y admiraban como oradores, tanto que el señor Salas, después de oírlo en una ocasión, 1e dióla enhorabuena con estas palabras: Diffusa esl gratia in labiis tuis (la gracia está derramada en tus labios), y aun trató de l1evárselo á

'

OBATORll SAGRADA

XIX

su diócesis de Conccpción, cuando el señor Casanova era

todavía joven, para pedirlo como Obispo coadjutor. El señor Casanova, más fino y social en su trato, más elegante en su persona, y nervioso por ?emperamento, tenía las cualidades correspondientes á todo esto; así que, era más puldro y florido en el lenguaje (sin ser por eso enteramente atildado y castizo), y más suave y medido en la acción. En una sola cosa lo damos como único é insuperable: en la unción, es decir, en el don que tiene el orador sagrado de mover á su auditorio para que piense y sienta .él. Desplegaba á como veces, aun en las alocuciones más sen -illas é improvisadas, tal ternura' de alectos, que, aunque no quisieran, todos se sentían conmovidos hasta las lágrimas. Esto luélo que hizo decir á un diputado chileno, gran orador forense y parlamentario, después de oírlo en
.

,

,

'

una de esas ocasiones: <<I.Qué máquina perforadora tiene Ud., señor? Los demás no perforan los corazones como Ud.,> El retrato del señor Casanova como orador está magistralmente hecho por el insigne escritor Pbo. don Rodolfo

Vergara; por eso lo transcribimos literalmente: ,El señor Casanova nació predestinado para el ministerio público de la palabra: si no hubiera sido sacerdote, habría sido orador en cualquier otro género de elocuencia. Esta pre. destinación se manifiesta en el conjunto de cualidades que forman al orador y que raras veces se reúnen en un hombre. Talento fácil; memoria leliz, imaginación viva, sensibilidad exquisita, facilidad de expresión, serenidad de espíritu, pronunciación clara y correcta, voz sonora, gallardía del cuerpo, nobleza y animación en el semblante, dignidad en la acción; tales son las cualidades con que lo
dotó la naturaleza. Estas cualidades han recibido realce y perfeccionamiento con la práctica y el arte hasta llegar á hacer del señor Casanova uno de los más distinguidos oradores del púlpito chileno. No diremos, sin embargo, que posee todas estas cualidades en grado excelente: su voz no

,

xx

BIBLIOTECA. DE ESCR[TORES DE Cmf.E

es bastante melodiosa, y sus inflex.;ones suelen ser duras, el tono dominante cambia no fácilmente en las transiciosu acción nes, .y carece de variedad y á veces de vigor.'
o

Pero, en cambio, .u palabra conserva siempre el acento oratorio y tiene la virtud preciosa de interesar y ?autival'
,

á sus oyentes,

Un en sus instrucciones más fa.miliares>>. (Obras Oratorids del filmo. y Rmo. señor Casano?a). Astro de primera magnitud en el cielo de nuestra oratoria fué también el Prebendado Don Esteban Muñoz Donoso. En cuanto á la parte literaria, vale sin duda alguna
,

a

más que todos. Poeta, como fué, y de gusto clásico, era un lhoico, á cantor y veces épico, de los triunfos de la religión y de los santos, de nuestros héroes y glorias nacionales; elegante, ingenioso y nuevo en las descripciones, sobrio en la narración, Uegaba, cuando el asunto lo requería, á lo patético y å lo sublime. En una palabra, es el orador sagrado, más literato que hemos tenido. Bien preparado, siempre gllstaba y admiraba; y hasta suspendía y arrebataba; Sil único defecto era que no movía: le faltaba la

su voz dejaba

ternura y ese no sé qué de mis ter ioso y de santa é íntima efusión que se unción llama sagrada. Su acción era parca y elegante;
pero
y la bajaba tanto al fin del período, que sollan perdérsele algunas pa,

qué desear: era algo chillona

bas, sólidas y bien escogidas. Su carácter enérgico y constante, que tomaba las cosas por s?s principios y fundamentos, lo indujo á ensayarse en la declamación como 'un

labras. Los demás oradores que siguen en esta galería pueden calificarse de minora sidera (astros menores), y el que más se distingue èntre ellos es' el Presbitero Don' Alejandro Echeverría, que durante alguilOs años hizo pública profesión de orador, monopolizando, digamos así, todos los púlpitos de Santiago. Como era matemático y filósofo, el plan de sus discursos era irreprochable: la proposición muy bien planteada, la división perfectamente hecha, las prue?

\

ORA.TORIA SA.GRA.DA.

xx,

,

prinaipiante, estudiándola hasta en los aatores, aorno Rafael Calvo y Sara Bernardt, cuando estuvieron en 'Chile; y todo esto aon magnífico resultado, aunque por temperamento no era declamador, Llegó á tanto su fama de orador, que, cuando fué'aura de Santa Ana, iban á oírle con gil sto las homilía s de los domingos los mejores caballeros y has-

ta oradores seglares de esta capital.

"

Con esto ponemos fin á esta mal pergeñada introduc'ción, advirtiendo que sólo hemos dado cabida en esta co-

lecaión á los oradores fallecidos antes de 1910, por razones fáciles de entender; y que, en la elección de las piezas, hemos preferido por lo general las oraaiones fúnebres, tanto'

porque son los discursos que se preparan COn más atención y madurez, cuanto porque darán ií conocer al mundo
.

entero lo que han sido nuestros grandes hombres. Todo el que las lea, nos parece que exclamará: IQué hombres tan superiores ha tenido Chile!
Réstanos solamente pedir indulgencia á los lectores por ciertos dcios de lenguaje de algunos de nuestros oradores, aomo la mezcla del tú y el pos en un mismo párrafo; el
,

,

abuso del por afrancesado en vez de á, hacia, Con en giros como ,amor por, desprecio por; el galicismo sufrimientos por padecimientos ó dolores; trepidar, temhlar, estremecerse, por Pacilar, dudar, y uno que otro más. Recuérdese que antes de llello no se hacía tanto caso d e la pureza de la lengua. Vuelvan pues los discursos de nuestros oradores sagrados, trabajados casi todos'con tanto ouidaqo y arte por
o

sùs autorcs, á

repetirse en este libro, para que deleiten, enseñen y muevan á muchos, Vuelvan á oírse sus sentidas y vigorosas expresiones, sus arranques y vuelos oratorios, sus llamamientos á la virtud, para que se repita el bien que obraron en su tiempo. iEcosJejanos de aquella palabra viva que recuerda á tantos oradores populares y queridos, á tantos chilenos ilustres por sus virtudes y talentos,
.

.

.

o

XXl'

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE OHIL

sea este libro como un fonógrafo sagrado que siempre nos

haga oír lo que con placer y admiración oyeron nuestros antepasadosl (1).

M. A. R.
Estimamos que ]a publioación de 68te volumen es la mejor desmentida. de lo que afirmó Don Jorge Hun?UB Gana sobre la ofato:ia. lI&grada chilena en el tomo 1 de esta Biblioteca., pá.g. 629.

-(l)

...

Don José Gregorio Meneses
Nacido en Santiago por los aßos de 1775. murió en la misma ciudad en 1843. siendo Caßónigo Penitenciario. Sirvió varias parroquias en calidad de cura interino' y propietario. ministerio que alternó con el de capellán de ejército en la guerra de la Iòdependencia. Fué. además. diputado en
los Congresos de 1824 y 26.

\

ORAUlÓN FÚNEBRE
(16 Oct. 1830) Por el Dr. Don José Gr?gorio Argomedo

multa: placita mim era.! Dco an'i. ma dlit,s.' proþtef' hncproperavit eduare illum de ?lledio iniq,u.italum. (Sabidurla. IV, 13. 14). Consumado en breve. llenó muchos tiempos: porque su alma era agradable á Dios. por eso se apresuró å tibrarle del contagio de las iniquidades..
þQ1'a
.

Cons?munatft,ç ÙI brtvi exþlevit tem-

SEÑORES:

He aquÍ el orden con que la Divina Providencia parece haber fijado el término de la vida de aquellas ,ilmas que de algún modo han llenado sus miras sobre la tierra, ejerciendo las virtudes celestiales con que las condecora. Débiles órganos de sus profundos planes, mil veces se. extravían en una senda en que la debilidad humana
encuentra tantos escollos y precipicios para sumergirse y perderse; pero la sabiduría de Dios al fin los ilumina, los guía por el verÍladero camino, y concluye la prueba de su preciosa peregrinación. Así ha concluido ya la de aquel ilustre ciudadano que tributó tantos y tan distinguidos servicios á la patria, y cuyas virt!,des me es tan lisonjero exponer en vuestra presencia para atraer sobre su memoria las alabanzas á que le hacen tan digno despuésde sus
días.

4

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

Tan justo, tan oportuno objeto al cumplimiento del ministerio sagrado que ej erzo en la cátedra de la verdad,
me excusa el renovar en vuestros corazones el doloroso sentimiento que debe baberos inspirado la pérdida del benemérito compatriota Dr. Don José Gregorio Argomedo, Ministro de la Suprema Corte de Justicia, porque demasiado públicas han sido las tristes emociones que han experimentado en general' aun las almas menos tiernas y sensibles, y que parecen habersi> prolongado del mismo modo que las que .cxcitó al pueblo de Israel la del prudente y valeroso Macabeo (1). Para que este sentimiento no sea estéril, y estas lágrimas ahogadas en un silencio inútil, me propongo fijar en vuestra imaginación el recuerdo de aquellas acciones distinguidas, dignas de imitación y de aplauso, que tienen su origen en las altas virtudes quc el Ser Supremo suclc csculpir aun en los corazones más débiles, para inspirarles
,
.

fuerza y constancia en el camino de la salvación. Con esle objeto voy á presentaros: 1.0 un ciudadano que dedicó sus servicios públicos y privados á la independencia de su patria. y al bienestar de sus semejantes; 2.0 un funcionario recto, desinteresado y prudente en la administración de justicia, y que murió ejemplarmente como un verdadero cdstiano.

La verdad sincera, la única que deben producir mis labios en tan augusto lugar, será el solo órgano'de misrellexiones, y me esforzaré tanto más en no salir de tan precisa senda, cuanto me será satisfactorio repetir ton el Profeta: 'IAy de vosotros, los que á lo malo decís bueno, y á lo

-

(1) I M.c.beoB, IX,

20.

OR?TORIA SAGRADA

.

5

bueno malo, poniendo tinieblas por luz, y luz por tinieblasl? (1). Si estuviéramos en aquellos tiempos en que, para re-

,

comendar el mérito de algún personaje distinguido, era necesario remontarse á la antigüedad más remota, por consignar en el lustre y fabulosidad de las genealogías aquella nobleza tan ávidamente adquirida y decantada, sin duda que me hall aria detenido en el curso de esta ora.
ción, no descubriendo en los progenitores del Dr. Argomedo sino unos ciudadanos honrados, celosos profesores de nuestra santa religión, á cuyo esplendor y sostén los pueblos de su residencia pueden presentar testimonio de sus oblaciones y legados (2). Mas, por fortuna, la carrera
del Dr. Argomedo fué demasiado ilustre desde sus primeros años, para que me vea en la precisión' de ir á buscar entre otras fuentes el origen de su mérito personal. Si mi objeto principal fuera difundirme en elogios antes que describir servicios y virtu,des, yo retrocedería á aquellos

.

.

tiempos de la antigua dominación, en qoe, para recibir algunos honores de la autoridad, era necesario el trascur-

la mayor parte de.la vida y labrarse méritos muy recomendables. Entonces aparecería el Dr. Argomedo
so de

colmado de distinciones en el curso de sus tareas literarias (3), elevado en su edad juvenil al empleo de primer municipal de un pueblo respetable, y que su moderación le indujo á dimitir; excitado, y aun obligado por la

Audiencia Real á dedicarse á la profesión del foro, en que fué distinguido con los más Jisonjeros honores; y aparece,

,

(1) lsain" V, 20. (2) Su padre, Don TomlÍs Argomedo, estaùleció escuelas pías en la villa de San Fernando, y fundó y sostuvo á su propia costa una casa de ejercicios, que eá la mejor (lue ha habido en]a provinoia de Co]chagua. (3) Desempeñó <loa 'cátedras en la Universidad de San Felipe en el tiem po en que ésta gozaba de más crédito, y antes había ya recibido el gl'ltdo de doctor en leyes. Dëspués fuá electo rectOr varias vece?.

6
.

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

ría, en fin, al Irente de dos subdelegaciones, y prolongando en el término de su ejercicio por su justificación, des-

interés y equidad, por cuyas dotes aquellos ciudadanos lamentan hasta hoy su lalLa (1). Pero una época más brillante, en que el curso de los acontecimientos y la ilustración del siglo abrían los ojos á
los pueblos para conOCer y reclamar sus derechos nacio. nales, y sacudir la odiosa servidumbre en que por tantos años yacían, presentó al DI'. Argomedo un campo más

ex-

tenso para manifestar las Iclices disposiciones Con que la Providencia quiso hacerlo uno de los primeros instrumentos de la emancipación de su patria. Así como el odio
las usurpaciones de

los'reyes lué un sentimiento heredi.

por
.

tario en su familia, seguramente encontró en las máximas de los Sagrados Libros el más luerte motivo para no desmentirlo, sostener la soberanía de los pueblos y consagrarse å su delensa (2). Fijada su residencia en esta capital, no tardó mucho en asociarse á aquellos patriotas que promovieron los célebres aconteoimientos de Julio de181O,
época brillante que eternizará las glorias de nuestra nación y las hará inseparables de las que se adquirió

enton-

ces el

Dr. Argomedo. <Cuánt.os de vosot.ros, señores, seréis

los compañeros y test.igos dH sus memorables esfuerzos con el noble Cabildo y vecindario al dar los primeros pasos de la revolución? al intimidar y desarmar con el más

heroi-

co denuedo al t.irano que amenazaba vaest.ras vidas con

(1) A la edad do 19 añ08 fué electo alcalde do San Fernando y dimi. tió; algunos años después fué honrado con el mismo ca,rgo dos veces, y con el de subdelegado interino, que en MCguida descmpeiió en propiedad en Curicô, y fué continua,do más de cinco años, que era el término ordinario.

(2) Proverbios. XIV. 28.

ORATORIA SA.GRADA

7

(1) al deponer eae gobernante ilegitimo al deseny abaoluto, y colocar en su lugar otro más apto lace de nuestra emancipación? al libertar á aquellos tres distingaidos ciudadanos (2) del terrible fallo de proscripción con que la tiranía quería castigar su patriotismo? Pero será inútil extenderme en hechos que tanto sabéis, y por los cuales el más Bastre vecindario interpuso tan decididos empeños a fin de hacerle partícipe de la adminislaa bayonetaB?

tració!, suprema (3). No fueron inútiles, como es constante, los primeros ensayos de nuestra revolación; y los inapreciables suceá que tanto consos del 18 de Septiembre de aquel año, tribuyó el Dr. Argomedo, fueron la bella aurora de nuestra emancipación política. Si yo quisiera describir aquí todos los sacrificios que arrostró después de aquella época indispensable tocar en favor de la felicidad del país, sería cl triste recuerdo que ofrece el euadro de aquellas debilidesaciertos y miserias, tan propias de la ceguedad
dades,
.

humana, aun en sus más nobles y desinteresadas empresepulta las más brillante. sas, fatalidad que envuelve y á otraa muacciones en la obacuridad que sólo pertenece
(1) ?n una de las primera? reuniones populares de Julio de 1810 en el palacio de gobierno, en que se hallaba presente el Cabildo, el Dr. Argoel presi. merla era procurador interino de ciudad; y. ha.biendo tratado que estaba ro. dente Carrasca de intimidar al pueblo, dando á entender de si alguno salir de se creía seguro deado de tropas, y preguntando aquel recinto, el Dr. Argomedo contt?f:ltó que había cuatro mil hombre? á. sostener los derechos del pueblo. So. reunidos en la plaza dispuestos procedió á. su deposición brecogido de temor el gobernante, fácilmente se
y colocación de otro nuevo.

(2) Los Sres. Rojas, Ovalle y Vera. (3) A consecuencia de una nota del Cabildo, y de lUla petkión suscripta por 108 vecinos titulados y más distinguidos, en que se recomlmdaba le nombró en sumo grado el mérito y patriotismo del Dr. Argomffilo, se secretario del gobierno electo popularmente, ....Existen cstos documentos
originales.

8

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

chas. Sin embargo, siempre aparecería el Dr. Argomedo Como un patriota infatigable, ocupado en favor de su país, y aun desempeñando sin eompensación algunos cargos de la mayor importaneia y laboriosidad (1),

parables á la patria y los saorifioios más terribles á .Ios oiudadanos. El Ser .Supremo, únioo dispensador de las liotorias, dió una dolorosa leoción de que, para purifioar los pueblos del despotismo y del yugo inveterado de los conquistadores, es necesario á veOes arrostrar pérdidas inmensa!!, y labrar á fuerza de grandes padeoimientos ]a
eapaoidad de ser libres y dicbosos. Entonoes los infelioes ciudadanos prófugos, expatriados y mendigos de la propia subsistencia en los pueblos limítrofes, <ouántas miserias no -'e veían preoisados á sobrellevar? El Dr. Al'gomedo fué uno de éstos, que buseó y enoontró en aquéllos un asilo generoso, después de haber dejado sus oortos bienes expuestos al pillaje y seouestro, de que fueron prosa, y á su numerosa familia en medio de u na desvalida orfandad. Pero bien luego su oaráeter laborioso y su profesión literaria lo ofreoieron los medios, no sólo do segundar y sostener los heroicos esfuerzos de las provincias unidas para la reouperaoión del país, sino también para orearse arbitrios con que aliviar las neoesidades de sus oonoiudadanos. El general del ejéroito restaurador le haeía servir á la oausa de la independenoia OOmo uno de sus oonsejeros más útilos y respetables, y por su condueto se giraban y sostenían las relaciones seoretas oon los patriotas de este país, ouya cooperaoión contribuyó tan poderosamente al restableoimiento de la libertad perdida. Su hospitalidad, virtud dominante, que era el ali,

Muy sensible me es, señores, el "erme conducido lo aquella époea fatal que produjo las pérdidas más irre-

(1) Tales eran la secretaria y

QfJesorÍa del

cIue funcionó más de ocho meses en 1814, y CUj'O RueJdo renunció.

gobierno de VaJparaíso, en

ORATORIA SAGRADA

9

m

ento de Su alma, no conocía límites ni distinción, y le conducía muchas veces á partir el único pan y quitar la capa de sus hombros para socorrer á otros á quienes con-

sideraba más indigentes. ?Cuántos sois testigos, señores, de esta conducta franca y bienhechora que hacia de la casa del Dr. Argomedo el centro y el apoyo de la amistad, y en que la más desolada emigración parecía proporcionar realm.ente aquellas delicias que sólo es capaz de conceder la cara patria? No duró p'ara ello mucho tiempo esta escena de consternación y de luto, porque bien pronto aparecieron aquellas huestes triunfantes que sellaron de un solo golpe el exterminio de la tiranía (1). Restituído á su patria el Dr. Argomedo, vino ã continuar en la carrera de sus servicios, y fué distinguido con los importantes cargos de fiscal y
miembro dc las altas cortes d'e justicia, hasta llegar al rango más elevado que podía tener en su esfera (2). Los' pueblos le' condecoraron varias veces con el noble título de represcntante nacional, apareciendo sólo en su persona el raro fenómeno político de Ser electo unánimemente por
.

.

.

un vecindario numeroso (3). Tantos rangos, tantas condecoraciones, cran sin duda el premio de su constante anhelo por la causa pública, del acendrado amor por sus conciudadanos,.y de la generosa protección que como magistrado y como particular es indudable prodigaba, sin distinción de clase ni partido, á cuantos eran víctimas de sus propias debilidades Ú opiniones (l.). Su corazón no
En la memorable jornada de Chacabuco. (2) De los dos únicos nombramientos que se han hecho por los Congresos Nacionales. ha resultado el Argomedo electo presidente de la Dr. Suprema Corte de Justicia. (3) En la elecoión popular de diputados para el Congreso de 182.? por la villa y jUrisdicción de San-Fernando. (4) Habrá muchos ciudadanos que puedan sostener la exactitud de este aserto. y no se hal1ará' uno solo capaz de comprobar que el Dr. Argomedo contribuyó á un faUo de proscripdón ó arresto porcsUBasdeopinión.
(1)

10

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

conocla la venganza ni el odio, y el dia más desgraciado de su vida era aquél en que, á pesar de su más fuerte resistencia, su deber le obligaba á subscribir su faUo contra su semejante. La benefìcencia, la humanidad, la bondad de corazón, virtudes que la Providencia Divina basi siem-

pre corona sobre la tierra, le ganaron amigos y protectores entre los partidos más opuestos, yaun en los lances más desesperados de su vida encontró como por obra de milagro ángeles tutelares que le brindasen los más tiernos tributos de gratitud (1). Pero el recuerdo de estas prendas personales, que ejercia sin ostentación ni vanidad, me conduce á la demostración de las que forman el asunto de mi segunda parte.

mejor que las fuerzas; y el varón prudente que el fuerte, (2); dogma ?agrado.con que el Espiritu divino quiso esculpir en nuestros coraZOnes el amor á la verdad; fundamento eterno de la justicia, de la rectitud y de aquella sabia prudencia que es ,.el resplandor de la luz perdurable, espejo sin mancilla de la majestad de Dios é imagen de su bondad, (3). Si estas virtudes son tan necesarias y recomendables aun en la vida privada, lcuánto más no lo son en la carrera de la magistratura? y el funcionario público, que se distingue en el ejercicio de ellas en favor de la inocencia ó de la debilidad perse-

.La sabiduría

es

que se alude cste ciudala. la vida moral historia. podrían en recoger y de; pero dano hechos muy interesantes paro. probar que las buenas acoiones tiela.

(1) No Berá fácil ni oportuno enumerar aquí

108 L'iUceB08 á

nen siempre BU premio sobre (2) Sabiduría, VI, 1.

la. tierra..

(3) Sabiduría, VII, 26.

ORATORIA SA.GRADA

II

guida, l cuán laudable no se hace al (;umplir debidamente el sublime cargo de representar sobre la tierra la autoridad del magistrado supremo? Estos encomios, estas bendiciones á la justificación y á la rectitud constante, cae. del rán siempre como un rocío fecundo sobre la memoria é independiente' Dr. Argomedo; haciéndola inmarcesible
del tiempo,'que todo lo disipa.
.

Vosotros, señores, que tanto lo conocisteis y le obser. ó vasteis en su conducta pública, lno le visteis siempre, como depositario del poder, protector incansable del orden ó como representante de y de la propiedad del ciudadano,
ó los pueblos, defensor impertérrito de sus derccbos, como administrando imparcialmente justicia?

.

juez incorruptible .lQué familia, cuál ciudadano, desprendido de los odios y resentimientos infundados, de que es tan susceptible nuestra flaca naturaleza, podrá elevar al cielo una sola queja contra su memoria, y acusad e de habcr convertido en miseria y amargura los frutos de la justicia? (1). Al contrario, yo no me engaño en considerar una parte muy nuá merosa de la sociedad que le bendice como protector de su bienestar, de su honor, de su libertad, y aun de su existencia. En él miran aquel juez tan infatigable en sus
del podeberes, tan distante de rendirse á las sugestiones deroso, comu al llanto simulado del miserable, tan popudispuesto á lar y acc?sible al débil como al fuerte, y tan oír con paciencia los relatos y difusos memoriales en que depositantas veces la inocencia oprimida apenas puede tarsu defensa y desahogo. La humanidad lamentará siempre eon ternura la falta de aquel corazón sensible' en que parecía tener su inmutable asiento, y .era ]a espada siem-

pre desnuda contra la usurpación y el despojo, el escudo impenetrable en favor de la inocencia desvalida, y el á punto de unión y concordia en que iban fenecer y con(1) Amó,. VI. 13.

,

12

BIBLIOTEC.\ DE ESCRITORES DE CHILE

vertirse en lazos de estreeba amistad los odios más inveterados. Esta última prenda earacterística era, sin duda, la facultad más activa de su alma, que tanto se complacía de ejercer en el tribunal de paz. lQuién depuso ante él las más pertinaces y encontradas pretensiones, que al fin no
llegase á convenir gustoso'en la transacción y avenencia? jEsposos divididos, hijos desobedientes, padres opresores

de vuestras propias familias, bermanos, amigos, compañeros enemistados por intereses efímeros! iá quién, de-

cidme, debéis los tiernos lazos que os ligan, y ban convertido en indisoluble unión vuestras interminables discordias? lA quién, sino á ?quel que sabía erigirse en defensor
é

intérprete de los derechos de cada uno, y despertar en vuestros eorazones los sentimientos adormecidos de la na-

turaleza? Gozad, pues, en el seno de la paz los beneficios que os concede la Providencia, y adorad su mano protectora, reconociendo los órganos de que se vale para colmaros de felicidad, mientras sois pacíficos, humildes y amantes de vuestros hermanos. y', si he de hablar, señores, de la moderación y desinterés que el

Dr. Argomedo demostró sin cesar en

su carrera

funcionaria, ,quién, al oírme hacer el cuadro interesante de sus servicios y virtudes, no aguardará á que diga haber recogido por fruto una fortuna soberbia, y una influencia irresistible al lado del poder, para recibir y dispensar favores á su arbitrio? Pues, señores, estoy muy lejos de bailar motivo á recuerdos de esta clase, porque jamás se observó en sus recursos y acciones sino la imagen
del más noble desinterés. El cumplimiento de grandes deberes era e] norte de sus pasos y el obj eto de S1l ambi. ción. No rodeaba al poder sino cuando esperaba contri. buír á la felicidad de la patria, ó á la protección del ciu.

dadano oprimido. Nada pretendía para sí, y las riquezas y bonores no lisonjeaban sus deseos ni vanidad, cual si

ORATORIA S.\liRADA

.

13

á la vista las terribles maldiciones hubiej'a tenido siempre . del Evangelista (1) y del Pl'Ofeta(2): 'IAy de vosotros que juntáis casas y tierras sin término, estimáis los primeros
.

asientos en las sinagogas, y sér saludados en las plazasl.) Pero la sabiduria de Dios reservaba otra corona más sublime con que premiar sus sacrificios, Su adorable P,'o-

.

videncia hace admirar entre sus sabias medidas la de conducide al través de tantos trabajos, peligros y emigraciones, que rodearon su existencia, al centro de su patria y de su familia para disponedo á entrar religiosamente en el

la eternidad. Yo repetiré aquí lo que un sabio orador (3) en la muerte de un gran general: ,Si hubiera acabado sus días en la ceguedad y el error, en vano alabaría unas virtudes que Dios no había coronado: yo derramaría unas lágrimas inútiles sobre su sepulcro; y, si hablara d? su gloria, no seria sino para llorar sus desgracias.). Tampoco el Dr. Argomedo lIef(ó á tocar el término de su existencia sin eonvertir mucho antes sU corazón al Ser Supremo, y disponerse como un verdadero cristiano á habitar en su celestial morada. Y si no 1Dios de misericordial lcuál otro pudò ser el fin de vuestros impenetrables pensamientos al abrir tan visiblemente á esta alma contrita el camino de la salvación, inspirándoJe ániino y una paciencia inimitable para resignarse y ofreceros en desagravio
seno de

de sus culpas las graves rnortificaciones y martirios que sufria en su triste enfermedad? al ilustrarla y disponerla
con ejemplar fervor á recibir los santos sacramentos, de cuyos sublimes actos tanto me lisonjeo de haber sido yo mismo el testigo y el sacerdote? al eonducido por pasos tan medidos á aquella muerte consoladora, que, siendo i jmprovisa, no es sorprendente, y que, libre de agonia y
,

:-

(1) San Lucas, XI, 43. (2) Isaías, V,8. {3) El Sr. Flechier, Oración

Fúnebre del genel'al Turena.

.

14

BIBLIOTEC.-\ DE ESCRITORES DE CHILE

desesperación, parece ser la misma que preparáis á los justos? No han podido ser otl'as IDios eternol vuestras augllstas miras, que las de darJe todos los estímulos de vuestra divina gracia, para que, después de una larga carrera, no olvidase su penitencia y su purificación, porque tal vez el recuerdo de sus buenas acciones hacía apreciable explevit tem. su alma para con Vos. Consummatus in brevi, JRecibid, pora malta: placita enim erat Den anima illias. pues, Señor, en vuestro seno esa alma por quien hicisteis tan inn1ensos sacrifirios;y que, si carece de los méritos y pureza de los ángeles y de los santos que rodean vuestro venerable trono, al menos tiene que ofreceros grandes padecimientos, virtudes recomendables y una muerte peni-

tente y cristiana! Feliz yo, señores, si al recomendaros la memoria de esté ilustre ciudadano, y al exponeros el cuadro de su conducta, he podido describiros acciones bellas y virtudes dignas de imitación y recuerdo, para que, excitándoos á su constante ejercicio, podáis merecer aquella dicha inmortal que tanto deseo para él y para vosotros,

?

-.

IIhllo.
?

SI'.

Don Diego Elizondo

Nació en Quillota en 1780. se doctoró en lryes en 1802 y se recibió de aboga. do en 1806. Fué cura de San-Fernando y Canónigo de la Catedral de Santiago. donde llegó á la dignidad de Chantre; Secretario del primer Congreso Nacional en 18tl. Diputado en distintas legislaturas, de 1823 á 28, Y después Senador y elector de Presidente de la República. Instituido Obispo de Concepción en 1840. muriÓ en VaJparaiso en 185:2. Fué tamo bién mjembro de la Facultad de Teologla de la actua] Universidad.
,

])iscurso por el triunfo de Yungay
. .

A cciþietis gloriam mag?allh el nomen aelefnutll. (Macabeos). 'Vue.slra gloria es verdaderamente gratlde.
y vuestro nombre se e%itenåerá sobre

la du-

MÚ/m dt' los siglos.

SEÑORES:

El Dios de la eternidad y de los tiempos, que desde destino de t)minente solio de las luces prcside la suerte y
los mortales,
es el

EJI

mismo de' cuya mano poderosa depenacontecimi.nitos. La ligera -den los más raros y gloriosos impunidad del crimen. n'o se opone á este constante prinjuiciosa. Bien pudo .()ipio, del quc jamás distó una filosofia público y numela ambición' aparecer sancionada por un sufrimiento; roso séquito y la tiranía por el inevitable justicia recupera su imperio, y los proyectos mas, al fin la inevitables ruinas. -de usurpación ceden al escarmiento de que emplea la Divina Pro viEmpero, los instrumentos á figurar -dencía no son los falsos héroes que se presentan los pompoen la escena del mundo, sin otras vírtudes que fascinar la ",os títulos inventados por ellos mismos para se hacen granignorancia, sino los hombres virtuosos que destructora -des por la nobleza de sus acciones. La injuria hechos de -de los tiempos lleva tras de sí el olvido de los vestigios, sirven de objeto a ia .aquéllos, y, si deja algunos gloria del execración de la posteridad; al paso que la
ORATORIA SA.CRADA.-2

.

18

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CtULE

varón Iuerte y virtuoso se encuentra libre d e -tan funestos presagios. Ella excede á la dilatada dimensión de los siá generaciones dist antes, se conglos, y, prolongada las serva escrita con caracteres indelebles en la gratitud naciona!. Los romanos serán justamente elogiados por habercolocado el templo de la Fama dentro dcl de la Virtud.: Un oráculo divino es quien garantiza la exhmsión más ili. mitada á la gloria de los ilustres defensores de la patria, de la justicia y religión, á los que ofrecieron su sangre en,
/

yictima por conservar

libertad. y leyes. comprenderéis el tan importanteBien creo, señores, objeto á que se dirige mi débil voz en este di.. Los triun[os, los inmarcesibles laureles recogidos por nuestro ejér-sus derechos,

cito en el peruano campo de Yungay, tran...portan impro-. yisamente nuestros ánimos al entusiasmo y alegría, induciéndome á tributar gracias religiosas y humi1ladas al'

Dios de las alturas, soberano autor de las- victorias, y á. preconizar en vuestra presencia la heroica {"ama y el nom. bre eterno del esclarecido patriota, del invE>ncible General Don Manuel fiulnes. 10h, si yo fuese capa,. de expedirme' en la premura del tiempo, de un modo pro ])io á su dignidadl Pero, ya que soy insuficiente, insinua ré al menos un verdadero culto y deseo de llenar los debe,oes de amistad,. justicia y gratitud. Ayudadme, ete.

-

Concluida felizmente la guerra de la Iadep'endencia, ysepultados para siempre los horrores de la :!narquía, gozábamos Lranc(uilos los dulces erectos de sal?dables instituc ciones. Chile, llamado á colocarse en el rango de las pri-meras naciones, por la bondad de clima y riqueza de[rutos, subia rápidamente á-la cÚspide de la grandeza. NingÚn obstáculo cruzaba progresos tan [elices. Siete añosde un gobierno filantrópico regeneraron
con exceso

la

ORATORIA SAGRADA

19

perdidos casi del todo por las é moral, crédito industria, tanto plagaron al continuas convulsiones interiores que país. Por donde esparciéBemos la vista, se presentaban administración. los grandiosos resultados de una buena de laB artes, la abundante La actividad del comercio y la protección al agricultura, la riqueza de la bacienda, opinión reconcentrada eu culto y muy especialmente la la dignidad propia nuestro gobierno, lno nos prometían prodigiosa de una poderosa nación? Mas, esta misma de un maléfico genio earrera estimula la ilimitada codicia el d" extranjero, nacido de la nada, para perturbar reposo su 10B mismos que á costa de sangre hicieron flamear en de Santa. patria el pabellón de la libertad. Hablo, scñores, á la desgraciada BoliCruz, que, nO eontento con oprimir ejército, devia, de intl'oducirse al Perú con un numeroso de los hijos del haber hecho correr á torrentes la sangre Sol, de formar ef más' abominable trono de.tiranía, concibe el torpe y execrable designio de introducirnos encugemir entre biertamente la guerra destructora, para hacer hnitación de ,su semecadenas nuestro querido suelo, en soiB jante Manco Cápac. Vosotros mismos, mis oyentes, testigos de este hecbo criminal, y el mundo todo, del inaudito ultraje de prisión? al repreBentante de la Repú.

blica.

de Para emprender el tirano AndréB la delirante obra ejérconquista sobre nnestro país, prepara un numeroso del Perú, formando. cito, rompe los códigos de Bolivia y e] tí tul... de estos Estados una dictadura que usurpa con de Protector. La lihertadfué destruida allí hasta los cimientos, y la voz del opl'esor era la única ley. Ya que no me es dado, señores, publicar los otros medios nefarioB que
el Il? todos. se emplearon al mismo fin, mi corazón, como los chilenos, los deplorará siempre.

En tanto que Santa.Cruz combina los planes de horrible ofensa, nuestro digno gobierno, ángel tutelar de

131

20

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

la'libertad,

se pone

alerta contra tales maquinaciones, y,

corrido el velo á la simulación, fué indispensable declarar la más justa guerra. No eran todos, señores, los que auguraban un suceso feliz. La reciente salud de la Patria, formación de la hacienda, y la disciplina militar, la

nueva

pocos años ha adquirida, eran, por cierto, dificultades superables sólo al genio criador que. sin haber tocado las fortunas de los ciudadanos, forma en breves días una im-

ponente escuadra, y alista seis mil intrépidos guerreros, para vengar el pabellón tricolor. Recordad vosotros nues tra historia pasada, y encontraréis ejemplares de haberse usado de las propiedades particulares, aun para perseguir partidas de bandidos. Pero no eran sólo éstas las dificultades que se ofrecían á la expedición. Combatir contra el formidable coloso, dueño opresor de tres repúblicas, que sjn respeto ni consideración sacaba recursos de lo mas sagrado, prodigando
sin limites gracias y empleos á la consecución de su fin; y, lo que es más, combatir en un país extraño, cuyo tempe

ramento mortífero sólo es favorable al indigena, demandaban el talento eximio, la admirable constancia, la intrepidez heroica; en una palabi'a, la brillante espada del General Bulnes. En efecto, este infatigable guerrel'O es nombrado con acierto de General en Jefe del ejército, y en el acto mismo se difunde por las venas de los veteranos el ardor entusiasta con que á su lado triunfaron en inIlIunerabies batallas. La expedición se apresta y se hace á la vela en medio de vivas y aclamaciones á nuestro Exclno. Sr. Presidente, General Don Joaquín Prieto. Ni la expresión más viva y elocuente bastaría á diseñar los esfuerzos que costó esta incomparable obra al Jefe Supremo. IMil veces alabado, mil veces bendeeido, mil veces perpetuado sea su gobierno! El pueblo j,eruano ansiaba por el día en que desembarcase nuestro

ejército, como término preciso á la rei vindi-

ORATORIA SAGRADA

21

cl caciólI ùe sus ùerechos; y, conociendo Santa-Cruz que trono de la opresión principiaba ya á conmoverse, inventó la artimaña de prevenir á uno de sus satélites, proclamase

falsa y ap,arcntemente la libertad, para acallar,as\ el clamo" general. N o faltaron algunos imbéciles que se satisficiesen con estc fingimiento, sin advertir que el delegado de Santa-Cruz estaba á la cabeza dc la combinada convulsión, como que muy en brcve él propio arrojó la máscara del engaño; resistiendo pcrscguir á Santa-Cruz 'en unión á éste una ligera acocon 11 11 estro cjército yaun negando gida. Pero ,qué podríamos espcrar de Orbegoso que, en

vez de recibir nuestra expedición con los brazos abiertos, al haber proccdido de buena fe, ordena su formidable línea, compuesta de homlH'es alucinados, y presenta la más injusta y temeraria batalla? Las súplicas expresivas, ni los racionales convencimientos pudieron evitar la
acción de Malambo. No me detendré en detallar esta memorable jornada, en que el valor, á la par de la intrepidez, dcsplegaron el mérito sublime. La ciudad de Lima fué ocupada á costa de algunas dichosas víctimas, y los habitantes; engañados por la tiran\a, conocieron que el aspecto horrible con que se pintaba á nuestro ejército Cl'an vanos temores, fal1tasmas entretejidas por el alucinamiento y perfidia. Admira ciertamente la moralidad y disciplina de nuestro ejército; pues, á pesar de poseer el justo orgullo de vencedor, miraron á los vencidos como á sus propios hermanos: toda clase de extracción, todo atentado, fueron ajenos de la conducta militar. No hay peruano alguno que se queje de la

'

mellor injuria, antes bien, son ellos admiradores dc la honradez y familiaridad con que se condujeron los chi.

lenos.

I

f

La posición de Lima no era en verdad la más aparente para resistir ó acometer al grueso ejército que Santa-Cruz hacía marchar sobre el Hestaurador, y nuestro General,

I

.

22

ßIBUQTECA DE ESCRITORES DE CHILE

didge entonces sus vd?s como hábil Y experto guerrero, Esta medida, necesaria al Departamento de la Lihertad. ùió sin duda ocasión al tirano como movinùento militar, el [eo epUeto de cobarpara apodar nnestras huestes con el seguro triunfo: prueba día, y quizá para prometerse carácter chiinequívoca de que Santa-Cruz desconocía el El ligero enleno, ó que del menor paso sacaba ventajas. el puente de Buin, le dió sobrasayo del 6 de Enero sobre veteranos damente á entender hahla de combatir con soldados acOSencanecidos en el a,-te de la guerra, con á su patria, y, en tumbrados á defender enérgicamente cubierto detro[eos militares. fin, con un joven General del tirano, al tocar tan jCuán diferentes [ueron los planes violentristes desengañosl La o[ensiv?, que llevaba con de murallas y trincheras. cia, se convierte en construcción é inaccesibles los corona de Los montes más escarpados y circula las tropas, coloca al medio numerosas columnas precipicios. De esta bases de líneas escudadas de [osos y á la fuerza numérica que mandaba,' manera, superior aún espera el desproporcionado combate. Federico haLa serenidad de Aníbal, el denuedo de además de brían quizá vacilado en esta vez difícil; pues, ocnpadas por el enemigo, no las posiciones inaccesibles presentaba el terreno capacidad para que obrase IIuestra transcurrieron en brava caballería. Algunos pocos días el váIor del ínconsultas de ?uerra, y al cabo, impaciente presentando su clito General Bulnes, empuña la espada, glorioso para Chile, día de felicilinea el 20 de Enero, día Antes dad para el Perú, y día de admiración para el orbe. el solemne juramento ,de acometer renueva en su interior playas, morir, ó la gloria que hizo al separarse ,le nuestras asegundado por el valiente General Cruz para su Patria; y, dió la voz de combate. En y demás nobles guerreros, se soldados sus contra de las [ortificaciones, oponían nuestros á las cimas escarpadas, el desnndos y valerosos pechos;
.

ORATORIA SAGRADA

23

Ü1Icontrastable empeño, y á la fuerza numérica, el yalol' 'cxorbitante. El orden reina en nuestras filas, la alcgría se advierte en los semblantes, y el entusiasmo bélico imá los cnemigos. La velocidad del 'Pone miedo y espanto 'plomo no los contiene, y el estrepitoso estallido del cañón posición '.inflama el sagrado deseo de la victoria. No hubo -dificultosa que no superasen nuestros batallones, espar.ciendo el terror y muerte por todas partcs. En los primeencuentros mordieron la tierra varios generales enemi-

ros

,gas, y

el mismo. Santa-Cruz habría llevado la propia 1Iuerte, si su cobardía no le hubiese hecho desaparecer en ,lo más reñido de la acción. Pocas horas de pelea fueron suficientes para fijar la
.

bandera de la restauración en las alturas peruanas; .tim'bre glorioso que inmortalizará la memoria de aquel venturoso día. Ved aquí, señores, aoabada para siempre la <Confederación Perú-Boliviana. Ved aquí vengados los atrooCes ultrajes inferidos á Chile; y ved aquí que el Perú vuelve de nuevo á ser independiente. Así concluye la arrogancia, así el despotismo y ambición perecen. jOh tú, 20 de Enero de 18391 La carrera de los siglos 'DO pertUl'bará jamás los gratos recuerdos estampados en cros corazones chilenos y peruanos. Los primeros te coloca..án en los anales de sus victorias, y los segundos datarán .desde ti su restauración política. y vosotras loh ilustres víctimas que regasteis con vuestra sangre el honroso campo de Yungayl La tumba di. -

-

.chosa que recibió el depósito de vuestraS cenizas, se ha

-eonvertido en suntuoso templo de libertad, IAh, quién pudiera recompensaras el inapreciable mérito de tan valioso
,

1Iacrificiol tQuién pudiera colocaras en medio de nosotros para que celebraseis el vasto triunfo de vuestras manos! Pero, ya que no es posiblevolveros á la vida, nos congratulaIIIlOS de saber que gozáis en las mansiones celestes del pre. mio que el Divino Remunerador tiène deparado á los

24

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

los debidos homenabuenos. Desde allí recibiréis siempre jes que os tributan vuestros compatriotas.

héioe. adulación del panegirista. A pesar de las bellisimas prendas de Cicerón y Claudio, ellos serán reconvenidos por
habernos formado falsos, aunque muy hermosos cuadrosde los opresores de Homa. La historia de los tiempos, el el debido exacto análisis de los sucesos, es quien establece crédito á las proezas, para memoria y veneración de suslas pro-autores. La sucesión más distante se complace en á la ficción. Con ducciones de sinceridad que niegan abrigo el personaje que no todo, verdad es también resentirse el perfecto cuadro detu va hábil historiador que hiciese justicia la falta desus acciones. Alejandro deploró con un lIomero que publicase sus de General de Chile, que prcconizamos, seEl

No es la sabiduría del elogio la que decide el mérito del La posteridad severa castiga inexorable la falsa

.

nombre orenderia, quizás, si no le contuviese su tan conocida moderación, de haber cabido á nuestras expresiones formar el panegirico de sus virtudes. La historia de sus triunfosnecesitaba de un proporcionado tiempo que excediese al superior á la de'nuestro de treinta horas; de una voz Tácito, que, reuniendo lo agrada!)le y bello á la sinceridad de los hechos, formase el atractivo dulce de la admiración. En efecto, compatriotas, lqué deber más sagrado que tributar elogios al nombre del General Bulnes, al ejército de su mando, é infundir en nuestros corazones lospuros sentimientos de respeto y gratitud? Todos los chilenos han presenciado los eminentes servioios del General Bulnes á su Patria. Desde su tierna infancia abrazó la causa de la independencia, haciéndosedistinguir entre sus compañeros de armas por la geneLos primerosrosidad, franqueza, denuedo y arrogancia. .

glorias.'

ORATORIA SAGRADA

25

grandes batallas con los pasos de su carrera fueron las p;,ninsulares, y, acabada aquella obra santa, continuó ora pais, ora destrozando á los bárbaros que incursaban al eonteniendo lo;; espantosos estragos de la insurrección y

anarquia. Un solo dia de descanso no ha conocido nuesha sido vida toda tro General; su vida toda de trabajos, de glo rias, Si nos detenemos en considerar el triunfo de Yungay, injurias, sí tam? encontraremos no sólo la venganza de bién la paz, libertad y reposo de tres hermosas naciones. La República de Bolivia no ha podido en tantos años dignidad é romper las cadenas de opresión, insultada la
.

de los peruanos con

la afrentosa conquista, no tenían otro al'bitrio que gemir en la obscuridad. Chile, también amenazado, esperaba sin duda ver en su seno la desoladora de otro invasión, y las Pr'ovincias Argentinas, seguras á Santa-Cruz, haciendo toda tanto, declararon la guerra el ejér. elase de sacrificios para sostener en sus fronteras cito que' no les fué dado conservar. Todo el Sud-Amé. rica parece estaba condenado á ser presa del tirano. Combinadas las Repúblicas. de Buenos-Aires, Chile y
Colombia para desalojar á los españoles del Perú, fueron á la consenecesarios seis años de ensangrentada guerra cución del triunfo. El ejército del rey Fernando era odiado en todo el país, y, sin embargo, en vano San-Martín, BoHhéroes redoblaban val', Sucre y tantos otros valerosos sus esfuerzos para terminarla. La sangre enrojecia los campos de Torata, Moquehua, Junín, etc., y la lid renaela con mayor encarnizamiento. iQué paralelo, señores, tan desigual con la presente campañal El General Bulnes por sí solo, sin otro apoyo que la cooperación de
algunos beneméritos patriotas, como los Gamarras y -LaFuentes, en cuatro meses venga los ultrajes de Chile, devuelve á los peruanos la lihertad, rompe las cadenas de

Bolivia y asegura á Bucnos-Aires la felicidad. Nada hay,

,.

26

BlBLIOTECA DE ESCB.ITOBES DE cn:LE

<)hilenos, tan

valioso que pueda satisracer el mérito del

,

General Bulnes. La nación peruana recordará eternamente con entusiasmo el robusto brazo que en pocos momentos les puso al seno de sus en goce de sus [Oegalias, haciendo volver familias á los innumerables personajes que había desteGobierno paternal, rrado la opresión. Ya. tienen un guarda seguro de sus garantías, al Excmo. señor Gamarra. JFortunoso Chilel lamable ciudad de Sión! tú eres de de manos para ser quien predijo Zacarías, no necesitaba invencible, para habitar con tranquilidad, y para eludi,. todo género de ambición por el caJ"áeter valeroso de vuestros apreciables hijos. Las repúhlicas americanas tributarán loores á nuestro gobierno por sU maravillosa constanprobados en la segunda cia, aetividad y patriotismo tan regen?ración del PerÚ, y las naciones más distantes conocerán en el General en Jefe de nuestro Ejército el valor de Aquiles, la prudencia de Ulises y la discreción de
Adrastro. JHabitantes
de habe,. sido vuesá t,.o pueblo el lugar de tan ilustre cuna! Felicitaos unos otros poi. el singular triunfo de Yungay, y cantemos him-

de Concepción, glo,.iaos

nos de alabanzas á la gloria de nuestro paisanollChileel nos todos, publicad con el elar;n sonoro de la fama del nombre de nu estro Presidente y sabios Ministros, insigne jefe vencedor del denodado ejército y de las

víctimas sacrificadas á la patrial Oid que ellas os hablan ?esde el lugar de su descanso. Escuchad qué os dicen: Conciudadanos:-IUnión, unión! Segundad las intenciones del Gobierno, si queréis ser relices. Conclúyanse ya las divergencias, prevalezca la paz, y os haréis merecedores de un hermoso suelo y de las promesas inefables que en ; premio de la justicia os ofrece una mansión divina de

eterno reposo.

?

1

,

?

Don ßuenaventura Durán
Fué religioso de la Orden de San Francisco y sccularitó ellla Arquidiócesisdc Santiago. donde deseropeM el cargo de párroco y el de capellán en va. das ocasiones. Murió el año I?78.

?ELOGIO ]<'UNEBRE
Dol Sr. Don Jo?é}{iguel de la. Barra. (Asilo del Salvador

(19 de Mayo d. 1851).

de los Apóst.. X, ]8).

Pe,transiit benefaciendo. Ha pasado haciendo beneficios. (Actas

SEÑORES:

.Es esto todo lo que queda de aquellas cosas que el mundo ha respetado? .Qué se han hecho los títulos pomposos con que los hombres se han condecorado tan solemnemente?

lA dónde

se han ido las glorias. ruidosas
.

i}on que nos envanecemos Inieritras se vive? éPor qué guardan silencio las grandezas humanas? ILa presencia de unaS insignias

que ya han caducado, una ceremonia moment.ánea, un monumento efímero, forman el desen]a? ce de todo aquello A que se ha atribuído .tanta importancial IBien afligentes, en realidad, son los desengaños de ilusiones, que nos son tan caras; pero es indispensable que tengan esta suerte.los artificios de una miseria que apura

La muerte nos despoja de postizos, que no nos pertenecen; y deja de manifiesto la realidad humillante, que nos es propia. El sepulcro, que oculta nuestro cadA ver, sepulta también la atmósfera inconsistente que le rodea. As! han marchado
esos adornos

sus recursos para ocultarsel

30

CmLE BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE

á SU ocaso

brillo con que polvo á confundirse con los. sido admirados, de5cienden al si durante la vida pequeños. Pero, lo que es más triste, los mismos vicios de los que han se ha lisonjeado hasta se gozado de algún prestigio, después que desaparecen, los. hasta sus buenas cualidades. Todos niegan

el fals() los grandes astr.os, llevando consigo deslumbraban; Y aquellos colosos que ban

tal "Vez les elevado esos idolos. dias vemos que el mundo, que había siguiente, y que se venga con de barro, los derriba al di;' de la violensatisfacción, por la.libertad de sus censuras, Asl es como terminan las. cia é injustici a de sus elogios. glorias que no tienen por base más que lag convenciones, de un mundo instablearhitrarias, ó acatamientos falaces palpable la verdad de Así es también como el Señor hace de las que parecen sin sentido ála pru,su.s palahras, aun Dios mío, que no dencia del siglo. Vos lo habéis dicho, temen (1). hay grandeza sólida, sino en los que os puede salvarse del triste destino á que, Sólo

,

la virtud El mundo, que parece están sujeta" las cosas humanas. ?espeta más que á ella. Si menospreciarla, 110 estima y si los poetas hacen erige estatuas á los que llama grandes, si la elocuencia resonar por todas partes sus alabanzas, elogiarlos; todos saben que éste agota sus recursos para á pesar de nosotros mises un.deher que hay que cumplir este incienso, aunque nos. mos, que es necesario quemar indispensable que la lisonja hasea nauseabundo; que es no es. ble su lenguaje á despecho de la conciencia;. que sin alma y sin sentir:niento,. más, en fin, ({ue un mecanismo de tales demostrasupuesto 'In e el corazón no participa el privilegio de excitar las simciones. Sólo la virtud tiene admiración secreta y sin-. patlas, que son espontáneas, la
cera y las alabanzas reales y duraderas. el que'yo viniese antePor esto, señores, que importaba
(1) Judit,

XVI,19.

ORA.TORIA SAGRADA

31

esa tumba á encomiar glorias, ouyo fundamento ha sid() profano. Mis expresiones, quizás exageradas por respetos

.

humanos, serian desmentidas por .la frialdad de vuestr() oorazón. No esperéis, pues, el 'que traioione mis deberes de orador. sagrado,' incensando un fantasma, que vosotros. sabéis euán despreoiable debe ser para un ministro del

Evangelio; y el lugar destinado á combatir las preooupaoiones, oonvirtiéndolo en la tribuna que las apoye. No. indignas buso', flores que sean de la senoillez del santua.

la losa que oculta los restes mortales del hombre virtuoso, ouya pérdida deploramos. Las obras mismas en que ocupó su corta existencia el Sr. Don Miguel León de la Barra, formarán su elogio. Una vida ocupada en obrar el bien es el mejor panegírico que pueden tener' los qu'e han desaparecido de entre nosotros. Los heehos. pues hablarán por mí, y todo mi trabajo será el presentar. los. Puedo asegurar, sin temor de que la lisonja haya contribuido á formar mis conceptos, que la vida del Sr. Barra no fué más que una cadena de heehos virtuosos y benéfi. cos, y que, por lo mismo, es acreedor á que le apliquemos. las grandes expresiones de mi tema: Pertransiit beaeladea-.
do. Como hombre privado se oeupó en hacer el bien, porque todas sus obras fueron justificadas; y como hombre.

rio para adomar

público, porque se valió' de su descendiente para dispen-. sal' benefioios. Esto es lo que forma el objeto que me propongo desarrollar. IQuiera el Padre de las misericordias asistirme con sus. luoes, y dirigir mis labios para llenar mi intento!
.

Corno nuestro corazón ama lasocasiones favorables
es el

del hogar doméstioo, el rango, los homenajes, las oonside-

la gloria, buscamos siempr?. para adquirirla. La vida privada. punto de vista que á ello menos se presta. Fuera.

30

CIDLE Bll!.UOTECA DE EsCRITORES DE

el falsÜ' á SU ocaso los grandes astrps, llevando consigo colosos que han briJIo con que deslumbraban; Y aquellos descienden al polvo á confundirse con 10&

sido admirados, si durante la vida pequeños. Pero, lo que es más triste, los mismos vicios de los que han se ha lisonjeado hasta S& gozado de algún prestigio, después que desaparecen, cualidades. Todos los. les niegan tal vez hasta sus huenas había elevado esos idolo& dlas vemos que el mundo, que siguiente, y que se venga con de barro, los derriba al dia de la violensalislacción, por la.libertad de sus censuras, elogios. Así es como terminan lascia é injusticia de sus glorias que no tienen por base más que las convenciones de un mundo instahle. arbitrarias, ó acatamientos lalaces palpable la verdad de Así es también como el Señor hace sin sentido á la prusus palabras, aun de las que parecen dicho, Dios mío, que no dencia del siglo. Vos lo habéis (1). hay grandeza sólida, sino en los que os temen puede salvarse del triste destino á que Sólo la

-

El mundo, que parece están sujetas las cosas humanas. á ella. Si menospreciarla, no est.ima y ?espeta más que si los poetas haceI1 erige estatuas á los que llama grandes, sí la elocuencia resonar por todas partes sus alahanzas, elogiarlos; todos saben que éste agota sus recursos para de nosotros misá es un-deber que hay que cumplir pesar este incienso, aunque nos. mos, que es neceBarÌo quemar indispensable que la lisonja hasea nauseahundo; que es no es. ble su lenguaje á despecho de la conciencia; que sin alma y sin sentimiento,. más, en fin, que un mecanismo de tales demostrasupuesto que el corazón no participa el privilegio de excitar las simciones. Sólo la virtud tiene admiración secreta y sinpalias, que son espontáneas, la cera y las alahanzas reales y duraderas. el que yo viniese antePor esto, señores, que importaba
-

virtud

"(1) Judit,

XVI,'19.

-

ORATORIA SAGRADA

31

esa

tumba á encomiar glorias, cuyo fuudamento ha sid<> profano. Mis expresiones, quizás exageradas por respetos
humanos, serían desmentidas por la frialdad de vuestr<> corazón. No esperéis, pues, el que traicione mis deberes de orador. sagrado; incensando un fantasma, que vosotros sabéis cuán despreeiable debe ser para un ministro del Evangelio; y el lugar destinado á combatir la. preocupaciones, convirtiéndolo en la tribuna que las apoye. No> indignas busco flores que sean de la sencillez del santua,

rio para adornar la losa que oculta los restos mortales del hombre virtuoso, cuya pérdida deploramos. Las obras mismas en que ocnpó su corta existencia el SI'. Don Miguel León de la Barra, formarán su elogio. Una vida ocupada
-

en obrar el bien es el mejor panegíríco que pueden tener los qu'e ban desaparecído de entre nosotros. Los hechos
pues hablarán por mí, y todo mi trabajo será el presentar. los. Puedo asegurar, sin temor de que la lisonja haya contribuído á formal' mis conceptos, que la vida del

Sr. Barra.

no fué más que una cadena de heehos virtuosos y benéficos, y que, por lo mismo, es acreedor á que le apliquemos las grandes expresiones de mi tema: Pertransiit benefacien..

do. Como hombre privado se ocupó en hacer el bien, porque todas sus obras fueron justificadas; y como hombre-

público, porque se valió' de su descendiente para dispen-sar beneficios. Esto es lo que forma el objeto que me pro?
pongo

IQuiera el Padre de las misericordias asistirme con sus. luces, y dirigir mis labios para llenar mi intento!

desarrollar..

Corno nuestro corazón arna. la gloria, buscamos siempr }las ocasiones favorables para adquirirla. La vida privada, es el punto de vista que á e110 menos se'presta. Fuera. del hogar doméstico, el rango, los homenajes, las conside,.

32

BIBLIOTECA DE E::!CRITOB.ES DE CHILE

contra su mismo peso Y le raciones, sostiencn al corazón si mismo. La esperanza de aprobahacen luchar contra cumplir con debeción ó el temor de las censuras le hacen Pero retirad esa persona del especpenosos. muy n" no es, penetrad táculo público que le hace aparecer lo que puede despejarse libremente en ell'ecinto secreto en que lqué eS lo que ende ese máscara engañosa, y decidnos, la estrictez de sus contráis? aquel que antes admil'ábais por de sus sentimientos, por]o commáximas, por lo delicado desapal'ecido. Como por pasado de sus acciones, ha del verdadero David, diré con las Es] encanto, y en ugar simulacro, que en nada crituras, no hallareis sino un vano (1 Reg., est simulacrum solum se le parece: Et inventum ITÚradas públicas, desde que XIX, 16). Formados por las

se desquitan á llega á (altarles este eentine]a importante, desempeño de les impone el su grado de la violencia que de la habitación es donde podéi. su papel. En el silencio 'Allí sorprender á los hombres con todas sus nulidades. de los príncipes que vienen á encerrarse, como uno insectos bien repugmandaba sobre wda la tierra, con entretenimiento (1), a\ll nantes, para (ormar de ellas su cordialmente con sus comes donde vuelven á estrecharse

pasiones, pañeros queridos, los caprichos, los vicios las temor de quienes se hablan separado por un momento,"de despreciables. que los hicieran doméstica, y, Por eso, nada es más raro que la virtud digna de aplausos, si la virtud es siempre grande y siempre en silenlo es mucho más cuando se contenta con obrar aprobación de su propia conciencia. y cio, bastándole la los cielos. Entonlas miradas del Testigo fiel que está en vanidad ó el amor propio ces es lo que debe ser, sin que la ó sostenerla. Es entonces hayan concurrido å (ormarla
(1) Unn de In. emperadores romanos 8e entretenía cazando moscas en 8U habitación.

---

OR!TOIHA SAOR.\DA

33

á sí misma, y cuando es sólo su ener{}uando todo lo debe gía la que le ha hecho vencer los obstáculos, mil veces funestos, que le presentan el silencio y la oscuridad.
.

Bien sé que el mundo no aprecia sino lo que se presenta rodeado de un fansto que le deslumbre y que le arranque, homenajes que siempre está dispues{lomo por fuerza, los La virtud no neeesita to á tributar. Pero l qué importa? del falso apoyo que intenta dispensarle con mano desdeñosa; ni tampoco tiene por qué temer su contrariedad. despojada de 8U mérito lPodrán acaso sus juicios injustos del atavío que se intrínseco, porque se presenta desnuda si puedo llamada así, le exige? Esta virtud hllmilde, triunfará de las preocupaciones que la abatían; y se realialegorías de Ún profeLa. zarán sobre ella las sublimes Vendrán á ti los que te humillaron, y sc inclinal'án en tu presencia; vendrán á busearte los que te detraían, y adprarán los vestigios de tus pisadas; y, por cuanto fuiste siglos, desamparada, el Señor te pondrá por lozanía de los y para gozo de las generaciones (1).
señores, que no es sin razón que yo intente formar el elogio del Sr. Barra de sus mismas virtudes domésticas. Si la manifestación de los hechos privados eS justo el peel. vicioso su mayor castigo, sea para el

Ya veis,

.

para destal que lo alza å las miradas de la posteridad. No ignoro que es insensato el fatalismo, y que la doctrina que nos despoja de la libertad es el mayor extravío de la razón; pero también sé que hay vasos de indignación, y tan pcrversos desde 511 origen, que ya desde temlos prano se les ve preparar la iniquidad en medio de objetos inocentes que les rodean, y que de su propio tesol'O
sacan aquel caudal de perversidad, que los hace aparecer sé que el orden {lomo nacidos solamente para el mal. Bien

(1) rsaias. LX. 14 Y 15.
ORATORIA SAGRADA.-=-3

,

34

BIBLiOTECA DE ESCRITORES

DE

C1l1LB

que así como de vez 1I10ral tiene también sus anomalias, y de seres humaen cuando aparecen monstruos en lugar

.

criaturas privilegiadas, que nos, también suele presentar de que pa,'ece no han participado de la masa corrompida podía gloriarse de que se lorman los demás. El Sr. Barra le había cabido en suerte aquella alma dócil y lormada los Libros Santos (1). Si para la virtud, de que nos hablan el prineipe más grande que vieron los siglos antiguos, conlesaba que todas las prosperidades extraordinarias que le rodeaban, le hahían venido con la sabiduría, el Sr. de disposiciones benéla Barra podía decimos que todas las Indole bella I1cas de su corazón le hablan venido con la
de que el cielo le dotara. á La infancia, que parece destinada á la frivolidad y preludia los movimientos inconstantes ùe la naturaleza,

probidad que formó su carácter, en él aquel foudo de anuncia las cualidades de la planta que

como la semilla saldrá do su seno. Si el hOlnbre, aunque"se envejezca, ja(2), más desmentirá sus primeros pasos, según está escrito (qué frutos tan sazonados no nos promete para más tarde la tierna edad del Sr. Barra, marchando desde luego por los senderos de la virtud? (3). En sus eutretencione", infantHes se le ve ensayarla, y la ama aun antes de conocer sus atractivos, y con un corazón que apenas es capaz., de sentimiento. Con uu juicio y una. gravedad, que se adelantan á sus años, se le ve huir de la compañia de los

que podian corromper su inocencia, y sólo se asocia con los ancianos de.Judá para sentarse en medio de su Casa (/,). Su piedad y amor para con sus padres le hacen re comen-

(1) Sabiduría, VIII, 19. (2) Proverbios. XXII. 6. (3) EclesÎa,qtó!. LI.2O. (4) Ezcquiel, VIII, 1.

O??TORIA SAGRADA.

35

dable, porque también es una virtud el cumplir con los deberes de la naturaleza. días de la inocenPero, señores, muy pronto pasan los cosas. de nuestra pobre v.ida; cia, como pasan toùas las sabido respirar más que cany el corazón que no había región borrascosa y dor I se encuentra de repente en una época de los hechidesconocida. La juventud, que es la lo mismo la más peligl'osa. zos y de los encantos, es por Entrégados á las agitaciones y á los furores de un eorala conzón vivo, combatidos por la multiplicidad y por trariedad de sus inclinaciones tumultuosas, fluctuamos en medio de olas que nos sacuden en todos sentidos y que
.

.

como nos hacen el juguete de sus corrientes, para marchar á el despojo de los esconaves sin lastre y sin piloto, ser Destituídos de apoyo, por falta de experiencia, y

llos. cubiertos solamente con el ropaje débil de la inocencia, nos presentamos en los umbrales de un mundo maligno, despoj amos de que se apodera de nuestra persona para á de sus bodas. un traje que nO corresponde la importancia deliciosos Los miasmas mortiferos que exhalan los lugares corazón la en que nos introduce, hacen caer de nuestro semilla de virtud que el Padre de familia había sembrado, del desierto descomo los vientos abrasadores que vienen nudan á los árboles de su follaje. jAh, cuán tristes recuerdespierta esa época aun en las almas consagradas

.

dos no á la virtud! iCuántos movimientos de I?- gracia paralizala perversidad de las máximas, y por lo funesto dos

IQs ejemplos de este' mundo! ICuántos delitos vergonzo"sos, de cuyo aguijón largos' años pasados en la penitencia yen la a,,\argura de nuestro espiritu, no han podido libertamos! David, formado según el corazón de Dios, con toda la austeridad de sus maceraciones,
de
"al Señor que gemia bajo el peso de sus recuerdos y pedía é igruJrancias de su no quisiera acordarse de los crímenes

por

36

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CIUL"E

le decía, juventud (1). Apartad, Señor, de mi memoria, todas partes me persiesas imágenes terribles, que por dando yoces en contl'a mía, guen, cu biel'tas de sangre, (2): yo conozco mi iniquidad, y mi pecado está siempre aquel portento que admiró la en mi presencia (3). Job, anegado en llanto, de que, tierra de lIus, se lamentaba, el Señor, al formar' la historia secreta de sus acciones, escribía amarguras en contra suya, y <lue quería consuenim mirle po r los deslices de su adolescencia. Scribes peccatis adolescontra me amaritudin?$, el consummere ",is centiae meae (Job, XIII, 26). El remordimiento es; pues, de 1" el fruto que la mayor parte de los hombres recoge

.

que ha sembrado en sus primeros años. reprocharse? lHabrá Pero el S,'. Barra ltienc algo que pasado su juventud en la disolución y en el libertinaje, jóvenes? lTendremos corno la mayor parte de nuestros á sus cenizas cubrique tirar un velo sobre escenas que de confusión? lTendremos que dejado sin juventud,
el mundo, y cuya hiscorno å muchos héroes que celebra ??Ig toria sólo se comienza por donde puede?l principiar elogios? Nó, seÌlOreSj el ministro sagrado no tiene que usar indeper'Ide reticencias sospechosas é indignas de su

dan

aquí

dencia.

Una conducta laboriosa sÎIi afectación, modesta sin
del

SI'. Barra. artificios, honrada sin fingimiento, como la no puede encontrarse en el corazón desarreglado qne marcha en pos de las impresiones de los sentidos. Formado por la virtud, la virtud sola ocupa sus afecciones. Prepara su corazón desde temprano para recibir la sabi-

del Señor, duría; pero. como ésta tiene por base el temor hizo de este temor la piedra fundamental del hermoso

(1) Sa.lmo XXIV. ... (2) Salmo L. lß.
(3) Salmo L.
G.

-

ORATORiA SAGRAD?

37

glol'Îa (1). La madurez de edificio que le ha cubierto de consejo de los ancianos, SlIS talentos le hace aparecer en el dado la á pesar de su juventud, porque el Señol' le habia

piedad lc hace volver la espalda honra de la vej ez (2). Su al mundo antes de recibir aquellas laceraciones dolorosas el mérito de resolu. que le condenan, y qnc forman todo espontåneas y geneciones tardías que quieren pasar por
rOsas. å participar del l'eal Pero, temiendo no ser llamado su sacerdocio y de los misterios del Santuario, abandona el modelo determinación. Estaba destinado para formal' de un virtuoso padre de familia. El mundo, dominado por las leyes de los sentidos, Si permite encuentra insoportable la moral del Evangelio. los atractivos el respeto å vinculos sagrados, es mientras alcanzan á arrastran al co?'azóJl, y mientras las ilusiones tendendetenerlo. Pero, desde que ya no se siente aquella

podemos trasladar nuescia que nos obligaba å fijarnos, prohibidos, y pagar con tras afecciones á objetos que son al reposo de las esas infidelidades secretas, tan funestas sujetas las cosas de familias, el desengaño á que están contra aeá abajo. Pero la religión puede hacernos amar repugnancias de un corazón carnal. las veleidades y lo que les era Los sentidos se hartan y se rebelan, y el Evangelio, á .lulce lo encuentran insoportable; pero á quien se ha imputado destruir nuestro corazón, viene lucha sostencrlo y ensancharlo mås allá de sus límites. La compromisos contra este desfallecimiento en medio de los el deber más sagrado que voluntariamente se impuso, es de la virtud; y el SI'. Barra lo cumplió con perfección, pormás lierno, más que ?ra virtuoso. lQué esposo lnás fiel, lse complaciente, habéis conocido? Su carácter manso
(1) Ec1csiastés.1. 16. l2) Daniel. XIII. 50.

40

BIBLIOTECA DE :r.SCRl'l'ORES DE CmLE

plomacia, en la Universidad y en la MagistratUl'a, veamos cuál es el uso que hizo de su elevación. ?[as <qué es por lo regular la elevación? Un estado brillante á los ojos del mundo, pcro que, encargada de hacer la felicidad de otros, en realidad los constituye en servidumbre. c!Qué son esos que veis elevados, lal vez sin más fundamento que su ambioión? No son más que aquellos falsos saeerdotes de una religión vana, que devoran las ofrendas de los pueblos, y que, sin embargo, tienen impudenoia para asegurar que la divinidad se ba criado con lo exquisito de esos manjares; que convierten en su propio beneficio lo que de ningún modo se les ha dado para ellos; (pie no ven en los títulos la carga que imponen, sino un motivo para exigir acatamientos que no permitan el que olviden su grado; un salvocondueto para soltar la rienda á la destemplanza de sus humores y de sus caprichos, un deber de que se les toleren sus vicios, aun los m ás vergonzosos; una autorización, en fin, para sacrificar todo á su egoísmo, que es el ídolo asqueroso que se oculta tras del aparato del lenguaje solemne con que se expresa la hipocresía. Pero el Sr. Ban'a no mira en su rango sino la obligación. Si se halla con ascendiente, m'ee que debe servirJe exclusi-

vamente para influir en beneficio de su país y de sus semejantes. Revestido de un alto carácter cerca de dos cortes de las más respetables de Europa, su único anhelo es el .lesempeñar á satisfacción de su patria la misión delicada. que se le ha encargado. Llamado á ocnpar un asiento distinguido en la Universidad, se le ve siempre solicitando la cooperación de aquel cuerpo para satisfacer los instintos bondadosos de su corazón. El título de Decano no es para él un nombre vacío é inventado solamente p?ra lisonjear'!a vanidad: se le ve
-

frecuencia reCOrrer los establecimientos de educación, á fin de introdncir las mejoras oportunas. Pero el amor
cQ,n

ORATORIA S?GRADA

41

,

de los pobres lo hace recomendable en todas partes; y en la Univel'sidad trabaja por mejorar y generalizar la instrucción de ]a clase menesterosa. Como Intendente, i qué multitud de proyectos no sabedesarrollar su beneficencia? Si todos no se realizan, es debido tal vez:\ la escasez de hombres como el señal' Batodas parLes se]e encuentra atento, espiando las ocasiones para obrar con misericordia. Las muchas, atenciones de un magistrado que se halla á la cabeza de esta provincia, no son bastantes para impedir los ímpetus de su caridad. [Qué multitud de vasos de perdición no

na,

1'01'

arranea de manos de la lubricidad, y con consejos suaves y paternales les hace mirar con horror sus extravíos! iCuánta su solicitud por hacer más tolerab]e la suerte de los que gimen bajo el peso de las cadenasl Las cárceles, que, por lo general, son el escollo fatal del pudor y la eseuela de los vicios, lejos de ser un sostén de la moral, quiere el Sr. narra que sean un taller, bajo el in/hIjo' de la religión, que convierta en hombres morales y de-

sentimientos humanos :\ los que habían sido hombres sólo en la figUl:a. Con este intento jeuánto ascendiente no trata
de dar sobre esos infelices al sacerdote que los asiste, haciendo pasar por su mano-todas las gracias y beneficjos

'llIe se le dispensanl ICuánto anhelo no pone dé su parte para dar madres adoptivas á esos infantes desgraciados,
á quienes un crimen ha introducido en el mundo, y otro. crimen los abandona en las puertas de ]a vÜlal iDe cuánto no le es deudora la clase obrera? iCuáles son las institu-

ciones que tienden al mejoramiento de su condición, en que no haya tenido la parLe más influyente? Por todas

partes llevan sus obras estámpados los rasgos del sentimiento que le fué dom;nante. Poco sería para satisface... '" corazón establecer una sociedad que consultara las necesidades de la agricultura, si no le imprimjera al mismo-

42

BIBUQTEOA. DE ESCRITORES DE CH[LE

tiempo el carácter de benéfica: anomalia que será chocante para los que no hayan conocido á su piadoso lundador. Chile, que tanto se ha jactado de marchar á la vanguardia de muchas repÚhlicas de este continente, que tanto llama por sus riquezas la atención de los extranj eros; Chile, harto de si mismo, ocultaba una llaga repugnante con el lujo ostentoso de que se cubria; y la misma abundancia que contribuía á multiplicar sns glol'ias, multiplicaba sus ignominias. e hile dej aba á sus virgen es huérfanas gemir de miseria, y á sus viudas sin mås recursos que la mendicidad; y lo que lorma el decoro de la- hijas de Sión, se veía abandon ado por las calles á merced del pillaje y por blanco de las asechanzas del desenlreno. Estaba reservada para el señor Bal'I'a'la gloria de realizar un benéfico pensamiento que otros habían concebido.
Aplicasus manos y desaparecen los obstáculos que se oponen á la planteación de un Asilo, salvador de las confusiones de la indigencia. Su tacto fino, su le, superior á los contratiempos, le hacen ver con sus propios ojos lo que. for-

mará la alegría de su pueblo. El Asilo, annque no derrame todavía los consuelo con la abundancia que desean sus beneméritos fundadores, lqué inmensos beneficios no nos promete? lCuántas, que han marchado sin inclinarse en medio de unas sendas difíciles y resbaladizas, vienen, arrastradas por la miseria, á deponer sus glorias sobre las aras de la ignominia? ,Cuántas vírgenes destituídas de apoyo,
y para quienes su confusión es su mayor tormento, sucumben bajo el peso del hambre y de la desnudeZ? ,Cuántas se ven precisadas á hacerse el pábulo de pasiones infames, á pesar de un fondo de honradez que les hace mirar con

desconsuelo sus extravíos, porque pidieron pan y no habla quién se lo partiese? (1) Esta casa está llamada á re(1) Tronos,

IV,4.

ORATORIA ?ÅGRÅDA

43

males; y, si no atiende á cuantas solicitan sus beneficios, la falta es de la penuria de sus ingresos y de lo insuficiente de sus edificios. IQué satisfacción para el Sr. llarl'a al verSe en medio de
esos

mediar

.

ble del Sr. Barra regado por un llanto que en vano trataba de reprimir. ILágrimas sua;es, lágrimas preciosas, que solamente sabe verter sin amarguras un Corazón que hacc beneficiosl Si, la dulzura que se experimenta al hacer el bien, es un placer que jamás se agota. El corazón se acostumbra á la

mediante sus esfuerzos la indigencia honrada encontra?ia una tutela de su inoooncia y un apoyo de su debilidad, Iqué gozo tan puro no experimentaba su corazón misericordioso, y cuán recompensados no hallaba sus sacrificios! Vosotros mismos habéis sido testigos, no ha muchos meses, de aquellos momentos de indecible fruición que hacen en el tiempo la recompensa de la virtud. Yo confieso, señores, que el espectáculo que luás eco hizo en mi corazón, y que dejó en él una impr?sión más duradera en la solemnidad de la dedicación de este templo, fué el ver el rostro arrÍa-

esas pobres, como aquellos antiguos patriarcas, rodeados en sus tiendas delos que hospedabanl Al acordarse que

prosperidad, y muy pronto se hace Ílldiferente; y, mientras más gusta de los placeres, más se endurece; pero la
frecuencia de hacer beneficios lo hace más sensible para un placer que, mientras más Se gusta, más se apetece. Pero es cosa extraña que, teniendo la rniscricordia, aun en esta sujeta á vida pruebas, una recompensa tan

importante,

sean tan pocos los que se consagran á ella de corazón. Es el orgullo el el que hace todo fondo de nuestras liberalidades, y por eso no sentimos la satisfacción

que las acompaña. Siempre en espectáculo á los demás, son las miradas ajenas las que nos hacen abrir la mano, cuando á pesar nuestro nos encontl'amos con la, indigencia; por'o, des-

H

BIBLI.OTECA DE ESCRITORES DE CHILE

de que falta quien

nos aplauda, desaparece

la compa-

sión.

el haGustadlo por la experiencia, y veréis cuán suave es Ahí tenéis mm pobre casa, que cer feHceg á los que sufrcn. de su cagime como vinda, porque se le ha caúlo la corona abatido han. beza; ahi tenéis esas pobres que con rostro
desfallecido el gozo convertido sus cánticos en l"to, porq"e ha podéis hacer de vuesde S" corazón. ?Q\lé uso más acertado ascendiente? <Permi. tro' bienes de fort,wa y de vuestro de sus mejillas y tiréis que sus lágrimas no desaparezcan de que no hay quién las con. que se lamente con Jeremías todos los q"e debían ser sus suele, y que las han abandonado amigos? Tolel'aréis que las esperanzas de un retiro pacifiprofecía de terror y qltebrantoJ co se les conviertan en una (Trenos). dichosos, sólo las obras de misericordia Si queréis

ser pueden hacer gustar á vuestro corazón una felicidad la puede más depurada de sinsabol'es, y la más grande que apetecéis la gloria, ellas deencontrat'se sobre la tierra. Si pasarán vuestra mempria á la jarån rasgos indelebles, que posteridad. Ellas, sin que se pretenda, se convierten en el sostiene la imagen de quien las hizo. y las

monumento que

lágrimas de una generación reconoeida es la tinta más Sed úti. indeleble con que puede estamparse su nombre. los inmortales. les á los hombres, y ellos os colocarán entre á las pueblos genti. El reconocimiento es el que indujo á habían hecho beles á contar entre los dioses los que les
neficios.
y
. .

por Vos, divino de Jesús de nuestras almas; Vos, que caridad quisisteÜ? descender á la tierra para enseñarnos sacrificasteis por noSesta virtud; Vos, que por caridad os habéis prometido el perdón. otros; Vos, que á la caridad bondades co"n de los pecados; ostentad vuestras antiguas le ha heeho el que ha sido misericordioso. Si la fragilidad

ORATORIA SAGRADA

45

participar tal vez de las miserias á que están sujetos los que han sido concebidos en pecado, aplicadle el tesoro de vuestros méritos, para que su alma, purificada más que la nieve, vuele á recibir la corona que preparáis á esa virtud en la manS'i6n de la eterna paz.-Así sea.

?

Don Juan }'rancisco )leneses
En
1185 nació en Santiago, donde murió en 1860.
Se recibió de abogado eIl' 1804; fué catedrático y consiliariv de la antigua Universidad, miembro y decano de la Facultad de Leyes en la moderna. escriban:) y asesor del go. bierno realista. Viudo de Dada .Marfa dd Canuen Bilbao, fué çrdenadoen 1822. En seguida fue Cura de Los-Andes. Rector del Instituto Nacio-

-

nal. Diputado, SeD&dor, Ministro de Estado y Canónigo de esta Catedra en ]a cualllegó á la dignidad de Deán.
I

\

SEmlòN
.En ln solemne acción de gracias por la victoria de Yungay
.

iudicatis terra",. Servite Domino re, el exultate ei WIn tremat't.

Et "/lile, reges, inMligite: erudimini qui in tima.
(Salmo
ahora, Reyes, entended; aprended

XXXI, lO-U). Y

los que juzgáis la tierra. Servid al Seftor con temor, y regocijao! en El con tem-

blor.

EXCMo. SEÑOR:
'sacó de la nada; el que Aquel Dios grande que todo lo <.lió el primer movimiento á los orbes, no dejó al acaso el gobie,'no de las obras de sus manos. Supremo Conservador del orden, El lo mantiene suj eto á leyes infalibles, y todo lo dispone COIl Sil infinita sabiduría, según conviene á sus fines altísimos é impenetrables. Si permite los males, ellos mismos entran en sus soberanos designios á producir bienes, en que resplandece el poder de su ,diestra y

nos da' claras lecciones; leociones á las veces terribles, el reino, la popara enseñarnos que'sólo en su mano está testad y el imperio; que El eleva y humilla á las naciones
y los pueblos;
.los

premia las virtudes, castiga los vicios de

mortales; y que éstos no pueden encaminarse á su feORATORIA SAGRADA.-4

50

BJBUOTEC.\ DE ESCRITORES DE CHU,:;.

de todos los licidad, sino por la senda que les trazó antes

Entended, ahora, Heyes, aprended los que mandáis en podéis usar dè ella la tierra: no es vuestra la autoridad, ni á vuestro arbitrio. Reducidos á cierta esfera, no os es dalas do traspasar sus límites; y si, despreciando el orden de permitido tal vez avanzar cosas, queréis invertirlo, os serå os serán pasos que parezcan seguros; los acontecimientos c"erpo papor algún tiempo lisonjeros; tomará acaso un gloria y de grandeza, recido á la realidad el fantasma de cuando ya juzen pos del cual os babéis lanzado; pero, guéis que os coronan los triunfos, el Señor se, burlará de propias astucias os desvosotros, haciendo que vuestras
que lumbren, que os enreden '-uestros os sepulte vuestro propio edificio, levantado sobre arena, de vuestra nada. en sus ruinas y os reduzca al poi vo Muy distinta será siempre la suerte de los que se funpiedra de la just.icia: dan sobre-la firme é indestructible no_podrán ser conmovidos. Que les embistan las fupropios lazos y

tiempos.

-

ellos soplen los "embravecidos riosas olas de la tribulación; que la naturaleza b";raeanes de los vicios; que los hombres i puesto sus espetoda parezcan conspirar á su ruina: han su maranzas en el Altísimo, y no serán burladas; porque de la humana previno omnipotente, por medios ajenos efectos serán sión, les dat'å el auxilio oportuno, cuyos siempre superiores á cuanto pudieron prometerse. lo que Creo no equivocarme, señores, si afirmo que en acabáis diÍ oír se está prese?tandoá cada uno de vosotros del la escena, cuyo gforioso "'esenlace os ha traído, llenos al Señor más justo regocijo, á ofrecer en este santo templo obsequio digno y el sacrificio de alabanzas, como Único proporcionado á los inestimables bienes de que ha querido
,

pasado delan te colmarnos. .Qué es, en verdad, lo que ha de nosotros? Hemos visto un hoinbre que se levantó cofué semejante á la de la mo una nube, y cuya carrero

,

ORA. TORIA

SAGRADA

51

tempestad; que turbó la tierra llenando de luto y desolación los pueblos; que destruyó unas repúblicas, amagando á otras con iguales estragos. Lo vimos hecho el árbilro de los destinos, sujetándolo todo á la sola razón de Lo vimos ayer soberbio y elevado: hoy se
su

fuerza.

.

el incendio, que busca y no se encuentra su lugar. Como sólo alumbra para dejar conocer sus ruinas, él brilló para hacer patentes las calamidades que ha causado y para lleoprobio, el dolor de la viuda, el var tras sí el sitio del llanto del huérfano, los ayes del menesteroso y los clamoperecieron para siempre; res del oprimido. Sus esperanzas y de sus fantásticos progresos sólo le quedan remordimientos desesperados. jOh, cuán contrario es el cuadro que presenta al mundo el pueblo dichoso, á quien ha cabido la gloria de poner

,

.

I
I

inundar á un dique al torrente de males que amenazaba usurpador de la sotoda la AméI'Íca del Sur; destruír al á dos repúbliberanía de las naciones; volver la vida civil él mismo su seguridad, que Begó cas hermanas, y afianzar él á ver amagadal Contenido en los limites de su j ustieia, declaró una guerra neoesaria, aunque mirada por muchos desigual, contra quien eomo superior á sus recursos: guer['a los medios; guerra en que, nunca se pa'ró en la elección de peleando contra mayor número de enemigos y contra maJignidad del hombre, ha triuncuanto puede oponer la á fado de un modo digno y correspondiente los nobles fines empleó para loque se propusO y á los j nstos medios que
grados. os he Señores, en los cuadros que acabo de ofreceros, presentado el plan de un discurso en que el orador cristialos hechos, no debe cuidar de la doctrina que ministran á Con este designio, para no defraudar de eBa su auditorio. del tirano levantado en yo os propongo la destrucción á los hombres, å 108 América, como ]a lección más eficaz pueblos y á los gobiernos, para no acometer empresa al-

52

ÐrBLtOTECA DE ESCRlTJ;R.E5 DE CHlLE

á guna, pOl' conveniente que parezca, corno sea contraria la justicia, Os propongo el triunfo que de ese tit'ano hemos reportado, como la lección más importante á nosotros, para que, confiando en la protección del Señor, nada temamos cuando se ofrezca defender justamente la dignidad de nuestra Nación. IQuiera el Padre de las luces darme las que neoesito, para explicarme de un modo digno de este

lugar santo y de la conourrencia respetahle que me esouchal Ayudadme á pedirIo, Cristianos, por la interoesión de la que es Madre de la luz increada, á quien saludo reverente: lAve Maríal
. .

Et nl/ne, Reges, cte.

Solo Dios es grande, poderoso y sabio: yen El tan sólo puedo el hombre enoontrar 01 podel', la sabiduría y la

grandeza; pel'O, desviado de esa fuente de todo bien, nada tiene sino ignorancia, debilidad y misel'ia. FalLó el primel' hombre á la jusLicia, y en lo que cl'eyó hallar la mayor perfección de s u ser, causó la última desgl'acia suya y de toda su posteri dad; han faltado sus descendientes, solieiy' un cúmulo de malés ha sido el tanda un aparente bien,

único ft'uto de' sus acciones. La desgraciada historia del géfiero humano casi nO presenta otra cosa que tristes ejemplos de tan claras verdatles; en el curso de nuestra vida á cada paso trop elamos con ellos,; y no parece qu? permite la Providencia Divina se repl'oduzcan y continúen en 01 'mundo sino para que aprendamos á poner en nuestros pensamientos 'Y en nuestl'âs obras el término dehido. Entre esos ejemplares obtendl'á siempre un lugar soñalado el que hoy miramos. Un hombre que, elevado á un ert la feliejdad de rango no merecido, debió sólo ocupal'sc
?

'1

?

los pueblos qll

le exaltaron; dominado por la ambición, pensó únicamente en el cngl'andecimienLo de su persona.
e

ORATORIA SAGRADA
,

53

.

El presidente de Bolivia concibió

y puso en

ejecución el

mal acordado y detestable proyecto de formal' y presidir un imperio sobre las ruinas de las repúblicas sudamerica.

uas. Ni el pacto solemne establecido y respetado por ellas, ni el juramento que le ligaba al de su nación, ni tantos obstácuJos en el or.den natural, moral y político, fueron suficientes para curade de su manía; y, resuelto å la empre? sa, empleó en ella medios que necesariamente debían co.
rl'espollder á sus falsos principios. T,'abajar en la oscuridad para aprovccha,'se de la inexperiencia y falta de pl'evisiÓn de hombres y pueblos nuevos en la vida política; fomentar en todas partes las divisiones; soplar en ellas el fuego de la discordia; causar desastres, y proporcional'se de este modo su desead? intervención, és.

tos fueron SLlS ardides favoritos. LogrÓ al fin por medio de ellos su degradante victoria ,le Soca baya; y se abriÓ con ésta las puert.as del Perú, Entonces unos simulacros de representación nacional echaron á tier.'a la Constitución y,la Independencia peruana, para

que en el célebre pacto de Tagna se der.'ocasen también las de Bolivia; y, á la sombra de una IlI'etextada Confederación, se pusiesen las bases del poder más absoluto; á CIIYO carro debían seguir después atadas las repúblicas que conservaban ?u soberanía. Chile era \lIla de ellas; y el tirano no dudó sojuzgarla, haciéndole primero el presente de la guerra civil, conforme á su sistema de dividir para do-

mmar.
(Insensatol Mal couocía el carácter de un pueblo que, si se distingue por el estricto respeto que guarda á los demás, ni conoce peligros, ni repara en sacrificios cuando se trata de defender su dignidad y hono,', Pero ésta fué una disposición especial de la adorable Providencia, que, queriendo

enjugar las lágrimas de los op,'imidos, cegó al opresor, para que se estrellase eontra la nación á que hàbía librado
su castjgo.

54

ÐlßUOTECA DE ESCRrrORES DE CHILE
,

tardó en principiar á sentirlo el temerario, que, cuando 'esperaba alegres noticias delos desgraciados que mandó ã perturbar nuestro reposo, miró los efectos del justo enojo de un pueblo altamente o[endido. Nuestro Gobierno, nuestras Cámaras, los hombres todos del Estado pesaron en la más justa balanza los hechos del tirano y los intereses vitales de Chile, tan ligados con la suerte de las Repúblicas oprimidas y de las demás á quienes de
POCO

diversos modos se habían tendido y se tendían los lazos de la traición. No era posible dejar al déspota en su actitud, y esperar la 'paz interior; no se podía existir sin temores pOI' las repúblicas libres, dejando á dos 'hermanas esela-vas; ni era justo mirar con indiferencia la suerte desgra-

ciada de dos grandes puehlos dignos de otra mejor. Tan justas Causas pròòujcron la decisión más unánime dejase al Perú y mejor acordada. Notificar al déspota que
en entera ,libertad para decidir de su suerte, y en su negativa. declarad e la guerra; tal fué el voto de C?ile, y fué cumplido. Pero aquél, que sobre todas las cosas estimaba su falso puesto, lo prefirió á una guerra inevitable, en que creyó podna 8uperarnos, cuando nô con las armas, con la intriga y con todos los reprobados arbitrios que después lo hemos visto tocar; pero se engañó. En todos los sllce?os de esta contienda siempre probó amargos desengaños: una
.
.

.

.

vez sola le hàlagó la ilusión, mas dmó poco tiempo; y últimamente vino á experimentar en Uli solo golpe la absoluta pérdida de cuantos materiales había acopiado entre injusticias y violencias para levantar su quimérico trono. Los soldados, las armas; elrejército más bien ordenado, el fundamento único de la tan preconizada como mentida opinión de los pueblos, todo pereció y quedó sepultado en el campo de Y ungay; y el miserable voló despavorido en alas de su rn.iedo,pero aun sin perder sus agonizantes cs?
peranzas. Poco tardaron los pueblos en desmentidas. A los que

ORATORIA SAGRADA

55

antes reprimía la fuerza, la libertad hizo expresar sus YOtos de un modo franco y firme. El opresor destruído oye la voz unánime que lo repele y amenaza; procura evadirse del castigo que terne; y, perseguido en su fuga hasta las orillas del mar, mira como gran bien perder la patria que no merecía, y hallar un asilo entre las gentes del viejo mun-

do, ante quienes se empeñó tanto, para hacer que aparecicse su persona con coláres que de ningún modo?e con. venían, para degradar á los pueblos que tenian la desgrada de sufrirle, y aun al mismo irn perio que pensaba
establecerCorrerá pronto el tiempo, y la culta Europa y el mundo todo conocerá los engaños de aquel delirante. Si él, en lo exaltado de su frenesí, se lisonjea alguna vez con la protección de las grandes potencias, éste será uno de sus sueños más dislocados. Ni el pundonor de aquellos gobiernos

,

permitirá su intervención en los intereses de ?aciones independientes, ni las relaciones con éstas pueden posponerse á la amistad de un hombre sin hogar, ni es ya desconocido el resuelto problema, de que toda fuerza es insuficiente para superar á la nación que conoce su dignidad y está
dispuesta á sostenerla. Tal ha sido el desenlace de las torpes marañas de quien, declarando en todo sentido guerra á la justicia, se ha pre-

cipitado en lo profundo de la ab yección y d.? la nulidad. Esta es la suerte 'qu'e ha cabido sie mpre á cuantos han querido llevar hasta este grado la arrogancia y la ,-ideneia. Esta es la conducta tan propia del que abate á los soberbios y levanta á los humildes; y la más conforme con las reglas de su sabiduría, con las determinaciones de su jus?icia y el ejercicio de su poder. Esta es lasuerto de los Faraones, de los Goliats; de los Baltasares, Antíocos y otros tantos que, fiados sólo en la fuerza de su brazo, insultaron al pueblo de Moisés, de David, de Daniel y de los des' ilustras Macabeo,; olla, la de todos los tiranos, ó sus

\

56

BIBUOTECA DE ESCBITOREf1, DE CillLE

,

cenJientes, eIl e uyas manos el Señor ha querido continuar,. por juicio. incomprensible.s, las calamidade. que causaron
sus autores.

!Dígase todavía, ó vista de estos desengaños, que sól<:> debe cuidarse de la fuerza para dominar lo. pueblos! Si asl fuese, nuestra cauSa habría perecido. Sin contar con que nuestro adveI'ßario hacía servir á sus caprichos las personas y las fortunas de una población incomparable-

mente mayor que la nuestra; y con un ejército en que in. vcrtía toda la substancia de los pueblos; tenía una marina, cuando nosotros no. hallábamos sin un solo buque de

-

guerra en estado de combate. Tomó la ofensiva alevemente, cuando nosotros dormíamos en el sueño de la buena. fe; y las noticias de.u agresión nos llegaron cuando las naves, que arrojó para sumirnos en el desorden, ya estaban inmediatas á nuestra. costas. /Pudo él pensar que osas mismas naves nos sirviesen para deshacer sus propias tentativas? lLe pudo ocurrir que un solo bergantín de guerra le quitada las mnbarcaciones destinadas para in. ".dirnos corno defensor de los Gobiernos legítimos, y juez, declarado por él mismo, de la legitImidad? /Pudo prometerse que, á pesar do Cllanto trabajó pOI' enervar nuestra acción, llevásemos por dos oca?iones la guerra al Perú y fijásemos all í el estandarte de la libertad, para que se nos uniesen los peruanos virtuosos á trabajar en su causa y la nuestra? lPudó consentir cn que la multitud de sus veLerallos, las ventajas de sus posiciones, todo había de ceder y ser destruído en un momento al impþllso de nuestras armas? N 6, por cierto: nuestro enemigo contaba se. gura nuestra pérdida; pero no se aoordaba del Dios de los Ejércitos. El había deoidido Ja causa á nuestro favor, y
nuestro triunfo era ya necesario. Desengañémonos, señores: los pensamientos de los hombres son vanos, falsos sus pesos, errados sus cálculos, gj eh ellos no entra Dios; porque sin Dios no hay verdad; ni El,
/

ORA TORlA SAGRADA

57

que es 1'0.1' esencia la bondad suma, puede alguna vez ponerse de parte de la injusticia; y para creer en los

progre-

sos de ésta, es preciso desconocer una pro\?idellCia que gobierna el orden y preside los acontecimientos.

Pero, aun prescindiendo delos altos principios de nuestra religión, la razón sola basta para convencernos. Son la injusticia y desorden compañeros inseparables: no puede cometerse aquélla sin que éste se introduzca; ni él puede existir sin que principie y concluya la ruina de Asi, los Estados. al modo que-la carcoma progresa en el leño hasta destruírlo, la injusticia hace igJales avances
en los cuerpos políticos para eeharlos á tierra en medio de la confusión y del oprobio. La injusticia no gana amigoS', y hace, por lo mismo, débil al Gobierno que la admite, precisándolo á sostenerIa con otras mayores, á condescendencias indebidas, manantial fecundo de ôtras muchas, ó á tomar el camino de la crueldad y el terror, de que sólo reporta la humillación y el odio de los súbditos, el desprecio y el atrevimiento de los extraños. Verdad es que nada hay tan frecuente como á la injuslicia entronizada y á

.

ver

la justicia abatida: efectos propios son ésto,; 'le la degradación de nuestra uaturaleza; disposiciones son del que todo lo regla para casti,:,ar la culpa de los hombres, para los ó traer al camino verdadero, para perfeccionarIos en él; pero es el orden constante de la Providencia arrojar y quemar el azote de que Se ha valido, cuando ha llegado el tiempo de suspenderlo. No cantéis victorias, tiranos; ni creáis que quedarán impunes los insultos que hacéis ã los hombres y á las naciones débiles: día vendrá en que vuestra misma opresión ministre las armas y los arbitrios todos para destruíros; y entonces, á vuestro despecho, aunque tarde, cono?

ceréis que hay Dios, que hay Providencia, que hay justicia, y que el poder de que abusas?eis ha desap?recido como el humo. Mirad el ejemplo que hoy se os presenta; y á
su

58

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE Cll?LE

vista, reyes, entended, ap,'ended los que mandáis en la tierra; servid al Señor en los altos destinos que os ha confiado; pero servidle con temor de quebrantar sus Leyes santas é inmutable;:,; no prefiráis jamás la aparente conveniencia á la justicia, porque no puede haber sin justi. cia conveniencia; huid de los falsos politicos, que prefieren á lo justo lo que llaman razón de estado; máximas semejantes han sido yserán en el mundo, fecundos manantiales de inquietudes, guerra, desolación é ignorancia; y por e!las siempre han venido á conclnlr los grandes imperios. Escuchad sólo al espiritu de Dios que os dice: servite Domino in timore; y, obedeciendo á este oráculo, confiad que en
,

los peligros estaréis siempre serenos, y en las lides seréis seguidos siempre del triunfo.

.'e

No lo dudéis, señores: la victoria es de Dios; al hombre toca la acción; á Dios el coronar sus resultados: debemos en todo trabajar hasta donde alcanzan nuestras fuerzas, y más allá esperar seguro e1 op'ortllno auxilio. Cada favor que recibimos de la liberal mano del Señor, es un argumento que tenemos para esperar otros mayores. lY cuánto
no deberemos prometernos después de los repetidos y tan singulares que ha q'.1Crido hacernos en la guerra que

hemos coneIuidol

Ellos son tales que, quitando todo lugar á nuestro orgullo, nos ponen en la dulce necesidad de conocer y confesar que todas son obras de la mano delAltisimo. lQuién sino ella p',do haCer lo que nosotros no pudimos prevenir, ni esperar de la fragata M onteagudo? Substraida por dos chilenos de la expedición invasora, vino. á nuestro poder para que con ella restituyésemos el orden en Chiloé, y r.edujésemos á nuestro servicio los buques que se habian destinado para principiar nuestra ruina. Nuestra pri-

I

OR.\TORU SAGRADA

59

!II1era empresa sobre el Callao, tan bien lograda como útil, ,á quién puede atribuírse sino al que sugiere los gran-

,des pensamientos y da la resolución y la fuerza paraejecutarlos?Pero el unánime sentir de toda laRepública,ladeci. 'sión, el entusiasmo general por la guerra más justa, la for-

mación casi repentina deun Ejército, puesto ya en estado de embarcarse para salir al pÚú, Ide qué otra fuente podio provenir, sino del que sólo tiehe la virtu'd de,redllcir loa ánimos á la unidad y dar todo el vigor y la oportunidad .á las acciones de los hombres? ,Cuánto debemos, Señor, á tus bondades, en los tiempos pI'Ímeros de nuestra eontiendal Pero (ayl que tal vez,
.desconocidos á tus beneficios, ó fiados más de lo que convenia eit la mano del hombre, te pHsimos en la necesidad .de afligirnos, ó queriendo purificarnos en la tribulación y

seguramente manifestarnos la ternura de tus paternales .cuidados, permitiste aquella catástrofe, que aun en medio del júbilo hace asomar las lágrimas á nuestros ojos. iA dónde me ha conducido, Señores, el discurso! jHom'bres inhumanos, asesinos crue]esl ya sentisteis nuestra indignacióu y expiasteis vuestra culpa. ,Victima amada!

pagaremos siempre ante tu tumba, el tri. buto del dolor. Corl'amos, Señores, un denso velo so.. ,el trágico suceso de Quillota; pero en esta revista de los beneficios del Señor, no olvidemos con cuántos prodigios se dignó salvar entonces la nave del Estado,.'ni los mu-ya pagamos, y
.

,chos bienes con que se apresuró á enjugar nuestro llanto. 'Tres meses pasaron, y el ejército rehecho, mejorado en su

moral y disciplina, aumentado con nuevos valientes y 1'1'0visto de todos los elementos necesarios, partió de nuestras :Costas al Perú, unido á, los peruauos libres que, acogidos en nuestro suelo, pusieron aqui las bases del ejército, Con 'que habian de trabajar en unión de nosotros.
(Cuántos presagios no tuvimos entonces de una cierta y ipronta victorial Pero ella debia diferirse para que f.uese

,

00

nIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

más meri toria y más deseada. Estaba reservada para queel Himae y el Santa recordasen en los tiempos más remo. tos las glorias del genio dcl Bio-Bio, del guerrero de Araueo, del que puso fin en Chile á la guerra, del que ha sid" dotado por la Providencia, del ardor y la calma en los combates, y de la dulzura de la paz. Era preciso que ,'eeogiese sus laureles el primer veterano del Perú, el hombre honrado, que, probado en las aguas de la tribulación, dehe haber recibido eficaces lecciones de prudencia, justi-' eia y 100,taleza, para desempeñar los altos destinos á que parece ser llarnado. Era en extremo conveniente que á ese ilustre Jefe se uniesen estrechamente los que parecen llamados también á cooperar con él en la grande obra de la prosperidad del Perú. Era sobre todo necesario supiese el mundu entero que Chile en ningún caso capitula con la
sinrazón. Los tratados de Pancarpata fueroo desechados. Nues. tras guerreros corrieron por segunda vez á la lid; y en va-, nu el genio del mal concitó todas las furias para destruírlos,apenas pisaron el teatro de ?us glorias; ellos en el p?ente del Rímac sob 1'8 los cañones que vomitaban sin ?esar halas y metralla, ostentaron un valor que tiene pocos ejem. plos; y en la capital del Perú, después de un triunfo, la
moderación ye'l sufrimiento que no tienen semejantes. Desde ese mOlllento, la victoria no se separó de nuestras armas. Matucanal Llaclla y BuÍn fierán eternos monumentos de vergüenza para el tirano y sus esclavos; de denue? tlo, arrojo y firmeza para los chilenos; y al ruido de las olas tie Casma, se recordará siempre el escarmien tõ de extranjeros espeullladores sohre las desgraoias de los americanos, que no repararon en vendel'Se al déspota para
hacer el vil oficio de corsarios. Estos fueron preludios del gran día en que tuvo lugar la nunca hien alahada hatalla de Yungay. En aquel sitio, tan proporcionado para la más ventajosa defensa, se olre-

QRATORLA

SAGRADA
,

61

"e á vuestra eousidet'ación el usurpador de la libertad de los pueblos con siete mil veteranos aguerridos, orgullosos y provistos auu de lo superfluo. Allí permanece sin buscar
á los nuestros, que á distancia de tres leguas le esperan. El enemigo quiere precisar al Ejército Restaurador á consumirse en medio de las privaciones, ó á buscarle en su formidable guarida, en que cree segura la victoria. Los nuestros corren á esa mansión de la injusticia,

que será

.

muy pronto para ella el lugar de su suplicio y de su sepulcro. El nÚmero. de esos valientes es casi doblcmente inferior al de sus contrarios; van trabajados por el hambre, desnudez y enfermedades; y la mayor parte de ellos -eg nueva en el ejercicio de las armas; pero vedlos, señores, cómo corren alegres á los peligros que <Quién les ha dado en cada pecho

.

-

desprecian. ha un muro, convertido .sus pies en alas, y en armas irresistibles sus hrazos? Mirad "ómo acometen, y observad que ni las formidables alturas defendidas por hombres desesperados, ni las lluvias de plomo, ni los arrojados peñascos, ni el profundo cauce, ni el desigual terreno, ni los atrincheramientos de la línea -del tirano, ni, en fin, el último esfuorzo de sqs tropas, puede evitar la destrucción más completa' del ejército protectoral, ni la victoria más señalada que se ha visto en América, Ella se canta al fin pOI' los libres; y, corriendo can la velocidad del viento, con la misma cambia la faz del PerÚ y Bolivia. Las cadenas se al rompen instante; los pneblos entonan himnos de alegría: y entre sus jÚbilos, celebran con justo entusiasmo al pueblo cuya decisión y constancia les restituyó la libertad perdida. IEterno loor á Ti, Suprema Mano, de quien recibimos tantos bienes! IEterna gI"atitud, porque, para lograrlos, no hemos sentido ninguna dc las calamidades de la guerra: ni impuestos agravados ó creados de nuevo, ni extraordinarias eontribuciones ó empréstitos, ni el menor insulto á la :propiedad han tenido lugar entre 'nosotrosl La lista civil,

02

BIBLtO':EOA

DE ESCRITORES DE CHILE

el crédito público, todas, en fin, las cargas del Erario nohan padecido el menor atraso. La agricultura, el comer-

cio, han segÌJi?()en progreso; y á nada' so ha faltado de cuanto conduce al lustre y al docoro do la República, iQué retribuiremos nosotros al Señor por tantos dones?' Un corazón agradecido y confiado en quo h,a do dispensa,'. nos todavía otros más g"andes, Esto es lo que nos pide ese. Ser todo amor, que, conociendo nuestra miseria, ha queI'Ído lo esperemos todo de su misericordia; y todo nos. ofrece á condición de nuestra conflanz,a, bajo la garantia de su Omnipotencia. Bajo tal auspicio os he dicho, soñores, que no debemos. temer peligros, sin querer por egto haceros temerarios: no. intento excitaras â las' guerras, sean cuales fuero:J.j pero sabéis que hay puntos vitales en que no es posible transi-

.

gir ni ceder, y es necesario ocurl'Ír al t,'ibun'al terrible d" la fuerza, En estos conflictos, no debe asustarnos el mayor poder delinjusto, antes bien debemos en ellos esperar en el que tiene á su arbitrio la victoria, y puede darla con pocos ó con muohos combatientes. Por esta confianza ùe las naciones extrañas Gedeón, Ba.. fueron venccdoreg , rac, Sansón, J epté, David y Samuel, que, fuertes en la fe, deshicieron los ejércitos. Esta confianza fué la que di", ánimo al viejo Matatías para levantarse él solo contra todo el poder de Antioco y emprender aquella guel'ra que. legó á sus hijos y. que produjo á éstos y á su pueblo tantas glorias, Ella, la que inflamaba el pecho del Profetarey cuando decia en los transportes de su júbilo: <,El Señor es mi luz y mi salud; iá quién temeré? El Señor e& el protector de mi vída; ide quíén podré temblar? Aunque se Ievant.en ejércitos contra mí, no temerá mi oorazón;

aunque venga sobre mí la guerra, yo esperaré en el Señor.. Una cosa le he pedido, y ésta le pediré siempre: que habíte yo en la Casa de mi Dios todos los dias de mí vida., iPodria yo deciros más, señores, por mucho tiempo qu",

ORATORlA SÁ.GRADA

63

ocupase? Os hc .vertido á

la letra las palabras que inspiró para nuestra enseñanza el Espiritu Santo á un corazón el

que estado misericordia para los que le temen: á ese Dios hueno, prodigios que tantos ha obrado con nosotros y que en este. día, sicmpre memorable para Chile, sobre esta misma capital, dió la victoria, casi siempre Ülesperada, que decidió para siempre de nuestra suerte. Espcremos, os repito, señores, esperemos con justicia, y venga contra nosotros. el poder todo de los enemigos que se nos declaren: nosotros. cantaremos siempre con el mismo Profeta-rcy: ,.Confíen
ellos cn sus armas. nosotros en el nombre del señor: e!loscayeroIl, nosotros nos levantamos y -estamos erguiùos)).. 10h vosotros los 'que estáis llamados á intervenir en los negocios público si advertid quc no hay.otra. politica pal'a cstablecer y consolidar la felicidad de los Estados,

más conforme Con el corazón de Dios, y ésta cs la prueba más relevante que puedo dar á mi proposición. Habitemos, católicos, en la Casa del Señor; no andemos por otros caminos que por los de la justicia; sea Dios el principio, sea el fin de nuestras operaciones; sirvâmosle con temor" deofemler!e; regocijémonos en El con temblor de esa Majestad que está presente 'á nuestros más intimos pensalujentos; hagámosle, como nos aconseja el mismo real Profeta, el sacrificio de justicia; esperemos en El, y nada temamos: así veremos siempre â nuestros pies, nuestros enemigos; porque no se ha disminnído el poder del que des. truyó al soberbio Holofernes por la mano de una mujer; ni la justicia que hizo aparecer aquellos dedos que escribieron la ruina de Baltasar cuando se gloriaba en su gran. deza y opulencia; ni puede faltar la voluntad al

-

que la estricta observancia de los principios eternos de la justi. cia; y que cuanto salga de ellos, no pasa de una ilusión que se desvanecc tarde ó temprano. ICiudadano Ilustre, á quien el cielo ha favorecido más'1'1e á cuantos han gobernado á Chile independiente, y so-

64

BIBLWTEC.A.

DE ESCRITOBE? DE CHILE

bl'C quien más gravita <livinos fa "ores y de la

del reconocimiento á los conservación de los bienes que tu compromisos ,administración ha traido al Estado! grandes pueblo y te ligan con ese Dios celoso de su gloria,' con tu severo de los -con el mundo'que observa y es un censol' procedimientos del que manda, Los primeros exigen que

la carga

ni per,continúes en ese cuidado, solícito de no separarte, mitir que se separen del camino recto los que de ti depenel Señor, te separe y nos separe <len; no sea que, enojado â todos de la senda de la felicidad en que nos ha puesto el pronto por tu mano. Los otros te demandan por ahora -regreso de nuestros valientes al seno de su Patria: veámoslos cuanto antes coronados de esos laureles tan bien adde quiridos; y reciban de nosotros el más tierno abrazo regreso amor y gratitud. Véalos volver el Perú, sepa su Bolivia, y certifiquesc uno y otro Estado de sus nobles y sólo fué dirigida conpuras intenciones y de que la guerra tra el hombre funesto que causó en ellos tantas desgrase atrevieron .cias. Mírenlo á su pe?ar los temeral'îos, que á imputar á tan noble empresa planes de dominación y de sepúltense en el abismo de su confusión. Séo

,

conquista; y paJo el mundo entero, y conozca que Chile es tan' "aliente <oomo leal, tan pandon oroso como delicado. ,Sacerdote grande, y vosotros todos, Ministros del Sancontienda no tuario, que desde el principio de nuestl'a habéis cesado de clamar al Señor por el triunfol ofreced
en acción de gra.en nuestro nombre la hostia inmaculada pedidle que conserve cias por el que hemos reportado, y

-

justicia, para que poen nosotros su espiritu de rectitud y damos recibir nuevOS dones de sU liberal mano. ,Dios Santo, que desde tu trono excelso has visto nuesmás tra lid, y en ena noS has dado la victoria! recibe los humildes votos de nuestra gratitud y eontinúa en nosotros dej?mos todas nuestras cautus favores. Desde hoy á Ti
dignas de Ti. A sas: haz, Señor, que enas sean siempre

Ti

ORATORIA SAGRADA

65

.

consagramos nuestras voluntades: Tú les darás la paz, que sólo es tuya. Mira á nuestros hermanos del Perú y Bolivia, cuyas cadenas te dignaste romper: que aprovechen
las lecciones que les has dado en la tribulación: dignate unirlos con los estrecbos lazos de la fraternidad, y haz

que reluzcan en aquellas repúblicas la justicia y el orden. Vivamos todós siempre confiados en tú alIXilio, 'y, siendo tan felioes cuanto es dable sobre la tierra, á Ti oantemos la gloria en el día de la eternidad. Amén.
,

\

?

ORATORIA. SAQRADA..-5

.

\

ORACIÓN FÚNEBRE
Por Fray Andrés García, franoiscano, falleoido el 14 de Enero de 1853. Pronunciada el 23 de Julio de 1855 en la.s exequias que se hicieron en la Recolección con ocasión de la tranala.ción del
menterio á la igJesia.,
cadá.ver del ce-

Vir sitnþll!x ee ,?.ctus. ac tímens DIUt1?. el rectdens a maliJ. (J oh, l, 1). Varón sencillo y recto, y también te. meroso de Dios y apartado del mal.

lOS habréis congregado, señores, en este santo templo á renovar el llanto que el día 14 de Enero de 1853 causó la muerte del hermano Andrés García, hijo de esta santa Recolección? IAun vuestros corazones estarán poseídos de la tristeza que en ese dia se dejaba conocer en todos los semh1antesl Nó: entonces nuestras sentidas lágrimas eran las másjustàs, nuestro duelo el más debidg, por la separación de un individuo tan benemérito de Dios y de la humanidad: ahora DOS convienen sentimientos de otra especie, á que â no, llama nuestra sumisión filial los inescrutables juicios del Arbitro Supremo de los destinos de los hombres; y á que nos invitan dulcemente el conocimiento que tuvimos y el amor que profesamos al que con su falta hizo sentir Dejemos nuestro dolor. ya la tristeza
.

68

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

.

.

(1); y nosotros, que por para los que no tengan esperanza da nuestra la misericordia del Altísimo tenemos la que nos poseídos de una fe y prescribe nuestra religión, vengamos el sepulcro del santa alegría, no á esparcir flores sobre alrededor hermano Andrés, sino A recoger las que en su producen con abundancia la consideración de sus virtudes y el recuerdo de sus ejemplos. Sí, vengamos, separada la vista de las ilusorias figuras A del siglo; retraidos. en el seereto de nuestros corazones, la mirar al hermano Andrés, tal eual fué cuando tu vimos gracia dicha de eonocerle; bendigamos al Señor, con cuya practicó obras tantas y tan dignas de alahanza; y excila témonos A imitarle, caminando con la misma gracia por de consenda de los santos mandamientos; ésta es la línea ducta que hoy nos traza la razón ilustrada por la fe. ,Qué os diré en estas circunstancias, de un sujeto por tantos titulo s apreciable? Muy pocas palabras; las que el J empleó el texto sagrado para designar al santo ob en principio de su historia: Varón sencillo y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal. ,No mir:\is, señores, conAndrés? tenido en estas palabras A todo el hermano Seguidme en la aplicación de enas A su persona, y hallaréis comprobadas estas proposieiones: 1." El hermano practicó con la Andrés García, varón sencillo y recto, divina gracia cuanto conviene A un sujeto dedicado enteAndrés ramente al servicio del Señor. 2." El hermano poseido del amor Garcia hizo en su vida cuanto el hombre, de Dios, dehe hacer por amor de sus semejantes. De estas gracias debemos al dos proposiciones deduÓréis cuántas d?chado Señor por haberno. dado en este su siervo un fiel
,
.

de

y cu Anto debe ser nuestro empeño en imjtarle, para que no nos soa infructuosa su memoria.

la vida cristiana;

(1) 1 Tesalonicenges,

IV.

12.

ORATORIA. SA.GRADA

69

Asunto
ción y

por ello de producir al espiritu el aproveehamiento que os deseó: estadme atentos.

éste que, si no desempeño á.vuestra satisfacá medida de mi voluntad, no dejará
es

US, dice el texto sagrado, un varón J ob llamado Y era aquel varón sencillo y reCto y temeroso de Dio.. y apartado del mal: prjncipia señalando al sujeto

Habla en la tierra de H

cuyas hazañas, en el más recio combate del espiritu, van á ser el fin de su narración; demostrando todas las cualidades que lo adornaban y lo hadan apto para el triunfo; bien asi como, debiendo referirse el de un luchador fuerte, antes se hace la descripción de su persona, lo recomendable de su estatura, lo vigoroso de sus brazos, lo pronunciado de sus músculos, la proporción toda de sus partes, la fuerza que está entrañada en ellas y la destreza adquirida por su continuado ejercicio, antes de su empeño en el de conflicto la lucha. La de Job debia ser grande, toda del espiritu, y de tas relevantes prendas de ese espiritu se hace la más completa mención en las pocas voces que ya hemos repetido. LIámasele varón, palabra que tiene tres significados en el idioma original de su libro; y que en este designa,
o

lugar

toda la. fuerza de ánimo necesaria para vencer cuanta dificultad pueda oponérsele. Llámasele sencillo ó simple; no ignoraute, porque es un defecto la ignorancia, y lapalabra tham, hebrea, significa sencillo y perfecto; debemos pues entender, sincero, puro, no doblado, ni con dos fases, una exterior, que demuestra hondad; interior otra, que es de la maldad la expresión toda: debemos entender

no un hombre cualquiera, sino dotado de un ánimo superior; de un hombre, en quien la razón impera y el sentido obedece, que es no afeminado para la virtud, y tiene

70

B(BLIQTECÁ DE ESORITORES DE CfllLE

decidido por la verdad en lo sencillo un ánimo poseido y manifiesta, siempre ajeno de ficciones y apaque conoce y

riencias. Consiguiente era que de ese varón sencillo se predicase el atributo de la rectitud; pues, siendo ésta una regla, dirigirse á la verdad; el espiritu cuyas lineas sólo pueden de la sencillo, del que la verdad es esencial constitutivo, verdad sola puede partir en el principio de sus operaciopuede mirar como fin, sin desnes, y á ella únicamente de Ser viarse á una parte ni á otra; lo que importaría dejar sencillo y dejar también de ser recto. A tales dotes, que como naturales considera la historia lo sobrepuesto por la en la persona de su héroe, agrega gracia, temeroso de Dios y apartado del mal; mas no expresa en esto el solo temor, sino aquel temor filial, que el Espiritu trae consigo todas las virtudes, y que señaló Santo, diciendo por boca del Profeta rey: Bienaventurado el varón que teme al Señor, él tendrá toda su voluntad en sus mandamientos (1); siendo de éstos pues, el primero, el segundo semeamar á Dios sobre todas las cosas; y (2), amar al jante, como dijo Nuestro Señor Jesucristo á si mismo; nada es tan cierto como queel prójimo
como

verdadero temor de Dios encierra todo el cumplimiento de la ley (3), que no puede darse sin la posesión de todas después de las virtudes; así es, que la sagrada historia, prolija de sus describir el ánimo de J ob, hace relación expresión del acciones virtuosas, hasta decir que, en hombre mismo Dios, no se encontraba sobre la tierra un , semejante á él en bondad (4). demorándohe molestado Dispensadme, señores, si os

(1) (2) (3) (4)

Salmo

eX!,

1.

San Mateo, XXII, 38. Son Mateo, XXII, 40. Job,l, 8, II, 3,

ORA.TORIA. SAGRADA

71

.

me en la explanación de mi tema; la he estimado precisa para que se conozca el verdadero sentido de cuanto he de decÍt'os justificando su aplicación al sujeto que nos ocuesperéis No en ella relación de pa. otros hechos que de aquellos cuya noticia es general entre nosotros y cuya verdad es por todos reconocida, sin que haya uno solo que pueda atreverse á impugnarla; menos os hablaré de particulares portentos; muchos se refieren, en esta. línea, del hermano Andrés; empero, ellos deben sujetarse al muy severo juicio de la Iglesia, suspendiendo entretanto el nuestro en punto tan delicado; ya porque en él puede excederse la piedad, ya porque la común afición á lo ex. traordinariamente mara villas o produce siempre en la generalidad el conato de dar demasiado bulto á los sucesos. De un solo acontecimiento me ocuparé, después que os haya demostrado la prueba de mis proposiciones, que ya principia. El hermano Andrés Garcia fué ciertamente un varón en el sentido que ya dejo expuesto: él manifestó siempre esa fortaleza y constancia de ánimo, tan necesaria, en la
.

.

rra del espíritu, para resistir

gue-

á los ataques exteriores?y

)

)

mucho más necesaria para los que interiormente se sufren por las malas inclinaciones propias de una naturaleza degradada. Nacido de una familia humilde pero piadosa, recibió de ella la educación cristiana, cuyos primeros rudimentos sembraron en la tierra bien dispuesta de su

corazón aquella pequeña semiila del Evangelio; que, echando hondas raíces desde los primeros albores de su razón, fué cultivada por él con todo el cuidado que es préciso,

darle su perfección é incremento; defendiéndola contra tantos enemigos, que de distintas y esmeradas maneras trabajan en todos los instantes de la vida con el fin de arruinarla (1). Andrés, apenas informado en las primeras
(1) Job, VII,
1.

\_?

para

72

BIBLIOTECA.

DE ESCRITORES DE CH1LE

de pastor, ell que, al mis-' letras, fué destinado al ejercicio paoienoia, se le expusiera á mo tiempo que se ejeroitara su pasto1'il;que. si es muy adecuatodos los peligros de la vida da para conservar y robustecer la virtud, ya concebida en propia el ánimo atento y cuidadoso, es también la más grandes estragos en para dar fuerza á las pasiones y hacer el homel corazón descuidado) distraido; pues, llevando si hre á la soledad de los campos su mayor enemigo en ã raya ese adversario" debe mismo, si no procura tener divino Maestro, queser precisamente vencido: por esto el riéndonos prevenir contra las tentaoiones, ouando por las viésemos nuestro bien tuvo la dignación de hacer que espíritu á la en su adorable persona, fué llevado por su (1): haciéndonos soledad para ser tentado por el demonio el espiritu asi conocer el peligro que en tal situación corre

mal prevenido. distraidos en Pastores fueron los hijos de Jacob, y, de que la soledad, cometieron aquel crimen pésimo, José, y fueron acusados á su padre por su hermano de su redoblaron su malicia maquinando la muerte siempre vigilante en hermano (2). Pastor fué David, y, de dirigir á Dios todas sus acciones, pulsando las cuerdas obteniendo las su arpa, entonaba las divinas alabanzas, gracias que de grado en grado lo llevaron al punto más los feliz que pudiera fingirse. Pastor fué. Andrés, y en en su campos al són de un panderillo hacia que resonasen de que abundaba á boca los tier?os afectos la Divinidad, al tentador y des. su corazón, ahuyentando de ese modo dia era baratando todos sus reoursos; de suerte que cada de fuerza para una repetición de sus triunfos, un aumento fe y de su obtener otros mayores, una oonfirmación de su
.'

"

'f?
(1

?,,:
J
"
n..-

(1) San Matoo, IV. 1. (2) Génesis. XXXVII. 2. 18.

(

ORATORIA. SAGRADA

73

esperanza en Aquel que nos fortifi?a, y en quien todo lo podemos (1).

"

Así oreoida la virtud de André., se hizo admirar de sus ,oompatriotas como un verdadero varón; pero la Pro videncía, que lo destinaba á que fuese conooido lejos de su j patria? las islas Canarias, dispuso viniese á nosotros. Una

naveSQ.'?ión, que probó,;su paciencia por graves inj Llrias
,

de 105 tiempos y gravísimas de sus compañeros de viaje, lo condujo å Montevideo; y de allí, tolerando una travesía

extraordinariamente penosa, arribó á nuestras playas, en oompañía de un ejemplar sacerdote, á quien había oonfiado la direooión de Su espíritu (2). Deoid ahora los que le conooéis, los que observasteis á hombre, ese ouyo corazón podemos deoir que estaba pues. to en transparencia: Ivisteis en él un solo movimiento de inquietud, de destemplanza, de ira, ó de otros, que no dejan de percibirse, aun en lo" que de buena fe trabajan su santificaoión? Nó: Andrés siempre el ,en mismo, siemfijo pre en el desempeño de su misión sobre 'la tierra, siempre ouidadoso de, lo, uno neoesario; era el que, después de continuadas victorias, había conquistado la posesión de sí mismo, el establecimiento del hombre nuevo sobre las ruinas del hombre viejo; victoria por la cual resplandece su "ualidad de, varón, dotado de un valor y fortaleza, en cuya comparación nada vale lo que se admi. ra en esos héroes mundanos, que con el ardid ó oon la fuerza sojuzgaron los pueblos, quedando ellos atados cOn

(1) FHipenaes, IV, 13. (2) Fr. Felipe Echenngucill, vizca.íno. que, habiendo empleado la ma.yor parte de su 8a.cerd?cjoen la con yersiõn de los indígena.s del Perú, vino å esta 'Recolección, en la cual fué prelltdo y viviÓ ejempl3,rÍRima. mente por doce año8. Murióel6de Sep'Ûembre de18ðl. Elhermano Andrés lo
creía 'un santo y atribu i"a su
m

nosotros.

ncrte á castigo del cielo para

74

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

las duras cadenas de sus viles pasiones y dejando á la posteridad en sus cuadros, feos lunares que hicieron odiosa su memoria antes de ser condenada al olvido. Fué, pues, el hermano Andrés García verdadero varón,
y varón sencillo, con esa senoillez que consiste, según ya he insinuado, en la constante adherencia á la verdad;
,

con esa sencillez que la mundana sabiduría desprecia como fatuidad, pero que, haciendo al hombre puro, lo aleja de cuanto pueda degradarlo y lo conduce á su perfección. lNo estáis viendo aquella sencillez que formaba el distintivo de su persona? lHabrá qlli?n hubiese podido

.

notarle la ficción más ligera, la más mínima resèrva maliciosa, ó algo que no fuese la expresión de la verdad en todos tiempos y circungtancias? Nó: celosísimo siempre de la verdad y enemigo de las apariencias, manifestó en todas ocasiones sus sentimientos tales cuales eran; 10 mis. pueblo; sus mo al más poderoso, que al más infeliz del expresiones E'ran iguales para todos, sin que jamás pecase
á lo superpor defecto de lo necesario, ni por declinación del fluo: desprendido de todo interés, menos del interés cristiano, su sLlprema solicitud consistía en que todo con? tribuyese al santo fin de su profesión. Todo esto visteis.

lPllede decirse más para calificarlo con el atributo de
sencillo? Pues, así calificado, es necesario reconocerlo por recto; siendo la rectitud y la sencillez tan unas, que nO puede existir lã una sin la otra. El temor de Dios y la separación del mal, que he pre-

dicado del hermano Andrés; esas gracias que recayeron sobre su ánimo rpeto y sencillo, las hallaréis comprobadas en cuanto la precisión del discurso me permita deciros de aquello que vosotros mismos habéis visto observado. Sabéis, señores, que Andrés, llegado á esta ciudad, fué

dado á conocer por el sacerdote, su amigo ydirecto'r, el del restanunca bien alabado Infante, ocupado entonces

blecimiento de esta santa comunidad; sabéis que, conocido

ORATORIA S.-,GRADA

su espíritu, aquel venerable guardián lo recibió en el número de sus súbditos, en la clase de un simple donado, y

lo destinó desde luego á pedir la limosna del sustento, propia del instituto mendicante; dándole facultad para que también pudiese hacer la misma limosna á los necesitados y constituyéndolo precisamente en el teatro que le deparara la Providencia para hacer entre nosotros ostentación de sus maravillas. En efecto, apenas ese hombre, insignificante á los ojos del mundo, cubierto de un tosco sayal, se dejó ver en las calles y casas de Santiago, cuando

atrajo sobre

sí todas las miradas; apenas se le oyó

hablar,

cuando I'ueron en pos de él los Corazones todos; y, no bien principió, á ejercitar las obras de su tan conocida beneficencia, cuando comenzó á ser generalmente respetado;

puede dejar de serlo el que, con absoluto desprendimiento de sí mismo, todo lo procura para gloria de Dios y bien de sus prójimos. Comprobad vosotros mismos lo que acabo de decir: lno visteis en Andrés ese sujeto igualmente afable con todos, que en su aspecto, en sus palabras y acciones, daba á Conocer á primera vista un candor verdaderamente infantil? no visteis que enél no había ni aun ,remotas seña. les de pretensiones propias, de de singular, ni otras que la hipocresía ó la irreflexión hacen aparecer en los que tienen pretensión de devotos? lNo observasteis que, al mismo tiempo que atendía y contestaba á todos, se

COmo no

nifestaba en él una habitual suspensión, que á los ojos reflexivos hacía contemplar en su persona dos hombres, nno atendiendo á lo terreno, y otro interior, extático en la meditación de las eternas verdades? Resultado de esa situación dichosa <.le su alma, era el tenor siempre

ma-

tante de sus operaciones: la humildad, ese fundamento sobre que únicamente puede erigirse el templo de la virtud, era demasiado manifiesta; pero su pro fundidad aparecía inmensurable; el último lugar el era que más esti-

COns-

76

BIBLIOTECA DE ESCRITORES

DE CHILE

o

maba y buscaba 5Iolícito, sin que se conociese alguna sombra de esa humildad falsa que 'apetece ser acatada por los hombres. Su obediencia no tenia restricción ni límites: sus prelados siempre miraron en él al súbdito más sumiso, á pesar de no hallarse ligado á la obediencia por voto; y su nítida pureza en todo sentido realizaba aquellas prendas de un verdadero religioso. De tan hermosos antecedentes debia resultar esa entera consagración que le notamos al no interrumpido ejercicio de los actos de amor de Dios, de devoción y de caridad con el prójimo, de que hemos tenido testimonios imposibles de enumerar: Si, Dios era el que ocupaba á todo Andrés; ó más bien, Andrés estaba todo en Dios; y asi lo creemos por lo que vimos en su persona. En verdad, Iqué podemos juzgar de un sujeto cuya vida daba las señales de una oración continua; cuyo cuerpo estaba desti. nado á no tener descanso, y cuya alma no podia ocultar las exhalaciones del divino amor en que ardía? No de otro modo podía sostenerse sin alteración alguna un género de vida cuyo método era bajo todos aspectos admirable. Antes de la aurora principiaba, si puede decirse, su oración, å que dah3. nuevo vigor presenciando el !.remendo sacrificio de nuestros. altares; y después. de recibir eo s.u pecho la sacros.anta Víctima inmolada en ellos., cuando ya poco avanzado el día comenzaba el tráfico de los hombres, salía de s.u eonvento á eumplir con el mini s.terio que le estaba encargado. En su ejercicio no s.e proporcionaba el menor des.oanso, no obstante sus largas. excurs.iones por la capital y s.us más. dis.tantes suburbios; excursiones en que á un tiempo mismo se proouraba el sustento de sus hermanos y la noticia" de las. necesidades todas para prestarles el remedio. Pasado el dia entero en ocupación tan penosa, volvia al claustro, donde no se le conocía reposo: la devota práotica del vía-orucis, á la que algunos días de la seman? convocaba al pueblo, muèhas.

ORATORIA SA.GRADA

77

particulares devociones, la disciplina y otros actos de penitencia \levaban la mayor parte de la noche, haciendo su sueño demasiado corto. El anhelo por el culto de la Divinidad, de esa manifestación exterior con que el cristiano confiesa su fe delante de los hombres; ese homenaje visible que se tributa á la Majestad Suprema, ya en el Hombre-Dios, que nos fué dado para nuestra reparación; ya en los santos, en quienes quiso resplandeciesen sus prodigios para nuestro bien; ya en ]a Reina de todas las criaturas, Madre de Dios y de los hombres; ese culto, repito, era á vista de todos el que formaba su atención predilecta, el que causaba sus más gratas delicias, y el que. procuraba inspirar á todos con sus palabras y sus ejemplos. Demasiada sabida es su singular devoción á la admirable virgen y mártir Fi]omena, cuya memoria, oculta á los hombres por más de quince siglos, dispuso el Señor, por uno de sus' designios inescrutables, ?pareoiese en el nue8? tro Con la invención de su santo cuerpo, y se justificase con indecibles portentos; reconocidos y autorizadqs por la Iglesia. E] bermano Andrés recibió las de primicias esta devoción de un sacerdote virtuoso y sabio, que todos hemos conocido (1); y se aficionó tanto á ella que, de un modo sorprendente, no sólo la generalizó en esta ciudad, sino en todo el Estado: tal era su 'conato, tal su dedicación, tales, en fin, los efectos de la fe que tenía en esa nueva taumaturga, que no podía menos de gr?bar sus sentimientos en el crecido número de personas qne atrajo á su cuIta, del que en este mismo templo nos dejó testimo(1) El Pbo. Dr. Don Pedro Ignacio Castro Barros, naturl\l de la Rioja (Argentina), padre de la independencia de
lOs úIt,hnos años

aquella naci6n y que pas6 en de su vida" en medio de la veneración y del cari. fio de todos. Véase la ora.ción fúnebre que le predic6 Don J. Larrain Gandarilla.s.
Chile

78

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

nios irrecusables; y esta santa comunidad recibe pruebas que COnvencen su continuada y progresiva extensión. Mucbo mås podría deciros del amor de Dios de que esta. el reba poseído el corazón de Andrés; pero ya me llama de sus cuerdo de lo que por ese amor practicaba respecto prójimos, proporcionando el alivio ó el remedio de todos los que sus males; y en esta parte sois, señores, vosotros å justificar mi discurso; porque I.en qué género de

vais

si no, los necesidades no lo visteis ejercitarse? Diganlo, enfermos, á quienes curaba con acierto y prontitud, su. médicos de pliendo su le y su caridad los conocimientos aquellos cuyas úlceras limpiaba con que carecía; diganlo su lengua; manifiéstenlo las viudas y otras personas me-

nesterosas, å las que llevaba el alimento y auxilio pecuniario å sus propias casas; díganlo otros enlermos mås nelos pecesitados y que llamaban su prelerente atención, esmerada cadores, cuya salud espiritual solicitaba con sagac.idad y dulzura, y disponia con severidad varonil las incuando era necesario, empleando al mismo tiempo diligencias eran presinuaciones, 1M limosnas y cuantas especialmente muchos, cisas. Pero en este número, hablen de los micuya obstinación había rechazado los empeños palabras del hernistros del Señor y cedieron å muy pocas saludable de la mano Andrés, clamando por el remedio penitenc.ia. todos lo vi. Aun os diré mås de lo que es tan notorio: con ternura å los pårvulos, al mismo tiem-

.

mosacariciando

.

las prIme. po que en sus pequeñuelos corazones esparcIa instruyéndolos en ras semillas del santo temor de Dios, adecuado å su las verdades de la religión del modo mås si llevaba siempre consigo los

..

.

edad. El hermano Andrés, deremeùios que conleccionaba para los enlermos, nunca seguian niños; ellos le jaba los dulces que destinaba å los inseparables å toùas partes, y eran principalmente sus compañeros en las repetidas visitas que hacía al Cemen-

,.

.

.

ORATORIA SAGRADA.

79

terio General á orar por los fieles difuntos; con cuya p?áctica atraía muchas personas á obra tan santa y saludable, y se le aumentaban las ocasiones de procurar las almas para Dios; solicitud que fué siempre objcto de sus más interesados desvelos. Podiallamarse á Andrés cazador de las almas, como se llamó al glorioso San Cayetano; pues él por todas partes y de distintos modos les tendía sus redes; su cebo y su reclamo cran tan dulces, que no podían dejar de atraer numerosa caza; y su cuidado tan eficaz, que sería muy rara la que no quedase prendida.
-

.

-

Si no me engaño, señores, ya os he demostrado los dos puntos que os propuse al principio, á saber: que el hermano Andrés García en su vida había obrado cuanto podía por amor de Dios y por amor de sus prójimos; si recórdáis, os dijè que después de esto me haría cargo de una maravilla que no podía dejar de mencionarse; y voy á cumplirlo. No se crea que voy á tratar del estado de inteJ gridad en que al tiempo de su exhumación se ha encontrado el cuerpo del hermano Andrés después de dos años y medio de sepultado en distancia de I una tercia de una acequia de agua más de un año há corriente. Es esto, á la verdad, extraordinario y constituye uno de los signos que ! sueien tenerse presentes para la calificación de una vida en que se notaron virtudes singulares; empero, no es del tiempo presente valorar ì este suceso. La maravilla anunoiada e8 otra, que vo?otro8 mismos, señores, la estáis
,

-

f

'1
,

I
,

'- do

cando. Decid: ,quién era Andrés García cuando llegó á nUestras playas? ,Vino á nosotros con grandes rccomendaciones que autorizasen su persona? ,Trajo algo de esos intereses materiales, ouya

to.

importancia nunca se ha proclamatanto como ahora, ni jamás se ha buscado con una

80

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

de los que el avidez tan exclusiva? IEra un gran literato, producciones tanto aprecia? ,Temundo aplaude y cuyas nía en su favor una hermosa figura, un trato fino, alguna habilidad ó gracia terrenal Nada de esto; era un homhre á un absolutamente pobre en el sentido del siglo, allegado religioso pobre como él, y destituido de todas relaciones;' procedia de una familia humilde en su patria, y totalmenposeía otros conocite desconocida entre nosotros; no mientos que los de la religión de Jesucristo; su figura nada
á tenía de recomendahle; su estilo, si no tosco, no era propósito para causar una agradable armonía; estaba, en fin, destituido de todo aquello que, humanamente hablando, padia atraerle las afecciones. {1.Cómo, pues, este hombre, de todos, amar nulo á los ojos del mundo, .e hizo admirar adquirió de todos y conciliarse tantos respetos? .Cómo tanto ascendiente sobre las voluntades, por el que podepequeñas insinuaciones mos decir, que generalmente sus sólo tenian la fuerza de un precepto? I,Cómo proveer no al sustento de sus hermanos mendicantes, sino también

proporcionarse cuan\.iosos auxilios para el culto, para resufragio medio de tantas necesidades temporales y para de los fieles difuntos? IEra acaso importuno en sus demandas? nó, por cierto; la importunidad lo habría hecho de odioso, y producido efectos muy contrarios. ,Usaha algunas astucias 6 suposiciones? nada menos; la sencillez, distintivo de su cacomo ya hemos considerado, era él ,Qué medios racter. ICuáles, 'pues, fueron sus recursos? empleó para ser acatado aun de los fanáticos por la impiedad, que acusan de fanatismo á toda acción virtuo'sa?
,

10 lPor qy.ê esos mismos, como lo vimos muchas veces, ,1'ecibían con agrado, le daban limosna, y muchos se convergeneral, por tlan por sus consejos? por qué esa aceptación la sociequé ese sentir unánime de todas' las clases de dad, de los grandes y de los pequeños, lo calificó siempre un varón sencillo, recto, temeroso de Dios y aparta-

,

por

ORATORIA SAGRADA

81

do del mal? por qué la noticia de su muerte, esparcida en momentos por todo Santiago, atrajo con increible prontitud á esta casa una concurrencia innumerable, que demostraba la gran posesión del sentimiento de su pérdida? por qué, en fin, su memoria, lejos de desvanecerse, de dia en día recibe más aumento? Y de ese aumento es el

lno

más claro testimonio la presente reunión? Sólo podemos decir después de estas consideraciones: (,esto es hecho por el Señor y es-admirable á nuestros ojos>, (1). Sí, señores, ésta es la maravilla que yo reservaba poner
.

á vuestra vista; porque ella está libre de toda sospe cba de falsedad, de ponderación ó de ardid de la

gerada, si se quiere, para dar bulto á los hechos: los que hemos tenido presentes son innegables; y la dedueeión que de ellos he sacado no puede ser más legítima, porque tal unanimidad de sentimientos, tantos afeetos, tan desinteresados, de inn1Jmerables personajes respecto de un solo sujeto, forman una àcción que sale del orden regular de la
.

piedad, exa-

sido las que, c?n la gracia del Señor, le hicieron un varón tan recomendable y tan digno de nuestra memoria y de la más remota posteridad. Juzgad ahora si no debemos

naturaleza. CiertamelÜe, cuanto hemos observado en Andrés no ha podido tener otro principio' que su fe, su firme esperanza y su caridad; esa fe, de cuyos efectos en cada uno de los Santos tiene el pueblo cristiano tan relevantes pruebas; esa esperanza, inseparable de la fe verdadera, precioso don del Altísimo y preeisa condición puesta por El para la consecución de sus gracias; esa caridad, que todo lo supera, todo lo abraza, y cuyos beneficios son tan conocidos de cuantos los èontemplan de bueña fe á la clara luz de la religión. Esas virtudes, cultivadas por Andrés, han

tributar al Señor las mayores gracias por habernos con(1) Salmo CXVII, 23.
ORATORIA SAGRADA,-6

82

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

cedido por el espacio de tres lustros á un sujeto en quien tanto han resplandecido las obras de su diestra poderosa. Para que nuestras gracias sean verdaderas, debemos empeñarnos en imitar el dechado de perfección cristiana que quiso poner á nuestra vista, no sin especiales designios de su infinita sabiduría y bondad. SI, señores: todos debemos imitar á Andrés, sea cual

fuere nuestro estado y condición, porque todos, asi como somos iguales delante de Dios, ante quien no hay acepción de personas, así. somos destinados igualmente á U'.la felicidad eterna, que no puede darse sin la santificación, ni la santificación puede existir sin las virtúdes, ni éstas encontrarse sino en los senoillos, Tectos, temerosos de Dios

.

.

mal. Sí, todos sin excepción alguna, porque la virtud verdadera no es exclusiva de determinadas clases ó personas; y asl como en el mundo son diversos los estados, así cada uno de ellos tiene cuanto necesita para á amar á Dios sobre todas las cosas, y como sí mismo al prójimo; en lo que, como dije, y nunca será bastante repetido, consiste toda la perfección de la'ley. Imitemos, pues, señores á Andrés, y en su imitación, al mismo tiempo que aseguraremos una dichosa eternidad, tendremos en este lugar de miserias la dicha más cumplida que en él puede esperarse. Hombres constituidos en el poder, sed sencillos, rectos, temerosos de Dios y apartados del mal, como Andrés; y vuestras resoluciones todas tendrán el distintiyo de la verdad, equidad y justicia; o. conciliaréis el amor, el respeto y la obediencia de vuestros súbditos; y de esoS resortes, no de los elimeros del temor servil 6 las recompensas, os sèrviréis para conseguir la administración más cumplida. Súbditos, imitad á Andrés; y así, cuidadosos de hacer la voluntad de Dios en el cumplimiento de las leyes y el respeto å las autoridades (1),
y apartados del

(1) Hebreos, XlII,17.

ORATORB. SAGRADA.

83

viviréis libres de destructoras inquietudes, y gozaréis de los inestimables beneficios de la paz. Opulentos de la tierra, tened el desprendimient.o de Andrés en vuest.ros co. razones; y, poseyendo vuestras riquezas como un don que habéis recibido para instrumento de vuestra santificación (1), seréis grandes en vuestra opulencia como Job, y pacientes como él, si llegáis á veras destituidos de la que el mundo llama fortuna. Pobres según el mundo, imitad á Andrés y, dejando toda vuestra solicitud en las manos del que da de comer á las aves del cielo y viste los lirios del campo (2), estaréis siempre más contentos, más satisfechos y ricos que ,1 avaro con cuantos tesoros puede imaginarse. Sabios del mundo, imitad á Andrés, y conoceréis que el principio y el fm de toda sabiduría es el santo temor de Dios; y con él, sin querer índagar misterios superiores á la bumana inteligencia, y sin salir de su esfera, recorreréis el.vasto campo que puede andar sin peligro, para conocer lo creado y elevarse por este medio å mirar las cosas in visibles de Dios. Destituidos de humano saber, imitad á Andrés, y
?
.

podréis decir con David: ('porque no he conocido la literatura, entraré en las pot.eIlcias del SeñoI'>> (3): en ellas tendréis cuanto puede desearse para poseer las luces que sean
necesarias á la consecución de vuestro último fin; luces verdaderas, sin las euales, tinieblas son las que llenan de

presunción á los mundanos. Pecadores todos, miremos ó Andrés y, procurando imitarle, obtendremos el único re. curso que puede rèparar nuestras pérdidas, la penitencia; y sus dulces lágrimas nOs traerán el placer que en vano

(1) I Timoteo, VI, 17. (2) San Mateo, VI, 28, 29. (3) Salmo LXX, 15.

,

.

84

BIBLIOTECA DE ESaRITORES DE OHILE

dirigidos á lo han husoado nuestros ouidados, todos

te-

rreno. l No

nosotros, hal'á aoepoión la feliz, en que respland ezoan en su verdadera independenoia, la libertad, la igualdad y todos 105 otros bienes sodales, que tanto más se alejan de los hombres, cuanto más se proclaman; y tanto menos se encuentran, de la cuanto más se apuran los recursos humanos, fuera de todo únioa senda trazada por el Soberano Autor puede pensarse bien? (1), No hay duda; y sólo delirando de otro modo. Si somos, pues, amantes de nosotroB misni la de nuestra patria nos mos; si, ni nuestra felicidad, si procedemos de buena fe, imitemos, son indiferentes, á aquel cada uno en proporoión al lugar que ooupamos, espeoiales designios del Altisipor ouyo reouerdo, no sin puesLo en nuesLra oonsideraoión tan sólidas, mo, se han tremendas vertan oonsolatorias y al mismo tiempo tan
dades, Reooleooión, resVenerables individuos de esta santa tablecida por la oaridad y oelo ardiente de aquel verdadeantes ya insinuaro hijo de nuestro padre San Francisco, José Cruz Infante; y llevada á un engrandeoi.do, fray protecoión del Altisimiento inesperado por una espeQial

unánime es ciert'o, señores, que esa imitación si la emprendemos, la sooiedad más de

estando oansada su mo: tributadle graoias; porque, no en diestra, ha hecho que entre vosotros se reproduzoan resplandeoieron en otro Andrés las maravillas que antes Andrés Etlope (2), en el venerable Bardesi, y en otros
(1) TI Corintio" IlI, 17. (2) La. precipita.ción con que se hizo de?;moupar el oonvento de Recoá de la Victoletos de esta ciudad para que se trasladasen éll? monjas los libros y papeles de dicho ria, obligó á. que se remitiesen en carretas disminuídos á convento á la posesión de la. Granja, cuyo punto llegaron perdiéndose así todo lo cOITespondiente al en más de dos tercerns partes, de tener en el día. más ,/ archivo. Esto. deplorable circunstancia. nos priva

ORATORIA S,o\QRAD.o\

85

piadosos varones de vuestra comunidad, de los cuales algunos hemos. alcanzado á conocer; y, aumentada con esto vuestra esperanza, seréis cada vez más solícitos de adquirir la ciencia de los santos, y más fervorosos en ejercitar las virtudes que ella os enseña; para que seáis los
maestros de los ignorantes, los despertadores de los que duermen en las somhras de la muerte; en fin, los que soco-

rráis todas las necesidades espirituales y temporales con las luces adqniridas en la oración y con los tesoros inagotables de la sant.a pobreza. iAlma dichosa del hermano Andrés! si, como piadosamente creemos, gozas allá en la patria de los bienes pro-

noticias que las que se encuentran al pie del retrato del donado AndrésEtíope, que copiamos á la letra.

Diee así: vRetrato del Hermano Andrés. negro de Guinea, que susenemigos lo cautivaron y en dos veces lo libró Dios de que lo hubiesen

muerto; y los portugueses lo mercaron. Se bautizó y vino á. esta ciudad.. abrazó la religión y fuó muy devoto de oír misa; habiendo amasado un día y echado el pan al horno, se fué á miså; su amo 10 llamó y no lo encontró: fueron á. ver el pan y lo hallaron quemado: vino de misa. y su amo lo mandó sacar el pan, y lo sacó como unas flores; y visto este prodigio, Je dió su amo libertad luego tomó el hábito en esta santa Recolección. Tenía don de lágrimas cua?do se confesaba: comulgaba todos los días. Un día. antes de oomulgar. quiso chupar tabaco, se lo a.pareció no nii10 hermosísimo y le dijo, que cómo quería chupar ta.baco a.ntes de

y

comulgar; y dcsde eSe día dej6 el tabaco por Nuestro Sefiar Jesucristo. Nunca. salió del convento y vivió santamente. Eldía de su muerte temo bló lo. tierra.: á la media noche en el techo de la. ca.pilla cantaron jilgue. ros. En la. sepultura no se ha encontrado su cuerpo. Murió á fines de Abril del año de 166ó>).
se haIJaba., entrando por la antigua. portería del convento, al lado de una. capilla pequeña, que se decía ba. ber sido habitación del venerable siervo de Dios Fray Pedro Bardesi; y el que escribe esta nota recuerda habcrIo visto y leído la precedente inscripción ahora 62 años y advierte este particula.r; porque, reconocido ahora el retrato, ha encontrado que lo retocó y desfiguró un pintor que, no contento con esto, se in??dbiócomo autor del retrato el año de 1809.

El retrato de este venerable negro

..
86
BIBLIOTECA DE ESCRITORE.S DE ClULE

llegado á metidos á los justos; allí, donde tu caridad ha su último término, ten presente al pueblo en que tanta caridad ejercitaste; é intercede por todos los que, aun luchando con nuestros encmigos, debemos trabajar para conseguir ]a victoda: pide para nosotros al Señor todas á las gracias, y muy en particular, la del reconocimiento á ellos BU:; divinos favoI;es; para que, correspopdiendo nuestras obras, sean aceptables en su divino acata-

miento. ,Tú, Señor Dios eterno, á cuya vista, no se oculta el secreto más escondido, y cuyos juicios, muy distintos de los de los hombres, son del todo incomprensiblesl IDios, á cuya presencia se anonadan las más sublimes celestes jerarquíasl no apartes en estos momentos tus oídos de ]as súplicas que acá en la tierra te hacemos los que, si indignos de ser oídos por nue'stras culpas, confiamos en tu bon? dad y en los méritos del Salvador que nos diste, para eleSi por uno varnos á la excelsa dignidad de hijos vuestros. de esos juicios adorables, aun purga el alma de] hermano Andrés Garcia las manchas que pudo llevar á tu presen. cia, por la fragilidad de la humana naturaleza, sean tus misericordias tan grandes, que den valor á lanulidad de
nuestros ruegos; y por ellos lleva cuanto antes á tu siervo á tu eterno gozo; á y, atendiendo BUS preces, derrama sobre nosotros todas tus bendiciones; para que, haciéndonos dignos de Ti, logremos bendecirte en unión del que os dignaste darnos nuestro ejemplo, por los siglos de los

para

siglos.

?

Illlllo. Sr. Don Vicente Gabriel Tocol'ual
Hijo de Don Gabriel Jos6 de Tocornal, Regente de la Corte de Apelaciones. nació en Santiago en [823' Bachiller en Teología por la antigua UnIversidad y miembro de la moderna en esa Facultad. fué Provicario del Arzobispado desde 1849. Instituido Obispo de Ancud en r8S3 para suceder al Sr. Don Justo Donoso, renunció á la dignidad episcopal y acabó aqul en Santiago en 1857 en el cargo de Frovicario.

f

ORACIÓN FÚNEBRE
En la iglcsia de la Compañía por las almas de la guerra civil (30 Marzo 1853).

no echemos Un borrón

Y. si nuestra hora es JIegada, muramos virtuosamente por nuestros bermanos. y
á

nQn injeramus (1 Macabeos.

El si aþp,.oplavit templls uostrum. mo. '{aml/Y itJ t'Ù'tute þropter patres nostros et

IX,

crimen glO1'iae nos/rato
10).

nuestra gloria.

EXCMO. SEÑOR:

Criado el hombre á imagen y semejanza de su divino Hacedor y sólo inferior á los ángeles, fué constituido señor de todas las obras de la creación. Una corona de honor y gloria ciñó sus sienes. Las ovejas, los bueyes, la multitud de bestias que pacen los campos, las ave, del cielo y los peces del mar que hienden 1as onda. del inocéano, menso todo, todo fué colocado á sus pies. Mas, infiel y prevaricador, fué expelido del jardín de delicias y despojado de su señorío: las pasiones esclavizaron su espíritu, y las penas y trabajos remacharon las cadenas de su fatigosa vida. el Empero, en destierro y e\l medio de la humillante degradación, conservó siempre como vestigio. de Su antigua grandeza un grån poder, pero, poder terrible: el poder-de la destrucción.

90

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

A la verdad, la historia del género humano nos presentrabajando siglos ta á la humanidad afanosa y solicita, derribado edificar lo que en poco tiempo ha de ser

para

del hombre. Este marcha por el golpe sañudo de la mano siempre al frente de las calamidades y desgracias, y paé impaciente cuando tarda el rece que estuviera inquieto deparado para afiiazote que la divina Providencia tiene girlo y castigarlo. En la cuna de la raza humana, no bien
se

principiaba á formar la familia de nuestros primeros padres, y cuando los vinculas tiernos de la fraternidad primogénito de Adán, arcomenzaban á estrecharse,' el Abel y con un diendo en cólera, ae lanzó sobre el inocente á golpe fratricida dió por primera vez campo libre la guael espectáculo espantoso daña de la muerte. Y, como si do aquel e?sangrentado cadáver no fuese bastante pare íntima mento escarmentar á aquellos pocos habitantes tan ligados entre si, hubo de necesi tal' el infortunado y érranseñal visible te Caín que Dios marcase su frente con una de su protección, para que el contagio homicida no se profueron más pagase Can celeridad. Los nietos de Adánno pacíficos que sus hijos; y la histor!a de las naciones es la célBde la fuerza potente del brazo destructor de sus más la vista, bres campeones. Dondequiera que tendamos auténticos de asoladora deallí divisamos monumentos populosas y las solitarias ruinas vastación. Las ciudades y aniquilar. ostentan la fuerza del hombre para derribar bajo cuyos dorados En aquéllas, los soberbios alcázares, construtechos se guardan las insignias del poder, no se despojos de una dominación yeron sino con los tristes añuncian el abatida; y los restos de magnlficos edificios convirtió en espujante esfuerzo del brazo armado que combros su antiguo esplendor. que para desParece qu'e el hombre no viviera más los pro. truír f y en sus manoS los inventos de las ciencias, hasta los más riductos más perfeccionados de las artes y
-

.

ORATOU[A SAGRADA

91

cos ,?eneros de la naturaleza, todo se convier'te en armas fratricidas para hacer la gÌ1erra. Pero (acaso Dios, nues-

tro Señor, habrá abandonado su obra predilecta á las furias de los mortales?Nó, por ciel10. Contra la fuerza devastadora hay un pode]' reparador, y asi como aquélla nace de las pasiones que desencadenó el pecado, éste viene de la religión, que rehabilitó al hombre pecador. Si: la religión, que colocó la gloria más arriba de los pomposos atavios de la ambición y de los seductores atractivos de los sentidos, que consagró en deber el amor fraternal, y
que sobrepuso la conciencia del hombre á las comodidades y al apego de la misma vida, eIJa es un fuerte dique

contra los elementos de destrucción que ahriga el cora zón humano. El imperio que la religión ejerce sobre los hombres, ó los preserva de sus fieros instintos, ó les da fuerza y resolución para contener á aquellos, que, sordos á sus santas prescripciones, se dejau anastrar de sus maléficos apetitos y desenfrenados furores. Sin la abnegación que inspira la religión no serian más que necia estupidez ó mezquinos cálculos los sacrificios que la sociedad dehe á sus heroicos defensores. El hombre, después de sufrir la muerte, es necesario que coloque más allá de la vida su recompensa; y v'ed aqui lo que forma el mejor elogio de las victimas sacrificadas al deber de defender las leyes y derechos de la patria, que hoy recordamos. El hombre que sólo escucha su corazón, huye en el peligro, siempre que puede salvar su persona, y es preciso que la voz de la conciencia se deje oir para que generoso ofrezca su vida. Cuando las numerosas huestes de Baquides y Alcimo acosaban á los fieles judios acampados en Laisa, los compañeros de Judas instaban á éste para que
se pusieran en sah-o, pero el religioso y esforzado M acabeo, rechazando con indignación el cobarde consejo, les

decia con denuedo: <<Libren os Dios de huir delante de los enemigos: si ha llegado nuestra hora, muramos virtuosa-

'o'

92

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

mente en defensa de nuestros hermanos y no echemos un borrón á nuestra "loria.). Un valor inspirado por tan nobles estímulos es superior á todo elogio, y los generosos soldados que ofrecieron .su vida en Santiago, Aconcagua, Petorca, Valparaíso, Serena, Chañarcillo, Loncomilla, Magallanes y demás encuentros de la reciente campaña por salvar á sus hermanos de los horrores de la guerra civil, y por no manchar la honra de un verdadero cristiano, que es la que reposa en el cumplimiento de los deberes de su concienoia, no solamente se adquirieron una gloria impe. espléndida recedera, sino que subministraron una prueba de los beneficios reporta la sociedad de la religión di-

que

VIna.

y Vos IDios de la verdad y de amer! no permitáis que, al manifestar el indecible benefieie de la religión derramado por vUestra suprema diestra sobre la tierra, y al

encomiar el ardor guerrero de los que rindieron su vida de por reconquistarnos la paz, sea instrumente de odios ni rencores: haced que mis pensamientos sirvan de eloeuente leceión para que jamás reaparezcan entre nosotros los tristes resultados de una eruel discordia.

la que verdadeJ'amente conduce á las naciones á la cumbre de su engra?decimiento y bienestar, y los pueblos que, obligados á conservarla intacta, alguna vez olvidaron sus divinas enseñanzas, tarde ó temprano se ven en la triste necesidad de probar el fruto amargo de su prevaricación y de su
es

La doctrina celestial MI catolicismo

.?

-

saber; extravío. Apure todos sus recursos el humano dése el ensanche posible al desenvolvimiento de la industria; sanciónense las leyes más á propósito para el desasi el rrollo de la vida material de un país, y nada se hará edificio social no aparece cimentado sobre la re: la grandeza

ORA TOnil. SAGRADA

93

del s;glo sólo dej a tras de sí desolación y miseria. El brillo de las riquezas y lo que el mundo llama civilización y cultura son ídolos desdeñosos, que hacen pagar bien caro el
logro de su fa"or; ellos no ofrecen otra cosa á sus ciegos adoradores que una esclavitud lúcida. Estaba reservado á la moral sublime del Crucificado zanjar los cimientos
sólidos y perdurables de

la felicidad del género humano.

Abrazando todos los estados y clases dela sociedad, enseña á reprimir las pasiones de los mortales, como á los únicos enemigos que deben aprisionarse; y el consuelo del afligido, el socorro del necesitado y un amor entrañable á los
mismos perseguidores, forman los monumentos que perpetúan la gloria de sus triunfos. POI' más que el hombre en la ceguedad de sus delirios se obstine en obscurecer sus benéficas influencias, lo cierto es que sólo la religión santa

I
I

que profesamos es la que hace virtuosos y verdaderos ciudadanos. La paz, la subordinaeión, la concordia y la felicidad de las naciones, no pueden establecerse sino hajo el

imperio

:
I

!

i

ingenuidad en las palabras, rectitud en el proceder, inviolable fidelidad en el cumplimiento de las promesas y una noble emulación en cultivar y perfeccionar los talentos nacidos del deseo de la pública utilidad; es indispensable que, mirando el hombre al bien ajeno como al suyo 1'1'0pio, tenga por verdadera desgracia todo lo que le engrandezca 'con detrimento de los demás homhres; es preciso los que ciudadanos que la componen no conozcan ni la indolente ociosidad, ni aquella insensibilidad de 'corazón que, no dando entrada á la compasión benigna, jamás gustó del virtuoso placer de derramar lágrimas sobre las ajenas calamidades; menester es, en fin, que allí no reine el necio orgullo del poderoso, cuya ostentación desdeñosa llena de rubor al necesitado que implora el beneficio de

de la justicia y de la equidad. Para que la marcha de la sociedad sea firme y próspera, necesario es que se observe

94

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

pasiones de ambioión, su mano, ni aquellas desenfrenadas de avaricia y de sensualidad, cuyas terribles escenas tetodos los días. Y lqué sistema, sino

nemos que deplorar sólo ]a divina religión de nuestros padres, puede establesólidos? Sólo ella, cer]a sociedad sobre principios tan su seno porque viene de Dios; sólo ella, porque abriga en el fuego de vida que debe sa]varnos; y sólo ella, porquo á la justicia y una engendra en el corazón un santo amor saludable detestación de] mal. La fe en un Dios autor y protector do pueblos y naciones, es su base; ]a esperanza, su térmien una feliz inmortaEdad, su apoyo; la caridad, han no y su fin. A pesar de los encontrados interoses que agitado al mundo en tantos siglos como cuonta de edad, empleos, por la desigua]por ]a distinción de clases y de genios dad de condiciones y hienes, y por ]a diversidad de é inclinaciones, e11a forma de toùos los hombres una sociedad de hermanos ligados con el vínculo estrecho de]

amor. Cierto es quo la recta razón nos dicta las ideas de orden, de justicia, de fidelidad y de bien público; poro, cuando á de ob]igaciointenta elevar ostas mismas ideas la esfera quê encadonan al hombre, si nes, de preceptos y de leyes legislador que al mismo tiempo no nOS pone delante ni al premios acordados tiene derecho á nuestra sumisión, ni los
â la
sí misma y se sor es del ùeber, la razón se subleva contra piensa levantar. Mas, empeña en derribar e] edificio que el velo que oculta nuestra santísima religión, descorriendo dependencia,nos los misterios de nuestro ser y de nuest.ra sociedad, y nos manifiesta el origen de las leyes de la la voz de hace entender en 01 mismo lenguaje de]a razón aquel Supremo Dios que con caracteres indeleblcs ha grabadu su voluntad en lo más íntimo de nuestras almas. lQueréis ver fundada la pública felicidad sobre bases iná eso Dios principio feconmovibles? Levantad los ojos

virtud, ni las penas sancionadas contra

los transgre-

-

-

ORATOBL1 SAGRADA

95

cundo de todas las cosas; contcmplad cómo imprime en todas sus obras la bella imagen de su divinidad, no divi. sándose otro superior que El solo sobre todos los que los sobre todos mandan, que obedecen. Este grande y sublime espectáculo representaba el Apóstol con viveza á los antiguos fieles. Hermanos mios, les decía, sabed que las obligaciones del homb!'e no son otra cosa que las obli. gaciones mismas del cristiano. 10h tÚ, pueblo que te ha. llas reducido á la sumisión y dependencial advierte que Dios es el que reina en los reyes, el que sentencia en los jueces. el que manda en los superiores, y el que gobierna en los padres. Grandes del mundo, depositarios del poder y de la autoridad, entended que COn multitud esa de para hombres que os reconocen y respetan, debéis ser siempre padres y no amos; la afabilidad y mansedumbre deben tener su asiento en el solio de la suprema magistratura, porque Dios oye los suspiros y las lágrimas de los pueblos; la equidad ha de ostentarse siempre en los tribunales,

deben rei. nar siempre entre los esposos, porque Dios ha consagrado los estrechos lazos de su indisoluble unión; los padres deben recibir el humilde agradecimiento y la veneración reno dida, y los hijos la vigilancia próvida y el amor benéfico, porque quien ha santificado los vinculas de la naturaleza y de la sangre es el mismo Dios; la humanidad nunca desmentida, el valor que no sabe huir del peligro y una lealtad á toda prueba deben nivelar siemprß la conducta del guerrero, porque DiM es quien admite y recibe las promesas hechas á la patria un dia; todos los hombres, en fin, deben .er verdaderos en sus palabras, porque andan en la presencia del Dios de la verdad, y compasivos y liberales, porque Dios ha depositado el remedio del pobre en el corazón y manos del rico.

son los derechos y los intereses de Dios los quc se pesan en la balanza de la justicia;la paz y Ja concordia

porque

96

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHlLE

que De aquí resulta una elevación de sentimientos generosa sobre las bajezas del intesobrepone á un alma Se acobarda con el temor, porrés, y una fidelidad que no pretende otro premio que el que, si del bienque hace no Dios, nada imporsanto gusto de hacerle en Dios y por penalidades que cuasi siempre acompatan las amargas el tiemñan al lleno del deber. El buen cristiano sabe que de sufrir y de mer,\cer, po de esta vida mortal es el tiempo de serenidad, que aquel que sucederá otro tiempo de paz y misericordias, Dios que allí!(e ahora es rico en bondades Y los mentido. halagos y que el sacrificio de su corazón con de la cruz, es el del mundo y sus pasiones en las aras á dichosa inmortalidad. camino seguro que conduce una
y

-

-

lqué seria de la humanidad si no contase con estímupractioar el bien! los tan poderosos y tan eficaces para 1Cuántos, cuãn diversos y cuán imperiosos intereses no la sobre la tierral agitan y se disputan sin cesar el triunfo ni de hoy, sino que es y será la IGh, y no es esto de ayer oiudadano cons. historia de todos los siglos! Contemplad al tituido en la más alta dignidad, que, teniendo bastante que le agoelevaoión de ánimo para oonocer la grandeza del común, y que, rebia, deseada -vivir como un hOInbre es superior, reduoido á ser esolavo de cuantos al parecer hagan ingratos, ni su no puede impedir que sus benefioios justicia para reotitud descontentos, y que ni puede esperar para sus defeotos. Considerad sus virtudes, ni indulgenoia su desahogo los raun magistrado que sólo emplea para público, que nunoa se tie. tos que le deja libres el servioio cienoia legal, tan vasta y ne por bastante instruido en la el superior al entendimiento más capaz, y que, siendo en fiel amigo, t.rato ordinario de la vida oompasivo, oficioso y pronuncia el ?allo oonsentado como juez en el tribunal, de un corazón tra quien ama, sin escuchar el eco afect.uoso equidad. Pues lqué será si, al sino el de la justioia y la es añadir el sacrifioio de Ja propia comodidad, necesario

ORATORIA. SAGRADA

97

de los intereses más caros, el de las amistades más tiernas, el de las inclinaciones más vivas? lA qué sagrado se aco. gerá la honradez en medio de esta tormenta, sino al de la religión? Sólo ella puede subministrarnos razones verdaderas y eficaces que nos conmuevan, que nos penetren y que nos hagan triunfar sobre las consideraci?nes humanas y poderosa fuerza de la sangre; de suerte que no afianza y consolida únicamente á la sociedad demarcando con fi,'meza sus deberes á todos los hombres, sino que también
,

.

l

sirve de lenitivo de amargas contradicciones y derrama en el alma el dulce bálsamo de los divinos consuelos. Por último, el buen cristiano no tiene necesidad de alimeñtarse con esperanzas humanas, porque se cuida lnuy poco del aplauso y recompensa de los hombres, y los rehusa constantemente, temeroso de que el Señor á quien sirve le niegue el premio por que pelea. Jamás se debilita su paciencia en medio del rudo sufrimiento, pues sabe que aquel Dios cuyo ejemplo se empeña en seguir, le reconocerá por imagen suya en el dia de la verdad. Sordo á todo género de mundana' ambición, y no vacilando en preferir la probidad á la fortuna, marcha tranquilo por el camino del deber, seguro de que el cielo le recompensará con ventaja lo que la tierra le haya negado. En vista de esto, señores, figuraos una nación verdaderamente cristiana. IQué paz, qué unión, qué concordial Verlais gobiernos paternales y celosos, magistrados libres de pasión y de interés, superiores sin altanería ni capri. chos, inferiores sin murmuraciones ni ociosidad, amigos fieles y constantes y guerreros decididos á derramar su sangre mil veces antes que ser instrumentos de la ruina de la patria. Allí jamás se oirían "los clamores de la inocencia oprimida, ni los suspiros de la indigencia, ni la perturbación de las familias; alli no se vería alzado y

triunfante el crimen, postrada y abatida la virtud; allí la
ORATORIA SAORADA.-7

98

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

sooiedad sería una mutua comunicación de beneficios, y todos felices harian felicesá otros. jOh espectáculo digno de las miradas de un Diosl Y, ya lisonjeras que nos eS permitido abrigar en el alma tan esperanzas, aprendamos al menos, señores, y leamos en el esta bella imagen de la más completa dicha, lo que religión; mundo pierde cuando sacude el yugo de la'
cuando mira con indiferencia los ataques con que se intenta deprimirla, y cuando no trata de in"cularla y hacerla reinar en todas las instituciones, en todas las claSes y en todas las condiciones de las sociedades humanas. Empero, si el interés de la pública felicidad es insepara-

ble de la religión, si el bienestar de la sociedad depende de las virtudes de los asociados, cuando éstas faltan, cuando la voz de aquélla se desoye, lquó debe esperarse sino violentos trastornos y luchas desastrosas? Sofocada la conciencia del deber y desenfrenadas las más vi]es pasiones, la nave del estado se agita, se sacude y está próxima á zozobrar.. A la verdad, lä qué atribuír los terribles estragos de la guerra ci;vil que desgraciadamento hemos sufrido?, lCuál ha sido la causa del lamento y la á aflicción, cuyos doloridos ecos resonaron de un extremo religiosos otro de la República? El olvido de los deberes y la falta de virtudes cristianas nos trajeron la espantosa

ruina que hemos deplorado con tantajusticia.
ChHe so ocupaba en afianzar sus instituciones. En medio de las convulsiones politicas que han conmovido Últimamente á las naciones, él se ostentaba tranquilo, presentando á la faz del mundo una excepción feliz en su gloriosa ó imperturbable marcha. El räpido vuelo que iba

.

-

-

tomando con los sensibles progresos de la industria y del comercio le habían granjeado la admiración y con' A la sombra bienhefianza de los pueblos extrdnjeros. chora de la dulce paz, cuyos goces saboreaba desde algunos años, trataba de realizar vastos proyoctos á que estaba

ORATORIA SAGRADA

99

vinculado en gran parte el porvenir de sus intereses mateá obscurecerse e] horizonte riales. Pero de repente empezó político y en pocos Mas vimos los efectos de la tempestad agitación más deshecha. A la apacible bonanza sucedió la universal y la gran familia chilena apareció dividida en
pal'tidos que lidiaban pOl' obtcnel' el tJ'iunfo. No creáis, señol'es, que. pretenda descendel' al terreno de la política, ajeno de esta cátedra, consagmda á predicar' la vel'dad evangélica. En e] ejercicio del santo ministerio jamás deben desplegarse los labios del sacel'dote sino para
ènseñar la paz y la unión de los estados y de las familias. Quiero sólo ponel' ligeramente á vuestra vista las desgl'a-

das de la guerra, y á ]a guerra misma ,como una conse? cuencia precisa de la falta de caJ'idad y de virtudes cristianas que con gran dolor se han hecho sentir entre
nosotros.

Empeñada la lucha electoral, principiaron á desencael denarse Heras pasiones. Las prensas no respetaron ni sagrado de la vida privada, ni los fueros debidos á la autoridad y á las leyes, y, convertidas en instrumentos de negras calumnias, sembraron por,todas partes la desmoralización y el desorden. Divididas las opiniones, 'no se trabal'on disputas sino rudos combates, en que á porfía se empleaban las armas injustas de la pública difamaeión y amargo sarcasmo. Hollando los divinos intereses de la religión, apal'ecieron impias publicacionesen que se trataba de à'irancar del corazón chileno el santo temol' de Dios, y llegó á.hacerse burla con ridiculas parodias de las condenaciones lanzadas por la Iglesia contra los Iibl'oS de pero niciosa doctrina. Rotos asi los vinculo s de la caridad para eOn Dios y el prójimo, tuvimos necesariamente que recoger el fruto de semejante semilla. Alzado el grito de rebelión' contra la autoridad legalmente constituída, una sucesjón no interrumpjda de mo?

tines y asonadas hacia presagiar el triste desenlace de un

100

BIBLIOTECA DE ESCRITOBES DE CHILE

.

inoendio universal. Los ciudadanos pacíficos divjsaron, el origen de desde las primeras tentativas revolucionarias, á inmensos males que se acarrearían Chile, y ya creyeron hec ba el teatro de ver â la república ánegada en sangre y Jas interminables venganzas de una guerra civil. En todas partes se improvisan ejércitos, como si hubiera sonado la là patria; y, negando sus antecehora del peligro para los vÍncudentes de gloria y de heroico denuedo, hollando insignias conquistalos del honor militar, mancbando las das en cien combates, comprometiendo.la existencia del pais en pro de indignos fines, violando las prescripoiones lundadas severas de la disciplina, burlando las esperanzas el soldado se reen la bella carrera de mejores tiempos, bela, y las armas, que sólo debiera empuñar en defensa de la independenoia y de la soberania del suelo en que ba del fratricidio y nacido, se convierten en los instrumentos. del luto que humilla al pendón del estado. La guerra, este azote de los pueblos y cuyas lamentables
á sus promovedores,. aun oonsecuencias no es dado evitar euando lo quisieran, tiene preeisamente que hacer pesar su mano de hierro dondequiera que estalle su terrible explosión. Derrocada la autoridad y entronizada la luerza. no hay leyes que no se pisen ni respetos que no se renuncien. Aquí se decretan exacciones contra los particulares, sólo resignándose éstos á ser vietimas de penosos en

l}or lo destierros ó de crueles vejaoiones y tratamientos desembolso menos, pueden negarse á entregar el grueso. los perturbadoque con tanta injustioia se les exige. AUi res del reposo públioo. prevalidos dc su impunidad. tratan de violar el hogar doméstico con esoandalosa audacia, Y. sin respetar los dereohos sagrados del honor y de la natude ?SU8pasiones so. raleza, quisieran hacer sentir elluror bre la virtuosa familia. Acá hordas indomables se lanzan al pillaje y al saqueo, cometiendo crimenes y las depredaciones más violentas. Allá, conculcadas las divinas leyes, se
\
.

que,

-

ORATORIA SAGRADA

101

profanan los santos templos del Señor, se degüella al sacerdote, y tan sacrilegos atentados llevan de pueblo en pueblola consternación y el espanto. En medio de este cúadro de tan afligente desolación,

cuando el corazón flaquea ante el natural temor, cuando, desbordado el torrente de las pasiones, le ha\aga la esperanza de medrar en las turbaciones de la revuelta, y cuando por el contagio universal campea la predicación seductora del delito, ,dónde encontrar ciudadanos dispuestos á sacrificarlo todo por obediencia á la ley? ,Podrá acaso
servir de estimulo la esperanza de una recompensa terreY , á qué na que deja de serIo para el que ya no existe? quedaria entonces reducida la gloria de los que exponen

.

por un caduco interés, renunciando hasta el bello porvenir de su familia en la flol' de sus dias? Nó: el desprlmdimiento y la abnegación sublimes de los guerreros tienen un origen más elevado. Pero icuán inciertas y cuán raras serian estas virtudes en el mundo si para ello no se contase con el auxilio de Diosl Sólo la divina religión en que tenemos la dicha de habe, nacido puede suscitar pesu vida

:

1

arrostrar peligros en defensa de las leyes y la salud de la patria. Ella ba santificado el ,valor y la constancia del guerrero en una causa á justa, y, acercándose el momento del conflicto, le obliga romper las cadenas que le apegan á la tierra, para que, fija su mirada en el cielo, exclamo con asombroso denuedo: .Llbrenos Dios de huir 'delante de los enemigos: si nuestra hora es llegada, muramos virtuosamente por nuestros hermanos y no echemos un borrón á nuestra gloria,). Si el soldado que con planta ligera marcha al campo de batalla en defonsa de las leyes y de las autoridades constituidas merece bien de la religión y de la patria, inmensa es la deuda de gratitud que pesa sobre nosotros para COn los valientes que sacrificaron su existencia en
chos nobles y generosos, resueltos á

'''''q "'?'.

,. "..

,

d.

,.. ,,,, ",,', '". Y. ,.. ," '"'

]02

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE OillLE

á es posible volverlos

.

corazón la vida. conservemos en de sus relevantes virtudes; y, siempre [resca la memorja pÚblica tranquilidad. si alguna vez apareciese amagada la abnegación que el bello ejemplo de valor y de generosa poderoso baluarte para afianzarla y noS dieron, sirva de á la posteridad, inscrisostener!a: pasemos sus nombres de la bi éndolos en la página brillante de los. defensores libertad que no perdonaron sacrificios por conservarla inconsiste en la sujeción cólumc. Si: la verdadera libertad el pueblo á la ley, y el pueblo más esclavo de la leyes puede ser la relajación de las tra. más libre. Ella no es ni dependencia de la aubas que nos colocan á la sombra y engañosa imagen del toridad; ella no es ni puede ser la Sin autoridad no bien ni la detestable realidad del mal. cierto que la hay orden, sin orden no hay sociedad, y por ni podido ha descendido \i bertad, esta hija del cielo, no de los mortadescender á la tierra para labrar la ruina

el

les. Grande pues debe ser las aras de la verdadenuestros hermanos sacrificados en generaciones bcndecirán el hero!sr a lihertad. Las futuras y de nuestros bravos, que, á impulso del amer patrio

el reconocimiento para con

mo sin más estimulo s que

-

-

afecciones más tiernas por reconquistarnos la paz. á quienes este denuedo, este saPero, lahl que aquellos á gratitud, crificio heroico adquirió tantos titulos nuestra menospreciando que, no existen ya. Los nobles corazones sosiego el y la tranquisu propia vida, nos restituyeron el anciano con mano lidad, han dejado de latir. Mientras devastación del suelo 1;rémula contemplaba silencioso la patrio que veia aproximarse con el triunfo del desorden; aguardaha por momentos mientras el activo comerciante seducida con perversas doctrinas, que la amotinada plebe, sepultase las más entregase al saco su opulenta fortuna y profundos cálculos; mieñtras fundadas esperanzas de sus
.

el deber, se desprendieron de las salir al encuentro del peligro y

ORATORIA SAGRADA

103'

el pacíflco labrador sentía á lo lejos el confllso tropel de á las huestes merodeadoras que venían talar sus doradas.

mieses y á degollar sus rebaños; mientras la cariñosa asilo madre, la tierna doncella buscaban sin aliento IIn donde guarecerse contra la fuerza del forajido violador del hogar doméstico; mientras la reeia tempestad lo amagaba

todo, los valient.es se esfuerzan por conjurarla; empuñan la espada; presentan sus pechos desnudos; triunfan, pero muchos de aquellos que siegan tan gloriosos laureles, no al. canzan á ceñirlos. El más puro gozo anega los espíritus atribulados: renace la tranquilidad y la confianza; más la

oliva de la inestimable paz ha sidu fecundada con sangre. Torrentes de ella inundan los campos de Loncomilla, Monte-Urra, Pet.orca y Fuerte-nulnes; miembros mutilados de ilustres guerreros quedan sembrados en las calles y plazas de Santiago, Valparalso y Copiapó; los fosos y
trincheras de La-Serena arrebatan á la patria esforzado s de defensores, y no se puede entonar el himno de !lcción gracias por la victoria, sin verter lágrimas sobre la t.umba de tan nobles víctimas. IAh, si fuera dado volverlos á la'

vida para glorificar sus hazañas, para pregonar su elevación, para recompesar su mérito, pnr? coronarlo5 de los homenajes más pllros de t.ierna gratitud! Pero [vana ilusiónl Este lúgubre aparato es todo lo que nos resta hoy de tan sublimes proezas, y, 'mientras que unoS disfrutan los opimos frutos de la victoria, los padres, las viudas y los tiernos hijos de los ilustres finado s lloran sin consuelo
su orfandad.

I

Desoladas viudas, huérfana descendencia, ved ahí lo que nos queda de los heroicos campeones que nada reservaron por conservar ilesas las glorias de la patria y salvar á sus hermanos. Mas nó: sus almas sobreviven á los golpes de la inexorable guadaña, y la religión franquea el abismo que de ellas nos separa. Podemos ofrecerles votos dignos de nuestro reconocimiento, que aceleren el 'mo-

.'

,

104

BIBLIOTEOA. DE EsCRITORES DE CHILE

,

mento dichoso en q'!e reciban un premio eterno y una coá rona de inmarcesible gloria, Unamos, pues, la Victima inmaculada, que aoaba de inmolarse sobre esas aras sapidamos al Dios crosantas, nuestras fervientes preces; de los ejércitos que la sangre de los guerreros sacrificados sea la postrera que vierta el acero fratricida, y que sus espiritus purificados vuelen al seno del Eterno para des-

cansar en perpetua paz, Amén,

"

,

?

'.-

,

" ?

?

-

,

I
,

DEDICACIÓNde la Capilla de la Vera-Cruz (1855)-

,Elegí et satlCtificavi locutn- istum. {lt sit nQmen meum ibi in sempitt.Nlum. (11 Pa.

.

ralipómeno" VII. lb). He escogido y santificado este -lugar paTa que en él resplandezca eternamente la gloria de mi nombre.

ILLMO.

y

RMO. SEÑOR:

I
.

I
.

Aunque en todas partes resplandece la gloria de Dios, y los cielos, no menos que la tierra, da? elocuente testimonio de la grandeza de su nombre, es indudable que ésta se manifiesta más palpablemente en los templos que la religión consagra en lugares de adoración, donde los fieles rindan los solemnes homenajes debidos á nuestro Criador y Señor. Esta verdad consoladora, tan acorde con la imperiosa voz de la naturaleza y con el sentimiento de nuestras debilidades -que nos empujan â reconocer nuestra dependencia implorando al mismo tiempo el término de nuestros infortunios, es la que hoy día confirmamos con Ia InauguraCIón de este templo preparado para trono y habitación de Dios. Un conjunto admirable de gloriosos y embelesantes re. -

,

?

106

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

lugar. Aqui se cuerùos se reúnen, señores, en este santo sagrada efigie del Señor dedica un templo 'y un altar á la de las primicias de la fe de la Vera-Cruz, precioso trofeo América por la piedad católica de España, importada en el busto venerando de de Carlos V; aquí se encuentra de Santa LuNuestra Señora del Socorro Y una imagen de nuestra historia, el concía (1) que, según la tradición consigo en los peligros y comquistador de Chile cargaba y siempre pendiente bates, llevando en el arzón la primera del cuello la segunda; y el mismo suelo que en otro tiemde hogar doméstico al ilustre Pedro po sirviera de asilo y del de Valdivia se halla hoy convertido en pavimento cercado de Santuario. jCuántas veces este mismo recinto, impedían con bélico furor el estafuerzas enemig?sque de de nuestra sant\sima religión, lué tcatro

blecimiento elevado por la mano sangrientos hechos, y hoy le vemos del cielol poderosa de Dios á casa de oración y puerta habernos lleBendigamos al Señor que, no contento con se ostenta todavía más nado de beneficios sin medida, hoy pródigo bondades, eligiendo este lugar para su perpeen

tua morada.

producida por Pasados los momentos de la exaltación país al rango de nación indelos combates y elevado este le pendiente, el corazón ohileno recobró el aplomo que Si ayer no más el nomdan su carácter y sus tendencias. baldón de oprobio bre sólo de español era mirado como gloriarnos que la religión, la culentre nosotros, debemos

e?a extraviada intura y la civilización pulverizaron ya teligenoia que se hace sentir en medio de terribles trasde un grande entusiasmo. -No torilOs ó en los arranques

,
.

-

el} La imagen de Santa Lucía. que se encuentra en capilla. nó el pequeño ouadro trajo el capitán Don Jerónimo Alderete. y
se alude.

la

es la.
á.

que que

ORATORL? SAGRADA

lOi

'que nosotros, que tanto debemos á España; era posible españoles por el lenguaje, por las costumque nosotros, sobre todo, por bres, por la legislación, por la sangre, y, de rivala fe, conservásemos largo tiempo ni apariencias lidad siquiera con esa grande nación 'fue se identifica cqn digo, cuya unidad religiosa ha nuestra vida; con España, sido la enseña. de su estandarte en una lucha de ocho siglos con el formidable poder de la Media Luna, que conduj5 á sus marinos al descubrimiento de nuevos mundos, á dar los primeros la vuelta á la redondez del globo y que á cabo conalentó mil vec?s á sus guerreros á llevar quistas heroicas, IAhl esa nación nos pertenecë, y las glorias del gran Gonzalo, de Hernán Cortés, de Pizarro, de Valdivia y del vencedor de Lepanto son nuestras glorias.

No pueden menOS que infundirnos un profundo respeto sus sombras venerandas, so pena de quebrantar el lazo de tan esque á ellos nos une y de hacemos indigna prole clarecidos varones. Si; ellos son nuestros abuelos, su sangre nuestra sangre, y sólo rompiendo con nuestras tradiciones, sólo separando por insondable abismo nuestras creenoias de sus creencias, nuestras costumbres de sus cos-

tumbres, y sólo consintiendo en cega,' para siempre los religiosidad' ricos manantiales que noS legó el honor y la de nuestros gloriosos antepasados, podriamos mirarlos con desdeñosa indiferencia y nO dedicar tarde ó temprano, especialmente al ilustre fundador de esta ciudad, un monumento de gratitud á su memoria. Empero, nada haríamos con esto y nuestra ofrenda sería indigna de la divina aceptación si no estuviese acompañada de la pureza y rectitud del corazón, porque éste es el altar más grato á Dios, y la grande obra que exige para su habitación. Llegó á rayar en delirio el empeño que J erusalén tomara en los preciosos tiempos de su fidelidad, por la construcción de un templo que excediese á las maravillas del arte y fuese el asunto de 1" admiración de

108

BIBLIOTECA DE. ESCRITORES DE CHILE

todos los siglos. Empleáronse para su adorno las maderas exquisitas del Líbano y el oro más acendrado del Ofir;
los alabastros, los pórfidos y los jaspes se labraron por. manos maestras para sus columnas y capiteles; y, para que .nada faltase á la ostentación y magnificencia del lugar
.

santo. la plata y los metales no se escasearon en el lucimiento y la firmeza de los muros y las cornisas; los operarios se contaban por millares, y su extensión era tanta, que, según el lenguaje de la Sagrada Escritura, no se oía dentro del templo ni el desapacible ruido de la sierra ni
los molestos golpes del martillo. A pesar de toda esta
.

grandeza, David babia protestado' ya delante del Señor que no hay obsequio alguno digno de la Majestad del que es dueño absoluto de todo lo queo sé existe y. bien loh Dios míol exclama; que ]0 .. yo muy único que aprecias es la pureza del corazón y I? sinceridad
del que lo ofrece.

Una comprobada experiencia acreditó más tarde esta verdad. Tan pronto como eSa misma Jerusa]én rompió
los pactos celebrados con Dios tornando la santa casa en teatro de espantosa disolución; tan pronto rindió allí mismo sus homenajes á las falsas deidades extranjeras y

-

franqueó la entrada en el santuario á los que el Señor la había entredicho; tan pronto, còrrompido el corazón, se entregó sin reserva á los desórdenes, cuando todas las cosas cambiaron de aspecto ante los ojos de Dios. Comenzó á empañarse el oro purisimo del tabernáculo, y, profanado el culto, adulterados los ritos, despreciados los miuistros y desierto el lugar santo, principió la infeliz J erusaJén á sentir las oonsecuencias de sus repetidas prevaricaciones y la poca sinceridad de sus obsequios. Irritado justamente el Señor, la amenazó por Malaquías de que arrojaría á su cara las inmundicias de sus solemnidades, y aun protestó por lsaías que estaba fastídiado de sus víctimas, que aborrecía sus festividades y que no sufriría más sus

ORATORIA

SAGRADA

109

la Vera-Cruz. Dispensadme, señores, este arranque de imaginación que me ha trasportado a exigir de los autores yejecutores de este grandioso pensamiento una rectitud que publi. can sin embozo sus mismos antecedentes. Todo se reúne aquí para no abrigar sombra de duda ni sobre la sinceri. dad del obsequio que hoy tributamos á Dios, ni sobre sus adoradores, que lo son en espíritu y verdad. Si, yo veo de. lante de mí un Pontífice que, fiel á Dios y lleno de celo por eí bien de sus diocesanos, se ha dignado solemnizar con su asistencia esta augusta ceremonia; veo que por la homosa protección que el Supremo Gobierno y el Congreso han dispensado á la obra, su construcción se ha hecho con fono dos nacionales, que el señor Intendente de esta provincia ha sido su más fiel ejecutor y que el Ilustre Cabildo de Santiago es su patrono; de suerte que la dedicación de este templo encierra la ofrenda que la nación chilena, esencialmente católica y llena de la más tierna gratitud por tan singular favor, bace de su corazón entero al Dios omnipotente que vive en los siglos de los siglos. Anégase el alma en júbilo inexplicable al solo pensamiento de que Dios habita en medio de nosotros, eli. giendo este lugar para su permanente morada. Si Con agradable satisfacción debemos recordar que de. dicamos un templo á Dios para ofrecerle la víctima sa.
.

dedicaciones, porque le eran molestas, y había tenido que hacerse violencia para tolerarlas; y lpor qué? porque sus ofrendas y solemnidades no eran obsequios del corazón. En vista de tan terl'ible ejemplo, lcómo no esforiarnos en domar la altivez de las pasiones y el necio orgullo, en apagar el rayo d? las instigaciones del genio del mar que pretendieran eclipsar la brillante pureza de nuestro sacrificio? Lejos sean de nosotros las profanaciones é irreverencias del saJtuario, si, Como es natural, deseamos que nuestra súplica penetre al cielo al presentar á Dios este templo de

!lO

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CIDLE

crosanta que se inmoló por los pecados del humano linaje y cuyo acto va á ser un ímán poderoso para traer sohre nosoLros.sus misericordiosas hondades, también debemos

tener en cuenta que la inauguración solemne que eelebrafe que importaron mos es del sagrado monumento de la nuestros padres en estas regiones del nuevo muìido. No poe á la verdad, hacer á nuestra post,eridad un legado
demos, á más precioso, que al mismo tiempo que la estimule conservar in tacta la doctrina celestial del catolicismo, le sirademás, de elocuente reprensión y de cruel remordi-

va, miento cada vez que intente probar el fruto amargo de su .prevaricación y de su extravío. ,Quién es el que no ha experimentado pr9fundas impresiones con el simple recuerdo de las virtudes y buen ejemplo de nuestros antepasados? ,Habrá co"azón tan helado desgraciada huque no se inflame al sentir el "livio de la manidad en esos asilos del dolor fundados por el desprendimiento generoso y la caridad de nuestros padres? Lueasí como en nosotros las go, necesario es confesar que) bellas acciones despiertan en el alma un vivo deseo de

,

.

-

noble imitación, los que vengan más atrás y contemplen el espíritu que nos ha guiado al dedicar este templo al Señor de la Vera-Cruz, no podrán menos que respetar esta tradición del honor, de la justicia, de la gratitud y de la ardorosa fe que desde hoy día les legamos. Entonemos cánticos de célica armonía, porque ya todo está santificado con la divina posesión que ha tomado el Primogénito de los escogidos, en cuya presencia se inclisobrecój anos un santo nan las eternas colinas del mundo; de poder respeto, porque nos hallamos en la casa del Dios la y majestad; y despiértese también en nuestras almas más consoladora esperanza, porque el divino Jesús ha erigido en este templo su esplendente trono de amor para desgraciada posteguarecer con su sombra protectora á la ridad de Adári enlas terribles avenidas delas pasiones. Aquí

ORATORIA $AQRADA

lIt

encuentra rico de inmesos bienes para remediar nues. tros males, para consolar nuestras penas y para templar nuestra sed. IAhl IY qué sería de nosotros, si no contásemos con Protector tan poderoso en esta mansión de llanto? Marchando siempre al frente de las calamidades y'
se

desgracias, y rugiendo á cada paso la tormenta sohre.nuestras cabezas, I cuál seria nuestra suerte sin este faro divino en medio de la borrasca de nuestros días llenos de

amargura y sinsabor? Empero, nada debe arredrarnos, porque el Señor habita aquí, se ha herido á Sí mismo para curar nuestras heridas, y sus manos triunfantes, en signo de paz, derramando en nosoti.os el fruto precioso de su victoria, rompen nuestras cadenas, nos abren los cielos, enjugan nuestras lágrin:as y hacen resonar en el alma el verdadero eco de la felicidad. Cuando la tentación nos agite, cuando el remordimiento de 'nuestra flaqueza uos despedace, cuando en los ensayos alarmantes gimamos bajo el peso de la corrupción, vengamos con humilde corazón á este santo lugar y una sentida plegJaria al Señor de la Vera-Cruz restablecerá la tranquilidad que nos arrebatara la propia miseria, y exhalará uuestra vida el perfume de la piedad y el aroma de las virtudes. Colocados al pie de la Cruz, nada importa que de una parte miles de ínstigaciones nos persigan, miles de asechanzas nos combatan, porque de otra veremos asomar el porvenir más halagÜeño, miraremos el pasado como una tempestad y el presente como el arribo al puerto de salùd. Djrijamos, pues, el corazón á Dios, y, al entonar el oántico de accíón de gracias por la realización del grande pensamiento que encierra la dedicación de este templo, hagamos un ferviente voto para que reaparezcan en España, hoy por desgracia marchita, los días gloriosos de la esplendente fe de nuestros padres, que tan brillantes páginas ha dado á la historia del mundo católico; rogue. mos al Señor pOr el feliz descanso del ilustre fundador de

112

BIBLIOTECA.

DE ESCRITORES DE CHILE

heroica abneesta ciudad, cuyos eminentes servicios, su gaèióny el sangriento sacrificio de su vida lé han hecho gratitud; pidámosle tamacreedor å nuestra más tierna bién que arraigue en nuestras almas 'IDa veneración profunda å sus divinas leyes, para que Chile, ostentåndose digno de sus religiosos antecedentes, camine siempre tranjusticia y de la paz. quilo por el precioso sendero de la Sí, Jesús benigno; aceptad propicio el humilde homenaje que hoyos tributamos al consagraros 'este templo de nuestros padres; establecomo un vivo trofeo de la fe todo tiemced en él vuestra perpetua morada para que en po el que os implore aquí mismo alcance vuestra poderociudad de Santiago un sa ayuda; haced que sea para esta el alivio de sus augusto santuario donde finyan sin cesar sus males y el consuelo en sus despenas, el remedio de gracias; acordadnos, en fin, vuestra celestial bendición vinculos de la caridad, para que, unidos por los estrechos es la prendi reine entre nosotros vuestro vino amor, que å todos deseo. da segura de la coro na inmortal, que

Amén.

?

Don Casimil'o Val'gas
Nació en 18:26 en santiago. donde murió en 1872. siendo Canónigo y Vicario el Semi. General del Arzobispado. Había ensefl.ado varias asignaturas en habla y varios cargos desempeñado nario, inclusa la Teologl.a Moral, de del la 'fábrica y administrador el de capellán secundarios, entre otros, templo de la Compañia.
"

ORA.TORIA.

8ÃGRADA.-S

.

.

.ORACIÒN FÚNEURE
5 de Di. Por el Sr. Don José Gandarillas. (Iglesia de la Compañía,

ciembre de 1854).

Pietas autem ad omnia u eilis moteo, IV. 8). La piedad eS útil para todo.

esto

(1

Ti

ILLMo. SEÑOR (1), SEÑORES:

El fúnebre ornato de este templo; las lúgubres Ceremonias que acabamos de presenciar; e.l vestido de duelo de los ministros de la religión; todo lo quenos rodea, en fin, y los recuerdos que ocupan en este momento nuestra memoria, nos hablan muy alto de la triste suerte de las cosas humanas. ITodo estå sometido al imperio inexorable de la muertel Los que ayer eran los compañeros de nues.

tra vida, los depositarios de nuestras confianzas, hoy, convertidos en frios despojos, moran en la mansIón solitaria de los que fueron. IQué lección tan elocuente para los que andan perdidos en pos de las grandezas y pompas del mundol Del hombre herido por la hoz exterminadora de

---

(1) El IUma. Sr. Obispo de Concepción, Dr. Don José Hipólito Salas.

,

116

bIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CKILE

la muerte, Nué es lo que queda en esta tierra? Un yerto los cadáver y un recuerdo. Y, con todo. (cuán pocos son de sus semejantes! que sobreviven en la grata memoria ICuán pocos los que dejan en pos de sí una huclla luminosa
á boque la mano destructora de la muerte no alcanza

rrarl quedan Hay hombres que al desaparecer de la escena completamente olvidados de la posteridad; porque nada hicieron en su favor. Hay otros cuyos nombres no se re. á la memoria la funesta histocuerdan sin traer también empleada ria de sus delitos. Hay otros, por fin, cuya vida, jamás en los en procurar el bien delos demás, no perece de la corazones en que se alberga el noble sentimiento gratitud. Estos son aquellos preclaros varones, nutridos si la de la piedad cristiana, á cuya preciosa existencia,
capaz de poner un pl'ontotérmino, no por eso consigue llevar también á la tumba su nombre ilustre. Mil gloriosos monumentos que recuerdan sus virtudes y sus Apóstol: nombres, dan bastante derecho para decir con el Uhi esl, mors, vicloria tua? ,En dónde está, oh muerte, después tu victoria? lEn dónde, cuando ellos viven, aun de sus dias, en el corazón agradecido de los que fueron objeto de sus incesantes fatigas y desvelos, ó testigos y sabedores de sus esclarecidas virtudes? Nó, ]a muerte no triunfa de aquellos que, llenos de un sublime desprendimiento, y ardiendo en el vivo fuego de la caridad, trabajan con entusiasta celo por el bienestar de sus hermanos; porque su nombre se encuentra también grabado en los muerte
es

asilos del desvalido, en los talleres del obrero, en los mudondéquieI'a que se seOS de las artes, y, en genera). en religión ó necesita su cooperación para el esplendor de la de la patria. Por esO su tumba es venerable y gloriosa. y el viajero no la visita sin tributarle un profuudo homenaje de respeto y de amor. No así sucede con los que, burlándose de la piedad y reputando á los que la practican

ORATORIA SAGRADA

117

como seres degradados y ociosos, pasan sus días acumulando riquezas para emplearlas en el goce y el placer. El tiempo con su inexorable fallo viene á poner en claro quiénes son los verdaderos bienhechores de la humanidad; y la sombra impenetrable del olvido que cubre los restos de los unos, y los honrosos epitafios que se leen en la tumba de los otros, no son más que la severa sentencia en que la posteridad da á cada uno lo que le corresponde. Hoy va á servirmede comprobante de estas verdades
.

la piadosa vida del esclarecido Sr. Don José GamlarilJas. Si una temprana muerte lo separó pronto de entre nosotros, su memoria permanecerá grabada en monumentos que recuerden á la posteridad sus afanosos desvelos por el bienestar de sus hermanos y el engrandecimiento de
esta patria de su nacimiento y afecciones. Su vida fué un conjunto admirable de saludables acciones y trabajos vin-

tan hondas raíces había echado en su noble corazón. Su nombre venerable y puro pasará á los dominios de nuestra historia, y una página brillante será consagrada al varón
modesto y piadoso que pasó sus días haciendo bien á sus compatriotas y hermanos. Entretanto, quiera el cielo que la insuficiencia del orador no empañe el mérito del héroe;
y que consiga manifestaros que la piedad cristiana llevó al Sr. Gandarillas á consagrarse con generoso desprendi-

culados al árbol fecundo de la piedad cristiana, que

miento al bien de la humanidad.

Nacido el Sr. Gandarillas en esta ciudad de Santiago, el12 de Enero de 1810, comenzó á distinguirse desde sus primeros años por los piadosos sentimientos que se albergaban en su tierno corazón; sentimi?mtos que supo cul tiVal' con esmero durante el período de su existeÌ1Cia, y que tantos y tan sabrosos frutos produj eron para la religión y

118

BIBLlOTEOA DE ESCRITORES DE OHILE

la patria. La piedad era el alma de su vida: ella lo hacía á tan recomendable, que no necesito, por cierto, traeros la memoria los antecedentes honrosos de su ilustre cuna, ni el brillante esplendor de las grandezas humanas, para despertar en vosotros,l? adllt!ración y el respeto por tan
era cristiano de corazón, porque se hallaba animado del espíritu de N. S. Jesucristo; de ese espíritu sublime que da origen á la verda.

preclaro varón.

El Sr. Gandarill:i.s

dera piedad. Bajo sus favorables auspicios se desarrollaban sus facultades intelectuales, y cultivaba con lucimiento las ciencias exactas, que más tarde había de emplear en beneficio de su patria. Lejos de imitar ,la insensata conducta de tantos jóveá nes, que en la edad más peligro. a de la vida se,conCian la dirección funesta de las pasiones, manteniéndose en un criminal divorcio de laS prácticas religiosas, el Sr. Ganda.
rillas comprendía la necesidad de lavar constantemente su alma candorosa en las aguas saludables del sacramento de la reconciliación: así la prudencia y madurez se anticipaban á sus años; así despertaba el aprecio y confianza' de los demás,' y comenzaba desde temprano á producir frutos saludables, consagrándose al servicio público.

Nutrido el joven Gandarillas de los nobles sentimientos de la piedad cristiana, y acompañando las vigilias del estudiante con las piadosas prácticas del cristiano sincero, se presentaba como un modelo digno de imitarse. El
mundo, es verdad, no podía aprobar semejante conducta, porque tiene la necia pretensión de relegar á los claustros el cultivo de las virtudes' domésticas; como si éstas no fuesen la base de las virtudes cívicas que aplaude. Así es que ese joven estudiante, que en los primeros albores de su vida comenzaba ya á protestar contra el espíritu del mundo, llevaba en su tierno corazón el espíritu, de Dios, y en él el 'germen fecundo de los generosos servicios que más tarde había de prestar á la religión y á la patria.

,

ORATORIA SAGRADA

119

En electo, conocedor el Supremo Gobierno de las relevantes prendas del joven Gandarillas, lo nombró visitador de las casas de educación primaria, en unión can otros distinguidos ciudadano,s. Quien conozca la importancia de la educación religiosa de la juventud podrá apreciar cual merecen los servicios del Sr. Gandarillas en asunto tan delicado y trascendental. Es sabido que la educaéión de la juventud no podrá ser perfecta, mientras no se halle
vivificada por la influencia benéfica de la religión, que se apodera al propio tiempo del entendimiento y del corazón del educando;.del entendimiento, para fijarlo en la verdad, é iluminarlo con la brillante antorcha de la revelación: impidiendo de este modo la anarquía en las inteligencias, que produce por resultado lógico la aparición de esos porfiados cncmigos de la sociedad, qU,e recorren la tierra y sólo dejan en pos de sí ensan'grentadas huellas. Frutos amargos de esa lunesta anarquía son los pavorosos sistemas del socialismo y comunismo, qi1e han afligido y bañado en sangre á la Europa, y que .en una república hermana han engendrado una persecución abierta á la Iglesia y el destierro de sus Pontifices. Sí, vosotros, señores, habéis vistò uno de sus venerables Pastores, bus-

patria un asilo hospitalario, que le negaba la tierra en que se meció su cuna; mientras que el ilnstre y venerable metropolitano de esa desgraciada república atravesaba l?s mares, para ir á cerrar sus ojos en extranjera t.ierra, lejos del suelo que le vió nacer. La religión se apodera también del corazón del' educanvirginales .do; y, suavizándoJo y purificándolo con sus
cando en nuestI'a

manos, arranca de él las pasiones bastardas, que, al paso que lo degradan, cubren de espesas niehlas el entendi-

miento, y planta en su lugar el árbol Irondoso y lecundo de las virtudes cristianas. Sentimientos nohles y generosos, precursores del heroísmo, se despiertan eÌI el joven, y bajo su saludable influencia comienza el desarrollo de

'

120

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHlLE

á los verdasu vida. Asi que, no hay cosa más conforme religiosa de la deros intereses del pals, que la educación

juventud; sin ella no

tendrán jamás esOS ciudadanos sumisos á la ley, de que tanto necesita principalmente una república democrática. Nó, los hombres entusiastas hijos de la patria, que por el bien público; los verdaderos esplendor, 'de la han elevar á un alto grado de gloria y no se sacarán por cierto de enti'e las filas de aquellos que preciosos frupasaron sus años juveniles sin saborear los
se

tos de una virtud verdadera y sólida. Los.que tan sólo han cultivado el entendimiento, enriqueciéndolo con los conocimientos de las ciencias puramente humanas, no pueden menos de sentir el hondo vaclo que en ellos deja

la ausencia de la religión. Los que se imaginan que puede darse una educación completa, sin colocar á la juven? tud bajo la égida protectora de la religión, ignoran que el hombre es también u na tierra maldita, que sólo sabe produeir abrojos y espinas; y que, para que produzea algunos
frutos saludables es

,

menester fecundado con esas aguas misteriosas que forman una fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. Si, señores, la religión eS la brújula de la inteligencia, el faro luminoso que brilla radiante al través de las tinieblas que cubren el proceloso mal' de la

vida. Ella dirige rectamente las pasiones y hace que en el corazón humano tan s6]0 se aniden los sentimientos nobles y generosos, religioso y El SI'. Gandarillas, pues, verdaderameute amante sincero de los progresos religiosos de la juventud, prestaba un eminente servicio consagrándose å velar por la acertada dirección de los establecimientos de educación
-

,.-' primaria. Empero, no era éste.tan sólo el teatro de los afanosos desvelos del Sr. Gandarillas. Su anhelo por la difusión de las buenas ideas bada que estuviese siempre dispuesto á tomar parte en las empresas que tenian por ohjeto propa-

ORATORIA SAGRADA

!2!

garlas. En. efecto, reunió se una asociación con el fin de procurarse una imprenta destinada ãla publicación de buenos libros, y á oponer un dique al torrente devastador de los exl,ravios de la prensa; yel Sr. Gandarillas no sólo contribuyó con erogaciones pecuniarias? sino que también
fué uno de sus socios administradores. En medio de las multiplicadas tareas que reclamaban su atención, el piadoso autor de la vida del Siervo de Dios Fr. Pedro Bar-

la pluma, ora para combatir los aYances de la impiedad, ora para promover mejoras útiles; ya para reprimir abusos; ya, en fin, p ara inmortalizar con los acendesi, tornaba

tos entusiastas del poeta la vida de algÚn ilustre personaje, ó p ara cantar inspirado las bellezas de la creación. jOh, y cuán importantes servicios prestó el Sr. Gandari-

nas como colaborador del único periódico religioso que se publica entre nosotrosl Si, corno lo dijo muy acertadamente ese mismo peri.Qdico, consagrando un recuerdo á la memol'ia del Sr. Gandarillas, tuvo el distinguido mérito de haber empleado sus talentos eu el servicio y defensa
de los intereses católicos.

El comprendia muy hien que la

causa del catolicismo es la causa de todos, la causa.de la humanidad: tan sólo en sus banderas se encuentra escrita

la verdadera libertad, que pone al abrigo de los abusos de la autoridad y del despotismo de la multitud; el verdadero progreso, que no puede considerãrsele jamás aislado de la religión y la moral, porque de otro modo se convierte en
el sensualismo más

refinado y en el torpe y grosero materialismo, que venda los ojos de la especie humana, para hundirla en el hondo abismo á que conducen las pasiones
desenfrenadas. La piedad del Sr. Gandarillas, que e;'gendraba en su cristiano corazón el amor á la humanidad, le bacía Comprender muy bien que sus trabajos por la defenBa del catolicismo Be identificaban con SUB tareaB por la prosperidad moral y material del pueblo. Por eso la impiedad'

122

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CîHLE

jamás podia hallarlo sentado en un banco df nieve, miperseguida y calumrando con criminal apatía la religión precipitàdos del ó niada, huyendo con pasos más menos El era un valiente camsuelo de su amor y nacimiento. peón que corria al lugar del peligro para emprender la él tenía, defensa de los caros intereses de la humanidad; desprendigracias á su piedad, bastante abnegación y del combate; protestando miento para soportar las latigas de de este modo elocuente contra la conducta indiferente confiada la tantos católicos que, creyendo exclusivamente duermen trandelensa de la religión á sus ministros, se impiedad asesta contra quilos al son de los golp es que la estriba el cdificio la religión, esa columna de oro en que de intereses materiasocial., iCosa raral Cuando se trata despliega un celo ardiente; les, que perecen en un día, se de todo género; se sose a,'rostran peligros y dificultades nada se reputa perdido, meten á penosas privaoiones, y si al fin se consigue el logro de lo intentado. Mas, cuando religiosos los que demandan son los intereses morales y profesión de militar bajo la cooperación de los que hacen la religión se mira combasu glorioso estandarte; cuando tida por innobles enemigos que le hacen una guerra traidel peligro para la dora y desleal; cuando suena la hora el salud eterna de las almas, entonc?s es cuando se, .hiela el miedo; se buscan entusiasmo; se apodera del corazón del dinero, y todo se juzga perdido, si se ha de los
goces

.1

consagrar á la delensa del catolicismo, los que creen Empero, jcuán miserablemente se engañan la religiónl que no les alcanzan los golpes asestados contra La experiencia está demostrando con frecuentes lecciones religión á mansalva, y se logra á que cuando se hostiliza la si no con desque los hombres la miren con indiferencia, precio, los vínculos sociales se relajan; el respeto ,á la autoridad y l. ley nO euenta con más garantías que la luerojos ávidos la bruta, y la propiedad misma es mirada con

ORATORIA SAGRADA

123

por aquellos que aguardan el momento oportuno paradanzarse sobre ella y despedazarla. Y,' cuando llega la hora de escuchar el sordo bramido de la tempestad revolucionaria, todo anuncia que la nave del Estado estå próxima á sumergirse con todas sus riquezas y navegantes y pilotos, ora en un mar de sangre, ora en las aguas de la tribulación y et llanto. No hay que equiá tovocarse, señores: la 'defensa de la religión interesa dos; y muchas veces sucede que los que se crelan más dispensados de emprenderla, eran precisamente las victimas que la impiedad tenía designadas de antemano, para ofrecerlas en holocausto ante las aras de criminales y vergony de hito en hito

zosas pasIOnes.

Bien comprendía todo esto el Sr. Gandarillas; porque la e.3cuela á que pertenecía era la de los cristianos fervorosos, llenos de caridad y de fe, que, en dondequiera que divisen el estandarte de la religión vilipendiado por sus enemigos, allí se lanzan llenos de entusiasmo y valor combatiendo en su defensa. Así que, cuando lo sorprendió la 'muerte, fué cuando meditaba en dar á luz el prospecto de una nueva publicación destinada'al servicio de los intereses religiosos y sociales del pnis. Para calcular los inmensos bienes que habría producido, basta considerar un momento la influencia de la prensa periódica, en estos

.

tiempos sobre todo, ?n que el hombre, embebido en los interesesmateriales, no tiene paciencia para leer obras voluminosas, contentándose tan sólo con la lectura de periódicos.

Repetir día á día unas mismas ideas, revestidas de formas más ó menos brillantes y seductoras: consagrarse con constancia y fe á la defensa de unos mismos principios: lograr ser escuchado de un mismo auditorio, y de un auditorio que ha pagado con dinero el derecho de escuchar, es hallarse colocado en un terreno muy ventajoso para cualquiera especie de propaganda..Por es'o el Sr. GandarilJas, difundiendo por la prensa las buenas ideas en la

124

:BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE ÇJIILE

publicación mencionada, habría pre.tado al país servícíos positivos y d e inmensa valía. IOj alá que su pensamíento tan benéfico encuentre cabida entre aquellos que, con lasmismas con v icciones del Sr. Gandarillas, des?an consagrarse al servicío de su patria!

,

Entretanto, los que miran con indiferencia la causa santa de la relígión, y que sólo se agítan y conmueven por los intereses materiales, no deben eebar en olvido. que de nada vale al hombre el ganar todo el mundo, si al fin ha de perder su alma; y que, mientras forma proyectos de engrandecími,ento la ambición humana, y el hombre sensual se cree harto de placeres, escucha en lo íntimo de su corazón una voz misteriosa que le dice: (\Necio, en esta noche se te pedirá tu alma: y lo que has adquirido ide quién,
.erá? >>

'

El Sr. Gandaríllas, ,defendiendo por la prensa los sagrados intereses del catolieismo, única fuente del verdadero progreso y bienestar público y privado, prestaba un importante ?er"icio á la religión y á la patria, que vcían en él un cristiano de corazón y convicciones profundas, un
patriota desinteresado y celoso por la próspera suerte del país. Pero su piedad no quedaba satisfecha con esto solo. Los intereses materiales del pueblo le llamaban también la atención; porque él comprendía muy bíen que el catulicismo no anda reñido con la industria; sino que, por el contrario, ennoblece y santífica el trabajo, mandándolo como un deber y una expíación; de tal suerte que la pereza y la oeío sidad han recibido de la religión los más ful-

minantes anatema?. No era el Sr. Gandaríllas de aquellos que andan imImídos en la extraña preocupación de que la industI.ja es el patrÜnonio de los hijos del error, y que abogan, en consecuencia, por la libertad de cultos, como un medio eficaz de protegerla. La claridad y exactitud de juieío, que lo distinguían, hacían que estuviese muy lejos de convenir
,

ORATORIA SAGRADA

l?õ

()n que un hombre, por el solo hecho de ahrazar la verdad, se hiciese de peor condición; ni en que se ganase algo en Mtividad industrial sólo 'por ser partidal'Ìo del error. El

sabía muy bien que hay pueblos católicos que pueden rivalizar en progresos industriales con los protestantes más aventajados. Los imperios de Francia y de Austria, la Bélgica, la Alemania del Sur, están vindicando gloriosanlente á los cåtólicos de la acusación que les hacen los que los juzgan poco aptos para los progresos industriales. Lejos de ser un estimulo para la industria la fu nesta libertad de cultos, condenada solemnemente por el Vicario de N. S. Jesucristo, ella es muchas veces la causa del atraso que

naturalmente resulta de las odiosas rivalidades y contien. das á que da origen con no poca frecuencia..A pesar.de la decantada tolerancia de los Estados-Unidos de América, tienen alli lngar escenas vergonzosas, nacidas de la multitud de religiones que pululan en esa patria de las sectas; y no hace mucho tiempo que nuestra prensa ha publicado
los repetidos incendios y vejaciones con que los protestantes perseguian en una de las ciudades de la Unión á los

irlandeses católicos. Los sólidos y verdaderos progresos de la industria deben hallarse basados sobre la unidad católica, que, dando garantias de moralidad y de orden, asegura la paz doméstica y social. La religiÓndebe ser el alimento sustancioso del pueblo, si se quiere que el trabajo lleve consigo la conservación de su honradez' y la expectativa de alcanzar una posición mejor. Asi lo comprendía el Sr. Gandarillas;
y por eso se le veía trabajar no sólo por los progresos) de la industria, sino también por los progresos religIOSOS.

En prueba de sus servicios prestados á la industria y las artes me bastará recordar que la Sociedad de Agricultura lo cantaba en el número de sus socios fundadores; y que constantemente se le veía en el taller del obrero, estimulán.

126

BlBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

dolo al trabajo ó auxiliándolo con el abundante caudal general de nuestros de luces que posela. El sentimiento del Sr. Gandarillas, y obreros, cuando supieron la muerte la espléndida marufestación de gratitud con 'lile honraron los importantes ser. .sus cenizas, prueban muy claramente el Sr. vicios que les prestara el ilustre finado. En efecto, Gandarillas era su consultor; y algunas de nuestras obras más notables no se han llevado á cabo sin sus

modernas auxilios y conocimientos. Las bellas artes en Chile lo contaban como su más deci. á juicio de los dido protector; y su museo de pintura, que inteligentes es el primero del pals, supone su constancia y el buen gusto de su distinguido genio artístico. Su deseo á de estimular al hombre del pueblo lo llevaba sentarse en unión con él en la Academia de Pintura; y por cierto que al Sr. no es difícil concebir los' sacrificios que demandaba á .Ias Gandarillas esta elocuente prueba de su amor
artes.

o

del Sr.GandaPero, mientras recordamos estos servicios rillas, nó debemos dejar pasar desapercibido que e\los son

urt solemne desmentido dado á los que aCusan á la piedad crisliana de enemiga de la industria. Preeisamente los tales cargos hacen á la piedad y al eatolieismo aeaso

que no pueden presentar otro género de servicios que la ingrata tarea de calumniar la religión y á los que la practican; mientras que los calumniados trabajan con modesto celo, por el progreso matéeon generosidad y desprendimiertto, rial y el engrandecimiento d e la patria.

.

Réstame aún considerar al Sr. Gandarillas en sus servicios prestados á la beneficencia. En dos distintas oca. Hospicio de insiones fué nombrado administrador del de válidos de esta eiudad; y en ambas prestó servicios importancia, desplegando un celo admirable por su mejora y progreso; siendo de notar que para ello tuvo que so-

ORATORIA SAGRADA

127

meterse á sacrificios penosos. El varón modesto y piadoso que consagraba una buena parte de su tiempo á la mejora de la clase p'obre, no podia dejar. de mirar con interés la suerte del desvalido: su corazón, fecundado con el espiritu cristiano, era el que se necesitaba para derramar verdaderos consuelo, en esa casa de beneficencia. Aun no es esto todo: el Asilo del Salvador lo contó como uno de sus más celososJundadores; y su constancia y contracción á la plante ación y progresos de esa obra hija de la caridad, lo hacen sin duda acrecdor á un distinguido lugar entre los ciudadanos beneméritos de la religión y la patria. El gótico templo que hermosea ese edificio; los corazones agradecidos que bendicen su memoria; los acentos de sentido dolor con que se deplora su irreparable pérdida, serán
,

otros tantos honrosos monumentos, que conservarán el grato recuerdo de las relevantes virtudes del S,. Gandari!las. Su carácter dulce, su corazón bondadoso, sus delicados sentimientos, todo, en fin, lo llamaba á regir con acierto ?l Asilo del Sa1vador. Este bello plantel, objeto de sus caricias y desve]os, será un recuerdo perenne de los sentimientos dominantes del Sr. Gandarillas. IQué consagra-

miento tan desinteresado al bien de la humanidadllQué caridad tan ardiente para con los pobres, que los graodes de] mundo miran con orgulloso desdénl IOh, sí! el Asilo del Salvador es una valiente pincelada que nos traza el espi6tu y tendencias del Sr. Gandarillas. En la imposibilidad, señorcs. de seguir al Sr. Gaodaril1as por la ospaciosa senda de sus virtudes cristianas y de sus importantes y modestos servicios, me veo precisado á terminar aqui el cuadro de su vida, que tan imperfectamente os he bosquejado. Pero antes de concluir séame

permitido preguntar: IQ"é es lo que hizo al Sr. Gandarillas]o que fuél IQué lo hacia consagrarse con tanto desin-

I

terés al progreso religioso é industrial del pais 1 IQuién lo llevaba á acercarse al obréro' estimularlo al trabaj o 1

para

128

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

del desvali.Quién le haeia tomar como propia la suerte del infeliz que no tiene más do, y enjugar las lágrimas patrimonio que la caridad ajcna? .Quién lo hacia, en una piedad: si, la piedad; y es palahra, útil para todo? L? más preciso confesarlo en esta cátedra de verdad, por

que el homhre mundano precio. La piedad es útil Apostol que, abrazado de el hien de la humanidad' Como el árbol plantado
,

lo escuche con la sonrisa del desgrande para todo, nos dice el

la cruz? se inmolaba en ena por

corriente de las aguas asi el Sr. GandariUas, vivificado crece frondoso y fecundo, producia los opimos y saludables por la piedad eristiana, el siervo perezoso qne enfrutos que hemos visto. No era entregado su señor; él haterrara el talento que lc había bía aumentado el caudal que se le habla confiado: y cuanel Ðh-ino do negó la hora suprema de comparecer ante el Sr. Gandarillas: .Señor, cinco Juez, bien pudo decirle aquí otros cinco que yo he galalentos me entregaste; he pretenda anticiparme nado" á cuyas palabras, sin que yo pstas otras, preal juicio de la santa 1 gIesia, se seguirían bueno y fiel, entr'a en eursoras de la eterna dicha: .Siervo sucedió el gozo de tn Señor.') Así piadosamente creo que 4 de diciembre de 1853, en que ese varón en la noche del iOh noche memorable, justo exhaló su postrimer alienlo. jamás'se borrará de mi memoria la lúgubre escena que cusepulcral brían tus sombras! En la hora en que reina uÍl cuando silencio; en qne todo es imponente y majestuoso; cubierta con el nela naturaleza entera se presenta sublime cuando el þombre yace profungro ropaje de las tinieblas; el padre de los damente adormecido, entonces cs cuando pobres yel bienhecl,lor de la humanidad se encuentra tenrodeado de sus deudos y amilecho de' dido

junto

á' la

muerte, servicios: entonces es gos, que le prodigan sus últimos al Pacuando los ministros de la religión están elevando
en su

ORATORIA SAGRADA

12

la Igledre de las misericordias las dévotas preces, con que de sus hijos; entonces es sia acompaña la última partida ardiente, precuando el frío de la muerte hiela un corazón 10hl Muere entonces cioso albergue de virtudes cristianas. noble y generoso amiun padre amante, un esposo fiel, un del desvalido, un cristiano ejemplar, un go, un protector 10hl Entonces palpaba patriota desinteresado Y celoso. presencié sus últimos suspiros, la profunda verdad yo, qne Profeta: pretiosa in conspectu con que exclamaba el Rey presencia Doml?ni, mors sanctorum ejus: preciosa es en la del Señor la muerte de sus santos. de dejar esta tierra Empero, el varón justo, que acababa esta triste de infortunio y de dolor, no era por cierto en de la muerte: él volaescena más que la víctima aparente hasta ba â una patria mejor. Los que habían de apurar sus numerosos deulas heces el cáliz de la amargura eran á quienes socorria; la patria, dos y amigos; los desvalidos hijo ejemplar, -que con en fin, que se veia privada de un su progreso religioso singular anhelo habla trabajado por y su engl'andecimiento material. pór todas parLa noLicia de su fallecimiento se esparce también se escuchan sentidos lates, y por todas partes el lugar distinguido mentos, que prueban claramente el corazón de los que que el Sr. Gandarillas ocupaba en aprecian el verdadero mérito. Todos lloran su temprana abrigue la firme esperanza muerte; pero no hay quien no en de que ella ha sido el principio de una vida mejor. Mas, â vamos su lugar de derramar lágrimas sobre su huesa, de que nos tumba á inspirarnos alli de las sólidas virtudes de dió tan claros ejemplos: vamos á aprender en ese lugar desengaños que el verdadero patriotismo y. la herencia y más rica del cristiano es la piedad, cuya naturaleza diesencia nos manifiestan los Libros Santos, cuando nos le pertenece. cen: el que no tiene el espíritu de Cristo, no
,

ORATORIA SAGRADA.-9

130

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

Vamos á su tumba. y elevemos allí fervorosas preces al Altísimo por el feliz descanso de su alma. Vamos por fin á su tumba,y, al separaroos de ena, llevemos profundamente grabadas en nuestros corazones las santas y saludables impresiones que eXl?erimentemos, para emular con provecho su oristiana vida y sus re1evantes virtudesAs\ sea.

?

.

I

lllmo.

y

Rmo. SI'. D. Rafael Valentín Val divieso

Nació en Santiago el 2 de Noviembre de 1804 y siguió Ja carrera del fOro. Fué defensor de menore9 y administrador del Hospicio de ancianos é inválidos; después abrazó Ja carrera eclesiástica y llegó á ser Arzobispo de Santiago, consagrado el 2 de Julio de 1848. Murió en esta misma ciudad
en Junio de 1878.

ORACIÓN FÚNEBRE
Por las almas de
108

de Yungay patriotaa que murieron en la jornada

legib1J.8 el paCrmlJtantea elfeäi 8unt, e.t po triamuri parati. (Il Macabeos. VIII. :21). Llenos de valor y constancia, se ha. á morir por las leyes y llaron dispTIestos la patria. por

,

EXCMo. SEÑOR: existido en el Los imperios más poderosos que han catálogo de las naciones. mundo no se cuentan ya en el el Bosques sombríos ó melancólicas ruinas ocupan hoy la opulenda de ciulugar donde en otro tiempo brillaba 'el dades ricas y populosas. Se han desmoronado como y que hacarcomido leño los tronos mejor cimentados bían sido erigidos con las victorias y triunfos más ruidoconquistadores, cuya formidable sos. Aquellos famosos espada subyugaba pueblos y naciones, descendieron al seel poJvo, sin que se pulcro, donde yacen confundidos con monumentos de conserve otra cosa de su grandeza, que de su vanidad destinados á recordarnos la decadencia haciendo servir á poder. Solo Dios permanece inmutable, de llansu gloria las continuas vicisitudes de esta mansión es reino de toto. .Su reino, en expresión del real profeta,

134

BIBLIOTECA. DE ESCRITOREs DE CHILE

,

.

dos los siglos, y su dominación se perpetúa 'de generación en generación. (1). Desde el solio de majestad en que habita, se complace en confundir los vanos proyectos de los mortales, manifeståndoles que es sombra fugaz aquello que más lisonjea sus esperanzas. Aunque basta el transcurso de los años para arruinarlo todo, cuando Dios quiere hacer ejemplares castigos en los soberanos y sus pueblos, manda al tiempo que entregue su hoz destructora al hombre, y entonces ve el tiempo con' espanto c6mo arruinamos en un instante lo que él necesitaba de muchos siglos para destruír. Sea que el Señor permita encadenar las nacio nes, sometiéndolas al capricho de un injusto invasor, 6 sea que rompa su ominoso yugo, siempre obra de un modo propio de su incomparable grandeza y sabiduría, haciendo unas veces resaltar su justicia, y otras abriendo nuevos caminos para que resplandezca su misericordia. Por mås que la guerra se mire como azote del género humano, ella es, sin embargo, el instrumento de que Dios se vale para la ejecución de su decretos soberanos; y el soldado, pronto á ofrecer la vida en defensa de una causa justa, se constituye en un verdadero ministro' de Aquél á quien, no sin misterio, titulan tantas veces las Santas Escrituras el Dios de los Ejércitos. No consiste el valor en un ciego arrojo para talar y destruir, porque entonces en nada se distinguiría de la rapacidad de las fieras, y, lejos de merecer aplausos, s6lo podría mirarse con horror y espanto. Lo' que verdaderamente honra å los guerreros, es aquella varonil eonstancia para arrostrar peligros y sufrir la muerte por obedecer las leyes y salvar la patria. El escritor sagrado nos dice que éstos eran los sentimientos, del pequeño ejército con que Judas Mac?beo derrotó å Nicanor: Constantes effeeti
,

(1) Salmo CXLIV.

13.

ORATORIA SAGRADA

135

sant et pro legibas et patria mori parati: y yo he creido que exactamente conviene igual elogio á los beneméritos patriotas que perecieron en Ancach. Quiero que, cuando la nación tributa este homenaje de reconocimiento á su memoria, conozcáis que su sacrificio es el más importante para la felicidad pública, y que no bay otro titulo que pueda hacer al hombre más acreedor á la gratitud de sus conciudadanos. Bien eé que para elogiar dignamente las glorias de nuestros bravos se necesitaba la elocuencia de los Gregorios, ó la destreza de los Flecheres y Bossuets; pero á vosotros toca suplir la debiljdad de mi voz, y por el aprecio que håbéis hecho de la victoria, calcular el mé-

rito de los que la ganaron con sus vidae. y Vos loh Dios de la verdadl haced que mi lengua la pronuncie ahora sin lisonja, y que, al encomiar el ardor guerrero, lejos de excitar pasiones, edifique á mis oyentes.
(

Mas no penséis, señores, que, para aplaudir el heroico esfuerzo de los distinguidos ciudadanos que han colmado de honor las armas de la República en el Perú, venga yo
ahora á pintaros la guerra como un teatro brillante donde las nadones deben buscar su engrandecimiento. Por más que quisiese ponderar ell'.lstre de los inmarcesibles laureles
que Chile ha recogjdo en la campaña que emprendió con denuedo asombroso y ha terminado por uno de los triunfos más completos, yo no podría disimular que 'esos mis-

mos laureles han germinado con sangre; que los campos del honor lo fueron de luto y aflicción; que, si el enemigo para afianzar su dominación agotaba la sustancia de los infelices á quienes oprimía, era también preciso para libertarlos ,inquietar al ciudadano pacilìco, arrancarlo del seno de su familia, llevarlo á climas mortiferos, empleando en matar y destruír los tesoros que la naturaleza prodigaba para nuestra dicha y prosperidad; y, en fin, que

136

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE ClllLE

campiñas de las que fedebian ser taladas muchas fértiles la moral de nuestras cunda el sol del Perú, porque toda precauciones se tomen para regularizar tropas y cuantas á la de.trucción y los desasla guerra, no alcanzan evitar consigo. Sí: los labios del ministres que ella siem prélleva jamás deben desplega1se para alatro de un Dios de paz, profanar ]a cátedra del bar la guerra, porque sería aquellos con la destrucción de evangelio, predicar en ella á fraternjzar sin distinción quienes J eBucristo nos enseñó del amor el distintiyo de de amigos ó enemigos, haciendo ioh condición infeliz de los mortalesl sus creyentes. Pero sobre la tierra .in casi no podemos adquirir bien alguno el mal, y para conseryar la quietud someternos á tolerar á los lamentables destrozos de una guerra y poner fin combate, y comprar asoladora, es forzoso terminarla en un esforzados ciudadanos. la paz con la yida de yirtuosos y Seriaimperturhahle la tranquilidad de los estados,si sus equidad y la justicia; pegabinetes siempre respetasen la generaldesgracia del género humano, su moral ro, por 10 regular los politicos mente no es la más austera, y por ellos fatrepidan poco en]a adopción de medios cuando El hombre en su cilitan los planes que se han propuesto. pasiones; antes, por el cont.rario, elevación no pierde sus y más peligroso giro. El con el poder adquieren un nueyo la yenganza, clavan su interés y la ambición, el orgullo y veCes no aguijón en las na?iones más paoificas, y muchas corrido raudales de sangre se sacian mientras no hayan pomposos para justificar. inocente. Se inventan nombres perverso proyectos los más inicu?s, y no hay invasor, por injusticias con los especioque sea, que deje de paliar sus pública y decoro nacional. sos pretextos de conyeniencia la prosperidad de un Por más que la razón 'Persuada que de los otros, pocas Estado en nada perjudica á la fe1icidad y á pesar de los progreyeces se mira aquélla sin envidia, hombres públicos que, sos de la civilización, raros son los

ORATORIA SAGRADA
.

137
,

gobiernos, no gradúen la justial dirigir la marcha de los el número de sus tropas y el cia de sus pretensiones por

poder de sus escuadras. temibles y lcreéis que, para contener los amagos de tan enemigos, le bastaría á un estado proceder y multiplicados equidnd y moderar sus aspiraciones? Nó: su misma
si para rectitud le haria presa del vecino menos fuerte, la justicia de su sostener sus derechos__sólo contaba con
con

dispuestos á descausa, y no poseia valientes militares, de las preciar los riesgos y sufrir la muerte en defensa son el leyes y lasalud de la pstria. Los brazos esforzados aquéllos no se consermejor baluarte de las naciones y sin la independencia ni la varía en éstas largo tiempo la paz, seguridad personal. Los desvelos del sabio para establecer leyes benéficas y las fatigas del labrador Y acertadas emriquezas, presas del hombre industrioso para acumular codioia y ambioión extrason otros tantos estímulos de la quizå la causa por que una nación se concita enemiña
y gos enoarnizados.

Chile sólo pensaba en cimentar sus instituoiones; prolaborioso que poroional' garantías al hombre honrado y envidiar las respetase; sostener la' moral pública, y, sin prosperidades ajenas, buscaba la propia por aquellos meposición. dios que le or.'ecían la naturaleza y su misma á sus veoinos, jamás Celoso hasta el extremo por el respeto quiso mezclarse en discordias de las repúblicas hermanas, sino es para mediar en su reconciliación, cuando ambos del contendientes se lo pedían, Desde los primeros pasos conquistador boliviano, penetró sus designios y conoció los peligros que amenazaban á nuestra tranquilidad, y, fáoil que impedir aunque entonces nada le había sido más los triunfos de Yanaoocha y Socabaya, quiso más bien tolerar el engrandecimiento de su enemigo, que alterar en lo más leve la estrictez de su neutralidad. Empero, lde qué nos habría valido esta severidad austera de nuestros

.

138

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

principios, sin el coraje, moralidad y disciplina de nuestros soldados? Cuando menos lo debíamos esperar, llegaron á las playas chilenas naves enemigas que conducian los e!ementos más á propósito para encender en este suelo pacifico una guerra fratricida, y, apenas el titulado PI'Otector se hizo dueño del Perú y Bolivia, cuando, orgulloso con los recursos para oprimirnos que ponían en sus ma. nos la población y riqueza de ambas repúblicas, creyó que podía ya burlarse impunemente de nuestro enojo; y, sin dcl representante chirespelar la dignidad ni la inocencia leno, cometió en su persona un atentado que ha escandalizado á la civilización del siglo y que será el baldón eterno de la po Iítica protectora!. Quizás hoy veríamos el patrio suelo anegado en llanto, y por todas partes no se descubriria otra cosa que triste desolación y los despojos de la libertad, y quién sabe si el hábito de cargar eadenas nos habria envilecido hasta llegar á derramar sangre por afianzar la dominación de nues-

tro opresor, si nuestros hermanos no hubiesen sacrifica. do gustosos sus vidas en tierras lej anas por salvar la República, y si su valor constante no les hubiesc hecho superar los invencibles obstáculos que encontraban á cada paso en las maléficas impresiones de un clima mortifero, escabrosidades del terreno, el oro y la astuta politica del Protector. Pero el triunfo de Ancach será una lección de
,

escarmiento para los que en adelante, prevalidos dc su preponderancia, quieran apurar nuestra modesta circuns. pección, y el heroico ejemplo de las victimas chilenas nos empeñará en respestar m?s esta patria y sus leyes, por

cuya defensa marcharon tranquilos á perecer en el combate. La sangre preciosa que se derramó en 1I1alambo, 1I1atucana, Buin, Ancach y las playas de Casma, será una fecunda semilla de impertérritos defensores de los derechos sagrados é iudependencia de la nación. Sus nobles pechos opondrán un muro de bronce á la osadia de los ex-

.

ORA.TORIA SAGRADA

139

traños que, abusando de nuestro sufrimiento, intenten envilecernos con injustas y ominosas pretensiones; si y, alguna vez el poder irresistible de la fuerza numérica gase á triunfar, conocerían por lo menos que Chile puede ser destrozado, pero no vencido, y qua para establecer su

lle-

dominación sólo encontraban cadáveres á quienes remachar cadenas. No hay un sacrificio que más importe para la felicidad pública, que el del militar honrado; pero tampoco puede
imponerse un deber 'más penoso. Si el hombre se somete á las privaciones que la sociedad exige, es por conservar los goces de que ella sale garante; mas los pierde todos el que rinde la ,vida en la batalla. Dejando de existir, nada le aprovecha de cuanto queda sobre la tierra, como por

regular sus bienes consisten en la renta que disfru ta, sufre el sentimiento de perder las más caras prendas de su corazón con el desconsuelo de abandonarlas á una triste orf andad. Su virtud y la esperanza de una recompensa futura, son los únicos apoyos con que puede contar en el peligro, y sin estas prendas recomendables nada habría digno de aplauso en su sacrificio. Y, en verdad, que, si la

lo

y,

religión no hubiese consagrado el valor y la constancia, cuando se emplean en la defensa de las leyes y de la patria, yo, en lugar de elogiar la muerte de nuestros bravos, vendría solamente á lamentar con vosotros su desventura; y, si no creyese que sus afmas generosas poseian la irnnortalidad, con igual respeto miraria ahora la espada y el cañón que destruyeron al enemigo, que los brazos esforzados por que fueron COn tanto acicrto dirigidos. No dudo que podría formarse un ejército de ateos, y que tal vez peleasen con dennedo; pero sólo la ambición ó
terés podrian Ser la causa de su ardor guerrero. Sin más relaciones según sus principios con ]a sociedad y sus conciudadanos, que las que se fundan en la propia conveniencia, no teniendo nada que esperar despnés de

in-

la muerte,

.

140

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE cIDLE

.

sólo podían ni pudiendo temer otro mal peor que sufrirla, el riesgo de sus persomarchar al combate, computando riqueza quc debe propornas como precio de los honores y el heroísmo militar cionarles la victoria. En tal caso, todo que sólo se distinguiria del frío cálculo de un comerciante ganar dinero, en que, se expone á perecer en los mares por especulaba con la vida de sus por lo menos este último, no de la patria quedasemejantes, y los gloriosos defensores á viles esclavos de sus vergonzoban ento?ce" reducidos el soldado cristiano sabe que los sas pasiones. Pero nó: de su dicha, y el denueazares de la guerra son el camino D íos le exige. Su valor do para arrostrarlos la virtud que del botín ni la esperanza de los no pende de la riqueza mientras más olviascensos; porque conoce que su mérito, premiado por dado sea de los hombres, ha de ser mejor fría Aquél que no deja sin recompensa un jarro de agua sin testigos dado en su nombre. Bien puede encontrarse el puesto pelide su cobardia; mas no por eso abandonará lo desampara, le dice gì'oso, pues su concienoia, que jamás (1) que más quees un crimen no hacer su deber. El filósofo religión, no pudo menos que confesar se ha burlado de la ejército pronto á perecer por servir francamente, que un á Dios debla ser invencible. á N ada ha contribuido más que el crístianismo suavizar

de sangre inocente, que las guerras Y contener los arroyos del vencedor. El ha sin este freno haría correr la cólera sólo tenían por desterrado aquellos temerarios arrojos que objeto sacrificar á la vanidad millares de victimas, entredijese gando á las llamas ciudades enteras, porque no se El ha enseñado que es coraje propio que fueron vencidas. se presenta, y que de fieras cl que ceba su furia en cuanto

(1) Voltaire. Historia de Luis
Marqués de lI'enelón.

XV,

hablando de1 piadoso y valiente

ORATORIA SAGRADA

141

debe pelearse no para destruir, siuo por alcanzar victoenemigo que se confieria. La religión probibe ofender al lo posa humillado, y encarga al vencedor que procure en sible minorar las desgracias del vencido, persuadiéndole qne nunca es más ?lorioso que cuando se muestra humano y compasivo, Hasta la piedad tierna y devoción afectuosa, lejos de enervar el valor, han exaltado al guerrero para cilicio no emacometer empresas arriesgadas y difíciles. El barazaba á S. Luis bajo la coraza, y la oración tampoco

impidió al grande Alfredo conducir cincuenta y seis veccs sus huestes á la victoria (1). Los misrnos triunfos serían funestos para el vencedor, 'si la religión nO moderase su influjo. La gloria que se adquiere en las batallas, es una tentación violenta que pervierel "rillo de sus te á las naciones; porque, eU

Intereses relacionados

anecidas con dispuestas á suscitar pretextos con armas, se encuentran A más, en las repúblicas caque llevarJas á todas partes.
da victoria fomenta el ardor militar, que no siempre es lo más favorable á la obediencia ciega con que el ciudadano debe estar sometido á la ley para que se conServe la igualpatriotisdad. La espada que empuñó el entusiasmo del Desde que mo, muehas veees ha servido para extinguirlo. Lisandro consiguió humillar á la orgullosa émula de la invencible Esparta, en nada se parecieron los Lacedemonios. á los heroicos defensores de las Termópilas, y las misma?' legiones romanas, que extendian á lo lejos el poder de la
república, fueron quienes cavaron su sepulcro. Por mucho á que un pueblo idolatre su libertad, se ve obligado tributar cierto sometimiento humillante á los brazos esforzados que acaban de pulverizar sus enemigos, y cua?do el
incienso de los aplausos lisonjea la vanidad de los que ya son árbitros de la fuerza, porque supieron conducirJa á la
'

(1)

Albano Butler, en la Vida del Rey Alfredo.

142

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

victoria, solamente la moral austera y el freno de la religión pueden moderar sus aspiraciones.
No temáis que para alabar á mis béroes necesite ocurrir á exageraciones inverosímiles, pintándolos á todos como defensores entusiastas del bonor nacional, que, sin esperar premio alguno, por puro patriotismo corrieron voluntariamente á engrosar las filas del ejército. Bien sé que éstos son muy raros; pero lo eierto es que la religión posee
el seereto de

.

generalizar el herolsmo é infundir valor en los más paclficos ciudadanos. Desde que la ley los llama á pelear, saben que Dios les pide el sacrificio de sus personas, y cuando se resignan á tolerar los riesgos y penalidades de la guerra, se hacen tanto más dignos de alabanza, cuanta era la repugnancia que antes tenian para adoptar una profesión que contrariaba sus inclinaciones. De esta manera habéis visto formar en poco tiempo un numeroso ejército, cerrando para ello el artesano su taller, y abandonando su arado el sencillo labrador por cargar el fusil. Dos veces ha pisado las costas del Perú, si la priy, mera no derrotó las fuerzas protectorales, tuvo por lo menos la satisfacción de que le rehusasen un combate á que se vieron repetidas veces provocadas, con la mitad meDOS de tropa y notable desventaja en el terreno. En la segunda ocasión ereyeron los falsos amigos de la libertad peruana que el atrincheramiento sobre el puente del Rimac y los recursos que peselan en la misma capital para su defensa, arredrarían la eonstaneia chilena; pero acabó de escarmentarlos la marcha tranquila por calles sembradas de metralla en la jornada de Malambo. Cerca 'de una fuerza triple!repentinamente cae en Matucana sobre una división nuestra 'que no podia esperarlos; pero ellos encontraron:la muerte donde se crela segura la sorpresa. Nuestros piadosos compatriotas, Con la misma serenidad que en el templo, tributahan á Dios las gracias por la independencia chilena, cuyo aniversario celebraban, hicieron la

.

ORATORIA SAGRADA

143

salva de honor sobre los fuegos del enemigo, antes de haberlo puesto en vergonzosa fuga. Los especuladores que aventuraron la empresa de armar corsarios en defensa de la Confederación, se figuraron que eran ya dueños de una parte de nuestra e?cuadra que se hallaba fortdeada en la bahla de Casma, y, orgullosos por la fortaleza y celeridad de sus buques, no menos que por el crecido número y pericia de marinos extranjeros que los tripulaban, volaron sobre aquélla COn el design;o de abordada; la mas, presa de una de sus naves y,los torrentes de sangro que inundaron las otras hicieron que la Confederación perdiese para siempre la esperanza de ver tremolar sus banderas en el
Pacifico. Después de una marcha penosa por caminos ásperos y climas variados y mortiferos, agobiado de privaciones por respoto á la propiodad peruana, nuestro ejército
no

-

ba cuidados al protector; porque nada le pareoia más fáoil que destruír unos pocos soldados convalecientes y casi -desprovistos. El creía eclipsar la del

da-

estrella

la vida en la batalla. Ellos acometen una emprosa que parecla temeraria, y seis horas del más reñido oombate sepultaron en las cercanlas de Yungay las glorias del Protector bajo las ruinas de su confederación. Poro este triunfo ha
costado doscientas veinte y nueve vidas preciosas, y no existen ya aquellos esforzados oampeones. Los unos, des-

color, y de este modo afianzar para siompre su odiosa dominación; pero los encuentros de Buin y Llaclla le hicieron buscar nuevas ventajas, fortificándose en sitios donde sus tropas, lozanas y perfeètamentes equipadas, fuesen inexpugnables por su excesiva mayoria, las elevadas eminencias que ocupahan, los fuertes muros y profundas zaujas que los defendian. Mas, los valientes restauradores de la independencia peruana no conocen obstáculos; sólo se aouerdan de ]a misión que su patria les ba confiado, siéndoles indiferente volver á ella victor;osos, ó rendir

pabellón tri-

lU

BIBLIOTEOA. DE ESORITORES DE ORlLE

pués de trepar los escarpados precipicios de Pan de Azúpecho á 105 tiros o car, exãnit?es por el cansancio, frecen su del enemigo á fin de dar lugar á que sus compañeros codespreciando los bren aliento para batido. Los otros, fuegos vivisimos que se les dirigian desde las trincheras, so abalanzan sobre ellas, marcando con su sangre las señales de su arrojo. Estos salvan el muro y no sienten ]0 defendian, a] ser traspasados con las bayonetas que ver que su denodado esfuerzo ha puesto en precipitada fuga los mejores batallones del Protector. Aquéllos, sin vi,

da para proseguir la derrota, pierden para siempre de vista á los compañeros de su triunfo. N uestros valientes oficiales mueren con la tranquilidad de los héroes, aprovechando algunos los pocos momentos que les quedan para despedirse de sus d?udos y saludar desde tan lejos á la Patria por la completa victoria. IAhl el campo de la gloria está regado con la saugre adquirido! Aun no ilustre de los mismos que nos la han todase puede entonar el cántico de alegres vivas, porque
preciosas victimas, Aqui via palpitan los cadáveres de tan sobre el cual se levanta un altar formado de tambores, ]a voz del sacerdote hace bajar al Dios de las batallas con todo su poder para ofreeerlo por los valientes difuntos.

.

Allí ancianos guerreros, que muchas veces despreciaron teñidas muerte en los combates, trayendo aún las armas de la Cruz, y en sangre enemiga, doblan la rodil1a delante

la

.

lágrimas vienen á deponer su bélic-o furor para regar con de los miembros mutilados de sus amigos. Acá, al redoble enlutadas cajas y las salvas intel'l'umpidas del cañón victorioso, conducen los soldados el cuerpo de su benemérito jefe al sepulcro que le abrió su mismo valor. Los hel'oicos defensores del honor de Chile no pueden ya recibir el tierno entregábamos abrazo de nuestra gratitud; y, mientras nos al gozo y danzabais con alegria por la victoria, sus ancia. de nos padres, fieles esposas y tiernos hijos, se vestían

.

I

ORATORIA. SAGRADA

145

lloraban sin consuelo su orfandad. IAyl I esos .huesos' ilustres yacen confundidos con los míseros esclavos del conquistador, y esta lúgubre ceremonia es toda la .recompensa que la Patria puede conceder' á tan generoso $acrificiol Pero les acaso sólo un aparato de tristeza lo .que consagramos á su memoria? Nó: Jesús, el hijo de Dios vivo, que se inmoló por la salud del género humano,
y

luto

,,"caba de ofrecerse sobre esas augustas aras, y su sangre di.vina purificará las faltas que la flaqueza humana pudo haher hecho cometer á nuestros valientes hermanos. Sí, piadoso pontifice: complctad las preces del incruento 'sacrificio. Ministros del Señor: unid también vuestros ruegos á los suyos; consolad á la afligida Patria, y, ya que no ,"s posible restituír la vida á los que la perdieron en su <lefensa, alcanzad del Señor que sus almas inmortales re?iban en los cielos el premio dc sus trabajos. Respetables magistrados: acercaos á la tumba erigida en honor de los
.que reposan en paz por obedecer las leyes y hacer respetar los derechos sagrados de la nación, cuya guarda os está

?onfiada; y para conservar ileso tan precioso depósito, no oOÍ

Intereses relacionados

iaéis lo que él ha costado. Ilustres militares: enlutad vuestras armas; llorad la pérdida de tan esclarecidos compañeros; haced la salva de honor á su memoria; y, al empuñar la espada, mirad el sendero de verda<!era gloria que ellos os han demarcado con su sangre. Tierna juventud que debéis transmitir á la posteridad la noticia de los triunfos de Chile: grabad en vuestro pecho los nombres <le los vencedores de Ancach, que mezclaron su sangre Can las aguas del Santa para sofocar en su cuna las primeras

tentativas que

publicanas; y, peligra {;hile, mostrad á sus hijos las armas teñidas con la sangre -de sus invasores. IOh sombras venerables de heroicos guerrerosl sed el terror de nuestros enemigos y el vínculo de una paz duraORATORIA 8AQBADA..-IO
.

se hacen en América contra las formas resi alguna vez la independencia de

146

BmLIOTEOA DE ESCBlTOBD3 DE CHILE

vuestro noble ejemplo infunda un amor aoendrado á esta Patria, por cuyas glorias os habéis saorifioado, ysi hay chileno que se atreva á manoillarlas, eubridlo de oonfusión y vergüenza, amargando sus dlas oon pavorosos espantos. Y.Vos, Jesús benigno, que á imitación de vuestramuerte nos habéis dicho debiamos rendir la vida por nuestros hermanos: aoeptad el saorifioio de los que cumplieron tan á la letra este encargo amoroso; y, mientras e] mundo oelebra la viotoria, tejiendo "coronas de un laurel qne fácilmente se marchita, ceñid á los héroes, cuyas exequias oe]ehramos, oon las vuestras inmarcesibles y gloriosas,
dera; haoed

q.

"

por los siglosde los siglos. Amén.

.

?

"

!

-

ORACION }'UNEBRE'
:'1
,

"

.

.

::

..

,

del seíior minigtro don Diego Porta.le? En e?ôgio
Et exqui8ivit omni 1IUJda ?.allare popubm?o Et in diebus e,ouø pl'OIJptratu.m t.ß1 in fnal'tibua cjua. (I Macabeos. X[V, 35.36). Procuró de todos modos exaltar á su pueblo, y en sus días todo prosperó en
sus ma.noso
.
.

EXCMO. SEÑoa:

,

,

El esplendor de la majestad, los rendidos homenajes que se tributan á una autoridad bien cimentada, el influ; jo encantador de los talentos, y el brillo balagüeño/,de las riquezas, todo al fin viene á quedar sepultado bajo la frialdad de un insensible mármol. No hay más poder, no hay más grandeza ni otra gloria permanente que la del
Soberano Dueño del universo que lo sacó de la nada y que preside sus destinos, sin que jamás pueda embarazarse

su imperturbable marcha. Agotc el hombre su saber para combinar planes de engrandecimiento; despliegue toda su actividad y tino para ejecutarlos; llegue, al fin, á disfrutar los favores de la fortuna, que basta sólo un ligero soplo
I
I I

I
I
I
I

de lo alto para derribar el coloso de su felicidad, no dejándole más que su propia flaqueza y el triste desengaño de su impotencia.

La divina Escritura

nos enseña que todo en el siglo es

148

BIBLIOTEOA DE ESCRiTORES DE

cmLE

espíritu (1); qúe es maldito el sombra fugaz y aflicción de son diehohombre que fía en otro hombre (2); y que no el Señor (3). Empero, yo soso sino aquellos que mueren en los ojos de los mortales' no sé qué venda funesta cubre inciensos de la glo'para no dejarles ver otra cosa que los sumergidos en ria vana, con cuyo humo pestifero quedan es necesario el más profundo letargo. Para dispertarlos del Señor acompañe también que la paternal Provideneia ejemplos frecuentes de una prosperidad li,

á sus lecciones

sonjera, que se disipa cuando se creía más segura, y que los mismos mese cambia en un abismo de infortunios por abunda dios con que intentaba afianzarse. IAh, Y cómo del ilustre personaen estas santas reflexiones la memoria Aquel je que es hoy el objeto de este lúgubre aparato! á la fortuna, sino que la hombre, que no parece buscaba que obligaba con imperio á que favoreoiese sus empresas; obstáculos ní en las para realizar sus proyeotos no veía el desagrado de los asechanzas de los enemigos, ni en negooios públicos no a1nigos, y que en el manejo de los digno oompetidor de su genio y talentos políti.
/

enoontró singular,caroos que le disputase el triunfo: este hombre á quien gado de oadenas por el amigo más favorecido, Y postrado en tiehabla elevado á un alto predioamento, Y premio de su generosa munifioenoia rra para reoibir en espectáculo 'una muerte oruel é ignominiosa: ved aqui un de horrendo, pero mil veces más eficaz que toda la pompa gloria vana, y la eloouencia para inspirar despreoio por la recompensa la corona un patriotismo que sólo espere por corazones Y que tiene ofrecida Aquel que juzga nuestros Sí: las virtudes del mapenetra sus más íntimos secretos.
,

(1) EclesiastéB. 1, 14. (2) Jeremías, XVII. 5.
(3)
Apocali[J1!i"

XIV.

13.

ORATORIA SAGRADA

-14"

.

gistríldo no son un sacrificio estéril comagrado neciamendel va. te á la vanidad ó interés. Para ponderar el mérito el escritor sagrado liente y distinguido Simón, nos dice á pueblo; y que que .procuró de todos modos ensalzar su gobierno todo prosperó en sus manos.; y en tiempo de su yo he creído que sin exageración podía aplicar este misé ilustre Ministro Sr. don Diego mo elogio al patriota el fin Portales. Quiero que comparéis sus servicios con trágico de su vida, para que imploréis en su favor con más confianza las misericordias del Señor. No os parezca desproporción que hay entre el héroe que se me oculta la casi forzado' y su orador; asi es qué, con gran desaliento y á vengo á tributar este homenaje de reconocimiento nombre de la Patria al homþre grande que siempre ilustrará sus anales. Yo quisiera, señores, que mis débiles fuerzas igualasen á la importancia del asunto, á vuestros deseos y esperanzas, y á los trasportes de gratitud con que me distinguida predisiento conmovido cuando recuerdo la lección que le debí, aun sin haberle jamás servido ni tratado; pero, donde desfallezca y se abata mi voz, hablen justo entusiasmo. sus hechos esclarecidos y vuestro y tú, Espiritu divino, que sugieres palabras de verdad sagrado dey santificación, no permitas que yo degrade el coro y dignidad de este lugar, convirtiendo la función
ó haciéndola augusta del ministerio en baja adulación ó renco. servir de vil instrumento p ara encarnizar odios res. Haced que no salga de mi boca otra cosa que paz y
.

edificación.

"

.

Olvidemos, señores, los servicios esclárecidos con ,que enriquecieron á su antigua casa los ilustres antepasados del Sr. Portales; no fijemos la atención en el lugar preeminente que su propio padre ocupó entre los fundadores de

låO

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES

DE CHILE

la independencia americana; pasemos en silencio los probellas legresos que hizo en el estudio de humanidades y jurisprudencia, porque tras,'fi1osofia, ciencias de religión y en los grandes hombres queda obscurecido todo aquello principales aCque no es extraordinario. El brillo de sus deja perciones se asemeja al resplandor del sol, que no óibir los demás astros del firmam ento. Aunque el talento y los cuidados de su educación le ofrecian un vasto campo de gloria y lucimiento en la carrera literaria, eran, no obstante, incompatihles con su genio activo y emprcndedel dor una vida sedentaria y la lentitud en las empresas literato. Desde luego llamaron su atención las especulaciones mercantiles, porque cn ellas encontraba un poderoso aliciente su fino é infalible cáloulo, y, tan pronto como se dejó ver, fué ya de todos admirado. El mayor y más complicado negocio que se ha formado en el pals; ese pritoda la mer ensayo de u!'a asocÜlßión, que, difundida en república, debla eslahonar sus relaciones con la misma Infué glaterra, se confió á la dirección del Sr. Portales, que

quien hizo propuestas más ventajosas; y desde entoncès no trepidaron los más antiguos y acreditados comerciantes del pals en someter sus fortunas y sus luces al magisá los treinta terio de un jovcn que apenas habla llegado años. No es concebible de cuánto saber y destreza necesitó para vencer los obstáculos que le oponian la novedad en el sistema de su administración, el interés de los unos, las oposición del mismo govenganzas de los otros, y hasta la disolución bierno. Sus émulos celebraron como triunfo la del contrato; pero esta circunstancia hizo público el manejo del empresario, y sacó á luz los libros y documentos, sin que sus calumniadores hayan podido hasta ahora aprovecharse de uno solo. Los cuantiosos capitales que poseia, con sobrado talendel teato y crédito para incrementarlos, habrlan alejado le hubiese tro politico al Sr. Portales, si su patriotismo

ORATORIA SAGRADA

151

república. permitido mirar con indiferencia la suerte de la á los ciudadanos pacíficos, 'Su primer cui dado fué reunir
el establecimien. que, debiendo ser los más interesados en perjudito de un orden permanente, por efecto sólo de un ()ial y mal entendido desprendimiento, no aspiraban más es la que á vivir retirados en el reposo de sus casas; y no de su fuemenor de sus glorias haberles comunicado parte En su oposición á go, haciéndolos entrar en la lid política. los partidos jamás traspasó los límites de la moderación y la decencia, ni desmintió una vez sola aquella noble franqueza que fué siempre su divisa; pero ellos le miraban coel blanco mo enemigo temible, haciéndolo desde entonces <le sus tiros. Los conspiradores de 1827, después de acer,

,

tado el golpe, no se consideraban seguros, mientras quedaá pesar de que en esa época ninguße libre el Sr. Portales, pública; sin embargo, na parte tenía en la administración los lleno de la nobleza y humanidad que han desconocido, <le 1837 se contentaron con aprisionarle. Mas, como las almas grandes hacen que hasta los contratiempos contridel buyan á su gloria, el ilustre preso, desde la obscuridad tranquilidåd pertur" <:alabozo, no solamente restituyó la perseguidores á la bada, sino que también sometió á sus suerte que le preparaban, cuando ya creían jactarse de un triunfo el más completo. Pero, sin ambicionar poder, satisfecho con haber acreditado la capacidad de poseerlo, volvió tranquilo al retiro de su casa. No es posible referir 'aquí todos los hechos distinguidos <lel Sr. Portales, y apenas podremos recorrer algo de lo más

importante durante la época que influyó con sus sabios y acertados consejos en los destinos de la Patria. Pero no os figuréis por eso que ahora me detenga en hacer la apología de sus opiniones políticas, lanzando invectivas amargas contra los que pensaron de diverso modo. Esto sería <:onvertir en tribuna la cátedra de la verdad divina, 00 nfundiendo la voz de Dios, que reveló su santa doctrina

I
I

152

BIBLIOTECA DE ESCRtTOQES DE CHILE

apasionado de para salud del hombre, .con el eco tal vez el interés y el mis ideas yalecoiones. N unoa he creído que dee orimen fuesen los prinoipios que nivelaron la oonduota todos los venoidos en Liroay y ouantos tomaron su delendébiles para no mirar oon in? sa. Los hombres somos muy dulgenoia extravíos que naoen del entendimiento. Lo confieso sin rubor, y aun me glorío dc esta oonlesión ingenua. que quizá llegó á aplaudir tanto la honrada comportaopiniones, y ción de ouanto me desagradan sus

.

algunos, gloria der. habria lamentado para siempre su triunlo. La Sr. Portales ha consistido en medir sus fuerzas con ene-' migos poderosos, despojarlos del prestigio que los hacía desvíarse portemibles, desvaneoer sus tentativas Y no á los prinoipios. ellos un punto del sístema que se propuso de su administraoión. 1828, los pueCuando se promulgó la oonstitución de blos se resignaron á obedeoerla, aburridos ya oon una serie no interrumpida de inquietudes y revueltas; pero las.. el ouerpo legis.' eleooiones populares de 1829 y la que hizo lativo para vioepresidente de la Repúblioa fueron un maquerellas que oubriero!> nantial inagotable de alteroados'y de luto á la naoión. En vano los alI!antes de la tranquilidad suspiraban por algún avenimiento; en vano el mism? jefe que presidla el Estado oonlesaba la inlraooión para preoiso someter la deoi. que se procurase el remedio; lué sión de esta aoalorada disputa al filo de las bayonetas, y el honorable oaudillo, á quíen cinco provincias en masa y las otrao. multitud inmensa de ciudadanos respetables de glorias con el sa., llamaron en su socorro, quiso partir sus opinión pú-. bio y prudente consejero que le designaba la 'meses bastó para formar de una blicarpoco más de dos pequeña poroión del ejército cuerpo de tropas capaoes de'

batir á

enouentros gloriosos. po, Las.Vegas, Pudeto.y otros mil

las que se oonsideraban como el grueso de las de zas chilenas, y en donde p'eleaban los vencedores

fuer-

Mai-.
I

..

ORATORIA SAGRADA.

153

,

.

Lamentemos la sangre de, tanto bravo chileno; pero no defraudemos el mérito á quien supo de tal modo allade suerte nar el camino para la victoria, que, aun en caso adversa, tenia preparativos con los cuales ni se hubiese conocido la más completa derrota., La jornada de Lircay. quitó las armas de las manos á ocultaban' unos cuantos enemigos del Gobierno que no serio, y peleaban á cara descubierta; pero los diseminó por todas partes, encarni?ó su odio é hizo su enemistad irreconciliable. Ya, en lugar de la espada y el cañón, sólo podían servirse de la rebelión, tanto más temible, cuanto es mayor la dificultad de prevenir sus tiros. En esas circunstancias la nueva administración auu no habla tenido tiempo de radicar sus cimientos, ',y los cuantiosos gastos' que acababa de ocasionar la guerra civil, la desconfianza que inspira un gobierno reciente y los 'vaivenes que todavla sufría el Estado como consecuencias de la conmoción más general y violenta que se habla visto hasta entonces, todo parecía presagiar la más próxima ruina. Por otra parte, se hallaba la autoridad debilitada en si misma con siete años de continuas variaciones en el sistema administrativo; durante los cuales habiamos visto adoptar unos principios y dejar otros, vituperándose hoy lo que ayer se aplaudia, y alternándose sucesivamente la anarqula, el orden constitucional y la dictadura, las ;formas unitarias más centralizadas y una federación que intentó hacer popular hasta el nombramiento de un simple párroco. No quedaba, pues, al parecer, otro arbitrio para afianzar la permanencia del Gobierno, que hacerlo contemporizar con sus enemigos y ceder algún tanto de sus mismas prerro,
'

,

gativas. Pero el Sr. Portales no. conoce obstáculos, porqu';-. siempre todos los encuentra: allanados en los inagotables recursos de su genio criador. Semejante á aquellas águilas
.

que en el rápido curso de su vuelo, sea qlJe se remonten so-, bre inflamados volcanes, hondos precipicios, lagos insonda-

1

?

1M

BIBLIOTECA DE ESCRITORES

DE

CHILE

bles, ó escarpadas montañas, jamás detienen su vista en lo que se halla á sus pies; asi ellahorioso Ministro, sin rea

dirige sus miras parar en las dificultades que le cercan, y enfrenar la licencia, reformar los abusoB, dar nervio respetabilidad al Gobierno, crédito á sus promesas; moralidad á las masas, economla y pureza en la administración de las rentas públicas. En todo trabaj a con buen éxito ?dores, cuya elecpor si ó por medio de diestros cooper ción es también debida en gran parte á ]a penetrante persaquel picacia con que lela en los corazones Y adivinaba El destino que á cada uno convenla según sus aptitudes. fàmiliar totalento y su infatigable contracción le hacen magisterio do aquello que forma el secreto y constituye el de cada profesión. Nombrado Ministro de Guerra y Marideja escuchar con interés sobre el na, álos pocos dlas ya se atingenoia con el arte militar. En los. negocios que tienen comercio y jurisprudencia civil y eclesiástica, oye, pero'
resuelve por sí mismo. la liberEra su máxima favorit?, que, para mantener debla tad de los pueblos y la independencia del Gobierno, haoerse entender al soldado que su oficiò es pelear contra espada deslos enemigos de la Nación y no discut ir con A fin de reprimir el orgullo nuda las cuestiones políticas. la juvenmilitar y dar un noble giro al espíritu marcial de tud chilena, oonsagró todos sus desvelos al establecimiento y arreglo de las guardias cívicas hasta ponerlas en un ã los países en que estado, que dejan poco que envidiar de ha progresado más esta benéfica institución. Fruto es alcanzó á disfrusus tareas la victoria del Barón, que no de lección saludable á cuantos en tar, pero que servirá adelante pretendan invadir la autori dad con las armas

defenderla. Al que la Nación puso en sus manos para á los veteranos,. queda paso que trabajaba por contener glorias á su honrosa hacerlos ilustrados Y capaces de dar profesión. La Academia Militar, erigida con este objeto,

I

ORATORIA SAGRADA

155

patriot.ìsmo será un monumento eterno de la sabiduria y de su digno fundador. Enemigo aoérrimo de toda mitigación ó condescendencia en la observanoia de la ley, estaba dispuesto á prooulas rarla aun cuando fuese preoiso saorifioar sus intereses y más caras afeooiones. Pudo oomó hombre padeoer alguna equivooaoión; pero ella y cierta inflexibilidad naoían de de un fondo de justifioaoión y laudable celo. Miraba coorigen de inmensos mo vicios generalizados en el pais y públicos y el promales la indiferenoia por los perjuicios
pender á la impunidad de los oulpados, y no es de extrañar que el temor mismo de que llegase á contaminarle este contagio le hiciese atribuir a vergonzosa oobardia lo que del otros consideran prudente discreción en la severidad castigo. Al mismo tiempo qUe,perseguia los delitos, no habia para él mejor recomendación que el mérito y los talentos, y ouantos poseian estas apreciables cualidades
,

sólo dejaban de ser sus amigos ouando conéeptuaba que podian 'emplearlas en perj nioio del orden estableoido. Siempre que no hubo este temor ocupó en empleos dc imá personas que]e y talvez los más apetecidos,

portancia, habian sido desafeotas. Proteotor deolarado de la juventud, se propuso valerse de aquellos jóvenes en quienes descubria moralidad é instruoión, porque juzgaba que el entusiasmo republicano á oostumbres que ardia en sus peohos y la falta de apego inveteradas los dispon,dria mejor para adquirir hábitos de
respeto á la ley é imperturbable constancia para procurar su ejecuoión, que eran el eje sobre que debla girar todo el vasto plan de sus premeditadas reformas. Ellas sin duda
nos' es licito vaticinar los resulse habrían realizado, y así tados por lo que ya tenia heoho, por el espiritu regenerador y talentos que habia desplegado y por el tesón infati-

gable para llevar al cabo sus más arduas empresas. ]Cuán-

156

'BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

.

ta pérdida no ha sido para la Patria su premat.ura y. temprana muertel Ningún hombre público le ha excedido en laboriosidad å y contracción: unos pocos meses que gobernó Valparalso,
etemizaron aní la memoria de su incansable celo y perspicaz vigilancia. A la vez con uno, dos y hasta tres ministerios å su car-, negocios de cada uno como si fnesen, go, despachaba los quienes solos, y se ha oído generalmente å los oficiales de se servía, qne con tal jefe no se logra un momento de desahogo. Los negocios de suma importancia que siempre le ocupaban, y que al parecer exigían toda su contracción, no le impedían descender å pequeñeces que,
.

otro habría despreciado, pero de las cnales saeaba inmensas ventajas. Para él nada era perdido; porque t.odo entra-, ba en la ilimitada extensión de sus planes. El artesano, el labrador, el soldado y hasta el despreciable mendigo, jocosino había uno que no fuese detenido por su habitual dad y de quien no adquiriese sagazmente noticias de algún provecho.
Pero la cnalidad mås notable; la que parece formaba el alma de sus otras relevantes prendas, era un tino para acordar sus providencias y cierta previsión para calcular

que no parece sino que llevaba en las mano? la voluntad de los hombres y el poder de los elementos. <Cuåntas veces no se temía un descalabro donde tal vez se daba el golpe decisivo? Durante los siete años y medio públicos, no ba que!!aqne ha intervenido en los negocios do tentativa de que los enemigos del Gobierno no se hayan valido para derrocar lo, y en todas han enoontrado su tl'Ìste deseng4>ño. lQuién no creyó envuelta la,república en guerra civil, å lo menos por algún tiempo, cuando repentina é improvisamente se tuvo la noticia de que debía estar ya en nuestras costáS nna expedición rormal, man: dada por el caudillo de la oposición al Gobiel'no. y, segÚn
;.us efectos,
'

ORATORIA :SAGRADA

157

.. todas las apariencias, dirigida y sostenida por el afortunado conquistador que' acababa de ganar al Perú con una los empresa semejante? ,Quién? Solamente el Ministro y que conocían de lo que él era capaz. Vosotros visteis en pocos días formar escuadras, disponer ej,ército y dirigir
sus operaciones como si
sen

la guerra y los mares no ofreciecontratiempos. Supisteis después que, mientras en

Chiloé eran presos el jefe de la expedición con ?us tropas, buques y bagajes, llameaba el pabellón chilenó en el Cay se firmaba por el señor de tres repúblicas una tre-

llao, gua 'que, aun cuando ,'ergonzosa para él, con todo, no satisfizo las grandes miras del autor de tan gloriosos triunfos. Pero ,creéis, acaso, que estas ú otras hazañas semejau'tes bastarían para formar su elogio? Adornado de todo aquello que la gloria mundana tiene más seductor, <qué le quedaría hoy de sus atavios? .No queráis engañaros, hermanos' míos muy amados, decía el Apóstol Santiago; toda dádiva preciosa, y todo don perfecto viene de arriba, como que desciende del Padre de las luces, en quien no cabe mudanza ni 'sombra de variación. (1). Sí, dones del
.

Cielo son los sabios consejos, los sentimientos generosos, el talento, el denuedo y los aciertos; pero dones que son nada sin la piedad, y que llegan á ser nocivos sin ella á

quien los posee. C!Qué sería del ilustre Ministro, de sus proezas, de su grande alma, de su incomparable geiÜo,si la religión no hubiese consagrado estas prendas recomendables? Sin ella, ,cuál seria el consuelo que podíais encontrar para vuestro dolor? cuál la confianza qué animaría nuestros ruegos y oraciones? ,Ni cómo este religioso' Po ntífice habrla ofrecido sobre esas aras sacr?santas al Hijo Unigénito del Eterno Padre? Yo mismo' no podría sost'óner las
.

-

.

. .

.

(1) Santiago. l.

16. 17.

158

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CffiLE

â un hombre tan distinguido. alabanzas que son debidas grandeza mundana Mas, confundamos con su ejemplo la cristianos acopian y hagâmosle entender que los héroes envidia, ni quita el un tesoro que no roe la polilla de la .sólo abre el ladrón astuto, y para el que un golpe alevoso camino de su eterna posesión. simple El Sr. Portales, como hombre público y como un de BU pie-o particular, ha dejado testimonios irrecusables iglesias depudad. En el tiempo de su administración las teniendo ya pasto. sieron el hi.to de su penosa viudedad, episcopal que las rijan. Se res adornados del carâcter había proyectado la creación de otras dos mâs y una metrópoli eclesiâstica para que, multiplicados los auxilios de reglado en los juioios la religión y establecido un sistema episcopado eclesiâsticos, se forme también un cuerpo de inexpugnable contra los enemichileno que sirva de muro gosde la religión y de la Iglesia- Las comunidades religiosin las cual.s sasvolvieron al goce tranquilo de sus rentas, propiedad habían sancionado no podlan subsistir, y cuya l?s leyes, cuando la piedad de nuestros y garantido de sus fol'. abuelos consagró .al Dueño del universo parte destinados â su culto. tunas, â fin de que hubiese ministros de Desde entonces poblaron sus noviciados y abrieron olrecen en nuevo las escuelas de enseñanza científica que Pero la obra exsus claustros gratuitamente al públieo. virtud clusiva de nuestro religioso Ministro, en la que su encontró sacrificios mâs penosos, fué el restableeimiento de los seminarios conciliares, cuya juventud florida anunâ fieles sacereia â la Iglesia días de gloria y prepara los dotes celosos é ilustrados. â qúe tiene reNo se limitaron por eso sus cuidados lo politico, sino que tralación direeta con el orden civil y bajó los consuelos de la religión y por que S"

por llevar predicas" penitencia en los puntos mâs remotos y cuyo sin divisa.. desamparo lloraban amargamente los pastores

ORATORIA SAGRADA.

150

Ha sido necesario wdo el influjo de su autoridad y la firmeza invencible de su carácter para realizar las expediciones de misioneros á Chiloé y Valdivia, que, según él mismo aseguró, fué la providencia entre todas las de su administración en que tu vo mayores compromiel remedio.

arrostrar. Todo esto aun ilO satisfac;a su piedad; fiel imitador de los Estéfanos, Olaos y Canutos, pensaba aprovecharse de los re?ursos que la auWridad ponía en sus manos para facilitar la conversión de los bárbaros araucanos y aun de aquellos que habitan al sur de los confines civilizados de la república. Tuve la honra de escusos que

char de su boca el bello plan de misiones que se había propuesto, y más de una vez creí llegar á ver guaitecas y trasmontanos postrados ante la Cruz que con inocentes y suaves acentos bendecían al Señor. JAh, y que no exis-

ta ya el genio de cuya valentía é intrepidez se necesitaba para realizarlol \Y que tan lisonjeras esperanzas puedan ser sólo un sueño alegre, que no sirve más que de torm'ente cuando se despierta! IDios míol si nuestra maldad nO" ha hecho indignos de tanta dicha, retribuíd porlo menos la voluntad y el deseo de aquel á quien Vos lo inspirasteis y no permitisteis ejecutarlo. Y vosotros, mis oyentes, Wlerad este desahogo á un corazón que con tal recuerdo siente toda la amargura del desconsuelo. Nuestro cristiano Ministro había aprendido del Apóstol Santiago quo (,la religión pura sin mácula delante'd& y, Dios Padre os ésta: visitar á los huérfanos y á las viud... en sus tribulaciones, y no mancharao con los halagos ongañosos de este siglo,> (i). Y l quién llegó á él con aflicción, que no saliese consolado? Nada queda de su ingont& fortuna, porque toda se ha empleado en favorecer al oprimido, educar al pupilo, socorrer á la viuda y manteJ
.

o

(1) Santiago, 1, 27

,

160

BrBU()":'ECA DE' ESCRITORES DE CmLE

los adminisner al desvalido; y aun ha sido neeesario que 'tradores de sus rentas se eonstituyan en tutores suyos qué sostener la deeeneia de para que siquiera tuviese eon á persu easa. A pesar de su severidad, estaha dispuesto enemigos que los donar ofensas, porque no eonoda otros co'n éstos, mientras una mano que ereia del Estado; y aun ali' firmaba deeretos eontra ellos, alargaba la otra para

vivió en e) cam viar sus miserias. Durante el tiempo que la felieidad de los po, todo su plaeer eonsistia en proeurar su' padre y hasta 'seneillos aldeanos; él era su eonsultor, objeto un dete'su médico; habiendo herho oon e.te solo ôþorde los medicamentos más usuales y su
nido estudio tuna aplieación.
de la Poeos han' mirado eon tanto desdén el falso brillo los destinos pompa mundana, y al paso que su rango y entre los primeros hombres del que oeupó le eoloeaban pais, su vestido, su tren y todo el aparato de su easa no

mediocridad. Siempre anuneiaba otra eosa que sencilla elientela los que apeteeen la gloria vana se proeuran una lucida para que asi se dé más erédito á las alabanias que adulación les prodigue; pero, enemigo irreeoneiliable de la y lisonja como franeo é ingenuo por earáeter, más bien 'parece que estudiaba el modo de disminuir sus aplausos. los Hizo el ,más alto despreeio de'las,riquezas, Y hasta á émulos más obeecadoi se ven precisados eimfesar su inimitable desinterés.' Dueño de, un caudål que podía negoeios de á llamarse opulento, cuarido se' eontrajo los, Estado abandonó enteramente' el euidado de conservarobjetos públieos, y no lo. Invirtió sumas cuantiosas en eonsintió en su vida que se le pagasen. Sirvió constantepercibió otra mente empleos lucrativos; pero de ellos no quedaba con cOsa que el asiduo trabajo. Ya casi no'le
"

?

qué subsistir, y para qne reeibiese sueldo en la última' el época que despaehó el Ministerio, fué necesario todo empeño de los amigos, un formal precepto del Gobier-

ORATORIA SAGRADA

161

Ved aquí hasta dónde llevó el Sr. Portales suc"amor Salvador del mundo no dejó .. los prójimos. El divino á sus verdaderos discípulos. y lno <>tra señal para conocer le contaréis entre ellos? Sí: las lágrimas ,de tanto menes. cl mejor timbre de su in'teroso á quien socorría. serán
'nO.

mortal gloria. Es verdad que debía ser para él una noblè satísfacción á llegar á ver logrado"- sus mol?stos sacrificios, pues don. -dequiera que tendiese la vista, allí se le presentaba la la más risueña perspectiva. Mejoras en la administración -de justicia y en la policía' de los pueblos; incremento pasejército, marina y preparamoso de las rentas públicas; tivos para llevar la guerra fuera del Estado, sin que para á una exhibición extraor,,110 hubiese sido preciso obligar <linaria; respetabilidad en el Gobierno; decencia en su él;'progreso en manejo; crédito dentro del país y fuera de
,

públicos de gran comercio; ahorro de gastos; edificios <:osto; establecimientos para educación de eclesiásticos y militares; nuevas cátedras de enseñanza; ved aquí los fruel tos de la administración de que ha sido el consejero, distinguido Ministro. alma y el más firme apoyo nuestro E! ha dado á Chile la gloria de ser el primero de los esta,,1

<los americanos que

alza la voz para defender la independencia del 'Perú y derribar la espada que asesta sus golpes contra las formas republicanas. Pero tanta fortuna, tanto poder, tanta gloria, no eran

el mejor camino para la recompensa de sus virtudes. La tribulación y las adversidadcs son las pruebas de las almas grandes y el patrimonio 'de los escogidos. Este era el triunfo que. sólo restaba á nuestro"héroe, y' el último y más glorioso sacrificio que debía consagrar á su amada

Patria. El deseo de activar por sí mismo los aprestos de la ex.' 1'edición al Perú le condujo en persona al campamento del ejército;, y entonces fué cuando el amigo de sus íntim'ss
ORATORIA SAGRADA.-ll

162

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CHILE
,

de rodos, á quien acababa confianzas, el más beneficiado el mando de las tropas, se de conferir el segundo lugar en despué" pocos momentos subleva, le sorprende y apresa, de ternura Y amisde haber recibido las últimas pruebas en cólera, lanzaría tad sincera. lOs parece que, ardiendo ICreéis que 110negra perfidia? rayos de furor contra tan y del poder? lOs le figuraria la pérdida de la autoridad humill?ción Y abatimiento? Nó: jaráis confuso por su

si manifestó algún sentimás estuvo más tranquilo; y, iba á que la sublevación miento, fué sólo por los males IQué señorio de esplritul qué patriocausar á la Patria. cargado de cadena. y custodiatismo! Luego le conducen de tropas; porque lamemori.. do por un grueso respetable de pavor y espanto á lo" de sus virtudes y talentos llenan principio de delito y el único revoltosos: éste es todo su el amor á la vida le hada persus desgracias. Piensan que dignidad y llegan á intimarle que sufrirá la der algo de su jefe de la plaza de Valparaís{} muerte si no escribe al él desprecia sus amenazas y para que la entregue; pero cualquier sor. prevenir á la guarnición contra y sólo por 01 vialgunas líneas, en que, presa, toma la pluma y traza de su persona,;'o hace más que re,dándose totalmente' ileso el decoro del país y se comendar el que se mantenga pueda la efosión de sangre; cada evite hasta donde se sentimiento? más puros depalahra respira dignidad y los

un corazón hamano y generoso. cuál admirar Después de tres dlas, en que no sabemos 6 de los penosos sufrimientos su invenmás, si la amargura á consumar el sacricible constancia, conoc? que va ya donde le veo mil veces más ficio; y aquí es, criBtianos, enemigos y reposaba á grande que cuando confundía sus del poder. Su generosidad sobreputranquilo en el colmo de sus verdugos, y para ja.,áJa ingratitud é inhumanidad su prisión los inreferir al fiel amigo que le acompañó en pocas disnos tratamientos que había sufrido durante unas
.

-

ORATORIA SAGRADA

163

de no descuhoras de separación, cuida cautelosamente útil brir las personas. Cuando pierde la esperanza de ser de la tierra á la Patria, entonces olvida todas las cosas si permanece por media hora y, reconcentrado en nù!llßO, contemplando en Aquél, cuya bondad misericordiosa era la eterna recompensa su consuelo y debia ser también Se acerca el momento fatal: resuena de sus trabajos. .... la voz terrible, y el mismo que la pronuncia huye confuso sumiso á por no presenciar la ejecución. El soldado que, sus jefes, marcha sin replicar para recibir la muerte,.hoórdenes sanITorizado se detiene y rehusa obedecer las grientas que se le intiman. Sólo la víctima honorable no da el más ligero indicio de flaqueza, y sin afectar valor con largos razonamientos, que, en sentir de un sahio orador
cristiano (1), por lo regular son señales de un orgullo enque cubierto, ó á lo menos esfuerzos de lIn alma agitada combate por disimular su temor secreto, aguarda en si? iAh noche infaustal ya que cubriste en tu lencio. ?bscuro seno fiero atentado, IPor qué no ocultaste para siempre con densas tinieblas el desventurado campo de la Viña del Mar? fOjalá que el sueño poderoso del olvido 18371 6 borre de nuestras páginas el aciago de Junio de años Pero Portales no existe ya, y cuarenta y cuatro de una vida gloriosa sólo ofrecen un recuerdo melancólico.
. . .

.

.

Mientras su cadáver yacía confundido con asesinos y traidores, la noticia de su muerte nevó á todas partes el hola tranquilirror y el desaliento. Los unos ven destruida hizo dad y el sosiego, que en el corto espacio de siete años extinguido prospera!' tanto á la república. Los otros creen el patriotismo; porque no esperan que á vista de este ejemplar haya quien se consagre con tanto desinterés y anheé inhulo al servicio público. Estos, en el deselÙace cruel el pals mano de la revolución, que es la primera que en se mancha con la muerte de un ilustre magistrado, miran
(1) Bossuet, Oraci6n fúnebre del Príncipe Condé.

164

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILB

,

'terminables venganzas. extranjero enemigo de nuestra independenoia realice en Chile sus planes liberticidas; porqu e en la guerra exterior, dirigiese, mientras habia un genio,que tan sabiamente la 'nadie pensaba ni en el número de las tropas ni en las difioultades de la empresa. Hasta los más desafeotos al -ilustre Ministro que abrigan sentimientos nobles, se llenan de indignación; todos llevan en su semblante impresa la

á la república nadando en sangre y hecha el teatro de inAquéllos llegan á temer que el

imagen del sobresalto y del dolor. El mismo Gobierno en tan apuradas cirounstancias sólo se ooupa de su' aflioción. el más Nadie se acuerda del triunfo contra los amotinados, gloriosoparalosbuenos ciudadanosy funesto para el despotismo militar. Los cívicos de Valparaíso, victoriosos contra una fuerza veterana, que era tal vez la que desde muprestigio, chos años antes se había presentado con más abandonan sus laureles para cubrirse de luto y hacer los funerales á aquel á quien debian su establecimiento y disciplina; todo anunoia que la muerte de este homhre eminente es para la república su mayor calamidad.
Cristianos: <y no habrá algún oonsuelo para nuestro dolor? <Lágrimas? tiernos sollozos? amargos suspiros? 10h, Pero nada de esto aloanza á la mansión del reposo. qué triste desventural Yo así no leo en los anales de la libertad de Chile el nombre de aquellos, que los enriquecieron con acciones gloriosas; sin recordar al mismo tiem-

y < cuál será su recompensa? <Bellas po sus infortunios. inscripoiones? estériles elogios? magnificos mausoleos, destinados más bien para servir de pábulo á la vanidad de

los vivos que de proveoho alguno á los ilustres muertos? Nó, nó: Vos, Sèñor, esculpís con buril indeleble los sacriá quienes alificios que hacen por los prójimos aquellos mentó vuestra santa palabra. Vos, buen Jesús, enseñaslos ,teis que -el amor verda,dero consiste en dar la vida por á los que os crucisuyos; disculpasteis con generosidad

ORATORIA SAGRADA

165

ficaban; y demostrasteis con afectuoso llanto el aIDor á la santa ciudad; acoged, pues, también propicio á aquel

que ha procurado imitar tan heroicas virtudes. Chilenos todos: sean cual f?esen vuestras opiniones, aprended en las heridas de este ilustre cadáver yen la calidad misma de sus asesinos, hasta dónde puede (:on. ducirnos el espiritu de discordia. No olvidéis que es un torrente impetuoso que arrastra consigo aun á aquellos que le dieron impulso; y, si no os ha espantado promoverSi queréis lo, temed por lo menos llegar á ser sùs víctimas.

.

borrar á la Patria la negra mancha que en estas escenas de horror ha mancillado sus glorias, bacedle el sacrificio de toda personal afección, y no haya más que un solo anhelo, un solo esfuerzo en la defensa contra el enemigo común. y tú, sombra venerable del ilustre mártir por las glorias de Chile, recihe en testimonio de nuestra gratitud las tiernas lágrimas con que quisiéramos a un mismo tiemM po cicatrizar las heridas y lavar la mano sangrienta que las abrió. Tu nombre angusto serÏ\ escrito con caracteres de oro en los fastos más bonrosos de la Patria, y el cora. zón de sus hijos eternamente lo conservará marcado con un sello indeleble de sincero amor. En tus heroicos ejemplos hallará siempre el magistrado la firmeza, la intrepidez el soldado, y la tierna juventud un noble desinterés; mientras que nosotros en torno de tu tumba rogamos al
Señor que,' en recompensa de tus trabajos, te eiña una inmarcesible corona en la mansi6n eterna del dp.scanso, y te dé paz sin fin, ya que por nuestro bien te privll8te de eUa en la tierra. Amén.

?

'-

SERMÒN
-

En honor de

le.

declaraci6n dogmática de la Inmaculada Concepción de María Santisima. (8 Dic. 1855).

enim evtJtlgeliro vobÚ gaudiu,n magnum, quod erit Qmni populo. (San Lucas n. 10). A la v?rdad que vengo å daros una nueva de grandlsimo gozo para todo el pueblo.
.

E cee

de gala y celebran Las ciudades y los pueblos se visten abate á sus su ventura euando un caudillo afortunado Príncipes ó -Gobernantes añaden .,nemigos, cuando sus posesiones á las que antes reconocía su pod?r, cuando á anteponerJos á sus una nueva fuente de riqueza viene vecinos, cuando un genio aventajado excita la emulación
-de los

-,

extraños, ó cuando cualquier otro acontecimiento próspero distrae á los mortales de las penalidades de la vida. Pero lqué produce todo esto sino un gozo limitado á otros elllanto y la enviy pasajero, que, mÌentras envía -di marchita y á manea, como la flor apenas nace, ya se ra de la sombra pasa sin detenerse estable? Siempre las
huellas del vencedor quedan marcadas con sangre y la -dominación no se extiende sin opresión. Regularmente las cualidades distinguidas despiertan recelos, y se mira como -desgracia propia la riqueza y prosperidad ajenas. Todo Mmbia Con rapidez y las naciones no CQnservan largo

I
I
I

168

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

.

tiempo esa ventura en que cifran su gozo; porque á la. serie de victorias sucede otra de descalabros, á la elevación del poder su decadencia, y á la prosperidad y abundancia, la 'adversidad y pobreza. Desde el dia en que el Señor en castigo de la rebelió!>. de nuestros primeros padres maldijo la tierra de nuestra peregrinaoión, ni el hombre puede enoontrar en ella el
gozo cumplido, por que tanto anhela su corazón, ni esos. gustos pasajeros con que adormece sus penas, 'pueden hacerse extensi vos á todo el linaje humano, La dicha y la. alegria en la marcha de la humanidad forman aqui ya!l& más que algunos espiritus. verdadera excepción,

.

por una querido ilusionarse con halagÜeños sistemas de una hayan pretendida perfectibilidåd progresiva. La raza de Adán es raza desheredada, y en vano busca la felicidad y el contento que fueron su primitiva herencia. Sólo pueden encontrarse consuelos en las promesas y esperanzas COI> que la misericordia de nuestro buen Dios templó la severidad de la fatal sentencia que fulminara su justicia infinita. Al mismo tiempo que El anunciaba nuestra redención, fuente de todo consuelo, dijo á la infernal serpienteque acababa de seducir á nuestros primeros padres: (,Una. mujer te pondrá su planta, y por más que le aceohes, ella quebrantará tu cabeza.: y ved aqui que la solemne declara. ciÓndel cumplimiento do este augusto vaticinio es la quéahora vengo á anunciaros. Maria, madre virgen de .nues-

tro Redentor Jesús, es la afortunada mujer que en fuerza-. de los méritos de su divino hijo quebrantó la cabeza dO'

la maligna serpiente, habiendo.rsido concebida

sin man.. cha de oulpa original desde el primer instante de su ani-. Tal fué el oráculo que pronunoió la Iglesia Cató?

mación. lica por booa de su oabeza visible N. Smo. Padre Pio IX. á presencia dO' un año há en la basilica de San Pedro Cardenales y Obispos reunidos de casi todas las regiones> del globo. Y, si la madre de Dios fué entonces glorifioad..

ORATORIA SAGRAD4

169

con la proclamación de tan augusta prerrogativa, no lo fué menos la Iglesia con el ejercicio de un poder que tanto realza la divinidad de su origen. Estas dos grandes glo. rificaciones Son las que quiero proclamar im este di a; grande por cierto y sin mezcla alguna de tristeza debe ser nuestro gozo por tan plausibles motivos. E?angelizo ?obis
gaudium magnum. Todos somos hijos' de María, porque en el leño de la Cruz fuimos encargados á su maternal tu. tela, y lo somos también de la Iglesia católica, porque en ella recibimos nuestra regeneración á la gracia; y, como la
gloria de los padres es la alegría del bija, el gozo y con. tento que ha de excitar en nosotros tan feliz y venturoso anuncio, ha de ser universal: Erit omni populo. En verdad á que, siendo llamada todala descendencia de Adán participar de la redención en el seno de la Iglesia y bajo la protección de Marla, â toda ella le interesa la exaltación

,

de la una y la glorifioaoión de la otra. De aqui es que este gozo puro, grande, exquisito y universal, que excita el próspero y plausible acontecimiento' que nos ha reunido en este templo para alegrarnos en el
Señor y tributarle rendidas y fervorosas aeciones de gracias, se halla vinculado â dos triunfos magníficos y muy

gratos para el pueblo católioo, â saber: el de la gloriosisima Virgen María, nuestra madre adoptiva, y el de la santa Iglesia, nuestra madre espiritual; y ved ahí todo lo

que va â ooupar vuestra atención. y vos, tierna madre y poderosa protectora nuestra, digno objeto de la piadosa alegria que rebosa en nuestros corazones, presentad al Señor las preoes humildes que le dirigimos, iluminad, mi espiritu, purifioad mi lengua é inflamad mis pala?ras para que debidamente pneda tribu-

tar alabanzas al singular privilegio de vuestra Concepción inmaculada; mirad que todos á una. voz os lo pedimos?
usando de las mismas palabras con que el celestial
m

en,.

170

BIBLIOTY.CA. DE ESCR1TOR?;:I DE CHILE

jero, al anunciaras que ibas

á ser madre de

Dios, os saludó

María! pura y sin mancha de pecado original.-rAve,

A impulEn el principio crió Dios el cielo y la tierra. el firmamento, los assos de su voz omnipotente la luz, El espíritu de tro y nuestros globo jsalieron de la nada.

henchidas Dios corría sobre las aguas, y éstas se sint,ieron el cielo de vivientes. La misma palabra creadora tachonó de árboles fronde eentelIantes estrellas, cubrió la tierra dosos y verdes prados, matizados de vistosas y fragantes especies de aves hendiesen' los fiores: hizo que variadas paciera en los campos aires, que todo género de animales cobijase la tierra. No descany que multitud de reptiles tanto só el Señor en su obra; pero, como si se detuviera un al hombre á nuestra para tomar consejo, dijo: (,hagamos de barro, le imagen y semejanza>, y, formando un cuerpo quedó hecho inspiró sobre su rostro un soplo de vida, y Bajo sus plantas el hombre viviente con alma (1). los bueyes, ovejas fueron colocadas todas las cosas; celestes fueron y todos los rebaños, y hasta los cuerpos á ser poco destinados á su servicio. Su grandeza llegó espíritus angélicos, y quedó consmenoS que la de los gloria y hotituldo como elrey de la creación, coronado de al hombre á imagen suya, nor. No bastó que Dios crease de 'luiso además recrearlo con su amor y la dicha inefable de una felicidad que estasu amistad y graoia, le colmó Entonces la intelimos muy lejos de comprender ahora. gencia humana refiej aba el abismo insondable de la divina. Libre de las tinieblas del error, penetraba todos los SOOrepredominio tos de la verdad de que era capaz su ser;.y con 'el poderlo absoluto sobre sus pasiones, mantenía intaoto Be le brindaba de BU libre voluntad; toda la naturaleza de ella sin trabajo ni zozobra. sumisa, pudiendo disfrutar
(1) Génesis,

.

n,

7.

,

ORA.TORIA SAGRADA

171

El candor y la inocencia perfumaban

sus goces, y, aunque

vivía en tanta desnudez, la vergüenza no había aún enrojecido sus mejillas. Pero este estado de primitiva grandeza no fué estable, porque un ser maldito se afanaba por enel Señor volver á todos en su eterna desdicha. Para probar la obediencia de nuestros primeros padres y darles en qué labrar su mérito, les había impuesto un solo precepto, y éste de fácil ejecución, prohibiéndoles comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Mas, seducidos por la falaz promesa de la in!ernal serpiente, probaron la malhadada fruta y atrajeron sobre sí y sobre su numerosa posteridad fatales desgracias. Una sola.mujer, Maria, la que debía Uevar en su vientre al Redentor del linaje humano, salvó de este común naufragio. EUa, como la zarza incombustiA nosble, se mantuvo ilesa en medio de las voraces llamas. (ltros, destronados y sumergidos en nuestra propia degradación, no nos es dado formar idea justa de tan dichosa exención; porque, como dice el Apóstol: (,El hombre animal no puede percibir las cosas que. tocan al espíritu de Dios; falto de inteJigencia, las mira como necedades (1).. Empero, la vista de los males que palpamos puede hacernos rastrear algo de la felicidad que perdimos y que la Santísima Virgen conservó inhlOt.. Recibimos el ser manchado con la iniquidad y nuestra madre nos concibe en pecado (2). Por esto, según la fe, somos hijos de ira por naturaleza (3). Penetrado el Santo Job de esta desgracia, exclamaba: ,Perezca el día en que nací y la noche en que se dijo: con.
. . .

cebido queda un varón. Conviértase aquel día en obscuridad; no haga Dios cuenta de él desde lo alto, ni sea
con luz

alumbrado. Obscurézcanle las tinieblas y la sombra de. la muerte; cúbrale densa niebla y sea envuelto

?

(1) r Corintio8. U. 14. (2) Salmo L. 7.
ÇI) Eleaio"

n,

3,

172

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CH1LE

Y eon razón, porque ese primer peen amargura. (1). inagotable de macado '!ue se nos trasmite, es una fuente eJ error y Jes, que, sumergiendo nuestro entendimiento en arrastrando á nuestra voluntad con el turbión impetuoso de Ja concupiscencia, desfiguró monstruosamente la obra

predilecta deJ Creador. Desde entonces groseros errores ejercen sobre el ofuscan la razón, y pasiones vergonzosas imaginación es el juguete su tiránico imperio. La

corazón de sus ilusiones, y nuestros sentidos son incentivos poderosOS de la incontinencia. Inconstantes y vanos en nues. el tros pensamientos, y frecuentemente dominados por temperamento y los 11 umores, no damos un paso en que no flaqueza. De aquí proviene la se descubra nuestra propia propensión al mal, la resistencia å nuestras obligaciones, la mortal languidez para obrar el bien, el desdén por la virtud y los funestos encantos del vicio. De aqui la lucha constante de la caroe contra el espíritu, y la secreta rebelión de nuestro corazón contra Dios. Pudiera al menos servirnos de precauoión la ,experiencia de nuestras mise. toda rias; peru, lejos de humillarnos por ellas, aborrecemos sólo apeverdad que tienda á corregirnos; nuestro orgullo sin verdatece lisonjas, y, satis Cechos dt' nosotros mismos de deros méritos, despojados de la inocencia, y en medio ignorancia y flaqueza, vivimos henchidos de vani-

i

"

,

nuestra dad y soberbia. Siendo .miserables esclavos, no sentimos el peso que nos abruma. Estamos lejos de Dios, yel temor de su indignación no nos asusta ni incomoda; vemos que si algo nuestras pasiones no nos dejan acercarnos á,El, Y las turba nuestra alegría, es Ja dificultad de sa?isfacerJas y consigo. A todo se melancolías y pesares que ellas llevan resignael pecador, y, á trueque de cumplir sus deseos. condel demonio. siente en vivir rendido á la carne y esclavo Pero es algo más que insensibilidad de nuestros males
-

(I) Job. III.

3. 4. 5.

A

0-'

ORATORIA SAGRADA.

173

la que nos aqueja. Una' densa nube cubre nuestra vista, y la ceguedad es tal, que el hombre en su esclavitud, ríe y

eanta al ruido de sus propias cadenas. El iracundo se gloria en sus crueles vênganzas y, encuentra una feroz complacencia en el gemido de sus víctimas. El !'varo sa. crifica sus comodidades, su reposo, sus amigos y hasta su

propia persona, y se llena de gusto al abrazarse con su adorado tesoro. Un ambicioso no repara en vergonzosas humillaciones ni en degradantes iniquidades 'para escala.. la elevaeión á que aspira, y, no obstante, celebra como triunfo el buén suceso de sus tentativas. No hay traidor fementido que allá en su interior no se goce en sus falsias y ruindades. engalanando su ingenio con los trofeos de sus
infames perfidias. Hasta el voluptuoso, cuanto más sumergido en el fango de su corrupción, tanto más la aplau. de como una felicidad, jactándose de sus inmundos delei. si no fuera bastante el ineentivo de su ápetito, tes; y, como atiza en su imaginación el fuego de su lascivia, y no pocas veces empuja á su concupiscencia para que atropelle á la

naturaleza: De modo que los hombres, cuando se hallan dominados de sus pasiones, las miran óomo deidades y ci. rran toda su gloria en que la sumisión sea cada vez más profunda y serviL Tal es el hombre después de su caída: así quedaron eclipsados su gloria' y esplendor primitivos. Verdad es que el Señor no le abandonó para siempre; que, obrando un prodigio mayor que la creación del universo, reparó con usuras la fatal culpa, y que el Verbo encarnado abo. lió el decreto de nuestra reprobación fijándolo en la cruz en que quiso morir por nuestra salud. Verdad es también, que; abiertas las puertas del cielo que nos había cerrado el pecado de nuestros progenitores, el torrente de gracias que brotó del Gólgota inundó toda la tierra; que Dios saca de las piedras bijos de Abrahán, forma de corazones endu. recidoshéroes de abnegación, y pueblade justos la tierra, y

174

BIBDlOTIilCA. DE ESCRITORES DE CHILE

de santos el cielo. Pero, al mismo tiempo que Dios nos llaquerido que cicatricen ma, nos santifica y nos salva, no ha enteramente las llagas que abrió á la humanidad la desobediencia de Adán. El hombre sin gracia y sin la cooperación á ella es lo que fué al momento de su caída. Su naturaleza corrompida conserVd el obscurecimiento de la inteligencia y la depravación de la voluntad todo el tiempo

que dura nuestra peregrinaoión en este valle de lágrimas. exoepMas, esta ley, por general que sea, no lo ha sido sin oión. Acaso la perfección primitiva que brilló en nuestros primeros padres antes del pecado, .no había de ser más que un lampo fugaz, cuyo resplandor deslumbra, pero que presto desapareoe sin\dejor rastros ni señales de su existencia? La obra grande por excelencia en la creación del universo y como el centro adonde convergen los radios de el este inmensurable circulo, tno habla deconservor tipo de consejos eternos su original belleza? Sí, por cierto: en los estaba decretado que la que habla de concebir al HombreDios, debla ser desde el principio de su animación tan bella y perfecta según la naturaleza, como lo fué Adán, y libre de la mancha que eclipsó la gloria de éste, habla

que, de permanecer refulgente con inmarcesible pureza por toda la eternidad, como muestra y testimonio del esplen-

dor de la humanidad en la risueña aurora de su dichosa aparición. María es la segunda madre del género humano; á la y en contraposición á Eva, Como ésta nos introdujo

podla la madre muerte, aquélla nos sacó á la vida; y no triunfante carecer de la prerrogativa de justicià original desgracia de'perque poseyó Eva antes que tuviese la.
derla. Pero no es éste el único previlegio de María. Para ser madre de Dios fué enriquecida desde el instante de su animación oon tal cúmulo de dones espirituales, que jamás podrla alcanzar alguna pura criatura. El Señor prepara con sapientísima economía todo aquello que debe servir

OTATORlA S.4.0RADA.

17õ

para sus altos designios; y asi como no puede excogitarse elevación mayor que la divina maternidad, tampoco puede nsdie exceder á María desde su creación en hermosura y santidad. Hija del hombre, sobrepujó en perfección á toda la humana naturaleza; se elevó sobre la angélica, y constituyó por si sola un rangn especial en la escala de los seres criados. La gloria de Maria emana enteramente de su divino bija; y es tan interesante á la de éste, que en el profético anuncio que hizo Dios á nuestros primeros padres del Redentòr de su caida, unió en cierto modo el triunfo de la madre al que habia de obtener el hijo sobre el mortal enemigo del linaje humano. .Yo pondré enemistades>>,dijo Dios á la serpiente,.entre ti y la mujer y entre su raza y la descendencia suya. Ella quebrantará tu calieza y tu andarÚs acechando á su carcañah> (1). -La que habia de luchar contra la serpiente hasta quebrantar..su cabeza, no pudo haber permanecido un instante bajo su dominio y señorío, y era preciso que fuera concebida sin pecado original. La profecia divina del reparador del género humano tuvo su cumplimiento cuando el Verbo eterno y Dios increado tomó nuestra naturaleza, y entonces marcharon juntas la causa de la madre con la del divino hijo. El Arcángel San Gabriel, destinado para anunciar á Maria que por obra sobrenatural del Espiritu Santo el Verbo divino dehía encarnar en ?u purísimo vientre, a] descubrir este celestial arcano, le dió á entender que la Concepción de ella carecía de mancha original, sallldándola llena de gracia y Con una plenitud tal, que excedia á la medida de toda. las que babian sido concedidas á las puras criaturas. Así lo denota la fuerza de las expresÍones del texto evangélico y de las que no usa otra 'vez la Escritura siempre que habla de gracias divinas. Corren, pues, juntas la gloria de la madre y la del hijo. A ella está vinculado el rescate M
?
.

-

(1) Génesis,

III,

15.

176

BIBLIOTECA DE ESCBrrORES DE CHILE

nuestro linaje. IMisterio estupendo del amor divino! PeConcepción de Marla, la ro gocémonos ahora que, en la el lustre obscurecido de su raza dc Adán ha visto renacer su unión con antigua grandeza; porque, si la humanidad por también ella el Verbo se encuentra ã la diestra del Padre, más elevadas sola brilla por si misma en María sobre las nuestral tu gloria criaturas. Sí jVirgen inmaculada, madre el gozo qne á todos nos nos pertcnece por muchos.tltulos, y grandísimo y sin medida. causa es grande,

hablaba é nuestros padres en .Dios, que en otro tiempo los prodiferentes ocasiones y de muchas maneras por estos dlas por fetas, nos ha hablado últimamente en lI!edio de Su Hijo, á quien, constituyó heredero univer-

el Apóstol á los sal de todas las cosas" (1). Así escribió Señor Jesucristo Hebreos. Y, en verdad, que nuestro predicó á todas las turbas; recorrió los pueblos haciendo

después de bien, confirmó su doctrina con milagros, y, dijo: (.ld, pues, inshaber aleccionado á los Apostoles, les el nombre truid átodas las naciones, bautizándolas en Espíritu Santo, enseñéndel Padre y del Hijo y del ,dolas á obse1:var todas las cosas que yo os he manestaré con vo"dado, y contad por cierto que siempre de los siglos, (2). Algnsotros hasta la consumación inspirados por el Espiritu nos disc!pulos del Salvador, hechos y palabras; el Santo, escrihieron mucho de sus á los cristianos por resto de su enseñanza fué transmitida Apóstoles. Los libros de los prila predicación oral de los apostólica forman todo el cuerpo de meros y la tradición depósito ha sido confiado la revelación evangélica, cuyo á la Iglesia. Las obras de Dios no se atropellan; nacen Y
,

(1) HebreoB. l. 1, 2. (2) San Maleo. XXVIII. 19.20.

ORATOBU SAGRADA

177

<)recen con admirable concierto, yå la manera que la luz del sol no disipa repentinamente las tinieblas de la noche,

que alborea insensiblemente, la revelación divina siguió un curso lento y progresivo. En el Antiguo Testamento la antorcha de las profecías crece y se avi va å medida que se acerca la venida del prometido Mesias, hasta que con su aparición se disipan las sOJ:J1bras. La predicación misma del Sal..

sino que se hace preceder de un crepúsculo,

vadór se desarrolla con la propia sabia mesura,

y no reci-

be su complemento sino en el Cenåoulo, cuando al estrépito misterioso el Espíritu Santo descendió sobre los disoípulos en forma de lenguas de fuego. De aquí es que, aun cuando en la ley de gracia la revelaoión haya sido comple-

,

ta, no fué por eso infecunda, pues contiene verdades encubiertas, digåmoslo así, que, según conviene á los altos
designios de la Providencia en la sucesión de los tiempos, Se van proponiendo á los fieles; y vëil aquí á lo que ,está reducida la autoridad de la Iglesia para definir los dogmas.

Do esta naturaleza era el misterio de la lnmaoulada Concepción de la Virgen María. Como habéis oído, ya se hallaba revelado oon más ó menos claridad en ambos Testamentos. La tradioión oonservaba su memoria, tal vez sin advertirlo ella misma lo bastante; y los fiel"! se alarmaban siempre que las sutilozas de la esouéla pretendían debilitar sus oreencias. Sin embargo, en los decretos del Altísimo no había llegado el tiempo en que se manifestara con todo su esplendor esta verdad oonsoladora. Esto se hallaba reservado para una épooa de luoha, en que el orgullo y la indiferenoia no perdonasen medios para dar en tierra Con la Iglesia Católioa. El genio del mal, que sabe unir oontra ella los elementos más disoordes, había logrado poner en oombustión al mundo y ya neciamente se jaotaba de que el oatolismo estaba moribundo, ouando el Pontífice destronado y fugitivo alzó la voz y o?n su Enoíolica
OR4TOBU SAGBADA.-12

178

BIBlJOTBCA DE ESCRITORmS DE CHILE'
,.

año há de 2 de Febrero de 1849 abrió el proceso que, un dogmAtica que cele-. vino A termina,' con la definición de los misterios y mirabramo.. El mundo se burlaba pretendiera en ba como un anacronismo ridículo el que se pleno siglo XIX imponer dogmas A la razón. Entre tanto,. todo el doscientos millones de católicos diseminados por globo encorvan su frente A la voz del Vicario de Nuestro Señor Jesucristo y, lejos de hacerstl'violencia para cauti. obsequio de la fe, despliegan todo. val' su entendimiento en de sus corazoel calor del entusiasmo y agotan la efusión IAhl Y qué. nes para celebrar tan fausto acontecimiento. .' espectáculo tan grandioso no presenta la Iglesia con este. de voluntades,. acuerdo de entendimientos, estrecha unión prorunda, al tiempo mismo. y sumisión libre, razonada y después de incesantes ensayos de que la sabiduria terrena, teorias y sistemas, fatigada con' tanto demoler y desunir, A desespera ya de encontrar medios humanos que resistan espíritusllQué vi-la discrepancia é insubordinación de los siendo comda y lozania no muestra la Iglesia en su unión, puesta de tan numerosos miembros esparcidos en tan.
reJ.I1otos paises,

-

.

separados entre sí por distancias, intereses. de todo. idiomas, costumbres y gobiernos, y careciendo vínculo de fuerza material que los mantenga en obedien.. ciallCómo no divisar el dedo de Dios en el testimonio unáde mirasnime acerca del misterio y en la uniformidad ma!,ifestó todo el numeroso acerca de su definición, que episcopado católico en sus dictámenes expedidos sin previo acuerdo ni concierto? Todos á una voz han instadoel sucesor de. para que pronuncie su inerable oráculo dijo: ,Yo he roaquel á quien Nuestro Señor Jesucristo gado por ti para que no desrallezca tu fe, y tú, alguna á tus hermanos (1)'. SI: el ecovez convertido, confirma á despede la voz de Pedro ha resonado en todo el orbe cho de sus enemigos; y el menosprecio de éstos y su!>
(1) San Lncas.

XXI!,32.

ORATORIA SAGRADA

179

'sarcasmos sólo han servido para su propia confusión y

vergÜenza. Sin duda que éste es un triunfo que cubre de gloria á nuestra Santa Madre Iglesia y que por él debemos gozarnos sus fieles hijos; pero lo que más hace á mi propósito es
que este gozo debe Crecer tanto más, cuanto que la infalibilidad de la Iglesia, que es aquí glorificada, asegurándonos la posesión de la verd?d, es uno de los mayores beneficios que la misericordioso bondad del Señor nos dispensara. Por cierto que la razón, este don precioso con que el Criador enriqueció al hombre, 'y con el cual se'elèva

sobre todos los seres que habitan nuestro planeta, no ha, sido criada para el engaño y la ilusión. La verdad debe
ser su alimento, y siempre que no se nutre de ella, pierde su nobleza, se abate y envilece. Los que han ensalzado sns fueros y proclamado su imperio sin contar para nada coI! sus extravíos, se han olvidado de que no es el poder de un general ni el número de sus tropas, sino sus victorias lo que inmortaliza su nombre. Ellos han desconocido la na.o'

turaleza del entendimiento humano, pretendiendo arrancarIe el apoyo que más lo robustece y fortifica. Un sabio

,

Obispo y filósofo cristiano decía: <,Cada uno siente en sí una razon limitada y subalter'na que se extravía desduque se sustrae á la subordinación, y". que no se. corrige sino

cuando se somete al yugo de otra razón superior, universal

dice que ha sido la suerte de la razón humana desde que, cerrando los ojospara nos ver esa luz iluminante se ha obs(1) Fene]én, Exi8tencia de Dios, c. 11, n. 57.

inmutable, Así es que, todo lleva en nosotros la marca de una razón limitada inferior, participada, prestada, qUe tiene necesidad á cada momento de que otro le traiga al camino (1).,) La misma idea habla expresado el Padre San Agustín Con las palabras de luz ihrminante y luz iluminada que se encuentran en el hombre. A la verdad, si consultamos á la experiencia, ècuál nos

é

180

BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE CHILE

la más remota tinado en obrar de su propia cuenta? Desde antigüedad la investigación de la verdad, y aun de la verde dad puramente filosófica, DO ha sido más que un campo á todos los sistemas, batalla abierto á todos los errores, á todos los delirios, aun á los más absurdos. Todavla no se ó criterio que debe está siquiera de acuerdo en la regla de la razón servir para fijar la certidumbre. En nombre se le ha identificado, no diré ya con los brutos que percisosteniendo qu.e ben y sienten, sino con la piedra inerte, triste anonadano hay más que materia. Por huir de este el espíritu, neganmiento, se ha pretendido que sólo exista
do qùela tierra que nos sostiene, el fruto que nOs alimenta existeny el cuerpo mismo que tocamos y se anima, tengan cia real, y sean otra cosa más verdadera que los objetos imaginación representa en el sueño. y movimientos que la Todas las opiniones que caben entre tan distantes extrepatrocinen, sin que sc dimos han tenido escuelas que las sisvise término á la monstruosa fecundidad para inventar especulativa ha corrido temas. Igual suerte que la verdad la verdad moral siempre que se ha desoido la voz de Dios.
A ningún vicio ó acción contraria á la naturaleza del homsi esto no brehan faltado los honores de la virtud; y, como

bastara para humillar la razón, se ha Uevado el desvarlo y hasta idolatrar el crimen personificado en deidades. aquellos errores y estos extra vio s no son por cierto producciones de entendimientos incultos y de gente ignorante, .sino el fruto de los estudios del sabio y de los meditados cálculos de grandes politicos, cuyo renombre se ha transmitido á la posteridad. A vista de tan opuestos dictámenes del triste éxito de las empresas de la razón, el escéptico.,
y

llegando á desesperar de la posibilidad de alcanzar la verdad, ha concluido por suicidar su entendimiento entregándose á la universal y mortifera duda. y IquéllDios habrá abandonado asl al hombre á su des. venturado consejo? N o, por cierto. Después de velar sobre

'

,

ORATORIA. SAGRADA

lSI

él durante

la edad patriarcal y,la mosaica, en la plenitud

de los tiempos"el Verbo fué hecho carne y habitó entreno-' sotros>>. El arrebató á la muerte nuestra inteligencia, porque en él estaba la vid?, ,y la vida era la luz de los hombres, y esta luzresplandece en las tinieblas y las tiniebla. no la comprendieron>. Bien puede el orgullo, ql1e habla sumèÍ'gido á la razón en las tinieblas del error, obstinarse en no ver la luz; .nosotros hemos visto la gloria del Verbo,

gloria cual el Unigénito debla recibir del Padre, lleno de gracia y de verdad. (1). Sí: abundante gracia para
que la voluntad triunfo de la concupiscencia, y sólida verdad, para que el entendimiento no sucumba al error. Pero no basta librar al hombre de la letra muerta de la Santa Escritura. Por luminosa que ella sea en si, sometida á la razón humana, corrla el peligro de tener la suerte de la revelación primitiva infusa en nuestras almas, tan obscurecida y maltratada en la sucesión de los tiempos. Es necesario que haya un oráculo subsistente y claro que nos sirva de faro para no perder de vista la revelación divina, y éste jamás ha faltado. El Señor conversó con los patriarcas; confirió cierta autoridad á la sinagoga para

interpretar la ley del Sinal, y suscitó una serie no interrumpida de profetas que la comentaran y explanaran; estableciendo al fin en la Iglesia una autoridad permanente para custodiar la verdad y servir de gula á la razón. Nuestro Señor Jesucristo, al constituir á San Pedro cabeza del cristianismo, le dijo: .Tú eres Pedro y sobre esta piedra yo edificaré mi Iglesia, y jamás las puertas del infierno prevalecerán contra ella (2}:.) Y podrian prevalecer sin
duda, si la Iglesia no fuera dispensadora perpetua de la verdad con autoridad para declarar las dudas que sobre ella se suscitan; pues que sin esto podia dejar
(1) San Juan, l. 5, 7,14. (2) San 18.

.

Mat.n. XVI,

182

ornLIOTECA

DE ESCRITORES DE OHILE

de ser la Iglesia de Dios vivo, columna y apoyo de la verdad, como la llama el Apóstol (1). La experiencia de diecinueve siglos tiene confirmada ya la previsión divina; pues cuantos se han sublevado cont.ra la autoridad de la Iglesia han abusado de las Santas EscriMago turas. Cada uno de los sectarios, desde Sirnón hasta los Mormones, no ha hecho otra cosa que arranear una piedra al majestuoso edificio de la revelación, de tal manera que el que quisiera apoyar su juicio en la certidumbre humana, no encontraría un solo dogma á que poder atenerse con seguridad. Y, como si fuera poco atacar la? doctrinas, las exégesis racionalistas han tomado la triste tarea de derrocar los hechos, negando hasta la. existencia real de N uestro Señor J eS'lCristo. Y lIotadqùe este delirio es lo que ofrece el más adelantado cultivo de la razón en el siglo que se llama de luces; por más que no con semejante sistema pueda probarse que son otra cosa que un mito los hechos mejor averiguados de .a historia, y personajes fabulosos los fundadores de nuestra independencia política, á quienes mllchos de los pt'esentes
conocimos. Y después de tantas aberraciones lse querrá que nos fiemos dI! la razón sola y sin gula? Decidnos l confiaríais la administración de vuestra hacienda al que,

ponderando su capacidad, no negara que habla envejecido arruinando á cuantos habían hecho de él igual confianza? Y ,cómo pretende la razón gobernar por s sola nuestras inteligencias después que en sesenta siglos no ha hecho otra cosa que extenuar sus fuerzas, elevando y demoliendo, afirmando y negando para confundirlo todo? Nó, mis queridos hijos en Nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia con su luz indeficiente ?antenga nuestros espíritus en pogesión de la verdad; y este tesoro de la inteligencia forme nuestra gloria, ab,mdonando á la razón presuntuosa la triste herencia de las fantasmas del error y la fluctuación de
(1) 1 Timoteo.

,15.

,

ORATORIA SAGRAD.4.

183

la duda. Por esto nosotros creemos con firmeza en la Inmaculada Concepción de María -y nuestros corazones se
?gitan con dulces emooiones del más justo y festivo gozo .al celebrar su triunfo y al contemplar la aotitud noble, imponente y grandiosa que en la definioión de tan grato misterio ha tomado nùestra Santa Madre Iglesia, esta esposa querida del Salvador que adquirió con su sangre. y vos, Virgen Inmaoulada, regooijaos, porque en todo el universo habéis bastado para alejar la herejía de los que os invocan. Traed á las ovejas errantes al gremio del eatolicismo para que todos no formemos más que un solo rebaño bajo un solo Pastor (1). Acoged los votosde estepueblo fiel que se glorÍa en teneros por patronabajo el titulo de vuestra Concepción Inmaculada. Conservadlo cada vez. más adherido á la Cátedra de la unidad católioa que me. ció la ouna de su oivilizaoión. No permitáis que la planta mortífera y turbulental de error tale nuestros verdes pra<los y marchite la lozanía de nuestras mieses, ni menos que disoordias religiosas tiñan con sangre nuestro feraz suelo. Presentad al Príncipe de los Pastores, vuestro hijo querido, la súplica que hoy le dirige el más indigno de
,

los 'ue hacolooadoallrentedesu rebaño. Sí, Señor: haced, ()s ruego, que cuando comparezca en vuestra preBenda, pueda deèiros, como .Vos dijisteis á vuestro Eterno Pa-

dre: <,Mientras estaba con ellos, yo los defendía en bre. He gùardado lo que tú me diste, y ninguno se ba perdido, sino el hijo de perdición, (2). para dosjuntos logremos eternamente cantar vuestras
zas en la gloria. Amén.
\

tu nomde. ellos que toalaban-

(1) San Jnan, X, 16. (2) San Juan, VIII, 12,

?

Monseñor Ignacio Víctor Eyzaguirre
UniNació en Santiago en 1817. Fué bachiller en Teología en la antigua presbítede ser ante. dos abogado aftas I?38. en versidad y se recibió de Universidad en la Facultad de Teología. de moderna la Fué miembro ro. putaendo en 1849. secretario decano de ésta dos veces. diputado por de Ciencias Sagradas. Academia la de del Arzobispado y vicepresidente el Co1egio Pío Latino Roma fundó en Parte de su vida empleó en viajes,
AmericanQ y murió en alta mar en 1876.
,

!

r

\

,

SERMON
De nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán, predicado en-la Iglesia de Real ,Colegio de Mi?ionero5 de China, Tonkin y Filipinas. de la Orden de los Hermanos Predicadores de la ciudad de Ocaña. Npn mÌlH drdit IIobis Deus sþi,iltWI- ti. (1I Ti-

,nQ1'tS. srd 1JÙluUs el dilectionis.

moteo. 1, 7). No nos ba dado Dks esplritu de temor < sino de fortaleza y de caridad.

S KÑORES:

Jesucristo fué anunciado como sañal de contradicción, de oorrer igual suery su dootrina, que naturalmente había la te que el que la en?eñó, nada podía encontrar sobre tierra que no fuesen desprecios y perseouoiones, El Salvador del mundo, aceptando aquel caráoter tan en armonía con su misión de redimir a 105 hombres con sus ignominias y con sU muerte, opuso en su fortaleza y en su

del amor una valla superior a todos los esfuerzos unidos espiritu del mundo y del prínoipe de las tinieblas. La oonsumaoión de su ministerio sobre la cruz es el triunfo más espléndido de aquellas virtudes, y la suerte de su:dootrina en la sucesión de dieoinueve siglos nos representa cont,inuada la serie de viotoriás .que la paciencia y la caridad
inioiaron en el Calvario y terminarán el dia último de los

.

tiempos. El poder humano; siu elementos para sobreponerse a las alternativ,,:s de su condición débil y de su existencia'pr,,:'

I

I

,

188

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

a caria; el talento y la elocuencia que, acostumbrados del temor y la triunfar, enmudecen, no obstante, delante experiencia de nosotros mismos, que. nos convence cada dia de nuestra insuficiencia para combatir, nos demuespropagación del Evangelio tran hasta la evidencia que la superiores que elevasen a no pudo realizarse sin virtudes sus predicadores sobre los obstáculos que su celo y su doctrina habrían de encontrar entre los hombres. Jesucristo, señores, que triunfó del mundo y del infierno por su fordiscípulos estas taleza y pqr su amor, dió en dote a sus mismas virtudes como armas que habrian de manejar en la grande empresa de convertir a su fe el género humano. En vez de la pusilanimidad, natural en los hijos de Adån, les concedió ese espíritu de fortaleza y de caridad que abundaba en el Apóstol de las gentes cuando escribía a su discípulo Timoteo: No nos dið el Señor espiriw de temor,

sino de fortaleza y carIdad. En un hombre cuyo pensamiento se dilata sobre la tiedel rra y abraza con la intensidad de su fervor la suerte género humano; en un hombre cuyo corazón vive inflahijos de å mado por el deseo ardiente de salvar todos los

Adán,

la ejecu..ción de su propósito hace brillar su celo predicando la verdad, su desinterés en su pobreza riesgos voluntaria, y su grandeza de alma en medio de los inminentes que le rodean; en un hombre, en fin, que, llamado por Dios, se lanza en el ministerio apostólico con la fuerza del torrente que se precipita desde la pendiente elevada, y derrama en sus palabras inteligencia y virtud sobre naciones enteras. esterilizadas por el error y por los
y que en

vicios, vemos brillando aquellas mismas prerrogativas que forman el invencible caråcter de los apóstoles del cristianismo y son una de las del\lostraciones irrefragables de la divinidad del Evangelio. La Iglesia Católica publica hoy el nombre ilustre de este varón, de este apóstol, de este gran santo, ostentando las nuevaS luces de sabiduría ce-

ORATORIA SAGRADA

189

los nuevos dones de me,lestlal que derramó en su seno, enriqueció su tesoro, Y los recimientos Y virtudes con que santidad con que ilustró nuevos ejemplos de maravillosa virtudes edificó á sus fieles. La lortaleza y la caridad, y

apostolado cristiano, lo lueron también por excelencia del misión en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, cuya dificil que la de de Dios ni lué menos ardua ni menos A él dotó el Señor de los primeros padres de nuestra le. vigorosamente a los fortaleza, porque habla de combatir ejecución de enemigos de la casa de Dios, porque en la de los esluerzos de la esta empresa necesitaba triunfar soportando para ello todo género de tierra y del infierno, de el seno de la misma Iglesia había trabajos, Y porque en fervor. A él dotó el perpetuar los prodigios de su infinito también curar las Señor de caridad, porque su misión era escogido, renovar en su corazón la pureza llagas del pueblo enseñarle con de costumbres que inspira el Evangelio, y de los fieles de los' el ejemplo y sus exhortaciones el lervor toda la extensiglos primitivos. Una vida apostóNca en inspirar en sión de la palabra y un anhelo ardiente por mismas virtudes, los sucesores de su santo ministerio sus humauas de tal modo que en medio de las revoluciones del pudiesen manifestar hasta dónde se extiende la virtud dan derecho cristianismo; ved, señores, los motivos que nos Pablo aseguraba de sí mismo y para' decir de él lo' que San dedit nobis Dode los demás apóstoles del' Evangelio: Non et charitatis. Estas minus spiritum timoris, sed çirtutis de los predi: dos grandes virtudes del Patriarca y Padre de su cadores, Santo Domingo, van á darme la materia
,

elogio.

'

.

Y los do á sostener duros combates entre los domésticos de nuestros anteextraños en la lortaleza y en la caridad modelo y estudiarla cesores, debemos contemplar nuestro triunlar como ellos conducta, si q?eremos de

En una época en que el sacerdocio cristiano está llama-

regla

nuestra

,

,

190

BIBLIOTEOA DE ESQRITORES DE CHILE

triunfaron, 'y alcanzar la corona de que eIJos disfrutan. Quiera Dios pueda yo desalTollar mi pensamiento, concediéndome la gracia que pido por intercesión de la Santísima Virgen. lAvE MARfA!

Surrir sin quejarse; divisar los peligros sin p'ertubació?, acometerJos vigorosamente y lidiar hasta ven'cer, ved ahí, señores, la virtud prodigiosa que vemos brillando en los apóstoles del cristianismo. Pero no es el hombre quien á sn arbitrio maneja en estos casos los movimientos de su corazón ni de su espíritu, ni es el hombre quien se sobrepone á su flaqueza, que le angustia y le retrae acaso de obrar con energía en la ejecución de proyectos que demandan el propio sacrificio; no, por cierto: jamás el fucrte tendrá derecho para llamarse autor de las obras grandiosas que realice, ni el sabio para ?loriarse de su sabiduría; mías son, dice Dios, esas virtudes, y mi poder las da á quien quiere (1) Publique el hombre enhorabuena su debilidad, publique la miseria de su eondieión que se trasluce en todos los actos de su vida, esto es solamente lo que le pertenece; mas el poder y la virtud que en él alguna vez Se manifiestan, no son sino efecto de la bondad del que mandó á sus discipulos .Iuchar vigorosamente con la antigua serpientc para hacerse dignos del reino èterno.. Sin aqueIJa fortaleza celestial el hombre habria desfallecido delante de la empresa que se le encomendaba de predicar á toda criatura, su palabra habría sido nula para renovar el mundo por el conocimiento de la verdad, y su virtud sin eficacia para convertir á los demás, Pero existe, señores, en el seno de la Iglesia católica un poder invencible que, colocado por Dios en el espíritu de sus apóstoles, ha de triunfar eternamente; existe esa virtud sobrenatural que vestirá, segÚn la pro.
"

"

.

(1) Jeremias,

tX

y

XXII.

ORATORIA SAGR&DA

191

del Evangelio como nomesa del mismo Dios, al ministro ble divisa de su misión celestial; existe eSa heroica resigabnegación que el nación, esa constancia inmutable, esa mundo no posee ni conoce, y que triunfará siempre, porqu" á encierra una fuerza superior cuantos elementos pudieran combinarse para combatirla. Esta eS la fortaleza de Dios derramada sobre los ministros de su palabra, y cuyos efecapóstol tos prodigiosos descubrimos leyendo la vida del del siglo XIII, Santo Domingo de Guzmán.
,

.

,

El Apóstol de las gentes, escribiendo á Timoteo, dibuja el retrato admirable de esta virtud, siguiéndola en los di. versos ejercicios en que dirige al hombre que la posee. ,El Señor, dice, nos ha hecho sus apóstoles para que trabajesiguiendo constantemente la. mos como soldados valientes,
vivie-ndo crucificados con Jesucristo, sufriendojusticia,... la? persecuciones sin avergonzarn?sde nuestras çadenas, y hechos todo para todos y siervos de todos por el amor del mismo Jesucisto.' Esta es la filosofía más sublime qUl> puede ofrecerse á la consideración humana, y que presenta en bosquejo los efectos maravillosos q"e produce la virtud
.

de Dios en la conducta de sus ministros. La victoria sob,'e nosoÚos mismo" es el primero de aqué. llos, porque no puede triunfar en el corazón de los demás.

quien vive esclavo de sí propio. El espiritu de Dios inspira á Domingo esta verdad; así es que, apenas posee la luz dI> la razón, cuando emprende la conquista de si mismo copenden mo la más importante de sus obras, y de la que cuantas ha de ej ecutar en el discurso de su vida. Tomando por modelo al Apóstol de las gentes, castiga su cuerpo.
con rigor para rendirle al espíritu, macera su carne para domarla, y la despedaza para apagar la llama que incita al hombre á rebelión. <<Yo corro, dice como aquél, mi carre-

192

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE cmLE

el que da ra, seguro de mi premio; yo peleo, no como golpes en el aire; yo trabajo, pero no en vano ni sólo oon palabras, sino que oastigo mi cuerpo con la penitenoia.. En la infancia se familiariza con el ayuno, y, cuando en la

edad juvonil sus fuerzas se lo permiten, su abstinencia no de enouentra ejemplos sino entre los antiguos moradores .los desiertos del J ordán, de Nitria y la Tebaida. Las obras
.

.

de estos Padres de la vida espiritual y modelos hermos\simos del fervor evangélico eran..entonces mismo todo su embeleso; en sus ejemplos procuraba amoldar su conduota,
y en los documentos' que nos dejaron escritos en sus preciosos libros beber como en olarlsima fuente la inocenoia. la castidad, la oración, la humildad, la mortificaoión, la obediencia y todas las virtudes que deben adornar al sol-

dado de Cristo que se apresta para la conquista del reino de los cielos. La aspereza de los yermos donde vefloreceráPablo y á Pacomio, cuales palmas solitarias combatidas sin ce-

la aridcz horriblé de sar por los huracanes del desierto; los montes en cuyo corazón crecen Sabas y el grande Anlas tonio, cuales cedros elevados que pierden su copa entre nubes; las grutas y caverna. desde cuyo fondo salen los gemidos de Arsenio ó las palabras inspiradas de los ilustres Efrén y Damasceno; la pintura de la vida penitente de estos fervorosos monj es, anacoretas y ermitaños, que lee del fervoroso joven . en sus mismos escritos, inflama el alma abandonando la casa pase resuelve á vivir como ellos,

terna, busca en los escarpados montes de Castilla un lugar á propósito donde renovar las austeridades asombrosas de Segovial aquellos fundadores de la vida monacal.ICueva de grutas profundas de la Vieja Castillal en vuestro seno realizó su santo designio; alli se escuchó el eco de sus gemidos, allí empaparon sus lágrimas las duras peñas, yen vuestros contornos silenciosos resonaron tres veces cada disciplinas. IOh, si punoche los golpes de sus sangrientas diese puntualizar yo las maceraciones con que entonces

y,

ORATORIA SAGRADA

193

á excita su fervor! lHablaré, católicos, cada uno de vuestros sentidos, reprentándoos minuciosamentelas mortifi-

á cada.cual de los suyos? ",aciones con que alligia Domingo No lo creo necesario; lo extraordinario y sobrehumano no puede contemplarse regularmente sino en globo, y de esta Domingo. Su cuerpo naturaleza fueron las penitencias de privado de alimento, su carne despedazada por disciplisuelo é innas y cilicios, su sueño tomado sobre,el duro .terrumpido por la oración de media noche, siete horas pasadas .de rodillas cada dia en el estudio alternado con

la meditación, ved ahi la palabra más viva y elocuente que soledad; pero en los las describe. Dios le inspira dejar la
palacios de los grandes, en medio de las ciudades populoá pie descalzo, en la ..as, en los caminos ásperos andados fatiga de largos viajes emprendidos por la gloria de Dios, .jcuántas nuevas mortificaciones no se procural <,Donde.quiera que vaya lleva en su cuerpo la mortificación de Jesucristo.. Como el Apóstol, á quien imita, en todo lugar tiempo se proporciona amarguras, privaciones .yen todo .ytormentos, 'para que la vida de Jesucristo se manifesta.
:se

en su cuerpo sin interrupción}). completa si, Mas esta victoria, católicos, no habria sido .domando su carne, no hubiese humillado al mismo tiempo la secreta presunción, alimento ordinario de la vanidad y -estimación propia. En el desprecio de si mismo consideró

en sus humillaciones interiores y exteriores hizo consistir su única elevación y su única gloria. Resplandeció su humildad ?n -el juieio bajo que tuvo siempre de si mismo, creyendo ser -el más crißÙnal de los pecadores, y pidiendo á Dios no ?astigase.por sus culpas á los pueblos que le hospedaban. Resplandeció su humildad en el aborrecimiento que profesó á las distinciones de cualquier género que fuesen, en á ..u aversión á las dignidades y desprecio los vanos hono..es de la lierra. Resplandeció su humildad en los vivos
-Santo Domingo la corona de su victoria, y
OBATOBIA BAGRADA.-13

194

BIBLIOTECA DE ES(JRITORES DE CHILE

ejemplos con que la predicaba, en las palabras con queexhortaba y en la doctrina misma con que combatía. Vierais, señores, á este bomhre que ha renunciado ochoobispados, dos arLObispados y una silla en el Sacro Colegio, á este hombre respetado por los reyes, consultado porel pontifice y solicitado por los principes para resolver sus. hijos dedifioultades intestinas, llamarse el más vil de los padreAdán, ocupar en la comunidad de que era fundador y pobres servir á el lugar más humilde, y en las chozas de los
los enfermos en los menesteres más abyectos. Resplandecehace. su humildad en la confesión de sus imperfecciones que públicamente anegado en llanto y pidiendo á voces á losre-, ligiosos le impusiesen por ellas severas penitencias. .Temo,

repite muchas veces, ser reprobado, porque en mí no hay' Resplandece su humilmás que miserias é imperfecciones.. testigos. dad cuando en presencia de pueblos enteros, de muertos que ha resucitado, de enfermos que ha sanadomilagrosamente, del fuego que ha extinguido con solo su mandato y de otros mil prodigios que ha obrado en. Francia, Italia y España, reconoce su nada y' da solamen-,
-

Dios la gloria como autor de toda maravilla. (.Por su. gracia soy, dice, lo que soy, y su gracia no fIJé vacía en mí mismo nada tengo por qué gloriarmemi,... mas en sino en mis enfermedades.> Resplandece su humildad. en el desprecio que hace del mundo, en la satisfacción desprecia, y en losque experimenta cuando éste le trabajos con que Dios prueba frecuentemente su fortaleza. Esta es, católicos, l. humildad de corazón que hace fuertesá los Santos en el comhate diario de la propia estimación. Humillarse voluntariamente es virtud, no hay duda; maS.

te

á

gloriarse en lashumillaciones con que otros nos mortifican, abrazarlas con alegria y repetir de corazón: ,No debo glo'riarme sino en la cruz de Jesucristo., es virtud perfecta y

demostración de santidad.

ORATORIA SAGRADA

195

Un hombre que se ha 'vencido hasta este punto no puesus laureles; la victode, sin embargo, reposar seguro sobre el dominio sobre ria sobre nosotros mismos no nos da nuestras pasiones para siempre. jVerdad eterna que puobligado á combatir toda su blica la miseria del hombre vidal Su soberbia, su orgullo n?tural y su amor propio
se

balagados, sienten estimuladosfuertemento cuando son á su socorro. y crecen sin medida cuando la lisonja viene Santo Domingo, siguiendo el ejemplo de David, hace pacto con sus sentidos para no ver la vanidad, con su corazón para no regocijarse sino en su nada, y con su alma el abatimiento y en la ba: para persuadirse más y más en jeza de su ser. De aqui nacen, católicos, esas virtudes

.

perfectíBimas que admiramos en él: su obediencia, compaJ á rable con la de Isaac; su sencillez, semejante la de acob, J aquí nace y su paciencia, invencible como la de ob. De de dia y de su oración, que busca á Dios como el Profeta nO,che, ó como la esposa de los Cánticos con el oorazón y con el alma, dormido y despierto, rolo y acompañado, en lo más escondido dol retiro y en medio de las plazas y
de los oaminos.

Oración fervorosa que no consiste sólo en

palabras, sino que eleva suespiritu, abrasando su corazón el con afectos y derritiéndolo como la cera puesta sobre fuego. Oración sublime en quesu alma se eleva desde la tieDios cara á cara como rra hasta el ciolo, donde oonversa oon Moisés, y registra como Pablo secretos que á ningún hombreeslicito explicar. Oración abundante en graciascelestiales, que derraman en su entendimiento una luz ,vivísima para conocor la grandeza de Dios, las inestima'bles riquede su gracia; los secretos de la predestinación y los
zas

misterios inescrutables de su'providencia. Hasta aqul hemos bosquejado, señores, la serie de las victorias que reportó Domingo sobre si mismo. Puro no eran estas todavia más que su preparación para el apostolado en que le llamaba Dios á dar pruebas de la fortaleza con que le

19G

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

babía distinguido: Dedit iili Dominus spiritum fortitudinis. del Entrad con él en Francia, teatro en aqnella época furor fanático de los albigenses y waldenses, tan memorapor el desenbles por las aberraciones de su espiritu como desde el siglo freno de sus costumbres. Esa Franeia, que la de Clovis y San Remigio se apropió, por decirlo así, ahorró sus defensa del santuario, esa Francia que jamás el puesto de hija sacrificios por conservar sin mengua primogénita de la Iglesia católica, que le alcanzaron su invadida por la herecelo y su fervor; esa misma Francia y jía que desgarra la unidad de sus creencias, obscurece deja apagar en confunde la santidad de sus tradiciones y piedad: ve con placer persu seno la llama ardiente de la seguidos á los fieles discípulos de Cristo, teñido su hermotodas parso suelo con sangre sacerdotal y levantadas por tes legiones de apóstatas que, como los Israelitas idóla-, presencia de vanos simulacros, tras, doblan su rodilla en espectáculo seEl corazón de Domingo palpita delante de un mejante;defensorde laley de Dios, como el profeta del Carpueblo escogido la abandone melo, no puede tolerar que el prevaricaciones de las gentes; para contaminarse oon las caridad, los profundos gemidos que le arranca su ardiente pueblo añaden pábulo á su celo; se dispone para hablar al resplandores de su prevaricador, y, rodeado de los vivos fe y de su amor, baja la montaña santa, donde, cual otro Moisés, tantas veces conversara rostro á rostro con su más ardua de lo Dios. Pero la empresa era infinitamente solamente de que parece á primera vista. No se trataba el error, ni 'de restablecer hacer triunfal' la verdad sobre berejia; la misión los derecbos de la fe conculcados por la á los de Domingo se extendía mucho más allá. Buscando enemigos de la causa de Dios, debia combatirlos donde. les quiera que los bailase: encontrando los muros que los servían de trinchera, había de allanarlos; y conociendo justicia y de verdad á pretextos que dieran apariencia de

ORATORIA SAGRADA

197

á toda la l' ebelión del espíri tu del mal, debía removerlos los costa: de tál modo que su misión abrazaba combatir

Iglesia de Jesucristo y reCorerrores de los enemigos de la hicieron mar las costumbres relajada? de los fieles que los

abortar. La verdad posee en sí misma una Cuerza. podeã la vez cierrosa para triunfar; mas en el hombre existe tã disposición secreta para cerrar sus oídos á sus convencimientos y ã sus inspiraciones; aquélla marcha siempre de frente y desnuda de todo aparato, sus armas son la luz de la inteligencia eterna de quien es emanación, y su sí eficacia la de la palabra de Dios que encierra ella en mil maneras misma. El error, al contrario, se disfraza de para sorprender, halaga las preocupaciones de cada uno, su marcha es tortuosa como su fin, y sus armas sofismas aró de la ignorantificiosos é inyectivas, hijas de la malicia cia. Estos son los dos grandes adversarios que se disputan origen de la posesión del género humano, y su lucha es el los males que sin cesar nos mortifican. El triunCo de la verdad, aunque muchas veces tardio, eS seguro, mientras
que el error no triunfa sino momentáneamente y en ouan? alejåndola to dura el monopolio de la razón que alcanzó del conocimiento de la verdad. Esta era la grande solicitud de los disidentes del catolicismo en el siglo XIII; después de separar ã los cristianos de la Iglesia de Dios, después de separarlos de su Ce y de la obediencia å su legítima cabeza, para asegurar la duración de sus conquistas, perseguian de muerte å los ministros fieles del Señor, que al-

zaron su voz entre la confusión y el tumulto que causaban las sacrílegas profanaciones de la herejía. No es singular esta conducta, al contrario, es la Única que conocen los

propagandistas del error, que desgraciadamente abundaron en todos;los siglos. J amås fueron combatidos los dogmos católicos sin que sus perseguidores procurasen erigir en principio sus opiniones, forzar å los demás ã aceptarlas como verdades irrecusables, y condenar á la persecución

198

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

y á

la muerte misma å cuantos tuvieron valor para reSlS. tirles abiertamente. Al pie de los Pirineos resuena por primera vez la voz. de Santo Domingo: Tolosa, Montpeller y Perpiñán, grandes centros de los albigenses y waldenses, lo fueron también de su empresa apostólica. Los pueblos se conmueven' al oír su palabra, ya viva y enérgica como la de, Pablo, las gentes corren de ya dulce y celestial como la de Juan; prodigiosa le todas pal.tes para escucharle: una multitud sigue dondequiera que vaya, atraída por las señales evide la dentes de su misión celestial que divisa. El poder el error tierra pretende detenerle en su ejecución; porque habia penetrado hasta el trono de los príncipes y hasta el
solio de 108 mag,istratlos, y los que llevaban en sus manos las insignias del gobierno y de la autoridad no empleaban hostilizar á cuantos diferian de su juicio. ésta sino

para Se le manda callar. se le íntiman penas severas en que incurrirá si continúa predicando; se ponen asechanzas conpersecllciones encuentra su vida; pero las amenazas y las tran un espídtu impertérrito, un pecho de bronce, un dihombre que vive armado con la fe en aquella promesa de los apósvina que será eternamente el más firme apoyo toles del Señor: .No temas, yo estoy contigo para librarte
,

Domingo condenada á callar por los que tenían en sus estrepitosa gritería de manOs el poder, sofocada por la mil fanáticos, y perseguida á muerte, dondequiera que llegase á resonar, por los golpes despóticos de los goberenérgica para conmover, nantes, fué entonces mismo más spiritum y más eficaz para convel.tir. Dedit illi DomiTtIIs disputas á con sostener fortitudinis. Miradle arrastrado desprovistos de buena fe los fautores de la herejía, tan
en las como abundantes en malicia: le preparan asonadas, enemigos del dogma católico; que muera á manos de los

La empresa. señores, era de Dios, y Este apóstol. La voz apostólica de Santo vino en socorro de su
de sus manog.>)

ORA.TORIA SA.GRADA.

199

Fero Dios le sooorre haoiendo que un lihro, en que había .,sorito un oomentario del dogma, arrojado por aquéllos tres veoes á las llamas, salga de las mismas ileso milagro'Samente. Vedle oondücido alevosamente al suplicio, y veréis al mismo tiempo el brazo de Dios, ya abriendo camino expedito entre las aguas y los montes para salvarle <como á Israel de Faraón, ya derramando tinieblas en rede. <lor de sus perseguidores, reiiovando el castigo con que hi-

rió á los verdugos ?de uno de sus profetas. Tan cierto es que los socorros bumanos se agotan en vano cuando el mundo insensatamente se propone medir sus fuerzas con las de Dios, porque entonces mismo se levantarán las aguas, se
moverán los montes, y gritarán las piedras dando testimonio de la verdad de Aquél de cuyo poder son obra, y á ",uya voluntad todo se somete. Y lno fué esto mismo lo .que presenciaron los siglos desde que la cuchilla de los tiranos se escondía en el pecho de los confesores de Cristo, hasta hoy, ouando el despotismo, envuelto traidoramente en el manto de la libertad, prooura sublevar la conciencia .de los pueblos oontra sus sagradas crecncias? La expcrien.cia lo dice, señores, con más fuerza y con mayor elocuen",ia que oualquier palabra. Esa fe que ostenta sus laureles -enrojecidos con la sangre de sus fervorosos confesores, -esa Iglesia que de sus oenizas vuelve á levantarse llena de vida, esa religión que en los golpes de los tiranos manifiesta un vigor oelestial, son la prueba más oonoluyentede laimpotencia del bombre para destruír lo que Dios levanta, y para abatir lo que El sostiene. Nosotros hemos visto en momentos de exaltaoión lan2arse sobre el Santuario turbas de furiosos, conmovidos por declamaciones de impíos que explotan en provecho propio las pasiones de pueblos sencillos é inexpertos; hemos visto incendiados los templos, COlTer á torrentes la sangré de los sacerdotes, arrebatados sus emolumentos á la. Iglesia, allanados los monasterios de religiosas, mendi.

.

.

200

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

gando las vírgenes inocentes de puerta en puerta su aliá pereoer demento, y oondenados ]os ministros de Dios hambre y de miseria. Mas ,qué aprovechó todo esto?" vuelvo á preguntar. La virtud de Dios <parece acaso hoymenos eficaz para oonservar sus ohras que lo fué antes. para fundarlas á despecho de esos mismos hombres?

IPensamiento insensatol Durum est contra stimu/um ea/cUrare, dijo una voz eterna al primer perseguidor decristianismo a] derriharle del caballo para levantadeluego oonvertido en apóstol de la fe que perseguía; y es& misma voz divina repite eternamente su palabra, burlan-o do cuantos pensamientos tienden á trastornar ó á v-ariar, á destruír ó á modifioar su obra por exoelencia. TodoS.
pueblos que hemos visto perseguir enoarnizados á la religión y sus ministros desde la postración, el aba?imiento y otros mil infinitos males á que la religión oonduceá los Estados, corren á buscar el ahrigo de esa madreesos

cuyas entrañas despedazaron, porque ella y sólo ella puede regenerarlos y salvarlos de su ruina total. Con aquel auxilio, oatólioos, hizo Santo Domingo triunfal' la fe sobre el poder humano, á la dootrina católica. que predicaba, ap?recer ajena de las manchas con que la,

ajahan la herejía, la cOl,'upción 'ir los intereses indiviùuales. Más de cien mil albigenses abjuraron sus errores. entre las man?s de su apóstol, y los mismos príncipes quelo persiguieron antes, oonmoviùos por la fuerza de su palabra y por la efioaoia aun mayor de sus prodigios, se apresuraron para venir á llorar, postrados á sus pies, su.. pasados extravíos. Agregad ahora á estos glorioso.. triunfos obtenidos por Domingo con su oeJo, su doctrin a y sus milagros; agregad, digo, los que reportó entre lo.. domésticos de la fe: la relajación de oostumbres de sus.
ministros ha causado á la Iglesia iguales ó mayores males. que ]08 mismos errores, á que sirven de pretexto muchas. veces. Los novadores del siglo XIII, como los de otras

OR.>\TORIA SAGRADA

"Ûl

mientras que, edades posteriores, predicaban reforma" propias de todo el que por una de esas inconsecuencias contradecían con su toma la defensa de una mala causa, Santo Do,conducta lo que predicaban como necesario. á los primeros mingo combate á unos y á otros: mueve ejemplo de la á abrazar vida más severa con el vivo desprecio absoluto santidad y pureza de su vida, con el invencible de la grandeza y vanidad terrena, y con la de abnegación que resplandece en todos sus actos. Uno la los ministerios más espinosos que suele encomendar Iglesia es la aplicación de sus leyes sancionadas para de ejecula observación de su disciplina. De la manera depende veces el éxito de la comisión: la

,

muchas prudencia y santidad de Santo Domingo brilló en el desempeño de la suya, que se extendia á promover la regularidad de costumbres eu el sacerdocio y en los el siglo. La jurisdicción de fieles, y

tarla

en en los claustros legado apostólico, y el que le investia el carácter de á veces las potestades del si?lo, apoyo que le ofrecicron llevar no entraron jamás en los planes que desarrolló para á cabo su santa empresa. Los hombres santos llevan en del si mismos algo más imponente que la majC!'tad poder: la influencia dc la virtud es, católicos, mil veces alcanza sobre los más eficaz que el prestigio de éste y aquél corazones victorias tan espléndidas como las que jamás Antiguas abadías del Langüedoc, Delfinado

obtuvo. y Pro venza, vo?otras visteis florecer vuestros cenobitas primitivos del moCon igual fervor que 'en los siglos incompatible con nacato; visteis trocado el esplendor, la pobreza, por la modesta simplicidad que recomiendan los consejos evangélicos, y visteis también glorioso para la renovado en los pueblos el espectáculo religión de tantos hombres trasformados en ángeles por
el ejercicio de las virtudes sublimes del Evangelio. Esto mismo sucedió en Viterbo, Faeonza y Bolonia; Roma, en

I
,
I I

202

BIBLIOTEOA DE ESORITQRES DE CIIlLE

fin, la capital del orbe católico, le recibe como su apóstol, y el pontificc le conria la reforma de algunos institutos religiosos de la ciudad eterna. Memorables fueron las conferencias de San Sixto, en las que dió muestras

tan esclarecidas de celo, prudencia y fortaleza apostólica; pero más memorables fueron aún los dos muertos que
resucitó en el ínismo acto de llenar las funciones de su ministerio. Mas lquién podrá, señores, recorrer el conjunto admirable de tantos dotes apostólicos que resplandecen en todas estas fatigas soportadas por nuestro apóstol? .Diól e el Señor espíritu de fortaleza>>, diré, repitiendu las palabras de san Pablo, pues en ellas encuen'

tro compendiados hermosisimamente tantos bellos rasgos de virtudes tan admirables con que Dios le dotó para

redimir á su puehlo, para edificarlo y para hermosearlo. .Dióle Dios espíritu de fortaleza., y con él desterró de sí
mismo todo lo que no encontró en "armonia coo- el alto mirusterio de apóstol para que era destínado; tuvo espíritu de fortaleza, y con él venció á los enemigos de la fe que
semhraban el
error y la disolución de costumbres en el seno de la Iglesia; tuvo espíritu de fortaleza, y, vestido de él, luchó con la relajación que aniquilaba al pueblo' de Dios, reformó sus costu?bres, reformó la disciplina del santuario, y restituyó á éste todo su esplendor. Dedil

.

illi Dominus spiritum fortitudinis. Ni tuvo menos el de caridad para llenar empresa tan superior á 'las fuerzas
.

humanas.

Hay, católicos, un resorte que mueve al hombre más eficazmente que todos cuantos otros se conocen, rè:Sorte cuyo origen encontramos en el cielo, y cuyos mi9terios están ocultos al mundo. El le descarta de los hábitos que

------

.

.

ORATORIA SAGRADA
I

203

hijo de Adán degradado, le separa de son comun es al que alimenta el corazón terreno, las propensiones rastreras desconoce el alma le viste de sentimientos elevados que ideas nobles, genedesterrada en este mtindo, le inspira Dios; y en del esplritu que se eleva hasta rosas y propias de virtudes, le hace beber Este, que es fuente insondable hombre, muy todas las que le trasforman en nuevo El es la caridad. diferente de los demás. Este resorte eficacia. Apóstol, con admirable laconismo, nos pinta su lo cree; espera siempre, .Todo lo venoe, dice, porque todo efecto. oontemplando la y se haoe todo para todos.. En encontramos inimitabl evidadel patriaroa Santo Domingo, verdad de esta sendemostrada en toda su extensión la todo tratando de llenar el mitenoia. Su caridad lo venció, priuoipiando nisterio de apóstol que Dios le encomendara, de la timidez propia á su modescomo Moisés por triuufar esplritu de oaridad, inmensa tia y reoogimiento. Dióle Dios las aguas del como el firmamento, abundante como él, realiza obras que parecerán ooéano, y, animado 1'01' imposibles á quien no partioipe de su mismo espiritu. el La indigencia del pobre oonmueve su corazón tierno, despojarse de sus bienes y de sus mundo le ve entonces sin exoeptuar sus libros rentas, y distribuirlos de limosna, el cauni vestidos. Los gemidos de una viuda que llora asombro tiveriu de su hijo único le enternecen, y con para u IÜversal se le ve còrrer eu busca de las cadenas Los llantos de los ofrecerse en cambio del joven esclavo. magistrado tan poderoso que perecen oprimidos por un en presencia de como injusto le inspirán compasión, y no los jueces pide se le aplique á él la pena que aquéllos de la habían merecido. Ved, señores, cuántos rasgos de J esucaridad más ardiente, y que, según la palabra
cristo, .ninguna tiene que Boa superior. practica animaPero ?enid y observad los esfuerzos que do por esta misma caridad para dar al hombre otros soco-

204

BIBLIOTECA. DE ESCRITORE3 DE CHILE

rros más nobles que la comida y más preciosos que los vestidos; vedle atravesando descalzo campos cubiertos de espinas, recorriendo á pie España, Francia, Italia, Tirol, Flandes y una parte de la Alemania; vedle desempeñando infatigable el ministerio apostólico entre pueblos infectados por la herejia, entre fanáticos que p'onen asechanzas á su

vida y entre malos católicos á quienes ofende la santa libertad de sus amonestaciones; vedle persiguiendo al vicio donde quiet'a que lo divise, y siempre con el santo celo y con la invencible energia que le caracteriza. Con pensamiento tan vasto como el de Elias, quiere socorrer las neCesidades de todos los hombres y reproducir su espiritu en to.
dos los puntos de la tierra durante todaslas edades, y en su instituto de Predicadores llena en efecto este santo pro-

pósito. Un joven sacerdote que subió descalzo los Pirineos y los Alpes, sin más recomendación que sus virtudes,

atraviesa las calles de la ciudad eterna y presenta al pontlfice Inocencia III las constituciones de una nueva congregación. Este pensamiento no fué acogidofavorablemente; pero vos, Dios mio, en él disponiais mientras tanto uno de los elementos que obrasen en los miembros de VUestra Iglesia una reacción favorable hacia la virtud, que propagase el conocimiento de vuestra fe en pueblos remotos y dispensase al género humano toda especie de beneficios. En esa misma ciudad, donde era entonces desconocido vuestro siervo, se habian de levantar templos suntuosos para recordar sus esclarecidos servicios pres?ados á vuestra Iglesia; sus grandes basilicas hablan de ser ador-

nadas con monumentos que atestiguasen sus prodigios á las generaciones venideras, y los sitios sagrados donde los primeros pontifices, rodeados de futuros mártires, ofrecieron los tremendos misterios, hablan de servir también dI' seminarios á la generación de Santos deque él seria padre y fundador. Dioscambia, señores, la disposiciónylavoluntad del Papa; la orden de los Hermanos.Predicadores comien-

,

OR.\.TORIA

SAORAD,,"

205

celo á venoer en todas za a existir, y su actividad y falange del la oposición que ellCuentra esta nueva 'Lahistoria eclesiástica y la historia política nos la ahnegación, el valor, l,a humildad y el

partes Señor.

pintan el desfervor, prendimiento con que edificó al mundo entero; el púlpito los fieles ?. y el confesonario, las escuelàs y las academias,
todos fueron socolos infieles entraban en su programa,.y desprerridos en efecto. Despreciando océanos y desiertos, leyes ciando hambres y epidemias, sin tomar en cuenta foruùdablcs, prisiones, cadenas ni catastas, los Hermanos. países del viejo Predicadores se dejaron ver en te dos los disputando, convencicndo, instruyendo y oonsolan-

mundo, del joven, fortaleciendo la condo, dirigiendo el corazón ciencia del tímido y auxiliando en sus últimos momentos les vieron al moribundo. Suecia, Noruega y Dinamarca á establecer sus miabrirse paso entre los bielos para ir del Torsiones entre los rudos habitantes de las márgenes los neo y de las montañas de Finlandia, mientras que ó se enrobordes del Danubio y las selvas de la Valaquia jecian con la sangre de sus mártires ó se hacian fecundos Y no fué la Europa tan con el sudor de sus confesores. el sólo quien presenció estos prodigios de cclo; el Asia y Africa los vieron también cuando en la Armenia y el Kurdistán, en la Etiopía y la Abisinia, en el Tonkin y la Gran China resonaba el eco de los hijos de Santo Domingo. Mas lno hablo, señores, en 'presencia dc los mismos que llevaá las ron á la China el Evangelio; y predicaron Cristo en
.

ciudades populosas del Tonkín y Cochinchina? iNo fueron los dominicanos españoles salidos de este mismo suelo los siglos que plantaron la cruz en el imperio cerrado tantos todavia que para los europeos con leyes más formidables lno son Herlas eternas murallas q?e lo circundan? y los manos Predica.dores salidos de este colegio de Qcaña de los que enseñan todavia la fe de Cristo en la corte
I

,

reyes Anamitas?

206

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE ÇBILE

lilas el viejo mundo no bastó para su celo activo y fervoroso; los Hermano. Predicadores invadieron todos los paises que los descunrimientos marítimos del siglo XV y XVI franquearon á las empresas europeas. Ellos lueron á establecer misiones en las selvas y en los montes de América, del mismo modo que las habían establecido en
los mercados de Alríca, sobre las costas de Irlanda y cerca de los observatorios dc Pekín. Ellos contaron convertidos á millares en regiones donde ni la avaricia, ni la curiosidad, ni el amor á las ciencias; ni el poder habían llevado hasta

.

entonces á ningún europeo, y predicaron y enseñaron en idiomas ahsolutamente desconocidos á los naturales de Occidente. Cuando;. distante 4,000 leguas de mi

patria tengo el honor de bosquej ar en vuestra presencia, católicos, los trahajos apostólicos de tantos ínclitos varoá las orillas del nes, permitidme que, volviendo mi vista ?Iaule y Dio-bio, ó penetrando las selvasde Arauco y de Valdivia, evoque las sombras venerandas de tantos varones ilustres y de tantos padres de infinjtos

pueblos para

preguntarles cuántas peregrinaciones no emprendieron, cuåntas fatigas no soportaron, cuántos peligros no arros-

traron, cuántos hombres no ilustraron, cuantos corazones no conquistaron y cuántas coronas inmarcesibles no ganaron á precio de su sangre y de su vida. ,Servicios pasados, grita hoy una generación presuntuosa y que cierra sus ojos para no ver; servicios pasados, de los que no existenmás que las pocas lineas queencontraIDOS trazadas por la historia; servicios pasados y de cuyos héroes vive apenas la memoria.. Los hombres que asl hablan no conocen la actualidad de su historia, ignoran los únicos rasgos verdaderamente gloriosos con que su patria se ennoblece en los paises remotos de Asia, Alrica y América. Extended la vista al otro lado del Mediterráneo, atravesad el grande Océano Indico, entrad en el imperio Chino, recorred el Tonkin y Cochinchina, y

ORATORIA SAGRADA

207

de eien sacerdotes, ocho aJli encontraréis seis obispos, más pequeños seminarios, infinitas casa? de aRilo y veintioinc\} monasterios de mujeres; alli veréis eqtablecidas un sinniños, organúmero de escuelas para la instrucción de los á los párvulos nizadas diferentes asociaciones para librar

de morir á mano de crueles parricidas y para rescatar con dinero á los que estaban destinados á ser vendidos como palpables y de la naesclavos. Estos son bienes sensibles, de los únicos que aprecia una generación mate-

turaleza

.,

rialista. Para aquellos en quienes vive la fe hay otros quE> valen todavia más que éstos. Una falange de mártires que, llevando á su frente dos obispos, marcha en nuestros misdias co? paso intrépido á inclinar su cuello bajo la
IIlOS

cuchilla de un tirano; una multitud de hombres apostólicos que corren á ocupar ios puestos que al lIlorir dejan vacios los heroicos confesores de la fe; dos millones de á los tormentos;. católicos habituados á la persecución y centenares de iglesias edificadas y sostenidas entre enemigos encarnizados de la religión, es ciertamente espectáculo más espléndido que cuantos ofrece elegoísmo que caracteriza á muchos que en nuestra época se llaman filantrópicoso Los que acometen, no obstante, aquellas empresas son religiosos, COIllO lo eran los que penetraron en China colegio por primera vez en el siglo XV; y de este mismo qUE> salieron los venerandos obispos Delgado y lIenares,
murieron mártires en 1838, eOlllo salieron los mil 'ue redel Fokién y garon con su sangre las plazas del Tonkín, de la Cochinchina én los tres siglos anteriores Las setenta misiones de las islas Filipinas, el crecido númer<> de religiosos que trabajan en eIJas con celo infati. gable y virtud ejemplar; las infinitas conquistas 'J'le. día por dia se hacen alli para la fe y la civilización, con. funden victoriosamente las suposiciones de los enemigos del monacato, y prueban a la vez que el espiritu de Santo Domingo todavia tan activo y enérgico como el d&

vive

20S

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OBlI,E

Elias en Eliseo y como el de San Pablo en Tito y Timoteo, sacerdotes que sossus disclpulos. Vive en los numerosos á católicos en las tienen, alientan, instruyen y edifican los imperio Moscovita. Viva en los que vastas provincias del predican el Evangelio bajo las nieves de la Siberia, así Jo prùpagan bajo el clima abrasador de la los
á América y Mescpotamia. Vive en los que luchan cuerpo Hqlanda, Incuerpo con la berejía y el materialismo en ? glaterra y Estados-Unidos, así como en los qu instruyen de las Indias âlosbárbaros del cabo de Buena-Esperanza Y países mås cultos de holandesas. Vive en los que edifican los laEuropaconlaseveridad de sus costumbres, así como en los ?e la impiedad y falsa que refutan los fútiles argumentos ansiosa á oír filosofía en medio de la juventud que corre viva y elocuente. Vive en los que dirigen hoy
-

como en

que

su

asi mismo grandes colegios para lajuventnd en Francia. á los niños como en los que se o1upan en recoger y educar desamparados en Bélgica y los Paises-Bajos; Y vivc, eri fin, Iglesia y ála sociedad ser. á en tantos otros que prostan la vicios Henos de celo y desinterés. Tantos hombres apostóvigilantes, tantos sacerdotes celosos, licos, tantos paslores religiosos fervorotantos maestros do la juventud, tantos más sos y tantos hombros de caridad valen infinitamente suelen,- aducirse por que aquellos menos observantes que
los enemigos de las instituciones monásticas cOlnO arguPero no debemento contra su conveniencia y utilidad. de las obras de Dios mos olvidar que uno de los caracteres á sostener de pares la contradicción que están Hamadas te de los hombres, así como lo son también la lucha consde á tante que deben soportar y la guerra muerto con que
de. vez en cuando se las
,

palabra

"

combate. Hoy, señores, cuando de observamos en todo el mundo ese fenómeno singular despotismo, y la libertad que se invoca para entronizar el de los antiguos códigos que se pisotean para sancionar órdenes oomo leyes los caprichos de revolucionarios, la.

ORATORlA. SAGIU.DA

209

de Jesucristo, que monásticas siguen la suerte de la Iglesia bajo la cuchilla de los perseguidores. Arrojadas se propagó Bélgica, y, perseguidas en de España, se propagan en la é Inglaterra. Es propio .,1 Piamonte, florecen en Francia politica de gobiernos ilustrados comprender que lalibertad de la libertad individual, y que en cada .,s inseparable de abrazar la manera hombre existe sin disputa el derecho

á sus honestas. inclinaciosea más conforme este derecho, son enemigos nes. Los que atentan contra ley.s oomo los que sancionaron las de

vida que

de la libertad, tanto más opresoras para el linaje humano. al espíritu de Santo Do. Hemos considerado, católicos, hasta nuesmingo dilatando su "cción desde el sigla XIII considerado á su caridad, que hizo tros tiempos; hemos el mediodia de la Europa, extenderse y dila-. prodigios
en el mundo, y, sin tarse por medio de su instituto por todo ó concluyan, vivir que el tiempo ni la muerte lo debiliten vicisitudes de los siglos que .,n medio de las borrascosas de las calamida>>traviesa, y conservar su vigor en medio de todo bien. des mismas de que le rodean los enemigos la Dedil illi Dominas spiritum charilalis. Hemos visto que ni euyas exigencias (Jaridad no fué en' él una virtud estéril, de sus se. pudieran satisfacerse compadeciendo los males fiÓ; mejante-s ó ardiendo en ViV09 deseofl de remediados,
,

calidad natural esto es lo que suele llamarse ternura, y es fué tampoco un en el corazón de mucbos hombres. No provechosas espíritu que le impulsase á emprender obras bien transipara los demás sin otro motivo que obrar un posee un torio, nó; ésta es propiedad de todo hombre que (Jorazón noble y la que el mundo suele llamar filantropía. Existió en él, católicos, la caridad de Dios, grande, infinicon todas sus propiedades y con ta, con to<ios sus dones, Dedit illi Dominas spirilam charilalis. toda s u todavia Pero nuestra consideracióri debe extenderse 'la caridad nos son tan necesarias hov más: la fortaleza y
-

virtud.

.

OBATORIA BAGRADA..-14

210

BIBIJOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

cuando la gran causa de la fe se ve combatida por hijos desnaturalizados como cuando lo era por extraños que sin. rebozo la persegulan. A vosotros y á mi mismo hablo, domésticos de Dios. La fortaleza nos hará incontrastables. á los golpes arbitrarios del poder de la tierra, impertérritos para defender los sacrosantos derechos de la Reli-. gión, y constantès en el desempeño del ministerio augusto. que hemos recibido de Dios, de quien somos ministl'osLacaridad nos conservará alegres en mediodelos trabajos,. pacientes entre las persecuciones Y' tranquilos en el seno de los peJigrosque el mundo y el abismo nos presentan á cada paso. Pero á vosotros, cat61ico?, no son menos nece-sarias estas virtudes: hoy, especialmente, cuando calamidades de toda especie os circundan, cuando plagas y des-o

venturas entristecen por todas partes el hermoso suelo. de vuestra España, debéis estar ceñidos de fortaleza y caridad para humillaros bajo la mano poderosa de Dios, pero sin perder la grandeza de alma, la confian7-a y el amor filial que han de oaracterizar en todas las circunstancias de la vida á los discipulos de Cristo. Levantemos á. una hacia el cielo nuestras manos, y pidamos incesantemente para nosotros y para todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo espiritu de fortaleza y de caridad que, haciéndonos fuertes mientras duren los combates de est? mundo, nos hagan merecedores de la corona eterna.

?

,.'

.

DISCURSO
del incendio Pronunciado en la inauguración del monumento conmemorativo

de la Compañia.
.

Excmo. Scñ 01':
Os habéis apresurado, señores, para venir á contemplar el suceso sin semejante que á estas horas, diez años atrást

realizaba en este mismo recinto. lOcho de Diciemhre de 1863, será para Chile, durante largo tiempo, día de recuerdos espantosos y de amargo luto! Las madres que, ahrazadas de sus hijas, arden hasta consumirse en una inmensa hoguera; los esposos, que COITen sin aliento las calles de Santiago llamando á sus esposas, mientras que
so

.

éstas perecen sofocadas, las unas por el fuego, yoprimidas las otras por dos mil compañeros de iufortunio; los sagrado jóvenes se acercan trémulos á las puertas del

que templo y ansían por distinguir entre la multitud de los á su hermana, que perecen, quién á su madre, quién quién á su amigo; pero sin nada oír fuera de los alaridos de las víctimas, ni nada ver más que el montón de eadáveres formados por dos mil personas que devoran las y tan llamas... IGran Dios! jqué espectáculo tan doloroso terrihlel Permitidme, católicos, que, poseído del justo dolor que me inspira su consideración, repita con uno de los profetas del Señor: ,Oíd, oíd; moradores de la tierra; i.sucedió
.

212

BIBLIOTECA DE ESCR1TORFIS DE CflI!.E

días ó en los dias acaso un hecho semejante en vuestros hijos, á de vuestros padres?, Contadlo, padres, vuestros generaciones futuras que á y los hijos de éstos cuenten las más hermoso el fuego abrasó y SUB \la?as consumieron lo
.

de Israel.. acontecimienMas, el hombre cristiano, al contemplar Compañia, después de !.os de la especie del incendio de la de entre los gemidos y pagar á la naturaleza su tributo, el espan!.o, levanta las lá,grimas, de entre la confusión y donde su fe divisa á su esplritu á otra región elevada, y descuidos de los la Providencia Divina, aprovechando los hasta la falta de hombres, los errores de los hombres y á servir en beneficio los hombres, para que todo vaya de los mismos hombres. El hombre presencia en el Iincendio de la Compañia un grito acontecimiento que arranca á todas las almas un á todos de horror, y'lleva la amargura y la consternación apasionados que excita los corazones. 'En los movimientos del dolor, no sólo condena en su esplritu la vehemencia catástrolas causas que pudieron producir tan espantosa lo bueno y lo santo, porqne, fe, .ino que va hasta execrar á su juicio, podrían ocasional' su repetición. en esas Pero el cristiano, desde aquella altura ve escribe, sobre las llamas que causas la mano de Dios, que lecciones consumen y sobre las cenizas de los muertos, conserva cuidadosamente que traduce nuestra fe, y lecciones Jas nuestra piedad. y ojalá, señores, que esas aprovechemos todos, y este grandioso monumento, que
'

"

el celo infatigable de un inteligente mandatario, auxiliadesmentid1t'de los pueblos do por la generosidad jamás de Chile, eleva hoy, nos las haga meditar cada dia. .Cuáles son estas lecciones? Escuchadme y meditádlas

,conmigo, católicos-

ORATORIA SA.GRADA.

213

Cuando os digo, señores, que en la espantosa catástrofe la mano de la de la Compañía el hombre. cristiano divisa Providencia, no es ciertamente acumulando los combusdisponiendo alguna de tibles de la espantosa hoguera, ni acontecimiento las otras causas que produjeron aquel deja, ver, pero como funesto. La mano del Señor se del palacio del rey cuando escribía sobre los muros asqmbro y del terror de Caldeo (1). Allí, en medio del á los todos cuantos presencian, el rey' de reyes intima
de un reino sobre las soberanos de la tierra la elevación del fuego y en la ruinas de otro; y aquí, en la intensidad purificación voracidad de sus llamas, escribe también la escogidos. de las almas y su ascensión al reino de los Allá Daniel, hombre de fe y observante de las institucioy acá los nes de su 'ley, explica el escrito misterioso, hombres, que como Daniel mantienen viva en su alma del gran la luz de la fe, pueden también explicar la voz Pro";'ideneia al fuego Dios' que hace ministro de su
o

abrasador. Santiago vió, señores, aeudir el8 de Diciembre de 1863, á este mismo lugar, cubierto entonces por las suntuosas bóvedas del templo de la Compañía, más de tres mil perá Dios, honrando á' sonas, que se proponían dar culto y María, su purísima madie. Su fe era pura, ardiente las almas llena de esa devoción santa que produce en impulsa á la cristianas el perfecto amor á Oios; amOr que ereatura á correr veloz eomo el ciervo que desea refrigeá su rar su sed en la fuente de las aguas, para buscar Creador y con él más y más las relaciones de su

estrechar espíritu. Era este amor el que llevaba á David mil veees cada dí,,: ?l tabernáculo de Dios para ofrecerle su propio ponía ser en suavísimo bolocausto. Era este amor el que '1sraellos votos que públien el corazón y en los labios de
(1) Daniel, V.

214

BIBLIOTECA DE ESCRtTORES DE CRiLE

camente profería en honra del Altísimo; y era, en fin, este á los pies de amor el que conducía á la Magdalena Jesucristo para significárs?lo con sus ardientes lágrimas, sus preciosos ungiientos y sus demás obsequios afectuosos. Dios autoriza todas estas significacioncs del amor de consagrándolas en el seno sus creaturas, aceptándolas y de Israel y haciendo su apología cuando se las olreció la fervorosa Magdalena. Pero aún más: en el fondo mismo de la naturaleza humana puso la mano del Creador el principio de ese estimulo que guía al hombre en la confe, sión pública de sus creencias religiosas; y con las máximas de su santo evangelio nos ilustró en la práctica de lo que aquellas manifestaciones, purificándolas de todo perfección del no esté en armonía con la grandeza y Dios, á quien nos enseña á conocer y nos manda adorar. Guiadas por esta luz divina, invadían las víctimas de la Compañia las naves del sagrado templo, trayendo muchas de ellas en sus manos ramos de flores, que colocaban con tierna solicitud á los pies de la sagrada imagen de Maria

Inmaculada. Yo, católicos, comparo el fervor detodosestos fieles al que brillaba en los grandes sacrificios que ofrecia Israel en los dias de David y de Salomón; y sin divisar las nubes inefables, en medio de las cuales apareció la Majestad' del Santo de los Santos, iluminando con ráfagas pasajeras de su resplandor eterno el sagrado tabernáculo, hijos de y sin oír la voz de Jehová que percibían los J acob, más suave y armoniosa que la melodía de sus cánticos, me parece ver que la oración de tantas almas reunidas en el sagrado templo, llega hasta el trono del Señor; me parece oír la voz de la Majestad que, premiando su generosa fe, hace desc?nder sobre ellas gracias inecaridad. IAh, y qué necesarias les eran en aquellos momentosl Causas que hasta hoy no conocemoS perfectamente hacen que en muy pocos minutos se extienda y se propafables de fortaleza y
.

ORATORIA SAGRADA

215

sagrado recinLo el fuego pegado por casualigue por el sagrado tabernáculo. Esa -dad á uno dc los adornos dcl dilata y se extienllama voraz sobre toda comparación se imágenes, sus <le por todas las naves. Los altares, sus habla colocado la adornos y todo cuanto para decorarlos piedad generosa de los fieles, todo, señores, en breves instantes es invadido por las llamas. y entonces (y los fieles fervorosos que hablan asistido de su amor? y las tres mil .al templo en alas de-la fe y

bajo sus personas que cobijaba aquél en esos momentos bóvedas? las nobles matronas, decoro de Santiago, tan respetables por sus virtudes cristianas como por la edumayores? y las ,cación esmerada que recibieron de s?s

tiernas niñas, hermosos lirios de inocente candor y rosas fragantes de acendrada caridad? y aquella joven, espeTanZa de su anciano padre, cuyos pasos vacilantes sosteéstos? nía con afecto tan filial? (Qué suerte corren todos (Dónde están? IAh, señoresl (debo acaso renovar en espantoso que todos vuestra consideración aquel cuadro 8 de' Diciembre de vemos con nuestros propios ojos el '1863 en el abrasado templo de la Compañía? (Debo re,.cordar las escenas desgarradoras de aquella noche funesta "n que Santiago gimió con un mismo gemido, que sintielabios? ron todos los èorázones y repitieron todos los hijos y de Nó, no ahondaré el pesar de los padres, de los 10s esposos, amortjguado apenas; me elevaré mejor COIl los vosotros hasta el santuario del Señor y registraré secretos de aquella inefable Providencia que aprovecha nuestros errores, haciéndolos servir como instrumentos "n beneficio de sus criaturas. Hablaré el lenguaje de la
.

Dios fe, para los hombres que l? entienden, diciendo que purifica con ese tormento sus criaturas para introducirlas .al goce eterno de su bienaventuranza. Yo considero, católicos, que perteneelan á dos suertes de personas las que llenaban el reointo del templo de la

216

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

Compañia la tarde del 8 de Diciembre de 1863. En la primera incluyo á mucbas cuya vida, inspirada por el á fervor cristiano, servía de ejemplo y de estimulo su vez: á tantas otras. A la segunda corresponden aquellas cuya vida mundana y trivial les hacia tropezar á cada paso eft
culpas, negligencias é imperfecciones.

Habían venido, las unas estimuladas por el deseo eficaz de dar culto á Dios y de honrar á su Madre InmaCl1lada; y mezclando las otras á este objeto piadoso la curiosidad' vana, el deseo de divertirse y esa distracción habitual,
propias de las personas negligentes en él cumplimiento desus deberes religiosos.

Mas, unas y otras eran hijas del Padre celestial, qu!!' bace brillar su luz sobre los buenos y los malos y á todos ve desde lo alto del firmamento con esa bondad que el profeta con elocuencia inimitable nos daba á conocer cuando deda: .Nos protege bajo la sombra de sus alas,).

La tribulación de todas estas almas sube hasta el Señor, y del trono de su infinita misericordia manda sobre cada
,

una auxilios oportunos. Fortaleza necesita la situación de unas; arrepentimiento sincero de faltas cometidas, el estado de las otras; y la mano de Dios hace descender esas virtudes sobre las unas
y las otras.

Desciende para unas la fortaleza, y, cuando las viv!si. mas llamas que amenazan por todas partes, cuando, enrarecido el aire, la sofocación era inminente, esas almas, dotadas de fortaleza superior, tentaron su salva. ción con firmeza y serenidad qne asombran verdadera-. mente. Y, cuando se persuadieron que salvarse de las llamas era ya imposihle, huscaron los rincones del templO. y se prepararon alli para morir con resignación. jAh, señoresl Icuán cierto es que una conoiencia pura no teme la muerte ni todas las consecuencias que han d" seguir á éstal ,Cuán cierto, que la fe viva y eficaz hac"

ORA.TORIA. SA.GRADA

217

á quien

cielos y la posee divisar abierto el reino de los el agua vivir sediento por refrigerarse cuanto antes con 4e Dios! Mas, á viva que beberá en los tabernáculos espíritu de compunción otros dije que era necesario el justicia divina un horrible suplicio, en para ofrecer á la expiación de las propias faltas. En efecto, el Señor, en las grandes calamicuya mano están los corazones, toma
.

dades que sobrevienen á los hombres como instrumentos de de las trasformaciones asombrosas que en ellos opera de la peste corrige cuando en cuando. Asl, con el azote los horrores el amor propio y la vanagloria de David; con hasta conde la esclavitud castiga los vicios de Manasés

tribulaciovertir su corazón á la virtud; y eon tinieblas y deseen purificarse y hacerse nes llama á las almas que dignas de El. En los excesos de su misericordia derrama gracias abundantes sobre los que asistian al templo de la Compañia sin pureza de corazón, de tal modo que, en
las medio de la confusión indescriptible que causaban oír la voz de vastas proporciones de] incendio, me parece señalar á los arreque nos habla Ezequiel, y mandaba pentidos para que no les comprendiese en la destrucción justicia del SeñOl'. IEl eterna con que amena7.aba la suspende su fuego que consume sus 'cuerpos; el calor que la amargura, la agonía\... IGran
.
.

aliento vital; la ansiedad, Dios! en el conjunto de tantas desgracias diviso el sacripurificasteis como se purifica ficio, mediante el cual Vos les el metal precioso en el fuego del crisol. á sus escogiVed ahl cómo la mano del Señor arranca dos de la tempestad y de la verdadera muerte. Ved ahí pudiéramos creer hija cómo esa espantosa catástrofe, que de los descuidos, de las negligencias y aun de las temeridades de los hombres, y que arrebató de la tierra dos mil de medio para dar vida inefable personas, viene á servil' y eterna á los que fueron sus vlctimas. Humíllese el hombre que, guiado por la le, medita estas
.

218

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

verdades, é incline su frente delante de aquella admirable Providencia que da vida cuando mortifica y salva cuando, '11 parecer nuestro, deja fenec',r.
Pero sucesos de la naturaleza del que nos ocupa depen sin duda perpetuarse en la memoria de los pueblos. El incendio de la Compañía, por las circunstancias que lo

acompañan, es hecho sin semejante y como tal fué calificado en todas partes. Desde los países escandinavos hasta las regiones más meridionales de Italia, España y Portugal, la prensa, con asombrosa uniformidad, repitió: .EI incendio de un templo en medio de una gran solemnidad religiosa y en el que las víctimas del fuego y la sofocación se cuentan por millares, es el primero que registra la historia de las naciones civilizadas.. Debo confesar que esa impresión de indescriptible amargura ?ausada en Chile, fué reproducida aun en los países más distantes, donde llegaba la noticia del tremendo acontecimiento: Suntuosos funerales celebrados en casi todas las capitales de los Estados americanos, ya decretados por la autoridad, y ofrecidos espontáneamente JYor los ciudadanos; discursos ardientes y en los que imperaron casi sienlpre las pasiones exaltadas; composiciones. poéticas, destinadas á decorar la tumba de las víctimas; todo esto, -señores, forma un monumento colosal que, elevåndose de todos los países y desde todos los trópicos del continente americano, recibe to.da via mayores dimensiones con los artíoulos escritos por los di aristas y escritores europeos. Ese acontecimiento no podría ya ser olvidado;.está grabado en la memoria de todos y vivirá muchos siglos en
,,1

recuerdo de todos. Pero el lugar donde se realizó, aquí, aquí mísmo, donde se escucharon tantos ayes y gemidos, cuyo eco lastimoso se dejó sentir al otro lado de los mares; aquí, donde la tierra fué empapada por las lágrimas de las víctímas, y donde sus despojos mortales formaron esos montones de

ORATORIA SAGRADA

219

con terror cadáveres carbonizados,- que ,recordaremos levantàr el monuw mientras vivamos; aqui era necesario durante todas las mento material que consagre este lugar digno generaciones. Fué ésta la empresa que acometió el å ciumagistrado de la provincia de Santiago, llamando á la dadanos de buena voluntad para que cooperasen de la República. (La Proobra en las diversas provineias veis elevado el videncia coronó sus esfuerzos y vosotros monumontol entraña en Pero reflexionad, señores: este monumento la fe cristiana. si recuerdos dolorosos que sólo duleifica ojos del egols Es monumento que, contemplado con los pasiones odiosas, mo ó de las prevenciones, excitará mil indignos mil preocupaciones mezquinas y mil recuerdos es acaso la fe la que por cierto del cristiano. Mas lno preside su inspira la obra de este monumento y la que ejecución? Vosotros lo veis y yo nO necesito empeñarme slmbolos hermosos en demostrado. Todas sus figuras son aquel á de las virtudes cristianas y hablan nuestra alma hablaba á lenguaje sublime con que un ilustre caudillo éste luchado durante cuarenta años con la desesperación: va ya á atravesar las aguas amargura y la del J ordán, va á pisar la tierra prometida, y eleva un moIsrael. Habla

.

,

de Dios. Las piedras numento, obedeciendo las órdenes del del misterioso río elegidas para la obra, la presencia la maarca de la alianza, el concurso de todas las tribus, jestad solemne del desierto que acababa de atravesar, Y á invadir, todo las regiones desconocidas para él que iba Pero concurría para hacer su erección más importante. de suplicio, reese monumento recordaba cuarenta años pueblo cordaba que cuantos .individuos formaban ese hablan perecuando fpé libertado de los faraones, todos cido en la travesia. Recordaba que sus blancos huesos y estaban allá esparcidos sobre las arenas del desierto, de recordaban á los hijos no haber tenido el consuelo

.

220

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

colo carlos en su tumba para que alli fuesen luego confundidos con los suyos. jAh, señoresl jcuántos recuerdos amargos' Pero old, oid cómo la voz de J osue eleva los

sentimientos de ese pueblo haciendo le percibir los fines grandiosos de la obra que venian de cumplir. .Esas piedras å que levantasteis, les dice, recordarán perpetuamente todos los pueblos de la tierra, que la mano de la Divina Providencia es muy luerte y poderosa y que todos deben
temer al Señor Dios en todo tiempo,.

?

,

ORACIÓN FUNEBRE
Por 1M víctimas del Callao (2

?

,

d. M.yo

1866).

Adolescentibus aulem enmPlum 'arte ac !r;,titer ,elißquam. si prompto animo, løgibu$ hopro gravissimis ac sa?tissimis nesta mane p,rfungar tU Macabeos. VI,

28).

Dejaré á los j6venes un ejemplo de fortaleza, si l\tfrlere con ánimo pronto y constante una muerte honrosa en defensa de la ley. la mås grave y la mås santa.

IGrandes de]a tierral öld la voz de Dios que, en predel majessencia del polvo de los sepulcros y en medio (,Mla I uoso aparato de esta lúgubre solemnidad, nos dice: hago morir; es la vida: mla es la muerte: hago vivir y y ã elevo y abato, según el propósito de mi voluntad,>. la verdad, catóJicos, nada hay grande delante de nuestra le luera de Dios. Nuestro amor propio, es, cierto, se complace en vestir al hombre de ropajes que no le pertenecen entre reyen pronunciar nombres que le son amables, sacudicuerdos de una gloria que se disipa como la tierra da el viento, ó sea, marchita ã manera de una flor

por abrasada por el estlo. Empero, dad vosotros un paso lqué adelante y preguntad ã las Irías cenizas de la tl1mba: Y ella, haciendo olr COsa es la grandeza de este mundo? de la en el londo de nuestra conciencia la severa voz verdad, os responderã: ('que todo hombre es heno, toda

222

BIBLIOTEOA.

DE ESORITORES DE CHILE

su gloria

quien sombra y toda su fortuna lodo,) (1). IFeliz profunda verdad alimenta su esplritu con la savia de esta de la sólida y verday busca sólo en Dios el fundamento dera grandezal De este carácter es el espectáculo que nos ofrece el magistrado venerable y maestro ilustre de la ley de Moisés, del suplicio y sufre la que soporLa todos los horrores. ley de Dios muerte con fortaleza varonil en defensa de la ,Qué eran á sus ojos la y de las instituciones de su patria. vida, el honor y la' prosperidad de la tierra? lIustrado por destellos de la inteligencia eterna, una sola cosa ve grande: ésa era la ley; una sola cosa heroica, y era morir intrépido al martipor su defensa. Se encamina por eso ejemplo de fortaleza, á rio, diciendo: .dejaré los jóvenes un si sufriere con ánimo pronto y constante nna muerte ho?rosa en defensa de la ley, la más grave y la más Adolescentibus autem exemplum forte relinquam, ..i

'

santa.,

grarissimis aC sanctiss/mis prompto animo ac fortiter pro legibus honesta mor!e perfungar. á la patria, deEse ciudadano que, ardiendo en amor magis? fiende con valor sus venerables instituciones; ege trado que extiende su celo más allá del tiempo prcsente, á las generaciones y rinde su vida por legarJas sin mengua á quien la venideras, ved ahí, ved ahí, repito, al varón vozde Dios llama grande en las Santas Escrituras. sólo por lo externo y Al hombre, señores, juzgado tan superficial de 'sus obras, ordinariamente se le encuentra pequeño y colocado á infinita distancia, de la grandeza sólida é imp erecedera. Por eso, para conocer al héroe, necesitamos elevar nuestro espíritu sobre nosotros mismost el moestudiarJo más allá de lo que palpamos, y juzgar tivo de sus acciones á la luz clara é inefable que arroja la

fe sobre el fondo de nuestra concienoia. Guiado yo por esa

---

(1) Is.í...

XL,

6.

ORATORIA SAGRADA

223

luz divina, llamo héroes á los que han muerto en el Callao 2 del presente mes. IGranen la memorahle jornada del deza mundana, tenéis vuestro limite! Eleváis, pero vuestro fundamento es movedizo. Perecéis; y la nombradia
que concedisteis perece también conf,mdida en la nada. INo es de esta clase, católicos, la gloria que se conquistaron los valientes del Caliao!

Porque ellos muriendo por las instituciones patrias, han. ' erigido un monumento inmortal al verdadero civismo. Porque con su sangre han marcado el sendero glorioso

por donde deben marchar la presente y las futuras generaciones de la América.

Ved aquí lo que nuestra fe llama grande en los héroes. cristianos y que yo, en dos sencillas reflexiones, os propongo como digno de imitar en los valientes por cuyo descanso ofrecemos al Señor este solemne sacrificio.

IQuiera Dios, en cuyas manos están los corazones huma-. nos, derramar en el vuestro ese espíritu de valor y fortaleá za que exigen la defensa de la justicia y la obediencia

]aleyl
Recibid también vosotros con indulgencia mis palabras. que no formulan, por cierto, la obra acabada que merece
el asunto de que

vamos á ocuparoos.

Vosotros conocéis, señores, la historia de los d?s últi-. mos años que vamos atravesando. Historia bien triste, si atendemos á la fuerza que pretende usurpar su imperio á la justicia, á la arrogancia que conculca la ley, á la más. repugnante violencia que trata de humillar á pueblos nobles, educados por la libertad y para la libertad. Tal es la historia de las relaciones de España con el Perú primero, y luego después con Chile. Magistrados débiles, colocados á la cabeza de un gobierno trabajado por divisiones intestinas, pareció á los agentes del gabinete dI>"

.

2'M

BIBLIOTECA

DE ESCRITORES DE CHILE

el Perú sus Madrid, época á propósito para realizar en y por un momenplanes de humillación y de conquista. 1 cuya to Iquién lo creyera, señores la hermosa repúhlica,

de los Andes y å cuyos pechos cabeza coronan las nieves contemplar, abatida y se crla el robusto Marañón, deja poniendo sus tesoros á los pies de un como aherrojada, Perú no habla muersoberano extranjero. Mas ese bello detenido, to: nó, no habla muertol Estaba solamente una profunda oomo el hombre atado con cadenas en

mazmorra. enérgica para protesCiudadanos ilustres alzan su voz de su patria. Arequipa, la siempre tar contra la deshonra se p?)lle de pie y dcnodada Arequipa, es la primera que ignominiosa que España ha pretenpara lavar la mancha dido arrojar sobre la hermosa frente del Perú. Una noble figura se levanta de su seno, que descuella entl'e Dios ha cootras muchas. Era un joven, en cuyo esplritu de salvar la' locado el valor y la constancia, que han á quien el Perú no tarda patria. Este homhre de corazón, depositando en 5US en aclamar su primer magistrado, de buenos patriotas y manos la suma de! poder, se rodea

á sacrificarse gustosos de ciudadanos honrados, prontos en defensa de la patria ultrajada. del El doctor Gålvez, la víctima más ilustre entre las á esta grande Dos de Mayo, es el. primero en cooperar di gloria á la América entera. obra, que va á dar as de A su cargo se confian los negocios más delicados en le aquella difícil situación; y vosotros, conciudadanos, infatigable pör reunir elevisteis en esta capital trabajar instituciones mentos que debian preparar el triunfo de las regularidad y cirde su patria. Y ,quién no admiró la á quién no infiamó el cunspección de sus acoiones?

,Y

fuego de su amor patrio? Había en la palabra del señor Gálvez la eloouencia que revelaba el poder vigoroso de su Estas voluntad y la energla sincera de sus convícciones.
,

ORATORIA SAGRADA

225

,

el alto raras dotes le sirvieron, sin duda, para honrar puesto que desempeñaba. Un numeroso ejército se pone en campaña. Las bande" se ostentan ras que triunfaron en Ayacucho y en Junín nuevamente evocando sus gloriosos recuerdos. La sombra veneranda de Bolivar parece que abandonase su morada solitaria para venir á contemplar la restauración de su obra aniquilada. Días de prueba y de aùversidad atravie-

.

san; más, al fin, el Perú triunfa; su honor se salva y S" independencia y libertad se afianzan. El 6 de Noviembre de 1865, durante largas generaciones. será día de recuero dos gloriosos para el Perú. En esa larga serie de fatigas, de contrádicciones y de prueba'arraigaron los buenos ciudadanos su amor â la Re. pública y su respeto profundo â las instituoiones de la patria. Dios permite, católicos, ordinariamente la adversidad para templar la virtud en el alma de sus criaturas, haciendo â éstas capaces de realizar obras señaladas. Los patriotas peruanos aproveohan esta enseñanza. Sobre las ruinas de la adminisLración derrocada elevan el monumento grandioso de la restauración. Pero de esa restauración fundada sobre la justicia que eleva â los pueblos yles hace grandes y famosos (1). No permita Dios que yo manche algunavez la cátedra dela verdad dejando oir desde ella palabras que lisonjeen el amor propio ùe los que administran el poder. Pero haga El mismo que esa justicia
.

que predico, encuentre en mí los encomios que merece. La

jusLicia, señores, brilló en los grandes actos administrativos de los que triunfaron el 6 de Noviembre. '24 de Chile sostenía la guerra contra España desde el Septiembre, en que el almirånte español se propuso castigar el patriotismo de sus habitantes. Las simpatías de éstos por la causa del Perú, era el verdadero motivo del proceU) Proverbio., XIV. 34.
.

ORATORIA SAQRADA.-15

.

2-?

BIBLIOTECA D.E ESCRITORES DE CHILE

á Chiledel' violento é irregular de la Penlnsula respecto Un general al frente de una poderosa escuadra 'en el día glorioso de la nación, intima á ésta recibir de su mano la

estigma de ignominiayenviledmiento. Confiaba enlasfuerChile, pe785 de sus naves y en el alcance de su cañones. queño y desapercibido, se alza; no obstante, comó un solo. hombre para rechaza,' el reto de su enemigo. De los l&bios.
de sus magistrados se.desprenden en los momentos más. solemnes de conflicto tan hermosas palabras:-,La Repú"justicia de su causa, sostenida po... blica, fortalecida por la

hijos, tomando á Dios por juez, y al. mundo civilizado por testigo de la contienda, defenderá su honra y sus fueros basta el último trance (1)..... Este. después. Espereera el triunfo moral. El formal vendrá Covadonga sobre laS: mos.- El combate y rendición de la principio de las victoaguas del Papudo; no será sino el ., rias de Chile sobre su orgulloso adversario. El Perú regenerado no trepida en asociarse á nuestra. causa. SU6 naves y sus armas, sus soldados y sus marinos,. todo viene en nuestro auxilio. N o puede ocultarse á sus. magistrados que un paso semejante debilita su fuerza interior; y que, provocado el enemigo, convertirá las her.. mosas poblaciones de su extenso litoral en otros tantos: blancos de su ira; pero á la grandeza de la justicia se aso-/ cia la magnanimidad de su abnegación. El pueblo que se. ?el que-conoce a si mismo sabe hacer prodigios, así como
el herolsmo de sus

á no se conooe ni se estima está próximo perder su nacio-. naJidad., y este gran principio les gula para arbitrar nuevos recursos con que reponeraqueJlosdeque sedesprenden.. Nosotros experimentamos las consecuencias de tanta abnegación. No necesitamos que las nobles victimas que su_o cumbieron en el comhate sangriento del Dos de Mayo se (1) Nota del Ministro de 10 Interior, D. Alvaro Covarrubias, al 00José Ma.ma.ndante de la escuadra. de S. M. Católica en el Pacifico, D. 21 Septiembre de de 1865. Duel Pareja, de
.

ORATORIA SAGRADA

2'27

aicen de la tierra y vengan á revelarnos la serie de fatigas á soportar. El Callao, armado que su virtud les enseñó completamente; el extensó litoral de la RepÚblica, sufi. cientemeñte resguardado; los intereses de la guerra, protegidos por una serie de decretos que revela energia y

previsión; ved ahí, señores, cuanto nos prueba con verdaderaelocuencia la abnegación deaquellos soldados ilustres. La Providencia, en sus Insondables juicios, parece quisiera dar e'u tan hermosa-"onducta una de esas grandes lecciones que forman, segÚn su palabra, <,el corazón ,?e los pue-

blós.' Parece que se propusiera recordarnos qûe la vida del buen ciudadano es vida de dolor y prueba, cuando asi lo exigen los intereses de la patria; y, en fin, que nuestro amor á ésta más debe significarse con obras que con vanas
palabras.

Empero, aquella abnegación ofrecerá todavla un sacri. ficio sangriento en las aras de la patria; Dos de Mayo, vos lo presenciasteisl iPueblos del Perú, vuestras generaciones más remotas lo rel10rdaránllAmérica toda, es éste el noble monumento que se alza en vuestro seno para estimular y fortalecer vuestra virtudl La escuadra española, después de bombardear el indefenso pueblo de Valparalso, se dirige al Callao, y el Dos de Mayo abre los fuegos de sus baterías .obre los heroicos d.,efensores de las instituciones patrias. ITrescientos cañones 1 arrojan sobre éstos más de siete mil proyectiles El hermoso cielo de! Callao queda oscurecido por el humo de la pólvora. Las aguas daras de la pacifica bahla se enrojecen. con la sangre de centenares de cadáveres. No es ésta la hora cuando la muerte as??ta acá y allá su cruel guadaña; es el brazo enemigo, es el arma española la que busca su
,
.

víctima y en ella ceba su cruel venganza. ICoronel Gálvezl vos corristeis á ocupar vuestro puesto en el momento del peligro. La fortaleza de la Estrella fué elegida por nuestro valiente como puntode observar y com-

228

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,

el Departamento de la batir; como Ministro de estado en sí al cabo de los más pequeGuerra, quería por mismo estar ñosmo-:imientos del campo enemigo.Comosoldado,quería dirigiendo su cañón combatir, y combatía efectivamente Ni á él ni á sus eompañeros nasobre las naves enemigas. apenas da pudo intimidar. Cincuenta cañones oponen pecbos desnudos contra naves blincontra trescientos; sus la arrogancia dad,as, y su energía á toda prueba contra el cristiano en el fondo de presuntuosa desu enemigo, Mas el dedo de Dios, >que su ooneiencia eserita encuent.ra por (1), y nada debe combatir por la justicia hasta la muerte> la justicia es ofrecer de teme. Su fe le dice que morir por Dios consagra, Y espera su vida un saorificio heroico que más denodados de la muerte, pero en medio de los aotos
,

valor. á El señor Ministro Gálvez alienta oon su intrepidez sus Su compañeros, su pericia miÌitar da órdenes oportunas. lob gran Diosl serenidades el pronóstico de la victoria. Mas habían ni el ilustre guerrero ni muchos de sus compañeros espléndido. La exde saborear los frutos de este triunfo plosiónde una bomba pone fin á los días del Ministro en sucumben lo más recio del combate, mientras que otros señores, bajo los rudos golpes del euemigo. Pero mueren, coronar el eterno para vivir vida inmortal; mueren para monumento que alZaron sus virtudes al verdaderocivisffiO. justicia, oatólieos, que les inspiró la defensa de la san-

propósito, ved ahí gaoión más heroioa que le sostuvo ensu la Amérioa toda contemplará asomese monumento que brada desde el uno al otro polo. lo's siglos remoLos grandes soberanos erigieron desde su memoria. tos suntuosos recuerdos que perpetuasen pirámides que oubren Hasta boy subsisten las soberbias
1) Eclesjástico. 1V, 33.

La del honor nacional y ta causa de' las instituciones patrias, el ciudadano, la abnede cuanto hay de venerando para

ORATORIA SAGRADA

229

pensamiento, las cenizas de los reyes de Egipto. Nuestro remota edad y, al contemplarlas, se eleva hasta aquella

'

?

tantas vebuscando al personaje que,?ecuerdan, introduce, la eternièes, nuestro espíritu en las regiones mismas de, erigido con' su muerte dad. IQtÏe el glorioso monumento, á la América sus virtupor los héroes del Callao, recuerde generaciones presentes y 'futuras á des y estimule á las nosmarcaronl 'marchar por el glorioso sendero que aquellos
dispone la marcha' Dios forma el orden del universo y el pequeño, el de los sucesos de tal modo, que el grande y sabio y el ignorante, encuentren en ellos lecciones provechosas.
su altivez, Tan pronto habla al soberano para humillar Tan como al abatido mendigo para alentar su esperanza. pronto condena la ignorante presunción del sabio, como de su insondable pone al alcance del humilde los tesoros voz inteligencia. IDichoso el hombre que atiende aquella y sabe aprovechadal el Traicionaria, católicos, el deber que me impone sagradijese con sincerido ministerio que de!:empeño, si no os dad el sacrificio de los héI'oes del Callao, marca la

"

que, en el sendero mano de Dios á las generaciones de América glorioso por donde han de marchar constantemente. Mártires de su amor â la unidad americana, nO trepidaron un (i'? indiinstantp en hacer suya nuestra causa en]a manera comprendieron que en car nuestros agravios; porque ellos la unión está la fum'za de la América y qUe la duración de más nuestra vida política será á medida que estI'echemos la Proy más los lazos de la fratemidad con que nos unió

108 videncia. A la verdad, la misma le, el mismo idioma y mismos intereses, naturalmente debenllevarnos también al mismo fin. Y ese fin, señores, <no es la grandeza de la siglo América basada sobre la justicia y el derecho? Medio de aislamiento y división debilitaron y casi aniquilaron

230

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CWLE

.

aquellosvinculos, que eran también el titulo enquedescansaba la esperanzade nuestro porvenir. El peligro ha hecho palpar los serios inconvenientes del aislamiento, y la hisnos recuerda la grandeza gJoriosade launión.jAntigua

toria

Colo.mbia, tierra clásica de los más grandes capitanes de la independencia americanaldecidnos: lno fué ella el más fir-

me propósito de ,'uestro ilustre fundador? Esa Colombia poderosa por la unión,-recordadlo, señores-arma ejél>citos de valientes, que recorren mil leguas dando patria y libertad á medio mundo. Mas, al contrario, mirad á unas repúblicas divididas de las otras, y las veréis ofrecerse como presas de neg"as intrigas y de ambiciones bastardas. lContemplasteis,algunas yez lo que sucede en esas selvas espesas que colocó la mano de la Providencia en el continente americano? Uno de sus hermosos árboles queda separado del resto por la fuerza del aluvión, yel huracán aprovechasu aislamiento para convertirlo en blanco de sus violencias. Cae al fin tronchado Iperecel mientras la selva frondosa conserva sin mengua su belleza virginal. Israel fué robusto rnjentra5 sus doce tribus vinieron unidas á ofrecer sus victimas en Jerusalén. Sus escudos y sus armas brillaron con terror de Madián y de la Siria, mientras se conservó superior á todo interés mezquino :1á toda ambición personal. Masla fortuna le abandonacuando Samaria se levanta contra Jerusalén y diez tribus se separan de la casa de Judá. Los reyes de Asiria lo baten fácilmente; los Caldeos lo cautivan; sus armas y estandartes van á ostentarse en Babilonia como trofeos, y muere al fin su nacionalidad bajo el peso de la dominación ,romana. Confió Israel en Egipto, dió fe å sus promesas, firmó" con sus reyes alianza solemne, y Egipto le abandonó en la hora del peligro. La voz de sus profetas se lo previno. Israel no

la escuchó. tl,a Amérjca para los americanos>>, Ved ahí, ?eñores, una
,

OB.ATOB.U SAGRADA.

231

-verdad que, puesta en práotica de una manera ,prudente, <!ngrandeoerá las secciones latinas del Nuevo.Mundo. Mas no solamente la unión fué el objeto que consagraTon muriendo los héroes del CaUao, quisieron que ésta
<lescansase sobre el respeto á las instituoiones. La ley es el alma de la sooiedad y apenas puede concebirse la no impera vigoro.amente. El despotismo repugnante, la odiosa tirania son las conse?uencias necesarias de su' ausencia. ?Diosaßige á los pue. <!xistencia'de ésta, donde

la ley

,

permitiendo la decadencia <le la ley, que erael fuerte escudo de sus derechos. (1). Na: <lie está llamado en la Repúblioa á juzgar de la ley sino el mismo poder que la diotó. El buen ciudadano le consagra
blos que necesitan corrección,
á su obediencia y sumisión, aun cuando sea costa de gran.. <les sacrificios. Una serie de trastornos polltioos, durante medio siglo, ha aniquilado en la conciencia de muobos americanos este espíritu de obediencia y sumisión á las leyes. Vosotros co-

nooéis las conseouencias del mal y yo' ahondarla más el él pesar profundo que nos aqueja si quisiera haceros de ",lgún bosquejo. Sostener esa 1ey en presenoia de un ejér-

cito extranjero que pretende conculcarla, morir combatiendo por ella, ved aquí el ejemplo heroico que neoesitaba la América y que, imitado fielmente, ha,de contribuir á su completa regeneración. ICaudillos de la guerra civil! alguna vez fuisteis llama<los héroes por hombr,es de partido; pero vuestro saoriíìcio, cualquiera que fuese, distaba mucho de ser aquel que nos pide la patria. Venid y meditad en este que ofreCen las oíctimas del Dos de M ayo, y vuestra oonciencia ilustrada comprenderá que merece bien quien respeta y obedece la ley que pudiera a mansalva quebrantar. Mas,

'-Pa.rís.

(1) Palabras que repetía. Lacord""åire desde el púlpito de N,a Sra. de

,

232

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE cmLE

entendedlo, católicos, la primera'entre las leyes es la fe, y sobre ésta fundaron los grandes hombres el edifici osocial. El Perú, asi como la América toda, vió escandalizad<> el desacaro práctico de esa fe en el bombardeo de Valpareligión (1). raiso en uno de los dias más augustos para la El Perú y la América toda vió también con escándal<> adoptado el suicidio como recurso en la adversidad; y ese Perú, repito, religioso de corazón, alzando hasta el cielo la voz de su indignación profunda, determina verigar los ultrajes inferidos á la religión, la más santa de su..
institucioneEl.

.

,Habéis contemplado, señores, el sendero que, murienúo por la patria, nos dejan marcado los héroes del Dos de el Mayo, y en cuya penosa travesía la unión fraternal y profundo respeto á las leyes ha sido la brillante antorcha fe de eso.. que los guió hasta llegar á su térmíno? Que la valientes sea también para vosotros el lazo' que o. úna para imit.ar sus heroicas hazañas y ofrecer en las horas, de prueba ese sublime sa?rificio que sólo es propio de la..
almas grandes y de los corazones nobles. IVíctimas ilustres del más puro y acendrado patriotismo! que vuestros grandes ejemplos, grabados íntimamente en todo corazón americano, nos estjmulen å imitarosr Derramad, divino Jesús, sobre sus almas vuestralpreciosa sangre, que las purífique desus mauchasy las introduz-

.

ca'en la Jerusalén de paz; y vos, Pontifice venerable, repetidvuestros ruegos sobre el sagraqo altar donde acabâi..' de ofrecer por su expiación el sacrificio de ,'alor ínfinito.
;,

(1) E131 de MarzO de .1866. sá.bado santo.

?

.

.

Don .Juan Bautista U gal'te.
Nacido en Santiago en 1813 y muerto aqul mismo en 1880. Fué bachiller por la antigua Universidad. capellán del convento de Capuchinas y de la Hermandad de Dolores y administrador de la Çasa de Ejercicios de San José. FUémiembro de la junta directiva de la Casa de Orates al crearse en 1852 y provicario del Arzobispado.

"

Cþ'

.

,

,

ORACION FUNEBRE
.

En elogio del Sr. Don

José Ga.ndariUas y GandarillAs

Immortalis est enim memoria IlliulI apud Deum nota e5t et apud bomines. (Sabidurla, IV. :;n). Inmortal es su recuerdo. porque es conocido de Dios y de los hombres.
quoniam

SEÑORES:

La fúnebre decoración que eclipsa boy la risueña perspectiva del santuario; el eco fatldico de las campanas que en triste armonla ha ido representando el horror, la desolación y el llanto; y la majestuosa melancolla de los himnos que en este día ha derramado acíbar sobre nuestro corazón, anuncios son certeros que Chile ha sufrido una pérdida inmensa, tal vez irreparable. Efectivamente, mis hermanos, un excelente patriota, cuyò nombre merece un lugar muy distinguido en las páginas de nuestra historia; glorias un ciudadano modelo, altamente intere,ado en las é ineo. yventuroso porvenir de nuestro país, un celoso rruptible defensor de la verdad y de la religiÓn;un esposo fiel, un padre amante, un amigo sincero, ha sido, no ba muchos días, borrado del libro de los vivientes. Víctima de la inexorable guadaña, nos lega, á la par de admira.
bles ejemplos, un vac\o inmenso, difícil de llenar. Las artes pierden,en él un insigne protector; ela

.

Patria,

uno de sus hijos más esclarecidos;

yel

cuerpo social, uno

236

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

de sus ornamentos más brillantes y recomendables. IQué desgracia, señores! El señor don José Gandarillas y Gandarillas, este buen ciudadano, este eminente patr;ota, ya á no existellSu grata memoria arranca nuestra alma hondos suspiros! AlIado de una viuda que entre amargos deliquios sólo escucha el balbuciente gemido de sus tiernos hijos, la muchedumbre distinguida de sus deudos y amigos desf?llecimiento mortal en aun no puede rehacerse del falange artistica, que le sepultó su muerte prematura. La infatigables desvelos; los tan pujante y aventajada por sus establecimientos públicos de caridad y beneficencia, que con paso gigante avanzaban bajo su filantrópica dirección; la ilustre aris?ocracia, el Supremo Gobierno, la sociedad profundo sentientera, ha sufrido crueles amarguras,
I

miento.
no contaba con la pompa de los magistratura acuerda á los respetos y privilegios que la que desempeñan su complicada ramificación. Su frente no brillaba con la a?reola que el saber y las penosas vigilias

El señor Gandarillas

.

adjudican alaventajado literato; ni menos con los deslumbrantes resplandores que reverberan sobre la cabeza de las testas coronadas. En su modesta historia no figuran las
jornadas bélicas, las ruidosas proezas del guen'ero ni los á los conquisarrojos fabulosos que adquieren celebridad el ojo .tadores. Al recorrer' el cuadro de sus pocos años, perspicaz del biógrafo no encuentra ni obeliscos consagra;
dos en Sll honor, ni monumentos decorados con aquellos trofeos que siempre se compran con desesperantes prodigios de valor entre el silbo de las balas y el humo del

cañón; sin embargo, los homenajes tributados á su meá moria han excedido en cierto modo á los que se rinden los héroes más ilustres. Sus yertas. cenizas, altamente ensalzadas por las inspiraciones de entusiasmo que se apoderó de los chilenos, cruzaron en pleno día las calles y plazas de nuestra capital. El gremio eclesiástico, escu.

ORA1'ORU SAGRADA

237

â abrir sns chando la imperiosa voz del deber, apresuróse templos, vistió de luto sus altares para tribntar honor sohabía sabido lemne ? los restos del hombre bonrado que conquistar sus poderosas simpatias. Muchedumbre de ciudadanos de ambas categorias, apiñados en torno del sarcó.

"

fago funerario, hermanaban sus votos con los que el san. tuario realizaba por el reposo de su alma., Hasta la prensa impía tomó la senda del deber, haciendo sentir el elocuente acento de su voz para denunciar su muerte y preconizar sorprendentella prensa, este poderoso sus glorias. Si, Icosa elemento de vida social, transformado hoy dia en elemenâ ceñir su de muerte por el cinismo de los que aspiran

to

frente con ellaurd de la más torpe celebridad, esparció flores olorosas al rededor de su tumba venerable. La prendegradada por la prosa indolente, corrompida, vilmente tervia dc los que sacrifican la importancia de los buenos principios al sórdido interés, mezcló también sus lágrimas á 5!er el vecon las nuestras. La prensa, en fin, destinada hiculo de las luces que con pasmosa impudencia ha cambiado la suprema misión de evangelizar por la de calumfranqueado niar, blasfemar y desmoralizar á mansalva, ha gratuitamente sus columnas para hacer justicia al señor

Gandarillas: preciso es que su mjrito sea de colosales dimensiones para que la prensa impía, desde el hondo abismo en que la tiene sumida la licencia del libertinaje, entone loores â un cristiano que vivió y murió condenando la extravagancia de sus desvaríos. IQué grande, señores, es el hombre cuando desaparece de la tierradespués de haber vegetado en ella â la sombra del estandarte bendito de la cruz! IQué exquisito, qùé espléndido, qué irresistible es su influjo cuando, ål terminar
-

la carrera de la vida, se encuentra con derecho para decir con el Apóstol á sus conciudadanos: .He cumplido entre vesOtros los deberes de un acendrado 'patriotismo. sin traspasarlas santas barreras de la fe y sin emanciparme del

,.

238

BIBLIOTECA DE ESCRIToRES DE: CHILE

sagrado imperio de la virtud. He profesado en toda su extensión los principio. tutelare. del verdadero republicani.el grandioso dogma de la mo, sincomprometer en lo menor Iglesia Católica; entro en el reposo eterno, .in haber turbadola paz de las familia., .in haber despehado animosidades'

públicas ni privadas, sin reprenderme la más pequeña injusticia y sin babel' realizado otras violencias que las que demanda el Evangelio. Imitadme, pues, si no queréis añadir á lo. horribles desastres de la muerte los horrores desesperante. del remordimiento: bonum certamen certa?i, cursum consummmd, fidem serva()i... imitatores mei.
estote.

Al recobrar pues el uso de nuestras facultades, embargadas por el sentimiento, no menos que por la pompa de los homenajes tributados á la memoria de nuestro difunto amigo, ocurre naturalmente preguntar: ,quién es este hombre que, inanimado y convertido en polvo, aun tiene poder para insinuarse y hacerse dueño de los coraprofusión se zones? ,Qué ha hecho para que con tanta si queme ante sus restos el incienso de las alabanzas, cual de esos esclarecidos hérges de la gracia? ,Cuáfuese

uno les son los frutos de e.te árbol prodigioso que, aun marchito y deshojado, ostenta tanta frondosidad y lozanla? m"íos, en este Eso es 10 que os vengo á decir, hermanos dla de luto y de constcrnación, sin pretender por eso antiOjalá el deciparme al juicio de la Iglesia, nuestra madre. mérito y conocida insuficiencia de mis mezquinos talentos
el féretro de nuestro no empañe el resplandor que arroja ilustre compatriota. Escuchadme.
\

,

ORA TOBIA SAGRADA

23?

SEÑORES:

Al emprender la tarea de formar èl elogio del señor Don José Gandarillas, he tenido presente que los mundanos. embrutecidos oon el sensualismo de los goces materiales. no se sorprenden ni ofreoen su admiraoión sino á los grandes y extraordinarios aoontecimientos. La vida normal de., un paoifioo y modesto ciudadano les pareoe obsoura, vaeia y qué sé yo si también odiosa y despreciable. cuando no ven figurar en ella aquellas empresas ruidosas, aquellos arranques atrevidos que, oonsumados con
,
.

éxito feliz, más sirven para embelleoer los fastos histórioos, que para estimular á la noble imitlloión. Una virtua oculta tras el velo del hogar doméstioo, un patriotismo. perseverante y desinteresado, ejeroidoen el terreno de la vida privada; la pureza é inooenoia de las costumbres, la afabilidad y olemencia, la aplioaoión heroicaaunque secre-

ta al desempeño de

más importantes deberes, se consideran circunstancias vulgares, que deben relegarse al olvido ó sepultarse en un inviolable silencio. Triste es decirio: para los que así discurren, las misteriosas maravillas. de la fe no gozan ya del mismo privilegio que las ill1si?nes
del sentido. Lo

los

que constituye un espectáculo digno deDios y de sus ángeles se considera indigno de la atención mundanal. El hombre que prefiere la obligación á la fama; que hace el bien sin ostentación ni vanidad; que condena. y desprecia el lujo y la molicie más con el ejemplo que con las palabras; que ve desfilar sus años sin abrigar pretensiones ambiciosas y que cifra su gloria en triunfar de sí mismo y observar el evangelio: un hombre de este templese mira como insignificante; diré mâs, se mira como si no
existiera. Sin embargo, éste es el oampo que ofrece el señor Gandarillas á nuestras escrutador as miradas: campo incul-

to, estéril y de ninguna valia para aquellog seres superficiales que sin luz en la mente ni probidad en el corazón, sólo.

240

BIBLI01'ECA DE ESCRITORES DE OHILE

viven de quimeras ó fantásticos ensueños; pero campo feel filósofo cristiano raz, ameno, fecundo en bellezas para perspectiva y la que sabe apreciar el hechizo de su sencilla rica vegetación de sus plantlos y pequeñas praderias. En efecI", mis hermanos, el señor GandarilIas no escapoder para ló, como Amán, las encumbradas regiones del granjearse la vanidad de los aplausos y enseñorearse de los respetos y serviles rendimientos de un pueblo adulador; pero logró, como Mardoqueo, inmortalizar su nombre el prey adquirirse una memoria por demás grata para el sente y para el porvenir, trabajando infatigable por bien y felicidad de su nación. No recorrió la brilIante escala de los Constan tinos, Clodoveos, Luises, Eduardos y Ferde los Alenandos, pero realizó las estupendas maravillas
jos, hidros y Espiridiones. Su virtud no era ruidosa, pero en cambio, era sólida, austera, perseverante; su probidad siempre incontrastable; su veracidad, jamás desmentida. Filósofo sin ostentación, fiel observador de las atenciones del públicas, enemigo del fingimiento, amigo y protector principios, antagomérito, celoso defensor de los buenos nista impertérrito del vandalismo y error hasta el último fué el señor cuarto de hora de su vida, he aquí lo que Gandarillas; he aqul lo que podemos y debemos ser tam-

bién nosotros, si queremos que nuestra memoria sea monumental y no recaiga sobre ella la maldición del tiempo y' el anatema de la eternidad. llegó á ser Empero, <por qué medio el ilustre difunto el prodigio que acabo de bosquejar? Por medios fáciles, de que están proporcionados y al alcance de toda. clase Iglesia y la patria personas; por las floridas sendas que la

trazan respectivamente á sus hijos. Como hijo legitimo de la Iglesia, su amor a esta tierna /' piedad exquimadre fué respetuoso, cordial y sincero; su sita; su fe ardorosa; su devoción edificante. No era de aquellos cristianos en el nombre, cuya fe y religión co-

ORATORIA SAGRADA

241

mienza y acaba en una lucida pero vana ,e indigna palabrería. Contentos con saber, que llevan sobre sus frentes -el sello indeleble de la rpgeneración salvadora, se creen -dispensados de 10 que esa celestial regeneración les demanda. Satisfechos de su propia grandeza y hartos de -complacencia y vanidad, califican de ridículas las práctiindignas de ser acatadas y -cas piadosas y las considersn mucho menos seguidas por las inteligencias ilustradas.
Creen que hacen honor á Dios y que protegen su religión .adorab,le. tolerando que el vulgo las practique con candor el templo, con y senciJJez. Divorciados constaritemente con la oración y los sacramentos, compadecen, si no es que mofan; odian y persiguen a los que, como el señor Gandaril1as, cifran toda su delicia en rrecuentar)os. Cierto es que ;:oxecran y detestan los principios disolventes de la impie.
-dad y libertinaje, pero es porque temen, más que la pér-dida de la religión, la de los gruesos haberes, de que por -desgracia se miran poseídos. Invocan y acogen al catoli-cismo, no como la salvaguardia del orden y de la moral, Ó -sino como la garantía del oro que adoran en sus arcas, -como el verdugo que enfrena la licencia de los, atrevidos

invasores de la propiedad. No estando en evidente con. flicto sus intereses materiales, ni un recuerdo les merece "iquiera esa inmortal institución. Al paso que arrojan, fervorosos, un millón de anatemas contra el socialista ni palabra se escapa de sús labios contra

.

una usurpador. ;:01 infame corruptor: que el impío blasfeme día por' dia; <jue calumnie, escarnezca y desprestigie la autoridad suprema de la Iglesia y la del Estado, íntimamente relacionadas; 'que aventure proposiciones heterodojas, constantemente heridas por los ardientes rayos del Vaticano; que .arroje desenfrenado sobre los más nobles y respetables chilenos el tósigo pestilero de la inmoralidad y del insulto;

'lile apellide fanatismo, estafa, tráfico vergonzoso el des;:ompeño de los deberes sagrados y sanciones eclesiásticas;
ORATORIA SAGRADA.-16

2'2
.

BIBUOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

que maldiga á Dios y á sus Pontífices: esos cristianos de'que. parada, cuales ac'"res de t"atro que representan lo. no son, permanecen impasibles. Les parece que la delensa de! honor de Dios y de la religión es un deber exclusivo del sacerdote: Icomo si Dios luese solamente creador y supremo benefactor del sacerdote; como si la religión hubiese sido establecida para moralizar, engrandecer y sal--

val' únicamente al sacerdotel En fin, como si Dios y la. '10 que. religión, cuyos hechizos arrebatan, no mereciesen Si el horror de las.les merece el vil metal de la tierral

i

blasfemias y de inquisitoriales atentados llega á inspirarles alguna indignación, la expresan en el secreto del gabi-nete doméstico, yeso temblando y.en voz bastante imperceptible. Ni una protesta ante el público; ni una manifestación enérgica; ni un solo paso para que el peso de un severo y ejemplar escarmiento contenga la audac?a
de los insolentes que insultan á Nuestro Señor Jesucristo. y á sus legitimos representantes. JInfelicesl no reflexiona!> que la inmoralidad es el preludio del despojo que rece]an.. Ó el cadalso de la propiedad en que idolatran: mejor diré, no quieren persuadirse' que la tolerancia que dispensan á, los protervos apóstoles de la impiedad, al lado de esa cri-,

mina] indiferencia con que contemplan su inaudito y es-oandaloso desenfreno, es la azada que mina por sus cimientos el fuerte valladar que resguarda á la vez la fe yel oro materiaJ. Sentados sobre un trono dA nieve y sor-dos aunó los formidables gritos de una espantes a experienoia, ríen ouando debieran llorar amargamente; persuadidos de que el ardor de nuestro cejo es efecto de una imaginación!acalorada, creen que exageramos ó que damoslibre curso al lenguaje de la impostura euando les advertimos que, una vez apagada en un pueblo la luminosa antorcha de la religión, la rabia de la codicia comunista y los avances del latrocinio no se hacen largo tiempo esperar. Si con santos artificios abandonamos las poderosa:>

OR.4.TORTA SAGRA.DA

243

.

reemplazadas por el irrearmas de la ló,gica para que sean la esperanza de mejocusable testimonio de los hechos, al toear de cerca con esa marres resultados se desvanece Les mostramos mórea insensibilid?d que les caracteriza. de ruinas, representando la Francia, ayer no más cubierta de hombres y de propiela imagen de un vasto cementerio de Genoudades, y no se conmueven. Oyen al inmortal amontonó sobre ella en de asegurar que la inmoralidad los que un ejército de tár, pocos mcses más desastres que podido hacinar en la toda la extensión de la taros hubiera de invasión, y no se estremecen. Europa á los diez años páginas de su historia que el Leen en las ensangrentadas aventureros redujo á sistedesenfreno de los bandidos y el homicidio hasta en las pequeñas ma la expoliación y. poblaciones, acabando con decretos lo que había empeza-

<Qué resta pues? Nado con pnñales, y no se horrorizan. encerradas en el da más que ver sus desgraciadas cenizas impios preparan á las de la fe y la mismo ataúd que los propiedad: perecerán, pues, supuesto que quieren perecer .de ese escepticismostrándose contentos en los domillios será el eco destemplado mo imbécil. Su muerte trágica las alturas del patíque advierte al porvenir chileno que ordinaria bulo ó el alevoso asesinato, es la recompensa tolerancia que se les discon que los malvados pagan la se les mira: nosotros, enpensa y la indiferencia con que el señor Gandaritretanto, seguiremos demostrando que desgracia de pertenecer al gremio de lIas jamás tuvo la esos cristianos indolentes. él comprendió que la fe sin .obras es un
a1ma; que la esperanza es i]usoria cadáver, un cuerpo sin práctica de sólidas virtudes, y cuando nO reposa sobre la las elocuentes peroratas que la caridad jamás consistió en rodillas en de una mentid a filantropía. Oraba hincado de divinipúblico y en privado. No miraba á Dios cual una dad doméstica digna sólo de ocultos homenajes: nó: le

Efectivamente,

.

.

.

244

BIBLIOTECA DE ESQ&lTORE8 DE CHILE

confesaba y adoraba á la faz del universo. Repetidas oca. siones en cada mes se le veía, como San Pablo, á los pies de Gamaliel, prosternado bumildemente en las gradas del confesonario, aceptando, con la bendición suprema, la enseñanza de vida que el confesor derramara sobre su alma; momentos después, bañado en lágrimas, enajenado ó como

.

fuera de sí, acercábase al altar á comer el pan de los fuertes. jAhl era grato y edificante, señores, ob?ervar los divinosarrebatos que la santa eom unión operaba en el devoto Gandarillas, Centenares de hombres y mujeres fueron testigos de la inmoble compostura con que se abismaba en la contemplación del misterio que acába de divinizarle. Ellos presenciaron, llenos de admiración'," las resp etuOS;jg aptitudes que en el transcurso de horas enteras conservltba, cuando estaba místicamente unido. al Sauto de los Santos. La atmósfera chilena aun permanece perfnmada , oon el aroma de su fervor y de sus piadosos ejemplos. Ojalá lo sea nuevamente por mil imitadores (1). Inflamado con el fuego de esa caridad que todo lo acomete, dejaba el'santuario dél Dios vivo para trasladarse al templo de la patria: era su objeto explotaI' la benevolencia del Supremo GobieI'Uo en favor del huédano y del desvalido; I'ecomendar el mérito del artesano, cuya honradez é ingenio debian ser premiados, recabar; en fin, abieI'ta pI'oteecióu para desarrollar vastos pI'Oyeetos de engrandecimiento nacional. De los salones de gobierno volaba presuroso á los establecimientos de beneficencia á deI'ramaI' el bálsamo del "onsuelo sobre las víctimas de la miseria allí hacinadas, arrastrando más que viviendo una existencia de maldi. ción. Del Hospiciotornaba sus pasos al Asilo del Salvador
Es constante y bien notorio que en los paseos al ?po, donde pla.cer, el señor Gandarillaa. 00 el yen ain dejar de ser sooial. ameno y festivo, dia.ria.mente recib[a., con adi.
se piensa. más que en la. diversiðn

tI)

fìca.nte devoción. el a.dorable cuerpo
,
,

de

.Jesús S&cr&menta.do.

ORATORIA SAGRADA

245

á enjugar las lágrimas de la infeli... viuda ú honesta virgen le acataban y bendecían cual á un ángel tutelar. De

que aqui partía á la Universidad á ocu;>ar, con bien notoria utilidad, el asiento que superiores decretos hablan asigá nado á su mérito é ilustración. Cuando no las Cámaras, volvia al seno de su familia; pero lá qué? por ventura, lá rebacer en los brazos del descanso las fuerzas agctadas en

,

tan largas y penosas jornadas? Nada menos que eso, señores. Levantemos el velo que cubre el bogar doméstico: penetremos en esa región de la vida privada, adonde no alcanzan las miradas universales, y en donde el hombre común, desnudo del fingimiento 'fascinador., ocupa su puesto y 'aparece èomo es en realidad: lqué vemos a1li? al señor Gandarillas embriagado con la práctica del bien.
Ora postrado ante la imagen del SalVador crucificado, di. ,'igía al cielo fervientes plegarias; ora en respetuoso ade-. de] mán con el breviario en sus manos, cual ministro Altisimo, .'ecitaba las alabanzas divinas; ora daba intere.santes lecciones ã sus tiernos hijos, aun en los mOlnentos

naturaleza reclama con imperio la refacción cuo? tidiana. Estos mo mento s, que un padre descuidado destina á la murmuración, al relato de aventurasinmodestas, al placer de la intemperancia, realzado no pocas veces con el escándalo de brindis inmorales, eran para el ilustre difunto instantes preciosos que deben aprovecharse. Ni creáis que á esto estaban reducidás sus domésticas ocupaciones; nó: la oración, las alabanzas divinas, el análisis de sus paternales instrucciones, eran solamente el preludio
en que la

de sus grandiosas tareas. Encerrado en su'humilde gabi. nete, veía trascurrir las horas redaotando unas veces pro? lijas memorias sobre los hombres y los hechos que real.

zan las glorias de la religión y de la patria; otras, trazando' majestuosos cuarlros; hacia admirar la destreza de su pincel y la variada delicadeza de sus piadosos pensamientos. Hoy haciendo estudio formal de las Santas Escrit.uras;

246

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

sorprendente avidez alguna de mañana consultando con bebla á torrentes las lulas inagotables fuentes del saber, después debían bacer brillar ces é inspiraciones que un día IAh, qué poesías las columnas de (,La Revista Católica.. qué imágenes tan patéticas, qué conceptos tan animados, ilùminada por el tan valientes las que salían de su mente del ángel de las mismo que fecundaba el genio precoz de su escuelasl A pesar de la modestia y natural suavidad de carácter, su plunfa á la vez dibujaba con caracteres fuego los transportes de indignación que incendiaban su católicos soezalma: era que abogaba por lo? principios' mente amancillados por los ataques de los patriotas impíos, si es que los impíos pueden llamarse patriotas; analematilos malos criszaba el vandalismo y desembarazo con que el tianos profanan el santuario del Dios vivo: condenaba sustituyen repugnante prurito con que muchos de ellos grandiosos monumentos las -invenciones modernas á los artistiros de la antigüedad cristiana; detestaba la extravaintencionados vagan te piedad con que algunos fieles bien del Señor á un pero irraflexivos identificaban el templo de gran salón de baile, decorándolo en las festividades
tono con adornos profanos. Así giró el señor Gandarillas en torno del árbol de la escala sflnta Cruz, recorriendo en toda su extensión la Veámosle ahora girar en torno del árbol del

catolicísmo. pabellón tricolor, de la libertad y recorrer á la sombra del la escala inmensa del verdadero patriotismo. justo valor los heEmpero, para poder apreciar en su ehos y el mérito patriótico de nue.tro difunto amigo, nece10 sitamos previamente adquirir, si no una idea clara, por es el menos nociones exaetas acerca de la libertad, que principio, medio y fin de la igualdad y de la fraternidad los deberes y virtudes en que están comprendidos todos excepción á sus hijos. que la patria demanda sin principalmente Para ello debemos considerar la libertad

I
,

ORATORIA. SAGRADA

247

posesión del espiritu bajo tres puntos de vista: 1." como la entendimiento desde Dios, que adjudica al hombre un pejado .que comprende la justicia, un corazóu noble que decisión emprendedora que con ama la justicia, y una justicia en el más alto grado ?enerosa porfia realiza la el genio, la de perfectibilidad posible: lo cual' importa el bicn sin restricción ni voluntad y el poder de obrar Apóstol cua,\do exclama: traba alguna. Así la define el Ubispiritus. Domini, Ibi libertas. En segundo lugar, tradúemancipación del imperio de -cese la libertad: la completa del despotismo y vergon105 vicios que aleja al hombre pasiones y que dulcemente le trans"osa tiranía de los virtud: al campo ameno del orden y de la sólida

porta corruptionis in libertatcm a ipsa creatllra liberabitur ser.iwte también {!loriae filiorum Dei. Finalmente, podemos definir de obrar el mal indistin1a libertad: la facultad absoluta acepción que mejor cuadra á 105 coratamente, que es la sentido en que la reclaman 'zones depravados y el funesto antecedentes se inflere los impíos y los facinerosos. Detates el primero y segundo caso la libertad está en que sólo en significación; ,en el ter",u terreno; expresa su verdadera vandalismo, etc. .cero significa licencia, desenfreno,

y Sin embargo, hay una multitud de escribas de los antiguos, modernos, que en nada se. diferencian todo lo que enfrena 'Sino es en el cinismo con que maldicen estrafalarias é inicuas .el desorden y malignidarl de sus sujeto á la pretensiones. No es libre, dicen; el que vive consiste en poder voluntad de otro hombre. La libertad inspire su inclinació'n arreglada ó -cada cual obrar según le á deprimir la espontanei-caprichosa. Todo lo que tiende atentado nedad individual, es un liberticidio infame, un del hombre, una fando contra la más preciosa prerrogativa quiere reducir al ser esen.esclavitud insoportable á que se espíritu humano con una -cialmente libre. Halagan así al idea de una esclalibertad mal entendida; le aterran con la

fariseos

248

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE OHILE

vitud peor aplicada y concluyen magistralmente asegurando que la autoridad de Dios y la del hombre es un despo-, tismo cruel, que la ley humana y la divina es una arbitra.

riedad, una opresión, una anarquía, de que es forzoso. emanciparse para saborear el dulce encanto de la verdadera libertad. Aserción monstruosa, ante la cual la socie-. dad oristiana desaparece, para ceder su puesto á la sooie. dad salvaje y orgullosa oon toda su barbarie. Yo dejaría al forajido saborear tranquilamente el depravad(}

placer de oreerse libre, ouando marcha por la senda que leconduce á la categoría de los estúpidos jumentos, si esto fuera racional; si mi profesión no me ap1'emiase á 1ucha?
cuerpo á cuerpo con la mentira y el error; si el mal hubiera sólo de operar sobre lo s insensatos que invocan el imperi(} de una libertad brutal y si, además, no viese ya al frentede mi pueblo la columna de bandidos que, ccn puñal en

la mano y abrasados de un furor que no conoce límites, aseohan los momentos para sumirlo oon la desolación y la
mIseria. Y, á la verdad, mis hermanos, lcuál seria la suerte de nuestra sociedad si, como. pretende el hombre impio, la libertad consistiese en que oada individuo pudiese obral' según los antojos de la ignoranoia, de la pasión ó del capricho? lQ?é vendrían á ser la magistratura, los respetol> paternos, la fidelidad conyugal, el orden y la moralidad del cuerpo social? Quedando, como indefectiblemente quedaria establecido el derecho del más fuerte, quedaria, pOI'

consecuencia necesaria, canonizado el vicio y condenada la virtud. Y en tal easo, lcuÁl será el rol que desempe-. ñan la igualdad y la fraternidad republicana? lPuede ooncebirse igualdad entre el malvado que oprime y el inocente que es oprimido? entre el débil que suf,'e y.el fuerte que hace sulrir? Si no es que se afirme que lo mism(} significa oprimir que ser oprimido, sufrir que hacer sufrir, la igualdad es inexplicable, indefinible: su existencia es

.

ORATORIA SAGRADA

249

de todo punto imposible. Del mismo modo, lqué puesto, asignaria á la fraternidad esa libertad sinlreno, que transforma al hombre en tigre feroz y carnicero? lPodrá llevar
-

.

,

el mágico titulo

de fraternidad republicana el atentado

bárbaro de arrojar á un semejante nuestro en el abismo de una miseria desesperante, deprimir su mérito, corromperle el corazón, despojarle viol(.ntamente de sus bi?nes ó asesin?rlo con placer alevoso? Si no lo definimos fratric.idio, salteo. venganza, sed de sangre, muerte y øxtermi, nio, la fraternidad es- una qujmera, con nombre pomposo
.

pero sin sentido.

Resulta pues de lo.dicho que la libertad en su acepción más razonable no es otra cosa que la justicia ó el bien para todos; la igualdad, nada más que la 'humildad cristiana, desnuda de todo fingimiento, y la fraternidad, la expresión clara y formal de la caridad en su más luciente apogeo: justicia, humildad, caridad, tres virtudes que resumen toda la estupenda y sorprendente moral riel catolicismo y que sirven de base á las virtudes del verdadero patriotismo. Tres plantas prodigiosas qùe retoñaron al pie del árbol de la cruz y que, regadas con la sangre
preciosa de Jesús, han producido opimos y sazonados frutos de perfección y santidad. Tres hermanas llenas de

bellezas que salieron del costado abierto de ese varón de dolores, y que, al frente de los imperios y repúblicas, pob'arán de santos los' altares y el cielo d e bienaventurados. Transplantadas lejos de la cruz, estas plantas pre-

inclinan, Be esterilizan, se marchitan y se s?can., Separadas de N. Señor Jesucristo, estas tres hermanas, pierden, ipso lacto, toda la lozanía y de su vida, pujanza languidecen, agonizan y se mueren. Fuera de] influjo ó tutela de la Iglesia, la libertad, ya ]0 dijimos, degenera en licencia, la igualdad en orgullo, y ]0 fraternidad en crueldad y egoismo. en Entonces las tres hermanas, nacidas para hacer el encanto felicidad
"
.

ciosas se

y]a

::r,

,j?

250

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHILE

vel'daderas furias, no serán -de los pueblos, cambiadas en la gangrena de la civilizasino el azote de la sociedad y
coión.
,

casi desde le cuAsi lo comprendió el señor Gandarilles euando el horizonte chileno na en que estaba arrullado resplandores del sol republicano. fué iluminado con los siemPatriota por carácter antes de serio por cõnvieeión, los principios en que repre se abstuvo de comprometer patriotismo. Amante sincero de la liberposa el verdadero arbitrariedad tad bien entendida, siempre detestó comO á comprimirla ó esclavizartoào lo que tenía tendencia le colocaron en el terrela. Cuando la edad y la reflexión le simple apariencia del bien le enajena; no de obrar, la magnánima, no hay transporta de gozo: no hay acción grandiosa, no hay pensamiento generoso, no hay idea querido Chile, que no encuentre en .empresa útil para su intenta haél ardorosa simpa tia y eficaz cooperación. ISe el talento del artesano chileno, establecer so.

.

ccer

la escuela de pintura; bre bases sólidas é incontrastables preciosas tradiciones acerf'ecogel' y guardar con esmero Chile? dieron vuelo á las artes en {Ja de los maestros que en la agradable El marcha á la vanguardia, revelando el exquisito placer que extasía su sonrisa de su semblante pretende foralma y que arrebata su noble corazón.tSe antigiiedades cuadros de mar una galería de estimables que rivalicen artísticas, erigir templos, alzar monumentos visitar establecimientos de cconlos de la culta. Europa, beneficencia pública? enseñanza y dirigir lus de caridad y le hael Un instinto sublime, más veloz que pensamiento, alegría: no duda, nO ealcula, se olvida de -<le palpitar de á sin ambi. si mismo, bendice su suerte, se sacrifica ella, del agradecimiento. -Dionar siquiera el inocente tributo sepulcros, no se proponía turEn sus excursiones á los prodigarles cabar el reposo de respetables cenizas para hacerlasc responlumnias gratuitas y mucho menos para

brillar

.

I

ORATORIA S?GRJ.DA

251

sables del oprobio del crimen ó víctimas del. escarmiento. Nó: iba al solitario mausoleo á mendigar de los descarnaá estudiar entre las dos esqueletos gloriosas memorias; procedimientos monuespantosas sombras de la muerte, mentales. Levantaba la losa que cubre los restos de )\{,'liBardesi, García y otros, pero para proponerlos por,
I

na,

modelos, para analizar su tesón y generosos afanes por el bien de nuestra patria, para consignar en nuestros fastos un recuerdo eterno de sus heroicas virtudes y dejar al porvenir americano tipos clásicos no menos que vene-

randos. Como hombre libre, abrigaba sus opiniones políticas, pero Bin la ignominiosa pretenBión de invadir el imperio de laB ajenas: sin acechar ó poner en conflicto la libertad y modo de pensar de los demás; Bin atizar el fuego de la alarma ni promover asonadas} rebeliones ni matanzas;
Bin deBprestigiar la autoridad, sin traficar soezmente con el Bufragio electoral, ni prostituír las masas del pueblo,

inspirándolrs ideas inmorales, sedicioBas y atentatorias. Representante do los pueblos, entraba con santa libertad en el santuario de las leyes: legislaba allí con aquella
.

noble rectitud que le era característica, discutla con dulce modestia, sin pretender eclipsar el brillo de las sesiones parlamentarias con acaloramientos imprudentes, que tan mal sientan á 10B legisladores patriotas; Bin hacer ostentación de odios ferinos; Bin lanzar anatemaB dosesperados contra personajes venerados; sin querer someter á fallos populareB, euestiooes que Dios ba resorvado al dominio de la Iglesia; sin sostoner aberracioneB indignas, que'
apremian, que sumen en tortor las conciencias y que ofrecen serios compromisos á la autoridad, á la moral y al

evangelio. Tomaba también, como he dicho, asiento entre los que componían la facultad univerBitaria de que era miembro, pero Con el noble y perseverante designio de proporcionar.
.

.

252

BIBLIOTECA

DE

K8CRITOBES DE CffiLE

anchurosa senda å la oarrera literaria: sin la pretensiosa arrogancia de querer hacerse cél?bre con discursos anticatólicos; sin abortar memorias elimeras, plagadas de errores y de remarcables inconseouencias; sin aventurar siste? mas tenebrosos de educación que, despojadosde ideas morales, sólo sirven para
sos

lajuventuß más progreen la corrupción del corazón que ventaìas en el cultifacilitar

á

vo del entendimiento. Mi vista, señores, le sigue todavia por la senda florida de la libertad: me pasmo de serpresa cuando le veo descender con agradable sonrisa hasta el humilde alcázar del artesano chileno; me arrebata el asombro .cuando le miro colocado sin rubor entl'e los toscos bancos de su taHer, alternando con el más infeliz, cual si lo hiciera con el más caro de sus hermanos ó con el más decidido y apasionado de sns amigos. En sus frecuentes y prolongadas visitas llevaba el pensamiento de estimularle al trahajo. no distraerle de él como lo hacen los pen"ersoa, que por fines particulares se empeñan en rascinarlo, asegurándole que no le es vedadó aspirar á la primera magistratura. Horrorizado del descaro y dañada intención con que e] impio explota la ignorancia 6 escasos conocimientos del obrero, para seducir y corromperle el coralón á la sombra del pomposo análisis de sus derechos, el ilustre difunto, abrasado con los incendios de un celo' eminentemente patriótico, apresurábase á desvanecer la '.'seducción, haciendo
desfilar á su vista el catálogo de sus obligaciones y convenciéndole de la imperiosa" necesidad que \Pnia de ser honrado, laborioso y buen cristiano. En vez de la rebelió n y el saqueo, á que frecuentemente ]e instigan los que, tanto se interesan en sistemar el latrocin,io, á fuerza' de santificar el comunismo, él trataba de inspirarle horror á esas utopias de muerte, que con puñal aleve, de un solo golpe asesinan la religión, el orden, la propiedad y la in-

.

dustria. Henchido de alborozo, al mirar al artesano ma-

ORATORIA SAGRADA

253

nejar á 'u lado los varios instrumentos de su profesión, veía propuesto el tema por donde comenzába á desempeñar cerca de él un sublime apostolado; ponderábale ha,. ta el encanto los inmensos bienes vineulados á la morali. dad y al trabajo; describíale con vivos coloridos las bellezas é interesantes atractivos de la virtud, la enorrr;e monstruosidad del vicio y las tremendas maldicione, que' el cielo llueve sobre los protervos invasores del reposo público, No contanto con esto, y como para precaverlo de las asechanza. y pertinaces esfuerzos del libertino impostor,.ofrecíale premios de oro para empeñado á sobresalir en honradez y en ingenio, Sacaba á luz sus obras, para. tener la dolce complacencia de abrazarle coroJIado con los brillantes laureles que siempre brindan la admiración y el aplauso; presentábalo á la expectación pública condecorado con las preciosas medallas que por su influjo el Supremo Gobierno acordaba solemnemente á su mérito. De este modo, haciendo por una parte alabar y bendecir los tutelares y espléndidos resultados de la libertad bien comprendida, desvaneela por otro, con sus ejemplos, la repugnante idea que los patriotas orgullosos ,han' hecho concebir contra el noble principio de la igualdad republicana.
Sí, señores, es un hecho suficientemente averiguado, que en Chile, como en todas partes, hay una multitud de necios

tan groseros é inconsecuentes, que, cuando no ensayan la torpe extravagancia de dar á las cosas un nombre y significado inverso no menos qu? irrisible, califican de malo, perjudicial ydetestable,lo mismo que poco antes habianaplaudido como bueno, grandioso y eminente. Tal es la triste"

suerte que ba cabido á la igualdad republicana. Al proèlamarla en teoría, se la ha saludado con una inmensa explosión de vivas y estrepitosa, demostraciones de júbilo; pero, cuando ha sonado la hora de someterla á la práctica, se la ha arrojado lodo, se la ha cubierto de insultos, se la ha mi-

2M

BIDLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

decreto de muerrado oomo un principio odioso, cual un Probado está que la te para el honor y la reputación. igualdad, en su más noble significación, no es otra cosa en los Sanque la humildad cristiana, tan recomendada los mismos tos Libros; y es bien curioso observar que esta virtud bajG que ayer no más acogían y ensalzaban bael nombre de igualdad, la detestan hoy y la maldicen, jo el nombre de humildad. de) .Qué cosa más abyecta, exclaman, ni más indigna á sus propios ojos, hombre, que esa virtud que le envilece á sLmisvedándole con tremenda sanción el estimarse envilecimiento, mo? .Qué cosa más repugnante que ese retrayéndole de aspirar al inoque tiende á desanimarle, del público? lCómo puede cente placer'de la estimación hasta la asquerosidad ser virtud lo que rebaja al hombre la supredel cieno, forzándole á desconocer su méritG y J él ele de la ma grandeza que ha impreso en el Eterno despreciable y con creación? .Qué ayentaja con creerse del universo, pugprovocar la indignación y el desdén lDesacuerdo insennando con BUS propios sentimientoÛ é innobles, para quienes sato, prop.Ïo de almas cobardes distancia indefinidal la verdadera grandeza mide una hace apaVed aqui, mis hermanos, el aspecto CGn que se Jlnea más allá del terreno recer la igualdad, colocada una de una teoria bulliciosa é inconsiderada. pGsible entrar en discusión con gentes Empero, si luera más claro y evidente que se niegan á ver la verdad, pOI' si fuera posible, digo, razonar con que se les manifieste; más lógica ni adversarios empecinados, que no conocen y los inm.ás razones que las inspiraciones de la soberbia les probaría satiscontestables al'I'anques del orgullo, yo sinónimo de la factoriamente que la humildad cristiana, despreciaigualdad republicana, lejos de rehajar y hacer conquista ble al hombre. le engl'andece y magnifica, le á donde á celebridad Y simpatías Iy le coloca una altura
.

.

,

ORATORIA SA.ORADA

2õfj

jamás llegaron la presunción y el orgullo. Les demostraría que puede haber, y que' efectivamente hay, humiJdad entre la seda y el oro, al lado del talento y la fortuna; así como soberbia y presunción en la obscuridad d& la ignorancia y entre los tristes harapõ. de la miseria?
San Luis, brílIando con el resplandor del trono; Fenelón, rodeado de los. trofeos de la erudición y la elocuencia; el grande Alfredo, recogiendo los laureles de cincuenta victorias obtenidas en los campos de batalla;, el inmo'rtal Boecio, orlando su sien con la esplendent&. aureola del saber y la magistratura, garantirian mis pruebas, apareciendo á nuestra vista coronados de h"onor y
dueños del aprecio universal, comprado nada menos quecon la pompa de la más' sincera y profunda humildad. Diría, por último, que, si la importante é indispensabl&.

virtud de la humildad puede llevar el oprobioso renombre. de absurda bajeza, é ignominiosa grosería, JesucristoNuestro Señor es el autor de ese absurdo, de esa bajeza é ignominiosa groseda; yen tal caso,' yo concluyo recta..
.

mente asegurando que, si el humilde, por el solo hecho. de serio en realidad, es un bárbaro desnaturalizado, un 1 menguado dignu de anatema y del desprecio, ninguno. más bárbaro, más menguado, insensato y despreciable, que eSe divino Salvador; pues, no contento con legarnos. el más sublime ejemplo de esta apreciable virtud, nos

conmina con un sUf}Jicio. eterno. si desdeñamos ser sus perfectos y constantes imitadores: Discite a me, guia mitis sum et humilis corde. Así disourriría, ?i el eco de mi.
voz hubiera de resonar solamente en los oidos de la gente. sensata, que creen y repetan las sagradas máximas del Evangelio; desgraèia,-ó mejor dioho, como

pero, por para afrenta nuestra, apenas hay punto en nuestra República qus no esté invadido por un considerable número de impíos, que, á más de no creer los oráculos eternos, tienen so brada osadía y desvergüenza para negarla exis.tencia dI>-

256

BIBLto'f?OA D? ESCRITORES DE CHILE

la su soberano Autor, me contentaré con evocar por ahora memoria del señor Gandarillas, y el peso de esta experiencia contemporánea bastará para oprimi,' y aun desvanecer las bastardas preocupaciones engendradas por la soberbia forman el pa..contra la más interesante de las virtudes que trimoni" de la Iglesia y de la Patria. señores, el ilustre difunto comprendió

Efectivamente,

.

desde sus más tiernos años que la humildad cristiana es el dignidad y grandeúnico medio que devuelve al hombre la za que le. había secuestrado la soberbia, y que, arraigando en'él el primitivo sentimiento del bien, se transforma e? perfuma su corazón, á la par que en el celeste,

que aroma bálsamo de salud, que cicatriza sus hondas heridas y torna en encantos los intolerables sinsabores de su exjstencia. Por eso, emancipado de los ensueños y vanas prerrogativas que ordinariamente la cuna hace valer sobre el á todos sus semejantt..s resto de la raza humana, miraba el rico y como á hermanos suyos. El sabio y ?l ignorante,
el pobre, el noble y el plebeyo, el magistrado y el súbdito esplendor de la nobleza eran para él la misma cosa. Ni el
y de la

autoridad le deslumbraban, ni las tinieblas y miserias del infeliz le repugnaban. En los unos y en los otros veía la personificación del adorable Hijo del Padre Celestia!. En los hombres de gobierno ?iraba y adoraba la imacúspide del gen de Jesucristo clavado en la cruz sobre la Gólgota, eonsumando el sacrificio de su sangre y de su vida, del pueblo mipara hacer feliz al universo; en los hombres raba y acataba la imagen de ese mismo Divino Pacificaó dor, desnudo y llorando entre las ignominias humillacioobjetosque sin ex. nes del pesebre. Estos y aquéllos eran cepción abarcaba la a;dorosa expansión de su caridad sin magistrados, limites. Si, amaba respetuosamente á los pero con un amor que degeneraba en lástima y en amar. ga compasión; vela en ellos, representando al Altísimo, el peso de unos débiles hijos de Adán, abrumados con

.'

ORATORIA SAGlU,DA

257

peligrosas responsabilidades; <)normes Y á sacrificar su á ser esclavos del público, pensablèmente vida misma, por BUS intereses, Y aun su reposO, BU tiempo, de la felicidad física y moral
<)1

obligados indis-

orden, por el progreso, por compasión que le estremecía cuando toda la República; con el durissimum 105 contemplaba también amenazados el que Dios tres veces judicium his, qui praesllnt, fiet, con públicos, si no á los que rigen 105 destinos conmina santo la relidelicada misión, cual la reclama llenan su alta y de 6spanto cuando, gión y la patria. Desfallecía tal vez compromidespués de las amarguras, riesgos, sobresaltos, á odiosidades, que siempre escoltan persecuciones y sos, á los mártires de la autorilos depositarios, por nO decir aquel á ser victimas eternas de dad, 105 veia expuestos quia potentes potenter torexiguo conceditur misericordia, el Cap. 6.0 de la Sabiduría. menta patientur, que se lee en amor tierno y conAmaba también al pobre, pero con un á más de miserable, insultado en gojoso, porque le veia, orgullo y perseguido como Jesucristo por el .su miseria, de 105 vanos típresunción de los que tan pagados viven. posición social; por esta razón, ó tulos del nacimiento de su el pobre, cruzaba las calles <)omo ya dije, alternaba con ó como para reparar suaviy las plazas en su compañia, orgulloso descarga sobre su humilde zar 105 golpes que el conciudadanos la senda <)ondición y trazar asi á todos sus de la sincera fraternidad. de la finDigo sincera fraternidad para diferenciarla á los hombres gida con que los falsos patriotas engañan mentidas frases que del pueblo, haciéndoles creer con Ilm<)ompadecen su desgracia y que intentan repararla. designio nO es otro que el pos?ura execrable, cuyo funesto infeliz para escalar de aprovecharse de la sangre del riquezasl Por eso, aun cuanpuestos elevados y adquirir agonizando de do vean al pobre temblando de fdo, y \ ?ienden una mano gehambre y de necesidad, jamás le
ORA.TORIA

.

SAGRADA.-17

258

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,

.

nerosa; jamás le dan el pan por que suspira; jam,ás le proporcionan arbitrios para salir de su tdste situación. Por el contrario, cuando se ven colocados en el brillante predicamento llenos de desesperaoión, ambioionaban,

que, ese infeliz obrero, que pérfidamente aluoinaron; que expuso su vida entre los fuegos y oargas del oombate, que fué tal vez dolorosamente mutilado por el plomo ó oortante acero de las huestes enemigas, es altamente despreoiado; si reolama norando las promesas que tan solemnemente se le hioieron, no granjea oon sus lágrimas más que reproches y anatemas. En Francia, España, Inglaterra, Alemania, en todos los paises y épooas en que los hipócritas halagadores del pueblo llegaron á tomar las rienda.. del gobierno, no hicieron más que aumentar y reagravarla desgraciada y dolorosa condición del pobre, si es que. no le hicieron pagar bien caro, bajo' el pesado filo de la guillotina, la noble sencillez de sus quejas y la innegable justicia de sus lamentos. No así el eminente patriota que lloramos: arrebatadopor los hechizos de la fraternidad sincera, derramó sobreel menesteroso torrentes de liberalidades bien recomendables (1); por eso la infausta noticia de su inesperado fallecimiento apiñó al rededor de su féretro multitud de trabajadores, anegados en lágrimas y oprimidos oon la másnegra y profunda melancolía; yesos mismos que un día
execI'srån, arrebatados de furor, la memoria de .sus opl'e-. BOreS recordando su protervia, sus injusticias é imposturas, bendeoirán fervorosos la del señor Gandarillas entre
(1) En los libros del Instituto de Caridad Evangélica están consignadas las partidas que anunoia.n las gruesas' cantidades de dinero que. con frecuencia. este ilustre oiudadano entregaba. al director de dicho establecimiento pa.ra el alivio de los menesteroSò8, y esto sin perjuicio de-á las activas diligencia.s que practicaba para que sus a.migos, sus ejemplos é in3tancias. auxiliasen este Instituto expresamente fundado para..
cuida.r del pobre y del deggraciado.

ORATORIA SAGRADA

259

los suspiros del sentimiento y los transport.es de la gra-

titud.
jChilenos: tal es el homhre que hemos perdido! ITal es el fervoroso cristiano que como por encanto ha desaparecido de entre nosotrosl JTal es el .patriota modelo que, al entrar en la región de los muertos, ha derramado acerba amargura sobre nuestro corazón, Con el aoento de su
.

triste y penetrante adiósl ''El señor Gandarillas no existe ya entre nosotros, pero existe entre los que sin riesgo deben eternamente alabar y bendecir å Dios. Dejó una vida miseral:ile para adquirir otra mejor, gloriosa y perdurable. Lo que ahora es causa del sentimiento que agobia y destroza nuestro corazón, debe ser cabalmente el fundamento de nuestro consuelo y el paño que enjugar debe nuestras lágrimas. El sol nunca es más benéfico para nosotros, que cuando dej a las profundidades del oriente para elevarse
,

firmamento y fecundar desde allí con sus ardientes reflejos la semilla que arrojamos á la tierra después de haber disipado las tinieblas de su ausencia; así también nuestro caro amigo, extraído de las profundidades terrenas y colocado en la eminente altura que corresponde al católico sincero, al patriota de
corazón, fecundará con sus ruegos la preciosa semilla de los ejemplos que con tanta perseverancia arrojó en la tierra estéril de nuestro corazón. Verdad es que no le fué posible darnos los más imponentes á que da lugar la hora tremenda que señala el eco de la eternidad; quiero decir:
-

á las encumbradas regiones del.

postración, que pulv?rizósu exisla violenta y convulsiva , tencia. no le permitió edificarnos con el consuelo de recibir los sacramentos que con ardor solicitó en sus lúcidos intervalos; pero los había recibido el mismo día que fué presa de la afección homicida. Esta circunstancia, que en cualquiera otro abriría la puerta á recelos alarmantes, en el señor GandariJIas es insignificante. El fuego del cielo por sí solo basta cuando hay necesidad para encender la
.

260

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE
,

des?os hoguera y santificar la víctima, Los fervorosos transfórmanse ordinariamente en la gracia que se pide, cuando la fe y el arreglo de la vida son capaces de suplir el ministerio que la brinda, ITánto vale vivir como vivió
el señor GandariUasl Laboriosos y honrados artesanos: acercaos á la huesa del mejor de vuestros amigos, del más decidido y sincero de vuestros protectores. Saludadla con gratitud y respeá to; evocad sus recuerdos, para que, teniendo siempre logréis grabados vuestra vista sus lecciones y ejemplos, con indeleble buril en el fondo de vuestros corazones. Habéis pagado este tributo á la memoria del hombre humilde y modesto que compartió con vosotros sus vigilias y sus conocimientosj aceptad, pues, en nombre de la religión
y de

'

la patria"el reconocimiento que por tan noble em-

presa yo os o frezeo en este día (1). Y vos, sombra venerable del señor don José Gandariá la cauUas, no nos olvidéis; continuad siendo propicia sa del pobre y del desvalido; aterrad con pavorosos es-

pantos al osado que intente mancillar la senda de honor y de gloria, que á las artes dejasteis trazada en este suelo

querido. Buen Jesús, Salvador amante y misericordioso, perdonad las fiaquezas que la humana debilidad puede haber hecho contraer á este hijo de l' red ilección. Haced que los
(1) jLoor eterno á nuestros artesa.nos! Ellos, desplJés de haber consa.gra.do parte de su tiempo y del fruto de su trabajo, para rendir con á pompa regia homex:'-ajes fúnebres, la memoria del señor Gandarillas, acordaron que el sobrante de la colecta que entre ellos ha.bían hecho á. para. tan noble fin. se cedieilc al Instituto de Caridad beneficio de los infelices enfermos, de ouya ouración cuida el Instituto mencionado.
Efectiva.mente, los encargados cumplieron con el acuerdo y el capellán de la. Hermanda.d dø Dolores recibió los cua.renta y cinco peso? seis rea.. les que habian sobrado, con los demás útiles costeados para. los solemnes funerales, que tuvieron lugar el 17 de Ma.rzo del presente año en la Iglesia de Nuestra Señora. de la. Merced.

ORATORIA SAGRADA

261

á sus bijos suban últimos deseos de su fe y de su amor Sea tan grato á vuescon él basta el pie de vuestro trono. á compatriotas. tra vista como lo ba sido la de todos sus Mandad escribir su nombre en el libro de la inmortalidad, á escribirlo así como con caracteres de oro vamos nosotros podremos con confianza en nuestros fastos: de este modo illius, quoexclamar con el Sabio: ImmoTtalis est memoria niam apud Deum nota esl el apud homines.

.

fififi

e "

IIlmo. señor don oJoaqliín Larraín G.
.Nació en Santiago en 1821: y murió en San Bernardo en 1897. Se graduó de bachiller en Teologla en 1844. y se recibió de ahogado en :1845. dos años.

antes de ordenarse de sacerdote. Fué miembro de las Facultades de Hu. manidades y de Teologla y decano de ésta. Fué rector del Seminario mu' chos años y después de la Univl!:rsidad Católica. diputado por Rere en la legislatura de 1864 á 1867. Canónigo d? la Catedral de; Santiago. Vicario Capitular de la Arquidiócesis de 1878 á 1887. Obispo titular de Martiró. polls y. finalmente, Arzobispo titular de 'Anazarba.

"

"

Panegírico lle Santa Teresa de J esns
15 de Octubre de 1847
Qt4ae stulta sun' mundi, elegit Deus. ut confundat øapientes. et infirma fflun.

di e/egit Deus, ut cotlfundat JorHa. (1 Cor.. 1, 27). Dios ba escogido å 108 necios, se. gún el mundo, para COQfundlr á los confundir
sabios; y á los flacos del mundo para á los fuertes.

Católicos: Omnipotente y sabio el Ser Supremo por su propia esencia, en to das sus obras se encuentra estampado el sello de su Infinita grandeza. M ientras que el bom-

bre sólo puede acàbar las suyas á costa de penosos y prolongados alanes, el solo querer de la voluntad soberana realiza las más portentosas maravillas: asi en los primeros tiempos bastó el hágase el mundo para lec un dar la nada.
Necesarios son, según las reglas del saber humano, poderosos elementos para dar cima á las empresas grandiosas. Pero Dios, que se complace en conlundir la sabiduría y el poder de! mundo, escoge á los necios débiles, segúu el para llevar á cabo inmensos designios.

mundo,

planteación del Evangelio y la conversiól1 del mundo entero. Sencillos, groseros, humildes; sin el prestigio que dal1 las riquezas, las letras, la 110bleza; sin el realce que comunical1 los

A unos pescadores encomendó el Salvador la

266

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE cmLE

grandes hechos, los elevados puestos, la protección Ý amistad del poderoso: predicando una moral que rechazaban todas las pasiones, unos dogmas que eondenaban la
filosofía y el orgullo, la divinidad de un hombre muerto por impostor en u n infame patibulo; destituidos de todo amparo humano, fiados exclusivamente en el divino, llevan la religión del Crueifieado hasta los últimos eonfines de la

tierra. Y la que era escándalo del judlo y necedad del gentil, es reeibida como un presente divino por los doctores de Israel, y por los oráculos de la Greeia, y por poderosos. monarcas; y se levantan templos á Jesucristo en medio de la envej ocidas sociedades del Oriente y de las jóvenes y cultas del Occidente. Y la cruz triunfó y, enarbolada en las alturas del Capitolio, reeibe las adoraciones de los ha.
hitantes de la gran ciudad, y las de los Césares que estaban sentados en el tronos de Bizancio y las de los fieros guerreros criados en las selvas espesas del norte; y nosotros, después de diez y nueve siglos, estamos viendo que casi todas las naciones han sido recogidas al seno de la unidad católica en las redes de los pobres pescadores del lago de Genesaret. lHubiera jamás la ciencia humana imaginado semejantes prodigios? No; que sólo está reservado. el obrarlos á la sabiduria y al poder de Dios. Y de esa sabidurla y de ese poder tenéis espléndidos y numerosos ejemplos en toda la historia de la Iglesia; y de esa sabiduria y de ese poder vengo á hablaros en este dia. Del uno y del otro vengo á presentaros nuevas y hermosas pruebas en la vida de la ilustre heroina Santa Teresa de Jesús, pues también la eligió á ella el Altisimo para instrumento de altos designios.

Alzado habla en el corazon de la Alemania un fraile apóstata el grito de rebelión contra la Iglesia Católica. No sólo tuvo audacia para atacar las creencias que veneraran quince siglos, sino que lle

Intereses relacionados

ó la hoz destructora de la Re-

ORATORIA. SAGRADA..

.

267

forma hasta los solitarios asilos en que encontraba ampainfortU:nio y la orfandad. .'su mano sacrilega rompió ro el
las puertas que guardaban á las vírgenes consagradas å Dios. Y, azuzando la codicia de las potestades y la volup-

tuosidad de sus secuaces, las persiguió con encarnizamiento ÌI;audito, hasta ahuyentar de las pacíficas moradas á las indefensas doncellas que las habitaban. Pero, para que no pudiera dudar la posteridad del espiritu que lo animaba, nos dice la historia que Lutero fué el infame profanador de Catalina Horé. Para cubrir la vergüenza de su espantoso libertinaje, notrepidó en an'lOntonar calumnias
contras los santos institut9s, sin escasear tampoco el sarcasmo y la burla. La virginidad, la renuncia del propio querer, la voluntaria pobreza, toda la vida monástica fué blanco de sus tiros. Los interesados ecos que repetian sus mentiras las extendieron por dilatadas comarcas, y las legaron también á nuestro siglo los impíos del pasado. Y casi parece que el caudillo de la Reforma hubiera herido de muerte las instituciones monásticas, tanto fué el abatimiento y descrédito en que cayeron. Pero Dios, que no permite nunca que prescriban la injusticia y la maldad en la tierra, suscitó en aquella misma época una tierna y desvalida virgen que las confundiera y que restaurara el brillo de la glorias católicas. Y Santa 'Teresa realizó
maravillosamente los divinos designios, emprendiendo y acabando otra reforma mil veces más difícil que la de las p,asiones contra la virtud: la de la orden del Carmelo; protesta elocuente y viva contra los fáciles triunfos del
error, condenación solemne de la obra de Lutero y de cuantos han andado por sus buellas. Por todas partes
se

levantan monasterios en que florecía la observancia, y en que, guardadas severamente la castidad, obediencia y pobreza, se veían brillar las virtu'des de los más hermosos días del cristianismo. Y

Santa Teresa restituyó así å la

268

BIBLIOTEOA DE ESCRITQRES DE CBILE
,

J glesia en el suelo ibero la corona que le habla do la herejla en el germano.

arrebata-

Pero una más provechosa y duradera lección quiso darde su sierva. nos la Providencia por medio de la reforma Se propuso manifestarnos la vanidad de la ciencia y del poder humano, avergonzando con la noble empresa á que dió feliz cima la Santa, no sólo á Lutero, sino á todos los

que pro fesan sus doctrinas, al mundo corrompido que tiefrágil hrazo. ne puesta su confianza en la fortaleza de su El vive enorgullecido de su sabidurla y de su fuerza, y encantado de sus propias obras, desconoce la grandeza infiá veces nita de Dios; y Dios, para humillarlo, hace brillar realiza en sus ?antos! parte de la que 58 encuentra en El, y débiles, proyectos que trastorpor medio de instrumentos lo veréis en nan el cálculo y la previsión del hombre. AsI la historia de la santa virgen á quien consagramos estos
.

solemnes homenajes. quedará diConforme á mi tema, en dos sencillas partes ,vidido este discurso: Primera: por medio de Teresa confundió Dios lá sabidurla del mundo; quae stulta sunt mundi, elegit Deus ut confundat sapientes.-Segunda: por medio de Teresa confundió Dios el poder del mundo: et infirma mundi elegit Deus ut confundat fortia. Esplritu Santo que te dignaste formar en Teresa tan acabado modelo de cristianas virtudes, no permitas que mi

Haced torpe lengua empañe el lustre de su claro mérito. descender vuestras celestiales influencias y que de mis labios broten palabras de vida, yen el corazón de estos erisgracia tianos, tiernos y devotos alectos. Imploramos esta por là intercesión de tu esposa Marla. lAve Maríal

El mundo hace consistir la dicha en el goce de los groposesión seros placeres de que barta á sus esclavos, en la

---

ORATORIA SAGRADA

269

del 01'0 de que tiene henchidas sus arcas, en el humo del poder con que da pábulo á su orgullo, Según su mentida ciencia, el destino del hombre está encerrado en la tierra; hacia ella debe vivir siempre encorvado; y sólo embriagándose con sus fugaces deleites puede llegar á conseguirlo. Los delicados manjares, la deliciosa música, los trajes el magníficos, los alegres saraos, los divertidos paseos,
.

prolongado sueño, una ociosidad constante; he aquí lo que constituye el encanto de le. ,:,ida, he aquí el blanco de todas las aspiraciones del alma inteligente é inmortal. Sólo es feliz el poderoso que tiene acaudalados inmensos tesoros. Sólo es grande y dichoso el que ha escalado los honrosos puestos; el que tiene mil criados, fieles ejecutores de sus antojos; el que domina y manda á sus iguales; el que puede pavonear altanero el penacho de su' orgullo ante sus humillados rivales. Este es el bello ideal de la felicidad del mundo. [Cuán profundamente dijo el evangelista San Juan, que toùo lo que hay en él es sensualidad, avaricia y soberbia: omne qllod est in ml.lndo, roncupiscentia carnis ,. est et concnpiscentia oculorum, et superhia vitae. Lo mismo que ahora, ésas eran en tiempo de Santa Teresa las máximas dela filosofía del mundo. Su contagioso' espíritu sehabía derramado hasta en los mismos religiosos institutos, criados para combatirlo, Olvidada la severidad de la regla del patriarca Alberto, se habían introducido en los monasterios del Carmen mitigaciones que la desvirtuaban, sancionadas las unas por la autoridad competente, protegidas las otras por la relajación é inebservancia. El alma grande de Teresa' no podía conformarse con ellas. Arrastrad? por el deseo de llegar á la perfección más sublime, Pl'otestaba constantemente contra los obstáculos que la estorbaban. 11 asta que, inspirada del cielo, concibió el proyccto de reformar y restituír á su primitivo fervor las
.

casás de su orden. Sobre una sola hase levantó

la Santa todo el edifICio de

270

:BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

la reCorma: la exacta observancia de los votos monásticosHe aqu! el objeto de su ilustre empresa, he aquí el mérito de su grande obra. Proclamaba el mundo la divinización de la materia en la carne, y la Santa la abnegación y crucifixión de la carne; besaba humildemente el mundo las plantas de los poderosos y de los grandes, y la Santa hacia renunciar oí sus hijas las riquezas y el mando. Sostenía
el mundo que sólo eran felices los sensuales, los soberbios y los ricos; y enseñó Teresa que ésta era una grosera men-

tira, y que nadie bebía en tanta abundancia la copa de la dicha como la.s que consentían en ser perpetuamente vírgenes, obedientes y pobres. Veamos cuánta verdad entraña esta enseñ. anza, y cómo condena ella la ciencia vana de , los secuaces del mundo. Tres grandEs vac!os se encuentran en los bienes de la tierra para que digamos que á su posesión está vinculada la dicha: 1." los placeres no dejan contentos á los que se sacian con ellos,: 2.0 la propia voluutad convierte á los hombres en miserables esclavos: 3.0 las riquezas nò son una ventaja, aunque se disfruten inmensas. Y, al contrario, la vida religiosa. del claustro da a los que la abrazan contento y paz, y los hace verdaderamente ricos y libres. l. Muy bien saben los amadores del mundo que las delicias que él les brinda no puedeu bacerlos Celices. Casi siempre las envenena y amarga el ácibar del remordimienY cuando más to, la reprobación de la propia conciencia. embriagados y satisCechos se encuentran, el terrible recuerdo de una muerte inevitable, y á la vez próxima, que para siempre ha de separarlos de ellas, hiela la sangre en sus venas; y, descorrriéndose el velo que Cormaba la hechicera ilusión, se encuentran cara á cara con la aterradora
"

imagen del sepulcro y de su cuerpo convertido cn polvo. á Cuando, por libertarse de sus amargos pesares, corren aturdirse en la ruidosa algazara de un Cestín, y locos' de contento brindan por que nunca se acabe el delirio de la

ORATORIA SAGRADA

271

orgía, un negro presentimiento oscila en su Irente, y la memoria del inlortunio que los aguarda á la puerta, y el cuadro de las desgracias que tienen que devorar toda la
hacen temhlar su mano, y no alcanzan á acercarse á los labios el vaso del agradable licor. Y, aunque les sonriera siempre la diosa inconstante del' placer, aunque 'agotara todas sus riquezas para endulzar los días de su inleliz exis. tencia, no lograría, nó, saciar su corazón. 'Este se hallaría siempre atormentado por una sed inmensa de gozar y las satislacciones de mil mundos no bastarían para llenar ese' infinito vacío. Después que las huhiera probado todas, diríael hombre con el Sabio: Yo he visto todo cuanlo existe debajo del sol, y no he hallado en todas partes sino vanidad y aflicción de espíritll. (Eclesiástico, 1, 11). La lelicidad es una planta que no crece en los áridos valles de esta mansión de llanto; para encontrarla es preciso dejar la tierra y volar al cielo. Sólo la posesión del, Ser de los seres puede satislacer los insaciables deseos de
, ,

vida,

.

do el cuello al yugo de la obediencia religiosa. El nombre de la libertad se encuentra en sus labios á todas ,horas, y, á pesar de que no cesan de proelamarnos sus
casas

nuestras almas inmortales. 11. Ni creáis que se encuentren mayores ventajas en la posesión de lo que los hijos del siglo llaman noble y dulce independencia. Ellos se reputan dichosos porque pueden dar rienda suelta á sus corrompidos deseos, y hasta llegar á compadecerse y lamentar la suerte de los que han inclina-

lueros, pocas hay que menos comprendan y entiendan. Dicen ellos que Son libres porque pueden hacer lo que quieren; y
.

recta razón nos enseña que el poder de hacer mal no pertenece á la libertad verdadera. Esta es una perfección; por lo nadie que la tiene en grado más alto que Dios, y después de El nadie en mayor que los dichosos moradores de la patria inmortal; y, sin emhargo, el Ser Supremo es santo por su propia esencia, y carece del poder y de la vol un-

la

272

BIBIJO':ECA DE ESCRITORES DE CHILE

tad
.

de

'ohligados á amar eternamente al Sumo Bien. Afirman que la lihertad consiste en hacer cada cual su propia voluntad, pero la voluntad de un ser criado dehe estar sometida á la suprema v<Jluntad de su Autor: la libertad queha recibido no puede hacerla independiente de Dios, ésa seria la li. hertad de Sa tán y de sus cómplices, que se rebelaron Contra la soberana autoridad del Criador. La lihertad en una criatura racional debe estar gobernada por los dictámenes' de la raz6n; pues seria semejante al bruto, si, como él, tuviera que seguir los ciegos instintos de la carne. El arreglar
su uso por m.edio de oportunas leyes, no es menoscaharla, es perfeccioaarla y encamiuarla á su objeto. El hombre es verdaderamente libre cuando sólo está sujeto al imperio

pecar.

y los santos por una dichosa necesidad se ven

de Dios, cuando no coartan su albedrio injustas é inútiles trabas, cuanc:lo s6lo obedece á la voz de la religión y á las ordenanzas do la ley. Por una economia sapientísima, la pérdida 6 res tricción de la libertad anda inseparable de su abuso y cuaado por ensancharla rompe los dulces vínculos que lo ligaba:n con Dios, se forja el hombre una dura y pesada cadena. Esto es lo q"e no quieren comprender los pe. cadores. Por ser libres sacuden el suave yugo de la virtud, de y caen en la espantosa esclavitud del pecado; desertan
las banderas de] Evangelio, y se inclinan ante las leye. tiránicas del mundo; desoyen los saludables consejos de la razón, y se entregan en brazos de sus indómitas pasio. nes. jServidumbre cruel, servidumbre ignominiosal Porque

desgraciados esclavos son los pecadores que, abdicado el derecho å la herencia del cielo, perdida la vestidura pre. ciosa!de la gracia, borrado de la frente el título glorioso de hijos del Altísimo, se hacen ;iervos viles del demonio. Este amo cruel los tiene aquí en la tierra humillados á sus desp6ticos a ntojos, para vejarlos y atormentarlos después en el imperio de las tiniehlas por toda la eternidad. Escla. vos son del mundo todos los que se hanan dominados por
/

OR,\TORU SAGRADA

273

espiritu. El mundo dispone de su tiempo, el mundo "rreglasusquehaceres, el mundo los hace aprobar en público lo que condena en secreto su conciencia, el mundo los obliga á tributar incensaciones repugnantes y ridiculas al Idolo vano de la moda y á practicar y seguir lo mismo contra lo que protestan y declaman. Esclavos son de sus pasiones cuantos soportan su yugo. Cautivo está quien no puede romper los lazos Con que le atara pasajera belleza; cautivo está quien no tiene más ley que la ambición, el dinero ó el vino; cautivo está quien no puede resolverse á sofocar sus privados rencores. Cautiva está la quc pierde largas y preciosas horas en sus !rivolos y mentirosos adornos, la que carece de libertad hasta para elegir su vestido ó su calzado, ó el modo de envolver sus cabellos. 1In!elices victimas, tanto más desgraciadas, cuanto que besan humildemente los hicrros con que se vell encadenadas, al mismo tiempo que vivell ensoberbecidas con su libertad imaginarial Ellasson el juguete de su propia voluntad, que siempre y ell todas direcciones las arrastra, IY se apellidan illdepelldielltes y libresl IGh esclavitud, diré con Fenelón, á <Iuiellla insolencia humana no se avergüenza de llamar libertadl
'Su

.

Ni tampoco es más pre!erible la suerle delos ricos señores que moran bajo artesonados techos. La fe y el buen selltido nos enseña que Dios es el dueño supremo de todos los bienes. El concede su uso, llO su propiedad, á los hombres. Su sabiduri. ha querido acumularlos enlos unos, para que los cuiden y repartan a los olros. Los ricos no son, pues, más que los admillistradores de sus gruesas fortunas. Ellas de nada sirven á las malas pasiones: los pOBeedores sõlo puedell tomar lo necesario para atender á 'Sus gastos racionales, debiendo entregar al indigente lo superfluo. Según esta doctrina que la religión nos pro-

lB.

.

clama, ,de qué sirven al poderoso sus riquezas? Si presta ORATORIA SAGRADA-lB

274

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,

atento oído á la severa amonestación del Evangelio, las mirarã como una pesada carga; ni en su distribución serán considerados los caprichos de la vanidad, las inspiracio, nes del orgul1o, ni las exigencias del mundo. Por otra parte, ,cuántos amargos disgustosno cuesta la opulencia? La envidia del uno, la interesada adulación del otro y la ingratitud de éste, la injusta queja de aquél, el cuidado deconservarlas, el deseo de aument"arlas, el te, mor de perderlas, la seguridad de abandonarlas al cabo,
sobra para que las riquezas sean para sus dueños una ve!; dadera desgracia. Además, es casi imposibl'e poseerlas y
no amarlas, amarlas y no pecar. ,Dónde están los que cumplen con el precepto del Apóstol de usar de las cosas de e"te mundo como si no las usa-

ran: tanquam non utentes? ISo n muchos los que, conforml> al mandato del Salvador, renuncian de corazón, si no dI> becho, los bienes que poseen? N ó; bien pocos son esos pobres de espíritu, á quienes está prometido el reino de los cielos. Los bienes de la tierra tienen un secreto aliciente que cautiva y deja preso el corazón. Bien 10 conocía el qUl> dijo que más fácilmente pasaría por el ojo de una aguja un camello, que el quc alcanzara el cielo un rico. iOh, cuán vana é ilusoria es la dicha del mundo! ,Cuán

desventurada la suerte de los que sirven á 100 placeres, al orgul1o y al 01'01 10b, qué bien lo comprendió Santa Teresal ICuán atinadamente calificó de insensata la ciencia
del mundollCuánio más seguro el camino que señaló á sus hijas para quc ruéran felicesl La renuncia de los deleites, la obediencia, la voluntaria pobreza, he aquí el secreto dI> la relicidad, de la sólida libertad, de la única riqueza

ver,

dad era; he aquí lo que no conoce el mundo, lo que es oon, fusión de su sabiduría y condenacióri de su ignorancia; y he aquí lo que prueban con su ejemplo las heroicas vírgenes que, imitando á Teresa, vieuen á'desposarse para. siempre con Jesús en los claustros.

ORATORIA SAGRADA

275

han renunciado, es verdad, á todos los contentos y gustos de la tierra, abandonado á parientes yamigos, elegido á la austeridad por divisa y á la mortificación por patrimonio; es cierto; pero esto mismo es la causa princi. pal de su alegria, pues es el fundamento más sólido de la esperanza que abrigan de gozar después de una dicha inmortal. Ellas tienen siempre .presente el oráculo del Maestro divino que p,'ometió el céntuplo y la vida eterna

IV. Ellas

al que abandonara casa ó hermanos ó hermanas ó padre ó esposa, ó hijos ó heredades, por causa de su nombre, y

que declaró indigno de seguirlo y de ser su discipulo al que no cargaba Sil cruz, negándose á si mismo, y que el reino de los cielos cuesta violencia y que sólo lcs que se la hacen lo arrebatan. Ellas saben que San Pablo dejó es-

crito que los que son de Jesucristo .tienen crucificada su propia carne con los vicios y pasiones, y que no son comparables los sufrimientos de la vida prescntc con aquella glpria venidera que se ha de manifestar en nosotros. POI' esto hasta llegan á apetecer las amcciones, pues no sólo divisan en ellas la más segura prenda del dichoso porvenir que las aguarda, sino también de los preciosos galardones que hay allí dispuestos para los más ligeros sacrificios. Recordando que es ancho y cómodo el camino que va á la perdición, abrazan gustosas el estrecho ymás seguro; y, 1'0.
deadas de los dolores de la penitencia, ostentan apacible y risueño semblante, cual lucen gallardas rosas de Abril sus vistosas y