BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

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ORADORES SAGRADO?
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CHILENOS

SELECCION

y

PROLOGO

por

don

MANUEL ANTONIO ROMAN

Dignidad de Cha?tt'e de la Metropolitana de Santiago. Vicario Genual de la. Arquidióc:ests, Individuo correspondiente de la R?al Academia Española, de la Arcadia de Roma, de.

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IMPRENTA BARCELONA
Moneda esquina San Antonio Santiago'de Chile Afio 1913

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BIBLIOTECA DE ESCÎ<llÙRES DE CHILE
VOLUMEN
X

Santiago. Noviembre 10 de J908 Teniendo presente:

PRIMERo.-Que la producción intelectual de Chile durante los cien años de vida independiente que la República está próxima á cumplir. constituye. asl por el número y variedad de las obrí'tS como por la importancia y entidad de las materias. una de las manifestaciones más caracterlsticas y honrosas del progreso nacional; SEGUNDo.-Que esta producdón no es sufidentemente conocida yapreciada en el pais, y aun menos en el extranjero, por cuanto se halla esparcida en ediciones ó publicaciones aisladas, algunas de las cuales están. agotadas ó son de dificil adquisición, haciéndose en todo caso necesario incorporada en un cuerpo de publicidad que la presente, debidamente seleccionada, bajo un orden ,metódico de materias. de autores y de fechas; TBRCERo.-Que tanto en cumplimiento de los deberes educacionales que la Constitución le impone. como en estímulo de la propia ,Producción intelectual del pais. incumbe al Gobierno difundir el conocimiento de los escritores que ban ilustrado 1a5 letras nacionales ó realizado estudios de mérito en lOs diversos ramos del saber; CUARTo.-Que el cumplimiento de tal" deber permite á la vez iniciar la realización de este propósito como uno de los más elevados y significativos homenajes que la nación pueda tributar al centenario de su indepen.

dencia;

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QUINTo.-Que desde varios años atrás las leyes de presupuesto vienen consultando sumas de dinero más ó menos coO!;iderables para costear la publicaci6n de obras de determinados autores, sin obedecimiento á un plan y selección sistemáticos; y SBXTo.-Que con tales cantidades, y aún sin perjuicio de mantener la publicación ya iniciada de ciertas obras, puede sobradamente efectuarse la edición paulatina y,metódica del gran conjunto de la producción intelectual chilena, en la forma que el presente decreto determina. decreto: l.-Establécese. con el nombre de .Biblioteca de Escritores de Chilet. una publicación permanente destinada á coleccionar, previa selección. las obras escritas en el pals y las de autores chilenos publicadas en el
extranjero.
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Biblioteca comprenderá la producción posterior al 18 de de 1810; ninguna obra podrá incorporarse en sus ediciones sino después de fallecido el autor. I Ill.-Una. comisión especial permanente. compuesta de! Ministro de Instrucción Pública, que la presidirâ, del Decano de la Facultad de Humanidades, que será su Vice-presidente, del Secretario General de la Uni. versidad, del director de la Biblioteca Nacional y de tres pErsonas designadas por el Presidente de la República, tendrá a su cargo la publicación de la Biblioteca, deter:minando las obras que deban insertarse en ella, los detalles rela.tivos å su edición y reparto. y todo lo demás que a tal publicación se refiera. La comisi6n tendrá, además, un secretario. 1 V.-Las obras de cada autor irán precedidas de un estudiô biográfico y critico, cuya redacción se encomendará por la comisión permanente de la Biblioteca á las personas que juzgue idóneas. V.-De cada autor se elegirán aquel10s trabajos ?ue por su mérito intrmseco, ó por revelar el estado de cultura 6 mentahdad de un determinado periodo de la historia patria. se estimaren dignos de ser repro-

n.-Esta Septiembre

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ducidos.

VI.-Los volúmenes se imprimirán en fonoato de cuarto menor, á dos columnas, con tipo del número 9. interlineado; y sus demás cond]dones de impresión serán también uniformes en toda la serie. Ningún ejemplar se entregará á la circulación sin past"l..

de cada edición no bajará. de tres mil. gratuitamente ejemplares de cada uno de los voVIII.-Se repartirán lúmenes de la Biblioteca á todas las bibliotecas plíblicas. á las de todos los establecimientos fiscales de enseñanza, á las oficinas de las Legaciones clúlenas y consulados de profesión. å las principales academias é institutos cientificos extranjeros, y á las sociedades nacionales obreras de instrucción con personalidad j uridica. IX.-Del resto de la edición se reservará una tercera parte, que quedará á disposición del Gobierno, en los almacenes del Ministerio de Intrucción Pública; y el remanente se pondrá.á venta, al precio de costado cada ejemplar, en las librerías del país 6 del extranjero que la comisión designe. Cada ejemplar llevará. impreso en la carátula. el precio de venta. X.-Del producto de.la Venta y de las comisiones corrientes en el comercio que se paguen å las librerías, se enviará trimestralmente una planilla detallada al Ministerio de Instrucción Pública, el cual ordenará. sn publicaci6n en el Diario Oficial. XI.-La comisión permanente de la Biblioteca. se reunirá pOl" lo menos una vez: al mes y podrá celebrar sesión con tres de sus miembros. á XI1.-EI secretario tendrá directamente su cargo la recolección de los impresos 6 manuscritos que se necesiten para la publicación de las obras, la corrección de las pruebas y la vigilancia ùe la impresión. Le corresponderit, asimismo, llevar las actas de las sesiones de la. comisión y la contabilidad de los fondos de que ella disponga, atender al reparto de las obras de la Biblioteca, y á los trabajos de redacción y demás que se le encomienden. En el desempeño de todas estas funciones procederá con arreglo á las instrucciones de la comisión. Tómese raz6o, comuníquese, publi.quese é insértese en el Boletín dc las

VIL-El número de ejemplares

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Leyes y Decretos deJ Gobierno.

MONTT.

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Eduardo Slláreß Alufica.

Núm. 1,85 t.-Teniendo preseute:
PRIMERO. -Que la comisi6n pel"manente encargada de. organizar la Biblioteca de Escritores de Chile ha acordado solicitar del Supremo Go. bierno la modificación del decreto de 10 de Novipmbre de 1908 en orden al número de miembroi de que consta dicha comisión y al formato elegido para editar las obras que formarán la Bibliotf'ca. SEGUNDo.-Que para el expedito funcionamiento de la comisión permanente hay conveniencia en aumentar el número de miembros que la componen, á fin de qne pueda sesionar con la frecuencia que fE'quieran las necesidades del servicio. TERCERO.-QUC hay también conveniencla manifiesta, dado el objeto que se tuvo en vista al crear esta Biblioteca, en modificar el formato priM mitivamente adoptado para la edición de las obras, el cual no cumple con á todas las "condiciones prácticamente convenientes juicio de la comisión expresada,

Decreto:
Créanse dos nuevas plazas de miembros de la comisión permanente encargada de la organización de la Biblioteca de Escritores de Cbile. Ad6ptase como modelo para la edición de la'J obras que compondrán la Biblioteca. el formato de los volúmenes de la. Colecciðn de los tneforcs autores eSþañoles de don Eugenio de Ochoa, edición Baudry, octavo francés, con las modificaciones que seðale la comisión permanente. Tómese razón, comuníquese, publiquese ê insértese en el Boleeín de JiU Leyes y Decretos del Gobierno.

MONTT.
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Jorge HunecU$ G.

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PRÒLOGO

El fin más noble y sublime con que puede honrarse la palabra humana verLida ante el público, es el de hablar á
los hombres en nombre de Dios; y esto es lo que hace el sacerdote como orador sagrado, y por eso su predicación palabra de Dios. Enseñar á los hombres las granse

llama

'des verdades de

la religión,

su

origen divino y su último

fin; enseñarles å aborrecer el vicio y á practicar la virtud, cumpliendo así su destino en esta vida, y todo esto con los mejores medios que puede discurrir la humana inteligen-

cia ayudada de los auxilios de la divina gracia, ora exponiendo las vOt'dade, con suavidad y dulzura, de suerte que las almas.se penetren de la dQctrina corno los campos se empapan con la lluvia tranquila y reposada; ora rogando y convidando con los atractivos y premios de una eterna felicidad; ya fulminando con la amenaza de castigos también eternos, ya abriendo el tesoro de las bondades y misericordias de Dios para con el hombre: he aquí, en resu-

men, el vasto campo de la oratoria sagrada. I La misión que con tanta gloria cumplieron los profeLas de Israel hablando en nombre y por orden de Dios al pueblo escogido; y más aún, la que desempeñó aquí en la tierra el mismo Verbo humanado evangclizando por toda la Palestina durante tres años, misión que por mandato suyo prosiguieron después por todo el mundo dus apóstoles, esLa
ORA.TORIA

SAOBADA.-II

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vm
misma
es

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BIBLIOTECA DE ESCRJTORES DE CffiLE
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la que cumple también ahora y cumplirá hasta el fin de los tiempos el orador sagrado en Jås distintas foro mas y aplicaciones que tiene su or?toria.
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Tenemos encargo de eSludiar lo que ha Sido la oratoria sagrada en Chile durante el primer siglo de su emaocipación política, es decir, desde 1810 hasta 1911), Mas, como este estudio, por ser pal'a la Biblioteca de Autores Chilenos, forzosamente ha de referirse á la palabra impresa y nó á la hablad a, que no ha dejado más huella que UJl re.
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cuerdo tradicional, tenemos que prescindir de la mayor parte de nuestros oradores ,que no consignaron sus discursos en el papel, sea porque nunca lús c!;cribieron. sea porque, escritos, no los legaron Á la posteridad ni los imprimieron. Y es triste resignarse á esto, porque hay enorme

diferencia entre la palabra escrita en la calma y silencio' del gabinete/por más que se la presente adornada con to' das las galas del buen decir, y la que brota espontáneamente de la inspiración de la gracia ó de las circunstancias del asunto. La una agrada y deleita más, pero la otra

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penétra con más agudeza y profundidad, persuade yarrastra; la primera puede equipararse á las no res artHìcÍt1.Jes que fabrican las criaturas, la seguhda á las' flores naturaJes, que con nada pueden compar:J.rse, porque son obra del Criador. ó ",Muy poco casi nada diremos pues de los primeros oradores, porque su palabra, viva y eficaz, como espada de dos filos, en expresión del Apocalipsis, no ha llegado á
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estudiantes. De otros conservan recuerdos más bien candorosos y pueriles, y no pocas veces cómicos, que edificantes y serios, y por eso no deben ni mencionarse. El que verdaderamente no merece quedar pn el olvido es al santo
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nos.otros sino como simple recueI'do, á manera de las hojas 6 flores seca? que en los libros suelen conservar los

ORATORIA SAGRADA

IX

sacerdote don J osé Manuel Irarrázaval, desprendido y mortificado como pocos, celoso é infatigable apóstol de la predicación. Pero l1ab?epor nosotros el señor Deán de la Catedral de Concepción, don Domingo B. Cruz, que alcan.'
zó á conocerlo y á oirlo.

sus palabras: "iQué decir de ]a oratoria del señor Irarrázaval? Nosotros fuimos testigos oculatesj en nuestros primeros años, de la innumerable concurrencia de pueblo que lo seguía á todas las iglesias donde predicaba) y creemos asegurar sin

Hé aqui

exageración que en todo el siglo XIX no hubo en Chile ningún orador á quien el pueblo oyera con ma.yor atención ni tl\lvez con mayor fruto. Los templos eran estrechos para 10. concurrencia, la que se extendía hasta las plazuelas y calles vecinas; la. cátedra se colocaba en la puerta del templo pa.ra. que pudieran oír tanto ]06 qua estaban adentro como fuera de él. iC'cá\ era el secreto de su oratoria? El celo de la salvación de las alma.s que lo animaba, el fuego de amor á Dios

que ardía en su pecho, y que sa.bía comunicar á sus oyentes (y. ésta era su especialidad}, la claridad de su leoguaje y sus oportunas comparaciones con la vida urdinaria del pueblo. Todos los preceptistas de elocuencia señalan como primera

cualid?d de lo? discursos y de los escritos el que se expresen eou toda claridad las iùeae del que babla ó escribe, para que las entienda perfectamente el que oye ó leej pues é::!& es el fin esencia1 de ]a pa.labra y del escrito. Pero 5ilcede muy á menudo (y lo eI1-ieña la experiencia diaria) que muchos oradores sagrados usan en nuestro Chile UD lengunje levalltado y castizo y muy digno de Cervantes ó de Donoso Corté.3, pero lenguaje incomprensible para nuestro pobre puebJo, que no entiende al predicador, y que, por tanto, no percibe las verda.des evangélicas, ni las aprovecha. La. predicación; que es el medio ordinario que señaló y ordenó nuestroSn,lvador para. convertir tÍ las almas, se vuelve un ejercidu acadpmico de declamación, completamente estéril é ina.decuado á BU objeto. Ni puede l1amars.e predicador quien habla en un lenguaje ?u-

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BIBLIOTEQA DE ESORITORES DE ORILE

perior á la inteligl:'ncia

del pueblo é incomprensible á 8U

auditorio.
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El señor lrarråzaval consideró ese grave defecto. que anula los frutos de la palabra de Dios, se propuso corarJo, y tomó
resueltamente el camino contrario á los predicadores elegantes y concept?o80S. Conservando Ìas reglas gramaticales, adoptó el lenguaje del pueblo, usó de lo. cbilenismoB cada vez que fué útil y evitó toda palabra rara y no ussda por el pueblo. De esa. manera. el instruído y el ignorante, el niño y el afl: ciallo 1e entendían con 'perfección: éste era el secreto de BU popularidad. Pondremos algunos ejemploR de BU oratoria. según nos lo rderÍa ?l señor Salas y valiéndonos de nuestros propios recuerdos. Después do haber predicado en 105 ejercicios y m1SlOnes durante los primeros días acerca de la muerte, el juicio de Dios y el infierno, tocábale tratar de la misericordia de Dios bajo la parábola del Hijo Pródigo, y comenzaba sn sermón de esta manera. Queridos hijos, vosotros hasta ahora. 08 habéis encontrado en estos ejercicios en la misma situación de mi

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hombre que sale de su casa á un largo viaje, solo en su caballito, y al llegar la nocbe ]e pilla un terrible aguacero, sin tener dónde refugiarse; nu tiene sino que encogerse y mo? jarse, porque llueve y llueve agua. y Dios en los cielos. Así anda algunas leguas hasta que le amanece y al subir un portezuela ve que sale el sol reverberando; el caballo relincha y se Bac?de;el hombre 81:' saca el poncho, y lo sacude, empieza. á calentarse con el sol y sigue su camino con más empeño. Esta es vuestra situación: os ha caído desde el cielC}, mandado por Dios, el aguacero saludable de las verdades eternaR y de la. justicia divina, y ojalá que e<;a.S santas aguas penetren hasta
el fondo de

vuestras almas. Hoy sale el Bol de la misericordia de Dios y de BUB bono dades para con los pecadores, voy á hablaras del Hij o Pr6? diglJ, ete., etc. ?Cuál otro exorùio podría ser más comprendido y gustado por nuestro pueblo de 108 campos? Otro ejemplo. Al fin de sus sermones, tomaba siempre el ú crucifijo ?n sus manos, y le dirigía una alocución oración.
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ORATORIA 5AGBADA

XI

En uno de

sermones le decía: Vos, Señor, estáis abora manso y hurç.ilde como un cordero, porque esperáis á los peca.dores para, que hagan penitencia.; los {",tres libertinos y ]08
esos

á la, rotos viciosos no lo comprenden y se rien de Vos; pero hora de BU muerte recobráis vuestra majestad y os volvéis un Zañartu; nadie os ]a juega, Señor, porque Vos sois el Tata

Hé aquí un. incidente que tuvimos 1& fortuna. de presenciar en nuestra niñez en la iglesia. de San Pablo. Predicaba el señor Irarråza.val sobre las falsas excusas de los peeadores y dijo: Muchos dicen que no se casan, porque no tienen cómo
pagar los derechos á los curas: ifalsa excusal Los curas de esta capital son todos desinteresados, y casan d? balde á los pobres: aquí está mi compañero Mendoza (que se encontraba al pie del púlpito) que sirve la parroquia de la Catedra1 y que

d? l08 ros tinos.. ..

nada pide; lo mismo pasa ron Francis.eo Matte en Santa Ana, si por con Villarroel en la Estampa, y así en las demás. Mas, desgra.cia hubiera a]gún cura que no comprendiera su deber ó á José Manuel Iraque no creyera vuestra pobreza, acudid

?rázaval, á quien no le faltarán cuatro reales para pagar 108 derechos del casamiento. y aquí tenéis la prueba... Diciendo esto, sacó una gran bolas, qUß parecía de cuero, llena de plata, ùel púlpito, 1a dejó caer y, levantándol? sobre la baranda con fuerza por tres veces sobre la barandiHa haciéndola re80nar: jchas. chas', chas! Algunos se rieron, y entonces dijIJ, le-

vantando la voz con gran energía: Reíd en hora buena.; pero sabed que el día. del juicio, Satallåa presentará esta misma bolsa á Dios como un testigo de que no faltaban diner? p3TR pagar 105 gastos de 108 que dicen que no 8e casan por no tener cómo pagar los derechos. Miradla bien. pecadores, porque la volveréis á ver el día del juicio, como testigo còntra voaotros,-El sermón continuó hasta que el llanto y gemidos del auditorio a.hogaron la voz del predicador. Se comprende la profunda impresión que debían causar sobre el pueblo aque. llos sermones de fervorosa unción, y de un interés verdaderamente dramático, y todo eso expresado en lenguaje popular. y con alusiones constantes á la vida de] pueblo chileno. El señor Irarråzaval Bolía predicar rarísima vez. y 801

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BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE CHILE

.m.1nte por orden del Prela.do ó por su cargo de capellán, sermones de alguna. festividad, Rute gente ilustrada. Cambiaba. entonces su estHo ordinario acomodándo?e á BU auditorio, SUB discursos eran muy cultos, pero siempre muy fervientes. El Illmo. Beñor Vicuña tenta en tanto aprecio al señor Ira-

rrázaval, cuyo gran celo y virtudes conocía de cerca, que deseó fuese BU suceRor en el Arzobispado de S:\ntiago; por lo cual, al morir, le legó en BU t.estamento, en Mayo de 1843, sus Orllfl.mentospontifìcalcs. Fa.llecido el Prelado, el señor Irarrázaval rogó con especial fervor á Dios que, si no era él el escogido porsu Providencia para sucesor del señor Vicuña (pues ya el Go. bierno Be empeñaba en ese sentido), 10 sacara pronto de esta vida y colocara en el Arzobispado el más útil á la Iglesil\. Estas fervientes súplicas las comunicó á otro apóstol venido á Chile de la República Argentin'a, els.õor don Ped,ro Ignacio de CAAtro Barros, quien lo refirió al señor Presbítero don Bias Cañas. Dios escuchó el voto del señor Irarrázaval Ý lo llamó á Sí el 22 de Marzo de 1844., (Hi.</o,ia del Illmo, señor Salas.)

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Entre los oradores sagrados más cultos y que pudiéramos llamar académicos, merepen citarse muchos otros: fuera de los que van incluidos en esta colección. Y sea el primero el Presbitero don Manuel Hurtado, rector del Seminario en 1813, y del cual dice el Sr. Pbo. I!. Crescente Err?zuriz que ((era respetado justamente no .sólo por su piedad, sino por sus conocimientos y su talento. Orador distinguido, en las pláticas que todos los Jueves hacia, era siempre escuchado por un escogido concurso de caballeros, que nunca olvidaron después su palabra elocuente y sólida doctrina,). (Biografía del señor Ariztegul, publicada. en El Es/andarte Católico). También tuvo en su tiempo fama de orador el 11lmo. Sr. D. Diego E1izondo, que negó á ser Obispo de Concepción; pero no hemos hallado descritas 'por nadie sus dotes oratorias. Publicamos un discurso suyo sobre el triunfo de Yungay.
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ORATORIA SA.GRADA.

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El Illmo. y Rmo. Dn, Manuel Vicuña; primer Arzobispo de SanUago, es ya más conocido. De él dejó escrito la insigne poetisa cbilena doña Mercedes Marín del Solar el siguiente honroso testimonio: ,Familiarizado con las Santas Escrituras, habíase apropiado en cíerto modo su estilo, y menos se ocupaba de citar los textos, que se servía, sin pensarlo, de aquellos vivos coloridos y aquellos giros elevados y majestuo.os de que tanto abundan los Sagrados Libros. Si reprendía los vicios, si anunciaba los terribles castigos de la justicia divina, era con la voz tremenda de !saías ólos lúgubres acentos de Jeremías. Si hablaba rlel último día del mundo, parecía escuchar, como San

Jerónimo, el sonido de la terrible trompeta. Si era la eternidad el tema de su discurso, á todos 10s oyentes agobiaba la sublimídad de este pensamiento sublime. Pero, sí

excitaba á los pecadores al arrepentimiento y la penitencia, era entonces el buen pastor, corriendo por los amemisericordia del Señor, en pos de la oveja perdida, y empleando, para llamarla, voces tan dulces como las sentidas quejas de la esposa á los melodiosos acentos del Rey Profeta,. (Galería Nacional de hombres ilustres) Un orador chileno y, por consiguiente, juez en la ma? 'teria, el Prebendado Dn. Francisco de Paula Taforó, describía así la oratoria del santo Arzobisp'o: <<Su continente es imponente y noble, pero bañado en angélica dulzura:. sus diversas aC,titudes en el púlpito son espontáneas y dignas como las de un apóstol; su voz flexible y sonora, acompañada de 'una pronunciación fácil, sabe recorrer todos los tonos. Ora severa y aterradora como el remordimiento y la maldición; ol'a dulce y suave como la súplica; å veces tierna y melodiosa como la plegaria; por fin, me? lancólica y desgarradora como la dolorida queja (le una
nos campos de la
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madre.
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No exageramos, señores; jamás orador alguno reunió

XIV

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE
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tantos recursos de conmover al auditorio como el señor Viouña. Familiarizado oon las Santas Esorituras, los Pa. dres de la Iglesia, la historia eolesiástioa, y oon un cono.
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i!

cimiento profundo del corazón 'humano, toda vez que subía al púlpito, apenas dejaba oír sus primeras palabras, cuando se haoía dueño de todos sus oyentes, de tal manera que uno sentía en su interior lo que él sentia, amaba lo que él amaba y detestaba.lo que él aborreoía. .. el pecado>>. (Discurso en la inauguración de su estatua). y hasta el historiador Dn. José Zapiola, que también oonocíó y oyó predioar al señor Viouña, esoribió de él: <<Toda la atención estaba fija en el insigne misionero, que,

por su voz simpática y robusta y, más que todo, por aque. llos ojos en que estaban pintados la humildad y eloariño á BUS oyentes, se atraía ]a atención respetuosa de todo su auditorio}). {Recuerdos de treinta años). Es sensible que no haya llegado á nosotros ninguna pieza or?toria de este apostólioo prelado, oumo tampooo del que aloanzó á ser propuesto por el Gobierno para suoederle en el oargo, el Deán de esta Iglesia Metropolitana Dn. José Alejo Eyzaguirre. De él dejó un brillante test.i. monio como orador el Prebendado Taforó, en la oración fúnebre que en elogio de él predicó. (Véase la pág. S23). Viene después su sobrino, Monseñor Ignacio Víotor Ey -' zaguirre, que tiene el gran mérito de haber fundado en Roma el Colegio Pío Latino-Amerioano para los estudian.
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tes americanos que deReen abrazar]a carr:era eclesiástica. Monseñor Eyzaguirre fué un saoerdote bastante ilustra-o do y de olaro talento y, oumo esoritor, uno de los más fecundos. Consjderado como orador, tenía voz .poderosa y
solemne, accionaba con energía, pero de una manera .rfgi? da y ul}irorme. Los períodos de sus dis?ursos eran rotun.

I

dos y altisonantes, y su lenguaje, generalmente correcto. En sus discursos hacía mucha gala de los conocimientos

adquiridos en sus freouentes viajes por Europa, Asia y

ORATORIA SAGRADA.

xv

América, para-interesar, deleitar y mover á su auditorio. Orador muy discutido, y, por ende, dificil de calificar, el fué Prebendado Don Francisco de Paula Taforó, que,
así cOmo tuvo numerosos y entusiastas admiradores, tuvo también censores bien severos., Tan contrarias apreciaci.o-

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verdad, muchas de las dotes externas del orador, pero carecia de ilustración vasta y profun"da, pues su educación eclesiástica habla sido muy precipitada. Sin embargo, como estaba dotado de una imaginación exuberante y de una elocución fácil y galana. sus discursos cautivaban á la juventud de levita y al àuditorio de manto y basquiña; pero nó á las personas mås serias; ni al clero en su mayor y más sana parte. En ellos se nota la falta de plan sólido y la poca propiedad de algunas expresiones, fuera dellenguaje, que tampoco sobresale por lo serio ni por lo castizo (1). ?n cuanto á lo físico, el señor Taforó tenía que

nes se explican por las cualidades positivas y negatieas (pase este último término) del personaje. Posela, es

vencer, y generalmente lo conseguía con ventaja, dos deficiencias naturales: su voz apagada y sus ojos pequeños ymedio perdidos debajo de unas cejas escasas. Las vencía con la enérgica inflexíón que daba á sus palabras y con. los elegantes ademanes de su cuerpo y con su acción

excesivamente mimica. El movimiento rítmico de su brazo interpretaba admirablemente las emociones de su alma, y mucho más agradaba y atraia cuando ese movimiento se torn?ba suave y delicado al llegar al ext;emo
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de unas manos pequeñas en que se dibujaban los anillos uniformes del Indice .con el pulgar, como las ondulaciones de manso lago que van á morir tranquilamente en la

orilla.
Como declamador, el señor Taforó formó escuela, espe-

(I) En el tomo VI de esta. BibHoteca.. pág. 377. puede verse un retrato caricaturesco de Taforó como orador. hecho por Jotabeche.

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XVI

BIBLIOTEOA. DE ESORITORES DE OIDLE

cialmente en algunos convent.os, que lo llamaron para que diera lecciones de oratoria sagrada á sus religioso.!'. Y, ya que nombramos la palabra escuela, ad\'irtamos que en Cbile nunca ha habido lo que pudiera' llamarse escHola tradicional de oratoria sagrada, es dech:, un sistema. uniforme y manera peculiar de predicación; nó: los que se han sentido con dotes particulares para ese sublime y difícil arte han tratado de lormarse en los buenos modelos extranjeros, principalmente Iranceses del siglo de Luis XIV, y en seguida se han ensayado y ejercitado práctica. mente. Por eso se notarå en esta colección que en el primer tiempo de nuestra independencia no aparecen oradóres sagrados dignos de este nombre. En ese tiempo gran parte de nuestro clero era de origen español, y todo éllormado en los métodos españoles, que, ciertamente, no eran entonces los mejores para producir oradores. A eso se agregó el gran trastorno causado por las guerras de la misma independencia, el cual tampoco era favorable, sino más bien adverso, á la oratoria del púlpito, conioquiera que más había de ocuparse en hacer vibrar las cuerdas del patriotismo que en propagar las verdades de la le yen cultivar las virtudes de la religión, Por esta razón y por abundar en ell05 las ideas y, término's inconvenientes, no presentamos ninguno de los llamados sermones ó discursos de Dieciocho, ó sea, de acción de gracias por nuestra independencia. Eran piezas de ocasión', concebidas y escritàs en un ambiente de ideas no hien limpio y sereno, y por eso no deben perpetuarse en un libro que se desea corra por todas partes y dé á conocer lo que son Chile y sus hombres. A tanto llegó la falta de escuela oratoria entre noso. tros, que, no habiendo texto adecuado para dirigir una clase, hubo de escribir uno un seglar, Dn, Jacinto Chao CÓ!l, periodista de profesión. Como texto, no es malo, y aun lleva la recomendación del prineipc de nuestros ora.
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ORATORI.A SAGRADA

X)'II
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revisor y censor por comisión de la Facultad de Teología de la Uni. versidad; pero basta que sea obra de una persona extraña á ese arte, la cual, por más que lo haya estudiado, no puede. penetrar íntimamente sus secretos, sus recursos ni sus grandezas com'(, el que se ha dedieado á él prácticamente; para que el discípulo en,general, todo lector le níeguen

dores sagrados,

ellllmo. Sr. Salas, que fué

y,

la fe, la confianza y hasta el amor que debe inspirar un texto de enseñan'za. Hasta en el colegio principal de Santiago se cometió el error de tener por algún tiempo como texto de oratoria sagrada el de un laico español y que e.. harto pesado y charlatán. U na anécdota, que, así como fué particular de una casa. reHgiosa, pudo haber sido general para casi todasl confirmará lo que venimos diciendo de la carencia de escuela oratoria. Habían resuelto los superiores de un convento intro.ducir entre SItS estudios el de la oratoria sagrada y buscaron para que dirigiera Su enseñanza teórica y práctica á un, sacerdote secular que tenia bien ganada ?u fama de orador y de literato. Antes de convenir en las condiciones, les dijo é..te que deseaba conocer la bibl,ioteca para ver qué modelos de predicadore.. tenían. Viendo que no había sino una

cáfila de autores adocenados y de mal gusto, ninguno de los cuales servía para el objeto, les agregó que aceptaba la clase, pero con la condición de que quemaran todos esos autores y adquirieran los que él les indicaría. Los re-

ligiosos amaban sus modelos y no quisieron sacrificarlos; se quedaron con ellos, yel famoso profesor hubo de retirarSe.

Sigamos la enumeración de nuestros principales oradores. :1 A.cabamos de decir que el príncipe de ellos fué el lllmo. señor Salas, En efecto, nadie lo ha superado en la preparación científica que tenía para el ejercicio de la oratoria: instrucción filosófica, teoisgica, patrística, escrituraria,

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XVIII

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES

DE

CHILE

histórica, etc.; nadie en Chile ha dado como él á la oratoria sagrada toda la gravedad y majestad, que en lo humano puede dársele, acompañadas de la sencillez y sobriedad
clásicas y de la cristiana sublimidad según los casos; nadie como él ha ostentado en la cátedra sagrada aquel señorio que admira y atrae, que seduce y subyuga, ni aquella proCunda compenetración y.respeto del oficio que se está cumpliendo. A todo eso contribuian también su ga, lIarda estatura, su rostro grave y venerable, su .voz poderosa y resonante como las olas del mar_, s ti mirada inteligente y avasalladora. Algunos ha habido que lo han

aventajado en la elegancia del lenguaje, otros en la ternura de los aCeotos, y muchos en la mímica; pero en el conjunto de todas las cualidades, ninguno puede sostener el parangón con él. El señor Salas, como orador sagrado, es una estatua griega de la edad de oro de la antigua Grecia. Tal vez nadie se ha entregado en Chil e al ministerio de la divina palaþra por tanto tiempo y tan universalmente como el elocuente Obispo de Concepción, con razón llamado el C,'isóstomo y el Bossuet chileno. Desde que se ordenó de sacerdote hasta que murió de Obispo, practicó todos los géneros de la oratoria sagrada, desde la sencilla plática de misión y de ejercicios espirituales hasta los sermones más vehementes y patéticos, desde el panegirico bien preparado hasta la oración Cúnebre de grandes personajes; y esto con toda clase de auditorios y en todas partes donde se hallaba. Había nacido para la oratoria y en ella estaba como en su elemento. .EI que más se acercó al señor Salas, y aun lo superó en algunas cosas particulares, Cué elllImo. y Rmo. señor Casanova, tercer Arzobispo de Santíago. Ambos se estimaban y admiraban como oradores, tanto que el señor Salas, después de oírlo en una ocasión, 1e dióla enhorabuena con estas palabras: Diffusa esl gratia in labiis tuis (la gracia está derramada en tus labios), y aun trató de l1evárselo á

'

OBATORll SAGRADA

XIX

su diócesis de Conccpción, cuando el señor Casanova era

todavía joven, para pedirlo como Obispo coadjutor. El señor Casanova, más fino y social en su trato, más elegante en su persona, y nervioso por ?emperamento, tenía las cualidades correspondientes á todo esto; así que, era más puldro y florido en el lenguaje (sin ser por eso enteramente atildado y castizo), y más suave y medido en la acción. En una sola cosa lo damos como único é insuperable: en la unción, es decir, en el don que tiene el orador sagrado de mover á su auditorio para que piense y sienta .él. Desplegaba á como veces, aun en las alocuciones más sen -illas é improvisadas, tal ternura' de alectos, que, aunque no quisieran, todos se sentían conmovidos hasta las lágrimas. Esto luélo que hizo decir á un diputado chileno, gran orador forense y parlamentario, después de oírlo en
.

,

,

'

una de esas ocasiones: <<I.Qué máquina perforadora tiene Ud., señor? Los demás no perforan los corazones como Ud.,> El retrato del señor Casanova como orador está magistralmente hecho por el insigne escritor Pbo. don Rodolfo

Vergara; por eso lo transcribimos literalmente: ,El señor Casanova nació predestinado para el ministerio público de la palabra: si no hubiera sido sacerdote, habría sido orador en cualquier otro género de elocuencia. Esta pre. destinación se manifiesta en el conjunto de cualidades que forman al orador y que raras veces se reúnen en un hombre. Talento fácil; memoria leliz, imaginación viva, sensibilidad exquisita, facilidad de expresión, serenidad de espíritu, pronunciación clara y correcta, voz sonora, gallardía del cuerpo, nobleza y animación en el semblante, dignidad en la acción; tales son las cualidades con que lo
dotó la naturaleza. Estas cualidades han recibido realce y perfeccionamiento con la práctica y el arte hasta llegar á hacer del señor Casanova uno de los más distinguidos oradores del púlpito chileno. No diremos, sin embargo, que posee todas estas cualidades en grado excelente: su voz no

,

xx

BIBLIOTECA. DE ESCR[TORES DE Cmf.E

es bastante melodiosa, y sus inflex.;ones suelen ser duras, el tono dominante cambia no fácilmente en las transiciosu acción nes, .y carece de variedad y á veces de vigor.'
o

Pero, en cambio, .u palabra conserva siempre el acento oratorio y tiene la virtud preciosa de interesar y ?autival'
,

á sus oyentes,

Un en sus instrucciones más fa.miliares>>. (Obras Oratorids del filmo. y Rmo. señor Casano?a). Astro de primera magnitud en el cielo de nuestra oratoria fué también el Prebendado Don Esteban Muñoz Donoso. En cuanto á la parte literaria, vale sin duda alguna
,

a

más que todos. Poeta, como fué, y de gusto clásico, era un lhoico, á cantor y veces épico, de los triunfos de la religión y de los santos, de nuestros héroes y glorias nacionales; elegante, ingenioso y nuevo en las descripciones, sobrio en la narración, Uegaba, cuando el asunto lo requería, á lo patético y å lo sublime. En una palabra, es el orador sagrado, más literato que hemos tenido. Bien preparado, siempre gllstaba y admiraba; y hasta suspendía y arrebataba; Sil único defecto era que no movía: le faltaba la

su voz dejaba

ternura y ese no sé qué de mis ter ioso y de santa é íntima efusión que se unción llama sagrada. Su acción era parca y elegante;
pero
y la bajaba tanto al fin del período, que sollan perdérsele algunas pa,

qué desear: era algo chillona

bas, sólidas y bien escogidas. Su carácter enérgico y constante, que tomaba las cosas por s?s principios y fundamentos, lo indujo á ensayarse en la declamación como 'un

labras. Los demás oradores que siguen en esta galería pueden calificarse de minora sidera (astros menores), y el que más se distingue èntre ellos es' el Presbitero Don' Alejandro Echeverría, que durante alguilOs años hizo pública profesión de orador, monopolizando, digamos así, todos los púlpitos de Santiago. Como era matemático y filósofo, el plan de sus discursos era irreprochable: la proposición muy bien planteada, la división perfectamente hecha, las prue?

\

ORA.TORIA SA.GRA.DA.

xx,

,

prinaipiante, estudiándola hasta en los aatores, aorno Rafael Calvo y Sara Bernardt, cuando estuvieron en 'Chile; y todo esto aon magnífico resultado, aunque por temperamento no era declamador, Llegó á tanto su fama de orador, que, cuando fué'aura de Santa Ana, iban á oírle con gil sto las homilía s de los domingos los mejores caballeros y has-

ta oradores seglares de esta capital.

"

Con esto ponemos fin á esta mal pergeñada introduc'ción, advirtiendo que sólo hemos dado cabida en esta co-

lecaión á los oradores fallecidos antes de 1910, por razones fáciles de entender; y que, en la elección de las piezas, hemos preferido por lo general las oraaiones fúnebres, tanto'

porque son los discursos que se preparan COn más atención y madurez, cuanto porque darán ií conocer al mundo
.

entero lo que han sido nuestros grandes hombres. Todo el que las lea, nos parece que exclamará: IQué hombres tan superiores ha tenido Chile!
Réstanos solamente pedir indulgencia á los lectores por ciertos dcios de lenguaje de algunos de nuestros oradores, aomo la mezcla del tú y el pos en un mismo párrafo; el
,

,

abuso del por afrancesado en vez de á, hacia, Con en giros como ,amor por, desprecio por; el galicismo sufrimientos por padecimientos ó dolores; trepidar, temhlar, estremecerse, por Pacilar, dudar, y uno que otro más. Recuérdese que antes de llello no se hacía tanto caso d e la pureza de la lengua. Vuelvan pues los discursos de nuestros oradores sagrados, trabajados casi todos'con tanto ouidaqo y arte por
o

sùs autorcs, á

repetirse en este libro, para que deleiten, enseñen y muevan á muchos, Vuelvan á oírse sus sentidas y vigorosas expresiones, sus arranques y vuelos oratorios, sus llamamientos á la virtud, para que se repita el bien que obraron en su tiempo. iEcosJejanos de aquella palabra viva que recuerda á tantos oradores populares y queridos, á tantos chilenos ilustres por sus virtudes y talentos,
.

.

.

o

XXl'

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE OHIL

sea este libro como un fonógrafo sagrado que siempre nos

haga oír lo que con placer y admiración oyeron nuestros antepasadosl (1).

M. A. R.
Estimamos que ]a publioación de 68te volumen es la mejor desmentida. de lo que afirmó Don Jorge Hun?UB Gana sobre la ofato:ia. lI&grada chilena en el tomo 1 de esta Biblioteca., pá.g. 629.

-(l)

...

Don José Gregorio Meneses
Nacido en Santiago por los aßos de 1775. murió en la misma ciudad en 1843. siendo Caßónigo Penitenciario. Sirvió varias parroquias en calidad de cura interino' y propietario. ministerio que alternó con el de capellán de ejército en la guerra de la Iòdependencia. Fué. además. diputado en
los Congresos de 1824 y 26.

\

ORAUlÓN FÚNEBRE
(16 Oct. 1830) Por el Dr. Don José Gr?gorio Argomedo

multa: placita mim era.! Dco an'i. ma dlit,s.' proþtef' hncproperavit eduare illum de ?lledio iniq,u.italum. (Sabidurla. IV, 13. 14). Consumado en breve. llenó muchos tiempos: porque su alma era agradable á Dios. por eso se apresuró å tibrarle del contagio de las iniquidades..
þQ1'a
.

Cons?munatft,ç ÙI brtvi exþlevit tem-

SEÑORES:

He aquÍ el orden con que la Divina Providencia parece haber fijado el término de la vida de aquellas ,ilmas que de algún modo han llenado sus miras sobre la tierra, ejerciendo las virtudes celestiales con que las condecora. Débiles órganos de sus profundos planes, mil veces se. extravían en una senda en que la debilidad humana
encuentra tantos escollos y precipicios para sumergirse y perderse; pero la sabiduría de Dios al fin los ilumina, los guía por el verÍladero camino, y concluye la prueba de su preciosa peregrinación. Así ha concluido ya la de aquel ilustre ciudadano que tributó tantos y tan distinguidos servicios á la patria, y cuyas virt!,des me es tan lisonjero exponer en vuestra presencia para atraer sobre su memoria las alabanzas á que le hacen tan digno despuésde sus
días.

4

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

Tan justo, tan oportuno objeto al cumplimiento del ministerio sagrado que ej erzo en la cátedra de la verdad,
me excusa el renovar en vuestros corazones el doloroso sentimiento que debe baberos inspirado la pérdida del benemérito compatriota Dr. Don José Gregorio Argomedo, Ministro de la Suprema Corte de Justicia, porque demasiado públicas han sido las tristes emociones que han experimentado en general' aun las almas menos tiernas y sensibles, y que parecen habersi> prolongado del mismo modo que las que .cxcitó al pueblo de Israel la del prudente y valeroso Macabeo (1). Para que este sentimiento no sea estéril, y estas lágrimas ahogadas en un silencio inútil, me propongo fijar en vuestra imaginación el recuerdo de aquellas acciones distinguidas, dignas de imitación y de aplauso, que tienen su origen en las altas virtudes quc el Ser Supremo suclc csculpir aun en los corazones más débiles, para inspirarles
,
.

fuerza y constancia en el camino de la salvación. Con esle objeto voy á presentaros: 1.0 un ciudadano que dedicó sus servicios públicos y privados á la independencia de su patria. y al bienestar de sus semejantes; 2.0 un funcionario recto, desinteresado y prudente en la administración de justicia, y que murió ejemplarmente como un verdadero cdstiano.

La verdad sincera, la única que deben producir mis labios en tan augusto lugar, será el solo órgano'de misrellexiones, y me esforzaré tanto más en no salir de tan precisa senda, cuanto me será satisfactorio repetir ton el Profeta: 'IAy de vosotros, los que á lo malo decís bueno, y á lo

-

(1) I M.c.beoB, IX,

20.

OR?TORIA SAGRADA

.

5

bueno malo, poniendo tinieblas por luz, y luz por tinieblasl? (1). Si estuviéramos en aquellos tiempos en que, para re-

,

comendar el mérito de algún personaje distinguido, era necesario remontarse á la antigüedad más remota, por consignar en el lustre y fabulosidad de las genealogías aquella nobleza tan ávidamente adquirida y decantada, sin duda que me hall aria detenido en el curso de esta ora.
ción, no descubriendo en los progenitores del Dr. Argomedo sino unos ciudadanos honrados, celosos profesores de nuestra santa religión, á cuyo esplendor y sostén los pueblos de su residencia pueden presentar testimonio de sus oblaciones y legados (2). Mas, por fortuna, la carrera
del Dr. Argomedo fué demasiado ilustre desde sus primeros años, para que me vea en la precisión' de ir á buscar entre otras fuentes el origen de su mérito personal. Si mi objeto principal fuera difundirme en elogios antes que describir servicios y virtu,des, yo retrocedería á aquellos

.

.

tiempos de la antigua dominación, en qoe, para recibir algunos honores de la autoridad, era necesario el trascur-

la mayor parte de.la vida y labrarse méritos muy recomendables. Entonces aparecería el Dr. Argomedo
so de

colmado de distinciones en el curso de sus tareas literarias (3), elevado en su edad juvenil al empleo de primer municipal de un pueblo respetable, y que su moderación le indujo á dimitir; excitado, y aun obligado por la

Audiencia Real á dedicarse á la profesión del foro, en que fué distinguido con los más Jisonjeros honores; y aparece,

,

(1) lsain" V, 20. (2) Su padre, Don TomlÍs Argomedo, estaùleció escuelas pías en la villa de San Fernando, y fundó y sostuvo á su propia costa una casa de ejercicios, que eá la mejor (lue ha habido en]a provinoia de Co]chagua. (3) Desempeñó <loa 'cátedras en la Universidad de San Felipe en el tiem po en que ésta gozaba de más crédito, y antes había ya recibido el gl'ltdo de doctor en leyes. Dëspués fuá electo rectOr varias vece?.

6
.

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

ría, en fin, al Irente de dos subdelegaciones, y prolongando en el término de su ejercicio por su justificación, des-

interés y equidad, por cuyas dotes aquellos ciudadanos lamentan hasta hoy su lalLa (1). Pero una época más brillante, en que el curso de los acontecimientos y la ilustración del siglo abrían los ojos á
los pueblos para conOCer y reclamar sus derechos nacio. nales, y sacudir la odiosa servidumbre en que por tantos años yacían, presentó al DI'. Argomedo un campo más

ex-

tenso para manifestar las Iclices disposiciones Con que la Providencia quiso hacerlo uno de los primeros instrumentos de la emancipación de su patria. Así como el odio
las usurpaciones de

los'reyes lué un sentimiento heredi.

por
.

tario en su familia, seguramente encontró en las máximas de los Sagrados Libros el más luerte motivo para no desmentirlo, sostener la soberanía de los pueblos y consagrarse å su delensa (2). Fijada su residencia en esta capital, no tardó mucho en asociarse á aquellos patriotas que promovieron los célebres aconteoimientos de Julio de181O,
época brillante que eternizará las glorias de nuestra nación y las hará inseparables de las que se adquirió

enton-

ces el

Dr. Argomedo. <Cuánt.os de vosot.ros, señores, seréis

los compañeros y test.igos dH sus memorables esfuerzos con el noble Cabildo y vecindario al dar los primeros pasos de la revolución? al intimidar y desarmar con el más

heroi-

co denuedo al t.irano que amenazaba vaest.ras vidas con

(1) A la edad do 19 añ08 fué electo alcalde do San Fernando y dimi. tió; algunos años después fué honrado con el mismo ca,rgo dos veces, y con el de subdelegado interino, que en MCguida descmpeiió en propiedad en Curicô, y fué continua,do más de cinco años, que era el término ordinario.

(2) Proverbios. XIV. 28.

ORATORIA SA.GRADA

7

(1) al deponer eae gobernante ilegitimo al deseny abaoluto, y colocar en su lugar otro más apto lace de nuestra emancipación? al libertar á aquellos tres distingaidos ciudadanos (2) del terrible fallo de proscripción con que la tiranía quería castigar su patriotismo? Pero será inútil extenderme en hechos que tanto sabéis, y por los cuales el más Bastre vecindario interpuso tan decididos empeños a fin de hacerle partícipe de la adminislaa bayonetaB?

tració!, suprema (3). No fueron inútiles, como es constante, los primeros ensayos de nuestra revolación; y los inapreciables suceá que tanto consos del 18 de Septiembre de aquel año, tribuyó el Dr. Argomedo, fueron la bella aurora de nuestra emancipación política. Si yo quisiera describir aquí todos los sacrificios que arrostró después de aquella época indispensable tocar en favor de la felicidad del país, sería cl triste recuerdo que ofrece el euadro de aquellas debilidesaciertos y miserias, tan propias de la ceguedad
dades,
.

humana, aun en sus más nobles y desinteresadas empresepulta las más brillante. sas, fatalidad que envuelve y á otraa muacciones en la obacuridad que sólo pertenece
(1) ?n una de las primera? reuniones populares de Julio de 1810 en el palacio de gobierno, en que se hallaba presente el Cabildo, el Dr. Argoel presi. merla era procurador interino de ciudad; y. ha.biendo tratado que estaba ro. dente Carrasca de intimidar al pueblo, dando á entender de si alguno salir de se creía seguro deado de tropas, y preguntando aquel recinto, el Dr. Argomedo contt?f:ltó que había cuatro mil hombre? á. sostener los derechos del pueblo. So. reunidos en la plaza dispuestos procedió á. su deposición brecogido de temor el gobernante, fácilmente se
y colocación de otro nuevo.

(2) Los Sres. Rojas, Ovalle y Vera. (3) A consecuencia de una nota del Cabildo, y de lUla petkión suscripta por 108 vecinos titulados y más distinguidos, en que se recomlmdaba le nombró en sumo grado el mérito y patriotismo del Dr. Argomffilo, se secretario del gobierno electo popularmente, ....Existen cstos documentos
originales.

8

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

chas. Sin embargo, siempre aparecería el Dr. Argomedo Como un patriota infatigable, ocupado en favor de su país, y aun desempeñando sin eompensación algunos cargos de la mayor importaneia y laboriosidad (1),

parables á la patria y los saorifioios más terribles á .Ios oiudadanos. El Ser .Supremo, únioo dispensador de las liotorias, dió una dolorosa leoción de que, para purifioar los pueblos del despotismo y del yugo inveterado de los conquistadores, es necesario á veOes arrostrar pérdidas inmensa!!, y labrar á fuerza de grandes padeoimientos ]a
eapaoidad de ser libres y dicbosos. Entonoes los infelioes ciudadanos prófugos, expatriados y mendigos de la propia subsistencia en los pueblos limítrofes, <ouántas miserias no -'e veían preoisados á sobrellevar? El Dr. Al'gomedo fué uno de éstos, que buseó y enoontró en aquéllos un asilo generoso, después de haber dejado sus oortos bienes expuestos al pillaje y seouestro, de que fueron prosa, y á su numerosa familia en medio de u na desvalida orfandad. Pero bien luego su oaráeter laborioso y su profesión literaria lo ofreoieron los medios, no sólo do segundar y sostener los heroicos esfuerzos de las provincias unidas para la reouperaoión del país, sino también para orearse arbitrios con que aliviar las neoesidades de sus oonoiudadanos. El general del ejéroito restaurador le haeía servir á la oausa de la independenoia OOmo uno de sus oonsejeros más útilos y respetables, y por su condueto se giraban y sostenían las relaciones seoretas oon los patriotas de este país, ouya cooperaoión contribuyó tan poderosamente al restableoimiento de la libertad perdida. Su hospitalidad, virtud dominante, que era el ali,

Muy sensible me es, señores, el "erme conducido lo aquella époea fatal que produjo las pérdidas más irre-

(1) Tales eran la secretaria y

QfJesorÍa del

cIue funcionó más de ocho meses en 1814, y CUj'O RueJdo renunció.

gobierno de VaJparaíso, en

ORATORIA SAGRADA

9

m

ento de Su alma, no conocía límites ni distinción, y le conducía muchas veces á partir el único pan y quitar la capa de sus hombros para socorrer á otros á quienes con-

sideraba más indigentes. ?Cuántos sois testigos, señores, de esta conducta franca y bienhechora que hacia de la casa del Dr. Argomedo el centro y el apoyo de la amistad, y en que la más desolada emigración parecía proporcionar realm.ente aquellas delicias que sólo es capaz de conceder la cara patria? No duró p'ara ello mucho tiempo esta escena de consternación y de luto, porque bien pronto aparecieron aquellas huestes triunfantes que sellaron de un solo golpe el exterminio de la tiranía (1). Restituído á su patria el Dr. Argomedo, vino ã continuar en la carrera de sus servicios, y fué distinguido con los importantes cargos de fiscal y
miembro dc las altas cortes d'e justicia, hasta llegar al rango más elevado que podía tener en su esfera (2). Los' pueblos le' condecoraron varias veces con el noble título de represcntante nacional, apareciendo sólo en su persona el raro fenómeno político de Ser electo unánimemente por
.

.

.

un vecindario numeroso (3). Tantos rangos, tantas condecoraciones, cran sin duda el premio de su constante anhelo por la causa pública, del acendrado amor por sus conciudadanos,.y de la generosa protección que como magistrado y como particular es indudable prodigaba, sin distinción de clase ni partido, á cuantos eran víctimas de sus propias debilidades Ú opiniones (l.). Su corazón no
En la memorable jornada de Chacabuco. (2) De los dos únicos nombramientos que se han hecho por los Congresos Nacionales. ha resultado el Argomedo electo presidente de la Dr. Suprema Corte de Justicia. (3) En la elecoión popular de diputados para el Congreso de 182.? por la villa y jUrisdicción de San-Fernando. (4) Habrá muchos ciudadanos que puedan sostener la exactitud de este aserto. y no se hal1ará' uno solo capaz de comprobar que el Dr. Argomedo contribuyó á un faUo de proscripdón ó arresto porcsUBasdeopinión.
(1)

10

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

conocla la venganza ni el odio, y el dia más desgraciado de su vida era aquél en que, á pesar de su más fuerte resistencia, su deber le obligaba á subscribir su faUo contra su semejante. La benefìcencia, la humanidad, la bondad de corazón, virtudes que la Providencia Divina basi siem-

pre corona sobre la tierra, le ganaron amigos y protectores entre los partidos más opuestos, yaun en los lances más desesperados de su vida encontró como por obra de milagro ángeles tutelares que le brindasen los más tiernos tributos de gratitud (1). Pero el recuerdo de estas prendas personales, que ejercia sin ostentación ni vanidad, me conduce á la demostración de las que forman el asunto de mi segunda parte.

mejor que las fuerzas; y el varón prudente que el fuerte, (2); dogma ?agrado.con que el Espiritu divino quiso esculpir en nuestros coraZOnes el amor á la verdad; fundamento eterno de la justicia, de la rectitud y de aquella sabia prudencia que es ,.el resplandor de la luz perdurable, espejo sin mancilla de la majestad de Dios é imagen de su bondad, (3). Si estas virtudes son tan necesarias y recomendables aun en la vida privada, lcuánto más no lo son en la carrera de la magistratura? y el funcionario público, que se distingue en el ejercicio de ellas en favor de la inocencia ó de la debilidad perse-

.La sabiduría

es

que se alude cste ciudala. la vida moral historia. podrían en recoger y de; pero dano hechos muy interesantes paro. probar que las buenas acoiones tiela.

(1) No Berá fácil ni oportuno enumerar aquí

108 L'iUceB08 á

nen siempre BU premio sobre (2) Sabiduría, VI, 1.

la. tierra..

(3) Sabiduría, VII, 26.

ORATORIA SA.GRADA

II

guida, l cuán laudable no se hace al (;umplir debidamente el sublime cargo de representar sobre la tierra la autoridad del magistrado supremo? Estos encomios, estas bendiciones á la justificación y á la rectitud constante, cae. del rán siempre como un rocío fecundo sobre la memoria é independiente' Dr. Argomedo; haciéndola inmarcesible
del tiempo,'que todo lo disipa.
.

Vosotros, señores, que tanto lo conocisteis y le obser. ó vasteis en su conducta pública, lno le visteis siempre, como depositario del poder, protector incansable del orden ó como representante de y de la propiedad del ciudadano,
ó los pueblos, defensor impertérrito de sus derccbos, como administrando imparcialmente justicia?

.

juez incorruptible .lQué familia, cuál ciudadano, desprendido de los odios y resentimientos infundados, de que es tan susceptible nuestra flaca naturaleza, podrá elevar al cielo una sola queja contra su memoria, y acusad e de habcr convertido en miseria y amargura los frutos de la justicia? (1). Al contrario, yo no me engaño en considerar una parte muy nuá merosa de la sociedad que le bendice como protector de su bienestar, de su honor, de su libertad, y aun de su existencia. En él miran aquel juez tan infatigable en sus
del podeberes, tan distante de rendirse á las sugestiones deroso, comu al llanto simulado del miserable, tan popudispuesto á lar y acc?sible al débil como al fuerte, y tan oír con paciencia los relatos y difusos memoriales en que depositantas veces la inocencia oprimida apenas puede tarsu defensa y desahogo. La humanidad lamentará siempre eon ternura la falta de aquel corazón sensible' en que parecía tener su inmutable asiento, y .era ]a espada siem-

pre desnuda contra la usurpación y el despojo, el escudo impenetrable en favor de la inocencia desvalida, y el á punto de unión y concordia en que iban fenecer y con(1) Amó,. VI. 13.

,

12

BIBLIOTEC.\ DE ESCRITORES DE CHILE

vertirse en lazos de estreeba amistad los odios más inveterados. Esta última prenda earacterística era, sin duda, la facultad más activa de su alma, que tanto se complacía de ejercer en el tribunal de paz. lQuién depuso ante él las más pertinaces y encontradas pretensiones, que al fin no
llegase á convenir gustoso'en la transacción y avenencia? jEsposos divididos, hijos desobedientes, padres opresores

de vuestras propias familias, bermanos, amigos, compañeros enemistados por intereses efímeros! iá quién, de-

cidme, debéis los tiernos lazos que os ligan, y ban convertido en indisoluble unión vuestras interminables discordias? lA quién, sino á ?quel que sabía erigirse en defensor
é

intérprete de los derechos de cada uno, y despertar en vuestros eorazones los sentimientos adormecidos de la na-

turaleza? Gozad, pues, en el seno de la paz los beneficios que os concede la Providencia, y adorad su mano protectora, reconociendo los órganos de que se vale para colmaros de felicidad, mientras sois pacíficos, humildes y amantes de vuestros hermanos. y', si he de hablar, señores, de la moderación y desinterés que el

Dr. Argomedo demostró sin cesar en

su carrera

funcionaria, ,quién, al oírme hacer el cuadro interesante de sus servicios y virtudes, no aguardará á que diga haber recogido por fruto una fortuna soberbia, y una influencia irresistible al lado del poder, para recibir y dispensar favores á su arbitrio? Pues, señores, estoy muy lejos de bailar motivo á recuerdos de esta clase, porque jamás se observó en sus recursos y acciones sino la imagen
del más noble desinterés. El cumplimiento de grandes deberes era e] norte de sus pasos y el obj eto de S1l ambi. ción. No rodeaba al poder sino cuando esperaba contri. buír á la felicidad de la patria, ó á la protección del ciu.

dadano oprimido. Nada pretendía para sí, y las riquezas y bonores no lisonjeaban sus deseos ni vanidad, cual si

ORATORIA S.\liRADA

.

13

á la vista las terribles maldiciones hubiej'a tenido siempre . del Evangelista (1) y del Pl'Ofeta(2): 'IAy de vosotros que juntáis casas y tierras sin término, estimáis los primeros
.

asientos en las sinagogas, y sér saludados en las plazasl.) Pero la sabiduria de Dios reservaba otra corona más sublime con que premiar sus sacrificios, Su adorable P,'o-

.

videncia hace admirar entre sus sabias medidas la de conducide al través de tantos trabajos, peligros y emigraciones, que rodearon su existencia, al centro de su patria y de su familia para disponedo á entrar religiosamente en el

la eternidad. Yo repetiré aquí lo que un sabio orador (3) en la muerte de un gran general: ,Si hubiera acabado sus días en la ceguedad y el error, en vano alabaría unas virtudes que Dios no había coronado: yo derramaría unas lágrimas inútiles sobre su sepulcro; y, si hablara d? su gloria, no seria sino para llorar sus desgracias.). Tampoco el Dr. Argomedo lIef(ó á tocar el término de su existencia sin eonvertir mucho antes sU corazón al Ser Supremo, y disponerse como un verdadero cristiano á habitar en su celestial morada. Y si no 1Dios de misericordial lcuál otro pudò ser el fin de vuestros impenetrables pensamientos al abrir tan visiblemente á esta alma contrita el camino de la salvación, inspirándoJe ániino y una paciencia inimitable para resignarse y ofreceros en desagravio
seno de

de sus culpas las graves rnortificaciones y martirios que sufria en su triste enfermedad? al ilustrarla y disponerla
con ejemplar fervor á recibir los santos sacramentos, de cuyos sublimes actos tanto me lisonjeo de haber sido yo mismo el testigo y el sacerdote? al eonducido por pasos tan medidos á aquella muerte consoladora, que, siendo i jmprovisa, no es sorprendente, y que, libre de agonia y
,

:-

(1) San Lucas, XI, 43. (2) Isaías, V,8. {3) El Sr. Flechier, Oración

Fúnebre del genel'al Turena.

.

14

BIBLIOTEC.-\ DE ESCRITORES DE CHILE

desesperación, parece ser la misma que preparáis á los justos? No han podido ser otl'as IDios eternol vuestras augllstas miras, que las de darJe todos los estímulos de vuestra divina gracia, para que, después de una larga carrera, no olvidase su penitencia y su purificación, porque tal vez el recuerdo de sus buenas acciones hacía apreciable explevit tem. su alma para con Vos. Consummatus in brevi, JRecibid, pora malta: placita enim erat Den anima illias. pues, Señor, en vuestro seno esa alma por quien hicisteis tan inn1ensos sacrifirios;y que, si carece de los méritos y pureza de los ángeles y de los santos que rodean vuestro venerable trono, al menos tiene que ofreceros grandes padecimientos, virtudes recomendables y una muerte peni-

tente y cristiana! Feliz yo, señores, si al recomendaros la memoria de esté ilustre ciudadano, y al exponeros el cuadro de su conducta, he podido describiros acciones bellas y virtudes dignas de imitación y recuerdo, para que, excitándoos á su constante ejercicio, podáis merecer aquella dicha inmortal que tanto deseo para él y para vosotros,

?

-.

IIhllo.
?

SI'.

Don Diego Elizondo

Nació en Quillota en 1780. se doctoró en lryes en 1802 y se recibió de aboga. do en 1806. Fué cura de San-Fernando y Canónigo de la Catedral de Santiago. donde llegó á la dignidad de Chantre; Secretario del primer Congreso Nacional en 18tl. Diputado en distintas legislaturas, de 1823 á 28, Y después Senador y elector de Presidente de la República. Instituido Obispo de Concepción en 1840. muriÓ en VaJparaiso en 185:2. Fué tamo bién mjembro de la Facultad de Teologla de la actua] Universidad.
,

])iscurso por el triunfo de Yungay
. .

A cciþietis gloriam mag?allh el nomen aelefnutll. (Macabeos). 'Vue.slra gloria es verdaderamente gratlde.
y vuestro nombre se e%itenåerá sobre

la du-

MÚ/m dt' los siglos.

SEÑORES:

El Dios de la eternidad y de los tiempos, que desde destino de t)minente solio de las luces prcside la suerte y
los mortales,
es el

EJI

mismo de' cuya mano poderosa depenacontecimi.nitos. La ligera -den los más raros y gloriosos impunidad del crimen. n'o se opone á este constante prinjuiciosa. Bien pudo .()ipio, del quc jamás distó una filosofia público y numela ambición' aparecer sancionada por un sufrimiento; roso séquito y la tiranía por el inevitable justicia recupera su imperio, y los proyectos mas, al fin la inevitables ruinas. -de usurpación ceden al escarmiento de que emplea la Divina Pro viEmpero, los instrumentos á figurar -dencía no son los falsos héroes que se presentan los pompoen la escena del mundo, sin otras vírtudes que fascinar la ",os títulos inventados por ellos mismos para se hacen granignorancia, sino los hombres virtuosos que destructora -des por la nobleza de sus acciones. La injuria hechos de -de los tiempos lleva tras de sí el olvido de los vestigios, sirven de objeto a ia .aquéllos, y, si deja algunos gloria del execración de la posteridad; al paso que la
ORATORIA SA.CRADA.-2

.

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CtULE

varón Iuerte y virtuoso se encuentra libre d e -tan funestos presagios. Ella excede á la dilatada dimensión de los siá generaciones dist antes, se conglos, y, prolongada las serva escrita con caracteres indelebles en la gratitud naciona!. Los romanos serán justamente elogiados por habercolocado el templo de la Fama dentro dcl de la Virtud.: Un oráculo divino es quien garantiza la exhmsión más ili. mitada á la gloria de los ilustres defensores de la patria, de la justicia y religión, á los que ofrecieron su sangre en,
/

yictima por conservar

libertad. y leyes. comprenderéis el tan importanteBien creo, señores, objeto á que se dirige mi débil voz en este di.. Los triun[os, los inmarcesibles laureles recogidos por nuestro ejér-sus derechos,

cito en el peruano campo de Yungay, tran...portan impro-. yisamente nuestros ánimos al entusiasmo y alegría, induciéndome á tributar gracias religiosas y humi1ladas al'

Dios de las alturas, soberano autor de las- victorias, y á. preconizar en vuestra presencia la heroica {"ama y el nom. bre eterno del esclarecido patriota, del invE>ncible General Don Manuel fiulnes. 10h, si yo fuese capa,. de expedirme' en la premura del tiempo, de un modo pro ])io á su dignidadl Pero, ya que soy insuficiente, insinua ré al menos un verdadero culto y deseo de llenar los debe,oes de amistad,. justicia y gratitud. Ayudadme, ete.

-

Concluida felizmente la guerra de la Iadep'endencia, ysepultados para siempre los horrores de la :!narquía, gozábamos Lranc(uilos los dulces erectos de sal?dables instituc ciones. Chile, llamado á colocarse en el rango de las pri-meras naciones, por la bondad de clima y riqueza de[rutos, subia rápidamente á-la cÚspide de la grandeza. NingÚn obstáculo cruzaba progresos tan [elices. Siete añosde un gobierno filantrópico regeneraron
con exceso

la

ORATORIA SAGRADA

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perdidos casi del todo por las é moral, crédito industria, tanto plagaron al continuas convulsiones interiores que país. Por donde esparciéBemos la vista, se presentaban administración. los grandiosos resultados de una buena de laB artes, la abundante La actividad del comercio y la protección al agricultura, la riqueza de la bacienda, opinión reconcentrada eu culto y muy especialmente la la dignidad propia nuestro gobierno, lno nos prometían prodigiosa de una poderosa nación? Mas, esta misma de un maléfico genio earrera estimula la ilimitada codicia el d" extranjero, nacido de la nada, para perturbar reposo su 10B mismos que á costa de sangre hicieron flamear en de Santa. patria el pabellón de la libertad. Hablo, scñores, á la desgraciada BoliCruz, que, nO eontento con oprimir ejército, devia, de intl'oducirse al Perú con un numeroso de los hijos del haber hecho correr á torrentes la sangre Sol, de formar ef más' abominable trono de.tiranía, concibe el torpe y execrable designio de introducirnos encugemir entre biertamente la guerra destructora, para hacer hnitación de ,su semecadenas nuestro querido suelo, en soiB jante Manco Cápac. Vosotros mismos, mis oyentes, testigos de este hecbo criminal, y el mundo todo, del inaudito ultraje de prisión? al repreBentante de la Repú.

blica.

de Para emprender el tirano AndréB la delirante obra ejérconquista sobre nnestro país, prepara un numeroso del Perú, formando. cito, rompe los códigos de Bolivia y e] tí tul... de estos Estados una dictadura que usurpa con de Protector. La lihertadfué destruida allí hasta los cimientos, y la voz del opl'esor era la única ley. Ya que no me es dado, señores, publicar los otros medios nefarioB que
el Il? todos. se emplearon al mismo fin, mi corazón, como los chilenos, los deplorará siempre.

En tanto que Santa.Cruz combina los planes de horrible ofensa, nuestro digno gobierno, ángel tutelar de

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BIBUOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

la'libertad,

se pone

alerta contra tales maquinaciones, y,

corrido el velo á la simulación, fué indispensable declarar la más justa guerra. No eran todos, señores, los que auguraban un suceso feliz. La reciente salud de la Patria, formación de la hacienda, y la disciplina militar, la

nueva

pocos años ha adquirida, eran, por cierto, dificultades superables sólo al genio criador que. sin haber tocado las fortunas de los ciudadanos, forma en breves días una im-

ponente escuadra, y alista seis mil intrépidos guerreros, para vengar el pabellón tricolor. Recordad vosotros nues tra historia pasada, y encontraréis ejemplares de haberse usado de las propiedades particulares, aun para perseguir partidas de bandidos. Pero no eran sólo éstas las dificultades que se ofrecían á la expedición. Combatir contra el formidable coloso, dueño opresor de tres repúblicas, que sjn respeto ni consideración sacaba recursos de lo mas sagrado, prodigando
sin limites gracias y empleos á la consecución de su fin; y, lo que es más, combatir en un país extraño, cuyo tempe

ramento mortífero sólo es favorable al indigena, demandaban el talento eximio, la admirable constancia, la intrepidez heroica; en una palabi'a, la brillante espada del General Bulnes. En efecto, este infatigable guerrel'O es nombrado con acierto de General en Jefe del ejército, y en el acto mismo se difunde por las venas de los veteranos el ardor entusiasta con que á su lado triunfaron en inIlIunerabies batallas. La expedición se apresta y se hace á la vela en medio de vivas y aclamaciones á nuestro Exclno. Sr. Presidente, General Don Joaquín Prieto. Ni la expresión más viva y elocuente bastaría á diseñar los esfuerzos que costó esta incomparable obra al Jefe Supremo. IMil veces alabado, mil veces bendeeido, mil veces perpetuado sea su gobierno! El pueblo j,eruano ansiaba por el día en que desembarcase nuestro

ejército, como término preciso á la rei vindi-

ORATORIA SAGRADA

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cl caciólI ùe sus ùerechos; y, conociendo Santa-Cruz que trono de la opresión principiaba ya á conmoverse, inventó la artimaña de prevenir á uno de sus satélites, proclamase

falsa y ap,arcntemente la libertad, para acallar,as\ el clamo" general. N o faltaron algunos imbéciles que se satisficiesen con estc fingimiento, sin advertir que el delegado de Santa-Cruz estaba á la cabeza dc la combinada convulsión, como que muy en brcve él propio arrojó la máscara del engaño; resistiendo pcrscguir á Santa-Cruz 'en unión á éste una ligera acocon 11 11 estro cjército yaun negando gida. Pero ,qué podríamos espcrar de Orbegoso que, en

vez de recibir nuestra expedición con los brazos abiertos, al haber proccdido de buena fe, ordena su formidable línea, compuesta de homlH'es alucinados, y presenta la más injusta y temeraria batalla? Las súplicas expresivas, ni los racionales convencimientos pudieron evitar la
acción de Malambo. No me detendré en detallar esta memorable jornada, en que el valor, á la par de la intrepidez, dcsplegaron el mérito sublime. La ciudad de Lima fué ocupada á costa de algunas dichosas víctimas, y los habitantes; engañados por la tiran\a, conocieron que el aspecto horrible con que se pintaba á nuestro ejército Cl'an vanos temores, fal1tasmas entretejidas por el alucinamiento y perfidia. Admira ciertamente la moralidad y disciplina de nuestro ejército; pues, á pesar de poseer el justo orgullo de vencedor, miraron á los vencidos como á sus propios hermanos: toda clase de extracción, todo atentado, fueron ajenos de la conducta militar. No hay peruano alguno que se queje de la

'

mellor injuria, antes bien, son ellos admiradores dc la honradez y familiaridad con que se condujeron los chi.

lenos.

I

f

La posición de Lima no era en verdad la más aparente para resistir ó acometer al grueso ejército que Santa-Cruz hacía marchar sobre el Hestaurador, y nuestro General,

I

.

22

ßIBUQTECA DE ESCRITORES DE CHILE

didge entonces sus vd?s como hábil Y experto guerrero, Esta medida, necesaria al Departamento de la Lihertad. ùió sin duda ocasión al tirano como movinùento militar, el [eo epUeto de cobarpara apodar nnestras huestes con el seguro triunfo: prueba día, y quizá para prometerse carácter chiinequívoca de que Santa-Cruz desconocía el El ligero enleno, ó que del menor paso sacaba ventajas. el puente de Buin, le dió sobrasayo del 6 de Enero sobre veteranos damente á entender hahla de combatir con soldados acOSencanecidos en el a,-te de la guerra, con á su patria, y, en tumbrados á defender enérgicamente cubierto detro[eos militares. fin, con un joven General del tirano, al tocar tan jCuán diferentes [ueron los planes violentristes desengañosl La o[ensiv?, que llevaba con de murallas y trincheras. cia, se convierte en construcción é inaccesibles los corona de Los montes más escarpados y circula las tropas, coloca al medio numerosas columnas precipicios. De esta bases de líneas escudadas de [osos y á la fuerza numérica que mandaba,' manera, superior aún espera el desproporcionado combate. Federico haLa serenidad de Aníbal, el denuedo de además de brían quizá vacilado en esta vez difícil; pues, ocnpadas por el enemigo, no las posiciones inaccesibles presentaba el terreno capacidad para que obrase IIuestra transcurrieron en brava caballería. Algunos pocos días el váIor del ínconsultas de ?uerra, y al cabo, impaciente presentando su clito General Bulnes, empuña la espada, glorioso para Chile, día de felicilinea el 20 de Enero, día Antes dad para el Perú, y día de admiración para el orbe. el solemne juramento ,de acometer renueva en su interior playas, morir, ó la gloria que hizo al separarse ,le nuestras asegundado por el valiente General Cruz para su Patria; y, dió la voz de combate. En y demás nobles guerreros, se soldados sus contra de las [ortificaciones, oponían nuestros á las cimas escarpadas, el desnndos y valerosos pechos;
.

ORATORIA SAGRADA

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Ü1Icontrastable empeño, y á la fuerza numérica, el yalol' 'cxorbitante. El orden reina en nuestras filas, la alcgría se advierte en los semblantes, y el entusiasmo bélico imá los cnemigos. La velocidad del 'Pone miedo y espanto 'plomo no los contiene, y el estrepitoso estallido del cañón posición '.inflama el sagrado deseo de la victoria. No hubo -dificultosa que no superasen nuestros batallones, espar.ciendo el terror y muerte por todas partcs. En los primeencuentros mordieron la tierra varios generales enemi-

ros

,gas, y

el mismo. Santa-Cruz habría llevado la propia 1Iuerte, si su cobardía no le hubiese hecho desaparecer en ,lo más reñido de la acción. Pocas horas de pelea fueron suficientes para fijar la
.

bandera de la restauración en las alturas peruanas; .tim'bre glorioso que inmortalizará la memoria de aquel venturoso día. Ved aquí, señores, aoabada para siempre la <Confederación Perú-Boliviana. Ved aquí vengados los atrooCes ultrajes inferidos á Chile; y ved aquí que el Perú vuelve de nuevo á ser independiente. Así concluye la arrogancia, así el despotismo y ambición perecen. jOh tú, 20 de Enero de 18391 La carrera de los siglos 'DO pertUl'bará jamás los gratos recuerdos estampados en cros corazones chilenos y peruanos. Los primeros te coloca..án en los anales de sus victorias, y los segundos datarán .desde ti su restauración política. y vosotras loh ilustres víctimas que regasteis con vuestra sangre el honroso campo de Yungayl La tumba di. -

-

.chosa que recibió el depósito de vuestraS cenizas, se ha

-eonvertido en suntuoso templo de libertad, IAh, quién pudiera recompensaras el inapreciable mérito de tan valioso
,

1Iacrificiol tQuién pudiera colocaras en medio de nosotros para que celebraseis el vasto triunfo de vuestras manos! Pero, ya que no es posiblevolveros á la vida, nos congratulaIIIlOS de saber que gozáis en las mansiones celestes del pre. mio que el Divino Remunerador tiène deparado á los

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

los debidos homenabuenos. Desde allí recibiréis siempre jes que os tributan vuestros compatriotas.

héioe. adulación del panegirista. A pesar de las bellisimas prendas de Cicerón y Claudio, ellos serán reconvenidos por
habernos formado falsos, aunque muy hermosos cuadrosde los opresores de Homa. La historia de los tiempos, el el debido exacto análisis de los sucesos, es quien establece crédito á las proezas, para memoria y veneración de suslas pro-autores. La sucesión más distante se complace en á la ficción. Con ducciones de sinceridad que niegan abrigo el personaje que no todo, verdad es también resentirse el perfecto cuadro detu va hábil historiador que hiciese justicia la falta desus acciones. Alejandro deploró con un lIomero que publicase sus de General de Chile, que prcconizamos, seEl

No es la sabiduría del elogio la que decide el mérito del La posteridad severa castiga inexorable la falsa

.

nombre orenderia, quizás, si no le contuviese su tan conocida moderación, de haber cabido á nuestras expresiones formar el panegirico de sus virtudes. La historia de sus triunfosnecesitaba de un proporcionado tiempo que excediese al superior á la de'nuestro de treinta horas; de una voz Tácito, que, reuniendo lo agrada!)le y bello á la sinceridad de los hechos, formase el atractivo dulce de la admiración. En efecto, compatriotas, lqué deber más sagrado que tributar elogios al nombre del General Bulnes, al ejército de su mando, é infundir en nuestros corazones lospuros sentimientos de respeto y gratitud? Todos los chilenos han presenciado los eminentes servioios del General Bulnes á su Patria. Desde su tierna infancia abrazó la causa de la independencia, haciéndosedistinguir entre sus compañeros de armas por la geneLos primerosrosidad, franqueza, denuedo y arrogancia. .

glorias.'

ORATORIA SAGRADA

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grandes batallas con los pasos de su carrera fueron las p;,ninsulares, y, acabada aquella obra santa, continuó ora pais, ora destrozando á los bárbaros que incursaban al eonteniendo lo;; espantosos estragos de la insurrección y

anarquia. Un solo dia de descanso no ha conocido nuesha sido vida toda tro General; su vida toda de trabajos, de glo rias, Si nos detenemos en considerar el triunfo de Yungay, injurias, sí tam? encontraremos no sólo la venganza de bién la paz, libertad y reposo de tres hermosas naciones. La República de Bolivia no ha podido en tantos años dignidad é romper las cadenas de opresión, insultada la
.

de los peruanos con

la afrentosa conquista, no tenían otro al'bitrio que gemir en la obscuridad. Chile, también amenazado, esperaba sin duda ver en su seno la desoladora de otro invasión, y las Pr'ovincias Argentinas, seguras á Santa-Cruz, haciendo toda tanto, declararon la guerra el ejér. elase de sacrificios para sostener en sus fronteras cito que' no les fué dado conservar. Todo el Sud-Amé. rica parece estaba condenado á ser presa del tirano. Combinadas las Repúblicas. de Buenos-Aires, Chile y
Colombia para desalojar á los españoles del Perú, fueron á la consenecesarios seis años de ensangrentada guerra cución del triunfo. El ejército del rey Fernando era odiado en todo el país, y, sin embargo, en vano San-Martín, BoHhéroes redoblaban val', Sucre y tantos otros valerosos sus esfuerzos para terminarla. La sangre enrojecia los campos de Torata, Moquehua, Junín, etc., y la lid renaela con mayor encarnizamiento. iQué paralelo, señores, tan desigual con la presente campañal El General Bulnes por sí solo, sin otro apoyo que la cooperación de
algunos beneméritos patriotas, como los Gamarras y -LaFuentes, en cuatro meses venga los ultrajes de Chile, devuelve á los peruanos la lihertad, rompe las cadenas de

Bolivia y asegura á Bucnos-Aires la felicidad. Nada hay,

,.

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BlBLIOTECA DE ESCB.ITOBES DE cn:LE

<)hilenos, tan

valioso que pueda satisracer el mérito del

,

General Bulnes. La nación peruana recordará eternamente con entusiasmo el robusto brazo que en pocos momentos les puso al seno de sus en goce de sus [Oegalias, haciendo volver familias á los innumerables personajes que había desteGobierno paternal, rrado la opresión. Ya. tienen un guarda seguro de sus garantías, al Excmo. señor Gamarra. JFortunoso Chilel lamable ciudad de Sión! tú eres de de manos para ser quien predijo Zacarías, no necesitaba invencible, para habitar con tranquilidad, y para eludi,. todo género de ambición por el caJ"áeter valeroso de vuestros apreciables hijos. Las repúhlicas americanas tributarán loores á nuestro gobierno por sU maravillosa constanprobados en la segunda cia, aetividad y patriotismo tan regen?ración del PerÚ, y las naciones más distantes conocerán en el General en Jefe de nuestro Ejército el valor de Aquiles, la prudencia de Ulises y la discreción de
Adrastro. JHabitantes
de habe,. sido vuesá t,.o pueblo el lugar de tan ilustre cuna! Felicitaos unos otros poi. el singular triunfo de Yungay, y cantemos him-

de Concepción, glo,.iaos

nos de alabanzas á la gloria de nuestro paisanollChileel nos todos, publicad con el elar;n sonoro de la fama del nombre de nu estro Presidente y sabios Ministros, insigne jefe vencedor del denodado ejército y de las

víctimas sacrificadas á la patrial Oid que ellas os hablan ?esde el lugar de su descanso. Escuchad qué os dicen: Conciudadanos:-IUnión, unión! Segundad las intenciones del Gobierno, si queréis ser relices. Conclúyanse ya las divergencias, prevalezca la paz, y os haréis merecedores de un hermoso suelo y de las promesas inefables que en ; premio de la justicia os ofrece una mansión divina de

eterno reposo.

?

1

,

?

Don ßuenaventura Durán
Fué religioso de la Orden de San Francisco y sccularitó ellla Arquidiócesisdc Santiago. donde deseropeM el cargo de párroco y el de capellán en va. das ocasiones. Murió el año I?78.

?ELOGIO ]<'UNEBRE
Dol Sr. Don Jo?é}{iguel de la. Barra. (Asilo del Salvador

(19 de Mayo d. 1851).

de los Apóst.. X, ]8).

Pe,transiit benefaciendo. Ha pasado haciendo beneficios. (Actas

SEÑORES:

.Es esto todo lo que queda de aquellas cosas que el mundo ha respetado? .Qué se han hecho los títulos pomposos con que los hombres se han condecorado tan solemnemente?

lA dónde

se han ido las glorias. ruidosas
.

i}on que nos envanecemos Inieritras se vive? éPor qué guardan silencio las grandezas humanas? ILa presencia de unaS insignias

que ya han caducado, una ceremonia moment.ánea, un monumento efímero, forman el desen]a? ce de todo aquello A que se ha atribuído .tanta importancial IBien afligentes, en realidad, son los desengaños de ilusiones, que nos son tan caras; pero es indispensable que tengan esta suerte.los artificios de una miseria que apura

La muerte nos despoja de postizos, que no nos pertenecen; y deja de manifiesto la realidad humillante, que nos es propia. El sepulcro, que oculta nuestro cadA ver, sepulta también la atmósfera inconsistente que le rodea. As! han marchado
esos adornos

sus recursos para ocultarsel

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CmLE BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE

á SU ocaso

brillo con que polvo á confundirse con los. sido admirados, de5cienden al si durante la vida pequeños. Pero, lo que es más triste, los mismos vicios de los que han se ha lisonjeado hasta se gozado de algún prestigio, después que desaparecen, los. hasta sus buenas cualidades. Todos niegan

el fals() los grandes astr.os, llevando consigo deslumbraban; Y aquellos colosos que ban

tal "Vez les elevado esos idolos. dias vemos que el mundo, que había siguiente, y que se venga con de barro, los derriba al di;' de la violensatisfacción, por la.libertad de sus censuras, Asl es como terminan las. cia é injustici a de sus elogios. glorias que no tienen por base más que lag convenciones, de un mundo instablearhitrarias, ó acatamientos falaces palpable la verdad de Así es también como el Señor hace de las que parecen sin sentido ála pru,su.s palahras, aun Dios mío, que no dencia del siglo. Vos lo habéis dicho, temen (1). hay grandeza sólida, sino en los que os puede salvarse del triste destino á que, Sólo

,

la virtud El mundo, que parece están sujeta" las cosas humanas. ?espeta más que á ella. Si menospreciarla, 110 estima y si los poetas hacen erige estatuas á los que llama grandes, si la elocuencia resonar por todas partes sus alabanzas, elogiarlos; todos saben que éste agota sus recursos para á pesar de nosotros mises un.deher que hay que cumplir este incienso, aunque nos. mos, que es necesario quemar indispensable que la lisonja hasea nauseabundo; que es no es. ble su lenguaje á despecho de la conciencia;. que sin alma y sin sentir:niento,. más, en fin, ({ue un mecanismo de tales demostrasupuesto 'In e el corazón no participa el privilegio de excitar las simciones. Sólo la virtud tiene admiración secreta y sin-. patlas, que son espontáneas, la
cera y las alabanzas reales y duraderas. el que'yo viniese antePor esto, señores, que importaba
(1) Judit,

XVI,19.

ORA.TORIA SAGRADA

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esa tumba á encomiar glorias, ouyo fundamento ha sid() profano. Mis expresiones, quizás exageradas por respetos

.

humanos, serian desmentidas por .la frialdad de vuestr() oorazón. No esperéis, pues, el 'que traioione mis deberes de orador. sagrado,' incensando un fantasma, que vosotros. sabéis euán despreoiable debe ser para un ministro del

Evangelio; y el lugar destinado á combatir las preooupaoiones, oonvirtiéndolo en la tribuna que las apoye. No. indignas buso', flores que sean de la senoillez del santua.

la losa que oculta los restes mortales del hombre virtuoso, ouya pérdida deploramos. Las obras mismas en que ocupó su corta existencia el Sr. Don Miguel León de la Barra, formarán su elogio. Una vida ocupada en obrar el bien es el mejor panegírico que pueden tener' los qu'e han desaparecido de entre nosotros. Los heehos. pues hablarán por mí, y todo mi trabajo será el presentar. los. Puedo asegurar, sin temor de que la lisonja haya contribuido á formar mis conceptos, que la vida del Sr. Barra no fué más que una cadena de heehos virtuosos y benéfi. cos, y que, por lo mismo, es acreedor á que le apliquemos. las grandes expresiones de mi tema: Pertransiit beaeladea-.
do. Como hombre privado se oeupó en hacer el bien, porque todas sus obras fueron justificadas; y como hombre.

rio para adomar

público, porque se valió' de su descendiente para dispen-. sal' benefioios. Esto es lo que forma el objeto que me propongo desarrollar. IQuiera el Padre de las misericordias asistirme con sus. luoes, y dirigir mis labios para llenar mi intento!
.

Corno nuestro corazón ama lasocasiones favorables
es el

del hogar doméstioo, el rango, los homenajes, las oonside-

la gloria, buscamos siempr?. para adquirirla. La vida privada. punto de vista que á ello menos se presta. Fuera.

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CIDLE Bll!.UOTECA DE EsCRITORES DE

el falsÜ' á SU ocaso los grandes astrps, llevando consigo colosos que han briJIo con que deslumbraban; Y aquellos descienden al polvo á confundirse con 10&

sido admirados, si durante la vida pequeños. Pero, lo que es más triste, los mismos vicios de los que han se ha lisonjeado hasta S& gozado de algún prestigio, después que desaparecen, cualidades. Todos los. les niegan tal vez hasta sus huenas había elevado esos idolo& dlas vemos que el mundo, que siguiente, y que se venga con de barro, los derriba al dia de la violensalislacción, por la.libertad de sus censuras, elogios. Así es como terminan lascia é injusticia de sus glorias que no tienen por base más que las convenciones de un mundo instahle. arbitrarias, ó acatamientos lalaces palpable la verdad de Así es también como el Señor hace sin sentido á la prusus palabras, aun de las que parecen dicho, Dios mío, que no dencia del siglo. Vos lo habéis (1). hay grandeza sólida, sino en los que os temen puede salvarse del triste destino á que Sólo la

-

El mundo, que parece están sujetas las cosas humanas. á ella. Si menospreciarla, no est.ima y ?espeta más que si los poetas haceI1 erige estatuas á los que llama grandes, sí la elocuencia resonar por todas partes sus alahanzas, elogiarlos; todos saben que éste agota sus recursos para de nosotros misá es un-deber que hay que cumplir pesar este incienso, aunque nos. mos, que es neceBarÌo quemar indispensable que la lisonja hasea nauseahundo; que es no es. ble su lenguaje á despecho de la conciencia; que sin alma y sin sentimiento,. más, en fin, que un mecanismo de tales demostrasupuesto que el corazón no participa el privilegio de excitar las simciones. Sólo la virtud tiene admiración secreta y sinpalias, que son espontáneas, la cera y las alahanzas reales y duraderas. el que yo viniese antePor esto, señores, que importaba
-

virtud

"(1) Judit,

XVI,'19.

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ORATORIA SAGRADA

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esa

tumba á encomiar glorias, cuyo fuudamento ha sid<> profano. Mis expresiones, quizás exageradas por respetos
humanos, serían desmentidas por la frialdad de vuestr<> corazón. No esperéis, pues, el que traicione mis deberes de orador. sagrado; incensando un fantasma, que vosotros sabéis cuán despreeiable debe ser para un ministro del Evangelio; y el lugar destinado á combatir la. preocupaciones, convirtiéndolo en la tribuna que las apoye. No> indignas busco flores que sean de la sencillez del santua,

rio para adornar la losa que oculta los restos mortales del hombre virtuoso, cuya pérdida deploramos. Las obras mismas en que ocnpó su corta existencia el SI'. Don Miguel León de la Barra, formarán su elogio. Una vida ocupada
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en obrar el bien es el mejor panegíríco que pueden tener los qu'e ban desaparecído de entre nosotros. Los hechos
pues hablarán por mí, y todo mi trabajo será el presentar. los. Puedo asegurar, sin temor de que la lisonja haya contribuído á formal' mis conceptos, que la vida del

Sr. Barra.

no fué más que una cadena de heehos virtuosos y benéficos, y que, por lo mismo, es acreedor á que le apliquemos las grandes expresiones de mi tema: Pertransiit benefacien..

do. Como hombre privado se ocupó en hacer el bien, porque todas sus obras fueron justificadas; y como hombre-

público, porque se valió' de su descendiente para dispen-sar beneficios. Esto es lo que forma el objeto que me pro?
pongo

IQuiera el Padre de las misericordias asistirme con sus. luces, y dirigir mis labios para llenar mi intento!

desarrollar..

Corno nuestro corazón arna. la gloria, buscamos siempr }las ocasiones favorables para adquirirla. La vida privada, es el punto de vista que á e110 menos se'presta. Fuera. del hogar doméstico, el rango, los homenajes, las conside,.

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BIBLIOTECA DE E::!CRITOB.ES DE CHILE

contra su mismo peso Y le raciones, sostiencn al corazón si mismo. La esperanza de aprobahacen luchar contra cumplir con debeción ó el temor de las censuras le hacen Pero retirad esa persona del especpenosos. muy n" no es, penetrad táculo público que le hace aparecer lo que puede despejarse libremente en ell'ecinto secreto en que lqué eS lo que ende ese máscara engañosa, y decidnos, la estrictez de sus contráis? aquel que antes admil'ábais por de sus sentimientos, por]o commáximas, por lo delicado desapal'ecido. Como por pasado de sus acciones, ha del verdadero David, diré con las Es] encanto, y en ugar simulacro, que en nada crituras, no hallareis sino un vano (1 Reg., est simulacrum solum se le parece: Et inventum ITÚradas públicas, desde que XIX, 16). Formados por las

se desquitan á llega á (altarles este eentine]a importante, desempeño de les impone el su grado de la violencia que de la habitación es donde podéi. su papel. En el silencio 'Allí sorprender á los hombres con todas sus nulidades. de los príncipes que vienen á encerrarse, como uno insectos bien repugmandaba sobre wda la tierra, con entretenimiento (1), a\ll nantes, para (ormar de ellas su cordialmente con sus comes donde vuelven á estrecharse

pasiones, pañeros queridos, los caprichos, los vicios las temor de quienes se hablan separado por un momento,"de despreciables. que los hicieran doméstica, y, Por eso, nada es más raro que la virtud digna de aplausos, si la virtud es siempre grande y siempre en silenlo es mucho más cuando se contenta con obrar aprobación de su propia conciencia. y cio, bastándole la los cielos. Entonlas miradas del Testigo fiel que está en vanidad ó el amor propio ces es lo que debe ser, sin que la ó sostenerla. Es entonces hayan concurrido å (ormarla
(1) Unn de In. emperadores romanos 8e entretenía cazando moscas en 8U habitación.

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OR!TOIHA SAOR.\DA

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á sí misma, y cuando es sólo su ener{}uando todo lo debe gía la que le ha hecho vencer los obstáculos, mil veces funestos, que le presentan el silencio y la oscuridad.
.

Bien sé que el mundo no aprecia sino lo que se presenta rodeado de un fansto que le deslumbre y que le arranque, homenajes que siempre está dispues{lomo por fuerza, los La virtud no neeesita to á tributar. Pero l qué importa? del falso apoyo que intenta dispensarle con mano desdeñosa; ni tampoco tiene por qué temer su contrariedad. despojada de 8U mérito lPodrán acaso sus juicios injustos del atavío que se intrínseco, porque se presenta desnuda si puedo llamada así, le exige? Esta virtud hllmilde, triunfará de las preocupaciones que la abatían; y se realialegorías de Ún profeLa. zarán sobre ella las sublimes Vendrán á ti los que te humillaron, y sc inclinal'án en tu presencia; vendrán á busearte los que te detraían, y adprarán los vestigios de tus pisadas; y, por cuanto fuiste siglos, desamparada, el Señor te pondrá por lozanía de los y para gozo de las generaciones (1).
señores, que no es sin razón que yo intente formar el elogio del Sr. Barra de sus mismas virtudes domésticas. Si la manifestación de los hechos privados eS justo el peel. vicioso su mayor castigo, sea para el

Ya veis,

.

para destal que lo alza å las miradas de la posteridad. No ignoro que es insensato el fatalismo, y que la doctrina que nos despoja de la libertad es el mayor extravío de la razón; pero también sé que hay vasos de indignación, y tan pcrversos desde 511 origen, que ya desde temlos prano se les ve preparar la iniquidad en medio de objetos inocentes que les rodean, y que de su propio tesol'O
sacan aquel caudal de perversidad, que los hace aparecer sé que el orden {lomo nacidos solamente para el mal. Bien

(1) rsaias. LX. 14 Y 15.
ORATORIA SAGRADA.-=-3

,

34

BIBLiOTECA DE ESCRITORES

DE

C1l1LB

que así como de vez 1I10ral tiene también sus anomalias, y de seres humaen cuando aparecen monstruos en lugar

.

criaturas privilegiadas, que nos, también suele presentar de que pa,'ece no han participado de la masa corrompida podía gloriarse de que se lorman los demás. El Sr. Barra le había cabido en suerte aquella alma dócil y lormada los Libros Santos (1). Si para la virtud, de que nos hablan el prineipe más grande que vieron los siglos antiguos, conlesaba que todas las prosperidades extraordinarias que le rodeaban, le hahían venido con la sabiduría, el Sr. de disposiciones benéla Barra podía decimos que todas las Indole bella I1cas de su corazón le hablan venido con la
de que el cielo le dotara. á La infancia, que parece destinada á la frivolidad y preludia los movimientos inconstantes ùe la naturaleza,

probidad que formó su carácter, en él aquel foudo de anuncia las cualidades de la planta que

como la semilla saldrá do su seno. Si el hOlnbre, aunque"se envejezca, ja(2), más desmentirá sus primeros pasos, según está escrito (qué frutos tan sazonados no nos promete para más tarde la tierna edad del Sr. Barra, marchando desde luego por los senderos de la virtud? (3). En sus eutretencione", infantHes se le ve ensayarla, y la ama aun antes de conocer sus atractivos, y con un corazón que apenas es capaz., de sentimiento. Con uu juicio y una. gravedad, que se adelantan á sus años, se le ve huir de la compañia de los

que podian corromper su inocencia, y sólo se asocia con los ancianos de.Judá para sentarse en medio de su Casa (/,). Su piedad y amor para con sus padres le hacen re comen-

(1) Sabiduría, VIII, 19. (2) Proverbios. XXII. 6. (3) EclesÎa,qtó!. LI.2O. (4) Ezcquiel, VIII, 1.

O??TORIA SAGRADA.

35

dable, porque también es una virtud el cumplir con los deberes de la naturaleza. días de la inocenPero, señores, muy pronto pasan los cosas. de nuestra pobre v.ida; cia, como pasan toùas las sabido respirar más que cany el corazón que no había región borrascosa y dor I se encuentra de repente en una época de los hechidesconocida. La juventud, que es la lo mismo la más peligl'osa. zos y de los encantos, es por Entrégados á las agitaciones y á los furores de un eorala conzón vivo, combatidos por la multiplicidad y por trariedad de sus inclinaciones tumultuosas, fluctuamos en medio de olas que nos sacuden en todos sentidos y que
.

.

como nos hacen el juguete de sus corrientes, para marchar á el despojo de los esconaves sin lastre y sin piloto, ser Destituídos de apoyo, por falta de experiencia, y

llos. cubiertos solamente con el ropaje débil de la inocencia, nos presentamos en los umbrales de un mundo maligno, despoj amos de que se apodera de nuestra persona para á de sus bodas. un traje que nO corresponde la importancia deliciosos Los miasmas mortiferos que exhalan los lugares corazón la en que nos introduce, hacen caer de nuestro semilla de virtud que el Padre de familia había sembrado, del desierto descomo los vientos abrasadores que vienen nudan á los árboles de su follaje. jAh, cuán tristes recuerdespierta esa época aun en las almas consagradas

.

dos no á la virtud! iCuántos movimientos de I?- gracia paralizala perversidad de las máximas, y por lo funesto dos

IQs ejemplos de este' mundo! ICuántos delitos vergonzo"sos, de cuyo aguijón largos' años pasados en la penitencia yen la a,,\argura de nuestro espiritu, no han podido libertamos! David, formado según el corazón de Dios, con toda la austeridad de sus maceraciones,
de
"al Señor que gemia bajo el peso de sus recuerdos y pedía é igruJrancias de su no quisiera acordarse de los crímenes

por

36

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CIUL"E

le decía, juventud (1). Apartad, Señor, de mi memoria, todas partes me persiesas imágenes terribles, que por dando yoces en contl'a mía, guen, cu biel'tas de sangre, (2): yo conozco mi iniquidad, y mi pecado está siempre aquel portento que admiró la en mi presencia (3). Job, anegado en llanto, de que, tierra de lIus, se lamentaba, el Señor, al formar' la historia secreta de sus acciones, escribía amarguras en contra suya, y <lue quería consuenim mirle po r los deslices de su adolescencia. Scribes peccatis adolescontra me amaritudin?$, el consummere ",is centiae meae (Job, XIII, 26). El remordimiento es; pues, de 1" el fruto que la mayor parte de los hombres recoge

.

que ha sembrado en sus primeros años. reprocharse? lHabrá Pero el S,'. Barra ltienc algo que pasado su juventud en la disolución y en el libertinaje, jóvenes? lTendremos corno la mayor parte de nuestros á sus cenizas cubrique tirar un velo sobre escenas que de confusión? lTendremos que dejado sin juventud,
el mundo, y cuya hiscorno å muchos héroes que celebra ??Ig toria sólo se comienza por donde puede?l principiar elogios? Nó, seÌlOreSj el ministro sagrado no tiene que usar indeper'Ide reticencias sospechosas é indignas de su

dan

aquí

dencia.

Una conducta laboriosa sÎIi afectación, modesta sin
del

SI'. Barra. artificios, honrada sin fingimiento, como la no puede encontrarse en el corazón desarreglado qne marcha en pos de las impresiones de los sentidos. Formado por la virtud, la virtud sola ocupa sus afecciones. Prepara su corazón desde temprano para recibir la sabi-

del Señor, duría; pero. como ésta tiene por base el temor hizo de este temor la piedra fundamental del hermoso

(1) Sa.lmo XXIV. ... (2) Salmo L. lß.
(3) Salmo L.
G.

-

ORATORiA SAGRAD?

37

glol'Îa (1). La madurez de edificio que le ha cubierto de consejo de los ancianos, SlIS talentos le hace aparecer en el dado la á pesar de su juventud, porque el Señol' le habia

piedad lc hace volver la espalda honra de la vej ez (2). Su al mundo antes de recibir aquellas laceraciones dolorosas el mérito de resolu. que le condenan, y qnc forman todo espontåneas y geneciones tardías que quieren pasar por
rOsas. å participar del l'eal Pero, temiendo no ser llamado su sacerdocio y de los misterios del Santuario, abandona el modelo determinación. Estaba destinado para formal' de un virtuoso padre de familia. El mundo, dominado por las leyes de los sentidos, Si permite encuentra insoportable la moral del Evangelio. los atractivos el respeto å vinculos sagrados, es mientras alcanzan á arrastran al co?'azóJl, y mientras las ilusiones tendendetenerlo. Pero, desde que ya no se siente aquella

podemos trasladar nuescia que nos obligaba å fijarnos, prohibidos, y pagar con tras afecciones á objetos que son al reposo de las esas infidelidades secretas, tan funestas sujetas las cosas de familias, el desengaño á que están contra aeá abajo. Pero la religión puede hacernos amar repugnancias de un corazón carnal. las veleidades y lo que les era Los sentidos se hartan y se rebelan, y el Evangelio, á .lulce lo encuentran insoportable; pero á quien se ha imputado destruir nuestro corazón, viene lucha sostencrlo y ensancharlo mås allá de sus límites. La compromisos contra este desfallecimiento en medio de los el deber más sagrado que voluntariamente se impuso, es de la virtud; y el SI'. Barra lo cumplió con perfección, pormás lierno, más que ?ra virtuoso. lQué esposo lnás fiel, lse complaciente, habéis conocido? Su carácter manso
(1) Ec1csiastés.1. 16. l2) Daniel. XIII. 50.

40

BIBLIOTECA DE :r.SCRl'l'ORES DE CmLE

plomacia, en la Universidad y en la MagistratUl'a, veamos cuál es el uso que hizo de su elevación. ?[as <qué es por lo regular la elevación? Un estado brillante á los ojos del mundo, pcro que, encargada de hacer la felicidad de otros, en realidad los constituye en servidumbre. c!Qué son esos que veis elevados, lal vez sin más fundamento que su ambioión? No son más que aquellos falsos saeerdotes de una religión vana, que devoran las ofrendas de los pueblos, y que, sin embargo, tienen impudenoia para asegurar que la divinidad se ba criado con lo exquisito de esos manjares; que convierten en su propio beneficio lo que de ningún modo se les ha dado para ellos; (pie no ven en los títulos la carga que imponen, sino un motivo para exigir acatamientos que no permitan el que olviden su grado; un salvocondueto para soltar la rienda á la destemplanza de sus humores y de sus caprichos, un deber de que se les toleren sus vicios, aun los m ás vergonzosos; una autorización, en fin, para sacrificar todo á su egoísmo, que es el ídolo asqueroso que se oculta tras del aparato del lenguaje solemne con que se expresa la hipocresía. Pero el Sr. Ban'a no mira en su rango sino la obligación. Si se halla con ascendiente, m'ee que debe servirJe exclusi-

vamente para influir en beneficio de su país y de sus semejantes. Revestido de un alto carácter cerca de dos cortes de las más respetables de Europa, su único anhelo es el .lesempeñar á satisfacción de su patria la misión delicada. que se le ha encargado. Llamado á ocnpar un asiento distinguido en la Universidad, se le ve siempre solicitando la cooperación de aquel cuerpo para satisfacer los instintos bondadosos de su corazón. El título de Decano no es para él un nombre vacío é inventado solamente p?ra lisonjear'!a vanidad: se le ve
-

frecuencia reCOrrer los establecimientos de educación, á fin de introdncir las mejoras oportunas. Pero el amor
cQ,n

ORATORIA S?GRADA

41

,

de los pobres lo hace recomendable en todas partes; y en la Univel'sidad trabaja por mejorar y generalizar la instrucción de ]a clase menesterosa. Como Intendente, i qué multitud de proyectos no sabedesarrollar su beneficencia? Si todos no se realizan, es debido tal vez:\ la escasez de hombres como el señal' Batodas parLes se]e encuentra atento, espiando las ocasiones para obrar con misericordia. Las muchas, atenciones de un magistrado que se halla á la cabeza de esta provincia, no son bastantes para impedir los ímpetus de su caridad. [Qué multitud de vasos de perdición no

na,

1'01'

arranea de manos de la lubricidad, y con consejos suaves y paternales les hace mirar con horror sus extravíos! iCuánta su solicitud por hacer más tolerab]e la suerte de los que gimen bajo el peso de las cadenasl Las cárceles, que, por lo general, son el escollo fatal del pudor y la eseuela de los vicios, lejos de ser un sostén de la moral, quiere el Sr. narra que sean un taller, bajo el in/hIjo' de la religión, que convierta en hombres morales y de-

sentimientos humanos :\ los que habían sido hombres sólo en la figUl:a. Con este intento jeuánto ascendiente no trata
de dar sobre esos infelices al sacerdote que los asiste, haciendo pasar por su mano-todas las gracias y beneficjos

'llIe se le dispensanl ICuánto anhelo no pone dé su parte para dar madres adoptivas á esos infantes desgraciados,
á quienes un crimen ha introducido en el mundo, y otro. crimen los abandona en las puertas de ]a vÜlal iDe cuánto no le es deudora la clase obrera? iCuáles son las institu-

ciones que tienden al mejoramiento de su condición, en que no haya tenido la parLe más influyente? Por todas

partes llevan sus obras estámpados los rasgos del sentimiento que le fué dom;nante. Poco sería para satisface... '" corazón establecer una sociedad que consultara las necesidades de la agricultura, si no le imprimjera al mismo-

42

BIBUQTEOA. DE ESCRITORES DE CH[LE

tiempo el carácter de benéfica: anomalia que será chocante para los que no hayan conocido á su piadoso lundador. Chile, que tanto se ha jactado de marchar á la vanguardia de muchas repÚhlicas de este continente, que tanto llama por sus riquezas la atención de los extranj eros; Chile, harto de si mismo, ocultaba una llaga repugnante con el lujo ostentoso de que se cubria; y la misma abundancia que contribuía á multiplicar sns glol'ias, multiplicaba sus ignominias. e hile dej aba á sus virgen es huérfanas gemir de miseria, y á sus viudas sin mås recursos que la mendicidad; y lo que lorma el decoro de la- hijas de Sión, se veía abandon ado por las calles á merced del pillaje y por blanco de las asechanzas del desenlreno. Estaba reservada para el señor Bal'I'a'la gloria de realizar un benéfico pensamiento que otros habían concebido.
Aplicasus manos y desaparecen los obstáculos que se oponen á la planteación de un Asilo, salvador de las confusiones de la indigencia. Su tacto fino, su le, superior á los contratiempos, le hacen ver con sus propios ojos lo que. for-

mará la alegría de su pueblo. El Asilo, annque no derrame todavía los consuelo con la abundancia que desean sus beneméritos fundadores, lqué inmensos beneficios no nos promete? lCuántas, que han marchado sin inclinarse en medio de unas sendas difíciles y resbaladizas, vienen, arrastradas por la miseria, á deponer sus glorias sobre las aras de la ignominia? ,Cuántas vírgenes destituídas de apoyo,
y para quienes su confusión es su mayor tormento, sucumben bajo el peso del hambre y de la desnudeZ? ,Cuántas se ven precisadas á hacerse el pábulo de pasiones infames, á pesar de un fondo de honradez que les hace mirar con

desconsuelo sus extravíos, porque pidieron pan y no habla quién se lo partiese? (1) Esta casa está llamada á re(1) Tronos,

IV,4.

ORATORIA ?ÅGRÅDA

43

males; y, si no atiende á cuantas solicitan sus beneficios, la falta es de la penuria de sus ingresos y de lo insuficiente de sus edificios. IQué satisfacción para el Sr. llarl'a al verSe en medio de
esos

mediar

.

ble del Sr. Barra regado por un llanto que en vano trataba de reprimir. ILágrimas sua;es, lágrimas preciosas, que solamente sabe verter sin amarguras un Corazón que hacc beneficiosl Si, la dulzura que se experimenta al hacer el bien, es un placer que jamás se agota. El corazón se acostumbra á la

mediante sus esfuerzos la indigencia honrada encontra?ia una tutela de su inoooncia y un apoyo de su debilidad, Iqué gozo tan puro no experimentaba su corazón misericordioso, y cuán recompensados no hallaba sus sacrificios! Vosotros mismos habéis sido testigos, no ha muchos meses, de aquellos momentos de indecible fruición que hacen en el tiempo la recompensa de la virtud. Yo confieso, señores, que el espectáculo que luás eco hizo en mi corazón, y que dejó en él una impr?sión más duradera en la solemnidad de la dedicación de este templo, fué el ver el rostro arrÍa-

esas pobres, como aquellos antiguos patriarcas, rodeados en sus tiendas delos que hospedabanl Al acordarse que

prosperidad, y muy pronto se hace Ílldiferente; y, mientras más gusta de los placeres, más se endurece; pero la
frecuencia de hacer beneficios lo hace más sensible para un placer que, mientras más Se gusta, más se apetece. Pero es cosa extraña que, teniendo la rniscricordia, aun en esta sujeta á vida pruebas, una recompensa tan

importante,

sean tan pocos los que se consagran á ella de corazón. Es el orgullo el el que hace todo fondo de nuestras liberalidades, y por eso no sentimos la satisfacción

que las acompaña. Siempre en espectáculo á los demás, son las miradas ajenas las que nos hacen abrir la mano, cuando á pesar nuestro nos encontl'amos con la, indigencia; por'o, des-

H

BIBLI.OTECA DE ESCRITORES DE CHILE

de que falta quien

nos aplauda, desaparece

la compa-

sión.

el haGustadlo por la experiencia, y veréis cuán suave es Ahí tenéis mm pobre casa, que cer feHceg á los que sufrcn. de su cagime como vinda, porque se le ha caúlo la corona abatido han. beza; ahi tenéis esas pobres que con rostro
desfallecido el gozo convertido sus cánticos en l"to, porq"e ha podéis hacer de vuesde S" corazón. ?Q\lé uso más acertado ascendiente? <Permi. tro' bienes de fort,wa y de vuestro de sus mejillas y tiréis que sus lágrimas no desaparezcan de que no hay quién las con. que se lamente con Jeremías todos los q"e debían ser sus suele, y que las han abandonado amigos? Tolel'aréis que las esperanzas de un retiro pacifiprofecía de terror y qltebrantoJ co se les conviertan en una (Trenos). dichosos, sólo las obras de misericordia Si queréis

ser pueden hacer gustar á vuestro corazón una felicidad la puede más depurada de sinsabol'es, y la más grande que apetecéis la gloria, ellas deencontrat'se sobre la tierra. Si pasarán vuestra mempria á la jarån rasgos indelebles, que posteridad. Ellas, sin que se pretenda, se convierten en el sostiene la imagen de quien las hizo. y las

monumento que

lágrimas de una generación reconoeida es la tinta más Sed úti. indeleble con que puede estamparse su nombre. los inmortales. les á los hombres, y ellos os colocarán entre á las pueblos genti. El reconocimiento es el que indujo á habían hecho beles á contar entre los dioses los que les
neficios.
y
. .

por Vos, divino de Jesús de nuestras almas; Vos, que caridad quisisteÜ? descender á la tierra para enseñarnos sacrificasteis por noSesta virtud; Vos, que por caridad os habéis prometido el perdón. otros; Vos, que á la caridad bondades co"n de los pecados; ostentad vuestras antiguas le ha heeho el que ha sido misericordioso. Si la fragilidad

ORATORIA SAGRADA

45

participar tal vez de las miserias á que están sujetos los que han sido concebidos en pecado, aplicadle el tesoro de vuestros méritos, para que su alma, purificada más que la nieve, vuele á recibir la corona que preparáis á esa virtud en la manS'i6n de la eterna paz.-Así sea.

?

Don Juan }'rancisco )leneses
En
1185 nació en Santiago, donde murió en 1860.
Se recibió de abogado eIl' 1804; fué catedrático y consiliariv de la antigua Universidad, miembro y decano de la Facultad de Leyes en la moderna. escriban:) y asesor del go. bierno realista. Viudo de Dada .Marfa dd Canuen Bilbao, fué çrdenadoen 1822. En seguida fue Cura de Los-Andes. Rector del Instituto Nacio-

-

nal. Diputado, SeD&dor, Ministro de Estado y Canónigo de esta Catedra en ]a cualllegó á la dignidad de Deán.
I

\

SEmlòN
.En ln solemne acción de gracias por la victoria de Yungay
.

iudicatis terra",. Servite Domino re, el exultate ei WIn tremat't.

Et "/lile, reges, inMligite: erudimini qui in tima.
(Salmo
ahora, Reyes, entended; aprended

XXXI, lO-U). Y

los que juzgáis la tierra. Servid al Seftor con temor, y regocijao! en El con tem-

blor.

EXCMo. SEÑOR:
'sacó de la nada; el que Aquel Dios grande que todo lo <.lió el primer movimiento á los orbes, no dejó al acaso el gobie,'no de las obras de sus manos. Supremo Conservador del orden, El lo mantiene suj eto á leyes infalibles, y todo lo dispone COIl Sil infinita sabiduría, según conviene á sus fines altísimos é impenetrables. Si permite los males, ellos mismos entran en sus soberanos designios á producir bienes, en que resplandece el poder de su ,diestra y

nos da' claras lecciones; leociones á las veces terribles, el reino, la popara enseñarnos que'sólo en su mano está testad y el imperio; que El eleva y humilla á las naciones
y los pueblos;
.los

premia las virtudes, castiga los vicios de

mortales; y que éstos no pueden encaminarse á su feORATORIA SAGRADA.-4

50

BJBUOTEC.\ DE ESCRITORES DE CHU,:;.

de todos los licidad, sino por la senda que les trazó antes

Entended, ahora, Heyes, aprended los que mandáis en podéis usar dè ella la tierra: no es vuestra la autoridad, ni á vuestro arbitrio. Reducidos á cierta esfera, no os es dalas do traspasar sus límites; y si, despreciando el orden de permitido tal vez avanzar cosas, queréis invertirlo, os serå os serán pasos que parezcan seguros; los acontecimientos c"erpo papor algún tiempo lisonjeros; tomará acaso un gloria y de grandeza, recido á la realidad el fantasma de cuando ya juzen pos del cual os babéis lanzado; pero, guéis que os coronan los triunfos, el Señor se, burlará de propias astucias os desvosotros, haciendo que vuestras
que lumbren, que os enreden '-uestros os sepulte vuestro propio edificio, levantado sobre arena, de vuestra nada. en sus ruinas y os reduzca al poi vo Muy distinta será siempre la suerte de los que se funpiedra de la just.icia: dan sobre-la firme é indestructible no_podrán ser conmovidos. Que les embistan las fupropios lazos y

tiempos.

-

ellos soplen los "embravecidos riosas olas de la tribulación; que la naturaleza b";raeanes de los vicios; que los hombres i puesto sus espetoda parezcan conspirar á su ruina: han su maranzas en el Altísimo, y no serán burladas; porque de la humana previno omnipotente, por medios ajenos efectos serán sión, les dat'å el auxilio oportuno, cuyos siempre superiores á cuanto pudieron prometerse. lo que Creo no equivocarme, señores, si afirmo que en acabáis diÍ oír se está prese?tandoá cada uno de vosotros del la escena, cuyo gforioso "'esenlace os ha traído, llenos al Señor más justo regocijo, á ofrecer en este santo templo obsequio digno y el sacrificio de alabanzas, como Único proporcionado á los inestimables bienes de que ha querido
,

pasado delan te colmarnos. .Qué es, en verdad, lo que ha de nosotros? Hemos visto un hoinbre que se levantó cofué semejante á la de la mo una nube, y cuya carrero

,

ORA. TORIA

SAGRADA

51

tempestad; que turbó la tierra llenando de luto y desolación los pueblos; que destruyó unas repúblicas, amagando á otras con iguales estragos. Lo vimos hecho el árbilro de los destinos, sujetándolo todo á la sola razón de Lo vimos ayer soberbio y elevado: hoy se
su

fuerza.

.

el incendio, que busca y no se encuentra su lugar. Como sólo alumbra para dejar conocer sus ruinas, él brilló para hacer patentes las calamidades que ha causado y para lleoprobio, el dolor de la viuda, el var tras sí el sitio del llanto del huérfano, los ayes del menesteroso y los clamoperecieron para siempre; res del oprimido. Sus esperanzas y de sus fantásticos progresos sólo le quedan remordimientos desesperados. jOh, cuán contrario es el cuadro que presenta al mundo el pueblo dichoso, á quien ha cabido la gloria de poner

,

.

I
I

inundar á un dique al torrente de males que amenazaba usurpador de la sotoda la AméI'Íca del Sur; destruír al á dos repúbliberanía de las naciones; volver la vida civil él mismo su seguridad, que Begó cas hermanas, y afianzar él á ver amagadal Contenido en los limites de su j ustieia, declaró una guerra neoesaria, aunque mirada por muchos desigual, contra quien eomo superior á sus recursos: guer['a los medios; guerra en que, nunca se pa'ró en la elección de peleando contra mayor número de enemigos y contra maJignidad del hombre, ha triuncuanto puede oponer la á fado de un modo digno y correspondiente los nobles fines empleó para loque se propusO y á los j nstos medios que
grados. os he Señores, en los cuadros que acabo de ofreceros, presentado el plan de un discurso en que el orador cristialos hechos, no debe cuidar de la doctrina que ministran á Con este designio, para no defraudar de eBa su auditorio. del tirano levantado en yo os propongo la destrucción á los hombres, å 108 América, como ]a lección más eficaz pueblos y á los gobiernos, para no acometer empresa al-

52

ÐrBLtOTECA DE ESCRlTJ;R.E5 DE CHlLE

á guna, pOl' conveniente que parezca, corno sea contraria la justicia, Os propongo el triunfo que de ese tit'ano hemos reportado, como la lección más importante á nosotros, para que, confiando en la protección del Señor, nada temamos cuando se ofrezca defender justamente la dignidad de nuestra Nación. IQuiera el Padre de las luces darme las que neoesito, para explicarme de un modo digno de este

lugar santo y de la conourrencia respetahle que me esouchal Ayudadme á pedirIo, Cristianos, por la interoesión de la que es Madre de la luz increada, á quien saludo reverente: lAve Maríal
. .

Et nl/ne, Reges, cte.

Solo Dios es grande, poderoso y sabio: yen El tan sólo puedo el hombre enoontrar 01 podel', la sabiduría y la

grandeza; pel'O, desviado de esa fuente de todo bien, nada tiene sino ignorancia, debilidad y misel'ia. FalLó el primel' hombre á la jusLicia, y en lo que cl'eyó hallar la mayor perfección de s u ser, causó la última desgl'acia suya y de toda su posteri dad; han faltado sus descendientes, solieiy' un cúmulo de malés ha sido el tanda un aparente bien,

único ft'uto de' sus acciones. La desgraciada historia del géfiero humano casi nO presenta otra cosa que tristes ejemplos de tan claras verdatles; en el curso de nuestra vida á cada paso trop elamos con ellos,; y no parece qu? permite la Providencia Divina se repl'oduzcan y continúen en 01 'mundo sino para que aprendamos á poner en nuestros pensamientos 'Y en nuestl'âs obras el término dehido. Entre esos ejemplares obtendl'á siempre un lugar soñalado el que hoy miramos. Un hombre que, elevado á un ert la feliejdad de rango no merecido, debió sólo ocupal'sc
?

'1

?

los pueblos qll

le exaltaron; dominado por la ambición, pensó únicamente en el cngl'andecimienLo de su persona.
e

ORATORIA SAGRADA
,

53

.

El presidente de Bolivia concibió

y puso en

ejecución el

mal acordado y detestable proyecto de formal' y presidir un imperio sobre las ruinas de las repúblicas sudamerica.

uas. Ni el pacto solemne establecido y respetado por ellas, ni el juramento que le ligaba al de su nación, ni tantos obstácuJos en el or.den natural, moral y político, fueron suficientes para curade de su manía; y, resuelto å la empre? sa, empleó en ella medios que necesariamente debían co.
rl'espollder á sus falsos principios. T,'abajar en la oscuridad para aprovccha,'se de la inexperiencia y falta de pl'evisiÓn de hombres y pueblos nuevos en la vida política; fomentar en todas partes las divisiones; soplar en ellas el fuego de la discordia; causar desastres, y proporcional'se de este modo su desead? intervención, és.

tos fueron SLlS ardides favoritos. LogrÓ al fin por medio de ellos su degradante victoria ,le Soca baya; y se abriÓ con ésta las puert.as del Perú, Entonces unos simulacros de representación nacional echaron á tier.'a la Constitución y,la Independencia peruana, para

que en el célebre pacto de Tagna se der.'ocasen también las de Bolivia; y, á la sombra de una IlI'etextada Confederación, se pusiesen las bases del poder más absoluto; á CIIYO carro debían seguir después atadas las repúblicas que conservaban ?u soberanía. Chile era \lIla de ellas; y el tirano no dudó sojuzgarla, haciéndole primero el presente de la guerra civil, conforme á su sistema de dividir para do-

mmar.
(Insensatol Mal couocía el carácter de un pueblo que, si se distingue por el estricto respeto que guarda á los demás, ni conoce peligros, ni repara en sacrificios cuando se trata de defender su dignidad y hono,', Pero ésta fué una disposición especial de la adorable Providencia, que, queriendo

enjugar las lágrimas de los op,'imidos, cegó al opresor, para que se estrellase eontra la nación á que hàbía librado
su castjgo.

54

ÐlßUOTECA DE ESCRrrORES DE CHILE
,

tardó en principiar á sentirlo el temerario, que, cuando 'esperaba alegres noticias delos desgraciados que mandó ã perturbar nuestro reposo, miró los efectos del justo enojo de un pueblo altamente o[endido. Nuestro Gobierno, nuestras Cámaras, los hombres todos del Estado pesaron en la más justa balanza los hechos del tirano y los intereses vitales de Chile, tan ligados con la suerte de las Repúblicas oprimidas y de las demás á quienes de
POCO

diversos modos se habían tendido y se tendían los lazos de la traición. No era posible dejar al déspota en su actitud, y esperar la 'paz interior; no se podía existir sin temores pOI' las repúblicas libres, dejando á dos 'hermanas esela-vas; ni era justo mirar con indiferencia la suerte desgra-

ciada de dos grandes puehlos dignos de otra mejor. Tan justas Causas pròòujcron la decisión más unánime dejase al Perú y mejor acordada. Notificar al déspota que
en entera ,libertad para decidir de su suerte, y en su negativa. declarad e la guerra; tal fué el voto de C?ile, y fué cumplido. Pero aquél, que sobre todas las cosas estimaba su falso puesto, lo prefirió á una guerra inevitable, en que creyó podna 8uperarnos, cuando nô con las armas, con la intriga y con todos los reprobados arbitrios que después lo hemos visto tocar; pero se engañó. En todos los sllce?os de esta contienda siempre probó amargos desengaños: una
.
.

.

.

vez sola le hàlagó la ilusión, mas dmó poco tiempo; y últimamente vino á experimentar en Uli solo golpe la absoluta pérdida de cuantos materiales había acopiado entre injusticias y violencias para levantar su quimérico trono. Los soldados, las armas; elrejército más bien ordenado, el fundamento único de la tan preconizada como mentida opinión de los pueblos, todo pereció y quedó sepultado en el campo de Y ungay; y el miserable voló despavorido en alas de su rn.iedo,pero aun sin perder sus agonizantes cs?
peranzas. Poco tardaron los pueblos en desmentidas. A los que

ORATORIA SAGRADA

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antes reprimía la fuerza, la libertad hizo expresar sus YOtos de un modo franco y firme. El opresor destruído oye la voz unánime que lo repele y amenaza; procura evadirse del castigo que terne; y, perseguido en su fuga hasta las orillas del mar, mira como gran bien perder la patria que no merecía, y hallar un asilo entre las gentes del viejo mun-

do, ante quienes se empeñó tanto, para hacer que aparecicse su persona con coláres que de ningún modo?e con. venían, para degradar á los pueblos que tenian la desgrada de sufrirle, y aun al mismo irn perio que pensaba
establecerCorrerá pronto el tiempo, y la culta Europa y el mundo todo conocerá los engaños de aquel delirante. Si él, en lo exaltado de su frenesí, se lisonjea alguna vez con la protección de las grandes potencias, éste será uno de sus sueños más dislocados. Ni el pundonor de aquellos gobiernos

,

permitirá su intervención en los intereses de ?aciones independientes, ni las relaciones con éstas pueden posponerse á la amistad de un hombre sin hogar, ni es ya desconocido el resuelto problema, de que toda fuerza es insuficiente para superar á la nación que conoce su dignidad y está
dispuesta á sostenerla. Tal ha sido el desenlace de las torpes marañas de quien, declarando en todo sentido guerra á la justicia, se ha pre-

cipitado en lo profundo de la ab yección y d.? la nulidad. Esta es la suerte 'qu'e ha cabido sie mpre á cuantos han querido llevar hasta este grado la arrogancia y la ,-ideneia. Esta es la conducta tan propia del que abate á los soberbios y levanta á los humildes; y la más conforme con las reglas de su sabiduría, con las determinaciones de su jus?icia y el ejercicio de su poder. Esta es lasuerto de los Faraones, de los Goliats; de los Baltasares, Antíocos y otros tantos que, fiados sólo en la fuerza de su brazo, insultaron al pueblo de Moisés, de David, de Daniel y de los des' ilustras Macabeo,; olla, la de todos los tiranos, ó sus

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56

BIBUOTECA DE ESCBITOREf1, DE CillLE

,

cenJientes, eIl e uyas manos el Señor ha querido continuar,. por juicio. incomprensible.s, las calamidade. que causaron
sus autores.

!Dígase todavía, ó vista de estos desengaños, que sól<:> debe cuidarse de la fuerza para dominar lo. pueblos! Si asl fuese, nuestra cauSa habría perecido. Sin contar con que nuestro adveI'ßario hacía servir á sus caprichos las personas y las fortunas de una población incomparable-

mente mayor que la nuestra; y con un ejército en que in. vcrtía toda la substancia de los pueblos; tenía una marina, cuando nosotros no. hallábamos sin un solo buque de

-

guerra en estado de combate. Tomó la ofensiva alevemente, cuando nosotros dormíamos en el sueño de la buena. fe; y las noticias de.u agresión nos llegaron cuando las naves, que arrojó para sumirnos en el desorden, ya estaban inmediatas á nuestra. costas. /Pudo él pensar que osas mismas naves nos sirviesen para deshacer sus propias tentativas? lLe pudo ocurrir que un solo bergantín de guerra le quitada las mnbarcaciones destinadas para in. ".dirnos corno defensor de los Gobiernos legítimos, y juez, declarado por él mismo, de la legitImidad? /Pudo prometerse que, á pesar do Cllanto trabajó pOI' enervar nuestra acción, llevásemos por dos oca?iones la guerra al Perú y fijásemos all í el estandarte de la libertad, para que se nos uniesen los peruanos virtuosos á trabajar en su causa y la nuestra? lPudó consentir cn que la multitud de sus veLerallos, las ventajas de sus posiciones, todo había de ceder y ser destruído en un momento al impþllso de nuestras armas? N 6, por cierto: nuestro enemigo contaba se. gura nuestra pérdida; pero no se aoordaba del Dios de los Ejércitos. El había deoidido Ja causa á nuestro favor, y
nuestro triunfo era ya necesario. Desengañémonos, señores: los pensamientos de los hombres son vanos, falsos sus pesos, errados sus cálculos, gj eh ellos no entra Dios; porque sin Dios no hay verdad; ni El,
/

ORA TORlA SAGRADA

57

que es 1'0.1' esencia la bondad suma, puede alguna vez ponerse de parte de la injusticia; y para creer en los

progre-

sos de ésta, es preciso desconocer una pro\?idellCia que gobierna el orden y preside los acontecimientos.

Pero, aun prescindiendo delos altos principios de nuestra religión, la razón sola basta para convencernos. Son la injusticia y desorden compañeros inseparables: no puede cometerse aquélla sin que éste se introduzca; ni él puede existir sin que principie y concluya la ruina de Asi, los Estados. al modo que-la carcoma progresa en el leño hasta destruírlo, la injusticia hace igJales avances
en los cuerpos políticos para eeharlos á tierra en medio de la confusión y del oprobio. La injusticia no gana amigoS', y hace, por lo mismo, débil al Gobierno que la admite, precisándolo á sostenerIa con otras mayores, á condescendencias indebidas, manantial fecundo de ôtras muchas, ó á tomar el camino de la crueldad y el terror, de que sólo reporta la humillación y el odio de los súbditos, el desprecio y el atrevimiento de los extraños. Verdad es que nada hay tan frecuente como á la injuslicia entronizada y á

.

ver

la justicia abatida: efectos propios son ésto,; 'le la degradación de nuestra uaturaleza; disposiciones son del que todo lo regla para casti,:,ar la culpa de los hombres, para los ó traer al camino verdadero, para perfeccionarIos en él; pero es el orden constante de la Providencia arrojar y quemar el azote de que Se ha valido, cuando ha llegado el tiempo de suspenderlo. No cantéis victorias, tiranos; ni creáis que quedarán impunes los insultos que hacéis ã los hombres y á las naciones débiles: día vendrá en que vuestra misma opresión ministre las armas y los arbitrios todos para destruíros; y entonces, á vuestro despecho, aunque tarde, cono?

ceréis que hay Dios, que hay Providencia, que hay justicia, y que el poder de que abusas?eis ha desap?recido como el humo. Mirad el ejemplo que hoy se os presenta; y á
su

58

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE Cll?LE

vista, reyes, entended, ap,'ended los que mandáis en la tierra; servid al Señor en los altos destinos que os ha confiado; pero servidle con temor de quebrantar sus Leyes santas é inmutable;:,; no prefiráis jamás la aparente conveniencia á la justicia, porque no puede haber sin justi. cia conveniencia; huid de los falsos politicos, que prefieren á lo justo lo que llaman razón de estado; máximas semejantes han sido yserán en el mundo, fecundos manantiales de inquietudes, guerra, desolación é ignorancia; y por e!las siempre han venido á conclnlr los grandes imperios. Escuchad sólo al espiritu de Dios que os dice: servite Domino in timore; y, obedeciendo á este oráculo, confiad que en
,

los peligros estaréis siempre serenos, y en las lides seréis seguidos siempre del triunfo.

.'e

No lo dudéis, señores: la victoria es de Dios; al hombre toca la acción; á Dios el coronar sus resultados: debemos en todo trabajar hasta donde alcanzan nuestras fuerzas, y más allá esperar seguro e1 op'ortllno auxilio. Cada favor que recibimos de la liberal mano del Señor, es un argumento que tenemos para esperar otros mayores. lY cuánto
no deberemos prometernos después de los repetidos y tan singulares que ha q'.1Crido hacernos en la guerra que

hemos coneIuidol

Ellos son tales que, quitando todo lugar á nuestro orgullo, nos ponen en la dulce necesidad de conocer y confesar que todas son obras de la mano delAltisimo. lQuién sino ella p',do haCer lo que nosotros no pudimos prevenir, ni esperar de la fragata M onteagudo? Substraida por dos chilenos de la expedición invasora, vino. á nuestro poder para que con ella restituyésemos el orden en Chiloé, y r.edujésemos á nuestro servicio los buques que se habian destinado para principiar nuestra ruina. Nuestra pri-

I

OR.\TORU SAGRADA

59

!II1era empresa sobre el Callao, tan bien lograda como útil, ,á quién puede atribuírse sino al que sugiere los gran-

,des pensamientos y da la resolución y la fuerza paraejecutarlos?Pero el unánime sentir de toda laRepública,ladeci. 'sión, el entusiasmo general por la guerra más justa, la for-

mación casi repentina deun Ejército, puesto ya en estado de embarcarse para salir al pÚú, Ide qué otra fuente podio provenir, sino del que sólo tiehe la virtu'd de,redllcir loa ánimos á la unidad y dar todo el vigor y la oportunidad .á las acciones de los hombres? ,Cuánto debemos, Señor, á tus bondades, en los tiempos pI'Ímeros de nuestra eontiendal Pero (ayl que tal vez,
.desconocidos á tus beneficios, ó fiados más de lo que convenia eit la mano del hombre, te pHsimos en la necesidad .de afligirnos, ó queriendo purificarnos en la tribulación y

seguramente manifestarnos la ternura de tus paternales .cuidados, permitiste aquella catástrofe, que aun en medio del júbilo hace asomar las lágrimas á nuestros ojos. iA dónde me ha conducido, Señores, el discurso! jHom'bres inhumanos, asesinos crue]esl ya sentisteis nuestra indignacióu y expiasteis vuestra culpa. ,Victima amada!

pagaremos siempre ante tu tumba, el tri. buto del dolor. Corl'amos, Señores, un denso velo so.. ,el trágico suceso de Quillota; pero en esta revista de los beneficios del Señor, no olvidemos con cuántos prodigios se dignó salvar entonces la nave del Estado,.'ni los mu-ya pagamos, y
.

,chos bienes con que se apresuró á enjugar nuestro llanto. 'Tres meses pasaron, y el ejército rehecho, mejorado en su

moral y disciplina, aumentado con nuevos valientes y 1'1'0visto de todos los elementos necesarios, partió de nuestras :Costas al Perú, unido á, los peruauos libres que, acogidos en nuestro suelo, pusieron aqui las bases del ejército, Con 'que habian de trabajar en unión de nosotros.
(Cuántos presagios no tuvimos entonces de una cierta y ipronta victorial Pero ella debia diferirse para que f.uese

,

00

nIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

más meri toria y más deseada. Estaba reservada para queel Himae y el Santa recordasen en los tiempos más remo. tos las glorias del genio dcl Bio-Bio, del guerrero de Araueo, del que puso fin en Chile á la guerra, del que ha sid" dotado por la Providencia, del ardor y la calma en los combates, y de la dulzura de la paz. Era preciso que ,'eeogiese sus laureles el primer veterano del Perú, el hombre honrado, que, probado en las aguas de la tribulación, dehe haber recibido eficaces lecciones de prudencia, justi-' eia y 100,taleza, para desempeñar los altos destinos á que parece ser llarnado. Era en extremo conveniente que á ese ilustre Jefe se uniesen estrechamente los que parecen llamados también á cooperar con él en la grande obra de la prosperidad del Perú. Era sobre todo necesario supiese el mundu entero que Chile en ningún caso capitula con la
sinrazón. Los tratados de Pancarpata fueroo desechados. Nues. tras guerreros corrieron por segunda vez á la lid; y en va-, nu el genio del mal concitó todas las furias para destruírlos,apenas pisaron el teatro de ?us glorias; ellos en el p?ente del Rímac sob 1'8 los cañones que vomitaban sin ?esar halas y metralla, ostentaron un valor que tiene pocos ejem. plos; y en la capital del Perú, después de un triunfo, la
moderación ye'l sufrimiento que no tienen semejantes. Desde ese mOlllento, la victoria no se separó de nuestras armas. Matucanal Llaclla y BuÍn fierán eternos monumentos de vergüenza para el tirano y sus esclavos; de denue? tlo, arrojo y firmeza para los chilenos; y al ruido de las olas tie Casma, se recordará siempre el escarmien tõ de extranjeros espeullladores sohre las desgraoias de los americanos, que no repararon en vendel'Se al déspota para
hacer el vil oficio de corsarios. Estos fueron preludios del gran día en que tuvo lugar la nunca hien alahada hatalla de Yungay. En aquel sitio, tan proporcionado para la más ventajosa defensa, se olre-

QRATORLA

SAGRADA
,

61

"e á vuestra eousidet'ación el usurpador de la libertad de los pueblos con siete mil veteranos aguerridos, orgullosos y provistos auu de lo superfluo. Allí permanece sin buscar
á los nuestros, que á distancia de tres leguas le esperan. El enemigo quiere precisar al Ejército Restaurador á consumirse en medio de las privaciones, ó á buscarle en su formidable guarida, en que cree segura la victoria. Los nuestros corren á esa mansión de la injusticia,

que será

.

muy pronto para ella el lugar de su suplicio y de su sepulcro. El nÚmero. de esos valientes es casi doblcmente inferior al de sus contrarios; van trabajados por el hambre, desnudez y enfermedades; y la mayor parte de ellos -eg nueva en el ejercicio de las armas; pero vedlos, señores, cómo corren alegres á los peligros que <Quién les ha dado en cada pecho

.

-

desprecian. ha un muro, convertido .sus pies en alas, y en armas irresistibles sus hrazos? Mirad "ómo acometen, y observad que ni las formidables alturas defendidas por hombres desesperados, ni las lluvias de plomo, ni los arrojados peñascos, ni el profundo cauce, ni el desigual terreno, ni los atrincheramientos de la línea -del tirano, ni, en fin, el último esfuorzo de sqs tropas, puede evitar la destrucción más completa' del ejército protectoral, ni la victoria más señalada que se ha visto en América, Ella se canta al fin pOI' los libres; y, corriendo can la velocidad del viento, con la misma cambia la faz del PerÚ y Bolivia. Las cadenas se al rompen instante; los pneblos entonan himnos de alegría: y entre sus jÚbilos, celebran con justo entusiasmo al pueblo cuya decisión y constancia les restituyó la libertad perdida. IEterno loor á Ti, Suprema Mano, de quien recibimos tantos bienes! IEterna gI"atitud, porque, para lograrlos, no hemos sentido ninguna dc las calamidades de la guerra: ni impuestos agravados ó creados de nuevo, ni extraordinarias eontribuciones ó empréstitos, ni el menor insulto á la :propiedad han tenido lugar entre 'nosotrosl La lista civil,

02

BIBLtO':EOA

DE ESCRITORES DE CHILE

el crédito público, todas, en fin, las cargas del Erario nohan padecido el menor atraso. La agricultura, el comer-

cio, han segÌJi?()en progreso; y á nada' so ha faltado de cuanto conduce al lustre y al docoro do la República, iQué retribuiremos nosotros al Señor por tantos dones?' Un corazón agradecido y confiado en quo h,a do dispensa,'. nos todavía otros más g"andes, Esto es lo que nos pide ese. Ser todo amor, que, conociendo nuestra miseria, ha queI'Ído lo esperemos todo de su misericordia; y todo nos. ofrece á condición de nuestra conflanz,a, bajo la garantia de su Omnipotencia. Bajo tal auspicio os he dicho, soñores, que no debemos. temer peligros, sin querer por egto haceros temerarios: no. intento excitaras â las' guerras, sean cuales fuero:J.j pero sabéis que hay puntos vitales en que no es posible transi-

.

gir ni ceder, y es necesario ocurl'Ír al t,'ibun'al terrible d" la fuerza, En estos conflictos, no debe asustarnos el mayor poder delinjusto, antes bien debemos en ellos esperar en el que tiene á su arbitrio la victoria, y puede darla con pocos ó con muohos combatientes. Por esta confianza ùe las naciones extrañas Gedeón, Ba.. fueron venccdoreg , rac, Sansón, J epté, David y Samuel, que, fuertes en la fe, deshicieron los ejércitos. Esta confianza fué la que di", ánimo al viejo Matatías para levantarse él solo contra todo el poder de Antioco y emprender aquella guel'ra que. legó á sus hijos y. que produjo á éstos y á su pueblo tantas glorias, Ella, la que inflamaba el pecho del Profetarey cuando decia en los transportes de su júbilo: <,El Señor es mi luz y mi salud; iá quién temeré? El Señor e& el protector de mi vída; ide quíén podré temblar? Aunque se Ievant.en ejércitos contra mí, no temerá mi oorazón;

aunque venga sobre mí la guerra, yo esperaré en el Señor.. Una cosa le he pedido, y ésta le pediré siempre: que habíte yo en la Casa de mi Dios todos los dias de mí vida., iPodria yo deciros más, señores, por mucho tiempo qu",

ORATORlA SÁ.GRADA

63

ocupase? Os hc .vertido á

la letra las palabras que inspiró para nuestra enseñanza el Espiritu Santo á un corazón el

que estado misericordia para los que le temen: á ese Dios hueno, prodigios que tantos ha obrado con nosotros y que en este. día, sicmpre memorable para Chile, sobre esta misma capital, dió la victoria, casi siempre Ülesperada, que decidió para siempre de nuestra suerte. Espcremos, os repito, señores, esperemos con justicia, y venga contra nosotros. el poder todo de los enemigos que se nos declaren: nosotros. cantaremos siempre con el mismo Profeta-rcy: ,.Confíen
ellos cn sus armas. nosotros en el nombre del señor: e!loscayeroIl, nosotros nos levantamos y -estamos erguiùos)).. 10h vosotros los 'que estáis llamados á intervenir en los negocios público si advertid quc no hay.otra. politica pal'a cstablecer y consolidar la felicidad de los Estados,

más conforme Con el corazón de Dios, y ésta cs la prueba más relevante que puedo dar á mi proposición. Habitemos, católicos, en la Casa del Señor; no andemos por otros caminos que por los de la justicia; sea Dios el principio, sea el fin de nuestras operaciones; sirvâmosle con temor" deofemler!e; regocijémonos en El con temblor de esa Majestad que está presente 'á nuestros más intimos pensalujentos; hagámosle, como nos aconseja el mismo real Profeta, el sacrificio de justicia; esperemos en El, y nada temamos: así veremos siempre â nuestros pies, nuestros enemigos; porque no se ha disminnído el poder del que des. truyó al soberbio Holofernes por la mano de una mujer; ni la justicia que hizo aparecer aquellos dedos que escribieron la ruina de Baltasar cuando se gloriaba en su gran. deza y opulencia; ni puede faltar la voluntad al

-

que la estricta observancia de los principios eternos de la justi. cia; y que cuanto salga de ellos, no pasa de una ilusión que se desvanecc tarde ó temprano. ICiudadano Ilustre, á quien el cielo ha favorecido más'1'1e á cuantos han gobernado á Chile independiente, y so-

64

BIBLWTEC.A.

DE ESCRITOBE? DE CHILE

bl'C quien más gravita <livinos fa "ores y de la

del reconocimiento á los conservación de los bienes que tu compromisos ,administración ha traido al Estado! grandes pueblo y te ligan con ese Dios celoso de su gloria,' con tu severo de los -con el mundo'que observa y es un censol' procedimientos del que manda, Los primeros exigen que

la carga

ni per,continúes en ese cuidado, solícito de no separarte, mitir que se separen del camino recto los que de ti depenel Señor, te separe y nos separe <len; no sea que, enojado â todos de la senda de la felicidad en que nos ha puesto el pronto por tu mano. Los otros te demandan por ahora -regreso de nuestros valientes al seno de su Patria: veámoslos cuanto antes coronados de esos laureles tan bien adde quiridos; y reciban de nosotros el más tierno abrazo regreso amor y gratitud. Véalos volver el Perú, sepa su Bolivia, y certifiquesc uno y otro Estado de sus nobles y sólo fué dirigida conpuras intenciones y de que la guerra tra el hombre funesto que causó en ellos tantas desgrase atrevieron .cias. Mírenlo á su pe?ar los temeral'îos, que á imputar á tan noble empresa planes de dominación y de sepúltense en el abismo de su confusión. Séo

,

conquista; y paJo el mundo entero, y conozca que Chile es tan' "aliente <oomo leal, tan pandon oroso como delicado. ,Sacerdote grande, y vosotros todos, Ministros del Sancontienda no tuario, que desde el principio de nuestl'a habéis cesado de clamar al Señor por el triunfol ofreced
en acción de gra.en nuestro nombre la hostia inmaculada pedidle que conserve cias por el que hemos reportado, y

-

justicia, para que poen nosotros su espiritu de rectitud y damos recibir nuevOS dones de sU liberal mano. ,Dios Santo, que desde tu trono excelso has visto nuesmás tra lid, y en ena noS has dado la victoria! recibe los humildes votos de nuestra gratitud y eontinúa en nosotros dej?mos todas nuestras cautus favores. Desde hoy á Ti
dignas de Ti. A sas: haz, Señor, que enas sean siempre

Ti

ORATORIA SAGRADA

65

.

consagramos nuestras voluntades: Tú les darás la paz, que sólo es tuya. Mira á nuestros hermanos del Perú y Bolivia, cuyas cadenas te dignaste romper: que aprovechen
las lecciones que les has dado en la tribulación: dignate unirlos con los estrecbos lazos de la fraternidad, y haz

que reluzcan en aquellas repúblicas la justicia y el orden. Vivamos todós siempre confiados en tú alIXilio, 'y, siendo tan felioes cuanto es dable sobre la tierra, á Ti oantemos la gloria en el día de la eternidad. Amén.
,

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?

ORATORIA. SAQRADA..-5

.

\

ORACIÓN FÚNEBRE
Por Fray Andrés García, franoiscano, falleoido el 14 de Enero de 1853. Pronunciada el 23 de Julio de 1855 en la.s exequias que se hicieron en la Recolección con ocasión de la tranala.ción del
menterio á la igJesia.,
cadá.ver del ce-

Vir sitnþll!x ee ,?.ctus. ac tímens DIUt1?. el rectdens a maliJ. (J oh, l, 1). Varón sencillo y recto, y también te. meroso de Dios y apartado del mal.

lOS habréis congregado, señores, en este santo templo á renovar el llanto que el día 14 de Enero de 1853 causó la muerte del hermano Andrés García, hijo de esta santa Recolección? IAun vuestros corazones estarán poseídos de la tristeza que en ese dia se dejaba conocer en todos los semh1antesl Nó: entonces nuestras sentidas lágrimas eran las másjustàs, nuestro duelo el más debidg, por la separación de un individuo tan benemérito de Dios y de la humanidad: ahora DOS convienen sentimientos de otra especie, á que â no, llama nuestra sumisión filial los inescrutables juicios del Arbitro Supremo de los destinos de los hombres; y á que nos invitan dulcemente el conocimiento que tuvimos y el amor que profesamos al que con su falta hizo sentir Dejemos nuestro dolor. ya la tristeza
.

68

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

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(1); y nosotros, que por para los que no tengan esperanza da nuestra la misericordia del Altísimo tenemos la que nos poseídos de una fe y prescribe nuestra religión, vengamos el sepulcro del santa alegría, no á esparcir flores sobre alrededor hermano Andrés, sino A recoger las que en su producen con abundancia la consideración de sus virtudes y el recuerdo de sus ejemplos. Sí, vengamos, separada la vista de las ilusorias figuras A del siglo; retraidos. en el seereto de nuestros corazones, la mirar al hermano Andrés, tal eual fué cuando tu vimos gracia dicha de eonocerle; bendigamos al Señor, con cuya practicó obras tantas y tan dignas de alahanza; y excila témonos A imitarle, caminando con la misma gracia por de consenda de los santos mandamientos; ésta es la línea ducta que hoy nos traza la razón ilustrada por la fe. ,Qué os diré en estas circunstancias, de un sujeto por tantos titulo s apreciable? Muy pocas palabras; las que el J empleó el texto sagrado para designar al santo ob en principio de su historia: Varón sencillo y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal. ,No mir:\is, señores, conAndrés? tenido en estas palabras A todo el hermano Seguidme en la aplicación de enas A su persona, y hallaréis comprobadas estas proposieiones: 1." El hermano practicó con la Andrés García, varón sencillo y recto, divina gracia cuanto conviene A un sujeto dedicado enteAndrés ramente al servicio del Señor. 2." El hermano poseido del amor Garcia hizo en su vida cuanto el hombre, de Dios, dehe hacer por amor de sus semejantes. De estas gracias debemos al dos proposiciones deduÓréis cuántas d?chado Señor por haberno. dado en este su siervo un fiel
,
.

de

y cu Anto debe ser nuestro empeño en imjtarle, para que no nos soa infructuosa su memoria.

la vida cristiana;

(1) 1 Tesalonicenges,

IV.

12.

ORATORIA. SA.GRADA

69

Asunto
ción y

por ello de producir al espiritu el aproveehamiento que os deseó: estadme atentos.

éste que, si no desempeño á.vuestra satisfacá medida de mi voluntad, no dejará
es

US, dice el texto sagrado, un varón J ob llamado Y era aquel varón sencillo y reCto y temeroso de Dio.. y apartado del mal: prjncipia señalando al sujeto

Habla en la tierra de H

cuyas hazañas, en el más recio combate del espiritu, van á ser el fin de su narración; demostrando todas las cualidades que lo adornaban y lo hadan apto para el triunfo; bien asi como, debiendo referirse el de un luchador fuerte, antes se hace la descripción de su persona, lo recomendable de su estatura, lo vigoroso de sus brazos, lo pronunciado de sus músculos, la proporción toda de sus partes, la fuerza que está entrañada en ellas y la destreza adquirida por su continuado ejercicio, antes de su empeño en el de conflicto la lucha. La de Job debia ser grande, toda del espiritu, y de tas relevantes prendas de ese espiritu se hace la más completa mención en las pocas voces que ya hemos repetido. LIámasele varón, palabra que tiene tres significados en el idioma original de su libro; y que en este designa,
o

lugar

toda la. fuerza de ánimo necesaria para vencer cuanta dificultad pueda oponérsele. Llámasele sencillo ó simple; no ignoraute, porque es un defecto la ignorancia, y lapalabra tham, hebrea, significa sencillo y perfecto; debemos pues entender, sincero, puro, no doblado, ni con dos fases, una exterior, que demuestra hondad; interior otra, que es de la maldad la expresión toda: debemos entender

no un hombre cualquiera, sino dotado de un ánimo superior; de un hombre, en quien la razón impera y el sentido obedece, que es no afeminado para la virtud, y tiene

70

B(BLIQTECÁ DE ESORITORES DE CfllLE

decidido por la verdad en lo sencillo un ánimo poseido y manifiesta, siempre ajeno de ficciones y apaque conoce y

riencias. Consiguiente era que de ese varón sencillo se predicase el atributo de la rectitud; pues, siendo ésta una regla, dirigirse á la verdad; el espiritu cuyas lineas sólo pueden de la sencillo, del que la verdad es esencial constitutivo, verdad sola puede partir en el principio de sus operaciopuede mirar como fin, sin desnes, y á ella únicamente de Ser viarse á una parte ni á otra; lo que importaría dejar sencillo y dejar también de ser recto. A tales dotes, que como naturales considera la historia lo sobrepuesto por la en la persona de su héroe, agrega gracia, temeroso de Dios y apartado del mal; mas no expresa en esto el solo temor, sino aquel temor filial, que el Espiritu trae consigo todas las virtudes, y que señaló Santo, diciendo por boca del Profeta rey: Bienaventurado el varón que teme al Señor, él tendrá toda su voluntad en sus mandamientos (1); siendo de éstos pues, el primero, el segundo semeamar á Dios sobre todas las cosas; y (2), amar al jante, como dijo Nuestro Señor Jesucristo á si mismo; nada es tan cierto como queel prójimo
como

verdadero temor de Dios encierra todo el cumplimiento de la ley (3), que no puede darse sin la posesión de todas después de las virtudes; así es, que la sagrada historia, prolija de sus describir el ánimo de J ob, hace relación expresión del acciones virtuosas, hasta decir que, en hombre mismo Dios, no se encontraba sobre la tierra un , semejante á él en bondad (4). demorándohe molestado Dispensadme, señores, si os

(1) (2) (3) (4)

Salmo

eX!,

1.

San Mateo, XXII, 38. Son Mateo, XXII, 40. Job,l, 8, II, 3,

ORA.TORIA. SAGRADA

71

.

me en la explanación de mi tema; la he estimado precisa para que se conozca el verdadero sentido de cuanto he de decÍt'os justificando su aplicación al sujeto que nos ocuesperéis No en ella relación de pa. otros hechos que de aquellos cuya noticia es general entre nosotros y cuya verdad es por todos reconocida, sin que haya uno solo que pueda atreverse á impugnarla; menos os hablaré de particulares portentos; muchos se refieren, en esta. línea, del hermano Andrés; empero, ellos deben sujetarse al muy severo juicio de la Iglesia, suspendiendo entretanto el nuestro en punto tan delicado; ya porque en él puede excederse la piedad, ya porque la común afición á lo ex. traordinariamente mara villas o produce siempre en la generalidad el conato de dar demasiado bulto á los sucesos. De un solo acontecimiento me ocuparé, después que os haya demostrado la prueba de mis proposiciones, que ya principia. El hermano Andrés Garcia fué ciertamente un varón en el sentido que ya dejo expuesto: él manifestó siempre esa fortaleza y constancia de ánimo, tan necesaria, en la
.

.

rra del espíritu, para resistir

gue-

á los ataques exteriores?y

)

)

mucho más necesaria para los que interiormente se sufren por las malas inclinaciones propias de una naturaleza degradada. Nacido de una familia humilde pero piadosa, recibió de ella la educación cristiana, cuyos primeros rudimentos sembraron en la tierra bien dispuesta de su

corazón aquella pequeña semiila del Evangelio; que, echando hondas raíces desde los primeros albores de su razón, fué cultivada por él con todo el cuidado que es préciso,

darle su perfección é incremento; defendiéndola contra tantos enemigos, que de distintas y esmeradas maneras trabajan en todos los instantes de la vida con el fin de arruinarla (1). Andrés, apenas informado en las primeras
(1) Job, VII,
1.

\_?

para

72

BIBLIOTECA.

DE ESCRITORES DE CH1LE

de pastor, ell que, al mis-' letras, fué destinado al ejercicio paoienoia, se le expusiera á mo tiempo que se ejeroitara su pasto1'il;que. si es muy adecuatodos los peligros de la vida da para conservar y robustecer la virtud, ya concebida en propia el ánimo atento y cuidadoso, es también la más grandes estragos en para dar fuerza á las pasiones y hacer el homel corazón descuidado) distraido; pues, llevando si hre á la soledad de los campos su mayor enemigo en ã raya ese adversario" debe mismo, si no procura tener divino Maestro, queser precisamente vencido: por esto el riéndonos prevenir contra las tentaoiones, ouando por las viésemos nuestro bien tuvo la dignación de hacer que espíritu á la en su adorable persona, fué llevado por su (1): haciéndonos soledad para ser tentado por el demonio el espiritu asi conocer el peligro que en tal situación corre

mal prevenido. distraidos en Pastores fueron los hijos de Jacob, y, de que la soledad, cometieron aquel crimen pésimo, José, y fueron acusados á su padre por su hermano de su redoblaron su malicia maquinando la muerte siempre vigilante en hermano (2). Pastor fué David, y, de dirigir á Dios todas sus acciones, pulsando las cuerdas obteniendo las su arpa, entonaba las divinas alabanzas, gracias que de grado en grado lo llevaron al punto más los feliz que pudiera fingirse. Pastor fué. Andrés, y en en su campos al són de un panderillo hacia que resonasen de que abundaba á boca los tier?os afectos la Divinidad, al tentador y des. su corazón, ahuyentando de ese modo dia era baratando todos sus reoursos; de suerte que cada de fuerza para una repetición de sus triunfos, un aumento fe y de su obtener otros mayores, una oonfirmación de su
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(1) San Matoo, IV. 1. (2) Génesis. XXXVII. 2. 18.

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ORATORIA. SAGRADA

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esperanza en Aquel que nos fortifi?a, y en quien todo lo podemos (1).

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Así oreoida la virtud de André., se hizo admirar de sus ,oompatriotas como un verdadero varón; pero la Pro videncía, que lo destinaba á que fuese conooido lejos de su j patria? las islas Canarias, dispuso viniese á nosotros. Una

naveSQ.'?ión, que probó,;su paciencia por graves inj Llrias
,

de 105 tiempos y gravísimas de sus compañeros de viaje, lo condujo å Montevideo; y de allí, tolerando una travesía

extraordinariamente penosa, arribó á nuestras playas, en oompañía de un ejemplar sacerdote, á quien había oonfiado la direooión de Su espíritu (2). Deoid ahora los que le conooéis, los que observasteis á hombre, ese ouyo corazón podemos deoir que estaba pues. to en transparencia: Ivisteis en él un solo movimiento de inquietud, de destemplanza, de ira, ó de otros, que no dejan de percibirse, aun en lo" que de buena fe trabajan su santificaoión? Nó: Andrés siempre el ,en mismo, siemfijo pre en el desempeño de su misión sobre 'la tierra, siempre ouidadoso de, lo, uno neoesario; era el que, después de continuadas victorias, había conquistado la posesión de sí mismo, el establecimiento del hombre nuevo sobre las ruinas del hombre viejo; victoria por la cual resplandece su "ualidad de, varón, dotado de un valor y fortaleza, en cuya comparación nada vale lo que se admi. ra en esos héroes mundanos, que con el ardid ó oon la fuerza sojuzgaron los pueblos, quedando ellos atados cOn

(1) FHipenaes, IV, 13. (2) Fr. Felipe Echenngucill, vizca.íno. que, habiendo empleado la ma.yor parte de su 8a.cerd?cjoen la con yersiõn de los indígena.s del Perú, vino å esta 'Recolección, en la cual fué prelltdo y viviÓ ejempl3,rÍRima. mente por doce año8. Murióel6de Sep'Ûembre de18ðl. Elhermano Andrés lo
creía 'un santo y atribu i"a su
m

nosotros.

ncrte á castigo del cielo para

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las duras cadenas de sus viles pasiones y dejando á la posteridad en sus cuadros, feos lunares que hicieron odiosa su memoria antes de ser condenada al olvido. Fué, pues, el hermano Andrés García verdadero varón,
y varón sencillo, con esa senoillez que consiste, según ya he insinuado, en la constante adherencia á la verdad;
,

con esa sencillez que la mundana sabiduría desprecia como fatuidad, pero que, haciendo al hombre puro, lo aleja de cuanto pueda degradarlo y lo conduce á su perfección. lNo estáis viendo aquella sencillez que formaba el distintivo de su persona? lHabrá qlli?n hubiese podido

.

notarle la ficción más ligera, la más mínima resèrva maliciosa, ó algo que no fuese la expresión de la verdad en todos tiempos y circungtancias? Nó: celosísimo siempre de la verdad y enemigo de las apariencias, manifestó en todas ocasiones sus sentimientos tales cuales eran; 10 mis. pueblo; sus mo al más poderoso, que al más infeliz del expresiones E'ran iguales para todos, sin que jamás pecase
á lo superpor defecto de lo necesario, ni por declinación del fluo: desprendido de todo interés, menos del interés cristiano, su sLlprema solicitud consistía en que todo con? tribuyese al santo fin de su profesión. Todo esto visteis.

lPllede decirse más para calificarlo con el atributo de
sencillo? Pues, así calificado, es necesario reconocerlo por recto; siendo la rectitud y la sencillez tan unas, que nO puede existir lã una sin la otra. El temor de Dios y la separación del mal, que he pre-

dicado del hermano Andrés; esas gracias que recayeron sobre su ánimo rpeto y sencillo, las hallaréis comprobadas en cuanto la precisión del discurso me permita deciros de aquello que vosotros mismos habéis visto observado. Sabéis, señores, que Andrés, llegado á esta ciudad, fué

dado á conocer por el sacerdote, su amigo ydirecto'r, el del restanunca bien alabado Infante, ocupado entonces

blecimiento de esta santa comunidad; sabéis que, conocido

ORATORIA S.-,GRADA

su espíritu, aquel venerable guardián lo recibió en el número de sus súbditos, en la clase de un simple donado, y

lo destinó desde luego á pedir la limosna del sustento, propia del instituto mendicante; dándole facultad para que también pudiese hacer la misma limosna á los necesitados y constituyéndolo precisamente en el teatro que le deparara la Providencia para hacer entre nosotros ostentación de sus maravillas. En efecto, apenas ese hombre, insignificante á los ojos del mundo, cubierto de un tosco sayal, se dejó ver en las calles y casas de Santiago, cuando

atrajo sobre

sí todas las miradas; apenas se le oyó

hablar,

cuando I'ueron en pos de él los Corazones todos; y, no bien principió, á ejercitar las obras de su tan conocida beneficencia, cuando comenzó á ser generalmente respetado;

puede dejar de serlo el que, con absoluto desprendimiento de sí mismo, todo lo procura para gloria de Dios y bien de sus prójimos. Comprobad vosotros mismos lo que acabo de decir: lno visteis en Andrés ese sujeto igualmente afable con todos, que en su aspecto, en sus palabras y acciones, daba á Conocer á primera vista un candor verdaderamente infantil? no visteis que enél no había ni aun ,remotas seña. les de pretensiones propias, de de singular, ni otras que la hipocresía ó la irreflexión hacen aparecer en los que tienen pretensión de devotos? lNo observasteis que, al mismo tiempo que atendía y contestaba á todos, se

COmo no

nifestaba en él una habitual suspensión, que á los ojos reflexivos hacía contemplar en su persona dos hombres, nno atendiendo á lo terreno, y otro interior, extático en la meditación de las eternas verdades? Resultado de esa situación dichosa <.le su alma, era el tenor siempre

ma-

tante de sus operaciones: la humildad, ese fundamento sobre que únicamente puede erigirse el templo de la virtud, era demasiado manifiesta; pero su pro fundidad aparecía inmensurable; el último lugar el era que más esti-

COns-

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DE CHILE

o

maba y buscaba 5Iolícito, sin que se conociese alguna sombra de esa humildad falsa que 'apetece ser acatada por los hombres. Su obediencia no tenia restricción ni límites: sus prelados siempre miraron en él al súbdito más sumiso, á pesar de no hallarse ligado á la obediencia por voto; y su nítida pureza en todo sentido realizaba aquellas prendas de un verdadero religioso. De tan hermosos antecedentes debia resultar esa entera consagración que le notamos al no interrumpido ejercicio de los actos de amor de Dios, de devoción y de caridad con el prójimo, de que hemos tenido testimonios imposibles de enumerar: Si, Dios era el que ocupaba á todo Andrés; ó más bien, Andrés estaba todo en Dios; y asi lo creemos por lo que vimos en su persona. En verdad, Iqué podemos juzgar de un sujeto cuya vida daba las señales de una oración continua; cuyo cuerpo estaba desti. nado á no tener descanso, y cuya alma no podia ocultar las exhalaciones del divino amor en que ardía? No de otro modo podía sostenerse sin alteración alguna un género de vida cuyo método era bajo todos aspectos admirable. Antes de la aurora principiaba, si puede decirse, su oración, å que dah3. nuevo vigor presenciando el !.remendo sacrificio de nuestros. altares; y después. de recibir eo s.u pecho la sacros.anta Víctima inmolada en ellos., cuando ya poco avanzado el día comenzaba el tráfico de los hombres, salía de s.u eonvento á eumplir con el mini s.terio que le estaba encargado. En su ejercicio no s.e proporcionaba el menor des.oanso, no obstante sus largas. excurs.iones por la capital y s.us más. dis.tantes suburbios; excursiones en que á un tiempo mismo se proouraba el sustento de sus hermanos y la noticia" de las. necesidades todas para prestarles el remedio. Pasado el dia entero en ocupación tan penosa, volvia al claustro, donde no se le conocía reposo: la devota práotica del vía-orucis, á la que algunos días de la seman? convocaba al pueblo, muèhas.

ORATORIA SA.GRADA

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particulares devociones, la disciplina y otros actos de penitencia \levaban la mayor parte de la noche, haciendo su sueño demasiado corto. El anhelo por el culto de la Divinidad, de esa manifestación exterior con que el cristiano confiesa su fe delante de los hombres; ese homenaje visible que se tributa á la Majestad Suprema, ya en el Hombre-Dios, que nos fué dado para nuestra reparación; ya en los santos, en quienes quiso resplandeciesen sus prodigios para nuestro bien; ya en ]a Reina de todas las criaturas, Madre de Dios y de los hombres; ese culto, repito, era á vista de todos el que formaba su atención predilecta, el que causaba sus más gratas delicias, y el que. procuraba inspirar á todos con sus palabras y sus ejemplos. Demasiada sabida es su singular devoción á la admirable virgen y mártir Fi]omena, cuya memoria, oculta á los hombres por más de quince siglos, dispuso el Señor, por uno de sus' designios inescrutables, ?pareoiese en el nue8? tro Con la invención de su santo cuerpo, y se justificase con indecibles portentos; reconocidos y autorizadqs por la Iglesia. E] bermano Andrés recibió las de primicias esta devoción de un sacerdote virtuoso y sabio, que todos hemos conocido (1); y se aficionó tanto á ella que, de un modo sorprendente, no sólo la generalizó en esta ciudad, sino en todo el Estado: tal era su 'conato, tal su dedicación, tales, en fin, los efectos de la fe que tenía en esa nueva taumaturga, que no podía menos de gr?bar sus sentimientos en el crecido número de personas qne atrajo á su cuIta, del que en este mismo templo nos dejó testimo(1) El Pbo. Dr. Don Pedro Ignacio Castro Barros, naturl\l de la Rioja (Argentina), padre de la independencia de
lOs úIt,hnos años

aquella naci6n y que pas6 en de su vida" en medio de la veneración y del cari. fio de todos. Véase la ora.ción fúnebre que le predic6 Don J. Larrain Gandarilla.s.
Chile

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nios irrecusables; y esta santa comunidad recibe pruebas que COnvencen su continuada y progresiva extensión. Mucbo mås podría deciros del amor de Dios de que esta. el reba poseído el corazón de Andrés; pero ya me llama de sus cuerdo de lo que por ese amor practicaba respecto prójimos, proporcionando el alivio ó el remedio de todos los que sus males; y en esta parte sois, señores, vosotros å justificar mi discurso; porque I.en qué género de

vais

si no, los necesidades no lo visteis ejercitarse? Diganlo, enfermos, á quienes curaba con acierto y prontitud, su. médicos de pliendo su le y su caridad los conocimientos aquellos cuyas úlceras limpiaba con que carecía; diganlo su lengua; manifiéstenlo las viudas y otras personas me-

nesterosas, å las que llevaba el alimento y auxilio pecuniario å sus propias casas; díganlo otros enlermos mås nelos pecesitados y que llamaban su prelerente atención, esmerada cadores, cuya salud espiritual solicitaba con sagac.idad y dulzura, y disponia con severidad varonil las incuando era necesario, empleando al mismo tiempo diligencias eran presinuaciones, 1M limosnas y cuantas especialmente muchos, cisas. Pero en este número, hablen de los micuya obstinación había rechazado los empeños palabras del hernistros del Señor y cedieron å muy pocas saludable de la mano Andrés, clamando por el remedio penitenc.ia. todos lo vi. Aun os diré mås de lo que es tan notorio: con ternura å los pårvulos, al mismo tiem-

.

mosacariciando

.

las prIme. po que en sus pequeñuelos corazones esparcIa instruyéndolos en ras semillas del santo temor de Dios, adecuado å su las verdades de la religión del modo mås si llevaba siempre consigo los

..

.

edad. El hermano Andrés, deremeùios que conleccionaba para los enlermos, nunca seguian niños; ellos le jaba los dulces que destinaba å los inseparables å toùas partes, y eran principalmente sus compañeros en las repetidas visitas que hacía al Cemen-

,.

.

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ORATORIA SAGRADA.

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terio General á orar por los fieles difuntos; con cuya p?áctica atraía muchas personas á obra tan santa y saludable, y se le aumentaban las ocasiones de procurar las almas para Dios; solicitud que fué siempre objcto de sus más interesados desvelos. Podiallamarse á Andrés cazador de las almas, como se llamó al glorioso San Cayetano; pues él por todas partes y de distintos modos les tendía sus redes; su cebo y su reclamo cran tan dulces, que no podían dejar de atraer numerosa caza; y su cuidado tan eficaz, que sería muy rara la que no quedase prendida.
-

.

-

Si no me engaño, señores, ya os he demostrado los dos puntos que os propuse al principio, á saber: que el hermano Andrés García en su vida había obrado cuanto podía por amor de Dios y por amor de sus prójimos; si recórdáis, os dijè que después de esto me haría cargo de una maravilla que no podía dejar de mencionarse; y voy á cumplirlo. No se crea que voy á tratar del estado de inteJ gridad en que al tiempo de su exhumación se ha encontrado el cuerpo del hermano Andrés después de dos años y medio de sepultado en distancia de I una tercia de una acequia de agua más de un año há corriente. Es esto, á la verdad, extraordinario y constituye uno de los signos que ! sueien tenerse presentes para la calificación de una vida en que se notaron virtudes singulares; empero, no es del tiempo presente valorar ì este suceso. La maravilla anunoiada e8 otra, que vo?otro8 mismos, señores, la estáis
,

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,

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cando. Decid: ,quién era Andrés García cuando llegó á nUestras playas? ,Vino á nosotros con grandes rccomendaciones que autorizasen su persona? ,Trajo algo de esos intereses materiales, ouya

to.

importancia nunca se ha proclamatanto como ahora, ni jamás se ha buscado con una

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de los que el avidez tan exclusiva? IEra un gran literato, producciones tanto aprecia? ,Temundo aplaude y cuyas nía en su favor una hermosa figura, un trato fino, alguna habilidad ó gracia terrenal Nada de esto; era un homhre á un absolutamente pobre en el sentido del siglo, allegado religioso pobre como él, y destituido de todas relaciones;' procedia de una familia humilde en su patria, y totalmenposeía otros conocite desconocida entre nosotros; no mientos que los de la religión de Jesucristo; su figura nada
á tenía de recomendahle; su estilo, si no tosco, no era propósito para causar una agradable armonía; estaba, en fin, destituido de todo aquello que, humanamente hablando, padia atraerle las afecciones. {1.Cómo, pues, este hombre, de todos, amar nulo á los ojos del mundo, .e hizo admirar adquirió de todos y conciliarse tantos respetos? .Cómo tanto ascendiente sobre las voluntades, por el que podepequeñas insinuaciones mos decir, que generalmente sus sólo tenian la fuerza de un precepto? I,Cómo proveer no al sustento de sus hermanos mendicantes, sino también

proporcionarse cuan\.iosos auxilios para el culto, para resufragio medio de tantas necesidades temporales y para de los fieles difuntos? IEra acaso importuno en sus demandas? nó, por cierto; la importunidad lo habría hecho de odioso, y producido efectos muy contrarios. ,Usaha algunas astucias 6 suposiciones? nada menos; la sencillez, distintivo de su cacomo ya hemos considerado, era él ,Qué medios racter. ICuáles, 'pues, fueron sus recursos? empleó para ser acatado aun de los fanáticos por la impiedad, que acusan de fanatismo á toda acción virtuo'sa?
,

10 lPor qy.ê esos mismos, como lo vimos muchas veces, ,1'ecibían con agrado, le daban limosna, y muchos se convergeneral, por tlan por sus consejos? por qué esa aceptación la sociequé ese sentir unánime de todas' las clases de dad, de los grandes y de los pequeños, lo calificó siempre un varón sencillo, recto, temeroso de Dios y aparta-

,

por

ORATORIA SAGRADA

81

do del mal? por qué la noticia de su muerte, esparcida en momentos por todo Santiago, atrajo con increible prontitud á esta casa una concurrencia innumerable, que demostraba la gran posesión del sentimiento de su pérdida? por qué, en fin, su memoria, lejos de desvanecerse, de dia en día recibe más aumento? Y de ese aumento es el

lno

más claro testimonio la presente reunión? Sólo podemos decir después de estas consideraciones: (,esto es hecho por el Señor y es-admirable á nuestros ojos>, (1). Sí, señores, ésta es la maravilla que yo reservaba poner
.

á vuestra vista; porque ella está libre de toda sospe cba de falsedad, de ponderación ó de ardid de la

gerada, si se quiere, para dar bulto á los hechos: los que hemos tenido presentes son innegables; y la dedueeión que de ellos he sacado no puede ser más legítima, porque tal unanimidad de sentimientos, tantos afeetos, tan desinteresados, de inn1Jmerables personajes respecto de un solo sujeto, forman una àcción que sale del orden regular de la
.

piedad, exa-

sido las que, c?n la gracia del Señor, le hicieron un varón tan recomendable y tan digno de nuestra memoria y de la más remota posteridad. Juzgad ahora si no debemos

naturaleza. CiertamelÜe, cuanto hemos observado en Andrés no ha podido tener otro principio' que su fe, su firme esperanza y su caridad; esa fe, de cuyos efectos en cada uno de los Santos tiene el pueblo cristiano tan relevantes pruebas; esa esperanza, inseparable de la fe verdadera, precioso don del Altísimo y preeisa condición puesta por El para la consecución de sus gracias; esa caridad, que todo lo supera, todo lo abraza, y cuyos beneficios son tan conocidos de cuantos los èontemplan de bueña fe á la clara luz de la religión. Esas virtudes, cultivadas por Andrés, han

tributar al Señor las mayores gracias por habernos con(1) Salmo CXVII, 23.
ORATORIA SAGRADA,-6

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cedido por el espacio de tres lustros á un sujeto en quien tanto han resplandecido las obras de su diestra poderosa. Para que nuestras gracias sean verdaderas, debemos empeñarnos en imitar el dechado de perfección cristiana que quiso poner á nuestra vista, no sin especiales designios de su infinita sabiduría y bondad. SI, señores: todos debemos imitar á Andrés, sea cual

fuere nuestro estado y condición, porque todos, asi como somos iguales delante de Dios, ante quien no hay acepción de personas, así. somos destinados igualmente á U'.la felicidad eterna, que no puede darse sin la santificación, ni la santificación puede existir sin las virtúdes, ni éstas encontrarse sino en los senoillos, Tectos, temerosos de Dios

.

.

mal. Sí, todos sin excepción alguna, porque la virtud verdadera no es exclusiva de determinadas clases ó personas; y asl como en el mundo son diversos los estados, así cada uno de ellos tiene cuanto necesita para á amar á Dios sobre todas las cosas, y como sí mismo al prójimo; en lo que, como dije, y nunca será bastante repetido, consiste toda la perfección de la'ley. Imitemos, pues, señores á Andrés, y en su imitación, al mismo tiempo que aseguraremos una dichosa eternidad, tendremos en este lugar de miserias la dicha más cumplida que en él puede esperarse. Hombres constituidos en el poder, sed sencillos, rectos, temerosos de Dios y apartados del mal, como Andrés; y vuestras resoluciones todas tendrán el distintiyo de la verdad, equidad y justicia; o. conciliaréis el amor, el respeto y la obediencia de vuestros súbditos; y de esoS resortes, no de los elimeros del temor servil 6 las recompensas, os sèrviréis para conseguir la administración más cumplida. Súbditos, imitad á Andrés; y así, cuidadosos de hacer la voluntad de Dios en el cumplimiento de las leyes y el respeto å las autoridades (1),
y apartados del

(1) Hebreos, XlII,17.

ORATORB. SAGRADA.

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viviréis libres de destructoras inquietudes, y gozaréis de los inestimables beneficios de la paz. Opulentos de la tierra, tened el desprendimient.o de Andrés en vuest.ros co. razones; y, poseyendo vuestras riquezas como un don que habéis recibido para instrumento de vuestra santificación (1), seréis grandes en vuestra opulencia como Job, y pacientes como él, si llegáis á veras destituidos de la que el mundo llama fortuna. Pobres según el mundo, imitad á Andrés y, dejando toda vuestra solicitud en las manos del que da de comer á las aves del cielo y viste los lirios del campo (2), estaréis siempre más contentos, más satisfechos y ricos que ,1 avaro con cuantos tesoros puede imaginarse. Sabios del mundo, imitad á Andrés, y conoceréis que el principio y el fm de toda sabiduría es el santo temor de Dios; y con él, sin querer índagar misterios superiores á la bumana inteligencia, y sin salir de su esfera, recorreréis el.vasto campo que puede andar sin peligro, para conocer lo creado y elevarse por este medio å mirar las cosas in visibles de Dios. Destituidos de humano saber, imitad á Andrés, y
?
.

podréis decir con David: ('porque no he conocido la literatura, entraré en las pot.eIlcias del SeñoI'>> (3): en ellas tendréis cuanto puede desearse para poseer las luces que sean
necesarias á la consecución de vuestro último fin; luces verdaderas, sin las euales, tinieblas son las que llenan de

presunción á los mundanos. Pecadores todos, miremos ó Andrés y, procurando imitarle, obtendremos el único re. curso que puede rèparar nuestras pérdidas, la penitencia; y sus dulces lágrimas nOs traerán el placer que en vano

(1) I Timoteo, VI, 17. (2) San Mateo, VI, 28, 29. (3) Salmo LXX, 15.

,

.

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BIBLIOTECA DE ESaRITORES DE OHILE

dirigidos á lo han husoado nuestros ouidados, todos

te-

rreno. l No

nosotros, hal'á aoepoión la feliz, en que respland ezoan en su verdadera independenoia, la libertad, la igualdad y todos 105 otros bienes sodales, que tanto más se alejan de los hombres, cuanto más se proclaman; y tanto menos se encuentran, de la cuanto más se apuran los recursos humanos, fuera de todo únioa senda trazada por el Soberano Autor puede pensarse bien? (1), No hay duda; y sólo delirando de otro modo. Si somos, pues, amantes de nosotroB misni la de nuestra patria nos mos; si, ni nuestra felicidad, si procedemos de buena fe, imitemos, son indiferentes, á aquel cada uno en proporoión al lugar que ooupamos, espeoiales designios del Altisipor ouyo reouerdo, no sin puesLo en nuesLra oonsideraoión tan sólidas, mo, se han tremendas vertan oonsolatorias y al mismo tiempo tan
dades, Reooleooión, resVenerables individuos de esta santa tablecida por la oaridad y oelo ardiente de aquel verdadeantes ya insinuaro hijo de nuestro padre San Francisco, José Cruz Infante; y llevada á un engrandeoi.do, fray protecoión del Altisimiento inesperado por una espeQial

unánime es ciert'o, señores, que esa imitación si la emprendemos, la sooiedad más de

estando oansada su mo: tributadle graoias; porque, no en diestra, ha hecho que entre vosotros se reproduzoan resplandeoieron en otro Andrés las maravillas que antes Andrés Etlope (2), en el venerable Bardesi, y en otros
(1) TI Corintio" IlI, 17. (2) La. precipita.ción con que se hizo de?;moupar el oonvento de Recoá de la Victoletos de esta ciudad para que se trasladasen éll? monjas los libros y papeles de dicho ria, obligó á. que se remitiesen en carretas disminuídos á convento á la posesión de la. Granja, cuyo punto llegaron perdiéndose así todo lo cOITespondiente al en más de dos tercerns partes, de tener en el día. más ,/ archivo. Esto. deplorable circunstancia. nos priva

ORATORIA S,o\QRAD.o\

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piadosos varones de vuestra comunidad, de los cuales algunos hemos. alcanzado á conocer; y, aumentada con esto vuestra esperanza, seréis cada vez más solícitos de adquirir la ciencia de los santos, y más fervorosos en ejercitar las virtudes que ella os enseña; para que seáis los
maestros de los ignorantes, los despertadores de los que duermen en las somhras de la muerte; en fin, los que soco-

rráis todas las necesidades espirituales y temporales con las luces adqniridas en la oración y con los tesoros inagotables de la sant.a pobreza. iAlma dichosa del hermano Andrés! si, como piadosamente creemos, gozas allá en la patria de los bienes pro-

noticias que las que se encuentran al pie del retrato del donado AndrésEtíope, que copiamos á la letra.

Diee así: vRetrato del Hermano Andrés. negro de Guinea, que susenemigos lo cautivaron y en dos veces lo libró Dios de que lo hubiesen

muerto; y los portugueses lo mercaron. Se bautizó y vino á. esta ciudad.. abrazó la religión y fuó muy devoto de oír misa; habiendo amasado un día y echado el pan al horno, se fué á miså; su amo 10 llamó y no lo encontró: fueron á. ver el pan y lo hallaron quemado: vino de misa. y su amo lo mandó sacar el pan, y lo sacó como unas flores; y visto este prodigio, Je dió su amo libertad luego tomó el hábito en esta santa Recolección. Tenía don de lágrimas cua?do se confesaba: comulgaba todos los días. Un día. antes de oomulgar. quiso chupar tabaco, se lo a.pareció no nii10 hermosísimo y le dijo, que cómo quería chupar ta.baco a.ntes de

y

comulgar; y dcsde eSe día dej6 el tabaco por Nuestro Sefiar Jesucristo. Nunca. salió del convento y vivió santamente. Eldía de su muerte temo bló lo. tierra.: á la media noche en el techo de la. ca.pilla cantaron jilgue. ros. En la. sepultura no se ha encontrado su cuerpo. Murió á fines de Abril del año de 166ó>).
se haIJaba., entrando por la antigua. portería del convento, al lado de una. capilla pequeña, que se decía ba. ber sido habitación del venerable siervo de Dios Fray Pedro Bardesi; y el que escribe esta nota recuerda habcrIo visto y leído la precedente inscripción ahora 62 años y advierte este particula.r; porque, reconocido ahora el retrato, ha encontrado que lo retocó y desfiguró un pintor que, no contento con esto, se in??dbiócomo autor del retrato el año de 1809.

El retrato de este venerable negro

..
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llegado á metidos á los justos; allí, donde tu caridad ha su último término, ten presente al pueblo en que tanta caridad ejercitaste; é intercede por todos los que, aun luchando con nuestros encmigos, debemos trabajar para conseguir ]a victoda: pide para nosotros al Señor todas á las gracias, y muy en particular, la del reconocimiento á ellos BU:; divinos favoI;es; para que, correspopdiendo nuestras obras, sean aceptables en su divino acata-

miento. ,Tú, Señor Dios eterno, á cuya vista, no se oculta el secreto más escondido, y cuyos juicios, muy distintos de los de los hombres, son del todo incomprensiblesl IDios, á cuya presencia se anonadan las más sublimes celestes jerarquíasl no apartes en estos momentos tus oídos de ]as súplicas que acá en la tierra te hacemos los que, si indignos de ser oídos por nue'stras culpas, confiamos en tu bon? dad y en los méritos del Salvador que nos diste, para eleSi por uno varnos á la excelsa dignidad de hijos vuestros. de esos juicios adorables, aun purga el alma de] hermano Andrés Garcia las manchas que pudo llevar á tu presen. cia, por la fragilidad de la humana naturaleza, sean tus misericordias tan grandes, que den valor á lanulidad de
nuestros ruegos; y por ellos lleva cuanto antes á tu siervo á tu eterno gozo; á y, atendiendo BUS preces, derrama sobre nosotros todas tus bendiciones; para que, haciéndonos dignos de Ti, logremos bendecirte en unión del que os dignaste darnos nuestro ejemplo, por los siglos de los

para

siglos.

?

Illlllo. Sr. Don Vicente Gabriel Tocol'ual
Hijo de Don Gabriel Jos6 de Tocornal, Regente de la Corte de Apelaciones. nació en Santiago en [823' Bachiller en Teología por la antigua UnIversidad y miembro de la moderna en esa Facultad. fué Provicario del Arzobispado desde 1849. Instituido Obispo de Ancud en r8S3 para suceder al Sr. Don Justo Donoso, renunció á la dignidad episcopal y acabó aqul en Santiago en 1857 en el cargo de Frovicario.

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ORACIÓN FÚNEBRE
En la iglcsia de la Compañía por las almas de la guerra civil (30 Marzo 1853).

no echemos Un borrón

Y. si nuestra hora es JIegada, muramos virtuosamente por nuestros bermanos. y
á

nQn injeramus (1 Macabeos.

El si aþp,.oplavit templls uostrum. mo. '{aml/Y itJ t'Ù'tute þropter patres nostros et

IX,

crimen glO1'iae nos/rato
10).

nuestra gloria.

EXCMO. SEÑOR:

Criado el hombre á imagen y semejanza de su divino Hacedor y sólo inferior á los ángeles, fué constituido señor de todas las obras de la creación. Una corona de honor y gloria ciñó sus sienes. Las ovejas, los bueyes, la multitud de bestias que pacen los campos, las ave, del cielo y los peces del mar que hienden 1as onda. del inocéano, menso todo, todo fué colocado á sus pies. Mas, infiel y prevaricador, fué expelido del jardín de delicias y despojado de su señorío: las pasiones esclavizaron su espíritu, y las penas y trabajos remacharon las cadenas de su fatigosa vida. el Empero, en destierro y e\l medio de la humillante degradación, conservó siempre como vestigio. de Su antigua grandeza un grån poder, pero, poder terrible: el poder-de la destrucción.

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A la verdad, la historia del género humano nos presentrabajando siglos ta á la humanidad afanosa y solicita, derribado edificar lo que en poco tiempo ha de ser

para

del hombre. Este marcha por el golpe sañudo de la mano siempre al frente de las calamidades y desgracias, y paé impaciente cuando tarda el rece que estuviera inquieto deparado para afiiazote que la divina Providencia tiene girlo y castigarlo. En la cuna de la raza humana, no bien
se

principiaba á formar la familia de nuestros primeros padres, y cuando los vinculas tiernos de la fraternidad primogénito de Adán, arcomenzaban á estrecharse,' el Abel y con un diendo en cólera, ae lanzó sobre el inocente á golpe fratricida dió por primera vez campo libre la guael espectáculo espantoso daña de la muerte. Y, como si do aquel e?sangrentado cadáver no fuese bastante pare íntima mento escarmentar á aquellos pocos habitantes tan ligados entre si, hubo de necesi tal' el infortunado y érranseñal visible te Caín que Dios marcase su frente con una de su protección, para que el contagio homicida no se profueron más pagase Can celeridad. Los nietos de Adánno pacíficos que sus hijos; y la histor!a de las naciones es la célBde la fuerza potente del brazo destructor de sus más la vista, bres campeones. Dondequiera que tendamos auténticos de asoladora deallí divisamos monumentos populosas y las solitarias ruinas vastación. Las ciudades y aniquilar. ostentan la fuerza del hombre para derribar bajo cuyos dorados En aquéllas, los soberbios alcázares, construtechos se guardan las insignias del poder, no se despojos de una dominación yeron sino con los tristes añuncian el abatida; y los restos de magnlficos edificios convirtió en espujante esfuerzo del brazo armado que combros su antiguo esplendor. que para desParece qu'e el hombre no viviera más los pro. truír f y en sus manoS los inventos de las ciencias, hasta los más riductos más perfeccionados de las artes y
-

.

ORATOU[A SAGRADA

91

cos ,?eneros de la naturaleza, todo se convier'te en armas fratricidas para hacer la gÌ1erra. Pero (acaso Dios, nues-

tro Señor, habrá abandonado su obra predilecta á las furias de los mortales?Nó, por ciel10. Contra la fuerza devastadora hay un pode]' reparador, y asi como aquélla nace de las pasiones que desencadenó el pecado, éste viene de la religión, que rehabilitó al hombre pecador. Si: la religión, que colocó la gloria más arriba de los pomposos atavios de la ambición y de los seductores atractivos de los sentidos, que consagró en deber el amor fraternal, y
que sobrepuso la conciencia del hombre á las comodidades y al apego de la misma vida, eIJa es un fuerte dique

contra los elementos de destrucción que ahriga el cora zón humano. El imperio que la religión ejerce sobre los hombres, ó los preserva de sus fieros instintos, ó les da fuerza y resolución para contener á aquellos, que, sordos á sus santas prescripciones, se dejau anastrar de sus maléficos apetitos y desenfrenados furores. Sin la abnegación que inspira la religión no serian más que necia estupidez ó mezquinos cálculos los sacrificios que la sociedad dehe á sus heroicos defensores. El hombre, después de sufrir la muerte, es necesario que coloque más allá de la vida su recompensa; y v'ed aqui lo que forma el mejor elogio de las victimas sacrificadas al deber de defender las leyes y derechos de la patria, que hoy recordamos. El hombre que sólo escucha su corazón, huye en el peligro, siempre que puede salvar su persona, y es preciso que la voz de la conciencia se deje oir para que generoso ofrezca su vida. Cuando las numerosas huestes de Baquides y Alcimo acosaban á los fieles judios acampados en Laisa, los compañeros de Judas instaban á éste para que
se pusieran en sah-o, pero el religioso y esforzado M acabeo, rechazando con indignación el cobarde consejo, les

decia con denuedo: <<Libren os Dios de huir delante de los enemigos: si ha llegado nuestra hora, muramos virtuosa-

'o'

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

mente en defensa de nuestros hermanos y no echemos un borrón á nuestra "loria.). Un valor inspirado por tan nobles estímulos es superior á todo elogio, y los generosos soldados que ofrecieron .su vida en Santiago, Aconcagua, Petorca, Valparaíso, Serena, Chañarcillo, Loncomilla, Magallanes y demás encuentros de la reciente campaña por salvar á sus hermanos de los horrores de la guerra civil, y por no manchar la honra de un verdadero cristiano, que es la que reposa en el cumplimiento de los deberes de su concienoia, no solamente se adquirieron una gloria impe. espléndida recedera, sino que subministraron una prueba de los beneficios reporta la sociedad de la religión di-

que

VIna.

y Vos IDios de la verdad y de amer! no permitáis que, al manifestar el indecible benefieie de la religión derramado por vUestra suprema diestra sobre la tierra, y al

encomiar el ardor guerrero de los que rindieron su vida de por reconquistarnos la paz, sea instrumente de odios ni rencores: haced que mis pensamientos sirvan de eloeuente leceión para que jamás reaparezcan entre nosotros los tristes resultados de una eruel discordia.

la que verdadeJ'amente conduce á las naciones á la cumbre de su engra?decimiento y bienestar, y los pueblos que, obligados á conservarla intacta, alguna vez olvidaron sus divinas enseñanzas, tarde ó temprano se ven en la triste necesidad de probar el fruto amargo de su prevaricación y de su
es

La doctrina celestial MI catolicismo

.?

-

saber; extravío. Apure todos sus recursos el humano dése el ensanche posible al desenvolvimiento de la industria; sanciónense las leyes más á propósito para el desasi el rrollo de la vida material de un país, y nada se hará edificio social no aparece cimentado sobre la re: la grandeza

ORA TOnil. SAGRADA

93

del s;glo sólo dej a tras de sí desolación y miseria. El brillo de las riquezas y lo que el mundo llama civilización y cultura son ídolos desdeñosos, que hacen pagar bien caro el
logro de su fa"or; ellos no ofrecen otra cosa á sus ciegos adoradores que una esclavitud lúcida. Estaba reservado á la moral sublime del Crucificado zanjar los cimientos
sólidos y perdurables de

la felicidad del género humano.

Abrazando todos los estados y clases dela sociedad, enseña á reprimir las pasiones de los mortales, como á los únicos enemigos que deben aprisionarse; y el consuelo del afligido, el socorro del necesitado y un amor entrañable á los
mismos perseguidores, forman los monumentos que perpetúan la gloria de sus triunfos. POI' más que el hombre en la ceguedad de sus delirios se obstine en obscurecer sus benéficas influencias, lo cierto es que sólo la religión santa

I
I

que profesamos es la que hace virtuosos y verdaderos ciudadanos. La paz, la subordinaeión, la concordia y la felicidad de las naciones, no pueden establecerse sino hajo el

imperio

:
I

!

i

ingenuidad en las palabras, rectitud en el proceder, inviolable fidelidad en el cumplimiento de las promesas y una noble emulación en cultivar y perfeccionar los talentos nacidos del deseo de la pública utilidad; es indispensable que, mirando el hombre al bien ajeno como al suyo 1'1'0pio, tenga por verdadera desgracia todo lo que le engrandezca 'con detrimento de los demás homhres; es preciso los que ciudadanos que la componen no conozcan ni la indolente ociosidad, ni aquella insensibilidad de 'corazón que, no dando entrada á la compasión benigna, jamás gustó del virtuoso placer de derramar lágrimas sobre las ajenas calamidades; menester es, en fin, que allí no reine el necio orgullo del poderoso, cuya ostentación desdeñosa llena de rubor al necesitado que implora el beneficio de

de la justicia y de la equidad. Para que la marcha de la sociedad sea firme y próspera, necesario es que se observe

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

pasiones de ambioión, su mano, ni aquellas desenfrenadas de avaricia y de sensualidad, cuyas terribles escenas tetodos los días. Y lqué sistema, sino

nemos que deplorar sólo ]a divina religión de nuestros padres, puede establesólidos? Sólo ella, cer]a sociedad sobre principios tan su seno porque viene de Dios; sólo ella, porque abriga en el fuego de vida que debe sa]varnos; y sólo ella, porquo á la justicia y una engendra en el corazón un santo amor saludable detestación de] mal. La fe en un Dios autor y protector do pueblos y naciones, es su base; ]a esperanza, su térmien una feliz inmortaEdad, su apoyo; la caridad, han no y su fin. A pesar de los encontrados interoses que agitado al mundo en tantos siglos como cuonta de edad, empleos, por la desigua]por ]a distinción de clases y de genios dad de condiciones y hienes, y por ]a diversidad de é inclinaciones, e11a forma de toùos los hombres una sociedad de hermanos ligados con el vínculo estrecho de]

amor. Cierto es quo la recta razón nos dicta las ideas de orden, de justicia, de fidelidad y de bien público; poro, cuando á de ob]igaciointenta elevar ostas mismas ideas la esfera quê encadonan al hombre, si nes, de preceptos y de leyes legislador que al mismo tiempo no nOS pone delante ni al premios acordados tiene derecho á nuestra sumisión, ni los
â la
sí misma y se sor es del ùeber, la razón se subleva contra piensa levantar. Mas, empeña en derribar e] edificio que el velo que oculta nuestra santísima religión, descorriendo dependencia,nos los misterios de nuestro ser y de nuest.ra sociedad, y nos manifiesta el origen de las leyes de la la voz de hace entender en 01 mismo lenguaje de]a razón aquel Supremo Dios que con caracteres indeleblcs ha grabadu su voluntad en lo más íntimo de nuestras almas. lQueréis ver fundada la pública felicidad sobre bases iná eso Dios principio feconmovibles? Levantad los ojos

virtud, ni las penas sancionadas contra

los transgre-

-

-

ORATOBL1 SAGRADA

95

cundo de todas las cosas; contcmplad cómo imprime en todas sus obras la bella imagen de su divinidad, no divi. sándose otro superior que El solo sobre todos los que los sobre todos mandan, que obedecen. Este grande y sublime espectáculo representaba el Apóstol con viveza á los antiguos fieles. Hermanos mios, les decía, sabed que las obligaciones del homb!'e no son otra cosa que las obli. gaciones mismas del cristiano. 10h tÚ, pueblo que te ha. llas reducido á la sumisión y dependencial advierte que Dios es el que reina en los reyes, el que sentencia en los jueces. el que manda en los superiores, y el que gobierna en los padres. Grandes del mundo, depositarios del poder y de la autoridad, entended que COn multitud esa de para hombres que os reconocen y respetan, debéis ser siempre padres y no amos; la afabilidad y mansedumbre deben tener su asiento en el solio de la suprema magistratura, porque Dios oye los suspiros y las lágrimas de los pueblos; la equidad ha de ostentarse siempre en los tribunales,

deben rei. nar siempre entre los esposos, porque Dios ha consagrado los estrechos lazos de su indisoluble unión; los padres deben recibir el humilde agradecimiento y la veneración reno dida, y los hijos la vigilancia próvida y el amor benéfico, porque quien ha santificado los vinculas de la naturaleza y de la sangre es el mismo Dios; la humanidad nunca desmentida, el valor que no sabe huir del peligro y una lealtad á toda prueba deben nivelar siemprß la conducta del guerrero, porque DiM es quien admite y recibe las promesas hechas á la patria un dia; todos los hombres, en fin, deben .er verdaderos en sus palabras, porque andan en la presencia del Dios de la verdad, y compasivos y liberales, porque Dios ha depositado el remedio del pobre en el corazón y manos del rico.

son los derechos y los intereses de Dios los quc se pesan en la balanza de la justicia;la paz y Ja concordia

porque

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BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHlLE

que De aquí resulta una elevación de sentimientos generosa sobre las bajezas del intesobrepone á un alma Se acobarda con el temor, porrés, y una fidelidad que no pretende otro premio que el que, si del bienque hace no Dios, nada imporsanto gusto de hacerle en Dios y por penalidades que cuasi siempre acompatan las amargas el tiemñan al lleno del deber. El buen cristiano sabe que de sufrir y de mer,\cer, po de esta vida mortal es el tiempo de serenidad, que aquel que sucederá otro tiempo de paz y misericordias, Dios que allí!(e ahora es rico en bondades Y los mentido. halagos y que el sacrificio de su corazón con de la cruz, es el del mundo y sus pasiones en las aras á dichosa inmortalidad. camino seguro que conduce una
y

-

-

lqué seria de la humanidad si no contase con estímupractioar el bien! los tan poderosos y tan eficaces para 1Cuántos, cuãn diversos y cuán imperiosos intereses no la sobre la tierral agitan y se disputan sin cesar el triunfo ni de hoy, sino que es y será la IGh, y no es esto de ayer oiudadano cons. historia de todos los siglos! Contemplad al tituido en la más alta dignidad, que, teniendo bastante que le agoelevaoión de ánimo para oonocer la grandeza del común, y que, rebia, deseada -vivir como un hOInbre es superior, reduoido á ser esolavo de cuantos al parecer hagan ingratos, ni su no puede impedir que sus benefioios justicia para reotitud descontentos, y que ni puede esperar para sus defeotos. Considerad sus virtudes, ni indulgenoia su desahogo los raun magistrado que sólo emplea para público, que nunoa se tie. tos que le deja libres el servioio cienoia legal, tan vasta y ne por bastante instruido en la el superior al entendimiento más capaz, y que, siendo en fiel amigo, t.rato ordinario de la vida oompasivo, oficioso y pronuncia el ?allo oonsentado como juez en el tribunal, de un corazón tra quien ama, sin escuchar el eco afect.uoso equidad. Pues lqué será si, al sino el de la justioia y la es añadir el sacrifioio de Ja propia comodidad, necesario

ORATORIA. SAGRADA

97

de los intereses más caros, el de las amistades más tiernas, el de las inclinaciones más vivas? lA qué sagrado se aco. gerá la honradez en medio de esta tormenta, sino al de la religión? Sólo ella puede subministrarnos razones verdaderas y eficaces que nos conmuevan, que nos penetren y que nos hagan triunfar sobre las consideraci?nes humanas y poderosa fuerza de la sangre; de suerte que no afianza y consolida únicamente á la sociedad demarcando con fi,'meza sus deberes á todos los hombres, sino que también
,

.

l

sirve de lenitivo de amargas contradicciones y derrama en el alma el dulce bálsamo de los divinos consuelos. Por último, el buen cristiano no tiene necesidad de alimeñtarse con esperanzas humanas, porque se cuida lnuy poco del aplauso y recompensa de los hombres, y los rehusa constantemente, temeroso de que el Señor á quien sirve le niegue el premio por que pelea. Jamás se debilita su paciencia en medio del rudo sufrimiento, pues sabe que aquel Dios cuyo ejemplo se empeña en seguir, le reconocerá por imagen suya en el dia de la verdad. Sordo á todo género de mundana' ambición, y no vacilando en preferir la probidad á la fortuna, marcha tranquilo por el camino del deber, seguro de que el cielo le recompensará con ventaja lo que la tierra le haya negado. En vista de esto, señores, figuraos una nación verdaderamente cristiana. IQué paz, qué unión, qué concordial Verlais gobiernos paternales y celosos, magistrados libres de pasión y de interés, superiores sin altanería ni capri. chos, inferiores sin murmuraciones ni ociosidad, amigos fieles y constantes y guerreros decididos á derramar su sangre mil veces antes que ser instrumentos de la ruina de la patria. Allí jamás se oirían "los clamores de la inocencia oprimida, ni los suspiros de la indigencia, ni la perturbación de las familias; alli no se vería alzado y

triunfante el crimen, postrada y abatida la virtud; allí la
ORATORIA SAORADA.-7

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

sooiedad sería una mutua comunicación de beneficios, y todos felices harian felicesá otros. jOh espectáculo digno de las miradas de un Diosl Y, ya lisonjeras que nos eS permitido abrigar en el alma tan esperanzas, aprendamos al menos, señores, y leamos en el esta bella imagen de la más completa dicha, lo que religión; mundo pierde cuando sacude el yugo de la'
cuando mira con indiferencia los ataques con que se intenta deprimirla, y cuando no trata de in"cularla y hacerla reinar en todas las instituciones, en todas las claSes y en todas las condiciones de las sociedades humanas. Empero, si el interés de la pública felicidad es insepara-

ble de la religión, si el bienestar de la sociedad depende de las virtudes de los asociados, cuando éstas faltan, cuando la voz de aquélla se desoye, lquó debe esperarse sino violentos trastornos y luchas desastrosas? Sofocada la conciencia del deber y desenfrenadas las más vi]es pasiones, la nave del estado se agita, se sacude y está próxima á zozobrar.. A la verdad, lä qué atribuír los terribles estragos de la guerra ci;vil que desgraciadamento hemos sufrido?, lCuál ha sido la causa del lamento y la á aflicción, cuyos doloridos ecos resonaron de un extremo religiosos otro de la República? El olvido de los deberes y la falta de virtudes cristianas nos trajeron la espantosa

ruina que hemos deplorado con tantajusticia.
ChHe so ocupaba en afianzar sus instituciones. En medio de las convulsiones politicas que han conmovido Últimamente á las naciones, él se ostentaba tranquilo, presentando á la faz del mundo una excepción feliz en su gloriosa ó imperturbable marcha. El räpido vuelo que iba

.

-

-

tomando con los sensibles progresos de la industria y del comercio le habían granjeado la admiración y con' A la sombra bienhefianza de los pueblos extrdnjeros. chora de la dulce paz, cuyos goces saboreaba desde algunos años, trataba de realizar vastos proyoctos á que estaba

ORATORIA SAGRADA

99

vinculado en gran parte el porvenir de sus intereses mateá obscurecerse e] horizonte riales. Pero de repente empezó político y en pocos Mas vimos los efectos de la tempestad agitación más deshecha. A la apacible bonanza sucedió la universal y la gran familia chilena apareció dividida en
pal'tidos que lidiaban pOl' obtcnel' el tJ'iunfo. No creáis, señol'es, que. pretenda descendel' al terreno de la política, ajeno de esta cátedra, consagmda á predicar' la vel'dad evangélica. En e] ejercicio del santo ministerio jamás deben desplegarse los labios del sacel'dote sino para
ènseñar la paz y la unión de los estados y de las familias. Quiero sólo ponel' ligeramente á vuestra vista las desgl'a-

das de la guerra, y á ]a guerra misma ,como una conse? cuencia precisa de la falta de caJ'idad y de virtudes cristianas que con gran dolor se han hecho sentir entre
nosotros.

Empeñada la lucha electoral, principiaron á desencael denarse Heras pasiones. Las prensas no respetaron ni sagrado de la vida privada, ni los fueros debidos á la autoridad y á las leyes, y, convertidas en instrumentos de negras calumnias, sembraron por,todas partes la desmoralización y el desorden. Divididas las opiniones, 'no se trabal'on disputas sino rudos combates, en que á porfía se empleaban las armas injustas de la pública difamaeión y amargo sarcasmo. Hollando los divinos intereses de la religión, apal'ecieron impias publicacionesen que se trataba de à'irancar del corazón chileno el santo temol' de Dios, y llegó á.hacerse burla con ridiculas parodias de las condenaciones lanzadas por la Iglesia contra los Iibl'oS de pero niciosa doctrina. Rotos asi los vinculo s de la caridad para eOn Dios y el prójimo, tuvimos necesariamente que recoger el fruto de semejante semilla. Alzado el grito de rebelión' contra la autoridad legalmente constituída, una sucesjón no interrumpjda de mo?

tines y asonadas hacia presagiar el triste desenlace de un

100

BIBLIOTECA DE ESCRITOBES DE CHILE

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inoendio universal. Los ciudadanos pacíficos divjsaron, el origen de desde las primeras tentativas revolucionarias, á inmensos males que se acarrearían Chile, y ya creyeron hec ba el teatro de ver â la república ánegada en sangre y Jas interminables venganzas de una guerra civil. En todas partes se improvisan ejércitos, como si hubiera sonado la là patria; y, negando sus antecehora del peligro para los vÍncudentes de gloria y de heroico denuedo, hollando insignias conquistalos del honor militar, mancbando las das en cien combates, comprometiendo.la existencia del pais en pro de indignos fines, violando las prescripoiones lundadas severas de la disciplina, burlando las esperanzas el soldado se reen la bella carrera de mejores tiempos, bela, y las armas, que sólo debiera empuñar en defensa de la independenoia y de la soberania del suelo en que ba del fratricidio y nacido, se convierten en los instrumentos. del luto que humilla al pendón del estado. La guerra, este azote de los pueblos y cuyas lamentables
á sus promovedores,. aun oonsecuencias no es dado evitar euando lo quisieran, tiene preeisamente que hacer pesar su mano de hierro dondequiera que estalle su terrible explosión. Derrocada la autoridad y entronizada la luerza. no hay leyes que no se pisen ni respetos que no se renuncien. Aquí se decretan exacciones contra los particulares, sólo resignándose éstos á ser vietimas de penosos en

l}or lo destierros ó de crueles vejaoiones y tratamientos desembolso menos, pueden negarse á entregar el grueso. los perturbadoque con tanta injustioia se les exige. AUi res del reposo públioo. prevalidos dc su impunidad. tratan de violar el hogar doméstico con esoandalosa audacia, Y. sin respetar los dereohos sagrados del honor y de la natude ?SU8pasiones so. raleza, quisieran hacer sentir elluror bre la virtuosa familia. Acá hordas indomables se lanzan al pillaje y al saqueo, cometiendo crimenes y las depredaciones más violentas. Allá, conculcadas las divinas leyes, se
\
.

que,

-

ORATORIA SAGRADA

101

profanan los santos templos del Señor, se degüella al sacerdote, y tan sacrilegos atentados llevan de pueblo en pueblola consternación y el espanto. En medio de este cúadro de tan afligente desolación,

cuando el corazón flaquea ante el natural temor, cuando, desbordado el torrente de las pasiones, le ha\aga la esperanza de medrar en las turbaciones de la revuelta, y cuando por el contagio universal campea la predicación seductora del delito, ,dónde encontrar ciudadanos dispuestos á sacrificarlo todo por obediencia á la ley? ,Podrá acaso
servir de estimulo la esperanza de una recompensa terreY , á qué na que deja de serIo para el que ya no existe? quedaria entonces reducida la gloria de los que exponen

.

por un caduco interés, renunciando hasta el bello porvenir de su familia en la flol' de sus dias? Nó: el desprlmdimiento y la abnegación sublimes de los guerreros tienen un origen más elevado. Pero icuán inciertas y cuán raras serian estas virtudes en el mundo si para ello no se contase con el auxilio de Diosl Sólo la divina religión en que tenemos la dicha de habe, nacido puede suscitar pesu vida

:

1

arrostrar peligros en defensa de las leyes y la salud de la patria. Ella ba santificado el ,valor y la constancia del guerrero en una causa á justa, y, acercándose el momento del conflicto, le obliga romper las cadenas que le apegan á la tierra, para que, fija su mirada en el cielo, exclamo con asombroso denuedo: .Llbrenos Dios de huir 'delante de los enemigos: si nuestra hora es llegada, muramos virtuosamente por nuestros hermanos y no echemos un borrón á nuestra gloria,). Si el soldado que con planta ligera marcha al campo de batalla en defonsa de las leyes y de las autoridades constituidas merece bien de la religión y de la patria, inmensa es la deuda de gratitud que pesa sobre nosotros para COn los valientes que sacrificaron su existencia en
chos nobles y generosos, resueltos á

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]02

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE OillLE

á es posible volverlos

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corazón la vida. conservemos en de sus relevantes virtudes; y, siempre [resca la memorja pÚblica tranquilidad. si alguna vez apareciese amagada la abnegación que el bello ejemplo de valor y de generosa poderoso baluarte para afianzarla y noS dieron, sirva de á la posteridad, inscrisostener!a: pasemos sus nombres de la bi éndolos en la página brillante de los. defensores libertad que no perdonaron sacrificios por conservarla inconsiste en la sujeción cólumc. Si: la verdadera libertad el pueblo á la ley, y el pueblo más esclavo de la leyes puede ser la relajación de las tra. más libre. Ella no es ni dependencia de la aubas que nos colocan á la sombra y engañosa imagen del toridad; ella no es ni puede ser la Sin autoridad no bien ni la detestable realidad del mal. cierto que la hay orden, sin orden no hay sociedad, y por ni podido ha descendido \i bertad, esta hija del cielo, no de los mortadescender á la tierra para labrar la ruina

el

les. Grande pues debe ser las aras de la verdadenuestros hermanos sacrificados en generaciones bcndecirán el hero!sr a lihertad. Las futuras y de nuestros bravos, que, á impulso del amer patrio

el reconocimiento para con

mo sin más estimulo s que

-

-

afecciones más tiernas por reconquistarnos la paz. á quienes este denuedo, este saPero, lahl que aquellos á gratitud, crificio heroico adquirió tantos titulos nuestra menospreciando que, no existen ya. Los nobles corazones sosiego el y la tranquisu propia vida, nos restituyeron el anciano con mano lidad, han dejado de latir. Mientras devastación del suelo 1;rémula contemplaba silencioso la patrio que veia aproximarse con el triunfo del desorden; aguardaha por momentos mientras el activo comerciante seducida con perversas doctrinas, que la amotinada plebe, sepultase las más entregase al saco su opulenta fortuna y profundos cálculos; mieñtras fundadas esperanzas de sus
.

el deber, se desprendieron de las salir al encuentro del peligro y

ORATORIA SAGRADA

103'

el pacíflco labrador sentía á lo lejos el confllso tropel de á las huestes merodeadoras que venían talar sus doradas.

mieses y á degollar sus rebaños; mientras la cariñosa asilo madre, la tierna doncella buscaban sin aliento IIn donde guarecerse contra la fuerza del forajido violador del hogar doméstico; mientras la reeia tempestad lo amagaba

todo, los valient.es se esfuerzan por conjurarla; empuñan la espada; presentan sus pechos desnudos; triunfan, pero muchos de aquellos que siegan tan gloriosos laureles, no al. canzan á ceñirlos. El más puro gozo anega los espíritus atribulados: renace la tranquilidad y la confianza; más la

oliva de la inestimable paz ha sidu fecundada con sangre. Torrentes de ella inundan los campos de Loncomilla, Monte-Urra, Pet.orca y Fuerte-nulnes; miembros mutilados de ilustres guerreros quedan sembrados en las calles y plazas de Santiago, Valparalso y Copiapó; los fosos y
trincheras de La-Serena arrebatan á la patria esforzado s de defensores, y no se puede entonar el himno de !lcción gracias por la victoria, sin verter lágrimas sobre la t.umba de tan nobles víctimas. IAh, si fuera dado volverlos á la'

vida para glorificar sus hazañas, para pregonar su elevación, para recompesar su mérito, pnr? coronarlo5 de los homenajes más pllros de t.ierna gratitud! Pero [vana ilusiónl Este lúgubre aparato es todo lo que nos resta hoy de tan sublimes proezas, y, 'mientras que unoS disfrutan los opimos frutos de la victoria, los padres, las viudas y los tiernos hijos de los ilustres finado s lloran sin consuelo
su orfandad.

I

Desoladas viudas, huérfana descendencia, ved ahí lo que nos queda de los heroicos campeones que nada reservaron por conservar ilesas las glorias de la patria y salvar á sus hermanos. Mas nó: sus almas sobreviven á los golpes de la inexorable guadaña, y la religión franquea el abismo que de ellas nos separa. Podemos ofrecerles votos dignos de nuestro reconocimiento, que aceleren el 'mo-

.'

,

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BIBLIOTEOA. DE EsCRITORES DE CHILE

,

mento dichoso en q'!e reciban un premio eterno y una coá rona de inmarcesible gloria, Unamos, pues, la Victima inmaculada, que aoaba de inmolarse sobre esas aras sapidamos al Dios crosantas, nuestras fervientes preces; de los ejércitos que la sangre de los guerreros sacrificados sea la postrera que vierta el acero fratricida, y que sus espiritus purificados vuelen al seno del Eterno para des-

cansar en perpetua paz, Amén,

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I
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DEDICACIÓNde la Capilla de la Vera-Cruz (1855)-

,Elegí et satlCtificavi locutn- istum. {lt sit nQmen meum ibi in sempitt.Nlum. (11 Pa.

.

ralipómeno" VII. lb). He escogido y santificado este -lugar paTa que en él resplandezca eternamente la gloria de mi nombre.

ILLMO.

y

RMO. SEÑOR:

I
.

I
.

Aunque en todas partes resplandece la gloria de Dios, y los cielos, no menos que la tierra, da? elocuente testimonio de la grandeza de su nombre, es indudable que ésta se manifiesta más palpablemente en los templos que la religión consagra en lugares de adoración, donde los fieles rindan los solemnes homenajes debidos á nuestro Criador y Señor. Esta verdad consoladora, tan acorde con la imperiosa voz de la naturaleza y con el sentimiento de nuestras debilidades -que nos empujan â reconocer nuestra dependencia implorando al mismo tiempo el término de nuestros infortunios, es la que hoy día confirmamos con Ia InauguraCIón de este templo preparado para trono y habitación de Dios. Un conjunto admirable de gloriosos y embelesantes re. -

,

?

106

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

lugar. Aqui se cuerùos se reúnen, señores, en este santo sagrada efigie del Señor dedica un templo 'y un altar á la de las primicias de la fe de la Vera-Cruz, precioso trofeo América por la piedad católica de España, importada en el busto venerando de de Carlos V; aquí se encuentra de Santa LuNuestra Señora del Socorro Y una imagen de nuestra historia, el concía (1) que, según la tradición consigo en los peligros y comquistador de Chile cargaba y siempre pendiente bates, llevando en el arzón la primera del cuello la segunda; y el mismo suelo que en otro tiemde hogar doméstico al ilustre Pedro po sirviera de asilo y del de Valdivia se halla hoy convertido en pavimento cercado de Santuario. jCuántas veces este mismo recinto, impedían con bélico furor el estafuerzas enemig?sque de de nuestra sant\sima religión, lué tcatro

blecimiento elevado por la mano sangrientos hechos, y hoy le vemos del cielol poderosa de Dios á casa de oración y puerta habernos lleBendigamos al Señor que, no contento con se ostenta todavía más nado de beneficios sin medida, hoy pródigo bondades, eligiendo este lugar para su perpeen

tua morada.

producida por Pasados los momentos de la exaltación país al rango de nación indelos combates y elevado este le pendiente, el corazón ohileno recobró el aplomo que Si ayer no más el nomdan su carácter y sus tendencias. baldón de oprobio bre sólo de español era mirado como gloriarnos que la religión, la culentre nosotros, debemos

e?a extraviada intura y la civilización pulverizaron ya teligenoia que se hace sentir en medio de terribles trasde un grande entusiasmo. -No torilOs ó en los arranques

,
.

-

el} La imagen de Santa Lucía. que se encuentra en capilla. nó el pequeño ouadro trajo el capitán Don Jerónimo Alderete. y
se alude.

la

es la.
á.

que que

ORATORL? SAGRADA

lOi

'que nosotros, que tanto debemos á España; era posible españoles por el lenguaje, por las costumque nosotros, sobre todo, por bres, por la legislación, por la sangre, y, de rivala fe, conservásemos largo tiempo ni apariencias lidad siquiera con esa grande nación 'fue se identifica cqn digo, cuya unidad religiosa ha nuestra vida; con España, sido la enseña. de su estandarte en una lucha de ocho siglos con el formidable poder de la Media Luna, que conduj5 á sus marinos al descubrimiento de nuevos mundos, á dar los primeros la vuelta á la redondez del globo y que á cabo conalentó mil vec?s á sus guerreros á llevar quistas heroicas, IAhl esa nación nos pertenecë, y las glorias del gran Gonzalo, de Hernán Cortés, de Pizarro, de Valdivia y del vencedor de Lepanto son nuestras glorias.

No pueden menOS que infundirnos un profundo respeto sus sombras venerandas, so pena de quebrantar el lazo de tan esque á ellos nos une y de hacemos indigna prole clarecidos varones. Si; ellos son nuestros abuelos, su sangre nuestra sangre, y sólo rompiendo con nuestras tradiciones, sólo separando por insondable abismo nuestras creenoias de sus creencias, nuestras costumbres de sus cos-

tumbres, y sólo consintiendo en cega,' para siempre los religiosidad' ricos manantiales que noS legó el honor y la de nuestros gloriosos antepasados, podriamos mirarlos con desdeñosa indiferencia y nO dedicar tarde ó temprano, especialmente al ilustre fundador de esta ciudad, un monumento de gratitud á su memoria. Empero, nada haríamos con esto y nuestra ofrenda sería indigna de la divina aceptación si no estuviese acompañada de la pureza y rectitud del corazón, porque éste es el altar más grato á Dios, y la grande obra que exige para su habitación. Llegó á rayar en delirio el empeño que J erusalén tomara en los preciosos tiempos de su fidelidad, por la construcción de un templo que excediese á las maravillas del arte y fuese el asunto de 1" admiración de

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BIBLIOTECA DE. ESCRITORES DE CHILE

todos los siglos. Empleáronse para su adorno las maderas exquisitas del Líbano y el oro más acendrado del Ofir;
los alabastros, los pórfidos y los jaspes se labraron por. manos maestras para sus columnas y capiteles; y, para que .nada faltase á la ostentación y magnificencia del lugar
.

santo. la plata y los metales no se escasearon en el lucimiento y la firmeza de los muros y las cornisas; los operarios se contaban por millares, y su extensión era tanta, que, según el lenguaje de la Sagrada Escritura, no se oía dentro del templo ni el desapacible ruido de la sierra ni
los molestos golpes del martillo. A pesar de toda esta
.

grandeza, David babia protestado' ya delante del Señor que no hay obsequio alguno digno de la Majestad del que es dueño absoluto de todo lo queo sé existe y. bien loh Dios míol exclama; que ]0 .. yo muy único que aprecias es la pureza del corazón y I? sinceridad
del que lo ofrece.

Una comprobada experiencia acreditó más tarde esta verdad. Tan pronto como eSa misma Jerusa]én rompió
los pactos celebrados con Dios tornando la santa casa en teatro de espantosa disolución; tan pronto rindió allí mismo sus homenajes á las falsas deidades extranjeras y

-

franqueó la entrada en el santuario á los que el Señor la había entredicho; tan pronto, còrrompido el corazón, se entregó sin reserva á los desórdenes, cuando todas las cosas cambiaron de aspecto ante los ojos de Dios. Comenzó á empañarse el oro purisimo del tabernáculo, y, profanado el culto, adulterados los ritos, despreciados los miuistros y desierto el lugar santo, principió la infeliz J erusaJén á sentir las oonsecuencias de sus repetidas prevaricaciones y la poca sinceridad de sus obsequios. Irritado justamente el Señor, la amenazó por Malaquías de que arrojaría á su cara las inmundicias de sus solemnidades, y aun protestó por lsaías que estaba fastídiado de sus víctimas, que aborrecía sus festividades y que no sufriría más sus

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la Vera-Cruz. Dispensadme, señores, este arranque de imaginación que me ha trasportado a exigir de los autores yejecutores de este grandioso pensamiento una rectitud que publi. can sin embozo sus mismos antecedentes. Todo se reúne aquí para no abrigar sombra de duda ni sobre la sinceri. dad del obsequio que hoy tributamos á Dios, ni sobre sus adoradores, que lo son en espíritu y verdad. Si, yo veo de. lante de mí un Pontífice que, fiel á Dios y lleno de celo por eí bien de sus diocesanos, se ha dignado solemnizar con su asistencia esta augusta ceremonia; veo que por la homosa protección que el Supremo Gobierno y el Congreso han dispensado á la obra, su construcción se ha hecho con fono dos nacionales, que el señor Intendente de esta provincia ha sido su más fiel ejecutor y que el Ilustre Cabildo de Santiago es su patrono; de suerte que la dedicación de este templo encierra la ofrenda que la nación chilena, esencialmente católica y llena de la más tierna gratitud por tan singular favor, bace de su corazón entero al Dios omnipotente que vive en los siglos de los siglos. Anégase el alma en júbilo inexplicable al solo pensamiento de que Dios habita en medio de nosotros, eli. giendo este lugar para su permanente morada. Si Con agradable satisfacción debemos recordar que de. dicamos un templo á Dios para ofrecerle la víctima sa.
.

dedicaciones, porque le eran molestas, y había tenido que hacerse violencia para tolerarlas; y lpor qué? porque sus ofrendas y solemnidades no eran obsequios del corazón. En vista de tan terl'ible ejemplo, lcómo no esforiarnos en domar la altivez de las pasiones y el necio orgullo, en apagar el rayo d? las instigaciones del genio del mar que pretendieran eclipsar la brillante pureza de nuestro sacrificio? Lejos sean de nosotros las profanaciones é irreverencias del saJtuario, si, Como es natural, deseamos que nuestra súplica penetre al cielo al presentar á Dios este templo de

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CIDLE

crosanta que se inmoló por los pecados del humano linaje y cuyo acto va á ser un ímán poderoso para traer sohre nosoLros.sus misericordiosas hondades, también debemos

tener en cuenta que la inauguración solemne que eelebrafe que importaron mos es del sagrado monumento de la nuestros padres en estas regiones del nuevo muìido. No poe á la verdad, hacer á nuestra post,eridad un legado
demos, á más precioso, que al mismo tiempo que la estimule conservar in tacta la doctrina celestial del catolicismo, le sirademás, de elocuente reprensión y de cruel remordi-

va, miento cada vez que intente probar el fruto amargo de su .prevaricación y de su extravío. ,Quién es el que no ha experimentado pr9fundas impresiones con el simple recuerdo de las virtudes y buen ejemplo de nuestros antepasados? ,Habrá co"azón tan helado desgraciada huque no se inflame al sentir el "livio de la manidad en esos asilos del dolor fundados por el desprendimiento generoso y la caridad de nuestros padres? Lueasí como en nosotros las go, necesario es confesar que) bellas acciones despiertan en el alma un vivo deseo de

,

.

-

noble imitación, los que vengan más atrás y contemplen el espíritu que nos ha guiado al dedicar este templo al Señor de la Vera-Cruz, no podrán menos que respetar esta tradición del honor, de la justicia, de la gratitud y de la ardorosa fe que desde hoy día les legamos. Entonemos cánticos de célica armonía, porque ya todo está santificado con la divina posesión que ha tomado el Primogénito de los escogidos, en cuya presencia se inclisobrecój anos un santo nan las eternas colinas del mundo; de poder respeto, porque nos hallamos en la casa del Dios la y majestad; y despiértese también en nuestras almas más consoladora esperanza, porque el divino Jesús ha erigido en este templo su esplendente trono de amor para desgraciada posteguarecer con su sombra protectora á la ridad de Adári enlas terribles avenidas delas pasiones. Aquí

ORATORIA $AQRADA

lIt

encuentra rico de inmesos bienes para remediar nues. tros males, para consolar nuestras penas y para templar nuestra sed. IAhl IY qué sería de nosotros, si no contásemos con Protector tan poderoso en esta mansión de llanto? Marchando siempre al frente de las calamidades y'
se

desgracias, y rugiendo á cada paso la tormenta sohre.nuestras cabezas, I cuál seria nuestra suerte sin este faro divino en medio de la borrasca de nuestros días llenos de

amargura y sinsabor? Empero, nada debe arredrarnos, porque el Señor habita aquí, se ha herido á Sí mismo para curar nuestras heridas, y sus manos triunfantes, en signo de paz, derramando en nosoti.os el fruto precioso de su victoria, rompen nuestras cadenas, nos abren los cielos, enjugan nuestras lágrin:as y hacen resonar en el alma el verdadero eco de la felicidad. Cuando la tentación nos agite, cuando el remordimiento de 'nuestra flaqueza uos despedace, cuando en los ensayos alarmantes gimamos bajo el peso de la corrupción, vengamos con humilde corazón á este santo lugar y una sentida plegJaria al Señor de la Vera-Cruz restablecerá la tranquilidad que nos arrebatara la propia miseria, y exhalará uuestra vida el perfume de la piedad y el aroma de las virtudes. Colocados al pie de la Cruz, nada importa que de una parte miles de ínstigaciones nos persigan, miles de asechanzas nos combatan, porque de otra veremos asomar el porvenir más halagÜeño, miraremos el pasado como una tempestad y el presente como el arribo al puerto de salùd. Djrijamos, pues, el corazón á Dios, y, al entonar el oántico de accíón de gracias por la realización del grande pensamiento que encierra la dedicación de este templo, hagamos un ferviente voto para que reaparezcan en España, hoy por desgracia marchita, los días gloriosos de la esplendente fe de nuestros padres, que tan brillantes páginas ha dado á la historia del mundo católico; rogue. mos al Señor pOr el feliz descanso del ilustre fundador de

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BIBLIOTECA.

DE ESCRITORES DE CHILE

heroica abneesta ciudad, cuyos eminentes servicios, su gaèióny el sangriento sacrificio de su vida lé han hecho gratitud; pidámosle tamacreedor å nuestra más tierna bién que arraigue en nuestras almas 'IDa veneración profunda å sus divinas leyes, para que Chile, ostentåndose digno de sus religiosos antecedentes, camine siempre tranjusticia y de la paz. quilo por el precioso sendero de la Sí, Jesús benigno; aceptad propicio el humilde homenaje que hoyos tributamos al consagraros 'este templo de nuestros padres; establecomo un vivo trofeo de la fe todo tiemced en él vuestra perpetua morada para que en po el que os implore aquí mismo alcance vuestra poderociudad de Santiago un sa ayuda; haced que sea para esta el alivio de sus augusto santuario donde finyan sin cesar sus males y el consuelo en sus despenas, el remedio de gracias; acordadnos, en fin, vuestra celestial bendición vinculos de la caridad, para que, unidos por los estrechos es la prendi reine entre nosotros vuestro vino amor, que å todos deseo. da segura de la coro na inmortal, que

Amén.

?

Don Casimil'o Val'gas
Nació en 18:26 en santiago. donde murió en 1872. siendo Canónigo y Vicario el Semi. General del Arzobispado. Había ensefl.ado varias asignaturas en habla y varios cargos desempeñado nario, inclusa la Teologl.a Moral, de del la 'fábrica y administrador el de capellán secundarios, entre otros, templo de la Compañia.
"

ORA.TORIA.

8ÃGRADA.-S

.

.

.ORACIÒN FÚNEURE
5 de Di. Por el Sr. Don José Gandarillas. (Iglesia de la Compañía,

ciembre de 1854).

Pietas autem ad omnia u eilis moteo, IV. 8). La piedad eS útil para todo.

esto

(1

Ti

ILLMo. SEÑOR (1), SEÑORES:

El fúnebre ornato de este templo; las lúgubres Ceremonias que acabamos de presenciar; e.l vestido de duelo de los ministros de la religión; todo lo quenos rodea, en fin, y los recuerdos que ocupan en este momento nuestra memoria, nos hablan muy alto de la triste suerte de las cosas humanas. ITodo estå sometido al imperio inexorable de la muertel Los que ayer eran los compañeros de nues.

tra vida, los depositarios de nuestras confianzas, hoy, convertidos en frios despojos, moran en la mansIón solitaria de los que fueron. IQué lección tan elocuente para los que andan perdidos en pos de las grandezas y pompas del mundol Del hombre herido por la hoz exterminadora de

---

(1) El IUma. Sr. Obispo de Concepción, Dr. Don José Hipólito Salas.

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bIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CKILE

la muerte, Nué es lo que queda en esta tierra? Un yerto los cadáver y un recuerdo. Y, con todo. (cuán pocos son de sus semejantes! que sobreviven en la grata memoria ICuán pocos los que dejan en pos de sí una huclla luminosa
á boque la mano destructora de la muerte no alcanza

rrarl quedan Hay hombres que al desaparecer de la escena completamente olvidados de la posteridad; porque nada hicieron en su favor. Hay otros cuyos nombres no se re. á la memoria la funesta histocuerdan sin traer también empleada ria de sus delitos. Hay otros, por fin, cuya vida, jamás en los en procurar el bien delos demás, no perece de la corazones en que se alberga el noble sentimiento gratitud. Estos son aquellos preclaros varones, nutridos si la de la piedad cristiana, á cuya preciosa existencia,
capaz de poner un pl'ontotérmino, no por eso consigue llevar también á la tumba su nombre ilustre. Mil gloriosos monumentos que recuerdan sus virtudes y sus Apóstol: nombres, dan bastante derecho para decir con el Uhi esl, mors, vicloria tua? ,En dónde está, oh muerte, después tu victoria? lEn dónde, cuando ellos viven, aun de sus dias, en el corazón agradecido de los que fueron objeto de sus incesantes fatigas y desvelos, ó testigos y sabedores de sus esclarecidas virtudes? Nó, ]a muerte no triunfa de aquellos que, llenos de un sublime desprendimiento, y ardiendo en el vivo fuego de la caridad, trabajan con entusiasta celo por el bienestar de sus hermanos; porque su nombre se encuentra también grabado en los muerte
es

asilos del desvalido, en los talleres del obrero, en los mudondéquieI'a que se seOS de las artes, y, en genera). en religión ó necesita su cooperación para el esplendor de la de la patria. Por esO su tumba es venerable y gloriosa. y el viajero no la visita sin tributarle un profuudo homenaje de respeto y de amor. No así sucede con los que, burlándose de la piedad y reputando á los que la practican

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como seres degradados y ociosos, pasan sus días acumulando riquezas para emplearlas en el goce y el placer. El tiempo con su inexorable fallo viene á poner en claro quiénes son los verdaderos bienhechores de la humanidad; y la sombra impenetrable del olvido que cubre los restos de los unos, y los honrosos epitafios que se leen en la tumba de los otros, no son más que la severa sentencia en que la posteridad da á cada uno lo que le corresponde. Hoy va á servirmede comprobante de estas verdades
.

la piadosa vida del esclarecido Sr. Don José GamlarilJas. Si una temprana muerte lo separó pronto de entre nosotros, su memoria permanecerá grabada en monumentos que recuerden á la posteridad sus afanosos desvelos por el bienestar de sus hermanos y el engrandecimiento de
esta patria de su nacimiento y afecciones. Su vida fué un conjunto admirable de saludables acciones y trabajos vin-

tan hondas raíces había echado en su noble corazón. Su nombre venerable y puro pasará á los dominios de nuestra historia, y una página brillante será consagrada al varón
modesto y piadoso que pasó sus días haciendo bien á sus compatriotas y hermanos. Entretanto, quiera el cielo que la insuficiencia del orador no empañe el mérito del héroe;
y que consiga manifestaros que la piedad cristiana llevó al Sr. Gandarillas á consagrarse con generoso desprendi-

culados al árbol fecundo de la piedad cristiana, que

miento al bien de la humanidad.

Nacido el Sr. Gandarillas en esta ciudad de Santiago, el12 de Enero de 1810, comenzó á distinguirse desde sus primeros años por los piadosos sentimientos que se albergaban en su tierno corazón; sentimi?mtos que supo cul tiVal' con esmero durante el período de su existeÌ1Cia, y que tantos y tan sabrosos frutos produj eron para la religión y

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BIBLlOTEOA DE ESCRITORES DE OHILE

la patria. La piedad era el alma de su vida: ella lo hacía á tan recomendable, que no necesito, por cierto, traeros la memoria los antecedentes honrosos de su ilustre cuna, ni el brillante esplendor de las grandezas humanas, para despertar en vosotros,l? adllt!ración y el respeto por tan
era cristiano de corazón, porque se hallaba animado del espíritu de N. S. Jesucristo; de ese espíritu sublime que da origen á la verda.

preclaro varón.

El Sr. Gandarill:i.s

dera piedad. Bajo sus favorables auspicios se desarrollaban sus facultades intelectuales, y cultivaba con lucimiento las ciencias exactas, que más tarde había de emplear en beneficio de su patria. Lejos de imitar ,la insensata conducta de tantos jóveá nes, que en la edad más peligro. a de la vida se,conCian la dirección funesta de las pasiones, manteniéndose en un criminal divorcio de laS prácticas religiosas, el Sr. Ganda.
rillas comprendía la necesidad de lavar constantemente su alma candorosa en las aguas saludables del sacramento de la reconciliación: así la prudencia y madurez se anticipaban á sus años; así despertaba el aprecio y confianza' de los demás,' y comenzaba desde temprano á producir frutos saludables, consagrándose al servicio público.

Nutrido el joven Gandarillas de los nobles sentimientos de la piedad cristiana, y acompañando las vigilias del estudiante con las piadosas prácticas del cristiano sincero, se presentaba como un modelo digno de imitarse. El
mundo, es verdad, no podía aprobar semejante conducta, porque tiene la necia pretensión de relegar á los claustros el cultivo de las virtudes' domésticas; como si éstas no fuesen la base de las virtudes cívicas que aplaude. Así es que ese joven estudiante, que en los primeros albores de su vida comenzaba ya á protestar contra el espíritu del mundo, llevaba en su tierno corazón el espíritu, de Dios, y en él el 'germen fecundo de los generosos servicios que más tarde había de prestar á la religión y á la patria.

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En electo, conocedor el Supremo Gobierno de las relevantes prendas del joven Gandarillas, lo nombró visitador de las casas de educación primaria, en unión can otros distinguidos ciudadano,s. Quien conozca la importancia de la educación religiosa de la juventud podrá apreciar cual merecen los servicios del Sr. Gandarillas en asunto tan delicado y trascendental. Es sabido que la educaéión de la juventud no podrá ser perfecta, mientras no se halle
vivificada por la influencia benéfica de la religión, que se apodera al propio tiempo del entendimiento y del corazón del educando;.del entendimiento, para fijarlo en la verdad, é iluminarlo con la brillante antorcha de la revelación: impidiendo de este modo la anarquía en las inteligencias, que produce por resultado lógico la aparición de esos porfiados cncmigos de la sociedad, qU,e recorren la tierra y sólo dejan en pos de sí ensan'grentadas huellas. Frutos amargos de esa lunesta anarquía son los pavorosos sistemas del socialismo y comunismo, qi1e han afligido y bañado en sangre á la Europa, y que .en una república hermana han engendrado una persecución abierta á la Iglesia y el destierro de sus Pontifices. Sí, vosotros, señores, habéis vistò uno de sus venerables Pastores, bus-

patria un asilo hospitalario, que le negaba la tierra en que se meció su cuna; mientras que el ilnstre y venerable metropolitano de esa desgraciada república atravesaba l?s mares, para ir á cerrar sus ojos en extranjera t.ierra, lejos del suelo que le vió nacer. La religión se apodera también del corazón del' educanvirginales .do; y, suavizándoJo y purificándolo con sus
cando en nuestI'a

manos, arranca de él las pasiones bastardas, que, al paso que lo degradan, cubren de espesas niehlas el entendi-

miento, y planta en su lugar el árbol Irondoso y lecundo de las virtudes cristianas. Sentimientos nohles y generosos, precursores del heroísmo, se despiertan eÌI el joven, y bajo su saludable influencia comienza el desarrollo de

'

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BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHlLE

á los verdasu vida. Asi que, no hay cosa más conforme religiosa de la deros intereses del pals, que la educación

juventud; sin ella no

tendrán jamás esOS ciudadanos sumisos á la ley, de que tanto necesita principalmente una república democrática. Nó, los hombres entusiastas hijos de la patria, que por el bien público; los verdaderos esplendor, 'de la han elevar á un alto grado de gloria y no se sacarán por cierto de enti'e las filas de aquellos que preciosos frupasaron sus años juveniles sin saborear los
se

tos de una virtud verdadera y sólida. Los.que tan sólo han cultivado el entendimiento, enriqueciéndolo con los conocimientos de las ciencias puramente humanas, no pueden menos de sentir el hondo vaclo que en ellos deja

la ausencia de la religión. Los que se imaginan que puede darse una educación completa, sin colocar á la juven? tud bajo la égida protectora de la religión, ignoran que el hombre es también u na tierra maldita, que sólo sabe produeir abrojos y espinas; y que, para que produzea algunos
frutos saludables es

,

menester fecundado con esas aguas misteriosas que forman una fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. Si, señores, la religión eS la brújula de la inteligencia, el faro luminoso que brilla radiante al través de las tinieblas que cubren el proceloso mal' de la

vida. Ella dirige rectamente las pasiones y hace que en el corazón humano tan s6]0 se aniden los sentimientos nobles y generosos, religioso y El SI'. Gandarillas, pues, verdaderameute amante sincero de los progresos religiosos de la juventud, prestaba un eminente servicio consagrándose å velar por la acertada dirección de los establecimientos de educación
-

,.-' primaria. Empero, no era éste.tan sólo el teatro de los afanosos desvelos del Sr. Gandarillas. Su anhelo por la difusión de las buenas ideas bada que estuviese siempre dispuesto á tomar parte en las empresas que tenian por ohjeto propa-

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garlas. En. efecto, reunió se una asociación con el fin de procurarse una imprenta destinada ãla publicación de buenos libros, y á oponer un dique al torrente devastador de los exl,ravios de la prensa; yel Sr. Gandarillas no sólo contribuyó con erogaciones pecuniarias? sino que también
fué uno de sus socios administradores. En medio de las multiplicadas tareas que reclamaban su atención, el piadoso autor de la vida del Siervo de Dios Fr. Pedro Bar-

la pluma, ora para combatir los aYances de la impiedad, ora para promover mejoras útiles; ya para reprimir abusos; ya, en fin, p ara inmortalizar con los acendesi, tornaba

tos entusiastas del poeta la vida de algÚn ilustre personaje, ó p ara cantar inspirado las bellezas de la creación. jOh, y cuán importantes servicios prestó el Sr. Gandari-

nas como colaborador del único periódico religioso que se publica entre nosotrosl Si, corno lo dijo muy acertadamente ese mismo peri.Qdico, consagrando un recuerdo á la memol'ia del Sr. Gandarillas, tuvo el distinguido mérito de haber empleado sus talentos eu el servicio y defensa
de los intereses católicos.

El comprendia muy hien que la

causa del catolicismo es la causa de todos, la causa.de la humanidad: tan sólo en sus banderas se encuentra escrita

la verdadera libertad, que pone al abrigo de los abusos de la autoridad y del despotismo de la multitud; el verdadero progreso, que no puede considerãrsele jamás aislado de la religión y la moral, porque de otro modo se convierte en
el sensualismo más

refinado y en el torpe y grosero materialismo, que venda los ojos de la especie humana, para hundirla en el hondo abismo á que conducen las pasiones
desenfrenadas. La piedad del Sr. Gandarillas, que e;'gendraba en su cristiano corazón el amor á la humanidad, le bacía Comprender muy bien que sus trabajos por la defenBa del catolicismo Be identificaban con SUB tareaB por la prosperidad moral y material del pueblo. Por eso la impiedad'

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jamás podia hallarlo sentado en un banco df nieve, miperseguida y calumrando con criminal apatía la religión precipitàdos del ó niada, huyendo con pasos más menos El era un valiente camsuelo de su amor y nacimiento. peón que corria al lugar del peligro para emprender la él tenía, defensa de los caros intereses de la humanidad; desprendigracias á su piedad, bastante abnegación y del combate; protestando miento para soportar las latigas de de este modo elocuente contra la conducta indiferente confiada la tantos católicos que, creyendo exclusivamente duermen trandelensa de la religión á sus ministros, se impiedad asesta contra quilos al son de los golp es que la estriba el cdificio la religión, esa columna de oro en que de intereses materiasocial., iCosa raral Cuando se trata despliega un celo ardiente; les, que perecen en un día, se de todo género; se sose a,'rostran peligros y dificultades nada se reputa perdido, meten á penosas privaoiones, y si al fin se consigue el logro de lo intentado. Mas, cuando religiosos los que demandan son los intereses morales y profesión de militar bajo la cooperación de los que hacen la religión se mira combasu glorioso estandarte; cuando tida por innobles enemigos que le hacen una guerra traidel peligro para la dora y desleal; cuando suena la hora el salud eterna de las almas, entonc?s es cuando se, .hiela el miedo; se buscan entusiasmo; se apodera del corazón del dinero, y todo se juzga perdido, si se ha de los
goces

.1

consagrar á la delensa del catolicismo, los que creen Empero, jcuán miserablemente se engañan la religiónl que no les alcanzan los golpes asestados contra La experiencia está demostrando con frecuentes lecciones religión á mansalva, y se logra á que cuando se hostiliza la si no con desque los hombres la miren con indiferencia, precio, los vínculos sociales se relajan; el respeto ,á la autoridad y l. ley nO euenta con más garantías que la luerojos ávidos la bruta, y la propiedad misma es mirada con

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por aquellos que aguardan el momento oportuno paradanzarse sobre ella y despedazarla. Y,' cuando llega la hora de escuchar el sordo bramido de la tempestad revolucionaria, todo anuncia que la nave del Estado estå próxima á sumergirse con todas sus riquezas y navegantes y pilotos, ora en un mar de sangre, ora en las aguas de la tribulación y et llanto. No hay que equiá tovocarse, señores: la 'defensa de la religión interesa dos; y muchas veces sucede que los que se crelan más dispensados de emprenderla, eran precisamente las victimas que la impiedad tenía designadas de antemano, para ofrecerlas en holocausto ante las aras de criminales y vergony de hito en hito

zosas pasIOnes.

Bien comprendía todo esto el Sr. Gandarillas; porque la e.3cuela á que pertenecía era la de los cristianos fervorosos, llenos de caridad y de fe, que, en dondequiera que divisen el estandarte de la religión vilipendiado por sus enemigos, allí se lanzan llenos de entusiasmo y valor combatiendo en su defensa. Así que, cuando lo sorprendió la 'muerte, fué cuando meditaba en dar á luz el prospecto de una nueva publicación destinada'al servicio de los intereses religiosos y sociales del pnis. Para calcular los inmensos bienes que habría producido, basta considerar un momento la influencia de la prensa periódica, en estos

.

tiempos sobre todo, ?n que el hombre, embebido en los interesesmateriales, no tiene paciencia para leer obras voluminosas, contentándose tan sólo con la lectura de periódicos.

Repetir día á día unas mismas ideas, revestidas de formas más ó menos brillantes y seductoras: consagrarse con constancia y fe á la defensa de unos mismos principios: lograr ser escuchado de un mismo auditorio, y de un auditorio que ha pagado con dinero el derecho de escuchar, es hallarse colocado en un terreno muy ventajoso para cualquiera especie de propaganda..Por es'o el Sr. GandarilJas, difundiendo por la prensa las buenas ideas en la

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publicación mencionada, habría pre.tado al país servícíos positivos y d e inmensa valía. IOj alá que su pensamíento tan benéfico encuentre cabida entre aquellos que, con lasmismas con v icciones del Sr. Gandarillas, des?an consagrarse al servicío de su patria!

,

Entretanto, los que miran con indiferencia la causa santa de la relígión, y que sólo se agítan y conmueven por los intereses materiales, no deben eebar en olvido. que de nada vale al hombre el ganar todo el mundo, si al fin ha de perder su alma; y que, mientras forma proyectos de engrandecími,ento la ambición humana, y el hombre sensual se cree harto de placeres, escucha en lo íntimo de su corazón una voz misteriosa que le dice: (\Necio, en esta noche se te pedirá tu alma: y lo que has adquirido ide quién,
.erá? >>

'

El Sr. Gandaríllas, ,defendiendo por la prensa los sagrados intereses del catolieismo, única fuente del verdadero progreso y bienestar público y privado, prestaba un importante ?er"icio á la religión y á la patria, que vcían en él un cristiano de corazón y convicciones profundas, un
patriota desinteresado y celoso por la próspera suerte del país. Pero su piedad no quedaba satisfecha con esto solo. Los intereses materiales del pueblo le llamaban también la atención; porque él comprendía muy bíen que el catulicismo no anda reñido con la industria; sino que, por el contrario, ennoblece y santífica el trabajo, mandándolo como un deber y una expíación; de tal suerte que la pereza y la oeío sidad han recibido de la religión los más ful-

minantes anatema?. No era el Sr. Gandaríllas de aquellos que andan imImídos en la extraña preocupación de que la industI.ja es el patrÜnonio de los hijos del error, y que abogan, en consecuencia, por la libertad de cultos, como un medio eficaz de protegerla. La claridad y exactitud de juieío, que lo distinguían, hacían que estuviese muy lejos de convenir
,

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l?õ

()n que un hombre, por el solo hecho de ahrazar la verdad, se hiciese de peor condición; ni en que se ganase algo en Mtividad industrial sólo 'por ser partidal'Ìo del error. El

sabía muy bien que hay pueblos católicos que pueden rivalizar en progresos industriales con los protestantes más aventajados. Los imperios de Francia y de Austria, la Bélgica, la Alemania del Sur, están vindicando gloriosanlente á los cåtólicos de la acusación que les hacen los que los juzgan poco aptos para los progresos industriales. Lejos de ser un estimulo para la industria la fu nesta libertad de cultos, condenada solemnemente por el Vicario de N. S. Jesucristo, ella es muchas veces la causa del atraso que

naturalmente resulta de las odiosas rivalidades y contien. das á que da origen con no poca frecuencia..A pesar.de la decantada tolerancia de los Estados-Unidos de América, tienen alli lngar escenas vergonzosas, nacidas de la multitud de religiones que pululan en esa patria de las sectas; y no hace mucho tiempo que nuestra prensa ha publicado
los repetidos incendios y vejaciones con que los protestantes perseguian en una de las ciudades de la Unión á los

irlandeses católicos. Los sólidos y verdaderos progresos de la industria deben hallarse basados sobre la unidad católica, que, dando garantias de moralidad y de orden, asegura la paz doméstica y social. La religiÓndebe ser el alimento sustancioso del pueblo, si se quiere que el trabajo lleve consigo la conservación de su honradez' y la expectativa de alcanzar una posición mejor. Asi lo comprendía el Sr. Gandarillas;
y por eso se le veía trabajar no sólo por los progresos) de la industria, sino también por los progresos religIOSOS.

En prueba de sus servicios prestados á la industria y las artes me bastará recordar que la Sociedad de Agricultura lo cantaba en el número de sus socios fundadores; y que constantemente se le veía en el taller del obrero, estimulán.

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dolo al trabajo ó auxiliándolo con el abundante caudal general de nuestros de luces que posela. El sentimiento del Sr. Gandarillas, y obreros, cuando supieron la muerte la espléndida marufestación de gratitud con 'lile honraron los importantes ser. .sus cenizas, prueban muy claramente el Sr. vicios que les prestara el ilustre finado. En efecto, Gandarillas era su consultor; y algunas de nuestras obras más notables no se han llevado á cabo sin sus

modernas auxilios y conocimientos. Las bellas artes en Chile lo contaban como su más deci. á juicio de los dido protector; y su museo de pintura, que inteligentes es el primero del pals, supone su constancia y el buen gusto de su distinguido genio artístico. Su deseo á de estimular al hombre del pueblo lo llevaba sentarse en unión con él en la Academia de Pintura; y por cierto que al Sr. no es difícil concebir los' sacrificios que demandaba á .Ias Gandarillas esta elocuente prueba de su amor
artes.

o

del Sr.GandaPero, mientras recordamos estos servicios rillas, nó debemos dejar pasar desapercibido que e\los son

urt solemne desmentido dado á los que aCusan á la piedad crisliana de enemiga de la industria. Preeisamente los tales cargos hacen á la piedad y al eatolieismo aeaso

que no pueden presentar otro género de servicios que la ingrata tarea de calumniar la religión y á los que la practican; mientras que los calumniados trabajan con modesto celo, por el progreso matéeon generosidad y desprendimiertto, rial y el engrandecimiento d e la patria.

.

Réstame aún considerar al Sr. Gandarillas en sus servicios prestados á la beneficencia. En dos distintas oca. Hospicio de insiones fué nombrado administrador del de válidos de esta eiudad; y en ambas prestó servicios importancia, desplegando un celo admirable por su mejora y progreso; siendo de notar que para ello tuvo que so-

ORATORIA SAGRADA

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meterse á sacrificios penosos. El varón modesto y piadoso que consagraba una buena parte de su tiempo á la mejora de la clase p'obre, no podia dejar. de mirar con interés la suerte del desvalido: su corazón, fecundado con el espiritu cristiano, era el que se necesitaba para derramar verdaderos consuelo, en esa casa de beneficencia. Aun no es esto todo: el Asilo del Salvador lo contó como uno de sus más celososJundadores; y su constancia y contracción á la plante ación y progresos de esa obra hija de la caridad, lo hacen sin duda acrecdor á un distinguido lugar entre los ciudadanos beneméritos de la religión y la patria. El gótico templo que hermosea ese edificio; los corazones agradecidos que bendicen su memoria; los acentos de sentido dolor con que se deplora su irreparable pérdida, serán
,

otros tantos honrosos monumentos, que conservarán el grato recuerdo de las relevantes virtudes del S,. Gandari!las. Su carácter dulce, su corazón bondadoso, sus delicados sentimientos, todo, en fin, lo llamaba á regir con acierto ?l Asilo del Sa1vador. Este bello plantel, objeto de sus caricias y desve]os, será un recuerdo perenne de los sentimientos dominantes del Sr. Gandarillas. IQué consagra-

miento tan desinteresado al bien de la humanidadllQué caridad tan ardiente para con los pobres, que los graodes de] mundo miran con orgulloso desdénl IOh, sí! el Asilo del Salvador es una valiente pincelada que nos traza el espi6tu y tendencias del Sr. Gandarillas. En la imposibilidad, señorcs. de seguir al Sr. Gaodaril1as por la ospaciosa senda de sus virtudes cristianas y de sus importantes y modestos servicios, me veo precisado á terminar aqui el cuadro de su vida, que tan imperfectamente os he bosquejado. Pero antes de concluir séame

permitido preguntar: IQ"é es lo que hizo al Sr. Gandarillas]o que fuél IQué lo hacia consagrarse con tanto desin-

I

terés al progreso religioso é industrial del pais 1 IQuién lo llevaba á acercarse al obréro' estimularlo al trabaj o 1

para

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

del desvali.Quién le haeia tomar como propia la suerte del infeliz que no tiene más do, y enjugar las lágrimas patrimonio que la caridad ajcna? .Quién lo hacia, en una piedad: si, la piedad; y es palahra, útil para todo? L? más preciso confesarlo en esta cátedra de verdad, por

que el homhre mundano precio. La piedad es útil Apostol que, abrazado de el hien de la humanidad' Como el árbol plantado
,

lo escuche con la sonrisa del desgrande para todo, nos dice el

la cruz? se inmolaba en ena por

corriente de las aguas asi el Sr. GandariUas, vivificado crece frondoso y fecundo, producia los opimos y saludables por la piedad eristiana, el siervo perezoso qne enfrutos que hemos visto. No era entregado su señor; él haterrara el talento que lc había bía aumentado el caudal que se le habla confiado: y cuanel Ðh-ino do negó la hora suprema de comparecer ante el Sr. Gandarillas: .Señor, cinco Juez, bien pudo decirle aquí otros cinco que yo he galalentos me entregaste; he pretenda anticiparme nado" á cuyas palabras, sin que yo pstas otras, preal juicio de la santa 1 gIesia, se seguirían bueno y fiel, entr'a en eursoras de la eterna dicha: .Siervo sucedió el gozo de tn Señor.') Así piadosamente creo que 4 de diciembre de 1853, en que ese varón en la noche del iOh noche memorable, justo exhaló su postrimer alienlo. jamás'se borrará de mi memoria la lúgubre escena que cusepulcral brían tus sombras! En la hora en que reina uÍl cuando silencio; en qne todo es imponente y majestuoso; cubierta con el nela naturaleza entera se presenta sublime cuando el þombre yace profungro ropaje de las tinieblas; el padre de los damente adormecido, entonces cs cuando pobres yel bienhecl,lor de la humanidad se encuentra tenrodeado de sus deudos y amilecho de' dido

junto

á' la

muerte, servicios: entonces es gos, que le prodigan sus últimos al Pacuando los ministros de la religión están elevando
en su

ORATORIA SAGRADA

12\1

la Igledre de las misericordias las dévotas preces, con que de sus hijos; entonces es sia acompaña la última partida ardiente, precuando el frío de la muerte hiela un corazón 10hl Muere entonces cioso albergue de virtudes cristianas. noble y generoso amiun padre amante, un esposo fiel, un del desvalido, un cristiano ejemplar, un go, un protector 10hl Entonces palpaba patriota desinteresado Y celoso. presencié sus últimos suspiros, la profunda verdad yo, qne Profeta: pretiosa in conspectu con que exclamaba el Rey presencia Doml?ni, mors sanctorum ejus: preciosa es en la del Señor la muerte de sus santos. de dejar esta tierra Empero, el varón justo, que acababa esta triste de infortunio y de dolor, no era por cierto en de la muerte: él volaescena más que la víctima aparente hasta ba â una patria mejor. Los que habían de apurar sus numerosos deulas heces el cáliz de la amargura eran á quienes socorria; la patria, dos y amigos; los desvalidos hijo ejemplar, -que con en fin, que se veia privada de un su progreso religioso singular anhelo habla trabajado por y su engl'andecimiento material. pór todas parLa noLicia de su fallecimiento se esparce también se escuchan sentidos lates, y por todas partes el lugar distinguido mentos, que prueban claramente el corazón de los que que el Sr. Gandarillas ocupaba en aprecian el verdadero mérito. Todos lloran su temprana abrigue la firme esperanza muerte; pero no hay quien no en de que ella ha sido el principio de una vida mejor. Mas, â vamos su lugar de derramar lágrimas sobre su huesa, de que nos tumba á inspirarnos alli de las sólidas virtudes de dió tan claros ejemplos: vamos á aprender en ese lugar desengaños que el verdadero patriotismo y. la herencia y más rica del cristiano es la piedad, cuya naturaleza diesencia nos manifiestan los Libros Santos, cuando nos le pertenece. cen: el que no tiene el espíritu de Cristo, no
,

ORATORIA SAGRADA.-9

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Vamos á su tumba. y elevemos allí fervorosas preces al Altísimo por el feliz descanso de su alma. Vamos por fin á su tumba,y, al separaroos de ena, llevemos profundamente grabadas en nuestros corazones las santas y saludables impresiones que eXl?erimentemos, para emular con provecho su oristiana vida y sus re1evantes virtudesAs\ sea.

?

.

I

lllmo.

y

Rmo. SI'. D. Rafael Valentín Val divieso

Nació en Santiago el 2 de Noviembre de 1804 y siguió Ja carrera del fOro. Fué defensor de menore9 y administrador del Hospicio de ancianos é inválidos; después abrazó Ja carrera eclesiástica y llegó á ser Arzobispo de Santiago, consagrado el 2 de Julio de 1848. Murió en esta misma ciudad
en Junio de 1878.

ORACIÓN FÚNEBRE
Por las almas de
108

de Yungay patriotaa que murieron en la jornada

legib1J.8 el paCrmlJtantea elfeäi 8unt, e.t po triamuri parati. (Il Macabeos. VIII. :21). Llenos de valor y constancia, se ha. á morir por las leyes y llaron dispTIestos la patria. por

,

EXCMo. SEÑOR: existido en el Los imperios más poderosos que han catálogo de las naciones. mundo no se cuentan ya en el el Bosques sombríos ó melancólicas ruinas ocupan hoy la opulenda de ciulugar donde en otro tiempo brillaba 'el dades ricas y populosas. Se han desmoronado como y que hacarcomido leño los tronos mejor cimentados bían sido erigidos con las victorias y triunfos más ruidoconquistadores, cuya formidable sos. Aquellos famosos espada subyugaba pueblos y naciones, descendieron al seel poJvo, sin que se pulcro, donde yacen confundidos con monumentos de conserve otra cosa de su grandeza, que de su vanidad destinados á recordarnos la decadencia haciendo servir á poder. Solo Dios permanece inmutable, de llansu gloria las continuas vicisitudes de esta mansión es reino de toto. .Su reino, en expresión del real profeta,

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BIBLIOTECA. DE ESCRITOREs DE CHILE

,

.

dos los siglos, y su dominación se perpetúa 'de generación en generación. (1). Desde el solio de majestad en que habita, se complace en confundir los vanos proyectos de los mortales, manifeståndoles que es sombra fugaz aquello que más lisonjea sus esperanzas. Aunque basta el transcurso de los años para arruinarlo todo, cuando Dios quiere hacer ejemplares castigos en los soberanos y sus pueblos, manda al tiempo que entregue su hoz destructora al hombre, y entonces ve el tiempo con' espanto c6mo arruinamos en un instante lo que él necesitaba de muchos siglos para destruír. Sea que el Señor permita encadenar las nacio nes, sometiéndolas al capricho de un injusto invasor, 6 sea que rompa su ominoso yugo, siempre obra de un modo propio de su incomparable grandeza y sabiduría, haciendo unas veces resaltar su justicia, y otras abriendo nuevos caminos para que resplandezca su misericordia. Por mås que la guerra se mire como azote del género humano, ella es, sin embargo, el instrumento de que Dios se vale para la ejecución de su decretos soberanos; y el soldado, pronto á ofrecer la vida en defensa de una causa justa, se constituye en un verdadero ministro' de Aquél á quien, no sin misterio, titulan tantas veces las Santas Escrituras el Dios de los Ejércitos. No consiste el valor en un ciego arrojo para talar y destruir, porque entonces en nada se distinguiría de la rapacidad de las fieras, y, lejos de merecer aplausos, s6lo podría mirarse con horror y espanto. Lo' que verdaderamente honra å los guerreros, es aquella varonil eonstancia para arrostrar peligros y sufrir la muerte por obedecer las leyes y salvar la patria. El escritor sagrado nos dice que éstos eran los sentimientos, del pequeño ejército con que Judas Mac?beo derrotó å Nicanor: Constantes effeeti
,

(1) Salmo CXLIV.

13.

ORATORIA SAGRADA

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sant et pro legibas et patria mori parati: y yo he creido que exactamente conviene igual elogio á los beneméritos patriotas que perecieron en Ancach. Quiero que, cuando la nación tributa este homenaje de reconocimiento á su memoria, conozcáis que su sacrificio es el más importante para la felicidad pública, y que no bay otro titulo que pueda hacer al hombre más acreedor á la gratitud de sus conciudadanos. Bien eé que para elogiar dignamente las glorias de nuestros bravos se necesitaba la elocuencia de los Gregorios, ó la destreza de los Flecheres y Bossuets; pero á vosotros toca suplir la debiljdad de mi voz, y por el aprecio que håbéis hecho de la victoria, calcular el mé-

rito de los que la ganaron con sus vidae. y Vos loh Dios de la verdadl haced que mi lengua la pronuncie ahora sin lisonja, y que, al encomiar el ardor guerrero, lejos de excitar pasiones, edifique á mis oyentes.
(

Mas no penséis, señores, que, para aplaudir el heroico esfuerzo de los distinguidos ciudadanos que han colmado de honor las armas de la República en el Perú, venga yo
ahora á pintaros la guerra como un teatro brillante donde las nadones deben buscar su engrandecimiento. Por más que quisiese ponderar ell'.lstre de los inmarcesibles laureles
que Chile ha recogjdo en la campaña que emprendió con denuedo asombroso y ha terminado por uno de los triunfos más completos, yo no podría disimular que 'esos mis-

mos laureles han germinado con sangre; que los campos del honor lo fueron de luto y aflicción; que, si el enemigo para afianzar su dominación agotaba la sustancia de los infelices á quienes oprimía, era también preciso para libertarlos ,inquietar al ciudadano pacilìco, arrancarlo del seno de su familia, llevarlo á climas mortiferos, empleando en matar y destruír los tesoros que la naturaleza prodigaba para nuestra dicha y prosperidad; y, en fin, que

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campiñas de las que fedebian ser taladas muchas fértiles la moral de nuestras cunda el sol del Perú, porque toda precauciones se tomen para regularizar tropas y cuantas á la de.trucción y los desasla guerra, no alcanzan evitar consigo. Sí: los labios del ministres que ella siem prélleva jamás deben desplega1se para alatro de un Dios de paz, profanar ]a cátedra del bar la guerra, porque sería aquellos con la destrucción de evangelio, predicar en ella á fraternjzar sin distinción quienes J eBucristo nos enseñó del amor el distintiyo de de amigos ó enemigos, haciendo ioh condición infeliz de los mortalesl sus creyentes. Pero sobre la tierra .in casi no podemos adquirir bien alguno el mal, y para conseryar la quietud someternos á tolerar á los lamentables destrozos de una guerra y poner fin combate, y comprar asoladora, es forzoso terminarla en un esforzados ciudadanos. la paz con la yida de yirtuosos y Seriaimperturhahle la tranquilidad de los estados,si sus equidad y la justicia; pegabinetes siempre respetasen la generaldesgracia del género humano, su moral ro, por 10 regular los politicos mente no es la más austera, y por ellos fatrepidan poco en]a adopción de medios cuando El hombre en su cilitan los planes que se han propuesto. pasiones; antes, por el cont.rario, elevación no pierde sus y más peligroso giro. El con el poder adquieren un nueyo la yenganza, clavan su interés y la ambición, el orgullo y veCes no aguijón en las na?iones más paoificas, y muchas corrido raudales de sangre se sacian mientras no hayan pomposos para justificar. inocente. Se inventan nombres perverso proyectos los más inicu?s, y no hay invasor, por injusticias con los especioque sea, que deje de paliar sus pública y decoro nacional. sos pretextos de conyeniencia la prosperidad de un Por más que la razón 'Persuada que de los otros, pocas Estado en nada perjudica á la fe1icidad y á pesar de los progreyeces se mira aquélla sin envidia, hombres públicos que, sos de la civilización, raros son los

ORATORIA SAGRADA
.

137
,

gobiernos, no gradúen la justial dirigir la marcha de los el número de sus tropas y el cia de sus pretensiones por

poder de sus escuadras. temibles y lcreéis que, para contener los amagos de tan enemigos, le bastaría á un estado proceder y multiplicados equidnd y moderar sus aspiraciones? Nó: su misma
si para rectitud le haria presa del vecino menos fuerte, la justicia de su sostener sus derechos__sólo contaba con
con

dispuestos á descausa, y no poseia valientes militares, de las preciar los riesgos y sufrir la muerte en defensa son el leyes y lasalud de la pstria. Los brazos esforzados aquéllos no se consermejor baluarte de las naciones y sin la independencia ni la varía en éstas largo tiempo la paz, seguridad personal. Los desvelos del sabio para establecer leyes benéficas y las fatigas del labrador Y acertadas emriquezas, presas del hombre industrioso para acumular codioia y ambioión extrason otros tantos estímulos de la quizå la causa por que una nación se concita enemiña
y gos enoarnizados.

Chile sólo pensaba en cimentar sus instituoiones; prolaborioso que poroional' garantías al hombre honrado y envidiar las respetase; sostener la' moral pública, y, sin prosperidades ajenas, buscaba la propia por aquellos meposición. dios que le or.'ecían la naturaleza y su misma á sus veoinos, jamás Celoso hasta el extremo por el respeto quiso mezclarse en discordias de las repúblicas hermanas, sino es para mediar en su reconciliación, cuando ambos del contendientes se lo pedían, Desde los primeros pasos conquistador boliviano, penetró sus designios y conoció los peligros que amenazaban á nuestra tranquilidad, y, fáoil que impedir aunque entonces nada le había sido más los triunfos de Yanaoocha y Socabaya, quiso más bien tolerar el engrandecimiento de su enemigo, que alterar en lo más leve la estrictez de su neutralidad. Empero, lde qué nos habría valido esta severidad austera de nuestros

.

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principios, sin el coraje, moralidad y disciplina de nuestros soldados? Cuando menos lo debíamos esperar, llegaron á las playas chilenas naves enemigas que conducian los e!ementos más á propósito para encender en este suelo pacifico una guerra fratricida, y, apenas el titulado PI'Otector se hizo dueño del Perú y Bolivia, cuando, orgulloso con los recursos para oprimirnos que ponían en sus ma. nos la población y riqueza de ambas repúblicas, creyó que podía ya burlarse impunemente de nuestro enojo; y, sin dcl representante chirespelar la dignidad ni la inocencia leno, cometió en su persona un atentado que ha escandalizado á la civilización del siglo y que será el baldón eterno de la po Iítica protectora!. Quizás hoy veríamos el patrio suelo anegado en llanto, y por todas partes no se descubriria otra cosa que triste desolación y los despojos de la libertad, y quién sabe si el hábito de cargar eadenas nos habria envilecido hasta llegar á derramar sangre por afianzar la dominación de nues-

tro opresor, si nuestros hermanos no hubiesen sacrifica. do gustosos sus vidas en tierras lej anas por salvar la República, y si su valor constante no les hubiesc hecho superar los invencibles obstáculos que encontraban á cada paso en las maléficas impresiones de un clima mortifero, escabrosidades del terreno, el oro y la astuta politica del Protector. Pero el triunfo de Ancach será una lección de
,

escarmiento para los que en adelante, prevalidos dc su preponderancia, quieran apurar nuestra modesta circuns. pección, y el heroico ejemplo de las victimas chilenas nos empeñará en respestar m?s esta patria y sus leyes, por

cuya defensa marcharon tranquilos á perecer en el combate. La sangre preciosa que se derramó en 1I1alambo, 1I1atucana, Buin, Ancach y las playas de Casma, será una fecunda semilla de impertérritos defensores de los derechos sagrados é iudependencia de la nación. Sus nobles pechos opondrán un muro de bronce á la osadia de los ex-

.

ORA.TORIA SAGRADA

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traños que, abusando de nuestro sufrimiento, intenten envilecernos con injustas y ominosas pretensiones; si y, alguna vez el poder irresistible de la fuerza numérica gase á triunfar, conocerían por lo menos que Chile puede ser destrozado, pero no vencido, y qua para establecer su

lle-

dominación sólo encontraban cadáveres á quienes remachar cadenas. No hay un sacrificio que más importe para la felicidad pública, que el del militar honrado; pero tampoco puede
imponerse un deber 'más penoso. Si el hombre se somete á las privaciones que la sociedad exige, es por conservar los goces de que ella sale garante; mas los pierde todos el que rinde la ,vida en la batalla. Dejando de existir, nada le aprovecha de cuanto queda sobre la tierra, como por

regular sus bienes consisten en la renta que disfru ta, sufre el sentimiento de perder las más caras prendas de su corazón con el desconsuelo de abandonarlas á una triste orf andad. Su virtud y la esperanza de una recompensa futura, son los únicos apoyos con que puede contar en el peligro, y sin estas prendas recomendables nada habría digno de aplauso en su sacrificio. Y, en verdad, que, si la

lo

y,

religión no hubiese consagrado el valor y la constancia, cuando se emplean en la defensa de las leyes y de la patria, yo, en lugar de elogiar la muerte de nuestros bravos, vendría solamente á lamentar con vosotros su desventura; y, si no creyese que sus afmas generosas poseian la irnnortalidad, con igual respeto miraria ahora la espada y el cañón que destruyeron al enemigo, que los brazos esforzados por que fueron COn tanto acicrto dirigidos. No dudo que podría formarse un ejército de ateos, y que tal vez peleasen con dennedo; pero sólo la ambición ó
terés podrian Ser la causa de su ardor guerrero. Sin más relaciones según sus principios con ]a sociedad y sus conciudadanos, que las que se fundan en la propia conveniencia, no teniendo nada que esperar despnés de

in-

la muerte,

.

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.

sólo podían ni pudiendo temer otro mal peor que sufrirla, el riesgo de sus persomarchar al combate, computando riqueza quc debe propornas como precio de los honores y el heroísmo militar cionarles la victoria. En tal caso, todo que sólo se distinguiria del frío cálculo de un comerciante ganar dinero, en que, se expone á perecer en los mares por especulaba con la vida de sus por lo menos este último, no de la patria quedasemejantes, y los gloriosos defensores á viles esclavos de sus vergonzoban ento?ce" reducidos el soldado cristiano sabe que los sas pasiones. Pero nó: de su dicha, y el denueazares de la guerra son el camino D íos le exige. Su valor do para arrostrarlos la virtud que del botín ni la esperanza de los no pende de la riqueza mientras más olviascensos; porque conoce que su mérito, premiado por dado sea de los hombres, ha de ser mejor fría Aquél que no deja sin recompensa un jarro de agua sin testigos dado en su nombre. Bien puede encontrarse el puesto pelide su cobardia; mas no por eso abandonará lo desampara, le dice gì'oso, pues su concienoia, que jamás (1) que más quees un crimen no hacer su deber. El filósofo religión, no pudo menos que confesar se ha burlado de la ejército pronto á perecer por servir francamente, que un á Dios debla ser invencible. á N ada ha contribuido más que el crístianismo suavizar

de sangre inocente, que las guerras Y contener los arroyos del vencedor. El ha sin este freno haría correr la cólera sólo tenían por desterrado aquellos temerarios arrojos que objeto sacrificar á la vanidad millares de victimas, entredijese gando á las llamas ciudades enteras, porque no se El ha enseñado que es coraje propio que fueron vencidas. se presenta, y que de fieras cl que ceba su furia en cuanto

(1) Voltaire. Historia de Luis
Marqués de lI'enelón.

XV,

hablando de1 piadoso y valiente

ORATORIA SAGRADA

141

debe pelearse no para destruir, siuo por alcanzar victoenemigo que se confieria. La religión probibe ofender al lo posa humillado, y encarga al vencedor que procure en sible minorar las desgracias del vencido, persuadiéndole qne nunca es más ?lorioso que cuando se muestra humano y compasivo, Hasta la piedad tierna y devoción afectuosa, lejos de enervar el valor, han exaltado al guerrero para cilicio no emacometer empresas arriesgadas y difíciles. El barazaba á S. Luis bajo la coraza, y la oración tampoco

impidió al grande Alfredo conducir cincuenta y seis veccs sus huestes á la victoria (1). Los misrnos triunfos serían funestos para el vencedor, 'si la religión nO moderase su influjo. La gloria que se adquiere en las batallas, es una tentación violenta que pervierel "rillo de sus te á las naciones; porque, eU\'anecidas con dispuestas á suscitar pretextos con armas, se encuentran A más, en las repúblicas caque llevarJas á todas partes.
da victoria fomenta el ardor militar, que no siempre es lo más favorable á la obediencia ciega con que el ciudadano debe estar sometido á la ley para que se conServe la igualpatriotisdad. La espada que empuñó el entusiasmo del Desde que mo, muehas veees ha servido para extinguirlo. Lisandro consiguió humillar á la orgullosa émula de la invencible Esparta, en nada se parecieron los Lacedemonios. á los heroicos defensores de las Termópilas, y las misma?' legiones romanas, que extendian á lo lejos el poder de la
república, fueron quienes cavaron su sepulcro. Por mucho á que un pueblo idolatre su libertad, se ve obligado tributar cierto sometimiento humillante á los brazos esforzados que acaban de pulverizar sus enemigos, y cua?do el
incienso de los aplausos lisonjea la vanidad de los que ya son árbitros de la fuerza, porque supieron conducirJa á la
'

(1)

Albano Butler, en la Vida del Rey Alfredo.

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victoria, solamente la moral austera y el freno de la religión pueden moderar sus aspiraciones.
No temáis que para alabar á mis béroes necesite ocurrir á exageraciones inverosímiles, pintándolos á todos como defensores entusiastas del bonor nacional, que, sin esperar premio alguno, por puro patriotismo corrieron voluntariamente á engrosar las filas del ejército. Bien sé que éstos son muy raros; pero lo eierto es que la religión posee
el seereto de

.

generalizar el herolsmo é infundir valor en los más paclficos ciudadanos. Desde que la ley los llama á pelear, saben que Dios les pide el sacrificio de sus personas, y cuando se resignan á tolerar los riesgos y penalidades de la guerra, se hacen tanto más dignos de alabanza, cuanta era la repugnancia que antes tenian para adoptar una profesión que contrariaba sus inclinaciones. De esta manera habéis visto formar en poco tiempo un numeroso ejército, cerrando para ello el artesano su taller, y abandonando su arado el sencillo labrador por cargar el fusil. Dos veces ha pisado las costas del Perú, si la priy, mera no derrotó las fuerzas protectorales, tuvo por lo menos la satisfacción de que le rehusasen un combate á que se vieron repetidas veces provocadas, con la mitad meDOS de tropa y notable desventaja en el terreno. En la segunda ocasión ereyeron los falsos amigos de la libertad peruana que el atrincheramiento sobre el puente del Rimac y los recursos que peselan en la misma capital para su defensa, arredrarían la eonstaneia chilena; pero acabó de escarmentarlos la marcha tranquila por calles sembradas de metralla en la jornada de Malambo. Cerca 'de una fuerza triple!repentinamente cae en Matucana sobre una división nuestra 'que no podia esperarlos; pero ellos encontraron:la muerte donde se crela segura la sorpresa. Nuestros piadosos compatriotas, Con la misma serenidad que en el templo, tributahan á Dios las gracias por la independencia chilena, cuyo aniversario celebraban, hicieron la

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ORATORIA SAGRADA

143

salva de honor sobre los fuegos del enemigo, antes de haberlo puesto en vergonzosa fuga. Los especuladores que aventuraron la empresa de armar corsarios en defensa de la Confederación, se figuraron que eran ya dueños de una parte de nuestra e?cuadra que se hallaba fortdeada en la bahla de Casma, y, orgullosos por la fortaleza y celeridad de sus buques, no menos que por el crecido número y pericia de marinos extranjeros que los tripulaban, volaron sobre aquélla COn el design;o de abordada; la mas, presa de una de sus naves y,los torrentes de sangro que inundaron las otras hicieron que la Confederación perdiese para siempre la esperanza de ver tremolar sus banderas en el
Pacifico. Después de una marcha penosa por caminos ásperos y climas variados y mortiferos, agobiado de privaciones por respoto á la propiodad peruana, nuestro ejército
no

-

ba cuidados al protector; porque nada le pareoia más fáoil que destruír unos pocos soldados convalecientes y casi -desprovistos. El creía eclipsar la del

da-

estrella

la vida en la batalla. Ellos acometen una emprosa que parecla temeraria, y seis horas del más reñido oombate sepultaron en las cercanlas de Yungay las glorias del Protector bajo las ruinas de su confederación. Poro este triunfo ha
costado doscientas veinte y nueve vidas preciosas, y no existen ya aquellos esforzados oampeones. Los unos, des-

color, y de este modo afianzar para siompre su odiosa dominación; pero los encuentros de Buin y Llaclla le hicieron buscar nuevas ventajas, fortificándose en sitios donde sus tropas, lozanas y perfeètamentes equipadas, fuesen inexpugnables por su excesiva mayoria, las elevadas eminencias que ocupahan, los fuertes muros y profundas zaujas que los defendian. Mas, los valientes restauradores de la independencia peruana no conocen obstáculos; sólo se aouerdan de ]a misión que su patria les ba confiado, siéndoles indiferente volver á ella victor;osos, ó rendir

pabellón tri-

lU

BIBLIOTEOA. DE ESORITORES DE ORlLE

pués de trepar los escarpados precipicios de Pan de Azúpecho á 105 tiros o car, exãnit?es por el cansancio, frecen su del enemigo á fin de dar lugar á que sus compañeros codespreciando los bren aliento para batido. Los otros, fuegos vivisimos que se les dirigian desde las trincheras, so abalanzan sobre ellas, marcando con su sangre las señales de su arrojo. Estos salvan el muro y no sienten ]0 defendian, a] ser traspasados con las bayonetas que ver que su denodado esfuerzo ha puesto en precipitada fuga los mejores batallones del Protector. Aquéllos, sin vi,

da para proseguir la derrota, pierden para siempre de vista á los compañeros de su triunfo. N uestros valientes oficiales mueren con la tranquilidad de los héroes, aprovechando algunos los pocos momentos que les quedan para despedirse de sus d?udos y saludar desde tan lejos á la Patria por la completa victoria. IAhl el campo de la gloria está regado con la saugre adquirido! Aun no ilustre de los mismos que nos la han todase puede entonar el cántico de alegres vivas, porque
preciosas victimas, Aqui via palpitan los cadáveres de tan sobre el cual se levanta un altar formado de tambores, ]a voz del sacerdote hace bajar al Dios de las batallas con todo su poder para ofreeerlo por los valientes difuntos.

.

Allí ancianos guerreros, que muchas veces despreciaron teñidas muerte en los combates, trayendo aún las armas de la Cruz, y en sangre enemiga, doblan la rodil1a delante

la

.

lágrimas vienen á deponer su bélic-o furor para regar con de los miembros mutilados de sus amigos. Acá, al redoble enlutadas cajas y las salvas intel'l'umpidas del cañón victorioso, conducen los soldados el cuerpo de su benemérito jefe al sepulcro que le abrió su mismo valor. Los hel'oicos defensores del honor de Chile no pueden ya recibir el tierno entregábamos abrazo de nuestra gratitud; y, mientras nos al gozo y danzabais con alegria por la victoria, sus ancia. de nos padres, fieles esposas y tiernos hijos, se vestían

.

I

ORATORIA. SAGRADA

145

lloraban sin consuelo su orfandad. IAyl I esos .huesos' ilustres yacen confundidos con los míseros esclavos del conquistador, y esta lúgubre ceremonia es toda la .recompensa que la Patria puede conceder' á tan generoso $acrificiol Pero les acaso sólo un aparato de tristeza lo .que consagramos á su memoria? Nó: Jesús, el hijo de Dios vivo, que se inmoló por la salud del género humano,
y

luto

,,"caba de ofrecerse sobre esas augustas aras, y su sangre di.vina purificará las faltas que la flaqueza humana pudo haher hecho cometer á nuestros valientes hermanos. Sí, piadoso pontifice: complctad las preces del incruento 'sacrificio. Ministros del Señor: unid también vuestros ruegos á los suyos; consolad á la afligida Patria, y, ya que no ,"s posible restituír la vida á los que la perdieron en su <lefensa, alcanzad del Señor que sus almas inmortales re?iban en los cielos el premio dc sus trabajos. Respetables magistrados: acercaos á la tumba erigida en honor de los
.que reposan en paz por obedecer las leyes y hacer respetar los derechos sagrados de la nación, cuya guarda os está

?onfiada; y para conservar ileso tan precioso depósito, no oOÍ\'iaéis lo que él ha costado. Ilustres militares: enlutad vuestras armas; llorad la pérdida de tan esclarecidos compañeros; haced la salva de honor á su memoria; y, al empuñar la espada, mirad el sendero de verda<!era gloria que ellos os han demarcado con su sangre. Tierna juventud que debéis transmitir á la posteridad la noticia de los triunfos de Chile: grabad en vuestro pecho los nombres <le los vencedores de Ancach, que mezclaron su sangre Can las aguas del Santa para sofocar en su cuna las primeras

tentativas que

publicanas; y, peligra {;hile, mostrad á sus hijos las armas teñidas con la sangre -de sus invasores. IOh sombras venerables de heroicos guerrerosl sed el terror de nuestros enemigos y el vínculo de una paz duraORATORIA 8AQBADA..-IO
.

se hacen en América contra las formas resi alguna vez la independencia de

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BmLIOTEOA DE ESCBlTOBD3 DE CHILE

vuestro noble ejemplo infunda un amor aoendrado á esta Patria, por cuyas glorias os habéis saorifioado, ysi hay chileno que se atreva á manoillarlas, eubridlo de oonfusión y vergüenza, amargando sus dlas oon pavorosos espantos. Y.Vos, Jesús benigno, que á imitación de vuestramuerte nos habéis dicho debiamos rendir la vida por nuestros hermanos: aoeptad el saorifioio de los que cumplieron tan á la letra este encargo amoroso; y, mientras e] mundo oelebra la viotoria, tejiendo "coronas de un laurel qne fácilmente se marchita, ceñid á los héroes, cuyas exequias oe]ehramos, oon las vuestras inmarcesibles y gloriosas,
dera; haoed

q.

"

por los siglosde los siglos. Amén.

.

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ORACION }'UNEBRE'
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del seíior minigtro don Diego Porta.le? En e?ôgio
Et exqui8ivit omni 1IUJda ?.allare popubm?o Et in diebus e,ouø pl'OIJptratu.m t.ß1 in fnal'tibua cjua. (I Macabeos. X[V, 35.36). Procuró de todos modos exaltar á su pueblo, y en sus días todo prosperó en
sus ma.noso
.
.

EXCMO. SEÑoa:

,

,

El esplendor de la majestad, los rendidos homenajes que se tributan á una autoridad bien cimentada, el influ; jo encantador de los talentos, y el brillo balagüeño/,de las riquezas, todo al fin viene á quedar sepultado bajo la frialdad de un insensible mármol. No hay más poder, no hay más grandeza ni otra gloria permanente que la del
Soberano Dueño del universo que lo sacó de la nada y que preside sus destinos, sin que jamás pueda embarazarse

su imperturbable marcha. Agotc el hombre su saber para combinar planes de engrandecimiento; despliegue toda su actividad y tino para ejecutarlos; llegue, al fin, á disfrutar los favores de la fortuna, que basta sólo un ligero soplo
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I
I
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de lo alto para derribar el coloso de su felicidad, no dejándole más que su propia flaqueza y el triste desengaño de su impotencia.

La divina Escritura

nos enseña que todo en el siglo es

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BIBLIOTEOA DE ESCRiTORES DE

cmLE

espíritu (1); qúe es maldito el sombra fugaz y aflicción de son diehohombre que fía en otro hombre (2); y que no el Señor (3). Empero, yo soso sino aquellos que mueren en los ojos de los mortales' no sé qué venda funesta cubre inciensos de la glo'para no dejarles ver otra cosa que los sumergidos en ria vana, con cuyo humo pestifero quedan es necesario el más profundo letargo. Para dispertarlos del Señor acompañe también que la paternal Provideneia ejemplos frecuentes de una prosperidad li,

á sus lecciones

sonjera, que se disipa cuando se creía más segura, y que los mismos mese cambia en un abismo de infortunios por abunda dios con que intentaba afianzarse. IAh, Y cómo del ilustre personaen estas santas reflexiones la memoria Aquel je que es hoy el objeto de este lúgubre aparato! á la fortuna, sino que la hombre, que no parece buscaba que obligaba con imperio á que favoreoiese sus empresas; obstáculos ní en las para realizar sus proyeotos no veía el desagrado de los asechanzas de los enemigos, ni en negooios públicos no a1nigos, y que en el manejo de los digno oompetidor de su genio y talentos políti.
/

enoontró singular,caroos que le disputase el triunfo: este hombre á quien gado de oadenas por el amigo más favorecido, Y postrado en tiehabla elevado á un alto predioamento, Y premio de su generosa munifioenoia rra para reoibir en espectáculo 'una muerte oruel é ignominiosa: ved aqui un de horrendo, pero mil veces más eficaz que toda la pompa gloria vana, y la eloouencia para inspirar despreoio por la recompensa la corona un patriotismo que sólo espere por corazones Y que tiene ofrecida Aquel que juzga nuestros Sí: las virtudes del mapenetra sus más íntimos secretos.
,

(1) EclesiastéB. 1, 14. (2) Jeremías, XVII. 5.
(3)
Apocali[J1!i"

XIV.

13.

ORATORIA SAGRADA

-14"

.

gistríldo no son un sacrificio estéril comagrado neciamendel va. te á la vanidad ó interés. Para ponderar el mérito el escritor sagrado liente y distinguido Simón, nos dice á pueblo; y que que .procuró de todos modos ensalzar su gobierno todo prosperó en sus manos.; y en tiempo de su yo he creído que sin exageración podía aplicar este misé ilustre Ministro Sr. don Diego mo elogio al patriota el fin Portales. Quiero que comparéis sus servicios con trágico de su vida, para que imploréis en su favor con más confianza las misericordias del Señor. No os parezca desproporción que hay entre el héroe que se me oculta la casi forzado' y su orador; asi es qué, con gran desaliento y á vengo á tributar este homenaje de reconocimiento nombre de la Patria al homþre grande que siempre ilustrará sus anales. Yo quisiera, señores, que mis débiles fuerzas igualasen á la importancia del asunto, á vuestros deseos y esperanzas, y á los trasportes de gratitud con que me distinguida predisiento conmovido cuando recuerdo la lección que le debí, aun sin haberle jamás servido ni tratado; pero, donde desfallezca y se abata mi voz, hablen justo entusiasmo. sus hechos esclarecidos y vuestro y tú, Espiritu divino, que sugieres palabras de verdad sagrado dey santificación, no permitas que yo degrade el coro y dignidad de este lugar, convirtiendo la función
ó haciéndola augusta del ministerio en baja adulación ó renco. servir de vil instrumento p ara encarnizar odios res. Haced que no salga de mi boca otra cosa que paz y
.

edificación.

"

.

Olvidemos, señores, los servicios esclárecidos con ,que enriquecieron á su antigua casa los ilustres antepasados del Sr. Portales; no fijemos la atención en el lugar preeminente que su propio padre ocupó entre los fundadores de

låO

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES

DE CHILE

la independencia americana; pasemos en silencio los probellas legresos que hizo en el estudio de humanidades y jurisprudencia, porque tras,'fi1osofia, ciencias de religión y en los grandes hombres queda obscurecido todo aquello principales aCque no es extraordinario. El brillo de sus deja perciones se asemeja al resplandor del sol, que no óibir los demás astros del firmam ento. Aunque el talento y los cuidados de su educación le ofrecian un vasto campo de gloria y lucimiento en la carrera literaria, eran, no obstante, incompatihles con su genio activo y emprcndedel dor una vida sedentaria y la lentitud en las empresas literato. Desde luego llamaron su atención las especulaciones mercantiles, porque cn ellas encontraba un poderoso aliciente su fino é infalible cáloulo, y, tan pronto como se dejó ver, fué ya de todos admirado. El mayor y más complicado negocio que se ha formado en el pals; ese pritoda la mer ensayo de u!'a asocÜlßión, que, difundida en república, debla eslahonar sus relaciones con la misma Infué glaterra, se confió á la dirección del Sr. Portales, que

quien hizo propuestas más ventajosas; y desde entoncès no trepidaron los más antiguos y acreditados comerciantes del pals en someter sus fortunas y sus luces al magisá los treinta terio de un jovcn que apenas habla llegado años. No es concebible de cuánto saber y destreza necesitó para vencer los obstáculos que le oponian la novedad en el sistema de su administración, el interés de los unos, las oposición del mismo govenganzas de los otros, y hasta la disolución bierno. Sus émulos celebraron como triunfo la del contrato; pero esta circunstancia hizo público el manejo del empresario, y sacó á luz los libros y documentos, sin que sus calumniadores hayan podido hasta ahora aprovecharse de uno solo. Los cuantiosos capitales que poseia, con sobrado talendel teato y crédito para incrementarlos, habrlan alejado le hubiese tro politico al Sr. Portales, si su patriotismo

ORATORIA SAGRADA

151

república. permitido mirar con indiferencia la suerte de la á los ciudadanos pacíficos, 'Su primer cui dado fué reunir
el establecimien. que, debiendo ser los más interesados en perjudito de un orden permanente, por efecto sólo de un ()ial y mal entendido desprendimiento, no aspiraban más es la que á vivir retirados en el reposo de sus casas; y no de su fuemenor de sus glorias haberles comunicado parte En su oposición á go, haciéndolos entrar en la lid política. los partidos jamás traspasó los límites de la moderación y la decencia, ni desmintió una vez sola aquella noble franqueza que fué siempre su divisa; pero ellos le miraban coel blanco mo enemigo temible, haciéndolo desde entonces <le sus tiros. Los conspiradores de 1827, después de acer,

,

tado el golpe, no se consideraban seguros, mientras quedaá pesar de que en esa época ninguße libre el Sr. Portales, pública; sin embargo, na parte tenía en la administración los lleno de la nobleza y humanidad que han desconocido, <le 1837 se contentaron con aprisionarle. Mas, como las almas grandes hacen que hasta los contratiempos contridel buyan á su gloria, el ilustre preso, desde la obscuridad tranquilidåd pertur" <:alabozo, no solamente restituyó la perseguidores á la bada, sino que también sometió á sus suerte que le preparaban, cuando ya creían jactarse de un triunfo el más completo. Pero, sin ambicionar poder, satisfecho con haber acreditado la capacidad de poseerlo, volvió tranquilo al retiro de su casa. No es posible referir 'aquí todos los hechos distinguidos <lel Sr. Portales, y apenas podremos recorrer algo de lo más

importante durante la época que influyó con sus sabios y acertados consejos en los destinos de la Patria. Pero no os figuréis por eso que ahora me detenga en hacer la apología de sus opiniones políticas, lanzando invectivas amargas contra los que pensaron de diverso modo. Esto sería <:onvertir en tribuna la cátedra de la verdad divina, 00 nfundiendo la voz de Dios, que reveló su santa doctrina

I
I

152

BIBLIOTECA DE ESCRtTOQES DE CHILE

apasionado de para salud del hombre, .con el eco tal vez el interés y el mis ideas yalecoiones. N unoa he creído que dee orimen fuesen los prinoipios que nivelaron la oonduota todos los venoidos en Liroay y ouantos tomaron su delendébiles para no mirar oon in? sa. Los hombres somos muy dulgenoia extravíos que naoen del entendimiento. Lo confieso sin rubor, y aun me glorío dc esta oonlesión ingenua. que quizá llegó á aplaudir tanto la honrada comportaopiniones, y ción de ouanto me desagradan sus

.

algunos, gloria der. habria lamentado para siempre su triunlo. La Sr. Portales ha consistido en medir sus fuerzas con ene-' migos poderosos, despojarlos del prestigio que los hacía desvíarse portemibles, desvaneoer sus tentativas Y no á los prinoipios. ellos un punto del sístema que se propuso de su administraoión. 1828, los pueCuando se promulgó la oonstitución de blos se resignaron á obedeoerla, aburridos ya oon una serie no interrumpida de inquietudes y revueltas; pero las.. el ouerpo legis.' eleooiones populares de 1829 y la que hizo lativo para vioepresidente de la Repúblioa fueron un maquerellas que oubriero!> nantial inagotable de alteroados'y de luto á la naoión. En vano los alI!antes de la tranquilidad suspiraban por algún avenimiento; en vano el mism? jefe que presidla el Estado oonlesaba la inlraooión para preoiso someter la deoi. que se procurase el remedio; lué sión de esta aoalorada disputa al filo de las bayonetas, y el honorable oaudillo, á quíen cinco provincias en masa y las otrao. multitud inmensa de ciudadanos respetables de glorias con el sa., llamaron en su socorro, quiso partir sus opinión pú-. bio y prudente consejero que le designaba la 'meses bastó para formar de una blicarpoco más de dos pequeña poroión del ejército cuerpo de tropas capaoes de'

batir á

enouentros gloriosos. po, Las.Vegas, Pudeto.y otros mil

las que se oonsideraban como el grueso de las de zas chilenas, y en donde p'eleaban los vencedores

fuer-

Mai-.
I

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ORATORIA SAGRADA.

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Lamentemos la sangre de, tanto bravo chileno; pero no defraudemos el mérito á quien supo de tal modo allade suerte nar el camino para la victoria, que, aun en caso adversa, tenia preparativos con los cuales ni se hubiese conocido la más completa derrota., La jornada de Lircay. quitó las armas de las manos á ocultaban' unos cuantos enemigos del Gobierno que no serio, y peleaban á cara descubierta; pero los diseminó por todas partes, encarni?ó su odio é hizo su enemistad irreconciliable. Ya, en lugar de la espada y el cañón, sólo podían servirse de la rebelión, tanto más temible, cuanto es mayor la dificultad de prevenir sus tiros. En esas circunstancias la nueva administración auu no habla tenido tiempo de radicar sus cimientos, ',y los cuantiosos gastos' que acababa de ocasionar la guerra civil, la desconfianza que inspira un gobierno reciente y los 'vaivenes que todavla sufría el Estado como consecuencias de la conmoción más general y violenta que se habla visto hasta entonces, todo parecía presagiar la más próxima ruina. Por otra parte, se hallaba la autoridad debilitada en si misma con siete años de continuas variaciones en el sistema administrativo; durante los cuales habiamos visto adoptar unos principios y dejar otros, vituperándose hoy lo que ayer se aplaudia, y alternándose sucesivamente la anarqula, el orden constitucional y la dictadura, las ;formas unitarias más centralizadas y una federación que intentó hacer popular hasta el nombramiento de un simple párroco. No quedaba, pues, al parecer, otro arbitrio para afianzar la permanencia del Gobierno, que hacerlo contemporizar con sus enemigos y ceder algún tanto de sus mismas prerro,
'

,

gativas. Pero el Sr. Portales no. conoce obstáculos, porqu';-. siempre todos los encuentra: allanados en los inagotables recursos de su genio criador. Semejante á aquellas águilas
.

que en el rápido curso de su vuelo, sea qlJe se remonten so-, bre inflamados volcanes, hondos precipicios, lagos insonda-

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES

DE

CHILE

bles, ó escarpadas montañas, jamás detienen su vista en lo que se halla á sus pies; asi ellahorioso Ministro, sin rea

dirige sus miras parar en las dificultades que le cercan, y enfrenar la licencia, reformar los abusoB, dar nervio respetabilidad al Gobierno, crédito á sus promesas; moralidad á las masas, economla y pureza en la administración de las rentas públicas. En todo trabaj a con buen éxito ?dores, cuya elecpor si ó por medio de diestros cooper ción es también debida en gran parte á ]a penetrante persaquel picacia con que lela en los corazones Y adivinaba El destino que á cada uno convenla según sus aptitudes. fàmiliar totalento y su infatigable contracción le hacen magisterio do aquello que forma el secreto y constituye el de cada profesión. Nombrado Ministro de Guerra y Marideja escuchar con interés sobre el na, álos pocos dlas ya se atingenoia con el arte militar. En los. negocios que tienen comercio y jurisprudencia civil y eclesiástica, oye, pero'
resuelve por sí mismo. la liberEra su máxima favorit?, que, para mantener debla tad de los pueblos y la independencia del Gobierno, haoerse entender al soldado que su oficiò es pelear contra espada deslos enemigos de la Nación y no discut ir con A fin de reprimir el orgullo nuda las cuestiones políticas. la juvenmilitar y dar un noble giro al espíritu marcial de tud chilena, oonsagró todos sus desvelos al establecimiento y arreglo de las guardias cívicas hasta ponerlas en un ã los países en que estado, que dejan poco que envidiar de ha progresado más esta benéfica institución. Fruto es alcanzó á disfrusus tareas la victoria del Barón, que no de lección saludable á cuantos en tar, pero que servirá adelante pretendan invadir la autori dad con las armas

defenderla. Al que la Nación puso en sus manos para á los veteranos,. queda paso que trabajaba por contener glorias á su honrosa hacerlos ilustrados Y capaces de dar profesión. La Academia Militar, erigida con este objeto,

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ORATORIA SAGRADA

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patriot.ìsmo será un monumento eterno de la sabiduria y de su digno fundador. Enemigo aoérrimo de toda mitigación ó condescendencia en la observanoia de la ley, estaba dispuesto á prooulas rarla aun cuando fuese preoiso saorifioar sus intereses y más caras afeooiones. Pudo oomó hombre padeoer alguna equivooaoión; pero ella y cierta inflexibilidad naoían de de un fondo de justifioaoión y laudable celo. Miraba coorigen de inmensos mo vicios generalizados en el pais y públicos y el promales la indiferenoia por los perjuicios
pender á la impunidad de los oulpados, y no es de extrañar que el temor mismo de que llegase á contaminarle este contagio le hiciese atribuir a vergonzosa oobardia lo que del otros consideran prudente discreción en la severidad castigo. Al mismo tiempo qUe,perseguia los delitos, no habia para él mejor recomendación que el mérito y los talentos, y ouantos poseian estas apreciables cualidades
,

sólo dejaban de ser sus amigos ouando conéeptuaba que podian 'emplearlas en perj nioio del orden estableoido. Siempre que no hubo este temor ocupó en empleos dc imá personas que]e y talvez los más apetecidos,

portancia, habian sido desafeotas. Proteotor deolarado de la juventud, se propuso valerse de aquellos jóvenes en quienes descubria moralidad é instruoión, porque juzgaba que el entusiasmo republicano á oostumbres que ardia en sus peohos y la falta de apego inveteradas los dispon,dria mejor para adquirir hábitos de
respeto á la ley é imperturbable constancia para procurar su ejecuoión, que eran el eje sobre que debla girar todo el vasto plan de sus premeditadas reformas. Ellas sin duda
nos' es licito vaticinar los resulse habrían realizado, y así tados por lo que ya tenia heoho, por el espiritu regenerador y talentos que habia desplegado y por el tesón infati-

gable para llevar al cabo sus más arduas empresas. ]Cuán-

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'BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

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ta pérdida no ha sido para la Patria su premat.ura y. temprana muertel Ningún hombre público le ha excedido en laboriosidad å y contracción: unos pocos meses que gobernó Valparalso,
etemizaron aní la memoria de su incansable celo y perspicaz vigilancia. A la vez con uno, dos y hasta tres ministerios å su car-, negocios de cada uno como si fnesen, go, despachaba los quienes solos, y se ha oído generalmente å los oficiales de se servía, qne con tal jefe no se logra un momento de desahogo. Los negocios de suma importancia que siempre le ocupaban, y que al parecer exigían toda su contracción, no le impedían descender å pequeñeces que,
.

otro habría despreciado, pero de las cnales saeaba inmensas ventajas. Para él nada era perdido; porque t.odo entra-, ba en la ilimitada extensión de sus planes. El artesano, el labrador, el soldado y hasta el despreciable mendigo, jocosino había uno que no fuese detenido por su habitual dad y de quien no adquiriese sagazmente noticias de algún provecho.
Pero la cnalidad mås notable; la que parece formaba el alma de sus otras relevantes prendas, era un tino para acordar sus providencias y cierta previsión para calcular

que no parece sino que llevaba en las mano? la voluntad de los hombres y el poder de los elementos. <Cuåntas veces no se temía un descalabro donde tal vez se daba el golpe decisivo? Durante los siete años y medio públicos, no ba que!!aqne ha intervenido en los negocios do tentativa de que los enemigos del Gobierno no se hayan valido para derrocar lo, y en todas han enoontrado su tl'Ìste deseng4>ño. lQuién no creyó envuelta la,república en guerra civil, å lo menos por algún tiempo, cuando repentina é improvisamente se tuvo la noticia de que debía estar ya en nuestras costáS nna expedición rormal, man: dada por el caudillo de la oposición al Gobiel'no. y, segÚn
;.us efectos,
'

ORATORIA :SAGRADA

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.. todas las apariencias, dirigida y sostenida por el afortunado conquistador que' acababa de ganar al Perú con una los empresa semejante? ,Quién? Solamente el Ministro y que conocían de lo que él era capaz. Vosotros visteis en pocos días formar escuadras, disponer ej,ército y dirigir
sus operaciones como si
sen

la guerra y los mares no ofreciecontratiempos. Supisteis después que, mientras en

Chiloé eran presos el jefe de la expedición con ?us tropas, buques y bagajes, llameaba el pabellón chilenó en el Cay se firmaba por el señor de tres repúblicas una tre-

llao, gua 'que, aun cuando ,'ergonzosa para él, con todo, no satisfizo las grandes miras del autor de tan gloriosos triunfos. Pero ,creéis, acaso, que estas ú otras hazañas semejau'tes bastarían para formar su elogio? Adornado de todo aquello que la gloria mundana tiene más seductor, <qué le quedaría hoy de sus atavios? .No queráis engañaros, hermanos' míos muy amados, decía el Apóstol Santiago; toda dádiva preciosa, y todo don perfecto viene de arriba, como que desciende del Padre de las luces, en quien no cabe mudanza ni 'sombra de variación. (1). Sí, dones del
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Cielo son los sabios consejos, los sentimientos generosos, el talento, el denuedo y los aciertos; pero dones que son nada sin la piedad, y que llegan á ser nocivos sin ella á

quien los posee. C!Qué sería del ilustre Ministro, de sus proezas, de su grande alma, de su incomparable geiÜo,si la religión no hubiese consagrado estas prendas recomendables? Sin ella, ,cuál seria el consuelo que podíais encontrar para vuestro dolor? cuál la confianza qué animaría nuestros ruegos y oraciones? ,Ni cómo este religioso' Po ntífice habrla ofrecido sobre esas aras sacr?santas al Hijo Unigénito del Eterno Padre? Yo mismo' no podría sost'óner las
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(1) Santiago. l.

16. 17.

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â un hombre tan distinguido. alabanzas que son debidas grandeza mundana Mas, confundamos con su ejemplo la cristianos acopian y hagâmosle entender que los héroes envidia, ni quita el un tesoro que no roe la polilla de la .sólo abre el ladrón astuto, y para el que un golpe alevoso camino de su eterna posesión. simple El Sr. Portales, como hombre público y como un de BU pie-o particular, ha dejado testimonios irrecusables iglesias depudad. En el tiempo de su administración las teniendo ya pasto. sieron el hi.to de su penosa viudedad, episcopal que las rijan. Se res adornados del carâcter había proyectado la creación de otras dos mâs y una metrópoli eclesiâstica para que, multiplicados los auxilios de reglado en los juioios la religión y establecido un sistema episcopado eclesiâsticos, se forme también un cuerpo de inexpugnable contra los enemichileno que sirva de muro gosde la religión y de la Iglesia- Las comunidades religiosin las cual.s sasvolvieron al goce tranquilo de sus rentas, propiedad habían sancionado no podlan subsistir, y cuya l?s leyes, cuando la piedad de nuestros y garantido de sus fol'. abuelos consagró .al Dueño del universo parte destinados â su culto. tunas, â fin de que hubiese ministros de Desde entonces poblaron sus noviciados y abrieron olrecen en nuevo las escuelas de enseñanza científica que Pero la obra exsus claustros gratuitamente al públieo. virtud clusiva de nuestro religioso Ministro, en la que su encontró sacrificios mâs penosos, fué el restableeimiento de los seminarios conciliares, cuya juventud florida anunâ fieles sacereia â la Iglesia días de gloria y prepara los dotes celosos é ilustrados. â qúe tiene reNo se limitaron por eso sus cuidados lo politico, sino que tralación direeta con el orden civil y bajó los consuelos de la religión y por que S"

por llevar predicas" penitencia en los puntos mâs remotos y cuyo sin divisa.. desamparo lloraban amargamente los pastores

ORATORIA SAGRADA.

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Ha sido necesario wdo el influjo de su autoridad y la firmeza invencible de su carácter para realizar las expediciones de misioneros á Chiloé y Valdivia, que, según él mismo aseguró, fué la providencia entre todas las de su administración en que tu vo mayores compromiel remedio.

arrostrar. Todo esto aun ilO satisfac;a su piedad; fiel imitador de los Estéfanos, Olaos y Canutos, pensaba aprovecharse de los re?ursos que la auWridad ponía en sus manos para facilitar la conversión de los bárbaros araucanos y aun de aquellos que habitan al sur de los confines civilizados de la república. Tuve la honra de escusos que

char de su boca el bello plan de misiones que se había propuesto, y más de una vez creí llegar á ver guaitecas y trasmontanos postrados ante la Cruz que con inocentes y suaves acentos bendecían al Señor. JAh, y que no exis-

ta ya el genio de cuya valentía é intrepidez se necesitaba para realizarlol \Y que tan lisonjeras esperanzas puedan ser sólo un sueño alegre, que no sirve más que de torm'ente cuando se despierta! IDios míol si nuestra maldad nO" ha hecho indignos de tanta dicha, retribuíd porlo menos la voluntad y el deseo de aquel á quien Vos lo inspirasteis y no permitisteis ejecutarlo. Y vosotros, mis oyentes, Wlerad este desahogo á un corazón que con tal recuerdo siente toda la amargura del desconsuelo. Nuestro cristiano Ministro había aprendido del Apóstol Santiago quo (,la religión pura sin mácula delante'd& y, Dios Padre os ésta: visitar á los huérfanos y á las viud... en sus tribulaciones, y no mancharao con los halagos ongañosos de este siglo,> (i). Y l quién llegó á él con aflicción, que no saliese consolado? Nada queda de su ingont& fortuna, porque toda se ha empleado en favorecer al oprimido, educar al pupilo, socorrer á la viuda y manteJ
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o

(1) Santiago, 1, 27

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BrBU()":'ECA DE' ESCRITORES DE CmLE

los adminisner al desvalido; y aun ha sido neeesario que 'tradores de sus rentas se eonstituyan en tutores suyos qué sostener la deeeneia de para que siquiera tuviese eon á persu easa. A pesar de su severidad, estaha dispuesto enemigos que los donar ofensas, porque no eonoda otros co'n éstos, mientras una mano que ereia del Estado; y aun ali' firmaba deeretos eontra ellos, alargaba la otra para

vivió en e) cam viar sus miserias. Durante el tiempo que la felieidad de los po, todo su plaeer eonsistia en proeurar su' padre y hasta 'seneillos aldeanos; él era su eonsultor, objeto un dete'su médico; habiendo herho oon e.te solo ôþorde los medicamentos más usuales y su
nido estudio tuna aplieación.
de la Poeos han' mirado eon tanto desdén el falso brillo los destinos pompa mundana, y al paso que su rango y entre los primeros hombres del que oeupó le eoloeaban pais, su vestido, su tren y todo el aparato de su easa no

mediocridad. Siempre anuneiaba otra eosa que sencilla elientela los que apeteeen la gloria vana se proeuran una lucida para que asi se dé más erédito á las alabanias que adulación les prodigue; pero, enemigo irreeoneiliable de la y lisonja como franeo é ingenuo por earáeter, más bien 'parece que estudiaba el modo de disminuir sus aplausos. los Hizo el ,más alto despreeio de'las,riquezas, Y hasta á émulos más obeecadoi se ven precisados eimfesar su inimitable desinterés.' Dueño de, un caudål que podía negoeios de á llamarse opulento, cuarido se' eontrajo los, Estado abandonó enteramente' el euidado de conservarobjetos públieos, y no lo. Invirtió sumas cuantiosas en eonsintió en su vida que se le pagasen. Sirvió constantepercibió otra mente empleos lucrativos; pero de ellos no quedaba con cOsa que el asiduo trabajo. Ya casi no'le
"

?

qué subsistir, y para qne reeibiese sueldo en la última' el época que despaehó el Ministerio, fué necesario todo empeño de los amigos, un formal precepto del Gobier-

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Ved aquí hasta dónde llevó el Sr. Portales suc"amor Salvador del mundo no dejó .. los prójimos. El divino á sus verdaderos discípulos. y lno <>tra señal para conocer le contaréis entre ellos? Sí: las lágrimas ,de tanto menes. cl mejor timbre de su in'teroso á quien socorría. serán
'nO.

mortal gloria. Es verdad que debía ser para él una noblè satísfacción á llegar á ver logrado"- sus mol?stos sacrificios, pues don. -dequiera que tendiese la vista, allí se le presentaba la la más risueña perspectiva. Mejoras en la administración -de justicia y en la policía' de los pueblos; incremento pasejército, marina y preparamoso de las rentas públicas; tivos para llevar la guerra fuera del Estado, sin que para á una exhibición extraor,,110 hubiese sido preciso obligar <linaria; respetabilidad en el Gobierno; decencia en su él;'progreso en manejo; crédito dentro del país y fuera de
,

públicos de gran comercio; ahorro de gastos; edificios <:osto; establecimientos para educación de eclesiásticos y militares; nuevas cátedras de enseñanza; ved aquí los fruel tos de la administración de que ha sido el consejero, distinguido Ministro. alma y el más firme apoyo nuestro E! ha dado á Chile la gloria de ser el primero de los esta,,1

<los americanos que

alza la voz para defender la independencia del 'Perú y derribar la espada que asesta sus golpes contra las formas republicanas. Pero tanta fortuna, tanto poder, tanta gloria, no eran

el mejor camino para la recompensa de sus virtudes. La tribulación y las adversidadcs son las pruebas de las almas grandes y el patrimonio 'de los escogidos. Este era el triunfo que. sólo restaba á nuestro"héroe, y' el último y más glorioso sacrificio que debía consagrar á su amada

Patria. El deseo de activar por sí mismo los aprestos de la ex.' 1'edición al Perú le condujo en persona al campamento del ejército;, y entonces fué cuando el amigo de sus íntim'ss
ORATORIA SAGRADA.-ll

162

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CHILE
,

de rodos, á quien acababa confianzas, el más beneficiado el mando de las tropas, se de conferir el segundo lugar en despué" pocos momentos subleva, le sorprende y apresa, de ternura Y amisde haber recibido las últimas pruebas en cólera, lanzaría tad sincera. lOs parece que, ardiendo ICreéis que 110negra perfidia? rayos de furor contra tan y del poder? lOs le figuraria la pérdida de la autoridad humill?ción Y abatimiento? Nó: jaráis confuso por su

si manifestó algún sentimás estuvo más tranquilo; y, iba á que la sublevación miento, fué sólo por los males IQué señorio de esplritul qué patriocausar á la Patria. cargado de cadena. y custodiatismo! Luego le conducen de tropas; porque lamemori.. do por un grueso respetable de pavor y espanto á lo" de sus virtudes y talentos llenan principio de delito y el único revoltosos: éste es todo su el amor á la vida le hada persus desgracias. Piensan que dignidad y llegan á intimarle que sufrirá la der algo de su jefe de la plaza de Valparaís{} muerte si no escribe al él desprecia sus amenazas y para que la entregue; pero cualquier sor. prevenir á la guarnición contra y sólo por 01 vialgunas líneas, en que, presa, toma la pluma y traza de su persona,;'o hace más que re,dándose totalmente' ileso el decoro del país y se comendar el que se mantenga pueda la efosión de sangre; cada evite hasta donde se sentimiento? más puros depalahra respira dignidad y los

un corazón hamano y generoso. cuál admirar Después de tres dlas, en que no sabemos 6 de los penosos sufrimientos su invenmás, si la amargura á consumar el sacricible constancia, conoc? que va ya donde le veo mil veces más ficio; y aquí es, criBtianos, enemigos y reposaba á grande que cuando confundía sus del poder. Su generosidad sobreputranquilo en el colmo de sus verdugos, y para ja.,áJa ingratitud é inhumanidad su prisión los inreferir al fiel amigo que le acompañó en pocas disnos tratamientos que había sufrido durante unas
.

-

ORATORIA SAGRADA

163

de no descuhoras de separación, cuida cautelosamente útil brir las personas. Cuando pierde la esperanza de ser de la tierra á la Patria, entonces olvida todas las cosas si permanece por media hora y, reconcentrado en nù!llßO, contemplando en Aquél, cuya bondad misericordiosa era la eterna recompensa su consuelo y debia ser también Se acerca el momento fatal: resuena de sus trabajos. .... la voz terrible, y el mismo que la pronuncia huye confuso sumiso á por no presenciar la ejecución. El soldado que, sus jefes, marcha sin replicar para recibir la muerte,.hoórdenes sanITorizado se detiene y rehusa obedecer las grientas que se le intiman. Sólo la víctima honorable no da el más ligero indicio de flaqueza, y sin afectar valor con largos razonamientos, que, en sentir de un sahio orador
cristiano (1), por lo regular son señales de un orgullo enque cubierto, ó á lo menos esfuerzos de lIn alma agitada combate por disimular su temor secreto, aguarda en si? iAh noche infaustal ya que cubriste en tu lencio. ?bscuro seno fiero atentado, IPor qué no ocultaste para siempre con densas tinieblas el desventurado campo de la Viña del Mar? fOjalá que el sueño poderoso del olvido 18371 6 borre de nuestras páginas el aciago de Junio de años Pero Portales no existe ya, y cuarenta y cuatro de una vida gloriosa sólo ofrecen un recuerdo melancólico.
. . .

.

.

Mientras su cadáver yacía confundido con asesinos y traidores, la noticia de su muerte nevó á todas partes el hola tranquilirror y el desaliento. Los unos ven destruida hizo dad y el sosiego, que en el corto espacio de siete años extinguido prospera!' tanto á la república. Los otros creen el patriotismo; porque no esperan que á vista de este ejemplar haya quien se consagre con tanto desinterés y anheé inhulo al servicio público. Estos, en el deselÙace cruel el pals mano de la revolución, que es la primera que en se mancha con la muerte de un ilustre magistrado, miran
(1) Bossuet, Oraci6n fúnebre del Príncipe Condé.

164

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILB

,

'terminables venganzas. extranjero enemigo de nuestra independenoia realice en Chile sus planes liberticidas; porqu e en la guerra exterior, dirigiese, mientras habia un genio,que tan sabiamente la 'nadie pensaba ni en el número de las tropas ni en las difioultades de la empresa. Hasta los más desafeotos al -ilustre Ministro que abrigan sentimientos nobles, se llenan de indignación; todos llevan en su semblante impresa la

á la república nadando en sangre y hecha el teatro de inAquéllos llegan á temer que el

imagen del sobresalto y del dolor. El mismo Gobierno en tan apuradas cirounstancias sólo se ooupa de su' aflioción. el más Nadie se acuerda del triunfo contra los amotinados, gloriosoparalosbuenos ciudadanosy funesto para el despotismo militar. Los cívicos de Valparaíso, victoriosos contra una fuerza veterana, que era tal vez la que desde muprestigio, chos años antes se había presentado con más abandonan sus laureles para cubrirse de luto y hacer los funerales á aquel á quien debian su establecimiento y disciplina; todo anunoia que la muerte de este homhre eminente es para la república su mayor calamidad.
Cristianos: <y no habrá algún oonsuelo para nuestro dolor? <Lágrimas? tiernos sollozos? amargos suspiros? 10h, Pero nada de esto aloanza á la mansión del reposo. qué triste desventural Yo así no leo en los anales de la libertad de Chile el nombre de aquellos, que los enriquecieron con acciones gloriosas; sin recordar al mismo tiem-

y < cuál será su recompensa? <Bellas po sus infortunios. inscripoiones? estériles elogios? magnificos mausoleos, destinados más bien para servir de pábulo á la vanidad de

los vivos que de proveoho alguno á los ilustres muertos? Nó, nó: Vos, Sèñor, esculpís con buril indeleble los sacriá quienes alificios que hacen por los prójimos aquellos mentó vuestra santa palabra. Vos, buen Jesús, enseñaslos ,teis que -el amor verda,dero consiste en dar la vida por á los que os crucisuyos; disculpasteis con generosidad

ORATORIA SAGRADA

165

ficaban; y demostrasteis con afectuoso llanto el aIDor á la santa ciudad; acoged, pues, también propicio á aquel

que ha procurado imitar tan heroicas virtudes. Chilenos todos: sean cual f?esen vuestras opiniones, aprended en las heridas de este ilustre cadáver yen la calidad misma de sus asesinos, hasta dónde puede (:on. ducirnos el espiritu de discordia. No olvidéis que es un torrente impetuoso que arrastra consigo aun á aquellos que le dieron impulso; y, si no os ha espantado promoverSi queréis lo, temed por lo menos llegar á ser sùs víctimas.

.

borrar á la Patria la negra mancha que en estas escenas de horror ha mancillado sus glorias, bacedle el sacrificio de toda personal afección, y no haya más que un solo anhelo, un solo esfuerzo en la defensa contra el enemigo común. y tú, sombra venerable del ilustre mártir por las glorias de Chile, recihe en testimonio de nuestra gratitud las tiernas lágrimas con que quisiéramos a un mismo tiemM po cicatrizar las heridas y lavar la mano sangrienta que las abrió. Tu nombre angusto serÏ\ escrito con caracteres de oro en los fastos más bonrosos de la Patria, y el cora. zón de sus hijos eternamente lo conservará marcado con un sello indeleble de sincero amor. En tus heroicos ejemplos hallará siempre el magistrado la firmeza, la intrepidez el soldado, y la tierna juventud un noble desinterés; mientras que nosotros en torno de tu tumba rogamos al
Señor que,' en recompensa de tus trabajos, te eiña una inmarcesible corona en la mansi6n eterna del dp.scanso, y te dé paz sin fin, ya que por nuestro bien te privll8te de eUa en la tierra. Amén.

?

'-

SERMÒN
-

En honor de

le.

declaraci6n dogmática de la Inmaculada Concepción de María Santisima. (8 Dic. 1855).

enim evtJtlgeliro vobÚ gaudiu,n magnum, quod erit Qmni populo. (San Lucas n. 10). A la v?rdad que vengo å daros una nueva de grandlsimo gozo para todo el pueblo.
.

E cee

de gala y celebran Las ciudades y los pueblos se visten abate á sus su ventura euando un caudillo afortunado Príncipes ó -Gobernantes añaden .,nemigos, cuando sus posesiones á las que antes reconocía su pod?r, cuando á anteponerJos á sus una nueva fuente de riqueza viene vecinos, cuando un genio aventajado excita la emulación
-de los

-,

extraños, ó cuando cualquier otro acontecimiento próspero distrae á los mortales de las penalidades de la vida. Pero lqué produce todo esto sino un gozo limitado á otros elllanto y la enviy pasajero, que, mÌentras envía -di marchita y á manea, como la flor apenas nace, ya se ra de la sombra pasa sin detenerse estable? Siempre las
huellas del vencedor quedan marcadas con sangre y la -dominación no se extiende sin opresión. Regularmente las cualidades distinguidas despiertan recelos, y se mira como -desgracia propia la riqueza y prosperidad ajenas. Todo Mmbia Con rapidez y las naciones no CQnservan largo

I
I
I

168

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

.

tiempo esa ventura en que cifran su gozo; porque á la. serie de victorias sucede otra de descalabros, á la elevación del poder su decadencia, y á la prosperidad y abundancia, la 'adversidad y pobreza. Desde el dia en que el Señor en castigo de la rebelió!>. de nuestros primeros padres maldijo la tierra de nuestra peregrinaoión, ni el hombre puede enoontrar en ella el
gozo cumplido, por que tanto anhela su corazón, ni esos. gustos pasajeros con que adormece sus penas, 'pueden hacerse extensi vos á todo el linaje humano, La dicha y la. alegria en la marcha de la humanidad forman aqui ya!l& más que algunos espiritus. verdadera excepción,

.

por una querido ilusionarse con halagÜeños sistemas de una hayan pretendida perfectibilidåd progresiva. La raza de Adán es raza desheredada, y en vano busca la felicidad y el contento que fueron su primitiva herencia. Sólo pueden encontrarse consuelos en las promesas y esperanzas COI> que la misericordia de nuestro buen Dios templó la severidad de la fatal sentencia que fulminara su justicia infinita. Al mismo tiempo que El anunciaba nuestra redención, fuente de todo consuelo, dijo á la infernal serpienteque acababa de seducir á nuestros primeros padres: (,Una. mujer te pondrá su planta, y por más que le aceohes, ella quebrantará tu cabeza.: y ved aqui que la solemne declara. ciÓndel cumplimiento do este augusto vaticinio es la quéahora vengo á anunciaros. Maria, madre virgen de .nues-

tro Redentor Jesús, es la afortunada mujer que en fuerza-. de los méritos de su divino hijo quebrantó la cabeza dO'

la maligna serpiente, habiendo.rsido concebida

sin man.. cha de oulpa original desde el primer instante de su ani-. Tal fué el oráculo que pronunoió la Iglesia Cató?

mación. lica por booa de su oabeza visible N. Smo. Padre Pio IX. á presencia dO' un año há en la basilica de San Pedro Cardenales y Obispos reunidos de casi todas las regiones> del globo. Y, si la madre de Dios fué entonces glorifioad..

ORATORIA SAGRAD4

169

con la proclamación de tan augusta prerrogativa, no lo fué menos la Iglesia con el ejercicio de un poder que tanto realza la divinidad de su origen. Estas dos grandes glo. rificaciones Son las que quiero proclamar im este di a; grande por cierto y sin mezcla alguna de tristeza debe ser nuestro gozo por tan plausibles motivos. E?angelizo ?obis
gaudium magnum. Todos somos hijos' de María, porque en el leño de la Cruz fuimos encargados á su maternal tu. tela, y lo somos también de la Iglesia católica, porque en ella recibimos nuestra regeneración á la gracia; y, como la
gloria de los padres es la alegría del bija, el gozo y con. tento que ha de excitar en nosotros tan feliz y venturoso anuncio, ha de ser universal: Erit omni populo. En verdad á que, siendo llamada todala descendencia de Adán participar de la redención en el seno de la Iglesia y bajo la protección de Marla, â toda ella le interesa la exaltación

,

de la una y la glorifioaoión de la otra. De aqui es que este gozo puro, grande, exquisito y universal, que excita el próspero y plausible acontecimiento' que nos ha reunido en este templo para alegrarnos en el
Señor y tributarle rendidas y fervorosas aeciones de gracias, se halla vinculado â dos triunfos magníficos y muy

gratos para el pueblo católioo, â saber: el de la gloriosisima Virgen María, nuestra madre adoptiva, y el de la santa Iglesia, nuestra madre espiritual; y ved ahí todo lo

que va â ooupar vuestra atención. y vos, tierna madre y poderosa protectora nuestra, digno objeto de la piadosa alegria que rebosa en nuestros corazones, presentad al Señor las preoes humildes que le dirigimos, iluminad, mi espiritu, purifioad mi lengua é inflamad mis pala?ras para que debidamente pneda tribu-

tar alabanzas al singular privilegio de vuestra Concepción inmaculada; mirad que todos á una. voz os lo pedimos?
usando de las mismas palabras con que el celestial
m

en,.

170

BIBLIOTY.CA. DE ESCR1TOR?;:I DE CHILE

jero, al anunciaras que ibas

á ser madre de

Dios, os saludó

María! pura y sin mancha de pecado original.-rAve,

A impulEn el principio crió Dios el cielo y la tierra. el firmamento, los assos de su voz omnipotente la luz, El espíritu de tro y nuestros globo jsalieron de la nada.

henchidas Dios corría sobre las aguas, y éstas se sint,ieron el cielo de vivientes. La misma palabra creadora tachonó de árboles fronde eentelIantes estrellas, cubrió la tierra dosos y verdes prados, matizados de vistosas y fragantes especies de aves hendiesen' los fiores: hizo que variadas paciera en los campos aires, que todo género de animales cobijase la tierra. No descany que multitud de reptiles tanto só el Señor en su obra; pero, como si se detuviera un al hombre á nuestra para tomar consejo, dijo: (,hagamos de barro, le imagen y semejanza>, y, formando un cuerpo quedó hecho inspiró sobre su rostro un soplo de vida, y Bajo sus plantas el hombre viviente con alma (1). los bueyes, ovejas fueron colocadas todas las cosas; celestes fueron y todos los rebaños, y hasta los cuerpos á ser poco destinados á su servicio. Su grandeza llegó espíritus angélicos, y quedó consmenoS que la de los gloria y hotituldo como elrey de la creación, coronado de al hombre á imagen suya, nor. No bastó que Dios crease de 'luiso además recrearlo con su amor y la dicha inefable de una felicidad que estasu amistad y graoia, le colmó Entonces la intelimos muy lejos de comprender ahora. gencia humana refiej aba el abismo insondable de la divina. Libre de las tinieblas del error, penetraba todos los SOOrepredominio tos de la verdad de que era capaz su ser;.y con 'el poderlo absoluto sobre sus pasiones, mantenía intaoto Be le brindaba de BU libre voluntad; toda la naturaleza de ella sin trabajo ni zozobra. sumisa, pudiendo disfrutar
(1) Génesis,

.

n,

7.

,

ORA.TORIA SAGRADA

171

El candor y la inocencia perfumaban

sus goces, y, aunque

vivía en tanta desnudez, la vergüenza no había aún enrojecido sus mejillas. Pero este estado de primitiva grandeza no fué estable, porque un ser maldito se afanaba por enel Señor volver á todos en su eterna desdicha. Para probar la obediencia de nuestros primeros padres y darles en qué labrar su mérito, les había impuesto un solo precepto, y éste de fácil ejecución, prohibiéndoles comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Mas, seducidos por la falaz promesa de la in!ernal serpiente, probaron la malhadada fruta y atrajeron sobre sí y sobre su numerosa posteridad fatales desgracias. Una sola.mujer, Maria, la que debía Uevar en su vientre al Redentor del linaje humano, salvó de este común naufragio. EUa, como la zarza incombustiA nosble, se mantuvo ilesa en medio de las voraces llamas. (ltros, destronados y sumergidos en nuestra propia degradación, no nos es dado formar idea justa de tan dichosa exención; porque, como dice el Apóstol: (,El hombre animal no puede percibir las cosas que. tocan al espíritu de Dios; falto de inteJigencia, las mira como necedades (1).. Empero, la vista de los males que palpamos puede hacernos rastrear algo de la felicidad que perdimos y que la Santísima Virgen conservó inhlOt.. Recibimos el ser manchado con la iniquidad y nuestra madre nos concibe en pecado (2). Por esto, según la fe, somos hijos de ira por naturaleza (3). Penetrado el Santo Job de esta desgracia, exclamaba: ,Perezca el día en que nací y la noche en que se dijo: con.
. . .

cebido queda un varón. Conviértase aquel día en obscuridad; no haga Dios cuenta de él desde lo alto, ni sea
con luz

alumbrado. Obscurézcanle las tinieblas y la sombra de. la muerte; cúbrale densa niebla y sea envuelto

?

(1) r Corintio8. U. 14. (2) Salmo L. 7.
ÇI) Eleaio"

n,

3,

172

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CH1LE

Y eon razón, porque ese primer peen amargura. (1). inagotable de macado '!ue se nos trasmite, es una fuente eJ error y Jes, que, sumergiendo nuestro entendimiento en arrastrando á nuestra voluntad con el turbión impetuoso de Ja concupiscencia, desfiguró monstruosamente la obra

predilecta deJ Creador. Desde entonces groseros errores ejercen sobre el ofuscan la razón, y pasiones vergonzosas imaginación es el juguete su tiránico imperio. La

corazón de sus ilusiones, y nuestros sentidos son incentivos poderosOS de la incontinencia. Inconstantes y vanos en nues. el tros pensamientos, y frecuentemente dominados por temperamento y los 11 umores, no damos un paso en que no flaqueza. De aquí proviene la se descubra nuestra propia propensión al mal, la resistencia å nuestras obligaciones, la mortal languidez para obrar el bien, el desdén por la virtud y los funestos encantos del vicio. De aqui la lucha constante de la caroe contra el espíritu, y la secreta rebelión de nuestro corazón contra Dios. Pudiera al menos servirnos de precauoión la ,experiencia de nuestras mise. toda rias; peru, lejos de humillarnos por ellas, aborrecemos sólo apeverdad que tienda á corregirnos; nuestro orgullo sin verdatece lisonjas, y, satis Cechos dt' nosotros mismos de deros méritos, despojados de la inocencia, y en medio ignorancia y flaqueza, vivimos henchidos de vani-

i

"

,

nuestra dad y soberbia. Siendo .miserables esclavos, no sentimos el peso que nos abruma. Estamos lejos de Dios, yel temor de su indignación no nos asusta ni incomoda; vemos que si algo nuestras pasiones no nos dejan acercarnos á,El, Y las turba nuestra alegría, es Ja dificultad de sa?isfacerJas y consigo. A todo se melancolías y pesares que ellas llevan resignael pecador, y, á trueque de cumplir sus deseos. condel demonio. siente en vivir rendido á la carne y esclavo Pero es algo más que insensibilidad de nuestros males
-

(I) Job. III.

3. 4. 5.

A

0-'

ORATORIA SAGRADA.

173

la que nos aqueja. Una' densa nube cubre nuestra vista, y la ceguedad es tal, que el hombre en su esclavitud, ríe y

eanta al ruido de sus propias cadenas. El iracundo se gloria en sus crueles vênganzas y, encuentra una feroz complacencia en el gemido de sus víctimas. El !'varo sa. crifica sus comodidades, su reposo, sus amigos y hasta su

propia persona, y se llena de gusto al abrazarse con su adorado tesoro. Un ambicioso no repara en vergonzosas humillaciones ni en degradantes iniquidades 'para escala.. la elevaeión á que aspira, y, no obstante, celebra como triunfo el buén suceso de sus tentativas. No hay traidor fementido que allá en su interior no se goce en sus falsias y ruindades. engalanando su ingenio con los trofeos de sus
infames perfidias. Hasta el voluptuoso, cuanto más sumergido en el fango de su corrupción, tanto más la aplau. de como una felicidad, jactándose de sus inmundos delei. si no fuera bastante el ineentivo de su ápetito, tes; y, como atiza en su imaginación el fuego de su lascivia, y no pocas veces empuja á su concupiscencia para que atropelle á la

naturaleza: De modo que los hombres, cuando se hallan dominados de sus pasiones, las miran óomo deidades y ci. rran toda su gloria en que la sumisión sea cada vez más profunda y serviL Tal es el hombre después de su caída: así quedaron eclipsados su gloria' y esplendor primitivos. Verdad es que el Señor no le abandonó para siempre; que, obrando un prodigio mayor que la creación del universo, reparó con usuras la fatal culpa, y que el Verbo encarnado abo. lió el decreto de nuestra reprobación fijándolo en la cruz en que quiso morir por nuestra salud. Verdad es también, que; abiertas las puertas del cielo que nos había cerrado el pecado de nuestros progenitores, el torrente de gracias que brotó del Gólgota inundó toda la tierra; que Dios saca de las piedras bijos de Abrahán, forma de corazones endu. recidoshéroes de abnegación, y pueblade justos la tierra, y

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BIBDlOTIilCA. DE ESCRITORES DE CHILE

de santos el cielo. Pero, al mismo tiempo que Dios nos llaquerido que cicatricen ma, nos santifica y nos salva, no ha enteramente las llagas que abrió á la humanidad la desobediencia de Adán. El hombre sin gracia y sin la cooperación á ella es lo que fué al momento de su caída. Su naturaleza corrompida conserVd el obscurecimiento de la inteligencia y la depravación de la voluntad todo el tiempo

que dura nuestra peregrinaoión en este valle de lágrimas. exoepMas, esta ley, por general que sea, no lo ha sido sin oión. Acaso la perfección primitiva que brilló en nuestros primeros padres antes del pecado, .no había de ser más que un lampo fugaz, cuyo resplandor deslumbra, pero que presto desapareoe sin\dejor rastros ni señales de su existencia? La obra grande por excelencia en la creación del universo y como el centro adonde convergen los radios de el este inmensurable circulo, tno habla deconservor tipo de consejos eternos su original belleza? Sí, por cierto: en los estaba decretado que la que habla de concebir al HombreDios, debla ser desde el principio de su animación tan bella y perfecta según la naturaleza, como lo fué Adán, y libre de la mancha que eclipsó la gloria de éste, habla

que, de permanecer refulgente con inmarcesible pureza por toda la eternidad, como muestra y testimonio del esplen-

dor de la humanidad en la risueña aurora de su dichosa aparición. María es la segunda madre del género humano; á la y en contraposición á Eva, Como ésta nos introdujo

podla la madre muerte, aquélla nos sacó á la vida; y no triunfante carecer de la prerrogativa de justicià original desgracia de'perque poseyó Eva antes que tuviese la.
derla. Pero no es éste el único previlegio de María. Para ser madre de Dios fué enriquecida desde el instante de su animación oon tal cúmulo de dones espirituales, que jamás podrla alcanzar alguna pura criatura. El Señor prepara con sapientísima economía todo aquello que debe servir

OTATORlA S.4.0RADA.

17õ

para sus altos designios; y asi como no puede excogitarse elevación mayor que la divina maternidad, tampoco puede nsdie exceder á María desde su creación en hermosura y santidad. Hija del hombre, sobrepujó en perfección á toda la humana naturaleza; se elevó sobre la angélica, y constituyó por si sola un rangn especial en la escala de los seres criados. La gloria de Maria emana enteramente de su divino bija; y es tan interesante á la de éste, que en el profético anuncio que hizo Dios á nuestros primeros padres del Redentòr de su caida, unió en cierto modo el triunfo de la madre al que habia de obtener el hijo sobre el mortal enemigo del linaje humano. .Yo pondré enemistades>>,dijo Dios á la serpiente,.entre ti y la mujer y entre su raza y la descendencia suya. Ella quebrantará tu calieza y tu andarÚs acechando á su carcañah> (1). -La que habia de luchar contra la serpiente hasta quebrantar..su cabeza, no pudo haber permanecido un instante bajo su dominio y señorío, y era preciso que fuera concebida sin pecado original. La profecia divina del reparador del género humano tuvo su cumplimiento cuando el Verbo eterno y Dios increado tomó nuestra naturaleza, y entonces marcharon juntas la causa de la madre con la del divino hijo. El Arcángel San Gabriel, destinado para anunciar á Maria que por obra sobrenatural del Espiritu Santo el Verbo divino dehía encarnar en ?u purísimo vientre, a] descubrir este celestial arcano, le dió á entender que la Concepción de ella carecía de mancha original, sallldándola llena de gracia y Con una plenitud tal, que excedia á la medida de toda. las que babian sido concedidas á las puras criaturas. Así lo denota la fuerza de las expresÍones del texto evangélico y de las que no usa otra 'vez la Escritura siempre que habla de gracias divinas. Corren, pues, juntas la gloria de la madre y la del hijo. A ella está vinculado el rescate M
?
.

-

(1) Génesis,

III,

15.

176

BIBLIOTECA DE ESCBrrORES DE CHILE

nuestro linaje. IMisterio estupendo del amor divino! PeConcepción de Marla, la ro gocémonos ahora que, en la el lustre obscurecido de su raza dc Adán ha visto renacer su unión con antigua grandeza; porque, si la humanidad por también ella el Verbo se encuentra ã la diestra del Padre, más elevadas sola brilla por si misma en María sobre las nuestral tu gloria criaturas. Sí jVirgen inmaculada, madre el gozo qne á todos nos nos pertcnece por muchos.tltulos, y grandísimo y sin medida. causa es grande,

hablaba é nuestros padres en .Dios, que en otro tiempo los prodiferentes ocasiones y de muchas maneras por estos dlas por fetas, nos ha hablado últimamente en lI!edio de Su Hijo, á quien, constituyó heredero univer-

el Apóstol á los sal de todas las cosas" (1). Así escribió Señor Jesucristo Hebreos. Y, en verdad, que nuestro predicó á todas las turbas; recorrió los pueblos haciendo

después de bien, confirmó su doctrina con milagros, y, dijo: (.ld, pues, inshaber aleccionado á los Apostoles, les el nombre truid átodas las naciones, bautizándolas en Espíritu Santo, enseñéndel Padre y del Hijo y del ,dolas á obse1:var todas las cosas que yo os he manestaré con vo"dado, y contad por cierto que siempre de los siglos, (2). Algnsotros hasta la consumación inspirados por el Espiritu nos disc!pulos del Salvador, hechos y palabras; el Santo, escrihieron mucho de sus á los cristianos por resto de su enseñanza fué transmitida Apóstoles. Los libros de los prila predicación oral de los apostólica forman todo el cuerpo de meros y la tradición depósito ha sido confiado la revelación evangélica, cuyo á la Iglesia. Las obras de Dios no se atropellan; nacen Y
,

(1) HebreoB. l. 1, 2. (2) San Maleo. XXVIII. 19.20.

ORATOBU SAGRADA

177

<)recen con admirable concierto, yå la manera que la luz del sol no disipa repentinamente las tinieblas de la noche,

que alborea insensiblemente, la revelación divina siguió un curso lento y progresivo. En el Antiguo Testamento la antorcha de las profecías crece y se avi va å medida que se acerca la venida del prometido Mesias, hasta que con su aparición se disipan las sOJ:J1bras. La predicación misma del Sal..

sino que se hace preceder de un crepúsculo,

vadór se desarrolla con la propia sabia mesura,

y no reci-

be su complemento sino en el Cenåoulo, cuando al estrépito misterioso el Espíritu Santo descendió sobre los disoípulos en forma de lenguas de fuego. De aquí es que, aun cuando en la ley de gracia la revelaoión haya sido comple-

,

ta, no fué por eso infecunda, pues contiene verdades encubiertas, digåmoslo así, que, según conviene á los altos
designios de la Providencia en la sucesión de los tiempos, Se van proponiendo á los fieles; y vëil aquí á lo que ,está reducida la autoridad de la Iglesia para definir los dogmas.

Do esta naturaleza era el misterio de la lnmaoulada Concepción de la Virgen María. Como habéis oído, ya se hallaba revelado oon más ó menos claridad en ambos Testamentos. La tradioión oonservaba su memoria, tal vez sin advertirlo ella misma lo bastante; y los fiel"! se alarmaban siempre que las sutilozas de la esouéla pretendían debilitar sus oreencias. Sin embargo, en los decretos del Altísimo no había llegado el tiempo en que se manifestara con todo su esplendor esta verdad oonsoladora. Esto se hallaba reservado para una épooa de luoha, en que el orgullo y la indiferenoia no perdonasen medios para dar en tierra Con la Iglesia Católioa. El genio del mal, que sabe unir oontra ella los elementos más disoordes, había logrado poner en oombustión al mundo y ya neciamente se jaotaba de que el oatolismo estaba moribundo, ouando el Pontífice destronado y fugitivo alzó la voz y o?n su Enoíolica
OR4TOBU SAGBADA.-12

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BIBlJOTBCA DE ESCRITORmS DE CHILE'
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año há de 2 de Febrero de 1849 abrió el proceso que, un dogmAtica que cele-. vino A termina,' con la definición de los misterios y mirabramo.. El mundo se burlaba pretendiera en ba como un anacronismo ridículo el que se pleno siglo XIX imponer dogmas A la razón. Entre tanto,. todo el doscientos millones de católicos diseminados por globo encorvan su frente A la voz del Vicario de Nuestro Señor Jesucristo y, lejos de hacerstl'violencia para cauti. obsequio de la fe, despliegan todo. val' su entendimiento en de sus corazoel calor del entusiasmo y agotan la efusión IAhl Y qué. nes para celebrar tan fausto acontecimiento. .' espectáculo tan grandioso no presenta la Iglesia con este. de voluntades,. acuerdo de entendimientos, estrecha unión prorunda, al tiempo mismo. y sumisión libre, razonada y después de incesantes ensayos de que la sabiduria terrena, teorias y sistemas, fatigada con' tanto demoler y desunir, A desespera ya de encontrar medios humanos que resistan espíritusllQué vi-la discrepancia é insubordinación de los siendo comda y lozania no muestra la Iglesia en su unión, puesta de tan numerosos miembros esparcidos en tan.
reJ.I1otos paises,

-

.

separados entre sí por distancias, intereses. de todo. idiomas, costumbres y gobiernos, y careciendo vínculo de fuerza material que los mantenga en obedien.. ciallCómo no divisar el dedo de Dios en el testimonio unáde mirasnime acerca del misterio y en la uniformidad ma!,ifestó todo el numeroso acerca de su definición, que episcopado católico en sus dictámenes expedidos sin previo acuerdo ni concierto? Todos á una voz han instadoel sucesor de. para que pronuncie su inerable oráculo dijo: ,Yo he roaquel á quien Nuestro Señor Jesucristo gado por ti para que no desrallezca tu fe, y tú, alguna á tus hermanos (1)'. SI: el ecovez convertido, confirma á despede la voz de Pedro ha resonado en todo el orbe cho de sus enemigos; y el menosprecio de éstos y su!>
(1) San Lncas.

XXI!,32.

ORATORIA SAGRADA

179

'sarcasmos sólo han servido para su propia confusión y

vergÜenza. Sin duda que éste es un triunfo que cubre de gloria á nuestra Santa Madre Iglesia y que por él debemos gozarnos sus fieles hijos; pero lo que más hace á mi propósito es
que este gozo debe Crecer tanto más, cuanto que la infalibilidad de la Iglesia, que es aquí glorificada, asegurándonos la posesión de la verd?d, es uno de los mayores beneficios que la misericordioso bondad del Señor nos dispensara. Por cierto que la razón, este don precioso con que el Criador enriqueció al hombre, 'y con el cual se'elèva

sobre todos los seres que habitan nuestro planeta, no ha, sido criada para el engaño y la ilusión. La verdad debe
ser su alimento, y siempre que no se nutre de ella, pierde su nobleza, se abate y envilece. Los que han ensalzado sns fueros y proclamado su imperio sin contar para nada coI! sus extravíos, se han olvidado de que no es el poder de un general ni el número de sus tropas, sino sus victorias lo que inmortaliza su nombre. Ellos han desconocido la na.o'

turaleza del entendimiento humano, pretendiendo arrancarIe el apoyo que más lo robustece y fortifica. Un sabio

,

Obispo y filósofo cristiano decía: <,Cada uno siente en sí una razon limitada y subalter'na que se extravía desduque se sustrae á la subordinación, y". que no se. corrige sino

cuando se somete al yugo de otra razón superior, universal

dice que ha sido la suerte de la razón humana desde que, cerrando los ojospara nos ver esa luz iluminante se ha obs(1) Fene]én, Exi8tencia de Dios, c. 11, n. 57.

inmutable, Así es que, todo lleva en nosotros la marca de una razón limitada inferior, participada, prestada, qUe tiene necesidad á cada momento de que otro le traiga al camino (1).,) La misma idea habla expresado el Padre San Agustín Con las palabras de luz ihrminante y luz iluminada que se encuentran en el hombre. A la verdad, si consultamos á la experiencia, ècuál nos

é

180

BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE CHILE

la más remota tinado en obrar de su propia cuenta? Desde antigüedad la investigación de la verdad, y aun de la verde dad puramente filosófica, DO ha sido más que un campo á todos los sistemas, batalla abierto á todos los errores, á todos los delirios, aun á los más absurdos. Todavla no se ó criterio que debe está siquiera de acuerdo en la regla de la razón servir para fijar la certidumbre. En nombre se le ha identificado, no diré ya con los brutos que percisosteniendo qu.e ben y sienten, sino con la piedra inerte, triste anonadano hay más que materia. Por huir de este el espíritu, neganmiento, se ha pretendido que sólo exista
do qùela tierra que nos sostiene, el fruto que nOs alimenta existeny el cuerpo mismo que tocamos y se anima, tengan cia real, y sean otra cosa más verdadera que los objetos imaginación representa en el sueño. y movimientos que la Todas las opiniones que caben entre tan distantes extrepatrocinen, sin que sc dimos han tenido escuelas que las sisvise término á la monstruosa fecundidad para inventar especulativa ha corrido temas. Igual suerte que la verdad la verdad moral siempre que se ha desoido la voz de Dios.
A ningún vicio ó acción contraria á la naturaleza del homsi esto no brehan faltado los honores de la virtud; y, como

bastara para humillar la razón, se ha Uevado el desvarlo y hasta idolatrar el crimen personificado en deidades. aquellos errores y estos extra vio s no son por cierto producciones de entendimientos incultos y de gente ignorante, .sino el fruto de los estudios del sabio y de los meditados cálculos de grandes politicos, cuyo renombre se ha transmitido á la posteridad. A vista de tan opuestos dictámenes del triste éxito de las empresas de la razón, el escéptico.,
y

llegando á desesperar de la posibilidad de alcanzar la verdad, ha concluido por suicidar su entendimiento entregándose á la universal y mortifera duda. y IquéllDios habrá abandonado asl al hombre á su des. venturado consejo? N o, por cierto. Después de velar sobre

'

,

ORATORIA. SAGRADA

lSI

él durante

la edad patriarcal y,la mosaica, en la plenitud

de los tiempos"el Verbo fué hecho carne y habitó entreno-' sotros>>. El arrebató á la muerte nuestra inteligencia, porque en él estaba la vid?, ,y la vida era la luz de los hombres, y esta luzresplandece en las tinieblas y las tiniebla. no la comprendieron>. Bien puede el orgullo, ql1e habla sumèÍ'gido á la razón en las tinieblas del error, obstinarse en no ver la luz; .nosotros hemos visto la gloria del Verbo,

gloria cual el Unigénito debla recibir del Padre, lleno de gracia y de verdad. (1). Sí: abundante gracia para
que la voluntad triunfo de la concupiscencia, y sólida verdad, para que el entendimiento no sucumba al error. Pero no basta librar al hombre de la letra muerta de la Santa Escritura. Por luminosa que ella sea en si, sometida á la razón humana, corrla el peligro de tener la suerte de la revelación primitiva infusa en nuestras almas, tan obscurecida y maltratada en la sucesión de los tiempos. Es necesario que haya un oráculo subsistente y claro que nos sirva de faro para no perder de vista la revelación divina, y éste jamás ha faltado. El Señor conversó con los patriarcas; confirió cierta autoridad á la sinagoga para

interpretar la ley del Sinal, y suscitó una serie no interrumpida de profetas que la comentaran y explanaran; estableciendo al fin en la Iglesia una autoridad permanente para custodiar la verdad y servir de gula á la razón. Nuestro Señor Jesucristo, al constituir á San Pedro cabeza del cristianismo, le dijo: .Tú eres Pedro y sobre esta piedra yo edificaré mi Iglesia, y jamás las puertas del infierno prevalecerán contra ella (2}:.) Y podrian prevalecer sin
duda, si la Iglesia no fuera dispensadora perpetua de la verdad con autoridad para declarar las dudas que sobre ella se suscitan; pues que sin esto podia dejar
(1) San Juan, l. 5, 7,14. (2) San 18.

.

Mat.n. XVI,

182

ornLIOTECA

DE ESCRITORES DE OHILE

de ser la Iglesia de Dios vivo, columna y apoyo de la verdad, como la llama el Apóstol (1). La experiencia de diecinueve siglos tiene confirmada ya la previsión divina; pues cuantos se han sublevado cont.ra la autoridad de la Iglesia han abusado de las Santas EscriMago turas. Cada uno de los sectarios, desde Sirnón hasta los Mormones, no ha hecho otra cosa que arranear una piedra al majestuoso edificio de la revelación, de tal manera que el que quisiera apoyar su juicio en la certidumbre humana, no encontraría un solo dogma á que poder atenerse con seguridad. Y, como si fuera poco atacar la? doctrinas, las exégesis racionalistas han tomado la triste tarea de derrocar los hechos, negando hasta la. existencia real de N uestro Señor J eS'lCristo. Y lIotadqùe este delirio es lo que ofrece el más adelantado cultivo de la razón en el siglo que se llama de luces; por más que no con semejante sistema pueda probarse que son otra cosa que un mito los hechos mejor averiguados de .a historia, y personajes fabulosos los fundadores de nuestra independencia política, á quienes mllchos de los pt'esentes
conocimos. Y después de tantas aberraciones lse querrá que nos fiemos dI! la razón sola y sin gula? Decidnos l confiaríais la administración de vuestra hacienda al que,

ponderando su capacidad, no negara que habla envejecido arruinando á cuantos habían hecho de él igual confianza? Y ,cómo pretende la razón gobernar por s sola nuestras inteligencias después que en sesenta siglos no ha hecho otra cosa que extenuar sus fuerzas, elevando y demoliendo, afirmando y negando para confundirlo todo? Nó, mis queridos hijos en Nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia con su luz indeficiente ?antenga nuestros espíritus en pogesión de la verdad; y este tesoro de la inteligencia forme nuestra gloria, ab,mdonando á la razón presuntuosa la triste herencia de las fantasmas del error y la fluctuación de
(1) 1 Timoteo.

,15.

,

ORATORIA SAGRAD.4.

183

la duda. Por esto nosotros creemos con firmeza en la Inmaculada Concepción de María -y nuestros corazones se
?gitan con dulces emooiones del más justo y festivo gozo .al celebrar su triunfo y al contemplar la aotitud noble, imponente y grandiosa que en la definioión de tan grato misterio ha tomado nùestra Santa Madre Iglesia, esta esposa querida del Salvador que adquirió con su sangre. y vos, Virgen Inmaoulada, regooijaos, porque en todo el universo habéis bastado para alejar la herejía de los que os invocan. Traed á las ovejas errantes al gremio del eatolicismo para que todos no formemos más que un solo rebaño bajo un solo Pastor (1). Acoged los votosde estepueblo fiel que se glorÍa en teneros por patronabajo el titulo de vuestra Concepción Inmaculada. Conservadlo cada vez. más adherido á la Cátedra de la unidad católioa que me. ció la ouna de su oivilizaoión. No permitáis que la planta mortífera y turbulental de error tale nuestros verdes pra<los y marchite la lozanía de nuestras mieses, ni menos que disoordias religiosas tiñan con sangre nuestro feraz suelo. Presentad al Príncipe de los Pastores, vuestro hijo querido, la súplica que hoy le dirige el más indigno de
,

los 'ue hacolooadoallrentedesu rebaño. Sí, Señor: haced, ()s ruego, que cuando comparezca en vuestra preBenda, pueda deèiros, como .Vos dijisteis á vuestro Eterno Pa-

dre: <,Mientras estaba con ellos, yo los defendía en bre. He gùardado lo que tú me diste, y ninguno se ba perdido, sino el hijo de perdición, (2). para dosjuntos logremos eternamente cantar vuestras
zas en la gloria. Amén.
\

tu nomde. ellos que toalaban-

(1) San Jnan, X, 16. (2) San Juan, VIII, 12,

?

Monseñor Ignacio Víctor Eyzaguirre
UniNació en Santiago en 1817. Fué bachiller en Teología en la antigua presbítede ser ante. dos abogado aftas I?38. en versidad y se recibió de Universidad en la Facultad de Teología. de moderna la Fué miembro ro. putaendo en 1849. secretario decano de ésta dos veces. diputado por de Ciencias Sagradas. Academia la de del Arzobispado y vicepresidente el Co1egio Pío Latino Roma fundó en Parte de su vida empleó en viajes,
AmericanQ y murió en alta mar en 1876.
,

!

r

\

,

SERMON
De nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán, predicado en-la Iglesia de Real ,Colegio de Mi?ionero5 de China, Tonkin y Filipinas. de la Orden de los Hermanos Predicadores de la ciudad de Ocaña. Npn mÌlH drdit IIobis Deus sþi,iltWI- ti. (1I Ti-

,nQ1'tS. srd 1JÙluUs el dilectionis.

moteo. 1, 7). No nos ba dado Dks esplritu de temor < sino de fortaleza y de caridad.

S KÑORES:

Jesucristo fué anunciado como sañal de contradicción, de oorrer igual suery su dootrina, que naturalmente había la te que el que la en?eñó, nada podía encontrar sobre tierra que no fuesen desprecios y perseouoiones, El Salvador del mundo, aceptando aquel caráoter tan en armonía con su misión de redimir a 105 hombres con sus ignominias y con sU muerte, opuso en su fortaleza y en su

del amor una valla superior a todos los esfuerzos unidos espiritu del mundo y del prínoipe de las tinieblas. La oonsumaoión de su ministerio sobre la cruz es el triunfo más espléndido de aquellas virtudes, y la suerte de su:dootrina en la sucesión de dieoinueve siglos nos representa cont,inuada la serie de viotoriás .que la paciencia y la caridad
inioiaron en el Calvario y terminarán el dia último de los

.

tiempos. El poder humano; siu elementos para sobreponerse a las alternativ,,:s de su condición débil y de su existencia'pr,,:'

I

I

,

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

a caria; el talento y la elocuencia que, acostumbrados del temor y la triunfar, enmudecen, no obstante, delante experiencia de nosotros mismos, que. nos convence cada dia de nuestra insuficiencia para combatir, nos demuespropagación del Evangelio tran hasta la evidencia que la superiores que elevasen a no pudo realizarse sin virtudes sus predicadores sobre los obstáculos que su celo y su doctrina habrían de encontrar entre los hombres. Jesucristo, señores, que triunfó del mundo y del infierno por su fordiscípulos estas taleza y pqr su amor, dió en dote a sus mismas virtudes como armas que habrian de manejar en la grande empresa de convertir a su fe el género humano. En vez de la pusilanimidad, natural en los hijos de Adån, les concedió ese espíritu de fortaleza y de caridad que abundaba en el Apóstol de las gentes cuando escribía a su discípulo Timoteo: No nos dið el Señor espiriw de temor,

sino de fortaleza y carIdad. En un hombre cuyo pensamiento se dilata sobre la tiedel rra y abraza con la intensidad de su fervor la suerte género humano; en un hombre cuyo corazón vive inflahijos de å mado por el deseo ardiente de salvar todos los

Adán,

la ejecu..ción de su propósito hace brillar su celo predicando la verdad, su desinterés en su pobreza riesgos voluntaria, y su grandeza de alma en medio de los inminentes que le rodean; en un hombre, en fin, que, llamado por Dios, se lanza en el ministerio apostólico con la fuerza del torrente que se precipita desde la pendiente elevada, y derrama en sus palabras inteligencia y virtud sobre naciones enteras. esterilizadas por el error y por los
y que en

vicios, vemos brillando aquellas mismas prerrogativas que forman el invencible caråcter de los apóstoles del cristianismo y son una de las del\lostraciones irrefragables de la divinidad del Evangelio. La Iglesia Católica publica hoy el nombre ilustre de este varón, de este apóstol, de este gran santo, ostentando las nuevaS luces de sabiduría ce-

ORATORIA SAGRADA

189

los nuevos dones de me,lestlal que derramó en su seno, enriqueció su tesoro, Y los recimientos Y virtudes con que santidad con que ilustró nuevos ejemplos de maravillosa virtudes edificó á sus fieles. La lortaleza y la caridad, y

apostolado cristiano, lo lueron también por excelencia del misión en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, cuya dificil que la de de Dios ni lué menos ardua ni menos A él dotó el Señor de los primeros padres de nuestra le. vigorosamente a los fortaleza, porque habla de combatir ejecución de enemigos de la casa de Dios, porque en la de los esluerzos de la esta empresa necesitaba triunfar soportando para ello todo género de tierra y del infierno, de el seno de la misma Iglesia había trabajos, Y porque en fervor. A él dotó el perpetuar los prodigios de su infinito también curar las Señor de caridad, porque su misión era escogido, renovar en su corazón la pureza llagas del pueblo enseñarle con de costumbres que inspira el Evangelio, y de los fieles de los' el ejemplo y sus exhortaciones el lervor toda la extensiglos primitivos. Una vida apostóNca en inspirar en sión de la palabra y un anhelo ardiente por mismas virtudes, los sucesores de su santo ministerio sus humauas de tal modo que en medio de las revoluciones del pudiesen manifestar hasta dónde se extiende la virtud dan derecho cristianismo; ved, señores, los motivos que nos Pablo aseguraba de sí mismo y para' decir de él lo' que San dedit nobis Dode los demás apóstoles del' Evangelio: Non et charitatis. Estas minus spiritum timoris, sed çirtutis de los predi: dos grandes virtudes del Patriarca y Padre de su cadores, Santo Domingo, van á darme la materia
,

elogio.

'

.

Y los do á sostener duros combates entre los domésticos de nuestros anteextraños en la lortaleza y en la caridad modelo y estudiarla cesores, debemos contemplar nuestro triunlar como ellos conducta, si q?eremos de

En una época en que el sacerdocio cristiano está llama-

regla

nuestra

,

,

190

BIBLIOTEOA DE ESQRITORES DE CHILE

triunfaron, 'y alcanzar la corona de que eIJos disfrutan. Quiera Dios pueda yo desalTollar mi pensamiento, concediéndome la gracia que pido por intercesión de la Santísima Virgen. lAvE MARfA!

Surrir sin quejarse; divisar los peligros sin p'ertubació?, acometerJos vigorosamente y lidiar hasta ven'cer, ved ahí, señores, la virtud prodigiosa que vemos brillando en los apóstoles del cristianismo. Pero no es el hombre quien á sn arbitrio maneja en estos casos los movimientos de su corazón ni de su espíritu, ni es el hombre quien se sobrepone á su flaqueza, que le angustia y le retrae acaso de obrar con energía en la ejecución de proyectos que demandan el propio sacrificio; no, por cierto: jamás el fucrte tendrá derecho para llamarse autor de las obras grandiosas que realice, ni el sabio para ?loriarse de su sabiduría; mías son, dice Dios, esas virtudes, y mi poder las da á quien quiere (1) Publique el hombre enhorabuena su debilidad, publique la miseria de su eondieión que se trasluce en todos los actos de su vida, esto es solamente lo que le pertenece; mas el poder y la virtud que en él alguna vez Se manifiestan, no son sino efecto de la bondad del que mandó á sus discipulos .Iuchar vigorosamente con la antigua serpientc para hacerse dignos del reino èterno.. Sin aqueIJa fortaleza celestial el hombre habria desfallecido delante de la empresa que se le encomendaba de predicar á toda criatura, su palabra habría sido nula para renovar el mundo por el conocimiento de la verdad, y su virtud sin eficacia para convertir á los demás, Pero existe, señores, en el seno de la Iglesia católica un poder invencible que, colocado por Dios en el espíritu de sus apóstoles, ha de triunfar eternamente; existe esa virtud sobrenatural que vestirá, segÚn la pro.
"

"

.

(1) Jeremias,

tX

y

XXII.

ORATORIA SAGR&DA

191

del Evangelio como nomesa del mismo Dios, al ministro ble divisa de su misión celestial; existe eSa heroica resigabnegación que el nación, esa constancia inmutable, esa mundo no posee ni conoce, y que triunfará siempre, porqu" á encierra una fuerza superior cuantos elementos pudieran combinarse para combatirla. Esta eS la fortaleza de Dios derramada sobre los ministros de su palabra, y cuyos efecapóstol tos prodigiosos descubrimos leyendo la vida del del siglo XIII, Santo Domingo de Guzmán.
,

.

,

El Apóstol de las gentes, escribiendo á Timoteo, dibuja el retrato admirable de esta virtud, siguiéndola en los di. versos ejercicios en que dirige al hombre que la posee. ,El Señor, dice, nos ha hecho sus apóstoles para que trabajesiguiendo constantemente la. mos como soldados valientes,
vivie-ndo crucificados con Jesucristo, sufriendojusticia,... la? persecuciones sin avergonzarn?sde nuestras çadenas, y hechos todo para todos y siervos de todos por el amor del mismo Jesucisto.' Esta es la filosofía más sublime qUl> puede ofrecerse á la consideración humana, y que presenta en bosquejo los efectos maravillosos q"e produce la virtud
.

de Dios en la conducta de sus ministros. La victoria sob,'e nosoÚos mismo" es el primero de aqué. llos, porque no puede triunfar en el corazón de los demás.

quien vive esclavo de sí propio. El espiritu de Dios inspira á Domingo esta verdad; así es que, apenas posee la luz dI> la razón, cuando emprende la conquista de si mismo copenden mo la más importante de sus obras, y de la que cuantas ha de ej ecutar en el discurso de su vida. Tomando por modelo al Apóstol de las gentes, castiga su cuerpo.
con rigor para rendirle al espíritu, macera su carne para domarla, y la despedaza para apagar la llama que incita al hombre á rebelión. <<Yo corro, dice como aquél, mi carre-

192

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE cmLE

el que da ra, seguro de mi premio; yo peleo, no como golpes en el aire; yo trabajo, pero no en vano ni sólo oon palabras, sino que oastigo mi cuerpo con la penitenoia.. En la infancia se familiariza con el ayuno, y, cuando en la

edad juvonil sus fuerzas se lo permiten, su abstinencia no de enouentra ejemplos sino entre los antiguos moradores .los desiertos del J ordán, de Nitria y la Tebaida. Las obras
.

.

de estos Padres de la vida espiritual y modelos hermos\simos del fervor evangélico eran..entonces mismo todo su embeleso; en sus ejemplos procuraba amoldar su conduota,
y en los documentos' que nos dejaron escritos en sus preciosos libros beber como en olarlsima fuente la inocenoia. la castidad, la oración, la humildad, la mortificaoión, la obediencia y todas las virtudes que deben adornar al sol-

dado de Cristo que se apresta para la conquista del reino de los cielos. La aspereza de los yermos donde vefloreceráPablo y á Pacomio, cuales palmas solitarias combatidas sin ce-

la aridcz horriblé de sar por los huracanes del desierto; los montes en cuyo corazón crecen Sabas y el grande Anlas tonio, cuales cedros elevados que pierden su copa entre nubes; las grutas y caverna. desde cuyo fondo salen los gemidos de Arsenio ó las palabras inspiradas de los ilustres Efrén y Damasceno; la pintura de la vida penitente de estos fervorosos monj es, anacoretas y ermitaños, que lee del fervoroso joven . en sus mismos escritos, inflama el alma abandonando la casa pase resuelve á vivir como ellos,

terna, busca en los escarpados montes de Castilla un lugar á propósito donde renovar las austeridades asombrosas de Segovial aquellos fundadores de la vida monacal.ICueva de grutas profundas de la Vieja Castillal en vuestro seno realizó su santo designio; alli se escuchó el eco de sus gemidos, allí empaparon sus lágrimas las duras peñas, yen vuestros contornos silenciosos resonaron tres veces cada disciplinas. IOh, si punoche los golpes de sus sangrientas diese puntualizar yo las maceraciones con que entonces

y,

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193

á excita su fervor! lHablaré, católicos, cada uno de vuestros sentidos, reprentándoos minuciosamentelas mortifi-

á cada.cual de los suyos? ",aciones con que alligia Domingo No lo creo necesario; lo extraordinario y sobrehumano no puede contemplarse regularmente sino en globo, y de esta Domingo. Su cuerpo naturaleza fueron las penitencias de privado de alimento, su carne despedazada por disciplisuelo é innas y cilicios, su sueño tomado sobre,el duro .terrumpido por la oración de media noche, siete horas pasadas .de rodillas cada dia en el estudio alternado con

la meditación, ved ahi la palabra más viva y elocuente que soledad; pero en los las describe. Dios le inspira dejar la
palacios de los grandes, en medio de las ciudades populoá pie descalzo, en la ..as, en los caminos ásperos andados fatiga de largos viajes emprendidos por la gloria de Dios, .jcuántas nuevas mortificaciones no se procural <,Donde.quiera que vaya lleva en su cuerpo la mortificación de Jesucristo.. Como el Apóstol, á quien imita, en todo lugar tiempo se proporciona amarguras, privaciones .yen todo .ytormentos, 'para que la vida de Jesucristo se manifesta.
:se

en su cuerpo sin interrupción}). completa si, Mas esta victoria, católicos, no habria sido .domando su carne, no hubiese humillado al mismo tiempo la secreta presunción, alimento ordinario de la vanidad y -estimación propia. En el desprecio de si mismo consideró

en sus humillaciones interiores y exteriores hizo consistir su única elevación y su única gloria. Resplandeció su humildad ?n -el juieio bajo que tuvo siempre de si mismo, creyendo ser -el más crißÙnal de los pecadores, y pidiendo á Dios no ?astigase.por sus culpas á los pueblos que le hospedaban. Resplandeció su humildad en el aborrecimiento que profesó á las distinciones de cualquier género que fuesen, en á ..u aversión á las dignidades y desprecio los vanos hono..es de la lierra. Resplandeció su humildad en los vivos
-Santo Domingo la corona de su victoria, y
OBATOBIA BAGRADA.-13

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ejemplos con que la predicaba, en las palabras con queexhortaba y en la doctrina misma con que combatía. Vierais, señores, á este bomhre que ha renunciado ochoobispados, dos arLObispados y una silla en el Sacro Colegio, á este hombre respetado por los reyes, consultado porel pontifice y solicitado por los principes para resolver sus. hijos dedifioultades intestinas, llamarse el más vil de los padreAdán, ocupar en la comunidad de que era fundador y pobres servir á el lugar más humilde, y en las chozas de los
los enfermos en los menesteres más abyectos. Resplandecehace. su humildad en la confesión de sus imperfecciones que públicamente anegado en llanto y pidiendo á voces á losre-, ligiosos le impusiesen por ellas severas penitencias. .Temo,

repite muchas veces, ser reprobado, porque en mí no hay' Resplandece su humilmás que miserias é imperfecciones.. testigos. dad cuando en presencia de pueblos enteros, de muertos que ha resucitado, de enfermos que ha sanadomilagrosamente, del fuego que ha extinguido con solo su mandato y de otros mil prodigios que ha obrado en. Francia, Italia y España, reconoce su nada y' da solamen-,
-

Dios la gloria como autor de toda maravilla. (.Por su. gracia soy, dice, lo que soy, y su gracia no fIJé vacía en mí mismo nada tengo por qué gloriarmemi,... mas en sino en mis enfermedades.> Resplandece su humildad. en el desprecio que hace del mundo, en la satisfacción desprecia, y en losque experimenta cuando éste le trabajos con que Dios prueba frecuentemente su fortaleza. Esta es, católicos, l. humildad de corazón que hace fuertesá los Santos en el comhate diario de la propia estimación. Humillarse voluntariamente es virtud, no hay duda; maS.

te

á

gloriarse en lashumillaciones con que otros nos mortifican, abrazarlas con alegria y repetir de corazón: ,No debo glo'riarme sino en la cruz de Jesucristo., es virtud perfecta y

demostración de santidad.

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Un hombre que se ha 'vencido hasta este punto no puesus laureles; la victode, sin embargo, reposar seguro sobre el dominio sobre ria sobre nosotros mismos no nos da nuestras pasiones para siempre. jVerdad eterna que puobligado á combatir toda su blica la miseria del hombre vidal Su soberbia, su orgullo n?tural y su amor propio
se

balagados, sienten estimuladosfuertemento cuando son á su socorro. y crecen sin medida cuando la lisonja viene Santo Domingo, siguiendo el ejemplo de David, hace pacto con sus sentidos para no ver la vanidad, con su corazón para no regocijarse sino en su nada, y con su alma el abatimiento y en la ba: para persuadirse más y más en jeza de su ser. De aqui nacen, católicos, esas virtudes

.

perfectíBimas que admiramos en él: su obediencia, compaJ á rable con la de Isaac; su sencillez, semejante la de acob, J aquí nace y su paciencia, invencible como la de ob. De de dia y de su oración, que busca á Dios como el Profeta nO,che, ó como la esposa de los Cánticos con el oorazón y con el alma, dormido y despierto, rolo y acompañado, en lo más escondido dol retiro y en medio de las plazas y
de los oaminos.

Oración fervorosa que no consiste sólo en

palabras, sino que eleva suespiritu, abrasando su corazón el con afectos y derritiéndolo como la cera puesta sobre fuego. Oración sublime en quesu alma se eleva desde la tieDios cara á cara como rra hasta el ciolo, donde oonversa oon Moisés, y registra como Pablo secretos que á ningún hombreeslicito explicar. Oración abundante en graciascelestiales, que derraman en su entendimiento una luz ,vivísima para conocor la grandeza de Dios, las inestima'bles riquede su gracia; los secretos de la predestinación y los
zas

misterios inescrutables de su'providencia. Hasta aqul hemos bosquejado, señores, la serie de las victorias que reportó Domingo sobre si mismo. Puro no eran estas todavia más que su preparación para el apostolado en que le llamaba Dios á dar pruebas de la fortaleza con que le

19G

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

babía distinguido: Dedit iili Dominus spiritum fortitudinis. del Entrad con él en Francia, teatro en aqnella época furor fanático de los albigenses y waldenses, tan memorapor el desenbles por las aberraciones de su espiritu como desde el siglo freno de sus costumbres. Esa Franeia, que la de Clovis y San Remigio se apropió, por decirlo así, ahorró sus defensa del santuario, esa Francia que jamás el puesto de hija sacrificios por conservar sin mengua primogénita de la Iglesia católica, que le alcanzaron su invadida por la herecelo y su fervor; esa misma Francia y jía que desgarra la unidad de sus creencias, obscurece deja apagar en confunde la santidad de sus tradiciones y piedad: ve con placer persu seno la llama ardiente de la seguidos á los fieles discípulos de Cristo, teñido su hermotodas parso suelo con sangre sacerdotal y levantadas por tes legiones de apóstatas que, como los Israelitas idóla-, presencia de vanos simulacros, tras, doblan su rodilla en espectáculo seEl corazón de Domingo palpita delante de un mejante;defensorde laley de Dios, como el profeta del Carpueblo escogido la abandone melo, no puede tolerar que el prevaricaciones de las gentes; para contaminarse oon las caridad, los profundos gemidos que le arranca su ardiente pueblo añaden pábulo á su celo; se dispone para hablar al resplandores de su prevaricador, y, rodeado de los vivos fe y de su amor, baja la montaña santa, donde, cual otro Moisés, tantas veces conversara rostro á rostro con su más ardua de lo Dios. Pero la empresa era infinitamente solamente de que parece á primera vista. No se trataba el error, ni 'de restablecer hacer triunfal' la verdad sobre berejia; la misión los derecbos de la fe conculcados por la á los de Domingo se extendía mucho más allá. Buscando enemigos de la causa de Dios, debia combatirlos donde. les quiera que los bailase: encontrando los muros que los servían de trinchera, había de allanarlos; y conociendo justicia y de verdad á pretextos que dieran apariencia de

ORATORIA SAGRADA

197

á toda la l' ebelión del espíri tu del mal, debía removerlos los costa: de tál modo que su misión abrazaba combatir

Iglesia de Jesucristo y reCorerrores de los enemigos de la hicieron mar las costumbres relajada? de los fieles que los

abortar. La verdad posee en sí misma una Cuerza. podeã la vez cierrosa para triunfar; mas en el hombre existe tã disposición secreta para cerrar sus oídos á sus convencimientos y ã sus inspiraciones; aquélla marcha siempre de frente y desnuda de todo aparato, sus armas son la luz de la inteligencia eterna de quien es emanación, y su sí eficacia la de la palabra de Dios que encierra ella en mil maneras misma. El error, al contrario, se disfraza de para sorprender, halaga las preocupaciones de cada uno, su marcha es tortuosa como su fin, y sus armas sofismas aró de la ignorantificiosos é inyectivas, hijas de la malicia cia. Estos son los dos grandes adversarios que se disputan origen de la posesión del género humano, y su lucha es el los males que sin cesar nos mortifican. El triunCo de la verdad, aunque muchas veces tardio, eS seguro, mientras
que el error no triunfa sino momentáneamente y en ouan? alejåndola to dura el monopolio de la razón que alcanzó del conocimiento de la verdad. Esta era la grande solicitud de los disidentes del catolicismo en el siglo XIII; después de separar ã los cristianos de la Iglesia de Dios, después de separarlos de su Ce y de la obediencia å su legítima cabeza, para asegurar la duración de sus conquistas, perseguian de muerte å los ministros fieles del Señor, que al-

zaron su voz entre la confusión y el tumulto que causaban las sacrílegas profanaciones de la herejía. No es singular esta conducta, al contrario, es la Única que conocen los

propagandistas del error, que desgraciadamente abundaron en todos;los siglos. J amås fueron combatidos los dogmos católicos sin que sus perseguidores procurasen erigir en principio sus opiniones, forzar å los demás ã aceptarlas como verdades irrecusables, y condenar á la persecución

198

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

y á

la muerte misma å cuantos tuvieron valor para reSlS. tirles abiertamente. Al pie de los Pirineos resuena por primera vez la voz. de Santo Domingo: Tolosa, Montpeller y Perpiñán, grandes centros de los albigenses y waldenses, lo fueron también de su empresa apostólica. Los pueblos se conmueven' al oír su palabra, ya viva y enérgica como la de, Pablo, las gentes corren de ya dulce y celestial como la de Juan; prodigiosa le todas pal.tes para escucharle: una multitud sigue dondequiera que vaya, atraída por las señales evide la dentes de su misión celestial que divisa. El poder el error tierra pretende detenerle en su ejecución; porque habia penetrado hasta el trono de los príncipes y hasta el
solio de 108 mag,istratlos, y los que llevaban en sus manos las insignias del gobierno y de la autoridad no empleaban hostilizar á cuantos diferian de su juicio. ésta sino

para Se le manda callar. se le íntiman penas severas en que incurrirá si continúa predicando; se ponen asechanzas conpersecllciones encuentra su vida; pero las amenazas y las tran un espídtu impertérrito, un pecho de bronce, un dihombre que vive armado con la fe en aquella promesa de los apósvina que será eternamente el más firme apoyo toles del Señor: .No temas, yo estoy contigo para librarte
,

Domingo condenada á callar por los que tenían en sus estrepitosa gritería de manOs el poder, sofocada por la mil fanáticos, y perseguida á muerte, dondequiera que llegase á resonar, por los golpes despóticos de los goberenérgica para conmover, nantes, fué entonces mismo más spiritum y más eficaz para convel.tir. Dedit illi DomiTtIIs disputas á con sostener fortitudinis. Miradle arrastrado desprovistos de buena fe los fautores de la herejía, tan
en las como abundantes en malicia: le preparan asonadas, enemigos del dogma católico; que muera á manos de los

La empresa. señores, era de Dios, y Este apóstol. La voz apostólica de Santo vino en socorro de su
de sus manog.>)

ORA.TORIA SA.GRADA.

199

Fero Dios le sooorre haoiendo que un lihro, en que había .,sorito un oomentario del dogma, arrojado por aquéllos tres veoes á las llamas, salga de las mismas ileso milagro'Samente. Vedle oondücido alevosamente al suplicio, y veréis al mismo tiempo el brazo de Dios, ya abriendo camino expedito entre las aguas y los montes para salvarle <como á Israel de Faraón, ya derramando tinieblas en rede. <lor de sus perseguidores, reiiovando el castigo con que hi-

rió á los verdugos ?de uno de sus profetas. Tan cierto es que los socorros bumanos se agotan en vano cuando el mundo insensatamente se propone medir sus fuerzas con las de Dios, porque entonces mismo se levantarán las aguas, se
moverán los montes, y gritarán las piedras dando testimonio de la verdad de Aquél de cuyo poder son obra, y á ",uya voluntad todo se somete. Y lno fué esto mismo lo .que presenciaron los siglos desde que la cuchilla de los tiranos se escondía en el pecho de los confesores de Cristo, hasta hoy, ouando el despotismo, envuelto traidoramente en el manto de la libertad, prooura sublevar la conciencia .de los pueblos oontra sus sagradas crecncias? La expcrien.cia lo dice, señores, con más fuerza y con mayor elocuen",ia que oualquier palabra. Esa fe que ostenta sus laureles -enrojecidos con la sangre de sus fervorosos confesores, -esa Iglesia que de sus oenizas vuelve á levantarse llena de vida, esa religión que en los golpes de los tiranos manifiesta un vigor oelestial, son la prueba más oonoluyentede laimpotencia del bombre para destruír lo que Dios levanta, y para abatir lo que El sostiene. Nosotros hemos visto en momentos de exaltaoión lan2arse sobre el Santuario turbas de furiosos, conmovidos por declamaciones de impíos que explotan en provecho propio las pasiones de pueblos sencillos é inexpertos; hemos visto incendiados los templos, COlTer á torrentes la sangré de los sacerdotes, arrebatados sus emolumentos á la. Iglesia, allanados los monasterios de religiosas, mendi.

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.

200

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

gando las vírgenes inocentes de puerta en puerta su aliá pereoer demento, y oondenados ]os ministros de Dios hambre y de miseria. Mas ,qué aprovechó todo esto?" vuelvo á preguntar. La virtud de Dios <parece acaso hoymenos eficaz para oonservar sus ohras que lo fué antes. para fundarlas á despecho de esos mismos hombres?

IPensamiento insensatol Durum est contra stimu/um ea/cUrare, dijo una voz eterna al primer perseguidor decristianismo a] derriharle del caballo para levantadeluego oonvertido en apóstol de la fe que perseguía; y es& misma voz divina repite eternamente su palabra, burlan-o do cuantos pensamientos tienden á trastornar ó á v-ariar, á destruír ó á modifioar su obra por exoelencia. TodoS.
pueblos que hemos visto perseguir enoarnizados á la religión y sus ministros desde la postración, el aba?imiento y otros mil infinitos males á que la religión oonduceá los Estados, corren á buscar el ahrigo de esa madreesos

cuyas entrañas despedazaron, porque ella y sólo ella puede regenerarlos y salvarlos de su ruina total. Con aquel auxilio, oatólioos, hizo Santo Domingo triunfal' la fe sobre el poder humano, á la dootrina católica. que predicaba, ap?recer ajena de las manchas con que la,

ajahan la herejía, la cOl,'upción 'ir los intereses indiviùuales. Más de cien mil albigenses abjuraron sus errores. entre las man?s de su apóstol, y los mismos príncipes quelo persiguieron antes, oonmoviùos por la fuerza de su palabra y por la efioaoia aun mayor de sus prodigios, se apresuraron para venir á llorar, postrados á sus pies, su.. pasados extravíos. Agregad ahora á estos glorioso.. triunfos obtenidos por Domingo con su oeJo, su doctrin a y sus milagros; agregad, digo, los que reportó entre lo.. domésticos de la fe: la relajación de oostumbres de sus.
ministros ha causado á la Iglesia iguales ó mayores males. que ]08 mismos errores, á que sirven de pretexto muchas. veces. Los novadores del siglo XIII, como los de otras

OR.>\TORIA SAGRADA

"Ûl

mientras que, edades posteriores, predicaban reforma" propias de todo el que por una de esas inconsecuencias contradecían con su toma la defensa de una mala causa, Santo Do,conducta lo que predicaban como necesario. á los primeros mingo combate á unos y á otros: mueve ejemplo de la á abrazar vida más severa con el vivo desprecio absoluto santidad y pureza de su vida, con el invencible de la grandeza y vanidad terrena, y con la de abnegación que resplandece en todos sus actos. Uno la los ministerios más espinosos que suele encomendar Iglesia es la aplicación de sus leyes sancionadas para de ejecula observación de su disciplina. De la manera depende veces el éxito de la comisión: la

,

muchas prudencia y santidad de Santo Domingo brilló en el desempeño de la suya, que se extendia á promover la regularidad de costumbres eu el sacerdocio y en los el siglo. La jurisdicción de fieles, y

tarla

en en los claustros legado apostólico, y el que le investia el carácter de á veces las potestades del si?lo, apoyo que le ofrecicron llevar no entraron jamás en los planes que desarrolló para á cabo su santa empresa. Los hombres santos llevan en del si mismos algo más imponente que la majC!'tad poder: la influencia dc la virtud es, católicos, mil veces alcanza sobre los más eficaz que el prestigio de éste y aquél corazones victorias tan espléndidas como las que jamás Antiguas abadías del Langüedoc, Delfinado

obtuvo. y Pro venza, vo?otras visteis florecer vuestros cenobitas primitivos del moCon igual fervor que 'en los siglos incompatible con nacato; visteis trocado el esplendor, la pobreza, por la modesta simplicidad que recomiendan los consejos evangélicos, y visteis también glorioso para la renovado en los pueblos el espectáculo religión de tantos hombres trasformados en ángeles por
el ejercicio de las virtudes sublimes del Evangelio. Esto mismo sucedió en Viterbo, Faeonza y Bolonia; Roma, en

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202

BIBLIOTEOA DE ESORITQRES DE CIIlLE

fin, la capital del orbe católico, le recibe como su apóstol, y el pontificc le conria la reforma de algunos institutos religiosos de la ciudad eterna. Memorables fueron las conferencias de San Sixto, en las que dió muestras

tan esclarecidas de celo, prudencia y fortaleza apostólica; pero más memorables fueron aún los dos muertos que
resucitó en el ínismo acto de llenar las funciones de su ministerio. Mas lquién podrá, señores, recorrer el conjunto admirable de tantos dotes apostólicos que resplandecen en todas estas fatigas soportadas por nuestro apóstol? .Diól e el Señor espíritu de fortaleza>>, diré, repitiendu las palabras de san Pablo, pues en ellas encuen'

tro compendiados hermosisimamente tantos bellos rasgos de virtudes tan admirables con que Dios le dotó para

redimir á su puehlo, para edificarlo y para hermosearlo. .Dióle Dios espíritu de fortaleza., y con él desterró de sí
mismo todo lo que no encontró en "armonia coo- el alto mirusterio de apóstol para que era destínado; tuvo espíritu de fortaleza, y con él venció á los enemigos de la fe que
semhraban el
error y la disolución de costumbres en el seno de la Iglesia; tuvo espíritu de fortaleza, y, vestido de él, luchó con la relajación que aniquilaba al pueblo' de Dios, reformó sus costu?bres, reformó la disciplina del santuario, y restituyó á éste todo su esplendor. Dedil

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illi Dominus spiritum fortitudinis. Ni tuvo menos el de caridad para llenar empresa tan superior á 'las fuerzas
.

humanas.

Hay, católicos, un resorte que mueve al hombre más eficazmente que todos cuantos otros se conocen, rè:Sorte cuyo origen encontramos en el cielo, y cuyos mi9terios están ocultos al mundo. El le descarta de los hábitos que

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ORATORIA SAGRADA
I

203

hijo de Adán degradado, le separa de son comun es al que alimenta el corazón terreno, las propensiones rastreras desconoce el alma le viste de sentimientos elevados que ideas nobles, genedesterrada en este mtindo, le inspira Dios; y en del esplritu que se eleva hasta rosas y propias de virtudes, le hace beber Este, que es fuente insondable hombre, muy todas las que le trasforman en nuevo El es la caridad. diferente de los demás. Este resorte eficacia. Apóstol, con admirable laconismo, nos pinta su lo cree; espera siempre, .Todo lo venoe, dice, porque todo efecto. oontemplando la y se haoe todo para todos.. En encontramos inimitabl evidadel patriaroa Santo Domingo, verdad de esta sendemostrada en toda su extensión la todo tratando de llenar el mitenoia. Su caridad lo venció, priuoipiando nisterio de apóstol que Dios le encomendara, de la timidez propia á su modescomo Moisés por triuufar esplritu de oaridad, inmensa tia y reoogimiento. Dióle Dios las aguas del como el firmamento, abundante como él, realiza obras que parecerán ooéano, y, animado 1'01' imposibles á quien no partioipe de su mismo espiritu. el La indigencia del pobre oonmueve su corazón tierno, despojarse de sus bienes y de sus mundo le ve entonces sin exoeptuar sus libros rentas, y distribuirlos de limosna, el cauni vestidos. Los gemidos de una viuda que llora asombro tiveriu de su hijo único le enternecen, y con para u IÜversal se le ve còrrer eu busca de las cadenas Los llantos de los ofrecerse en cambio del joven esclavo. magistrado tan poderoso que perecen oprimidos por un en presencia de como injusto le inspirán compasión, y no los jueces pide se le aplique á él la pena que aquéllos de la habían merecido. Ved, señores, cuántos rasgos de J esucaridad más ardiente, y que, según la palabra
cristo, .ninguna tiene que Boa superior. practica animaPero ?enid y observad los esfuerzos que do por esta misma caridad para dar al hombre otros soco-

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BIBLIOTECA. DE ESCRITORE3 DE CHILE

rros más nobles que la comida y más preciosos que los vestidos; vedle atravesando descalzo campos cubiertos de espinas, recorriendo á pie España, Francia, Italia, Tirol, Flandes y una parte de la Alemania; vedle desempeñando infatigable el ministerio apostólico entre pueblos infectados por la herejia, entre fanáticos que p'onen asechanzas á su

vida y entre malos católicos á quienes ofende la santa libertad de sus amonestaciones; vedle persiguiendo al vicio donde quiet'a que lo divise, y siempre con el santo celo y con la invencible energia que le caracteriza. Con pensamiento tan vasto como el de Elias, quiere socorrer las neCesidades de todos los hombres y reproducir su espiritu en to.
dos los puntos de la tierra durante todaslas edades, y en su instituto de Predicadores llena en efecto este santo pro-

pósito. Un joven sacerdote que subió descalzo los Pirineos y los Alpes, sin más recomendación que sus virtudes,

atraviesa las calles de la ciudad eterna y presenta al pontlfice Inocencia III las constituciones de una nueva congregación. Este pensamiento no fué acogidofavorablemente; pero vos, Dios mio, en él disponiais mientras tanto uno de los elementos que obrasen en los miembros de VUestra Iglesia una reacción favorable hacia la virtud, que propagase el conocimiento de vuestra fe en pueblos remotos y dispensase al género humano toda especie de beneficios. En esa misma ciudad, donde era entonces desconocido vuestro siervo, se habian de levantar templos suntuosos para recordar sus esclarecidos servicios pres?ados á vuestra Iglesia; sus grandes basilicas hablan de ser ador-

nadas con monumentos que atestiguasen sus prodigios á las generaciones venideras, y los sitios sagrados donde los primeros pontifices, rodeados de futuros mártires, ofrecieron los tremendos misterios, hablan de servir también dI' seminarios á la generación de Santos deque él seria padre y fundador. Dioscambia, señores, la disposiciónylavoluntad del Papa; la orden de los Hermanos.Predicadores comien-

,

OR.\.TORIA

SAORAD,,"

205

celo á venoer en todas za a existir, y su actividad y falange del la oposición que ellCuentra esta nueva 'Lahistoria eclesiástica y la historia política nos la ahnegación, el valor, l,a humildad y el

partes Señor.

pintan el desfervor, prendimiento con que edificó al mundo entero; el púlpito los fieles ?. y el confesonario, las escuelàs y las academias,
todos fueron socolos infieles entraban en su programa,.y desprerridos en efecto. Despreciando océanos y desiertos, leyes ciando hambres y epidemias, sin tomar en cuenta foruùdablcs, prisiones, cadenas ni catastas, los Hermanos. países del viejo Predicadores se dejaron ver en te dos los disputando, convencicndo, instruyendo y oonsolan-

mundo, del joven, fortaleciendo la condo, dirigiendo el corazón ciencia del tímido y auxiliando en sus últimos momentos les vieron al moribundo. Suecia, Noruega y Dinamarca á establecer sus miabrirse paso entre los bielos para ir del Torsiones entre los rudos habitantes de las márgenes los neo y de las montañas de Finlandia, mientras que ó se enrobordes del Danubio y las selvas de la Valaquia jecian con la sangre de sus mártires ó se hacian fecundos Y no fué la Europa tan con el sudor de sus confesores. el sólo quien presenció estos prodigios de cclo; el Asia y Africa los vieron también cuando en la Armenia y el Kurdistán, en la Etiopía y la Abisinia, en el Tonkin y la Gran China resonaba el eco de los hijos de Santo Domingo. Mas lno hablo, señores, en 'presencia dc los mismos que llevaá las ron á la China el Evangelio; y predicaron Cristo en
.

ciudades populosas del Tonkín y Cochinchina? iNo fueron los dominicanos españoles salidos de este mismo suelo los siglos que plantaron la cruz en el imperio cerrado tantos todavia que para los europeos con leyes más formidables lno son Herlas eternas murallas q?e lo circundan? y los manos Predica.dores salidos de este colegio de Qcaña de los que enseñan todavia la fe de Cristo en la corte
I

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reyes Anamitas?

206

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE ÇBILE

lilas el viejo mundo no bastó para su celo activo y fervoroso; los Hermano. Predicadores invadieron todos los paises que los descunrimientos marítimos del siglo XV y XVI franquearon á las empresas europeas. Ellos lueron á establecer misiones en las selvas y en los montes de América, del mismo modo que las habían establecido en
los mercados de Alríca, sobre las costas de Irlanda y cerca de los observatorios dc Pekín. Ellos contaron convertidos á millares en regiones donde ni la avaricia, ni la curiosidad, ni el amor á las ciencias; ni el poder habían llevado hasta

.

entonces á ningún europeo, y predicaron y enseñaron en idiomas ahsolutamente desconocidos á los naturales de Occidente. Cuando;. distante 4,000 leguas de mi

patria tengo el honor de bosquej ar en vuestra presencia, católicos, los trahajos apostólicos de tantos ínclitos varoá las orillas del nes, permitidme que, volviendo mi vista ?Iaule y Dio-bio, ó penetrando las selvasde Arauco y de Valdivia, evoque las sombras venerandas de tantos varones ilustres y de tantos padres de infinjtos

pueblos para

preguntarles cuántas peregrinaciones no emprendieron, cuåntas fatigas no soportaron, cuántos peligros no arros-

traron, cuántos hombres no ilustraron, cuantos corazones no conquistaron y cuántas coronas inmarcesibles no ganaron á precio de su sangre y de su vida. ,Servicios pasados, grita hoy una generación presuntuosa y que cierra sus ojos para no ver; servicios pasados, de los que no existenmás que las pocas lineas queencontraIDOS trazadas por la historia; servicios pasados y de cuyos héroes vive apenas la memoria.. Los hombres que asl hablan no conocen la actualidad de su historia, ignoran los únicos rasgos verdaderamente gloriosos con que su patria se ennoblece en los paises remotos de Asia, Alrica y América. Extended la vista al otro lado del Mediterráneo, atravesad el grande Océano Indico, entrad en el imperio Chino, recorred el Tonkin y Cochinchina, y

ORATORIA SAGRADA

207

de eien sacerdotes, ocho aJli encontraréis seis obispos, más pequeños seminarios, infinitas casa? de aRilo y veintioinc\} monasterios de mujeres; alli veréis eqtablecidas un sinniños, organúmero de escuelas para la instrucción de los á los párvulos nizadas diferentes asociaciones para librar

de morir á mano de crueles parricidas y para rescatar con dinero á los que estaban destinados á ser vendidos como palpables y de la naesclavos. Estos son bienes sensibles, de los únicos que aprecia una generación mate-

turaleza

.,

rialista. Para aquellos en quienes vive la fe hay otros quE> valen todavia más que éstos. Una falange de mártires que, llevando á su frente dos obispos, marcha en nuestros misdias co? paso intrépido á inclinar su cuello bajo la
IIlOS

cuchilla de un tirano; una multitud de hombres apostólicos que corren á ocupar ios puestos que al lIlorir dejan vacios los heroicos confesores de la fe; dos millones de á los tormentos;. católicos habituados á la persecución y centenares de iglesias edificadas y sostenidas entre enemigos encarnizados de la religión, es ciertamente espectáculo más espléndido que cuantos ofrece elegoísmo que caracteriza á muchos que en nuestra época se llaman filantrópicoso Los que acometen, no obstante, aquellas empresas son religiosos, COIllO lo eran los que penetraron en China colegio por primera vez en el siglo XV; y de este mismo qUE> salieron los venerandos obispos Delgado y lIenares,
murieron mártires en 1838, eOlllo salieron los mil 'ue redel Fokién y garon con su sangre las plazas del Tonkín, de la Cochinchina én los tres siglos anteriores Las setenta misiones de las islas Filipinas, el crecido númer<> de religiosos que trabajan en eIJas con celo infati. gable y virtud ejemplar; las infinitas conquistas 'J'le. día por dia se hacen alli para la fe y la civilización, con. funden victoriosamente las suposiciones de los enemigos del monacato, y prueban a la vez que el espiritu de Santo Domingo todavia tan activo y enérgico como el d&

vive

20S

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OBlI,E

Elias en Eliseo y como el de San Pablo en Tito y Timoteo, sacerdotes que sossus disclpulos. Vive en los numerosos á católicos en las tienen, alientan, instruyen y edifican los imperio Moscovita. Viva en los que vastas provincias del predican el Evangelio bajo las nieves de la Siberia, así Jo prùpagan bajo el clima abrasador de la los
á América y Mescpotamia. Vive en los que luchan cuerpo Hqlanda, Incuerpo con la berejía y el materialismo en ? glaterra y Estados-Unidos, así como en los qu instruyen de las Indias âlosbárbaros del cabo de Buena-Esperanza Y países mås cultos de holandesas. Vive en los que edifican los laEuropaconlaseveridad de sus costumbres, así como en los ?e la impiedad y falsa que refutan los fútiles argumentos ansiosa á oír filosofía en medio de la juventud que corre viva y elocuente. Vive en los que dirigen hoy
-

como en

que

su

asi mismo grandes colegios para lajuventnd en Francia. á los niños como en los que se o1upan en recoger y educar desamparados en Bélgica y los Paises-Bajos; Y vivc, eri fin, Iglesia y ála sociedad ser. á en tantos otros que prostan la vicios Henos de celo y desinterés. Tantos hombres apostóvigilantes, tantos sacerdotes celosos, licos, tantos paslores religiosos fervorotantos maestros do la juventud, tantos más sos y tantos hombros de caridad valen infinitamente suelen,- aducirse por que aquellos menos observantes que
los enemigos de las instituciones monásticas cOlnO arguPero no debemento contra su conveniencia y utilidad. de las obras de Dios mos olvidar que uno de los caracteres á sostener de pares la contradicción que están Hamadas te de los hombres, así como lo son también la lucha consde á tante que deben soportar y la guerra muerto con que
de. vez en cuando se las
,

palabra

"

combate. Hoy, señores, cuando de observamos en todo el mundo ese fenómeno singular despotismo, y la libertad que se invoca para entronizar el de los antiguos códigos que se pisotean para sancionar órdenes oomo leyes los caprichos de revolucionarios, la.

ORATORlA. SAGIU.DA

209

de Jesucristo, que monásticas siguen la suerte de la Iglesia bajo la cuchilla de los perseguidores. Arrojadas se propagó Bélgica, y, perseguidas en de España, se propagan en la é Inglaterra. Es propio .,1 Piamonte, florecen en Francia politica de gobiernos ilustrados comprender que lalibertad de la libertad individual, y que en cada .,s inseparable de abrazar la manera hombre existe sin disputa el derecho

á sus honestas. inclinaciosea más conforme este derecho, son enemigos nes. Los que atentan contra ley.s oomo los que sancionaron las de

vida que

de la libertad, tanto más opresoras para el linaje humano. al espíritu de Santo Do. Hemos considerado, católicos, hasta nuesmingo dilatando su "cción desde el sigla XIII considerado á su caridad, que hizo tros tiempos; hemos el mediodia de la Europa, extenderse y dila-. prodigios
en el mundo, y, sin tarse por medio de su instituto por todo ó concluyan, vivir que el tiempo ni la muerte lo debiliten vicisitudes de los siglos que .,n medio de las borrascosas de las calamida>>traviesa, y conservar su vigor en medio de todo bien. des mismas de que le rodean los enemigos la Dedil illi Dominas spiritum charilalis. Hemos visto que ni euyas exigencias (Jaridad no fué en' él una virtud estéril, de sus se. pudieran satisfacerse compadeciendo los males fiÓ; mejante-s ó ardiendo en ViV09 deseofl de remediados,
,

calidad natural esto es lo que suele llamarse ternura, y es fué tampoco un en el corazón de mucbos hombres. No provechosas espíritu que le impulsase á emprender obras bien transipara los demás sin otro motivo que obrar un posee un torio, nó; ésta es propiedad de todo hombre que (Jorazón noble y la que el mundo suele llamar filantropía. Existió en él, católicos, la caridad de Dios, grande, infinicon todas sus propiedades y con ta, con to<ios sus dones, Dedit illi Dominas spirilam charilalis. toda s u todavia Pero nuestra consideracióri debe extenderse 'la caridad nos son tan necesarias hov más: la fortaleza y
-

virtud.

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OBATORIA BAGRADA..-14

210

BIBIJOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

cuando la gran causa de la fe se ve combatida por hijos desnaturalizados como cuando lo era por extraños que sin. rebozo la persegulan. A vosotros y á mi mismo hablo, domésticos de Dios. La fortaleza nos hará incontrastables. á los golpes arbitrarios del poder de la tierra, impertérritos para defender los sacrosantos derechos de la Reli-. gión, y constantès en el desempeño del ministerio augusto. que hemos recibido de Dios, de quien somos ministl'osLacaridad nos conservará alegres en mediodelos trabajos,. pacientes entre las persecuciones Y' tranquilos en el seno de los peJigrosque el mundo y el abismo nos presentan á cada paso. Pero á vosotros, cat61ico?, no son menos nece-sarias estas virtudes: hoy, especialmente, cuando calamidades de toda especie os circundan, cuando plagas y des-o

venturas entristecen por todas partes el hermoso suelo. de vuestra España, debéis estar ceñidos de fortaleza y caridad para humillaros bajo la mano poderosa de Dios, pero sin perder la grandeza de alma, la confian7-a y el amor filial que han de oaracterizar en todas las circunstancias de la vida á los discipulos de Cristo. Levantemos á. una hacia el cielo nuestras manos, y pidamos incesantemente para nosotros y para todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo espiritu de fortaleza y de caridad que, haciéndonos fuertes mientras duren los combates de est? mundo, nos hagan merecedores de la corona eterna.

?

,.'

.

DISCURSO
del incendio Pronunciado en la inauguración del monumento conmemorativo

de la Compañia.
.

Excmo. Scñ 01':
Os habéis apresurado, señores, para venir á contemplar el suceso sin semejante que á estas horas, diez años atrást

realizaba en este mismo recinto. lOcho de Diciemhre de 1863, será para Chile, durante largo tiempo, día de recuerdos espantosos y de amargo luto! Las madres que, ahrazadas de sus hijas, arden hasta consumirse en una inmensa hoguera; los esposos, que COITen sin aliento las calles de Santiago llamando á sus esposas, mientras que
so

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éstas perecen sofocadas, las unas por el fuego, yoprimidas las otras por dos mil compañeros de iufortunio; los sagrado jóvenes se acercan trémulos á las puertas del

que templo y ansían por distinguir entre la multitud de los á su hermana, que perecen, quién á su madre, quién quién á su amigo; pero sin nada oír fuera de los alaridos de las víctimas, ni nada ver más que el montón de eadáveres formados por dos mil personas que devoran las y tan llamas... IGran Dios! jqué espectáculo tan doloroso terrihlel Permitidme, católicos, que, poseído del justo dolor que me inspira su consideración, repita con uno de los profetas del Señor: ,Oíd, oíd; moradores de la tierra; i.sucedió
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212

BIBLIOTECA DE ESCR1TORFIS DE CflI!.E

días ó en los dias acaso un hecho semejante en vuestros hijos, á de vuestros padres?, Contadlo, padres, vuestros generaciones futuras que á y los hijos de éstos cuenten las más hermoso el fuego abrasó y SUB \la?as consumieron lo
.

de Israel.. acontecimienMas, el hombre cristiano, al contemplar Compañia, después de !.os de la especie del incendio de la de entre los gemidos y pagar á la naturaleza su tributo, el espan!.o, levanta las lá,grimas, de entre la confusión y donde su fe divisa á su esplritu á otra región elevada, y descuidos de los la Providencia Divina, aprovechando los hasta la falta de hombres, los errores de los hombres y á servir en beneficio los hombres, para que todo vaya de los mismos hombres. El hombre presencia en el Iincendio de la Compañia un grito acontecimiento que arranca á todas las almas un á todos de horror, y'lleva la amargura y la consternación apasionados que excita los corazones. 'En los movimientos del dolor, no sólo condena en su esplritu la vehemencia catástrolas causas que pudieron producir tan espantosa lo bueno y lo santo, porqne, fe, .ino que va hasta execrar á su juicio, podrían ocasional' su repetición. en esas Pero el cristiano, desde aquella altura ve escribe, sobre las llamas que causas la mano de Dios, que lecciones consumen y sobre las cenizas de los muertos, conserva cuidadosamente que traduce nuestra fe, y lecciones Jas nuestra piedad. y ojalá, señores, que esas aprovechemos todos, y este grandioso monumento, que
'

"

el celo infatigable de un inteligente mandatario, auxiliadesmentid1t'de los pueblos do por la generosidad jamás de Chile, eleva hoy, nos las haga meditar cada dia. .Cuáles son estas lecciones? Escuchadme y meditádlas

,conmigo, católicos-

ORATORIA SA.GRADA.

213

Cuando os digo, señores, que en la espantosa catástrofe la mano de la de la Compañía el hombre. cristiano divisa Providencia, no es ciertamente acumulando los combusdisponiendo alguna de tibles de la espantosa hoguera, ni acontecimiento las otras causas que produjeron aquel deja, ver, pero como funesto. La mano del Señor se del palacio del rey cuando escribía sobre los muros asqmbro y del terror de Caldeo (1). Allí, en medio del á los todos cuantos presencian, el rey' de reyes intima
de un reino sobre las soberanos de la tierra la elevación del fuego y en la ruinas de otro; y aquí, en la intensidad purificación voracidad de sus llamas, escribe también la escogidos. de las almas y su ascensión al reino de los Allá Daniel, hombre de fe y observante de las institucioy acá los nes de su 'ley, explica el escrito misterioso, hombres, que como Daniel mantienen viva en su alma del gran la luz de la fe, pueden también explicar la voz Pro";'ideneia al fuego Dios' que hace ministro de su
o

abrasador. Santiago vió, señores, aeudir el8 de Diciembre de 1863, á este mismo lugar, cubierto entonces por las suntuosas bóvedas del templo de la Compañía, más de tres mil perá Dios, honrando á' sonas, que se proponían dar culto y María, su purísima madie. Su fe era pura, ardiente las almas llena de esa devoción santa que produce en impulsa á la cristianas el perfecto amor á Oios; amOr que ereatura á correr veloz eomo el ciervo que desea refrigeá su rar su sed en la fuente de las aguas, para buscar Creador y con él más y más las relaciones de su

estrechar espíritu. Era este amor el que llevaba á David mil veees cada dí,,: ?l tabernáculo de Dios para ofrecerle su propio ponía ser en suavísimo bolocausto. Era este amor el que '1sraellos votos que públien el corazón y en los labios de
(1) Daniel, V.

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BIBLIOTECA DE ESCRtTORES DE CRiLE

camente profería en honra del Altísimo; y era, en fin, este á los pies de amor el que conducía á la Magdalena Jesucristo para significárs?lo con sus ardientes lágrimas, sus preciosos ungiientos y sus demás obsequios afectuosos. Dios autoriza todas estas significacioncs del amor de consagrándolas en el seno sus creaturas, aceptándolas y de Israel y haciendo su apología cuando se las olreció la fervorosa Magdalena. Pero aún más: en el fondo mismo de la naturaleza humana puso la mano del Creador el principio de ese estimulo que guía al hombre en la confe, sión pública de sus creencias religiosas; y con las máximas de su santo evangelio nos ilustró en la práctica de lo que aquellas manifestaciones, purificándolas de todo perfección del no esté en armonía con la grandeza y Dios, á quien nos enseña á conocer y nos manda adorar. Guiadas por esta luz divina, invadían las víctimas de la Compañia las naves del sagrado templo, trayendo muchas de ellas en sus manos ramos de flores, que colocaban con tierna solicitud á los pies de la sagrada imagen de Maria

Inmaculada. Yo, católicos, comparo el fervor detodosestos fieles al que brillaba en los grandes sacrificios que ofrecia Israel en los dias de David y de Salomón; y sin divisar las nubes inefables, en medio de las cuales apareció la Majestad' del Santo de los Santos, iluminando con ráfagas pasajeras de su resplandor eterno el sagrado tabernáculo, hijos de y sin oír la voz de Jehová que percibían los J acob, más suave y armoniosa que la melodía de sus cánticos, me parece ver que la oración de tantas almas reunidas en el sagrado templo, llega hasta el trono del Señor; me parece oír la voz de la Majestad que, premiando su generosa fe, hace desc?nder sobre ellas gracias inecaridad. IAh, y qué necesarias les eran en aquellos momentosl Causas que hasta hoy no conocemoS perfectamente hacen que en muy pocos minutos se extienda y se propafables de fortaleza y
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ORATORIA SAGRADA

215

sagrado recinLo el fuego pegado por casualigue por el sagrado tabernáculo. Esa -dad á uno dc los adornos dcl dilata y se extienllama voraz sobre toda comparación se imágenes, sus <le por todas las naves. Los altares, sus habla colocado la adornos y todo cuanto para decorarlos piedad generosa de los fieles, todo, señores, en breves instantes es invadido por las llamas. y entonces (y los fieles fervorosos que hablan asistido de su amor? y las tres mil .al templo en alas de-la fe y

bajo sus personas que cobijaba aquél en esos momentos bóvedas? las nobles matronas, decoro de Santiago, tan respetables por sus virtudes cristianas como por la edumayores? y las ,cación esmerada que recibieron de s?s

tiernas niñas, hermosos lirios de inocente candor y rosas fragantes de acendrada caridad? y aquella joven, espeTanZa de su anciano padre, cuyos pasos vacilantes sosteéstos? nía con afecto tan filial? (Qué suerte corren todos (Dónde están? IAh, señoresl (debo acaso renovar en espantoso que todos vuestra consideración aquel cuadro 8 de' Diciembre de vemos con nuestros propios ojos el '1863 en el abrasado templo de la Compañía? (Debo re,.cordar las escenas desgarradoras de aquella noche funesta "n que Santiago gimió con un mismo gemido, que sintielabios? ron todos los èorázones y repitieron todos los hijos y de Nó, no ahondaré el pesar de los padres, de los 10s esposos, amortjguado apenas; me elevaré mejor COIl los vosotros hasta el santuario del Señor y registraré secretos de aquella inefable Providencia que aprovecha nuestros errores, haciéndolos servir como instrumentos "n beneficio de sus criaturas. Hablaré el lenguaje de la
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Dios fe, para los hombres que l? entienden, diciendo que purifica con ese tormento sus criaturas para introducirlas .al goce eterno de su bienaventuranza. Yo considero, católicos, que perteneelan á dos suertes de personas las que llenaban el reointo del templo de la

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

Compañia la tarde del 8 de Diciembre de 1863. En la primera incluyo á mucbas cuya vida, inspirada por el á fervor cristiano, servía de ejemplo y de estimulo su vez: á tantas otras. A la segunda corresponden aquellas cuya vida mundana y trivial les hacia tropezar á cada paso eft
culpas, negligencias é imperfecciones.

Habían venido, las unas estimuladas por el deseo eficaz de dar culto á Dios y de honrar á su Madre InmaCl1lada; y mezclando las otras á este objeto piadoso la curiosidad' vana, el deseo de divertirse y esa distracción habitual,
propias de las personas negligentes en él cumplimiento desus deberes religiosos.

Mas, unas y otras eran hijas del Padre celestial, qu!!' bace brillar su luz sobre los buenos y los malos y á todos ve desde lo alto del firmamento con esa bondad que el profeta con elocuencia inimitable nos daba á conocer cuando deda: .Nos protege bajo la sombra de sus alas,).

La tribulación de todas estas almas sube hasta el Señor, y del trono de su infinita misericordia manda sobre cada
,

una auxilios oportunos. Fortaleza necesita la situación de unas; arrepentimiento sincero de faltas cometidas, el estado de las otras; y la mano de Dios hace descender esas virtudes sobre las unas
y las otras.

Desciende para unas la fortaleza, y, cuando las viv!si. mas llamas que amenazan por todas partes, cuando, enrarecido el aire, la sofocación era inminente, esas almas, dotadas de fortaleza superior, tentaron su salva. ción con firmeza y serenidad qne asombran verdadera-. mente. Y, cuando se persuadieron que salvarse de las llamas era ya imposihle, huscaron los rincones del templO. y se prepararon alli para morir con resignación. jAh, señoresl Icuán cierto es que una conoiencia pura no teme la muerte ni todas las consecuencias que han d" seguir á éstal ,Cuán cierto, que la fe viva y eficaz hac"

ORA.TORIA. SA.GRADA

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á quien

cielos y la posee divisar abierto el reino de los el agua vivir sediento por refrigerarse cuanto antes con 4e Dios! Mas, á viva que beberá en los tabernáculos espíritu de compunción otros dije que era necesario el justicia divina un horrible suplicio, en para ofrecer á la expiación de las propias faltas. En efecto, el Señor, en las grandes calamicuya mano están los corazones, toma
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dades que sobrevienen á los hombres como instrumentos de de las trasformaciones asombrosas que en ellos opera de la peste corrige cuando en cuando. Asl, con el azote los horrores el amor propio y la vanagloria de David; con hasta conde la esclavitud castiga los vicios de Manasés

tribulaciovertir su corazón á la virtud; y eon tinieblas y deseen purificarse y hacerse nes llama á las almas que dignas de El. En los excesos de su misericordia derrama gracias abundantes sobre los que asistian al templo de la Compañia sin pureza de corazón, de tal modo que, en
las medio de la confusión indescriptible que causaban oír la voz de vastas proporciones de] incendio, me parece señalar á los arreque nos habla Ezequiel, y mandaba pentidos para que no les comprendiese en la destrucción justicia del SeñOl'. IEl eterna con que amena7.aba la suspende su fuego que consume sus 'cuerpos; el calor que la amargura, la agonía\... IGran
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aliento vital; la ansiedad, Dios! en el conjunto de tantas desgracias diviso el sacripurificasteis como se purifica ficio, mediante el cual Vos les el metal precioso en el fuego del crisol. á sus escogiVed ahl cómo la mano del Señor arranca dos de la tempestad y de la verdadera muerte. Ved ahí pudiéramos creer hija cómo esa espantosa catástrofe, que de los descuidos, de las negligencias y aun de las temeridades de los hombres, y que arrebató de la tierra dos mil de medio para dar vida inefable personas, viene á servil' y eterna á los que fueron sus vlctimas. Humíllese el hombre que, guiado por la le, medita estas
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BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

verdades, é incline su frente delante de aquella admirable Providencia que da vida cuando mortifica y salva cuando, '11 parecer nuestro, deja fenec',r.
Pero sucesos de la naturaleza del que nos ocupa depen sin duda perpetuarse en la memoria de los pueblos. El incendio de la Compañía, por las circunstancias que lo

acompañan, es hecho sin semejante y como tal fué calificado en todas partes. Desde los países escandinavos hasta las regiones más meridionales de Italia, España y Portugal, la prensa, con asombrosa uniformidad, repitió: .EI incendio de un templo en medio de una gran solemnidad religiosa y en el que las víctimas del fuego y la sofocación se cuentan por millares, es el primero que registra la historia de las naciones civilizadas.. Debo confesar que esa impresión de indescriptible amargura ?ausada en Chile, fué reproducida aun en los países más distantes, donde llegaba la noticia del tremendo acontecimiento: Suntuosos funerales celebrados en casi todas las capitales de los Estados americanos, ya decretados por la autoridad, y ofrecidos espontáneamente JYor los ciudadanos; discursos ardientes y en los que imperaron casi sienlpre las pasiones exaltadas; composiciones. poéticas, destinadas á decorar la tumba de las víctimas; todo esto, -señores, forma un monumento colosal que, elevåndose de todos los países y desde todos los trópicos del continente americano, recibe to.da via mayores dimensiones con los artíoulos escritos por los di aristas y escritores europeos. Ese acontecimiento no podría ya ser olvidado;.está grabado en la memoria de todos y vivirá muchos siglos en
,,1

recuerdo de todos. Pero el lugar donde se realizó, aquí, aquí mísmo, donde se escucharon tantos ayes y gemidos, cuyo eco lastimoso se dejó sentir al otro lado de los mares; aquí, donde la tierra fué empapada por las lágrimas de las víctímas, y donde sus despojos mortales formaron esos montones de

ORATORIA SAGRADA

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con terror cadáveres carbonizados,- que ,recordaremos levantàr el monuw mientras vivamos; aqui era necesario durante todas las mento material que consagre este lugar digno generaciones. Fué ésta la empresa que acometió el å ciumagistrado de la provincia de Santiago, llamando á la dadanos de buena voluntad para que cooperasen de la República. (La Proobra en las diversas provineias veis elevado el videncia coronó sus esfuerzos y vosotros monumontol entraña en Pero reflexionad, señores: este monumento la fe cristiana. si recuerdos dolorosos que sólo duleifica ojos del egols Es monumento que, contemplado con los pasiones odiosas, mo ó de las prevenciones, excitará mil indignos mil preocupaciones mezquinas y mil recuerdos es acaso la fe la que por cierto del cristiano. Mas lno preside su inspira la obra de este monumento y la que ejecución? Vosotros lo veis y yo nO necesito empeñarme slmbolos hermosos en demostrado. Todas sus figuras son aquel á de las virtudes cristianas y hablan nuestra alma hablaba á lenguaje sublime con que un ilustre caudillo éste luchado durante cuarenta años con la desesperación: va ya á atravesar las aguas amargura y la del J ordán, va á pisar la tierra prometida, y eleva un moIsrael. Habla

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de Dios. Las piedras numento, obedeciendo las órdenes del del misterioso río elegidas para la obra, la presencia la maarca de la alianza, el concurso de todas las tribus, jestad solemne del desierto que acababa de atravesar, Y á invadir, todo las regiones desconocidas para él que iba Pero concurría para hacer su erección más importante. de suplicio, reese monumento recordaba cuarenta años pueblo cordaba que cuantos .individuos formaban ese hablan perecuando fpé libertado de los faraones, todos cido en la travesia. Recordaba que sus blancos huesos y estaban allá esparcidos sobre las arenas del desierto, de recordaban á los hijos no haber tenido el consuelo

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

colo carlos en su tumba para que alli fuesen luego confundidos con los suyos. jAh, señoresl jcuántos recuerdos amargos' Pero old, oid cómo la voz de J osue eleva los

sentimientos de ese pueblo haciendo le percibir los fines grandiosos de la obra que venian de cumplir. .Esas piedras å que levantasteis, les dice, recordarán perpetuamente todos los pueblos de la tierra, que la mano de la Divina Providencia es muy luerte y poderosa y que todos deben
temer al Señor Dios en todo tiempo,.

?

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ORACIÓN FUNEBRE
Por 1M víctimas del Callao (2

?

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d. M.yo

1866).

Adolescentibus aulem enmPlum 'arte ac !r;,titer ,elißquam. si prompto animo, løgibu$ hopro gravissimis ac sa?tissimis nesta mane p,rfungar tU Macabeos. VI,

28).

Dejaré á los j6venes un ejemplo de fortaleza, si l\tfrlere con ánimo pronto y constante una muerte honrosa en defensa de la ley. la mås grave y la mås santa.

IGrandes de]a tierral öld la voz de Dios que, en predel majessencia del polvo de los sepulcros y en medio (,Mla I uoso aparato de esta lúgubre solemnidad, nos dice: hago morir; es la vida: mla es la muerte: hago vivir y y ã elevo y abato, según el propósito de mi voluntad,>. la verdad, catóJicos, nada hay grande delante de nuestra le luera de Dios. Nuestro amor propio, es, cierto, se complace en vestir al hombre de ropajes que no le pertenecen entre reyen pronunciar nombres que le son amables, sacudicuerdos de una gloria que se disipa como la tierra da el viento, ó sea, marchita ã manera de una flor

por abrasada por el estlo. Empero, dad vosotros un paso lqué adelante y preguntad ã las Irías cenizas de la tl1mba: Y ella, haciendo olr COsa es la grandeza de este mundo? de la en el londo de nuestra conciencia la severa voz verdad, os responderã: ('que todo hombre es heno, toda

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BIBLIOTEOA.

DE ESORITORES DE CHILE

su gloria

quien sombra y toda su fortuna lodo,) (1). IFeliz profunda verdad alimenta su esplritu con la savia de esta de la sólida y verday busca sólo en Dios el fundamento dera grandezal De este carácter es el espectáculo que nos ofrece el magistrado venerable y maestro ilustre de la ley de Moisés, del suplicio y sufre la que soporLa todos los horrores. ley de Dios muerte con fortaleza varonil en defensa de la ,Qué eran á sus ojos la y de las instituciones de su patria. vida, el honor y la' prosperidad de la tierra? lIustrado por destellos de la inteligencia eterna, una sola cosa ve grande: ésa era la ley; una sola cosa heroica, y era morir intrépido al martipor su defensa. Se encamina por eso ejemplo de fortaleza, á rio, diciendo: .dejaré los jóvenes un si sufriere con ánimo pronto y constante nna muerte ho?rosa en defensa de la ley, la más grave y la más Adolescentibus autem exemplum forte relinquam, ..i

'

santa.,

grarissimis aC sanctiss/mis prompto animo ac fortiter pro legibus honesta mor!e perfungar. á la patria, deEse ciudadano que, ardiendo en amor magis? fiende con valor sus venerables instituciones; ege trado que extiende su celo más allá del tiempo prcsente, á las generaciones y rinde su vida por legarJas sin mengua á quien la venideras, ved ahí, ved ahí, repito, al varón vozde Dios llama grande en las Santas Escrituras. sólo por lo externo y Al hombre, señores, juzgado tan superficial de 'sus obras, ordinariamente se le encuentra pequeño y colocado á infinita distancia, de la grandeza sólida é imp erecedera. Por eso, para conocer al héroe, necesitamos elevar nuestro espíritu sobre nosotros mismost el moestudiarJo más allá de lo que palpamos, y juzgar tivo de sus acciones á la luz clara é inefable que arroja la

fe sobre el fondo de nuestra concienoia. Guiado yo por esa

---

(1) Is.í...

XL,

6.

ORATORIA SAGRADA

223

luz divina, llamo héroes á los que han muerto en el Callao 2 del presente mes. IGranen la memorahle jornada del deza mundana, tenéis vuestro limite! Eleváis, pero vuestro fundamento es movedizo. Perecéis; y la nombradia
que concedisteis perece también conf,mdida en la nada. INo es de esta clase, católicos, la gloria que se conquistaron los valientes del Caliao!

Porque ellos muriendo por las instituciones patrias, han. ' erigido un monumento inmortal al verdadero civismo. Porque con su sangre han marcado el sendero glorioso

por donde deben marchar la presente y las futuras generaciones de la América.

Ved aquí lo que nuestra fe llama grande en los héroes. cristianos y que yo, en dos sencillas reflexiones, os propongo como digno de imitar en los valientes por cuyo descanso ofrecemos al Señor este solemne sacrificio.

IQuiera Dios, en cuyas manos están los corazones huma-. nos, derramar en el vuestro ese espíritu de valor y fortaleá za que exigen la defensa de la justicia y la obediencia

]aleyl
Recibid también vosotros con indulgencia mis palabras. que no formulan, por cierto, la obra acabada que merece
el asunto de que

vamos á ocuparoos.

Vosotros conocéis, señores, la historia de los d?s últi-. mos años que vamos atravesando. Historia bien triste, si atendemos á la fuerza que pretende usurpar su imperio á la justicia, á la arrogancia que conculca la ley, á la más. repugnante violencia que trata de humillar á pueblos nobles, educados por la libertad y para la libertad. Tal es la historia de las relaciones de España con el Perú primero, y luego después con Chile. Magistrados débiles, colocados á la cabeza de un gobierno trabajado por divisiones intestinas, pareció á los agentes del gabinete dI>"

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2'M

BIBLIOTECA

DE ESCRITORES DE CHILE

el Perú sus Madrid, época á propósito para realizar en y por un momenplanes de humillación y de conquista. 1 cuya to Iquién lo creyera, señores la hermosa repúhlica,

de los Andes y å cuyos pechos cabeza coronan las nieves contemplar, abatida y se crla el robusto Marañón, deja poniendo sus tesoros á los pies de un como aherrojada, Perú no habla muersoberano extranjero. Mas ese bello detenido, to: nó, no habla muertol Estaba solamente una profunda oomo el hombre atado con cadenas en

mazmorra. enérgica para protesCiudadanos ilustres alzan su voz de su patria. Arequipa, la siempre tar contra la deshonra se p?)lle de pie y dcnodada Arequipa, es la primera que ignominiosa que España ha pretenpara lavar la mancha dido arrojar sobre la hermosa frente del Perú. Una noble figura se levanta de su seno, que descuella entl'e Dios ha cootras muchas. Era un joven, en cuyo esplritu de salvar la' locado el valor y la constancia, que han á quien el Perú no tarda patria. Este homhre de corazón, depositando en 5US en aclamar su primer magistrado, de buenos patriotas y manos la suma de! poder, se rodea

á sacrificarse gustosos de ciudadanos honrados, prontos en defensa de la patria ultrajada. del El doctor Gålvez, la víctima más ilustre entre las á esta grande Dos de Mayo, es el. primero en cooperar di gloria á la América entera. obra, que va á dar as de A su cargo se confian los negocios más delicados en le aquella difícil situación; y vosotros, conciudadanos, infatigable pör reunir elevisteis en esta capital trabajar instituciones mentos que debian preparar el triunfo de las regularidad y cirde su patria. Y ,quién no admiró la á quién no infiamó el cunspección de sus acoiones?

,Y

fuego de su amor patrio? Había en la palabra del señor Gálvez la eloouencia que revelaba el poder vigoroso de su Estas voluntad y la energla sincera de sus convícciones.
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ORATORIA SAGRADA

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el alto raras dotes le sirvieron, sin duda, para honrar puesto que desempeñaba. Un numeroso ejército se pone en campaña. Las bande" se ostentan ras que triunfaron en Ayacucho y en Junín nuevamente evocando sus gloriosos recuerdos. La sombra veneranda de Bolivar parece que abandonase su morada solitaria para venir á contemplar la restauración de su obra aniquilada. Días de prueba y de aùversidad atravie-

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san; más, al fin, el Perú triunfa; su honor se salva y S" independencia y libertad se afianzan. El 6 de Noviembre de 1865, durante largas generaciones. será día de recuero dos gloriosos para el Perú. En esa larga serie de fatigas, de contrádicciones y de prueba'arraigaron los buenos ciudadanos su amor â la Re. pública y su respeto profundo â las instituoiones de la patria. Dios permite, católicos, ordinariamente la adversidad para templar la virtud en el alma de sus criaturas, haciendo â éstas capaces de realizar obras señaladas. Los patriotas peruanos aproveohan esta enseñanza. Sobre las ruinas de la adminisLración derrocada elevan el monumento grandioso de la restauración. Pero de esa restauración fundada sobre la justicia que eleva â los pueblos yles hace grandes y famosos (1). No permita Dios que yo manche algunavez la cátedra dela verdad dejando oir desde ella palabras que lisonjeen el amor propio ùe los que administran el poder. Pero haga El mismo que esa justicia
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que predico, encuentre en mí los encomios que merece. La

jusLicia, señores, brilló en los grandes actos administrativos de los que triunfaron el 6 de Noviembre. '24 de Chile sostenía la guerra contra España desde el Septiembre, en que el almirånte español se propuso castigar el patriotismo de sus habitantes. Las simpatías de éstos por la causa del Perú, era el verdadero motivo del proceU) Proverbio., XIV. 34.
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ORATORIA SAQRADA.-15

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BIBLIOTECA D.E ESCRITORES DE CHILE

á Chiledel' violento é irregular de la Penlnsula respecto Un general al frente de una poderosa escuadra 'en el día glorioso de la nación, intima á ésta recibir de su mano la

estigma de ignominiayenviledmiento. Confiaba enlasfuerChile, pe785 de sus naves y en el alcance de su cañones. queño y desapercibido, se alza; no obstante, comó un solo. hombre para rechaza,' el reto de su enemigo. De los l&bios.
de sus magistrados se.desprenden en los momentos más. solemnes de conflicto tan hermosas palabras:-,La Repú"justicia de su causa, sostenida po... blica, fortalecida por la

hijos, tomando á Dios por juez, y al. mundo civilizado por testigo de la contienda, defenderá su honra y sus fueros basta el último trance (1)..... Este. después. Espereera el triunfo moral. El formal vendrá Covadonga sobre laS: mos.- El combate y rendición de la principio de las victoaguas del Papudo; no será sino el ., rias de Chile sobre su orgulloso adversario. El Perú regenerado no trepida en asociarse á nuestra. causa. SU6 naves y sus armas, sus soldados y sus marinos,. todo viene en nuestro auxilio. N o puede ocultarse á sus. magistrados que un paso semejante debilita su fuerza interior; y que, provocado el enemigo, convertirá las her.. mosas poblaciones de su extenso litoral en otros tantos: blancos de su ira; pero á la grandeza de la justicia se aso-/ cia la magnanimidad de su abnegación. El pueblo que se. ?el que-conoce a si mismo sabe hacer prodigios, así como
el herolsmo de sus

á no se conooe ni se estima está próximo perder su nacio-. naJidad., y este gran principio les gula para arbitrar nuevos recursos con que reponeraqueJlosdeque sedesprenden.. Nosotros experimentamos las consecuencias de tanta abnegación. No necesitamos que las nobles victimas que su_o cumbieron en el comhate sangriento del Dos de Mayo se (1) Nota del Ministro de 10 Interior, D. Alvaro Covarrubias, al 00José Ma.ma.ndante de la escuadra. de S. M. Católica en el Pacifico, D. 21 Septiembre de de 1865. Duel Pareja, de
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aicen de la tierra y vengan á revelarnos la serie de fatigas á soportar. El Callao, armado que su virtud les enseñó completamente; el extensó litoral de la RepÚblica, sufi. cientemeñte resguardado; los intereses de la guerra, protegidos por una serie de decretos que revela energia y

previsión; ved ahí, señores, cuanto nos prueba con verdaderaelocuencia la abnegación deaquellos soldados ilustres. La Providencia, en sus Insondables juicios, parece quisiera dar e'u tan hermosa-"onducta una de esas grandes lecciones que forman, segÚn su palabra, <,el corazón ,?e los pue-

blós.' Parece que se propusiera recordarnos qûe la vida del buen ciudadano es vida de dolor y prueba, cuando asi lo exigen los intereses de la patria; y, en fin, que nuestro amor á ésta más debe significarse con obras que con vanas
palabras.

Empero, aquella abnegación ofrecerá todavla un sacri. ficio sangriento en las aras de la patria; Dos de Mayo, vos lo presenciasteisl iPueblos del Perú, vuestras generaciones más remotas lo rel10rdaránllAmérica toda, es éste el noble monumento que se alza en vuestro seno para estimular y fortalecer vuestra virtudl La escuadra española, después de bombardear el indefenso pueblo de Valparalso, se dirige al Callao, y el Dos de Mayo abre los fuegos de sus baterías .obre los heroicos d.,efensores de las instituciones patrias. ITrescientos cañones 1 arrojan sobre éstos más de siete mil proyectiles El hermoso cielo de! Callao queda oscurecido por el humo de la pólvora. Las aguas daras de la pacifica bahla se enrojecen. con la sangre de centenares de cadáveres. No es ésta la hora cuando la muerte as??ta acá y allá su cruel guadaña; es el brazo enemigo, es el arma española la que busca su
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víctima y en ella ceba su cruel venganza. ICoronel Gálvezl vos corristeis á ocupar vuestro puesto en el momento del peligro. La fortaleza de la Estrella fué elegida por nuestro valiente como puntode observar y com-

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

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el Departamento de la batir; como Ministro de estado en sí al cabo de los más pequeGuerra, quería por mismo estar ñosmo-:imientos del campo enemigo.Comosoldado,quería dirigiendo su cañón combatir, y combatía efectivamente Ni á él ni á sus eompañeros nasobre las naves enemigas. apenas da pudo intimidar. Cincuenta cañones oponen pecbos desnudos contra naves blincontra trescientos; sus la arrogancia dad,as, y su energía á toda prueba contra el cristiano en el fondo de presuntuosa desu enemigo, Mas el dedo de Dios, >que su ooneiencia eserita encuent.ra por (1), y nada debe combatir por la justicia hasta la muerte> la justicia es ofrecer de teme. Su fe le dice que morir por Dios consagra, Y espera su vida un saorificio heroico que más denodados de la muerte, pero en medio de los aotos
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valor. á El señor Ministro Gálvez alienta oon su intrepidez sus Su compañeros, su pericia miÌitar da órdenes oportunas. lob gran Diosl serenidades el pronóstico de la victoria. Mas habían ni el ilustre guerrero ni muchos de sus compañeros espléndido. La exde saborear los frutos de este triunfo plosiónde una bomba pone fin á los días del Ministro en sucumben lo más recio del combate, mientras que otros señores, bajo los rudos golpes del euemigo. Pero mueren, coronar el eterno para vivir vida inmortal; mueren para monumento que alZaron sus virtudes al verdaderocivisffiO. justicia, oatólieos, que les inspiró la defensa de la san-

propósito, ved ahí gaoión más heroioa que le sostuvo ensu la Amérioa toda contemplará asomese monumento que brada desde el uno al otro polo. lo's siglos remoLos grandes soberanos erigieron desde su memoria. tos suntuosos recuerdos que perpetuasen pirámides que oubren Hasta boy subsisten las soberbias
1) Eclesjástico. 1V, 33.

La del honor nacional y ta causa de' las instituciones patrias, el ciudadano, la abnede cuanto hay de venerando para

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pensamiento, las cenizas de los reyes de Egipto. Nuestro remota edad y, al contemplarlas, se eleva hasta aquella

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tantas vebuscando al personaje que,?ecuerdan, introduce, la eternièes, nuestro espíritu en las regiones mismas de, erigido con' su muerte dad. IQtÏe el glorioso monumento, á la América sus virtupor los héroes del Callao, recuerde generaciones presentes y 'futuras á des y estimule á las nosmarcaronl 'marchar por el glorioso sendero que aquellos
dispone la marcha' Dios forma el orden del universo y el pequeño, el de los sucesos de tal modo, que el grande y sabio y el ignorante, encuentren en ellos lecciones provechosas.
su altivez, Tan pronto habla al soberano para humillar Tan como al abatido mendigo para alentar su esperanza. pronto condena la ignorante presunción del sabio, como de su insondable pone al alcance del humilde los tesoros voz inteligencia. IDichoso el hombre que atiende aquella y sabe aprovechadal el Traicionaria, católicos, el deber que me impone sagradijese con sincerido ministerio que de!:empeño, si no os dad el sacrificio de los héI'oes del Callao, marca la

"

que, en el sendero mano de Dios á las generaciones de América glorioso por donde han de marchar constantemente. Mártires de su amor â la unidad americana, nO trepidaron un (i'? indiinstantp en hacer suya nuestra causa en]a manera comprendieron que en car nuestros agravios; porque ellos la unión está la fum'za de la América y qUe la duración de más nuestra vida política será á medida que estI'echemos la Proy más los lazos de la fratemidad con que nos unió

108 videncia. A la verdad, la misma le, el mismo idioma y mismos intereses, naturalmente debenllevarnos también al mismo fin. Y ese fin, señores, <no es la grandeza de la siglo América basada sobre la justicia y el derecho? Medio de aislamiento y división debilitaron y casi aniquilaron

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CWLE

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aquellosvinculos, que eran también el titulo enquedescansaba la esperanzade nuestro porvenir. El peligro ha hecho palpar los serios inconvenientes del aislamiento, y la hisnos recuerda la grandeza gJoriosade launión.jAntigua

toria

Colo.mbia, tierra clásica de los más grandes capitanes de la independencia americanaldecidnos: lno fué ella el más fir-

me propósito de ,'uestro ilustre fundador? Esa Colombia poderosa por la unión,-recordadlo, señores-arma ejél>citos de valientes, que recorren mil leguas dando patria y libertad á medio mundo. Mas, al contrario, mirad á unas repúblicas divididas de las otras, y las veréis ofrecerse como presas de neg"as intrigas y de ambiciones bastardas. lContemplasteis,algunas yez lo que sucede en esas selvas espesas que colocó la mano de la Providencia en el continente americano? Uno de sus hermosos árboles queda separado del resto por la fuerza del aluvión, yel huracán aprovechasu aislamiento para convertirlo en blanco de sus violencias. Cae al fin tronchado Iperecel mientras la selva frondosa conserva sin mengua su belleza virginal. Israel fué robusto rnjentra5 sus doce tribus vinieron unidas á ofrecer sus victimas en Jerusalén. Sus escudos y sus armas brillaron con terror de Madián y de la Siria, mientras se conservó superior á todo interés mezquino :1á toda ambición personal. Masla fortuna le abandonacuando Samaria se levanta contra Jerusalén y diez tribus se separan de la casa de Judá. Los reyes de Asiria lo baten fácilmente; los Caldeos lo cautivan; sus armas y estandartes van á ostentarse en Babilonia como trofeos, y muere al fin su nacionalidad bajo el peso de la dominación ,romana. Confió Israel en Egipto, dió fe å sus promesas, firmó" con sus reyes alianza solemne, y Egipto le abandonó en la hora del peligro. La voz de sus profetas se lo previno. Israel no

la escuchó. tl,a Amérjca para los americanos>>, Ved ahí, ?eñores, una
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OB.ATOB.U SAGRADA.

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-verdad que, puesta en práotica de una manera ,prudente, <!ngrandeoerá las secciones latinas del Nuevo.Mundo. Mas no solamente la unión fué el objeto que consagraTon muriendo los héroes del CaUao, quisieron que ésta
<lescansase sobre el respeto á las instituoiones. La ley es el alma de la sooiedad y apenas puede concebirse la no impera vigoro.amente. El despotismo repugnante, la odiosa tirania son las conse?uencias necesarias de su' ausencia. ?Diosaßige á los pue. <!xistencia'de ésta, donde

la ley

,

permitiendo la decadencia <le la ley, que erael fuerte escudo de sus derechos. (1). Na: <lie está llamado en la Repúblioa á juzgar de la ley sino el mismo poder que la diotó. El buen ciudadano le consagra
blos que necesitan corrección,
á su obediencia y sumisión, aun cuando sea costa de gran.. <les sacrificios. Una serie de trastornos polltioos, durante medio siglo, ha aniquilado en la conciencia de muobos americanos este espíritu de obediencia y sumisión á las leyes. Vosotros co-

nooéis las conseouencias del mal y yo' ahondarla más el él pesar profundo que nos aqueja si quisiera haceros de ",lgún bosquejo. Sostener esa 1ey en presenoia de un ejér-

cito extranjero que pretende conculcarla, morir combatiendo por ella, ved aquí el ejemplo heroico que neoesitaba la América y que, imitado fielmente, ha,de contribuir á su completa regeneración. ICaudillos de la guerra civil! alguna vez fuisteis llama<los héroes por hombr,es de partido; pero vuestro saoriíìcio, cualquiera que fuese, distaba mucho de ser aquel que nos pide la patria. Venid y meditad en este que ofreCen las oíctimas del Dos de M ayo, y vuestra oonciencia ilustrada comprenderá que merece bien quien respeta y obedece la ley que pudiera a mansalva quebrantar. Mas,

'-Pa.rís.

(1) Palabras que repetía. Lacord""åire desde el púlpito de N,a Sra. de

,

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE cmLE

entendedlo, católicos, la primera'entre las leyes es la fe, y sobre ésta fundaron los grandes hombres el edifici osocial. El Perú, asi como la América toda, vió escandalizad<> el desacaro práctico de esa fe en el bombardeo de Valpareligión (1). raiso en uno de los dias más augustos para la El Perú y la América toda vió también con escándal<> adoptado el suicidio como recurso en la adversidad; y ese Perú, repito, religioso de corazón, alzando hasta el cielo la voz de su indignación profunda, determina verigar los ultrajes inferidos á la religión, la más santa de su..
institucioneEl.

.

,Habéis contemplado, señores, el sendero que, murienúo por la patria, nos dejan marcado los héroes del Dos de el Mayo, y en cuya penosa travesía la unión fraternal y profundo respeto á las leyes ha sido la brillante antorcha fe de eso.. que los guió hasta llegar á su térmíno? Que la valientes sea también para vosotros el lazo' que o. úna para imit.ar sus heroicas hazañas y ofrecer en las horas, de prueba ese sublime sa?rificio que sólo es propio de la..
almas grandes y de los corazones nobles. IVíctimas ilustres del más puro y acendrado patriotismo! que vuestros grandes ejemplos, grabados íntimamente en todo corazón americano, nos estjmulen å imitarosr Derramad, divino Jesús, sobre sus almas vuestralpreciosa sangre, que las purífique desus mauchasy las introduz-

.

ca'en la Jerusalén de paz; y vos, Pontifice venerable, repetidvuestros ruegos sobre el sagraqo altar donde acabâi..' de ofrecer por su expiación el sacrificio de ,'alor ínfinito.
;,

(1) E131 de MarzO de .1866. sá.bado santo.

?

.

.

Don .Juan Bautista U gal'te.
Nacido en Santiago en 1813 y muerto aqul mismo en 1880. Fué bachiller por la antigua Universidad. capellán del convento de Capuchinas y de la Hermandad de Dolores y administrador de la Çasa de Ejercicios de San José. FUémiembro de la junta directiva de la Casa de Orates al crearse en 1852 y provicario del Arzobispado.

"

Cþ'

.

,

,

ORACION FUNEBRE
.

En elogio del Sr. Don

José Ga.ndariUas y GandarillAs

Immortalis est enim memoria IlliulI apud Deum nota e5t et apud bomines. (Sabidurla, IV. :;n). Inmortal es su recuerdo. porque es conocido de Dios y de los hombres.
quoniam

SEÑORES:

La fúnebre decoración que eclipsa boy la risueña perspectiva del santuario; el eco fatldico de las campanas que en triste armonla ha ido representando el horror, la desolación y el llanto; y la majestuosa melancolla de los himnos que en este día ha derramado acíbar sobre nuestro corazón, anuncios son certeros que Chile ha sufrido una pérdida inmensa, tal vez irreparable. Efectivamente, mis hermanos, un excelente patriota, cuyò nombre merece un lugar muy distinguido en las páginas de nuestra historia; glorias un ciudadano modelo, altamente intere,ado en las é ineo. yventuroso porvenir de nuestro país, un celoso rruptible defensor de la verdad y de la religiÓn;un esposo fiel, un padre amante, un amigo sincero, ha sido, no ba muchos días, borrado del libro de los vivientes. Víctima de la inexorable guadaña, nos lega, á la par de admira.
bles ejemplos, un vac\o inmenso, difícil de llenar. Las artes pierden,en él un insigne protector; ela

.

Patria,

uno de sus hijos más esclarecidos;

yel

cuerpo social, uno

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

de sus ornamentos más brillantes y recomendables. IQué desgracia, señores! El señor don José Gandarillas y Gandarillas, este buen ciudadano, este eminente patr;ota, ya á no existellSu grata memoria arranca nuestra alma hondos suspiros! AlIado de una viuda que entre amargos deliquios sólo escucha el balbuciente gemido de sus tiernos hijos, la muchedumbre distinguida de sus deudos y amigos desf?llecimiento mortal en aun no puede rehacerse del falange artistica, que le sepultó su muerte prematura. La infatigables desvelos; los tan pujante y aventajada por sus establecimientos públicos de caridad y beneficencia, que con paso gigante avanzaban bajo su filantrópica dirección; la ilustre aris?ocracia, el Supremo Gobierno, la sociedad profundo sentientera, ha sufrido crueles amarguras,
I

miento.
no contaba con la pompa de los magistratura acuerda á los respetos y privilegios que la que desempeñan su complicada ramificación. Su frente no brillaba con la a?reola que el saber y las penosas vigilias

El señor Gandarillas

.

adjudican alaventajado literato; ni menos con los deslumbrantes resplandores que reverberan sobre la cabeza de las testas coronadas. En su modesta historia no figuran las
jornadas bélicas, las ruidosas proezas del guen'ero ni los á los conquisarrojos fabulosos que adquieren celebridad el ojo .tadores. Al recorrer' el cuadro de sus pocos años, perspicaz del biógrafo no encuentra ni obeliscos consagra;
dos en Sll honor, ni monumentos decorados con aquellos trofeos que siempre se compran con desesperantes prodigios de valor entre el silbo de las balas y el humo del

cañón; sin embargo, los homenajes tributados á su meá moria han excedido en cierto modo á los que se rinden los héroes más ilustres. Sus yertas. cenizas, altamente ensalzadas por las inspiraciones de entusiasmo que se apoderó de los chilenos, cruzaron en pleno día las calles y plazas de nuestra capital. El gremio eclesiástico, escu.

ORA1'ORU SAGRADA

237

â abrir sns chando la imperiosa voz del deber, apresuróse templos, vistió de luto sus altares para tribntar honor sohabía sabido lemne ? los restos del hombre bonrado que conquistar sus poderosas simpatias. Muchedumbre de ciudadanos de ambas categorias, apiñados en torno del sarcó.

"

fago funerario, hermanaban sus votos con los que el san. tuario realizaba por el reposo de su alma., Hasta la prensa impía tomó la senda del deber, haciendo sentir el elocuente acento de su voz para denunciar su muerte y preconizar sorprendentella prensa, este poderoso sus glorias. Si, Icosa elemento de vida social, transformado hoy dia en elemenâ ceñir su de muerte por el cinismo de los que aspiran

to

frente con ellaurd de la más torpe celebridad, esparció flores olorosas al rededor de su tumba venerable. La prendegradada por la prosa indolente, corrompida, vilmente tervia dc los que sacrifican la importancia de los buenos principios al sórdido interés, mezcló también sus lágrimas á 5!er el vecon las nuestras. La prensa, en fin, destinada hiculo de las luces que con pasmosa impudencia ha cambiado la suprema misión de evangelizar por la de calumfranqueado niar, blasfemar y desmoralizar á mansalva, ha gratuitamente sus columnas para hacer justicia al señor

Gandarillas: preciso es que su mjrito sea de colosales dimensiones para que la prensa impía, desde el hondo abismo en que la tiene sumida la licencia del libertinaje, entone loores â un cristiano que vivió y murió condenando la extravagancia de sus desvaríos. IQué grande, señores, es el hombre cuando desaparece de la tierradespués de haber vegetado en ella â la sombra del estandarte bendito de la cruz! IQué exquisito, qùé espléndido, qué irresistible es su influjo cuando, ål terminar
-

la carrera de la vida, se encuentra con derecho para decir con el Apóstol á sus conciudadanos: .He cumplido entre vesOtros los deberes de un acendrado 'patriotismo. sin traspasarlas santas barreras de la fe y sin emanciparme del

,.

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BIBLIOTECA DE ESCRIToRES DE: CHILE

sagrado imperio de la virtud. He profesado en toda su extensión los principio. tutelare. del verdadero republicani.el grandioso dogma de la mo, sincomprometer en lo menor Iglesia Católica; entro en el reposo eterno, .in haber turbadola paz de las familia., .in haber despehado animosidades'

públicas ni privadas, sin reprenderme la más pequeña injusticia y sin babel' realizado otras violencias que las que demanda el Evangelio. Imitadme, pues, si no queréis añadir á lo. horribles desastres de la muerte los horrores desesperante. del remordimiento: bonum certamen certa?i, cursum consummmd, fidem serva()i... imitatores mei.
estote.

Al recobrar pues el uso de nuestras facultades, embargadas por el sentimiento, no menos que por la pompa de los homenajes tributados á la memoria de nuestro difunto amigo, ocurre naturalmente preguntar: ,quién es este hombre que, inanimado y convertido en polvo, aun tiene poder para insinuarse y hacerse dueño de los coraprofusión se zones? ,Qué ha hecho para que con tanta si queme ante sus restos el incienso de las alabanzas, cual de esos esclarecidos hérges de la gracia? ,Cuáfuese

uno les son los frutos de e.te árbol prodigioso que, aun marchito y deshojado, ostenta tanta frondosidad y lozanla? m"íos, en este Eso es 10 que os vengo á decir, hermanos dla de luto y de constcrnación, sin pretender por eso antiOjalá el deciparme al juicio de la Iglesia, nuestra madre. mérito y conocida insuficiencia de mis mezquinos talentos
el féretro de nuestro no empañe el resplandor que arroja ilustre compatriota. Escuchadme.
\

,

ORA TOBIA SAGRADA

23?

SEÑORES:

Al emprender la tarea de formar èl elogio del señor Don José Gandarillas, he tenido presente que los mundanos. embrutecidos oon el sensualismo de los goces materiales. no se sorprenden ni ofreoen su admiraoión sino á los grandes y extraordinarios aoontecimientos. La vida normal de., un paoifioo y modesto ciudadano les pareoe obsoura, vaeia y qué sé yo si también odiosa y despreciable. cuando no ven figurar en ella aquellas empresas ruidosas, aquellos arranques atrevidos que, oonsumados con
,
.

éxito feliz, más sirven para embelleoer los fastos histórioos, que para estimular á la noble imitlloión. Una virtua oculta tras el velo del hogar doméstioo, un patriotismo. perseverante y desinteresado, ejeroidoen el terreno de la vida privada; la pureza é inooenoia de las costumbres, la afabilidad y olemencia, la aplioaoión heroicaaunque secre-

ta al desempeño de

más importantes deberes, se consideran circunstancias vulgares, que deben relegarse al olvido ó sepultarse en un inviolable silencio. Triste es decirio: para los que así discurren, las misteriosas maravillas. de la fe no gozan ya del mismo privilegio que las ill1si?nes
del sentido. Lo

los

que constituye un espectáculo digno deDios y de sus ángeles se considera indigno de la atención mundanal. El hombre que prefiere la obligación á la fama; que hace el bien sin ostentación ni vanidad; que condena. y desprecia el lujo y la molicie más con el ejemplo que con las palabras; que ve desfilar sus años sin abrigar pretensiones ambiciosas y que cifra su gloria en triunfar de sí mismo y observar el evangelio: un hombre de este templese mira como insignificante; diré mâs, se mira como si no
existiera. Sin embargo, éste es el oampo que ofrece el señor Gandarillas á nuestras escrutador as miradas: campo incul-

to, estéril y de ninguna valia para aquellog seres superficiales que sin luz en la mente ni probidad en el corazón, sólo.

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BIBLI01'ECA DE ESCRITORES DE OHILE

viven de quimeras ó fantásticos ensueños; pero campo feel filósofo cristiano raz, ameno, fecundo en bellezas para perspectiva y la que sabe apreciar el hechizo de su sencilla rica vegetación de sus plantlos y pequeñas praderias. En efecI", mis hermanos, el señor GandarilIas no escapoder para ló, como Amán, las encumbradas regiones del granjearse la vanidad de los aplausos y enseñorearse de los respetos y serviles rendimientos de un pueblo adulador; pero logró, como Mardoqueo, inmortalizar su nombre el prey adquirirse una memoria por demás grata para el sente y para el porvenir, trabajando infatigable por bien y felicidad de su nación. No recorrió la brilIante escala de los Constan tinos, Clodoveos, Luises, Eduardos y Ferde los Alenandos, pero realizó las estupendas maravillas
jos, hidros y Espiridiones. Su virtud no era ruidosa, pero en cambio, era sólida, austera, perseverante; su probidad siempre incontrastable; su veracidad, jamás desmentida. Filósofo sin ostentación, fiel observador de las atenciones del públicas, enemigo del fingimiento, amigo y protector principios, antagomérito, celoso defensor de los buenos nista impertérrito del vandalismo y error hasta el último fué el señor cuarto de hora de su vida, he aquí lo que Gandarillas; he aqul lo que podemos y debemos ser tam-

bién nosotros, si queremos que nuestra memoria sea monumental y no recaiga sobre ella la maldición del tiempo y' el anatema de la eternidad. llegó á ser Empero, <por qué medio el ilustre difunto el prodigio que acabo de bosquejar? Por medios fáciles, de que están proporcionados y al alcance de toda. clase Iglesia y la patria personas; por las floridas sendas que la

trazan respectivamente á sus hijos. Como hijo legitimo de la Iglesia, su amor a esta tierna /' piedad exquimadre fué respetuoso, cordial y sincero; su sita; su fe ardorosa; su devoción edificante. No era de aquellos cristianos en el nombre, cuya fe y religión co-

ORATORIA SAGRADA

241

mienza y acaba en una lucida pero vana ,e indigna palabrería. Contentos con saber, que llevan sobre sus frentes -el sello indeleble de la rpgeneración salvadora, se creen -dispensados de 10 que esa celestial regeneración les demanda. Satisfechos de su propia grandeza y hartos de -complacencia y vanidad, califican de ridículas las práctiindignas de ser acatadas y -cas piadosas y las considersn mucho menos seguidas por las inteligencias ilustradas.
Creen que hacen honor á Dios y que protegen su religión .adorab,le. tolerando que el vulgo las practique con candor el templo, con y senciJJez. Divorciados constaritemente con la oración y los sacramentos, compadecen, si no es que mofan; odian y persiguen a los que, como el señor Gandaril1as, cifran toda su delicia en rrecuentar)os. Cierto es que ;:oxecran y detestan los principios disolventes de la impie.
-dad y libertinaje, pero es porque temen, más que la pér-dida de la religión, la de los gruesos haberes, de que por -desgracia se miran poseídos. Invocan y acogen al catoli-cismo, no como la salvaguardia del orden y de la moral, Ó -sino como la garantía del oro que adoran en sus arcas, -como el verdugo que enfrena la licencia de los, atrevidos

invasores de la propiedad. No estando en evidente con. flicto sus intereses materiales, ni un recuerdo les merece "iquiera esa inmortal institución. Al paso que arrojan, fervorosos, un millón de anatemas contra el socialista ni palabra se escapa de sús labios contra

.

una usurpador. ;:01 infame corruptor: que el impío blasfeme día por' dia; <jue calumnie, escarnezca y desprestigie la autoridad suprema de la Iglesia y la del Estado, íntimamente relacionadas; 'que aventure proposiciones heterodojas, constantemente heridas por los ardientes rayos del Vaticano; que .arroje desenfrenado sobre los más nobles y respetables chilenos el tósigo pestilero de la inmoralidad y del insulto;

'lile apellide fanatismo, estafa, tráfico vergonzoso el des;:ompeño de los deberes sagrados y sanciones eclesiásticas;
ORATORIA SAGRADA.-16

2'2
.

BIBUOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

que maldiga á Dios y á sus Pontífices: esos cristianos de'que. parada, cuales ac'"res de t"atro que representan lo. no son, permanecen impasibles. Les parece que la delensa de! honor de Dios y de la religión es un deber exclusivo del sacerdote: Icomo si Dios luese solamente creador y supremo benefactor del sacerdote; como si la religión hubiese sido establecida para moralizar, engrandecer y sal--

val' únicamente al sacerdotel En fin, como si Dios y la. '10 que. religión, cuyos hechizos arrebatan, no mereciesen Si el horror de las.les merece el vil metal de la tierral

i

blasfemias y de inquisitoriales atentados llega á inspirarles alguna indignación, la expresan en el secreto del gabi-nete doméstico, yeso temblando y.en voz bastante imperceptible. Ni una protesta ante el público; ni una manifestación enérgica; ni un solo paso para que el peso de un severo y ejemplar escarmiento contenga la audac?a
de los insolentes que insultan á Nuestro Señor Jesucristo. y á sus legitimos representantes. JInfelicesl no reflexiona!> que la inmoralidad es el preludio del despojo que rece]an.. Ó el cadalso de la propiedad en que idolatran: mejor diré, no quieren persuadirse' que la tolerancia que dispensan á, los protervos apóstoles de la impiedad, al lado de esa cri-,

mina] indiferencia con que contemplan su inaudito y es-oandaloso desenfreno, es la azada que mina por sus cimientos el fuerte valladar que resguarda á la vez la fe yel oro materiaJ. Sentados sobre un trono dA nieve y sor-dos aunó los formidables gritos de una espantes a experienoia, ríen ouando debieran llorar amargamente; persuadidos de que el ardor de nuestro cejo es efecto de una imaginación!acalorada, creen que exageramos ó que damoslibre curso al lenguaje de la impostura euando les advertimos que, una vez apagada en un pueblo la luminosa antorcha de la religión, la rabia de la codicia comunista y los avances del latrocinio no se hacen largo tiempo esperar. Si con santos artificios abandonamos las poderosa:>

OR.4.TORTA SAGRA.DA

243

.

reemplazadas por el irrearmas de la ló,gica para que sean la esperanza de mejocusable testimonio de los hechos, al toear de cerca con esa marres resultados se desvanece Les mostramos mórea insensibilid?d que les caracteriza. de ruinas, representando la Francia, ayer no más cubierta de hombres y de propiela imagen de un vasto cementerio de Genoudades, y no se conmueven. Oyen al inmortal amontonó sobre ella en de asegurar que la inmoralidad los que un ejército de tár, pocos mcses más desastres que podido hacinar en la toda la extensión de la taros hubiera de invasión, y no se estremecen. Europa á los diez años páginas de su historia que el Leen en las ensangrentadas aventureros redujo á sistedesenfreno de los bandidos y el homicidio hasta en las pequeñas ma la expoliación y. poblaciones, acabando con decretos lo que había empeza-

<Qué resta pues? Nado con pnñales, y no se horrorizan. encerradas en el da más que ver sus desgraciadas cenizas impios preparan á las de la fe y la mismo ataúd que los propiedad: perecerán, pues, supuesto que quieren perecer .de ese escepticismostrándose contentos en los domillios será el eco destemplado mo imbécil. Su muerte trágica las alturas del patíque advierte al porvenir chileno que ordinaria bulo ó el alevoso asesinato, es la recompensa tolerancia que se les discon que los malvados pagan la se les mira: nosotros, enpensa y la indiferencia con que el señor Gandaritretanto, seguiremos demostrando que desgracia de pertenecer al gremio de lIas jamás tuvo la esos cristianos indolentes. él comprendió que la fe sin .obras es un
a1ma; que la esperanza es i]usoria cadáver, un cuerpo sin práctica de sólidas virtudes, y cuando nO reposa sobre la las elocuentes peroratas que la caridad jamás consistió en rodillas en de una mentid a filantropía. Oraba hincado de divinipúblico y en privado. No miraba á Dios cual una dad doméstica digna sólo de ocultos homenajes: nó: le

Efectivamente,

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.

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244

BIBLIOTECA DE ESQ&lTORE8 DE CHILE

confesaba y adoraba á la faz del universo. Repetidas oca. siones en cada mes se le veía, como San Pablo, á los pies de Gamaliel, prosternado bumildemente en las gradas del confesonario, aceptando, con la bendición suprema, la enseñanza de vida que el confesor derramara sobre su alma; momentos después, bañado en lágrimas, enajenado ó como

.

fuera de sí, acercábase al altar á comer el pan de los fuertes. jAhl era grato y edificante, señores, ob?ervar los divinosarrebatos que la santa eom unión operaba en el devoto Gandarillas, Centenares de hombres y mujeres fueron testigos de la inmoble compostura con que se abismaba en la contemplación del misterio que acába de divinizarle. Ellos presenciaron, llenos de admiración'," las resp etuOS;jg aptitudes que en el transcurso de horas enteras conservltba, cuando estaba místicamente unido. al Sauto de los Santos. La atmósfera chilena aun permanece perfnmada , oon el aroma de su fervor y de sus piadosos ejemplos. Ojalá lo sea nuevamente por mil imitadores (1). Inflamado con el fuego de esa caridad que todo lo acomete, dejaba el'santuario dél Dios vivo para trasladarse al templo de la patria: era su objeto explotaI' la benevolencia del Supremo GobieI'Uo en favor del huédano y del desvalido; I'ecomendar el mérito del artesano, cuya honradez é ingenio debian ser premiados, recabar; en fin, abieI'ta pI'oteecióu para desarrollar vastos pI'Oyeetos de engrandecimiento nacional. De los salones de gobierno volaba presuroso á los establecimientos de beneficencia á deI'ramaI' el bálsamo del "onsuelo sobre las víctimas de la miseria allí hacinadas, arrastrando más que viviendo una existencia de maldi. ción. Del Hospiciotornaba sus pasos al Asilo del Salvador
Es constante y bien notorio que en los paseos al ?po, donde pla.cer, el señor Gandarillaa. 00 el yen ain dejar de ser sooial. ameno y festivo, dia.ria.mente recib[a., con adi.
se piensa. más que en la. diversiðn

tI)

fìca.nte devoción. el a.dorable cuerpo
,
,

de

.Jesús S&cr&menta.do.

ORATORIA SAGRADA

245

á enjugar las lágrimas de la infeli... viuda ú honesta virgen le acataban y bendecían cual á un ángel tutelar. De

que aqui partía á la Universidad á ocu;>ar, con bien notoria utilidad, el asiento que superiores decretos hablan asigá nado á su mérito é ilustración. Cuando no las Cámaras, volvia al seno de su familia; pero lá qué? por ventura, lá rebacer en los brazos del descanso las fuerzas agctadas en

,

tan largas y penosas jornadas? Nada menos que eso, señores. Levantemos el velo que cubre el bogar doméstico: penetremos en esa región de la vida privada, adonde no alcanzan las miradas universales, y en donde el hombre común, desnudo del fingimiento 'fascinador., ocupa su puesto y 'aparece èomo es en realidad: lqué vemos a1li? al señor Gandarillas embriagado con la práctica del bien.
Ora postrado ante la imagen del SalVador crucificado, di. ,'igía al cielo fervientes plegarias; ora en respetuoso ade-. de] mán con el breviario en sus manos, cual ministro Altisimo, .'ecitaba las alabanzas divinas; ora daba intere.santes lecciones ã sus tiernos hijos, aun en los mOlnentos

naturaleza reclama con imperio la refacción cuo? tidiana. Estos mo mento s, que un padre descuidado destina á la murmuración, al relato de aventurasinmodestas, al placer de la intemperancia, realzado no pocas veces con el escándalo de brindis inmorales, eran para el ilustre difunto instantes preciosos que deben aprovecharse. Ni creáis que á esto estaban reducidás sus domésticas ocupaciones; nó: la oración, las alabanzas divinas, el análisis de sus paternales instrucciones, eran solamente el preludio
en que la

de sus grandiosas tareas. Encerrado en su'humilde gabi. nete, veía trascurrir las horas redaotando unas veces pro? lijas memorias sobre los hombres y los hechos que real.

zan las glorias de la religión y de la patria; otras, trazando' majestuosos cuarlros; hacia admirar la destreza de su pincel y la variada delicadeza de sus piadosos pensamientos. Hoy haciendo estudio formal de las Santas Escrit.uras;

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

sorprendente avidez alguna de mañana consultando con bebla á torrentes las lulas inagotables fuentes del saber, después debían bacer brillar ces é inspiraciones que un día IAh, qué poesías las columnas de (,La Revista Católica.. qué imágenes tan patéticas, qué conceptos tan animados, ilùminada por el tan valientes las que salían de su mente del ángel de las mismo que fecundaba el genio precoz de su escuelasl A pesar de la modestia y natural suavidad de carácter, su plunfa á la vez dibujaba con caracteres fuego los transportes de indignación que incendiaban su católicos soezalma: era que abogaba por lo? principios' mente amancillados por los ataques de los patriotas impíos, si es que los impíos pueden llamarse patriotas; analematilos malos criszaba el vandalismo y desembarazo con que el tianos profanan el santuario del Dios vivo: condenaba sustituyen repugnante prurito con que muchos de ellos grandiosos monumentos las -invenciones modernas á los artistiros de la antigüedad cristiana; detestaba la extravaintencionados vagan te piedad con que algunos fieles bien del Señor á un pero irraflexivos identificaban el templo de gran salón de baile, decorándolo en las festividades
tono con adornos profanos. Así giró el señor Gandarillas en torno del árbol de la escala sflnta Cruz, recorriendo en toda su extensión la Veámosle ahora girar en torno del árbol del

catolicísmo. pabellón tricolor, de la libertad y recorrer á la sombra del la escala inmensa del verdadero patriotismo. justo valor los heEmpero, para poder apreciar en su ehos y el mérito patriótico de nue.tro difunto amigo, nece10 sitamos previamente adquirir, si no una idea clara, por es el menos nociones exaetas acerca de la libertad, que principio, medio y fin de la igualdad y de la fraternidad los deberes y virtudes en que están comprendidos todos excepción á sus hijos. que la patria demanda sin principalmente Para ello debemos considerar la libertad

I
,

ORATORIA. SAGRADA

247

posesión del espiritu bajo tres puntos de vista: 1." como la entendimiento desde Dios, que adjudica al hombre un pejado .que comprende la justicia, un corazóu noble que decisión emprendedora que con ama la justicia, y una justicia en el más alto grado ?enerosa porfia realiza la el genio, la de perfectibilidad posible: lo cual' importa el bicn sin restricción ni voluntad y el poder de obrar Apóstol cua,\do exclama: traba alguna. Así la define el Ubispiritus. Domini, Ibi libertas. En segundo lugar, tradúemancipación del imperio de -cese la libertad: la completa del despotismo y vergon105 vicios que aleja al hombre pasiones y que dulcemente le trans"osa tiranía de los virtud: al campo ameno del orden y de la sólida

porta corruptionis in libertatcm a ipsa creatllra liberabitur ser.iwte también {!loriae filiorum Dei. Finalmente, podemos definir de obrar el mal indistin1a libertad: la facultad absoluta acepción que mejor cuadra á 105 coratamente, que es la sentido en que la reclaman 'zones depravados y el funesto antecedentes se inflere los impíos y los facinerosos. Detates el primero y segundo caso la libertad está en que sólo en significación; ,en el ter",u terreno; expresa su verdadera vandalismo, etc. .cero significa licencia, desenfreno,

y Sin embargo, hay una multitud de escribas de los antiguos, modernos, que en nada se. diferencian todo lo que enfrena 'Sino es en el cinismo con que maldicen estrafalarias é inicuas .el desorden y malignidarl de sus sujeto á la pretensiones. No es libre, dicen; el que vive consiste en poder voluntad de otro hombre. La libertad inspire su inclinació'n arreglada ó -cada cual obrar según le á deprimir la espontanei-caprichosa. Todo lo que tiende atentado nedad individual, es un liberticidio infame, un del hombre, una fando contra la más preciosa prerrogativa quiere reducir al ser esen.esclavitud insoportable á que se espíritu humano con una -cialmente libre. Halagan así al idea de una esclalibertad mal entendida; le aterran con la

fariseos

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE OHILE

vitud peor aplicada y concluyen magistralmente asegurando que la autoridad de Dios y la del hombre es un despo-, tismo cruel, que la ley humana y la divina es una arbitra.

riedad, una opresión, una anarquía, de que es forzoso. emanciparse para saborear el dulce encanto de la verdadera libertad. Aserción monstruosa, ante la cual la socie-. dad oristiana desaparece, para ceder su puesto á la sooie. dad salvaje y orgullosa oon toda su barbarie. Yo dejaría al forajido saborear tranquilamente el depravad(}

placer de oreerse libre, ouando marcha por la senda que leconduce á la categoría de los estúpidos jumentos, si esto fuera racional; si mi profesión no me ap1'emiase á 1ucha?
cuerpo á cuerpo con la mentira y el error; si el mal hubiera sólo de operar sobre lo s insensatos que invocan el imperi(} de una libertad brutal y si, además, no viese ya al frentede mi pueblo la columna de bandidos que, ccn puñal en

la mano y abrasados de un furor que no conoce límites, aseohan los momentos para sumirlo oon la desolación y la
mIseria. Y, á la verdad, mis hermanos, lcuál seria la suerte de nuestra sociedad si, como. pretende el hombre impio, la libertad consistiese en que oada individuo pudiese obral' según los antojos de la ignoranoia, de la pasión ó del capricho? lQ?é vendrían á ser la magistratura, los respetol> paternos, la fidelidad conyugal, el orden y la moralidad del cuerpo social? Quedando, como indefectiblemente quedaria establecido el derecho del más fuerte, quedaria, pOI'

consecuencia necesaria, canonizado el vicio y condenada la virtud. Y en tal easo, lcuÁl será el rol que desempe-. ñan la igualdad y la fraternidad republicana? lPuede ooncebirse igualdad entre el malvado que oprime y el inocente que es oprimido? entre el débil que suf,'e y.el fuerte que hace sulrir? Si no es que se afirme que lo mism(} significa oprimir que ser oprimido, sufrir que hacer sufrir, la igualdad es inexplicable, indefinible: su existencia es

.

ORATORIA SAGRADA

249

de todo punto imposible. Del mismo modo, lqué puesto, asignaria á la fraternidad esa libertad sinlreno, que transforma al hombre en tigre feroz y carnicero? lPodrá llevar
-

.

,

el mágico titulo

de fraternidad republicana el atentado

bárbaro de arrojar á un semejante nuestro en el abismo de una miseria desesperante, deprimir su mérito, corromperle el corazón, despojarle viol(.ntamente de sus bi?nes ó asesin?rlo con placer alevoso? Si no lo definimos fratric.idio, salteo. venganza, sed de sangre, muerte y øxtermi, nio, la fraternidad es- una qujmera, con nombre pomposo
.

pero sin sentido.

Resulta pues de lo.dicho que la libertad en su acepción más razonable no es otra cosa que la justicia ó el bien para todos; la igualdad, nada más que la 'humildad cristiana, desnuda de todo fingimiento, y la fraternidad, la expresión clara y formal de la caridad en su más luciente apogeo: justicia, humildad, caridad, tres virtudes que resumen toda la estupenda y sorprendente moral riel catolicismo y que sirven de base á las virtudes del verdadero patriotismo. Tres plantas prodigiosas qùe retoñaron al pie del árbol de la cruz y que, regadas con la sangre
preciosa de Jesús, han producido opimos y sazonados frutos de perfección y santidad. Tres hermanas llenas de

bellezas que salieron del costado abierto de ese varón de dolores, y que, al frente de los imperios y repúblicas, pob'arán de santos los' altares y el cielo d e bienaventurados. Transplantadas lejos de la cruz, estas plantas pre-

inclinan, Be esterilizan, se marchitan y se s?can., Separadas de N. Señor Jesucristo, estas tres hermanas, pierden, ipso lacto, toda la lozanía y de su vida, pujanza languidecen, agonizan y se mueren. Fuera de] influjo ó tutela de la Iglesia, la libertad, ya ]0 dijimos, degenera en licencia, la igualdad en orgullo, y ]0 fraternidad en crueldad y egoismo. en Entonces las tres hermanas, nacidas para hacer el encanto felicidad
"
.

ciosas se

y]a

::r,

,j?

250

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHILE

vel'daderas furias, no serán -de los pueblos, cambiadas en la gangrena de la civilizasino el azote de la sociedad y
coión.
,

casi desde le cuAsi lo comprendió el señor Gandarilles euando el horizonte chileno na en que estaba arrullado resplandores del sol republicano. fué iluminado con los siemPatriota por carácter antes de serio por cõnvieeión, los principios en que repre se abstuvo de comprometer patriotismo. Amante sincero de la liberposa el verdadero arbitrariedad tad bien entendida, siempre detestó comO á comprimirla ó esclavizartoào lo que tenía tendencia le colocaron en el terrela. Cuando la edad y la reflexión le simple apariencia del bien le enajena; no de obrar, la magnánima, no hay transporta de gozo: no hay acción grandiosa, no hay pensamiento generoso, no hay idea querido Chile, que no encuentre en .empresa útil para su intenta haél ardorosa simpa tia y eficaz cooperación. ISe el talento del artesano chileno, establecer so.

.

ccer

la escuela de pintura; bre bases sólidas é incontrastables preciosas tradiciones acerf'ecogel' y guardar con esmero Chile? dieron vuelo á las artes en {Ja de los maestros que en la agradable El marcha á la vanguardia, revelando el exquisito placer que extasía su sonrisa de su semblante pretende foralma y que arrebata su noble corazón.tSe antigiiedades cuadros de mar una galería de estimables que rivalicen artísticas, erigir templos, alzar monumentos visitar establecimientos de cconlos de la culta. Europa, beneficencia pública? enseñanza y dirigir lus de caridad y le hael Un instinto sublime, más veloz que pensamiento, alegría: no duda, nO ealcula, se olvida de -<le palpitar de á sin ambi. si mismo, bendice su suerte, se sacrifica ella, del agradecimiento. -Dionar siquiera el inocente tributo sepulcros, no se proponía turEn sus excursiones á los prodigarles cabar el reposo de respetables cenizas para hacerlasc responlumnias gratuitas y mucho menos para

brillar

.

I

ORATORIA S?GRJ.DA

251

sables del oprobio del crimen ó víctimas del. escarmiento. Nó: iba al solitario mausoleo á mendigar de los descarnaá estudiar entre las dos esqueletos gloriosas memorias; procedimientos monuespantosas sombras de la muerte, mentales. Levantaba la losa que cubre los restos de )\{,'liBardesi, García y otros, pero para proponerlos por,
I

na,

modelos, para analizar su tesón y generosos afanes por el bien de nuestra patria, para consignar en nuestros fastos un recuerdo eterno de sus heroicas virtudes y dejar al porvenir americano tipos clásicos no menos que vene-

randos. Como hombre libre, abrigaba sus opiniones políticas, pero Bin la ignominiosa pretenBión de invadir el imperio de laB ajenas: sin acechar ó poner en conflicto la libertad y modo de pensar de los demás; Bin atizar el fuego de la alarma ni promover asonadas} rebeliones ni matanzas;
Bin deBprestigiar la autoridad, sin traficar soezmente con el Bufragio electoral, ni prostituír las masas del pueblo,

inspirándolrs ideas inmorales, sedicioBas y atentatorias. Representante do los pueblos, entraba con santa libertad en el santuario de las leyes: legislaba allí con aquella
.

noble rectitud que le era característica, discutla con dulce modestia, sin pretender eclipsar el brillo de las sesiones parlamentarias con acaloramientos imprudentes, que tan mal sientan á 10B legisladores patriotas; Bin hacer ostentación de odios ferinos; Bin lanzar anatemaB dosesperados contra personajes venerados; sin querer someter á fallos populareB, euestiooes que Dios ba resorvado al dominio de la Iglesia; sin sostoner aberracioneB indignas, que'
apremian, que sumen en tortor las conciencias y que ofrecen serios compromisos á la autoridad, á la moral y al

evangelio. Tomaba también, como he dicho, asiento entre los que componían la facultad univerBitaria de que era miembro, pero Con el noble y perseverante designio de proporcionar.
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.

252

BIBLIOTECA

DE

K8CRITOBES DE CffiLE

anchurosa senda å la oarrera literaria: sin la pretensiosa arrogancia de querer hacerse cél?bre con discursos anticatólicos; sin abortar memorias elimeras, plagadas de errores y de remarcables inconseouencias; sin aventurar siste? mas tenebrosos de educación que, despojadosde ideas morales, sólo sirven para
sos

lajuventuß más progreen la corrupción del corazón que ventaìas en el cultifacilitar

á

vo del entendimiento. Mi vista, señores, le sigue todavia por la senda florida de la libertad: me pasmo de serpresa cuando le veo descender con agradable sonrisa hasta el humilde alcázar del artesano chileno; me arrebata el asombro .cuando le miro colocado sin rubor entl'e los toscos bancos de su taHer, alternando con el más infeliz, cual si lo hiciera con el más caro de sus hermanos ó con el más decidido y apasionado de sns amigos. En sus frecuentes y prolongadas visitas llevaba el pensamiento de estimularle al trahajo. no distraerle de él como lo hacen los pen"ersoa, que por fines particulares se empeñan en rascinarlo, asegurándole que no le es vedadó aspirar á la primera magistratura. Horrorizado del descaro y dañada intención con que e] impio explota la ignorancia 6 escasos conocimientos del obrero, para seducir y corromperle el coralón á la sombra del pomposo análisis de sus derechos, el ilustre difunto, abrasado con los incendios de un celo' eminentemente patriótico, apresurábase á desvanecer la '.'seducción, haciendo
desfilar á su vista el catálogo de sus obligaciones y convenciéndole de la imperiosa" necesidad que \Pnia de ser honrado, laborioso y buen cristiano. En vez de la rebelió n y el saqueo, á que frecuentemente ]e instigan los que, tanto se interesan en sistemar el latrocin,io, á fuerza' de santificar el comunismo, él trataba de inspirarle horror á esas utopias de muerte, que con puñal aleve, de un solo golpe asesinan la religión, el orden, la propiedad y la in-

.

dustria. Henchido de alborozo, al mirar al artesano ma-

ORATORIA SAGRADA

253

nejar á 'u lado los varios instrumentos de su profesión, veía propuesto el tema por donde comenzába á desempeñar cerca de él un sublime apostolado; ponderábale ha,. ta el encanto los inmensos bienes vineulados á la morali. dad y al trabajo; describíale con vivos coloridos las bellezas é interesantes atractivos de la virtud, la enorrr;e monstruosidad del vicio y las tremendas maldicione, que' el cielo llueve sobre los protervos invasores del reposo público, No contanto con esto, y como para precaverlo de las asechanza. y pertinaces esfuerzos del libertino impostor,.ofrecíale premios de oro para empeñado á sobresalir en honradez y en ingenio, Sacaba á luz sus obras, para. tener la dolce complacencia de abrazarle coroJIado con los brillantes laureles que siempre brindan la admiración y el aplauso; presentábalo á la expectación pública condecorado con las preciosas medallas que por su influjo el Supremo Gobierno acordaba solemnemente á su mérito. De este modo, haciendo por una parte alabar y bendecir los tutelares y espléndidos resultados de la libertad bien comprendida, desvaneela por otro, con sus ejemplos, la repugnante idea que los patriotas orgullosos ,han' hecho concebir contra el noble principio de la igualdad republicana.
Sí, señores, es un hecho suficientemente averiguado, que en Chile, como en todas partes, hay una multitud de necios

tan groseros é inconsecuentes, que, cuando no ensayan la torpe extravagancia de dar á las cosas un nombre y significado inverso no menos qu? irrisible, califican de malo, perjudicial ydetestable,lo mismo que poco antes habianaplaudido como bueno, grandioso y eminente. Tal es la triste"

suerte que ba cabido á la igualdad republicana. Al proèlamarla en teoría, se la ha saludado con una inmensa explosión de vivas y estrepitosa, demostraciones de júbilo; pero, cuando ha sonado la hora de someterla á la práctica, se la ha arrojado lodo, se la ha cubierto de insultos, se la ha mi-

2M

BIDLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

decreto de muerrado oomo un principio odioso, cual un Probado está que la te para el honor y la reputación. igualdad, en su más noble significación, no es otra cosa en los Sanque la humildad cristiana, tan recomendada los mismos tos Libros; y es bien curioso observar que esta virtud bajG que ayer no más acogían y ensalzaban bael nombre de igualdad, la detestan hoy y la maldicen, jo el nombre de humildad. de) .Qué cosa más abyecta, exclaman, ni más indigna á sus propios ojos, hombre, que esa virtud que le envilece á sLmisvedándole con tremenda sanción el estimarse envilecimiento, mo? .Qué cosa más repugnante que ese retrayéndole de aspirar al inoque tiende á desanimarle, del público? lCómo puede cente placer'de la estimación hasta la asquerosidad ser virtud lo que rebaja al hombre la supredel cieno, forzándole á desconocer su méritG y J él ele de la ma grandeza que ha impreso en el Eterno despreciable y con creación? .Qué ayentaja con creerse del universo, pugprovocar la indignación y el desdén lDesacuerdo insennando con BUS propios sentimientoÛ é innobles, para quienes sato, prop.Ïo de almas cobardes distancia indefinidal la verdadera grandeza mide una hace apaVed aqui, mis hermanos, el aspecto CGn que se Jlnea más allá del terreno recer la igualdad, colocada una de una teoria bulliciosa é inconsiderada. pGsible entrar en discusión con gentes Empero, si luera más claro y evidente que se niegan á ver la verdad, pOI' si fuera posible, digo, razonar con que se les manifieste; más lógica ni adversarios empecinados, que no conocen y los inm.ás razones que las inspiraciones de la soberbia les probaría satiscontestables al'I'anques del orgullo, yo sinónimo de la factoriamente que la humildad cristiana, despreciaigualdad republicana, lejos de rehajar y hacer conquista ble al hombre. le engl'andece y magnifica, le á donde á celebridad Y simpatías Iy le coloca una altura
.

.

,

ORATORIA SA.ORADA

2õfj

jamás llegaron la presunción y el orgullo. Les demostraría que puede haber, y que' efectivamente hay, humiJdad entre la seda y el oro, al lado del talento y la fortuna; así como soberbia y presunción en la obscuridad d& la ignorancia y entre los tristes harapõ. de la miseria?
San Luis, brílIando con el resplandor del trono; Fenelón, rodeado de los. trofeos de la erudición y la elocuencia; el grande Alfredo, recogiendo los laureles de cincuenta victorias obtenidas en los campos de batalla;, el inmo'rtal Boecio, orlando su sien con la esplendent&. aureola del saber y la magistratura, garantirian mis pruebas, apareciendo á nuestra vista coronados de h"onor y
dueños del aprecio universal, comprado nada menos quecon la pompa de la más' sincera y profunda humildad. Diría, por último, que, si la importante é indispensabl&.

virtud de la humildad puede llevar el oprobioso renombre. de absurda bajeza, é ignominiosa grosería, JesucristoNuestro Señor es el autor de ese absurdo, de esa bajeza é ignominiosa groseda; yen tal caso,' yo concluyo recta..
.

mente asegurando que, si el humilde, por el solo hecho. de serio en realidad, es un bárbaro desnaturalizado, un 1 menguado dignu de anatema y del desprecio, ninguno. más bárbaro, más menguado, insensato y despreciable, que eSe divino Salvador; pues, no contento con legarnos. el más sublime ejemplo de esta apreciable virtud, nos

conmina con un sUf}Jicio. eterno. si desdeñamos ser sus perfectos y constantes imitadores: Discite a me, guia mitis sum et humilis corde. Así disourriría, ?i el eco de mi.
voz hubiera de resonar solamente en los oidos de la gente. sensata, que creen y repetan las sagradas máximas del Evangelio; desgraèia,-ó mejor dioho, como

pero, por para afrenta nuestra, apenas hay punto en nuestra República qus no esté invadido por un considerable número de impíos, que, á más de no creer los oráculos eternos, tienen so brada osadía y desvergüenza para negarla exis.tencia dI>-

256

BIBLto'f?OA D? ESCRITORES DE CHILE

la su soberano Autor, me contentaré con evocar por ahora memoria del señor Gandarillas, y el peso de esta experiencia contemporánea bastará para oprimi,' y aun desvanecer las bastardas preocupaciones engendradas por la soberbia forman el pa..contra la más interesante de las virtudes que trimoni" de la Iglesia y de la Patria. señores, el ilustre difunto comprendió

Efectivamente,

.

desde sus más tiernos años que la humildad cristiana es el dignidad y grandeúnico medio que devuelve al hombre la za que le. había secuestrado la soberbia, y que, arraigando en'él el primitivo sentimiento del bien, se transforma e? perfuma su corazón, á la par que en el celeste,

que aroma bálsamo de salud, que cicatriza sus hondas heridas y torna en encantos los intolerables sinsabores de su exjstencia. Por eso, emancipado de los ensueños y vanas prerrogativas que ordinariamente la cuna hace valer sobre el á todos sus semejantt..s resto de la raza humana, miraba el rico y como á hermanos suyos. El sabio y ?l ignorante,
el pobre, el noble y el plebeyo, el magistrado y el súbdito esplendor de la nobleza eran para él la misma cosa. Ni el
y de la

autoridad le deslumbraban, ni las tinieblas y miserias del infeliz le repugnaban. En los unos y en los otros veía la personificación del adorable Hijo del Padre Celestia!. En los hombres de gobierno ?iraba y adoraba la imacúspide del gen de Jesucristo clavado en la cruz sobre la Gólgota, eonsumando el sacrificio de su sangre y de su vida, del pueblo mipara hacer feliz al universo; en los hombres raba y acataba la imagen de ese mismo Divino Pacificaó dor, desnudo y llorando entre las ignominias humillacioobjetosque sin ex. nes del pesebre. Estos y aquéllos eran cepción abarcaba la a;dorosa expansión de su caridad sin magistrados, limites. Si, amaba respetuosamente á los pero con un amor que degeneraba en lástima y en amar. ga compasión; vela en ellos, representando al Altísimo, el peso de unos débiles hijos de Adán, abrumados con

.'

ORATORIA SAGlU,DA

257

peligrosas responsabilidades; <)normes Y á sacrificar su á ser esclavos del público, pensablèmente vida misma, por BUS intereses, Y aun su reposO, BU tiempo, de la felicidad física y moral
<)1

obligados indis-

orden, por el progreso, por compasión que le estremecía cuando toda la República; con el durissimum 105 contemplaba también amenazados el que Dios tres veces judicium his, qui praesllnt, fiet, con públicos, si no á los que rigen 105 destinos conmina santo la relidelicada misión, cual la reclama llenan su alta y de 6spanto cuando, gión y la patria. Desfallecía tal vez compromidespués de las amarguras, riesgos, sobresaltos, á odiosidades, que siempre escoltan persecuciones y sos, á los mártires de la autorilos depositarios, por nO decir aquel á ser victimas eternas de dad, 105 veia expuestos quia potentes potenter torexiguo conceditur misericordia, el Cap. 6.0 de la Sabiduría. menta patientur, que se lee en amor tierno y conAmaba también al pobre, pero con un á más de miserable, insultado en gojoso, porque le veia, orgullo y perseguido como Jesucristo por el .su miseria, de 105 vanos típresunción de los que tan pagados viven. posición social; por esta razón, ó tulos del nacimiento de su el pobre, cruzaba las calles <)omo ya dije, alternaba con ó como para reparar suaviy las plazas en su compañia, orgulloso descarga sobre su humilde zar 105 golpes que el conciudadanos la senda <)ondición y trazar asi á todos sus de la sincera fraternidad. de la finDigo sincera fraternidad para diferenciarla á los hombres gida con que los falsos patriotas engañan mentidas frases que del pueblo, haciéndoles creer con Ilm<)ompadecen su desgracia y que intentan repararla. designio nO es otro que el pos?ura execrable, cuyo funesto infeliz para escalar de aprovecharse de la sangre del riquezasl Por eso, aun cuanpuestos elevados y adquirir agonizando de do vean al pobre temblando de fdo, y \ ?ienden una mano gehambre y de necesidad, jamás le
ORA.TORIA

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SAGRADA.-17

258

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,

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nerosa; jamás le dan el pan por que suspira; jam,ás le proporcionan arbitrios para salir de su tdste situación. Por el contrario, cuando se ven colocados en el brillante predicamento llenos de desesperaoión, ambioionaban,

que, ese infeliz obrero, que pérfidamente aluoinaron; que expuso su vida entre los fuegos y oargas del oombate, que fué tal vez dolorosamente mutilado por el plomo ó oortante acero de las huestes enemigas, es altamente despreoiado; si reolama norando las promesas que tan solemnemente se le hioieron, no granjea oon sus lágrimas más que reproches y anatemas. En Francia, España, Inglaterra, Alemania, en todos los paises y épooas en que los hipócritas halagadores del pueblo llegaron á tomar las rienda.. del gobierno, no hicieron más que aumentar y reagravarla desgraciada y dolorosa condición del pobre, si es que. no le hicieron pagar bien caro, bajo' el pesado filo de la guillotina, la noble sencillez de sus quejas y la innegable justicia de sus lamentos. No así el eminente patriota que lloramos: arrebatadopor los hechizos de la fraternidad sincera, derramó sobreel menesteroso torrentes de liberalidades bien recomendables (1); por eso la infausta noticia de su inesperado fallecimiento apiñó al rededor de su féretro multitud de trabajadores, anegados en lágrimas y oprimidos oon la másnegra y profunda melancolía; yesos mismos que un día
execI'srån, arrebatados de furor, la memoria de .sus opl'e-. BOreS recordando su protervia, sus injusticias é imposturas, bendeoirán fervorosos la del señor Gandarillas entre
(1) En los libros del Instituto de Caridad Evangélica están consignadas las partidas que anunoia.n las gruesas' cantidades de dinero que. con frecuencia. este ilustre oiudadano entregaba. al director de dicho establecimiento pa.ra el alivio de los menesteroSò8, y esto sin perjuicio de-á las activas diligencia.s que practicaba para que sus a.migos, sus ejemplos é in3tancias. auxiliasen este Instituto expresamente fundado para..
cuida.r del pobre y del deggraciado.

ORATORIA SAGRADA

259

los suspiros del sentimiento y los transport.es de la gra-

titud.
jChilenos: tal es el homhre que hemos perdido! ITal es el fervoroso cristiano que como por encanto ha desaparecido de entre nosotrosl JTal es el .patriota modelo que, al entrar en la región de los muertos, ha derramado acerba amargura sobre nuestro corazón, Con el aoento de su
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triste y penetrante adiósl ''El señor Gandarillas no existe ya entre nosotros, pero existe entre los que sin riesgo deben eternamente alabar y bendecir å Dios. Dejó una vida miseral:ile para adquirir otra mejor, gloriosa y perdurable. Lo que ahora es causa del sentimiento que agobia y destroza nuestro corazón, debe ser cabalmente el fundamento de nuestro consuelo y el paño que enjugar debe nuestras lágrimas. El sol nunca es más benéfico para nosotros, que cuando dej a las profundidades del oriente para elevarse
,

firmamento y fecundar desde allí con sus ardientes reflejos la semilla que arrojamos á la tierra después de haber disipado las tinieblas de su ausencia; así también nuestro caro amigo, extraído de las profundidades terrenas y colocado en la eminente altura que corresponde al católico sincero, al patriota de
corazón, fecundará con sus ruegos la preciosa semilla de los ejemplos que con tanta perseverancia arrojó en la tierra estéril de nuestro corazón. Verdad es que no le fué posible darnos los más imponentes á que da lugar la hora tremenda que señala el eco de la eternidad; quiero decir:
-

á las encumbradas regiones del.

postración, que pulv?rizósu exisla violenta y convulsiva , tencia. no le permitió edificarnos con el consuelo de recibir los sacramentos que con ardor solicitó en sus lúcidos intervalos; pero los había recibido el mismo día que fué presa de la afección homicida. Esta circunstancia, que en cualquiera otro abriría la puerta á recelos alarmantes, en el señor GandariJIas es insignificante. El fuego del cielo por sí solo basta cuando hay necesidad para encender la
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BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE
,

des?os hoguera y santificar la víctima, Los fervorosos transfórmanse ordinariamente en la gracia que se pide, cuando la fe y el arreglo de la vida son capaces de suplir el ministerio que la brinda, ITánto vale vivir como vivió
el señor GandariUasl Laboriosos y honrados artesanos: acercaos á la huesa del mejor de vuestros amigos, del más decidido y sincero de vuestros protectores. Saludadla con gratitud y respeá to; evocad sus recuerdos, para que, teniendo siempre logréis grabados vuestra vista sus lecciones y ejemplos, con indeleble buril en el fondo de vuestros corazones. Habéis pagado este tributo á la memoria del hombre humilde y modesto que compartió con vosotros sus vigilias y sus conocimientosj aceptad, pues, en nombre de la religión
y de

'

la patria"el reconocimiento que por tan noble em-

presa yo os o frezeo en este día (1). Y vos, sombra venerable del señor don José Gandariá la cauUas, no nos olvidéis; continuad siendo propicia sa del pobre y del desvalido; aterrad con pavorosos es-

pantos al osado que intente mancillar la senda de honor y de gloria, que á las artes dejasteis trazada en este suelo

querido. Buen Jesús, Salvador amante y misericordioso, perdonad las fiaquezas que la humana debilidad puede haber hecho contraer á este hijo de l' red ilección. Haced que los
(1) jLoor eterno á nuestros artesa.nos! Ellos, desplJés de haber consa.gra.do parte de su tiempo y del fruto de su trabajo, para rendir con á pompa regia homex:'-ajes fúnebres, la memoria del señor Gandarillas, acordaron que el sobrante de la colecta que entre ellos ha.bían hecho á. para. tan noble fin. se cedieilc al Instituto de Caridad beneficio de los infelices enfermos, de ouya ouración cuida el Instituto mencionado.
Efectiva.mente, los encargados cumplieron con el acuerdo y el capellán de la. Hermanda.d dø Dolores recibió los cua.renta y cinco peso? seis rea.. les que habian sobrado, con los demás útiles costeados para. los solemnes funerales, que tuvieron lugar el 17 de Ma.rzo del presente año en la Iglesia de Nuestra Señora. de la. Merced.

ORATORIA SAGRADA

261

á sus bijos suban últimos deseos de su fe y de su amor Sea tan grato á vuescon él basta el pie de vuestro trono. á compatriotas. tra vista como lo ba sido la de todos sus Mandad escribir su nombre en el libro de la inmortalidad, á escribirlo así como con caracteres de oro vamos nosotros podremos con confianza en nuestros fastos: de este modo illius, quoexclamar con el Sabio: ImmoTtalis est memoria niam apud Deum nota esl el apud homines.

.

fififi

e "

IIlmo. señor don oJoaqliín Larraín G.
.Nació en Santiago en 1821: y murió en San Bernardo en 1897. Se graduó de bachiller en Teologla en 1844. y se recibió de ahogado en :1845. dos años.

antes de ordenarse de sacerdote. Fué miembro de las Facultades de Hu. manidades y de Teologla y decano de ésta. Fué rector del Seminario mu' chos años y después de la Univl!:rsidad Católica. diputado por Rere en la legislatura de 1864 á 1867. Canónigo d? la Catedral de; Santiago. Vicario Capitular de la Arquidiócesis de 1878 á 1887. Obispo titular de Martiró. polls y. finalmente, Arzobispo titular de 'Anazarba.

"

"

Panegírico lle Santa Teresa de J esns
15 de Octubre de 1847
Qt4ae stulta sun' mundi, elegit Deus. ut confundat øapientes. et infirma fflun.

di e/egit Deus, ut cotlfundat JorHa. (1 Cor.. 1, 27). Dios ba escogido å 108 necios, se. gún el mundo, para COQfundlr á los confundir
sabios; y á los flacos del mundo para á los fuertes.

Católicos: Omnipotente y sabio el Ser Supremo por su propia esencia, en to das sus obras se encuentra estampado el sello de su Infinita grandeza. M ientras que el bom-

bre sólo puede acàbar las suyas á costa de penosos y prolongados alanes, el solo querer de la voluntad soberana realiza las más portentosas maravillas: asi en los primeros tiempos bastó el hágase el mundo para lec un dar la nada.
Necesarios son, según las reglas del saber humano, poderosos elementos para dar cima á las empresas grandiosas. Pero Dios, que se complace en conlundir la sabiduría y el poder de! mundo, escoge á los necios débiles, segúu el para llevar á cabo inmensos designios.

mundo,

planteación del Evangelio y la conversiól1 del mundo entero. Sencillos, groseros, humildes; sin el prestigio que dal1 las riquezas, las letras, la 110bleza; sin el realce que comunical1 los

A unos pescadores encomendó el Salvador la

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE cmLE

grandes hechos, los elevados puestos, la protección Ý amistad del poderoso: predicando una moral que rechazaban todas las pasiones, unos dogmas que eondenaban la
filosofía y el orgullo, la divinidad de un hombre muerto por impostor en u n infame patibulo; destituidos de todo amparo humano, fiados exclusivamente en el divino, llevan la religión del Crueifieado hasta los últimos eonfines de la

tierra. Y la que era escándalo del judlo y necedad del gentil, es reeibida como un presente divino por los doctores de Israel, y por los oráculos de la Greeia, y por poderosos. monarcas; y se levantan templos á Jesucristo en medio de la envej ocidas sociedades del Oriente y de las jóvenes y cultas del Occidente. Y la cruz triunfó y, enarbolada en las alturas del Capitolio, reeibe las adoraciones de los ha.
hitantes de la gran ciudad, y las de los Césares que estaban sentados en el tronos de Bizancio y las de los fieros guerreros criados en las selvas espesas del norte; y nosotros, después de diez y nueve siglos, estamos viendo que casi todas las naciones han sido recogidas al seno de la unidad católica en las redes de los pobres pescadores del lago de Genesaret. lHubiera jamás la ciencia humana imaginado semejantes prodigios? No; que sólo está reservado. el obrarlos á la sabiduria y al poder de Dios. Y de esa sabidurla y de ese poder tenéis espléndidos y numerosos ejemplos en toda la historia de la Iglesia; y de esa sabiduria y de ese poder vengo á hablaros en este dia. Del uno y del otro vengo á presentaros nuevas y hermosas pruebas en la vida de la ilustre heroina Santa Teresa de Jesús, pues también la eligió á ella el Altisimo para instrumento de altos designios.

Alzado habla en el corazon de la Alemania un fraile apóstata el grito de rebelión contra la Iglesia Católica. No sólo tuvo audacia para atacar las creencias que veneraran quince siglos, sino que lle\'ó la hoz destructora de la Re-

ORATORIA. SAGRADA..

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267

forma hasta los solitarios asilos en que encontraba ampainfortU:nio y la orfandad. .'su mano sacrilega rompió ro el
las puertas que guardaban á las vírgenes consagradas å Dios. Y, azuzando la codicia de las potestades y la volup-

tuosidad de sus secuaces, las persiguió con encarnizamiento ÌI;audito, hasta ahuyentar de las pacíficas moradas á las indefensas doncellas que las habitaban. Pero, para que no pudiera dudar la posteridad del espiritu que lo animaba, nos dice la historia que Lutero fué el infame profanador de Catalina Horé. Para cubrir la vergüenza de su espantoso libertinaje, notrepidó en an'lOntonar calumnias
contras los santos institut9s, sin escasear tampoco el sarcasmo y la burla. La virginidad, la renuncia del propio querer, la voluntaria pobreza, toda la vida monástica fué blanco de sus tiros. Los interesados ecos que repetian sus mentiras las extendieron por dilatadas comarcas, y las legaron también á nuestro siglo los impíos del pasado. Y casi parece que el caudillo de la Reforma hubiera herido de muerte las instituciones monásticas, tanto fué el abatimiento y descrédito en que cayeron. Pero Dios, que no permite nunca que prescriban la injusticia y la maldad en la tierra, suscitó en aquella misma época una tierna y desvalida virgen que las confundiera y que restaurara el brillo de la glorias católicas. Y Santa 'Teresa realizó
maravillosamente los divinos designios, emprendiendo y acabando otra reforma mil veces más difícil que la de las p,asiones contra la virtud: la de la orden del Carmelo; protesta elocuente y viva contra los fáciles triunfos del
error, condenación solemne de la obra de Lutero y de cuantos han andado por sus buellas. Por todas partes
se

levantan monasterios en que florecía la observancia, y en que, guardadas severamente la castidad, obediencia y pobreza, se veían brillar las virtu'des de los más hermosos días del cristianismo. Y

Santa Teresa restituyó así å la

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BIBLIOTEOA DE ESCRITQRES DE CBILE
,

J glesia en el suelo ibero la corona que le habla do la herejla en el germano.

arrebata-

Pero una más provechosa y duradera lección quiso darde su sierva. nos la Providencia por medio de la reforma Se propuso manifestarnos la vanidad de la ciencia y del poder humano, avergonzando con la noble empresa á que dió feliz cima la Santa, no sólo á Lutero, sino á todos los

que pro fesan sus doctrinas, al mundo corrompido que tiefrágil hrazo. ne puesta su confianza en la fortaleza de su El vive enorgullecido de su sabidurla y de su fuerza, y encantado de sus propias obras, desconoce la grandeza infiá veces nita de Dios; y Dios, para humillarlo, hace brillar realiza en sus ?antos! parte de la que 58 encuentra en El, y débiles, proyectos que trastorpor medio de instrumentos lo veréis en nan el cálculo y la previsión del hombre. AsI la historia de la santa virgen á quien consagramos estos
.

solemnes homenajes. quedará diConforme á mi tema, en dos sencillas partes ,vidido este discurso: Primera: por medio de Teresa confundió Dios lá sabidurla del mundo; quae stulta sunt mundi, elegit Deus ut confundat sapientes.-Segunda: por medio de Teresa confundió Dios el poder del mundo: et infirma mundi elegit Deus ut confundat fortia. Esplritu Santo que te dignaste formar en Teresa tan acabado modelo de cristianas virtudes, no permitas que mi

Haced torpe lengua empañe el lustre de su claro mérito. descender vuestras celestiales influencias y que de mis labios broten palabras de vida, yen el corazón de estos erisgracia tianos, tiernos y devotos alectos. Imploramos esta por là intercesión de tu esposa Marla. lAve Maríal

El mundo hace consistir la dicha en el goce de los groposesión seros placeres de que barta á sus esclavos, en la

---

ORATORIA SAGRADA

269

del 01'0 de que tiene henchidas sus arcas, en el humo del poder con que da pábulo á su orgullo, Según su mentida ciencia, el destino del hombre está encerrado en la tierra; hacia ella debe vivir siempre encorvado; y sólo embriagándose con sus fugaces deleites puede llegar á conseguirlo. Los delicados manjares, la deliciosa música, los trajes el magníficos, los alegres saraos, los divertidos paseos,
.

prolongado sueño, una ociosidad constante; he aquí lo que constituye el encanto de le. ,:,ida, he aquí el blanco de todas las aspiraciones del alma inteligente é inmortal. Sólo es feliz el poderoso que tiene acaudalados inmensos tesoros. Sólo es grande y dichoso el que ha escalado los honrosos puestos; el que tiene mil criados, fieles ejecutores de sus antojos; el que domina y manda á sus iguales; el que puede pavonear altanero el penacho de su' orgullo ante sus humillados rivales. Este es el bello ideal de la felicidad del mundo. [Cuán profundamente dijo el evangelista San Juan, que toùo lo que hay en él es sensualidad, avaricia y soberbia: omne qllod est in ml.lndo, roncupiscentia carnis ,. est et concnpiscentia oculorum, et superhia vitae. Lo mismo que ahora, ésas eran en tiempo de Santa Teresa las máximas dela filosofía del mundo. Su contagioso' espíritu sehabía derramado hasta en los mismos religiosos institutos, criados para combatirlo, Olvidada la severidad de la regla del patriarca Alberto, se habían introducido en los monasterios del Carmen mitigaciones que la desvirtuaban, sancionadas las unas por la autoridad competente, protegidas las otras por la relajación é inebservancia. El alma grande de Teresa' no podía conformarse con ellas. Arrastrad? por el deseo de llegar á la perfección más sublime, Pl'otestaba constantemente contra los obstáculos que la estorbaban. 11 asta que, inspirada del cielo, concibió el proyccto de reformar y restituír á su primitivo fervor las
.

casás de su orden. Sobre una sola hase levantó

la Santa todo el edifICio de

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:BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

la reCorma: la exacta observancia de los votos monásticosHe aqu! el objeto de su ilustre empresa, he aquí el mérito de su grande obra. Proclamaba el mundo la divinización de la materia en la carne, y la Santa la abnegación y crucifixión de la carne; besaba humildemente el mundo las plantas de los poderosos y de los grandes, y la Santa hacia renunciar oí sus hijas las riquezas y el mando. Sostenía
el mundo que sólo eran felices los sensuales, los soberbios y los ricos; y enseñó Teresa que ésta era una grosera men-

tira, y que nadie bebía en tanta abundancia la copa de la dicha como la.s que consentían en ser perpetuamente vírgenes, obedientes y pobres. Veamos cuánta verdad entraña esta enseñ. anza, y cómo condena ella la ciencia vana de , los secuaces del mundo. Tres grandEs vac!os se encuentran en los bienes de la tierra para que digamos que á su posesión está vinculada la dicha: 1." los placeres no dejan contentos á los que se sacian con ellos,: 2.0 la propia voluutad convierte á los hombres en miserables esclavos: 3.0 las riquezas nò son una ventaja, aunque se disfruten inmensas. Y, al contrario, la vida religiosa. del claustro da a los que la abrazan contento y paz, y los hace verdaderamente ricos y libres. l. Muy bien saben los amadores del mundo que las delicias que él les brinda no puedeu bacerlos Celices. Casi siempre las envenena y amarga el ácibar del remordimienY cuando más to, la reprobación de la propia conciencia. embriagados y satisCechos se encuentran, el terrible recuerdo de una muerte inevitable, y á la vez próxima, que para siempre ha de separarlos de ellas, hiela la sangre en sus venas; y, descorrriéndose el velo que Cormaba la hechicera ilusión, se encuentran cara á cara con la aterradora
"

imagen del sepulcro y de su cuerpo convertido cn polvo. á Cuando, por libertarse de sus amargos pesares, corren aturdirse en la ruidosa algazara de un Cestín, y locos' de contento brindan por que nunca se acabe el delirio de la

ORATORIA SAGRADA

271

orgía, un negro presentimiento oscila en su Irente, y la memoria del inlortunio que los aguarda á la puerta, y el cuadro de las desgracias que tienen que devorar toda la
hacen temhlar su mano, y no alcanzan á acercarse á los labios el vaso del agradable licor. Y, aunque les sonriera siempre la diosa inconstante del' placer, aunque 'agotara todas sus riquezas para endulzar los días de su inleliz exis. tencia, no lograría, nó, saciar su corazón. 'Este se hallaría siempre atormentado por una sed inmensa de gozar y las satislacciones de mil mundos no bastarían para llenar ese' infinito vacío. Después que las huhiera probado todas, diríael hombre con el Sabio: Yo he visto todo cuanlo existe debajo del sol, y no he hallado en todas partes sino vanidad y aflicción de espíritll. (Eclesiástico, 1, 11). La lelicidad es una planta que no crece en los áridos valles de esta mansión de llanto; para encontrarla es preciso dejar la tierra y volar al cielo. Sólo la posesión del, Ser de los seres puede satislacer los insaciables deseos de
, ,

vida,

.

do el cuello al yugo de la obediencia religiosa. El nombre de la libertad se encuentra en sus labios á todas ,horas, y, á pesar de que no cesan de proelamarnos sus
casas

nuestras almas inmortales. 11. Ni creáis que se encuentren mayores ventajas en la posesión de lo que los hijos del siglo llaman noble y dulce independencia. Ellos se reputan dichosos porque pueden dar rienda suelta á sus corrompidos deseos, y hasta llegar á compadecerse y lamentar la suerte de los que han inclina-

lueros, pocas hay que menos comprendan y entiendan. Dicen ellos que Son libres porque pueden hacer lo que quieren; y
.

recta razón nos enseña que el poder de hacer mal no pertenece á la libertad verdadera. Esta es una perfección; por lo nadie que la tiene en grado más alto que Dios, y después de El nadie en mayor que los dichosos moradores de la patria inmortal; y, sin emhargo, el Ser Supremo es santo por su propia esencia, y carece del poder y de la vol un-

la

272

BIBIJO':ECA DE ESCRITORES DE CHILE

tad
.

de

'ohligados á amar eternamente al Sumo Bien. Afirman que la lihertad consiste en hacer cada cual su propia voluntad, pero la voluntad de un ser criado dehe estar sometida á la suprema v<Jluntad de su Autor: la libertad queha recibido no puede hacerla independiente de Dios, ésa seria la li. hertad de Sa tán y de sus cómplices, que se rebelaron Contra la soberana autoridad del Criador. La lihertad en una criatura racional debe estar gobernada por los dictámenes' de la raz6n; pues seria semejante al bruto, si, como él, tuviera que seguir los ciegos instintos de la carne. El arreglar
su uso por m.edio de oportunas leyes, no es menoscaharla, es perfeccioaarla y encamiuarla á su objeto. El hombre es verdaderamente libre cuando sólo está sujeto al imperio

pecar.

y los santos por una dichosa necesidad se ven

de Dios, cuando no coartan su albedrio injustas é inútiles trabas, cuanc:lo s6lo obedece á la voz de la religión y á las ordenanzas do la ley. Por una economia sapientísima, la pérdida 6 res tricción de la libertad anda inseparable de su abuso y cuaado por ensancharla rompe los dulces vínculos que lo ligaba:n con Dios, se forja el hombre una dura y pesada cadena. Esto es lo q"e no quieren comprender los pe. cadores. Por ser libres sacuden el suave yugo de la virtud, de y caen en la espantosa esclavitud del pecado; desertan
las banderas de] Evangelio, y se inclinan ante las leye. tiránicas del mundo; desoyen los saludables consejos de la razón, y se entregan en brazos de sus indómitas pasio. nes. jServidumbre cruel, servidumbre ignominiosal Porque

desgraciados esclavos son los pecadores que, abdicado el derecho å la herencia del cielo, perdida la vestidura pre. ciosa!de la gracia, borrado de la frente el título glorioso de hijos del Altísimo, se hacen ;iervos viles del demonio. Este amo cruel los tiene aquí en la tierra humillados á sus desp6ticos a ntojos, para vejarlos y atormentarlos después en el imperio de las tiniehlas por toda la eternidad. Escla. vos son del mundo todos los que se hanan dominados por
/

OR,\TORU SAGRADA

273

espiritu. El mundo dispone de su tiempo, el mundo "rreglasusquehaceres, el mundo los hace aprobar en público lo que condena en secreto su conciencia, el mundo los obliga á tributar incensaciones repugnantes y ridiculas al Idolo vano de la moda y á practicar y seguir lo mismo contra lo que protestan y declaman. Esclavos son de sus pasiones cuantos soportan su yugo. Cautivo está quien no puede romper los lazos Con que le atara pasajera belleza; cautivo está quien no tiene más ley que la ambición, el dinero ó el vino; cautivo está quien no puede resolverse á sofocar sus privados rencores. Cautiva está la quc pierde largas y preciosas horas en sus !rivolos y mentirosos adornos, la que carece de libertad hasta para elegir su vestido ó su calzado, ó el modo de envolver sus cabellos. 1In!elices victimas, tanto más desgraciadas, cuanto que besan humildemente los hicrros con que se vell encadenadas, al mismo tiempo que vivell ensoberbecidas con su libertad imaginarial Ellasson el juguete de su propia voluntad, que siempre y ell todas direcciones las arrastra, IY se apellidan illdepelldielltes y libresl IGh esclavitud, diré con Fenelón, á <Iuiellla insolencia humana no se avergüenza de llamar libertadl
'Su

.

Ni tampoco es más pre!erible la suerle delos ricos señores que moran bajo artesonados techos. La fe y el buen selltido nos enseña que Dios es el dueño supremo de todos los bienes. El concede su uso, llO su propiedad, á los hombres. Su sabiduri. ha querido acumularlos enlos unos, para que los cuiden y repartan a los olros. Los ricos no son, pues, más que los admillistradores de sus gruesas fortunas. Ellas de nada sirven á las malas pasiones: los pOBeedores sõlo puedell tomar lo necesario para atender á 'Sus gastos racionales, debiendo entregar al indigente lo superfluo. Según esta doctrina que la religión nos pro-

lB.

.

clama, ,de qué sirven al poderoso sus riquezas? Si presta ORATORIA SAGRADA-lB

274

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,

atento oído á la severa amonestación del Evangelio, las mirarã como una pesada carga; ni en su distribución serán considerados los caprichos de la vanidad, las inspiracio, nes del orgul1o, ni las exigencias del mundo. Por otra parte, ,cuántos amargos disgustosno cuesta la opulencia? La envidia del uno, la interesada adulación del otro y la ingratitud de éste, la injusta queja de aquél, el cuidado deconservarlas, el deseo de aument"arlas, el te, mor de perderlas, la seguridad de abandonarlas al cabo,
sobra para que las riquezas sean para sus dueños una ve!; dadera desgracia. Además, es casi imposibl'e poseerlas y
no amarlas, amarlas y no pecar. ,Dónde están los que cumplen con el precepto del Apóstol de usar de las cosas de e"te mundo como si no las usa-

ran: tanquam non utentes? ISo n muchos los que, conforml> al mandato del Salvador, renuncian de corazón, si no dI> becho, los bienes que poseen? N ó; bien pocos son esos pobres de espíritu, á quienes está prometido el reino de los cielos. Los bienes de la tierra tienen un secreto aliciente que cautiva y deja preso el corazón. Bien 10 conocía el qUl> dijo que más fácilmente pasaría por el ojo de una aguja un camello, que el quc alcanzara el cielo un rico. iOh, cuán vana é ilusoria es la dicha del mundo! ,Cuán

desventurada la suerte de los que sirven á 100 placeres, al orgul1o y al 01'01 10b, qué bien lo comprendió Santa Teresal ICuán atinadamente calificó de insensata la ciencia
del mundollCuánio más seguro el camino que señaló á sus hijas para quc ruéran felicesl La renuncia de los deleites, la obediencia, la voluntaria pobreza, he aquí el secreto dI> la relicidad, de la sólida libertad, de la única riqueza

ver,

dad era; he aquí lo que no conoce el mundo, lo que es oon, fusión de su sabiduría y condenacióri de su ignorancia; y he aquí lo que prueban con su ejemplo las heroicas vírgenes que, imitando á Teresa, vieuen á'desposarse para. siempre con Jesús en los claustros.

ORATORIA SAGRADA

275

han renunciado, es verdad, á todos los contentos y gustos de la tierra, abandonado á parientes yamigos, elegido á la austeridad por divisa y á la mortificación por patrimonio; es cierto; pero esto mismo es la causa princi. pal de su alegria, pues es el fundamento más sólido de la esperanza que abrigan de gozar después de una dicha inmortal. Ellas tienen siempre .presente el oráculo del Maestro divino que p,'ometió el céntuplo y la vida eterna

IV. Ellas

al que abandonara casa ó hermanos ó hermanas ó padre ó esposa, ó hijos ó heredades, por causa de su nombre, y

que declaró indigno de seguirlo y de ser su discipulo al que no cargaba Sil cruz, negándose á si mismo, y que el reino de los cielos cuesta violencia y que sólo lcs que se la hacen lo arrebatan. Ellas saben que San Pablo dejó es-

crito que los que son de Jesucristo .tienen crucificada su propia carne con los vicios y pasiones, y que no son comparables los sufrimientos de la vida prescntc con aquella glpria venidera que se ha de manifestar en nosotros. POI' esto hasta llegan á apetecer las amcciones, pues no sólo divisan en ellas la más segura prenda del dichoso porvenir que las aguarda, sino también de los preciosos galardones que hay allí dispuestos para los más ligeros sacrificios. Recordando que es ancho y cómodo el camino que va á la perdición, abrazan gustosas el estrecho ymás seguro; y, 1'0.
deadas de los dolores de la penitencia, ostentan apacible y risueño semblante, cual lucen gallardas rosas de Abril sus vistosas y aromáticas hojas en medio dc las agudas espinas. La ausencia de los placeres trae á su corazón el

sosiegoy la paz. Profundamente convencidas que ellos no son más que mentira y vanidad, tienen á gloria mirarlos á sus plantas; y pueden así gustar de toda la dulzura que deja en el alma la satisfacción de la propia conciencia. Pa. ra ellas está cerrada la fuente de los inquietos deseos, fecundo manantial para el mundano de amargos sinsabores. Y, cuando viene á turbarias el recuerdo de su flaqueza

?l6

BIBLIOTEQA. DE gSCRITORES DE CHILE

futura caida, pronta tienen el áncora de la cristiana espor'anza que las robusteae y serena, que apacigua la tempestad y preserva del naufragio. En vano se sublevan y amotinan las pasiones, pues la mano omnipotente de Dios al instante las calma; inútilmente se levantan y quieren romper sus diques; y cual furiosas
olas asaltan al ßor?zón las inclinaciones viciosas, pues al momento el aura apacible de la gracia divina contiene sus ímpetus, sujeta su vuelo, calma sus ardores. Protegi? das del escudo divino, contra él Se estrellan los asaltos del maligno. A sus oídos no llegan las pláticas insensatas de los hijos del siglo, ni viene á perturbar las delicias de la soledad el estrépito de las fiestas con que aturde y

ó el temor de una

encanta el mundo á sus esclavos. Ocupadas siempre en hacer la volnntad de su dueño, los días que moran en el solitario albergue se deslizan tranquõJos y serenos; y todas sus horas están repartidas entre los homenajes de la adoración, los cánticos de reconocimiento y 'los dulces transportes del amor. Yo bien entiendo que no comprenderán este lenguaje los mundanos; porque dicho tiene la Escritura que el
hombre carnal no percibe las cosas del espiritu: animalis homo non percipit ea quae sunt spiritus. ,Ni ellos se han detenido á apreciar los altos timbres' de la virgen

cristiana, y por esto juzgan apetecibles los placeres del matrimonio, lamentando el destino de la que va á ocultar en 01 retiro dol claustro la juventud y las gracias;
.'

y no saben que en ninguna parte brilla más la hermosura que en la frente en qne luce la virginidad sus destellos, y

que en ninguna conserva mejor la juventud su frescura que en las mejillas sonrosadas por el pudor, que en los ojos encendidos por el casto fueg'odel divino

amor.10h,

ouánto eleva y engrandece la virginidad al mortall Ella requiere combate, guerra, lucha diaria, constante vencimiento y pèrpetua victoria; y ese combate supone un

ORATORIA SAGRADA

277

alma generosa y grande, y la luoha de cada día, oorazón esforzado y noble, y el vencimiento de toda la vida, mås energia y fuer,a moral que un héroe. lQué guerrero más valiente, ni conquistador más esforzado que el que siempre se venoe á sí mismo, que el que tiene enfrenadas las pasiones, que es señor de ellas, y las gobierna á su alhedrío? El virgen se encumhra å la oategoría del ángel, y aun llega á ser más que ángeJ, pues que á estos diohosisimos espiritus no les ouesta sa. crificios su tesoro, y al pobre mortal muy oostosos y
duros.

El virgen vive en la tierra la vida divina que se vive
en el oielo. Las vírgenes son las esposas del rey inmortal, las depositarias de sus seoretas confianzas, objeto de sus dulces oarioias y de sus más tiernos cuidados. Su

Amado es todo para ellas y ellas para El. En sus peohos tiene su morada, en ellas sus delicias y recreos. El las 'embriaga de inefables placeres, las llena de interiores
consuelos, les bace gustar ,los g070S anticipados de gloria y encontrar misteriosos encantos en los rnismos dolores de la cruz. y Iqué elocuencia bastará á explicar la predilección

que tuvo á la virginidad el Salvador? .EI fué engendrado en la eternidad por medio de una generación virginal, y no oonsintió en ser en el tiempo Redentol' del mundo sino naciendo de una madre virgen; en la última cena sólo

reclinó sobre su pecho un discípulo virgen y este solo lué recreado con celestiales placeres; agonizante en la cruz, á virgen'es dirigió sus postreras palabras, y en su
se

testamento dejó consignados lo? elogios de los pooos que se resolvían á serIo. (1), POI' fin, en el oielo, dioe'San Juan, (.tienen el privilegio de seguir al Cordero á donde
quiera que vaya; en sus labios no se halló mentira ni en

-(1)

BOElEmet.

?78

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CIllLE

sus almas manchas; reEcatados de entre los hombres, como primicias escogidas para Dios y el Cordero, tienen

grabados sus nombres en las frentes, y, colocadqs ante el trono de Dios, cantaban delante de los cuatro animales y de los ancianos; un canto nuevo, que sólo álas virgenes es dado entender y canta... V. Si la libertad consiste en la sumisión á la ley y en el cumplimiento de las voluntades de Dios, nadie más libre que la religiosa que abraza la santidad por profesión. Sólo los que sirven á Dios son verdaderamente libres, esto es lo que nos enséñó nuestro divino Maestro: Si tilius nos liberaoit, "ere liberi estis. ,Quién más libre que el que no está sujeto á la tirania del pecado, del mundo y las pasiones? ,Quién más libre que el que no obedece á los antojos de su caprichosa voluntad? <<Rebelarse contra Dios, dice un elocuente orador contemporáneo, sacudir insolente mente su yugo, es tan fácil como desastroso. Domeñar el orgullo que brama, el pen..miento inquieto, las pasiones desalumbradas y todo. ese yo desarreglado, cuya independencia nos envilece y nos mata, eso es libertarse y vivir: es volver- á un imperio verdaderamente pacífico, donde Dios reina, donde el hombre obediente reina también, porque hace el uso más noble de su poder y de su libertad. Y, si es costoso el morir de este modo á esa falsa y funesta libertad; si es costoso conformar la i?teligencia y los deseos á la sabia dirección que la re,ligión imprime, y que Dios mismo reviste con su autoridad, también hay en ello el más eS.

forzado, el más glorioso, el más fecundo de los sacrificio9, el sacrificio de sí mismo, y la vjctoria alcanzada-Robre los más.indomahles enemigos del hombre: su entendimiento y su corazón. Así es como el hombre, obedeciendo, se hace dueño de si mismo; se levanta y agranda tanto con magnánima sencillez, cuanto dista la verdadera servi. dumbre de la verdadera libertad. Asi la religiosa ya no

ORA.TORIA. SAGRADA.

279

á es esclava; no sirve ya al genio, al capricho, los sentidos, .al orgullo ni á las pasiones, ha hollado sus tiranos. Está

libre en los caminos seguros; la verdad y la prudencia á la sabidu.arreglan sus pasos. Es libre, porque obedece ria de Dios. (1). No se diga que deja de serIo porque está sujeta al superior; pues que no obedece en él á una simple criatura, á ser representante. :sino al mismo Dios, de quien viene De Dios recibe el superior la autoridad y á nombre de Dios la ejerce, Djos lo asiste con sus luces, y así el mismo Dios es quien gobierna. Ni el voto da obediencia por ser perpetuo destruye la libertad: porque él fué del todo, voluntaÓo y libre. Sj la libertad eS el poder de arreglar nuestras acciones, nunca lo ejercemos más latamente que ,mando por un solo acto disponemos de toda nuestra vida; al cumplir después con los dèberes que de ese acto .resultan no hacemos más que ejocutar nuestra propia voluntad. Sj la religiosa obedece siemp,'e á su regla, es porque al profesar la creyó buena y á propósito para
.asegurar su dicha. VI. <Qué diré ahora de la santa pobreza, qué podré ...ñadir á los elogios de 'Cristo? Seati pauperes spiritu,
.quoniam ipsorum est regnum coelorum: bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el rejno de los -cielos. Bienaventurados, sí, y verdaderamente ricos los

que con el abandono de viles tesoros tienen asegurada 'la herencia inmortal. Aun acá abajo reciben centuplicados en bienes espirituales los tempqrales que renuncian: <;entuplum accipiet. Pero aun en tem:porales <no son realmente ricos los que los renllncian por ponerlos en común? En esas dichosas casas en ,que no se conocen ni el tuyo ni el mío, en que se ve renovada la vida angelieal de los
primeros cr\stianos, y realizados los más dorados sueños
(1) Ra.vigna.n.

280

BIBUOTECA. DE ESCRITORES DE CßI[,E

de los amantes de la humanidad, ,no es cierto que, aun que nadie es dueño de mida, todos son dueños de todo? ,No s'e vive aUí en morada propia, no se tie?e la suhsis-

tencia y el vestido seguros? ,No manda que con esto estécada cual contento el Evangelio? lIis contenti simus. Más aún, ,no hay aluera y dentro multitud ?e personas ocupadas en proveer á las necesidades más ligeras? qUI> administran y cuidan la hacienda, que previenen y reparan las desgradas, que llevan el remedio y el consuelo &
los enfermos, que les dispensan ]a ternura y caricias dI> hermanas y. madres, y que en el trance la tal 'no se alejan

ni un instante de su lado? ,Gozan de todas estas cosas los ricos del mundo? Siento no poder desarrollar estas ideas cual quisiera. Pero juzgo que basta lo expuesto para apreciar debidamellte el profundo pensamiento que quiso realizar Santa Teresa de Jesús con su relorma. Esas grandes verdades e-an las que eUa trala continuamente en la mente, las que eran e! tema favorito de sus discursos, las que dej6 consignadas en sus inmortales escritos. El camino de la: perfección, el Castillo interior, el Libro de las fundacio. nes, la Historia de su vida, sus obras todas revelan el soherano desprecio con que miraba los placeres, la libertad, las riquezas del mundo, y que bien conocía el mérito, ]a excelencia, las ventajas de la vida del claustro. Y, aunque los hombres superficiales no alcancen á comprende.. la alta sabiduría que e,\cerraba su proyecto, no por eso. dejará de ser la reforma del Carmen confusión de la cienoia del mundo. El tiene cilrada la dicha en la exaltación de las pasiones, en la deificación de la sensualidad, delorgulJo y la codicia: y Teresa la hizo consistir en la deificación de la virtud; y déstruyó el imperio del deleite enseñando á renunciar para siempre aún los legitimas.
,

y e]

orgulJo con el completo sacrificio del propio juicio, y el de la oodicia con la voluntaria desnudez de las

de]

ORATORIA SAGR.!DA

'281

riquezas. Diga lo que quiet'a el mundano, la vida monástiea entraña toda la sabiduría que encierJ'a el cristianism.o;

porque es la realización de su parte más sublime, y la perfecta práctica de los más elevados documentos que tiene el Evangelio; y las que la abrazan son "los fieles ímitadore. del Dios virgen, del Dios hombre, que Se humilló é hizo obediente hasta la muerte, y hasta la muerte de Cruz; del Ver?o del Padre y Señor del Universo, que no

'

tuvo dónde reclinar su cabeza, y que vivió de la caridad ajena, y que, fatigado del camino, se'sentaba cual oscuro viajero á descansar junto á un pozo. Sí. diga lo que quiera el mundo, la reforma que acabó Teresa es la condenación de su ciencia. Así como vais á ver en la segunda parte, que lo es bién de Su poder.

tam-

El mundo

sólo lleva á cabo sus empresas cu ando no

tropieza con inconvenientes que le estorben o cuando dispone de abundantes medios con que poder removerlos ó vencerlos. Y Santa Teresa planteó su gloriosa reforma á
pesar de [os

mil obstáculos que la combatieron

y

de la
.,

falta de recursos humanos con que superarlos ó allanarlos. Y ved ahí por qué su obra es la confusión del poder

de "eforma indica que Santa Teresa había de encontrar contradicciones y obstáculos. Nada más oierto que cues?a más reformar que criar. La ruer'za de los hábitos, el apego á la vida relajada, la dificultad de entablar una aj ustada y severa, la afición á lo antiguo, la desconfianza con que se mira lo nuevo, ete., le sus. citaron resistencias en el seno de su propia orden. Ella se

???. I. El nombre solo

.

.

empeñaba principalmente en establecer la clausura, una estricta obediencia, una rigurosa pobreza, en proscribir las conversaciones con seglares y otras prácticas alta-

282

BIBLIOTECA DE ESClUTonES DE CHILE

mente dañosas á ]a perfección religiosa: y esto había de ser duro de abrazar para las que esta han acostumbradas a] régimen contrario. Por esto,]ejos de encontrare] debido apoyo, ni aun las compañeras indispensables haUó Con que dar principio á]a reforma: inconveniente gravísimo que parece debía hacerla imposible ó retardarla al menos por
,

mucho tiempo. Además, era preciso dinero con CJue construir las nuevas casas, y la Santa carecía absolutamente de él. Era necesario valimiento para que los prelados otorgaran las opol'tunas licencias, y la Santa no tenía vía para 01canzarlo. Se requerían amigos y poderosos patronos quesostuvieran y defendieran la empresa, y]a Santa vivía retirada de ]a amistad de los grandes. Pero Teresa atropelJó por todo, y]os primeros emharaz?s quedaron removidos. Mas, apenas se hioieron públicos sus designios, comenzó una encarnizada guerra. Las religiosas de su convento, la nob]eza, los magistrados, el pueblo todo de Avila, se conjuraron para estorbarlos: reproches, injurias, atroces calumnias, nada se omitió; hasta se consiguió que el provincia] de ]0 ordcn revocara e] permiso que tenía otorgado. Las muraUas de] convento que se edificaba vinieron por sí solas por tierora, y sepultaron en sus ruinas a un hijo de la hermana de Teresa que ]0 costeaba. La Santa no se intimida con nada: toma al niño, ora y ]0 restituye vivo a su madre. Dispuesta al fin la casa, parte secreta. mente, da el hábito á varias jóvcnes, Se coloca el Santisimo Sacramento, y queda instalado el primer convento de]a reforma bajo la advocación de] glorioso patriarca San José. Pocas horas después, dice la Santa, levantó e] infierno una terrible tempestad. Su alma quedó Uena de profundas tinieblas, de incertidumhres é inexplicab]e angustia. E] maligno ]e sugería mil astutos pensamientos para hacerla desistir de su empeño, qnitando de Sil vista todos los nobles y elevados que ]a habían sostenido é impulsado á obrar. Cesó este comhate y comenzó otro

ORATOlUA SAGRADA

283

la Encarnación y en toda la ciudad habla una vivísima y general alarma. Su prelada el corregiyel provincial del Carmen la someten á juicio;
nueVO. En el convento de dor, los regidores, varios canónigos, religiosos de todas órdenes, las personas más condecoradas, se j untan para

deliberar, alzan la voz en su contra, decretan la supresión del convento, y envlan diputados que informen al rey de lo ocurrido. Pero Teresa de todo triunfa; y es el re'lombrada priora de su querida casa, y la autoriza general para fundar ?tras nuevas, y aun para extender la reforma á los mismos monasterios de hombres; y la Santa la emprende, y el olor de las virtudes que cultivaron sus hijas en los de Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanea, Alba, Segovia,
J Veas, Sevilla, Caravaca, Villa-Nueva de la al'a, Valencia, Soria y BUI'gos, nos ,'evela hasta dónde llegaron su poder' y su eelo, y los catorce de carmelitas descalzos fundados
en su á enseñarnos también cuånto pueden los que se encuentl'an protegidos por el brazo de Dios.

vida vienen

De inferir son los inconvenientes que tendrlan que superar para llevar á cabo tamaña obra. La malignidad, la corrupción, la envidia explicaban pérfidamente sus planes y hacían corr'er especies que, á ser creídas, sobraban para echarlos por tierra. Sus enemigos la trataban de hipócrita, ilusa, endemoniada ó loca; sus mejores amigos la abandonaban á veces, desaprobaban sus miras, calificaban de temerario arrojo su empeño, y hasta se convirtieron algunos en perseguidores y verdugos crueles. Ya le era preciso atravesar sola grandes distancias, peligrosos ca;ffiinos, ya atender por sí misma á dos ó más trabajos en apartadas ciudades. Al mism" tiempo que conferenciaha con altos personajes sobre importantes y deJicados asuntos, tenía que arreglar todos los pormenores y proveer á las variadas

.

y nulnerosas necesidades de las easas recién fundadas. Ora venían á paralizar sus tareas

284

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

las crueles enfermedades de que se vió siempre aquejada, ora la falLa completa de temporales recursos, ora las perseouciones de los poderes humanos, ora las severas prohibiciones de sus propios prelados. Hoy le veda hacer más

fundaciones el mismo general de la orden y antiguo protector de la reforma, Bubeo de Ravena, 'mañana un càpítulo general le intima que no salga más del convento que elija por reclusión, después un nuncio de Su Santidad le declara una abierta guerra y se propone aoabar oon todos los monasterios reformados. Asombra oómo una pobre' mujer logró extender tanto
.

una reforma tan costosa para la flaqueza humana, 'y com? batida por tantos y tan poderosos oont,'arios, y crecerá tal vez la admiración del mundano si contempla las armas con que Teresa paraba sus reoios golpes. n. La oración y la oonfianza' en Dios por una parte y la dulzura y la humildad por otra, he aquí los elementos con que ella contaba para triunfal' de todo linaje de
,

resistencias. Claro es que la sublime maestra de espíritu y profunda doctora de la oración había de practicar por si misma las. sabias lecciones con que ilustró al mundo é hizo inmortal su nombre. Así en todas sus aflicciones acudía ã su Señor,
segura de encontrar una favorable acogida. Cíerta de que todo el que píde recibe y que el que tiene fe puede arrancar de sus bases las montañas y trasportarlas á otra parte,

miraba la oración como inexpugnable baluarte, al que se retiraba tranquila en tiempo de los crudos combates, como llave preciosa que franqueaba las arcas de los celestiales tesoros, como medicina que curaba los males desespeá Si los rados. primeros toques no abría las puertas el Es-

poso, resignada aguardabá que llegaran á su oído sus clamores; ó redoblaba sus gemidos, esperando que, si no de grado; había al menosde hacerledulce violencia su porfía; y las aguas de la gracia descendian en mayor abundancia
"./

.

ORATORIA. SAOR!.Dà.

285

cuando hablan sido por largo tiempo apetecidas. Sus súplicas estaban animadas de viva y mial confianza. Sabia bien que el que en Dios confia no puede ser confun-

muy

dido jamás, y que Su Majestad se complace en ostentar su poder en favor de los que se apoyan en El. Por esto,
apenas recibió orden del cielo para comenzar

la Reforma,

la aàometió, sin arredrarle las baterias del infierno ni las resistencias del mundo entero. Siempre, en medio de los
mayores peligros, se la veía impertérrita y serena; y, cuando más se cerraban los caminos, cuando más arreciaba la el horizonte, mås tormenta, cuando mås se ennegrecía Hrmem'ente esperaba en el soberano socorro. Que se desensiglo cadenaran las potestades del abismo, que las del juraran su ruina, que los suyos temblaran de espanto, que los malos se unieran para hacer los golpes más certe-

la naturaros, que el hambre, los dolores, las lluvias, que leza entera se conjurara en contra suya, Teresa estaba
siempre imperturbable. Semejante al robusto roble que, arraigado en la tierra, resiste invencible á la furia del aquilón mientras la llanuracstá sembra,la de los despojos de
los otros árboles que antes la embellecian; ó á
,.

la roca que, clavada en las ent.rañas de los mares, ostenta la negra frente contra que va á estrellarse la rabia de las furiosas olas; Teresa, sostenida por la esperanza y por la fe, se encontraba sosegada y tranquila en medio de las más deshechas tempestades. Una larga experiencia le habia dado á conocer que siempre alcanzaba victoria el que entraba en la lucha por cumplir con las voluntades de Dios: pues no hubo empresa á que ella pusiera mano y á que no diera un fin cumplido. Por lo que podía decir con el Apóstol: omnia possum in ea qui me confortat: todo lo puedo con la virtud del que me conforta. Conocido es de todos el gracioso

dicho de la Santa: Teresa y estos ,ducados nada .alen; pero Dios, Teresa y estos ducados lo pueden todo. N o se cansaba
de encargar á sus

hij as que no buscasen á la carne flaca

286

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHILE

por brazo y amparo suyo, sino que descansasen en el 1'0der invencible de Dios. (,Hasta ahora, dice en una de sus cartas,.pareciame había menester á otros, y tenia más Confianza en ayudas del mundo; ahora entiendo claro ser todos unos palillos de rumero seco que, en asiéndose á ellos, no hay seguridad, que, en habiendo algún peso de murmuraciones 6 contradicciones, se quiebran; y así tengo
.

-

por experiencia que el verdadero remedio para no eaer es asirnos á la cruz y confiar en el que en ella se puso. HálIole amigo verdadero, y hállome con esto con un señorio que me parece podriaresistirá todo el mundo que fuess contra mí con no me faltar nada,). Y así lo acreditaba con sus hechos; pues pareo o que le gustaba dosafiar á los mismos peligros, y allí encaminar sus pasos donde preveía mayores obstáculos, y más oosecha de padecimientos y trabajos. Y hacía bien, porque el Señor á quien servia la saoaba siempre airosa de semejantes empeños: ROl' lo que se la llamaba comúnmente Teresa de Jesús la omnipotente. Pero, después de la ayuda divina, nada le daba tan irresistible poder como su dulzura ó su profunda humildad. De corazón generoso y noble, carácter jovial y franco, talento despejado y fino, cultos y graciosos modales, suaves é insinuantes maneras, a] más contrario cautivaba una conversación de Teresa, pocos dejaban de rendirse á sus disoretos discursos. Todos estaban animados de tanta caridad, sabia manejar oon tanto tino ]as pasiones, se doblegaba tan hábilmente á los diversos humores, eran tan afectuosas sus palabras, tan llenas de unoión y santo oelo, que era arduo trabajo el resistir á sus súplicas. Sus comedidas razones reoibían particular eficaoia de esa vehemencia apasionada y dulce con que ella acostumbraba expresarlas. Y su rostro apacible y siempre alegre, su tierna y candorosa mirada daban bien á entender que naoian del corazón sus expresiones, viniendo. â recibl? todas esas prendas nuevo realce de su grande humildad. La SantIJ .e

OTATORlA SAGRADA

287

tenía por una vilísima criatura, indigna de pi9ar la tierra. le bada, Y, á pesar de las sublime. revelacione. que Dio. á pe.ar de la. vi.ione. de Nue.tro Señor Je.ucristo y d" la Virgen, y de la ciencia infusa con que fué fa vorecida, y á pe,sar del don de profecía y de milagros y de esa elevada contemplación y demás inaprecíable. gracias con que fué por su E.po.o enríquecida, se reputaba por la mujer

más ruín y peoadora del mundo. Por esto supiraba por la. humillacione. y desprecio.; por esto .e regocijaba y delei-

tabaen ello.; por e.to amaba tanto á su. verdugo., y decía que nadie la conocla mejor que ello.; y por esto también desarmaba casi siempre su cólera. En medio de las más recias borrascas la humildad era su puerto. Si la calumniaban, se callaba; si la amenazaban, se humillaba; si la insultaban, se alegraba; si la acriminaban, ella confesaba y reagravaba su culpa; si le imponían castigo, ella decia que 10 mereoía doblado. Y esta humildad desengañaba á
los convertla en amigos, y ese voluntarioabatimiento, que lo. hijos del siglo apellidarlan cobardla y

.u. émulo. y

bajeza, le valió las oonquistasy triunfos más espléndidos.

Ya

se me aloanza que esto no 10 oomprende el

mundo.

,

Midiendo con su estrecha vara las obra. del Señor, dificultoso se le hace el creer que una débil mujer pudiera aon oración y humildad, con buenas maneras.y firme y viva fe, haeer tan bellas cosa., y superado tanto obstáoulo; pero ello es indudable, y precisamen?e 10 que más debe confundir. su imaginario poder. El se resiste á confesarlo; pero tampoco quiere confesar que los placeres terrenos no dan contento ni paz, y que la libertad del mundo es triste esclavitud, y que los caudales son pesada carga, y que la renuncia de los deleites asegura la dicha, y que la obedieneia religiosa es noble independencia, y la voluntaria pobreza precioso é inestimable tesoro; en una palabra, que el sublime proyecto, la Reforma que conci. bió y realizó una muje! .in letra., e. eonfusión de su eien,

,

288

BIBLIOTECA. DE E3CILITORES DE CHILE

virtud secreta del árbol de la cruz, y asi no puede explicarse las maravillas que ella ha obrado. No sabe que al santo madero se hallan vinqulados el poder y la sabiduria de Dios: Christum Dei oirtutem el Dei
sapientiam; y por esto no alcanza á comprender los gloriosos triunfos de la santa virgen, que la enarboló por insignia en los combates, que se sentó á su pie recibir
sus lecciones, y que no tuvo más pensamiento que el hacerla dominar y reinar con la plante ación de su inmortal

cia.

El

desconoce la

para

Reforma. Pero esto mismo
saber.

es

nueva confusión de su falso

.

,

Castas virgenes que respiráis los aromas del valle ameno del Carmelo, seguid á vuestra ilustre madre; ella os dejó trazado el camino que lleva á la cima del mo?te sanLa exacta guarda de la castidad, obediencia y pobreza to. es para vosotras el seguro medio de llegar á la perfección yal cielo. Herederas de la obra de Teresa, sedlo también de su espíritu. Vigilad para conservarlo en toda su pureza, alejando cuanto pueda siquiera empañarlo. Acordaos que la virginidad es delicadisima flor que sufre apenas el leve oreo del aura más apacible; su belleza se marchita con extrema facilidad, sus olores se disipan como exhalación

sajera. La obediencia tiene un enemigo doméstico en el orgullo hereditario de la familia humana; y la pobreza el suyo en la secreta inclinación á la comodidad y al regalo. y con la hurn.ildad, el recogimiento, la abnegación, la misericordia, la mansedumbre y el inutuo amor, confundid á ese mundo corrompido que os calumnia, al mismo tiempo que entretejéis la corona con que ha de orlar vuestras' sienes el Esposo en la patria inmortal. y tú también, nuevo sacerdote, tú también cãro amigo, tienes bellas lecoiones que aprender de Teresa. Permite que el acento de la amistad, inspirada por la religi.ón, te las recuerde en este día de los pensamientos gfandes y severos y de las resoluciones esforzad as y magnánimas. Co-

pa-

ORATORIA SA.GRADA

289

mo Teresa, tienes que atacar sin descanso el cáncer del materialismo que devora las entrañas del cuerpo social; <lel materialismo que, ahogando en las almas. los sentimientos generosos y elevados, sofocando el germen de las virtudes morales y dando por único alimento al hombre materiales placeres, lo reduce á vivir la vida de los brutos; <lel materialismo que lo hace perder la estima de su alta <lignidad, y hasta etrecuerdo de su origen y de su inmortal destino; del materialismo que engendra la indiferencia religiosa y la impiedad práctica, el lujo y la molioie, la "orrupción y toda clase de vicios; del materialismo que ha llevado los más florecientes imperios á su ruina y que empuja las sociedades humanas á la muerte. Como ella, debes armarte de fortaleza para oombatir sin tregua los abusos; bien invoquen, para conservarse, la antignedad de su existencia, bien imaginarios pretextos ó necesidades ficti<:ias; ya se apoyen en la protección y ejemplos de elevados personajes, ya se escnden sin reboso con máximas relaja<las y mundanas. Como ella, debes confundir á la ciencia <Jrgullosa del siglo, que recibe todas sus inspiraciones de la tierra; no quiere reconocer el heroismo de la abnegación y <lel sacrificio, ni humillar su altiva cerviz ante la sabiduría del Evangelio. Como ella, debes avergonzar el vicio <:on la santidad de tu vida. Como ella, en fin, debes buscar tu apoyo en el brazo del Altisimo, y, escudado con la cari<lad, la esperanza y la fe, marchar con denuedo por medio. <le las persecuciones, de las asechanzas, de las burlas y denuestos del mundano y del impio; para recibir también como ella la palma de victoria, la corona de justicia que está prometida después del combate á los fieles é intrépidos soldados que han sabido pelear las guerras del Señor. La misma que á todos vosotros os deseo.

,

?
ORA.TORIA

SAOBADÁ.-!9

ORACION FÚNEBRE,
En elogio del señor Presbítero doctor don Pedro Ignacio Cestro Barroa (6 de Julio de 1848).

,

las. (11 Corintio?.

Ubi auûrn ðpirUu$ Domini, ìbi liMr.

En donde s.? encuentra el espfritu de Dios, allf se halla también la li.
bertad.

IlI,

17).

o

Muy justos son, cristianos, los obsequios q?e en este dla se tributan a] ilustre extranjero cuya muerte deploramos. La virtud y el talento no tienen patria, ni se encuentran encerrados dentro de las barreras que separan los estado.. Nó, su patria es el orbe, y en todos sus ámbitos debe reno dírseles culto. Y la caridad, que en todos los hombres sólo descubre hermanos; la caridad, cuyos lazos no alcanza á romper la muerte; ]a caridad, que alimenta su divino llama en e] estudio de los nobles caracteres y de los corazones generosos y puros, la caridad también cuenta entre sus más gratos y piadosos deberes el esparcir flores sobre la tumba de los e] que fueron, honrar ]a memoria de los héroes de la religión y de los bienhechores de la humanidad.
Pero a] reuniros, señores, bajo las bóvedas de la casa de Dios para elevar vuestras 'plegarias por el descanso eternó
.

.

?

292

BIBLIOTEQA DE ESCRI'l'ORES DE CHILE

del amigo que perdimos, deseáis, sin duda, y con justicia, conocer los pormenores de su preciosa vida, aguardáis á que se os descubran sus virtudes. Pero yo, que vengo desempeñar este honroso y dulce encargo, me siento

abrumado por el inmenso peso de tan difícil tarea, abatido por el sentimiento ,de mi propia flaqueza. Es empresa ardua y muy superior á vulgares ruerzas, hacer un cumplido y cabal elogio de varón tan esclarecido y eminente como el señor dootor don Pedro Ignacio Castro Barros. Sólo la seguridad de vuestra indulgencia anima mi descon.

fianza y desaliento. Además, si os trazo el cuadro de las fatigas del apóstol que consagra un sacerdocio de más de cuarenta y ocho
años á promover la gloria de Dios y el bien del prójimo, sabio, no podré hablaras de las lucubraciones y vigilias del ni de su bello ingenio, ni de sus conocimientos profundo" ni de los import.antes servicios que prestó á la causa de la ilustración y de las ciencias. Si describo al humilde sacerdote, tendré que callar los gloriosos hechos del esforzado

patriota ó las virtudes del hijo tierno ó del leal amigo. En la imposibilidad de formar un acabado y fiel retraé to, en la necesidad de pronunciar palabras de austera instructiva verdad, permitidme, señores, que desarrolle un pensamiento que, en mi concepto, explica la mayor .parte de la vida del señor doctor Castro Barros; permitid. me que os lo presente obrando bajo la inspiración de un noble y generoso instinto, consagrado al triunfo de un gran principio, sacrificado al servicio de una pasión sublide la me, de la pasión por la libertad, por la libertad religión, y por la libertad de la patria; pasión de las grandes almas, pasión que sólo el espiritu de Diõs enciende:
Ubi autem spiritlls Domini, ibi libertas. El alma del señor Castro Barros, tem plada parla caridad, ardla en estos dos santos amores, en el amor de la religión y en el amor de la :patria; y por eso amaha tan ardientemente la libertad de

ORA. TQRlA SAGRADA.

293

.

religión y la libertad de su patria. En la primera parte os diré lo que hizo por la libertad polttica; en la segunda, lo que trabajó por la libertad religiosa. No creáis que sea escaso ó indigno del venerable sacerdote que lloramos, este bomenaje de alabanzas que le ofrezco. lQuél lAcaso no son grandes los heroicos hijos de la Polonia y de la Irlanda, que tanto han combatido y sufrido por la libertad de su patria y de su fe? El inmortalO'Connell lno ha 'debido su renombre y su gloria al
su

denuedo y constancia con que ha luchado por ella? El gran Pontífice que está admirando al mundo con el ejemplo de su abnegación y de su amor, el augusto Príncipe

estaba sentado sobre el primer trono de la el pan del EUl'opa, y que ahora come en tierra extraña peregrino, Pío IX, Ino es también un mártir de la libertad?
que ayer no está recibiendo de la más negra ingratitud larecompensa dè sus liberales reformas y de sus generosas bondades? Los santos que fecundaron el árbol del cristianismo con
su inocente sangre, Ino la derramaron en defensa de los sagrados fueros de la conciencia religiosa, en defensa de la ganta libertad dc adorar y de servir á Dios? no murieron en odio de la tiranía más' sangrienta y más feroz?

jesucristo, en fin, el Hijo de Dios humanado, Ino vino á romper las cadenas de nue.stra esclavitud, no es el Redentor de la humanidad culpable, no le apellidamos libertador de todo el linaje humano? Sí, es altamente honroso para el señor Castro Barros el haber servido á tan noble causa. Quiera Dios que el orador no empañe el brillante mérito del héroe, no comprendiendo bien, ó desenvolviendo mal las grandes y sagradas verdades que él tanto amó. Sagradas verdades, señores; porque una y otra libertad, la religiosa y la política, son hijas del cielo, enviadas por el Criador á los mortales para enseñar les la ciencia de la vida y el camino de la dicha; la ciencia de la vida divina que vive el alma con su Dios,
.

294

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

la ciencia de la vida terrena que vivimos con los hombres; el camino de la dicha, que sólo la libertad cristiana puede darnos. Si, estas dos hermanas no han descendido á esta mansión desventurada sino para endulza,'la dura peregrinación que por ella está haciendo la lamilia humana, para v.olverse después con nosotros, transformadas como naso.

tros, á la morada celestial de do sal ieron.

,

o

Espil'itus honrados, ardorosos amigos de la Ebertad, abrigan contra la religión católica hondas prevenciones, porque la creen protectora y aliada del despotismo; y muchos católicos aborrecen la lihertad, porque la consideran enemiga de su le. Estos han visto que á nombre de la libertad se han demolido los altares, incendiado y saqueado los asilos de la virtud, condenado á los ministros del
.

.

santuario al destierro y al cadalso; aquéllos han escuchado los clamores con que la impiedad y la herejla se empeñaron en hacer responsable al catolicismo de mil cruelda. des que su espíritu condena, ó en atribuir á sus instituciones y á sus doctrinas la tiranía que detestan. Cuando resonaron los primeros gritos de libertad en la? orillas del Plata, el señor Castro Barros, que había hecho un estudio profundo de la reEgión y de su historia, iluminado por las luces que comunica la le, conoció que esas opiniones eran exageradas y falsas, y que ni la religión ni la libertad eran autoras de los excesos que se les imputaban. Lejos de creerlas contrarias, las mira ba como inseparables amigas; no sólo j uzgaha que la religión de Jesucristo era favorahle á la libertad polltica, sino que esta libertad desaparecía desde que se divorciaba de la religión. De aquí su divisa: libertad en la religión. Esta fué la máxima que dirigió toda su vida pública, ésta la doctrina social que proclamó al alistarse en las filas de los patriotas argentinos.

ORATORIA SAGRADA

295

y esta doctrina;cristianos, era muy verdadera. Es una

grosera calumnia y una imperdonable injusticia atribuir á la Iglesia Católica tendencias á esclavizar. Sus anales, sus enseñanzas, su gobiern'o están protestando lo con.

trario. La historia del cristianismo es la historia de la emanci'pación del género humano. Encorvado hajo un ignominioso yugo se encontraba, cuando el cristianismo Se presentó en .el mundo. No sólo era esclavo de sus pasiones, sino de mil tiranos que no 10 dejaban respirar; y el cristianismo quebrantó ese yugo, libertándolo de la esclavitud de los unos y de las otras. Al hijo restituyó los derechos que la naturaleza le concede, quitando á padres inhumanos el de matarlos, venderlos, Ó tratarlos como bestias de carga. Devolvió á la mujer la dignidad de esposa, la elevó al rango de compañera del hombre, la borró de entrelas "osas vendibles. Los hierros de los esclavos los aligeró primero, y los destrozó después. La Iglesia fué la protectora de todos los oprimidos y en su regazo maternal encontraron asilo las princesas inj ustamente perseguidas por sus maridos, los huérfanos reales, los infelices náufragos, los vasallos vejados 1'01' sus codiciosos y violentos señores. Ante su tribunal citó á los monareas culpables, y aun fulminó contra los déspotas sus más formidables anatemas, cuando, después de la violación de los juramentos más solemnes, se negaban á reparar sus injusticia.. Los bárbaros del setentrión, que todo lo sometieran á su irresistible espada, fueron sojuzgados por ella, amansados, "ivilizados por su ley de caridad y de paz. Cuando la invasión de los otros bárbarqs del mediodla y del DI'iente, de los guerreros de la media luna, la Iglesia opuso un mum
<le bronce, y las cruzadas libertaron á la Europa de las , "adenas del islamismo. Y donde quiera que las doctrinas

"ristianas han alcanzado considerable arraigo, allí se ha levantado vigorosa y pujante la libertad.

296

BIBLIOTECA DE ESOBITQBES DE CHILE

y no podía Ser de oira manera, porque todas esas doctrinas predican libertad. ,Cuál es el objeto de ellas? Dios, el hombre, la sociedad. Pues bien, ,cómo nos

representa-

mos los cristianos

Dios? Sentado en un trono de luz, gobernando por Su sabiduría, su omnipotencia y su bondad, lihremente y sin dependencia de nadie, este universo quea

voluntad soberana sacó, por un acto espontáneo, de la, nada. Elhombre ,qué cosa eS,cuál su naturaleza? criatura nobilisima, dotada de un espíritu inmortal, imagen de lB! Divinidad, monarca de la creación, rescatada con la sangre de un Dios; jcuánto engrandece y eleva al hombreesta doctrinal cómo hace respetable y sagrada su persona
su

Todos los hombres Son hermanos, y deben amarse oon la ternura de tales; iguales en origen, naturaleza y destino, no se conocen privilegios ni distinciones; no hay fuerte y débil, poderoso y pobre, ignorante y sabio; todos son iguales ante Dios y ante la Iglesia; todos debeIb serio, por lo mismo ante la sociedad y ante sus leyes. El alma humana es metafísica y moralmente libre: dueño desu ,albedrío y señor de sus actos, e] hombre no puede se.. forzado á quereró á no querer; Diosmismo no alcanzaá vio-

y libertad!

lentar la voluntad de su interior retrete. La fuerza y todo el poder de los tiranos es impotente para esclavizarla. LIi' servidumbre, po? consiguiente, es imposible en un pueblo
que sepa comprender esta teoria. y acerca de la sociedad ,qué nos dice la religión? quéenseña á gobernantes y á gobernados? A los primeros les. advierte que su poder viene de Dios, y que es ilegal y nulo cuando no lo reciben por conducto del pueblo: hé aquí condenadas la usurpación y la conquista. Este poder, lejos de ser un beneficio, es una carga; concedido para bien
.

de los que obedecen, no para provecho de los que mandan; otorgado, no para satisfacer su ambición ó su' fausto, no para que labren la fortuna de hijos, amigos y aduladores,

no como instrumento de ruines y orirninales,yenganzasr

.

.

t.JRATORlA SAGRA.DA

297

sino como un saceI'docio de penosas y diarias privaciones y de consagración completa al servicio de la patria. Este poder no es ilimitado ni arbitrario; los que lo ejercen son responsables de todos sus actos, cuando llegaran á liber-

I

y,

tarse de las iras de una nación indignada, jamás lograrian declinar el castigo del rectisimo Juzgador de las mismas

justicias: hé aquí un freno que no pueden romper los tiranos. Ellos, además, tienen que respetar la ley divina y eclesiástica; pues la misma religión prohibe la. obediencia cuando se tocan esos sagrados objetos. Un ciudadano cristiano no entregasu conciencia al estado; sólo Dios y la Iglesia imperan en Ella. Cuando el poder .humano la vulnesacrHego. El alma, entonces, reúne ra, se hace opresor y toda su energía para rechazar la violencia. En vano invocaria la autoridad social sus derechos á la sumisión; que eu tal caso se le contest.a con santa audacia: pr':mero sede-

(1). Inútilmente se armaría de los aparatos de la crueldad; pues los cristianos se complacen en desafiar los suplicios cuando con ellos pueden comprar el cielo. Y ved cómo la religión que pone llmites al mando, se los señala tambiénála obediencia, y de uno y de ot.ro modo afianza y consolida la libertad. Todas estas máximas son santament.e liberales,son otros tantos gérmenes de libert.ad, son las que prepararon el triunfo de la libert.ad moderna. Muchos .iglos antes de que los pretendidos filósofos del pasado escribieran los nombres de libert.ad, fraternidad é igualdad en sus libros, había declarado el crist.ianismo, ála faz de los privi. legiados y de los tiranos, que todos los hombres eran libres, hermanos é iguales; y antes de que aparecieran las constituciooes en que se declaraban los derechos de los pueblos, la humanidad había leido la carta de los suyos en el Evanbe obedecer ti Dios que á los hombres

gelio.
O) Hechos de
108 Apóstoles,

V. 29.

.
.

"

?;

'.

298

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

Finalmente, á los qUe todavia duden de cuán enemiga es la Iglesia Católica de la tirania, les diré que examinen su
gobierno. Si sus doctrinas, si sus tendencias son desp6ticas, aqui se ha de conocer; el gobierno fundado sobre esas doctrinas, establecido para realizadas,ba de ser su personificación verdadera, y el espiritu del gobierno de la Iglesia ha de revelarnos el espiritu que anima it la misma Iglesia, Pero, señores, no haycosa rJ.lás contraria al despotismo que el espíritu del gobierno de la Iglesia. Este es un espíritu de suavidad, es un espíritu de humildad, es un espiritu de igualdad; y por .'estas tres razones es eminentemente liberal el gobierno de la Iglesia, es el tipo del liberalismo que á pueblos y á gobiernos ella of,'ece.
Es un espíritu de suavídad; por ella no más establece y mantiene su imperio la Jglesia'. Para hacer prosélito!! y reducirlos á aceptar la fe, se dirigc derecho al entendimiento, le manifiesta cómo Dios ha revelado las verdades que ella le propone, y lo convence. Para sujetados al suave

yugo de su divina moral, les descubre las dulzuras y celestiales encantos de la virtud, la vanidad de los perecederos bienes de acá abajo, el amor inefable de un Dios que muere entre infinítos dolores por el hombre; les habla al coraZÓI.1, pone en movimiento sus resortes más delicados, ]0 despierta, lo conmueve, lo cultiva. No hay violencia, todo es voluntario; nadie más libre que el 'ue delibera y elige, que el que sólo se rinde á la convicción ó al sentimiento, que el que sólo se obedece á si mismo. Y para alcanzar estas hermosas vic?orias, la Iglesia sólo emplea la palabra; la palabra, agente de las inteligencias, órgano dè los espíritus, esencialmente contraria á la ipercia dela materia ya los caprichos ciegos de la fuerza; la palabra, qué sólo impera é influye sobre seres libres; la palabra, hermana inseparable é imagen viva de la libertad, que no puede existir sin la discusión y el examen, y cuya vida, agitada Y tumultuosa, sólo está bien representada en los infinitos movi-

ORATORJA

SAGRADA

299

mientos y caprichosas lormas de lapalabra. Esta es la gran palanca con que la Iglesia ha conmòvido al mundo. Con. su palabra echó por tierra al coloso romano, y hundió en
el polvo al paganismo; con su palabra ha pulverizado la

impiedad y la herejía; con su palabra ha hecho arrodillarse antes el árbol sagrado de la cruz á los más poderosos monarcas, asi á 105 pueblos civilizados comoá los pueblos salvaJes.

Pero, al menos, me diréis que la Iglesia acude á la luerza para conservar sus conquistas ó para hacerse obedecer. Nó tampuco. Después de exhibir los titulos que comprueban la divinidad de su origen y sus derechos legitimo s al mando, recuerda á sus hijos los premios y castigos de la otra vida, y sólo los conmina en ésta con penas que obran sobre el alma.Aunqtie sí muy temibles y eficaces, no castigan ni afligen al ouerpo; espirituales, como la autoridad que las im?

pone, nunca se presentan con aparato externo que envuelva siquiera la idea de coacción y luerza material. Tan dulce y suave es el espíritu del gobierno de Ja santa Iglesia.

También es un espíritu de humildad: enemiga del orgullo y altaneria de los tiranos, enemiga de la ambición y sed de mando, enemiga de la arbitrariedad y violencia, la Iglesia está recordando constantemente á sus pastores estas

palabras del Salvador: (.Los principes de las naciones las avasaHan, y los que son más púderososentre ellos los tratan con imperio. N o debo ser así entre vosotros; mas es pj'eciso que el que quisiere ser mayor sea vuestro criado. Como el hijo deJ hombre, que no vino á ser servido, sino
á servir, y á dar su vida por la redención de muohos (1),. Quiere que digan á los fieles con san Pablo: (.Nosotros so-

mos vuestros siervos por Jesús (2),. Les repite el encargo del Príncipe de 105 apóstoles: (.Apacentad la grey de Dios que se os ha encomendado, velando sobre su conducta, no

(1) San MateD, XX. 25,26.28. (2) II CorinHos. IV, õ.

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BIBLIOTECA DE E$CRITORES DE CHILE

.

por una necesidad forzada, sino por un afecto voluntario que sea según Dios; no por un deseo vergonzoso de lucro , sino por una caridad desinteresada; no dominando sobre la heredad del Señor, sino haciéndoos modelos del rebaño

por una virtud que nazca del fondo del corazón" (1). Les propone como modelo la profunda humildad de Jesucristo, y manda que, á su imitación, en uno de los días más 80. lemnes que venera la cristiandad. desciendan de sus solios el soberano pontlfice, los obispos, los primeros ministros de la religión, y que, hincados de rodillas, laven con sus propias manos los pies ã doce abatidos mendigos, imprimiendo en ellos un ósculo de respeto y de amor. Decid si estará destinado para tiranizar un poder cuyos depositarios deben practioar la humildad y mansedumbre del Redentor. Por último, señores, el espiritu del gobierno de la Iglesia es un espíritu de igualdad. Ella. que al pie de los altares no distingue entre los más altos potentados de la tierra y sus más humildes vasallos, que á todos sus hijos extiende del mismo modo el amparo de sus benéficas leyes, ã todos también llama á los honores del mando. Para la Iglesia no hay lamilias ni clases privilegiadas; no reconoce más que el privilegio de la capacidad y del mérito. Quien quiera puede aspirar á las primeras dignidades de la Iglesia: á nadie rechaza por su pobreza ó humilde cuna; al contrario, parece que se ha complacido en elevar al trono pontificio y á las sillas episcopales á los hombres más obscuros, cuando sobre su frente resplandecía ó la aureola de la santidad ó la antorcha de la ciencia. Nada valen tampoco en su concepto la protección de los grandes, ni las adulaciones y obsequios de ambiciosos pretendientes. Ella sabe descubrir )- sólo honra la verdadera virtud, las grandes prendas. Esto es muy glorioso para la Iglesia, y
(1)
1 San Pedrn.

V.2.

3.

,

ORATORIA SAGRADA

301

prueba elocuentemente la elevación de sus miras y sus lies más berales tendencias. Ninguna constitución humana liberal que la constitución de la Iglesia, y las naciones que de veras la igualdad, amen de veras la libertad, que amen debieran tomarla por modelo. El señor Castro Barros, que conocía esta estrecha hermandad que entre la religión católica y la libertad existe,

amaba la por lo mismo que era verdaderamente cristiano, libertad con pasión. Así, cuando aparecieron en el suelo argentino los primeros sin tomas de la gloriosa revolución de su grandioso y nueque abrió á la América las puertas instan?e abrazó sin embozo là vo porvenir, sin .titubear un los primeros causa de la libertad americana, alzando entre
el pendón

independiente. No le arredraron ni los sacrificios ni los peligros. Su propia vida estaba dispuesto á inmolada por la salud de la á se patria. Nada le detu va; ni las terribles venganzas que abandonaría el gobierno caído si llegaba á fracasar la atreni los frãgiles elementos con que ella al prinvida

empresa, cipio contaba, nila inexperiencia y divisiones que entre los' caudillos patriotas asomaban, ni las erueles inoertidumbres sobre la dirección que tomaría la poderosa revolución que iba á remover los cimientos sociales, y que en su impetuosa eorriente podía derribar lo bueno con lo malo, y arrebatar junto con las instituciones deerépitas y gastadas las
más provechosas y santas, ni el temor de incurrir en la nota de rebelde y Iaccioso, ni la desaprobación ni el ejemplo de ciudadanos y eclesiásticos virtuosos y respetables. ICuán pro Iunda impresión harían en la tímida y delicada

conciencia del señor Castro Barros estas últimas consideracionesl Más fuertes, sin embargo, que todas ellas fueroIÍ en su noble pecho el amor de la libertad y de la patria, la convicción de la santidad de su causa, la confianza en la
generosa decisión de los pueblos argentinos, que pon tanto heroísmo y con tanta gloria acababan de rechazar'la domi-

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.

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CRlLE

nación inglesa; pero sobre wdo en el brazo del Dios de los ejércitos, protector de la justicia y del derecbo, apoyo del desamparado y del débil. Con una fe inmensa en el porvenir se lanzó, pues, en aquel borrascoso mar. El ejemplo de tan ilustre patriota naturalmente había de

Ilo ingenio, enriqueoido con vastos y variados conocimien. tos, podían sin duda desafiar la rabia de la maledic,encia. Para afianzar el edificio cuyos cimientos arrojaron los patriotas intrépidos de Mayo, las provincias de la Unión enviaron sus diputados á la Asamblea que se reunió en la ciudad de Buenos-Aires en 1813. La alta reputación y acendrado patriotismo del señor Castro Barros le merecieron este honor de parte de la Rioja, su patria; y á esta

atraer á las banderas independientes numerosos partidarios. Su carácter franco y leal, sus comedidas y suaVes maneras, su tierna y ardiente caridad, le habían granjeado amigos por todas partes. Y los que no hubieron experimentado Su dulce trato, se dejarían vencer por los atractivos de su elocuencia, ó cederían al brillo de su virtud, ó á la fama de sU,talento y de su ciencia. Su conducta politica era invulnerable; los más ciegos partidarios de la monarquía Iqué le podrían censurar? Una vida inmaculada, toda entera consagrada á Dios y á la humanidad, una posición independieDte, ajena de ambición y codicia, UD ba-

I

confianza correspondió trabajando con infatigable tesón por asegurar el triunfo de la causa nacional, sin amedrentarse por niDgún linaje de ,uficultades Di temores. Los votos de la misma provincia le llevaron al seno del gran Congreso instalado en la ciudad de san Miguel del Tucumán el 24 de Marzo de 1816. Allí se manifestaroD con Duevo brillo el talento, Jas luces, el celo por la libertad, del señor Castro á Barros. Tocaba la edad en que los conocimientos se eucuentran sazonados y el geDio en. toda su altura; iha á llegar á los cuarenta años. Hombres de su temple realmen-

te

Se

necesitaban para conjurar la terrible tormenta que
.

303

ORATORIA SA.GRADA

á la nación argentina

amenazaba, Por el norte se presenel taban amenazadoras la" !lIIe?tes P.spañolas: Oriente e?-. taba abierto á las invasiones de úna potencia codieiosa: en el interior, enarbolado por varias provincias el estandar.' te sacrilego de la rebelión contra el Gobierno supremo, carecia éste de energia y de apoyo: sin leyes orgánicas, agotado el erario, estagnado el comereio, desalentada la industria, yermos por falta de cultivo los feraces valles, la epública caminaba á disolverse. De esta espantosa cl,isis la salvó el Congreso Constituyente. A todas sus llagas. procuró aplicar oportuno y eficaz remedio, y tu vo la gloria de ver coronadosj sus esfuerzos, de d;?rleorden, liber-. tad é instituciones. En esta grande obra tuvo muy considerable par?e el señor Castro Barros. Las Provincias Unidas del Rio de la Plata recordarán siempre con respeto el nombre ilustre de este fundador de su independencia, qu? con mano firme rubricó el acta de ella, que como Presidente del Congr<Jso justificó á la faz de las naoiones este atrevido paso en un solemne manifiesto, cuyos enérgicos razonamientos autorizó con el prestigio de su nombre, que,: como orador sagrado, lo defendió ante el tribunal de la religión, enel público hacimiento de gr?cias ,que se celebró. por tan fausto suceso; de este padre verdadero de la pa? tria, que la sirvió con tanta abnegación y celo en la presi:
.

dencia del cuerpo legislativo, en arduas y espinosas. comisiones, en las incesantes tareas parlamentarias de tres años, con sus esfuerzos para la promulgación y planteo a:è la suspirada oonstitución de 1819. Si Se pregunta ahora cómo miraba las formas politicas. el señor Castro' Barros, diré que no era entusiasta parti,

;)

dario de ninguna. Le guiaban en esto los instintos católicos. La Iglesia, que en 'su caridad abraza á la humanidad entera; La Iglesia,católic?, uni:;'ersal por ?;;,naturaleza,

institución para todos los tiémpos ypara todos los lugares. no oondena ninguna forma de gobierno. Con tal que se la:

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BIBLIOTECA DE E.8CIUTORE? DE CHILE

deje obrar con libertad, sin mudarse sabe vivir bajo el imperio de las más opuestas, corrigiendo sua ve mente con su acción saludable sus der ectos. U na sola cosa odiaba el señor Castro Barros: el despotismo, el gobim'no absoluto, el gobierno que no tiene más pauta para obrar que su caprichosa voluntad. Una sola cosa apetecía: ]a libertad, garantías protectoras de la persona y de la propiedad del ciudadano, una buena constitución en que se encuen. tren bien fijados los deberes y derechos de los que mandan. En un escrito que dió á luz en 1834 decía estas notables palabras: ,Pregono á la raz de todo el mundo que no he sido, ni soy, ni seré jamãs monarquista, unitario, ni federa! sino sólo patriota constitucional, católico romano, bajo la rorma de gobierno que dictare y promulgare la mayoría de los pueblos, ó por sí mismos ó por el órgano de SUB representantes. Esta sola, sea cual fuere; sorá la única legal, aun cuando sea la menos conveniente)>. Con 10 que reconocía solemnemente la doctrina de lå soberanía del pueblo. Siguiendo el mismo espíritu de la religión, luego que vió asegUI'ada la independencia de su patria, fuera ya de la posición excepcional qùe reclamaba y justificaba su intervención en la política, la abandonó del todo; así, aunque la provincia de Corrientes depositó en él su confianza para que la representara en el congreso de 1826, creyó que debía renunciar este cargo. Ministro de] Altísimo, tenía muy presentes las palabras del Apóst.ol: nemo militans Deo implicat se negotiis saecu/arihus (1); el que sirve en la milicia de Dios no debe mezclarse en los negocios del siglo. En su concepto, e! clero no puede mantenerse á la altura de su misión sino guardando ñeutralidad sincera con los partidos políticos; y estaba convencido de que los sacerdotes no deben adherirse á ninguno, so pena de comprometer los intereses de la religión, sin identificar
(1)

II

Timoteo.

II.

4.

ORATORIA. SAGRADA.

305

y voluble la causa de la Iglesia con la suerte inconstante <lel poder humano.

público, se consagró Terminada su carrera de hombre <oxclusivamente â las fatigas del santo misterio. Pero aun á la libertad un servicio impor"omo sacerdote prestó tantisimo. la corona de la victoria Rota la coyunda opresora, peligro, si n brillaba en las sienes de la América; otro gran esta tierra afortu<ombargo, corda la libertad todavia en el nada; el mismo que corría la religión verdadera. Por <ospacio de medio siglo han estado creyendo muchos homTodo pa.'tibres que no se podía ser liberal ?in ser impío. debía clamar <lo que aspirara â los honores del liberalismo, ignorancia y "ontra el despotismo del papa, contra la ambición del olero, contra la superstición y fanatismo de y por precisión tenía que pedir

los verdaderos creyentes; de lo, la abolioión del celibato eclesiástico, la extinción institutos monâsticos, el despojo violento de sus bienes. de la religión con la Esto, que, atendida la unión estrecha libertad, pudiera parecer inexplicable fenómeno, era muy natural y lógico. Los principios de libertad que los ameri. "anos proclamamos, nos los trasmitió la esouela volteriaâ fines del na por medio de la terrible revoluoión con que pasadó siglo castigó la ira de Dios â una generación á -delincuente: tan grande era nuestro atraso, que fuimos beber â esas il1!puras fuentes. Los patriarcas de la incredulidad, para engañar mejor â los pueblos y hacer sus golpes contra el catolicismo más certeros, pronunciaron las
a nomsuaves y seductoras voces de libertad y progreso; y bre de la humanidad, cuyos derechos se atribuían el honor de haber descubierto, pidieron odio, venganza y muerte

"ontra esa religión, enemiga implacable, según ellos, de la libertad y ventura del género humano. La Francia cayó en la astuta trama; y los revolucionarios mancharon sus
manos en la inocente sangre de los ungidos del Señor, y
ORATORIA SAGRADA.-20

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BTBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

en el templo y sobre el mismo altar del Dios Altísim<> rindieron públicas adoraciones á una vil prostituta. lQu& extraño es, pues, que la América Española, qu e despertó. con la explosión del volcán revolucionario de la Francia,. y que en]a inlancia de su nueva vida sólo se alimentó COn las doctrinos de los hombres de la Enciclopedia, qu& extraño es que recibiese el funesto eontagio? qué extraño' es que en sus ensayos republicanos partieipara del espíritu de la república de 1792, )' que al querer plantear la libertad y la democraeia, asomasen en algunos de sus. hombres públicos tendencias hostiles á]a religión que les aseguraban sus mentores era incomplltible con la libertad. y Con la democracia? E] señor Castro Barros combatió desde e] principi<> vigorosamente estas tendencias; las combatió desde los bancos legislativos en medjo de borrascosas discusiones, las combatió desde]a tribuDa sagrada en vehementes discursos, las coIIÌbatjó en el recinto de las aulas en cien. tíficas lecciones, las combatió por la prensa en prolundos y elocuentes escritos; las combatió, porque no sólo las. creía perjudiciales para la religión, sino fatales para la. misma libertad y democracia. lQué es la libertad sin orden? Espantosa licencia, que degenera en ànarquía y al fin en despotismo. Y lquién puede afianzar este orden?' sólo la re]igióD. Sólo la religión que cODdena todos los desórdenes, y manda todas ']as virtudes; 8ólo la religión que sabe vengar los delitos que no alcanza á hacer expiar la justicia humana; sólo la religión que con ]a caridad queprescribe á los rieos, y con el trabajo y frugalidad queencarga á los pobres, que con la dulzura conque enjuga las. lágrimas de] menesteroso y los consuelos de una vida M irim' ortalidad y de veDtura que olrece á los que sulren, ciega la fuente de Jas revoluciones, pone uua barrera al torrente del pauperismo, é impide que se lancen sobre la sociedad las masas hambrientas y desesperadas.

ORATORIA SAGRADA

'307

y esta religión, que, con el secreto que posee de hacer aleja los abusos de lå buenos Y morales á los hombres,

é de la libertad, evita también los peligros inconvenientes igualdad democracia, En donde ésta impera, 'la misma responsabilidad á que los actos que se proclama, la severa de examen de los gobernantes están sujetos, el derecho debilitan el respeto que á todos fr'ancamente se concede, ésta es al magistrado y á la ley; de lo que resulta que los transgresore? fácilmente violada, quedando tal vez público con impunes por hallarse enflaquecido el poder debieran guar? la disminuoión de las consideraciones que desencadenadas las pasiones, la socie-, dársele:

entonees, dad se desquicia, Nada importa que él cuente con podeel apoyo moral, su rosa fuerza material; que, si le faltí'existencia eS borrascosa. y su dominación efímera: autorijamás puede/ dad que no está radicada en la conciencia, lo que hace consolidarla la violencia, EsLo es justamente
á los que la religión, ,Convierte la obediencia en deber, y de Dios. En una. mandàn, en otros tantos representantes nación cristiana, la sumisión á las leyes es el cumplimien-

ohede' to de una obligación sagrada, y el que obedece, no de (luien proced? ee á otro bombre sino al mismo Dios, el cris-, la jurisdiceión de los que mandan. Y de este modo

corrig? tianismo. que tan bien se alía con la democracia, el sus excesos, y destierra la demagogia, robusteciendo principio de.la autoridad, elemento de vida de las humanas sociedades.

Pero aun por otro motivo alIado de la libertad apete-. estre: ela el señor Castro Barros la religión. porque, ella cha los vinculo s sociales y estorba que se dividan los ciu" de dadanos en opuestos partidos. Este. que suele se.' uno los más terribles azotes de,las r,epúblieas, alligia Jastimo-, samente á la Argentina. La ambición de los distintos cauEndonados dillos la traía sobremanera agitada y revuelta, los ánimos, andaba completamente olvidado el interés de

I

I

?

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.orBLIOTEC.\ DE E<JO!Ur3a.IiB DE OHILE

la patria, ocupado cada bando en satisfacer sus privados rencores. La tea de la discordia, agitada en aquellas deli. ciosas comarcas, prendió hasta en el corazón de los pueblos más pacificos, y esta noble nación; digna do una más venturosa suerte, se vela condenada á llorar los horrores
.

que engendran luchas fratricidas. La religión soJamente podia remediar este mal; porque á ella sola ga sido dado anudar los lazos que rompen las pasiones. Su leyes ley de amor, de generosidad y perdón, y tiende directamente á formar de los hombres una sociedad de hermanos. La República del Plata y todas las otras sus hermanas de un be. son, bajo este aspecto, deudoras al católicismo neficio inmenso; la unidad católica las ha salvado tal vez de una disolución completa. Sin la comunión de fe, sin los vlnculos religiosos que nos estrechan, <cómo habrlamos
O"

resistir los americanos á los espantosos sacudimlentos de tantas revoluciones? <Cómo conservar ilesa la unidad nacional en medio de los terribles enconos de la. Española si llega á romguerras civiles? IAy de la América per algún día el cetro bienhechor de la religión católical <Quién pondría entonces freno al genio inquieto de lademocracia? <Quién concierto entre tantos encontrados intere-

podido

<Quién contendrla en el porvernr la explosión de los combustibles que liay depositados en el seno de nuestras, sociedades? El catolicismo tiene en sus manos el d'estino de la América, El, que presidió á la formación de la civilización europea, encierra también los gérmenes preciode la sos de la americana; y él, que constituyó la unidad Europa, es también el cimiento de la unidad de la Amé(101' la rica. Los pueblos que la componen están llamados Providencia á formar una sola familia, y el catolicismo es el que debe apretar los lazos que los ligan, los lazos religioá la sombra del sos, 'que son los más fuertes de todos. Solo oatolioismo puede ser grande y feliz la Am?rioa; porque sólo el catolicismo hace las grandes cosas, porque 8010 el
ses?

ORATORIA SAGRADA

309

cumplida á las grandes catolicismo puede dar solución agitado al y siempre han cuestiones sociales que agitan comprendido el instinto certero de esa mundo. Bien lo ha se ha levantado en megran nación que, casi por encanto, genio de Wáshington. Los dio siglo bajo la inspiración del admirables republicanos del Norte han creído que ni sus y in5titucione?, ni su eminente cuHura, ni su maravillosa prosperidad mat.erial eran garantías bassiempre creciente salvarse de las formida-. tante sólidas de ventura; y para en el horibles tempestades que ya asoman amenazadoras á a.rrojarse en,los brazos de la rezonte, corren presurosos ó del cisma seria ligión católica. El imperio de la herejía ha sido el protestantismo más funesto á la América ql1e lo majest.uosa á la Europa. Si la Reforma perturbó la marcha impjdió qlle e1 cristianismo desarrode la civilización, é revolución semejanllara toda su acción bienhechora, una su cuna, la Eute en América ahogarla la civiliza"ión en quince siglos bajo la influencia católica, ropa habla vivido ha, recibido por tres. y la América apenas la explican muy bien por qué Las precedentes reflexiones de las mayoconsideraba el señor Castro Barros como una Buenos Aires, la liberres calamidades que cayeron sobre causa del protad de cultos establecida en 1826,así como la impiedad, á Ja que atribuía fundo odio que profesaba á la están afligiendo á su gran parte de los males que todavla qué ?maba y pedla infortunada patria. Esto nos dirá por acertado la libertad en la religión: esto comprueba cuán anduvo en promover los intereses de ésta para asegurar floridos; los de aquélla. En esta obra empleó sus años más desde 1800 hasta que la ingratitud y la discordia lo oblien 1841. garon á abandonar para síempre el suelo natal á Cuando diputado de la tribuna parlamentaria pasaba y unión, -la sagrada para predicar á 8US compatrio.tas paz dej aban libres las era ínfatigable, y los momentos que le á los necesitatareas del Congreso, los ocupaba en partir

..

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BIBLIOTECA DE F.8CRITORES DE CHILE

dos el pan de la santa pålabra. Libre de las atenciones legislativas, su celo lo llevó hasta los más obscuros y apartados lugares. Obligado á retirarse á la Banda Oriental

por gozar de sosiego en 1832, consagró á evangelizarla todo el tiempo que permaneció en su seno. Inmensas soledades, oasis de la América del Sur, hondos valles, colinas deliciosas, hosques virginales que aUn no ha tocado la mano destructora del hombre, selvas en

que la naturaleza ostenta toda su gala y majestad, caudalosos ríos que escuchasteis los blandos acentos con que la religión atraía á vuestras encantadoras ríberas cual rebaños de mansos corderos, á las hordas indómitas del Nue-

vo Mundo, tierra santificada por las huellas del gran Solano, hablad; contadnos las hazañas de este nuevo guelfe1'0 de la cruz. Buenos-Aires, la de los misteriosos destinos; ilustre Córdoba? seminario de sabios, Atenas de esta moderna Grecia; Tucumán, cuna gloriosa del primer con? greso que tuvo la libertad en la América Austral; Rioja, San-Juan, Mendoza, ciudades tO,das de las provincias del Plata, romped vuestro silencio, evocad los gratos recuer?
dos de otros tiempos mejores. Montevideo, Canelones Santa-Lucio, San-J osé, Colla, Colonia ,Porengos, Maldo-

nado, Rocha, San-Carlos, Mina, Florida, pueblos de la familia uruguaya, misiones regadas con los sudores y con

las lágrimas de este heredero de Javier, fecundadas con sus vigilias, con las fatigas de veinte horas de trabajo diario, decidnos los prodigios que obró su celo en nueve años de
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incesantes tareas. Pero lpara qué necesitamos.de ajenos testigos? no lo ha sido Chile de sus inmortales proezas? lNo hemos visto con

nuestros propios ojos mucho más de lo que nos había anticipado la fama antes de que pisara nuestro suelo? La-Serena, Valparaiso, Santiago, los campos vecinos, lno han recogido los frutos preciosos de su apostolado? l No resuenan todavía en nuestros oídos los ecos poderosos de su ardien-

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ORATORIA SAGRADA

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predicaba las cuaresmas te palabra? ,Quién ignora que el mismo día, y que enteras. Y cuatro y cinco veces en el saoramento de "un le quedaba tiempo para administrar ir á conla rehabilitaoión â numerosos penitentes, y para de un oristiano moribundo, y >lagrar la postrera partida â sus deudos y amigos para llevar el hálsamo oonsolador y las .dolientes,.y para despachar delioadas oonsultas, "omisiones con que lo honraban los Prelados, y para 00á sus alumnos del municar las luoes de su vasto saber de su edad lo heSeminario? Si á los sesenta y ocho años

de la fogosa juventud, mos visto desplegar todo el ardor .,ouáles serían su aotividad y su celo á los cuarenta? Durante todo su largo sacerdocio pareoe que no tuvo la? civilizadoras doc? .otra misión que repartir las luces, ueblos ametrinas del cristianismo por todas partes. Los l' el sericanos no estaban preparados para la república, y

â libertad ñor Castro Barros oreyó servir dignamente la disponiéndolos á reoibir sin inoonveniente sus favores. Así, lo mismo que por la religión emprendía,lo presenfiel á su taba á la libertad en ofrenda; así, fué siempre de la primera. Ubi spirit.us lema de no separar la segunda

Domini, ibi libertas. He aquí, señores, cuanto hizo por la libertad polltica \0 que le debe la nuestro héroe; réstame manifestar ahora religiosa.

Una singular anomalía encontraba el señor Castro Barros en la revolución americana: la de haber conservado después de romcon tanto respeto las cadenas religiosas, religioso y politioo per esforzadamente las politicas; pues los que era el yugo de la España. No sólo era natural que patria se la devolvieproclamaron la independencia de la
ran t?mbién á la Iglesia, sino que era inútil que pensaran

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BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHILE

en conquistar las 'ventajas de la libertad civil, si al mism<> tiempo no aseguraban la religiosa. Donde ésta no esefectiva, existe por necesidad la tirania, y la peory más peligrosa de las tiranias; la tirania de la inteligencia, la tiranía de los espiritus. La tiranía que descansa en la fuerza brutal no es muy temible; al fin es vencida; mientras mås comprime,. más acelera y más violenta hace la explosión. Pero, si SE>

apoya en las ideas, en Is conciencia que forman éstas, no queda medio de enfrenarla. .Al hombre, ser espiritual, SE> le domina por las creencias; el que impera en ellas dispone del bombre entero. Esto es lo que sucede cuando un gobierno tiene á la Iglesia cautiva. Los ministros de ella pueden convertirse en sus más dóciles agentes, y en cómo plices sacrilegos de sus violencias. Ellos hablan á los pueblos en nombre del cielo, y les imponen como mandatos de Dios los caprichos de sus amos. Revestidos de todos los simbolos del respeto, beraldos del pensamiento divi-

no, dueños de las conciencias, si abusan de ou autoridad por complacer al poder, la obra de iniquidad, la opresión,
se consuma.

El pueblo no discute ni duda, escucba con

veneración la voz misteriosa que sale del fondo del santuario, y acepta del mismo modo las doctrinas del servilismo que las que favorecen la libertad. Según el sistema católico, los fieles no tienen el derecho de examen; su obligación es creer y obedecer con humildad. Divinizada así, elevada la esclavitud hasta la altura del deber; canonizadas todås las expoliaciones de la libertad, el despotism<> es el monstruo más espantoso que puede concebirse. Nó se ocurre siquiera el pensamiento de que existe, y los siervos infelices besan envilecidos los grillos que les ponen sus tiranos. Y asi viene á ser eterno su vergonzoso y humi-

llante imperio. Esto sucederá necesariamente dondequiera la religión sea esclava. Por una propensión invencible, el poder humano--tiende siempre á convertir en elementos politicos

ORATORIA SAGRADA

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legítimas é ilegítimas de que dispotodas las influencias del instinto de la propia conservación, puede ne. Además bien; porque bien es, y vital; alucinar el mismo deseo del poder. La id"" de su importancia se y de primer orden el encuentra en el corazón de la sociedad que siente y palpa las enfrene, la anarqula y la que, sin una autoridad que licencia despedazarían sus entrañas. El robusteeerla para lo mismo, un que lidie ventajosamente con ellas es, por pensamiento muy acertado y justo. En esto, hasta los más de acuerdo; el peliardientes amigos de la libertad están los medios, porque es muy, gro se halla en la elección de fácil que junto con los legítimos sé eche mano de los vedel desorden, dados. El ,miedo que inspiran los horrores

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la revolución levante la dèl cabeza, despertados por el sobresalto que se apodera
el temor de que el monstruo de

ánimo cuando se ve amenazada la existencia, avivados 1'0'1' los deseos naturales del triunfo, preocupa!; la atención, ofuscan la vista de los que gobiernan; en tRl estado lo que puede afianya nada examinan, y se asen de todo Si la religión depende de ellos, precisazarsu autorinad. mente la harán servir á sus miras, convirtiéndola en ins-

trumento político. Que la independencia espiritual de la Iglesia sea una preciosa garantia de la libertad polltíca, no podrá negar10 ninguno que haya comprendido bien su espíritu. La más hermosa teoría de los amigos del pueblo, el gran descubrimiento y conquista de los tiempos modernos es, sin dispoderes puta, el sistema de la división y eqllilibrio de los públicos. Es realmente muy sencillo, que repartida en distintas manos la autoridad social, que ejercidas con verda-

'

judicial y dera independencia la potestad legislativa, la ejecutiva, al paso que llenan más perfectamente sus respectivos objetos, impiden que 'se levanteunpoder demasia" la fedo luerte y peligroso. Se le enflaquece, se le pone en
liz imposibilidad de obrar el

mal, sólo se.le concede la

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BIBLIOTECA. DE ESCUITOREs DE CHILE

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fuerza necesaria para que co?serve .el orden; porque la experiencia tiene acreditado que los Gobiernos aspiran siempre å ensanchar la que tienen, siendo muy pocos los que conOCen la moderación y la templanza. Pues ese mismo es el beneficio social que trae la recíproca independencia de la Iglesia yel Estado. Ciñéndose al círculo de sus privativas funciones, las desempeñan bien, y ]os dos poderes están en contrapeso. Al contrario, que se salga el Estado de su órbita, y no sólo estará mal servido, sino que, reunida en sus ministros la suma inmensa de la autoridad politica y religiosa, queda organizado eldespGtismo. La acción de un gobierno de este género es irresistible; mandando sobre el cuerpo y sobre el alma, al que huye por un camino le toma por otro, y, no pudiendo los ciudadanos dcsenredarse de sus lazos, la libertad sucumbe. Por esto la independencia de la religión, no sólo es derecho de las conciencias católicas, sino importantísima libertad política. No es ésta, señores, una teoria imaginaria; allí está la historia detoctos los gobiernos tiránicos para confirmarla con hechos. ,Por qué lo fueron tanto lus de la antigüedad? porque en las sociedadés paganas el poder público tenía en sus manos las riendas de la religión. En eUas, el despotismo político andaba siempre unido con la autoridad religiosa. AsI, Roma,- después que vió expirar la libertad bajo la dictadura de César, revistió å sus dominadores de la majestad imperatoria y del supremo pontificado. Mahoma, Gcómo asentó su dominaoión sobre las tribus de la Arabia? apoderándose de la religión, hablando el lenguaje de una Divinidad -mentida, cautivando á esos pueblos embrutecidos con los encantos de una eternidad de placeres carnales. El primer déspota del mundo cristiano, el autócrata de las Rusias, ,no es también el jefe soberano de la religión nacional? no ha consumado á
nombre de ella el martirio de la infortunada Polonia, y desatado sus terribles iras sobre las poblaciones católicas

ORA.TOR!A SA.GRADA

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del Imperio? lNo han tenido el nombre de sumos pontifices, de papas, esos monarcas de Inglaterra que encendieinquisición, y que ron las hogueras de la más sangrienta siglos en contemplar las se han estado deleitando por tres lágrimas y los inmensos dolores de la Irlanda? lY en qué época se han desarrollado más las tendencias despóticas

monarquia española? En los últimos trescientos años, después de abolida la institución saludable de las cortes; pues cabalmente en eSe periodo apareció también el regaá la libertad tismo, y se dictaron las leyes más hostiles eclesiástica. Asl en todas partes, en el seno del paganismo, entre los pueblos musulmanes, tanto en las naciones cismát.icas, oomo en las que viven en la herejía, como en las despojo que han conservado pura la doctrina de Cristo, al de la libertad religiosa acompaña siempre el de la politica. El señor Castro Barros era un verdadero pat1'Ìota, amaba sinceramente y comprendia bien la libertad; por esto reclamó siempre la de la Iglesia, intimamente convencido de que su esclavitud era un arma terrible para los tiranos. Pero, además de ciudadano, era sacerdote; además de liberal, profundamente cristiano; Y' si encontraba la religión católica favorable á la libertad civil, sabia también que la eclesióstica' era uno de los primeros dogmas,
de la

Y asi como en una de las bases e.enciales de esa religión. su carrera politica trabajó por la primera, en su carrera sacerdotal trabajó por la segunda; SI antes habia sido su divisa libertad en la religión, ahora lo es religión en la li.
bertad.

.

Tan antiguos é inmortales como la misma Iglesia son, decla el señor Castro Barros, los augusto s titulos de su libertad sagrada. Porque en realidad, señores, de muy distinta manera que los otros fundadores de religiones estableció la suya el Salvador. Revestido de los poderes que trajo del cielo, anunció su Evangelio sin el permiso, contra la vol untad de los sacerdotes y magistrados de su

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BrB?IOT.EC.A DE EgCRITORß9

DE CHIL3

desórdenes, pueblo. El no In consultó para reprender sus no. la consultó para castigar á los profanadores del templo, á predicar por no la consulLó para enviar á los disclpulos las ciudades de la Judea, no la consultó al echar los ciel poder mientos del edificio eterno, que habla de desafiar

del hombre, las iras del abismo y las tempestades del tiem. dijo á Cefas: .Tú eres Pedro, y sobre esta piepo, cuando dra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerån contra ella>). Declara, al con?rarjo, que no depende de ningún mortal, y que (.Ie ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra... Y esta autoridad celestial

la comunicó
.

,

zadlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándolos á observar todas las cosas que os he manifestado: y quedad seguros de que yo estaré con vosode los siglos. To.tros todos los día.s hasta la consumación do lo que atareis en la tierra será también atado en los cielos, y todo lo que desatareis en la tierra, .erá también des. á mí me atado en los .cielos. El que á vosotros os oye,

á sus apóstoles y á todos sus sucesores, diciéndoles: (<Como mi Padre me ha enviado, así os envío Ú vosotros.. Id pues, é instruíd á todos los pueblos, y bauti-

oye,

á mí, y el que á y el que os desprecia, me desprecia me desprecia, desprecia á Aquel que me envió,. Para
'
.

nada quiere que soliciten el apoyo ó licencia de las autoridades de la tierra; lejos de eso, les dijo: .Guardaos de los hombres; porque os harán comparecer en sus tribuna. les, y os azotarán en sus sinagog.J.s; y seréis por mi Causa presentados á los gobernadores y á los reyes.. Pero no im. en porta, añade, <no los temáis. Decid pues libremente medio de la luz del día lo que os digo en secreto, y á la faz del mundo lo que se os ha comunicado. al oído. No te. máis á los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; sino más bien temed al que puede perder en el infiernoal cuerpo y al alma.. J esucrjsto, pues, constituyó á su 1 glesia soberana, independiente y libre; y con ]a concien-

ORA.TORIA S.1.GR.\DA

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cia de sus divinos derechos, la Iglesia llevó hasta las extremidades del orbe el estandarte glorióso de sus victorias, por entr? las hógueras que encendia la superstición, por sobre los patíbulos que erigía la crueldad,'menospreciando las prohibiciones y amenazas de la Sinagoga, y los edictos sangrientos de Roma, hollando en todas partes las religiones y leyes nacionales. En todo obra como sociedad

independiente y soberana: los Apóstoles se reúnen en concilio, fijan el dogma, explican la moral. establecen las prilos meras leyes eclesiásticas, fundan ohispados, designan
pastores, aceptan cuantiosas donaciones, nombran admi? nistradoros del patrimonio de la Iglesia y de los pobres, deciden como jueces las querellas de los fieles, y castigan á
los delincuentes con severas penas, libremente, 'por sí solos, sin la más ligera intervención de la potestad política. O nuestro Señor Jesucristo y sus Apóstoles fueron injustos
invasores de los derechos de los soberanos de su tiempo, lo que es horrible blasfemia, ó la Iglesia Católica es perrec-

tamente independiente; porque nada más qùe los de aquellos tiempos tienen en su calidad de soberanos los monarCas de los tiempos actuales. Las prerrogativas de la soberanía temporal son invariables é idénticas en todos los estados, como que dependen de la misma naturaleza de la sociedad civil. Si pues la Iglesia, concluia el señor Castro Barros, fué soberana y libre en el primer siglo de su existeneia, es también independiente y libre en el diecinueve, porque tampoco han podido sufrir mudanza su constitución y sus divinos fueros. I Cuán desconocidas andan en la presente edad estas verdadesl jQuién me diera los melancólicos acentos del hijo de Helcias para lamentar tu desventura, [oh Iglesia de
o

-

JesucristollOh, quién pudiera pulsar la lira de la hija de Sión cuando se sentaba á las orillas del Eufrates á llorar al pie de un sauce la esclavitud y oprobio de su pueblol IQué fué de tu esplendor y de tu alegria, oh Esposa del

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BIBLIOTEC.? DE ESORITORES DE CH.ILE

eras en otro tiempo la reina de las naciones; nadie te disputaba tu imperio, Los pueblos vivian enorgullecidos de llamarte su madre, los reyes en tu presencia iuCordel'o?

clinaban sus cetros, los valientes venian á ofrecerte las espadas ennobleeidas con ilustres victorias. -De las aparta. das islas te enviaban poderosos monarcas sus rendidos tributos, al nombre de tu Dios consagraba la tierra templos inmortales, y la poesia y las artes perpetuaban en obras divinas tus hecbos y tus glorias- La voz que descendia de la altura del Vaticano la recibian el rico y el pobre, el poder y el pueblo con religiosa humildad- iQué venturosa era la sociedad, cuando así reconocia el poder de la religión; cuando en el sosiego del doméstico hogar contaban nues. tros padres, con la sencillez de los patriarcas, la vida de los moradores de los desiertos, de las cavernas, y de las breñas, ó la historia de los cenobitas que salvaron los tesoros del antiguo saber, ó la de los que desmontaron las selvas de la Europa y fundaron los talleres de la civilización; cuando la tierna juventud leía con ojos humedecidos por piadosas lágrimas los portentos, los generosos sacrificios dc los grandes amigos de la humanidad, de los esforzados discipulos de Pedro Nolasco,Vicentede Paul yJuandeDios, de los inclitos hijos de Domingo de Guzmán, Francisco de Asis é

Ignacio de Loyola; cuando inspirados bardos cantaban el valor, así de los Apóstoles que fueron á plantarla cruz sobrc las nieyes de la Escandinavia yen las arenas abrasadoras del trópico africano, como de 105 que en frágil leño cabalgaban las tempestades del Atlántico ódel Océano Indico. para ir á buscar la muerte en playas inhospitalarias, entre tribus ferocesl <Qué se hicieron jayl esos tiempos felices? IQué presto pasasteis, edades de la antigua fel Todo desapareció cual ilusión hechicera, que sólo sirve para tornar

más triste

que tenemos delante. Ya no palpitan los corazones con emociones generosas; el egoísmo los tiene helados- Los pueblos más cultos son los que más in-

la realidad

ORATORIA SAGRADA

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'

cienso

queman al vil barro. La Iglesia, entretanto, destinada para levantar de su postración al mundo, ella que inspira los designios elevados y las pensamientos grandes, yace envilecida y olvidada. Los impíos arrebataron de su Irente la preciosa diadema con que su esposo la ciñó; se obscureció su brjJJo, los príncipes de las gentes la apellidan su esclava. IAy! los que ella criara con la dulce leche de sus
pecbos, la ban desconocido, se olvidaron de que era su madre; y la tratan como sierva y extraña. Ya no escuchan sus palabras como oráculos de inlalible verdad, ni sus leyes acatan cual mandatos de legítima soberana. Aquí quieren disponer de las mitras de sus pontífices; sin
su licencia nO consienten que entren al santuario los levitas; los lallos que pronuncian les ancianos de la ley, los revocan y enmiendan. y arrebatan á cada paso el incen-

sario.

AHí tratan al Vicario que mora en la ciudad eterna Con orgullo é injurioso recelo, y no permiten que los hijos envíen sus gemidos y súplicas al Padre de sus almas. Con un úkase, en unas partes, despojan á la Iglesia los tiranos de
su herencia preciosa y

sagrada, y apenas le conceden mendigar á sus puertas las sobras de su pan. Para remachar sus cadenas se fingen, en otras, generosos protectores: en vano recha?a sus pérfidos dones; como á protegida sus derechos más sagrados vulneran. 10h protección más omino-

la tiranía feroz de los Dioclecianos, Decios y NeSi rones! la cucbilla exterminadora de estos monstruos la
sa que

.

hahía relegado al antro de las catacumbas, en ellas al meaos reinaba libremente desde el trono que le erigieran sus hijos con los sagrados huesos de los mártires. Pero en esta éra, que llaman de sus triunlos, ni siquiera respetan la pa.
las inteljgencjas pri. vilegiadas con todos los atavíos de su divina belleza, y tan radiante y luminosa, que, atrayéndolas con fuerza irresistible, el amor á ella se convierte en aotiva y poderoa

y el silencio del santuario. La verdad, señores, se descubre

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BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE OHILE

sa pasión. Cuando las almas que la adoran,

la contemplan

perseguida y calumnjada, sienten encenderse todo el fuego del entusiasmo y la energia del celo, y consagran gustosas la vida entera á defenderla. Y, si esa verdad ha descendido del cielo, y arde en el pecho la centella de la fé, y si á su triunfo se miran vinculados grandes bienes,
entonces los generosos pensamientos que agitan la mente adquieren una intensidad y expansión prodigiosas. Este efecto produjo en el señor Castro Barros la consideración de las hor6bles vejaciones de que era casi en to-

das partes la Iglesia victima. Dos articulos de la fe catóIglesia lica, repetia con sentido dolor, declarados por la solemnemente ell BUS concilios, se hallan muy oscurecidos y casi olvidados en nuestro siglo: el de que tiene verdadero é inviolable derecho de propiedad sobre sus bienes, y el de que es soberana y perfectamente independiente en el ordim religioso. Lamentaba frecuentemente los progresos del Jansenismo, cuyos partidarios, continuando la obra de los reformadores del siglo XVI, exagerando, por recibir sus favores, las prerrogativas de la potestad civil, y, concediéndole, en virtud de títulos imaginarios, derecho para erigido en meter su manO profana en el santuario, habían sjstema la opresión de. la Iglesia. Lloraba al verla perse-

guida, no sólo en los paises de herejes y cismáticos, sino á las pérfidas en las mismas naciones católicas, merced sugestiones de consejeros impíos, que, introducidos en el gabinete de los reyes, despertando su ambicjón y sus celos consiguiepara lograr la humillación y ruina de la Iglesia,

ron hacerles concebir que el sumo Pontifice y los Obispos. estaban siempre ocupados en minar sordamente su poder, y que el clero, lleno de injustas pretensionos, sólo aspiraSe ba á ejercer su tiránica dominación sobre el Estado. indignaba al recordar que escritores que se llamaban católicos, fueron los que legalizaron, diré asi, su esclavitud, desarrollando y defendiendo. las teorias inventadas por

ORATORIA SAGRADA

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los herejes; las

ouales, adornadas por los partidarios aparecieron oon los pomposos nomhres de palas regalías, policía ecletronato nacional, de señoría territorial de. alía de inspección, eto_; se hioieron siástica, de disciplina eterna, generales, y fueron ya Lítulos abonados para introduoirse negooios de la Iglesia, y tenerlos principes å arreglar los El alma indela å p!,pilaje entre ignominiosas cadenas. noble del señor Castro Barros aborrecla la pendiente
y

de

esclavitud y la hipocresía en dondequiera que las hallaél todos los ardores del ceba, y por esto se encendlan en la lo cuando hablabla del triste cautiverio en que vi vla Iglesia, y de los mentirosos títulos que alegan sus opresoderechos res para perpetuarlo. Este oelo por la libertad y idea de la santa Iglesia fué en él una pasión verdadera, la importanoia; hasta tal dominante desde que conooió su de los motivos punto que llegaba â deoir era este celo uno

vida la en que fundaba su esperanza de salvarse. Toda su ;)mpleó en la defensa de estos grandes prinoipios, y en acedel Sur. Este lerar su triunfo definitivo en la Amérioa el tema fa;)ra el objeto de sus profundas meditaoiones, y vorito de sus entretenimientos familiares y de sus disour$Os públioos.

En los congresos fué el esforzado oampeón de los dere"has de la Iglesia, y, con sus sabios discursos y con sus enérgicas protestas, combatió cuantas tendencias peligrosas en ellos asomaban. En la Universidad de Córdoba
opuso toda su autoridad científica, y la de Reotor, que ejeroió por cinco años, â los proyectos de algunos profesores, pretendidos liberales y despreooupados, que se empe-

.

ñaban en sostener tesis peregrinas en materia9 canónicas. Si daba leociones å sus discípulos, nunca las terminaba sin haberles oitado un texto de la Esoritura, ó las palabras de algún Padre ó Pontlfioe en favor de la soberanía de la, Igle.ia. Si lo visitaban sus amigos, evitando conversaoiones frlvolas, proouraba amenizarIas esclareoiendo las prueORATORIA SAGRADA.-21

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BIBLIOTECA

DE ESCRITORES DE CHILE

bas de la libertad religiosa; ora poniendo á contribución lOS tesoros de su inmenso saber histórico, ora sus vastas: luces teológicas. lAsistia á exámenes ó á otros actos púb]icos? pues precisamente, si la materia lo permitía, la discusión"'había de recaer sobre alguna de estas cuestiones que tenía siempre entre manos. lSe viòlaba un privi.

legio pontificio ó alguna prerrogativa episcopalr pues ni, los más fundados temores lo arredraban, y los modernos. Enrique. tenían que escuchar el intrépido lenguaje de los. Hildebrandos y Tomases Beket. Dondequiera que se encontrase, no perdía op'ortunidad de inculcar sus principios acomodándose diestramente á la calidad de sus oyentes. Cuando eran sinceros cristianos, les decía, por ejemplo, que la distinción de la disciplina de la Iglesia en interna y externa, inventada para despotizada, había sido condenada por herético por el papa Pío VII en su bula dogmática. Anclorem fidei. lQué tienen que ver, preguntaba á los republicanos, los gobiernos de la América democrática con las máximas de los monarcas de Castilla? Si se glorian de

haber rompido con las tradiciones monárquicas, y de la emancipación completa de ]0 España, lPor qué apropiarse y conservar aún los avances de los reyes? Más daño qU& provecho reciben ustedes, repetía á los gobernantes, de la humillación de la Iglesia: porque, esclava, sus ministros carecen del crédito y autoridad necesarios para hacer conservar el orden. La religión, añadía á los progresistas, encierra los verdaderos gérmenes del progreso; pero para que conduzca á la humanidad por el sendero de su perfectibilidad, es preciso que se la deje en perfecta libertad para fecundarlos: no llegarán las naciones al engrandecim.iento y á la felicidad, mientras no eleven un trono á la, religión de] Cristo; hasta que las ciencias y las artes, y la legislación y la industria, y los gobiernos y los gobernados,

la adoren y sirvan, y se dejen guiar é inspirar por ella; hasta que el elemento cristiano haya encarnado en la so-

ORATORIA SAGR.ADA

3?3

é identificádose ella con él; pero para tan bella é ignominioobra debe comenzarse por romper las duras aprisionadas las pacíficas y besas esposas con que están

ciedad,

néficas manos de la Iglesia. Y estas mismas verdades las propagaba en todas direcciones á largas distancias, tanto con sus excelentes escri? ajenos. A tos, como ,publicando y anotando innumerables empleó la suma de más de pesar de su escasa lortuna,

4,000 pesos en la realización de estos proyectos, la que no pudo erogar sino sometiéndose á crueles privaéiones. Pe,'o la trib 'ma sagrada era el teatro principal de estos pacíficos combates. Allí se Ic veía manejar con maestría incomparablo las armas de su dialéctica invencible, y pul-

verizar los sofismas con que los políticos herodianos, como él lIamaha á los perseguidores de la Iglesia, encubren sus más escandalosas invasiones. Ya les recordaba que los go'de más derechos que de los que los puebiernos no gozan blos les delegan, y que, no teniendo éstos ningunos respecto de Dios, de quien no son más que súbditos, no pueden á ellos mezclarse eomo soberanos en lo que pertenece la religión.

Ya les advertia que

el título de protección con que

pretenden gobernarla, no es derecho sino obligación, cuyo' cllmplimiento debe reclamar y sólo puede determinar el mismo protegido. Ya proclamaba que la Iglesia y el Esta; do eran dos sociedades perfeotas é igualmente indepen. dientes en sus respectivas esleras, y que, si el Estado se ingeria en el orden religioso, la misma intervención podia reclamar la Iglesia en el temporal. Ya... pero, lcuando acabada si hubiera de relerir todo lo que ha dicho y heoho este grande hombre por la santa eausa que delendia? Se. ría interminable. Pero basta lo dicho para poder proclamarlo uno de los primeros defensores de la libertad religiosa en América; y para convenceros de que nO es menor su mérito por lo que bizo' por ésta, que por lo que trabajó por la política.

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B[BLIOTEOA DE ESCRITORES DE CRI!..E

.

.

Resumiré, señores, en pocas palabras este discurso. La religión católica es una estr'ecba amiga de la libertad po. Jitica; asi lo comprueban los esluerzos que por diez y nue. ve siglos ha estado haciendo para desterrar del mundo la tiranía y la violencia; sus dogmas que proclaman la digni. dad del hombre, su libertad metafísica, la fraternidad universal, que predican el origen divino, la santa abnega. ción, la responsabilidad y limitación del poder; su gobier.. no que sólq impera por la convicción, y que á todos debe tratar con humildad é igualdad; su moral, en fin, que, afirmando el orden y robusteciendo la autoridad, evita los excesos y la destrucción de la libertad. El señor Castro Barros, inspirado por el genio de ia religión, amó y sirvió

libertad. Pero, siendo la Iglesia, esclava, dueños de las conciencias los gobiernos, la relÍgión en sus manos viene â servir para cavar 'el sepulcl'o de la misma libertad, y al fin la religión también desmedra, porque la libertad es una condición esencial de su vida. Lleno el señor Castro Ba. rros de santo celo, trabajó igualmente por la libertad reli. giosa, que miró violada, en todas partes. Buscó la libertad en la religión, porque sabia que el cristianismo es la más sólida base y la garantía más segura de la libertad; y la religión en la libertad, porque Jesucristo crió å su Iglesia libre. Fué pues el tipo del sacerdote liberal y del ciudada. no cristiano, el modelo del verdadero patriota y del hom. bre religioso. Tan cierto es que la religión y la libertad son inseparables: Ubi autem spiritlls Domini, ibi libertas. La libertad de la religión y de la patria lué el ídolo del corazón generoso de este graode hombre, la sublime idea que la Provídencialo envió á realizar en el mund?. Y él lué fiel å esta misión. La religión y la patria no se aparta. ron un momento de su pensamiento desde que se abrió su inteligencia å la luz de la verdad h.asta qne lué ilnminada con los resplandores del cielo. Cuando lo ocupaban los des. velos pastorales en las parroquias de la Rioja y de Sanå la

ORATORIA SAGRADA

325

Juan, ó instru,ía á sus compatriotas en los rudimentos de las ciencias; cuando levantaba templos á la majestad del Criador, ó sostenia la causa americana en la Asamblea de Buenos-Aires; cu?ndo era en Córdoba el padre de las vír-

consagradas á Dios, ó el esforzado caudillo republicano, la religión y la patria llenaban su alma. Entre las inmensas fatigas de la visita eclesiástica de las provincias de Cuyo, ó entre las de la marcha de más de cuatrocientas leguas que hizo para ir á pacificar el ejército patriota sublevado en el Perú, la religión y la patria lo alentaban. Así presidiendo los congresos de Tucumán y de BuenosAires, como gobernando la Iglesia Cordobesa; tanto relegado á la horrible cárcel del pontón Casique; como calumniado por hombres ingratos, la religión y la patria no se
genes

La religión y la patria templaban su espíritu; ora cuando huía en 1819 del Gobernador de Santa-Fe, por el espantoso desierto del Chaco, ora cuando arro,traba en 1841 los rigores y formidables tormentas del Cabo en busca de un cielo más propicio, ora cuando arr{esborran de su memoria.

gaba su vida combatiendo á los impios, ó en los insoportables trabajos de las misiones. La religón y la patria eran el objeto de sus votos, ya ofreciese en las sacrosantas aras la Víctima divina ba ñado en devotas lágrimas, ya prorrumpiese en el silencioso albergue en fervorosa plegaria después de contemplación elevada. Por"la religión y la

patria trabajó en los púlpitos y en las tribunas pollticas, en las conversaciones y en los escritos, en las meditacio. nes pacíficas de la soledad y en los afanes de la vida activa. A la religión y á la patria consagró su existencia entera, sin la más ligera reserva. La historia del mundo, señores, que no es más que']a de
la lucha entre el error y la verdad, enseña que antes de que ella estableciera su imperio en la tierra, vivió largo

tiempo desconocida y despreciada. La preciosa semilla sólo germina al principio en unMpocas cabeza, privilegia-

326

BrBLtOTECA DE ESCSITORES DE C1iILE

de repente das;y pareoía infeounda y estéril, ouandose la ve el cielo sus vigorosos eohar profundas raices, y elevar hasta su origen \1åstagos. Asi, los cristianos, que no fueron en extensión mås que una honrosa minoría, Henan ahora la .' señor Castro Baal delorhe. Esta reflexión tranquilizaba los reduoidos parrroS ouando al fin de su vida observaba prinoipios que con tidarios que todavía tenían los santos tanto oelo y á costa de tan grandes sacrifioios predicara, y
los errolo arraigados que audan en la sooiedad moderna oontribuído á la grande res oontrarios. Después de haber toda la parte del hombre, abandonó el resto.

obra oon señalado en los diviDios, segnro de que en el momento disiparin las tinieblas, ilunos designios, brillaria la luz,

minando å los mismos ciegns. Su misión, pues, se hallaba terminada en la tierra; nada de la Escritule restaba hacer en ella. El fué aquel varón á las oorrientes de oomo el árbol plantado junto

ra que,

oopiosos y sazonados las aguas, había dado en su tiempo los talentos duplioa. frutos, ó el siervo fiel que. ya' tenía invencible lanza fuedos. No era un joven guerrero .ouya del enemigo; era ra la esperanza de la patria y el terror de 1as cicatrices de cien corn? un viejo campeón, cubiertò colga. bates, encorvado bajo el peso de las fatigas, qne, de sus laureles á das sus armas, espera sentado la sombra' Castro el término de su gloriosa oarrera. El de la del señor podia resistir la había llegado ya. Su salud de bronoe nO rigores de la últidebilidad de los 72 años; ni á los crueles Providencia con ma enfermedad. Probado por la divina del sufri. todas las amarguras de la adversidad, la aureola los agudos miento debía aun recibir su último brillo oon padecimientos de más de tres años. En y no interrumpidos el señor Castro este orisol de las almas fuertes mostró festiva é invicta que no era la menor de su.::I virtudes su á paciencia. La debilidad del cuerpo no llegó jamás amor. últimos tiguar .el vigor de aquel espíritu que hasta en sus

ORATORU. SAGRADA

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edad ?sluerzos pareela conservar la gallard a lozania de la de temprana. Postrado en el que debía ser en breve lecho olvidaba â cada paso sus males; y ora arrebalado

muerte, â por su celo ardiente, se hacia conducÍl' la tribuna sagrada para reanimar susluerzas con la palabra, que él llamaba su elemento; ora tomaba un libro recientemente publicado, para saciar la sed de saber; ora daba lecciones de
ciencias eclesiâsticas â jóvenes sacerdotes sus compatrio. tas, que se preparaban para ejercer sus lunciones' en la patria de entrambos. IAh patria del señor Castro! Los
â reveses sulridos en ella parece que habían contribuido hacer mâs tierno el amor que la prolesaba. ICuântas veces en el

insomnio de las crueles vigilias, alzando la cabeza atormenlada por acerbos dolores, encontraba alivio tendiendo la vista por las plateadas cimas de los Andes, para hacer volos por la ventura de las regiones que ocultaban
sus corladas puntas' jCuântas, al dorarlas con suS

rayos,

preguntaba al astro del dia por esa tierra querida, y se, consolaba creyendo descubrir un anuncio halagüeño en el brillo y limpieza de su disco, que tal vez acababa de iluminar un teatro de sangrel iCuântas su ardiente imaginación lorjaba proyectos de viajes,' con los cuales su semblante extenuado se sonrela al figurarse que en las orillas del Rioja debía abrirse la fosa que encerrara su cuerpo casi exånimel jllusorios consuelos! iNobles ensueños de un corazón magnånimo! Dios reservaba å su fiel servidor la posesión de otra patria, y tenía ?esuelto abreviar su peregrinación.
.

,

-

A medida que se acercaba este lance decisivo, era mås fervorosa la piedád del señor Castro, mås luerte y segura
su

imperturbable confianza, más tierna' y filial su: devoción á la Virgen Marla. Puede decirse que sus .últimos dias lueron,mâs bien que tristes agonlas,deliquios amorosos de una alma que rompe embarazosas ligaduras. Entonces
mås que nunca llenaban sus conversaciones de

aquelsa-

323

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

bol' edificante de exquisita emoción. Cada visito de sus amigos se convertia en una conferencia espiritual; y no se

borrarå jamås de mi memoria la última que tuvo conmigo. Entonces con lengua balbuciente, pe?o con nervio y calor, encarecla la pråctica frecuente de' la santa comunión. jAhl y Iqué sublimes me parecían aquellas palabras enérgicas interrumpidas por el sopor långuido del que fallece, semejantes å las llamaradas de la antorcha que se

extingue por falta de påbulo! Fortalecido con los sacramentos, aguardó con rostro sereno el último trance, y redoblando su fervor, terminó la última de sus jaculatorias en la mansión inmortal; donde creo piadosamente coronada una vida tan llena de méritos. Sí; enmudeció la voz que resonaba en nuestros templos, y que conmovía å los espiritus mås endurecidos. Desfallecieron los pies hermosos del evangelizador de la dicha, evangelizador de 1a paz. Cruzåronse los brazos que esta?an siempre abiertos para estroohar con ternura å los que acudian con 105 corazonesllagados. No se abrirån ya má, los labios que con santo fuego proclamaban los derechos sagrados y la libertad é independencia de la Igle"ia. El .? frío de la muerte los ha cerrado cuando la hidra de la revolución tiene prófugo al Padre común de los fieles, y quiere arrebatarle una de las mås importantes garantlas en el libre ejercicio de sus altas funciones; cuando la perfidia de los tiranos, con traidora alevosia, se atreve â invocar aún el nombre santo de la libertad para subyugar las conciencias y esclavizar å la casta Esposa del Cordero. Perdimos un leal y generoso amigo, desapareció de entre nosotros un fuerte y valeroso caudillo; pero aun subsiste su doctrina, y se hallan esculpidos con indelebles caracteres sus ilustres ejemplos. Militemos bajo, la' enseña gloriosa que él enarboló. Ya que la Providencia nos ha hecho depositarios de sus preciosos restos, vamos å la huesa á evocar su, sombras venerables para revestirnos de la fuerza de su no.

,

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ble espíritu. Allí, en las buecas cavidades sepulcrales, resonarán los dulces ecos de religión y libertad, de religión y libertad que son los ángeles tutelares de la humanidad, y las únioas tablas que pueden salvar á la verdad y al dereobo del naufragio que los amenaza.

Entretanto, llegue nuestra gratitud á ofrecer al Señor por las faltas propias de la flaqueza del hombre el perfume de l'as devotas preces con que la Iglesia estrecha los lazos de amistad más allá de la tumba. Sí; con toda la efusión de nuestro corazón pidamos á Dios que purifique al venerable sacerdote de toda mancha. y que su alma descanse en

eterna paz.

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ll1mo.

SI".

n.

.J osé

lIillólito Salas

Fué bachiUer en Nació en el Olivar {departamento de Caupolicán) en 1812. se ordenó de Teología por la antigua Universidad en 1835. afta en que desde su crea1... moderc.a en la misma Facultad Presbitero; miembro de también Fué se. ción en 1843. siendo ya profesor del1ustituto Nacional. de Academia de á la 1852. presidente cretario del Arzobispado de 1845 Preconizado Obis. Ciencias Sagradas y Decano de la Facultad de Teologla. !sisti6 al Concilio Ecu. po de CODcepcì6n en 1854. murió allá en 1883. ménico del Vaticino y habló dos veces en sesiones públicas.

.

,

.

.

ORACIÒN }'UNEBRE
,

En elogio del Dr. D. Manuel de Viouña y Larraiu

In fuù el lenitate ipsius sanetu". tecit iUum. el eltiJit eum ex omni carne. (Eccle.s..

LV, 4).

Santificóle pOF medio de su fe y mansedumbre. y escogi61e entre to? dos los hombres.

El mundo, señores, no puede llevar al sepulcro la gloria de sus héroes; aqui se confunden con el polvo los títulos
pomposos de que los mortales se valen para disimular su flaqueza. Entonces sólo les queda de su opulenta fortuna el clamor de los pobres con de sudor la
los honores y empleos,

cuyo aumentaron; la rabia de los émulos que los pretendían; y de las victorias ruidosas, el llanto de la viuda y del buérfano, la sangre y la desolación, á cuya costa se ganaron. Solamente la religión sabe entretejer coronas de gloria sólida y perdurable para ceñir las sienes de aquellos á quienes eIJa misma aplaude. A su virtud no alcanza la formidable guadaña de la muerte, y en sus triunfos pacíficos nada hay que sea estrepitoso. Pobres socorridos, viudas y ancianos amparados, tristeza de afligidos consolada, y pecadores santificados, he aquí los trofeos de sus hazañas, los pregoneros de su inmortal renombre y la fuente de verdadero consuelo para los que deploran su pérdida. Tales son los hechos esclare-

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BJBLlOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

cidos del Illmo. señor Dr. don Manuel José de los Dolores Vicuña, primer Arzobispo de esta Santa Iglesia Metropo-

litana y Consejero del Estado de la República, y ellos nos hacen creer con sobrado fundamento, que, al terminar uaa vida consagrada toda á las penosas fatigas del ministerio
el bien de con solo el fin de promover la gloria de Dios y los prójimos, su gran alma voló a la mansión santa de eterna paz; y nuestros corazones no pueden menos que

sentir ùna dulce satisfacción al recordar los heroicos ejemplos de que hemos sido testigos. Lleno de una fe viva y emprendedora, todos sus conatos se dirigieron á hacer prosperar la religión, á la que sinceramente estaba adherido. Dotado de mansedumbre y afabilidad imperturbables, no hubo obstáculo queno venoiese, ni corazón de que no fuese dueño. Llamado al fin al sumo saoerdocio con
señales claras de vocación oelestial, supo corresponder a graoia tan distinguida; y para hablaros hoy de su santidad quiero que notéis en ella: 1.0 los efeotos de una fe activa,

llena de suavidad. y dulzura: in {ide et lenitate ipsiu8 sanetu", fecit illuln; y 2.0 el poder del llamamiento divino al Episoopado: et elegil eUIn ex omni carne: de este modo sus ejemplos nos servirán de guía, y su heroioa virtud enjugará las lágrimas que se han derramado sobre su tumba. No esperéis que mi débil voz alcance á bosquejar siquiera el cuadro brillante de una vida tan esclarecida; confío, no obstante, en que su nombre solo es el mejor elogio, y que vosotros sentiréis bastante lo que yo no alcance
presar.
a

ex-

Cuando Dios, para realizarlos designios de sus inescrutables consejos, permite que la Iglesia sea afligida, cuida siempre de preparar los consuelos que deben hacer resaltar á aquella Providencia bienhechora, que todo lo ordena la conservaoión de la esposa querida del Salvador, contra

ORATO:RI.A SA.GRA.DA.

335

quien las puertas del infierno jamás prevalecerán. Tres siglos de opresión y de muerte, que inundaron en sangr& cristiana casi todas las comarcas dellmper;o Romano, elevaron la cruz sobre el trono de los Césares. La desolación
y la muerte que sembraba en el Oriente el a]fange musul-

mán, abrieron camino a los predicadores apostólicos qUE> ilustraron <ion sus trabajos las playas del Báltico. Los estragos de la falsa reforma fueron el anuncio de la conquista gloriosa que dió á la Iglesia un nuevo mundo donde la ano

pobladas regiones. El siglo XVIII alzó contra el cielo su orgullosa oerviz; un espiritu del más funesto vértigo dominó'los corazones, y la licencia de las costumbres rompió todos sus diques. La devoción despreciada, los Pastores oprimidos, y el Padre. común de los fieles arrancado de su silla, anegaron en lágrimas á las iglesias de' Europa; mientras que en el religioso Cbile se reunían elementos que preparaban la decatorcba de la fe iluminó vastas y
dencia de su piedad. Porque, á la verdad,

dividida nuestra Diócesis por necesidad en parroquias de una extensión desproporcionada, con feligreslas que por su número, colocaoión de sus habitaciones, y otras circunstancias locales no pueden reeibir. oportunamente del párrooo todos los SOoorros de la religión, requerían indispensable mente auxiliares celosos del
.

ministerio parroquia!. Las comunidades religiosas, y entr& ellas la activa y laboriosa Compañia de J esús, des?mpeñaban este ministerio, proveyendo, esta de após-

última,

toles á los

indlgenas infieles, y de misioneros rurales á nuestros sencillos campesinos. La expulsión de ésta, y la disminuoión de aquéllas, que por entonces empezó á sentirse como consecuencia de las calamidades de esa época, ! que después las redujeron al más deplorable estado, deJaron Un vaeio que era ficios eclesiásticos

y Con muy pocas

muy difioil llenar. Sin los beneque abundan en las iglesias de Europa, capellanlas colativas para servir de con-

336

BIBLmTEC.\. DI!: ESCRITORE!S DE CHJLE

grua, nuestro clero secular debía ser insuficiente para reemplazar tan notables menguas, si un nuevo espíritu no hacía variar sus hábitos, su ocupación, y hasta Su genio, dando un giro totalmente diverso á su laudable celo, y parece que el Illmo. señor Vicuña era el instrumento que destinaban los consejos eternos para- realizar tan gloriosa empresa. Nacido en esta ciudad el 20 de Abril de' 1778, desde su infancia dió á conocer su distinguida piedad.
Hecibió una educación correspondiente á su cuna, en el Colegio de San Carlos, y, después de baber cursado con lucimiento bumanidades, filosofía y sagrada teologia, fué

condecorado en esta última facultad con el grado de ba-' cbiller en la Universidad de San Felipe, sin que fuese posi. ble vencer su repugnancia á la borla de doctor que se le ofrecía. La contracción al estúdio, la inquietud de los colegas, su natural jovialidad y la inconstancia propia de la primera edad no fueron bastantes para entibiar el fervor

del joven Vicuña: ni las oeupaciones del colegio disiparon SU devoción; porque la meditación asidua y la frecuencia de sacramentos eran todo el des abogo por que suspiraba.

Poco podia dudarse sobre la elección de su estado; y, sin embargo, afanado por prepararse mejor, no se ofreció á los altares hasta los veinte y cinco años de su edad, é investido del carácter sacerdotal elLo de Abril de 1803, no hubo uno solo que no aplaudiese su eesolueión. La fe que, según la expresión del Apóstol. es el alma del. justo (1), y que hace posibles al que la posee las cosas más
difíciles (2), cautivó desde luego el entendimiento del nuevo sacerdote, y fué en él tan viva y eficaz, que no hnbo l ya obstáculo que se opusiese á su celo. Las densas nubes que para otros encnbren la insondable majestad de la augusta Eucaristia, eran para él una an-

torcba luminosa que inflamaba su ardiente amor hacia
1) Habuc., 1I.4. R01n" l. 17. (2) S, Marcos. IX. !?-2.

ORATORIA SAGRADA

337

tiernas deJesús Sacramentado. No contento con aquellas de los divimostt'aciones de respeto que en la celebración á los circunstantes" trabajó con nos misterios edificaban al Santísimo Satesón en propagar el culto y la devoción No pudo con ojo frío é indiferente la es-

mirar cramento. al sagrado casa y deslucida comitiva que acompañaba Viático que se lleva á los enfermos. Penetrado riel santo de la religión, en que el pasm" qùe causa el acto sublime moribundo mismo Dios ofrece en persona sus consuelos al
que en ellecbo del dolor, puso todo su conato en procurar Recorrió de casa se ejecutase, con pomp a y so]emnid ad. población; habló á sus veen casa todas las calles de esta penetrados todos de su mismo encinos, los conmovió y, la expresión tusiasmo, fué esta la devoción favorita y primeros unánime de todo el vecindario, hasta llegar los personajes de la Ig]esia á disputarse la preferencia para la administración del santo Viático en los días que se establecieron de solemnidad especial. Con las colectas volnntarias se costeó cnanto podía contribuir al esplendor y decencia de es?a'parte del culto (1). Largo tiempo duró

,

esta devoción en el mismo pie, y cuando Sllcesos posteriores amenazaron resfriarla, su promotor supo afianzar la,

permanencia del estado en que actualmente se encuentra propias <Jon la creación de un fondo aumentado con sus
rentas. E! sacerdocio cristianó, destinado por su divino Fundador para ser el verdadero consuelo' de los afligidos, cuenta de <Jomo una de sus más importantes funciones el alivio
(1) En el aiio de 1803 apenas había. quien acompañase al santo Viá.tico, y merced ála. diligencia. del señor Viouña. se introdujo entonces la.
los costumbre de salir en procesión con faroles y ha.oha.a encendida.s co?te6 también una principales vecinos de esta ciudad. En esa. época 8e á. mÚBica. aná.loga á. los usos que reinaban. Se estableoieron funciones

propósito para cautivar
?a.nto Viá.tico personas

la."

devooión de los fieles, en las que sa.ca.ban el condecoradas, da.n.-1f) principio el IUmo. señor

Aldunate, Obispo de Guamanga. ORATORIA.. SAGRADA.-22

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BIBLlOTEOA DE ESCRI1:0RES DE ç:HILE

aquellos desgraciados á quienes los prolongados y penosos padecimientos de una larga enfermedad ó el peligro de la

próxima muerte colocan en el más apurado conflicto. AIIi, mientras la caridad atiende al remcdio de las dolencias corporales, la discreoión cristiana apura todos sus recursos para insinuar al paciente las verdades que deben fortificar su espiritu abatido, alentarle al sufrimie!'to merito. rio de sus trabajos y prepararle para comparecer justificado ante el tl'Îbunal inexorable del Soberano Juez. Desde luego la fe del señor Vicuña le hizo mirar en estas infeliceS victim?s los sufrimientos amorosos de su adorado J
eBÚS, y se dedicó con empeño al auxilio de los moribundos-

Visitaba freouente y constantemente los hospitales de esta ciudad; asistia á los pobres enfermos, los exhortaba oon
una paoiencia inexplioable, y prucuraba ganar su voluntad con sus anhelosos cuidados para hacer más eficaces sus. oportunos consejos. Su lenguaje, sus maneras y la misma

\

facilidad con que se prestaba, hizo que le buscasen con frecuencia de todas las partes de esta numerosa poblaciòn para ejeroer ostos actos del sagrado mini,sterio, y nunca
se le vió más placentero que cuando pernoctaba á la cabecera de los enfermos. La miseria, la infección, y hasta 1,.
.

,

impertinenoia' de los pacientes eran los titulos que decidian la prefereneia de los sooorridos, y hubo ocasión en que, por eonsultar la oomodidad del enfermo para administrarle el saeramento de la penitencia, tuvo que recOstarse sobre elleoho ouya caroania había heeho insoportables á los doméstíeos sus pestíferas exhalaoione;, sin desdeñarse de mezelar sus vestidos, y hasta sus propios miem-

!

bros oon la podredumbre más asquerosa. Pero un eampo más vasto reservaba el Señor al celo fervoroso de su esoogido ministro. La administración asidua de la penitencia le habia hecho conooer lo necesario que era difundir por medio de la predicación la instrucción religiosa. Se avivaba el deseo de hacerla eon las visitas de

ORATORIA SAGRADA

339
,

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'que pudiepalabra, sin que hubiese ministros bastantes sin embargo, las dificultades de sen distribulrlo, Conocla, preciso vencer las asperezas de lqs camila empr?sa; era persecuciode los alojamientos Y las nos, la incomodidad necesario acomodarse á la nes de los mal intencionados. Era grosero é ignoindo!e y al carácter propio de un auditorio y mover su indolencia rante á quien debe enseñársele todo, indispensable tener ya la fasin exasperarlo. También era sencillas, cilidad de improvisar exhortaciones, que, aunque modelos prácdebian ser exactas y persuasivas. Faltaban daban al cleticos, y las costumbres de aquella época no adquirir la experiencia. ro secular muchas ocasiones en que haciendo , Sobre todo, habla que tener hábitos inveterados, aprendido los medios de que los sacerdotes que hablan del ministerio, en santificarse en las ocup?ciones pacificas el recinto de la ciudad, á cuyo servicio son expresamente asignados por nuestras leyes sinodales, cambiasen esponprivaciones de la vida táneamente este camino por las de apostólica. Su humildad le hacia desesperar el logro obstáculos, porsus proyectos; pero, como la fe no conoce Aquél que es capaz de convertir en que todo lo espera de hijos de Abrahán las piedras insensibles, el señor Vicuña' comitiv:a de eclesi?sticos se insinúa, persuade)' reúne una jóvenes, pero celosos, que recorren por primera vez algupredicación, la enseñanza de nos valles del norte. AlJí la los sacramenla doctrina cristiana, ]a administración de las fuerzas con tos, casi no les dejan lugar para reparar calmado renun mezquino descanso; y, después de haber á los matrimonios, la paz á cores y restituido la armonia conciencias, se vió flolas familias y la tranquilidad á las hasta nuestros recer una piedad edificante que ha durado después de treinta <lias. IAh! y cuál seria su gozo cuando,
,

viajes á la heredad de sus padres, y palos campos en sus á oldos el eco dolorido de mirecía sonar diariamente sus senci1l0s, qùe pedían el pan de la divina 1Iares de párvulos

/3iO

BIBLIOTEOA

D E

ESCRITORES DE CHILE

años, por la visita episcopal, recorriendo los lugares en que había hecho los primeros ensayos de sus tareas apostólicas, vió concurdr á pedir nuevos documentos

para su

dirección á las almas cuyo espiritu había formado por sí mismol jCon qué tiernas lágrimas regaría los frutos pero manentes de su celo I

.

Todos admiraron el paso gigante que se había dado en la mejora de las costumbres olericales;, sólo el señor Vicu'cuña, anonadado por la desconfianza de si mismo, no se detenía en observar las consecuencias de su empresa. Pe. 1'0 á medida de su abatimiento, se complacía el Señor en adomarle con todos los dotes que deben caracterizar al verdadero predicador evangélico. Una conStancia infatigable para predicar dos ó tres horas, cuando era necesa. rio, sostenida con todos los atractivos de la más dulce suavidad y variada cón todas las formas de una elocuencia natural, pero vigorosa y amena, inspiraba tal interés á sus oyentes, que siempre los dejaba ansiosos por escu. charle de nuevo. Parece que hubiese estudiado en el secreto de los corazones el modo segur? de penetrarlos. Muchas veces la repetición de una sentencia, el gesto y el acento de la voz Con que la pronunciaba, era co. mo un rayo, que destruía la insensibilidad de un pecador endurecido. Todos leÍlin en su semblante la convicción de las verdades que anunciaba, y su ejemplo daba á sus dis. cursos una autoridad irresistible. Fué infatigable en las misiones y ejercicios espirituales, empleando en esta piadosa ocupación una gran parte del año, todo el discurso de su vida. Proclamada la indepen. dencia del país, el crédito y relaciones del señor Vicuña le brindaban con un lugar distinguido eu la politica; pero él sólo Se valió de su influjo 'para mantener lá religión. y la piedad, cuando se hallaban amenazadas por los temibles de azotes una guerra sangrienta y el choque encarnizado de las opiniones. Destinada á diversos objetos en 1817 la
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ORATORIA SAGRADA

341

los magnifica casa nombrada la Ollería, donde se hacian ejerciciosespirituales, sintió profundamente su pérdjda; y, había de como estaba persuadido de la neeesidad que substraer á los hombres del bullicio y de las jnquietudes
para hacerles escuchar con fruto las verdades imponentes. del cristianismo, pronto supo proporcionarse su celo lugabajo su dires donde personas de ambos sexos hicieron rección los ejercicios de San Ignacio, mientras que con su cuantioso patrimonio y la protección de sus amigos con-

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cluía la casa de San José. Al mismo tiempo que el ruido del cañón resonaba por todas partes, y las agitaciones de la politica 'conmovían la República de "no a ctro extremo, la suspendía las voz de Dios, anuncjada por el señor Vicuña, depredaciones; confundía la jmpiedad, enfrenaba la djso-

luciÓn,moralizaba las masas, y hacía que los enemigos mås encarnizados viniesen ã sus pies á deponer sus rencores y darse el mutuo abrazo de paz y fraternidad. Pero no bastaba que el señor Vicuña cultivase con tanLo acierto la viña del Señor; era preciso que también pusiese los fundamentos de una obra más permanente, y que iba á perpetuar el fruto de sus trabajos. Aquel noble yelevado espíritu debía comunicar sus vuelos á todo el clero de la Diócesis, y Dios quería así glorificar sus tareas con una dilatada serie de esclarecidos discipulos. Por todas partes se presentaban obstáculos; pero, lde qué no triunfa la fe? Por ella, según la Escritura, los Santos vencieron poderosos reinos (1), y la del señor Vicuña no podía ser más
SIDcera.

El miraba al sagrado carácter de que se le había investido, nó como título de honor en la Iglesia, sino como vínculo de las más importantes obligaciones. Tenía grabado en su corazón aquel consejo del Apóstol San Pablo á su discípulo Tito: ,Muéstrate en todas las cosas dede chado de buenas obras, en la doctrina, en la pureza
.-

(1) nebr.,

XI,

33.

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

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costumbres, en la gravedad, en la predicación de la sana palabra (1); y q?eriaque todos los sacerdotes nivelasen su conducta por este divino modelo. El primer paso fué estrechar cada vez más entre los eclesiásticos las relaciones de mutua fraternidad. De elIos los unos habían abrazado el estado guiados por sus consejos y estimulados con sus ejemplos, y los otros quedaron luego cautivados con el los suave lazo de su incomparable afabilidad. Arbitro de
corazones, era mirado como el padre de una sola familia., con cuyo renombre fué generalmente conocido (2). Para fomentar la aplicación al estudio de la Moral y cortar la di. vergencia de opiniones en materias cu'estionables, que tan. tos inconvenientes ofrece en la dirección .-le- los fieles, se propuso conservar siempre conferencias morales volunta. rías. Sabia cuánto importaba que los eclesiásticos, ocupados de continuo en la santificación de los otros, destinasen de algunos dias para ]a suya propia, renovando el espiritu feryor é inflamando con la meditación y el retiro aquel
celo vigoroso que produce las grandes empresas, y puso

todo su conato en promover con frecuencia ejercicios es. piritúales para ellos. No ignoraba cuánto influye la modes tia exterior en la regularidad de costumbres y la cir,

cunspección del trato, que tanto atraen el respeto de los fieles, con que, para su provecho, deben acata,'la dignidad sacerdotal, y con este fin se propuso introducir una scved. dad en el uso del hábito clerical, mayor que la que entonces se acostumbraba, y que para honor suyo se ha hecho

yn general en

esta ciudad.

.

Sobre todo, habla necesidad de una escllela donde se formase la juventud eclesiástica, y un punto de reunión para todos, donde, estimulándose cOn el mutuo ejemplo, no aflojasen el tesón con que debían dedicarse á las [un.
(1) Tit., n, 7, 8. (2) Desde su mocedad todos daban a.l Seùor Vicuña el tftulo de padre, que en Chile no ea costumbre da.r a los sacerdotes seculares.

ORA.TORIA SAGRADA

343

,

ciones del ministerio, Y

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la Divina Providencia dispuso que dedioase al servicio de la iglesia del Coel señor Vio uña se Compañía de Jesús. Casi se hallaba ]egio máximo de la hasreducido á escombros este hermoso templo y.faltaba celebrar en una de sus capi. ta la decencia bastante para cuando el nuevo EsIlas la sola misa de los días festivos, actividad é invocando la piedras, desplegando toda su á su antiguo esdad del vecindario, trató derestablecerlo no pensó plendor. Penetrado de la importancia de su obra, viéndosele en algunas ocasiones ayudar

más que en ella, personalmente á los mismos trabajadores. Allí estableció espiritual distribuciones diarias de meditación y lectura

aprovechamiento;enseñanza de la doctrina, para el propio frecuencia para la misiones y pláticas morales oon bastante espontánea y gratuiinstrucción del pueblo, alternándose los individuos del clero, y tamente en estos ministerios el móvil de sus haciendo que el más puro desinterés fuese misa y trabajos. Con la oelebraoión solemne de la santa a los <Jficios divinos, logró fomentar el. oulto y aficionar introduciendo eolesiásticos al estudio de la santa liturgia, observancia de las rúuna piadosa emulación en la exacta práctica orbricas prescritas para las ceremonias, sin cuya todos se dinariamente las olvidan los más expertos. Allí del santo sacramencontrajeron á la asidua administración iglesia de la Compañía á to de la Penitencia basta llegar la de la ciudad. Dígóser unode los templos más frecuentados apresurado áreedi. ]oel entusiasmo oon que los fieles se han á la voracidad ficarlo, después que, reducido cenizas por imposible su restablecide las llamas, secrela por muchos jóvenes han adquimiento. Al\i es donde los eclesiásticos tiempos rido la facilidad para la predicación que en otros empleados tal vez no lograban jamás los que no habían sido donde se en el servicio de las parroquias. Allí, finalmente, han proyectado las expediciones ap<Jstólicas que no han. \Ah, y !altado aun e? tiempos de la mayor turbulencia.
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3H

:BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

cuAntas lágrimas de tierno gozo no arranCó al señor Vicuña el ver Cructificar un plantel puesto y cultivado pcr su propia mano! IY qué consuelo no recibia su Ce cuanda miraba eclesiAsticos abrumados por las Clitigas de todo el año elegir la estación destinada al descanso para anunciar las palabras de paz ó bajo las lluvias int(!rminables de las provincias del Sur, ó sobre las estériles arenas del Norte! Testigo yo de los inme?sos bienes que produjo la ,'eunión del clero en la iglesia de la Compañía, y deudor d"
ellos al mismo tiempo á su ilustro Cundador, quisiera, se. ñores, que el elogia de este grande hombre no me hubies"

obligado A reCerir atros hechos, para contraerme sólo A ha. blaros de este rasgo tan glorioso de su preciosa' vida. Sus ojos moribundos se fijaron en el templo predilecto, y sus postreras enoargos so dirigieron A afianzar la permanencia de su grande abra. Mi gratitud on este mamento no en. cuentra hamenaje digna del padre, del modelo, del gula y del generoso amigo del clero chileno. Empero,.tantas virtudes dohían ser probada,s en el cri.
.

sol del ,uCrimiento.

La tentación, según' las Santas Es-

crituras, es el medio con que. Dios hace resaltar el mérito. do sus esoagidos, y no debía quedar privadael alma favorecida del señor Vio uña de 103 triunCos de esta nueva y peligrosa batalla. Aunque alegre y Ces?iva, había cuidado de conservar la delicadeza de su pura conciencia; mas el cielo pierde su serenidad, retira sus consuelos, y, sumergido el Señor Vio uña en un m?r de ansiedades, no ve más
que la nube densa de incertidumbres y perplejidades que cubre su entendimiento. Quiere administrar los santos sacramentos, y su inquietud lo desconcierta. La recitación del oficia divino, que alimentaba su piedad, lo llena de

amargura. Apenas se atreve á llegarse al aJtar, porque sólo encuentra temores y sobresaltos, dandé antes se recreaba oon èeles?iales delioias. Cuatro años fluctÚa en dudas y sinsabares, y su corazón tímido, aterrado con la

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ORATORIA. SAGRADA

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imagen del pecado, que á cada momento se presenta ásus ojos, casi se rinde al peso de su aflicción; pero su fe no le. juicio desampara; y,sometido ciegamente como párvulo al de sus directores, se deja gobernar porellos, salvándolesu humilde docilidad, del escollo en que otros muchos han naufragado.
corazón inocente la apacible cal. espíritu de lenidad y mansema y dulce tra?quilidad; y el dumbre con que Dios le dotó, fué desde entonces con nuede todas sus opera,'os y más poderosos títulos el móvil ciones, y el reso?te poderoso de que se valió para llevar
Si, señores; YU elve
á. su

adelante sus más arduas empresas. Y á la verdad, ,qué cosa más dificil que !ln hombre enemigo de los aplausos y por lo mismo sin el brillo de una sabiduría ruidosa, ,amante del retiro y de la humillación, y destituido de toda", autoridad coactiva, hubiese podido arrancar á bombres pacíficos del seno de sus Co rTlodidades para hacerlos soportar lo más penoso del ministerio. realizar dilatados viajes, invenLar y sostener distribuciones piadosas sin l'ecurS08 terrenos; en una palabra, cambiar los hábitos y hasta las inclinaciones del clero? IAhl el señor Vicuña conla dulzura de su trato y sus modales, graciosos diestramente se apoderaba de los ánimos;con su genio siempre igual y su caridad activa, hacia 6 todos participantes de sus servicios, y su corazón poseía atractivos tan podrrosos, que no podía trat6rsele sin quedar penetrado de sus mismos sentimientos. Su cariño afectuoso y apacibilidad impertu rbable le hacían recobrar con usura cuanto
.

habla cedido por

condescendencia; de manera que sus insinuaciotles eran dardos que nadie pocHa resistir; y así, cuanto para la santificación propia y de los prójimos proyectaba'su re, realizó su mansedumhre: In {idJJ et lenitate ipsius sanctum jecit illum.

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346

BIBLlOTEOA DE ESCRITORES DE CH.lLE

El señor Vicuña había satisfecho sus aspiraciones cuan. <lo vió terminado el edificio de la casa de San J osé, fruto <le los más penosos afanes de su celo. Fijó en ella su residencia para gustar en el retiro de las dulzuras celestiales, á dirección de los y, libre de todo embarazo, contraerse la ejercicios espirituales, cuyas ventajas para la religión y la moral son tan notoriamente conocidas. Entretanto, la .Iglesia de Santiago lamentaba las funestas consecuencias <le la orfandad en que la había dejado la expatriación del IlImo. señor Rodriguez, su digno Obispo. Son' bien notorias las circunstancias de eso' triste época, y el Padre común de los fieles, dispuesto siempre á mirar con especial interés los negocios de la Iglesia Chilena, instruido de su estado, pensó seriamente en el remedio de sus males, y creyó que el más oportuno era el nombramiento de un Vicario Apostólico, Gobernador de la Diócesis. Mas la dificultad consistía en la elección de la persona. Era necesario que su mérito fuese tal, que allanase por si los embarazos que podían ocurrir para su reconocimiento, y que su tino y discreción reparasen los daños, conciliando los ánimos di? yididos por las cuestiones jnrisdiccionales. Se elevaron preces al cielo, se pidieron listas de los eclesiásticos chilenos

.

.

meritorios á cuantos podían conoc?rlos, y la circunstancia de hallarse en todas ellas el nombre del señor Vicuña hizo mirar á Nuestro Santísimo Padre León XII como una señal clara de ser él á quien designaba la Divina Pro videncia, y lo instituyó Obispo de Cerán in partiblis infidelium y Vicario Apóstolico de esta Iglesia por sus bulas del 15 y 26 de Diciembre de 1828. La noticia inesperada de su exaltación fué recibida con general alegria; pues que calmaba las dudas, tranquilizaba los ánimos y elevaba á tan alta dignidad de un modo extraordinario al mismo á quien el sufragio unánime de los chilenos designaba por tan acreedor á ella; pero el señor Vicuña, que veía traicionada su humildad, que tenía una repugnancia invencible á
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ORATORrA SAGRADA

347

toda distinción y empleo honorífico, y que miraba para plácidos consuelos del suspirado resiempre escaparse los tímido no tiro, quiso rehusar su aceptación.\ Su corazón podía resolverse á echar sobre sus hombres la carga del episcopado;de sus ojos corrieron copiosas lágrimas de
gozo aflicción y tristeza para mezclarse con las de puro á reflexiones haque todos derramaban porfía. Ningunas á brían bastado á convencerle si no se le hubiese llegado persuadir que la Iglesia exigia de él tan costosos sacrifide Dios, su alma genecios. Luego que conoce la voluntad rendirse rosa no divisa obstáculos, ni duda un momento
á las soberanas disposiciones del cielo. Amado siempre de todos el señor Vicuña, no se le había de manifestar la magnanimidad del presentado

ocasión á corazón y aquel amor heroico que más se inflama medida que crecen los disgustos y sinsabores. Este género de prueba estaba reservado para cuando, elevado á un alto puesto, pudiesesu conducta ser mejor observada. Conde1830, y corado con el Sumo Sacerdocio el 21 de Marzo de
reeibido como Vieario Apostólico, iba á dar los primeros pasos en el gobierno de la Diócesis, cuando tropezó con' las dificultades que más podian afligir su corazón pacífico; de la cal'idad, pero él triunfó de ellas, no sólo sin mengua poderosos sino estrechando la unión fraternal con más
.

,

vin culos.

Dedicado siempre el señor Vicuña á la predicación de la palabra de Dios, y ocupado desde los principios de su sacerdocio en tan importante ministerio, creyó que el cargo obligación, pastoral le imponía una nueva y más vigorosa y desde entonces redobló sus tareas y procuró que ellas no se lhnitasen ya á una iglesia, pueblo ó provincia, sino que todas las ovejas eonfiadas á su euidado participasen
de las atenciones y la agitación de los negocios no le impidieron dar por sí ìnismo Con más frecuencia ejercicios espirituales. Para esto
de este divino socorro.

El recargo

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BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

jamás quiso abandonar la casade San José, juzgando que debla negarse lo que podía contribuír al decoro exterior de su dignidad por no defraudar la dispensación' asidua de una de las funciones más augustas de] apostolado, de quien quería mostrarse fiel sucesor. Cerca de cinco mil personas recibían anualmente su dirección en los ejercicios de San
Ignacio; cuidando de que en laB parroquias donde no habia caBas para .este objeto le remitiesen los párrocos todos aqu..llos pobres que querían disfrutar de este espiritual a uxilio y carecían de facultades con que proporcionárselo en otros puntos.. Parecía superior á las fuerza:; humanas el tesón con que algunag veces soportaba esto? trabajos. En la semana santa y en las fiestas principales de la Iglesia en que tenía que celebrar de pontifical y ooncllrrir á los oficios divinos, tomaba él solo tareas que habríRIl dado ocupación penosa para dos Ó tres sacerdotes labol'io?os.
expensas, en repet,i? das ocasiones, misiones, que recorriesen una á una las pa. rroqnias, haciendo sus misiones en los puntos donllo los .fiele. podían ser menos socorridos por los párrocos, Cuando el Sal vador hizo el retrato del buen pastor, dió
el conocimiento que tomaba d e las propias ovejas y los silbos amorosos con que las I'eunía para que escuchasen 5U dulce voz, y. el señor Vicuña se afanó pOI' copiar los ra'go, de este celestial modelo,

..

No contento con

esto, costeó â sus

por señal para descubrirle

,

.

Cualquiera que conozra nuestra Diócesis advierte á pl'irne? ra vista las circunstancias locales que hacen en extremo dificil y dispendiosa la visita ep'iscopaldc las parroquias. Hacia treinta y siete años que los Obispos no hablan podido dedicarse à estos trabajos, cuando el señor Vicuña los emprendíó. no limitándo.e ya á sólo aquello que por derecho dehía hacer, .ino proponiéndose un plan de espirituales tareas que era oastante para arredJ'ar Ít quien no hubiese tenido su decisión. Precedían predicadores y conresol'es, que debían misio.nar en uno ó varios lugares de CB-

ORATORIA SAGRADA

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da curato. Dispuestos así los fieles, se les daban instrucciones sobre el sacramento de la Confirmación, que administraba en seguida el keñor Vicuña á 'una multitud de
,

párvulos y adultos (1). Se tomaba una razón circunstanciada del estado de oada pan-oquia, su archivo y rentas: se formaban descripoioues de ellas y se copiaban todos los
datos estadísticos que podían neoesitarse para establecer mejoras en su administración. Iba un repuesto de para-

.

mentos y vasos sagrados para proveer á todas la? iglesias en que faltaban los precisos para la administraciÓn decente de los divinos misterios. No había hora reservada para 'escuchar las solicitudes y hasta las impertineucias de cuantos querian hablar al prelado, y no sólo tomaba interés en los negocios e?pirituales, sino aun en los tempora-

por reparar los escándalos, sal va" la inocencia, socorrer la miseria y restablecer el respeto á la equidael y el amor á la justicia. Quería al mIsmo tiempo dar á conooer en todas partes la augusta majestad de nuestro culto, y continuamente repetía fie.:;tas solemnes, según lo permitían la oircunstancias de cada pueblo; presentando á la vez el espectáculo imponente de predica!' sermones, celebrando de pontifical. La comitiva se componía de diez y seis ó veinte eclesiásticos con el servicio y
equipajes convenientes, y casi no alcanzaban á desempeñar los trabajos que se proyectaran. El señor Vic;,ña á todo atendía, al de cuidado menos su persona. Por no molestar á los pobres que de lejos concurrían, continuaba en la administración de la santa Confirmación casi hasta la media noche, y ni los rigores del sol, ni la aspereza de los caminos, ni la incomodidad de los alojamientos
el que se detuviese á prestar los sooorros de su ministerio dondequiera que se le pedian.. Los pueblos, cautivados
.

les, y nada perdonaba

impedian

(1) Loa confirmados en la .visita. episcopal de
Sur a,o,cendieron
á.

los

depa.rtamentos del

117,092. y en el Norte

á.

105,933.

I

350

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

por su celo y conmovidos por su heroica paban en masa y le conducían en triunfo por los caminos donde transitaba. Catorce meses soportó el peso de estas fatigas en las dos diversas ocasiones que hi zo la visita epis. copal, y no habria quedado sin ser visitada una sola de las pocas parroquias donde no alcanzó, si la divina Providen. cia no hubiese tan temprano acortado sus pasos. requiere Uno de los deberes del ministerio pastoral que
se

piedad,

agol-

.

desempeño es la más esmero y circunspección para su fiel ordenación de sacerdotes y ministros suhalternos, de cu10 menos en yo acierto pende, si no exclusivamente, por prosperidad gran parte, el bien espiritual de los fieles y la de la Iglesia. Persuadido el señor Vicuña de esta verdad,
á no perdonó 3acrificio para proporcionar su grey virtuosos y activos op erarios. Hizo grandes esfuerzos hasta conseguir el restablecimiento del Seminario Conciliar; consá truyó á sus expensas el edificio, lo'colocó inmediato su

de ésta altar quedan obscurecidas sin la virtud, al cultivo 'prodigaha todos sus cuidados. Temblaha al resolver la elec. ción de un sacerdote; tenía grabada en 8U corazón y repeimpontía con frecuel1cia la sentencia del Apóstol (1): No cómplice de gas de ligero las manos sobre algano ni seas pecados ajenos. Los obligaba á que examinasen su vocación, á la luz de las verdades terribles de la religión, una

misma habitacion, y, ya que personalmente no podía regirlo, abrió una comunicación para visitarlo en cualesquier becas tiempo y hora que fuese conveniente. Aumentó las de los que se educan para el servicio de la Iglesia, y facilitó medios á fin de. que todos los clérigos de menores órdeel nes pudiesen concurrir á sus clases. Anhelaha por que clero fuese distinguido por su ilustración, y fomentaba todas las empresas que se dirigían á este fin. Pero, como del sabía que las prendas más apreciables de un ministro

---

(1) Tim., VI. 22.

ORATORIA SAGRADA

351

retiro de los ejercicios; ('etardaba de intento la ordenación de aquellos que sevalian d? algún influjo para conseguirlo, y, por muchos que fuesen los candidatos seculares ó regulares, jamás dejó de hacerse un rigoroso examen en su .presencia, empleando en. cada uno dos y hasta tres horas. Ni la multitud de trabajos, ni los achaques, ni su' última y penosa enlermedad pudieron, á su juicio, perrnitirle confiar å otro el ejerciciode esta obligación tan delieada del episeopado; sin que pOI' esto pudiese aventajarle ningunCJ en el deseo de multiplicar el número de celosos operarios. Justo aprecia dar del relevante mérito que contrae-un. párroco, se desvelaba por mejorar la condición de los sacerdotes destinadoR á este ministerio. Partia sus propias rentas con aquellos cuyo beneficio no les proporoionaba lo bastante para su sostén; les auxiliaba en los viajes qu? hacían por necesidad, les olrecía su propio palacio para hospedarse. Cualquiera diferencia ó disensión que había con eIJos hería de muerte su corazón, y ningún negocio l? ocupaba más prolundamente que la mej ora del servicio, parroquia!. Le compadecía la vida agitada de un cura, y para lacilitar sus trabajos proyectó la formación de un manual que reuniese, á los ritos para la administración d? los sacramentos, un acopio de resoluciones cobre los casos que pueden ofrecer dificultad en los procedimientos queocurren en el servicio parroquia!. No cesó de instar por la conclusión de esta obra, y en su última enlermedad manifestó el sentimiento que le causaba no verla ?erminada. Le era insoportable considerar que eclesiásticos envejecidos en la dirección de una feligres!a, privados de las ventajas de una sociedad culta y de las comodidades terrenas. por propio desprendimiento, tuviesen que venir á terminarsus días á expensas de la caridad ajena, por una enlermedad causada tal vez por el peso mismo de los trabajos. Le escandalizaba, por otra parte, ereer que eon la eolaeión,
y más veces en el silencioso

-

l'

-

:},')2

BIßL[QTEOA DE ESCR.ITORES DE CHILE

á tibio é de un heneficio ctlrado podía darse un eclesiástico intere?ado ocasión de asegurar un titulo con que hacerse contribuÍr]a pensión sinoda1, escudándose para no sen'irdifíoil lo de enfermedades que á la astuoia humana no es aoreditar. Para remediar ambos males había resuello fundar una casa de ('efugio para eclesiásticos, donde fuesen

perfectamcnteasistidoslosv.erdaderos necesitados, sin gra. vamcn de aquellos que interinamente sirviesen las parro. de este plan benéfioo, haquias. Afanado por la ejeouoión bia reoonooido, el te1'1'eno, dispuesto su oompra y encargado la direooión del edifioio, Ollaudo los gastos de su enfermedad dieron por tierra con sus esperanzas. Pensaba de eduen la formación de un seminario mayor y u"n plan caoión parroquial que pusiese la asistenoia de nuestras parroquias al nivel de las más floreoientes de .Europa; pl'e.ciso dar tiempo para recoger el fruto, pero, como era su genio emprendodor, que no toleraba esperas, arbitró la erección de una academia en su propio palacio que su.

pliese entI'etanto la falta de aquel estableoimiento. EJegido yo mismo para regirla, he sido testigo de sus piadosos afanes, acUvofi cuidados y eficaz empeño. Ni los peno?
sos padeoimientos de su prolongada enfermedad, ni el abatimiento de su ánimo oontristado, ni la proximidad de la

.

,

probablemuerte pudieron entibiar su' deseos. Llamado mente para recibir nuevas órdenes sobre su pronta reali. zaoión, quiso Dios que sólo l1egase á tiempo para presenoiar lah! el triste desengaño de tantas esperanzas frustradas. Vos, Señor, habréis premiado su voluntad generosa; pero nosotro?t conrundid?s en nuestra aflicción, sólo llegamos á oonoeel'la para experimentar ahora toda la amargma del desoonsuelo. La humildad del señor Viouña era más profunda á medida que Dios se oomplacía en engl'andeoel'lo. Nombrado el 21 de Mayo d? 18/,0 por la Santa Sede primer Arzobispo de esta .Santa Iglesia, comisionado para su erección en
'

,

ORATOBU SA.GRADA.

353

Metropolitana, y las dos sufragáneas de Coquimbo y Chi.
loé en oatedrales, oondeòorado oon los primeros puestos de la República, y saludado con respeto por casi todos los prelados amerioanos, era oual otro Moisés, que sólo á él se ooultaban los rayos de luz con que á todos deslumJamás pretendió' distinciones ú honores para su

braba,

persona. Desoonfiado en extremo de su propia sabiduría, en ningún negooio resolvía sin haber antes tomado consejo;
lo era familiar la máxima del Espíritu Santo (1): Entre los soberbios hay continuas reyertas; mas los que para todo se

aconseian, se gobiernan por la sabiduría; pero esta docilidad, jamás esolavizó su opinión. Todo' lo examinaba por si mismo, leia hasta el papel menoS importante que firmaba, yal pronunciar su juicio olvidaba la persona á quien se ad-

,

hería. En el trato oomún no se distinguía del último de sus súbditos sino por su afable jovialidad; ensancbaba oon su franqueza el corazón de la mujer, del niño y del mendi. á las personas de mérito go. Hospedaba con generosidad

que venían á habitar entre nosotros. Todos los eclesiásti. digcos, desde el más jo ,'en minorist,a hasta las primeras nidades de la Iglesia, encontraban en él el más sincero y cordial amigo. Si en alguna ocasión el deber le obligaba á corregir, apuraba toda la eficacia de su ternura y, valién. dose del seoreto y hasta de la misma obsouridad, oonseguía, la enmienda más bien por gratitud y deferenoia á su "mor, que por la oonfusión y vergüenza de la réprensión.
f

Pero su oelo, aUllque tan dulce y benigno, era activo é in. fatigable. No habia una sola de las neoesidades de su grey, cuyo remedio no p'roourase, llegando hasta el extreme de

que, viéndose la perversidad forzada en sus últimos atrincheramientos, llegase á tener la osadía de amenazarle de muerte, asegurándole que había "einte puñales prontos si

quería llemr

a

la letra el Vis portare peccata populi (2).

(1) Prov., XIII, 10.
ORA.TOBlA

dirigió al (2) Se alude en este pasaje á una ca.rta. anónima que se

SAGBADA.-.23

3M

BmUOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

prudencia, al paso que tan necesarias, SOl) las cualidades måsdiliciles de 'adquirir. El señor Vicuñli las poseía en un alto grado de perfección. Era máxima su. ya que no tiene el don de gobernar el que no sabehacers& amar y su conducta å cada paso daba pruebas claras deque Dios mismo le había elegido para regir esta Iglesia eIL los días que más necesitaba de un prelado prudente y discreto. Cuando tomó las riendas del gobierno, el país sehallaba envuelto en guerra civil yagitado por una de las cònvulsiones mås 'Violentas que ha sufrido.
Posteriormen-

El tino

y la

te los partidos han tenido continuos choques; se han agitado cuestiones espinosas, y la nación ha tenido que luchar en el exterior. En tan críticas circunstancias parecía, imposible dejarse de mezclar en la politiea y atraer el des.
agrado de algunos. Estaba reservado al señor Vicuña hacerse dueño de todos los corazones, satisracer sus deseo!> sin humillación ni bajeza y dar á su nombre tal res: petabilidad, que se hiciese el timbre de los que querían re-o comendar su opinión y ganar los sufragios para sus candidatos. No podía ser mayor ni la delicadeza de su conciencia, ni su an,,"lo por la defensa de las inmunidades y prerrogativas de la Iglesia; y, sin embargo, jamás se alteró la buena armonía que siempre guardó con las diversas auto.. ridades y magistraturas del Estado. Las comunidades regulares no usaban de la exención de Su jurisdicción sino. para da?le pruebas de su amOr y deferencia. Era tan gene. ral el aprecio desu persona, que cuando en 1829 las parti.
Un ecleaiáatico van re-spetable (á cuya pieza de habitación se arrojó la carta) asegura queel señor Vicui'ia. conooi6 quién del el podía ser autor anónimo; pero queBUPO diestramente ooultar BU nombre, contentándose sólo con mandarlo á un magistrado de los que entonces tenían parte en el gobiernode la. República. Lo que parece indudable' es que el safior Vicufia. ss-habia. concitado esta clme de enemigos por su cejo en corregir los deøór.. deneø y cOrtar de ra.íz los, e8Cánd?loa.
sefior Viouña., en J8 que oon tono a.menazante entre otras cosas se ledecían las palabraa que en el texto subrayadas.

ORATORIA SAORA DA
,

355

al saco y ladestrucdas de malhechores que entregaron de esta ciudad, se dirición varias casas de los suburbios hacerles degieron á la suya, su prese?cia sola bastó para corùeros á sus tierponer su furor y rendirse cual mansos
nas persuasIOnes. .Instruido por el divino

Maestro, de que la caridad debla

á conocer por su verdadero disclser la señal que le daba el intérprete de su solicitud paspulo, quiso que el1a fuese delraudación de los socorros de-

toral. Juzgaba como nna propia comobidos al menesteroso cualquier gasto para su á ser andrajoso; y didad. Su vestido interior casi llegaba despreciable é incómoda, hasta su propia cama era tan fué preciso hacerla de nuevo que en su última enlermedad La poca decencia extepara proporcionarle algún alivio. cuidado de sus amigos que rior que se le veia era debida al l1egaba á sus burlaban sus economias. Mientras tanto, no saliese consolado. En las puertas un solo afligido que nO asignadas pensiones parroquias que habla recorrido tenía á familias desamparadas, Y en esta ciudad repartia menDe todas las sualmente en limosnas una ingente suma. habia formado un Ionmultas y componendas eclesiásticas indigencia. Dado destinado exclusivamente á socorrer la aquel1as personas que por ba un lugar preferente a todas precisadas á encûbrir su su sexo, clase 6 calidad, se veían ùe su generosidad, y ha sido miseria. Jamás ,hizo alarde pérdida para conocer necesario que experimentásemos su contentaba de oficiosas liberalidades (1), No se
.

algo

sus

el señor Viouña. (1) A más de las muchas limosnas que distribuía. por una oarta. recibi? en su Diócesis, Buyas 6 colectadas por su mano, desoubierto los socorros que. da después de su falleoimiento, se ha.n la. superiora se ex. mandó á. un monasterio de España. En dicha. carta la oarta, á hora. intempestiva, presa. a.sí: .:Inmediatamente que recibí á darle graconvoqué la. comunidad á coro por medio de la. campa.na medio de V. _8. l., cias llenas de todo fervor por el grande fa.vor que por vísperas del sa.nto tute. nos ha. hecho nuestro buen Dios justamente en á N. Señor por V. S. l., toda. sU lar de V. S. 1., en cuyo neto rogamos
,

,

356

BIBLIOTEOA DE EScmTORES DI!: CUlLE

con remediar los males de un modo pasajero, queria curarlos radicalmente. Para eUo circundó sus establecimientos piadosos de habitaciones destinadas para viudas, ó hij as de menestrales y jornaleros. Mantuvo á su costa
es-

cuelas de primeras letras en esta ciudad y en los lugares más desamparados de la Diócesis; pagaba colegio á los hijos de familias distinguidas, cuya fortuna había decaído, y que daban esperanzas de ser en lo eucesivo su apoyo, Sería interminable, señores; si quisiera enumerar uno â uno los beneficios que prodigó su mano bienhechora, y de que vosotros habéis sido, como yo, testigos y admira-

dores.
que no me sea llcito penetrar los secretos de su COI'azón para descubriros su santidad y las especiales gracias con que Di", le favoreciól Respeto las leyes de la Iglesia, no ignoro la reserva con que debe hablarse en este lugar
1y

sobre esta materia, ni pretendo antieiparme al juicio de la misma Iglesia para calificar las virtudes del personaje ilustre á quien hoy consagramos este homenaje de nuestra gratitud; pero ,cómo podremos olvidar su prolongada oración, su devDción afectuosa, su castidad sin mancilla, su anhelo por la frecuente purificación de sus faltas en el sacramento de la penitencia, y su respeto y. ternura á la
buena familia, y que este Sedar le dé acicrto pa.ra. dirigir su Arzobispado, y últimß.IQente le lleve al descanso eterno, lo que continuaremos
pidiendo toda esta comunidad en todas las hora.."I de coro, como en nuestras oraciones partioula.reS$-. Después de acusar recibo del producto de 20 onzas de oro y de a.nuncia.r la distribuci6n que se le ha 'dado,

añade: ilAhora resto. vestir, aunque sea. de ma.l sa.yal, á a.lgunas religioque sus há.bitos muy deterior&dos no les permitían sa.lir de sus cel. das ni aun á coro, y lo resta.nte se irá. cÖnservando pa.ra. la diaria. ma.nutenci6n. El cielo oiga. las gracias que esta pobre comunidad le da y pide, pues no pueden mis ojos por menos de arrasárseme con lágrimas. al considerar lo mucho que Dios me quiere al verme al frente de una. comunidad que tanto ha. sufrido por Dios y haberme manda.do un ángel Oon sus socorros..
sas

ORATORIA SAGRADA

357

Santa Eucaristia? A pesar de su reserva, forzado pocos días antes de su fanecimiento á descubrir sus temores pa- J ... dejado traslucir algo de ra comulgar diariamente, nos ha regalaba su alma las dulzuras espirituales coo que Dios privilegiada. Probada su paciencia con los padecimientos de su larde su ga enfermedad, conoció que se acercaba. el término Jabol'Ìosa carrera, Y entonces sólo pensó cn prepararse.
.

.

de La Iglesia, la juventud y los pobres fueron el ohjeto á la muerte, todavia su sus últimos cuidados. Próximo quiso .alma devot'a conservabá todo su vigor, y cuando recibir el santo Viático, sintió las mismas timideces y ano Qe diez ho. siedades que en la robustez de su sa]ud. Cerca ras permaneció llamando al confesor y deteniéndole para gravedad prepararse mejor, y fué preciso descubrirle la deJ p"\igro para calmar su inquietud. Mas ,cuál fué su suspirado objeto de ternura al esconderse en su pecho el en su amor? ,Cómo rehusar las últimas caricias de Dios el sacramento de su predilección? Despedidos los circunstantes, pidió un rato de silencioso retiro, para soltar la rienda á su afectuosa devoción, y sus ojos bañados en dulces lágrimas fueron el intérprete de tan edificante piedad. Atormentado con fatigas mortales, ordenó que se le administrase la Santa Unción, y aguardó sin asustarse el acercå; término de su peregrinación. El momento fatal se aciago 3 de Mayo de 1843; infausto dia pará la

.

muerte...

dos Metrópolis
res!

ojalá pudiese borrar de mi memoria aquel lecho ro. deado de sacerdotes venerables, sus santas palabras interrumpidaR con sollozos, sus últimos adiose5, a negados en lágrimas, y los tiernos acentos que con voz balbuciente el alma entonaban el símbolo de nuestra fe, mientras que del varón justo iba a penetrar los brillantes resplandores de la luz indefectible! iFunesta suerte! El señor Vicuña no

hermanas... pero nosotros... lay, seño-

358

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

existe ya, yel eco dolorido de las campanas lleva por todas parte. la angustia, la desolación yel dolor. Pierde la Iglesia al pastor activo y emprendedor, de cuya virtud y crédito se necesitåba para llevar á cabo tanta empresa benéfica que habla proyectado. Se arrebata al sacerdocio el ornamento ilustre que más \0 adornaba.
Desfallece el desvalido, porque se obscurecieron los ojos benignos cuyas miradas disipabanla horrible desesperación. Gime la viuda al mirar á los hijos que reciblan el pan de su caritativo bienhechor. Mortal palidez cubre el rostro de la doncella, cuando por última vez besa las manos yertas que rom pieron tantos lazos armados para su perdición. Vigilan de noche los pohres para recibir de Valparaíso el cadáver y acompañar con sus lágrjmas hasta la caSa de San José al que allí mismo tantas ocasiones se las habla enjugado. Por todas partes no se escuchaban sino tristes clamores, y hasta aquellos que más conoclan su desprendimiento tienen que admirar el número de las

vÍotimas que van å quedar, con su muerte, expupstas á la indigencia. Y nosotros jah! los que sondeamos aquel corazón tan puro, los que tratamos á tan nohle i generoso amigo. .. Sí, dulce amistad, bálsamo de consuelo en esta vida tan frágil, tú has dej ado en el corazón un hondo va. clo. jOjalá que jamás tus goce,... pero nó, tu memoria
sea siempre el lenitivo de nuestras penas, y el firme apoyo que nos sostenga en las continuas pruebas de este vane de mlsero destierro! Si, amigos del señor Vicuña: venid y elevemos á Dios nuestras preces; cumplamos con el úlHmo encargo que hizo con voz moribunda (1). Respetables magistrados, no perdáis de vista al prelado celoso, que en el tiempo de
.

'

prevenciones relativas á su fa.llecimiento hizo formal encargo de que teatamento, la. víspera. de á. se rogase todos sus amigos que no olvidasen ofrecer á Dios sufragios por el desoanso de su a.lma.

(1)

Después de ha.ber comunica.do
BU

IILS

ORATORIA SA.GRADA

359

justicia fuerte ósculo á la su gobierno supo "strechar con del Dios amor, asios inexorable Y á la dulce paz. Ministros mansedumbre la <lel cayado de nuestro pastor, y sea su espiritu, y un nudo indisoluble .antorcha que guíe nuestro Castas esposas del Cordero que ate nuestras voluntades. del inmaculado, conservad la santa sencillez, y acordaos afable bondad. Tiernos vásque la hizo tan amena con su mantened la piedad que con tagos de la lamilia chilena, á el padre más anhetantos desvelos quiso legal' vosotros del que os \1aloso. Pobres y afligidos, venerad la tumba de su. maba con tierna complacencia la escolta honorlfìca esparciendo hermosas persona. Sexo devoto, continuad de vuestra inoflores sobre las cenizas del valiente defensor de viva le y lenicencia (1). y tú, Padre nllestro, dechado dad apacible, elegido deunmodo maravillosopararegirnos; hijos; sí, tus hijos queridos, que no olvides que somos tus el eterno descanso en lloramos nuestra orfandad. Desde que repose?, que, por la misericordia de Dios, esperamos tantas fija sobre nosotros una de aquollas miradas que haz que tu veces alentaron nuestro espíritu abatido, y Iglesia una paz prosombra venerable mantenga en tu lunda y duradera.-Así sea.
sepultura.; costumbre que tado que diaria.mente cubría.n oon flores la. practica.do en el recinto de nuestros templos, y por primera. Be ha

(1) Desde que fuá sepultado eloa.dáver del señor Vicuña..
vez

se ha. 004

que duró haata después que Be celebraron las honras.

?

,

ORACIÓN FUNEßRE
En
las solemne!:! exequiaa

que se celebraron en la iglesia. de la Com pa.. ñía. por el a.lma del Sr. D. Domingo' Eyzaguirre
Beatus qui inJelligü suþer egenum el
paupe,em. (Salmo.

XL).

Bienaventurado el que sabe comprender al indigente y ai pobre.

IJImo. y Rvmo. señor (1):
Seño res:

que yo lo diga, vosotros comprendéis muy bien el objeto de esta lúgubre ceremonia. Aquí hemos venido ó pagar un tributo de veneración yde respeto ó la melI\oria de un varón eminente, que ha merecido bien de la religión
Sin

patria; y tengo )'0 para mi, que este homenaje' ofrecido al mérito del hombre humilde y modesto que con. sagró sus días á la. gloria de Dios y al servicio de sus semejantes, le era debido en justicia. Sí, señores: la preciosa vida del Sr. D. Domingo Eyzaguirre es por mil titulo s acreedora á los elogios y á la gratitud de la presente y de la futura generación. Sus virtudes y sus ejemplos no pueden jamás quedar sepultados bajo el insensible mármol que cubre su yerto cadáver. Corresponde á nosotros recordar su grata-memoria y transmitir con honor Sil nom?
(l) Ellllmo.
señor Arzobispo, Dr. don Rafa.el Valentín Valdivíeso.

y de la

.

362

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CmLE
.

bre á la posteridad, para que ésta' y nosotros estudiemos
-con provecho los caracteres del cristiano

fervoroso, del patriota desí nteresado, del hombre de corazón y de re, que "upo granjearse la estimación pública de sus conciudada-

pidiendo al cielo las inspiraciones de su genio activo y emprendedor, y dejando en la tierra impel'ecederas huellas de ';us bondades y beneficios. Don Domingo Eyzaguirre, á ej emplo del Salvador, pasó haciendo el bien, y iJS justo qu e, después de su muerte, ,!O dejemos caer en olvido sus obras de misericordia y de piedad. En nuestros templos deben resonar sus alaban.as, y los pueblos han de .celebrar sus virtudes; porque, si su cuerpo ha sido sepul. tado en paz, su nombre vivirá en los siglos de los siglos.
nos,

Este es el lenguaje que usan nuestros Libros Santos al preconizar los hechos esclarecidos que inmortalizaron la fama de aquellos grandes hombres que hrillaron en su
<lpoca como astros luminosos en medio de

la obscuridad

de

la noche. Reclamando vuestra indulgencia, señores, y contando con este antecedente, voy á formular el elogio fú. nebre de aquel venerable anciano, que hace poco deseen. <lió en santa vejez y cargado de merecimientos al honroso "epulero de sus antepasados. Todos le han conocido, todos acatan sus virtudes y todos deploran su pérdida. Mas, yo no podria bosquejar el cuadro de su interesante vida, si en él no viese descollar sus servicios prestados á la religión y á la patria; porque, me haréis justicia;señores" esta cátedra de verdad no puede ser profanada elogiando lo

que la fe y el buen sentido de consuno condenan. Felizmente yo invoco en este día mi fe, escuoho mi razón; y mi fe me dice que el señor don Domingo Eyzaguirre "prendió á ser lo que fué, modelo de humildad, mansedurnbre, abnegación y caridad, porque el espirítu de Dios lo iluminó, ]0 sostuvo, lo dirigió en todas sus gloriosas empresss. Puedo, pues, sin temor e]ógiarlo, y tan sólo me desalientan las dificultades de hacerlo cual conviene á su

ORATORIA S.A.ORADA

363

distinguido mérito. No he contado para este trabajo con querido: mas, si mi voz desfallece, los datos que habría entusiasmo hablarán. ,us heobos y vuestro la vida de este cristiano fervoe Yo, resumo, señores, á las euales el oristianismo debe sus 1'0'0 en do, palabras, grandes hombres de la Iglesia más bellas oonquistas y los gloria. Católica el más hermoso florón de s u corona de de su pos. Estas dos palabras, que levantaron al mundo I á los tración y que han formado en la escuela de la eruz abnegación y caridad. bienheohores de la humanidad, son: El egoísmo hiela los corazones Y seca en sus fuentes los fecundos de las virtudes cristianas. Al través
manantiales
de la

turbia atmósfera de un materialismo grosero, no es dado divisar los horizontes de luz que la enseña gloriosa del Redentor describe al viajero del tiempo para que le Sólo el dissirvan de brújula en su marcha á la eternidad. cípulo de la cruz, siempre con noble mirada, tiende al Calvario sus ojos y de aquí ve descender á la tierra la virtud teñida con sangre, la virtud que demanda la violenel sacrifioio, la inmolación de sí mismo en provecho cia
el Ahí, en el Calvario, es donde ,mcuentran prinoipio de vida los corazones magnánimos. y sólo alli es donde se estudia la ciencia divina de comprender al in. digente y al pobre. Feliz el que se ha iniciado en los misterios de esta celest ial sabiduría. Beatus qrÛ intelligit super egenum et pal'perem. Bajo este punto de vista voy á considerar la vida del señor don Domingo Eyzaguirre. La cruz fué la escuela de su abnegación, y la ardiente y generosa caridad con los pobres, el fruto de su aprendizaje. iPueda yo expedil'me, señores, de un modo que corresponda á vuestras esperanzasl Pero la palabra humana es

y de los demás.

estériJ, si no la fecunda el espiritu de Dios. Rnego, pues, á estos corazones amigos que van á recibirla, eleven sus votos al cielo el Padre de las luces la dé unción y

para que

santa fecundidad.

364

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE
,

el orgollo humano quiera ocultarlo, seño. res, el hombre en su estado natural, tal cual es, con sus errores y debilidades. es un príncipe destronado. La historia del paganismo en las brillantes páginas d e sus héroes

Por más que

es

una prueba elocuente de tan triste verdad. Los anti.

guos poselan, si gustáis, las virtudes humanas; pero las virtu des divinas siempre serán el patrimonio exclusivo de

.

los discipulos de la croz; y esto, porque ,.sólo la religión produce en las almas que ha penetrado un valor superior y virtudes superior?s á las virtudes humanas;).

Y, en verdad, la religión cristiana es esa hija del cielo que toma en sus brazos al homb're degradado, lo porifica, transforma sos malos instintos y lo eleva hasta las regiones superiores de encombrada santidad. Sofocando el grito destemplado de las malas pasiones, la religión hace que la práctioa del bien sea la profesión de todos los días, de todos los instantes y de lodos los suspiros de la vida (l). Por el influjo divino de este ángel'tutelar de la humanidad el hombre se despoja de cuanto hay más querido, más inhererite á su naturaleza, s? inmola dolol'o?amente, se circu ncida el corazón, no vive esclavo ùe la concupiscencia de la carne, de la concupisoencia de los ojos ni de la so. berbia de la vida: muere todos !os días á los hechizos de esas mentidas divinidades que el mundo adora; no mira jamás el bien que hace sino el que deja de hacer; se des. preoia haciendo actos de heroísmo y procura ser perfecto como loes el Padre Celestial que está en los cielos. Esta vida, señores, es de luz, porque es vida de caridad, y el que no la tiene anda en tinieblas, según la bella expresión de San Juan (2).
el hombre rehabilitado por la virtud de la oruz; y creo no exagerar, si os digo que, en el cuadro que acabo de

Tal es

(l) Augusto

NicoJás, \lEstudio8 sobre el cristianll,mo>). tomo 3, part., 3,
'

cap. 7. (2) 1 San .Junn.

n.

ORATORIA SAGRADA.

366

trazar, mi vista divisa los rasgos caracterÍstjcos de la vida del señor don DQmin?o Eyzaguirre. La Providencia le dotó de un bellísimo corazón, sortítus est animam bonam y él, SllpO explotar en beneficio propio y de sus semejantes este rico presente del cielo. Al comenzar el último tercio del siglo pasado, en 17 de Julio de 1775, apareció' al mundo este hijo de bendición del señor don Domingo Eyzaguirre y doña Rosa Areehavala. Su infancia correspondió á las ternuras y desvelos patCI:nales. Bajo la dirección de una de las mó. brillantes lumbreras de la Iglesia Chilena, de so
tio el Illmo. señor Alday, cursó en el Seminario Coneiliar de aquella época las clases de Gramática, Filosoría y Teo-

.

logia, añadiendo por aplicación el estudio de la lengua francesa y del Derecho Romano. Desde entonces él honró

virtudes la ilustre familia á que pertenecía. En este período de la vida, en qlle los dorados ensueños y la5 ilu?iones pasajeras absorben, por lo comÚn, la 'aten., ción, el tiempo y los ocupaciones de la juventud, la madllrez anticipada de juicio, la gravedad de costumbres, la aplicación al trabajo sobre todo, los primcros destellos y, de una ardiente oaridad, fueron los anuncios certeros que indicaban lo que más tarde sería el humilde y modesto joven seminarista. El consagró las primicias de la edad al servicio del Señor (1). y ,sabéis cuáles lueron, al dejar los claustros del colegio, al gozar la dulce paz de la vida del campo, sus ocupaciones lavoritas? Os lo diré: enseñar á niños pobres los elementos de 1a religión, socol'rerlos generosamente en SUR necesidades. Dios así lo preparaha en la soledad y el rel.i1'0 Con el fiel oumplimiento de los deberes doméstieos, para los bellos proyectos de caridad que un día serian el objelo de sus fatigas, el fruto sazonado de sus vigilias y me.
con su,

(1)

lun?d de abrazar

Pa.rece indudable que el señor

don Domingo Eyzaguirre tuvo VQ-

la eJecución de su pensamiento.

el esta.do eolesiástico; y sólo por humildad aba.ndonó

366

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

ditaciones; y, la verdad sea dicha, para la ej ecución de esos proyecto, el joven D. Domingo buscaba en Sil fe ardorosa los recursOs y las inspiraciones del genio. Y de otra manera, Icómo sería dado explicar ese entrañable y nunca desmentido amor á las clases menest.erosas, que le hizo despreciar las dificultades y desafiar los peligros siempre que el grito del dolor ó de indigencias hirió sus oídos y tocó las delicadas fibras de su sensible y compasivo corazón? Lo rep etiré; D. Domingo Eyzagu irr, fué hombre de caridad, porque fué fiel discípulo de la cruz. La abnegación es la muerte del egoísmo, el principio fecundo de la generosidad cristiana. No sabe amar ó'los demás quien no sabe santamente aborrecerse â sí mismo. Para:-amar y ser-

vir es necesario sacrificarse, inmolarse

á ]a "ez, como

,

Jesús. La filantropía humana reconoce otra base; descansa en el movedizo cimiento de una gloria efímera, y por esto las manifestaciones de su decantado heroísmo no son más que vanos fantasmas de una virtud que se evapora.

IQueréis el retrato del hombre de caridad, trabaj ado, permitid la expresión, en el Laller de la abuegación? Oíd. Mirar de la misma manera la próspera como la adversa, fortuna; hacer cosas admirables y temer ser admirado; no tener en el corazón más que á Dios y su deber; no afectarse, sino por los males de sus hermanos, considerar los suyos como una expiación pasajera, como una prueba nece'saría á la virtud; hallarse siempre en la presencia de Dios; nO cm prender nada sino por El; no sufrir' nada sino por El; y

servir

sólo para servir á los pobres de Jesucristo, hé aquí al héroe cristiano, he aquí á D. Domin?o Eyzaguirre, siemw

pre grande, siempre sencmo, siempre 'humilde y siempre olvidado de,sí mismo. Hizo todo el bien que pudo, sin desear siquiera las bendiciones de aquellos á quienes hacía felices. Huyó de la gloria humana, porque sus esperanzas eran del cielo. Su vida entera pasó en la inocencia, y yo puedo concluir esta pincelada de su panegírico, añadien-

ORA TORlA SAGRADA

:.67

do: 'que vivió en cilicio y murió casi en la pobreza. (1). y el principio de esta vida verdaderamente cristiana era. la caridad; y la caridadfué en elSr. D. Domingo Eyzaguirre"

como quería el Apóstol (2), sufrida, dulce, bienhechora: la envidia, la soberbia, la temeridad, no empañaron jamás sus resp)andol'es: no fué ambiciosa, no buscó sus inholgó de. tereses , no se irritó , no Pensó mal de nadie, no se la justicia, se complació, sí, en la verdad: lo esperó todo, lo sufrió todo , se acomodó á todas las necesidades, vivió.
Y esa carIen todos los dolores y sintió todas las miserias. dad no ha muerto, vive en la región de la luz, y en el ceno-tafio ron sagrado á la memoria de este héroe de la caridad
.

debería leerse otra inscripción que esta palabra de en-o el cantos, de consuelo y de esperanzas: Caridad: ella es resumen de la Ley y de los Profetas y la expresión fiel de. la vida pública y prhada del Sr. D. Domingo Eyzaguirre.. Seguidme, señores, en la aplicación de los principios que.
nO

acabo de enunciar.

Caridadsulrida, dulce, bienhechora, debe ser el carácter' distintivo de los discípulos de Jesús; sufrida en las tribulaciones que manda su ejercicio, dulce en los beneficios que.
dispensa, bienhechora en las necesidades que socorre.. Aprended de Mi, ha dicho el Salvador, que soy mans? y humilde de Corazón (3): La mansedumbre, In dulzura, la. tierna afabilidad de los servicios prestados tienen atractivos mal'aviJIo:3os, cautivan,las voluntades, se roban los corazones: estas bellas cnalidades de las almas generosas estrechan los santos vínculos del amor fraternal, identifican los intereses y anudan las relaciones entre el
(1) Pocas veces ha. recibido la virtud un homena.je más hermoso que. t'l que le tribut61a envenenada pluma. de Voltaire, cuando así deacribía.
las bella.s cua.lidades morales de San Luis, Rey de Francia.. cuyo to cuadra. perfeotamente á la. vida. del Sr.

retra..

(") 1 Corintioa, (,'J) San Mateo,

Eyzaguirre.

XIIL XI, 29.

368

BIBLIOTECA. DE ESCRlTO&ES DE CîHLE

poderoso y el débil. IFeliees los que lloran, feliees los que su!ren, y más dichosos los que enjugan las lágrimas y su a-

vi.an los sufrimientos! El hombre manso y afable tiene en
sus manos el mágieo poder de conquistarse las simpatías sin otro titulo que su misma mansedumbre. El señor O.

Domingo Eyzagnirre hízo suya esta doctrina. Siempre en paz, siempre jgual consigo mismo, la dulce sonrisa asoma;. ba en sus labios toda vez que tendía una mano generosa y amiga al desvalido que demandaba su protección; y esa mansedumbre y dulzura no las desmintió en todo el eurso de su vida. En los bancos parlamentarios, en las easas de benefieeneia, en los estableeimientos de la industria y de las artes, en su trato familiar, en el hogar doméstico, en todas partes, el Sr. O. Domingo era siempre con los menesterosos y desvalidos el hombre apacible, insinuante, simpátieo; el hombre de una caridad su!rida, dulee, bienheehora. èNo vi8teis alguna vez á este venerable anciano, encor. vado baj o el p eso de los años, de las co ntradiecio nes y de
les fatigas, cru zar alegre y sereno las calles de esta eapital? lOe dónde viene y á dónde va? Viene de un estable-

cimiento de be neficencia, va á enjugar una lágrima, á mitigar un dolor de eSR viuda triste y desamparada, de ese huérfano sin proteeción. lQué busca este hombre con tán solícita mirada? Un campo espacioso donde desahogar el fuego de su ardiente caridad. lQuién jamás sintió herido su amor propio por la. palabras de este humilde "diseípu10 del Salvador? lQué pobre hubo á quien no escuenase Con ternma y benignidad? lDónde está el que no bendiga
esa mano siem!"e paternal para curar las llagas del infortunio y eerrar las fuentes de la miseria?

D. Dominga Eyzaguirre hacía el bien sin ostentación, prodigaba sus servicios sin despertar otro sentimiento que

ORATORIA SAGRADA

369

.

la gråtitud y el amor en los qíie los recibian. Empero, él aunque generoso por carácter y por sus convicciones, de la sabia poner un limite á sus liberalidades, el limite prudencia, que señala el grande Apóstol á la caridad crisprecipitación tiana. Su caridad era prudente, no obraba con ni temeridad. brújula ni piLa caridad sin prudencia es una nave sin los escollos loto, degenera en prodigalidad, y zozobra en á donde la empuja el inconsiderado deseo de surcar mares perdía su para ella desconocidos. El Sr. D. Domingo no tiempo en vanas teorías; era hombre práctico, marchaba á un fin-mejorar la condicíón del pobre en la mayor es?oncentraban á la eleccala posible-y sus estudios se pensamiento ción de los medios análogos para realizar un tan eminentemente cristiano. Asi explico yo sus activos industriales ó conatos por la creación de establecimientos de benetìcencia donde las clases pobres encontrasen orden gastos y medios de adquien los trabajos, economia en SIlS grandes asorir una honrada snbsistencia. El proyecto de é ciaciones y casas de asilo para las clases laboriosas indidel Sr. D. gentes de la sociedad, fuéfavorito en la cabeza de las diDomingo. Para ejecutarlo, á pesar de sus años y fundación tìcultades de la empresa, se hizo cargo de la de la villa de San-Bernardo, Aqui, por una noble decepción de su espiritu, se figuró hallar el oasis de sus besu abllas esperanzas. Nada le detuvo en su marcha; llevó negación generosa gasta el extremo de sotel'rarse en un lugarejo desierto para fundar en él los establecimientos modelos que eran el suspirado objeto de sus deseos. La Domingo Eyzaguirre la villa de San-Bernardo se fundó"D. dirigió como su gobernador político, Y sólo, á fuerza de fatigas y desengaños, pudo despertar de los ensueños en á los que le habla sumergido el celo de su ardiente amor
pobres. de este hombre célebre Pero, señores, si los. proyectos
ORATOBIA SAGBADA..-24

370

BIBUOTE o. DE ESCRITORES DB CHILE

Iraoasaron, lquién de vosotros podrá negarle la indispu: table gloria de haberlos acometido con abnegaoión tan , generosa y á despecho de tantos obstáoulos? lQuién dejará de admirar los sentimientos de ese corazón magná-

nimo, dominado por "el .sublime prinoipio de la caridad. oristiana? Por lo menos este hombre grande ocupó su puesto con honor, combatió sin tregua los vicios, desarrolló, hasta donde le permitieron sus luerzas, los elementos. del bienestar y, en suma, fundó un nuevo pueblo para su

patria querida. Y, en todo esto, el Sr. EyzaRuirre no buscaba su propia. gloria: el desinterés era el más hermoso timbre de su caridad. Hacía el bien sin el boato de los vanidosos del mundo. El sabia que servir á otros olvidándose de sí mismo;. es el fruto ordinario de las almas compasivas por la virtud de la cruz. En su esfera, D. Domingo Eyzaguirre tiene pocos oompetidores en su generoso desprendimiento. lQuéreoompensas esperaba él por los beneficios que prodigaba l' lLos elogios de sus oonoiudadanos? Nó: su caridad era. sobrado humilde y sobrado modesta para aceptarlos. lEl aura popular, los honores? Tampooo: su caridad no era vanidosa para ensoberbeoerse eon ellos. lBrilIar entre los. demás, singularizarse? Menos todavía: su caridad era expansiva, no buscaba sus propios intereses: lejos de esto, lorcejaba, quería romper, si puedo decirlo asi, las paredes de los sentidos, para comunioarse á todos. La envidia, esta ruin pasión de corazones envilecidos, sufre por el bien que otros dispensan; pero la caridad de los hombres de Dios eleva al eielo sus ojos llorosos cuando ve almas heladas por los fríos cálculos del egoísmo; ella querría que todos ardiesen en el mismo luego que la consume y devora. Una prueba decisivå de que ésta era la índole de la caridad de D. Domingo Eyzaguirre la enoontraréis, señores, en la infatigable constancia con que procuró en toda su vida aclimatar entre nosotros el espíritu de aso-

ORATORIA SAGRADA

371

de beneciación. No hay tal vez un solo establecimiento e] número de sus protectoficencia que no, 10 contase en él máxima incontrovertiblf que la acción res. Era para en combinada de muchos es siempre más eficaz y certera aislados de los partioulasus resultados, que los esfuerzos halla sostenida, res; y, cuando esa aoción combinada se principios del cristianismo, envivificada, dirigida por los luego en instituciones dutonces sus efectos se convierten estacausaacogió siempre con entusiasmo todo raderas. Por al despensamiento, ]a más ligera indieación que tendiese de un modo esarrollo de esta su idea favorita. Asegurar y tab]e la subsistencia de] pobre, era el fin de sus trabajos, él que otros fuesen los autores de poeo importaba para con tal que en su ejecuun búen pensamiento de caridad, de sus r.eción se contase con e] contingente de su influjo, personales. As! laciones, de su fortuna y de sus trabajos de esa cabrillaba siempre en su frente e] rayo luminoso ridad divina, siempre pura, expansiva y desinteresada coeste fiel disoipumo Jade] mismo salvador. Nada hay en
de buscarse á si lo de] Evange]io que revele e] deseo

mis-

acomet!a. Quiso siemmo en las gloriosas empresas que si la humillación, el desp,'epre e] bien para otros, y para le visteis alguna vez, cio,]a mortifieación de la cruz. lNo doméstieo? Fa]to casi señores, en el santuario de su hogar que un de todas las comodidades de la vida, poco menos la pobreza, á no saberlo de anteaustero franciscano en éste era e] hombre de fortumano, lhubierais creído que de unade las más ilustres familias de na, el deseen diente mesa, la Repúb]ica? Unas cuantas sillas ordinarias, una instrumentos de laun crueifijo, un breviario, unos pocos de D. Domingo Eyzaguirre, branza, hé ahi todo el ajuar desprendimiento, de hé ahí e] testimonio elocuente de su, humilde y desinteresada en su abnegación y de su caridad

favor de los pobres. El verdadero amm', observa juiciosamente un escritor

372

BIBUOTECA DE ESORITORES DE CHn,E

contemporáneo (1), quiere dejar de pertenecerse á si mismo para depender sólo del objeto amado, morir á su

propia existencia para no respirar más que en la de otro; todas sus acciones, todos sus afanes se dirigen á esto; éste es su Último período, su manifestación más brillante; es preciso que desaparezcaladuaJidad y qUese consume la

-

unidad en el espíritu y en el corazón, que todos sean una misma cosa por la caridad: at omnes unum sint, como decía el Salvador (2). Pués bien, el siervo de los menesterosos, D. Domingo Eyzaguirre, poseía en grado heroico esta cualidad del verdadero amor, y sin .hipérbole puede afirmarse que, á imi. tación de los cristianos de la primitiva Iglesia, tuvo un 8010 corazón, una sola alma con sus pobres hermanos en Jesucristo. Su ingente fortuna distribuída en socorro de todos eJlos da testimonjo de esta verdad: vivió, lo repetiré,
.

para servirlos y murió di.tribuyéndoles en despedida unas pocas monedas que le quedaban (3). Volved, señores, los ojos á ese triste albergue de la mj. seria y del dolor; abrid, abrid las puertas de esa casa de la caridad; dejad que se vuelvan á presentar:\ vuestra vista esos espectáculos vjvos de la enfermedad y de la indigencia; prestad atento oído al lastimero clamor de los mendigos, que acaso ayer no más asediaban vuestras casas y hoy vhen en el hospicio de inválidos; y entonces, yo lo oreo, señores, entonaréis conmigo un himno de bendición á la grata memoria del Sr. D. Domingo Eyzaguirre, que fué el restaurador de ese asilo de desgraciados. EIl1823 se pensó en restablecerlo; pero no había rentas para 1Ieval' a cabo la obra; no habia quienes quisiesen aceptar la jngrata tarea de escuchar hora por hora las sentidas queI

(1) Augusto Nioolas. ?8tudlOB sobre el Cristianismot, tomo 3. (2) San Juan, XVII, 21. (3) En vísperas de su muerte, el Sr. Eyzaguirre repartió á. 108 pobres
.

a.lgún dinero que aun tenía, díciéndoles: idos, no hay må8.

ORATORIA SAGRADA

373

jas de los mendigos y buscar socorros para saciar Su hamEntonces bre, vestir su desnudez y curar sus dolencias. dos hombres (1) de abnegación y de le, que ya no existen, al tuvieron bastante grandeza de alma para colocarse Irende generoso te del establecimiento: uno de estos hombres desprendimiento lué Domingo Eýzaguirre; tomó para sí
senores, el cuidado inmediato de la casa; y en este templo, existe un testigo ocular de las cuantiosas sumas que erogó, s,ostén de los desvelos y de las fatigas que le costaron el angustiosa de los pobres, y, permitaseme la expresión, la administración de-sus rentas. Hablad, ilustre jefe de la Iglesia Chilena, formulad vos mismo el elogio de este episodio de la vida èle vuestro hospicio. el servicio de los poþres inválidos del colega

D.

en

.

Esa turba de pobres de ambos sexos y de todas edades, de la miseria; anque ocupaban las tristes habitaciones cianos que ya no podían tenerse en pi?; niños que wdavla desamparados, viudas abandonano hablaban; huédanos ó imposibilitados, das y sin recursos, militares mutilados postrados en el lecho del hombres pálidos, extenuados, infortunio á impulsos de crueles enfermedades. <Con qué lo?dos, con qué rentas contaban para subve-, nir á tantas, á tan urgentes necesidades? Decidlo, señor, 'que escuchasvos que mirasteis de cerca tantos dolores, teis tantos gemidos, vos que... pero vuestra modestia ICon qué' recurimpone silencio á mi voz. Decidlo. grito dolorido de lo se contaba para acallar el
sos,

repito, tanto infeliz? IAh! bien lo recordáis: casi con nada más que la ?ompasión y genero?idad de ese corazón cristiano, á quien parece que la naturaleza y la gracia se hablan empeñado á porfía en formal' para el alivio. de los menestero sos (2).

En esé campo, señores, que observan con fría indife(1) Don Ma.nuel Salas y Don Domingo Eyzaguirre. (2) Pensamientos de Bridayne.

374

BIBLI"TECA DE F:8CRITOaHiS DE CHILE

rencia tantos afortunados del mundo que pudieran cultiingeniosa varIo, fué donde D. Domingo Eyzaguirre hizo su caridad. AIIi vivió, como antes decía, en todos los dolores, sintió todas las miserias, se acomodó á todas las necesidades, se hizo todo para todos, para ganarlos á todos

.

N. Señor Jesucristo. Paciente, afable, cariñoso con sus mendigos, era entre eUos un Francisco de Sales en la dulzura, un Vicente de Paul en la caridad y un Javier en el celo por la salvación de sus almas. Pudiera yo terminar aqui el elogio de este grande hombre. Pero apenas he bosquejado su vida en cierto m?do privada, mientras que los hechos culminantes de,su vida pública reclaman de justicia los recuerdos de nuestra gratitud. No seré yo quien con mano atrevida quite estos brillantes á Sil corona de gloria. Retrocedamos, pues, un paso para ver]e figurar en otra escena. Siempre será domiá

nante el principio de caridad.

Para los espíritus vulgares la agricultura, la industria, las fábricas y todas la. empresas particulares poco o nada ofrecen de provecho á las clases men,esterosas de la sociedad, porque en sus especulaciones sólo toman en cuenta el interés individual ó privado; 'j muy raro es el hombre que explote estos "eneros de rique1.a. cuando en ellos no ve su propia ventaja; pero el hombre de Dios no discurre åsí; y D. Domingo Eyzaguirre, anima?o pOI' este espíritu, resolvió congagrarse con todas sus fuerzas á este género de trabajos, porque en él veía un elemento de
bienestar para el pobre. Notad 10 que hizo. El Canal de Maipo, esta obra colosal, la más antigua talvez de las que llevan el nombre de públicas, estaba destinada á dar un vigoroso impulso á la agricultura, y pÚede asegurarse que no se habría realizado en la época en que se ejecutó, si otro que no hubiera sido el señor Eyzaguirre la hubiera tomado á su cargo. La segunda decena del

ORATORIA SAGRADA

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"

.

J
,

?

de la independencia. presente siglo se empleó en la lucha lo ahsorbia el desenlaHombres, caudales y tiempo, todo politica y la guerra eran en<:e de este gran drama. La de cstado, y tonces las únioas atenciones de los hombres sumas y vigino era posible demandarles las cuantiosas bien pudiera lantes cuidaaos que requeda un trabajo que ab?egacióny entusiasmo supellamarse gigante.sco. Sólo la desplegó D. Domingo vencieron riores á todo elogio que la J'.uerra de todas las dificultades, y, antes que terminase Maipo fecundaba vastíla independencia, ya el 'agua del Don simos campos hasta entonces incultos y estériles. el alDomingo fué el director, el ingeniero, el sobrestante. de medio siglo no ma de cuanto se hacía en la obra. Cerca si de dejó de tomar un interés tan vivo por ella, como ó la existencia esa empresa hubiera pendido el incremento privaciones y hasta pede su individual fortuna. Viajes, cima á los trabaligros de su propia vida arrostró pçr dar dieciséis mil cuadras de terreno jos. Graciasá su actividad, de bombres socorridos han sido fecundadas, centenares República enriquecida con un <:(m sus productos, y la pudieron erigirle los antimonumento de gloria que no guos hombres de la Madre Patria. espíritu de caridad era Para eLseñor D. Domingo el especulaciones eran las de el móvil de esta empresa. Sus abundancia. un cristiano fervoroso: adquirir para dar con recordando los hey lno palpáis, señores, esta verdad, patrimonio de los po<:hos de su vida? Su fortuna fué el bres: de ellos era todo lo que adquiria; y este hombre libecreyeral recibla como' de liral en sus limosnas, Iq\lién lo el vestido yl>lS cosas mosna de la mano de sus deudos más necesarias á la vida.' [Hasta este punto llevó su abnegación y desprendimientol proporcionarle Por mejorar la condición del pobre, para infatigable tesón por medios de subsistencia, trabajó con protección introducir fábricas en el pais. Prestó siempre
,
.

.3j6

JlIBUOTECA DE ESCRITORES DE cmLE

especial á cuantos se dedicaban á este ramo de la industria. En estos últimos tiempos, cuando supo que iba á disolverse la compañIa que se formó para elanorar tejido" de lana, olvidando sus años y recuperando el vigor lozano de los primeros días de su juventud, abordó las graves dificultades que habían hecho fracasar la empresa, se puso al frente de ella y le sacrificó ël último resto de su fortuna. La idea de ver ya en el pals una vasta y bien dispuesta maquinaria para trabajar los tejidos, lo deslum-

bró de tal suerte, que no pensó más que1en ponerla en ejercicio; la esperanza de ocupar con provecho en los trabajo"

un centenar de pobres y desvalidas mujeres, le hacía .sonreír dulcemente. Sus ojos estuvieron fijos en esta empresa hasta que vino á cerl'ados el frío de la muerte, La caridad cristiana, y sólo una èaridad bienhechora, es para mi, señores, y debe serio para vosotros, la clave para ex.. plicar tan sorprendentes fenómenos. Don Domingo Eyzaguirre no pertenecia al número de los especuladores del cálculo. De principios más nobles y desinteresados nacía su celo ardiente por los establecimientos industriales. La .caridad verdadera non quaeri! quae sua sunt, no busca sus propios intereses; se ?mcrifica,. si, por los ajenos; y nada es más dulce para esta hija de los cielos que mendigar el pan, si es necesario, para socorrer å un indigente. No pidáis, señores, las inspjraciones de este genio divino á la filosofia del error, nutrida con las pasiones del libertinaje. Sólo el hombre de Dios, sólo el cristiano fervoro?o, es el que se coloca á la altura de lo" siglo que atravesabienhechores de la humanidad; y, en el mos, ,dónde está el esclarecido varón que no anda tras del oro, que no pone su esperanza en los tesoros? (1). ,Dónde está, para elogiade, ese hombre de negocios que en sus empresas no cons"Ite ante todo su utilidad personal? Bus"
.

(1) Eclesiá.tico, XXXI,

8.

\
\'.
ORATORIA SAGRAD.!

377

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cadlo vosotros, señores, mientras yo deploro en silencio el inmenso vac\o que nos ha dejado la pérdida del Sr. D. Domingo Eyzaguirre. ,El fué probado por medio del oro y

encontrado perfecto. El podia pecar y no pecó, hacer el mal y no lo hizo: por eso SIlS bienes están asegurados en el Señor, y celebrará sus limosnas torla la congregación de ]os santos (1 ).. En IIn hombre de este carácter yo diviso el modelo del verdadero patriotismo, del patriot.ismo que sirve á los intereses comu Hes y no á las miras egoístas de las Cacciones
.

particulares. El patriotismo
y,

.

sin fe es el patriotismo pagano, orgullo-

so en sus antecedentes, funesto y destructor en sus conse? cuencias; como 10 sabéis, cuando entre nosotros sonó

el grito de la libertad y de la independencia, no faltaron por desgracia falsos liberales que se envaneclan con el libertinajc de sus ideas, qlle hicieran consistir una parte de

sus glorias en acatar como oráculos del cieto las doctrinas deletéreas del patriarca de la impiedad. En presencia de los becbos, era lógico esperar que también apareciesen en la cscena otros para quiencs la palabra libertad importase
.

lo mismo que un, grito fatídico contra ]as creencias de fms mayores. El SI'. D. Domingo Eyzaguirre escucbó también'

esta palabra: pero, creyente y piadoso por convicciones, se colocó en buen terreno al aceptarlos com promisos que
.

l

le demandaba. Suena la hora de la independencia para esta parte del continente de Colón, D. Domingo acude al llamado de la Patria; y Sil nombre figura entre los fundadores de la República. Temió, es verdad, para la religión y las costumbres, porqlle el horizonte se presentaba encapotado á sus ojos, porque el cam po que se iba á desmontar se hallaba sembrado de escollos y dificultades. Por esto adoptó, romo regla invariable de su conducta política, el

--

(1) Eclesiástico,

XXXI,

9.11

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BIBLIOTF.CA nE ESCRITORE5 DE CHILE

.

sentimiento religioso y la piedad cristiana, llegando á conquistarse, si no las simpatías, por lo menos el respeto y' la veneración de los más obstinados enemigos de sus principios republicanos. Asl es que, mientras no pocos de sus correligionadosén ideas comieron en tierra extraña el pan del proscripto, nadie osó levantar la voz para acusar á este benemérito ciudadano, cuyas evangélicas virtudes le hacia n recomendable á los ojos de todos. Establecida la República, el SI'. Eyzaguirre fué uno de los chilenos que con más constancia reclamaron medidas conciliatorias y perdón para los enemigos de la Patria. jSiempre la caridad dominando en todos los actos de su "ida! Y no se crea que á este ciudadano eminente faltase el coraje necesario' para demandar providencias enérgicas. cuando la justida las escogía; porque, como hombre público, el Señer D. Domingo Eyzaguirre se distinguía por un valor que desafiaba á todos los peligros, por más desasuna COllBtancia. que no .se desalent,aba con los trosos reveses. Co?o hombre pudo sufrir sus engaños, y talvez en épocas de revueltas se ha abu.ado de su buena fe: pero su aorazón jamás fué pervertido, ni en él encontraron eco fines torcidos ó ambiciones bastardas. El patriotismo de este excelente ciudadano era el de la caridad, que no se huelga de la injusticia, sino que se com? place en la eerdad; y para decir, señores, la verdad austera y desnuda del ropaje de la adulación, pocos habrá que ten.

.?

.

.

gan la presencia de ánimo y el coraje á toda prueba de este humilde disclpulo de la cruz. El defendió la justicia ul-

trajada delante de un Supremo Direetor de esta República (1), cuando nadie osaba desplegar ante él sus labios; y la defendió deun modo que dejó pasmado á todo el vecindario de esta capital. Seguidle en,su carrera pÚblica, y siempre escuchåréjs
(1) El Sr. Genera.l D. Berna.rdo O'Higgins cuando desterró al Sr. peán D. José Alejo Eyzo.guirre.

ORA.TORIA SA.GRADA

379

de

lenguaje severo de la verdad, en los cuerpos legislativos, en las magistraturas, en las reuniones populaen medio de los t\?multos y hasta en presencia de las
su boca el

res,

bayonetas.

Para él importaba poco que las mayorías se completasen y que su voto fuese único; pues entonces desplegaba más energía que nunca para sostener sus principios. lNo recordáis, señores, los aciagos sucesos de aquella época de ingrata memoria en que un espíritu de vértigo se había apoderado de unas cuantas cabezas influyentes en los destinos de la patria? El terror preocupaba los ánimos, y el triunfo de un sistema político que auguraba dias de luto á la República, parecíà inevitable. lQué dique oponer al torrente que se desbordaba, empujado por la inmensa ma. yoría de los legisladores? La palabra de D. Domingo, dcsaliñada, si gustáis, gótica, como él la llamaba, pero franca, sincera, y, sobre todo, vigoro?a y valiente. El sistema ése ganaba prosélitos. Era menester batirlo en el terreno de la eiencia. Una diestra pluma trabajó un voto contrario á la Federación; mas, por miedo nadie quería apropiárselo. Don Domingo lo sabe y vuela al momento á estampar su fìrnia, aceptando con frente serena, con plena voluntad, las consecuencias de este compromiso. lY esto no más, pnede decirse, señores, en prueba de la santa libertad con que este patriota cristiano defendía los intereses de su nación? Nó, que su valor moral resalta brillante en las elecciones populares. en las gestiones pÚblicas
y

dJ los negoen todo cuanto podía influír en la marcha cios del país: él era el primero que acudía y el Último que se retiraba del campo de la lucha. Combatía a brazo partido con los adversarios de sus principios. :-;0 le desconèertaban la debilidad de los medios, ni ia defección de los amigos ni los denuestos de los enemigos. Si volvía la espalda, era porque nada quedaba por hacer y para preparar nuevos trabajos. En su alma' de bronce, los desealabro?

380

BIBUOTEC--' DE ES<.'RITORES DE CHILE

Ußa empresa eraß oomo los golpes del martil1o, que sólo sirveß para mejorar su temple; y lo que sobre todo admira es que, triußfaßte ó derrotado, la sOßrisa siempre

de

estaba eß sus labios y la duloe paz eß su oorazóß. Impasible á las ißjurias oomo á las alabaß?as, Jamás de su boca eßemigos Ó de elogio cayó ußa palabra hirießte COßtra sus él la gloria de Dios, se haen pro de su persona. Buscaba bía veßoido á si mismo para triußfar de los demás, y sólo las así se explica el estoicismo cristiano con que miraba ó homas ó la igßomißia, la gloria las humillacioßes. y ßO se orea que el oonjußto devirtudes morales y políticas de este hombre de caridad fuese fruto sólo de su civismo. Nó: tan estimables prelldas eran hijas de su mortificación cristianaj las realzaba su eminente piedad. La
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,

,

la piedad fueroß el aroma de su vida, y mortificación el Liempo que quisiera para preseßtayo deploro no teßer El militaros aqui su retrato bajo estos pUßtos de vista. ba bajo las bander.:s de la cruz, era un soldado cristiano, jurado enemigo de la ley de la oarße, y triunfàba en sus sí mismo. Hacer cQmbates, porque sabia crucificarse á morir al hombre de los sentidos, para que viviese el hombre moral, que peroibe las oosas del espiritu, era su regla. La oama, el vestido, el alimento, la habitaoión, todo revelaba eß él la pobreza evaßgélioa, la austeridad de un reliy

gioso mortifioado. Podla muy bien deoir con el grande Apóstol: Estoy clavado en la cruz (1). (,Lejos esté de mi J gloriarme en otra cosa que en la oruz de mi Señor esu-

cristo, por quien el mundo está oruoificado para mi, y yo lo estoy para el mundo, (2). El mundo pervertido no le contó eßtre sus looos adoradores, y desde los primeros albores de la vida hasLa los pálidos refiejos de la vejez, la crucifixión ùe la carne con SUR apetitos y concupÜwen(1) Galatas. n. 19. (2) Id.. VI. 14.

ORATOr:.L-\ SAGRAD.-\.

38\

favorita de este penitente y fervoroso cristiano. No bebió él en las turbias corrientes de un materialismo letal y corruptor, y por eso sus fuerzas fueron lozanas y vigorosas pal'a la práctica del bien. Se mor" tificó con valentía para mejor amar'á Dios y á sus prójimos. Si lo dudáis, alli está su vida, confirmando estas verdades con la irresistible elocuencia de los hechos; allí está
cias, fuo la ocupación

su retrato predio ando abnegación, penitencia, patriotismo
.

cristiano por la verdad de la cruz. y Nué habré yo de deciros de su exquisita piedad? Los hechos hablan muy alto: son recientes y públicos y me excusan de prolijas reflexiones. 10h vosotros, los que observáis con burlona sonrisa los pasos del hombre de Dios, del piadoso disoipulo del buen Jesús! 10h vosotros, los que, arrastrados por el torrente de las preocupaciones del siglo, suponéis divorciado el patriotismo de la religión,
que es su base, de la piedad, que es su alimento I Abrid los ojos, y ved: la piedad es útil para todo. Don Domingo Eyzaguirr? era ùn patriota distinguido; y, sin embargo, era uno de los que por apodo se llaman devotos. Oía dia-

riamente con fervorosa devoción la santa mit'a, oraba con frecuencia para sentir mejor, rezaba con la sencinez de la virgen oristiana el oficio parvo á la divina María, acudia el primero á las funciones religiosas de nuestro culto católico, y con su exterior grave, edificante y modesto ejemplarizaba á cuantos de cerca ó de lejos le veían. Don Domingo Eyzaguirre era hombre de los que se confiesan, y cada ocho días, ó Con más frecuencia talvez, COmo el grande O'Conell, se acercaba á los sacramentos de la misericordia y del amor, á la Penitencia y á la Eucaristía. Los recibía con fe, y nutría con ellos su magnánimo corazón. Aquí era donde, bebiendo en su fuente la misteriosa agua de la vida, aspiraba el aire puro de los hijos de Díos; aquí donde, embriagado en las castas delicias del divino amor, adquiría proporciones colosales, ex.

i

382

BIBLIOT1!.C.4.

DE E$ÇRnORES DE CJIlLE

pansión casi ilimitada, su ardiente amor á los homhres; aquí donde estudiaba la nada de las cosaS humanas para despr,eciarlas, la realidad de las cosas eternas para estirnarlås; en suma, aquí era donde sú larga vida fué el no-

viciado, la preparación nunca interrúmpida para una preciosa muerte, Como el siervo fiel del Evangelio, este bijo dócil de la Iglesia duplicó los talentos, y, cl/ando sonó para él la hora de la partida, sus virtudes estaban, sazonadas, la recompensa era cierta, y los goces anticipade dos, inefables. Tendido en el lecho del dolor, rodeado las atenciones y cuidados, de sus deudos y numeroso" amigos, el peligro de su vida circula por todas partes, y agricultor' cada uno divisa un vacío dificil de llenar. El el pobre gime, teme, e] hombre industrioso se contrisLa,
todo se agita y conmueve alrededor del venerable anciaacaso porque "desno. El solo permanece tranquilo. lEs conozca la proximidad de la hora fatal? Nó... Es porque el término de la peregrinación se acerca y su noble espírife; e" tu recipe una dulce expansión con los consuelos de su

porque setenta y ocho años y meses de IIna vida inmaculada no le han dejado contraer ligazones estreehas con los bienes eaducos; porque las riquezas no le poseyeron jamås con su brillo deslumbrador; porque el tiempo fué para. él la escuela de la muerte; porque... pero lå dónde voy? Una sola cosa ]e inquieta, y es el desamparo de los po1m; recomienda al bres. Fija en ellos sus ojos moribundos, ejecutor de sus voluntades, invoca los dulces nombres que eran su esperanza y consuelo en l? vida, ora en silenciot
y ?sta oración que comÌenza en la tierra, envuelta en aroá los cielos... máticos perfumes, sube y va termÌnarse en justic;a, el protecIAh!. .. El impertérrito defensor de la establecimientos de beneficencia y de la de

los tor nato industria, el fundador de la obra que diera fecundidad y rica vegetación á vastas campiñas, el patriota cristiano en toda la acepción de la palabra, el generoso amigo, el pa-

ORATORIA SAGRADA

383

dre tierno de los pobres, no existe ya... El frío de la muerte ha paralizado esos pies siempre veloces para correren servicio del menesteroso, ha dejado sin movimiento esaS manos siempre abiertas para distribuír cuantiosas limosnas, ha cerrado esos labios que un dia vertieron palabras de esperanza y de consuelo para el alligido. No lat" ya ese corazón sensible á todas las desgracias. indiferente sólo á los propios dolores, jAyl la segur de la muerte ha cortado un árbol frondoso que descollaba entre los demá.. de nuestro suelo querido. iDon Domingo Eyzaguirre ha

.

muertol.. y lqué nos queda de este eminente varón? nada mó..
.
.

que la lobreguez de esa tumba? IOh, nól desechemos un pensamiento tan triste. Nos quedan los recuerdos de sus. virtudes, las elocuentes lecciones de sus ejemplos. Accediti ad eum, et illu.minamini: acercaoS á BU tumba para iluminaras. En torno de ese fúnebre mon umento que le habéis erigido, puesta la mano en el pecho, protestad á Dio.. que seguiréis la hermosa senda que os dejó trazada su

siervo.
.

IOh sombra venerable de Don Domingo Eyzaguirre, sed el terror y el espanto de los corazones egoísta.. y el faro luminoso de las almas generosas y compasivas!' Cristianos, tened caridad, y todo en vosotros será beBo, grande, sublime, digno de la admiración de los ángeles y de los hombres; pe,o, si esta reina de las virtudes no es el ángel tutelar de vuestra vida, entonces temblad. Oíd el voto del grande Apóstol: si no tengo caridad, nada soy. jOh Dios míol el héroe del cristianismo, el que había domeñado el orgullo de los filósofos en Atenas, el furor de lus centuriones en Roma, el que había hecho tremolar el estandarte de la cruz sobre las ruinas del paganismo en Grecia', en Macedonia, en Asia, en' Italia; el hombre de los prodigios y de todas las virtudes, el grande Apóstol San Pablo, <<se pára en medio desus conquistas, y en el carro de sus. triunfos se estremece, tiembla y, pareciéndole que. caen.

I
.

I

384

DlBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

de 8US manos marchitos los laureles de BUS victorias, ajada la corona de sus méritos, enternecido excl8!lla: si no tengo caridad, nada soy>>. jS Ilblime virtud, divina caridadl inflamad todos los corazones para que los goces de la patria del tiempo sean el preludio de los inefables goces
de la patria de la eternidad, y Vos, Jesús amoroso, acoged benigno las preces que os dirigimos por el eterno descanso de un fiel discipulo que

siguió vuestras huellas y cumplió vuestros adorables preceptos. Perdonad las faltas en que pudo incurrir por la humana flaqueza, y recibid su espíritu, purificado ya con esa sangre divina que acaba de ser vertida en las aras del altar: coronadlo de gloria y que él descanse en perpe-

tua paz.

?

,

?anegírico del Padre y Doctor (le la Iglesia San Agustín
.

Qui

autetlf teurie el
in..

magnl/$ VQcabitu,. (Mateo. V, 19). Pero el que los guardare y ensefl.aen t'l re, ése serå tenido por grande

docuerit. hie ,.,gno coekl,um.

reino de los cielos.

.

Con el laconismo admirable de estas solemnes y santas sermón, de la palabras, Jesucristo reveló en el sublime montaña el secr?to de la verdadera grandeza. El mundo no comprendía, señores, este secreto, y por ó el frenesí de sus pa?sto, en los delirios de su orgullo, en diplomas y celebró apoteosiones, decretó honores, firmó sis en favor de los que merecían estos homenajes de estilágrimas y la mación pública. Sus héroes recuerdan las pueblos musangre, el exterminio y la muerte de mil y mil tilados, destruidos, encadenados, y sin libertad y sin vida, de ruinas. Sobre ;:ohvertidos en un montón ensangrentado el renombre y ?stos escombros, por lo común, descansan las glorias de los que el mundo llama SllS grandes hombres. de los pueblos, Verdugos de la conciencia y de la libertad la humanidad abatida y degradada por ellos, nada ti?ne

'Iue agradeced e.. Sin embargo, el mundo los ensalza: está en su derecho, si el error puede tenerIo. No le disputo ni le en vidio sus
glorias.
ORATORIA SAGRADA.-25
,

386
,

BI.BLIOTECA DE ESCRITOBES

DB CHILE

.

.

Empero, para mi, humilde discípulo del Evangelio, no. hay para el hombre otra grandeza verdadera, sólida y permanente, que la que entraña esta máxima divina: Qui lecerit el docuerit, hic magnus vocabitur in regrw coelorum. Esta es nuestra regla sencilla, siempre antigua y. siempre nueva, siempre santa y siempre fecunda en todas sus aplicaoiones å todas las condioiones y â todas las fases de

la vida. Si la olvidáramos, por más que los hombres del siglo nos divinizasen, por más que nos prodigasen sus elogios y celebrasen nuestros ?echos, siempre seríamos pequeños, y muy pequeños, en los consejos de la eterna Sabiduría. Sí; porque para ésta sólo es grande en el rein!>
de los cielos el que practica y enseña los mandatos y las. doctrinas de Aquél que es el camino, la verdad y la viday notadlo bien, señores: el reino de los cielos, en la len-

gua de los Evangelistas, en el pensamiento del HombreDios, es verdad, gracia y virtud; es fe, esperanza y amor; lo que quiere decir que el reino de los cielos está y puede estar en el corazón que. humilde reoibe y agradecido culti va esos preciosos dones con que lo enriqueciera el Criador. Si así no fuera, cruel ironía habría sido esta otra seno

.

tencia del Salvador: Regnum Dei intra I'OS esto y no olvidéis tampoco que esa sociedad visible y perfecta, esa Iglesia santa, católica, que viene ilustrando y santificando al mundo desde el origen de los tiempos; esa madre siempre virgen y siempre fecunda, que tiene hijos esparoidoshacia los cuatro vientos del globo, se llama también, y con derecho, el reino de Dios en la tierra. Su fundador le ha dado este nombre glorioso, y la historia de sus proezas, y los anales de sus conquistas responden que lo ha merecido; dicen más: que ha sido digna de llevado corno la enseña de sus inmortales destinos.. Por manera que el que toma en sus manos esa poderosa palanca de la grandeza intelectual y moral, el cumpli-..
. .

I

"

J

.

ORATORIA. SAORA DA

387

miento y la observancia de la ley, !levará en su frente la aureola de una triple grandeza. Es y será: Grande en presencia de si mismo; grande en presencia de la Iglesia Católica, y grande en la patria de los escogidos
,

de Dios.

Qui, etc.
Estas deducciones son inflexibles, rigorosamente lógicas, y, en mi derecho, las aplico sin vacilar al incompara_ble Doctor y Padre de ]a Iglesia AureJio Agustln de Tagaste, que hoyes el objeto de nuestro culto. Encargado yo de bosquejar el elogio de este varón emi-

nente, de este hombre verdaderamente grande, me siento,. como nunca, abrumado con e] peso de tan honrosa tarea. Los esplendores de este astro de primera magnitud en
el cielo de la Iglesia me deslumbran, me oprimen, y, al fijar en él las trémulas miradas de, mi pohre inteligencia,

.

me ciegan los excesos'de su briJIantlsima luz. Más de una vez me he dicho á mi mismo, suspendido entre la admiración y el asombro: puer ego sum; nescio loqlti: soy un niño; no sé expresar todo lo que mi eorazón siente, todo lo que mi entendimiento concibe de esa obra colosal del Artlfice Supremo, de ese genio sin igual en ]a república de las ciencias y en e] santuario de las virtudes. ,Qué decir, señores, que sea digno de la sabiduria, de las virtudes, de los esclarecidos méritos dé Aurelio Agustín? Era él, como e] Bautista, lucerna ardens el lucens (1), antorcha que ardla y brillaba: que ardía en santos y divinos amores, y brillaba como el sol en el firmamento con rayos de altísima sabiduría. Permitidme deoirlo, señores, en este lenguaje popular <<que en su seneillez aparente, revela las luces del buen sentido y los secretos de]a Ciencia de Dios>> (2): hombre de fe,
"

(1) Juan, V,35. (2) Dupanloup.

388

BIBLIOTECA. DI:: ESCRITORES DE OHILE

hombredegenio, hombre de corazón, hombre de bien, hom. bre de cienoia, Aurelio Agustin reunÍó en su persona todo lo grande, lo bello y lo sublime que puede baber en el hombre: Fué un héroe en la mås alta significaoión de esta pa. labra. Profundo filósofo, teólogo eminente, controversista
incomparable, historiador concienzudo, expositor claro y sublime, sacerdote ejemplar y modelo, Pontífice sin \man.' cilla; en una palabra, Aurelio Agustín fué el hombre providencial, el hombre de Dios predestinado para las grandes
cosas.

Nó, nó, ((jamás perecerá su memoria, y su nombre será ,repetido de generación en generación.. .Las naciones pregonarån su sabiduría y la Iglesia celebrarå sus alabanza.. (1). Aunque sea, pues, invirtiendo el orden de mi tema, también yo. pagando este día una antigua deuda de gratitud, vengo á'preconizar su sabiduría y å celebrar sus virtudes en presegcia de sus hijos y delante de vosotros, señore.. 1.0 San Agustín grande, soberanamente grande, en las
.

CienCIas. 2.0 San Agustín, mås grande aún en la santidad de vida, en el heroísmo de sus virtudes: he aquí el plan y

la

la

división de este discurso. Veremos, por tanto, al gran sabio y al gran santo.' Uno y otro es demasia,lo grande, y su orador es demasiado pequeño. Te inpoco, Deus peritas: å Ti te invoco, loh Dios de verdadl Bajo tus auspicios abro mis labios, loh Virgen pu-

ra, oh dulcísima Maríal lA ve María!
señores, Dios envía al mundo hombres excepcionales y privilegiados para que lo irradien. lo rehabiliten, lo fecunden y lo salven con las verda-

I. De cuando en cuando,

des que enseñan y las virtudes que practican. <,Este es el orden de la Providencia; ésta es la glori? de la' humani-

(1) Eclesi...té.. XXXIX.
.

ORATORIA SAGRADA

389

dad.>. ha dicho muy bien el eloouente .eñor Dupanloup, obispo de Orleáns (1). Estos hombres de inteligencia superior, que no pocas

veces dan el nombre ásu siglo, han recibido del cielo .la noble necesidad y el instinto invencible de usar de sus facultades en toda la plenitud de su poder y de su acción>. Imaginación rica, fecunda y depurada; sensibilidad exquisita, generosa, divinamente inspirada por todo lo que 'y penetrante, ra?es bello, noble i sublime; atención fina ciocinio vigoroso, investigacjón paciente y certera, exacti, tud en los juicios, intuición en los más profundos secretos de la ciencia, generalidad portentosa en las concepciones
del espíritu, y en todo grandeza, originalidad, elevación, s"blimidad; ved aquí unos cuantos caracteres de has in. teligencias que dominan, y con justicia, en el universo

científico.

Para ellas, Dios, el hombre y el mundo casi dejan de ser un misterio. y lno veis, señores, en este pálido bosquejo algo de lo que distingue al espléndido trofeo de la elocuencia del grande Ambrosio y de las lágrimas de la ilustre Mónica? lNo veis en este imperfecto retrato al célebre Aur'élio Agustín de.Tagaste? Hombre verdaderamente extraordinario, aprendió sin maestro todas las artes liberales. La filosofía, la historia, las ciencias morales yteológica., la exégesis biblica, ó la exposición de nuestros Libros Santos; la zoología, las humanidades, la pedagogía, y hasta la música, le son deudoras de inmensos trabajos, de profundos y luminosos escri. tos. Genio asombroso, dominó sin rival todos los ramos del saber y los culiiv6 con esa oonstancia, con ese infatigable tesón que son el patrimonio de las grandes inteligencias y de los grandes corarones. EI Hortensius de Cicerón inflamó su amor á la sabiduría;
.

(1) De l'Education, lib. 5.?,

(',ap.

6P

390

B[BLIOTEGA DE ESCRITORES DE CHILE

Platón y Aristóteles, los mas célebres filósofos de la antigüedad, le fueron familiares; los estudió, también sin profesores, y los aventajó, los excedió en mucho con su doctrina. Insigne retórico, Cartago, Roma y Milán oyeron con admiración las lecciones de su elocuencia, y esto cuan. do apenas hablan transcurrido los cinco primeros lustros de su vida. Una cosa, sin embargo, le disgustaba en el Hortensius del Orador romano. Era no encontrar en él el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que su santa madre había grabado hondamente en su corazón 'de?de la infancia.
.

.

esto sucedía, oídIo bien, oh vosotras en cuyo maternal regazo descansa el porvenir de la familia y del mundo (1); esto sucedia, digo, cuando Agustín era el ho!"bre de las vanidades, el esclavo de los placeres del siglo, cuando no era más que un simple catecúmeno extraviado!

IY

.

IQué grande es la misión de una madre cristiana en la tierrallqué influyente es su palabra en todas las evoluciones ó peripecias de la vidal IQueréis, señores, una prueba del ingenio fecundo, de la vasta erudición de Aurelio Agustin? Voy á darla. Escuchad.

En pocos meses de retiro en la hermosa quinta de su amigo Verecundo en Casiaco, en este lugar de sus indelebles recuerdos de fervor cristiano y de sincera amistad, compuso sus tres elocuentlsimos libros contra los académicos; obra bien poco inferior en el latín á las Tusculanas de Cicerón, y muy superior, en cuanto al fondo de la doctrina, al vigor de los razonamientos y á la ciencia filosófica; alli también escribió los do, libros de sus Soliloquios, los dos del Orden y uno de la V ida feliz. IEra entonces el joven Agustín, lo repito, no más que un catacúmeno; se preparaba para recibir el sacramento
(l)
G!\ume.

.,

ORA.TORIA. S.6.GRAD.6.
,

391
.

,

<le la regeneración" ,1 Y, con todo, ya en esas obras <Jlásicas y monumentales dejaba el escepticismo vencido; la Providencia vengada, y la verdad y la vida feliz bien

<lefinidas. Tan preclaro talento no podia dejar de hacer maravi. Y así lIas, una vez consagrado al servicio de la verdad.

lué, señores.

Purificado en las aguas regeneradoras, Agustln recibió hijo de Helclas, el en las fuentes del bautismo, como el magisterio divino de la palabra: Ego dedi"erba niea in
<Jre

,

tuo (1). Fué en este gran día constituido por Dios como la co1umna de hierro, como el muro de bronce contra todos los enemigos de la verdad. La santa Iglesia de J esucris. to debía saborear los frutos de esta preciosa conquista, å los y sus esperanzas no quedaron burladas. Vuelvo

hechos. Manes, Arrio, Donato, Pelagio, ved aqui cuatro hombres <lel error que encontraron en los escritos de Agustin su alguna ruina, su muerte, su tumba. lNo los habéis visto los doctores vez postrados á los pies de este príncipe de esplén. en uno de esos bellos cuadros que recuerdan las didas victorias de su genio? Esa es la verdad, señores Manes con SlIS dos principios coeternos, el Bien y el JIJ al, fecundo en deplorables este enigma indescifrable
.

con y. filosofia que desdeÌ.a la y moderna antigua sistemas para las luces de la revelación; Arrio, este altivo progenitor del viejo y d.el joven racionalismo, con Sll Cristo puro; Dona. to con los ensueños de su verdadera Iglesia en un rincón del ardiente suelo africano; Pelagio coh sus hijos de

,

Adán justos, inocentes y puros cual si fueran en su naturaleza física, -intelectual y moral como el primer hombre..
antes de su tremenda calda; todos por diferentes caminos
,

(1) J .romías, l.

.

392

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CIDLE

marchaban á un. mismo fin: á la negación absoluta del imperio de Jesucristo en el mundo y en el hom?re. ,Los. fatídicos nubarrones de estas grandes herejias hacían sen-

,

oriente y en el occidente, tenian sus partidarios y sus defensores: el veneno del mal se infiltraba, cundía por todas partes. Pero nada temáis, señores; sonó la hora fatal para todos estos errores. Agustin llega, las nubes de la herejía s<> disipan, el cielo se despeja, y la virgen de Sión, la inmaculada Esposa de Jesús, la Iglesia Católica, recibe en su

tir

su influencia en el

.

corona de gloria los nuevos brillantes que le conquista hijo de sus ternuras.

cs<>

Con mano rigorosa pulveriza la primera piedra del edificio de Manes.-La Epístola del fundamento en el libro que contra ella publica; y con más diestro pincel todavía retrata al vivo las costumbres de la Iglesia y las costumbresde los maniqueos en las dos obras que con este titulo lanzaá .las consideraciones del público. IQué contraste, qué paralelo, señoresl Allí resalt.n en todos sus coloridos los encantos y las bellezas de la moral católica, las virtudes d<> 'los fieles hijos de la Iglesia y los hermosos triunfos de sus héroes; yaqùi en toda su desnudez y deformidad los vicios y la torpe ignorancia de los sectarios de Manes.

,

Veinte y tres libros contra Fausto, el maniqueo por excelencia, y doce de Génesi ad liueram, entre otras brillantisimas producciones (1), cierran el debate, detienen las. turbias corrientes del error, salvan los tesoros de la verdad. y vengan cumplidamente á la santa Iglesia Católica. El maniqueismo bambolea, se desploma y cae hecho mil pedazos á los pies de su./ormidable adversario. IRonory prez á San Agustínl Así se vengaba este joven campeón dA la causa católica de los ocho ó nueve años que lo tuvieron de oyente los discípulos de Manes.
(1) V éanse
108 tres libros sobre el libre
d<M

rtligián y el de las

albedrío, el de la verdaderrz. ?anto Doctor. almm, del

ORATORIA 8AORADA.

a? 393

y no es éste el único triunfo de su genio. El más alto de nuestros misterios, aquel en cuya contemplación todo
.',

entendimiento es obtuso, toda capacidad limitada, toda ciencia oscura, toda tentativa vana y todo arrojo infructuoso (1), el misterio de la augusta Trinidad, señores, halló'á San Agustln no menos humilde para adorarlo, que grande y profundo para defenderlo. Arrio ,había sido bati do en brecha por el invicto Arzobispo de AJejandría, Atanasio el Grande. Las reverberantes lumbreras del oriente y del occidente católico, esos reyes de la palabra y del humano saber. Basilio de Capadocia, Gregorio de Nacianzo, Crisóstomo de Coustantinogolpes mortales y pla, Hilario de Poitiers, hablan dado decisivos á la secta impía. Esta, sin embargo, en tiempo
.

de San Agustln, contaba aún numeroSos partidarios. El á más distinguido de el1os, el Obispo Maximino, gaita la el arena del combate. Nuestro eminente doctor le arroja guante en un certamen público. Maximino lo recoge, la lucha comienza y Aurelio Agustln lo bate,'lo confunde golpe de y lo anonada. El arrianismo recibe el' último
el inmortal é gracia, y quince libros sobre la Trinidad son imperecedero monumento que erige San Agustín para per, espléndida de su victoria de otra esta petuar la memoria
colosal inteligencia.

IQué alta penetración, qué sutileza de espíritu revelan esos quince libros de la Trinidadl dice Casiodoso (2). (,Parece, ai.ade Genadio (3), que su.ilustre autúr hubiera sido introducido en la cámara del Rey inmortal de los siglos, y recibido allí las inspiraciones de divina sabidu-

rla para resplandecer con tod? clase de belleza... de Y, con todo, señores, y altravés de las corrientes luz int?ligencia, que iluminan el rápido vuelo de esa grande

-(3)

(1) Joaquín Yentura. (2) Instituciones, cap. 16.
DeRCriptor Eccles., cap. as.

39t'

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CHILE

y con todo, y á pesar de haber, si puedo deoirlo, penetrado los seoretos del Altísimo en el más profundo de nues-

tros venerados dogmas, Agustín, al terminar su trabajo, humilde y enternecido, exclama: <<Señor, Tú conoces mi fuerza y mi flaqueza, mi ciencia y mi ignorancia. Conservad la una y ourad la otra. Haced, Señor, que yo no os olvide jamás, que yo os oonozoa, que yo os ame, y aumentad en mi vuestros dones hasta que yo sea rehabilitado y completamente restablecido&(1). Hé aquí el verdadero sabio. SigAmosle todavía en su
. .

gloriosa oarrera. Su patria reclama sus servioios, y él se los presta sin tardanza. El oisma de Donato la tenía fraccionada, envileoida, degradada. N o menos que quinientos obispos do.

natistas (2) hacían correr en lineas paralelas el error y el orimen en el suelo africano. La. obra: pues, del gran Cipriano era amenazada con el exterminio y la muerte; pero llega Aurelio Agustin, penitente y oonvertido, y todo oambia de aspecto: pueblos y ciudades enteras vuelven al seno de la unidad católica: conferencias públicas y privadas, oraciones y penitenoias, .brillantes y vigorosos escritos, ooncilios provinciales y nacionales, todo se pone en movimiento, y de todo es el alma, el corazón y la fuerza motriz este atleta infatigable. No hay quién resista al

torrente de su elocuencia y al vigor de sus razonamientos. Su lógica es aterradora, su raciocinio concluyentè y su erudición sin ejemplo. Los enemigos de la unidad huyen avergonzados, despavoridos, y no se encuentra uno solo que se atreva á medir sus f?erzas oon el nuevo David del saber, después de las derrotas de los esforzados gigantes de la secta. Allí tenéis, señores, entré otros, sus hermosos tratados de la unidad de la Iglesia y de la unidad del bautismo.
.

(1) Lib. 15 de Trin., cap. 28. (2) Butler, Vida de San Agustín.

ORATORIA. SAGRADA

395

Allí están sus tres libros contra Parmenión, sus otros tres contra Petiliano, sus siete del bautismo de los Donatistas, sus ciento veinte y cuatro tratados sobre el evangelio de S. Juan. Leed alguna siquiera de estas originales producciones, y leedlas ahora que el protestantismo alza osado entre nosotros la caheza, y. diréis con el muy erudito, con el muy elocuente Joaquín Ventura de Ráulica: .Aurelio Agustín es el mayor genio del mundo.. Y también exclamaréis conmigo: nó, jamás la Iglesia Católica, apostólica, romana, ha tenido un defensor tan ilustre de su preciosa unidad, como el grande obispo de Hipona. Diez sigJos antesque vinieran al mundo los pretendidos reformadòres del sigJo dieciséis, que con sacríJega manO rompieron esa sacrosanta unidad, ya estaban condenados por San Agustín. Las obras de este ilustre Padre contra los refractarios de todos los tiempos y de todos los colores existian cuando Lutero y CaJvino alzaran el nefando estandarte de Ja rebelión, y esas obras pusieron en transparencia sus criminales.propósitos, les imprimieron el sello que merecían, el de Jas apostasía; y para eterno oprobio de sus autores, este sel10 l1eva estos tres jeroglífieos: orgu110, ambición, sensuaJidad, o see: Iconcupiscencia de la carne, concupiscencia de Jos ojos, y soberbia de la vida! Perdonadme, señores, no tengo valor, me siento débil, no puedo negar á mi héroe los honores del triunfo por los laureles que recogió en ese otro campo de sus combates por la santa causa de Dios: el pelagianismo. Pelagio, hélo allí bajo las brumas de Gales, y hélo. alJá bajo el ardiente sol del oriente, astuto, hipócrita, soberbio, diseminando una herejía perniciosísima, en expresión de San Jerónimo (1). Para ese monje de Inglaterra no había pecado de origen en los descendientes de Adán. La obra, pues, de la redención quedaba con soJo esto minada en su
,
,
.

!

(1) Epist.

134 ad August.

,.

396

BIBL10TECA DE ESCRITORES DE CJULE

base. Pelagio negaba la necesidad de la gracia interior para el mérito de las buenas obras; y asl, de negación en ne-gación substrala por una parte al hombre del imperio de Dios, por la otra exaltaba sin límites las fuerzas de la humana naturaleza; y, en fin, ã pretexto de ennoblecer ã la

humanidad enferma y degradada, le quitaba sus mãs gratos consuelos y sus mås risueñas esperanzas. y lo mãs peligroso era que propinaba el veneno de estos errores en dorada copa. Lo sabia ocultar cOn destreza para que lo bebiesen los incautos. Como era natural; se ganó prosélitos; Cún maña se hizo alÍsolver en el Concilio de Diópolis, y iquién lo creyeral hasta obtùvo por uno de sus partidarios, y merced á sus protestas hipócritas, cartas de recomendación de uno de los sucesores de PedI'o (1) en la cátedra de Roma. Con talcs antecedentes, sin que yo lo diga, vosotros, señores, comprenderéis muy bien el ascendiente y las proporciones del mal que amenazaba' > á la púdica Esposa del Salvador. Mas, joh Iglesia de J esucristol nada temáis: en vuestro seno tenéis un hijo que con penetración casi divina conoce el error dondequiera que sc oculte. Este hijo de vuestros castos amores se llama Aurelio Agustln, y alli estã, ya viene á la defensa de vuestras glorias y de vuestro honor. 10h hija de Sión, saltad alborozada de gozol El
,

.

I

.

triunfo será infalible y la victoria completa. IPelagio engañar á San Agustínl lNó, imposiblel La esforzada mano de este ilustre gue,'rero del Señor le quita al momento la careta, rompe el velo hipócrita con que ocultaba su herejia, descubre á ésta, la persigue, la combate sin descanso, la' vence, le corta la cabeza, y, desfigurada, horrible, como era, la pone á la expectación de los siglos sobre los muros de esa ciudadela de Roma que en su reointo enoierra el porvenir y las esperanzas del mundo.
(1) El Papa Zósimo.

,

ORATORIA ?AQßADA

397

.IOh Iglesial bendecid á vuestro hijo; dccretadle honores y alabamas. Y la Iglesia, señores, agradecida, decreta honores al hijo de su predilección.

Doctor de la gracia.. Y con razón, porque nadie como él ha sondeado mejor los abismos, las mistcriosas profundidades .del divino amor; nadie como él ha entrado á ese sancta sanctomm del corazón, donde Dios, sin perjuicio de los fueros de la libertad humana, intima sus órdenes y es obcdccido, habla y es escuchado, atrae y es correspondido, ilumina y es adorado; donde, por decirlo todo de una vez, el entendimiento' divino y el entendimiento humano, la voluntad divina y ]a voluntad hUfilana se enouentran, se armonizan y se
,Aurclio Agustín
se

llamará

cl

aman. suspicicndum, reddidit Augustinum, quam doctrina de gratia., ha dicho el exiinio Suárez (in Proleg., cap. 6): Nada ha hecho tan admirable y portentoso á Agustín como la doctrina de la gracia. y es la verdad, señores; por la gracia y la libertad, la naturaleza y el pecado original, el imperio de Jesucristo y el demérito de la culpa, el encanto de las virtudes y la fealdad de los vicios, todo está bien deslindado, todo perfectamente definido, todo admirablemente tratado en los escritos de este hombre singular. La acción divina y hu" mana, los derechos de Dios y del hombreen la jnstificación del pecador, alli se hallan consignados. Nada se ha escrito mejor, nada más luminoso y original contra el pelagianis.

.Nihil tam admirandum

el,

mo. Sorprendido por esto de admiración el gran Jerónimo, decía: .Es superfluo, es inútil que yo escriba contra esta herejía, después de haberlo hecho el sabio y elocuente

.

obispo Agustín. Si algo quisiera añadir, se me diría con Horacio: in sylçam ne ligna leras. Si algo nuevo quisiera agregar, mejor es 10 escrito por Agustin (1).
(1) Dialog. adversus PeJag., Lib. 3. nÍlm. 19. Migne.

398

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

también el voto de todos los teólogos, de los Romanos Pontífices, de lo? Concilios provinciales, nacionales y ecuménicos; en cuyas definiciones sobre la justificación y la gracia brillan las doctrinas y hasta las palaDras de San Agustín. Para todos, dice el profundo Petavio (1), las sentencias del gran Padre y Doctor de la Iglesia son un argumento incontrastable de verdad. Permitidme una sola cita, que vale más que todas. San Agustin, decía el santo Pontífice Juan 1I, cuya doctrina, según los estatutos de mis predecesores, aprueba y sigue la Iglesia Romana (2). y jqué originalidad aliado de esos prodigios de erudición sagrada y profana! El genio de San Agustln era creador. ,Quién oomo él ha visto mejor los arcanos de la divinidad? ,Quién antes, ni después de él, ha descendido con
es
.

El voto de S. Jerónimo

paso más firme y certero á esos insondables abismos de las misteriosas operaciones de la gracia? ,Quién ha conciliado mejor la gracia con el libre albedrío, y el libre albedrío con la acción de la Providencia en el corazón de los hombres? ,Quién como Aurelio Agustín ha tratado con más grandeza y elevación esos otros tremendosy profundos misterios de la predestinación de los santos y el don de

la perseverancia.? Parece, señores, .que este hombre extraordinario hubiera asistido á los consejos de la eterna Sabiduría en los cielos. Fué, por lo menos, su mejor intérprete en la tierra. Oráculo de su siglo, su nomþre resonaba en todas partes, y de todas partes era consultado, y á todos respondía con los simpáticos atractivos de la verdad, del cariñ;;, del
interés y de la amistad. ?Genio sorprendente, elocuencia natural, prudencia consumada, piedad sólida, amor á la verdad, celo por Igle-

l.

(1) Lib. 9 de Deo, cap. 6, num, ].0 (2) Ep. ad quoad. Senat., cap. ult.

ORATORIA SAGRADA
,

399

sia, bondad siempre simpática, modestia sin igual>, ved aqui, lo que á juicio de Ceillier, revelan sus cartas. (1) Y ,qué diré de sus discursos, de sus comentarios, de sus defensas de la religión, de su grande historia, de sus obras filosóficas, y de esa multitud de libros dió á que luz su ingenio portentoso? Que en todo es bello, fecundo, original, sublime, grande; que en todo es, como el

gran Pablo, .todo para todos, para ganarlos "á todos á Jesucristo.. ?an Paulino no temia excederse, recogiendo. sus palabras como si fueran divinamente inspiradas (2),Queréis, señores, conocer ahora el juicio de los enemigos de la Iglesia sobre este Doctor incomparable?

Oid. .Desde el tiempo de los Apóstoíes no ha tenido la Iglesia un Padre como San Agustin>>, deda Lutero. .Era el hombre mayor por su sabiduria humima y divina de cuantos le habian precedido y, según parece, de Cuantos le podian seguir en adelante" afirma el Doctor Couel. .El más grande de todos los Padres y el más digno de todos los teólogos de la Iglesia de Dios desde el tiempo mismo de los Apóstoles., lo denomina el Dootor Field.
filoso Ha. Bruolher. ,El Padr" singularmente excelente, el principal ornamento y lumbrera de la Iglesia., Erasmo (3). Pero i qué necesidad tenemos de el testimonio'

.El astro brillante de la

de los extraños, cuando los nuestros superabundan en la materia? Pedro Lombardo, Alberto el Grande, el Angel de las esouelas de -Santo Tomás Aquino-, Suárez, Fenelón, Bossuet, toda esa pléyade de sabios de la Iglesia Católica han sido los discipulos, han seguido las huellas de San Agustin. Las importantes palabras que se han pronunciado.
r

invocar

(1) Dom Ceillier, Hist. des Aut. Sac., tomo 12. (2) Ep. 3 ad AJipium. Edic. Migne. (3) Citados por Butler en la. Vida. de San Agustíu.

400

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

,.

Inocenoio 1, Celestina 1 y San Gregaen el Vatioano por glorifioan á ese sol del cielo rio el Grande ensalzan y

africano. y cuando, señores, el célebre Macedonia leía esa obra dos libros 0010 sal , sin modelos ni imitadores, esos veinte y de la Ciudad de Dios, escritos por San Aguslin, arrebatado exolamaba: por la fuerza do tan inmutable belleza, sé aquí qué cosa más <,Pontífioe de Jesucristo, yo no
ó tus profundos conooi. admirar: si tu oiencia filosófioa ó mientos históricos, si tu elocuencia encantadora, tu san. tidad sacerdotal (1). las miradas de mi espíritu en esa Y, al fijar yo también de Aurelio Aguscomo en las otras obras monumentales todo el tin y al observar su difusión y sus efeotos por el poeta mundo oristiano, no puedo dejar de exclamar con
.

de Aquitania.

ingratis) (2). (Prosp., Carm. 110 de IOh Agustínl permitidme dirigiros la palabra, oomo el ilustre San uno de vuestros oontemporáneos, con

Flumina librorum mundum effluxere pcr omnem, campisque animorum, Quae mitis humilesque bibunt, Certant vitalis doctrinae immittere rivos.

Jerónimo: te veneran como <.El orbe todo te aplaude: los católioos

(l)Ep.l54.
(2)
Límpidos ríos SUB escritos sabios Son. que se extienden por el ancho mundo.

En donde beben con ardientes labios Las dulces olllS del saber profundo.
Los que mansos y humildes los resabios No oonsienten de espíritu ira.cundo; Arroyos 80n de celestial doctrina
Con que regada el alma se ilumina.
(Traduccián del PbrQ, D. Vicente S. Chaparro)

?

ORATORIA SAGRADA

401

es más al restaurador de la antigua fe; y lo que todavla glorioso, los herejes te detestan (1).

Basta: yo me repito. privilegiada, Nó, jamás ha habido una inteligencia más viril; de un talento más fecundo, más universal, más la inteligencia más, perspicacia, de más originalidad, que y el talento de Aurelio Agustin de Tagaste. Es, pues, este hombre portentoso, grande, soberanalI),ente grande en las ciencias. 10h vosotros, amantes de la sahidurla, Qh vosotros á

,electrizan las conquistas de la ciencia! alll tenéis qui?nes

.

inteli. un belllsimo ingenio, un gran corazón, una grande estos dones gencia, un hombre celebérrimo, que consagra grande al triunfo, 'al servicio de la verdad; alll está la más personificación humana de la alianza entre la religión y las Es pociencias, entre la virtud y las letras. Contempladla. 1 digo El genio y la co: haced un esfuerzo; imitad la. lQué inteligencia de San Agustln en el alto poder,. que los caracel genio y la inteligencia teriza, no tienen imitadores; pero á la de este grande hombre sirviendo á Dios, á la Iglesia,
humanidad, pueden tener y tienen admiradores y discípuá los. Señores, sed vosotros de esta escuela: acercaoS ese foM de luz, recibid sus irradiaciones y glorificaréis el talento. La repgión y las ciencias tienen sus coronas que ?o se marchitan con los años, ni se deshojan con el tiempo; os convidan con ellas. Marchad á conquistarlas, siguiendo la huella luminosa que dejó trazada el inmortal Obispo de Hipona. Negad siempre (<los honores del genio al que abusa de sus dones. (2) y no olvidéis jamás que el talento corrompido nunca fué sublime. San Agustln usó bien de su talento y de su genio asombroso, y por esto fué ayer, es hoy y será
.

,

.

(1) Ep. 151 Aug. Edic. Migue. (2) De Maistre, Vela.das. ORATORIA SAGRADA.-26

\

.'

402

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE

en todos los siglos grande, soberanamente grande, en el mundo cientifico y moral. con el doble magisterio del saber
y de la

virtud.

Jóvenes, hermosa flor, risueña esperanza de la religión y de mi patria, ciencia y virtud son el inmortal paladión de vuestro glorioso porvenir. ,Qué harí..la ciencia sin la

Lo que hizo en el mundo antiguo, virtud? lQué haria? lo que ha hecho, lo que haoe todavía en el mundo moder-. no: destruir sin edificar, sembrar orgullo y vanidad para oosechar tempestades. Scientia inflat charitas, rero a?dificat, ha dicho el gran Pablo (1): la ciencia orgullosa destruye, la caridad edifica: y nada es más cierto. Ciencia sin virtud fué la terrible y dolorosa'enseñanza. que dió 81 padre del error y de la mentira en los primeros dias del munrlo á los progenitores del género humano.. ,Seréis como dioses, sabiendo el bien y el maJ., les dijo Satanás; y desde entonces la historia de los siglos, manchada con negros cl'Ímenes, teñida con sangre y escrita con lágrimas y dolores, viene diciendo lo que ha costado y costará á la pobre humanidad e] aprendizaje de esa ciencia satánica, la aplicación práctica de esa palabra hlasfema. Por esa cioncia mil veces maldita, el hombre quiso sel' Dios, y por un justo castigo del cielo llegó á ser menos que. . .

,el esclavo de la concupiscencia de la carne.. de los ojos y de la soberbia de la vida.. la el juguete de las pasiones. Si ]0 dudáis, alll está en testimonio de verdad el antiguo politeismo con el torpe cortejo de todos los errores, de todos los vicios y de todas las

hombre.

.. concupiscencia

infamias, reverenciado por la antigua filosofia y revelando á los hombres lo que importa la ciencia sin virtud; allí está viva y palpitante lamemeria de ese reinado sin ejemplo en los fastos de la historia que prepararon Voltaire, D'Alembert, Diderot, Freret y demás filósofos de ciencia sin corazón, sin virtudes cristianas; allí está, digq, (<ese rei(1)
I Corintioa,

VIII, I.
,

.

ORATORIA SAGRADA.

?03

-

nadoque seseñaló ála execración del universo por el terror con el nombre de libertad, por el desprecio del hombre con el nombre de fraternidad, por la perpetración de todos los orimenes con el nombre de virtudes republicanas, y por el ateismo más desvergonzado, bajo la máscara de

una religión humanitariå. Acabo de nombrar ese gobierno que, a fines del siglo último espantó al mundo, y que Dios anonadó en unos pocos instantes por las manos mismas de los que lo habian establecido, después de haberlo tole. rado por espacio de algunos años, para recorda? á los hombres que parecian haber olvidado esta ley de su justi? cia: el reinado de los impíos es la destrucción de los pue. blos: Regnantibus impiis ruina e homínun. Prov. 28 (1). Hé aqui en la vida social el fruto amargo de la ciencia divorciada de la virtud. Y iqué no podría yo añadir sobre el mismo tema, si el tiempo me permitiera desenvolver las consecuencias de tan funesta separación en la vida individual y doméstica de los hombres? Lo diré todo en dos palabras: ciencia sin vio.tud es la ,ebelión de la tierra contra el cielo, del hombre contra
Dios.

iquién, quién que no delire puede temer por Dios en ese duelo á muerte á que lo provoca la impiedad de nuestros dias?,> (2). Yo no temo, señores, porque tengo en el fondo de mi, alma el inefable consuelo, la indefectible seguridad' que lucirá un día de triunfo espléndido de la religión contra la impiedad, de la verdad contra el error y de la virtud contra el vicio. Y, mientras este día viene, jóvenes, en estas lllchas del tiempo por la santa y noble causa de los hijos de la eternidad, vosotros sois los llamados á tomar una parte activa y vigorosa. Seréis grandes, llegaréis aeaso al herolsrno, si, como Aurelio Agustin, lleváis hondamente
<<y

,

(?) Ventura. Poder púbJico cristo
(2) José Canga Argüelles.

404

BIBLIOTECA. DE E$CRITO&ES DE CHILE

grabadas en la mente y en el corazón estas dos santas palabras: ciencia y virtud; si, como él, no perdéis de vista jamás el principio de la verdadera grandeza, el cumplifeeerit miento y la enseñanza de la santa ley del Señor. Qui
.

el docuerit, hic

magnus "ocabitur in regno coelorum.
.

Descansemos aqui.

Hoy hemos visto al sabio; mañana veremos al santo. Entre tanto, en nombre deDios os bendigo.

II
"

.Asi como, dice el elocuente J oaquin Ventura (1), no bay astro sin ecUpse, belleza sin mancba, ni virtud sin imperfección, asi tampoco hay genio sin flaqueza.. GPara quó lo habla yo de ocultar? Aurelio Agustin no escapó de esta regla sin excepción en el orden humano. También pagó su tributo á las debilidades del espíritu
y á las flaquezas del corazón. Al atravesar esa edad de las ilusiones y de los quiméricos encantos de la vida,. pensó sin regla, reflexionó sin

o

aplausos y los madurez, quiso ser amado y lo fué, buscó obtuvo. Las alabanzas se multiplicaron para él. La vanidad, pues, y el liviano amor lo perdieron, y cayó, señores, saboreando el fruto amargo de la lectura de las comedias de Terencio que tanto le complacían. iPobre jovenl iSiempre feliz hubiera sido si, cuando las olas de la pasión bramaban y los vientos del orgullo mugían, él se hubiera quedado en el puerto! Pero, impru-

dente y temerario, desafía á las tempestades; se embarca, y su débil barquilla zozobra. Compadecedlo: es u? niño de gallarda figura y de alta inteligencia, que no tiene ni el aplomo de los años, ni la sensatez do la experiencia; brillan en su frente las primeras centellas del genio, es verdad,

---

(I) Poder público

cristo

ORA TORJA SAGRADA

405

en mar borrascoso, y, sin timonel ni piloto, pierde todos los horizontes de luz, y se estrella. Lo diré sin metáforas: Aurelio Agustin tenía sólo diez y seis años (mando se abandonó á vergonzosas pasiones, y diez Ý nueve cuando aceptó los delirios del maniqueísmo. Nueve años pes'ada y doble en éstos, diez y siete en aquéllas cargó la

pe?;; navega

.

cadena del error y del pecado. Sin emb?rgo, en medio de sus extravíos, había en el fondo de su alma gérmenes de decoro, elevación y dignidad. Era como esos príncipes o reyes destronados que; a pepasada grandesal' de sus infortunios, algo conservan desu za.El cinismoide los cartaginesea, sus conciudadanos, le disdirige gusta, y, sediento de gloria, huye de su patria, y se á Roma en busca de un renombre y de una fama esclarecidos. Crueles deeep eiones burlan aquí sus esperanzas, y entonces y con los mismos fines vuelta á Milán. La mano de la Providencia lo guía; á todas partes 10 siguen los ruegos, las maternales caricias y el triste llanto de Mónica. IOh madreafligidal continuad vuestra plegaria;
nó, no se perderá el hijo de vuestras lágrimas. En efecto, en Milán la elocuencia del grande Ambrosio se insinúa, el corazón de Agustín palpita, y la duda'aparece; y la duda, señores, lo abruma, lo aturde, lo devora. Los laureles literarios no le satisfacen, los placeres de Epi10 curo le hastian, y las llores marchitas de la sensualidad adormecen, pero no 10 tranquilizan. 'IQué luchas entonces

.

.

en su espíritu I IQué combates en su corazónl.. y en tal estado, la palabra de San Ambrosio, las lágrimas de Mónica, mejor dicho, las misericordias de Dios triunfan.
.

IY qué triunfo,

y qué

conquista para la Iglesia y el
,[
.

mu?dol

.

Permitidme unas pocas palabras sobre esta escena conmovedora. Un hombre de Dios, llamado Simpliciano, á quien Aurelio Agustín hizo confidente de sus errores y de sus extra?

406

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CH[LE

vios, le cuenta con sencillez

la conversión del célebre Ma-

rio Victorino, y otro hombre providencial, Ponciano, le refiere los prodigios, las santas austeridades, las heroicas virtudes, la eminente santidad del grande Antonio y de los solitarios del desierto. Al 011' esta rela ción, el corazón de Agustin late convulsivo, su rostro se inflama, su cuerpor se estremece, y la Lerl'Îble lucha comienza. á su ..Qué es estoh dice, profundamenLe conmovido, amigo Alipio. ./Qué es esto? Los ignorantes se arrebatan el reino de los cielos, y nosotros lay, insensatos! con toda
nuestra cienoia nos revolcamos en el fango inmundo de la carne y de la sangre. lTenemos vergüenza de seguirlos? Más vergonzosa es nue"Lra impotencia para imitados, (1). En este momento solemne, la gracia y la pasión, las inspiraciones del presente y los recuerdos del pasado, Jesucristo y Satanás, se disputan el terreno, batallan en aquel gran corazón. La más santa de las indignaciones del hombre contra sllllismo aparece en toda su gravedad. Agustín se golpea la frente, se .arranca los cabellos y cruza, pensa-

tivo, ambas manos sobre sus trémulas rodillas.' Extraordinaria es su agitación, y'no cabe ýa en el pechu dolor tanto. Es menester un desahogo; lo busca; huye de Alipio; éste, sorprendido, lo sigue. lA dónde va? Vedlo 0.111 bajo la
eopuda y frondosa higuera, derramando dos torrentes de lágrimas. Es Pedro, saliendo de la casa de Caifés; esPablo, postrado en tierra en ?I camino de Damasco, yentre tanto, oíd las exclamaciones de su intensísimo dolor: ./Hasta cuándo, Señor, dice, hasta cuéndo estarás irritado contra mi? Olvidad mis pasadas iniquidades... / Hasta cuándo diré yo mañana, mañana? lPor qué no será hoy? / POI' qué desde este momento no pondré fin á mis torpezas?'} (2).
Lossollozos ahogan sus palabras: los gritos de su dolor (1) Lib. 8,8. Conf., c.p. 8.
(2 Lib. 8. Conf.. cap. 12.

uBATORIA.

SA.GRADA..

407
,

hienden los aires y suben hasta los oielos, y entonces una repite cantanvoz angelical, en la solitaria y vecina casa, lege. <lo estas dos misteriosas frases latinas: tolle, lege; tolle, Agustin las oye, se levanta, camina, toma el santo libro, Y qué lee, señores ?-La sentencia de vida, 10 abre y lee. G ?ronunciada por el gran Pablo. .Andemos con decencia, no en comilonas y borracheras, no en deshonestidades y
-disoluoiones, no en contiendas y envidiag)). ((Mas revestios -de N. Señor Jesucristo y no busquéis cómo contentar los

?ntojos de vuestra sensualidad (1).. Como el viajero que en oscura y tempestuosa noche va' fatigado subiendo las cortadas crestas de nuestros Andes, ? como el marino.que en deshecha tormentå ha perdido to<los los rumbos y todos los horizontes, al aparecer el astro -del dla disipando las nubes é imponiendo silencio á los vientos, abandonan sus temores y bendicen alborozados y reconocidos la mano paternal y" bienhechora del Señor., <Iue los ha salvado del peligro, asl Aurelio Agustln, con' -esas santas palabras respira, se sosiega y tranquiliza. La tormenta ha pasado, la luz ha suoedido á las tinieblas, la

./

ßeguridad á las incertidumbres y las resoluciones, generoßas á las vacilaciones' desesperantes. Agustln ya es el hombre de Dios: su amor doloroso y penitente es como el de Magdalena, y se le han perdona<lo muchos peoados, porque amó mucho. Luego será nueva criatura en Cristo Jesús por las aguas regeneradoras del
,

,

'

.

bautismo. Entre tanto, loh hermosas campiñas de Casiaco, ohfieles amigos de Agustln, Navigio, Adeodato, Alipio, Nebri<lfo, Trigesio y Licenciol contadnos sus soliloquios, sus Iá.grimas, sus conferencias, sus austeridades, sus santos ,,:mores con el Dios de sus esperanz.as. 10h Mónical referidnos los consuelos, las emociones, las ternuras de vuestro
(1) Romano..

XIII.

13. 14.

408

BIBUOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

hijo de vuestras lágrimas, maternal corazón á.vista de ese IOh Madre felizl el cielo y la tierra, los ángeles y los hombres 8e asocian á vuestra dicha y os envían los parabienes. y en esa silenciosa morada que acabo de nombrar, Iqué patéticos s?n los acentos del penitente amor de Agustínl qOIi Señor y Dios mío! exclamaba, mi esperanza no estriba en otra cosa que en tu grande misericordia... Tú me mandas la contienda. lOh hermosura siempre antigua

Tú estabas y siempre nueva, qué t.arde te he conocido!. conmigo, y yo no contigo. Tú has llamado, Tú has gritado, Tú has herido mi insensibilidad. Tú me has tocado, y
.

.

10h amor .que yo estoy inflamado. del deseo de tus abrazos. siempre ardes y jamás te extingues! Dios mío, l!éname de ese fuego. (1ì. El que asi hablaba, señores, no había recibido el bautismo; pero, como lo veis, ya era un serafln
.

en el amor. Por fin, llega el suspirado dia: Agustín deja la soledad, vuelve á Milán y S. Ambrosío le administra el sacramento de la regeneración. Desde este instante, todo en su persoel sacerna es puro, santo, noble y generoso. El cristiano, dote, el Pontífice, en él se representan en todo su vigor y

lozanía, y por él reciben las glorificaciones debidas al heroísmo de las virtudes. Hesumamos su historia eu estas tres fases de la vida. El cristiano es como ese solitario, de que nos habla un profeta (2), que en el silencio y la paz contempla por una parte la grandeza de su Dios y por la otra el abismo de
Si no'me engaño, éste fué siempre el pensamiento dominante de S. Agustin, el punto de partida en su gloriosa carrera.
sus miserias.

Vuelve regenerado y oonvertido á su patria; vende su patrimonio, dona su valor á la Iglesia de Tagaste y se
(1) Lib. lO C<>nf., cap. 28 J 29. (2) Jeremías, Trena., III. 28.

.

OR.o\TORTA SAGRADA

409

.

retira con unos cuantos amigos á la soleaad. Ayunos penitencias, oraciones, lecturas, trabajos escritos, todolo emprende para iluminarse é iluminar, para santificarse y santificar. Los tiempos de PabJo, de Hitarión y deAntonio, de estos héroes de los desiertos del oriente, se trasladan como nor encanto al suelo africano. Pobrez, voluntaria obediencia sin re,erv" castidad angelical, cántico de aJabanzas, himnos de reconocimiento, caridad fraternal, rellejándose en la tie,mor divino, la imagen de los cielos de la paz, en esa rra, he aqui lo que se vèla en aquel asilo compañeros se morada de las virtudes que para si y sus babla elegido S. Agustin. á AIIi se zanjaron los cimientos de ese santo instituto el ho. que vosotros loh bijos de tan ilustre Padrel tenéis nor y la dicba de pertenecer. Recordad esos tiempos feli. ejemplos. ces, rejuvenecedlos, renovadlos con vuestros No era posible que un hombre como Agustln tuviera por

c,mp o de ,cción el que se circunscribc por, los estrecbos el retiro, linderos de la vida privada. Amaba, es cierto, del porque temia el ruido estrepitoso de las agitaciones siglo; pero conocia las bellas do'tes de 'su alma, y por lo
mismo bula de las ciudades en que habla sillas episcopales á de algnna vacantes. Temía lo compeliesen la aceptación de ellas; mas lqué pueden las precauciones humanas con. tra los designios de Dios? Nada, señores; y ved cómo este nuevo Pablo cae, permitid la palabra, en la red que
le tenia armada el Señor. La caridad lo arranca de las inefables delicias que gus. taba en la soledad y en alas del celo lo conduce á Hipona;
.

.

llega, entre tanto, á la iglesia, el pueblo lo ve, se conmue. obispð Vave, lo estrecha, lo toma y lo presenta al santo leriô para que le imponga las manos y]e imprima el ca. råcter sacerdotal. Agustin tiem bla, se confunde, resiste
y lIo,'a.

.

'IOh' padre mío Valeriol die. sollozando al venerable
,
"....

410

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

pueblo; Pontífice que acepta entusiasmado los votos de su ('Ioh padre mío Valerio! ;por qué me mandas perecer? lDónde está tu caridad? lMe amas? lAmas á tu Iglesia? Seguro estoy de que sí.... Muohas oosas me faltan para desempeñar este cargo que no puedo yo adquirir á menos golpeando; que el Señor me dirija, pidiendo, busoando y esto es, orando, leyendo y llorando. (1). Todo es inútil: las peticiones de la humildad son desechadas; sólo se le ooncede por gracia un tiempo limitado de retíro para mejor disponerse á las altas funciones del
.

sacerdooio.

Aquí Agustín prolonga sus meditaciones, aumenta su fervor y multiplica sus estudios. Para él, desde su oonversión, no hubo hora perdida; jamás el tiempo fué mejor aproveohado. Y una pruena de esta verdad es, señores, que esa nueva soledad de Agustin se oonvirtió bien pronto en un fooo de luz, en una escuela de santos. A ella volaron sus amigos y de' ella salieron esas nueve antorohas de la Iglesia africana, San Alipio de Tagaste, San Evodio de Ursalis, San Posidio de Calama, Pro futuro y Fortunato de Cirtea, Severo de Milevi. Urbano de Cisca, Bonifacil) y Peregrino. Hé aquí los discípulos del candid.:<to
-

al presbiterado; he aquilos sazonados frutos de su retiro. jTan oierto es que los santos tienen él privilegio singular de formar otros
santosl Los dia. del retiro pasan y el de la irrevooable oonsa, gración al más augusto de los misterios llega. Agustín reoibe la unoión santa del sacerdocio á fines del año 390, y con ella es algo más que un simple soldado en la milicia cristiana; es el sacer dux del pueblo fiel, la fulgente estrella del clero de Hipona; comprende la santidad de su estado y toda la gl'andeza y extensión de los deberes sacerdotales, y los oumple con perfeooión.
(1) Ep.21.

ORATORIA SAGRADA

411

Por no repetirme, nada os diré de los trabajos de Agustín presbítero, nada de esas brillantes producciones de su admirable talento que ya entonces hacían su nombre célesólo bre, hasta en los más apartados confines de la tierra: quiero recordaros un hecho: sus predicaciones. Su obisl'o, el anciano Valerio, le deja la palabra, ó con más propiedad, le encarga el santo ministerio de anunciarla å su rebaño; y la divina palabra en los labios de Agustln hace maravillas. Comienza esta gloriosa carrera,
el último suspiro de su preciosa que no terminó sino con vida. Su? discursos son improvisados, seneinos, familiares; nada tienen de los estudiados adornos de la elocuencia bumana; pero, Benos de unción divina y de fuego celestial,

ilustran los entendimientos y caùtivan los corazones. Pueblos y ciudades enteras se convierten por ellos. y no era, señores, que este inspirado predicador desconociese las reglas de la oratoria. Nó; las había enseñado, y en sus escritos de otro género resalta el brío del raciocinio aliado de la pureza del lenguaje y de los encantadores perfnmes de la elocuencia en todas sus manifestaciones; mas en sus discursos olvida las reglas del Lacio y se ins-

pira sólo en la sencillez majestuosa del Evangelio. Su precepto de oratoria sagrada era éste: <<melius est ut nos reprehendant Grammatici, quam ut non' intelligant populi. (1), que el puehlo, que el pobre y sencillo pueblo entendiese, aunque lo s retóricos se disgustasen. y el pueblo ]0 entendía, se aprovechaba, Boraba y se convertía. Discípulo del gran Pablo, el presbitero Agustin podia con aquél repetir: .No me he preciado d.e saber otra' cosa entre

Y vosotros sino á Jesucristo, y éste crucificado)). ? mi modo de hablar y mi predicaciÓnno fué con palabras persuasivas de humano saber, pero si cop los efectos s.ensibles del espiritu y de la virtud de Dios. (2). (1) Enarrat. in Sa.p. 138. (2) 1 Corintios.II, 2, 4.

412
.

B1BUO':ECA DE

ESCltlTORES DE CIDLE

y añadiré que. siendo sapientisimo, enseñó al puebJo y re firió las cosas que habia hecbo,>. .Recogió sentencias provechosas y escribió documentos
'

rectlsimos y llenos de verdad. (1). Hé aqui su retrato, y yo os pido, señores, que, puesta la"mano sobre el corazón y leyendo algunos de los 396 serdigáis: si es 6 nó CODones que conservamos de él, me él lo rme con su original, si de lleno no se representan en e"as pinceladas de nuestros Libros Santos. Empero, todo esto no era más que los primeros ensayos del apostolado de San Agustin. La Providencia lo habia
m

"

predestinado para que luera en la Iglesia lucerna ardens el lucens, encendida y resplandeciente antorcha, y este designio debia cumplirse. El venerable y anciano obispo Valatigas Jerio, encorvado bajo el peso de los años y de las pastorales, siente la necesidad imperiosa de darse un coadinspiración ó jutor. La opinión pública, inejor dicho, la del cielo, le designa al presbítero Agustín. El voto unániel pueme del episcopado alricano aprueba la elección, 'y blo la saluda con religioso entusiasmo. Sólo Agustin ignolo que sucede, y cuando lo sabe lah, señoresl despliega todos los recursos de su talento, toda la energía de su alde Vama para desconcertar el bien combinado proyecto lerio. IV anos esluerzosl Todas sus lágrimas, todos sus rue-

ra

gos por deelinar los honores y la tremenda responsabilidad del cargo pastúraJ se estrellan contra la voluntad del cielo clarisimamente revelada. A pesar, pues, de Jas protestas de su profunda humildad, inclina la cabeza y con la sagrada unción cae sobre ella la plenitud del sacerdocio. Tenía esto lugar por el mes de Diciembre de 395 á los
Hélo, cuarenta y dos años de la edad de San Agustín. obispo Valerio, y un año despues, allí coadjutor de su pués, su sucesor en la ilustre silla de Hipona.

,Y
..
.

qué es, qué debe ser u'! obispo?

(IfEclesi;IStico.

XII,

9. 10

ORATORIA SAGB!.DA.

413

El hombre <<irreprensible., responde el gran Pablo,

<<so-

brio y prudente, grave y modesto, casto y benéfico, humilde y desinteresado, dulce y afable, jnsto y religioso. el doctor capaz de instruir en la sana doctrina y do redar-

güir á los que la contradicen. (1). Pontifice, doctor y padre, el obispo debe ser la luz del mundo por su doctrina, la sal de la tierra por sus ejemplo,. Sucesor de los Apóstoles, Principe de la Iglesia, el obispo es el continuador del augusto ministerio de aquéllos y defensor impertérrito de los derechos de ésta. Sucumbir primero que traicionar sus deberes con Dios y con la Iglesia,'

lema escrito en su bandera: podrá perecer; pero, con el evangelio puesto sobre el corazón, no será vencido
es el
.

jamás. Valor á toda prueba, fo,taleza cristiana, cora7.ón magnánimo, alma sensible y generosa,. prudencia celestial, dulzura y gravedad sin afectaeión, castidad angelical, celo ardiente, caridad discreta, fe viva, incontrastable esperanza, doctrina incorrnptible"ved en compendio lo qne se exige al' obispo, lo que se pide á este hombre que debe ser
el ejemplar y modelo de todas las virtudes cristianas, en expresión del Crisóstomo (2). y lqué se ha encargado á este Ministro Plenipotencia-

rio, á este Legado del Dios Altisimo cerca de los hombres? Dejemos la palabra á San Agustln: .Corregir á los discolos, consolar á los pusilánimes, sostener á los débiles, re. dargiiir á los impios, enseñar á los ignorantes, excitar á
los perezosos,

reprimir á los inobedientes, enfrenar á los. soberbios, pacificar á los litigantes, auxiliar á los pobres, libertar á los oprimidos, aprobar á los buenos, tolerar á los malos, amar á todos>: omnes amandi (3). Hé aquila misión del obispo, y hé aqui loh esclarecido
(1) 1 Timoteo, [H.-Tito. I. (2) In Ep. ad Tit., cap. 2. (3) Serm. 349.

-

414

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

Pontífice de la Iglesia de Hiponal la que vos mismo desempeñasteis con lealtad, honor y dignidad nunca jamás desmentidos. <Qué viene á ser, pues, con todo esto la dignidad episcopal? Os lo diré, señores, con el mismo San Agustin: Sarctnam (1). Sí, carga; brillante, si queréis, pero pesada, abrumadora, terrible; carga formidable á-Ios hombros de los ángeles; en una palabra, la servidumbre de otros. ICuántos insomnios y pervigilios la acompañanl ICuántos sinsabores y amarguras la rodeanl Si supierais, os añadiré, co'n el Rey de la elocuencia cristiana, San .Juan Crisóstomo, que (<el obispo es el hombre de todo?, el que lleva el peso de los deberes de todos>> (2), seguramente lo compadeceríaisj si supierais que el episcopado es, \Icomo la nave.

.

cílla azotada por vientos contrarÎ0s é impulsada por opuestas corrientes, á la que amigos y enemigos, propios y extraños, asestan á su vez los tiros de la persecución, de la lohl maledicencia, de la calumnia y de la envidia, (3) ... entonces, quizás los que gratuitamente aborrecen, al episcopado, no agregarian al peso de esa pobre barquilla el sarcasmo y el insulto de sus injustas y deste!llpladas censuras; entonces no llevarían inermes á BUS Pastores al ban. co de los acusados; entonces, cobardes, no arrojarían' la biJjs inmunda de sus iras sobre frentes venerables. y bien, señores; en presencia de este cuadro de imponentes deberes y de aterradores trabajos, el grande espíritu del nuevo obispo de Hipona no desfallece. A la magnitud de las tareas pastorales opone generoso la grandeza desu amor; porque, decía, donde es mayor el amof,'el trabajo es menor. Ubi rnaíor esl amor, minor esl labor ("J. Siguiendo el consejo del Apóstol ti su discípulo Timoteo,
(1) Berm. 339. (2) Romit. 3 in Act. Apost. Migne. .Omnium
ferre>>.

esse, omnium opera.

(3) Ibidem. (4) Serm. 140 cit.

ORATORIA. SAGRADA
I

415

establece desde luego el buen orden, el más perfecto arreglo en su casa episcopa!. En este santuario no había más que un solo corazón, una sola alma eu el Señor. La comi-

"

da, el vestido, la habitación, los goces y las penas, todo era común. Reinaban allí la paz, ]a franqueza y la cordialidad, y alli por ]a oración, el trabajo y el estudio retoñaban y florecían las virtudes de los primeros dias del oristianismo, se aspiraba el aire puro y perfumado de la pie? dad sacerdota!. No se cnnooía el odio, lejos estabím la en-

vidia y la maledicenoia de aquel sagrado recinto de oanó? nigos regulares. IQué unión, qué concordIa, qué fraternidad en esla santa familia, ouyo padre era el obispo Aurelio Agustínl El era el que daba la dirección, el movimiento y la vida á ese ouerpo moral de lan sorprendentes bellézas. Su autoridad era querida, respetada, prontamente obedecida, y con profundo amor venerada. y esa morada, digna de los tiempos apostólicos, donde rivalizaban los placeres de la ciencia oon el enoanto de las virtudes, estaba, señores, siemþre abierta á la hospitalidad para todos los desgraciados; y de esa morada partían aquellos mensajeros veloces de que nos habla "fsaías (1) á la naci6n conmooida y despedazada, al pueblo que los esperaba oomo á los enviados del oielo. La oasa episßopalde San Agustín era, pues, un fooo reverberante de luz, un seminario de ApóstoJes y de Evangelizadores de la paz. y jqué' oelo el de este hombre incomparable por los intereSes de Dios y la salvaoión de las a]masl Como otro Moisés, cual otro Pablo, (\yo no quiero salvarme sin vosotros, deoia á su pueblo. ,Qué desearé yo? ,Qué diré? ,Para qué soy obispo? ,Para qué esloy en el mundo? Sólo para vjvir en Jesucristo; pero para vivir con vosotros en El. Este es mi deseo, mi honor, mi gloria v mi tesoro. (2).
,
"

"

.

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(2) Serro. 17, cap. 2.

(1) I..íos, XVIII,

2,

416

BIBLlOTEOA DE ESC1U'1'OR.E? DE CHILe:

Fruto de su oelo por el triunfo de là verdad son sus asombrosos trabajos oontra todas las herejias que pululaban en su tiempo. ,Qné no hizo por conquistar para Dios inteligencias y corazones, extraviados? Recordad es.
'

oélebre oonferenoia que él mismo provocó y sostuvo on Los hombres 411 contra todos los jefes de los Donatist... , ir .del error y los hombres de la verdad allí se dieron la oita, el oampeón en este duelo, el obispo Aurelio Agustín fué elegido de la oausa oatólica, La defe?dió, combatió y triunfó, mil y mil conversiones ruidosas ooronaron sus varoni1es esfuerzos.
.

Deudor, por su ministerio, á sabios ignorantes, ricos y pobres, å grandes y pequeños, en los inagotables tesoros de su oelo encuentra siempre reoursos para satisfacer las neoosidades de todos. ,.jCómo se transforma en todas las oondiciones y estadosl dice Erasmo (1). ICon qué solícito
interés ruega por aquellos iniouos circunceliones que meabogó por sus reoían mås de una muerte! ,Quién jamás amigos, oomo él lo hizo por sus enemigos? El celo, señores, no es más que la llama del santo fuego del divino amor, y donde éste existe haoe siempre grandes (2). Ese fuey bellas oosas. Amor ubi est, mugna operatur ardian y reverberaban en el oorazón del go
,

é

á

y esa

llama

,

obispo Agustln, y por esto, en sus graades obras se multiá si mismo. Su plica, y, oasi estoy por decirlo, se exoede deja mirada se extiende á todas partes, y en todas partes les recuerdosde bendioión. Funda moaaster;os de vírgenes, da reglas, los dirige, y ea estos asilos de la piedad, iaacoesibles á los coatagios del mundo, el divino Esposo esoucha complacido los cantares de las esposas que le ha prepara.

do su siervo AgustÍa.

pobre pueblo, señores! IAbl el pobre pueblo es también el objeto de su predileoción. Diariamente le su.

\Yel

I

(1) Praef. in Ep. Aug. (2) San Greg.

ORATORIA 5AGB.ADA

417

ministra el alimento del alma y'el sustento del cuerpo: la instrucción y la limosna. AllI donde hay una lágrima que -enjugar, una necØBidad que socorrer, un dolor que mitigar, una pena. un infortunio que consolar, allí está la mano hienhechora del obispo Aurelio Agustín. El es el padre <lel pobre, el tutor del huérfano, el protector de la viuda, ",1 consuelo de todos los desgraciados. Nada reserva, empeña sus rentas, contrae deudas[ y hasta derrite y vende ios vasos sagrados, cuando las necesidades de su pueblo ",si lo reclaman. IQué caridad, qué ,celo, señoresh y cuando este gran pontlfice, después de tantas fatigas y <le tantos trabajos por la' gloria de Dios y el bien desu I grey, entraba al santo templo del Señor, ioh cristianos me parece divisar en su noble figura, en su grave y modesta 'lCtitud, al hij o de Onias, al gran sacerdote Simón. .Como el lucero de la mañana entre tinieblas... y como resplandece la luna en tiempo de su plenitud.. .' cual ?ol refulgente, así él brillaba en el templo de Dios. Como coarco iris que resplandece en las trasparentes nubes.
.
"

mo el olivo que retoña y como el ciprés' que descuella por tal parecía el pontífice Aurelio Agustín cuansu altura. .. <lo se ponía el manto glorioso y se revestia de todos los 01'-

nam?ntos de su dignidad. Cuando subia al altar !anto ha<:Ia honor á la vestiduras sagrada.. (1). y al verlo extender la mano para la santa oblación, sus
hijos entonaban en armonioso concierto el cántico de la nueva alianza, y el pueblo cala de rodillas, y rostro en tie,ra dirigía .us plegarias al Altlsimo Dios Omnipotente. No creo exagerar aplicando á nuestro santo estos inspirados conceptos de Jesús, hijo de Sirac (2). y también, al través de talØB esplendores, de tanta ma.estad y de tanta grandeza, el santo obispo de Hipona era el más humilde y modesto de todos los hombres.
(1) Ecl..i..tíco. L.

(2) Autor del

Eclesié,etioo.

()B.l..TOBU SAGBADA.-27

418

BIBLIOTECA DE ESCRlTOBKS DE CHILE

evang?lica ni grandes morales. Sin ella no hay perfección deza posihle delante de Dios. El que pretende elevarse por el yo humano, vanidoso y altanero, desciende, y desciende de toda degracomo el ángel rehelde, hasta 'los abismos dación. Para subir la escala misteriosa del heroismo cri.tia-.
descender; y descender siempre, y el no, fuerza esl señores, Hijo de Dios, hasta el propio anoque desciende como el nadamiento, semetipsum exinanivit, ése e8 el que se eleva en presencia del mismo Dios. Tal es el orden, tal es la ley

La humildad es la primera flor en el jardin de las virtu-

ensalzar, glorificar á los humildes, leel vantar del polvo de la nada al pobre.y colocarlo on núde los principes: ul eolloeel eum cum principibus,

de

la Providencia;

mero (Luc. VII, Ps. CXXIl). jCuánto mayor fueres,más humilde debes ser en todas las cosas, ha dicho el Sabio, y el que quiera ser grande, ha de comenzar por ser peque-

ño (1), ha repetido San Agustin. Por esto, la humildad fué para él la virtud de predilección, la que practicó y recomendó como la primera, la segunda, la tercera, y siempre, la firme escala de la verdadera sabiduria. El mùildo y los hombres lo aclaman grande en todas la8
él responde los homcosas, y, realmente, lo era, y confesiones y bres y al mundo con los t.rece libros de sus con los dos de sus retractaciones. En aquéllos describe punto por punto la historia de las flaquezas de su juvená

tud,'y en

aun revelan el santo y el sabio eminente, y al remitir los pridice,. meros ã uno de sus admiradores, al conde Darío, le entre otras cosas, estas notables palabras: .Las caricias del mundo son mucho más peligrosas que sus persecucioestos libros, y cr<'anme, m,s... Véase lo que yo soy por
(1) Serm. 69.

éstos no se avergüenza. de corregir, modificar y retractar alguna de sus opiniones. En unos y otros se

ORATORIA SAGRADA

419

pues doy testimonio de mi mismo, y nO se atienda å lo que otros dioen de mi. (1); Pero, donde su profundisima humildad brilló con más perfección, fué en su controversia oon San Jerónimo. Por inoidentes extraños al debate, la cuestión se envenenó, el
.

ilustre solitario de Belén se oreyó herido con injusticia y tratado con deslealtad por su no menos ilustre adversario. Le escribe oon calor y oon no poca acritud. Y <qué hace San Agustln?' Le contesta con prodigios de mansedumlo bre, con el mágico lenguaje de la dulzura, y lo atrae, cautiva ÿ!'lo vence con tales armas. Oíd, señores, el diálo_go que hubo entre estos dos grandes hombres, superior en belleza å todo lo que en este sentido nos refiere la antigüedad clásica. .Te ruego por la mansedumbre de mi Señor Jesucristo, terminemos dice Agustin á Jerónimo, que me perdones. la disputa, si no puede continuarse sin amargura de co'
. .
.

razón. (2). .Te suplico una y mil veces... oh varón santo y querido, le añade, me corrijas siempre que lo creas necesario, presbiterado; pues, aunque el episcopado sea mayor que el å Jerócon todo eso, en muchas cosas Agustin es inferior nimo. (3). .Ojalá, responde Jerónimo, pudiera yo gozarme en tus abrazos... Déjame elogiar tu ingenio... porque he resuelto amarte, venerarte, admirarte y defender1tus escritos, (4). como si fueran los míos..

.En todo tiempo he venerado tu dignidad... pero al presente no puedo pasarmeni una hora siquiera sin reoordar tu nombre querido, (5).

..

---

,

(1) Ep. 131. (2) Ep. 73. (3) Ep. 82, cap. 2. (4) Ep. 134. (5) Ep.151.

420

BIBLIOTEOA. DE ESCRITORES DE CllILE

Aunque en larga distanci? estos dos soles de la Iglesia ., Católica, estos dos grandes corazones, estas dos grandes inteligencias se encuentran, se conocen y mutuamente se irradian, se aman con indecible ternura. Y para gloria de Dios, yo lo digo, el triunlo es debido á un movimiento de descenso del astro brillante de la Iglesia de Hipona, quiero decir, á la profunda humildad deSan Agustín. El corazón de este santo obispo no latía jamás por el odio, había nacido para el amor, y el ainor en sus más p':lras manifestaoiones era. su aroma, su aspiración y su
,
.

:i
,

vida. Amore feror, repetla, y la tierra era, señores, bien pequeña para que ese corazón sensible y magnánimo busCase en ella su reposo. Como la Esposa de los Cantares, suspiraba por elAmado, y al cielo enviaba sus quejas ., desde el destierro del mundo. Es débil, señores, y muy pobre la palabra humana para describir los deliquios, los éxtasis, la grandeza de los castos amores de San Agustin con su Dios. .A Ti te invoco, loh Dios de misericordia mlal... Dónateme, Dios mío: te amo, y, si es poco, te amaI'é mãSI), decía en los arranques de su fervor. Da mihi te, Deus meus, redde te mihi; amo te, et si parum est, amem te yalidius (1). Los cielos y la tierra y todo lo que contienén, f9.e dicen, Señor, que te ame, añadla. tOh hermanosl exclamaba, ,no os avergonzáis de decir: amamos? Que venga, pues, el que amamos, y en,
.

-

tonces, le veremos y le amaremos, le amaremos y le alabafemos: MJÌdebimus el amabimus, amabimu,s el laudabimas (2). Vivía;pues, por el amor en los cielos y muy bien podla repetir con el Apóstol: ,.vivo yo, mas no yo, es J e.

.

mi conversación está en los 8ucristo el que vive en mí. ..
aielas>),

sé, señores, si notáis algo de menos en el cuadro que acabo de exhibir en diseño á vuestras piadosas consi.

Yo no

(1) Lib. 13, Con!.. cap. 8. (2) Enorrot. in Ps. XLI.

ORATOBU SAGRADA

421

deraciones. Miradlo bien, y decidme si no es, en miniatumodelo de todas ra, si gustáis, el más perfecto y acabado las virtudes cristianas. l Qué le falta en orden á su magnitud y bellezas morales? Para mi, una sola cosa, el colorido del pesar, las sombras 'del infortunio; y la mano del

grande Artista del universo le imprimecon amoroso pincel esas sombras y aquel colorido. Era menester, señores, que á la majestad de las virtudes correspo'ndiera la majestad

del dolor, para que nada faltase á la grandeza de] inmortal y santo obispo de Hipona. San Agustln tenia dos patrias. la de] cielo y]a de]a tierra, la de] tiempo y la de ]a eternidad. Ambas le ocupavigoroso yardienban, y por ambas su amor era pujante,
el amor te. Lo sabéis, señores: <.después del amor de Dios, dela tierra que guarda los huesos de nuestros mayores y que deberá también guardar los nuestros, e] amor de la patria, del suelo natal, es e] más noble, el más podero'so, e] más invencible de los. amores que ]a Providen'cia ha depositado en las profundidades del corazón humano, (1). á Pues bi?n, este amor sagrado de la patria vino ser Agustln el cáliz de sus amarguras en ]a tarde de
sue]o fecundo de sus con sus dootrinas, regado con sus sudores y testigo proezas, se convierte de improvi?o en un teatro de sangre, Cae sobi? é] enjambre de de lágrimas y de

para San su vida.

En efecto,']a patria de San Agustln, ese

un muerte. vándalos capitaneado por Genserico y llamado por un mal ciudadano (e] conde Bonifacio), ]0 atierra, lo devasta y lo cubre de ruinas. jQué sombrlo cuadro. de desventuras se presenta á los ojos del hijo más ilustre de la nación africana! AIlI ve ciudades destruidas, campos talados, aló deas arrasadas; aqul compatriotas mutilados ó muertos, perdidos entre las selvas; al! á oye el grito lastimero de las

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(1) Dupanloup,

Dìscours en faveur des pauvræ cathoJiqucs d'Irlande.

422

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

víctimas inmoladas en la tortura ó en los.eadalsos; acá el ruido de las cadenas y el triste quejido de los infelices que las cargan. En este lugar ve virgenes errantes y fugitivas, buscando en los desiertos y en las soledades un asilo contra la ferocidad de los bárbaros; en aquel otro, ancianos y, jóvenes, niños y sacerdotes sepultados en las caverojos llorosos y pidiendo protección. nas, alzando al cielo En todas partes, iglesias incendiad?s, pontifices' en duro cautiverio, ó errantes también y reducidos á extrema mendicidad. No escucha ya la divina salmodia, no ve ya el coro de las vírgenes de Sión; la casa del Señor está profanada, el culto santo abolido, y dispersos los ministros
que escapan de la cuchilla de los'verdugos. Nada queda en pie de la floreciente Iglesia africana. Sólo se conservan en medio de tan melancólicas ruinas, como un recuerdo de tiempos mejores, las sillas de Cartago, Cirta é Hipona. iOh Dios míol El corazón patriota de vuestro siervo Agustín es la primera victima de tantos. horrores. Me parece que este anciano de la ley, suspirando con amargura, sentado sobre los muros de Hipona, entonada el lúgubre canto de Jeremias: lquomodo sedet sola cioitas? lCómo han quedado solitarias las ciudades, en otro tiempo, ayer no más, tan florecientes y populares? .. Enlutados están sus caminos: ya no hay quién vaya á ,sus -solemnidades: des.

truidas están sus puertas, gimiendo sus sacerdotes, llenas Sus enemigos se han enseñode tristeza sus virgenes. .. reado de ellas (1). Y, entre tanto, Hipona es sitiada también: sus hijos la defienden con el denuedo de los héroes: los combates y las victorias se suceden: mas, el peligro arrecia, el sitio se estrecha, y al cabo de tres meses de asedio, el primer defensor, el más valiente soldado, por la fuerza de su plegaria, el veterano de la causa católica, el santo Pontífice Aure\io Agustin, enferma y mucre á los 76 años de su edad. Su
(1)
TrenOlJ; 1.

ORATORIA

SA.GRADA.

423

.

de Hipona mayor calamidad muerte es para los habitantes el sitio de los bárbaros. .que la invasión y esta vez el Pero también esa muerte, señores, es por de San iriB de paz, la señal de salud. La sombra venerable de los enemigos de.la .Agustln es el terror yel espanto se retiran Los vándalos. suspenden el asedio y

.

patria. de .infructuosas tentativas .avergonzados. Catorce meses el recinto de Hipona había una les hicieron conocer .que en ?rinchera impenetrable. del santo obispo Ese baluarte era, señores, el corazón Aurelio Agustín. Muere este grande hombre sin hacer testamento, porsino es la memoria de sus virtu,.que nada tiene que dejar de mé.des y los recuerdos de su sabiduria; muere'cargado del justo. Combatió bien, .ritos y con la preciosa muerte apostolado y reeihió la eorona. guardó la fe, terminó su nO mori" Ha muerto, es verdad; pero S.llS obras viven y dejó de existir siglos que rán jamás. Ayer hizo eatorce hoy, como ayer, como oeste hombre extraordinario; mas recuerdos de la Igle. .siempre, vive. y vivirá en los gratos
.

,

genio, por sus ejemplos, por sus ..ia por su doctrina, por su (1). SI, seheroicas virtudes. .Defunctus adhuc loquiu" habla por sus virtudes; y :ñores, habla.por sus escritos, venido ilustrando y ;m palabra de verdad y de vidaþe .gantificando á las generaciones que se han sueedido, du, rante esos catorce siglos. Atleta de la verdad, restaurador de la antigua' fe, hom, luchó contra todos los bre de. corazón y de,inteligencia, recogió toda la eiencia de la antigüedad y la
,

..rreres, todo el universo. , derramó transformada, purificada en Combatió, venció y arrojó sobre el campo de batalla los' herejías vencidas y restos dispersos y mutilados. de las el pen?ador por excelencia, que derrotadas. Es el Doctor,

--

(1) Hebreos.

XI,4.

424

BIBIJOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

hizo salir de en medio de las ruinas amontonadas por el vandalismo el edifioio inmortal de la cienoia cristianao (1). Cristiano fervoroso, sacerdote modelo, pontífice augusto, santo, nohle y puro por las lágrimas de la penitenoia. glorificó las fases todas de su preciosa vida. Inclinemos pues, señores, la frente ante la doble majes-

tad del saber y de la virtud y concluyamos sin temor que San Agustin fué grande, soberanamente grande, en 18& ciencias y más grande aún en la santidad de la vida, en el heroísmo de las virtudes. Y todo esto fué porque, oomo ninguno, cumplió esta máxima del Salvador: <.Qai fecerit et docaerit, hic magnas vocabitar in regno coe/oram.. Ved aqui, señores, lo que son los humildes hijos y por lo mismo los grandes hombres á quienes la Iglesia católica decreta sus honores. ISanta Igl?sia Romana, Iglesia escogida, madre y maestra de todas las iglesias, péguese al paladar. la lengua mla, séquese mi mano derecha, si tú no fueres siempre la primera en mis recuerdos, la primera en mis cánticos deregocijo! (2). IOh Romal loh silla de Pedro! tú reúnes en torno de la cátedra del pescador de fe las esperanzas y el amor del universo oatólico;.' tú has hecho tremolar el estandarte de la religión allá donde no alcanzaron las conquistas de tus antiguos guerreros; y con ese estandart& vencerás á.los enemigos de hoy como venciste á los enemigos de ayer. Tú pasàdo nos responde del porvenir. IOh Roma cristiana! yo te venero, te envio mis parabienes, te saludo reverente como á mi madre, y más qU& á mi madre querida. Allí está ese hijo tuyo. Te ha glorificado, y tú IRoma! lo glorificas también. Es la columna sobre que descansa
(1) Massure, Monde. 2 May. 1863. (2) Bossuet, Se?. ?ur l'Unité de l'Eglise.

,'l. ,

ORATORIA SAGRADA

425

hijo de tus cari..ias que proclamó á la faz del orbe tus eternos destinos, tus bellezas inmortales y tus sacrosantos derechos; es el hijo humilde que recibió tus oráculos cual si vinieran del oielo; es el mismo que pronunció esta sentencia que han repetido los siglos: Jam duo reseripta de Roma penerunt;..
el majestuoso edificio de tus glorias; es el

.

finita esto Cristianos: en los borrascosos tiempos que atravesamos, la justicia y el derecho, la religión y la sociedad, reciben ;. por doquiera hondas heridas Volvamos lòs ojos á Roma para salvar del naufragio común. Allí está el puerto, allí el faro de la humanidad regenerada por el Cristo Jesús; porque allí está su Vicario, el in,efable maestro de la fe y de la moral. Recibamos como San Agustín la palabra de
ea usa

los sucesores de Pedro, y con ella la verdad será nuestro patrimonio en el tiempo, y la dicha nuestra herencia en la eternidad. Esa palabra atraviesa los espacios;' cruza los

.

mares, resuena en los desiertos y en las soledades, y encuentra ecos que la repitan y veneren hasta en la espesura de los bosques y en la cima de las montañas. Esa palabra es luz y verdad, esperanza y amor para todos los que Creen en la palabra del Verbo de la vida. Es? palabra en San León el Grande salvó á Roma y detuvo en sus destructoras conquistas al orgulloso Atila, y esa palabra en los labios del mártir de los tiempos actuales, del inmortal Pío IX, ha enfrenado el furor de las iras revolucionarias, ha desconcertado los planes de los hombres y de los poapariencia, ba deres enemigos, y, desarmada y débil en triunfado ya de los ejércitos que la impiedad y la astucia hablan lanzado contra ella. Bendigamos al Señor, y dóciles escuchemos la palabra de nuestro querido y venerado Padre, el Soberano Pontífice, que tiene en sus manos las llaves del reinó do. los cielos y las del gobierno religioso y moral de las sociedades cristianas. Unidos de corazón á la cátedra de San Pedro, inclinemos humildes la cabeza para

.

426

BIBLIOTECA D& E8CR.ITORES DE CRILE

reoibir las bendioiones que desde allí nos envía el santo y venerable viejò que dignamente la ooupa. Constituyényos dome su intérprete, en su nombre osbendigo otra vez, deseo oontento, dio ha y prosperidad en la tierra, y una

diadema brillante de gloria en los oielos.-Así sea

...
.

.

.'

.

"

"

.

ORACION FUNEBRE
Por el Illmo. y Rmo. señor
Sa.ntiago, Rafael Valentín ValdivÎeso
Arzobispo de

,

,

doctor

don

,

gd selntitpsum. d sequatur me.
,

SJ quis vult venire post me, ab,.e. øt tollat Cfmllm suam, (San Mateo. XVI.

.?

24). Si alguno quiere ve.nir en pos de MI. niégueSe á si mismo. y cargue con su C(Ut y slgame.

Vengo, señores, á cumplir el más triste de los deberes de mi vida; vengo á pagar una deuda de gratitud, de veneración, de respeto y de entrañable amor;.vengo á depositar una llar humedecida con lágrimas sobre la urna funeraria del más viejo y querido de mis amigos; vengo, en suma, á recordar los hechos del esclarecido pastor de la ilustre y floreciente Iglesia de Santiago, que era la gloria más pura de este suelo de mi patria, y uno. de lo.s más brillantes ornamentos del ?piscopado católico. IAy! Ni pro.nunciar casi puedo. el nombre venerado del ilustre amigo á quien refiero estos melancólicos acentos de mi dolor. Como el gran Jerónimo en el elogio fúnebre de Nepociano, siento ahogarse la voz en mi garganta, oprimirse el corazõn, correr gruesas lágrimas por estas viejas mejillas, turbarse mi espiritu y desconcertarse mis ideas y conceptos al repetir el nombre de aquel que fué

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BIBLIoTECA DE ESCR1TOB.ES DE CHILE

mi guía, mi consejero, mi apoyo, mi modelo, mi consuelo, mi colega y, más que todo, mi amigo. Quotiescumque nieius flores spartor in verba prorumpere et super tumulum
totus gere, totics lacrimis implentur oculi, et remoto dolore, in funere sumo (Cómo queréis entonces, señores, que bajo estas impre,

elogio siones, que destrozan mi corazón, formule yo el fúnebre del eminente Ar,zobispode Santiago, cuya muerte mi un martirio y para la Iglesia Chilena y para el es

para á pais una verdadera calamidad? (Cómo sobrcponerm e hondos esos sacrosantos dereohos del oorazón para exhalar gemidos en los grandes dolores, en las grandes pérdidas y vida? El amigo, el chien los supremos infortunios de la de estudio y de leno, el obispo, el compañero de vigilias, (qué podrá deoiros del denodado campeón de

trabajo,lahl la causa católica que la muerte nos arrebató, derramando llevando por doquiera la amargura y el desconsuelo, y á todas partes la desolación y el llanto? (Por dónde comenzar el elogio de este hombre extraordinario? Un recuerdo, señores, de la antigüedad clásica de la Iglesia viene á darme la llave para abrir el santuario de
una vida llena de buenas y santas ,obras. Cuando el elocuente San Gregorio Nancianceno pronunció el elogio fúnebre de San Atanasio, el grande y doctipalabras: simo Ar.zobispo de Alejandria, c'omenzó por estas á AtaAthanasîum laudans, virtutem, laudabo: alabando nasio, alabo á la virtud; porque nombrarlo es encomiar

todas las virtudes, pues todas las tenia. Sin vacilar, yo aplico desde luego el mismo elogio al esclarecido principe de la Iglesia de Santiago, y con poco á trabajo, aplícando el análisis con lógica imparcial su edificante vida, podria llevar la demostración de esta verdad hasta el más alto grado de la certidumbre moral; pero esto vida me conduciria muy lejos, y dejo al historiador de la 108 de este dignisimo 8ucesor de los apóstoles el cuidado de
,

OBATORIA SAGRADA

429

detalles y colorido del hermoso cuadro que de ella en días más lejanos nos ha de presentar. Entre tanto, y por lo que á mi toca, fijo mi atención en una de las virtudes del venerable Arzobispo que descuella por su altura entre las demás, como el ciprés entre los arbustos. Esta virtud lué eJ'móvil de sus acciones, la palanca de su luerza, el paladión de su valor y la síntesis, por deoirlo asl, que compendia sus heohos y domina toda su
.

vida.

virtud, señores, se llama la abnegaoión, amor de la oruz, que viene de los oielos y, teñida oon la sangre de la inmolaoión y el saorificio, desoiende de la oolina del Gólgota. En un siglo de grandes iniquidades, de flaquezas humillantes y de injusticias soberanas, nuestro ilustre
y esta

Arzobispo amóla èruz y la abnegaoión con el noble ardor de las almas puras y con la santa pasión de los grandes y esforzados oorazones: le oonsagró reverentes eultos y lué pór eso el Justo que oíoe por la te, segú.n la frase de nues-

tros Santos Libros. Por amor á la oruz .hasta la muerte oombatió por la Justioia. y Dios por eso lo oolocó en el pedestal de los grandes hombres. Por abnegaoión amÓ la justicia, aborreoió la iniquidad, y por eso ha merecido bien de la Religión y de la Patria: amó la abnegaoión y la cruz, y por eso su gran corazón se mantuvo puro y virginal id través de
las putrefacoiones del siglo, y su grande alma no oonooió el desaliento ni el miedo al través de las t.imideoes v co-

bardías humanas. Fué, señores, un grån disclpulo de la oruz, y será esto lo que veréis en la vida para siempre me. morable del Ilust.rísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Sant.iago, dootor don Ralael Valent.ln. Valdivieso, á cuya memoria de bendioión oonsagramos est.a lúgubre

ceremonia. Sacerdote del Dios Altísimo, orad por mi; mis hijos quel'îdos, ignoscite mihí, compadeced á vuestro. padre,

430

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

miseremini mei, miseremini mei saltem VOS,. amicí mei, permitidme deciros con San Bernardo, sollozando en circunstancias análogas por la muerte de su hermano Gerl,lrdo. Yo también sufro indecible dolor, yo también lloro por la muerte de un hermano mlo en el apostolado dela verdad. Las fuerzas me abandonan y casi estoy por bajar de esta del mecátedra sagrada, repitiendo el frumpite, lacrimae' lifluo doctor de las Galias. Orad, hijos míos, por mí, y vos á Virgen pura, venid en mi socorro, proteged I vuestro
/

siervo.

.í'

Dios es admirableen sus escogidos: los elige y los prepara para que sean los ejecutores de sus misericordiosos designios: llama á los combates de la vida á los que destina para las victorias del tiempo; eocal ad pugnam quos praeparal ad eicloriam: les concede sus altos dones, los previene praeeenisti eum in con sus bendiciones de inefable dulzura:
benedictionibus dulcedinis, y en las asperezas de los caminos de la cruz les tiende su mano protectora y les hace amar los encantos .de la virtud sin el goce de sus ternuras. Siem-

pre en el Calvario y nunca en el Tabor,.estas almas esco. gidas llevan esculpida en slla imagen del Crucificad.o y el pati et contemni pro te de los grandes amantes de cristo"padecer y ser liespreciado por Jesús, es ]a delicia de sus cora.

zones.

Sublime locura de la cruz, señores, que forma los apóstoles de la verdad y los grandes héroes del Cristianismo, que de la vida se soen todo los instantes y en todas lss horas breponen á las funestas influencias del mal, lo combaten y lo vencen. Inspirado siempre por el deber austero, lo cumplen, sea cual fuere el sacrificio que impone. Es ésta la viá da de inmolación en las aras de la justicia que enaltece ]os hombres y los hace brillar como el astro del dla en la

mitad de su carrera. Es ésta la santa ley de la abnegación

,

ORATORIA SAGRADA

431

de si mismo, abnegei semetipsum, que ha poblado las soledades de anacoretas como los Pablo s, los Hilariones y Antonios; los claustros de cenohitas, como los Domingos, los Franciscos y los Ignacios; las academias de sabios, como Buenaventura, los Tomases, los Canicios y los Suárez; y los pueblos y las ciudades de apóstoles de celo y de caridad, como los Vicentes de Paul, los Javieres y los Clavel'. Cruz, abnegación, re'iUueia de si mismo, odio santo de la? vanidades del siglo, amor de Jesús, ved ahi vuestros
.

triunlos, ved alli los troleos de vuestras victorias. Fué ésa, señores, la escuela del grande Arzobispo qUE> lloramos; lué en ese magisterio divino del Evangelio don-

.

maximas de altisima filosofía, que le sirvieron de clave para penetrar los secretos de Dios. El niño, el adolescente, el joven, el ciudadano, el sacerdote, el P!'8tor, todas las lases de la hermosa vida del ilustrisimo y' reverendisimo señor Val divieso se explican por estos principios, se deseilran por estos antecedentes. El niño bebió la piedad con la leche maternal: deseendiente de vieja y noble raza, apenas la razón iluminó los. primeros pasos de su vida, cuando él perteneció á Dios por la pureza y las gracias de,su infantil corazón. Sus primeros juguetes revelaron desde entonces lo que más tarde.sería: sacerdote' fiel, formado como Samuel, según 'el corazón del Señor. Este niño, señores, vivo, inteligente, simpático, de rica y fecunda imaginación, llevaba en su pecho, en su indole y hasta en su modesta y penetrRnte, mi. rada, los tesoros de un brillante. porvenir. Era noble por su familia, pero más noble todavia por la inocencia y santidad de su vida: Nobilis ,genere, sed multo nobilior sanctitate, como ha dicho San Jerónimo en su epitafio de
de estudió esas
.

-

,

Santa Paula. Adolescente, la aplicación al estudio, el amor al trabajo, la madurez del juicio, los prodigios de la ,memoria, la elevación de las ideas, las concepciones prolundas del espiri.

,

432

BIBLtOTECA. DE E8CRITORES DE CHILE

.

distinguieron tu )' los generosos arranques'del corazón lo é entre sus compañeros de tareas. Amable indulgente con todos, era consigo mismo severo. Amó desde esa temprsdel Evangelio, que no na edad las santas austeridades abandonó hasta el último suspiro de su ,vida. Permitidme, señores, referiros aquí un incidente de esa época de su vida, del cual talvez sea yo el único testigo. le En las confidencias de nuestra amistad le interrogaba, advertía y casi le reconvenla por el ningún cuidado qu? ponía en el arreglo externo de su persona, por estrafala-

y enrismo de sus vestidos, como él mismo lo calificaba. sus que respuestas tonces, con asombro me convencl por de alto desen el desaliño exteríor se ocultaba un fondo prendimiento y mortificación evangélica.., Los primeros años de este niño predestinado para grandes cosas, se deslizaron aliado de su abuela materna, que pudo en los excesos de su cariño y ternura hizo cuanto exigencias y por complacerlo, por satisfacer todas las de las puerilidades, comunes Y frecuentes en esa edad irref1exibles locuras. Pero Dios quiso que el inteligente, niño comprendiera el grave mal que la exagerada condesregalo y los excendencia con las pasiones de la ,niñez, el cesivos cuidados, podían traerle y le traerían en adelante. Adoptó, pues, el sistema oontrario: al blando lecho opuso dureza'dela tierra; al vestido muelle, el pobre y hasta'
,

la

.

desaseado; y á los plaoeres de la mesa, la indiferenoia más oompleta por todos ellos. Larga fué su lucha para triunfar del cariño de su segunda madre, que al fin se conformó,

extravagànte en parte, con esa, según el mundo, rara y vida de su nieto. Yeso lo hizo este adolescente porque no quería ser niño mimado primero y después hombre débil, afeminado y sin oarácter. Muchas veces tenía yo, señores, él lo sufría, lo que aderezarle su pobre y humilde sotana, y
toleraba sin inmutarse, p.rind. ac cadaper. Estaba ya

ORATORIA SAGRADA

433

de la muerto 1)or su abnegación para estas necedades

.

.vida. Perdonad, querido amigo, estas reminiscencias y reveel eslaciones, y comprended vosotros, señores, por ellas dejando piritu que inspiraba á eso adolescente cuanpo, de la infancia, ya apenas el maternal regazo y las delicias penetraba COn tanta elevación el sentido de esta máxima del gran Pablo: .Si vi viereis según la carne, moriréis; mas, si con el espíritu hacéis morir las obras de la carne, vi. viréis, (1).

El adolescente que con varonil entereza domaba

así las

pasiones de la carne, joven no desmintió jamás el vigor el hijo lozano en las luchas del discípulo. de la cruz contra de la concupiscencia del mundo, que debía sostener en otros campos más escabrosos y difíciles que los risueños

jardines de la adolescencia que acababan de perfumar los días más gratos de su vida. E! joven Valdivieso, de austeras costumbres, en su desprecio por los atavíos del siglo, se asemejaba á ciertos filósofos que celebra la antigÜedad pagana, pero los aventajó en las miras yen los fines que para esto se p,'oponía. á El era filósofo del Evangelio, y su amor la verdad, su ardiente pasión podas ciencias, no contrariaban ni se opo? nían.á su profunda humildad. Lejos de esto, lo enaltecian, unida á la porque nada es más bello que la modestia aristocracia de la sangre, del talento ó de la fortuna. El
á porfía sus profejoven cuyo preclaro ingenio celebran gimnástica de sores y reconocían sus condiscípulos en la la inteligencia, en el ejercicio de las facultades intelectuales, en el'cultivo de los ramos del saber y en la adquisición de los conocimientos humanos, en que no tenía iguales ni competidores, buscaba, señores, una cosa grande, excelsa, el} Roma.nos,
ORA'r-OR1A

VIII,

13.

El BQnum in cruce

de su eBcudo.

SAORADA.-28

434

BIBLIOTEOA DE ESCRITORES DE CHILE
,

soberana: buscaba á Jesús y la elevación de su alma, y podía decir con el Apóstol de las gente>: ,No me precio. de saber otra cosa entre vosotros que á Nuestro Señor Jesucristo, y éste crucificado.. Verum in luce. El sabio cristiano dobla la cabeza ante la cruz y no se deslumbra con el brillo de los aplausos y de las grandezas humanas,
años de edad, el joven Valdivieso tenía asiento entre los jurisconsultos de su país, atraía sus sim. patias, merecía sus distinciones y con ellos compartía sus. tareas en la defensa de la justicia y del derecho. Los
A los

veinte

puestos y los empleos honoríficos de alta importancia se anticipan á su edad, y ora en los, municipios, ora en los haneos de lo" defensores de la inocencia, ya en las Cáma. ras Legislativas óya aliado de los intérpretes del derecho'

de los viejos sacerdotes de la ley, su palabra fué siempre la palabra del sabio, del honrado ciudadano y del integroo magistrado. Inflexible en sus convicciones, nadie era ca. paz de doblegado, si. nO lo convencia primero. Carácter firme y resuelto, jamás por respetos humanos y condescóndencias humanas traicionó los altos fueros de la justicia y de la verdad, Como juez primero y como diputado después' dió brillantísimos testimonios de esas cualidades que hon. ran sobremanera al hombre público Y' al magistrado. La justicia y las libertades poHticas son deudoras á este ciudadano ilustre, y nobilísimos ejemplos y de muyelocuentes lecciones de austero y cristiano republicanismo. No sacrificó sus convicciones á las exigencias del poder, y ni en la tribuna parlamentaria ni en los sillones de la magistratura condenó lo que su conciencia le mandaba absolver,-qIQué joven tan hábil>>, me decia uno de los jueces, el dia mismo en que, gracias á la vigorosa elocuen. cia forense del abogado Valdivieso, absolvia á los colegas de éste de la acusación de prevaricato que por orden del Gohierno se les habia entablado. <'IQué joven tan hábil!
.

OTATORU SAGRADA

435

Ha hecho pedazos las alegaciones del

fiscal; cada golpe;

cada herida que le ha dirigido, iban rect.amente al cora. grandes figuras zón". IY ese fiscal era, señores, una de las del foro y de la cancillería chilena, era Don Mariano Egañal.. Y eSe joven tan hábil, que lo vencía en la arena de los combates legales, era don Rafael Valentln Valdiviesol El ciudadano esclarecido que (<en las obras de justicia
,

alcanzaba tan espléndidostriunlos y obtenía tan prósperos suoesos)), in operibus justitiaesuccesus habebit no era menos admirable en la pr.ctica de la excelente virtud de la cari. dad eon el huérfano y el menesteroso. Defendía con celo; diligencia y desinterés la suerte y la lortuna de los meno. su cuidado, y luegò en res que la ley había eonfiado alas de la fe y del amor volaba á ese asilo de la indigencia, que lleva el nombre de hospicio, y allí prodigaba las ternuras de la paternidad cristiana, los desvelos y las ense-

ñanzas del apostolado católico å esos inlelices que en su mayor p'arte no contaban siquiera con la razón para llorar sus desventuras. En cada unO de esos desvalidos veía un representante de Cristo, y con la deferencia, las simpa. tias y el cariño que com unican al alma las santas inspiraciones de la fe y de la abnegación, amaba á sus pobres, los complacía y los servla. lFeliz el que tiene compasión por el desamparado y el pobre; el Señor lo protegerá en las duras pruebas de]a vidal Beatus qui intelligit sllper egenum et pauperem: in die mala liberabit eum Dominus. Paso en \silencio, señores, los detalles de los grandes servicios que la ingeniosa y activa caridad del señor VaIdivieso prestó á los pobres en el hospicio de los inválidos de la capital de la República. No acabaría si hubiera de detenerme en los encantos de esa caridad que siente todos los dolores, que vive en todas miserias, que Hora con los que sufren y ríe con los que gozan, gaudere cum gaudentibus
llere sum flentibus. que en aquel asilo y fuera de él, prac-

ticaba este humilde discipulo de la cruz.

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B[BLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

Dios preparaba de esta manera á su siervo para hacerlo dispensador de sus un dia el cOI1fidente de sus secretos, el misterios, su legado cerca de los hombres, pro Christo legation. fungimur, en una palabra, el amigo de sus ternuras:

ia.m non discam (JOS ser(Jos, (Jos'autem dixI amicos. Le inspira, pues, un pensamiento magnánimo y una resolución á quien generosa: lo llama al santuario, y el jo\"en abogado por su familia, talento, servicios, simpatias ). relaciones sociales sonreian el mundo con sus Husiones y el porvenir con sus glorias, oye, como Samuel, la voz del cielo y la obedece sin trepidar. El árbol era frondoso, señores, y su fruto estaba en sazón. El señor Valdivieso, por la pureza de sus costumespiritu bres, por su alta y cultivada inteligencia, por "SU su abnegación y caridad, por su desinterés sacerdotal,

por

desprendimiento, por la firmeza de sus convicciones y por la entereza de su carácter, era ya sacerdote antes de recibir en su s manos la unción santa de ]a consagración. Convendréis, sin embargo, señores, conmigo en que, para todo esto y para dar el magnánimo adiós, era menester la práctica de la suprema energia del alma; se necesitaba la 105 grandes valiente abnegación de si mismo, que forma discipulos de la cruz. Bonuln in crllce. Como el célebre Aurelio Agustin de Tagaste, pero sin á las debilidades tener que llorar tributo alguno pagado humanas, huye del comercio de 105 hombres, y en el retiro religiosa y y la soledad, en la contemplación de la virtud en la conversación con su Dios, se preparó para recibir las
y

sagradas órdenes, y las recibió, en efecto, en 105 meses de" Junio y Julio de 1834. iQué cambio, qué transformación, señoresl Digo mal. espíritu y que no se ha cambiado nada sino el vestido. El el corazón, las costumbres y las creencias, el fervor y las austeridades, la abnegación y la fortaleza eran siempre los mismos; mas, Iqué nuevo campo de acción se presentaba

ORATORIA SAGRADA

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á la actividad portentosa de ese homhre singularl 10hl si me fuera dado descorrer el velo que nos oculta los ínti-

grande mos secretos de su vida, verÍanlos taJvez, en ese intrépido celo de San Francorazón, arder la llama del cisco Javier, la humildad profunda de un Solano y la ca-

ridad ardiente de un Clavero El joven saoerdote sahía muy bien esta máxima de una de las grandes lumbreras de la Iglesia griega: .Purificarse para purificar: instruírse para instruir; iluminarse para á otros; iluminar; aoeroarse á Dios para aoeroar después
santifioarse para santificar; trabajar y aoonsejar oon -prudenoia.. y todo esto, señores, praotioó oon infatigable oonstancia el presbítero don Rafael Valentln Val divieso desde el

prinoipio hasta el fin de su oarrera saoerdotal. Oraoión, estudio, mortificación, ayuIlos, cilicio s, maceraciones, conIliterarios, fesonario, predioación, conferenoias, trabajos obras de oelo y oaridad -apostólioa, todo esto y algo más

-

todavla, ooupaba y. dividía su tiempo. Tenia sus boras bien distribuí das y no había de ellas un solo instante perdido. Yo fuí, señores, su oompañero de trabajo, su confidente y su alIÚgo. en aquel tiempo, e] más feliz de la vida, y puedo aseguraros con verdad que no he conocido hombre alguno más constante en el trabajo, más vigoroso en sus tareas, ni más igual oonsigo mismo en medio de las pesadas y abrumadoras ooupaoiones del sagrado ministerio. Nunoa salía de sus labios una sola palabra que revelase fatiga ó cansancio: su paciencia era invicta, y siempre jovial y festiva, oon la exuberante riqueza de su talento prodigioso y oon las galas de una imaginaoión feoundisima; siempre ooultando sus trabajos y penitenoias, solazaba á sns amigos con instructiva y amena conversación en los
pocos ratos que reservaba al reposo. IOh mi dulce amigot loh tiempos pasadoslloh recuerdos

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BIBL..IOTECA. DE ESCRlTORES

DE CHILE

dp mejores días, dejadme en mis tristezas enviaros en la tarde de mi vida el adiós postrero de despedidal lQuién no recuerda en la capital de la República y fuera de ella esa hermosa época de la vida del señor Valdivieso? /Quién como él ocupaba más boras en la meditación de las verdades eternas? lQuién como él éstaba más largas horas en el confesonario? /Quién como él solucionaba con más lucidez los arduos problemas dela ciencia y del corazón? El pobre yel rico, el sabio yel ignorante, la señora de ilustre cuna y la humilde hija del pueblo, todos oían de sus labios la doctrina de Cristo, y á todos, sin distinción de personas, atendía con igual mansedumbre, interés y caridad Se hacía, como el gran Pablo, todo para todos, para ganarlos á todos para Nuestro Señor Jesucristo. iQué sacerdote, señoresl y /sabéis cuál fué la más querida y la primera de las ocupaciones de su sacerdocio? IAh, señores' la capellanía del hospicio de los po bres de Santiago, y allí fué, os diré con San Jerónimo, caecorwn baculum, esllrientillm cibus, spes miserorum, solamen lugentium, báculo de los ciegos, alimento de los hambrientos, esperanza de los miserables, solaz de los afligidos. De tal manera resplandecía en cada una de las virtudes, como si no hubiera tenido las demás. Ita in síngulis virtutibus eminebat quasi si cocteras non
haberet. y luego despllés de estas modestas y oscuras, pero sublimemente meritorias tareas de su ministerio sacerdotal, como el águila que se remonta á las alturas, tiende sus

miradas al Sur y al Norte dela República y ve necesidades que socorrer, y con otros sacerdotes á quienes comunica el sacro fuego que ardía en su pecho, vuela primero al Mediodía y después al Norte de nuestro país, llevando á esas pobres regiones, hambrientas de verdad y de bien, la antorcha del Evangelio, las luces de la fe, los consuelos de la
esperanza y los encantos de la caridad. jQué apóstol, se-

.

ORATOnu. SAGRADA

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ñores! En dábilleño, por el amor á sus semejantes, cabalga sobre las ondas del archipiélago de Chiloé, y más de una vez, sereno en medio de las tormentas y tempestades, convidó á uno sobre cubierta á observar la Naturaleza con toda su magnificencia. Ved aqul, señores, la intrepidez del apóstol alIado de la abnegación general del gran discípulo
de la cruz. Grande y copiosa fuá la cosecha de bienes y buenas obras de este evangelizador de la paz en el Sur y Norte de la República; pero su Corazón de apóstol no se satis'

facÍa con esto, y más de una vez? en los puros y expansivos goces de nueska amistad, nos sonrela la idea que tenia en su mente de consagrar nuestros dias al servicio de Dios á las misiones y á]a enseen una congregación destinada

nanza. 'Dios no ]0 quiso asl, y e] señor Valdivieso, alIado de] yenerable y muy piadosoi]ustrlsimo y reverendlsimo señor Arzobispo Vicuña, que, conocedor de sus relevantes méritos, lo había hecho su consejero, su confidente, su amigo, su compañero de apostólicas tareas, recorría los curatos de] N orte de la arquidiócesis, trabajando sin reposo en las múltiples, variadas y pesadísimas tareas de una visita episcopal. En todo el vigoF lozano de la vida no daba
ot.ra tregua 'á sus ocupaciones que unas pocas horas de A todo atensueño que dejaba á sus trabajadas fuerzas. día, en todo se fijaba, todo lo ordenaba y para todo le da-

ba sus horas y sus instantes el tiempo. Era el alma, la vida y el gran motor en ese gran torneo apostólico por la virtud y contra el vicio, si puedo expresarme asl, em, prendido por aquel venerable prelado de la Iglesia chilena. Todo quedó, pucs, en parroquias y en sus archivos, en iglesias y sus consagraciones, en el culto y sus dependen-

.

cias, perfectamente arreglado. y cuando, vuelto á Santiago, podía darse un descanso' después de siete meses de incesante y fatigosa labor, este

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BIBLIOTECA DE ESORITORES DE CHILE

'de antiguo hombre de fierro, ese carácter romano ó de los hijos de España conquistadora, salta de nuevo, y con mas brios que antes, á la arena de sus combates contra los vicios y las pasiones, y una vez más en la cátedra evangé. lica y otras en el tribunal santo de la rehabilitación, ilu-

mina, convierte y santifica á los extraviados. ?y no más que esto, señores? 10b nó! que también consagra boras de su tiempo á la discusión, por la prensa y la tribuna parlamentaria, de los grandes principios religiosos y sociales sobre que descansa el bienestar y la libertad de los pueblos. Sin hablar del profundo y distinguido esignora su famoso procritor, l quién de vosotros, señores? yecto de ley en la legislatura de 1837 para restringir las fa. cullades del poder ejecutivo durante los estados de sitio? <Quién de vosotros no conoce las que en aquel tiempo llevaban el nombre de leyes marianas? Contra las exorbitancias del poder que á la sombra de sus atribuciones po. día convertir la República democrática en monarquía absoluta, fué dirigido este proyecto de ley presentado por mi ilus!,re amigo. Era la expresión sincera de su fe republicana y de su amor nunca desmentido á la justicia y á la li' '

.

bertad. La idea no triunfó, á pesar de la vigorosa defensa que de ella hicieron, notadlo bien, el señor Valdivieso y otros compañeros sacerdotes que le seguian en la noble y gloriosa lucha parlamentaria. Cuántos obstáculos hubo que vencer y cuántas insinuaciones y empeños que rechazar ese noble corazón para llevar adelante ese proyeoto reparador, para practicar ese acto de justicia y de libertad, 10 juzgaréis vosotros, señores, pon solo considerar que el denodado diputado era querido, venerado y cordialmente respetado de los hombres de Estado que entonces se hallaban en las alturas del poder. Pero el señor Val divieso no sabía ceder cuando estaban de por medio la justicia y el deber. Fué, pues, también

ORATORIA SAGRADA

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.

este un acto de verdadera abnegación en su vida sacerdotal que, unido á tantos otros de justicia y misericordia, de amor con los pobres, lo colocó de bulto y, sobre todo, entero en el número de aqu ellos para los cuales el Sabio,

divinamente inspirado, escribió esta máxima de eterna verdad: .El que ejercita la justicia y la misericordia ha-

llará vida, justicia y gloria*.

Amado y respetado de todos sus compatriotas, acatado por los hombres de todos los partidos, sin odios ni prevenciones de nadie, cargado de méritos y buenas obras, querido y venerado del clero, el sacerdote don Rafael Valentln Valdivieso era, á los 40 años de edad, el hombre de su época, la más alta y simpática personalidad de Chile; era,
señores, si puedo usar esta frase de nuestros Libros Santos, como Moisés, amado de Dios y de los hombres, di/ectus Deo el hominibus. Los pueblos celebraban su sabiduría y la

.

Iglesia de Chile sus alabanzas. A esa edad de su vida, ya por la humildad y modestia dignidades no habia aceptado en dos ocasiones las altas de la Iglesia de su patria, que con su asentimiento pudo
haber obtenido.

Pero, señores, Dios, que ensalza á los humildes y abate á los soberbios, sabe también cuándo le place glorificar á quien lo glorifica: quicumque glorificuveril me, ego glorificabo justicia la que eum. y era esta ley ineludible de su eterna
debla cumplirse en esta vez en el presbítero Valdivieso. A despecho de todos, él debla de ser glorificador glorificado, como decla del grande Ignacio de Loyola uno de los mejores panegiristas.

La opinión pública, el clero y el pueblo fiel señalaban Con el dedo á ese esclarecido sacerdote para suceder en la silla arzobispal de Santiago al venerable señor Vicuña. Y el Gobierno de aquella época, honorable y concienzudo, in-

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BmLIOTECA DE ESCRITORES DE CillLE

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terpretó con fidelidad el sentimiento público y la voluntad unånime del clero y pueblo de la arquidiócesis, desig-. mndo con su consejo al presbítero Valdivieso para tan elevado cargo, después de haber acept.ado la reuuncia de otro sacerdote, también ilustre por su saber, PO]' sus c?nas y virtudes, que antes habia propuesto para el propio fin. Sucedía esto, señores, por el mes de Mayo de 1845. Un grito <le aplauso y de alegria resonó en todos los labios. Ese acuerdo del poder no llevó inquietud å ningún corazón: estaba ya hecho en lo opinión de todos los hombres de bien, y entraba en el orden natural de las cosas que así sucediera; porque la justicia como la verdad tienen para m! el privilegio de hacerse acatar casi siempre de los espíritus no prevenidos. El Gobierno i,abía practicado, pues, un grande acto de justicia, y por él, un porvenir risueño se preparaba ála Iglesia de Santiago; pero faltaba la aceptación del hombre de Dios, de aquel que estaha destinado para ser el instrumento de la Providencia en sus designios de amor para con esa parte selecta de la viña de Jesús. A la vista del sabio modesto y del apóstol de Chiloé y Atacama había ya dos. mitras, como un trofeo de las victorias de su desprendimiento y abnegación; indudable era, para los que conocíamos bien la entereza de su caråcter, que allí cerca de las de Ancud y Serena se colocaría también la mitra de la Metropolitana Iglesia de Sautiago. Esto estab a en la lógica y en la índole caracter!stica de la persona. Sin embargo, la gracia de Dios sabe triunfar de las resístencias del hombre y en ocasiones por medios harto débiles é insignificantes. Y fué esto lo que sucedió esta vez. Permit,jdme, señores, referiros aqui con sencillez un in? cidente que rc.olvió el problema de la acept ación. Pocas horas después que tuvo lugar en los consejos del Gobierno el acuerdo de la designación del señor Valdi-

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vi eso para el Arzobispado de Santiago, un hombre ilustre, á que era mi amigo y no exjste ya, me llamó su casa y me reveló el acuerdo del Gobierno, que era todavía un secrepersuadir to para el público. Me agregó que era necesario al señor Valdivieso á que no opusiese resistencia y acepá tase el cargo, que en la noche de ese dia le iba proponer el señor Ministro de Justicia á nombre del Gobierno. Yo era, señores, amigo leal del señor Valdivieso, y en vista de esta revelación confidencial comprendí toda la gra.vedad é importancia del asunto: me dirigí al señor don J osé Miguel Arístegui, finado é ilustre Obispo de Himeria, simple prebístero, pero que era entonces, como yo, un antiguo y muy sincero amigo también del señor Vadivieopiniones éste tenia gran deferencia, le expuse so, y á cuyas el caso que ocurría, y ambos nos fuhnos á casa de nuestro dije que sabia común amigo. Sin descubrir]e el origen, le de una manera segura que el señor Ministro de Justicia lo llamaría para proponerle el Arzobispado de Santiago; que, cumpliendo un deber de amistad, venía yo á traerle esta noticia, triste sin duda para su corazón, pero de consuelo opinión exigía de él para la ]glesia, que en mi humilde este sacrificio. El señor Aristegui corroboró esta opinión' con la autoridad de su palabra y el aSGendiente de su
>

?to?

La palidez de la?uerte apareció en aquellos solemnes momentos en el semblante de aquel hombre, en cuyo levantado pecho no cabían el sobresalto ni el miedo: dió <us
razones; expuso los motivos de sus 'anteriores resistencias; genio con su mirada de águila y con las intuiciones de su vió todo el porve';;r que ]e aguardaba; lo comparó con sus alegó fuerzas, con sus principios, con sus teorias y hasta

]a inconseGuencia que había en aoeptar un 'Arzobispado después de haber rechazado dos obispados. Mas nosotros ]e observamos que sobre todas las oonsideraciones de su razón y los ineonvenientes de sus principios é ideas para el régimen y gobierno eo]esiástieo estaba]a gloria de Dios

,

,

444

.

BIBLIOn;CA DE ESCRITORES DE CHILE

la santificación de las almas, en de h'3ufi. cuya presencia debian callar todos los motivos ó 10 que oiencia y hasta las exigencias del amor propio podla llamarse humana dignidad en el caso presente. Larga fué la lucha y la duraoión de nuestra conferenoia; mas al fin el señor Aristegui y el que habla triunfaron de aquel héroe de humildad. La idea del deber lo venció y, páli. do como un cadáver, inclinó su frente y calló. El ilustrísimo señor Arístegui y el ilustrísimo y revecielos rendísimo señor Val divieso se habrán dado ya en los el abrazo de eterno amor, y yo, triste en el destierro de la vida, aJ contaros cosas que sucedieron hace más de treinta y tres años, les envio mis parabienes y ine felicito de la opinión que entonces ante ambos emitl. Destinado para pastor de una ilustre y numerosa grey, el señor Valdivieso consagró, desde es? momento, toda la fuerza de su inteligencia, toda la energla de su voluntad ã la y todo el entusiasmo de su corazón, que, dada la apostólica elección y canónica institución, debla de ser mås
y el interés de la Iglesi" y

tarde la púdica esposa de sus desvelo" y sollcitos cui. , dados. Pero, señores, en la lengua del Evangelio de Cristo, o.qué es lo que debe ser un pastor del mlstico rebaño de Jesús? Old å San Juan. .En verdad, en verdad os digo que quien no entra por la puerta del aprisco de las ovejas, sinó que sube por otra es un ladrón y un salteador. parte, el tal .Mas, el que entra por la puerta,pastor es de las ovejas. .A éste el portero le abre, y las ovejas escueban su voz; y él llama por su nombre å las ovejas propias y las saca
o

--- -o

fuera al pasto. .y cuando ha hecho salir å sus propias ovejas, va delante de ellas, y las ovejas l. siguen, porque conocen su voz. de él, .Mas, á un extraño no le siguen, sino que huyen rorque no conocen la voz de los extraños.
.

."""

ORATORIA SAGRADA

44õ

vida por sus ovejas. ,Pero el mercenario y el que no es propio pastor. ., en el lobo las viendo venir al lobo, desampara las ovejas, y
su
.

.El buen pastor da

arrebata y dispersa el rebaño. (.El mercenario huye por la razón de que es asalariado y no tiene interés alguno en las ovejas., Ahora, señores, mirad al grande Arzobispo de Santiago, estudiad sus hechos y sus obras durante los treinta y tres
años de su pontificado, y con la mano puesta en el coraó nó el acabado tipo de ese buen pastor 'Óll, decid si es trazado por la divina mano del Supremo Pastor de los
pastores.
.

Entró por la puerta del aprisco del Salvador; conoció á sus ovejas y sus ovejas le conocieron á él: combatió
con varonil denuedo los vicios y los errores, y se opuso iniquidades como un muro de bronce al torrente de las del siglo. Centinela avanzado en los ejércitos del Señor,

dió siempre el primer grito de alarma contra los enemigos de Dios; descubrió sus artimañas y las refutó sin descanso. Buen pastor, no economizó fatigas, ni rehusó sacrificios por el bien de su rebaño. Pastor, y no mercenario, no se intimidó por los aullidos de los carniceros lobos !que intentaban dispersar y devorar sus ovejas. Nada temió en la lucha por el honor, la gloria y los derechos de la Iglesia, que siempre sostuvo con intrepidez apostólica. Atleta de Cristo, sacerdote del Dios con el santo Bvangelio en

vivo,

sus manos, en sus memorables eombates por la libertad de la Iglesia, os diré con San Cipriano, pudo ser muerto, pero no vencido; occidi patest, non potest cJÍnci.

Amante de su rebaño, valiente. sabio, generoso y dispuesto á dar la vida por sus ovejas: Bonus pastor dat ani. mam suam pro ooibus suis; ved aqui al pastor. Irreprensible, sobrio, modesto, prudente, grave, casto,
hospitalario, dulce y afable, justo, religioso y continente,
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'.
'

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446

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

capaz de instruír en la sana doctrina y de redargÜir álos que le contradijeren. Ved aqui al Obispo. y bien, tended la vista por elcampo que lecupo ensuerte

cultivar: ,qué veis en esa preciosa heredad del Señor, en la ilustre y floreciente Iglesia de Santiago? Todo en orden, como lo quiere el Apóstol: omnia secundum ordinem. Desde la limosna que se da á la viuda vergonzante ó al desamparado mendigo hasta el toque de la campana, y el último centavo que se invierte en la econo mia de la más pobre parroquia rural, todo está allí perfectamente arreglado. Genio altivo, emprendedor y eminentemente reglamentario y organizador, nada dejó por arreglar. Liseminarios, arohivos mosnas, ordenaciones y ordenados,

.

parroquiales, cuentàs diocesanas, casas de ejercicios, moá nasterios, congregaciones, eto..", todo quedó sometido reglas claras y precisas que por sisolas bastarian para ocupar la larga vida de un laborioso prelado. Es muy difícil, señores, que haya en el mundo católico arquidiócesis me-

111

?

.,

la de Santiago de Chi. le. IGloria á Chile! IHonor y prez por todo eno al venerarabie Arzobispo que lloramos! IQué obrero del Evangelio, señoresllOh, qué bien supo duplicar los talentos que el cielo le concediera 1 Y aquí, [qué cuadro tan bello y encantador se presenta á mis ojos! Allá veo en perfecta observancia de sus reglas y en angelical plegaria á esas virgenes del Señor que San Cipriano llama flor y ornato de la Iglesia, !los, Ecclesiae decus; acá, ó esos ángeles que llevan el nombre de Ilij as de la Caridad de la Providencia, á la cabecera del enfermo, ó aliado del huerfanillo prodigando abnegación y dulcisimas ternuras; hijas del Saalli, nobilisimas y abnegadas instituto ras, las grado Corazón de Jesús, formando á las jóvenes cristianas para la Religión, la familia y la sociedad; aqui, esas fervientes secuaces del Buen Pastor con sus inocentes preser. vadas y sus Magdalenas arrcpentidas. En esta parte, las

jor organizada

y reglamentada que

ORATORIA. SAOBADA

447

hijas de
,

grande Obispo, San Francisco de Sales, que sembró de flores el camino de la virtud, continuando la obra de su santo Padre; y en la otra, esa bella congregación de la Buena Enseñanza con sus educandas de mediocre. fortuna; otra vez, allá á los hijos del grande Ignacio, deeSe

rramando con larga mano la simiente de la verdad y del bien con la enseñanza y la predicación evangélica; y acá, al hijo de San Ligorio, de San Vicente de Paul, ó del Corazón de María, arrancando con sus misiones en nuestras ciudades y campos, almas del lodazal de los vicios y entregándolas en seguida á la virtud y al trabajo; en todas partes ypor doquiera instituciones de caridad, hospitalarias" piadosas, de enseñanza, de artes y de trabajo, que <.Ian ocupación y alimento á la clase menesterosa. y luego, ,qué habré de deciros yo de esa obra monu. mental, erigida por este gigante del episcopado á la virtud y á la ciencia?, ?Qué habré de deciros de ese gran Seminario de la capital, que es una gloria de Chile, un ornamento de la América, y que aun en el viejo mundo tiene' pocos competidores? Alli, está, señores, ese foco reverberante de la luz, esa grande casa <.le educación, esa fulgente antorcha de la juventud, ese santuario de virtud y <.le cieneia, de do han salido para la Religión y ]a Patria por centenares los obreros del bien, <.landa mejor que yo testimonios á la grandeza colosal del jefe ilustre de la Iglesia Chilena y del sacerdote eminente, del amigo de susconfianzas, que supo elegir para que lo secundase en aquel proyecto gigantesco. En ese plantel, señores, se han eultivado esas hermosísimas plantas que Son el adorno y la purísima gloria de la metropolitana Iglesia de Santiago. AIli se ha formado ese clero, tan ilustre por su saber como por sus virtudes y hasta por su clase social, y de allí ha salido esa falange eseogida, de sol <.lados de la cruz que, Can la pluma ó la palabra, en la prensa ó en la tribuna sagrada ó pãrlamentaria, vienen
,

448

BIBLIOTEOA DE ESCRrrORES DE CHILE

delendiendo å Cristo. al Evangelio y á la civilización cris. El clero de la artiana contra los våndalos del siglo XIX. quidiócesis por su ilustración y virtud podrá tener iguales. pero no mejores en todo el mundo católico. jÛh Iglesia de Santiago, qué bella eresl Razón tienes del amado pastor que para llorar inconsolable la muerte dejado. Como el gran tantas glorias y tantos bienes os ha al altar sacerdote Simón, vuestro pontífice, cuando subía ó como el santo, hacía honor á las sagradas vestiduras, filós010 Bipias Eleo, de la Grecia, enaltec!a cuanto tocaba. lQué laltaba, señores, á este gran discípulo de la cruz
,

religiosas, sociales y morales? .para tener todas las bellezas .lCiencia? La tenia en abundancia. .Virtudes? Se distinguía por todas, en especial por la que es reina de ellas, la las que caridad. lObras? Eran grandes y multiplicadas había ejecutado. .Hon9res y distinciones? Los habla reciel pals, el bido con prolusión en el pals y luera de él: en de los fieles hijos tierno y afeetuoso amor de su clero y del pals, en Roma que lo veneraban, era su corona, Y luera distin.sobre todo, el amor de Pío IX y las delerencias y Iglesia de la do.ciones honorificas de la grande asamblea los brillantes cente, que se llama Concilio Vaticano, eran .que la decoraban. lQué laltaba, pues, á este prelado emínente para ornar de honor y gloria? Una .su cabeza' con todas las coronas el dolor; y la amargura y el .cosa, señores: la amargura y querido de sus dolor fueron también su heredad y el objeto la santos y varoniles amores. 1Qué augusta es, señores, majestad de la virtud aliado de la majestad del dolor!

IAhl lqué es la alta dignidad episcopal? Sarcinam, ressi .ponde el inmortal Obispo de Hipona. Sí. carga brillante Si supierais, queréis, pero pesada, abrumadora, terrible. (,el obispo es el hombre de .os diré con el Crisóstomo, que de todos, la nave.todos, el que lleva el peso de los deberes

,

O!U.TORIA. SAGRADA

H9

cilla azotada por vientos contrarios é impulsada por opuestas corrientes, á la que amigos y enemigos, propios y extraños, asestan á la vez los tiros de la persecución, de la maledicencia, de la calumnia 6 de la envidia.>, si supierais. <ligo, todo esto, acaso compadeceriais á los obispos.
consideraseis que al obispo incumbe corregir á los <líscolos, consolar á los pusilánimes, sostener á los 'débiles, redargiiir á los impios, enseñar á los ignorantes, excitar á

Y, si

los perezosos, reprimir á los inobedientes, enfrenar á los soberbios, pacificar á los litigantes, auxiliar á los pobres,

oprimidos, aprobaf, á los buenos, tolerar á los malos, amar á todos; si, digo, todo esto consideraseis, veriais que el obispo es la victima de todas las horas y de todos ]os instantes, inmolado en aras del deher, del sacrificio, de la amargura, del dolor y hasta de la ingratitud. El venerable Arzobispo de Santiago bebió en el torrente <le la amargura todas las tribulaciones del episcopado; pa-

libertar

á los

<leció persecución por la justicia, sufrió contradicciones sin cuento; la impiedad y la envidia clavaron su diente envesu reputación inmaculada, y la calumnia, el venado

en

insulto soez, y hasta la inmoral y grosera caricatura, se pusieron al servicio de una prensa impía y mercenaria para injuriar á este varón esclarecido. Y, cuando hoy recuerdo "stas villanas y viles infamias contra uno de los hombres más grandes y más benéficos de mi patria, como soy chileno, señores, llevo involuntariamente las dos manos á la cara para ocultar la vergÜenza que me causan' estos cinismos sin nombre de la impiedad y libertinaje de los rudos tiempos que corren. Tuvo, pues, el grande Arzobispo de Santiago la corona <le este prolongado 'martirio tejida por chilenos indignos de este nombre, y por extranjeros, más indignos todavia
<le

'

la hospitalidad generosa que reciben en mi pais. IOh amigo mío! gozad en el seno de Dios las eternas recompensas de la heroica paciencia y dulce y'cristiana
S."GkADA.-29

<ORATORIA

?

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'450

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

mansedumbre con que llevasteis estas pruebas de la vii' tud ,m la. peregrinaciones d?1tiempo. Perdonasteis genèroso á vuestros detractores en la vida, rogad ahora poiellos en la eternidad. Pero no eran la ingratitud y la perversidad de los hom? hres lo qu?más laceraba ese gran corazón; Hay, señores, para los grandes siervos de Dios un martirio mil y mi[ veces más 'duro que el martirio que dan á las victimas la maledicencia, la ingratitud ó la tirania de los hombres. sin conciencia y sin honor. Es el martirio del alma, el martirio de la fe y del amor, que no conoce el mundo dela materia, ni comprende, ni explica la filosofia del egoismo y de la sensualidad. 51, señores, h?y un martirio del alma, más doloroso.',. más amargo que todos los martirios del cuerpo. Y de ordinario no hay santo alguno en el cielo que no haya pasado por esta prueba en la ticrra. AIli es donde se conocer> los quilates de virtud y la intensidad y la grandeza del amor. Sabedlo, señores: el Arzobispo de Santiago no tuva el néctar delicioso y los dulces y tiernos consuelos de la virtud: la cruz fué su gloria, siempre estuvo en ella clavado. atiíx"s s"m c,,,d, y no tuvo más consuelo que la cruz: <<vivió en la cruz y murió abrazado con ella>; hé aqul el epitafio que inscribirl,;, yo sobre su tumba. Como Rosa de Lima, ó como la gran Teresa de Jesús, nuestro graìiiIe Arzobispo padeció esos tremendos martirios del alma, esas penas crueles del corazón, no por quinceanos como la primera, ni por dieciochooomola segunda, sino casi por ,todos las años de su vida. Camo Teresa dE> Jesús, en la expresión de Bassuet, Dios lo atrae y Diós la retira; Dios lo llama y Dios lo rechaza; ya le descubre los inefables contentos de la eterna vida y ya le deja entra muy espes;,s tinieblas; su gran corazón busca al Amado de su alma, y el Amado de su alma se retira y esconde; comó la tortolilla del bosque, gime por lo que ama su co?

,

,

ORA.TORIA SAGRADA.

ið1

razón y vuela, vuela en seguida por reposar laylen los d?siertos y espantosas soledades de penas más amargas que la muerte. .' piedad IGran Dios! para vuestro siervo.. O no le inspi,
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tanto amor ó permitidle seguiros. .de ,No veis, Padre luz, ese corazón destrozado por la el desamparo y el dolor, casi exánime después amargura,
réis

de dos ó tres, cuatro y hasta cinco horas, de gemidos y plegarias al pie de la cruz? Dadle siquiera un consuelo... juicios Dios! de Ilmpenetrables iProlundos misterios de
la Providencia en las operaoiones de la graoial Ese consuelo, señores, no lo huho en la vida de este varón de do-. loresl Gran disoípulo de la cruz, ilustre pontífioe de] Señor, la

tempestad ya pasó; peleasteis el buen oomhate, guardasteis la fe, oonsumasteis la carrera, vencisteis y aloanzas? teis victoria.' Feliz Domo Atanasio de Alejandria, al fin
de] combate, el buen ángel del Señor os anunció la viotoria y os descubrió los arcano, de la pasada aflicción: in
fine certaminis illustri proeconio Athletam oictorem pro/llmtia! et afflictionis aperit.

arcanum al Señores: divisar de lejos ose venerando pastor, holael do ya rOl' Irio de la muerte; al reoordar que lué un oiudadano ilustre, un sacerdote ejemplar, un Arzobispo que consagró toda su vida al hien de los demás, que se negó

constantemente á sí mismo, se mortifioó sin tregua y praoticó todas las virtudes, yo inclino mi cabeza y repito: hé a11í el gran discípulo de la cruz: bonum in cruce. ,.si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese á si mismo, tome su cruz y sígame)). Inustre yfioreciente Iglesia de Santiago I llorad; grande, inmenso es vuestro qu ebran'to: viuda del mejor esposo, huérfana del más tierno padre, alzad al cielo vues,tros ojos 11orosos y pedid amparo y protección. Habéis

,llevado á la fosa esos restos

querido" entre cánticos,

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452

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CH[LEI

gemidos y sollozos de un pueblo consternado. Así también se llevaron en otro tiempo, con grande y acerbo J al Uanto, los despojos mortales del gran patriarca acob sepulcro de sus padres, y así también se lloró en la lúgubre ceremonia de los funerales de Santa Paula en Jerusalén y de San Basilio en Capadocia. Ilglesia de Santiago, cuna de mis primeros años, continuad rogando ",on lágrimas y cubriendo de flores y grande Onías, que eoronas el sepulcro de ese nuevo y ruega hoy con más fervor y más eficacia que antes por su querida grey y su amado pueblo. Tened confianza: aun lecciones no os ha desamparado, está presente y con sus ejemplos apacienta y conoee á sus ovejas y es conoeido
y

el alto cielo, las propor ellas; las cùida, las mira desde tege contra las asechanzas del lobo infernal, y, mejor que después de la en su vida, con su doctrina alcanza ahora, ella; muerte, con su plegaria, gracias y vjctorias para magis deprecatione sua quam prius doctrina. jEsclarecido clero de la arquidiócesis. porción escogida y entrañablemente amada del grande Arzobispolllegad también á esa tumba venerada, y de rodillas, con los ojos empapados en lágrimas, besadla una y mil veces querido detunctus con religioso respeto. Vuestro padre Seguid adhuc loquítur, os habla aun después de su 'muerte. constantemente sus enseñanzas, amad como él la libertad de la Iglesia, cuidad sus pobres, conservad el depósito de

'la verdad religiosa, defendedlo eon varonil entereza,

y ni

echéis jamás por cobardía hi por respetos humanos un borrón á las glorias de su nombre. Orad sobre esa tumba, inspiraos en ella, y, elevando al cielo los ojos, -prometed á vuestro padre que custodiaréis su obra, que á eUa consagraréis los no olvidaréis su memoria y que decidle allí recuerdos de gratitud y las ternuras del amor: de ; eada uno, con el gran Jerónimo á la sombra fúnebre 'ßlesila: .Dum vitae hujus fruimur commeatu, illum mea

ORATORIA SAGRADA

453

lingua resonabit, illi mei dedicabuntur labores, illi meum sudabit ingenium.,. y en cuanto á mí, lqué os diré, mi inolvidable amigo? Nos amamos en la vida, lPor qué nos bemos sepa;ado en la muerte? .Amavimus nos in vita, quomodo in morte separati sumus? Dura, terrible, amarguísima separación, .amarissima separatil> 10h muerte impía, que así separas á los hermanosl .0 mors, quae fratres dividis, et amore sociatos crudelis ac dura disocias.. Sólo tú podías romper los vínculos de esa unión. Dejadme, grande y querido amigo, pagarte todavía este débil tributo de mi dolor. Me legaste tu última firma en la carta que me escribiste momentos antes de caer herido por el golpe de la muerte. Yo la conservaré como un rico tesoro y siempre la humedeceré con mis lágrimas. No lo extrañéis, hijos míos. Lloró Jacob por José y José por J acob, lloró David por J onatás, Jesús por Lázaro y la Iglesia de Jerusalén por su protomártir Esteban; y lpor qué no había de llorar yo por ti, J onatás, hermano mlo? Yo lo ?é, tú eres feliz y más digno de recibir felicitaciones que lágrimas, non tam plangendus quam gratuá landus. Pero e) pobre corazón humano tiene derecho sus penas, y yo vengo á pedirte, mi dignísimo metropolitano, que aceptes esta fúnebre ofrenda de mi corazón. Será la última que pago á la grata memoria de los que fueron. A ejemplo del grande obispo, pongo fin á estos discursos, y quiera Dios que .estos cabellos blancos me recuerdan el deber de consagrar una voz que ya se va, sólo al bien de mi rebaño..
.10h sombra augusta del gran sacerdote de Chilel cuhridme como un escudo de defensa en las luchas de la vida y sed el telTor de los enemigos de la Iglesia de mi

patria.
Adiós, querido amigo; adiós, por un tiempo que no ha de ser largo. Yo quedo en el destierro de la vida, y tú es,

"

454

BlBLrOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

en la mansión de la eternidad; yo quedo en la brecha y en las penas de los combates, y tú te regocijas en las alegrías de la' vlotoria; yo quedo en la tierra, y tú, segÚn espero, estás en eloielo. No olvides en la patria al peregrino del tiempo. Gemiste un día oomo peregrino y hoy gozas ðomo ciudadano de las delioias de la eterna paz.

tá's

.Qui non gemit peregrinus, non gaudebit civis,).
Jlequiescat in pace.

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Pbdo. D. Francisco de Pau13 Taforó
Nació en Valparalso en 181i y murió en Santiago en 1889. siendo Arcediano de esta Catedral. Fué cura de Copiap6, profesor del Seminario de La Se. rena y dueño de un colegio en Santiago. Miembro de la Facultad de Tea. logia de la Universidad desde rBi7. diputado al Congreso en 1849. tuvo parte en la Junta de la Sociedad de ID.!trucci6n Primaria yen la de los establecimientos de BenelÌcencia. Fué también Consejero de Estado y
.examinador prosinodal.

,.

Sermón sobre el juego
Qui poniUs fortunl1.e ,nema",.
mtrabo vos
tUfo

in gladis. Lo'!l que exponen su fortuna al jue. la go, serán beridos con la espada de divina Tenganza. (Isafas. LXV, nI;;).

MIS AMADOS HERMANOS:

Existe un mal que deplora la moral cristiana y que, cual plaga asoladora, cunde por todas partes, trabajando á nuestra sociedad de un modo espantoso. Un vicio funesto propio de que, disfrazado oon la máscara de un pasatiempo
la gente de buen tono, se ha introducido en los salones de los grandes, después de haberse revolcado en los garitas; que, comenzando por robar al hombre su fortuna, acaba por despojarlo de su ciencia; y que, después de haber lisonjeado á sus adeptos con expectativas brillantes, los.. sume en la miseria y en la más afrentosA degradación. Pasión formidable, que nada puede curar, una vez que el hombre se ha dejado dominar por ella. Ni los estímulos de una buena educación, ni las amonestaciones de unos
padres virtuosos, ni los consejos de los amigos honrados, ni las súplicas mezcladas con lágrimas deuna joven esposa,

.

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ni las caricias de unos tiernos hijos, que pronto serán 8US primeras víctimas, ni los reveses constantes de la fortuna, ni el desprecio de los hombres de bien, ni la pérdida de la:

4.38

BIBLIOTECA DE ESORITORES DE OillLß

confianza pública, ni la ruina ,de la salud, del reposo, del porvenir de las Camilias, de la conciencia, de los bienes inmortales del alma; nó, nada puede vencer.- IEste es el

juego!
es bastante â ?xplicar todas sus consecuencias? lQuién podrâ recorrer todos estos escalones del cri-

lAb! lQuién

m?n por donde precipita al hombre hasta el abismo? Los moralista s han agotado sus esCuerzos para pintaroos todos los ,horrores de esta infame pasión. Los historiadores han den unciado â la posteridad sus trágicos sucesos. Los poetas la han batido con el arma del ridic1!lo, ó la han hecho asunto de dramas sangrientos. Los Padres dela Iglesia han Culminado contra ella sus anatemas. Las Santas Escri turas expresamente la prohiben. Las leyes de todos los paises han quemado el hierro para imprimid e una marca de infamia; y, sin embargo, la civilización la autoriza. IMons-' truosa contradicción! No obstante, èn unos días consagrados por la religión
falsa civilizaCión y prescindiendo de todo respeto humano, hemos ensayado combatir uno que los abarca todos, y que lleva en pos de sí todos los males juntos. ConCesamos desde luego que no es nuestro ânimo condenar como vicio una distracción pasajera que busca en

para haoer guerra

â los vicios â despecho de esa

.

el juego moderado, en que no se atraviesan mâs que geros intcreses, un desahogo á las ocupaciones serias de

lila

vida: Un juego

con tales circunstancias no creemos se oponga de ningún modo â la moral cristiana; por el contrario, él serâ lícito y honesto cuando se eviten por este

medio otras entretenciones peligrosas en las cuales no' siempre pierde una pequeña parte la caridad. Nosotros vamos â combatir el vicio del juego, vamos a combatir su abuso, ora sea por el tiempo que se le consagra, ora por las cantidades que se aventuran en él; y demostraremos, en riuanto nos permitan nuestras débiles fuerzas, que el jue-'

"

OR.\TORIA SAGRADÁ

459

go tomado de este modo, es una muerte moral dividuo y la ruina de la sociedad, que él está

p'ara el inprohibido

por las leyes divinas, y debe ser castigado con todo rigor por las humanas: Qui ponitis fortuna e mensam, numerabo vos in gladio. '. Permitid loh Dios míol que este discurso pueda servir
eficazmente para la reforma de nuestras costumbres; digde vuestra gracia, y nao.s, dar á nuestra palabra la unción á nuèstro piadoso auditorio la gracia de vuestra verdad.

A.e Marla.
Estamos perfectamente convencidos que habrá Po.cos en nuestro. auditorio,ninguño quizá, de aquellos dominados por este vicio, pues no son lös jugadores de profesión
los que se cuidan de frecuentar los templos ni de venir á buscar el remedio de sus males al pie de los altares; pero no
'

creemos por esto que nuestra predicación sea infructuo.sa: Ella servirá á preservar de él á la numerosa juventud que rodea nuestra cátedra,.enseñándole desde tem'prano á mÎ. rarlo con horror, y á grabar' en su imaginación el triste
,

.

cuadro de todas sus miserias. Ella ilustrará a los padres de familia en las opo.rtunas precauciones que deben tomar hijos;' para formar lo.s 'sentimientos y costumbres de sus
antes que esl.a pasión los haya extraviado. Ella fortificará el corazón de los jóvenes que nos escuchan para no dcjarse seducir deuno.s vanos atractivos, ó de un fingido amor que oculta un alma gastada por' este vicio. bien pro.nto. in5ensible á las ternuras de la unión conyugal. Ella, en fin, prevendrá á los magistrados de los escándalos públicos, de las escisiones ruidosas, de las lágrimas de familias enteras, que se ven amagadas á cada paso. de
.

,

.

los horrores del hambre, y' á las mismas., instituciones sociales, que falsean cuando esta inmoralidad ha llegado á

afectar á personas con,tituídas. Tales son nuestros vo.tos. y desdeluego,'lqué es el juego, comQ hosotroslo com-

460

BIBLIOTECA DE ESORlTORES DE CHILE

o

prendemos ahora? Es una secret.a codicia del bien ajeno, que pretende enriquecerse á costa de otro, sin trabajo y en breve tiempo. Entre los medios más expeditos para improvisar una brillante fortuna, sin trabajo y en un momento, es el juego. Una esperanza presuntuosa de grandes bienes, sin titulos hereditarios, sin las vigilias del literato, sin los trabajos del negociante ni las penosas privaciones del labradar, preocupa ordinariamente á la incauta juventud. Los raros ejemplos de algunas posiciones aparentemente opulentas, conquistadas por este medio y, si se quiere, algunos ensayos de felices resultados, les hacen creer que la fortuna les será siempre propicia; de este modo se lanzan atrevidos á surcar un mar sembrado de escollos, seguros de arribar á esas lisonjeras playas que han divisado en sus dorados sueños, sin cuidarse de que los más han zozobrado y de que, aun los que han navegado más felices, ha sido á costa de lo que el hombre tiene de más estimable: su
conciencia y su reputación. Luego que un joven se ha entregado á este pernicioso comercio, comienzan ã enervarse en su alma los más no. bles instintos. La codicia se apodera de su corazón, y el frío egoísmo lo hace avaro y cruel, pródigo y mezquino, arrogante y servil, ligero y caviloso, bufón y mordaz, lúbrico y sibarita: en una palabra, enrolado en toda clase de " gentes, toma todos sus vioios,. hasta sus manèraB groseras y su estoica indiferencia. Apenas puede darse una acción en la cual concurran lados los males juntos como en el

juego, pues parece que cuantos son los puntos de los dados ó de las cartas, son otras tantas maldades que de ellos proceden: unum gra.ills altero, siendo cada vez más formi. dable el uno que elotro. Por esto es que todo perece en el hombre cUlj.ndo este vicio ha llegado á dominarlo. Los lesoros de gracia conque había sido enriqu;cido en el bautismo se disipan en un

ORATORIA SAGRADA

481

instante; la amistad de Dios se pierde, los méritos de la virtud se anonadan, las buenas inspiraciones se ahogan, los frutos de una educación cristiana se sieg'an. Todas la. felices inclinaciones de la naturaleza, la rectitud del coraprivilegios zón, la pureza de conciencia, dones sagrados, celestiales, todo se profana. Talento, inteligencia, prostituídos al vicio que los devora. Salud, fuerzas, juventud, ajadas antes de tiempo: hé aquí la obra del juego. Los más dulces objetos no tienen atractivos para el jugador: la belleza no tiene halagos; el amor mismo, esa noble pasión de todo corazón bien formado, no es á sus ojos más que una quimera; en su lugar queda el torpe deleite de los
,

sentidos; el vicio fácil y pasajero, en cuyos brazos brutalmente se adormece para desquitarse de su pérdida. Pero el amor honesto, el amor puro, huye de su corazón, dejándolo semejante á un cadáver que la muerte deja frío é inanimado. Vita cordis amor est, ha dicho San Agustín: la vida del corazón es amor. La esposa más nmable y que poco antes había formado
todas sus delicias, experimenta los más duros tratamientos, que acaban siempre por la crueldad. Los tiernos hijos, en quienes se veían multiplicar afianzando una feliz unión, le son indiferentes; insensible á todo el jugador, y dominado por su loco frenésí, abandona los cuidados domésticos; descuida BUS negocios; sacrifica su salud, su tranquilidad; desprecia los respetos sociales, y gustoso prostituye su conciencia ante las aras del ídolo que adora: el Encenegado en esta pasión, tan melancólica como'irritable, no experimenta ya otras emociones que las del camino continuo de la suerte. Alegre cuando gana, porque hay más pábulo que arrojar á la hoguera que lo abrasa; y colérico cuando pierde, cuyo mal humor hace pesar sobre
su desgraciada familia, derramando su bilis en impreca,

juego.'"
'.

Clones lmp1as.

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CillLE

,Qué es, á la vista. del jugador, el magnífico espectáculo de la naturaleza? Nada. La bóveda azulado del cielo no le anuncia la gloria de su autor; la tierra que se cubre de bellezas y las matizadas a1l0mbras de flores que la Providencia extiende bajo de sus pies, no le revelan su amor y su bondad. Sepultado en la horrible caverna de su codicia, arrastra una vida sin inteligencia' y sin afectos; allí olvida los placeres de ]0 naturaleza y del espiritu; allí desprecia las artes, las letras y la ciencia: la fama, los grandes nombres, los intereses de la patria, las. acciones heroi. cas, los nobles arranques del corazó?, todo muere. No te? niendo más tiempo quo para ju?ar, renuncia hasta de su caråcter de cristiano; jamás asiste á los divinos oficios, á las oraciones públicas, á ]a predicación; huye de los temo plos y se mofa de todo acto religioso; y, si alguna vez se dirige á Dios, dice un Padre de la Iglesia, es para ofrecerle un voto sacrílego, esperando que la divina Justicia sea la protectora de sus desórdenes. De este modo? este horrendo vicio, dice un escritor contemporáneo, absorbe á todo el hombre y destruye todas sus facultades y potencias. Su corazón nú tiene más que una fibra que le haga experimentar simpatía: un dado, una carta. Todas sus ideas se reducen á un círoulo, todas sus sensao,iones å un impulso, todos sus deseos á un fin; y, á pesar de reconcentrarse aqui todos sus senti? mientas; su vida es siempre agitada y tumultuosa. Sujeto eternamente á la inconstante vicisitud de la fortuna, yesolavo de los caprichos de la suerte, experimenta á cada paso horribles alternativas. Hoy deslumbra con el reSplandol'de su lujo, de sus dorados coches, de sus soberbios banquetes, de sus valiosas joyas, arrebatadas á una fami? lia que lamenta inconsolable su pérdida; y mañana tendrá que abandonar su casa y su pais, para huir á sus desa.

piadados acreedores que lo acosan, dejando entretanto á su mujer y á sus hijos reducidos á la mendicidad. jOb

ORATORIA SAGRADA

463

,

vergüenza eterna para el hombre que aun oonserva algún resto de honorl 'IOh manos orueles., diremos mejor con el elocuente S. Cipriano, ,armadas para su propia ruina, que destruyen con ignominioso estudio la herencia de los antepasados, adquirida á oosta de sudores y fatigasl. Pero al jugador no desengaña la experienoia: irritado por esa fiebre violenta, lo mismo que debla servir para detenerle, lo excita y estimula con más ansia; y cuanto más hondo es el abismo que amenaza tragarlo, tanto más se precipita á él. Es una sed rabiosa, cuyos deseos nos se sacian jamás; ouanto más se gana, tanto más se desea ganar; ouanto más se pierde, tanto más se siente la necesidad de recuperar lo perdido. Es un suplioio de oada momenantioipadó, Cualquier vislumbre de reto, es un infierno mota esperanza lo seduce; y está ilusión, que nunoa abandona, lo arrastra oon tal fuerza, que, á pesar de los amargos desengaños y de la tenaoidad de la fortuna, que él no oesa de llamar inhumana y oruel, apenas se presenta la ocasión, vuelve á aventurar los últimos reoursos. El los pierde por' un punto fatal; les ahora ouando ha llegado al desengaño? iAh! tristemente, nó: él no ha heoho sino añadir un nuevo, eslabón á la oadena de su vergonzosa
esclavitud.

Contemplad lo en uno de esos momentos horriblemente solemnes, en que aoaba de perder, oon el último resto de su fortuna, los últimos sentimientos de piedad, Transportaos por un instante á esa estancia, donde todo anunoia la oonfusión y el desorden más oompleto, Los pálidos reflejos de las lámparas morib,mdas, mezolados Con las débiles luces matinales, oomunioan á todo este
conjunto un color de muerte; el jugador ostá ahl, su semblante lívido, sus faooiones desenoajadas, sus oabollos ostán on desordon, En Una órbita de sangre brillan sus ojos COn un movimiento siniestroj sus labios contraídos pro-

464

BIBLIOTEOA DE ZSCBITOr.ZS DE CHILE

yectan una risa sarcástica; su pecho jadeante, sus miembros tiritan fatigados por una larga vigilia, y su mano convulsa apenas puede llegar á sus dientes una carta en quien desea saciar su venganza y parece imprimir su odio sangriento despedazándola. Nó, no es el hombre, es el demonio del juego el que veis allí. Pero ,qué pasa dentro de él? IAhl yo no Babré decíroslo; sin embargo, sus palabras algo revelan de lo que pasa en el fondo de aquella alma llena de rabia, de envidia, de remordimientos 'y desesperación. Oídio maldecir su infame vicio á los que lo iniciaron en estos mi9terios de ini.

,.

quidád; maldecir

á sus cómplices, á sí mismo, á los auto-

impotente furor, hasta maldecir al mismo Dios. lHorrible blasfemia, pero muy
res de su existencia; y llegar, en su

frecuente entre los jugadoresl En pos vienen 105 juramentos excecratorios que hacen estremecer á los que lo escuchan. El quisiera arrebatar al
cielo sus rayos, y al infierno sus Iurias, que la tierra abriese sus sombríos abismos, y que la ira divina lo aniquilase, si volviese á tomar una carta en sus manaBa No considerándose todavia seguro de si mismo, se multa con gruesa suma, ya para 105 asilos de beneficencia, que nunca paga,

ya entre los amigos, que fácilmente se absuelven; pero todo en vano, porque esta pasión, más exclusiva, más tiránica que cualquiera otra, más incorregible y más sorda á los consejos dé la razón, á los gritos de la conciencia, llega por fin á embrutecer al hombre; así es que, por lo común, no acaba sino con la vida, ó por un extraordinario impulso de la gracia, que rara vez se concede al jugador. Pero no lo hemos dicho todo aún, mis amados hermanos; supongamos por un momento que, más feliz nuestrojugador que el resto de sus compañeros, haya triunfado de todos los azares; que la sUOfte le haya siempre sonreido, y que por fin, el fruto de sus improbas fatigas. ,Será
goce, por esto feliz? IAhl si; lo seria, si pudiera estar tranquilo

ORATORIA SAGR.\.DA

465

riquezas; pero no lo es, porque en .,n la adquisición de sus medio de los placeres, de sus bulliciosas fiestas y del brillo de sí mismo un pesar que lo .que lo rodea, lleva dentro lo persiguen -consume. Porque mil asechanzas insidiosas mil enemigos que se ha concitado con-sus ilicitas manio. á bras, han jurado vengarse y le han declarado guerra muerte; porque no puede acallar los remordimientos secretos de su. conciencia, que lo importunan con las desgracias hijos de familia que ha perdido, .que ha causado,. con los
á sus -con las infamias de que se ha valido para arruinar -contrarios; porque estos remordimientos acibaran todos sus goces, lo persiguen en el sueño, como durante sus velalág,'imas de y destilan sobre su corazón gota ?gota las
,

'sus

das, víctimas, cual si fuera lava ardiente que lo c.alcina; porque le representan á cada paso sus injusticias, las familias arruinadas,las viudas y los huérfanos que ha formado; y porque ha oído, en fin, resonar en su oído las formidables palabras de Jesucristo: Oculum pro oculo, et dentem pro dente; esto es, que rendirá un día estrecha cuenta delante del severo Juez, hasta el último cuadrante usur. pado á sus prójimos. Puede ser que su corazón èst.é dise<:ado por el egoísmo, que su conciencia esté muerta; pero entonces, peor para él, pues su vida será semejante á la
de los animales sin razón: no experimentará, es verdad, sino los goces materiales y creerá que todo acaba para él -con la piedra del sepulcro. Sin embargo, la Eterna Justicia no ha podido re-

,

nunciar sus derechos sobre el hombre, y, si él no quiere adquirir por medio del arrepentimiento la eternidad del <:ielo, es preciso, y á su pesar, que acepte la eternidad del ahismo: Qui ponitis fortunae mensam, numerabo ços tn
gladio.

ORATORIA

SAGRADA.-.30

--

466

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHILE

del Tales son pues, hermanos mlos, las consecuencias pasión quita al homhre la juego. Hemos "isto cómo esta de la vida racional, la vida del corazón, la vida del alma y inteligencia; veamos ahora cómo ,causa igualmente la ruina

de la sociedad. depende del La más ó menos lelicidad de una sociedad, de sus indimayor ó menor número de virtudes morales si los ciudadanos viduos. Si estas virtudes se han relajado, su lugaI' son corrompidos, el bienestar desaparece, y en queda el vicio con todas sus consecuencias: el Iraude, la mala fe, las injusticias. No habrá institución, por sagrada, por inviolahle 'ue sea, que no se profane y que no venga
á ser un nuevo semillero de males.
.

el vicio, Persuadidos, por lo que acabamos de decir, que del juego solocaen el corazón del hombre toda virtud, y sustituye el germen de Lodos los vicjos, debemos couvenir pueblo cualquiera igualmente, que su propagación en un lo arrases un principio de corrupción, que inlaliblemente verdadsonaqu'ellos países trará á su ruina. Testigos de esta ocupación de á en donde ,,1 juego ha llegado ser la primera de los hombres, las clases elevadas, como de las inferiores;

como de las mujeres. òQué virtudes públicas quedan al1i? òQué virtudes doconyugal, la mésticas se salvan?, òDónde está la fidelidad magistrados, sinceridad en los amigos, la iutegridad en los disel pudor en las mujeres, la honradez en el artesano, la ciplina en el soldado, la probidad en los funcionarios púgravedad en los blicos, la docilidad en la juventud, la la ancianos? En una palabra, òdónde está el respeto por Y ley ,la sumisión en los súbditos, las garantlas de la paz orgías, las del orden? Todo ha naulragado. En cambio, las depredaciones, las cábalas, la ruina de los intereses públi-

debilidad, ,los Irecos, de la justieia y, por conclusión, la es un. cuentes trastornos y la miseria más completa. Tal pals dominado por el juego.

ORATORIA SAGRADA.
-

467

.

No son éstas vanas palabras que nosotros aventuramos' para atemorizar espiritus débiles; por desgraoia, éstos son heohos demasiado manifiestos para que puedan ooultarse. el oamino del viY, á la verdad, Nué extraño tiene que oio lleve al hombre al abismo del orimen? San Bernardo ha dioho <<que la primera iniquidad que engendra el juego es
,

la ooncupisoenoia de los faJsos bienes, y que esta oonoupisce,ncia inflama el oorazón y lo impulsa alodio, al engaño y á la venganza.. Ahora bien, el primer abuso probidad; pues, no que se comete en el juego es el de la proponiéndose el jugador otro objeto que la torpe gananoia, no se detiene en los medios. Y ,quién dudará que á ouando, sin ser de&oubierto, pueda dominar la suerte su fa vor oon una dest.reza de manos, ó aproveohando un
desouido del oontrario, ó en fin, ligándose con otros, no arruinará á un inooente, ó por 10 menos, no sacará partido oirounstancias que pueden ocurrir en e!"juego? de las

mil

,Yo, bien sé que hay jugadores que estiman en muy mala celebrirlad la de ser.exaotos y 'esorupulosos en el juego; ellos lo dioen. Pero, qué dereoho tienen á nuestra creen-

romper el único freno que oontiene las pasiones humanas, el temor de Dios, violar escan? dalosamente todos los preoeptos de la religión, y vivir oomo antipodas de la naturaloza, haoiendo del día noche para dormir, y de la noohe dla para jugar; ouando les vesus hijos, mumos, repito, abandonar la edueaoión de
oia? Cuando les vemos

I

su pernieioso ejemplo; no á sus pagar sus deudas más legitimas; retener el salario criados, privar á su mujeryfamilia hasta delo másneoesa108 deberes más sagrados, rio á la vida, y, en fin, atropellar ,serán únioamente delioados y exaotos en un punto donde se interesa más su pasión dominante, y oon un enemigo que les disputa su dinero oon igual oodicia á la suya?
ohas veces corromperlos oon

Es verdad que el falso honor del mundo, por una inexplicable aberraoión, no desdeña al qu?no paga sus oré-

468

BIBLIOTEOA DE ESCRlTORES DE CRILß
,

ditos más sagrados, y aparenta despreciar al que no satisface puntualmente los contraldos en el juego. Pero esto mismo es un verdadero mal para la sociedad; pues que, paá las misra no incurrir en este desprecio y s?r admitidos los recursos) por injustos mas tertulias, se apuran todos se que sean; se recurre a todos los arbitrios imaginables, venden, por la mitad de su valor, las alhajas y muebles de la casa. Si es un dependiente el jugador, no trepidará á en echar mano de los fondos conUados su cuidado, incurriendo de cste modo en un criminal abuso de confianza. Si es un comerciante, pagará también con aquello mismo que debía formar todo su crédito, aunque. mañana apaSi es empleado pÚblico, rezca en una vergonzosa quiebra. 6 si;.e? militar, se verá forzado, pOI' este mentido honor, a dejando á su comprometer la mayor parte de sus sueldos, familia en la miseria, ó busoará por otros caminos menos IIcitos elmediode salir de sus apuros. Aflojando a la veztodovlnculo social y extinguiéndose con este hábito culpable todo sentimiento humano, asl como los padres destruyen el patrimonio de los hijos, y les legan por herencia un el ejemplo funesto, ásllos hijos aventuran sobre una carta fruto de las economias y de los sudores de sus padres; lIegando algunos hasta apostar sus derechos hereditarios, code mo EsaÚ cambió su primogenitura por la satisfacción jugadores tan un momentáneo deleite. No faltan tampoco depravados 'que han aceptado este partido, estableciendo
.

asl una horrible expectativa sobrc la muerte de sus semejantes; [inmoralidad sin nombre, sin ejemplol y despúés de todo esto, .qué garantias quedan á una

raíces?? sociedad en la que este vicio ha echado hondas No habrá intereses pÚblicos ni privados que estén seguros, si son manejados por manos manchadas de este contagio. Porque, corrompido una vez el corazón, nO,se detendrá en las más viles baje?as, en las acciones más detestables, para conseguir sus fines. Y, á la verdad, que se necesitaría una

ORATORIA SAGRADA

469

yirtud

prueba para resistir á una tentación tan cargado de apremiante, como sería hallarse un hombre
á toda

sin recursos deudas, acosado por acreedores importunos, presentándose para satisfacer su inclinación dominante, y la ocasión de enriquecerse cometiendo UDa acción inicua, probabilidad de no ser comprometido el en la que hay esto seria honor, saberse, á pesar de esto, contener. ...jah! ningún modo debe esperarse de un acto de virtud que de

aquel que no posee ninguna. eir donde el IAh, infeliz! mil veces infeliz la sociedad juego ha llegado á profanar el santuario de las leyes; en ocupación de los endonde él ha venido á ser la principal cargados de la autoridad pública, de la custodia de la justicia y de los derechos del ciudadanol IQué dlas de amargura no le esperan á esta sociedad desventurada!

Si esta pasión hiciera solamente su mortilera influencia el juego sobre sus viles esclavos, no seria tan ódiosa. Pero lo que está á su rees una epidemia que contamina todo la fordedor. Cuando sus afiliados Se ven favorecidos por iniquidad se dilapida fáciltuna, entonces ese lucro de la

des6rmente, y casi siempre sirve para fomentar nuevos sin è.enes. Un dinero adquirido sin trabajo se malgasta de precio á la pena, y lo que se arrebata al vicio, sirve dicho San Berinocencia. Scelesti homines sunt lusores, ha nardino de Sena: los jugadores son hombres depravados, pues el juego es el fa mes de la iniquidad y de la concupiscencia. La embriaguez es casi siemprr. su campañera inseparable; ella acaba lo que el juego ha comenzado: esto
es,

de ella ahoga en el hombre los últimos sentimientos pudor; de este modo, una casa dio juego viene á ser una escuela de inmoralidad. El sarcasmo, la blasfemia, la detracción, las palabras más chocantes y obscenas, y hasta el lujo de la impiedad, encuentran 'siempre una sonrisa cínica oomo signo de aprobación. Por esto decia el Padre San Cipriano: .C?ando un hombre se ha entregado á su

.470

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

.

excesos, deja de ser

para nosotros un cristiano,

y sólo de-

be considerarse como un étnico ó un gentil.. No queremos detenernos ahora en los odios eternos que engendra el juego; odios que vienen á parar muchas veces en venganzas crueles, en ca,tástrofes sangrientas y en

homicidios alevosos, N o queremos tampoco descorrer el velo á las lIagas fétidas que corroen á una sociedad cuando las mujeres IÍegan á tomar parte en estos desórdenes, Conocemos bastant,e todo lo que se debe á la cátedra sagra-

da y tenemos fe en nuestras religiosas chilenas para espedignidad, Por el rar que no renunciarán jamás su noble contrario, nosotros sentimos el grito de indignación y de horror que sale del fondo de todas las familias cuando alguna de estas tristes excepciones ha arrojado una mancha
sobre su sexo. Pero no pasaremos en silencio otra calamidad que ha ido haciéndose cada vez más frecuente entre nosotros á medida que el juego se propaga y ensancha sus proporciones, Hablamos del suicidio, Pero Nué extraño tiene que aquel que ha hecho de su fortuna el único Dios del mundo, cuando la ve perdida, se apresure á entrar por la puerta del crimen al abismo de la nada? Un honor que no supie?on conservar cuando aventuraron la fortuna ajena, les hace volver contra si mismos, viéndola perdida, todo su f,uror; y pretenden corregir la adversidàd de la suerte co-

metiendo un nuevo delito, que sólo enseña la iniquidad y Y no es esto que la naturaleza y la religión reprueban, todo el mal, pues, al ,fin, elIos responderán á Dios de un á acto tan impio; pero el funesto ejemplo quc legan los pueblos es de más terribles consecuencias, Ahora preguntaremos: lQué vida está segura en medio de unos hombres sin religión y que estim,an en tan poco la que les es propia? No quisiéramAs recordar á nuestro

auditorio lamentables acontecimientos; pero ya nuestros tribunales d. justicia han tenido que condenar al último

ORATORIA SAGRADA

471
,

suplioio ã seres desnaturalizados que' han manchado sus amigo, de un manos con la sangre de un padre, de un de una caprotector, y el patlbulo ha quebr,mtado más origen en el beza ingrata,.cuyo crimen atroz tuvo su

juego.

Pero concluyamos, hermanos mlos, por deciros una última'palabra sobre este vicio. Se declama frecuentemente contra la usura y se la considera como inmoral y como un principio de r,llina para los pueblos; se desprecia á los usupiedad. Estamos rarios como hombres sin corazón y sin en esto conformes. Pero t qué es el juego, sino la más perjudicial y la más escandalosa de todas las usuras? puesto á su prójimo arrebatánque el daño que el usurero. causa dole el ciento por ciento en un año, 01 jugador lo bace en

,

una sola hora.

Confesemos, pues, con el ilustre Abad de Claraval, "que el juego es una verdadera depredación doméstica, madre impiedad, diligente de las men\.Ìras y engaños, fuente de padre cruel de la blasfemia, corrupción de los pueblos,

esoãndalo de los prójimos, hijo oontumaz de la inobedien"ia, pérdida del tiempo, origen de discordias y homicidios, abismo de la desesperación, alimento del ocio y un verdadero titulo de infamia.. haberos probado suNosotros creemos por nuestra parte del fioientemente que el juego es no sólo la muerte moral Si estas individuo, sino también la ruina de la sociedad. "onsideraciones no son bastantes á h'acernos detestar es. justicia ta funesta pasión, tengamos presente que la eterna no dejará impune una violación tan manifiesta contra la cielo y moral y contra la religión, oontra los intereses del los de la tierra; y que ha prometido castigar un día al jugador, si no se arrepiente en tiempo de sus desórdenes,
.

'

,

con todo el furor de su divina venganza: Qui ponitis for-

tunae mensam, numerabo "OS in gladio. á miPero Iqué, hermanos mios! themos de resignarnos
,

472

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

'ó rar con ojo sereno á deplorar sólo en secreto la ruina de nuestra cara patria? ,No habrá un dique que pueda. ?ontener ese torrente que se desborda y que amenaza envolvernos á todos? Si, conocemos que lo hay, si todo" de SU" .cooperamos á su destrucción, cada uno en la esfera atribuciones. Los m'agistrados públicos, dictando medida"
'

leyes esseveras, pero necesarias, ó h?ciendo cumplir las tablecidas sobre el juego, sin distinción de personas n. rango. Los sacerdotes, conjurando desde la cátedra sagrada con todo el celo de la religión y prudencia cristiana, la
conciencia del pueblo, é ilustrando. á la juventud sobre todaslas desgracias que lleva consigo este vergonzoso vicio. Los escritores públicos, combatiéndolo de frente con todo.
dÉ> talento y de su convicción. Los padres hijos y familia, preparando mejor los sentimientos de sus haciéndoles desde temprano amar el trabajo y evitar la ociosidad, que es la fuente primaria de este desorden. Las'
el poder de su

mujeres, contribuyendo por su parte con sus dulces consejos, ó si es preciso, alejando Sil confianza y su amistad á .los qlle sean incorregibles. Finalmente, la sociedad entera. protestando en alta voz y haciendo sentir toda la infamia, toda la degradaoión y despreoio sobre los que la insultan oon tan infame oonducta. Hé aqui el únioo remedio.
,

iPlegue al cielo que estas palabras encuentren eco en todos los corazones cristianosl Trabajad, hermanos mios, con todas vuestras fuerzas por inspirar horror entre todo.. vuestros prójimos hacia este lastimoso estado. Interponed toda vuestra influencia y toda vuestra autoridad de
padres ó de magistrados para detener enérgicamente sus de progresos. Huid, huid, amable juventud, del contacto
esos serés desgraciados que están cubiertos de esta espantosa lepra; su aliento solo bastaria para contaminaros-

Tiernas doncellas, jóvenes cristianas, jah! no preparéi.. dias de dolor á vuestras familias, no llenéis de amargura los últimos años de vuestros ancianos padres, concedien-

ORATORU SAGRADA

473

å do imprudentemente vuestra mano y vuestro corazón personas viciadas en el juego y que más tarde harán pesar sobre vosotras mismas y sobre vuestros hijos la miseria, tal vez la desesperación y la infamia. jAhl pidamos todos delante del Dios de las misericordias, que ya se ha digna-

do preservarnos por un efecto de su bondad, se digne á aquellos de entre conceder '.'n rayo de su luz divina nuestros hermanos que se hallan oprimidos bajo el yugo de tan vergonzosa servidumbre; que en unos dias de gracia y de perdón se levanten de esta segunda muerte, y

puedan merecer como nosotros ser purificados con la sangre del Cordero. Amén.

-

?

,

,

ORACIÓN FÚNEBRE
En elogio del Sr. D. Andrés Bello
Cðrona dr:gnilatis senectr4S. qua? in
viiø iustitiae reptrietur. (Proverbios.

XVI.

La corona de bonol y de gloria se debe á aquellos. en quienes con la edad han crecido las virtudes, y les méritos y talentos se han multiplicado con los aftas.

31).

SEi<ORES:

lpor qué tan pronto
,

gala de la bóvedas de este mismo santuario resonaban con los aleconsagrada á los más bellos gres cánticos de una fiesta, días de la República; sus altares estaban adornados con los hijos laureles y guirnaldas, emblemas del triunfo que de Chile venian á deponer á los pies del Señor de los ejércitos; el estampido del cañón y el eco de los clarines
.
.

el traje de se..ha cambiado en luto hija? de Sión? " Apenas hace un mes que las

marciales entraban á confundirse con las notas graves pero armoniosas de la salmodia; y hasta los ornamentos sacerdotales; al lado de los brillantes unirormes de los simbolizaban guerreros, formaban un hermoso contraste y
una aolemnidad cívico-religiosa. iAhl era el gran dia de Chile, el aniversario de su independencia politica; el día de sus glorias y de los recuer-

476

BIBUOTECA DE ESCIaTORES DE ClllU:

dos de las heroicas hazañas de sus más ilustres y denodados hijos. IHoy todo ha cambiado!... A la alegría y alborozo, han

'"

sucedido el duelo y la consternación más profunda; á los ata víos brillantes, el negro crespón de un funeral; y á las músicas festivas, los gemidos del laúd y el plañido desga-

rrador de la campana mortuoria. ,Triste condición de la humanidad! La alegría será frecuentemente mezclada con el dolor, y el llanto irá pisando la orla del vestido del gozo! Risus dolore miseebitur, et extrema gaudii luetus oocupal (1).
,Los goces de este mundo pasan con espantosa rapidezl lTan frágiles y momentáneos como la vida del hombre, á quien el tiempo desboja de una á una sus más halagüeñas ilusiones, y marchita las flores sobre su misma cabeza! Con razón nos dice Job: ,Sólo la felicidad, la verdadera feli-

cidad, nos es desconocida; pero el sufrimiento y la amargura, el tiempo los va de.tilando en nuestro corazón gota
ágata.>. Reple/ur multis miseriis (2). Pero, señores, l qué ha motivado entre. nosot,ros esta cruel transformación? ,Ahl vosotros lo sabéis damasiado
el de nuesbien. IEl noble orgullo de nuestro país. .. padre tra joven literatura... el sabio americano... el jurisconsulto profundo... el oráculo de nuestra Universidad... el el consejero de nuestros príncipe de nuestros poetas.

hombres de Estado. el padre modelo, el esposo tierno, el .. amigo fiel,el ciudadano ilustre y amante de nuestra patria, sin haber nacido en ella, el señor don Andrés Bello... Ino está ya entre nosotros! iha ,'olado al cielo! IVenerables magistrados, á cuyos consejos él asistió é iluminó tantas veces con su sabiduría, venid; regad con
vuestras lágrimas esa tumba que oculta bajo sus sombras fatídicas tan preciosos despojos! iHombres amantes de la

..

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(1) Proverbjos. XIV, 13. (2) Job, XIV, 1.

ORATO:.IA SAGRADA

477

del saber humano, deplorad ciencia, justos apreciadores sin consuelo una muerte que os arrebata en Bello vuestro más luminoso fanal! IJóvenes estudiosos, cuyas inteligencias él preparaba con sus 'lecciones y enriquecia con sus tesoros, esparcid flores sobre ese féretro, pero flores que simbolicen con su aroma el genio de sus inspiracionesl jChilenos todos, acercaos; rodead ese ataúd que guarda los restos venerados del hombre laborioso que consagró cerca de cuarenta años al servicio de nuestra patria; esculpid sobre el bronce un sentido epitafio que pueda expresar

fielmente el amor, el respeto y nuestra gratitud más profundal Mas lqué es lo que hago, señores? Me olvidaba sin duda que sólo debo hablaros en este lugar el lenguaje mlstico de la religión. Es verdad que esta maMe de consuelos y de dulces esperanzas no nos prohibc el desahogo del dolor en la muerte de nuestros amigos; por ,el contrario, el triste triella nos enseña que el mismo. Salvador ,pagó buto de las lágrimas á la pérdida de su querido Lázaro.(1); sin embargo, quiere que no desesperemos y que busquemos el alivio en la fe de sus divinas promesas. <,No os aflijáis)), nos dice, ((por los que duermen: si J OSÚS murió y re. sucitó, así también Dios resucitará con Jesús á aquellos que durmieron por él; (2). Pidamos, pues, á esta celestial doctrina el bálsamo consolador para las heridas de nuestro corazón. ((Si los justos no mueren, sino que viven para siempre en el Señor de quien reciben su galardón eterno (3); para nuestro ilustre finado, que á los elevados dotes de su inteligencia reunla las virtudes del hombre cristiano, la muerte no ha sido sino el término de su larga peregrinación por este valle de lágrimas, y la que le ha franquea(1) San Juan, XI. 35. (2) Teaalonicensea IV. 14. (3) Sab;duria, V, 15.

,

478
-

BIBLIOTECA DE ESCRITORES
.

DE CHILE

do las puertas de la mansión de la
p erp et ua.

paz

y

de la felicidad

Encargado por la autoridad pública de hacer la oración fúnebre del señor don Andrés Bello, rector de la Universidad de Chile, nada me ha parecido que podia formarmejor el libro su elogio como estas palabras que encontramos en dejos Proverbios: Corona dignitatis senectus, quae in riis jl1stitiae reperietur. La corona de honor y de gloria se debe á aquel1os, en quienes con la edad han crecido las virtulos des, y los méritos y talentos se han multiplicado con á nadie corresponden años. tNo es verdad, señores, que p?labras del con más propiedad que al señor Bello estas hijo de David? El vivió y envejeció más allá de Ja .;dad. fijada al hombre por el profeta rey (1), sin declinar jamás de los caminos de la justicia; él llenó cumplidamente los deberes de ciudadano, de maestro y de escritor público; los deberes de esposo, padre y amigo; pero, sobre todo, llenó los deberes de un buen cristiano. Tales serán los. caracteres con que vamos á diseñar, en cuanto lo permita grandè homla brevedad de un discurso, el retrato de este á la ilustración bre, que á la sabiduría juntó la virtud, y de la inteligencia, la rectitud del corazón. tSabiduriaincreada, fuente de eterna luz; creador de las inteligencias, que repartís vuestros dones á quien mejor prodigalidad á esta os place! Vos que enriquecisteis con alma que hoy habéis llamado á vuestro seno, permitid elogio, nuestras palabras no se que, al hacer su postrimer
.

el respeto yel aparten de la verdad; haced, Señor, que á amor (lue hemos profesado desde nuestra juventud este á profanar vuestra talento esclarecido, no nos obligue santa casa con el incienso sacrllego de la lisonja; concedednos también que, al ilustrar y perpetuar su memoria con á nuestros numesus esclarecidos méritos, sea edificando rosos oyentes con los ejemplos de sus virtudes.

(1) Salmo LXXXIX,

10, 11.

.

ORATORU SAGRADA

479

Señores:

Encontrad á un hombre que, en medio de la oorrupción de costumbres por la cual atravesamos, jamás declinó de sus deberes; que enseñó desde su juventud, y sostuvo hasta la más avanzada ancianidad, los derechos de la razón, so. breponiéndose á las preocupaciones desu siglo; que jamás tuvo otro interés que el dela verdad y el de la justicia, y que, habiimdo participado de los honores, los aplausos, la reputación con que brinda el mundo å las más elevadas inteligencias, no se ofuscó con el humo de estos inciensos ni se prostituyó con sus engaños; un hombre de una virtud å austera'? pero sin exterioridad; que supo reunir una eru. dicióÌl sólida y profunda, toda la modestia y sencillez de la humildad; en quien la confianza de cargos importantes y la influencia personal; no hicieron otra cosa que acreditar el mérito del hombre privado; que santificó el honor y la probidad por los principios del cristianismo; que se hizo admirar, aun de las .naciones más ilustradas, por la extensión de sus conooimientos; que siempre rindió al talento y á la verdad los homenajes de su respeto; que hizo pesar sin debilidad ni temor Sil juicio ilustrado y severo, sobre el error; un varón hábil y prudente en los consejos más diflciles, certero en las decisiones, acatadD de todos por sus talentos, amado de todos, porque era afa. ble y bondadoso; temido ?Igunas veces, porque era ingcnuD
y su censura

.

severaj un hombre, en fin, de esta especie es. un verdadero prodigio. Ahora, decidme, señores: lQuién de vosotros que haya conocido al Sr. D. Andrés Bello no confesará que tales fueron sus cualidades caracteristicas? lQuién que haya leido sus luminosas producciones, en las que campean á la .par la profundidad del pensamiento, la}precisión del
estilo y el buen gusto, con los sentimientos de la moral mb pura, de la rectitud en los juicios y dé la buena fe en los

principios, no ha tenido que aprender y se ha visto lor:

.

l

480

B[ßLIOTEOA DE ESCRlTORES DE CHILE

zado á encomiar este genio privilegiado? lQuién, finalmente, que lo tratase en la comunicación privada, ó lo observase en el recinto del hogar doméstico, no quedaba cautivado do su trato franco y oordial pero sin afectación; de su cultura perfecta pero sin vanidad, y. de su instruc., oión vasta y variada pero sin los resabios del magisterio? Ved aquí por qué Chile, á quien consagró con una labo-

riosidad asidua y lecunda las dos terceras partes de su importante vida, se hace hoy una gloria en contarlo entre sus prohombres, y en conlesarlo á la laz del mundo ilustrado como el padre y el fundador de su literatura nacional, y el que ha comunioado más rápido empuje á nuestra

ilustración, á los progresos dela educaoión pública, yal amor y entusiasmo por los conocimientos y adelantos de
todo género. Pero no defraudemos á su patria natal del honor que le es debido. La república venezolana lo cuenta en el númera de sus más ilustres hijos, y la oiudad de Caraeas tuvo la dioha de meOer por la primera vez su cuna el día 30 de Noviembre de 1780; asi como á Santiago le ha

'

cabido el doloroso deber de abrir su fosa y de conservar esas precio?as reliquias, que ofrecerån siempre motivos de dolor y de veneración aun á la más remota posteridad. El señor Bello no presumia de contar entre sus ascendientes condecoraciones ni titulos, esas brillantes libreas con que los amos coronados disfrazan á sus esclavos para ocultar á los ojos de éstos toda la degradación de la servidumbre, y para enaltecer la grandeza de aquéllos y satisfaoer su orgullosa vanidad. Sus padres eran nobles, pero sin titulos heráldicos; respetables y dignos por la ilustración y buenas costumbres, mas sin veneras ni cruces, que sin duda no habían comprado á la" cancillería de Castilla. El señor don Bartolomé Bello, abogado de crédito de aquel foro, y la señora doña Ana López, matrona estimable por sus virtudes en aquella oiudad privilegiada,

ORATORIA SAGRADA

<!SI

á luz al libertador de hahia dé dar \ hijos al señor -cuatro repúblicas (1), contaron entre sus <Ion Andrés. de Siempre somos deudores de las primeras impresiones bondad á una madre, como de,la rectitud del juicio y el amor por los conocimientos á nuestro 'padre. La señora López infundió ásu hijo, desde la más tierna adolescen. <Jia, e1' amor acendrado á la virtud, la bondad del corazón,

después '<iue dos años

la pureza de

costumbres y delicadeza de conciencia; dotes -sagrados, privilegios celestiales que, una vez inoculados, pierden, y que casi 'siempre se -(!n el corazón, rara vez Be aumentan y se fortifican con la edad. El. señor don Barsu parte, sin dejar de Ser un padre afectuoso tolomé,

,

por hijo, lo habituó á una moral severa, á una reflexión á un legitimo des,detenida, alodio por la ociosidad y precio por la ignorancia. Confió al joven Andrés,'luego á un sacerdote ilustrado y '<iue supo las primeras letras, de Virgilio y <Jxperto, muy versado en el idioma clásico á su discipulo en los -Gicerón, el cual comenzó á' iniciar misterios de la ciencia y hacerle distinguir las sublimes bellezas de la poesia. El alumno correspondió por su par<Jon su

te más allá de las

esperanzas del maestro, hizo extraor<linarios progresos en el estudio de las letras humanas lo puy su exquisito gusto por la poesla y la elocuencia

sieron en aotitud de comprender no sólo todas sus belle' todas sus rezas, sino también aprender con exactitud glas, para lo cual se entregó á' un estudio laborioso y antigüedad que él mi<Joncienzudo de esa noble Ý sabia raba después como la fuente de la razón y de los progre. de mérito, ßOs de nuestro ?iglo. Su'afición por los libros de poseer en aquel muy raros, sin embargo, y dificiles est'.1diar, y, tiempo, su avidez por saber, su asiduidad en si me atrevo á decirlo, sU intemperancia en la le.ctura, pa.
.

,

-?,

24 de Julio de 1783. (1) El general don Simón Bolíva.r, que nació el ORATORIA. SAGRADA.-31

482

.

BIBurTECA. DE ESCRITORES DE CHILl!

siones de su juventud, lo hicieron bien pronto superior ... sus maestros, y le' granjearon una reputación que sólo podia igualar á su mérito.

En efecto, el joven Bello nada tenía ya que aprender en las aulas. Las pruebas públicas que él habia exhibido. en sus oertåmene9? å los que acudían mil curiosos, atraidos por la fama de ese talento precoz, extendieron Stl' erédito y lo afianzaron. Asociado en breve á otros jóvenes distinguidos que, para cultivar ]a literatura, hablan establecido una pequeña academia donde se eomurucaban sus luces, se depuraba el gusto y se estimulaban all 'estudio, no tardó en ocupar el primer puesto y ser como.
el decano de aquel pequeño areópago. Fué alil donde. nuestro vate caraqueño leyó sus primeras produccionest' las que siempre sorprendían por la novedad de] asunto y arrancaban estrepitosos aplausos por ]0 acabado de su ejecución; en éstas dejabase ya admirar la elevación delos pensamientos, ]a originalidad de las ideas, ]a pureza del estilo, los. arranques espontáneos y brillantes del gedel junto con]a dulce armonla nio, tono y la suave caden-. oia de la rima. Muchos jóvenes solicitaron con cmpeño. ser discípulos de Bello, y él, que tenia un entusiasta delirio por la propagación delas luces y por la instrucción de ]a juventud, abrazó Con abnegación y celo la noble ca-. rrera del profesorado. ,Quizá sin advertirlo é] mismo, era ésta su. más alta.. misión recibidå:del cie]ol Al pensarlo así, nos basta ver los opimos frutos que ha cose?hadoen ese precioso campo, no sólo en su país, donde contó entre sus disclpulos. al ilustrado Bolivar, sino también en Chile, en dondenuestros más distinguidos jóvenes, nuestras capacidades.

más eminentes, estiman como un título de honor y degloria el haber recibido sus lecciones. Es preciso no disimular aqui que las ideas del joven ]i-. ato se ter resentian un tanto de ese ambiente deletéreo que-

ORATOR[A SAGRADA

483

él habla aspirado en los bellos jardines del paganismo; un

esplritu fogoso, una imaginación exaltada y un corazón á dejarse seducir por todo tierno y sensible lo impulsaban aquello que lisonjea el amor propio y embriaga dulcemencomposiciones abundaban te los sentidos. Asl era qué sus á la severa moral del de principios un tanto opuestos bablan extraviado Evangelio. No obstante, si sus ideas se madre le habla inspiun poco de aquellas que su virtuosa costumbres conrado desde su infancia, su corazón y sus hablan sido formaservaban la pureza y sanidad en que cómo más tarde él dos. Tendremos ocasión de observar pudo inspirarlas, nosupo rectificar estas mismas ideas, y bles y virtuosas, á sus hijos y disclpulos. ocultas Las grandes capacidsdes no pueden permanecer despiden sus luces doquiera que por mucho tiempo: ellas á las piedras preciose encuentren esparcidas, semejantes investigador Y cerfero sas, que rara vez se escapan alojo del hábil lapidario. El joven Bello, sin más solicitud y reprobidad, fué comendación que la fama de su talento y llamado á los negocios públicos en calidad de oficial segundo de la secretaria de la Gobernación de su provineia; las abrumaellit.erato no cedió el puesto al oficinista, ni doras y monótonas tareas del empleado le hicieron perder
,

"

él el gusto y afición al hombre de letras; por el contrario, en él el supo amenizar ese terreno árido, introduciendo

sxpidiéndose en la variedad de orden y la, regularidad;y negocios que corrian á su cargo con facilidad, método y condiciones tan exactitud. No era, pues, de extrañar que la confianza de sus raras y recomendables le mereciesen aquél, jefes, los que, reconociéndose sin las aptitudes de de su declinaron en su subalterno todo lo arduo y dificil segula de cerca los cargo. El mismo capitán general, que contracción al pasos de su empleado y sabia estimar su trabajo y sus brillantes disposiciones, no vaciló en presentarlo á la Corte de Madrid para un empleo importante,

,

484

BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE CHILE

'haciendo de él los mayores elogios y recomendándolo de un modo eficaz. Contra todo lo acostumhrado en aquel tiempo, y hasta contra las mismas esperanzas del joven Bello, le fueron acordados los despachos de Comisario de guerra. .Para que se comprenda" dice uno de nuestros más distinguidos escritores chilenos (1), en la biogralia del Sr. Bello, <,toda la importancia del titulo indicado, es necesario tener presente que los empleados de la administración tenlan entonces en España, corno ahora en Rusia y Prusia, cierto orden jerárquico análogo al de la milicia; el titulo de Comisario de guerra equivalla al grado de teniente corone1.5> Hemos dioho que las nuevas tareas á que se había dedicado nuestro empleado públieo, lejos de enervar su.actividad para las investigaciones de la ciencia y para aumen-

tar el caudal de

sus conocimientos, no hicieron sino esti-

.

.

mulado y darle más fuerzas para acometer nuevos y dificiles estudios. Las lenguas de Racine y de Lord Byron estaban proscritas, por decirlo asl, de la colonia; de consiguiente, oareoían de cátedras y hasta de maestros; á pesar de esto, su ardiente deseo por conocerlas y su aplioación tenaz se sobrepondrán á estas dificultades. El consagra largas vigilias al aprendizaje árido de sus reglas; se remont.. hasta descubrir su origen, su filosolla y su genio peculiar; se acostumbra á gozar tQdas sus bellezas, traduciendo las obras maestras de estos idiomas; y cuando echa de menos los sonidos de su pronunciación, se asocia á algún extranjero instruido, de los pocos que sollan visitar aquellas remotas playas. De esta manera, llega un día en que ve corouados sus penosos esfuerzos, y puede lisonjearse, como el sabio de Israel, diciendo: todos los conocimientos y goces del saber me han sido dados por Dios con mi inteligencia (2).
(1) Amunãtegui,
(2) Sab;durla,
Biogra.fía.
,

de Americanos. pág. 28.

VII, ll.
-

ORATORIA SAGRADA
,

485

mås vasto; su Pero este talento necesitaba un teatro bajo la oprealma grande y ardiente era republicana aun å la sión del despotismo; y su corazón estaba modelado A luerzo.'de memanera dal de los hombres de Plutarco.

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ditación y de estudio había llegado á lamíJiarizarse con las ideas de la filosolía moderna y las más importantes sociales. Con el cuestiones de la poJitica y de las relormas podido admirar las detenido examen de la historia hahia las discuoostumbres severas de la repúbli?a en Esparta y pueblos libres é iluso siones públicas 'y acaÎoradas de los había podido' trados en Atenas. Como háhil observador, descubrir los manejos de la corte de España con sus posese ponia siones americanas, y la calculada rémora que y de la inteligenpara atajar los progresos del comerCio El presentía la libertad, y no se engañó. El grito de
,

independencia resonó hien pronto en todo el continente, y hijas predilectas. Venezuela Iné una de sus El genio es simpático; los grandes hombres se adivinan, así lué cómo Bollse buscan y se comprenden lácilmentc: había de arrancar cuatro granval', cuyo coraje y audacia á que estaban des provincias del yugo de la Metrópoli talento había de uncidas, se encontró con Bello. cuyo de la ignocontribuir en gran pal.té å disipar las tinieblas de tres siglos, y rancia en que estaban envueltas por mås de la ciencia. hacer brillar sobre ellas el sol de la verdad y á de bataBolívar empuñó la espada y corrió los campos pueblos oprimidos; lla á conquistar los derechos de los como Bello empuñó la pluma, lormidable en sus manos discusión y del raun aHange. y se lanzó á la arena de la cionio á justi 5car la causa santa de la libertad; esto es, degradada. Aquél la causa de la humanidad oprimida y å por ganó victorias, éste enseñó á los pueblos constituírse sí mismos y å conocer sus derechos y los de las demás naciones; el primero organizó ejércitos y estimuló con su heroico ejemplo á vencer ó morir; el segundo combatió

cia.

,

486

BIBLIOTEOA DE ESORITORES DE OHILE

las preocupaciones de una generación acostumbrada á la obediencia y al vasallaje; el libertador ciñó sobre sus sienes los laureles del triunfo; el literato ennobleció su cabe-

za con la aureola de la ciencia. Existía, sin embargo, una noble diferencia entre estas dos celebridades: Bolivar sujetó muchas veces la razón á las pasiones; Bello sujetó siempre sus pasiones á la razón. Ambos han inmortalizado sus nombres, pero Bello ha reunido á esta inmortalidad la .bendición y la gratitud de una generación entera que él ha ilustrado con sus escritos. Es preciso decir que Bello no asistió á las primeras luchas armadas de la libertad contra la tiranla; una circunstancia, providencial quizá, lo habla llevada á Londres en calidad de asociado á la legación diplomática enviada por la junta gubernativa de Caracas, para proteger los derechos de Fernando VII á la corona de España. Esta importante comisión, que él y sus dos colegas aceptaron gustoS05, creyendo inclinar al gabinete de San J ames en favor de las ideas republicanas que la mayoría de aquellos pueblos abrigaban, surtió de pronto un resultado contrario á sus proyectos, no obstante que realizaban los fines á que habian sido enviados: debiéndose al tino de Bello la redacción de un tratado con una nación de las más importantes del viejo mundo; tratado que hacia tanto honor á su patria como acreditaba á su autor. Siempre modesto, no
.
.

,

quiso figurar en'.primera línea en esta negociación, contentándose con el menos ostensible tí tulo de cancelario, á. pesar de que habia sido investido de los mismos poderes que .us,colegas. El genio impaciente de Bolívar, uno de los diputados
y

.

que encabezaba la' comisión, no pudo contentarse con este resultado. Volvió precipitadamente á su pals, yalll, en unión de los republicanos más decididos, dieron el grito de revolución, declarándose independientes de la corona de Castilla el memorable 5 de Julio de 1811.

ORA.TORIA. SA.GRA.DA

487

modo poBello y su compañero seoundaban del mejor acredi..ible los sentimientos de sus oompatriotas, ora tando su causa ante el Gobierno de la Gran Bretaña por medio de luminosas publicaciones, ora inolinando los ânide los más ilustrados ingleses â su favor. Ambos se

mos iisonjeaban oon la halagüeña esperanza de, ver en poco y' tiempo á su pals libre formalmente constituido. Sentlan, de los valientes por otra parte, no enoontrarse al lado sangre en defensa para engrosar sus filas y derramar su <le santos principios. Cuando más ocupados se enoontrapatrióticos, una de esas terriban de estos sentimientos á IIcnar bles vioisitudes, tan frecuentes en la vida, vino hecho de <le oonsternación â nuestros dos enviados. Un
â los enemiarmas acababa de dar una completa viotoria la libertad en su misgos, y, por oonsiguiente, de sofooar inútil y casi imma ouna. Un suoeso tan fatal haola ya posible su permanencia en Londres; sobre todo, su situade (lión oomenzaba â ser oruelmente azarosa por la falta reoursos y la imposibilidad de obtenerlos de su pals. Bien pronto Bello se' enoontró solo en aquella inmensa separó de él, no pudien-capital, porque su compañero se él se halló oer' <lo auxiliarse mutuamente. He dioho mal: â quien habla ligado su suerte -cado de una joven esposa, fruto de esta "n época más propioia y de un tierno niño, indigencia. unión, y se halló sumido en lIn momento en la Apuró sus últimos reoursos, pero la situación se prolongaba y se hacía cada vez más terrible y sin esperanza de

'

remedio. vió Una noche, noche fatal, nuestro ilustre extranjero agotado todo su fondo; no habla que enajenar para proporcionarse al menos con qué oomprar el alimento; no haalgún bla tampooo á quién pedir en oalidad de préstamo pequeño subsidio; abandonó su casa con el corazón satu. rado de infortunio, no teniendo valor para contemplar el por mâs tiempo aquel ou?dro lastimero. Talvez desde
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488

BIIILIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

fondo de su alma se desprendía en ese momento aquella exhalación bíblica: i;?on "ideao morientem pueruml (1), óquizá, como Abrahán, confió en Dios y esperó contra la

misma esperanza. Lo cierto es que la Providencia vino en su ayuda después de haber probado á este espíritu nobley generoso. Era tamhién necesario que él enseñase con su ejemplo á la juventud este importante axioma: que el talento y la ciencia nunCa son estériles.

misma noche se abrió para estehombre de letras una senda de bienestar y de prosperidad; senda por la cual llegó has?a nosotros, hasta Chile, su segunda patria, y la patria de sus hijos; hasta este Chile que-

En efecto,

desde esa

él amó tanto, y que supo conocer y apreciar desde queá á arribó sus hospitalarias playas, cuyo hermoso cielo, tantas veces entonó him nos, embalsamados con todo el

perfume de una imaginación oriental; cuyos bosques esmaltó de flores más delicadas que el lirio de nuestros campos y más fragantes que nuestras violetas; cuyas alta.. Pero lá dónde voy? El deseo de contemmontañas.
.

plarlo entre nosotros me bacla cortar el hilo de la narración. Decía que había comenzado para el señor Bello una nueva carrera, y ésta fué la de las publicaciones literaria.. que, no solamente le proporcionaron recursos suflcientes para una vida cómoda, sino que también le conquistaron
"

..

un'nombreilustre yle franquearon la entrada á varias academias y la merecida estimación de las más célebres notabilidades literarias y científicas de Europa. Sedientosiempre de estudios y de conocimientos útiles, se perI feccionó tanto en el de los idiomas vivos, que llegó á hahlar y escrihir muchos de ellos con toda perfección; des. cubrió y analizó todas. las bellezas de la lengua de Cervante s; investigó los últimos sistemas de filosolia de la es. cuela alemana; comparó y concordó todos los tratados y
(1) Génesis. XXI, 16.

-

ORATO.&lA SAGRADA

489

convenios celebrados por las naciones europeas unas con otras, en tiempo de påz yen el de guerra; y, por fin, acopió un depósito importante de conocimientos legales de derecho público y de gentes, que más tarde dieron por fruto los más interesantes trabajos ylos más preciosos tex-

tos de enseñanza sobre estos ramos, haciendo del señor Bello uno de los más sabios publicistas y un jurisconsulto de primer orden. Como su pals retardase en reconquistar su independená otras rep ú. cia, él tuvo ocasión de servir, entre tanto, blicas en sus relaciones diplomáticas, cuyos ministros, acreditados cerca de los gobiernos europeos lo llamaban en su ayuda para el acierto de sus negocios. El se prestaba á todos con aquella franqueza, aquella táctica exquisita, aquella rectitud y probidad que. como sabéis, formaban los distintivos de su caráct.er. Todos los al)lericanos de importancia ó caracterizados, residentes en Europa, se daban prisa á relacionarse con este eminente publicista; todos se disputaban el honor de' ser admitidos á su amistad y querían enriquecer su pais con esta valios'a adqui.

sición.

Nadie, empero, tenía un derecho más legítimo que Venezuela; pero la Providencia, que lo destinaba para ser en Chile el vehiculo que condujera con acierto y rapidez á nuestra estudiosa juventud al templo de la sabiduría y. de la gloria, permitió que los hombres que entraron å regir los destinos de su patria después de la emancipación, se condujesen con él indiferentes ó desconocidos. .Nadie es profeta en su propia patria. (1), ha dicho el Salvador, y sin duda por esta razón Nazaret, patria de Jesús, no mereció la dicha de presenciar algunos de sus portentosos milagros. Frecue,:,temente Se encuentran émulos entre los que nos han visto nacer; las medianias no pueden soportar con paciencia á los talentos que se
(1) San Lucas,

IV, 24.

490

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE ÚHILE

elevan sobre ellas. Por otra parte, los que ej ercén el poder público alejan también muchas veces de su lado á aquellos que, con una prudente é ilustrada censura, sirven de freno á sus caprichos ó de fiscales á sus desaciertos. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que el señor Bello no fué llamado oportunamente á su país; y, si más tarde se le ocupó como secretario en una legación cerca del gobierno británico, fué más bien para inferirle un verda,dero desaire, que, á la verdad, no mel'ecía bajo ningún pretexto, pero que él supo rechazar con toda la dignidad que le era propia.

Esta conducta de parte de los suyos decidió. al señor Bello á buscar una patria donde pasar tranquilo el resto de sus días; y esta patria fué Chile, quien le abrió de par en par sus puertas y le anticipó la benevolencia
de su gob.ierno y el respeto y

admiración de sus nobles

hijos. Hemos dicho antes que no hay verdadero mérito en el hombre, ni sólida virtud, sin que sea probado como el oro y la plata se prueban en el fuego del crisol (1). Así es que, cuando Dios quiere ofrecer modelos á la humanidad, los depura antes por el fuego de las contradicciones; mas, al someterlos á la lucha, es para que venzan con el auxilio de su gracia y para que entiendan que de todas las cosas la más poderosa es la sabiduria (2). Hé aqui lo que experimentó por si mismo este hombre vil'. tuoso. El estaba destinado á enseñar, no sólo con sus pala.bras la ciencia del bien, sino también á enseñar con .us ejemplos las austeras virtudes del sufrimiento y de la paciencia; por esto es que él no solamente experimentó el abandono é ingt'atitud de sus amigos y discipulos, sino que también sirvió de blanco á los dardos emponzoñados de la calumnia, con que la envidia, esa pasión de las al.
(1) Proverbios. XVII. 3. (2) Sabiduria. X, 12.

ORATORIA. SAGRADA

491

mas bajas, intenta deprimir el talento y el mérito cuando es impotente para elevarse por sí mismo á la altura de aquéllos. Una pluma aleve se atrevió á salpicar con la hiel de que estaba empapada, la reputación sin mancha del señor Bello. sin más pruebas ni datos que la misma

malevolencia del que la dirigia.' El señor Bello d?scansó tranquilo en su inocencia, y confió su callsa al cielo. No obstante, Icuántas amarguras no devoraría en secreto esta alma sensiblel Sólo los que han sido vlctimas de esta especie de suplicio, pueden ,valorizar todos sus sulrimien tos. Señores, séame permitido aqul un arranque de confianelogio de nuestro finado amigo que za, que cede más en en desahogo del corazón. Le consultaba yo mismo en cierta ocasión, hallándome en idénticas circunstancias álas queélhabíaexperimentado,simesinceraria de una calumnia con que se había vulnerado mi honor, y él me respondió: ('lJ uzga usted desarmar con su respuesta al calumniador? Nó, jamás; oon ella no hará usted sino irritar sU_.saña y ofrecerle un huevo pretexto á sus tiros. de su inocencia? Pues bien, no escriba lEstá usted segU:ro usted ni una sola palabra. Dios hará lo demás" En sU semblante resplandecla en ese momento la luz de su inteligencia, y dejaba entrever toda la serenidad del justo;
'
,

sus palabras, ademãs, contenían tan profundas convicciones, que me separé de aulado persuadido y tranquilo. El señor Bello hablaba con experiencia; él también

me habla slllrido, y la eterna justicia habla vuelto por su causa; en su persona se hablan cumplido fielmente estas predicciones del libro de la Sabiduria: .En el dolo de aquellos' que lo persegulan lo asistió la Providencia, y lo colmó en seguida de honor y de estimación. (1). A la verdad, el gobierno venezolano no tardó en hacer una cumplida justicia al mérito de este eminente ciuda(1) Sabiduría. X. !l.

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4W

BIBLIOTECA DE ESCRITORE3 DE CHILE

dano; mas, era ya tarde, por desgracia de aquel pats y sido recopor fortuna del nuestro. El señor Bello habla mendado á nuestro gobierno por un distinguido cbileno que sabia mejor que nadie apreciar su importancia; este fué don Mariãno de Egai)a, nuestro Plenipotenciario á la sazón en Londres, y el único quizå en "ese tiempo con quien Bello podía rivalizar en conocimi?nto8, que es cuanto puede decirse en su elogio. El fué, pues, el-que lo recomendó al gobierno d e nuestra República, y su ilustrado
digPresidente, el general don Francisco Antonio Pinto, de oficial no amigo del señor Bello, le ofreció el puesto
señores, los mayor de Relaciones Exteriore.. Ved aquí, antecedentes y los favorables auspicios con que el apreciable señor Bello vino á nuestra patria.

Hahlaros ahora de todo lo que trabajó en nuestras á nuestro país á la relaciones exteriores, hasta colocar altura de los pueblos más cultos y adelantados de Europa; deciros todo lo que escribió para difundir entre nosotros las luces y los más importantes conocimientos, desde la gramática y ortología hasta las más difíciles cuestiode todo nes del derecho internacionàl; haceros una reseña lo que enseñó en los diversos ramos del saber, por más de veinticinco años de continuas tareas, sería interminable y además inútil, pues vosotros os haJ\áis en aptitud á de apreciarlo mejor que yo. ;\[e limitaré solamente tenido preguntar: lQuién hay entre nosotros que no haya algo, por lo menos, que aprender de este maestro enci. c1òpédico? Si nos fuera permitido expresar nombres propios sin faltar á las reglas de esta clase de panegíri. publicaciones y cuya lacos, yo os citaría algunos cuyas.
que ma se han extendido allende los mares, nombres hacen con justicia el blasón de nuestra literatura chile-

preciosos del celo y na, y que son frutos prematuros y enseñanza de! señor don Andrés Bello.

ORATORIA SAGRADA.

493

Desde las más altas hasta las más inflmas de nuestras instituoiones sociales reoonooen una deuda á la oienoia y á los talentos del señor BelIo. Si subimos á los primeros

trib'lllales del Estado, alli está su Código Civil, obra de sus largos estudios, de su experienoia y de su oapaoidad.. Si recorremos los voluminosos archivos de nuestros ministerios, alli enoontraréis los tratados, las estipulaoionavegaoión y de oomeroio, nes, los paotos de amistad, de deoirse que prueban, mejor que todo lo que qlle pudiera aqu:, sus estudios y meditaoiones sobre el dereoho de
gentes; si eohamos una

ojeada á los antiguos trabajos del Senado, en el' ollal ooupó un sillón por el voto y oonfianza de los pueblos, desoubriremos igualmente su luminosa bu ella; si visitamos nuestra Universidad, aUí hablan por si mismas sus memorias, sus leyes orgánioas y SU5 texto?- de enseñanza; nuestra Universidad, séanos permitida la expresión, era su hij.r predileota; á eUa oonsagró sus desvelos durante muohos añQs, .,era el objeto de su ternura, diré más, de un esmero y euidado de oada momento; si,' hasta de los momentos dolorosos de su penosa y prolongada agonia. Si, finalmente, repasamos en nuestras observaoiones el Instituto Naoional, la Seeoión Universitaria, los lieeos, las esouelas normales y seoundarias,por todas partes enoontraremos estampado el signo de su inteligencia. iParece imposible, señores, que en el oorto periodo de siete lustros hubiese podido hacer tanto! No será, pues, exagerado decir de él aqueUo del

libro de la Sabidaria: Cansummatus en brevi explevÌ! (empara multa. (1).
Pero, lo que verdaderamente sorprende, es que en m e dio de tantas y tan diversas ocupaoiones, de atenciones tan serias y difioiles, no desouidase 'su oulto á las bellezas de la literatura. Nuestros más luoidos poetas le oonsultaban freouentemente, á sus observaoiones deben ellos
,
.

(1) Sabiduría. IV.

13.

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OB1LE

1

gusto, esa pureza y perfección que admiramos en algunas de sus composiciones poéticas. Los trabajos de este género que nos ha dejado, pasan, entre los más entendie.se

.1

dos en el arte, como obras maestras. .EI ocupa en América, dice un célebre escritor (1), el primer lugar como

.

publicista, y el primero como poeta; sus versos son de una corrección cabal; tienen una fluidez que admira, una. armonía que hechiza; su poegía es va1iente, sentida, moral, llena de elevación, y tiende siempre á un fin noble. Patriota, creyente, sabio, americano sobre todo, sus versos participan de todos esos caracteres>>. lQué más podriamos añadir á este breve pero elocuente elogio de nuestro gran poeta? Una sola palabra, que en nuestro concepto ha faltado aqui: él era, agregariamo" un verdadero poeta cristiano. Conservamos aún fresca en nuestra memoria aquella tierna y ferviente plegaria que en el espantoso incendio de la Com pañia, acaecido el día 30 de Mayo de 1841, dirigia á la Santísima Virgen, en las siguientes estrofas:

jVirgenl si compadecida
.

Te halló siempre el ruego bumano,
Detén la fiera avenida: Tiende el manto soberano Sobre tu mansión queridaj Sobre tu bella morada, Donde con ardientes votos Has sido siempre invocada; Donde mil labios devotos

,

Te llamaron su abogada.
pudiéramos citar ICuántas otras poesias de este género , aquí, embalsamadas con esa suave Y. santa unción que

--

.

(1) J. ?I.. Torre'3 Caicooo. .Eo.?ayos biográfico3 y de Tomo l. pág. 94.

crít..ica liter&ría.?.

ORATORIA SAGRADA

495

sólo puede producir la piedad cristianal' Pero temo, señores, abusar por más tiempo de vuestra bondadosa in-

dulgencia.

Entremos ahora, como último término, á deciros dos palabras sobre la vida doméstica del señor don Andrés Bello. jAh, si me fuera permitido descorrer el velo que oculta" vuèstros ojos el hogar patriarcal de este venerable anciano, cuántas virtudes' privadas, cuántos dolores consolados, cuánta humildad, cuánta caridad y abnegación no tendriais que admirar! Esposo y padre, estos augustos títulos fueron santificados por él. En dos enlaces sucesivos fué el modelo de los esposos. Joven todavia, la muerte le arrebató á su prjmera compañera; ora preciso dar una madre á sus huérfanos hijos, pero una madre digna de ellos,una esposa digna de él; la Providencia, á quien él se abandonó siempre, y que siempre también veló por él, le deparó un ángel de bondad (1); ella compartió sus goces y sus penas durante su vida; ella veló'cerca de su lecho sus dolores y agonias; ella, en fin, cerró sus párpados en el último sueño de la muerte. Como padre, sus hijos poseyeron en el señor Bello el más apasionado de los amigos, el maestro mås instruido y solicito, el sacerdote doméstico, que formaba sus costum-

.

----

tI) El señor Bello

nos ha dejado un retrato moral de BU digna espo':Oraci6<1o

sa, la señora doña Isabel Duno, en los siguientes versos de la por todos., dedicados á una de sus hij as. Dice así:

Ruega después por mí. Más que tu madre Lo necesito yo... Sencilla, buena, Modesta como tú, sufro ]a pena y devora en silencio su dolor.
A muchos compasión, á nadie

envidia,

,

La. vi tener en mi fortuna escasa: Como sobre el cristal la som bra., pa<ut.

Sobre su alma el ejemplo corruptor.

496

L

BtBLlOTECA DE ESORITORES DE CHILE

el cielo; ilustraba bres para la sociedad y sus almas para el caudal de sus conocimiensus inteligencias nacientes con

ejemplos edifitos y completaba su educación con sus cantes.

de la paz, de la moral y Sucasa era 1a plácida morada el asilo del consuelo y de la piedad ilustrada; era también madres afligidas, el alivio de los que sulrian. ICuántas h'uérfanas desvalidas cuántas viudas desoladas, cuántas de sus mis?riasl Su encontraban allí el consejo yel socorro (1): .N o sabía caridad era según las reglas del Evangelio diestra;; de manera que los su siruestra lo que hacia su El había sufrido.mucho; más ignoraban sus liberalidades. sido una cadena de dolores, pero de su vida entera había el corazón; él había visto haseSOS dolores que desgarran heridos por el ta seis de sus hijos, uno en pes de otro, caer golpe de la muerte en lo más florido de su edad y euando de su ancianidad, la fortuna comenzaban á ser el consuelo de la patria; á la manera que de su familia y la esperanza de uno en uno sus verdes reel secular olivo ve tronchar del labrador iAh! sin duda toños por la segur inexorable hicieron exhalar,como á Job, estas estos acerbos dolores le
.

sentidas y dulces melodías:

jPiedad, Señor, al hombre que criaste; pel'dón! Eres grandeza, eres bondad, y Dios te oirá: que cual de la ara santa Sube el humo á la cúpula eminente; Sube del pecho cándido, inocente, Al trono del Etel'l1o la oración.
él demandaba á una de sus hijas la plegaria de la inocenduda de su anciano padre, no creyéndose sin cia en favor , Dios él mismo digno de obtenerla por sus ruegosl Sin duda (1) San ':-oe... VI. 3.

El pedia aqu\ al Señor

el auxilio en sus tribulaciones,

ORATORIA S.!.GRADA

497

te era propicio, pues la calma de la resignación entraba .dulcemente en su alma. l-Ié aquí por qué las aflícciones y los pesares ajenos encontraban siempre un. eco en su
-corazón que respondía con expresiones de esperanzas y
-consuelo.
,

-

tiempo que recibamos de este sabio cristiano Mas, ya las lecciones más solemnes que compendian, por decirlo así, todo lo que el hombre tiene que aprender y saber en
es

este mundo. En los últimos dlas del hombre, dice un Padre de la Iglesia (1), es donde comienza á revelarse el arcano tremendo de la predestinación; es en ese término fatal de la vida donde se dejan sorprender con facilidad los caracteres de los escogidos. de aquellos que San Pablo llama vasos de misericordia; ellos previenen la muerte con una santa preparación, reparan en la amargura del corazón los extravlos de una juventud, olvidada algunas veces de sus más santos deberes; se purifican de las más ligeras faltas
á por medio del arrepentimiento y comienzan contemplar tranquilos y llenos de paz sereha el término de su carrera; :sostienen, si es preciso, el c?mbate con valor y firmeza y,
-

ó més muriendo, acaban de santificarse con la muerte, bien, santifican la muerte con el fervor de su piedad. Esto fué lo que aconteció y esto lo que fielmente ejecutó este varón sabio y prudente: él supo aprovechar 'en tiempo é su <>portuno los auxilios de la gracia,' baciendo preceder fin una vida contemplativa, penitente y fervorosa. Desde algunos años atré, babla confiado los secretos y dirección
-

.de su conciencia é un sacerdote (2) ilustrado y celoso, con ..1 cual conferenciaba frecuentemente acerca de su sal "a-

.,ión; y aun en medio del torbellino de las ocupaciones diarias, de la etiqueta é que lo obligaba su posición, y de sus
O) San Juan CriBóstomo, Hom. sobre el Sa.1mo IV. la Recolección dominjcana. (2) El R. p. Fr. Domingo Ara.cena. de
ORATORIA

SAGRADA.-32

498

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CJULE

mismos estudios, se entregaba con recogimiento edjficant'" á las prácticas espirituales y á ]os devotos ejercicios.de 1... piedad. Asi fué cómo el señor Bello consagró los últimos. años de su vida á todo lo que la religión puede inspirar de. más santificador y más tierno á un corazón ocupado del amor de Dios. Por esto dijimos de él, al principiar este' discurso, que se hizo acreedor á la corona de honor y dignidad destinada por el Esp!ritu Santo para aquellos en. quienes con I a edad se han aumentado las virtudes, y los

,

méritos y talentos se han multiplicado con los años: Corona dignitat?'s senectus, quae in. viis justitiae reperietur. Una constitución, aunque robusta, trabajada y gastada\ por las latigas y vigilias de un estudio de toda la vida Y' jamás interrumpido, una larga ancianidad más trabajadaaún por los sufrimientos, la debilidad propia de los años,. todo hada presagiar que el término de su larga carrera estaba cercano. En efecto, su última enlermedad se pronunció con sfntoma? mortales, él la conoció, y, antes deesperar en los remedios humanos, quiso oc"urrir á losdivi-. nos. Recibió, lleno de le y de esperanza, los santos S?cramentos, miró con ojos sere"nos ungir sus miembros con el óleo sagrado y rezó con el sacerdote las últimas oracione"
de los agonizantes. En vano la ciencia y ]a amistad ll} lucharon á brazo armado con la muerte. En vano ]a más. activa y tierna solicitud de una esposa y de unos hijos consternados hicieron esfuerzos sobrehumanos para mantenersiquiera por algunos dlas más esa lámpara morihunda que-

.

se extinguial

No hubo remedio... sonó para él ]a hora suprema, y su peregrinación en este mundo terminó á los. ochenta y cinco años de su edad I Murió el señor don Andrés Bello, pero murió como filósolo cristiano, porque manifestó al morir toda la grandeza de su alma; murió como
.

.

.

)

(1) El señor don J.orenzo Sazje, Decano de la Facultad de MediCi.!ina.. quien lo asistjó con todo el fervor de BU ami8?ad.

QRATORIA SAGRADA

499

sabio cristiano, porque aproyee hó su ciencia y talento para

santificar la misma muerte. I Ved aqul, señores, á lo que quedan reducidas todas las, grandezas humanasl IAhl ?Qué es la vida? lUna sombra fugaz que se disipa como el humo! ICon cuánta razón ha dicho el Profeta: (<que toda carne es heno, y toda su gloria como la fiar del campal> (1). Todo desaparece, todo huye, todo se escapa de nosotros; fortuna, plaoeres, dignidades, poder y gloria brillan un dia, un solo dia á nuestros ojos, y al dia siguiente van á preoipitarse bajo la losa de un sepulcro. Sobre
esa losa se escribirá por una mano amiga una inscripción, que bien pocos leerán y que el tiempo borrará demasiado prestol Siccine separa! amara mors! (2).

,

Por ventura, ?será ésta la suerte de nuestro finado ami. go? tAh, nó, señores! La virtud yel talento no mueren; emanaoiones divinas de la sabiduria inoreada, serán tan
eternas oomo su origen. El señor Bello vive, pues, y vivirá por siempre en cada una de sus prodncciones inmortales;'vive, y vivirá siempre en oada una de lasinteligencias que él ilustró; vive y v.virá siempre en el corazón de

todos los que 10 amaron; su memoria' será transmitida 'con sus obras á las generaciones venideras; y sus virtudes harán siempre su nombre digno de amor y bendioión. Vosotros habéis visto á nuestra sociedad vestirse de lato por su muerte; y todos los que lo conoclan reoibian con pesar esta infausta noticia. La prensa pública ha sido por algunos dias una continuada plegaria; el Gobierno Supremo, olvidando por un instànte las graves atenciones que 10 ocupaban, se ha hecho un deber en decretar sus honores rúnebres; los Ministros del Estado, los altos funcionarios de la nación, el Cuerpo Diplomático, las Facultades

Universitarias, los colegios, el clero, el pueblo, en fin, todos
(1) 1..1.., XL, 6, 7. (2) 1 Reye., XV, 32.-

fi()()

BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE OHlLE

han venido al pie del altar á .manifestar su sentimiento por tan irreparahle pérdida; todos se han prosternado

delante del Dios de vivos y muertos y elevan sus preces por el eterno descanso de nuestro ilustre finado. IHonor á Chile, que ha sabido corresponder dignamente los servicios y méritos de aquel que le consagró la más preciosa parte de los frutos de su inteligencial, ,Ministros del Señor, subid una vez más al altar: continuad vuestras oraciones y perfeccionad el sacrificio que yo os había interrumpido;... regad ese túmulo con el agua lustral, para que, si las debilidades de la flaqueza bumana detienen aún esta alma en el dintel de la morada de los santos, quede purificada con los méritos infinitos del Cordero inmaculado, y por la misericordÜi de Dios éntre á descansar en paz eternamente.-Amén.

I

?..

"

ELOGIO FÙNEBRE
del Sr. D. José Alejo Eyzaguirre
SuscitMo mihi sacerdotem fidelem. qui juna cor meum el anima," n,am ,adet. (1 Reyes, 11. 3S).

Me formaré UD sacerdote nel, que obre según mi corazón y mi espirltu.

Ilustrísimo Señor,
,

Señores:

tQué oontiene este lúgubre aparato? un pueblo inmenso en quien se ve pintado el sentimiento más profundo, rodeando un altar funerario? unas armonías solemnemente tristes hiriendo el aire oon sus aoentos melanoólioos? el senado de la Iglesia mustio y sombrío, y su Pontífioe llevando;en vez delas preoiosas galas, un vestido de luto?... IAhl ya lo oomprendo... El señor Eyzaguirre ha muerto...' Ved aquí el término ínevitable de toda humana existenoia sobre la tierra: la muerte! jSi por ventura el justo se hallase exento de su fatal guadaña! ISi OQmo el bárharo huracán se oebase tan sólo en el débil arbustillo, respetando á la robusta enoina que le oobijara oon su apaoible sombrallPero, Dios míol Tú lo bas diQbo: que toda o'arne es heno, y oomo el heno pereoerá (1). Tú tienes numera(1) leai... XL,
G.

502

B(BLIOTECA DE ESORITORES DE CH(LE

dos los dlas del hombre, de cuyo inescrutable término no p,a-ará un instante (1). En vano el mortal se afana por alcanzar unos placeres caducos, que se disiparán como el humo, y que no dejarán otra huelIa que el tormento de su pérdida en el pasado, y el remordimiento de su goce para el porvenir. jFeliz aquel que supo consagrarse á la virtud antes de pagar al mundo el caro tributo de su inocencia! lFeJiz el que se sujetó casi al nacer bajo el suave yugo de su ley, y, II\oderando sus pasiones con el ejercicio de la virtud,
consagró á Dios las primiciasde un alma pura! Bramarán los confusos aquilo,\es; se desatará contra él la violenta'

,

tempestad; tronará e] rayo amF!IlRZador sobre su cabeza, pero permanecerá impasible, como la fuerza de Dios que le sostiene. Sucederá la bonanza a la tormenta: reaparecerán los días serenos. el mundo le brindará con mil halagos seductores, y cuanto encierra de fascinador la grandeza y la gloria se juntará para cautivar su espírituj pero todo en vano, porque ]a virtud, secu'ndada con el auxiljo de la gracia, ha venido a ser en su alma una segunda naturaleza. Ya sea que una enfermedad dolorosa y lenta le muestre como en lontananza el día del Señor, ó ya que no golpe súbito, como a nuestro finado, lo precipite en los horrores del sepulcro; las circunstancias de su fin podrán ser diversas, pero su inmortalidad será siempre la misma. lCuál es entonces, oh muerte, tu victoria (2), si la pér. dida de su cuerpo no vendrá á ser sino la completa y dichosa posesión de su alm?; ó mÁ:s bien, un cerrar de ojos
en el destierro del dolor y dellIanto para abrirlos, y para siempre, á la patria venturosa y eterna? si muerto tan de antemano al mundo y sus risueñas expectativas, ha vivido tan sólo para el cielo? pudiendo decir como el Apóstol: (1) Job, XIV, 5 (2) 1 Corintios" XV, 55.

ORATORIA SAGRADA

503

Vivo yo, mas no yo: vive sólo en mi Cristo? (O ,Ni qué le importa que la memoria de los humanos se aniquile con
.el último acento del

fatídico bronce, si él en Dios existirá para siempre, y su justicia, á pesar de la acción roedora ?e los siglos, le habrá granjeado entre los santos un nombre gra to y eterno? Hé aqul las solas consideraciones que pueden consolar<lOS en la funesta pérdida de nuestro venerable finado el señor Deán de esta santa Iglesia Metropolitana, Doctor

?on José Alejo Eyzaguirr?. La. sublimes virtudes de que estaba adornado forman .el signo de predestinación que inaugura en la tierra la fu-, tura felicidad de los escogidos, y un dulce I?nitivo que la Teligión concede á nuestro dolor por su separación. Este ha sido, decia en otro tiempo un genio inspirado .al dolorido pueblo de Israel en la mu?rte del Pontlfice Simón; el mejor de tns sacerdotes, porque te prodigó .siempre sus cuidados; porque en sus dlas se renovaron los
rnanantiale? d? agua" vivas quefecundizaban tus estériles .campos; porque se granjeó una gloria impereoedera, viviendo sencillamente en medio de su pueblo; como el luce. TO de la mañana al través de las tinieblas y romo la luna .en tiempo de Sil plenitud, asl brillaba en el templo de Dios; como el árbol del incienso. que despide fragancia cn

.

tiempo del estío; como un vaso de oro maojzo incrustado
<le toda suerte de piedras preciosas, ó como el ciprés, que

por su gigante alturá, tal parecía cuando se vcstía con los ornamentos de su dignidad; hacia honor á ,las vestiduras sagradas cuando subía al altar á ofrecer los holocaustos (2). Rogad pues al Señor para que nos devuelva la alegria del corazón. Os pregonto, señores, si está bien delineado en estos rasgos el inmortal EY1.aguirre, y si en
<lescuella
.
,

,1'

(1) Gál.tas. n, ><O. (2) EcleSiástico, Lo 3.12.

504

BIBIJOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

-

el designio 'ue tengo de aplicarle

estos elogios hay algo

de

exagerado. Un sacerdote ejemplar, cuya memoria estå por todas partes llena de honor y de hendiciones; que ha sido amado y respetado de cuaptos lo han conocido; que le ha cabido parte en el gohierno de nuestra Iglesia Metropolitana;

que ha instruido å tantas almas en las consoladoras verdades de la religión y en las måximas de una sólida piedad; que ha cautivado las voluntades de todos los chilenos por el excelente mérito de una dulzura cai/i inimitable; que ha enjugado tantas lågrimas; que ha' restablecido la unión y la paz en el seno de las familias divididas por la discordia; que ha iJustrado el dictamen de los sabios por la prudencia de sus consejos; que ha, en 'fin, santificado ...

de este tomplo? Pero os lo diré en una sola palabra, palabra tomada de un libro sublime que envuelve todo mí
pensamiento y forma, por si sola, el mås grande elogio que púdiera tributårsele. Un sacerdote escogido por su' fidelidad, que obró siempre según el corazón y el espiritu de Dios: Suseita&o mihi saeerdotem {idelem, 'qui juxta eor meum el animam meam faciet. Tal es la idea bajo la cual me ba parecido prcsentåroslo en este elogio fúnebre, que mi humiJdad viene a consagrar å Su memoria.
No busquemos, pues, consuel,os de otro género å nuestr? dolor; es verdad que con él hemos perdido mucho:.dir& mås, 1,0hemos perdido casi. todo; pero, si hemos de esperar piadosamente, sin anticiparnos por esto al juioio infalible de la Iglesia, él ha sido trasladado desde la tierra al cielo y desde la morada 'delos hombres a la sooiedad venturosa de los santos å recoger el fruto de sus trahajos. N?

tantas esposas de Jesucristo y å tantos ministros del santuario. ,No es éste, repito, el señor Deån Eyzaguirre, cuyas exequias nos congregan hoy bajo las bóvedas sagradas

.

.

malogremos en un sentimiento estéril lo que tanto puede contribuír å nuestra edificación espiritual con el fre-

ORATORIA SA.GRADA

505

cuente recuerdo de sus virtudes modelos. Tenga en buena hora el sentimiento su parte á proporción de su mérito, como nos dice el Sabio (1). La misma religión no se excusa de tomar una parte notable en nuestro duelo; pero, al consagrar con sus misterios nuestras lágrimas, se propone un fin más alto: ella quiere alentar nuestra tibieza con lós ejemplos de aquellos varones insignes que, como
,

,

I

el nuestro, 'sobresalieron pOI' su religión y por su piedad. Por esto San Gregorio Niceno hizo a la muerte de San Basilio su elogio fúnebre,'San Jerónimo el de Santa Paula y

San Agustin el de su propia madre Santa Mónica. Animado de estos sentimientos, escogeré algunas tIores del santuario para esparcirlas sobre la tumba de nuestro venerable finado. No esperéis de mi, sin embargo, un discurso en que, campeando la vanidad mundana, venga á contrastar el pensamiento. que revela e?e fúnebre espec-

láculo; esto, á más de ser contrario al espíritu de la Iglesia, se conformada mal con el digno sujeto á quien va dirigido, personificación animada de la modestia evaogélica. Discurriendo, pues, brevemente por aquellos heehos que nos den á conocer mejor su corazón' y su espiritu, aplicaré a la vez á la instrucción moral que mi y á vosotros corresponda. J asús amorosÍsinÎo, pastor y modelo del sacerdocio
cristiano! el honor de tu ministro está intimamente ligado con el vuestro y de vuestra esposa la Iglesia; dad á mi

palabra algo de vuestra divina unción; permitid que, al hablar de uno de los más dignos de vuestros sacerdotes, lo haga de modo que pueda edificar con su ejemplo á este piadoso pueblo que lamenta sin cesar su muerte; y que, al
consagrar este monumento á su virtud, no sea despojos de una ciencia profana.
..
,

con ]08

Adquirir un gran nombre cuando empresas ruidosas han
llamado siempre la atención pública, cuando (1) Eclesiástico, XXXVIII, 18.
hechos ex-

'06

BIBLIOTECA DE ESCR[TORES DE CffiLE

traordinarios y atrevidos se han practicado con éxito feliz, no tiene nada de raro: esto no sale sin duda dela órbita común de los sucesos bumanos. Asombrar al mundo ()on una virtud austera y solitaria, p1'otestar contra sus desórdones desde el horror de un desierto ó desde enondo de un olaustro, fáoilmente se oomprende. Pero inmortalizarse y aloanzar una memoria por demás grata entre 5'U8 contemporáneos, viviendo en medio de la'. sociedad y 'sin más .atraotivos que el ejercicio de virtudes privadas, ocul-

tando siem pre con el velo de la modestia y hasta de una medianía vulgar, la abnegación más sublime, la, oaridad más heroioa, la prudenoia más candoroso y el celo más ardiente, esto, á más. de ser extraordinario, arguye en el que lo posee una exquisita y singular virtud; esto demanda una constancia jamás desfallecida ni por los tiempos,
ni por las circunstancias, ni por los vórtices ya prósperos; ya adversos, de una fortuna constante sólo en sus capri-

chos-

Atravesar el diapasón de todas las escalas sociales, desde el mås Ínfimo hasta el más eminente puesto, sill experimentar la más pequeña alteración á pesar de los distintos temperamentos de estos grados y de su emponzoñadà atmósfera; por el contrario, descender en el ooncepto, de sí mismo cuando más alto se halla en el de los demás, esto prueha una pe?fccta imitación de Jesucristo, que, siendo Dios, no quiso ganar la admiración de los hombres por las obras maravillosas de "U divinidad sino por la, mansedumbre de Sil corazón y la humildad de su espiritu (1).
el hombre cuyo corazón vamos á conocer; no para hacer el análisis de alguna virtud extraordinaria, porque en él todas lo fueron, pues sin el aparato de una'ruidosa exterioridad, en el fondo todas eran grandes y subli-

Tal

es

mes: semejante á aquellos astros que sin herir nuestros ojos nos alumbran á la distancia desde hemisferios remo?
(1) San ?Iateo, V, 4.

ORATORIA SAGRADA

507

tos; arrojando una luz clara y titilante, sólo despiertan en nuestl'as mentes la idea de aqueHa luente eterna ó luz primordial dedondese han cebado; ó como esos ríos remansos que, á pesar de la inmensidad de sus aguas, se despren-

den apacibles y silenciosos de las altas montañas, derramando sobre la tierra la lecundidad. La primera virtud que se dej a sentir en un alma cristiana es sin duda la fe; esta virtud la heredamos de nues-

por t.ros Hlayores, y se inocula, ;

decirlo así, en nuestro co-

razón con la leche de liuestras madres. Empero, hay lamilias que la lIevan como un lema de nombre y en quienes es hereditaria aquella fe sencilla y Iranca que viene con el tiempo á construir Su natural carácter, y que es como el lundamento en que descansan aquellas costumbres patriarcales que tanto admiramos en los pasados siglos. Desdeunainmemorial antigüedad se ha ido sucediendo, de padres á hijos y desde los más vetustos troncos hast.a los últimos vástago", este tipo característico, que forma., y con razón, uno de sus mejores florones. Tal es en tre otras en Chile la antigua caSa de los Eyzaguirres y Arechavalas, que cuenta entre sus antepasados al San Ambrosio de las Indias, el inmortal Alday, Obispo de Santiago; lamilia cuya nobleza, más se ha dado á conocer por el mérito sobresaliente de sus virtudes, que por el vano blason' de titulo s quiméricos ó condecoraciones ficticias. Nuestra república ha considerado siempre en elIa Ilno de SIlS más sólidos baluartes, yla Iglesia y la: patria'han depositado más de una vez en sus manos sus más caros destinos, en circunstancias bien azarOsas. A esta familia' debió su origen nuestro ilustre finado.
Formado su corazón para la piedad' desde la más tierna adolescencia, se lortificaba por los consejos de una virtuosa madre, como por los laudables ejemplos de Sil padre, y s,u virtud crecía á proporción de sûs años; ó por valermo de una expresión de la Biblia, la vejez se anticipaba

,

-

508

BIBLIOTECA. DE ESCRITORES DE CHILE

en él por su prudencia y por una juventud inmaculada (1). A la sombra de sacerdotes respetables en el seminario de Santiago, donde hizo su educación; alimentado por el temor de Dios, que es principio de la sabiduria (2), y res-

.

pirando el puro ambicnte de costumbres sencillas y edificantes, su entendimiento se desarrollaba precozmente para las ciencias y las letras. Extraño á aquellos entretenimientos pueriles tan propios de la primera edad, y ocupado siempre del estudio y de las prácticas de una devoción sólida aunque prematura, el joven Eyzaguirre presagiaba lo que debía ser más tarde; pues no era necesaria una penetración muy fina para descubrir la centella del genio que oscilaba en su serena y despej ada frente. Pocos años bastaron para que adquiriese una instru'}ción nada común en aquel tiempo. Después de consagrar á la ciencia de la religión sus primeros desvelos, que un porvenir marcado en
los fastos de

la Iglesia Chilena la habían de reportar tantas

ventajas, estudió también los derecbos del hombre con el laudable fin de hacerse doblemente útil á sus semejantes; de manera que adquirió con todos los ramos del saber humano una ilustración fe.cunda ybienhecbora. No tardó la aureola de las ciencias en ceñir sus juveniles sienes como un debido tributo á su mérito y sus talentos. Bachiller en leyes y sagrados cánones; licenciado en el foro; individuo de la Real Academia Carolina y miembro de la U niversidad de"!a Repúblioa, son titulas que abonan suficientemente su alta capacidad. Dejábase ver al mis IBa tiempo en este joven una ima,ginación viva y variada, que es comunmente el talento de las almas amenas; un espíritu noble y generoso; un carácter alable y dócil, y una lenidad de costumbres, no des. mentida jamá') ha?ta su muerte: todo esto, unido á una fisonomía v81'onilmente bella, insinuante, dulce y sim.
(1) S.b;duria, IV. 8. (2) Eclesiástico, 1, 16.

ORATOR'A SAGRADA.

609

pática, lo hacía sin violencia amar de cuantos lo trataban. .No es v'erdad, señores, que hay ciertas almas privilegiadas en quienes parece competir á porfía la naturaleza
con la gracia para formar casi desde la cuna una persona modelo? Pues esto sucedió precisamente con nuestro finado. Sin embargo, es necesario confesar que estos .atractivos de la naturaleza suelen ser dones funestos cuando el hombre no sabe oncaminarlos al bien, Ó cuando por una pereza cri? minal se est.agnan en quien los posee. Pero, gracias, Dios mío, gracias; este reproche está muy lejos denuestro héroe;
él supo negarse desde la primavera de la vida á los falsos placeres, y dirigir sus pasos á otra ruta más certera y luminosa. No fué semejante á aquellos cuyas virtudes nohan

brillado hasta después de un prolongado eclipse, porque embriagados en una juventud tumultuosa. se han dejado arrastrar por el torrente de sus vanos deseos, sofocando dentro de sus peehos la voz austera de la conciencia. No aguardó á que un desengaño amargo y cruel asumiese el carácter severo de la virtud, ó que el mundo comenzase á mirarle con desdén para sacrificar á Dios, en una edad gas? tada, un corazón !orz.ado y mal contento. Era que Dios lo tenía destinado para quc fuese uno dc los levitas de su tribu clecta; cra que había dc scr uno de los príncipes de su nación santa; 'cra en fin, quc la Provi.

.

.

dencia quería hacer alarde de un sacerdote formado según todas las medidas de su corazón.

En cfecto, señoras, porsuadido que todas las odades pertODoccn á aquel Dios qua es dueño do los tiempos y de la eternidad, so propone rcnunciar al mundo aun antos de
conocerlo; pero, no ignorando que al sacerdocio no se puedo llagar sin verdadera vocación necesario y qua es una haberse preparado como Samuol á la sombra dol santuario, So ejeroita en la oración y meditación, en la práctica de los sacramentos yen la frecuente lectura de libros es-

f

510

BIBLtOT1'.CA DE E50lCTORES DE CHILE

pirituales, donde se refresca el alma virtuosa. y donde se bebe, como en una fuente,la sublime ciencia dé los santos. No resuelve por si mismo; un sabio y celoso director de su espíritu dirige sus pasos, califica su vocación y vence los temores que le opusiera su bumildad y una conciencia escrupulosa. Con estas disposiciones llega nuestro finado á recibir la unción santa de manos del metropolitano de Lima, donde se haUaba accidentalmente; quien, sabio apreciador de los talentos notables de este nuevo ministro, ansía por atraerlo á Sil Iglesia, baciéndole al efecto propuestas muy ventajosas, las que no admitió el señor Eyzaguirre, porque no quería defraudar á su patria
de unos serdcios que á eUa antes qlle á ninguna otra pero

tenecieran. jAh, señoresl jqué hermoso campo no ofrece H su virtud el nuevo estado á que la vocación de una gracia especial acaba de Uamarlo! Aquí es donde va á hacer sensibles sus influencias bienhechoras como astro de primera magnitud. La pureza de su vida será brillante como cl sol; el soplo envenenado de las pasiones no empañará sus costumbres inocentes; la oración, más ardorosa y frecuente que nunca, lo pondrá en mutuo comercio con el Dios de las ciencias y de las luces, para derramarlas sobre los demás; el sacrificio heroico de su vida toda, y sus cuidados por la
salvacÎón de sus semejantes lo harán una viva imagen del saoerdote eterno, Jesucristo; y, si la Providencia lo enriquece con el caudal de sus dones, en vez de llenar su alma de una vana elación, multiplicará sus méritos y sólo servirá para humillarlo delante de sus hermanos. El ooncepto que !;US conocimientos en el foro, S11 circunspección y probidad le habían adquirido tan de ante-

'mano, lo colocaron, á su vuelta del Perú, al frente de los más importantes destinos. E l prelado depositó en él, no obstante su juventud, su más absoluta confianza; pudiéndose uecir del señor Eyzaguirre que comenzó su carrera por

ORATORIA SAGRADA

'511

donde muohos ]11. aoaban. Nombrado promotor fisoal, desempeñó este oargo oon admirable aoierto. En seguida fl1?
heoho oura del Sagrario, en ouyas funciones laboriosas y graves se dió más qu? nunoa á conooer e] espiritu evangé]ioo que lo animaba, modelando en todo su conducta pOI' las reglas del Apóstol prescritas á su' disdpulo Timoteo (1)? irreprensibJe, sobrio, prndente, 'modesto, C89tO,.

gra"e, amante de la hospitalidad y á propósito para enseñar á los demás; siempre exaoto en la administraoión de saoramentos, en la predioación continua de la dootrina cri,stiana, y lleno de oaridad para esparcir en manos de sus feli-, greses los escasos proventos de su renta, desplegando á la vez un oelo tan ardoroso oomo el de David por la casa del Señor. Pero no presumáis en él aquel indisoreto que no va hermanado con la ciencia (2), sino el que, sin contemporizar oon el error, sabe tomar todas las formas de una tolerancia cristiana, pero enérgioo, decidido y firme ouando el honor del Señor ó ei respeto de sus altares estaba dE>
por medio. Esto le valió alguna vez e] destierro de su patria, y comer el pan de las fatigas en tierra extranjera oabiéndole el timbre honroso de que tanto se gloriaba San Pablo: vinetus Christi. Pero es necesario eonfesar igualmente que esto mismo le valió más tarde, y de las mismas

per-

sonas que eontribuyeran á su destierro, quizá en uno esos momentos de vértigo, tan frecuentes en los que

dE>

biernan, el públioo reconocimiento de sus talentos;y la justicia heoha a su mérito.

go-

Distante de toda pretensión, y ajeno á los empeños y mezquinas influenoias, que tanta parte suelen tener en ]11. elevación de los hombres, y de los. que por desgracia no se halla exento ni el mismo Santuario, sus relcvanto" prendas y una integridad á toda prueba lo conducian corrio de]a mano por todos los del rangos presbiterio.
-

.

(1) I Timoteo,
(2) Efesi08,

III,

2.

lB, l.

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

Despnés de haber desempeñado fielmente el oficio de párroco y otras muchas comisiones honorificas, fu" nombrado visitador de los cuatro curatos rectora les de la capital, en seguida Vicario Capitular, delegado para causas ecle5l.iásticas, asesor general de la curia, juez eclesiás? tico y canónigo penitencjario de esta Catedral, por nombramiento espontáneu del Gobierno. Se le \'ió en cada uno de estos cargos desempeñarse con una laboriosidad, una constancia y IIna exactitud digna de tu do elogio. Desde el otro lado riel Atlántico las miradas de un sabio prelado, que trastornos políticos babían separarlo de su Diócesis, se dirigen á él para rlelegarle sus faculta. des, y aun cuando no llegó á reconocerse 811 nombramiento, por motivos que no es de mi asunto mencionar, sin embargo, todas las personas timoratas, y en especial el clero, ocnrrian á él para salvar sus dudas y tranquilizar
sus ConCIenCIas. N o debo pasar en silencio una circunstancia en que

t?nto se había hecho admirar, y que tan altamente recomienda al señor Eyzaguirre á todos los chilenos conocedores de la historia de su patria. Una época sobrado di. ficjJ se sucedía en la República. La .América acababa de romper las cadenas que la sujetaban al carro de la España, y Chile debía de ser nno de los primeros pueblos que
recibiese con la sangre de sus caros hijos el bautismo de la libertad. Los corazones en quienes se sentia latir el .entimiento republicano, no podían permanecer indife' rentes á la suerte de su patria, y la familia de los Eyzaguirres es una de las que más contribuyen con sus nobles y valientes esfuerzos á la salvación de la Madre común. Pero en el carácter de nuestro finarlo no era posible asu." mir una posición activa sin contrariar los santos
destinos de su misión y sin sofocar los estimulos de caridad evangélica, qne tan hondamente se abrigaban en su pecho; sabe, además, que, consagrado al. altar,

I

,

ORATORIA SAORADA

513

,

n el siglo sus cuidados ni in.no le es licito dividir co terrumpi? el apacible silencio del Santuario con el rui.(\0 de las armas. Sin' embargo, patriota de corazón, amigo de la libertad y unido á la causa de la emancipa-ción americana por convicción y por la sangre, sin apartarse del templo, la defiende y sostiene delante del Señor

\.

sus votos, con sus consejos, oon su -ciencia, cual conviene á un ministro de la religión. Pero <;i se iñvocan sus luces para el acierto de los negocios pú-

de los ejércitos con

.blicas, entonces no se exime, pretextando vanos temores, .fácil. efugio del indolente egoísmo; pues que su razón era á las .de un temple muy superior. Tres veces fué llamado juntas y asambleas provinciales con que elpals ensayaba entonces su nuevo sistema, y en ellas siempre excedia
las esperanzas de sos comitentes por su celo y por una noble independencia. Formulada más tarde nuestra Constitución politica y creados 'los cuerpos deliberantes, el

señor Eyzaguirre aparece en tres Congresos, llamado espontáneamente por los pueblos, para representar sus deTechos. Estas altas atencionesque con frecuencia le demandaba su merecida reputaoión social, en nada le distraían de los deberes de su ministerio. Si se aumentaban los traba-

jos, disminula el tiempo de su descanso, y auu interru.mpia su frogal alimento. Sin dispensarse bajo ningún presesiones' oapitexto de la asistencia diaria al coro, á las tulares; exacto hasta la nimiedad en las funciones de 50 beneficio eclesiástico; con una asistencia de ocho horas diarias al confesonario, como vosotros mismos 10 visteis

'y como

lo prueba la

multitud de personas religiosas

y

'se-

glares de uno y otro sexo que con tanto anhelo dirigla, 5e le vela igualmente dedicado á dar los ejercicios espirituales á nuestros 'monastèrios, á los religiosos, al clero y >í toda suerte de personas, que, atraidas por el encanto de su ciencia y de una unoión conmovedora, 10 buscaban
ORATORIA SAORADA.-33

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CWLE

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con entusiasmo. Ni lo ,dispensaban jamás de correr pre'suroso á cualquiera bora del dio ó de la noche, tanto al palacio del rico como ála cabaña'del mendigo, aun en 01 rigor de la más cruda estación, y á pesar de una salud gastada más por las fatigas de una vida abundante de trabajos que por los años, á derramar en el lecho del mori'bundo él sagrado bálsamo de la religión. Tuve oeasión de-

'verlo' en easos semejantes. IAh, qué palabras de tanto consuelo sallan de su boca! qué torrentes de esperanZl? cristiana derramaba cada una de ellasl ICómo endulzaba las agonias do la muerte y parecia amenizar la misma esterilidad de la nada con las consoladoras promesas de la religiónl Su coraz?n se exhalaba todo e n efusiones de vida y de consuelo. La misma vispera de su muerte pasl> largas horas de la noche ocupado en este santo ejercicio
.

á

la cabe?era de 'un sacerdote agonizante, prodigándo-

le unos cuidados casi maternales. Unas prendas tan sobresalientes no podian menos qU& atraerle el respeto y la benevolencia pública, la justa vcneración del presbiterio y los más altos homenajes de par-

te del gO,bierno dela nación. Su nombre habia volado también en alas de la fama por todo el continente americano hasta la culta Europa, y el grao Pio IX, que cultivó su amist.ad en su misión á Chile, y que tuvo oportunidad d& observar de cerca sus estimables cualidades, preguntaba con interés á los que iban de ostos lejanos paises: .si aun conservaban .los ehilenos tan precioso tesoro>>, Si, ilustrePontlfice:Îe conservaban, y esperaban que él fuese un di. para Sil patria lo que tú para la Italia y el mundo: su salvación. Le amaban también y acataban sus virtudes y
sus talentos, lIaJuándolo siempre y forzando su profunda modestia, á los primeros puestos de la Iglesia y del Estado.

De la dignidad de Tesorero, que désempeñó algunos. años, pasó á la de Deán, y poeo después fué llamado al. Consejo de Estado. Cuando se erigieron los nuevos obispa-

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nadie como el señor dos de Ancud y LaSerena,se creyó que desempeñar tan alta Eyzaguirre era mAs A propósito Para dignidad. Se le propuso inmediatamente para este último, sabia vencer el que no admitió, tànto por humildad, que cuando la Iglesia necesitaba de sus trabajos, sino, como lo expresó él mismo en su renuncia, porque una peI}osa enfermedad le impedia hacer las visitas frecuentes, imel derecho, por los fragosos y dipuestas á los Obispos en la tãdos caminos de esta vasta diócesis. lo tenia Pero habia algo de providencial en esto Dios destinado para que, colocado, aunque por poco tiempo, resplandeciese como los Ataen el pináculo de su Iglesia, de los derechos nasios y Basilios por su celo en la defensa del sacerdocio; y corno los Sales y Borromeos dominase los espiritus. Lo vais A con la miel de su prudencia. todos ver brevemente. de luto por la muerNuestra Iglesia acababa de vestirse
el inmortal Vicuña. te de uno de sus mAs amados esposos, El cabildo eclesiástico se dió prisa á nombrar A nuestro del clero y de finado su vicario capitular, y las miradas podia la sociedad se dirigian á él, como el único que

toda

todos los coracauterizar las hondas heridas hechas en del. Prelado. El zones chilenos por la prematura muerte de la Gobierno, sin våcilar en instante, cumplió los votos de nación, elevando al señor Eyzaguirre al Arzobispado á Santiago. Su humildad se resiste entonces admitir esta

.

dignidad; fueron precisas las súplicas de sus amigos, los tocar el votos del pueblo, las IAgrimas del clero, y hasta resorte poderoso de su conciencia. IIglesia de Chile! recuerda hoy, para enjugar un momento tu llanto, el gran dla de tu solemnidad. Ancianos veneel velo fúnebre randos, cuyas trémulas mano s descorrieron A uno que cubrla la arzobispal sede para sentar en ella de vuestros hermanos más digno de ocuparla. ICuál era penal vuestro regocjo entonces, cuAl es hoy vuestra

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IQuién no hablada de este acontecimiento feliz, lleno de la más viva emociónl IQuién no se daba enhorabuenas de tan plausible nueva! jLos semblantes de todos los santiagueños anunciaban la alegría de sus corazonesl I?ias hoy, ldónde está nuestro antiguio pastor? lQué se ha hecho el ángel de nuestros consuelos? jMirad esa tumba silenciosa, fría, helada como la muerte: ella os responderá!..... Revestido nuestro Deán de la más alta dignidad eclesiástica que existe entre nosotros; apoyado en una tradi? ción no interrumpida de virtudes, de méritos y de honores,
. . .

(cual rara vez contarse, puede en un solo individuo) no apeó un ápice de su bondad característica,de su pobreza evangélica, de sus maneras suaves, y aun de esa amablejovialidad, que tanto le recomendaba. No dectó aquell'etiro estudiado, aquella mentida severidad con que espíritus vanos aspiran á granjearse el respeto de los demás; no sé valió de aquellos artificiosos disfraces con que la prudencia del siglo pretende fascinar para captarse los obsequios de la multituù. El clero y todo Santiago, que lo vió suceder en tan diversas épocas, podrán decir si su trato fué siempre igual; si su corazón se hinchó jamás con los honores, ó se ensoberbeció con los halagos de una posición brillante. Superior á las lisonjas de mezquinos aduladores que siempre rodean el poder, no descendió á esas arterías insidiosas para sondear los sentimientos de sus súbditos y sorprender sus corazones, porque le bastaba saber que él el'a el dueño de ellos, y que no habría uno solo tan rebelde que fuese capaz de resistirse á sus moniciones paternales. Huyó también siempre de la delación como principio funesto de desunión y de discordia, porque sólo pretendla inspirar entre sus súbditos sentimientos fraternales. El Seminario Conciliar atrajo sus primeros cuidados; convencido de que los sacerdotes deben ser los depositarios de las ciencias, los maestros de la más sana moral, para poderla enseñar á los pueblos, no tanto con sus pala-

ORATORIA SAGRADA.

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bras, cuanto por los ejemplos de una vida edificante, emprende á este fin útiles mejoras, aumenta ]os ramos de la enseñanza. Visitándole frecuentemente y haciéndose familiar con la juventud, arroja en sus tiernos corazones gérmenes de piedad, y produce un poderoso estímulo que les alienta en las fatigas del estudio, Nuestras parroquias yacían largos años sin el cuidado de pastores propios que con un titulo más noble que el de

mercenario seconsagraran ásusservicio. Convocaalprimer conc'urso que viéramos después de veinte años á todos los sacerdotes <le la arquidiócesis; con esmero prolijo investiga por sí mismo la idoneidad y costumbres morales de
los aspirantes; rechaza con firme y noble entereza los empeños de los poder?sos en favor de los menos doctos; y una imparcialidad justa y severa preside á todos sus ac-

tos.

?Osparecerá, señores, que-todo esto sería suficiente motivo para hacerle interrumpir aquellos pequeños cuidados que desde los primeros dí.. de su sacerdocio le impusiera su carirlad y devoción? Pero nada mejor que eso: la misma asistencia diari(l á la Iglesia, al confesonario, al púlpito, á los asilos de caridad; pero ni aun le impedía las atenciones de una urhanidad cortesana. Visitó personalmente y sin distinción de personas á cuantos le habían felicitado por su elevadón, abatiéndose hasta la choza del ;>obre, hasta el talle,' del artesano; y, á imitación del divino Maestro, no se desdeïiaba en comunicar familiarmente con sus súbditos, entrar á la casa del más pobre ó del último de ellos, si es que en la Iglesia pueda haber último ó primero. El señor Eyzaguirre no conocía esa odiosa dist.inción de personas, que el mundo, siempre en contradicción Con el Evangelio, canoniza como legítima; animado de nn espiritu de caridad la más perfecta, entre sus súbditos se hacia corno uno de ellos mismos. Su casa no era en nada semejante á los palacios de los

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potentados del siglo, .en los que murallas humanas hacen impractioable todo aoceso å la persona sagrada de sus viuda y .dueños; donde la timida doncella, la vergonzosa á el anciano modesto, t?enen que exponerse las escrutado-' engreídos con el poder de sus ras miradas de palaciegos humilde habit.ación, donamos. Sin más aparato que una lah, de.todo respiraba modestia y compostura cristiana, ouántos de vosotros lo visteis el dia de su muerte, que en el su dormitorio no había un mal cobertor con que cubrir pelado pavimentol El grande y el pequeño eran alJi recibidos con igual agrado; él mismo introducia, lleno de angelical bondad, á todo el que deseaba bablarJe; lo escucha-

ba benigno, y no había uno solo que saliese desconsolado de su presencia. Por el contrario, todos se bacían lenguas providencia animada de sus para bendecir en su persona la aflicciones y de sus miserias. Cuando no estaba en su mael fondo, no remediarlas; sus entrañas se enternecían hasta
neutralizando, como el Apóstol, los ajenos males con su se ternura (1),pudiendo decir como él: 'lQuién de vosotros quién de vosotros sufre, enferma, que yo no me enfermo? l
escandaliza, que yo no padezca? Nuién de vosotros se fijado conmigo que yo no me abraso? No se si os habréis en un prodigio que, á causa de ser ta.n frecuente, no excitaba la atención pública. Su escasa renta en manos de nuestro finado parece se multiplicaba milagrosamente como los panes del. desierto; pues, siempre disminuida y nunca de pobres que agotada, alcanzaba å sostener una infinidad lQuién le ?ino contaban con otro recurso en su miseria. sitó alguna vez que no lo viese levantarse cada momento de su asiento, para depositar en las manos del desvalido del hamel recurso que habia de arrebatar de los horrores bre å una familia indigente? desplegarse IAh, señoresllqué cuadro tan lastimero veo
(1) Corintio8,

XI,

29,

ORA.TORIA SA.GRADA

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delante de mis ojosl AllIla inleliz viuda bajo un desamparado techo ve suspirar de hambre y desnudez á sus pequeñuelos hijos, mientras ella se lamenta sin consuelo, porque ha perdido y para siempre al único apoyo de su miseria. Aqullas inlelices huérlanas levantan al cielo' sus inocentes manos por la pérdida de su bienhechor; por otra parte, el.ciudadano que bajo una regular exterioridad oculta uIÍa pohreza desesperante, se queja á la Providencia, viéndose privado del único confidente de sus vergüenzas y de
sus miserias. Por allá las vírgenes consagradas al Señor, deshechas en lágrimas, porque no les es permitido ni aun

besar por la última vez aquella mano yerta que con tanta caridad provela á su sustento. Acá, en fin, á todo el cle. ro sumido en BU dolor, sin el maestro, el padre, el amigo,
.

el consuelo de sus pe.ares. jAh, si me luera permitido haceros una revelación de los infinitos electos de caridad, para edificaros al menos con el ejemplo de sus liberalidades! Si, penetrando en el inte. rior de muchas lamilias de esta capital, cuya exterioridad
no da á conocer oodo el horror de su pobreza, os demostrara en unas á la inocencia salvada de la prostitución por su compasiva mano; en otras al padre de familia libertado de las cadenas de una prisión por el reparador de sus deudas; vería... Pero á ,dónde voy? Me parece que arranco un secreto sagrado á esas tinieblas, y que sus heladas cenizas, se resienten contra mí, porque profano aun

en la tumba su modestia. y no creáis que empleaba solamente las reliquias inútiles de su lujo ó de su mesa para darlas con ostentación, nó: él honraba al Señor de su propia sustancia, escaseando hasta lò más necesario á su vestido y alimento para repartirlo entre los pobres. Su corazón compasivo y humano era todo para todos sin reservar nada su caridad.

Hubo vez de dar su propia cama, otras sus ornamentos <!agrados y hasta desnudarse de su propio vestido para cu-

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BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE

brir la ajena desnudez.

Y si

uó: ldónde está

su pingüe

pa-

trimonio, beredado de sus padres? dónde los emolumentos de su renta? dónde, en fin, el fruto del trabajo de más de cuarenta años? jAh, señoresl él sabia que para ser un verdadero discipulo del Salvador, era preciso renunciar todo lo que se posee para darlo á sus hermanos desvalidos; sabia que no le era permitido apropiarse todo ,el Iruto de las rentas eclesiásticas á excepción de aquello indispensablemente necesario, porque pertenece á los huérfanos y .. las viudasj sabía, en fin! que era preciso depositar su teso? 1'0 en el cielo para que allí estuviese su corazón (1). Pero
digamos ya algo de su espíritu. Respil'emos un momento. Os he dicho que el Señor lo hizo a la medida de su espít'ÍLu, y el espíritu de Dios, según el profeta Isaías, es un espíritu de sabiduría y de entendimiento, un espíritu de consejo y de lortaleza, un espíritu de ciencia y de pie-

,

dad (2). Para cumplir lo que había prometido debía hablaros por separado de cada uno de estos caracteres; maB? por no abusar de vuestra bondad, me limitaré solamente ásu dulzura y mansedumbre, en que el Eclesiástico hacía

consistir, hablando de Moisés, todo su mérito y santi.. dad (3). La dulzura y mansedumbre de su espíritu le era una cùalidad inherentc, que, á la vez que daba un pre'cioso esmalte al fondo do su alma, lo ponía en posesión de todos los corazones, pudiendo decir el señor Eyzaguirre cOIllo David: que su espíritu benigno y dulce lo había acrecentado (4). Cuando hablo de su dulzura, no creáis que me refiero á esa virtud común que fáci1mentese encuentra en una con.

,

(1) San Lucas, XII, 34. (2) Isai.., XI, 2. (3) Eolesi&stico, XLV. 4 (4) 11 Reye., XXII, 36

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ducta regularmente piadosa, pero que nada tiene de grande ni elevado. La dulzura que en el hombre se Hama humanidad, es en Dios uno de sus más briJIantés atributos; es, por decirlo así, la poesía de la divinidad; pues, cuando vemos que, á pesar de su justicia y de su poder, sufrc paoiente y misericordioso al impío .que)e desprecia y blasfema su nombre, y en vez de confundirlo le br