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La clase medla: de la posLraclón a la exLlnclón
lranclsco ! ConLreras M
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una de las consecuenclas del modelo económlco fundado en el gasLo publl-
co deflclLarlo, es que asegura el exlLo elecLoral por la vla de una demagogla
y de una reLórlca donde solo se ofrece, no se cumple y Lampoco se recrea la
responsabllldad clvlca del lndlvlduo. A la larga Lodo el mundo espera que el
goblerno le soluclone la vlda y ese camlno conduce a la desLrucclón de la
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económlco.




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Tabla de contenido
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Postración y extinción de la clase media

Es t e e s c ri t o s e di o e n Val e nc i a, 03 de abri l de l año 2013, l ue go de un mi ni f or o- c af é e n “Il Dol c e ”
ubi c ado e n e l Añi l .
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Más allá del debate político que domina la vida nacional el problema económico esencial
de Venezuela es el de la igualación en la miseria de la población, lo mas insólito es que
nuestro país inmensamente rico y bien dotado en recursos naturales importantes, esté
inmerso en un estado de escasez, comparable al de naciones escasamente dotadas. Otro
rasgo distintivo es que los ministros de economía en este país parecieran vivir en un
permanente estado de emergencia en el cual no se dispone del sosiego, ni del tiempo
necesario para emprender una visión de país que logre la adhesión social necesaria para la
estabilización y el desarrollo en un sentido amplio. Ahora con el argumento de que la
información económica tienen interés político se retrasa no se ofrece.

En términos de lucha contra la pobreza y de formulación de una visión de país, la gestión
de los ministros de economía han dejado mucho que decir, ha sido peor de lo mismo,
pues desde sus inicios, con los que venían precedidos de credenciales académicas y de
una percepción mas avanzada de la economía, como Felipe Pérez, hasta los recientes con
menos credenciales ha sido pura retórica.

¡¿Cuáles planes, cuales principios?! Nada más puras ocurrencias, largos escritos,
declaraciones, todas incoherentes que no califican siquiera como un buen epistolario de
buenas intenciones.
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El juicio sobre la gestión de estos ministros podríamos dejárselo al público, pidiéndole
que se forme sus conclusiones a partir de los hechos siguientes: Si hasta los jóvenes
profesionales bien formados se siguen convirtiendo en buhoneros, que andan por doquier
vendiendo baratijas, en taxis subarrendados, en tarantines de venta de loterías y otros
oficios, propios de sociedades perdidas en la decadencia. Si las empresas continúan
cerradas, y a pesar de la inamovilidad laboral durante esa gestión, sigue reinando el
trabajo informal. Si a pesar del alto del precio del petróleo, el tipo de cambio se deteriora.
Si la escasez de bienes y servicios y la inflación forman parte de la cotidianidad ¿Qué
juicio pueden merecer los señores ministros?

Quien dude de la situación de crisis y de postración de los venezolanos puede constatarlo
con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde la gente vive en colas para
adquirir bien caro lo que a penas consigue, donde pululan toda clase de indigentes,
mujeres, niños, ancianos, jóvenes, cuidadores de puestos en colas, gestores de requisitos
burocráticos gubernamentales, cuida carros, o peor al acecho para apropiarse de algo que
no le es suyo.



4

Lo mas salvaje de la acción de Gobierno, como también lo hicieron los que le
antecedieron, es recurrir a ajustes de política económica, que de una sola vez y sin
consulta disminuye la riqueza y los ingresos de los venezolanos en mas de 66 % con una
fuerte depreciación cambiaria.
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En definitiva la historia se repite, la política económica en Venezuela se ha limitado his-
tóricamente a dos opciones: o se mantiene fijo el tipo de cambio, cuando el negocio pe-
trolero va bien, o se devalúa o deprecia el bolívar, cuando el negocio petrolero va mal.
Ahora incluso hasta con buenos precios para el petróleo y buena renta, todo va mal. Esto
es a nuestro juicio una muestra de la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Hemos sido
gobernados por gente cuyo interés por el país no supera los límites de una retórica dema-
gógica y populista.

Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es
inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna
discrecional y caprichosamente, según los designios del Presidente, tendremos no solo
inflación, sino también desocupación. El grado en que sea dominante la inflación o la
desocupación dependerá del grado de autoritarismo y poder que tenga el gobernante.

No tenemos un estadista que ofrezca una visión de futuro, posible y deseable para el país
y que genere la sinergia social necesaria para el desarrollo, como siempre caudillos, con
muchas ocurrencias que califican como “planes de desarrollo”. Ocurrencias cuya
efectividad se mide por el éxito del demagogo en cada contienda electoral, primero sobre
la base del antagonismo y la desunión de los venezolanos y segundo, a través del
despilfarro del gasto público, en dádivas y asignaciones a los seguidores del régimen,
ocultas bajo el falso manto de programas de ayuda a supuestas redes sociales en el
combate a la pobreza. Resulta fácil ser presa de la tentación y pensar: ¿Será acaso que
éxito electoral de nuestros partidos, consiste en la manipulación y el engaño de la
creciente masa de pobres del país, de asegurar y perpetuar su pobreza, sin resolverla?
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Hay que entender que las políticas macroeconómicas de ajuste son respuestas coyuntura-
les que tan solo permiten un respiro mientras se afinan las verdaderas estrategias econó-
micas, políticas y sociales que den frente a los problemas de fondo del país. Que si no se
logra el consenso, el apoyo, para utilizar una palabra acorde con estos tiempos, la sinergia
y la movilización de la mayoría de los venezolanos en pro de un proyecto de país, las
políticas de ajuste no resuelven, más bien agudizan el problema. Uno se pregunta dónde
están los planes de estos ministros, más allá de ajustes macroeconómicos.

Es usual creer que al depreciar o devaluar el signo monetario se encarezcan las importa-
ciones y se abaraten las exportaciones, es corriente escuchar en nuestro país que no es



5
posible exportar productos no tradicionales porque la moneda está sobrevaluada, así de
fácil se concluye que al aumentar lo exportado y disminuir lo importado se revierte la
salida de divisas y se relanza el desarrollo económico. Sin embargo, este argumento tro-
pieza con varios obstáculos, primero los productos de exportación, en un mundo globali-
zado, tienen un componente importado, muchas veces nada despreciable y segundo los
precios de los componentes nacionales a la larga se ajustan en alguna proporción de la
depreciación. Peor aun, muchos productos con ventajas comparativas de costos, se ajus-
tan de forma instantánea con el tipo de cambio, tal es el caso de los productos siderúrgi-
cos en Venezuela. A la larga la devaluación o depreciación requiere, luego de ajustes
sucesivos de precios, nuevas depreciaciones o devaluaciones.

En países grandes, estas medidas son mas eficaces ya que su gran volumen de comercio
afecta los precios internacionales, cuando dejan de importar, los precios en el mercado
mundial caen, con lo cual el costo de producir una unidad de poder adquisitivo, a través
del comercio internacional es menor que en un país pequeño como Venezuela.

Nuestra tesis es que este tipo de política tiene menos efectividad en países como el
nuestro, y que aun cuando inevitables solo ofrecen un segundo aire, que tiene que ser
sabiamente aprovechado para lanzar un verdadero proyecto de país por medio del
concurso de todos los venezolanos y no como esta ocurriendo con una lucha fraticida,
donde unos pocos quieren imponer a los otros, un proyecto político cargado de una
ideología fracasada, de revanchismo, resentimiento y odios. ¿Dónde está ese proyecto de
los señores ministros?
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El único ganador con políticas de ajustes fundadas en el tipo de cambio resulta ser el
gobierno, que gracias a las mal llamadas ganancias cambiarias, pueden compensar
monetariamente las insuficiencias fiscales, esta política permite aumentar el gasto público
sin medidas impopulares como el aumento de los tributos. Sin embargo, a la larga el
efecto inflacionario resulta mayor y más perjudicial para los que tan solo derivan sus
ingresos del trabajo. Mas temprano que tarde la gente percibe que aun cuando sus
ingresos aumentan, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, la
presión social no se hace esperar y la inestabilidad política se acrecienta, la confianza se
desvanece, los capitales buscan refugio seguro fuera del país.

Se cierra un círculo causal acumulativo del gasto público, que necesita, como la droga
para el adicto, más depreciación o devaluación y la vorágine sigue, muy pocos se
benefician de ello: los funcionarios públicos que poseen información que el resto no tiene
y actúan estratégicamente a favor de sus propios intereses sean pecuniarios, políticos o
electorales. Otros tal vez puedan compensar el proceso y hasta ganar, las grandes
empresas con las que el Gobierno conviene tratos para mantener alguna fachada de éxito,
las empresas que han vivido bajo la sombra protectora del estado, mientras la inmensa
mayoría se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el
protagonista de nuestra conversación: la pobreza.




6
Atrapados en la inmediatez y su apego al poder, al lucro, a la materialidad, a su propia
seguridad, los voceros del Gobierno, no se les ocurre otra alternativa diferente a la de
recurrir al gasto público deficitario, y desvían los pocos recursos, de quienes sobreviven y
producen. Es así que transformamos la escasa capacidad de generar riqueza en consumo,
como el psiquiatra que vende el diván, se vive al momento con el producto de la venta,
pero pierde el medio de trabajo. El problema no termina, pues la misma o más cantidad
de dinero circula, mientras menos bienes y servicios se producen, el resultado: más
inflación con desempleo. Gira de nuevo la rueda y se acumulan presiones y males que en
cualquier momento pueden hacer explosión y definitivamente dar al traste con lo que
queda de democracia. ¿En qué difieren los Señores Ministros de este retrato?
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Proletarización de la clase media ha sido otro efecto de las medidas económicas. El
encarecimiento del dinero excluye una gran proporción de venezolanos del mercado de
viviendas y del automotriz, consumos representativos de la clase media venezolana. La
erosión del poder adquisitivo y el desempleo con inflación, disminuyen en tamaño a la
clase media y la condenan a la postración y a la extinción. Este grupo social es el que mas
contribuye con el desarrollo de un país, profesionales, pequeños empresarios de vital
importancia para la prosperidad en vías de desaparición.

Creemos que el momento no admite este tipo de ajuste aplicado. En una crisis de múlti-
ples connotaciones, no únicamente económica, sino también, moral, ética y política,
además con una necesidad, que no admite retraso, de crecimiento económico, de acumu-
lación de capital, no se puede pensar en otra alternativa que recurrir al ahorro externo, en
forma de inversiones extranjeras y abaratando el crédito internacional. Ahora, no olvide-
mos que el capital no tiene patria y que fluye hacia donde existe seguridad, confianza,
éstas solo se restituyen y mejoran cuando existen instituciones públicas autónomas, inde-
pendientes y bien sustentadas democráticamente.

Definitivamente, reiteramos los funcionarios públicos, comenzando por el Presidente,
tienen que ser servidores públicos, con el mínimo poder necesario para ejercer sus fun-
ciones, sin menosprecio al servicio de ornato, cuido y mantenimiento de los edificios, los
gerentes públicos son conserjes que administran transitoriamente los recursos de la Na-
ción y no dueños de hacienda, son simplemente administradores temporales de la Ha-
cienda Pública, no propietarios de un fundo llamado Venezuela.

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