Año 8, N°34, Febrero de 2014, Registro de Marca N°814828 / www.mtb-chile.cl / comunicaciones@mtb-chile.

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12 FEBRERO
PROCLAMACIÓN DE LA
INDEPENDENCIA DE CHILE (1818)

de los negocios prohibidos, de las rentas fiscales, de los altos puestos públicos, del ejército, y del aparato estatal del cual dependían las leyes de impuestos de exportación e importación. La generación revolucionaria de la independencia que expulso del continente al imperio dominante, fueron posteriormente desalojados del poder por una combinación de comerciantes y terratenientes que los propios libertadores habían declinado expropiar-, y que se apodero del gobierno de Chile manteniendo el control político y económico del país desde esa época hasta hoy, desplegados en diversos partidos pero unidos en pos de un orden estable, que aborrece los cambios, las quimeras y toda intervención del pueblo. Era evidente que la independencia de las colonias americanas, con su debilidad económica y social, podía y debía ser presa fácil de la dispersión interna y la dependencia económica de algún poder mundial en el primer momento, Gran Bretaña. A la muerte de Bolivar (1830) Inglaterra había prestado a las "nuevas republicas" 26.565.000 libras esterlinas, gestándose la primera deuda externa. Esta independencia trunca e inconclusa solo nos deja un camino, alcanzar nuestra segunda y definitiva independencia; política: logrando la autodeterminación, social alcanzando una auténtica democracia, económica recuperando y desarrollando nuestras riquezas básicas y una justa redistribución del ingreso. Para ello debemos cambiar la Constitución de la Dictadura mediante una asamblea Constituyente para asegurar que ésta será democrática, participativa e informada. Luego de muchas décadas de alcanzar solo unidades parciales y enfrascarse en penosas pugnas de aspectos fratricidas, el movimiento sindical chileno logra, el 12 de febrero de 1953, la unidad. La convergencia de los puntos de vista de todas las corrientes ideológicas crean las condiciones para una central unificada.

FUNDACIÓN DE LA CUT
(1953)
Por: Comité Editorial

La invasión de Napoleón a España (1808) que depone al monarca español, tuvo importantes repercusiones en toda Latinoamérica. Siguiendo el ejemplo de las provincias españolas y de las colonias americanas, en la Capitanía General de Chile se convoca a un Cabildo Abierto que delega el poder en la Primera Junta Nacional de Chile quienes “guardaran el poder de Su Majestad Fernando VII hasta que sea restituido en su puesto". El 4 de septiembre de 1811 se llamó a elecciones de un Congreso Nacional, pero pronto éste órgano se fracturara en dos bandos: los que buscan una independencia absoluta e instantánea y los que solo aspiran a una mayor autonomía pero sin llegar a la separación de España. Finalmente, el 12 de febrero de 1818, O’higgins declara la separación definitiva de Chile y España, firmando el Acta de Independencia. La oligarquía criolla a fines de la colonia controlaba las principales fuentes de riqueza, pero el gobierno seguía en manos de los representantes de la corona española. Esto es lo que impulsa a los “exaltados” a unirse momentáneamente, porque la toma del poder implicaba el dominio de la aduana,

vuelve cada vez más burocrático, se desligan de las bases, y desatan la guerra partidista en su interior. Durante el gobierno de la Unidad Popular la dirección estuvo muy lejos de su rol de conducción de la clase, características que sí lograron sus bases a través de los cordones industriales. La represión desatada durante la dictadura debilita las organizaciones de los trabajadores en general, y la llamada transición mantuvo esa decisión. Hoy en día, la actual Central, se ha debatido entre el seguidismo y la colaboración con los gobiernos de la Concertación. Frente al gobierno de la Alianza, la CUT pretendió dar una imagen de oposición férrea haciendo grandilocuentes anuncios que solo se quedaron en los discursos, pues ante las elecciones presidenciales y parlamentarias volvieron una vez más a su rol de militantes. Al igual que en la situación del proceso de independencia, solo nos queda un camino: refundar la CUT, otorgándole un carácter de única, clasista y anticapitalista, que reasuma su rol de dirección política de la lucha social en general, con un funcionamiento democrático (elecciones universales) y representativo de todas las corrientes ideológicas presente en el movimiento obrero chileno.

En su Declaración de principios declara: Que la CUT tiene como finalidad primordial la organización de todos los trabajadores de la ciudad y el campo, sin distinción de credos políticos o religiosos, de nacionalidad, color, sexo o edad para la lucha contra la explotación del hombre hasta llegar al socialismo integral. Que en defensa de estos principios, ejercitara la democracia sindical y el respeto de los derechos de cada afiliado y organismo para opinar y tener representación proporcional en todos los organismos directivos de la Central.

El Congreso Constituyente de la Central logra reunir a toda la clase organizada, además aprueba una Declaración de Principios clasista, anticapitalista y una plataforma de lucha con la reivindicaciones más anheladas por los trabajadores, acuerda mantenerse independiente de las centrales sindicales internacionales (periodo de la Guerra Fría) y bregar por la unidad de los trabajadores de América Latina. Pero ya en 1961 los partidos políticos (PC, PS, DC) conducen en plenitud la CUT provocando sustanciales cambios que no serán precisamente en beneficio de la clase: alteran la Declaración de Principios original volviéndola más conciliadora con la clase dominante, el funcionamiento se

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