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La Coruña, 13 de abril de 2009

ASOCIACIÓN PARA LA DIVULGACIÓN DE LA VERDAD HISTÓRICA

Ante el 78 aniversario de la instauración en España de la II


República

El martes 14 de abril se cumplirán 78 años de la instauración en España


de la II República.

La Asociación para la Divulgación de la Verdad Histórica desea


manifestar públicamente su repulsa hacia ese período de nuestra historia que
puede considerarse uno de los más nefastos, violentos y totalitarios padecidos
por nuestra Patria, hasta el punto de desembocar en una cruenta guerra cuyo
preludio fue la insurrección armada organizada y llevada a cabo por el PSOE y
la UGT en octubre de 1934.

La II República nació ilegalmente, sin el más mínimo respeto a los


procedimientos democráticos vigentes, precedida por un golpe de Estado y una
sublevación (Jaca y Cuatro Vientos en diciembre de 1930) que desde un primer
momento demostraron la intención de muchos republicanos de imponer la
República por la fuerza.

La pasividad del Gobierno ante el asalto, saqueo y quema de iglesias y


otros edificios religiosos en mayo de 1931, así como el sectarismo anticatólico de
la Constitución republicana, que atentaba contra libertades tan fundamentales
como la religiosa y la de enseñanza, puso en una situación de opresión y
discriminación constantes a millones de españoles creyentes. Opresión que
pronto se convirtió en auténtica persecución religiosa llegando a extremos de
crueldad inimaginable durante la insurrección socialista de 1934 y durante la
guerra de 1936 en la zona roja.
La censura de prensa coartó en todo momento la legítima libertad de
expresión de quienes no comulgaban con el régimen republicano o
simplemente con los gobiernos republicanos de izquierda.

Republicanos de izquierda supuestamente moderados como Azaña


trataron de anular las elecciones que dieron el triunfo al centro y a la derecha en
noviembre de 1933, demostrando que su particular concepción de democracia
se limitaba a respetar la concurrencia política de las opciones políticas de
izquierda, pero negando la posibilidad de alternancia política a las derechas.

Los socialistas del PSOE y la UGT, liderados por Francisco Largo


Caballero no aceptaron tampoco la victoria centro-derechista, dieron por
superada la república que ellos llamaban burguesa, creyeron necesaria la
imposición inmediata de la dictadura del proletariado, y prepararon una guerra
civil que estalló, de hecho, en octubre de 1934.

Los comunistas del PCE, partidarios también de la dictadura del


proletariado, actuaron en todo momento a las órdenes del tiránico dictador
Stalin, aun cuando adoptaron el disfraz de defensores de la democracia.

Tanto unos como otros (socialistas y comunistas) reivindicaron la


fracasada revolución de octubre durante las elecciones de 1936, mientras Largo
Caballero amenazaba con ir de nuevo a la guerra civil en el caso de que la
derecha volviese a ganar en las urnas.

Socialistas fueron quienes asesinaron al jefe de la oposición José Calvo


Sotelo el 13 de julio de 1936.

Socialistas, comunistas y anarquistas, principalmente, quienes en zona


republicana, durante la guerra, detenían ilegalmente, torturaban salvajemente y
asesinaban arbitrariamente a miles de españoles por el mero hecho de creer en
Dios o no ser de izquierda, en ocasiones con la complicidad de las autoridades
republicanas y las más de las veces ante la dejadez de funciones de las mismas.

Hasta tal punto degeneró la II República en un régimen totalitario,


sectario y persecutorio, que muchos de los militares, intelectuales y políticos
que conspiraron para establecerla, pronto acabarían desencantados, críticos y,
en algunos casos, partidarios del alzamiento de 18 de julio de 1936 (Marañón,
Pérez de Ayala, Ortega, Queipo de Llano, Alejandro Lerroux, Niceto Alcalá
Zamora, etc)

Todos estos hechos y muchos más que demuestran el cariz tiránico que
fue tomando la II República, están más que documentados.

Es por ello asombroso que a estas alturas todavía, desde instancias


políticas y culturales muy concretas, se pretenda pasar por alto todos esos
acontecimientos, y se manipule la historia para hacer creer que la II República
fue un modelo de régimen democrático, pacífico y tolerante, y los combatientes
republicanos luchadores por la libertad.

ADVH no puede confiar en la sinceridad de quienes dicen ser


demócratas y respetuosos de las ideas ajenas y reivindican la II República
ofreciéndola como un espejo en el que nuestra actual democracia debería
mirarse.

Al igual que en los años 30 las izquierdas defendían teóricamente la


democracia y la libertad, pero en la práctica trabajaban por la instauración de la
dictadura del proletariado por medio de la represión y la guerra, cabe pensar si
los hoy exaltados apologistas de la II República no están tratando de
instrumentalizar la historia al servicio de ideologías tendencialmente
totalitarias.

Si no es así, socialistas, comunistas, anarquistas y separatistas debieran


pedir perdón por todos los crímenes cometidos durante la II República, por la
coerción que ejercieron contra quienes no pensaban como ellos, por su
pretensión de instaurar en España la dictadura del proletariado o el comunismo
libertario.