Puente romano

Puente viejo. Foto: Hauser y Menet. h. 1920. Tarjeta postal.

Puente romano. Tarjeta postal. h. 1920.

vila, que fue ciudad romana y que contó con algunas construcciones militares y civiles de las cuales sólo quedan restos dispersos, no conserva más monumentos de aquella época que este puente. Según Rodríguez Almeida, la Ávila romana levantó este pasadizo para unir la porta decumana de sus murallas, con la otra orilla del Adaja. Tras esta salida oeste, el camino se dividía en dos, una calzada giraba a la derecha, hacia Cardeñosa, por un camino del que se conserva un tramo, que fue parcialmente destruido recientemente por una carretera. La otra transcurría por el valle Amblés, cruzando posteriormente los puertos de Menga y El Pico, en direc-

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Arrieros saliendo de la ciudad. Tarjeta Postal. h. 1920.

Puente sobre el río Adaja. Tarjeta Postal. h. 1920.

Vista del puente romano. Foto: Mayoral, E. h. 1920. Tarjeta Postal.

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ción a Mérida y Lusitania. En el puerto del Pico, existe un tramo de calzada de los más completos aunque no de los mejor conservados del país. Este puente romano de Ávila tiene cinco arcos y cuatro pilares con tajamar para cortar mejor la corriente. Seguramente su longitud y número de arcos fueron originalmente mayores, terminando en un punto más próximo a la muralla, por ello algunos arcos fueron parcialmente destruidos a comienzos de la Edad Media con el fin de evitar que los ataques musulmanes llegaran con facilidad hasta las mismas puertas de la ciudad. El puente fue recompuesto más tarde con piedra arenisca, semejante a la de otros monumentos románicos de Ávila, lo que puede apreciarse claramente por el contraste con el granito azul de los sillares originales más inferiores. En el medievo se le conocía como puente de los «Malatos», por su proximidad con la ermita y el hospital de San Lázaro, donde ingresaban los «apestados». En una conferencia, que llenó la iglesia de San Vicente en 1994, Rodríguez Almeida, profesor de arte en Roma y autor del texto «Ávila Romana», volvió a asegurar que este era el único viaducto de la provincia del cual no había duda de su origen, pero como por entonces estaba falto de cuidados, advirtió del peligró inminente que corría. Dicho y hecho, a los pocos meses, parte del puente fue arrastrado por una pequeña crecida. Don Emilio, que conoce bien estos monumentos milenarios, dio otro consejo, sugirió que una vez concluida la variante que circunvala la ciudad por el Norte, se desmontase el puente nuevo que solapa al más antiguo, haciéndolo pasar inadvertido, volviéndolo a montar en otro lugar. «Se eliminaría así ese desagradable pegote». Sin embargo, otros historiadores creen más enriquecedor que la ciudad mantenga ambos puentes juntos, para conservar referencias de distintas épocas. El nuevo se construyó en 1883, el otro tiene prácticamente dos mil años, es el monumento más antiguo la ciudad.

El puente nuevo y el viejo. Foto: Roisin. h. 1920. Tarjeta Postal.

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