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ernos

Historia 16 250 PTAS

17
Cuadernos Historia 16
Plan de la Obra
1. La Segunda República Española • 2. La Palestina de Jesús • 3. El Califato de Córdoba • 4. El Siglo de
Oro, 1 • 5. El Siglo de Oro, 2 • 6. Faraones y pirámides • 7. La Castilla del Cid • 8. La Revolución Indus-
trial • 9. Felipe 11• 10. La medicina en la Antigiiedad • 11.Los Reyes Católicos • 12.La mujer medieval •
13. La Revolución Francesa, 1 • 14. La Revolución Francesa, 2 • 15. La Revolución Francesa, 3 • 16. El
Egipto de Ramsés 11• 17. La invasión árabe de España • 18. Los Mayas • 19. Carlos V • 20. La guerra de
la Independencia, 1 • La guerra de la Independencia, 2 • 22. La Hispania romana • 23. Vida cotidiana en
la Edad Media • 24. El Renacimiento. 25. La Revolución Rusa • 26. Los fenicios. 27. La Mezquita de
Córdoba • 28. La Reforma en Europa • 29. Napoleón Bonaparte, 1 • 30. Napoleón Bonaparte, 2 • 31. Los
iberos • 32. Recaredo y su época • 33. Los campesinos del siglo XVI • 34. La Inglaterra victoriana
• 35. El Neolítico • 36. Los Aztecas • 37. La Inglaterra isabelina • 38. La 11Guerra Mundial, 1 • 39. La 11
Guerra Mundial, 2 • 40. La 11 Guerra Mundial, 3 • 41. Tartessos • 42. Los campesinos medievales
• 43. Enrique VIII • 44. La España de José Bonaparte • 45. Altamira • 46. La Unión Europea • 47. Los rei-
nos de taifas • 48. La Inquisición en España • 49 Vida cotidiana en Roma, 1 • 50. Vida cotidiana en
Roma, 2 • 51. La España de Franco • 52. Los Incas • 53. Los comuneros • 54. La España de Isabel 11
• 55. Ampurias • 56. Los aImorávides • 57. Los viajes de Colón • 58. El cristianismo en Roma. 59. Los
pronunciamientos • 60. Carlomagno, 1 • 61. Carlomagno, 2 • 62. La Florencia de los Médicis • 63. La Pri-
mera República Española' 64. Los sacerdotes egipcios • 65. Los almohades • 66. La Mesta • 67. La
España de Primo de Rivera • 68. PericIes y su época • 69. El cisma de Aviñón • 70. El Reino nazarita •
71. La E~paña de Carlos III • 72. El Egipto ptolemaico • 73. Alfonso XIII y su época • 74. La flota de
Indias • 75. La Alhambra • 76. La Rusia de Pedro el Grande • 77. Mérida • 78. Los Templarios • 79.Veláz-
quez • 80. La ruta de la seda • 81. La España de Alfonso X el Sabio • 82. La Rusia de Catalina 11• 83. Los
virreinatos americanos • 84. La agricultura romana • 85. La Generación del 98 • 86. El fm del mundo
comunista • 87. El Camino de Santiago • 88. Descubrimientos y descubridores • 89. Los asirios • 90. La
Guerra Civil española • 91. La Hansa • 92. Ciencia musulmana en España • 93. Luis XIV y su época
• 94. Mitos y ritos en Grecia. 95. La Europa de 1848 • 96. La guerra de los Treinta Años • 97. Los moris-
cos • 98. La Inglaterra de Cromwell • 99. La expulsión de los judíos • 100.La revolución informática.

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2/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA


LA CONQUISTAY SUS
ITINERARIOS Tolerancia coránica

Unua nueva teoría Explotación de la conquista

La expedición de Musa Convivencia reglamentada

Los primeros emires LA ISLAMIZACION

al·Andalus: samiyyun Primera versión moderna

Qaysíes y kalbíes frente a


frente Invasión polémica

Las tribus beréberes: zonas de


poblamiento De Castro a Sánchez Albornoz

ULTIMASTEORIAS Revisión de las fuentes árabes

En la portada, tropas
musulmanas se
dirigen a la guerra
(miniatura de al-Maqa·
mat de al-Hariri, siglo
XI).A la izquierda, la
batalla del Guadalete,
según un grabado del
siglo XIX

LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA / 3


La conquista y sus
itinerarios
Joaquín Vallvé
Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

La Ibérica sig.ue-apasio-Dando a los


conquista árabe
iJl~stigadores pordelos
la Península
múltiples
problemas que plantea el análisis de
las fuentes árabes de la Edad Media.
Esos problemas son de índole cronoló-
gica, topográfica y onomástica y el pri-
mero de ellos es averiguar por qué los
árabes diemn el nombre de al-Andalus
a la España musulmaña, nombre que
se perpetuó en el actual de Andalucía
tras la prolongada resistencia de los
reyes musulmanes de Granada.
E~ombre d~al-AIld'al-us-a'pa-reee-ya-
en traaiciones atribuidas-a-MahtHR·a,
en poesía árabe Ill'_eislámiG-a-e-de-la
primera éRoca de.UslaIIL.o en relación
cón-Ns primeros califas que sucedieron
al Profeta. Toaas-estasfuentes son an-
teriores~al año 711 y, por tanto, apun-
tan a un origen oriental que no tiene
nada que ver con la teoría que sostiene
que el nombre de al-Andalus derivaría
de los vándalos, porque estos bárbaros
atravesaron las tierras del sur de la
Península camino de Africa hacia' el
año 429.
ELnomhr:e_deatAndalus a~rece e_n_
est~uentes º-rientales...y_€nl-las---p-r-i~
m~~.lliLnarran la..mn.qJJistade His-
P.JinJa como el nombre de una isla,
Chazirat al·Andalus, o de un mar,
Bahr al-Andalus. Tras un análisis de
diversas fuentes, grecolatinas, árabes isla o restos de ella más allá de las Co- árabe de Alejar
y romances, yo creo que la denomina-: lumnas de Hércules o del estrecho de los musulmaneE
ción de Chazirat al·Andalus (isla de,' Gibraltar, aparte de la traducción al
la e'xpansión p
al-Andalus) es una traducción Rura_y copto, siriaco y árabe de esas mismas Veinte años má
simple_de Isla del AtUinticD o Atlánti- noticias. Las fuentes árabes del norte tras recorrer el
dji,Jesultado de una transmisiónlite- de Africa y muchas hispanoárabes Túnez, donde fl
raria del mito de Platón que se puede identifican claramente el Bahr al·An- rawan y la prim
rastrear ininterrumpidamente en mu- dalus o Mar de al-Andalus con el océa- dente musulm~
chos autores clásicos, tanto griegos no Atlántico. Me falta el eslabón que contramos el
como latinos.
E

pueda explicar el paso de Atlántida o cristiana sobre ~


Junto a esta transmisión del mito de una voz equivalente a al-Andalus. Ese Cartago y que r
la Atlántida debió existir en los pue- eslabón podría encontrarse en los tex- 258. Uqba llegc
blos marineros del Mediterráneo orien- tos siriacos o coptos. Atlántico, dondE
tal la creencia muy extendida de una Después de la definitiva conquista de don J ulián s
4/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
Visión decimonónica de la batalla del Guadalete
(¿Barbate, Genil, La Albufera, Mar Menor...?)
en la quedurante
librada Táriq venció
el mesen
deuna
juliolarga batalla,
del año 711,
al ejército la
La litografía representa delhuída
rey Don
del Rodrigo.
monarca
(ilustración de la Historiavisigodo trasdesuMorayta)
de España derrota

árabe de Ale.jB.If.dría
hacia el año 6.4-6,-- los beréberes, pero a su regreso fue
lo~.musulmanes inician decididamente perseguido y muerto en Tahuda, un lu-
la expansión por el norte de~a. gar de Argelia, donde curiosamente se
Veinte años más tarde Uqba ben Nafi, ha encontrado una inscripción fechada
tras recorrer el Africa negra, llegó a en el 359, que hace mención a las reli-
Túnez, donde fundó la ciudad de Qay- quias de san Cipriano.
rawan y la primera mezquita del Occi- El hechO-h-Í-stóricoindiscutible es la
dente musulmán. En este relato en- conquista definitiva de C_artagQ,por
contramos el eco de una tradición Musa ben Nusayr hacia el año 698.
cristiana sobre san Cipriano, obispo de Desde Cartago la flota musulmana re-
Cartago y que murió mártir en el año cQ@envIecIiterraneo occIdental, pues
258. Uqba llegó hasta las costas del la¡;;fuentes árabes citan incursiones
Atlántico, donde conoció al famoso con- marítimas a-Sicilia,Cer-deña,-Balear.es
de don Julián sin dejar de combatir a y, PDI_supuesto.,_al-Andalus.Mientras
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /5
tanto la decad€m-t~visigo.da ~xacto d()l desembarco n(en el iti-
d~To1edo se debate e.tLla~a Q~@.!'io seguido. La mayoría de ellas
t!asla.mll.ert8-~WIÚza (7101 y la afirmaque-ius-musulmanes arribaron
usurpación dela cor.ona por el r~yR~. a tierra en_y-ªrias olea~con.ti~Il'1Qº
drig(). s1tfiBiente pªm q1;l~el último rey--d..fdos
. La cronología de la conquista árabe visigodos acudiera 'con'sus tropas des-
ide Hispania es muy contradictoria y de ~lno.de.. de.la ..l'.f2 nJn..§:ula,.<:lo n.ge
confusa. Por el lado musulmán hay comhatíaa 10&.YasQ.Q13.
cuatro protagonistas según relatos de Los ,combates duraron una semana,
discutible autenticidad: Musa ben Nu- desdeel19 de julio del 7J 1hasta el día
sayr, emir de Africa del Norte nombra- 26 del mismo me-ª.y.año Y terminó con
do por el califa de Damasco; Tarif; Tá- la dl2fIQtª.y.mul2I.te.ª-E;.Bºdrig,o. EUlb;:.
riq, gobernador de Mauritania, y gar del encuentro aparece en las fuen-
Mugit al-Rumi. Por el lado cristiano tesárabes. con varias denominaCloñefi:'
hay otros cuatro protagonistas: Rodri- ~adiL[1kk oRío del Lago, identificado
ga, el rey; Julián, gobernador de la tradicionalmente con el Guadalete;.
zona del Estrecho; Teodomiro, gober- Wadi-l-Buhayra o Río,de LaA1bgfera,
nador de la Cartaginense, y los hijos que puede corresponder al río BaXQªle
de Witiza. o a.Jalaguna deLª Janda; W[1dL$idiE
Sggún las fuentes áraj;)es, el conde na, Eíode Sidonia.::que puede ser el
don Julián entabló negoCiaciones con 'Inismo Barbate; Wa!!::i.llmm HnlÚm,
Musa para demostrar la debilidad de Río de Umm Hakim, nombre de una
la monarquía visigoda e invitarle a esélav:a~que~acómpañaba a Táriq y que
desmbarcar en la Península. De paso éste dejó en una isla que tambiénreci-
vengaría su honor manchado por la bió su nombre: Wady Bakka, Río de
violación de su hija por el rey. El con- Beca o Meca, que puede tratarse del
de don Julián era de estirpe goda, Barbate o de una mala lectura de
como lo demuestra la existencia de Wady Lakk(1 .o Guadalete; Wadi+Tin,
descendientes suyos afincado s en la Río del Barro, donde pe.reci6ahogado
Córdoba califal. elreLB&c!:rigo, y Wadi-l-Sawaqi, Río
Entonces Musa envió a un beréber de las Acequias. -.- .. --- ...'
llamado Tarif, que desembarcó en una Antes de su victoria, Táriq había
isla con cuatro barcos, 400 hombres y ocupado la alquería de Qartachanna,
100 caballos. A partir de entonces reci- donde según la tradición musulmana,
bió su nombre y se llamó Tarifa. Los un compañero de Mahoma fundó la
textos árabes norte africanos y, por su- primera mezquita de la Península Ibé-
puesto, los orientales no mencionan a rica; mientras el conde don Julián
este personaje e incluso algún autor guardaba la retaguardia en su feudo
hispanoárabe asegura que Tarifa debe de al-Chazira al-Jadra. Qartachanna
su nombre al fundador de una herejía ha sido identificada por los árabes con
musulmana posterior y que el hereje la antigua Carteya, actual Torre de
se llamaba también Tarif. Yo creo que Cartagena, entre Algeciras y Gibraltar
histQria.clQ:resy tradicionalistasmusUi- y al-Chazira al-Jadra con Algeciras.
manes se haninventauO'1afiguta.-de Yo creo que Juliá!LeraseñQL.<;lg Cádjz
Tarif para ex}ilícar laetimoltfgur'de y quear':C1}az.Ú:aal"Jadra ,ªsuna siro-
Tarifa. pIe arabización de Isla de Gadeira, es
DesI>ués de ese supuesto desembar- decir, IslacleCádiz, y famosa en el
co de Taru;NIUs~'cb-enNusayrenvió'a mundo antiguo por ser el confín occi-
su lugarteniente Táriq, quien desem:~ dental del mundo conocido.
barcó con 1. 700 hombres, 7.000 ó
12.000, según las fllentes árabes, beré~
beres en su mayor parte, en un monte Una nueva teoría
que tomó su nombre, es decir, Chabal
T.áriq, o Gibr.altar, en la.p1imaveradel Según algunas fuentes árabes, Táriq
año 711. Los genealogistas árabes han se dirigió hacia Córdoba y consiguió
hecho de él un persa, un beréber o un una gran victoria en Ecija al cruzar el
árabe y le han dado genealogías muy río Genil junto a una fuente o monte
variadas. LatLfu~rabes no estúJ. que a partir de entonces recibió su
de acuerdo ni en el número.d_e romh::J- nombre. Tal vez haya que relacionar
tie~e' participamn_enelde_Elem- este lugar con la villa de Monturque \.
barco, ni en la cronología, ni en el lu- en la provincia de Córdoba y como un •
6/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
bufera o Mar Menor o mejor aún, con
la laguna o albufera que rodeaba la
misma ciudad de Cartagena por el no-
roeste, origen del Almarjal medieval y
moderno. El Wadi-l-Tin puede ser el
río Guadalentín o Sangonera. Resulta
curioso constatar en la Primera Cróni-
ca General de España que mandó com-
poner Alfonso X el Sabio, basándose en
la Crónica del Moro Rasís, geógrafo e
historiador hispano árabe del siglo X,
la siguiente noticia sobre la derrota de
Don Rodrigo: pero algunos dicen que
fue esta batalla en el campo de Sango-
nera, que es entre Murcia y Larca.
También el lugar de al-Sawaqi, Las
Acequias, citado por el poeta del siglo
XIII al-Qartachanni, podría correspon-
der a las acequias que regaban y rie-
gan la famosa huerta de Murcia. Y la
QartachCLnlla congl.listada por los ¡ira-
bes podría ref~rirsealaciudad_d.ELºar-
tagEmay no a laantiguaCarteya-Lle-la
bahía d_eAlg~ci.!J:ls.Pienso, pues, que
el deseITlbarcot,uvo_lllgm:J.mlas costas
mlircianas y que la primera ciudad
ocupada por los árabes fue Cartagenª.
Por conocer ambigua y contradictoria-
mente los geógrafos e historiadores
árabes la situación de las Columnas de
Hércules, asignaron a la zona del es-
trecho de Gibraltar el lugar idóneo del
desembarco.
Según la versión tradicional, Táriq
encargó a Mugit al-Rumi la conquista
de Córdoba y él prosiguió su avance
hacia Toledo, capital del reino visigo-
do. La ciudad no ofreció resistencia y
Táriq cruzó Somosierra por un puerto
La pesadumbre de Don Rodrigo (ilustración de que a partir de entonces recibió el
la Galería de los Reyes de España, de Alonso de nombre de Bab Táriq, es decir, Buitra-
Cartagena, Biblioteca Nacional, Madrid) go. Creo que la etimología también es
falsa y que ésta, como otras, se forja-
ron en el siglo X, cuando se intentó en
intento más para explicar la etimolo- la Córdoba califal redactar la crónica
gía de este lugar. Desde allí envió es- de la España musulmana. Según la
cuadrones hacia el sur y el este, que tradición árabe. Tariq encontró en este
ocuparon las coras de Málaga o Rayya, recorrido por el centro de la Península
Ilbira o Granada y Tudmir, región del fabulosos tesoros, entre los cuales so-
sudeste gobernada por el conde Teodo- bresalía la Mesa de Salomón del Tem-
miro, pero otras versiones señalan un plo de Jerusalén.
itinerario inverso, es decir, las tropas
árabes conquistaron primero Tudmir y
después Ilbira y Rayya. La expedición de Musa
Esta noticia contradictoria es de ca-
pital importancia y replanteael pro- Simultáneamente ª estos hechos in-
blema de la invasión. Determinados terviene el emir del Norte de Africa,
nombres de lugares citados en las Musa ben Nusayr. Según unos, fue
fuentes árabes pueden corresponder a avisado desde el primer momento por
topónimos murcianos. La al-Buhayra o el propio Táriq para que le enviara tro-
al-Lakk podría identificarse con La Al- pas de refuerzo para consolidar la ca-
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAt\'A! 7
MAR CANTABRICO

o
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2 MAR

o
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Río Tajo

~Mérida
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ISLAS BAlEARES
(de Blzando)

MEDITERRANEO
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LUSIT~NIA
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-lIbira
..-.-- .. Campañas
Zona autónoma
I Poslhl,,~ ---.
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de Tudmir
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Campañas 11"
de Tariq Musa¡lu.1
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CAMPAÑAS MUSULMANAS EN HISPANIi\

I-- -- -- .. 1I Reino visigodo

1 1\ r1" 1 T
beza de puente establecida en la Pe-
nínsula. Según otros, Musa manifestó
MAR CANTABRICO
una gran irritación cuando se enteró
del desembarco y ordenó a su subalter-
no que no se adentrar a en el interior
del país hasta su llegada. ALfr~nte de ASTURES
unos 18.000 hombres concentrÓ--sus
fuerzás en un ptiertocercano aCeuta,
llamado Marsa Musa, Puerto de Musa,
en las faldas del Chabal Musa, Monte
de Musa. Tanto el puerto como la mon-
taña recibieron, según ciertas tradicio-
nes, su nombre por haber embarcado
allí. Sin embargo, otras tradiciones re-
ligiosas los relacionan con el viaje de
Moisés y Josué a la Confluencia de los
Dos Mares o Estrecho de Gibraltar de
acuerdo con la azora XVIII del Corán.
Mus-a--ysus tropas arribaron a ale
Chazira al-Jadra (CMi:¡;más bien que Coimbra
Algeciras) en junio del 712 y quiso
-
seguir un itinerario distinto del de ,-r--

T~riq contando con el asesoramiento Río Tojo


---~_..--~'-
..,--"-
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-_r~-
.-. ---.~~~e-f
Talavera
del conde don Julián. Despú,~s de ocu-
par las plazas fuertes de Medina-Sido- ~/Santarem LUSITANIA
nia y Carmona, Musa ben Nusayr sitió
Sevilla, que se rindió tras débil resis-
tencia. Atravesó las tierXª_El
deHuelvay:, Evora-
cruzó un desfiladero o valle que recibió
su nombre, Fachch M usa, actual Valde-
lamusa, cuyos habitantes se convirtie-
ron en clientes de Musa. Como es de
suponer la noticia es inaceptable. El
emir árabe prosiguió hacia el norte. y
sitió la ciudad de Mérida, que resistió
varios meses hasta que capituló el 30
de junio del 713. Las capitulaciones de
Mérida, en las que se indica que los bie-
nes de los muertos el día de la batalla,
de los que habían huido a Galicia y los
bienes de las iglesias pasarían a poder
de los musulmanes, se pueden conside-
rar apócrifas.
Aunque la mayoría de las fuentes
árabes dice que Musa ben Nusayr en-
vió a su hijo Abd al-Aziz a Sevilla para
sofocar una rebelión, sin embargo, la, Mula, Lorca, Alicante, Hellín y Va~
otros textos árabes sitúan al hijo del leJ}cia. La séptima varía; para unos
emir firmando con el conde Teodomiro transmisores se tmt..a.<:Jg Elche y para
las capitulaciones de la antigua Carta- otros, de Villena o Bigastro.
ginense y que .en árabe recibió el nom. El pacto de Teodomiro recuerda el
bre de Tudmir. Este tratado permitía de Damasco de septiembre de 635 o di-
a los cristianos consérvar cierta aut~- ciembre del año siguiente. En este pac-
nomía en siete ciudades a cambio dél to de Teodomiro no aparece menciona-
pago de ciertos tributos a favor de los da la ciudad de Cartagena y la razón
combatientes árabes, tanto hombres li- parece obvia: porque fue conquistada
bres como esclavos. Se conservan cuac . por las armas y, por tanto, quedab9-
tro versiones de este interesantísimo incluida en el régimen de capitulación
documento, fechado en abril del año incondicional O forzosa. El pacto. de
713. En las versiones citadas coinciden Teodollliro, de indiscutible aUteñti-~
16S:-hombresde seis ciudades: Orihue- cidad, es el primer documento his-
8/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
REINO DE LOS FRANCOS Nimes
e Arlés
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Tolosa
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Carcasollá~~ ~/Narbona
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ISLAS BALEARES
(de Bizancio)

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MEDITERRANEO
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Reino

Posibles rutas alternativasCampaña
visigodo
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Campañas dedeAl.Ghafiqi
Abd·al·Aziz
Al·Samh
lá¡lga Zona autónoma
de Tudmir

] Campañas Tariq
de Musa

panoárabe del que se tiene noticia y su lavera y Córdoba, que puede corres-
análisis y estudio son esenciales para ponder a Qartachanna CCarteya o Car-
tener una idea clara del régimen civil tagena). Según esos mismos autores la
y militar en la Península Ibérica du- entrevista no fue nada cordial e inclu-
rante el siglo VIII. Teodomiro casó una 1 so Musa se atrevió a golpear con un lá-
hija suya con un noble sirio y sus des- tigo a Táriq exigiéndole la entrega de
cendientes de la más rancia y rica no- los tesoros encontrados. Ambos atrave-
bleza hispanoárabe se perpetuaron en saron el Sistema Central y Musa ben
el reino de Murcia hasta el siglo XIII, Nusayr lo cruzó por otro valle o desfi-
cuando fue ocupado por Fernando III ladero que también se llamó Fach
el Santo. Musa. Se trata del valle del río Valmu-
Tampoco se ponen de acuerdo los za que nace en las estribaciones de la
autores árabes de la Edad Media en fi- sierre de Peña de Francia, en la pro-
jar el punto de encuentro entre Musa vincia de Salamanca. Otra etimología
ben Nusayr y Táriq. Citan Toledo, ~ falsa. Conq~istó Astorga y llegó hasta
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA (9
L.ug"o,desde~to_Il_ª~_!2mprgndi6~elregre- Qa-YI:awano directamentede1.califa
so repasañQo el Sistellla º~_Iltr_<!Lpº.rel omayE~]_~Qi!i.ÚiE3:S0;·como al-Samh',
mismo valle de Valmllza. que recibió, según parece, órdenes
.'T~riQen camJ:¡iosidirigió.aZara;; precisas del califa Umar ben Abd al-
goza tras la ocupación de Medinac.eli. Aziz para informarle con detalle sobre
la antigua Ocilis, aunque los geógra- la situación de al-Andalus y si mere-
fos árabes digan que fue fundada por cía la pena evacuar la Península por
Salim, un compañero de Táriq. En el razones de seguridad de los musulma-
valle. deLEbro ~QIlsiguió, al parecer; nes asentados en ella. El nuevo gober-
la sumisión del conde-Fo.rtun,Eiiº.Jjj:~~ nador aplicó estrictamente las leyes
Casio. Se cOIlvirtióal Islam yfueG.ª-- del Islam, reconstruyó el puente ro-
beza de una familia o dinastía que¡;e mano utilizando las piedras de las
ens.eñnreó ~:.:u:ca durante murallas de la ciudad y construyó un
tres siglos y desde aquí, ell fecha __ ~l- recinto de tapial. Con el quinto conse-
terior, se procedió la congyista de guido en las aceifas reservó al otro
Cataluña ... ' o' .-- .. ~ lado del río un terreno como cemente-
rio de los musulmanes. Según algunos
autores, murió ellO de juio del 7g
un combate contra los cristiaños de
en
Los primeros emires
Tarazona, pero otras fuentes afirman
Llamado para rendir cuentas al cali- que'muri~ experJición .allLGa-
fa de Damasco, Musa ben Nusayr lia cuanao ¡;itiaba TOulOu¡;e.
abandonó con Táriq la Península Ibéri- Cuatro añofiJJ:lástRrrJE', Añ.hasacon-
ca en el verano del.1.L1.Le sucedió en solictoias~cóñquista§!l!U3J,gLPLeclee~so-
el gobierno de al-Andalus su hiliLAbd res y se ápoderó··aeC.ar:.Qª¡;Jmª"~~Oi;Ill©P
al-Aziz, que se estableció en Sevilla y Desde estaciud'aaorganizó una rápida
tuvo como visiLa. [IabiºJleD'~aQi~KDaa, campaña por los vallesclelBódano ydel
nieto del fundador de Qayrawan, Uqba Sa.ona hasta--Ile.n8:tmr.en Borg-oñaen
ben Nafi. Seg.ún.par~ce, se casó con la agosto deJJ2Q.'-.Talve.>,:haya que sitUar
viuda del rey Rodriga o con una hija en e'sJJ1:lp.oca--el--€-ffiR.ienzo
deJaresis-
suya, llamada Egilona, para l~irrw.r tel1cia.asturiaua después de la batalla
en cierto modo la posesión árabe de la de ..CovadonEalal1Ilqu~la t~adicióll y
Península y considerar el nuevoemira- muchos historiadores mOdernos la fijan
to como heredero dlrec1Cl'de1a:-rñoiiar~ en el año 718. Otro emir deCórdopa, al-
quia..Y1sig¡Úla.Coñsol1dÓrascoñquÍstas Gafiqi, átraves.ólos· Pirineros.P9xBgu-
de su padre y la tradición le atribuye cesvalles, saqueº-Burcleos y se dirigió a
la conquista de Evora, Santarem, San· Martin-:oo Tours. A v.eiiitekilóffie-
Coimbra y otras ciudades portuguesas. tro~.~Le_P.Jli
tier.ll,J}adQKMarteLderrotó
Fue acusado de abandonar las tradi- cOIllPJ~tªp1enct~ªLejército IllUs.ulmªn.
ciones árabes por instigación de su es- En esta importante batalla que tuvo
posa, que le animó a ceñir una corona lugar en octubre deLU2.murULal-
y obligar a los nobles árabes a incli- Gafiqi yrnuchos d~10ss~;Y9S.Los super-
narse ante su presencia, aunque otros vivientes s~xeplegaron a Narbona, que
autores afirman que no quiso recono- siguió en poder de los míTsuIñianes
cer al nuevo califa de Damasco, Sulay- hasta el 751.
mán, por haber ordenado la prisión y Hacia elañQ._7AiLe_stallóe.lle1Norte
tortura de su padre y la ejecución de de AfriGa.'una revuelta general de los
un hermano suyo. Lo cierto es que fue beréberes contra los árabes, revuelta
..'Z.-1.6 en la igle-
asesinadoerrmar:M}-ofl:e-l que se extendió aa,l-Andalus. El califa
sia de Santa Rufina, consagrada como dePilmasco envi<LlIll.ej~rci!ocletropas
mezquita. siria.s~.,peroTueae she..ch.D_.c.e.r.c,a.de.E
ez.
Fue nombrado sucesor su pr.~ Los s~x~.ivi.ente.¡'-f3~ refugia.r9.Il~n
yub.,., hijo de una hermana de Musa Geuta3 poco después pasaron a la
ben Nusayr. Su gobierno duró seis me- Península para ,aYlldaral emir de Cór-
ses, hasta lallegada del nuevo delega- dgba,Abd al-Malik benQatan.Fllerón
do del emir de Qayrawan. All-Hurr uno_sngieZ1llilal mando del Balch, que
llegó con cuatrocientos notables y de- finalmente se'nizocóri-eTponer':' Gra-
cidió trasladar la capital de Sevilla a cias al as.esorarnientodeL.condeArto-
Córdoba. Estos~obernadores de al- bás~hi}onde Witiza,y para terminar
Andalus oficiaJ:¡nentedependían del- con las guerras civiles entre los árabe!"
emir del norte de Africa con sede en baladíes, que llegaron a la Península
lO/LA CONQUISTA ARABE DE ESP A¡\¡A
Batalla de Covadonga, en la que los astures, bio de la prestación del servicio militar
dirigidos por Don Pelayo, rechazaron reéíbierondos ter~ceras partes de las
a los musulmanes en el año 718 propiedades donde se establecieron, de
-según la tradición- aunque parece acuerdo con la hospitalitas visigoda. El
más probable que fuese en el 725 hecho de aplicarse la denominación de
(grabado de la Historia de España, prOUi:nciásnÚtifarizadas a determina-
de José del Castillo, finales del siglo XIX) das comarcas o regiones -Andalucía,
el Algarve portugués y Murciª-, en
las que se establecieron los sirios,
parece indicar que en el año 743 la
despu-és-del 711, Ylos sirias, el emir administración árabe se había consoli-
Abu-l-Jattar hacia el 743 asentó a los dado solamente en el sur de al-Anda-
sirios en las provincias del sur ya cam- lus.
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /11
El problema tribal
en al-Andalus
Manuel Grau Montserrat
Universidad de Barcelona.

El desde los tiempos más remotos,


deconocimiento
las numerosasdetribus estable-
la situación,
cidas en la Península Arábiga, de sus
asentamientos y mutuas relaciones, ha
sido posible merced al gran desarrollo
de las ciencias genealógicas. Estas per-
miten estudiar los continuos enfrenta-
miento s entre los grandes grupos tri-
bales, que no cesarán con la aparición
del Islam, sino que, más aún, con la
creación del Imperio se trasladarán a
los distintos territorios donde unos y
otros llegarán a establecerse. Así pues,
con-eU-sla-m-las-l-B.-OOa-s-Fe-hasar:áILeL
marco del Oriente Medio_p_ar.a_aLcall.=
zar los límites territoriales del nuevo
oraensocio--político y-reIlg:ioso.- --
Para su conocimiento hay que partir
del hecho de que las dos ramas que
constituJ'-en lQs grandes grupos tri5a-
l~ divididos eñ- multitudaeClanes,
~enu
_~cedenUna de
de un
ellasantepasado
será la constituida
común,
por los descendientes de Ism~el, hilo
de Abraham:se-gún-l-a--lírreaae un an-
tepasado conocido por Adnan, es decir,
los adnaníes, llamados también árabes
del norte, ,qáySWI' o mudaríes. Otra es
la de los d'e-s-clffidientes
de Yoqtan, hijo
de Eber, a través de Qahtan, o qahta-
níes, conocidos asimismo, por (R-all.:neso
yemeníes, por haber sido el Yemen su
hábitat originario, razón por la cual se
les llama también árabes del sur, a pe-
sar de que, en época ya histórica, se
desplazaron hacia el norte y aparecie-
ron nomadeando por el centro y norte
de la Península Arábiga. Estas dos
grandes ramas pueden responder, por tribales gracias a las abundantes noti-
lo que se refiere a su mutua conflictivi- cias dadas por Ibn Hazm de Córdoba
dad y hostilidad, al enfrentamiento, (m. 1064) en su tratado de genealogía,
desde los tiempos más antiguos, entre Chamhara ansab al-arab, libro de la
el nómada de las estepas y el sedenta- selecta colección de las genealogías de
rio de las tierras fértiles. los árabes, en el cual encontramos
Tenemos amplia noticia de las cade- multitud de datos sobre los hechos y
nas de generaciones de ambos grupos personalidad de quienes sobresalieron

12/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA


Musa ben Nusayrjlropina un latigazo
a su lugarteniente Táriq, por sospechar
que se estaba guardando los tesoros tomados
en las ciudades
según asaltadas.
la tradición, El encuentro
en Toledo, Talavera se prodl!io,
o Córdoba,
aunque bien hubierao J:!odidoser
en Carteya Cartagena
(litografía de la Historia de Espana de Morayta)

l~..~'"
. ~.
\\'1 f.
1,,)"
.->.':

en los días de la época preislámica en Ham a al-Andalus enJas...que...apa~en


el naciente Islam, y por si fuera poco, éiIaClQs los pers-º-najelLárabes~más-no-
el autor añadió, para tiempos posterio- té\;.blesque pasaron desde los primeros
res, las genealogías de algunos pueblos tie.mQos a nues.tl::a-Fe-nínsula,g-a-8us
no árabes, como los beréberes. descendientes, uue son_conocidosCQ!l
Por lo que hace a la época posterior er nOInore d~~nmgenas" to-
a la aparición del Islam, interesan mando el calificativo en el sentido de
aquí las continuas ref~enciªs ~e.1!m_ ser los primeros llegados.

LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /13


Ibn Hazm no se conforma con citar- tadas. Fue sufi~_i.eJlJe..§:mpezar
a distri-
los, sino que nos da noticia, a la vez, de buir l.9-s~sy el reparfo·deTpoaer
los principales asentamiento s y nú- para que estallase el conflicto,·con tb~
cleos de población de cada uno de ellos das sus consecuenias socio-políticas;
en Hispania, destacando a aquellos no se necesitó más para que la tradi-
que más se distinguieron en el ejerci- cional hostilidad entre los compañeros
cio de las armas, las ciencias o las le- de Musa y los árabes que luego pasa-
tras, y en ocasiones, como puede verse ron a al-Andalus estallara, haciendo
en el estudio de Elías Terés, aportando tambalearse la estructuración de la
datos completos sobre diferentes lina- nueva provincia omeya. Pero, además,
jes de poderosas familias, como las de a todos estosproblemashabráq11e 811-
Almanzor, Banu Hachchach y Banu mªr los que trajeron consigo los bere-
Jaldún, de Sevilla; los Banu Tuchib, de beres magrebíes, pOCQdados a some-
Zaragoza, o los Omeyas, en general, no terse a una autoridad supratribal.
faltando algunas familias de origen Todo ello desembocó en una sucesión
hispánico, muladíes, como la aragone- de luchas y enfrBntamientos entre los
sa de los Banu Qasi, en el valle del distintos clanes, entre árabes y berebe-
Ebro. res, que llenan el período. primpro...deL
Las noticias que presenta Ibn Hazm dominiomusulm¡in enJaPeníUS111a
permiten reconstruir y aclarar nume- Ibérica -el de los gopernadores- has-
rosos puntos oscuros sobre los asenta- ta el 756 y cuya actividad es tan difící:r
mientas y repartos de tierras entre la de discernir e interpretar como apasio-
minoría árabe, llegada con la invasión, nante su estudio.
de acuerdo con su filiación tribal, ára- Las..grandes z.onaR_d.a·'PQblamiento.
bes del norte o árabes del sur, suman- átllbe fueron; la aduaLAlldalucía, que
do a ello buena copia de datos linguís- no hay que confundir con el concepto
ticos, arabismos y topónimos. de al-Andalus; el vall~ d~lEIl]:o o Mar-
La posición hegemónica que los cla- ca Superior y, en menor proporción, el
nes rivales tuvieron alternativamente, Sarq al-Andalus o Leyan.k Podemos
según los califas, en el gobierno del afirmar que que, en general, toda la
nuevo Imperio árabe omeya no dejó de zQna SurQccidentaLandaluza, desde
proyectarse en.el NOI'te..de.Afric~y_en Málaga a Beja, es decir, etAlgaryepQr~
al:.l\Jldalus,territorios donde llegaron a tugués, fue ocupada mayoritariamente
alcanzar los enfrentamientos graves por tribus árabesj"éiñeníés, aunque
proporciones. S!!..espíritu de partirJo, Q como señalan los investigadores, con
as a b i yy a, b as ad..Q.SID--1ilLQrigeJL§'tIl.~º~ una deneigaQ d.ecrecient§ según nos di-
segiJ,ncada .u.ua.deJasrm11ascitilllas;-la rijamos a poniente. Sevilla es un caso
antipatía, cuando no el odIo, que los tan notorio que incluso·sEnáctaban de
habitantes de las comarcas desérticas, la suprE¿macíaY~_ll}E!)1í,aunque no fal-
nómadas, mantuvieron siempre, como taron linajes kalbíes, árabes del sur
se ha señado, por los ocupantes de las como los anteriores, en clara inferiori-
tierras fértiles, sedentarios, y el lugar dad: cinco grupos kalbíes frente a 19
tan importante que los qaysíes ocupa- yemeníes. EneLvallB deLGuadalqllivir,
ron en época omeya, frenfe-a. lOs kal- en sus tierras bajas, encontramos re-
bíes, relegados a un segundo plano, presentantes de los grupos de ~jnL
sobre-todQhaE¡tªlQ§_tj~mPQ§,d!'LAbcl al- HªdJ'.a_mawt, Yahsub y Tuchib,entre
Malik.(6R5.::70.5),marcaron profunda- otros. Algo semejante sucedió en parte
mente las diferencias envenenadas por de la corona de Rayya, es decir, la zona
uno de los mayores .errores de la polí- de Málªgª~A-n;hidQna.
tica omeya. Esta; siempre atenta a apo- Si en Andalucía suroccidental hubo
yarseaTEérnativamente en uno liotro un claro predomini§ yemení, 110 suce-
grupo, en-unapol-ítica de b'aláiiceo, se dió lo mismo en lace~traJ y oriental,
prestó así a las querellas tribales, aunque quedó bien patente la agrupa-
ansiosos ambos grupos de usufructuar ción de los clanes árabes y sus afinida-
la protección del soberano en beneficio des tribales: en torno a Pechina-Alme-
propio.ue.8ll.asabiyya. - ------- ría encontramos grupos yeniéníes,así
Cuando Musa b. Nusayr, el año 712, como en la vega granadina, mientras
llegó a la Península, iba acompañado que los árabes del norte se instalaron
de un buen grupo de combatientes ára- especialmente en las zonas alpujarre-
bes tanto qaysíes como kalbíes; es de- ñas, así como cerca de Granada, en el
cir, de las dos ramas .siempre enemis- término de la actualSantafé. En las
14/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
Las murallas de Córdoba, asaltadas atestigua el topónimo Gafiq, qaysí, en
por los guerreros musulmanes Belalcázar.
(grabado decimonónico sobre Para María J. Viguera, los árabes
la conquista árabe de la Península Ibérica) del sur o yemeníes supe-rarói1-conmu-
cho a los del norte en el valle del Ebro.
Esta situación se observa también Ém
comarcas jifalne-Rses hubo un cierto la extensión que ambos grupos ocupa-
predominio de los ár;:th"esudeLnorte. ban, como señala Ibn Hazm al relatar
Manuel Sánchez señala, como ha detalladamente los hechos de los prin-
hecho para otras zonas citadas antes, cipales personajes de los Banu Tuchib,
en la de La Guardia, a los asad y uqay- uno de cuyos clanes hemos visto insta-
líes; los kinana, en Canena; bahila y lado en Sevilla y a los que encontra-
aws, en Ubeda, etcétera; pero también mos también en Calatayud, Daroca y
encontramos árabes del sur en Arjona. Zaragoza -de ahí las dificultades que
Siguiendo a este autor podemos afir- como vermos luego encontró al-Su-
mar que en el vall.emedio del. Guaclal- mayl, árabe del norte, en su gobierno
quivir, entre Sevilla y Córdoba; la po- de Zaragoza-, donde además no falta-
blación de origen árabe se hallaba ron los udríes, chudamíes y jazrachíes,
profusamente mezclada, sin claro pre- especialmente en Corbalán. Para el
dominio, como ocurrió en la zona grupo de los del norte recoge Ibn Hazn
oriental de Málaga, Tudmir-Murcia, la presencia de tamimíes en Estercuel.
de un grupo étni·co sobre el otro. Al
norte de Córdoba la población árabe,
considerablemente densa, estuvo muy Al-Andalus: samiyyun
diseminada: qaysíes por la parte de Fi-
rris, actual Constantina, y en el valle Desde Mérida a las zonas montaño-
de los Pedroches, Fahs al-Ballut, como sas del sarq"aX-Andalus, eT:Levañte-pe:"
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /15
MAR CANTABRICO

M'=)._
~

ou
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2;
<:C
¡:::
<:C
MAR
2
t§ ~
o

o ~
ISLAS
<J

BAlEARES

(Soberania nominal bizantina.


Ocupaciones esporádicas
de los cordobeses desde

comienzos del siglo IXI

MEDITERRANEO

O
EL EMIRATO DE CORDOBA

al final750
hacia del Emirato
Núcleos
leonesa
'Jl.D¿>"J)D Corasen
Límites
-- - --
cristianos
ni flnu' .1.,
el E",lrll\"
01.1
Máxima expansión
siglo VIII
01011"'1"" 1'1
TUDMIR
hasta 8U
J)J)DDj) Límited~ (" r.'l uUlt
Territorio musulmán
.! -+ .~ 1'"
ninsular, el poblamiento árabe es lne-
ríOs -imji--ºitanTe: ~ª,¡P:q@-=cJjn-clªrº-~re-:, MAR CANTABRICO
dominio <@ysi,La región valenciana,
frente a 'la teoría tradicional, parece
que no fue abundante en población • Oviedo
árabe, a pesar de lo cual no podemos
olvidar, como señala Ribera, que entre • Santiago
,
/'
ASTURIAS

los qaysíes encontramos a fihríes (Ru- / /" ./


gat en el valle de Albaida y Alpuente), / I
Banu Kinana (Benicanena), maizu- /' / ----------Í /.• leOo~ °
míes, una de las más numerosas: qa-
maíes (Elche), bakríes (Masalavés),
uqyalíes (Benioquer) y además otros
_/~ Astorga
/
grupos qaysíes en Alcaycía y Benicais. REINO J?É LEON ~-
En menor número figuran los kalbíes: " / V~' _

jazrachíes (Jérica), qudaíes (Onda) y /"""_r---......~

lajmíes también, según Ribera, bas- ., Opo~~'----' ''''--,,--;


tante numerosos.
Cuando la gran revueltaberéberen
la Península del año 740, iniciada pro-
piamente en el Magreb,11egaron para • Corla
sofocarla los contingentes de tropas si-
rias, samiyyun, dirigidas pOr Balch b.
Bisr, que no sólo pudo acabar con ella,
sino que a~l'ló _llgllJ1BVQ_elementº-d_,ª EL-BELAT

Mérlda
política proqaysí por parte de los ára- •
bes-recién llegados, motivo por el cual
se formó contra ellos una coalición.

Lisboa

Badajoz
Pero triunfante Balch en Aqua Porta- AL-BELALu

ra, 742, inicióse una serie--9:¡:).incauta-


ciones de tierras en favor de los siri08 Beja • S'd
I ~ma
• Firris
• (Consta
y en-detrimentode los árabes baladíes. ~ "w-.\' CÍ!rd6tia.e
Cuando elwalí Abu-l-Jattar (743-745) ¡W"" ,,'- !¡;¡
Huelva (:armona ~
consiguió imponerse a los sirios, en lu-
gar de expulsarles prefirió estable- •
AUAGAR • Sevilla.· Marchen'á-_

Silves .-r$), • O,
cerles en territorios del sur y sureste VIj;,¡ o.-r~.
peninsular, según la siguiente distri- Morón

bución: el chund de Qinnasrin, en
Jaén; el ~J<:;gipto, en l;leja y Todmir; Cádiz.' • Alcalá JIond
de los -Gazules
el de Palestina, en Si<:lo1;la;
el d~ Hims,
en Sevilla; el del JordáIl, en Rayya, y -oo· Algeciras

el de Damasco, en Ilbira-Granada. • Centa

Qaysíes y kalbíes frente a frente


Los sucesos de orden socio-político y
aun militar que tuvieron lugar en al- La primera chispa de esta gran re-
Andalus entre las reformas de Abu-l- vuelta social iba a estallar en el sur de
J attar y la llegada del marwaní Abd al-Andalus cuando Abu-l-Jattar, moti-
al-Rahman hay que contemplarlos, vado por la asabiyya yemení, atizada a
para su comprensión, dentro del marco su vez por la hostilidad de un jefe qay-
de las estructuras tribales y clánicas sí, al-Sumayl, acabó con unos comien-
de los árabes, tanto baladíes como zos tranquilos que tuvieron la virtud
samyyun. En el centro del conflicto, el de apaciguar y disimular las querellas
intento fracasado de Yusuf al-Fihrí de entre baladíes y sirios.
constituir un Estado propiamente an- Al Sumayl, llegado con el chund de
dalusí apoyándose en el funcionamien- Qinnnasrin y con un rico patrimonio
to de la asabiyya o espíritu de tribu, en-la zona de Jaén, pasÓ a ser el jefe
puso de manifiesto que este medio so- reconocido de los árabes del norte, no
cial pudo actuar como caldo de cultivo. dudando en sellar una alianza con al-
16/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
REINO
e Tolosa

fRANCO

e LéridlÍ
ARIH ·llIt:agoZjl

e CalataYUd!0~\:Jv..
Daroca 0:1)
e
e MAR
LASHALA
Guadalajara e
Albarracin
;)(,XERRAT
e Cuenca
e Toledo e Alpuente

,-Valencia
AMUR

- Cindad Real ISLAS BALEARES

(Soberania nominal bizantina,


Ocupaciones esporádicas
de los cordobeses desde

comienzos del siglo IX)

Ubeda _¿_~Elcbe
TUDMIR,e-'Murcía
MEDITERRANEO
<'1{8U;;;¡/?:,
_ 'VJ7' "

Ujona e Jaén

e Dbira
BEDJALA
e-Granada
e Pechina
cbidona ~ EL EMIRATO DE CORDOBA
,"'",_e~'?' e'AImeña

Iga A1muñécar
Máxima expansión
en el siglo vm l'+.1-":. ~.'- ~
I Límites del Imperio
basta 812
caro6ngio

,1,
Núcleos cristianos Límite de la reconquista
bacia 750 leonesa al final del Emirato

Territorio mnsubnán TUDMIR Coras del Emirato


al final del Emirato

1 diente de Damasco. Pero liberado Abu-


gU,n(}8-,·,gruposdesc-o-Btent()S-da.;}'E.me~-
n.íes,..conayuda de los cuales combatió l-Jattar, consiguió formar una gran
J e hizo prisionero a,Abu-l-Ja.ttar. Se coalición yemení contra la autoridad de
nombró nu~vo gob~rnadgr en la perso- Yusuf al-Fihrí y su cerebro gris; al-Su-
na de Tuwaoa b. Salam (745-746), bajo mayl, con la consiguiente reagrupación
la tutela de al-Sumayl, que lo era de de los clanes en torno a los dos grandes
hecho. grupos tribales.
El gobierno pro-qaysí se vio prolon- El enf:r:entamiento directo se produjo
gado a la muerte de Tuwaba al propo- a las puertas de Córdoba., cabe a la al-
ner al-Sumayl como nuevo gobernador quería de Saqunda (747), obteniendo el
a Yusuf al-Fihrí (746-756), descendien- triunfo el grupo pro-qaysí de Yúsufal-
te del conquistador del Norte de Africa, Fihrí y al-.Sumayl ylos yemeníes pues-
Uqba ibn Nafi, y aureolado de cierta tos en fuga.
fama, que fue el último walí depen- Quiso entonces el wali desembara-
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /17
zarse de la influencia de al-Sumayl y Del asentamiento de los grupos be-
le envió (750) a la,Marea,Superior, a réberes en la Península podemos dedu-
,,í'Lm:agQza, zona de población preferen- cir que al-Andalus~ossomodo. estu-_
temente yemení, co-!':rW_gQp.~n~clgr~. en vo.,clivididoen.,cuatroamplias zonas:
un momento en que un grave proble- Andalucía, Marca Media, ma..rcaSupe-
ma de subsistencias, la gran crisis de rior 'y SarCLªEAnclalus.'Hay que-partir
los años 746 al 753, causaba verdade- ué'la base de que las tropas que llega-
ros estragos entre la población del te- ron con Táriq eran, en su mayoría, be-
rritorio. AI-Sumayl mostróse como un réb.e.res, como lo fueron otros grupos'
excelente gobernante, acudiendo, con n;gados a lo largo de los años siguien-
su propio peculio, en ayuda de todos tes a la conquista; que estos beréberes
los musulmanes sin tener en cuenta su eran fundarnentªlm.entp magr..ehíes y
adscripción a uno u otro grupo. que, según los estudiosos del tema, los
Sin embargo, pasada la crisis, los primeros siete mil llegados pertene-
yemeníes reaccionaron contra al-Su- cían, en su mayoría, a tribus matgara,
mayl y el gobierno central de Córdoba no sólo de los Banu Ifran, sino también
y, coaligados con los bereberes, les ata- de los grupos Gumara, Hawwara,
caron y sitiaron en Zaragoza. AI-Su- Madchuna y Nafza, fundamentalmen-
mayl viose obligado a invocar de nuevo te. Se .establecieron en:
la asabiyya, a pedir ayuda a los qay- ''MOrena, valle del.
AndaZ-Úc'{¡¡:-SlerrJ!.
síes de Jaén e Ilbira, quienes marcha- Guaaalquivlr,. sm.deLGuadalquiviX.y
ron a levantar el bloqueo de la ciudad. Andalucía oriental. ...
Es de notar que..a..e.st.e..gx:upo_se
..suma- o En las estribacl'ones de Sierra More-
ron. a..lglJJ10S
clientes omeyas conJa. in- na, al norte de Córdoba y hacia el oes-
tenG-iónde n~ociarCQnal-Sumayllos te, en dirección a Fahs al-Ballut fue-
derechos del prínciplOlAbd_aloRahman, ron muy importantes los elementos
disPllesto a desembarcar. en.alcAndaus tribales beréberes, donde claramente
y reqmstruir aquí, para su familia, el superaron a los árabes. La sierra de
Estado perdido en Oriente. Almadén -Chabal al-Baranis- re-
cuerda a uno de los grandes grupos ét-
nicos magrebíes: Butr y Baranis. Pare-
Las tribus beréberes: ce que desde el Campo de Calatrava
hasta la sierra de Aracena la alta cla-
zonas de poblamiento se beréber dominaba incluso en los nú-
cleos urbanos. En el valle del Guadal-
Indudablemente, Abd al-Rahman se quivir estuvieron mezclados con la
había dado cuenta de que quien osten- población árabe. Se han señalado, so-
taba de hecho el poder en al-Andalus bre todo, en la zonas de Marón y Mar-
era al-Sumayl y deseaba contar con él; chena (Hawwara), de Osuna (Sinhacha
por eso sus clientes acompañaron al y Masmuda) y, en general, por todo el
grupo qaysí en su viaje a Zaragoza, territorio de Carmona y Ecija. En el
pero tras una buena acogida inicial, no sur del Guadalquivir, en el extremo oc-
sólo por parte de al-Sumayl, sino tam- cidental de las cordilleras béticas, la
bién por la de Yusuf al-Fihrí, su acti- población africana debía ser importan-
tud no demasiado clara tornóse defini- te si tenemos presente la abundancia
tivamente contra el príncipe omeya, de topónimos que delatan su origen,
emp'ujándole hacia los yemeníes, con lo sobre todo en la cara de takurunna. El
que de nuevo vol~ieron aenfrentarse distrito Magila estaría situado en la
los árabes del norte a los de! sur: qay= serranía de Ronda y el mar, siendo su
síes en favor de Yusuf al-FihrLy al-Su- capital la actual Benahavis (Málaga);
mayl y yemeníes en el de Abd al-Rah,- otro distrito de poblamiento bereber, el
mano de Saddina, se identifica actualmente
El príncipe omeya supo manejar el con Grazalema (Cádiz); otros topóni,
factor tribal y cuando, e1755, desem- mos indican igualmente zonas pobla-
barcó en Almuñécar, sus clientes y los das por beréberes: Alcalá de los Gazu-
yemeníes le acogieron con alborozo. les (Cádiz), Algatocín (Málaga) y
Después de diferentes episodios, los Bornos (Cádiz). Como se puede obser-
dos ejércitos se enfrentaron en al-Mu- var, en general fueron muy abundantes
sara, cerca, de Córdoba; la victoriá fue en las zonas montañosas de Sidonia,
de los y~meníes;.era la venganza por la Ronda, Málaga y Algeciras, donde
derrota de Saqunda. existía un chuz al-barbar o distrito de
18/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
Abd al Rahman desembarcó en Almuñécar Marca Superior o valle del Ebro.
en el año 755 y fue acogido con alegría Como señala María J. Viguera, los da-
no sólo por sus clientes, sino también tos principales que nos hablan de gru-
por los yemeníes, con cuya ayuda derrotó pos beréberes en la Marca Superior
a los qaysíes de al·Sumayl y se alzó son los topónimos que han llegado has-
con el poder en al-Andalus ta nosotros, como Oseja, situado al
(ilustración decimonónica) norte de Ateca, indicaría que fue habi-
tada por los Awsacha; Fabara, por los
Hawwara; Mequinenza, por los Mikna-
los beréberes (Manuel Sánchez). Parece sa. Ella misma señala cómo rodeando
ser que la población beréber fue más la cuenca del Ebro, formando un con-
bien escasa en la parte muy arabizada junto aparte, aparecen poblamientos
de la Andalucía oriental, sobre todo beréberes, que dominaron unos encla-
J aén e Ilbira; no obstante, en J aén se ves, incluso de la Marca Media, como
señala la presencia de algunos grupos en Ateca (Tihalt), la Sahla (Albarra-
pertenecientes a los Banu Ifran, Banu cín), Teruel y Villel de los Gazlun, los
Birzal y Banu Rachid. Salim, de Medinaceli; los Awsacha de
Marca Media o región central. De- Santaver y los Zannun, luego arabiza-
jandeyde lado lo que se ha dado en lla- dos Du-I-Nun, en castillos conquenses
mar el paréntesis indígena de Toledo, en cuya serranía se instalaron tam-
podemos considerar la Marca Media bién los Hawwara.
como profundamente berberizada. En Sarq al-Andalus o Levante. Desde
Guadalajara, Medinaceli, Ateca y So- un principio es muy importante la po-
ria, no faltaron, como no faltaron más blación beréber y si atendemos a su
al norte de la sierra de Guadarrama, distribución, son, como prueba Ibn
quizá, como dice J. Oliver Asín, lla- Hazm, los grupos nafzíes los que abun-
mada Castilla por los beréberes del daron más en un territorio situado en-
Narte de Africa allí establecidos y en tre Toledo y el mar Mediterráneo, aun-
recuerdo de su Qastilya natal, de pa- que los datos que se poseen para el
recida geografía. Al sur de Toledo siglo VIII y hasta la primera mitad del
vuelve a ser importante la masa beré- IX son más bien escasos, siendo el gru-
ber, en este caso concreto del grupo po madchuma sin duda uno de los me-
Nafza. jor conocidos.
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAKA /19
Manuela Marín
Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

a rápidaysegma implantación ciones o consensos, intentan introdu-


del Islam en las tierras conquis- cirse a determinados versículo s del Li-
tas se debió, en el primer siglo de bro como, por ejemplo, las referentes al
su existencia, en gran parte a la_flexi: matrimonio de musulmanes con judías
bUidad de su ley religiosa, que, ex- y cristianas.
puesta en El Corán, RlÍ,nno había sido El éxito_dE:lllslamse explica, en pri-
encorsetada por laslrit:erpretaciones
dé.]os JurisÚis, que con exégesis y re- merlugar, porque-!~n~-
nos,estamentQs de1~sQciE:lJ:Lad_yisigóti-
glamentos, lo único que hicieron a par- ca erasumamente. __ cl~aagra.Jiable: el
tir del siglo IX, fue dade una normati- pesº--d~losimpu~s!Qs, la existep:~i~
va que cerraba, en gran parte, las humillante de los sieLvns, liuiscrimi-
grandes posibilidades de incluir en su nación de losjQ.díoS, las continuas 81.1'-
seno la mayoría de los usos y costum- blevaciones de los. vªsGOIles-T1a exis-
bres de los pueblos conquistados que tencia de islotes paganos, sobre todo
en nada se oponían a la revelación. en las zonas montañosas del Norte,
Piénsese que la conguist~Ly:__a_s~nt¡;t- hacían que gran parte de la población
miento de los árabes y beréberes mu- no. se sintiera representada en el gran
sulmanes en España tuvo lugar entre proyecto de unidad peninsular que
el Uly~eL755, y que las_prjmera_s~s: bien o mal habían llevado a cabo godos
cuelas (o ritos) jurídIcos importantes e hispanorromanos.
que reglamentaron El Corán se deben En ~s'pecial, losjudíos, que aún a
a Malik b. Anas(710-795), AbuHanifa principios' del' siglo V se' confundían
(696-767), al-Safií (767-820) e Ibn con frecuencia con los cristianos, ha-
Hanbal (780-855),·los cuatro fundado- bían sido discriminados cada vez más
res de las aún actualmente en vigor. por los sucesivos Concilios de Toledo:
Por tanto, en la época de la conquis- en el III se obligó a bautizar a los hijos
ta de España no, habían realizado aún de matrimonios mixtos, con lo cual, al-
su labor exegética ni ésta, por consi- gunos iniciaron el camino del exilio ha-
guiente, podía ser conocida: la rápida cia el reino franco (587); en el IV (633)
conquista de España y la subsiguiente se previó la persecución de los conver-
islamización se debieron a la habilidad sos que no practicasen el cristianismo;
de los caudillos musulmanes, que su- en el XII (681) se les obligó a bautizar-
pieron -explotar las inconsecuencias so- se en el plazo de un año, aunque, en
ciales del reino visigótico y aplicar la compensación, se les devolvía la facul-
legislación textual de El Corán -infi- tad de testar; en el XVI (693) se les
nitamente adaptable en aquel enton- prohibía cometciar con los cristianos,
ceso;- a las necesidades de los neófitos con lo cual se les arruina, y en el XVII
'Y'..Q.e aquellas poblaciones cri§tianasy (694), suponiendo que sus actas no ha-
judías que quisieron conservar sus pe" yan sufrido manipulaciones posterio-
culiaridades sin sentirse, por ello, dis- res, se acusó a los judíos que habían
criminadas. buscado refugio en el Norte de Africa
Bueno será recordar aquí que en de conspirar para conseguir la ruina
esas fechas el texto coránico escrito ca- de España y, en consecuencia, se con-
recía de signos diacríticos y de vocales denaba a sus correligionario s residen-
breves, por lo cual sus lectores o me- tes en la Península a perder todos sus
moriones, en algún caso y de buena fe, bienes, a la esclavitud con prohibición
podrían recitarlo con variantes, que
hoy no serían de recibo, del mismo
modo como a mí me parecen poco con- Puerta de San Esteban,
venientes algunas de las exégesis con- la más antigua dllla riie~quita
temporáneas que, basándose en tradi- de Córdoba, erigida por Abd al Rahman 1
20/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA /21
de que sean manumitidos y a entregar
a sus hijos menores de siete años para nancieras- no estaban muy interesa-
que fuesen bautizados y educados en el dos -y
res en conseguir
sobre todo nuevos prosélitos,fi-\,
las autoridades
cristianismo. puesto que éstos en teoría dejarían de
pagar la capacitación, con el consi-
guiente empobrecimiento de la hacien-
Tolerancia coránica da del califato, y éste, durante el domi-
nio de los primeros omeyas desconocía
la existencia de conversos y les obliga-
Frente
lfrka- a esto, los--ju.di~te-y esterr-
sabíaIlQJJ.eELC-º!..Xfn de ba a continuar pagando la capacita-
bro era conocido en todos los territo- ción. Pero al.§.ubir 81 trono uno de
rios ocupados por los musulmanes- ellos, Umar Ir el Santo (717-720),
adlllitía la libertad,d.e_J::uIt4fute_to.doB cuando aún estaba en marcha la con-
10~.Pll~º1ºs_quete!:lJªIl_unteAto~x.eYcla:.. quista de España, éste cambió de opi-
dp y les adjúdicaba unxango.J.gnal al nión y decidió que la ley coránica se
dejos cristianos, sus perseguidores en aplicara en su integridad aunque sus
España (2,107/II3): Los judíos dicen: arcas se empobrecieran.
Los cristianos no tienen ningún funda- Cabe ensar ue las conversiones se
mento. Los cristianos dicen: Los judíos multiplicaron, y as s co-
no tienen ningún fundamento. Pero to- lumnas volantes que habían avanzado
dos ellos recitan la Escritura; de esta sin cesar a lo lar o de las calzadas ro-
manera se expresan los que no saben y manas e la enínsu a, a 1an eJado
la discrepancia entre ambas religiones numerosos terrItOrIOSsin oc~c-
sólo será resuelta, según el mismo ver-
sículo, por Dios, quien juzgará entre tanMcon
las los condes
Illilr1>llid¡¡dp~ visi~odos
qlJP 18 s~n
tr r1i~iónoral
ellos, el Día de la Resurrección, en lo
que discrepan. -la ,escrita aún el
hab~mpleado noProfeta
existía-a lodecía
largo~e e
En c~e.ucia,JQ.S su
..i-udíº§_r>~Il~Il'§ll~. predicación y que cada tradicionero
lares no vacilaron en convertirse en explicaría de modo más o menos próxi-
auxiliare s del osUconquistaaor~'~ªia: mo a la realidad. Y ell-Cuanto al pago
bes" e inscribirse como soldadQ§ para de 1:'1~,:jritsción por propia mano y h'l-
guardar el orden en alguilª§ dlc)Jª§~!:y.- millados es tema que admite tal núme-
dades recién ocupadas (v~. Sevilla) y ro de m'terpretaciones que bastaba con
permitir que las fuerzas de choque que el conde que ®bí:'l qlll,;'dadoa la
continuaran su avance en todas direc- ca~za del distrito cobrara sus impues-
ciones. Por su .ILª-I.t~,~º§,j;a:is.:ti.auos tos -notoriamentp infpriorps a los vi-
veían estos sucesos con relativa tran-
quilidad, puesto que en otfo VerSículo, sigóticos-~ 11~1J1mana
autpw>lrl fuera a entregados a la
correspondiell-
El Corán (5,85/82) reconoCía su supe- te.
rioridad sobre los judíos: Erf los jlldlos En estos primeros años de la con-
y en quienes asocian encontrarás la quista conocemos dos casos extremos:
más violenta enemistad para quienes la capitulación de ..Teoclomiro,goberna-
creen. En quienes dicen: Nosotros so- dor godo de Levante, y la conversión
mos cristianos, encontrarás a los más del conde Casio de Aragón. El texto re-
próximos en amor para quienes creen, ferente al primero es auténtico, se con-
yeso porque entre ellos hay sacerdotes serva en cuatro copias posteriores y
y monjes y no se enorgullecen. tiene la ventaja de estar escrito antes
Por consiguiente, la conquist.ªggQió de la subida al poder de Umar II.""rJic'e
verse con relativa tranquilidad por la que Teodomiro acepta cdjiitular Tnazi-
poblaci6n,qÚep6día entehderquesólo la «alá al-sulh wa-ahada») ... con la
debía pagar el tributo fijado por El Co- condición de que no se impondrá domi-
rán, la capitación o chizya (9,29/29): nio sobre él ni sobre ninguno de los su-
¡Combatid a quienes no creen en Dios yos; que no podrá ser cogido ni despo-
ni en el último Día, ni prohíben lo que jado de su señorío; que sus hombres no
Dios y su Enviado prohíben, a quienes podrán ser muertos, ni cautivados, ni
no practican la religión de la verdad apartados unos de otros ni de sus hijos
entre aquellos a quienes fue dado el Li- ni de sus mujeres, ni violentados en su
bro! Combatidles hasta que paguen la religión, ni quemadas sus iglesias; que
capitación por su propia mano y ellos no será despojado de su señorío mien-
estén humillados. tras sea fiel y sincero y cumpla lo que
En principio, pues, los conquistado- hemos estipulado con él; que su capitu-
22/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
Pacto entre Abd el·Aziz, lle medio del Ebro en que se encontra-
hijo de Musa Ben Nusayr, ban sus latifundios y posiblemente con
y Teodomiro, magnate visigodo, ellas llegaba la nueva doctrina fiscal
en el año 713 (ilustración decimonónica) de Urnar II netamente prosehtIBra.
Sánchez Albornoz notaba que se cam-
bia más rápidamente de sistema políti-
lación se extiende a siete ciudades que co o de religión que de carácter y pue-
son: Orihuela, Valentila (¿ Valencia ?), de imaginarse lo que hoy ocurriría si
Alicante, Mula, Bigastro, Eyyo y Larca; los actuales impuestos se redujeran
que no dará asilo a desertores ni ene- drásticamente con un cambio de reli-
migos, que no intimidará a los que vi- gión.
van bajo nuestra protección, ni oculta- Sin embargo, esta nueva política no
rá noticias de enemigos que sepa. Que duró mucho y las normas coránicas
él y los suyos pagarán cada uno un di- volvieron a ser interpretadas restricti-
nar y cuatro modios de trigo y cuatro vamente, recordando, eso sí, que el
de cebada y cuatro cántaros de arrope quinto del botín, de las tierras conquis-
y cuátro de vinagre y dos de miel y dos tadas por las armas, pertenecía al Pro-
de aceite. Pero el siervo sólo pagará la feta (o a sus sucesores), a sus allega-
mitad ... Este tratado está fechado el 5 dos, a los pobres, etcétera, es decir, al
de abril del año 713. X Estado. Los cristianos, que habían
Por tanto, la autoridad superior si- quedado aislados en grandes islotes
gue_~do "loig6LH.;EP,
1<:1 aunque esta, delimitados por las líneas de avance de
contractualmente, depende de los mu- los conquistadores, tuvieron que ave-
sulmanes y se ve obligada a pechar con nirse con éstos para mantener un mí-
unas obligaciones que podían ser con- nimo de relaciones entre sí. En defini-
sideradas como humillantes por los tiva: pas.ó con los condes locales lo
conquistadores. mismo que había ocurrido cincuenta o
Distinta parece ser la posición del sesenta años antes con los dihqan per-
conde Casio y su hijo Fortún, que pac-
tan y se convierten, porque las tropas
musulmanas llegaron más tarde al va-
ministradores de los interese" de los
sas: se transformaron en "i:~lJ"I~-
y
·1
recién llega~os a cambio de conservar
LA CONQUISTA ARABE DE ESP.\..'\.-\. 23
el cargo dentro de su propia familia y diciones con los colonos y beneficiarse
usufructar el poder de patronato sobre de la diferencia entre lo que de éstos
la Iglesia, al menos en los años inicia- recibía y lo que tributaba al Estado,
les de la conquista, en lo que aquéllos procurando o, mejor dicho, evitando
no lo ejercieron. que los dimmíes se convirtieran fácil-
mente para evitar la disminución de
sus rentas y, en caso de no impedido
Explotación de la conquista por estar convencido de la sinceridad
de la conversión, hacer, a veces, a to-
Sólo poco a poco, conforme se frenaba dos sus coterráneos responsables del
su marcha hacia el Norte y llegaban pago de una suma alzada constante
nuevos soldados orientales -el caso prescindiendo del número de indivi-
más típico es el del ejército de Balch duos que inicialmente habían conveni-
(740)- se fue planteando de modo más do en la misma.
intenso la necesidad de subsistir sobre
los territorios ya ocupados a falta de
nuevas conquistas, y así empezó el Convivencia reglamentada
dominio y la explotación directa de la
tierra que pertenecía al Estado como Pero, a pesar de todos los pesares, la
consecuencia del reparto del botín. presión tributaria en los inicios de la
La realidad se mostró mucho más conquista fue pequeña y al coincidir
compleja de lo previsto por la Ley co- con la aplicación de las leyes de Umar
ránica y hubo que recordar que el Pro- II, la islamización se produjo de modo
feta no había aplicado siempre -tal muy rápido. Más adelante, cuando se
vez por no habérsele revelado aún- el reglamentó la normativa inicial de
mismo sistema de reparto del botín; Umar I, las cosas cambiaron, ya que,
que el califa Umar I (634-644) había poco a poco, la actitud frente a los dim-
tenido que improvisar -teniendo en míes se fue endureciendo y aparecie-
cuenta, evidentemente, lo que ocurría ron una serie de limitaciones que si
en Bizancio y en Persia- una doctrina bien no eran idénticas -y en determi-
económica que hiciera viable la expan- nadas circunstancias se hizo caso omi-
sión militar con la subsistencia de la so de ellas- en las cuatro escuelas ri-
administración, reorganizando la ha- tuales arriba mencionadas, si tenían
cienda pública de acuerdo con las nue- muchos rasgos comunes: en las tres re-
vas necesidades. ligiones quedó un elemento básico dife-
Por tanto, aparecieron nuevas con- renciador: el modo de enfocar las rela-
cepciones tributarias: se admitió la ciones con Dios y, en consecuencia, se
existencia de dos tributos coránicos: el prohibió a los dimmíes, como resultado
azaque para los fieles y la chizya para de la interpretación de El Corán
los dimmíes (infieles) y, para todos, un (9,29), el ejercer cualquier tipo de au-
impuesto sobre la tierra, el jarach. La toridad sobre los musulmanes. En
conversión llevaba en principio el fin cambio no hubo recortes en su autono-
del pago de la chizya y entrar en las mía interna: los pleitos entre ellos, la
listas de los fieles que pagaban el aza- recaudación de impuestos, los proble-
que con las ventajas que representaba mas civiles -y los criminales en deter-
la diferencia de cuotas entre uno y otro minadas circunstancias- fueron re-
impuesto. El Jarach se mantenía en sueltos por sus correligionarios y sólo
caso de ser terrateniente o bien apar- cuando éstas actividades afectaban a
cero, cuyas liquidaciones se saldaban a un musulmán o pusieron en peligro el
través de la correspondiente vía admi- orden público, intervino el Estado.
nistrativa. Fue lícito, por ejemplo, el que un
Pero las tierras conquistadas por la musulmán se casara con una mujer
fuerza pasaban a ser propiedad de la dimmí, aunque ésta, cristiana o judía,
colectividad de los musulmanes, que hubiera cambiado de religión, sin que
los cedía, a precario, a sus primitivos este hecho fuera motivo de interven-
dueños, y sólo cuando se detuvo el ción pública, excepto para el caso de
avance se planteó el problema del tras- aquellos musulmanes que renegaban
paso de las mismas a personas deter- de la suya propia. Por la legislación se
minadas mediante un procedimiento ve que existieron casos de divorcio y
de asignaciones que permitieron al no- repudiación entre los dimmíes. Estos
vel propietario pactar sus propias con- problemas se resolvían en sus propios
24/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
Los cristianos defienden una fortaleza
contra el asalto de los musulmanes.
Nótese que llUertas y ventanas de la fortaleza
ason de arco aepor
la Península herradura, arquitectura
los árabes, traída
lo mismo que los
arcos de dos cuerlJOsque
(Miniaturamaneian
del Beatolosde
guerreros
Gerona)

LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA / 25


tribunales a menos que una de las par- Los dimmíes tampoco podían comprar
tes -y en casos muy especiales- re- tierras en los alrededores inmediatos
curriera al juez musulmán. Y éste sólo de una ciudad y dada la libertad de
intervenía si por analogía creía que se cultos se discutió si un juez musulmán
trataba de cuestiones que afectaban al podía llamar a declarar ante sí, en sá-
Islam o bien al derecho natural y, por bado o domingo, a un judío o un cris-
tanto, podían conculcar los preceptos tiano, ya que son los respectivos días
establecidos por Dios para todo el gé- de fiesta de su religión.
nero humano. y en la España omeya, y siendo jefe
Quedó prohibido vender a un dimmí de la administración un cristiano, se
un esclavo musulmán, a un menor de dio el caso curioso de que el domingo
edad o un ejemplar de El Corán, prohi- fuera festivo para los funcionarios a
bición, la última, caída hoy en desuso pesar de la afirmación coránica -con-
-excepto en círculos muy integris- tra la del Antiguo Testamento- de
tas- y fue sustituida por el principio que Dios, por ser Omnipotente, no ne-
del regalo del mismo, ya que con la Pa- cesitó ningún día de descanso al termi-
labra de Dios no se puede comerciar. nar la Creación.

La islamización
Juan Vernet
Real Academia de la Historia.

muy diversos. La Península Ibérica ha


La cuenca del Mediterráneo y su
expansión
posterior islámica hasta
implantación por en
la
sido, desde luego, la zona de Europa en
la cual la presencia de la civilización
regiones tan alejadas del núcleo pri- árabe-islámica se ha dejado sentir du-
mitivo del Islam como la India o la rante un mayor tiempo y con más fuer-
Península Ibérica han sido un perma- za, si exceptuamos la mucho más mo-
nente objeto de interrogación para los derna y diferente ocupación otomana
historiadores. El avance fulminante en los Balcanes. De forma opuesta a lo
de los ejércitos árabes bajo la bandera sucedido en el Narte de Africa, donde
de una nueva religión, arrollando y por primera vez los ejércitos musulma-
suplantando a los Imperios bizantino nes encontraron una fuerte oposición,
y sasánida en el Cercano Oriente y que detuvo su expansión hacia el oes-
Egipto plantea efectivamente una se- te, la conquista del reino visigodo his-
rie de problemas que aún no han sido pánico se llevó a cabo con la misma fa-
resueltos en su totalidad. En el siglo cilidad y rapidez con la que los árabes
VII el mapa político del mundo medi- se hicieron dueños de Siria, Iraq o
terráneo cambia de una forma irre- Egipto. Y de nuevo nos encontramos
versible, y esta alteración, que perma- con las mismas interrogante s, plantea-
nece hasta nuestros días, se ha visto das por estudiosos e investigadores en
considerada con frecuencia como una busca de una explicación al brusco co-
herida brutal que destruyó -de una lapso de una civilización y una cultura
forma mucho más definitiva que la sustituidas, en lo que parece un abrir
empleada por las invasiones bárba- y cerrar de ojos, por otra que se siente
ras-:- el viejo mundo heredado del Im- ajena y lejana.
peno romano. Las cuestiones relacionadas con la
La orilla norte del Mediterráneo no conquista musulmana que han sido ob-
permaneció inmune ante el avance jeto de estudio en los últimos tiempos
musulmán. Pero la penetración de los pueden dividirse en dos grandes gru-
ejércitos islámicos tomó caracteres pos: en primer lugar, reflexiones y es-
muy diversos según se tratase de unas tudios sobre las causas y el significado
regiones o de otras y su permanencia real de la conquista en la Historia de
se extendió en períodos cronológicos España, lo que ha producido una
26/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
abundante bibliografía, no exenta de Gómez) apareció en 1950, dentro de la
polémica. A este apartado han contri- Historia de España dirigida por don
buido tanto arabistas como medievalis- Ramón Menéndez Pidal, bajo el título
tas españoles y extranjeros. Los prime- España musulmana hasta la caída del
ros han consagrado sus esfuerzos, en califato de Córdoba.
mayor medida, a un segundo grupo de
estudios, en los que se analizan cues-
tiones más específicas vinculadas so- Primera versión moderna
bre todo a los itinerarios de los ejérci-
tos invasores, el examen de los relatos Lévi-Provenral acepta básicamente
árabes sobre la conquista o los proble- el relato de las fuentes árabes, aunque
mas de identificación toponomástica señala en ocasiones su posible carácter
que ellos plantean. legendario. Recoge, por tanto, la inter-
Tras los primeros estudios cien- vención del conde don Julián y las ra-
tíficos sobre el tema, escritos en el si- zones de su petición de ayuda a Musa
glo pasado por autores como R. Dozy, b. Nusayr, así como la llegada del pri-
E. Saavedra o F. Codera, la primera mer conquistador, Tarif, y las sucesi-
versión moderna de los hechos corres- vas expediciones de Tariq b. Ziyad y el
pondientes al arabista francés E. Lévi- propio Musa, los problemas surgidos
Provenral. La traducción española de entre ellos y la derrota del rey don Ro-
su obra (que se debe a Emilio García driga. En cuanto a las causas de la ful-
Batalla entre musulmanes
y cristianos (ilustración
del capítulo de La guerra de los moros,
de la Historia de ESI?aña
del Padre Manana)

LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA / 27


minante desaparición del Estado visi- quista, interpreta la adopción de la re-
godo y la nula oposición encontrada ligión musulmana como un hecho muy
por el ejército musulmán tras esta de- posterior y los primeros siglos de la
rrota. Lévi-Proven~allas atribuye a la presencia islámica en la Península
situación de decrepitud y agotamiento como un período de luchas caóticas en-
a que había llegado el reino de Toledo, tre movimientos cristianos opuestos,
junto a una indudable buena suerte que se convirtió, en la historiografía
que ayudó a los invasores en su empe- árabe tardía, en una invasión que
ño. La falta de documentación sobre el nunca existió en la realidad. La tesis
período final de los visigodos en la Pe- de Olagiie no resiste un examen histó-
nínsula Ibérica fue subrayada por rico serig, pero es necesario mencio-
Lévi-Proven~al, que no se extiende de- nada, en cualquier caso, dado que ha
masiado sobre este punto. tenido cierta repercusión y, por otra
Más cercano a nuestros días, otro parte, representa la posición más ex-
historiador francés, Pierre Guichard, tremada de una postura que subyace
ha dedicado su atención al tema de la en cierto número de interpretaciones
conquista (dentro de su obra sobre la sobre el significado de la conquista is-
estructura tribal de al-Andalus, tradu- lámica de la Península.
cida al español con el título Al-Anda- En efecto, el hecho mismo de la con-
lus. Estructura antropológica de una quista -más que sus condiciones ma-
sociedad islámica en Occidente, Barce- teriales o sus circunstancias preci-
lona, 1986). Aunque el propósito de sas- ha sido objeto de una de las
Guichard no es replantearse el hecho polémicas más intensas (y, en cierto
mismo de la conquista, sino estudiar modo, infructuosas) de la historiogra-
los componentes y las estructuras de fía española moderna. No ha sido, de
la población andalusí, las páginas que ningún modo, un hecho fortuito: du-
dedica a las causas que facilitaron la rante siglos se ha sentido que la inva-
invasión suponen un considerable sión árabe suponía un corte decisivo
avance sobre todo lo anterior, debido, en el normal devenir histórico de Es-
en gran parte, a la aparición de nuevos paña; un ataque fulgurante que sólo la
estudios sobre la época visigoda. Mati- traición (en la figura de don Julián)
za, por tanto, mucho más que Lévi- explicaba de forma razonable y que
Proven¡;al la situación de crisis que dejó en el subconsciente colectivo una
atraviesan la sociedad y el Estado visi- huella indeleble. A este respecto son
godos con anterioridad a la conquista interesantes las referencias que hace
y, sobre todo, insiste en la sucesión de T. Glick, en su Islamic and Christian
catástrofes naturales (sequías, pestes, Spain in the Early Middle Ages (Prin-
carestías) que debilitaron, durante el ceton, 1979), a estudios psiquiátricos
siglo VII, tanto la demografía del país en los que se analiza este ancestral
como sus recursos de todo tipo y que, miedo al invasor.
unidas a la decadencia interna del sis- Que la conquista árabe se haya in-
tema, jugaron un papel semejante al terpretado como un acontecimiento ex-
que puede observarse en la historia de terior a la verdadera Historia de Espa-
la expansión árabe en el Creciente ña supone dar por sentado que esa
Fértil. Historia se ha ido desarrollando en
torno a unos conceptos esenciales y,
por tanto, permanentes a través de los
Invasión polémica siglos. Esta interpretación, arraigada
profundamente en el pensamiento his-
En 1969 apareció en francés la obra toriográfico español, no es, sin embar-
de Ignacio Olagiie Les arabes n'ont ja- go, única. En 1948, en efecto, Américo
mais envahi l'Espagne (versión espa- Castro publicaba su España en su his-
ñola, ampliada, con el título La revo- toria. Cristianos, moros y judíos (con
lución islámica de Occidente, numerosas ediciones posteriores),
Barcelona, 1974; una interesante rese-
ña de Pierre Guichard en sus Estudios
sobre historia medieval, Valencia, Puerta de Bisagra, siglo X,
1987). La tesis de este libro aparece la más antigua de la muralla árabe
claramente explicada en su título; ba- de Toledo y una de las
sándose en una supuesta ausencia de más importantes
fuentes antiguas árabes sobre la con- para acceder a la ciudad

28/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA


LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA 129
abriendo así la polémica a la que se ha auténtico camino que debería haber
aludido más arriba. seguido la historia de España. Por otra
parte, la presencia islámica es inter-
pretada por Sánchez Albornoz como
De Castro a Sánchez Albornoz una superposición de formas cultura-
les que no afectaron a la contextura vi-
A. Castro partía de una posición de tal hispana; los invasores estaban en
principio fundamental; España no su mayoría recién convertidos al Islam
existía como tal -el concepto, la esen- y todavía sin arabizar, por lo que su
cia de España- antes de la conquista influencia real fue tenue entre las po-
árabe; ésta representa el primer paso blaciones conquistadas, y nula en la
en la construcción de la España que España cristiana.
conocemos en la actualidad.
Si la obra de Castro no es propia-
mente la de un historiador, ello no obs- Revisión de las
ta para reconocer en ella una teoría de fuentes árabes
la cultura española y sus orígenes que
contiene numerosos puntos de vista de
gran interés. El más importante, desde En parte, la interpretación que Sán-
la óptica del estudio de al-Andalus, es chez Albornoz ofrece en esta obra (y en
que, por primera vez, un no arabista otros muchos de sus escritos) coincide
reconocía el papel fundamental del pe- con los estudios de diversos arabistas
ríodo islámico en la historia de Espa- españoles, que ven en el Islam de al-
ña. Según Castro, la convivencia y la Andalus una personalidad propia, ori-
interacción entre las tres grandes reli- ginada en el sus trato preislámico y en
giones monoteístas en la Península es la pervivencia de formas culturales no-
el factor que explica toda la Historia islámicas. Sin embargo, se trata de
posterior. En este sentido, lo que hace una coincidencia que conviene mati-
Castro es atacar la idea de un naciona- zar, ya que las teorías más extremadas
lismo avant la lettre que habría floreci- de Sánchez Albornoz llegan a deplorar
do desde Covadonga y que tendría sus la presencia del Islam en España, he-
orígenes en épocas aún más antiguas. cho al que atribuye el retraso español
No es de extrañar que estas tesis no respecto a otros países europeos.
hayan sido acogidas con demasiado en- En 1967 el arabista Joaquín Vallvé
tusiasmo, por lo que J. T. Monroe (en publicó un artículo titulado «Sobre al-
Islam and the Arabs in Spanish Scho- gunos problemas de la invasión musul-
larship, Leiden, 1970) denomina la co- mana» (Anuario de Estudios Medieva-
rriente tradicionalista de la historio- les, IV, 361-367), al que siguieron otros
grafía española. Si entre los arabistas muchos del mismo autor, que se ha ve-
Castro no ha sido demasiado discutido, nido replanteando desde entonces toda
véase el reciente artículo de P. Martí- una serie de cuestiones en torno a la
nez Montávez, Lectura de América invasión y conquista de la Península
Castro por un arabista, Revista del por los ejércitos islámicos. Se trata de
Instituto Egipcio de Estudios Islámi- la más notable aportación al tema por
cos, XXII (1983-84), 21-42, en cambio el arabismo español en los últimos
tuvo que enfrentarse a un adversario tiempos (aunque no la única: véase al
de lá talla de C. Sánchez Albornoz, que respecto M. Barceló, «Some Comenta-
en 1956 publicó España, un enigma ries on the Earliest Muslim Invasion of
histórico. Obra de un historiador pro- Spain», Islamic Studies, IX, 1970) y
fundamente conocedor del Medievo merece ser examinada por ello con
hispánico, su posición ante el significa- cierto detalle.
do de la conquista para la historia de En el artículo de 1967, Vallvé inica-
España es diametralmente opuesta a ba un nuevo examen de las fuentes
la de Américo Castro. árabes conservadas sobre la conquis-
Sánchez Albornoz considera, en ta, centrándose sobre todo en una
efecto, que si bien se trata de un acon- nueva interpretación onomástica de
tecimiento decisivo, sus consecuencias los textos. De este modo llegará a la
se hicieron sentir con fuerza en una di- conclusión de que el famoso conde don
rección completamente divergente de Julián no era gobernador de Ceuta,
la señalada por Castro: la irrupción sino de Cádiz. En cuanto a las figuras
del Islam supone una desviación del que aparecen como conductores de la
30/ LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA
invasión. Vallvé afirma que la de Tarif XLIX-L, 1969, 294-309); Guichard re-
(que habría dado su nombre a Tarifa) conoce el valor de esta mise en ques-
no es sino una construcción literaria tion, aunque no acepta todas sus con-
de las crónicas. Finalmente, un topó- clusiones; Glick, en su obra citada, y
nimo también sujeto a revisión es el R. Collins en Early Medieval Spain.
de al-Andalus, en el que Vallvé obser- Unity in Diversity (Londres, 1983), ad-
va una transposición de Atlas/Atlan- miten sin reservas la desmitificación a
tis. que Vallvé ha sometido a personajes
Estas nuevas interpretaciones sobre como Tarif. Como todas las teorías que
los personajes y los lugares de la con- replantean de nuevo un saber adquiri-
quista se apoyan en gran medida en la do, las de Vallvé no siempre han sido
crítica textual de las fuentes árabes: aceptadas, pero tienen el mérito indu-
Vallvé sostiene que el conocimiento dable de haber sabido interrogar de
que los árabes tenían de la geografía y una forma nueva a textos conocidos de
la Historia de la Península se basaba a.ntiguo y pocas veces examinados con
fundamentalmente en fuentes grecola- ngor.
tinas (en lugar destacado Orosio y san En líneas generales, y sin entrar en
Isidoro de Sevilla), lo que explica la se- el detalle de la discusión filológico-his-
rie de confusiones que se producen en tórica, esta nueva interpretación de la
el relato de los acontecimientos de 711. conquista insiste en la pervivencia de
Este tema fue estudiado en su artículo un sustrato preislámico y en la conti-
«Fuentes latinas de los geógrafos ára- nuidad, bajo nombres diferentes, de
bes» (AI-Andalus, XXXII, 1967, 241- mitos y lugares históricos de proceden-
260) y ha sido desarrollado por el mis- cia grecorromana, aunque sin cuestio-
mo autor en otros trabajos posteriores; narse el hecho mismo de la conquista
por ejemplo, en «El nombre de al-An- ni interrogarse sobre su significado en
dalus» (AI-Qantara, IV, 1983, 301- la Historia de España.
355). Junto a esta revisión toponomás- Este último punto ha sido, como se
tica, Vallvé ha sometido a una crítica ha visto más arriba, objeto de estudio
semejante ciertas leyendas y relatos para historiadores o ensayistas (ha-
relacionados con la conquista y sus bría que mencionar aquí a Unamuno o
principales protagonistas, siempre en a Ortega y Gasset), en tanto que los
el sentido de identificar sus verdade- arabistas se han visto ante el dilema,
ros orígenes. no siempre resuelto felizmente, de
La aportación de Vallvé al examen considerar a al-Andalus como una
de los textos árabes ha encontrado una parte de la Historia de España (los
acogida desigual. Sánchez Albornoz re- andalusíes eran musulmanes españo-
chazó de plano las novedades que con- les) o aceptar la invasión como el ini-
tenía su primer artículo sobre el tema cio de un período más de la Historia
(en Cuadernos de Historia de España, del Islam.

dra, Estudio sobre la invasión


en España, Marid, 1982. C.
noz, "Itinerario de la conquis
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paña musulmana. Hasta la caída del Califa- la invasión
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Historia de España. dirigida por Ramón Me-

LA CONQUISTA ARABE DE ESPAÑA / 31