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Lucas 5 27-32 Llamamiento de Leví

(Mt. 9.9-13; Mr. 2.13-17)

Luc 5:27 Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví,
sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme.
Leví: unido, asociado a Él.

Levitas: servidores sacerdotales.

Banco de los tributos públicos: era la oficina aduanera del publicano.

Publicano: cobrador de impuestos y derechos aduaneros.

Maestros de la ley: llamados también escribas, letrados o rabinos.

Fariseos: Los fariseos defendían la doctrina de la predestinación, que


estimaban compatible con el libre albedrío. Creían en la inmortalidad del alma,
en la resurrección corporal, en la existencia de los espíritus, en las
recompensas y en los castigos en el mundo de ultratumba. Pensaban que las
almas de los malvados quedaban apresadas debajo de la tierra, en tanto que
las de los justos revivirían en cuerpos nuevos.
Un caso de publicano era el Jefe de los publicanos (Zaqueo) que debió de
mucho dinero y ganaban mucho más estafando a las persona, por otro lado
Leví (Mateo) era del nivel más bajo de cobradores que eran los encargados de
estar haciendo el trabajo sucio de este oficio y no eran de mucho dinero.

Los publicanos eran despreciados por los judíos por varias razones como el
tener contacto con los gentiles, tener que trabajar el día de reposo y cobrarle
dinero demás a sus mismos hermanos.
Con una vida así, vacía, no ser un gentil, y ser odiado por su mismo pueblo,
Llega el Señor, de quien debió haber escuchado… y sin decirle ni preguntarle
nada, le dice solo “sígueme”. Dios conoce nuestros corazones y sabe lo que
necesitamos. Él Señor, sin decir más que una palabra, le entrego una forma de
hacer honor a su nombre, asociado a Él.

Luc 5:28 Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.


La vida sin Jesús es muy vacía, en el mundo solo encontramos desilusiones,
rechazo de las personas, cuestionamiento, discriminaciones, mas Cristo no
hace distinción de personas, nos llama a todos por igual, y te llama ahora
mismo sin pedirte nada a cambio, solo que lo hagas sinceramente, de corazón
y aceptándolo como tu Dios, Salvador y Señor .

Luc 5:29 Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de
publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos.
Una vez que recibimos al Señor nuestro mayor anhelo es comunicárselo a
todos y pasar tiempo con Nuestro Salvador y este hombre lo hizo de la mejor
forma posible haciendo un banquete para mostrar su felicidad, su alegría, para
celebrar un gran acontecimiento invitando a todos sus conocidos.

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Por: Iván P. Yáñez Fica www.mirad.cl contacto@mirad.cl


Luc 5:30 Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos,
diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?
En nuestro camino de cristianos desde el primer momento se nos presentan
personas que nos desprecian y nos rechazan por ser cristianos, incluso hay
personas religiosas que creen que son mejor que otros por seguir la ley, por
guardar los mandamiento, por seguir las costumbres de los Judíos, sin
embargo, Cristo nos mostros como no hay distinción de personas para Él.
No debemos sentirnos mal porque murmuren de nosotros, y aunque en nuestra
vida pasada tuvimos muchos pecados y teníamos una vida desordenada, ahora
con Cristo morando en nosotros dejamos esas cosas, así como Leví dejo su
banco de los tributos y ahora seguía a Jesús.
Cuando aceptamos al Señor, nuestros pecados son perdonados, y el no los
recordara Jamás, porque pago por ellos en la cruz.

Luc 5:31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen
necesidad de médico, sino los enfermos.
Cuando no tenemos al Jesucristo en nuestros corazones estamos enfermos,
cada día empeoramos un poco mas debido a nuestro pecado, nuestra alma se
duele por estar así pero el gran Medico, el Sanador de esa enfermedad es el
Salvador, solo con su ayuda podemos ser sanados el pecado.

Luc 5:32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.


Los fariseos se alejaban del resto de las personas porque se creían muy justos
para estar en contacto con ellos, se creían superiores a las demás personas por
su forma de ser y sus costumbres.
Sin embargo era lo que ellos pensaban, el Señor solo puede llamar a quien
necesita y quiere ser llamado, necesita de nuestra parte que lo queramos de
corazón, que veamos en nosotros el pecado que tenemos y le digamos al
Señor, soy pecador, estoy enfermo, te ruego que tú hagas el milagro en mi de
hacerme un hijo tuyo. Quiero que obres en mí y me transformes para ya no ser
la persona que todos despreciaban sino ahora ser la persona que te sigue
fielmente sin importar la murmuración de las demás personas.
El Señor te ama y te quiere junto a Él pero esa decisión es personal, Dios no te
obliga a ser su hijo, pero te llama y te da la opción.
Tanto te amó que ofreció a su hijo, su único, su amado, su compañero eterno
para morir en tu lugar, entrego su vida, su sangre, se humillo en aquella cruz
de vergüenza, en aquella cruz maldita, por hacerte a ti libre, Él pago tus culpas
y solo te pide que creas en Él, que creas en su obra y le recibas en tu corazón
como tu Señor y Salvador.
Dios te ama tanto y tú ¿cómo eres con Él?
¿Te crees tan justo como los fariseos? o ¿te mostraras como un pecador
queriendo ser sanado?

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Por: Iván P. Yáñez Fica www.mirad.cl contacto@mirad.cl