MEDIO INDIA
I
Consultó al oráculo
tuvo una revelación
perfilados los astros
se espejaron en lagunas de cielo.
La medio india
tenía en la mirada
infancia de cuchillas y alfalfa
galope zaino por dentro
boca nido de lechiguanas.
Cabalgó montes oscuros
no siguió a ningún cacique
le sobró coraje
hecho de talas poncho y cuchillo
le trazó una raya a la vida.
Un jinete vestido de versos
le hizo viento
con su sombrero de verbos
hubo chispas
en el rescoldo del fogón tierno
supo que al soplar lo avivaría
y abanicó floreos.
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II
Llovía manso sobre el monte
el fogón confidente del solo
movía lenguas de secretos.
Añoró la bombilla
un calor de cuerpos
más allá de la espesura.
Bostezó en un rincón la guitarra
junto a la escoba de chilcas.
La lluvia hizo música
en ritmo de goteras sobre latas
una vidala
tuvo letra de pecho adentro.
Tres patas de algarrobo
sostenían el cuero rudo
maleta de vísceras tiernas.
Miró sin alambrados
cuchillas florecidas de océano
espejismo celeste
de ojos que lo pialaron.
2
III
Medio India
la llamaban en el rancherío
el monte y los pajonales.
Su madre en la toldería
la vistió de color tierra
le bajó el cielo a los ojos
para angelar la mirada
borrar el arrebato gringo.
Detrás del cerco de tunas
dentro de barro y paja brava
enjauló dos universos
pájaros y ángeles
que reclamaron favores.
3
IV
No se dio permiso para extrañar
no se dio permiso para querer.
Corazón de calandria
temeroso de águilas
se acompañó de otras aves
buscó alivio de ardores
arrullos y aleteos.
Tuvo miedo de volar alto
por donde la llevara
el instinto de su costado
sea vacío el sustento
sea el último vuelo.
4
V
Sabía de los misterios del monte
leía las estrellas
hablaba con lo etéreo, los elementos
los que ya no están
acompañaron su vida de sola.
Creyó que así estaba impuesto
hasta que leyó el designio
el costado sería herido
la mirada, el olfato
traerían delirios insomnes
atraparía su pecho una fiera.
Descubierta la mujer
aflojó los bastos del galope rudo
pateó el hormiguero
en la cumbrera de su rancho
se encendió un farol
alumbró el patio dormido.
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VI
Maceró el hechizo
a fuego lento y oración
oculta de ancestros.
Comulgó la noche
ostia de luna
con dibujo de lechuza
fue advertencia al pedido
una púa de chauchero
hincó la duda en el sueño.
Hubo un corcoveo en el liberto
bagual que tenía dentro
giró la taba en el aire
ya no había vuelta
a la mano del destino.
Estaba echada la apuesta
su alma en la mesa
tembló ante la banca
que siempre cobra.
6
VII
Tuvo devaneos la medio india
que sí que no animarse
ofrendar la piel al ojo extraño
cocinó en púrpura la incógnita
subir al manzano era el reto
luego voltear la escalera.
El del sombrero levantó el ala
un dedo escurrió la sal
de los surcos que lo curtieron
masticó macachines hacia el horizonte
la quimera regada con estrellas
aún no daba sus flores.
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VIII
Bostezó la tarde rocío de jazmines
un crespín cantó su nombre
hubo perfumes en el aire.
El solitario pastoreó la dicha
montado en besos inventados
fertilizó a latidos la piel de avena
que imaginó en catre revuelto.
Medio india medio bruja
media medida de su vida.
Cabalgó despacio soles y lunas
él también leía los elementos
en aves agoreras malos presagios
en vizcacheras traiciones.
Sacudió un pampero
los eucaliptos de su camino
cayeron espinas
a los pies de la quimera.
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IX
La nombraba el viento
en el ciruelo florido
gemían las ramas
la ausencia de la esquiva.
Más leña en el fogón
no dio la tibieza que anhelaba
el corazón desabrochado.
Brazos de sauce
abrazaron promesas en la nada
tarde ceniza
mirada vaga en las cuchillas
no tan verdes ahora.
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X
La india hechicera
buscó el olvido en vano
vació el alma de todo
y estuvo más llena
hirvió su corazón
en embrujos insomnes.
En el fogón de la noche
sus lenguas traen recuerdos
repiten y repiten su nombre.
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XI
Bajo unas hojas de yatay
un chingolo en septiembre
trinó la canción que hacía falta
un beso guió las ansias
todo madura en este tiempo.
La descubrió perla en la arena
fue temblor de hoja piel a piel
comulgó su pecho privilegios
eso que castigan los preceptos
no fue escrito en esta historia.
Un beso en el junco de la aguada
armó el arco que disparó escalofríos
plegarias de cielos e infiernos
una lágrima de gozo
consumó el sortilegio.
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XII
Ella cabalgó por las estrellas
llegó hasta la altura
del vacío arriba y abajo
sintió una grieta de abismo
hacia recuerdos de sótanos
vuelos abatidos de hondazos.
Huyó de la fiesta
con una lágrima en la mano
desparramó el fogón a ponchazos
escuchó palabras ya dichas
no dejó su corazón de maíz
a reventar de dolor en el fuego.
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XIII
Quemó los hechizos, tentaciones
una vela sin estampita
pidió perdón al gaucho de la loma
no creyó más en designios buenos
tejió un nido de boyeros con el ansia
cuando la luna invitó a un mordisco.
Volvió a volar sola, sobre trigales
libre semilla de cardo
lejos de la mitad carcelera
naturaleza de medio india
es lo que tiene, es lo que vale.
Rubén Daniel Roude
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