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Jacques Le Goff; El Orden de la Memoria

Capítulo 3: documento/monumento.
Los materiales de la memoria colectiva y de la historia.
La memoria colectiva y su forma científica, la historia, se aplican a dos materiales: los
documentos (elección del historiador) y lo monumentos (herederos del pasado).
Monumentum, vinculado al indoeuropeo men (mente, memoria). El verbo monere del latín
(hacer recordar). Si nos remontamos a lo filosófico, monumento, es todo lo que puede hacer
volver al pasado, perpetuar el recuerdo. Desde la antigüedad romana este tiende a especializarse
en dos sentidos: 1) una obra de arquitectura o de escultura con fin conmemorativo: arco de
triunfo, columna, trofeo, pórtico, etc. 2) un monumento funerario destinado a transmitir el
recuerdo de un ser querido que ha muerto.
Documentum, del latín docere (enseñar), a evolucionado hacia el significado de prueba y se
ocupa en el lenguaje legislativo, judicial en el s. XVII y solamente hasta el XIX adquirió el
sentido de testimonio histórico.
En el positivismo, como es el caso de Fustel de Coulanges, documento es igual a texto. Son estos
los que triunfan sobre los monumentos (de re diplomática, Mabillon siglo XVII) fundamento de
la historia científica.
El siglo XX: del triunfo del documento a la revolución documental.
El documento triunfa con la escuela positivista. Desde ahí cualquier historiador deberá
obligatoriamente recurrir al documento. “no hay historia sin documentos” Samaran 1961, “no
hay relato histórico sin documentos” “si los hechos históricos no han sido registrados en
documentos o grabados o escritos, tales hachos se han perdido” Lefebvre 1971.
Luego se amplia el sentido del documento, este aparte de ser escrito, es ilustrado, transmitido
mediante el sonido, la imagen y de cualquier otro modo. Esta ampliación del sentido del
documento, es solo el primer paso hacia la irrupción del documento a partir de 1960 y que ha
llevado a una verdadera revolución documental. Esta es cualitativa y cuantitativa, el interés de la
memoria colectiva y de la historia ya no se cristaliza exclusivamente sobre los grandes
personajes, los acontecimientos, la historia que trascurre de prisa, la historia política,
diplomática, militar. Esta ahora se ocupa de todos los hombres, con el aporte de los registros
parroquiales, se inaugura la era de la documentación de las masas, representa el ingreso en la
historia de las “masas durmientes”. En si todo aquello que la ciencia y la tecnología aporta a la
historia es parte de esta revolución documental, se privilegia el dato que lleva a una historia
discontinua.
La crítica de los documentos: hacia los documento/monumento.
El nuevo documento, ampliado más allá de los textos tradicionales, transformado – allí donde la
historia cuantitativa es posible y pertinente- el dato, debe ser tratado como un
documento/monumento desde el campo de la memoria al de la ciencia histórica. Para enmarcar
ese dato en su contexto.