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Muchos padres y madres se preguntan a veces si el

comportamiento de sus hijos e hijas son normales ya


que muestran comportamientos bochornosos o
frustrantes: gimoteos, berrinches, palabrotas, malas
contestaciones, desobediencia, peleas o maltrato a
sus compañeros. Estos comportamientos ponen a
prueba su paciencia, aunque quieren mucho a su hijo o
hija, sus acciones le hacen sentirse mal: incómodos,
frustrados e, incluso, criticados por los demás. Algunos
padres y madres se preguntan: "¿Por qué está
haciendo esto?", "¿Se le pasará con la edad?",
"¿Qué puedo o debo hacer?"

Para los padres es importante saber qué


comportamientos son normales según la edad, cuáles
son inaceptables y cómo afrontarlos. Para saber si un
comportamiento es "normal" hay que tener en cuenta
dónde se produce, con qué intensidad y frecuencia y,
también, de qué comportamiento se trata. Los
comportamientos se vuelven "anormales" cuando:
- Se prolongan en el tiempo.
- Ocurren en un momento o en un lugar
inapropiado.
- Sobrepasan los límites aceptables.
- Interfieren con las rutinas de la vida diaria.
Es fundamental identificar y cambiar estos
comportamientos desde una etapa temprana, después
será más difícil.

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A continuación se exponen comportamientos
que ocurren con frecuencia a ciertas edades,
aunque no a todos los niños y niñas. También
pueden volver a aparecer en cualquier momento,
particularmente en tiempos de estrés.

Desarrollo normal Cuándo es un problema

Berrinches Cuando los berrinches continúan más allá de la


(de 18 meses - 4 años) etapa preescolar. Cuando son muy frecuentes.
Uso de palabrotas - Cuando no responde a límites y lo hace de
(desde los 3 años - forma desafiante.
adolescencia)
Cuando es muy frecuente: siempre quiere
Tendencia a ser mandón mandar. Cuando no muestra comprensión por
o peleón (de 4 - 9 años) los sentimientos de los demás (le falta empatía).
Cuando lastima a otros sin motivo.
Cuando impide que su hijo/hija realice o participe
Hiperactividad en actividades como dormir, leer, atender en
(desde 2 años - adulto) clase, realizar sus deberes, trabajar en grupo,
etc.
Cuando se repite en el tiempo y no es sólo algo
Deshonestidad o robo
puntual. Cuando recurre a este comportamiento
(desde los 4 -10 años)
para llamar la atención.

Porque quieren comprobar los LÍMITES:


- Las normas que se les ponen.
- La resistencia de los padres.
- Sus propias fuerzas.
La resistencia que presentan (negándose, gimoteando, llorando o
enrabietados) y la reacción de los padres ayudan a los niños y niñas a
conocer los límites y las reglas para llevarse bien con los demás.
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Para obtener algo que quieren
(jugar a la pley o al ordenador, ver
la TV, salir a la calle, etc.) o para
evitar hacer algo que no
quieren (las tareas escolares,
recoger su habitación, hacer
algún mandado, etc.).

A veces se comportan mal porque lo


hacen sus amigos y otras, sencillamente,
para satisfacer su curiosidad.

Sin embargo, la razón más común del mal comportamiento es


sencillamente el deseo de ser el centro de atención. A la mayoría de
los niños y niñas les encanta tener público. Cuando se encuentran en
lugares con mucha gente, como tiendas o restaurantes, piensan que
usted puede ceder a sus deseos a fin de evitar un conflicto. Creen que si
arman un escándalo obtendrán lo que quieren o que la vergüenza que
usted pueda sentir les permitirá continuar actuando de una manera
inaceptable sin peligro de castigo.

Pueden consolarse por el hecho de que todos los niños/niñas y


adolescentes se portan mal algunas veces. La mayoría pelean o hacen
trampas, mienten o se vuelven respondones en algún momento dado.

Aunque usted no puede adivinar cuándo se presentará un comportamiento


negativo, la forma en que reaccione afectará a la duración del
comportamiento. Actuando adecuadamente, en la mayoría de los casos
tales conductas desaparecen con la edad sin que los padres o madres
tengan que hacer mucho esfuerzo. Pero no siempre es así…

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¿Cómo actúan algunos padres y madres?
- Unos “les ríen las gracias” a sus hijos e hijas en casa, pero se dan
cuenta de que fuera de ella sus actos son inaceptables y poco adecuados.
- Otros no se atreven a enfrentarse a sus hijos e hijas por no enojarlos o
porque se sienten culpables si lo hacen.
- Otros les dejan hacer lo que quieren para evitar tener problemas o no se
enteran de lo que hacen porque están todo el día fuera de casa.
- Y OTROS TOMAN MEDIDAS DISCIPLINARIAS RESPECTO A LOS
COMPORTAMIENTOS QUE CONSIDERAN INACEPTABLES O
ARRIESGADOS.

Los padres y madres con


frecuencia recurren el uno al
otro en busca de apoyo
cuando el comportamiento
de su hijo les abruma. Este
es un problema que no
puede afrontar uno solo de
los cónyuges: es un
problema de la madre y del
padre y hay que estar
UNIDOS.

Aunque cada persona y cada situación son diferentes, existen algunas


pautas básicas que permiten abordar de forma adecuada los
comportamientos preocupantes de los hijos e hijas.

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Primero, asegúrese de mantener un
adecuado CONTROL y SUPERVISIÓN de
la conducta de su hijo o hija. Manténgase
cerca de él/ella para ayudarlo a controlar su
comportamiento y respetar los límites que le
impone. Ayúdele, pero sin justificar lo que
haya hecho mal.

Puede ser una táctica eficaz IGNORAR ciertos


comportamientos, tales como el gimoteo o el
enfado, la primera vez que ocurran. Posteriormente,
puede discutir el comportamiento con su hijo. "Ya
sabes que no vas a conseguir que te compre lo que
quieres aunque llores o te enfades".

No consienta en que le hable mal, le falte al respeto


o le insulte. En tal caso, manténgase sereno/a, no
se altere y actúe con firmeza y claridad. Dé por
terminada la conversación. Por ejemplo, “no me
gusta que me hables así, me hace sentir mal, vete a
tu habitación y hablaremos más tarde cuando estés
más tranquilo/a”.

Es mejor poner fin a ciertos comportamientos antes de


que se descontrole la situación. Cuando vea que su hijo o
hija está teniendo comportamientos inaceptables córtelos
antes de que empeore la situación. Para ello, puede
utilizar la estrategia del TIEMPO FUERA que consiste en
enviar al chico o chica a su habitación y dejarlo allí sin
permitirle salir durante un tiempo determinado (al menos
tantos minutos como años tenga), hasta que se calme.

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Ayude a su hijo/hija a hacer frente a las
CONSECUENCIAS de sus acciones. Esto puede ser
incómodo para ellos y para usted, pero es importante que le
oriente de forma muy clara y le ofrezca la oportunidad de
reparar la situación. "Dani, necesitamos llevar esto de
regreso a la tienda y explicar al empleado que tú no lo
pagaste". Explique claramente a su hijo o hija que hay actos
que son inaceptables y que deben hacerse responsables de
sus consecuencias. No lo tape, al revés indíquele como
reparar lo que ha hecho mal.

La mejor forma de conseguir que su hijo o hija se


comporten bien es REFORZANDO sus comportamientos
adecuados por medio de la aprobación, felicitación,
sonrisa y afecto. No entren en la trampa y el chantaje
que a veces ellos les plantean. “Si me compras la moto,
te prometo que estudiaré”. ¡Esto generalmente nunca
ocurre! El mejor refuerzo es el afectivo, es el
reconocimiento por parte de los padres de su esfuerzo y
de sus avances.

Sin embargo, en ocasiones hay que emplear los


CASTIGOS. ¿Cuándo y cómo utilizarlos? Cuando no
cumplen con sus obligaciones tienen que comprobar
las consecuencias que tienen sus actos. Si no haces
tus deberes no te dejaré usar el ordenador esta tarde.

A veces los padres pierden la autoridad con sus hijos


y eso se debe a que éstos han comprobado que no
cumplen con lo que les anuncian o a que no son
capaces de mantenerlo durante el tiempo señalado. Si
un castigo se pone hay que cumplirlo y hasta el final.

No obstante, para que los castigos sean eficaces han


de ser explicados con claridad, inmediatos y
proporcionados con relación a la falta cometida. Por
ejemplo: Te castigo sin salir mañana porque has
llegado hoy después de …(la hora convenida). El
castigo que los padres no son capaces de mantener,
más que un castigo, es una trampa que les quita la
autoridad.
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Sea paciente y no se dé
por vencido/a cuando la
situación se vuelva difícil. No existe una sola forma
Mantenga las medidas 'correcta' o una fórmula
acordadas y no cambie mágica para asegurar el éxito.
sin ton ni son. Hay que emplear las estrategias
anteriores e ir observando como
evolucionan.

Ante un conflicto no pierda


la tranquilidad ni se altere.
Es mejor controlar los nervios
y no perder los estribos. Así No se preocupe de que otras
evitará sentirse culpable con personas presentes crean que
posterioridad y, además, le usted es un mal padre o madre
servirá de modelo a su hijo/a. porque no le deje a su hijo o
hija hacer lo que quiera.
Todos los padres han
experimentado esa sensación
Apoye a su hijo o hija, pero alguna vez en su vida.
sea firme respecto al
comportamiento que espera
de él/ella. Si la situación se
torna imposible, saque a su Si tiene que castigar a su hijo o
hijo/hija del lugar, mantenga hija hágalo, no piense que lo va a
la calma y luego hable sobre querer menos por ello. Pero
lo sucedido. ofrézcale alternativas para su
comportamiento negativo.

Hable con el profesorado tutor de su hijo/hija, otro profesorado,


orientador, médico y otros padres para obtener apoyo, consejos y
sugerencias.