100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas3 páginas

El Carro Del Sol

El mito griego cuenta que el dios Helios conducía diariamente su carro tirado por cuatro caballos a través del cielo desde el este hasta el oeste. Un día, su hijo Faetón insistió en conducir el carro para demostrar que era hijo de Helios a pesar de las advertencias sobre lo peligroso. Faetón perdió el control de los fogosos caballos y el carro se desvió de su ruta normal, causando incendios y zonas heladas en la Tierra antes de que Zeus interviniera para detenerlo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas3 páginas

El Carro Del Sol

El mito griego cuenta que el dios Helios conducía diariamente su carro tirado por cuatro caballos a través del cielo desde el este hasta el oeste. Un día, su hijo Faetón insistió en conducir el carro para demostrar que era hijo de Helios a pesar de las advertencias sobre lo peligroso. Faetón perdió el control de los fogosos caballos y el carro se desvió de su ruta normal, causando incendios y zonas heladas en la Tierra antes de que Zeus interviniera para detenerlo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El carro del Sol

(Mito Griego)
Segn cuentan, Helios, el dios del Sol, recorra el
cielo todos los das desde Oriente a Occidente.
Montado en un carro tirado por cuatro corceles. El
dios se desplazaba siempre por el mismo camino,
hasta que, al anochecer, llegaba al ocano. All se
baaban sus fatigados caballos, mientras l se
retiraba a descansar en su palacio de oro bajo las
aguas. Y era entonces cuando Selene, la diosa de
la Luna, sala a presidir el firmamento nocturno.
Despus, cada madrugada, el dios parta hacia
Oriente para dar comienzo a una nueva jornada
sobre la Tierra.

Una de esas madrugadas, se present ante l su hijo


Faetn, que resida junto a su madre en el mundo de los
mortales.
Padre dijo el joven, la gente no cree que yo sea tu hijo.
Cmo! exclam el dios. Dime qu puedo hacer para
demostrarlo.
Lo nico que bastara para demostrar que eres mi padre,
es que me dejes conducir tu carro.
Hijo, no puedo concederte ese deseo,
mis caballos son muy fogosos y solo me
obedecen a m.
Eres un dios y nunca te he pedido nada. Por favor,
concdeme hoy lo que te pido dijo Faetn llorando.
Helio, conmovido, se acerc al muchacho, le puso una mano
en el hombro y, mirndolo fijamente, le dijo:

Hijo, me gustara complacerte, pero eso


que me pides es muy peligroso. Pero Faetn
insisti y sigui llorando hasta que Helios
cedi a sus deseos, no sin antes hacerle
numerosas recomendaciones.
Satisfecho, Faetn tom las riendas y emprendi
su marcha por el cielo; pero los caballos se
desbocaron pronto y el joven perdi el control. El
carro se sali de su ruta: unas veces pasaba
muy cerca de la Tierra y otras se alejaba
demasiado de ella. Segn cuentan, as surgieron
los desiertos y los polos, como consecuencia de
los incendios y de la congelacin que el incierto
rumbo del carro provoc.
Finalmente, Zeus, el rey de los dioses, tuvo que
intervenir para que Helios pudiera volver a
conducir su carro.

Según cuentan, Helios, el dios del Sol, 
recorría el 
cielo todos los días desde Oriente a Occidente. 
Montado en un carro ti
Una de esas madrugadas, se presentó ante él su hijo 
Faetón, que residía junto a su madre en el mundo de los 
mortales.
—Padr
—Hijo, me gustaría complacerte, pero eso 
que me pides es muy peligroso. Pero Faetón 
insistió y siguió llorando hasta que H

También podría gustarte