¿APRENDER HISTORIA?

Manuel Jesús Fernández Naranjo
IES Virgen del Castillo. Lebrija (Sevilla)

La Historia no es sólo el estudio del pasado sino, sobre todo, la posibilidad de
cambiar el futuro.

1. INTRODUCCIÓN

Este texto es un documento de trabajo abierto y colaborativo para
que los docentes de Ciencias Sociales, y especialmente quienes
participen en el próximo II Encuentro de Ciencias Sociales de Córdoba,
puedan aportar sus ideas y pueda servir como un manifiesto en favor
de una enseñanza y un aprendizaje de la Historia que acerque esta
materia al alumnado y que se adapte a los aprendizajes del siglo XXI.

Porque quienes enseñamos, queremos enseñar o creemos que
enseñamos Historia en los centros educativos, nos planteamos
continuamente o, al menos, con frecuencia para qué y por qué lo
hacemos y eso tanto por nosotros mismos, como por los
cuestionamientos del propio alumnado.

2. HISTORIA Y SISTEMA EDUCATIVO

La Historia es una ciencia social que describe y explica los
acontecimientos protagonizados por el ser humano a lo largo del
tiempo y, por ello, es una disciplina fundamental en la formación de la

sociedad. Para la formación integral, en valores, competencias y
conocimientos, de sus ciudadanos. Y como tal, como una ciencia
humanística esencial, aparece como una de las materias troncales y
básicas en todos los planes educativos. Quizá no tanto como algunos
quisieran, pero hay que reconocer que ocupa un lugar importante
dentro de los planes de estudio.

3. UTILIDAD Y NECESIDAD. LAS TRES “C”.

Pero, para qué y por qué aprender historia; cómo enseñarla en la era
digital y en una sociedad líquida donde no hay nada seguro y los
cambios se producen de manera muy rápida sin dar apenas tiempo a
asimilarlos.

No creo que haya que repetir el tópico de que “la historia hay que
saberla para no repetir sus errores”. Este mito, si acaso, puede servir
para el ámbito extraescolar, porque esa afirmación ni motiva, ni
interesa, ni tiene sentido para el alumnado. Y si no les sirve a ellos,
está claro que no nos sirve como justificación del estudio de la
Historia.

Creo que la necesidad y la utilidad del conocimiento de la Historia
debe justificarse con las tres “C”.

La Historia sirve para COMPRENDER LA REALIDAD EN LA QUE
VIVIMOS. Para saber por qué nos pasan una serie de cosas, o
por qué le pasa al alumnado o a sus familias o a sus amigos.
La Historia sirve para entender la CAUSALIDAD. Lo que nos
ocurre o lo que ocurrió en cualquier momento histórico tiene
unas causas que lo explican y esos hechos provocan unas
consecuencias que pueden afectarles.

La Historia sirve para CONTEXTUALIZAR los hechos y
fenómenos históricos. Para entender, teniendo en cuenta el
contexto, lo que ocurre y, sobre todo, lo que ocurrió.

En definitiva, la Historia es estudiar, analizar y valorar el pasado, lo
que le ocurrió a quienes vivieron en un determinado momento y, por
tanto, debe servir para que el alumnado se sitúe en su mundo, en su
realidad, en su contexto y entender que es protagonista de su propia
historia y que puede cambiarla.

4. ENFOQUE DIDÁCTICO. LAS TRES “A”.

Y, entonces, ¿cómo enseñamos historia?, ¿cómo planteamos
didácticamente nuestra actividad de aula como docentes de Historia?

Pues para eso están las tres “A”.

ACTIVIDAD.

APLICACIÓN.

ACTUALIDAD.

En pleno siglo XXI, en la sociedad digital, el
aprendizaje de la Historia, como el de todas las disciplinas
educativas, debe ser activo. Plantear proyectos de trabajo
donde el alumnado sea protagonista, investigue, debata,
teatralice, cree y explique y no se limite sólo a escuchar y leer.
El alumnado también tiene que aplicar lo que
aprenda a su realidad y su contexto. Por ejemplo, entender que
la explotación esclavista o feudal no es muy distinta de la
explotación actual o que las causas de los conflictos bélicos son
siempre los mismos aunque varíen los actores. Que las
situaciones actuales que les pueden afectar y a sus familias o a
sus amigos tienen una explicación histórica y que pueden
actuar para intentar cambiar y modificar la historia.
Aprovechar la actualidad para motivar al
alumnado y para acercarlo a la Historia vivida, a que entienda

que la Historia es algo real, que pasaba y pasa día a día y no
sólo cosas aburridas que lee en los libros.

Porque la Historia, en definitiva, no es algo que está en los libros sino
en la vida, en su vida.

5. HISTORIA Y COMPETENCIAS.

El enfoque didáctico orientado hacia las metodologías activas produce
irremediablemente un aprendizaje competencial. El aprendizaje de la
Historia ya no debe limitarse a un modelo memorístico, mecánico y
pasivo que sólo requiere una cierta competencia de comprensión
escrita, la típica y socorrida competencia social y cívica o la
escurridiza competencia cultural y artística, sino que debe provocar el
desarrollo de otras competencias:

de la competencia expresiva, al plantearse actividades como
debates, explicaciones del alumnado y difusión de ideas a
través de la red.

de la competencia digital, al utilizar las herramientas y
aplicaciones TIC o la red de manera autónoma para investigar,
difundir y participar y ser conscientes así de las ventajas y
riesgos del mundo digital.

de la competencia de aprender a aprender debido a que el
enfoque activo provocará la mayor autonomía del alumnado y
les facilitará herramientas para el aprendizaje permanente

de la competencia del sentido de iniciativa y espíritu
emprendedor tanto por el mayor protagonismo en su proceso
de aprendizaje como por el desarrollo de proyectos de trabajo
en general o de proyectos de aprendizaje-servicio en particular.

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