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Revista proceso, núm. 1162, México, D.F., 6 de febrero 1999.

De Stefan Gandler

Señores:

Les solicito publicar los siguientes comentarios al artículo Testimonios sobre Pío XII, del señor Carlos Castillo Peraza (Proceso 1160).

1. Una cosa es ser católico y la otra es serlo de manera fanática y ciega. Mientras la Iglesia

católica en la República Federal de Alemania (RFA) reconoció públicamente en la declaración de sus obispos del 25 de enero de 1995, ante el 50 aniversario de la llamada liberación de Auschwitz, su culpabilidad en el nacionalsocialismo y en la destrucción de los judíos europeos, el autor del artículo mencionado no sabe de nada.

2. Es tendencialmente antisemita tomar la Shoah como algo cuasi natural y preguntar al

referirse a Eugenio Pacelli, Pío XII: "¿Alguien salvó a más (judíos)?". La pregunta adecuada hubiera sido: "¿Alguien colaboró más en la destrucción de los judíos europeos?".

3. La Shoah se organizaba en cuatro pasos, como lo describe detalladamente el historiador

Raul Hilderg (The destruction of the european jews, Holmes & Meier, Nueva York, 1985). El primer paso era la selección y, en este punto, las iglesias cristianas, incluyendo la católica, tenían un papel decisivo, pues sin su participación la Shoah no hubiera sido posible. La selección de las personas destinadas a ser perseguidas, según la doctrina nacionalsocialista (nazi), se hizo únicamente a partir de los registros de bautizos de las Iglesias. Toda aquella persona que podía conseguir la certificación escrita del bautizo, por parte de sus cuatro abuelos, se consideraba aria; los otros, judíos. Lo último significaba la muerte. No se conoce ni un solo caso de un cura que se hubiera negado a participar en esta selección de las víctimas del genocidio más perfectamente organizado de la historia humana.

4. La matanza sistemática de millones de judíos sólo fue posible por la guerra que encabezó

la Alemania nacionalsocialista y que, desde antes de su inicio, fue apoyada por la Iglesia

católica, por decisión del Vaticano y con el consentimiento de la jerarquía eclesiástica local: Alrededor de 650 curas fueron pagados por el "Estado" nacionalsocialista para permanecer con uniformes de oficiales del ejército alemán en los campos de batalla, estimulando a los soldados a cumplir con su deber.

5. Estos y otros servicios dentro de la lógica de la Shoah no los prestó gratuitamente la

Iglesia católica. Recibió algo a cambio, y ello está formulado en un contrato entre el Vaticano y el gobierno alemán fechado el 20 de junio de 1933, el "Reichskonkordat". En este concordato, el Reich da a la Iglesia católica un sinnúmero de derechos dentro del "Estado" nacionalsocialista, como el de impartir la materia religión (cristiana) en las escuelas públicas. A cambio, la Iglesia católica se somete a la política del Reich, incluyendo la mencionada participación directa en el primer paso para la destrucción de los judíos europeos, así como la intervención indirecta en las otras etapas. Este contrato fue elaborado por Pacelli, siendo el principal colaborador del anterior Papa, Pío XI. Este último había logrado ya en 1929, a partir de un contrato parecido con Mussolini, que el Vaticano se declarara un Estado independiente.

6. En marzo de 1939 Pacelli llega a ser Papa. No se sabe de ningún intento serio suyo para

detener el genocidio que tenía como principales víctimas a los judíos y gitanos europeos. Esto es todavía más grave por el hecho de que un tal intento hubiera tenido una gran probabilidad de éxito, como hoy en día considera una gran parte de los historiadores, entre ellos la máxima autoridad en el tema, Hilberg. La protesta de la Iglesia católica en contra de la eutanasia, el programa nacionalsocialista de matar a todos los discapacitados, fue exitosa e impidió que se llevara a cabo de la manera y en la magnitud planeadas. A pesar de esta experiencia, Pacelli nunca protestó en contra de la Shoah, sino que apoyó la mencionada colaboración de la Iglesia católica con la política de exterminio nacionalsocialista a partir del concordato que él mismo había arreglado. (Carta resumida.)

Atentamente

Doctor Stefan Gandler

Revista proceso, núm. 1163, México, D.F., 13 de febrero 1999.

De Stefan Gandler

Señores:

Les solicito publicar la siguiente carta, con motivo de la respuesta que, en Proceso 1162, dio el señor Carlos Castillo Peraza a mis comentarios sobre el artículo que dedicó a Eugenio Pacelli.

En virtud de que no tiene sentido seguir, con textos cortos, un debate en torno de un tema de tanta seriedad, deseo por último proporcionar a los lectores (y, si le interesa, también al mencionado señor) los datos bibliográficos de algunos textos relevantes que existen en español sobre la íntima relación del Vaticano y, sobre todo, de Pacelli (Pío XII) con el fascismo italiano, croata, el franquismo y el nacionalsocialismo alemán:

—Deschner, Karlheinz: La política de los papas en el siglo XX. Traducción de Anselmo Sanjuán Nájera. Zaragoza, España: Yalde, 1994.

—Goldhagen, Daniel Jonah: Los verdugos voluntarios de Hitler: los alemanes corrientes y el Holocausto. Traducción de Jordi Fibla. Madrid: Taurus, 1997 (sobre todo los capítulos 3 y 6).

—Lewy, Guenther: La Iglesia católica y la Alemania nazi. Traducción de Agustín Gil. México, DF: Grijalbo, 1965.

Los dos primeros libros existen en la biblioteca de El Colegio de México, y el tercero en la Biblioteca Central de la UNAM.

Atentamente

Stefan Gandler