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EN LA ESTELA DEL 98, UNA OBRA IMPREGNADA, DE CONCIENCIA AGONIGA SOBRE LA REALIDAD ESPAROLA, a nN = e = LA ANGUSTIA DE ESPANA DE LA INEXISTENCIA D'ESPANYA JUAN PEDRO QUIFIONERO MOLL. PALMA DE MALLORCA, 2007 533 PAGINAS, 25 EUROS RICARDO GARCIA CARCEL Hace diez aPios publicé Juan Pedro Quifionero un libro en la editorial Tec- nos con un titulo provocador: De fa inexistencia de Espafia, que, confieso, cuando Io lef me impacté porque me parecid veren él el perfecto reflejo de la memoria doliente del exilio hispa- nico, Me recordaba aquel poema de J, A. Goytisolo: «De todas las historias dela historia / la mas triste de todas / es lade Espafian. Quifionero es el corresponsal de ABC en Paris. Sus excelentes crénicas nos lo definen como un periodista extraordinaria- mente culto, Iuicido analista de la realidad de la Francia actual, obser- vador implacable de los tiempos de decadencia que viven hoy nuastros vecinos franceses. No sé si es la co- rresponsalia con la impregnacion del legado cultural del exilio republicano, no sé si es la melancolia de un mur- ciano de Totana por la larga ausencia de su tierra, no sé sies simplemente @l ejercicio de una inteligencia repleta de referencias culturales espafiolas henchidas de una conciencia agéni- ca, salpicada de noventa y ochos tris tes, lo que le condiciona, pero el libra de Quifionero me impresions por su pesimismo desolador respecto a la incapacidad del Estado para ofrecer una casa comin a las distintas cul- turas que integran lo que llamamos Espafia Diez aflos después, se edita este libro en catalan en la editorial Moll de Palma de Mallorca, con la adi- cin de un prélogo y un epilogo en los que el autor reitera su discurso ideolagico sin cambiar un apice la clave pesimista del mismo. Espafia como nacién para Quiflonero es un proyecto no inacabado, sino nunca bien definido «victima de una enfer- medad del espiritu que la destruyé antes siquiera de poder crecer ple- namente». VOCACION SATURNAL. Una exis- tencia mas virtual que real, una vo- cacién saturnal, una identidad hipo- tecada ahora ala nueva gecgrafia del poder mundial, lastrada siempre por un Estado que mas que articular la realidad plural, opto por una apuesta reduccionista que ha traide conflictos cainitas, deserciones morales, desqa- ros frecuentes en la conciencia na- cional. El punto de partida del largo periplo intelectual de Quifionero es el fin del proyecto cultural alfonsi y la Escuela de Traductores de Toledo, el exilio voluntario de Ibn Arabi, la tragi- ca muerte de los cabalistasy la mis- tica judia, la pléyade de proscritos, en cuyas fuentes beberian después Fray Luis de Leén o Juan de la Cruz. «Los cimientos de aquella arquitec- tura desconocida» fueron las jarchas de cuya fuente cbeben todos los rios de la lengua», Los poemas arabigos- andaluces son «semillas de un arte de aman) con sus rafces gnésticas musulmanas, judias y cristianas cuyo recorrido por la literatura espafiola explora Quiffonero. En el Siglo de Oro empezaria con|a piearesca el proce- so de «destruccién espiritual de Es- paflan, la «enfermedad del espiritun que tuvo muchos testigos: Quevedo, el Don Juan de Tirso, el Segismundo calderoniano, y, naturalmente, Don Quijote, CULTURAS DIVERSAS. Todo el pen- samiento espafiol desde Jovellanos marea la conciencia agénica de una guerra espiritual perdida, de la que se hacen eco Bécquer, Larra, Costa, Azcarate, Rosalia, la Generacin del 98, la Generacién del 27... De Goya a Picasso, de Velazquez a Falla, de Gaudi a Chillida, Quifionero ensambla literatura y arte para dar testimonio de la identidad cultural espafiola in- trinsecamente mestiza y cuyo Unico futuro raclica en la aceptacion de esta NADIE PUEDE NEGARLE AL AU- TOR LA CAPACIDAD INTELEC- TUAL Y LA SENSIBILIDAD EXQUI- SITA PARA METABOLIZAR TODA LA TRADICION MELANCOLICA ESPANOLA realidad plural e hibrida. La alternati- va que brinda el autor es salir de la desertizacién espiritual, desarrollar plenamente las culturas diversas que integran Espatia, Muchos de sus lec- tores pensardn que Quifionero es un utépico demasiado impregnado de lamemoria doliente de nuestro pais que no se da cuenta que tan inhe- rente a la pluralidad hispanica es su propia conciencia masoquista. Otros creeran quela tesis de este libro pue- de ser instrumentalizada por quienes precisamente no les interesa nada el problema de Espatia. Nadie, en cual- quier caso, puede negarle, en defini- tiva, al autor del libro la capacidad intelectual y la sensibilidad exquisi- ta para metabolizar toda la tradicién melancdlica espaftola e interragarse lcidamente sobre el presente y el futuro de Espafia, Personalmente, nunca me ha en- tusiasmado la memoria épica de los héroes ilustres y de las grandes batallas, pero tampoco es de recibo la tesis de la anomalia hispanica, de la excepcionalidad de un pais que tiende amecerse en la nostalgia de la Espafia que no pudo ser. La Espafia que fue, la Espafia real, no solo esta tejida con los mimbres del fracaso sino también con los del éxito. La li- teratura y el arte no son solo testigas de la melancolia historica sino tam- bién de la satisfaccién propia. =