La violencia no tiene defensores, aparentemente, pero tiene pagadores. La paga el comerciante, el parado, la madre de familia, el jubilado, el desahuciado.

Tú la pagas. La pago yo. Todos compramos violencia en A Coruña porque, con el dinero de todos, este ayuntamiento subvenciona de forma directa e indirecta las corridas de toros. Y las corridas de toros no son dibujos animados con mucha tinta roja sino la realidad, con sangre real que brota de heridas reales en un toro que muere realmente. No son lecciones de empatía sino de crueldad con un ser vivo. No son el arte al servicio de la vida sino la tradición al de la muerte. Las corridas de toros son violencia. Y son ignorancia. Van unidas. Ya lo dijo una mujer que luchó contra otro ismo, el machismo, Emma Goldman, cuando pronunció aquella frase: "El elemento más violento de la sociedad es la ignorancia". Pero también son negocio al que unos cuantos no están dispuestos a renunciar caiga quien caiga. Lo haga el toro en la arena entre las hemorragias y el ahogo. Lo haga el niño que es testigo de la tortura protegida desde las mismas instituciones que juran proteger los derechos del menor. Lo hagan la sanidad, el transporte, la educación, los servicios sociales, el mobiliario urbano o cualquier otro derecho básico de los ciudadanos porque no hay dinero para esas partidas. Pero sí que hay noventa mil, noventa mil euros para tres días de feria taurina. Cuánto cinismo, cuánta mediocridad, cuánta sordidez. ¿Con qué cara, con qué argumentos se puede justificar algo así cuando apenas venden quinientos abonos y ni con el reparto de entradas gratuitas consiguen llenar el Coliseo? Sólo con el gesto del desprecio a los ciudadanos y con razones que son embustes o son aberraciones. Rostros y mentiras de algunos políticos, no todos, ni siquiera la mayoría, porque cada día son menos los defensores de la tauromaquia atrincherados en su egoísmo y en su primitivismo. Ciegos y sordos ante la postura de otros cargos electos y sobre todo ciegos y sordos frente al clamor popular, porque la sociedad en su mayoría está asqueada y harta de tanta malversación moral y de tanta degeneración presupuestaria. Mecenas, aplaudidores y voceros de la ignorancia y la tortura. Vednos aquí reunidos gritando que YA BASTA a tanta vergüenza, a tanto atraso, a tanto dolor. Nosotros no necesitamos, como vosotros, regalar nada para sumar apoyo, porque la valentía, la verdadera, la dignidad, la verdadera, la sensibilidad, la verdadera también, no admiten sobornos. Esos son patrimonio de los retrógrados y de los granujas, o sea, de los taurinos. No es un insulto, es una descripción. Y qué haréis ahora, ¿descabellarnos para separarnos de la ética?, ¿mutilar nuestras voces?, ¿acusarnos de misántropos o de antisistema¿ Podéis hacerlo, pero cada vez engañáis a menos. A quién queréis convencer cuando vuestros trajes están manchados de sangre, vuestras bocas llenas de mentiras y vuestras manos entregan dinero de todos para sufragar el espectáculo público más cruel e infame de los que se celebran en este País. Podéis, como hasta ahora, seguir usando banderillas negras contra la voluntad popular. Podéis seguir impidiendo a Galicia Mellor Sen Touradas acceder a documentos públicos, podéis seguir saboteando sus campañas, legales y perfectamente transparentes, ¿sois capaces de decir lo mismo de las vuestras?, podeís seguir amenanzando, insultando y usando vuestro poder para silenciarnos en los medios de comunicación, que todo será inútil. No esperamos por vuestra parte juego limpio, no somos idiotas, ya sabemos que eso os facilitaría mucho la labor, pero vuestras trampas y bravatas no nos harán que nos callemos ni rindamos. Tenemos memoria, y la historia no ha enseñado que toda aberración cuenta con sus soldados para defenderla. Mercenarios a nómina y sin moral. Sí, vosotros sois la infantería de la violencia y nosotros, porque no somos ni los cobardes, ni los prostituidos, ni los ignorantes que tan bien os vendrían, somos, no lo olvidéis, los que escribiremos el epitafio de esa violencia. El epitafio de la tauromaquia en A Coruña, ciudad que no es principio ni final, es sólo una etapa más de un hecho imparable: la ABOLICIÓN. El principio del final de la feria taurina en A Coruña tiene un día en el calendario: el 4 de agosto de 2013. Os juramos que no olvidaréis esta fecha jamás.

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