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DEDICATORIA;

A Don EMILIO GARCIA,
a mis paisanos lumbrerenses
y también a la memoria de mi amiga la Dra. Esperanza Fonta
como homenaje a su labor universitaria y grafológica

GRAFOLOGIA. DE LA “A” A LA “Z”
Por AUGUSTO VELS

NOTA IMPORTANTE:

Debo expresar mi agradecimiento a mis colegas Rafael Sevilla, Rosa Saavedra y
Fernando Fanlo, Licenciados en Filosofía, Peritos Calígrafos y Grafoanalistas, por
su aportación informática de un nuevo “Método Vels de Gtafoanaliss” y haber
colaborado en la corrección y revisión del texto de esta obra..

Augusto Vels

PRÓLOGO:

Esta obra es el resultado de más de cinco años de trabajo en la que se recoge la
experiencia de más de medio siglo en la practica de la Grafologia y en otros tests
psicotécnicos y proyectivos destinados al estudio de orientación, promoción y
selección del factor humano en las empresas.
Contiene más de 200 currículums de autores y obras de Grafología. Estos
currículums permitirán a los lectores elegir los autores y obras mas en consonancia
con la especialidad que les interese.

El texto de la obra puede considerarse como una ampliación al “Diccionario de
Grafología y de términos psicológicos afines”. Destinada esencialmente a los
profesionales y en la que han colaborado, aportando algunas de sus experiencias
personales prestigiosos grafólogos de diversos países:

ESPAÑA: (Colaboradores) :

1
-Prof. Berta Andress, Ex-presidente de la “Asociación Grafopsicológica” (Madrid.).
-Dra. Esperanza Fonta, Presidente de la A.G.C. (1993 - 1997) y Profesora de
Psicomotricidad en la Universidad Ramón Llull de Barcelona.
-Prof. Jaime Tutusaus, Presidente de la A.G.C.(1998).-
-Prof. Francisco Viñals, Doctor en Derecho y Criminología, Presidente de la
“Asociación de Peritos Calígrafos de Cataluña”, profesor de esta materia en la
Universidad Autónoma de Barcelona y Vicepresidente.1º de la A.G.C.
Prof. Mª Dolores Mora, Vicepresidente 2º de la A.G.C., Psicoterapeuta y prof. de
Grafología y Peritaje Caligráfico en la Universidad Autónoma de Barcelona..
-Prof. Palmiro Viñas, prof. de Grafoanálisis y Secretario de la A.G.C.
-Don José Sadurní Villalonga, Ingeniero en Informática, autor del primer programa
informático del “Método Vels de Grafoanálisis.”.
-Don José M. Escolá, Tesorero de la A.G.C. especialista en “ritmo de base”.
..
Los licenciados en Filosofía, Peritos Calígrafos y Grafoanalistas Rafaél Sevilla,
Rosa Saavedra y Fernando Fanlo, que han corregido los errores de teclado y
compaginación del texto aportando su versión informática del “Método Vels de
Grafoanálisis”..

Lps Profesores Tutusaus, Viñals, Dolores Mora y Viñas, han colaborado con la Dra.
Fonta en los “Cursos de Master en Grafología” de la Universidad Ramón Llull de
Barcelona y en los cursos de Peritaje Caligráfico de la Universidad Autónoma de
Barcelona. y, a su vez, son profesores en la “Agrupación de Grafoanalistas
Consultivos de España” (A.G.C.) que funciona como Escuela Superior de
Grafología, con estatutos registrados en el Ministerio de Trabajo.

COLABORADORES EXTRANJEROS:

Dr. J. Ch. GIlle Maisani: Ex Catedrático de la Universidad Laval (Canada).
Prof. Lamberto Torbidoni: Fundador Instituto G. Moretti.
Prof. Silvio Lena: Presidente de la A.G.I. (Italia)
Dr. Pacífico Cristofanelli: Dr. Instituto Moretti y de la revista “Scrittura” (Italia).
Prof. Doris Gauthier: Dr. Inst. Caracterología (Canadá).
Profesoras Marthe Laubi y A. Olivie Gaye de Bourdeaux (Francia).
Prof. Paolo Bruni: Director de APRESPA (Italia).
Prof. Pedro José Foglia: Profesor de Grafología en la Universidad Católica de
Buenos Aires (Argentina).

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A todos los colaboradores expreso mi agradecimiento por haber contribuido al
proyecto de hacer esta obra una herramienta útil para los profesionales de la
Grafología..
Es de agradecer también el apoyo moral y beneplácito de muchos de los colegas
que conocen el borrador de esta obra y aunque, por su limitación de tiempo, no han
podido colaborar con sus aportaciones, no quiero dejar de mencionar a algunos,
entre ellos los profesores y profesoras que durante los más de cinco años que ha
durado la realización de esta obra me han animado en su proyecto. Entre los
colegas a los que envié el borrador de la obra, se encuentran Mauricio Xandró,
Amparo Botella. Consuelo Galindo, Julia Moya, Eduardo Pérez de Mora, María del
Mar García Martín, Isabel Sánchez-Bernuy, Chantal Melin, Carlos Ramos Gascón,
Alicia Martínez y muchos otros grafólogos actuales de España y extranjero que
figuran en el currículum de autores.
Para el autor de esta obra será muy grato comprobar la acogida de sus colegas en
este intento de haber querido hacer algo que sea útil a los profesionales a los
cuales queda abierta toda crítica y sugerencia que pueda mejorar este trabajo.

El autor.-

GRAFOLOGIA- DE LA “A” A LA “Z”:

(Este “Diccionario” es una ampliación a la obra anterior del mismo autor
denominada “Diccionario de Grafología y de términos psicológicos afines).

ORDEN ALFABÉTICO DE LOS SIGNOS GRÁFICOS:

Este “Diccionario” ha sido concebido como herramienta de consulta destinada a los
grafólogos profesionales. Se pensó, en principio, en forma de disquete abierto que
permitiera ir integrando en cada signo las nuevas investigaciones que se vayan
produciendo. Sin embargo, por su posible resultado comercial negativo dada la
facilidad de las copias piratas en el campo de la Informática, hemos tenido que
desistir de este proyecto inicial. Este “Diccionario” es el fruto de cinco años de
trabajo y de innumerables consultas y aportaciones de diversos colegas. Algunos de
ellos anteriormente mencionados.
La clave de la letra inicial de cada signo y los dos números siguientes se habían
pensado para facilitar de inmediato el acceso a cada signo mediante las teclas de
función del ordenador. Se conservan estas claves para aquellos lectores que

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adquieran la obra y deseen, si disponen de ordenador, tener también el texto, sin
grabados, de esta obra en forma de disquete para PC.

CLAVE:

A01 ABIERTA:

(Se refiere a los óvalos u ojos de las letras “a”, “o”, “g”, “d”, etc. y a las zonas
iniciales y finales de las letras mayúsculas y minúsculas). La escritura en guirnalda
no buclada es abierta.
El coligamento en arco debe interpretarse como escritura cerrada y lo mismo la
escritura invertida y sinistrógira.
Los signos de “abreacción” (Escritura Abierta), en general, asociados a un nivel
positivo alto (Escritura Armónica: A23), deben interpretarse como abertura de ánimo,
sinceridad, espontaneidad, ausencia de fingimiento o de hipocresía. Buena
adaptación al entorno. Equilibrio entre las pulsiones instintivas y las exigencias del
medio ambiente. Fidelidad en los sentimientos de aprecio, de amor o de amistad.

1.-Abierta por la derecha del óvalo:
En general, la escritura abierta a la derecha y sin inhibiciones importantes, refleja al
“Yo Niño” del análisis transaccional de Berne. El sujeto expresa sus sentimientos y
habla de sus necesidades directamente, con espontaneidad. Acepta de buen grado,
con buena disposición, los gustos e ideas de los demás sin que necesariamente
renuncie a la propia ética y convicciones.
Esta espontaneidad y disposición abierta está más cerca de la generosidad que del
egoísmo, ya que la actitud es ofertante, sobre todo, si la escritura es extensa y
progresiva. El sujeto sabe ponerse en el lugar de los demás y comprenderles,
respeta sus deseos y criterios sin renunciar a los propios, comparte ilusiones y
tristezas. Rara vez toma posiciones egoístas o individualistas. Es capaz de dialogar
sin crear conflictos, sin tomar actitudes rígidas o intransigentes
Con escritura grande, redondeada, ligada, inclinada y extensa: Libertad y
espontaneidad en la expansión de los sentimientos y emociones. Actitud ofertante
de afecto y simpatía. Buena sociabilidad. Extroversión.

2 -Abierta por atrás o parte izquierda de los óvalos:
Necesidad de contener los primeros impulsos expansivos. La espontaneidad se ve
refrenada por la prudencia, el temor o la desconfianza. Efecto de la experiencia de
la vida en sujetos normalmente expansivos, en quienes se inicia la retracción, la
defensa del Yo frente a los vapuleos de la vida.

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3 -Abertura excesiva de los óvalos que adoptan la forma de “u”:
(N) Actitud demasiado abierta y espontánea a los estímulos o influencias externas.
Falta de cautela y de discreción, de sentido crítico y de autocontrol en los impulsos
expansivos. Permeabilidad a toda clase de presiones, de influencias, por
ingenuidad, credulidad o falta de resistencia para oponerse. Plasticidad, ductilidad
de carácter y, como consecuencia, sugestibilidad (ver este término en el Diccionario
de Psicología). Esta tendencia a ser el “Yo niño” del Análisis Transacional de Berne
que representa la ingenuidad, la candidez, la simpleza o ausencia de sagacidad
crítica, de picardía y malicia, supone también la falta de madurez en el
discernimiento y la falta de discreción, tanto en las expansiones verbales como en la
captación de palabras y opiniones de otros. Esta tendencia a la credulidad puede
ser peligrosa para quien la padece, si el medio ambiente que rodea al sujeto no es
socialmente correcto. Frecuentemente el sujeto puede arrepentirse de lo que ha
dicho o hecho, cuando ya no existe ningún medio o posibilidad de rectificar su error
o indiscreción.

4 Abertura en la base de los óvalos:
(N) Fingimiento, simulación, ficción, hipocresía. Modo de hablar encubierto. Se
enmascara el pensamiento con la comedia, la farsa o la disimulación, como medio
de evadir la culpabilidad o las intenciones. El camuflaje de las intenciones, en este
caso, tiene una finalidad defensiva o egoísta que el sujeto no desea confesar.
Carlos Ramos ha querido aportar algunas de sus observaciones personales sobre
este signo gráfico: “Quienes abren los óvalos en la base, no son efectivamente
amigos de la sinceridad. Lo he observado en varios casos muy significativos. Este
signo suele alternarse con óvalos cerrados en la base. La abertura en la base de los
óvalos suele ir también acompañada de escritura ancha e incluso aplastada y, en
ocasiones, los óvalos son más rápidos que el resto de letras Este signo es más
frecuente en mujeres. Lo que interesa subrayar es que, en estos casos, se trata de
personas que se sienten particularmente indefensas ante las vivencias de angustia
y todo lo que suponga la irrupción de la actividad inconsciente”. “Pienso agrega
-Carlos Ramos-, que esta particular sensibilidad a la angustia suele tener base
constitucional. Es un indicio muy significativo de neurosis, incluso de personalidad
borderline”. (Ver currículum de Carlos Ramos en Índice de Autores).

5 Abreacción desigual: (Ver Desigualdades de Abreacción).

A02 - ABREACCIÓN:

(Ver este término en el Diccionario de Psicología).

A03 - ACARICIADORA:

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El Dr. Gille-Maisani describe ampliamente este “gesto-tipo” en su obra “Psicología
de la escritura” (Ed. Herder; 1991). Según el Dr. Gille, Solange Pellat describió este
signo a principios de siglo. Consiste en la existencia de arpones en forma de
“curvas” en las zonas iniciales y finales de las letras (ver el trazo inicial de las dos
“E” mayúsculas de la fig. 138) y la presencia de guirnaldas bucladas y de jambas en
ocho de guarismo (fig. 130).
(N) Es un signo propio, según el Dr. Gille, de personas aduladoras, lisonjeras, tras
de cuya actitud se oculta un profundo afán de posesividad, que “se orienta hacia el
campo de los sentimientos en lugar de hacerlo hacia el de los bienes materiales”.
“El arte de agradar es el arte de engañar” (Vauvernargues).
Según el Dr. Gille, la escritura “acariciadora” “se entronca, en sus variedades
atenuadas y armoniosas, con las especies “graciosa” y “elegante” (fig. 215), cuyo
significado sería el “encanto”, la habilidad seductora, el savoir-faire, el arte de
cautivar y fascinar propio de las personas amables, con gancho para agradar.
Cuando los gestos-tipo acariciadores se mezclan con escritura con frecuentes lazos
y formas complicadas, el deseo de agradar es claramente un engaño insidioso y
perverso destinado a conseguir ventajas personales.

A04 - ACELERADA, Escritura:

La escritura acelerada supone un incremento de la velocidad normal de la escritura.
Sólo se puede diagnosticar este signo si tenemos suficientes muestras de escritura
para verificar el ritmo normal y el ritmo acelerado.
Para interpretar la escritura acelerada es necesario cotejar las variaciones de
espacio forma y movimiento que se producen en el grafismo al salir del ritmo
normal. Hay que observar si el sujeto conserva el control de sí mismo mediante la
voluntad, en cuyo caso la aceleración no supone pérdida importante en la calidad
del trazado; o si es la emotividad quien domina en el proceso de aceleración, en
cuyo caso el espacio, la forma y el movimiento resultan más o menos alterados, es
decir, se pierde calidad en el trabajo ejecutado.
(P) Cuando la aceleración es positiva, es decir, cuando se acelera el ritmo normal
sin deterioro de la calidad del trazado, refleja la capacidad del sujeto para
incrementar su trabajo en determinados momentos clave y realizar muchas cosas
bien y en poco tiempo. La voluntad controla la acción, en este caso, sin dejar que la
emotividad distorsione el trabajo realizado. Este es un buen signo de salud y de
equilibrio interior. Supone una buena adaptación del sujeto a las condiciones y
exigencias de su medio ambiente.
(P) Capacidad para acelerar el ritmo habitual de trabajo (mental o manual). Este
aumento de productividad implica un perfecto control y dominio de la labor que se
realiza y, por tanto, no perjudica, en este caso, la calidad de las tareas realizadas.
(N) Con desorden, agitación y pérdida del dominio de las reacciones motoras
supone hiperemotividad que frena o perturba la adaptación del sujeto a un ritmo
superior al suyo habitual. Incapacidad para adaptarse a un incremento de la
actividad. Viscosidad mental. En este caso, en lugar de aumentar, puede disminuir,

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en general, la cantidad y calidad del rendimiento, principalmente si el sujeto se
siente observado.

A05 - ACENTOS:

Tanto los acentos como los puntos, son partes integrantes de las letras que precisan
su estructura. Sin ellos, las letras quedan incompletas y afectan a la claridad y
eficacia del trabajo realizado. Colocar adecuadamente un punto o un acento es
precisar el significado de una palabra y presentar un trabajo completo y eficaz.
Omitir un punto o un acento, o colocar estos signos complementarios fuera de su
sitio correspondiente, no es sólo una falta de atención y precisión en lo que se
piensa, se dice o se hace, es también un abandono de la ética y de todo
compromiso en presencia de una obligación.
(P) Acentos de dimensión normal, colocados con precisión: Equilibrio mental,
precisión, deseo de claridad. Pensamiento atento y responsable en presencia de
cualquier deber u obligación. El sujeto se caracteriza por la exactitud y la
puntualidad, si el ambiente gráfico confirma el predominio del orden en los aspectos
espacio, forma y movimiento.
(N) Acentos grandes, impulsados, acerados, en un grafismo de bajo nivel positivo
(fig. 61, 126a y 162). Reflejan disturbios emocionales, reacciones agresivas,
irritables y violentas; pérdida frecuente del equilibrio y la compostura en presencia
de contrariedades, oposiciones u obstáculos (egocentrismo agresivo). Reacciones
propias de sujetos con elevado grado V en la escala de Pophal.
Si los acentos son recurvados y acerados, la pérdida del autocontrol es aún más
frecuente e irritable y se puede mezclar con fantasmas de la mente, con falsas
interpretaciones sobre las intenciones de los demás o sobre la hostilidad del medio
ambiente.

A06 - ACERADA:

Se caracteriza por un impulso vivo y lanzado que otorga a los trazos finales de letra,
de palabra o barras de las “t”, una terminación más o menos aguda o puntiaguda
(fig. 85a, 117b, y 208 en la barra de la tercera “t”).
1 (N) Déficit en el dominio de sí mismo. Deficiencia en el freno o inhibición de las
reacciones. Es un derivado con distintos matices, de la emoción primaria cólera
(reacción agresiva a las frustraciones, a las contrariedades, a los obstáculos, a los
deseos impedidos, etc.).
Supone una actitud emotiva pasional fijada a un deseo u objetivo. Cualquier
obstáculo, impedimento o frustración provoca una descarga agresiva contra la
persona, objeto o situación que frustra el deseo o impide el cumplimiento del
objetivo. Esta descarga agresiva puede dirigirse hacia el propio sujeto (automartirio,
autocrítica, autodestrucción, etc.), o dirigirse en palabra u obra hacia los demás.

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De aquí se derivan las interpretaciones de crueldad, sadismo, irritabilidad,
agresividad, combatividad, enojo, ironía, espíritu crítico, etc., que se da a este signo,
según la fuerza de los trazos y la agudeza de las puntas terminales. La causa de
estas reacciones es siempre la frustración (Ver éste término en el Diccionario
psicológico).
(N) El gesto acerado es lo contrario del gesto en maza. La maza es un impulso
frenado, contenido, es una fuerza que se almacena en el interior. El trazo acerado
supone una tensión o fuerza que se descarga.
Según el dinamismo gráfico, la fuerza y frecuencia del impulso, es decir, según el
grosor, la agudeza de las puntas, la dimensión de los trazos y el ambiente gráfico, la
descarga agresiva puede ser manifestada directamente a través de palabras
ofensivas o de actos más o menos impulsivos y reprochables. La agresividad, en
determinados casos, con un ambiente gráfico positivo o armonioso, puede ser
sublimada o fantaseada.
(P) Cuando la agresividad es latente y se sublima en el individuo, puede
descargarse a través del espíritu crítico, del humorismo irónico, de la observación
aguda de matices y detalles no correctos en las cosas. El sujeto de este tipo,
cuando está dotado de vivacidad de espíritu, de agudeza de sensibilidad, y de una
inteligencia penetrante, es hábil para investigar sobre las personas y las cosas y
para desenredar la trama del pensamiento ajeno y descubrir los lados vulnerables o
los aspectos inéditos que tienen las cosas, sin que la agresividad de fondo se
manifieste abiertamente, si está sublimada o humanizada.
La agresividad latente, puede ser también fantaseada a través de obras literarias,
cuyo insigne ejemplo, puede ser el personaje de Don Quijote de Miguel de
Cervantes y, cambiando de categoría, el personaje de Superman. La descarga
agresiva indirecta y fantaseada se puede ver también en ciertas obras artísticas o
científicas. Tenemos abundantes ejemplos en el cine, en la pintura y en ciertas
actividades científicas, como la cirugía y algunas investigaciones con finalidad
bélica y destructiva.
2 (N) Cuando la agresividad se manifiesta directamente, generalmente está
presente la tendencia a las reacciones pasionales, a la indignación, a la irritabilidad
o al enojo, como consecuencia de la frustración. El individuo pasional y reactivo, no
aguanta bien la frustración, la contrariedad a sus ideas y deseos. Su impaciencia
egocéntrica se inviste de inmediatez: “quiero eso aquí y ahora” Vive la exigencia
neurótica de ser atendido de inmediato y cualquier oposición, retardo o
contrariedad, le sume en una dramática inadaptación que se resuelve en
agresividad verbal o motora.
Con escritura rápida, movida, lanzada y con desigualdades de la presión de la
dimensión y del coligamento, los arrebatos de impulsividad son violentos y
frecuentes. El sujeto no aguanta bien los contratiempos, se enfurece cuando algo no
resulta a medida de sus deseos, reacciona sin reflexión ni cautela a las causas
motivantes de la frustración (ver grado V de la escala de Pophal).
Es importante observar la dirección de los trazos acerados. Si los trazos finales,
barras de las “t”, etc. tienen una dirección ascendente, en diagonal con la línea
(figs. 28, 126a y 210), este signo refleja lo mismo que las respuestas DZW del
Rorschach: oposición, inconformidad, contradicción y agresividad hacia los
superiores. Si el trazo es horizontal, la agresividad se centra sobre aquellos que el
sujeto estima como iguales. Si el trazo es descendente, hacia abajo y a la izquierda

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(fig. 208 k), la agresividad puede dirigirse hacia sí mismo (autocrítica,
autodestrucción más o menos desarrolladas).
3 (N) Si el signo es muy marcado (fuerte presión, grosor anormal y extrema agudeza
en la punta): La agresividad de las reacciones puede registrar el aspecto sádico:
crueldad, encarnizamiento implacable, ferocidad y espíritu sanguinario.
4 (N) La escritura muy acerada en grafismos femeninos indica instinto felino.
Tendencia a las insinuaciones maliciosas, al ataque solapado en situaciones
comprometidas. Afán de criticar que sobrepasa toda medida de buena fe y
prudencia. Complejo de castración. Tendencia a la reivindicación , a la venganza y
al ataque al varón por sentimiento de castración o de minusvalía.
5 (N) Con presión gráfica débil o ligera y terminaciones en punta muy afilada:
Sensibilidad susceptible y quisquillosa, nerviosidad irritable, impaciente, ansiosa y
angustiable. Tendencia a crear dificultades, a criticar, murmurar y ofender, sea por
sentimiento de contrariedad, por envidia, celos o resentimiento. Compensación
ficticia de la propia minusvalía atacando las ideas, las alegrías e ilusiones de los
demás.
Cuando la dirección de los trazos acerados es hacia la izquierda, en grafismos con
fuertes signos de introversión y líneas descendentes, la agresividad se centra en el
propio sujeto (automartirio).
NOTA IMPORTANTE: Hay que tener en cuenta, al interpretar la escritura acerada, el
historial del autor del grafismo. Muchos adultos, huérfanos de infancia, tienen un
inconsciente agresivo y sádico.

A07 - ADOSADA, DE LETRAS ADOSADAS, Escritura:

Los grafólogos de la escuela morettiana han estudiado las letras adosadas
(empotradas unas sobre otras) con el apelativo de “largo o distancia entre letras”.
Este tema ha sido tratado en profundidad por Pacífico Cristofanelli en su obra
“Segni del vissuto” (Ed. Librería G. Moretti, Urbino, 1994).
La escritura de letras adosadas afecta al espaciamiento entre letras y se caracteriza
por el adosado, enganche o adherencia de unas letras con otras en las palabras.
Las letras montan unas sobre las otras sin que necesariamente se trate de una
escritura apretada, ya que la anchura de las letras, no sólo puede ser la normal de
una escritura redondeada o redonda, sino incluso tener una mayor anchura (ver,
como ejemplo, no suficientemente intensivo y extensivo, el empotrado de las “p” de
“posible” y de “importancia” con la letra siguiente en la fig. 148).
Este signo tiene cierto parentesco con el reseguimiento y la regresión de los
movimientos, supone un freno, una necesidad de oclusión, de reserva por
desconfianza (actitud defensiva o miedo) ante las fuertes necesidades expansivas
que puede tener el sujeto y que serán tanto más fuertes, cuanta mayor anchura o
volumen tengan las letras. Según Cristofanelli, las letras adosadas son propias de la
adolescencia.
En mi artículo sobre las letras adosadas y reseguidas (Boletín nº 4 de la A.G.C.,
1988), he estudiado este tema, que se vuelve a repetir en Escritura Reseguida: R15.
Carlos Ramos, en carta del 16 de Julio de 1996, confirma las conclusiones a las que

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el autor de esta obra había llegado en el artículo citado. Transcribo a continuación
las observaciones que este autor e investigador me ofrece sobre la “escritura
adosada”: ”No recuerdo haber encontrado un solo ejemplo de escritura “adosada”,
redonda y ancha en el sexo masculino. Siempre lo he encontrado en mujeres
adultas o en personas con fuerte tendencia simbiótica, con todo lo que esto implica:
tendencia a la oralidad, a la dependencia afectiva, incluso al parasitismo
económico. Esta interpretación se refuerza si la escritura es redonda, blanda y
ancha”.

A08 - AGRIA, Escritura:

La palabra “agria”, dice el Dr. Guille, viene del latín “acer”, que significa
“puntiagudo” y está emparentada con “acerada”, del latín “acies” (punta), (ver
“Psicología de la escritura”, página 45). El Dr. Gille define esta escritura-tipo del
siguiente modo:”La escritura agria, sobre la cual Crepieux-Jamin dejó una
documentación que no tuvo tiempo de elaborar, presenta un aspecto general agudo,
brusco, punzante, anguloso, seco, con finales lanzados, acerados y en diagonal. Es
el equivalente, en la escritura, a una voz ácida, chillona y desagradable” (ver figs.
79, 145 y 201). La escritura agria, tiene una morfología contraria a la escritura
“plena” (fig. 114) en la que predomina la curva y la amplitud graciosa de las hampas.
(N) La interpretación, dice el Dr. Gille, se orientará hacia un carácter desagradable,
razonador y “criticón”, amigo de llevar la contraria y fácilmente agresivo. La fuerza o
debilidad del trazado indicará el grado de vulnerabilidad y susceptibilidad del
escritor.
Cuando la forma se agudiza con ángulos puntiagudos y los trazos se adelgazan
como si fuesen a romperse (fig. 79), escasa energía vital, es señal de fragilidad
interna, de tendencia al desmayo, a la angustia vital permanente, al sobresalto, al
sobrecogimiento ante lo inesperado. Esta conciencia de la propia debilidad e
impotencia, no sólo produce inseguridad y recelo defensivos, una actitud de
desconfianza enfermiza y la susceptibilidad crítica y ácida hacia su entorno, sino
que incrementa la hipersensibilidad, los sentimientos de frustración y el
presentimiento de un Yo en peligro frente a los demás y al medio ambiente.
La desadaptación, por exceso de vulnerabilidad interna, enfrenta al sujeto con un
temor constante a la hostilidad o enemistad de los demás y, como consecuencia, al
presentimiento de las malas pasadas que pueden traerle los acontecimientos. Sus
razonamientos y críticas, no son otra cosa que el descontento de sí mismo
proyectado sobre la vida y sobre el comportamiento de los demás. Este temor
insano y neurótico, obliga al sujeto a vivir en un estado de alerta ansioso y continuo.

A09 - AGRUPADA, Escritura:

La escritura agrupada es aquella donde las palabras están ligadas por grupos de
letras. Si los grupos coinciden con las sílabas, esta modalidad de cohesión se llama
isotómica. Si los cortes aumentan progresivamente se llama politómica y, finalmente,

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si el número de cortes es cada vez menor, recibe el nombre de cohesión
oligotómica. La politomía puede ser compensada o no compensada. Cuando los
cortes de cohesión se producen por la necesidad de poner un punto, una barra de
“t” o por una ligadura anormal, esta politomía es compensada (fig. 29).
No es compensada, cuando los cortes obedecen a inhibiciones (fig. 56).
(P) En un grafismo armónico o con buen nivel positivo, señala cierto equilibrio entre
los impulsos y tendencias inconscientes y la actitud de la conciencia frente a la
realidad, es decir, indica un juego armónico, una relación estable y equilibrada entre
las apetencias biológicas y las funciones psíquicas y mentales. Los deseos
normales, los sentimientos y la reflexión no sufren la censura crítica o inhibitoria de
un Super-Yo dominante. Existe un buen acuerdo entre las necesidades internas y
una ecléctica objetividad en las relaciones con el exterior, juicio ponderado, empatía
sin pasión. Equilibrio entre las exigencias biológicas y las exigencias del entorno,
entre el impulso a actuar y la reflexión.
La capacidad de razonar no excluye la visión intuitiva, ni ésta intercepta a aquella,
sino que se apoyan mutuamente. Esta buena integración y adaptación produce una
mezcla de iniciativa y cautela de intuición y discernimiento, de impulso creativo y
sentido práctico, así como una buena armonía de carácter.
(N) Con predominio del sentido negativo, puede indicar dificultades de adaptación,
vida sentimental frustrada o fracasada, desequilibrio entre las tendencias internas y
las exigencias del mundo circundante, sobre todo, cuando abundan las
desigualdades en el coligamento, en la dimensión, en la presión y en la inclinación,
en cuyo caso estará presente la ambivalencia, las luchas y conflictos internos, las
insatisfacciones, las frustraciones, la inseguridad y la irritabilidad.

A10 - AIREADA, Escritura:

Es aireada una escritura cuando el aire puede circular libremente y sin obstáculos
entre palabras y líneas, cuando las mayúsculas, las hampas y las jambas no
invaden las líneas adyacentes y subyacentes, cuando los márgenes están bien
delineados y se respetan las distancias en los puntos y aparte. En otras palabras,
cuando la relación espacio y movimiento es armónica (Fig. 16, 26, 45, 46, 95 y 96).
(P) Una buena repartición de la masa gráfica, si va seguida de un trazado firme y
dinámico (Fig. 178) es señal de una buena vitalidad y de un buen equilibrio
psíquico, en el que la actividad supera a la emotividad. En la persona sana, la
actividad supera siempre a la emotividad.
La escritura aireada en un grafismo de trazado ligero (fig. 65) y bien organizado
(equilibrio armónico de la forma, del espacio y del movimiento), señala una actividad
mental precisa, organizada y eficaz. En el caso de Sebastián Arbó, (escritura
pequeña, clara, simplificada, sobria, aireada, organizada, agrupada, ligera, vertical,
etc.), la armonía de espacio-movimiento y forma, testimonia un espíritu muy claro,
reflexivo, organizado y analítico hasta en los más mínimos detalles, sin excluir la
intuición y una profunda sensibilidad estética.

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A11 - ALINEADA, Escritura:

La escritura alineada es aquella donde las líneas guardan una equidistancia y
paralelismo entre ellas y el margen izquierdo y superior. Esta equidistancia y este
paralelismo puede ser rígido (fig. 126a), ligeramente flexible (figs. 16 y 45) y puede
ser monótono (figs. 40 y 47).
(P) Lo más normal es que el alineamiento, la horizontalidad y el orden con relación
a los márgenes, sea ligeramente flexible, sin rigidez ni monotonía, en cuyo caso
expresa un control emocional tranquilo, sin esfuerzo de voluntad, lo que determina
una cualidad activa sensata, reflexiva y constante, con apego al método, al orden en
las ideas y una adaptación equivalente al grado III de Pophal.
Esta escritura recordará las cualidades del “flemático” de Heymans (ver la
descripción de este no-emotivo, activo, secundario, en el “Manual de Grafoanálisis,
página 112 y la descripción del grado III de Pophal en la página 123 de la misma
obra).

A12 - ALTA, Escritura:

Se refiere a la altura excesiva de las letras en la zona media del grafismo (figs. 106c
y 154). No hay que confundir este tipo de grafía con las escrituras-tipo grande y
sobrealzada, aunque suele tener con ellas un cierto parentesco.
(N) Ambición de rango. Necesidad imperiosa e irresistible de supercompensar
complejos o sentimientos de inferioridad, en actitudes de superioridad. Estos
excesos en el sentimiento autoestimativo, engendran el deseo egocéntrico,
narcisista y egoísta, que los demás reconozcan al sujeto una superioridad que, a
veces, no es real.
La pretensión del sujeto que se le valore por encima de otros en lo social y en lo
profesional, el deseo inmoderado de gloria, de honores, de fama, de respeto a su
persona, el afán patológico de sobresalir en “importancia” sobre otros, tiene como
fondo inconsciente, el bloqueo de un miedo excesivo y angustioso a la marginación,
a la inferioridad, al desprecio de los demás, a sentirse “minimizado” y ridículo ante
la gente, tragedia dramática que no podría soportar. El culto a la fachada externa, lo
utiliza el sujeto como medio para imponerse a su entorno.
Este tipo de sujetos son muy sensibles al trato que reciben, al valor y atenciones
que los demás les dispensan. Cualquier frustración, contrariedad, oposición o
simple olvido de su persona, puede desencadenar el drama de un resentimiento
profundo y duradero (especialmente si la escritura es muy angulosa).
Esta tendencia puede aliarse al sadismo, bien buscando formas de placer en
cualquier tipo de dominio, bien buscando otras gratificaciones substitutivas. En
todos los casos, el sujeto intenta hacerse dueño de las situaciones, esclavizar,
someter, poner a su servicio a los demás en exclusiva.

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A13 - AMPLIA, Escritura:

Se caracteriza por el desarrollo de la onda gráfica en tanto que amplitud curvilínea
que no llega a la inflación, sino que presenta una plenitud de formas y una cierta
armonía entre las formas y el movimiento expansivo (figs. 54, 114, 137a y 178).
(P) La escritura amplia, como dice el Dr. Gille, “es un signo de imaginación, sobre
todo, cuando está asociada al trazado movido y a las desigualdades de dimensión”.
“La cualidad de esta imaginación depende de la armonía y del nivel de la escritura.
Cuando el ambiente es armonioso y rico, la imaginación es el más precioso de los
dones y permite la creación”.
Generalmente, con un ambiente gráfico positivo, la escritura amplia, refleja un
carácter abierto, expansivo, radiante y eufórico, expresión de buena salud, de deseo
de vivir, de contento y satisfacción de sí (líbido en progresión, de Teillard).
En lo social, el sujeto tiene facilidad para aceptar las opiniones ajenas renunciando
a las propias (Marchesan), pide consejo en vez de reflexionar (Brosson), lo que
hace al carácter agradable y simpático para todo el mundo. Buena memoria e
imaginación verbal y capacidad para captar el aspecto dinámico y la transcendencia
social de las cosas.
(N) Con escritura movida, desproporcionada, inflada y desordenada, la imaginación
se desborda sobre la realidad, es la loca de la casa, deforma amplifica y cambia
fácilmente el sentido de las cosas para adaptar a la situación presente el deseo de
protagonismo personal. Es también un signo de dispersión, de despilfarro del
tiempo, del dinero y de la actividad. Puede indicar también la sed de sorprender a
los demás con exhibicionismo y extravagancias. La ausencia de timidez y de pudor,
excita su imaginación ante la presencia de espectadores.

A14 - ANCHA, Escritura:

La escritura es, en proporción, más ancha que alta (figs. 10, 42, 58, y 117a, en
diversos matices y proporciones). Es, gráficamente, lo contrario que escritura alta.
(P) Con un ambiente gráfico positivo, refleja una actitud ofertante y de aceptación,
sin conflictos, del pensamiento y de la acción de los demás, mientras este
pensamiento y acción no constituyan un ataque, en cualquier sentido, para el propio
Yo.
Si la escritura es pequeña y ordenada, refleja el modo de pensar extravertido de
Jung. Si el grafismo es grande, redondeado e inclinado, indica el predominio del
sentimiento extravertido (ver “funciones psíquicas” en el Diccionario de psicología
de esta misma obra).
(N) Con escritura desordenada, movida, inflada y abierta, refleja un modo de
expansión carente de control, de discreción, de formalidad y de atención hacia los
demás, por exceso de protagonismo e invasión del terreno de los otros mediante la
charla o la iniciativa audaz.
Con escritura en guirnalda anillada y con óvalos rellenados, el escritor, o escritora,
reviste de amabilidad seductora, de adulación y de intriga, sus contactos con los

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demás al objeto de obtener las máximas ventajas y beneficios egoístas de su
relación con la gente.

A15 - ANGULOS “A”, “B” y “C” MORETTIANOS:

El Padre G. Moretti, fundador de la grafología italiana, ve tres especies en la
escritura angulosa. Él llama “angulosa A”, cuando los ángulos, más o menos
agudos, se encuentran en el vértice inferior de las letras “a” y “o” minúsculas y en
los óvalos de las letras “c”, “d”, “g”, etc.
Llama “angulosa B”, cuando los ángulos se encuentran también en los vértices
superiores de las mismas letras indicadas. Y “angulosa C” cuando la escritura
avanza de modo espontáneo y fácil y los ángulos son suavizados, pero con algún
ángulo agudo esporádico.
Esta concepción original de la escritura angulosa, conduce a interpretaciones
diferentes e importantes. Para el Prof. Moretti, la escritura “angulosa “, expresa
resentimiento y susceptibilidad, irritabilidad, poca disponibilidad a aceptar las
observaciones de otro, tendencia a la desconfianza, etc. (ver fig. 115).
La escritura angulosa “B”, expresa -según Moretti-, tenacidad, terquedad,
persistencia en las propias actitudes, disposición habitual a la resistencia,
combatividad en el plano de las ideas (fig. 126b).
La escritura angulosa “C”, expresa habilidad en el saber decir y en el saber hacer,
astucia, sentido de la oportunidad, organización, elaboración, etc. (fig. 142). Para
una mayor amplitud del tema, ver “Grafología. Manual teórico práctico”, Ediciones
Tantin, Santander, 1991.

A16 - ANGULOSA, Escritura:

Se denomina escritura angulosa aquella cuyas letras están formadas por
movimientos angulosos o triangulares (figs. 28, 37, 79, 93, 96, y 120, todas ellas en
distintos grados). Todo movimiento anguloso supone un cambio brusco de dirección,
un freno, una detención, una resistencia, oposición o bloqueo, al propio impulso
natural. Así como la curva es expresiva de una expansión natural de los impulsos
(principio psicoanalítico del placer), el ángulo y el triángulo, son representativos del
principio freudiano del “displacer”. Si recurrimos al Análisis Transacional de Berne,
el movimiento en curva, representa de alguna manera al “Padre nutricional (PN)”, y
el movimiento anguloso, al “Padre crítico (PC)” (ver esta tipología en mi obra
“Manual de Grafoanálisis”, páginas 129 y siguientes).
(P) Todo movimiento anguloso, cuando se encuentra en un medio ambiente positivo,
refleja el predominio de la voluntad reguladora del carácter y de la actividad. El
sujeto puede no ser espontáneo, puede no ser excesivamente amable o tierno, pero
se conduce en la vida y en el trabajo con fuerte y profundo sentido de su deber y de
sus obligaciones, es serio, organizado, responsable y eficaz. Es firme y concreto, no
cede fácilmente a las presiones externas y mantiene sus puntos de vista éticos. Es

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frecuente este grafismo en sujetos con capacidad de mando, con buenas facultades
críticas y razonadoras muy prácticas pero, a veces, más o menos individualistas o
independientes. El sujeto no busca apoyos externos, para creer en sí mismo y en
sus ideas, le basta su examen riguroso de las cuestiones y su experiencia.
(N) El ángulo, en sentido negativo, supone una actitud de rechazo, una dificultad de
adaptación, un estado de tensión continua por efecto del displacer, del desagrado,
insatisfacción o frustración que invade la vida emocional y afectiva del sujeto. Esta
situación ha generando la ansiedad o la angustia y, como consecuencia, la
agresividad, las reacciones coléricas típicas, sobre todo, si la escritura angulosa va
acompañada de la escritura acerada y lanzada.
Según L. Bousquet, la escritura angulosa y acerada “indica el estado neurótico por
incapacidad de adaptación. La escritura angulosa en la mujer puede ir acompañada
de frigidez, en tanto que esta aspire a hacer de la independencia una profesión de
fe y tienda a jugar un papel masculino igualando o intentando sobrepasar a los
hombres en un afán voluntario de competición y, por tanto, adoptando una actitud
agresiva”.
En todos los casos, “la fuerza de la presión, el grado de aceramiento, la rigidez y
tensión de las formas y del movimiento, nos indicarán -dice L. Bousquet-, si la
agresividad es expresada, contenida o rechazada”. Sin duda, hemos matizado
mucho sobre ciertas escrituras-tipo, pero sobre la escritura angulosa, se siguen
manteniendo hoy los mismos significados, en sentido negativo, indicados por
Michon: rigidez, dureza, rudeza, intransigencia, inflexibilidad, terquedad,
agresividad, y acentuación del PC (“Padre Crítico”), del Análisis Transacional.
Con escritura estrechada, muy inclinada, ligera sobrealzada y acerada, puede
señalar celos, envidia, ingratitud, egoísmo, “retención” de objetos que no son de
propiedad, avaricia, etc.

A17 - ANILLADA (Rellenada), Escritura:

La escritura anillada la define el Dr. Gille, en “Psicología de la escritura”, como
movimientos en guirnalda buclada (figs. 14, 44, 83). Los bucles en forma de anillos
se pueden instalar también en la escritura en arcos. La fig. 83 presenta las dos
modalidades: guirnaldas bucladas y arcos buclados. En “Escritura y Personalidad”
se interpretan también los dobles círculos o dobles anillos en los óvalos de las
letras “a”, “o”, “d”, etc. como escritura anillada o rellenada, llamada también,
erróneamente, escritura “jointoyée”.
(P) Con un ambiente gráfico armónico, refleja el deseo de agradar, la amabilidad de
trato, la seducción de modales, la habilidad en las relaciones sociales, la destreza
manual y de expresión verbal, la habilidad en los negocios y en saber silenciar todo
aquello que puede molestar al prójimo y enturbiar el encanto personal.
(N) En sentido negativo, refleja la capacidad para adular y poner a los demás a
favor de las intenciones egoístas personales. El sujeto sabe callar a tiempo e
insinuarse sin demostrar abiertamente sus intenciones. Gusto por rodear las cosas
de cierto misterio (capacidad para intrigar).Esta habilidad para engañar, para hacer
las cosas atrayentes, para sacar partido del efecto psicológico que las palabras

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producen, es un reflejo del instinto posesivo y de la falsedad. Indica también
narcisismo, es decir, el sujeto se erige a sí mismo como único objeto de interés.

A18 - APOYADA, Escritura:

La escritura es apoyada cuando aumenta bruscamente la presión en determinados
trazos o direcciones en desproporción con el resto del grafismo (figs. 85b, 154, 162
y 178). Los apoyos repercuten de modo muy sensible sobre el grosor y espesor de
los trazos, tomando a veces el aspecto de mazas (fig. 154) o de trazos fusiformes o
en forma de huso (fig. 117a). Ver escritura “fusiforme”.
(P) Si los apoyos son armónicos y no distorsionan la buena armonía del conjunto
(fig. 178) reflejan un erotismo sano, una líbido en progresión, una tendencia a
sobrecargas de tensión que se expansionan sin disturbios en el comportamiento.
Buena vitalidad y autorregulación de la energía, la cual está bajo el control de la
voluntad, lo que no impide que el sujeto viva más de acuerdo con sus sentidos
físicos, que con sus dones espirituales.
(N) Tendencia a la acumulación y descarga de tensiones emocionales violentas.
Desplazamiento irregular de la energía. Disturbios en la sexualidad. Brusquedad,
arrebato, explosividad espasmódica, propia de los sujetos epileptóides. La
contracción espasmódica violenta de estos sujetos, en el caso de los movimientos
masivos o fusiformes, se produce -según algunos autores- por efecto de “deseos
bruscos y violentos de ciertos individuos muy sensuales, frecuentemente inestables,
crispados, exaltados, de humor fantástico” (Delachaux).
La escritura con apoyos anormales, puede ser un indicador de un erotismo desviado
que explota, ante pequeñas contrariedades, produciendo escenas espectaculares
de una violencia emotiva exagerada.
Pulver opinaba que los regruesamientos fusiformes pueden deberse a una
excitación o fuerza rechazada que se revela bruscamente. Los apoyos no fusiformes
en sentido vertical, en los movimientos de flexión, son indicadores de una
afirmación violenta de las actitudes, de una resistencia brutal a admitir otra postura
o criterio del ya tomado o manifestado.
Los apoyos violentos en sentido horizontal (fig. 154) expresan el deseo de regir y
dirigir por decreto, la tiranía hacia las personas más íntimas, la dictadura en el
hogar y el desplazamiento de la sexualidad hacia el instinto de poder y de dominio.

A19 - APRETADA, Escritura:

Llamamos escritura apretada a aquella cuyas letras, en las palabras, se contraen,
se estrechan o encogen como si quisieran ocupar el menor espacio posible. Los
óvalos de las letras “a”, “o”, “d”, “g”, etc. pueden tener una anchura normal o
superior. Se diferencia de la escritura concentrada, en que la escritura apretada
comprime las letras, mientras la escritura concentrada puede comprimir solamente
los espacios entre palabras y líneas, aunque a veces, ambos signos suelen darse

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juntos. Las figs. 15, 31 y 97a y b, son escrituras apretadas. La fig. 16 es una
escritura concentrada.
(P) La escritura apretada en un ambiente positivo, expresa el repliegue sobre sí
mismo, el deseo de autocontrol, el sentido de la economía, la introversión y una
actitud reflexiva y cauta. El sujeto no está exento de cierta opresión de sentimientos
(falta de libertad para expresar las emociones y respeto considerable a la
personalidad ajena, a los derechos de otros y al hábitat de los demás).
En general la escritura apretada señala el predominio de la inhibición, de la
retención, de la restricción limitativa sobre la expansión natural de los impulsos,
tendencias y necesidades. En sentido positivo, esta inhibición puede compensarse
por una sublimación de la energía instintiva en un intento de alcanzar el equilibrio
vital indispensable.
(N) El sujeto arrastra sus problemas de infancia no resueltos. Es víctima de las
prohibiciones, de la severidad educativa, de las disciplinas que le fueron impuestas
en la niñez de las cuales no ha podido liberarse y, como consecuencia, permanece
atado a los miedos y angustias neuróticos oprimentes. Esta inhibición psíquica
produce los significados corrientes de timidez, pusilanimidad, desconfianza,
egoísmo, estrechez del campo de conciencia, mezquindad, avaricia etc., producto
de una líbido bloqueada o en regresión.

A20 - ARCOS (Coligamento en):

Las letras “m” y “n” y otros elementos de la escritura en la zona media toman la
forma de arcos (las figs. 87, 103, 111b y 161 presentan distintos tipos de
coligamento en arco). El arco es exactamente la inversión del movimiento en
guirnalda. La guirnalda es un gesto abierto hacia arriba, el arco es un movimiento
abierto por abajo. La guirnalda “abre”, el arco “tapa”, “recubre” “cierra”.
(P) En razón de su sentido simbólico de “esconder”, de “encubrir”, la arcada, en
sentido positivo, puede indicar la necesidad de cubrir las apariencias con una cierta
distinción y corrección de modales, preservándose de cualquier comentario
despectivo o crítico del medio ambiente. En cierto modo, supone una actitud
prudente de reserva, de desconfianza defensiva, que se encubre con la amabilidad.
El sujeto no renuncia a su deseo interno de destacar, de ser admirado, de sentirse
homenajeado.
El arco, en sentido positivo, con buen dinamismo, relieve y buen nivel estético (figs.
103 y 104), testimonia las facultades creativas, la necesidad de construir obras
estéticas y la elegancia de espíritu, cualidades que contribuyen al secreto deseo de
ser respetado, considerado y admirado.
El arco se produce frecuente en los grafismos femeninos de moda, en las llamadas
“letras aristocráticas” procedentes de colegios religiosos de “alto prestigio”, aunque
cada vez se ven menos. Las “poses”, los modales cultivados, el lenguaje y porte de
muchas mujeres del gran mundo, como ocurre con las eternas protagonistas de la
revista “¡Hola!” y de otras revistas del corazón, es considerado, por estas damas,
como un medio eficaz para ser admiradas, del mismo modo que el vestido. Hoy el
destape, exigido por la moda, tiene como misión llamar la atención, hacer reclamo,

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darse al placer que causa, a estas mujeres, sentirse contempladas como “féminas
elegantes y bellas”. Para satisfacer el deseo narcisista de sentirse admiradas no
dudan en gastar importantes cantidades de dinero en vestidos y joyas, mientras en
otras partes del mundo 800 millones de personas pasan hambre o mueren en la
miseria.
(N) En sentido negativo, el arco es un movimiento retrógrado, egoísta, egocéntrico,
tras del cual está la habilidad de fingir y disimular, la adulación servil e interesada,
la mentira, las intenciones secretas e interesadas de las personas falsas y
desleales, sobre todo, si los arcos son buclados y se mezclan en el coligamento con
los ángulos, los trazos filiformes, la verticalidad de la inclinación y los óvalos en
doble anillo o abiertos por abajo (figs. 148 y 161), en cuyo caso ha de pensarse en
un carácter astuto, solapado, insincero e hipócrita que puede llevar su egoísmo a
cualquier extremo de falsedad y engaño.
Observación: El coligamento en arco, es frecuente en la edad crítica. En esa edad,
el joven pasa de niño a adulto y se ve obligado a vigilarse y disimular la atracción
sexual hacia el otro sexo y, en casos de desviación de la líbido, hacia sujetos del
propio sexo. Al no haber logrado aún la independencia de los padres y tampoco, del
todo, la vinculación edípica del varón con la madre y de la fémina con el padre, el
futuro adulto tiene que ocultar sus problemas y conflictos en relación con la líbido,
por lo que no es extraño que, en su escritura, abunde el coligamento en arcos.

A21 - ARCOS EN LAS MAYUSCULAS:

Los arcos en las mayúsculas tienen distinto significado que en el coligamento. El
coligamento afecta a la vida social y emocional del sujeto, a sus contactos afectivos
con los demás y al comportamiento moral. En cambio, los arcos en las mayúsculas,
afectan a la autoimagen del sujeto, a la idea que tiene de sí mismo y de lo que
querría ser.
En la mitología antigua, incluso en épocas relativamente recientes, el arco era, y es,
un monumento destinado a homenajear a los héroes. En todas las grandes ciudades
hay erigidos los famosos “arcos del triunfo”. La misma Iglesia utiliza los palios o
doseles montados sobre cuatro o más varas para resaltar, en las procesiones, la
importancia del Santísimo Sacramento, de los santos, del Papa y de sus
representantes los cardenales y obispos, aunque algunos, no eclesiásticos, han
sido glorificados con ese tipo de arcos, como Franco, caudillo de España. Los arcos
en las mayúsculas, tienden a expresar el deseo de triunfo, de gloria, de
magnificación, de exaltación del propio Yo.
(P) En sentido positivo, en un ambiente gráfico rítmico y armónico (figs. 96, 103, 114
y 215 ), indica imaginación y fantasía constructiva y creadora (talento inventivo).
Este gesto-tipo se observa con frecuencia en grafismos de escritores, de artistas y
científicos de fama, acostumbrados al éxito, a que les sonría la fama. Es el símbolo
del triunfo que se tiene, o del triunfo que se desearía tener.
En otras palabras, el arco en las mayúsculas (representativas de la auto-imagen,
del sí mismo de la persona que las escribe), es la expresión de un orgullo vanidoso,
hijo del placer que el sujeto siente, o desearía sentir, ocupando el pensamiento de

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otros a base de exhibir los rasgos externos con los que inviste su personalidad, sus
actos o creaciones personales, sus palabras o sus “posesiones”.
Observación: Los arcos en las zonas iniciales de las mayúsculas, pueden
representar un anhelo, una apetencia pasiva, es decir, pueden ser sólo un deseo,
un sueño con los ojos abiertos, si el ritmo y dinamismo (nivel de actividad), la
presión del trazado, la dimensión, la inclinación y la continuidad son aspectos
deficitarios.

A22 - ARCOS EN LOS TRAZOS FINALES:

Sólo tenemos, en las muestras gráficas del Diccionario, un ejemplo para ofrecer,
aquel de la fig. 218 que se señala con flechas. No tenemos ningún otro caso capaz
de ilustrar este signo. Los finales en arco suelen presentarse preferentemente en
las mayúsculas. Las figs. 37, 38, 96, 105 y 123 de “Escritura y Personalidad”
ofrecen muestras en donde el arco queda instalado en la zona final de las
mayúsculas.
(N) Los arcos en las letras finales, instalados en las minúsculas, tienen distintos
significados, según que sean movimientos en arco a la derecha (fig. 218 del
Diccionario) o en arco sinistrógiro (fig. 97 de Escritura y Personalidad.). En el primer
caso (fig. 218).Este tipo de arcos puede reflejar la intención oculta de apropiarse de
objetos.
En la figura 97 de “Escritura y Personalidad”, los arcos regresivos en forma de
guadaña, señalan el deseo de acaparar, de apropiarse egoístamente y de manera
dura, de objetos, ventajas, oportunidades, etc. (ver los ángulos y enroscamientos de
las “p”), aprovechándose de la ingenuidad de la gente. La presión desplazada es
otro signo que agrava el equilibrio moral de esta persona, ya que corresponde a
desviaciones o anomalías del instinto sexual.
La estructura final de las mayúsculas en arco de las figs.37, 38 y 96, corresponden
a personajes que alcanzaron fama en su época. El primero es un político y los dos
siguientes escritores muy conocidos. En cambio, la autora de la fig. 105 fue una
popular dama que logró triunfar socialmente gracias a su belleza física, a su
habilidad seductora y a su y sex-appeal. Finalmente, la damita de la fig. 123, gracias
al encanto protector de esas “v” minúsculas, elevadas a mayúsculas por la
dimensión, logró alcanzar sus ansias de gloria, de dinero y de alta situación social,
tomando el papel de “hada protectora” de un joven de alta situación económica y
social. Es significativo en este grafismo, la filiformidad, la inversión, las jambas en
ocho de guarismo y los grandes bucles imaginativos de las hampas. Los arcos, en
los finales de las letras “V” mayúsculas, desde Michon, se han considerado como un
signo de “protección”, cuando cubren, por encima, las minúsculas que siguen. En la
fig. 123, aquí comentada, no son las mayúsculas las que cubren a las letras
siguientes, sino minúsculas elevadas a la categoría de mayúsculas, de donde la
falsedad del papel protector.

A23 - ARMONICA:

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La impresión de armonía y belleza, de ritmo y equilibrio, de organización y
dinamismo gráfico, dicho de otro modo, la existencia de una relación armónica entre
los aspectos forma, espacio y movimiento, depende casi totalmente, del grado de
cultura, del sentimiento estético y de la capacidad apreciativa de lo bello y
armonioso que posee cada grafólogo. Crepieux-Jamin, basaba la superioridad e
inferioridad general en la armonía, Klages y Roda Wieser en el ritmo y Moretti en su
concepto de la desigualdad metódica.
Todos estos conceptos son demasiado subjetivos para poder precisarlos y
valorarlos objetivamente. Nosotros, a través del grafoanálisis, hemos tratado de
sacar unos porcentajes concretos, revisando y valorando cada grafismo a la luz de
unos 250 signos diferentes cotejando las desviaciones de cada signo con su módulo
estadístico correspondiente.
El “Método Vels de Grafoanálisis” aporta unos porcentajes, bastante fiables, del
“sentido positivo y negativo” del ambiente gráfico, equivalente, en cierto modo, al
concepto de armonía e inarmonía de Crepieux-Jamin, permitiéndonos dividir las
interpretaciones en sentido general, sentido positivo y sentido negativo, tal como lo
expusimos, hace muchos años, en la obra “Escritura y Personalidad”.
Decía Crepieux-Jamin en su ABC de la Grafología que “la armonía de la escritura
resulta de sus buenas proporciones, de su claridad, del acuerdo entre sus partes.
La sencillez, sobriedad y soltura precisan más su valor. La armonía de la escritura
corresponde a la del carácter. Es el signo de la superioridad”.
Estamos de acuerdo con esta base pero, como hemos dicho al principio, la armonía
es un concepto abstracto y complejo cuya apreciación depende del grado de
sensibilidad, cultura, gusto estético, equilibrio interno y capacidad ponderativa de
valoración de cada grafólogo. Nosotros pensamos, sobre esta cuestión, lo mismo
que Crepieux con respecto a Michon . Hace falta un método de valoración que
pueda eliminar toda apreciación subjetiva, toda proyección de nuestros propios
estados psíquicos en el momento de valorar el grado de armonía de una escritura.
Con el “Método Vels de Grafoanálisis” pretendemos haber eliminado, en buena
parte, el riesgo de las apreciaciones subjetivas, aunque, nuestros conceptos del
sentido positivo y negativo no miden exactamente la superioridad e inferioridad, ni la
armonía, sino más bien el grado de adaptación y madurez psicológica de cada
individuo.

A24 - ARPONES:

Los arpones son movimientos bruscos e inconscientes de retorno, en forma de
gancho o arpón, que se producen en el tramo final o inicial de los trazos por efecto
de una sacudida o descontrol nervioso (figs. 37, 90, 93 y 201).
(P)En un grafismo con nivel positivo alto, puede ser signo de tenacidad, de empeño
en los objetivos, de resistencia a ceder a los obstáculos, las dificultades u
oposiciones. El afán de poseer, de tener, de adquirir conocimientos, de saberlo todo
y tenerlo todo, domina la mente del sujeto y produce la tenacidad adquisitiva y la
resistencia en las propias ideas y posiciones, si los arpones están situados en las
barras de las “t”.

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(N) Si los arpones se presentan en los trazos finales de las letras en la zona media
(figs. 37, 70, y 93), el egoísmo posesivo suele ir seguido de imposición, de
exclusivismo, de la tendencia a “retener” los “objetos” (personas o cosas) mediante
presiones o chantajes afectivos más o menos suaves o exigentes. Este canibalismo
psíquico (tendencia a absorber, a incorporar al Yo, tanto al ser amado como a las
demás personas y objetos externos) es un afán patológico de seguridad, que entra
dentro del factor k+ de Szondi (ver el significado de este factor en mi obra “La
Selección de personal”, página 401).
Los arpones, como final de los movimientos verticales, puede ser un signo de
reacciones explosivas y violentas de tipo epileptoide.
(N) En cualquier caso, la presencia de arpones en el grafismo es un claro síntoma
de neurosis. Esta neurosis puede estar compensada, si el ambiente gráfico es
positivo. Si, como ocurre en las figuras 37, 90, 93 y 201, el ambiente gráfico no es
positivo, la desadaptación neurótica, la terquedad el egoísmo, el afán de
posesividad, la agresividad y el latrocinio pueden darse con un nivel inferior. Con
otros signos, como jambas complicadas, óvalos protuberantes, aplastados o
rellenados, escritura blanda, descendente y desordenada, el afán de poseer, la
avidez, la rapacidad, etc., puede ir emparejada con una inclinación vengativa, con
un carácter maligno, intrigante y rencoroso.

A25 - ARQUEADA:

El movimiento configurativo de las letras “m” y “n” y de sus enlaces con las demás
letras, en el coligamento, adopta la forma de arcos (figs. 110, 111b y 161). El arco
afecta también al sentido de giro de los movimientos formativos de las letras de
óvalo: “a”, “o”, “g”, “d”, etc. Los óvalos toman la forma de guirnalda cuando, sin
ningún bucle inicial, están abiertos por arriba (figs. 17 y 18). Su estructura es
arqueada cuando las letras de óvalo, o con óvalo, presentan bucles, en doble anillo
o se cierran o abren en la base (figs. 24, 25, 26, 32, 83, 148 y 174). Debemos ésta
última observación al Prof. L. Bousquet.
Tanto la arcada, como los óvalos trazados en sentido contrario a las agujas del reloj
(óvalos en doble anillo o rellenados, óvalos buclados, óvalos abiertos o cerrados
por abajo, etc.) “son movimientos, -dice el Prof. L. Bousquet-, que tienden a recubrir,
a envolver”. Por tanto, la arcada en sentido positivo, se puede interpretar como una
reacción instintiva de defensa (angustia frente al mundo exterior) cuya necesidad de
auto-protección invita al sujeto a “revestir” su personalidad de modales corteses o
de elegancia y distinción para presentarse a los demás, no según se ve el sujeto a
sí mismo (orgullo), sino según quiere que los demás le vean, es decir, intenta
ocultar sus lados desfavorables para llevar a cabo una adaptación positiva.
(N) Lo más frecuente es que la arcada aparezca en grafismo de nivel positivo bajo.
Según el nivel de positividad, la arcada puede ser, simplemente, un signo de
introversión, de reserva, discreción acentuada que mueven al sujeto a contactar con
los demás adoptando una actitud de cautela, de cortesía, más o menos superficial o
de distinción aparente. Con bajo nivel positivo, suele ser un signo de falsedad, de
engaño, de egocentrismo marcado y de falta de confianza en sí mismo.

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La tendencia a la secretividad, a tener siempre escondidos los sentimientos, los
deseos, las intenciones, frecuentemente malas o perversas, hace a éstos sujetos
desleales, embusteros, calculadores, intrigantes fabuladores y simuladores, con una
vocación inveterada al fingimiento, al disfraz, a la duplicidad, al engaño o a la
estafa.
Al estudiar la escritura “Arqueada”, debe tenerse en cuenta las desigualdades en la
zona media, especialmente en la forma, en la dimensión y en la rapidez.
(P) Las desigualdades citadas, con buen nivel positivo, suelen ser expresión de
vivacidad y calor del sentimiento, de pasión, de intensidad de las emociones y de
los estados anímicos, pero también pueden ser expresivas de frustraciones
sentimentales y, a veces, de cierta impulsividad en las reacciones afectivas. He
comprobado, con alguna frecuencia, las desigualdades de altura y de coligamento
en personas divorciadas, separadas o con desavenencias matrimoniales. Estas
personas intentan disimular sus complejos de fracaso y de culpabilidad a través de
las arcadas, o del coligamento filiforme. La presencia de guirnaldas junto a las
arcadas y movimientos filiformes, pueden indicar la necesidad insatisfecha de
afectos tiernos.
(N) Las desigualdades en el coligamento, con déficit en la presión y desorden de
espacio y de movimiento, señala debilidad en la voluntad, mala regulación en los
mecanismos del control emotivo. Esta hiperemotividad neurótica, da lugar a la
inconstancia, a la versatilidad, a la inestabilidad y a un comportamiento desigual y
contradictorio.
La impresionabilidad y el descontrol emotivo, producen una voluntad variable,
influenciable, polifacética, que origina la inconstancia, los contrastes, los cambios
repentinos en las ideas, la falta de unidad y de disciplina en el comportamiento y,
como consecuencia, la falsedad y el engaño en las justificaciones de la conducta.
El sujeto puede mostrar su neurosis y su volubilidad en los diferentes entornos
donde se mueve. Cambia fácilmente de amigos, de opinión y de planes. Si coincide
con un coligamento mixto o variable, puede sospecharse algún fracaso en la esfera
sentimental. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchos neuróticos
supercompensan sus lagunas a través de su actividad laboral, mostrando toda clase
de habilidades en el ejercicio de sus tareas. De éste modo, sus minusvalías en las
relaciones del Yo con el otro sexo, o del Yo con el Tú, en la vida social, son
supercompensadas con éxitos en la vida profesional. (Ver otras interpretaciones en
Desigualdades de Dimensión).

A26 - ARRÍTMICA, Escritura:

Decimos que una escritura es arrítmica cuando presenta discordancias o
desigualdades y descontrol en el ritmo, es decir, perturbaciones intensas y
numerosas en relación con el movimiento, la forma y el espacio (fig. 49, 82, 83 y
85).
La fig. 49 presenta arritmias de forma, movimiento y espacio. La discordancia de
forma y rapidez se puede ver claramente en las jambas cuya forma triangular y
extensión, así como las mayúsculas, perturban y complican el espacio gráfico al

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invadir un terreno que no les es propio (ver la “S” y la “H” de la primera línea y la “L”
de la penúltima línea).
Algo parecido ocurre en la fig. 82 donde se aprecian cambios de velocidad en la
zona media, variaciones de dimensión importantes en los trazos iniciales, grandes
desproporciones, discordancia y cambios de forma en las jambas y en las
mayúsculas y sobrealzamientos muy significativos en los trazos iniciales y en las “s”
minúsculas, propio de una personalidad paranoide y desquiciada.
En la figura 83 se aprecian también los cambios de forma, de velocidad y de
inclinación de una persona poco cultivada, narcisista y poco dada a la veracidad.
Finalmente, las arritmias en la fig. 85b, se deben a las distorsiones producidas por
los fuertes “apoyos” verticales, en contraste con las letras interiores.
(N) Toda arritmia es el reflejo de una discordancia en la relación del movimiento con
la forma y el espacio. La arritmia en el grafismo, refleja la posibilidad de
desequilibrios importantes en la dirección de los instintos, tendencias y
necesidades. No solamente refleja una neurosis o desadaptación del carácter, sino
también anomalías en la esfera sexual. “Allí donde veáis anomalías de carácter,
-decía Freud a sus seguidores-pensad que existen también anomalías sexuales”.
Sobre el tema de la discordancia en el grafismo, que siempre va unida a la arritmia
o desequilibrio del movimiento, ha hecho un estudio profundo el Dr. Gille-Maisani en
su obra “Psicología de la Escritura” (págs. 86 y ss Editorial Herder, S.A., Barcelona,
1991).Recomendamos la lectura de este importante trabajo.
(N) Lucha entre la impulsividad y la necesidad de contención y moderación de las
tendencias instintivas. Nerviosismo, inquietud y agitación. Inseguridad, propensión a
la duda y a los cambios repentinos de ideas y proyectos. Constitución emotiva,
sugestibilidad e impresionabilidad nerviosa. Discordancia de carácter por
ambivalencia o desajuste entre impulso e inhibición. Conflictos neuróticos internos.

A27 - ARTIFICIAL, Escritura:

Una escritura es artificial o “bizarra”, cuando por expreso deseo voluntario, las letras
no guardan más que un lejano parecido con la caligrafía normal (figs. 38a y b en las
mayúsculas, 111a, 111b, 161, 162 y 186). Cuando las formas son extremadamente
raras, el grafismo es extravagante.
Cuando el grafismo conserva una cierta armonía estética y con un nivel positivo
alto, cosa nada frecuente, hay que sospechar en el autor un cierto narcisismo
estético y creativo, un deseo de originalidad, no exento de una tendencia, más o
menos absurda, a figurar y mostrase como un innovador, con ideas de reforma
estética, política, económica, o de otro tipo.
(N) En general, refleja el snobismo, el deseo y necesidad de singularizarse y llamar
la atención ocupando el pensamiento de la gente. Aspiración neurótica a que los
demás vean al sujeto como dotado de cualidades y méritos extraordinarios que
compensen su complejo de inferioridad. Cuando la conciencia toma una actitud
excesiva en algún aspecto, en el inconsciente vive, con la misma fuerza, la cualidad
contraria. En el axioma popular se conoce esta tendencia con la frase : “Dime de
qué presumes y te diré de qué careces”.

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Según la rareza y la complicación de las formas, la escritura artificial puede indicar
desde la simple sobreestimación narcisista e inadaptación por orgullo o
megalomanía, hasta la inclinación patológica a no querer hacer nada como los
demás (excentricidad).
Con bajo nivel positivo, la defensividad del sujeto con estas tendencias, puede
llevarle a la falsedad, al engaño, a la simulación y fingimiento más audaz, al
comportamiento más amoral. La artificialidad no puede producir una conducta sana,
equilibrada y sincera.

A28 - ASCENDENTE:

El recorrido de la línea, de izquierda a derecha de la página, sigue una dirección
ascendente. Para que esta dirección tenga un sentido positivo, ha de ir
acompañada de una buena presión gráfica y del predominio del movimiento sobre la
forma.
El movimiento ascendente de las líneas puede equipararse con el concepto
freudiano de “agresividad”, entendiendo este término psicoanalítico como una
necesidad vital, como un instinto de vida, tanto en su aspecto de excitación de los
impulsos sexuales encaminados a lograr su finalidad expansiva y creadora, como en
su aspecto destructivo y contrario, en cuyo caso puede llegar, según Lacan, al
“desgarramiento del sujeto contra sí mismo”.
En general, la escritura ascendente es propia de sujetos con actitud eufórica,
optimistas, poseídos por una sensación interna de confianza y seguridad en sí
mismos y en las metas y objetivos que quieren alcanzar.
Las líneas ascendentes son propias de sujetos con iniciativa, que encuentran con
facilidad los medios capaces de resolver las dificultades. A su cualidad de
optimistas, que ven las cosas por el lado más favorable, estos sujetos suelen tener
buenas facultades de superación, ambición de “ser” y de “tener éxito” y
combatividad agresiva, sin perder la empatía, la cordialidad, y el espíritu
comprensivo y generoso, cuando predomina la curva sobre el ángulo.
Cuando en una escritura ascendente predomina el ángulo sobre la curva, y la
dimensión vertical (escritura sobrealzada, estrechada, rígida y acerada), puede
denunciar la agresividad sádica y fría y los estados de insatisfacción del sujeto
paranoide. Con velocidad lenta, fuertes mazas y terminaciones verticales en gancho
o arpón, puede expresar la violencia epileptoide. Los sujetos de escritura
ascendente, rápida y movida, tan pronto logran sus metas, sus objetivos deseados,
no son, generalmente conservadores de sus logros, tienden a buscar otras metas u
objetivos para satisfacer su impulso emprendedor y su dinamismo.
Ardor, iniciativa innovadora, actividad laboral positiva. Espíritu alegre, entusiasta,
esperanzado, generoso y participativo. Tendencia a ver los hechos y las cosas bajo
su prisma más favorable. Fe en el éxito personal y confianza en las personas.
Imaginación creativa. Facilidad de intercambio y buena expresión verbal.
Con predominio de la zona superior: ambiciones en la esfera del ideal del Yo, es
decir, ambición de “ser” y de “representar”, de tener una categoría superior, de
ejercer poder y dominio espiritual o moral sobre los demás (Ver el factor P+ en mi

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obra “La Selección de Personal”, página 402). Deseo de convertirse en líder y
decidir por todos. El sujeto está convencido de su capacidad para dirigir y triunfar.
Tiene fe en su propio éxito. Para creer en sí mismo no necesita apoyarse en lo que
sobre él piensan los demás.
El riesgo de ésta euforia es que el sujeto puede sobrepasar, sin darse cuenta, el
límite de sus posibilidades, llevando a todos al fracaso. (Ver en mi obra “La
selección de personal” el factor “P” de Szondi).
Con zona media alta o predominante: ambiciones de tipo emocional; necesidad y
deseo de “imponer” las propias emociones, de dominar el sentimiento de los demás.
(N) Con predominio de la presión y la dimensión en la zona inferior: apetencias
biológicas y materiales; necesidad y deseo de imponer las propias necesidades
materiales, o los placeres del sexo, con poca o ninguna consideración.
Con escritura extensa, y con predominio del movimiento sobre la forma y el espacio:
extroversión; tendencia a adelantar con fuerte impulso imponiéndose a las
dificultades; confianza en el éxito y en resolver los obstáculos y problemas
exteriores; sensación íntima de fuerza y de poder creador y realizador; buena salud.
Con escritura desordenada y desigual: excitación, nerviosismo, eretismo; tendencia
a sobrepasar los límites permitidos y a llevar una conducta embrollosa y
desordenada; presuntuosidad pedante y exhibicionista, descaro en las relaciones
sociales.
Con escritura grande, alta, inflada y desigual: comportamiento histriónico
(exagerada tendencia a la megalomanía, a la necesidad de halago, al
exhibicionismo histérico-narcisista, a la necesidad compulsiva de sentirse admirado,
de figurar en sociedad, de tener fama y ser el eco de toda clase de comentarios).
Las tendencias esquizóides (paranoia) se dan frecuentemente unidas al histerismo.
(N) Con escritura muy ascendente, sobrealzada, inflada y desigual: pérdida de
relación con la realidad; paranoia; histerismo.

A29 - ASIMÉTRICA:

Discordancia acentuada de los hemisferios derecho e izquierdo de las letras,
incluso a veces de las palabras y de las líneas. Estas discordancias entre la mitad
izquierda y derecha de las letras, especialmente en las mayúsculas y en las letras
de hampa y jamba, son típicamente inarmónicas, incoherentes, desproporcionadas
en los tres aspectos fundamentales del grafismo: forma, espacio y movimiento. (Ver,
como ejemplo, las figs. 49, 82, 85b, y 162).
En la fig. 49, las asimetrías se destacan principalmente, en la zona inferior, en las
jambas, afectando a la forma y a la dimensión.
En la fig. 82, la asimetría está en la desproporción de los trazos iniciales con
relación al resto de la letra, en la desproporción del penacho de la “S” de “Santa” en
relación con el resto de letras de la palabra y, finalmente, hay una asimetría y una
discordancia de forma entre la zona inferior de la “p” de “podido” y el resto del
cuerpo de esta letra en la zona media.

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En la fig. 85b, la asimetría afecta a la discordancia de la presión (apoyos brutales en
los trazos verticales y relativa suavidad en los movimientos de abducción (de
izquierda a derecha).
En las figs. 162, la asimetría afecta a las discordancias entre la desproporción de
las jambas (dimensión, presión, forma) y la zona media del grafismo (escritura
filiforme) que indican claramente las desviaciones de la sexualidad, comentadas ya
en otro lugar.
La escritura “asimétrica”, como hemos visto por los ejemplos, forma parte de la
escritura disarmónica, desproporcionada y discordante. Aunque puede, por
supercompensación, presentarse en sujetos relativamente brillantes y con éxito, no
deja de ser un signo de desequilibrio que afecta, no solo a la sexualidad, sino
también a la conducta en general.
Los sujetos con este tipo de grafismo no pueden considerarse como personas de
fácil adaptación. No obstante, hay que estudiar caso por caso, ya que las
asimetrías, tanto en la escritura como en el rostro, difieren mucho unas de otras y
pueden estar compensadas o descompensadas, depende del grado de anomalía y
de la zona o zonas donde están presentes.
Como he indicado en un trabajo sobre este tema que realicé hace años y que se
publicó, no hace mucho, en el Boletín nº 9 de la A.G.C., y después fue traducido y
publicado en la revista “Graphology” de Londres, en el boletín de la SFDG y en la
revista “Scrittura”, si tenemos en cuenta que ha de haber un cierto equilibrio
sinergético o compensación armónica entre el área izquierda y derecha de la
página, entre las líneas, las palabras y las letras para que el sujeto se manifieste
normalmente en sus funciones psíquicas, en sus tendencias, instintos, necesidades,
etc., todo cuanto sea un signo de desproporción, de discordancia o inarmonía entre
un hemisferio y otro, nos traducirá la propensión, en el autor del grafismo, a que se
escapen a su control determinadas tensiones e impulsos instintivos, afectivos o
mentales desviados de las normas que rigen la conducta social.
El sujeto frustrado socialmente puede entrar en una conducta disocial o
desadaptada, si el entorno, la sociedad le etiqueta y le maltrata descargando sobre
él una agresividad destructiva.
Muchos sujetos marginados por la sociedad, buscan una compensación gratificante
en el alcohol, las drogas, la delincuencia e incluso en la criminalidad, cuando no hay
factores de herencia determinantes. Para mayor ampliación sobre este tema, ver mi
artículo “Las asimetrías en el grafismo”, boletín nº 9 de la A.G.C.

A30 - ASPECTOS FORMA, ESPACIO y MOVIMIENTO:

Este tema se ha desarrollado con cierta amplitud en “Grafología estructural y
dinámica” (Edición por la A.G.C., Barcelona 1994). En sentido general, el aspecto
Forma recoge lo más consciente e intencional de la onda gráfica, los modales de
conducta externos, el estilo personal de vida, el modo como el sujeto quiere ser
visto por los demás. Por tanto, traduce las características externas de la
personalidad, la selectividad y gusto estético, el respeto a los semáforos sociales, a
los convencionalismos y normas educativas, etc. Los disturbios, discordancias o
anomalías, en el aspecto Forma, reflejan el nivel de desequilibrio, el nivel de

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“displacer”, de contrariedad, de represión o bloqueo, que acusa cada sujeto en sus
pulsiones instintivas, afectivas o mentales.
El aspecto espacio representa el modo como se desenvuelve el sujeto en relación
con su espacio vital, en su contacto con el exterior. En el modo como cada persona
ocupa la extensión o superficie de papel disponible (masa gráfica total, aspecto de
los márgenes, de los puntos y aparte, de las líneas, de las palabras y de las letras),
podemos ver el grado de seguridad y dominio del escritor sobre su ambiente y la
manera como influyen los impactos emocionales que el sujeto recibe del ambiente.
De la relación espacio-texto, se desprende el grado de organización del tiempo y de
la actividad, así como el orden reflexivo en las ideas, el autocontrol emocional y la
adaptación del sujeto.
En esta relación espacio-texto se recoge también si la actitud del sujeto hacia el
“objeto” (personas, cosas, acontecimientos externos, etc.) es de “proximidad” de
acercamiento, de participación, o es una actitud de distanciamiento, de aislamiento,
de expectación, de desconfianza o autismo. Finalmente, el aspecto del Movimiento
(rapidez, presión, dimensión, inclinación, dirección y continuidad) es un indicador
del nivel de vitalidad, dinamismo, variación y equilibrio funcional de las pulsiones
instintivas, de la afectividad y de la actividad mental. El Movimiento es como el sello
o distintivo temperamental de cada sujeto. “Actúa y te conoceré”, decía Sócrates y,
en efecto, un ser inmóvil es como un fósil, es un “no ser”, es un ser muerto.

A31 - ATERCIOPELADA, Escritura:

Algunas escrituras de trazado cilíndrico, bien nutridas, en relieve, redondas o
redondeadas y con un ritmo cadenciado, dan la impresión a algunos grafólogos,
sobre todo de sexo femenino, de un hilo o tejido aterciopelado. Aunque es difícil dar
ejemplos en escrituras ya impresas, sugerimos un ejemplo de este tipo de grafía en
las figs. 26 y 183a, en oposición a la fig. 28 que es angulosa-dura, seca y con
presión desigual y acerada.
La interpretación de la escritura aterciopelada se refiere siempre a un
comportamiento suave, meloso, acariciante y sin “lados bruscos o espinosos”.
Detrás de ese comportamiento captativo de los sentimientos de agrado, de
comprensión e identificación, que el sujeto despierta en su entorno, detrás de ese
clima cómodo, sibarita y complaciente de empatía, puede esconderse una intención
egoísta, interesada, que se filtra a través del placer de la suavidad del terciopelo.
Ver, por ejemplo, en la fig. 26, los óvalos en regresión (girando en sentido contrario
a las agujas del reloj) y cerrados por abajo. Recordamos aquí el viejo axioma
popular: “No es oro todo lo que reluce”.
Algunos hombres y mujeres se invisten, por fuera de seda o de terciopelo y son:
suaves al tacto, halagadores, aduladores, impresionantes por su simpatía y, por
dentro -como dice Jardiel Poncela-, sólo hay “un gusano que se retuerce”.

A32 - ATORMENTADA, Escritura:

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La escritura atormentada es difícil de definir por la cantidad de accidentes gráficos
que puede presentar (inhibiciones, perturbaciones de ritmo, inseguridad de marcha,
vacilaciones, temblores, sacudidas, desigualdades de todo tipo e incluso
incoherencia en la inclinación y a veces en la dirección, con roturas muy frecuentes
en la continuidad (desigualdades de cohesión), etc. La escritura atormentada es el
producto de tensiones emotivas con carga de angustia, de inseguridad, de temor e
inquietud que generan un estado interno que produce la dificultad de avance del
grafismo con libertad, seguridad y aplomo. El sujeto no puede mantener un control
eficaz del movimiento, del espacio y de las formas (figs. 27, 33, 62, 64 y 84). Ver
también una escritura atormentada en la fig. 177 de “Escritura y Personalidad”.
De todos modos, estas breves observaciones no son suficientes para sugerir de
modo claro y específico la escritura atormentada. Las señales de sufrimiento
psíquico, se expresan mucho mejor en el arte, por ejemplo en la pintura y en la
literatura, incluso en los tests proyectivos gráficos, como puede ser el test de
Machover, que en una definición científica de un contexto escrito.
En general, cuando la intensidad no es alta, la escritura atormentada es un
indicador de: síntomas depresivos, de tristeza, resignación, actitud de renuncia,
ideas de suicidio, sentimientos de culpabilidad, etc. Puede indicar también apatía,
fatiga, falta de iniciativa, agotamiento moral y físico, debilidad vital o descenso de la
tensión vital.
En los casos de mucha hipersensibilidad, la excitabilidad puede producir reacciones
explosivas de rabia, labilidad afectiva, embotamiento o paralización afectiva, así
como reacciones fóbicas, medrosidad, pesadillas, sueños de angustia, etc.
(N) La escritura atormentada, refleja una situación vaga de peligrosidad sin que el
sujeto tenga la posibilidad de dominarla. Esta situación interna actúa de manera
conflictiva o perturbadora del equilibrio normal de la personalidad. Suele ser
producida por causas que han provocado o están provocando angustia, como
puede ser cualquier temor profundo con respecto a la propia vida o de seres
queridos (amenaza de muerte, enfermedad grave o cualquier otra causa que
impacte el ánimo en forma de angustia concreta).
Otras causas pueden ser, por ejemplo, pérdidas importantes, fuertes contrariedades,
disgustos o enfados violentos. fracasos sentimentales o en los estudios, pérdida de
empleo, etc.
El estado interno del sujeto puede oscilar entre la inquietud y la fatiga, entre la
impulsividad y la sensación de impotencia, entre la inseguridad y la rabia, entre el
abatimiento y el intento de lucha, pero, en la mayor parte de casos, el sujeto está
agarrotado por la angustia, el miedo, la culpabilidad, o la sensación de impotencia.
La actividad normal del sujeto de escritura atormentada, según la intensidad de la
misma, puede sentirse perturbada o disminuida e incluso anulada por la disminución
de la energía vital. Son frecuentes, en estos casos, los problemas en la sexualidad.
Hemos encontrado este signo en sujetos con enfermedades graves, principalmente
en cancerosos, en drogadictos o en estados graves de alcoholemia, en fracasados
sentimentales o en adolescentes con fracasos en los estudios, en personas que se
han quedado sin empleo, en cónyuges recien separados. Estos acontecimientos,
gravemente preocupantes, producen la escritura atormentada.
La escritura atormentada puede producirse también por el efecto perturbador de
fuertes vientos o tempestades, en alturas superiores a los tres mil metros. en cuevas

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de gran profundidad, o simplemente cuando se escribe en el tren, en el automóvil o
en una mesa que se mueve y que impide el apoyo adecuado del brazo, etc.
Se encuentra frecuentemente este signo en sujetos que han visto cosas que no
deberían ver, en los casos de masturbación excesiva o que realizan prácticas
sexuales anormales (desviaciones de la líbido) y en los casos de impotencia, o de
culpabilidad freudianos, etc.
Puede significar también una reacción de defensa contra la angustia, contra el
complejo de la castración, contra los excesos de inhibición, contra las tensiones
emocionales o una defensa contra desviaciones de fuerzas instintuales agresivas
hacia otros o hacia el propio sujeto (impulso a agredir al “objeto”, principalmente en
los casos de fracasos matrimoniales : desavenencias, separaciones, divorcios, etc.)
o como necesidad de ser castigado (masoquismo).
Bajo presiones internas de este tipo, el sujeto puede refugiarse en el alcohol u otras
drogas, pues, como sabemos, el alcohol y las drogas disminuyen las inhibiciones y
hacen desaparecer, momentáneamente, la angustia y las tensiones.
El alcoholismo intenso y la drogadicción, como recurso de defensa contra el
fracaso, el sufrimiento o los estados de frustración, son peligrosamente engañosos.
Cuando desaparece su efecto, renacen con mas brío los estados de angustia,
irritabilidad, depresión, etc. que se han querido eliminar, con el agravante de
producir trastornos de memoria, de atención y concentración, trastornos en la
percepción del tiempo, baja tolerancia a la frustración, alucinaciones y otras
perturbaciones de la conciencia. Aparte de estos trastornos psíquicos, que pueden
ser identificados a través de la escritura atormentada, pueden observarse, a veces,
otros trastornos orgánicos, por ejemplo, los sufrimientos gastrointestinales, las
cardiopatías, los trastornos neurovegetativos, etc.
El consumo cada vez más creciente del alcohol, de la cocaína y de otras drogas,
aumenta en el grafismo las perturbaciones de espacio-movimiento, la congestión, la
excitación-depresión, los delirios de imaginación y otras anomalías. Ver el
atormentado grafismo de una mujer drogadicta en la fig. 106f.

A33 - AUTOMÁTICA, Escritura:

La escritura automática es aquella que se realiza sin ningún esfuerzo especial de la
atención, de un modo maquinal, es decir, como una repetición mecánica de los
grafemas que confiere a las letras un aspecto estereotipado de igualdad, de
monotonía, de acartonamiento de las formas, de la dimensión y de la alineación.
La escritura automática puede ser lo mismo curvilínea que angulosa. En casi todos
los casos es una escritura convencional en las formas y reproduce cualquier modelo
como puede ser el del Sagrado Corazón o el “script” (figs. 15, 47, 48, 202 y 216).
(N) Decía Crepieux-Jamin, en su ABC de la Grafología, que “la causa del
automatismo constante y habitual es la debilidad mental” que limita el empleo de la
atención y de la imaginación en la repetición mecánica de los movimientos.
Abandonarse al automatismo, agrega Crepieux, “representa una distensión, un
descanso, un ahorro de esfuerzo”.

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Hay que tener en cuenta que, en muchos casos de anónimos, se emplea el disfraz
de la escritura automática para despistar sobre la identidad del escritor. En tales
casos, siempre hay pequeños rasgos que no concuerdan con la pobreza de forma y
movimiento propios de esta escritura. Las escrituras caligráficas o muy
convencionales, tienden casi todas al automatismo, cuando son realizadas por
adultos. Ver en este último caso la interpretación que damos a la escritura
caligráfica.

B01 - BAJA, Escritura:

Llamamos escritura baja a aquella que en proporción tanto las letras interiores como
las mayúsculas, las hampas, las barras de las “t”, incluso los puntos y acentos, son
más bajos de lo normal (figs. 26, 42 y 219). En cambio, las jambas pueden tener una
longitud normal o excesiva. Si la altura disminuye únicamente en las mayúsculas y
hampas, recibe el nombre de escritura rebajada.
(N) Pobreza de recursos para mantener a la altura necesaria la propia autoimagen.
Esta disminución de la autoestima, del deseo de hacerse valer y del impulso a “ser”
y a “tener”, puede deberse a un Yo aplastado o muy castigado por la actitud
castrante de un padre muy autoritario o de una madre que ha rechazado o no
deseado al hijo.
En general, la escritura baja, es un signo de resignación, de modestia, de
acatamiento sin protesta o rebeldía de las imposiciones o exigencias del medio
ambiente. La escritura baja y apretada refleja la pusilanimidad, la cobardía e
impotencia de las personas débiles o en estado de fatiga o agotamiento más o
menos pasajero. Puede ser también el efecto de un estado de ansiedad moral,
propio de una libido débil o en regresión. En cualquier caso, hay que tener en
cuenta la manera como juega la presión y el dinamismo del impulso gráfico. Una
escritura baja con buena presión y dinamismo, puede ser la expresión de una fuerte
ambición (deseo de “ser”, de “tener” y de hacerse valer) que se camuflan tras de
una actitud de falsa modestia (fig. 14)

B02 - BARRAS DE LAS “t” (Teoría sobre su simbolismo):

En varias ocasiones nos hemos referido al simbolismo de los movimientos de
“flexión” y de “extensión”, propios de la letra “t” minúscula. Se ha atribuido, desde
Michon a nuestros días, a la letra “t” minúscula la “representación gráfica de la
voluntad”, como a la “g” minúscula el rol de la sexualidad. No es cierto que una sola
letra pueda representar todo eso sin tener en cuenta el ambiente gráfico que rodea
a esos signos. Por ejemplo, es absurdo atribuir a las barras de las “t” de la fig. 83 el
valor de voluntad. El ambiente gráfico representado por esa escritura blanda,
desigual, vacilante, regresiva, desligada, discordante y buclada, más bien refleja la
inseguridad agazapada a una actitud de hábil disimulo, de insinceridad,
incertidumbre, simulación e hipocresía, en una persona moralmente débil e
inestable y con poca energía vital (ver la flaqueza y debilidad de las jambas).

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¿Por qué se considera a la “t” minúscula como letra refleja de la voluntad?. La razón
puede ser ésta: la letra “t” está formada por un movimiento en flexión dirigido hacia
abajo, hacia el propio cuerpo del escritor, en cuya presión podemos apreciar el nivel
de tensión psíquica y nerviosa al escribir, equivalente al grado de energía del
carácter en la actitud de afirmación y resistencia frente a la fuerza y presión de las
personas, hechos o acontecimientos externos.
En el movimiento de extensión de las barras de las “t”, dirigido de izquierda a
derecha, del Yo hacia el Tú o “hacia afuera”, podemos apreciar, en su presión, el
vigor de las decisiones, la fuerza que empleamos para imponernos sobre otros o
para actuar bis a bis de las personas, de las dificultades, de los acontecimientos u
oposiciones en el camino hacia los objetivos deseados.
Aunque la voluntad no se refleje exclusivamente en una letra, sino en la fuerza y
dinamismo, en la regularidad, en la organización y continuidad de todo el grafismo,
es interesante dedicar a la letra “t” una especial atención, debido a sus múltiples
variedades.

B03 - BARRAS DE LAS “t” ACERADAS:

Todo gesto acerado supone una descarga agresiva punzante. Al tratarse de un
gesto que se produce en la zona superior, la agresividad la atribuimos a las ideas.
Esta agresividad, según la fuerza de la presión, la longitud de la barra, la
orientación y el grado de agudeza de la punta, puede reflejar ironía, sentido crítico,
respuestas airadas, mordacidad e inclusive crueldad. Es importante observar la
dirección de las barras: hacia arriba o en diagonal con la línea (figs. 205 y 210), la
agresividad, más o menos suave o violenta, se dirige hacia las personas que
ocupan una posición superior a la del sujeto. Si las barras son horizontales, la
agresividad se centra en las personas de rango social, profesional parecido al del
sujeto y en general, a todo el mundo en la órbita que se mueve el escritor. Cuando
la dirección de las barras puntiagudas es hacia abajo, el ataque se dirige hacia los
inferiores o de manera autodestructiva hacia sí mismo.

B04 - BARRAS DE LAS “t” ALTAS:

Cuanto más altas las barras, mayor es el deseo de independencia y la tendencia del
sujeto a regirse por sus propias ideas (orgullo, poca aceptación de las ideas de los
demás). Esta tendencia puede hacer que el sujeto, llevado de su individualidad y
subjetivismo, se pueda alejar de la realidad y piense y actúe sin otra orientación que
la manera como él concibe los hechos y las cosas. Tendencia a imponer las propias
ideas, con escritura firme y barras en maza.

B05 - BARRAS DE LAS “t” COLOCADAS DELANTE DEL HAMPA:

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En un ambiente gráfico positivo, las barras de las “t” colocadas delante y tocando el
hampa (fig. 52), pueden ser un indicador de iniciativa y decisión, de espíritu activo y
emprendedor.
Con un ambiente negativo (figs. 28, 37 y 146) refleja diversos modos de actuación
en los que la acción puede tener una repercusión negativa sobre el entorno a causa
de la neurosis y desadaptación del sujeto.

B06 - BARRAS DE LAS “t” DETRAS DEL HAMPA:

Detención de la decisión, de la puesta en marcha de las ideas a causa de dudas,
vacilaciones o inseguridad en la consecución de los objetivos deseados. Prudencia
excesiva por temor al fracaso. Con escritura floja o blanda, pasividad. El sujeto
necesita, para actuar, la toma de decisión o el apoyo y la seguridad que ve en otros.

B07 - BARRAS DE LAS “t” EN CRUZ:

Necesidad de apoyo en la experiencia, reflexión antes de actuar o tomar decisiones.
Actividad prudente, sensata, previsora.
Las barras de las “t” en cruz pueden ser un indicador simbólico de sufrimiento:
“llevar una cruz”, sentirse mártir, sufrir algún acontecimiento penoso, estar haciendo
algún sacrificio personal por otros o haber sido mutilado por la guerra o por
cualquier accidente (ver en “Escritura y Personalidad” el caso del autor de la fig.
177).
Actitud discreta, reflexiva. Necesidad de reflexión ponderada del sujeto en la toma
de posición, en los criterios y en la acción. El sujeto tiene en cuenta el pasado, la
experiencia o la precaución, para no cometer errores lamentables. En el
pensamiento del escritor hay un equilibrio entre la fase crítica y explícita, es decir,
intenta ser claro y justo en sus juicios, ecléctico en sus criterios y acción.
(N) Las barras de las “t” en cruz, cuando son largas, lanzadas y en desproporción
con el hampa en un ambiente gráfico de preponderancia negativa, indica falta de
ponderación en los juicios, vehemencia impulsiva en las ideas y en los deseos,
arrebato en las decisiones a causa de “reacciones reflejas condicionadas” por
experiencias fustrantes o desagradables en la vida del sujeto. El efecto en el
carácter de estos “reflejos condicionados negativos” es la excitación y descontrol
tanto en el ataque como en la defensa.
Otras interpretaciones pueden ser, en sentido negativo, la impaciencia, la
imaginación desbordante (más imaginación que juicio), la impulsividad, la
intolerancia, las manifestaciones mímicas y verbales exaltadas y, en fin, las
características indicadas en los grados I y V de Pophal. Como en todos los casos,
debe ser el ambiente gráfico el que determine la interpretación.

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B08 - BARRAS DE LAS “t” SOBREVOLANDO EL HAMPA:

Las barras de las “t”, por encima del hampa, sobrevolándola, sin tocar ésta (fig. 116,
tercera línea), son propias del pensamiento que se desplaza hacia la utopía, que no
toca la realidad y vive procesando en la imaginación ideas quiméricas que no
pueden llevarse a la práctica. Es un tipo de pensamiento independiente y mágico,
con muchas aspiraciones de deseo y grandeza, pero sin conexión con las
posibilidades de realización.
A esta irrealidad, con un nivel positivo, la podemos llamar fantasía, ensueño de
superioridad fantaseada, capacidad para crear ilusiones o para vivirlas en forma
sublimada, como Aldos Huxley en su novela “Un mundo feliz” o como Verne en su
“Viaje a la luna”.
(N) Con un nivel de predominancia negativa, puede ser un indicador de altanería,
de orgullo despreciativo del valor de los demás. Esta altivez y endiosamiento se
debe a un exagerado concepto de sí mismo que puede tener relación con
tendencias homosexuales y con la paranoia.

B09 - BARRAS “t” FLOJAS (Barras de las “t” con poca presión):

(N) Finas y con poca presión: Debilidad en la voluntad. permeabilidad a las
presiones e influencias externas.
Si son largas: vivacidad impaciente, deseo vivo engendrado por la ansiedad y la
inquietud de alcanzar algo o de entrar en posesión de algo sin espera (neurosis
ansiosa). Mala organización del tiempo y de la actividad. Tendencia a querer
abarcar más de lo que se puede controlar o dirigir.
Si las barras son cortas y sin presión: Inhibición, cortedad, indecisión y pasividad de
carácter. Super-Yo exigente y tiránico que coarta la voluntad y la capacidad de
decisión. Incapacidad para dirigir a otros. Nulas cualidades de mando.

B10 - BARRAS DE LAS “t” CON LAZO ABAJO Y BARRA ARRIBA:

Podría entenderse como “refuerzo de la voluntad” en pro de los objetivos deseados,
pero todo depende del ambiente gráfico en que el signo se encuentre. Con signos
de estrechez, de confusión, (espaciamiento insuficiente de palabras y líneas), con
mezcla discordante de ángulos y triángulos en un trazado predominantemente
curvo, con sobrealzamientos e inflación en las “s” minúsculas, empastamiento,
regresiones, óvalos cerrados por abajo y un largo etc. negativo, como ocurre en el
caso de la fig. 61, (ver además, las barras de “t” en proyección ascendente, signo
de oposición, de disconformidad, de ataque agresivo a la autoridad de los demás a
todo lo que el sujeto imagina como superior a él).
En un grafismo tan negativo, la voluntad se reforzaría, para mantener posiciones y
objetivos discordantes y rebeldes a toda adaptación normal. Recordamos aquí la

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famosa afirmación de Freud: “Allí donde veáis disturbios o anomalías de carácter,
encontrareis también disturbios o anomalías en la sexualidad” (ver las jambas de
este grafismo).

B11 - BARRAS DE LAS “t” CON LAZO EN LA BASE:

No es lo mismo un lazo en la base de la “t” (fig. 220), que un triángulo en la base,
como ocurre, por ejemplo, en algunas “t” de la fig. 146, (ver la primera “t” de “trate”
en la última línea).
El lazo, en la base de las “t”, es un gesto amable que traduce una disposición mas
bien sumisa o de apariencia sumisa y resignada, sin resistencia ni oposición.
Supone una adaptación suave, un aguante sin rebeldía ante cualquier persona o
situación. El lazo en la base de las “t”, si no hay barra y el nivel es positivo, refleja
un carácter flexible y complaciente por parte del sujeto. Es un gesto de obediencia y
sumisión a las normas, a las personas y a las obligaciones.
En cambio, el triángulo en la base de las “t”, es un signo de resistencia, de
oposición silenciosa, de reserva e incluso de resentimiento hacia las personas del
entorno, según el trato que el sujeto recibe.
En ambos casos, lazo y triángulo en la base, sin barra arriba, la voluntad no tiene
suficiente energía y envergadura para mantener las propias posiciones frente a los
demás y tomar decisiones con independencia del criterio, a favor o en contra, que
puedan tener los otros. Para tomar las propias decisiones, y actuar con plena
independencia, tiene que haber una buena y firme barra de “t” apoyada por una
buena presión y dinamismo en el trazado. La “t” sin barra, y en un grafismo sin
fuerza vital y dinamismo supone una actitud pasiva de obediencia sumisión, es una
renuncia a hacer valer la propia individualidad.

B12 - BARRAS DE “t” CON LAZO O TRIANGULO EN LA BASE, PERO CON
HAMPA DESLIGADA:

Cuando este tipo de “t” aparece desligada de las letras que le anteceden y siguen,
puede sospecharse un deseo de independencia no logrado, una actitud pasiva en la
que se introvierte el sentimiento de impotencia para rebelarse y el sujeto adopta una
actitud claudicante frente a su entorno, no se siente capaz de salir de su
inaceptable situación.
Esta interpretación debe ir acompañada de otros signos confirmantes.

B13 - BARRAS DE LAS “t” EN FORMA DE PENACHOS:

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Las barras de las “t” en forma de penachos (fig. 188), son propias de sujetos con
una gran imaginación acostumbradas a fantasear sobre la realidad y a soñar con los
ojos abiertos. Los penachos son “deformaciones”, cambios absurdos del sentido y
precisión que tiene la barra de “t” como complemento de su letra correspondiente.
Esta deformación es una desviación parecida a los puntos en forma de circulito.
Ambos signos reflejan un modo de evasión de la realidad, tal vez como huida o
protesta de una realidad que no es grata y soportable como tal. El sujeto compensa
en la fantasía, en la irrealidad, sus frustraciones afectivas, profesionales o de otro
tipo.

B14 - BARRAS DE “t” CON PRESION DESIGUAL:

Es presión desigual la maza y el trazo acerado, pero en este caso, la desigualdad
de presión en las barras de las “t”, se refiere a las diferencias de presión de unas
barras a otras. En unas barras, por ejemplo, se acentúa la presión y la dimensión,
mientras que, en otras barras, la presión y la dimensión, incluso la dirección, varían.
Esta modalidad variable de las “t”, entra dentro del género “desigualdad”, es decir
es un modo de la escritura desigual.
Las variaciones en la zona superior están en relación con la inestabilidad en las
ideas, con los cambios frecuentes de energía en la acción y en la decisión. El sujeto
no sostiene el mismo grado de empuje, de esfuerzo, de atención y de ilusión cuando
está llevando a cabo la acción de los objetivos que le son impuestos o la realización
de aquello que él desea. Generalmente se da este signo en el temperamento
nervioso.

B15 - BARRAS DE LAS “t” FIRMES Y CON PRESION NORMAL:

Con una escritura armoniosa y bien organizada, como por ejemplo la figura 53
(Sebastián Juan Arbó), refleja una voluntad firme, organizada, perseverante que
mantiene una cierta igualdad y control en su manera de pensar, sentir y actuar. En
este caso, dados los signos de introversión (escritura pequeña, concentrada,
organizada, clara y estable), la voluntad va acompañada de unas facultades críticas
(juicio, razonamiento) muy sensatas y de un autocontrol formidable.
Como “pensador introvertido”, según la clasificación de Jung, la actividad se
concentra en el mundo de las ideas, en la organización rigurosa, reglada y
disciplinada por la abstracción subjetiva del pensamiento. Por tanto, las barras de “t”
firmes y con presión normal, son un indicador de firmeza y constancia de voluntad,
de buena organización mental y de eficacia en las ideas, si el ambiente gráfico es
positivo.
Si el ambiente gráfico no es positivo, y las barras de las “t” presentan
desigualdades, el sujeto es inestable en sus ideas y pierde con frecuencia el
autocontrol en las decisiones y en la acción (fig.28).

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B16 - BARRAS DE LAS “t” SOBRE HAMPAS CON TORSIONES:

Las torsiones en las hampas afectan al grado de afirmación y resistencia del sujeto
frente a las presiones exteriores. En el grafismo de la fig. 145, por ejemplo, la fuerza
de las barras es más destacada que la de las hampas, en su mayoría torcidas,
curvadas hacia la izquierda y bastante delgadas. Esto supone un modo de querer
imponer las propias ideas (barras de las “t” altas), pero sin fuerza para mantener las
posiciones tomadas y para resistir las presiones del exterior. Las consecuencias ya
las vemos, si analizamos el coligamento, la inversión de la escritura y los
adelgazamientos en los movimientos de flexión(fuerte vulnerabilidad interna,
estados de angustia y ansiedad, etc.).

B17 - BARRAS DE LAS “t” EN TRIANGULO QUE QUEDA INHIBIDO DETRAS
DEL HAMPA:

Se refiere este “gesto-tipo” a la existencias de triángulos cuyo trazo final no llega a
tocar o atravesar el hampa, quedando interrumpido o bloqueado el movimiento final
detrás del hampa, sin terminar su forma (fig. 91 de “Escritura y Personalidad”).
Representa una descarga sublimada de tendencias dominantes agresivas. En el
caso de la fig. 91 de “Escritura y Personalidad”, la tendencia a imponer por decreto
el propio pensamiento y decisión se transforma en una agresión socializada. Este
gesto-tipo es frecuente en tenistas.
Caracterológicamente, la intención de regir y dominar que ha quedado inhibida o
bloqueada, sea por la inseguridad en sí mismo (falta de vigor y dinamismo del
trazado) o por temor a las consecuencias, logra su expansión a través de la raqueta,
medio deportivo de dominio que no tiene riesgos o consecuencias para el Yo.

B18 - BARRAS DE LAS “t” CORTAS Y DÉBILES:

Las barras de las “t” cortas y débiles, en un grafismo mal afirmado sobre la línea, de
presión y dinamismo deficientes, es un indicador de una decisión y acción que se
coarta frente a las dificultades o las presiones llegadas del exterior. El sujeto carece
de empuje emprendedor.
En el caso de la fig. 130 el sujeto no llega a realizar ni a compensar sus
necesidades instintivas, su sexualidad desviada (jambas en ocho de guarismo,
líneas serpentinas, mayúscula con zona inicial narcísica, cierre de óvalos por abajo,
etc.). La lentitud de reacción y la falta de empuje reducen al sujeto a la pasividad, al
disimulo y ocultación de sus tendencias.
Las barras de “t” cortas y débiles se dan raras veces en grafismo de buena presión
y ritmo. Cuando hay fuerza vital y dinamismo no cabe una actitud tímida, coartada,

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inhibida o excesivamente cauta. El sujeto que posee una buena vitalidad y buen
ritmo, tiene poder de decisión, es decir, tiene una voluntad activa y emprendedora.
Por el contrario, cuando falta una buena vitalidad y el fuego animador de la acción,
cuando no hay fuerza ni ritmo en el ambiente gráfico, el sujeto se siente desprovisto
de confianza en sí mismo y teme la agresividad del ambiente. Por tanto, o adopta
una actitud pasiva, coartada de disimulo e insinceridad (fig. 130), o se resigna a la
obediencia-sumisión.

B19 - BARRAS DE LAS “t” EN ARCO:

Las “t” en arco (fig. 84), expresan la tendencia a complacer por necesidad de
sentirse apreciado y amado (necesidad de ternura, de caricias, de halagos, quizá
como consecuencia de una sexualidad pasiva que requiere la iniciativa del otro
miembro de la pareja). Puede deberse también a un complejo de Edipo no liquidado
o a un complejo de destete.
El grafólogo vienés Felix Klein, recientemente fallecido, estudió el arco en la zona
superior durante su estancia en un campo de concentración nazi. Según Klein, los
arcos en las barras de las “t”, traducen influencias o presiones procedentes del
cuerpo o zona sexual, pero reflejan también la tendencia a dejarse influenciar por
personas de menor cultura y por problemas y opresiones de la vida cotidiana.
Muller y Enskat ven en los arcos en la zona superior una inclinación narcísica al
“culto al propio Yo bajo la apariencia de intereses estéticos e intelectuales” y gusto
por la actuación representativa.

B20 - BARRAS DE LAS “t” EN DIAGONAL ASCENDENTE:

Todo movimiento en diagonal ascendente, sea un trazo inicial o final, una barra de
“t”, etc. (figs. 28, 59, 66 y 126a) tiene un sentido oposicionista, rebelde y de
desacuerdo frente al entorno. Por ejemplo, en la fig. 28, los trazos iniciales están
formados por un movimiento rígido que forma parte de la angulosidad del trazado
(tendencia a tomar posiciones previas de oposición o desacuerdo) y las barras de
las “t” son igualmente ascendentes y rígidas (rebeldía, negación a aceptar las ideas
o propuestas de otros, no quiere dejarse “invadir” por los demás y defiende
agresivamente su Yo contra todo aquello que cree amenaza su independencia, su
individualidad).
Esta actitud recuerda el carácter contestatario y la falta de disponibilidad, la
hostilidad sin causa aparente del “niño rebelde” de Eric Berne en el A.T. (Análisis
Transacional). La protesta y la crítica en los movimientos de las barras de las “t” en
diagonal ascendente, parece que se dirigen preferentemente hacia personas con un
rango superior al del sujeto, sea en la esfera familiar, social o profesional.
La fuerza y agudeza de la tendencia contestataria u oposicionista, dependerá de la
rigidez y dureza de los trazos (puntiagudos o en maza) y del ambiente gráfico,
anguloso o curvilíneo, de la fuerza y dinamismo del trazado y de la rigidez general.
Por ejemplo, en la fig. 126a, la rigidez del trazado, la inversión de la escritura y

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sobre todo las anomalías de forma de las jambas y su significado como gesto-tipo
fuerte en ese grafismo, señalan un tipo de oposición, de desacuerdo, de agresividad
que se sale de la órbita de la normalidad. Aquí está muy clara la neurosis de
oposición y el desequilibrio del sujeto.

B21 - BARRAS DE LAS “t” EN DIAGONAL DESCENDENTE:

Si bien la dirección ascendente de las barras de las “t” es un movimiento de
extensión que se dirige del Yo al Tú, las barras de “t” descendentes son
movimientos de flexión que toman la dirección hacia el propio cuerpo, hacia el Yo.
Por tanto, nos parece justificado que este gesto se interprete como agresión al
propio Yo, como tendencia a la autodestrucción, a la obstinación, a la terquedad, a
la testarudez, al “encierro pertinaz en las propias actitudes y posiciones”.
Como en todos los casos que queremos interpretar un determinado signo, es
necesario, para dar una interpretación justa, tener en cuenta el medio ambiente
gráfico donde cada signo se presenta. Por ejemplo, en la fig. 208k, la fuerza de la
barra en descenso se apoya sobre un hampa firme y sobre un trazado anguloso y
duro por lo que la agresión masoquista hacia el propio yo y hacia personas de
rango inferior al sujeto, puede ser muy dura.
En cambio, la barra de “t” en descenso y en cruz, en la segunda línea de la fig. 206,
se produce en un ambiente gráfico inestable, de cohesión desigual, vacilante,
predominantemente curvilíneo, indeciso y blando, con óvalos abiertos hacia arriba,
etc. La agresividad, el masoquismo, toma aquí la forma de sufrimiento interior, de
indecisión, de no saber a qué atenerse y que decisión tomar ante circunstancias
adversas o problemas en la vida sentimental. La ambivalencia, los balbuceos entre
“ser” y “no ser”, entre “orgullo” y “sumisión”, entre “resistir” las presiones o “ceder” a
ellas, (escritura atormentada), refleja el estado interno del escritor.

B22 - BARRAS DE LAS “t” EN GUIRNALDA:

Las barras de las “t” que toman la forma de guirnalda (fig. 209d), como las que
toman la forma de arco, son gestos impropios en esta letra. Estadísticamente, lo
normal es que las barras de las “t” sean horizontales o muy ligeramente
ascendentes.
Se interpreta este signo como “rechazo a la complacencia, como tendencia a la
seriedad o a evitar contactos corporales o roces epidérmicos” (Marchesan). En este
caso, el sujeto inhibe tanto sus instintos agresivos como sus impulsos sexuales o de
entrega. Según Felix Klein, las guirnaldas en las “t” reflejan fuerte influencia de las
creencias religiosas o de la cultura. Sin embargo, dice Klein, el sujeto evita a las
personas que admira por su superior cultura.
Cuando estas barras de la “t” coinciden en escritura cuyas hampas tienen
concavidad hacia la derecha, se puede sospechar cierto temor o ansiedad por el
futuro, dificultades en relación con el padre y temor a los demás compañeros del

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sujeto en su lugar de trabajo. Si coinciden con hampas de concavidad a la izquierda,
el sujeto puede tener cierto temor al pasado a causa de sucesos no resueltos que
influyen en sus decisiones, incluso puede existir una presión maternal en el sujeto.

B23 - BARRAS DE LAS “t” EN GOLPE DE LÁTIGO:

Gesto-tipo consistente en una barra de “t” que forma un lazo detrás del hampa y
termina con un final lanzado (figs. 90 y 209a).
El golpe de látigo es un gesto propio de la rapidez y dinamismo de la actividad
mental, aunque más que la actividad mental, denuncia el impulso imaginativo, la
vehemencia del pensamiento, de la acción y de la decisión, la actividad audaz y
combativa, la independencia de ideas y de carácter, la prontitud de réplica y, en
general, la primariedad.
El sujeto primario no se detiene a reflexionar, no retiene la excitación que le
producen los estímulos externos, sino que da la respuesta inminente a cualquier
estímulo, hecho o situación que tenga delante. Por esta razón, debido al efecto
superficial y efímero de las “resonancias internas”, una vez que descarga la
reacción, el sujeto primario olvida las incidencias y no suele guardar rencores.
(N) Con un nivel positivo bajo, refleja el desahogo violento de las contrariedades, la
tendencia a dominar e imponer los deseos, el autoritarismo, la desconsideración y la
escasa disponibilidad. (Ver Escritura Lanzada).

B24 - BARRAS DE LAS “t” EN GOLPE DE SABLE:

El golpe de sable consiste en la formación de un triángulo detrás del hampa seguido
de un lanzamiento vivo e impulsivo hacia la derecha y arriba (fig. 90, segunda línea,
segunda “t”). En la figura 90 se alternan los golpes de látigo con los golpes de
sable.
El golpe de látigo tiene más la figura de lazo detrás del hampa y se acerca a la
escritura de predominancia curvilínea. El golpe de sable dibuja un triángulo tras el
hampa y es un derivado de la escritura angulosa. En la fig. 90 se dan las dos
formas, el ángulo y la curva.
La interpretación de ambos gestos-tipo sólo varía en la dureza de las reacciones
que en el caso del “golpe en látigo”, la impulsividad va precedida de una actitud más
o menos amable, tal como refleja el lazo. En el caso del “golpe en sable”, el
triángulo que precede al gesto lanzado es mucho más duro y agresivo, la reacción
es mucho más violenta, más tajante, más cortante. En ambos casos domina la
primariedad de las reacciones, la impulsividad, la impaciencia y la incontinencia
verbal explosiva ante todo aquello que irrita al sujeto.
Si, pese a los lanzamientos, el nivel general es más bien positivo, se trata entonces
de sujetos muy activos, emprendedores, capaces de vencer cualquier oposición o
dificultad. Estos sujetos no rodean el obstáculo, ni lo soslayan, lo atacan para

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destruirlo. Es tal la pasión que ponen en la consecución de objetivos, que están
convencidos interiormente, que “el fin justifica los medios”. Este signo-tipo, se da
con frecuencia en los militares

B25 - BARRAS DE LAS “t” LIGADAS A LA LETRA SIGUIENTE:

Las barras de las “t” enlazadas desde la zona media a la letra siguiente (fig. 209)
reflejan distintas actitudes, según sea el grafismo anguloso o curvilíneo, muy
dinámico o pasivo. Para interpretar con justeza este signo hay que tener en cuenta
siempre el ambiente gráfico en que se encuentra.
Con un nivel positivo, refleja cierta consideración a las obligaciones normales, al
cumplimiento del deber, centrando la atención en la responsabilidad del trabajo o en
el que hacer cotidiano. Según como se mire, es un signo de resignación, de
obediencia-sumisión, de conformidad reflexiva, de acatamiento al rol que le toca
realizar al sujeto en su ambiente familiar, social o profesional. Indica también
voluntad de unión, de participación afectiva.
Con una escritura angulosa y convencional (fig. 160), más bien apretada y alta,
caligráfica, con finales largos y masivos, a veces en diagonal, refleja un tipo de
conducta tenaz, fijada al presente y a la vida cotidiana, pero de un modo exigente e
impositivo. Quiere que los demás respeten “sus dogmas”, mientras ella es una mujer
despótica, que aparta a los demás para ponerse ella imponiendo sus deseos y
caprichos, tal como reflejan los finales de palabra. Por tanto, indica una falsa
resignación y modestia, falsa obediencia a los convencionalismos religiosos y
morales: “Haz lo que yo digo, pero no te fijes en lo que yo hago”.

B26 - BARRAS DE LAS “t” EN MAZA:

Las barras de las “t” en maza (fig. 208m) presentan un engrosamiento masivo y
progresivo. Este movimiento corresponde a una actitud interna de freno brusco, más
o menos violento, según el grosor y longitud del trazo.
Con buen nivel positivo, refleja la capacidad de frenar, contener o inhibir fuertes
cargas de energía que pasan a disposición de la voluntad para incrementar la
acción sobre los obstáculos, dificultades u oposiciones y llegar a los objetivos
deseados. La maza, en sentido positivo, refuerza el carácter dándole mayor firmeza
y empuje de cara a la decisión y a las dotes de mando.
(N) Con nivel positivo bajo, la energía contenida se descarga a veces en forma
explosiva y violenta, a la menor contrariedad. El sujeto puede aguantar presiones,
contratiempos y contrariedades con aparente tranquilidad, pero cuando la
contrariedad rebasa los límites de contención, el sujeto explota de modo violento e
iracundo y muchas veces en desproporción con la causa motivante, va
almacenando rabia y tensión silenciosamente, pero la última contrariedad, por nimia
que sea, produce la descarga y, como la gota de agua que desborda el vaso, lo que
se desborda no es una gota, sino toda el agua que hay en la superficie.

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Con un ambiente negativo, el sujeto tiende a acumular afectos de rabia, odio, ira,
intolerancia a las exigencia sociales, deseos de venganza, etc.. Si bien en sentido
positivo el sujeto puede ser un Abel, en sentido negativo el sujeto puede convertirse
en un Caín.

B27 - BARRAS DE LAS “t” EN “V”:

Las barras de las “t” en “V” se caracterizan por un trazo que, partiendo de la base
del hampa, toman una dirección en diagonal ascendente y dextrógira. La fig. 210
presenta el mismo recorrido de la barra de “t” en “v”, pero en este ejemplo el trazo
ascendente se inicia detrás del hampa, mientras que, en las “t” en “v”, el movimiento
de ascenso se inicia en la base del hampa y delante.
Suele presentarse en grafismos de nivel positivo más bien bajo. El sentido de ese
gesto es siempre el de divergencia y oposición, el de negativismo agresivo, refleja
ese signo lo mismo que las respuestas ZW de Rorschach. En sentido no muy
negativo, el sujeto desea cambiarse a sí mismo o cambiar lo que le rodea para
ajustarlo a su manera de pensar o a sus necesidades, quizá porque se encuentra en
alguna situación poco favorable, incluso insoportable.
En grafismos de nivel muy negativo, el inconformismo, las discrepancias con los
demás, el negativismo y la oposición tienen bastante carga agresiva. Ahora bien,
esta agresividad, con signos de extroversión, se dirige principalmente hacia los
demás, hacia el entorno del sujeto. Con signos predominantes de introversión, la
agresividad se dirige hacia el propio sujeto en forma de autocrítica, desconfianza,
dudas, escepticismo, pesimismo, fatalismo, etc. Este signo caracteriza al típico
“aguafiestas”, destructor de ilusiones, de acuerdos, de planes de diversión, etc., si
el grafismo es anguloso, seco y muy acerado.

B28 - BARRAS DE LAS “t” LIGADAS POR ARRIBA A LA LETRA SIGUIENTE:

Estas “barras de las “t” no hay que confundirlas con las que se enlazan a la letra
siguiente desde la zona media. El enlace que nos referimos aquí es un enlace
anormal que forma parte de la escritura combinada (ver un ejemplo en la fig. 29,
tercera línea).
Las barras de las “t” ligadas a la letra siguiente (fig. 29), expresan la vivacidad y
agilidad del pensamiento para entender, comprender y asimilar nuevos
conocimientos y acelerar los medios para lograr los objetivos deseados. El sujeto
simplifica el camino hacia el logro de la realización de sus ideas, interpreta y analiza
rápidamente los hechos atendiendo lo esencial, prescindiendo de detalles nimios.
Su fluidez en las ideas le permite un razonamiento rápido y unas intuiciones
originales, de donde la capacidad para crear ideas y soluciones nuevas.
(N) En sentido negativo, con escritura floja o blanda y sin dinamismo, refleja pereza
o fatiga intelectual, lo que no impide la prosecución de la acción en pos de los
objetivos deseados. Con escritura agitada y precipitada puede deberse a un exceso

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de impaciencia y de vivacidad que impide la precisión y favorece la precipitación en
las decisiones. Para mayor abundancia de datos (ver escritura convinada, C25)

B29 - BARRAS DE LAS “t” LARGAS:

Las barras de las “t” tienen mayor longitud de la normal. La dimensión normal de
barra de “t” es equivalente a poco más de un tercio (el 40 %) de la altura de su
hampa.
La interpretación depende del grado de longitud, de la presión, de la vivacidad del
trazo, de la dirección, de la altura y, por supuesto, del ambiente gráfico en que se
encuentre el signo. Es un signo de invasión del terreno de los demás por la palabra
y la creencia en la propia importancia (imposición de ideas y deseos), en el caso de
las figs. 70, 90 y 93. Es una mezcla de impaciencia, imposición, oposición y dureza
en la fig. 140 (barras de las “t” en golpe de sable y de látigo). Es un caso de fuerte
egoísmo, intransigencia, apropiación absorbente de la voluntad de las personas, de
las ideas y de los actos de los demás, con despotismo, en el caso de la fig. 37
(escritura angulosa, grande, desproporcionada en los finales y barras de las “t” que,
además terminan en arpón).
En la fig. 126a, las barras de las “t” largas y en diagonal ascendente, en una
escritura muy invertida, rígida, con jambas de forma distorsionada en lazo y
triángulo (anomalías en la sexualidad), reflejan la existencia de un “blindaje” del Yo
(escritura rígida) que se caracteriza por una actitud de desavenencia oposicionista y
resistencia defensiva a dejarse llevar, a ceder a la sensibilidad de las pulsiones
instintivas por temor a las consecuencias (anomalías sexuales). Por tanto, su
comportamiento obstinado, hostil, discutidor, su agresividad negativista, no es otra
cosa que el resultado de sus represiones sexuales, las cuales se liberan a través de
su negativismo y agresividad hacia el exterior.
Tal como hemos visto, cada barra de “t” debe interpretarse en función de lo que
exprese el conjunto del grafismo. En general, las barras de las “t” largas reflejan
incapacidad de espera, impaciencia, impulsividad, precipitación en las decisiones y
neurosis, por desadaptación.

B30 - BARRAS DE LAS “t” MAS RÁPIDAS QUE EL TEXTO:

Las barras de las “t” más rápidas que el texto confirman la impaciencia en las ideas,
la vivacidad en los deseos, la incapacidad para esperar el turno y la llegada de las
cosas que se quieren conseguir. Esta forma de ansiedad, hace trabajar más a la
imaginación que al juicio. Así como el juicio y el razonamiento intentan verificar,
controlar, clasificar y ordenar, las ideas y las cosas, según una escala de valores
buscando objetivamente la verdad, la imaginación, por el contrario, crea, deforma,
agranda, transforma y se deja llevar por el deseo subjetivo de alcanzar una
satisfacción inmediata. La imaginación, sin el control del juicio, atiende más y más
pronto al “principio de placer” que al “principio de la realidad”, de donde, a veces, la

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desadaptación y frustración cuando el sujeto se enfrenta con un mundo “organizado
por semáforos, normas y prohibiciones”.

B31 - BARRAS de las “t” MEDIANAS:

Las barras de las “t” medianas o normales, son aquellas que tienen una presión,
dimensión, dirección y colocación normal (figs. 45, 103, 106, 114 y 173). En todas
estas figuras, hay ligeras variaciones dentro de las proporciones correspondientes a
cada grafismo. Lo importante en cada uno de estos casos, es que las barras de las
“t” no se desproporcionan en relación con el hampa, ni se convierten en un gesto-
tipo fuerte, ni débil, los trazos están en armonía con el conjunto.
Las barras de las “t” normales forman parte de la escritura ordenada, organizada,
regular y constante, traduciendo un comportamiento ponderado, reflexivo, con una
voluntad firme, pero sin ninguna imposición dictadora, ni tampoco una actitud de
obediencia-sumisión. Este tipo de barras de “t”, refleja una adaptación flexible,
controlada y dinámica, tanto en las ideas como en la acción.

B32 - BARRAS DE LAS “t” SOBREALZADAS:

Las barras de las “t” son sobrealzadas cuando ocupan la parte alta del hampa, pero
sin despegarse de ella (fig. 52). En la fig. citada la mayor parte de las “t” ocupan la
cima del hampa cruzándola en diagonal con la línea. Ocurre lo mismo en la fig. 69a.
En general, el sobrealzamiento de las barras de las “t” es un signo de deseo de
independencia. El sujeto no quiere mantenerse dependiente de otro o de otros,
quiere regir su vida y decidir por sí mismo, sin aceptar consejos o soluciones
procedentes de otras personas, principalmente cuando las barras tienen una
dirección ascendente y la presiones fuerte. Cuando esta actitud de independencia
es exagerada, el sujeto puede caer en el terreno patológico: orgullo paranoide y
reivindicador.
Si la barra se despega del hampa (fig. 37, primera “t”) el sujeto se sale de la órbita
de lo posible y razonable y, como en este caso, ataca a los molinos de viento
creyendo que son gigantes enemigos.
Un caso de paranoia importante es el de la autora de la fig. 204, cuyas barras de “t”
sobrealzadas y con penacho (imaginación muy desbordada sobre su realidad
circundante), producen en este caso el delirio de grandeza y de autoridad, como se
desprende del texto en el cual se puede leer que ella “prefiere enseñar que
castigar”.
Una modalidad de las barras de las “t” sobrealzadas es aquella en que la barra
sobrevuela sobre el hampa sin conexión con ésta. Esta modalidad de “t” se ha
descrito en el apartado, B08.

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B33 - BARRAS DE LAS “t” AUSENTES:

Las “t” sin barra, con sólo el hampa, es una modalidad de la escritura blanda (ver
fig. 56 de “Escritura y Personalidad”).
La ausencia de barras de “t” va generalmente unida al déficit de presión y
dinamismo, es decir, a la disminución (grave estrés) o a la carencia de energía.
Supone el insuficiente estímulo interno para luchar o defenderse de cara a los
problemas vitales.
El sujeto cede sin ninguna clase de resistencia, a las presiones de las personas y
del ambiente que le rodea. No puede responder adecuadamente a ningún trabajo
que requiera un esfuerzo sostenido. Esta abstenía, puede hacer al sujeto muy
perezoso, blando, afeminado y pasivo sexualmente. La única capacidad de
resistencia, si es que el sujeto la tiene, es la testarudez y el negativismo, la
tendencia a poner siempre por delante el no. Esta tendencia negativista aumenta a
medida que el sujeto tiene menor cultura y más bajo nivel intelectual.

B34 - BARRAS DE LAS “t” COMPLICADAS:

Las barras de las “t” complicadas, cuyo ejemplo a la vista es aquél de la fig. 57b, es
una modalidad de la escritura complicada, bizarra y confusa. Suele ser bastante
rara.
Las “t” extrañamente complicadas, cuyas formas no existen en la caligrafía, parecen
corresponder a sujetos de imaginación absurda y complicada, exhibicionistas y con
singular culto narcísico del Yo. Poseen una imaginación enredosa, comfabulatoria,
engañosa y fraudulenta. El carácter, si la barras de las “t” son sobrealzadas y los
ornamentos se realizan en la parte alta de las hampas, puede ser fanfarrón y
arrogante y revestir sus relatos de un protagonismo fantástico, irreal y patológico
(imaginación delirante).
Naturalmente, la interpretación dependerá del grado de complicación y del ambiente
gráfico en que el signos se encuentre.

B35 - BIZARRA, Escritura:

Una escritura es bizarra cuando la artificialidad de las letras contrasta con las
formas caligráficas normales. Como ejemplos más sobresalientes podemos citar los
de las figs. 82, 117b y 126a. Según la rareza de las formas, la interpretación puede
abarcar desde un simple deseo o necesidad de snobismo (necesidad de
sigularizarse, de destacar, de llamar la atención, de ocupar el pensamiento de los
demás : tendencias histeroides), a una sobreestimación patológica, a no querer
hacer nada como los demás o a una excentricidad grotesca.
En cualquier caso, una escritura bizarra, no es reflejo de una adaptación normal, de
una aceptación libre y espontánea de las normas de convivencia. Es un desarreglo

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de las funciones psíquicas y, como tal, es también un signo de desarreglos en la
sexualidad.
Con un grafismo de muy bajo nivel positivo, puede pensarse en las tendencias
amorales: falsedad, simulación, intriga, malas intenciones, etc. como consecuencia
de las tendencias histeroides.

B36 - BLANDA, Escritura:

Una escritura es blanda, cuando la presión del trazado acusa un déficit de firmeza y
dinamismo unido al predominio de la curva (fig. 83). Las hampas y las jambas o bien
se debilitan en su dimensión y espesor o presentan curvas y bucles blandos. El
coligamento a veces es muy buclado con la presencia de arcos y guirnaldas en su
estructura. Las barras de las “t” suelen ser cortas y flojas o no han sido trazadas. Y
si las hay, pueden ser en forma de penachos o revoloteando por encima del hampa.
La escritura blanda se corresponde con un carácter blando, permeable a todas las
presiones e influencias, es decir, configura en el sujeto una adaptación pasiva, sin
resistencia por insuficiente fuerza y estímulo interno para hacer frente a los
obstáculos, dificultades y problemas. Limitación de los gastos de energía al
mínimum (líbido débil).
El sujeto tiene que vivir en simbiosis, buscando siempre el apoyo constante de los
otros, de donde su capacidad para hacerse apreciar y para fingir y simular su buena
disposición cuando le conviene justificarse o quedar bien con las personas que le
protegen.
Las personas blandas suelen cultivar el negativismo, la tendencia a poner el no por
delante cuando se les pide hacer algo que requiere esfuerzo, decisión o iniciativa o
enfrentarse con otras personas sin sentirse respaldadas por la autoridad de otro:
“No es cosa mía, es una orden del Jefe”. La falta de seguridad, de sostén y de
firmeza, hace del individuo blando un ser de tentativas insuficientes, de decisiones y
acciones incompletas, de proyectos abandonados. Por muchos conocimientos que
posea de un determinado trabajo, no se le puede confiar el mando de personal pues
le falta energía para dirigir.

B37 - BRISADA (Rota), Escritura:

La escritura brisada o rota es aquella que presenta cortes repentinos en el trazado
de las letras. La pluma, bolígrafo o cualquier otro instrumento utilizado para escribir,
pasa por encima del papel sin marcar una determinada parte de las letras (figs. 43a
y b).
Estas roturas de los trazos, cuando no son debidas a papeles de tela, a plumas o
bolígrafos de punta gastada o rota, son la expresión gráfica de un espasmo neuro-
muscular.

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Este espasmo puede ser nervioso, coronario u hormonal y se encuentra
preferentemente en los estados de desequilibrio neuro-vegetativo, en las
cardiopatías y en ciertos casos de disnea y tuberculosis pulmonar. Se observa
también en sujetos gruesos que, cuando escriben, al rozar el vientre sobre el canto
de la mesa, se interrumpe de modo accidental la continuidad del trazado debido a la
dificultad de respirar propia de los obesos (ver fig. 114 de “Escritura y
Personalidad”).
La consecuencia psicológica de estos estados, es la propensión a la angustia y a la
ansiedad. Debe tenerse en cuenta que los brisados pueden aparecer en los estados
postoperatorios, sobre todo en los grafismos femeninos.

B38 - BUCLADA:

Las formas normales de las letras son adornadas con bucles. Estos bucles pueden
afectar a los óvalos de las letras “a”, “o”, “d”, etc. (figs. 24, 25 y 183b), a los trazos
iniciales y finales de las mayúsculas (fig. 38b), a la zona inferior (fig. 119d y e, 126a
y 130) y a la zona superior (figs. 75 y 82). Cuando los bucles se forman en las
guirnaldas y en los arcos de las “m” y “n” minúsculas, afectan al coligamento (ver, en
este caso, el coligamento en bucle).
El bucle es un movimiento regresivo destinado a manipular la propia actitud de cara
a la relación con los demás. Supone un deseo premeditado de agradar, de halagar,
de tipo egoísta y captativo. Es indicador de una forma de contacto amable y hábil,
mediante la cual, el sujeto espera conseguir sus deseos y objetivos, con el mínimo
esfuerzo y sacrificio personal posible.
El sujeto, a la vez que cautiva y capta, con sus modales agradables, con su “savoir-
faire”, con su diplomacia y halago, la voluntad y atención de los demás, da
satisfacción a su vanidad, a su deseo de ser apreciado y considerado.
Los bucles anormales en la zona inferior (figs. 126a, 130 y 162), según su
desviación en la forma y en la dimensión, pueden reflejar graves anomalías en la
esfera sexual y, por tanto, en el carácter. Los bucles en las mayúsculas, reflejan
vanidad y deseo de importancia en las zonas iniciales. Reflejan egoísmo y poca
disposición hacia los demás en las zonas finales.

C01 - CADENCIADA, Escritura:

Dinamismo gráfico que ocupa el lugar intermedio entre la escritura rítmica (figs.96 y
177) y la escritura monótona (figs, 15, 47 y 48).
La escritura cadenciada tiene un dinamismo pausado, constante y bien organizado
(figs. 16, 26, 152, 173 y 178). No hay que confundir la escritura regular y rígida (fig.
28), con la escritura cadenciada. La escritura cadenciada presenta una igualdad
armónica, sin rigidez y dentro de un predominio ponderado de las formas
curvilíneas.

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Es indicador de una actividad poco influida por la emotividad, lo que favorece la
objetividad, la percepción de la realidad de una manera sensata y reflexiva, el orden
en las ideas, la memoria de las experiencias pasadas y la centralización de la
atención en el presente. El carácter es tranquilo, sociable y adaptativo (grado III de
Pophal) y la actividad mesurada y constante, organizada y con excelente sentido de
la exactitud y de la puntualidad. El sujeto cumple sus compromisos y obligaciones,
sus deberes sociales y profesionales de manera responsable, es prudente y
previsor, leal en sus sentimientos, aunque selecciona bastante a las personas que
entrega su estima.
(N) Modo de vida, de trabajo y de comportamiento, en el que se repiten de manera
rutinaria los hábitos adquiridos, las experiencias pasadas, los conocimientos
asimilados o aprendidos, sin que haya inquietud de progreso y superación, deseo
de perfeccionar o mejorar los métodos de trabajo o dar más sentido de avance a la
vida. El sujeto duerme en su pasividad, se estanca y queda obsoleto, es decir, se
resigna sin lucha, prefiere la partida del bar con los amigos o su dedicación a algún
hobby sin sentido práctico, que esforzarse en adquirir nuevos conocimientos para
tener mejores perspectivas. Este tipo de sujetos, sin ambición de progreso, forman
el mayor porcentaje del INEM, de las oficinas de empleo Esta interpretación, en
sentido negativo, puede aplicarse también a las escrituras lenta y monótona.

C02 - CALIGRAFIADA, Escritura:

Escritura que, en algunas palabras, frases o en las direcciones de los sobres, imita
cualquier tipo de modelo caligráfico o tipográfico. Se emplea, normalmente, para
destacar el sentido que se le quiere dar a una palabra o frase o para hacer más
legible la propia escritura, como ocurre a veces en los sobres.
Este signo obedece normalmente a la intención consciente y voluntaria de clarificar
y precisar algo que, para el sujeto que escribe, tiene particular importancia. Si el
signo se extiende a todo el escrito, debe catalogarse como escritura caligráfica o
tipográfica, según que el escritor utilice, respectivamente, cualquier modelo
caligráfico existente o se limite a imitar la escritura de imprenta.

C03 - CALIGRÁFICA, Escritura:

Escritura que ha quedado fijada a cualquier modelo caligráfico (inglesa, recta,
Sagrado Corazón, Simón, script, etc.) o bien imita los referidos modelos.
Cuando el sujeto ha quedado fijado al modelo caligráfico aprendido (figs. 172, 183a
y 216) es indicador de poca madurez, de poca evolución psicológica. El sujeto no se
adapta con plena libertad al mundo que le rodea, sino mediante preceptos, normas
y exigencias dogmáticas de las que no puede desprenderse. Vive atado a un Super-
Yo exigente del que no sabe liberarse, pues tiene la convicción interna que si
abandona los principios a los que está incrustado, surgirán peligros, inseguridad y
sentimientos internos de culpabilidad (líido bloqueada).

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Este constreñimiento u opresión de las tendencias naturales, se traduce en una falta
de dinamismo y de originalidad, en un acartonamiento de la voluntad en lo que el
sujeto entiende como “su deber”. Vive pendiente del formulismo, de los
convencionalismos sociales y profesionales y somete su vida a las cadencias de
una rigurosa “regularidad”, reprimiendo sus pulsiones sexuales y sus otras
necesidades instintivas, sin querer reconocer, ante los demás y ante sí mismo, otras
razones formales de identidad, de medida y de convención que las propias de toda
regla. De aquí, la “fuerza de voluntad” que ve Llagues en la escritura caligráfica.
Esta fijación a las normas, en lenguaje junguiano, se denomina “individuos
persona”. Estos individuos, según Jung, se identifican de tal manera con su oficio o
profesión, que no son en su vida más que la “dignidad” que en tal sentido la
sociedad les otorga.
Esta identificación tan cerrada en las reglas, costumbres, deberes y obligaciones
que exigen su rol o “dignidad” profesional (prestigio y prejuicios sociales), puede
llegar a producir un peligro interno por el exagerado compromiso que el sujeto
establece entre él y la sociedad. Cree que respetando “las formas”, los patrones
establecidos, queda libre de toda responsabilidad, inseguridad y culpa, de toda
angustia y ansiedad. Pero en un mundo que ya no acepta patrones formales de
relación, esta actitud “carroza”, al quedar desfasada y obsoleta, produce en el sujeto
resistencias desafortunadas y resentimientos con su entorno por no tener un
contacto adecuado con la realidad.
El resultado mas probable es que el sujeto se refugie cada vez más en sí mismo,
que cada vez se acartone y se vuelva más rígido, optando por mecanizarse y por
usar una “máscara” cada vez en menos consonancia con la realidad. Esta
desadaptación a las corrientes normales de la vida le puede llevar a quedar aislado,
incomprendido y, como consecuencia, lleno de sufrimiento y de resentimiento
interior.
Tras la escritura caligráfica se ocultan con frecuencia, no solo represiones sexuales,
sino también neurosis de todas clases. La caligrafía en los grafismos femeninos
puede tener otros significados además de los expuestos, por ejemplo, hacer patente
la “buena educación” por haber estudiado en colegios de prestigio social reconocido
(necesidad de conservar las apariencias y el deseo de agradar). Algunas mujeres
imitan, en éste sentido, el modelo caligráfico del Sagrado Corazón. Sin embargo, las
féminas con auténtica personalidad, se desvinculan del modelo caligráfica poco a
poco, de acuerdo con el talento y originalidad y a medida que van adquiriendo
madurez e independencia.
(N) Ineptitud para tareas de invención e iniciativa (incapacidad para crear cosas
nuevas y para dar nuevo sentido a las cosas). Automatismo en los hábitos y en la
conducta social. Egoísmo, impenetrabilidad, estrechez de conciencia, inteligencia
limitada a una asimilación memorística y de copia. Enmascaramiento de la
conducta.
Para mayor ampliación, ver escritura caligráfica en “Escritura y Personalidad”.

C04 - CALMOSA, Escritura:

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Escritura monótona, lenta, igual, sin dinamismo, con fuerte predominio de la forma
sobre el movimiento (figs. 15, 47 y 48).
Es propia de los sujetos no emotivos y no activos, con una actitud vital tranquila,
carente de impulso, de entusiasmo y de ardor. El sujeto se aclimata pasivamente,
sin ningún esfuerzo especial, a lo que le toca hacer o a lo que le toca vivir.
Representa a los sujetos repetitivos, vegetativos, con falta de vibración, de
imaginación y de vivacidad.
Estos sujetos, estancados en sus hábitos, en sus rutinas, viven como los vegetales,
tejiendo el dorado capullo de su pasividad, recibiendo la presión de su entorno, pero
sin contribuir voluntariamente o por impulso a nada importante del mundo que les
rodea. Son sujetos inactivos, indiferentes, sin capacidad de respuesta adecuada a
los estímulos.
El “ritmo”, en la escritura, representa la capacidad del sujeto para dar respuesta a
los diversos estímulos (excitaciones) y para movilizar la energía en pro de las
necesidades biológicas, de las necesidades afectivas y mentales. En la escritura
calmosa, no hay vibración, no hay “ritmo”. Por tanto, el sujeto vive como “apagado”,
como un vegetal que se alimenta y crece, pero que carece de fuerza vital para
actuar sobre lo externo y adaptarlo a sus necesidades y aspiraciones. Su único lado
positivo es la constancia, la estabilidad, el acoplamiento pasivo, inerte, al cometido
o que hacer que se le asigna.

C05 - CAMBIANTE (ver también Inconstante), Escritura:

Una escritura es cambiante cuando algunos de sus aspectos (forma, inclinación,
dirección, espaciamiento, etc.) cambian de un documento a otro o en el mismo
escrito (figs. 49, 80, 82 y 83).
Si los cambios se operan en un mismo escrito, como en el caso de las figuras
indicadas, se trata de una modalidad de la escritura desigual. Estos cambios son
propios de personas inestables, mal adaptadas y neuróticas. La inestabilidad
supone un estado de insatisfacción, sea instintivo, afectivo o espiritual,
generalmente ligado a disturbios o problemas sexuales. El sujeto se caracteriza por
una excesiva movilidad y propensión a las variaciones irrazonadas en sus
reacciones caracterológicas, muchas veces impulsivas y sin causa aparente que las
justifique, propias de una voluntad sin norte fijo.
El sujeto no puede estar quieto y tranquilo, tiene que moverse de un lado para otro,
curiosear aquí y allá y enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor, tiene que
hablar, gesticular y descargar el desasosiego de alguna manera. La versatilidad en
el modo de pensar, sentir, hablar y actuar, inclina al sujeto a variar de criterio, a
desmentirse, a cambiar de ambiente o de amigos, de proyectos y deseos, sin otra
justificación que su inquietud y su insatisfacción permanente. El motivo de estos
cambios, de esta inconstancia o movilidad, puede deberse, según Heuyer, a
factores psicosociales y familiares: mala avenencia entre los padres, incoherencia
educativa, madre ansiosa, cambios frecuentes de residencia, frustraciones
profesionales, etc.

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(N) La escritura cambiante, con bajo nivel positivo, es propia de personas poco
fieles, desleales, que cambian frecuentemente de amigos, de partenaire (en el
amor), de empresa o de profesión, etc.

C06 - CENTRíFUGA:

Son movimientos centrífugos aquellos que se dirigen de izquierda a derecha en
sentido horizontal, ascendente o en espiral. La fig. 160, presenta unos finales
centrífugos horizontales y otros en dirección ascendente. Los movimientos en
espiral, en las zonas iniciales de la fig. 217 son centrífugos. Son centrípetos los
finales de la fig. 220. En todos estos casos hay una desproporción, sea de
dimensión (fig. 160), sea de forma, en el caso de las espirales,
Los movimientos centrífugos horizontales (figs. 37, 70, 90, 93 y 160), suponen una
actitud de invasión del terreno de los demás, sea para “apartar” (¡quítate de ahí que
me pongo Yo!), sea para imponer los propios argumentos o los propios caprichos
avasallando a los otros. Estas exigencias neuróticas de imposición van precedidas
de raptos de impaciencia e impulsividad. El sujeto no puede soportar esperas,
quiere las cosas “aquí y ahora” y, sin otro pensamiento que sus deseos, avasalla a
la gente de su entorno sin ninguna clase de consideración.
Esta última interpretación se refiere a los movimientos centrífugos horizontales
hallados en escrituras angulosas, cerradas, grandes y con fuerte presión.
En cuanto a los movimientos centrífugos en espiral (fig. 217) el significado es
diferente, generalmente es un indicador de egoísmo, de narcisismo y egocentrismo.
El sujeto muestra un especial interés por su Yo y por su propio cuerpo, siente la
necesidad de alimentar su vanidad, de recoger aplauso y sentirse admirado, es
decir, aspira a ser el centro de interés de los demás, como continuación proyectiva
de la admiración e interés que siente por sí mismo. Quiere que los demás se ocupen
de su persona y de sus deseos, como si se tratara de un ser especial que merece
toda atención y no se le debe contradecir o negar algo.

C07 - CENTRíPETA:

Es centrípeta una escritura cuando los trazos terminales (finales de las letras
mayúsculas y minúsculas, los finales de palabra y a veces algunas hampas y
jambas tienen un enrollamiento regresivo). Estos movimientos pueden tomar la
forma de un lazo (fig. 4, final de la “M”), pueden ubicarse en forma de nudo (ver los
óvalos de las “d” en la fig. 174) o tomar la forma de espiral o del interior de la
concha del caracol (fig. 220), o la forma de guadaña en los finales de letra o de
palabra (fig. 218).
Así como los movimientos centrífugos, por muy narcisistas, egoístas y egocéntricos
que sean, se centran en el yo, pero se expanden hacia afuera, hacia el Tú, se
exteriorizan. Los movimientos centrípetos tienen un sentido concéntrico, es decir,
toman como único centro de interés: el propio yo y tratan de introyectar, de

50
apropiarse, de todo cuanto tiene interés para el sujeto procedente del mundo
exterior. Es una especie de “canibalismo psíquico” en el que lo único que cuenta es
satisfacer el propio egoísmo (instintos, necesidades, deseos, etc.) sin reparar en los
perjuicios que se pueden producir a los demás.
El culto inmoderado o excesivo a sí mismo (egoísmo) hace que el sujeto subordine
el interés de los demás a la satisfacción del propio interés. Este comportamiento,
genera los celos y exigencias, la ruin desconfianza, los recelos y la actitud de
expectativa, lo que quizá se debe al temor que el sujeto tiene que otros utilicen las
mismas insinuaciones, artimañas y engaños que él emplea para lograr sus deseos.
De este modo, se convierte en víctima de sus propios complejos de culpabilidad
inconscientes y siempre está con las antenas del miedo desplegadas.
Con escritura grande, extensa y dinámica, el movimiento centrípeto tiene un sentido
oral captativo. La tendencia es agarrar, poseer, acoger, abrazar, morder e ingerir.
Esta tendencia, en el plano del intelecto, desarrolla la capacidad de aprehender, de
saber, de asimilar y digerir toda clase de conocimientos.
Los movimientos centrípetos en una escritura pequeña, apretada y lenta, es un
indicador de la tendencia “anal-retentiva”. El sujeto tiende a tomar posesión de lo
adquirido, a reunirlo, clasificarlo y guardarlo. En el plano de los sentimientos, el
sujeto retiene, no sólo los objetos por los que siente atracción, aunque no sean
suyos, sino también retener a las personas por las que siente afecto, como si
quisiera gozar de su presencia y de sus sentimientos en exclusiva. Teme perder las
personas y los objetos por los que siente amor.
El Dr. Cristofanelli, en su interesante obra “Segni del vissuto”, al hablar de la
escritura “accartocciata”, cuya estructura morfológica es parecida a la escritura
centrípeta, examina profundamente el significado psicológico del movimiento
enrollado, interpretándolo, entre otras formas, como expresión de un “complejo
sado-anal, de desconfianza, egocentrismo, protección neurótica, producto de una
educación deficiente, y también como un mecanismo de defensa contra el ansia o la
angustia producida por un dualismo ambivalente entre el ideal de placer y el
principio de la realidad” (Ver Cristofanelli, obra indicada, páginas 20 y siguientes).

C08 - CERRADA, Escritura:

Decimos que una escritura es cerrada, cuando en la zona media, esfera de la
expansión afectiva, los óvalos están cerrados (figs. 22, 23, 24 y 25); cuando las
mayúsculas se separan mucho de las minúsculas que siguen o los trazos finales se
cierran mediante movimientos regresivos (figs. 4 y 138).
Con buen nivel positivo, la escritura cerrada expresa la necesidad de reserva y
discreción con respecto a la demostración de los propios afectos, la introversión de
los sentimientos de agrado y desagrado o de las reacciones del sujeto a los
estímulos afectivos. El sujeto no declara su amor, su simpatía o su interés al primer
contacto, se toma un margen de espera, especialmente si, además de los óvalos
cerrados, se observa cierta distancia entre las mayúsculas y minúsculas en las
palabras. Cautela en la expansión de los propios sentimientos.
Bajo el punto de vista de la inteligencia, la escritura cerrada con un buen nivel
positivo, refleja la tendencia a lograr conocimientos completos de las realidades

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externas que no son asequibles a primera vista. El sujeto percibe y retiene detalles
de la realidad dándoles significado de acuerdo con la rumia interna. No precipita
imágenes, intenta guiarse por conceptos. El cierre de las letras, pues no afecta sólo
a las reacciones del sentimiento, sino que influye de modo directo sobre el
pensamiento haciéndolo reflexivo.
El cierre de los óvalos con buclecitos o doble anillo, refuerza la necesidad de
reserva, especialmente de las cosas desagradables. El sujeto prefiere callar o
silenciar lo desagradable o molesto, si no tiene ninguna necesidad de manifestarlo.
Tampoco muestra su “interés” por las personas o las cosas a las primeras de
cambio.
(N) Actitud de defensa, de ocultación, de disimulo. El sujeto no revela sus
intenciones, no dice todo lo que piensa, suele ocultar los lados desfavorables de
personas y cosas para sacar partido de sus contactos o de las oportunidades, sobre
todo si el cierre de los óvalos es con buclecitos o con doble anillo. Este tipo de
cierre en buclecito o en doble anillo, es bastante frecuente en comerciales y
hombres de negocio, donde no es precisamente la verdad lo que predomina.
Con bajo nivel positivo, la actitud captativa, el engaño, el fingimiento y el disimulo,
pueden dar lugar a comportamientos desleales y fraudulentos, especialmente si los
óvalos se cierran en la base.
Cuando los óvalos se cierran por buclecitos (reserva u ocultación de una parte de la
verdad) o se cierran en doble anillo (capacidad para desfigurar la verdad y apañarla
a las conveniencias) coincide con lazos o bucles regresivos en las mayúsculas, el
egoísmo puede estar presente en sus peores aspectos, sobre todo si algunos
óvalos son “protuberantes” (abollados) o se abren por abajo. En este caso podrían
producirse tendencias a apoderarse de lo ajeno. No se debe llegar a ésta
conclusión sin examinar el conjunto del grafismo.

C09 - CIERRE DE LETRAS (ver Óvalos, Mayusculas, Letras Reflejas):

Este signo acabamos de estudiarlo en el artículo C08, correspondiente a escritura-
tipo Cerrada. Sobre el mismo tema, sugerimos consultar también los artículos
Óvalos , Mayúsculas y Letras Reflejas.
En general, el cierre de las letras indica el tipo de reserva o abreacción, el grado de
abertura u ocultación de las reacciones afectivas de agrado o desagrado, de
simpatía o repulsión de odio o ternura, etc. por lo que es interesante observar con
atención este aspecto dada su relación con la espontaneidad, reserva u ocultación
de los afectos y su repercusión en el comportamiento.

C10 - CIFRAS, Sus distintas modalidades:

En “Escritura y Personalidad” hemos dedicado un capítulo a los números y hemos
hecho mención al significado simbólico de los mismos. Por ejemplo, y a título de

52
curiosidad, se puede ver un aspecto del simbolismo de los números, explicado por
Austin Coates en su obra “Numerología”, Ed. Martínez Roca, Barcelona:
Los números, -según su sentido simbólico-, pueden dividirse en tres columnas
verticales y tres columnas horizontales:
Pensamiento - Actividad - Poder

Actividad mental: 3 6 9
Afectividad: 2 5 8
Pulsiones biológicas: 1 4 7
Si esta clasificación Pitagórica y ocultista, tuviera algún principio científico en que
basarse, sería fácil en Grafología extraer consecuencias psicológicas aplicando a
los números el significado de los aspectos y subaspectos. Por ejemplo, una mayor
dimensión, presión y dinamismo, observada sobre los números 3, 6 y 9, sería un
indicador de predominio de la actividad mental. Predominaría la esfera afectiva en la
psicología del sujeto, si el acento dinámico y dimensional recayese sobre los
números 2, 5 y 8. Y predominarían las pulsiones instintivas, cuando destacaran por
su volumen y dinamismo, etc. los números 1, 4 y 7. Y así, respectivamente, en las
columnas verticales.
Personalmente, no he tenido la curiosidad de comprobar la posibilidad o no de la
certidumbre de la numerología, tal vez por ser reacio a las teorías ocultistas. No
tengo vocación de mago, lo que no quiere significar que, con “mis dudas”,
desapruebe lo que pudiera ser un fenómeno parapsicológico o “mágico” con alguna
razón de ser. Es por lo que dejo ésta comprobación, muy gustosamente, en manos
de quien la quiera investigar.
Bajo el punto de vista grafológico, ya que los números son la representación gráfica
predominante de los valores materiales, especialmente del dinero, lo que nos
interesa principalmente es la claridad y orden de los números.
Números claros, bien estructurados y sin aditamentos innecesarios (figs. 52a y 52b).
Columnas de cifras bien ordenadas y simétricas:son un indicador de orden y
precisión. El escritor sigue lo lineal, lo recto, lo medido, lo objetivo y sujeto a
comprobación. Repugnancia por lo confuso y dubitativo en el orden de las
valoraciones materiales, en los datos correspondientes al dinero, al precio de las
cosas. El sujeto basa su seguridad en lo que puede ser medido y comprobado.
(N) Números desordenados, difíciles de leer o confusos, columnas torcidas,
asimétricas, sin perpendicularidad (figs. 52c y 52d)
Suele corresponder a personas desordenadas y confusas en el modo de precisarlos
valores materiales, especialmente el dinero. Detrás de este desorden y confusión,
puede ocultarse la deslealtad, la tendencia a apropiarse de lo ajeno, lo que se tiene
que comprobar, en todos los casos, con la existencia de otros signos negativos en el
ambiente gráfico.
Para mayores detalles sobre el aspecto morfológico y psicológico de los números,
sugerimos la lectura del capítulo dedicado a este tema en la obra “Escritura y
Personalidad” (págs. 245 y siguientes).

C11 - CILÍNDRICA, Escritura:

53
Se dice que una escritura es cilíndrica cuando los movimientos en todas las
direcciones, en sus plenos y perfiles, mantienen un mismo tipo de grosor (fig. 26).
Este tipo de grafismo es frecuente cuando se emplean bolígrafos de punta gruesa y
de tinta muy fluida, o bolígrafos de fieltro. En cualquier caso debe comprobarse con
la lupa el grado de incisión en el papel, el cauce y la nitidez de los bordes, para
determinar el grado de presión y autenticidad del espesor.
(P) Con buena presión y relieve y bordes del trazado netos, indica una buena
vitalidad y una líbido sana y en progresión si el trazado tiene dinamismo. A ello se
puede añadir, si el sujeto emplea con frecuencia el mismo instrumento, la capacidad
de retentiva, la buena memoria visual y las facultades estéticas y creativas.
(N) Con un nivel positivo bajo y escritura sin dinamismo, con predominio de la forma
sobre el movimiento, el sujeto se envuelve en su pasividad contemplativa, es
tranquilo y perezoso y busca, como Epicuro, dar al cuerpo las mayores
satisfacciones posibles, eludiendo todo aquello que puede ser causa de dolor, de
molestias o incomodidades. La filosofía del sujeto es gozar de la vida y evitar al
máximo los esfuerzos y sacrificios innecesarios para su estilo de vida.

C12 - CISURAS:

Las cisuras o cortes en la cohesión, fueron estudiados magistralmente por Raymond
Trillat. Este autor distinguió cuatro tipos de cortes o cisuras en la cohesión de los
movimientos gráficos: a) la cisura inicial (tendencia a cortar el enlace en la primera
letra de las palabras, figs. 41 y 70); b) la cisura o corte en el centro de las palabras
(fig. 26); c) la cisura fonética o cortes por sílabas (fig. 114) y d) las cisuras, sin
excepción, en todas las letras, la escritura desligada.
Hay otro tipo de cisuras, lo que nosotros entendemos por “cohesión desigual” o
desigualdades en la forma de enlazar las letras (figs. 106a y 145).
El impulso expansivo se detiene por una intuición previsora de reserva o prudencia.
El sujeto quiere asegurarse sobre el efecto externo de la expansión y guiar el
pensamiento en la dirección más adecuada para evitar un rechazo o fracaso en la
reacción del entorno.
El sujeto siente la necesidad de verificar el efecto de su expansión en los demás o
verificar, si se trata de una tarea, lo que ya lleva hecho para comprobar la precisión
o eficacia del trabajo realizado (reflexión sobre lo manifestado o sobre lo ya
realizado) (Ver escritura Agrupada).
En los cortes silábicos, Trillat quería reconocer una búsqueda inconsciente de
sonoridad en el interior de las palabras, en cuyo caso, los cortes obedecerían más a
motivos afectivos que a razones lógicas.
En los cortes de todas las letras, escritura desligada, veía Trillat “un estado de
dispersión o desorden, en sentido negativo, o una excesiva timidez que inhibe toda
regularidad”.
Finalmente, lo que nosotros denominamos “cohesión desigual” (irregularidades en
los movimientos de enlace de las letras), corresponde a estados de duda,

54
inseguridad y vacilación entre lo que el sujeto piensa y quiere y las condiciones que
ofrece el entorno para la realización de los objetivos deseados.
Para mayor extensión sobre este tema, ver las diferentes modalidades que presenta
el subaspecto “Cohesión”.

C13 - CLARA, Escritura:

Decimos que una escritura es clara cuando la distribución del texto y de los
espacios es armónica y los movimientos de las letras proporcionados. Ningún
elemento gráfico invade terreno que no le es propio y la separación de palabras y
de líneas es correcta (fig. 16).
La claridad es el patrimonio principal de las funciones cognitivas, es decir de la
percepción, de la representación mental, de la memoria, del aprendizaje, del juicio y
del razonamiento y también del lenguaje escrito y verbal. La claridad, se refiere,
pues, a todas aquellas capacidades que permiten al sujeto conocer los objetos
abstractos o concretos, definirlos con precisión y ser consciente de sí mismo y de su
medio ambiente.
La claridad, supone tener un pensamiento ordenado, claro, ponderado, luminoso y
evidente, tener un criterio diáfano sobre lo que es una cosa y lo que es otra, sobre
lo que es “tuyo” y lo que es “mío”. El sentido de la orientación en el espacio y en el
tiempo es correcto (como se sabe, los sujetos desequilibrados, sufren
perturbaciones en la noción del tiempo y el espacio).
La escritura clara, con predominio de la forma, corresponde a sujetos que fijan
preferentemente la atención en los aspectos “formales” de la vida y de las cosas.
Son adictos a las leyes, a las normas, a los “semáforos sociales” y profesionales, al
deber y a las obligaciones de todo tipo, se adaptan bien a las disciplinas y métodos
de trabajo, pero carecen de libertad para elegir otro estilo de vivir (fogs.47 y 48).
Cuando la escritura clara tiene un buen ritmo y dinamismo (fig. 88, 95 y 96), es
decir, cuando predomina el movimiento sobre la forma, el pensamiento no queda
fijado a las reglas que se deben observar y guardar, a los cánones de conducta que
las leyes y la sociedad establecen, el pensamiento es más libre y creativo y, aunque
el sujeto respete los semáforos sociales, las normas y disciplinas profesionales, etc.
no se deja esclavizar por ellos, es más libre y creador de su propio estilo de vida,
vive la libertad personal dentro de un orden.
Los procesos emocionales y motivacionales pueden enturbiar y perturbar la claridad
del pensamiento.

C14 - COHESIÓN, La:

La cohesión se refiere al enlace de unas letras a otras en las palabras. La cohesión
puede producir la escritura ligada, la escritura agrupada, la escritura desligada, la

55
cohesión desigual y la escritura combinada (ver todos estos términos en su lugar
correspondiente).
No hay que confundir la cohesión con el “coligamento”. La cohesión afecta al
aspecto continuidad, mientras que el coligamento se refiere a la forma que toman
los enlaces de unión entre letras.
En la escritura ligada, las letras se enlazan las unas a las otras con muy pocas
interrupciones. En todo caso, la cohesión se puede interrumpir para colocar un
punto, un acento o una barra de “t”. (figs.28, 37 y 96). La escritura ligada expresa un
tipo de actividad mental fluida en la que se pasa del pensamiento a la acción de
modo casi automático e inmediato, sin que medien factores inhibitorios (reflexión
detenida sobre la manera de decir o hacer las cosas, sea por prudencia,
desconfianza, temor, timidez, inseguridad etc.).
El sujeto, extravertido y oral, con escritura más bien grande y ligada, consciente de
lo que quiere, se expresa o actúa sin dilación y con plena confianza en sí mismo,
marcha directo de la idea a la palabra, del pensamiento a la acción.
La escritura ligada, es también un indicador de espontaneidad en la comunicación,
en los contactos con los demás. El sujeto participa, colabora y presta su apoyo a
cualquier actuación social y también en las ideas y proyectos de otros, se hace
solidario. Es un tipo “oral”.
Si la escritura es rápida, con buen ritmo y buena presión (fig. 96) el sujeto se
muestra lógico, dialéctico, razonador, deduce con rapidez los cambios a efectuar
para llegar a sus metas y, en caso que los haya, sabe la forma de corregir los
errores sobre la marcha. Por tanto, con buen nivel positivo, refleja el predominio del
sentido práctico y la capacidad del sujeto para realizar, en el menor tiempo posible,
toda serie de proyectos, planes de acción, etc. En su manera de actuar, es más
“táctico” que “estratega” (el táctico se enfrenta valientemente con la realidad; el
estratega, estudia y planifica cuidadosamente la manera de enfrentarse con ella).
Ver, para más detalles, la escritura ligada, L08.
La escritura agrupada es aquella en la que las letras se ligan por grupos (figs.92,
114f y 173). Si el grafismo es armónico, como ocurre en las figs. señaladas, indica
un equilibrio entre la reflexión y la acción, entre la conciencia vigilante y las
tendencias inconscientes, entre la lógica y la intuición, entre la táctica y la estrategia
en la manera de pensar, de querer y de actuar.
El sujeto se comunica bien con los demás, pero controla sus contactos, su
participación y colaboración social y profesional. Su adaptación puede ser normal,
pero sin ceder más que una parte de sí mismo, es decir, es sociable, pero sin perder
su necesidad de reserva y de individualidad, su necesidad de tiempo libre para sí
mismo, para sus hobbies o aficiones personales, una vez que cumple con sus
deberes sociales y de trabajo (ver Escritura Agrupada: A09).
En la escritura desligada, las letras no se enlazan las unas a las otras, están
sueltas, desunidas, sin cohesión (fig. 202), (la muestra que indicamos, no es
precisamente muy afortunada, ya que se trata de un simple “escrit”, de una pseudo-
imitación tipográfica, donde las letras siempre están desunidas).
Así como la escritura ligada obedece a un impulso, sin detención, hacia un contacto
directo y sin dilación con el exterior (personas, cosas), la escritura desligada, indica,
por su falta de enlace, el predominio de la inhibición (detención o disminución de la
espontaneidad de los impulsos, represión o desviación de los mismos no

56
aceptables). Es una forma de defensa contra las pulsiones instintivas,
especialmente de aquellas que pueden representar un exceso.
Esta actitud de control, favorece el individualismo, la actitud egoísta y poco
participativa, la desconfianza, la prudencia defensiva y la cautela o prevención
reflexiva del sujeto en los momentos de contactar con un objeto externo (persona o
cosa), pues necesita estar de acuerdo consigo mismo. De esta preocupación por sí
mismo y por los propios intereses, se deriva la actitud introvertida, la falta de
confianza en el entorno y la inseguridad en cuanto a los propios valores
(autoimagen pobre o empobrecida), así como los celos, la avaricia y otras
características del tipo anal de Freud. La escritura ligada es propia del carácter
“oral”. (Ver estos términos en el Diccionario Psicológico).
Los cortes o soluciones de continuidad en el enlace de las letras corresponden a la
oclusión, detención, o freno de los impulsos expansivos de unión, de amor, de
amistad o confraternización. El sujeto de escritura desligada, vive para sí mismo, no
participa libre y espontáneamente en los diálogos, en los proyectos o planes
colectivos y, si lo hace, siempre hay detrás de su postura un temor a quedar
marginado, o a la hostilidad de los demás que le fuerza a cooperar para no quedar
aislado.
En la escritura desligada, al centrarse preferentemente la líbido en el Yo (amor a sí
mismo), el sujeto, al estar mas interiorizado de lo normal, vive casi en pleno
contacto con su inconsciente. De aquí su mayor facilidad para el desarrollo de la
intuición (sus juicios obedecen principalmente a los efectos de los impactos
emocionales que recibe, de donde sus reacciones rápidas unas veces y otras, la
mayor parte de veces, muy rumiadas). Desde Michon, se ha atribuido la intuición a
la escritura desligada, del mismo modo que el profesor Alegret y su escuela, la
escuela de Marchesan, atribuyen a esta grafía, de modo discutible, el pensamiento
ilógico (ver Boletín nº 11 de la A.G.C.).
Sumando todas estas interpretaciones y aplicándolas a grafismos de buen nivel
positivo, podemos deducir la intuición estético-filosófica, cuyo representante más
conocido fue Bergson. la tendencia al descubrimiento, a la invención, al hallazgo
espontáneo de hechos o leyes desconocidas, lo que quizá se deba, no sólo a la
introversión y a la capacidad imaginativa, sino también a la vivacidad de
comprensión, a la gran receptividad de impresiones y al instinto de curiosidad
defensiva y de indagación que tiene el individuo intuitivo. Muchos inventores,
artistas, científicos y filósofos, han tenido o tienen la escritura desligada. A pesar de
tener los intuitivos, “más aptitud para analizar los pormenores y profundizar en los
detalles, que para ver el conjunto” (Beauchataud), algunos de ellos, han contribuido
con su intuición y sus hipótesis, a crear grandes leyes y a imaginar teorías que han
facilitado la evolución actual de la humanidad, dejándonos obras importantes e
imperecederas.
La cohesión desigual se caracteriza por desigualdades en la continuidad de los
enlaces, tan pronto hay grupos de letras ligadas, como palabras con letras
desligadas (figs. 111, 145 y 206).
Estos cambios irrazonados en la cohesión, reflejan cierto caos interior, un
desacuerdo o lucha entre las tendencias conscientes e inconscientes, entre las
necesidades de contacto externo e interno, entre intuición y lógica, con los
consiguientes disturbios en la afectividad y en la sexualidad. Supone también
cambios en la autoimagen, en el concepto que el sujeto tiene de sí mismo. Unas

57
veces se siente capaz de superar obstáculos y alcanzar metas y otras pierde la
confianza en sí mismo y se llena de inhibiciones, de renuncias o de desengaños.
Con un buen nivel positivo, el sujeto puede mostrar una gran sensibilidad de espíritu
unida a buenas facultades creadoras, aunque puede haber cierta discontinuidad en
la acción y en el desarrollo de las facultades. Si la escritura es combinada
(ligaduras anormales), la emotividad puede sublimarse y compensar, mediante la
actividad mental, las deficiencias, disturbios internos, o lagunas personales.
Finalmente, la escritura combinada, es aquella en la que se producen ligaduras
anormales. Por ejemplo, se ligan los puntos o las barras de las “t” a la letra
siguiente, mediante un movimiento simplificador que favorece la rapidez y la más
pronta realización del avance gráfico. (Ver fig. 29).
La escritura combinada es un signo evidente de agilidad de espíritu, de capacidad
para sintetizar y simplificar las cuestiones, en favor de una mayor rapidez y eficacia
en la comprensión, aplicación o realización de las ideas: lucidez de espíritu,
imaginación combinada y creadora, vivacidad de pensamiento, de acción y decisión.
El sujeto presenta, en síntesis lo esencial de cada idea, proyecto o realización,
interpreta y analiza rápidamente los hechos y el pensamiento suele estar iluminado
por intuiciones originales.
La escritura combinada rara vez se da en personas de poco nivel, pero si se
presenta en grafismos flojos, con líneas descendentes y coligamento filiforme o
serpentino, puede reflejar pereza e indolencia o un estado físico cargado de fatiga o
estrés.

C15 - COLAS DE ZORRO:

Andrée Lecerf fue el creador de este gesto-tipo, que podríamos definirlo como un
encogimiento opresivo de las letras, con descenso o caída muy pronunciada en las
palabras cuando finalizan las líneas en el margen derecho. Es como si el escritor
forzara las palabras para darles cabida en la misma línea, como si sintiera miedo o
repugnancia a abandonar el renglón (ver varias colas de zorro en la fig. 320 de
“Escritura y Personalidad”).
Este estrechamiento opresivo y descenso en caída de las palabras al final de las
líneas para darles cabida ha sido interpretado de muy diversas maneras. Remitimos
al lector a la obra “Psicología de la Escritura” del Dr. Gille-Maisani (págs. 172 y ss.)
donde este autor comenta la interpretación de este signo por diversos grafólogos y
presenta unas buenas muestras gráficas sobre este gesto-tipo.
Para nosotros es un signo propio del tipo “anal” de Freud, cuyas características
principales son: la retención, el ahorro, el instinto de conservación, la avaricia, la
tenacidad, etc. (ver “estadio anal” en el “Diccionario de Psicología”, en esta misma
obra).

C16 - COLIGAMENTO, El:

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Llamamos coligamento, a “la forma” que toma el movimiento de enlace de unas
letras con otras. Este enlace puede ser en ángulo, en curva o en sus derivados. Es
significativo el enlace de los elementos de las “m” y “n” minúsculas, la forma de
enlace de las mayúsculas a las minúsculas y de las letras de hampa y jamba a las
letras siguientes en el área de la zona media. Ver un ejemplo de enlace
semianguloso y continuo en la fig. 152. Ver otro ejemplo de enlace o coligamento
caligráfico en la fig. 46. En la fig. 28, el enlace es predominantemente curvilíneo
(escritura redonda), aunque presente algún ángulo en la “m” de “inmodestia”.
Finalmente, el coligamento es anguloso en la fig. 28, sin más que un leve contraste
en la primera “t” (2ª línea).
El coligamento presenta dos “formas básicas” de enlace: el ángulo y la curva. Estas
formas de enlace producen varios derivados: la guirnalda, el arco, el bucle, la
serpentina, el movimiento filiforme, etc. son derivados de la curva. El triángulo, el
“golpe de sable”, el “golpe de látigo”, el arpón, la sacudida, la semi-angulosidad,
etc., derivan del ángulo. (Aclaramos que tanto el “golpe de sable”, como el “golpe de
látigo”, los consideramos como formas de enlace del hampa con la barra de la “t”).

C17 - COLIGAMENTO DESIGUAL O DISCORDANTE:

Tipo de enlace en el que intervienen varios derivados de la curva o del ángulo
caprichosamente. En la fig. 130 se alternan la guirnalda y el arco. En la fig. 140 hay
ángulos y guirnaldas. En la fig. 145 se observan arcos, y movimientos serpentinos y
filiformes. En la fig. 148 se alternan los arcos, los ángulos y los movimientos
filiformes.
Como se indica en “Escritura y Personalidad”, los cambios de forma o
desigualdades en el coligamento, tienen gran importancia por ser la zona media el
punto de confluencia y la vía de expansión de las pulsiones instintivas y del ideal
del Yo, así como el punto donde confluyen el pasado y el presente en su camino
hacia un próximo futuro.
Todos los problemas afectivos y de conducta tienen su representación gráfica en la
zona media, en forma de discordancias, de alteraciones o anomalías en la forma, en
la cohesión, en la dirección, la inclinación, etc. de aquí la gran cantidad de
interpretaciones negativas que suelen darse a las discordancias en la zona media.
Para interpretar las discordancias o desigualdades en el coligamento, indicaremos
brevemente, y más bien en sentido negativo, lo que indica cada una de las
modalidades posibles en el coligamento:
En ángulo: freno o bloqueo de las necesidades de ternura, frialdad, dureza,
resistencia, intransigencia, resentimiento, rigidez, inflexibilidad, terquedad, etc.
En arco: tendencia a sofocar, esconder, disimular o fingir los propios sentimientos,
cambiándolos por otros inautenticos o falsos. Tendencia a la frustración afectiva (ver
el término “frustración” en mi Diccionario de términos psicológicos afines).
En guirnalda: abertura a los estímulos externos, al modo de pensar, sentir y actuar
de otros, blandura de carácter, voluntad influenciable por falta de resistencia a las
presiones de los demás. Necesidad de entrega, de calor ajeno, de intercambio de

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afectos placenteros. Función sentir pasiva. Pereza, aversión a todo trabajo
incómodo, negligencia, abandono, etc.
En bucle: habilidad para usar ardides o artilugios en la consecución de fines
camuflando las intenciones egoístas con palabras y comportamientos expresivos del
deseo de agradar. Según Dettweiler, citado por Gille en su “Psicología de la
escritura”, indica “agresividad oral que se oculta tras de una amabilidad calculada”.
El sujeto presenta las cosas por su lado más favorable: engaño.
En movimiento filiforme: tendencia a buscar excusas o pretextos para eludir todo
aquello que compromete o puede generar riesgos u obligaciones, actitud evasiva,
flotante, inconcreta. Tendencia a rehusar las responsabilidades.
En serpentina: la misma interpretación que el movimiento filiforme, pero empleando
la informalidad a través del sentido del humor, del chiste, de la broma.
A estas modalidades del coligamento, para la interpretación justa del coligamento
mixto o desigual, hay que tener en cuenta los anchos de letra (extensa-apretada), la
presión del trazado (fuerte-débil), el nivel de angulosidad, el dinamismo (lanzada-
contenida), la inclinación (vertical, inclinada, invertida, oscilante), la elasticidad de
las líneas (firmes o rígidas, sinuosas, ascendentes, descendentes, imbricadas, etc.)
y, sobre todo, el nivel positivo o negativo del conjunto del grafismo.
Con todo lo indicado en las interpretaciones generales, y teniendo en cuenta las
posibles variantes, también indicadas, será relativamente fácil deducir el tipo de
comportamiento en los casos donde se descubra un coligamento mixto, desigual o
discordante.
Los cambios de forma en el coligamento, suelen reflejar también cambios
irrazonados del carácter, frustraciones más o menos neuróticas en la esfera afectiva
de las personas. que pueden ser, a veces, el motivo de separaciones, divorcios o
desavenencias conyugales y también el origen de conflictos en las relaciones entre
familiares o entre socios que llevan un mismo negocio.
Mi colega de la A.G.C., el profesor Palmiro Viñas, ha comprobado la “baja tolerancia
a la frustración que se produce cuando se observa en el grafismo el coligamento
mixto o discordante. Esto es así, especialmente cuando se mezclan arcadas con
guirnaldas, siendo más acusada la poca tolerancia a la frustración cuando más
mezcla de esos signos presenta el grafismo”.
“La poca o baja tolerancia a la frustración -añade el Prof. Viñas- tiene lugar cuando
un deseo es frustrado por circunstancias inesperadas. Por ejemplo, una mujer
puede estar calentando la leche para el desayuno y se le desparrama porque en
aquel momento la han llamado por teléfono; este pequeño contratiempo, ya es
suficiente para frustrare el día, es un rasgo de neuroticismo, tanto más acusado
cuanta más inestabilidad emocional haya vivido en su infancia, lo que queda
detectado por este pequeño signo. Psicológicamente esta reacción se traduce en un
derrumbe del ánimo y, como consecuencia de ello, en un cambio en su estado de
humor”.
El coligamento desigual, rara vez puede ser positivo. Por ejemplo, en la fig. 130
vemos un coligamento donde se alternan el arco y la guirnalda en un grafismo
vertical, lento, con jambas en ocho de guarismo y líneas serpentinas. Si
combinamos los significados de b y c, deduciremos que se trata de una
personalidad inauténtica, blanda y con tendencias homosexuales que ocultar
(jambas en ocho).

60
La discordancia ángulo-girnalda en la fig. 140, señala la clara desadaptación de la
autora de ese grafismo por exceso de autoritarismo, de impulsividad e
intransigencia.
Si combinamos los significados del arco, de los movimiento serpentinos y filiformes
de la fig. 145, encontraremos, igualmente, los signos de inautenticidad en el sujeto.
Y así sucesivamente, siempre teniendo en cuenta el conjunto del grafismo para
hallar la interpretación justa.

C18 - COLIGAMENTO EN ÁNGULO:

Predominio del ángulo en el coligamento (figs. 28, 37 y 96). De estos tres ejemplos,
el único a interpretar en sentido positivo es el de la figura 96 por el alto nivel de
ritmo, claridad, firmeza, relieve y relativa flexibilidad del movimiento. El sujeto se
adapta y cede por convicción, no por presión.
(P) Entereza y firmeza de carácter, fuerza de resistencia a las presiones externas. El
sujeto solo cede o se adapta por convicción, por identificación. Cuando no está
convencido o identificado con algo o con alguien, mantiene su individualidad, su
modo particular de pensar, sentir o querer, es fiel a sí mismo, a sus principios, a las
obligaciones que él mismo se impone y tenaz en las metas que se propone
conseguir. La fuerza de las ideas, de los principios y convicciones, la manera de
razonar, es siempre superior a la presión del sentimiento, lo que puede dar la
impresión de frialdad, aún siendo una persona sensible, como ocurre en el caso de
la fig. 96.
(N) Actitud cerrada, intransigente, autoritaria y rígida, si la escritura es muy regular y
con fuerte presión, barras de “t” fuertes y trazos iniciales rígidos y en diagonal (fig.
28). Las puntas aceradas en barras de las “t” y finales confirmarán la agresividad
hacia el entorno, la oposición, la inconformidad persistente y la tendencia a imponer
las propias ideas y deseos, descartando de la mente los deseos de los demás
aunque sean justos o de derecho (egoísmo individualista, deshumanización
esquizóide). El sujeto, con tendencias esquizóides, no puede concebir el mundo, las
personas y las cosas de otra manera que como él las ve en su interior, no tal como
se presentan en la realidad. Esta discordancia entre las representaciones mentales
y la realidad externa, es lo que produce el oposicionismo, la negatividad, la
desadaptación a la realidad y el atropello frecuente a los sentimientos y a las ideas
de los demás. Por ésta razón, tanto en la esfera familiar, social on profesional, el
sujeto es un “hueso difícil de roer”, difícil de aguantar por la incompatibilidad de su
carácter, estrechez de conciencia y sequedad de sentimientos.
Las interpretaciones clásicas de egoísmo, celos, desconfianza, tendencia a pensar
mal, escrúpulo exagerado, incapacidad para sentir el dolor de la persona ajena, etc.
son características psicológicas propias de las personalidades esquizóides (ver éste
término en el Diccionario Vels).
El ángulo y el arco son a la esquizoidia, lo que la guirnalda y el trazado filiforme son
a la ciclotimia. El ángulo representa mitológicamente las características psicológicas
de los tipos marcianos, es decir, la agresividad, la masculinidad más ruda. Mientras
que la curva representa las cualidades de afabilidad, ternura, buena disposición,
etc. de los tipos mitológicos venusianos.

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C19 - COLIGAMENTOS EN ARCOS:

La forma de enlace en las letras “m” y “n”, en las mayúsculas y, a veces en las
hampas, se realiza mediante arcos (fgs. 111b, 161, 174 y 202). Son arqueados en
extremo los movimientos de las figs. 111b y 161.
El arco, cuando afecta a la zona superior (mayúsculas y hampas de las “d”, por
ejemplo), puede ser un indicador de deseo de gloria y homenaje, de deseo de
veneración, de consideración y superioridad. Los arcos, desde muy antiguo, se
construían para homenajear a los héroes, para premiar el valor y el éxito, la victoria
sobre el enemigo, etc., de donde la denominación de “arcos del triunfo” a los
monumentos que, con ese fin, existen en varias ciudades del mundo. El arco en la
zona media es un movimiento que recuerda el acto de “tapar”, de “cubrir algo, es
como “ocultar”, como “no dejar ver” aquello que puede impresionar
desagradablemente. Partiendo de este simbolismo, en sentido negativo, es fácil
deducir que los grafismos 111b y 161 correspondan a personas con capacidad para
fingir y disimular, con habilidad para elaborar actitudes y comportamientos
inautenticos.
(P) Reserva y discreción acentuadas, capacidad discriminativa entre lo bueno y lo
malo para el Yo y la autoestima, lo que supone una evasión o huida de lo perjudicial
y un seguimiento reflexivo de aquello que favorece la autoimagen y el prestigio del
Yo en el exterior. El cultivo elegante de las apariencias, dota al sujeto de distinción
en su lenguaje y maneras. Esta actitud evidencia un deseo, íntimamente sentido, de
ser respetado y admirado, de conservar un cierto prestigio en lo social y profesional,
procurando a veces rodear de misterio ciertos aspectos de la vida privada, como
podría ser el caso del autor del grafismo de la fig. 111b, que corresponde a un
famoso cirujano catalán.

C20 - COLIGAMENTO EN CUADROS:

Escritura-tipo donde la unión, en la base de las letras, se hace mediante líneas
rectas, especialmente en las “n” y “m” minúsculas (fig. 70). Suele tratarse de
modelos de caligrafía femeninos enseñados en algunos colegios religiosos. Estos
modelos caligráficos, son todavía el recuerdo de la antigua moral educativa a base
de la represión de la libido.
Kurka y Vian sostienen que la curva es a la líbido, lo que el ángulo es a la
agresividad. La escritura con el coligamento en “cuadros” refleja una mala
disposición hacia el amor, hacia la ternura, hacia el comportamiento amable
(predominio del “ánimus” junguiano en el alma de la mujer). El rechazo a la ternura y
la supercompensación en actitud tiránica de dominio e imposición agresivas, se
puede apreciar aún más en la fig. 126b, por la aspereza y agudeza escalofriante de
los triángulos en la zona inferior. ¡Y luego, que las mujeres hablen del machismo
masculino!.

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C21 - COLIGAMENTO EN GUIRNALDA:

La guirnalda es un movimiento de enlace curvo en forma de arco invertido o de copa
con abertura hacia arriba, visible especialmente en las “m” y “n”, en los trazos
iniciales y finales de las letras y en la parte inferior de las hampas cuando toman
base en la zona media (figs. 14, 16, 89a y 175). La guirnalda en los trazos iniciales,
sobre todo en las mayúsculas, favorece la disposición abierta hacia los demás.
Para interpretar adecuadamente el gesto en guirnalda, es necesario tener en cuenta
el ancho de letra (guirnalda ancha, guirnalda estrecha); si la guirnalda es buclada o
reseguida; la dimensión de las letras en la zona media (grande-pequeña); la
inclinación (inclinada, vertical, invertida u oscilante); la presión (fuerte o débil); el
dinamismo (escritura rápida o lenta); la rigidez o elasticidad de las líneas, etc.
(P) Como interpretación general, la escritura en guirnalda refleja una buena
disposición hacia los demás. Aceptación de los actos e ideas de los otros, incluso
sacrificando las propias, si son más beneficiosas para las buenas relaciones o para
el bien común. Con escritura grande: sociabilidad, rápida adaptación al medio
ambiente, participación fácil en el grupo, en las reuniones, en la vida profesional,
generosidad. Predominio de la actitud de agrado, tolerancia relativa (depende de la
firmeza del grafismo y del porcentaje del vector “B”).
El sujeto tiene un carácter afable, conciliante, dispuesto al diálogo y a los acuerdos
mutuos, maneja y resuelve las cosas y las situaciones con naturalidad, sin miedo a
equivocarse, con la confianza que obra certeramente y que, su manera de actuar,
no provocar roces o conflictos. La sociabilidad es tanto más acusada (sentimiento
extravertido) cuando la escritura es grande y la guirnalda se ensancha más de lo
normal.
Cuando la escritura es pequeña, contenida, poco inclinada y poco dilatada (fig. 45),
la adaptación al medio ambiente suele ser algo parcial, el sujeto selecciona los
ambientes y las personas con las que tiene trato (sentimiento introvertido), es decir,
selecciona por afinidad, según sus pensamientos e ideales, según sus
razonamientos, su gusto estético, sus emociones de agrado-desagrado y sus
sentimientos íntimos en general. Por tanto, su sociabilidad es más selectiva ya que
dada su manera de ver y sentir introvertida, busca en su entorno las afinidades
electivas. La receptividad, la sensibilidad del sujeto, es una puerta abierta a toda
manifestación elevada del espíritu.
(N) Como hemos visto, la disposición y adaptación propia del movimiento en
guirnalda, varía de acuerdo con las funciones psíquicas. Por ejemplo, una escritura
en guirnalda amplia, redonda, lenta, cilíndrica o recargada de presión en la base de
la zona media (figs. 117a y 137a )corresponde a sujetos con sensorialidad
extravertida que se adaptan a los placeres de la vida sensual y sexual, sin regatear
al cuerpo ningún goce físico.
Suelen ser sujetos comodones y sibaritas, poco dados a esfuerzos sostenidos para
alcanzar objetivos distantes de su epicureísmo.
La guirnalda en una escritura blanda o floja, sin firmeza en la presión. Refleja una
adaptación pasiva que cede a toda clase de estímulos y presiones procedentes del
entorno y, cuando la presión externa no actúa, el sujeto se entrega a la pereza, a la
indolencia, a la laxitud, como necesidad de dar descanso a su abstenia, a su falta

63
de fuerza y vigor físico y mental. El comportamiento moral del sujeto depende de la
clase de presiones e influencias que recibe del exterior. La única resistencia que el
individuo ofrece es la de todo ser débil: la obstinación, la terquedad, la cabezonería
pasivas, rasgos que son visibles en algunos ángulos o triángulos esporádicos que
aparecen en el grafismo, generalmente en las barras de las “t” (fig. 73 de “Escritura
y Personalidad”).

C22 - COLIGAMENTO FILIFORME:

El movimiento de las letras en la zona media toma la forma de un hilo que se
desenrolla, de aquí su nombre (figs. 81d, 106e, 139 y 162). La filiformidad es una
simplificación de la estructura de las letras las cuales quedan inacabadas o
insinuadas, pero sin que su forma sea totalmente identificable.
Conviene distinguir si se trata de apuntes rápidos ocasionales o de alguna
comunicación o carta dirigida a otra persona. Cuando se trata de apuntes rápidos,
se ha de interpretar como escritura acelerada o precipitada, según los casos. Si se
trata de una comunicación a otra persona, el sujeto pone más atención en lo que
dice que a cómo lo dice. Esta manera de expresarse puede suponer una falta de
formalidad y de corrección, una falta de atención y respeto o un exceso de
confianza hacia el destinatario de la carta o documento, aunque se pueda ver en
esta simplificación una manera de ir rápido hacia los objetivos, saltando el sujeto los
semáforos y formalidades propios de una buena educación o del respeto hacia la
personalidad de otro. Actuación de quien se deja seducir por la insinuación si el
resultado de la misma es una trampa.
Por tanto el movimiento filiforme en las cartas o comunicaciones puede equivaler a
una falta de atención que puede llevar latente el deseo de evadirse de
compromisos, obligaciones o concreción de la propia actitud con respecto a algo o
hacia la persona a la que se envía el mensaje. De aquí el significado frecuente de
disimulo, fingimiento, actitud evasiva, astucia, habilidad para escurrirse de
compromisos o de obligaciones, negligencia, falsedad, etc.
Es también propio de personas que tienen habilidad para insinuar, pero sin declarar
claramente cual es la intención y el riesgo que adopta. Sabe reservarse una puerta
de escapatoria, de evasión o de justificación para descartar cualquier
responsabilidad o perjuicio.
El coligamento filiforme puede mezclarse con ángulos, arcos y guirnaldas, en cuyo
caso la vida afectiva del sujeto es problemática, está llena de desadaptaciones y de
trastornos morales. Posee un Yo acosado por problemas de diferente índole. Según
el nivel positivo, puede tratarse de un individuo culto con ingenio y talento para
diversas cosas supercompensando sus lagunas afectivas en diversos campos,
como puede ser la actividad política y la diplomacia, la profesión de escritor o de
psiquiatra o psicólogo. El coligamento filiforme es muy frecuente en los políticos.
En resumen: el trazado filiforme, cuando es habitual, es una de las características
del vector “N” (nervioso) y participa de las cualidades más destacadas en éste
temperamento: vitalidad más bien débil y fatigable, inestabilidad, curiosidad hija de
una sensibilidad que vibra al menor estímulo, actitudes contradictorias, astucia,

64
ansiedad, impresionabilidad viva y susceptible, etc. (Ver en “Manual de
Grafoanálisis” la descripción del vector “N”).

C23 - COLIGAMENTO SERPENTINO:

Llamamos coligamento serpentino cuando las letras, especialmente las “m” y “n”
minúsculas, adoptan la forma de un trazo ondulado (figs. 58, 84 y la firma del actor
cómico Jimmy Durante, fig. 114d). Tiene cierto parecido con la escritura filiforme,
aunque en ésta última las letras pierden con frecuencia su legibilidad y en el
coligamento serpentinos pueden distinguir aún la forma de las letras y leer las
palabras sin dificultad. Aparte de su instalación en la zona media, los movimientos
serpentinos, pueden coincidir también en las barras de las “t”, y en las mayúsculas,
en la zona superior, por ejemplo, el penacho de la “H” de “Hernández” en la fig. 171.
(P) Flexibilidad de adaptación. Habilidad para saber estar, saber decir y saber
actuar ante los demás, sin comprometer la postura o actitud a tomar. El sujeto posee
una gran habilidad en el comportamiento, tiene capacidad para adaptar el
sentimiento o el pensamiento a los momentos presentes, sin prescindir de las
propias conveniencias o criterios personales. No plantea oposiciones, ni
inconformidad y deja las cosas “flotando” hasta que los resultados de las decisiones
se hacen patentes y puede manifestar, sin miedo o sin prejuicios su actitud o
rechazo. Este comportamiento va seguido de cordialidad, simpatía o buen humor, es
decir, el sujeto usa la diplomacia, la agradabilidad o el humor, para evitar tomar “una
posición” o concretar de qué parte está.
(N) Astucia para evadirse de las responsabilidades. Insinceridad, falsedad,
hipocresía. Estos movimientos forman parte de los comportamientos desleales,
generalmente propios de las personas débiles, incapaces de tomar un partido claro,
concreto y contundente, de cara a decisiones, acciones o proyectos cuyos
resultados pueden ser dudosos. Para la interpretación en sentido negativo, debe
revisarse la presión del trazado cuidadosamente, así como la continuidad, el orden
y otros aspectos estructurales del movimiento. En muchos humoristas y actores
cómicos, se observan los movimientos ondulantes.
En resumen: El coligamento serpentino, en una escritura rápida, extensa y fluida,
refleja la evasión hábil o humorística de todo compromiso o posición formal, la
escapatoria frente a realidades comprometedoras, la diplomacia en el hacer y en el
decir y la mentira histeróide, si el nivel positivo es bajo. Con escritura floja, lenta y
con formas vulgares y signos discordantes, la tendencia a la evasión y a la mentira
puede alcanzar niveles de conducta poco conformes con la honestidad.

C23 bis - COLIGAMENTO SINUOSO:

El coligamento es sinuoso, cuando las letras, en la zona media, presentan una
estructura generalmente angulosa y a sacudidas, oscilando sobre la base sin
mantenerse en la línea horizontal. Se la llama también escritura saltarina (fig. 27,
64, 96 y 203 a, en oposición, por ejemplo, a la fig. 18, cuyas líneas son horizontales

65
y las letras descansan sobre una misma base. La escritura tipo sinuosa, afecta tanto
al aspecto forma como al aspecto movimiento (dirección de las líneas).
Esta inestabilidad del movimiento suele ser propia de los temperamentos
nerviosos y excitables, cuya hipersensibilidad les inclina, por exceso de vibración
emotiva, a pequeñas oscilaciones o sacudidas nerviosas que impiden mantener el
impulso gráfico en una dirección horizontal estable.
(P) La escritura sinuosa o saltarina, refleja según Marchesan, la “capacidad para
modificar la propia iniciativa, según la oportunidad y según la fuerza o debilidad de
la iniciativa ajena”. La elevada cualidad receptiva de los sujetos con el coligamento
sinuoso, les capacita para sentir e intuir vivamente las cosas y ver en ellas multitud
de matices.
Esta alta sensibilidad e hiperemotividad, obliga al sujeto a mantener unas relaciones
suaves con los demás, a tener tacto en el trato, atenciones delicadas y servicialidad.
De este modo, evita los choques dolorosos con la gente, especialmente cuando el
sujeto desea algún favor o beneficio de los demás e intenta quedar bien. Talento
político y diplomático, adaptación flexible y momentánea a las personas y
situaciones: “savoir-faire”, saber decir, ser oportuno. Este tipo de comportamiento,
es el único recurso activo y defensivo que tienen las personas débiles o poco
dotadas de fuerza vital.
(N) Predisposición a una emotividad excesiva, versátil e inconstante. Habilidad para
escoger las situaciones propicias para tergiversar las cosas y sorprender, picardía,
habilidad para engañar y para sacar beneficios empleando la astucia, las
maquinaciones, las intrigas o los subterfugios. Los sujetos nerviosos son débiles de
carácter y la debilidad no tiene otro medio de acción y defensa que la mentira, el
fingimiento, la ocultación y la insinuación maliciosa, para mantener vivas las
necesidades propias de las “constantes vitales”.

C24 - COMAS, Las:

El estudio de las comas, de los puntos y acentos se realiza, principalmente, bajo el
punto de vista del orden, la dimensión, la presión y la forma, que son las
características gráficas más fácilmente variables.
En el orden hay que estudiar la precisión en la colocación y las proporciones; la
dimensión correcta o excesiva; la fuerza de la presión y la terminación roma o
puntiaguda; la forma recta o curvada, etc.
Cuando las comas están colocadas con orden y precisión (ni muy cercanas a la
letra que les precede, ni muy distanciadas) a nivel de la línea y con dimensiones
correctas (sin desproporción), etc., este signo reflejará ponderación y equilibrio en
las manifestaciones afectivas y en el carácter. (Fig. 111). El desorden, las
desproporciones de dimensión, presión y forma, las variaciones de altura en
relación con la línea base, etc. reflejarán el descontrol emotivo, con toda las
consecuencias que esto supone.

66
C25 - COMBINADA, Escritura:

Llamamos escritura combinada a aquella que por su dinamismo y rapidez presenta
ligaduras anormales en las letras, por ejemplo, los puntos y barras de las “t” ligados
anormalmente a la letra siguiente (fig. 54).
En general, es la expresión gráfica de un elevado nivel de evolución de la
personalidad en cuanto a la agilidad del pensamiento para coordinar y enlazar unos
elementos abstractos con otros en forma deductiva o inductiva y para crear,
mediante combinaciones, nuevas formas de ver e imaginar cosas abstractas y
concretas. Es, también, un buen signo de rapidez de percepción y asimilación de
ideas y conceptos, sin necesidad de vivenciarlos en forma experimental.
En razón de la vivacidad y de la simplificación de los movimientos para favorecer el
dinamismo y el alcance rápido de los objetivos, se supone que el escritor está
habituado a resumir, abreviar, captar y exponer lo esencial de cada cosa (idea,
hecho o cuestión), de manera rápida y precisa, sin necesidad de entrar en detalles
accesorios.
(P) Con nivel positivo alto, la escritura combinada refleja todo lo indicado en sentido
general: Agilidad en la comprensión, asimilación, exposición y realización del
pensamiento, creatividad, simplificación, iniciativa en las ideas, etc.
(N) Con un nivel positivo bajo, puede indicar la reducción del esfuerzo activo por
fatiga, pereza, indolencia, etc.. Si la escritura es precipitada, desproporcionada y
desordenada, puede indicar descontrol emotivo, falta de precisión y de orden por
agitación, por exceso de vivacidad o por precipitación neurótica.

C26 - COMERCIAL, Escritura:

Es un tipo de escritura caligráfica empleada con frecuencia por aquellos individuos
dedicados al comercio y cuya fisonomía puede ser, como ejemplo, la que presentan
las figs. 55 y 108.
Los norteamericanos tienen un modelo caligráfico que se repite mucho en la
población y que consideramos comercial, como casi todo lo que produce aquel país.
Lamentablemente, no podemos presentar ningún ejemplo.
La escritura comercial se caracteriza por una caligrafía rápida y de mayor altura y
extensión que las escrituras caligráficas normales.
En general, la escritura comercial indica el apego a las normas y convencionalismos
existentes en la vida comercial, a los que debe añadirse la capacidad para
socializar los hábitos de “revestimiento” propios del comercio, es decir, la
presentación hábil de argumentos, la afabilidad de trato, el cuidado de las
apariencias y, en fin todo cuanto se relaciona con la “práctica comercial”,
independientemente de que el sujeto sea o no un profesional de la venta.
Para más detalles, ver escritura caligráfica en su aspecto extravertido, es decir,
agregándole mayor rapidez, dinamismo y dimensión (altura y extensión
predominantes).

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C27 - COMPACTA, Escritura:

La escritura compacta es aquella que, en poco espacio, hay mucha masa gráfica
(figs. 59 y 60 b). Se debe a la condensación de letras, palabras y líneas en un
mismo escrito. Hay que tener en cuenta que la escritura compacta puede ser
accidental o esporádica cuando la muestra a analizar es una tarjeta postal o un
papel de pequeñas dimensiones, que obligan al escritor a condensar su mensaje o
comunicación.
Cuando sólo se condensan las letras en las palabras y el espaciamiento entre
palabras y líneas es amplio o normal, la escritura es apretada (figs. 44, 103 y 106).
Si la escritura es habitualmente compacta, refleja las características del tipo anal:
placer de poseer y de retener, avaricia, tacañería, desconfianza, tenacidad,
resistencia en las posiciones tomadas, etc.
La actitud huraña, la secretividad, la “introyección”, las alternativas entre una
conducta sumisa, agradable y benévola unas veces, y otras, una actitud crítica
destructiva que maltrata y hiere, pueden ser los rasgos psicológicos dominantes del
sujeto (sadomasoquismo). El sadomasoquismo es la existencia de una bipolaridad
activo-pasiva de las tendencias agresivas. El sujeto actúa unas veces a impulsos de
un Super-Yo sádico y otras bajo las pulsiones de un Yo masoquista.
En mi obra “La selección de personal” y también en “Grafología estructural y
dinámica” -puede verse un ejemplo muy singular de la escritura compacta en el
grafismo de Mirabeau (fig. 108). Mirabeau, fue un histórico caso de
sadomasoquismo. Su biografía es un proceso continuo de escándalos,
encarcelamientos, agresiones, traiciones y contrastes de carácter.
Otro grafismo que se aproxima, excepto en la separación de las líneas, a la
escritura compacta, es el de Bismarck, el canciller de hierro, famoso por su dureza,
por su ultraconservadurismo, por su tendencia polemista y agresiva, por su orgullo e
intransigencia y por su preocupación por la economía. El famoso canciller, fue otro
caso de sadomasoquismo histórico, de tenacidad, de resistencia y de pasión por
conservar las tradiciones prusianas. (Ver en la fig. 98 de “La selección de personal”
en “Grafología estructural y dinámica”, el grafismo de Bismarck).

C28 - COMPENSADA:

La deficiencia en el desarrollo del gesto gráfico (menor dimensión, menor presión,
atrofia o amputación, etc.) en una determinada zona del grafismo, se compensa,
generalmente, por un mayor volumen, mayor energía y dinamismo en otra zona
gráfica, frecuentemente la opuesta. Así, por ejemplo, el acortamiento, menor
dinamismo, menor desarrollo expansivo, etc. de la fig. 54 en la zona inferior, se
compensa por una mayor presión, mayor volumen y mayor dinamismo y continuidad
de la onda gráfica en la zona superior.
(P) Desplazamiento o canalización de la energía psíquica hacia la esfera de
expansión donde el sujeto se siente fuerte. Este desplazamiento puede realizarse
en forma de proyección, sublimación, realización imaginaria de los deseos, o
cualquier otro mecanismo de defensa.
Para entender mejor el sentido psicológico de éste desplazamiento de energía, ver
mi artículo “Los mecanismos de defensa”, boletín nº 6 de la A.G.C. y mi otro artículo

68
“Algunas observaciones sobre las asimetrías en el grafismo”, boletín nº 9 de la
A.G.C.. El Dr. Carlos Ramos Gascón, de Madrid, ha aportado también una
interesante investigación sobre los mecanismos de defensa en el grafismo.
Generalmente, los desplazamientos de energía de pulsiones instintivas débiles o
pulsiones rechazadas, suelen ser impulsos que buscan su compensación, su
expansión (principio de placer de Freud), en forma disfrazada, para no entrar en
conflicto con la conciencia, con el Yo o con el Super-Yo. De esta forma, las
tensiones intrapsíquicas se descargan de modo indirecto y cumplen su fin sin
lesionar la conciencia moral o las exigencias o tabúes del Yo y del Super-Yo.
(N) El sujeto tiende o se ha creado ya el hábito de compensar su impotencia o sus
deficiencias somáticas, de carácter o de inferioridad, en forma fantasmagórica, es
decir, cultivando la ficción, la fantasía, la autoilusión. Por ejemplo, en el caso de la
persona de la fig. 204, esta supercompensada en delirio paranoide, en ilusión de
grandiosa superioridad, su lamentable deterioro psíquico, se autodiviniza.
Las neurosis, las psicosis, las toxicomanías, las perversiones sexuales, la
delincuencia y criminalidad e inclusive el suicidio, son formas anómalas
(socialmente inútiles) de compensar dolorosos traumas internos que desajustan al
sujeto en relación con su entorno.

C29 - COMPLICADA, Escritura:

Una escritura es complicada cuando las letras contienen trazos innecesarios que no
existen en el modelo caligráfico del cual procede. Los añadidos o complicaciones
afectan principalmente a las mayúsculas, las jambas, las hampas, los trazos
iniciales y finales, las barras de las “t” y la firma y rúbrica. Como ejemplos de
escritura complicada, véanse las figs. 38a y b, 40, 68, 82, 83 y 111a,
correspondiendo esta última fig. al escritor Erle Stanley Gardner, autor de los
guiones de la famosa serie televisiva de intrigas policíacas “Perry Masson”.
En general, las complicaciones en el grafismo, suelen señalar aspectos negativos,
en razón de la tendencia a embrollar, a enmascarar, a intrigar, sea para hacer las
cosas más atrayentes, espectaculares o sensacionalistas (necesidad de llamar la
atención), sea por la intención de ocultar, de disfrazar las cosas, de enredar o
intrigar.
Por tanto, la escritura complicada, señala la falta de franqueza y de sencillez y con
signos muy negativos, la falta de lealtad, de veracidad, el engaño y la mentira. Es
un signo bastante frecuente en personalidades histriónicas o histéricas, en sujetos
fanfarrones, pedantes y exhibicionistas (escritura grande, sobrealzada e inflada).
Cuando menos, indica la tendencia a transformar y deformar las cosas, sea por
vanidad narcísica (afán de sensacionalismo), por un perverso instinto de intriga o
deseo de hacer mal a otros en beneficio propio, incluso sin compensación
beneficiosa, sólo por celos, envidia u odio, o quizá también por el desarreglo
psíquico que puede padecer el sujeto.
Las complicaciones en las mayúsculas afectan a la autoimagen, al deseo de
supercompensar con apariencias o revestimientos ficticios, la pobre imagen que el
sujeto tiene de sí mismo. Lo mismo ocurre cuando las complicaciones aparecen en
la firma o en la rúbrica, señalan la inseguridad, el recurso del embrollo o del disfraz
para ocultar las insuficiencias personales (actitud de defensividad recelosa frente al
medio ambiente, que puede interpretarse también como un intento de ocultar
sentimientos de culpabilidad, frecuentes en quien hace daño a otros o a lo que es
de otros). Tendencia a crear confusión, quizá porque la imaginación del sujeto ya

69
es, por si sola, confusa, complicada y desordenada y, por tanto, poco fiel a la
realidad.

C30 - COMPRIMIDA, Escritura:

La escritura comprimida es una modalidad de la escritura compacta, condensada,
estrechada y apretada. Supone una reducción o encogimiento expansivo, sea de
todo el texto (escritura pequeña, apretada, concentrada, (figs. 74 y 76 de Escritura y
Personalidad), de determinadas frases, de ciertas palabras o sólo de algunas letras.
En el caso que se compriman solamente algunas palabras o algunas letras, este
encogimiento o estrechez, puede estar en relación con contenidos simbólicos
inconscientes (ver letras y palabras reflejas).
En general, todo aumento de volumen en una letra, una palabra, una frase en todo
un texto, es un indicio de euforia, confianza, contento o ilusión, pues, cuando algo
agrada, produce placer, contento o satisfacción, nuestros gestos se agrandan y
elevan (egodiástole). Por el contrario, cuando una letra (mayúscula o minúscula),
una palabra, una frase o todo un texto escrito, se comprime, se estrecha o
empequeñece (egosístole), algo en el inconsciente tiene una resonancia derivada
de la angustia de la ansiedad, algo relacionado con esa letra, palabra, frase o con
todo el texto ha motivado, inconscientemente, displacer, temor, inseguridad,
culpabilidad o cualquier otro recuerdo emocional relacionado con vivencias antiguas
o actuales de displacer o de peligro para el Yo.
La relación armónica del individuo con su entorno, se caracteriza por un volumen de
la onda gráfica entre dos y medio m/m y tres, siendo la amplitud horizontal de las
letras (anchura) el equivalente al 80 % de su altura y el espaciamiento entre
palabras el equivalente a tres óvalos de la propia escritura que se analiza. El
espaciamiento normal entre líneas debe estimarse entre tres veces o tres veces y
media la altura de la zona media, según la longitud que tengan las hampas y las
jambas.
Naturalmente, a estos módulos dimensionales hay que añadir, para que la relación
del Yo con el Tú, la relación del Yo con el Trabajo y la relación del Yo con el otro
Sexo, sea armónica, un nivel positivo en los signos gráficos que debe superar el 65
%.
Para que un sujeto se mueva con libertad, naturalidad y sin problemas conflictos
con su entorno (buena adaptación) es necesario que la relación espacio-texto y la
relación espacio-forma-movimiento, no presente anomalías o discordancias. Un
texto muy comprimido, o con abundantes palabras y letras comprimidas o adosadas,
no puede darnos una imagen de buena adaptación ya que los mecanismos de
defensa y las actitudes de temor, timidez, desconfianza, estrechez de espíritu, etc.
impedirán probablemente que el sujeto se adapte con facilidad y espontaneidad a
un entorno social, profesional y familiar normal.

C31 - CÓNCAVA, Líneas:

Descenso inicial de las líneas para remontar luego formando una especie de comba

70
o arco abierto hacia arriba (fig. 39f).
En general, refleja una actitud inicial de pesimismo o desaliento que va
desapareciendo a medida que el sujeto se da cuenta que alcanzar los objetivos
deseados no es tan difícil como se imaginó al comienzo. En realidad, supone un
estado de angustia inicial que cambia en agresividad a medida que el sujeto va
viendo que puede vencer obstáculos y dominar las situaciones externas e incluso
superarlas. En este caso, el grafismo presenta buena tensión y dinamismo.
Puede tratarse también de una lucha contra la fatiga, la depresión o contra el
desánimo. Lucha dolorosa, a veces, para no perder el prestigio profesional o para
mantener unas relaciones matrimoniales en las que ya hay motivos de desencanto
en el otro miembro de la pareja.

C32 - CONCENTRADA, Escritura:

Se refiere al aprovechamiento máximo posible del espacio gráfico, sin que la
distribución de letras, palabras y líneas afecte negativamente al orden y legibilidad
del texto. Se asocia con frecuencia a la escritura pequeña, apretada, sobria,
contenida y simplificada (figs. 16, 31 y 114e).
El acortamiento del espacio entre los blancos y el texto, es un reflejo de la dirección
del interés hacia sí mismo y hacia un marco reducido y seleccionado de cosas. El
sujeto busca la proximidad y el dominio teórico, técnico y práctico en un campo
restringido de actividades, conscientemente seleccionado y en el que logra sentirse
“seguro”.
Más interés por la relación del Yo con los objetos (abstractos o concretos), por la
concentración del pensamiento y la voluntad en el estudio de casos, en la
investigación, en el conocimiento y dominio de objetos seleccionados, que por
dispersar la atención en cuestiones externas variadas, sin ninguna finalidad o
utilidad objetiva. El sujeto se concentra en lo que elige y le gusta y, generalmente,
con una zona media estable, persevera en aquellas ocupaciones que han sido de
su elección y en las que llega a ser un buen técnico y teórico-práctico. Esta manera
de ser y de actuar es propia de los sujetos pertenecientes al vector “B” (bilioso) y al
tipo anal de Freud.
(P) Con alto nivel positivo (escritura pequeña, sobria o simplificada, ordenada, clara,
con buena tensión y con dinamismo estable), refleja las cualidades propias del
vector “B” y del nE.A.S. de Heymans-Le Senne (ver las figs. 45, 103, 106 y 114e y la
descripción las características del vector “B” y del “flemático” en “Manual de
Grafoanálisis”). Debo hacer constar que el nivel positivo (formación cultural, calidad
humana y forma de adaptación) de las figuras indicadas como ejemplo, es bastante
variable, desigual, en cada una de las muestras señaladas. El primer ejemplo
corresponde al grafismo del escritor Sebastián Juan Arbó y la fig. 114e al Papa Juan
Pablo I.
(N) La escritura concentrada, con bajo nivel positivo, entraña todas las
características negativas del tipo anal de Freud: resistencia tenaz (intransigencia)
en las actitudes tomadas, avaricia, tacañería, retención de objetos prestados,
estrechez de espíritu, desconfianza susceptible y maligna, recelos injustificados,
celos, envidia y una defensividad neurótica derivada de complejos de culpabilidad
inconscientes (ver en “Diccionario de términos afines” el término “analidad”.

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C33- CONDENSADA, Escritura:

Una escritura es condensada, cuando las letras, independientemente del espacio
entre palabras y líneas, se condensan unas con otras, es decir, se estrechan en su
sentido horizontal, escritura “apretada” (ver éste término), (figs. 94, 137b, y 160).
Cuando unas letras montan sobre otras, se produce la escritura adosada, grado
máximo de la condensación (ver también escritura “adosada”). En el caso de la
escritura comprimida, la condensación de las letras en las palabras, puede referirse
a todo el texto, a determinada parte del texto, o a determinadas palabras aisladas.
En la escritura condensada, la estrechez de las letras afecta siempre a todo el texto.
La escritura condensada, estrechada o apretada, corresponde a una actitud de
defensa frente a la angustia vital. El sujeto se aísla lo más posible de su entorno y
se siente seguro y tranquilo en la soledad, si las palabras están más espaciadas de
lo normal (fig. 137b), pudiendo, en casos extremos, llegar a un cierto autismo, a
construirse un mundo aparte en el que el sujeto teje el capullo de su propia alma.
La escritura condensada, cuando las palabras también se condensan y los espacios
se acortan, puede ser la expresión de una necesidad de atrincherarse en su
reducido terreno de intereses y actividades, procurando no ceder nada de lo que
posee, a la vez que busca el apoyo y la protección, la necesaria “seguridad” en el
ahorro y en la selección cuidadosa de objetos, de personas y de actividad capaces
de ofrecerle la necesaria “seguridad” y “tranquilidad”. El sujeto sólo se siente
cómodo , sosegado y sin inquietud o recelo, dentro del reducido campo de
relaciones que ha elegido y que está constantemente experimentando.
Se siente “inseguro” y extrema la vigilancia, la desconfianza, la expectación, la
reserva o el silencio cuando sale de su entorno habitual.
Independiente de lo anteriormente indicado, las características personales, los
hábitos de conducta, en sujetos con escritura condensada, pueden ser más o menos
afines al tipo anal de Freud, ya descrito en la interpretación de las escrituras-tipo
apretada, comprimida y concentrada.

C34 - CONFUSA, Escritura:

La escritura confusa, que suele ir hermanada con la escritura desordenada y
desproporcionada, se caracteriza por la indebida invasión de elementos gráficos
aislados que se entremezclan con otros y embrollan el texto ocupando un espacio
que no les corresponde (figs. 57, 61, 111a y 162).
La escritura confusa constituye siempre un signo negativo en razón del embrollo, de
la falta de claridad, de proporción y de orden gráfico, lo que supone una falta de
equilibrio en la relación espacio-movimiento.
En general, es una señal evidente de confusión, de falta de ponderación, de
claridad, de precisión y justeza en los juicios. El predominio de una imaginación
descontrolada, deformante y fantaseadora, hace imposible que la mente se ajuste a
la realidad y que los juicios sean equilibrados y veraces, de aquí los significados
clásicos de: confusión mental, tendencia al embrollo, al enredo, a la intriga, a
deformar las cosas y, por tanto, tendencia a la desvergüenza, a la desfachatez, al
descaro, falsear, intrigar y deformar las cosas, a veces, sin utilidad ni beneficio para
nadie.

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Marchesan veía en la escritura confusa “la indiferencia o despreocupación por las
manchas morales y materiales y la complacencia en relacionarse el sujeto tanto con
personas honestas como deshonestas”.
En cuanto al trabajo, los sujetos con escritura confusa no son recomendables para
puestos de trabajo que exijan lealtad, orden, precisión, veracidad y tratamiento justo
e imparcial de los asuntos o cuestiones laborales.

C35 - CONGESTIONADA, Escritura:

Síndrome patológico consistente en el flujo excesivo de tinta sobre los pequeños
óvalos o buclecitos de las letras de la zona media, sobre los bucles de hampas y
jambas o sobre todo el trazado, dando a la onda gráfica un aspecto congestionado
(figs. 28, 34, 91 y 114a, en escala progresiva, de menor a mayor congestión).
La congestión gráfica puede tener su origen en un estado de estrés o de fatiga
excesiva, puede ser provocada por el frío o por afecciones más o menos
importantes del aparato respiratorio o circulatorio o de los riñones. Es un signo a
tener en cuenta para solicitar revisión médica en los casos de aspirantes a puestos
de trabajo que requieran un esfuerzo, una duración y rendimiento físico importantes.
La escritura congestionada es frecuente en los estados neurasténicos, en los
estados de depresión, en la vejez, en los estados de intoxicación, en la
arteriosclerosis, en el alcoholismo y, en general, en todos aquellos estados que
producen una disminución, más o menos grave, de las fuerzas vitales.

C36 - CONSTANTE, Escritura:

Llamamos escritura constante a aquella que, a lo largo del tiempo, mantiene una
cierta constancia en todos los aspectos, especialmente en la forma, en la rapidez,
en la presión, en las dimensiones y en el espaciamiento. Se puede aplicar también,
a un mismo escrito, cuando se observa que entre las primeras líneas, las líneas
centrales y las finales no existen variaciones notables en la forma, el espacio y el
movimiento.
(P) La escritura constante corresponde a sujetos poco emotivos, activos y
secundarios, es decir a los llamados “flemáticos” por Heymans-Le Senne (ver la
descripción del flemático en el “Diccionario de términos afines” y más
extensivamente en el “Manual de Grafoanálisis”).
En sentido general, la escritura constante, refleja unidad de carácter, estabilidad,
continuidad o regularidad en los hábitos y en la conducta y por supuesto, en el
trabajo y en los hobbies personales. En el orden moral, la estabilidad suele
engendrar la lealtad, la sinceridad, la perseverancia y la fidelidad a los compromisos
adquiridos.
(N) La constancia en las personas poco activas, con poca tensión dinámica
(escritura blanda, estereotipada o monótona) produce caracteres rutinarios, pasivos,
que funcionan más por automatismo que por voluntad. Entre éstos, pueden hallarse
ciertos oligofrénicos, los dilatados átonos de Corman y los no emotivos y no activos
de Heymans-Le Senne.

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C37 - CONSTREÑIDA, Escritura:

La escritura constreñida o atormentada se debe a la acción inhibidora de estados de
inseguridad, temor, vacilación u opresión constrictiva, durante el acto de escribir, los
cuales dificultan la expresión libre y natural del gesto gráfico.
La escritura atormentada o constreñida puede deberse a alguna de las siguientes
causas: inhabilidad gráfica (escaso dominio del acto de escribir); excesivo cuidado
en el dibujo de las letras; deseo de esconder o disimular acciones culpables o
vergüenza por algo realizado clandestinamente; por causas externas, como exceso
de frío, escribir a grandes alturas, en cuevas profundas, durante grandes
tempestades de viento o lluvia, en vehículos en marcha, sobre una mesa que se
mueve, bajo presión de amenazas, o en presencia de personas que coartan la
libertad de expresión, etc.
Una pluma defectuosa, un papel inadecuado o una mala posición al escribir pueden
producir la escritura atormentada o constreñida.
La dificultad de expresión motriz, suele corresponder a situaciones conflictivas entre
impulsos inconscientes y el deseo de control impuesto por la conciencia, el Yo o el
Super-Yo. Este conflicto o lucha interna entre deseo y temor produce perturbaciones
en la dinámica del pensamiento y, por supuesto, en la motricidad, dando lugar a la
escritura atormentada o constreñida. (El término “constreñida” viene de constricción
y éste del latín “constrictio-onis” que significa opresión, agobio, sensación anormal
de encogimiento, de ahogo, etc.).
Sea cual sea la causa inhibitoria, externa o interna, la escritura constreñida entraña
una reducción ocasional o habitual de la capacidad de expresión, de comunicación
y, por tanto, entraña también la posibilidad de insinceridad, de camuflaje u
ocultación, en cuanto al testimonio que puede dar el sujeto, ya sea de sí mismo y de
sus intenciones y problemas, ya sea de las cosas que observa o de los hechos
presenciados.
Marco Marchesan -que no es, como pretende, el descubridor de este signo-, ve en
la escritura constreñida “la coacción, la dificultad dolorosa para el estudio y la
formación de ideas, la desfiguración de las cosas, la fantasía no práctica y
escasamente productiva, los fáciles agotamientos nerviosos, la coartación de
sentimientos, los sentimientos de inferioridad y el débil disfrute de la vida”.
El Dr. Gille-Maisani, señala como causas frecuentes de este signo, el infortunio, las
tendencias pseudomasoquistas de ciertos homosexuales masturbadores. A causa
del desorden interior, añade el Dr. Gille, estos sujetos carecen de eficacia social y
viven amargados por la inquietud, la inseguridad y la desdicha.

C38 - CONTENIDA, Escritura:

Control inhibitorio del impulso gráfico que impide todo desbordamiento o expansión
libre y espontánea desmedida, tanto en los movimientos como en la utilización de
espacios y en la estructura de las letras. Por tanto, la escritura contenida se
hermana, frecuentemente, con las escritura sobria, ordenada y controlada (figs. 16,
27, 46, 48 y 56).
La inhibición o contención del impulso gráfico, afecta principalmente a los finales de
palabra, a la longitud de las jambas, al enlace de las mayúsculas con las minúsculas

74
(mayúsculas separadas, fig. 56) y en general a la altura y extensión de la onda
gráfica. La escritura contenida es rara vez una escritura grande y extensa.
La escritura contenida expresa la existencia en el sujeto de un mecanismo interno
de regulación de los impulsos, de regulación de la conducta. La conciencia, el Yo, o
el Super-Yo, vigilan la “excitación” producida por las pulsiones instintivas impidiendo
facilitar la expansión libre y sin control de los impulsos inconscientes. El sujeto
desea respetar los semáforos sociales y ajusta su conducta a las normas, principios
éticos y razones que rigen en la sociedad y que le han sido impuestas por las reglas
de la educación. De aquí derivan las interpretaciones clásicas siguientes:
Prudencia, reflexión, timidez, sentido elevado de la responsabilidad personal que, a
veces, cohibe profesionalmente o socialmente al sujeto. Necesidad de estar seguro,
lo que motiva la búsqueda de la esencia, de la razón de ser de las cosas para no
exponerse ante la vida o ante los demás (miedo al error, al fracaso, a la pérdida de
credibilidad o de prestigio, etc.). Sentido del ahorro y de la economía.
La escritura contenida es propia de la actitud vital introvertida y de la secundariedad
en la caracterología de Jung y de Heymans-Le Senne.
Al desarrollar el sujeto la reflexión, el examen minucioso de las cuestiones y de los
problemas, adquiere cierta madurez mental, aunque esta madurez esté limitada al
conocimiento objetivo y lógico del campo de actividad y de observación en que se
mueve el sujeto.
(N) Con un nivel positivo bajo, el freno regulador de las pulsiones instintivas puede
ser excesivo (actitud muy coartada ante los problemas vitales, excesiva timidez,
opresión, angustia, ansiedad, etc.) y puede ser desigual, contradictorio, discordante
(figs. 83, 84 y 145).
A veces, los complejos de culpabilidad pueden producir, en los casos de
irregularidad en la inhibición y en el ajuste en la conducta, la tendencia a alarmarse
con facilidad, el escrúpulo moral unas veces exagerado y otras dar la impresión de
“manga ancha” o de indiferencia.

C39 - CONTORSIONADA (“Contorta” en lengua italiana), Escritura:

Se refiere este signo, descubierto por Moretti, y descrito por Torbidoni y Zanin (ver
“Grafología. Texto teórico práctico”) a los contrastes de inclinación de los ejes de las
letras, especialmente en el área central, en la zona media del grafismo. Por ejemplo,
si examinamos con minuciosidad la fig. 27, veremos que el eje vertical de unas
letras es regresivo se inclina hacia la izquierda, otras letras tienen un eje cercano al
ángulo recto con la línea y, finalmente, otras letras se inclinan hacia la derecha. Lo
mismo ocurre en las figs. 29, 42, 49, 205 y 206 en grado de positividad diferente).
Torbidoni y Zanin, interpretan este signo como una expresión substancial del
intelecto e, indirectamente, de la voluntad. Indica la tendencia al control, a la
verificación, al contraste. Cuando el signo es muy intenso, estos autores ven en ello
“la búsqueda de seguridad y de objetividad. El escritor no se fía de la percepción
inmediata, ni de la intuición, controla rigurosamente cada idea, cada situación en la
que se siente inmerso, verifica su credibilidad, sus antecedentes y posibles
consecuencias, poniéndolo en contraste con su opuesto”.
Nosotros estimamos que la escritura contorsionada supone un estado interno de
ambivalencia, es decir, una disposición mental contradictoria en la que se
presentan, a la vez, en la conciencia, la certidumbre y la duda, lo innegable y
engañoso, el sí y el no, el temor y el deseo, la culpabilidad y la justificación, etc.. La

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ambivalencia puede afectar a los procesos mentales, a los sentimientos o afectos y
a las pulsiones instintivas, según la zona en que la contorsión sea más intensa.
La escritura contorsionada, es en su aspecto menos positivo, el signo predominante
en los sujetos indecisos, pues el hombre de acción sabe escoger entre dos
tendencias que le asedian. Puede ser también el indicador de tendencias
esquizóides, ya que el esquizóide no siempre es capaz de conciliar sus contrastes,
lo que explica su comportamiento inarmónico y desajustado.
En casos graves, la escisión o separación de impulsos contrarios en dos o más
partes de un mismo “objeto”, supone la coexistencia de dos personalidades o dos
modos de comportamiento en el mismo individuo debido a la disociación o
desdoblamiento, es decir, a la existencia de dos actividades psíquicas contrarias y
simultáneas que suelen ignorarse.

C40 - CONVENCIONAL, Escritura:

Es un tipo de escritura que recuerda el modelo caligráfico del cual procede, sin que
necesariamente se pueda calificar de caligráfica o vulgar, pero tampoco aporta
formas originales, ni refleja un estilo personal propio que se distinga notablemente
de las ideas y gustos estéticos comunes (figs. 55, 56 y 126).
La escritura convencional es propia de los sujetos que viven en su entorno sin
experimentar grandes variaciones o contrastes entre la manera de pensar propia y
las ideas reinantes en su ambiente. Suelen respetar, aunque sin la rigidez de los
que poseen escritura caligráfica, los semáforos sociales, se disciplinan bien y
siguen, en su “modus vivendi”, las costumbres y normas establecidas, tanto en la
vida social como en la esfera profesional o familiar.
La constancia y la perseverancia silenciosa suele ser una de las características
dominantes. De aquí la posibilidad de un buen rendimiento tanto técnico como
práctico en la profesión y una cultura memorística en la que el sujeto puede
destacar, aunque sin mostrar nada nuevo, ni original, pues basan su seguridad en lo
ya conocido y comprobado.

C41 - CONVEXA, Líneas:

Dirección de las líneas inicialmente ascendente seguido de un descenso, más o
menos pronunciado, hacia la mitad de su trayectoria (fig.39e). Signo propio de
ciertos sujetos, muy imaginativos y eufóricos, pero sin fuerza de voluntad o de
resistencia para vencer obstáculos, problemas o dificultades en pos de los objetivos
deseados. Son sujetos que se ilusionan fácilmente por cualquier idea, proyecto o
realización, bien por haber escuchado a otros o por propia iniciativa, pero que son
incapaces de mantener el mismo entusiasmo de modo perseverante, llegando con la
misma facilidad al desánimo, a la pérdida de interés, incluso al abandono tan pronto
tropiezan con las dificultades.
Esta inestabilidad, esta agresividad que se convierte finalmente en angustia, suele
ser propia de sujetos nerviosos, sugestionables y con propensión asténica, como,
por ejemplo, algunos nervioso-sanguíneos débiles, inconstantes e influenciables.
Los sujetos que tienen un vector “B” dominante, rara vez ceden al desánimo.

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No hay que confundir la escritura convexa con las llamadas “colas de zorro” (ver
éste término) en que ciertos sujetos parecen aferrarse a la línea y sólo la
abandonan cuando, a base de estrechar las letras y de forzar la línea hacia abajo,
logran dar cabida a una última palabra o frase, como ocurre en la segunda línea de
la fig. 161 de “Escritura y Personalidad”.

C42 - COQUILLES:

(Ver espirales en escritura centrípeta, C06 y centrífuga, C07).

C43 - CORTANTE (Tajante), Escritura:

Escritura-tipo descrita por el Dr. Gille-Maisani y empleada por H. Saint Morand para
caracterizar la agresividad propia del tipo Marte.
Consiste en la existencia de trazos duros y violentos que dan al grafismo un aspecto
cortante o tajante (figs. 33, 61, 90, 96 del Dic., y sobre todo el grafismo de la fig. 58
de “Escritura y Personalidad”).
La escritura cortante suele ser rápida y los rasgos que determinan esta
denominación, frecuentemente desproporcionados, no sólo por su dureza y mayor
espesor, sino también por sus dimensiones y fuerte relieve.
(P) Con buen nivel de positividad corresponde a sujetos de carácter enérgico, con
fuerte vitalidad y dinamismo, con gran iniciativa y poder de decisión, capaces de
luchar con valor frente a toda clase de obstáculos, audacia para acometer cualquier
empresa, lo que puede llevarles a carreras o profesiones arriesgadas en que se
necesite coraje y pronta adaptación a los cambios o imprevistos.
(N) Con bajo nivel positivo, refleja las reacciones impulsivas, tajantes y cortantes, la
cólera inútil, la impaciencia en las exigencias, la imprevisión, los actos temerarios e
irreflexivos, la rudeza brutal, el absolutismo en las ideas y en las decisiones, sin
tener en consideración a las personas de su entorno (representa al factor “E” de
Szondi, que se caracteriza por la tendencia al almacenamiento y descarga violenta
de afectos toscos: rabia, odio, celos, espíritu de venganza etc.).
Para más abultamiento de detalles sobre el significado de la escritura cortante, ver
“Psicología de la Escritura” del Dr. Gille, páginas 222 y sigientes.

C44 - CRECIENTE:

Las letras finales de las palabras tienen mayor volumen, mayor altura y extensión
que las letras iniciales (fig. 122). Puede incluirse dentro de las mismas
características de escritura “creciente”, los casos en que la ocupación de espacio de
los finales es abusiva o desproporcionada en relación a las letras que preceden,
como es el caso de la fig. 37).
En general, señala el descontrol del pensamiento, de la imaginación, de las

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palabras y de la acción, ante los impactos emotivos agradables desagradables
experimentados por el sujeto. Este aplicará valoraciones desmesuradas a las cosas,
sin otra vara de medida que el efecto emocional de agrado o desagrado que cada
estímulo le haya producido.
Por ejemplo, una persona o cosa, puede ser “¡magnífica!”, “¡estúpida!”,
“¡maravillosa!”, “¡sensacional!” o “¡no valer nada!”, según esté la escala
psicoestética del sujeto, generalmente egocéntrico, en el momento de producirse el
estímulo desencadenante de la reacción afectiva y según sea la relación del sujeto
con el “objeto”.
De aquí las interpretaciones clásicas de falta de tacto y de finura, credibilidad,
optimismo infundado, tendencia a exagerar las cosas, falta de sentido crítico,
pasión, choques con los demás, tendencia a las discusiones estériles, etc. y
predominio del pensamiento mágico sobre el pensamiento lógico. El pensamiento
del sujeto se alimenta más de imágenes que de conceptos, es infantil e inmaduro y
choca frecuentemente con las opiniones de las gentes ponderadas, de aquellos que
miden y cotejan la realidad y aplican juicios de valor normales. La ingenuidad propia
de estos sujetos no es más, según Freud, que una actitud de rechazo de la
sexualidad.
El sujeto de escritura Creciente, proyecta sobre las personas y las cosas sus
estados momentáneos de ánimo, sus ilusiones y fantasías, unas veces, y otras, sus
frustraciones, amarguras o desengaños, sin otro criterio de medida que el nivel de
su egocentrismo. La mayor o menor desadaptación de la conducta será indicada por
el nivel de positividad y por los porcentajes, más o menos altos en los grados I, IVa,
IVb y V de la escala del Dr. Pophal.

C45 - CUADRADA (Coligamento en Cuadros o Cuadrangular):

Se denomina coligamento en cuadros o cuadrangular, al grafismo donde los
movimientos de enlace son rectos en la base y adoptan la forma cuadrangular
(fig.126b).
Este tipo de escritura procede, generalmente, de la artificiosidad de un modelo
caligráfico enseñado en algunos colegios religiosos a las educadas de cierto nivel
social, con el cual se intentó establecer una distinción entre la educación dada en
colegios de “alto nivel social” y la educación en colegios públicos. Con el
establecimiento de la democracia y la evolución social operada en los últimos años,
la separación entre las clases privilegiadas y las no privilegiadas, parece que ya no
tiene el mismo eco social, en razón de la teórica “igualdad”, “libertad” y “fraternidad”
en que se apoya la política democrática.
Al tratarse de un modelo caligráfico ya trasnochado y artificial, la persona que usa
todavía este modelo caligráfico, tras de su convencionalismo y de sus modales más
o menos distinguidos, se ocultan complejos psicoafectivos o tendencias, no tan
“distinguidas”, cuidadosamente ocultas de cara a la galería. De aquí las
interpretaciones de afectación en los modales, simpatía y amabilidad artificial y
distante, simulación o represión de sentimientos espontáneos de acercamiento a
otros, etc., cuya insinceridad, no impide el deseo de agradar, de distinguirse, de
ponerse en valor y de ocupar puestos de alto rango social, aunque no tengan
ningún tipo de utilidad práctica. Si el grafismo carece de dinamismo (lentitud
cuidadosa de las formas, altura igual y estereotipada, monotonía, etc.), algún
aspecto neurótico está detrás de esta caligrafía que, generalmente, rara vez se

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puede interpretar como signo positivo a causa de la alta dependencia de un Super-
Yo excesivamente rígido y tiránico.

C46 - CUIDADA, Escritura:

En la escritura cuidada se presta especial atención a la distribución de la masa
gráfica en la página, se cuidan los márgenes, las equidistancias en los puntos y
aparte, la forma o estructura de cada letra, los espaciamientos entre palabras y
líneas, la puntuación y acentuación, etc. Ausencia de desorden y desproporción en
el aspecto movimiento.
La escritura cuidada es muy positiva cuando predomina el movimiento sobre la
forma (figs. 10, 114a y 114f) y cuando hay una buena armonía entre la forma y el
movimiento (figs. 16 y 45). No lo es tanto, cuando al predominio de la forma se le
añade la estereotipia gráfica y la monotonía, sobre todo en grafismos como el de las
figs. 47 y 48, que dan la impresión de estancamiento, de inmovilidad. Son más
positivas las figs. 103 y 106, donde hay mucha más “vibración vital”.
Cuando el escritor ha logrado, sin esfuerzo especial de la voluntad, dar a su
grafismo cierta celeridad de movimiento sin perjuicio de la forma, del orden y de la
continuidad, hay que deducir que ha sabido encontrar un buen entente, entre su
mundo interior y su entorno, ha logrado un buen entendimiento entre lo que piensa,
siente y quiere y las condiciones y exigencias de su mundo circundante. El sujeto
vive en armonía consigo mismo y con los demás, sin que necesariamente tenga que
renunciar a aspectos importantes en el camino de su autorealización.
De aquí se derivan las interpretaciones clásicas de: cortesía y deferencia con los
demás, buen gusto y ponderación, imaginación reglada por una buena dosis de
juicio y de respeto a los demás, adaptación reflexiva y correcta, actitud controlada,
pero flexible y dinámica, etc.
(N) Con escritura lenta, monótona, estereotipada, etc. (fig. 40), refleja la rutina, el
inmovilismo o estancamiento en actitudes regidas por el Super-Yo, el automatismo
psíquico, la opresión o ahogo de las tendencias inconscientes por excesivo respeto
a los semáforos, a las normas, a las tradiciones, a las reglas impuesta en el exterior.
El sujeto acepta pasivamente las condiciones y exigencias de su entorno y de su
Super-Yo sin ninguna clase de protesta, liberalización o cambio, le falta vibración.
Muchos oligofrénicos presentan este tipo de grafismo. La escritura cuidada,
esmerada o muy controlada, es la expresión no sólo del encarcelamiento del alma,
sino también de la insinceridad. El sujeto que vigila tanto sus manifestaciones
gráficas, o es un oligofrénico que se comporta como un autómata, o tiene la mentira,
la insinceridad, la hipocresía y el conformismo simulado de un fariseo que aspira a
un perfeccionismo inútil como ideal del Yo y fuera de la realidad.

C47 - CURVILíNEA, Escritura:

Denominamos escritura curva a aquella cuyos ángulos normales en las letras
adoptan una forma curvilínea, como ocurre en las figs. 14, 111b, 175 y 183a.
Si como está comprobado, admitimos que la escritura es, en cierto modo, una

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proyección gráfica del propio cuerpo, hemos de admitir también que el cuerpo de la
mujer y de ciertos tipos venusianos es, en general, más curvilíneo y suave que
aquél de los tipos puramente viriles, cuya morfología corporal es más angulosa y
plana (ver figs. 1: H. Bogart, símbolo de hombre viril, y fig. 2: una fémina).
Es por esta razón, que el predominio de la curva en el grafismo, se ha venido
interpretando como un signo “venusiano”, es decir, como una disposición innata al
placer de agradar y seducir, de atraer, de comunicar, de lanzar mensajes
cautivantes a los demás.
Y, efectivamente, las actitudes complacientes y persuasivas, el “savoir-faire”, la
habilidad de saber decir y de saber hacer, es más propia del sujeto con morfología
venusiana, que en otros tipos de morfología corporal y psíquica más viriles.
La curva, es un modo suave de adaptación, de comunicación atractiva, de relación
complaciente, de afabilidad y comprensión, de empatía, de participación.
Sincera o no, la actitud del sujeto expresa el deseo, sentido o simulado del escritor,
de facilitar un buen entendimiento en un ambiente agradable, armonioso y cordial
de ternura socializada.
En general, el predominio de la curva, puede ser un indicador de gustos refinados y
artísticos, de inclinación a los goces sentimentales y espirituales. Pero, también
puede ser un indicador de inclinaciones lúdicas y sensuales, de gusto por el lujo,
por la comodidad y por el goce del cuerpo (goces alimentarios, goces sensuales y
sexuales tales como la inclinación tierna a acariciar, mimar, tocar y ser, a la vez,
acariciado y mimado).
El sibaritismo corporal, el narcisismo del cuerpo, puede estar interiorizado cuando el
sujeto se coloca durante tiempo excesivamente largo ante el espejo para
contemplarse y recrearse en sí mismo (fig. 217). Alcanza un nivel exhibicionista de
tipo histeróide, cuando dominan los signos de extroversión (fig. 174). En este caso,
el sujeto utiliza como espejo a los demás y se contempla y recrea observando la
sorpresa, el asombro o la admiración que despierta en su entorno.
Bajo el punto de vista motor o de movimiento, la curva es un movimiento fácil y
deslizante, que sigue, en unos casos, la dirección espontánea hacia el entorno,
hacia el contacto con el “objeto”, con los demás (necesidad de ternura, de
comunicación, de identificación afectiva, de busca de afinidades, etc.). Pero también
esta inclinación puede ser egoísta, es decir, puede deberse, solamente, a una
necesidad del sujeto de sentirse centro universal de todo interés y atención, dando
significado a los términos psicológicos de: egoísmo, egocentrismo, narcisismo, etc.
El ángulo, su contrario, es un gesto de freno, de inhibición o rechazo de los
impulsos espontáneos, es un gesto de resistencia o de defensa, de oposición
combativa o de intransigencia individualista frente al entorno. Este cambio brusco
de sentido en la dirección de los impulsos espontáneos, se transforma fácilmente en
afirmación personal, en individualismo, en independencia y en deseo de autoridad.
La curva engendra calor, unión, amor, placer, afabilidad, empatía, etc., aunque la
intención sea acaparadora y egoísta.
El ángulo engendra frialdad, dureza, intransigencia, combatividad, dominio,
autoridad, individualidad, separación, independencia, etc., aunque la intención se
revista de altruismo, de hermandad o de asociación universal en defensa de algo.
En la curva, podemos ver la confraternidad, la indulgencia y la dulzura, la gracia y la
afabilidad indicadas por Michon, que se hermanan con la armonía y sentido estético
que le atribuye Crepieux, con el esfuerzo sonriente, fácil y distendido de Saint
Morand, con la adaptabilidad de Teillard, con las aptitudes para las relaciones
humanas que indica Klages y con la disponibilidad a la comprensión de Moretti.
Según nuestras conclusiones, la nota clave del carácter, en los sujetos en quienes
predomina la curva, es la “vanidad”. La nota clave del carácter, en los sujetos en

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quienes predomina la escritura angulosa, es el “orgullo”. Ahora bien, tanto la
“vanidad”, como el “orgullo”, tienen infinidad de matices y derivados psicológicos,
como lo demuestra la gran cantidad de variaciones que presentan las escrituras
curvilíneas y angulosas. (Ver los términos “orgullo” y “vanidad” en mi “Diccionario”).
Hay dos tipos de curva, la curva redonda y lenta (figs. 14, 69c, 109, 117a y 174) y la
curva oval (figs. 55, 111, 114f y 115). Si reproducimos con la mano los gestos
circulares de la escritura redonda y luego los gestos en óvalo de la escritura
redondeada, intentando dar la máxima velocidad a uno y otro movimiento, veremos
que la mano, la muñeca y el brazo, trabajan con mayor elasticidad y facilidad y con
mucho menos esfuerzo y mayor rapidez, cuando reproducimos, en el papel o en el
aire, las formas ovales.
En la escritura “redonda”, el movimiento es de “rotación” y en similitud con la Tierra,
el sujeto gira sobre su eje, en torno al “sí mismo”. En la escritura “redondeada” u
oval, el movimiento es de “traslación”, y el sujeto gira en torno al “objeto”, del mismo
modo que la Tierra gira en torno al Sol a través de un movimiento elíptico.
De esta conclusión simbólica, se pueden extraer multitud de significados en torno a
la vinculación afectiva y a la dirección de los deseos, dirección “egocéntrica” en
torno al propio cuerpo y a sus necesidades y deseos, en el caso de la escritura
redonda, Y dirección hacia el “objeto”, si las escritura es redondeada u oval.
Tanto la escritura redonda como la redondeada, tienen sus aspectos positivos y
negativos. La escritura redonda es un fiel testimonio del predominio de la forma
sobre el movimiento, signo propio de una emotividad tranquila, centrada en torno a
sí mismo y a la conservación de la materia. El sujeto de escritura redonda, se
alimenta bien y no gasta mas energía de la necesaria, es sibarita y comodón, tiene
un carácter estable en el que se repiten los hábitos de conducta tanto en la vida
familiar como social y profesional.
La escritura redondeada, al ser más dinámica, es también más expresiva de las
vibraciones de la vida afectiva, de donde un abanico más amplio de matices en las
formas de reacción de la sensibilidad. La escritura redondeada, aporta una escala
psicoestésica mucho más rica en variaciones que la escritura redonda.
Tanto en los movimientos circulares (escritura redonda), como en los movimientos
ovales (escritura redondeada), debemos observar con mucha atención el rol de la
presión y la magnitud dimensional de la zona inferior. Hay personas muy sensuales
que hacen lo posible por ocultar o disimularlas apetencias del cuerpo (fig. 137a)
tratando de compensar estas apetencias en otros campos, convirtiéndose a veces
en una especie de “verdugo de corazón de tórtola” para su partenaire, sobre todo si
el acortamiento dimensional de la zona inferior va seguido de una presión
desplazada. En otros casos las jambas se alargan y robustecen en la zona inferior y
al sujeto le es difícil prescindir de las excitaciones sensuales y sexuales que les
provoca el contacto con el entorno, esté no presente el “objeto”. Un caso
monstruoso es el del personaje de la fig. 162. Este individuo ofrecía ocuparse de los
maridos encarcelados durante la guerra, a cambio que las mujeres de estos presos
accedieran a sus morbosos deseos sexuales.
Para mayor amplitud sobre el significado de la escritura en curva, ver las escrituras-
tipo Redonda R06 y Redondeada R07.

D01 - DESCENDENTE, Línea:

Entendemos como escritura descendente, aquella en que las líneas pierden la

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dirección horizontal y descienden en su recorrido de izquierda a derecha de la
página (figs. 39c, 54, 79, 103 y 174).
La línea, simbólicamente, es un indicador del modo de avanzar en la dirección de
un logro, de un objetivo. En la trayectoria de la línea se refleja el estado interior del
ánimo, la tensión o distensión de la voluntad, el grado de agresión a los obstáculos
y el nivel de confianza, de seguridad, de fuerza interna, de energía y dinamismo,
que moviliza cada sujeto en pro de los objetivos deseados o de los fines que desea
alcanzar.
Partiendo de este postulado, la escritura descendente, teóricamente, es un
descenso del ánimo, un descenso de la capacidad de trabajo y de rendimiento. El
descenso del ánimo produce el pesimismo, la tristeza, el abatimiento, el desaliento
moral y espiritual, la pesadumbre, los remordimientos o complejos de culpabilidad y,
en general, el descenso del interés por las cosas, la falta de confianza en sí mismo,
la disminución de la capacidad de decidir, la falta de interés por el futuro, por los
acontecimientos externos, por las relaciones sociales, etc.

El descenso de energía, propio de la depresión, produce el cansancio, la fatiga, el
abatimiento físico, el descontento de sí mismo y de los demás, la pereza frente a
esfuerzos que requieren una especial movilización de la energía y de la voluntad.
Los mismos deberes cotidianos se vivencian como una carga que llega a ser
insoportable.
En determinados casos, según Bousquet, expresa el “refugio en tendencias
homosexuales que surgen como efecto del abandono o pérdida de la virilidad que
generalmente va seguida de descorazonamiento, de depresión e inhibición”. El Dr.
Cristofanelli, entre otras indicaciones, ve en la escritura descendente un complejo
de inferioridad no compensado.
“Toda persona -dice el Doctor Battegay- posee un talante negativo que le es familiar,
por ejemplo, sentimientos de inferioridad, sentimientos de culpa, distímias
depresivas o agresivas a las que sucumbe en situaciones críticas, no sin
experimentar un cierto placer masoquista, lo cual le impide afrontar los problemas
de modo constructivo.
La escritura sin tensión dinámica y descendente puede producir la creencia mágica
de que las situaciones adversas pueden cambiar por, sí mismas perseverando largo
tiempo en una actitud distímica”. Es frecuente que el sujeto persevere en su estado
de frustración o sufrimiento cuando la situación en que se encuentra provoca en él
sentimientos que aprendió a rechazar en su infancia.
Como consecuencia de su estado disfórico, el sujeto puede buscar refugio en el
alcohol o en otras drogas (fig., 106f, cuya dirección ascendente en la primera línea,
expresa un intento esporádico de remontar el estado de postración y de abatimiento
en que se encuentra).
(N) Debilidad de voluntad, dejadez personal, falta de resistencia a las presiones e
influencias externas con peligro de adicción al alcohol o drogas, o a caer en la
corrupción moral, en la bajeza, en la hipocresía, en la deslealtad o en cualquier otro
tipo de depravación.
La escritura descendente, según la disminución de las fuerzas vitales, puede ser un
reflejo de enfermedad o de estados postoperatorios.
La interpretación justa de la escritura descendente, es difícil si no se tienen en
cuenta otros signos dominantes en el ambiente gráfico.
Para interpretar la dirección de las líneas, de acuerdo con el postulado indicado al
comienzo: “dirección seguida hacia un objetivo”, damos a continuación algunas
orientaciones prácticas.
Cuando los objetivos han sido razonablemente elegidos y calculados con sentido de

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la realidad, teniendo en cuenta las propias posibilidades y los medios disponibles, la
línea sigue la horizontalidad.
Cuando el objetivo a lograr no ha sido suficientemente programado o elaborado y no
se ha contado con los obstáculos, con las dificultades, con las posibles oposiciones,
con los medios y con el esfuerzo personal y capacidad realizadora necesaria, la
línea sufre los efectos de la inseguridad y acusa los impactos desfavorables a la
intención del sujeto, es oscilante, sinuosa, insegura y reveladora de la falta de
confianza en sí mismo, aunque el sujeto pueda llegar a sus fines después de
muchas vacilaciones, angustias e incertidumbres.
La fig. 177 es un buen ejemplo de superación de la inestabilidad de ánimo y de la
inseguridad, gracias a la intervención de los recursos de la imaginación y de la
inteligencia.
Por el contrario, las líneas pueden ser inflexibles y rígidas, favoreciendo los estados
obsesivos, la persistencia en la mente de ideas y de objetivos con independencia de
las exigencias del medio ambiente y de la conveniencia o no para el sujeto (Ver
“obsesión” en el Diccionario). El individuo obsesivo suele utilizar, como estrategia,
ciertos mecanismos defensivos, como pueden ser, por ejemplo, la racionalización ,la
intelectualización y algunos estilos de formación reactiva, que permiten al obsesivo
evitar lo desagradable y todo lo que provoca ansiedad. Ver un caso de líneas
rígidas en la fig. 126a, que se complica por la rareza excéntrica de las jambas
(anomalías en la esfera sexual).
En los sujetos normalmente adaptados a la realidad y sin grandes problemas entre
los deseos y el logro de objetivos, las líneas suelen ser horizontales y con ligeras
oscilaciones, es decir, sin rigidez, sin sinuosidades, sin ondulaciones notables y sin
imbricados importantes en el ascenso y descenso de las palabras (figs. 16, 44, 46,
55, 142, 152 y 178).
En cuanto a las líneas ascendentes y descendentes, podemos ver en ellas la
dirección de la agresividad (en su sentido psicoanalítico). En la escritura
ascendente la agresividad se dirige hacia afuera, hacia el entorno. En la escritura
descendente, la agresividad es masoquista, se dirige hacia el propio sujeto.
La agresividad es una pulsión instintiva relacionada con la sexualidad. Se puede
presentar en forma real (ataque a otros, impulso a dañar, a destruir, a contrariar, a
humillar). Puede expresarse en forma simbólica (ironía. espíritu crítico disfrazado de
ayuda, sonrisa ante los errores o fracasos de otros) y en forma fantasmática en las
creaciones literarias, artísticas, humorísticas y en los sueños de agresión con los
ojos abiertos.
La agresión es real, tanto en la escritura ascendente como descendente, cuando el
grafismo es tenso, anguloso, dinámico, impulsado y acerado (fig. 28). La agresión
es simbólica (ironía, humorismo, broma, chanza), cuando el grafismo es
predominantemente curvilíneo, sin gran tensión y dinamismo, contenido, vertical y
sobrio. La agresión puede ser fantasmática o fantaseada cuando el grafismo acusa
un fuerte nivel de emotividad, con nivel de actividad por debajo de la media y con
signos de inhibición y de represión muy manifiestos. En general, la agresividad es
más aguda, persistente y temible en la escritura descendente, que en la escritura
ascendente.

D02 - DESCONCERTANTE, Escritura:

83
Llamamos desconcertante a la escritura que, a simple vista, se podría catalogar con
un nivel positivo bajo, es decir, como reflejo de cualidades de carácter y aptitudes
en contradicción con los resultados en los tests psicotécnicos y en la eficacia en el
trabajo. Este tipo de grafismo es frecuente en la actualidad.
En los tiempos de los grandes maestros de la grafología, de Michon, Crepieux,
Klages, Moretti, Saudek, etc., la educación del niño y del joven consistía en imponer
un Super-Yo, una disciplina, un respeto a los semáforos sociales y a la autoridad de
los padres y maestros como principal objetivo de la educación. Basta dar un repaso
al grafismo de personajes de hace 50 o más años para comprobar los efectos en la
escritura de los antiguos sistemas educativos, representados aún por el actual
papa, Juan Pablo II.
En la nueva educación, prima la libertad, no la coacción de las pulsiones instintivas,
antes sometidas a un control, a las exigencias tiránicas de un comportamiento
restringido. La misma Iglesia ha cambiado sus antiguas recomendaciones
represivas, por ejemplo, en cuanto a la sexualidad, por una actitud más abierta y
orientativa.
En las escuelas e institutos de hoy, ya no se estudia solamente memorizando los
temas expuestos en los libros, se trabaja con ellos, se hacen fichas, se estudia en
equipo y se entienden las matemáticas de otro modo. Esto quiere decir que el
hombre de hoy se ha liberado de muchas restricciones que, como es lógico, se
traducen en el grafismo por una falta a veces de disciplina, de organización, de
precisión, etc. que, sin embargo, profesionalmente no se traduce del mismo modo.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchas neurosis se compensan
positivamente en la actividad profesional.
Con esta aclaración, pretendemos sugerir que, del mismo modo que una escritura
regular y metódica puede dar fallos de adaptación, una escritura desigual, más o
menos desordenada e imprecisa puede, en determinados casos, pertenecer a
sujetos eficaces en su trabajo, sobre todo, cuando hay un buen dinamismo y un
ritmo vital fuerte. (Ver en el boletín nº 5 de la A.G.C. nuestro artículo sobre este
tema).
En el artículo sobre las desigualdades de orden, D13, se intenta dar una explicación
complementaria.

D03 - DESCUIDADA, Escritura:

Ausencia de atención en la relación espacio-texto en la masa gráfica. Por ejemplo,
distribución defectuosa de los márgenes, de los puntos y aparte, de las líneas, de
las letras en las palabras; colocación poco precisa de los puntos y acentos u
omisión de los mismos, cambios de rapidez y de dimensión, escritura pastosa,
descendente, sucia, etc.
(P) Con tensión y dinamismo puede entrar en la categoría de las escritura
desconcertantes D02, en cuyo caso se puede tratar de un individuo activo,
acostumbrado a ocuparse de las cuestiones generales de su profesión,
reaccionando de modo inmediato a los problemas o asuntos que la vida cotidiana le
plantea, los cuales atiende en forma panorámica, reuniendo el mayor número de
ellos en un sólo orden, sin entrar en los pequeños detalles. Los errores se corrigen
sobre la marcha, sin detener la acción para reflexionar.
(N) Si la escritura tiene poco dinamismo, es floja, blanda y con predominio de la
curva, el sujeto no encuentra placer en ninguna actividad física o intelectual

84
disciplinada, es perezoso, vago y negligente, carece de puntualidad, de disciplina
en la forma de atender sus obligaciones. En todo caso, puede actuar por inercia, sin
ningún esfuerzo especial de la voluntad. Su falta de espíritu práctico y su tendencia
a la malicia, hace que espere, mágicamente, más de los demás que de sí mismo. Su
falta de interés por la mayor parte de cosas, hace su atención débil y olvidadiza y un
terreno abonado para caer más en los vicios que en la virtud.

D04 - DESIGUAL o IRREGULAR, Escritura:

Es desigual o irregular una escritura, cuando presenta variaciones o discordancias
en los tres grandes aspectos de la escritura, la forma, el espacio y el movimiento.
Por ejemplo, el empleo alternativo y sin homogeneidad del ángulo y de la curva, las
irregularidades en los márgenes, en los puntos y aparte, en la separación de letras,
palabras y líneas y las desigualdades de dimensión, de proporción, de presión, de
cohesión, etc., denotando la falta de armonía y de homogeneidad. (Ver figs. 37, 38,
49, 82, y 90).
Toda desigualdad supone un desajuste, una discordancia entre el mundo interior del
sujeto y el entorno, una desproporción entre el estímulo y la respuesta, un
predominio de la emotividad sobre el control del juicio y del razonamiento. El sujeto
vive dominado por sus emociones y por sus impulsos inmediatos, las más de las
veces en lucha consigo mismo, de donde una falta de equilibrio interior, de
serenidad, de calma y reflexión para afrontar los problemas de la vida juiciosamente
y para seguir un comportamiento adaptado, sin pasar fácilmente a los extremos. Es
la “inconstancia agitada” que decía Pulver. Nuestro aparato psíquico es a la vez
emisor y receptor de estímulos. Todo estímulo despierta una emoción. Toda emoción
es una fuerza. Tenemos un sistema regulador de energía (ver en “Manual de
Grafoanálisis” el artículo “La polivalencia de los signos”) que a veces permite
explayar, mediante los mecanismos de defensa psíquicos, las acumulaciones de
fuerza, las emociones no descargadas. La descarga de emociones para la
regulación del equilibrio psíquico puede tomar dos caminos : a) el del sistema
nervioso central que permite la abreacción (gritar, protestar, encolerizarse, irritarse,
tener impulsos agresivos, etc., y b) el camino de descarga del sistema nervioso
vegetativo produciendo alteraciones o perturbaciones sobre los órganos viscerales:
corazón, pulmones, estómago, hígado, aparato sexual, etc. generando las llamadas
enfermedades psicosomáticas. Por ejemplo, los falsos cardíacos o con úlceras de
estómago, los trastornos sexuales más o menos esporádicos, etc.
Es importante, pues, estudiar bien las desigualdades en el grafismo. No descarga
igual los excesos de excitación el autor de la fig. 29 que el autor de la fig. 33. Ambos
son emotivos, pero mientras uno canaliza la energía hacia actividades intelectuales
(fig. 29), el otro, intenta forzar violentamente la realidad para afirmar su Yo de un
modo desequilibrado y con reacciones violentas.
(P) Según el dinamismo y fuerza realizadora que denote el grafismo, el sujeto puede
tener un carácter activo y emprendedor, un gran empuje realizador y, aunque
frecuentemente carezca del sentido de la medida y de la previsión, puede tener en
su actividad grandes éxitos por su fuerza viva y fecunda, por su intuición táctica, por
su facilidad de ir corrigiendo los errores sobre la marcha y sin necesidad de
detenerse a reflexionar. En este caso, la descarga emocional, la abreacción, es
positiva. Las emociones eligen el sistema nervioso central como vía de expansión

85
reguladora.
Las desigualdades con bajo nivel positivo, y poco nivel de actividad, puede ser
patrimonio de personas fantaseadoras, capaces de conectar con su inconsciente y
de dar salida, en forma de fantasía, a la realización de deseos imaginarios. Cuando
no se trata de un artista, de un músico o de un pintor, por ejemplo, el sujeto busca
en este mecanismo psíquico una huida de la realidad y, en su sustitución
fantasmagórica, trata de alcanzar una tranquilidad y rehabilitación a sus propios
ojos, lo que puede ayudarle a soportar su neurosis y sus desajustes con la realidad.
(Ver en el “Diccionario de Psicología” el término “Adaptación”).
Del mismo modo, en sentido positivo, sin que necesariamente hablemos de la
“desigualdad metódica” de Moretti, que suele ser siempre positiva, la escritura
desigual puede ser un indicador de fuerza creadora, de riqueza imaginativa y
espiritual y de vivacidad de sentimiento y de inteligencia. La escritura desigual,
según Pulver, puede traducir una vida interior genial y grandes dotes de iniciativa y
realización en cualquier campo, mientras que, en sentido negativo, la escritura
desigual es indicadora de desequilibrio y neurosis, de agitación y de insuficiente
autocontrol en las reacciones. Entre éstos dos extremos, hay que tener en cuenta
que las desigualdades pueden ser parciales, pueden afectar a determinadas zonas
y aspectos. Por ejemplo, en la fig. 126a, las desigualdades afectan a la zona
inferior, mientras en las zonas media. inicial y final, la escritura es regular y rígida.
El desajuste, el desequilibrio tiene lugar en las pulsiones instintivas, las cuales son
rechazadas en forma rígida por la actividad consciente y, tal vez,
supercompensadas a través de realizaciones imaginarias del deseo (perversiones
sexuales fantaseadas).
En la fig. 83, las desigualdades afectan principalmente al coligamento (variaciones
de forma) y a la inclinación, señalando cambios frecuentes y discordantes en las
relaciones del Yo con el Tú.
En la fig. 33, las desigualdades afectan primordialmente a la presión (apoyos
bruscos y violentos en los movimientos verticales), lo que testimonia las reacciones
violentas del escritor en todo cuanto repercute sobre sus propias ideas y posiciones.
Desequilibrio autoestimativo.
Otro caso muy frecuente son las desigualdades en la dimensión de las mayúsculas,
como ocurre en la fig. 106a, de la actriz italiana Pier Angeli. Es fácil deducir que se
vanagloria (inflación) en su propio nombre “P” de “Pier”, identificando en él tanto su
famosa belleza como sus triunfos cinematográficos. Las otras mayúsculas, mucho
más modestas, no representan para ella una gran identificación con el rol que
representan y son introyectadas en el Yo.
Las inflaciones en las mayúsculas suponen una sobrecarga en el concepto
autoestimativo en el amor propio, una supercompensación de los sentimientos de
inferioridad. Por tanto, cuanto mayor es el volumen y desproporción de las
mayúsculas en relación con las otras letras, mayor es la susceptibilidad del sujeto
ante todo aquello que pueda minimizarle.
Unas mayúsculas grandes y otras pequeñas o rebajadas, expresa frecuentemente la
inseguridad en el concepto autoestimativo, en la idea que el sujeto tiene de su
propio valer. Estas oscilaciones en la autoestimativa son reflejo de un factor
neurótico.

86
D05 - DESIGUALDADES DE ABREACCIÓN:

Mezcla de letras abiertas y cerradas. No sólo se revisarán los óvalos de las letras
“a”, “o”, “g” “d”, “b”, etc., sino también las letras “m” y “n” minúsculas, los trazos
iniciales y finales de las mayúsculas y los bucles de las jambas, que normalmente
deben estar ligados a la letra siguiente sin alteraciones.
Por ejemplo, las letras “m” y “n” son cerradas, cuando el coligamento es en arco,
sobre todo, si es buclado. Las letras mayúsculas son cerradas cuando sus trazos
iniciales y finales son encaracolados o regresivos (fig. 4). Las jambas son cerradas
cuando el movimiento de ascenso recubre la jamba (figs. 161, 179 y 216), cuando
toman la forma de un ocho de guarismo (fig. 130) o presentan trazos de adorno
sinistrógiros (fig. 119). Se puede considerar también cerrada una escritura, cuando
es pequeña, apretada y con palabras espaciadas (fig. 46).
Por tanto, a la hora de contabilizar la cantidad de letras abiertas y cerradas para
determinar el porcentaje de abreacción, de expansión libre y espontánea de los
impulsos instintivos, afectivos y mentales, hay que tener en cuenta las modalidades
de cierre y de abertura de todo ese conjunto de signos.
Predomina la abreacción sobre la inhibición del impulso expansivo en las figs. 88 y
89a. En la fig. 88, la expansión es fluida y predominantemente mental y afectiva. La
inhibición se produce en las pulsiones instintivas (jambas cortas, desligadas y
alguna de ellas reseguida). La plenitud de la “g” en la zona superior y la
simplificación y ascenso por la derecha del bucle de la jamba en la palabra
“larga”(final de la primera línea), señalan claramente la sublimación de las
necesidades sexuales en actividad mental. Se trata de un guionista de cine muy
considerado en su profesión. Los reinflados en la zona superior, confirman la esfera
en la que se descarga la libido.
En la fig. 89a, la escritura es extensa, con coligamento en guirnalda (gesto abierto),
pero apreciamos inhibiciones en la cohesión (mayúscula aislada, cortes en el
enlace de las palabras, mayor espacio del normal entre palabras y tendencia
gladiolada). Esto quiere decir que la abreacción es predominante, pero con
prudentes frenos impuestos por la experiencia, por el correr de la vida.

D06 - DESIGUALDADES DE COHESIÓN:

Desigualdad en el modo de enlazar las letras en las palabras. En unas palabras las
letras aparecen ligadas o unidas por grupos, en otras las letras se desligan o
presentan cortes caprichosos o inhibiciones de cohesión importantes. Como
muestras más o menos ilustrativas, ver las figs. 44, 106a, 122 y 145.
La palabra es la representación en la mente de un “objeto” (abstracto o concreto). A
toda representación le corresponde una vivencia afectiva, un recuerdo, más o
menos subconsciente, de lo que cada palabra u objeto significa para nuestro Yo.
Unos objetos están más cargados que otros de matices afectivos. Por ejemplo,
cuando escribimos nuestro propio nombre, las características de la escritura indican
cómo nos sentimos con nuestra propia auto-imagen. Por ejemplo, glorificados, como
es el caso de “Pier Angeli” (fig. 106a); orgullosos, pero minimizados en la esfera
afectiva (fig. 111); evasivos, como en el caso de Henry Kisinger, (página 488);
intrigantes, como en el caso de Erle Stanley Gadner (el novelista creador de la serie

87
“Perry Masson”, fig. 111a), etc.
La cohesión, el grado de enlace de unas letras con otras, supone la existencia de
un vínculo afectivo unificador e identificador, una sintonía entre el sujeto y el
“objeto”. Enlazar las letras es mostrar una disposición abierta y espontánea, una
confianza y deseo de sintonizar nuestro Yo con los “objetos”, con las personas o con
todo aquello que mencionamos al escribir.
Dividir el objeto en partes (escritura desligada) supone, teóricamente, una actitud
inconsciente de desvinculación, de separación una falta de identificación con el
“objeto”. La sintonía entre el Yo y el “objeto” no existe, hay resistencias interiores,
recuerdos desafortunados, pequeños conflictos internos que impiden la actitud
espontánea del sentimiento hacia el “objeto”. Podemos hablar aquí de introversión,
de desconfianza, de temor, de despegue afectivo y de otros reflejos condicionados
negativos en relación al “objeto”. (Como sabemos, el “objeto”, lo mismo puede ser
un objeto abstracto que concreto, lo mismo las personas del ambiente familiar, que
otras personas u objetos del entorno social o profesional). El “objeto” , en la firma,
es el propio Yo.
Cuando las desigualdades de cohesión afectan a la firma, por ejemplo, escritura
ligada en el texto y desligada en la firma (ver el apellido en la fig. 104), o el nombre
con letras ligadas y el apellido con letras yuxtapuestas, o viceversa, el sujeto tiene
problemas con su auto-imagen. El complejo de Edipo u otros complejos freudianos,
adlerianos o junguianos pueden estar presentes.
(N) Las desigualdades en la cohesión pueden deberse a múltiples causas, entre
otras al desajuste o lucha entre el deseo y el temor, entre una vida interior
perturbada por fallos en la relación con el “objeto”, por frustraciones en la expansión
de las pulsiones instintivas, por fracasos de todo tipo (sentimentales, sociales,
profesionales, etc.) que impiden al sujeto encontrar un equilibrio armónico entre su
vida interior y su entorno.
Por tanto, toda irregularidad en la cohesión de los movimientos es un indicador de
sufrimiento, de falta de armonía y equilibrio interior. Esto supone un bloqueo o
dificultad en la expansión de los impulsos de contacto, en la integración, en la
participación del sujeto en los gustos e ideas de los demás. Si buscamos una
similitud, podemos equiparar este signo gráfico con la elección del gris y del negro,
junto con el rojo y el amarillo, en las primeras posiciones en el test de Lüscher.
Naturalmente, en este caso, como en todos, hay que tener en cuenta el ambiente
gráfico, el nivel positivo-negativo y las circunstancias emocionales en que se
encontraba el sujeto en el momento de escribir. Es conveniente, pues, examinar
muestras de escritura de la misma persona en momentos diferentes. Si no
disponemos de varios escritos para cotejar estas distorsiones de la cohesión, en el
caso que se pueda, conviene recoger información del propio sujeto o recurrir a otras
pruebas, como puede ser el test de Rorschach u otras pruebas proyectivas para
buscar las causas de éste signo gráfico. Cuando no hay trabas emocionales,
conflictos internos, ansiedades, temores o inhibiciones subconscientes, la cohesión
es normal, la escritura es agrupada o ligada, y no presenta distorsiones, ni
discordancias en la cohesión.

D07 - DESIGUALDADES DE COLIGAMENTO:

88
(Ver el artículo coligamento desigual, C17).

D08 - DESIGUALDADES DE DIMENSIÓN:

Las desigualdades de la onda gráfica afectan, principalmente a la dimensión de los
gestos gráficos. Estas desigualdades pueden referirse al volumen y desproporción
de ciertas letras, especialmente las mayúsculas (fig. 57a), a los trazos iniciales (fig.
187) o finales (fig. 37), a las hampas (fig. 11), a las jambas (fig.12), a las barras de
las “t” (fig. 90) a la puntuación (fig. 162).
Las desigualdades de dimensión alcanzan su máxima importancia cuando van
seguidas de un recargo aislado en la presión de los trazos a base de apoyos
bruscos, de tipo fusiforme o masivo, como ocurre en la fig. 162, donde la excesiva
prolongación y volumen de las jambas, así como la violencia de los puntos acerados
está en fuerte contraste con la insignificancia dimensional de las letras de la zona
media cuyo trazado es filiforme.
En general, las desigualdades de las letras, en la altura y volumen, en sentido
vertical, corresponden a problemas relacionados con el sentimiento autoestimativo
(inflación, fantasía, irrealidad en el sentimiento de sí mismo, seguido de cortedad,
inseguridad, temor al fracaso, etc.).
Las desigualdades en la extensión horizontal de las letras, afectan a las relaciones
del Yo con el Tú, a los modos de expansión afectiva, a la comunicación con los
demás. En este sentido, cobran gran interés ciertas modalidades de trazos (rizos)
estudiados por Moretti y sus seguidores, especialmente por Torbidoni, Zanin,
Cristofanelli, etc. (ver “Grafología. Manual teórico-práctico”).
Las desigualdades de dimensión en las jambas afectan a las necesidades de
expansión de las pulsiones instintivas, señalando disturbios en esa esfera. Por
ejemplo, en la fig. 86, la jamba de la “y” de la primera línea está en desproporción
de longitud y anchura con el resto de jambas de ese grafismo. Los momentos de
euforia instintiva, de énfasis, se alternan con el rechazo o inhibición de otras jambas
desligadas o fragmentadas, siendo más frecuente la represión que la expansión, en
razón de la inversión de la escritura y de las desigualdades en la cohesión.
Las desigualdades de altura y de extensión en las mayúsculas (fig. 106a) es claro
testimonio de las alternativas de inflación y deflación del sentimiento autoestimativo,
de los cambios que se operan en la autoimagen, como lo demuestra el autógrafo de
la bella actriz italiana Pier Angeli.
Las desigualdades en la zona media, principalmente en los finales (fig. 154) nos
indican el modo como cada sujeto “impone sus afectos y deseos sobre los demás”
en ciertos casos (finales largos y con fuerte presión) y, en otros, se deja influir
afectivamente por la fuerza de las personalidad de sus interlocutores.

D09 - DESIGUALDADES DE DIRECCIÓN:

Las desigualdades en la dirección de las líneas afectan al estado de ánimo, al

89
humor y a la voluntad, firmeza y estabilidad en la dirección de los objetivos
deseados. No tiene la misma fuerza de voluntad, ni la misma estabilidad de ánimo el
autor del grafismo de la fig. 54 o de la fig. 148 que el de la fig. 155, o el de la fig.
178. El primer grafismo corresponde a un hombre de ánimo vibrante y bastante
influenciable. En el segundo caso, fig. 148, se trata de una escritura blanda,
inestable, permeable a todas las influencias externas, a pesar del gesto-tipo fuerte
en las barras de las “t”, más indicador de fantasías en el deseo de ser y de
imponerse, que de un auténtico dominio sobre su entorno.
En cambio, en las figs. 155 y 178, la presión, la dirección, la inclinación y todos los
signos dinámicos se mantienen firmes y estables, lo que quiere decir que estos
sujetos se sostienen sin oscilaciones en un mismo estado de ánimo y perseveran en
los objetivos deseados sin dejarse influenciar por obstáculos, dificultades,
oposiciones o circunstancias desfavorables y sin ceder a ninguna caída de ánimo.
Así pues, las desigualdades en la dirección de las líneas testimonian la
influenciabilidad de ánimo, la pérdida más o menos frecuente de la seguridad en sí
mismo y de la confianza en alcanzar, sin obstáculos o dificultades, las metas u
objetivos deseados. Las líneas tan pronto ascendentes como descendentes en un
mismo escrito señalan las variaciones de ánimo de los sujetos maniaco-depresivos
que, en casos extremos se trataría de una psicosis maniaco-depresiva.
En general, las desigualdades de dirección son un síntoma de angustia vital, de
angustia frente al futuro. Con escritura floja o blanda, inarmónica, regresiva,
arqueada y con fuerte porcentaje negativo, puede ser un indicador de deslealtad, de
amoralidad, de insinceridad y de hipocresía.
La pérdida extrema de la horizontalidad en la dirección de las líneas (fig. 203a), se
puede considerar como una pérdida del sentido de la orientación en el espacio y en
el tiempo.

D10 - DESIGUALDADES DE DISTRIBUCIÓN:

Irregularidades en la distribución de letras, de palabras, de líneas y de texto (figs.
49, 90, 106f).
El modo como instala o coloca el sujeto las letras en las palabras, las palabras en
las líneas y las líneas en la página, es una señal evidente de su grado de equilibrio
interior, del modo como se representa y organiza las ideas en su mente y de como
combina, relaciona y clasifica los objetos abstractos y concretos, en el tiempo y en
el espacio de cara a un juicio o razonamiento o a una jerarquía de valores. En otras
palabras, las desigualdades de distribución nos indican el grado de organización y
adaptación de la realidad interna del sujeto y su grado de “veracidad objetiva sobre
lo que percibe”.
(N) Las desigualdades de espacio y movimiento, o desigualdades de distribución,
son siempre un indicio del desajuste interno del sujeto con respecto a las pulsiones
internas (cargas de emotividad reprimidas, mal reguladas o distorsionantes) y las
exigencias del medio ambiente. Detrás de toda anomalía de carácter se encuentran,
frecuentemente, frustraciones en la sexualidad, insatisfacciones sentimentales
(sentimientos de ternura insatisfechos) o fracasos en las relaciones del Yo con el
Tú, del Yo con el otro sexo o del Yo con el Trabajo.
Cuanto más importantes son las desigualdades en la distribución, mayor es el grado

90
de desorientación del sujeto en el espacio y en el tiempo y en sus relaciones con su
mundo circundante. En estos casos, es aconsejable la psicoterapia gráfica o la
intervención del psicólogo clínico.
Las desigualdades de distribución se encuentran frecuentemente en los grafismos
de artistas, de intelectuales y de individuos en los que predomina el pensamiento
mágico sobre el pensamiento lógico (Ver éstos términos en el Dicionario de
Psicología).

D11 - DESIGUALDADES DE FORMA:

Las desigualdades en la forma de las letras, muy esencialmente en la zona media
del grafismo (esfera de la conciencia, del presente cotidiano y del Yo), figs. 27, 30,
49, 83, etc., son muy importantes y a ellas debemos prestar la máxima atención.
Son también importantes las desigualdades de forma en las mayúsculas por afectar
a la “auto-imagen”, las desigualdades de forma en la zona inferior, por traducir las
anomalías y desviaciones sexuales y de la conducta.
Las desigualdades de forma son muy frecuentes en las barras de las “t”. Siendo la
forma, según Aristóteles, lo que hay de más constante en la naturaleza, en los
objetos y en los seres vivientes, toda desigualdad en este aspecto es sintomática de
desajustes y cambios frecuentes en la conducta. Puede tratarse de un
comportamiento histeróide (afán de exhibicionismo, de reclamo, de llamar la
atención del entorno y dirigirla hacia el propio Yo), si las desigualdades de forma se
producen en mayúsculas grandes e infladas (fig. 57a y 111a).
Se tratará de un pensamiento mágico, fantasmagórico y cambiante, si las
desigualdades de forma y las inflaciones corresponden a elementos de la zona
superior, como pueden ser las “d”, las barras de las “t” o cualquier hampa.(Ver fig.
140, donde se alterna el “golpe de látigo” con el “golpe de sable” en las barras de
las “t”, expresión de alternativas en las actitudes autoritarias, despóticas y
dominantes de la fémina en cuestión.
Las desigualdades de forma en la zona media son indicadoras de fracasos y
frustraciones en la esfera sentimental. Es frecuente éste signo en personas
separadas o divorciadas o en matrimonios que se soportan mal.
Las desigualdades en la zona inferior afectan a la conducta sexual y adquieren
distinto significado según el rol que tenga la presión, la dimensión y la continuidad.
(Pueden verse desviaciones más o menos pervertidas en las figuras 82, 126 y 152).
Recomendamos, sobre este tema, la lectura de la obra del Dr. Laforgue
“Psychologie de l’echec” (Psicología del fracaso), Editorial Trenadiel, París.
Dentro de las desigualdades de la forma, hacemos referencia aquí a ciertas
escrituras que presentan, alternativamente, hampas convexas, cóncavas y rectas.
En la fig. 207, podemos ver los tres tipos de torsión o desigualdad referidos a las
hampas : a) hampa recta; b) hampa curvada a la derecha y c) hampa curvada hacia
la izquierda.
Las oscilaciones o alternativas en un grafismo de estos cambios de forma en los
ejes de las letras debemos referirlos a variaciones neuróticas de actitud con
respecto a las posiciones tomadas. El comportamiento del sujeto oscila entre las

91
actitudes de firmeza e inflexibilidad de unos momentos (hampas rectas), la actitud
de sumisión o aceptación, sin oposición, de otros (hampas cóncavas o curvadas a la
derecha) y la actitud de contradicción, oposición, descontento o rechazo, si algunas
de las hampas se curvan con la concavidad hacia atrás (fig. 207c). La figura 145,
por ejemplo, presenta algunas hampas con el dorso cóncavo.
Ver, en este sentido el trabajo de Torbidoni y Zanin referente a éste tema en la obra :
“Grafología. Texto teórico práctico”, Ed. Tantin, Santander, 1992.

D12 - DESIGUALDADES DE INCLINACIÓN:

Los ejes de las letras, en sentido vertical, varían su orientación en el espacio
gráfico, oscilando entre inclinada, vertical o invertida, según los casos. Por ejemplo,
una escritura de predominancia inclinada presenta enderezamientos verticales (fig.
29), o viceversa, una escritura de tendencia vertical presenta oscilaciones hacia la
derecha (fig. 27).
La inclinación es un movimiento expresivo del deseo de proximidad, de
acercamiento, de vinculación del Yo al Tú, que podría traducirse también por deseo
de contacto físico, de ternura, de participación. Las desigualdades en la inclinación
son indicadoras de una conducta cambiante en las relaciones humanas. Señala
necesidades de ternura contrariadas, si la escritura es predominantemente
dextrógira en sus ejes de inclinación y presenta enderezamientos (letras verticales)
incluso letras de inclinación invertida a lo largo del texto (fig. 114a).
(P) En sentido positivo, las oscilaciones de inclinación, en un grafismo
predominantemente armónico, se ha dicho que reflejan flexibilidad de, carácter,
comprensión de espíritu, talento psicológico, penetración intelectual, etc. (Torbidoni
y Zanin). Estamos de acuerdo. Yo opino que éstas cualidades de carácter provienen
de una actitud cauta y reflexiva del sujeto frente a su ambiente o ante la persona
que tiene delante. El sujeto frena sus impulsos espontáneos de acercamiento,
proximidad y participación frena sus necesidades de ternura y tiende a tomar la
actitud más conveniente de acuerdo con las personas y las circunstancias que están
presentes en cada caso.
Con predominio de signos negativos, las desigualdades de inclinación ofrecen una
gran flora de contrastes ya que el sujeto no frena organizadamente sus impulsos
instintivos y afectivos, sino que sufre una tirantez entre el deseo y el temor, entre la
necesidad de darse y los recuerdos frustrantes que almacena su alma. Al no regular
bien su esfera instintiva y afectiva, el eco del fracaso y el temor a sufrirlo de nuevo
martiriza su mente y acaba por no saber a qué atenerse, si ceder a sus impulsos, o
rechazar de lleno la posible satisfacción de sus deseos. Vive en una especie de
zozobra psíquica. Esta actitud termina frecuentemente en la angustia, cuando no es
el producto de ella.

D13 - DESIGUALDADES DE ORDEN:

Irregularidades en los márgenes y puntos y aparte, en la distribución de las letras,
de las palabras y de las líneas, en la colocación de las barras de las “t”, de los

92
puntos, acentos, etc. (fig.84).
La interpretación es la misma, o parecida a lo ya indicado en las desigualdades de
distribución, pero afectando mucho más a los trazos libres (puntos, acentos, barras
de “t”, etc.) y al orden y simetría de las líneas y de los márgenes. Las desigualdades
en el orden suponen cierta distorsión o deterioro de la capacidad de organización y
de regularización del tiempo, del espacio y del comportamiento. Implica una falta,
más o menos importante, de atención ,de precisión, de eficacia y de autocontrol
consciente. La organización de la actividad, de las ideas (juicio y razonamiento),
depende más de los hábitos de repetición adquiridos (automatismo psíquico, reflejos
condicionados), que a una planificación consciente y razonada del comportamiento.
Nos encontramos frecuentemente con sujetos que, a pesar de su escritura
desorganizada, son excelentes profesionales en su área de trabajo. Esto se debe,
no a una actitud mental conscientemente organizada, sino a una respuesta
automática, a una adaptación flexible, a una orientación emanada del inconsciente,
que responde a cada situación externa como guiada por reflejos condicionados
positivos. En estos casos, la eficacia se debe a los estímulos-guía que el sujeto
recibe desde su subsconsciente. Debemos suponer aquí, la existencia de un
cerebro lógico que no ha necesitado la concienciación reflexiva. (Ver escritura
Desconcertante).

D14 - DESIGUALDADES EN LA PRESIÓN:

Las desigualdades en la presión, alternativas de trazos espasmódicos fusiformes,
de trazos acerados y masivos, de trazos con presión desplazada, etc., (figs. : 33, 54,
61, 79 y 117a y b).
(N) Estos contrastes en la presión son muy sintomáticos. Reflejan variaciones o
cambios violentos en el humor, en el comportamiento, en la manera de descargar
las sobreexcitaciones emotivas. Es reflejo de una emotividad incontrolada y
explosiva, de una reactivada impresionable y exagerada en relación con las causas
motivantes, aunque normalmente, el comportamiento del sujeto en sus relaciones
sociales, pueda ser muy correcto e incluso refinado y distinguido.
La interpretación de las desigualdades en la presión depende mucho del dinamismo
y fuerza de los trazos, de su nivel de desproporción y de la frecuencia de las
desigualdades. Hay que tener muy en cuenta el nivel de armonía y positividad que
tenga el ambiente gráfico para poder determinar la transcendencia e intensidad de
la agresividad (trazos acerados) la violencia explosiva (trazos masivos) y el grado y
frecuencia de la fusiformidad, que nos reflejará el tipo de contracción, irritación y
descarga de los impulsos. En la fig. 33, los regruesamientos violentos de los
movimientos en flexión, parecen afectar a un arco reflejo cerebral y espinal,
determinante de la brusquedad explosiva con que el sujeto quiere manifestar sus
posturas, sus tomas de posición, sin avenirse a razones o justificaciones de los
demás en torno a realidades que el sujeto rechaza admitir.
En la fig. 54 las hampas fusiformes se curvan con concavidad hacia la derecha.
Cierto que es un signo de excitación sensual, pero aquí la sensualidad, las
apetencias de goce, sufren una transformación y se subliman buscando el goce en
las manifestaciones del espíritu.
El sujeto intenta olvidar su cuerpo, sus pulsiones instintivas primarias (acortamiento

93
o simplificación de las jambas. Ver, por ejemplo la simplificación dextrógira de la “g”
de “larga” en la primera línea). Sin duda, esta supercompensación de pulsiones
instintivas a través de la sublimación, puede producir obras de arte, como es el caso
de este guionista de cine, pero las necesidades sexuales y sensuales suelen pasar
factura si no se las atiende en su forma natural y primaria : trastornos sexuales y de
conducta posibles. La presión desplazada (ver los regruesamientos en la base de la
zona media), las barras de las “t”, alternativamente masivas y aceradas y en
diagonal con la línea, la falta de aireación (jambas que se entremezclan con las
líneas subyacentes: escritura confusa), nos dan una imagen muy negativa de las
cualidades de carácter del autor de este grafismo.
La inclinación a las perversiones o anomalías en la sexualidad las podemos ver en
la escritura de presión desplazada, en la retorcida forma de las jambas y en el
entremezclado de las jambas con las letras de la zona media de la línea subyacente
(el sujeto escribe ensuciando y mezclando de modo confuso elementos gráficos
significativos de la línea anterior, mezcla desordenadamente los impulsos instintivos
con las manifestaciones afectivas y los dones del espíritu). Las reacciones violentas
y agresivas, más o menos groseras, combaten (barras de “t” en diagonal, masivas y
aceradas) los sentimientos éticos, las ideas elevadas y el comportamiento honesto
de las personas normalmente evolucionadas. El sujeto es incapaz de concebir una
sociedad que rechace la suciedad moral.
En la fig. 79, los regruesamientos en los trazos de flexión (alargamientos),
contrastan con los perfiles de las letras, con los movimientos de extensión.
La escritura es angulosa, seca, apretada, descendente. Los estados de
insatisfacción e inconformismo (predominio de los alargamientos norte-sur, sobre la
estrechez y debilidad de los movimientos de expansión), producen un tipo de
carácter poco adaptativo, que nos recuerda al “apático” de Heymans-Le Senne:
intensa sensibilidad interiorizada, bloqueada por estados de ansiedad y por un
pesimismo casi constante que dificulta las relaciones armónicas con los demás.
Estas desigualdades de la presión son aquí un indicador de una emotividad muy
alterada por el desajuste existente entre la fuerte ambición (deseo de “ser”, de
“tener” ternura y comprensión, dominio sobre el entorno y otras aspiraciones
desmedidas) y la gran frustración y amargura que produce en el sujeto la hostilidad
que él mismo provoca con sus protestas de inadaptado, con su neurosis de
insatisfacción. Finalmente comentamos los regruesamientos de la figura 117a y b.
En la fig. 117a, los apoyos fusiformes, los espesamientos, son movimientos de la
pluma recreados sobre un trazado muy curvilíneo (escritura redonda), donde la
sensualidad se desborda en una búsqueda sibarita del placer deseado. Como dicen
Torbidoni y Zanin, “las emociones eróticas pueden transformarse en pasión
mórbida”. Aquí se deja de lado toda consideración ética y estética en los momentos
de excitación. Este transporte en éxtasis sensual y sexual es muy peligroso cuando
son muy evidentes los signos de sadismo como ocurre en la fig. 117b, cuyas jambas
recuerdan, en su zona final, la forma de los cuchillos de carnicero. Este fuerte
sadismo va acompañado de una actitud encubridora (escritura convencional) y de
un fuerte egocentrismo y egoísmo narcisista (ver los trazos sinistrógiros y en espiral
invertida de los penachos de las “p” en la zona media).

D15 - DESIGUALDADES DE PROFUNDIDAD:

94
Las desigualdades de profundidad afectan a la presión ejercida sobre los trazos en
el momento de su ejecución. Los trazos profundos son surcos que hace la pluma en
el papel dejando los bordes netos, sin dientes de sierra y sin pastosidad. Los trazos
no profundos, son aquellos en que el recorrido del trazo queda poroso, empastado,
muy debilitado en su espesor (hilillos) o dejando en el recorrido unos bordes que
recuerdan los dientes de sierra. Estas apreciaciones requieren examen de los
trazos con lupas de 10 o más aumentos.
Un estudio profundo de estas particularidades de los trazos fue hecha por W. Hegar
en 1938 en su obra “Grapholologie par le trait”. Otros autores han tratado este tema
posteriormente, entre ellos merece especial mención F. Lefebure y C. Van den
Broek (“Le trait en Graphologie. Indice constitucional” (Ed. Masson París, 1986).
Indico estas obras, para orientar al lector sobre este tema.
Examinar la presión ejercida sobre el trazado gráfico, es investigar, en cierto modo,
las particularidades constitucionales de cada escritor. La fuerza y dinamismo del
trazado refleja el índice vital, la energía que el sujeto posee para mantener sus
necesidades vitales.
El trazo profundo y neto es equivalente a fortaleza física, psíquica mental. El trazo
débil, superficial, pastoso o inseguro refleja la vulnerabilidad, la pasividad, la
inseguridad, la claudicación o defensividad del sujeto frente a sus necesidades
vitales o frente a su medio ambiente.
(N) Un grafismo en que se alternen los trazos fuertes y débiles (como por ejemplo el
de la fig. 79), es siempre sintomático de mala adaptación. El comportamiento del
sujeto oscilará entre la claudicación resentida y rencorosa por impotencia y la
irritabilidad brusca y desmesurada en proporción a las causas motivantes de
contrariedad. El sujeto tendrá un carácter huraño y desadaptado a causa de su
constante inconformidad e insatisfacción.
Las variaciones de la presión del trazado, en una escritura pastosa y redondeada,
(como en la fig. 101) refleja una adaptación pasiva con bloqueo o debilidad en las
tomas de posición (poca fuerza de afirmación : hampas débiles).
Finalmente, en otros casos como el de la fig. 117a, la autora de éste grafismo puede
pasar de las caricias más suaves al aplastamiento del partenaire.
Es muy difícil, con grabados normales, mostrar las particularidades de las
desigualdades de la presión, por lo que remitimos al lector a las obras citadas de W.
Hegar y F. Lefebure

D16 - DESIGUALDADES DE RAPIDEZ:

La rapidez del grafismo, sólo visible en sus matices al ojo experimentado, a no ser
que se empleen pruebas como el “Palográfico”, el “Graphe”, el “Test de las tres
vueltas de pista”, etc. (ver mi obra “La selección de personal”), es difícil de apreciar
en el grafismo, donde lo que captamos, a veces, se refiere más a la velocidad
aparente que a la velocidad real. Sin embargo, los cambios de velocidad son más
directamente observables debido, unas veces a la aceleración del movimiento
gráfico y otras a su ralentización. Podemos ver cambios de velocidad en las figs. :
80, 83, 95, 106a, 106e, 111, . Todos éstos grafismos tiene variaciones de velocidad
más o menos importantes.
La ralentización es indicador de freno, precaución, deseo de dar una imagen

95
positiva o de resaltar algo en una comunicación. Toda aceleración sobre el ritmo
normal del grafismo, es como una huida hacia adelante, o como el deseo de acabar
con una situación no confortable, no apetecible o molesta, o también el deseo de
acabar pronto una tarea que ya no tiene el mismo interés que cuando se inició. Esta
aceleración es muy significativa cuando se trata de cartas que intentan reflejar amor
o las buenas relaciones amistosas con la persona a quien se dirige el mensaje
escrito. Es distinto cuando se trata de apuntes tomados en una clase, en una
conferencia o en una conversación telefónica.
Los cambios en la velocidad del grafismo son propios de los sujetos muy nerviosos
y emotivos, de las personas agitadas y de los sujetos inseguros, flexibles y flotantes
de carácter.

D17 - DESIGUALDADES DE RELIEVE:

El relieve del grafismo se refiere al contraste existente entre el color de la tinta y el
blanco del papel. El relieve es auténtico cuando coincide con un trazado neto y
profundo, es decir, con un surco profundo en donde los bordes no presentan
porosidades, toposidades, empastados o dientes de sierra.
Es inauténtico cuando no hay profundidad y el trazo es pastoso y superficial o bien
aparece debilitado por predominio de los trazos tenues. El relieve desigual, muy
difícil de mostrar en los grabados, se caracteriza por la alternancia en el trazado, de
trazos profundos, netos y bien alimentados de tinta junto a otros que se debilitan, se
empastan o pierden relieve. Hay pequeños fallos en el relieve en la figs : 36, 79,
115, 145 y 148. Conviene observar que éstos fallos en el relieve no sean efecto de
pérdida de tinta en la pluma o bolígrafo o que se utiliza para escribir papeles de
tela. Las partes de relieve fuertes expresan los aspectos dinámicos y creativos, el
poder sugestivo de la personalidad, la irradiación vital del sujeto en sus ideas y
sentimientos, su fuerza expresiva y realizadora. Mientras que los trazos que se
debilitan, se empastan o pierden relieve, expresan las ondas flojas, los
decaimientos o empobrecimientos de la fuerza creadora y vital, así como el aumento
de la impresionabilidad y de la vulnerabilidad o la decadencia por efecto de estrés,
fatiga, vejez, enfermedad u otro fenómeno o causa que esté actuando en forma que
provoca la disminución de las constantes vitales, como puede ser el alcohol, las
drogas, los excesos sexuales u otros.
Cuanto más predominantes son los tramos donde la escritura pierde su relieve
natural, mayor puede ser la propensión del sujeto a refugiarse en la vida interior, en
su narcisismo, en su ineficacia, en la soledad. En estos casos, aumenta la
sensibilidad egocéntrica, la susceptibilidad y los estados de inconformismo, de
ansiedad y de insatisfacción del desadaptado (fig. 79).

D18 - DESIGUALDADES DE TENSIÓN:

Hay dos tipos de “tensión”:
La que se refiere a la fuerza, dinamismo, rectitud y profundidad del trazado, reflejo
de una potencia vital fuerte y de una gran capacidad de lucha y de realización.

96
La tensión producida por los efectos inhibitorios, paralizantes y defensivos de las
cargas de emotividad que tiende a alojarse en el individuo, sin que éste las libere y
regule mediante los sistemas normales de la motricidad (acción, palabras, gestos,
etc.).
Las desigualdades de la tensión se refieren, naturalmente, a la existencia en el
grafismo de signos fuertes y débiles. Son fuertes todos los signos que se refieren a
la fuerza, profundidad, dinamismo, rectitud, nitidez, etc. del trazado. Son débiles, los
trazos inseguros, flexuosos, torcidos, raquíticos, delgados o mal alimentados de
tinta, empastados, brisados (rotos), porosos o con dientes de sierra, etc. (ver figs.
206 y 213).
Una escritura en la que se alternen los trazos fuertes y débiles (figs. 43a y b, 44, 56,
79, 113 y 115) es siempre sintomática de alguna irregularidad en la salud o en la
esfera moral del sujeto. Las desigualdades de tensión en los trazos de flexión
(norte-sur, hampas-jambas), son indicadores de la inseguridad del sujeto en las
posiciones o actitudes que debe tomar con respecto a sus problemas de toda
índole. Unas veces será fuerte y resistente y otras claudicante, dependerá de las
cargas emotivas almacenadas o de los cambios de onda, baja alta, que tenga en
cada momento. Si el sujeto está en su onda baja, la posición del Yo en su medio
social, laboral o en su vida privada, será precaria. El sujeto sabe, a veces, qué
posición o actitud debe tomar, pero se siente incapaz de poderla mantener y opta
por el consentimiento o la claudicación.
Cuando las alternativas de trazos fuertes y débiles se producen en los movimientos
de extensión (polos izqda.-dcha.), los cambios de empuje-claudicación, los impulsos
de expansión-inhibición, se producen en las relaciones del sujeto con su entorno.
Puede imponer a veces sus criterios y mostrar un cierto dinamismo realizador,
mientras en otros momentos deja la acción en manos de los demás y se deja influir
por la presión de otros o por el criterio de los que le rodean encerrado en su
desgana depresiva.

D19 - DESLIGADA, Escritura:

Llamamos escritura desligada a aquella cuyas letras, en las palabras, están
desvinculadas, desunidas, separadas, las unas de las otras (ver la fig. 87 y en la fig.
104 la palabra “Castilla” en la firma).
En general, debemos considerar cada palabra como la representación mental de un
objeto abstracto o concreto. Cada una de nuestras representaciones mentales está
“ligada” a vivencias o experiencias psíquicas relacionadas con las mismas. Cuando
las vivencias o recuerdos no rozan ningún conflicto, ningún temor o vivencia
inhibidora, al representarnos mentalmente un objeto, nuestros impulsos van
directos, sin cortes, sin paradas ni interrupciones, hacia el acto a realizar o hacia la
comunicación consciente. Por tanto, en la escritura ligada y, sobre todo en la
hiperligada o combinada, la concatenación de imágenes se realiza sin bloqueos o
paradas, se pasa directamente del pensamiento a la acción.
Los contactos del sujeto con su entorno son libres y espontáneos. El sujeto se
adapta bien a la vida y su actitud vital es preferentemente extravertida.
Por el contrario, cuando las palabras presentan letras yuxtapuestas, desligadas, sin
que existan indicios de conexiones aéreas (ligaduras en el aire), el sujeto marcha

97
por la vida como dando trompicones, inseguro, inhibido, necesita apoyos o
justificaciones razonadas para conectarse a los demás o para resolver los
problemas vitales. Su actitud vital es introvertida. Necesita rumiar los estímulos,
detenerse para reflexionar, tomar precauciones.
Cada detalle de los objetos, de las personas o de las situaciones es tomado como
un todo. Del mismo modo que separa las letras en las palabras, separa las cosas
por los detalles, toma una actitud analítica parcial, enjuicia de modo incompleto las
cuestiones y su parcialidad de juicio, su subjetivismo y su dificultad para ver las
cosas en su conjunto y en relación con cada circunstancia, dificulta las relaciones
con los demás. Se hace enojoso, inadaptado y raro. Al sujeto le resulta difícil
mantener la continuidad, tanto de pensamiento como de acción y esta dificultad será
tanto mayor, cuanta más desigualdad de espacio, forma y movimiento presente el
grafismo, es decir, cuanto más alto sea el nivel negativo.
Cuando la escritura desligada o yuxtapuesta presenta signos de ligazón aérea y un
buen ritmo en el avance de los movimientos, es decir, con predominio de signos
positivos, el inconsciente interviene a cada momento aportando una influencia
benéfica, una comprensión intuitiva y eficaz de las cosas y de las situaciones
incluso una creatividad armónica, pues el inconsciente y la consciencia se
compenetran armoniosamente (recordamos, en este momento los grafismos de
Bergson, de Streletski, Severo Ochoa y Emilio Zola, entre otros).
De un modo general, la escritura ligada corresponde a un pensamiento
acostumbrado a la síntesis, a agrupar el mayor número de cosas en un solo orden.
La escritura ligada refleja un tipo de pensamiento en que el sujeto se fusiona con el
objeto, se identifica con él, lo ama como parte práctica y utilitaria que le reporta
beneficios y lo integra en una especie de canibalismo psíquico (introyección)
haciendo que forme parte de su vida. Ligar es unir una parte con otra, o un objeto
con otro, mediante una identificación y asociación, es participar, responder de
inmediato y sin reservas a los estímulos internos y externos que emanan del “sí
mismo” o de la percepción o contacto con cada persona, con cada objeto o
situación. El sujeto toma una actitud de fusión o acercamiento al “objeto”, por
afinidad o identificación, por empatía. Su posición ante la vida es extravertida,
obedece a sus impulsos primarios, pues ni encuentra temores, ni obstáculos, ni
detalles que le detengan o inhiban de cara a sus contactos con lo externo o a su
necesidad de poner en marcha sus ideas, sus deseos, sus necesidades vitales.
Por el contrario, la escritura desligada o yuxtapuesta, representa la existencia de un
todo en cada letra, en cada detalle de un objeto. Esto supone un pensamiento
crítico y analítico que obliga al sujeto a detenerse, a separar el objeto en partes para
poder comprenderlo. Desune o divide para experimentar, para estudiar en
profundidad, para asegurarse que no hay nada oculto o perjudicial que pueda poner
al Yo en peligro. Se detiene en los detalles antes de valorar el “conjunto”, lo que
refleja una actitud defensiva hacia su entorno. Esta actitud es la introversión de que
nos habla Jung y la secundariedad de Heymans-Le Senne.
No debemos confundir la escritura desligada con la escritura.”cortada”, donde las
letras aparecen seccionadas o divididas en trozos, como por ejemplo, las “m”
cortadas en tres trozos, las hampas cortadas en la cima, etc.. Según F. Lefebure,
estos cortes en el interior de las letras, son debidos a un inconsciente perturbador y
causa de angustia, de procesos inhibitorios, de hipersensibilidad y ansiedad. Los
cortes en las letras, son generalmente patológicos. Según el Dr. Streletski, se deben
a perturbaciones circulatorias (especialmente esclerosis cardiovascular). En otros
casos son producto de dudas, de fobias y temores neuróticos.

98
La escritura desligada está descrita más ampliamente en mi obra “Escritura y
Personalidad” (pág. 189 de la 8ª edición). Ver allí este término.

D20 - DESNUTRIDA, Escritura:

Se refiere este signo al débil espesor de los trazos de flexión o de norte-sur del
grafismo (fig. 213). El espesor normal del trazado oscila en torno al medio milímetro.
En ciertos casos, el espesor de los trazos puede ser irregular o alternativamente
nutrido y desnutrido (ver el artículo Desigualdades de Presión D14).
La delgadez y fragilidad del trazado, suele corresponder a sujetos con una vitalidad
débil, muy vulnerables a los cambios atmosféricos y a toda serie de cambios o
pequeñas anomalías en el entorno en que viven. No soportan fácilmente ruidos,
corrientes de aire, humo de cigarrillos y otros estímulos o fenómenos molestos para
su delicada hipersensibilidad. Son seres que, como flores muy delicadas, necesitan
un tratamiento y un acondicionamiento especial para no sucumbir, para no caer en
desmayos, para no sucumbir por efecto de conflictos, roces o circunstancias
adversas.
(N) La delicadeza extrema de estos sujetos, les lleva con frecuencia a la angustia, al
sobresalto, a las palpitaciones del corazón, al sobrecogimiento, al temor excesivo a
los acontecimientos adversos de la realidad. La debilidad e impotencia sexual es
frecuente en sujetos de escritura desnutrida. Se defienden con angustia histérica de
todo aquello que imaginan un riesgo o peligro para su seguridad o una amenaza
física o moral. El simple roce de una prenda de vestir sobre su delicada epidermis,
es suficiente para sentirse muy molestos y alterados y para quejarse amargamente
de los “cernícalos” que fabrican tales prendas.
“El individuo que se siente chasqueado, trabado o limitado por la serie de
reglamentos rígidos y molestos, que le obligan a soportar el triunfo de una moral
frustrante para su débil energía y resistencia, se desenvuelve en la vida como
aprisionado por su impotencia y en lucha contra la ansiedad, la incomprensión y el
rechazo, estado en que las limitaciones pueden producir y producen una actividad
más o menos compulsiva” (F. Lefebure, ver obra citada). (Para más detalles
interpretativos, ver escritura Tenue, en mi obra “Escritura y Personalidad”, 8ª
edición, página 99).

D21 - DESORDENADA, Escritura:

Se considera desordenada una escritura cuando presenta marcadas
irregularidades, asimetrías, desproporciones y anomalías en la ocupación y en la
distribución del espacio, en la forma y en el movimiento. Las letras carecen de
equilibrio y armonía, especialmente las mayúsculas y las letras de hampa y jamba.
Unas letras son pequeñas y otras altas en la zona media. La cohesión es irregular.
Son frecuentes los cambios de forma en el coligamento y las irregularidades en la
presión (figs. 33, 49, 61 y 82).
(N) Embrollo y desorden en las ideas y en los sentimientos, confusión y nebulosidad

99
de pensamiento, juicios de valor falsos y muy subjetivos. Mala organización del
tiempo y de la actividad. Falta de formalidad y de ética en la conducta. Tendencia a
mentir, a exagerar, a dramatizar las cosas en exceso y sin ningún sentido de la
prudencia y de la medida de la realidad.
El sujeto, dice Torbidoni y Zanin, está “lleno de ideas y de iniciativas pero las
expresa de una manera desorganizada, sin orden y sin cohesión. Le falta el sentido
de la distinción y de la proporción. Pasa de un concepto a otro sin preocuparse del
lazo que puede existir entre ellos. No presta ninguna atención a la forma, al estilo, a
la precisión del lenguaje, a la organización ni al método. Aveces, sus ideas y sus
improvisaciones le impulsan a pronunciarse y actuar de forma desconcertante”. (Ver
la continuidad de la interpretación de la escritura desordenada en la obra de estos
autores).

D22 - DESORGANIZADA, Escritura:

Para que una escritura sea desorganizada, ha tenido que haber sido anteriormente
organizada. Para determinar las causas de la desorganización gráfica, pues, deben
tenerse muestras comparativas.
Cuando la desorganización gráfica se debe a causas esporádicas (tomar notas
rápidas de algo, escribir sobre una mesa que se mueve o bajo la presión de alguna
amenaza, escribir durante una tempestad, en montañas muy altas o en cuevas de
gran profundidad, etc.), los cambios del grafismo no se corresponden con
variaciones de la personalidad. Solamente señalan causas accidentales que
influyen sobre la motricidad, sobre el acto de escribir.
La desorganización del grafismo puede ser debida a múltiples causas, como pueden
ser: una mayor edad, los efectos de alguna enfermedad, de algún accidente que ha
repercutido sobre el cerebro o el aparato motor, las intoxicaciones por el abuso del
alcohol, de las drogas, del café, por los excesos de trabajo o excesos sexuales, las
pasiones mal controladas, las distonías nerviosas (contracciones, sacudidas,
temblores, retoques, etc.), la precipitación, el desorden moral, el periodo de la edad
crítica, el periodo menopausico, la decrepitud o vejez prematura, los grandes
traumas morales dolorosos, etc.

D23 - DESPROPORCIONADA, Escritura:

Dícese de la escritura que no guarda relación armónica de medida entre unos
elementos y otros de las letras, de las palabras y de las líneas. Afecta
principalmente a las mayúsculas, a las hampas y jambas, a los trazos iniciales y
finales, a las barras de las “t” y a la puntuación y acentuación.
Podemos señalar como desproporciones las mayúsculas y hampas de la fig. 11; las
jambas, rasgos iniciales y finales de la fig. 12; los apoyos de la presión en la fig. 23;
los finales de palabra de la fig. 37; los inflamientos de los penachos de las “d” en la
fig. 75; la desproporción en la altura de la “M” y sobre todo la inflación de la “a” en la
firma de Manuel Fraga; los excesos dimensionales de las jambas en la fig. 162 y la
descomunal longitud vertical de la mayúscula inicial, de las “t” y resto de hampas y

100
jambas de la fig. 204, y la dimensión de los puntos y acentos en las figs. 96, 100 y
162.
(N) Toda desproporción es la imagen representativa de una hipertrofia distrofia del
juicio en la valoración del sí mismo o de las cosas. Supone un desarreglo o falso
concepto de la idea que tiene el sujeto de sí mismo o de algunas de las cosas que
le rodean, es la imagen de una mente apasionada, de un desequilibrio, de una
distorsión entre el pensamiento y la realidad.
El sentido psicológico de los movimientos desproporcionados, depende mucho de la
zona o zonas del grafismo donde se localizan las hipertrofias. Si se dan en las
zonas iniciales (fig. 187) reflejan, positivamente, el interés por todo lo histórico, por
el pasado individual o colectivo. La fig. 187, por ejemplo, corresponde a un
excelente historiador y periodista, al que se deben brillantes crónicas sobre la
primera guerra mundial y después, una “Historia Militar de la Guerra de España”,
etc. Fue director de la agencia EFE, director de La Vanguardia y embajador de
España en Whashington, en Santo Domingo, en la Argentina y en las Naciones
Unidas, 1964. Es el padre de José Mª. Aznar, Pte. del P.P.
En sentido más negativo, es la indicación de una autoilusión sobre la importancia
del Yo (falsa auto-imagen o imagen de sí mismo fantaseada), como es el caso de la
fig. 188 : inicial del nombre sobrealzada e inflada, seguida de un pedestal sobre el
que coloca el resto del nombre.
La desproporción, cuando corresponde a los trazos finales, (figs. 90 y 93), el sujeto
fuerza la realidad, la deforma, la cambia, para poder llevar a cabo sus deseos, sus
caprichos, incluso atrapando o “reteniendo” las cosas o a las personas en un afán
de posesión exclusiva (ganchos o arpones en los finales).
En la zona inferior se fantasean las necesidades instintivas, supliendo con la
imaginación la insatisfacción, la impotencia o las tendencias inconscientes
reprimidas de los instintos.
Las desproporciones en la zona media afectan a la conducta en la esfera cotidiana.
Suelen presentarse, en forma de inflación, en las letras de óvalo (“a”, “o”, “g”, “d”,
etc.) y reflejan un aumento ilusorio o fantaseado de los contenidos emocionales, de
las reacciones de agrado-desagrado, referidas a las personas u objetos, situaciones
o circunstancias con las cuales el sujeto tiene contacto. Ver la inflación de la “a” de
“Manuel” en la firma de Fraga Iribarne, fig.111bis)

D24 - DEXTROGIRA, Escritura:

Dícese de la escritura de movimiento progresivo o dirigido hacia la derecha, en el
sentido de la línea, sin cortes anómalos en la cohesión, sin regresiones anormales,
sin lazos, sin arcos, sin bucles, ni desproporciones o complicaciones que retarden,
traben o perturben su avance (figs. 29 y 96). La escritura dextrógira señala la
dirección del interés, predominantemente, extravertida. El sujeto encuentra su
satisfacción física, afectiva o espiritual en el contacto directo con el “objeto”. El
objeto puede ser lo mismo una persona, cualquier objeto físico, cualquier objeto
afectivo o espiritual, es decir, cualquier idea abstracta o concreta, cualquier
proyecto o creación al que se vincule.
Ana Teillard ve en este signo una libido en progresión. La vida es un continuo

101
movimiento hacia adelante, hacia el devenir. Aquél que vuelve hacia atrás o se
detiene, va en contra del mismo sentido de la vida o teme por ella.
De aquí que se interprete la escritura dextrógira como una facilidad para socializar
las tendencias, instintos y necesidades, los deseos y hasta los caprichos.
Esta sociabilidad fácil y espontánea genera hábitos de conducta abiertos y sinceros,
una franqueza y naturalidad feliz, una adaptación carente de ostentación y de
pedantería, es decir una gran sencillez de carácter, que no impide el cuidado de sí
mismo e incluso la elegancia moral.
La escritura dextrógira, tiene rara vez un sentido negativo, si nos referimos a la
marcha total de los movimientos hacia la derecha dentro de un ambiente armónico,
es decir, cuando no vemos discordancias, desproporciones chocantes,
desequilibrios de ritmo y otras anomalías (figs. 29, 96, 155 y 178). La escritura
dextrógira, se une generalmente a los signos de sencillez y simplificación. (Ver, para
más detalles, escritura progresiva, P17).

D25 - DIBUJADA, Escritura:

Debemos a nuestro malogrado amigo el Dr. Gille la descripción e interpretación de
esta modalidad gráfica (Ver “Psicología de la escritura”, página 74)).
La escritura dibujada obedece al gusto artístico. “Es la escritura cuyo trazado
armónico y a menudo cuidado, ofrece una originalidad sin discordancias y se parece
más a un dibujo, propiamente dicho, que a la fría caligrafía. La escritura dibujada es
una manifestación instintiva del arte; en ella encontramos formas nobles, el rasgo es
puro y matizado, a veces exagerado en el relieve o en la dimensión, pero siempre
armonioso y vivo”.(Ver como ejemplo de escritura dibujada, aunque sin gran
positividad, la fig. 183a).
La escritura dibujada, puede representar lo mismo los gustos artísticos el sentido de
las formas, la elegancia y la creatividad artística, que el enmascaramiento de la
pobreza del alma a través de unas formas artificiales o de una imitación de los
caracteres de imprenta, con la intención de desfigurar u ocultar las deficiencias
personales. Para más detalles sobre la escritura dibujada, ver la obra citada del Dr.
Guille- Maisani.

D26 - DIENTES DE JABALÍ:

Tipo de escritura acerada en forma de dientes de jabalí, es decir, con trazos.
Pueden ser también acentos, que recuerdan los dientes de jabalí.
Esta forma de escritura acerada requiere, para su interpretación, tener en cuenta el
grosor, longitud, violencia y agudeza de los trazos. Puede significar un impulso
inconsciente a morder, desgarrar y destrozar (canibalismo primitivo), con la boca o
la palabra, no sólo los alimentos, sino también a las personas (agresividad oral
sádica). Para más detalles, ver Escritura Acerada A06.

102
D27 - DILATADA, Escritura:

Llamamos escritura dilatada a aquella donde el movimiento alcanza mayor
extensión o dilatación (anchura) de lo normal. Puede ir este signo desde la escritura
extensa y plena (fig. 29) a la escritura inflada y desproporcionada (figs. 30, y 139).
Así como la escritura extensa se refiere esencialmente al ensanchamiento
horizontal del movimiento de las letras en la zona media, la escritura dilatada puede
abarcar también la inflación o desproporción de las mayúsculas, de las hampas, de
las jambas y trazos iniciales y finales, a veces, con una zona media normal o
estrechada (fig. 126a).
Cuando se trata de una escritura plena (fig. 29 y 215), estas dilataciones son
armoniosas, no distorsionan el orden y las proporciones y el nivel del ambiente
gráfico suele ser positivo. Ver otro ejemplo de escritura plena en las hampas y muy
especialmente en las “d” del grafismo de Matilde Ras, grafóloga y escritora, y con
una gran imaginación creadora.
La dilatación anormal, distorsionaste y complicada de las jambas de la fig. 126a,
reflejan una imaginación perturbada por unos instintos sexuales y de poder y
dominio perversos, muy oposicionistas y resentidos que van acompañados de
rigidez en las posturas y de intransigencia en los deseos. Esta persona, se opone a
todo, todo lo combate, no tolera que se la contradiga o que se pongan pegas o
inconvenientes a sus deseos. Las tendencias esquizóides están presentes en el
grafismo y, por supuesto, en la conducta.
Otro tipo de dilatación de las jambas, puede verse en la fig. 127. Las jambas forman
un triángulo suavizado que nos expresa tanto el afán de dominio como las
necesidades “representativas” del escritor. Se trata del director de una agencia de
publicidad. El autor expresa, en esos gestos dilatados, falsamente triangulares, las
necesidades vanidosas acompañadas de cierta blandura y falsedad ostentosa y
presumida, ya que el triángulo no llega a consumarse. Este gesto gráfico guarda
relación con la escritura filiforme.
Las dilataciones en las letras de “óvalo” (“a”, “o”, “g”, “d”, etc.) en la zona media,
corresponden a inflaciones en el sentimiento y afectan a las relaciones afectivas
con los demás y al culto al presente material y a la vida cotidiana.
El sujeto vive la vida en pleno contacto con su medio ambiente más cercano, sin dar
mucha importancia a las manifestaciones del espíritu (fig. 30).
Las dilataciones en la zona superior (figs. 144, 146 y 148), según el grado de
armonía o positividad, reflejan la tendencia de la imaginación a fantasear sobre sí
mismo, sobre las cosas o sobre acontecimientos reales o imaginados. Esta
tendencia a fantasear, creativamente, será muy negativa, si el ambiente gráfico es
distorsionado o con gran nivel de signos negativos.

D28 - DINAMOGENIADA, Escritura:

La escritura es dinamogeniada cuando avanza sobre el espacio gráfico con fuerte

103
impulso y amplitud de movimiento y sin ninguna clase de inhibiciones, cortes,
detenciones o vacilaciones (ver fig. 178). La escritura dinamogeniada está siempre
bien alimentada de tinta, los trazos tienen los bordes netos y predomina el
movimiento sobre la forma, aunque a veces pueden armonizarse estos aspectos,
como ocurre en la fig. 178.
(P) Buen nivel de energía vital y de dinamismo físico, psíquico y mental. Líbido en
progresión, es decir, el sujeto renueva constantemente los esfuerzos necesarios
para cubrir sus objetivos. La líbido en progresión -dice Anna Teillard, discípula de
Jung- ”va acompañada de sentimientos y sensaciones de fuerza, de bienestar y de
esperanza. El sujeto soporta, sin problemas con los demás o consigo mismo, las
exigencias de la vida. Para él, lo que cuenta es el momento presente y el futuro. Se
ocupa poco del pasado”. Al movilizar todas sus fuerza vitales, el sujeto afronta todos
los problemas con gran confianza en sí mismo. Como consecuencia de este
dinamismo y seguridad, avanza por la vida y entre los demás, atrayendo el éxito,
despertando confianza y haciéndose notar.
La escritura dinamogeniada corresponde a sujetos que viven y se representan los
problemas, las circunstancias o los cambios inesperados, en pleno movimiento y
evolución, reaccionando y actuando sobre la marcha y sin perder la fe y el interés
en lograr los objetivos deseados. Ponen pasión y entusiasmo en todo proyecto o
realización y desarrollan sus facultades creadoras y persuasivas.
(N) Con bajo nivel positivo, la primariedad actúa a través de una imaginación
vehemente y de un comportamiento impulsivo. La audacia puede sobrepasar los
límites socialmente permitidos y la conducta puede salirse fácilmente del
comportamiento correcto, si el dinamismo gráfico va acompañado de
desproporciones en la dimensión y en la presión y de otros signos discordantes. En
este caso, el sujeto no es lo más idóneo para atender trabajos o tareas que
requieran paciencia, perseverancia, moderación en la conducta y trato equilibrado
de las cuestiones (poca prudencia y poca precisión en los juicios).

D29 - DIRECCIÓN DE LA ABERTURA Y CIERRE DE LAS LETRAS:

El lugar del espacio donde se abren o cierran las letras, especialmente las letras de
óvalo como la ”a”, “o”, “g” “d”, etc. tiene importancia, ya que expresa la actitud del
sujeto con respecto a la expansión de los sentimientos.
La abertura hacia la derecha y arriba (fig. 17) es un signo de expansión franca y
espontánea de los sentimientos. La abertura atrás y arriba (fig. 19), expresa una
franqueza prudente, reflexiva, cautelosa. La abertura excesiva en la parte alta de los
óvalos (óvalos en almena) refleja una expansión sin ninguna clase de reservas y
una receptividad total (tendencia a dejarse influir por los sentimientos y las actitudes
y las presiones de los demás). Los óvalos abiertos por abajo, en la base de las
letras (fig. 20) se ha interpretado siempre como fingimiento, insinceridad,
ocultamiento e hipocresía.
Así como la abertura corresponde a la expansión, el cierre de los óvalos coincide
con la reserva, la desconfianza, la ocultación o el disimulo. Equivale, según los
casos, a una boca cerrada, a un silencio que puede ser intrigante, malicioso o
intencionado. Los óvalos cerrados arriba y a la derecha, (fig. 22) son un indicador
de reserva, de prudencia. No se dice todo lo que se piensa o se siente. Se piensa lo
que se dice por alguna especie de temor, pero la actitud interna del sujeto no es

104
desleal o deshonesta, usa la sinceridad, la verdad reflexiva. El cierre por arriba y
atrás, casi siempre acompañado de un buclecito (figs. 23, 24 y 26), es indicador de
una reserva seguida de habilidad para decir y ocultar. En éste caso, la parte de
verdad ocultada, puede referirse a la tendencia a silenciar todo aquello no favorable
al sujeto o silenciar las intenciones que se desean ocultar.
Finalmente, la interpretación del cierre de las letras por abajo, en la base del óvalo,
depende de donde se inicie el movimiento y la dirección del giro que complementa
las letras. Si se inicia por abajo y el giro es hacia la derecha es una clara señal de
ocultamiento y de independencia. Si se inicia abajo y el giro es hacia la izquierda,
reflejará igualmente reserva, ocultación, insinceridad, pero con una actitud más
egoísta.
El egoísmo, el narcisismo y el egocentrismo se unen a la insinceridad, a la intriga, a
los silencios u ocultaciones maliciosas, a las insidias verbales, a la deformación de
la realidad para encubrir las intenciones ocultas, si los óvalos son en doble anillo, o
en nudo, en grafismos de nivel positivo bajo (ver las “d” de la fig. 174).

D30 - DIRECCIÓN DE LAS LÍNEAS:

El avance en línea de los movimientos de izquierda a derecha es un indicador del
estado de ánimo, del humor y de la voluntad, es decir, refleja el grado de energía,
de seguridad, de esfuerzo renovado y de estabilidad que tiene cada persona en la
dirección del logro de los objetivos deseados, del cumplimiento de sus deberes y
obligaciones y su fuerza moral frente a los obstáculos, dificultades o problemas que
plantean los enfrentamientos con la realidad vital. Si tenemos en cuenta que “vivir”
es un enfrentamiento constante con las presiones, los problemas, los obstáculos y
dificultades que ofrece nuestro entorno a nuestra propia conservación y desarrollo
de la vida, la dirección de las líneas, es un indicador de nuestra vitalidad, de nuestra
fuerza interna, de nuestro espíritu de lucha para supervivir y realizarnos.
Las líneas pueden ser horizontales y estables (figs. 16 y 26); sinuosas (fig. 27);
ascendentes (fig. 39b); descendentes (fig. 79); con palabras escalonadas en
ascenso o en descenso; de dirección convexa o cóncava (fig. 39e y 39f).
En el caso de las líneas horizontales y estables, el ánimo, el humor y la voluntad se
mantienen firmes y estables y el sujeto prosigue sin grandes cambios, vacilaciones
o inseguridad, hacia los objetivos que se propone o que le son impuestos por las
obligaciones morales, sociales o de trabajo. La adaptación puede ser pasiva y ceder
a las exigencias del entorno en forma conformista, si en el grafismo predomina la
forma sobre el movimiento; es controlada, reflexiva y dinámica, capaz de modificar
lo externo para adaptarlo a las propias necesidades y a las de la colectividad, si
predomina el movimiento sobre la forma.
Cuando las líneas son sinuosas, el exceso de vibración emocional, produce la
inestabilidad del ánimo, del humor y de la voluntad. El sujeto es permeable, se deja
influir por inhibiciones internas (temores, desconfianza, inseguridad, etc.) y por las
personas y acontecimientos externos. El avance del sujeto hacia el logro de los
objetivos deseados o hacia la realización de sí mismo, sufre los efectos de la
vacilación, de la indecisión, de la falta de confianza en las propias fuerzas para
enfrentarse con serenidad estable a las presiones de su medio ambiente. El sujeto
no ataca de frente las dificultades, los obstáculos u oposiciones, las evade o las
rodea.

105
En el caso de la escritura ascendente, hay que tener en cuenta la fuerza del
dinamismo, la tensión del trazado, su dimensión, su ritmo, la cohesión de los
movimientos, etc. Una escritura ascendente, con fuerte ritmo, presión y cohesión,
sin signos inhibitorios, señala un avance eufórico, emprendedor y triunfador del
sujeto que se siente con sobradas fuerzas y facultades para llegar a los objetivos
deseados e incluso para sobrepasarlos.
Ahora bien, un grafismo ascendente, lleno de inhibiciones, de irregularidades de la
presión, de la dimensión, de la cohesión, etc., no refleja otra cosa que un estado de
excitación, ya sea esporádico o temperamental, tras del cual puede haber un ánimo,
y una voluntad insegura.
La escritura descendente indica, en general, una situación desfavorable a las
necesidades (físicas, afectivas o espirituales) del sujeto. Puede deberse a una
disminución de las fuerzas vitales (estrés o fatiga física, enfermedad, traumas
afectivos o morales, pérdida de personas o de objetos amados, pérdida de empleo,
fracasos sentimentales, escolares o profesionales, etc.).
Todas estas situaciones son determinantes de un descenso en el tono del ánimo,
del humor y de la voluntad.
Los imbricados o escalonados en ascenso (palabras cuyas letras finales ascienden
por encima de la base de la línea) reflejan los intentos de freno o de control de la
excitación. Esta excitación puede ser de predominio físico, afectivo o espiritual,
según lo indique el conjunto del grafismo.
El signo contrario, los imbricados o escalonados en descenso, son un indicador de
lucha contra una situación desfavorable a las necesidades del sujeto que se niega a
aceptar o no quiere reflejar al exterior.
Las líneas en arco convexo (primero suben y hacia la mitad bajan), parecen ser un
indicador de sujetos que inician objetivos llenos de entusiasmo de fervor y de
confianza en sí mismos, pero a medida que van surgiendo dificultades, problemas u
obstáculos en la realización de los objetivos, van perdiendo empuje, ilusión y
renovación del esfuerzo, sin que, a veces, lleguen a alcanzar de manera completa
el objetivo en su totalidad (ver fig. 39e).
En el caso de las líneas en arco cóncavo (primero bajan, luego suben, (fig. 39f), el
sujeto inicia con cierto temor, desconfianza o falta de entusiasmo, los objetivos
deseados y, a medida que se va dando cuenta que las dificultados son menores de
lo que imaginó en principio, se va animando y termina por lograr las metas
deseadas.

D31 - DISARMÓNICA, Escritura:

Llamamos escritura disarmónica al grafismo que muestra, a la vez, una cierta
superioridad evolutiva en los rasgos de la escritura, pero con anomalías o
desequilibrios de movimiento, de espacio y forma (figs. 82, 85b, 90 y 93).
Suele ser un indicador de emotividad exagerada, de humor inestable, de una
conducta irregular y de una imaginación fantasmagórica que falsea los juicios y
desproporciona el sentido de la realidad. Suele darse, a veces, en personas de
inteligencia brillante, pero parcial o muy subjetiva en los juicios. Un estudio muy

106
amplio de este tipo de grafismo y su significado ha sido realizado por el Dr. Gille
Maisani en su obra “Psicología de la escritura”, pág. 63.
Toda desarmonía es el producto de un desarreglo mental, de un deterioro en las
funciones físicas (mala regulación de las tensiones emocionales y de las pulsiones
instintivas), de una afectividad distorsionada o patológica (psicopatía) y como
consecuencia un comportamiento desadaptado o conflictivo.

D32 - DISCORDANTE, Escritura:

Discordancia o falta de coherencia o de armonía entre unos aspectos y otros del
grafismo. Por ejemplo, escritura, a la vez, inclinada e invertida, grande y pequeña,
ascendente y descendente, apoyada y tenue, rápida y lenta, dextrógira y
sinistrógira, ordenada y desordenada, clara y confusa, etc.
Posibilidad de desequilibrios parciales de la personalidad (psicopatías), que pueden
afectar a la vida emocional, tensiones repentinas, cambios bruscos de humor,
crispaciones nerviosas, desadaptaciones, anomalías en la conducta sexual, etc.
Suele coincidir este signo con la sobrecarga de los grados IVb y V en la escala de
tensión-dureza de Pophal.
El Dr. Gille-Maisani ha dedicado un amplio e interesante artículo sobre este tema en
su obra: “Psicología de la escritura”, Ed. Herder, Barcelona.

D33 - DISCORDANTE EN LA DIRECCIÓN DE LAS LÍNEAS:

Las líneas son discordantes cuando en su dirección de izquierda a derecha no hay
coherencia, la dirección, tan pronto sube como baja incluso, a veces en las mismas
palabras (fig. 64 y, en menor grado, la fig. 81a).
Si tenemos en cuenta que la línea es un indicador de las variaciones del ánimo, del
humor y de la voluntad y de la confianza que tiene el sujeto en sí mismo para
superar obstáculos, dificultades o situaciones adversas, la incoherencia en la
dirección de las líneas, es equivalente a una marcha inestable, insegura y dando
trompicones por la vida. Supone una falta de orientación, una vacilación constante,
un “no saber qué hacer” o “no saber a qué atenerse” o dicho de otra manera, el
sujeto, ante los problemas, se siente como obnubilado, como andando entre nubes,
sin ver claro, no sólo el camino a tomar, sino también la posibilidad de alcanzar los
objetivos deseados. Este desconcierto interior, puede ser patológico.

D34 - DISCORDANTE EN L A OCUPACIÓN DE ESPACIO:

Las discordancias de espacio se caracterizan por el desbordamiento o irregularidad
chocante en la ocupación de espacio: partes de las letras o letras completas
desbordadas, así como por las irregularidades chocantes de espacio entre las
letras, las palabras y las líneas, y a veces, la desigualdad de los márgenes y puntos

107
y aparte, etc.
Se puede tomar como ejemplo de discordancias en la ocupación del espacio gráfico
la fig. 82. En este grafismo hay discordancias en la ocupación de espacio de ciertas
letras y partes de letra y entre palabras.
Las discordancias de espacio afectan a la autoimagen (idea que el sujeto tiene de sí
mismo), a la cordura o equilibrio del juicio y al sentido de orientación del sujeto en el
espacio y en el tiempo. Se trata pues, de distorsiones en la personalidad. Estas
distorsiones pueden ser graves y afectar de manera patológica, si las discordancias
son importantes.

D35 - DISCORDANTE EN LAS FORMAS:

Alternativas chocantes de movimientos derivados del ángulo (triángulos, golpes de
sable, arpones, sacudidas, etc.) y de derivados de la curva (bucles, lazos, arcos,
guirnaldas, etc.), los cuales aparecen en el grafismo sin ningún tipo de coherencia,
figs. 49, 90 y 108a).
Las discordancias en la forma afectan esencialmente al comportamiento, a la
“imagen-guía” de la que hablaba Klages, señalando un desconcierto, más o menos
importante, en las relaciones del Yo con el Tú, del Yo con el otro sexo y, en general,
una conducta desconcertante y patológica.
Si tenemos en cuenta que la forma expresa lo que hay de más constante en la
naturaleza de los seres y de las cosas, las variaciones discordantes de forma, no
pueden reflejar una conducta muy adaptada, ni una personalidad equilibrada y
armónica.
Para una mayor comprensión de lo que significan las discordancias en el aspecto
“Forma”, ver éste mismo término en la introducción a “Grafología estructural y
dinámica”, página 5.

D36 - DISCORDANTE EN LA INCLINACIÓN:

La discordancia en la inclinación (zona media de la fig. 182 y el contraste de
inclinación firma-texto en la fig. 113, también en la firma de Gamal Abdel Nasser, fig.
114a), suelen presentarse con alguna constancia, es decir, suelen ser frecuentes,
sobre todo en la edad crítica, en la adolescencia, en la edad menopáusica, en las
post-operaciones quirúrgicas, en los estados de fatiga, en los divorciados y en la
vejez.
Este signo es un indicador de ambivalencia, de dificultades de vinculación afectiva,
sea por el despegue del complejo de Edipo (etapa de transición en donde el niño,
vinculado amorosamente a la madre, cambia de objeto de amor al empezar a
convertirse en adulto e interesarse por las chicas en la llamada “edad crítica”); sea
por sentimientos de fracaso sentimental (personas divorciadas); por sentimientos de
duda en cuanto a la aceptación por otro, o por otros; sea por tener padres o
hermanos brillantes o famosos que crean al sujeto complejos de inferioridad y duda
sobre sí mismo; por sentimientos de pérdida de atractivo o de interés (como a veces
ocurre a las mujeres embarazadas entradas en el periodo menopausia).
Esta ambivalencia puede producirse también al salir de operaciones quirúrgicas, por

108
vejez prematura, por cansancio físico, que produce retracción, etc. Sea por la causa
que fuere, la inclinación discordante afecta a las relaciones afectivas entre el Yo y el
Tú. Si es un signo muy marcado, puede ser patológico. En cualquier caso, afecta
también al normal desarrollo de la actividad sexual.
Para una mayor complementación del signo, ver escritura encabritada, E02.

D37 - DISFRAZADA, Escritura:

Intento de ocultación o disfraz, con fines no siempre honestos, de los rasgos propios
o habituales de la propia escritura. En casi todo disfraz o camuflaje se emplean
escrituras-tipo contrarias a las habituales, por ejemplo, si el sujeto tiene una
escritura inclinada, procura invertirla; si es pequeña, la hace grande; si es cursiva,
la hace tipográfica, etc.
Este camuflaje o disfraz de la propia escritura, puede obedecer a diversas causas,
desde una simple comunicación humorística o inocente de cualquier sujeto alegre y
mistificado, hasta la falsificación hábil con fines criminales, pasando por el envío de
mensajes anónimos.
En la mayor parte de casos, el disfraz de la propia escritura, es un acto de
ocultación innoble, parecido al del sujeto que tira una piedra para herir a otro y
oculta la mano para no descubrirse. El objetivo más frecuente, en los anónimos, es
un deseo de venganza por celos, envidia, por desquite de algún mal recibido o por
cualquier otra causa que ha lesionado o lesiona el amor propio. El anónimo, supone
siempre una actitud cobarde en la que, a veces, se ocultan también deseos
sexuales incontestados e inconfesables.
El análisis de este tipo de grafismo, afecta por igual al grafólogo y al perito calígrafo
y, muchas veces, a la policía y a los jueces.

D38 - DISGRAFÍA:

Las distrofias son trastornos o alteraciones patológicas que se producen en el
grafismo a causa de lesiones orgánicas, como en la afasia o a causa del
embotamiento de la inteligencia, como ocurre en la demencia, en los estados de
estupor o en los olvidos del lenguaje escrito por efecto de la psicastenia, etc.
Las disgrafías son producidas, a veces, por sujetos portadores de alguna tara
genética patológica que ha afectado en el cerebro al centro productor del lenguaje
escrito (descendientes de sifilíticos, de alcohólicos, de dementes o de algún otro
estigma degenerativo).
Las disgrafías, pueden producirse por efecto de la vejez prematura de
enfermedades que han afectado a la memoria del lenguaje escrito y a la
psicomotricidad.
No podemos ofrecer, desgraciadamente, ningún ejemplo gráfico.

D39 - DURA (Tensión Firme-Dura), Escritura:

109
Los movimientos de flexión (sobre todo las hampas) acusan una fuerza tensional
inflexible (trazos muy rectos y bien apoyados) terminando con base angulosa (figs.
28, 70, 146 y 208k, m y n).
La escritura dura coincide muy frecuentemente con la escritura angulosa y de líneas
rígidas, con una dimensión e inclinación muy regular y una presión fuerte e inflexible
en los movimientos de flexión.
En sentido general, la escritura firme-dura suele ser la expresión gráfica de un
“blindaje” acompañado de actitudes inflexibles y de una resistencia defensiva dura
que no cede a la sensibilidad de las pulsiones instintivas, a los consejos o
sugerencias de otros e incluso a las demostraciones palpables de un error personal
comentado por otro.
El comportamiento del sujeto, en aquello que no coincide con su postura rígida, con
sus dogmas o principios inflexibles (Super-Yo tiránico) es el de un rechazo
obstinado, el de una tozudez y terquedad obsesiva que no cede a razones o a
criterios basados en el sentimiento.
Detrás de esta rigidez obsesiva hay una potente sexualidad bloqueada. Las
pulsiones sexuales, se liberan a través de la agresividad. La excitación o energía
que no puede descargar el sujeto mediante un orgasmo pleno, se convierte, según
el Dr. Lowen, “en una fuerza perturbadora dentro del organismo. Como
consecuencia, se genera esa ansiedad flotante que puede excitar al corazón
produciendo palpitaciones, o sensación de hormigueo en el vientre y otros síntomas
corporales”.
En el terreno psíquico, la rigidez propia de un Super-Yo tiránico, puede generar
sentimientos de culpabilidad, ya que la falta de una satisfacción sexual adecuada,
hace que el sujeto se sienta mal, pecador o culpable y, a veces, proyecte sobre los
demás estos mismos sentimientos.
(P) En un grafismo con buen nivel positivo, la firmeza no alcanza la rigidez y
rigorismo estrecho de un Super-Yo tiránico, sino que mantiene las posturas y no
cede fácilmente a aquellas presiones o exigencias que son contrarias a sus
convicciones y a sus principios morales. El sujeto mantiene sus posturas con
dignidad, pero aceptan que existan otros criterios diferentes a los que él mantiene,
aunque no los siga. No obstruye la libertad y voluntad de los demás, mientras el
comportamiento de otros no lesione sus intereses o intenten imponer injusticias. El
sujeto es respetuoso con los derechos de los demás y con lo que es de los demás.
(N) Predominio de las propias ideas, sin preocuparse de las necesidades deseos o
apuros de otros (fallos de adaptación por egoísmo, por canibalismo, por
egocentrismo). Poca sensibilidad para captar los sentimientos del prójimo. Dureza
en el comportamiento. El sujeto niega la necesidad natural de dar y recibir, sobre
todo la de “dar”. Como consecuencia de la rigidez y el egoísmo, la defensa del
sujeto toma la vía del orgullo, de la altivez, del desprecio y de la crítica agresiva,
reduce su respiración, su captación de sensaciones y, sobre todo, la capacidad de
expresión emocional, es frío e insensible, es un mal compañero amoroso, exige
mucho y da muy poco.

E01 - EMPASTADA O PASTOSA, Escritura:

Se caracteriza por la pastosidad, la lentitud, pesadez y materialidad (grosor sin

110
presión), por la falta de nitidez del trazado. Los plenos y los perfiles, los óvalos y
ojos de las letras, los puntos y los acentos, se ciegan o emborronan, se cargan
excesivamente de tinta, como si la mano que escribe avanzara sobre el papel de
una manera torpe y cansina, con total ausencia de brío y dinamismo (figs. 27, 34,
48, 62, 102a y 111a).
La pastosidad en el trazado puede ser circunstancial a causa de una disminución de
las fuerzas vitales, por fatiga, estrés, enfermedad cualquier otra causa. Puede ser
temperamental y reflejar la pasividad, la tendencia al menor esfuerzo, el abandono a
la sensualidad, a los placeres de la mesa y de la bebida, la entrega a la “dolce vita”
a la pereza y al desaliento. Es necesario, pues, investigar la causa de la pastosidad
antes de lanzarse a un psicodiagnóstico.
Cuando se trata de un signo habitual, no esporádico o circunstancial, el sujeto
adopta ante la vida y los problemas una actitud pasiva, no es luchador, no tiene brío
emprendedor, se resigna a lo que le toca realizar y siempre eligiendo la curva de
menor esfuerzo. Su falta de vigor físico y moral hace que se deje llevar por el
entorno y se adapte pasivamente a las personas y al ambiente que le rodean. Su
voluntad flaquea si ha de hacer algún esfuerzo especial para remontar dificultades,
obstáculos o circunstancias adversas. Prefiere pedir ayuda y que otros le
solucionen sus problemas. W. Hegar decía que el sujeto “afirma el objeto en vez de
dirigirse contra él” (vive en simbiosis buscando el apoyo y la benevolencia ajena).
La escritura pastosa, se observa en estados de fatiga, surmenaje, en casos de
cardiopatía, de enfermedades pulmonares, de alcoholismo y de alienación mental.
Como he indicado antes, es necesario ver por la propia escritura, si se trata de un
hábito temperamental o de alguna causa circunstancial e investigar las causas.

E02 - ENCABRITADA O ERGUIDA, Escritura:

Se intercala en este “Diccionario” , esta escritura-tipo, a sugerencia de los
profesores de la A.G.C, señores J. Tutusaus y P. Viñas. El Profesor J. Tutusaus
define e interpreta así esta escritura tipo :”Término grafológico aportado por H. de
Gobineau, denominado movimiento “cabré” (que traducimos por “encabritado”). Se
trata de un movimiento vivo, pero frenado y echado hacia atrás, orientando los
trazos “hacia arriba” y en inclinación recta o invertida. Es como si el autor viera de
repente un peligro o la dificultad para avanzar, dando la impresión de un caballo
frenado por una brida. La fisonomía de ésta escritura es la de letras más o menos
invertidas (regresiones bruscas) en un contexto más bien vertical; finales unos
lanzados y en diagonal y otros contenidos; la letra “r” con final ascendente, en forma
de ala; barras de las “t” y otros gestos en diagonal; letra “d” al revés”. En la fig.
106a, podemos ver varios gestos encabritados, especialmente en las “a” y en la “t”
de “simpatía”.
La escritura encabritada es un indicador de “actitud de desconfianza defensiva;
actitud de desafío (el sujeto siempre va contra algo); sensación que sus
motivaciones están siendo frenadas y que tiene que ir derribando muros”.
“Esfuerzo para controlar la insatisfacción afectiva. Dificultad de adaptación a causa
de producirse, a la vez, los rechazos y la avidez afectiva. Indica también esfuerzo
para triunfar. Polemismo más o menos exteriorizado (tendencia a la protesta).
Reacciones preocupantes y de oposición”.
“Dentro de este tipo de grafismo, pueden darse casos de abnegación (movimiento
inverso), pues, como decía Jung, cuando la conciencia toma una actitud exagerada,

111
en el inconsciente existe la tendencia contraria con igual o más fuerza. Por eso, no
será raro observar en los sujetos con éste tipo de grafismo, las actitudes
benevolentes en contraste con descargas agresivas motivadas por mecanismos de
defensa de tipo reactivo”. (Jaime Tutusaus).

E03 - ENROLLADA, Escritura:

Escritura tipo introducida por el Dr. Gille-Maisani referida a los enrrollamientos de
los óvalos de las “a”, “o”, “g”, “d”, etc. que se dibujan en doble anillo (figs. 24 y 25).
Se la denomina también escritura anillada, rellenada o “jointoyée”.
Es un signo que, positivamente, refleja la habilidad para presentar las cosas por el
lado que van a gustar (habilidad para negociar), pero que con un nivel negativo,
más o menos alto, debe considerarse como falsedad, capacidad para ocultar,
deformar, intrigar, maquinar y rodear las cosas de misterio para obtener alguna
ventaja, beneficio o placer, de impresionar o sorprender a los demás, a veces con
insidias o falsedades que perjudican a otros. En cierto modo, el sujeto que rodea los
óvalos en doble anillo, desea dominar por la astucia o falseándolas cosas, tanto
más si éstos movimientos regresivos son cubrientes, es decir, si recubren el trazado
anterior montando uno sobre otro.

E04 - ENROSCADA, Escritura:

(Ver también escritura enzarzada o enredada, E04B).
Es una forma de la escritura complicada, consistente en la reiteración de
movimientos circulares o centrípetos en torno a los trazos iniciales o finales de las
mayúsculas o de otras letras o partes de letras, en la firma y rúbrica (figs. 57a y b,
111a, 186 y 220).
La interpretación depende de la zona o zonas donde se presenta el signo y de su
grado de complicación. Generalmente se trata de una fijación narcisista al propio Yo
del sujeto, con las derivaciones psicológicas correspondientes: amor exclusivo a sí
mismo. El sujeto puede proyectar su propia imagen sobre un amigo, sobre un
personaje famoso que, de acuerdo con su cultura y preferencias, lo mismo puede
ser un deportista, un astro de la pantalla o un héroe de novela, como es el caso de
Erle Stanley Gardner (fig. 111a), creador del famoso Perry Masson, descubridor de
todo tipo de intrigas, crímenes y de delincuentes con la eficacia de un superhombre.
La fantasía y la irrealidad, pues, participan en este tipo de escritura. Para más
detalles, ver escritura complicada, C29.

E04B - ENZARZADA O ENREDADA, Escritura:

La escritura enzarzada o enredada, descrita también como enroscada E04, además
de los enrrollamientos (figs. 38a y b, 111a y 186) puede presentar algunos

112
movimientos en espiral en los dos sentidos (centrípeto y centrífugo : figs. 68 y 220);
movimiento sinistrógiros (figs. 119 y 126a), y óvalos en nudo (fig. 174).
Estos signos, como en la escritura enroscada, es la expresión de una tendencia
narcísica, es decir, de una dificultad para salir del sí mismo (fijación de la libido en el
Yo, en vez de dirigirla hacia el “objeto”). Esta actitud se debe a un desarrollo
deficiente de las pulsiones libidinales durante la infancia. El sujeto no recibió, en su
etapa infantil de neonato, el suficiente calor, amor, y ternura de la madre. Esta
vivencia afectiva frustrante en el adulto, determina cierta exageración en el “amor
propio”. El sujeto se crece y glorifica en su interior e idealiza apasionadamente sus
deseos y a algunos objetos. Esta canalización de la libido hacia sí mismo, hace al
sujeto hipersensible a las frustraciones y, como consecuencia, a las rápidas
reacciones neuróticas de irritabilidad y agresividad, a la envidia, a los celos y a las
exigencias neuróticas.
El sujeto narcisista, dice Walter Pöldinger, “tiende a las compensaciones en el
sentido de un sí mismo megalómano y de una fusión con un objeto idealizado del sí
mismo y a diversas formas de transferencia o relación especular. Se entiende por “sí
mismo” la representación central del amor y del respeto a sí mismo, que tienen
como base experiencias infantiles insuficientes y frustrantes”.
El sujeto narcisista, se distancia o retrae parcialmente de su entorno para volverse a
los objetos idealizados y con carga libidinal o para recrearse en su propia auto-
imagen. Esta disminución de su capacidad de comunicación, se debe, como hemos
dicho antes, a experiencias frustrantes sufridas por el sujeto en la época de
lactancia y aún en épocas posteriores, por ejemplo, haber tenido una madre que no
se ha ocupado con calor y suficientemente de su bebé.
Este signo ha sido interpretado con amplitud al definir e interpretar las escritura tipo
centrífuga, C06, centrípeta, C07 y enroscada, E04.
Ver, para más detalles interpretativos esta escritura tipo.

E05 - EQUILIBRADA, Escritura:

Entendemos por escritura equilibrada, aquella que presenta una buena armonía
equilibrio en los tres grandes aspectos del grafismo: movimiento, forma y espacio.
Por ejemplo, en la fig. 92, aunque la dimensión sea reducida (escritura pequeña)
hay un buen equilibrio entre la forma y el movimiento y entre éstos dos aspectos y el
espacio ocupado por letras, palabras y líneas. Este equilibrio y armonía no lo
impone una voluntad rectora y directora (escritura regular o regularizada), sino que
es ya un hábito que no requiere una especial atención o esfuerzo de la voluntad,
surge de manera semiautomática y por efecto de un hábito estético.
(P) La escritura equilibrada es el producto de un equilibrio, en el sujeto. de las
funciones físicas, psíquicas y mentales, es lo que Freud designaba como “principio
de constancia”, el “nivel de forma y de ritmo” de Klages y el concepto de “armonía”
de Crepieux-Jamin.
Cuando hay un equilibrio entre las tendencias, instintos y necesidades del sujeto y
las exigencias del mundo exterior, sin que exista pasividad aceptación sin
condiciones; cuando la adaptación no rompe con las convicciones morales y
estéticas y el sujeto no sufre represiones violentas o excitaciones emotivas altas;
cuando el nivel de actividad es más alto o parejo al nivel de emotividad, puede
decirse que existe equilibrio y que éste se transmite a la propia escritura

113
Para una mayor comprensión de la escritura “equilibrada”, ver en la obra “Escritura
y Personalidad”, páginas 136 y 137, lo expresado en el subaspecto “Estética”.
Si tenemos en cuenta que la vida se desenvuelve entre dos fuerzas independientes
y a menudo contrarias: las pulsiones individuales y las exigencias o condiciones
impuestas por el entorno, el equilibrio supone una buena entente (adaptación) entre
una y otra, fuerza. Si predomina una fuerza sobre otra, generalmente se rompe el
equilibrio. Cuando predominan las pulsiones individuales, el sujeto intenta imponer
su ley sobre el entorno para adaptarlo a sus necesidades, lucha para poner el
entorno a su servicio. Aunque ellos digan lo contrario, es el caso de los políticos.
Cuando la presión del entorno puede más que las pulsiones individuales, el sujeto
se defiende, se introvierte, se retrae. Cuanto más fuerte es el predominio de una
fuerza sobre otra, el desequilibrio puede ser tanto mayor. Para medir el grado de
equilibrio o de desequilibrio reflejado en el grafismo, disponemos del “Método Vels
de Grafoanálisis”. A través de los porcentajes positivo-negativos, del nivel de
emotividad y de actividad y, sobre todo, de los porcentajes de tensión-dureza de la
escala de Pophal, el “Método Vels de Grafoanálisis” evidencia el grado de equilibrio.
La escuela morettiana considera la escritura equilibrada como una buena
proporción en la anchura y altura de las letras en las palabras, entre palabras y
entre líneas (ver “Grafología”. Tratado teórico práctico”, páginas 113 y 114, Ed.
Tantin, Santander, 1992).

E06 - ESCALONADA EN ASCENSO, Escritura:

Las líneas tienen una dirección en escalera a causa que las letras en los finales de
palabra suben (figs. 117b y 213).
(P) Freno consciente de los estados de tensión o excitación. El sujeto desea
moderar sus reacciones de cara al exterior, no quiere cometer imprudencias o actos
contrarios a su imagen-guía, a su deseo de hablar u obrar con corrección. Este
constante freno, puede perjudicar la iniciativa emprendedora, el espíritu de lucha
contra las dificultades y la capacidad realizadora del sujeto, si el escalonado en
ascenso de las palabras va seguido de importantes signos de inhibición, como
pueden ser los cortes en la cohesión, los movimientos en suspenso, el acortamiento
o supresión de los trazos finales, los encabritamientos, etc.
No olvidemos, como aclaración a esto ultimo, que para frenar o retener los estados
de tensión o excitación, el sujeto debe emplear un buen caudal de energía, hecho
que restringe la fuerza expansiva y realizadora del sujeto, disminuyendo más o
menos su eficacia de cara al exterior en su constante retorno sobre sí mismo.

E07 - ESCALONADA EN DESCENSO, Escritura:

Los finales de palabra bajan, sin que necesariamente baje la línea (figs. 29, 42 y
52).
Lucha de la voluntad contra el desánimo, contra la fatiga o cansancio, contra los
aspectos desfavorables de la vida, contra los contratiempos, los fracasos sufridos o
contra alguna enfermedad.
Esta lucha puede pasar de la tenacidad a la obstinación sombría y sin esperanza,

114
según se presente el ambiente gráfico.
(Ver también en desigualdades de dirección el artículo, D09).

E08 - ESPACIADA, Escritura:

En la distribución del texto (entre palabras y entre líneas), predominan los espacios
en blanco en comparación con la masa gráfica (figs. 95 104, 105 y 107). El signo
contrario sería la escritura concentrada (figs. 18, 27, 31 y 61). No se debe confundir
la escritura espaciada con la escritura extensa o amplia. El espaciamiento de las
letras en las palabras (fig. 144a) es un signo de expansión, de extroversión,
mientras que el espaciamiento de las palabras y de las líneas (figs. 41, 95 y 104),
corresponde a actitudes predominantes de silencio, de introversión, de
distanciamiento del “objeto” (desamor, represión de la ternura).
Aclarado este punto, el predominio de los espacios en blanco sobre el texto
corresponde, generalmente, a los silencios que separan las frases habladas (Gille-
Maisani - “Psicología de la Escritura”), Ahora bien, éstos silencios pueden ser
reflexivos, defensivos o de tipo autista y pueden también reflejar la tendencia a
compensar las vivencias de frustración amorosa de la infancia, en forma de un “si
mismo” narcisista y megalómano. Todo depende de las dimensiones y del
dinamismo del gesto gráfico en su conjunto.
Teóricamente, cada persona establece un espacio de aproximación o separación
entre ella y sus interlocutores. Esa distancia se acorta se alarga, de acuerdo con el
deseo o rechazo de contacto físico que se tiene cada sujeto con la persona con la
cual se habla.
Esta actitud conductual de proximidad o distancia en las relaciones ha sido
estudiada ampliamente por los norteamericanos, especialmente por el Dr. Hall en su
obra “The Silent Language”. Entre los americanos, la distancia de separación
adecuada para reñir, hacer el amor o conversar es aproximadamente de 45 cm.
(para los europeos mediterráneos esa distancia es menor). Según Hall, citado por
Flora Davis en su obra “La comunicación no verbal” (Alianza Editorial, Madrid,
1983), a la distancia indicada, las personas se comunican, no sólo por medio de las
palabras, sino también por el tacto, el olor, la temperatura del cuerpo, el ritmo
respiratorio, etc.
De acuerdo con ésta teoría, la persona que espacia las palabras y las líneas más de
lo normal, establece una distancia de “no contacto”, de “no aproximación” por
diversas causas, entre las que puede estar la actitud de defensa de la propia
intimidad, la repulsión, el rechazo, la inseguridad, el miedo al fracaso, una
sexualidad reprimida, etc.
El espaciamiento se debe a silencios reflexivos cautos o prudentes en el caso del
autor de la fig. 95, cuyo grafismo refleja una inteligencia brillante y despejada, con
función pensar introvertida.
El espaciamiento se acerca más a la soledad, a la poca comunicación, cuando
dominan los signos de lentitud, de inhibición, de inversión y de dificultad en la
cohesión de las letras en las palabras (fig. 86).
En ciertos casos de escrituras lentas y con signos epileptóides, los espaciamientos
excesivos entre palabras y los lapsus de cohesión suelen indicar ausencias o
suspensiones bruscas de la actividad mental durante unos segundos en que la
conciencia queda en blanco.
El predominio del espacio entre palabras y líneas en una escritura alta, grande,

115
sobrealzada, estilizada y dinámica, puede reflejar la tendencia a distanciarse de
personas triviales, vulgares o de un rango inferior al que se cree estar, lo que no
deja de ser una actitud de orgullo más o menos narcisista y paranoide.
(P) Con buen nivel positivo, señala la corrección de modales, la discreción en el
modo de hablar y actuar, así como la capacidad para elaborar y planificar proyectos
a mediano y largo plazo.
Con una escritura muy pequeña, inhibida y apretada, la tendencia al silencio y a la
soledad puede coincidir con una actitud autista. El sujeto, en este caso, rechaza
más o menos el mundo que le rodea y se refugia en el castillo de su propia alma,
abstrayéndose en sus propios pensamientos. Vive integrado en su mundo interno
lleno de deseos, angustias, sensibilización y fantasía. Dentro de su castillo
imaginario y fantasmagórico, construye sueños, fantasías, utopías, que son para él
sus únicas realidades. La actitud del sujeto autista es siempre incomprensible para
las personas normales. Cuando el autismo no es muy intenso, suele ser la
consecuencia, en las mujeres, de un embarazo no deseado.
El tema del espacio entre letras, palabras y líneas es uno de los aspectos mas
interesantes de la grafología morettiana. Ver en éste sentido el tratado de Torbidoni
y Zanin “Grafología. Teoría y práctica”, Ed. Tantin, Santander, 1991 y “Segni del
vissuto”, del Dr. Cristofanelli, así como otras obras de Silvio Lena, Palaferri, etc.
La grafóloga alemana Avé-Lallemant, ha estudiado profundamente los disturbios del
espacio gráfico, como “signos de alarma”, en la versión francesa de su obra
“Comment interpreter l’écriture de vos élèves”, Ed. Bordas, París, 1987.

E09 - ESPACIO OCUPADO POR LAS JAMBAS, LAS HAMPAS TRAZOS
INICIALES Y FINALES DE LAS LETRAS:

La ocupación de espacio en cualquier zona está en relación con la auto-imagen
(mayúsculas), con el pasado personal (zona inicial), con la capacidad de expansión
del impulso realizador (zona final) con la fuerza, vigor o fantasía de las pulsiones
instintivas (zona inferior) y con la magnitud de los deseos espirituales y de la
ambición de “ser”, de “poder” y “dominación” (zona superior).
La auto-imagen se sobrealza sobre la realidad (orgullo) cuando las mayúsculas
superan la longitud vertical normal (fig. 11); expresan modestia, humildad, sencillez
o sentimientos de inferioridad, cuando su altura está por debajo de lo normal (figs.
105 y 114f); se fantasea sobre la propia importancia y se sueña con ser un héroe o
personaje fabuloso, cuando las mayúsculas se hinchan y sobrepasan
desorbitadamente las dimensiones normales (fig. 57a).
El sujeto vive vinculado al pasado y se interesa por todo lo histórico cuando las
zonas iniciales se alargan más de lo normal (fig. 187); invade su entorno, e intenta
imponer sus deseos o exigencias inmediatas, cuando los trazos finales y las barras
de las “t” se desproporcionan en su longitud horizontal (figs. 70, 90, 93 y 154); es
cauto, prudente y respetuoso con la personalidad ajena, incluso se inhibe en
presencia de otros, cuando los trazos finales se acortan o se suprimen (fig. 153 y
213).
Las pulsiones instintivas son fuertes y dinámicas, cuando las jambas tienen buena
longitud, dinamismo y presión y se ligan a la letra siguiente (ver “y” de “suyo” en la
fig. 108). La líbido se explaya mediante la fantasía en ensueños representativos,
cuando la inflación de los bucles es exagerada (figs. 110, 123 y 127); refleja
problemas de debilidad sexual, cuando las jambas se acortan, se debilitan y el bucle

116
de ascenso se pega, sin continuidad, al movimiento de bajada.
Finalmente, cuando las jambas se complican con movimientos, a la vez curvos y
angulosos, desproporcionados y discordantes (figs. 82 y 126a), las perversiones
sexuales pueden estar presentes.
La inflación de los óvalos de las letras “a” y “o”, en las “d”, “g”, etc. en desproporción
con el resto de letras de la zona media, son un indicador de fantasías, de
embolados, de engaños al sentimiento de otros, de exageraciones y
dramatizaciones verbales sobre hechos que no tienen más importancia que la
normal (ver la “a” de “Manuel” en la firma de Fraga, fig. 111 bis). Este signo y la
escritura filiforme suele ser muy frecuente en la escritura de los que se dedican a la
política. (Para más detalles, ver mi obra “Grafología estructural y dinámica. La
interpretación psicológica de los signos gráficos por zonas”).

E10 - ESPASMÓDICA, Escritura:

Se caracteriza por un aumento brusco y violento de la presión sobre los trazos en
flexión o en extensión. Se llama también Fusiforme, en razón de su parecido con los
husos empleados en la industria textil (fig. 117a y b y en la fig. 121 el pleno de la
jamba).
Estos aumentos bruscos de la presión, son indicadores de excitaciones repentinas
de la sexualidad o de la sensualidad que inclinan al sujeto a la búsqueda inmediata
de satisfacciones agradables para el cuerpo, a veces sin un control moral
adecuado. Si éstas excitaciones pasan a la esfera afectiva y de relación, el sujeto
trata de llamar la atención adoptando formas exhibicionistas histeróides (ver el
término “histérico” en el Diccionario).
El sujeto tiene tendencia a sorprender a su entorno adoptando posturas
contradictorias, amaneramientos, haciendo parodias, escenas chocantes,
insinuaciones o provocaciones atrevidas a menudo con falta de pudor y de recato.
Si se trata de una mujer, intenta lanzar mensajes físicos destinados a despertar la
sexualidad, destacando con audacia el peinado, los pechos o las piernas. Es como
si quisiera ir diciendo : “soy una mujer apetitosa, poséeme”, aunque a la hora de la
verdad, el mensaje resulte falso, frustrante o degradante. Y es que, éste tipo de
personas, son más voluptuosas que realmente sensuales o sexuales, sólo se
complacen en excitar para dominar la atención de los demás, para ejercer “dominio”
de algún modo.
Cuando estos apoyos espasmódicos o fusiformes se presentan solo en la zona
superior, pueden reflejar la tendencia a los éxtasis místicos como sublimación de las
apetencias instintivas, como ocurre en algunos religiosos. En mi obra “Escritura y
Personalidad” hay algunos ejemplos de este tipo, (ver las escrituras de religiosos).
La escritura espasmódica puede ser, a veces, un indicador de perturbaciones
funcionales como pueden ser los trastornos glandulares en la edad crítica, los
espasmos viscerales (corazón, hígado, intestinos, etc.), así como efectos del
alcoholismo, de las drogas, de la vejez prematura e incluso de la menopausia mal
aceptada.

E11 - ESTABLE, Escritura:

117
Una escritura es estable cuando no presenta variaciones importantes en los tres
grandes aspectos (forma, espacio y movimiento). Ejemplo: las figs. 10, 14, 16 y 31
son estables. No se debe confundir la escritura estable con las escrituras igual y
monótona (figs. 15, 44, 47 y 48). En la escritura estable, aunque predomine
ligeramente la forma sobre el movimiento, puede haber cadencia (figs. 10, 16 y 46)
o ritmo (figs. 108, 114, 114f y 115. La fig. 114f corresponde al Papa actual).
La escritura estable corresponde, generalmente, a sujetos con una emotividad poco
alta o controlada de manera natural, sin esfuerzo especial de la voluntad, lo que
supone una adaptación estable y tranquila o un dinamismo prudente y consecuente,
según el grado de brío y vibración activa que muestre el grafismo. En unos casos el
carácter corresponderá al tipo sanguíneo de Heymans-Le Senne y, en otros, al
flemático (ver éstos tipos en mi obra “Manual de Grafoanálisis”, págs. 110 y
siguientes.
La escritura estable es propia de personas que mantienen una conducta coherente
y equilibrada, poco cambiante, si las condiciones del entorno son poco variables,
pero con buena disposición al cambio, si lo exigen el entorno o las circunstancias
que rodean al sujeto.
Dentro de la cualidad “estable” del movimiento gráfico, hay distintos matices según
la fuerza, dinamismo y vibración que muestre el grafismo. El sujeto actúa sobre su
medio para adaptarlo a sus necesidades, si el grafismo tiene fuerza expansiva y
realizadora (figs. 55, 152 y 135). Con menos fuerza expansiva y menos dinamismo
realizador, es decir, con mayor predominio de la forma sobre el movimiento, el
escritor trata de adaptarse lo más posible a las condiciones de su entorno (fig. 46, la
cual corresponde a un administrativo, poco creador, pero eficiente en su oficio.
Finalmente, la fig. 45, que corresponde al escritor Sebastián Juan Arbós, la
estabilidad se debe a un proceso de orden y raciocinio propio de un introvertido muy
evolucionado.

E12 - ESTEREOTIPADA, Escritura:

La estereotipia es la repetición automática o mecánica del dibujo de las letras. Cada
letra es igual a cualquier otra del mismo escrito. Esta escritura está siempre
alineada (figs. 15, 47 y 48) y se caracteriza por una igualdad y monotonía extremas.
La mayor parte de autores coinciden en que la escritura estereotipada corresponde
a personas cuyo funcionamiento fisiológico no puede ser normal. No hay vibración,
no hay efecto estímulo-respuesta. El sistema nervioso y la masa muscular están
como mecanizados por el cerebro.
La estereotipia gráfica se debe, probablemente, a una disminución, más menos
profunda, de la atención, de la capacidad receptiva, de la sensibilidad y de la
voluntad, caso frecuente en los oligofrénicos o débiles mentales, en la demencia
precoz, en los estados melancólicos, en los asténicos y neurasténicos y en la
epilepsia (Crepieux-Jamin).
Cuando el grafismo es voluntariamente estereotipado, igual y monótono, puede
deberse a la necesidad de dominar o disimular los estados emotivos personales,
cuando no se trata de un dibujante o de un simple capricho o intención, más o
menos loable u honesta, de disfrazar el propio grafismo, en cuyo caso será una
escritura disfrazada D37.

118
E13 - ESTILIZADA, Escritura:

Describe el Dr. Gille (Psicología de la Escritura), la escritura estilizada como un
grafismo simplificado y personal, más o menos elegante y dinámico, pero que
reduce la forma de las letras a sus partes esenciales, sin perder legibilidad. Se
reducen las hampas y jambas a un sólo trazo, se ligan anormalmente los puntos o
las barras de las “t” a la letra siguiente, los óvalos a curvas abiertas, etc. (Figs. 96 y
104).
La escritura estilizada es propia de personas poco convencionales, con un rico
potencial estético y creador, como ocurre en ciertos sujetos en quienes predominan
las funciones pensar e intuir introvertidas. Algunos “apasionados” de Heymans-Le
Senne poseen éste tipo de grafismo (ver el “apasionado” en “Manual de
Grafoanálisis”, páginas 104 y 105). Ver también ésta escritura tipo en Gille
“Psicología de la Escritura”.

E14 - ESTRECHADA, Escritura:

Las letras se estrechan de modo que predomina la altura sobre la anchura (figs.
97a, 103, 106, 120 y 187). No se debe confundir la escritura estrechada con la
escritura apretada. En la escritura estrechada la estructura de las letras
mayúsculas, de las hampas y de las jambas es alargada y estrecha, pero puede
haber un espacio normal entre una letra y otra (fig. 103). En la escritura apretada lo
que se estrecha es el espacio entre letras (figs. 44, 48, 52 y 79), aunque ambas
escritura tipo suelen darse juntas.
La escritura estrechada responde, en general, a un mecanismo de defensa contra
las vivencias de sufrimiento, culpabilidad o peligro. Es un reflejo condicionado de
encogimiento frente al dolor físico o psíquico, frente a un complejo de culpabilidad o
frente a la representación objetiva o subjetiva de algo que puede frustrar o
amenazar al Yo y despierta vivencias emociónales relacionadas, inconscientemente,
con el pánico o el displacer. Es una expresión de “retraimiento”, de inhibición o
temor. También puede señalar la vertiente antagónica de una vivencia impulsiva
reprimida. Ver también óvalos estrechados, O14.
A esta actitud de “encogimiento” se le pueden asignar los siguientes significados:
Falta de confianza en sí mismo frente al entorno o frente a las circunstancias
actuales y, como consecuencia, los signos de temor, timidez, retracción,
desconfianza, culpabilidad e inseguridad, y toda clase de complejos psico-afectivos
derivados de mecanismos de defensa del Yo, del Super-Yo y del ideal del Yo.
Este mecanismo psíquico de defensa, supone la debilidad del Yo en determinadas
circunstancias en que el individuo no se siente seguro. Tanto la escritura estrechada
como la apretada, tienen parecido significado psicológico ya que obedecen a una
actitud de opresión de sentimientos y tendencias, a un temor, a una falta de libertad
expansiva de las emociones y de los deseos: timidez, cortedad, inhibición. El origen
de muchas de éstas actitudes, puede estar en la dureza o en la excesiva
indulgencia de los padres (complejo de desamparo) de la primera infancia del
sujeto. La dureza, según Schultz-Hencke, provoca angustia, temor al castigo directo
o pérdida del amor. La excesiva indulgencia, conlleva también angustia e
inseguridad ante la dureza del mundo.

119
El sujeto busca, en todo momento, permanecer al abrigo de todas las contingencias.
Tiene un exagerado temor al fracaso y al ridículo, a dejar su Yo maltrecho en
cualquier lucha o competición con los demás. Se introvierte y rumia en su interior
cada una de las experiencias que ha tenido, incluso en su propio ambiente íntimo.
En ocasiones le sobran méritos y conocimientos para optar a cualquier cambio en
su vida, pero si carece de apoyos en qué basarse, suele renunciar a una mejora
antes de exponerse a un fracaso o quedar en ridículo. Su Yo padece una timidez
revestida de orgullo que sólo le sirve para quedar coartado, bloqueado o indeciso
frente a determinadas eventualidades. La escrupulosidad, el orden, la puntualidad,
la economía, la tenacidad y el ahorro son las notas clave del carácter.
En ciertos casos de personas muy hipersensibles (fig.147), se desvía la fuerte
necesidad expansiva hacia una defensa y una represión intensas. (Ver, para más
detalles, el “tipo anal” en mi Diccionario y los mecanismos de defensa en mi artículo
del boletín nº 6 de la A.G.C.).

E15 - EXPLOSIVA, Escritura:

Es un tipo de escritura donde la fuerza, dinamismo y expansión de los movimientos
acusan una brusquedad y violencia exageradas. Para sacar un símil, diríamos que
se parece a una corriente de agua torrencial cuyo cauce está lleno de recodos y de
obstáculos que tiende a saltar y arrollar (figs. 33, 37, 114d y 140). En un sentido
más positivo la escritura de Fontenay es también explosiva (fig. 96).
La escritura explosiva es un indicador de mala regulación de las pulsiones
instintivas que producen un estado de excitación y descarga violenta de fuertes
caudales de energía sin controlar. Esta fuerza torrencial tiende a arrasar toda
oposición, resistencia, negación u obstáculo sin ningún grado de consideración, de
freno o de paciencia. Frente a la contrariedad, el sujeto explota y saca su carga
molesta de excitación, aunque a posteriori pida disculpas o intente justificarse.
Suele ser un síntoma claro de tendencias epileptoides. Una vez que Caín se
descarga, puede convertirse en Abel, hablando en la jerga szondiana.
La personalidad del sujeto con escritura explosiva, suele coincidir con un
temperamento super vital, con gran fuerza creativa y realizadora, generalmente
bilioso-sanguíneo-nervioso. La crisis nerviosa suele actuar en forma de espoleta
que provoca la explosión. Han tenido escritura explosiva grandes personajes de la
Historia: Napoleón, Beethoven, Bismark, Kennedy, Stalin, Toscanini, entre otros.

E16 - EVOLUCIONADA, Escritura:

Es evolucionada una escritura cuando ha logrado apartarse del modelo caligráfico e
imprimir en el grafismo el propio sello personal. Como ejemplo de escritura
evolucionada, podemos ver las figs. 27, 29, 36 y 96. También lo son las figs. 95 y
104. Todas ellas tienen un sello o característica personal e individual.
La interpretación de la escritura evolucionada depende del grado de transformación,
soltura, claridad, ritmo, elegancia y estilo que haya alcanzado cada grafismo.
Podemos decir que, en general, refleja la influencia de la cultura, de la educación

120
escolar, del gusto estético y del grado de simplificación y armonía alcanzado.
Contribuyen a la evolución de la escritura, aparte de la cultura y la educación, el
matrimonio, la profesión, las relaciones sociales, y, negativamente, las
enfermedades, las drogas, el alcohol, etc.

E17 - EXTENSA (Amplia), Escritura:

Decimos que una escritura es extensa cuando la anchura de las letras, en la zona
media, sobrepasa la altura (figs. 10, 58, 65, 70, 90 y 98). La amplitud corresponde
más bien a la anchura de las mayúsculas, de las letras de hampa y jamba y de los
finales.
Así como las escrituras apretada y estrechada corresponden a las características
psicológicas de los tipos anales e introvertidos y tienen como expresión física el
encogimiento, la retracción, las escrituras extensas y amplias son un indicador de la
extraversión, de la actitud oral y tienen como expresión física la expansión libre y
abierta de los gestos, la comunicación, la sintonía fácil con el entorno. De aquí la
capacidad para entablar relaciones y participar en tareas sociales o de comunidad.
Como la extroversión es un campo psicológico muy amplio, conviene ver otros
aspectos del grafismo para matizar el significado de cada grafismo extenso. Por
ejemplo, la actitud vital extravertida del autor de la fig. 54, no es la misma que el
autor de la fig. 58. El primero se extravierte por el pensamiento y la intuición y
desarrolla una actividad creativa como guionista de películas. El segundo es un
relumbrón que arrastra su vanidad por las reuniones sociales y no crea nada, pero
habla superficialmente de todo. Es un extravertido por la sensación y su tendencia
es la de gozar físicamente todas las sensaciones.
El ancho de letra en la grafología morettiana está en relación con el grado de
capacidad para afrontar la visión panorámica de los hechos y de las cosas, El sujeto
no se limita a apreciar unos cuantos aspectos, sino que intenta profundizar y sacar
conclusiones generales y universales de sus observaciones. Sin embargo, como
hemos visto más atrás, éstas interpretaciones pueden tener bastantes matices,
según el grado de posibilidad del grafismo. Ver para más detalles la obra de
Torbidoni y Zanin “Grafología. (Texto teórico práctico”, páginas 96 y siguientes, Ed.
Tantin, Santander, 1991).

F01 - FILIFORME, Escritura:

Las letras, en la zona media, pierden su estructura natural y son sustituidas por una
especie de hilo que se desenrolla, Ver como ejemplo las siguientes figs. 81d, 106e,
139 y 179. La filiformidad afecta, principalmente, a las letras “m” y “n”, pero puede
extenderse al resto de las letras de la zona media (fig. 179).
La “forma”, como dice Aristóteles, expresa lo que hay de más constante en la
naturaleza de los seres y de las cosas. Desfigurar o deformar las letras hasta
hacerlas irreconocibles, sustituyéndolas por una especie de hilo desenrollado,
señala una actitud poco concreta, una imprecisión, una simplificación dubitativa, no
siempre noble en el lenguaje escrito. Todo cuanto hace dudar es una lesión a la
evidencia.

121
El empleo del trazado filiforme, puede tener dos sentidos muy diferentes: a) el de
abreviar y simplificar la escritura para avanzar más rápidamente, y b) la intención
premeditada de oscurecer la comunicación o mensaje escrito, es decir, la intención
consciente de no dejarla comunicación o mensaje suficientemente claro, para poder
transformar a posteriori su sentido, según la propia conveniencia.
Por tanto, el movimiento filiforme responde a las siguientes notas clave en la
conducta: a) simplificar para avanzar; b) flexibilizar para eludir o evadir
responsabilidades directas o tomar posiciones firmes; c) negación o reinterpretación
de los hechos como mecanismo de defensa de sentimientos de inferioridad,
sentimientos de culpabilidad, distímias depresivas o agresivas, etc. propias de una
actitud interna de inseguridad.

La escritura filiforme, puede ser también un medio al que se recurre para anotar
algo rápidamente, sin otras consecuencias éticas o morales. como son, por ejemplo,
los apontes de clase o notas tomadas por teléfono.

Cuando hay una actitud flotante: el sujeto trata de evitar posibles responsabilidades
cargándolas a otros o al destino (actitud simbiótica), que adoptan también los
sujetos que asumen responsabilidades sin encargo previo. Esta actitud flotante que
elude o evade la aclaración o solución de problemas, sean éstos objetivos o
interhumanos, significa que el sujeto tiende a sobrestimar las propias capacidades y
tiene miedo a la confrontación, o que se descubra su inoperancia..

En la actitud del “Yo valgo - Tú no vales” del Análisis Transaccional,. el sujeto puede
asumir, de forma aparente, ciertas responsabilidades en un afán de significarse, aún
sabiendo que hay otros que pueden asumirlas con mayor eficacia que él. Este es el
caso de los sujetos que recurren a la negación o reinterpretación de la realidad
porque desean mantener la imagen de sí mismos que se crearon en la infancia de
ser niños listos que todo lo saben...

En general, la esc. filiforme, indica, en sentido positivo :

(P) Agilidad de pensamiento y de imaginación. Facilidad para captar de inmediato el
sentido de las cosas y para simplificar las cuestiones y resolver rápidamente las
dificultades dando soluciones ágiles, aunque no siempre estas soluciones sean muy
concretas y sólidas, pero sirven para desbloquear los asuntos y salir de los
problemas. Habilidad para desorganizar el juego o la trama del pensamiento ajeno.
Sutileza y agudeza en el juicio crítico. Captación rápida de errores o contrastes en
los temas o asuntos de trabajo. Rápido sentido del humor.
Buena disposición para adaptarse, más o menos superficialmente, a las propuestas
o deseos de las personas y del ambiente, aunque a posteriori, el sujeto obre según
su propia conveniencia. Talento diplomático y político. La escritura filiforme es muy
frecuente en los políticos y diplomáticos. Ver, por ejemplo, las firmas de: Kissinger,
Kennedy, Krutchov, Mac Millan, Fraga, Aznar, etc.. Los políticos inventan programas
a tenor de aquello que saben gusta a sus electores, aunque no siempre estén
convencidos que lo que prometen lo puedan cumplir. Para ellos, alcanzar el poder,
es más importante que la verdad.
(N) La evasiva, los pretextos, el disfraz o la escapatoria para eludir obligaciones o
compromisos, la mentira, la desfiguración de la realidad, los falsos argumentos para
sacar algún beneficio, y, en fin, toda actitud o comportamiento que gira en torno al
engaño y a la sofisticación, pueden ser la nota clave del carácter de los sujetos con
escritura filiforme, cuando el nivel gráfico es negativo. En cualquier caso, la

122
escritura habitualmente filiforme, es signo de neurosis, de debilidad sexual y de
carácter.
Cuando el grafismo filiforme no es habitual, sino que se debe a trabajos rápidos de
anotación (apuntes, borradores, etc.), no tiene otro significado que el deseo de fijar
brevemente y con rapidez temas o asuntos de interés para el sujeto.
Con escritura descendente o caída, con trazos débiles y congestionados, puede ser
un indicador de estrés, de agotamiento o enfermedad (A mayor abundancia de
datos, ver coligamento filiforme, C22.

F02 - FINALES, Los:

Este tema de los trazos iniciales y finales ha sido tratado con bastante profusión en
mi obra “Grafología estructural y dinámica”, por lo que solamente haremos mención
aquí, brevemente, a algunas modalidades: Los finales en las palabras son un
indicador del modo de contacto del sujeto con el “objeto” (persona o cosa que tiene
delante, es decir, lo más próximo a él físicamente). Los finales de palabra expresan
el modo como se comporta el sujeto cuando se enfrenta con el entorno para
alcanzar los objetivos deseados.
Partiendo de este postulado, es fácil deducir que los finales cortos, inhibidos o
suspendidos (figs. 95 y 122), reflejan una actitud interna, de algún modo insegura,
generadora de un contacto prudente, reflexivo o inhibido frente al “objeto”.
Los finales largos son, por el contrario, la expresión gráfica de una expansión sin
frenos inhibitorios, es decir, las tendencias pulsionales (instintos, deseos, afectos,
caprichos, necesidades, etc.), tienden a avasallar, a invadir, a arrollar al objeto (figs.
37, 70, 90 y 93).
Los finales ascendentes y en diagonal con la línea, tienen el mismo significado que
las barras de las “t” (figs. 210 y 211), son signo de oposición, de litigio, de lucha, de
agresividad neurótica y desadaptada.
Lo finales en descenso oblicuo o en diagonal bajo la línea, lo mismo que las barras
de las “t”, (figs. 151 y 208j y k) son expresivos de obstinación, de ideas fijas, de
obsesiones, etc.
Los finales en arpón (fig. 37), añaden a la agresividad arrolladora la apropiación
ilegítima o retención indebida del “objeto”. De ésta predisposición, pueden derivarse
otras complicaciones, como pueden ser el rencor, la venganza, la agresividad por
celos o envidia, etc. Generalmente es un signo patológico o de desadaptación
neurótica.
Los finales, no siempre son acerados, terminados en arpón, masivos, inhibidos. Hay
escrituras cuyos finales son medianos y tienen la punta roma, es decir, ni son
masivos ni acerados. Estos finales suelen entrar dentro de las escrituras armónicas
y equilibradas.
Son muy interesantes las variaciones de los finales (los rizos) que de acuerdo con
la escuela morettiana, describen L. Torbidoni y Zanin en su obra “Tratado teórico
práctico de Grafología”.

F03 - FIRMA, La:

123
Sobre la firma se ha escrito mucho. Es el tema favorito de los curiosos y de los
principiantes. Es frecuente que te aborden con la siguiente pregunta: “¿Qué le dice
esta firma?”.
Opinar sobre la firma, exclusivamente, es tanto como desconectar la personalidad
de su entorno, de su rol familiar, social y profesional. La firma es un dato incompleto
fuera del texto. Es como juzgar a un individuo partiendo, solamente, de su auto-
imagen, de cómo se ve el sujeto a sí mismo, concepto que, muy a menudo, no
refleja la realidad.
Es por esta razón que, en mis obras, no he dedicado mucha literatura al estudio de
la firma y de la rúbrica y sólo he hecho mención a los aspectos mas destacados. Por
otro lado, siempre he sido incapaz de ver la cantidad de simbolismos que han visto
otros autores, aunque he mencionado algunos de ellos. Una vez justificado,
vallamos al grano.
Como postulado previo, la firma es una auto-imagen que sirve de sello de
identificación y afirmación del propio “Yo” frente al entorno. Esta identificación
puede ser fuerte (fig. 96) o débil (fig. 106e) puede estar en equilibrio con el rol
familiar, social y profesional, independientemente de la actitud vital introvertida o
extravertida (fig. 92, 114e y 114f), o puede estar en discordancia, cuando los
aspectos gráficos difieren en texto y firma (figs. 113).
Simbólicamente, si en la firma lo que destaca son las dimensiones de los
movimientos en el nombre, la fuerza de la auto-imagen se centra en lo que el sujeto
es o representa en su ambiente familiar. El sujeto ha sido, es, o está siendo
importante en su esfera íntima y tiene vivencias, recuerdos agradables ligados
esencialmente a la madre. El sujeto se siente cómodo y feliz en aquellos ambientes
que se le trata como en familia y en los que goza la sensación de sentirse
importante.
Si las dimensiones destacan preferentemente en el apellido, la fuerza de la auto-
imagen está en su identificación con su rango o rol social, con lo que representa
profesionalmente o con el nivel que ha alcanzado el sujeto dentro de su entorno y
fuera de él.
En el caso de la fig. 106a, es fácil deducir que la fuerza de la identificación se
centra en la autoimagen del nombre, en “Pier” y disminuye bastante en el apellido.
Estos mismos inflamientos dimensionales de la auto-imagen aplicados tanto al
nombre propio (relacionado con la madre) como al primer apellido (relacionado con
el padre), puede darnos testimonio también del tipo de relación del Yo con la madre
y con el padre, aunque, a veces, puede reflejar tan sólo una importancia fantaseada
e irreal.
Finalmente, el modo como trata el sujeto su segundo apellidos es indicador de
posibles fijaciones a la madre, o de un complejo de Edipo mal liquidado. Ver, por
ejemplo, en la fig. 106e, la mayor dimensión y estructuración del segundo apellido
en la firma del escritor Hernández Catá (leer pié de la fig. en “Escritura y
Personalidad”).
Otro rasgo importante en cuanto a la identificación y al concepto que tiene el sujeto
de sí mismo (autoimagen) es cuando la firma aparece tachada por la rúbrica (fig.
194). Tacharse a sí mismo es tener una idea despreciable del propio Yo. En éstos
casos hay que buscar las causas. Las causas pueden ser físicas, como por ejemplo,
ser manco, cojo, tuerto, jorobado, impotente, etc.; pueden ser morales, como ser hijo
de padre desconocido, ser delincuente, drogadicto, haberse prostituido, etc.;
pueden deberse, también. a complejos de inteligencia, tales como sentirse torpe,
desmañado, incapaz de comprender y asimilar cuestiones más o menos complejas,
compararse con hermanos brillantes en los estudios, etc.
En las mujeres casadas, el volumen e importancia del propio nombre, comparado

124
con el apellido tomado del marido, nos reflejará, simbólicamente, si la auto-imagen
se identifica más con su nombre familiar (nombre propio reforzado)) o si la
identificación recae preferentemente sobre el apellido tomado de su consorte, ya
sea debido a su admiración por el marido o al rango o categoría social o profesional
que éste posee y que le beneficia.
Allí donde la dimensión, la presión y la forma de las letras tiene mayor fuerza,
relieve y volumen reside el núcleo principal de la auto-imagen, de la identificación a
través de la firma.
Otro aspecto importante en la firma, aparte de lo ya expresado, es la claridad, la
legibilidad de la firma y su punto de ubicación con relación al texto (a la derecha, en
el centro, desplazada a la izquierda, cercana al texto o distanciada del texto, etc.
La claridad y legibilidad, suele expresar la confianza del sujeto en su propia auto-
imagen, en el concepto que tiene de sí mismo. Este concepto será tanto más
equilibrado y realista, cuanto más se parezca la firma al texto y cuantas menos
desproporciones presenten las mayúsculas en relación a las minúsculas.
La ilegibilidad en la firma, salvo en los casos de personas que tienen que firmar
numerosos documentos al día supone, de cara a los demás, una falta de voluntad
de identificación. El sujeto muestra de éste modo un Yo evasivo, cuando no
engañoso o falso.
La ubicación de la firma está en relación con la toma de posición frente al mundo.
Esta posición o actitud, puede ser de acercamiento, si la firma se ubica a la derecha
y próxima al texto. Puede expresar retirada, desconfianza, reserva o introversión, si
la firma se distancia del texto y se ubica a la izquierda.
Finalmente, una postura intermedia entre la confianza y la desconfianza, entre la
comunicación y el silencio, entre el deseo de acercamiento y la reflexión prudente,
se puede deducir de la firma medianamente separada del texto y colocada en el
centro de la página.
La firma puede tener una dirección horizontal (serenidad, estabilidad, equilibrio
entre ambición y realización). Puede ser ascendente, reflejando una ambición no
satisfecha, el sujeto no ha llegado a situar su auto-imagen en el rango que él desea.
Puede ser descendente, en cuyo caso, puede tratarse de una situación frustrante o
depresiva o de una enfermedad que mine las fuerzas, las esperanzas e ilusiones
del sujeto.
La dirección puede ser sinuosa, como en los casos de Krutchov, de MacMillan y de
Manuel Fraga (figs. 111 bis). La sinuosidad está descrita en el coligamento, artículo
C23 bis, y en escritura sinuosa S13.
Con estos postulados y con las escritura tipo y gestos-tipo dominantes en cada
firma, se pueden interpretar todos los casos.

F04 - FIRME, Escritura:

Es firme un trazado, cuando los movimientos de flexión, de arriba a abajo, tanto en
las hampas como en las jambas y en los desplazamientos de izquierda a derecha,
zona media y barras de “t” son rectos, enérgicos, sin inflexiones y con un cauce
limpio, sin babosidades, poros, adelgazamientos súbitos o dientes de sierra (fig.
187).
(P) En tanto que “tensión”, la escritura firme refleja la fuerza vital, psíquica y
nerviosa, que posee el sujeto para mantener sus posturas, para afirmar la propia

125
personalidad, para combatir los obstáculos, las dificultades y las situaciones
adversas y para actuar sobre su medio ambiente adaptándolo a sus propias
necesidades y, por extensión, a las necesidades colectivas o de grupo. Por tanto, la
firmeza, no sólo es capacidad de resistencia frente a las presiones externas, es
también capacidad para actuar y modificar las condiciones del entorno luchando
contra las dificultades, trabas, oposiciones o circunstancias adversas.
Tal como indicamos en “Escritura y Personalidad”, la firmeza y tensión del trazado,
es generalmente, predisposición a la acción, decisión, brío y pasión en los deseos,
en las ideas, en los objetivos a lograr y lo mismo en los afectos y en las opiniones.
Si el dinamismo gráfico es potente y fuerte el nivel de irradiación, el sujeto se
impone en su medio ambiente, pues la firmeza, en un extravertido, tiende a operar
como fuerza de choque contra el exterior, como una fuerza que arrolla obstáculos y
que se impone al entorno, sobre todo, si las barras de las “t” y los finales de palabra
acusan buena presión horizontal (fig. 55).
En cambio, la firmeza con signos predominantes de introversión, tiende a
manifestarse como fuerza de resistencia defensiva (fig. 46). En este caso, el sujeto
se apoya en la reflexión, en los principios, en las normas, no invade el terreno de
otros, pero tampoco deja que invadan el propio.
La firmeza del trazado, con un buen nivel positivo, es señal de buena salud, de
buena capacidad de rendimiento realizador y creativo, de entereza y firmeza moral y
de seguridad en la forma de pensar y ejecutar las creaciones del propio
pensamiento, ya sean prácticas y utilitarias, artísticas, científicas, comerciales o
industriales. Toda realización o creación supone romper con un mundo de rutinas y
de convencionalismos, por tanto, se necesita “energía”, fuerza renovadora, pasión
en los objetivos deseados y continuidad combativa frente a las resistencias
exteriores. En otras palabras: se necesita una voluntad “firme”.
(N) La tensión sin control, es una fuerza anárquica que tiende a invadir un terreno
que no le es propio, atropella o somete sin consideraciones la voluntad ajena, los
derechos de los demás, incluso la propiedad de otros en forma abusiva y sin
reciprocidad (figs. 37, 70 y 93).
La acumulación de la presión sobre ciertos trazos (finales, barras de las “t” (fig. 61),
o sobre los movimientos de flexión (fig. 33) señalan desequilibrios emocionales,
brusquedad, explosividad, brutalidad, etc.

F05 - FIRME-DURA, Escritura:

A la firmeza del trazado (ver escritura firme), se añade la terminación de los trazos
de flexión en ángulo agudo, sobre todo en la base de las hampas en zona media
(fig. 28) y en el cambio de dirección en la base de las jambas (figs. 83 y 120). Se
incluyen en ésta definición, las barras de “t” y las jambas triangulares. A veces la
cúpula de las hampas es también angulosa (figs. 93 y 216). Es cierto que algunas
de éstas escrituras proceden de modelos caligráficos angulosos, pero si la edad de
las autoras, pues suelen ser grafismos femeninos, supera en varios años la época
escolar, éstas personas permanecen identificadas con la dureza que tal modelo de
escritura representa.
El modelo caligráfico anguloso fue creado para reafirmar, en épocas pasadas en las
educadas, la entonces necesaria represión sexual, exigida por los criterios de
moralidad religiosos para evitar los pecados y la vergüenza social por hacer el amor
antes del matrimonio. No sabemos en qué medida esto era logrado, pero no hay

126
duda que la escritura angulosa era un blindaje bastante duro contra la sexualidad,
ejerciendo efectos represores, incluso después del matrimonio. Hoy, la educación es
mucho más libre, mucho menos represiva, incluso se pretende instruir sobre las
cualidades de la sexualidad a la juventud actual. Con las pastillas anticonceptivas y
con otros medios y técnicas para hacer el amor, hemos pasado de las escrituras
angulosas, expresivas de dura renuncia, de sacrificio y de abnegación disciplinada,
a las escritura predominantemente curvilíneas y naturales.
Hacer el amor ya no es un pecado grave antes de llegar al matrimonio. Tener un
hijo, siendo soltera es una deshonra para la mujer y para la familia de ésta, se tolera
en la actual sociedad de otra manera, como también se tolera, incluso se aprueba,
convivir en pareja sin pasar por el matrimonio, entre otras cosas, aparte de lo que
cuesta en dinero crear un hogar, porque si no hay avenencia y comprensión en la
pareja, es muy fácil la separación, con el consiguiente ahorro económico (boda,
piso, muebles, etc.).
La escritura dura, en los grafismos masculinos, suele ir acompañada de la escritura
rectilínea y rígida, de la regularidad dimensional y de inclinación. En los grafismos
femeninos coincide con la escritura caligráfica angulosa (figs. 28 y 70).
En general, la escritura dura es, como se ha dicho, un blindaje, una armadura
protectora contra las tendencias naturales, especialmente contra el contacto
epidérmico y sexual. Esta represión puede ser educacional, puede ser el efecto de
una frustración infantil (madre despegada del neonato o madre cuyo embarazo no
fue deseado, etc.). Sea cual fuere el origen, la escritura dura, ésta supone una
desadaptación por rigidez, por atrincheramiento en sí mismo, por efecto de un
Super-Yo tiránico que se niega a reconocer las necesidades de amor y ternura.
De aquí que quepan como significado de la escritura dura, todas las actitudes de
egoísmo, independencia, escrúpulo exagerado, desadaptación, cumplimiento de las
obligaciones y de los deberes a rajatabla, sin afecto por los demás y sin flexibilidad,
con dureza en las propias exigencias y, por proyección, dureza en las exigencias a
los demás. La intransigencia, propia de la escritura tensa y dura es también una
dificultad para reconocer los propios errores aún con las demostraciones más evi-
dentes (negativismo). La dureza represiva, produce en los sujetos con ésta
escritura, la falta de sensibilidad para entender y comprender los sentimientos
naturales de otros y el dolor ajeno, etc.
El sujeto con un Super-Yo tiránico y rígido, no sólo es inflexible, sino que se niega a
la actitud natural de dar y recibir, pues en él se reduce la respiración, las
sensaciones, los sentimientos y la capacidad de expresión emocional como
consecuencia de su frustración amorosa y genital.
El orgullo, la altivez, la actitud “espigada” (posición del cuerpo como echada hacia
atrás), son expresiones defensivas conducentes al rechazo de las manifestaciones
sentimentales y de las ideas y sugerencias ajenas, sin reparar en el beneficio o
conveniencia de las mismas. Los sujetos con escritura dura suelen dar importantes
porcentajes en los grados IV y V de la escala del Dr. Pophal (ver en el “Manual de
Grafoanálisis”).
Marchesan había observado “amores violentos”, en la escritura dura con las
hampas muy apoyadas (fig. 33), incluso se ha observado la escritura dura, seca,
acerada, apoyada e inarmónica, en ciertos delincuentes sádicos. Es inútil tratar de
encontrar matices afectivos en sujetos con éste elevado índice de blindaje y de
represión. Allí donde falta la armonía y la buena regulación y equilibrio de la

127
emotividad, podemos encontrar un carácter violento, agresivo y brutal.

F06 - FIRME-SUAVE, Escritura:

Es firme-suave una escritura cuando los movimientos en flexión, las hampas y las
jambas, en su base, cambian el sentido direcciones en curva (ver las bases de las
hampas en las figs. 137a, 138 y 215) y las jambas terminan en punta redondeada en
la base (figs. 118 y 133b).
La fuerza o energía representada por una presión y un dinamismo fuertes, no tiene
un modo de expresión o descarga brusca, sino que se suaviza al entrar en contacto
con la realidad, al tomar contacto físico, afectivo o mental con los demás. La fuerza
del sujeto no es de choque frontal o de ataque a la personalidad de otros, sino una
fuerza sugerente, adaptativa, que no renuncia a las propias ideas, a las convic-
ciones personales, a las posiciones tomadas o a los objetivos deseados, pero
intenta conciliar las propias necesidades y las propias ideas con las exigencias de
su entorno, sin arrollar a las personas, respetando los derechos humanos y las
pertenencias de los demás. Estamos hablando de un buen porcentaje en los grados
II y III del Dr. Pophal (Ver “Manual de Grafoanálisis”). En razón de que la expansión
o descarga natural de las pulsiones instintivas, no siempre encuentra su momento
propicio y su oportunidad (no siempre está disponible el “objeto” hacia donde se
pueden canalizar los impulsos), es frecuente que las terminaciones de las jambas
sean unas veces redondeadas o redondas y otras angulosas.
Si la escritura tiene un buen grado de presión y dinamismo y las jambas son unas
veces curvilíneas y otras angulosas en la base, esto quiere decir que las pulsiones
se retienen, se frenan o inhiben cuando hay ángulos y las necesidades están
satisfechas, o quieren satisfacción, cuando las bases de las jambas están en curva
(ver éstas alternativas en las figs. .46, 100 y 181).

F07 - FLEXIBLE (Flexuosa), Escritura:

Con el nombre de escritura. “flexuosa”, Torbidoni y Zanin describen esta escritura
como “muy espontánea, deslizándose sobre la línea con facilidad. Las letras son
flexibles, con hampas y curvas apropiadas, sin estrechez y sin ángulos agudos y
con una elegancia global” (Ver figs. 36, 152, 179 y 215).
En general, representa las cualidades indicadas por el Dr. Pophal en el grado II y
secundariamente, el grado III, es decir, una adaptación fácil y de conveniencia,
aparentemente altruista, destinada a defender de modo elegante las exigencias
personales. Según el grado de armonía y belleza, detrás de la flexibilidad y de la
elegancia, puede esconderse un sagaz egoísmo y una gran falta de sinceridad. Los
gustos refinados, la aparenta simpatía y la preocupación por los asuntos de los
demás, es pura simulación. El escritor sólo piensa en su propio interés, El sujeto
-dice Torbidoni y Zanin-, “tiene el espíritu y la voluntad en tensión y está preparado
para alcanzar sus objetivos. No es el agresivo que parte decidido a afrontar los
obstáculos, sino más bien aquél que rodea las situaciones, que espera las
ocasiones favorables para entrar en acción. Está con los ojos y los oídos alertados
sobre todo lo que pasa. Observa y considera las personas y sus disposiciones,

128
preordena los programas y obra rápidamente en el momento adecuado y en las
condiciones más favorables”. (Ver, para más detalles, la obra de L. Torbidoni y Zanin
: “Grafología. Tratado teórico-práctico”, pg.145, Ed. Tantin, Santander).

F08 - FLOJA, Escritura:

La escritura acusa un déficit de tensión en los movimientos, los cuales son más o
menos flojos, no rectos o torcidos en las hampas y jambas y poco afirmados,
inseguros, vacilantes, etc., en las letras de la zona media y generalmente con un
coligamento proteiforme. El trazado puede ser anguloso y sin tensión (fig. 105) o
curvilíneo y flojo (figs. 30, 67 y 84).
Para otros autores, el trazado flojo es lo que nosotros hemos descrito como trazado
de “peso aparente”, como peso sin tensión, sin dinamismo y sin profundidad (figs.
48, 67, 83 y 91). En ambos casos, la consecuencia es el déficit de energía nerviosa
y psíquica. Así como el peso real indica fuerza, potencia y dinamismo realizador y
creador, el peso sin fuerza, sin dinamismo y sin profundidad (trazado pastoso, sucio,
congestionado y sin vibración) refleja la pasividad, las tendencias estáticas del
sujeto, la lentitud, el estancamiento, la inercia, el surmenaje.
El déficit de tensión en los trazos, es también un déficit en el tono vital del sujeto, es
una atonía en la energía nerviosa y psíquica, lo que determina un grado más o
menos elevado de influenciabilidad, de permeabilidad a las presiones del ambiente
y, por supuesto, la incapacidad para actuar venciendo obstáculos o superando
dificultades. Esta incapacidad, siempre relativa, para la acción fuera de los
ambientes donde el sujeto se siente apoyado o protegido, es también extensiva a su
lucha por la vida y a su defensa personal.
El sentimiento de impotencia, la inseguridad, la falta de firmeza moral, la
inestabilidad y la fácil claudicación a las presiones externas, puede llevar, por
debilidad, no sólo a la insinceridad, a la mentira por defensa, sino también a la
deshonestidad y a la delincuencia.
Es frecuente observar algunas letras en ángulo o en triángulo, así como barras de
las “t” en diagonal hacia abajo en las escrituras blandas y flojas.
Estos ángulos, triángulos y trazos en diagonal, expresan el único recurso defensivo
que cabe en las personas débiles: la resistencia pasiva, la cabezonería, la
obstinación y la proyección de los sentimientos de culpabilidad sobre otros o sobre
circunstancias negativas atribuidas al entorno.
Esta escritura. es propia de los sujetos neurasténicos. (Para mayor ampliación, ver
este mismo término en “Psicología de la Escritura” del Dr. Gille, Ed. Herder,
Barcelona, 1992).

F09 - FORMA, La:

La forma, uno de los tres grandes aspectos del grafismo, ha sido estudiada en
profundidad en mi obra “Grafología estructural y dinámica”, página 7 y siguientes.
La forma, en grafología, hay que entenderla como la expresión indicadora de las
distintas modalidades de carácter y como reflejo de conservación, variación y
evolución de los hábitos adquiridos.

129
D10 - FRAGMENTADA, Escritura:

Letras cuya estructura aparece dividida en partes independientes, en fragmentos.
Por ejemplo, las “m” minúsculas en tres trozos, las “d” cuyo óvalo está separado de
su hampa; las “g” cuya jamba ha sido trazada sin enlazar con el óvalo, las letras “p”
con penacho añadido a la jamba a posteriori; la “a” cuyo apéndice final ha sido
posteriormente añadido, etc. (figs. 76, 117b, 122 y 154).
Predisposición a los estados de angustia y ansiedad, sentimiento de carencia, de
falta de cohesión entre consciente e inconsciente. Signo frecuente de frustraciones
en la infancia, de incomprensión por discusiones violentas y frecuentes de los
padres delante del niño. Llegada de un hermanito que le ha marginado, etc. En
cualquier caso, la escritura fragmentada supone una falta de coincidencia armónica
entre consciente e inconsciente o entre los afectos y la mente. La cabeza piensa lo
que no siente el corazón o viceversa; las pulsiones instintivas se independizan del
sentimiento. Esta disociación, en la que pueden intervenir reflejos condicionados
negativos y, generalmente intervienen, se debe muchas veces a estados patológicos
de tipo esquizóide.
En general, la escritura fragmentada es un signo de emotividad entrecortada, un
indicador de dudas, inquietudes, vacilaciones y dificultad para adaptarse de modo
espontáneo y natural al común pensar, sentir y actuar de las personas de su
entorno. El sujeto se disciplina mal, es irregular y caprichoso en su conducta,
inestable, desordenado e inoportuno. Le gusta cambiar de horizonte e ir a la busca
de lo imprevisto. Perdido en el camino de las dificultades, marcha aturdido, gasta
tiempo y dinero sin fruto apreciable, es imprevisor, no llega nunca a la hora y se
ahoga en pormenores sin importancia. Es un sujeto mal integrado.
La disociación entre óvalos y hampas y entre óvalos y jambas, según algunos
autores, señala la disociación entre la psique masculina y femenina, entre anima y
ánimus y, según Trillat, es un indicador de oposición entre los ascendientes
familiares. En éste caso, el sujeto se defiende de todo desengaño, contingencia u
hostilidad del entorno, prescindiendo de toda vinculación afectiva, expresa sus
ideas, sus deseos o toma decisiones y actúa prescindiendo de todo contenido
emocional o afectivo. El sujeto, en virtud e su capacidad de despegue afectivo,
puede vivir a expensas de otros.

F11 - FUSIFORME, Escritura:

Esta modalidad de grafismo se ha estudiado ya como escritura espasmódica E10.
Consiste en un aumento brusco de la presión y espesor de algunos trazos en flexión
(de arriba a abajo), generalmente en las hampas, pero se puede dar también en las
jambas (figs. 117a y b).
Estos aumentos bruscos de la presión son indicadores de excitaciones violentas
repentinas de las pulsiones instintivas (sexuales o sensuales) que inclinan al sujeto
a una búsqueda inmediata de satisfacciones corporales agradables, a veces sin un
control moral adecuado. Si éstas excitaciones pasa a la esfera afectiva y de
relación, el sujeto trata de llamar la atención adoptando actitudes exhibicionistas de

130
tipo histeroide (ver el término “Histérico” en el Diccionario).
El sujeto tiene tendencia a sorprender a su entorno adoptando actitudes y posturas
contradictorias, amaneramientos, haciendo parodias, escenas chocantes y
atrevidas, insinuaciones, provocaciones a menudo con falta de pudor y de recato. Si
se trata de una mujer (fig. 117a), intenta lanzar mensajes físicos a través del cuerpo
destinados a despertar la sexualidad a base de mover el peinado, de destacar los
pechos, de mostrar las piernas y cimbrear el cuerpo al andar o moverse. Estos
mensajes físicos, es como si quisieran decir: “¡soy una mujer apetitosa, mírame,
poséeme!”, aunque a la hora de la verdad, el mensaje resulta falso, frustrante y
degradante para quien se deja impresionar. Y es que este tipo de personas, son
más vanidosas y voluptuosas que realmente sensuales y sexuales. Sólo les
complace “excitar”, para dominar la atención de los demás o ejercer dominio sobre
el otro sexo con medios engañosos y, a veces, perversos.
Con los útiles actuales (bolígrafos, rotuladores, etc.) no resulta fácil apreciar los
trazos que contienen espesores bruscos de tipo espasmódico que antes, con las
antiguas plumas, incluso con las estilográficas, los regruesamientos, eran fáciles de
ver. Sin embargo, aplicando una lupa con suficiente aumento, se puede deducir por
la profundidad del marcado del cauce y pasando la yema del dedo por el reverso del
papel.
Cuando éstos apoyos fusiformes se presentan sólo en la zona superior y en los
tramos más altos de las letras, pueden reflejar la tendencia a los éxtasis místicos
como sublimación de las pulsiones instintivas, tal como ocurre en algunos grafismos
de santos (ver “Escritura y Personalidad”)

G01 - GANCHOS ó ARPONES:

Los ganchos o arpones se producen por efecto de un giro regresivo repentino e
inconsciente de la pluma o del bolígrafo en sentido divergente al punto donde tenía
que terminar el trazo (figs. 37, 93, 114b y 201).
El gancho o arpón, se instala preferentemente en los finales de palabra y en las
barras de las “t”, pero puede aparecer en cualquier zona.
En razón de su simbolismo de gancho, su función primordial parece la de “retener”,
enganchar, “agarrar algo”, “cazar la presa” (recordemos el anzuelo de los
pescadores) y también “amarrar” sujetar o anclar con el arpón las embarcaciones.
Se le ha dado, normalmente, el sentido de “tenacidad” y en efecto la tenacidad es la
actitud que ofrece mucha resistencia a ceder, doblarse o deformarse; es
engancharse a una idea, afecto o acción y perseverar en las actitudes o en los
objetivos deseados. Esta “tenacidad” o resistencia, puede ser pasiva o activa, todo
depende de la fuerza y dinamismo del conjunto gráfico, puede ser positiva o
negativa, lo que dependerá del nivel de armonía en los diversos aspectos.
Así pues la tenacidad, en un grafismo débil y carente de dinamismo, se convierte en
la terquedad, obstinación o tozudez del sujeto que no tiene otra fuerza defensiva
que su resistencia pasiva.
La tenacidad en un grafismo fuerte y activo, puede convertirse en avidez de
posesión, de retención, de dominio y de imposición (fig. 70). El sujeto puede
apoyarse en procedimientos, aparentemente legales, para usar, retener o
apropiarse de bienes o cosas que pertenecen a otros, incluso para poner a los
demás a su servicio sin ninguna clase de contemplaciones. Muchas apropiaciones

131
intelectuales, muchos méritos profesionales y muchos inventos industriales han sido
usurpados por sujetos con Este signo.
La escritura angulosa, impulsada, desordenada, complicada y desproporcionada
agrega un sentido maligno y muy negativo a la agresividad propia de este signo. A
la avidez, puede agregarse, en este caso, la rapacidad, el latrocinio, el rencor y las
ideas de venganza.
El arpón, en las terminaciones de trazos verticales, pueden ser un indicador, entre
otros, de tendencias epileptóides, de trastornos psíquicos (disturbios
psicosensoriales), de estados depresivos o de gran excitación nerviosa. Los hemos
observados en personas diabéticas que han tomado reforzantes, como, por ejemplo,
los preparados de jalea real.

G02 - GARRAS DE GATO:

Gesto-tipo de la grafología clásica, parecido al “rizo de la disimulación o del
escondimiento” de Moretti, consistente en trazos terminales finales de letra que, por
su curvatura y terminación en punta, recuerdan las garras del gato (ver ganchos de
los trazos finales de la fig. 93, aunque no es bien la muestra exacta).
En general, es un gesto de ocultación de intenciones que no se quieren manifestar,
pero que, del mismo modo que los gatos, el sujeto puede traicionar el afecto, los
favores y caricias que recibe, agrediendo moral o físicamente a sus benefactores.
Para más detalles ver ganchos-arpones: A24 y “rizos de la simulación o
escondimiento” en la pág. 256 y siguiente del “Tratado de Grafología”, Torbidoni y
Zanin, Ed. Tantin, Santander, 1991.

G03 - GLADIOLADA, Escritura:

La escritura. gladiolada o ensiforme, es aquella en cuyas palabras el volumen de las
letras finales pierde altura y extensión, tomando las palabras forma de puñal (fig.
126b y 127).
Esta pérdida de impulso y de volumen es como una inhibición, como una
disminución de la energía en la fase de contacto con lo exterior. Se ha interpretado
como agudeza de observación, como penetración de espíritu del pensamiento
lógico y reflexivo, como cautela y previsión, etc.
Sin embargo, según se mantenga el nivel de fuerza y dinamismo (observar la
presión, la dirección de las líneas, la inclinación, etc.), si esta disminución del
impulso se acompaña de signos de fatiga y surmenaje, su significado puede
cambiar y orientarse hacia la vejez o la depresión, incluso hacia la insinceridad, la
astucia, la mentira y el cálculo como medio de subsistir y defenderse.
(P) Con un impulso vital fuerte y buena conservación del dinamismo, será un
indicador de experiencia de la vida, de necesidad de examinar las cosas hasta el
fondo en busca de lo evidente y para despejar posibles incógnitas. El sujeto utiliza
la sagacidad y la prudencia, es enemigo de emplear la fuerza o la violencia,
procede con tacto y busca las causas que determinan los efectos afinando los
sentidos y la inteligencia, observando las cosas con sutileza, con perspicacia y con

132
“savoir-faire”. No mata la ilusión, pero no se deja llevar por ella. Siente curiosidad
por llegar al meollo de las cosas y sabe colocarse en el lugar de otro para tratar de
comprenderle mejor.

G04 - GOLPE DE LÁTIGO:

El golpe de látigo es un gesto-tipo que, en su estructura inicial, forma primeramente
un lazo para proyectarse luego de manera impulsiva sobre cualquier dirección de la
interlínea. Se diferencia del golpe de sable en que éste forma inicialmente un
triángulo y su terminación es generalmente un impulso más rectilíneo con
terminación en arpón. En la fig. 90, las barras de “t” indicadas con flechas señalan
los golpes de látigo. La barra de “t” no señalizada es un golpe de sable.
Estos gestos-tipo suelen ser fuertes y desproporcionados, es decir, dan al grafismo
una fisonomía especial, pero con suficiente nivel positivo, indican vivacidad de
reacción, prontitud en las decisiones, dotes de mando y capacidad de realización.
Los obstáculos, dificultades o errores son resueltos sobre la marcha, sin detener la
acción, por lo que los sujetos que tienen este gesto-tipo en su grafismo, suelen ser
grandes tácticos, sujetos muy prácticos y competentes en tareas externas que
requieren lucha, combatividad, enfrentamiento rápido con los obstáculos y fuerza de
empuje frente a las circunstancias adversas. Saben darle la vuelta con habilidad a
los contratiempos o situaciones de fracaso sin perder de vista el objetivo a lograr.
Suelen ser sujetos muy independientes, poco dados a profesiones rutinarias y
sedentarias. Necesitan el aire libre, la libertad y la acción. No les gusta sentirse
dirigidos, pero aceptan, de buen principio, las normas establecidas, aunque si el
objetivo a lograr lo requiere las pueden saltar.
(N) Cuando el nivel general es más bien negativo, tenemos todas las consecuencias
de la impulsividad: violencia, brusquedad, exceso de imaginación, réplicas
agresivas a las oposiciones u obstáculos, comportamiento anárquico e
indisciplinado, ideas utópicas y acciones audaces y temerarias, pasiones
desbordadas y frecuentes reacciones de ira. El sujeto no aguanta bien las
contrariedades u oposiciones a sus deseos, rompe fácilmente con su entorno. El
afán de dominio, el exclusivismo, la ambición y el egoísmo son sus notas clave.

G05 - GOLPE DE SABLE:

Movimiento producido por un impulso vivo y tajante que corta toda posibilidad de
adaptación en razón al triángulo que antecede al disparo final del movimiento sobre
la interlínea (fig. 149, segunda “t”). La reacción es aquí más dura e intransigente
que en el golpe de látigo. El sujeto impone de manera autoritaria y tiránica, sin dar
opción a réplica o sugerencia, aquellas ideas, deseos o iniciativas que surgen de
inmediato en su mente impulsiva. Son sujetos en quienes dominan las pasiones
unidas a las ideas fijas, muy agresivos y vehementes, les corroe la impaciencia, no
aguantan las esperas normales, las colas. No toleran la resistencia de otros a sus
deseos. Si pueden, arrollan a las personas, eliminan brutalmente los obstáculos y, si
no pueden, se dan a los diablos de manera muy irritable y colérica.

133
Se observa este grafismo en militares y en sujetos que intentan resolver todos los
asuntos a rajatabla, aquí y ahora y sin dilación alguna. El temperamento dominante
en éstos sujetos es el nervioso-sanguíneo-bilioso, sin que el bilioso pueda poner
orden a las crisis que le anteceden. Con un ambiente gráfico, predominantemente
positivo, proporciona las cualidades de mando táctico, la imposición de la propia
autoridad sin menoscabo para la personalidad de los demás. Como jefe, los
empleados lo temen y admiran al propio tiempo. Premia la lealtad, la eficacia, la
disciplina y la honradez. Es muy duro con las negligencias, la insinceridad y la
deslealtad. Apoya y defiende con ardor a los empleados y a las personas que
estima. Sabe ser justo con quien se lo merece.

G06 - GORDA (Trazado Grueso), Escritura:

El espesor o calibre de los trazos es superior al medio m/m en los movimientos de
flexión y extensión. La escritura gorda, sin profundidad y a sin dinamismo, suele ser
indicadora de atonía nerviosa y muscular, de pasividad, de inercia y lentitud. Si los
trazos son fuertes, profundos y dinámicos recibe el nombre de escritura apoyada.
Para más detalles, ver escritura. floja, F08.

G07 - GRANDE, Escritura:

Se denomina grande una escritura cuando su altura y, en proporción, su extensión,
sobrepasan el módulo estadístico (3 m/m. la altura y 2’7 m/m. la anchura), figs. 26,
37, 70 y 106b y c).
Cuando la altura sobrepasa, en proporción, la anchura (fig. 154) la escritura es
grande y alta. Cuando la anchura sobrepasa la altura (fig. 58), la escritura es grande
y extensa.
La escritura grande con buena presión y dinamismo, es un indicador de plenitud
vital, de dinamismo y desarrollo psicofísico expansivo, de amplitud y adaptación de
las necesidades del Yo a las condiciones del entorno, de fácil contacto y
comunicación del sujeto con su medio ambiente, el cual nutre sus aspiraciones, sus
apetitos y necesidades sin temores, sin inhibiciones importantes, sin recelos o
actitudes defensivas, sin retracciones, ni encogimientos. Al sujeto de escritura
grande, le parece que su entorno, las personas y todas las cosas que le rodean
están hechas a su medida. En la escritura grande hay una cierta tendencia al culto
de la propia personalidad, a destacar la autoimagen, a darle relieve y popularidad
(sed de importancia social y profesional, gusto por la fama, la notoriedad, el poder y
la jerarquía: nutrición de la vanidad).
Hay que distinguir la escritura grande con predominio de la forma y la escritura
grande con predominio del movimiento. Cuando predomina la forma, la escritura es
lenta, redonda y se verticaliza (figs. 26, 117a y 174).
Cuando predomina el movimiento, la escritura es dinámica, las formas son
redondeadas o semiangulosas y la letra es preferentemente inclinada (figs. 115 y
142).

134
La escritura grande con predominio de la forma es un indicador de las tendencias
estáticas y representativas. El sujeto exalta y venera lo grande y heroico, lo
majestuoso y decorativo, las grandes figuras de la moda, del arte, de la política o de
la literatura (lee la revista ¡Hola!). Vive pendiente de lo que brilla y alcanza fama y
esplendor es espectador de la belleza y vive procesos de identificación con lo que
admira. El sujeto tiende sólo a magnificar lo grande e importante y en todo caso
copia.
En cambio, la escritura grande con predominio del movimiento, es un indicador de
fuerza y entusiasmo realizador, de pasión por los objetivos a lograr, de necesidad de
cambiar, innovar y dar nuevo impulso y sentido a las cosas, ya sea en el terreno
social, profesional o familiar. Intento de unir lo útil a lo agradable y el mayor número
de cosas en un sólo orden. Siente la necesidad de mandar y dirigir, de tener
autoridad, de decidir por todos. En virtud de la audacia, del entusiasmo y del
dominio de las situaciones externas, si el sujeto es inteligente, esta ambición se
cumple.
Bajo el punto de vista moral: nobleza y generosidad de sentimientos, conciencia
amplia, altruismo, fácil socialización de las ideas y de los actos, interés por las
cosas de los demás y por una seguridad colectiva (sentimientos comunitarios).
Demanda de justicia igual para todos, aunque puede haber más interés personal en
salvaguardar lo propio, o en representar un rol social, que una verdadera grandeza
y nobleza de alma.
(N) Exaltación de la propia estima, de la propia importancia, del rango social o
profesional (orgullo y vanidad inmoderados u ostentosos). Suele ocurrir en artistas
encumbrados por la fama, o en sujetos que ejercen su poder apoyados por su
dinero. De alguna manera, la escritura grande, con bajo nivel positivo, refleja la
supercompensación en orgullo o vanidad, de antiguos complejos infantiles de
inferioridad, ahora transformados en actitudes de superioridad mediante apoyos
externos (dinero, poder, fama, etc.) es decir, sin ningún mérito personal noble y
digno que acredite un valor real a la personalidad.
En algunos casos es como una especie de venganza hacia los demás (sadismo) por
las humillaciones que el sujeto cree haber recibido en la infancia y que ahora
proyecta sobre su entorno. Ese puede ser el caso de la persona de la fig. 106c y el
de las intrigas perversas e insidiosas de la fig. 174.
Desprecio por los detalles y déficit de atención y de concentración. Carácter
independiente y no siempre dispuesto a reconocer aquellas normas y deberes
sociales y profesionales que debe cumplir (tendencia a sentirse por encima de los
criterios e ideas de los demás). La excesiva autoimagen, el orgullo y la vanidad,
inclinan al sujeto a interpretar las costumbres y normas del entorno, no según lo que
representan en la realidad, sino según conviene a la idea que el sujeto tiene de sí
mismo, a sus deseos, a su comodidad y a sus exigencias del momento. Falta de
consideración, de tacto y de respeto a la personalidad de los demás y a sus
derechos sociales y pertenencias.

G08 - GRASA, Escritura:

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Se trata de un tipo de escritura que destaca sobre el papel por el falso relieve,
grosor y pastosidad del trazado producido, únicamente, por el rastro de tinta, pero
sin signos de profundidad, tensión y dinamismo (figs. 62, 97b y 175).
Predominio de las facultades senso-perceptivas. Memoria del aspecto físico de las
personas y de las cosas. Actitud pasiva y de observación, sin que el sujeto haga
nada por modificar la realidad, cuando ésta deja de ser favorable a sus necesidades
y aspiraciones (pasividad). Sensualidad, inclinación a los goces físicos,
especialmente a la gastronomía. Para más detalles, ver escritura pastosa, P03.

G09 - GRUESA O GORDA, Escritura:

El trazado supera los ¾ de m/m. o más en el grosor o espesor (fig. 175). Hay que
distinguir entre trazo grueso-profundo y dinámico (fig. 181) y trazo grueso-superficial
y estático (fig. 175).
(P) En el primer caso (fig. 181) el grosor con tensión y dinamismo es el patrimonio
de las personas activas. En este caso se trata de una mujer con predominio del
“ánimus” junguiano. Es periodista y muy introducida en el campo de las relaciones
sociales, con preferencia escritores, artistas, políticos y militares de su época.
En el segundo caso (fig. 175) se trata de una persona muy sensual, con grandes
dotes de observación y de memoria visual, con gusto por la pintura, muy aficionada
a visitar las salas de exposiciones de Barcelona, pero fuera de algunos intentos por
realizar algún paisaje o bodegón, prefiere deleitarse contemplando el colorido y las
formas de los pintores que admira.
La escritura gruesa con profundidad y dinamismo, es difícil que sea cilíndrica (trazos
de flexión y extensión con igual espesor; fig. 175), generalmente es apoyada y
robusta en los movimientos de flexión, como ocurre en la fig. 181. Este signo es
propio de una energía vital fuerte, de una gran capacidad productiva y realizadora
que inclina a poner en marcha el propio pensamiento y convertirlo en realidad
palpable. Esta cualidad personal, implica también, prontitud de decisión, seguridad
y confianza en sí mismo y en los objetivos deseados.
La Escritura Gruesa, profunda y dinámica, puede ser dura, cuando las bases de las
hampas son angulosas (fig. 85a), lo que agrega a la actividad un apasionamiento
irreductible, una actitud dura e intransigente o una resistencia en las actitudes
tomadas difícil de vencer. La pasión en los deseos o en las ideas fijadas en la
mente, hacen inútil cualquier oposición o explicación basada en los sentimientos o
en la comprensión. La sensibilidad de estas personas es un recinto cerrado en el
cual no penetra otra idea o sentimiento que el que generan los propios deseos.
Cuando los movimientos en flexión se curvan al entrar en contacto las hampas con
la zona media (bases de las hampas en curva, fig. 181), las ideas y los deseos,
pueden ser igualmente apasionados, pero se suavizan al tomar el sujeto contacto
con las personas y con la realidad cotidiana.

G10 - GUIRNALDA, Escritura en:

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La guirnalda es un gesto abierto y receptivo que se caracteriza por el enlace en
forma de copa de los elementos de las letras, esencialmente las “m” y “n”
minúsculas y las bases de las hampas en zona media. Las figs. 14, 122 y 175,
tienen un coligamento en guirnalda.
La escritura en guirnalda tiene muchos matices. La guirnalda puede ser en forma
oval, cuando la escritura es redondeada (fig. 55). Puede ser en segmentos de
círculo, cuando la escritura es redonda (figs. 117a y 137a). Puede ser buclada,
estrechada, ensanchada, con fuerte presión en la base, etc.
La guirnalda oval se interpreta como la escritura redondeada (ver escritura
curvilinea y coligamento en guirnalda, claves: C47 y C21, respectivamente). Y la
guirnalda en segmentos de círculo, como escritura redonda. Ver las claves
anteriormente mencionadas.
Para interpretar adecuadamente la escritura en guirnalda, hay que tener en cuenta
varias cosas, entre ellas la inclinación de la escritura y su grado de tensión y
dinamismo, la dimensión pequeña o grande, la amplitud o estrechez de la onda
gráfica, el espaciamiento (palabras y líneas), etc.
Como gesto abierto, receptivo y blando, la escritura en guirnalda refleja, en general,
una actitud de adaptación suave, amable y complaciente, capaz por flexibilidad y
ductilidad de acomodarse a cualquier persona y circunstancia sin entrar en choque,
oposición o contradicción con los demás. Esta actitud o disposición benigna y
amable, puede haber sido estudiada para obtener, mediante el encanto personal y
la suavidad, toda clase de ventajas, privilegios, atenciones y mimos.
La presencia de bucles en las guirnaldas, cuando coincide con los óvalos en doble
anillo y cerrados o abiertos por abajo, refleja una amabilidad muy estudiada e
insincera, demostraciones de aprecio simuladas, egoísmo adquisitivo o posesivo y
todo cuanto pueda derivarse de la intención de sacar provecho fingiendo un trato
amable y seductor personalizado. Si este tipo de guirnalda se regruesa en la base
(presión desplazada), (Ver fig. 101), el sujeto acentúa sus atenciones y
amabilidades para satisfacer su sibaritismo sexual hasta debilitar su energía, como
es el caso del autor del grafismo citado (ver el debilitamiento de los trazos verticales
y la pastosidad del trazado).
La adaptación al medio puede ser parcial si la escritura es pequeña y espaciada
entre palabras y líneas, en cuyo caso, el sujeto sólo se adapta bien en aquellos
ambientes y ante aquellas personas que se siente seguro.
Con escritura grande y extensa, la adaptación es espontánea, extravertida, el sujeto
se comunica con los demás con facilidad, habla de todo y con todos y a veces con
un enfoque infantil de las cuestiones, si el nivel de positividad es bajo.
Para más ampliación sobre la escritura en guirnalda, ver coligamento en guirnalda,
C21.

H01 - HAMPAS, Las:

Este término, en sustitución de “palote”, está tomado del francés “hampe” (asta o
astil) de las letras “l”, “b”, “t”, etc. Es el movimiento en flexión que baja de la cima de
estas letras hasta su base en la zona media. Los movimientos en flexión que parten
de la zona media hacia abajo, los llamamos “jambas”, del francés “jambe” (pierna).

137
Para interpretar las hampas hay que tener en cuenta la presión y firmeza de estos
trazos, el grado de espesor y profundidad, su longitud, y la forma que toma la base
en la zona media, entre otros aspectos.
La observación de las hampas es fundamental para descubrir el grado de energía
afirmativa (firmeza, resistencia) de cada sujeto de cara al enfrentamiento con la
realidad, con los problemas que plantea la vida. No tienen la misma energía y
capacidad de afirmación y resistencia los autores de las figs. 84, 85, 85b, 86, 87 y
88.
En la fig. 84, el sujeto tiene mucha ambición y deseo de autoridad y de dominio
(barras de las “t” altas, sobrealzadas y en arco, algunas despegadas del hampa
sobrevolándola), pero las hampas son flojas, vacilantes, inseguras, como el resto
del trazado en todas las zonas del grafismo. Deducimos de ello, que el sujeto vive
fuera de la realidad, no tiene energía suficiente para poner en marcha sus utópicas
ideas y ambiciones y su ánimo se consume en la frustración, en la impotencia, en el
deseo contrariado, en la neurosis de angustia y de ansiedad. Las barras de las “t”
en arco expresan las presiones y problemas procedentes del cuerpo, de anomalías
en la sexualidad y la influencia opresiva de la vida cotidiana.
En la fig. 85a, la firmeza y rigidez de las hampas expresan una afirmación y
resistencia duras, una intransigencia cerrada a toda clase de sugerencia, de
explicación o de oposición. Esta persona mantiene a rajatabla sus posiciones, sus
ideas y deseos, sin dejarse influir por ningún tipo de presión o por los sentimientos
ajenos. El pensamiento está anclado en las ideas fijas, en las obsesiones
dominantes.
En la fig. 85b, las hampas tienen brutales apoyos en la presión y, como
consecuencia, las reacciones ante las presiones u oposiciones del entorno, son
también brutales, explosivas y fuera de tono, es decir, muy desproporcionadas en
relación con los motivos contrariantes.
En la fig. 86, la poca envergadura de las hampas y el trazado general, más bien
inseguro, entrecortado e inhibido, deja ver un pensamiento acostumbrado a
claudicar, a someterse humildemente a la autoridad y dominio o a las presiones de
la gente de su entorno, lo que no impide una cierta compensación en la esfera
sexual, donde la presión y la dimensión es dominante en algunas jambas. En la fig.
87, la presión en las hampas es bastante débil (fragilidad y delicadeza en la manera
de sostener las actitudes y posiciones). Esta persona es muy vulnerable e
impresionable frente a las presiones del ambiente, pero evita en lo posible los
contactos con las personas de carácter violento y dominante, se introvierte e intenta
autorrealizarse a través de actividades de su elección que no requieran lucha
activa.
Finalmente, el predominio dimensional y de la presión sobre las hampas de la fig.
88, nos refleja, dado el ambiente gráfico positivo, una imaginación muy activa y
creadora que compensa, a través de la actividad intelectual, las posibles
deficiencias o problemas que puede tener en las pulsiones instintivas (jambas
cortas, simplificadas y dextrógiras). Se trata de un guionista de cine. Como hemos
visto por estos ejemplos, la interpretación de cualquier signo aislado, debe hacerse
en razón del ambiente gráfico en que se encuentre. La teoría del signo fijo, para
nosotros, es rechazable.

H02 - HAMPAS ALTERNATIVAMENTE ANGULOSAS Y CURVAS:

138
La base de las letras de hampa, en la zona media, unas veces acaban en curva y
otras en ángulo (ver figs. 208i y 208m).
Cambios en las actitudes de afirmación y de resistencia del carácter. El sujeto se
muestra unas veces tolerante y otras se cierra a toda comprensión, sugerencia o
petición.
Cuando los ángulos afectan a la cúpula de las hampas y éstas aparecen algo
deformadas y congestionadas, puede deberse a cefaleas o dolores de cabeza más
o menos esporádicos o a otras posibles dolencias cerebrales. (La fig. 67 es un
ejemplo).

H03 - HAMPAS CÓNCAVAS (Concavidad a la Derecha):

Las hampas se curvan hacia la derecha tomando la forma de una “C”, (fig. 29). Es
un gesto de abertura “hacia afuera” dando la espalda al pasado, a los recuerdos de
la vida familiar o de la vida infantil. En razón de vivencias o experiencias poco
estimulantes o dolorosas y tal vez una relación poco afortunada con el padre, el
sujeto siente cierto temor sobre la forma como puede desarrollarse su futuro.
Este signo fue estudiado por el grafólogo Félix Klein, durante su estancia en un
campo de concentración en la Alemania nazi. Según este autor, las hampas
curvadas en sentido dextrógiro, podían expresar tres cosas: a) temor o ansiedad por
el futuro; b) dificultades en relación con el padre y c) temor de los demás
compañeros. En el caso de la fig. 29, nosotros vemos una necesidad de superación,
de superioridad (hampas de dimensión predominante sobre las jambas), ambición
posiblemente nacida del antagonismo con el padre, una imaginación activa y
creadora y un ferviente deseo de libertad, ennegrecido a veces por desánimos
repentinos contra los que intenta luchar (imbricados en descenso).
En cierto modo, este gesto-tipo se puede interpretar como un derivado de la
guirnalda, aunque en posición vertical. Y, en efecto, nosotros hemos visto las
hampas en curva cóncava en personas amables y complacientes, muy adaptables y
con una cierta actitud de obediencia y sumisión, es decir, poco resistentes a las
presiones externas, con buena disposición para todo y con fácil olvido de las
ofensas recibidas.

H04 - HAMPAS CONVEXAS (Hampas Cóncavas a la Izquierda):

Las hampas se curvan hacia la izquierda tomando la forma de una “C” invertida, es
decir, se curvan en sentido contrario a la marcha natural de la escritura (ver las dos
“l” de la fig. 117a).
Las hampas curvadas hacia la izquierda, parecen expresar una actitud de defensa,
de rechazo, de desconfianza frente al entorno social. Esta prevención, no exenta a
veces de reserva y de orgullo, puede ser la consecuencia de experiencias dolorosas

139
o de sucesos no resueltos en la infancia que han motivado ya sea un rechazo o un
refugio en la imago materna.
Según Félix Klein indica: “Temor al pasado a causa de sucesos que han creado
ciertos reflejos condicionados negativos”. Estos sujetos andan por la vida con un
humor huraño, llenos de recelos y desconfianza, de oposicionismo, de incredulidad
y, a menudo, repletos de odio, de resentimientos o de rencores agresivos ante, la
fantasmagórica idea de un ambiente o entorno hostil.
Cuando no se trata de un signo de retracción o rechazo, la torsión en forma convexa
de las hampas, se puede pensar en alguna anomalía orgánica como puede ser
trastornos circulatorios o respiratorios (fig. 43b), dolores de espalda, y en la
pubertad, los efectos de los cambios endocrinos propios de la edad crítica, entre los
13 y 16 años, dependiendo del comienzo, mas o menos temprano o tardío, de los
cambios de niño a adulto. (Para mas detalles, ver escritura torcida, T11).

H05 - HAMPAS CON BUCLE Y SIN ÉL:

Normalmente, las hampas constan de dos movimientos, uno inicial de extensión,
“hacia arriba” (bucle o perfil) y, cambiando de sentido, otros movimientos “hacia
abajo” de descenso, que realiza la mano poniendo los músculos en flexión. Este
movimiento en flexión, se dirige hacia el propio cuerpo y traduce el grado de
seguridad y firmeza en la propia actitud.
Es frecuente encontrar hoy grafismos en donde las hampas prescinden del bucle o
perfil de estas letras (fig. 202, aunque por tratarse aquí de un grafismo tipografiado,
la muestra no es muy adecuada). Las hampas sin bucle, son un detalle de la
escritura simplificada.
En las hampas con bucle, cuanta más plenitud dimensional presentan, la
imaginación y el sentimiento actúan con más o menos preponderancia en la
creatividad del pensamiento. El sentido positivo o negativo del conjunto gráfico, nos
indicará si la imaginación es la “loca de la casa” (fig. 82) o se trata de un impulso
creador controlado y organizado (fig. 88).
El cambio de sentido en la cúpula de las hampas, al pasar el movimiento de
extensión (perfil) a movimiento de flexión (hampa) puede realizarse en forma
curvada (fig. 114f y fig. 29) o en forma angulosa fig. 106c y 115).
La curva en la cima de las hampas es un indicador de expansión libre y natural del
pensamiento (a comprobar con otros signos). Mientras que las cúpulas de las
hampas en ángulo, son un indicador de freno y de retención de los impulsos
espontáneos del pensamiento. Quita bastante importancia a este signo el caso de
las escrituras de caligrafía angulosa.

H06 - HAMPAS CON ÁNGULOS ANORMALES EN LA CIMA:

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Hay casos de angulosidad en la cúpula de las hampas debida a perturbaciones
cerebrales, como pueden ser tumores y otras anomalías (fig. 201), en cuyo caso el
ángulo, en el cambio de sentido de estas letras, presenta anomalías de forma y de
presión, como pueden ligeras torsiones, quebraduras, sacudidas nerviosas,
empastados o cegamientos. Las cúpulas angulosas y congestionadas (fig. 113), las
hemos hallado en algunas personas con cefaleas o dolores de cabeza esporádicos.
Estos últimos casos deben ser confirmados por el médico o por el autor del
grafismo.
La mezcla alternativa de las cúpulas de las hampas en ángulo y en curva, señala
una sensibilización excesiva a los problemas que plantea el entorno y una
adaptación más o menos dificultosa de las propias ideas y convencimientos a las
situaciones que se producen en el medio ambiente familiar, social o profesional. Es
un gesto de sufrimiento que puede enlazarse a estados de angustia, de ansiedad o
depresión.
En la fig. 77, se alternan las hampas de vértice anguloso con las de vértice
redondeado. Estos cambios de forma son expresivos de un contraste entre los
principios convencionales (escritura caligráfica, regular, estable, monótona y
estereotipada, con fuerte predominio de la forma sobre el movimiento) y la variación
de las personas y de las situaciones que se producen en su entorno. Esta persona,
anclada o acartonada en sus hábitos de vida, de normas y de trabajo, no puede
adaptarse con flexibilidad y rapidez a los cambios normales que se producen en su
ambiente. Vive atada a los modelos de educación, conducta, respeto y disciplina
que lleva impresos y automatizados en su interior. Por tanto, su pensamiento sufre y
oscila entre pequeñas adaptaciones coincidentes con sus ideas y manera de
organizarse y los rechazos de todo aquello que resulta contrario a su Super-Yo, a su
sistema de ideas, de reglas de conducta y de convencimientos.

H07 - HAMPAS DE UN SOLO TRAZO:

Cuando las hampas se reducen a un simple trazo en el cual se ha suprimido el
bucle (hampas simplificadas, figs. 87 y 101), la necesidad del pensamiento de
precisar y simplificar, de ir a lo esencial, de buscar el núcleo de cada asunto o
cuestión, puede llegar a empobrecer la imaginación y el sentimiento creador (fig.
101), si no hay otros signos que demuestren la amplitud de conciencia y la riqueza
de recursos imaginativos.

H08 - HAMPAS CON TORSIONES:

Las hampas normalmente deben ser rectas y firmes en los grafismos de las
personas sanas y con buena vitalidad (figs. 178, 181 y 187). Si las hampas se
adelgazan o se curvan excesivamente, se tuercen o presentan inflexiones en doble
curva, este será un detalle de deficiencia o debilidad en la afirmación de sí mismo y
de las posturas tomadas. Semejante deficiencia, la podemos ver en las figs. 101,
141 y 145.

141
Cuando las hampas presentan un recorrido torcido, con abertura hacia la derecha,
en forma de “C” invertida, el sujeto muestra en este gesto una especie de escudo
representativo de su necesidad de defensa frente a un ambiente exterior que le
resulta hostil o nocivo y busca protección en personas cuyo carácter le recordarán,
inconscientemente, la imago materna. Este gesto es equivalente al arco en la zona
media y como tal, puede reflejar una actitud introvertida, seguida de una fuerte
desconfianza y de la necesidad de elaborar actitudes inauténticas, comportamientos
falsamente amables, para cubrir o tapar las frustraciones o humillaciones sufridos
en la infancia o en la vida adulta, ahora convertidos en proyecciones inconscientes
de odio o resentimiento sobre otros.
Estos afectos contrariados, pueden tener como origen el odio infantil al padre y a
veces a la madre. Es un signo difícil de interpretar por sí mismo. Conviene aclararlo
en entrevista con el propio sujeto.
Los movimientos sinuosos o con doble torcedura en las hampas, suelen ser un
detalle de la escritura floja y señala, como en ésta, un déficit de la energía nerviosa
y psíquica, una falta de afirmación de las ideas y de las actitudes tomadas y, por
tanto, la permeabilidad e influenciabilidad del carácter, la imprecisión y la falta de
firmeza moral. Es propio este signo de los sujetos asténicos que, a veces,
desarrollan un carácter negligente, tortuoso, falso y desleal.
Las torsiones en las hampas pueden tener un origen cardíaco, circulatorio o
endocrino. También pueden deberse, a sacudidas nerviosas propias de ciertos
desequilibrios del sistema nervioso (fig. 201), ya sea por el efecto destructor del
alcohol, de las drogas o por cualquier tipo de enfermedad que ataque al sistema
nervioso.
Hampas temblorosas. El temblor (fig. 212), se caracteriza por la deformación del
trazado a causa de una serie de angulitos, localizados en los trazos, dando la
impresión que la mano no ha podido realizar los movimientos con un sólo impulso o
de un tirón, sino que se ha visto impedida por una serie de pequeñas sacudidas o
convulsiones que han hecho oscilar el pulso. El temblor puede ser tanto vertical
como horizontal.
Las causas más frecuentes del temblor son la vejez, la senilidad, el exceso de
fatiga, las infecciones, la ataxia, la encefalitis, la esclerosis en placas, el bocio
exoftálmico, el alcohol, las drogas y las situaciones bajo amenaza de muerte o los
sobresaltos repentinos. Pueden producir temblor el frío y las grandes tormentas.

H09 - HAMPAS DE DIMENSIÓN VARIABLE:

Grandes oscilaciones en la altura y anchura de las hampas (fig. 82). Esta variante
forma parte de la escritura desigual. Debe interpretarse como una repercusión de la
emotividad en la actividad psíquica y mental. Supone una tendencia del sujeto a
improvisar o a crear dejando de lado los esquemas, los planteamientos, el método o
las disciplinas que impone el razonamiento lógico. El sujeto prefiere dejarse llevar
por la imaginación, por el sentimiento y la intuición del momento, prefiere saltar las
barreras, las limitaciones y los cánones, los principios y exigencias de la lógica
formal, que frenarían su pensamiento, sus deseos, su calor y entusiasmo
imaginativo y se evade, más o menos, de la rutina, de lo convencional, para pensar,
crear o moverse libremente en la esfera de las ideas. En cualquier caso, hay que

142
tener en cuenta el ambiente gráfico para saber el resultado positivo o negativo de
esa libertad de pensamiento.
Para más detalles, ver escritura desigual, D04.

H10 - HAMPAS DE LAS “d”:

La letra “d” minúscula es una de las letras que puede presentar más variedades en
su forma y en su dimensión. Consta normalmente y según la caligrafía, de un óvalo
inicial seguido de un movimiento de extensión “hacia arriba”(perfil) y otro
movimiento de flexión “hacia abajo”. Ver esta estructura caligráfica en las figs. 15,
44, 46 y 48.
La “d” minúscula, por el hecho de representar simbólicamente como pasa el sujeto
de las experiencias materializadas de la vida afectiva y cotidiana a las altas esferas
de la “idealización”, sufre, a lo largo de la vida bastantes mutaciones. Sólo los
individuos acartonados en lo rutinario conservan la misma “d” del modelo
caligráfico. En general, como puede verse, por los ejemplos que siguen, los sujetos
que evolucionan, después de la etapa escolar y se hacen a sí mismos, a pesar de
los convencionalismos existentes en su ambiente circundante, suelen ir
transformando y ajustando a su “ideal del Yo”, todo cuanto se refiere al orden
afectivo, social, profesional y cultural, y cambian la estructura de esta letra, dándole
otras formas distintas a la del modelo caligráfico. (Ver figs. 16, 29, 96, 145 y 173).
Una “d” original o distinta al modelo caligráfico, no quiere decir que el sujeto no
respete los semáforos y normas sociales, es decir, que marche por la vida
saltándose todas las reglas, lo que quiere decir es que no se siente esclavo de las
mismas y que tiene capacidad para pensar con independencia de todo criterio rígido
o dogmático.
En general, el óvalo de la “d” recoge las experiencias materializadas vividas por el
sujeto en su vida cotidiana y el hampa de las “d” nos indica como se representa el
sujeto mentalmente éstas experiencias. La “d” de la fig. 72 señala una idealización
sin retorno, una rumia de las experiencias, una actitud introvertida e idealista.
La “d” de la fig. 73, llamada en el argot grafológico, “d” de la lógica, por su breve
retorno “hacia atrás”, hacia la memorización de experiencias, y por su forma de
enlazarse, por la parte alta a la letra siguiente, es un tipo de “d” muy frecuente en
escritores e intelectuales.
En ciertos grafismos, la letra “d” termina en forma de barra de “t”, es decir, toma la
dirección “Hacia otros” en forma de actitud dominante como puede verse en la fig.
74. Este gesto equivale a una barra de “t” sobrealzada (ver barras de las “t”) y si el
trazo es ascendente, la actitud de autoridad, de dominio y de imposición puede
señalar una combatividad atacante, es decir, oposicionista, inconformista, litigante.
Cuando la “d” presenta grandes penachos (“d” inflada en su parte superior) como
ocurre en la fig. 75, el autor del grafismo deforma la realidad por exceso de
imaginación y de fantasía. Con sentido positivo bajo, puede señalar la tendencia a
la mentira y a la fabulación.
Finalmente, la “d” puede presentarse fragmentada, es decir, con el óvalo desligado
del hampa (fig. 76). Esta escisión puede ser un signo de esquizoidia, de separación

143
entre la actitud mental y la actitud afectiva. El sujeto no enlaza lo que siente con lo
que piensa y a la inversa. Se da este caso en adultos cuya madre tuvo un embarazo
no deseado y posteriormente no ofreció las atenciones de mimo, calor y afecto
necesitadas por el bebé. Ver en Diccionario de Psicología el “complejo de
abandono”.
Puede señalar también la experiencia infantil negativa de unos padres mal
avenidos. En cualquier caso, es una disociación entre la actitud lógica y el
sentimiento, un modo de reaccionar por reflejos condicionados negativos, hijos de
una primitiva frustración de afectos. En un ambiente gráfico muy inarmónico,
discordante y con alto nivel negativo, puede señalar la inadaptación histérico-
esquizóide, la tendencia a mentir por egoísmo la mentira interesada, la falsedad, el
disimulo de los intereses o intenciones egoístas ocultos, no confesados.
Para más detalles sobre las hampas, ver mi obra “Grafología estructural y dinámica.
La interpretación psicológica de los signos gráficos por zonas”, Editada por la
“A.G.C.”.

H11 - HAMPAS RESEGUIDAS:

Se caracterizan por utilizar el escritor el mismo tramo de subida y bajada de las
hampas, el trazo de subida es recubierto por el trazo de bajada (ver fig. 11 hampas
de “Matilde”, y figs. 52, 103, 106 y 137b).
En principio, todo recubrimiento, sea en la zona que sea, es una señal de
“encogimiento”, una especie de miedo a salir del propio espacio, o una actitud de
ocultamiento o disimulo. El recubrimiento de los trazos supone una ida y vuelta por
el mismo camino recorrido, quizá por inseguridad, por miedo a salir de la rutina, por
la excesiva concienciación de los riesgos que el sujeto teme si sobrepasa las
fronteras donde se siente seguro. Por eso suele coincidir con las escrituras-tipo
apretada y lenta, de las cuales se puede tomar la interpretación.

H12 - HAMPAS TRIANGULARES:

El movimiento triangular en las hampas, es como en las demás zonas del grafismo,
un signo de resistencia, de oposición, de estrangulamiento de la espontaneidad y
de la adaptación. Supone una actitud negativa y apasionada, más o menos ligada a
una estrechez de conciencia y a una defensividad contra el fracaso, o contra la
angustia de la incapacidad temida.
El movimiento triangular, sea cualquiera la zona en que se encuentra, tiene el
sentido de un reforzamiento de la actitud represiva o defensiva del sujeto, sea en
sus pulsiones instintivas (zona inferior), sea en los sentimientos (zona media), o en
las ideas y la voluntad (zona superior).
En la fig. 161, los triángulos de las hampas, unidos a una escritura de coligamento
en arcos y atormentada, expresa la resistencia defensiva y neurótica, el
oposicionismo e inadaptación de una persona conflictiva que arrastra frustraciones

144
importantes sufridas durante la infancia. Los estados de insatisfacción afectiva y
sexual, la inseguridad frente a la competitividad con otros e incluso los complejos de
culpabilidad, pueden ser el fondo de estas actitudes de resistencia, intransigencia y
oposición.

H13 - HOMOGÉNEA, Escritura:

La “homogeneidad” es, en principio, una relación armoniosa entre la forma, el
espacio y el movimiento; es un orden, sin rigidez ni desproporciones; un movimiento
sin monotonía, que respeta la forma y el espacio. Es una similitud, no repetición, de
las formas gráficas y de los aspectos de espacio y movimiento a lo largo del escrito
y con buen ritmo o cadencia, sin excesos de inhibición ni pérdidas de control en los
movimientos (figs. 16, 46, 95, 96, 152, 18 y 215). (Para una mayor comprensión de
la “homogeneidad”, ver el artículo sobre este tema publicado en el boletín nº 9 de la
A.G.C., página 65).
(P) La escritura homogénea refleja un estilo de conducta bien definido y estable, sin
grandes contrastes en la dirección del pensamiento y de la acción. Supone también
cierta constancia en los hábitos de vida y de trabajo, sin caer en la rutina o en el
acartonamiento. El sujeto se adapta a su medio ambiente y evoluciona normalmente
siguiendo, sin grandes problemas los cambios e innovaciones que se producen en
su vida cotidiana y en su trabajo.
Bajo el punto de vista moral, la homogeneidad en el grafismo, se puede interpretar
como signo de lealtad, fidelidad, perseverancia y seriedad en la conducta y en el
trabajo.
(N) La escritura homogénea, asociada a una escritura muy regular y rígida expresa
una actitud intransigente, obstinada, de ideas fijas que se aferra a sus “principios” e
intereses individualistas y egoístas, como escudo de defensa contra su miedo al
fracaso, a la inadaptación o a no estar a la altura de las exigencias normales del
ambiente o de los acontecimientos. Es signo de represiones o de insatisfacciones
sexuales.

H14 - HORIZONTAL (Líneas Horizontales o Rectilíneas):

La línea es horizontal o rectilínea, cuando el escritor mantiene los renglones de la
escritura en ángulo recto con los bordes del papel en su dirección de izquierda a
derecha. Esta alineación permite ligeras oscilaciones, pero no la rigidez en los
renglones (figs. 16 y 46).
(P) Mantener sin rigidez la horizontalidad de las líneas, es un buen signo de salud y
de equilibrio estable entre las tendencias y necesidades personales y las exigencias
del ambiente. Es un signo de adaptación serena, de ponderación, de examen
consecuente de los problemas y situaciones sin dejar protagonismo a ninguna
excitación emotiva perturbadora.

145
Como hemos dicho en escritura ascendente la línea es, simbólicamente, la imagen
del modo como camina cada sujeto hacia el logro de un objetivo. Indica el tono del
humor, del ánimo y de la voluntad. En el caso de la escritura con renglones
horizontales o rectilíneos, el autocontrol es constante y no permite que las
reacciones emotivas perturben el curso normal de las ideas y de la voluntad. No
quiere decir esto que el sujeto carezca de vibración o de sensibilidad, sino que la
lógica realista y la voluntad de ser estable y de proseguir hacia un objetivo a lograr,
está por encima de posibles pequeños desbordamientos del sentimiento y de la
imaginación. La actitud del sujeto se acerca más a la frialdad que al entusiasmo o
que al optimismo prematuro. El sujeto “no acepta las ideas disconformes con la
realidad, si no examina previamente la posibilidad de imponerlas a la realidad
mejorándola” (Marchesan).
(N) Refleja, en sentido negativo, los estados de estancamiento evolutivo, el apego
rutinario o convencional a los métodos, criterios o principios establecidos, sin
intentar nada para mejorarlos y adaptarlos a los cambios sociales o profesionales.
El sujeto es como el último vagón de un tren de marcha lenta que, además, va
frenado.
Ausencia de calor y de colorido en las imágenes, por falta de vibración ante los
estímulos indiferencia o desinterés, despreocupación, apatía. Se asocia
frecuentemente con la escritura monótona (fig. 15).

I01 - IGUAL, Escritura:

Decimos que una escritura es igual, cuando predomina en ella el cuidado de la
forma y del orden, sin que necesariamente se sacrifique, por exceso de atención y
cuidado, por esfuerzo de la voluntad, la finalidad esencial de toda escritura:
transmitir un mensaje, una comunicación. Debe existir, en la escritura igual, una
relación sinérgica, un acuerdo armonioso entre la idea a expresar y el medio
utilizado (figs. 44. 45 y 46). No debe confundirse con la escritura rígida (figs. 28 y
204), ni con la escritura monótona y estereotipada (figs. 15 y 40).
(P) La verdadera igualdad es una característica temperamental propia de la fusión
armónica de los dos temperamentos más estables y organizados: el bilioso y el
linfático (vectores “B” y “L”).
Las notas clave del carácter de los sujetos que tienen la escritura igual son la
serenidad, la estabilidad, la voluntad organizada, la seriedad, la constancia y el
respeto inteligente y práctico de las normas establecidas, pero con la necesidad de
aplicar las propias ideas a esas mismas normas para mejorarlas, tanto en el sentido
social como profesional.
Así pues, la escritura igual, en sentido positivo, es un claro indicador de una
conducta estable, pero sin monotonía ni rigidez, de una actitud ponderada,
perseverante, correctora de los aspectos inadecuados que perjudican la evolución
normal de la vida, pero siempre bajo la existencia de una organización metódica y
reguladora.
(N) Cuando la escritura igual obedece a un exceso de cuidado y de atención en que
la voluntad se aplica más al medio (a la forma y al orden), que a la verdadera
finalidad de la escritura : transmitir un mensaje o comunicación El sujeto vive más

146
pendiente de “la forma”, que del “contenido” y equivoca en su actitud la misión a
realizar. Vive más apegado al método que a la finalidad, carece del sentido esencial
de las cosas, ha quedado encerrado, acartonado, en los moldes artificiales de
conducta distanciados de la evolución natural de la vida.
La conducta del sujeto que se anquilosa en normas, preceptos y pautas de
comportamiento, oculta frecuentemente la inseguridad, las represiones sexuales de
todo tipo y muchas psicosis o neurosis. El grado de rigidez del grafismo es siempre
proporcional al grado de represión de sentimientos inadaptados o negativos. El
grado de monotonía es proporcional a la indiferencia afectiva y a la incapacidad
mental para comprender, asimilar y utilizar nuevos conocimientos (deficiencia de
imaginación y fantasía).

I02 - ILEGIBLE, Escritura:

La escritura ilegible puede deberse a una o varias de estas causas: exceso de
rapidez (escritura precipitada), fig. 179. Deformación de las letras (escritura bizarra
o artificial). La falta de letras en las palabras (escritura incompleta). El desorden y
embrollo del texto (escritura confusa).
La escritura ilegible, en el mejor de los casos, puede deberse a la necesidad de
anotar algo rápidamente, por lo que se acelera, a veces precipitadamente, la
velocidad habitual de la escritura. Tal sucede con los apuntes tomados en clase o
con los mensajes recibidos por teléfono. Este tipo de grafismo, por sí sólo, no es
una muestra adecuada para el estudio grafológico, si no se dispone de la escritura
normal del sujeto.
Si el grafismo es habitualmente precipitado, ver el significado en escritura
precipitada. Hay casos de ilegibilidad muy típicos, como el de la receta de los
médicos, a veces de lectura muy dificultosa, incluso para los farmacéuticos. El
médico que escribe sus recetas ilegibles, puede ser que lo haga con cualquiera de
estas dos intenciones: a) para rodear de misterio y conservar el influjo mágico de la
profesión (no olvidemos que el médico actual sustituye al brujo de la tribu y,
posteriormente, al alquimista), y b) porque no siempre puede escribir sus recetas
sobre una base firme y en un estado sereno y sin prisas, generalmente tiene que
hacer otras visitas y le urge abreviar los trámites de las consultas.
En el caso que la deformación de las letras produzca la ilegibilidad, el sujeto no
escribe con la intención de comunicar algo, lo que hace es complicar su grafismo de
modo que los demás no puedan entenderle, con lo cual se inviste a sí mismo de una
personalidad especial que le separa de los demás, bien sea con intención de
mostrar una cierta superioridad y un halo de misterio en torno a sí mismo, bien
porque su narcisismo, su neurosis o psicosis le impida tener en cuenta a otro que
no sea él mismo.
Cuando la falta de letras en las palabras, es lo que produce la ilegibilidad hay que
tener en cuenta los posibles motivos que pueden producir ésta ilegibilidad,
recurriendo al conjunto del grafismo. Los sujetos muy tímidos (J. J. Simón) en razón
a no ser expansivos con sus cosas íntimas, suelen, inconscientemente, dejar las
palabras incompletas. Los perezosos y negligentes, los que juegan con la reserva

147
de sus lados desfavorables, suelen dejar también las palabras inacabadas. La
defensa contra la angustia de la inferioridad produce también olvido de letras.
La claridad y la buena legibilidad, es un indicador de una mente sana, de un
comportamiento honesto, de una buena adaptación y de confianza en sí mismo. La
ilegibilidad, puede indicar todo lo contrario cuando se produce a la vez en el texto y
en la firma.

I03 - ILUSTRADA, Escritura:

Dícese de la escritura que presenta dibujos en los márgenes o en el interior del
texto y que son una especie de “fantasmas visuales fijados sobre el papel,
reveladores según el Dr. Gille-Maisani del pensamiento subconsciente y de la
dinámica del inconsciente”.
Para la interpretación de la escritura ilustrada, remitimos al lector a la obra del Dr.
Gille-Maisani “Psicología de la Escritura” (ver Bibliografía.) y a nuestra obra “Dibujo
y Personalidad” sobre los tests proyectivos gráficos, de próxima a publicación.
Para interpretar éste lenguaje “no verbal” del dibujo., hay que considerar varios
aspectos, entre ellos la ubicación del dibujo, su tamaño, su claridad en la definición
de las figuras, la soltura del dibujo, el gusto estético demostrado, el mensaje o
intención posible, etc.
Cuando el sujeto que escribe realiza un dibujo bien hecho, bien definido y sin
desproporciones entre sus partes, es decir, cuando la figura o figuras dibujadas dan
la sensación de equilibrio, de cohesión y unidad, generalmente indica un buen
ajuste a la realidad. Lo contrario también es cierto. Un dibujo mal hecho y con
alguna de sus partes desproporcionada, dando la sensación de falta de equilibrio,
de cohesión y de unidad, puede reflejar un dinamismo inconsciente perturbador.
Toda ilustración, como indica el Dr. Gille-Maisani, es una manera de proyectar al
exterior vivencias o experiencias que tienen una singular fuerza en el
subconsciente. Puede tratarse de deseos, temores, experiencias agradables o
desagradables, anhelos, frustraciones, ansiedades, tensiones emocionales o
instintivas no descargadas, etc., ligados a estados de ánimo alegres o depresivos.
En estos dibujos puede hallarse camuflada la imagen que el sujeto tiene de su
propio cuerpo, la imagen que tiene de sí mismo. (No tenemos ningún ejemplo que
ofrecer en las muestras del Diccionario).

I04 - IMBRICADA EN ASCENSO:

(Ver escalonada en ascenso, E06).

I05 - IMBRICADA EN DESCENSO:

148
(Ver escalonada en descenso, E07).

I06 - IMPRECISA, Escritura:

Llamamos escritura imprecisa a aquella en que por omisión de letras, de partes de
letras (puntos, acentos, comas, barras de las “t”, etc., así como por deformación de
algunas letras interiores, como puede ser la “r”, la “p”, la “s”, las “m” y “n”, etc.) la
lectura del texto resulta imprecisa o dificultosa.
La diferencia con la escritura Ilegible, descrita antes, se debe, generalmente, al tono
vital. La escritura ilegible puede haber sido realizada por sujetos de nivel vital alto,
mientras la escritura imprecisa sólo la hemos observado en sujetos asténicos,
hipovitales o de nivel vital bajo, es decir, en sujetos perezosos, negligentes,
distraídos, con atención floja y dispersa.
La falta de tensión neuropsíquica genera impotencia y dejadez e inclina a estas
personas a realizar las cosas siguiendo la curva de menor esfuerzo. De aquí las
interpretaciones corrientes de fatiga, enfermedad, desinterés, debilidad cortical,
excesos de masturbación. En los sujetos de escritura imprecisa, la atención es muy
inestable, se desplaza con suma facilidad y frecuencia a estímulos diferentes a
aquellos en que debe permanecer fijada. Un ejemplo corriente es el del alumno que
observa el vuelo de una mosca en vez de estar atendiendo las explicaciones del
profesor.
La debilidad cortical es bastante frecuente en la edad crítica. Muchos padres se
desesperan ante el cambio en los resultados de los estudios. Alumnos con buenas
notas antes de llegar a la pubertad, cuando entran en la transformación de niños a
adultos, se vuelven distraídos, perezosos, les cuesta concentrarse en los estudios y
sacan malas notas, a veces, malogrando las vacaciones de los padres. Toda
censura a estos muchachos, por parte de los progenitores, es injusta, malsana e
inadecuada en esa edad. De la incomprensión de los padres al alcohol, a la droga y
al mismo suicidio, puede haber solo un paso.

I07 - IMPULSADA o LANZADA:

Ciertos elementos del grafismo, como pueden ser los finales, las barras de las “t”,
los puntos y acentos, etc. son lanzados hacia la derecha y arriba o hacia la derecha
y abajo (figs. 49, 66b, 74, 90, 96 y la “y” final de la firma de Kennedy, fig. 111 bis).
En principio, todo elemento gráfico lanzado, expresa un ánimus agresivo,
apasionado, combativo, un vivo impulso de lucha, de iniciativa y de acción. El sujeto
no tiene paciencia frente al obstáculo, no lo evade o rodea con habilidad, lo ataca
de frente, con o sin razón. Este ardor combativo es de esencia masculina.
La punta aguda o la maza en la terminación de los trazos lanzados, matiza la
agresividad. Si la terminación es en punta, la agresividad tiene un sentido sádico, es
decir, el sujeto siente satisfacción en hacer sufrir a los demás física o moralmente.

149
Si la terminación es en maza, la descarga agresiva es violenta y brutal e indica una
necesidad de liberar las tensiones emotivas contrariantes, la acumulación de
afectos negativos y perturbadores. La dirección de los trazos impulsados, matiza
también su significado.
Si la dirección es ascendente, expresa la rebelión, la oposición, la discusión por
inconformidad y el ataque a todo cuanto, procedente del exterior, resulta
contrariante para el sujeto. En cambio, los trazos impulsados, en dirección
descendente orientan la agresividad hacia el propio Yo o a los inferiores en la esfera
familiar o profesional. En la fig. 49, los trazos impulsados se producen en las
jambas, previa distorsión de forma y dimensión. El ambiente gráfico es negativo y la
inclinación ambivalente, es decir, oscilante o discordante, esencialmente en las
mayúsculas y las jambas con relación a la tendencia vertical de las letras de la zona
media. Podemos interpretar este grafismo como propio de personas que sufren
deterioro en las ideas y en la conducta por falta de unidad y coherencia entre lo que
piensan, sienten y quieren, unido a anomalías sexuales.
En la fig. 66b, los trazos impulsados corresponden a las barras de las “t” en una
escritura apretada y con finales de palabra desviados hacia abajo, hacia la zona de
los intereses materiales. Por la altura de las barras, podemos deducir la necesidad
de independencia y el uso de exigencias autoritarias, pero a la vez, por la dirección
ascendente de esas barras, deducimos la combatividad, el ataque a toda persona,
situación u objeto que pueda perjudicar a esta persona su bolsillo.
En la fig. 74, las “d” con trazo final en forma de barra de “t”, indica también la
necesidad de independencia y el uso de la autoridad como medio de imponer las
propias ideas.
En la fig. 90, los disparos desproporcionados de las barras de la “t” en “golpe de
látigo” y de los finales en distintas formas y direcciones reflejan el carácter
impulsivo, apasionado, falto de compostura, de respeto y consideración hacia el
entorno de la persona autora de este grafismo.
El fuerte ritmo, vigor y dinamismo, la simplificación en las formas, la armonía de
espacio y movimiento visibles en la fig. 96, reducen el sentido psicológico de
violencia e impulsividad que tiene la barra de “t” del texto y muy especialmente la “t”
de la firma y el fuerte subrayado del nombre.
Finalmente, en la firma de Kennedy, el sobrealzamiento de las mayúsculas del
nombre (orgullo de clan), y el violento final de la “y” precedido de una jamba plena y
profunda, señalan la tendencia a las reacciones desmedidas en los casos de
contrariedad a su orgullo. Pese a su habilidad política (escritura filiforme) y a la
simplificación de las formas (cultura), Kennedy habría sido capaz de desencadenar
un conflicto bélico con Rusia, en un rapto de orgullo.

I08 - INACABADA, Escritura:

La escritura inacabada se caracteriza por la abreviación voluntaria, el olvido u
omisión de letras o partes de las letras, como pueden ser, por ejemplo, la omisión o
sustitución por un trazo de las letras finales de las palabras, la falta de puntos, de
acentos, de barras en las “t”, etc.

150
A veces, puede darse el caso de olvido de palabras enteras en las frases. La
escritura inacabada puede producirse por diversas causas por necesidad de tomar
apuntes o comunicaciones o de anotar algo de manera rápida, escritura abreviada,
precipitada, filiforme, etc. por debilitación de la atención a causa de estados
postoperatorios, por causa de fuerte estrés, etc. Pero también puede ser un signo
de desidia, pereza o negligencia, o un deseo expreso de dejar la comunicación
incompleta o dubitativa. En estos casos, la escritura es pausada o lenta, teniendo
siempre en cuentael nivel positivo y negativo, y la velocidad del grafismo. Puede
producirse esta escritura por algún tumor o trastorno mental que afecte al centro
emisor del lenguaje escrito. Es preciso vigilar aquí la presencia de angulosidades,
congestión, torsiones y otras anomalías en las cúpulas de las hampas, en la
puntuación y en la cohesión.

I09 - INARMÓNICA, Escritura:

Decimos que una escritura es inarmónica cuando el conjunto del grafismo, o ciertos
elementos del mismo, carecen de belleza y equilibrio estético a causa de
desproporciones, distorsiones y desequilibrios chocantes en la forma de las letras,
en la presión, en la distribución de letras, palabras y líneas, en la ornamentación,
etc. (figs. 37, 38 y 49).
La escritura inarmónica es un indicador de vulgaridad, de falta de sentido
equilibrado entre la imaginación y la realidad. Enturbiada la mente por la
emotividad, por el exceso de subjetivismo o por la desproporción de la autoimagen
con relación a los valores reales, el sujeto ofrece una visión desordenada y
desproporcionada de sí mismo, del mundo y de las cosas, carece del sentido de la
medida y de la ponderación en los juicios.
La escritura inarmónica, es un signo evidente de incapacidad para poder apreciar y
comprender las manifestaciones elevadas del espíritu, para conducirse socialmente
de acuerdo con los más elementales principios de honesto respeto a las reglas de la
educación y a la personalidad de otros. Es, como dice Crepieux-Jamin, un signo de
inferioridad.

I10 - INCLINADA, Escritura:

Las letras, en el conjunto de la masa gráfica, se inclinan a la derecha en relación
con la base horizontal de las líneas (fig. 46), de acuerdo en este caso, con el
modelo caligráfico seguido. Hay que tener en cuenta, para la justa interpretación, el
modelo caligráfico del cual procede cada tipo de grafismo y su ángulo de
inclinación. La inclinación en el modelo caligráfico de la llamada escritura inglesa,
es de 54 grados.
La inclinación hacia la derecha, en un grafismo vibrátil, con ritmo, con pequeñas
oscilaciones y dirección progresiva, es un claro signo de sensibilidad y de
vinculación afectiva del sujeto hacia los demás, es decir, señala, según Brach, la
necesidad de la presencia de otros y de los actos y palabras de los demás para que

151
el sujeto se encuentre a sí mismo. Ahora bien, la presencia de otros, lo mismo
puede indicar una necesidad de apoyo o de vinculación afectiva hacia los demás
(fig. 10), que la necesidad de tener cerca a los otros para descargar las tendencias
agresivas (fig. 28).
Por tanto, para interpretar ajustadamente la inclinación de la masa gráfica hacia la
derecha, no sólo hay que tener en cuenta el nivel positivo-negativo y el dinamismo y
sentido progresivo o regresivo de la dirección de los movimientos, sino también las
formas en el coligamento. No es lo mismo la dulzura expresada por el movimiento
en curva del grafismo de la fig. 10, que la dureza expresada por la fuerte
angulosidad de la fig. 28. En el primer grafismo (fig. 10), el suave y espontáneo
contacto con los demás, a pesar de las pequeñas inhibiciones (mayúscula inicial
separada y primera letra distanciada de las siguientes en la palabra “que”, señal de
prudencia en la expansión de los propios sentimientos), que la dureza combativa
expresada por la fuerte angulosidad, los apoyos brutales en la presión y el
aceramiento del grafismo que presenta la fig. 28.
Por tanto, la escritura inclinada, con buen dinamismo, redondeada, abierta,
progresiva, etc. será un buen indicador de un carácter sociable, agradable y
participativo, al que podemos agregar todo lo que se refiere a la sensibilidad, a la
actitud generosa y complaciente, al deseo de ganar afecto, a la ternura y al deseo
de encontrar apoyo en los sentimientos de los demás.
Cuando el coligamento es anguloso y duro seguido de apoyos bruscos en la
presión, de movimientos acerados y de rígida inclinación a la derecha, el sujeto
necesita la presencia de los demás para descargar sus pulsiones agresivo-
combativas. En este caso, el sujeto no busca ningún apoyo, sino descargar sobre
los demás la agresión que no puede dirigir contra sí mismo a causa de sus deseos
frustrados y de su insatisfacción interior.
Un equipo del G.G.C.F. formado por Ana María Sallerin y Claude Soulié, trató de
buscar estadísticamente el sentido psicológico de la escritura inclinada. Las
conclusiones eran parecidas a las nuestras: la vinculación, la participación, la
inclinación por el sentimiento o por la sensación a la elección de “objeto”, en el
sentido psicoanalítico.

I11 - INCLINADA, MUY (Tumbada a la Derecha), Escritura:

La inclinación sobrepasa en mucho los 55 grados de desviación sobre este módulo,
de aquí la denominación de escritura “tumbada”. Podemos tomar como ejemplo la
misma fig. 28, aunque la intensidad de la inclinación no corresponde totalmente al
grado de escritura “tumbada”.
La escritura “tumbada” o muy inclinada a la derecha, supone un desequilibrio del
autocontrol en la relación del “sujeto” con el “objeto” debido a la irreprimible fuerza e
intensidad de las pulsiones, las cuales, normalmente, suelen ir seguidas de rigidez,
de apasionamiento obsesivo y de falta de control en la elección de “objeto”,
entendiendo por tal, no sólo el objeto amoroso, sino también cualquier pensamiento
relacionado con deseos o impulsos de todo tipo.
Cuanto más angulosa, rígida y apretada sea la escritura, mayor será la actitud
irreductible y desadaptada del sujeto, de cara a una relación social armónica con los

152
demás y tanto más susceptible, quisquilloso, incomprensivo, litigioso y rencoroso en
su modo de reaccionar a cualquier mínima contrariedad.
La predominancia de las longitudes verticales (jambas y hampas) sobre las letras
que forman la zona media (fig. 120) serán un indicador de un estado de
insatisfacción permanente de sí mismo y del mundo que rodea al sujeto. Esta
insatisfacción le corroe el alma y le invita a criticar, a plantear resistencias,
disconformidades y oposiciones en torno a cualquier cuestión, proposición o
proyecto de otro, sin más apoyo argumental que el de un Yo siempre contrariado y
ofensivo, cuyo amargo “negativismo” debemos atribuir al fracaso de la expansión de
las necesidades sexuales y sentimentales del sujeto.

I12 - INCOHERENTE, Escritura:

Llamamos escritura incoherente a la ausencia de conexión lógica, de correlación
entre los módulos normales y los tres grandes aspectos gráficos: El movimiento, la
forma y el espacio. Las distorsiones o discordancias en esos aspectos, son muy
visibles y pueden afectar de modo destacado a las formas de las letras, a su
ocupación de espacio, a la dirección, a la inclinación, a la distribución, a las
proporciones, etc.
Ejemplos: En la figura 49, la incoherencia afecta a la forma, a la dimensión, a la
inclinación y a la distribución de espacios entre las palabras. En las figuras 64 y
203a, la incoherencia afecta a la dirección de las líneas.
La escritura incoherente es generalmente un indicador de trastornos mentales de
los que se produce una cierta disociación entre el pensamiento lógico y el
pensamiento mágico. La realidad circundante, aparece deformada por los disturbios
internos tal como sucede en los individuos esquizóides, si el signo es poco acusado
o en sujetos esquizofrénicos, si el signo es muy chocante o extravagante.
Toda incoherencia es una ruptura del equilibrio en los juicios, una discordancia en
las ideas, en la afectividad, en las pulsiones instintivas y , por tanto, en las
reacciones y en la conducta, en el caso de la figura 49 y sobre las variaciones de
animo (excitación-depresión) en el caso de la figura 203a.

I13 - INCONSTANTE, Escritura:

En la escritura inconstante se producen variaciones de forma, espacio y movimiento
a lo largo de la pagina escrita, dando la impresión, a veces, que ciertos tramos de
escritura pueden haber sido escritos por otra persona distinta al autor.
Cuando se observan cambios de letra en documentos distintos y no dentro de un
mismo escrito, la escritura se llama cambiante. Muchas personas cambian de
grafismo según la posición afectiva en que están escribiendo.
Por ejemplo, la escritura se verticaliza cuando el sujeto escribe sobre asuntos y a
personas con las que no le ligan lazos afectivos. El grafismo se inclina a la derecha,

153
si con la persona a la que dirige el mensaje tiene buenos lazos de amor o de
amistad.
Cuando la escritura es inconstante y presenta variaciones en el mismo escrito, Hay
que sospechar la inestabilidad, las variaciones de ánimo, de posición afectiva y las
reacciones cambiantes propias de los sujetos en quienes predomina el vector “N”
(nervioso). Sobre el temperamento nervioso, hemos hecho un estudio bastante
profundo en nuestro “Manual de grafoanálisis”.
La nota clave de estos individuos es la ansiedad, es decir, un sentimiento de
inquietud, seguido de un estado de alerta y de inseguridad que es vivido en lo mas
profundo, estimulado por la impresionabilidad y sugestibilidad que el sujeto padece.
La ansiedad, supone una mala integración de las pulsiones inconscientes.
En sentido psicoanalítico, la escritura inconsciente, puede ser un indicador que el
Ello se siente frustrado en una necesidad vital (que puede referirse lo mismo a una
necesidad sexual, que a una necesidad de poder y de dominio Alderiano), o bien
puede señalar una amenaza, un complejo de culpabilidad ante el Super-Yo, por
haber faltado a una prohibición moral previamente establecida como principio de
conducta.
Esto justifica en temperamentos de predominio nervioso, su constante estado de
alerta, su inquietud, su inestabilidad y su necesidad de cambio que es como una
especie de huida hacia delante.
Todos los significados clásicos, tanto positivos como negativos de:
hipersensibilidad, conducta caprichosa y cambiante, infidelidad, versatilidad,
cambios repentinos de animo, de humor y de voluntad, etc. Pueden justificarse por
las explicaciones que acabamos de dar.

I14 - INESTABLE, Escritura:

La escritura inestable es un modo acentuado de la escritura inconstante.
Se caracteriza, esencialmente, por las variaciones de dirección de las líneas
(escritura sinuosa, serpentina, imbricada etc.), por las variaciones de inclinación y
dimensión (zona media), por las variaciones de coligamento, en la colocación y
forma de los signos complementarios de las letras (barras de las “t”, puntos,
acentos, etc.).
La escritura inestable indica cierta discontinuidad en la conducta, es decir,
incapacidad para mantener una conducta sosegada, tranquila y estable, sometida a
un buen control y a una capacidad de inhibición de los estímulos no adecuados a
una trayectoria fija de objetivos a lograr.
Por tanto la escritura inestable es más propia de la agitación, del descontrol
emotivo, de la dispersión de la atención y de la actividad desigual y caprichosa, que
de una actitud perseverante y un ritmo regular en el trabajo, en los estudios y en el
comportamiento.
La inestabilidad puede estar producida por factores de herencia (sujetos
excesivamente nerviosos) o puede haber sido adquirida a causa de una educación

154
demasiado autoritaria o por celos frente al trato especial de los padres con otro
hermano menor o mayor.
El sujeto inestable puede caer en la delincuencia, si los amigos, en los cuales busca
apoyo y ternura, son ya delincuentes o intentan serlo.
La nota clave, como en el caso de la escritura inconstante, y con mayor motivo,
puede ser la ansiedad.

I15 - INFANTIL O PUERIL, Escritura:

Es la escritura del niño o del analfabeto cuando aún la atención está puesta en la
pluma y no en el mensaje a escribir. Esta escritura puede ser mas o menos torpe,
desgarbada y titubeante (figs. 80 y 83) o puede haber alcanzado cierto grado de
evolución como, por ejemplo, el caso de los grafismos de las figuras 47 y 48, que ya
son plenamente caligráficas.
Para determinar el grado de evolución de la personalidad del sujeto que presenta
una escritura infantil, es recomendable cotejar la escritura con las 37 componentes
establecidas por Gobineau y Perron.
Para interpretar este tipo de escritura, es necesario tener en cuenta si se trata de un
niño que aprende a escribir, o de un adulto más o menos analfabeto. En el caso del
niño se observa una incertidumbre o inestabilidad, una falta de dominio en las
formas, las vacilaciones en la dirección de las líneas y en la inclinación y , a
menudo, las letras trazadas al revés. Existen varios tratados dedicados al estudio
de los grafismos infantiles, el más recomendable es “Génétique de l´écriture et
étudie de la personnalité”, de Gobineau y Perron.
La interpretación se complica mucho cuando se trata de un adulto más o menos
analfabeto (fgrs. 49, 80, 83 y 123a). Según el ambiente gráfico, la escritura infantil
en el adulto, puede tener diversidad de interpretaciones. Tomamos algunas de ellas
de la acreditada obra de Dr. Gille-Maisani “Escritura y Personalidad”: “Infantilismo
de los instintos; predominio de la actividad física sobre la intelectual, gusto
inmoderado por los deportes; sado-masoquismo; exhibicionismo; incertidumbre de
elección de “objeto”, dificultad para permanecer vinculado a una relación amorosa
estable; posible homosexualidad masculina etc.”.
“El infantilismo -seguimos con el Dr. Gille- puede ser afectivo (fijación a los padres,
egoísmo parasitario, avidez, falta de sentido de las responsabilidades). Y puede ser
también intelectual. Tendencia a las fabulaciones, subjetivismo, pobreza de sentido
critico y falta de previsión en cuanto a las consecuencias de los propios actos. En
cuanto a la voluntad, agrega el Dr. Gille, la escritura infantil puede ser un indicador
de falta de perseverancia, de terquedad de sugestibilidad”. La suciedad, con formas
vulgares y frecuentemente angulosas, (fig. 88), puede señalar el carácter sádico-
anal agresivo e inadaptado.
Es frecuente que los grafismos infantiles, vulgares y toscos, pertenezcan a
individuos maleducados y con un lenguaje grosero y soez del cual hacen alarde
ante los demás, como si su zafia descortesía fuese un distintivo de machismo o de
virilidad agresiva que creen poseer.

155
Este tipo de grafismo, fue siempre descartado en nuestros trabajos de selección de
personal, por lo que hemos podido estudiar a fondo las características psicológicas
de esta escritura y hemos recurrido al importante estudio que hizo nuestro
malogrado amigo el Dr. Gille.

I16 - INFLADA, Escritura:

Llamamos escritura inflada aquella en que las dimensiones de ciertas letras o partes
de las letras adquieren un volumen dimensional en desproporción con los módulos,
o en la zona media del grafismo (ver inflaciones en las mayúsculas de la fig. 51a; en
las hampas de las “d” en la fig. 75: en la fig. 82; en la ”P” de “Pier de la fig. 106a; en
las jambas de la fig. 162 y en la “o” y la “l” de la fig. 183b). Las inflaciones, en la
zona media, suelen producirse en las letras que tienen estructura oval o redonda:
las “o”, las “a”, las ”g”, las ”s”, las “r”, la parte central de las mayúsculas etc.
El gesto -tipo inflado, corresponde, en principio, a un intento de expansión o
liberación de ciertas tensiones internas debidas la rechazo, represión o negación de
pulsiones, apetitos o deseos con fuerte dinamismo en el inconsciente. La presencia
de inflaciones en el grafismo, es una señal de la actividad perturbadora de estas
tensiones bloqueadas en el inconsciente, las cuales, pueden ser un indicador de
ciertas neurosis, entre ellas, la neurosis de angustia.
Mediante los denominados “mecanismos de defensa” (ver estos en el diccionario),
se descargan muchas tensiones psíquicas internas capaces de perturbar la
conciencia y producir angustia.
A través de la función general de defensa del aparato mental (sublimación,
regresión, desplazamiento, proyección, identificación, etc.)el sujeto expansiona sus
tensiones internas conflictivas sin que conscientemente se dé cuenta de ello.
“todo acto, aparentemente fortuito o anodino -dice Freud-, obedece al mecanismo
regulador de las tensiones psíquicas almacenadas en el inconsciente: lapsus,
olvidos, sueños, chistes, etc.”. Cuando estos mecanismos de defensa se hacen
conscientes, la defensa toma el nombre de “ocultación”.
Mediante la sublimación, la proyección la identificación etc. De las pulsiones
rechazadas, negadas o retenidas para no entrar en conflicto con la conciencia, cada
sujeto encuentra una vía indirecta de descarga de sus tensiones y evita la angustia.
El artista, el escritor, el fantaseador, el deportista, el humorista, etc., a través de
sublimaciones, de situaciones o de cualquier otro mecanismo de defensa, alcanza
alivio a sus conflictos internos, descargando sus acumulaciones emotivas
reprimidas.
A través de estos “mecanismos de defensa”, no solo se reestablece frecuentemente
el equilibrio interno, sino que se compensan o supercompensan también muchos
fallos, minusvalías o insuficiencias personales.
Cuando la inflación se instala en la zona inferior, en el fondo pulsional de la
personalidad (jambas muy infladas, fig. 25 de Escritura y Personalidad), este gesto-
tipo es la expresión grafica de la existencia de fuertes pulsiones inconscientes
rechazadas, reprimidas o negadas que, de alguna manera, buscan una expansión
compensadora o supercompensadora sea a través de una sublimación, de un

156
camuflaje, o de una transformación que no tenga la oposición de la conciencia, del
Yo o del Super-Yo.
Según los caos, el sujeto puede recurrir a la creación artística, a la fantasía
expansiva fantasmagórica en la que tratará de investirse a sí mismo de las
grandezas más espectaculares, sintiéndose el héroe de su novela, dotado de
poderes sobrenaturales y de cualidades mágicas con las cuales asombrar a los
demás mortales. Puede descargar también sus tensiones internas, a través de la
motricidad (bailes, deportes o exhibición del cuerpo mediante el desnudo, total o
parcial, o con trajes o vestidos de colores, adornos extravagantes o peculiaridades
agresivas destinadas a llamar la atención o producir asombro.
La inflación de la zona del Ello corresponde, pues, a un dinamismo subterráneo de
pulsiones, deseos o apetencias en conflicto con la conciencia, el yo y el Super-Yo.
Si estas tensiones inconscientes rechazadas, no tienen una salida indirecta a
través de los mecanismos de defensa, su fuerza expansiva puede desplazarse a
través del sistema neurovegetativo produciendo la neurosis, la falsa ulcera de
estómago, la falsa cardiopatía, la hipocondría y un sin fin de enfermedades
psicosomáticas descritas por Freud y sus seguidores.
Las inflaciones en la zona media, principalmente las mayúsculas, en los óvalos de
las “o”, en las “s”, en las “r”, y en otras letras interiores, suele corresponder a
compensaciones de fallos, deficiencias o insuficiencias en el sentimiento del “si
mismo”. Este signo conduce, a veces, a la desfiguración o deformación de la
realidad, sea en forma de falsa apreciación subjetiva de si mismo. “¡soy el mejor¡,
los demás no importan” (Viñas), sea en la falsa apreciación de las cosas, que se
traduce exteriormente por el empleo de superlativos en el lenguaje con expresiones
tales como: ¡extraordinario!, ¡fenomenal!, etc., criterios aplicados a personas,
hechos o cosas sin importancia ni transcendencia. Como ejemplo de inflación,
podemos citar el caso del general Douglas Mac Artur (fig.250 de Escritura y
Personalidad) en la que puede observarse un fuerte inflamiento en la “o” de
“Douglas”. El general Mac Artur, se hizo famoso, no solo por su intervención en la
guerra contra Japón, sino también por su arrogancia y por la singularidad de sus
gorras y uniformes, que se hacia hacer con un diseño especial.
Nuestro colega, gran erudito y observador J. Tutusaus, ha observado los óvalos
inflados en grafismos de bajo nivel positivo que correspondían a sujetos muy dados
a mentir, a embaucar, a engañar.
La inflación en la zona superior (figs. 38, 82, 89b, 106a y 204), corresponde a una
hipertrofia o ensanchamiento ilusorio del ideal del Yo. El sujeto intenta
supercompensar sus sentimientos de inferioridad, sus fallos, insuficiencias o
minusvalías vividas en el inconsciente, a través de una autoimágen falsa o
sublimada que le induce a creer que es superior a los demás en algún aspecto, o en
todos. Quiere algo distinto a la masa. Su ideal del Yo, como en el tipo “estrella” de
Kunkel, es sentirse revestido de una personalidad mágica, brillante, espectacular,
que le designa de los demás congéneres y, en ese sentido, trata de cultivar su
personalidad, de cara a la celebridad, a la popularidad o al aplauso.
Este gesto-tipo, es un signo muy frecuente entre los artistas y las personas que
gozan de popularidad. Ver, por ejemplo, la gran “p” de “Pier” de la famosa artista
italiana Pier Angeli (fig. 106a).
El gesto inflado, puede instalarse también en las zonas iniciales y finales, cuyo
estudio ya lo he realizado en mi obra “Grafología Estructural y Dinámica”, editada

157
por la A.G.C. (ver esta obra y el articulo sobre “Los mecanismos de defensa” en el
boletín nº6 de la A.G.C.).
Como final, debemos añadir que los signos de inflación deben ser interpretados de
acuerdo con el conjunto del grafismo y con el nivel positivo o negativo. Debe
tenerse en cuenta también el predominio del movimiento o de la forma y el grado de
desviación del gesto inflado en relación con los módulos.

I17 - INHIBIDA, Escritura:

La inhibición se debe a un mecanismo regulador y activo, que tiene por misión
retener, frenar o suspender un impulso pulsional, un deseo , una expresión o
manifestación, para ajustar la conducta, la comunicación o el lenguaje, de manera
que aleje de la conciencia los actos o manifestaciones, que el Yo o el Super-Yo crea
inadecuados, peligrosos o conflictivos.
Son signos de inhibición la escritura muy pequeña, apretada o suspendida, los
lapsus de cohesión, las jambas muy estrechadas, reseguidas y amputadas, las
jambas inutilmente barradas, las jambas con impulsos regresivos (fig. 8) o con bucle
interrumpido, las jambas triangulares, las barras de las “t” cortas colocadas detrás
del hampa, los óvalos estrechos y angulosos en la base, etc.
La inhibición, cuando es normal, favorece la concentración de la atención, que es
una de las características del vector “B” (Bilioso de Periot-Vels). El exceso de
inhibición conduce a la “represión”, es decir, produce timidez, el miedo, los fallos de
memoria y el “espíritu de escalera” del que hablaba Rousseau (acordarse de cosas
importantes mientras se baja la escalera después de una visita a alguien).
La lentitud de espíritu, la depresión, la melancolía, la falta de confianza en sí mismo,
la inseguridad, el rechazo o crítica a ciertas personas, o a la autoridad de otro, las
quejas de los que se sienten explotados por otro, el odio feminista al varón, los
complejos de impotencia y de culpabilidad sexual etc. pueden ser signos
determinantes de la inhibición o de la represión.
Recordaremos, en este momento el estudio realizado por el médico psicoanalista
Hitschmann al filósofo Schopenhauer, cuyo ascetismo y pretensión de virtud, sólo
eran un reacción de rechazo de su sensualidad y su ética de compasión una
represión de naturaleza maliciosa y cruel. Hitschamann, sostiene que en su estudio
sobre Schopenhauer, que “la hostilidad de este filósofo frente a las mujeres y su
desvaloración del sexo, nacían del odio hacia su madre, sentimiento originado en un
anhelo inconsciente de ella”. Esto confirma la ley de Jung, según la cual, toda
actitud excesiva de la conciencia en un sentido, tiene, en el inconsciente, su
presencia como fuerza dinámica contraria.

I18 - INICIAL (ZONA), Escritura:

(Ver las zona , Z1).

158
I19 - INORGANIZADA, Escritura:

Es la escritura del niño o del analfabeto que se inicia en el dominio de la escritura
manuscrita. (Ver para más detalles, de la escritura infantil, I15). El grado de
evolución, en relación con la edad, debe cotejarse con las escalas establecidas por
Gobineau y Perron, suponiendo que estas escalas grafométricas ya hayan sido
puestas al día.
La escritura inorganizada, bajo el punto de vista de la selección y promoción de
personal, que es la especialidad del autor, carece de interés, puesto que los
movimientos no son libres y generalmente el pensamiento está más puesto en la
pluma, el bolígrafo, el rotulador o el lápiz, en el dibujo de las letras, que en la misma
comunicación y esto dificulta el estudio de este tipo de grafismos, del cual no se
pueden extraer aún las aptitudes profesionales.
Bibliografía importante sobre la escritura infantil o inorganizada, la podrá hallar el
lector en la obra “Psicologia de la Escritura” del Dr. Gille-Maisani, Editorial Herder,
S.A., Barcelona.

I20 - INUTILMENTE BARRADA, Escritura:

Se trata de pequeños trazos independientes, generalmente horizontales, que cortan
o mutilan las jambas, especialmente las “q”, y a veces las hampas o los trazos
iniciales de las “c” mayúsculas o minúsculas.
No disponemos de ejemplos en el “Diccionario”.
Este corte o mutilación , cuando se encuentra en las letras “ q “ ha sido identificado
por Matilde Ras, como posible signo de deshonestidad. El autor no ha podido
comprobar el signo, pero si es “vero”, habrá que tener en cuenta el conjunto del
grafismo y el nivel negativo que pueda tener el mismo antes de diagnosticar.
Hay un caso muy significativo en el grafismo nº 117b. El autor de este grafismo, con
una sexualidad sádica (ver los regruesamientos de los finales de las jambas en
forma de cuchillo de matarife). Estas jambas aparecen cortadas por el movimiento
concéntrico del óvalo de las “p“. Es como “dar un corte“ a sus tendencias sádicas
englobándolas en el narcisismo reflejado en esas espirales. En la primera “ q “ (letra
inicial de la primera línea), podemos apreciar el barrado inútil en el corte agresivo,
dado a la jamba de ésta letra, con un trazo rígido y en diagonal, expresión de la
agresividad.

I21 - INVASORA, Escritura:

159
El escritor invade con la masa gráfica toda la superficie del papel que utiliza (fig.
61). Ocupa igualmente los márgenes y no deja espacio ni respiro, aún para las
propias letras. Es un signo contrario a escritura aireada, ordenada y clara. Puede
darse el caso que el escritor cruce con un nuevo texto las líneas ya escritas.
No debe tenerse en cuenta el texto sobre tarjetas postales o sobre papeles con
poca dimensión.
Con fuerte presión, dinamismo y lanzamientos, puede ser un indicador del
desbordamiento vital, del exceso de actividad y dinamismo del escritor, pero sin
orden ni concierto, es decir sin seguir un orden o una programación racional de la
actividad.
Si la escritura es grande, extensa, inclinada y centrífuga y la invasión es más
acusada la final del escrito, el sujeto sufre un estado más o menos patológico de
excitación, de agitación desbordante, el cual se traduce por un comportamiento
eufórico, más o menos extravagante, verborréico (habla por los codos), se toma
familiaridades excesivas con los demás, sean o no conocidos, se entromete en los
asuntos de los otros, sin ninguna clase de respeto a la intimidad o a la personalidad
ajena, queriendo ser demostrativo se hace fatigante. Estos rasgos de carácter son
propios de los tipos obsesivo-maniácos.
“Con escritura grande, inclinada, ligada, en girnaldas, ascendente y con finales
largos en la zona media, la escritura invasora corresponde a los sujetos de
sentimiento extravertido de Jung. Pero también puede ser un indicador del
predominio del tipo sensación-extrovertida, si la escritura es redonda, regular, de
ritmo pesado y estable“ (Dr. Gille).

I22 - INVERTIDA, Escritura:

La escritura invertida es aquella cuya inclinación hacia la izquierda, supone una
actitud “postural” que va en sentido contrario a la dirección natural de los
movimientos, en los sujetos no zurdos. El ángulo de inclinación sinistrógira puede
variar entre 92 y 150 grados.
Las figuras 126a, 145 y 146 presentan diversos grados de inversión.
En algunas ocasiones he tratado, mediante comparación con el Rorschach, con el
Szondi y otros tests, precisar el significado concreto de la escritura invertida. En
principio, he llegado a la conclusión que esta escritura tiene cierta semejanza con la
“actitud postural” del cuerpo echado hacia atrás. La persona que siente necesidad
de expresar su afecto, su amor o ternura hacia otro ser, se inclina hacia el objeto,
toma una actitud corporal de aproximación, de acercamiento. Por el contrario, la
persona que reprime sus impulsos naturales de afecto, de ternura o de amistad, la
que rechaza toda o parte de su necesidad de vincularse afectivamente a otros, toma
una actitud postural de “retirada”, guarda las distancias o se aparta del “objeto”.
Esta explicación justificaría, no ya la famosa interpretación de Meyer de “reflejo
condicionado negativo”, sino también las interpretaciones corrientes de:
“distanciamiento”, “orgullo”, “desconfianza”, “disimulo”, “fingimiento”, “insinceridad”,
etc.

160
Las causas motivantes de la escritura invertida pueden ser varias, según mi
experiencia:
Tenemos, en primer término, la frustración infantil en las necesidades de ternura:
hijo no deseado, hijo no suficientemente arropado y acariciado por la madre a causa
de las ocupaciones laborales de la misma o poco interés de ésta; niño huérfano,
niño con padres separados; niño al que otro hermano ha robado las atenciones que
antes le dedicaba la madre, es decir, niño marginado, etc. La acumulación de
experiencias frustrantes entre el periodo del embarazo y los seis años, son causas
definitivas para que las vivencias infantiles condicionen ya el modo de reacción
afectiva del adulto, aunque no sea así en algunos casos debido a la intervención de
factores externos correctores.
La frustración afectiva infantil determina en el adulto un exceso de abstención, de
autovigilancia sobre los propios afectos. El sujeto desea protegerse contra nuevas
frustraciones dolorosas, toma precauciones y elabora una conducta adecuada para
defenderse de nuevas experiencias lamentables, como puede ser el entrar en
conflicto con otros, tener roces o enemistades, sorpresas o desengaños
desagradables, etc., que pudieran dañarle o crearle malestar.
El sujeto con escritura invertida, puede defenderse contra su autoproyección de la
hostilidad del ambiente externo, de dos maneras. Adoptando un carácter agradable,
complaciente y servicial, que los psicoanalistas señalarían como masoquismo o
tomando una actitud orgullosa, distanciante, desconfiada, insincera, intransigente,
agresiva y egoísta (sadismo).
El nivel de positividad y los signos dominantes en el grafismo, nos indicarán cual es
el comportamiento habitual del sujeto con escritura invertida. Por supuesto, la
angulosidad, el sobrealzamiento y la rigidez del grafismo, serán las dominantes en
el caso b).
(Ver otras interpretaciones en “Escritura y Personalidad”.

J01 - JAMBAS:

Las jambas son las partes inferiores de las letras “g”, “j”, “y”, “f”, etc. Para
comprender el sentido psicológico de estos movimientos en la zona inferior, es
aconsejable leer, en mi obra “Grafología estructural y dinámica”, la “Teoría Vels
sobre las jambas”, página 131, En este artículo y en las páginas siguientes se
mencionan los varios tipos de jambas y su interpretación psicológica.
Sugerimos a los lectores que tienen ordenador, que añadan a continuación no sólo
la teoría del autor sobre la zona inferior, sino también todos los tipos de jambas que
figuran en la obra citada.

J02 - JOINTOYÉE (Rellenada y Anillada), Escritura:

Las letras minúsculas que, en su totalidad (“a” y “o”) o en parte central de la zona
media (“g”, “d”, etc.), tienen una estructura redonda u oval, aparecen sobrecargadas

161
por un doble anillo (figs. 25 y 68), o por movimientos en forma de nudos (figs. 174 y
183b).
Para su interpretación es necesario tener en cuenta que el círculo del óvalo, en la
zona media, representa el núcleo o parte central y principal de la afectividad, donde
permanece latente el pasado, el presente y la visión de futuro del Yo. En el
movimiento circular u oval se desarrollan, tanto las ideas, como los sentimientos y
apetencias de todo tipo, es decir, se engendran aquí las reacciones que llevan a
cada sujeto a estimar y “querer”, en el doble sentido de “deseo, “apetencia”,
“comprensión”, “toma de actitud” y “acción”.
Por lo tanto, el desarrollo del “núcleo afectivo”, puede representar lo mismo una
apetencia “egoísta”, que una disposición “altruista”. Los movimientos en círculo, en
forma redonda (fig. 137a) y los movimientos en forma oval o redondeada (fig. 66),
como ya hemos dicho al hablar de la escritura en curvilinea, C47, representan los
dos movimientos de la Tierra, uno de rotación alrededor del “sí mismo”, del ego (las
formas redondas), y otro de traslación o de comunicación y contacto con el “objeto”.
El doble anillo en las escrituras redondas representa una doble vuelta en torno al “sí
mismo” y a los propios intereses, deseos y necesidades más biológicas y materiales
(tendencias “linfáticas” o infantiles). El “egoísmo”, el “egocentrismo” y el narcisismo”,
pueden tener un aire ingenuo o infantil en el caso de la escritura redonda, pero
también puede ser esta conducta elaborada racionalmente, inspirándose el sujeto
en las necesidades del cuerpo, tanto sensuales como sexuales. (Ver el vector “L” en
nuestro “Manual de Grafoanálisis” y los otros tres términos entrecomillados en
nuestro “Diccionario psicológico”).
El doble anillo en las escrituras redondeadas, más ágiles y vibrátiles que las
escrituras redondas, expresa también una doble vuelta en torno al Yo y al propio
modo de “querer”, sea antes de entrar en contacto con los demás, o mientras se
está sosteniendo un intercambio o relación.
El término “querer” debe contemplarse en el doble sentido de “afecto” (ambición o
necesidad de aprecio, de cariño, de ternura, de amor, de amistad, de estimación,
etc.) y también como disposición de “voluntad”, es decir, como acción de “querer
lograr algo”, sea una superioridad sobre otros; sea algo que tienen otros y que se
desea; o lograr una mayor ventaja o beneficio para sí mismo en algún sentido.
Esta explicación, justifica las interpretaciones, que ya dio Michon a la escritura.
“jointoyée” o anillada, de reserva y falsedad y otras posteriores de autores más
modernos disimulo, simulación, silencio insidioso o malintencionado de intenciones
personales o de algunos defectos o particularidades negativas en las personas o en
las cosa, habilidad para maniobrar de manera astuta con el propio lenguaje o con
los propios actos, como ocurre con algunas personas con síndromes histeroides
(mentira, fabulación, deformación de los hechos reales, etc.). Esta escritura la
hemos visto en algunas mujeres con complejos viriles, poco favorecidas físicamente,
que defienden sus “derechos feministas” buscando una compensación o
supercompensación de sus problemas íntimos reivindicadores a base de ataques
virulentos al “machismo”.
Sucede también con algunos políticos, cuya escritura anillada (encubrir), filiforme
(evadir), indica claramente lo que hacen no aportar ningún esfuerzo al arreglo de los
problemas de su país, en beneficio de todos y de ellos mismos, sino perder su
tiempo combatiendo y denunciando públicamente a la oposición, con lo que

162
contribuyen, olímpicamente, a no arreglar nada, y a dejar a los ciudadanos más
maduros sumergidos en una amarga incredulidad.
Y en fin, tenemos también la escritura “jointoyée” o anillada, en el grafismo de
ciertos vendedores, comerciantes y charlatanes de feria, desleales a la verdad y al
sentido ético de la sinceridad, claro que, en los negocios a veces si no se miente, se
pierde.
“El reiterado temor a ser descubierto de estos sujetos (dice Paolo Bruni, en su
“Simbología della Scittura”, Ed. Xenia, Milan, 1994) hace que sientan la necesidad
de vigilar cuanto dicen y hacen. El temor de llevar una doble vida, puede llegar a
generar un rasgo paranoide de persecución” (Traducción de J. Tutusaus).
En cualquier caso, es necesario interpretar este tipo de escritura de acuerdo con el
ambiente gráfico y el nivel de positividad del grafismo.

L01 - LACIA, Escritura:

Escritura caracterizada por deficiencias en la presión, en el dinamismo y en la
estructuración de las letras. Se incluyen aquí tanto los signos de flojedad, como la
pastosidad gráfica. Ver ejemplos de grafismos, más o menos lacios, de
ralentización, de dificultad de avance, de falta de vigor y dinamismo, en los
grafismos 116, 122 y 145.
En cuanto a los signos de laciedad por congestión o pastosidad, ver las figuras 34,
48 y 62.
En el caso de la fig. 116, la escritura aparenta un dinamismo que no tiene. Vemos
que falta vigor en los trazos y en la marcha de la escritura. El avance del grafismo
es similar al de una persona beoda, cuyos pies no tocan bien a tierra, lo que hace
que ande dando tumbos y tropezones de un lado a otro, dando codazos, con raptus
irritables y despóticos (barras de las “t” altas, lanzadas y algunas sobrevolando el
hampa y con formas en arco: influencias o presiones procedentes del cuerpo,
esencialmente de la zona sexual). Da la impresión que esta persona tiene serios
problemas en su vida afectiva y en su trabajo (coligamento muy inseguro y poco
estructurado, posiblemente a consecuencia del alcohol o de las drogas). La
escritura está bastante desorganizada.
En la fig. 122, esta persona parece anclada en un Super-Yo que no le deja ninguna
clase de expansión libre (escritura muy inhibida, caligráfica, convencional, regular,
monótona, etc.). Las barras de las “t” altas y firmes, reflejan que defiende con cierto
rigor su independencia, sus hábitos rutinarios de conducta, su apego convencional
a las normas y disciplinas exigidas por su Super-Yo.
La fig. 145, presenta una laxitud progresiva en la zona media sin que las formas del
coligamento queden bien definidas (mezcla de arcos, ángulos y trazos filiformes).
Como gesto-tipo dominante puede verse las “d” con hampa en arco, la torsión o
concavidad hacia la izquierda de las hampas y la inversión de la inclinación.
Las desigualdades en el coligamento, unido a las hampas curvadas a la izquierda y
a la escritura invertida, señalan los conflictos, dificultades o frustraciones que esta
persona tiene en su vida sentimental.

163
Los arcos en la zona superior, los sobrealzamientos y las jambas con bucle
ascendente dextrógiro reflejan claramente el refugio de esta persona en los
placeres compensatorios que le proporciona la vida del espíritu, la fantasía, la
creatividad estético-intelectual, actividad que no requiere lucha o enfrentamiento
práctico con los problemas, ante los cuales su única actitud es la huida, la evasión a
través del aislamiento, de la sublimación o del fingimiento.
En la fig. 34, vemos una escritura pequeña, apretada, pastosa o congestionada,
contenida, concentrada, estable e inclinada, pero con poco dinamismo. La
pastosidad ralentiza la marcha de la escritura haciendo más difícil la toma de
actitud, las decisiones y el empuje del sujeto de cara a los problemas vitales
(opresión de sentimientos y pobreza de voluntad, lo que relega al sujeto a la
pasividad).
El mismo panorama tenemos en el grafismo de la fig. 48 donde la monotonía
caligráfica, la pastosidad y la poca envergadura de los movimientos hacia la zona
activa y de enfrentamiento con el exterior, genera una estabilidad pasiva en los
hábitos de conducta y de trabajo.
La fig. 62, con apariencia más dinámica, se ve entorpecida por la pastosidad, la
inseguridad en la cohesión, los empequeñecimientos repentinos y las inhibiciones
de la marcha.
En general, la escritura lacia, refleja una carencia de dinamismo, es decir, un
predominio de la pasividad, lo que determina falta de iniciativa, de invención activa,
de originalidad, de sentido crítico y de calor expansivo.

L02 - LANZADA, Escritura:

Los elementos de ciertas letras, como pueden ser los finales de las mayúsculas, las
barras de las “t”, o los trazos finales de cualquier letra, son lanzados, mediante un
movimiento vivo y a veces tajante, hacia lo alto o lo bajo de la interlínea, como
ocurre en las barras de las “t” de la fig. 28 y en los finales de palabra y barras de las
“t” de la figs. 37, 90 y 93.
En general, aunque sea un signo de dinamismo, de arrojo, de empuje activo, no deja
de ser una tendencia del escritor a reaccionar impulsivamente y de inmediato a los
estímulos internos o externos. El sujeto es primario (ver este término en mi
“Diccionario de psicología”), se lanza sobre el “objeto” sobre la meta a alcanzar,
poseído interiormente, sea por la impaciencia, la ira, o por un impulso incontenible
que genera en él la pasión de alcanzar algo sin ningún tipo de espera. Los errores,
en el camino, para alcanzar ese “algo”, son corregidos sobre la marcha, sea
destruyendo los obstáculos, o dejándolos de lado si, de momento, no le estorban.
Al predominar mucho las pulsiones instintivas que como se sabe, no están regidas
por ningún código ético o moral, sobre la reflexión, el sujeto se dispara en lo que
quiere y hace, siguiendo sus “corazonadas” instantáneas, a riesgo de ser injusto, y
no tener ninguna clase de contemplaciones con los demás, o con lo que es de los
demás. El sujeto se inviste, interiormente, de una confianza ciega en sí mismo y en
sus deseos y esto le lleva a actos audaces y temerarios en la consecución de sus
fines.

164
La intuición y el sentimiento, el instinto y la imaginación, actúan sobre los nervios y
los músculos manteniéndolos constantemente en tensión. De aquí que, cualquier
pequeña contrariedad, cualquier pequeño obstáculo u oposición despierte en el
ánimo la agresividad, la irritabilidad o la misma violencia física o verbal.
En sentido positivo, la escritura lanzada o impulsada, proporciona una buena
disposición de la voluntad luchadora y emprendedora, aunque el sujeto, debido a su
estructura de apasionado, puede sobrepasar fácilmente los objetivos que le sean
marcados, o modificar los medios para obtenerlos.

L03 - LAPSUS de COHESIÓN:

Los lapsus en la cohesión son cortes, silencios, espacios en blanco excesivos, que
quedan en medio de las palabras (En la fig. 89a, se producen pequeños lapsus de
cohesión prácticamente en todas las palabras. En la palabra “persona” el corte de la
cohesión se produce dos veces y tres en “grandemente”).
El “lapsus de cohesión”, del cual me creo descubridor, lo detecté hace muchos años
al comparar estos cortes con los prolongados silencios (inhibiciones) de algunos
sujetos antes de dar sus respuestas a las láminas del test de Rorschach en mis
trabajos de selección de personal.
En general, los lapsus de cohesión son propios de los sujetos que se coartan con
cierta frecuencia en presencia de personas, problemas, situaciones o
acontecimientos inesperados. Reflejan inseguridad en sí mismo y temor al error o al
fracaso. Generalmente suele darse estos lapsus en personas de ideación pobre y
lenta ante otros (cohibición), en sujetos con ambiciones importantes refrenadas por
el miedo al fracaso (complejos de impotencia o minusvalía) en depresivos, en
sujetos muy sensibles a la coartación, al bloqueo emotivo en circunstancias que
deberían tener la mente despejada y libre de temores y de inhibiciones neuróticas,
como ocurre en sujetos con tendencias epileptóides y esquizóides.
Si los cortes se dan en una escritura con buen nivel positivo, puede estar indicando
alguna preocupación, suceso pasado, no digerido afectivamente, o temor a que se
produzca algún hecho o situación de fracaso o frustración. El bloqueo emotivo que
se produce en el individuo y la inseguridad paralizante que padece, actúan como
una función obstructora de la mente, de forma parecida a la próstata, cuando ésta
obstruye el conducto de desagüe de la vejiga.
La necesidad de prudencia, de cautela, de retención, frente a personas nuevas
situaciones que pueden comprometer el propio prestigio, hace que el sujeto se
inhiba o renuncie a la asistencia a reuniones, que no tome iniciativas donde teme
riesgo de fracaso o deje pasar oportunidades beneficiosas, siempre con el miedo al
fracaso como representación mental inhibitoria.
Si el signo tiene poca intensidad, puede señalar la necesidad de variar los planes o
programas de actuación, a la vista de los cambios que se van observando en el
ambiente, en cuyo caso, aunque sea el miedo al fracaso y la inseguridad el
denominador común, el signo es ya más normal, menos patológico, menos
angustioso y neurótico.

165
Con bajo nivel positivo, suele ser indicador de apatía, de retardo mental, de falta de
iniciativa. El sujeto puede ser muy constante y aplicado en sus tareas, pero sin
originalidad innovadora, sigue los métodos , rutinas y disciplinas tradicionales y lo
que teme, precisamente, es no estar a la altura de las innovaciones cuando éstas se
presentan.

L04 - LAZOS (gesto-tipo):

El lazo es un movimiento ornamental derivado de la curva, consistente en uno o
más bucles innecesarios, instalados en una letra o parte de una letra. Son lazos los
bucles que adornan la letra “a” y “o” en la fig. 32. También son lazos, mucho más
complicados, los adornos chabacanos de las hampas en la fig. 38a y los de las
jambas de la fig. 126a.
El lazo es un adorno de tipo “venusiano”, es decir, femenino, cuyo objetivo es la
seducción, el deseo de atraer, de gustar, de cautivar mediante el arte de la
coquetería, a veces bajo el espejismo engañoso de un regalo de placer.
Se atribuye al lazo el encanto y simpatía, sinceros o simulados, de las personas
habilidosas para conseguir favores, ventajas o beneficios cautivando el sentimiento
y la atención de los demás. El lazo, sobre todo en la zona media en los óvalos de
las letras, tiene como finalidad “extender o manifestar más el deseo de “parecer”
que la autenticidad de “ser” (Bruni). La perfección radica más en lo que se aparenta
que en lo que se es.
Según el prof. Bruni (investigador italiano de Milán, poco conocido aún en el campo
grafológico), los sujetos que hacen los óvalos de las letras “a” y “o” con pequeños o
grandes lazos, “muestran cierta inmadurez afectiva, luchan entre las tendencias
apolíneas y dionisíacas, entre el bien y el mal, tienen el ánimo ambivalente y no
llegan nunca al fondo de lo que dicen. Usan subterfugios y secretismos y muestran
de sí mismos y de las personas y las cosas, sólo lo que tiene una apariencia no
criticable ni juzgable. Moralidad de conveniencia, por lo que el sujeto tiene
necesidad de permisividad y libertad para hacer lo que le viene en gana sin tener
que dar explicaciones” (traducción libre de J. Tutusaus).

L05 - LENTA, Escritura:

Llamamos escritura lenta a aquella cuya velocidad de ejecución es inferior a las 130
letras por minuto. Puede distinguirse por la redondez, igualdad de altura en la zona
media, monotonía de movimiento y estabilidad dimensional (fig. 26). Las letras
minúsculas “a”, “o”, y las partes asentadas sobre la zona media de las letras “g”, “d”,
“b”, etc., así como el coligamento corresponden al criterio de escritura redonda, en
donde la forma predomina netamente sobre el movimiento (fig. 69c). Para más
detalles sobre el predominio de la forma sobre el movimiento (ver escritura
curvilinea, C47).
Las escrituras muy caligráficas (fig. 15), floja (fig. 110), pastosa (fig.62), pequeña y
apretada, contorsionada, temblorosa, muy retocada o con frecuentes añadidos, los

166
adornos innecesarios, etc., pueden ser considerados como signos de la escritura
lenta, ralentizando el movimiento los lapsus de cohesión, los reinfados o
regruesamientos en la presión (figs. 117a y b), los barrados inútiles, las sacudidas,
toda clase de inhibiciones como pueden ser los trazos suspendidos, las regresiones
excesivas (fig. 119), los óvalos en doble anillo, las letras empotradas o adosadas en
las palabras y un largo etc.
En sentido positivo, la escritura lenta es un indicador de estabilidad emocional, de
tranquilidad de carácter, de sentido realista, utilitario y práctico de la vida, de juicio
objetivo, reposado, realista y ecuánime.
El sujeto de escritura lenta, tiende a opinar sobre los hechos y las cuestiones más
vitales, según vive y experimenta las cosas a través de sus sentidos físicos. Tiene
marcadas dotes de observación, mide, compara, clasifica, relaciona y ordena los
hechos y las cosas buscando semejanzas en experiencias anteriores. Por tanto, sus
juicios y razonamientos, llevan siempre el sello de lo que ha memorizado y de lo que
es más convienen a su seguridad, a su estabilidad, a su sentido práctico y utilitario
de la vida y a su deseo de “estar bien con todo el mundo”. En pocas palabras,
definimos aquí a los sujetos del vector “L” (Ver “Manual de Grafoanálisis”).
Al estar refiriéndome a sujetos con función “sensación extravertida”, no es raro que
a mayor parte de autores, atribuyan a la escritura redonda, y lenta, en sentido
positivo, unas buenas dotes de observación y de memoria perceptiva. El juicio de
estos sujetos, suele ser una copia exacta de lo que viven en sus sentidos y sus
razonamientos se fundan en una especie de instinto vivencial de lo relativo y lo
posible. Se les puede censurar su lentitud de comprensión en los temas abstractos
y en todo aquello que, de inmediato, no tienen experiencia ni pueden apreciar a
través de los sentidos (actividad intelectual e imaginación un poco limitadas); pero
en cuanto pueden memorizar conocimientos, se les podrá censurar su empirismo,
su convencionalismo, su rutina, su apego metodológico y escolástico en aquello que
conocen y experimentan, y quizá también, su oposición a innovaciones que aún no
tienen claras o asimiladas, etc., pero, fuera de su resistencia a lo no experimentado,
no se apasionan en nada ciegamente, ni les falta lo que llamamos corrientemente
sentido común.
Dada la baja emotividad de los sujetos de escritura lenta y con predominio de la
forma sobre el movimiento, la actitud es tranquila y serena. Estos sujetos no
reaccionan de modo agitado, exaltado o angustiable ante las situaciones difíciles,
ante lo inesperado o contradictorio. No se sobresaltan o inquietan ante lo
imprevisto. Contemplan la marcha de la vida y de los acontecimientos sin acusar
grandes señales de alarma o pérdida del autocontrol, por lo que suelen ser buenos
“mediadores” o “coordinadores”, muy aconsejables en las reuniones que se han de
discutir temas difíciles y con opiniones contradictorias.
En sentido negativo, la escritura lenta puede ser un indicador de retardo mental
(oligofrenia), de torpeza, pesadez, repetición de las mismas ideas o de las mismas
historias. El sujeto vive apegado a los hábitos y rutinas de cada día, sin deseo de
modificación o innovación, sea por pasividad, por inseguridad ante cualquier
cambio, por inercia, por falta de empuje y de coraje, por pereza, negligencia o
abandono físico y moral.
En los casos de escritura floja, blanda, pastosa, descendente, etc., se puede inducir
debilidad de voluntad y todas sus consecuencias. El sujeto queda sin defensa y bajo
la influencia y presión del ambiente circundante. Lo mismo puede caer en la

167
delincuencia, en la drogadicción, en el alcoholismo o en el suicidio, al sentirse solo
o “marginado”.
La escritura lenta, con fallos de vitalidad, floja, blanda, pastosa, descendente,
descuidada, de formas poco estructuradas o inseguras, cuyo significado general
sería la ausencia de capacidad de resistencia y la debilidad de voluntad, presenta, a
veces, algunos ángulos o triángulos esporádicos en algunas letras. Este signo
contradictorio, refleja las frecuentes actitudes de terquedad, de resistencia pasiva,
rasgo dominante en las personas débiles, las cuales sacrifican la adaptación con tal
de seguir en aquellos hábitos de vida que se sienten más o menos “cómodos” o que
requieren un menor esfuerzo. Como decía Crepieux-Jamin: ”la testarudez es el
único recurso de defensa que tienen las personas débiles”.
La lentitud gráfica, puede producirla la inhabilidad del niño o del adulto analfabeto,
cuando empiezan a escribir (ver Escritura Inorganizada).
También puede producirse en la vejez debido a la disminución de la coordinación
entre cerebro, conducción del impulso nervioso y retardo en la respuesta muscular
(ver escritura desorganizada, D22).

L06 - LETRAS REFLEJO:

Llamamos “letras reflejo” a aquellas que se prestan por su estructura por su
situación en el espacio gráfico (zonas) a evocar ciertos signos psicológicos o ciertos
símbolos indicadores de estados físicos. De tendencias del espíritu o de
determinados comportamientos.
Este es el caso de las “hampas” y “barras de las “t”, ya estudiadas, de las letras de
“óvalo” o “círculo”, de las mayúsculas, y de muchas otras letras, que por su
estructura, se les atribuye un “reflejo condicionado” de ciertas cualidades de
carácter o de ciertos estados físicos y de espíritu.
Centrar las interpretaciones en signos aislados, siempre lo he considerado moverse
en un terreno muy frágil y resbaladizo, si no se tiene en cuenta el conjunto del
grafismo. El todo, para nosotros, es siempre más importante que las partes. Con
esto no negamos el mérito especial de muchos grafólogos que, como por ejemplo,
Rosaline Crepy, basándose en el psicoanálisis, haya sido capaz de dar
interpretación independiente a cada una de las letras mayúsculas y minúsculas del
alfabeto.
En mi obra “Grafología estructural y dinámica. La interpretación psicológica de los
signos gráficos por zonas” (Ed. A.G.C.) he intentado referirme a los “gestos-tipo” y a
las “letras reflejo”, buscando el “por qué” de cada interpretación, por lo que no repito
aquí lo ya tratado con profusión en la obra que se cita, a la cual remito a los lectores
interesados.

L07 - LETRAS ADOSADAS (Empotradas):

168
En determinados grafismos se observa, con más o menos frecuencia, la tendencia a
empotrar o adosar unas letras sobre otras, como ocurre en la fig. 148 (ver como se
empotran las letras “p” y “o” en las palabras “posible” y en “importancia”).
Este es un signo bien estudiado por Torbidoni, Cristofanelli, Palaferri y otros
grafólogos italianos del grupo Moretti. El hecho de las letras se “peguen” o
empotren, las unas sobre las otras (fig. 148 indicada), parece ser un signo
coartativo, una modalidad gráfica de inhibición, de dificultad para avanzar
libremente y sin miedos en el camino de la relación o de la comunicación con el
medio ambiente. Es un signo de inseguridad, de encogimiento, de necesidad de
refugio, parecido a la actitud del niño pequeño que, en presencia de un extraño o
ante algún hecho que le produce miedo, retrocede hasta la madre y se refugia
cogiéndose a ella. Por tanto, cuando este signo aparece en grafismos
correspondientes a la edad crítica o principios de la adolescencia, cuando el niño
está pasando de niño a adulto, puede reflejar cierta dificultad para desprenderse de
la madre (problema edípico) y fijar su atención en otras mujeres distintas a la madre.
Las letras adosadas suelen presentarse, en el adulto, junto a escrituras
atormentadas, vacilantes, inseguras y con fuertes inhibiciones en la zona inferior
(jambas cortas o amputadas, jambas con bucle de ascenso interrumpido o regresivo,
etc.).
Paolo Bruni ve en las letras adosadas, no sólo el apego y dependencia de la madre,
sino también la “insolidaridad y la tendencia a no distinguir lo que es puramente
imaginativo de la realidad. El sujeto no quiere ver la realidad como es, se cierra ante
personas extrañas porque no se quiere convertir en algo distinto a la madre” Para
mayor extensión sobre el significado de las letras “adosadas”, ver mi artículo “Sobre
los grafismos de letras adosadas y reseguidas” en el boletín nº 4 de la A.G.C.
(1988).

L08 - LIGADA, Escritura:

Se caracteriza por la cohesión o enlace ininterrumpido de unas letras con otras en
las palabras (figs. 28, 46 y muy especialmente la fig. 162).
La cohesión puede interrumpirse, accidentalmente, para trazar una barra de “t”,
para colocar un punto o acento. Esporádicamente, pueden estar desligadas algunas
mayúsculas del resto de letras.
Para interpretar con justeza la escritura ligada, hay que tener en cuenta la fuerza y
dinamismo del trazado, el ambiente gráfico y, sobre todo, si predomina la forma o el
movimiento.
La escritura ligada es un indicador de la fluidez de la actividad psíquica, en su
sentido más libre y expansivo, es decir, indica el dinamismo de las ideas, de los
sentimientos y de las pulsiones instintivas en la captación de los hechos sensibles,
de las cuestiones vitales y la fácil representación mental y transformación de los
contenidos psíquicos en motivos de expresión, de decisión o de realización.
Podríamos asimilar, en un ambiente gráfico dinámico, la cohesión de las letras
ligadas, al pensar y sentir extravertidos.

169
Así como la escritura desligada señala el predominio de los reflejos condicionados
conducentes a la “inhibición”, la escritura ligada, por el contrario, es indicadora de
reflejos condicionados conducentes a la “excitación” y a su transformación en
actividad mental o motriz.
La escritura desligada parece obedecer a un proceso psíquico en el que se
producen pequeños intervalos de “detención”, de “freno”. La escritura ligada parece
obedecer a un proceso de aceleración, a un movimiento espontáneo y libre de la
actividad psíquica. En la escritura ligada, con predominio del movimiento sobre la
forma, la imaginación y la voluntad del sujeto están actuando de modo continuo y
sin inhibiciones, sea en el terreno de las ideas, sea en el terreno de los
sentimientos, sea en la acción destinada a alcanzar las propias metas o
aspiraciones. La calidad de las realizaciones y el éxito de las mismas, dependerá
mucho del equilibrio o desequilibrio, del grado de organización, de energía y de
empuje, que se refleje en el grafismo.
El sujeto se sirve de la intuición, la deducción y la inducción como recursos
dinámicos al servicio de sus juicios y decisiones, es decir, como vía de orientación
para moverse en torno al “objeto”, al deseo o meta que desea alcanzar. Y hay que
aclarar aquí que la “intuición” no es como algunos grafólogos creen, un signo
exclusivo de la escritura desligada. La intuición, en la escritura desligada, sobre
todo, si el grafismo es pequeño, ligero e inhibido (fig. 202), será un signo
característico de la intuición introvertida, que es una intuición frenada.
En sentido positivo, la escritura ligada es reflejo de una líbido en progresión. El
sujeto entra en contacto con facilidad con el “objeto” y se sirve de él en busca de
una unión afectiva o física. Es un buen signo de madurez sexual y social y, por
extensión, de eficacia profesional.
Cuando la forma predomina sobre el movimiento (fig. 63, aunque no es totalmente
ligada), el sujeto es aplicado y activo, se concentra bien en su trabajo y su
capacidad de acción, aunque no sea muy creador o innovador, va perfeccionando
sus programas y métodos de trabajo para que puedan ajustarse lo más posible a la
evolución que el sujeto vive en su esfera laboral.
La escritura ligada, con predominio de la forma sobre el movimiento, en sentido
negativo, es puro estancamiento en la rutina, pura adicción a las “formalidades” y
convencionalismos, incapacidad de renovación y, por tanto, es un acartonamiento
de la mente en la repetición cotidiana de lo conocido.
Con escritura movida, impulsada, desproporcionada, confusa, desordenada y con
fuerte presión (fig. 61) la actividad se convierte en un caos, es utópica, se hace
impulsiva, embrollosa, oposicionista y desajustada.
El sujeto tiene grandes dificultades para diferenciar lo solidario y útil, de lo
insolidario e inútil (dificultad de convivencia y de participación, le cuesta distinguir el
mal del bien) y se lanza a la acción según su interpretación subjetiva de los hechos
y las cosas.
Como decíamos al principio, para interpretar con justeza la escritura ligada, hay que
asociarla con otros signos dominantes.

L09 - LIGERA, Escritura:

170
El calibre o espesor de los trazos de flexión (de arriba a abajo) es inferior al medio
milímetro (figs. 16, 31, 40 y 52). En todos los casos hay que examinar la profundidad
y nitidez del trazado.
La onda gráfica puede ser ligera y profunda, es decir, la pluma, el bolígrafo o
cualquier otro instrumento utilizado, deja un cauce profundo, neto, sin babosidades
ni dientes de sierra. La presión del trazado, hay que observarla con lupa de ocho o
diez aumentos.
La onda gráfica ligera puede ser también superficial. La pluma o cualquier otro
instrumento, al trazar el dibujo de la escritura, ha pasado sobre el papel sin dejar
apenas marca de su paso, se ha deslizado suavemente y sin fuerza penetrante. Los
bordes del trazo, en este caso, pueden presentar zonas más entintadas que otras,
porosidades, dientes de sierra o melladuras, etc.
Hay que tener en cuenta la rapidez del trazado, en unión con otras dominantes,
para dar las interpretaciones justas a la escritura ligera.
La presión, en sus diversas modalidades, es una impregnación de materia física
(tinta) que distribuimos sobre una superficie: el papel, dejando una huella visible de
nuestra energía vital, de nuestro dinamismo, de nuestra fuerza expresiva y de
nuestra capacidad de dominio de los objetos externos.
La escritura ligera, en general, es un indicador de delicadeza, de predominio de la
sensibilidad nerviosa y psíquica, sobre las pulsiones puramente corporales,
biológicas o materiales. El sujeto no utiliza como distintivo de su personalidad el
dominio impositivo, arrasante y destructivo de su fuerza física, sino que aspira a una
entente de paz, de buen entendimiento y de espiritualidad. Detesta la violencia, la
ley del más fuerte y los choques con los demás.
a escritura ligera se produce con frecuencia en personas que han sublimado la
sexualidad y la expansionan a través de los intereses del espíritu. Aquí se
encuentran muchos escritores, personas místicas y religiosas y en fin todos los que
rechazan la parte grosera y material de la vida o aquellos cuya fuerza vital no reside
en los músculos, sino en la fuerza expansiva contemplativa del espíritu. Capacidad
para apreciar matices sutiles.
El hecho de elegir un instrumento de punta fina para escribir, es ya significativo,
pues no indica un revestimento material para distinguirse, (lujo externo, joyas,
coches, casas señoriales, trajes llamativos, etc.) sino que dedican su tiempo al
cultivo del espíritu y no del cuerpo.
La escritura ligera y sin presión, aquella que produce una onda gráfica deslizante,
superficial, sin apenas rozar el papel y cuyos bordes, vistos a la lupa, pueden ser en
dientes de sierra y con tramos más entintados que otros, traducen, en el aspecto
biológico, una escasa energía vital, lo que determina la vulnerabilidad a todo tipo de
presiones e impresiones, la influenciabilidad, la fragilidad física (propensión a las
gripes y resfriados, a los esporádicos dolores de cabeza, a las depresiones, a la
angustia, a la supersticiones, a las visiones extrañas, tanto del “más acá” como del
“más allá”, etc.
El miedo a la realidad, la timidez, la pusilanimidad, la impotencia moral o física, la
facilidad para dejarse sugestionar (médiums), la ligereza de carácter, la
inestabilidad de voluntad (volubilidad) y las fáciles crispaciones nerviosas, son otras
derivaciones de la escritura ligera y sin profundidad.

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L10 - LÍMPIA, Escritura:

Ausencia en la escritura de manchas de tinta, pastosidad, congestiones, retoques,
tachaduras, añadidos, empalmes disimulados, etc. Los contornos de los trazos son
netos y el texto está bien aireado, ordenado, proporcionado y equilibrado, dando la
impresión de un ambiente armónico (figs. 16, 46, 54 y 178).
Crepieux-Jamin, en su “ABC de la Grafología”, (pág. 404), dice que “la limpidez es
la suprema consagración de elevadas cualidades”, que él atribuía a las personas de
espíritu luminoso y nobleza de carácter. Efectivamente, el equilibrio sinérgico entre
las funciones mentales y psíquicas y las diversas funciones orgánicas, no sólo es un
indicador de buena salud física, de emotividad tranquila, de claridad y veracidad en
las ideas, sino también de ponderación en los juicios, de buena adaptación al
entorno y de buen sentido ético y estético. En la escala de Pophal equivaldría a un
porcentaje correcto de los grados II y III.

En una escritura convencional, con cierto grado de monotonía, con poco ritmo pero
con buena claridad (fig. 46) refleja el comportamiento adicto y fiel de las personas
sencillas y convencionales, sin gran espíritu innovador o creador, pero con una
constancia, perseverancia y disciplina modélica en el cumplimiento de los deberes y
obligaciones y en el respeto a los demás y a lo que es de los demás.
Ahora bien, hay que tener en cuenta otros signos, sobre todo en escrituras muy
cuidadas o muy elaboradas, tras las cuales puede ocultarse la falsedad. Muchos
individuos se invisten con la capa de la virtud para cometer sus fechorías, sus timos
o engaños.

L11 - LÍNEAS ASCENDENTES:

(Ver escritura ascendente, A28).

L12 - LÍNEAS CRUZADAS:

El escritor, una vez terminada la página, en vez de utilizar otro papel, opta por
escribir sobre el mismo folio, cruzando las líneas ya escritas. La página está escrita
en sentido vertical y horizontal. Se trata, en la mayor parte de casos, de sujetos
marrulleros con poco o nulo respeto a la atención y cortesía que deben a los demás.
Es un signo de mala educación, de charlatanismo, de imaginación embrollosa y
complicada. El sujeto tiende a ocupar, por él y para él, todo el tiempo disponible,
habla por los codos, es inoportuno y fatigoso, interrumpe constantemente, no deja
hablar a los demás y pasa, en su verborrea, de una cosa a otra sin transición, sin
ilación, sin orden lógico.

172
Esta modalidad de escritura, no tiene sentido positivo. Este signo es un superlativo
del aprovechamiento total de los márgenes.

L13 - LÍNEAS DESCENDENTES:

(Ver escritura descendente, D01).

L14 - LÍNEAS CÓNCAVAS:

(Ver escritura. Cóncava, C31).

L15 - LÍNEAS CONVEXAS:

( Ver escritura convexa, C41).

L16 - LÍNEAS ESTABLES, SIN OSCILACIONES:

Generalmente se denominan “líneas estables” a aquellas que en su recorrido, de
izquierda a derecha, no presentan cambios de dirección que sean notables o
apreciables a simple vista (figs. 16, 46 y 106).
Esta estabilidad se refiere generalmente a las líneas de dirección horizontal, pero
puede darse también en líneas de dirección ascendente o descendente. No debe
confundirse con las “líneas rígidas”. Las líneas rígidas guardan una alineación recta,
dura e inflexible (fig. 126). En cambio las líneas estables pueden presentar muy
ligeras oscilaciones en la base de la zona media.
Para observar la dirección de las líneas es aconsejable situar el papel de canto y
aproximarlo al ojo para poder apreciar el curso de la dirección del movimiento lineal.
La escritura de líneas estables suele coincidir con la igualdad de inclinación, de
dimensión y con una rapidez y continuidad cadenciadas. Es la escritura propia de
los sujetos poco emotivos.
Se puede interpretar en sentido positivo como una actividad sinérgica, equilibrada y
estable de las distintas funciones psíquicas y físicas como consecuencia de una
emotividad poco importante, pues, los sujetos emotivos (figs. 27 y 29), necesitan los
mecanismos de defensa, reguladores de la tensión y vibración psíquica, para
mantenerse en cierto equilibrio, no siempre logrado.

173
El sujeto apoya sus ideas y su conducta sobre principios morales, éticos, estéticos y
a veces religiosos, lo suficientemente estables y experimentados para conducirse
normalmente en la vida. Ha seleccionado en todos los aspectos, aquello que ha
creído mejor para su seguridad, para sus relaciones con el entorno y para su vida
material o espiritual y cultiva sus hábitos de vida y de conducta como vía de
tranquilidad que le aleja de sentimientos de culpa y de peligro. De este modo se
mueve en la vida con la impresión de haber logrado una cierta madurez y una
buena armonía consigo mismo y con los demás, como si hubiera alcanzado el
“proceso de individuación” del que nos habla Jung, pero menos, o como diría
Marchesan, el sujeto “no acepta las ideas disconformes con la realidad, si no
examina previamente la posibilidad de imponerlas a la realidad mejorándola”. En
estas descripciones, no hemos hecho otra cosa que retratar al sujeto poco emotivo y
con cierta cultura ética y estética.
En sentido negativo (figs. 15, 47 y 48), el sujeto es una “copia de sí mismo”, que se
repite a cada momento y en todas las circunstancias de la vida, del trabajo y de la
relación social. Anclado en aquellas rutinas que le dan seguridad, el sujeto ha
quedado fijado a una insuficiente madurez e incapacidad que le impiden renovarse
y progresar (libido en regresión). La “energía psíquica del deseo”, que decía Lacan,
refiriéndose a la líbido, es en estos individuos un acartonamiento psíquico que les
deja obsoletos e indefensos frente a la vida y al progreso. (Ver, para más detalles,
las escrituras lenta, igual, monótona y estereotipada).

L17 - LÍNEAS ESCALONADAS EN ASCENSO:

(Ver escalonada en ascenso, E06).

L18 - LÍNEAS ESCALONADAS EN DESCENSO:

(Ver escalonada en descenso, E07).

L19 - LÍNEAS ONDULANTES, SERPENTINAS:

(Ver escritura serpentina, S07).
L20 - LÍNEAS RECTAS, HORIZONTALES:

(Ver escritura rectilínea, R05).

L21 - LÍNEAS RIGIDAS:

174
(Ver escritura rígida, R20).

L22 - LÍNEAS SINUOSAS:

(Ver escritura sinuosa, S13).

M01 - “m” MINÚSCULA:

(Ver “Grafología estructural y dinámica”).
Como complemento al estudio realizado de esta letra en mi obra citada, añadimos
aquí algunas observaciones interesantes tomadas de la obra de Paolo Bruni
“Simbología della scrittura”, (Xenia Edizione, Milano, 1994), obra que
recomendamos por la originalidad de las interpretaciones (Traducción libre de J.
Tutusaus): “m” minúscula en guirnalda buclada: “rebeldía contra la madre por falta
de ejemplo de ella”; “m” minúscula en arcos buclados por abajo: “protección de todo
peligro externo (de lo que emana de la tierra, de lo que viene de abajo; defensa de
la madre”).

M02 - MAL PROPORCIONADA, Escritura:

La escritura desproporcionada o mal proporcionada se caracteriza por un
desbordamiento irracional de las dimensiones de las letras o de partes de las letras
saltándose los módulos o dimensiones correctas. Las figs. 37, 38, 49, 82, 162, 186 y
187 presentan variadas desproporciones.
Toda desproporción, indico en mi obra “Escritura y Personalidad”, es un indicador
de una hipertrofia de las pulsiones, instintos, apetencias, deseos, imagen de las
cosas, etc., que inciden sobre la imaginación generando un desequilibrio en el
modo de pensar, sentir y querer. Este desequilibrio puede afectar a una determinada
área de la personalidad, según la zona o zonas donde se produzca la
desproporción. Puede afectar también a todas las esferas de la personalidad, si las
desproporciones son generales en todo el grafismo.
Al predominar la magia de la imaginación sobre el juicio y el razonamiento, la forma
como el sujeto se representa su propia autoimagen y la imagen del mundo que le
rodea, es completamente subjetiva, irracional, deformada y desproporcionada con la
realidad. Falta el sentido de la medida, el apoyo de los juicios en una idea precisa y
concreta de sí mismo, de sus anhelos y de su imagen sobre las cosas. La tendencia
del sujeto a dejarse influir por la inflación de sus afectos, impide la sensatez y
ponderación en las representaciones mentales. La imaginación, nunca mejor
llamada “la loca de la casa”, es la dueña y señora de toda la actividad psíquica.

175
Ver, para más detalles, la escritura desproporcionada, D23.

M03 - MAQUINADA,(Engañosa), Escritura:

Escritura-tipo descrita por el Dr. Gille-Maisani, de acuerdo con un dossier que dejó
Crepieux-Jamin y que este autor define así: “Es una escritura en la que las formas
están voluntariamente complicadas, rellenadas o en doble óvalo, y donde los
movimientos aparecen sistemáticamente inhibidos, regresivos y atormentados. Esta
asociación de signos en un ambiente gráfico inarmónico (figs. 82, 161 y 174),
expresa ante todo el espíritu de intriga, la mentira y el engaño. En un grafismo de
nivel muy inferior (fig. 49), señala la actitud moral del sujeto de baja estofa; si el
nivel gráfico es superior expresa la agridez combinada con maquinaciones hábiles
peligrosas”. Para más detalles, ver escritura maquinada en “Psicología de la
escritura”, (Ed. Herder, Barcelona) y Escritura Anillada o “jointoyée” en esta misma
obra.

M04 - MARCADA, (Muy Apoyada), Escritura:

Visible apoyo, espesor y profundidad de la presión en los trazos (fig. 85b y 96). La
pluma o el bolígrafo ejercen una fuerte presión sobre el papel, destacándose el
trazado o ciertos trazos aislados en su espesor y profundidad. Se denomina también
escritura apoyada.
El marcado de los trazos, por la violencia de la presión, puede ser en forma de
mazas (barras de las “t” y finales, por ejemplo), o en forma de reinflados o
regruesamientos en los movimientos de flexión y excepcionalmente en los trazos
iniciales y en la base de las letras en la zona media (presión desplazada).
En general, la presión ejercida sobre el papel al escribir, señala el vigor e intensidad
de la energía vital y de las pulsiones vitales. Cuando la presión se ejerce de modo
irregular, violenta en unos trazos y normal o débil en otros, hay que estudiar
cuidadosamente cuales son las áreas o zonas donde se incrementa el marcado de
los trazos.
Si la presión se marca sobre los movimiento de la zona inferior, en forma violenta y
significativamente agresiva (trazos en forma de cuchillo de carnicero), posiblemente
nos hallaremos ante un individuo con pulsiones sádicas.
Los apoyos en la base de la zona media (ver presión desplazada) señalan
disturbios en la sexualidad. Los apoyos muy marcados en los finales de letra, en la
zona media (fig. 154, 160 y trazo final de la firma de Kennedy), es similar a: “quítate
de ahí, que voy a ponerme yo”, es decir, es apartar a los demás de la primera línea
y acaparar todo el protagonismo.
Los apoyos masivos o violentos en la zona superior, principalmente en las barras de
las “t”, señalan el desplazamiento de la energía hacia actitudes violentas de la
voluntad de dominio con carga de exigencia neurótica de inmediatez despótica:
“quiero eso, aquí y ahora”.

176
Los trazos muy marcados, cuando son regruesamientos fusiformes o espasmódicos,
señalan desplazamientos irregulares y espasmódicos de la energía indicadores de
posibles anomalías sexuales (ver escritura espasmódica, E10).

M05 - MÁRGENES, Los:

Sobre los márgenes he realizado un estudio bastante amplio en mi obra “Grafología
estructural y dinámica”. Hacemos aquí un breve resumen de algunas
particularidades:

MARGEN DERECHO: Expresa el modo como nos relacionamos con nuestro
entorno. Lo invadimos o nos dejamos invadir o anular por el medio ambiente. Lo
invadimos si avanzamos sobre él con audacia y sin ninguna clase de freno o
inhibición. El ambiente nos invade a nosotros si encogemos las líneas, las cortamos
o nos inhibimos ante el margen derecho.

MARGEN IZQUIERDO: Señala nuestro estado interior en presencia de los
problemas vitales, nuestra fortaleza de ánimo y nuestra capacidad de control y de
organización de cara a lograr nuestras metas y objetivos.
Bien organizado y sin retroceso (márgenes estrechándose) o sin demasiado
ensanchamiento, refleja un buen autodominio, una voluntad que controla nuestras
reacciones emotivas y se mantiene firme en pro de las metas que el sujeto se traza.
Refleja también, si es suficientemente amplio, el respeto que nos ofrecen los
semáforos sociales y la atención a la personalidad de los demás (cultura social,
sentido estético, educación, modales distinguidos o correctos, etc.).

MARGEN INICIAL: Si el margen inicial es estrecho, pequeño o inexistente,
deseamos ocupar todo el tiempo, todo el protagonismo y expresamos nuestros
deseos e intereses, nuestra solicitud, nuestras quejas, nuestros problemas, etc., sin
dejar tiempo y sitio a nuestros interlocutores para que ellos, previamente a nuestros
deseos o comunicación, explayen lo que quieren decirnos o aquello que les está
preocupando actualmente. ¿Sabemos escuchar a los demás o nos olvidamos que a
cada persona le gusta sentirse escuchada.
Si el margen inicial es amplio, sabemos escuchar y sabemos dejar a los demás un
espacio de tiempo para que se explayen. Si el margen inicial es estrecho o
inexistente, no tenemos en cuenta para nada el sitio o espacio de tiempo que
debemos reservar a los demás para que desarrollen su necesidad de protagonismo,
de esplayamiento. Somos, en este caso, unos egoístas y maleducados, no tenemos
ninguna consideración con los demás, pero necesitamos constantemente estar
rodeados de gente, en especial, si la escritura es inclinada, si el margen izquierdo
es estrecho y el derecho está invadido por la longitud de las líneas.
El mismo significado, con mayor intensidad, si no existen márgenes y el escritor
ocupa todo el papel: incultura, inmadurez psicológica, falta de respeto y
consideración a los demás y a lo que es de los demás, lo que no implica la
necesidad imperiosa de estar rodeado de gente.

177
Puede darse la misma explicación a los márgenes rellenos de texto.

MÁRGENES TIPOGRÁFICOS: Es el signo contrario al anterior. El sujeto organiza
los márgenes como en los libros. Es un buen indicador de cultura estética y de
refinamiento, de gusto por lo armónico y decorativo, por la soledad, como vía para
entregarse a los goces del espíritu.
Los espacios marginales, corresponden, según Paolo Bruni, a “una vida no vivida,
es decir, a una infancia en la cual se obliga al niño, que está bajo la dependencia de
un padre o padres déspotas, a ser adulto antes de tiempo. Como consecuencia de
esta dureza educativa, el niño madura demasiado deprisa a través de la cultura
impuesta y del secretismo paterno/materno”. (Traducción libre de J. Tutusaus).

M06 - MATE, (Sin Relieve), Escritura:

Escaso contraste entre el color de la tinta y el blanco del papel. La onda gráfica, el
texto, destaca insuficientemente sobre el color del papel empleado, quedando la
escritura mate o sin relieve. El relieve de los trazos, siguiendo la teoría de Pulver, es
un indicador de las facultades realizadoras y creadoras. El sujeto tiene relieve,
destaca en el medio ambiente en que se mueve, sea por su eficacia profesional, por
el calor y carisma de su personalidad, por su especial modo de ver las cosas, por su
tendencia al liderazgo y, en fin, porque no pasa desapercibida en los diferentes
medios en que el sujeto se desenvuelve.
Por el contrario, la escritura mate, sin relieve, indica eso mismo: falta de lucidez, de
brillo y relieve en las ideas y en los sentimientos, falta de irradiación, pobreza de
espíritu emprendedor y creador, pasividad, inercia, tendencia a lo obsoleto, etc.
De la misma manera que los colores calientes (rojo y amarillo, por ejemplo) irradian
luz, los colores opacos la atraen, son absorbentes. Esta es también la diferencia
entre la escritura en relieve, que es irradiante, y la escritura mate, que es como un
recipiente que absorbe y recibe de los demás.
El “efecto relieve” en el grafismo, no depende del instrumento que se utiliza para
escribir, incluso utilizando un rotulador. Hace más de medio siglo, cuando aún se
utilizaba la pluma estilográfica, dejé mi pluma fuente a varias personas para
comprobar el relieve con un mismo instrumento. Este grupo de personas, diez en
total, escribieron sobre un mismo papel una mima frase corta sin contenido
emocional. Pude comprobar que el relieve variaba de unas personas a otras.

M07 - MASIVA, LAS MAZAS, Escritura:

La maza es un gesto-tipo derivado de las diferentes modalidades de la presión.
Consiste en un aumento progresivo de la fuerza y espesor del trazo, que llega a
alcanzar, a veces, una violencia notable (ver la barra de la “t” de la fig. 114d, firma
del actor “Jimmy Durante”).

178
Las mazas en el grafismo son un indicador de la predisposición a la acumulación y
represión (freno, inhibición) de cargas emocionales o tensionales. Cuando los
mecanismos de defensa llegan a su punto de saturación, sobrecarga o excitación ya
incontenible, la energía acumulada se descarga brutalmente, y muy a menudo, en
desproporción con la causa motivante de la reacción. De aquí las interpretaciones
corrientes de violencia, brutalidad, explosividad e irritabilidad de carácter, dominio
despótico, autoritarismo sin conciencia, etc., en sentido negativo. Con escritura más
bien lenta y con finales en gancho o arpón (fig. 37), puede ser un indicador de
tendencias epileptóides (ver epileptóide en “Diccionario”).
En sentido positivo el sujeto tiene facilidad para canalizar las sobrecargas de
excitación energética hacia los dominios del control consciente y de la voluntad y
transforma estas acumulaciones de energía en actitudes de firmeza, resistencia,
decisión, arrojo combativo, dotes de mando, iniciativa que rompe obstáculos,
capacidad animadora y emprendedora, etc. El grafismo, en este caso, presenta un
ambiente gráfico positivo. Para mayor amplitud sobre la “maza” en las diversas
zonas, ver mi obra “Grafología estructural y dinámica”.

M08 - MAYÚSCULAS, Letras:

Las letras mayúsculas, por ser representativas de la “autoimagen” del escritor en su
rol familiar, social y profesional, es decir, tomando conciencia de su “importancia”,
del modo como se ve a sí mismo en el ambiente externo en que se mueve, resulta
interesante observar el modo como cada escritor estructura y mide sus mayúsculas.
Las mayúsculas, pueden tener una forma y dimensión normal, pueden aparecer
“infladas” o hinchadas, sobrealzadas o rebajadas, abiertas o cerradas, ornadas o
simplificadas, ligadas a la letra siguiente o separadas, con ostentosos arcos
superiores (fig. 157a) o con ampulosos movimientos en espiral (fig. 106a), etc.
Estas modalidades y otras sobre las letras mayúsculas han sido estudiadas en mi
obra “Grafología estructural y dinámica”.

M09 - MAZAS, Las:

(Ver escritura masiva, M07).

M10 - METÓDICA, Escritura:

Se caracteriza por la unificación de las formas, del movimiento y del espacio, dentro
de un orden sistemático o modélico.
En distinto grado de automatismo, pueden considerarse grafismos metódicos
aquellos de las figs. 15, 45, 46, 47 y 48. En sentido positivo, la unificación de las

179
formas no es total, ni convencional, como ocurre en el grafismo del escritor Juan
Sebastián Arbó.
En el caso de este escritor, el texto se unifica y metodiza dentro de un orden que
persigue el perfeccionismo en un sentido ético y estético.
En efecto, el ritmo cadenciado y la originalidad de las formas, nada convencionales,
nos indica aquí la superioridad intelectual del hombre que busca lo apolíneo y huye
de lo dionisíaco.
El caso de la fig. 46, de formas bastante caligráficas, nos presenta a un contable,
hombre muy preciso y cuidadoso de su trabajo, un poco rutinario, pero muy tenaz y
trabajador y con un concepto perfeccionista que se hace patente en todos los
asientos contables de los libros.
Finalmente, en sentido negativo, tenemos los ejemplos de las figs. 15, 47 y 48. La
sistematización metódica, podríamos decir mejor, el automatismo de estas
escrituras, nos presenta a tres personas culturalmente inmaduras, cuyo cerebro
trabaja, esencialmente, en la identificación y repetición de experiencias. A estas
personas, se las puede comparar con robots que han sido programados para
realizar determinadas tareas, pero que no pueden ir más allá de los hábitos y
enseñanzas que han adquirido. Sólo comprenden lo que captan sus sentidos
físicos, pero sin ninguna clase de matices diferenciales, pues su sensibilidad y su
imaginación son muy limitadas, es decir, son personas sumamente cortas de
cerebro y de comprensión.

M11 - METÓDICAMENTE DESIGUAL, Escritura:

Concepto grafológico tomado de la escuela morettiana, consistente en un ritmo
intermedio entre la escritura desigual y la escritura monótona. Es equiparable, en
cierto modo, al concepto de “ritmo” klagesiano y de “armonía” de Crepieux-Jamin,
aunque el ángulo de mira es distinto.
La escritura metódicamente desigual de Moretti y de sus seguidores (Torbidoni,
Cristofanelli, Palaferri, Lena, entre otros), se acerca bastante al concepto de ritmo
de la escuela alemana de Klages. La diferencia entre uno y otro concepto, como
indico en mi obra “Grafología estructural y dinámica”, quizá esté en la propia
psicología de uno y otro pueblo.
El ritmo klagesiano se acerca más a una marcha militar, es un movimiento más
angular, más seco. El ritmo de la escritura metódicamente desigual, de los
grafólogos morettianos, se acerca más a un minuetto de Bellini que a una marcha
militar. La escritura metódicamente desigual es de movimiento más dulce, menos
brusco, menos disciplinado, más libre, más abierto. En general, la escritura
metódicamente desigual, con pequeñas variaciones que no rompen la
homogeneidad, ni la armonía (figs. 29, 95, 96 y 215), expresa, según Torbidoni y
Zanin, “una cualidad substancial de la inteligencia, de la cual deriva la originalidad,
la inventiva, la imaginación, la intuición, la genialidad y la extraversión, expresión
distintiva del arte”.
Un ejemplo de la escritura. metódicamente desigual, lo tenemos en la fig. 54, cuyo
ritmo se hace evidente en la agilidad y libertad de movimiento: escritura rápida,

180
fluida, combinada, vibrátil, con pequeñas oscilaciones de dirección, de inclinación y
de forma, reflejo de una actividad mental imaginativa y creadora. Se trata de un
guionista de cine. Si comparamos la escritura de la fig. 54 con aquella de la fig. 56,
podremos apreciar la diferencia entre un ritmo espontáneo, natural y vibrátil y una
rotura o bloqueo del ritmo por efecto de la inhibición. La fig.56 es una escritura
ralentizada por los cortes de cohesión, la inversión, la casi rigidez de las líneas y
otros signos que “bloquean” la libertad y espontaneidad de los movimientos.
Como indico en mi artículo “Sobre el ritmo natural e inversión en el grafismo”
(Boletín nº 5 de la A.G.C., 1989), “Todo trastorno emocional supone un bloqueo, una
interrupción o inhibición de los movimientos del cuerpo y de la psique, pues toda
perturbación emocional genera una dificultad para salir del “sí mismo” e ir hacia los
otros o hacia el “objeto” ante la necesidad de expansión sexual, afectiva o
espiritual”. (Para más detalles sobre el “ritmo”, ver este artículo del Boletín nº 5).
El ritmo en la escritura es el más importante signo de buena salud, de buena
vitalidad y de buena adaptación, en general, ya que todas las funciones orgánicas,
psíquicas y mentales se expansionan, más o menos libremente, sin dificultades,
bloqueos o inhibiciones importantes.

M12 - MODERADA O PAUSADA, Escritura:

El término “moderada” no encaja del todo en cuanto a lo que se intenta definir: un
nivel de velocidad gráfica intermedia entre la escritura rápida (más de 150 letras por
minuto) y la escritura lenta (menos de 130 letras por minuto). Se puede llamar
también “escritura pausada”.
Bajo el punto de vista del movimiento, la velocidad “moderada” hace pensar en una
intervención de la voluntad (acción consciente moderadora); mientras que la
escritura “pausada” sugiere la referencia a un ritmo biológico o temperamental.
Establecida esta diferencia, para mayor comprensión, exponemos algún ejemplo:
son moderadas por la acción de la voluntad, los grafismos de las figs. 162 y 163. La
primera se aproxima a una velocidad lenta; la segunda a una velocidad rápida; son
pausadas las figs. 137 y 215, con más aproximación a la rapidez la fig. 215.
En la escritura pausada o moderada, las dimensiones suelen ser medianas,
predomina el orden y la claridad, las formas de las letras son completas, bien
formadas; los signos accesorios, tales como los puntos, los acentos, las barras de
las “t”, etc., están colocados con cierta precisión y el grafismo, en su totalidad, es
homogéneo y ofrece un ligero predominio de la forma sobre el movimiento.
La escritura moderada, más expresiva de la actividad consciente que la escritura
pausada, parece indicar la intención del sujeto de dar una imagen al exterior, a los
demás, lo más correcta posible. Es un signo de inteligencia observadora y reflexiva,
que no sólo es capaz de recoger datos de la realidad, clasificarlos y ordenarlos,
sino también aporta la intención y voluntad de mejorar las cosas para adaptarlas a
las necesidades presentes y futuras, propias de la colectividad.
Las personas cuyo “tiempo de reacción” es mesurado o ponderado, suelen tener
una buena memoria y un juicio sensato y comedido, prudente y ecuánime, y piensan
como Ovidio, que “el camino medio entre dos extremos es el que lleva a la virtud y

181
al equilibrio entre el bien y el mal. Es el camino de la verdad”. No sé si esto lo dijo
Ovidio, pero lo pienso yo.
Los afectos, los sentimientos de amor, de amistad, del deber, etc. Son bastante
constantes y buscan la cohesión y equilibrio entre los intereses familiares, sociales
y económicos.
En sentido negativo, la escritura “moderada” puede llevar a todos los extremos
posibles, desde la mentira y la falsedad, la capacidad de disimulo y simulación, las
insidias y engaños más peligrosos y las deslealtades más decepcionantes, al
comportamiento más ruin. El sujeto puede poner su pensamiento y su voluntad al
servicio de los fines más ilícitos invistiéndose con la capa de la virtud.
En cuanto a la escritura “pausada”, podemos dar las mismas interpretaciones pero
más como tendencias pulsionales temperamentales, que como disposiciones de la
conciencia o de la voluntad.

M13 - MONÓTONA, Escritura:

Llamamos escritura monótona a la igualdad y repetición del movimiento en la onda
gráfica, sin que ésta presente signos vibrátiles o pequeñas variaciones que indiquen
los efectos de la emotividad (figs. 15, 47 y 48).
Como he dicho anteriormente al hablar de la “metódica desigualdad” morettiana, el
“ritmo” en la escritura es signo indicador de una buena salud y equilibrio en las
funciones orgánicas, psíquicas y mentales.
La “monotonía”, al representar la falta de vibración ante los acontecimientos de la
vida y de la naturaleza, se convierte en una especie de estancamiento silencioso y
paralizante de la sensibilidad, en un movimiento sin vida, sin alma, como si ésta
estuviese fosilizada en el interior del sujeto. Esto hace que las personas con
escrituras muy monótonas como las de las figuras 15, 47 y 48, caminen por la vida,
atiendan su trabajo y se conduzcan en el mundo como si estuvieran programadas o
robotizadas y no pudieran pensar, sentir y actuar de otro modo que repitiéndose a sí
mismas con los mismos hábitos y las mismas ideas: automatismo mental.
Este automatismo mental, no permite ninguna variación, ninguna apreciación,
objetiva o subjetiva, que se salga de la limitación imaginativa y mental de éstas
personas, las cuales están más o menos cerca de la oligofrenia (deficiencia mental).
La monotonía gráfica no siempre es tan extrema como en las figuras cuyo ejemplo
se presenta. Por ejemplo las figs. 63 y 103 tienen un cierto grado de monotonía,
pero hay más movimiento, mas vibración que en las anteriormente citadas. Por tanto
la adaptación se aproxima mucho más a la normalidad, y las funciones orgánicas y
psíquicas no están anquilosadas o estancadas en el automatismo.

M14 - MOVIDA, Escritura:

Acentuación del dinamismo gráfico (rapidez, presión, dimensión.) con frecuentes
disparos (lanzamientos) de las barras de las “t”, finales y otros elementos de las

182
letras, con o sin signos de confusión o desorden. Predominio del movimiento sobre
la forma (figs. 30, 37, 54 y 90).
En sentido positivo (figs. 54 y 187), es decir, cuando el movimiento es acentuado
pero sin destruir el orden ni las formas y sin invadir abusivamente el espacio, indica
un dinamismo radiante y expansivo, una buena capacidad creativa rompiendo
moldes convencionales y una gran viveza de imaginación y de carácter. En otras
palabras, la escritura movida, en sentido positivo, con un buen ambiente gráfico, es
un signo vital de actividad, de repulsa a todo inmovilismo y a todos los
convencionalismos inútiles o innecesarios.
En sentido negativo, cuando la onda gráfica se desproporciona produciendo
desorden y confusión (figs. 30, 37, 82, 111a y 186), el sujeto se desenvuelve como
un instintivo primario, se deja llevar por sus reacciones inmediatas con una falta de
medida y de ponderación que hace pensar en una inmadurez psicológica
sorprendente. Los juicios son embrollosos, desordenados y faltos de objetividad y
de veracidad.
Imaginación fantástica, turbulenta e impetuosa, lo que genera unas ideas tan
audaces como inoportunas; tan desmedidas como desordenadas, unidas a veces, a
deseos de protagonismo y de exhibición, que pueden llegar a ser molestos o
fatigantes. Propensión histeróide, con posibles signos paralelos de esquizofrenia y
paranoia.

M15 - MOVIMIENTO, (El Movimiento como Aspecto Gráfico):

Es uno de los tres grandes aspectos del grafismo defendidos por la grafología
alemana, principalmente por Gross, su creador y por Rudolf Heiss, su seguidor. En
mi obra “Grafología estructural y dinámica” he descrito ampliamente el aspecto
“movimiento” y sus colaterales, la forma y el espacio.

M16 - MUTILADA, Escritura:

Escritura de letras o partes de las letras incompletas a causa de inhibiciones,
olvidos, actos fallidos o fallos de atención. Entran en este concepto las jambas
amputadas (figs .15, 20 y 122); las hampas suspendidas ( ver las “i” de la fig. 206)
cuyo movimiento de descenso se interrumpe antes de tomar base en la zona media,
las barras de las “t”, puntos y acentos omitidos, el olvido u omisión de letras en las
palabras y la abreación intencionada como por ejemplo : “q” por “que”, “u.” por
“usted”, “p.” por “palabra”, etc.. En cierto modo, entran en este campo las escritura
de hampas o jambas reseguidas, las letras adosadas y las letras de estructura
dudosa en los finales de línea o de palabra.
No cuentan en este caso las simplificaciones de las letras de hampa (hampas sin
bucle, como las dos “l” de la línea tercera en la fig. 54), ni las jambas impulsadas
hacia abajo y sin bucle, si el movimiento es suficientemente largo y firme (fig. 70).
La escritura mutilada puede deberse a varias causas: a una actitud pedante en el
caso de la escritura abreviada; a una actitud coartada, inhibida, reprimida, si las

183
letras son suspendidas; a negligencia, olvidos, distracciones o “actos fallidos”, en
sentido psicoanalítico, si se trata de omisiones. Ver para más detalles las escritura-
tipo inhibida, suspendida, reseguida, las omisiones en las barras de las “t”, puntos,
acentos, las letras adosadas, las jambas amputadas y la escritura abreviada.

N01 - NETA, Escritura:

Se refiere a la nitidez de los trazos, generalmente profundos, pero con bordes
netos, sin toposidades, sin congestiones de tinta, ni dientes de sierra (figs. 104, 178,
187 y 215).
Bajo el punto de vista cualitativo, el trazo puede presentar, independientemente de
su calibre o grosor, dos aspectos principales :
El de trazo tenso, profundo, dinámico y con bordes netos.
El de trazo blando o flojo, superficial, poroso, sucio, (congestionado o
sobrecargado de tinta), con dientes de sierra en los bordes, etc.. Puede acusar
otras anomalías, producidas por la vejez o las enfermedades, como es el caso de
las torsiones, del temblor, de los brisados o de las roturas en pequeños trocitos,
como ocurre en el grafismo de los sujetos afectados de cáncer.
En raros casos puede haber la alternancia de ambos. Estas cualidades del trazo
requieren para su observación precisa el empleo de lupas de ocho o diez aumentos
y, en el caso de los cancerosos, se necesita el empleo del microscopio para
observar en el grafismo las microscópicas divisiones del trazo en pequeños trocitos
aislados.
En a), como ya hemos dicho, el trazo es profundo y tenso y marca un cauce en el
papel que es observable pasando la yema del dedo por la parte posterior del
escrito. La nitidez se observa en los bordes de ambos lados del trazado. El cauce
es limpio, sin melladuras, sin, dientes de sierra, ni torceduras o accidentes de la
pluma.
En general, la escritura neta es reflejo de buena vitalidad y de buena salud y
moralmente de una gran firmeza de carácter. Pulver atribuye al trazado profundo y
neto “una buena capacidad creativa y realizadora”.
El sujeto, consciente de su fuerza interna y de su razón y vigor de pensamiento,
tiene poder de decisión y de réplica y es firme en sus actitudes. Ania Teillard
interpreta ese signo como indicador de “una libido sana y en progresión”
(sexualidad fuerte y normal, propia de la plenitud vital). El trazado neto corresponde
a individuos con fuerte confianza en sí mismos, que se traduce tanto en la acción
como en la defensa o en la toma de posición frente a personas o asuntos vitales. La
conducta del sujeto no es permeable a ninguna influencia moralmente negativa o
corrupta. El sujeto no es apto para la política.
Con nivel positivo alto, refleja la rectitud de conciencia ante el deber y las
obligaciones, la defensa de lo justo, la nobleza de sentimiento y el respeto a lo
“tuyo” y “mío”.
En sentido negativo, con escritura angulosa y dura, inclinada y con líneas rígidas,
señala dificultades de adaptación, inflexibilidad y falta de comprensión para todo
aquello que se aparta de sus ideas, deseos, objetivos personales y convencimientos
(fig. 28).

184
N02 - NUDOS, Los:

El nudo es un movimiento regresivo en forma de bucles o lazos en un ambiente
gráfico de signo negativo (ver las enroscamientos en la zona superior de la fig. 38a,
los óvalos de las “p” y la “a” de “escritura” en la fig. 117b y, sobre todo, los
enroscados del óvalo de las “d”, en la figura 174 que, según una alumna mía muy
intuitiva, le recordaban el enroscado de una serpiente antes de lanzarse a morder.
En puro castizo español no es lo mismo “echar el lazo” a alguien, que “atarle con un
nudo”. El lazo (ver varios en la fig. 26) suele darse en escrituras curvilíneas más o
menos positivas y sin signos de agresividad. Mientras que el nudo aparece siempre
en grafismos con elevados signos negativos y de engaño camuflados.
La diferencia es que el lazo es un signo propio de las personas que desean seducir
o atraer y cautivan de alguna manera muy captativa.
El lazo implica una retención agradable, ya sea mediante la exhibición del cuerpo
en forma insinuante, ya sea ofreciendo el placer de una conversación atractiva e
interesante que llena la vanidad del interlocutor o insinuando la posibilidad de
cualquier otro tipo de placer, incluido el amoroso. El objetivo es siempre interesado,
aunque puede no ser otra cosa que coquetería.
Por el contrario, el nudo es expresivo de un ardid malintencionado, deshonesto,
intrigante, insidioso y pérfido. Es una emboscada moral maquinada de forma desleal
y con alevosía. El gran conquistador Alejandro Magno comprendió muy bien la
situación cuando se encontró en su camino el famoso “nudo gordiano”. Alejandro,
hombre inteligente, no deshizo el nudo, lo atravesó con su espada. De este modo se
liberó de la provocación intrigante y maléfica que el lazo representaba.
El nudo aparece siempre en grafismos de nivel negativo bajo.

N03 - NUTRIDA, Escritura:

Este aspecto de la presión se refiere al calibre o espesor de los trazos y al entintado
de los plenos y perfiles de las letras. Una escritura es nutrida cuando el calibre de
los plenos no es inferior al medio milímetro y cuando el entintado no presenta
anomalías, como fallos de espesor o de distribución de tinta, congestiones,
brisados, adelgazamientos súbitos, dientes de sierra, etc.. Ver figs. 178 y 215.
La escritura nutrida generalmente es profunda y neta, pero puede ser también
superficial, es decir, con una presión más aparente que real (ver fig. 14),
especialmente cuando se utiliza rotulador.
Expresa buena vitalidad y dinamismo, buena salud, líbido en progresión, etc. si la
escritura es profunda. Ver, para más detalles interpretativos, escritura neta, N01.
Si la onda gráfica no tiene un cauce profundo, indica igualmente buena salud, pero
el empuje, profundidad y dinamismo del escritor son más aparentes que reales (fig.
14). El sujeto puede tener actuaciones más o menos brillantes y ostentosas, pero no
hay una solidez y dinamismo capaces de imponerse frente a todo obstáculo,

185
problema o situación. El sujeto suele ceder a las presiones por comodidad, pues no
es realmente activo y emprendedor, toma más de los demás en sus ideas y en sus
actos que de sí mismo y su originalidad no es auténtica, es más receptiva que
creadora y obedece a una buena memoria, más que a una imaginación intuitiva y
creativa (predominio de la sensación en su sentido extravertido, tal como vemos en
la fig. 14).

O01 - OMISIONES, Las:

Las omisiones pueden referirse a los puntos, acentos, barras de las “t”, etc. que
brillan por su ausencia o descuido (ver escritura mutilada, M16).
Las omisiones de signos pueden deberse a varias causas, desde la negligencia, el
descuido, la pasividad, la falta parcial de interés por algunas cosas, las inactividad,
etc., hasta ser un signo de debilidad cerebral, de atonía mental por una situación
postoperatoria o por alguna enfermedad crónica. En cualquier caso, si el conjunto
del grafismo no aclara la causa de las omisiones, conviene informarse de las
causas.
En general, si las omisiones son constantes, indica una atonía en las actitudes, es
decir: flojedad en las actitudes de decisión (el sujeto no tiene vigor de voluntad para
tomar decisiones, ni para indicar a otros lo que deben hacer); flojedad en las
actitudes de apoyo a sí mismo o a otros (silencio, indiferencia o incapacidad para
superar situaciones adversas o para alentar, tranquilizar o sugerir a otros soluciones
a sus problemas vitales): flojedad de evaluación (incapacidad para formular juicios
de valor para ayudarse a sí mismo o ayudar a otros a pensar positivamente).

O02 - ONDULANTE (Líneas Serpentinas), Escritura:

Término referido a la dirección de las líneas en la escritura. Se caracteriza por un
recorrido ondulante o serpentino de las líneas en su trayectoria de principio a fin de
las mismas (fig. 148).
Las líneas ondulantes o en serpentina corresponden, en general, a personas
incapaces de mantener una actitud firme y estable en la conducta y en la dirección
de los deseos u objetivos. Soslayan o eluden los problemas y las situaciones serias,
los obstáculos o las dificultades con cualquier tipo de evasión, a menudo
bromeando o haciendo chistes como válvula de escape a las circunstancias que no
sabrían afrontar de modo serio y responsable.
De esta actitud ondulante o serpenteante derivan las frecuentes interpretaciones de
escapatoria, evasión o posición fluctuante, de habilidad para rehuir las situaciones
comprometidas y también la interpretación de un carácter alegre, dicharachero y
con donaire en las expresiones. El “savoir-faire”, la habilidad para contemporizar y
adaptarse a personas y situaciones cambiantes y contrapuestas, la flexibilidad de
carácter y la fluidez de ideas de estos sujetos se acerca más al predominio de la
imaginación y de la fantasía, que a la búsqueda objetiva de la verdad.

186
En sentido negativo, la escritura de líneas onduladas o serpentinas, puede expresar
la tendencia a rehuir las responsabilidades (habilidad para escurrir el bulto), la
actitud flotante y camaleónica, que se acomoda, de momento, a lo que más
conviene, la astucia, la insinceridad, la ocultación, el disimulo o la hipocresía y, en
fin, todos los derivados de la flaqueza de voluntad y de la rectitud moral
(recordemos que las líneas ondulantes o en serpentina, evocan la manera de
moverse las serpientes y otros reptiles)

O03 - ORDENADA, Escritura:

Distribución clara, ordenada y proporcionada de las letras en las palabras, de las
palabras en las líneas, de las líneas en la página y de los márgenes (figs. 36 y 92).
Para que el Orden tenga un sentido positivo, la escritura ha de ser rítmica,
metódicamente desigual o cadenciada (figs. 152, 168 y 215).
La lentitud y la monotonía en el grafismo (figs. 47 y 48), producen un orden pasivo,
automático, robotizado. Debemos descartar también la escritura rígida. La rigidez en
los movimientos gráficos produce un “blindaje”, una inflexibilidad o resistencia
defensiva a ceder a la sensibilidad natural. El sujeto rígido no es receptivo,
desatiende todo aquello que se aparta de las propias ideas. No admite consejos,
sugerencias u opiniones de otros, incluso se cierra ante las demostraciones
palpables de sus errores personales. Por tanto, el orden en las escritura rígidas, no
es libre, es artificial.
En sentido positivo, la escritura ordenada es un indicador de madurez psicológica.
Supone una evolución gradual lograda por un proceso complejo de aprendizajes y
de influencias educativas, culturales y sociales que han actuado sobre el sujeto
ajustando sus tendencias y necesidades a un orden moral, entendiendo aquí el
término “moral” como “conducta o comportamiento”.
Cuando la escritura nos muestra un orden rítmico y natural, el sujeto se mueve
libremente y sin restricciones, pero dentro de un orden. Hay una buena entente
entre el Yo y el Tú, entre el Yo y el otro sexo, entre el Yo y el trabajo y las
obligaciones.
Cuanto mayor es la claridad y mayor la armonía de espacio y movimiento del
grafismo, las funciones cognitivas, la percepción, la representación mental, la
memoria, la capacidad de aprendizaje, el juicio y el razonamiento son más
equilibrados. El sujeto tiene un pensamiento armónico en donde la representación
de sí mismo (autoimagen), y la idea que tiene del medio ambiente, de lo que es
“tuyo” y lo que es “mío” está dentro de los límites correctos.

O04 - ORGANIZADA, Escritura:

Es la escritura en la que el sujeto ya se ha liberado de tener el pensamiento puesto
en la pluma y ya ha adquirido el suficiente automatismo motriz y cerebral para

187
pensar en lo que desea escribir comunicar, sin que la atención esté pendiente del
dibujo de las letras.
La escritura, a través de una evolución adecuada, se libera de las exigencias
caligráficas, propias del aprendizaje, y va alcanzando gradualmente el suficiente
nivel de evolución, de independencia y madurez adquiriendo su propio estilo.
Pueden verse diversos grados de evolución, de menor a mayor, en las figuras 15,
46, 115, 92, 95, 96 y 88.
No se debe confundir con la escritura ordenada.

O05 - ORNADA, Escritura:

Las letras mayúsculas o minúsculas o sus partes accesoria (trazos iniciales o
finales) aparecen recargados con lazos, nudos, espirales u otros adornos
innecesarios (figs. 4, 8, 25, 68 y 83).
En sentido positivo, la escritura ornada es un indicador de sentimiento de las
formas, de gustos decorativos clásicos, de destreza manual, gusto por las joyas y
adornos en el vestido y por alargar los comentarios anecdóticos en los que el sujeto
se siente protagonista.
Capacidad para la representación e interpretación de papeles teatrales. Talento
para organizar conjuntos de tipo clásico. Habilidad para sacar el máximo placer de
la vida (le atrae lo dionisiaco a la vez que lo apolíneo). Tendencia a dar importancia
a lo externo y secundario (cultivo de las apariencias). Vanidad de pequeñas cosas.
En sentido negativo, la escritura ornada es un indicador de vanidad hueca, de
exageraciones en la apreciación de las cosas. El sujeto destaca en sus juicios lo
secundario, los aspectos que le parecen más llamativos sin matizar o sin hacer
referencia a lo esencial e importante. Preocupación excesiva por las apariencias
externas, por las joyas ostentosas, aunque sean falsas y por los adornos
extravagantes en el vestir.
La coquetería va unida a exhibiciones o manifestaciones de mal gusto que producen
el rechazo de las personas de juicio ponderado. Domina el mal gusto. Más ambición
que posibilidades (ideas de superioridad y de grandeza ridículas, si la escritura
además de ornada es sobrealzada).
No hay que confundir la escritura ornada (fig. 114c) con las escritura complicada
extravagante (figs. 111a y 126a). Los ornamentos están dentro de las pulsiones y
tendencias más o menos normales. Los signos de complicación y de extravagancia
son generalmente indicadores de desadaptación más o menos esquizóide o
patológica.

O06 - OSCILANTE, Inclinación:

188
Oscilaciones en el eje de inclinación de las letras; unas son verticales, otras
inclinadas a la derecha y otras inclinadas a la izquierda. (Ver figs. 27, 29, 49,
aunque la oscilación no sea muy acusada).
En general, es un indicador de hipersensibilidad e inestabilidad psíquica y afectiva,
signo propio de sujetos muy receptivos e influenciables, como por ejemplo, algunos
sujetos de temperamento nervioso.
La volubilidad afectiva, los cambios de ambiente y de objetivo y en fin las cualidades
de los temperamentos nerviosos, pueden deducirse de la escritura de inclinación
oscilante. (Para más detalles, ver el vector “N” en mi obra “Manual de
Grafoanálisis”).

O07 - OVALIZADA (Óvalos Aplastados), Escritura:

Los óvalos de las “a”, las “o”, las “d”, etc., presentan la forma de una elipse
acostada o aplastada (ver las “d” de la fig. 174).
Según varios autores (Gille-Maisani, S. Bresard y R. Crepy, entre otros) expresa la
tendencia a manifestar lo contrario de lo que se sabe, se cree o se piensa. El Dr.
Gille, en su obra “Psicología de la escritura”, dedica a los óvalos aplastados un
interesante estudio.
Paolo Bruni, en su “Simbologia della scrittura” (Xenia Edizioni, Milan 1994), ve en
los óvalos aplastados una “proyección del sujeto hacia el pasado y el futuro,
ocupándose insuficientemente del presente” (el presente, para este autor, estaría
representado por el diámetro central del óvalo).
En sentido positivo, con un buen nivel armónico, el Dr. Gille interpreta este signo
como “tendencia a la reserva, a la timidez y al escrúpulo. En algunos casos, el
sujeto puede conducirse como un enfermo de la voluntad y su timidez o su
escrúpulo le inclinan a un deseo excesivo de obrar bien y también al deseo de una
perfección nunca alcanzada.
Esta actitud mental obsesivo-compulsiva, impulsa al sujeto a verificar
constantemente sus menores acciones, a volver atrás sobre lo ya hecho ya que “su
escrúpulo de conciencia y sus secretos temores, le llevan a una insatisfacción casi
permanente” (Sillamy).
En sentido negativo, los óvalos aplastados o en elipse, son reveladores de la
tendencia a la mentira y al fingimiento, es decir, reflejan una forma de actuar en la
que se deforma la verdad o se simulan sentimientos y deseos que no se tienen
(hipocresía). Esta actitud de la conducta puede estar condicionada por
convenciones mundanas, por actitudes de cortesía y amabilidad social de
obligatorio cumplimiento. La diplomacia mal entendida o mal cultivada, el deseo y la
vanidad de aparentar, el amor propio, el falso pudor, o el culto exagerado a la
dignidad personal, pueden ser las causas principales de la doblez, de la falsedad y
de la hipocresía en estos sujetos.

O08 - ÓVALOS ABIERTOS:

189
(Ver escritura abierta, A01).

O09 - ÓVALOS ABIERTOS EN LA BASE:

(Ver escritura abierta, A01).

O10 - ÓVALOS ANGULOSOS EN LA BASE Y EN LA CIMA:

(Ver “Grafología Estructural y Dinámica”).

O11 - ÓVALOS ANGULOSOS Y ESTRECHADOS:

(Ver “Grafología Estructural y Dinámica”).

O12 - ÓVALOS CERRADOS:

(Ver escritura abierta, A01 y escritura cerrada, C08).

O13 - ÓVALOS CERRADOS EN DOBLE ANILLO:

(Ver escritura anillada A17).

O14 - ÓVALOS ESTRECHADOS:

(Ver “Grafología Estructural y Dinámica).
El círculo de las letras “a”, “o” “de”, “g”, etc., en la zona media, puede ser redondo,
oval, estrecho o “aplastado”. Este círculo es representativo, tal como se indica en la
interpretación del “taigitu” (ver “Escritura y Personalidad”) del sentimiento de sí
mismo y de las cuatro funciones psíquicas, así como de la actitud de la conciencia
con respecto al mundo exterior.
Señala plenitud de sentimiento y de conciencia en el caso de los movimientos
circulares (Escritura Redonda, fig. 14). Esta actitud del sentimiento puede estar

190
materializada, si la escritura es de trazado grueso y poco profundo (predominio de
las funciones de percibir y sentir, como ocurre en la fig. 14).
La profundidad del trazado en cada caso expresará la profundidad de la actitud del
sentimiento y de la conciencia.
El óvalo “aplastado”, puede señalar lo mismo una necesidad de extenencia del
sentimiento hacia los demás, o la tendencia a acaparar en beneficio del Yo el
sentimiento y la atención de los otros.
Finalmente, los óvalos estrechados, empequeñecidos o brevemente indicados (fig.
96, 102 y 162), corresponden a situaciones internas de bloqueo, frustración,
opresión y otros problemas afectivos como los desencantos del sentimiento y la
insuficiente o precaria satisfacción de los sentimientos en la esfera de convivencia
sentimental.
En cada caso hay que tener en cuenta el grado de emotividad y de actividad para
adecuar la interpretación de este signo.

O15 - ÓVALOS INFLADOS:

(Ver escritura inflada, I16).

O16 - ÓVALOS PINCHADOS:

Los óvalos terminan en un trazo regresivo que penetra en punta aguda sobre el
núcleo de la letra.
Si tenemos en cuenta que los óvalos representan, simbólicamente, la parte del Yo
más nuclear (el alma, la psIque, en toda su extensión y profundidad), el hecho de
“pinchar”, con un trazo regresivo, las letras de óvalo o círculo supone, cuando
menos, una especie de autorreproche, de autocensura o rechazo de pensamientos,
intenciones actos que no aprueba la conciencia o el Ideal del Yo. El sujeto se
autoculpa en su subconsciente (descontento de sí mismo), y sus complejos de
culpabilidad inconscientes pueden producir una especie de masoquismo psíquico.
(Para más detalles, ver mi estudio sobre éste mismo tema en el Boletín nº 5 de la
A.G.C., año 1989).

O17 - ÓVALOS ABOLLADOS O PROTUBERANTES:

Signo descubierto por Moretti y estudiado por Marchesan consistente en una
protuberancia o ensanchamiento anormal de los óvalos que van precedida de una
torsión. (Ver los ejemplos y las interpretaciones en el interesante estudio realizado
por J. Tutusaus y F. Viñals sobre los óvalos protuberantes en los casos de
delincuencia : Boletín número 4 de la A.G.C., año 1988).

191
Es un indicador, en general, de tendencia a la apropiación ilegítima por debilidad o
vaguedad en la mente del sujeto de lo que “es tuyo” y de lo que “es mío”. Esta
tendencia a la apropiación indebida, dice J. Tutusaus, “puede estar latente y tardar
años en manifestarse, ya que la inclinación a apropiarse de lo ajeno depende de las
necesidades del sujeto y de las circunstancias externas, más o menos favorables
para el acto deshonesto”.
Sin embargo, cuando en un ambiente gráfico de fuerte nivel negativo aparecen los
óvalos abollados o protuberantes, estos signos deben ser como una señal de
alarma importante, principalmente en los casos de cajeros, contables, directores de
sucursales bancarias o personas que tienen a su cargo dinero, objetos de valor o
realizan cobros por cuenta de otros. Para más detalles, ver el artículo citado.

O18 - ÓVALOS REDUCIDOS O MUY PEQUEÑOS:

La dimensión de los óvalos es un signo importante, por cuanto el óvalo, el círculo de
las letras en la zona media, es un movimiento que recorre, por su forma de rueda,
todas las áreas significativas de la psique: el pasado, la intención, el presente, el
área física, material espiritual de los sentimientos, el área de contacto con el
exterior, con los demás etc.
La reducción de los óvalos (estrechamiento o pequeñez) es también un indicador de
estrechamiento o pequeñez del sentimiento, sea por desplazamiento de las
necesidades afectivas hacia actitudes viriles afectadas de “sequedad en los
sentimientos”, bien por canalización de las tendencias psíquicas hacia la actividad
mental, con descuido o rechazo de la ternura, de las apetencias de amor, amistad y
confraternidad.
Toda pequeñez, estrechamiento, reseguimiento, etc. de los movimientos,
principalmente de aquellos que afectan a las letras de la zona media, son
indicadores de opresión, rechazo o fracaso en las relaciones del Yo con el Tú o con
las personas del otro sexo.

O19 - OVOIDE, Escritura:

Contraria al signo anterior (óvalos de dimensiones reducidas), la escritura ovoide
(S. Bresard-Gille) se caracteriza por los óvalos bien desarrollados (figs. 178 y 215).
Con signos positivos, escritura dinámica, homogénea, neta, firme y bien ordenada,
refleja buena vitalidad, buena salud, libido en progresión, sentimiento de seguridad
y de fé en sí mismo, lo que determina una actividad eficaz y positiva y unas buenas
relaciones sociales. El sujeto dispone de voluntad y decisión y tiene buenos
recursos para afrontar los problemas y adaptarse a las diversas situaciones de la
vida.

P01 - PALABRAS DETECTORAS DE MENTIRAS:

192
Técnica basada en el efecto emocional que ejercen ciertas palabras en la psique
humana cuando el sujeto está bajo los efectos de un complejo sentimiento de
culpabilidad. Carlos G. Jung, parece ser que fue uno de los primeros en utilizar una
lista de palabras inductoras destinadas a descubrir los bloqueos emocionales en
pacientes y en delincuentes.
C.A. Honroth, inspirándose en trabajos realizados por el grafólogo vienés R.
Schermann, creó su “Test grafológico emocional” (ed. Troquel, Buenos Aires, 1959).
El test consiste en elegir palabras estímulo o palabras inductoras camufladas dentro
de un texto dictado al sujeto que se quiere examinar.
Cuando el sujeto escribe aquellas palabras que han rozado sus complejos de
culpabilidad, suelen estas presentar alteraciones de diverso tipo, sea de dimensión,
de alineación, de espaciamiento, etc. denotando el choque emocional en forma de
movimientos vacilantes, inseguros, a veces produciéndose retoques o
empequeñecimientos súbitos que reflejan el impacto subconsciente y perturbador
que produce cada una de las palabras inductoras. Los efectos del impacto
emocional, suelen apreciarse más en unas palabras que en otras, por lo que es
necesario tener la experiencia adecuada para interpretar estos tests.
El Profesor F. Viñals, de nuestra Agrupación de Grafólogos Consultivos (A.G.C.)
conoce muy bien estos test y los aplica y enseña en la A.G.C..

P02 - PALABRAS INSUFICIENTEMENTE ESPACIADAS:

Esta es una modalidad de las escrituras concentrada, C32 y condensada, C33.
En mi estudio sobre “La relación espacio-texto en Grafoanálisis”, boletines 1, 2 y 4
de la A.G.C. hice un estudio bastante completo del significado de las palabras
insuficientemente espaciadas.
El tema de la relación espacio-texto (indico en mi artículo publicado en el Boletín nº
4 de la A.G.C., año 1988), es importante puesto que de esta relación depende, en
buena parte, de la comunicación entre “sujeto” y “objeto”, es decir, el modo de
relacionarse y de actuar cada persona frente a su ambiente.
Para interpretar las palabras insuficientemente espaciadas, conviene recordar los
siguientes postulados: la palabra, sea hablada o escrita es la imagen mental que
tenemos de una cosa, tanto si es concreta como si es abstracta.
Las letras en las palabras son partes de esa unidad, son fracciones que unidas
componen un algo que tiene existencia real o imaginaria y ese algo, cuando está
presente en nuestra mente, es capaz de actuar de modo estimulante sobre nuestra
afectividad, la línea, es el camino direccional que siguen nuestros impulsos en su
acción o comunicación con el exterior, con el no Yo.
La línea, expresa el modo como pasamos de la intención, del deseo, de la idea a la
realización y el modo como en esa realización o expansión nos influye el medio
ambiente, pues, no hay duda que nuestro entorno (personas, situaciones,
obstáculos, dificultades, etc.) influyen en mayor o menor grado sobre el ánimo, el
humor y la voluntad.

193
Teniendo en cuenta estos postulados, debemos considerar el acercamiento o
proximidad de unas palabras a otras en dos posibles sentidos, como una búsqueda
del “objeto” (personas, cosas) para actuar de alguna manera sobre el entorno. Por
ejemplo, para combatir las ideas de los demás e imponer los propios pensamientos
y deseos. (Ver en la fig. 61 las barras de las “t” masivas y en diagonal, los
sobrealzamientos de ciertas letras y la firmeza del grafismo, con algunos ángulos y
triángulos esparcidos por el texto. No hay duda que el acercamiento al “objeto” no
es nada agradable en este caso, tanto más cuanto que la claridad, orden y jerarquía
de juicio en las ideas deja mucho que desear en esta escritura confusa y
desproporcionada).
La proximidad de unas palabras a otras, en una escritura con poco vigor y de
inclinación y dirección oscilante, como ocurre en el caso de la fig. 27, donde hay
tramos de palabras que se aproximan y otros que se separan más o menos
normalmente, puede interpretarse como necesidad, mas o menos frecuente, de la
presencia de otros. El sujeto necesita el contacto con el “objeto” para sentirse
arropado, apoyado o seguro.
Para mayor precisión en el estudio de este signo, remito al lector a mis artículos
sobre “La relación espacio-texto en Grafoanálisis” en los boletines nº 1, 2 y 4 de la
A.G.C.

P03 - PASTOSA, Escritura:

El trazado tiene unos contornos o bordes demasiado recargados de tinta, La onda
gráfica es empastada, negra, sucia, sin dinamismo ni nitidez (Ver como ejemplo las
figs. 80, 91 y 114a).
En sentido general expresa cansancio, fatiga, estrés, enfermedades de tipo
congestivo. Pero puede ser también un indicador de las pasiones materiales de los
sentidos: sensualidad, pasión por los placeres de la mesa y de la bebida, excitación
fácil de los deseos sexuales y de otros placeres del cuerpo.
Al tratarse de una onda gráfica muy materializada, pero poco profunda, si no se
trata de un caso de agotamiento físico, los sujetos con grafismo pastoso son
superficiales en sus ideas y adoptan una conducta moral de conveniencia. Su
bondad y su ética dependen mucho del grado de utilidad y beneficio práctico que
pueden proporcionarle los demás.
Con un nivel positivo alto, este grafismo puede expresar el erotismo estético, el
sentido vivo de los colores (muchos pintores paisajistas y de desnudos tienen éste
tipo de grafismo). Con escritura inclinada indica sentimientos ardientes y, por la
prolongación de las impresiones (escritura lenta), este grafismo indica buena
memoria retentiva.
Pero si se acentúa la pastosidad y la lentitud, domina la pasividad, la tendencia al
apoltronamiento por comodidad, etc. Algunos sujetos con escritura pastosa, dicen
sentirse movidos por fuerzas extrañas, tanto en el terreno artístico, como en algunos
actos o comportamientos.
Pensemos que estos sujetos están más cerca del vicio que de la virtud, y el uso del
alcohol o de las drogas puede crearles alucinaciones.

194
Para más detalles, ver lo indicado sobre los tipos de sensación extravertida en mi
obra “Manual de Grafoanálisis”.

P04 - PAUSADA, Escritura:

Ver también Escritura Moderada. La escritura pausada es la intermedia entre
escritura lenta y rápida. Se caracteriza por un ritmo de ejecución que oscila entre las
130 y 150 letras por minuto. La escritura pausada presenta un aspecto general que
podemos considerar como un intermedio entre todos los extremos (dimensión,
presión, dirección, inclinación, etc.).
La escritura pausada, va generalmente asociada con la escritura cadenciada,
ordenada, clara, homogénea y proporcionada (ver figs. 10, 173, 178 y 185).
En sentido positivo, la escritura pausada refleja un cierto equilibrio entre las
funciones físicas, afectivas y mentales. El sujeto posee una inteligencia en la que
influyen de manera armónica las funciones sensopercepciones y las reacciones
afectivas, sobre la actividad mental. De aquí se derivan las interpretaciones de juicio
ponderado y claro y de actitud reflexiva, bien adaptada y con un control positivo de
las reacciones y de la voluntad, buena presencia de ánimo.
La inteligencia del sujeto no sólo se limita a recoger datos de sí mismo y del mundo
que le rodea y a clasificarlos, como ocurre en los individuos de escritura lenta (figs.
15 y 26), sino que siente la necesidad de intervenir sobre sí mismo y sobre las
cosas para juzgarlas, modificarlas o perfeccionarlas y adaptarlas a las propias
necesidades y a las necesidades de los demás. El sujeto dispone de buena
memoria y de buena asociación de ideas. Sus juicios son ponderados y sensatos y
recogen los aspectos positivos y negativos de la realidad y de sí mismo, ofreciendo
opiniones prudentes y discretas sobre todo aquello que le rodea. La nota clave del
pensamiento es la ponderación y la observación práctica, útil y veraz de las cosas.
En sentido negativo, con escritura blanda, floja, pastosa, etc., es un indicador de
débil capacidad para tareas de lucha, de acción innovadora, animadora y de mando.
Pobreza de adaptación por pasividad, por tendencia al desaliento, por falta de
recursos imaginativos y de voluntad frente a los obstáculos y dificultades, etc. (ver
la escritura floja, F08; blanda, B36 y pastosa, P03).

P05 - PEQUEÑA, Escritura:

El módulo para medir la dimensión de la onda gráfica es de 2 y ½ (dos y medio mm.)
en los grafismos masculinos y tres mm. en los grafismos femeninos. Llamamos
escritura pequeña a aquella que no alcanza ninguno de estos dos módulos (figs. 16
y 27). (Téngase en cuenta que la mayor parte de los grabados fueron reducidos por
la imprenta y por exigencias de cabida en la página, sin consultar al autor).
En general, la escritura pequeña es un indicador de la reducción de las tendencias
expansivas o de comunicación del Yo con el Tú. El sujeto no quiere dejar en libertad
muchos de sus impulsos, los contiene, los frena o inhibo para evitar choques con la

195
conciencia, para evitar fracasos (timidez), o por simple inseguridad o falta de
confianza en sí mismo para superar los obstáculos o consecuencias de una
expansión gratificadora o liberadora de las tensiones o tendencias inconscientes. A
la vez que una defensa en la actitud consciente, es también un intento de dominio
de la líbido, de las pulsiones instintivas, principalmente de la expansión sexual, más
o menos bloqueada.
Esto explica la canalización de la líbido (energía sexual, no genital) hacia los
intereses intelectuales, como ocurre, por ejemplo, en los sujetos de las figs. 16, 27 y
29. Cuando la energía de las pulsiones instintivas, “la energía psíquica del
deseo”(según Lacan), es frenada, bloqueada o inhibida, actúan en el inconsciente
los mecanismos de defensa, encargados de la regulación de las tensiones
energéticas.
Mediante estos mecanismos, el sujeto busca, por la sublimación, la expansión
indirecta de esta energía, en cuyo caso, veremos en el grafismo una zona inferior
dimensionalmente reducida (ver las tres figs. indicadas más arriba). El
explayamiento compensador, generalmente queda al descubierto, mediante el
incremento dimensional y dinámico de la onda gráfica en otras zonas, sobretodo en
la zona superior. El sujeto, encuentra en la actividad y creatividad intelectual, o en el
cultivo del espíritu, su expansión gratificante.
Explicada de este modo la escritura pequeña, podemos comprender fácilmente la
mayor parte de las interpretaciones dadas por los diversos autores.
Repliegue hacia la vida interior (introversión), concentración, reflexión, control,
previsión, sentido de la economía, analidad, etc.
Si predomina el movimiento sobre la forma, la escritura pequeña es un indicador de
búsqueda analítica o creativa en las ideas o en la aportación de nuevos puntos de
vista sobre la comprensión, sobre las aplicaciones de diversas técnicas, de diversos
métodos o sobre la innovación de teorías o procedimientos de tipo práctico.
Si predomina la forma sobre el movimiento, la actividad del sujeto se dirige
principalmente a lograr una mayor objetividad, exactitud, orden y control en todo
aquello que le afecta. En este caso, el predominio de la forma debe darse con
buenos signos de orden y de proporción. Puede ser un ejemplo el del autor de la fig.
63.
Si es el espacio el que predomina (palabras y líneas más espaciadas de lo normal,
fig. 95), el sujeto no necesita la presencia de los demás para su expansión vital,
sostiene más comunicación consigo mismo que con los demás. El pensamiento se
aísla de las impresiones de los sentidos para rumiar sobre las cosas y para
profundizar el “por qué” y el “para qué”, importándole mucho menos el “como”, el
“donde” y “con quién”. El sujeto tiende a la abstracción y a considerar las cosas a
mediano y largo plazo. Prevé las consecuencias partiendo de algunos datos o
experiencias del presente, pero no participa demasiado en actividades comunes o
de grupo. Prefiere vivir desarrollando sus ideas. En la clasificación de Jung,
estamos refiriéndonos a la función pensar introvertida. En el caso de la fig. 10, nos
referiríamos más a la función sentir introvertida.
En sentido negativo y, en general, la escritura pequeña señala la incapacidad para
comprender, asimilar y producir cosas de gran amplitud y envergadura o de cierta
complejidad en relación con los aspectos sociales (campo de conciencia estrecho).
El temor al fracaso, la timidez, las dudas, la inseguridad y falta de confianza en sí

196
mismo; los frecuentes sentimientos de impotencia o de culpabilidad frente a
personas, obstáculos y dificultades inhiben al sujeto frente a la vida.
Cuando la escritura es muy pequeña, se acentúa la analidad, la introyección
(tendencia a rumiar lo “vivido”), la tendencia a retener, a guardar, a conservar y
“desear” aquello que para el sujeto tiene un interés personal (avaricia).
Para interpretar adecuadamente la escritura pequeña, debemos tener en cuenta,
además de lo ya indicado sobre el predominio del movimiento, de la forma o del
espacio en la onda gráfica, la relación que existe entre la actividad y la emotividad.
Si el “nivel de emotividad” es mucho más alto que el “nivel de actividad”, la energía
acumulada por la inhibición o las represiones, se vuelca hacia adentro, hacia la vida
interior y de modo perturbador. Las tensiones emotivas, en este caso, pueden no
estar suficientemente reguladas por los mecanismos de defensa, descargándose
entonces estas tensiones sobre el sistema nervioso vegetativo y sobre los órganos
que controla. Esta vía de descarga puede producir las llamadas “somatizaciones” o
alteraciones en los órganos viscerales: corazón, estómago, hígado, páncreas,
próstata, órganos de la reproducción, etc. De aquí los falsos ulcerosos de
estómago, muchos cardíacos y otros pacientes neuróticos con enfermedades
psicosomáticas, difíciles de curar por medio de fármacos.
Por el contrario, cuando el “nivel de actividad” es igual o superior al “nivel de
emotividad”, la energía de las tensiones se vuelca, mediante la motricidad, hacia
afuera, hacia el exterior (necesidad de charla, de actividad, de realizaciones de todo
tipo). Los espectáculos que promueven la risa a carcajadas, la abreacción mediante
el canto, el chillido y el deporte, suelen ser antídotos eficaces y preventivos contra
muchas neurosis.

P06 - PESADA O GORDA, Escritura:

Escritura caracterizada por un calibre o espesor de los trazos superior al módulo, es
decir sobrepasa los tres cuartos de mm. ofreciendo una sobrecarga de tinta
(escritura negra), pero sin dinamismo ni profundidad (ver figs. 45, 114a y 175).
La lupa descubre que el trazo, a pesar de su espesor, no tiene profundidad y el
ritmo es lento, pesado y sin vibración.
En sentido general, la escritura pesada o gorda suele darse en sujetos de sensación
extravertida, faltos de autenticidad y de profundidad en las manifestaciones
exteriores de la personalidad. En algunos casos, el sujeto intenta sugestionarse a sí
mismo sobre su importancia y posibilidades, pero como le falta fuerza expansiva y
dinamismo, todo se queda en “fuego de paja”, engaña momentáneamente mediante
“poses” ostentatorias (afición al “bluff”).
La antinomia entre el trazado neto y profundo y el trazado gordo, pesado y
superficial, pone de relieve la diferencia entre la personalidad auténtica y la
personalidad aparente o falsa. Muchas personas con este tipo de grafismo, quieren
hacerse la ilusión de una capacidad creativa y realizadora, pero esta ilusión se
desvanece pronto cuando surgen los primeros obstáculos o dificultades, aunque a
veces, puede dar algún resultado servirse de la apariencia para obtener algún éxito
o beneficio.
La publicidad, sobre todo la televisiva, ayuda al éxito de lo mediocre.

197
P07 - PLENA, Escritura:

La escritura plena se caracteriza por sus movimientos amplios, curvos y graciosos
(plenitud en las formas y en los movimientos), por el relieve intenso del trazado, por
la riqueza y originalidad en la cohesión de unos movimientos con otros (escritura
combinada) y por un cierto equilibrio de los tres grandes aspectos gráficos (figs. 29,
114f y 215).
Como antónimo, ver escritura seca (figs. 79 y 161), caracterizada por movimientos
angulosos y secos, desprovistos de gracia y armonía.
La oposición entre escritura plena y escritura seca plantea la diferencia entre calor y
frialdad, entre lo agradable y desagradable, entre la primavera y el invierno, entre
sintonía y esquizotímia, es decir, entre las pulsiones alegres de la vida y las
pulsiones de muerte.
La escritura plena es equiparable a un árbol frondoso, lleno de savia y verdor, frente
a otro (escritura seca) desprovisto de hojas, quebradizo y nudoso. El primero, ofrece
cobijo, sombra y frutos; el segundo, nada puede ofrecer, está muerto.
En sentido positivo, la escritura plena es un indicador de buena vitalidad, de libido
en progresión, tal como lo entiende Teillard, de fuerza imaginativa, expresiva y
sugestiva, dotada de un poder radiante y creador. Expresa también una excelente
sintonía entre el Yo y el Tú, el contacto agradable y caluroso con los demás, la
adaptación espontánea a las personas y la facilidad para crear una buena entente
mediante el diálogo. El sujeto armoniza generosamente los propios intereses con
los de sus interlocutores, coloca la amistad y la nobleza de sentimiento por encima
de todo egoísmo partidista. Tiene facultades para el liderazgo y puede ser un buen
mediador en las reuniones de trabajo y en aquellas donde se discuten intereses
contrapuestos.
En sentido negativo, con buen relieve, pero sin gran profundidad y dinamismo, sin
un orden espontáneo y claro, la escritura plena expresa más memoria que juicio
crítico, ofuscación espiritual, fantasía loca por excesos de imaginación, falta de
madurez, pasividad física, tendencia a la poltronería, a ceder a otros parte de las
propias obligaciones, insinceridad, inautenticidad, ensueño con los ojos abiertos,
etc.

P08 - PRECIPITADA, Escritura:

La escritura es precipitada cuando el movimiento es rápido, filiforme e inacabado
(letras defectuosamente estructuradas); cuando la escritura es pequeña y lanzada y
con irregularidades de espacio, de dirección, de dimensión e inclinación; cuando la
lectura del grafismo se hace difícil a causa de su mala estructuración (figs. 81a, 81b
, 84 y 179).

198
La escritura precipitada puede ser habitual o accidental. Si es accidental, no tiene
otra interpretación que la necesidad del autor de anotar algo a vuela pluma (apuntes
de clase, apuntes de llamadas telefónicas, notas recordatorio de algo, etc.).
Cuando la escritura precipitada es habitual en el sujeto, hay que relacionarla con
otros signos para conocer su significado. Se trata, generalmente, de sujetos
pertenecientes al temperamento nervioso.
Los nerviosos son impacientes, agitados, improvisadores, poseen una sensibilidad
siempre excitada por infinidad de estímulos, de donde su inestabilidad y sus
variaciones de ánimo, de humor y de voluntad. Son incapaces, salvo que realicen
un esfuerzo especial de voluntad, de mantener un orden y una continuidad estable,
abrevian su escritura para poder seguir la velocidad de su pensamiento, la agilidad
de sus ideas, sus improntas imaginativas y por tanto, suelen tener los signos de
precipitación y ritmo desigual o cambiante en su escritura.
Cuando el grafismo es intencionalmente precipitado, puede señalar la actitud de
disimulo o fingimiento, la evasiva de algo que resulta más o menos embarazoso o
comprometedor. Puede indicar también el deseo de dar la impresión a otros de una
agilidad intelectual o de una prisa que el sujeto simula para poder desprenderse
pronto de algo que le es indiferente o molesto.
Los médicos muy frecuentemente escriben sus recetas con letra precipitada y casi
ilegible. Quieren seguir manteniendo el misterio de sus pócimas, el rol de brujos que
curan, pues no hay duda que la sugestión del misterio contribuye a la fe ante lo
desconocido, fe en la magia del médico, fe en la curación. El misterio de las recetas,
tienen que despejarlo muchos farmacéuticos preguntando discretamente :”¿que es
lo que tiene el enfermo?”. De esta manera el vendedor de fármacos encuentra una
vía inductora que le aclara lo que dice la receta.

P09 - PRESIÓN EN LOS TRAZOS, La:

Sobre la presión en los trazos hemos hablado ya en el caso de las escrituras
apoyada, brisada, cilíndrica, grasa, ligera, neta, pastosa, etc.
El estudio de la presión en la onda gráfica es importante, por cuanto este estudio
nos puede indicar el potencial energético de cada individuo y las modalidades,
desigualdades o anomalías de la líbido, entendiendo con este término el grado de
tensión o excitación de las pulsiones instintivas, o lo que es lo mismo, el grado de
“energía de las tendencias y deseos”, en frase de Lacan.
Una onda gráfica neta y profunda, sin irregularidades o desigualdades importantes,
tal como decimos en “escritura neta: N01”, es un indicador de buena salud y de una
líbido en progresión, es decir, una buena evolución del instinto de vida, tanto en el
aspecto biológico y sexual, como en la esfera psíquica : buena relación con los
demás, satisfacción amorosa o sentimental, satisfacción por las amistades, por el
trabajo, por la ética personal, etc.
Las irregularidades en la presión : escritura fusiforme o reinflada, escritura pastosa,
la presión desplazada, los brisados, las congestiones, el temblor, las sacudidas, el
adelgazamiento súbito de los trazos, etc., son indicadores de fallos en la líbido, en
la energía vital.

199
P10 - PRESIÓN DESIGUAL, Escritura de:

(Ver escritura fusiforme o regruesada”, F11, escritura. de presión desplazada”, P11,
apoyada”: A18. y desigualdades de la presión, D14).

P11 - PRESIÓN DESPLAZADA:

Anomalía de la presión consistente en un acentuamiento de la presión en los
movimientos de “abducción” (de izquierda a derecha), repercutiendo sobre la base
de las letras de óvalo, sobre las bases de las letras “n” y “m” en guirnalda o sobre
los óvalos de las “b”, “d”, “f”,“g”, “c”, etc. (base de la zona media regruesada), (figs.
106, 127 y 146, aunque no llega a apreciarse bien en estas muestras).
La presión de los trazos, cuando es normal, se ejerce sobre los movimientos de
flexión, en dirección de arriba a abajo, pero sin ofrecer contrastes muy notables de
espesor, como ocurre en la fig. 85b, cuyos apoyos son anormales o violentos.
Según la localización de estos apoyos o regruesamientos de la presión sobre la
base de la zona media (esfera más biológica o corporal de la vida afectiva), el sujeto
con presión desplazada, fija su interés en la parte más física, en el cuerpo del
“objeto”, es decir, siente impulsos al “tocamiento” a la “exploración manual” de las
partes más sensibles a la excitación sexual, y con más o menos disimulo o con
consentimiento forzado por las situaciones (metro, aglomeraciones, u otras
circunstancias propicias), se lanza audazmente a “repasar, manualmente, al “objeto
elegido”.
Por tanto, la presión desplazada es un indicador de anomalías en los impulsos
sexuales, más o menos camufladas o disimuladas. Estas anomalías pueden estar
camufladas tras de aparentes signos externos de tipo estético o de tipo cultural,
destinados a facilitar los secretos impulsos de estos individuos. El “froterismo”, el
narcisismo físico, la homosexualidad, las inclinaciones orales y otras inclinaciones
sexuales perversas, que se amparan tras del ocultamiento, pueden entrar también
en éste signo gráfico.
Bajo el punto de vista caracterológico, la presión desplazada es un indicador de
inestabilidad emocional, frecuentemente acompañada de irritabilidad, de pesimismo
y de reacciones bruscas. Puede indicar también un estado interior de frustración, de
insatisfacción o de amargura que a veces termina por desplazamientos de la
energía en direcciones más o menos forzadas, como puede ser la centralización de
la ternura en un animal o en cualquier obra social compensadora.
Una persona que, por ejemplo, pierde en un accidente de automóvil al esposa y a
un hijo, puede desplazar la energía de sus pulsiones instintivas en una dirección
que nada tenga que ver con el sexo: amor a Dios, amor a una idea social y humana,
amor a un perro, etc.
Por tanto, este signo requiere un estudio profundo para poder darle la interpretación
adecuada. No etiquetemos caprichosamente.

200
P12 - PRESIÓN DEFICIENTE:

(Ver escritura floja: F08, blanda”, B36, ligera, L09 y Tenue, T04).

P13 - PRESIÓN NORMAL, Escritura de:

La presión normal se caracteriza por una profundidad nítida de los trazos y espesor
aproximado al medio mm. La interpretación, por supuesto, es la de una energía sin
deficiencias y una salud sin problemas.

P14 - PRESIÓN SUPERFICIAL:

(Ver escritura pastosa, P03 y escritura sin relieve”, S11).

P15 - PROFUNDA, Escritura:

Se refiere al cauce que deja la pluma o el instrumento utilizado sobre el papel. Se
aprecia la profundidad del trazado pasando la yema de los dedos sobre la parte
posterior del escrito (anverso de página). Se notará un relieve o abultamiento que
será proporcional a la fuerza ejercida por el sujeto sobre el instrumento utilizado. Se
puede apreciar también observando el trazado con una lupa de ocho o diez
aumentos. Los rotuladores, si no son de punta dura, no permiten ver la profundidad.
Si los bordes de los trazos son netos, sin babosidades ni dientes de sierra, la
escritura profunda es un indicador de excelente salud y de una líbido en progresión.
Para más detalles interpretativos, ver escritura neta, N01.

P16 - PROGRESIÓN CONTENIDA:
(Ver escritura contenida, C38).

P17 - PROGRESIVA, Escritura:

La onda gráfica avanza de manera dinámica, espontánea, armónica y libre en su
trayectoria de izquierda a derecha, sin que se vean detenciones, cortes de cohesión
o interrupciones, formas angulosas en los cambios de sentido o movimientos
suspendidos, desproporcionados o lanzados. (Ver ejemplos de escritura progresiva
en las figs. 171, 172 y 215).
Este avance armónico y dinámico, sin inhibiciones, sin tropiezos, sin vacilaciones,
sin desproporciones absurdas, ni lanzamientos desorbitados o excesivos (presión,
dimensión) es un signo indicador de buena salud física, afectiva y mental. Es la
expresión de una líbido fuerte y progresiva, es decir, indica una disposición física,
afectiva y mental en la que el sujeto se siente poseído de sensaciones de fuerza y
bienestar, de confianza en sí mismo, de arrojo y decisión suficientes para afrontar la

201
vida y sus problemas. El ánimo es eufórico, está lleno de esperanza, de espíritu
innovador y de la satisfacción de vivir.
“Este estado positivo y dinámico -dice A. Teillard en “Alma y Escritura”-, da
confianza a los demás y atrae el éxito”.
En sentido positivo, es un indicador de una buena sinergia o sintonía entre las
pulsiones instintivas, los deseos, los sentimientos y la forma de enjuiciar y de
razonar las cuestiones vitales. Esta misma armonía se extiende también a las
relaciones del sujeto con el “objeto” y en el clima social y profesional. Predomina la
bondad, los sentimientos e ideas de justicia, el altruismo y la generosidad sobre los
intereses egoístas. La adaptación del sujeto a su entorno, tiene una trayectoria
afable, agradable que conquista la disposición de otros a la entente, al diálogo y a
la cordialidad.
El sujeto tiene capacidad dialéctica e imaginación para poder armonizar y reunir en
un mismo orden gran variedad de cosas, a veces contrapuestas. Si en el grafismo
hay signos de vanidad, el sujeto puede entregarse por entero a un ideal político,
social, económico o benéfico, sin otro interés que el de “figurar” y alcanzar
popularidad.
No es frecuente encontrar un sentido negativo a la escritura progresiva, pero la
progresión en los movimientos en grafismos con signos de inferioridad cultural o
mental, puede indicar, simplemente una adaptación pasiva al entorno, pero con
ausencia de timidez y de recato. Necesidad de tiempo libre para dedicarlo al ocio y
al placer. El sujeto aprovecha su necesidad de libertad para sus caprichos, falta la
disciplina de la voluntad y aunque puede haber entrega hacia las personas que le
muestran agrado, esta entrega no siempre es constante.

P18 - PROPORCIONADA, Escritura:

Es proporcionada aquella escritura que, sin necesidad de ser caligráfica, se acerca
a los módulos de la dimensión, del orden, de la rapidez, de la forma de la
inclinación, de la dirección y de los espacios (figs. 63, 100,155, y 176).
Una escritura puede ser pequeña o grande y proporcionada. Se entiende dentro del
término proporcionada, la precisión en la colocación de los puntos y acentos, las
barras de las “t” bien colocadas y con dimensión moderada, el buen espaciamiento
entre letras, palabras y líneas y, en fin, la buena coordinación del conjunto.
El signo contrario, la desproporción (figs. 51a y b), afecta más a las partes
secundarias de las letras (mayúsculas, zonas iniciales y finales, barras de las “t”,
hampas y jambas, etc.) que a las partes esenciales (ver en las figs. 1, 2, 3, 4, 6, 7, 8,
11 y 12 letras desproporcionadas).
La escritura proporcionada, con buen dinamismo, unida a las escrituras neta,
progresiva, profunda y plena, es uno de los signos más claros de buena salud y de
líbido en progresión. Es junto con otras escrituras un indicador de equilibrio entre
las pulsiones instintivas, los afectos y las funciones superiores del intelecto (juicio y
razonamiento). Representa al “Yo Adulto” del Análisis Transacional de Berne (ver
“Análisis Transacional” en mi obra “Manual de Grafoanálisis”, pág. 129).
Cuando algo se desproporciona, la repercusión inmediata es un desequilibrio, una
hipertrofia o aumento considerable de la intensidad y volumen de la pulsión
instintiva, de los deseos, de la imagen que el sujeto tiene o se forma sobre las cosas
en desproporción con la realidad. Por tanto, un grafismo de movimientos
proporcionados, con la desigualdad metódica de Moretti, el ritmo de Klages o con el
sentido de la armonía de Crepieux-Jamin, no sólo es un signo de “superioridad

202
moral”, que yo entiendo como comportamiento equilibrado, sino también como
equilibrio general del individuo.
De aquí derivan todas las interpretaciones dadas por los grafólogos clásicos:
tendencias reflexivas, prudencia en los juicios, sentido justo de la realidad,
observaciones precisas y correctas de los hechos y de las cosas, tendencia a
considerar los pros y los contras antes de decidir o de actuar, juicios justos,
objetividad de pensamiento, etc.
En sentido negativo, con una escritura sin ritmo, lenta, monótona y demasiado
homogénea o caligráfica, refleja la actitud pasiva, el apego al método, la inercia
estable, la repetición diaria de los mismos hábitos, y, en algún caso, síntomas de
oligofrenia o, al menos, falta de imaginación para salir de las rutinas y emprender u
organizar algo nuevo.

P19 - PRUEBAS DETECTORAS DE MENTIRAS:

(Ver palabras detectoras de mentiras, P01).

P20 - PUNTOS Y ACENTOS:

Hay algunas letras que, como las “i”, las “j”, las letras acentuadas y las barras de las
“t”, precisan completarse para esclarecer su estructura. En este sentido, conviene
observar el modo como cada sujeto cumple con la finalidad de precisar la estructura
de esas letras. Decía Trillat, uno de los grafólogos franceses más respetados, que la
precisión de un punto o de un acento en la escritura, es equivalente a la precisión
moral en las obligaciones. Una “i” que no se puntúa, o se puntúa mal, se presta a
errores, es un signo de negligencia, de falta de atención, de desorden y de tarea
mal acabada.
Por el contrario, la precisión en la colocación de los puntos, de los acentos, de las
barras de las “t”, etc. es un signo positivo de orden, de atención precisa, de
concentración en el trabajo y de puntualidad moral en las obligaciones. (Ver para
más detalles interpretativos el término acentos, A05).

P21 - PUNTOS EN CIRCULITO:

Tendencia a formar los puntos sobre las “i” y sobre las “j” en forma de pequeños
circulitos.
Puede tener varios significados en razón del medio ambiente gráfico. En una
escritura con un orden un poco rígido, puede señalar la tendencia de la imaginación
a dar vueltas y más vueltas a los problemas que obsesionan la mente del escritor.
Con escritura más bien desordenada, espaciada y con variaciones de inclinación,
puede indicar, según R. Crepy, que el sujeto intenta liberarse de conflictos
interiores. El Dr. Pérez Slocker ha encontrado el punto en circulito en
homosexuales, pero hay que cotejar esta interpretación con otros signos.
Personalmente he visto los puntos en circulito en muchachas y muchachos jóvenes
con mucha fantasía e imaginación y con cierta vanidad o deseo de sentirse
admirados y apreciados.
Rosalin Crepy, ya mencionada, ha visto los puntos en circulito en muchachos o
muchachas con un sentimiento secreto de opresión, de reclusión, como si estos
jóvenes se sintieran atrapados o ahogados por la tiranía familiar o por un Super-Yo

203
excesivamente exigente que les produce un estado de sofocación y de angustia
profunda que, en muchos casos, les lleva a la droga, a la fatiga, a la desgana o al
desaliento. En otros casos -dice la Sra. Crepy- expresa un deseo ávido de
originalidad, pero dentro de un marco colectivo de oposición y protesta juvenil.
A veces se encuentra en aquellos individuos que pasan del impulso afectivo-
instintivo explosivo de las jambas masivas y en triángulo a un comportamiento
dulce, silencioso y tranquilo de la racionalización intelectual.
Cuando el punto es en doble anillo o “jointoyée”, el sujeto puede pasar del instinto
corrompido y vicioso a una actividad intelectual que no es completamente
satisfactoria.
En resumen: el punto en circulito es, de alguna manera, la expresión en la juventud
actual de la angustia vital y, dentro de esta interpretación y de acuerdo con el resto
de signos del ambiente gráfico, pueden darse infinidad de interpretaciones pasando
por el narcisismo, por el deseo de vanidad (necesidad de sentirse apreciado) y por
la misma homosexualidad.

R01 - RÁPIDA, Escritura:

Una escritura es rápida cuando supera las 150 letras por minuto. Se reconoce la
escritura rápida por el predominio de los movimientos ovoides (escritura
redondeada), por la cohesión ligada, por la inclinación del eje longitudinal de las
letras hacia la derecha; por la simplificación de las formas; por los movimientos
combinados (barras de las “t”, puntos y mayúsculas ligados a la letra siguiente), por
la escritura de movimiento ascendente y progresivo, por las terminaciones de las
letras, especialmente de las barras de las “t” en punta (lanzadas), cuando la
escritura es rítmica, movida, espontánea y sin cortes o inhibiciones (letras
suspendidas, añadidas, retocadas, adosadas etc.); cuando se abrevia la estructura
de las letras o se dejan palabras con letras incompletas (escritura filiforme,
abreviada o inacabada, etc.).
Cuando el ojo está habituado a observar en el grafismo la fuerza y dinamismo de la
onda gráfica, es fácil descubrir la escritura rápida.
La rapidez con buena presión (escrituras rápidas, profunda, neta, progresiva,
inclinada, proporcionada y rítmica), es un excelente indicador de buena salud y de
una líbido en progresión, es decir, condiciona una energía vital sana, un gran deseo
de vivir y una adaptación sin grandes problemas en las relaciones con el “objeto”,
en el amor, en la amistad, en los contactos sociales y en el trabajo. El sujeto se
desenvuelve en todas las esferas con buena confianza en sí mismo y en sus
posibilidades, tiene un ánimo bastante eufórico y una voluntad activa que no se
arruga fácilmente ante las dificultades o circunstancias adversas.
Dotado de fuerza imaginativa y creadora y de espíritu emprendedor, el sujeto de
escritura rápida con buen nivel positivo, sabe resolver con prontitud y eficacia la
mayor parte de los problemas u obstáculos que encuentra en el camino hacia sus
metas u objetivos, refuerza su energía y su disposición de voluntad cuando tiene
que luchar con las dificultades o las situaciones adversas.
La rapidez gráfica es también un buen indicador de vivacidad en la inteligencia, de
rápida comprensión, asimilación y puesta en marcha de las ideas o de las cosas a
realizar. El juicio opera por inducción y deducción buscando la identificación con la
realidad, es decir, la máxima objetividad y sentido práctico, sobre todo si la escritura

204
es proporcionada y rítmica o se observa una desigualdad metódica en la relación
forma-espacio-movimiento.
Bajo el punto de vista moral o de comportamiento, el sujeto es leal en la amistad y
en sus sentimientos, compromisos y obligaciones.
En sentido negativo, con escritura desigual, lanzada, desproporcionada y
discordante, las pulsiones instintivas, los deseos, las tendencias y el
comportamiento del sujeto, carecen del autocontrol, del sentido de la sensatez, de la
ponderación y de la medida en las reacciones.
No hay equilibrio regulador entre la excitación de los impulsos y la voluntad
reguladora y correctora de las reacciones. Entre los instintos (el Ello), el Yo y el
Super-Yo hay un desbarajuste del control y el sujeto se dispara en sus ideas, en sus
deseos, proyectos y objetivos, como si desconociera el sentido del orden y de la
medida, de la corrección en los modales y los semáforos establecidos socialmente.
El sujeto sufre un estado de inmadurez (defecto de educación o de aprendizaje) o
es víctima de ciertos disturbios de personalidad que pueden haber sido motivados
por diversas causas. Lo cierto es que su deficiencia en el control de los impulsos,
en el control de su excitación y agitación, condiciona un carácter de reacciones
vivas e inmoderadas, es impaciente, irritable, influenciable y brusco. No soporta
esperas o dilación en el acceso a sus deseos, quiere las cosas de inmediato, y le
falta el sano sentido de la realidad, y la capacidad de adaptación necesaria para
convivir armónicamente con los demás.
El sujeto puede ser muy hábil y hasta genial en algún aspecto, pero fuera de aquello
que le atrae, le frena y le hace persona, es un individuo desadaptado y de difícil
convivencia con él. Si el grafismo ocupa toda la página, incluso los márgenes (más
texto que espacios libres entre palabras y líneas: escritura invasora,
desproporcionada y confusa), el sujeto no deja espacio a los demás, interrumpe
constantemente a sus interlocutores, sólo quiere hacer patente lo que él piensa y
charla por los codos sin ninguna clase de respeto a la personalidad y al tiempo que
debe conceder a los demás.

R02 - RAPIDEZ CON INHIBICIONES Y DESIGUALDADES:

(Ver desigualdades en la rapidez, D16).

R03 - REBAJADA, Escritura:

Acortamiento de la altura de las mayúsculas y de las letras de hampa en su
expansión hacia la zona superior. El módulo es el equivalente a dos veces y media
la altura de las letras de la zona media. Por ejemplo, si la zona media tiene un
promedio de 3 mm., la altura normal de las mayúsculas debe ser de 7.5 mm. a 8.
Las hampas deben oscilar alrededor de los 7.5 mm. Se concede a las mayúsculas
un promedio de medio milímetro más, por ser simbólicamente representativas de la
autoimagen, del concepto de rango que el escritor se atribuye a sí mismo en
relación a las minúsculas (imagen de los demás).
Las barras de las “t” muy bajas, forman parte de la escritura rebajada.

205
En algunos casos las jambas también se acortan, centrándose la dimensión de la
onda gráfica sobre la zona media. Esta modalidad de escritura, fue bautizada por mi
alumno, el escritor catalán José Mª Castellet, como escritura “en zona única”. En
cierto modo, es el caso de las figs. 42, 105 y 114a.
En general, la escritura rebajada señala una renuncia a la expansión del Ideal del
Yo, un desarrollo insuficiente de la identidad consigo mismo que repercute sobre la
ambición de ser, de tener rango, de ser superior, de ostentar autoridad y dominio
sobre otros, etc.
Esta renuncia a la necesidad de valimiento adleriano en las aspiraciones del Yo,
puede deberse a un refugio en las actitudes de “obediencia-sumisión” (actitud
pasiva de tipo masoquista en la que el sujeto corta las alas al deseo de poder y
dominación), o puede indicar también la concentración del sabio en sus tareas
científicas cotidianas, con despegue de otros intereses distintos a sus tareas de
investigación. El nivel del grafismo indicará la interpretación a dar.
Por tanto, esta renuncia a “destacar” la importancia del Yo, puede ser lo mismo una
entrega generosa a los deberes de la vida cotidiana, que una falta de envergadura
de las pulsiones de deseo. El sujeto adopta la comodidad sibarita del menor
esfuerzo y espera que sean otros los que luchen para alcanzar metas y objetivos
ambiciosos. Esta actitud frente a la vida se refleja en grafismos muy curvilíneos y
con pocos signos de dinamismo y de tensión, lo que refleja que el sujeto se
encuentra bien con su pasividad en su vida cotidiana y no tiene grandes problemas
en sus relaciones con el “objeto” (amor, amistad, esparcimiento, etc.) y no quiere
complicarse la vida en aventuras o fantasías.
Sin embargo, estas personas modestas y sacrificadas, adoptan a veces, de pronto y
sin advertirlo ellas mismas, la actitud de sentirse ofendidas. Esto confirma la teoría
de Schultz-Hencke, según la cual en toda neurosis conviven tres estadios: la
inhibición, la comodidad y las pretensiones desmesuradas. El sujeto neurótico
puede adoptar como en el caso de la escritura rebajada, una actitud pasiva y
cómoda, de modestia, de renuncia y obediencia-sumisión, pero en su inconsciente,
pueden estar latentes pretensiones desmesuradas.
José Mª Castellet, pretendía ver -de esto hace muchos años-, el proceso de
individuación del que habla Jung, la armonía entre los contrarios: el bien y el mal, el
egoísmo y el altruismo, las apetencias corporales y materiales y los dones
espirituales o del intelecto se compenetran y se equilibran.
Estas tendencias contrarias de la psique, según J. Mª. Castellet, se agrupan en la
conciencia buscando mediante los mecanismos de defensa reguladores, una
renuncia compensatoria.
En todos estos casos, la escritura es redonda o muy curvilínea y aunque aparezcan
algunos pequeños ángulos esporádicos, indicadores de pequeñas resistencias a las
presiones externas, el sujeto permanece fijado a la comodidad de existir sin luchar,
armonizando su actitud con la de los demás. Puede tratarse de una pasividad
inteligente, o de una superación de sí mismo a través del “proceso de individuación”
de Jung.
El sentido positivo o negativo y la armonía del conjunto, aclararán el tipo de
interpretación a elegir.

206
Cabe en esta escritura todos los calificativos dados por los grafólogos clásicos:
humildad, sencillez, modestia, sobriedad, moderación, espíritu complaciente y
comprensivo, actitud de penitencia y humildad religiosa, etc.

R04 - REBUSCADA, (Bizarra o Artificial), Escritura:

La escritura es rebuscada cuando la forma de las letras se aparta de su estructura o
fisonomía normal (figs. 49, 57a y b, 82, 83,111a y 126a).
Supone una intención voluntaria de llamar la atención o de no hacer algo como los
demás. Se llama también bizarra, B35 o artificial, A27.
En general, es un indicador de la intención vanidosa y narcisista de ofrecer una
imagen de sí mismo gallarda e interesante, elegante, distinguida y sobresaliente por
salirse de lo común. Esta intención a base de artificio o bizarrerias, puede ser de
mal gusto y muy complicada, muy arrogante o con pretensiones de originalidad, que
no van más allá de simples extravagancias o ridiculez. Todo depende del ambiente
gráfico y de la auténtica originalidad y gracia de las formas elegidas.
El sujeto hace de la escritura un medio de exhibición, no un medio de comunicación
escrita. Su mensaje, no es la transmisión de un sentimiento, de una idea o de una
explicación dirigida a otro, es un artificio para llamar la atención haciendo algo
distinto a lo que hacen los demás.
Es un signo de vanagloria, de pedantería, de narcisismo y de exhibicionismo que
reclama la atención de los demás.
Este modo de proceder se da frecuentemente en algunos artistas que buscan
distintivos especiales para destacar (trajes o peinados estrambóticos, corbatas de
varios lazos, colores chillones y otros distintivos para causar sorpresa o dar que
hablar. Recordemos el caso de Dalí, de Alaska, de Martirio y de muchos otros
artistas e individuos que confunden el verdadero genio, la originalidad y la
elegancia con la extravagancia y la artificiosidad). Por ejemplo, el porte distinguido,
la elegancia y los modales de un Jaime de Mora y Aragón, pese a sus
extravagancias personales, nunca fueron de mal gusto. El intento de hacer de un
calcetín roto una obra de arte, es algo que roza el mal gusto y la ausencia de
sentido estético y de elegancia personal.

R05 - RECTILÍNEA, Escritura:

Se llama así a la escritura de líneas rectas, sean estas horizontales o ascendentes.
No hay que confundir las líneas rectas con las líneas rígidas. Estas últimas son
inflexibles, sin vibración, sin las pequeñas oscilaciones que son propias de las
naturalezas sensibles y vibrantes. Una persona de ánimo sano y sereno no puede
realizar líneas rígidas, La rigidez es un bloqueo o armadura de la afectividad.
Como ejemplos de escritura rectilínea ver las figs. 10, 16 y 152, en oposición con la
fig. 126a, que presenta unas líneas rígidas.
Si la escritura tiene un buen nivel de dinamismo, de proporción y orden, el sujeto
posee una voluntad estable y un ánimo sereno y ponderado. No hay que olvidar que

207
la dirección de las líneas es un indicador de las fluctuaciones del ánimo, del humor
y de la voluntad. La escritura rectilínea, se asocia frecuentemente con las escrituras
moderada, regular, homogénea y estable (ver estas escrituras para más detalles).
Con el trazo inicial de una letra se inicia un impulso; con la primera letra de una
palabra se inicia la representación mental que tenemos de un objeto (abstracto o
concreto), y en cada comienzo de línea se inicia la modalidad de acción
encaminada a lograr un objetivo. La acción hacia el objetivo deseado, será tanto
más firme, estable y segura cuantas menos oscilaciones o vacilaciones presentan
las líneas.
Por tanto, la escritura rectilínea es un fiel reflejo de la buena programación de los
objetivos a lograr y de la voluntad, confianza y seguridad que tiene el sujeto en
alcanzar los objetivos propuestos.

R06 - REDONDA, Escritura:

Se caracteriza por la redondez, por la forma circular o en segmentos de círculo que
tienen las letras (figs. 14, 69c, 117a, 174 y 183).
En escritura curvilínea (C47), he realizado un estudio bastante amplio sobre la
escritura redonda y su significado.
Buscando una equivalencia simbólica en los dos movimientos de nuestro planeta, el
de “rotación” y el de “traslación”, decía en el artículo C48, que la escritura redonda
realiza un movimiento completo en torno al “sí mismo”, ya que el círculo, en la zona
media, (letras “o”, “a”, “d”, ”g”, etc.) recorre todas las áreas significativas de la
psique.
El movimiento circular empieza en la parte alta de la zona media, arriba, y va dando
la vuelta curvándose hacia atrás, hacia el pasado, entra después en la esfera del
subconsciente corporal y material (base de las letras), sigue hacia la esfera de
contacto con el exterior (parte derecha de las letras), terminando su vuelta en la
parte superior de la zona media, esfera de contacto con el Ideal del Yo. (Este mismo
simbolismo que ya expuse, en mi obra “Tratado de Grafología” (1945) y más
detalladamente en mis obras “El lenguaje de la escritura” (1949) y en “Escritura y
Personalidad” (1961 y en la 8ª edición, 1993), lo he visto confirmado y explicado,
con relación a los óvalos, en la interesante obra de Paolo Bruni : “Simbologia della
Scrittura”, Milán 1994.
Del mismo modo que en la Tierra, todo movimiento circular en la escritura, es un
giro de “rotación” sobre el propio eje, sobre el “sí mismo”, del sujeto, pues, el
movimiento giratorio, cuando es redondo, recorre por igual las diferentes tendencias
del “ser existencial”. Quizá esto parezca muy sutil y teórico, incluso lleno de
fantasía, pero si amplificamos el movimiento y lo referimos a los gestos del cuerpo,
a la expresión corporal, el significado es el mismo.
Cuando Jesucristo lleno de ternura indica a sus seguidores: “Dejad que los niños se
acerquen a mí”, no nos podemos imaginar sus gestos en forma angulosa y brusca.
Y, efectivamente, los gestos redondos aunque puedan ser egoístas, son suaves,
nunca pueden ser bruscos o angulosos, aunque el egoísmo, el sadismo y las malas
intenciones se invistan, a veces, de corazón de tórtola.

208
La escritura redonda, puede ir asociada a la escritura monótona, caligráfica, lenta,
igual, infantil, etc. De su ritmo, de su agilidad estructural, de su sentido progresivo o
regresivo, de su convencionalismo u originalidad en las formas y de su grado de
variedad o monotonía repetitiva, dependen, generalmente, las interpretaciones,
dentro siempre de dos notas clave: la suavidad y la tranquilidad.
La lentitud propia de la escritura redonda puede estar compensada, incluso
supercompensada, por el automatismo en el manejo de los objetos de trabajo.
Cuando el sujeto adquiere automatismo motriz, por ejemplo, en el teclado de los
ordenadores y de las máquinas de escribir, puede alcanzar velocidades de
ejecución sorprendentes y bastante precisas.
En sentido general, la escritura redonda expresa: estabilidad de humor, desarrollo
de las facultades perceptivas que favorecen la memoria de los aspectos físicos de
las cosas (sentido de las formas); bajo nivel de emotividad; buena presencia de
ánimo ante los acontecimientos adversos o inesperados, atención especial a las
apariencias y a la imagen de sí mismo que el sujeto desea dar en el exterior.
Habilidad para mezclar y armonizar lo útil con lo agradable y para socializar los
intereses propios armonizándolos con los intereses ajenos evitando litigios, choques
o enemistades (búsqueda de la seguridad, añadiéndola a la comodidad y a la
previsión de contingencias). Disposición a encontrar el beneficio común en las
asociaciones, en la cooperación, en la conformidad de la mayoría, etc. El sujeto
quiere evitar los riesgos y contingencias que le harían perder su “status”, Desea una
vida cómoda, libre de eventualidades que puedan hacer peligrar su estilo de vida,
su seguridad y la de los suyos. (Para más detalles ver los tipos: linfático, los de
“sensación extravertida” de Jung y los “no emotivos” de Heymans-Le Senne.
(N) Pasividad, nivel de actividad bajo, pereza, flojedad de carácter (el sujeto cede a
la presión de las personas y del medio ambiente que le rodea. Con escritura
anillada o “jointoyée”: egoísmo, tendencia al engaño, al disimulo, al fingimiento a las
insidias verbales y a la falta de honestidad en la conducta, etc. En todos los casos,
es necesario tener en cuenta el nivel de negatividad y el ambiente gráfico general
en que se encuentra la escritura redonda.

R07 - REDONDEADA, Escritura:

Las letras, especialmente las “o”, “a”, “g”, etc. y todas aquellas de movimiento
curvilíneo que tienen su sitio en la zona media, incluyendo las “m” y “n” y las bases
de las hampas, presentan una forma oval o derivada del movimiento en óvalo (figs.
13, 55, 104 y 178).
Como ya he indicado al hablar de la escritura en curvilinea (C47), la escritura
redondeada es más ágil y vibrátil que la escritura redonda. Como en el caso de la
Tierra, el movimiento de “traslación”, propio de la escritura redondeada u oval,
supone un desplazamiento del Ello, del Yo y del Super-Yo hacia el “objeto” al cual
está vinculado por el hecho de existir (tendencia a moverse hacia el “objeto
amoroso”, que será, en la infancia, la madre o el padre y en la edad adulta, una
persona del otro sexo, cuando el sujeto ha liquidado el complejo de Edipo).

209
El movimiento de traslación supone también la dirección hacia objetivos sociales
(relación del Yo con el Tú) y hacia objetivos profesionales (relación del Yo con el
Trabajo).
En este último sentido, la escritura redondeada es, en general, y como he dicho
antes, más espontánea, más vibrátil, más ágil, más activa y más vinculada al mundo
exterior, al deseo de comunicación, de recepción y de participación. La escritura
redonda es más introyectiva que extrayectiva. La escritura redondeada es más
extrayectiva que introyectiva.
Para comprender mejor el “por qué” de este sentido simbólico de la “rotación”
(escritura redonda) y de la “traslación” (escritura redondeada),sugiero reproducir
con la mano, y rápidamente, amplios movimientos en círculo, es decir lo más
redondos posibles y hacer lo mismo después con movimientos en óvalo.
En sentido positivo, la escritura redondeada es un indicador de buena salud, de una
adaptación equilibrada y de una libido en progresión, es decir, el sujeto se
desenvuelve sin trabas, sin tropiezos, sin inhibiciones importantes en el desarrollo
de sus impulsos de vida. Satisface sus deseos y necesidades de todo tipo sin
dificultades, sin choques con el Yo o el Super-Yo, ni con el ambiente externo. La
onda gráfica, en éste caso, tiene un ritmo y un dinamismo profundo y los tres
grandes aspectos de la escritura la forma, el espacio y el movimiento se mantienen
dentro de la “desigualdad metódica” descrita por Moretti.
De aquí derivan las interpretaciones de simpatía, agradabilidad de carácter,
comprensión, benevolencia, empatía personal, espíritu dotado de recursos
sugestivos, expresivos y persuasivos, buena imaginación, gustos estéticos y, con
frecuencia, buena disposición para el arte, etc.
La escritura redondeada, dentro de un buen dinamismo y de una buena
“desigualdad metódica”, se asocia con el optimismo, con la alegría de vivir, con la
gracia y donaire, con la seducción y el encanto atractivo de las personas
“venusianas”, en el sentido que tiene éste término de facilidad para el amor, para la
amistad, para la amabilidad, etc.
En sentido negativo, con excesiva fuerza y dispersión (fig. 85b y 90), el sujeto
puede actuar de modo impulsivo y brusco o con falta de autocontrol emotivo, de
manera confusa o audaz y en el “fuego del deseo”, puede arrollar todos los
semáforos de la buena corrección, del orden establecido y del respeto a la
personalidad de los demás, imponiendo exigencias desmedidas y acaparando
derechos que al sujeto no le corresponden (perturbación o distorsión en cuanto al
sentido de la medida de los conceptos de libertad, dependencia y propiedad de
derechos).
Ofuscado por la pasión de los deseos y por la inmediatez de lograrlos, el sujeto
arrolla la personalidad de otros y la maltrata injustamente. El instinto de vida, en
estos casos, está fuera de toda adaptación bien regulada y de todo comportamiento
armónico.
Cuando la onda gráfica presenta deficiencias en algún sentido, en la presión
(escritura. floja, blanda, tenue etc.), en la dimensión (escritura muy pequeña,
apretada, gladiolada), en la continuidad (escrituras suspendida, vacilante,
atormentada, muy inhibida, regresiva, etc.), figs. 206, 13 y 218, el instinto de vida
del sujeto, está deteriorado por complejos de impotencia, por miedo al fracaso, por

210
sentimientos de inseguridad, de insuficiencia, de culpabilidad y de angustia, que
son la expresión de una libido débil, es decir, de una energía vital deficiente.
En este caso, con una líbido débil, el sujeto puede ser víctima de las presiones
externas, de los abusos de autoridad o de las influencias nocivas que, en sentido
moral, pueda recoger del medio ambiente. El sujeto, al no tener fuerza de voluntad,
se adapta pasivamente y sin resistencia (tal vez refugiándose en el masoquismo)
dentro del entorno donde se siente aceptado y contra el cual no es capaz de luchar,
aunque sea consciente de su morbosidad.

R08 - REGRESIVA, Escritura:

Se llama así a la escritura que en su marcha natural y direccional hacia la derecha,
los movimientos que debieran ser dextrógiros, se dirigen anormalmente hacia la
izquierda, hacia atrás, en sentido contrario a la dirección normal de la escritura.
Son regresivos los finales de las letras en las figs. 4, 7, 8 y 9; los óvalos de las “a”
en las figs. 24 y 25; las espirales señaladas con flechas en la fig. 68; las “d” de la
fig. 75; el retroceso en gancho o arpón de los finales y barras de las “t” de la fig. 93 ;
la inclinación invertida de la fig. 97a; los arcos en el coligamento de la fig. 111b y las
jambas de la fig. 119. Se pueden considerar “regresiones” las prolongaciones
excesivas de los trazos iniciales (fig. 187); las complicaciones en la firma y en la
rúbrica de las figs. 111a, 186, 188, 190 y 191. Es también regresivo el trazo final, a
modo de rúbrica, de la firma en la fig. 189.
La escritura regresiva recibe también el nombre de levógira, de sinistrógira, de
absorbente y egópeta. Estos términos, por sí solos, ya son indicadores del
comportamiento psicológico de los sujetos en quienes predominan los movimientos
regresivos.
La “regresión” es una reacción defensiva contra las frustraciones, o contra la
inseguridad, contra la debilidad o impotencia, contra el miedo al fracaso o a la
pérdida de algo.
Puede ser también un retorno o fijación de la afectividad hacia el pasado, incluso
hacia el pasado embrionario, hacia la madre, hacia la rememoriación de sucesos
históricos personales o de la colectividad, visible sobre todo en los trazos iniciales
largos, en las mayúsculas. La fig. 187 corresponde al periodista e historiador D.
Manuel Aznar, pariente del presidente del P.P.
A consecuencia de excesiva fatiga, de alguna enfermedad, de algún hecho
frustrante que se asocie a experiencias negativas de infancia, por causa de algún
deterioro mental, el sujeto puede retroceder, regresar, cronológicamente a estadios
mentales o de madurez afectiva que ya habían sido rebasados, en cuyo caso, la
conducta del sujeto puede caer en una actitud de inmadurez y tomar la forma de un
egoísmo absorbente, de un acaparamiento o retención del “objeto” (personas,
cosas), incluso llegar al hurto o apropiación ilegítima, con independencia de otros
trastornos neuróticos o disociales.

La excesiva preocupación por sí mismo, por las propias necesidades e intereses,
con olvido de los demás, puede revestirse de cierta dureza, de frialdad y de

211
autoritarismo despótico, si el ambiente gráfico así lo expresa (ver fig. 37). Cuando
en la primera infancia al niño no se le satisface su necesidad de roce epidérmico
con la madre, su necesidad de cariño y de atención amorosa, estas vivencias
frustrantes condicionan en el adulto la falta de confianza, la merma en su
autoestima y en su identificación consigo mismo. lo que hará que carezca de un “sí
mismo consistente” y, como consecuencia, desarrolle una conducta más o menos
neurótica y disocial.
Cuando el sujeto está bajo los efectos de sentimientos o vivencias de frustración,
reales o fantaseadas, se incrementa la sensibilidad del Yo, la defensividad, la
desconfianza, la susceptibilidad ante lo que al sujeto le parece una desatención,
una marginación o un olvido. Esta inmadurez psicológica, puede degenerar en la
necesidad de reclamo, de reivindicación de derechos, generalmente excesivos, y a
veces fantaseados dando lugar a los celos, a la envidia, a los deseos de venganza
incluso a las insidias verbales, a la intriga y, en fin, a variados comportamientos
asociales o neuróticos.
Siempre es necesario tener en cuenta la zona o zonas donde las regresiones se
producen y la fuerza tensional y dimensional de las miasmas así como el ambiente
gráfico en que se encuentran.
Las regresiones en la zona inferior (figs. 49 y 119) evidencian que algo funciona mal
en la esfera de las pulsiones instintivas. Una regresión en las jambas, puede
suponer una experiencia infantil de “rechazo” por parte de los padres o de alguno
de ellos. Este rechazo puede culpabilizar al sujeto y producirle trastornos en su
desarrollo afectivo y sexual. Según el temperamento y según la energía de sus
defensas, el sujeto puede reaccionar optando por una actitud pasiva de renuncia
masoquista, o puede tomar la actitud de ataque y de protesta agresiva constante.
Las regresiones en la zona media (figs. 32, 35, 68 y 174), afectan al
comportamiento del sujeto en la vida cotidiana y a su posición afectiva con relación
a los demás. El egoísmo será tanto más suave o duro cuanta mayor tensión tengan
los trazos. Y la inmadurez en la conducta estará también en concordancia con el
nivel general del grafismo.
En todos los casos, para interpretar justamente la escritura regresiva, hay que
valorar bien el conjunto de signos entre los que se encuentra y el nivel positivo o
negativo de ese conjunto. Para más detalles ver en mi obra “Grafología estructural y
dinámica”, los movimientos regresivos en cada una de las zonas del grafismo.
En sentido general la escritura regresiva es indicadora de una atención centrada en
los propios problemas, intereses y necesidades, con despreocupación o falta de
interés por todo aquello que afecta a los demás (egoísmo, egocentrismo,
narcisismo, etc.). El miedo a la privación o a un tratamiento injusto por parte de los
demás, exacerba la avidez, la necesidad de guardar, de retener, de acaparar con
ansiedad, diversas ventajas o cosas útiles, incluso inútiles, para la vida del sujeto.
La dureza de este significado estará en proporción con el grado de angulosidad, de
fuerza en el trazado y de inversión de las letras, así como con el nivel positivo-
negativo del conjunto.
Este mismo miedo a la privación y la desconfianza mantienen vigilante la atención
del sujeto sobre todo aquello que cree que le corresponde, adelantándose a
reclamar derechos, a reivindicar lo que cree que le pertenece, sobre todo en las

212
cuestiones de dinero. El individuo resulta molesto a causa de sus constantes
inconformismos, reclamaciones y exigencias, muchas veces erróneas.
En sentido positivo: Concentración en sí mismo, reserva, retraimiento, capacidad
abstractiva. Desarrollo profundo de técnicas y de conocimientos relacionados con
su profesión, que guarda sigilosamente, pero que le hacen “imprescindible” en la
parcela de trabajo de la cual se ocupa. Selección cuidadosa de personas, objetos,
ambientes, etc. con los que tiene relación. Tendencia introvertida e introyectiva.

R09 - REGRUESADA (Desigualmente Apoyada) Escritura:

Regruesamiento de la presión sobre los movimientos de flexión, de extensión o en
cualquier sentido. En la fig. 85b, los regruesamientos afectan a los movimientos de
flexión (de arriba a abajo). En la fig. 117a, los regruesamientos adquieren la forma
de “huso”, son fusiformes o espasmódicos. En la fig. 117b aparecen las jambas
regruesadas en forma de cuchillos de carnicero. Los regruesamientos toman la
forma de maza en la barra de la “t” de la fig. 114d y en el trazo final de la “a” de la
palabra “Querida” de la fig. 154.
Los apoyos desiguales (regruesamientos, movimientos espasmódicos o fusiformes,
mazas, etc.) son descargas o sobrecargas de energía bruscas, expresadas, a través
del grafismo en forma de esporádicas contracciones nerviosas y musculares
anormales que acentúan el espesor de los trazos de manera más o menos violenta
o espasmódica.
En general, los apoyos bruscos en la presión, sea en los movimientos verticales u
horizontales, dada la violencia de este gesto, expresa las anomalías en la líbido, en
la capacidad de goce y satisfacción, tanto con referencia a la esfera sexual, como a
las relaciones con los demás.
Estas anomalías en los mecanismos de defensa reguladores de la conducta,
conduce a las crispaciones nerviosas, al paroxismo, a la acumulación de
sentimientos de odio, de rabia, de ira, etc., de aquí las reacciones sumamente
irritables y violentas cuando el sujeto se siente afectado por pequeñas frustraciones
o contrariedades. Estas reacciones están siempre en desproporción con la causa
motivante.
La conducta del sujeto, si no está suficientemente frenada por el aprendizaje
cultural, por la madurez psicológica, o por una educación adecuada, puede dar
lugar a reacciones explosivas y descontroladas, de tipo peligroso, por cuanto el
sujeto tiende a acumular sentimientos de venganza contra aquellas personas que
cree que le han humillado, perjudicado o engañado (factor “e” de Szondi).
Los regruesamientos, cuando son fusiformes (figs., 117a y b), pueden ser
expresivos de cierta frivolidad sensual y corresponden, según Albert de Rochetal, a
personas que son mas voluptuosas y sibaritas que realmente sensuales. A estas
personas las gusta llamar la atención, sorprender con regalos rebuscados, con
pequeñas frivolidades. Suelen ser coquetas, amantes de los cumplidos, de las
ceremonias, Les gusta que los demás tengan con ellas atenciones especiales. En el
caso de la fig. 117b, las jambas terminadas en forma de cuchillo de carnicero,
expresan un inconsciente sádico.

213
Para más detalles sobre la interpretación de los apoyos o regruesamientos bruscos,
ver las escrituras masivas, M07, reinflada, R11, fusiforme, F11 y desigualdades de
presión, D14.
Actualmente, debido al empleo de los bolígrafos y de los rotuladores,los
regruesamientos en los trazos sólo se pueden percibir con una lupa de ocho o diez
aumentos y, con todo, requiere experiencia descubrirlos.

R10 - REGULAR, Escritura:

La regularidad de la onda gráfica, podría decirse que se acerca al concepto
morettiano de “desigualdad metódica”. Se trata de una escritura homogénea, con
buena estabilidad de forma, de movimiento y de espacios, sin llegar a la monotonía
ni a la rigidez (figs. 16, 152, 178 y 215).
La regularidad, en los movimientos gráficos, es la expresión de una voluntad
acostumbrada a controlar los impulsos naturales y situarlos dentro de un orden y
una disciplina ajustada tanto a las exigencias internas (principios morales de
conducta), como a las exigencias externas impuestas por las relaciones sociales,
por las normas de trabajo y por el sentido ético y estético en general.
No hay que confundir la igualdad con la regularidad. La regularidad es el efecto de
una voluntad organizada y disciplinada. La igualdad (figs. 47 y 48), es el efecto de
la repetición de hábitos psíquicos y motrices, propia de los temperamentos linfáticos
o no emotivos, que generan los movimientos iguales, monótonos y automáticos.
La regularidad, en sentido positivo, es la expresión de un autocontrol que “regula”,
dirige y orienta el pensamiento, los afectos y los actos en un sentido ético y estético
útil al sujeto y a la sociedad. El sentido del deber, de la responsabilidad, de las
obligaciones, la puntualidad, el orden, la sistematización, el método, la
programación, etc. son el efecto directo de esa voluntad reguladora.
Decía Mira López en su obra “Los cuatro gigantes del alma” (el miedo, la ira, el
amor y el deber), que “la tendencia a organizar los datos sensoriales, los afectos y
las ideas en configuraciones sencillas y armónicas, es una misión de la conciencia
intelectual para introducir claridad y distinción en la borrosa penumbra del
psiquismo”. Efectivamente la escritura regular, al implantar un orden armónico que
se ajuste, a la vez, a las necesidades y exigencias del “Yo”, del “Tú” y del “Trabajo”,
es un indicador de una conducta que cumple con un deber, a la vez que genera
tranquilidad, sentimiento de la justicia, equidad y complacencia en cuanto a cubrir el
“qué dirán”, de modo no fariséico.
En sentido negativo, la escritura regular, es simple apariencia fariséica que se
inviste de convencionalismo y donde se cumplen las normas sin sentirlas y el
trabajo se realiza por pura obligación y como una maldición bíblica que el sujeto
tiene que aceptar, si quiere seguir viviendo y manteniendo su “status vital” (moral de
conveniencia).
Cuanto más se aproxima la escritura regular a la rigidez, tanto mayor será el
fariseismo, la coraza que el sujeto interpone entre él y su entorno (ver escritura
rígida: R21). Si la escritura tiene una presión blanda, la debilidad de las tendencias
crea estados de angustia, de ansiedad y de culpabilidad. La desconfianza anida en
el ánimo del sujeto y tiende a ver fantasmas en el comportamiento de los demás y a

214
descargar sus insatisfacciones hablando mal de los demás (las censuras que no
puede autodirigirse, las proyecta sobre los otros).

R11 - REINFLADA, Escritura:

La escritura reinflada no se refiere al volumen dimensional de las letras, sino a los
regruesamientos de la presión, de los cuales ya hemos hablado más atrás (ver
escritura rregruesada, R09).

R12 - RELIEVE, Escritura en:

El relieve se refiere al mayor o menor contraste que ofrece el color de la tinta al
destacar sobre el papel. Cuanta más fuerza, nitidez y profundidad tiene el trazado,
el relieve es mayor. Por tanto, el relieve de la escritura está ligado a la profundidad
y nitidez del borde de los trazos. Debe observarse con lupa (ver escritura profunda,
P15).
El empleo de rotulador y el trazado pastoso pueden dar una falsa impresión de
relieve. Un bolígrafo de bola defectuosa, puede dar la impresión de un relieve
desigual. Para distinguir claramente el relieve de la escritura, conviene hacer
escribir a distintos individuos cualquier frase, que no tenga contenido emocional,
utilizando la misma pluma y la misma clase de papel.
En sentido positivo, la escritura en relieve, es un buen signo de excelente salud, de
buena vitalidad, de una líbido en progresión y de profundidad y relieve personal en
las ideas, en los afectos y en los actos. Pulver y otros grafólogos posteriores, han
atribuido a la escritura en relieve, las facultades creadoras, innovadoras y
realizadoras, el carisma personal, la imaginación sugestiva y el comportamiento de
líder en las reuniones de trabajo. El sujeto, no sólo tiene capacidad sugestiva y
creadora en sus ideas, sino que intenta llegar al meollo de los temas y a la
profundización de las cosas en todos los asuntos que se ocupa.
La escritura en relieve es frecuente en personas que destacan o han destacado en
alguna rama del “hacer” y del “saber”, en ciencia, en arte, en la industria, en la
política, etc., junto con la escritura rítmica (Klages), con la escritura de metódica
desigualdad (Moretti) o con los signos de armonía (Crepieux-Jamin), es un indicador
de superioridad, entendiendo ésta como alta capacidad para pensar y actuar.
Se ha atribuido también a la escritura en relieve una buena capacidad de memoria.
La retención de en gramas, sin embargo, es un proceso activo que depende de la
motivación. Cuando lo percibido interesa al sujeto percibiente las imágenes o en
gramas quedan fijadas en la memoria a largo plazo. Si lo percibido no está motivado
por la atención y el interés, los contenidos mnémicos apenas duran unos 60
segundos y después se olvidan. Por tanto, la memoria reflejada por la escritura en
relieve, puede ser parcial.
En sentido negativo, con escritura muy curvilínea, pesada, gorda y con poco
dinamismo, la escritura en relieve, indica pasión, sentimentalismo ardiente,
sensorialidad, epicureísmo, hedonismo, etc. La atención se centra en los placeres

215
del cuerpo y en el aspecto lúdico de la vida, en detrimento del espíritu.(Ver para
más detalles la escritura profunda: P15).

R13 - RELIEVE, Escritura sin:

La onda gráfica no destaca sobre el papel, queda como apagada, pálida deslucida,
sin brillo, o mate. El color de la tinta queda como absorbido por el papel.
Lamentablemente, ni el relieve del trazado, ni la ausencia de relieve puede
apreciarse con muestras impresas.
En física, como sabemos, los colores calientes irradian luz; los colores opacos la
atraen, la absorben. Esta es la diferencia entre la escritura en relieve y la escritura
sin relieve. En la escritura sin relieve se descubre la falta de savia vital, la ausencia
de brillo, de poder sugestivo y creador de la personalidad, es decir, la pobreza de
recursos imaginativos, la introyección y la escasez de relieve personal.
La tendencia absorbente de los individuos con escritura sin relieve, condiciona una
sensibilidad aguda para las cosas que se refieren al propio Yo y falta de
sensibilidad, indiferencia o rechazo, para aquello que se comprensión, atenciones
delicadas, miramientos y estimación procedentes de los demás, pero como árbol sin
savia y sin verdor, poco puede ofrecer a las personas de su entorno.
Esta “esterilidad mental y afectiva”, puede suponer una deficiencia de rendimiento
en el terreno laboral, si la tarea que tiene que realizar el sujeto no es pasiva, sino
activa, renovadora y cambiante. El sujeto no es apto para tareas que requieran
recursos imaginativos, facilidad de improvisación de soluciones y adaptación rápida
a personas y circunstancias variables.
El significado de la escritura sin relieve, se agrava, si la presión es floja o blanda,
indicando entonces, la facilidad para el desaliento, la abulia, la indolencia, la falta
de interés por las cosas y el rechazo de toda actividad que requiera un pequeño
esfuerzo. Sujetos así, al ser permeables a toda clase de influencias, pueden ser
desleales y caer en la delincuencia, en la tentación de hurtar o de comunicar datos
que deben permanecer secretos.

R14 - RELIEVE DESIGUAL, Escritura de:

Se presentan en la onda gráfica tramos de texto, palabras o partes de las palabras
que tienen un relieve desigual. Hay que descartar la posibilidad de una pluma,
bolígrafo o rotulador defectuosos o el agotamiento de tinta en el instrumento
utilizado.
Cuando las variaciones de relieve no se deben al instrumento utilizado, los fallos de
relieve pueden ser un indicador de pérdidas de vitalidad, de vulnerabilidad física y
de incremento de la impresionabilidad por fatiga, enfermedad o estados
postoperatorios. Según Pulver, los cambios de relieve en la escritura pueden ser
también debidos a “un narcisismo no superado que acentúa la susceptibilidad” y
hace al sujeto quisquilloso y fastidioso.
Los cambios de relieve suelen darse a veces en sujetos muy impetuosos que pasan
fácilmente de un gasto excesivo de energía en cualquier objetivo nacido de

216
improviso y luego caen en un agotamiento físico. De aquí la euforia y sobreactividad
de unos momentos y el estrés o cansancio de otros, seguido de irritabilidad y de
quisquillosidad. (Para más detalles, ver desigualdades de la presión, D14).

R15 - RESEGUIDA, Escritura:

La escritura reseguida es aquella en que los movimientos de bajada (plenos) y los
movimientos de subida (perfiles), tanto en las jambas como en las hampas, realizan
el mismo recorrido montando el movimiento de subida sobre el de bajada
(reseguimiento), figs. 52, 97b y 203b).
Teóricamente, es una forma de “regresión”, de vuelta atrás, de estrechamiento, de
inhibición o de opresión de las tendencias, sean éstas instintivas, afectivas o
mentales. Supone una dificultad o bloqueo de la expansión instintiva (jambas); de la
expansión afectiva (letras pegadas o adosadas en zona media) o de la expansión
de las propias ideas o del impulso a la comunicación de las mismas (hampas
reseguidas).
El sujeto teme apartarse, despegarse, de aquellos ambientes donde se siente
“seguro”. El reseguimiento es algo así como avanzar unos pasos y volver hacia
atrás sobre los mismos. Recubrir un movimiento de flexión con otro de extensión o
recubrir un círculo o un óvalo con otro movimiento igual (escritura anillada o
“jointoyée”), indica claramente cual es la esfera de la personalidad más vulnerable,
aquella donde se siente menos seguro y en la que más prepara sus recursos
defensivos.
Todo signo de “reseguimiento”, es un intento de “cerrar” o de “ocultar” algún aspecto
de la personalidad que el sujeto tiene “vulnerable”, despreciable ante su conciencia,
o que no quiere dar a conocer ante el miedo que le pueda crear conflictos,
sufrimiento o inseguridad.
Dentro del reseguimiento, se pueden incluir también las llamadas “letras adosadas”.
Las letras adosadas, empotradas o que montan sobre las letras que anteceden, es
un signo que ha sido muy bien estudiado por Moretti y sus seguidores,
principalmente por Pacífico Cristofanelli en su obra “Segni del vissuto”. Cristofanelli
interpreta éste signo como una especie de “oclusión, de desconfianza, de
restringimiento, frente a la gente, debido a una excesiva necesidad expansiva del
propio sentimiento de la cual debe defenderse. Es el temor expansivo propio del
adolescente”. Para más detalles ver (escritura adosada, A07 y escritura en
retroceso, R18).

R16 - RETARDADA, Escritura:

El retardo en el grafismo puede estar motivado por las siguientes causas: por
excesivo esmero en la ejecución de las letras, en el cuidado de las formas, del
orden y de los espacios; por la frecuencia de retoques, añadidos o correcciones; por
la excesiva ornamentación de mayúsculas y de otras letras; por el empleo frecuente
de regruesamientos en los trazos; por la frecuencia de los “lapsus de cohesión” o

217
por el emborronamiento de los puntos (mano pesada); por la pastosidad y descenso
del grafismo; por las regresiones o movimientos sinistrógiros anormales; etc.
Producen también retardo las letras adosadas y suspendidas; los temblores, las
sacudidas, las vacilaciones, las contorsiones, los truncados, los puntos
innecesarios, los barramientos inútiles; el empleo de un instrumento defectuoso;
una posición incómoda o inadecuada cuando se escribe, etc.
Cuando el retardo se debe a un especial interés de la voluntad por conservar un
orden estético y dar al texto una buena presentación, es un indicador de cuidado de
las apariencias externas y atención especial a la persona a la cual se envía la
comunicación: esmero, pulcritud, sentido estético y escrúpulo en hacer las cosas
bien y dar buena imagen.
Este cuidado de las apariencias puede señalar una excesiva prudencia y una falta
de naturalidad, propio de una inteligencia no siempre libre y bien adaptada a
cualquier ambiente, persona o situación. El sujeto puede vivir oprimido por el “qué
dirán” y por un Super-Yo tiránico.
Si el retardo se debe a anomalías tales como “retoques”, añadidos, tachaduras,
lapsus de cohesión y otras anomalías perturbadoras del ritmo natural, las causas
pueden ser variadas : trastornos afectivos o mentales, perturbaciones neuróticas,
graves preocupaciones, fuertes estados de ansiedad, debilidad de la mente por
agotamiento, por enfermedad o estados postoperatorios, etc.
Si el retardo se debe a excesos de ornamentación (figs. 38 y 111a), las tendencias
narcisistas están presentes. El sujeto centra su afectividad y orienta su dinamismo
vital, sus intereses de admiración y de aprecio en el propio Yo. con miras a hacerse
digno, también, de la estimación de los demás, de donde las actitudes de
presunción, de pedantería, arrogancia, etc.
El sujeto narcisista, puede proyectar sobre otra persona (del mismo sexo o del sexo
contrario), la propia imagen y amarse a sí mismo a través de ella. Es el caso de
muchos homosexuales y de personas que eligen féminas eróticamente llamativas, o
el de féminas que eligen varones más jóvenes y destacadamente viriles o
feminóides, depende del tipo de compensación buscado.

R17 - RETOCADA, Escritura:

El retoque es la corrección de un fallo escritural. Este fallo, puede deberse, sea a
una incompletud de alguna letra o palabra, sea a haber escrito una letra por otra;
por haberse omitido, olvidado o mal formado algún signo o por querer precisar o
perfeccionar la legibilidad de una letra o de una palabra. Entran aquí las tachaduras
de palabras, si el tachado es poco frecuente.
Las letras que más corrientemente se observan los retoques son : las “r”
minúsculas, los bucles de la hampas, las “a”, las “e”, los trazos de unión entre las
letras (empalmes), los puntos y los acentos.
Bajo el punto de vista psicoanalítico, los fallos, olvidos o equivocaciones, etc. tanto
en el lenguaje escrito, como en el oral, son producidos por interferencias de la
actividad inconsciente (impulsos, vivencias o contenidos frustrantes o de

218
culpabilidad, casi siempre reprimidos), que bloquean o perturban la intención
consciente, generando incertidumbres o vacilaciones.
Aparte de este significado psicoanalítico, los retoques pueden deberse, cuando se
producen en un grafismo con buen nivel positivo, a un deseo de claridad, de hacer
las cosas bien y de precisar los pormenores que pueden dar lugar a errores (espíritu
de perfeccionamiento y de selección en el que no está lejos el escrúpulo). Es
también una expresión de cortesía y de atención a la persona a quien se dirige el
mensaje. Indica también una observación de sí mismo y una necesidad de
autocorrección en posibles errores. Pero puede indicar también la defensa posible
contra la amenaza de un desequilibrio interior (obsesiones, angustia, estados
depresivos, etc.).
En sentido negativo, los retoques pueden ser un indicador de estados obsesivos de
inseguridad, de culpabilidad inconsciente, de fatiga, de depresión, de agotamiento,
etc. El sujeto, en cualquiera de éstas situaciones, se detiene indeciso absorbido por
su inquietud, se colapsa, sufre entorpecimientos, es objeto de sentimientos
contradictorios y, a veces cubre con la obstinación la falta de confianza en sí mismo
(angustia neurótica). Ante el trabajo, en aquellos aspectos no habituales, siente
cierta incapacidad para acelerar el ritmo normal. Por el contrario, el retoque puede
señalar también a sujetos muy impacientes, irritables y agitados que, al intentar
avanzar aceleradamente, cometen más errores que aciertos, al no tener suficiente
calma para trazar, de primer intento, las letras con nitidez.
Cuando en un escrito normal (carta o documento) se observan palabras e incluso
frases tachadas, el estado interno del sujeto puede ser preocupante, sobre todo si
se repiten las tachaduras a lo largo de las cartas o documentos. El sujeto puede
estar invadido por un control rígido de la razón o del Super-Yo (obsesiones), que
pueden mostrarse a través de un estilo de vida muy intelectualizado, racionalizado y
distanciado de la normalidad. Por ejemplo, el sujeto quiere mostrar su
escrupulosidad en una honestidad y sentido moral tan rígidos y puritanos, tan
meticulosos, que se hace insoportable. La preocupación por una higiene rigurosa, el
autoritarismo, la ambivalencia afectiva, etc., pueden estar indicadas en éste signo.
Nota aclaratoria. Tanto los retoques como las palabras y frases tachadas, no tienen
gran significado cuando se trata de apuntes, de borradores o de notas en sucio. Los
retoques y tachaduras, tienen un alto significado en la firma. Una firma tachada por
la rúbrica o por un trazo final que la atraviesa de derecha a izquierda, es una
agresión a la autoimagen, al concepto de sí mismo, es una expresión de
autodestrucción inconsciente debido al descontento de sí mismo. Puede reflejar
también las tendencias masoquistas.

R18 - RETROCESO, Escritura en:

Es un modo acentuado de la escritura regresiva (Gille). A la inclinación invertida, se
añade la escritura apretada o con letras adosadas y variados signos de regresión,
principalmente en la zona media e inferior (figs. 61, 126a y 174)
Sostiene el Dr. Gille que el denominador psicológico común de la escritura en
retroceso es la ansiedad. La ansiedad es una emoción difusa, poco concreta, poco

219
controlada y sobrecogedora que crea un estado desagradable entre el deseo y el
temor. La ansiedad, está motivada por rechazos o por interrupciones violentas de
placer. Este estado interior, puede generar, entre otras cosas, angustia, agresividad,
complejos de desamparo, depresión, miedos y sobresaltos, neurosis traumáticas,
rigidez y diversos mecanismos de defensa.
Es difícil, dice el Dr. Gille-Maisani, “saber por el sólo medio del análisis de la
escritura, si la angustia se refiere a estados difusos (miedo al porvenir, a lo que
puede ocurrir al propio Yo o a personas queridas), o si es un miedo fijado (fobia a un
objeto, a un animal, a sentirse encerrado, a subir en ascensor, etc.).
En la fig. 126a, que es la más significativa de las muestras de escritura en
retroceso, vemos la inclinación invertida, la rigidez de las líneas, los notables
movimientos sinistrógiros de las jambas, los barras de las “t” en diagonal, los
sobrealzamientos, etc. todo ello testimonio un tipo de personalidad obsesiva, rígida,
combativa y oposicionista, llena de exigencias, de escrúpulos, de autoritarismo, de
puntualidad y de un orden tan racionalizado, que no permite ninguna clase de
flexibilidad y de comprensión. El sujeto vive en una tensión extrema, con ideas muy
complicadas y en un estado de crispación que impide su adaptación normal a las
personas y a las corrientes de la vida. (Para más detalles interpretativos, ver
escritura regresiva, R08 y escritura rígida, R20).

R19 - REVÉS, Escritura al:

La dirección de los trazos y la forma de las letras se realiza en sentido contrario al
enseñado por la caligrafía. Por ejemplo, las “a” y las “o”, el óvalo de las “b”, de las
“g” y de otras letras, siguen el mismo sentido direccional de las agujas del reloj. Ver
la inclinación invertida y el giro de los movimientos de las jambas en la fig. 126a.
El Dr. Gille interpreta éste signo como tendencia a un “estilo de conducta, en que el
sujeto, en sus relaciones del Yo con el Otro sexo, en las relaciones del Yo con el Tú,
o del Yo con el Trabajo, no quiere pensar o hacer las cosas como todo el mundo”.
Esta anomalía, puede ser más o menos importante y neurótica. El sujeto oscila entre
el anticonformismo, frecuente en los adolescentes, y la actitud radical, obsesiva y
rígida del paranoico (126a).
En sentido positivo, con un buen ambiente gráfico, puede ser la expresión de una
personalidad con un tipo de pensamiento que se aparta de los convencionalismos e
intenta mantener unos criterios propios y un estilo personal y creativo que le
distinga de los demás por la originalidad.
Con alto nivel negativo, por ejemplo, en el caso de la fig. 161, el deseo de
originalidad, de no hacer las cosas como todo el mundo, se convierte en una
desadaptación neurótica, tras de la cual puede haber una tendencia esquizóide un
exhibicionismo de tipo histeróide (el sujeto busca en los contrastes y en la
artificiosidad o en las extravagancias, un medio de sorprender y de llamar la
atención).
Las letras al revés, se observan actualmente en los grafismos de la juventud actual,
como expresión de rebeldía, de no aceptación de los convencionalismos y
exigencias paternales y de las instituciones sociales.

220
R20 - RÍGIDA, Escritura:

Se caracteriza esta escritura-tipo por la predominancia de los movimientos rectos y
angulosos, por la excesiva regularidad de la dimensión en la zona media, por la
inflexibilidad de las líneas y del mismo ángulo de inclinación.
Son satélites de la rigidez, los trazos iniciales y las barras de las “t” en diagonal (fig.
126a) y, a veces, se unen los anteriores signos dominantes a los sobrealzamientos
excesivos y al predominio de las longitudes de las mayúsculas, de las hampas y
jambas (fig. 204).
En general, la rigidez es un “blindaje” del Yo caracterizado por la resistencia
defensiva a ceder a la sensibilidad, a las manifestaciones de ternura y a las
pulsiones instintivas. El sujeto rechaza todo lo que proviene de otros, sean ideas,
proyectos, consejos o sugerencias, incluso demostraciones palpables de la realidad,
por considerar que ceder a esas instancias es un signo de debilidad que le
inferioriza y le coloca por debajo de los demás. De aquí el comportamiento
obstinado, la oposición testaruda y la actitud hostil y obsesiva de los sujetos rígidos.
En estos sujetos, las pulsiones sexuales se liberan mediante el mecanismo de
defensa de la agresividad. La excitación o energía que no pueden descargar por vía
de un orgasmo pleno, se convierte -según Lowen-, “en una fuerza perturbadora
dentro del organismo”. Como consecuencia, se genera esa ansiedad flotante que
puede excitar el corazón produciendo palpitaciones; puede producir sensación de
hormigueo en el vientre y otros síntomas corporales.
En el terreno psíquico, la rigidez puede producir sentimientos de culpabilidad, ya
que la falta de una satisfacción sexual adecuada, hace que estos individuos se
sientan mal, pecadores o culpables y proyecten estos mismos estados psíquicos
sobre los demás, caso muy frecuente en los sujetos paranóides, en los falsos
moralistas y en algunas mujeres con agresividad feminista.
Con bajo nivel positivo, la escritura rígida, es un indicador de actitudes y posiciones
fanáticas. inflexibles e intransigentes, carentes de toda consideración a los demás.
La imperturbabilidad agresiva de éstos individuos puede ser fatal, sobre todo en la
vida privada y en la actividad laboral. El formalismo, inexorable y cruel, ante las
cuestiones del deber, la puntualidad, la disciplina y las normas y principios, conduce
a frecuentes injusticias y a crear un clima de convivencia inaguantable.
En el mejor de los casos, la escritura rígida señala una adaptación recargada de
principios, normas, reglamentos y otras consideraciones que el sujeto crea para sí
mismo, pretendiendo controlar todas las situaciones y no aceptar otro modo de ver
las cosas que aquello que es compatible con la imagen que tiene de sí mismo. Por
tanto, su adaptación no es más que la parcial y concertada. Combate o se opone a
todo aquello que no concuerda con su modo de ver las cosas.
El sujeto, por su general opacidad a la empatía, no capta las motivaciones, deseos,
ideas o simpatías de los demás. Es incapaz de comprender y de identificarse con la
manera de pensar, sentir y actuar de los demás (sensibilidad bloqueada), por lo que
carece de aptitud para el matrimonio y, en el terreno laboral, no debe ocupar
puestos de relación con los clientes.

221
R21 - RÍTMICA, Escritura:

Hay, entre otros, tres conceptos difíciles de medir objetivamente y difíciles de
enseñar : el concepto klagesiano de “ritmo” (“ritmo de base” de Roda Wieser), la
“metódica desigualdad” de Moretti y el concepto de “armonía” de Crepieux-Jamin.
Estos tres conceptos los integra el “Método Vels de Grafoanálisis” dentro del sentido
positivo y negativo del grafismo, que recoge la aptitud de adaptación y la madurez
psicológica de cada individuo.
El “ritmo”, según Klages, es una sucesión de movimientos que, guardando una
relación armónica entre sí y sin repetirse nunca en la misma forma, avanzan
conservando un cierto orden inconsciente y un equilibrio natural. El ritmo es un
movimiento espontáneo y natural que ocupa un sitio entre dos extremos: la escritura
desigual y la escritura monótona
El “ritmo” está en relación con la fuerza y dinamismo vital, con la libido en
progresión (Jung) y con el sentido positivo del “Método Vels de Grafoanálisis”
La “metódica desigualdad” de la escuela morettiana, es un concepto muy sutil que
parece recoger la vibración sintónica y buena sincronización de las funciones
espirituales, afectivas y biológicas. Es un concepto más cercano al equilibrio moral y
al proceso de individuación de Jung, que a la fuerza y dinamismo vital creador de
Klages.
El “ritmo” es un movimiento suficientemente fuerte, dinámico y profundo a través del
cual se manifiestan, libremente, sin trabas, sin inhibiciones, sin saltos bruscos y
dentro de una cierta armonía y orden las tendencias vitales del individuo (líbido en
progresión). Las figs. 29, 162, 178, 187 y 215, presentan diversos grados de ritmo,
en unos casos más vivo y en otros más pausado.
Ritmo, quiere decir ímpetu natural, íntima sensación de fuerza, de optimismo, de
confianza en la vida y en la propia capacidad de superación de los problemas y
dificultades, cualidades propias del individuo sano y equilibrado.
En la escala de Pophal, el ritmo estaría situado en la predominancia de los grados II
y III.

R22 - ROBUSTA, Escritura:

El espesor o grosor de los movimientos en flexión sobrepasa el medio milímetro. La
escritura robusta es rápida, profunda, apoyada y tensa. Estas cualidades del
trazado son constantes en todo el grafismo (figs. 96,178 y 181).
En sentido positivo : potente dinamismo psico-físico, fuerza vital, libido en
progresión. Voluntad afirmativa con capacidad realizadora y dotes de mando.
Capacidad para concebir y realizar las propias ideas. Necesidad de actuar sobre el
entorno para renovarlo y adecuarlo a las propias necesidades y a las necesidades
colectivas y a los cambios actuales. Personalidad robusta y con carisma. Dotes
sugestivas, recursos imaginativos para argumentar. Buena memoria perceptiva. El
sujeto no pasa inadvertido en los ambientes sociales o de trabajo. Es capaz de
romper moldes caducos e imponer criterios adecuados a las realidades presentes.

222
En sentido negativo tendencia a ostentar autoridad, mando y decisión sin otros fines
que los intereses personales. El sujeto decide por todos, tanto si pide consenso,
como si no lo pide. Se justifica a posteriori. Violencia, poco tacto y a veces
brutalidad verbal hacia sus oponentes. Falta de consideración y de respeto a la
personalidad de los demás y a los intereses ajenos para dar preferencia a los
propios (abusos de poder y de autoridad). Tendencia a buscar los goces y
satisfacciones únicamente en el aspecto material.
Hay que tener en cuenta que no siempre el trazado robusto es indicador de fuerza
física. Puede tratarse únicamente de fuerza psíquica y nerviosa y no de fuerza
muscular.

R23 - RÚBRICA, La:

La rúbrica es el marco, el embalaje o red protectora que agregamos a la firma, bien
sea para destacar nuestro Yo, como ocurre en los subrayados (figs. 114a, 114b y
197), para ocultar la propia autoimagen rodeándola o envolviéndola con varios
movimientos curvos (fig. 191), para protegerla entre líneas paralelas que sirven de
muro defensivo (fig. 190) o dando vueltas complicadas de tipo narcisista, como
vemos en la fig. 186. La rúbrica, en algunos casos, tacha la firma, como señal de
descontento de sí mismo (fig. 194). La rúbrica puede estar sustituida por un trazo
vertical fuerte y descendente (fig. 192), indicando la posición firme y tajante,
autoritaria y de imposición del escritor.
En España, dos grafólogos han dedicado mucho tiempo y espacio al estudio de la
firma y de la rúbrica: el Profesor Mauricio Xandró, con frecuentes seminarios sobre
el tema y su discípulo José Javier Simón, quien en su obra “El gran libro de la
Grafología”, publicado por Circulo de Lectores, dedica varias páginas a la firma y a
la rúbrica, revisando ésta última a la luz de los aspectos gráficos.

S01 - “S” , La Letra:

La letra “s” minúscula, tal vez por su estructura, que puede ser abierta o cerrada,
por sus cambios de forma y por sus posibles alargamientos “hacia arriba”
(sobrealzados) o “hacia abajo” (trazo final invadiendo la zona inferior), y por otras
particularidades, los grafólogos clásicos, no gestaltistas, le atribuyeron el
simbolismo de “letra expresiva de la conciencia”.
La conciencia, según los criterios de los grafólogos amantes del signo fijo, puede
ser abierta (fig. 195), cerrada (fig. 196), egoísta (por el buclecito final, fig. 197),
dominada por escrúpulos (primera “s” de la fig. 198), orgullosa (sobrealzado de la
fig. 199) y muy materialista (trazos finales de las “s” de la fig. 200 invadiendo
indebidamente la zona inferior).
Estas interpretaciones son sólo detalles aislados de una letra. Nosotros creemos
que una letra, por sí sola, no es representativa de todo el conjunto, más que en
casos muy excepcionales. Como he dicho en otras muchas ocasiones, los signos

223
aislados deben interpretarse de acuerdo con el ambiente gráfico en que se
encuentran.

S02 - SACUDIDA:

La onda gráfica sufre pequeñas contracciones o espasmos nerviosos y musculares
que influyen sobre la estructura, la dirección de las líneas, la dimensión de las letras
y sobre la estabilidad general del grafismo (fig. 201).
Las sacudidas en la escritura, se deben a una alteración de la actividad nerviosa
que perturba la acción reguladora y coordinadora del movimiento gráfico. Bajo el
punto de vista psíquico, es el efecto de un estado de ambivalencia psíquica en el
que impulsos inconscientes cargados de fuerte contenido emocional y con tonalidad
angustiosa, perturban la actividad consciente.
Según el Dr. Resten, representa “un combate entre dos fuerzas contradictorias que
operan en el interior del sujeto”. En este estado de lucha, el escritor se ve obligado
a moderar sus impulsos por no poder franquearse. Supone también una fuerte
hipersensibilidad que condiciona el nerviosismo constante, la inestabilidad, la
acusada avidez en los deseos, la impaciencia y la dificultad de espera. Con trazos
acerados, produce la irritabilidad quisquillosa, la susceptibilidad acusada, las
reacciones infantiles, las críticas mordaces a los demás. Tendencia al sobresalto
emocional y a la crispación, etc.
Este signo, según el Dr. Resten, se presenta con frecuencia en la neurosis obsesiva
y en la astenia por agotamiento nervioso (neurastenia).

S03 - SALTARINA, Escritura:

La escritura saltarina es una modalidad de la escritura sinuosa, es decir, se
caracteriza por un asiento mas o menos inestable de las letras en relación con la
base de las líneas en la zona media (fig. 88 en oposición a la fig. 89a. Esta última es
mucho más apegada a la horizontalidad).
En sentido positivo, la escritura saltarina es un signo de sensibilidad vibrante, de
fácil conversión de las impresiones en intuiciones sobre las cosas, en inspiración,
en visiones rápidas de lo que fue, ha sido o está siendo algo que ha estimulado el
pensamiento o la imaginación del sujeto. Señala también la facilidad para pasar de
un tema a otro y para adaptarse a ideas nuevas o a nuevos modos de ver las cosas.
En sentido negativo, la escritura saltarina refleja la inestabilidad, los cambios
repentinos en las ideas y en los proyectos, la incapacidad para atender tareas
monótonas o repetitivas y para permanecer fiel a cualquier ambiente, a cualquier
idea o plan ya programado, necesidad de cambiar, de variar, sea por inquietud de
espíritu o por volubilidad. Informalidad moral, inconstancia en la amistad. Pronto
olvido de los favores que recibe de los demás.
(Ver, para más detalles, el sentido negativo de la escritura sinuosa, S13).

S04 - SCRIPT, Escritura:

224
Modelo caligráfico de origen inglés, caracterizado por la tendencia a imitar los tipos
o letras de imprenta. Este modelo de caligrafía presenta las letras desligadas y
yuxtapuestas (figs. 87 y 202).
Para su interpretación, ver escritura tipográfica, T10 y escritura dibujada, D25. El
“script”, como todo modelo de escritura dibujada o artificial, suele ser un camuflaje
para ocultar lagunas o aspectos desfavorables, deficiencias o desventajas
personales, sobre todo en cartas contestando anuncios y cuando se utiliza éste tipo
de escritura para comunicarse con personas con las que existe relación afectiva. El
sujeto desea dar de sí mismo la mejor imagen, aunque la intención no responda a
una leal y sincera realidad.

S05 - SECA, Escritura:

Se caracteriza por la delgadez, fragilidad, falta de plenitud, sequedad y angulosidad
y rigidez de los movimientos (figs. 79 y 216). Su antónimo es la escritura plena (figs.
177 y 215). La escritura seca podríamos compararla con un árbol desprovisto de
hojas, sin savia, sin verdor, sin frutos, nudoso, retorcido, escuálido, que crece entre
rocas en la montaña. Por el contrario, su antónimo, la escritura plena, sería un árbol
frondoso, lleno de savia, de verdor y de frutos dentro de una huerta con regadío.
La escritura seca, siempre tiene un aspecto desagradable a la vista, es la
representación de un carácter áspero, agrio, frío, quisquilloso, egoísta y rencoroso.
Esta actitud desapacible, condiciona una atención excesivamente selectiva hacia
determinados y limitados campos de interés (objetos, personas, cosas o actividad),
con olvido o desinterés por otras personas o cuestiones de su entorno.
La dificultad para integrarse, fuera de lo que él selecciona, puede estar motivada
por una defectuosa evolución o madurez del Yo o de las reacciones afectivas. Su
excesiva hipersensibilidad le obliga a mantener una atención siempre alerta unida a
una defensividad plena de insatisfacciones, de descontento, de quisquillosidad e
inconformismo. El medio ambiente, como es lógico, le devuelve la proyección de su
desconfianza, de su agridez de carácter y desagradabilidad, marginándolo o
atacándolo por su actitud espinosa y desapacible. En casi todos los casos, se trata
de personas esquizóides que están dentro del grado V de Pophal y que Corman
clasifica como retraídos extremos, mal integrados a un mundo que se les aparece
como hostil. Kretschmer engloba a éstos tipos dentro de los anestésicos y
calculadores fríos. En la tipología de Heymans-Le Senne serían los “apáticos”.
En sentido positivo, Klages atribuye a la escritura seca “el predominio de la razón
sobre el sentimiento”. El rechazo de las necesidades de ternura y de las
demostraciones de afecto se evidencia en éstos sujetos, aunque en el fondo se
sientan halagados si se les tiene alguna atención, a lo que generalmente suelen
responder con cierto gesto de desprecio. Rara vez demuestran agradecimiento, ni
siquiera en forma de sonrisa, pero tienen en cuenta a aquellos que, de algún modo
le atienden o le favorecen. Dentro de su silencio revive el reconocimiento y espera,
en secreto, que los demás les tengan atenciones y miramientos, aunque por su
conducta adusta, no se hagan acreedores a ellos.

225
S06 - SENCILLA, Escritura:

La escritura sencilla es aquella cuya estructura de letras está desprovista de
adornos o de trazos superfluos. Suele asociarse con la escritura sobria. Ver
ejemplos de escritura sencilla en las figs. 16, 176 y 215.
La sencillez, es un modo de conducta espontáneo y natural que caracteriza a
aquellos que desprecian la ostentación, la fatuidad, las complicaciones y falsedades
en la relación del Yo con el Tú, en la relación del Yo con el Trabajo y, por supuesto,
en toda relación afectiva íntima.
La sencillez es enemiga del lujo, de la pomposidad, de la falsa etiqueta, de los
excesivos cumplidos, del fingimiento, de la simulación y del cuidado farisáico de las
apariencias externas. Es un buen signo de madurez psicológica, de adaptación
reflexiva y prudente, de ausencia de segundas intenciones, de artificio o agresividad
hacia los demás.
El sujeto con escritura sencilla, suele optar por el diálogo para resolver las
cuestiones en litigio, los conflictos o las posiciones encontradas. Desprecia las
intrigas y cualquier tipo de deslealtad. En la propia estimación prevalece la
sobriedad, la moderación, el buen criterio y el claro sentido de lo que es “tuyo” y
“mío” (integridad moral). La escritura sencilla, repercute sobre la actividad mental
creando un juicio objetivo y claro en el que se separa lo esencial de lo secundario.
En sentido negativo, la sencillez puede señalar un retardo en la madurez
psicológica (fig. 143a) e indicar una actividad mental parcial, poco perspicaz en
algunos aspectos y normal en otros. Si la escritura es lenta y monótona, el sujeto
carecerá de capacidad imaginativa para animar, colorear y hacer sugestivo el propio
pensamiento. Simplicidad, indiferencia afectiva.

S07 - SERPENTINA, Escritura:

La escritura serpentina afecta, por igual, al coligamento y a la dirección de las
líneas. En el coligamento, algunas letras, como las “m” y “n”, aparecen deformadas
adoptando una forma ondulante (figs. 81b, 84 y 107).La escritura serpentina,
cuando se refiere a la dirección de las líneas, éstas en vez de ser rectas u
horizontales, presentan ondulaciones (fig. 42). Estas ondulaciones pueden aparecer
también en las palabras (ver la palabra “creyéndome” en la fig. 130).
En sentido positivo, la escritura serpentina es un indicador de flexibilidad adaptativa,
de habilidad para tomar las posturas o actitudes más convenientes ante cada
persona o situación exterior. El sentido del humor, la inspiración de ocurrencias
humorísticas para comentar hechos o lados vulnerables de las personas o de las
cosas, hace que los comentarios del sujeto sean acogidos placenteramente, sin que
nadie se sienta molesto. Esta cualidad., disuasoria de tensiones y conflictos, hace
que el sujeto, por su carácter alegre, chistoso y jovial, pueda tomar posturas
flotantes o ambivalentes, posturas informales, sin que sus relaciones sociales se
resientan. El sujeto, con su flexibilidad y habilidad para evitar concreciones,
compromisos o actitudes firmes, navega por la vida escogiendo siempre lo más

226
beneficioso y menos comprometido, evitando riesgos o responsabilidades
innecesarias.
El sujeto de escritura serpentina, tiene un “savoir-faire” y un saber decir ocurrentes
que sirven para armonizar posturas contrapuestas, resolver conflictos y arreglar
asuntos espinosos buscando la aceptación parcial de todos. Talleyrand, el rey de
los diplomáticos, poseía este tipo des escritura.
En sentido negativo, la actitud flotante y evasiva sobrepasa toda idea
comportamiento formal, leal, y concreto. El sujeto sabe nadar entre dos aguas sin
mojarse, serpentea los problemas y las situaciones sin comprometerse, rodea los
obstáculos y las dificultades en vez de atacar de frente, escapa a todo compromiso
o responsabilidad con hábiles subterfugios. Es astuto y embustero y para
defenderse de cualquier posible acusación, intenta hacer que las cosas parezcan
distintas a lo que son o han sido. Falsedad, hipocresía, socarronería.

S08 - SIGNOS DE NORMALIDAD:

Se entienden como signos de normalidad en la escritura, todos aquellos que son
indicadores de buena salud, de buen dinamismo psíquico y físico, de equilibrio
regulador en las distintas funciones instintivas, afectivas y mentales y lo que se
debe entender por una libido en progresión.
Entre los signos de normalidad, están las siguientes escrituras-tipo : firme, profunda,
neta y en relieve (en la presión); largo y ancho de letras cercanos a los módulos en
la dimensión; espaciamiento ordenado en la distribución e espacios entre palabras y
líneas sin que se pierda el ritmo natural; buena organización del texto en la página,
sin rigidez; precisión en la colocación de los elementos complementarios de las
letras (puntos, barras de las “t”, acentos, etc.); dirección de las líneas horizontal o
ligeramente ascendente; escritura inclinada con muy ligeras oscilaciones; escritura
sencilla o simplificada, etc.
Los signos de normalidad los descubre el “Método Vels de Grafoanálisis” en la
predominancia del sentido positivo y de los grados II, III y IVa de Pophal.

S09 - SIGNOS PATOLÓGICOS:

Se consideran representativos de anormalidad todos los signos contrarios indicados
anteriormente: escrituras. blanda, floja, congestionada, espasmódica, superficial,
brisada o rota, sin relieve, trémula, temblorosa, sacudida, etc.(presión);
desproporción sobre los módulos del largo y ancho de las letras; desorden y
confusión en la distribución de espacios entre palabras y líneas; desigualdades
chocantes en los márgenes y en los puntos y aparte; signos de rigidez en la
dirección de las líneas y en la inclinación; imprecisión y anomalías en la colocación
de las partes complementarias de las letras (puntos, barras de las “t”, acentos, etc.);
caídas en descenso de la dirección de las líneas; líneas de dirección incoherente o
muy sinuosa; grandes oscilaciones en la inclinación de las letras en las palabras;
escritura complicada, artificial, estereotipada, muy monótona y lenta, etc.

227
Las anomalías en la escritura las descubre el “Método Vels de Grafoanálisis” en la
fuerte predominancia del sentido negativo y en los grados I, IV b y V de la escala de
Pophal.

S10 - SIMPLIFICADA, Escritura:

La escritura simplificada es aquella donde las formas gráficas se han reducido a la
parte esencial y reconocible de su estructura (figs. 29 y 104). Las mayúsculas, en la
escritura simplificada suelen imitar los caracteres de imprenta.
La simplificación gráfica es un buen indicador de cultura y de capacidad para
resumir a lo esencial la idea de cada cosa, de cada hecho o cuestión, abreviando el
tiempo y el esfuerzo. La razón y la imaginación trabajan activamente para despejar
incógnitas, separar detalles superfluos e ir al núcleo de las cosas a través de una
síntesis inteligente.
De esta capacidad de síntesis se deriva la agilidad mental, la claridad de espíritu, la
sencillez, la sobriedad moral, la sinceridad y la capacidad para modificar métodos o
sistemas de trabajo con la finalidad de ahorrar tiempo y esfuerzos a la vez que se
mejora la calidad y la utilidad del rendimiento.
En sentido negativo, la escritura simplificada puede señalar la desatención a lo
externo, la introversión excesiva, la dedicación exclusiva a la parte teórica de las
cosas, con olvido de las posibilidades de aplicación a la vida utilitaria y práctica.
Este es el caso de algunos escritores y artistas y de algunos científicos que, fuera
de sus especulaciones matemáticas, se comportan como niños o personas ingenuas
en sus contactos sociales.

S11 - SIN RELIEVE:

El trazado gráfico resalta muy débilmente sobre el papel, la escritura queda como
desteñida, desprovista de brillo, como si el color de la tinta quedara desvanecido
sobre el papel. Lamentablemente, este tipo de escritura no es perceptible a través
de los ejemplos impresos.
Así como el relieve refleja un tipo de personalidad brillante, creativa y sugestiva, el
trazado sin relieve es expresivo de una personalidad apagada, sin brillo, sin nada
que destaque las cualidades existenciales, el carisma magnetismo de la persona.
(Ver, para más detalles, la escritura en relieve, R12).

S12 - SINISTROGIRA, Escritura:

Escritura en la que predominan los giros de los movimientos hacia la izquierda (figs.
8, 9, 25 y 126a). Es sinistrógira la escritura Invertida (fig. 126a); los movimientos en
retroceso en los finales de las mayúsculas, en los finales de palabra (figs. 218, 219
y 220), en las jambas (figs. 49, 131 y 132). Son también sinistrógiros los
alargamientos excesivos de los trazos iniciales (figs. 82 y 187), las barras de las “t”
y las “d” con penacho a la izquierda del hampa (figs. 144c y 204), etc.

228
La escritura sinistrógira representa una especie de anclaje, total o parcial, en las
vivencias del pasado que dificultan la integración libre y espontánea a las nuevas
situaciones, a los nuevos ambientes, como si hubiera un cierto miedo o prevención
inconsciente a salir de sí mismo y a franquearse.
La adaptación de las personas con signos muy regresivos en su escritura, no es
siempre total y espontánea. Generalmente, la conducta está elaborada, vigilada y
controlada por un Yo desconfiado, egoísta y, a menudo, narcisista y egocéntrico. La
escritura sinistrógira, con un nivel negativo alto, puede ser un indicador de la
tendencia al hurto en forma latente o manifiesta, si va acompañada de otros signos,
como pueden ser los óvalos protuberantes, las “q” barradas, los enlaces de la
cohesión en forma de empalmes, etc.
La tendencia al hurto o a la apropiación ilegítima parece estar arraigada en sujetos
que tienen el hábito de chuparse el pulgar, hábito frecuente en algunos niños
neuróticos, pero que se evidencia también en algunos adultos. (Para más detalles,
ver escritura regresiva, R08).

S13 - SINUOSA, Escritura:

Llamamos escritura sinuosa a aquella en que las letras, en las palabras, no
descansan sobre una misma base horizontal, sino que oscilan sobre la línea en
forma saltarina o desigual (figs. 27, 29, 64, 105 y 203a). el Dr. Cristofanelli, ha
descrito con fina observación el origen neurofisiológico de la escritura sinuosa en su
obra “Segni del vissuto”, Librería G. Moretti, Urbino, 1994.
La escritura sinuosa, es indicadora de oscilaciones muy frecuentes del ánimo, del
humor y de la voluntad. Es expresiva de la intensa vibración e impresionabilidad de
la esfera afectiva ante los acontecimientos vitales y los cambios que se producen en
el entorno del sujeto, el cual se deja influir variando sus ideas, sus intereses y
objetivos (fina receptividad a los estímulos que suelen generar inestabilidad de
ánimo y de voluntad, volubilidad afectiva y cambios en la dirección de las ideas).
Esta hipersensibilidad o exceso de vibración, es generalmente sutil y se presenta
unida a la inquietud, a la ansiedad, a las dudas, temores e inseguridad, lo que
determina cambios en la dirección del interés o de los deseos, según la manera
como el sujeto se impresiona y se deja influir, tanto por su acontecer psíquico, como
por las impresiones que recibe de fuera. De aquí la dificultad del sujeto para
identificarse con ideas estables, tareas muy metódicas y fieles a unas mismas
normas y para permanecer fiel y dar continuidad a un mismo sentimiento de amor o
amistad, a causa de los cambios psicoestésicos de la personalidad.
La interpretación frecuente de inestabilidad, de prontitud de respuesta y de
adaptación o rechazo, de agudeza de observación, de oportunismo, de propensión
a los cambios repentinos e irrazonados de humor, tanto por las variaciones de los
acontecimientos, como por la inspiración dominante en cada momento es un claro
síntoma de la crasis nerviosa y muy a menudo de la neurosis.
La inestabilidad, en la escritura sinuosa y desigual (fig. 27), se evidencia en el plano
motor (nerviosismo, reacciones vivas, incapacidad de permanecer quieto, etc.), se
manifiesta también en el plano mental (atención voluble, dispersa, contradictoria),

229
en frecuentes variaciones de ánimo, cambios de actitud con respecto a las mismas
personas, contradicciones en los afectos,, fugacidad de intereses, cambios de
rumbo frecuentes en los proyectos, facilidad a la frustración, descargas de
irritabilidad ante las contrariedades, etc.
Siempre he sugerido a las empresas que los sujetos con escritura sinuosa, desigual
e inestable, aunque por su inteligencia y flexibilidad de adaptación puedan realizar
cualquier tarea, no deben ocupar puestos de trabajo monótonos, demasiado
metódicos y que requieran una fijación muy concentrada y constante de la atención
unida a una alta “regularidad” en el trabajo, pues esto es contrario a su naturaleza
nerviosa y cambiante. Son sujetos que no aguantan bien la regularidad, la
repetición. Necesitan la variedad de estímulos para encontrar su identificación y su
autorealización.
Y en cuanto a la complementación de caracteres, en el matrimonio, los sujetos con
escritura sinuosa e inestable, no suelen encajar bien con personas de iguales
características. Deben buscar su complementación con una pareja que tenga un
carácter templado, dulce y reflexión, capaz de soportar con serenidad los cambios
repentinos, los contrastes, las variaciones de humor y las contradicciones para
influir beneficiosamente en la estabilidad y en la tolerancia y “seguridad” que en
éste tipo de nervioso falta.

S14 - SISTEMATIZADA, Escritura:

Escritura-tipo incluida por el Dr. Gille-Maisani en su obra “Psicología de la escritura”
(Ed. Herder, Barcelona) complementaria al ABC de la Grafología de Crepieux-Jamin.
La define este autor como un tipo de escritura en la que todos los movimientos
repiten un mismo gesto-tipo único, aunque la particular estructura de algunas letras
no se preste a ésta repetición. Esta unificación extrema de formas hace que todas
las letras parezcan salidas del mismo molde (figs. 111b, y 181). En éstas muestras
gráficas, el arco es una forma sistematizada, automática y anormalmente
mecanizada.
La escritura sistematizada, traduce según el Dr. Gille, una personalidad unilateral en
el que la conducta se renueva poco, se adapta mal a la variabilidad de las
circunstancias de la vida. La inteligencia, recargada de prejuicios, revisa todo desde
el mismo ángulo (“espíritu sistemático”), lo que el Dr. Gille atribuye a un defecto de
madurez.
En sentido positivo, la escritura sistematizada, refleja una conducta estable,
orientada hacia objetivos perseguidos de manera constante, tanto en el aspecto
profesional como social o en la organización general de la vida privada.
En sentido negativo, sobre todo si la escritura es artificial, complicada y poco
legible, el escritor tenderá a la mentira, a silenciar la propia ansiedad y la propia
agresividad para mostrarse bajo el aspecto más favorable (hipocresía, deslealtad,
simulación, etc.).

S15 - SOBREALZADA, Escritura:

230
Escritura en donde las letras mayúsculas, los trazos iniciales o finales, las barras de
las “t”, las hampas de las “p” y, en general, todos los trazos que sobrepasan la zona
media tienen una altura elevada. Ver como ejemplo las figs. 11, 38b, 106c, 187 y
204.
La escritura sobrealzada es un indicador de una autoimagen desbordada por el
deseo de supercompensar el miedo inconsciente a la inferioridad mediante la
fantasía, a veces delirante, de una superioridad manifiesta, sea o no reconocida por
los demás (orgullo, soberbia, sobreestimación del concepto de sí mismo).
En sentido positivo, los sobrealzamientos pueden indicar una canalización de la
energía hacia metas ideales impulsando la ambición de “ser”, de destacar, de estar
por encima de los demás en cualquier aspecto de la vida: intelectual, económico,
social, profesional, etc. En virtud de esta disposición a sentirse “líder” el sujeto se
manifiesta en sus ideas como poseído por una certeza subjetiva absoluta en sus
pensamientos y tenderá a imponer sus ideas y decidir por todos sin recoger la
conformidad de los demás. Da por sentado que sus criterios, opiniones y decisiones
son acertadas e indiscutibles.
El sujeto de escritura sobrealzada, con buen nivel de energía y dinamismo, cuando
es inteligente y tiene plena claridad y orden en el modo de pensar, de querer y de
actuar, se convierte pronto, sea en un creador con estilo propio en cualquier
actividad humana, sea en Jefe de equipo o de grupo, si trabaja en cualquier
empresa, debido a sus dotes de mando y de control y a su disposición a ejercer
autoridad sobre los demás.
En sentido negativo, con jambas débiles o amputadas, refleja la incapacidad para
vivir las realidades y para aplicar las ideas a objetivos prácticos y utilitarios. El amor
propio y el orgullo, en sujetos que tienen poco apoyo en el dominio de la realidad,
les convierte en seres muy desconfiados y susceptibles, fuertemente ansiosos y
temerosos de mostrar su lado débil y vulnerable, pues los sentimientos de
inferioridad que padecen no están suficientemente bien compensados para que el
sujeto se mueva en la vida con “seguridad”.
Es frecuente este signo en las personalidades de características “paranoides “,
pues, como es sabido, los sujetos paranoides tienen tendencia a la sobreestimación
de sí mismos (orgullo), a la desconfianza, a la falsedad del juicio (son fantaseadores
y deformadores de la realidad) y a la desadaptación social. Estos sujetos consiguen
frecuentemente impresionar a los demás con razonamientos aparentemente
veraces, pero cuyas premisas son falsas. El sujeto paranoide tiende a deformar los
recuerdos y expone sus criterios apoyándolos en certezas absolutas, sin admitir que
puede partir de algún error.(Ver una definición muy acertada de las cualidades
psicológicas de la personalidad “paranoide” en el boletín nº 13 de la A.G.C. por N.
Romeu y P. Viñas, pág. 97).
El sujeto de escritura sobrealzada tiende a la insatisfacción casi permanente. Todo
lo que no está en la dirección que él piensa, le aburre, lo discute lo rechaza. Puede
ser muy persuasivo, gracias a su excelente imaginación y a sus grandes recursos
verbales. Es gran reivindicador de sus derechos, de sus intereses, de sus
pertenencias. En este sentido es agresivo y descubre siempre indicios y pruebas
para justificar sus reclamaciones.

231
La escritura sobrealzada es muy frecuente en la firma y se caracteriza no sólo por la
altura más o menos desmedida de las letras de la firma, esencialmente de las
mayúsculas, sino también, aunque la firma no presente letras sobrealzadas, por
subrayar ésta (figs. 96 y 108) por un fuerte trazo horizontal que sirve de “pedestal”.
Como dato curioso, obsérvese, en la fig. 108, la rúbrica en “pedestal” para destacar
al firmante y, a la vez, véase como el apellido aparece “tachado” por la letra inicial
del nombre. Inconscientemente se tacha a sí mismo, quizá porque no quiere ser
“Menor”, pero también puede haber aquí, en ese tachado, algún complejo de
culpabilidad por algo mal hecho (la “M” tiene el trazo final en repliegue egoísta y las
letras del apellido son muy angulosas lo que quiere decir que el egoísmo es
bastante “duro”.

S16 - SOBRIA, Escritura:

Una escritura es sobria cuando las formas están estructuradas con sencillez, sin
adornos o trazos superfluos e innecesarios, cuando las dimensiones (altura y
anchura de las letras), son moderadas (buenas proporciones) y los espaciamientos
entre letras, palabras y líneas permiten una legibilidad correcta (fig. 65).
Así como en la escritura movida (fig. 82), el pensamiento trabaja bajo el influjo de la
imaginación (pensamiento mágico), en la escritura sobria el pensamiento está
influido por la razón, por la esencia, no por la existencia subjetiva de las cosas. El
juicio es equilibrado y justo y el pensamiento es reflexivo, ponderado, claro y
objetivo, se decide siempre por la idea mejor, después de pensar el “pro” y el
“contra”, el “por qué”, el “para qué” y “con quién”.
El sujeto está dotado de una buena memoria y de una lógica selectiva en todas sus
actuaciones. Su nota clave es la prudencia y su actitud vital introvertida.
La necesidad de seguridad, de confianza interna, de despejar las posibles dudas y
temores, es fundamental en el sujeto de escritura sobria. La razón desempeña en el
sujeto un rol moderador en el control de las pulsiones. La sexualidad está
canalizada, no es libre más que con la pareja elegida y dentro de unos límites de
comportamiento correctos. Klages asigna a la escritura sobria la sagacidad crítica,
la capacidad teórica y la fuerza de entendimiento.
En sentido negativo indica falta de imaginación y de intuición (Klages), timidez,
cortedad, apocamiento (dificultad de expansión). Con escritura seca, angulosa, muy
regular y rígida, indica fanatismo, austeridad severa y fría, intransigencia moralista y
rigidez mental. En casos extremos, el sujeto puede ser incapaz de conmoverse ante
el dolor ajeno y ante las injusticias que comete (sequedad de sentimientos).

S17 - SUAVE, Escritura:

(Ver Tensión Firme-Suave, T07).

S18 - SUCIA, Escritura:

232
Llamamos escritura sucia a aquella que presenta borrones, manchas de tinta,
tachaduras y retoques abundantes a lo largo del texto (fig. 205). Puede
considerarse también sucia la escritura excesivamente concentrada, congestionada
y confusa, donde unos elementos se entremezclan con otros invadiendo espacios
que no le corresponden y enmarañando el texto hasta hacerlo ilegible (fig. 61).
Decía Crepieux-Jamin que “uno de los modos más aparatosos del desorden es la
suciedad”. La suciedad es un estado de abandono o dejadez que puede deberse lo
mismo a un efecto de inmadurez psicológica y moral, que a un modo de conducta
con el cual el sujeto muestra su agresividad a todo cuanto es un orden social o
profesional (fijación al estado sádico-anal, fig. 61).
La abulia, la falta de voluntad activa, propia de los sujetos blandos, pasivos, que no
están afectados por ninguna incapacidad física, pero que son incapaces de realizar
un verdadero esfuerzo para completar una tarea, suelen tener una escritura sucia.
La suciedad, en casos graves, puede señalar estados de melancolía, psicastenia,
obsesión o depresión.

S19 - SUSPENDIDA, Escritura:

Fenómeno de inhibición del impulso gráfico en el que los movimientos de flexión, de
arriba a abajo, las hampas de algunas letras, quedan interrumpidas antes de llegar
a tomar base en la zona media (fig. 206. Ver flechas). Esta misma interrupción
puede darse en las jambas (jambas amputadas, o más cortas de lo normal, fig. 15,
aunque ésta no es una muestra muy adecuada).
Toda inhibición es una suspensión, freno, o corte, de un impulso que tiende a
manifestarse, a buscar una expansión, más o menos gratificante y necesaria. Por
tanto, es un indicador de abstinencia, por parte de la actividad consciente, la cual
reprime el impulso por no encontrarlo adecuado a la situación presente o por
inseguridad frente al medio ambiente.
De aquí las interpretaciones corrientes de timidez, pudor, escrúpulo moral, cortedad,
apocamiento, etc. Y también de tendencia a alarmarse fácilmente, disimulo,
ocultación del pensamiento (el sujeto no dice lo que piensa, ni lo que sabe, sea por
miedo e inseguridad, sea por no encontrar acertado el momento, o por sacar alguna
ventaja de su silencio).

En algunos casos, esta inhibición es un síntoma de angustia, de duda, de
incertidumbre (complejo de castración o de impotencia), si la escritura es poco
profunda, débil de presión, muy retocada y vacilante. Con escritura regresiva e
invertida, el miedo a manifestarse puede ser debido a la desconfianza, al egoísmo y
egocentrismo del sujeto. Siempre hay que tener en cuenta el ambiente gráfico para
dar la interpretación correcta.

T01 - TAJANTE, Escritura:

Escritura llena de “gestos-tipo” cortantes, tajantes, violentos, sea en forma masiva o
acerada. La fig. 61 es tajante en las barras de las “t”. La fig. 96 es tajante en la firma

233
y rúbrica y en las barras de las “t”. La fig. 154 es tajante en el final de la “a” de
“Querida” y en los trazos masivos y ascendentes de la “M”, la “t” y la “y”. La escritura
de la fig. 28 es tajante, cortante, toda ella debido a la dureza, firmeza y rigidez de la
angulosidad.
Escritura propia de los tipos reactivos, con más excitación que inhibición, incapaces
de controlar las reacciones emotivas y ajustar la conducta a una convivencia normal
y pacífica. La tensión sexual es excesiva y no está plenamente satisfecha, de aquí
que estos sujetos sean muy excitables, exaltados y con reacciones violentas y
agresivos, poco tolerantes con los defectos ajenos, sin mirar los propios. En los
momentos de calma, pueden ser cordiales, pero a la mínima contrariedad, el
carácter se vuelve cortante, tajante, incisivo, intolerante y sumamente impaciente en
los deseos. Estos sujetos pasan, sin transición, de la idea a la palabra o de la idea a
la acción.
Con modales autoritarios exigentes y bruscos, intentan impresionar a los demás
para que cedan a sus deseos y exigencias, con el riesgo a veces que, si los demás
no ceden, puedan caer en una crisis nerviosa.
El sujeto tajante, cree afirmar su personalidad con sus modales violentos y sus
exigencias inexorables, cree que puede modificar mágicamente lo que realmente no
se puede modificar y, a veces tiene éxito, si la personalidad de sus oponentes es
débil. Pero cualquier razonamiento sereno y firme, aplaca su agresividad ante la
evidencia de quedar en ridículo, o se enfurece más y se marcha amenazando: “Esto
no va a quedar así...!”.
En cualquier caso, la escritura tajante es un indicador de descontrol emotivo y de
insuficiente madurez psicológica en la esfera de relación. El lenguaje de estos
individuos suele ser soez, descortés, tosco y blasfemo.
No necesariamente todas las escrituras tajantes pertenecen a sujetos con
inferioridad moral o inmadurez psicológica. Entre personalidades destacadas se
produce también este tipo de descontrol emotivo y de agresividad (fig. 96).

T02 - TEMBLOR, El:

El temblor es un espasmo neuro-muscular que impide al escritor realizar los
movimientos de flexión o de extensión, o ambos, de un solo impulso. El trazado
aparece deformado en su estructura por estos pequeños espasmos que toman la
forma de torsiones o de pequeños angulitos (fig. 212).
El temblor en el grafismo, se presenta generalmente asociado con la vejez, pero
puede ser también producido por estados emocionales y de fatiga por ciertas
lesiones del sistema nervioso y especialmente del cerebro. Esta contracción por
excitación de los músculos, generalmente antagónicos, se puede dar en
condiciones de frío intenso, de fatiga intensa y de excitación, previa amenaza de un
peligro.
Como queda dicho al principio, el temblor es típico de la vejez senil. Pero se puede
producir también por intoxicaciones debidas al alcohol, las drogas, la nicotina y el
mercurio. El parkinsonismo, la parálisis agitante, la esclerosis múltiple y la
enfermedad de Basedow, producen temblor.

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T03 - TEMBLOROSA, Escritura:

(Ver definición e interpretación de este signo Temblor, T02).

T04 - TENUE, Escritura:

El grosor o espesor del trazado es mínimo (escritura de trazos muy delgados (fig.
213). En ciertos casos, pueden alternarse los trazos en flexión con un grosor o
espesor normal y los trazos tenues en los movimientos de extensión (ver en la fig.
216 la delgadez en los movimientos de enlace de unas letras con otras).
La delgadez del trazado está en relación con una sensibilidad o hipersensibilidad
vulnerable a los impactos externos (tendencia al sobresalto, a la angustia, a la
ansiedad, a la inseguridad (el sujeto, únicamente se siente seguro en la medida en
que puede tener confianza en las personas de su entorno).
El trazo tenue señala, pues, la sensación de debilidad y de impotencia, la
susceptibilidad y la acentuada sensibilidad a la frustración, el miedo al fracaso. Bajo
la amenaza de su Super-Yo, el sujeto se siente, a la vez, contantemente
atemorizado y en rebeldía. El “Ello” reivindica, por una parte, su derecho a la vida y
protesta contra las frustraciones impuestas por el entorno y las circunstancias
desfavorables y, por otro, mantiene una sórdida guerra interna contra un Super-Yo
represor, prohibitivo y exigente.
Pero si el sujeto tiene una inteligencia bien dotada, aprende a forjarse las armas
contra la angustia y contra los complejo de culpabilidad tan frecuentes en los seres
débiles o hipovitales a causa de su rebeldía contra los “tabúes” o prohibiciones,
siempre ligados a sentimientos de culpabilidad y de falta. Por tanto, la escritura
tenue, suele ser un indicador de ciertos fallos, más o menos intensos y frecuentes,
en la adaptación emocional, casi siempre producto de una viva y dolorosa
impresionabilidad y vulnerabilidad.
El debilitamiento del espesor de los trazos puede estar en relación con anomalías
cardíacas y respiratorias (fragilidad vital). Un corazón frágil está sin cesar
amenazado por emociones fuertes que no siempre puede soportar.

T05 - TENSIÓN BLANDA:

(Ver blanda, B36).

T06 - TENSIÓN FIRME-DURA:

Una escritura es firme-dura cuando los movimientos en flexión son rectos, firmes y
al tomar base sobre la zona media lo hacen en forma angulosa (fig. 28).
Dureza de carácter, intransigencia, autoritarismo, inflexibilidad, rigidez en la
conducta. Esta tendencia será tanto más tensa y constante, cuanta más rigidez,

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angulosidad y dureza tengan las formas, cuanta mayor regularidad se observe en la
dirección de las líneas, en la inclinación y en la dimensión.
En grafismos femeninos de personas adultas, reflejará la reivindicación viril de las
mujeres con exigencias de derechos difíciles de solucionar en una sociedad que
aún mantiene las normas y costumbres impuestas por el varón. Algunas féminas, al
intensificar sus reivindicaciones en modo agresivo, demuestran sus viejos complejos
de castración. Estas mujeres de modo consciente o inconsciente buscan como
pareja a hombres a quienes puedan dominar fácilmente, generalmente varones
masoquistas dispuestos a someterse. Parejas de este estilo, al no ofrecer a sus
hijos un modelo normal de convivencia matrimonial, generan en la descendencia
una gran dificultad de identificación sexual.
(Para más detalles ver firme-dura, F05).

T07 - TENSIÓN FIRME-SUAVE:

Los movimientos en flexión, de arriba a abajo, se suavizan mediante una curva
cuando toman base en la zona media (figs. 178 y 181).
El carácter es enérgico, firme, resistente, pero suaviza sus actitudes de cara a sus
relaciones con los demás (adaptación controlada, reflexiva). El sujeto sabe escuchar
a otros, sabe comprender y valora la veracidad y las posibilidades de otras
opiniones, admite diálogo y está dispuesto siempre a considerar la parte positiva de
los demás en relación con los objetivos que pretende lograr. Habrá que considerar
otros signos para su adecuada interpretación (Para más detalles interpretativos, ver
la escritura firme-suave, F06).

T08 - TENSIÓN FLOJA:

(Ver escritura floja, F08).

T09 - TENSIÓN VACILANTE:

Una escritura es vacilante, cuando los movimientos carecen de seguridad, de
estabilidad y de suficiente grado de tensión dinámica.
La escritura vacilante se asocia generalmente a las escrituras floja o blanda,
inestable en la dirección de las líneas y en la inclinación, desigual en el
coligamento, en las dimensiones, en la cohesión, en la abreacción y en la
colocación de las barras de las “t”, puntos y acentos, cuando es suspendida, agitada
e inhibida, serpentina, filiforme o inacabada, cuando presenta frecuentes cambios
de velocidad, etc. (figs. 84, 145 y 203).
La escritura vacilante es un indicador de ambivalencia, es decir, de un estado
interno en que se presentan a la vez impulsos de carácter contrario que entran en
conflicto, y el sujeto se siente incapaz de darles solución satisfactoria, por lo que se
crea una tensión que mantiene la conciencia entre el deseo y el temor, entre la
tendencia a la expansión y el rechazo, entre la aceptación y el repliegue o renuncia.

236
En la ambivalencia, suelen estar mezclados rasgos masculinos y femeninos del
carácter (ánima-ánimus).
En algunos casos, la agresividad, inconscientemente reprimida, puede dar lugar a
una serie de complejos de culpabilidad y a una autodesvalorización que puede
entrañar un estado depresivo seguido de secuelas de impotencia en el hombre y de
frigidez en la mujer.
Ya sea por la angustia neurótica que crea la ambivalencia, por debilidad de carácter
o por fatiga mental, el sujeto de escritura vacilante no puede definirse en uno u otro
sentido, no puede tomar una decisión, ni encontrar una solución adecuada y
satisfactoria, porque no encuentra motivos lo suficientemente poderosos y eficaces
para tomar una actitud o elegir una sola dirección.
Si la escritura es a la vez floja y tenue, el sujeto estará afectado por una
hipersensibilidad impresionable que le predispone a los sobresaltos ante lo
imprevisto, a la inseguridad y a la incertidumbre angustiosas (ver Escritura Tenue:
T04) y, por supuesto, a la cortedad, timidez, sofocación, palidez, etc. Líbido débil y
en regresión.

T10 - TIPOGRÁFICA, Escritura:

Es la escritura que imita los caracteres de imprenta (fig. 87, aunque esta escritura
no es totalmente tipográfica. La auténtica escritura tipográfica es aquella en que
todo el texto está realizado con mayúsculas de imprenta).
Para comprender bien el sentido psicológico de la escritura tipográfica, hay que
tener en cuenta que en todo grafismo normal o de letra cursiva, se manifiestan,
claramente, dos movimientos esenciales: el movimiento “gestual” y el movimiento
“postural”.
El movimiento “gestual”, corresponde a los gestos de los órganos de la cabeza, de
las manos, de los brazos, de las piernas y pies. El movimiento “postural” recoge la
postura del cuerpo en su totalidad. Los órganos, propiamente “gestuales”, son los
vestíbulos sensoriales de la cara, principalmente los ojos y la boca y también las
manos. Los gestos de estos órganos expresivos, pueden reconocerse, por
separado, en las zonas del grafismo. En cambio, para ver con claridad el
movimiento “postural”, se precisa la visión de todas las zonas de la escritura en su
conjunto global.
Aquellos sujetos que utilizan en sus mensajes a otros la escritura tipográfica, no
dejan ver con claridad las posturas del cuerpo al utilizar solamente una “zona
única”. Y, en esta zona única, pueden camuflar, al menos en algunos casos lo
intentan, sus lados desfavorables, sus lagunas personales, sus minusvalías, sus
desventajas o deficiencias con respecto a otros. A través del dibujo de las letras
tipográficas algunos individuos intentan dar de sí mismos, de manera consciente, no
la autoimagen real, sino la imagen de como quieren ser vistos.
Imitando las mayúsculas de los caracteres de imprenta, muchos sujetos creen
investirse de “importancia personal” y quieren expresar en letra mayúscula su gusto
estético, su cultura, su distinción, su familiaridad con los libros, con el arte, o con la
ciencia. Han escrito imitando los caracteres de imprenta, hombres famosos entre los

237
cuales podemos recordar a Leonardo da Vinci, a Leibniz, a Bergson, a Ruben Darío
y también a Felipe González.
Los cartógrafos, los delineantes, los dibujantes publicitarios, los pintores y algún
que otro arquitecto y aparejador, conservan la escritura tipográfica por deformación
profesional. Pero la mayor parte de veces encontramos la escritura tipográfica en
las ofertas de empleo, y no siempre se trata de individuos cultos que tienen mucho
trato con los libros, con el arte o con el dibujo, sino que utilizan este tipo de letra
como disfraz de su escritura. Quieren con ella dar una mejor imagen de sí mismos
ocultando sus fallos o deficiencias personales.
Muchos de estos aspirantes a empleo hacen este tipo de escritura por consejo de
las academias para intentar burlar o evadir el estudio grafológico. Ignoran que ante
un buen profesional, y más si utiliza una técnica de examen adecuada para medir la
onda gráfica, el camuflaje no resulta eficaz.
Con el “Método Vels de Grafoanálisis” que mide cada grafismo cotejándolo sobre
más de 240 módulos y donde cada signo es valorado matemáticamente de acuerdo
con sus grados de desviación, quedan al descubierto tanto las cualidades positivas
como los aspectos desfavorables ocultos tras la escritura tipográfica.
(P) En sentido positivo, J. J. Simón ve en la escritura tipográfica “un claro
predominio de la lógica, una búsqueda de modo consciente, de la claridad en las
ideas, una buena capacidad de concentración y una actitud general de tipo práctico.
Al predominar la razón sobre las facetas sentimentales resulta considerable el
autocontrol y es posible la artificiosidad. Es notoria -agrega J. J. Simón- la
capacidad crítica de estas personas basada en su fuerte lógica, lo que les lleva a
defender con denuedo sus propios puntos de vista ante los demás”.
(P) En una escritura simplificada la existencia de mayúsculas tipográficas es un
buen signo de cultura, de sencillez, de búsqueda de lo esencial, de sentimiento
estético y de elegancia de espíritu. Cuando las letras tipográficas se aplican
solamente a determinadas palabras, el sujeto expresa su deseo de destacar y dar
claridad e importancia a las palabras tipografiadas.
Algunas letras minúsculas, como la “a” en alfa, la “e” en épsilon, etc. son
manierismos que algunos autores clásicos han interpretado, respectivamente, como
signo de erudición y como signo de preciosismo, gusto por las joyas y por el juego,
en el caso de la “e” en épsilon.
Una tendencia curiosa es la de intercalar letras mayúsculas tipográficas en medio
de las palabras. Sobre este tema he realizado un ensayo de interpretación en un
artículo publicado en el Boletín nº 6 de la A. G. C.
Cuando las mayúsculas aparecen intercaladas indebidamente en el centro de las
palabras, este signo puede tener dos significados:
a) El sujeto quiere sentirse líder de grupo y estar rodeado de personas que
reconozcan su deseo de superioridad y le aclamen y admiren.
b) El sujeto presionado por un entorno familiar que no acepta (rebeldía), busca ser
acogido dentro de un grupo de personas que le acojan bien y se sienta cómodo,
protegido y aparentemente feliz. Este grupo puede estar integrado por los amigos
de discoteca, dados al alcohol, o a las drogas, o bien se integra en una secta
religiosa, que le ha “comido el coco”. Ambas interpretaciones están comprobadas.

238
T11 - TORCIDA, Escritura:

La escritura torcida se caracteriza por la deformación, inflexión o torsión de los
trazos que debieran ser rectos (ver las hampas deformadas de las figs. 145 y 161.
El signo es más notable en la primera fig.).
El Dr. Resten interpreta este signo como “gesto de sufrimiento”. Afecta, según este
médico francés, a perturbaciones del aparato circulatorio, en unos casos y, en otros,
agregamos nosotros, a deformaciones de la columna vertebral (dolores de
columna). Si las torsiones se mezclan con brisados (roturas de los trazos, fig. 43b),
puede tratarse de afecciones cardiopulmonares o de asma con insuficiencia
cardíaca.
La torsión en las jambas (fig. 49) parece estar en relación con las perturbaciones en
los órganos abdominales, en los órganos genitales y en el aparato locomotor. De
todos modos la misión del grafólogo no es diagnosticar enfermedades, sino, en todo
caso, aconsejar revisiones médicas para prevenirlas.

T012 - TORSIONES:

(Ver escritura torcida, T11).

T13 - TRAZADO SUPERFICIAL (Poca Presión en el Trazado):

Un trazado puede ser superficial, con poca presión, aún con un espesor o grosor del
trazo superior al medio milímetro (fig. 175), en cuyo caso la pluma deja mucha tinta,
pero la fuerza ejercida sobre los movimientos es superficial, sin profundidad (ver
P14: presión). El trazado puede ser también superficial en los casos de una
escritura de trazado delgado o muy delgado, es decir, con un espesor o grosor
ligero o tenue (ver escritura ligera, L09 y escritura tenue, T04).
En todos los casos, la escritura de trazado superficial pero con espesor normal o
superior al 1/2 mm. indica un déficit en la energía vital, una falta de energía en el
carácter, lo que se traducirá en la vida cotidiana del sujeto por la pasividad, la
inercia, por la falta de autenticidad y profundidad en las ideas.
En los casos de la escritura superficial acompañada de delgadez en los trazos
(escrituras ligera y tenue), la fuerte impresionabilidad y vulnerabilidad a los
impactos emocionales está presente. Para más detalles ver la escritura ligera, L09 y
tenue, T04.

T14 - TRAZOS EN CRUZ:

Los trazos en cruz se presentan generalmente en las barras de las “t” (fig. 208c), en
la firma (fig. 96, cruce del trazo horizontal de la rúbrica con el trazo descendente de
la última letra del nombre) y en las jambas, letra “q” cortada por un pequeño trazo

239
horizontal, o jambas cortadas por mazas, triángulos y otros movimientos más o
menos anormales.
Cada uno de estos trazos en cruz o cruzados, tiene diferentes significados de
acuerdo con el ambiente gráfico y la zona en que se encuentran.
Para más detalles, ver “Grafología estructural y dinámica. La interpretación
psicológica de los signos gráficos por zonas” (Ed. A.G.C.- Barcelona).
Bajo el punto de vista del simbolismo, los trazos cruzados expresan la lucha entre
ánima y ánimus, entre elementos psicológicos masculinos y femeninos de la
personalidad. Esta lucha se acentúa, si los trazos cruzados se presentan el la firma
(fig. 96). Si el grafismo tiene una presión débil, la lucha entre las tendencias
contrarias, es significativamente ambivalente, angustiosa y dolorosa y puede ser
punitiva, torturante y autodestructiva.
Cuando las jambas están cortadas o seccionadas por un pequeño trazo horizontal,
el sujeto corta, inconscientemente, algún impulso, sexual o de otro tipo en
disconformidad con el Yo o el Super-Yo. Las “q” minúsculas de jamba cortada, se
han encontrado en sujetos con sentimientos de culpabilidad.
Las barras de las “t” en cruz, cuando tanto el hampa como la barra son fuertes (fig.
208c), la afirmación viril del sujeto se equilibra con la toma de decisiones firmes
inspiradas en el pasado, presente y futuro de las cosas. Si la barra de la “t” es más
fuerte que el hampa (fig. 114d), la actitud de decisión está más influida por el
“ánima” que por el “ánimus”, (el “ánimus” cede ante el impulso de las tensiones del
“ánima”).

T15 - TRAZOS INICIALES Y FINALES, TRAZOS CERRADOS, ABIERTOS, EN
DIAGONAL, Etc.:

Ver estos gestos tipo en mi obra “Grafología Estructural y Dinámica. La
interpretación psicológica de los signos gráficos por zonas” (Editado por la A.G.C.).

T16 - TRAZOS ROTOS (Brisados):

El trazado, en su recorrido vertical (hampas, jambas) presenta roturas (brisados,
cortes de continuidad). La pluma hace el recorrido, pero pasa por encima del papel
sin marcarlo (fig. 43).
En la mayor parte de casos, es un signo patológico propio de anomalías en el
aparato respiratorio, circulatorio o nervioso. Es frecuente en los cardíacos, en los
asmáticos y en los sujetos que sufren palpitaciones, espasmos coronarios o
dificultades de respiración a causa de excesiva obesidad. En estos casos últimos,
los cortes de continuidad del trazo, se pueden deber al hecho de que los obesos, al
rozan con el vientre el canto de la mesa y queda, momentáneamente, interrumpida
la respiración produciendo los “brisados”. (Ver también escritura brisada, B37).

T17 - TRAZOS ROMOS:

240
Las terminaciones de los trazos no son ni aceradas, ni masivas, quedan en un punto
intermedio que llamamos “trazos romos o de punta roma” (fig. 215).
Decía Ovidio que el mejor camino es el elegido entre dos extremos. Las personas
con un buen equilibrio regulador de las pulsiones instintivas, de las funciones
afectivas y de la actividad mental, ni se muestran excitadas o agresivas, ni
acumulan violentas cargas de energía. Este equilibrio regulador es el propio de
sujetos con grafismos donde la forma, el movimiento y el espacio tienen entre sí una
relación armónica, sin desajustes, sin distorsiones, sin desigualdades chocantes en
la onda gráfica. En éste tipo de grafismos suelen darse las terminaciones en punta
roma, es decir, ni aceradas, ni masivas.

T18 - TRIÁNGULOS (Formas Triangulares):

Las formas triangulares representan en el grafismo una especie de angulosidad
reforzada ya que es una repetición de ángulos en distinta dirección, localizables
principalmente en las barras de las “t” (zona superior, fig. 208n) y en la zona inferior
(jambas: fig. 37, 119a, c y g).
El triángulo es un doble signo de resistencia, una represión o rechazo, una falta de
disposición en la que el sujeto, sea varón o fémina, se niega a sentirse “objeto” y a
que los demás dispongan de su Yo a placer. Esta resistencia, cuando se produce en
la zona superior, afecta al plano de las ideas y de las decisiones. El sujeto no quiere
admitir otro criterio que el propio u otro con el cual pueda identificarse. En el plano
amoroso, cuando los triángulos se presentan en las jambas, la mala disposición
hacia la pareja se asocia generalmente a una actitud autoritaria, despótica y
exigente. Si se trata de una fémina (el triángulo en la zona inferior es más frecuente
en la mujer que en el hombre), la agresividad toma un talante especial de frialdad y
de falta de disponibilidad para las relaciones amorosas que son, a menudo
caprichosas y exigentes, incluso con la elección de momento y de pareja.
En algunos grafismos, las barras de las “t” son sustituidas por pequeños triangulitos
en la base del hampa, en la zona media (fig. 160). Según sea el ambiente gráfico,
este signo puede indicar la tenacidad y subordinación a las obligaciones de la vida
cotidiana. Las barras de las “t”, cuanto más altas, mayor es la independencia del
sujeto en su manera de pensar, sentir y actuar y lo contrario también es cierto:
cuanto más bajas, mayor es la subordinación y dependencia del sujeto con respecto
a los demás.

T19 - TRUNCADA, Escritura:

Falsa conexión, o empalme camuflado, en la unión de unas letras con otras en las
palabras (figs. 84, 218 y 219, difíciles de apreciar).
Según el ambiente gráfico, el truncaje o empalme camuflado, sea tratando de
completar una letra o simulando una unión de unas letras con otras en las palabras,
es fruto del nerviosismo o del engaño. Tanto en un caso como en otro, el sujeto
intenta disimular un “defecto”, algo “mal hecho” y con buena mala intención quiere
ocultarlo a los demás. Por tanto, es un signo de insinceridad y de temor al fracaso

241
afectivo. El sujeto intenta unas veces completar su imperfección, sus fallos y otras
finge una unión o unos lazos afectivos que en su interior no siente o están
truncados por la duda o por la inseguridad en sí mismo. Puede señalar, pues,
nerviosismo, falsedad o hipocresía.
Para dar la interpretación justa a los truncajes o empalmes de cohesión, se debe
relacionar este signo con otros similares o distintos. El ambiente gráfico será, en
último extremo, el que aclarará su significado.

U01 - UNIFORME, Escritura:

Repetición, más o menos monótona o regular, de la dimensión, de la forma y de la
distribución de espacios entre las letras, las palabras y las líneas. Generalmente se
asocia a la escritura lenta y automática (figs. 40, 47, y 48). La escritura uniforme
puede acercarse a la escritura regular o a la escritura monótona.
La interpretación es más positiva, si la escritura uniforme se acerca a la escritura
regular (fig. 63). (Ver escritura regular, R10). Tiene una interpretación menos
positiva, si la escritura uniforme se identifica con la escritura automática y monótona
(Ver escritura automática, A33 y escritura monótona, M13).
En sentido positivo y, en general, la escritura uniforme indica una conducta estable,
metódica, organizada de acuerdo con las normas y convencionalismos existentes en
los medios sociales y de trabajo. El sujeto tiene una adaptación tranquila, no plantea
problemas o conflictos en su entorno, pero tampoco se deja presionar por
influencias contrarias a su metodología de conducta y a sus convencimientos
(resistencia pasiva). Las notas clave del carácter en los sujetos de escritura
uniforme son : la pasividad, el orden, la reflexión, la constancia, el respeto a lo
establecido, el desapasionamiento y la igualdad de ánimo. El sentimiento es fiel en
la amistad, en el deber, en el amor y en las obligaciones.
Si la escritura es lenta y monótona, indica una pasividad más acusada y bastantes
limitaciones en cuanto a la agilidad en la comprensión, asimilación y puesta en
marcha de ideas y proyectos (poca capacidad de innovación).
El sujeto se repite a sí mismo de manera automática en todas las manifestaciones
de la vida y de la palabra. (Para más detalles, ver escritura monótona, M13).

V01 - VACILANTE, Escritura:

Se caracteriza por la inseguridad general en la marcha de la escritura, por ejemplo,
en la incapacidad de dar un asiento firme a las letras en la dirección de las líneas,
en la dificultad para mantener la misma inclinación, en los cambios en la rapidez
(pequeños cambios), en las desigualdades de la presión, en las inhibiciones en la
cohesión (irregularidades en los enlaces, letras suspendidas, jambas amputadas,
etc.) y otras inhibiciones y vacilaciones de los movimientos gráficos (figs. 84, 145, y
206).
La vacilación es una oscilación entre un deseo y un temor, entre una excitación y
una inhibición o rechazo. Por tanto, supone un titubeo entre la expansión de una
pulsión y el freno, contención o rechazo de la misma. Es un estado de indecisión y

242
de inseguridad ante el temor al fracaso o a los resultados negativos de un deseo,
intención o idea.
Este bloqueo interno de impulsos entre lo que se desea y atrae y la duda u
oposición consciente, refleja, generalmente, algún sentimiento de inseguridad, de
impotencia o de culpabilidad. A partir de este postulado, se pueden extraer infinidad
de interpretaciones, por ejemplo: Indeterminación entre el sentimiento y la razón,
entre impulsos de amor o de amistad y el temor a ser rechazado. Neurastenia.
Fatiga mental. Debilidad de carácter. Ambivalencia. Angustia neurótica. Propensión
a los sobresaltos, a los cambios repentinos, a la inestabilidad. Vulnerabilidad
interna. Hipersensibilidad y fuerte disposición a la frustración, etc.
Unicamente el ambiente gráfico, las escrituras-tipo dominantes, podrán dar las
posibilidades de una interpretación adecuada a este signo.

V02 - VARIADA, Escritura:

Se refiere este signo a las variaciones que sufre la escritura a lo largo de los años a
medida que se van sucediendo los cambios en la vida del sujeto desde la juventud a
la vejez.
La escritura suele sufrir variaciones por el matrimonio, por sucesivos cambios en la
profesión, y en el “status social y profesional”, por accidentes de todo tipo sufridos
por el individuo (muerte de familiares, divorcio o separación, accidentes físicos,
etc.), por enfermedad, por cambio de clima, de alimentación, y un largo etc.
Para interpretar adecuadamente estos cambios en el grafismo, en la escritura, a lo
largo de la vida de cualquier individuo, será necesario, no sólo disponer de las
variadas muestras de escritura de cada época, sino también disponer del curriculum
vitae del sujeto.

V03 - VELOCIDAD APARENTE - VELOCIDAD REAL:

Un ojo experto puede diferenciar bastante bien la velocidad real de la aparente. Una
escritura muy inhibida, como por ejemplo, la fig. 41, no puede ser nunca rápida. Una
escritura rápida como la fig. 29, puede, como ésta, tener pequeñas variaciones de
rapidez. Una escritura aparentemente rápida, como la fig. 28, es más lenta de lo que
parece a causa de la angulosidad, puesto que cada ángulo supone una detención
del movimiento para girar en otra dirección.
La velocidad real de la escritura se puede medir con eficacia recurriendo al test
“Graphe” del Dr. Malespine, descrito en mi obra “Escritura y Personalidad” (páginas
153 y siguientes). Este método consiste en hacer escribir, en letras, las diez
primeras cifras (uno, dos, tres, cuatro, cinco, etc.) a la velocidad normal del sujeto
durante cinco minutos, controlando cada medio minuto con la orden: “guión,
empiece de nuevo”. A continuación, dejando dos minutos de descanso, hacer lo
mismo pidiendo al sujeto que acelere al máximo que pueda la velocidad de su
escritura.
De este modo, podemos conocer el ritmo habitual de cada sujeto, su velocidad
motora, incluso su destreza manual y lo que ocurre cuando el sujeto se ve forzado a

243
acelerar su rendimiento para atender, por ejemplo, un incremento de trabajo. Se
observará que, en algunos individuos, la petición de acelerar su ritmo habitual,
retarda en vez de aumentar el número de “graphes”.
En la obra citada hay un resumen de los resultados y de las medias estadísticas
obtenidas en el año 1960 y siguientes. Este test debe ser revisado para obtener las
medias estadísticas actuales. Sin embargo, los datos aportados en “Escritura y
Personalidad” pueden considerarse como orientativos.

V04 - VERTICAL, Escritura:

La inclinación de las letras forma con la línea un ángulo recto (ver figs. 16, 53, 100 y
215). La verticalidad de las letras rara vez es absoluta rígida. Normalmente hay
ligeras oscilaciones que permiten detectar el grado de sensibilidad del escritor. La
rigidez, caso de producirse, sería patológica.
La escritura vertical tiene como particularidad psicológica dominante el autocontrol
emocional y motor de las reacciones, sin que necesariamente haya una hipoestesia
(hypo = baja y aisthesis =sensibilidad). Por tanto, indica el control de la sensibilidad.
Este control se mantiene tanto más cuanto mayor es la regularidad en los diversos
aspectos gráficos.
Salvo que el sujeto sea constitucionalmente poco emotivo, el autocontrol depende
mucho del tipo de educación recibida por el sujeto. Una educación rígida puede dar
lugar a un autocontrol excesivo ejercido por un Super-Yo tiránico que ha engullido
muchos “tabúes”, muchas prohibiciones y actúa de manera muy vigilante sobre el
pensamiento, los afectos y las pulsiones del sujeto.
A partir de este postulado, caven aquí todas las interpretaciones de: Firmeza,
estabilidad, serenidad de juicio, frialdad de razonamiento, constancia de carácter,
madurez de criterio, actitud de reserva, poca necesidad de la presencia de otros,
ecuanimidad, etc.
En sentido negativo, indicará frialdad, incapacidad para captar y comprender los
sentimientos de entusiasmo, de alegría y admiración. Falta de empatía, de
vibración, de participación en las emociones de contento ajenas.
Receptividad retardada. Orgullo, distanciamiento, desconfianza, etc.
Si la escritura es angulosa: sequedad, dureza, intransigencia, carácter altivo,
obstinado e inflexible. Si además la escritura es sobrealzada, puede señalar
tendencias esquizoides.

V05 - VULGAR, Escritura:

Se entiende como escritura vulgar aquella que presenta pocos signos de madurez
gráfica, de armonía, de originalidad y de sentido estético. Por ejemplo, la fig. 15, a
causa de su automatismo, de su fidelidad al modelo caligráfico, de su repetición
mecánica del trazado, de su lentitud, de su uniformidad y monotonía indica poca
madurez, poca evolución y la consideramos escritura vulgar.
Las figs. 37, 38 y 49, a causa de su ramplonería en las formas, de la falta de
proporción, de orden, desarmonía y de sentido estético, las consideramos también

244
vulgares. Finalmente, las figs. 143a y b, son vulgares por su inmadurez, por la falta
de soltura en el manejo de la pluma, señal de un espíritu poco cultivado.
La vulgaridad, en general, debe entenderse como inmadurez cultural en unos casos
(figs. 49 y 143a y b); como retardo mental en el caso de escrituras lentas, muy
estereotipadas, automáticas, uniformes y monótonas, como las figs. 15, 47 y 48, que
repiten mecánicamente los modelos caligráficos.
La ausencia de selectividad, de originalidad creadora, de gustos refinados y de
delicadeza, suele ser común en todos los sujetos de escritura vulgar.
Cuanta más inarmonia, desproporción, desorden y confusión presente la escritura
vulgar, tanto mayor será la tosquedad, la falta de delicadeza en el lenguaje y en los
modales, la osadía, la ramplonería y la incapacidad para establecer matices y
diferencias en el trato del sujeto con las personas y con los objetos.
Cuanto más uniforme, estereotipada, caligráfica, lenta y monótona sea una
escritura, tanto más puede influir el retardo mental en la capacidad general de
comprensión, de asimilación y puesta en marcha de las ideas que se apartan de las
rutinas habituales del sujeto.

I01 - YUSTAPUESTA:

(Ver desligada, D19)

Z01 - ZONAS, Las:

El tema de las zonas ha sido ampliamente tratado en mi obra : “Grafología
estructural y dinámica. La interpretación psicológica de los signos gráficos por
zonas”.
En general, los movimientos iniciales de las letras, particularmente de las
mayúsculas, suelen ser un indicador de las vivencias del pasado y de la etapa
desiderativa anterior a la acción o a la manifestación externa de los impulsos. La
zona inicial, corresponde, pues, a la “intención”, al “deseo” de “ser”, de “estar”, de
“tener”, etc., vividos en el interior del sujeto, antes de pasar o no a la acción. En la
zona inicial, está presente también la imago de la madre, el “ánima” (lado pasivo y
femenino del ser).
Por ejemplo, la larga zona inicial y el sobrealzamiento de la primera hampa de la “M”
de “Manuel” en la fig. 187, refleja la tendencia del pensamiento a recrearse en el
pasado, no sólo en el pasado personal, sino también en el pasado histórico. Manuel
Aznar, aparte de maestro de periodista y diplomático, se distinguió por sus relatos
históricos de las dos guerras mundiales.
La zona final de las letras, de las palabras y de las líneas señala las diferentes
maneras de entrar en contacto el sujeto con el mundo que le rodea. Este contacto,
puede ser prudente, reflexivo y cauto cuando los finales son contenidos (fig. 46). El
contacto con el mundo externo puede ser vacilante, inhibido, indeciso o tímido
cuando los finales son inhibidos, suspendidos y están precedidos de frecuentes
cortes de cohesión, empequeñecimiento, inversión de las letras, interrupción de las

245
líneas antes de alcanzar el margen derecho, reseguimiento o amputación de las
jambas, etc. (fig. 213).
Sobre la zona media, sugiero ver cuanto se dice en la “abreacción” en el
coligamento y en la cohesión, principales subaspectos donde se estudian las
diferentes variantes que pueden darse en la zona media.
En cuanto a las zonas inferior y superior, sugerimos ver todo lo que se dice en esta
obra sobre las jambas y sobre las hampas, barras de las “t”, puntos y acentos, etc.,
aunque todo esto, como queda indicado mas arriba, ha sido estudiado en detalle en
mi obra : “Grafología Estructural y Dinámica. La interpretación psicológica de los
signos gráficos por zonas”, obra editada por la “Agrupación de Grafoanalistas
Consultivos de España” (A.G.C.) - C. Balmes, 47, 1º - 08007 Barcelona.
Independientemente de la obra citada, sugerimos también el estudio de los “rizos” o
gestos libres en trazos iniciales y finales, comentados en la obra de L. Torbidoni y
Zanin “Grafología. Texto teórico-práctico”, Editorial Tantin, Santander, 1992.

Z02 - ZURDOS, La Escritura de los:

Escritura-tipo realizada con la mano izquierda. Se caracteriza por la inversión de
algunos trazos o movimientos en sentido contrario a la dirección dextrógira, es decir,
trazados de derecha a izquierda, como pueden ser las barras de las “t”, los óvalos y
las jambas, etc.
En las barras de las “t”, por ejemplo, suele verse una mayor presión en el tramo
izquierdo y algunas anomalías en la base de los óvalos así como jambas con bucle
a la derecha.
La escritura del zurdo es generalmente invertida y con un ritmo bastante pobre, si el
sujeto no ha asimilado o ajustado bien su zurdería. Todo depende de la presión que
haya recibido el sujeto desde su inicio escolar forzándole o no a escribir con la
mano derecha.
Los “zurdos contrariados”, aquellos a los que se le ha obligado en la época escolar
a escribir con la mano derecha, tienen el ritmo mas lento y empobrecido y el tamaño
es más grande que en los “no contrariados”. Hay que aclarar, que en los zurdos
bien adaptados, es decir, en aquellos que no les produce preocupación su zurdería,
es difícil apreciar por el grafismo tal zurdería. En cambio, el grafismo de los zurdos
contrariados, siempre deja al descubierto las pequeñas o grandes anomalías
gráficas, producto de su neurosis y de su retardo de adaptación.

FIN DE LA AMPLIACIÓN DEL DICCIONARIO VELS DE GRAFOLOGIA.
Vilassar de Mar, 21 de Julio de 1995.

246
BREVES CURRÍCULUMS DE AUTORES Y OBRAS DE GRAFOLOGÍA.

(Esta tercera parte del Diccionario ofrece un breve currículum de más de 200
autores importantes en el campo de la Grafología, así como la mención de sus
obras y trabajos más sobresalientes).
Han prestado su colaboración en esta parte del Diccionario, los siguientes colegas:

Prof. P. Lamberto Torbidoni (Universidad de Urbino, Italia)
Prof. Silvio Lena (Pres. de la A.G.I., Italia).
Prof. Berta Andress (Ex-Pres. de la A.G., España).
Prof. Doris Gauthier (Pte. Inst. Caract, de Montreal., Canada)
Prof. Marte Laubié (Vice-Pres. de la A.G.d'A., Francia)
Prof. Arlette Olivié (Pres. de la A.G.d'A, Francia).
Dr. Jean Charles Gille-Maisani (Universidad de Québec, Canadá).
Prof. Maresi de Monchy (Pres. de la S.H.G., Holanda).
Prof. Pedro J. Foglia, (Universidad Católica de Buenos Aires, Argentina).
Y otros colegas alemanes, suizos e ingleses.
A todos ellos, mi más profundo reconocimiento.

LISTA DE AUTORES Y OBRAS DE GRAFOLOGÍA

(Prohibida la reproducción total o parcial de este archivo por cualquier medio
mecánico o electrónico y su utilización en publicaciones, clases o conferencias, sin
el permiso escrito del autor).

ABERÁSTURY, Federico. Prof. (Argentina):

Profesor en la Universidad de Buenos Aires y uno de los pioneros de la Grafología
en Argentina. Dió cursos y conferencias en su Universidad y extendió entre sus
alumnos el interés por la Grafología en la década de los veinte. Fundó la “Sociedad
Argentina de Grafología” en 1929 y sostuvo correspondencia con Crepieux-Jamin,
con Roberto Saudek y con el Dr. Pierre Janet. Fue un entusiasta de las obras de
este famoso psicólogo francés a quien citaba frecuentemente como propulsor de la
Grafología.
Ocupó el cargo de Presidente de la Sociedad Argentina de Grafología hasta la
disolución de la misma, que posteriormente renació bajo la presidencia del escritor y
grafólogo Prof. Kirschbaum. Aberástury fue también fundador y director de los
“Archivos Argentinos de Grafología”, órgano oficial de la Sociedad Argentina de
Grafología.
Federico Aberásturi no dejó, que se sepa, ninguna obra importante. Conocemos
únicamente algunos de sus trabajos y apuntes, como su “Método, alcance y utilidad
de la Grafología” y la traducción de una conferencia que pronunció el Dr. Pierre
Janet en 1929 en la Société Française de Graphologie de París.

247
ACERETE RAMOS, Isabel. Prof. (España):

Grafóloga diplomada, creadora de “Grafotest”. No conocemos ninguna publicación
importante, salvo los apuntes que distribuye a sus alumnos.

AFFEMANN, Úrsula. Prof. (Alemania):

Brillante grafóloga alemana, inventora de una tipología original basada en cinco
tipos-canon con la denominación, cada tipo, de un color diferente: verde, azul,
violeta, gris y rojo. Aunque ella indica que los nombres no tienen relación
psicológica con los colores mencionados, a mí me parece que recuerdan en algo el
significado de estos colores en el Tests de Lüscher. Para más detalles y para
conocer una breve síntesis de estos tipos, ver el boletín nº 14 de la A.G.C., páginas
27 y siguientes.

ALEGRET, Joaquín.Prof. (España):

Responsable de los cursos de Grafopsicología en la Escuela de Medicina Legal de
la Universidad Complutense de Madrid. Discípulo directo del creador de la escuela
grafopsicológica Profesor Marco Marchesán y seguidor de esta famosa escuela
milanesa. Apuntes varios de sus cursos en la Universidad. No conocemos ninguna
obra importante del Prof. Alegret, posiblemente por ser un seguidor fiel de su
maestro y amigo el Prof. M. Marchesan y considerar sus obras como textos únicos a
seguir.

ALLENDE DEL CAMPO, Juan Luís. Prof (España):

Presidente de la “Asociación Grafopsicológica” de Madrid, con sucursales en
Barcelona, Valencia, Bilbao, La Coruña, Sevilla, Murcia y otras poblaciones.
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de
Grafopsicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y en la “Asociación
Grafopsicológica”.
Entre sus obras y múltiples ponencias y seminarios, cabe destacar sus “Apuntes de
Grafopsicología” de 1º y 2º curso y sus “Apuntes de grafopatología”.

ALMEIDA CUNHA, José Carlos. Prof. (Brasil):

248
Grafólogo y psicólogo brasileño, Presidente del Instituto Mineiro de Grafología,
seguidor del “Método Vels de Grafoanálisis” y traductor al portugués de la obra
“Diccionario de Grafología y de términos psicológicos afines”, que editará “La Casa
do psicólogo” de Säo Paulo.

AMBROSI, Renzo. Prof. (Italia):

Es uno de los primeros colaboradores del P. Moretti. Fundó con él en Verona la
“Sociedad Psicográfica”. Es autor de una apreciada obra grafológica basada en el
método morettiano: “Impariamo a conoscerci. Prontuario sintético per l'analisi
grafologica”, Garzanti, Milan 1977).

ANDRESS METGE, Berta. Prof. (España):

Diplomada en Grafopsicología y varias otras técnicas relacionadas con la psicología
de la escritura (psiquiatría, grafología infantil, selección de personal, etc.). La
profesora Andress es la más internacional de nuestras grafólogos. Asiste a todos los
congresos nacionales e internacionales de sus especialidades desde el año 1979.
Es miembro de honor de varias entidades nacionales e internacionales relacionadas
con la grafología y la psicología. Su actividad normal se centra en estudios privados
de personalidad, en la grafoterapia, en la selección de personal y en el peritaje de
documentos para los tribunales de justicia. Ha organizado varios congresos y
seminarios de grafopsicología en Madrid, Valladolid, Salamanca y Barcelona y en
otras poblaciones. Ha editado varias obras y apuntes de grafopsicología de diversos
autores.
Berta Andress es la fundadora de la “Asociación Grafopsicológica” y de la revista
“GRAMMA”, órgano de la misma. Ejerció como presidente de la “Asociación
Grafopsicológica” hasta 1986 y como primera directora de “GRAMMA”. La
Asociación profesional, por ella fundada, cuenta con varias delegaciones en todo el
país, siendo actualmente la que tiene mayor número de miembros.

ANTHONY, Daniel S. (EE.UU.):

Con su mujer, también grafóloga, sucedió a la Brillante Klara Roman en New School
for Social Research à New York donde ellos han enseñado durante varios años un
curso de grafología universitaria.

ASTILLERO, Raimondo. Prof. (Italia):

249
Antiguo grafólogo italiano, director del Instituto Italiano di Grafología, con sede en
Milán (1917). Fue uno de los iniciadores de la Grafología en Italia. Se formó con las
obras de Crepieux-Jamín y otros grafólogos franceses. Es autor de la obra
“Grafología scientifica”, Ed. Hoepli, Milán, 1926.

ATHANASIU, Andrei. Dr. (Rumania):

Doctor en Medicina, Jefe de Clínica en un hospital de Bucarest. Representante en
su país de la Société Française de Graphologie.
Es autor de importantes artículos sobre Grafología patológica. Aplica la Grafología
al conocimiento de sus enfermos.

AVÈ-LALLEMANT, Úrsula. Prof. (Alemania):

Conocida grafólogo alemana, autora de numerosos artículos sobre temas
grafológicos. Se ha hecho célebre por su crítica a las teorías de la grafólogo
austríaca Roda Wieser. Tiene varias obras publicadas, no traducidas, pero
interesantes, entre ellas: “Graphologie der Jugendlichen”; Los progenitores en el
dibujo de los niños”; “Los animales como test del juicio infantil”, etc.

AYMARD, Jacqueline. Prof. (Francia):

Diplomada en Grafología por la SFDG y por el GGCF. Ha colaborado con el Prof.
Faideau en la obra “Les bases de la Graphologie” y en el “Dictionaire practique de
Graphologie”. Es autora de importantes artículos y monografías sobre diversos
temas grafológicos.

BACKERE, Jacques de. Prof. (Bélgica):

Conocido grafólogo belga, autor de varias obras de grafología y de numerosos
artículos sobre temas grafológicos. Formó parte del Instituto creado por M. J.
Menasse-Cremers para el estudio de la escritura china. Su obra mas conocida es
“L'introduction a la graphologie”, Ed. Parthenon, Bruselas 1959.

BACK, Ronert (EE.UU.):

Antiguo coronel de la armada norteamericana, coleccionador de importantes
muestras documentales como material grafológico. Es asesor de la Handwriting
Analysis Research Library.

250
BALLANDRAS, Amado J. Prof. Dr. (Argentina):

Dr. en Psicología, grafólogo e investigador. Importante difusor de la Grafología
científica en su país. Fundador del “Instituto de Humanidades”, donde impartía
clases en varios cursos. Es autor de la importante obra “Teoría de la personalidad
integral”. Ha escrito innumerables artículos sobre Grafología y Psicología y sobre
sus investigaciones en grafopatología y grafoterapia. Fue creador de un
“grafómetro” para medir el acto gráfico.
Actualmente trabaja en el centro de investigación “Ballandras & Asociados” (Instituto
de Grafología Científica) del cual es gerente y rector, aunque según noticias de
otros colegas argentinos, vive ya un poco retirado de sus actividades docentes y
sólo se dedica a la investigación.

BAQUERO GOYANES, Arcadio. Prof. (Madrid):

Periodista profesional. Diplomado en Grafopsicología por la Universidad de Madrid
y por el Instituto de Humanidades de Buenos Aires. Profesor y asesor en los cursos
de la Sociedad Española de Grafología. Ha publicado un curso completo de
Grafología (1960) y es autor de numerosos reportajes científicos sobre personajes y
temas de actualidad. Ha colaborado en Tribuna Médica y en otros medios de
comunicación, como por ejemplo, Tiempo, Época, ABC, Mundo, Interviu, etc.

BARON SALANOVA, María José. (España):

Diplomada en Grafopsicología, en Grafología Infantil y en Pericia Caligráfica.
Profesora de Grafología y de Pericia Caligráfica en la Sociedad Española de
Grafología. Es especialista en tests proyectivos gráficos y trabaja en la actualización
de la escala “E” de Ajuriaguerra y en la formación de la escala “MX” con niños de 12
años y en disgrafías y dislexias.

BASTIN, Christiane. Prof. (Francia):

Grafólogo francés que, en unión con Denise Castilla, es autora de una interesante
obra sobre grafo-patología. La obra en cuestión ha sido publicada por Edition
Laffont, Col. Réponses, París. En esta obra son abordadas las principales neurosis
y psicosis, como por ejemplo las neurosis fóbicas, las neurosis obsesivas, la
histeria, la paranoia, los delirios, los desarreglos de humor, la esquizofrenia, las
psicopatías, los estados límite, el narcisismo, los complejos de abandono. las
perversiones, la criminalidad, etc. Esta obra, cuyos temas han sido tratados con
suma seriedad científica, sirve, entre otras, como tema para el ingreso en el GGCF.

BEAUCHATAUD, Gabrielle. Prof. (Francia):

251
Célebre grafóloga francesa, conocida por su excelente obra “Apprenez la
Graphologie” Ed. J. Oliven, París, 1954, una de las obras más didácticas de nuestro
vecino país.

BELDA GARCIA-FRESCA, Germán-Antonio. Prof. (España):

Diplomado en grafopsicología, en pericia caligráfica, en grafopatología y otros. Sus
trabajos más importantes son: “Las líneas de fuerza en la firma”, “Factores de Catell
y escritura”, “Implicaciones del Yo en la escritura”, “El ciclo de la energía” en el
método Xandró y “Normas de valoración en el método Xandró”. Es fundador de
“Grafostudium” en cuyo centro ejerce labor docente y atiende consultas privadas y
de peritaje.

BELIN, Claude. Prof. (Francia):

Autor de un importante trabajo de “correlación grafológica de los métodos alemán y
francés (Ver nº 129 de “La Graphologie”, 1973.

BENAVIDES, Maruja. Prof. (Argentina):

Diplomada en grafología por la Universidad Católica de Buenos Aires y seguidora
del Método Vels. Imparte clases de Grafología en la Academia de la Fundación de la
Radio Nacional de Córdoba (Argentina). Sus alumnos son en su mayoría
psicólogos, psicopedagogos, médicos y universitarios. Los libros de texto son
principalmente los del autor de esta obra. En el curso 96-97 ha superado los 100
alumnos.

BERNARD, Marie.Prof. (EE.UU.):

Destacada grafólogo nacida en Munich (Alemania) y formada en su país de origen.
Fue miembro de la “German Graphological Society” y sostuvo correspondencia con
los más eminentes grafólogos de Europa. Emigró a los EE.UU: fijando su residencia
en Nueva York, dando conferencias en los principales centros norteamericanos.
Marie Bernard ha alcanzado un gran renombre internacional, por su especialización
en el estudio de la sexualidad y de los grandes personajes de nuestro tiempo:
Freud, Adler, Jung, Reagan, Gerald Ford, Bush, Nelson Rockefeller, H. Truman,
Boris Eltsin, Picasso y otras figuras de la política, del arte y de la ciencia. Se valoran
mucho sus artículos en diversas revistas o boletines internacionales y, sobre todo,
sus obras: “The art of Graphology” y “Sexual Desviations as seen in Handwriting”.
Ha dado conferencias sobre diversos temas grafológicos en varios países, incluida
Rusia donde falleció en 1995,en Moscú, en su último viaje. Colaboró en la revista
“Graphology” de The British Academy of Graphology de Londres, de la cual es
Miembro de Honor.

252
BERNSON, Bernard y Marthe (Francia):

Matrimonio francés, oriundo de Estrasburgo. Marthe estudió filosofía y psicología y
Bernard era psicoanalista. Ambos trabajaron intensamente en el campo de la
grafología, esencialmente en el estudio de la psicología infantil. A Marthe Bernson
se debe la interesante obra “Du griboullis au dessein” (Ed. Delachaux et Niestlé,
1957). (Referencia Tomada de J. Tutusaus, Boletín nº 15 de la A.G.C.)

BIDOLI, Sante A. Prof. (Italia):

Grafólogo italiano, discípulo de Marco Marchesan, laureado en Ciéncias Sociales
por la Università Internazionale degli studi sociali “Pro Deo”, Roma. Se especializó
en Psicología de la Escritura y en Psicoterapia en Milán y en Cremona durante 4
años, habiendo participado como ponente en varios congresos y seminarios de
grafología desde el año 1964. Investigador en el campo social, ha colaborado en
revistas especializadas desde el año 1972, dando cursos sobre su especialidad en
diversas regiones italianas. Además de sus artículos y seminarios, es autor de las
siguientes obras: ”Psicología della scrittura” (Longanesi e su concesione. Club del
Libro e TEA); “Grafometrie e ricerche stadistiche in psicología della scrittura”
(CESRIPA, Milán); “Psicodiagnosi dell'ansia attraverso la scrittura”(Instituto Indagini
Psicologische, Milán), en colaboración con Paolo Bruni y Laura Maninchedda;
“Strutture del maschile e del Femminile e scrittura” (CESRIPA - San Doná di Piave-
Ve. Para sus cursos en la LIUPA (Libero Istituto Universitario di Psicologia Applicata)
ha publicado:”Indirizzo scolastico e profesionale atraverso la psicologia della
scrittura”; “Simbologia e strutturazione della mente”, 1989; “Ipotesi su una
antropopsicogenesi” sobre la energía humana; “Psicologia Unitaria”; “Richerche
sulle psicopatologie con il test ricavato dalla scrittura - Contributo all'interpretazione
di alcuni quadri clinici”; “Test psicografico per il rilievo dell'indice Istero-Fallico
narcisistico individuale”; “Tipi di intelligenza e aspetti della personalità per i quadri
dirigenziali attraverso la scrittura” y “La perizia a base psico-stadistica”.
El profesor Bidoli ha creado una serie de plantillas transparentes que permiten
medir varios aspectos importantes de la onda gráfica: grosor del trazo, dimensión,
espaciamiento, dirección de las líneas, inclinación, etc.

BOILLE CALENDRAU, Nicole. Prof. (Italia):

Grafóloga italiana, laureada en psicología por la Universidad “La Aspienza” de
Roma y en Grafología por el CCGF de París, después de obtener el diploma de la
SFG. Es fundadora y presidente de la Associazione Italiana di Ricerca Grafológica
(ARIGRAF).
Es también miembro fundador de la ADEG (Asociación Deontológica Europea de
Grafólogos) y Consultora Técnica inscrita el Albo del Tribunal de Roma.

253
Se dedica a la orientación escolar y profesional y es experta en el diagnóstico de las
disgrafías. Recibe consultas sobre selección de personal y colabora con médicos y
psiquiatras. Ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales y
escribe en revistas especializadas. Actualmente está considerada como una de las
más brillantes grafólogas italianas.

BOSE, Catherine de. Prtof. (Francia):

Grafóloga y escritora erudita en temas grafológicos. Colabora asiduamente en el
Boletín “La Graphologie” de la SFG. Enseña Grafología en Suiza. Ha creado una
revista de Grafología en lengua alemana y ha traducido numerosas obras y temas
de grafología del alemán al francés. Ha colaborado también con el Prof. Faideau en
la redacción de varias obras. Su obra más importante es “La graphologie
allemande”, ed. Masson, París, 1992.

BOSOM, Mariano.Prof. (Barcelona):

Merece figurar entre los grafólogos que han aportado algo original al estudio del
grafismo. Nos referimos en este caso al interesante ensayo realizado por este autor
sobre la “evaluación cuantitativa de la inteligencia”, investigando la cohesión de los
movimientos.
El Prof. BOSOM ha hallado “una correlación altamente significativa, entre el ritmo
de ligado y la inteligencia general, medida a través del test de factor “g” de Catell,
escala 3”. (Ver Boletin nº 11 de la A.G.C.).

BOTELLA, Amparo. Prof. (España):

Grafóloga diplomada en Psicología. Diplomada en Grafología por la SFDG y por la
Universidad de Madrid. Cursillista del GGCF. Ha recibido enseñanza superior de
grafología por diversos profesores y profesoras de París. Ha sido directora de la
revista “GRAMMA”, de gran solvencia científica, órgano de la “Asociación
Grafopsicológica”, de la que también es profesora de sus cursos. Ha realizado
seminarios de grafología en Barcelona y en otras poblaciones españolas. Es autora
de un excelente manual en el que presenta la Grafología de manera muy original y
organizada. Amparo Botella es una de las figuras más representativas en el campo
de la grafología española.

BOUDREAULT, François Xavier. (España):

Pionero de la Grafología en Québec. Fundador del “Institut Canadien de
Caractérologie” en 1957. Es autor de “L´ecriture, la mienne et celle des autres”.

254
BOUREILLE, Claude (Francia):

Psicoanalista y grafólogo especializado en Jung. Aplicó la teoría del trazo de Heider
para determinar la introversión y extroversión. Publicó varios artículos en “La
Graphologie” de París.

BOUSQUET, Lucien. Prof. (Francia):

Prestigioso grafólogo psicoanalista francés, creador del Centre D'etude “L'evolution
Graphologique”. Este centro contaba con la colaboración de eminentes grafólogos
alemanes, suizos, franceses e italianos. Publicaba unos cuadernos que empezaron
a ver la luz en 1952 y terminaron con el fallecimiento del Prof. Bousquet en l966.
En estos cuadernos a ciclostil se empezó haciendo estudios de los principales
signos gráficos, como por ejemplo la guirnalda, el ángulo y la curva, la cohesión, la
presión, la inclinación, la extensión y estrechez de la onda gráfica, etc. El prof.
Bousquet comentaba las principales interpretación dadas a los signos gráficos por
los grafólogos clásicos, Michón, Crepieux, Klages, Pulver, etc. y por otros grafólogos
modernos de distintos países. Estos comentarios finalizaban con una síntesis en la
que él exponía su criterio psicoanalítico sobre los mismos.
En estos cuadernos expuso su método de grafología basado en la fusión de las
técnicas de análisis alemana, suiza y francesa. Los cuadernos recogían también las
reseñas de los libros más importantes y de actualidad del momento, así como
estudios caracterológicos de personajes célebres: Freud, De Gaulle, Carlos Marx,
Gide, Javelle, Calvino, Erasmo, etc. En estos cuadernos colaboraron, Robert
Olivaux, Hans Knobloch, Marcel Meyer, G.E.Magnat, Oscar del Torre, Edouard de
Rougemont, la Dra. Dubouchet, Madame Fischer-Thevenaz y muchos otros.

BRABANT, G.E. (Francia):

Psicoanalista y grafólogo. Su monografía sobre “L'écriture considere comme un
secteur prinilégié du comportement” es un trabajo importante desde un punto
fundamental de la grafología.

BRACH, Jacques. (Francia):

Grafólogo y morfopsicólogo. Su libro “Les douze facteurs du caractére” es un trabajo
serio y recomendable.

BRESARD, Suzanne. Prof. (Francia):

255
Psicóloga, grafóloga y morfopsicóloga francesa de gran prestigio y renombre
internacional. Fue Presidente de la SFDG y actual Presidente de Honor. Es miembro
fundador del GGCF y Vicepresidente de la “Société Française de
Morphopsychologie”, fundada por el Dr. Louis Corman.
Colabora en los boletines de las sociedades correspondientes y en publicaciones de
tipo internacional. Es autora de importantes obras y trabajos grafológicos entre los
que cabe mencionar sus obras: “L´écriture empreinte de l'homme”, “La Graphologie”
y “Empreintes” (Delachaux et Niestlé, Neuchatel).

BROSSON, Paul Prof.. (Francia):

Psicólogo y grafólogo francés, colaborador del Dr. Maurice Periot y Agregado al
Laboratorio Antropológico de París. Estudió los temperamentos en la versión del Dr.
Periot y escribió numerosos artículos sobre sus experiencias grafológicas. Entre sus
obras más conocidas está el “Test de las tres columnas de cifras” publicado en
colaboración con Le Noble, “Diagnóstic grapho-médical”, “L'écriture des
asthmatiques”, “L'écriture-type des modes morphologiques. Action du témperament
individuel”, publicado este último artículo en los cuadernos del centre “L'évolution
graphologique” del prof. Bousquet.
Colaboró con el Dr. Maurice Periot en la obra “Morpho-Physiologie de l'écriture”
(Payot, París, 1957). Esta obra es un ensayo inteligente sobre el origen cerebral y el
mecanismo fisiológico del movimiento gráfico.

BRUNI, Paolo. Prof. (Italia):

Grafólogo milanés, laureado en Ciencias Geológicas (Trieste) y en Ciencias de la
Naturaleza (Zurich). Debido a su formación científica y a sus buenos profesores en
el campo grafológico, es uno de los grafólogos más brillantes y eruditos de la Italia
actual.
Siguió varios cursos de Psicología de la escritura con los profesores Bidoli y
Marchesan en Milán y posteriormente un curso de hipnosis médica con Marchesan.
Está diplomado en psicoterapia por la “Scuola Superiore di Formazione in
Psicoterapia” de Carmona, iniciando su actividad como psicoterapeuta en 1979. En
el campo de la Geología, trabajó unos años (de 1977 a 1994) como “petrógrafo”,
aunque su predilección fue siempre la Grafología. El Prof. Paolo Bruni es fundador y
director científico de la APRESPA (Associazione Per Ricerche e Studi in Psicología
Aplicata) de S. Doná di Piave (Venecia), En la APRESPA, dicta cursos de grafología
superior y perfeccionamiento para grafólogos expertos.
Ha publicado los siguientes artículos o conferencias en la APRESPA: “Mondo
moderno e rottura col passato nei giovani de oggi” (1992). “La scrittura e la creatività
quale limite tra l'innato e il costruito, 1993. “Freud ovvera la forza dell'Inconscio. La
testimo dalla scrittura”, 1993). “Conflitti intrapsichice e modalità di relazione
oggetuale attraverso la scrittura”, 1994. “Livello di maturazione individuale e senso
della collettività”, 1995. “Dsarmonie e conflicttualità individuo-ambiente: diagnosi
dalla scrittura e terapia”,1995.

256
Entre sus obras mas recientes, cabe destacar: “Psicodiagnosi dell'ansia attraverso
la scrittura”; Istituto de Indagini Psicologiche de Milano, 1983, con la coautoría de
Bidoli y Manichedda. “Simbología della scrittura. La Grafología Structural e
l'inconscio”. Ed. Xenia, Milán, 1994. “La Grafología. Scrittura e personalitá”, Xenia,
Milán 1994. ““La interpretazione della scrittura. La Grafología nella vita quotidiana”,
Ed. Garzanti (el título es provisional. Esta obra verá la luz en abril. El profesor Paolo
Bruni, citado varias veces en ésta obra, es uno de los más eminentes investigadores
de la grafología italiana, sobre todo en la esfera del simbolismo gráfico. (Ver
algunas notas sobre la obra del Profesor Bruni en el boletín nº 16 de la A.G.C. a
cargo de nuestro Vicepresidente J. Tutusaus).

CAILLE, Emile. (Francia):

Grafólogo francés, especializado en la caracterología de Heymans-Le Senne. Sus
obras más conocidas son: “Caractéres et écritures”, Ed. P.U.F., 1963, “Intelligences
et écritures”, Ed. Montblanch, 1974 y varios artículos publicados en el boletín “La
Graphologíe”.

CALLEWAERT, H. Dr. (Bélgica):

Sus investigaciones sobre la fisiología de la escritura merecen ser mencionadas,
aunque en algunos aspectos no es favorable a la Grafología.

CAMARGO, Paulo Sergio. Prof. (Brasil):

Capitán del ejército brasileño. Graduado en Gerencia y Desenvolvimiento de
Recursos Humanos. Diplomado en Grafología. Se dedica a la selección y formación
de mandos del Ejército y colabora en varios medios de comunicación brasileiros.
Sus obras más importantes son: “O que é Grafología;. “Grafología a través de texto;
“Grafología nas empresas” y varios artículos en diarios y revistas. Es seguidor del
Método Vels de Grafoanálisis.

CAMPAGNANI, Vittorio. Prof. (Brasil):

Dr. en Derecho, grafólogo y socio fundador de la SOBRAG. Estudió grafología con
el grafólogo austriaco Eric Singer. Es autor de varios artículos sobre grafotécnia en
revistas inglesas, alemanas y del Brasil.

CAPELO LUDENA, Concha. Prof. (España):

Licenciada en Arte por la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Alumna directa de
Matilde Ras, Seguidora del Método Vels. Diplomada en Grafología. Imparte cursos

257
de Grafología en el centro de estudios empresariales EADA. Tiene una importante
obra escrita, pero sin publicar.

CARRASCO, Carmen. Prof. (España):

Diplomada en Grafología por la Société de Graphologie de París. Es fundadora, con
su hija Alicia Martínez, de Grafotest y de la Sociedad Grafológica de Euskadi.
Imparte cursos de Grafología en “Grafotest” y es autora, con Alicia Martínez, de los
apuntes de los cursos de Grafología y de varios artículos publicados en el Boletín
de la S.G. de España.

CARTON, Paul. Dr. (Francia):

Célebre médico y grafólogo francés al que debemos un estudio muy completo de los
temperamentos hipocráticos descritos en su obra “Dignostic et Conduite des
Tempéraments”. Es autor de más de 50 obras sobre temas médicos de tipo
naturista. Entre sus obras sobre temas grafológicos podemos destacar: “Le
diagnostic de la mentalité par l'écriture”; “L'art Medical” (interesante estudio del
poder de los alimentos, de la mano y de las cualidades morales a través del
grafismo).

CASTILLA, Denise. Prof. (Francia):

Diplomada por la SFDG y miembro del GGCF. Criminóloga y analista, experta en
peritaje caligráfico ante los Tribunales de Justicia. Es autora, en colaboración con
Christiane Bastin de la obra “Graphologie. Le psyquisme et ses troubles”, obra
básica que aborda el estudio de las neurosis y psicosis a través de la escritura. Esta
obra sirve de base, entre otras, para el examen de ingreso en el GGCF.

CASTIÑEIRA, Miguel. Dr. (España):

Profesor de Ciencias Químicas en la Universidad de Alcalá Henares. Grafólogo
diplomado por la S.E.G. Autor de varios trabajos de Grafología.

CATALAN AGUADO, Encarna. Prof. (España):

Diplomada en Psicología Empresarial, en Grafología, por la Universidad Pontificia
de Salamanca y en Grafopsicología por la Universidad Complutense de Madrid.
Perito Calígrafo por la Escuela de Criminología de Cataluña.
Delegada en Barcelona de la “Asociación Grafopsicológica” de Madrid. Imparte
cursos de grafopsicología en Barcelona y otras ciudades catalanas, partiendo de
apuntes propios para los cursos. Ha realizado varios seminarios, entre otros, en la

258
Universidad Politécnica de Cataluña (Escuela de Ingenieros Industriales de
Tarrasa). Está especializada en grafología infantil y en selección de personal. Es
Directora de Recursos Humanos en la empresa “Equipo de Nueva Orientación, S.A”.

CAVALLI, Julio Nestor G..-
Presidente del Consejo Directivo del Colegio Universitario “EMERSON”. Docente
Uiversitario, especializado en Psicología Educacional, . Es autor de las siguientes
obras : “La Grafología en la Argentina” y “La Grafología en la
World Wide Web”. El Colegio Universitario “EMERSON” pertenece a la Universidad
Católica de Buenos Aires. Los títulos de éste Colegio tienen rango universitario..

COBLENCE, Colette. Prof. (Francia):

Diplomada en Grafología por la SFDG y por el GGCF, de la cual es miembro. Es
examinadora y profesora en la SFDG, conferenciante y especialista en el origen de
la escritura. Tiene varios artículos publicados sobre el tema de su especialidad en el
Boletín de “La Graphologie”.

COBBAERT, Anne-Marie. Prof. (Bélgica):

Grafóloga muy conocida por sus obras de divulgación en los países de habla
francesa. Recientemente fallecida. Es la autora belga más conocida dentro de la
comunidad europea debido a la traducción de sus obras a varios idiomas. Fue
representante en Bélgica de la SFDG durante muchos años.
Sus obras más importantes son: “La Graphologíe” y “L'écriture des jeunes”, (Ed.
Marabout flash); “Propos sur la Graphologie” (Ed. Sand Bruxelas), “La Graphologie”
(Ed. Keller, Ginebra), “Cours de Graphologie” y “Les secrets de la Graphologie” (Ed.
Elsevier, Bruxelas).

COLES, Charlier. (EE.UU.):

Grafólogo fundador de “L'american Handwriting Analysis Foundation”, en el que ha
enseñado durante muchos años el Psicograma de Klara Roman.

COLO, Catherine. (Francia):

Licenciada en Filosofía, discípula de Claude Boureille y de Fanchette Léfebure. Es
autora de la obra “Typoes Psychologiques et aplications graphologiques”, Ed.
Masson.

259
COLOMAR, Orencia. (España):

Diplomada en Grafología y Morfopsicología. Es autora de las obras: “Grafología”,
“Fisiognomía” y “Quirología”, Ed. Plaza y Janés, 1974, y de numerosos artículos,
seminarios y conferencias sobre éstos y otros temas.

CONFICONI ZIOSI, Irise. Prof. (Italia):

Diplomado como “Grafólogo Consulente”, especializado en Grafología de la edad
evolutiva por la Universidad de Urbino. Es Profesor docente de Técnica y
Metodología Grafológica en la Universidad de Urbino y Profesor, conjuntamente con
los profesores Lena y Cristofanelli en el Instituto S. Doménico de Bolonia.
Colaborador de “Scrittura”, de “Attualitá Grafológica y de “Sciencie Umane e Grafol.”
Es actualmente presidente de la “Associacione Grafológica Italiana en la Regione
Emilia-Romagna. Ha publicado las siguientes obras:”Psicología genética e
grafología della'etá evolutiva”, “L'etá evolutiva, crisi e maturazione della diagnosi
grafológica”, “La scrittura spia del carattere”, “I tratti della personalitá”, “L'indagine
grafológica per l'autorealizzazione”, “Orientamento della personalitá e grafología
scolástica”, “Técnica e Metodología Grafológica”, y otras. Concede gran importancia
en sus obras a ciertos signos, tales como las torsiones de la escritura en la etapa
puberal, o los óvalos en el sentido de las agujas del reloj.

COSSEL, Beatrice von. Prof. (Alemania):

Colaboradora muy asidua del boletín “La Graphologie” de París sobre temas
relacionados con la grafología alemana, de la cual es profundamente conocedora y
editora de revistas grafológicas en lengua alemana.

CREPIEUX-JAMIN, Jules. Prof. (Francia):

Está considerado como el padre de la grafología científica en Francia. Hizo un
riguroso estudio del método y sistema de Grafología iniciado por Michon.
Inspirándose, posiblemente, en Linneo, clasificó las escrituras-tipo y los gestos-tipo
en géneros, especies y modos, llegando con ellos al establecimiento de
“resultantes” o combinaciones de signos. Descartó la teoría de los signos fijos y
estableció el principio que “todo signo debe interpretarse en relación al ambiente en
que se manifiesta”. Sus obras más conocidas son:”L'écriture et le caractère”; “Traité
practique de graphologie”, Ed. Flanmarion, 1950: “A.B.C de la graphologie”,
revisada por su discípulo Andrée Lecerf, Ed. Presses Universitaires, París, 1960;
“Les bases de la Graphologie”, París 1934; “Les éléements de l'écriture des
canailles”, Ed. Flanmarion, París 1923; “La graphologie en exemples”; “L'éxpertis en
écriture et affaire Dreyfus”; “L'âge et le sexe dans l'écriture”; “Les bases
fondamentales de la graphologie et l'éxpertise en écriture”. “L'écriture et le
caractère” fue traducido al español en 1933 y su “A.B.C. de la graphologie” en 1967
por Nuria Folch de Sales, ed. Ariel. En justicia, se debe a Crepieux-Jamin la
iniciación de la grafología científica en el mundo. El mismo Klages, aunque no lo

260
reconociera abiertamente, se inspiró en el gran maestro francés, del mismo modo
que Marchesan se inspiró en Moretti para crear su escuela grafopsicológica, que
tampoco lo reconoció. Para algunos, es difícil aceptar la lapidaria frase latina del:
Nada hay nuevo bajo el sol (“Nihil novum sub solem”).

CRÉPY, Roseline. (Francia):

Grafóloga psicoanalista. Es la autora más importante del estudio detallado de los
signos gráficos (minúsculas, mayúsculas, firma, espacios, etc.,). Sus obras
principales son: “L'Interprétation des lettres de l'alphabet dans l'écriture”, “Les
Majuscules”, “La signature. L'orde donance de la page”, “L'interprétation des signes
dans l'écriture: la pontuation, les chiffres, ajouts singuliers deux analyses”, “La
demande d'analyse personnelle, Pourquoi?, Comment?”. Todas estas obras han
sido editadas por Dekachaux et Niestlé, Lausanne.
Aunque nuestra postura personal nos inclina a la interpretación de los signos de
acuerdo con el ambiente gráfico, reconocemos en Roseline Crepy un talento
excepcional en la interpretación de los pequeños signos, por lo que sus obras son
ciertamente recomendables, pese a pequeñas contradicciones que no malogran la
importancia de su obra.

CRISTOFANELLI, Pacífico. Dr. (Italia):

Profesor y Director actual de la Escuela de estudios grafológicos de la Universidad
de Urbino. Director de la revista “Scrittura”. Perito Calígrafo y gran investigador
sobre epistemología grafológica.
Es autor de numerosos artículos e informador de congresos. Sus obras principales
son: “Grafología” (Ed. Calderini - Bolonia 1989) y “The graphological System of
Girolamo Moretti and his Thipology of the four temperaments” en The British
Academy of Graphology, London 1991 (en colaboración con L. Torbidoni); “Segny
del vissuto. Meccanismi di difesa e richieste di aiuto nelle grafie di adolescenti”, Edit.
Libreria “G. Moretti”, 1994. Otras obras del Prof. Cristofanelli son: “La questione
innato-acquisito in G. Moretti” (Ed. Universidad de Urbino, 1982); “Apunti sul
simbolismo del movimento in G. Moretti”, en el nº 69 de Scrittura, 1989; “Sppunti
epistemologici della grafologia morettiana”, en “Sciencia umane & grafologia”, 1992;
“La grafologia per una educazione non depositaria. Le istanze pedagogiche della
grafologia in cuanto scienza”. Ed. Librería G. Moretti, 1993.

CUELLO, Rita M. de las Mercedes.-
Grafoterapeuta y Grafóloga del Colegio Universitario “EMERSON”, Psicóloga
Social, Es autora de las siguientes obras : “Del hombre Agrafo al Gráfico” ,
“Escritura coreana” y “Contorneando la firma”. El Colegio Universitario
“Emerson” pertenece a la Universidad Católica de Buenos Aires y extiende
titulos de Grafología universitarios.

261
D'ALFONSO, Pedro. Prof. (Argentina):

Psicólogo y grafoanalista, exprofesor de la Facultad de Psicología de la Universidad
Católica de B. Aires. Es famoso por su versión ampliada, juntamente con el Profesor
Biedma, del “Test de Wartegg” y por su versión del “Test de los colores” de Max
Lüscher. Sus obras más conocidas son: “El lenguaje del dibujo”, en colaboración
con Carlos J. Biedma y “Símbolos e inconsciente personal” (Ed. Ateneo, B. Aires).

DA MOTTA, Heloisa Lourdes Alves. Prof.(Brasil):

Licenciada en Letras, grafóloga, vicepresidente actual de la SOBRAG, autora de
interesantes artículos sobre el estudio grafológico de los adolescentes (ver nº 159
de “La Graphologie”, 1980. Imparte cursos de Grafología en la Biblioteca Municipal
de Säo Paulo. Colaboró en la traducción y revisión de la versión al portugués de la
obra “Escritura y Personalidad” de Augusto Vels, publicada por Ed. Pensamento de
Säo Paulo (1991). La Profesora Da Motta, es autora de interesantes apuntes para
sus clases de grafología y de numerosos artículos de divulgación de la ciencia
grafológica. Representó oficialmente a la SOBRAG en el Congreso Internacional de
Ancona en 1993. (Ver también MOTTA).

DANOR, Rudy. Dr. Prof. (Israel):

Es autor de varias obras y artículos sobre grafología, destacando su obra “Towards
Scientific Graphology”, 1992.

DE GRAVE, Michel. (Bélgica):

Director de CEREG. Es autor de monografías interesantes sobre la inteligencia y la
escritura y sobre la grafología alemana.

DEL TORRE, Oscar. (Italia):

Grafólogo-Consejero, perito calígrafo, autor de numerosos artículos en el boletín “La
Graphologie” y en “Scrittura”. Fue un gran conocedor de la grafología francesa y
pertenecía al GGCF. Es autor de las siguientes obras: “Avantages de la Méthode
Graphocinétique sur la Méthode Morpholétrique dans l'éxpertise en écritures”;
“Manuale di perizia grafica” y de “Grafologia Moderna”; “Grafocinetica. Metodo
razionale di perizia grafica”. Oscar del Torre fue muchos años Consultor Técnico de
la Corte de Apelación de Génova, intervino en el estudio del caso Gasperi, asunto
escandaloso que afectó a la opinión pública italiana en el año 1950 y colaboró con
el Prof. Edmond Locard en algunos casos de pericia gráfica.

262
DELACHAUX, Suzanne. (Suiza):

Grafóloga especializada en grafología infantil. Ha escrito, entre otras obras de su
especialidad y en colaboración con Lucien Bousquet “L'écriture et l'adaptation au
travail”.

DELAGE, Guy. (Francia):

Grafólogo, colaborador con Tajan en Psicomotricidad (Ver Tajan).

DELAMAIN, Maurice. Prof. (Francia):

Fue Presidente de la “Société Française de Graphologíe” durante muchos años y
editor de importantes obras de Psicología y Grafología, entre ellas, el “Manuel de
Morphopsychologie” y otras del Dr. Corman, los libros de Annia Teillard “L'ame et
l'écriture” y “Le symbolisme du rêve”, “Graphologie” de Klages y otras obras de
grafólogos tan destacados como Andrée Lecerf, G.E. Magnat, J. Lesebuch y J.A.
Barth, entre otros. Se ocupó del boletín “La Graphologie” durante su égida y publicó
interesantes artículos sobre variados temas grafológicos, mostrando en ellos su
erudición y gran talento psicológico.

DELPECH DE FRAYSSINET, Joseph. Comandante.(Francia):

Alumno y amigo de Crepieux-Jamin. En su memento sobre grafología establece
aportaciones de sumo interés grafológico.

DE MAUBLANC, Helene. (Francia):

Grafóloga especializada en el Método de Saint-Morant y de Szondi. Ha colaborado
con el Dr. Christian Festal menos en tres obras de Grafología.

DENIS, Robert. (Francia):

Caracterógogo, autor de textos de grafología y de Morfopsicología. Es autor entre
otras obras de “Caractérologie Appliquée” que es un meritorio esfuerzo de
grafología cuantitativa.

DESURVIRE, Marcelle. Prof. (Francia):

263
Psicóloga diplomada por la SFDG y miembro del GGCF. Es profesora particular
especializada en el factor humano, principalmente en el reclutamiento de personal.
Tiene publicadas varias obras relacionadas con su especialidad entre las que cabe
mencionar: “Graphologie et recrutement” (Ed. Masson, París 1991). Hay una reseña
extensa de ésta obra en el nº 8 del Boletín de la AGC. Madame Desurvire, tiene
también cuatro pequeños tomos, con un total de 366 páginas, que ella denomina
“Feuillets de graphologie”. En los dos primeros tomos, describe las bases
jaminianas de la grafología. En los dos últimos, explica la técnica de la observación
y de la interpretación de la escritura. Madame Desurvire, forma parte del elenco más
sobresaliente del GGCF y se la considera una excelente profesora de Grafología.

DETINIS, Luis. Dr. (Argentina):

Médico homeópata argentino, director regente de una clínica homeopática en
Buenos Aires. Ha creado un método de grafología por ordenador para explorar la
sintomatología caracterológica de cada paciente al objeto de poder aplicar de modo
individual la terapia adecuada a cada caso. Ha publicado su método y suministra, a
los médicos de su especialidad, el programa informático que él utiliza. Su dirección:
Aranguren, 520 - 1405-Buenos Aires.

DEUSEDES JUYA, Buenaventura. Dr. (España):

Psiquiatra barcelonés, especializado en la complementación de caracteres en la
pareja humana. Ha explicado grafología en seminarios en la Facultad de Derecho
de Barcelona. Ha publicado numerosos artículos sobre esta especialidad y es autor
de apuntes de grafología importantes para sus seminarios.

DUBOUCHET, Jeannine. Prof. (Francia):

Se debe a esta psicóloga y física francesa, una importante obra donde se comparan
los fenómenos psíquicos y físicos: “L'analogie des phéomènes physiques et
psychiques et l'écriture”, Bruselas, 1960. Esta es una de las obras más originales de
la literatura grafológica. Otra obra de Madame Dubouchet es “L'écriture des
adolescentes”, 1967.

DUGUEYT, Charlotte. Prof. (Francia):

Diplomada por la SFDG y miembro del GGCF. Profesora y Vicepresidente del
GGCF. Ha colaborado con el Prof. Faideau en dos de sus obras primordiales: el
“Dictionaire” y “Les bases de la Graphologie”. Ha publicado interesantes artículos en
el boletín “La Graphologie”

264
DUPARCHY, JEAZNNEZ M. (Francia):

Grafóloga francesa de principios del siglo XX, conocida por su obra “Les maladies
d'aprés l'écriture” y por su investigación sobre el simbolismo del espacio gráfico:
“Essai de graphologie cientifique”, aparecido en 1919, anticipándose a Pulver.
(Referencia tomada de J. Tutusaus, boletín nº 15 de la A.G.C.)

ECHEVARRIA, María Elina. Prof. (España):

Grafóloga residente muchos años en Buenos Aires (Argentina), radicada ahora en
España. Ha estudiado grafología y tests proyectivos gráficos con los más
destacados maestros argentinos. María Elina ha publicado varios artículos en
revistas argentinas y españolas sobre variados temas psicológicos y grafológicos.
Su obra principal, ha sido publicada por Ed. Psique de B. Aires, es: “Grafología
infantil” (Interpretación desde el garabato al dibujo y a la escritura infantil) y
“Grafología práctica”, Buenos Aires, 1978. Ha presentado ponencias sobre su
especialidad en diversos congresos de Grafología bonaerenses y españoles.

EMMAUS, Inés. Prof. (México):

Licenciada en pedagogía y psicología por la Universidad de Berlín y licenciada en
grafología por la Asociación de Grafólogos de Suiza y también por la American
Handwritin Analysis Foundation de EE.UU. Ha fundado en México, junto con la Prof.
Augusta Ewald deTerzi, la “Asociación de Grafólogos y Psicólogos México-Alemania
A.C”.
La profesora Emmaus es miembro de la Asociación Europea de Grafología y está
especializada en Psicoterapia, habiendo estudiado esta materia en la Universidad
de Francfort. Ha presentado varias ponencias sobre temas variados de Psicología y
Grafología de gran interés científico, en varios congresos internacionales, entre
ellos el de Lindau (Alemania), Denver, Colorado, Washington, D.C., etc. Es asesora
en selección de personal de importantes empresas alemanas radicadas en México,
tales como: Mercedes Benz, Bosch, Wolkswagen, BASF, y otras firmas mexicanas
importantes. Tiene una experiencia que supera los 15 años y sus artículos en
revistas especializadas y sus conferencias en los centros culturales de México son
muy apreciados y valorados.

ENSKAT, Alice. Prof. (Alemania):

(Ver también MÜLLER, W.). Muller y Enskat constituyen un matrimonio alemán de
grafólogos, autores de varias obras y artículos de grafología de gran solvencia
científica. Su obra más conocida es:”Graphologische Diagnostik, ire Grundlagen
Möglichkeitenund Grezen”, Ed. Huber Berna-Stuttgar, 1961.

265
ESCOLÀ BALCELLS, José Mª. (España):

Diplomado en Grafopsicología y en Pericia Gráfica. Traductor, Miembro de la Junta
de la Agrupación de Grafoanalistas Consultivos(A.G.C.).
Ha traducido una de las obras más importantes de Roda Wieser sobre “El ritmo de
base” que será publicada por la A.G.C.. Es autor de importantes artículos sobre
personajes históricos y otros temas en los boletines de la A.G.C. Es seguidor del
Método Vels de Grafoanálisis.

ESCRICHE ASES, Vicente. Prof. (España):

Diplomado en grafología. Profesor de cursos de grafología en Valencia y fiel
seguidor del método grafológico de Raymond Trillat. Ha publicado en lengua
española el texto de grafología que hizo famoso a su maestro R. Trillat. Ha realizado
varios seminarios entre otros en la A.G.C. de Barcelona en el que explicó
brillantemente el método Trillat.

ESTEBAN CASTRO, María Ángeles. Prof. (España):

Diplomada en grafología y en peritaje caligráfico. Es coautora con su esposo Luis
Martínez Villa de una importante obra de grafología. Colabora en los cursos de
grafología de una entidad perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas de Madrid. Ha publicado artículos de divulgación grafológica y de
análisis de personalidad en algunas revistas y diarios.

EWALD de TERZI, Augusta. Prof. (México):

Graduada en grafología, en historia del arte por las universidades de México y de
Viena, especializándose en pintura y escultura moderna, habiendo dirigido la
“Galería Mexicana de Arte” en la ciudad de México durante tres años (1964 -1967).
Se especializa después en grafología y se diploma en temas de psiquiatría, clínica
psicoanalítica, psicología infantil, etc. Es discípula de la Dra. Inés Emmaus y
fundadora con ella de la “Asociación de Grafólogos y Psicólogos de México-
Alemania, A.C.”. Conoce la Grafología alemana durante su estancia de 4 años en
Munich y la Grafología italiana a través del Prof. Silvio Lena. Es miembro de la
Asociación Grafológica Italiana y participó en el congreso internacional de
Grafología de Ancona con una interesante ponencia sobre el tema del inconsciente
en la escritura. Escribe artículos en revistas especializadas.

FAIDEAU, Pierre. Prof. (Francia):

266
Diplomado por la SFDG y miembro del Groupement (GGCF), del cual fue presidente
durante varios años. Tiene vocación marcada por la investigación y, buscando la
colaboración de otros miembros del GGCF, ha publicado varias obras de gran
interés grafológico actual, entre ellas:”La Graphologie. Histoire. Pratique.
Perspectives” (M.A. editores, París 1983), en la que repasa la evolución de la
grafología desde Michon a Pulver y Pophal y el encuentro de la grafología con el
psicoanálisis. En ésta obra se tocan los temas caracterológicos y de orientación
profesional, la criminología, la evolución del individuo, la escritura del niño y del
viejo y otras aplicaciones prácticas con más de 500 ejemplos inteligentemente
interpretados.
Es autor también de la obra “Les bases de la Graphologie”, en colaboración con
Charlotte Dugueyt, Jacqueline Aymard, Dominique Prot y otros destacados
miembros del GGCF con los que publicará también su “Dictionaire pratique de
Graphologie”. Todas estas obras han sido publicadas por M.A editions, París 1989.
Son obras muy cuidadas y todas ellas desarrollan temas avanzados de grafología.

FERNANDES, Nanci Augusta. Prof. (Brasil):

Psicóloga por la Universidad Católica de Säo Paulo. Profesora de psicología
aplicada y dinámica de grupos y de grafología básica y avanzada en la Casa del
Psicólogo. Es actualmente Presidente de la SOBRAG y miembro de la Asociación
Grafopsicológica. Es autora de varios artículos sobre el empleo de la grafología en
el estudio del factor humano.

FOGLIA, Pedro J. Prof.(Buenos Aires; Argentina):

Graduado en Relaciones Internacionales (Diplomacia). Grafólogo diplomado.
Fundador y ex-presidente del Colegio de Graduados en Grafología de su país, así
como de la Escuela Superior de Grafología, del Instituto de Investigaciones en
Psicología de la Escritura (IIPE). Creador de la revista “Grafismos” y actual
Presidente de la Fundación Vicente López. Sus obras principales son: “Grafología
descriptiva” (estudio de la morfología humana a partir de ciertas medidas obtenidas
en el grafismo), “Signos de enfermedad en la escritura” (documentado estudio de
diversas enfermedades, incluido el cáncer) y “Apuntes de Grafopatología”
destinados a sus alumnos. Es actualmente profesor de grafología en la Universidad
Católica de B. Aires.

FOIX, Pierre. Prof.(Francia):

Famoso grafólogo francés, alumno de Crepieux-Jamin, primer presidente y fundador
del GGCF, profesor de l'ecole de Anthropologie y grandemente especializado en el
estudio de la personalidad y la obra de J.H. Michon, cuyas obras editó. Es autor de
numerosos artículos y monografías de gran interés psicológico y grafológico. Tiene,
entre sus trabajos, un libro encantador titulado “La grahologie dans la vie moderne”

267
en el que pasa revista a las diversas escuelas y países y habla de Michon y de su
profesor Crepieux-Jamin, con singular respeto y afecto.

FOLCH de SALES, Nuria. (España):

Escritora y grafóloga catalana, traductora del “ABC de la Grafología” de Crepieux-
Jamin.

FONTA VILLUENDAS, Esperanza. Dra. (España):

Doctora en Psicología por la Universidad Ramón Llull, Presidente de la “Agrupación
de Grafoanalistas Consultivos de España”, de la que es cofundadora y profesora. Es
también profesora en la Universidad Blanquerna de Barcelona de los cursos de
Master en Grafoanálisis y Motricidad. Ha representado a la A.G.C. en diversas
reuniones internacionales relacionadas con el “Código deontológico internacional” y
la fundación de la asociación europea de grafólogos profesionales, patrocinada por
las más importantes escuelas y agrupaciones de Grafología de Francia, Alemania,
Italia, Suiza, Inglaterra, Bélgica, etc.) cuya sede central está en Bruselas. Es autora
de los apuntes de grafología y motricidad de sus cursos de Master en la Universidad
Blanquera. Publica normalmente artículos sobre psicología y grafología en el Boletín
de la A.G.C. y en otras revistas nacionales y extranjeras.

GAILLAT, Giséle. (Francia):

Directora de una importante escuela de Grafología cuyos cursos son muy
pedagógicos y preparan para el Diploma de la SFDG.

GALEAZZI, Giancarlo. Prof. (Italia):

Eminente estudioso de epistemología. Ha realizado cursos de filosofía de la ciencia
en la Universidad de Urbino. Es el creador de obras tales como: “Ciencia y filosofía
de hoy” (Massimo, Milán 1978). y “Epistemología y ciencia humana” (Instituto
Moretti, Urbino 1993). Enseña Epistemología grafológica en la Escuela de estudios
grafológicos de la Universidad de Urbino. Entre sus obras grafológicas, ha
publicado : “La scienza grafológica oggy” (Citt Nuova, Roma 1977), “Epistemología
e scienze grafologiche (Instituto Moretti, 1993).
Ha colaborado con el Profesor Lamberto Torbidoni en la fundación de l'instituto
Grafológico “Moretti”, contribuyendo al nacimiento de la Escuela de Estudios
grafológicos de Urbino y de las revistas “Scrittura”, (de la cual es codirector),
“Scienze umane e grafologie” y “Graphological Antropology”.

268
GALVEZ. Roger. Prof. (Francia):

Ex-funcionario del Ministerio francés de Educación Nacional, ocupándose de la
integración de los maestros de Marruecos y de la cooperación universitaria en los
países del Magreb y Oriente Medio. Tiene como hobby la Psicología y estudió con el
Dr. René Laforgue, autor de “Psychopathologie de l'échec” (Psicopatología del
fracaso) diversos temas relacionados con éste tipo de psicología. Estudió también
Grafología con Madame Beauchataud, con el Prof. Brosson y con Augusto Vels.
Atraído por el magnetismo, el hipnotismo, la sugestión y, en particular, por la
autosugestión de Emile Coué, profundiza en estos estudios y monta su “Instituto de
Hipnopedia” ocupándose, tanto del aspecto pedagógico como del psicoterapeútico,
difundiendo la hipnosis y la hipnopedia en Francia, estudiando a sus pacientes
mediante análisis grafológicos.
En 1984 elabora un aparato hipnopédico con el que realiza innumerables
demostraciones en sus conferencias en diversos centros de París y de otras
poblaciones. Organiza también varios congresos internacionales y publica su revista
“Hypnose 2000”, que analiza el estado de las investigaciones en Europa y en
EE.UU. El Prof. Galvez, es poseedor de un Diploma de Estudios Superiores
Especializados (D.E.S.S.) referido a la psicología clínica y psicopatológica: Obras
publicadas por el Prof. Gálvez: “Apprendre et guerir en dormant” (Aprender a
curarse durmiendo), “Hypnopédie et Hypnophonothérapie” (Ed. Trenadiel, París).

GÁLVEZ ROBLES, Ángel. (España):

Grafólogo y Perito calígrafo diplomado. Especializado en grafología infantil,
especialmente en el área de la deficiencia mental. Es autor de varias ponencias y
de las dos obras siguientes:”El simbolismo en la expresión gráfica” y “La escritura,
análisis e interpretación”.
Destaca este autor como un crítico agudo que no acepta ninguna interpretación sin
que no haya sido previamente comprobada.

GARCIA-GRANERO FERNANDEZ, Antonio. Dr. (España):

Dr. en Medicina, por la Universidad de Valencia, especializado en aparato digestivo.
Diplomado en Grafología en 1975 por la Escuela de Medicina Legal de Madrid.
Profesor de ésta materia y organizador de numerosos cursos. Ha presentado
ponencias sobre temas grafopsicológicos en varios congresos, habiendo sido
ponente en el seminario sobre la delincuencia organizado en Barcelona por la
Asociación Grafopsicológica. Era Presidente Delegado de ésta última entidad en
Valencia. Fue autor de diversos artículos en la revista “Gramma” y en otras
publicaciones nacionales y extranjeras. Ha dejado numerosos alumnos en la ciudad
del Turia.

269
GARCIA MARTÍN, María del Mar. (España):

Grafóloga diplomada, master en grafología infantil y en gafoterapia. Ponencias
varias en seminarios y jornadas de Grafología. Es profesora de varios temas de
grafología en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. Colaboradora en
los actos de homenaje a Augusto Vels desarrollando una ponencia sobre grafología
infantil.

GASPAR BADIA, Carmen. Prof. (España):

Psicólogo clínico y experta grafólogo en selección de personal. Estudió con Augusto
Vels. Ha presentado ponencias en varios congresos y seminarios de Psicología. Se
ha distinguido como profesora de Grafología y Psicología y actualmente trabaja
como auxiliar médico con su hija la Dra. Sastre.

GASSER I PARSÉ, Alexandre. Prof. (España):

Criminólogo. Grafólogo diplomado por la Universidad Complutense de Madrid,
Escuela de Medicina Legal, Perito calígrafo, profesor de Grafología en el Instituto
Oficial de Criminología de la Universidad de Barcelona. Perfeccionó sus
conocimientos grafológicos y de peritaje gráfico en diversas escuelas particulares,
como por ejemplo, en la Asociación Grafopsicológica. Es miembro fundador de la
Sociedad Española de Psiquiatría Forense y Vicepresidente de la Asociación
Catalana de Grafología. Ha impartido las siguientes tesinas: “Escritura en la
delincuencia económica” (1986); “Identificación de escritos anónimos” (1987);
“Escritura del zurdo” (1989); “Grafología científica: “El camino a la Universidad”
(1991); “Esquizofrenia: Delirios y alucinaciones en la escritura” (1992); “El método
científico en grafología” (1994).

GAUTHIER, Doris Alfred. Prof. (Canadá):

Primer presidente de la “Association des Graphologues du Québec”. Correspondant
canadiense de la SFDG y de la A.G.I. Experto judicial en escritura y en grafología
aplicada a la selección de personal. Es Director del “Institut Canadien de
Caractérologie” desde 1967. Es autor de numerosos artículos de gran interés
científico, entre ellos un profundo estudio sobre la escritura tumbada o muy
inclinada (ver boletín de la A.G.C.) y sobre el simbolismo del espacio gráfico. Ha
sido animador de varios “talleres” de Grafología y Caracterología en EE.UU. y un
destacado colaborador de este “Diccionario”.

270
GENTY, Monique. (Francia):

Licenciada en Derecho y en Sociología. Grafóloga especializada en Jung y en Ania
Teillard. Ha publicado sus obras en Masso, París.

GIACOMETTI, Fermino. Prof. (Italia):

Giacometti enseña grafología familiar en la Escuela de Estudios Grafológicos de la
Universidad de Urbino. Es coautor de la obra “La Grafología” (Sansoni, Firenze
1975). Desde el año 1981 es el Presidente del Institut Grafológico G. Moretti y,
hasta 1993, dirigió la revista “Scrittura”. Se debe particularmente al P. Giacometti, la
estructuración didáctica de la Escuela de Estudios Grafológicos de la Universidad
de Urbino.

GILLE-MAISANI, Jean-Charles. Dr. Prof. (Francia-Canadá):

Diplomado por la “Société Française de Graphologie”. Doctor-ingeniero,
especializado en Matemáticas Superiores y en automatismos para misiles y otros
ingenios voladores. Profesor titular en la Facultad de Ciencias, “Département de
Génie Électrique” de la Université Laval de Québec (Canadá). Se doctoró en
Ingeniería Mecánica en la “École Polytechnique de la Sorbonne” de París y después
en las universidades de Harvard y de Massachussetts (EE.UU.). Fue durante ocho
años Ingeniero Instructor en el “Service Technique Aéronautique”, ocupándose de
los mecanismos para la guía de misiles. Fue también Profesor en la “École
Nationale Supérieure de l'Aéronautique”, ocupando con el grado de coronel, la Sub-
Dirección de esta “École” y el puesto de “Chargé de cours” en la Sorbona.
Estaba doctorado en Aeronáutica, en Medicina, en Psicología y en Arte. Fue un gran
pianista, especializado en Chopin y un gran conocedor del Arte. Escribió sobre
diversos temas: 2 obras sobre matemáticas; 10 libros sobre Ingeniería
(Automatismos) y un libro, que consideramos monumental, sobre psicoanálisis y
caracterología en torno a la personalidad del poeta polaco Mickiewicz.
Como grafólogo, tiene nueve importantes obras: “Psicología de la escritura”
(complemento al ABC de la Grafología de Crepieux-Jamin, con importantes y
abundantes citas de autores de todas las épocas y de todos los países),
“Temperaments psychobiologiques et Groupes sanguins”, obra en la que relaciona
la escritura con las diferentes manifestaciones artísticas de cada uno de los
temperamentos y grupos sanguíneos; “Ecritures de poétes de Byron à Baudelaire”;
“Ecriture de poétes, Graphologie et Poésíe : de Sully-Proudhomme à Valery”.
“Musique et Graphologie. Écriture de compositeurs de Beethoven a Debussy”;
“Poésie, Musique et Graphologie. Écriture de poétes et de
compositeurs:compléments”. En colaboración con Madame Lefebure ha publicado :
“Test de Szondi et Graphologie, I”: “Test de Szondi et Graphologie, II : les Pulsions”.
Estaba preparando una obra sobre “La grafología en el año 2000”, como

271
continuación a “Psicología de la Escritura”, cuando le sorprendió la muerte a causa
de un cáncer de páncreas, después de ser operado.
Las obras del Dr. Gille-Maisani, han sido traducidas al español, al italiano, al inglés,
al portugués, al alemán, al polaco, al ruso, al rumano y a otros idiomas, siendo
notable su dominio de todas estas lenguas, incluso del catalán.
El Dr. Jean Charle Gille-Maisani, nació en Tréves (Alemania) el 22 de mayo de 1924
y durante su infancia y juventud residió en Romagne-sous-le-Côtes (Alsacia
francesa). Murió en Québec (Canadá) el 29 de Enero de 1995. Con su desaparición
perdió la Grafología no sólo uno de sus valores más preclaros, sino también uno de
los eruditos más eminentes del mundo en este y en otros temas que cultivó.

GIULIANO de IGLESIA, Martha Elena. Prof. (Argentina):

Psicóloga Educacional. Profesora titular de “Psicodiagnóstico” en la Universidad
Católica de Buenos Aires. Es discípula del Profesor D'Alfonso y destacada
profesional en Grafoanálisis. Ha publicado artículos importantes sobre
“psicodiagnóstico” y “grafoanálisis”. Colabora actualmente con el Prof. Foglia en la
Fundación Vicente López en los cursos de grafología y psicología.

GOBINEAU, Helène. Prof. (Francia):

Autora con el psicólogo Roger Perron de una de las obras más clásicas e
importantes de la literatura grafológica: “Génétique de l'écriture et étudi de la
personnalité”, editada por Delachaux & Nieslé en 1954.

GRÜNEWALD, Gerhard. (Alemania):

Conocido grafólogo alemán que ha aportado al campo grafológico su teoría sobre el
movimiento gráfico. Grünewald divide el movimiento en cinco grados, los cuales van
desde la monotonía a la dispersión y rotura de coherencia. Ver para más detalles la
síntesis realizada por J. Tutusaus en el boletín nº 14 de la A.G.C., páginas 27-28.

GROSS, Carl. Dr. (Alemania):

Este grafólogo alemán ha pasado a la historia de la grafología como iniciador de los
tres grandes aspectos sobre los que se puede estudiar la onda gráfica: la forma, el
espacio y el movimiento, en sustitución de los siete aspectos creados por Crepieux-
Jamin. La teoría de los tres aspectos de GROS, ha sido desarrollada posteriormente
por Rudolf Heiss y por Hans Knobloch.

272
HALDIMANN, Edgar. Dr. (Suiza):

Doctor en psicología e importante grafólogo suizo, representante de La Societé
Francaise de Graphologie. Es Profesor del Institut de Psychologie Appliquée de
Lenzburg. Ha dado conferencias en París sobre variados temas de psicología y son
importantes sus trabajos de colaboración en el boletín “La Graphologie”, entre las
que podemos destacar “La graphologie, interprétation de l'écriture ou de ses
composante (boletín nº 195, 1989). El Profesor Haldimann es miembro fundador de
la ADEG (Association Déontologique Européenne de Graphologues). En su opinión,
los grafólogos suizos más destacados de la actualidad son: el Dr. Imoberdorf, Dr.
Andreas Bürgi, Robert Bollschweiler y Esther Dosch.

HEGAR, Walter. Prof. (Francia):

Uno de los grafólogos que más han profundizado en el estudio del trazo gráfico
especialmente en el espesor y fuerza, en la modalidad del cauce y en otros
aspectos del movimiento. Su obra “La graphologie par le trait. Introduction à
l'analyse de l'écriture”, es una de las obras maestras de la literatura grafológica,
desgraciadamente no se ha vuelto a reeditar desde au aparición en 1938,(Vigot,
París). Madame Lefebure y Van den Broek, han hecho un estudio completo de las
teorías del trazo establecidas por Hegar, añadiendo otros aspectos originales sobre
el trazo estudiados por ellos y recogidos en su obra “Le trait en Graphologie, índice
constitutionel”, Ed. Masson, París, 1989.

HEISS, Robert. Dr. (Alemania):

Autor alemán conocido internacionalmente, por su versión de la Grafología
partiendo de los tres aspectos propuestos por Gross para reemplazar los siete de
Crepieux. Es uno de los grafólogos alemanes de mayor interés científico. Su obra
“Die Deutung der Handschrift”, aparecida en la Ed. Classen de Düsseldorf, en 1976,
es una importante aportación a la Grafología.

HERNANDEZ-LANDA, Olivia. Prof. (México):

Profesora mexicana de Grafología, creadora de un método de grafología
informatizado, el “TUES”, mediante el cual se obtienen las principales cualidades
del carácter mediante las respuestas afirmativas o negativas a determinados signos
gráficos. Es un test interesante.

273
HERTZ, Herbert. (Francia):

Su obra “La Graphologie” ha sido una de las más vendidas.

HONROT, Curt A. Prof. (Argentina):

Grafólogo de origen alemán residente en Buenos Aires. El Profesor Honrot,
considerado como un profesional de vasta cultura, ha publicado varias e
interesantes obras, tales como: “Grafología emocional”, “La escritura infantil”,
“Grafología. Teoría y práctica”, “Test del Hongo”, “Si y No en la Grafología clásica”,
“Trama punteada” (Test), “Reacciones químicas en el gesto grafoescritural”,
“Psicografía escritural y objetiva como orientador presuntivo en la Psicología y la
Psiquiatría”. Algunas de sus obras las realizó en colaboración con el Profesor Angel
Zarza y con el Dr. Ramón Ribera.

HUARTE, Juan de Dios. (España):

Conocido, generalmente como Huarte de San Juan, por haber nacido en San Juan
de Pie de Puerto (Navarra). Médico y filósofo español (1530-1592). En su obra
“Examen de ingenios para las ciencias” habla de grafología mas de 60 años antes
que Camilo Baldo. Debemos este descubrimiento al comentario que hace el Dr.
Gille-Maisani en su obra “Psicología de la escritura”, Editorial Herder,
Barcelona,1991.

IATROU, Alexandrar. Prof. (Grecia):

Grafóloga griega, diplomada por la SFDG y representante en este país de la misma.
Cuenta con varias obras publicadas en su país. Fue profesora de su sobrina
Madame Renna Nezos, presidenta y fundadora de la “British Academy of
Graphology” de Londres.

JACOBY, Hans, J. Prof. (Alemania):

Grafólogo alemán que ha publicado algunas de sus obras en inglés, entre ellas su
famoso libro sobre la sexualidad en la escritura “Handschrift und sexualitat” y
“Analysis of handwriting. An introduction into scientific graphology”, obra reeditada
por la British Academy of Grafology de Londres en 1991. Una interpretación singular
de Hans Jacoby sobre la cohesión de los movimientos, especialmente sobre la

274
escritura “desligada”, ha sido traducida por Jaime Tutusaus y publicada en el Boletín
nº 9 de la A.G.C.

KAROCH, Erika. Dr. (EE.UU.):

Emigrada de Alemania a EE.UU. Doctor en educación. En artículos y conferencias
ha vulgarizado los métodos de grafología alemanes.

KLAGES, LUDWIG. (Alemania):

Klages, conocido mundialmente como el padre de la grafología alemana, considera
la grafología como “la ciencia de la expresión”. Su excelente método que a pesar de
los años transcurridos, se sigue utilizando, ha sido explicado en las universidades
alemanas donde se estudia la grafología. Algunos de los términos klagesianos,
como el “ritmo”, “la imagen anticipadora”, el “formniveau”, etc. no siempre son fáciles
de comprender, pero lo cierto es que Klages sigue siendo el maestro por excelencia
de la grafología alemana. Sus obras más conocidas son: “Die proble der
Graphologie”, Barth, Leipzig; “Die Ausdrucksbewegung und ibre diagnostische
Bewertung” (1913); “Ausdrucksbewegung und Gestaltungskraft”, Barth, Leipzig,
1923; “Die Grundlagen der Charakterkunde” Barth, 1926; “Handschrift und
Charakter”, 1943.

KLEIN, Félix. Prof. (EE.UU.):

Grafólogo de origen vienés, antiguo presidente de la “American Association of
Handwriting Analyst”. Fundador de la “National Society for Graphology” y del
“National Bureau of Documents Examiners” en New-York. Es famoso por su
contribución al estudio de la concavidad de las líneas directivas de la presión en los
trazos verticales y horizontales, investigados por él durante su estancia en los
campos de concentración de Duchau y Buchenwald durante la última guerra
mundial. Ha traducido al inglés la obra de Pulver “El simbolismo de la escritura”. Ha
trabajado la Grafología conjuntamente con el “T.A.T.”, publicando importantes
trabajos en boletines y revistas europeas y americanas. Ha dado interesantes
conferencias sobre temas grafológicos y psicoanalíticos en Alemania, Canadá,
Israel, Inglaterra, México y otras poblaciones. Es también Perito Calígrafo y editor
de la revista bimestral “Write-Up”.

KNOBLOCH, Hans. Dr. (Alemania):

275
Junto con el Dr. Heiss es uno de los grafólogos más prestigiosos de la Alemania
actual. Es seguidor de la clasificación de Gross de los tres grandes aspectos del
grafismo: forma, espacio y movimiento. Una de sus obras más conocidas es “Die
Lebensgestalt der Hanschrift. Abriss des graphologischen Deutungstechnik”. Hans
Knobloch afirma que “una colección de escrituras y de biografías bien clasificadas,
es más valiosa que toda una biblioteca de obras grafológicas”. (Ver, para más
detalles, el artículo “La tipología de Hans Knobloch” publicado en el Boletín nº 14 de
la A.G.C., páginas 21 y siguientes).

KOECHLIN, Elisabeth. Prof.
(Ver SAINT-MORAND):

KORFF, Ernest.. Prof. (Alemania):

El Profesor Korff es creador de un método original, cuyo punto de partida parece
que se inspira en Klages, pero con un ángulo de visión distinto a Crepieux y a
Pulver. Su postulado se refiere al estilo o talante individual de cada persona, el cual
impregna todo su comportamiento, sus gestos, sus palabras, su modo de andar, su
trabajo y sus distintos modos de actuar. Un resumen interesante del método de Korff
se ha publicado en el Boletín nº 11 de la AGC.

LACUEVA, Francisco. Prof. (España):

Erudito ex-teólogo, discípulo de Muñoz Espinalt. Publicó en 1968 una obra
interesante, “La clave de la Grafología” (Ed. Bruguera, Barcelona).

LADRON DE GUEVARA. Angelina. Prof. (España):

Grafóloga española especializada en grafología judicial. Fue, con el Prof. Mauricio
Xandró y con la Prof. Silvia Ras, iniciadora de los cursos de grafología en la
Escuela de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad
Complutense de Madrid, bajo la égida del Dr. Piga. Publicó, en colaboración con
Silvia Ras, las obras “Grafología Morfológica” y “El perito grafólogo ante los
tribunales de justicia”.

LAUBIÉ, Marthe. Prof. (Francia):

Grafóloga-Consejera, diplomada por la SFDG y miembro titular del G.G.C.F.
Miembro de GERSAG (Agrupación de estudios e investigaciones szondianas

276
aplicadas a la Grafología). Fundadora y Vicepresidente de la “Société de
Graphologie d'Aquitaine”. Delegada en Francia de la “Asociación Grafopsicológica
de Madrid”. Ha publicado múltiples artículos, ponencias y seminarios sobre Szondi y
en el boletín “La Graphologie”, nº 169, un interesante “Étude graphologique de la
communication dans un grupe de jeunes malades atteints de psychose dissociative
chronique” (1983).

LAVOIE, Hermano Roma (Canadá):

Fundador del “Institut de Psychophatologie de Montreal” en 1993. Ha traducido al
francés en colaboración con el Dr. Gille-Maisani la obra de Torbidoni y Zanin
“Theorie e pratique de la Graphologie”.

LECERF, Andrée. Prof. (Francia):

Discípulo directo de Crepieux-Jamin y profesor de uno de los más eminentes
grafólogos actuales: el Dr. Gille-Maisani. Es autor de multitud de artículos y de las
siguientes obras: “Cours pratique de graphologie”, Ed. Dangles, París, 1968, “Cours
supérieur de Graphologie”, Ed. Dangles y, en colaboración con Mialaret “L'écriture
et la connaisance des enfants”. Trabajó durante años sobre la escritura de los
anormales sexuales, llegando a reunir más de un millar de muestras gráficas y de
historiales clínicos recogidos en el Instituto de Sexología de París. Este material lo
heredó el Dr. Gille-Maisani de su maestro, sin que viera la luz a causa del
fallecimiento de ambos y del rechazo de la obra por diversos editores, por ser un
tema poco comercial. En la obra del Dr. Gille, “Psicología de la Escritura” este autor
habla de esta inédita obra.

LÉCUREUX, Bernadette. (Francia):

Grafóloga y paleógrafo, autora de un libro original sobre la analogía entre las
diferentes formas de expresión en el curso de las edades: “Art, Pensée, Écriture,
Évolution paralléle de leurs formes”. Ha escrito artículos sobre varios en “La
Graphologie”.

LEFEBURE, Fanchette. Prof. (Francia):

Eminente grafóloga y psicóloga francesa, perteneciente al prestigioso GGCF y al
Laboratoire de Anthropobiométrie del Hospital de la Salpêtrière de París. Es autora
de importantes obras tales como “Le trait en Graphologie”, en colaboración con C.
Van den Broek, “Dynamique des pulsions. Introduction aux pulsions de Szondi. Leur
expression dan l'écriture”, en colaboración con el Dr. Gille-Maisani, “Graphologie et

277
test de Szondi”, también en colaboración con el Dr. Gille-Maisani y su última obra:
“Le dessin de l'enfant. Le langage sans parole”, de gran utilidad para el estudio de
la psicología infantil. Otra obra de Madame Lefebure interesante es: “Expression
graphique et test des cuatre éléments”, Masson, 1992. Por su gran conocimiento de
la grafología y de la psicología, la Profesora Lefebure, era constantemente
consultada sobre casos difíciles por la mayor parte de grafólogos de París. Murió en
1994 atropellada por un coche al atravesar una calle cercana a su domicilio de
París.

LEIBL, Marianna. Prof. (Italia):

Grafóloga italiana importante, la cual ha introducido con la colaboración de
Sementowki Kurillo, el conocimiento en Italia de las diversas escuelas de grafología
europeas. Es autora de “Grafología Psicológica” y de “Caracterología Grafológica”
ed. Fratelli Bocca, Milán, 1972. Ha estudiado con gran profundidad y acierto los
desórdenes cerebrales vistos a través de la escritura. Fue socia fundadora de la
“Associazione Grafológica Italiana” en 1975. Es una de las grafólogas mencionadas
por el Prof. Dr. Lockobandt de la Universidad de Bielefeld (Alemania) en su obra
sobre los grafólogos europeos.

LENA, Silvio. Prof. (Italia):

Laureado en “Materie Letterarie” por la Facoltá di Magistero dell'Universitá di
Parma, Profesore di Lettere en la Scuola di S. Guiovanni, in Croce. Grafólogo
diplomado por la Universidad de Urbino en Grafología y Peritaje caligráfico. Actual
Secretario del Sindicato Nazionale Grafologici. Ha ocupado varios cargos como
docente y director de “grafología en la edad evolutiva” en diversos centros, tales
como la Scuola Diretta a Fini Speciali di Studio Grafologici. Es Presidente Nacional
de la “Associazione Grafológica Italiana” y redactor-jefe del Boletín “Attualitá
Grafológica”.
Es también redactor de varias publicaciones italianas de Grafología, tales como
“Scrittura”, “Siente Umane e Grafología”, “Graphological Antropology”, etc. Tiene
publicadas más de doce obras relacionadas con la Grafología, esencialmente sobre
el tema de la edad evolutiva, del descubrimiento de la habilidad para aprender
idiomas a través del grafismo, sobre la creatividad, la dislexia, y otros temas, casi
todos ellos centrados en la edad evolutiva. Son también importantes sus múltiples
artículos sobre temas variados publicados en la revista “Scrittura”.
Como obras y trabajos importantes de este autor, merecen especial mención:
“Grafologia dell'età evolutiva e dell'orientamento scolastico” (1980); “Le Aste nella
scrittura durante l'età evolutiva” (1982); “Abilità per lingue straniere e scrittura”
(1983); “Modificazione del disegno in rapporto allo stato d'animo” (1984); “La
pressione nella scrittura durante l'età evolutiva” (1985); “Creatività e scrittura”
(1985), “Sicurezza e scrittura durante l'età evolutiva” (1986);.”La dislessia e la
scrittura del dislessici” (1987); “Grafologia dell'età evolutiva e della consulenza
scolastica” (1987); “Inhibizione e scrittura” y “Mancanza di autocontrollo durante l'età

278
evolutiva” (1990-1991). Todas estas publicaciones han sido editadas por el Istituto
Grafologico “Moretti”, de Urbino.
El profesor Silvio Lena es un importante colaborador en la relación de autores
italianos que figuran en esta obra.

LE NOBLE, Roger. Prof. (Francia):

Grafólogo francés, colaborador y creador, conjuntamente con Paul Brosson, del
“Test de 3 colomnes de chiffres” (Ver Brosson). Es también uno de los primeros
grafólogos que investigaron la aplicación de las teorías de Szondi al estudio de la
escritura: “El test de Szondi et la Graphologie”, París 1956.

LIENART de JEUDE, Fernand. Prof. (Bélgica):

Presidente de la “Société Bélge de Graphologie”. Es uno de los firmantes del
Código Deontológico Europeo (ADEG). Articulista y Profesor muy apreciado en su
país. El profesor Lienart de Jeude es también organizador, en colaboración con la
Profesora Aline Verbist, de reuniones internacionales de Grafología.

LIZANCOS MORA, Laura. (España):

Profesora de EGB, Lic. en Psicopedagogía. Funcionaria excedente de la
Consellería de Educación de la Xunta de Galicia. Grafopsicóloga y Perito Calígrafo.
Es Delegada en Galicia de la “Asociación Grafopsicológica”. Asistente a varios
congresos de grafología nacionales y extranjeros. Ha seguido cursos en Londres y
Nueva York. Son interesantes sus ponencias: “¿Se refleja el síndrome de
inmunodeficiencia adquirida en la escritura?” ; “El sexo y la escritura”, así como sus
apuntes de Grafología y Psicoterapia gráfica repartidos a sus alumnos durante las
clases de estas materias.

LOEFFELER DELACHAUX. Marguerite. (Suiza):

Es autora de muy interesantes trabajos sobre el simbolismo del espacio ha
publicado “Préhistoire de la Graphologie” en la Ed. Payot y les “Mécanismes de
l'intelligence vus à travers de l'écriture”.

LOCKOBANDT, Oskar. Dr. (Alemania):

279
Doctor en Psicología y profesor de Grafología en la Universidad de Bielefeld
(Alemania). Ha reunido la mayor colección de obras de Grafología existentes en el
mundo y la reseña de autores, obras y trabajos más importantes en esta materia.
Contando con su archivo de obras y nombres, ha iniciado una publicación en varios
tomos de la actividad grafológica en los diversos países. Al escribir esta nota,
sabemos que ya está a la venta el primer tomo.

LOMBARD, Arletteesor. Prof. (Francia):

Diplomada por la SFDG, de la que es Vicepresidente y, a la vez, miembro muy
activo del GGCF. Es autora de innumerables artículos en el Boletín “La
Graphologie” y asidua asistente y ponente de congresos de grafología
internacionales. Ha colaborado en la excelente obra “Manuel de Graphologie” junto
a Madame Peugeot y a Madame de Noblens.

LOMBROSO, César. Prof. (Italia):

Célebre psiquiatra y criminalista italiano, fundador de la antropología criminal,
profesor de la Universidad de Turín. Partía de una concepción materialista del
hombre. Sus obras principales son: “Genio e follia”, “L'uomo delinquente”, “Pazzi e
anormali”, “La donna delinquente”. Fue uno de los pioneros de la Grafología en
Italia. Su obra “Grafología” se publicó en 1895 en Ediciones Hoepli de Milán.

LONGO BECHERE, María Antonietta. Prof. (Italia):

Grafóloga italiana, diplomada por la SFDG (París), fundadora y docente de la
“Associazione di Ricerca Grafológica” (ARIGRAF), de Roma. Es profesora de la
Escuela del Estado Mayor de Aeronáutica Militar de Florencia. Conferenciante sobre
temas de selección de personal en diversos centros. Es autora de numerosos
artículos de su especialidad y ha publicado, entre otros libros, un “Manuale pratico
di Grafologia”, Ed. Hermes, Roma, 1995. Es también colaboradora en la revista
“Storia”, de la que cabe destacar su artículo sobre “La grafia e la Storia” Ed.
Mondadori, y otros artículos en la revista “Graphologie”.

LUISETTO, P. Giovann. (Italia):

Director de la Biblioteca Antoniana de Padua. Ha sido colaborador del Padre Moretti
durante muchos años y cuidador de gran parte de sus obras grafológicas. Es, sin
duda, el mejor intérprete del pensamiento de Moretti. Entre sus obras destacan:
“Padre Girolamo Moretti e la sua Grafología” (Ed. Istituto Grafológico, Urbino, 1982),
“Teoria e Pratica nelle applicazioni della grafologia morettiana” (Sezione Regionale
Veneto A.G.I., Padua, 1995).

280
LLEDO PARRES, Vicente. (España):

Grafólogo grafoterapeuta, natural de Alicante y residente en Madrid, recientemente
fallecido. Vicente Lledó es creador de un original sistema de grafología basado en la
existencia direccional de doce únicos y posibles movimientos en el campo gráfico,
con seis características complementarias de ejecución. Según este autor, el estudio
de estas direcciones en el espacio y la magnitud del dinamismo, de la presión, de la
forma, de la dimensión, etc. es un indicador de las infinitas tendencias
caracterológicas que puede albergar cualquier ser humano. “Este sistema -según su
sucesora, la señora Martínez Darsés- del Sr. Lledó, aplicado al campo de la
terapéutica, supone un gran avance ya que es capaz de definir grafológicamente el
funcionamiento del cuerpo humano y la infinita gama de enfermedades que este
puede contraer restituyéndole en su salud mediante su meticulosa grafoterapia”.
Nos limitamos a transmitir al lector las “virtudes” de este sistema de grafología y
gafoterapia, según las manifestaciones del autor y de la seguidora de este sistema.
Por supuesto, el autor de esta obra no ha experimentado sus virtudes.

MAGNAT, Gustave. Eduard. Prof (Suiza):

Famoso grafólogo suizo, antiguo miembro y fundador de la “Société Suisse de
Graphologie”. Su obra más importante es “Poesie de l'écriture”, Ed. H.Sack,
Ginebra, 1944.-En 1948 publicó, en Foetish Fréres, de Lausanne su obra “Portraits
de quelques musiciens”. Escribió artículos muy interesantes en el boletín de la Soc.
Suisse de Graphologie y en el boletín “La Graphologie”, debiéndosele algunas
conferencias en la SFDG de París en las que siempre demostró su talento como
conferenciante. Colaboró en la Enciclopedia francesa. Antes de morir, en 1960, dejó
otra obra, de continuación a su “Poesie de l'écriture”.

MANCINI DE BALLANDRAS, Graciella Inés. (Argentina):

Psicóloga y grafóloga argentina, discípula del Profesor Aberástury y del Dr.
Ballandras Ejerció como Ayudante de Cátedra en el Instituto Superior de
Humanidades de Buenos Aires durante varios años. Ejerce su docencia como titular
de Cátedra, desde 1984, en el Instituto de Grafología Científica de Buenos Aires,
regido por el Dr. A. J. Ballandras. Está especializada en selección de personal, en
caracterología, en tests proyectivos gráficos, en grafopatología y en grafoterapia. Ha
participado en varios congresos internacionales y es autora de numerosos artículos
relacionados con la Grafología como por ejemplo el estudio de las aptitudes
intelectuales, los temperamentos y grupos sanguíneos, la sexualidad, los
mecanismos de defensa, la psicología evolutiva, la estructura de la conducta, etc.
Trabaja actualmente, junto con algunos de sus alumnos psicólogos, en la
investigación de los drogadictos y pacientes afectados por el SIDA.

281
Es Vicepresidente del Colegio Oficial de Graduados en Grafología de Buenos Aires.
Sus alumnos son esencialmente psicólogos y personas relacionadas con el área
laboral.

MANDRUZATO, María Lucia. Prof. (Brasil):

Graduada en psicología, en marketingry en recursos humanos. Grafóloga
diplomada. Vicepresidente de la SOBRAG. Es directora-presidente del “Instituto
Brasileiro de Grafología”, que es, a la vez, un centro de Consulta Empresarial.
Como especialista en organización y en marketing, se ocupa de asesorar a las
empresas sobre el producto, la formación de vendedores y sobre el cliente y, como
psicóloga y grafóloga, sobre el factor humano. No tiene obras de grafología
publicadas, pero es seguidora del Método Vels de Grafoanálisis en sus estudios
sobre el factor humano. Como vicepresidente de la “SOBRAG” (Sociedad Brasileira
de Grafología), asiste como representante de esta entidad a diversos congresos
internacionales de grafología.

MARCHESAN, Marco. Prof. (Italia):

Psicólogo, hipnólogo y grafólogo italiano, creador de un método denominado
“Grafopsicología”, con el cual pretende anular al resto de las escuelas de grafología
europeas. No hay duda que el profesor Marchesan fue un hombre de excepcional
talento, pero cometió el error de ignorar a otros grandes maestros de los cuales
tomó inspiración para construir su método, entre otros al P. Girolamo Moretti,
Klages, Pulver y al mismo Crepieux, olvidando la sabia locución en la que se afirma
que: “Nihil novi sub sole” (nada hay nuevo bajo el sol). La originalidad absoluta no
existe, al menos en el campo de la ciencia. Salvando este lamentable error, en el
que se pretende que su método de “Grafopsicología” es el único sistema científico
válido, hay que reconocer que este autor milanés tuvo observaciones,
interpretaciones de signos y explicaciones, verdaderamente geniales, las cuales nos
hacen olvidar la rigidez de las leyes y principios establecidos por esta escuela.
Las dos obras fundamentales de la escuela creada por Marco Marchesan son:
”Della grafologia alla grafopsicología”, Milán 1947 y “Fundamenti e leggi della
psicologia della scrittura” (Milán 1973). Marco Marchesan falleció en 1992.

MARCHESAN, Rolando. Prof. (Italia):

Grafópsicólogo de Milán, hijo del anterior y continuador de la escuela creada por su
padre. No conocemos ningún trabajo importante de este grafopsicólogo, a
excepción de algún artículo aislado en el que encomia la figura de Marco
Marchesan y las excelencias de su escuela, que él explota comercialmente.

282
MARTINEZ CARRASCO, Alicia. Prof. (España):

Diplomada en grafología, criminología (Universidad del País Vasco) y en pericia
caligráfica. Es fundadora del Gabinete “Grafotec” y de la “Sociedad Grafológica de
Euskadi. Esta entidad publica un boletín trimensual con interesantes artículos de
grafólogos vascos e internacionales. “Grafotec”, además de ser un gabinete de
consultas, se estudia la Grafología y el Peritaje grafológico en tres cursos. Las
clases son impartidas por la Sra. Alicia Martínez y por su madre, Doña Carmen
Carrasco, diplomada por la SFDG.

MARTÍNEZ VILA, Pablo. Dr. (España):

Dr. en medicina y psiquiatría. Diplomado en grafología por la A.G.C. y asesor en la
Escuela de la A.G.C. de los cursos de psicopatología. Ha participado en varios
seminarios que sobre grafopatología han realizado los miembros de la Junta de la
A.G.C. en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.

MARTÍNEZ VILLA, Luis. Prof. (España):

Diplomado en grafología por la Société Française de Graphologie, Profesor en la
Escuela de Grafología dependiente del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas. Ha publicado una importante obra sobre grafología en colaboración con
su esposa María Ángeles Esteban Castro.

MATHIEU, Henriette. Dr. (Francia):

Doctora en psicología y grafóloga por la SFDG y miembro del GGCF. Son muy
instructivos sus artículos en el boletín “La Graphologie” y sobre todo su “Réplica al
proceso a la Grafología”, artículo publicado en el Boletín nº 11 de la A.G.C. en
defensa de la Grafología, a causa de un ataque realizado por la revista francesa
“Science et vie” (marzo de 1993). La Grafología es defendida en este artículo con
una sagacidad crítica y una gran erudición y valentía encomiables. También es
recomendable su artículo “La Graphologie et les mythes”, publicado en el boletín nº
177 de La Graphologie”. La Doctora. Matthieu es autora de “Le graphologue, son art
et son client”, Ed. Masson, París, 1993.

MATON, Elisabeth. Prof. (Francia):

Grafóloga francesa de gran cultura, conocida especialmente por su magnífica
traducción del alemán, de la obra de Roda Wieser “Escritura, ritmo y personalidad:
un balance grafológico”. De esta obra en francés, nuestro miembro de la A.G.C.,

283
José Mª. Escolá, en colaboración con una de nuestras más destacadas grafólogos
actuales Doña Amparo Botella, ha realizado la traducción al español. Madame
Maton ha fallecido recientemente a la edad de 80 años.

MELIN, Chantal. (España):

Licenciada en derecho público y empresarial. Diplomada por la SFDG de París.
Estudió en España con Silvia Ras y en Francia con Marcelle Desurvire y Momique
Deguy. Ponente en varios congresos de grafología y profesora de 2º y 3er curso en
la Asociación Orefopsicologica y de 1er curso en la Universidad de Alicante. Es
encargada de los ejercicios de la revista “Gramma”, órgano de la Asociación
Grafopsicológica.

MENA, José Mª. Dr. (España):

Catedrático, jefe del Laboratorio de Fonética de Sevilla. El Profesor Mena ha
aportado a la grafología un profundo trabajo sobre el origen y formación de los
grafemas en el cerebro (el impulso gráfico bajo el punto de vista de su origen y
mecanismo fisiológico y neurológico durante el acto de escribir). Varios de sus
trabajos han sido publicados en los boletines de la Sociedad Española de
Grafología. Ha participado en varias Jornadas Grafológicas convocadas por la
Sociedad Española de Grafología.

MENARD, Paul. Dr. (Francia):

Psicoanalista y grafólogo francés, autor de una de las primeras obras en las que se
relaciona la grafología con el psicoanálisis a través de su obra “L'écriture et le
subconscient. Psychanalyse et Graphologie”, Ed. Aubanel, Aviñón, 1952.

MENASSE CREMERS, Marie José. Prof. (Bélgica):

Grafólogo. Grafometrista. Diplomada en Enseñanza Superior de Pedagogía.
Miembro de honor de la Beijin Normal University, Depart. de Psychology, Madame
Marie José Menase Cremers es la fundadora del “International Institute Scientific
Research in Chinese Graphology” de Bruselas, patrocinado por dos universidades
de China y dos de Europa. Premio a la mejor labor de investigación grafológica del
año 1992 en Europa. Ha dado seminarios de Grafología en la Beijüng Normal
University, en la Suzhou University y en la Hangzhou University de China, siendo
nombrada últimamente profesora de grafología en dos de estas universidades. Es
autora de varias obras sobre el estudio grafológico de la escritura china, entre las
que cabe destacar “Ecriture chinoise et Graphologie”. En algunas de sus obras, se

284
comparan muestras de escritura china con otras muestras de escritura europea
realizadas por un mismo sujeto. En colaboración con el Dr. Pacífico Cristofanelli
publicó, en 1991, una interesante obra de “Introducción al Método Moretti, con
perspectivas de aplicación a las escrituras ideográficas chinas”.
El Instituto que dirige en Bruselas, está constituido por profesores de caligrafía
china, como por ejemplo, el Profesor Qi Gong, Profesor de Universidad y Presidente
de la Sociedad China de Caligrafía; Prof. Chang Ning-ho, del Consejo de Dirección
del Instituto Belga de Altos Estudios Chinos; Prof. Lin Chuan-ding, Dr. en Psicología
por la Universidad de Lovaina y un largo etc.. Por parte europea, son miembros
activos del Institute, grafólogos de la talla de Jacques de Backére, Jeanne
Dubouchet, Thea Stein Lewinson, Jean Marie Simonet, Pacífico Cristofanelli,
Georges van den Eede, entre otros.

MENDEL, Alfred O. (EE.UU.):

Grafólogo de habla inglesa al que se debe una de las obras más serias de la
literatura grafológica:”Personality in Handwriting. A Handbook of American
Graphology”, Ed. Stephen Day Press., Nueva York, 1971.

MEYER, George. Dr. (Alemania):

Grafólogo importante en los inicios de la grafología en Alemania. Su obra
“Graphologische Praxis”, aparecida en Munich en 1901, ed. Hans H Buse, fue un
libro influyente en el desarrollo de la grafología alemana. Junto con Preyer y Klages
es uno de los grafólogos clásicos más citados.

MEYER, Marcel. (Suiza):

Antiguo correspondant de la SFDG, autor de numerosos artículos en “La
Graphologie” y de un curso de enseñanza muy apreciado.

MICHON, Juan Hipólito. (Francia):

Sacerdote francés, hombre de extensa cultura y de gran dinamismo intelectual, fue
el creador del término “Grafología” en 1871. Tomó lecciones de grafología del abate
Flandrin y animado por George Sand, Dumas hijo, el Dr. Piorry, por el príncipe
Gortchakoff y otros destacados hombres de su época, se decidió a publicar su
primer libro: “Les mystères de l'écriture”, en colaboración con el ocultista
Desbarrolles. Habiendo surgido entre Desbarrolles y Michon una discusión sobre
cual de los dos había descubierto la interpretación del carácter por la escritura,

285
Michon se separó del ocultista y publicó su “Système” y su “Méthode pratique”,
fundó la “Société de Graphologie en 1871 y el periódico “La Graphologie”.
Reunió una gran cantidad de autógrafos con los que después publicaría una obra
sobre los más importantes personajes de su época vistos a través de la escritura.
Dio conferencias por toda Francia para extender la nueva ciencia que
posteriormente perfeccionaría Crepieux-Jamin.
La mayor parte de signos gráficos que hoy conocemos, fueron descritos e
interpretados por Michon, aunque con el lenguaje moral propio de su época.
Cuando leemos las interpretaciones de Michon a ciertos signos, aunque con
lenguaje que hoy ha cambiado, nos acordamos de la famosa locución latina: “nihil
novum sub solem” (nada hay nuevo bajo el sol).

MILLEVOLTE, Alexandra. Prof.(Italia):

Grafóloga especializada en orientación profesional y consulta de empresas. Es
experta en la formación y la gestión de Recursos humanos y enseña estas materias
en la Escuela de estudios grafológicos de la Universidad de Urbino. Su obra “La
scrittura - L'Analisi grafológica per lavalutazione delle attitudini professional” (Trieste
EBC, 1991) es un libro importante sobre las aptitudes profesionales. La profesora
Millevolte ha colaborado muy activamente en una encuesta sobre la investigación
grafológica aplicada a los procesos de anorexia mental.

MONCHY, Maresi. Prof. (Holanda):

Presidente de la Sociedad Holandesa de Grafología. Está diplomada en Grafología
y Psicología. Es fundadora de la “Sociedad de Grafología Científica” de Chile y
profesora de los cursos de Grafología de la referida entidad. Habla y traduce
perfectamente español. Madame Monchy está especializada en el estudio de
pacientes con fobias.
Es seguidora del Método Vels, que utiliza en sus clases y ha colaborado en la
facilitación de nombres de grafólogos holandeses importantes en el país (Ver
coletilla añadida J.J. Wittemberg).

MOORE, Milton. (EE.UU.):

Antiguo presidente de “A.H.A.F.” y redactor actual de su revista. Autor de dos
monografías:”The energy flow”y “The Jungian typology”.

MORA DOMINGO, María Dolores. Prof. (España):

286
Diplomada en psicoterapia psicoanalítica por el C.I.P. y en grafologia por la A.G.C.,
miembro de la junta de esta entidad y secretaria de la Asociación Profesional de
Peritos Calígrafos de Cataluña Es profesora de la AGC, colaboradora de la Dra.
Fonta en los cursos de “Master en Grafoanálisis” de la Universidad de Maestros
Blanquerna y Ramón Llull de Barcelona, en la que también imparte los cursos de
Introducción al Grafoanálisis en esta Universidad de verano. Asimismo, interviene
como articulista y como adjunto al Vicepresidente de la A.G.C., Sr Tutusaus.

MOSQUERA, Enrique Domingo.-
Historiador, Profesor de Grafologñia del Colegio Universitario “Emerson”.
Miembro de la Academia Argentina de la Historia. Obras publicadas :
“La investigación Historiografoanalítica”, “Análisis sobre la personalidad de
diez celebridades y una discrepancia” y “Grafología y sus bases”. El Colegio
Universitario “Emerson! pertenece a la Universidad Católica de Buenos Aires
y extiende títulos universitarios de Grafología.

MOYA ALVARO, Julia. (España):

Diplomada en grafopsicología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue
alumna del Dr. Granero, de V. Escriche, del Profesor Allende y del Profesor Xandró.
Se especializó en Grafología patológica y en Peritaje Caligráfico. Ha asistido a
varios congresos nacionales e internacionales de grafología y es delegada en
Valencia de la Asociación Grafopsicológica. Es también miembro de la A.G.C.
Imparte cursos de Grafología en la Universidad de Valencia y en el Instituto de
Investigación de Ciencias Sociales y colabora, bajo la dirección del Profesor
Villalain, en los cursos de Documentoscopia organizados por ella. Ha dado
conferencias en la Escuela de Medicina Legal de Valencia, en la “Universitat als
pobles”, en el Institut Valenciá de la Dona, en el “Rotary Club” y en las emisoras de
radio y TV de Valencia.

MORERA JANSA, Jordi. Prof. (España):

Diplomado en grafología, en caracterología, en oratoria y en factor humano. Sus
obras más importantes son: “Factores del Carácter Directivo”, “La selección de
vendedores mediante la Grafología”, “Aplicaciones caracterológicas a la dirección”,
“Las leyes del mando”, “El liderazgo en la moda” y “El arte de persuadir en público”.
El Profesor Morera realiza constantes cursos y seminarios en Alicante y en otras
poblaciones sobre temas de grafología, de caracterología, de oratoria y otros.

MORETTI, P. GIROLAMO. (Italia):

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Fundador de la grafología italiana. Nace en Recanati en 1879 y muere en Ancona
en 1963 después de más de cincuenta años de actividad grafológica. El P. Moretti
estaba dotado de un talento excepcional como psicólogo. Tenía un don innato para
comprender a los hombres, con sus tendencias, sus motivaciones y complejos.
Percibía en las actitudes la fuerza dinámica que las determina. Cada gesto
representaba para él la expresión visible y controlable de la singularidad psico-
somática de la persona.
Para el P. Moretti la escritura como gesto ofrece los índices más seguros, porque el
gesto es la manifestación más inconsciente y, por consiguiente, donde mejor se
refleja la determinación psico-somática del escritor.
En el método del P. Moretti se muestra como los rasgos psico-somáticos más
dominantes y los rasgos secundarios y accidentales de la persona, están siempre
presentes en cada una de sus actividades: la escritura es un movimiento, y esta
premisa indubitable conduce a Moretti a caracterizar su método grafológico, entre
otros, por la distinción de “signos” substanciales, modificantes y accidentales. Los
signos, entre sí, tienen una relación favorable, contraria o indiferente.
En la escritura, como en la psique individual, el juego de las fuerzas vivientes, y
elocuentes -según Moretti- siempre se pone en evidencia. Cada signo es el síntoma
de una fuerza que se puede evaluar en cantidad y cualidad. La evaluación de los
diversos signos en grados (débiles), corresponde a todas las variaciones posibles
de los individuos y de sus escrituras.
El método del P. Moretti evalúa la importancia de los signos más significativos con
las combinaciones posibles que son el reflejo de la escritura en tanto que expresión
dinámica. El método Moretti es expuesto en su obra fundamental “Trattato di
grafología” (Ed. Messaggero, Padova 1995, 14ª edición). Un experimento largo y
asiduo permite a Moretti validar sus hipótesis. En el examen de centenares de miles
de escrituras, él puede verificar su propio método hasta adquirir la seguridad de su
validez. Sus análisis más significativos han sido publicados en sus obras: “I Santi
dalla scrittura” (Ed. Paoline, Roma 1975, 3ª edición), traducida y publicada en cinco
idiomas: alemán, francés, holandés, inglés y español. “I Grandi dalla scrittura” (Ed.
Instituto Moretti, Ancona 1966), cuatro volúmenes de “Analisi grafologiche” 1966
-1976).
Moretti ha expuesto su pensamiento en diversos campos de aplicación de la
Grafología. Citemos: “Il Corpo umano dalla escritura” (Instituto Moretti, Ancona
1961, 3ª edición). En esta obra, Moretti establece la relación entre la escritura y las
particularidades somáticas. “Scompensi-Anomalie della psique e grafología”
(Instituto Moretti, Ancona 1962), donde él demuestra las implicaciones de orden
neuropatológico. “Grafología pedagógica” (Instituto Moretti, Ancona, 1974, 3ª
edición.); “Grafología e pedagogía nella scuola dell'obligo” (Ed. Paoline, Roma
1971); “Facoltà intellettive e attitudini professionali dalla grafologia” (Instituto Moretti,
Ancona, 1968, 3ª edición.); “Perizie grafiche su base grafológica” (L'Albero, Verona
1942): “Grafologia differenziale - Passione predo-minante” (Instituto Moretti, Ancona
1962).

MOTTA, Heloisa Lourdes Alves da. Prof. (Brasil):

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Grafóloga brasileira, licenciada en Letras, Vicepresidente de la SOBRAG
(Sociedade Brasileira de Grafología). Profesora de grafología en la SOBRAG y en la
Biblioteca Municipal de Säo Paulo. Ha colaborado en la traducción, revisión y
publicación en Säo Paulo (Brasil) de la obra de Augusto Vels “Escritura y
Personalidad”. Ed. Pensamento, Säo Paulo, 1991.Es autora de interesantes apuntes
para sus clases de Grafología y de numerosos artículos de divulgación de la ciencia
grafológica. Representó oficialmente a la Sociedade Brasileira de Grafologia en el
Congreso Internacional de Ancona, en 1993

MÜLLER, Wihelm. Prof (Alemania):

Grafólogo alemán que en unión con su esposa, Alice Enskat, ha publicado artículos
y obras importantes en la literatura grafológica alemana. Su obra más conocida es
“Graphologische diagnostik, Ed. Huber, Berna 1961.

MUÑOZ ESPINALT, Carlos. Prof. (España):

Sucesor de Augusto Vels en los cursos de psicología y grafología del Instituto de
Caracterología Belpost-Tecnopost. Es creador de su propia escuela de grafología,
habiendo dejado alumnos de reconocido prestigio como el P. Lacueva, Nanot Viayna
y Rosa Mª Panadés.
Sus obras más conocidas son: “La interpretación grafológica. Lo que revela tu
escritura”; “Grafología aplicada”; “Guía práctica de la grafología y grafología de la
firma” y “La interpretación grafológica”. Muñoz Espinalt se consideraba a sí mismo
como sucesor de Pulver, al cual admiraba. De la grafología pasó a la “psicoestética”,
creando todo un estilo en la exhibición de la personalidad externa, es decir, se
convirtió en “consejero de imagen”.

NANOT VYAINA, Adolfo. (España):

Discípulo de Muñoz Espinal. Publicó su obra “Enciclopedia de la Grafología” en
1962 y “Grafología” (Ed. De Gassó, 1977).

NEZOS, Renna. Prof. (Inglaterra):

Nacida en Atenas (Grecia) en 1931. Estudia grafología y peritaje caligráfico en París
(1961 hasta 1969), con las profesoras Gabrielle Beauchataud, Colet