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Cómo Vencer La Timidez

Este documento discute cómo la timidez no necesariamente es un problema para los jóvenes creyentes. Señala que muchos servidores fieles de Dios en la Biblia, como Moisés, Eliseo, Jeremías y Timoteo, eran personas tímidas. Aunque la timidez puede dificultar el trato con otras personas a veces, también puede llevar a buscar fortaleza en Dios y evitar tratar a los demás de manera ligera. Para un cristiano, ser demasiado osado no es una cualidad positiva.

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Cómo Vencer La Timidez

Este documento discute cómo la timidez no necesariamente es un problema para los jóvenes creyentes. Señala que muchos servidores fieles de Dios en la Biblia, como Moisés, Eliseo, Jeremías y Timoteo, eran personas tímidas. Aunque la timidez puede dificultar el trato con otras personas a veces, también puede llevar a buscar fortaleza en Dios y evitar tratar a los demás de manera ligera. Para un cristiano, ser demasiado osado no es una cualidad positiva.

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CÓMO VENCER LA

TIMIDEZ
• El psiquiatra español Enrique Rojas, en su libro El hombre
light, traza un certero perfil del nuevo héroe de la época
‘posmoderna’: Es el hombre triunfador, que aspira al
poder, a la fama, por encima de todo, a cualquier precio.
Este héroe plantea Rojas vive instalado en “la atalaya del
cinismo”. Su moral si es que se la puede llamar así es la
del pragmático: frío, sarcástico, desvergonzado.

• Según los parámetros en popularidad en el mundo de hoy,


el hombre exitoso es aquel que reúne, en su conformación
sicológica, entre otros, los siguientes rasgos: audacia,
desfachatez e irreverencia. Los ejecutivos más codiciados
por las grandes multinacionales suelen ser profesionales
jóvenes, desinhibidos y poseedores de una alta autoestima.
• La educación actual coadyuva a este mismo fin: los más cotizados
colegios pretenden formar al joven para “los desafíos del futuro”, un
futuro marcado, claro está, por la competitividad y el éxito a toda costa.

• En esta perspectiva, la timidez es un problema. Un gran problema.

• ¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo


mundo en que les ha tocado vivir? ¿Han de asimilarse a esos modelos
para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?

• La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un


joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en
tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas
extraordinariamente tímidas, con unos caracteres que hoy la sicología
puede etiquetar lindamente, y que, en lenguaje común pueden
denominarse, simplemente, acomplejados.
Moisés
• Moisés tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en
toda la sabiduría de los egipcios (Hechos 7:21-22), pero cuarenta años
más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, él dijo: “¿Quién
soy yo para que vaya a Faraón ...?” y también: “¡Ay, Señor ... soy tardo
en el habla y torpe de lengua.” (Exodo 3:33; 4:10).

• ¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios


derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a
tener en la corte de Faraón (Hechos 7:25), para poderlo utilizar.

• Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir


las complejas instrucciones que le entregó respecto del tabernáculo y de
la santidad que debían observar en todas las cosas. En el servicio a Dios
no cabe la iniciativa personal.
Eliseo
• Eliseo fue un gran profeta de Dios. En muchos
aspectos fue más grande que Elías, su antecesor,
y es también un hermoso tipo de Cristo. Tenía un
gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con
él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar
por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy
tímido.
Jeremías
• Cuando Jeremías fue llamado al ministerio era muy joven. Lo primero
que él dice cuando Dios le llama es: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí,
no sé hablar, porque soy niño.” (Jer.1:6). Por naturaleza parecía
demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de
sufrir. Ante eso, el Señor le dice: “No temas ... porque contigo estoy para
librarte.” Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como
columna de hierro, y como muro de bronce ...” (1:8, 18). Jóvenes así –
dice un autor– “tienen la sensibilidad de una niña, y el organismo
nervioso de una gacela. Les gustan los bajíos, con su alfombra de arena
plateada, más que las olas fuertes que prueban la fortaleza de un
hombre ... No obstante, personas como Jeremías pueden desempeñar un
papel heroico en el teatro del mundo, si tan sólo permiten que Dios
ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural.
Su fuerza sólo se hace perfecta en la flaqueza.”1
Timoteo
• A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, éste era un joven tímido,
por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de
aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud.” (1ª,
4:12). Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo,
así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a
que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado (1ª, 1:3). Pero,
consecuentemente con el servicio que él debe prestar, le aconseja también
que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso (2ª,
2:24-25). Para un hombre extravertido y audaz es sumamente difícil
atender a estos consejos. Además, un siervo de Dios debe tener la ternura
de un pastor, quien lleva en sus brazos al cordero pequeño, y atiende a la
oveja perniquebrada.
La timidez no es un problema
• Así, pues, no creemos que la timidez sea un gran
problema. Al contrario, una buena cuota de timidez es
necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al
hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la
aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro.

• La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te


permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo
en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás
fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a
buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto,
ocasionalmente te puede dificultar el trato con las
personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con
los demás.
• Luego, con la edad, esa timidez juvenil que tanto
te incomoda irá desapareciendo. El peligro mayor
no está en que ella no se vaya, sino en que tú te
vayas al otro extremo.
• El ser osado de esta manera es algo que al mundo
tal vez le pueda venir bien, pero a un cristiano le
viene definitivamente mal.

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