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Si bien la palabra pro actividad es ahora muy común en los textos de dirección de empresas, se trata de un término que no se

encuentra en la mayoría de los diccionarios. No significa sólo tomar la iniciativa. Significa que, como seres humanos, somos
responsables de nuestras propias vidas.

 Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos a los
valores.

Examinemos la palabra «responsabilidad», en la cual encontramos alusiones a las palabras «responder» y «habilidad»: habilidad para
elegir la respuesta. Las personas muy proactivas reconocen esa responsabilidad.

Dado que por naturaleza somos proactivos, si nuestras vidas es-tan en función del condicionamiento y las condiciones, ello se debe a
que, por decisión consciente o por omisión, elegimos otorgar a esas cosas el poder de controlarnos.
Las personas reactivas se ven a menudo afectadas por su ambiente físico. Si el tiempo es bueno, se sienten bien. Son tratadas por su
“clima social”. Las personas reactivas construyen sus vidas emocionales en torno a la conducta de los otros, permitiendo que los
defectos de las otras personas las controlen.

Las personas proactivas llevan consigo su propio clima. El hecho de que llueva o brille el sol no supone ninguna diferencia para ellas.
Su fuerza impulsiva reside en los valores, y si su valor es hacer un trabajo de buena calidad, no depende de que haga buen tiempo o
no. Las personas proactivas se mueven por valores: valores cuidadosamente meditados, seleccionados e internalizados.

Como observó Eleanor Roosevelt: «Nadie puede herirte sin tu consentimiento». Y Gandhi dijo: «Ellos no pueden quitarnos nuestro
autorrespeto si nosotros no se lo damos». Para empezar, lo que nos daña, mucho más que lo que nos sucede, es nuestro permiso,
nuestro consentimiento a lo que nos sucede.

Pero hasta que una persona no pueda decir, profunda y honestamente, «Soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de
ayer», tampoco podrá decir «Elijo otra cosa»

«No puede imaginar lo que me ha ocurrido» —dijo—. «Trabajo como enfermera para el hombre más miserable e ingrato que pueda
imaginarse. Nada de lo que haga es suficiente para él. Nunca lo aprecia, ni siquiera me lo reconoce. Constantemente me acosa y
encuentra defectos en todo lo que hago. Por culpa de este hombre mi vida es desgraciada y a menudo descargo mi frustración sobre
mi familia. Las otras enfermeras sienten lo mismo. Casi rezamos para que lo echen. »Y usted tuvo el descaro de plantarse allí y decir
que nada puede herirme, que nadie puede herirme sin mi consentimiento, y que yo elijo mi propia vida emocional de infelicidad...
Bien, en modo alguno podía yo aceptar esa idea. »Pero seguí pensando sobre ello. Realicé una verdadera intros pección, y empecé a
preguntarme: ¿Tengo el poder de elegir mi res puesta?
»Cuando por fin comprendí que en realidad tengo ese poder, cuando me tragué esa amarga píldora y comprendí que yo había elegido
ser desgraciada, también comprendí que podía elegir no serlo. »En ese momento me puse de pie. Me sentía como si me estuvieran
dejando salir de San Quintín. Quería gritarle a todo el mundo: "¡Soy libre! ¡Salgo de la cárcel! ¡Nunca más voy a dejarme controlar por
el trato que me dispense otra persona!".»
Frankl es uno de los muchos que pudieron desarrollar su libertad personal en circunstancias difíciles, para animar e inspirar a otros.

Todos hemos conocido a individuos que atravesaban circunstancias muy difíciles (tal vez una enfermedad terminal o una grave
discapacidad física) conservando una extraordinaria fuerza emocional. ¡Cuánto nos inspira su integridad! Nada deja una impresión
mayor, más duradera, en otra persona, que la conciencia de que alguien ha trascendido el sufrimiento.

A lo largo de los años, muchas veces he preguntado a algunos grupos de personas si han tenido la experiencia de acompañar a un
moribundo que haya conservado una actitud tan admirable, comunicado tanto amor y compasión, y resistido de un modo tan
incompa rable hasta el mismo fin. Por lo general, más o menos la cuarta parte de la audiencia responde afirmativamente. Entonces
pregunto quiénes no olvidarán nunca a esos individuos, quiénes se sintieron trans formados (al menos temporalmente) por la
inspiración de ese coraje, quiénes se sintieron profundamente conmovidos y motivados a realizar actos más nobles de servicio y
compasión.

Mi propia experiencia confirma lo que sostiene Frankl, en el sentido de que el más alto de los tres valores es el actitudinal. En otras
Palabras, lo que más importa es el modo en que respondemos a lo que experimentamos en la vida.
Nuestra naturaleza básica consiste en actuar, no en que se aci túe sobre nosotros. Esto nos permite elegir nuestras respuestas a circunstancias
particulares, y además nos da poder para crear las circunstancias.

Tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

Esto se llama «venta de la solución» y es un paradigma clave del éxito comercial. La respuesta es, por lo general, el acuerdo: la mayoría de las
personas advierten cuan poderosamente ese enfoque acrecienta sus posibilidades de encontrar empleo y progresar.

«No sé adonde ir para someterme a los tests de intereses y aptitudes.» « ¿Cómo estudiar los problemas de la industria y la organización?
Nadie quiere ayudarme.» «No tengo la menor idea de cómo se realiza una exposición efectiva.» Muchas personas esperan que suceda algo o
que alguien se haga cargo de ellas.

llegan a ocupar los buenos puestos son las proactivas, aquellas que son soluciones para los problemas, y no problemas ellas mismas, que
toman la iniciativa de hacer siempre lo que resulte necesario, congruente con principios correctos, y finalmente realizan la tarea.

Mantener a las personas en el curso de la responsabilidad no es humillante; es afirmativo. La proactividad forma parte de la naturaleza
humana, y, aunque los músculos proactivos puedan encontrarse adormecidos, sin duda están en su lugar.

No podemos esperar una gran cooperación creativa de quienes se hallan en una profunda dependencia emocional. Pero por lo menos
podemos afirmar su naturaleza básica y crear una atmósfera en la que las personas puedan aprovechar las oportunidades y resolver
problemas, confiando cada vez más en sí mismas.