SEMANA SANTA

Se celebra después de las fiestas de
carnaval.
Es la semana más importante del año
para el cristianismo y está entre el
Domingo de Ramos y el Domingo de
Resurrección.
En ella se conmemora la Pasión,
Muerte y Resurrección de Jesús.
Días más importantes de la
SEMANA SANTA
Los cristianos conmemoran durante la
Semana Santa la entrada de Jesús a
Jerusalén (Domingo de Ramos), la
última cena de Cristo (Jueves Santo)
y la muerte de Cristo en la cruz
(Viernes Santo), su día de reposo en
el Sepulcro (Sábado Santo) y,
finalmente, su posterior resurrección
(Domingo de Resurrección).
Iglesia.cl

¿Qué es Cuaresma?
El tiempo de Cuaresma se
inicia el Miércoles de Ceniza
y se prolonga durante los
cuarenta días previos a la
fiesta de Pascua hasta el
Jueves Santo, excluyendo la
Misa de la Cena del Señor.
Signos de Cuaresma
Tradicionalmente, el tiempo de Cuaresma
lo asociamos con las cenizas, el desierto,
los cuarenta días y el ayuno. A través de
estos signos preparamos el camino que
nos lleva hacia Pascua de Resurrección.
Miércoles de
Ceniza

Origen y significado
"Acuérdate de que eres polvo y al polvo
volverás."
(Gén 3,19)
"Rasguen sus corazones,
no sus
vestiduras, y conviértanse a Yahvé,
Su Dios, que es clemente y misericordioso."
 (Jl 2, 13)
Miercoles de Ceniza,
día de abstinencia y ayuno,
inicio de Cuaresma,
tiempo de arrepentimiento,
conversión y penitencia.
El sacerdote bendice las cenizas y las impone en la frente de los
creyentes, haciendo la señal de la cruz y diciendo:
"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás",
o "Conviértete y cree en el Evangelio".
Tradicionalmente, el tiempo de Cuaresma
lo asociamos con las cenizas, el desierto,
los cuarenta días y el ayuno. A través de
estos signos preparamos el camino que
nos lleva hacia Pascua de Resurrección.
Las Cenizas
Es el residuo de la combustión por el fuego de
las cosas o de las personas. Este símbolo ya
se emplea en la primera página de la Biblia
cuando se nos cuenta que "Dios formó al
hombre con polvo de la tierra" (Gen 2,7). Eso
es lo que significa el nombre de "Adán". Y se
le recuerda enseguida que ése es
precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la
tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

Por extensión, pues, representa la conciencia
de la nada, de la nulidad de la creatura con
respecto al Creador, según las palabras de
Abraham: "Aunque soy polvo y ceniza, me
atrevo a hablar a mi Señor" (Gn 18,27).
El Desierto

Geográficamente hablando, es un
lugar despoblado, árido, solo,
inhabitado, caracterizado por la
escasez de vegetación y la falta de
agua.

Es el lugar donde transcurre el ayuno,
considerado como desasimiento y
soledad exterior e interior, para llevar,
al que en él se interna, a la unión con
Dios.
Los textos bíblicos en que se
fundamenta esta afirmación
son los cuarenta días de Moisés
sin comer ni beber en la
montaña del Sinaí para recibir
la Ley (Ex 24, 12-18; 34) y los
cuarenta días de Elías (1 Re
19,3-8). Elías vive la dureza del
desierto reconfortado por la
comida y bebida misteriosa, y
recorre su camino superando el
decaimiento de los israelitas en
los cuarenta años de marcha
hacia la tierra prometida.
Los cuarenta días
La organización cuaresmal es un
tiempo simbólico que hecha sus
raíces en el Antiguo y en el Nuevo
Testamento. Los cuarenta días de
Moisés y de Elías o los cuarenta
años del Pueblo elegido en el
desierto no son referencias
secundarias. La tradición judeo-
cristiana ha visto en este número
una determinada significación.
Probablemente la idea más antigua
sea la referencia a los años de
desierto vistos como un tiempo
asociado al castigo de Dios (cf. Nm
14,34; Gn 7,4. 12. 17; Ez 4,6; 29,
11-13).
En el Deuteronomio aparece una
interpretación de los cuarenta
años como el tiempo de la prueba
a la que Dios somete al pueblo
(Dt 2,7; 8,2-4). Son los días del
crecimiento de la fe, según el
Salmo 94, 10. Para los Hechos de
los Apóstoles, el número cuarenta
continúa siendo simbólico. Lucas
divide la vida de Moisés en tres
períodos de cuarenta años (Hch
7,23 y 7,30); hace referencia a los
cuarenta años del reinado de Saúl
(Hch 13,21); y a los cuarenta días
de la Ascensión (Hch 1, 3).
El Ayuno
Junto con el desierto y la oración,
el ayuno parece ser una de las
mediaciones privilegiadas de
todo tiempo penitencial, de
revisión de vida y de búsqueda
sincera de Dios. Por eso, como
hemos visto al referirnos al
desierto, generalmente van
unidos. Todos los que se retiran al
desierto para encontrarse con
Dios, ayunan.
Sin embargo, los profetas Joel e
Isaías nos indican el verdadero
sentido de esta antigua práctica
penitencial:
...Vuelvan a mí de todo
corazón, con ayuno, llantos y
lamentos. Desgarren su
corazón y no sus vestiduras,
y vuelvan al Señor, su Dios.
(Joel 2, 12-18)
Este es el ayuno que yo amo,
oráculo del Señor: soltar las
cadenas injustas, desatar los
lazos del yugo, dejar en
libertad a los oprimidos y
romper todos los yugos;
compartir tu pan con el
hambriento y albergar a los
pobres sin techo; cubrir al
que veas desnudo... (Isaías
58, 6-9)
1º Domingo de Cuaresma
Salmo 50, 3-6ª.12-14.17
Ten piedad de mí, oh Dios, en tu
bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
Que mi alma quede limpia de
malicia,
purifícame de mi pecado.
Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus
labios.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme
espíritu.
No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
Dame tu salvación que regocija,
2º Domingo de Cuaresma
Salmo 32, 4-5.18-20.22
Pues recta es la palabra del Señor,
y verdad toda obra de sus manos.
El ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su gracia.
Está el ojo del Señor sobre los que
le temen, y sobre los que esperan
en su amor, para arrancar sus
vidas de la muerte y darles vida en
momentos de hambruna.
En el Señor nosotros esperamos,
él es nuestra defensa y nuestro
escudo; Venga, Señor, tu amor
sobre nosotros, como en ti
pusimos nuestra confianza.
3º Domingo de Cuaresma
Salmo 94, 1-2.6-9
Vengan, alegres demos vivas al
Señor, aclamemos a la Roca que nos
salva; partamos a su encuentro
dando gracias; aclamémosle con
cánticos.
¡Entremos, agachémonos,
postrémonos; de rodillas ante el
Señor que nos creó!
Pues él es nuestro Dios y nosotros el
pueblo que él pastorea, el rebaño
bajo su mano.
Ojalá pudieran hoy oír su voz.
"No endurezcan sus corazones como
en Meribá, como en el día de Masá en
el desierto, allí me desafiaron sus
padres y me tentaron, aunque veían
mis obras.
4º Domingo de Cuaresma
Salmo 23, 1-6
El Señor es mi pastor: nada me falta;
en verdes pastos él me hace reposar.
A las aguas de descanso me
conduce, y reconforta mi alma.
Por el camino del bueno me dirige, por
amor de su nombre.
Aunque pase por quebradas oscuras,
no temo ningún mal, porque tú estás
conmigo con tu vara y tu bastón, y al
verlas voy sin miedo.
La mesa has preparado para mí
frente a mis adversarios, con aceites
perfumas mi cabeza y rellenas mi
copa.
Irán conmigo la dicha y tu favor
mientras dure mi vida, mi mansión
será la casa del Señora por largos,
largos días
5º Domingo de Cuaresma
Salmo 129, 1-7
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz; estén tus
oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón, y así
infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en
su palabra; mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el
centinela la aurora; porque del Señor
viene la misericordia, la redención
copiosa; y él redimirá a Israel de
todos sus delitos.
Domingo de Ramos
Salmo 21, 8-9.17-18ª.19-20.23-24
Todos los que me ven, de mí se burlan,
hacen muecas y mueven la cabeza:
"¡Confía en el Señor, pues que lo libre,
que lo salve si le tiene aprecio!"
Como perros de presa me rodean, me
acorrala una banda de malvados.
Han lastimado mis manos y mis pies.
Con tanto mirarme y observarme
pudieron contar todos mis huesos.
Reparten entre sí mis vestiduras y mi
túnica la tiran a la suerte.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
¡fuerza mía, corre a socorrerme! Yo
hablaré de tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré también en la asamblea.
Alaben al Señor sus servidores, todo
el linaje de Jacob lo aclame, toda la
raza de Israel lo tema;
Acuérdate de que eres polvo y al polvo"
.“volverás
, Rasguen sus corazones"
no sus
vestiduras, y conviértanse a Yahvé,
Su Dios, que es clemente y misericordioso."
 (Jl 2, 13)
.Que Dios te llene de bendiciones
.Y que permanezcamos unidos en el amor de Jesús

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