Tia Angie
Quiero expresarte cuánto significas para mí y para mi mamita. Eres un
regalo que la vida nos dio, y nunca dejaremos de agradecerle a Dios por
tenerte en nuestras vidas.
Gracias, tía, por todo. Por ser esa persona que siempre está ahí, por
cuidarme con un amor tan inmenso y sincero, por tratarme como si fuera tu
propio hijo. Tus palabras siempre llegan en el momento justo, tus
enseñanzas son lecciones que me llevaré para toda la vida, y tu paciencia,
¡ay, tu paciencia!, me ha demostrado lo que significa amar de verdad.
Contar contigo es un privilegio, y no hay día que no me sienta afortunado
de tenerte cerca.
Quiero que sepas también lo mucho que valoro lo que haces por mi mamita.
Ella está feliz, tranquila, y llena de paz gracias a ti. Nos has dado una luz en
momentos oscuros, nos has tendido tu mano cuando más lo hemos
necesitado, y sin ti, muchas cosas simplemente no hubieran sido posibles.
Tienes una forma especial de cuidar de nosotros, de hacernos sentir
seguros y amados.
No hay forma de devolverte tanto amor, tanto esfuerzo, y tanta dedicación,
tía. Pero lo que sí puedo decirte es que mi mamita y yo te queremos con
todo nuestro corazón. Eres más que una tía; una muestra viva de lo que es
el amor verdadero.
Gracias por todo, por tanto. Por ser como eres. Te queremos más de lo que
las palabras pueden expresar. Nunca olvides que siempre estaremos aquí
para ti, como tú lo has estado para nosotros.
Con todo el amor del mundo,
Íker y Belén.