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UD11

El documento aborda la importancia de implementar un sistema de gestión de prevención de riesgos laborales en las empresas, especialmente en el sector de la construcción, para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores. Se destacan la necesidad de una organización preventiva adecuada, la integración de la prevención en el sistema de gestión empresarial y la elaboración de un plan de prevención que contemple la evaluación y control de riesgos. Además, se enfatiza la importancia de la participación de los trabajadores en la gestión preventiva y la coordinación de actividades en los centros de trabajo.

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El documento aborda la importancia de implementar un sistema de gestión de prevención de riesgos laborales en las empresas, especialmente en el sector de la construcción, para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores. Se destacan la necesidad de una organización preventiva adecuada, la integración de la prevención en el sistema de gestión empresarial y la elaboración de un plan de prevención que contemple la evaluación y control de riesgos. Además, se enfatiza la importancia de la participación de los trabajadores en la gestión preventiva y la coordinación de actividades en los centros de trabajo.

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UD11.

Sistemas de prevención de riesgos laborales en la empresa

Introducción

Todas las empresas, y en particular las pertenecientes al sector de la construcción, para poder hacer
frente a las obligaciones que se derivan del derecho de protección de la seguridad y salud de sus
trabajadores, precisan implantar un sistema de gestión capaz de planificar, organizar y controlar la
ejecución de sus actividades preventivas.

Tanto en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, como en el Reglamento de los Servicios de


Prevención, aparecen referencias al “sistema de prevención” de las empresas. Dicho marco normativo
plantea un modelo de protección de la mencionada seguridad y salud de los trabajadores que exige la
integración de la prevención de los riesgos laborales en el sistema general de gestión de las empresas. En
definitiva, dicho sistema no es otra cosa que el resultado de tal integración.

Por otra parte, las empresas han de disponer de una organización preventiva integrada, asimismo,
en la estructura empresarial. Esta estructura deberá adecuarse al tamaño de la empresa, a los riesgos a
los que estén expuestos los trabajadores y a la peligrosidad de las actividades desarrolladas.

El referido sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales ha de estar debidamente


documentado. De esta manera, al recoger en documentos toda la información acerca de la organización
de las actividades preventivas y de los recursos disponibles, se podrá facilitar y controlar mejor, no solo su
implantación y aplicación, sino también su difusión y conocimiento por parte de todo el personal.

En esta unidad didáctica se abordan los principales instrumentos a través de los cuales se debe
desarrollar una actividad preventiva interdisciplinar, participativa e integrada en el sistema general de
gestión empresarial.

Asimismo, se señalan las distintas modalidades conforme a las cuales puede realizarse la
organización de los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades preventivas en función del
tamaño de la empresa y de su actividad.

Por último, se analizan las actuaciones necesarias para coordinar las actividades empresariales
concurrentes en los centros de trabajo (concretamente en las obras de construcción) y las obligaciones en
esta materia de los diferentes agentes que intervienen en el proceso constructivo, tomando como
referencia las disposiciones del Real Decreto 1627/1997, sobre seguridad y salud en las obras de
construcción, y las indicaciones de la Guía técnica elaborada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud
en el Trabajo.

Objetivos
Al finalizar esta unidad didáctica, el alumno será capaz de:

• Identificar las actuaciones que deben llevarse a cabo en una organización empresarial con objeto
de integrar de manera efectiva la prevención de riesgos laborales en su modelo de gestión.

• Conocer la finalidad del plan de prevención de riesgos laborales, la información que debe
contener y los requisitos que han de cumplirse para su implantación.

• Comprender cómo se gestionan los riesgos laborales desde su evaluación hasta la adopción de
las medidas necesarias para la eliminación o reducción y el control de los mismos.

• Diferenciar las distintas modalidades que existen para organizar la actividad preventiva en la
empresa y conocer las circunstancias que deben concurrir para poder optar por una u otra
modalidad, especialmente en las empresas del sector de la construcción.

• Comprender la utilidad de las auditorías como instrumentos destinados a obtener información


sobre los sistemas de gestión implantados en las organizaciones.

• Comprender cómo se canaliza la consulta y participación de los trabajadores en las cuestiones


relacionadas con la prevención de riesgos laborales.

• Conocer las disposiciones y obligaciones que se establecen en el marco normativo de la


prevención en materia de coordinación de actividades empresariales, enfocado hacia las obras
de construcción.

1. ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN PREVENTIVA DE LAS EMPRESAS

Introducción:

El empresario debe integrar la prevención de los riesgos laborales en la empresa y adoptar cuantas
medidas sean necesarias para garantizar la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores a su
servicio.

En este sentido debe constituir, en primer lugar, una organización preventiva adecuada a las
diferentes características de la empresa y dotarla de los medios y recursos necesarios para el correcto
ejercicio de la actividad preventiva.

RECUERDA
El empresario debe constituir una organización preventiva adecuada a las diferentes características
de la empresa, dotándola de los medios y recursos necesarios para el correcto ejercicio de la actividad
preventiva.

Dicha actividad preventiva ha de articularse tomando como base la evaluación de los riesgos
asociados al trabajo y de acuerdo con la planificación de las medidas preventivas propuestas para lograr
el control de dichos riesgos.

Asimismo, con el fin de integrar la prevención de los riesgos laborales en los sistemas de gestión de
la empresa, es necesario llevar a cabo la implantación y aplicación de un plan de prevención de riesgos
laborales.

Por su parte, la evaluación de los riesgos y la planificación de la actividad preventiva constituyen


los instrumentos esenciales para la aplicación de dicho plan de prevención de riesgos laborales.

1.1 Política empresarial en materia de prevención de riesgos laborales

El primer paso que debe darse en la implantación de un sistema de gestión de la prevención de


riesgos laborales es definir la política empresarial en esta materia. Esta política, expresada por escrito, ha
de ser aprobada y firmada por la dirección de la organización y contar con el apoyo de los trabajadores y
de sus representantes.

La política preventiva recoge las directrices y los objetivos asumidos por la dirección tendentes a
que la prevención de riesgos laborales sea considerada en todas las prácticas y tomas de decisiones de la
empresa y a que la normativa vigente sea cumplida, y se constituye como uno de los elementos clave del
sistema de gestión.

Esta declaración formal de principios del empresario tiene que proclamar el establecimiento de
una cultura de empresa encaminada a proteger la seguridad y la salud de los trabajadores sobre la base
de los principios de la acción preventiva establecidos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales
(relacionados en el apartado 1.1 de la unidad didáctica 8).

Además, la dirección de la empresa debe demostrar su compromiso con hechos. La asignación de


recursos o su participación en reuniones promovidas en este ámbito de gestión, son algunas de las
maneras a través de las cuales el empresario puede implicarse y así contribuir al éxito de la política de
prevención de riesgos laborales.
Por lo tanto, la política empresarial de prevención de riesgos laborales ha de incorporar aspectos
esenciales, tales como:

• El reconocimiento del valor de las personas; se trata de uno de los puntos clave para alcanzar la
excelencia en la gestión empresarial.

Además del compromiso de la dirección, es indudable que la implicación de los trabajadores en la


consecución del proyecto empresarial es necesaria para desarrollar con éxito el conjunto de actividades
preventivas.

• La mejora continua de las condiciones de trabajo.

Unas condiciones de trabajo dignas y seguras favorecerá que los trabajadores se sientan más
motivados y satisfechos. Un adecuado ambiente de trabajo puede redundar positivamentetanto en lograr
el nivel de compromiso, creatividad e innovación que la empresa necesita, como en alcanzar una óptima
calidad de los productos y procesos.

• La integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa, tanto en el


conjunto de las actividades (en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las
condiciones en que este se preste) como en todos sus niveles jerárquicos.

Todos los miembros de la organización han de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad
que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten.

NUESTROS PRINCIPIOS Y COMPROMISOS

Con el objeto de alcanzar los niveles de excelencia en el ámbito de la seguridad y salud, declaramos
los siguientes principios básicos de nuestra política:

• Estamos al servicio de nuestros clientes, comprometidos con la sociedad, el medio ambiente y


la salud de nuestros trabajadores y respetamos el marco legal y normativo establecido para cada
caso.

• Asumimos la necesidad de una mejora continua en la calidad de nuestros productos y servicios,


de nuestros procesos y de nuestras condiciones de trabajo, lo que logramos con el trabajo bien
hecho y asegurando que ninguna tarea sea realizada sin las debidas medidas preventivas.
• Los accidentes de trabajo o cualquier lesión generada en el mismo son, fundamentalmente,
fallos de gestión y, por lo tanto, evitables mediante una gestión adecuada que permita adoptar
las medidas para la identificación, la evaluación y el control de los posibles riesgos.

• Las personas constituyen el valor más importante que garantiza nuestro futuro. Por ello deben
estar cualificadas e identificadas con los objetivos de nuestra organización y sus opiniones han
de ser consideradas.

• Todas las actividades las realizamos sin comprometer los aspectos de seguridad y salud por
consideraciones económicas o de productividad.

Para llevar a cabo estos principios se asumen los siguientes compromisos:

• Todo el personal con mando asegura unas correctas condiciones de los trabajadores a su cargo.
Para ello, muestra interés y da ejemplo, como parte de su función.

• La empresa promueve y establece los medios necesarios para que la comunicación de


deficiencias y sugerencias de mejora sean analizadas y, a ser posible, aplicadas. El espíritu de
innovación y de mejora continua es fundamental para el futuro de nuestra empresa

• Establecemos cauces de intercambio de información y de cooperación entre nuestro personal y


también con nuestros clientes y proveedores para mejorar continuamente el modo de
seleccionar nuestros suministros, de realizar nuestro trabajo, de elaborar nuestros productos y
de prestar nuestros servicios.

• Informamos y formamos a los trabajadores tanto sobre los riesgos inherentes a su trabajo, como
sobre los medios y las medidas que se han de adoptar para su prevención. A este fin, disponemos
de los procedimientos necesarios para el desarrollo de las diferentes actividades preventivas.

• Analizamos todos los accidentes e iniciamos su corrección de inmediato.

Nuestra empresa asume lo expuesto anteriormente como garantía de pervivencia y crecimiento.

La dirección de la empresa

figura 2. Ejemplo de la política preventiva de una empresa. Fuente: Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.
RECUERDA

En la política preventiva debe proclamarse el establecimiento de una cultura de empresa encaminada a


proteger la seguridad y la salud de los trabajadores sobre la base de los principios de la acción preventiva.

1.2 Plan de prevención de riesgos laborales

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 16, dice que la prevención debe
“integrarse en el sistema general de gestión de la empresa, tanto en el conjunto de sus actividades como
en todos los niveles jerárquicos de esta, a través de la implantación y aplicación de un plan de prevención
de riesgos laborales”.

Dicho plan de prevención de riesgos laborales debe ser aprobado por la dirección y reflejado en un
documento que se conservará a disposición de la autoridad laboral.

El referido plan contendrá, como mínimo, la siguiente información:

• Identificación de la empresa y de su actividad productiva, número y características de los centros


de trabajo, número de trabajadores de cada centro y características de los mismos con relevancia
en la prevención de riesgos laborales.

• Estructura organizativa de la empresa, identificando las funciones y responsabilidades que asume


cada uno de sus niveles jerárquicos y los respectivos cauces de comunicación entre ellos, en
relación con la prevención de riesgos laborales.

• Organización de la producción en cuanto a la identificación de los distintos procesos técnicos y


las prácticas y los procedimientos organizativos existentes en la empresa, en relación con la
prevención de riesgos laborales.

• Organización de la prevención en la empresa, indicando la modalidad preventiva elegida (ver el


apartado 2 de esta unidad didáctica) y los órganos de representación existentes.

• Política, objetivos y metas (ya comentado en el epígrafe anterior) que en materia preventiva
pretende alcanzar la empresa, así como los recursos humanos, técnicos, materiales y económicos
de los que va a disponer al efecto.

RECUERDA

El plan de prevención de riesgos laborales deberá incluir la estructura organizativa, las


responsabilidades, las funciones, las prácticas, los procedimientos, los procesos y los recursos necesarios
para realizar la acción preventiva en la empresa, en los términos establecidos en el Reglamento de los
Servicios de Prevención.

Para que la gestión preventiva de la empresa se lleve a cabo con éxito, es primordial que todas las
personas se sientan parte imprescindible de la organización. Por ello, la consulta y participación de los
trabajadores en todas las decisiones relativas a su seguridad y salud adquiere, en este sentido, una
importancia significativa. A este respecto, el empresario debe consultar a los trabajadores (a través de sus
representantes, en el caso de existir) acerca de la implantación y aplicación del mencionado plan de
prevención de riesgos laborales.

Una vez implantado el sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales, su puesta en


práctica sigue un ciclo constante consistente, básicamente, en: la evaluación de los riesgos, la planificación
de la prevención para la reducción y el control de los riesgos, la ejecución y el seguimiento de lo
planificado, el control de los cambios y de los incidentes o daños y las posibilidades de mejora.

RECUERDA

La implantación de un plan de prevención de riesgos laborales permite integrar la actividad


preventiva en los sistemas de gestión de la empresa.

1.3 Evaluación de los riesgos

Para poder acometer acciones encaminadas a prevenir los riesgos laborales, es preciso identificar
con anterioridad los peligros y conocer, asimismo, la magnitud de los riesgos que se derivan de aquellos.

Es decir, en primer lugar es preciso identificar, analizar y valorar los riesgos laborales teniendo en
cuenta la naturaleza de la actividad y las características de los puestos de trabajo existentes y de los
trabajadores que deban desempeñarlos. A este fin, se aplican las técnicas analíticas de identificación que
ayudan a calificar el riesgo desde el punto de vista de su gravedad, valorando conjuntamente la
probabilidad de que el trabajador sufra un daño y la severidad del mismo.

Cuando la evaluación ponga de manifiesto situaciones de riesgo, hay que realizarse aquellas
actividades preventivas necesarias para:

• Eliminar o reducir el riesgo mediante medidas de prevención en el origen, organizativas, de


protección colectiva, de protección individual, y de formación e información a los trabajadores.

• Controlar periódicamente las condiciones, la organización y los métodos de trabajo y el estado


de salud de los trabajadores.
RECUERDA

Atendiendo a los principios de la acción preventiva, una vez conocidos los riesgos existentes, el
empresario debe, en primer lugar, adoptar las medidas necesarias para evitarlos.

Aquellos que no se hayan podido evitar tienen que ser evaluados, de manera que se valore,
conjuntamente, tanto la probabilidad como las consecuencias de que dichos riesgos se materialicen, al
objeto de decidir las actividades preventivas que se han de adoptar para el control de los mismos.

En la evaluación de los riesgos que no hayan podido ser evitados se han de tener en cuenta, tanto
las condiciones de trabajo existentes o previstas en los puestos de trabajo afectados, como las
características de los trabajadores que los ocupan o vayan a ocuparlos (por la posibilidad de que estos
pudieran presentar una especial sensibilidad a algunas de dichas condiciones).

De conformidad con lo establecido reglamentariamente, el empresario tiene que realizar una


evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores. Esta evaluación será revisada
cuando así lo establezca una disposición específica o por acuerdo entre empresa y trabajadores y, en todo
caso, cuando se produzcan cambios en las condiciones de trabajo iniciales, con motivo de la incorporación
de un trabajador especialmente sensible, por la existencia de daños para la salud de los trabajadores o
cuando se estime que las medidas preventivas propuestas a los fines de protección requeridos son
inadecuadas o insuficientes.

Los representantes de los trabajadores o, en su ausencia, los propios trabajadores deben ser
consultados sobre el procedimiento de evaluación que se va a utilizar en la empresa.

RECUERDA

La evaluación debe incluir las medidas preventivas dirigidas tanto a la eliminación y reducción del
riesgo, como al control periódico de las condiciones de trabajo, de la organización y de los métodos de
trabajo, y del estado de salud de los trabajadores.

La evaluación de los riesgos no solo constituye una de las actividades esenciales del sistema de
gestión preventiva de la empresa, sino también de la acción preventiva que hay que desarrollar durante
la ejecución de las obras de construcción, pues cabe recordar que, mediante la evaluación de las
actividades y oficios que realizan las empresas intervinientes en la construcción de una obra, se
determinan las medidas preventivas correspondientes y que servirán de base para crear los
procedimientos de trabajo que se aplicarán en la misma.

En las obras de construcción con proyecto, los procedimientos que resulten del proceso de
identificación, análisis y control de los riesgos serán trasladados al correspondiente plan de seguridad y
salud en el trabajo. Consecuentemente, el citado plan de la obra constituirá la evaluación general de
riesgos y servirá de instrumento básico para la ordenación de la actividad preventiva en ella.

1.4 Planificación de la actividad preventiva

Una vez evaluados los riesgos y determinada la existencia de situaciones que precisan la adopción
de medidas de prevención, el empresario ha de llevar a cabo la planificación de la actividad preventiva
que proceda con el objeto de eliminar o reducir y controlar dichos riesgos, conforme a un orden de
prioridades en función de su magnitud y del número de trabajadores expuestos a los mismos.

La mencionada planificación tiene que establecer las acciones requeridas para garantizar la
seguridad y salud de los trabajadores, el orden de adopción de dichas acciones, los responsables
designados para la supervisión de la ejecución de las mencionadas acciones, así como los medios
humanos y materiales y los recursos económicos necesarios para tal fin.

Deben ser objeto de integración en la planificación de la actividad preventiva las medidas de tipo
técnico (los medios de protección colectiva y los equipos de protección individual, entre otros), las
acciones de información y de formación de los trabajadores, la vigilancia periódica del estado de salud de
los mismos, las medidas previstas para las situaciones de emergencia así como la coordinación de
actividades en todos estos aspectos.

La actividad preventiva tiene que planificarse para un período determinado, estableciendo tanto
las fases y prioridades de su desarrollo, como su seguimiento y control periódico.

RECUERDA

En la planificación de la actividad preventiva se debe especificar: el tipo de medidas que hay que
adoptar para lograr el control de los riesgos y su orden de adopción, los responsables de supervisar su
efectiva ejecución, los procedimientos de control de dichas medidas, los medios humanos y materiales y
los recursos económicos necesarios para tal fin.

Cabe precisar que las empresas de hasta 50 trabajadores que no desarrollen actividades
peligrosas, relacionadas en el anexo I del Real Decreto 39/1997, por el que se aprueba el Reglamento de
los Servicios de Prevención (RSP), podrán reflejar, en un único documento, el plan de prevención de riesgos
laborales, la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva. Este documento puede ser
de extensión reducida y fácil comprensión, adaptado a la actividad y tamaño de la empresa, y tiene que
establecer: las medidas operativas pertinentes para realizar la integración de la prevención en la actividad
de la empresa, los puestos de trabajo con riesgo y las medidas concretas para evitarlos o reducirlos así
como el plazo para su ejecución (artículo 2.4 del RSP).

Nota: para saber más accede a la Guía técnica “Simplificación documental”


2. MODALIDADES DE ORGANIZACIÓN DE LOS RECURSOS PREVENTIVOS

Para poder desarrollar las actuaciones preventivas, el empresario ha de constituir una organización
preventiva adecuada a la empresa (en función de su tamaño y actividad) y dotarla de los recursos humanos
y materiales necesarios.

A este fin, el citado empresario puede optar entre asumir personalmente la actividad preventiva,
constituir un servicio de prevención propio (SPP), concertar dicho servicio con una o varias entidades
externas (servicio de prevención ajeno - SPA) o designar a uno o varios trabajadores para llevar a cabo tal
actividad. Dichas modalidades de organización preventiva están reguladas en la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales y de forma concreta en el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP).

ORGANIZACIÓN PREVENTIVA MÍNIMA

Conforme al Reglamento de los Servicios de Prevención (Real Decreto 39/1997)

ASUNCIÓN PERSONAL POR EL EMPRESARIO DE LA ACTIVIDAD PREVENTIVA

El empresario podrá desarrollar personalmente la actividad de prevención, con excepción de las actividades
relativas a la vigilancia de la salud de los trabajadores, cuando concurran las siguientes circunstancias:

• Que se trate de empresa de hasta 10 trabajadores; o que, tratándose de empresa que ocupe hasta 25
trabajadores, disponga de un único centro de trabajo.

• Que las actividades desarrolladas en la empresa no estén incluidas en el anexo I del Reglamento de los
Servicios de Prevención.

• Que desarrolle de forma habitual su actividad profesional en el centro de trabajo.

• Que tenga la capacidad correspondiente a las funciones preventivas que va a desarrollar, de acuerdo con
lo establecido en el capítulo VI del Reglamento de los Servicios de Prevención.

DESIGNACIÓN DE TRABAJADORES

El empresario podrá designar a uno o varios trabajadores para ocuparse de la actividad preventiva en la
empresa. Las actividades preventivas para cuya realización no resulte suficiente la designación de uno o varios
trabajadores deberán ser desarrolladas a través de uno o más servicios de prevención propios o ajenos.
No obstante, no será obligatoria la designación de trabajadores cuando el empresario:

• Haya asumido personalmente la actividad preventiva.

• Haya constituido un servicio de prevención propio.

• O haya recurrido a un servicio de prevención ajeno.

SERVICIO DE PREVENCIÓN PROPIO

El empresario queda obligado a constituir un servicio de prevención propio cuando concurra alguno de los
siguientes supuestos:

• La empresa cuenta con más de 500 trabajadores.

• Se trata de una empresa entre 250 y 500 trabajadores que desarrolla alguna de las actividades incluidas
en el anexo I del Reglamento de los Servicios de Prevención.

• Si aun tratándose de una empresa no incluida entre los supuestos anteriores, así lo decida la autoridad
laboral, previo informe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y, en su caso, de los órganos técnicos
en materia preventiva de las comunidades autónomas, en función de la peligrosidad de la actividad
desarrollada o de la frecuencia o gravedad de la siniestralidad en la empresa, salvo que se opte por el
concierto con una entidad especializada ajena a la empresa.

SERVICIO DE PREVENCIÓN AJENO

El empresario tendrá que recurrir a uno o varios servicios de prevención ajenos, que colaborarán entre sí,
cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

• Que la designación de uno o varios trabajadores sea insuficiente para la realización de la actividad de
prevención y no concurran las circunstancias que determinan la obligación de constituir un servicio de
prevención propio.

• Que ante una posible resolución por parte de la autoridad laboral que obliga a la empresa a establecer
un servicio de prevención, en función de la peligrosidad de la actividad que desarrolla o de la frecuencia
o gravedad de la siniestralidad, el empresario no opte por la constitución de un servicio de prevención
propio.
• Que se haya producido una asunción parcial de la actividad preventiva a través del resto de modalidades,
por lo que se decide concertar con una entidad especializada externa a la empresa los aspectos no
cubiertos a fin de completar dicha actividad.

Figura 4. Organización preventiva mínima conforme al Reglamento de los Servicios de Prevención

RECUERDA

Las modalidades preventivas contempladas reglamentariamente por las que el empresario puede
optar para el desarrollo de las acciones preventivas son: la asunción personal, la designación de uno o
varios trabajadores, la constitución de un servicio de prevención propio o el concierto de la actividad con
un servicio de prevención ajeno.

3. CONTROL Y SEGUIMIENTO. AUDITORÍAS

Introducción

Hay que recordar que una vez implantado en la empresa el sistema de gestión de la prevención de
riesgos laborales su aplicación debe seguir un ciclo consistente en: la evaluación de los riesgos, la
planificación de la prevención, la ejecución y el seguimiento de lo planificado, el control de los cambios y
de los incidentes o daños y las posibilidades de mejora.

Para que dicho sistema de gestión preventiva sea considerado eficaz ha de ser capaz de lograr, a lo
largo del tiempo, unas condiciones de trabajo sanas y seguras y, además, cumplir con los requisitos legales
aplicables.

Los controles aplicados y efectuados por el propio sistema de gestión y las auditorías a las que se
refiere tanto la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, como el Reglamento de los Servicios de Prevención
(RSP), pueden poder de manifiesto dónde se muestra ineficaz el citado sistema. De este modo se podrán
detectar las deficiencias, determinar las correcciones necesarias y establecer las modificaciones o las
mejoras precisas.

En relación con estos instrumentos de control, hay que diferenciar las auditorías internas o externas
que se llevan a cabo voluntariamente por la empresa, con el fin de evaluar la eficacia del sistema de gestión
de la prevención de riesgos laborales implantado (de acuerdo con lo establecido en su documentación y
los objetivos previstos), de aquellas auditorías externas cuya realización, en determinados supuestos, está
obligada por la normativa vigente en materia de seguridad y salud al objeto de verificar si la prevención
de riesgos laborales está verdaderamente integrada en el sistema general de gestión de la empresa, tanto
en el conjunto de sus actividades como en todos los niveles jerárquicos.
3.1 Concepto y objetivos de la auditoría

La auditoría es un instrumento de gestión que permite al empresario conocer cuál es la situación


de su empresa en relación con la prevención de riesgos laborales.

RECUERDA

La auditoría es un instrumento de gestión que persigue reflejar fielmente la imagen del sistema de
prevención de riesgos laborales de la empresa, valorando su eficacia y detectando las deficiencias, con el
fin de permitir la adopción de las decisiones dirigidas a su perfeccionamiento y mejora.

Para ello, a través de la auditoría se lleva a cabo una evaluación sistemática, documentada y
objetiva del sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales. A saber:

• Sistemática: la auditoría debe ajustarse a un conjunto de reglas.

• Documentada: se exige que sus resultados queden documentados en un informe.

• Objetiva: imparcial, desprovista de subjetivismo; a tal fin, es necesario garantizar la


independencia de los auditores.

La auditoría reglamentaria tiene como finalidad conseguir los siguientes objetivos (artículo 30.2
del RSP):

• Comprobar cómo se han realizado las evaluaciones inicial y periódicas de los riesgos laborales,
analizando sus resultados y verificándolos en caso de duda.

• Comprobar que el tipo y la planificación de las actividades preventivas adoptadas para eliminar
o reducir y controlar los riesgos laborales se ajusta a lo dispuesto en la normativa aplicable.

• Valorar, de acuerdo con todo lo anterior:

– La integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la


empresa, tanto en el conjunto de sus actividades como en todos los niveles jerárquicos, mediante la
implantación y aplicación del plan de prevención de riesgos laborales.

– La eficacia del sistema de prevención para prevenir, identificar, evaluar, corregir y controlar los
riesgos laborales en todas las fases de actividad de la empresa.

• Analizar la adecuación entre los procedimientos y medios materiales y humanos requeridos para
realizar las actividades señaladas y los recursos de que dispone el empresario (propios o
concertados) teniendo en cuenta, además, el modo en el que están organizados o coordinados,
en su caso.

Nota: para saber más accede a la Guía técnica “Criterios de calidad de las actuaciones de los
servicios de prevención ajenos”

3.2 Base reglamentaria de las auditorías

La regulación reglamentaria de las auditorías del sistema de prevención de riesgos laborales está
contenida en las siguientes normas:

• Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL).

• Real Decreto 39/1997, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP).

• Orden TIN/2504/2010, por la que se desarrolla el Real Decreto 39/1997, en lo referido a la


acreditación de entidades especializadas como servicios de prevención, memoria de actividades
preventivas y autorización para realizar la actividad de auditoría del sistema de prevención de las
empresas.

El apartado 6 del artículo 30 de la LPRL establece que “el empresario que no hubiere concertado el servicio
de prevención con una entidad especializada ajena a la empresa deberá someter su sistema de prevención
al control de una auditoría o evaluación externa, en los términos que reglamentariamente se determinen”.

Este artículo se desarrolla en el capítulo V del RSP, en el que se establecen el ámbito de aplicación
de las auditorías, el concepto de auditoría y sus objetivos, el informe de la auditoría, los requisitos que
tienen que cumplir los auditores (personas físicas o jurídicas) y la autorización a la que están sujetos. A su
vez, estos dos últimos aspectos se tratan más extensamente en la Orden TIN/2504/2010.

La periodicidad o los plazos en los que deben realizarse las auditorías reglamentarias son los
siguientes:

• La primera auditoría del sistema se realizará dentro de los doce meses siguientes al momento en
el que se disponga de la planificación de la actividad preventiva.

• La auditoría, en general, se repetirá cada cuatro años, salvo que se trate de empresas con
actividades incluidas en el Anexo I del RSP, en cuyo caso el plazo será de dos años.

En todo caso, la auditoría tendrá que repetirse cuando lo requiera la Inspección de Trabajo y
Seguridad Social y los órganos técnicos en materia preventiva de las comunidades autónomas, a la vista
de los datos de siniestralidad o de otras circunstancias que pongan de manifiesto la necesidad de revisar
los resultados de la última auditoría.

Sin perjuicio de estos controles o evaluaciones externas de carácter obligatorio, el RSP regula
las auditorías voluntarias. En él se contempla que las empresas, sin distinción alguna, puedan someter,
con carácter voluntario, su sistema de prevención al control externo para permitir la adopción de
decisiones dirigidas a su perfeccionamiento y mejora.

Con ello se persigue fomentar la realización de estas auditorías por terceras partes, tanto en los
casos en los que no es legalmente exigible, como en los supuestos en los que siéndolo se requiere una
mayor frecuencia o un alcance más amplio al establecido reglamentariamente.

Finalmente, ha de considerarse la posibilidad de que una empresa quiera ir más allá del mero
cumplimiento de los requisitos legales y decida implantar un sistema de prevención que se ajuste a los
requisitos establecidos en una determinada norma u otra especificación técnica de referencia (por
ejemplo, la norma ISO 45001).

Teniendo en cuenta esta posibilidad nada impide que el auditor, si así lo solicita el empresario,
pueda evaluar también la conformidad del sistema con dicha norma o especificación técnica.

En tal caso, sin embargo, las conclusiones de la auditoría deben distinguir claramente entre el
cumplimiento o incumplimiento de los requisitos legales y el de aquellos otros requisitos que la empresa,
voluntariamente, se “autoimpone”.

RECUERDA

El objetivo de la auditoría contemplada en el capítulo V del Reglamento de los Servicios de


Prevención es comprobar si el sistema de prevención efectivamente implantado cumple los requisitos
legales establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales, independientemente de si dicho
sistema se ajusta o no al modelo preconizado por una determinada norma o especificación técnica de
cumplimiento voluntario.

3.3 Empresas obligadas a la auditoría o evaluación externa

Conforme a lo establecido en el citado capítulo V del RSP, la auditoría del sistema preventivo es
obligatoria cuando, como consecuencia de la evaluación de los riesgos, las empresas tengan que
desarrollar actividades preventivas para evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo.

La obligación por la que el sistema de gestión preventiva se debe someter al control de una
auditoría externa se aplica a las:
• Empresas que desarrollan la actividad preventiva con recursos propios

Las empresas que constituyan un servicio de prevención propio (SPP) pueden optar por que
comprenda:

– Las cuatro especialidades preventivas: medicina del trabajo, seguridad en el trabajo, higiene
industrial y ergonomía y psicosociología aplicada.

– Al menos, dos de las referidas especialidades y concertar el resto con uno o varios servicios de
prevención ajenos.

En estos últimos sistemas mixtos de prevención la auditoría reglamentaria se aplica a la parte que
es desarrollada por el empresario con medios propios y a la coordinación entre ambos sistemas, el propio
y el concertado, al objeto de comprobar su integración en el sistema general de gestión de la empresa,
teniendo en cuenta la incidencia en el mismo de su forma mixta de organización y el modo en el que están
coordinados los recursos propios y ajenos en el marco del plan de prevención de riesgos laborales.

• Empresas que constituyan servicios de prevención mancomunados para la realización de la


actividad de prevención

Si entre varias empresas se constituye un servicio de prevención mancomunado para desarrollar


determinadas actividades preventivas, en función de su pertenencia a un mismo sector productivo o grupo
empresarial o que desarrollen actividades en un polígono industrial o área geográfica limitada, el
correspondiente sistema de gestión preventiva debe ser objeto de una auditoría.

Esto es así porque los servicios de prevención mancomunados tienen la consideración de servicios
propios de las empresas que los constituyan, independientemente de su personalidad jurídica
diferenciada; además, se les exigen los medios establecidos para los servicios de prevención propios y se
les aplica su régimen jurídico.

3.4 Pequeñas empresas

Se entiende, a estos efectos (artículo 29.3 y anexo II del Real Decreto 39/1997), por pequeña
empresa aquella de hasta 50 trabajadores en la que:

• Su actividad no es especialmente peligrosa (actividades no incluidas en el anexo I del RSP).

• Desarrolla las actividades preventivas con recursos propios.

• La eficacia del sistema preventivo resulta evidente sin necesidad de recurrir a una auditoría por
el limitado número de trabajadores y la escasa complejidad de las actividades preventivas.
En estos casos, se considera que han cumplido la obligación de la auditoría cuando cumplimenten
y remitan a la autoridad laboral una notificación sobre la concurrencia de las condiciones anteriores que
no hacen necesario recurrir a la misma, según modelo establecido en el anexo II del RSP.

Lo anterior debe entenderse, salvo que la autoridad laboral, a la vista de la siniestralidad o de otras
circunstancias, previo informe de la Inspección de Trabajo de la Seguridad Social o de los órganos técnicos
de las comunidades autónomas, considere que procede la realización de una verificación auditora del
sistema.

RECUERDA

La obligación por la que el sistema de gestión preventiva se debe someter al control de una auditoría
externa se aplica a las empresas que:

• No hubieran concertado el servicio de prevención con una entidad especializada (SPA).

• Desarrollen las actividades preventivas con recursos propios y ajenos (sistema mixto).

• Constituyan servicios de prevención mancomunados para la realización de la actividad de


prevención.

Figura 5. Auditoría del sistema de prevención de riesgos laborales Base legal

4. CONSULTA Y PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES

Introducción:

En el marco de todas las cuestiones que afecten a la seguridad y salud en el trabajo, el empresario
debe consultar e informar a los trabajadores con el objetivo de permitir su participación en la gestión
preventiva, de conformidad con lo dispuesto en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL).

En su caso, tanto las referidas consultas e informaciones por parte del empresario, como las
propuestas de los trabajadores dirigidas a la mejora de los niveles de protección de la seguridad y la salud
en la empresa, se llevarán a cabo a través de sus representantes.

No obstante, de manera particular, la empresa ha de proporcionar directamente a cada trabajador


la información relativa tanto a los riesgos específicos que afecten a su puesto de trabajo o función como
a las medidas de protección y prevención que se han de aplicar para eliminar o minimizar dichos riesgos.
En las empresas o centros de trabajo que cuenten con seis o más trabajadores, su participación se
canaliza a través de sus representantes y, más concretamente, de la representación especializada
(delegados de prevención) que se regula en la propia LPRL.

Los delegados de prevención son los representantes de los trabajadores con funciones específicas
en materia de prevención nombrados por y entre los delegados de personal. La elección y el número de
delegados de prevención que debe tener la empresa se determinan en el artículo 35 de la propia Ley de
Prevención de Riesgos Laborales o por acuerdos y convenios de empresa o sectoriales.

Aunque la existencia de los delegados de prevención es un derecho de los trabajadores y no una


obligación del empresario, este debe garantizar la posibilidad de nombramiento de los delegados de
prevención por voluntad de aquellos, y definir los cauces de comunicación necesarios con dicho medio de
representación especializada, con el fin de facilitar la puesta en práctica de sus funciones.

RECUERDA

En las empresas o centros de trabajo que cuenten con seis o más trabajadores, la participación de
estos se canalizará a través de sus representantes.

Además, en todas las empresas o centros de trabajo que cuenten con 50 o más trabajadores, tiene
que constituirse un órgano paritario y colegiado de participación destinado a la consulta regular y
periódica de las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos. Dicho órgano estará
formado por los delegados de prevención (por parte de los trabajadores) y por el empresario o sus
representantes (por parte de la empresa), en igualdad de número de miembros.

Es decir, este ámbito de participación, que la ley regula y denomina como “comité de seguridad y salud”,
se configura como el órgano de encuentro entre los antes citados delegados de prevención y el empresario
para el desarrollo de una participación equilibrada en materia de prevención de riesgos.

Las empresas que cuenten con varios centros de trabajo dotados de comité de seguridad y salud
podrán acordar con sus trabajadores la creación de un “comité intercentros”, con las funciones que tal
acuerdo le atribuya.

El comité de seguridad y salud se reunirá, como mínimo, trimestralmente y siempre que lo solicite
alguna de sus representaciones. Este órgano debe fijar sus normas de funcionamiento, estableciendo
procedimientos para nombramientos, renovación de cargos, convocatoria de reuniones y confección de
sus actas, resolución de diferencias entre las partes, confección de la memoria anual, etc.

RECUERDA
En todas las empresas o centros de trabajo que cuenten con 50 o más trabajadores, debe
constituirse un órgano paritario y colegiado de participación destinado a la consulta regular y periódica de
las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos. Este órgano estará formado por los
delegados de prevención (por parte de los trabajadores) y por el empresario o sus representantes (por
parte de la empresa), en igualdad de número de miembros.

Por otra parte, la falta de una representación especializada de los trabajadores en materia de
seguridad y salud no ha de afectar al normal funcionamiento del sistema de gestión de la prevención de
riesgos laborales en la empresa. No obstante, su existencia resulta conveniente y favorable para la
organización preventiva de la empresa, puesto que la referida representación está concebida para
garantizar la participación de los trabajadores en dicha gestión.

En cualquier caso, cabe recalcar que tanto los trabajadores como sus representantes deben
contribuir a la integración de la prevención de riesgos laborales en la empresa y colaborar en la adopción
y el cumplimiento de las medidas preventivas planificadas, a través de los preceptivos mecanismos de
consulta y de participación.

COMITÉ DE
Nº DE DELEGADOS
Nº DE
TRABAJADORES SEGURIDAD
DE PREVENCIÓN
Y SALUD

6-49 1 NO

50-100 2 SÍ

101-500 3 SÍ

501-
4 SÍ
1.000

1.001-
5 SÍ
2.000

2.001-
6 SÍ
3.000
3.001-
7 SÍ
4.000

Mas de
8 SÍ
4.000

Figura 6. Delegados de prevención y comité de seguridad y salud en función del número de trabajadores
(mínimos establecidos en la LPRL)

Por todo lo anterior, en el marco del repetido derecho de participación y representación, es preciso
contemplar las funciones específicas que, en materia de prevención de riesgos laborales, les corresponden
a los citados delegados de prevención y al comité de seguridad y salud. Las competencias y facultades
atribuidas a todos ellos se establecen en los artículos 36 y 39, respectivamente, de la LPRL.

4.1 Competencias y facultades de los delegados de prevención

Son competencias de los delegados de prevención:

a) Colaborar con la dirección de la empresa en la mejora de la acción preventiva.

b) Promover y fomentar la cooperación de los trabajadores en la ejecución de la normativa sobre


prevención de riesgos laborales.

c) Ser consultados por el empresario, con carácter previo a su ejecución, acerca de las decisiones o
acciones que puedan tener efectos sustanciales sobre la seguridad y la salud de los trabajadores.

d) Ejercer una labor de vigilancia y control sobre el cumplimiento de la normativa de prevención de


riesgos laborales.

Los delegados de prevención ejercerán también las competencias atribuidas al comité de seguridad
y salud cuando la empresa, de acuerdo con lo dispuesto en la ley, no cuente con dicho órgano de
representación por no alcanzar el número mínimo de trabajadores establecido al efecto.

En el ejercicio de las competencias atribuidas a los delegados de prevención, estos estarán facultados para:

a) Acompañar a los técnicos en las evaluaciones de carácter preventivo del medio ambiente de
trabajo, así como, en los términos previstos en el artículo 40 de la LPRL, a los inspectores de trabajo y
seguridad social en las visitas y verificaciones que realicen en los centros de trabajo para comprobar el
cumplimiento de la normativa sobre prevención de riesgos laborales, pudiendo formular ante ellos las
observaciones que estimen oportunas.

b) Tener acceso, con las limitaciones previstas en el apartado 4 del artículo 22 de la LPRL, a la
información y documentación relativa a las condiciones de trabajo que sean necesarias para el ejercicio
de sus funciones.

c) Ser informados por el empresario sobre los daños producidos en la salud de los trabajadores una
vez que aquel hubiese tenido conocimiento de ellos, pudiendo presentarse, aun fuera de su jornada
laboral, en el lugar de los hechos para conocer las circunstancias de los mismos.

d) Recibir del empresario las informaciones obtenidas por este procedentes de las personas u
órganos encargados de las actividades de protección y prevención en la empresa, así como de los
organismos competentes para la seguridad y la salud de los trabajadores, sin perjuicio de lo dispuesto en
el artículo 40 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) en materia de colaboración con la
Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

e) Realizar visitas a los lugares de trabajo para ejercer una labor de vigilancia y control del estado
de las condiciones de trabajo, pudiendo, a tal fin, acceder a cualquier zona de los mismos y comunicarse
durante la jornada con los trabajadores, de manera que no se altere el normal desarrollo del proceso
productivo.

f) Recabar del empresario la adopción de medidas de carácter preventivo y para la mejora de los
niveles de protección de la seguridad y la salud de los trabajadores, pudiendo a tal fin efectuar propuestas
al empresario, así como al comité de seguridad y salud para su discusión en el mismo.

g) Proponer al órgano de representación de los trabajadores la adopción del acuerdo de


paralización de actividades a que se refiere el apartado 3 del artículo 21 de la LPRL.

4.2 Competencias y facultades del comité de seguridad y salud

Por su parte, el comité de seguridad y salud tendrá las siguientes competencias:

a) Participar en la elaboración, puesta en práctica y evaluación de los planes y programas de


prevención de riesgos de la empresa.

A tal efecto, en su seno se debatirán, antes de su puesta en práctica y en lo referente a su incidencia


en la prevención de riesgos:
- la elección de la modalidad organizativa de la empresa y, en su caso, la gestión realizada por las
entidades especializadas (servicios de prevención ajenos) con las que la empresa hubiera concertado la
realización de actividades preventivas;

- los proyectos en materia de planificación, organización del trabajo e introducción de nuevas


tecnologías, organización y desarrollo de las actividades de protección y prevención y proyecto y
organización de la formación en materia preventiva.

b) Promover iniciativas sobre métodos y procedimientos para la efectiva prevención de los riesgos,
proponiendo a la empresa la mejora de las condiciones o la corrección de las deficiencias existentes.

En el ejercicio de sus competencias, el comité de seguridad y salud estará facultado para:

a) Conocer directamente la situación relativa a la prevención de riesgos en el centro de trabajo,


realizando a tal efecto las visitas que estime oportunas.

b) Conocer cuantos documentos e informes relativos a las condiciones de trabajo sean necesarios
para el cumplimiento de sus funciones, así como los procedentes de la actividad del servicio de
prevención, en su caso.

c) Conocer y analizar los daños producidos en la salud o en la integridad física de los trabajadores,
al objeto de valorar sus causas y proponer las medidas preventivas oportunas.

d) Conocer e informar la memoria y programación anual de servicios de prevención.

Para finalizar, en aras de facilitar la obligada coordinación que tiene que existir entre empresas que
desarrollan simultáneamente las actividades en un mismo centro de trabajo, los empresarios concurrentes
podrán acordar tanto la realización de reuniones conjuntas de sus respectivos comités de seguridad y
salud o, en su defecto, de los delegados de prevención y empresarios de las empresas que carezcan de
dichos órganos de representación, como otras medidas de actuación coordinada.

5. COORDINACIÓN DE ACTIVIDADES EMPRESARIALES

Introducción:

En la mayoría de las obras de construcción sucede que empresas y trabajadores autónomos


concurren y desarrollan sus actividades correspondientes de manera simultánea o sucesiva como
consecuencia del proceso de subcontratación.
Dicha concurrencia de actividades puede generar interferencias e incompatibilidades que agraven
los riesgos propios de cada actividad o favorezcan la aparición de otros nuevos. Ello exige una eficaz labor
de coordinación, tanto productiva como en el ámbito de la seguridad y salud laboral.

En cumplimiento de lo estipulado en el artículo 24 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y


de la norma reglamentaria que lo desarrolla (Real Decreto 171/2004), el promotor, las empresas
(contratista/s y subcontratistas) y los trabajadores autónomos concurrentes en un mismo centro de
trabajo (en nuestro caso una obra de construcción) deben establecer los medios de coordinación
(intercambio de información, establecimiento de protocolos de actuación conjunta, celebración de
reuniones periódicas, presencia de personas y, en su caso, de recursos preventivos, etc.) que consideren
necesarios, teniendo en cuenta la duración de la concurrencia de las actividades que se desarrollen, el
grado de peligrosidad de las mismas y el número de trabajadores afectados.

Estos medios de coordinación son complementarios de los determinados por la normativa aplicable
en las obras de construcción (Real Decreto 1627/1997): presencia del coordinador en materia de
seguridad y salud.

Dicha normativa atribuye a cada uno de los agentes que intervienen en la obra una serie de
obligaciones encaminadas a garantizar la coordinación efectiva entre ellos.
Nota: accede a la “Guía de aplicación en coordinación de actividades empresariales en el sector de la
construcción” a través del siguiente
enlace: www.lineaprevencion.com/uploads/documentotecnico/applications/GuiaTransfer.pdf

El documento lo consideramos de interés por ciertos contenidos, advirtiendo que cierta legislación
y normativa incluida, está modificada o derogada.

5.1 Fase de proyecto de obra

El promotor debe designar al proyectista o proyectistas encargados de la elaboración del proyecto.


Dicho promotor tiene que asegurarse de que la elaboración del proyecto incluye, como parte sustancial,
los aspectos relacionados con la seguridad y salud de los trabajadores que intervienen en la ejecución de
la obra. Esta integración de la prevención en el proyecto no debe limitarse únicamente a la elaboración
del estudio o estudio básico de seguridad y salud, sino que ha de estar presente en cualquier decisión
técnico-constructiva asociada al proyecto.

En el caso de concurrencia de varios proyectistas, la cooperación entre ellos se facilitará por medio
de la figura del coordinador en materia de seguridad y salud durante la elaboración del proyecto.
5.2 Fase de ejecución de la obra

a. Promotor

El promotor tiene que cumplir con su deber de información en materia preventiva a las empresas
concurrentes.

En este sentido, el promotor ha de garantizar que todas las empresas y trabajadores autónomos
concurrentes conozcan los riesgos propios del centro de trabajo en el que se ejecuta la obra de
construcción, así como las medidas preventivas necesarias para su control y aquellas relativas a las
posibles situaciones de emergencia que puedan acontecer.

Para ello, y por medio del estudio o estudio básico de seguridad y salud que forma parte del
proyecto, informará al contratista con el fin de que este último pueda adaptar su procedimiento de trabajo
a las peculiaridades propias de la obra en cuestión. Esta adaptación se realizará mediante el plan de
seguridad y salud en el trabajo. De esta forma, el contratista actuará como canal de información entre el
promotor y cada una de las empresas y trabajadores autónomos que dependen de dicho contratista.

Para el ejercicio de sus funciones en la obra, el promotor designará a la dirección facultativa dentro
de la cual se integrará, en su caso, el coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de
la obra. Este último, en relación con la coordinación de actividades empresariales, tendrá como cometido
principal el de facilitar los medios para un correcto desarrollo de los procedimientos de trabajo, de forma
que se garantice un control efectivo de los riesgos que puedan surgir como consecuencia de la
concurrencia empresarial.

b. Coordinador en materia de seguridad y salud

El coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de la obra debe facilitar a cada
una de las empresas presentes en la obra, incluidos los trabajadores autónomos, la información y los
medios necesarios para su coordinación (por ejemplo: podrá celebrar reuniones, dar instrucciones,
intercambiar datos e información con los representantes de los trabajadores, etc.).

En particular, ha de garantizar la aplicación de los principios generales contenidos en el artículo 10


del Real Decreto 1627/1997 durante la ejecución de la obra y ha de organizar la coordinación de
actividades empresariales (artículo 9.d del RD 1627/1997).

La información relativa a la organización del trabajo del conjunto de empresas que tienen que
intervenir en la obra debe poder obtenerla del plan de seguridad y salud en el trabajo elaborado por cada
contratista.
RECUERDA

El coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de la obra tiene que organizar
la coordinación de actividades empresariales, iniciándola, impulsándola, articulándola y velando por su
correcto desarrollo, en estrecho contacto con el o los contratistas. Uno de los mecanismos que podrá
utilizar para modular esta coordinación es la convocatoria de reuniones entre las empresas y los
trabajadores autónomos que intervengan en la obra.

c. Contratista

En cooperación con el antes referido coordinador, cada contratista tiene que planificar, organizar y
controlar las actuaciones necesarias para la efectiva coordinación entre las empresas y trabajadores
autónomos que dependan de él.

Los procedimientos de trabajo seguidos por sus propios trabajadores, por los trabajadores
autónomos y por los pertenecientes a sus empresas subcontratistas, se desarrollarán en consonancia con
lo especificado en el plan de seguridad y salud en el trabajo de la obra. Para ello, el contratista ha de llevar
a cabo una labor de seguimiento continuo de la actividad de estos subcontratistas y trabajadores
autónomos, prestando una atención especial a los riesgos derivados de su concurrencia.

d. Subcontratistas y trabajadores autónomos

Las empresas subcontratistas y los trabajadores autónomos tienen que cumplir lo establecido en
la normativa de prevención de riesgos laborales. Además, en las obras con proyecto, han de cumplir y, en
el caso de los subcontratistas, hacer cumplir a su personal lo estipulado en el plan de seguridad y salud en
el trabajo.

RECUERDA

El contratista, antes de comenzar los trabajos, ha de entregar a cada subcontratista y trabajador


autónomo la parte del plan de seguridad y salud en el trabajo que les corresponda. De ello se ha de dejar
constancia en el libro de subcontratación.

Las empresas subcontratistas y trabajadores autónomos deben ajustar sus actuaciones a lo


especificado en el citado plan bajo la supervisión de su contratista. Cualquier variación del procedimiento
de trabajo respecto a lo previsto en el referido plan de seguridad y salud implicará la necesidad de
modificar este último. En todo caso, los mencionados procedimientos de trabajo deberán estar definidos
con anterioridad al comienzo de la actividad.
En relación con la concurrencia empresarial, las empresas subcontratistas y los trabajadores
autónomos han de actuar bajo la coordinación directa de su contratista y han de atender las indicaciones
y cumplir las instrucciones dadas por el coordinador en materia de seguridad y salud. Estas instrucciones
estarán referidas, en esencia, al establecimiento conjunto de métodos de trabajo que permitan que las
empresas desarrollen su actividad sin ponerse en riesgo unas a otras.

RECUERDA

Las empresas (contratista y subcontratistas) y los trabajadores autónomos que concurren en la obra
han de coordinarse de manera que su actividad pueda desempeñarse con seguridad a pesar de su
coincidencia en un mismo centro de trabajo (la obra de construcción). En este contexto, será cada
contratista quien asuma el papel fundamental de coordinador de las empresas subcontratistas y
trabajadores autónomos que dependen de él.

e. Recurso preventivo

La presencia de los recursos preventivos que se explicita en la disposición adicional decimocuarta


de la LPRL es un medio de coordinación propio del contratista. Es, por ello, uno de los posibles medios por
los que se puede optar para lograr una efectiva coordinación entre las empresas y trabajadores autónomos
concurrentes en una obra de construcción.

Cabe advertir que la asignación de la presencia del recurso preventivo ha de tener lugar únicamente
en relación con una actividad concreta. No cabe la posibilidad de asignar dicha presencia a un solo recurso
preventivo para toda la obra de construcción a modo de vigilante integral del conjunto de actividades.

RECUERDA

La designación del recurso preventivo en una obra de construcción, considerando la naturaleza y


las funciones atribuidas a esta figura, no exime a los contratistas y subcontratistas de sus obligaciones en
materia de coordinación de actividades empresariales.

Hay que tener en cuenta, para evitar confusiones terminológicas, la diferencia entre la figura del
“recurso preventivo”, regulada en el artículo 32 bis de la LPRL, y los “recursos preventivos” de los que
disponen las empresas, entendidos estos últimos como los medios humanos que desarrollan actividades
preventivas de diversa índole.

La Ley 54/2003 modificó la LPRL e incluyó el antes citado artículo 32 bis en el que se determina que
la presencia de un recurso preventivo en un centro de trabajo es preceptiva en una serie de situaciones.
Además, dadas las peculiaridades del sector de la construcción, la disposición adicional decimocuarta de
la citada ley puntualiza una serie de consideraciones aplicables a las obras de construcción reguladas por
el Real Decreto 1627/1997.

El desarrollo reglamentario previsto en el referido artículo 32 bis llegó, posteriormente, a través del
Real Decreto 604/2006 que modificó tanto el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP), incluyendo
el artículo 22 bis y la disposición adicional décima, como el propio Real Decreto 1627/1997, añadiendo la
disposición adicional única.

En el referido RSP se especifican las actividades que requieren la presencia de un recurso


preventivo, se explicitan las funciones del mismo y se distingue su especial aplicación en el caso de las
obras de construcción. Por su parte, la mencionada disposición adicional única del Real Decreto 1627/1997
complementa lo anterior, detallando estipulaciones adicionales en el ámbito de la construcción.

• Consideraciones previas

La necesidad de asignar la presencia del recurso preventiva para garantizar el control efectivo de la
ejecución de determinados trabajos potencialmente peligrosos debe partir de las siguientes
consideraciones generales:

1) Existen determinadas actividades que pueden suponer un grave riesgo para el trabajador que
las realiza o para terceros, si no se efectúan siguiendo el procedimiento de trabajo establecido, aunque se
hayan adoptado todas las medidas preventivas de carácter técnico exigibles.

Es en la evaluación de riesgos donde deben identificarse dichas actividades en las que la magnitud
del riesgo puede estar condicionada, en gran medida, por la actuación del trabajador.

En las obras de construcción con proyecto, dicha identificación se ha de realizar en el plan de


seguridad y salud en el trabajo.

2) Una vez identificadas estas actividades, tiene que ponerse de manifiesto la especial necesidad
de que, por un lado, el trabajador reciba la formación e información necesarias para ejecutarlas siguiendo
el procedimiento establecido y, por otro, se controle que tales actividades se realizan de la forma y en
las condiciones previstas.

Nota: el artículo 22 bis del RSP concreta una serie no excluyente de actividades en las que dicho
control o vigilancia es exigible a través de la presencia de un recurso preventivo. Su aplicación, en el caso
de las obras de construcción, se ha de ajustar a lo dispuesto en las antes citadas disposiciones adicional
decimocuarta de la LPRL y disposición adicional única del Real Decreto 1627/1997.
3) Para controlar la correcta ejecución de las actividades reguladas en el artículo 22 bis del RSP, el
empresario puede designar un recurso preventivo que forme parte de los recursos especializados del
empresario (trabajador designado o miembro del servicio de prevención propio oajeno) o asignar dicha
presencia a un trabajador que reúna los conocimientos, la cualificación y la experiencia necesarios en
las actividades o los procesos a los que se asigna su presencia. Este último debe contar, además, con la
formación preventiva correspondiente, como mínimo, a las funciones de nivel básico determinadas en el
RSP (el vigente Convenio General del Sector de la Construcción establece un programa formativo de nivel
básico con una duración mínima de 60 horas).

Nota: esta última opción es la más propicia a integrar la prevención en el control de la actividad,
dado que, si sus conocimientos, cualificación y experiencia son adecuados, puede tener en cuenta
simultáneamente los requisitos establecidos, tanto por razones productivas como preventivas, bajo los
que se ha fijado el procedimiento de ejecución.

4) La persona responsable de supervisar una actividad tiene que conocer al detalle el


procedimiento de trabajo y, en caso necesario, ha de recibir la información y formación necesarias para
que sea capaz de detectar posibles desviaciones o incumplimientos del mismo.

• Presencia preceptiva de los recursos preventivos

En las obras de construcción es obligada la presencia de dichos recursos preventivos cuando:

1. Los riesgos puedan verse agravados o modificados en el desarrollo del proceso o la actividad,
por la concurrencia de operaciones diversas que se desarrollan sucesiva o simultáneamente y que haga
preciso el control de la correcta aplicación de los métodos de trabajo.

A estos efectos, una simple coincidencia de operaciones en la obra no ha de implicar, directamente,


la necesidad de la presencia del recurso preventivo. Una concurrencia de operaciones que se puede
considerar incluida en este supuesto es aquella en que fuera necesario un control específico de los
métodos de trabajo de las empresas concurrentes.

2. Se realicen las siguientes actividades o procesos que reglamentariamente sean considerados


como peligrosos o con riesgos especiales.

Por un lado, y con carácter general, en el artículo 22 bis del RSP se enuncian las actividades o
procesos peligrosos o con riesgos especiales que hacen necesaria la presencia de un recurso preventivo:

a) Trabajos con riesgos especialmente graves de caída desde altura, por las particulares
características de la actividad desarrollada, los procedimientos aplicados, o el entorno del puesto de
trabajo.
b) Trabajos con riesgo de sepultamiento o hundimiento.

c) Actividades en las que se utilicen máquinas que carezcan de declaración CE de conformidad por
ser su fecha de comercialización anterior a la exigencia de tal declaración con carácter obligatorio, que
sean del mismo tipo que aquellas para las que la normativa sobre comercialización de máquinas requiere
la intervención de un organismo notificado en el procedimiento de certificación, cuando la protección del
trabajador no esté suficientemente garantizada no obstante haberse adoptado las medidas
reglamentarias de aplicación.

d) Trabajos en espacios confinados. A estos efectos, se entiende por espacio confinado el recinto
con aberturas limitadas de entrada y salida y ventilación natural desfavorable, en el que pueden
acumularse contaminantes tóxicos o inflamables o puede haber una atmósfera deficiente en oxígeno, y
que no está concebido para su ocupación continuada por los trabajadores.

e) Trabajos con riesgo de ahogamiento por inmersión, sin perjuicio de las medidas previstas en
disposiciones preventivas específicas referidas a los trabajos en inmersión con equipo subacuático.

Adicionalmente, en el apartado 8 de dicho artículo se recuerda que existe normativa específica que
prevé la adopción de medidas concretas referidas a determinadas actividades, procesos, operaciones,
trabajos, equipos o productos considerados potencialmente peligrosos (trabajos en inmersión, con riesgos
eléctricos, etc.).

Por su parte, en el anexo II del Real Decreto 1627/1997 se incluyen otros trabajos (algunos de los
cuales coinciden con los del artículo 22 bis del RSP) que implican riesgos especiales para la seguridad y
salud de los trabajadores y que requieren el nombramiento de un recurso preventivo.

3. La necesidad de dicha presencia sea requerida por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social,
si las circunstancias del caso así lo exigieran debido a las condiciones de trabajo detectadas.

En el caso de darse esta situación, sería necesario modificar el plan de seguridad y salud en el
trabajo de la obra fijando en el mismo, si antes no constaba, la presencia del recurso preventivo.

• Designación y funciones del recurso preventivo

Una vez determinada la necesidad de nombrar recurso preventivo, es preciso concretar a qué
empresa le corresponde su designación. Con carácter general, en el caso de empresas concurrentes en un
centro de trabajo, la obligación de designar el recurso preventivo recae sobre aquella que realice la
operación o actividad que requiera su presencia (art. 22 bis.9, RSP).
En el caso de las obras de construcción, la obligación de designar el recurso preventivo le
corresponde a cada contratista, con independencia de la empresa que realice la actividad (disposición
adicional 14ª, LPRL).

Por lo que se refiere a sus funciones, el principal cometido de la persona designada como recurso
preventivo es el de vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas en relación con los riesgos
derivados de la situación que haya determinado su presencia, con el objeto de conseguir un adecuado
control de dichos riesgos.

En las obras de construcción, la presencia del recurso preventivo tendrá como objeto vigilar el
cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el trabajo de la obra y
comprobar la eficacia de estas (disposición adicional 14ª, LPRL).

RECUERDA

La presencia de los recursos preventivos se considera una medida preventiva complementaria que
tiene como finalidad vigilar el cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el
trabajo de la obra y comprobar su eficacia.

En aquellas obras que carezcan de plan de seguridad y salud en el trabajo, la función del recurso
preventivo será la de vigilar que las actividades que han hecho precisa su presencia se realicen de la forma
y en las condiciones previstas en su procedimiento de trabajo.

Con el fin de facilitar el trabajo del recurso preventivo, el empresario tiene que garantizar que este
dispone de la información necesaria para desempeñar una vigilancia eficaz. A estos efectos, puede ser
conveniente dotarle de cuestionarios, instrucciones, listas de comprobación u otros documentos –todos
ellos sobre la base del contenido del plan de seguridad y salud o, en su caso, del procedimiento de trabajo-
que faciliten su labor.

Para poder desarrollar su actividad, la normativa determina que el recurso preventivo ha de


permanecer en el centro de trabajo durante el tiempo en que se mantenga la situación que motivó su
presencia (art. 22 bis.3, RSP).

Reglamentariamente queda establecido que, cuando, como resultado de la vigilancia, se observe


un deficiente cumplimiento de las actividades preventivas, las personas a las que se asigne la presencia
deberán dar las instrucciones necesarias para el correcto e inmediato cumplimiento de las mencionadas
actividades preventivas (art. 22 bis.5.a, RSP).

En este sentido, el contratista ha de definir el procedimiento a seguir para que el recurso preventivo
pueda cumplir con esta obligación. Esto conlleva la necesidad de que los trabajadores implicados en la
ejecución del trabajo actúen conforme a las instrucciones dadas por el recurso preventivo de forma que
se ajusten al procedimiento de trabajo que hubiera sido establecido con anterioridad. Para hacer efectiva
su actuación, el empresario deberá identificar, ante el resto de trabajadores, a la persona o personas que
actuarán como recurso preventivo, dejando constancia expresa de la necesidad de seguir, en su caso, las
instrucciones que estos pudieran impartir.

Si mediante el cumplimiento de estas instrucciones no se corrigieran las deficiencias detectadas


por el recurso preventivo, este debería poner tales circunstancias en conocimiento del empresario (del
contratista, en el caso de las obras de construcción) para que adopte las medidas necesarias al respecto
(art. 22 bis.5.b, RSP).

RECUERDA

Cuando, como resultado de la vigilancia, se observe un deficiente cumplimiento de las actividades


preventivas, las personas a las que se asigne la presencia harán las indicaciones necesarias para el correcto
e inmediato cumplimiento de las actividades preventivas.

Por otro lado, si durante su vigilancia se observara una ausencia, insuficiencia o falta de adecuación
de las medidas preventivas, el recurso preventivo debería poner tales circunstancias en conocimiento de
su empresario (contratista) que ha de proceder, de manera inmediata, a la adopción de las medidas
necesarias para corregir las deficiencias y a la modificación de la planificación de la actividad preventiva y,
en su caso, de la evaluación de riesgos laborales (art. 22 bis.6, RSP) o del plan de seguridad y salud en el
trabajo, en el caso de las obras de construcción con proyecto.

En cualquier caso, es el contratista, y no el recurso preventivo, quien debe adoptar las medidas
necesarias para corregir la situación que pueda afectar a trabajadores propios así como a las empresas o
trabajadores autónomos que dependan de él.

Por último, en relación con la exclusividad del recurso preventivo en el cumplimiento de sus
funciones, el apartado 7 del artículo 22 bis del RSP estipula la posibilidad de desarrollar una actividad
distinta de la propia como recurso preventivo, siempre que sea compatible con el cumplimiento de sus
funciones.

Resumen

• La prevención debe integrarse en el sistema general de gestión de la empresa, tanto en el


conjunto de sus actividades como en todos los niveles jerárquicos, a través de la implantación y
aplicación de un plan de prevención de riesgos laborales.
• El plan de prevención de riesgos laborales ha de incluir la estructura organizativa, las
responsabilidades, las funciones, las prácticas, los procedimientos, los procesos y los recursos
necesarios para realizar la acción de prevención de riesgos en la empresa, en los términos
establecidos en el Reglamento de los Servicios de Prevención.

• Una vez implantado el sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales, su puesta en


práctica sigue un ciclo constante consistente, básicamente, en: la evaluación de los riesgos, la
planificación de la prevención para la reducción y el control de los riesgos, la ejecución y el
seguimiento de lo planificado, el control de los cambios y de los incidentes o daños y las
posibilidades de mejora.

• La evaluación de los riesgos debe incluir las medidas preventivas dirigidas tanto a la eliminación
y reducción de dichos riesgos, como al control periódico de las condiciones de trabajo, de la
organización y los métodos de trabajo y del estado de salud de los trabajadores.

• En la planificación de la actividad preventiva se tiene que especificar: el tipo de medidas que hay
que adoptar para lograr el control de los riesgos y su orden de adopción, los responsables de
supervisar su efectiva ejecución, los procedimientos de control de dichas medidas, los medios
humanos y materiales y los recursos económicos necesarios para tal fin.

• Las modalidades preventivas contempladas reglamentariamente por las que el empresario


puede optar para el desarrollo de las acciones preventivas son: la asunción personal, la
designación de uno o varios trabajadores, la constitución de un servicio de prevención propio o
el concierto de la actividad con un servicio de prevención ajeno.

• La actuación de los servicios de prevención no se limita a la realización de las actividades


preventivas especializadas, sino que deben también asistir y asesorar, tanto al empresario como
a los trabajadores y a sus representantes, en todo lo concerniente a la prevención, con el fin de
promover la efectiva integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa.

• Las auditorías son consideradas como instrumentos de gestión que persiguen reflejar fielmente
la imagen del sistema de prevención de riesgos laborales de la empresa, valorando su eficacia y
detectando sus deficiencias, con objeto de permitir la adopción de decisiones dirigidas a su
perfeccionamiento y mejora.

• En el marco de todas las cuestiones que afecten a la seguridad y salud en el trabajo, el empresario
debe consultar e informar a los trabajadores con el fin de permitir su participación en la gestión
preventiva, de conformidad con lo dispuesto en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
• La coordinación de actividades empresariales en las obras de construcción supone que los
contratistas, subcontratistas y trabajadores autónomos han de cooperar entre ellos en la
aplicación de la normativa de prevención de riesgos laborales. Dicha cooperación implica, entre
otras cuestiones, el intercambio de información y el establecimiento de los medios de
coordinación necesarios.

• La presencia de los recursos preventivos del empresario en las obras de construcción se


considera una medida preventiva complementaria que tiene como finalidad vigilar el
cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el trabajo de la obra y
comprobar su eficacia.

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