La riquezas y herencias de nuestros antepasados salvadoreños
demuestran los patrimonios culturales, las riquezas de las artes visuales
presentes conservados aun, como las ruinas del tazumal entre otras,
siendo sublimes pero a la vez con una naturaleza a su alrededor que lo
hace aún más gratificante, lo verde de sus alrededores, los pájaros
cantado sus melodías con alegría y paz en los frondosos Arboles donde el
viento los hace valsar, lo azul del cielo, con un sol cálido, abrazador y con
su beldad que conforman juntos así un cuadro de sublimidad demostrado
lo hermoso de cómo fue la vida cotidiana de los mayas , las expresiones
tradicionales, la música, la literatura y los utensilios hechos a barro,
platos, jarrones, donde conservaban sus alimentos cultivados con su
esfuerzo arduo detallados sutilmente con sus manos, dejando esa huella
de amor, haciendo recordar esa convivencia armónica y belleza que se
tenían en los antepasados, los cimientos ocultos por cientos de años
transportando a un pasado eminente recorriendo los túneles mohosos, en
medio de una penumbra, haciéndonos vivir esa andanza que nuestros
antepasados recorrían.