Buenos Administradores
Buenos Administradores
1 Corintios 4:1-2 “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y
administradores de los misterios de Dios. 2Ahora bien, se requiere de los administradores,
que cada uno sea hallado fiel”.
Hay un concepto que la Biblia nos habla, y es el concepto de ser buenos administradores de los
bienes de Dios. Estos versículos nos hablan de que somos servidores de Cristo y administradores
de los misterios de Dios. A veces cuando decimos, “los misterios de Cristo”, pensamos o en
nuestra mente se da la idea de la religión popular en donde no entendíamos nada y todo era un
misterio.
Pero realmente lo que el apóstol Pablo nos quiere decir es que somos administradores de las
verdades de Dios, de las enseñanzas de Dios, de los dones de Dios, del fruto del Espíritu Santo,
que somos administradores de las operaciones que se dan en la iglesia, de las cosas que Dios
quiere hacer en este mundo, porque finalmente Dios escogió a la iglesia para ser las manos de
Dios en esta tierra.
O sea, Dios no va a venir directamente a menos que nosotros ya hayamos agotado todas las
posibilidades que tenemos; Dios no vendrá a hacer directamente las cosas sino que siempre se
valdrá de su iglesia. Para eso está su iglesia aquí, para eso estamos tú y yo aquí, para ser las
manos de Dios, para ser los pies del Señor, para ser la boca del Señor, incluso para revelar a los
hombres el corazón de Dios.
Cuando nosotros nos acercamos a Cristo pues creo que todos escuchamos una palabra por
medio de un hombre o de una mujer que nos habló de Dios. Alguna hermana o hermano que ya
conocía del Señor y que fue movida a misericordia hacia nosotros, y se movió a hablarnos y a
invertir de su tiempo para que Dios tocara nuestro corazón, que el Espíritu Santo tocara nuestro
corazón y entonces pudiéramos unirnos al pueblo de Dios y traer el reino de Dios a nuestras
vidas.
Por eso dice la Biblia que nosotros somos administradores de los misterios de Dios. Si nos
ponemos a pensar un poco más en esto, es una responsabilidad fuerte, porque quiere decir que
si nosotros no hacemos las cosas, nosotros seremos culpables de las faltas, de las fallas, y si
nosotros fallamos pues las verdades de Dios, los dones y todo lo que Dios quiere ministrarle al
mundo pues también se detendrá.
Podemos ser agradecidos también con los que en el pasado antes que nosotros, administraron
todas estas cosas y estuvieron heredándolas de generación en generación, hasta que finalmente
nos alcanzó a nosotros. O sea que ser administrador de los misterios, como dice aquí es una
situación importante, algo que debemos de pensar y reflexionar cada vez más, y que tenemos
que entender el papel que significa para poder desempeñarlo, de acuerdo a lo que Dios espera
que hagamos.
1
Por eso dice Pablo también, Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea
hallado fiel. Es decir que cada uno cumpla su responsabilidad fielmente. Que cada uno haga lo
que tiene que hacer, que no haya administradores flojos, o administradores egoístas que digan:
“pues esta verdad de Dios no la voy a soltar, no la voy a decir, me la voy a quedar”. Que digan,
qué tal si mi familia después también conoce a Cristo y ya no voy a ser el único y me da miedo o
tengo egoísmo, no quisiera que los demás conocieran.
No podemos ser ni perezosos ni negligentes, ni egoístas. Sino que como dice la Palabra tenemos
que ser hallados fieles. Que tal cual lo que Dios nos ha dado lo podamos administrar. Es decir
somos como una especie de mediadores, de distribuidores de todo eso que Dios tiene y quiere
darle a la humanidad, nosotros somos el canal por medio de quienes se va a distribuir toda esa
bendición. Si nosotros fallamos, entonces toda esa bendición que Dios tiene no llegará al mundo.
Por eso es tan importante pensar en todo esto y pensar en el papel que cada uno de nosotros
tenemos. No solamente pensar en lo que Dios tiene para mí, sino pensar en lo que Dios me ha
dado a mí y que yo tengo que dar a los demás. Cuando Dios te da algo es porque Dios te quiere
bendecir, pero una segunda cosa que Dios está esperando es que lo que Él te da no solamente
se quede ahí, que no se quede solamente en ti sino que, seas capaz de llevarlo a otros, seas
capaz de ministrarlo a otros y la bendición vaya creciendo, la bendición que Dios quiere ver en
este mundo.
A veces sentimos que las cosas son nuestras y que por lo tanto no tenemos ninguna obligación
de dar. No tenemos obligación de compartirlas. Decimos: “esto que yo tengo es mío y me ha
costado mi trabajo y por lo tanto yo no tengo la obligación de darle a otros; a otros que además ni
siquiera se esfuerzan, ni siquiera tienen interés, yo no tengo por qué andarlo compartiendo con
los demás”. Pero ese es un pensamiento equivocado, porque lo que tenemos no es nuestro, es
de Dios.
Aún pensamos en las cosas materiales y decimos: “mi salario es mi salario. O sea lo que yo me
gano en mi trabajo es mi dinero porque yo me lo gané. Los bienes que yo tengo son míos, la ropa
que yo tengo es mía, la casa que yo tengo es mía si es que ya tenemos casa propia. O si
estamos pagando renta, decimos: pues esta es mi casa, y aunque no soy el dueño literalmente yo
estoy pagando la renta, y aquí se hace lo que yo digo. Si tenemos algún bien, algún vehículo,
decimos: este vehículo es mío no lo presto”.
Decía un hermano que hay dos cosas que no se prestan, una de esas es el caballo, en el pasado.
Los hombres usaban caballo, y ahora es el vehículo, el carro, el carro no se le presta a nadie. Y
así tenemos un pensamiento cada vez más egoísta. Y bueno el mundo tiene un pensamiento
cada vez más individualista y más egoísta, en donde se protege cada vez más la propiedad de la
persona, se protege las propiedades intelectuales.
En el trabajo a veces nos peleamos con la gente porque hay gente que le gusta robarse el trabajo
de los demás y presentarlo como su propio trabajo. Pero hay otras veces que caemos en el
extremo y decimos: “esto que yo hice no se lo voy a dar a conocer a todos porque es mío, yo lo
hice y solamente cuando yo crea conveniente lo voy a dar a conocer”. Y es un pensamiento
desgraciadamente que va acabando con muchas cosas, y lo que se pudiera compartir con
muchos, finalmente solamente bendice a uno cuantos.
2
Este pensamiento egoísta no es el pensamiento que Dios tiene en su corazón. Dios no dice: “esto
que yo tengo es mío y no se lo voy a dar a nadie. Este amor que yo tengo es mío, y no se lo voy a
la humanidad porque son unos malagradecidos. O estas bendiciones que yo tengo, estas
bendiciones materiales no se las daré absolutamente a nadie, porque es mío”. Si tú sales al
campo te darás cuenta de la generosidad de Dios. O sea tú no tienes que pagar nada por ver las
montañas, por ver el mar, por ver los cerros, por sentir el aire. Dicen que los mejores momentos
de la vida, no se compran con dinero. Y es verdad, muchas veces sales sin tener dinero y
disfrutas de todo lo que Dios ha creado, disfrutas de la naturaleza y te das cuenta que Dios es
bueno.
Como dice nuestro Señor Jesús, que Dios hace llover sobre buenos y sobre malos. Dios es
generoso, Dios quiere compartir, Dios tiene un corazón tan grande que en ese corazón cabemos
todos, y Dios quiere compartir ese corazón con toda la humanidad. Por eso el gran mandamiento
y la gran comisión y por eso nos mueve cada vez más a ir y compartir de la Palabra. Porque Dios
tiene un corazón grande, un corazón ancho, un corazón basto en el cual hay lugar para cada uno
de nosotros. Y tenemos que aprender a sentir como Dio siente.
Cuando Dios nos dice: “tú eres administrador de las cosas mías”, pues quiere decir que debemos
tener un sentido como el que tiene el Señor, de dar a todo el mundo, de bendecir a cuanta gente
podamos, de dar a conocer de su Palabra a cuanta gente podamos, hacerlo constantemente
buscando necesidades, supliendo necesidades, etc. Ese es el sentir que Dios quiere que nosotros
tengamos.
Juan 3:27 Respondió Juan y dijo: “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del
cielo”.
Nada puede recibir el hombre si no le fuera dado del cielo. Venían estos discípulos y como que
siempre hay gente así, ¿no? Que viene y cuando tú no te das cuenta de nada, cuando tú estás
sirviendo a Dios y estás dando lo que crees que tienes que dar, siempre viene alguien que viene y
te dice, como le dijeron a Juan.
Oye Juan ¿ya te diste cuenta que Jesús también está bautizando? O sea, ¿ya te diste cuenta que
hay otro que está haciendo lo que tú haces, ya te diste cuenta que eso que tú iniciaste otro
también lo está haciendo? Es como cuando alguien te dice: “Oye ya te diste cuenta que el Señor
también está usando a fulano o mengano en lo que tú haces” Vienen y hasta como que traen un
trinche ¿no? Y que de repente te pican, te clavan el trinche y entonces de repente uno cae en la
trampa. Y dice uno, pero cómo que ese hermano también está haciendo lo que yo hago, ¿quién le
autorizó a hacer lo que yo estoy autorizado para hacer?
O ¿por qué tal persona está haciendo eso que yo estoy haciendo? De repente como que
queremos la exclusividad de las cosas ¿no? Como los discípulos le dijeron a Jesús: “Jesús
encontramos a unos que también predican en tu nombre y que también echan fuera
demonios en tu nombre, ¿los detenemos?” Y el Señor Jesús les dice: “detenerlos, no, no los
detengan. Dice, déjenlos porque el que no es conmigo es contra mí. Pero si ellos también
están haciendo la obra bueno déjenlos porque es parte de lo mismo”.
3
Y aquí Juan les responde a estos hombres y les dice: “Nadie puede recibir nada si no le fuere
dado del cielo”. O sea, si Jesús está bautizando, que además no era Jesús sino los discípulos,
dice si él está bautizando pues lo está haciendo porque le es dado del cielo. Y dado que Dios se
lo dio, bueno pues lo tiene que hacer. Pero da una verdad que es bien poderosa, y que debemos
cada vez aprender más esto, nos dice: Nadie puede recibir nada si no le fuere dado del cielo. Es
decir, no eres tú el dueño de las cosas, no eres tú. Aunque creas que es tuyo, que tú lo
trabajaste, que tú lo hiciste, ¡no es tuyo! Porque más bies es de Dios, porque Dios lo envió y a
Dios le pertenece.
Cuando tenemos hijos, los disfrutamos por años y de repente resulta que llega el día en que se
van de la casa, y nosotros sentimos: “este hijo es mío”. Bueno no es completamente verdad que
sea tuyo, no es tuyo. ¿Qué pasa cuando nos aferramos a algo? Decimos, este hijo es mío no lo
voy a dejar. Esa mujer que se quiere casar con él no es digna de él, no lo voy a dejar, voy a
meterme en su vida y voy a hacer. Este hijo es mío, yo lo críe, yo lo formé, yo le di de tomar su
leche. Y entonces le deshacemos la vida a esa persona.
Cuando tú te aferras a algo y dices, esto es mío. Echas a perder las cosas. Cuando dice, este
ministerio es mío, esto que yo tengo Dios me lo ha dado, es mío nadie puede hacer lo que yo
hago, yo lo hago mejor que todos y por si las dudas, si alguien lo empezara a hacer mejor que yo,
no lo puede hacer porque yo lo tengo que hacer porque es mío. Lo que estamos haciendo es
echar a perder el ministerio que nosotros decimos que es nuestro.
Yo me acuerdo hace años, en mi trabajo yo tenía y ahora lo identifico, una inseguridad yo decía,
bueno y ¿qué tal si alguien hace lo que yo hago y lo hace mejor? Y cuesta trabajo asimilar las
cosas, cuesta trabajo pensar que alguien pudiera hacer lo mismo que tú haces y hacerlo mejor.
Pero yo creo que es un proceso de ir madurando las cosas, y de decir, bueno el banco en el que
yo trabajo ni siquiera es mío, no es mi banco.
La empresa donde yo trabajo no es mío, y si alguien puede hacer mejor las cosas pues que las
haga mejor. Si yo puedo a esa persona que quiere hacer lo que yo hago, la puedo juntar a mi
equipo, pues qué bueno. La junto a mi equipo y somos más y hacemos más cosas. Si en un
momento dado yo tuviera que cambiar mis funciones, pues qué bueno también porque encontraré
otra función qué hacer también. Pero cuesta trabajo pensar que las cosas no son nuestras. Y la
verdad de las cosas es que sufre uno demasiado. Sufres demasiado cuando te aferras a algo,
dices, esto es mío no lo voy a soltar, y la verdad es que sufres, porque al final sabes que lo tienes
que soltar y sabes que no es completamente tuyo.
Y esto es un sentir que acaba con las cosas, que agota los recursos, que crea ambientes de
fricción, de divisiones y que no podemos tenerlo nosotros en nada de lo que pensamos que es
4
nuestro. Piensa tú en las cosas que crees que son tuyas, piensa en las cosas que tú tienes, y
piensa también cómo muchas veces las has echado a perder por pensar que es tuyo y que nadie
te lo puede quitar y que no lo debes compartir con nadie.
Cuando Juan el Bautista dice Nadie puede recibir nada si no le fuere dado del cielo. Uno vive una
vida diferente cuando uno entiende esto. Cuando uno entiende que la ropa que trae uno hoy,
pues la trae hoy, y a lo mejor mañana ya no. El lugar donde vivo, a lo mejor vivo hoy, pero nadie
me garantiza que seguiré viviendo ahí por los siguientes cinco años por ejemplo. Los hijos que
tengo, bueno los tengo hoy pero llegará un día en el cual tendrán que irse y hacer su propia vida.
Entonces hay que empezar a ver las cosas como son.
Dice uno, el dinero que tengo. Bueno sería una falsa idea pensar que el dinero que tenemos es
completamente nuestro, porque además los billetes ni son nuestros, ahí dice “BANCO DE PERU”.
O sea, esos billetes son del banco del Perú. Entre menos arraigados estemos a las cosas mejor
vida vamos a vivir. Porque serás menos dependiente de lo que tienes.
Cuando vemos un Pablo que dice: “yo sé vivir en la escasez, y sé vivir en la abundancia”.
¿Por qué puede decir un hombre eso? Porque ese hombre no estaba ligado completamente a sus
pertenencias, no estaba arraigado a lo que le pertenecía, no estaba arraigado a eso. Cuando
dices: “no puedo hacer tal cosa porque no tengo dinero o porque no tengo tiempo”. ¿Eres esclavo
del dinero y del tiempo. Y quiere decir que dependes en gran medida de cuánto tengas y de lo
que poseas, de lo que es tuyo.
Tú puedes ver las cosas como, “son mis cosas, son mías, yo las poseo, yo no las presto, yo hago
con ellas lo que yo quiera”. O puedes decir: Bueno las cosas son de todos, nada más cuidémosla,
y veamos todos por ellas. Y tener una vida un poco menos arraigada a lo que tenemos. Por
supuesto que no es algo sencillo, pero es algo en lo cual vamos avanzando y tenemos que seguir
avanzando cada vez más. Cada vez se tiene que tener mayor generosidad.
Salmo 50:12 “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su
plenitud”.
De Dios es el mundo y su plenitud incluyendo nuestra ropa, nuestros zapatos, nuestra casa,
nuestros autos, nuestra tele. Yo de adolescente nos peleábamos mis hermanas y yo por el
estéreo. Esta es la hora de las complacencias mías, ahorita me toca poner mis discos. Pero
¿sabes qué? El estéreo ni siquiera era nuestro, era de nuestros padres. Pero nosotros creemos
que las cosas son nuestras y no las queremos soltar.
Ahora, ¿qué pasa cuando sueltas las cosas? Dios te bendice más. Porque entre más compartes,
pues Dios más puede poner en tus manos. Dios dice, “bueno, esta persona comparte lo que le
doy, le puedo dar más porque puede compartir más. Pero si esa persona le doy poquito y lo
poquito que le doy no lo comparte, pues cómo le voy a dar más, no lo va a querer compartir”. Hay
situaciones o cosas que nos cuesta mucho trabajo prestar.
Un hermano decía: “Mi primer coche que tuve, me costaba muchísimo trabajo prestarlo. Cuando
alguien me lo pedía prestado yo sentía algo en mi interior como que se desmoronaba, una
angustia, ah no pero, es que lo presto o no. Me acuerdo que en ocasiones decía que no, y me
5
sentía peor, decía: “no es posible que yo haya dicho que no”. Y le pedía a Dios otra oportunidad.
Y Dios me daba otra oportunidad, porque había la oportunidad de poder prestarlo. Pero conforme
va pasando el tiempo me voy dando cuenta que es la única forma en la cual Dios te bendice más,
es la única”.
Cuando tú dices: “no, no lo comparto, no doy”. Dios no te va a dar más. Cuando vemos en la
Palabra del Señor, ayer platicaba nuestro Pastor acerca de aquel profeta que va con la viuda y le
dice: “declárame lo que tienes”. Y le dice, pues tengo esto y con esto me iba a hacer una
pequeña comida para mis hijos y para mí. Y le dice el profeta, no, dámelo a mí. Y esta mujer lo da
y ocasiona que la bendición venga sobre ella y sobre su familia. Pero es hasta que ella rinde todo
lo que tiene y lo da, lo comparte. Porque finalmente tenemos que volver a pensar: “las cosas que
yo tengo son de Dios”. Y si Dios dice has esto, bueno pues hazlo porque son de Él. Somos
administradores de las cosas de Dios.
1 Corintios 4:7 “Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo
recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”
Lo que tienes es porque lo has recibido, lo que tienes es porque te lo dio Dios. Aunque tú pienses
que no te lo dio el Señor; aunque tú pienses que esto yo lo tengo porque yo he trabajado mucho.
Porque yo soy muy hábil. La verdad es que lo tienes porque Dios lo dio, porque Dios mandó la
orden para que te fuera dado a ti, para que te fuera prestado a ti. Tienes que entenderlo.
1 Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios”.
O sea de nuevo, somos administradores. El administrador es una persona que toma los bienes de
alguien más y los hace rendir, los pone en donde debe de ponerlos. Y nosotros somos
administradores no dueños de las cosas. Somos responsables también de cuidar esos bienes.
Tampoco podemos decir: “bueno pues ahora me voy a gastar mi sueldo en lo que sea, lo voy a
repartir a todo mundo y no importa”. Bueno parte de la responsabilidad que tenemos como
buenos administradores, es usarlo en donde más rinda, en donde más beneficio trae, en donde
es indispensable hacerlo. Tenemos que aprender hacia dónde quiere Dios que lo usemos.
En una ocasión el Señor nos daba una profecía a través de su sierva y nos decía que teníamos
que proveer también a los de nuestra casa. Nos ponía el ejemplo de David, nos decía no como
David que por proveer al reino dejó desprotegida su casa; a lo mejor no económicamente pero sí
de toda la atención que necesitaban sus hijos. Entonces ser administradores implica saber en
dónde tengo que ministrar, en dónde tengo que bendecir, con qué, con cuánto, en qué momento,
a qué persona.
Tampoco podemos hablar bien de una persona que deje desprotegida a su familia, y que todo lo
ministre a la iglesia. Tampoco sería correcto. Pero es parte de lo que tenemos que aprender de
Dios. Tenemos que aprender cómo administrar lo que Dios nos da, cómo usarlo. Desde nuestro
tiempo y nuestro dinero hasta muchas otras cosas. Pero en esta hora quiero hablar
principalmente del tiempo y del dinero. Que son dos cosas de las cuales siempre nos estamos
quejando. No tengo tiempo, quisiera que el día fuera de 48 horas en lugar de 24. Quisiera tener
más tiempo para hacer más cosas.
6
Nos quejamos mucho del tiempo y hay muchos libros acerca de cómo administrar el tiempo,
porque la verdad es que muchas veces no sabemos administrar nuestro tiempo. No es que Dios
se haya equivocado en hacer los días de 24 horas. Lo que pasa es que somos unos
desordenados. Somos desordenados, no hacemos las cosas ordenadamente, no damos
prioridades, desperdiciamos tiempo y entonces al final resulta que el día es corto, y la verdad es
que no.
Y la segunda es el dinero. El dinero, ¿cuántos de ustedes quisieran ganar más dinero? Amén,
todos. Si tú vas a una empresa y le preguntas a la gente, oye, ¿estás contento con tu sueldo? La
gente te va a decir, ¡No! Quiero ganar más. Toda la gente quiere ganar más, lo cual en cierta
forma está bien. Porque quieres ganar más para producir más. Si produces más, vas a ganar
más. Pero un problema que sí tenemos es que no sabemos administrar el dinero.
Ahora, la prioridad de las prioridades, pues debe de ser aquel que nos da el dinero y el tiempo.
Aquél que nos da el dinero y el tiempo tiene que ser el número uno. ¿Por qué? Pues porque Él
nos lo está dando, digo nada más faltaba ¿no? Que ni en cuenta lo tomáramos. Nos lo da y lo
ponemos al último como la última prioridad, y el que nos da todo debe de ser el número UNO en
todo recurso que nosotros tenemos.
Lucas 21:1-4 “Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de
las ofrendas. 2Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. 3Y dijo: En
verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4Porque todos aquéllos echaron
para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el
sustento que tenía”.
Alguna vez escuché a un predicador hablar de esto, y hablaba de una cosa que él le llamaba “la
teoría de los vacíos”. Y decía él que Dios no se fija en lo que das, sino con lo que te estás
quedando. De manera que estos grandes ricachones, ahí estaban los grandes empresarios
dando mucho dinero, la verdad es que daban lo que les sobraba, aunque era mucho, en
comparación a todo lo que tenía, era muy poco, eran las sobras.
Y esta viuda dice que da una cantidad muy pequeña, pero estaba dando de su propio sustento,
de lo que ella tenía. Entonces Dios no está mirando la cantidad que estás dando, ahora así que
como los niños ¿no? Con una mano estás dando y con la otra en tu bolsa agarras todo el puñado
y dices, aquí están estos tres pesitos. Esa es la que está viendo el Señor. ¡Nadie puede burlarse
del Señor! Cuando nosotros decimos: “mira Dios este diezmo; que no es diezmo; pero bueno, es
un diezmo del 2% Señor. Pero es mucho Padre, de verdad que a mí se me hace mucho, mira que
si yo tuviera ese dinero para mí, yo daría… Pero te lo voy a dar. Dios no está viendo lo que estás
dando, está viendo tu corazón mezquino y egoísta que se está guardando lo demás.
7
Y como dice la Palabra, “Nadie se puede burlar de Dios, nadie”. Nosotros mismos nos hacemos
tontos pensando que Dios va a recibir eso. El Señor Jesús tranquilamente ahí viendo el arca de
las ofrendas dice: “estos ricachones presumidos están dando lo que les está sobrando”. Y la
primera verdad de un buen administrador, es que tiene que reconocer de dónde vienen los
recursos y no le puede negar al dueño de la empresa, no le puede negar lo que es suyo.
Imagínate que Carlos Slim viniera con su tesorero, y el tesorero le dijera a Carlos Slim: “hey deje
ahí, eso es de la empresa. Pero cómo de la empresa si es mío. Deje ahí eso no es de usted”.
Pero ¿sabes? A veces así somos nosotros con el Señor, Señor un poquito de lo que tengo te lo
doy. Cuando el Señor dice: “mira lo que tú tienes yo te lo di. Lo que tú tienes lo tienes porque yo
lo puse en tus manos. Pues la primera verdad importante de un buen administrador es, como dijo
el Señor: “a Dios lo que es de Dios”.
Ahora sí, “al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. A cada quien lo suyo. Y la
primera cosa en donde muchas veces fallamos es cuando Dios espera nuestro diezmo y nuestra
ofrenda y nosotros somos tacaños, damos con cuentagotas la bendición. Y estamos fallando en lo
más básico. Y si tú piensas las cosas, y que hemos leído que Dios es el dueño de todo, que
nosotros somos administradores, es algo que no tiene sentido el negarle a Dios. Tú le niegas a
Dios, entonces Dios no te da. Dios ya no pone en tus manos.
Por eso muchas veces nos va mal. Queremos que nos vaya bien siendo tacaño con Dios. Dios no
puede ser burlado. Queremos que Dios nos bendiga más, y somos tacaños con Dios, aún como
dice Malaquías: “Me habéis robado”. Somos ladrones con Dios, y queremos que Dios nos
bendiga.
Nosotros mismos somos una ofrenda para Dios. O sea, vamos un paso más adelante, no
solamente lo que tenemos es de Dios, sino nosotros mismos somos de Dios, nuestra propia vida,
lo que somos, todo, somos de Él. Romanos 15:16 “Para ser ministro de Jesucristo a los
gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable,
santificada por el Espíritu Santo”.
Nosotros como gentiles éramos abominables delante de Dios, porque no éramos dignos de Él. Y
cuando recibimos al Señor en nuestro corazón, y cuando nos bautizamos en agua, Dios nos hace
aceptos delante de Él, y viene el Espíritu Santo a nuestra vida. Y en ese momento es cuando
entonces nos convertimos en esa ofrenda agradable a Dios.
La prioridad de las prioridades debe de ser el Señor. ¿Cuántas horas al día ves televisión? Los
adolescentes ven en promedio de 5 horas al día televisión. Cinco horas por 7 días son 35 horas,
más de un día. Un día y medio de a semana viendo televisión, pudiendo hacer otras miles de
cosas mejores. Viendo el Big Brother, embobado. ¿Cuánto tiempo desperdiciamos?
Hicieron una encuesta en las empresas y les preguntaron: En los dos últimos meses, ¿cuántos de
ustedes han sentido que han dado el máximo potencial al menos un día de estos dos últimos
meses? Y solamente el 7% respondió que había sentido que había dado su máximo potencial en
el trabajo. ¿Qué quiere decir? Que malgastamos mucho el tiempo en el trabajo.
8
Hicieron otra encuesta y preguntaron, en promedio ¿cuánto tiempo pasaba una persona haciendo
la misma cosa? Y descubrieron que en promedio la gente pasaba haciendo lo mismo 7 minutos.
Porque ¿qué pasa? Estamos haciendo algo y decimos, ah pero se me olvidó esto otro, y
hacemos esto otro. Y estamos en eso otro y decimos, ah pero aquello, y nos pasamos a aquello.
Y resulta que no terminamos ninguna de las cosas que estábamos haciendo. Eso es mala
administración del tiempo. Tenemos que administrar mejor nuestro tiempo, tenemos que
identificar los tiempos perdidos, los tiempos mal gastados.
Efesios 5:15-16 “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como
sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.
De nuevo el tiempo es algo que Dios nos da y que nosotros tenemos que administrar
correctamente. Y en este capítulo de Efesios, nos va mostrando las prioridades. O sea, Dios es el
primer lugar, pero Dios también quiere que bendigamos a otros. Es decir, no por yo tener a Dios
en mi vida voy a descuidar la relación con mi pareja o con mis hijos, al contrario, teniendo una
relación con Dios voy a bendecir aún más a mi pareja y a mis hijos.
Una vez platicando con una persona me decía, es que yo voy a la iglesia, hago oración, etc. Pero
no tengo tiempo para mí. Bueno ese tiempo es para ti, el tiempo que pasas en oración, el tiempo
que pasas meditando la Palabra es tiempo para ti. O sea, la comunión con Dios es tiempo que te
dedicas a ti, por supuesto que lo pasas con Dios. Pero ese tiempo es el más personal que
pudieras tener. Es el momento en el cual está edificando tu propia vida, estás puliendo tu vida,
Dios está sanando tu corazón, Dios está hablando a tu vida. Es el tiempo más personal, más
íntimo contigo mismo que pudieras tener, tu comunión con Dios en primero lugar. Si yo voy a
invertir algo de tiempo y de dinero, en lo primero que debo pensar es en mi comunión con Dios.
En segundo lugar, Efesios 5:22-23, 25 “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos,
como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la
iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así
como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra”.
Así que en segundo lugar es mi familia, específicamente mi matrimonio. O sea que antes que los
hijos es mi pareja. Tenemos que invertir tiempo y dinero en nuestro matrimonio. Se nos olvida
muchas veces. Decimos: “como ya me casé y como ya la tengo segura, ahí la tengo
abandonadita. Ahí la tengo y como no nos podemos divorciar porque somos cristianos, ahí está.
No le invierto nada”. Y tienes que invertir en tu matrimonio.
Estaba leyendo que un pastor norteamericano, escribía y decía que todo matrimonio al año
debería de tener al menos unas vacaciones ellos dos solos, sin hijos. Pero creo que es algo que
debemos de pensar, que debemos pasar tiempos a solas con nuestra pareja. Cuando tenemos
hijos algo que podemos hacer es encargar a los hijos y pasar tiempos solo con tu cónyuge. Esto
9
es importante, estás invirtiendo dinero y tiempo en tu matrimonio, y a la larga lo vas a agradecer.
Mi relación con Dios en primer lugar, invierto todo el tiempo y el dinero que pueda ahí.
Segundo lugar, mi relación con mi pareja, es importantísimo.
A veces uno se siente culpable, ay es que ¿cómo voy a dejar a los hijos encargados y me voy a ir
con mi esposa o con mi esposo? Pero piensa en una verdad, decía un pastor la mayor bendición
que le puedes dar a tus hijos es amar a tu esposa, es la mayor bendición. Un matrimonio fuerte
bendice a los hijos. Entonces no te sientas culpable si inviertes dinero y tiempo en tu matrimonio.
Hay que saber hacerlo también, no tenemos que gastarlo todo para poder pasar un tiempo junto,
de acuerdo a las posibilidades que se tengan, se va a invertir el tiempo y el dinero. Y cuando
hagas esto vas a ver que se los vas a agradecer a Dios.
A veces dices, bueno es que ahora no hay dinero. Bueno cuando haya. No es cuestión de cuando
haya, lo tienes que hacer, tienes que apartar dinero y dedicarlo para ir a comprar un helado, o
donde sea, pero invertir dinero y hacerte el tiempo para estar con tu esposa o esposo.
En tercer lugar, Efesios 6:1-2 “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto
es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. Y
luego habla también a los padres, Versículo 4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.
Entonces la tercera prioridad está en los hijos. Invierte tiempo, invierte dinero en tu relación con
tus hijos, cuida esa relación. Te voy a leer algo que escribió, Martin Wilkins, dice: “Los niños de
hoy necesitan con desesperación padres que jueguen a tirar y a agarrar la pelota. Disfruten las
reuniones de té o jugar a la comidita, porque el corazón de un niño o de una niña están ahí y que
partan a conquistarlo. Que rían hasta que les duela el estómago, y las lágrimas caigan de sus
ojos mientras en secreto crean una profunda amistad y recuerdos que duran toda una vida.
Necesitan padres que cometen errores, pero los consideran oportunidades para crecer.
Necesitan padres que coloquen en la agenda de su vida un concierto preescolar desafinado o un
juego de pelota de niños de 10 años, porque son de un infinito valor para aquellos que participan
en ellos.
Necesitan padres que amen en todo momento, porque el amor es un don dado libremente y no
una recompensa por buenos servicios.
Necesitan padres que escuchen mirando a los ojos y con ambos oídos. Incluso cuando esto
signifique arrodillarse.
Que admitan cuando están equivocados y trabajen para arreglar las cosas. Que escuchen de los
necesitados y digan: “hagamos algo para ayudarlos ahora mismo”. Y activen un fuego
incontrolable de generosidad y de bondad.
Que den crédito a los demás y otorguen poder a los que impacten para que tengan éxito en todo
lo que hagan.
Que modelen el amor como acción, compromiso y verdad, incluso cuando duela porque crean
que Dios puede obrar milagros aún en el corazón más duro.
10
Que amen al Señor con todo su corazón, alma y mente, y sepan que el resto es solo detalles”.
Entonces cuando tú pones en la agenda, pides permiso en tu trabajo para ir a ver a tus hijos. Que
van a decir la poesía de Madre querida, madre adorada, vamos al cine…. No importa que sea la
poesía más sencilla, pero es importante ponerlo en tu agenda. Es tan importante como la junta
más importante, o el proyecto más importante, o el cliente más importante. Necesitaos darle
prioridad a nuestros hijos sobre nuestro trabajo.
Dice un hombre que recuerda que un fin de año, su padre le regaló una caja. Y en esa caja
cuando la abrió decía que su regalo eran 365 horas. 365 horas del siguiente año su padre se
comprometió a pasar al menos una hora todos los días con él. Y dice que eso fue el regalo más
impactante que él pudo haber recibido. Entonces invertir tiempo, invertir recursos en nuestros
hijos. Dentro de la familia, bueno también entra nuestra iglesia. Invertir tiempo con nuestra iglesia
con nuestros hermanos.
Así que teniendo en cuenta las prioridades que Dios nos va marcando podemos administrarnos
mejor y podemos usar mejor los recursos que Él nos da. Teniendo más orden, teniendo
identificadas las cosas que son importantes, y las cosas que no son tan importantes.
Reconozcamos todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos, y entreguémoslo a Él. A veces
entramos en conflictos de prioridades, pero el Espíritu Santo está en ti para aconsejarte
específicamente en el momento. Él quiere aconsejarte, quiere mostrarte las prioridades. Rinde
hoy a Dios lo que Él te ha dado, entrégaselo. Leemos en la Biblia historias como la de Moisés,
cuando su madre se desprendió del bebé, vemos en la Palabra que Dios lo tomó y aún se lo
regresó pero con un propósito.
Es decir, que cuando tú le das a Dios, Dios verdaderamente va a tomar y va a encauzar las
cosas, los recursos por donde deben ser y donde mayor bendición encontrarás. Entonces vamos
a poner a los pies de Dios lo que tenemos, todo lo que nos ha dado, ya sea mi dinero, mi trabajo,
mis hijos. Tenemos que empezar por las cosas que son más difíciles para nosotros rendir. A lo
mejor Dios te ha estado pidiendo algo y tú se lo has negado. Entonces la incitación es que en
esta hora lo rindas a los pies de Jesús. Amén
Dios te bendiga
11
1 Reyes 22:5 “Josafat dijo además al rey de Israel: Te ruego que consultes primero la palabra del
SEÑOR. 6 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les dijo: ¿Debo
ir a pelear contra Ramot de Galaad o debo desistir? Y ellos respondieron: Sube porque el Señor la
entregará en manos del rey. 7 Pero Josafat dijo: ¿No queda aún aquí algún profeta del SEÑOR, para que
le consultemos? 8 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Todavía queda un hombre por medio de quien
podemos consultar al SEÑOR, pero lo aborrezco, porque no profetiza lo bueno en cuanto a mí, sino lo
malo. Es Micaías, hijo de Imla. Pero Josafat dijo: No hable el rey así”.
Los “profetas” que dicen la verdad son aborrecidos
Note que al Rey de Israel no le caía bien un profeta, Macarías, porque le “profetizaba” lo malo, es decir que
el rey llamaba malo que le dijeran la verdad, pero en cambio vemos que tenía “400 profetas” que le decían
lo que le gustaba, pero era una mentira, finalmente fue a la batalla y termino su reinado, pero ¿por qué?
¡Porque por mucho tiempo prefirió la mentira y seguir engañado, viviendo por el mal camino que recibir la
verdad y enderezar!
Esta historia se sigue repitiendo ahora en las congregaciones, en las familias, en los trabajos, en los
gobiernos, la gente prefiere que les digan que están bien aunque estén mal, si alguien aparece “profetizando”
su maldad para que corrijan, este “profeta” se convierte en aborrecido y generalmente es desterrado con la
etiqueta de “rebelde e insujeto”, pero si al contrario aparecen “hermanos profetas” felicitando,
engrandeciendo, bendiciendo, respaldando las malas acciones de ellos entonces se convierten en
“favorecidos” y se etiquetan como “fieles”, que tristeza ver el relato anterior y darnos cuenta que la mayoría
anda hablando lo que no es verdad (400 profetas mentirosos), mas son los que andan por el camino amplio,
hermano aunque se digan de parte de Dios la mayoría vive en la mentira, y los pocos que dicen la verdad no
son oídos porque es una verdad que “no gusta” a los líderes, note que Dios nos muestra por que terminan
luego engañados:
2 Tesalonicenses 2:10 “Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron
el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la
mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron
en la injusticia”
Note que no quisieron recibir el amor de la verdad entonces terminaron recibiendo un poder “engañoso”
para creer en la mentira, es sorprendente ver cuánto pasa esto hoy en día, ministros que dejaron como el Rey
de Israel de recibir la verdad terminaron camino a su destrucción por causa del engaño.
La biblia nos explica la razón de esto:
Juan 3:20 “Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean
expuestas. 21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que
han sido hechas en Dios”.
Esta es la verdadera causa de rechazar la verdad: cuando uno tiene cosas que ocultar prefiere “engañarse”
uno mismo y decir “estoy bien”, Dios está conmigo, Dios me está ayudando, así muchos terminan diciendo
“esos envidiosos que hablan de mi es porque son rebeldes e insujetos”, a veces nos parecemos al Rey de
Israel de 1 de Reyes 22, cuando una persona tiene esta actitud le puedo asegurar que tiene cosas que oculta y
si salieran “a luz” no les convendría a su reinado por eso prefieren seguir el mal camino que llevan,
finalmente si no se arrepienten terminan perdiendo su reinado por las malas.
Donde se ocultan cosas hay cosas malas
En algunos países se promulgan leyes de “secretos o confidencialidad” que autoriza a los gobernantes a
hacer o deshacer sin tener que dar cuenta al pueblo, es obvio que eso es malo, desde que se ocultan las cosas
es casi seguro (99.99999%) que hay cosas malas, el propósito de no tener esa transparencia es porque si
saliera a la luz lo que hacen perderían “su prestigio y su reino”, así en las congregaciones cuando se manejan
12
las cosas con “secretividad” sin darle cuenta al pueblo sin duda como dice Juan 3:20 es porque no quieren
que sus acciones sean expuestas, y cualquiera que quiera pedir cuenta de que hacen con la dirección,
ingresos, o proyectos será como el profeta Micaías “aborrecido”. Muchos de los escándalos que se destapan
en los gobiernos, empresas, congregaciones, familias, son el resultado de años de mantener ocultando las
malas acciones, es por la necedad de no querer reconocer los pecados y terminan engañándose por los
“falsos profetas” que les dicen “sube porque el Señor está contigo” cuando la realidad es que ya Dios no está
con ellos.
Mas son las profecías que endulzan que las que exhortan
Amado hermano has notado que en las congregaciones más son los que andan dando mal testimonio que
buen testimonio, mas son los que tienen problemas matrimoniales o económicos que los que no los tienen,
pero a pesar de esto más son las profecías de “que todo va bien” y pocas muy pocas las profecías de
exhortación a corregir, pero en la escritura se nos dice que las profecías sirven no solo para consolar y
edificar, también sirven para mostrar a los hombres sus malos caminos y que puedan corregir:
1 Corintios 14:24 “Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo, o uno sin ese don, por todos será
convencido, por todos será juzgado; 25 los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y él se
postrará y adorará a Dios, declarando que en verdad Dios está entre vosotros”.
No debemos menospreciar las profecías, pero las profecías de Dios porque las que daban aquellos 400
profetas al rey de Israel eran dignas de ser desechadas, hermano Dios a Israel le envió profetas siempre para
mostrarles sus malos caminos pero terminaron matándolos, pero en cambio con los falsos eran al revés:
Lucas 6:26 “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma
manera trataban sus padres a los falsos profetas”.
Qué bueno tener profetas en medio nuestros, y muchos hermanos con don de profecía, pero que sean
genuinos y no falsos que andan hablando bien y exaltando a los hombres, que bueno ser animado, consolado
o confirmado por las profecías, pero que triste dejar de lado las exhortaciones, y aquellas manifestaciones
donde Dios nos quiere decir que corrijamos.
Ministerios sanos son ministerios transparentes
Ya vimos la relación de porque la mayoría prefiere escuchar a los falsos profetas diciendo mentiras que a los
verdaderos diciendo las cosas que debemos corregir, porque como dice Juan 3:21 la mayoría no quiere
exponer sus obras, hermano si queremos caminar por el camino de Dios debemos estar dispuestos a exponer
nuestras acciones, no debemos aborrecer a los que nos señalan lo malo que hacemos, en nuestra familia
debemos mostrar todo lo que hacemos para que nuestra familia pueda ver si estamos bien o no, sino pues
corregir en humildad porque Dios siempre respaldará al que se expone su verdad.
Test para los administradores de una congregación
1 Corintios 4:1 “Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y
administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora bien, además se requiere de los administradores que
cada uno sea hallado fiel.
Tito 1:7 “Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo,
no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas”.
Pablo dice que TODO HOMBRE considere a los ministros como administradores de Dios que son fieles, si
lo unimos con Tito 1:7 dice que debe ser irreprensible y no amante de ganancias deshonestas, la pregunta es
¿cómo puede considerarse a un ministro? ¿Cómo se evalúa si es fiel? El señor dio una parábola sobre esto:
Lucas 16:1 “Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y
éste fue acusado ante él de derrochar sus bienes. 2 Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo
acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo. 3 Y el
13
mayordomo se dijo a sí mismo: "¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas
para cavar, y me da vergüenza mendigar”.
¿Por qué se “descontroló” este mayordomo? ¡Porque le pidieron cuentas! Si sus cuentas fueran buenas, si
hubiera obrado con justicia entonces no tendría que de qué preocuparse, pero cuando hay cosas que no
debimos hacer entonces no queremos dar cuenta de lo que hacemos y cualquiera que pida cuentas le
decimos “usted no me manda, usted no es mi jefe”, pero uno debe rendir cuentas a aquellos que colaboran
en el desarrollo de eso, por eso dice “QUE TODO HOMBRE NOS CONSIDERE” como administradores
fieles, si es en la familia, pues a los familiares, si es en el gobierno pues al pueblo en general, y si es en la
congregación pues a las ovejas que con sus aportaciones (materiales y espirituales) contribuyen a la
edificación de la iglesia.
Publicando el manejo de los fondos
Algunos usaran esta “muletilla” Dios es nuestro jefe así que solo a él rendimos cuenta, pero eso solo muestra
que no son fieles en el manejo y seguramente están abusando de los ingresos que deberían usarse para
bendecir a los hermanos en ostentaciones propias.
2 Corintios 8:20 “Teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada
por nosotros; 21 pues nos preocupamos por lo que es honrado, no sólo ante los ojos del Señor, sino
también ante los ojos de los hombres”.
Note la actitud de un ministro que es buen administrador, “nos preocupamos por lo que es honrado, no sólo
ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres”, es decir ante los hombres también somos
transparentes para que nadie nos desacredite con el manejo de las ofrendas.
Una forma de consideración de que tan fiel son los administradores de la obra de Dios seria que las
congregaciones publicarán un informe de lo que hacen con los ingresos recibidos, si cada cierto tiempo
(trimestral, semestral o anualmente) se publicará en la página web de las congregaciones con un detalle de
los gastos realizados para pagos, proyectos, sueldos, etc., esto traería una sanidad tremenda, pero esto no
sucederá en la mayoría de lugares, porque los que tienen el poder como el Rey de Israel de 1 Reyes 22
preferirán seguir su camino y comprobar hasta el final su gran error justificándose que no tienen que rendir
cuentas de lo que hacen, van a defender a “capa y espada” su secretividad, aunque como el mayordomo de
Lucas 16 tal vez andan derrochando los bienes recibidos en la obra, van a justificarse que por esto que por lo
otro, que no se puede, que no se debe dar informes, etc., porque la verdad es que de saberse lo que hacen
seria en muchos casos “un escándalo”, pero así fue el escándalo cuando finalmente “el rey de Israel de 1
Reyes 21” cayó en la batalla. Una familia, congregación o gobierno que oculta que hace a sus miembros va
camino al fracaso, aunque la mayoría diga “que van bien que Dios está con ellos”, la realidad se podrá
comprobar más adelante.
14
MAYORD
OMOS DE DIOS
INTRODUCCIÓN
Mayordomo es el que administra los bienes de un propietario. El propietario de todo cuanto existe
es Dios. Nosotros somos solamente sus administradores o mayordomos.
El tiempo es algo que se nos presta, que debemos saber aprovechar. Estamos presentes en la
línea del tiempo durante un breve momento, comparado con la historia de la humanidad. El paso
del tiempo es algo que no podemos controlar, pero sí podemos administrar cómo lo empleamos.
1. 2. ¿Cómo ilustra Jesús el hecho de que la vida y lo que tenemos no está en nuestras
manos?
Lucas 12:18 – 20.
"Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos
mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para
muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen
a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?".
Nota: Cuántas veces hacemos planes de futuro, y al poco tiempo se desbaratan. Cuántas veces
hemos visto personas con grandes ilusiones, y al poco han caído enfermos o han perdido la vida
sin verlos cumplidos. Con esto, la Biblia no nos desanima a hacer planes, más bien nos invita a
cambiar de motivación para los mismos, dejar de ser egoístas en nuestros proyectos y cambiar
nuestras prioridades.
1. 3. En la parábola de las diez minas, ¿qué dijo el hombre noble a sus siervos?
Lucas 19:13.
"Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que
vengo".
Nota: En este texto se nos enseña que todo lo que tenemos, es prestado. Mucha gente dice:
"Todo lo que tengo lo he ganado con el sudor de mi frente, ¡nadie me ha regalado nada!" Lo cierto
es que, al menos, alguien nos tuvo que dar la vida, preservar la salud, regalarnos el tiempo para
poder trabajar, negociar, prosperar. En cualquier sentido, siempre el primer capital con el que se
inició el negocio (sea el tiempo, la salud, la vida misma) nos fue prestado para fructificarlo.
En Deuteronomio 8:12 - 18 se recoge la esencia de esta verdad: "No suceda que comas y te
sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la
plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu
corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, […] y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de
15
mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el
poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en
este día."
Romanos 12:11
"En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor".
Colosenses 3:23.
"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres".
Nota: Todo tiene su tiempo, como dice el sabio (Ecl. 3:1-8), aprovechemos el tiempo para hacer
las cosas lo mejor posible. El refrán dice "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", ¡y qué
de acuerdo está este dicho con el texto bíblico!
2.1. ¿Con qué parábola nos ilustró Jesús la mayordomía de los talentos?
Mateo 25:14 – 30.
"Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y
les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno
conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y
negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó
también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el
dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló
cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco
talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco
talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había
recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros
dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había
16
recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no
sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento
en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y
negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto,
debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío
con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al
que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y
al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes".
Colosenses 4:6
"Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis
responder a cada uno".
Tito 2:8
"Palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada
malo que decir de vosotros".
Juan 7:46
"Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!"
1 Pedro 4:11.
"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre
conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a
quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén."
17
Lucas 16:1 – 13.
"Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue
acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto
que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser
mayordomo. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la
mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que
cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas. Y llamando a cada uno de
los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Él dijo: Cien barriles de
aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. Después dijo a otro:
Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe
ochenta. Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos
de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y yo os
digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os
reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y
el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas
injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis
fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores; porque
o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis
servir a Dios y a las riquezas".
Hageo 2:8
"Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos".
3.3. ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia los bienes de que disponemos?
Deuteronomio 8:11 – 14, 17, 18
"Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos
y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques
buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te
multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides
de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre […] y digas en
tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de
Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su
pacto que juró a tus padres, como en este día"
18
"Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer
voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te
damos".
Nota: Lo que hacemos es devolver a Dios parte de lo que nos ha dado, reconociendo así de
quién recibimos las cosas y las fuerzas para prosperar.
Malaquías 3:8
"¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te
hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas."
Nota: Dios nos pide la décima parte de lo que nos da, de las ganancias.
Génesis 28:22.
"Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el
diezmo apartaré para ti".
7. Aunque mantenidos por el diezmo, ¿entregaban los levitas a su vez el diezmo de sus
ingresos?
Números 18:26.
"Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos
que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda
mecida a Jehová el diezmo de los diezmos".
Nota: Los que se dedican de forma exclusiva a la predicación del Evangelio, viven del Evangelio.
19
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el
comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era
necesario hacer, sin dejar de hacer aquello".
Proverbios 3:9.
"Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos".
Hageo 1:6.
"Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis
satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco
roto".
11. ¿Qué bendiciones son prometidas al que es fiel en sus diezmos y liberal en sus
ofrendas?
Malaquías 3:10, 11
"Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto,
dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al
devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril,
dice Jehová de los ejércitos".
Lucas 6:38
"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir".
Salmo 37:25
20
"Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que
mendigue pan".
Proverbios 10:3.
"Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos".
12. ¿Qué gran argumento nos ayudará a manifestar nuestra gratitud hacia Dios?
2 Corintios 8:9.
"Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se
hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos".
4.1. Al recibir nosotros el conocimiento del Evangelio, ¿qué mandamiento nos es dado?
Marcos 16:15.
"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura".
4.2. ¿Hasta qué punto depende de nosotros, si los pecados de los demás serán remitidos o
retenidos?
Juan 20:23.
"A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les
son retenidos".
4.4. ¿Cómo debemos ser hallados en nuestra mayordomía del conocimiento del Evangelio?
1 Corintios 4:1, 2.
"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los
misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea
hallado fiel".
21
LOS MAYORDOMOS DE DIOS
Mayordomo, es un administrador.
La Bilia nos enseña que debemos ser buenos administradores de lo que el Señor nos da, Porque
todo lo que tenemos es de Dios, Nosotros solamente somos sus administradores.
Y que debemos administrar? pues, son muchas la cosas que tenemos al frente para administrar;
algunas de ellas podrían ser; nuestra vida, la familia, nuestro tiempo, el dinero, los negocios, y
todo lo que poseemos a nuestro alrededor. Dios desea prosperarnos, Pero antes de eso
necesitamos aprender a ser buenos y sabios mayordomos de Dios.
“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en el habitan. Porque el
la fundó sobre los mares, y la afirmo sobre los ríos” Salmo 24:12
El ser buenos mayordomos de Dios, es poder desarrollar actitudes y aptitudes, que nos lleven a
tener una mente diferente, acerca de las bendiciones que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Una de ellas, es poder desarrollar una mente Gerencial.
Muchas veces, no somos buenos administradores, porque, no aprovechamos los recursos que
existen, frecuentemente, se pierden por falta de manejo. Proverbios 13:23 dice: “En el
barbecho de los pobres hay mucho Pan; Mas se pierde por falta de Juicio”.
Debemos tener una Visión correcta del Dinero: Tener dinero no es malo, como tampoco lo es
el dinero, lo incorrecto es aferrarse a él, de una manera codiciante, ya que no
es verdaderamente el dinero lo importante. Timoteo, 6:10.17 dice,” Porque raíz de todos los
males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron
traspasados de muchos dolores”.
El dinero puede tener valor hoy, mañana podría no tenerlo, lo que tenemos hoy, mañana, o en el
futuro, podríamos no poseerlo. De ahí que nuestra mirada y confianza debe ser depositada en
Dios.
Tomando el control de las deudas: Un buen administrador de Dios, es aquel que siempre es
responsable con los compromisos que ha adquirido, pagando lo que debe. “Paga a todos lo que
debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que
honra, honra”. Romanos 13:7.
Una de las recomendaciones, que nos hace la biblia, es que no
debamos nada a nadie. La deuda se puede volver en una maldición,
apartándonos de ser unos buenos mayordomos. Tenemos que evitarla.
22
Cuando sembramos una semilla, el terreno nos rinde una cosecha. Es decir, todo lo que
sembremos tarde o temprano nos va a dar un fruto. De la misma manera que todo lo que
siembres eso mismo vas a recoger.
Sin embargo existen muchas personas que quieren recibir sin dar nada! especialmente cuando
ellos no han invertido nadad en el reino de Dios.
No existen reglas mágicas que nos ayuden a salvarnos de los problemas económicos, pero,
confiando en Dios y algunas sugerencias podremos ayudarnos a evitarlos.
Muchas veces si no, en la mayoría de los casos, no nos gusta hablar de las finanzas, pues por lo
regular siempre acarea problemas en la familia. Antes de dejarles los tips, quiero decirle que
esas situaciones tenemos que enfrentarlas con realismo, sin ocultar la situación por las que se
está pasando, pues cuando reconocemos el mal, nos activamos a buscar el remedio.
1- realice un presupuesto real, escríbalo y revíselo todos los días, ahí comienza la recuperación.
Incluye un chequeo periódico y reajuste de sus números y gastos habituales.
2- No compre por comprar, al menos que sea algo que verdaderamente necesite, no se deje
llevar por “descuentos especiales” o “promociones” Piénselo más de una vez. No Lo Haga!
3-Trate de comprar de contado (cash), no haga gastos a pagar en el futuro (tarjetas de crédito,
créditos, etc.) pueden traicionar su Bolsillo inconscientemente.
4- Re-financie las cuentas que tengas tarazadas, con pagos que sean de tu alcance,
no pagues alquileres por encima de tu presupuesto.
5- Evite hacerse fiador o responsable de otra persona, los compromisos son iguales, como si
usted fuera el prestatario. Es decir, nunca metas las manos al fuego en las finanzas por otro.
6- No haga inversiones de alto riesgo, sea moderado y conservador, analice muy bien los tipos de
negocios que haces, déjese llevar por el espíritu santo, él siempre te guiara a toda verdad, no te
dejara sucumbir (sabiduría)
7- Por ultimo limítese en algunos gustos, (restaurantes, paseos, etc.) esto solo será por un
tiempo, pues si hace o pone en práctica los anteriores consejos, en poco tiempo, estarás
disfrutando de tu libertad financiera.
23
FINANZAS PERSONALES, PLANIFICA TU
ECONOMÍA
Uno de los grandes problemas de la sociedad en todo el mundo tiene que ver
con el dinero (finanzas), pues es el dinero, el que mueve al mundo, sin el nada
podemos hacer. Es por esa razón que tenemos que aprender a manejar muy
bien nuestras finanzas personales; de ello depende el que seamos ricos o
seamos pobres.
Todos los seres humanos estamos hechos para prosperar, para vivir bien, y
para ello vamos aprender algunos principios básicos para la planeación,
administración, cuidado y prosperidad de nuestras finanzas.
Lo primero que tiene que hacer es liberarse de las deudas; y ¿Que es una
deuda?
Es una obligación o compromiso que tiene uno que reintegrar o pagar a otra
persona por algo (por lo general es dinero, aunque puede ser otra clase de
bienes o prestaciones.
24
limpieza, lavado, etc. hazlo tú mismo; comienza a desarrollar habilidades que
le permitan hacer cosas que antes no podías)
Un principio de Riqueza:
Tus ingresos pueden crecer únicamente hasta donde crezcas tú!
Significa que si quieres cambiar los frutos, tendrás primero que modificar las
raíces.
4- Deja las compras a crédito: tienes que tener cuidado con las tarjetas de
crédito, con el crédito de la tienda o super market, con el "pago diario" Si
tiendes a utilizar estos medios para "solucionar" apártese de ellos, te llevaran
al fracaso financiero. Rompa todas esa tarjetas que no te dejan evolucionar; lo
único que hacen es tenerte como "esclavo" y tú no eres un esclavo.
Principio de riqueza:
El dinero es un resultado, el alud es un resultado, la riqueza es un resultado, la
enfermedad es un resultado, tu peso es un resultado, vivimos en un mundo de
causas y efectos.
5- Aprende a ser dadivoso: Cuando usted comparte de lo que tiene con aquel
que no tiene nada suceden dos cosas:
A- Se activa la ley universal en usted, todo lo que siembres eso mismo re
cojeras.
B- la semilla que tu siembres producirá cosecha (siembra en tu iglesia, en tu
familia, alguna fundación, etc.) esto funciona créelo. Si tu siembras amor,
recibirás amor, si odio siembras eso mismo recibirás, siembra siempre que de
lo que tu siembres eso mismo vas a recoger. Nunca te quejes; pues cuando
lo haces te conviertes en un imán viviente para la desgracia.
25
6- Administra bien tú tiempo: si usted pierde algo material en algún momento
quizás lo pueda recuperar; si pierdes el tiempo lo pierdes por siempre.
Su tiempo es su recurso más valioso, vuélvete una persona organizada y
aprende a poner prioridades.
Prioridades en tu vida, como persona, con tu familia, con tu trabajo, con tu
grupo social. Para todo hay un tiempo. Vuélvete un líder, Inspira a los demás
con tus actitudes. .
No trate de conseguir riquezas mal habidas, pues ellas duran poco; lo único
que traen consigo es maldición. No te afanes por ello, llegaran en su debido
momento si eres diligente y trabajador
si no te dejas sobornar ten la seguridad que en algún momento las puertas de
Bendición se te abrirán.
6- Disfruta de su fruto en la medida: Evite lujos excesivos, niéguese a ser
ostentoso, Vivimos en un mundo de apariencias, donde se cree que las
personas valen por lo que tienen y no por lo que son.
Tu no vales más por tener un BMW, o un audio, (si lo tienes es una bendición)
tu vales más por la clase de persona que realmente eres.
Cuál es tu precio?
Llegará el momento, en el que vas a poder disfrutar (tu casa, tus carros, tus
joyas etc.) del fruto de tus manos, recuerda todo en la vida es un proceso y de
eso trato de hablarte hoy, comienza sembrando trabajo, dedicación, amor y vas
a recibir abundancia de lo mismo.
Principio de riqueza
El dinero es importante en las áreas en las que funciona y extremadamente
poco importante en las que no.
26
Instrúyete en las finanzas y otros temas, lee libros revistas magazines etc.,
añádale valor a tu vida, eso te abrirá puertas de éxito
1. Dios es dueño por creación: ”Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27; Efesios 2:10).
2. Dios es dueño por derecho: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los en que él habitan"
(Salmos 24:1). "Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos" (Hageo 2:8). "Porque
¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido?" (1Corintios 4:7). "...Y ninguno decía ser
suyo algo de lo que poseía" (Hechos 4:32). "Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada
podremos sacar" (1Timoteo 6:7).
3. Dios es dueño por redención:”...No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú" (Isaías
43:1). "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual
tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en
vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cueles son de Dios" (1Corintios 6:19-20).
Todos los bienes en este mundo son de Dios, haciendo a cada cristiano mayordomo de:
1. El Tiempo: “Seis días trabajaras, y harás toda tu obra ... por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo
santificó" (Éxodo 20:9,11). "Y acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan
los malos días, y lleguen los años de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento" (Eclesiastés
12:1). "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro,
adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10).
2. El Evangelio: “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel"
(1Corintios 4:2). "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:19-20).
3. Los Talentos: “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos
y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su
capacidad; y luego se fue lejos...Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló
cuentas con ellos...Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señor...Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
27
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y
al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes" (Mateo 25:14-
15,19,21;28-30).
4. Los Dones “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios" (1Pedro 4:10). "Toda buena dádiva y todo don
perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de
variación" (Santiago 1:17).
5. El Amor: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y
con todas tus fuerzas" (Marcos 12:30). "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
"Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad" (1Juan 3:18).
6. Las Posesiones: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas"
(Deuteronomio 8:18).
7. La Vida: ”...Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo" (Lucas 16:2).
1. En la época de la Promesa: “E hizo Jacob voto, diciendo:....y de todo lo que me dieres, el diezmo
apartaré para ti" (Génesis 28:20,22).
2. En la época de la Ley: "Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los
árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová"(Levitico27:30) "Indefectiblemente diezmarás todo
el producto del grano que rindiere tu campo cada año" (Deuteronomio 14:22).
1. En Bendiciones: "Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que
siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Corintios 9:6).
2. En Cantidades: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (Lucas 6:38).
3. En Abundancia: "Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora
en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Malaquías 3:10).
28
"Cada primer día de la semana (el domingo) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya
prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas" (1Corintios 16:2).
Hermano mío, administra bien lo que Dios te encomienda. Sé un buen mayordomo, ya que un día darás
cuentas al Señor. Espero que en aquel día seas hallado fiel en tu responsabilidad.
29
2. Verdad Central: Los creyentes deben considerar sus posesiones Como UN regalo de parte de
Dios, y dedicarlas a su servicio.
Texto Áureo: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y
serán llenos tus graneros con abundancia”. Proverbios 3:9,10.
3.1. Reconocer la responsabilidad que Dios nos ha delegado como administradores de sus
abundantes riquezas.
3.4. Hacer una evaluación correcta de las cosas que poseemos y establecer prioridades con
relación a ellas.
BOSQUEJO GENERAL
A. Dinero y posesiones
B. ¿Qué es la prosperidad?
C. Lo material es pasajero
B. La verdadera prosperidad
C. Los diezmos
A. El favor de Dios
B. La sabiduría celestial
INTRODUCCIÓN
Los principios de la mayordomía se hallan a través del mensaje tanto del Antiguo Testamento
como del Nuevo. Dios es el Dueño de todas las cosas y recursos materiales y espirituales, no
sólo como Creador sino también como Redentor. En el Sermón del Monte Jesús habló de lo que
puede reconocerse como el centro de interés en la vida de los seguidores de Cristo: "Donde esté
30
vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mateo 6:21). Después de Pentecostés
se notó un gran cambio en la actitud de los creyentes con respecto a sus posesiones. A partir de
ese momento hubo una gran manifestación de amor hacia los pobres y necesitados.
Nuestra fuerza, la inteligencia, los talentos y las habilidades personales, así como nuestra
capacidad de adquirir posesiones materiales; todo nos ha sido dado como un regalo de Dios.
Como mayordomos de Dios, ahora tenemos la responsabilidad de decidir si hemos de desarrollar
nuestra vida y nuestros talentos, o si los derrocharemos con actos imprudentes. Si el Señor nos
colmó de todas estas bendiciones es porque está seguro de que podremos administrarlas como
es debido.
La iglesia debe interesarse por ganar almas, más que por recaudar fondos. Una persona que ha
sido ganada verdaderamente para el Señor pondrá inmediatamente a los pies de Cristo todo lo
que posee. Pablo se sentía responsable de cumplir con la comisión que le había sido
encomendada (1 Corintios 9:17).
EXPOSICIÓN BÍBLICA
A. Dinero y posesiones
Pregunta: ¿Cuál es el peligro, si es que lo hay, en desear riquezas, ganar, poseer y gastar
dinero, y tener otras posesiones?
La Biblia trata con mucha frecuencia el tema del dinero y la posesión de propiedades. Dios sabe
que este es un asunto de gran interés para todo ser humano. Por eso creemos que es de
primordial importancia que el creyente sepa lo que la Palabra de Dios le puede enseñar en este
sentido.
El dinero ocupa un lugar esencial en la vida de toda persona. Todos nos esforzamos por ganar lo
más que se pueda; y no hay nada malo en ello. Pero es necesario que tomemos en cuenta todo
lo que el Señor nos dice en cuanto a ganar y gastar el dinero. Ningún creyente prospera en su
vida de oración, a menos que tome el tiempo necesario para estudiar lo que la Biblia dice acerca
de la oración. Nadie puede tener una fe viva si no estudia lo que las Escrituras enseñan acerca de
la fe. De igual manera, si queremos que el Señor nos prospere en lo material debemos conocer y
obedecer sus instrucciones en cuanto al dinero y otras propiedades. Debemos reconocer que
Dios es el que "da el poder para hacer las riquezas" (Deuteronomio 8:18). Es nuestro deber
entender en qué consiste la verdadera prosperidad y cuáles son las condiciones para que Dios
nos haga prosperar.
Dios es el Dueño, Señor y Creador de todo lo que existe. David dijo: "De Jehová es la tierra y su
plenitud; el mundo, y los que en él habitan" (Salmo 24:1). Eso significa que Dios creó todas
las cosas, y que, en virtud de su obra creadora Él es el dueño de todo, incluidos usted y yo
(Malaquías 2:10; Hechos 17:28). Dios da a conocer sus derechos de propiedad cuando dice:
31
"Todo lo que hay debajo del cielo es mío" (Job 41:11). (Lea también Génesis 1:1;
Colosenses 1:16, 17.) Siendo que Dios hizo y conserva todas las cosas, todo lo que existe le
pertenece a Él. Nosotros podemos poseer una porción de la creación de Dios, pero Él es el único
Dueño absoluto de todo. Nosotros somos arrendatarios; Dios es el Dueño de cuanto hay en el
mundo. También somos administradores de Dios, y se requiere que estos sean hallados fieles (1
Corintios 4:2). Todo lo que tenemos lo hemos recibido mediante la bondad de nuestro Dios.
B. ¿Qué es la prosperidad?
La palabra "próspero" tiene una connotación de éxito y triunfo en las Escrituras. Ser próspero y
tener abundancia es tener lo suficiente para vivir bien y contar con algo más para compartirlo con
otros. A Gayo, el creyente fiel, le escribió Juan lo siguiente:
"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así
como prospera tu alma" (3 Juan 2). Esta prosperidad abarca las necesidades físicas,
materiales y espirituales del hombre.
Cuando hablamos de un rico o acaudalado normalmente uno piensa en una persona con mucho
dinero, propiedades e influencia. Pero en Proverbios 23:4,5 se nos amonesta en contra de hacer
de las riquezas materiales el objetivo principal de la vida. El dios de muchos es el dinero, y por él
se desesperan y sienten un hambre devoradora.
No hay nada malo en que una persona sea rica. El problema surge cuando la ambición por el
dinero se convierte en una pesadilla para el individuo. La codicia sí es un pecado peligroso. Esta
es la idolatría de hoy. El amor al dinero distorsiona por completo la visión de la vida y conduce a
prácticas pecaminosas y a un distanciamiento de Dios. En la Biblia se amonesta fuertemente
contra el hacer de la acumulación de riquezas el objetivo primordial del corazón (Deuteronomio
8:13, 14; Salmo 62:10; Marcos 4:19; 1 Timoteo 6:9).
Enseñanza práctica
La parábola citada arriba es la historia de un hombre que dejó a Dios fuera de su vida. Si le
hubieran preguntado si creía en Dios, probablemente habría dicho que sí. Él no era un ateo
teórico sino uno práctico. Era rico en las cosas del mundo, pero pobre en las cosas de Dios. Sus
graneros estaban llenos, pero tenía vacía el alma.
32
Si se hiciera una encuesta hallaríamos que un alto porcentaje de la gente diría que cree en Dios,
lee la Biblia y pertenece a alguna rama del cristianismo. Superficialmente puede decirse que
estos son países cristianos. Sin embargo, una mirada más cuidadosa revela que muchos
llamados cristianos son como el rico insensato. Creen en Dios teóricamente, pero con sus hechos
lo niegan.
En la iglesia también puede suceder lo mismo. Muchos creyentes lo son solamente de palabra.
No hay en ellos una sumisión completa a la voluntad de Dios. En la práctica viven también como
el rico de la parábola.
Una fe válida requiere un rendimiento total a Cristo, reflejado en nuestra manera de pensar y de
actuar. Debe haber un cambio radical en nuestras actitudes, motivaciones y prioridades en la
vida. Debemos consagrarnos totalmente a Él.
C. Lo material es pasajero
Pregunta: Mencione algunos pasajes bíblicos que se refieran a la naturaleza fugaz y pasajera de
las riquezas materiales. ¿Qué aprendemos de ello?
No sólo Salomón se refiere a la naturaleza efímera de las posesiones materiales. El apóstol Pablo
amonesta a los cristianos a no sacrificarse por adquirir riquezas terrenales (1 Timoteo 6:6-10, 17,
18). Proverbios 27:24 dice que "las riquezas no duran para siempre". Esta declaración
debería ser considerada seriamente por los que sólo piensan en lo material. Ni siquiera el ser hijo
de un rey es garantía sólida, porque ningún reino ni ninguna monarquía dura para siempre.
Cuando dejemos esta vida no podremos llevarnos las cosas que poseemos. "Porque nada
hemos traído a este mundo, y sin duda nada podemos sacar" (1 Timoteo 6:7). (Lea
también Job 20:28; Eclesiastés 2:18.)
Pregunta: ¿Por qué es la mayordomía fiel una evidencia de buenas prácticas comerciales, y de
ética y madurez cristianas?
Siendo que todo lo que poseemos le pertenece a Dios, nosotros no somos más que mayordomos
suyos Debemos usar nuestro tiempo, talento y nuestras posesiones como Él nos dirija. Si nos
concede adquirir riquezas, Él tiene todo derecho de indicarnos qué hacer con ellas, ya que todo le
pertenece a Él. En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), Jesús dijo claramente que
somos responsables delante de El por todo lo que poseamos.
Enseñanza práctica
En Romanos 12:8 se incluye el don de dar entre los dones de servicio que Dios ha dado a la
Iglesia a fin de capacitarla para llevar a cabo su ministerio en el mundo. El don de dar se ha
definido como la habilidad de ganar dinero y ponerlo junto con otras posesiones al servicio de
Dios y el engrandecimiento de su reino.
33
Todos conocemos a personas que tienen esa gran habilidad que tantos buscan, conocida como
"el toque de Midas". Todo lo que tocan se convierte en dinero. Hay personas que saben
aprovechar toda oportunidad y convertirla en ventajas económicas.
En el don de dar está incluido el deseo de cooperar para la marcha de la obra del Señor. Los
creyentes que tienen este don hallan gran placer en compartir lo que poseen para beneficio de su
iglesia. Esto proviene de un corazón generoso.
Los que han recibido este don, así como la bendición de Dios sobre sus posesiones deben hacer
buen uso de las cosas que Dios les ha dado. La iglesia necesita el apoyo personal y monetario de
sus miembros; y éstos son bendecidos del Señor cuando ponen en práctica su don.
B. La verdadera prosperidad
Pregunta: ¿Qué relación hay entre la mayordomía cristiana y la prosperidad, según la Biblia?
¿Cuál debe ser nuestra razón de dar?
Las Escrituras enseñan claramente que la voluntad de Dios es que su pueblo sea próspero. Sin
embargo, muchos no están prosperando como debe ser. Eso puede ser porque muchos ven la
provisión divina como un plan general de bienestar social que no impone sobre el creyente
ninguna responsabilidad. Eso quizá ha generado esa filosofía tan común hoy, que pretende
recibirlo todo a cambio de nada. Se dice: "Cree y recibe, Y Dios te dará las peticiones de tu
corazón." Pero esta gente no reconoce que las promesas de bendiciones de parte de Dios vienen
solamente en respuesta a la obediencia a su Palabra y a la fidelidad en su mayordomía.
La fórmula para la prosperidad se encuentra bien claramente en Proverbios 3:9, 10. Si honramos
a Dios dándole la primera parte de lo que recibimos, Él nos prosperará. Muchos no pueden
aceptar el hecho de que, dando para el Señor incrementarán sus haberes. Este principio se
establece también en Proverbios 11:24-26. La promesa es que los generosos serán
enriquecidos "y el que saciare, él también será saciado". En cambio, "hay quienes retienen
más de lo que es justo, pero vienen a pobreza". (Lea 2 Corintios 9:6-10; Filipenses 4:10-19.)
C. Los diezmos
El ejemplo más antiguo de adoración en registrarse en las páginas de la Biblia fue acompañado
por ofrendas de posesiones materiales a Dios. Génesis 4:3-5 nos ofrece una descripción de las
ofrendas de los hermanos Caín y Abel. La ofrenda de Abel fue aceptada por Jehová porque
estaba de acuerdo con lo que se estipula en el mandamiento relacionado con las primicias del
rebaño. La primera mención del diezmo se hace con relación a Abraham, en Génesis 14:17-20.
Allí comprobamos que el patriarca le dio los diezmos a Melquisedec, rey de Salem, y sacerdote
del Dios Altísimo. Este incidente tuvo lugar antes del establecimiento de la ley mosaica. Jacob
también hizo votos cuando se le aparecieron Dios y ángeles, y les prometió dar el diezmo de todo
lo que adquiriera (Génesis 28:20-22).
34
Cientos de años más tarde, cuando Dios le dio a Moisés la ley para el pueblo, el diezmo formaba
parte de ella (Levítico 27:30-32). Dios dijo: "El diezmo será consagrado a Jehová." Todo lo
que el hombre posee le pertenece al Señor, pero el diezmo es consagrado para un uso especial.
La ley del diezmo no ha caducado. Dios llama "ladrones" a todos los que no traen los diezmos al
alfolí de su casa (Malaquías 3:7-10). Jesús no excluyó la ley de los diezmos en el Nuevo
Testamento. El dar los diezmos a Dios era una práctica vigente antes de la ley, y el principio de la
gracia de Dios no efectué ningún cambio en ella. Por el contrario, Jesús apoyo la enseñanza del
diezmo. (Lea Mateo 23:23; Lucas 11:41, 42.) Él dijo: "Esto es necesario hacer, sin dejar de
hacer aquello."
Los diezmos y las ofrendas son para la obra del ministerio. Esto no queda a criterio de cada
individuo para que haga lo que quiera. Las instrucciones de Dios son bien claras: "Traed todos
los diezmos al alfolí" (Malaquías 3:10). (Lea también Hebreos 7:1-8; 1 Corintios 9:7-12; 16:2.)
A. El favor de Dios
El oro y la plata pueden comprar muchas cosas, pero no lo pueden comprar todo. Por ejemplo,
no pueden comprar la salud física y mental. Nadie puede comprar ni un momento de verdadera
felicidad aunque posea montones de oro. Sobre todo, ninguna cantidad de dinero es suficiente
para comprar el favor de Dios. Y sin la gracia divina, ¿qué valor tiene realmente la vida del
hombre?
El pueblo de Dios recibe instrucciones divinas de la Palabra, impartidas por el Espíritu Santo. Su
Palabra nos enseña su perfecta voluntad. Nuestro crecimiento en la sabiduría de Dios sólo es
posible si seguimos atentamente sus instrucciones. El creyente sabe cuándo el Señor se agrada
de él; cuando su manera de vivir se rige por las enseñanzas de la Palabra de Dios.
Este tipo de sabiduría no nos cae de repente y sin esfuerzo de nuestra parte. Hay que recibirla
de Dios. Él nos la ofrece diariamente, pero debemos preparar nuestro corazón para aceptarla.
Debemos manifestar más placer y entusiasmo al recibir la sabiduría divina que cuando se nos
ofrece oro o plata.
El mundo está lleno de gente que lucha por adquirir fortuna; y muchos la han adquirido. Sin
embargo, no son personas dichosas, porque les falta esa gloriosa sensación de contar con el
favor divino.
B. La sabiduría celestial
Pregunta: ¿Qué posesiones son de mayor importancia para usted en su vida cristiana?
35
Es de suma importancia que todo creyente establezca sus prioridades de cómo debe ser, y
evalúe las cosas de este mundo de manera apropiada. Job descubrió que no hay riqueza ni
fortuna que pueda compararse al hecho de darle a Dios el primer lugar en su vida.
Salomón aprendió en su temprana edad que siempre que buscaba a Dios Él le daba sabiduría de
lo alto. El buscó a Dios tan pronto como ascendió al trono de Israel. Por su parte, el Señor está
dispuesto a darnos sabiduría, si estamos dispuestos a reunir las condiciones necesarias: amor,
estudio y obediencia a la Palabra de Dios. Su Palabra es un verdadero tesoro para nosotros.
Jesús dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas" (Mateo 6:33). Las Escrituras claramente personalizan la verdad. Ella está
personalizada en Jesucristo (Isaías 11:2; 1 Corintios 1:24, 30; Colosenses 2:3).
Enseñanza práctica
Jesús hizo uso de un buen número de parábolas relacionadas con el dinero y las propiedades.
Muchas de ellas giran en torno a las funciones de un mayordomo. El mayordomo era un siervo
que casi no tenía propiedades, sino que se dedicaba a cuidar de las posesiones de su señor. En
sus manos quedaba la administración de los bienes de su amo, la cual tenía que desarrollar de
una manera sabia. Si se comportaba honrada y fielmente, podía estar seguro de que recibiría una
recompensa justa.
La Biblia dice que nosotros también somos mayordomos. Todo lo que está en nuestras manos
nos ha sido dado por Dios. Lo que tenemos no lo hemos ganado ni nos pertenecía. El Señor nos
lo ha confiado, y somos responsables de administrarlo sabia y adecuadamente para su gloria.
¿Ve usted sus recursos como cosas suyas, o está consciente de que todo le ha sido confiado por
Dios?
¿Está usted haciendo uso de todas estas cosas para su propio placer, o para la gloria del Señor?
LA MAYORDOMÍA
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo Unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. —Juan 3.16
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. — Mateo 28.19
Contenido
36
Prólogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …………………………………………….5
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………..8
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ………………………………………………………24
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………… 44
37
Lección 4: Usando los recursos naturales de Dios . . . . . . . . . …………………………...59
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………… 60
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………... 6
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ………………………………………………………18
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . …………………………………………………….....28
38
A. Somos embajadores con una misión específica. …………………………………………………. 29
D. Conclusión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …………………………………………………..34
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………… 38
Contenido
Prólogo
Vivimos en tiempos peligrosos. La Biblia dice que en los últimos tiempos vendrán días
difíciles: “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios,
blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables,
Calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos,
infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero
negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3.2–5).
Los versículos citados anteriormente describen de forma clara los problemas que surgen cuando
las personas se aman a sí mismas y a los deleites de la vida más que a Dios y a los demás. Tales
personas son orgullosas, rehúsan reconocer que Dios es dueño de todas las cosas y que ellos
nada más son mayordomos de las posesiones de Dios. Estas personas necesitan un cambio de
corazón antes que puedan entender y practicar la mayordomía cristiana.
Este estudio fue escrito con el propósito de edificar a los cristianos. El autor no pretende tener
todas las respuestas, pero aborda casi todas las áreas de la vida cristiana que tienen que ver con
la mayordomía. Nosotros esperamos que al estudiar este tema usted reciba muchas bendiciones
y que sea lleno “del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para
que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y
creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1.9 10).
39
LECCIÓN 1
DIOS, EL DUEÑO ABSOLUTO Y UNIVERSAL
Introducción: Usted tal vez se sorprenderá si le dijera que nosotros no poseemos nada. Nos
hemos educado diciendo: Esta es mi casa, mi dinero, mi familia, mi vida, mi tiempo, mis talentos,
etc. Nuestra tendencia es exigir muchas cosas para el beneficio de nosotros mismos. Pensamos
que el dinero que nos ganamos es nuestro y que las cosas que compramos con nuestro dinero
son nuestras. Estamos convencidos de que poseemos estas cosas y que si alguien nos las quita,
es un acto de robo. Cuando Dios manda que no robemos se sobreentiende que hay un dueño
legítimo para cada cosa. Este concepto es bíblico. Cuando Ananías le mintió al Espíritu Santo
acerca de la venta de su tierra, Pedro preguntó: “Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida,
¿no estaba en tu poder?” (Hechos 5.4) Así que nosotros tenemos razón al decir que somos los
dueños. Pero debemos confesar que nosotros no somos los dueños en el sentido más literal de la
palabra dueño, pues la Biblia nos enseña que todas las cosas pertenecen a Dios. Para
conveniencia, nosotros hablamos de “poseer” las cosas, y usamos los adjetivos posesivos “mi” y
“mío” al referirnos a las cosas que tenemos. Todo lo que cualquiera posee en esta vida es nada
más una parte de la mayordomía que Dios le dejó. Dios es dueño de todo. Cuando hablamos de
lo que nosotros poseemos, hablamos desde un punto de vista puramente terrenal. Sin embargo,
en esta lección y a lo largo de este estudio nosotros estaremos analizando este tema desde un
punto de vista que toma en cuenta el cuadro más amplio. Nuestra meta será mostrarle la realidad
que sólo Dios es dueño en sentido absoluto, y nosotros nada más somos mayordomos. Que Dios
lo bendiga al estudiar esta lección. Prepare su corazón para recibir y hacer lo que Dios le enseñe
por medio de la misma.
Lección 1
1. Pruebas que demuestran que Dios es dueño de todo. (Escriba junto a la cita bíblica lo que le
pertenece a Dios.)
40
• Nehemías 9.6:_______________________________________________________________
• Job 41.11:__________________________________________________________________
• Salmo 50.9–12:_____________________________________________________________
• Ezequiel 18.4:_______________________________________________________________
• Hageo 2.8:_________________________________________________________________
• Mateo 6.13:________________________________________________________________
• Romanos 13.1:______________________________________________________________
• Bosquejo de la lección
41
terminar un trabajo, ¿puede usted crear más tiempo? No, nosotros no podemos crear nada. Sólo
Dios puede hacer algo de la nada. Esto hizo él cuando formó el universo. Por eso, todo ser
humano debe reconocer que sólo Dios es capaz de poseer algo. “Señor, (...) tú creaste todas las
cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4.11).
b. El hombre no tiene control absoluto sobre nada
¡Qué vanos son los títulos y los demás documentos que el hombre tiene para probar que es
dueño! En un instante, Dios puede reducir a cenizas y escombros las mansiones que los hombres
“poseen”. En tiempo de guerra toda su “propiedad” puede ser usada por el gobierno para la
guerra. Y en cualquier momento el fraude y el robo pueden quitarle la supuesta propiedad a
cualquiera. Es imposible que el hombre tenga control absoluto sobre alguna cosa que dice ser
suya. Ya que no podemos controlar por completo nuestras posesiones, queda claro que nosotros
no somos los verdaderos dueños de las mismas, sino que lo es el que ejerce control absoluto
sobre estas cosas. Y ¿quién es ése? Job sabía que es Dios. Él dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó”
(Job 1.21). El que posee puede demostrarlo por medio de su control.
c. Dios ya lo posee todo
¿Tiene usted una escritura segura para “su” terreno? Imaginemos que usted compró su terreno y
se le dio una escritura, la cual usted registró en la municipalidad. Ahora el gobierno de su país lo
reconoce a usted como dueño legítimo de ese terreno. Es una escritura segura, ¿verdad? No, no
es segura. Por ejemplo, supongamos que hay un proyecto para hacer una carretera desde un
pueblo a otro y esta ruta pasa justo por el centro de su propiedad. ¿Qué hará usted? ¿Presentará
su escritura y amenazará con llevar el caso a un juicio? ¿Eso impediría que esa carretera pase
por su propiedad? Por supuesto que no. Su escritura está sujeta a lo que el gobierno quiera.
Entonces, usted no tiene una escritura segura. Además, el dueño original, Dios, todavía mantiene
todos los derechos sobre su propiedad. Quizá usted nunca lo había pensado, pero la escritura
que usted tiene para “su” propiedad, aunque es legal, es sólo un arrendamiento de Dios. “De
Jehová es la tierra y su plenitud” (Salmo 24.1). Así que usted nada más arrienda su terreno de
Dios.
a. Es orgulloso
Dios es dueño absoluto del universo, no sólo porque él es tan fuerte que nadie se lo puede quitar,
sino porque es dueño por derecho.
De todas las cosas que Dios creó, el hombre pecador es el único ser viviente en todo el universo
que trata de negar esta verdad.
Dios posee todo simplemente porque él es Dios. Al estudiar la Biblia, nosotros podemos
asegurarnos que así es. Los atributos de Dios, tales como su omnipotencia y santidad, hacen que
Dios no tenga ningún rival que represente amenaza alguna al hecho que él es propietario
absoluto de todo lo que existe. No obstante, el hombre incrédulo siempre sigue pensando que él
mismo es el dueño de las cosas que posee, aun cuando a menudo ve que no las puede controlar
como quisiera.
Es a causa del orgullo que las personas no reconocen que Dios es dueño absoluto de sus
posesiones. Lucifer tampoco quiso reconocer que Dios es dueño de todo. Por eso Dios lo echó
del cielo. ¿Cuál fue el pecado principal de Lucifer? ¡El orgullo! Hoy los descendientes espirituales
42
de Lucifer demuestran las mismas tendencias al afirmar que ellos son los propietarios de las
cosas que poseen.
La gente se enorgullece por sus riquezas, sus familias y sus talentos. Abusan de todas estas
cosas para promover sus propios intereses. Incluso el propio evangelio sufre abuso porque los
hombres se benefician de ello para su propia gloria. Dios desea que las personas se humillen y
reconozcan que ellos no son los dueños de estas cosas, sino solamente mayordomos,
encargados de las mismas. “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te
glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4.7)
Dios le ha encargado a toda persona que sea mayordomo fiel de su creación. Dios les dijo a Adán
y Eva:
“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en
las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1.28). Este
deber de cuidar las cosas de Dios no era solamente para Adán y Eva; es para usted también.
A los mayordomos hoy día también los llamamos gerentes. Un gerente es responsable por las
cosas y asuntos de otro. En el mundo actual, muchos desean llegar a ser un gerente de alguna
empresa. Ser un gerente es un honor. Un gerente normalmente recibe cada vez más
responsabilidad en la compañía al mostrarse digno de confianza. En muchos casos, los dueños
casi ni se dan cuenta cómo marcha su negocio porque confían demasiado en su gerente. Al
aumentar las responsabilidades del gerente, por lo general aumenta su sueldo. Supongamos que
cierto gerente sigue ascendiendo en sus responsabilidades en la empresa. Al llegar a ser
responsable de toda la empresa, a él se le ocurre que él ahora es el dueño, que puede manejar la
empresa como a él le dé la gana... y que puede también quedarse con la ganancia. ¿Por cuánto
tiempo esta persona seguiría siendo gerente? Sólo hasta que el dueño se dé cuenta de su delito.
¿Y qué pasa con el gerente al final? Va para la cárcel.
Usted es uno de los gerentes de Dios. Nada de lo que está bajo su mando es suyo. Su propia
vida es propiedad de Dios y se la ha dado para vivirla como él manda. Usted debe usar las
capacidades que él le ha dado para traer honra y gloria a Dios, el dueño. Incluso su tiempo, cada
minuto de su vida, le pertenece a Dios. Dios requiere que usted maneje todo de acuerdo con sus
instrucciones: el dinero, la propiedad, la familia, el tiempo y los talentos que le ha dado. Dios va a
recompensarle si los maneja bien. Pero le castigará duramente si desatiende sus
responsabilidades como gerente, pues al desatender estas cosas no está usted malgastando sus
propios recursos, sino los de Dios. Jesús contó una historia en Lucas 12.16–21 que enseña
algunos puntos importantes de la mayordomía. Estudie esta parábola.
Lucas 12.16–21
43
Rico había producido mucho yo te he
bendecido.””
(v. 16). ,
¡“Y él pensaba dentro de sí, Comparte tus frutos “¿Cómo yo puedo sacar
Diciendo: ¿Qué haré, porque no con los necesitados mayor provecho de todo esto?”
tengo dónde guardar mis frutos?”
(v. 17)
“Y dijo: Esto haré: derribaré mis “No olvides que yo soy “Estas cosas son mías
“Y diré a mi alma: Alma, muchos “Ya te has olvidado “¡Ajajá, ya soy rico!”
“Pero Dios le dijo: Necio, esta “¿No te había dicho que “¡Ay, qué mala suerte!”
Preguntas de estudio
1. En el Salmo 24.1 vemos que Dios es dueño de todo. Según el versículo 2, ¿por qué es así?
3. Escriba tres razones que confirman que el hombre en verdad no puede poseer nada.
a.
44
b.
c.
4. ¿Por qué los hombres carnales se burlan del concepto que Dios es el dueño de todo?
5. Explique qué tiene que ver el orgullo con nuestro concepto de ser dueño.
9. En la historia que contó Jesús en Lucas 12.16–21, ¿cuál fue el concepto erróneo del hombre
rico?
10. ¿Qué hubiera podido hacer el hombre rico con su gran cosecha para que Dios lo hubiera
podido bendecir en vez de maldecir?
1. Generosidad
La iglesia cristiana apenas había nacido cuando los cristianos empezaron a vender sus
posesiones y a compartir el dinero que recibían para suplir las necesidades de los que no tenían
suficiente. Su actitud en cuanto a los bienes materiales era como se describe en el siguiente
versículo: “Y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía” (Hechos 4.32). Ésta es la
actitud de cada persona que se ha rendido por completo al señorío de Jesucristo. Debido a esta
actitud, cuando hay una necesidad dentro o fuera de la hermandad, los cristianos buscan
maneras de ayudar. Dios vive en ellos, haciéndoles abundar para su gloria porque ponen todas
sus cosas a disposición de quien se las ha encomendado.
Un cristiano es una persona que voluntariamente afirma que Jesucristo tiene derecho, por
creación y por redención, de manejar cada detalle de su vida. El cristiano se rinde
incondicionalmente al señorío de Jesucristo. Si alguno profesa ser cristiano, pero no demuestra
por medio de su vida que Cristo es el Señor de su vida y de las cosas que él posee, entonces tal
persona no es cristiana.
Existen dos razones principales por las que Cristo tiene derecho a ser Señor en nuestras vidas.
Primeramente, somos de él porque él nos creó (véase Juan 1.3). Aun nuestra vida se la debemos
a él. No hay ninguna razón por la que nosotros no debamos sujetarnos por completo a su
voluntad.
Además, somos de Cristo porque él nos redimió. Cuando el hombre pecó, Satanás “secuestró” el
género humano y lo sometió a él. Pero La salvación de Cristo es el puente por El cual pasamos
del señorío de Satanás al señorío de Cristo:
45
El reino de satanás El reino de Dios
La Salvación de Cristo
Que por el temor gracias al Padre que nos del pecado y hechos
Durante toda la vida sujetos la herencia de los santos por vuestro fruto la
Los que por fe en Cristo se arrepienten y se convierten en cristianos son restaurados, redimidos y
hechos parte otra vez de la familia de Dios. “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6.20).
En muchas iglesias se habla mucho de la salvación, pero muy poco del señorío de Cristo y de la
mayordomía. Ellos alaban a Jesús como Salvador, mas no quieren que sea su Señor. Lo más
triste es que Cristo no seguirá siendo Salvador en la vida del que rehúsa sujetarse a él como
Señor. Los hombres deben comprender que la salvación es ese puente glorioso que los
pecadores pueden usar para cruzar desde el reino opresor de Satanás al reino de Dios, donde
Cristo gobierna.
El ejemplo de Saulo de Tarso, cuando se convirtió en cristiano, demuestra la actitud que Dios
desea ver en la vida de cada cristiano.
Lea Hechos 9.3–9. Cuando le rodeó una luz del cielo, él cayó postrado en tierra y
preguntó: “¿Quién eres, Señor?” Al saber que era Jesús, preguntó: “Señor, ¿qué quieres que yo
haga?” En muchas “conversiones” las personas no son como Saulo, sino que se levantan,
usurpan la corona del Rey Jesús y declaran: “Así haré yo con mi vida”. Tal actitud no cabe dentro
del reino de Jesús.
3. Valores santificados
46
El hombre valora las personas de acuerdo con lo que puede ver con sus propios ojos. Al hombre
que se ve que tiene mucho dinero se le respeta mucho. Al hombre pobre se le tiene lástima o se
le desprecia. Pero Dios no valora así a las personas: “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues
el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel
16.7). Esto lo dijo Dios justo antes de tomar a un muchacho pobre y humilde y hacerlo rey de
Israel. Dios hoy nos quiere enseñar que no debemos tomar en cuenta ni la apariencia de un
hombre ni la abundancia de sus cosas para valorarlo. Fíjese más bien en su carácter. Cuando las
cosas y el dinero ya no influyen en nuestra opinión acerca de una persona, nosotros empezamos
a ver su carácter. En la iglesia, ni el dinero, ni los talentos, ni los dones espirituales deben tener
alguna parte en la valoración espiritual de un individuo. Sin embargo, su uso de estas cosas sí
nos enseña algo acerca de su carácter. Toda la superficialidad del sistema del mundo pierde su
brillo cuando los hombres reconocen que todo es de Dios. Entonces ellos empiezan a apreciar a
otros por lo que son en lugar de por la cantidad de cosas que poseen. ¿Valora usted las cosas y
las personas como Dios las valora, o como el hombre? El buen mayordomo cristiano vive a base
de valores santificados.
“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza” (Salmo 100.4).
Dios nos manda muchas veces que debemos alabarlo y darle gracias. El primer paso hacia la
incredulidad y la perversión que se describen en Romanos 1 es el de ingratitud y falta de
alabanza (véase Romanos 1.21). Así que, no es de maravillarnos si Dios nos exhorta a darle
gracias. “Dad gracias en todo” (1 Tesalonicenses 5.18). “Dando siempre gracias por todo al
Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5.20).
Dios también desea escuchar nuestras peticiones. Él nos dice que debemos pedir, buscar y
llamar para recibir sus bendiciones. Pero, ¿por qué pedirle si siempre hemos tenido lo necesario?
Porque si le pedimos, entonces eso nos recuerda que toda nuestra vida depende de él. No somos
los dueños de nada, sino solamente mayordomos. Un dueño nunca tiene que dar gracias a nadie
por las cosas que él tiene. En cambio, el mayordomo le debe todas las gracias a su amo, pues él
no posee nada. De la misma manera somos nosotros los cristianos con nuestro Padre celestial,
quien es dueño de todas nuestras posesiones.
Preguntas de estudio
1. ¿Qué actitud mantuvieron los primeros cristianos en lo que se refiere a sus posesiones?
2. ¿Cuáles son las dos razones principales por las que Cristo tiene derecho a ser Señor en
nuestras vidas?
3. Escriba aquí el versículo de la Biblia que afirma que Dios lo posee a usted en cuerpo y espíritu.
4. ¿Qué sucede cuando una persona rinde su voluntad humana al señorío de Cristo?
5. ¿Qué pasa con la persona que profesa que Cristo es su Salvador, pero no quiere que sea su
Señor?
47
7. ¿Qué piensa usted qué pasaría con la economía de su comunidad si todos estuvieran
convencidos de que Dios es dueño de todo?
Ya estudiamos acerca de cómo Dios es dueño de todo, y hemos notado las bendiciones de vivir
una vida de mayordomía bajo el señorío de Cristo. Pero, ¿será posible hacer de todo esto una
realidad diaria? ¿Todavía irá usted al pueblo con su bicicleta para hacer sus compras
con su dinero? ¿Se impacientará cuando alguien le atrasa en su trabajo o toma un poco
de su tiempo? Pues de todos modos, ¿no es esta su vida? De nada nos sirve saber todos los
principios bíblicos relativos a la mayordomía si no los aplicamos a nuestra vida diaria. Otros verán
si usted es fiel en su mayordomía por su manera de hablar y por lo que usted hace. ¿Confía usted
en las riquezas materiales? ¿Usa sus bienes para el reino de Dios? La gente sabrá si es
mayordomo fiel por su manera de usar las cosas que Dios le ha encomendado.
2. Todas mis posesiones en verdad pertenecen a Dios. ¿Acaso he rendido toda mi vida y
todas mis posesiones a Dios? ¿Sería duro para mí confiar en Dios si él de repente me quitase
todo lo que me ha dado?
3. No tengo ningún derecho. ¿Me siento herido cuando me tratan injustamente? ¿Acaso
reconozco como debo que ya no tengo ningún derecho?
4. Mi tiempo es de Dios. ¿Acaso me impaciento cuando tengo que sacar tiempo de mi horario
para ayudar a otra persona? ¿Me impacientaría si realmente creyera que mi tiempo es el tiempo
de Dios y que él controla las circunstancias en mi vida?
5. Voy a dar en vez de acumular. ¿Qué porcentaje de lo que Dios me ha dado estoy dispuesto a
dar a la iglesia o a otras necesidades? ¿Cuánto tiempo doy a Dios en servicio espiritual? ¿Qué
tan grande porción de mis talentos invierto en promover el reino de Dios?
6. Voy a poner por obra las enseñanzas que aprendo en este estudio. ¿De qué me valdrá
saber estas enseñanzas si no estoy dispuesto a ponerlas por obra? Vale más que permita que
estas verdades afecten mis actitudes, estilo de vida y planes para el futuro, porque reconozco que
todo pertenece a Dios.
ALTO
LECCIÓN 2
LA INVERSIÓN Y LOS DESPERDICIOS
Introducción
48
En la primera lección estudiamos una verdad fundamental de la mayordomía cristiana: Dios es
dueño absoluto de todo. Si realmente creemos esto, ahora estamos listos para colocar la piedra
angular sobre este fundamento sólido. Esa piedra angular consiste en entender claramente la
diferencia entre la inversión y el desperdicio. Para ser un buen administrador de algo, se tiene que
saber distinguir entre lo que es inversión y lo que es desperdicio. Esto parece ser bastante fácil, y
en muchos casos lo es, especialmente cuando se toma en cuenta sólo lo material. Permítame
ilustrar la diferencia. Imaginemos que usted tiene mil pesos. Usted se los ganó y puede gastarlos
como le plazca. Con ese dinero pudiera dar un paseo turístico por todo su país. Por supuesto, eso
sería un desperdicio completo porque al regresar a casa se dará cuenta que ya no tiene ni el
dinero ni ninguna otra cosa a cambio del mismo. Otra opción sería esconder esos mil pesos en
algún lugar seguro dentro de su casa. Diez años después todavía serían mil pesos, pero de
seguro su valor sería menos debido a la devaluación. Durante diez años ese dinero no hubiera
servido para nada, pero tampoco hubiera sido una pérdida tan drástica como echarlo todo a
perder dando un paseo turístico. Pero hay una tercera opción. ¿Por qué no usar ese dinero para
sembrar algunas hortalizas? Compre semillas y fertilizante, siembre lo que va a sembrar, cuídelo
y en el momento de la cosecha, venda su producto. Es posible que usted saque el doble o el triple
de lo que invirtió. Los primeros dos ejemplos por lo general se reconocerían como desperdicio, el
último como inversión.
Pero la diferencia entre la inversión y el desperdicio no siempre es tan obvia. Muchos otros
factores pudieran influir en los casos que mencionamos. Por ejemplo, supongamos que usted en
verdad no necesita esos mil pesos, pero un vecino suyo sufre una tragedia y necesita ayuda.
¿Sería correcto en tal caso invertir su dinero en una siembra de hortalizas en vez de ayudar al
vecino? O supongamos que usted ya está tan ocupado con otro trabajo que tener que cuidar esas
hortalizas le quitaría todo su tiempo libre que anteriormente pasaba estando con su familia. El
materialista no toma en cuenta ninguna de las circunstancias que mencionamos. Pero el cristiano
sí las toma en cuenta. Para el cristiano, una buena inversión no es siempre lo que gana más
dinero y el cristiano no siempre considera como un desperdicio lo que no le trae ingresos
monetarios.
Hay dos maneras muy distintas de calcular la inversión y el desperdicio. Casi todos los calculan
sólo a base de las ganancias materiales. Sin embargo, el cristiano no puede aceptar esa manera
de pensar. El cristiano calcula la inversión y el desperdicio haciéndose la siguiente
pregunta: ¿Acaso esto glorificará a Dios? Ésta es la manera de calcular que queremos enfocar en
esta lección. Ojalá que al terminar de estudiar esta lección usted también llegue a calcular todo,
haciéndose esta misma pregunta.
La mayordomía cristiana se resume en usar para la gloria de Dios lo que él nos ha dado y en ser
usados nosotros mismos en la manera que mejor promueva al reino de Dios. Esto es inversión y
glorifica a Dios. El rehusar someter nuestros recursos y nosotros mismos a la entera disposición
de Dios constituye desperdicio.
“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y
por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4.11).
49
Una Comprensión de lo que la inversión y el desperdicio Constituye.
• Bosquejo de la lección
Jesús les contó una parábola a sus discípulos de un hombre rico que tenía un mayordomo. Los
empleados fueron al hombre rico y le dijeron que su mayordomo estaba malgastando sus bienes.
Este hombre rico llamó a su mayordomo y le dijo: “Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no
podrás más ser mayordomo” (véase Lucas 16.1–2). Lo que menos desea un dueño es tener un
mayordomo que desperdicia lo que está a su cargo.
¿Piensa usted que Dios pasará por alto nuestra irresponsabilidad si malgastamos el dinero,
tiempo y otros recursos que él nos ha dado para que los administremos? Claro que no. Un
mayordomo se contrata para que aumente los bienes de su amo. Malgastar los bienes de su amo
es lo peor que un mayordomo puede hacer. No es de extrañarse que al mayordomo de esta
parábola le quitaran su puesto. Justo antes de esta parábola, Jesús le había contado otra
50
parábola a la gente (véase Lucas 15.11–32) acerca de un joven derrochador. A esta parábola le
pondremos por título:
Hace mucho tiempo un hombre tenía una propiedad y dos hijos. Según la costumbre de aquel
tiempo, el padre algún día repartiría su propiedad entre sus dos hijos. Pero el hijo menor se negó
a esperar y exigió que se le diese su parte de inmediato. Así que el padre dividió sus bienes entre
sus dos hijos. El hijo menor se fue lejos de la casa para que su padre no pudiera ver en qué
gastaba el dinero. Allí el pródigo malgastó su herencia. Una parte la malgastó en mujeres; el resto
lo derrochó en busca de otros placeres. Tal desperdicio no pudo sino conducir a la ruina
completa. Y así fue que se le acabó el dinero a este hijo menor al mismo tiempo que aconteció
una gran hambre en la tierra donde estaba. De manera que este joven que había heredado una
fortuna se encontraba en la pobreza más miserable y se vio obligado a pedir trabajo. Por fin, él
consiguió un trabajo cuidando cerdos. Estando allá en el campo con los cerdos, el hambre del hijo
pródigo lo llevó a la desesperación. Tenía tanta hambre que deseaba comer las algarrobas que
comían los cerdos, pero nadie se las daba. En su desesperación se detuvo a pensar. Pensó en su
padre. Él sabía que su padre, que tenía a su cargo la otra parte de la herencia, todavía estaría
ganando dinero. Él era ese tipo de administrador. Su padre manejaba bien lo que tenía, pero no
era materialista. Él también sabía que su padre era un hombre bondadoso y que siempre
ayudaba a los necesitados.
Al joven se le ocurrió que, aunque había pecado contra su padre, él de seguro le daría la
bienvenida con el puesto de un peón.
El joven se dispuso a regresar a su casa. Él se sentía mal por todo lo que había malgastado. Sin
lugar a dudas, él había aprendido mucho por medio de los golpes duros de la vida. Cuando él iba
llegando a casa, su padre lo vio. Él corrió al encuentro de su hijo, se echó en su cuello y lo besó.
¡Qué escena debió haber sido aquella! Si alguien hubiera visto a esos dos ese día bien hubiera
podido preguntarse quiénes eran ellos y porqué se abrazaban. El infeliz muchacho estaba vestido
de harapos, mientas que su padre estaba bien vestido.
Tal era el contraste entre los dos hombres que se abrazaron ese día en el camino. Estos dos
hombres habían seguido caminos totalmente opuestos. El uno se hizo rico; el otro pobre.
Es mucho lo que podemos aprender de esta parábola acerca del contraste entre una buena y una
mala mayordomía, la cual nos da una idea similar de la diferencia entre invertir o desperdiciar.
Cristo quiso enseñarnos a través de esta parábola que debemos usar sabiamente todo lo que él
nos da en lugar de derrocharlo.
Preguntas de estudio
2. Escriba las tres razones que ofreció la Lección 1 de por qué el hombre no puede poseer nada.
a.
51
b.
c.
5. Escriba lo que Jesús quiso enseñarnos al relatarnos la parábola del hijo pródigo.
1. El materialismo
Esta teoría pone al ego como señor de la vida y no toma en serio ni a Dios ni a la eternidad.
Aunque la mayoría de las personas materialistas dicen que no son egoístas ni avaras, las mismas
practican el egoísmo a diario en sus negocios. Tal vez regalan alguna cosita de vez en cuando al
vecino pobre o tal vez hasta echan montones de dinero en la ofrenda. Sin embargo, su actitud y
manera de actuar con relación a su dinero y demás cosas es muy materialista.
El cristiano no maneja su dinero y sus cosas sólo para tener la mayor ganancia material, sino
para glorificar a Dios. Los cristianos verdaderos no son materialistas. Ellos ven más que sólo las
cosas físicas; se enfocan en las cosas eternas. Para los cristianos, el dinero que se usa para la
gloria de Dios es una buena inversión, aunque no traiga ganancias materiales.
Además, para ellos lo que se usa en algo que no le trae gloria a Dios es un desperdicio, aunque
traiga mucha ganancia económica. Los cristianos manejan su dinero y sus bienes para la gloria
de Dios porque reconocen que todo lo que ellos tienen le pertenece a Dios.
Un buen mayordomo aumenta los bienes de su amo. Como cristianos, nosotros aumentamos los
bienes de nuestro amo celestial al usarlos y al ser usados nosotros mismos de la manera que le
trae la mayor gloria a Dios. La gloria de Dios es lo principal en la mayordomía cristiana.
Cualquiera puede entender el mandamiento que se encuentra en 1 Corintios 10.31: “Si, pues,
coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.
La destrucción descuidada de cualquier recurso no glorifica a Dios. Él creó todas las cosas, cada
una con un propósito distinto. Casi todos estaríamos de acuerdo en que es malo destruir los
recursos que Dios nos ha dado. Sin embargo, los recursos más comunes son los que a veces
destruimos y los que manejamos incorrectamente más a menudo.
52
Uno de los recursos más comunes es la comida. La manera más común en que se desperdicia la
comida es al comer demasiado.
La Biblia condena la glotonería, o sea, comer en exceso. Como cristianos, nosotros deseamos ser
buenos mayordomos de Dios. Por consiguiente, no debemos comer sólo para darnos el gusto de
una buena comida. Además, debemos ser prudentes en cuanto a las comidas que compramos,
evitando gastar dinero en comprar comidas de poco valor nutritivo.
Vivimos en un tiempo en que el mundo tiene sus modas y cosas que según ellos son necesarios.
El último estilo de reloj o de zapatos es lo que más cuesta y no necesariamente es lo mejor.
Generalmente constituye un gran desperdicio de recursos estar comprando estas cosas de un
valor monetario tan caro en lugar de comprar las que podemos usar y no son tan caras.
La Biblia dice que “en el barbecho de los pobres hay mucho pan; más se pierde por falta de juicio”
(Proverbios 13.23). Tal vez la manera en que estos pobres pierden la mayor parte de este pan es
por falta de administrar bien el tiempo que Dios les ha dado. Dios nos da el tiempo para que lo
utilicemos en algo bueno. Dios condena la pereza (véase Romanos 12.11; 2 Tesalonicenses
3.10–12; Hebreos 6.12). ¡Él no quiere que seamos ociosos, sino que trabajemos para él! La
verdad es que muchas personas son demasiado flojas en el trabajo. Muchos desperdician el
tiempo. Por esa razón Dios no los puede bendecir. Dios siempre es glorificado cuando usamos
con sabiduría los recursos que él nos da, ya seamos agricultores, mecánicos, carpinteros o si
hacemos cualquier otro tipo de trabajo provechoso.
El mal manejo en cualquier tipo de negocio desperdicia mano de obra, materia prima y
oportunidades. Los buenos gerentes son aquellos que son eficientes. Pero la verdad es que a
pesar de tener un gerente bueno y eficiente cualquier negocio grande tiene más desperdicios que
los pequeños. Esto se debe a que es más difícil administrar de manera eficiente todos los detalles
de un negocio grande. Y cuando un negocio tiene un gerente que es culpable de mal manejo,
entonces ese negocio muy pronto llega a ser ineficiente... y la ineficiencia desperdicia montones
de recursos en poco tiempo. Existen negocios que por su buen estado económico pueden darse
el lujo de desperdiciar algo; no obstante, esto no justifica el desperdicio. El mayordomo cristiano,
aunque económicamente pueda darse el lujo de desperdiciar algún recurso, tratará de evitarlo
porque reconoce que desperdiciar los recursos de Dios por puro gusto es malo.
En la economía de cualquier país se ocupan por lo menos algunos negocios grandes para que la
misma marche con éxito. Pero como cristianos, nosotros debemos considerar con cuidado
cualquier oportunidad que se nos presente de agrandar nuestro negocio.
Supongamos que hay un granjero cristiano que ha trabajado duro y ha economizado y ahora tiene
suficiente para comprar otra finca, además de la que tiene. ¿Acaso él debe hacerlo? Viéndolo
desde el punto de vista del materialista, parece una tontería no agrandar la hacienda de uno.
53
Pues esto fomentaría más ingresos que a su vez se pudieran invertir para hacer aún más
ganancia.
¡Nuestra tendencia es ser materialista! Cuando se nos presentan oportunidades como éstas,
entonces lo primero que hacemos muchas veces es calcular a ver si con esto podremos ganar
dinero. Cuando hemos establecido que sí, o sea que promete ser un proyecto exitoso,
empezamos a trabajar en ello. Y sólo después pensamos seriamente en cuáles son los efectos
que dicho proyecto pudiera ejercer en nuestra vida espiritual.
¿Acaso esta oportunidad económica puede redundar en favor de la gloria de Dios? El impulso
humano de ganar dinero debe sujetarse completamente a Dios. Este impulso en sí no es malo.
Existen tres razones legítimas por las que es necesario que ganemos dinero:
No obstante, es posible abusar de cada una de estas razones. Por ejemplo, unos dicen que
trabajan “para mantener a su familia” cuando en realidad lo hacen sólo para brindarles más lujos y
placeres carnales.
Hay personas que afirman que si ellos tan sólo pudieran ganar un poco más de dinero, entonces
ayudarían a apoyar a las misiones. Sin embargo, el dinero que ganan ellos lo siguen invirtiendo
en negocios más y más grandes o lo gastan en lujos que ni remotamente tienen que ver con las
misiones.
El mayordomo fiel y verdadero desea cumplir con el llamamiento que Dios le ha dado. Dios llama
a algunos a que ganen dinero para entregarlo a la causa de Cristo. Puede ser que parezca que tal
cristiano tiene las mismas metas en la vida que el materialista. Pero hay una gran diferencia: el
cristiano con el llamamiento de ganar mucho dinero entrega sus ganancias a la causa de Cristo y
para el bien de otros, mientras que el materialista utiliza sus ganancias para fines egoístas y
ambiciosos. Dios también llama a algunas personas a dejar su impulso natural de ganar dinero
para así poder dar testimonio en una comunidad de pocos recursos económicos. Recuerde esto:
si Dios le está llamando a usted para que le sirva en un puesto que no rinde mucho dinero, usted
nunca le podrá ofrecer a Dios suficiente dinero para sustituir a lo que él le está llamando a hacer.
Dios pone a cada cristiano en un lugar donde puede servirle y donde le es de agrado a él. Dentro
de este marco, Dios le da cierta capacidad de ganar dinero. ¿Cuánto dinero el cristiano debe
ganar y guardar para sí? Un principio bíblico que nos ayuda a saber la respuesta a esta pregunta
es el hecho que el llamado de Dios en la vida de uno siempre armoniza con la mayordomía
bíblica.
54
Como cristianos, nosotros debemos tener mucho cuidado de no permitir que el espíritu de codicia
se apodere de nuestro impulso natural y legítimo de ganar dinero. La codicia termina con los
valores espirituales y malgasta muchas áreas de la vida cristiana. Por el amor al dinero se
sacrifica el bienestar del hogar, el amor hacia los hermanos y la devoción personal.
Cada cristiano puede conocer el nivel económico que debe tener al prestar atención a la voz del
Espíritu Santo y al tomar en cuenta todos los requisitos bíblicos para su vida. Cualquier posesión
que se tenga además de esto resulta en pérdida espiritual.
Hemos estudiado algunos principios acerca de la mayordomía, los cuales el mundo tiene por
extremistas. ¿Qué pasaría si a partir de hoy usted empezara a aplicar cada uno de estos
principios de la mayordomía en su vida? Si usted es uno de esos cristianos que durante toda su
vida ha sido materialista, entonces habrá muchos cambios revolucionarios en su vida:
• Hasta pueda que sea necesario que se traslade a vivir a otra parte para traerle mayor gloria a
Dios.
Antes usted ni consideraba estas cosas porque lo hacía todo para obtener ganancia propia y no
para la gloria de Dios.
No se avergüence usted de hacer esos cambios. Hay cristianos que descubren al cabo de
muchos años que han vivido una vida egoísta. Si Dios le muestra a usted que ha vivido así, él
ahora requiere que cambie sus prioridades materiales. Si Dios le está llamando a hacer algunos
cambios en su vida, avergüéncese de no cambiar.
¿Qué si al analizar su sistema de valores ve que está ganando más dinero de lo que realmente
necesita? Aquí hay tres cosas que puede ser que Dios le esté pidiendo que haga en este caso:
1. Quizá Dios quiere que le ofrezca todo el dinero extra para ayudar en su obra. Hay muchas
necesidades en este campo. Tal vez usted dice que siempre le da al Señor el diezmo. Pero,
¿sabe qué? El Nuevo Testamento ni siquiera dice en ninguna parte que Dios espera que le dé el
diez por ciento de sus ganancias. Los principios del Nuevo Testamento que se aplican a las
ofrendas son: “Según haya prosperado” (1 Corintios 16.2) y: “Cada uno dé como propuso en su
corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9.7).
Si Dios le ha prosperado mucho, pueda que él pida que le dé el noventa por ciento de sus
ganancias.
55
2. Puede ser que Dios pida que sólo haga sus trabajos materiales durante una parte de cada día.
Si las ganancias son tales que puede reducir las horas de trabajo, Dios podría darle muchas
cosas para hacer con el resto de su tiempo. Por ejemplo, usted pudiera visitar a los incrédulos o
distribuir tratados cristianos en su comunidad. Quizá debe ayudar a los miembros necesitados de
la iglesia o a las personas ancianas con su trabajo, o visitar a los enfermos para animarlos. Puede
ser que Dios desee que entregue su tiempo extra a la tarea de escribir artículos para alguna
revista de la iglesia o para una casa editorial. ¡Y esto sólo es el comienzo de las posibilidades que
pueden presentarse!
3. Quizá si usted se detiene y reflexiona, entonces verá que ha estado robándole a su familia así
como a Dios. Usted quizá se asombraría al saber cuántos niños empiezan a caminar por el
camino que conduce al infierno simplemente porque no tenían un padre que los guiara, o que no
los guio lo suficiente. Él estaba trabajando para ganar más dinero cuando en realidad debía haber
estado en casa trabajando con ellos, jugando con ellos y dándole dirección a sus vidas. Por favor,
reduzca sus horas de trabajo si es necesario y pase tiempo con su familia, su primer campo
blanco.
Recuerde la historia del hombre rico en Lucas 12. Este hombre fue condenado por ser egoísta en
su decisión en cuanto a qué debía hacer con las riquezas extras que Dios le había dado.
Nosotros debemos tener mucho cuidado al decidir qué hacer con lo que nos sobra. Dios pudiera
decirnos: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y
hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones
no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”
(Mateo 6.19–21).
Cristo condenó la acumulación de riquezas. Y él nos dio una bella alternativa. Nosotros podemos
hacer algo con nuestras posesiones materiales, algo más que sólo aumentarlas más y más.
¡Podemos invertirlas en los bienes raíces celestiales! Si Dios es el que nos dirige en todo, resulta
que nuestro dinero corruptible, nuestro breve tiempo y nuestros talentos todos llegan a
transformarse en depósitos en el banco celestial. Claro, Dios no nos paga una mensualidad ni
hace un contrato anual por el uso de nuestros talentos. El cristiano sirve sin demandar nada a
cambio (véase Lucas 17.10), pero Dios nos promete “una herencia incorruptible” (1 Pedro
1.4). Nuestra herencia celestial depende de nuestra entrega total de las posesiones materiales
que tenemos estando en esta tierra.
Los tesoros celestiales están seguros. Jesús dijo que nada los tocará allí. Ningún ladrón puede
robárselos. Una razón práctica para abrir una “cuenta de ahorros en el cielo” es que nuestro
corazón (nuestro amor y lo que nos interesa más) estará donde está nuestro tesoro. La vida es
muy corta y la eternidad es demasiado larga. Esta tierra se terminará, así que nuestro corazón
debe estar enfocado en el cielo. Si de corazón y mente nos estamos enfocando en el cielo, la
muerte será nada más un paso que daremos entre este mundo de problemas y el gozo celestial.
Cuando estemos allí, nosotros gozaremos de los tesoros que hemos acaparado allí durante
nuestra estadía en la tierra, además de todos los galardones que Dios nos dará.
56
De manera que, mientras vivamos en esta tierra, hagámonos tesoros en el cielo. Hasta el hombre
más pobre puede dar una taza de agua y así hacer un depósito a su cuenta de ahorros en el
banco celestial (véase Marcos 9.41). Puede ser que al rico Dios le pida que venda todo lo que
tiene y que reparta el dinero a los pobres (véase Mateo 19.21). Dios les promete tesoros en el
cielo a ambos si cumplen con sus responsabilidades en cuanto a su manera de administrar los
bienes materiales que tienen.
Jesús aclaró que no es posible que nosotros tengamos tesoros aquí y allá. Él dijo: “Donde esté
vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6.21). Ya que nadie tiene dos
corazones, su tesoro (singular) y su corazón ambos estarán en un solo lugar; o en el cielo o en la
tierra.
Lo que acabamos de estudiar nos hace ver claramente que Jesús tenía razón al decirnos que
debemos buscar “primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6.33). Pero uno pudiera
preguntarse: Si sólo pienso en lo espiritual y en todo pongo a Dios primero, ¿cómo podré cumplir
bien con mis responsabilidades materiales? Para que no nos afanáramos, Jesús puso el ejemplo
de los pájaros y los lirios (véase Mateo 6.25–34). Los pájaros y los lirios son prueba de que Dios
siempre provee. A pesar de que ellos no trabajan horas extras para proveer para sus hijos, ¡Dios
nunca los desampara! Al estar siempre alabando a Dios, ellos testifican contra el materialismo del
hombre. Jesús dijo que si Dios provee tan bien para ellos, ¡cuánto más lo hará para nosotros!
Esto no quiere decir que Dios espera que nosotros sólo estemos afuera en el campo como los
lirios y los pájaros y que sólo dependamos de la lluvia y el sol para el sustento que necesitamos.
Tampoco Dios quiere decir que nosotros debemos comer gusanos como hacen los pájaros. Dios
nos dio mentes para hacer planes y nos dio manos para trabajar, pero nunca planeó que nosotros
nos afanáramos más de lo que se afanan los pájaros y las flores. El mismo Dios que cuida tan
bien de ellos nos dejó la promesa que si le ponemos prioridad a las cosas de Dios todas estas
cosas materiales nos serán añadidas.
Preguntas de estudio
a.
b.
c.
3. Anote tres maneras en que es posible deshacerse del dinero extra para la gloria de Dios.
4. Reflexione y escriba cómo usted pudiera cambiar para no desperdiciar tanto los recursos que
están a su cuidado.
57
J. Buscando la mejor ganancia
El apóstol Pablo le aconsejó a Timoteo cómo se puede aprovechar máximo el trabajo que Dios le
da a cada uno. Después de indicarle a Timoteo las responsabilidades de su trabajo, él
dice: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea
manifiesto a todos” (1 Timoteo 4.15). Todos podrán ver nuestro éxito si hacemos de todo corazón
cualquier cosa que Dios nos llama a hacer. En Eclesiastés 9.10 se nos amonesta a hacer todo
según nuestras fuerzas. ¿Lo ha llamado Dios a ser pastor? Sírvale de todo corazón. ¿Lo ha
llamado a enseñar la clase de la escuela dominical? Sea el mejor maestro que usted puede ser.
¿Es usted un carpintero, granjero, hombre de negocios o ama de casa? Dios sólo quiere
carpinteros, granjeros, hombres de negocios y amas de casa que se han entregado totalmente a
él. Si Dios lo ha guiado al trabajo que usted tiene, reconozca que su mero trabajo constituye parte
del llamado de Dios en su vida. Trabaje en ello para Dios y no para los hombres (véase
Colosenses 3.23–24). De la misma manera que un misionero no debe ir a un campo blanco sin
ser llamado, así un agricultor no debe empezar a cultivar la tierra sin saber que Dios lo ha llamado
a eso. Dios tiene un plan para cada persona. Él nos revela su plan por medio de la Biblia, el
Espíritu Santo y la hermandad local de creyentes. Él espera que nosotros seamos diligentes en
llevarlo a cabo.
A la mayoría de los cristianos, Dios les ha entregado más que una sola responsabilidad que
cumplir. Por ejemplo, un hermano en la iglesia puede ser a la vez esposo, padre, agricultor,
maestro de la escuela dominical y miembro de la junta de la escuela. Es necesario, pues, que
este hermano sepa manejar su tiempo y recursos espirituales para que sea eficaz en todas las
responsabilidades que Dios le ha dado.
Él no debe descuidar su familia por estar enfocando todas sus energías en ser un miembro útil de
la junta de la escuela. Tampoco conviene que deje de asistir a las reuniones de la junta escolar
por estar todo el tiempo mejorando sus habilidades como agricultor. Para este hermano,
entregarse totalmente al servicio de Dios significa:
2. Involucrar a su familia en cualquier trabajo posible para que pueda pasar más tiempo con ellos.
3. Sembrar sus campos con todas sus fuerzas cuando es tiempo de sembrar.
5. Estudiar bien la lección para la escuela dominical a fin de estar listo para dar una buena
presentación.
No son todos los que pueden trabajar bien cumpliendo cinco diferentes responsabilidades;
algunos pueden cumplir más, otros menos. Cuando un cristiano ve que no puede cumplir con
todas las responsabilidades que le piden que tome, él puede pasar a otro aquellas que es posible
que otro asuma (ejemplo: ser miembro de la junta de la escuela), para que él a su vez se
entregue de lleno a las que otro no puede cumplir (ejemplo: ser buen padre para sus hijos).
Preguntas de estudio
58
1. ¿Qué dijo Pablo en 1 Timoteo 4.15 que era la mejor manera de aprovechar al máximo nuestro
trabajo?
3. ¿Acaso Dios nos llama sólo a hacer los trabajos espirituales como la evangelización, el trabajo
de ser pastor, etc.? ____ Explique.
LECCIÓN 3
SER RICO NO SER RICO
Introducción
¿Desea usted ser rico? Si ese es su deseo, usted no es el único porque hay muchos que desean
ser ricos. No obstante, pongámonos de acuerdo en algo muy esencial: existe una gran posibilidad
que usted nunca sea rico. Esto es sin importar cuánto desee serlo. Sencillamente es así ya que
por lo general las circunstancias que uno enfrenta en la vida le impiden a la gran mayoría de las
personas ser ricas. Sin embargo, algo es muy cierto y eso es que nada puede impedir que usted
lo intente.
¿Acaso usted en verdad debiera ser rico? Si usted tiene muchas “buenas” razones por las que
piensa que debe ser rico entonces le repito que tampoco es el único que tiene “buenas” razones.
Yo diría que existen muchas personas que tienen “buenas” razones por las que piensan que
deben ser ricas. Incluso, hay personas que afirman que la razón por la que ellas desean ser ricas
es para poder donar más dinero para la obra de Dios.
59
¿Acaso Dios desea que usted sea rico? ¿Ha pensado en eso? Si no lo ha pensado, una vez más,
usted no es el único porque a muy pocas personas se les ocurre, ni mucho menos les interesa,
saber lo que Dios quiere que sepan en cuanto a si deben o no ser ricas. Lo más interesante de
esto es que en la Biblia Dios habla mucho acerca de las riquezas. Y como cristianos es nuestra
responsabilidad conocer lo que Dios tiene que decirnos en cuanto a las riquezas. En esta lección
permitiremos que Dios, por medio de su palabra, nos explique acerca de este tema. Por favor,
mientras Dios le hable por medio del estudio de la Biblia, abra su corazón y su mente a las
verdades que encuentre y confórmese a su voluntad.
• Bosquejo de la lección
***
En esta lección utilizaremos las palabras rico y riquezas en el mismo sentido que las usa el Nuevo
Testamento.
Pues bien, ¿cuáles son los usos legítimos del dinero que Dios nos ha dado? La Biblia destaca
tres usos legítimos del dinero:
60
1. Para cumplir con las responsabilidades o necesidades materiales de uno mismo, sin alguna
muestra de egoísmo (véase 1 Timoteo 5.8).
3. Para promover el reino de Dios (véase 2 Corintios 9.7–14). Según el Nuevo Testamento, todo
buen uso del dinero cabe dentro de estas tres categorías. Cualquier uso del dinero que no quepa
dentro de estas tres categorías es condenado.
Cuando las personas procuran ganar dinero para hacer algo que no sea darle uno de estos tres
usos legítimos, esas personas ganan el dinero impulsadas por la codicia, acumulan su dinero
motivadas por la avaricia y a la hora de gastar ese mismo dinero lo hacen inducidas por el
egoísmo. De acuerdo al Nuevo Testamento, tal hombre es rico y el dinero que él gana se
llama riquezas.
Como usted puede darse cuenta, el Nuevo Testamento les atribuye a estas palabras un sentido
muy negativo.* Al reconocer esto, usted podrá entender mejor porqué el Nuevo Testamento
condena tan rotundamente a las riquezas. También podrá entender mejor los demás principios
con relación a las finanzas que se exponen en el Nuevo Testamento.
Algunos de estos principios son: la buena mayordomía, ofrendar con liberalidad, suplir las
necesidades de los santos, etc. En resumen, la manera en que usted utiliza su dinero, no
necesariamente la cantidad de dinero que usted tenga, es lo que determina si usted es rico o no
es rico, o si usted es un buen mayordomo o no lo es.
Los hombres han escrito bastante acerca de los peligros de las riquezas. Pero dejemos que sea
el propio Dios quien nos informe sobre este tema. Por favor, ahora lea cuidadosamente y note
que Dios le hablará acerca de las riquezas:
“Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y
Jacob que te daría, en ciudades grandes Y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo
bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste,
y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de
Egipto, de casa de servidumbre” (Deuteronomio 6.10–12).
“El que confía en sus riquezas caerá; más los justos reverdecerán como ramas” (Proverbios
11.28).
*Por favor, recuerde que este mismo sentido negativo es el que se les atribuye a las
palabras rico y riquezas en este estudio.
61
“No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas,
siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Proverbios 23.4–
5).
“Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan
necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre,
hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios” (Proverbios 30.8–9).
“El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto.
También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los
consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?” (Eclesiastés 5.10–11)
“Entonces Jesús, mirándole [al joven rico], le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo
que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús,
mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que
tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió
a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!”
“Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús,
mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, más para Dios, no; porque todas las cosas son
posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo,
y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya
dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de
mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos,
hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”
(Marcos 10.21–30).
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al
uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6.24).
“Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de
este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra,
y se hace infructuosa” (Marcos 4.18–19).
“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién
será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12.20–21).
“Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en
el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un
cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre
echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra;
pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12.41–44).
“Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque
vuestro es el reino de Dios. (...) Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo”
62
(Lucas 6.20, 24).
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo
pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8.9).
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a
este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos
contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas
codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de
todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron
traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas” (1 Timoteo
6.6–11).
“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las
cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las
disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando
para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6.17–
19).
“El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su
humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor
abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se
marchitará el rico en todas sus empresas” (Santiago 1.9–11).
“¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están
podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su
moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis
acumulado tesoros para los días postreros. (...) Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido
disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y
dado muerte al justo, y él no os hace resistencia” (Santiago 5.1–3, 5–6).
Preguntas de estudio
1. Con sus propias palabras, explique qué dice la Biblia acerca de las riquezas materiales en los
versículos que acaba de leer.
a.
63
b.
c.
5. El salmo 62.10 y Proverbios 11.28 hacen una advertencia. Proverbios 23.4–5 ofrece la razón
por la que se hace la advertencia. Con sus propias palabras, escriba la advertencia y la razón por
la misma.
7. ¿Acaso las riquezas satisfacen al que las anhela? (Véase Eclesiastés 5.10–11.)
8. ¿Qué nos enseña el ejemplo del joven rico acerca de las personas ricas?
9. ¿Qué dice Jesús que es imposible para los hombres, pero posible para Dios?
10. Jesús habló de recompensas materiales, espirituales y eternas en Marcos 10.29–30. ¿Cuáles
son las recompensas a las que Jesús se refirió en esta parte?
11. Note el conflicto de intereses en Mateo 6.24, Marcos 4.18–19 y Lucas 12.20–21. Según
estos versículos, ¿con cuáles tres cosas chocan las riquezas?
a.
b.
c.
12. Según Marcos 12.41–44, ¿le agradaría a Dios que usted se trazara la meta de ganar más
dinero para poder ofrendar más?
13. Según Lucas 6.20, 24, ¿qué puede quitarnos la bendición de Dios? Las ¿Quisiera usted vivir
sin las bendiciones de Dios?
15. Según 1 Timoteo 6.17–19, ¿qué debe hacer el hombre rico que se convierte en cristiano con
el dinero que le sobra?
16. Describa el futuro del hombre que confía en las riquezas (véase Santiago 1.9–11; 5.1–3, 5–
6).
La mayoría de las personas en el mundo nunca tendrán que preocuparse por contestar esta
pregunta ya que ellas trabajan todo el día nada más para comer, vestirse, hacer los pagos de las
64
hipotecas, los pagos de las rentas, etc. Sin embargo, esto no quita que algún día a usted se le
presente una buena oportunidad de hacerse rico. En ese caso, usted deberá saber cómo Dios
quiere que responda a semejante pregunta: ¿Debo aprovechar esta oportunidad de hacerme
rico?
Si se le presentara tal oportunidad, ¿acaso dejará a su familia a un lado para dedicarse por
completo a sus negocios? ¿Estará dispuesto a cambiar la dulce paz de Dios por una vida agitada
y bulliciosa al entregarse a la loca cacería de las riquezas materiales? Además, por si no lo sabía,
usted tendrá que cambiar de amo. Dios dice que para seguir en pos de las riquezas usted tiene
que rechazar el señorío de Cristo y someterse al cruel y exigente Don Dinero. (Lea Mateo 6.24.)
Ojalá usted decida no dejarse arrastrar por la codicia y quedarse voluntariamente bajo el señorío
de Cristo en lugar de vender su alma para la adquisición de las riquezas. Sin embargo, por favor,
yo deseo que usted esté sobre aviso porque las riquezas y el prestigio bien pueden dominar su
mente aun cuando no sea rico ni tenga ningún negocio grande. Si usted honra al rico más que al
pobre, las riquezas dominan su mente. Si usted siente envidia por las facilidades que tiene el rico,
sabiendo que él no tiene paz en el alma, usted es siervo de las riquezas. Le ruego que entregue
cada pensamiento, cada motivo y cada deseo de su corazón a la obediencia de Cristo. “No os
hagáis tesoros en la tierra (...); sino haceos tesoros en el cielo (...). Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6.19–21).
Muchas personas, al darse cuenta de las enseñanzas de Jesús acerca de las riquezas, se
justifican a sí mismas y a su deseo de acumular riquezas terrenales al plantear que hubo muchos
hombres fieles en la Biblia que eran ricos. Esas personas nos recuerdan que Job, Abraham,
Salomón y José de Arimatea eran todos ricos... y Dios estaba con ellos.
Veamos los versículos bíblicos que nos hablan acerca de la riqueza de estos hombres de Dios:
“[Job tenía] siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y
muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales” (Job 1.3).
“Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro” (Génesis 13.2). “Y excedió el rey Salomón a
todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría” (2 Crónicas 9.22).
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido
discípulo de Jesús (Mateo 27.57).
El primer dato curioso es que todos los hombres mencionados anteriormente vivieron bajo el
Antiguo Testamento. En esa época, Dios galardonaba a sus hijos obedientes al bendecirles con
riquezas terrenales. No obstante, nosotros que vivimos bajo el Nuevo Testamento no tenemos tal
promesa. En cuanto a lo terrenal, Dios sólo nos promete que él suplirá nuestras necesidades. Las
únicas riquezas que él nos promete son las que están en el cielo. Para verificar en cuanto a este
cambio, por favor, compare Deuteronomio 28.1–14 con Lucas 6.20; Romanos 8.35–37;
Filipenses 4.19; 2 Timoteo 3.12.
En el Antiguo Testamento, Dios sólo requería que se le dieran los diezmos y las ofrendas. Las
demás riquezas que ellos tenían les quedaban para ellos y la acumulación de las mismas era
65
señal de la aprobación de Dios sobre sus vidas. En cambio, el Nuevo Testamento no nos dice
que debemos diezmar, sino que nos enseña que ahora todo lo que ganamos pertenece a Dios, no
tan sólo la décima parte.
Y Dios prohíbe que acumulemos las riquezas terrenales que él nos encarga. Él demanda que le
entreguemos el cien por ciento al señorío de Cristo y que lo empleemos todo para su gloria,
dando donde hay necesidades o reinvirtiéndolo para apoyar la obra de Dios. De acuerdo a los
principios del Nuevo Testamento, Dios pudiera exigirnos que entreguemos el diez o el quince por
ciento, o aún más, a la iglesia. Y en cualquier caso, él siempre demanda que acumulemos
tesoros en el cielo y no en la tierra.
Todos sabemos que muchas personas mueren cada día al contraer diversas enfermedades
relacionadas al consumo del tabaco. Nos asombra que a pesar de todo esto, tantas personas
continúen consumiéndolo.
De igual modo, nosotros sabemos que el consumo de las drogas y el alcohol sumen a millones en
la miseria y en las más indecibles desdichas.
También resulta alarmante considerar los efectos desastrosos en las vidas de las personas que
se han enviciado con las riquezas y con la búsqueda de las mismas. Dondequiera que vamos
podemos ver los efectos esclavizantes de la codicia, la envidia y la avaricia. Estos vicios
corrompen tanto las vidas de los ricos como también la de los pobres que desean hacerse ricos.
No es difícil ver que la adicción a las riquezas (la codicia) es perjudicial para la salud de uno
mismo y la de los que están bajo su cuidado. De esto también tenemos muchos ejemplos en la
Biblia.
Piense, por ejemplo, en Nabal (véase 1 Samuel 25.2–11). Considere la caída de Salomón (véase
1 Reyes 11.11) y la de Nabucodonosor (véase Daniel 4.29–33 ). Por favor, reflexione sobre la
arrogancia de los ricos en la iglesia de Laodicea (véase Apocalipsis 3.17). Y no olvide leer las
advertencias que dio Pablo en 1 Timoteo 6.
Si usted es una de las pocas personas en este mundo a quienes Dios les ha dado mucho dinero,
no diga que ese dinero es suyo. Si usted piensa que el dinero que Dios le ha dado es de usted
entonces ese mismo dinero llegará a ser su dueño; lo esclavizará y lo matará. Usted debe
aprender a compartir de forma generosa el dinero que Dios ha puesto en sus manos para la
honra y la gloria del Creador. Dios tiene incontables bendiciones reservadas especialmente para
derramarlas sobre los pobres… y sobre aquellos que voluntariamente se hacen pobres a causa
del reino de Dios (véase Lucas 6.20).
66
1. Mientras usted se ha mantenido fiel, ¿acaso ha fallado Dios alguna vez en suplir sus
necesidades y las de su familia?
2. ¿Aspira usted a tener riquezas? Ya sea cierto o no lo sea, otros pueden ver esto en su vida por
medio de su forma de ser. Esto incluye su forma de pensar, su forma de expresarse y hasta su
forma de actuar.
3. ¿Busca usted satisfacerse con el lujo y una vida fácil? Haga una lista de lo que usted ha
comprado en las últimas tres semanas y determine si lo que compró es algo que no necesita y
que sí puede catalogarse como un lujo.
Preguntas de estudio
1. ¿Por qué el cristiano no puede justificar su deseo de hacerse rico al compararse con los
hombres fieles del Antiguo Testamento?
. Explique cómo puede describirse la vida de una persona que se ha enviciado con el dinero.
LECCIÓN 4
USANDO LOS RECURSOS NATURALES DE DIOS
Introducción
Desde el pequeño astro que Dios ha preparado para el hombre en su gran universo, nosotros
divisamos un poquito del enorme universo creado por Dios. ¡Y con razón nos quedamos
boquiabiertos! El salmista testificó en Salmo 104.24: “¡Cuán innumerables son tus obras, oh
Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.”
Para negar lo que es obvio, los evolucionistas tratan de convencerse que las maravillas de la
naturaleza llegaron a existir al azar. Ellos reconocen que si admitieran que Dios lo creó todo,
entonces se verían obligados a consentir en que Dios tiene el derecho de dirigir sus vidas.
Así que, en un intento por escapar de la realidad de su responsabilidad moral ante Dios, optan
por negar al Creador. Sin embargo, ¡él sigue siendo su Creador! No porque las personas nieguen
la existencia de Dios quiere decir que Dios no existe.
Nosotros siempre debemos recordar el mensaje que podemos extractar de lo que dice la Biblia
con relación a este asunto. Su mensaje nos dice que el que creó todos los recursos naturales
también tiene derecho a gobernarlos. En este caso, Dios manda cómo el hombre debe
relacionarse con él, cómo el hombre debe relacionarse con los otros de su clase y también cómo
el hombre debe relacionarse con la naturaleza.
Esta lección trata sobre las responsabilidades que tenemos al ser nombrados por Dios como
mayordomos de los recursos naturales que él ha creado.
67
1. Al hombre se le dio la mayordomía de la tierra (véase Génesis 1.28; Salmo 115.16).
3. Dios ha dado leyes para el buen uso de los recursos naturales (véase Levítico 25.1–7;
Proverbios 27.23–27; Eclesiastés 5.9).
4. La ecología que Dios ordena es para el bienestar de su creación (véase Salmo 104;
Proverbios 12.10–11, 27).
• Bosquejo de la lección
D. El equilibrio ecológico
***
Ya sea que usted lo crea o no lo crea, el planeta donde vivimos está destinado a la destrucción
por medio del fuego. Dios nos lo afirma en términos inequívocos: “Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos
ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro
3.10).
En el principio, cuando Dios creó la tierra, el mundo era hermoso y perfecto. Pero los humanos
pronto destruimos la belleza más sobresaliente de aquella naturaleza creada por Dios cuando nos
rebelamos contra él.
A partir del día que pecamos, la propia tierra fue envejeciéndose “como ropa de vestir” (Isaías
51.6).
Gran parte de la belleza original de nuestro planeta ya está irremediablemente arruinada a causa
de nuestro pecado. De hecho, todo el universo es como un gigantesco reloj que está perdiendo
su cuerda. ¡Un día se detendrá para siempre!
Por favor, lea 2 Pedro 3.10. Luego estudie los versículos 11 y 12. Entonces escriba las actitudes
que debe tener alguien que sabe que la tierra será destruida.
Ahora, por favor, lea los versículos 13 y 14. ¿Qué consuelo nos debe dar conocer que este
mundo se acabará? ¿Qué tipo de vida promueve esta actitud? Por favor, estudie Romanos 8.19–
68
22. ¿En qué estado se encuentra la naturaleza actualmente?
A pesar del hecho de que este planeta está destinado a la hoguera divina, Dios no nos ha
ordenado en ninguna parte de la Biblia a que destruyamos la belleza o los recursos que todavía
existen en el planeta tierra. Al contrario, Dios nos ha ordenado que los conservemos. Es nuestra
responsabilidad hacer todo lo posible por mantener la tierra en buenas condiciones ecológicas
hasta el día que Dios dé la orden para que sea quemada.
Pero, ¿por qué? ¿Acaso no todo va a ser quemado? Sí, todo será quemado porque Dios lo ha
dicho, pero Dios es el único que tiene la autoridad de hacerlo ya que él es el Creador.
1. La tierra es de Dios
La Biblia testifica que “del Señor es la tierra y su plenitud” (1 Corintios 10.26). Al nosotros
administrar sus recursos, tenemos que pensar en algo más que sólo nuestra propia paz y
prosperidad.
Debemos tomar en cuenta la gloria de Dios porque para eso mismo él creó a la tierra. Dios
manda que administremos su planeta de una forma que los recursos naturales no se echen a
perder. Cuando cuidamos la tierra de forma adecuada, entonces la misma glorifica a su Creador,
mostrando su poder y su infinita sabiduría.
No debemos ser egoístas con los recursos naturales. La Biblia nos amonesta que no debemos
mirar “cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses
2.4). Use los recursos naturales que hay en la tierra, pero no los malgaste. Luego, deje que las
generaciones futuras tengan una buena herencia con relación a lo que hay en la tierra. Y una
buena herencia refiriéndose al tema de la tierra es heredar una tierra limpia, productiva y
encantadora.
La naturaleza es algo que Dios nos ha dejado a los humanos. Es la responsabilidad de toda
generación hacer uso de ella con sabiduría y hacer que las generaciones futuras la hereden en
buenas condiciones.
Por lo general, cuando se menciona este tema ni siquiera pensamos en el aire. Tomamos por
sentado que siempre habrá aire saludable para respirar. Hace algún tiempo nadie pensaba en
todo el humo, el dióxido de carbono y otros gases tóxicos que se expulsaban al aire. Ahora las
grandes ciudades del mundo están aprendiendo que hay que usar el recurso natural del aire de
manera más responsable.
Incluso las empresas agrícolas echan basura y muchos desperdicios venenosos en nuestros ríos
y arroyos, de tal modo que el mundo entero se está dando cuenta que se tiene que regular y
controlar el acceso a los recursos naturales de los ríos, lagos y arroyos.
69
En tiempos pasados la gente pensaba que los árboles eran un recurso natural casi inagotable.
Pero a causa de la tala indiscriminada y el mal aprovechamiento de la madera, hoy hay muchos
lugares que carecen de madera. Como resultado, se ha tenido que aprobar leyes estrictas para
que la gente no acabe con los árboles que sobreviven.
Los agricultores, los que trabajan la madera, los que desarrollan las industrias y cualquier otro
ciudadano tienen la opción de conservar o destruir la naturaleza por medio de sus hábitos diarios.
Dios le confió la tierra al hombre. Esto quiere decir que él le confió una pequeña parte a usted.
¿Está usted cuidando o desperdiciando los recursos naturales que Dios ha puesto a su cuidado?
D. El equilibrio ecológico
Una maravilla de la creación es la manera en que trabajan juntos los diferentes elementos de la
naturaleza. Equilibrio ecológico es el término que usamos para describir esta armonía.
La ecología es una “rama de la biología que se encarga del estudio de la relación de los seres
vivos entre sí y con el medio”. Podemos destacar la importancia del equilibrio ecológico relatando
la historia de Australia y los conejos:
Lamentando esta ausencia de conejos, los australianos importaron veinticuatro parejas del conejo
europeo, Oryctolagus cunicularus, en 1859. Pero Australia no tenía ningún enemigo natural de los
conejos.
En muy poco tiempo, los pocos conejos que habían importado se multiplicaron y crecieron hasta
convertirse en varios cientos de millones de ellos. Lo que sucedió fue que estos conejos se
convirtieron en una peste perjudicial para la agricultura australiana. Llegaron a ser perjudiciales ya
que en todo el país no había zorros, lobos u otros enemigos naturales del conejo. Australia sufría
una falta de equilibrio ecológico porque el hombre había arruinado el equilibrio ecológico natural
que existía allí antes de la importación del conejo.
Así es el sistema natural del equilibrio ecológico. Los hombres pueden promover este equilibrio, o
pueden destruirlo.
En el mundo existen muchos ciclos naturales que ayudan a mantener el equilibrio ecológico del
globo terráqueo. Un ciclo natural es un proceso en la naturaleza que se repite una y otra vez para
beneficio de la misma. Uno de estos ciclos es el que se llama el “ciclo del agua”.
Por favor, abra su Biblia en el Salmo 104. Estudie lo que dice este salmo acerca de la ecología.
Note los ciclos naturales que se mencionan y la interdependencia entre las plantas, los animales y
70
los minerales.
1. Describa el ciclo del agua. ¿Cuántas cosas en la naturaleza dependen de este ciclo?
2. Según lo describe el Salmo 104, explique en qué sentido los animales dependen de las
plantas.
4. ¿En qué sentido se beneficia toda la naturaleza del ciclo del día y la noche que produce la
rotación de la tierra?
5. Al leer los versículos 27–32, ¿concluiría usted que los ciclos naturales se mantienen a sí
mismos, o que los mismos dependen del Creador?
Dos tercios de la tierra están cubiertos de agua. Hay agua debajo de nosotros, sobre nosotros…
y dentro de nosotros. Toda la naturaleza depende del agua y del ciclo del agua.
El agua de mares, ríos y lagos, al calentarse por la acción del sol, se evapora continuamente,
pasando a la atmósfera en forma de vapor de agua. Este vapor, disperso en el aire, cuando
asciende hacia capas más altas de la atmósfera llega a zonas más frías, se condensa en forma
de minúsculas gotas de agua líquida que permanecen en suspensión, formando en su conjunto
las nubes.
Sometidas las nubes a nuevas bajadas de temperatura, sus minúsculas gotas de agua se funden,
formando gotas de mayor tamaño, que por acción de la gravedad caen a tierra en forma de lluvia
o nieve. De este modo, las lluvias y nevadas devuelven a la superficie de la tierra el agua que
inicialmente había sido evaporada por la acción del sol. (Citado de la “Enciclopedia Universal,
1999/2000”)
71
Supongamos que ya no hubiera más evaporación. Toda el agua se quedaría en los mares y la
tierra se secaría. La realidad es que la humedad en el aire (agua evaporada) esparce los rayos
del sol y así nos protege de la intensidad del sol. Además, la evaporación produce agua pura que
a su vez purifica el aire cuando llueve. Sin la evaporación, la vida de todos los animales terrestres
se terminaría.
¿Y qué pasaría si ya no hubiera más condensación del agua evaporada? La tierra y los mares se
secarían.
Además, si fallara la gravedad entonces el agua no volvería a los mares. Todos los peces y la
fauna marina morirían. Todos los animales terrestres morirían también porque las plantas se
secarían. Y una vez muertos los animales que comen plantas, morirían también los animales que
comen carne, ¡pues ellos se alimentan de los animales que comen plantas!
Otro ciclo natural es el ciclo del día y la noche que sucede a causa de la rotación de la tierra. Este
ciclo es beneficioso para toda la creación. Algunos animales necesitan la oscuridad de la noche
para descansar, mientras otros descansan durante el día. El hombre descansa por la noche. Sin
la regularidad del ciclo de los días y las noches, los hombres podrían dejar de dormir con la
debida regularidad que sus cuerpos exigen para su desarrollo normal.
Dios comisionó al hombre para que domine y gobierne la tierra, administrándola como su
mayordomo. El hombre ha entrelazado los continentes con un laberinto de carreteras, ha
construido aparatos que vuelan en el aire y aun en el espacio, ha perforado grandes
profundidades en la tierra para extraer valiosos minerales y ha detenido ríos, construyendo
grandes diques y represas.
Preguntas de estudio
3. ¿Por qué nosotros debemos hacer todo lo posible por mantener la tierra en buenas condiciones
ecológicas?
72
4. Escriba algunos ejemplos que usted ha podido observar acerca de la mala mayordomía de los
recursos naturales que resultó en un desequilibrio ecológico.
5. Medite en algunas formas que usted podría eliminar el desperdicio de los recursos naturales.
Escríbalas.
LECCIÓN 5
EL TIEMPO COMO UN DON DE DIOS
Introducción
El tiempo es un regalo que Dios nos da a todos, sin hacer distinción. Cada persona, sea
trabajadora o perezosa, sea pobre o rica, recibe veinticuatro horas en el día para cumplir con lo
que tiene que hacer. Ya que el tiempo es algo que Dios nos ha dado, nosotros tenemos que
reconocer que él es el más indicado para decirnos cómo debemos utilizarlo.
Es difícil imaginar la ausencia del tiempo. Nos resulta difícil imaginar un mundo que no tenga
años, meses, días, horas, minutos y segundos. Toda nuestra vida está estrechamente
relacionada a esa cosa intangible que nosotros llamamos “tiempo”. Al principio de la historia de la
humanidad sólo se mencionan los días y las noches. El hombre más tarde empezó a marcar el
paso de los días y las noches con unidades más pequeñas a las cuales llamó horas. Después se
perfeccionó aún más el cálculo del tiempo al dividir la hora en sesenta minutos y los minutos en
sesenta segundos. Con los avances de la ciencia, ahora se puede medir las milésimas de un
segundo con una exactitud atómica. El hecho de calcular el tiempo le da significado, valor y
dirección al mundo en que vivimos.
73
Nosotros podemos tratar de ilustrar la brevedad del tiempo comparado con la eternidad por
medio de la siguiente representación:
1. El diario de Dios en los siete días de la creación del mundo (véase Génesis 1.1–2.2).
3. Las hormigas nos enseñan a aprovechar bien el tiempo (véase Proverbios 6.6–11).
Bosquejo de la lección
B. Establezca un horario
C. Aproveche su tiempo
D. Su tiempo se acaba
***
La vida consiste en una serie de cosas que hacemos y que conocemos. Todo lo que hacemos
toma su tiempo al igual que todo lo que conocemos ha tomado su tiempo aprenderlo. La realidad
es que a veces no tenemos tiempo para cumplir con todo lo que quisiéramos hacer. ¿Cómo
vamos a decidir qué debemos hacer primero y qué debemos dejar para después… si nos sobra el
tiempo? La buena mayordomía del tiempo consiste en priorizar las actividades de la vida que nos
son más importantes, asignándoles sus respectivos tiempos u horarios a medida que pasan los
segundos, los minutos, las horas, los días, los meses y hasta los años.
Dios nos ha dado el tiempo como una bendición más para el género humano. Es por eso que
nosotros debemos dar prioridad en invertir tiempo en su servicio y en servir a los demás.
Tenemos mucho trabajo material por hacer, pero cuando Dios nos pida unos minutos para
testificarle a un alma perdida acerca de la fe en Cristo, o una hora diaria para nuestra lectura
privada de la Biblia, o un tiempo de oración entonces debemos dar prioridad a estas cosas. El
trabajo puede esperar. Note cómo Jesús dedicaba tiempo a Dios aun cuando estaba muy
ocupado: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar
desierto, y allí oraba” (Marcos 1.35).
74
Josué también descubrió la necesidad de aprovechar las horas tranquilas de la mañana para
meditar y planear las actividades del día. Si bien tuvo que cruzar el Río Jordán, conquistar a
Jericó o echar fuera el pecado del campamento, “Josué se levantó de mañana” (Josué 3.1; 6.12;
7.16). Quizá Dios desea que usted también le dedique las primeras horas de la mañana.
Dé prioridad a su tiempo con Dios. Dedique un tiempo a diario para orar a Dios en privado y para
leer la Biblia. Tome de su tiempo para asistir a todos los servicios y actividades programadas por
su iglesia.
Dedique un tiempo para dar testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida. Tome de su tiempo
para servir en la iglesia sin importar cuál obra de amor o dónde mejor puede ser tal servicio.
Dedíquele a Dios y a los demás lo mejor de su tiempo.
2. Su trabajo
Proveer para suplir las necesidades de nuestras familias es algo que Dios demanda de nosotros.
De manera que al trabajar para el sustento de nuestra familia también estamos trabajando para
Dios. En 1 Timoteo 5.8, Dios dice: “Si alguno no provee para los suyos, y mayormente para
los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”.
3. Su tiempo libre
Todos sabemos que no podemos estar trabajando todo el tiempo. El cuerpo necesita descansar.
Las personas de algunas culturas tienen por costumbre descansar después del mediodía. Es
sabio invertir una parte del tiempo libre para jugar con sus hijos o visitar a algún anciano para
ayudarle en algún trabajo o visitar a los huérfanos y a las personas que han enviudado. Esto es
un tiempo bien aprovechado.
El tiempo es muy valioso. Para aprovechar su tiempo al máximo, por favor, considere cada minuto
hasta de su tiempo libre como algo valioso. ¿Cuántas veces usted ha estado sentado en la sala
de espera de alguna oficina sin nada que hacer? Hay algunas personas que apenas se sientan en
alguna parte y enseguida sacan un buen libro para leer. ¡Siga su ejemplo! ¡Aproveche el tiempo!
Puede ser que otras veces usted se encuentre esperando el transporte en la parada del ómnibus.
¡No desperdicie este tiempo libre! Mientras está esperando el ómnibus, usted puede pensar en
cómo mejor testificarles a otros de Cristo y practicar lo que ha pensado, usted puede hacer planes
futuros, usted puede sacar cuentas acerca de su mayordomía financiera, etc. Es más, usted
puede traer consigo algunos tratados evangélicos y allí mismo comenzar a distribuirlos
aprovechando bien el tiempo mientras espera. Así usted aprovecha bien su tiempo libre y también
el de otras personas que prácticamente no están haciendo más que esperar. Por otra parte, en
ese mismo lugar usted puede tratar de enseñarles a las almas perdidas el camino de la salvación.
Tome de su tiempo para conversar con las personas que, al igual que usted, están esperando su
transportación. Inicie la conversación con algunas palabras de amistad y cortesía. Y si la persona
muestra interés, entonces continúe en su misión de testificar acerca de la fe en Cristo Jesús.
B. Establezca un horario
El mayordomo sabio sabe que si desea utilizar bien el tiempo que Dios le da, él tiene que
establecer un horario para que no termine desperdiciando las horas del día. El buen mayordomo
75
sabe estimar el valor de cada actividad y así es como divide el tiempo disponible, repartiendo a
cada actividad la cantidad de tiempo que le corresponda según su importancia.
Tal vez usted piensa que el tipo de trabajo que tiene le impide que tenga un horario, pues nunca
puede planear lo que le sucederá más adelante. En realidad, hay trabajos donde no se hace fácil
establecer y mantener un horario. Sin embargo, nosotros siempre podemos beneficiarnos al
establecer un horario para las actividades fundamentales del día.
Como cristianos, nosotros reconocemos que Dios dispone cada momento de nuestras vidas. Pero
esto no quiere decir que no debemos planear nuestras vidas conforme a lo que entendemos
acerca de la voluntad de Dios. El Señor desea que nos esforcemos en aprovechar bien el tiempo
(véase Efesios 5.16–17). Por supuesto, nosotros cumplimos con este mandamiento bíblico al
establecernos un horario.
Con sólo observar y analizar el orden que hay en la naturaleza nos podemos dar cuenta que
nuestro Dios es un Dios de orden. Dios le da un horario al tiempo. Nuestro Dios Todopoderoso ha
establecido los días, los años, los siglos y hasta el fin del tiempo. El Señor tiene un horario para
cada día de nuestra vida. Es nuestra responsabilidad cumplir con ese horario.
La realidad es que para cumplir con sus responsabilidades de manera adecuada entonces es
necesario tener un horario. Al tener un horario uno puede enfrentar el día, teniendo una estrategia
o plan y un medio por el cual hacer cumplir tal plan. ¡Póngase metas! Es sabio tener un horario,
ya sea mental o escrito. No se preocupe por ello, aunque usted sepa por experiencia que las
circunstancias del día fácilmente pueden cambiar su horario. Un horario interrumpido es mejor
que un día desordenado.
1. Sea flexible
Al establecer su horario, recuerde las palabras “práctico” y “flexible”. Existen ocasiones donde lo
que parece impedir que usted logre su meta es algo que Dios está usando para darle una meta
mucho mejor o una mejor manera de llegar a su meta. De manera que, si sucede que todo parece
estar en contra de su horario, permita que Dios lo cambie; sea flexible. Siempre podemos estar
seguros que el plan de Dios para nuestras vidas es el mejor.
Por supuesto, el mejor horario para usted es el que cumple con sus necesidades. Algunas
personas trabajan mejor y son más eficientes cuando le ponen horario a casi cada hora de su día.
A otros les ayuda mejor un horario más general. El tipo de trabajo que usted hace le ayudará a
determinar qué tipo de horario necesita. Para algunos, el propio trabajo que tienen casi les provee
todo el horario que necesitan. Otros tienen que esforzarse mucho para organizar su trabajo dentro
de los parámetros del tiempo que disponen para hacerlo. Pero en todo caso, usted debe tener un
horario para no desperdiciar el tiempo.
Ahora bien, ¿cuáles son algunas actividades fundamentales de su modo de vida a las que puede
poner un horario para ser mejor mayordomo del tiempo que Dios le ha dado?
Aunque su trabajo sea de tal manera que le resulte imposible tener un horario detallado, aun así
le será de mucho provecho tener un horario para algunas cosas. Por ejemplo, cuando se acerca
76
la hora de la comida, si usted es mujer, prepare la cena de tal manera que esté lista para servir a
la hora fijada. Y si es hombre, no siga trabajando cuando es hora de cenar, sino vaya y cene junto
con su familia.
Otras actividades diarias a las que usted puede establecerles un horario son las horas de
acostarse y de levantarse. En la medida de lo posible, toda familia debe tener una hora fija para
acostarse y otra para levantarse. No es bueno ni saludable que la familia se levante cuando lo
desee y sin tener un horario fijo.
¡Sea disciplinado! Establezca un horario para las actividades de su vida diaria y usted se
sorprenderá al notar los resultados positivos: más trabajo realizado, más orden en su vida, menos
frustración.
Además, al establecer un horario y cumplirlo, ¡usted verá que esto le ayudará a vencer la
tentación de pecar en muchas áreas de la vida! ¿Cómo es eso? Sencillamente no le quedará
tanto tiempo para pecar. El que peca siempre dedica una parte de su tiempo para pecar. Cuando
no estamos cumpliendo con ningún horario, entonces la tentación de pecar es mucho más fuerte.
Por eso dice el refrán: “Las manos ociosas son las herramientas del diablo”. La Biblia dice
que “los días son malos” (Efesios 5.16). Use su tiempo sabiamente y usted no tendrá tanto tiempo
para pecar. Es una manera bíblica de evitar el pecado.
C. Aproveche su tiempo
Busque en los siguientes versículos de la Biblia para ver cuáles son algunas cosas que Dios
condena en cuanto al mal uso del tiempo. Anote el pecado relacionado con el tiempo mal
invertido que se menciona en cada cita bíblica:
6. ¿Cuál parece ser el principal pecado relacionado con el tiempo invertido según las citas
bíblicas anteriores?
La Biblia ofrece muchas enseñanzas positivas acerca del uso del tiempo. Ella menciona muchas
cosas de valor en las cuales podemos ocuparnos a diario. Si seguimos ocupados en estas cosas
de valor, nosotros aprovechamos bien el tiempo para nuestro beneficio y la honra y la gloria de
Dios. Busque los siguientes versículos y anote los buenos usos del tiempo que se mencionan en
cada uno de ellos:
77
1. 1 Pedro 1.17 (una actitud): ____________________________________________________
D. Su tiempo se acaba
Nuestra vida es muy breve. Los jóvenes tienden a pensar que tienen muchos años por delante.
Pero entre más años tiene la persona, más rápido le parece que pasa el tiempo. Así que, vemos
que la mayordomía del tiempo es importante a la luz de la extrema brevedad del mismo. De
seguro que nadie entiende la brevedad de la vida mejor que esas personas que tienen setenta u
ochenta años de edad.
Ya sea que seamos jóvenes o ancianos, es importante que tengamos presente acerca de la
brevedad de nuestra vida física aquí en la tierra. Sin lugar a duda, la persona que vive con el
pensamiento que en cualquier momento puede morir se hace mucho más propensa a aprovechar
mejor su tiempo. Fue por esto que el salmista clamó: “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea
la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy” (Salmo 39.4).
LECCIÓN 6
EL BUEN USO DE NUESTROS TALENTOS
Introducción
Existe una gran diferencia cuando se trata de las habilidades de las personas. Algunas personas
tienen muchas habilidades, mientras que otras tienen menos. La mayoría de las personas
piensan que esta diferencia se debe al nivel de inteligencia que posee cada persona. Pero lo
cierto es que nuestro CI (Cociente Intelectual) no nos da el nivel de nuestras habilidades, sino que
es Dios quien lo hace de acuerdo a cómo él lo ha decidido.
Nosotros a menudo nos referimos a nuestras habilidades como “talentos”. La parábola en Mateo
25.14–30 nos enseña que todos tenemos talentos. Otros pasajes de la Biblia confirman que los
talentos que tenemos son dádivas o regalos de Dios, y nosotros nada más somos mayordomos
de los talentos que él nos da.
Al reconocer que Dios ha dado talentos especiales a cada persona, nosotros debemos quedarnos
admirados de su amor y de cuánto se interesa por cada uno de nosotros. Yo pienso que este
estudio es importante ya que aquí podemos darnos cuenta acerca de cuáles talentos nos da Dios
y cuáles son las instrucciones que él nos ofrece acerca de cómo nosotros debemos usarlos.
78
1. Isaías reconoce que él no es capaz (Isaías 6).
Bosquejo de la lección
B. Habilidades naturales
C. Habilidades especiales
En la parábola de los talentos, Jesús nos enseña acerca de la mayordomía de los talentos (véase
Mateo 25.14–30): Un señor tenía tres siervos: el primero tenía muchas habilidades; el segundo,
menos; el tercero, muy pocas. El señor le dio dinero a cada uno de sus siervos, conforme a las
habilidades de cada uno. El primero recibió cinco talentos; el segundo, dos; y el tercero, sólo uno.
Después, el señor salió de viaje. Él esperaba que su dinero aumentara mientras estuvo de viaje.
Los tres siervos sabían que tendrían que dar cuenta de su mayordomía. Dos de ellos usaron bien
sus talentos, pero uno enterró su talento en la tierra. Al regresar el señor, los dos que invirtieron
sus talentos dieron cuenta de su mayordomía con mucha alegría.
Ambos le trajeron a su señor la ganancia y los talentos que él les había dado. El perezoso sólo le
trajo al señor lo que le había dado. Además, él acusó a su señor de ser un hombre duro y vividor.
Este mayordomo se sintió ofendido que su señor recibiera provecho del trabajo de otros. Los
siervos fieles recibieron una gran recompensa. El perezoso recibió un fuerte castigo.
Nosotros somos siervos de Dios. Dios nos ha dado talentos según nuestras habilidades. Si
rehusamos usar el talento que Dios nos ha dado, dejando de hacer algún trabajo que Dios nos ha
encomendado, somos como el siervo perezoso. Si empleamos las habilidades que Dios nos da
para lograr fama y riquezas mundanas, entonces eso sería igual que enterrar nuestro talento,
pues sólo traería beneficios terrenales y no produciría ningún beneficio celestial. La calidad de
nuestra mayordomía depende de cómo usamos las habilidades y talentos que Dios nos da.
B. Habilidades naturales
79
Todos tenemos habilidades naturales. Las habilidades innatas que tenemos son el resultado de la
combinación de los genes que Dios nos ha dado. Sin embargo, el ambiente y la preparación
académica influyen drásticamente en las habilidades naturales de la persona.
A veces las habilidades naturales originales de una persona apenas se notan después que las
condiciones externas hayan influido en ellas. Por ejemplo, hay personas que cuando eran jóvenes
tenían un talento muy hermoso a la hora de ayudar a otros sin interés. Pero después de ingresar
a su carrera profesional dejaron ese talento y ahora sólo ayudan a las personas cuando tal ayuda
implica beneficios económicos o sociales para ellos mismos. La buena mayordomía de nuestros
talentos naturales requiere que nosotros controlemos las influencias externas que afectan
nuestras habilidades naturales.
C. Habilidades especiales
Dios a veces nos da habilidades especiales que superan a las que tenemos de forma natural. Él
nos las da para que las usemos a la hora de cumplir con alguna responsabilidad o trabajo
específico. Podemos leer acerca de un ejemplo de lo que aparece aquí al meditar en Éxodo
4.10–12:
Entonces dijo Moisés a Jehová: “¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni
desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le
respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?
¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de
hablar”.
Nosotros, al igual que Moisés, a veces nos sentimos muy incapaces para hacer la obra que Dios
desea que hagamos. Pero sabemos que a quien Dios llama, él también capacita, dándole las
habilidades y talentos especiales que necesita para hacer la obra especial a la que le está
llamando.
A estas habilidades y talentos especiales muchas veces les llamamos dones del Espíritu Santo.
La Biblia dice:
“Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el
mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo
Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro,
diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12.8–10).
Los dones del Espíritu Santo son dados de forma sobrenatural. Estos dones bendicen a la
congregación en la que los mismos se manifiestan para ayudar en la extensión del evangelio.
Todavía hay muchos “hombres sin letras y del vulgo”, al igual que Pedro y Juan, que asombran a
muchos con sus habilidades en las cosas del reino de Dios. Aunque las mismas no son
habilidades naturales, sino habilidades y talentos especiales dados por el Espíritu Santo.
Ya el Señor no está con nosotros de forma física. Y muchos de nosotros nos preguntamos acerca
de cómo invertir nuestros talentos. Quizá hasta sentimos la tentación de enterrarlos, al igual que
lo hizo el siervo inútil y perezoso en la parábola de Jesús. Pero no vamos a ceder ante esta
80
tentación porque nosotros somos de los que buscamos usar los talentos que nos han sido
encomendados para hacer ganancias para el Señor.
Dios nos rodea con muchas oportunidades para que usemos nuestros talentos para su gloria y su
honra. A nosotros nos corresponde aprovechar estas oportunidades al hacer un buen uso de
nuestros talentos para traer mayores ganancias al Señor quien nos los entregó.
Para poder utilizar bien nuestros talentos, nosotros tenemos que ser capaces de discernir la
voluntad de Dios. Esto lo podemos lograr al acercarnos a él así como también al escuchar la voz
del Espíritu Santo, seguir las instrucciones de la Biblia y pedirles consejos a los hermanos. Dios
se satisface al mostrarnos dónde y cómo usar nuestros talentos para que rindan mucha ganancia.
Sin embargo, nosotros tenemos que evitar acciones o palabras que sabemos que estorban
nuestra visión espiritual. Nos es necesario despojarnos de todo deseo egoísta para que estemos
completamente bajo la dirección del Espíritu Santo. Entonces así estaremos listos para usar los
talentos para la gloria de Dios y para el beneficio de los demás.
Por favor, abra sus ojos y vea todas las oportunidades que tiene delante de usted para usar sus
talentos. Por ejemplo, hay corazones heridos que necesitan sanidad emocional, hay almas
pecadoras que hay que llevar a Cristo, hay niños huérfanos que cuidar, hay cristianos
desanimados que fortalecer y hay jóvenes confundidos que aconsejar. Si Dios le ha bendecido a
usted con la habilidad de simpatizar o con el talento de hacer volver a los descarriados, ¡manos a
la obra! Ejerza sus talentos para la gloria de Dios.
Por otra parte, los talentos que se relacionan con los trabajos materiales diarios también pueden
invertirse para la gloria Dios. Nuestro testimonio puede brillar para Dios en la comunidad donde
vivimos si en cada trabajo que hacemos siempre andamos con honradez e integridad.
Ahora bien, la inversión de nuestros talentos para la gloria de Dios no consiste en buscar frenética
o desesperadamente alguna oportunidad para hacer lucir nuestras habilidades. Más bien,
consiste en caminar fielmente en la vida diaria, dirigidos por Dios y su palabra. Esto quiere decir
que vamos a saber andar libres de cualquier orgullo o deseo egoísta.
En esta sección vamos a tomar por sentado que usted es seguidor de Cristo y que por
consiguiente no está desperdiciando los talentos que el Señor le ha dado. Uno desperdicia los
talentos que el Señor le ha dado al involucrarse en las cosas o los trabajos que implican pecado.
Para el cristiano, algunas de las tentaciones más comunes que hacen desperdiciar sus talentos
incluyen el gran desperdicio de los talentos que se invierten hoy en la falsificación de los dones
espirituales y el mal uso de los talentos al esforzarse por acumular riquezas terrenales.
A fin de evitar este desperdicio tenemos que invertir nuestros talentos donde Dios pueda
bendecirlos. Sería una lástima invertirlos de forma incorrecta, pues al fin saldríamos perdiendo. La
Biblia lo expone de esta forma:
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si
sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la
obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada;
81
y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que
sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él
mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3.11–15).
La realidad es que sería muy triste ver convertirse en humo todo el trabajo que hicimos en la vida,
aun si fuésemos salvos.
Ahora vamos a meditar un poco en cuanto al gran desperdicio de talentos que está teniendo lugar
hoy en las congregaciones donde predominan los falsos dones espirituales y la “adoración”
barata, bulliciosa y mundana. Se está desperdiciando un montón de talento musical al convertir la
música en un negocio y en un mero entretenimiento religioso. Mucho dinero y talentos se están
desperdiciando en las campañas de sanidad donde los evangelistas impostores y ambiciosos
engañan a miles de personas ingenuas. Muchas congregaciones llenas de personas carecientes
de una victoria espiritual personal en sus vidas están esforzándose más y más por obtener algún
don o talento carismático. Pero el desperdicio y la destrucción espiritual siempre acompañan a
estos esfuerzos ya que estas personas buscan la manera de obtener los dones sin tener que
arrepentirse del todo de los pecados que ellos secretamente aman y practican.
Se ha demostrado que muchas instituciones de preparación académica y religiosa, tales como las
universidades y los seminarios teológicos, en muchos casos lo que han hecho es echar a perder
los talentos de las personas en lugar de desarrollarlos para la gloria de Dios. La gran mayoría de
estas instituciones se enfocan en enseñarles a sus estudiantes cómo hacer uso de sus talentos
para buscar la fama, el prestigio y las riquezas materiales. Se conoce que el verdadero motivo de
muchos de los estudiantes que asisten a estas instituciones es aprender a cómo aprovechar sus
talentos para beneficiarse ellos mismos y para satisfacer sus ambiciones personales en lugar de
aprender a cómo negarse a sí mismos y servir a Dios desinteresadamente.
Es necesario que aprendamos a evitar toda clase de desperdicio y falsificación de los talentos
que Dios nos ha dado para convertirnos en mayordomos fieles y fervientes, administrando
nuestros talentos para la gloria de Dios y el beneficio de los demás.
En la parábola de Jesús, el siervo perezoso sólo se fijó en la severidad de Dios con los infieles.
Este siervo infiel no se fijó en las abundantes recompensas que Dios les da a los mayordomos
82
fieles.
En cambio, los dos siervos fieles que habían multiplicado los talentos que su señor les
encomendó pudieron escuchar las benditas palabras: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25.21). El gozo de nuestro
Señor vale mucho más que los dos o cinco talentos extras que él nos da al esforzarnos en su
obra. Nuestro Señor es muy tierno y compasivo con los mayordomos fieles y él continúa
derramando sus bendiciones sin medida sobre sus vidas.
Por otro lado, los requisitos de nuestro Señor para con los talentos que él nos da son razonables
y sus galardones son seguros. Permitamos que el Señor nos muestre la mejor manera de invertir
los talentos que él nos da.
LECCIÓN 7
SOMOS EMBAJADORES DE CRISTO Y MAYORDOMOS DEL EVANGELIO
Introducción
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros;
os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5.20).
83
ángeles a la tierra a predicar el mensaje de la salvación. En lugar de eso, él escogió usarnos a
nosotros los humanos imperfectos para que de esa manera el mundo supiese que sí es posible
vivir en la voluntad de Dios. A cada cristiano se le ha confiado el evangelio para que represente
ante el mundo a la patria celestial. Cada cristiano es un embajador del Rey, Cristo.
Descubramos por medio de esta lección la magnitud de esta obra de embajador y cómo podemos
cumplirla mejor como fieles mayordomos del evangelio.
3. Las recompensas de llevar el evangelio a todas partes (Daniel 12.3; Marcos 10.28–31).
Bosquejo de la lección
D. Conclusión
***
Dios nos ha nombrado como sus embajadores; somos encargados de promulgar su reino.
Tenemos la misión divina de enseñarles a otros acerca de la salvación y de proclamar la palabra
de Dios a todas las naciones. Para ello, Dios ha invertido algo de mucho valor en nuestras vidas.
Dios ofreció a su Hijo Jesucristo para darnos la salvación de forma gratuita. Al igual que cualquier
otra inversión o talento que Dios nos ha dado, él espera que administremos fielmente la
salvación. Nosotros podemos compartirla, guardarla para nosotros mismos, usarla egoístamente,
abusar de ella y hasta arruinarla con nuestros malos testimonios. La realidad es que cada uno de
nosotros es responsable de administrar bien el don de la salvación.
Además, Dios nos ha confiado su palabra. La Biblia es el libro más vendido del mundo. No es
extraño que millones de personas inconversas tengan una o más copias de las sagradas
escrituras. Pero son los cristianos (las personas que verdaderamente creen en Cristo y le
obedecen en todo aspecto de sus vidas) los que son los verdaderos guardianes y mayordomos
de la Biblia. Es cierto que hombres mundanos e inconversos pueden publicar la Biblia, pero la
verdadera interpretación y la aplicación personal de su mensaje les pertenecen a los hijos de
Dios, porque solamente ellos tienen al Espíritu Santo. El Consolador, el Espíritu Santo de la
verdad, ha sido quien inspiró lo que encontramos en la Biblia y él es quien enseña su verdad.
84
1. Aplicarla a nuestra propia vida primeramente
La Biblia dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te
salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4.16).
“Yo tengo que guardar Un alma inmortal Y prepararla para entrar Al reino celestial”.
Constituye una realidad que no se puede evadir el hecho que es necesario asegurar nuestra
propia salvación primeramente si es que vamos a poder ser mayordomos eficaces del evangelio.
Cada cristiano, sin importar cuan maduro sea, siempre tiene que mantenerse lejos del pecado.
Esto quiere decir que él tiene que estar listo en todo momento para hacer cualquier sacrificio
personal con tal de mantener su propia integridad para que el precioso mensaje que él lleva no
quede en ridículo a causa de su vida infiel. Resulta ser algo muy destructivo tener un testimonio
entre los incrédulos de poseer un carácter manchado por el pecado mientras se profesa ser un
misionero cristiano. Cuando David pecó, Dios le dijo: “Por cuanto con este asunto hiciste
blasfemar a los enemigos de Jehová…” (2 Samuel 12.14).
2. Ir con el mensaje
Cristo dijo: “Id” (Mateo 28.19). El evangelio debe llegar a todas las naciones. Los cristianos deben
sentir una urgencia de llevar el mensaje de la salvación a cualquier comunidad donde no exista
una iglesia bíblica y donde no se predica el evangelio. Este sentido de urgencia debe producir
convicción en nosotros y también un deseo profundo de ponernos a obrar en la extensión del
reino de Dios en la tierra. ¡A trabajar en la viña del Señor!
La Biblia enseña que debemos siempre estar prestos para dar testimonio acerca de nuestra fe en
Cristo (véase 1 Pedro 3.15–16). Por supuesto, nosotros debemos compartir el mensaje de
salvación con las personas en nuestras propias comunidades. Cristo dijo “Id”. Esto incluye
ir primero a nuestros vecinos cercanos. Dios promete muchas bendiciones para todo aquel que
sale en busca de las almas que andan enredadas en el pecado (véase Santiago 5.19–20). La
Biblia misma nos ofrece ejemplos maravillosos del celo misionero y de la visión de lo que significa
alcanzar almas para Cristo (véase Romanos 9.1–3; Mateo 23.37). Sigamos estos ejemplos.
85
3. Enseñar toda la verdad
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén
(Mateo 28.19–20).
La tarea de ir y predicar el evangelio puede ser una tarea algo difícil de cumplir. Sin embargo, la
realidad es que hacer discípulos, enseñándoles a practicar todas las cosas que Jesús nos
enseñó, es una tarea mucho más complicada que tan sólo presentar el evangelio del Señor. De
hecho, sería imposible si no fuera por la promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo”.
Cristo dijo que nosotros debemos enseñarles a las naciones todo lo que él nos enseñó. Esto
incluye el amor hacia los enemigos, la consagración a Dios en todo aspecto de la vida, el juicio
venidero, la abnegación y todo lo demás que Jesús nos enseñó.
Los buenos mayordomos del evangelio promueven un programa completo de enseñanza doctrinal
en sus congregaciones. Ellos siguen y obedecen al Señor de la forma que lo describe la Biblia.
Un programa eficaz de adoctrinamiento en las doctrinas del Señor da un buen fruto para tener un
grupo de jóvenes fuertes espiritualmente, un grupo de adultos estables y un grupo de ancianos
firmes en la fe, dando ejemplos a los demás de cómo vivir la vida cristiana.
En el mundo de hoy existe una gran cantidad de falsos embajadores de Cristo. Las personas
inconversas llegan a una conclusión falsa acerca de cómo es la vida en el reino de Dios a causa
de la vida mundana e hipócrita que viven algunos de los que profesan ser cristianos. Además,
muchos de los que están solicitando la ciudadanía celestial están siendo engañados acerca de
los requisitos de Dios para obtener la ciudadanía en su reino.
Es necesario que cada uno de nosotros sepamos examinarnos a nosotros mismos para ver cómo
podemos evitar ser embajadores falsos, y cómo podemos ser embajadores aprobados por Dios.
Si hay algo que los cristianos deben acostumbrarse a hacer es dar testimonio de Cristo. Sólo
quienes viven vidas santas pueden dar un testimonio realmente poderoso y eficaz para Cristo. Un
“testigo” que no vive una vida santa es nada más un metal que resuena o un platillo que hace
ruido.
Para poder testificar eficazmente es necesario vivir una vida santa. Además, usted
debe hablar acerca de Cristo. Usted no tiene que ser un experto en este asunto de hablar acerca
86
de Cristo. Lo único que necesita tener es sentir una carga por el bienestar eterno de los perdidos,
sentir la necesidad de hablarles acerca de Cristo y buscar oportunidades para hacerlo. Mientras
va adquiriendo más experiencia, usted va a aprender cómo usar las oportunidades que se le
presentan para comenzar una conversación con cualquier persona acerca de las cosas de Dios.
El Espíritu Santo le guiará a las almas que están buscando la verdad y le ayudará a señalarles al
Salvador.
Es una gran verdad y un mandamiento de Dios que, para la salud espiritual del pueblo de Dios y
para el bien de otras partes de la tierra, las congregaciones bíblicas deben hacer lo posible por
comenzar nuevas congregaciones en otros lugares y que no se contenten con sólo agrandar a su
propia membresía. La mayordomía fiel del evangelio requiere que extendamos el reino de Dios y
que sigamos estableciendo nuevas iglesias en otras partes de la tierra. Jesús dijo que el
evangelio es para todas las naciones. La gran comisión no se cumplirá a menos que los cristianos
estén listos para dejar sus casas y salir a otros lugares, llevando el mensaje de la salvación en
Cristo Jesús.
Dios les hace un llamado a algunos de nosotros para evangelizar a las personas de otras
comunidades y países. Por lo general, las personas en esos lugares tienen prácticas culturales
diferentes a las nuestras. Al presentarles el evangelio, nosotros tenemos que tomar en cuenta
esas diferencias culturales. Los principios básicos de la Biblia no cambian y se aplican en todo
lugar, pero las aplicaciones de los mismos sí cambian según la cultura. Por ejemplo, el principio
bíblico de la modestia requiere que los creyentes en todas las culturas se vistan modestamente y
de una manera no provocativa ni mucho menos mundana. Sin embargo, nosotros debemos tener
presente que la ropa modesta que usamos como creyentes en nuestra cultura latina no es la
única ropa modesta que existe. Si viajamos a la India para establecer una iglesia en ese país,
nosotros tenemos que permitir que los hermanos de esa tierra nos enseñen cómo es la ropa
característica de ese lugar que cumple con el requisito bíblico de la modestia.
Nuestra manera de ser y nuestras costumbres latinas pueden resultar ofensivas a las personas
en otras culturas. Como “embajadores de Cristo” se hace necesario que al evangelizar a las
personas en otras culturas, nosotros adoptemos la postura de Pablo quien dijo: “A todos me he
hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Corintios 9.22). A Pablo no le
interesaba en lo absoluto propagar la cultura judía. Si no nos hacemos “de todo” a todos los
hombres entonces podemos ser culpables de propagar nuestra cultura, ofendiendo
indebidamente a las personas. No obstante, en lo que se relaciona con asuntos del bien y del
mal, nosotros tenemos que siempre conducirnos por los principios bíblicos, ya sea que se
acepten como parte de la cultura de un país o no.
En Filipenses 2 se nos dice que debemos seguir el ejemplo de Cristo. El Señor dejó la gloria del
cielo para sujetarse a la experiencia humana, caminó entre la humanidad, vivió sujeto a las
tensiones y las congojas de los humanos y demostró que sí se puede vivir en la voluntad del
Padre Celestial. Jesús se identificó con los más humildes de entre los hombres. Esto lo hizo a fin
de poder salvar a la humanidad. Igualmente, nosotros debemos tener una actitud humilde y servir
a la gente que estamos tratando de evangelizar si deseamos que ellos acepten al Salvador. La
87
Biblia nos dice que no debemos ser “altivos, sino asociándoos con los humildes” (Romanos
12.16).
D. Conclusión: Ya hemos tocado los temas acerca de ser embajadores de Cristo y mayordomos
fieles del evangelio. ¿Qué tipo de embajador es usted para Cristo? ¿Es usted un embajador
indiferente, no haciendo mucho y escondiéndose en medio de una congregación grande? ¿Acaso
está usted buscando cómo representar fielmente al reino de Dios en su comunidad y cómo
promover que todos conozcan a su Rey, Cristo? ¿Está usted viviendo el evangelio? ¿Es
un discípulo fiel de Cristo, practicando todo lo que manda el Nuevo Testamento? Sólo así usted
puede presentar el evangelio al mundo como un embajador fiel de Cristo. Nosotros tendremos
que dar cuenta por nuestra mayordomía del evangelio. Pablo escribió: “¡Ay de mí si no anunciare
el evangelio!” (1 Corintios 9.16). Jesús dijo que aquéllos que, como el hijo perezoso y engañador,
dicen que van a hacer la obra de Dios y no la hacen no entrarán en el reino de Dios (véase Mateo
21.28–31). Los embajadores y mayordomos que tuercen las sagradas escrituras, valiéndose de
su mensaje para desarrollar sus propios intereses egoístas, se condenan a sí mismos (véase 2
Pedro 3.16). Ser mayordomo del evangelio es un privilegio sagrado. Si manejamos mal el
mensaje del evangelio del Señor entonces incurrimos en la ira del Dios omnipotente. Que Dios
nos ayude a ser embajadores fieles y leales, llevando el mensaje de la salvación a este mundo
perdido para que muchos sean salvos antes que sea demasiado tarde.
LECCIÓN 8
LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LA MAYORDOMÍA FIEL
Introducción
La meta de este curso sobre la mayordomía cristiana ha sido para ayudarle a entender los
conceptos bíblicos de la mayordomía y para mostrarle ejemplos de cómo aplicarlos en su vida
diaria. En las lecciones anteriores nos enfocamos en los conceptos acerca de la mayordomía. En
esta lección nos enfocaremos más en la aplicación de estos conceptos en la vida diaria.
88
La Biblia nos ofrece muchas instrucciones bastante prácticas que se aplican a nuestras vidas
diarias. Lo que nos corresponde a nosotros es estudiar la Biblia con un corazón sincero y tomar
las medidas necesarias para poner por obra sus instrucciones. Es nuestro deseo que estas
lecciones le inspiren para que realmente viva la mayordomía cristiana.
Bosquejo de la lección
A. De la norma a la práctica
C. La vida eterna
***
A. De la norma a la práctica
Los hombres de principios son aquellos que dirigen sus vidas por las normas que Dios nos ofrece
en la Biblia. Ante cualquier situación en su vida, ellos actúan conforme a estas normas. Las
normas bíblicas por las que viven les sostienen en tiempos de crisis espiritual o moral. Dios quiere
que todos sus hijos sean personas que se dirijan por los principios bíblicos, no sea que
sean “llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4.14).
Al enfrentar decisiones económicas y al tratar de ser buenos mayordomos para Dios, nosotros
debemos sacar nuestra Biblia y buscar allí los principios y las normas que se relacionan con las
decisiones que tenemos que tomar. Es nuestra responsabilidad y obligación vivir conforme a esos
principios bíblicos. El apóstol Santiago enfatiza este punto cuando escribe: “Al que sabe hacer lo
bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4.17). Cuando encontramos o se nos enseña un
principio bíblico, nosotros somos responsables ante Dios de aplicarlo a nuestras vidas.
Para el que es materialista las cosas que posee son su dios. Este tipo de persona no sabe nada
acerca de los valores y de las metas del mayordomo fiel que reconoce que sus posesiones nada
más son un encargo de parte de Dios, el verdadero dueño de todo y de todos. Incluso entre
muchos que se hacen llamar “cristianos” abundan los conceptos erróneos acerca de la relación
del cristiano con su Dios, con su prójimo y con sus posesiones. Veamos cómo Dios desea que
nos relacionemos con él:
89
1. El mayordomo y su Dios
Dios es el dueño y Creador de todo. Esto nos incluye a nosotros mismos y a todas las cosas que
él ha puesto a nuestro cuidado. El mayordomo fiel reconoce esta gran verdad y, por consiguiente,
maneja su vida y sus posesiones de una mejor manera que el inconverso, ya que desea agradar
a Dios.
Dios siempre nos ve. Nuestro Dios omnipresente sabe cuánto dinero gastamos en comidas
innecesarias y cuánto pagamos por algunos “lujos” de la vida. El Dios omnisciente que nos creó
conoce cuánto echamos en la ofrenda y cuánto le damos a un vecino que sufre alguna necesidad.
Además, él observa cómo usamos nuestro tiempo. El mayordomo fiel está consiente de todo esto
y vive de acuerdo a este conocimiento.
Dios conoce nuestra actitud hacia lo material. El Señor sabe cuánta importancia les damos a
nuestras posesiones materiales, cuánta importancia les damos a las cosas eternas, cuánto nos
importa nuestra propia familia y hasta si nos preocupamos por nuestros hermanos en la fe. El
mayordomo fiel sabe que Dios ve las actitudes de su corazón. Esto le ayuda a relacionarse
correctamente con su Dios.
Es importante que todos aprendamos a reconocer que los verdaderos mayordomos de Dios
tienen una relación íntima con él. Para ellos, Dios es más que un juez que vigila cada detalle de
sus vidas. Ellos se dan cuenta que él también es amoroso, compasivo, sabio, justo y fiel.
2. El mayordomo y su prójimo
Por lo general, si todos nosotros estamos conscientes que sólo somos mayordomos de Dios y no
los mismos dueños entonces esto fomenta y fortalece las relaciones interpersonales con el
prójimo. Por ejemplo, el mayordomo que reconoce que es responsable de usar bien el tiempo
tiende a invertir más tiempo en otros y para otros, dedicando menos tiempo en sus propios
intereses.
El mayordomo que reconoce que es responsable de usar bien el dinero sabe que no se trata de
su propio dinero. Por eso, él da con más liberalidad cuando se presenta alguna necesidad.
La persona que reconoce que todo es de Dios está más dispuesta a pagar por las cosas de otros
que haya dañado. También, por esto mismo, será más propensa a devolver en buenas
condiciones las cosas que haya tomado prestadas.
En el mundo se le da mucha reverencia a las posesiones de las personas. Las cosas materiales
tocan las emociones de la gente mundana. En algunos las cosas materiales producen lágrimas y
en otros enojos, codicia, envidia, celos, odio y hasta deseos homicidas. Existen muchos hombres
y mujeres que sacrifican la salud e incluso sus propias vidas para obtener las tan veneradas
posesiones materiales.
90
En cambio, para el mayordomo cristiano las cosas materiales nada más le son un medio para
llegar a un fin deseado. Esto significa que las posesiones materiales no son el fin buscado. El fin
que los mayordomos cristianos buscan es que Dios reciba la gloria por medio de sus vidas y de
sus posesiones.
Los mayordomos cristianos administran bien sus cosas, no porque las veneran, sino porque las
ven como un encargo que Dios les ha asignado. El mayordomo fiel busca superar y hasta duplicar
los talentos que sólo Dios le ha dado. Si Dios dispone que sufra pérdida y reveses económicos,
entonces asume la actitud de Job, cuando él dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de
Jehová bendito” (Job 1.21).
C. La vida eterna
Como mayordomos fieles, nosotros esperamos el regreso de nuestro Señor Jesucristo cuando
con mucha alegría daremos cuenta de nuestra mayordomía. Con gusto asumimos nuestra
responsabilidad como mayordomos fieles, porque sabemos que los esfuerzos que hemos hecho
por administrarlos para la gloria de Dios serán recompensados ampliamente cuando oigamos las
palabras de Dios para todo mayordomo fiel: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25.23). ¡La vida eterna con
Cristo será la mayor recompensa para un mayordomo fiel!
91
92
.
93
94
95
.
96
.
97
98
99
100