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Si Algunavez Dijeramos Adios

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LIBRO 2.

Introducción
SI ALGUNA VEZ DIJÉRAMOS ADIÓS.

Mis ojos van al frente. La multitud se encuentra en silencio. Mi mano aprieta


el maldito pliego de papel, arrugándolo por completo, sintiendo como una
inmensa impotencia me invade. Se entreabren mis labios y suelto un suspiro
que significa "está todo jodido".

Apoyo mi frente en la ventana del carro y suspiro. Se empaña. Un recuerdo


oprime mi pecho y mis ojos se inundan de lágrimas, ese sentimiento de dolor
y pérdida se hace presente de nuevo, aprieto mis labios intentando tragarme
el llanto que amenaza con hacer presencia.

Todas las personas a mi alrededor siguen con su vida, algunas llevan


paraguas y otras huyen de la lluvia. Niños corren de la mano de sus padres.
Algunos automovilistas respetan los señalamientos y otros parecen tener
control total de la calle.

Nada ha cambiado. Nada tendría que cambiar.

Volteo a mi derecha y María me regala una sonrisa. Me desconsuela. Aitor


enarca una ceja y mueve sus labios, por primera vez no lo entiendo. No tengo
idea de cómo interpretarlo, así que, en ese momento, soy yo y mis
pensamientos, la decisión que tome justo ahora tiene que valer la pena... lo
suficiente para no arrepentirme después. Quiero tiempo y espacio, sin
embargo, no puedo gozar de ello en este escenario.

Trago saliva.

—Lo siento. —Niego varias veces con mi cabeza.

Un murmullo se crea en el público. Me armo de valor y aprieto mi puño que


sujeta el pliego de papel arrugado, y huyo. Escucho la voz de Aitor gritar mi
nombre. A pasos rápidos esquivo a las personas y con mi mano libre busco
en el bolsillo de mi saco las llaves de mi carro.

1.7K

8Debo estar feliz. Es un gran día... claro que lo es. O eso tiene que parecer.

Me tenso al sentir una mano sobre mi pierna. Esto parece irreal, de hecho,
quiero suplicarle a la vida que se reinicie desde mi nacimiento, quizá podría
corregir algunas cosas, a estas alturas de mi vida, sé cuales son las mejores
opciones. Haber dicho que no forma parte de ellas.
1.1K

Acelero rebasando los limites de velocidad. La distancia no es mucha, ambos


sitios se encuentran cerca. Tal vez me gane una multa, tal vez pueda chocar,
tal vez esto se me escape de las manos, pero me vale una mierda porque hay
una sola cosa que no quiero dejar escapar.

808
No de nuevo.

El portón de la casa se abre y nos detenemos. Miro la hora en mi celular y mis


pulmones se hacen pequeños, dejándome casi sin respirar. Es momento de
soltarlo. Vuelvo mi mirada al frente y trato forzar una sonrisa a medias que
logro con éxito.

Visualizo la casa y prefiero saltarme el alto. Echo un vistazo al retrovisor,


asegurándome de que no haya ningún policía siguiéndome. Aparco fatal
cerca de la entrada y me bajo.

Afuera, espero a que mamá lo haga también, la miro a través del cristal
frontal. Ella se percata de mi mirada y me la devuelve junto a una sonrisa
despampanante.

Aflojo la corbata mientras camino hacia el portón que se encuentra abierto.


La veo.

5
Mamá toma su bolso y desciende. Se queda quieta con su mirada hacia el
portón. Redirijo la mía en dirección a la suya y entiendo a que se debe su
acción.

Arrastro mis pies sobre el césped. El saco comienza a incomodarme.

Mi mente se queda en blanco y avanzo hacia él con pasos dudosos.

Hay pocos metros entre nosotros. Entreabro mis labios para hablar, sin
embargo, un sonido detonante me silencia.

Él separa sus labios, quizá dirá algo. Aunque en lugar de escuchar su voz, se
oye un disparo.

_________ LIBRO II _________

947

2
❥ Margaritas marchitas
Diane

Margaritas.

849

Abuela siempre ha sido fan de las margaritas mientras mamá lo es de las


gerberas, por otra parte, yo prefiero los tulipanes. El jardín de nuestra casa
en Londres está pletórico de cada una de ellas, Luca —mi hermano de en
medio— dice que hay más pasto que casa, él detesta los pequeños insectos
que se filtran por los protectores de miriñaque. A papá siempre le ha
gustado consentir a cada miembro de la familia, jamás perdía la
oportunidad con darle el gusto a su suegra, él sabía que al tenerla feliz;
mamá también lo sería.

1.8K

Papá es un gran hombre, y no lo digo sólo por ser mi progenitor, las


personas que lo conocen suelen hablar bien de él, dicen que es un
excelente humano, si tuviesen que escoger a alguien para el Premio de
Nobel de la Paz, apostaría por Harry Beckinsale. Alguien que les ha
enseñado a sus tres hijos sobre valores, respeto, humildad, empatía y
bondad, si pudiera hacer una lista con todas las razones por las cuales es el
mejor padre, posiblemente terminaría escribiendo un libro más grande que
aquel clásico llamado Don Quijote.

1.4K

Él ha sido el motor fundamental para nuestra familia. Tan resiliente y


positivo. Jamás deja caer a nadie, no permite que ninguno de sus
conocidos tire la toalla. Es muy pragmático cuando ejerce la abogacía.
Todos sus clientes tienen que pensar de forma indudable. Siempre ha
pensado que a uno le va bien cuando se rodea de gente con energía
positiva.

319

Por sobre todas las cosas, yo lo amaría eternamente.

751

Y no pudo elegir mejor compañera de vida que mamá. La mujer de gran


corazón que nos enseñó que vivir con rencor te volvía un ser dañado, que lo
óptimo siempre sería perdonar y dejar ir, aprender a sonreír y no
alimentarnos de sentimientos negativos. No había ni un solo día en que ella
nos llenara de amor junto a la abuela, nos repetía lo tanto que nos quería y
lo feliz que la hacíamos. Muy melosa para ser madre de un pequeño
irascible que murmuraba con las mejillas apretadas "tu amor me
asfixia". Mi hermano menor, Ruel.

1.7K

Luca y Ruel pueden parecerse físicamente, sin embargo, el carácter en


definitivo los diferencia. Uno es positivo, y el otro es negativo. Cromático y
acromático. Aceite y agua. Abuela dice que el menor salió igual de insípido
que nuestro bisabuelo, mientras papá se encarga de decir que es todo el
carácter de su madre, la abuela Marié.

532

Algo tengo claro, y es que el carácter no se hereda.

414

Solo te amoldas a lo que te enseñan o adquieres una personalidad propia,


quizás él no quiso ser parte de la enseñanza de nuestros padres y decidió
armar su esencia en particular. Eso, para mí, es más convincente que los
famosos genes.

402

De hecho, tía Ellen me apoya en esa teoría.


408

—¡Vamos, Didi! —La voz de mamá se proyecta a mis espaldas—. ¡Sube a la


camioneta!

624

Volteo para mirarla y frunzo mi ceño.

43

—No grites, no grites —repito tajante por la manera en que ha llamado la


atención de todos aquellos individuos presentes a nuestro alrededor—. No
hay necesidad, te escucho.

551

Ella me sonríe, quitando la experiencia amarga que sus gritos han dejado
en mí. Subo a la camioneta, sujetando fuertemente el ramo de margaritas.

144

Estos últimos días, mamá ha estado muy exclamativa. Eleva demasiado la


voz y no tiene la paciencia que acostumbra. Aunque hay una justificación
para su actitud. Abuela enfermó hace dos semanas.

1.2K

Los doctores dicen que debemos despedirnos.

2.3K

Hemos recorrido de Inglaterra hasta Australia. Ella desde antes pidió que
su cuerpo estuviese a lado de su padre, mi bisabuelo. Cada que enfermaba,
veníamos a Sídney para —sin importar las circunstancias— cumpliésemos
su último deseo.

Desde pequeños esos viajes se han vuelto comunes, por lo que, tomar
clases, se nos había dificultado a mí y a mis hermanos, así que nuestros
padres decidieron que tomaríamos los cursos en línea de Londres, nuestra
responsabilidad era esforzarnos. A pesar de eso, a Luca le tuvieron que
contratar un profesor privado. Todo parecía sencillo en los primeros años...
pero llegabas a tu formación profesional y lo único que deseabas cada
cumpleaños era ir a la escuela como todo adolescente o universitario.

225

Luca ha tomado una licenciatura en idiomas y parece ser que quisiera


regresar a preescolar. La presión es enorme y él no es bueno lidiando con
ello. Admiro demasiado su capacidad para poder memorizar y comprender
las reglas de cada idioma. Es modelo desde hace medio año. No un modelo
internacional, sólo local, pero confío plenamente que en un futuro lo será,
hace tres meses metió una solicitud en la agencia Lion Loves UK, lugar
donde conoció a Donovan. Su único amigo.

1.1K

Ambos esperan una respuesta.

15

Miro de reojo a mi hermano menor que viene entretenido en su celular,


tecleando cosas en la pantalla táctil de este y decido espiar. Es una
conversación con una chica.

375

—¿Quién es? —pregunto elevando una de mis cejas.

236

Ruel bloquea su celular al instante, llevándolo entre sus piernas y darme


una mirada lasciva. Yo mantengo mi gesto.

404

—No seas una entrometida —dice alejándose de mí.

282

—Sólo quiero saber. —Me hago la indignada—. ¿Habrá un nuevo miembro


en la familia?

419
—Mejor cierra la boca, Diane —espeta—. Yo no te digo nada cuando estás
pasándote la saliva con Ismael.

1.6K

—¡Eso no es verdad! —Alzo la voz.

24

—Pues no me importa. Mejor ocúpate con mantenerlo alejado de ti y no te


metas en mis cosas. —La pantalla de su celular se ilumina por un segundo
para después apagarse—. Genial, se quedó sin carga.

450

No debería sorprenderme su actitud y las palabras bien empleadas que usa


para contraatacar. Es el menor, sí, pero a sus trece años tiene una lengua
venenosa que podría hacerte llorar. A veces, rendirse hacia él era una de las
mejores opciones.

949

Quiero terminar diciéndole una sola cosa, sin embargo, mamá lo hace
antes que yo.

—Por favor, ¿pueden dejar de discutir? —ella pide.

155

—Tu hija que parece tener quince años. Dile que madure, ya tiene casi
veinticinco.

1.6K

Mi boca se abre. —¡Apenas cumpliré los veintidós!

1K

—Es lo mismo. —Pone los ojos en blanco.

130

—Niño andrajoso —suelto a regañadientes.


Nuestra madre niega varias veces y tira su cabeza hacia atrás.

—Debí traer a Luca —confiesa.

452

—¡Oye! —Ruel y yo decimos al mismo tiempo.

367

En la camioneta, se crea un silencio. Nadie vuelve a hablar y así nos


mantenemos en todo el camino al hospital. Lo único que se escucha es el
sonido del aire acondicionado y el bajo volumen de la canción que está de
fondo.

204

Mi celular suena. Un mensaje.

11

De: Alessandra178

Hace una semana que te has ido y te extraño. Haré como esos psicópatas
enfermos e iré a tu casa para robar tu ropa interior y recordarte con ella. ☹
.5K

El texto me hace reír demasiado que, tanto Ruel y mi madre, me echan una
mirada forastera. Alzo el celular, haciéndoles saber que la razón ha sido
algo que he visto dentro de él. Ellos regresan a su misma posición y me
decido en responder a mi mejor amiga.

De: Didi

44

Por favor no te lleves aquellos que tienen ositos, son mis favoritos. Posdata:
igual te extraño.
Ella no tarda en responder al momento.

De: Alessandra

Necesito contarte algo!! Me hubieses llevado contigo, cabía perfectamente


en tu maleta, o en la de tu padre. Sí... mejor en la de tu hermoso padre. 😊K

De: Didi

¡¡Aleja tus asquerosas insinuaciones hacia mi padre!!0

De: Alessandra

No prometo nada. Tu papá es bellísimo!!!

1.4K

Mi sueño frustrado es que sea mi abogado

756

Me meteré en problemas para que lo sea... Imagínate!!!

Basta. No puedo seguir leyendo sus cosas acerca de mi padre. Esa chica no
respeta ni un poco, y no me molesta, pero resulta incómodo. Pongo mi
celular en "no molestar" y lo aviento dentro de mi bolso.

268

Cambio el rumbo de mis pensamientos y me quedo pensando qué baratija


podría interesarme. ¿Se trataría de nuestro grupo de amigos allá en
Londres? ¿O es que acaso se trataba de una nueva invitación para conocer
algún chico guapo con el que yo pudiera salir?

327

Alessandra Campbell —o como a ella le gusta que le digan: Alessa— es mi


mejor amiga desde hace años. Nuestra amistad fue cosechada y servida en
Londres, desde pequeña siempre he sido un poco cerrada respecto a mi
círculo social y cada que hacía amigos solía perderlos cuando viajaba a
Sídney. Con Alessa no fue así, es mi alma gemela, si pudiera casarme con
ella, lo haría sin pensarlo dos veces.

805

Viene de familia adinerada, es la consentida y tiene un hermano dos años


mayor. Hace unos meses atrás intentó que le coqueteara. Me negué. Debo
admitir algo, Liam, su hermano, me atrae... solamente un poco. Sin
embargo, es el típico galán que tiene una sonrisa perfecta y un cuerpo de
infarto, un porte elegante y una voz que puedes oír todo el año.

811

Aparte, tiene un aroma rico.

392

Bien, eso fue algo muy fuera de contexto.

104

Pero sé que le gustan las chicas con experiencia, que compartan con él sus
gustos y no se cohíban. Él es la representación masculina de Alessa. Son
explosivos en un ambiente social, se desenvuelven sin pena ni miedo al qué
dirán, tan extravagantes como las orquídeas, mientras tanto, yo me
asemejo a una mimosa púdica.

381

Quedándome con mis definiciones, observo a través de la ventana para


darme cuenta de que ya hemos llegado al hospital. Descendemos de la
camioneta y Ruel sujeta del brazo a mamá para que baje. Algo que no
puedo negar de mi hermano, es el trato respetuoso que tiene hacia nuestra
madre, asimismo, con abuela y tía Ellen.

745

Cuelgo mi bolsa sobre mi hombro y me aferro al ramo de margaritas.


Nuestro trayecto a la habitación donde se cuenta mi padre y Luca junto a
mi abuela parece eterna. Entre más avanzamos, más siento algo que hace
presión en mi pecho... es una sensación extraña. Casi como una
advertencia.

521

Llegamos al piso y no hace falta dar otro paso cuando nos detenemos al ver
a Luca saliendo de la habitación con los ojos llorosos. Su labio inferior
tiembla y puedo sentir su estado emocional.

1K

Él y yo siempre hemos tenido un vínculo muy fuerte en donde uno puede


percibir el ánimo del otro, parece imposible, aunque juro que es como si
estuviésemos conectados. Al inicio, no teníamos buena relación hasta que
se vio con la necesidad de romperse frente a mí cuando se sentía
confundido respecto a sus gustos. Desde ese entonces, creamos un lazo
especial.

796

Y ahora, lo que me transmite no es nada bueno.

36

—Les marcamos —dice con la voz temblorosa.

169

Mamá dejó el celular en casa. A Ruel se le ha apagado. Y yo...

340

—¿Qué pasó? —Nuestra madre se acerca a él.

170

Luca ya no es capaz de decir nada y deja salir las lágrimas que han sido
retenidas.

66
Ella pasa de largo, adentrándose a la habitación junto a Ruel. Me acerco a
mi otro hermano y sujeto su mano. Sé lo que sucede.

—Nos despedimos, lo hicimos, Diane —murmura ahogado.

2K

Me abro camino hacia la puerta y no soy capaz de acercarme a la camilla.


La única imagen que veo es a mi madre diciéndole cosas
desconsoladamente mientras mi padre pasa una mano por su espalda,
permitiendo que le llore todo lo quiera.

930

Mi corazón se parte al ver a mi hermano menor cogiéndole la mano. Sé que,


de los tres nietos, es el que está sufriendo más. No era ningún secreto que
Ruel siempre fue el favorito de ella. Lo consentía, lo defendía, lo cuidaba
más, le compraba lo que quería e hizo lo imposible para que su pequeño
saliera en esos comerciales de bebé.

720

Nunca he soportado las escenas tristes, no soy fan de las películas ni de los
libros desgarradores que te dejan con un vacío, no me han gustado las
despedidas, no me gusta ver a la gente llorar, mucho menos cuando es mi
familia. Soy débil en ese aspecto.

1.5K

Mis ojos cristalizados viajan al ramo que le he traído. Tiemblo de temor e


impotencia. Doy unos pasos atrás, y me fijo en como Luca alcanza a
nuestra madre envolviéndola en un abrazo. No pretendo acercarme, mi
valentía es nula.

205

Salgo de la habitación y con la vista nublada busco los baños, mi pecho


comienza a doler al igual que mi garganta por los sollozos que amenazan
con salir. Debo llorar. Desahogarme. Intento tragar saliva, pero no pasa.
Papá vendrá por mí una vez que se dé cuenta que no estoy con ellos. Se
preocupará y lo lamento de verdad.

174

Doblo en un pasillo para continuar mi camino, sin embargo, un cuerpo me


detiene de manera abrupta.

516

Quiero disculparme, decir que lo siento y justificar mi torpeza al no fijarme


en mi camino por venir cabizbaja metida en mi sufrimiento, aunque las
palabras no salen, no tengo voz porque si hablo; lloraré frente a ese
alguien.

56

—Cuida por donde vas. —La voz masculina espeta de mala gana.

1.1K

Si mis emociones ya se encontraban en un hilo, la manera tan déspota en la


que me ha hablado me pone peor. No quiero alzar la mirada y recibir una
desaprobatoria. Lo único que puedo ver es parte de su torso cubierto por
una camisa negra con diseños raros y varios anillos en los dedos de su
mano.

711

—N-no... —Niego, buscando una mínima de fuerza.

50

—Ya, como sea. —Corta y pasa a un lado mío, tropezando su brazo con mi
hombro.

808

Y como es de esperarse, mi resistencia se termina justa aquí en este pasillo,


permitiéndome llorar contra la pared.
❥ Accidente de tránsito
Aidan

De pie, la observo revolverse entre las sábanas de mi cama. Me apoyo


contra la pared y me cruzo de brazos. Recuerdo la noche anterior y ruedo
los ojos para mí mismo, si le hubiese hecho caso a Aitor de irme con ellos;
yo no estaría esperando a que la chica de cabellos castaños se despertara.
¿Cuál era su nombre? ¿Jennifer? Sí, Jennifer.

841

En mi defensa, yo no quería salir. Aitor y Borris querían una reunión de


chicos antes que se formalizara la grupal donde se incluyera a Sue y
Darling. Me negué, en serio que lo hice, pero al final terminé maldiciendo
entre dientes y salir de mi departamento con las llaves del auto.

408

Y ahora estoy en esta situación.

147

Desde que desperté y la vi a mi lado, he estado encontrando las palabras


correctas para despedirle sin que se sienta desechada. No quería ser tan
rudo y tampoco demasiado grosero. He estado lidiando durante años con
esa pequeña parte de mí.

446

Sacudo mi cabeza para que los rulos se dispersen un poco. El peine se ha


vuelto mi enemigo.

389

Cojo una postura recta cuando me fijo que se sienta sobre la cama, su
cabello revuelto y su maquillaje corrido no le viene nada mal. Algo tengo
que admitir, y es que la chica sigue luciendo ardiente. Es muy hermosa.
438

—Pensé que estabas muerta —hablo, intentando llamar su atención—.


Duermes demasiado.

754

—¿Cómo te llamas?

861

Wow, es el mejor puto "buenos días" con el que alguien me ha recibido.

442

—¿No lo recuerdas? —Enarco una ceja.

86

Se encoje de hombros.

—Sólo recuerdo haber besado a un chico guapo —sonríe—. ¿Dónde está él?

1.4K

Es imposible no soltar una carcajada.

54

En otras circunstancias, fingiría estar ofendido, pero no me siento con los


ánimos de crear una escena amistosa entre ella y yo. De hecho, me urge
que se vaya, he quedado de verme con Darling. Nada sentimental, ella
tiene novio.

549

—Ya. —Asiento—. Voy a salir, y no puedo dejar a una desconocida dentro de


mi departamento. Estoy siendo lo más amable que puedo, Jennifer.

211

Su gesto divertido cambia.

35
—Jannet, mi nombre es Jannet.

Uy, casi.

535

—Inicia con la misma letra, ¿no?

570

Jannet ya no dice nada. Bueno, tal vez la he cagado, el inicio fue demasiado
bueno para ser verdad, sabía que el gusto no me duraría por mucho
tiempo. Aidan Howland y su gran boca, mejor la uso en otras cosas que me
salen mejor... hacer conferencias en mi trabajo es una de ellas.

1K

—Te dejaré para que te vistas, la puerta a la derecha es el baño. —Salgo de


la habitación y cierro la puerta detrás de mí.

69

Me dirijo a la cocina e inspecciono el área, no sé si prepararme algo de


desayunar o ir a casa de mamá o mi abuela para ahorrarme mi pequeña
pelea con la estufa. Frunzo mis labios pensando cuál decisión es mejor y,
difícilmente, opto por la segunda opción. La casa de mamá me queda más
cerca.

228

Debo hacer la despensa.

75

Hace un par de años que terminé mi carrera universitaria en Estados


Unidos, me habían contratado en una empresa privada y lo que ganaba al
principio me pareció fantástico, actualmente he subido de puesto, y con
ello mi sueldo. No planeo quedarme allá, sólo que se me complica
encontrar un trabajo igual de bueno que ese acá en Australia.
Las ventajas de este es que no importa (tanto) del todo en donde resida, ya
que nada más es cuestión de trazar, revisar artículos, corregir ciertas cosas
y hacer diseños. El problema radica cuando se hace algún tipo de ponencia
o conferencia, he viajada a dos países diferentes para dar algunas. Al inicio
me ponía nervioso, estar frente a muchas personas que son profesionales y
tener el miedo a equivocarme en algo me hacía dudar de mi capacidad, eso
fue hasta que trabaje con ello y ahora pueda hablar por horas porque sé
que tengo conocimiento del tema.

406

Actualmente me encuentro de vacaciones —aunque en realidad parece que


vivo aquí en Sídney y voy de viaje a Estados Unidos—. En fin, preferí tener
mi espacio y por ello busqué un departamento porque en la casa de mi
abuela Martha vive mi tío Pol con su familia y en casa de mamá... no me
gustaría molestar. Tampoco que me priven de mi vida... ¿privada? Sí, eso.
Jamás he sido fanático de los sermones de Bella Adams.

528

Y definitivamente no estoy listo para escucharla decir "deja de acostarte


con cualquier mujer" o un "mi casa no es hotel". Los dramas entre ella y yo
ya quedaron encerrados en un baúl del pasado... creo.

423

Hinco mis codos sobre el banco de la cocina y me quedo observando a la


ventana que se encuentra con las cortinas corridas.

—¿Hoy qué día es? —me pregunto en voz alta.

421

Volteo hacia la derecha para ver aquel calendario que abuela me regaló (el
cual se lo dieron en la carnicería por su cuarta visita). Martes. Día de
limpieza.
553

Martes... jueves.

280

—Mierda —maldigo y camino en busca de mi celular.

41

He olvidado por completo que me han pagado por hacer un diseño a


nombre de alguien más. Sé que anteriormente he dicho que me encuentro
de vacaciones, pero el dinero que me ofrecieron era una cantidad a la cual
no le podía decir que no.

83

Tendría que ir por las cosas, hacer la despensa y dedicarme las próximas 48
horas en mi pendiente, tal vez iría a casa de mamá solo por comida y
pedirle que me diera para llevar porque su hijo es estúpido y despistado.

287

Mi atención va a la chica que sale de mi habitación, ya tiene su ropa puesta


y el maquillaje está retocado. Me mira de pies a cabeza y se acerca, los
tacones de sus zapatillas resuenan por todo el lugar. Arqueo una ceja y ella
da un suspiro melodramático.

31

—¿Sería de mala educación si pido tu número?

238

—¿De calzado? —vacilo.

905

Jannet pone sus ojos en blanco.

15

—¿Acaso haces stand up?

213
—No exactamente. —Ladeo mi cabeza sonriendo. Estiro mi celular
desbloqueado hacia ella y agrego: —Llámate, así mi número quedará
grabado en el tuyo.

La chica me hace caso.

—Listo —avisa devolviéndomelo.

—Genial. —Lo cojo—. Nos vemos pronto, Jannet.

36

—Hasta luego... —Deja la frase en el aire con toda la intención de que le


diga mi nombre.

41

—Daniel.

1.1K

Si bien nunca me ha gustado mi segundo nombre, prefiero que los


desconocidos (que no planeo verlos de nuevo) me identifiquen con ese. Es
más fácil esquivarlos y hacerme el occiso como he acostumbrado desde mi
adolescencia.

713

Una vez que la chica se ha ido, voy a mi habitación a ponerme los zapatos y
busco mi cartera en el cajón del buró que está a lado de la cama. Observo
mis uñas que están pintadas de azul marino y arrugo mi nariz. A Molly
jamás se le quitó esa costumbre, menos ahora que ya está grande y sabe
adornarlas.

925
Busco en el tocador un quitaesmalte, pero ¿a quién engaño? Lo único que
hay en el lugar son dos perfumes, un peine, un pomo gel y una caja de
preservativos.

525

Guardo mis cosas en los bolsillos del pantalón y camino a la sala para coger
las llaves del auto junto con mi cazadora, salgo del departamento y
mientras espero el elevador tarareo esa canción pegajosa que he oído ayer
por la noche en el bar.

281

Odio demasiado ser tan... he olvidado la palabra.

700

Dejando a un lado eso, en mi mente hago mis planes, primero iré a comer,
después haré la despensa y por último pasaré a comprar los materiales que
necesito. ¿Será buena idea comprar cerveza? No. Ya tomé suficiente ayer, y
no debo desconcentrarme. Eso último queda eliminado, tachado y
desechado.

123

Subo al auto e inicio con mi trayecto. Espero que mi madre no me retenga,


luego quiere platicarme cosas o darme consejos (los cuales ya me sé de
memoria), mi amor por ella es inmenso, pero a veces aburre que me repita
lo mismo.

182

Dios, si existes, por favor no me mandes al infierno por eso. Ojo: por eso.

550

Sé que iré directamente allá, ya tengo el boleto para mi castigo eterno. Lo


admito y lo acepto como la persona consciente que finjo ser en ocasiones.
Es una total desgracia.

368
Mi celular comienza a sonar y lo ignoro, aunque las llamadas se vuelven
insistentes. Aprieto mis dientes y lo saco, llevo una mano sobre el volante y
con la otra intento voltear la pantalla, averiguando de quién se trata.

280

Aitor.

174

Intento responderle cuando otra llamada entra.

38

Sin embargo, no logro responde ninguna porque, en menos de un segundo,


el auto choca con otro creando un accidente de tránsito.

**

Debería estar acostumbrado a las desgracias, pues mi vida se basa en puras


mierdas disfrazadas en lamentosas escenas. Estoy cabreado, me lleva el
carajo y la maldita enfermera me limpia la puta cabeza como si estuviera
lavando ropa.

786

Sigo esto sigue así, iré directamente a la azotea a tirarme de este asqueroso
hospital.

442

—Ya, ya déjelo —siseo—. Estoy bien.

145

Hago a un lado la mano de la mujer y me pongo de pie, a pesar de que me


siento mareado, mantengo sólida mi acción. No voy a soportar otra
curación de su parte.

33
—Tomáremos sus datos para una nota médica, ¿me permite su
identificación?

45

Saco la cartera de mi bolsillo y busco mi ID, se la extiendo y ella la sujeta.


Parpadeo un par de veces hasta que mi vista deja de verse empañada,
camino hacia la puerta para salir de aquel consultorio. En el pasillo,
observo a un oficial acercarse a mí.

81

—Usted-

43

—¡Él tuvo la culpa! —Una voz masculina recrimina a mis espaldas.

297

Me giro para encarar al hombrecillo que me apunta con su dedo. Mediana


estatura y joven.

56

—En primera, no me apuntes —mascullo, intentando controlar mis ganas


de gritarle—, y en segundo, yo tenía preferencia por conducir en una
avenida principal, eres tú quien ha salido de una calle con señalamiento de
alto.

485

—¡Yo ya estaba pasando, idiota! ¡Pagarás los daños de mi carro!

114

Me acercó a él con un gesto de pocos amigos.

10

—¿Qué te hace pensar eso? —le pregunto frunciendo mi ceño.

99

—¡Venías distraído!
51

—Tú te pasaste un alto.

102

—¡Maldito riquillo!

—¡Joder! ¡Pero que me estás hinchando las pelotas, imbécil! —Me


enfurezco.

459

—¡Por favor, cálmense ambos! —El oficial aparece en medio de nosotros—.


Se verán las grabaciones en las cámaras y dictaremos. Lo que requiero en
este momento son sus datos, mi compañero fue por los papeles.

325

Tallo mis sienes y me quejo de dolor. La herida.

10

—Iré al baño —aviso—. Mis cosas están adentro.

189

El policía asiente y me alejo.

No sé a quién odio más, si al idiota que me culpa o a Aitor por hacer


llamadas como loco, le he mandado un mensaje que he chocado y me dijo
que le dieron el nombre del hospital al que me han llevado. Lo mandé a la
mierda, pero al final hice.

353

Si en las cámaras se ve que llevaba el celular: tendré que pagar la multa.

490

Algo tengo muy en claro, y es que ese gran cenutrio tendrá que ver por el
accidente. Salió de una calle donde el señalamiento de alto es obligatorio.
Sin excepciones.
74

Me duele la cabeza y también el brazo derecho. Estoy mareado y mi humor


está como el infierno.

145

Llego al baño. Echo agua en mi rostro y me quito los anillos para poder
lavarme bien las manos, miro mi reflejo en el espejo y bufo. No sé si es por
lo que ha pasado o ya me estaba sintiendo así desde antes, pero mi
cansancio cae por completo sobre mis hombros y lo que quiero justo ahora
es dormir todo el día.

568

Recuerdo mis planes y me amargo otra vez.

38

—Puta madre —farfullo, dando un golpe con mis palmas al lavabo.

154

Los papeleos me atrasarán, no sé qué tanto tiempo me lleve todo este


proceso. Le pediré el favor a alguien más que vaya por los materiales que
usaré, quizá chantajee a Aitor diciéndole que ha sido su culpa. Suele
funcionar.

274

Me pongo nuevamente los anillos y salgo del baño. Daré mis datos y
terminaré de una vez con esto.

61

Intento doblar y alguien se tropieza conmigo. Bajo un poco mi vista,


fijándome en una chica de cabello negro.

1.1K

—Cuida por donde vas —gruño.

648
Ella no alza la mirada.

23

—N-no... —Inicia en un balbuceo.

434

No estoy en la mejor disposición para escuchar disculpas ni ser retenido


por alguien, así que decido arrebatarle las palabras.

51

—Ya, como sea. —Paso a su lado sin la intención de tropezar mi brazo con
su hombro.

461

En el camino, siento una pizca de culpa por haberle hablado así a la chica.
La mayoría de las personas que deambulan por los pasillos de un hospital
no están aquí por gusto, eso lo sé, tengo experiencia en ello.

461

Visualizo a los oficiales y se percatan de mi presencia, uno de ellos me


apunta y se aleja.

—¿Nombre completo? —cuestiona cuando que estoy a su lado.

19

—Aidan Daniel Howland Adams.

949

Me mira.

11

—¿Los de Village?

713

Me río.
37

—Sí.

Él asiente y prosigue.

—¿Ocupación?

80

—Trabajo en una empresa privada —respondo.

—¿Edad?

100

—No quiero sonar grosero, pero ¿no es mejor darle mi identificación oficial?

60

—¿La tienes a la mano?

—Se la quedó la enfermera. —Pongo mis ojos en blanco—. ¿Puedo ir por


ella?

—Espera, creo que se la dio a mi compañero. Permíteme.

El hombre me da la espalda y se va. Llevo mi vista hacia el pasillo contrario


al que me encuentro y una cara conocida es lo primero que capto. Me
quedo inmóvil. Sus ojos buscan a alguien. Él no me nota y sigue con su
búsqueda.

793

Es el Señor Beckinsale, él y su familia están de regreso.


❥ El reencuentro
Diane

Sé que no debería sorprenderme las acciones de Alessa, sin embargo, ella


se supera cada día y me deja con la boca cerrada cuando realiza otra de sus
tantas diabluras.

178

Me apoyo contra el marco de la puerta, cruzándome de brazos para ver


bajar del auto a mi mejor amiga junto a una sonrisa tan viva. Deja caer su
pequeña maleta al suelo y corre hacia mí con sus brazos abiertos,
ignorando todo a su alrededor.

168

—¡Contaba los minutos para verte! —grita, casi asfixiándome con su


abrazo.

48

—¿A mí? —levanto mis cejas—. ¿O quisiste decir a mi padre?

595

Ella se separa, llevándose una mano a su pecho.

—¿Te ofendí?
10

—Me dolió —corrige—. También he venido a verte a ti.

218

—Pero no niegas lo que te he dicho.

23

—No lo hago —sonríe—. Él es la cereza de mi postre, tú eres la malteada.

412

—De igual. —Pongo una mano frente a ella y la meneo restándole


importancia—. Te dije que era innecesario que vinieras. Estamos de luto,
Alessandra.

385

—Lo sé, no iba a dejar que mi mejor amiga de años sufriera sola, soy tu
pañuelo de lágrimas sin importar las circunstancias, ya hemos hablado de
ello. Le he dicho eso a mis padres. Tu abuela me dio un poco de su amor,
¿te lo tengo que recordar?

618

Asiento varias veces y suelto un suspiro.

—Está bien. Sólo que has llegado unos cuantos días muy tarde.

11

—¿Ya fue el entierro?

162

—¿Me permites golpearte?

188

—¿Eso sanará tu perdida? Si la respuesta es afirmativa, me declaro su saco


de boxeo —hace un saludo militar y cierra los ojos. Suelto una risa.
425

—Eres irremediable.

—¡Ay, lo siento mucho! A parte, necesitaba unas vacaciones, me aburro en


Londres —dramatiza como si fuese algo casual—. Oh, no he venido sola.

413

Mi ceño se frunce y miro por detrás de su hombro. El cuerpo se me congela


y mi corazón se acelera al ver como Liam baja del mismo automóvil negro.

883

Díganme que es una broma.

115

—¿Alessandra? —Escucho la voz de mi padre a mis espaldas, pero no soy


capaz de voltear.

166

—¡Señor Beckinsale! —la chica exclama como niña emocionada y pasa a mi


lado.

912

Me quedo en la misma posición y siento que mis articulaciones se vuelven


más rígidas cada que el chico se acerca. Soy una poética melodramática
que es capaz de ver todo en cámara lenta, pero esta vez mi nerviosismo no
me lo permite. Viene con gafas de sol y su cabello oscuro está
perfectamente acomodado. Siempre he sido fan de su estilo, lo bien que le
quedan los chalecos o el saco anaranjado que combina con sus camisas
negras. Liam es un chico muy guapo, pero supongo que está fuera de mi
alcance.

577

Cada que Ruel me ve suspirar por él, suelta una frase que termina siendo
un desabrido: "Olvídalo, jamás se fijaría en ti".
464

El mejor hermano que pude haber deseado.

126

—Didi —me saluda—. Lo lamento mucho, sabes que puedes contar


conmigo para lo que sea.

Mi boca se seca. Tengo que responder, ¿cierto?

113

—Gracias, Liam —sonrío.

30

—No hay nada que agradecer, es un gusto. —Se quita las gafas y me mira
directamente a los ojos—. Estoy contigo y tu familia. Mi mamá le manda un
fuerte abrazo a la tuya, y también su más sentido pésame.

No soy capaz de volver a articular otra cosa, por lo que sólo me dedico a
asentir. Mi padre se percata del chico y lo saludo de igual manera que a su
hermana, mientras tanto, yo estoy asimilando lo que ha ocurrido en menos
de cinco minutos.

31

Muerdo mis labios y siento detrás de mí a alguien acercarse, pienso que se


trata de Alessa, pero me equivoco cuando papá se pone en frente con un
gesto confundido. Su entrecejo se encuentra ligeramente arrugado y lleva
en la mano un sobre.

106

—No sabía que tendríamos visita... —murmura, dejando suspendida su


oración.

33

—Le dije que no era necesario —hablo de la misma manera—, pero es


Alessa; y cuando toma una decisión-
3

—Tranquila —interrumpe—. Sé el torbellino de mejor amiga que tienes.


¿Dormirán aquí o se van a hospedar en algún hotel de la ciudad?

333

—No lo sé. ¿Podrían quedarse en casa?

Papá suspira y se talla sus sienes.

88

—¿Dónde dormirán?

18

—Alessa conmigo, así no ocuparíamos la otra habitación.

47

«Y también para asegurarme de que no se deslice a medianoche hacia la


cocina por ti.»

874

—Bien, Liam se quedará en la de huéspedes. ¿Podrías ubicarlos tú? Iré con


Ruel por algo que tu madre me ha pedido, está en cama con Luca viendo
una película, no se siente bien, sigue afectada. Cualquier cosa me llamas.

946

—Está bien, papá.

—Te quiero, cariño. —admite y besa mi frente.

331

—Yo más —sonrío.

12
Se acerca a la puerta y le grita a mi hermano menor que ya es hora de irse.
Ruel llega a su lado y deja de mirar la pantalla de su celular para dirigirme a
mí.

16

—Llegó tu amor imposible para consolarte, ¿ah? —dice malicioso—. Corre,


Didi, ve y vive tu historia de amor cliché con mucho sexo desenfrenado.

—Cierra la boca —digo entre dientes y lo empujo.

¿Qué le dan de comer a este niño?

338

Lo escucho carcajear y se aleja, siguiéndole el paso a papá. Blanqueo los


ojos y me camino hacia el interior de la casa, Alessa y Liam están en el
comedor tomando un vaso de jugo, sus maletas se encuentran a lado de
ellos. Al parecer nadie le ha avisado a mamá que hay nuevos intrusos en
casa y —que al parecer— compartiríamos techo.

26

—Tu hermanito se está poniendo guapo —la chica comenta, sorbiendo de


su jugo.

534

—Es menor. Por muchos años. Muchos. —Intento hacer énfasis en cada una
de mis palabras.

278

Ella eleva sus manos declarándose inocente.

—Sólo decía, la belleza es de familia.

424

—No pierdes el tiempo, ¿verdad? —Liam se dirige a su hermana.


87

—El tiempo es oro y lo valoro.

949

Debería alejar a Ruel de Alessa, lo digo en serio, en un par de años, él sería


legal y conociendo al pequeño perverso que tenía como hermano, no le
importaría meterse con alguien mucho mayor que él. Quizá yo estaba
hablando de más y al final sería todo un chico reservado que esperaría por
la correcta. Lo sé, lo sé, soy ilusa.

—Ahora haces rimas —Liam retoma la conversación.

18

—¿Mejores que tu labia barata? Sí. —Triunfa con éxito.

269

Él le da una mirada desdichada y saca su celular del saco.

—¿Irán a algún hotel o se quedarán aquí?

—Tu perfecto padre nos ha dicho que estamos en casa, ¿acaso dormimos
fuera de esta?

252

Alessandra Campbell es una grandísima tonta.

49

—Bien, dormirás conmigo. Liam se quedará en la habitación de huéspedes,


digo, no creo que quieras dormir con Luca, mi hermano ama la privacidad y
es muy endeble con sus cosas. Le gusta el control y... mejor no. Estoy
hablando más de lo necesario.

406

La chica arquea una ceja hacia mí.


5

—¿Dónde está?

43

—¿Quién?

—Luca, ya es legal, ¿no?

1K

—¡Alessa, no! —exclamo—. Deja a los hombres de mi familia en paz, ¡eso es


acoso!

368

—No lo obligaré a nada que él no quiera.

238

—Oye, tú puedes regalar a tu hermano, ¡pero los míos no están a la venta ni


mucho menos en oferta!

306

—¿Regalarme? —Liam dice confundido.

524

—¡Ay, pero qué aguafiestas eres!

24

—Genial, nuevamente estoy en medio de sus discusiones, todavía recuerdo


cuando me dejaron en medio del centro comercial de Manchester y no
sabía si ir con mi hermana o su mejor amiga que no conocía el lugar.

371

—Nadie está discutiendo, sólo estamos dejando las cartas sobre la mesa.

26
—¡Es lo mismo! —Él se pone de pie y alza su celular—. ¿Alguien me dice
cómo conseguir un guía?

32

—¿Para qué quieres un guía? —le pregunto.

Me acerca su celular para que yo vea la pantalla.

—Lo han montado hace una semana, me sale en novedades de viajes, eso
no está en contra de tus leyes, Diane, puedo ir ¿cierto?

Ruedo los ojos por su cómico comentario.

—¡Yo también quiero ver! —su hermana reclama. Él lo voltea hacia ella.

—Tomen un transporte privada o usen el GPS.

—¿No vendrás con nosotros?

—Entre mis planes... tú no venías conmigo.

218

Alessa lo mira ofendida.

—Ya oíste a tu hermano —lo apoyo—. Tampoco puedo ir, estamos de luto.
No puedo dejar sola a mi madre, y no creo que Luca apoye la idea.

44

—Lo que diga este mastodonte me lo paso por la raya del trasero.

152
—Por los truenos del señor, qué hermana más educada tengo —Liam finge
felicidad—. Diane no viene, tú tampoco.

202

—¡Diane! —la chica suplica.

51

—¡No puedo! —replico—. Mi abuela acaba de fallecer hace unos días, no


estoy de humor para salir.

359

Alessa intenta hablar, pero una cuarta voz nos interrumpe.7

—Deberías ir. —Mi madre aparece bajando las escaleras—. Si algo he


aprendido, es que guardar luto solo sirve cuando realmente le tuviste
respeto en vida a la persona, tu abuela tuvo eso y más. Explora un poco
más la ciudad con tus amigos.

1.7K

—Mamá. —Me acerco a ella y me abraza.

48

—Señora Beckinsale, mi madre le manda su más sentido pésame —el chico


hace una seña con su cabeza.

171

—Dile que gracias, Liam —le sonríe.

13

—A penas supe lo que ocurrió, quise venir con ustedes. Lo lamento tanto —
Alessa le regala un abrazo—. Espero no le moleste saber que nos
quedaremos en su casa.

68

Mi madre se ríe.
17

—Estoy acostumbrada que llegues sin avisar. Ahora, la única diferencia es


que cruzaste un continente entero.

586

—Vale la pena.

—¿Y tu trabajo?

La chica abre la boca, aunque su hermano se adelanta para hablar.

—Dudo que le interese, ¿le recuerdo que trabaja en la empresa de nuestros


padres?

85

—Me delatas —farfulla ella.

—Mira, si es verdad —mamá niega—. Bueno, pueden salir, son jóvenes, la


vida no se acaba. Hay que seguir, Diane.

656

—¿Será que Luca quiera ir? —Alessa fisgonea.

326

—Me rindo —finalizo, subiendo las escaleras—. ¡Liam, te enseño la


habitación!

**

56
Al final del día, quien terminó convenciéndome para venir fue Liam, junto a
esa sonrisa de modelo Prada y encantos angelicales, ha sido imposible
decirle que no. Sin embargo, no terminamos yendo solos, mis hermanos se
pegaron —o más bien—, Alessa le insistió a Luca para que finalmente
nuestro padre obligara a Ruel ir con nosotros.

302

—Los odio —el menor dijo bajando del carro con una cara de pocos amigos.

775

—Qué adorable —mi mejor amiga finge ternura.

114

Acomodo mi abrigo marrón y me aferro al brazo de mi hermano, Luca,


quien mira a su alrededor con cero ánimos de estar aquí. No lo culpo. En
serio que nuestra emoción se encuentra en casa junto a la foto de abuela.

349

—¿Al menos saben algo del tema? —Luca pregunta al aire mientras nos
adentrábamos al lugar.

124

—Venimos a aprender —Alessa le responde.

19

—Yo sí, y sé que Didi también —Liam me mira.

141

—Claro, sobre todo tú —su hermana se burla—. Ni siquiera sabes cuál es el


primer planeta en el sistema solar.

1K

—Y Diane solo sabe acerca de las estrellas —Ruel dice despectivo—. Esto es
astrología.

484
—Astronomía —Luca le corrige.

321

—Da igual, es lo mismo —él gruñe—. Espero que haya postres, tengo
hambre. Mucha hambre.

392

—¿Quieren relajarse? No quiero estar escuchándolos discutir. Sólo


disfruten la noche y el lugar, al menos quiero que actúen que todos se
llevan bien, por favor.

Mi hermano menor me da un gesto serio y se aleja de nosotros. Dios, qué


cascarrabias es para tener tan solo trece años. Trece.

837

Recorremos todo el lugar y realmente todo es muy hermoso por dentro, no


sé mucho acerca del tema, o bueno, no sé casi nada.

89

Cuando era pequeña, me sentía fan de las estrellas, papá solía leerme un
cuento que trataba acerca de ellas, llegó a comprarme una lampara que
iluminaba muchas de estas en el techo, igual colocó una que otras en mi
pared. Abuela me contaba sobre las tres estrellas de los Reyes Magos, pero
no sólo hasta ahí. Al crecer, mis intereses fueron otros, el mundo editorial
se volvió mi única aspiración en mi vida.

361

Así fue como conseguí mi trabajo actual. Valoro y corrijo manuscritos. Me


volví una risueña sonadora que aspira muchas cosas. Ismael Jannsen se
volvió como mi luz en ese mundo, me dio la oportunidad de trabajar a su
lado y al ver que tenía mucho potencial; me contrató. Me gusta lo que hago
y mejoro con el tiempo.

95

«Ismael... lo extraño.»
500

Saco mi celular del bolso y observo la hora. Ha de estar trabajando, allá es


de día.

—He perdido a Alessandra. —La voz de Liam me regresa a la realidad—. La


vi desaparecer con tus hermanos, ¿eso es malo?

505

Suelto un poco de aire.

—Ella es imposible.

—No hay duda —me apoya.

Asiento y ambos nos quedamos en silencio. Nos dedicamos a mirar a cada


una de las personas que pasan a lado de nosotros, no tenemos algo qué
platicar, no es como si tuviéramos muchas cosas en las que congeniemos.
Tenemos gustos algo —muy— diferentes en todos los aspectos.

Me apodo sobre una de las estructuras del lugar y cojo una bocana de aire.
Liam me mira a los ojos. Ay, no. No. No. Eso no.

184

—Diane —me llama—, Ruel me ha dicho algo hace unos minutos.

970

Oh.

33

Algo.

31
No.

34

—¿Qué cosa? —mi voz sale en un hilo.

32

—¿Es cierto que te gusto?

1.8K

Bien.

56

No respiro.

54

Mi pecho.

32

Ayuda.

43

No lo dijo.

75

—Ah-ah, Ruel dice muchas cosas —una risa nerviosa se hace presente—.
Demasiadas, de esas... de esas que sólo son... bromas. Él bromea mucho. Es
un chico bromista.

676

—Sobre todo. —Junta sus cejas—. Bueno, entonces me ha jugado sucio.

288

—¡No! —niego, moviendo mis manos.

68

—¿No?

32
—Es que... de acuerdo, no mintió. —Me pongo yo sola la soga al cuello—.
Quiero decir, me gustabas. Antes. Tiempo pasado. Ya sabes, el pretérito
imperfecto. Pasó y ya no más.

655

—Ya entiendo —asiento—. Qué lástima.

779

¿Lástima?

21

¿Eso es bueno o malo?

59

Mis labios se entreabren y me siento confundida.

—¿Por qué?

—Ojalá me lo hubiera dicho antes —hace una mueca apenado—.


Hubiésemos hecho una muy bonita pareja.

1.2K

No es cierto.

25

Espera.

26

No, no.

24

Ayyyy.

137

—¿De verdad? —cuestiono rendida.


29

—Me gustas, pero siempre he tratado de pensar que sólo eres la mejor
amiga de mi hermana. —Se encoje de hombros—. Tal vez en un futuro se
repita.

866

—Sí...

55

—Bien. Voy al baño, intenta llamarle a uno de tus hermanos. Prometo no


tardar. —Da la media vuelta y comienza a desaparecer entre las personas.

118

No, aguanta un segundo...

—Aún me gustas —digo inaudible.

544

¡Ahhh! ¡Quiero golpear a Ruel! ¡Voy a patear a ese pequeño tufillas!

119

Camino hacia el otro extremo del lugar, apoyo mi espalda contra la pared y
golpeo mi frente con la palma de mi mano, repitiéndome lo tan tonta que
he sido.

32

Debí decir que sí.

148

Sujeto mi bolso y alzo mi mirada en busca de mis hermanos o Alessa, en


ese escaneo, me topo con una pared que tiene estrellas dibujadas y otras
colgando del techo, la fachada se ve maravillosamente bien. Aunque mi
atención va hacia alguien, un chico. Es —muy— alto, de camisa blanca
manga larga y pantalón negro, está observando la misma pared, me causa
gracia ver que busca una estrella colgante que no choque con su cabeza
para ponerse debajo de ella.

1.8K

Ciño todo lo que hace.

28

Hey, lo conozco.

434

Ese cabello desordenado y esa cara de... oh.

537

Sé quién es, pero ¿cuál es su nombre?

731

Él está en una llamada y se queda inmóvil por unos segundos hasta que
alza su mirada y choca con la mía. No intento desviarla, al contrario, me
mantengo firme.

491

Mueve sus labios, sin embargo, no soy capaz de descifrar lo que dice.
Vuelve sus ojos a otra dirección para después retomar la misma que antes.
Mis ojos.

196

Cuelga y guarda de nuevo su celular. Seguimos en la misma posición y soy


yo quien hace el primer movimiento, acercándome. Él no se inmuta y
mucho menos rompe el contacto visual. Copia su acción inicial y me pongo
debajo de una estrella que está de mi altura.

458

Soy consciente que me observa de pies a cabeza.

25

—Te conozco. —decido tomar la palabra.


295

Eleva una de sus cejas.

—¿Segura? Yo no recuerdo haberte visto antes.

164

«Lo sé», pienso.

18

—Creo que no me he presentado como se debe. Soy Diane Beckinsale


Weigel.

1.8K

Su gesto cambia por completo al escuchar mi nombre, retoma una postura


firme y una pizca de curiosidad se asoma en el brillo de sus ojos.

372

—Didi —afirma.

1.7K

Quiere sonreír por un momento, pero lo oculta exitosamente.

501

Recuerdo cuando mi familia y yo dejamos la ciudad para regresar a


Londres, Luca preguntó que si regresaríamos y papá le respondió que sí. De
camino al aeropuerto, miré por la ventana y recuerdo que mamá inquirió si
había dejado algo por la ausencia de mi sonrisa.

205

«Dejé a Theo, pero supongo que nos volveremos a encontrar», yo había


respondido.

2.2K

—Llevabas una cosa en la ceja la última vez que te vi —sonrío—. ¿Qué ha


ocurrido, Theo?
1K

Entonces, en su intento de mantenerse serio, una sonrisa se dibuja en su


rostro.

416

—Theo decidió que Aidan ocuparía su lugar. Era hora de crecer y tomarse
en serio su papel.

510

—Tiene sentido. Me alegro.

Aidan parpadea varias veces y suelta una risa.

55

—Yo te recuerdo como una mocosa pesada y habladora.

802

—¿Disculpa? —me río— No eres el único que ha crecido, han sido muchos
años, a la última persona que creí encontrar en este lugar; está aquí.

258

—Sorpresa —murmura con gracia—. ¡Wow!... qué gran cambio.

460

—Es parte de la vida, ¿no?

31

—Lo es, pero me refiero a otra cosa, estás... grande y reluciente.

1.5K

Mi ceño se frunce.

—No creo, Luca tiene dieciocho y está más alto que yo.

720
Él niega.

21

—Olvídalo —le resta importancia—. Me alegra que-

278

—Siento que no comprendí algo —confieso.

715

Mi hámster se ha detenido y ya no quiere seguir corriendo sin destino, así


que necesito la ayuda de mis neuronas para que conecten y le tomen el
sentido a lo que el chico dice.

147

—No es nada, sólo quería decir que te ves-

453

—¡Aidan! —una voz femenina lo silencia. Ambos volteamos, es una chica


pelirroja junto a otros chicos— ¡Muévete!

502

Él se gira hacia mí.

—Lo siento —se disculpa—. He venido con unos amigos, pero qué
fantástico volver a saber de ti, espero y toda tu familia se encuentre bien,
mándale mis saludos a cada uno.

315

—Lo haré.

14

Quiero decirle que aguarde un rato más, que le diga a su grupito que irá
con ellos más tarde, aunque de mi boca no sale nada.

399
—¡Hola! —Alessa aparece abrazándome, mira a Aidan por completo.

353

—Hola —el chico saluda.

51

Mi mejor amiga me da una sonrisa pícara.

59

—Ya sé que mi hermano se te ha declarado.

562

¿Se lo dijo?

Esto no podía ser peor.

15

—¿Qué le dijiste?

—Yo-

—Bueno, me retiro —me interrumpe—. Fue un gusto.

834

Aidan mueve sus dedos en un insípido despido y se aleja de nosotras. Yo


me quedo con el corazón en la boca. No quiero que se vaya.

807

—¿Y quién es él?

266

Escucho que ella pregunta, sin embargo, mi cabeza sigue en el chico.


Observo como se aleja con su grupo de amigos y cuando pierdo toda la fe,
él vuelve a mirarme junto a una sonrisa.
1.6K

Se la devuelvo.

298

—Es Theo, un... amigo.

❥ Haciendo las paces


Aidan
Me quedo mirando la taza de té. Mis dedos juegan con el asa de porcelana
y, con toda la intención, choco mis anillos contra ella para crear pequeños
sonidos. Observo la manera en la que el líquido se mueve y repito la acción.
Escucho como arrastran la silla a mi lado y suelto un suspiro al mismo
tiempo que levanto mi vista.

81

—¿Qué sucede? —me atrevo a preguntarle.

18

—Nos preocupas —ella dice—, a toda la familia.

363

—¿Qué? —me extraño, poniendo mi espalda recta como si aquella acción


me hiciera comprender mejor las cosas—. ¿De qué hablas?

75
—Bueno, pensamos que ya no puedes seguir de cama en cama —se ríe—. Ya
estás grande, Aidan. ¿No crees que ya disfrutaste mucho tu vida sexual? Es
momento de madurar y unirse a alguien. Tus relaciones serias sólo duran
alrededor de un mes y luego vuelves a pasar la noche entre sábanas
diferentes.

804

—No es cierto —niego, relamiendo mis labios.

318

—No, sí es cierto —replica.

28

—No, me refiero a que no es cierto que me has invitado a desayunar sólo


para decirme esto. Esperé todo, menos una charla acerca de mi soltería y el
miedo que tienen a que yo quede solo.

281

—Hijo, necesitas esa parte que completa la vida de uno.

502

Frunzo mi ceño y creo un gesto de repulsión.

134

No. No lo necesito. Muchos viven de esa manera y yo disfruto mi vida tal


cual la llevo, no me importa cuántos años tenga, seguiré siendo alguien sin
compromisos y disfrutaré cada año que tenga para completar mi
experiencia, aunque jamás la use como un hombre de familia.

470

—Debes casarte y tener hijos, ¿no te gustaría ser feliz?

939

Antes de responder, sorbo del té que me ha servido.

9
—Soy feliz —admito—, no necesito nada de eso. No aspiro a algo así, no por
el momento. Amo mi trabajo y ganar lo suficiente para gastar sólo en mí.

717

—¿Y qué harás cuando seas un anciano con todo ese dinero? ¿Dónde queda
la satisfacción de poder comprarle cosas a tus hijos? ¿Quién te cuidará
cuando estés en cama?

506

Doy una respiración profunda y suelto una risa amarga. Joder, qué
preguntas más anticuadas las que me está lanzando.

276

—Mi visión es ser un anciano millonario y tener a una chica joven que finja
amarme mientras le doy sus gustos —le respondo a su primera pregunta—.
No gastaría mi dinero en pequeños mocosos que solo saben pedir y para tu
última pregunta; he planeado juntar el dinero suficiente para pagar por mis
cuidados. Abuela, todo está planeado en esta cabeza, no sólo sirve para
escoger a qué chica me voy a fo-

1.3K

—Dios, más te vale que no termines de decirlo —me amenaza.

209

—Eres tú quien me ha obligado —declaro, dándole otro sorbo a mi taza de


té—. ¿De qué es?

12

—Té verde con limón.

87

—Me gusta —sonrío.

150
Ella me regala el mismo gesto y acaricia una de mis manos que se apoya
sobre la mesa, su tacto es frío. La mujer solo está exagerando mi situación,
sé que tiene ideales muy diferentes a los míos, tía Jane pasó también por
esta charla cuando se fue a Nueva Zelanda con mi tío Pol.

145

Tenían esperanzas que la historia se pudiera repetir conmigo.

100

—El hermano de mamá, mi tío Marin, se casó casi a los treinta, es decir, el
amor de su vida estaba en tierras estadounidenses, no lo sé, quizá y el mío
se halla por allí en Rusia o Arabia Saudita. No hay prisa.

1.9K

—Si tú lo dices. —Niega.

Entrecierro mis ojos y la señalo con mi dedo índice.

—¿Tienen miedo a que la descendencia se termine? —bromeo—.


Descuiden, Erik hará un buen trabajo.

443

—Ay, muchacho. —Se pone de pie—. Si de descendencias no nos vamos a


morir, yo sé que eres capaz de dejar hijos regados, no me sorprendería que
llegue alguien diciendo que está embarazada de ti.

902

Arrugo la frente y mis labios se entreabren ante su confesión. Me siento


ofendido, definitivamente lo estoy, en ese aspecto, puede que en algún
momento haya sido irresponsable, pero solo en dos ocasiones a mis
dieciocho años. Ahora, siempre he sido precavido cada que mantengo sexo
con alguien.

157

—Eso jamás sucederá, ¿sabes por qué?

67

—¿Por qué?

—Porque posiblemente me haga la vasectomía.

661

—¿Qué? —Su mandíbula casi se desencaja—. ¿Vasectomía? ¿Hablas en


serio? Tus decisiones cada día me sorprenden aún más. No sé si yo estoy
muy vieja o tú ya te saltaste a otra época. ¿Estás seguro de querer eso?

174

Me encojo de hombros.

—No me veo en un futuro con hijos, pero si para tu tranquilidad se trata, te


digo que existe la reversible, ya sabes, la opción por si te arrepientes y
quieres traer pequeñas bolas de carne y mocos al mundo.

465

—Hablas como un anciano —se ríe.

35

—Me siento como uno —me quejo—. Quiero creer que es por tanto trabajo.

44

Ella alza sus cejas. Elevo la taza a mi boca y sorbo un poco de té.

—O por tantas mujeres que pasan por encima de ti, hijo.


582

Me atraganto con el líquido, ocasionando que tosa. Abuela me pasa una


servilleta y la cojo, la mujer tiene una mirada cómplice, esperando a que yo
diga algo.

121

No lo haré.

15

Limpio la comisura de mis labios y carraspeo, retomando mi tono de voz


para no fallar en el intento de querer hablar.

40

—Me omitiré a decir algo al respecto, no me veo discutiendo eso contigo,


abuela.

34

—Que no sabré yo —refuta, poniendo de pie.

Arqueo una ceja y relamo mis labios, dándome cuenta de que intenta decir
otra cosa.

—Vale, ¿qué me sabes?

49

Abuela niega y saca del pequeño horno un emparedado para ponerlo en un


plato y llevarlo hasta mi lugar. Mantengo mi vista sobre ella y eleva la suya
para que conecte con la mía.

—Voy a ver si Erik ya se despertó, tiene clases en unas horas y tus tíos se
han ido a trabajar —avisa—. Desayuna, esos músculos no se te desarrollan
solos, necesitas proteínas, debes seguir igual de guapo para conquistar
chicas.
342

—Gracias por preocuparte —vacilo—, pero dudo que amen eso y no lo otro.

895

Su gesto cambia a uno insatisfecho por mi comentario y reniega saliendo


de la cocina, puedo escuchar cómo se queja en voz baja y me río. Esta
mujer se preocupa por mi vida más que yo.

172

Le doy una mordida a mi emparedado y lamo con la punta de mi lengua la


esquina de mi boca. Es mayonesa, después de tanto, mi abuela no se le ha
olvidado de ponerle, ella es enemiga de la mayonesa, no le agrada ni un
poco.

361

Me reclino en la silla y mantengo mi vista en un punto inespecífico.

11

No creí que volvería a coincidir con la familia Beckinsale, mucho menos con
la niña que arruinaba mis visitas a su casa. Esa pequeña que solía
jugárselas de ser más astuta que un adulto, no me incluyo, en ese entonces
yo sólo era un adolescente que peleaba con una menor que sabía
contratacar.

644

Debo admitir algo: tuvo un cambio drástico en el aspecto físico.


Empezando con su cabello que en su niñez lo recuerdo de un castaño
oscuro y ahora es negro.

406

Y en lo demás... la pubertad estuvo a su favor. Muy a su favor.

1.3K

Aidan, no.
1.8K

Sacudo mi cabeza y, por un segundo, me doy asco.

244

¿Qué demonios?

61

No. Eso es raro. Mucho.

380

La conocí cuando era —prácticamente— una niña. Ella tenía trece y yo


dieciocho años. No podía permitirme tener esa libertad en pensar de tal
manera. En mi mente, Diane seguía siendo una niña, el tan sólo hecho de
admitir que hoy en día se ve radiante es... ¡Mierda! ¡Eso es enfermo! ¡Su
padre me trató como un hijo!

1.2K

Entierro mi cara entre mis manos.

—Qué idiota eres —farfullo en voz baja.

406

Sé que no debería de preocuparme, pero me conozco y soy demasiado


imbécil cuando de mujeres se trata. Y no voy a negar que es hermosa, sólo
eso, todo por no querer agregarle un adverbio o adjetivo. No quiero resaltar
algo que es evidentemente obvio.

475

Mi celular suena y lo cojo, la pantalla se ilumina permitiéndome ver el


nombre de André.

367

—¿Ahora qué? —contesté de la mala gana.

96
—A ver, primero que nada, buenos días, sobrino —dice bañado en
sarcasmo.

581

—Sí, sí, lo que sea, ¿qué ocurre?

57

—Zaniah y Nashira están diciendo que les prometiste llevarlas a la plaza-

594

—Y así será —lo interrumpo para poder cortar la llamada.

32

—Ya sé, el problema es que Jane dice-

77

—¡No le confío la vida de mis hijas! —la escucho gritar al fondo.

976

Hago una mueca con mis labios.

—Pero si las cuido mejor que ella —refuto.

322

—¡Te estoy escuchando, desgraciado!

825

—Estás en altavoz —André me avisa.

41

—Dime mañana —mascullo—. Si no me las deja, las niñas llorarán y será


por su culpa. Venga, sólo iremos a comer algo, les compraré lo que me
pidieron y regresaran completas con su hermosa y paranoica madre.

205

—La encenderás más...

82
—¡Aidan Daniel!

125

—¡Oh, relájate un chingo! ¡Háblame cuando lo medites con el tabaco!

783

No soy capaz de sostener la conversación, así que mi mejor huida es colgar.


Me quedo mirando por un tiempo el celular, esperando a que me regresen
la llamada. No sucede. Dramatizo un suspiro y continúo con mi desayuno.

40

Terminará cediendo. La conozco.

**

¿Saben que cuando uno se convierte en padre o madre termina siendo muy
sobreprotector? Mi tía Jane me lo ha demostrado.

271

Me encuentro en la fila de Fairy's Waffles esperando mi turno para hacer mi


pedido y llevarlos a Zaniah y Nashira. Sí, perdí y no me han dado permiso
de traerlas conmigo, pero sé que no se trata de confianza, esto se debe más
a mi tía queriendo demostrar que ella es quien tiene más autoridad y
solidez en sus palabras que su esposo y yo.

274

Meto mi mano al bolsillo de mi pantalón y mi cara es un claro mensaje


de "mátame".

179

La señora Pepper no debería estar trabajando ya. Es anciana y débil, se


tarda por cada tanda alrededor de 20 minutos, y si se equivoca, son otros
10 o 15. Tiene ayuda, pero parece que la chica está de adorno nada más, no
la deja hacer casi nada, ni siquiera cobrar.
37

«Lo que tiene que aguantar uno por los mocosos», pienso.

220

Cuando Zaniah y Nashira estén entrando a la adolescencia, les echaría en


cara todo lo que hacía por ellas, desde aguantar los pasos de tortuga de
una anciana hasta entrar a una tienda sexista solo para comprar sus
estúpidas princesas de un metro.

444

«Eso no se hace, Aidan», mi subconsciente reprende.

17

Me vale madre lo que se hace o no.

—Siguiente —la chica indica, siendo útil por primera vez.

36

Me acerco al mostrador, mirando el menú que se muestra en la pantalla de


arriba. Fresas, cerezas, arándanos... No recuerdo cuál es el ingrediente
favorito de ellas, pero sí sé que una odia el plátano y la otra lo ama. Esto me
pasa por no prestar atención cuando comemos en familia.

134

Bueno, espero que la suerte me acompañe.

54

—¿Qué pedirá?

Vuelvo a la chica quien me mira con una sonrisa coqueta y no puedo evitar
devolvérsela. Es bonita. Me gusta su delineado, le sale mejor que a Darling.

782

—Dos wafles, los quiero por separado, ambos de chocolate, uno con fresa y
el otro con plátano.
63

—Puedes agregarle helado por un descuento —murmura, arrastrando un


pequeño papel por el mostrador. Arqueo una ceja y desvío mi vista hacia
este.

20

"PROMOCIÓN MERMELADA + HELADO


SOLO POR HOY
CON 20% DE DESCUENTO!!!"

264

—Me agrada. —Sonrío—. Si le agrego el chocolate, ¿contaría como un extra?

50

Ella relame sus labias y finge pensarlo.


19

—Lo pasaremos por alto —dice por lo bajo como si estuviese contándome
un secreto.

98

—Siento que hay un pero —admito y echa una pequeña risa.

164

—¿De qué sabor querrá el helado y la mermelada? —me ignora por


completo.

10

—Vainilla el helado y de frambuesa la mermelada, ambos.

90

La chica asiente y me dice cuánto es, le muestro mi tarjeta haciéndole


saber que necesitaré el datáfono. Paso la tarjeta, pongo los dígitos y me
entrega el recibo, indicándome que me llamará cuando la orden esté lista.

44
Esto que pasó sería sido raro si no me hubiese ocurrido antes.

31

Lilith, la cocinera del instituto, me ofrecía algunos platillos gratis, o aquella


vez que la profesora de Geometría Aritmética me ofreció de una manera
explícita que me ponía 100 en la materia si yo aceptaba enredarme con ella
en su cama. Fue la propuesta más loca en toda mi vida, jamás esperé que
eso me sucediera en la universidad.

667

No acepté.

744

Acontecimiento así y muchos otros me han pasado. Las meseras de los


restaurantes suelen coquetearme, al inicio pensaba que era idea mía, sin
embargo, dejarme su número telefónico en el recibo de la cuenta no creía
que fuera solo por amabilidad y servicio. O quizá esperaban otro tipo de
servicio de mi parte.

283

Después de jugar con mi celular alrededor de media hora, gritan el número


de mi pedido y a pasos perezosos voy a recogerlo.

22

La misma chica me los entrega en una bolsa de papel y le agradezco


esbozando una sonrisa. Ella no dice nada y se da la vuelta. Sorprendido,
alzo mis cejas y salgo del lugar. Esperé más, aunque me conformo con ese
gesto de su parte.

134

Subo el auto y acomodo mi pedido en el asiento del copiloto, encima de


ellos, observo una pequeña tarjeta. Algo en mi interior me grita de qué se
trata y, dudando, lo cojo.

43
"Llámame!!;)"

562

Es lo que tiene escrito acompañado de un par de dígitos.

17

Echo una risa y guardo la tarjeta en la guantera, tal vez lo haga más tarde.

Enciendo el motor y trazo mi camino. Ahora tengo que ir a la plaza a


comprar esas muñecas de un metro, encontrar una bolsa grande de regalo
donde quepan o envolverlas en una bolsa negra y que la gente termine
pensando que he asesinado a dos personas.

Odio tanto que las niñas de mi tía se hayan vuelto una clase de debilidad.

722

Necesito apurarme. Antes de las siete debo estar en la puerta de la casa de


Aitor para ir a un convivio (que dudo sea eso) e ir por su insoportable novia.
Estoy emocionado porque después de mucho tiempo vería nuevamente a
Becca.

480

Tenemos cuentas qué arreglar, sobre todo por las veces que se burló de mí
a distancia.

47

Mientras me mentalizo que iré por juguetes mis sobrinas, me dirijo al


puestecillo de tapiocas.

104

Sí, sobrinas. Jane prefirió que me dijeran tío por la edad a pesar de que
fueran mis primas, ella dice que se oye más educado. Yo le digo que está
loca, pero la madre es quien gana siempre, por lo que sus retoños me dicen
tío y padrino.
405

¡También lo soy y está de pelos!

448

Mentira. Odio que me digan padrino.

326

Intento calmar el mal humor que está creciendo en mí y pido un vaso de


tapioca. Me cobran. Pago. Me lo entregan. Pregunto si me regalan una
pajilla gruesa. Dicen que sí. Sorbo. Me voy.

458

Tomo asiento y observo a mi alrededor. Qué solo. Bien, la abuela puede ser
que tenga razón. Poca. Poquita.
170

Debí decirle a Borris que me acompañara, es el único que sacrifica su


tiempo y le gusta dar vueltas conmigo por la ciudad, igual él habría cargado
las muñecas.

468

Debería apresurarme, tengo los wafles en el auto y pueden echarse a


perder. Tengo dolor de cabeza. Vuelvo a aspirar unas cuantas bolitas de
tapioca por la pajilla y las retengo dentro de una de mis mejillas. El día está
de la mierda, en serio. Ms ojos van hacia los anillos dorados que adornan
mis dedos. Uno es de promesa.

807

—¿Sabe bien?

214

¿Han sentido como que el mundo se detiene por un microscópico tiempo?


¿Qué la vida da miles de vueltas y te reúne con lo que te puede joder la vida?
Pasó justo ahí. Y no estuve preparado para todo lo que vino a su lado.

1.5K
—Sí —afirmo y le acerco el vaso—. ¿Quieres probar?

100

Ella mira al vaso y regresa a mí.

10

—Si tu problema es tocar la pajilla que tiene mi saliva, puedes quitarle la


tapa para beber directamente.

147

Una sonrisa a medias se asoma en su rostro y acepta mi trato, hace a un


lado la tapa mientras yo me dedico a observarla. Su ceño se frunce
ligeramente y aleja el vaso de su boca. Al parecer le ha desagradado.

43

—No te gustó —declaro.

21

—No, no eso. Tiene un sabor raro, bueno, la textura de las cosas esas es
extraña.

14

—Tapioca —le corrijo—. Es tapioca, Diane.

1.7K

—Tapioca —repite y asiento—, parecen bolitas duras de gel.

113

Me río.

—Estoy de acuerdo. —Entrecierro mis ojos y ladeo mi cabeza al percatarme


de su presencia luego de un tiempo—. ¿Qué haces aquí?

28
—Es una plaza, la gente viene a mirar, comprar y disfrutar, ¿no? —Arquea
una ceja, cruzándose de brazos.

152

—Y de todo lo que mencionaste, ¿qué haces tú?

51

—Mirar. Mi mejor amiga es la que ha venido a comprar ropa, está peleando


en el vestuario.

134

—Mmm, ya veo.

—¿Y tú? ¿Esperas a alguien o por qué estás tan solo? ¿Apreciando la
arquitectura?

77

Suelto un suspiro y muevo una de mis manos buscando una respuesta.

—Vine a comprar.

—¿Qué cosa? —cuestiona.

75

—Un obsequio para mis sobrinas. —Hago una mueca con mis labios,
causándole gracia a Didi.

80

—¿Qué vas a obsequiarles?

119

—¿Qué clase de interrogatorio es este? —le contesto con una pregunta.

493
Diane abre los ojos y sonríe de oreja a oreja, mostrando culpabilidad. Sus
mejillas toman un color rosado, está acalorándose mientras busca una
respuesta.

386

—Ahora estás avergonzada.

30

—Lo estoy —me da la razón.

90

Miro a mi lado y le hago una seña con mi cabeza.

—¿Quieres sentarte?

177

Ella desvía su vista a una tienda de ropa y se muerde el labio.

—Si escuchas que alguien grita sin motivo alguno, es Alessa, mi mejor
amiga.

212

Puedo intuir que es aquella castaña que se le colgó del cuello en el


planetario. Eso me recuerda que le ha dicho algo sobre una declaración.
Usaré eso en su contra si vuelve a retomar la lluvia de preguntas.

294

Didi se sienta y pone sus manos sobre su regazo, girando hacia mí mientras
esboza una sonrisa.

21

—Lo siento —se disculpa.

14
La miro confundido.

—¿Por?

—Por la manera en que te traté la primera vez que nos conocimos —


explica—. Fui muy grosera.

691

No puedo evitar soltar una carcajada.

12

—No es cierto —niego, retomando mi habla—. Dime que no es verdad, ¿me


estás pidiendo perdón por algo que sucedió hace más de cinco años?

399

—¡Sí! Se repite en mi cabeza y es humillante, me puse a la defensiva. —Lo


último lo dice en voz baja, frunciendo su pequeña nariz.

—Descuida, Didi, he aprendido a vivir con ese trauma —digo con ironía.

404

Ella se ríe.

—Me alegra aclarar esto —celebra con aplausos sordos—. Supongo que
podemos ser amigos, ¿verdad?

306

—¿Sí? —dudo por su actitud.

49

—¿Es una pregunta o una afirmación?

948
La escena de hace años viene a mi cabeza por lo que se me hace imposible
no repetirla.

387

—¿Afirmación?

518

Diane capta lo que trato de hacer y, antes de responderme, su sonrisa se


agranda.

159

—¿Y eso también?

415

Mierda, esto es inevitable.

—¿Me darías tu número? Y sí, eso es pregunta —le aclaro.

❥ Número no equivocado
Diane
4

Nunca me ha gustado el color anaranjado. Lo odio. Me parece tan


inservible cuando de combinar se trata. No soy fan de Halloween. Desde
pequeña, he intervenido en la decoración de la casa con la finalidad de que
no parezca uniforme de reo.

282

Recuerdo cuando Ruel convenció a mamá de pintar el exterior de la casa en


Londres de azul y rojo. Su punto era porque quería asemejar el traje de su
superhéroe favorito. Luca me apoyó en que había sido una pésima
decisión, pero tía Ellen defendió a su sobrino privilegiado.

286

Y por esa razón, no puedo evitar un gesto de disgusto justo ahora.

57

—No me mires así —Luca me sentencia.

144

Pongo mis ojos en blanco y tuerzo mis labios.

—Esa camisa no te queda bien.

73

—No quiero ser grosero, pero quien es modelo en esta familia soy yo,
¿recuerdas? —Él arquea una ceja.

612

—Uhh, golpe bajo —Ruel murmura desde la sala.

228

Me volteo hacia el menor y lo miro de mala gana.

—Es de mala educación meterse en una plática ajena.

22

—Lo que acabas de decir me lo paso por ya sabes dónde.

706

—¿Por el lugar que ha de estar sucio porque no te bañas desde hace una
semana? —hablo en voz alta con la intención de se escuche hasta el
segundo piso.

508
—¡Eso no es cierto! —grita, poniéndose de pie—. Sólo han sido tres días.

1.2K

—¡Qué asco, Ruel!

114

—Ya entiendo la razón por la cual hueles a queso Sablé du Boulonnais —


Luca se pone a mi lado—. ¡Wow, qué olor más potente!

347

—Ustedes dos arruinan mi vida. —El menor de nosotros dice.

172

—No digas eso. —Hago un puchero con mis labios.

15

—Espero que desaparezcan un tiempo. Luca, ojalá te acepten en la agencia


para que te largues—sonríe falsamente—. Y tú Didi, deberías buscar a un
anciano que te mantenga para que dejes de ser un estorbo.

1.3K

Ruel coge su pequeño videojuego y camina hacia nosotros, empujándonos


con toda la intención de separarnos, se dirige a las escaleras quizá para
subir a su habitación. Abro mi boca ofendida e intento conectar mis ojos
con los de Luca. Él arruga su frente, manteniéndose quieto durante unos
segundos, a pesar de que intento llamar su atención, parece ser que se
encuentra perdido.

151

Tengo la intuición de que piensa mucho o simplemente se desconecta del


mundo.

369

—A veces me preocupas —digo, tocándole el hombro con una de mis


manos.
64

Al instante que hago contacto con su cuerpo, parpadea varias veces y me


mira.

—¿Debería tomar lo que dijo como algo bueno o malo?

245

—¿Lo meditabas?

32

—No, en realidad estaba discutiéndolo con mi subconsciente —confiesa—.


Yo igual quiero que me acepten porque sería un gran logro para mí. Mi
sueño, Diane. —Sonríe—. Pero supongo que él lo dice porque me quiere
fuera de casa.

401

—Así será —lo animo—. Ruel sólo lo dice porque... ¿realmente quieres que
te lo explique?

10

Niega.

—¿Sabes por cuánto tiempo nos quedaremos en Australia?

203

Muerdo mis labios, intentando recordar la plática que mamá tuvo con papá
la semana pasada acerca de nuestra estancia aquí. Sé que dijo algo
relacionado a eso, también sobre lo tan incómodo que Alessa lo ponía con
la cantidad de preguntas que le hacía.

—Mamá quiere quedarse lo suficiente hasta que se sienta segura. Te


recuerdo que sólo veníamos por abuela. Hay que darle tiempo, nosotros
aún no lo aceptamos por completo, ¿cómo crees que se encuentre ella?

393
—Tienes razón. —Relame sus labios—. No me gusta verla triste.

330

—A nadie. Mantente a su lado, eres su favorito.

1.2K

Luca me regala una mirada de pocos amigos.

17

—¿Seguirás?

17

Junto mis cejas y doy un paso al frente.

—Por favor, Luca. Todos en esta casa han aceptado que lo eres, excepto tú.

613

—No me agrada la idea de que haya favoritismo en esta familia. Me gusta


creer que entre los hijos no existe, sin embargo, debo aceptar que Ruel es el
de tía Ellen y era el de la abuela, no a todos nos consiguió ser actor de
comerciales y cortometrajes.

391

—¿Ofendido?

—Muchísimo.

241

Ambos reímos.

El celular de mi hermano suena y me hace una seña, indicándome que


saldrá al jardín. Agito mi mano de manera dramática y me dirijo a la cocina
en busca de un vaso de agua.
39

Alessa y Liam han salido, ambos dijeron que no tardarían, aunque ya llevan
más de dos horas fuera. Me preocuparía, pero sé que ellos pueden andar en
la ciudad sin la necesidad de un guía. Tal vez se trate de la tecnología o
que, anteriormente, Liam ya ha estado en Sídney.

108

Estar compartiendo techo con el chico se ha vuelto extraño. Ayer por la


noche me lo he topado en el pasillo sin camisa. Me ha sonreído y yo he
quedado muda. Temí a que mi padre saliera de su habitación y se
encontrara con esa imagen que para mí se habría vuelto bochornosa.
Evidentemente no hubiese sido algo que le agradase. Quizá se aclararía la
garganta y diría algo como: creo que es tarde, deberían ir a la cama. Y Liam,
ponte camisa.

807

Él no es fan de los chicos que se acercan a mí, mucho menos los que se
pasean con el torso desnudo frente a su cara.

433

Todavía recuerdo cuando les presenté a mi primer novio, Mynor. Mamá se


alegró por la visita, mientras que papá casi se ahoga con su copa de vino.
Debo admitir que fue amable en todo momento, pero su semblante serio
jamás cambió.

521

Le hizo un interrogatorio desde las cosas básicas hasta las más complejas.
Mynor respondió todo y cuando dejó la casa; me regaló una sonrisa
apenada. Se disculpó conmigo diciéndome que posiblemente dio
respuestas vagas, él no quería verse como otro adolescente con metas
mediocres... Gran error. Harry Beckinsale no consideraba ninguna meta
como algo mediocre.
571

Hasta la fecha, papá no congenia con los chicos que me suelen pretender,
por eso me sorprende que la comunicación que mantiene con Liam sea
agradable... ¿Él cuenta como pretendiente? Es decir, hace una semana
confesó que le gusto.

214

«Finge que sí»

46

Doy un suspiro y me apoyo contra la alacena. Veo a Luca adentrarse a la


cocina. Sus ojos azules se dirigen a mí y se mantiene en silencio sin tomar la
iniciativa de crear una conversación. En mi tonto intento de tomar la
palabra, suelto lo primero que se me viene a la mente.

266

—¿Recuerdas a Aidan?

713

Mi hermano junta sus cejas.

—¿Aidan?

216

—Sí, Aidan.

87

—Aidan.

168

—Aidan —reafirmo.

212

—¿Qué Aidan? —suelta, expresando confusión.


716

—¡Ay, Luca! —refunfuño.

43

—¡Sólo me dices un nombre y, por si no lo has notado, tengo pésima


memoria, Didi!

620

Evito rodar los ojos y me acerco al banco, hincando mis codos sobre él.

—Aidan —repito—, el chico rubio que papá ayudó hace unos años cuando
estuvimos aquí. Si no me equivoco, lo conociste en una tienda, uno alto de
ojos azules, tenía una perforación en la ceja, ¿ya?

538

Mi hermano abre sus ojos y eleva una de sus manos.

45

—¡Él! —exclama—. Sí, el chico que me regaló el segundo libro de Harry


Potter. Me acuerdo de que le iba a mostrar mi habitación, pero Padre me
dio una mirada reprobatoria, con ello entendí que necesitaban hablar a
solas.

735

—¿Te hizo la mirada? —me burlo.

139

—Nos hizo la mirada. —Hace énfasis en la primera parte.

194

—Bien, ¿y a qué viene su nombre?

24
Pienso por un momento antes de continuar, no sé si sea buena opción
contarle acerca de Aidan, a pesar de que ya he abierto la boca, todavía
estoy a tiempo de desviar la plática.

12

—Hmm, lo recordé. —Me encojo de hombros.

324

Luca entrecierra los ojos.

12

—¿Segura?

90

—Demasiado, lo que pasa es que su nombre rodaba por mi cabeza. Nada


más.

134

—Vino por arte de magia a tu mente.

153

—Increíble, ¿no crees? —Alzo mis cejas.

278

Él asiente. Aprieta sus labios manteniendo todavía nuestro contacto visual


y ríe.

—Qué falsa eres, Diane. Por supuesto que te lo topaste, ¿cuándo?

888

—¡No soy falsa!

31

—Pero sí una mentirosa embustera. —Me apunta con su dedo.

183
Gruño por lo bajo y me cruzo de brazos, prefiriendo guardar silencio. No
pienso discutir en algo que —claramente— él tiene razón. Me podría
defender por como me ha llamado, aunque honestamente no tengo ganas.

—Dime, ¿hicieron las paces?

112

—¿De qué hablas? —murmuro.

—De las tontas peleas que tenían cada que él venía a casa.

430

—Le pedí disculpas, eso ya quedó en el pasado —le respondo.

144

Carajo.

41

Luca enarca una de sus cejas y echa una pequeña risa.

36

Me he quemado sola. Admití que Aidan y yo nos hemos topado, lo que


estuve intentando negar desde hace algunos minutos; se lo he puesto en
bandeja de plata. No me sorprendo. Mi hermano conoce la manera de que
yo misma me confiese.

—¿Cuándo? —inquiere.

15

Camina al banco y toma asiento en uno de los taburetes de madera.

17

—Lo vi en el planetario, fue una conversación de tres diálogos cada uno —


explico—, y hemos coincidido nuevamente el día en que fui a la plaza con
Alessa, charlamos más, pero terminó cuando recordó que había dejado dos
órdenes de wafles con helado en su carro.

497

—¿Quién hace eso? —Luca dice desconcertado.

602

—Lo sé, tal vez lo tonto no se le ha quitado —bromeo, teniendo en cuenta


que eso se lo había dicho el día en que nos conocimos en esta misma sala—
. Me ha pedido el número del celular.

235

—Sospechoso. ¿Aquí es donde intentas conquistarlo? —Mi hermano crea


una acción morosa con sus ojos parpadeando.

748

—No. Es mayor.

1.1K

—Liam también y no veo que eso te impida quererlo como esposo.

551

—¡Eso no es verdad! —chillo—. El matrimonio lo tengo planeado para


dentro de un par de años.

187

—Ajá.

73

Le lanzo una mirada venenosa.

—Luca —sentencio.

6
Él mira a su alrededor, confirmando que no haya nadie cerca. Se inclina un
poco hacia mí y dice en voz baja:

14

—Te recuerdo que mantuviste un romance con alguien ocho años mayor
que tú.

2.3K

—Shhh, eso sólo lo sabes tú y Alessa. A parte, se supone que ese tipo de
cosas ya no se volverían a mencionar.

68

—Oh, cierto, para ese entonces andabas quedando con Ismael... Qué
bárbara me saliste, Diane.

953

—Vuelves a pronunciar algo al respecto y te saco la lengua, Luca Beckinsale


—digo entre dientes.

249

—Y ahora estás de agresiva.

55

Abro mi boca para reclamarle, sin embargo, la cierro cuando se escucha la


puerta principal abrirse acompañada de una carcajada de Alessa. Pongo mi
dedo sobre mis labios, indicándole a mi hermano que ya nuestra
conversación ha llegado a su fin. Él me regala una sonrisa malvada y rueda
los ojos, restándole importancia.

178

Ambos salimos de la cocina para encontrarnos con los otros dos chicos, mi
mejor amiga carga varias bolsas en su mano y en su rostro hay alegría
infinita, por el contrario, su hermano tiene un gesto ceñudo.

23
—Los australianos son intensos, eh —Alessa dice.

267

—¿Por qué lo dices? —pregunto. Me acerco para poder ayudarla con


algunas bolsas.

—Aquí las chequeras ya volvieron a pasar de moda —farfulla,


deshaciéndose de sus gafas oscuras—. Empiezo a extrañar a mi bello
Londres.

30

—Estaba pagando en libras —Liam la echa de cabeza—. Le dije que tenía


que ir primero al banco.

29

—Esto de los cambios de moneda crea explosiones en mi cerebro —ella


ríe—. ¿Qué aquí no son euros?

121

—Son dólares —Luca murmura a mi lado.

150

Alessa lleva su labio inferior hacia afuera y baja la cabeza.

—Me siento tonta.

31

—¿Todavía no te acostumbras? —su hermano la ataca.

183

Ella lo mira y le saca el dedo de en medio.

5
—Vamos a tu habitación, Didi. —Se dirige a mí—. He traído unos conjuntos
para ti.

45

Asiento y, sin decir otra cosa, le hago una seña con mi cabeza a los dos
chicos (que se mantienen de pie en la sala) y ambas comenzamos a subir
las escaleras hacia mi habitación.

—¡Estoy agotada! —Alessa anuncia tirándose de espaldas al colchón.

—¿Demasiadas compras?

Cierro la puerta y dejo las bolsas a un lado de ella.

—Muuuchas. Te compré un top con dibujos de ositos para que lo combines


con tus calzoncillos. —Me hace ojitos.

520

—¡Idiota! —la insulto, sentándome en la cama.

17

Recibo una carcajada de su parte y copia mi acción, recoge algunas bolsas


y les pone frente a nosotras, comenzando a sacar lo que hay dentro de
ellas.

—Estuve buscando alguna presa en el centro comercial, pero me disgusta


mucho que, en su mayoría, los outfits de los chicos de Sídney sean
sandalias con shorts playeros. —Hace una mueca de horror—.
Definitivamente extraño a mi Londres.

370
—Exageras, la ciudad es popular por sus playas, pero hay de todo, sólo
estás viendo lo malo.

—Al menos en Reino Unido no veo a chicos playeros en las plazas o centros.

23

—¿Quieres que te vuelva a decir la diferencia entre...

—Ok, ok, ok —repite, interrumpiéndome—. Me volveré la mejor pirata en


busca de un buen tesoro, pero de aquí no me voy sin antes probar carne
australiana.

451

—¿Esa es tu meta?

—Una de tantas —corrige. Toma una blusa y la extiende.

—¿Cuello de tortuga? ¿Desde cuándo te gustan? Lo tuyo son los abrigos y


blusas de manga larga.

30

—La compré pensando en mi trabajo, el aire acondicionado de mi oficina es


potente.

126

—Es bonita, me gusta el color salmón. —Sonrío.

—Te traje varios de ese diseño, sé que el cuello alto es tu favorito. —


Revolotea entre las bolsas y me pasa dos—. Creo que están ahí, son colores
oscuros y cálidos, también tengo conocimiento de que odias los colores
bruscos.
89

—Me gusta decirles llamativos.

53

—A mí bruscos.

21

Divertida, comienzo a mirar lo que me ha dado. Alessa siempre acierta en


sus obsequios, ¿ya he dicho que es como mi alma gemela? Si es así, lo
repito. Me conoce desde la punta de cada uno de mis cabellos hasta la
planta de mis pies. Y yo tampoco me quedo atrás. Ambas somos una
perfecta combinación y nadie puede decir lo contrario.

176

—Alessa —llamo su atención—, ¿entonces ya no regresarás con Rory?

154

Su nariz se frunce y mira hacia otro lado.

—No. No pienso regresar. Se acabó.

13

—¿Por qué?

—No tiene caso, en verdad.

—¿Te hizo algo?

Ella vuelve su vista a mí.

6
—¿Qué dices? —se ríe—. No, tranquila, la relación terminó hace medio año
y ya, ¿está bien?

245

—Nunca me explicaste la razón por la cual habían terminado —digo por lo


bajo.

10

—Algunas cosas no tienen una explicación, simplemente suceden, y es


mejor olvidarlas. —Se pone de pie y curva la comisura de sus labios—. ¿Por
qué no te pruebas el top que te compré?

287

No puedo evitar quitar mi gesto de incertidumbre. El ambiente siempre se


siente tenso cuando hablamos acerca del chico. Rory fue su novio durante
diez meses, nunca hubo ninguna queja sobre él, los padres de Alessa lo
amaban y ella también, luego de la noche a la mañana terminaron, la chica
se alejó de todos por un tiempo, incluyéndome. Pasaron alrededor de dos
semanas para que retomara su rutina de vida y... decidió suprimir todo
acerca de él.

503

Por un momento me recuerda a Luca, tiene la habilidad de poner a un lado


los malos recuerdos o acontecimientos que para él fueron traumáticos.
Abolirlos es su especialidad.

144

Le he contado a mi madre su situación, ambas llegamos a una conclusión,


pero aún no encuentro la valentía para encarar a mi mejor amiga y
cuestionarle. No de una manera directa, y tampoco con tantos preámbulos.

55

—Igual te traje un vestido rojo, ¡te quedará bellísimo! —se emociona.

172
Mojo mis labios y esbozo una sonrisa a medias.

—¿Desde cuándo te convertiste en mi Sugar Mommy?

118

—Para que veas que yo te puedo dar más que un hombre —menciona de
manera seductora y me da un guiño.

561

Es imposible no soltar una carcajada. Ella me hace pareja.

10

Mi celular anuncia una nueva llamada y lo cojo. La pantalla se enciende y


un número desconocido se refleja. Antes de tomar una decisión coherente,
acepto, llevándomelo al oído.

722

—¿Bueno?

41

—Eres tú —él pronuncia—. Honestamente creí que me contestaría un


anciano, dudé un poco cuando me diste tu número.

1.2K

Sonrío al reconocer la voz.

247

—¿Por qué? ¿Tan mala persona me consideras?

155

Escucho que truena su lengua.

107

—Lo digo porque tardaste en hacerlo. Quizás estabas pensando que falso
número darme, suelo hilar muchas cosas en poco tiempo.
266

—¿Tantas decepciones te has llevado? ¿O lo dices porque eres tú quien lo


ha hecho?

295

—No voy a negar lo segundo —pausa—. Suelo dar el número de un amigo.

517

—Qué pésima persona eres, Theo —recrimino.

468

—Eso si lo negaré —murmura divertido.

57

Me pongo de pie, perdiéndome de la mirada de Alessa, caminando hacia el


balcón.

15

—Así que... ¿la llamada era para verificar?

37

—Sí —responde.

378

—De acuerdo, por si no te convences: Hola, Theo, soy Diane Beckinsale.

363

—Tengo la intuición que me agendarás con ese nombre.

215

—Tú intuición no se equivoca —bromeo.

30

—Genial —suspira—. Te llamo por algo más.

Acepto que esto se ha puesto interesante.

54
—Dime, ¿ocupas a mi padre?

493

Aidan carcajea.

30

—Por primera vez no. Aunque me gustaría visitarlo, no sé, pasar a saludar a
toda tu familia, como que la nostalgia ha llegado a mi corazón —finge
lamento—. A parte, Luca y yo tenemos una plática pendiente acerca de
unos libros que él leería. Espero lo haya hecho

797

Sé a lo que se refiere.

14

—Lo hizo —afirmo—. Déjame les comento y te aviso, apuesto que te


recibirán con gusto.

124

—¿Quién no lo haría? —él suelta de forma presumida.

467

—Vanidoso, ¿eh?

35

—Un poco —ríe.

136

—Claro —ironizo.

Aprieto mis dientes. Me gustaría decirle algo más, pero no sé qué tan
atrevido o rápido sea, tampoco cómo lo interpretaría él. Lo que menos
quiero es llevarme expectativas erróneas, sean para bien o para mal.

—¿Podría verte antes de que vinieras a visitar a mi familia?


930

Cierro mis ojos, suplicando que no haya hecho algo mal. No debí hacerlo,
tal vez esperar un poco más habría sido la mejor opción.

54

Hay un silencio por un instante, y al otro; escucho de fondo el sonido de


unas botellas de vidrio chocando junto a un grupo de palabrerías que son
difíciles de distinguir. Está acompañado.

450

Él aclara su garganta y, finalmente, contesta en voz baja y neutra:

14

—Te mando mensaje al rato. Hasta luego, Didi.

1.3K

Contengo el aire.

—Hasta luego, Theo.

348

Aidan cuelga la llamada y bloqueo el celular. Asimilo lo que ha ocurrido,


esto se siente extraño, y temo acabar con agotamiento mental de tanto
pensar.

57

Me alejo del balcón y visualizo a Alessa mirándome desde la esquina de la


cama con una ceja arqueada. Está esperando dos cosas: que le cuente y le
dé explicaciones.

32

—¿Theo? ¿El del planetario? —habla primero.

153

—Sí, ese mismo.


3

—Creí que morías por mi hermano... oh, que lo has rechazado.

370

Ofendida, mis ojos se abren por completo.

—¡Que no lo he rechazado! —farfullo—. No supe controlar lo que estaba


ocurriendo, Ruel me arruinó y jamás llegué a pensar en que le gustaría a
Liam.

—Descuida. —Menea su mano—. Puedes andar con ambos, un australiano y


un inglés. Empodérate de todas las formas que existan, Didi.

882

—Oh, no haré eso. Cierra la boca.

15

—Lo digo en serio, seré tu cómplice y no le diré nada a mi hermano, él igual


es un desgraciado. Todos los hombres lo son.

348

—Define "él igual". ¿Intentas decirme algo?

Alessa da una mirada incrédula.

—Por supuesto. Te recuerdo que anduviste con Ismael y el tipo ese mayor
al mismo tiempo.

903

—No hables fuerte, las paredes escuchan —susurro—. Luca sabe otra
versión.
—Entiendo —me copia—. Si él lo supiera te habría dado de golpes con la
biblia y luego idealizaría un plan para meterte a un convento de monjas.

376

—Ay, no exageres. Ocurrió una vez y no quiero repetirlo, al menos no perdí


mi amistad con Ismael.

208

—Afortunadamente.

Me siento a su lado y dejo caer mi cabeza sobre su hombro.

Con Ismael habíamos tenido una clase de relación, sin embargo, conocí a
alguien más, él era mayor que yo por ocho años, yo a penas acababa de
cumplir veintiuno. Me sentía fuertemente atraída por esa persona, su porte
y la manera de tratarme se había vuelto única, mi error fue no terminar con
Ismael y mantener algo con la otra persona. Al final, tuve que confesárselo.
Se sintió traicionado, pero no quiso romper los lazos de amistad, y yo
tampoco.

422

Esa parte de nuestra vida la intentamos olvidar. Eso trae algo a mi


memoria.

Abuelo fue quien me obligó a decir las cosas. Ella escuchó una platica que
estaba teniendo con Alessa por celular y mantuvimos una larga charla
acerca del por qué eso no se debía de hacer. Jamás me sentí tan
avergonzada como ese día.

150

—¿Y el chico es guapo? El Theo ese —mi amiga vuelve a hablar.


Su mirada me atrapa y finjo pensarlo.

—Lo es —admito—. Es una persona muy atractiva, pero que lo has visto tú
¿no?

189

Alessa asiente.

—Va, que sí. Sólo quería saber qué pensabas tú acerca de él físicamente. El
chico es guapísimo, casi como un serafín. ¿Cuántos años tiene?

374

Llevo mi mano a mi barbilla, optando una postura de meditación.

Él acababa de cumplir los dieciocho cuando se presentó, y yo cumpliría los


trece. Nos llevamos alrededor de 5 años con 6 meses, entonces,
actualmente... Ugh, matemáticas me enferma.

450

—Veintiséis o veintisiete.

277

—Uh, perfecto. Mayorcito. Ya sabes lo que dicen: los hombres son como el
vino, entre más pasan los años, más buenos se ponen. Esperemos que eso
aplique con él.

651

Suelto una risa.

—Quizás.

6
—Dile que te enseñe lo que sabe de la vida —dice pícara—. Todo. Desde lo
económico hasta lo íntimo.

470

—Basta, comienzas a desvariar, tú sólo piensas en sexo y dinero.

350

—¡Exacto, la gloria!

416

La empujo con una de mis manos y me dirijo al tocador en busca de un


poco de algodón.

13

—Ya te lo he dicho, es un amigo.

114

Mojo la bola de algodón con acetona y comienzo a quitarme el esmalte de


las uñas. La chica dobla algunas prendas y va acomodándolas sobre el
colchón.

13

—Quinientas libras esterlinas a que te acuestas con él.

1K

—¿Ah?

15

—¿Apostamos?

156

—¡No, por Dios!

39
—Oh, vamos. —Pone los ojos en blanco—. No sé qué clase de persona sea
él, pero es hombre y créeme que querrá tenerte entre sus sábanas. El único
hombre perfecto lo tienes como padre y dudo que haya otro igual.

—E-estás mal —balbuceo.

78

—Si tú lo dices —canturrea—. Bien, no aceptes mi apuesta, de todos


modos, yo sé cómo terminará esto.

429

—Ahora eres adivina.

87

Ella niega y me avienta un vestido rojo.

—Ojo de loca nunca se equivoca —dice, dibujando una sonrisa


satisfactoria—. ¿Te aconsejo algo? Dedícate a disfrutar lo que suceda. No te
compliques la vida.
❥ María Bonachera
Aidan

474

Odio esperar.

767

Aprieto mis dientes y me mantengo de pie mientras observo a través de mis


lentes oscuros a cada persona que pasa frente a mí. Apoyo mi espalda
contra la pared y meto una mano al bolsillo del pantalón.

152

Miro la hora en el reloj de muñeca que se encuentra en mi otra mano e


insulto en voz baja. Se supone que su vuelo llegaría hace veinte minutos,
pero no fue así, me tiene aquí esperando como un idiota. Quiero irme y
dejar de maldecir la situación, pero no lo hago porque no puedo. Su padre
me mataría.

467

Cuando intento darme por vencido, cambiando de lugar, veo ese largo
cabello castaño bajo un sombrero lila, su piel morena brillante que
combina perfectamente bien con el color de su vestido. Tan impecable
como siempre.

324

Ella me encuentra con la mirada y puedo ver como una sonrisa abierta hace
presencia en su rostro. Me acerco para recibirla con los brazos extendidos.

112

—Comenzaba a extrañarte —murmura, envolviéndome.


162

—Tanto que jamás respondiste mis llamadas —ironizo, deshaciéndome del


abrazo—. Te insistí unas tres veces cada noche.

380

María entrecierra los ojos y sus labios se entreabren, creando un gesto


incrédulo. Por mi parte, atrapo mi labio inferior entre mis dientes con
diversión.

1K

—Mentiroso y cínico —dice negando.

59

Suelto una risa.

—¿En serio lo soy?

41

—Acabo de llegar, lo último que quiero es discutir con alguien que siempre
busca la manera de ganar —se rinde—. Ya te proyecté justificando todo lo
que diga en tu contra a pesar de que tengas conocimiento de que tú eres
quien está mal.

72

—Claro —digo con ironía—, olvidaba que la señorita Bonachera es quien


tiene la razón en todo momento.

169

—¿De verdad quieres continuar?

Alzo mis manos, declarándome inocente.

—No, lo que menos quiero es pedir perdón.


94

María aproxima una mano a mi rostro y me quita los lentes. Mis ojos
quedan desnudos ante su mirada. La pequeña sonrisa que se asoma; se
vuelve grande y brillante.

290

—Hermosas ojeras, combinan con tu saco —bromea.

204

—La mejor imagen de mí es para ti. —Le regalo un guiño, y ella frunce su
nariz—. Bien, a todo esto, ¿cuál es tu plan?

527

No sabía mucho sobre su llegada. Me ha tomado de sorpresa la llamada


que me hizo ayer por la noche para hacerme saber que venía hacia Sídney,
sin embargo, lo que causó una pequeña explosión en mi interior fue el
mensaje de su padre, Eduardo Bonachera, diciéndome que cuidara de su
hija porque la única persona en la que podía confiar era en mí.

368

Uy, mala elección.

787

María es la hija del jefe de la empresa en la cual le trabajo, ella igual es


parte del corporativo en la que estoy. Nuestra amistad se dio cuando se
unió hace un año y medio, es menor que yo, pero tan sólo por dos años. Si
bien se sabe, no soy bueno llevándome con las personas, me gusta realizar
las cosas por mi parte y no incluir a terceros, desde mi vida estudiantil he
sido enemigo de formar equipos o grupos.

562

A pesar de ello, tuve que volverme la pareja de María al darnos cuenta de


que juntos podíamos entendernos mejor, ella se encargaba de hacer tratos,
pues tiene la capacidad de mantener la paciencia y usar las palabras
correctas para que los socios no lo sientan como manipulación, de esa
manera, yo sólo hacía la parte gráfica. Y en los artículos, se vuelve otra
historia.

460

Es una mujer inteligente y bella, por algo es el "tesorito" de papá. Literal,


ese es el apodo que él le ha dado.

477

Y no voy a mentir. Mantener una buena relación me puso entre los más
destacados del señor Eduardo, el desempeño en mi trabajo desde que me
uní a la empresa y ser el amigo de su hija me hizo conseguir demasiadas
oportunidades. Un Bonachera abría puertas que no podrías contar con los
dedos de tu mano.

208

María echa un vistazo a una hoja que lleva consigo y la tiende hacia mí.

—Me quedaré en ese hotel, ¿sabes dónde se localiza?

20

La tomo y leo las indicaciones. Reservación. Llegada. Suite.

—¿Toda una suite para ti? —Elevo una ceja.

27

—Trabajo arduamente para darme mis lujos, ¿no es así?

401

—Tin, tin, respuesta correcta —digo en voz baja—. Está cerca por donde
vive Aitor.

377

—Tu mejor amigo.


69

—El mejor. —Asiento y sujeto sus dos maletas—. Vamos, platicar en medio
del aeropuerto me disgusta, odio este lugar.

88

Ella me sigue a un lado.

—Pensé que odiabas los hospitales.

296

—También.

20

—Al parecer eres irrevocablemente apático a ciertos recintos. Ojalá así lo


fueras con los centros nocturnos a los que sueles asistir, pero no, amas
ensordecerte con la música mientras ingieres todas las bebidas alcohólicas
que se vendan.

168

Hago un ruido con mi boca y llegamos al auto. María espera a que diga algo
en mi defensa, antes de hacerlo, saco las llaves para abrir la cajuela y echar
las maletas adentro.

—Los centros nocturnos me dan felicidad. Los aeropuertos y hospitales, en


su mayoría, despedidas.

715

—Buen punto —me apoya. Le indico con mi mano que ya puede subir.

Antes de abrir la puerta, vuelve a hablar:

—Supongo que también odias el cementerio.


789

La observo por encima del techo del auto y niego.

—No. A pesar de que ahí las despedidas siempre son eternas, me causa paz.
—Me encojo de hombros—. Algunas veces visitarlo te ayuda a cerrar
heridas, siento que... me hace aceptar lo que es la vida.

992

—Te gusta conversar con tus fallecidos —declara.

168

«Más que eso», pienso.

612

—Sí, no sé si me escuchan, pero sí sé que me da tranquilidad. Desde hace


años estoy en paz.

896

ㅤ**

18

Si Aitor me da dolores de cabeza estando solo, acompañado de Borris se


volvía una interminable migraña. Soportar a los dos se ha vuelto una clase
de deporte en donde mi paciencia debe ser gigante para no salirme de mis
casillas y mandar todo al demonio.

406

Mi vida adulta, y lo digo de esa forma porque no me siento por completo


como uno, aunque lo intento, me ha vuelto una persona menor tolerante
que antes, se supone que sería todo lo contrario, pero yo me asemejo a un
cangrejo que camina hacia atrás respecto a la evolución de mi estado de
humor. No me sorprende, desde que unimos lazos entre los tres, ambos se
volvían el dúo "Joder a Aidan Howland".

501

¿Los ganadores? Ellos.

114

Vuelvo a darle un trago a mi cerveza y le contesto el mensaje a Rebecca,


quien se ha burlado de mi pequeño consejo que le he dado sobre cómo
reacomodar su habitación.

195

Hey, tener un sillón kamasutra es de vital importancia.

715

—¿El tatuaje en tu muñeca es nuevo? —Escucho que Borris pregunta.

123

—Lo tengo desde hace dos semanas, ¿cómo es que no te has dado cuenta?
—Aitor le responde.

106

—Bueno, no voy fijándome en el cuerpo de las personas.

74

—Creí que éramos amigos. —Él finge decepción—. Se encuentra en una


zona muy visible, me parece raro que no lo hayas visto antes.

73

—¿Harás un drama porque no lo noté?

68

—Te haré un drama porque rompiste mi corazón.


495

Borris suelta un suspiro exagerado.

—Como si te importara —le dice.

33

—Y sigues rompiéndolo —Aitor jadea, usando un tono de voz chillón—. Tu


indiferencia duele, pequeña mierdita.

625

—Aidan —el otro me llama—, el rubio tatuado está poniéndose


sentimental.

445

Bloqueo mi celular y alzo mi vista hacia ellos, me acomodo de la mejor


manera en el sillón y elevo mi cerveza, antes de pronunciar alguna palabra,
le doy otro trago a la botella.

—¿Cuánto puede costar un sillón kamasutra? —lanzo al aire—. ¿Ustedes


comprarían uno?

733

Aitor frunce su ceño, mirándome desconcertado, por otro lado, el pelinegro


permanece con sus ojos sobre mí. Acaricio mi barbilla, analizando lo que he
preguntado (lo cual es de vital importancia) al mismo tiempo que trato de
recordar lo que estaban discutiendo antes de que yo abriera la boca.

136

—¿Qué haces pensando en eso? —Mi mejor amigo demanda.

36

—Sólo se me ocurrió —digo sin importancia.

88
—Claro, porque para alguien que tiene una vida sexual muy activa, es
necesario conseguir uno y mantenerlo en la habitación de su
departamento —Borris menciona, refiriéndose a mí. Lo miro de mala
gana—. ¿Practicarás el sadomasoquismo con tus chicas?

572

Le saco el dedo de en medio y relamo mis labios.

30

—No sé a qué vino el tema del sadomasoquismo con el sillón, pero si a ti te


gusta que lo hagan, está bien, no voy a juzgar tus gustos. Eres libre de sentir
placer cada que te peguen.

304

—¡A mí no me gusta! —se defiende.

84

—Como digas —Aitor interviene—. Bien que amas morder almohadas.

644

Eso último me causa mucha gracias, por lo que suelto una carcajada que al
más chico de los tres (Borris) le causa incomodidad. Se remueve en su
asiento y bebe de su cerveza, intentando ignorarnos a ambos.

205

—Bueno, a todo eso, ¿quieres un kamasutra, Zaboo?

371

Lo pienso durante unos segundos.

—Suena tentador, ¿sabes?

98

—¿Y si tu madre llega a venir y lo ve?


102

Me encojo de hombros.

—Es un sillón de relajación —justifico—. Igual ya no tengo quince años.

202

—¿Entonces le dirás que es una herramienta para follar en diferentes


posiciones? —Aitor cuestiona, dándome un gesto reprobatorio.

249

—Tener sexo cuenta como ejercicio, supongo que no le molestará si le digo


que son mis rutinas.

350

—Es cardio —Borris vuelve a hablar luego de su silencio—. Follar es sano y


normal, lo que no es sano y normal es hacerlo diario con diferentes chicas a
cualquier hora del día, eso se llama ninfomanía, ¿te has medicado, Aidan?
¿No hay alguna ETS en ese pene?

890

Pongo los ojos en blanco y me levanto del sofá, caminando a la cocina por
otra cerveza.

10

—La fiesta se le acabó, ayer por la mañana ha llegado su correa —mi mejor
amigo indica.

309

A estas alturas, ya no sé cual de mis conocidos es quien me tiene peor mala


fe. Soy consciente de la mala imagen que yo solo me he ganado con el paso
del tiempo, pero a veces se superan y me inventan más de lo que es.

109
Destapo la cerveza y me apoyo en el banco, escuchando todo el veneno
que ambos chicos sueltan de mí como si yo no estuviese presente.

17

—Ustedes son unos hijos de su puta madre —alzo la voz.

296

—¿Qué negarás?

—Mi pene está bien cuidado, y a parte, no me llevo a la cama a diferentes


chicas todos los días, ¿qué clase de persona creen que soy? A la última que
me he follado fue hace dos semanas, y me equivoqué en su nombre, le dije
Jennifer y se llamaba Jannet.

503

—Milagro, mínimo inicia con la misma letra —Borris menciona


mostrándome la palma de su mano.

208

—¡Exacto! ¡Eso mismo le dije! —Copio su acción y la choco con la suya.

355

—Qué cabrones —Aitor niega—. Los dos ya tienen un buen lugar asegurado
y no es a lado de Dios, ustedes irán a la hoguera, ¿si escuchan? ¡Hoguera!

430

—Dices eso porque estás enamorado, antes de que conocieras a Sue, eras
un maldito perro —farfullo—. No, hermano, tú tampoco irás al cielo, nos
harás compañía a mí y al imbécil boxeador, pero yo no me voy solo al
infierno.

581

—Aww, qué ternura —Borris dice—. Quería un amigo fiel, y terminé con uno
posesivo que me quiere arrastrar con él a las llamas del inframundo, es lo
más hermoso que he hallado en mi corta vida. ¿Qué sigue? ¿Cortarnos la
mano para sellar algún tipo de pacto con sangre? Oh, mejor aún, ¿vender
nuestra alma a algún ente?

760

—Coño, ya cállate, comienzas a decir pendejadas. —El otro lo calla,


lanzándole un cojín.

176

Y nuestros momentos juntos se reducía a esto. Tomar cerveza. Hablar de


cualquier cosa. Molestarnos. Escuchar canciones. Criticarnos entre
nosotros. Contar los planes que teníamos en mente. Fingir odiarnos por
minutos. Aconsejar. Apoyarnos. Ser amigos. Esto es lo que somos, y lo que
nada ni nadie podrá romper.

788

En mi vida, ellos ya son parte de mi pilar. Forman un eslabón. Cada uno es


como una pieza de la torre de jenga que sostienen los puntos más
importantes que cumplen la función de que no caiga y termine el juego.
Son base, algo fundamental porque han estado creciendo conmigo y, sea
para bien o para mal, los tres hemos aprendido juntos.

365

Mientras nosotros somos Zaboo y Mafoo, Borris es Jovian. *

1.2K

—Deberías estar acostumbrado a escucharlas, eres tú quien dice muchas


de ellas —el pelinegro ataca.

46

—Cierra la perra boca, sopla penes —Aitor contrataca.

518

Me quedo en silencio y prefiero disfrutar de la escena que van a


proporcionarme. Estoy acostumbrado. Yo lo considero como un tipo de
rutina, sé que después de ofenderse, sacarán algún tema controversial el
cual discutirán, llegarán a un acuerdo y se dirigirán a mí para ambos
arrematar en mi contra.

60

Bendito sean los amigos que Dios me ha dado.

523

—¿Por qué no lo haces tú? A ti se te da mejor, palpa vaginas —Borris sisea.

503

—Lo dices como si tocara a más de una, te has equivocado de hombre,


cabrón.

177

—En tu pasado lo hiciste, palpa vagina —él corrige el apodo.

108

—Vuelve a decirme así y el siguiente pene que soplarás será el mío —farfulla
el otro.

619

Parpadeo varias veces y me lamento por mi mejor amigo. El tonto


boxeador lo usará a su favor.

128

—¿Tan necesitado estás? ¿Acaso Sue no te lo sopla bien?

1.1K

Ok. Esperé menos y me ha sorprendido.

141

Una fuerte carcajada sale de mi garganta. No voy a disimular que le volteó a


la perfección lo que dijo.

113
—No te metas con Sue, imbécil. —Aitor se pone de mal humor.

462

—No cobro caro las clases.

384

Sin embargo, Aitor decide responderle yéndose encima de Borris con la


intención de tirarlo al suelo.

67

Bebo de mi cerveza, y no me muevo de mi lugar. Lo único que cuido es que


no vayan a tropezar con mi pequeño cantinero de madero que me he
comprado hace un tiempo. Las botellas de vino, licor y whisky son como
mis auto regalos, gustos que puedo darme y si ellos llegan a tirarlos, yo
mismo me encargo de enterrarlos vivos.

203

—Procuren no manchar la alfombra —les pido—. La limpieza sale muy cara,


y por las series de criminales, sé que la sangre no sale fácil.

532

Mi celular vibra en el bolsillo de mi pantalón, le doy una última mirada a los


chicos, y lo reviso.

De: María.
Ubicación
Por si me pierdo en mi intento de llegar.

202
Miro confundido el mensaje e intento darle un sentido, pero al no lograrlo,
me veo con la obligación de responderle.

47

De: Aidan D. Howland


María, ¿sabes lo que haces? ¿Por qué no me dijiste? Pude haber ido por ti.

41

De: María
Eres tú quien me ha dicho que puedo ir a tu departamento cuando guste, me
has anotado la dirección, ¿recuerdas?

276

Mierda.

21

Es verdad, pero no creí que sería tan pronto. No correría al par de idiotas,
tendrían que convivir de nuevo, y yo me vería con la obligación de aguantar
las indirectas de Aitor. Él cree que tengo o tuve algo con ella.

122

De: Aidan D. Howland


Repito, pude haber ido por ti.
Eres inteligente, sé que llegarás. Estaré pendiente.

23
Ella sólo se limita a enviarme una carita sonriendo y bloqueo mi celular.
Alzo mi mirada y veo a los chicos tendidos boca arriba sobre el suelo.

77

Uy, olvidé que uno al otro se descabellaba.

174

Cojo la cerveza y camino de regreso a la sala, tomando asiento frente a


ellos. La respiración de ambos es rápida, intentan recuperar el aliento,
observo que un ojo de Borris se encuentro rojo y lagrimeando, ladeo mi
cabeza y me río por lo bajo.

153

—¿Qué te pasó?

—Aitor me picó el ojo —murmura.

916

—Y tú me metiste el dedo a la nariz —le reclama él.

741

Niego varias veces.

—La cerveza se ha terminado —les informo.

—Yo voy por más —Aitor levanta la mano—. ¿Sigue abierto el depósito a la
vuelta?

17

—Sí. —Asiento.

3
—De acuerdo. —Se pone de pie y se talla la parte trasera del cuello—. Yo las
invito.

37

Al final, él sale de mi departamento, indicándonos que le abramos cuando


regrese. Borris se mantiene en la misma posición sin la intención de tomar
asiento, sus ojos se encuentran cerrados, quizá por el dolor que ha sido
causado por el incidente que tuvo con el dedo de Aitor.

66

Me dejo caer de espaldas al respaldo del sofá y me cruzo de piernas,


perdiendo de nuevo mi mirada en algún punto inespecífico. Hay algo que
da vueltas en mi cabeza y sé que eso no significa nada bueno. Tener en la
mente algo que no sea una prioridad base para vivir solo se vuelve una
duda interminable que puede hacer dos cosas: construirte o joderte.

535

Y lo mío parece ser lo segundo.

27

Borris atravesando en mi campo de visión me permite regresar al presente,


sale de la sala en silencio, dirigiéndose a la cocina. Pienso una vez más y...
mando a la mierda todo. Saco mi celular, yendo a contactos y llamo a ese
número.

746

Suena dos veces y la toman.

21

—¿Bueno? —Escucho su voz.

280

—Eres tú —pauso, sonriendo—. Honestamente creí que me contestaría un


anciano, dudé un poco cuando me diste tu número.
464

—¿Por qué? ¿Tan mala persona me consideras? —pregunta incrédula.

32

Chasqueo mi lengua y dejo caer mi cabeza hacia atrás.

47

—Lo digo porque tardaste en hacerlo —confieso—. Quizás estabas


pensando que falso número darme, suelo hilar muchas cosas en poco
tiempo.

27

Ella se ríe.

—¿Tantas decepciones te has llevado? ¿O lo dices porque eres tú quien lo


ha hecho?

42

Pienso antes de responder.

—No voy a negar lo segundo. Suelo dar el número de un amigo.

23

Volteo para ver a Borris quien me examina desde el banco con una tostada
en la boca. Sí, él es mi buzón de llamadas perdidas.

667

—Qué pésima persona eres, Theo. —Me hace saber.

130

—Eso si lo negaré. —Disminuyo el tono de mi voz y paso los dedos de mi


mano por mi cabello.

87
—Así que... ¿la llamada era para verificar?

—Sí.

15

—De acuerdo, por si no te convences: Hola, Theo, soy Diane Beckinsale.

229

Divertido, muerdo mi labio.

547

—Tengo la intuición que me agendarás con ese nombre. —Desvío mi vista


del chico hacia el techo.

—Tú intuición no se equivoca.

—Genial —suelto un suspiro—. Te llamo por algo más.

Ok, la verdad es que no tengo "algo más", así que en el proceso me pongo a
idear un plan.

326

—Dime, ¿ocupas a mi padre?

47

Lo que dice me toma desprevenido y me hace reír a carcajadas. Me


recupero un poco y rasco la punta de mi nariz antes de contestar.

150

—Por primera vez no —inico—. Aunque me gustaría visitarlo, no sé, pasar a


saludar a toda tu familia, como que la nostalgia ha llegado a mi corazón. A
parte, Luca y yo tenemos una plática pendiente acerca de unos libros que
él leería. Espero lo haya hecho

30

Eres un genio, Aidan. Ideaste algo en menos de un minuto.

473

—Lo hizo. Déjame les comento y te aviso, apuesto que te recibirán con
gusto.

—¿Quién no lo haría? —sale por instinto.

69

—Vanidoso, ¿eh? —recrimina.

23

—Un poco.

42

—Claro.

Puedo notar esa ironía en su voz.

Diane se queda en silencio durante un largo tiempo y yo también. ¿Debería


decir otra cosa? ¿Proponerle algo? ¿Despedirme? He sido yo quien le ha
llamado, pero no planeé qué decirle a parte de confirmar que fuera ella la
que contestara.

173

—¿Podría verte antes de que vinieras a visitar a mi familia?

295
Me mantengo de la misma manera y el timbre del departamento suena,
Borris correa a abrir y escucho una cuarta voz, a parte de Aitor. Miro sobre
mi hombro, dándome cuenta de que se trata de otra persona.

125

—Me la he topada en la entrada. —Mi mejor amigo señala a la chica.

161

Borris deja las cervezas en la mesa del centro, haciendo sonar las botellas.

43

—Te he llamado antes, por un segundo pensé que me había equivocado de


edificio —María me informa, observando a su alrededor—. Está decente tu
departamento.

145

Le sonrío a medias y aprieto el celular, poniéndome de pie. Carraspeo


disimuladamente e intento córtale a la otra chica.

514

—Te mando mensaje al rato —susurro—. Hasta luego, Didi.

882

Logro escuchar que se despide y cuelgo, guardando el celular de nuevo al


bolsillo de mi pantalón, me acerco a María y la abrazo, ella me lo devuelve.
Aitor alza las cejas en forma de burla y pasa a un lado de nosotros para
sentarse.

210

Entierro mi nariz en su cabello y percibo un olor diferente.

393

—¿Cambiaste de perfume? —cuestiono.

198

Se aleja de mí unos centímetros y asiente.


5

—Lo notaste.

75

—Si Passione es imposible de olvidar —puntualizo—. ¿Quieres tomar algo?


Tengo vino.

156

—Una copa —acepta.

16

—Ven, Mary, siéntate a mi lado —Borris palmea su lado derecho del sillón—.
La última vez que te vi estabas menos bella que ahora.

191

—Joder, que a ti te pagan por hacer la barba, ¿cierto? —Aitor vuelve a irse
contra el chico.

121

—Oh, ya vete al carajo. Deberías irte, Sue te estará buscando si llegas más
de noche, ya sabemos que te pega si te desapareces por más de cinco
horas.

462

—Habló el jala pitos —sisea.

381

María abre sus ojos e intenta ocultar una risa. Ya los conoce, sabe
perfectamente cómo son cuando los dos se encuentran juntos. Una
tormenta de problemas, insultos y constantes discusiones sin sentido
alguno.

—¿Cambiaste el sopla penes por eso?

80
—Ya cállense —sentencio—, terminaré corriéndolos si continúan con sus
estúpidas peleas.

13

—Oh, vamos, sólo dinos que quieres quedarte con tu novia a solas,
nosotros nos vamos con gusto, ¿cierto, Borris? —Aitor levanta la voz.

447

—No. —Él le corta.

467

—No soy su novia —María dice.

283

—Por ahora... —murmura.

840

Cierra la botella de vino, poniéndola en su lugar para luego acercarme a la


chica y tenderle la copa. Me dirijo al comedor para coger mi saco gris y
siento un par de ojos sobre mí, doy media vuelta, encontrándome con toda
la atención de los tres.

—Volvemos al rato —digo, haciéndole una seña con mi cabeza a la chica—.


Se quedan en casa, procuren no tomar mucho, y besarse sin mi presencia.

478

María se pone de pie y me acerco a ella, poniendo mi mano en la parte baja


de su espalda, incitándola a caminar. Antes de salir, le doy una mirada
rápido a ambos, Aitor mueve su mano en un puño de adelante hacia atrás
delante de su boca mientras se toca el interior de su mejilla, abultándola en
repetidos momentos haciendo referencia a un blowjob. Por mi parte,
pongo los ojos en blanco y le saco el dedo de en medio.

625
—¡Me traes algo de cenar! —Escucho a Borris gritar antes de cerrar la
puerta.

347

**

32

Firmo el acuse de recibo y me despido del señor, dándole las gracias. Dejo
la caja sobre la mesa del comedor, cojo las llaves del coche y salgo de mi
departamento hacia el estacionamiento, el guardia me saluda y le devuelvo
el gesto.

16

Una vez adentro del choche y con el motor encendido, salgo del lugar. En
un semáforo en rojo, elijo una canción para llevar el recorrido más relajado,
elimino las notificaciones de la barra y respondo a los mensajes de Aitor,
mencionándole que estoy manejando y no es momento para que me esté
jodiendo.

158

El claxon de otro conductor me apura, convirtiéndose en un sonido


repetitivo. Alzo la mirada, percatándome que la luz es verde, pero me
hincha los testículos su puto ruido que —sólo por molestar— empiezo a
conducir lento sin darle la oportunidad de rebasarme. Sé cuál es la razón
de si insistencia, quiere alcanzar el otro semáforo, sin embargo, mido el
tiempo y cuando empieza a parpadear, acelero. Yo logro cruzar. Él no.

824
Lo miro por el retrovisor y esbozo una sonrisa de satisfacción al ver que se
ha quedado atrás.

125

Redirijo mi camino y en mi cabeza intento trazar el trayecto que se supone


es el correcto. Debe ser. Acomodo la temperatura del clima acondicionado
y visualizo el local, aparco enfrente. Es línea amarilla, pero si pongo
intermitentes puede que burle a los policías. Ñeh, arriesgarme es mi
pasión.

340

Rápidamente bajo a comprar lo que creo es necesario, y regreso al coche,


viendo a ambos lados, comprobando que no hay ningún policía cerca.

Antes de continuar hacia mi destino, busco en mi celular su contacto y la


llamo. Ella no contesta. Enciendo el motor y me uno al tránsito. Vuelvo
insistir, conectándolo al auto, diferencia de antes, toma la llamada al tercer
tono.

328

—Theo —saluda, su voz suena en todo el interior.

489

—¿Estás en tu casa?

97

—Sí, ¿por qué?

—Tienes quince minutos —hablo, y me retracto—. No, menos, diez minutos.

716

—¿Qué? —Diane suena confundida.

4
—Querías que nos viéramos antes, ¿no?

442

—Pero íbamos a quedar...

26

—Bien, hoy quedamos. En diez minutos.

477

—¡No! —niega— ¡Las cosas se dicen antes!

251

Me aclaro la voz y hablo.

—Te veo en diez —repito y finalizo con lo siguiente: —Te compré algo.

1.3K

En un acto grosero, le cuelgo sin esperar una respuesta.

177

Borris una vez dijo "las decisiones que son correctas, pero no las queremos
hay que pasárnoslas por el culo, si quieres hacer lo incorrecto porque es lo
que te nace hacer, pues hazlo, total... oye yo no sé, no soy filósofo", y aquí
está Aidan Daniel tomando eso como justificación.

2.3K

Como se lo he planteado a Diane, llego a la residencia donde están y el


guardia ni siquiera me pide identificarme, sólo me abre el portón, ¿ya no
tengo cara de ladrón anexado?

626

Ahora que lo pienso, ¿siguen en el mismo sitio?

55
Me estaciono cerca de la casa (donde se supone viven, o es lo que
recuerdo), y cojo mi celular fijándome que me ha tomado alrededor de
doce minutos. Miro a través del parabrisas y me percato que se encuentra
en el jardín de pie, observándome con duda si soy yo.

143

Saco mi mano por la ventana, agitándola para confirmarle que se trata de


mí.

Ella se acerca con los brazos entrecruzados. Lleva una blusa roja manga
larga y tejanos oscuros. Ladeo mi cabeza pensando lo tan delgada que es.

440

—Bonjour —menciona con una sonrisa sin subirse.

32

—Bonne journée, Didi. Quelle surprise! Je savais pas que tu parlais français.

921

—¿Qué? —se ríe.

280

—Creí que hablabas francés —musito, sonriendo.

96

—Estudiaré a futuro, lo que pasa es que Luca está tomando sus clases de
francés y es la única palabra que se me ha quedado.

153

—Entiendo. —Asiento—. ¿Por qué no subes?

92

Diane se muerde los labios y, antes de subir, mira hacia su casa.

3
—Bueno, al parecer tú sí sabes.

Me encojo de hombros.

—Debería, es mi lengua materna —confieso.

62

El ceño de Diane se frunce.

—¿Lengua materna? ¿Eres francés?

—No, soy canadiense.

71

—¿Cana...? —curiosa, inicia—. Oh, ya entendí.

56

—Sí, nací en Quebec. Sorpresa, Didi.

186

Ella asiente lentamente y se queda quieta en el asiento, mirando a la


pequeña pantalla. La analizo por un determinado tiempo y, por su lenguaje
corporal, se encuentra nerviosa, mantiene entrelazados los dedos de su
mano sobre su regazo y trata de no hacer muchos movimientos.

388

En un suspiro, estiro mi mano hacia los asientos de atrás para alcanzar la


bolsa y traerla al frente.

47
Los ojos de Diane se posan en mis movimientos y luego conectan con los
míos. Me mantengo sobre ellos fijamente. Verdes azulados, qué color más
peculiar de iris tiene.

505

—¿Te gustan las tartas? —inquiero.

75

—Sí.

—De acuerdo, ¿has probado las Pop Tarts?

254

—No, no sé que son —admite, intentando ver que hay dentro de la bolsa.

18

—Pruébalas. —Le tiendo una caja—. Son tartas planas horneadas, esas son
de fresa y glaseadas. Son producto de Estados Unidos, son mi golosina
favorita, siempre pido un paquete cada fin de mes. También te compré una
soda.

668

Diane lee la caja antes de abrirla, asegurándose de cualquier cosa que


venga en ella.

40

—Mientras meditas si no es droga, ¿a dónde se supone que quieres?

364

Negando, me regala una risa.

—Por eso me tenías que decir con tiempo para planearlo.

39
—Didi, en mis años de vida, me he dado cuenta de que lo planeado sale
mal, conmigo improvisas las cosas o tienes que ser más rápida que yo.

918

—Tan pronto ya hay condiciones, ¿eh? —Enarca una ceja.

147

—Bien —ignoro su comentario—. ¿Qué te parece si vamos al centro


comercial? Así puedo pasar a lo último por los wafles que le debo a mis
sobrinas ya que los anteriores resultaron un desastre.

176

Ella finge pensarlo.

—¿Esta vez los pedirás sin helado?

La comisura de mis labios se eleva.

—Es lo más sensato.

Ya no responde nada y abre una de las tartas, enciendo el coche y, con algo
ya establecido, inicio mi trayecto. La música vuelve a sonar por lo bajo y
acomodo los anillos de mis dedos.

167

—Menta —pronuncia.

206

—¿Menta?

—Tu aroma —declara.


599

—Aroma —repito.

112

—Papá dice que las personas tienen un aroma y no un olor —me explica.

970

—Interesante...

En un señalamiento de alto, me inclino hacia ella, quien me mira divertida y


confundida a la vez.

264

—¿Qué haces? —pregunta.

19

—Intentando adivinar cuál es tu aroma. —La miro—. Chocolate.

781

—¿Chocolate? —murmura con gracia.

—Estoy seguro.

—Es chocolate.

163

Me alejo y pongo mis manos sobre el volante.

—Me gusta. Es un buen... aroma.

331

—Entonces, ¿te agrada mi aroma? —cuestiona.

144
—El chocolate es un olor tan ordinario —pauso y busco su mirada. No
intento ofenderla, al contrario—. Siéntete afortunada, algunas personas no
lo son y llevan consigo un olor como ese.

525

Diane mantiene un gesto cautivo y desvía su vista al frente, puedo


percatarme del suave color carmesí que se distribuye por sus mejillas.
Regreso a mi camino y ambos nos quedamos en silencio, al menos yo ya no
tengo nada qué decir.
❥ Tienda de lencería
Diane

236

El patrañas de mi hermano me ha dejado solamente una quesadilla.

489

Junto las cejas y alejo la mirada del plato para dirigirme a Ruel que come
sin culpa su última quesadilla. Él es consciente de que lo estoy viendo, así
que, de una manera tan lenta, gira hacia mí, elevando un poco su barbilla
para tener una postura de ganador.

215

—Te dijimos que el desayuno ya estaba listo desde hace treinta minutos —
me dice.

106

Mi enojo aumenta.

10

—¡Estaba vistiéndome!

33

—Y nosotros desayunando. —Le resta importancia.

270

—Eres demasiado molesto, Ruel —reprocho.

—Bueno, ¿te la comerás? —inquiere—. Todavía tengo hambre.

184
Pongo los ojos en blanco.

—Agárrala.

68

Giro sobre mi eje y salgo de la cocina, puedo escuchar como mi hermano


celebra su triunfo.

En la sala, Luca me mira desde el sofá y me sonríe lleno de inocencia. A su


lado, Alessa se encuentra pintándose las uñas, Luca me enseña el dorso de
su mano y me fijo de que ha sido una víctima de mi mejor amiga. Esmalte
negro.

525

—¿Serás un rockstar?

265

—Medio —corrige—. Alessa ya no quiso pintarme las uñas de la otra mano.

333

—Déjame terminar con las mías —se defiende ella.

28

Él se encoje de hombros.

—¿Dónde están mamá y papá? —le pregunto.

49

—Salieron, creo que fueron a ver un asunto de papá —responde—. ¿Por


qué? ¿Necesitabas a Padre para acusar a Ruel que se ha comido tu
desayuno?

242
—¿Ustedes alcanzaron?

23

—Sí —dicen al mismo tiempo Alessa y Luca.

58

—Genial —ironizo, tomando asiento en el sillón pequeño. Me quedo


pensativa durante unos segundos y vuelvo a hablar: —¿Y Liam?

82

—Justo aquí —menciona una cuarta voz. Volteo hacia las escaleras y
observo al chico, se queda al pie de ellas y suelta un suspiro—. Iré al banco.

54

—¿Por? —su hermana inquiere.

—Pasa que alguien me pidió la tarjeta de crédito para comprar algo en


línea y la sobregiró. ¿No te suena conocido?

295

Alessa regresa al frente y prefiere soplar sus uñas antes que responderle.

—Lo suponía —dice él.

71

Acomoda su chamarra de mezclilla y, en el proceso, mantengo mis ojos


sobre su cuerpo. Siempre me he preguntado algo: ¿Qué se sentirá tocar su
torso bien trabajado? Todas las playeras que se pone le lucen de maravilla,
bien ajustadas y ceñidas a su cuerpo. Liam es ardiente... y yo lo he
rechazado.

625

—Si yo fuera Liam, ya estaría fuera de la casa.


63

Me sobresalto un poco y giro mi cabeza para ver a Ruel inclinado a mi lado,


lleva con él un vaso con jugo de jamaica.

143

—Tú —sentencio—me arruinaste la vida.

148

Él me regala una sonrisa maliciosa.

30

—Intenté ayudarte, que tú seas torpe es otro asunto.

295

—Me pondrás el hígado verde, ¿me escuchaste?

60

Ruel ya no me dice nada y se aleja.

—¿Puedo ir contigo? —Alessa se pone de pie, dirigiéndose a Liam.

—¿Para qué?

—Ussh, ¿puedes o no?

—Supongo que sí, pero tomaré un taxi.

Mi amiga voltea hacia mí con un puchero.

—¿Será que a tu padre le moleste que tomemos su camioneta?


93

—¿La dejaron? —le pregunto a Luca.

—Se fueron en el carro.

49

—¿Entonces podemos?

Tomo una bocana de aire.

—Uhm, no lo sé... —lo pienso unos segundos y dejo que las cosas fluyan—.
Está bien, pero Liam maneja.

160

—¿Yo? —se señala a sí mismo.

18

—Eres el mayor de todos nosotros.

—Grandioso —dice a cascarrabias—. De acuerdo, aceptaré.

—¡Gracias! —festeja Alessa y le da un beso en la mejilla— ¡Vamos Didi! ¡Voy


por mi bolso a tu habitación!

15

Frunzo mi ceño y observo como la chica comienza a subir las escaleras.


Confundida, regreso a Liam, quien eleva sus manos y se encoge de
hombros.

—¿Te molestaría si voy también? —Luca le pregunta al chico.


235

—No puedes dejar solo a Ruel —reprendo.

21

—Ugh —crea una mueca con sus labios—, ¿por qué tiene que ser el menor?

72

—Quizá porque nuestros padres quisieron que la herencia se repartiera en


tres.

312

—¿Entonces? —Liam se pronuncia.

—¿Puede ir Ruel?

42

Liam se ríe.

—¿Él quiere ir?

—No lo sé, pero soy mayor, así que puedo usar mi autoridad sobre él.

388

Entrecierro mis ojos y le doy un gesto burlón.

—Uy, Luca autoritario, me enorgullece que uses esa parte de ti.

85

—Realmente usaré el supuesto favoritismo a mi favor. —Sonríe—. ¿Alguien


ha visto mis lentes?

349
Niego con mi cabeza y él sube a su habitación. Por mi parte, me mantengo
en silencio, aprieto mis labios y finjo ignorar la presencia de Liam. Antes de
que supiera que sentía una atracción hacia él y más tarde confesara que yo
le gustaba, podía tener una conversación para nada incomoda, sin
embargo, ahora siento que las cosas han cambiado. Todo ha tomado un
rumbo diferente y mi cabeza piensa demasiado.

87

Él rodea el sillón grande y se sienta sobre el descansabrazo de este, lo miro


de reojo y observo cómo lleva sus manos a su regazo, asintiendo con su
cabeza repetidas veces, aunque no dice nada. Está pensando.

166

Dejo salir un poco de aire de mi boca y me pongo de pie. Huiré a lado de


Luca como siempre lo he hecho, cuando no sé a dónde ir o con quién
recurrir que no sean mis padres, mi hermano es la mejor opción para eso.
Sé que esta situación no es una de la cual dependa mi vida, pero puede ser
que mi dignidad sí, y no hay nadie mejor que Luca para ayudarme a no
perderla.

261

—¿Por qué tengo que ir? —La voz de Ruel me detiene—. Iba a jugar una
partida, ¿no podrían ir más tarde? ¡Son las diez de la mañana!

223

—No te dejaremos solos —Luca le dice, bajando por completo las


escaleras—, y papá y mamá no les agradará la idea de que te quedes. Así
que ponte unos zapatos y vamos.

21

—¿Me estás ordenando?

249

—Sí.
124

Ruel abre la boca. Va a decir algo, por lo que, antes de que lo haga, me
pongo a lado de Luca.

—Sin reproches. —Elevo mi dedo índice—. Tienes que obedecer, ¿de


acuerdo?

329

Finalmente, mi hermano menor cierra la boca y gruñe por lo bajo,


volviendo cuesta arriba ante su rendición.

51

Luca voltea para verme a través de sus anteojos y eleva ambas cejas.

62

—Alguien tenía que meterlo en rienda, y ese no soy yo. —Su gesto cambia a
uno airado—. Es de mala educación apuntar con el dedo.

189

—A menos que sea para mostrar severidad —concluyo y prosigo—. A parte,


tú lo has hecho conmigo varias veces.

—No sé qué dices, pero mientes.

468

Mi hermano camina hacia la repisa y coge las llaves de la camioneta,


meneándoselas a Liam.

39

Miro a Alessa quien baja con pequeños saltos las escaleras, trae su bolso y
el mío. La adoro tanto. No necesito decirle que traiga la mía porque ella lo
hace antes. Definitivamente si ninguna encuentra su alma gemela nos
terminaremos casando.
365

—¿Hay algún problema si paso primero al banco?

Nos miramos entre los tres (Luca, Alessa y yo) para que al final hable la
chica.

—Intenta no tardar, ¿puedes dejarnos el aire acondicionado encendido?


¡Gracias!

10

Pasa a un lado de su hermano y se pone sus gafas oscuras, ante de salir,


coge del brazo a Luca y se lo lleva. Liam enarca una ceja y niega varias
veces divertido, me percato que Ruel se acerca a nosotros y se detiene en
medio del chico y yo.

60

—¿Ya nos vamos?

—Claro —Liam asiente y comienza a caminar para salir de casa.

—Te odio —habla con la mirada perdida.

90

—¿Gracias? —me indigno—. Debe-

10

—Shhh, déjame terminar —interrumpe—. Te odio, pero no lo suficiente


para que te humilles frente a él.

905

Mis cejas se juntan sin entender lo que ha dicho.


4

—Ayer lo escuché hablar con alguien —me mira con una cara seria—. Le dijo
"mi vida preciosa", ya sabes, cosas de heterosexuales raros.

1.5K

—¿Qué?

10

—Oye, si alguien jugará contigo ese seré yo, pero mínimo no lo hago con tu
corazón. Soy tu hermano, y ese no es una consola de videojuegos, ¿bien? —
Mete las manos a los bolsillos de su pantalón y me hace una seña con su
cabeza para que avancemos—. No quiero que Liam ni otra persona lo usen.

2.3K

Sus palabras me sorprenden y dejo de avanzar, una duda me asalta.

—Entonces... ¿por qué le dijiste que me gustaba?

Él mueve sus hombres despreocupado.

12

—Estaba enojado de que me hayan obligado a salir —admite—. Por


ejemplo, hoy le toca a Luca.

1K

Y sin otra cosa por decir, continúa su camino.

Boquiabierta, intento de captar nuevamente lo me ha confesado. Lo último


me ha quedado claro. Tengo presente que mi hermano menor no se anda
con rodeos y que a su edad tiene bien desarrollada la capacidad de
molestar a las personas, sin embargo, aún no es consciente de que no
puede controlar las consecuencias.
205

Cierro la puerta principal y me dirijo a la camioneta. Luca va en el copiloto.


Alessa me deja la puerta trasera abierta y palmea el asiento a su lado para
que me suba, le sonrío. Si bien puedo admitir que lo de su hermano me ha
desanimado un poco, también puedo admitir que no me ha dolido como
esperada. Después de todo, yo sabía quién es Liam Campbell y quien soy
yo.

68

Luego de una hora y media, estamos paseando por toda la plaza, Alessa
grita cada que ve algo que le gusta mientras Luca suplica con la mirada que
la alejemos de ella mientras Ruel sonríe con maldad.

254

O está tramando algo o ya lo ha hecho.

92

Liam recibe una llamada y nos hace un ademán para que lo dejemos atrás.
Mi hermano menor eleva una ceja hacia mí y blanqueo mis ojos. Me adentro
al local en donde Alessa y Luca se encuentran y observo la ropa. Es lencería.

268

—Qué asco —Ruel dice despectivo—. ¿No les incomoda un hilo entre las
nalgas?

1.8K

—¡Ruel! —reprendo.

—¿Qué? Es pregunta seria.

274

Trago saliva.

3
—Ah-ah, no sé, supongo.

113

Él me sonríe de manera coqueta. Ugh, esa sonrisa.

197

—¿A quién le has mandado fotos así?

538

—No empieces. —Niego.

—¿Por qué? —se ríe—Es muy normal capturar tu cuerpo semidesnudo... o


desnudo. A mí me las mandan.

1.7K

Lo miro asustada.

26

—¿Lo dices en serio?

—Las chicas no saben que cumpliré catorce y mi padre es abogado. Muchos


dicen que me veo de diecisiete.

830

—Me asusta que seas demasiado astuto, te creía más ñoño. Ver dibujos
explícitos o tener fantasías con los personajes de tus videojuegos.

253

—¿Sabes? La ñoña aquí realmente eres tú —escupe—. Diane.

110

Echo una risa y seguimos viendo.

—Mande.
15

Él duda unos segundos.

—Quiero hacerme un tatuaje.

640

Mi mano que quería sujetar un traje de baño se congela, medito su oración


y volteo para darle una mirada asustada.

—¿Bromeas?

23

—No —responde—. Quiero dos, uno en cada dedo de en medio de las


manos.

218

—No te dejarán, apenas cumplirás catorce. Papá te encerrará en el sótano.

179

Ruel frunce sus labios.

—No tenemos sótano.

104

—Aquí no, pero en Londres sí. —Él asiente—. Deberías esperarte unos años,
estás muy chico, ni siquiera te querrán dar dinero.

31

Escucho como bufa.

—Yo tengo mi propio dinero.

161
Elevo las cejas.

—¿Desde cuándo?

22

—Eso es asunto mío, Didi.

424

—No, tienes trece y ganas dinero, mínimo me gustaría saber que no estás
metido en cosas ilegales a esa edad.

61

—No es nada ilegal. —Alza la voz—. Puedes estar segura... —suplica. Yo


dudo. —Agh, olvídalo. Ni siquiera sé por qué te lo confié, eres la menos
indicada para hablar de lo que quiero o aspiro a ser.

512

Auch.

58

Eso me ha dolido. Mucho.

177

Intenta dar media vuelta y salir del local, pero lo cojo de la sudadera,
obligándolo a detenerse.

—No digas eso —pido—. Eres mi hermano, si bien algunas cosas que dices
suenan muy locas, voy a intentar comprenderte, pero tú tampoco me dejas
ayudarte, eres muy cerrado y a veces crees que mis consejos son para
prohibirte, mi intención no es eso. ¿Quieres hablarlo? Bien, en casa lo
haremos.

136
—No quiero que Luca esté. Él es muy recto y siempre hace todo bien, es el
hijo perfecto de papá y mamá. Yo soy la oveja negra y el que hace todo mal,
un completo antisistema.

1.2K

Trato de reír sin ganas.

—Ruel, no me gusta que veas a Luca como tu enemigo, es nuestro


hermano.

92

Sus ojos se cristalizan.

420

—Extraño a abuela —confiesa—. Al menos para ella yo era perfecto.

1.8K

Aprieto mis labios y siento como mi pecho se oprime. Sabía que para él la
pérdida de nuestra abuela sería mas dura.

40

Sin estar tan segura, lo envuelvo en un abrazo y me lo acepta. Deja caer su


cabeza sobre mi pecho e hinco mi barbilla sobre su cabeza. Nos
mantenemos un momento hasta que él se aleja, parpadea varias veces y
sacude la cabeza.

119

—¿Dónde está Luca y Alessa? —pregunta, mirando sobre mi hombro—. Le


dije algo a la loca que no debí, ahora no lo dejará en paz.

613

—No es cierto —digo sin creerlo—. ¡Ruel!

63
—¡Yo no quería venir! A parte, a Luca parece no molestarle estar viendo
tangas rojas.

407

Volteo para ver a mi otro hermano con mi mejor amiga frente a un maniquí
que lleva lencería de color rojo. Nos acercamos a ellos y ambos se percatan
de nuestra presencia.

16

—Dice Luca que prefiere el negro —musita Alessa.

119

—Opino que los ojos de mis hermanos no deberían ver esto —señalo con mi
dedo todo el interior del local—. Muchos menos que uno de ellos te ayude a
escoger.

44

—¿Te molesta, Luca? —se dirige a él.

Él lo piensa.

—Al inicio me incomodó, ahora me pregunto cómo se ponen los baby doll
que son puros tirantes, ¿no les irrita?

543

—Nunca me he puesto uno de esos —orgullosa, contesto.

65

—A mí nunca me ha irritado —se ríe la chica.

157

—Yo no quería saberlo —Ruel murmura a mi lado—. ¿Puedo ir por un pan


de hadas y un raspado?
182

—Uy, yo quiero —Luca alza la mano—. Bueno, primero voy al baño.

232

Él sale corriendo y Ruel me mira.

—Te acompaño. Alessa, ¿te veo afuera?

—Sólo iré a pagar este conjunto —avisa—. No se vayan, ¡yo igual quiero un
raspado!

56

Mi hermano y yo caminamos hacia la salida.

A veces me pregunto cómo la ciudad puede ser tan pequeña. Habiendo


tantos centros comerciales y plazas, justamente algunas personas
coincidimos en el mismo sitio. Me gustaría saber si se trata de coincidencia
o destino, pero quizá es algo que jamás sabré.

618

Me detengo por completo y él también al instante que desvía la vista desde


su amigo hacia al frente. Deja de masticar y su sonrisa permanece igual.
Sus cejas se levantan y mi alrededor se detiene, es como si hubiera una
pausa por completo y un cursi arco iris apareciera detrás de él. Y eso no
está bien.

937

Aidan es el primero en actuar, regresándome a la realidad.

430

Sus ojos viajan a mi lado, percatándose de Ruel. El vuelve a mí y hay una


pizca de confusión en su rostro. Yo sigo estática.
52

—Didi —saluda.

112

Nada.

Continúo igual que antes.

28

Él inclina un poco se cabeza, esperando a que diga algo.

20

«Vamos, vamos, vamos», me animo.

77

—Aidan.

344

Vuelve a reír.

—Qué sorpresa, te gusta venir aquí seguido, ¿eh?

—Lo mismo digo. —Intento aclararme la garganta.

—Me veo con la necesidad, superviso el cine Village de aquí.

962

No entiendo nada de lo que dice, solo observo lo bien que se ve hablando y


masticando su chicle.

461

—Mmm, bueno... —Ruel se hace notar—. Estaré afuera, lejos de aquí y de


Alessa.
218

—No puedes estar solo —digo entredientes.

—Tranquila, estaré allá, atrás del chico, de ese chico. —Mi hermano hace
énfasis en "ese", refiriéndose a Aidan.

227

Prefiero no decir absolutamente nada y pasa a un lado de Aidan, mirándolo


de reojo, desde los pies a la cabeza sin molestarse en disimular que lo ha
escaneado por completo.

376

—Qué agradable —se mofa.

95

—Algo, es mi hermano menor.

13

Sus ojos se abren.

—¿El pequeño de brazos es él?

516

—Lo sé, se veía más adorable de bebé.

128

—Crecen demasiado —ironiza—. Él es Borris, uno de mis mejores amigos.


Borris, ella es Diane, una amiga de hace un tiempo.

468

Un chico de cabello oscuro, piel clara y brazos bien contorneados. Hace


ejercicio. Se puede ver a simple vista.

78
—Diane.

Borris se acerca a mí y me saluda, le devuelvo el gesto.

—Me pregunto qué haces aquí en una tienda de lencería con tu pequeño
hermano —dice de forma burlona.

467

—¿Qué? No, no, no.

Niego rápidamente.

—A ti qué te importa, Aidan —su amigo me defiende—. Tú acabas de entrar.

732

Él le lanza una mirada.

—Buen punto —musito.

—¿Y quiénes son nuestros nuevos amigos? —La voz de Alessa hace
presencia, acomoda su bolsa de mano y se fija del chico que está frente a
mí—. Uh, lá lá.

484

—Uh, lá lá —Aidan le sigue con una sonrisa presumida.

534

Ella voltea hacia Borris y baja sus gafas de sol.

74

—Uh, lá lá por un millón —se corrige.


766

Bien. El amigo de Aidan se la ha hecho más atractivo.

318

—¿Uh, lá lá? —el chico duda.

364

La escena se me hace cómica que es imposible no reírme.

17

—Un segundo —mi amiga pide y me aleja un poco de ellos—. ¿Ese es el


chico guapo del planetario? ¿El mayorcito?

330

—Sí.

—Te haré un favor.

26

—¿Qué?

—Tus hermanos no se pierden y él mío menos —me atrae de nuevo hacia


adelante y me percato que Aidan le dice algo en el oído a su amigo, este
frunce sus labios y rueda los ojos—. Oye...

246

—Borris —él dice al momento.

—Borris. Oye, ¿no ves un chico con gafas de cabello castaño al fondo?

15
Él alza su cabeza y se adentra al local haciéndole caso de manera inocente
sin saber que es sólo una trampa. Cierro los ojos, lamentándome por la
fatal escena que está haciendo.

104

—Creo que lo vi en parte de los baby dolls?

26

Ambos se alejan dejándonos a solas.

—¿Tu amiga es consciente de que a mi amigo no le gustan las mujeres? —


cuestiona Aidan, mirando de reojo a Alessa.

521

—¿De verdad?

Él regresa a mí y sonríe a medias.

—No le digas nada, deja que ella sola se dé cuenta —pausa—. Siempre es
divertido.

394

—Le romperá el corazón.

—No lo creo.

—Olvido que es tu amigo.

166

Aidan me mira ofendido, ha comenzado a masticar más lento.

82
—Y vuelve Didi la agresiva.

204

No quiero responderle. No a eso, sé que llegaríamos al grado de recordar


todos los momentos de hace unos años y no es algo que quiera traer al
presente cuando estamos conversando algo que no sean memorias.

—A todo esto, ¿qué vas a comprar?

Él pone un dedo sobre sus labios.

42

—Eso es secreto.

14

—Claro.

—¿Tú qué compraste?

14

—Nada, fue Alessa que lo hizo.

—Alessa, Alessa, Alessa, como que ella es quien hace todo, ¿no?

202

—¿No me crees?

—Por supuesto que te creo. —Relame sus labios—. ¿Ya tengo cita para ir a
visitar a tus padres?

268

Uh.
17

No le he dicho, tal vez puedo improvisar justa ahora y pedir perdón con
papá.

23

—Sí, pasado mañana.

173

Se sorprende.

—Me parece perfecto —respira hondo—. ¿Te gustan los pantalones con
tirantes?

362

—Es una moda muy típica de Londres.

75

—¿Eso es un sí?

«Me encantaría verte así.»

933

—Mmm, sí, creo que te quedaría.

14

Aidan echa unos cuantos rizos de su cabello hacia atrás y mira por encima,
quizás en busca de su amigo que ha sido robado por Alessa. En ese lapso, lo
observo, camisa café con diseños y pantalón negro, me gusta la cazadora
que lleva encima y se me ha vuelto una pequeña obsesión de admirar los
anillos que adornan los dedos de sus manos.

522

—¿Didi? —me hablan—¿Ustedes van a querer raspado o pan?


54

Luca aparece a lado de Aidan, al mismo tiempo que le pide disculpas. El


mayor lo mira y duda por un segundo.

178

—¿Luca?

773

Mi hermano voltea a verlo y su ceño se frunce, está confundido, pero no


dice nada. Se queda inmóvil, intentando recordar de quién se trata, el chico
le sonríe, enseñándole sus manos dándole ánimos para que hable.

83

—¿Aidan? —pregunta y él asiente—. ¿Aidan? ¡Oh, Aidan! ¡Aidan!

1.5K

—¡Luca!

331

Ambos se abrazan y mi sonrisa se agranda.

1K

Ruel se asoma por detrás con un gesto neutro y a esto se une Borris con
Alessa. Sólo falta que venga Liam, eso es sarcasmo.

133

Doy unos pasos hacia atrás y sigo con mis ojos sobre Aidan, tengo algo que
está molestando desde hace unos días, aunque no quiero admitirlo sé que
en algún instante tendré que soltarlo. Por ahora, nada más puedo
mantenerlo conmigo hasta que comience a ahogarme.

366

Theo tenía la cara de una celebridad, el típico platónico que todos tenemos
cuando somos niños. Yo sabía que él era alguien guapo, mi abuela me dijo
que considerar hermoso a alguien era muy normal, y a mí me molestaba
que él fuera mi prototipo de lo que se acercaba a ser un crush. Sin
embargo, hoy en día ya no soy una niña... y él no es Theo. Aidan siempre
me ha gustado.
❥ El anillo de promesa
Aidan

154

¿He dicho lo tan molesta que es Sue? ¿No? Bueno, pues me jode más que
una piedra en el zapato, si la he soportado tantos años es porque se trata
de Aitor... y porque realmente le tengo cariño, se ha vuelto una gran amiga,
pero jode mucho.

588

Saco el pantalón del closet y lo tiro sobre la cama para regresar en busca de
una camisa.

84

—¿Qué es esto?

Volteo hacia ella y veo lo que tiene entre las manos, rápidamente me
acerco y le arrebato la bolsa de papel, regresando hacia donde estaba.

238

—No toques —reprendo.

33

—¿Por qué compraste lencería? —Sue me cuestiona.

878

—¿Por qué no cierras la boca y dejas de tocar lo que ves en mi habitación?

89

Ella se acerca a mí y la miro confundido. Seguido, me toca con un dedo.


28

—Estás echado a perder, deberíamos ponerte en el contenedor de basura.


Lástima que ya no puedo hacerlo yo, me has prohibido tocar las cosas que
haya aquí.

320

Vuelvo los ojos, captando su pequeña y estúpida broma.

Ha venido porque Aitor le dijo que lo esperara aquí, sin embargo, lleva
treinta minutos y ya ha rebasado mi límite de tolerancia, si seguía de esa
manera; la encerraría en el baño y no le dejaría salir hasta que su novio
llegara.

267

—Regrésate a tu casa, me estás alterando y cuando me altero comienzo a


decir cosas que no quiero.

276

—Estoy acostumbrada —suspira y se sienta en la orilla de mi cama—. Ya


que estamos a solas... ¿me dirás qué ocurrió con María?

358

—No ocurrió nada.

310

Continúo eligiendo alguna camisa, tratando de ignorar por completo la


presencia de la chica.

15

Considero a Sue mi amiga, la quiero. Le tengo un afecto enorme y es algo


que permanecerá así hasta que yo muera o le haga un mal a Aitor, sin
embargo, no tengo la suficiente confianza para contarle todas mis cosas,
con quien puedo atreverme a tanto es alguien que últimamente he extraño
mucho: Becca.
Sólo espero el momento en que me diga "ya llegué" para que yo corra a sus
brazos.

728

Y, por otra parte, Darling es mi confidente. Si bien hubo un tiempo en que


ambos nos quitábamos las ganas, hoy en día eso es diferente, pues desde
hace más de ocho meses que ella y yo ya no tenemos nada.

253

Hasta siento que soy virgen otra vez.

925

«Qué buen chiste», dice mi subconsciente.

296

—Aitor dice que tuviste algo con ella —insiste.

15

—Aitor dice muchas cosas. Piensa que ya me he follado a todas las chicas
con las que me hablo.

368

—¿Y no es así?

77

La miro ofendido.

48

—¡Mierda, no! —farfullo—. Tú eres mi amiga y no te he follado.

498

Ella guarda silencio, pensativa.

44

—Es que te has creado una fama —dice con ironía—. Aunque tienes razón,
debes de admitir que cualquiera que te conoce pensaría lo mismo, no me
quiero imaginar el día en que una de las chicas a las que le has roto el
corazón te exhiba. Qué feito.

310

—Eso no sucederá, me gusta hablarles claro. Es sólo una noche, se trata de


sexo casual, Sue.

155

—¿Y las chicas con las que repites?

87

-Me rasco la punta de mi nariz. Está comenzando a exasperarme.

83

—Saben que no es nada serio. Ambos intentamos sacarle provecho a lo que


tenemos.

18

Sue no dice nada.

Vuelvo a rebuscar entre mis camisas e intento escoger un color que se


acomode con el pantalón negro, no quiero ir como sicario ni mucho menos
salir del contraste. Alejo aquellas que tienen estampas y me quedo con las
de color liso.

133

—Entonces, ¿qué es María para ti?

249

Dejo las camisas sobre la cama y tomo asiento en el sillón pequeño que se
encuentra a un lado del closet.

—Es una gran amiga... —Sue no parpadea—y queremos intentar algo.


Esta vez, ella abre los ojos.

19

—¿Es en serio?

91

—María y yo no hemos tenido nada que ver, ¿sí? Borris y Aitor creen todo lo
contrario, pero te prometo que no me he sobrepasado la línea con ella, no
podría.

35

—¿Ni un beso?

10

—Ni uno.

187

—Guao —murmura—, ¿intentar algo?

—Es una chica inteligente, brillante y somos un dúo perfecto. Combinamos


tan bien, siento que ella es la mujer con la que realmente podría planear mi
vida, no con hijos, pero sé que me enfocaría mejor en mi futuro y en lo que
vale la pena.

1.8K

—¿Y pensaste eso cuando te metiste con la chica de hace unas semanas
atrás?

54

Mi ceño se frunce: —¿Cómo sabes eso tú?

176

Sue se pone de pie, negando varias veces.

2
—Me sorprendes, Aidan, me sorprendes.

28

—Voy a castrar a tu maldito novio —sentencio.

327

—Aidan, cuando salías con Darling creímos que durarían años. Nadie te ha
conocido una relación larga, me llevaría una bofetada si comienzas a salir
con María, pero me da miedo que la termines engañando, ya sabes...
estarían lejos, tú permaneces en Australia y ella en Estados Unidos, y el que
la pierdas es lo de menos, tu trabajo también estaría en riesgo.

371

—No creo que el señor Bonachera me despida por romperle el corazón a su


hija —lo pienso.

552

—¿Seguro?

Muerdo mis labios.

—Sue —la llamo—, sé respetar una relación. Evidentemente respetaré la


mía, sé lo que significa, a veces se tienen que sacrificar cosas para que algo
dure.

120

—Pero se sacrifica cuando amas, ¿tú lo haces?

216

Respiro hondo.

—Se aprende —digo por lo bajo—, solo se aprende.

631
Ella se pone de pie y se acerca, pone su mano sobre mi hombro, dándome
pequeños masajes de confortación.

19

—Lo único que te diré es que no vayas a cometer alguna tontería de la cual
te puedas arrepentir, no solo terminarás dañado tú.

474

Miro la alfombra sin tantas ganas ya de asistir a la comida de la familia


Beckinsale y tallo mi cara. Maldita sea, tengo tanta pereza de ir. Esta plática
me ha decaído, a veces Sue terminaba diciendo las cosas con un gran peso,
uno muy enorme.

224

—¿Por qué irás tan formal? Es sólo una comida casual —ríe—. A ver, ponte
el pantalón gris oscuro con rayas blancas de tirantes.

237

—Hey, te recuerdo que tú eres la que tiene una pésima combinación de


colores —me burlo.

80

—Osh, cállate —me avienta una playera blanca de mangas—. Eso se verá
mejor así, si quieres colócale tu cadena que va del cintillo hasta el bolsillo.
Lamento decir que se te ve bien ese tipo de cosas, tienes el porte, por
desgracia la decencia no.

481

La puerta de mi departamento suena.

—¿Por qué no mejor me dejas de joder y vas a abrirle al estúpido de tu


novio? Lo más seguro es que ha de ser él.

34
Sue niega divertida y se aleja, cerrando la puerta de mi habitación.

Aitor me tiene demasiado confianza y también a Sue, él nunca ha pensado


mal. Las veces que pelean y ella viene conmigo para desahogarse se ha
tornado extraño, pero debo de admitir que aquello hizo nuestros lazos más
fuertes.

373

Sacudo mi cabello para quitar las gotas que siguen ahí y me deshago de la
ropa de diario que me he puesto para que la chica no me estuviese viendo
en toalla, aquello habría sido incómodo, y no es como si me gustara que
ella me estuviese observando en ese aspecto, mucho menos que dijera
cosas sólo por molestarme.

75

Comienzo por vestirme y me tomo mi tiempo mientras escucho las risas de


Aitor y Sue al otro lado de la puerta. En el transcurso, me pregunto qué cara
le pondría el señor Harry, ¿les daría gusto? ¿Y la señora Hasley? Wow,
realmente no planeé verla otra vez. Tampoco la manera en que los
saludaría, esa familia siempre me ha puesto nervioso.

879

Me coloco los anillos y peino un poco mi cabello. Me miro en el espejo y


siento que me falta algo, entrecierro los ojos, intentando adivinar qué cosa.

57

Los lentes de sol.

264

Cojo mi cartera, las llaves y mi celular para salir de la habitación, la escena


que presencio me hace rodar los ojos.

—No se besen aquí —suplico.


Ambos me ignoran y continúan.

40

—No tendría que preguntar porque ustedes me deberían de decir, pero


¿cómo me veo?

220

Entre risas, se alejan y me miran de pies a cabeza. Aitor camina haca mí y


pasa su brazo sobre mis hombros, mirándome seductoramente.

114

—¿Traes lonchera? Porque me encantaría darte hasta para llevar —me


guiña un ojo.

2.1K

Suelto una risa.

—Tus piropos enamoran.

444

—Es un placer saberlo —sonríe—. Te ves genial, ve a robar suspiro en esa


casa y no vuelvas hasta que el perro se haya enamorado de ti, ¿me
entendiste? ¡El perro!

564

—No quiero enamorar a nadie —admito.

769

—Me das asco. —Dice y se aleja.

124

—No le hagas caso —Sue habla—. Te queda bien, como te dije hace unos
momentos, por desgracia te queda ese tipo de estilo.

20
—Lo que sea —le resto importancia—. Ya me voy porque según el mensaje
que me ha mandado Didi falta alrededor de veinte minutos para que sea la
hora.

95

—Tú y yo tenemos una platica —mi mejor amigo me acompaña a la


puerta—. Necesito que me expliques porqué Borris conoce a la tal Didi y yo
no, me ha dicho que la amiga de ella lo ha acosado, se sintió intimidado y
tú no me cuidaste al niño.

1.9K

Evito dar una fuerte carcajada.

—Le dije que se preparara por cualquier cosa, él sólo me arrugó la cara.

187

—Te creeré —dicta con sarcasmo—. Te aviso cuando nos estemos yendo.

Antes de salir, lo apunto.

—Los condones en el bote de basura, me cambian las sábanas y traten de


no gritar tanto que no quiero que mis vecinos se vayan a quejar en la
recepción. Qué vergüenza tener que explicarle que mi departamento es el
próximo "siguiente parada" —arrugo mi nariz y meneo la mano—. Hasta
luego.

564

Sí, les estoy entregado mi departamento para que puedan tener sexo como
debe de ser, ambos viven en sus casas (a pesar de que Sue prácticamente
ya viva en donde Aitor), por lo que no pueden tener a gusto el proceso de
placer que todo ser humano merece, y como yo soy buen amigo: le he
cedido mi guarida.
De camino al estacionamiento, voy guardando mi cartera y celular en los
bolsillos de mi pantalón, me despido del guardia y me subo al auto. Antes
de iniciar mi recorrido, pongo una lista de música en aleatoria y arranco.

82

Trato de relajarme, no entrar en presión y mentalizarme que debo actuar


como lo que soy: una persona de veintiséis años que aún no sabe qué hacer
con algunos aspectos de su jodida vida. Sólo es decir hola, comer e irse.
Debe de funcionar.

428

Los altos me hacen sufrir, los semáforos se me hacen eternos y los putos
autos de mierda se me atraviesan como si el maldito seguro estuviese
barato, sí, me estoy cabreando. No. Lo estoy.

144

Entre tantas rabietas, al final logro llegar. Aparco en la entrada y bajo, antes
de tocar el timbre, pienso que pude haber traído algo. No lo sé, un postre
quizá. Debí decirle a mamá que me lo hiciera. Uy, mi mamá, no la he
visitado, tampoco a mi abuela. Espero y no se les ocurra hacerme una visita
sorpresa justamente hoy y se encuentren con una bonita sorpresa llamada:
Sue y Aitor.

481

No es necesario llamar porque puedo visualizar a Diane en el pórtico, se


queda unos segundos haciendo nada para después comenzar a caminar,
llega hasta la entrada y abre.

91

—Hola, Bicho —la saludo.

967

—¿Bicho? —repito.

22
—Sí, Bicho. Sorda.

666

Sus cejas se juntan.

—Sí escuché, era más bien un: ¿por qué Bicho?

—Porque eres como un pequeño bicho. —Me encojo de hombros—. ¿Quién


diría que hace unos años atrás me cerrabas la puerta y ahora me la abres?

1.1K

Ella me deja pasar y la miro con gracia.

—¿Quién diría que hace años atrás eras tan presumido y ahora lo eres
todavía más?

251

—No fue un gran contraataque.

—Perdí mis superpoderes.

385

—Ya veo. —Asiento.

—Adelante. Mamá se puso feliz al saber que vendrías —comenta. Nuestros


pasos son lentos, haciendo una eternidad la llegada a la puerta principal—.
Papá se sorprendió, todos pensamos que serías solo una persona que pasó
por la oficina de un abogado.

859
La comisura de mis labios se eleva y miro el suelo, pensando en que no
estaba del todo listo para presentarme de nuevo ante sus padres.

127

—Espero no te sientas incómodo ante la presencia de dos personas más,


estará mi mejor amiga y su hermano. Creo que no te he presentado a Alessa
como se debe.

212

Volteo para verla.

—¿Alessa es la chica que intentó coquetear con mi amigo?

137

Diane asiente. Vuelve su mirada al frente y sonríe.

Se parece demasiado a su madre, la señora Beckinsale, tienen el mismo


color de cabello, el perfil bien marcado con facciones delicadas, la forma de
los labios y los ojos, aunque estos últimos sean una mezcla perfecta de los
iris de sus padres.

904

La mayoría de las cosas han cambiado, el jardín sigue luciendo bien (con
una que otra planta de más), el pórtico ha cambiado de color, la fachada se
ha tornado un mosaico y el césped está perfectamente podado. La
camioneta es otra y ahora tienen un carro gris. Ellos han avanzado
demasiado y eso me alegra en el fondo.

194

Diane abre la puerta, echándome una mirada comprensiva. Antes de


entrar, me quito los lentes y doy un paso al frente, cruzando hacia el
interior. Una gran mezcla de olores me recibe: café (quien predomina),
vainilla, chocolate, canela y frutos.
—Aidan —me acoge él.

354

El señor Harry me da la mano y me envuelve en un abrazo, uno en donde da


un pequeño apretón a mi espalda.

327

—Señor —asiento con la cabeza.

117

—Es un gusto volver a verte. —Su esposa me abraza.

1.1K

—En realidad, el gusto es mío —confieso y miro a Diane—. Didi y yo nos


encontramos en el planetario y luego de una conversación le dije que
quería venir a saludarlos. Una disculpa de antemano si no pude traer algo.

354

—Descuida —ella dice—. Nos enteramos de que vendrías y Harry quiso


preparar su especialidad.

127

—¿Especialidad?

—Pasta con salsa de tomate —todos dicen en un coro.

746

—Bueno, que no es por presumir, pero me queda mejor que a todos —se
defiende, esbozando una sonrisa de oreja a oreja—. Parece que has
olvidado que con ello fue que te conquisté por completo —le recrimina a su
esposa—, ahora esperemos que Aidan nos dé su visto bueno, espero tengas
un paladar con buen gusto y no termines reprochando si está salado o no.

1K
—Esa ocasión se te pasó la sal —Luca murmura a su lado. El señor Harry lo
encara—, que he de admitir que a pesar de ello sabía bien.

427

Algunos ríen.

—Luca, acompáñame a bajar unas cosas que dejé en la camioneta —su


padre le pide—. Regresamos en un momento, puedes tomar asiento, Aidan.

274

—Sí, gracias.

—Permiso —Luca pasa a mi lado.

188

Si bien nos conocemos desde hace algunos años, perdimos todo tipo de
contacto luego de que ellos dejaran Australia y yo me mudara a Estados
Unidos, y me tratan como si fuéramos confidentes de toda la vida. No me
molesta. Sólo es extraño.

156

A todo esto... falta alguien. La señora Bonnie.

1.7K

—¿Ya conoces a Ruel? —Diane habla, tomando de los hombros al más


chico—. Es el menor de todos nosotros.

67

—¿Qué tal? —dice él.

21

—Todo bien, un gusto. —Hago un ademan con mi mano. Ruel me mira de


pies a cabeza, sí, otra vez.
—Me gusta la cadena del pantalón —la apunta—. ¿Es acero inoxidable?

96

—Sí, la tengo desde hace un par de años —la miro—. Me ha durado mucho
tiempo.

—¿Tienes tatuajes?

254

—Ruel —su madre lo reprende.

34

—No, no tengo —respondo.

234

—¿Qué? Sólo quiero saber, me interesaría verlos. —Mira a la mujer de mala


gana.

48

—Ruel, no —Diane se ríe de manera nerviosa.

—Aún no entiendo, ¿eres una clase de pretendiente?

684

—No, no, no lo es.

62

—Dependiendo —la chica castaña habla. Alessa, sé que ella es Alessa.

92

—¿Cómo qué dependiendo? —Ruel y Diane la miran.

—¿Pretendiente de quién? —vuelve a decir.

166
—De Didi.

582

Abro mis ojos y doy un paso hacia atrás, puedo ver que el más rebelde y
directo es él. Me cae bien, es de los míos. ¿Cómo puede ser hijo de los
señores Beckinsale? Estoy seguro de que le ha dado infinitos dolores de
cabeza a sus padres.

609

—Sólo soy un amigo —digo—. Conozco a tus hermanos desde unos años, tu
padre fue mi abogado en una demanda que tuve.

325

—Uy, chico malo —Alessa canturrea.

303

—Alessa, por favor —habla por primera vez un chico que se ha mantenido
callado todo el tiempo. Está detrás de Diane.

269

—¿Qué? Guarda silencio, Liam.

65

Liam.

381

—Aidan —Diane me habla—. Él es Liam, el hermano de Alessa. Ella es mi


mejor amiga, han venido a apoyarnos.

107

Hermano. Recuerdo un poco de lo que hablaron en el planetario. Este es el


chico que se la ha declaro a la pequeña Beckinsale, ¿ella habrá aceptado?
Eso me gustaría averiguarlo, he venido a saludar y terminaré yéndome
como un chismo que le gusta investigar la vida de las personas. Me gusta
cómo suena.
Liam se limita a saludarme con su cabeza y le devuelvo el gesto. Es alguien
de pocas palabras o no tiene el mínimo interés de entablar algún tipo de
relación conmigo, es eso o está observando cada uno de mis movimientos.
No lo juzgo, es lo que yo también haré con él.

559

Desvío mis ojos hacia los de la señora Hasley.

292

—¿Eres el chico que casi mata a su compañero de instituto?

472

Mi ceño se frunce, viendo al menor de todos.

—¡Es un chico malo! —Alessa festeja.

134

—¿Qué? ¡No! —niego.

55

—¿No? —Diane enarca una ceja.

88

Le hecho una mirada de mala gana.

24

—¿Qué mierda?

386

—¡Aidan! —ella sentencia por la palabra que he usado.

62

—Me gusta este chico —la castaña afirma.

410

—Te alejas de él —su hermano dice por lo bajo, pero logro escucharlo.
A ese tipo lo tengo en el bolsillo. Ya está.

578

—De acuerdo, basta —Hasley eleva la voz—. Están comenzando a decir


cosas de más, todos deberían guardar un minuto de silencio. Ruel, no digas
cosas que no sabes, ya hemos conversados acerca de eso.

251

—Claro, sacrifiquen al menor. —Levanta sus brazos y camina hacia las


escaleras—. Estaré en mi habitación, ya lo saludé, ahora fingiré que no
existo.

1K

—Ruel...

—Y dile a papá que tampoco almorzaré con ustedes —habla por lo alto.

662

Su madre me mira apenada y lo sigue, diciendo algunas ganas de manera


que no lo pueda escuchar. Debería temer. El señor Harry y Luca ya han
tardado, ¿y si están planeando algo para ya no volver a regresar? Ay, ya
debería madurar por completo.

332

—Vamos, Alessa —Liam toma del brazo a su hermana.

—Agh, espera. —Se deshace de su agarre.

—Alessa-

—Tranquilo, nadie la comerá —comento, acomodado los lentes de sol en el


cuello de mi camisa.
La cara del chico se convierte en una adusta.

35

—Lo dudo —se aclara la garganta.

195

Entreabro mis labios y suspiro. Él será al primero que joda, no sé cómo,


pero no me voy de aquí sin antes hacerlo.

626

—Oye, Lean —digo mal su nombre a propósito.

1.3K

—Liam, es Liam.

249

—Eso —asiento, usando un tono despreocupado—. Me doy cuenta de que-

22

—Aidan —Diane se pone frente a mí, me veo con la obligación de dejar de


sostenerle la mirada al idiota para centrarme en la chica.

272

—Dime —esbozo una sonrisa a medias.

465

Ella se queda en silencio y recupera su postura segundos después para


sujetarme de la muñeca y llevarme a la cocina, alejándome del escenario.
Cierra la puerta y gira hacia mí. Muerde sus labios y me dedico a decir nada.

199

—Estás de visita y ya andas como gallito de pelea —sisea.

635

—¿Yo? —ironizo—Es el estupidito de Lean que inició. No puedes defenderlo.

364
—Liam —corrige.

67

—¿Sabes Didi? Me vale una mentada de madre como se llame.

529

Se talla la frente y niega.

—No puedes hablar así frente a mi padre, procura no irte en contra de Liam.

37

Ruedo los ojos y lo pienso mejor. Esta es mi oportunidad para sacarle lo


que estuve pensando hace unos minutos atrás.

47

—Supongo que debo dar una buena imagen a tu noviecito.

1K

Confundida, Diane arruga la frente.

—No es mi noviecito.

12

—Eso espero —me sincero—. Qué asco tratar con él.

514

—Me das jaqueca, ¡jaqueca!

247

El que repita de esa forma las palabras me recuerda a Aitor y me causa


gracia.

13

—Lo peleonero, burlón y tonto no se te quita.

40
Abro mi boca indignado.

—Y a ti lo insoportable —mascullo entre dientes.

108

—¡Aghh! Reitero mis disculpas, ¡me las trago!

255

Ninguno vuelve a decir nada y me apoyo contra la alacena. Diane me queda


viendo, cruzándose de brazos, puedo visualizar como tiene las mejillas
ruborizadas, ha entrado en calor y lo más seguro es por nuestra pequeña e
infantil discusión. Jugueteo un rato con los anillos de mis manos y relamo
mis labios. Me veo con la necesidad de romper este silencio.

367

Sin embargo, ella me gana.

13

—Me gustan tus anillos. Son bonitos.

439

—Uno de ellos es de mi madre, y este es de promesa —señalo el dorado.

201

—¿Promesa?

—Sí, hice una hace medio año.

279

—Curioso —se acerca y pide tomar mi mano. Se la tiendo y lo observa—.


¿Se puedes saber de qué trata la promesa?

207

Me río.
—Prometí que si no encuentro a la persona con la cual quiero pasar el resto
de mi vida, me tendría que casar con la que tiene el otro anillo. Es una
promesa en conjunto.

1.4K

Me mira sorprendida.

—¿De verdad?

—Sí. —Asiento—, pero creo que ya no tengo que buscarla.

557

Diane suelta mi mano y ladea su cabeza, tomándole sentido a mis palabras.

151

—¿Por qué lo dices?

Rasco el dorso de mi mano y no sé si sea buena idea decirle. Arrugo mi nariz


e intento relajar los músculos de mi cara.

50

—Porque, honestamente, creo que la persona con la que quiero compartir


el resto de mi vida es la dueña del otro anillo.
❥ No es nada, Jolie
Diane

74

"Lo encontré, chocamos y... fue todo, pero de eso no nació absolutamente
nada apolíneo. Algunas veces no estamos hechos para formar parte de un
universo. Y yo no estaba lista para conocer la verdadera faceta de Aidan
Howland."

1.8K

El sabor de la pasta no sabe igual, tampoco el jugo de limón. Todo parece


haberse tornado tenso y que las conversaciones solo se mantienen por
compromiso. Mi vista está fija en el plato mientras mi cerebro se ocupa en
deshacerse de todos los pensamientos que me han invadido desde que nos
hemos sentado a almorzar.

739

—Didi —eleva la voz papá con el objetivo de llevar mi atención a él. Lo


logra.

133

—Mande —murmuro, moviendo mi tenedor por toda la pasta.

49

—Que te has perdido en esa cabecita —Luca se ríe, limpiándose la esquina


de su boca con una servilla.

190
Mojo mis labios y niego, dibujando una sonrisa a medias en mi rostro.

—Estoy pensando —me excuso—. Lo que pasa es que no he leído el correo


de mi trabajo, lo haré apenas termine de comer. Creo que es importante.

177

—Sin presiones —dice papá.

236

—Descuida.

Hago mi mejor esfuerzo para comer todo el contenido del plato y estar
pendiente de lo que hablan.

29

Aidan conversa con mis padres acerca de su trabajo y el buen puesto que
tiene en una empresa estadounidense, ellos le desean más éxito y un buen
futuro. Por mi parte, me dedico a mirarlos. Luca parece estar interesado,
pues lo interroga sobre algunas cosas, él le comenta que está estudiando
idiomas, es modelo y ha metido su solicitud a una agencia de Gran Bretaña.
Aidan le asegura que lo aceptarán.

399

Le doy un sorbo a mi vaso con jugo de limón y me pregunto si mamá le


terminará contando hasta el último detalle de nuestra familia. No me
agrada que esté más habladora de lo normal, pero ¿qué se puede hacer?
Ella es así desde tiempos inmemorables.

1.5K

Me remuevo en la silla y siento como un pie tropieza con el mío debajo de


la mesa. Aprieto mis dientes y me quedo quieta, deslizando mi mirada
hacia Aidan que se encuentra a lado mío.
499

Repite el pequeño golpe.

332

Bien, al inicio he creído que se trataba de un accidente, pero ahora


comienzo a dudar. Intento no hacer ningún gesto para que nadie se de
cuenta. Observo los dedos de su mano que tocan la superficie de la mesa al
mismo tiempo que le explica algo a mi padre.

64

Ese anillo dorado. Me da curiosidad saber quién es la otra persona...

758

—¿Y tú, Didi?

167

Elevo mi vista al instante que escucho mi nombre y sus ojos azules captan
mi atención.

207

—¿Yo qué?

34

—¿Qué me cuentas de ti? Alessa dice que trabajas en una editorial —me
sonríe.

76

Sostengo el tenedor y asiento lentamente.

—Sí, estoy en una, me dieron un puesto luego de titularme, un amigo me


ayudó. Me gusta mi trabajo.

76
—La jefa del departamento de ediciones dice que es una de las mejores —
Liam comenta orgulloso—. Sería la mejor si supiera los idiomas que le
están pidiendo.

357

Miro ceñuda al chico.

—Que lo he planeado, por ahora estoy bien mi puesto, es una de mis metas
a mediado plazo.

—Yo puedo ayudarte —Luca se encoge de hombros—. Aunque debo admitir


que quiero un porcentaje de tus ganancias, seré yo quien termine
traduciendo todo un escrito, a menos que me quieras de compañero de
trabajo. Modelo y traductor de libros.

313

—Luca, yo te quiero —dice Alessa—, pero que sepas que te ves mejor en las
pasarelas.

289

Él se hace el ofendido y escucho como Aidan suelta una risa.

69

—No me gustaría verte sentado en un escritorio traduciendo libros — le


comento—. Quiero admirarte desde pasarelas internacionales. No sé,
Francia, España, Estados Unidos, Corea.

327

—El sueño de todos, también espero que pueda lograrlo.

11

—Lo harás, amor —mamá lo anima.


378

—Claro que sí —papá reafirma.

81

—Gracias por sus buenos deseos —Luca canturrea.

19

Visualizo a papá acercarse al oído de mamá, él le dice algo para después


besar su mejilla y ponerse de pie. Todos lo miran.

525

—Permiso, iré a hablar con Ruel. Nos vemos en un momento.

531

Asentimos y nos mantenemos en silencio hasta que sale de la cocina.

No vino a almorzar con nosotros. Papá no quiso obligarlo ni mucho menos


mamá, lo más probable es que ahora tengan una charla con el propósito de
arreglar lo que le está molestando. En verdad espero que así sea.

69

Arrastro el plato un poco hacia adelante para apoyar mis brazos sobre la
mesa y miro a Liam quien me pilla hacerlo y hace un gesto burlón. Yo
arrugo mi nariz, él repite su acción y reprimo una risa.

332

—¿Pueden dejar de coquetearse por medio de miradas y gestos? —Alessa


pide, ganándonos la atención de cada uno.

541

—Dios —su hermano sisea, poniendo los ojos en blanco.

12

Prefiero guardar silencio y tallo mi frente. Estoy abochornada.


21

Mamá se ríe y vuelve a retomar la plática con Aidan, preguntándole acerca


de su gusto por el dibujo. Pienso dos veces antes de accionar y decidido
finalmente: me pongo de pie disculpándome y levanto mi plato,
alejándome a pasos sigilosos de la mesa. Me dirijo a la cocina y escucho
unos pasos detrás de mí. Echo un vistazo sobre mi hombro. Liam.

392

Él me ayuda a abrir la puerta.

—Gracias —musito.

—¿Te encuentras bien? —pregunta.

43

Paso la fibra con jabón sobre el plato y giro la cabeza para verlo.

—Me duele el cuello. —Suspiro—. Al parecer he dormido mal anoche.

150

—Puede ser —me da la razón.

12

Enjuago el vaso y el plato bajo el chorro de agua, y me seco las manos con
la toalla de cocina. Liam comienza a lavar su parte. Me apoyo a un lado
mientras lo observo, a él parece no molestarle.

30

—¿Te gustó la pasta? —Vuelvo a hablar.

—Sí, tu padre hace la mejor pasta casera, sobre todo la salsa.


38

—Aprendió hacerla a los dieciocho años —le comento—. ¿Ya te lo he dicho?

56

Él ríe.

—No. Me sorprende, ahora sé por qué le queda demasiado bien cada que la
prepara, se debe a tantos años de práctica. —Se seca las manos e inclina su
cabeza hacia mí—. ¿Tu tía Ellen se ha quedado en Londres?

327

—No, está de viaje en España con unas amigas, nos dijo que si le pagan
para fin de mes estaría de visita por acá. —Sonrío—. ¿Por qué quieres
saber?

90

Liam se encoge de hombros.

20

—Me cae bien, es como la tía soltera adinerada que no planea atarse al
matrimonio.

985

—Y me parece excelente, ¿no crees lo mismo?

28

—¡Qué va! Es perfecto.

49

Mi tía Ellen, hermana de papá, tuvo una adolescencia difícil. Se enamoró de


la persona equivocada, ella pensaba que todo lo que vivía a lado de su
novio era normal en una relación, sin embargo, estuvo muy lejos de serla.
La drogó, la manipuló y la violentó, terminó en el hospital por sobredosis y
todo eso le llegó a causar traumas y ansiedad. Papá tuvo que intervenir con
una demanda y comenzó a tener terapia psicológica con abuela.

595

El hecho de que mi tía Ellen fuera paciente de nuestra abuela dio como
consecuencia la relación de papá y mamá. Cosas de la vida.

798

—Voy a salir. —Liam rompe mi burbuja—. Quería que Alessandra me


acompañara, pero dudo que quiera levantarse de esa silla, mira embobada
al amigo de tus padres cada que habla.

283

—Amigo de tus padres —repito burlón—, lo haces parecer como si estuviera


muy viejo. Sólo es dos años mayor que tú, eh.

81

—¿Y no es amigo de ellos? —Eleva una ceja. Yo lo codeo.

—Que sí, pero no seas despectivo. Tiene sus antecedentes como todo
adolescente en su etapa de rebeldía, ya sabes, de esos que se meten en
problemas por una chica —bromeo.

218

—Claro, lo típico —dije con ironía. Suelto una risa y él se une. —Vale, estaré
de regreso por la noche.

—Ya va, espera un segundo, ¿tienes conocidos aquí? Es raro eso de que te
desaparezcas durante varias horas. —Entrecierro mis ojos—. ¿Algo que
debas contar?

130

Liam se acerca a mí, quedando a pocos centímetros.


121

—Los tengo —murmura y pellizca mi nariz—. Nos vemos al rato, Didi.

414

Cuando cruza por la puerta de la cocina, puedo darme cuenta de que he


sostenido todo el aire en mis pulmones. Eso ha sido demasiada cercanía.

33

Escucho que se despide. Recupera mi postura y humedezco mis labios,


recojo mi cabello en una coleta alta para poder amarrarlo con una pequeña
goma y retiro los mechones de mi cara. Siento como mi celular vibra en el
bolsillo de mi pantalón y lo cojo. Un mensaje.

117

De: Ismael Jennsen

331

Es una falta de respeto que no hayas respondido el mensaje que se te envió al


correo. Tuve que hacerlo yo. Tómate el tiempo de leerlo, por favor. Mañana
tienes videollamada a primera hora.

315
5

Ugh, es cierto.

Doy pequeños golpes a mi frente con el celular y le respondo.

De: Didi Beckinsale

Lo siento, sé que me lo han mandado hace un par de días, pero se me ha


olvidado responder, ¿me perdonas?
¿Puedes adelantarme algo?

82

De: Ismael Jennsen

Nuevo chico al equipo editorial. Tu área. La señora Boyne dijo que te ayudará
con las ediciones/correcciones, se ha tocado el corazón por el fallecimiento
de tu abuela. Se llama Ismael E. Vital, já, mi tocayo, se te ha enviado una guía
y otros manuscritos, videollamada a las ocho de la mañana. ¡No seas
impuntual, Didi!

674

De: Didi Beckinsale

¿Ahora hay que lidiar con dos Ismael? ¡Genial!


Que corro a leer el correo. Nos vemos.

160

Cierro el chat y voy a mi correo electrónico para leer lo que me han


mandado. Doy un vistazo y me percato de la hora y cada uno de los
documentos que me han adjuntado.

Esta noche tendría que desvelarme.

90
Tomo una bocana de aire y bloqueo mi celular, depositándolo de nuevo al
bolsillo trasero de mi pantalón. Hinco mis codos sobre el mesón y me
quedo pensando en lo que Aidan me ha dicho hace un par de horas
justamente en el mismo sitio donde me encuentro.

270

Me siento incapaz de creerle, pero también me digo que no sé mucho de él.


En realidad, no lo conozco lo suficiente para poder hacer un análisis de su
persona, ni siquiera de la primera capa que lleva por encima. Sólo es Aidan,
el chico que conocí en mi infancia y mi padre salvó de una demanda... uno
que se ha convertido en mi platónico.

685

Dejo caer mi cabeza a la superficie del mesón, mi mejilla es presa de la


presión y mis ojos se dirigen al frente, cerciorándome de que nadie entre.
Escucho un parloteo junto a unas cuantas risas, me irgo por completo y
camino al lavabo para mojar mis manos.

La puerta de la cocina se abre y puedo percibir su aroma al instante que se


adentra.

40

—¿Robándote la comida?

134

Maldigo unas cuantas veces en voz baja y me volteo. Él está apoyado en la


esquina del mesón con sus brazos cruzados.

95

—Estaba lavando mi plato —respondo y cojo la toalla para colocarla en el


toallero.

—Mmm, ya.
140

—¿Y mi madre?

12

—Dijo que iría con Ruel, tú padre no volvió —ríe—. Alessa se ha quedado
con Luca.

45

—Lo perturba. —Abro mis ojos y niego.

37

—Yo le doy toda la razón. —Él se pausa por unos segundos y vuelve a
hablar: —Tu madre me ha dicho que los tulipanes son tus flores favoritas.

472

—Lo son. —Asiento.

—Y las de ella son las gerberas. —Vuelvo a asentir—. ¿Y las de tu abuela?

287

Muerdo mi labio inferior y lo miro directamente a los ojos, ¿él sabrá que ha
fallecido? No lo sé, quizá mamá se lo ha contado.

16

Trago saliva y doy unos pasos hacia él dispuesta a responderle.

—Eran las margaritas.

489

Se crea un silencio entre nosotros. Sus ojos azules se mantienen sobre los
míos, en su cara no hay ningún gesto, sólo un semblante serio que
pareciera como si estuviese leyéndome, bueno, me he dado cuenta de que
no estaba enterado de la noticia.
24

Me remuevo incómoda, por más que quiero desviar mi vista: me resulta


imposible.

—Lo lamento —Aidan es el primero en hablar.

104

—No importa. —Sacudo despacio mi cabeza.

—Sé lo que se siente, lo digo en serio. Mi abuelo falleció cuando tenía


dieciocho años, dolió demasiado porque en todos esos años él siempre fue
mi única imagen paternal que yo tuve, el esposo de mamá es una gran
persona, no tengo ninguna queja, pero es diferente.

592

Le presto atención y sus palabras me tranquiliza.

—Podrán superarlo, el tiempo ayuda, aunque en ocasiones parezca lo


contrario. El secreto está en convertirlo tu amigo y no en tu enemigo. —
Deshace el cruce de sus brazos y observo como rasca la punta de su nariz—.
Puedes estar segura de que tu abuela está en paz, me queda claro que
durante toda su vida fue una gran persona.

651

Él me concierna y esbozo una sonrisa. Me la devuelve.

12

—Gracias, Theo.

249

Se aleja del mesón y estira su brazo hasta mi cara.

173
—De nada, Bicho —murmura y da un pequeño golpe con su dedo índice a la
punta de mi nariz. Antes que pueda agregar algo, sale de la cocina.

979

128

Me acomodo en la silla y me miro por la cámara de mi portátil, acomodo mi


coleta y con mi dedo anular doy pequeños toques a mis labios para quitar
un poco el color rojo del labial. Se ve demasiado marcado el tono.

11

—¡Sólo es media hora! —grito para que puedan escucharme.

—Ya lo sabemos Diane, no grites. —Papá se asoma desde el segundo piso.


Porta su pijama todavía. —Ruel está durmiendo y de Luca no tienes por qué
preocuparte.

160

—Lo siento. —Muestro un gesto de arrepentimiento.

—Suerte —dice bostezado.

16

Agradezco por lo bajo, aunque tengo en claro que no me ha escuchado,


vuelvo a leer el documento que he impreso y curvo la comisura de mis
labios para darle una cálida bienvenida al equipo editorial. Bueno, tal vez la
señora Boyne ya se la han dado.
29

Me conecto a la videollamada y espero a que me conteste. No lo hace. Mi


ceño se frunce y me siento indignada. Vuelvo a llamarle y la rechaza, pero
¿qué se cree? Mi boca se abre y reviso si su nombre de usuario está bien
escrito, al confirmarlo que lo está, insisto una vez más.

168

Acerco las hojas de papel y muevo mi taza de café.

—¿Qué le ocurre? Él es el nuevo —mascullo.

18

Al instante, la imagen de un chico con auriculares aparece, quien, al verme,


me regala una sonrisa. Su cabello es oscuro, casi negro, porta una camisa
blanca de botones y tiene facciones bien marcadas.

691

—Buenas noches —me saluda.

56

Parpadeo.

—¿Noches?

—Bueno, aquí en Londres.

Al pronunciar el nombre de la ciudad caigo en cuenta que nuestros horarios


son diferentes. Es obvio que tendrían que acomodar nuestra videollamada
con el objetivo de estar disponibles los dos. Olvidé ese detalle.

59

—Dios, es cierto. Aquí en Sídney son las ocho de la mañana.


19

—¿Sídney? —pregunta sorprendido—. Eso es Australia... son once horas de


diferencia, acá son las nueve de la noche.

86

¿Preparado? Lo creo.

—Supongo que buenas noches para ti.

—Y yo supongo que buenos días para ti.

642

Asiento. Paso mis ojos sobre las líneas en la hoja de presentación que la
señora Boyne ha hecho para mí.

—¿Ismael?

36

—Sí, Ismael —afirma.

172

Miro por encima del portátil como Luca comienza a subir las escaleras a
pasos sigilosos y vuelvo a la pantalla.

141

—¿Algo más? —cuestiona, regalándome una sonrisa.

—Nombre completo.

—Ismael Eugéne Vital.

473
—¿Te comentó algo la señora Boyne acerca de tu puesto? —interrogo.

—Me dijo que eres Diane Beckinsale y que todos necesitan ponerse las pilas
porque en el siguiente mes se abrirá la recepción de manuscritos, igual
comentó que iniciaría ayudándote con unos títulos que te ha dejado a
cargo, por lo que creo que serás tú quien me los cederá, ¿o me equivoco?

221

La manera en que habla no es el típico acento británico. Definitivamente él


no es de Gran Bretaña, tampoco de Irlanda, suena más a una combinación
del francés o italiano que se intenta adaptar a un inglés británico. Sí, se le
entiende, pero ahora tengo una espinita que no me dejará en paz hasta
resolver esa duda.

309

—Sí, te pasaré los manuscritos por vía electrónica, también te colocaré las
fechas en las que tiene que pasar por revisión, así como también su
publicación. Te enviaré el manual de las tipografías y me comunicaré con
los respectivos escritores para hacerles saber que tú serás el editor de ellos,
¿te adjunto sus números telefónicos o prefieres hacerlo por correo?

28

Él mantiene sus ojos sobre mí y se abalanza hacia adelante, finge pensarlo


por un momento y habla:

144

—Lo haré por correo, creo que es más profesional. Quiero dar una buena
impresión, ¿entiendes?

161

Sonrío y asiento.

—De acuerdo.
3

Escribo unas pequeñas observaciones y cambio de hoja para palomear


algunos detalles que más tarde les enviaría junto a los manuscritos. Alzo mi
vista y lo pienso dos veces antes de soltarlo. Sólo sería una indiscreta
pregunta.

—Ismael —lo llamo. Él alza sus cejas—. Una disculpa, pero he notado que tu
acento es diferente, no eres de Gran Bretaña, ¿cierto?

291

Él se ríe por lo bajo.

10

—La señora Boyne igual me lo ha preguntado, no temas. —Se recuesta


sobre su silla—. Soy de Toulouse, Francia.

854

—Oh, vaya, ahora todo tiene sentido, hablas bien el inglés, lo digo en serio,
pero como que el acento francés no quiere dejarte ir. Se mantiene, ¿me
explico?

14

—Sí. —Asiente—. Es normal, vivo desde hace cinco años en Londres y voy
de visita con mis padres. Mira que a veces olvido cómo se dice una palabra
en inglés y termino diciéndola en francés, eso me ayuda mucho.

100

—Qué genial. —Hinco mi codo en la mesa y dejo caer mi barbilla sobre mi


puño—. Me gustaría mucho aprender otros idiomas, entre ellos el francés e
italiano.

466

—Bueno, que aquí puedo enseñarte unas cuantas palabras. —Ismael


extiende sus brazos—. Tú me guías en el camino editorial y yo en tu primera
visita a cualquier ciudad de Francia, después de todo somos compañeros
de trabajo, ¿verdad?

715

Intento responderle, pero un nuevo mensaje ilumina la pantalla de mi


celular. Lo alcanzo a leer.

37

De: Theo

117

Buenos días, Bicho. Sé que es demasiado temprano, pero respóndeme


cuando despiertes, ¿puedo apartarte para el domingo por la noche? Llevaría
a Luca, aunque según mis cálculos aún no es mayor de edad. Puedes llevar a
tu amiga. Su hermano está vetado.

1.4K

2
Siento esa emoción en mi interior, a pesar de que quiero hundirla,
haciéndole saber que no es momento de molestar, ni de ilusionarse;
pierdo. Yo me tiré y sin paracaídas. Mala idea la mía.

1.4K

Vuelvo a Ismael, recordando lo que me ha dicho anteriormente.

13

—Por supuesto. —Sonrío. —Gracias por tu propuesta, lo pensaré.

14

—No es nada, Jolie.


❥ La noche del caos
Aidan

253

—Creí que vendría Sue con nosotros. —Le doy una mirada a Aitor que se
encuentra en el copiloto—. ¿Ha ocurrido algo?

372

El semáforo se pone en verde y arranco el auto, dirigiéndome a la casa de


Borris para ir por él y Darling. A mi lado, escucho como Aitor echa un
suspiro y se remueve incomodo en el asiento.

59

—Se supone que así sería, pero ha última hora decidió ir a casa de sus
padres. Ya sabes que nunca le ha gustado la idea de salir con nosotros a
beber alcohol, y respeto su decisión, ella respeta la mía.

272

—Es justo —Asiento—. ¿Han aprendido a sobrellevar las cosas?

10

Él echa una risa casi sin humor.

120

Ocho años de relación parecería suficiente para muchas personas, sin


embargo, en ellos no es así, si bien, al inicio de todo, ellos siempre han sido
polos opuestos, dos personificaciones muy distintas y que con el
transcurso de los años se fueron conociendo. Se adaptaron. Pero sé que
todavía hay pequeños detalles que no arreglan. Sue tiene un carácter duro,
cerrado y le gusta tener todo en orden, mientras Aitor es alguien sociable
que confía demasiado y ama las fiestas.

400

He pensado mucho acerca de ellos y, la mayoría de las veces, termino


llegando a la misma conclusión. Quizá no están preparados para dejarse y
que cada uno vea por sus cosas. Lo digo en serio. Sue suele controlar las
acciones de Aitor en ocasiones. Aitor se preocupa demasiado por todo lo
que le rodea a Sue. Parece ser que están acostumbrados a la ayuda del otro
y... eso me preocupa.

568

—Es normal. Tenemos problemas como toda pareja en la vida y poder


solucionarlos —inicia hablando—, y claro, procuramos no explotar en el
intento.

138

Arrugo mi nariz y hago una mueca con mis labios.

—Desde la última vez que terminaron-

—Hace como cinco años —me interrumpe—. Nos peleamos y ella


desaparece unos días porque quiere estar en paz, y yo le doy su espacio,
pero seguimos juntos y eso lo que importa, ¿no?

542

—En realidad, no.

84

—¿Eh?

6
—Amo que estén juntos, te lo he dicho, aunque a veces es extraño que un
día se peleen, y ella esté preguntándome cómo te encuentras y tú me exijas
investigar si está segura en casa de sus padres para que después de un par
de días los vuelva a ver juntos con una sonrisa que significa "aquí no pasó
nada". Necesitan reparar esa parte que se ha vuelto repetible.

474

—Si te digo que lo hagas es porque quiero saber si se encuentra bien, Sue
me importa mucho, soy responsable de lo que pueda pasarle.

339

Mi ceño se frunce y hago parada por el semáforo. Me volteo hacia él.

—No eres responsable de ella, ¡Dios!

339

—Bien, no fue la palabra correcta, a lo que me refiero es que, si digo cosas


que la hagan sentir mal y salga a medianoche de mi casa, no sé que haría si
algo le pasa por mi culpa, ¿entiendes, Aidan?

170

—Entiendo, pero ponte a pensar, si todavía no viven juntos y cada uno vive
en casa de sus padres, cuando llegue el momento de juntarse como algo
estable, sería todo menos eso.

155

Él se queda en silencio unos segundos y el semáforo se pone en verde.

—Yo realmente la amo, no me veo compartiendo mi vida con otra persona


a mi lado. Es importante para mí tenerla, la necesito conmigo.

670
—Eso suena... terrible, porque tampoco te diste la oportunidad de conocer
a más personas desde que entraste a la universidad.

243

—No lo necesitaba y tampoco ahora, con ella estoy bien, no quiero buscar a
nadie más. Tampoco podría dejarla, no creo que alguien llegue a quererme,
perdonarme y aceptarme como ella lo hizo, ¿te imaginas que no sea
suficiente para otra persona?

—¿Te estás escuchando? Eso suena a que tienes miedo. Suena a


comodidad y dependencia.

626

—No es así-

96

—Ah, ¿no?

17

—No, de verdad siento que la amo, con todos los defectos y problemas que
hemos tenido, la amo y amo mi relación.

229

Aprieto los labios. Me rindo.

20

—Bien, si tú lo dices.

—Eso fue muy irónico.

—No hablaré más.

—No deberías —dice firme.


A pesar de que no pueda verme, enarco una ceja

—Lo haré las veces que yo quiera, cabrón. Opinaré porque eres mi mejor
amigo y me preocupas, ¿si captas, imbécil?

582

—Bueno, pues no eres como que el muy indicado para hacerlo.

203

—¿Sí? ¿Por qué?

14

—¿Todavía preguntas? —Alza la voz—. Nunca en tu asquerosa vida has


tenido una relación formal en la que no se base solo en el interés
mayoritario de sexo.

402

—Por si no lo sabías, cerebro de maní, tuve algunas.

242

—¿Algunas? ¡Sam y Darling no cuentan!

391

—Me estás irritando.

54

—Irrítate más, dime ¿cuándo fue tu última relación formal? ¡Hace años!
¿Cómo puedes decirme qué es amar cuando tú nunca lo has sentido en un
noviazgo?

153

—Porque soy inteligente y tú no.

194

—¡Chúpala!
—Oh, vamos, Aitor. Sue es tu tercera novia oficial y con la cual has durado
más, ¿si recuerdas que antes de ella eras peor que yo? No te hagas la
paloma blanca porque está de la mierda tu puta hipocresía.

361

Él da una fuerte carcajada.

15

—Bueno, mínimo no ilusioné a las chicas y luego las deseché.

716

Detengo el auto metiendo freno al fondo, pongo las intermitentes y me giro


hacia Aitor.

109

—¿Perdón? —digo ofendido—. ¿A qué te refieres con eso?

145

—No lo sé —se queda pensativo—. ¿Te suena el nombre de Rebecca


Dankworth?

961

Entrecierro mis ojos.

23

—Fue una vez y hace años, lo pagué y le pedí disculpas, yo no soy quien las
usaba luego de las fiestas, al día siguiente y luego desaparecía, o quien se
acostaba con alguien diferente todos los fines de semana, te refresco la
memoria porque yo no asistía mucho a ellas, ¿ya olvidaste todas esas veces
que te tuve que cubrir? ¿Recuerdas quién de los dos tenía la reputación
manchada con las chicas? ¡La mierda de Blakely!

424

—Tú, pedazo de cerdo —me apunta— no tienes derecho a decirlo. ¡Estás


sacando cosas que no tienen nada que ver!
—Tú lo iniciaste.

70

Aitor me mira con odio y luego sus ojos pasan a otra dirección. Intento
hablar, pero una tercera voz suena a lado de mí.

11

—¿Disculpe?

86

Giro hacia mi ventanilla y veo a un policía mirándome con sus cejas


alzadas.

369

—Oficial —saludo.

49

—Estás parado en línea amarilla y eso es ilegal, ¿se puede saber por qué?

123

Mierda.

—Uy, irás a la cárcel —Aitor murmura a mi lado.

592

Lo miro de mala gana y regreso al oficial.

—Sí, ah, verá, empezó a oler a gasolina y cuando quise acelerar se ahogó,
así que me detuve para revisar, por ello he puesto las intermitentes.

513

—Entiendo. ¿Va muy lejos?

—No, voy a dos cuadras, mi destino es Western.


—Ya está cerca. ¿Me puede prestar su licencia y tarjeta de circulación?

—Claro, está bien.

Saco mi cartera y le doy lo que me ha pedido. Él las revisa y anota algo en


su libreta.

—¿Aidan Howland? ¿Village?

587

—Sí, nieto de los dueños.

107

—Fui amigo de tu abuelo Jason.

721

Al escuchar su nombre, una sonrisa salta en mi rostro. El oficial me regresa


mis cosas con un asentamiento de cabeza.

12

—Todo está bien, ¿puedes encender el auto?

26

—Sí —afirmo y lo enciendo, este funciona al instante.

—Parece que ya está arreglado.

110

—Sí, creo que lo mejor sería dejarlo en la casa de mi amigo y no


arriesgarme a que se me detenga nuevamente de regreso.

65

—Sería lo más conveniente. Puedes seguir tu camino, Howland.


—Gracias, que tenga excelente noche.

70

El hombre se aleja y dejo mi mirada sobre la calle, reanudo mi recorrido


para ir por Borris e ignoro la presencia de Aitor que sólo se dedica a poner
canciones.

216

En el transcurso comienzo con mis pequeñas pajas mentales acerca de lo


que planeo hacer en mi estancia aquí en Sídney, sé que las conferencias
empezaran a mediados del siguiente mes, pero me da un poco de paz saber
que de igual manera se vienen las vacaciones de Navidad. Ahora que lo
pienso mejor, he gozado de tanta tranquilidad y libertinaje en mi trabajo.

387

Llego a la casa de Borris y le mando un mensaje para que salga, en menos


de lo esperado, sale junto a Darling y se suben auto.

37

—Creí que vendría tu novio —Aitor le dice a la chica.

—Tal vez pronto se vuelva ex. —Ella se encoge de hombros.

354

La miro por el espejo retrovisor.

—¿Se puede saber la razón?

32

—Problemas. —Blanquea sus ojos—. Comienza a ser un poco intenso y


querer controlar las cosas, eso conmigo no va.

479
—Definitivamente ustedes dos son familia —murmuro—. ¿Cómo te
encuentras? Pensé que la relación estaba bien.

28

—Estoy tranquila, tal vez más tarde pueda sufrirlo sobre tu hombro.

144

—Aquí estaré.

230

Aitor me da una mirada vacilante.

30

—Aidan, ¿y María? —Borris quiere averiguar—. Pensé que vendría contigo.

347

—No quiso venir, tiene otras cosas qué hacer y prefirió quedarse en el hotel,
dice que tal vez pasado mañana viaje a Melbourne. Creo que unos de sus
amigos se han ido de vacaciones a ese lugar y la invitaron.

93

—¿Irás con ella? —Darling se acerca a mi asiento.

16

—No sé —admito—. No me ha dicho nada.

182

—¿Y si te dice?

—Lo pensaré.

—¿Pero irías?

59

—Quizá.
—Uy, alguien está de pocas pulgas.

161

Decidido, los ignoro a todos ellos y me dirijo sin excepciones al Club


Nocturno. Me concentro en llegar y huir un rato de sus conversaciones en
las cuales me intentan meter, he perdido el humor y nada más espero que
mejore al verme con los demás.

25

Al final, aparco en el estacionamiento y camino con ellos hacia la entrada.


La música ambiental nos recibe y nos dirigimos a una zona VIP con sillones
donde solo estaremos nosotros. Rebecca suele ser muy especial con los
espacios públicos.

310

—¿Vendrás tus amigos? —Aitor me pregunta, tomando asiento.

—Se supone que iría por ellos, pero Diane me dijo que los vendrían a dejar.

600

—Genial.

Cojo mi celular y veo un nuevo mensaje. Bicho. Le digo en qué parte del
Club nos encontramos y a nombre de quién está la zona.

447

—Bueno, al parecer ya están en camino. —Me volteo hacia mi mejor


amigo—. ¿Alguien más iba a venir?

—¿Becca?

116

Asiento. Un chico de traje negro con blanco se acerca a nosotros.


—Buenas noches, mi nombre es Craig y les estaré brindando el servicio,
cualquier consulta o pedido vendría siendo conmigo —se presenta—. Como
entrada, el Club les ofrece dos botanas de cualquier tipo. ¿Puedo ayudarlos
en algo?

234

—Un momento —le pido, haciéndole una seña con mis manos y miro a los
chicos—. ¿Qué clase de bebida quieren?

82

—Yo pienso que, para calentar, dos botellas, a menos que alguien quiera
algo individual.

—Yo sí quiero un preparado de amaretto.

68

—Salió la princesita —Borris canturrea.

195

Abro mis ojos y me giro hacia Craig.

—Le das a la chica su preparado, a mí una bola de fuego, una botella de


ginebra y otra de whisky.

260

—¿Se le incluirán como preparados o sin extras?

36

—La primera opción, no quiero que trapeen en el piso por el momento.

147

—De acuerdo, en un momento les traigo la hielera con las botellas y sus
preparados.
Me despido de él y vuelvo hacia los chicos.

—Vuelvo en un momento, voy a llamar a Sue —Aitor se pone de pie y se


aleja de nosotros.

208

—¿Habrá shots de tequila? —Darling pregunta.

—Yo quiero flameados —su primo responde.

29

—¿Podemos pensar en ellos después?

—Sí, señor —ella se burla.

Mi celular vibra y lo saco del bolsillo de mi saco.

108

De: Mamá

193

¿Cuándo piensas visitarme? Mañana quiero que vengas, sin excepciones.

406
18

Suelto una pequeña risa.

15

De: Aidan

Qué oportuna, mañana iré por sopa para la resaca que voy a tener a
consecuencia de hoy.

571
—Pero mira quién viene —Borris canturrea.

352

Dejo de mirar el celular y doy media vuelta, regresando al frente para


darme cuenta de quien se trata. Mi ceño se frunce al ver quien acompaña a
Diane y Alessa.

137

—¿Qué no Luca es menor de edad? —Apunto al chico.

505

—Alessa sobornó al guardia —dice apenado.

410

Miro a la chica.

—Eso es ilegal.

99

—Muchas cosas son ilegales y la gente lo hace sin ninguna pizca de


remordimiento. —Se encoge de hombros—. Aidan, ¿te molesta si viene mi
hermano más al rato?

522

Sonrío.

35

—Para nada.

477

—Genial —pasa a mi lado y escucho como saluda a Borris.

28

Diane curva la comisura de sus labios y sube los tres escalones, quedando
muy por debajo de mí.
—Bicho.

574

—Theo.

340

—¿Hemos encontrado los nombres perfectos?

511

—Sí, yo creo que sí.

157

Me hago a un lado para que ella suba y se pone a lado de su hermano.

—Pueden sentarse —Borris dice con gracia—. Estamos en confianza, aquí


nos tratamos como si nos conociéramos desde hace años.

153

—¡Ya llegué! —Aitor hace su entrada.

20

Su mirada viaja en cada uno de los recién llegados y se pausa en Alessa. La


chica eleva una de sus cejas, analizándolo de pies a cabeza. Oh, no, no, no,
mi mejor amigo ya está apartado.

945

—Bueno, los presento —hablo en voz alta—. Él es Luca, ella es Diane,


ambos son hermanos, la chica de allá es Alessa, mejor amiga de Diane y,
chicos, él es Aitor, Borris, mis mejores amigos, y la pelirroja es Darling, la
prima de Borris, ¿se entendió?

425

—Perfectamente —la castaña asiente.

6
Craig llega con apoyo de otros chicos, ponen las botanas, la hielera en
medio de la mesa y algunos vasos.

15

—¿Ustedes van a tomar algo?

—No creo que sea buena idea que yo tome —Luca dice.

373

—¿Ni un preparado?

Lo piensa.

—Mejor una sangría.

142

—¿Fan del vino tinto?

121

—Número uno —orgulloso, contesta.

94

—Yo pediré una margarita —Alessa eleva la mano.

18

—¿Puedo tomar de la ginebra que trajeron? —Diane me pregunta.

31

—Claro. —Asiento y me volteo a Craig—. Una sangría, una margarita, me


traes otra botella de ginebra, coñac y un tequila.

371

—¿El tequila suave o fuerte?

31
—Fuerte.

219

—Enseguida.

—¡Falto yo! —esa voz irreconocible suena—. Sé que el coñac es para mí,
pero quiero iniciar con un mojito cubano.

706

Becca me sonríe de oreja a oreja y una emoción, que solamente siento con
ella, me invade. Le devuelvo el gesto y me acerco, extendiéndole mis
brazos para envolverla. Su perfume me enamora de nuevo y sentirla me
hace tan feliz. Verdaderamente la he extrañado todo este tiempo que no
nos hemos visto.

1.1K

—¡Maldita sea! ¡Cada que pasa el tiempo te ves tan hermosa!

488

—Y tú luces más caliente —se ríe.

306

—Gracias por el cumplido.

—¿Cuál gracias? Encuérate. —Me guiña uno de sus ojos.

1.8K

—Con gusto, pero a solas.

360

—Idiota. —Me toma del brazo y la acerco con los demás.

16
—Bueno, ella es Rebecca y es mi mejor amiga, Becca ellos son unos nuevos
amigos, Alessa, Luca y Diane, ellos dos son hermanos.

57

—Un gusto —saluda.

—¡Y es mi chica! —Darling canturrea abrazándola.

442

—Claro, la vida las juntó, pero Aidan las hizo socias, ¿a que sí? —Borris me
mira.

1.8K

Lo miro de mala gana.

—Bueno, que, si a esas vamos, todos aquí somos socios gracias a Aidan —
Aitor se une—. A excepción de ustedes tres, pero que conste que, si somos
amigos, todos pasamos por Aidan, es la ley de relacionarse con él.

1.1K

—No me molestaría —Alessa confiesa sin pena.

500

—Me agrada —Aitor la señala.

390

—¿Por qué siempre soy tema de conversación para ustedes? —cuestiono—.


Digo, hay mucho de qué hablar.

45

—Ay, cariño, que te lo has ganado, eh —Becca me empuja con su hombro.

89

—Gracias por nada —susurro en su oído.


—Si me permiten, iniciaré abriendo el whisky, ¿alguien quiere? ¿Borris?

—Un poco.

—¿Puedes servirle ginebra a Diane? —le pido y él asiente.

122

Todos rodeamos la mesa y decido tomar asiento de manera individual,


quedo frente a Aitor, Alessa y Borris. Siento que esos tres acarrearan
problemas a futuro.

431

—Ustedes no son de aquí, ¿cierto? —Becca interroga directamente a Luca.

52

—No, somos de Gran Bretaña, de Londres para ser especifico.

—Internacionales, igual que tú —la chica me mira.

110

—¿Qué te digo? —me burlo.

30

Craig llega con los preparados y otra hielera junto a las botellas, pone todo
sobre la mesa y les damos las gracias. Sorbo un poco de mi vaso y siento la
mirada de Luca sobre mí.

—¿Quieres? —le indico.

27

—¿Qué es?

5
—Se llama bola de fuego, ten, pruébala —se la extiendo.

241

Él se pone de pie y la coge para darle un sorbo, su frente se arruga, pero lo


saborea.

—Está picoso.

40

—Es uno de mis preparados favoritos.

29

—Tal vez pida uno después de terminarme la sangría. —Me lo regresa y


vuelve a tomar asiento.

36

—Pediremos más tarde shot flameados, es lo mismo, la única diferencia es


que hay una pequeña llama de fuego.

195

—Si los he visto, pero no los he probado, ¿ustedes? —Luca voltea hacia su
hermana y a Alessa.

—Ya —dicen al mismo tiempo.

146

—¿Por qué no me sorprende?

—Descuida, Luca —hablo por lo alto—, cuando te acepten en la agencia


viajarás a varias partes del mundo y, déjame decirte, que serás el experto
en preparados y bebidas. Lo digo en serio, hasta de la comida más exótica.

236
—¿Agencia? —Darling interviene— ¿A qué te dedicas?

15

—Pues soy estudiante de idiomas y también modelo, pero solamente local


—ríe nervioso—. He metido mi solicitud a una de las agencias de Londres,
estoy esperando resultados.

34

—¡Cool! —Aitor eleva sus pulgares— ¡Suerte!

62

—Eres guapo, tienes el porte y estudias una gran licenciatura, estoy segura
de que te aceptarán —Becca lo anima.

388

—Gracias. —Sonríe.

10

Luego de interrogar a Luca, comienzan a platicar sobre las oportunidades


que tiene cada uno en su vida, Alessa ha explicado que trabaja en la
empresa de su padre y está de vacaciones, a lo que Diane dijo que siempre
lo está porque su padre la mima demasiado. Sé que su hermano es aparte,
pero igual forma parte de la empresa porque es familiar.

68

Aitor discute con Borris sobre su posición en la embajada, mientras tanto,


yo me dedico a abrir la botella de tequila para servirme un poco. Mi
objetivo de esta noche es perder la conciencia hasta que no recuerde mi
nombre, el problema es que he traído mi auto y soy el chófer de la mayoría
de ellos. Qué mal, nos tendríamos que ir en transporte privado y venir
mañana por mi automóvil.

309

Iba en serio lo de ir a desayunar con mamá.


—No, Aidan estuvo el primer año en Australia, los demás fue en Estados
Unidos —escucho que Borris comenta.

11

—¿Dónde están los baños aquí? —Alessa inquiere.

12

—De este lado —Aitor se pone de pie y le hace una seña con la cabeza para
que lo siga.

1.1K

Automáticamente, enarco una de mis cejas. Me dedico a mirar como se


alejan para después regresar mi vista al frente, repasando a cada uno.
Todos parecen estar sumergidos en lo que cuenta Borris, es un tipo de
anécdota.

55

Desbloqueo mi celular y contesto a algunos mensajes que he estado


ignorando desde la tarde.

21

«Claro, imbécil. Responde en tu mejor estado de ebriedad, ¿qué podría salir


mal?», mi subconsciente recrimina.

151

Uy.

53

—¿Verdad, Aidan?

18

—Verdad, verdad.

420

No sé qué ni quién me ha pregunto, pero prefiero eso a que me vuelvan a


tomar como tema de conversación. Ahora, me sirvo ginebra y lo mezclo con
tequila. Respiro hondo y lo bebo por completo, mi garganta arde y, por
alguna extraña razón, me gusta esa sensación.

40

—¿Estás de acuerdo? —Becca me palmea el brazo y alzo mi vista.

—¿De qué?

—Shots.

14

—¿Van a jugar?

—Ellos han aceptado.

105

Me doy cuenta de que Aitor y Alessa han regresado.

232

—Espero no sean de esas preguntas estúpidas que nos hacíamos en la


adolescencia. —Repito mis palabras y me dirijo a Luca—. Sin ofender, tú
puedes hacer tus preguntas.

620

—Pero si esas son las mejores, ¿quieres subirle el nivel, Aidan? —Borris me
reta.

110

—Noup, aunque lo decía porque me gusta más verdad o reto.

46

—¿Extrañas besarte con nosotros? —Aitor se acerca al otro chico.

740
—Uy, por supuesto que sí —Ruedo los ojos.

27

—Vale, el problema radica con que tengo novia —me recuerda—. Verdad y
reto pone en duda mi fidelidad. A los únicos que beso son a Aidan y Borris.

451

—¿Escucharon? Sólo Aidan y yo podemos.

295

—Todo tuyo —murmuro—. Diane, ¿te molestaría jugar verdad o reto?

152

Luca y ella se miran. Su hermano pasa los dedos por sus labios como si
tuviera un cierre en su boca.

326

—Él es un gran hermano —Darling se ríe.

231

—De acuerdo, ¿Alessa?

—No es necesario preguntar, ¿Luca jugará?

141

—¿Tengo otra opción? —él se rinde.

—Creo que no. —Niego—. ¿Entonces?

—Nunca, nunca.

242

—¡Agh! Mátenme —me quejo en voz alta—. No me gusta, ustedes son unos
hijos de puta que dicen cosas para que beba más.
304

—¿Nosotros? —Borris se indigna—. Que tú hayas hecho todo lo que


cuestionamos es muy tu problema, deberías cuidar tus acciones.

263

—Jódanse.

—Vamos del mayor al menor, eso es... Aitor, inicia Aitor, luego Aidan, de
ahí... Borris, yo, Darling...

24

—Alessa —Diane apunta a su amiga—, yo y Luca de último.

11

—Genial. ¿Listo, Aidan?

—Si bebo el primer shot con lo que digas, voy a quemarte —amenazo a
Aitor.

100

Él simplemente se ríe.

—Uy, lo más emocionante es esto, cuando inician a decirlo de manera


directa —Becca festeja.

271

Me quedo en silencio y el chico parece pensarlo.

—Yo nunca le he sido infiel de ninguna manera a mi pareja.

621

No beberé.
15

El primero en hacerlo es Borris y luego Darling. Me fijo como Alessa se


inclina y mira de manera amenazante a Diane, esta suelta un suspiro y coge
su caballito para bebérselo por completo.

782

Elevo mis cejas.

10

Estoy sorprendido.

437

—Aidan, vas tú —Becca me alienta.

—Uhmm, yo nunca he pasado por el miedo de que seré padre o madre.

336

—¡El peor susto!

14

Aitor, Darling y Alessa beben.

286

—¿Y tú qué? —Aitor me recrimina.

—Yo no.

—¡No seas! Último año de instituto, en una fiesta, ¿te refresco la memoria?
¿Diana o Amed?

360

—¡Eso no cuenta! ¡Yo estaba consciente que nada malo pasaría!

4
—¡Shot!

—¡A la mierda contigo! —me exaspero y lo bebo.

123

—Mi turno —Borris levanta la mano—. Yo nunca, nunca he estado en una


orgia.

384

Tampoco bebería.

36

Darling y Aitor sí lo hacen.

541

—Qué intenso —Alessa eleva una de sus cejas.

—A ver —Becca nos mira a cada uno—. Yo nunca he besado a Aidan.

935

—¿Qué carajos? —siseo, mirándola.

116

Aitor, Becca, Borris y Darling toman su shot.

772

—Y uno fue dentro de la piscina —Borris recuerda.

464

—Vale, yo nunca he tenido sexo con alguien que no sea mi pareja.

201

—¡Ay, por Dios, Darling! ¿Qué pregunta es esa? ¡Bien, bien, todos beban! —
su primo exclama.

164
Y sí, todos lo hacen, excepto Luca.

802

Volvemos a rellenar los caballitos y Alessa se queda pensando durante


unos segundos.

—Yo nunca, nunca me he metido con alguien cinco años mayor que yo.

958

Noup.

14

Borris coge su shot de manera discreta, sin embargo, mi atención se va


directamente a Diane que bebe el tequila de manera avergonzada.

489

Interesante.

546

Al finalizar con Luca, se repite, a diferencia de la otra, esta vez termino


bebiendo más. Me terminan echando de cabeza y prefiero ya no discutir
con ninguno. Dejo a un lado el caballito y cojo mi vaso para llenarlo de
tequila y ginebra.

Mi celular vibra. Nuevo mensaje.

4
De: Tesorito

1.3K

¿Ya llegaste a tu departamento?

213

De: Aidan

Noup,,,,, llegaré más tarde, aun sigo con mis amigooos

129

De: Tesorito

10

Parece que alguien ya está mareado

51
2

De: Aidan

Algo,,, pero todavía resistoo

56

De: Tesorito

Me dan tanta risa tus comas (,,,,,) no son puntos, Aidan jajaja

394
2

De: Aidan

Fuck, Yo Pensé que eran puntos

344

De: Tesorito

Jajajaja, bien. Veo que estás confundiendo algunas cosas, no tomes mucho,
¡el hígado! 😉

185

De: Aidan

Estoy bien!! Te aviso cuand llegue


112

De: Tesorito

410

Bloqueo el celular y lo regreso a mi saco. Bebo todo mi vaso de un golpe.


Ahora, decido combinar whisky con coñac junto a unos hielos y hacer un
licuado de alcohol en mi estómago. Ya me siento perdido y escucho que
han elevado el volumen de la música. Es eso o son los efectos de mi
borrachera.

47

Todos siguen hablando, puedo ver que Alessa le está coqueteando a Aitor y
este lo permite, están animadamente hablando mientras ignoran el hecho
de que Diane, Borris y Becca hablan a gritos frente a ellos. Darling se ha
cambiado de asiento para entretenerse con Luca, y él parece no importarle.

362

Y yo, yo estoy fielmente acompañado de mi vaso.

406

Jugueteo con mis anillos y voy buscándole la historia a cada uno, cómo es
que llegaron a mí, si el plateado es de mi madre o de mi abuela. Tal vez
estoy confundido o quizá necesito rellenar mi vaso. No sé cómo he llegado
a esa conclusión, pero lo hago.

61

Volteo a mi reloj de muñeca y no logro distinguir la hora, así que saco de


nuevo mi celular. Doce con cincuenta y seis minutos, ¿cómo es que ha
avanzado tan rápido el tiempo? ¿Tanto he tomado?

196

Mientras me sirvo y regreso la botella a la mesa, Diane me pide que le pase


la de ginebra. Mis dedos tocan el cuello de la botella que me ha señalado y
la arrastro a mí, ella frunce el ceño, con mi mano le hago una seña para que
se acerque.

408

—¿No podías acercarte tú? —demanda cuando está a lado mío.

—En realidad, no. —Le sonrío a medias.

—Estás muy tomado —declara.

—¿Tú crees?

5
—Tienes las mejillas muy rojas —se ríe. Ella con su mano toca cada una—y
están calientes. Deberías dejar de combinar todo lo que hay en la mesa,
¿no?

307

—No. —Niego—. De hecho, pediré otra de whisky porque Aitor se la está


acabando.

—Y tú te acabaste la de tequila.

—Shhh... —Pongo mi dedo sobre sus labios y se aleja divertida —. No lo


digas en voz alta, le he echado la culpa a Borris.

597

Observo mi dedo con el que he tocado sus labios y me percato de que está
manchado de lápiz labial, regreso a Diane y veo la razón por la cual se ha
alejado.

56

—Creo que tus labios mancharon mi dedo.

119

—Creo que tu dedo estropeó mi maquillaje —corrige.

206

Me encojo de hombros y le extiendo la mano para que me dé su vaso, ella lo


hace. Le sirvo de la botella y la pongo a lado de mi asiento para después
regresarle su vaso.

—¿Sabes de qué hablan tu amiga y el mío?

—¿Te importa?
Frunzo mis labios.

—Sí, resulta que estoy cuidando su relación.

55

—¿Por qué?

—Porque su novia es mi amiga y... —me quedo en silencio.

—Y no deberías, es la de él, no la tuya —Diane los ve de reojo—. Tu amigo


sabrá si hacerlo o no.

602

—Como sea, igual estoy listo para aventarle una botella.

238

—¡Aidan! —me regaña, riendo.

12

—¡Didi! —le regreso.

537

Ella niega y le da un trago a su vaso. Observo como Becca se arrastra sobre


el sillón hasta donde se encuentran Darling y Luca, me pregunto si sabrán
que es menor de edad, mi vista se desvía hacia el otro extremo; Aitor y
Alessa de ponen de pie para salir de la zona. El chico se percata de que lo
estoy viendo y me saca la lengua con gracia.

374

—¡Voy a bailar! —avisa antes de desaparecer.

154

Espero que tenga presente lo que me ha dicho de camino a casa de Borris.


—Al parecer, a Luca le ha agradado tus amigas —Diane habla por lo alto
para que pueda escucharla, me inclino un poco de su lado y volteo hacia
ella—. Esa sonrisa no está presente todo el tiempo.

41

—¿Quién no tendría una así? Son hermosas —admito. Diane me mira con
los ojos entrecerrados—. ¿No quieres a una como cuñada?

262

—¡No! —chilla—¡Son mucho mayores que mi hermano!

16

—¿Qué son diez años? —insisto.

558

Ella me empuja con su mano. Bebo todo el contenido de mi vaso y lo dejo


en la mesa para luego coger la botella de ginebra que he dejado en el suelo.

—¿Qué haces? —me pregunta.

—Tomar —se la muestro—. ¿Vas a querer? Mira que voy a beber de ella.

—Estás loco —dice y me arrebata la botella de la mano—. Te dará un coma


etílico.

65

Abro mi boca para hablar, pero un ruido me hace callar. Su celular. Diane lo
saca y veo de reojo que se trata de una llamada, me pide disculpas y se
pone de pie, alejándose de todo el bullicio que hay a su alrededor. Igual no
encontrará un lugar en silencio.

33
Recuerdo que se ha llevado la botella, así que me sirvo un poco de coñac y
lo bebo.

24

—Hueles a borracho —Borris dice en mi oído.

13

Ugh. Escalofríos.

91

—Tú hueles a sexo oral en un baño —ataco.

448

Él se ríe.

—Algo así. —Crea una mueca con sus labios—. Deberías de disimular cada
que la miras.

1K

—¿Qué?

15

—Desde que te serviste el tercer vaso de alcohol llevas mirándola como si


estuvieses pensando en hacerlo o no ... esta última media hora ya no
disimulas.

777

—¿Hacer qué?

20

—Tú sabes —responde.

35

Me pongo de pie, quedando cara a cara.

2
—¿Por qué mejor no me llevas con Aitor? Debo preguntarle algo.

—¿Preguntarle? ¿O te refieres a cuidarlo?

10

—Joder, Borris, ve al baño a meterte otro pene a la boca —farfullo, intento


pasar a su lado. Él me lo impide.

264

—Uy, pero qué sensible —bromea—. Ven, te beso para que te tranquilices.

435

—No —lo empujo—. Siempre intentas sacarme un beso cuando estoy


tomado.

371

—Es que sólo en este estado te vuelves un poco gay.

470

—Me gusta más el término heteroflexible.

596

—¡Gaaay! —canturrea y mira a mi lado—. Ahí viene tu chica.

397

Le miro de mala gana.

—No es mi chica —mascullo.

228

—Lo que digas, ¿vamos a la pista? —me invita.

—Paso, el suelo se me mueve.

125
—¿No querías ir con Aitor?

—Mejor dile que se venga.

147

—¿Y qué tal si ya se vino? —susurra y abre su boca fingiendo sorpresa.

959

—Voy a romperte una botella en la cabeza —amenazo.

36

Pone los ojos en blanco.

—Mejor ya duérmete —aconseja y, antes de retirarse, palmea mi espalda.

Volteo hacia la mesa y relleno nuevamente mi vaso, de esa manera, me doy


cuenta de que los tres chicos que estaban frente a mí se han ido.

169

—¿Luca se fue con tus amigas? —Diane cuestiona a mi lado.

59

Me giro para verla.

—Al parecer. —Tomo un trago y relamo mis labios—. ¿Me veo muy tomado?

34

—¡No, para nada! —dice sarcástica.

—Ugh —vuelco los ojos. Rasco la punta de mi nariz y la apunto con mi


vaso—¿Alguien te ha pedido que me cuides?

128
Una sonrisa culpable se dibuja en su rostro.

—Bueno —inicio—, ya que te lo han pedido, ¿podrías decirle al chico que


nos atiende que te dé otra botella de tequila?

—¿Otra?

—¿Por favor? —hablo como niño pequeño.

221

Suspira.

—De acuerdo, no te muevas de aquí.

—Perfecto. —Asiento con la cabeza varias veces.

Diane desaparece y cojo la botella de ginebra que ha dejado sobre el


asiento de lado para tomar un trago.

Siento como si la cabeza estuviera siendo apretada por alguien, las cosas
me dan vuelta y empiezo a ver borroso. Estoy entrando a esa fase en la cual
pediré que ya me lleven a mi departamento porque no aguanto más, lo
único que me reconforta es que no terminaré vomitando como Aitor o
Borris cada que su organismo les dice "basta". Débiles.

118

La necesidad de ir al baño para orinar se hace presente y me quejo en voz


baja, coloco la botella debajo de mi brazo y me pongo de pie. Sé que la
resistencia de mis piernas todavía no la he perdido, comienzo a caminar,
tomando el camino que está vacío.

160

Llego al baño y me cercioro de que no haya nadie, entro y le pongo seguro


a pesar de que eso esté contra las reglas del club. Asesto la botella en el
lavabo. Siento tanto calor así que opto por quitarme el saco y
desabrocharme los primeros botones de la camisa, camino hacia uno de
los cubículos para poder orinar. Eso me hace recordar que hace unos
meses me lastimé con el cierre del pantalón. Qué puto dolor. De tan solo
pensarlo esa pésima sensación regresa a mí.

553

Antes de salir, me lavo las manos y doy otro trago al licor, camino por el
pasillo entre las personas que vienen y van mientras sujeto mi saco y la
botella, al final, decido apoyarme de espaldas contra la pared para tomar
una bocana de aire. Mis oídos zumban demasiado.

—¡Eres peor que un niño chiquito!

142

Diane aparece al otro extremo del pasillo. Acorta la distancia entre


nosotros, quedando cerca de mí.

217

—¿Perdón? —alzo la voz— ¡Me estaba orinando!

58

—¿Seguro? —eleva sus cejas—. Parece que has ido a hacer un show privado.

243

No entiendo lo que me ha dicho hasta que dirijo la mirada hacia donde está
la suya.
Oh, ya.

21

—Hay calor —explico, pasándome una mano por el cabello.

72

—Deberías ir a casa ya —opina.

Lo pienso unos segundos.

—¿Me estás corriendo?

63

—Estoy cuidándote —corrige—. Es tarde y te ves demasiado cansado, tu


cuerpo dice que ya fue suficiente.

78

—¿Tú no tomaste?

—Lo hice, pero tengo la responsabilidad de Luca sobre mí, si mis padres
descubren que entro a un club nocturno de manera ilegal y-

40

Dejo de prestarle atención y recuerdo al señor Harry, él es alguien a quien


le tienen mucho respeto, no podrían desobedecerlo... o eso parecía hasta el
día de hoy. También me recuerda a todo lo que he descubierto de Diane
hoy.

87

Es como una pequeña caja de misterios.

252
Ha comenzado a hablar sobre más cosas, aunque yo ya le he dejado de
prestar atención. Bajo la poca luz que se proyecta, observo cada detalle
que anteriormente ya había notado, la piel de su cuello luce suave, sus
pómulos son redondos, sé que sus cejas y pestañas son de un color oscuro,
sus labios tienen forma de corazón y, por primera vez, noto algo diferente.

576

—Tienes hoyuelos —menciono, interrumpiéndola.

689

Ella guarda silencio.

—No los había visto —vuelvo a hablar.

—Sí —sonríe—. Son como los dos de abajo que tiene mi padre, ¿te has
fijado que él tiene cuatro?

412

—No. ¿Siempre los has tenido?

30

—Desde pequeña.

Definitivamente, nunca tuve la delicadeza de fijarme.

16

—Igual tu cabello, ¿no era castaño la última vez que te vi?

—Es mi color natural, sin embargo, preferí el negro azabache.

70

—¿Por qué?
—Porque me gusta como se ve, creo que me sienta más que mi color
natural, ¿tú qué opinas?

19

—Que el castaño chocolate habría combinado con tu aroma —le sonrío.

456

Sus labios se entreabren y ríe de manera apenada.

—¿De verdad lo piensas? —Inclina un poco su cabeza y le copio.

172

—Sí, sé que podrías ser capaz de volver algo tan común a algo
extraordinario.

932

Diane intenta mantener su vista sobre la mía, pero fracasa y oculta su


rostro de mí. No sé qué he dicho, las palabras comienzan a salir por sí solas,
quizás es momento de huir y no volver hasta el siguiente mes.

90

—Gracias —menciona, regresando sus ojos a los míos—. Lo voy a pensar.

Ambos nos quedamos en silencio.

Ahora que lo pienso mejor, esto se ha vuelto incómodo. No debí hablar. Ella
simplemente se mantiene de pie frente a mí y yo sigo con la espalda contra
la pared, esperando que un tercero venga a salvarme.

13

—Aidan —me llama. La miro—. Aquella vez que usaste grande y reluciente
en el planetario, ¿a qué te referías?
Echo una risa.

—Te estás aprovechando de mi estado, ¿uhm?

201

—¿Entonces?

Bufo, poniendo los ojos en blanco.

—A eso, creciste... lo normal —balbuceo. Ay no, estoy poniéndome


nervioso, eso no puede estar pasando. —Hay varios años de diferencia
desde la última que te vi, maduraste como una fruta... en el aspecto físico y
también un poco en lo mental —la molesto adrede, procurando cubrir mi
desbalance—. Te ves bien, ajá.

672

—De acuerdo —murmura.

Relamo mis labios y suspiro.

—Antes eras Didi —Aidan, ya cállate de una puta buena vez, te vas a
arrepentir. Escucha tu maldita subconsciente. —Ahora eres guapa.

1.8K

«Mira, que, si te has tirado tú de cabeza, te vas sólo. Yo me largo», finaliza.

404

Si el ambiente se sentía incomodo, ahora está tenso. Peor. Esta vez sí


quiero regresar al baño y lastimarme el pene con el jodido cierre del
pantalón, mínimo eso sería menos pendejo a comparación de lo que hice
justo ahora.
Creo que se me ha bajado lo tomado.

19

—Deberías irte ya —Diane rompe el silencio entre nosotros.

13

—Uh-huh.

229

—¿Hablarás un transporte privado?

—Lo haré.

Ella mantiene un gesto suave y expectativo al mismo tiempo.

Bien, en mi cabeza cruzan tantas cosas a las cuales impido que avancen.
¿La quiero besar? Sí, pero no lo haré. ¿Por qué? Por tres sencillas razones.

560

1. La respeto demasiado y también a su padre.

409

2. Estoy jodidamente borracho, no debo hacerlo.

124

3. No puedo abrir una puerta cuando pienso iniciar una relación.

673

Entre me intento de ser moral, no soy yo quien controla la situación, es


decir, la tengo, pero no al inicio, por lo que uso esa parte como defensa
para el poco lado racional que me queda.

71
Diane eleva un poco su cabeza y junta nuestros labios. Al instante, mi único
objetivo es alejarme, el cual fracasa cuando se apoya en mis hombros y le
correspondo, sujetando su rostro con una de mis manos para profundizar
el beso.

3.6K

Sé que estoy perdido, no por estar besándola, sino porque lo disfruto.


❥ El anillo del pecado
Diane

345

No debería estar cuidando a nadie, ni siquiera estoy haciéndolo con mi


hermano menor de edad que está bailando con dos chicas y un chico en
medio de toda la pista, sin embargo, no puedo dejar a la deriva al castaño-
rubio que ha abusado demasiado del alcohol por esta noche.

371

Me preocupa Alessa, al inicio se ha ido con el mejor amigo de Aidan y ahora


ha desaparecido con Borris, sí, ese es su nombre. Liam puede venir en
cualquier momento y no me gustaría que viera cada una de las escenas que
hay por separado.

228

Decido no llevarle la botella de tequila que me ha pedido y voy en busca de


él. Lo he perdido. No está en el baño, tampoco en la zona. Regreso al pasillo
del baño y doblo al que va hacia el tocador de mujeres, es de esa manera
en que lo veo apoyado contra la pared, lleva en su mano una botella.

146

—¡Eres peor que un niño chiquito! —lo regaño, acercándome a él.

166

Tiene los primeros botones de su camisa abiertos y los rizos de su cabello


se han vuelto sus enemigos.

377

—¿Perdón? —dice en un tono irónico—. ¡Me estaba orinando!


—¿Seguro? Parece que has ido a hacer un show privado —murmuro,
mirándole desde la cabeza a los pies.

100

—Hay calor —admite y alborota más su cabello con una mano.

201

—Deberías ir a casa ya.

—¿Me estás corriendo?

26

—Estoy cuidándote. Es tarde y te ves demasiado cansado, tu cuerpo dice


que ya fue suficiente.

61

—¿Tú no tomaste? —pregunta.

—Lo hice, pero tengo la responsabilidad de Luca sobre mí, si mis padres
descubren que entró a un club nocturno de manera ilegal y que se
encuentra tomando, papá me castigará el doble. Él odia que le mintamos.
Esto podría ocasionar que Alessa regrese a Londres.

100

Me doy cuenta de que Aidan está perdido. No me está prestando atención a


lo que le digo.

113

—Tienes hoyuelos —dice de la nada.

419

Estaba concentrado en otra cosa, y eso me pone un poco nerviosa.

11
—No los había visto —continúa.

—Sí. Son como los dos de abajo que tiene mi padre, ¿te has fijado que él
tiene cuatro?

106

—No. ¿Siempre los has tenido?

57

—Desde pequeña.

Aidan me regala una sonrisa a medias.

—Igual tu cabello, ¿no era castaño la última vez que te vi?

10

—Es mi color natural, sin embargo, preferí el negro azabache.

—¿Por qué?

—Porque me gusta como se ve, creo que me sienta más que mi color
natural, ¿tú qué opinas?

—Que el castaño chocolate habría combinado con tu aroma.

413

Ha usado la palabra aroma y eso me hace sentir tan bien, demasiado.

486

—¿De verdad lo piensas?

3
En un acto infantil, ladeo mi cabeza y me resulta adorable cuando él hace
lo mismo.

636

—Sí, sé que podrías ser capaz de volver algo tan común a algo
extraordinario.

261

«Aidan Howland, te doy un diez porque sabes manejar esa labia, tanto que
me he sonrojado», pienso.

No puedo mantener su vista sobre la suya, así que la bajo al suelo,


intentando recuperar el color natural de mis mejillas.

17

—Gracias. —Lo miro segundos después—. Lo voy a pensar.

Sé que no debería encerrarme en una jaula de ilusiones, porque todo lo que


he escuchado y visto esta noche me hace pensar muchas cosas de Aidan. Es
alguien que tiene una lista interminable de conquistas y no lo culpo.
Aunque... no me molestaría quitarme el gusto.

665

—Aidan —pronuncio—. Aquella vez que usaste grande y reluciente en el


planetario, ¿a qué te referías?

67

Es un buen momento para preguntar.

12

—Te estás aprovechando de mi estado, ¿uhm? —Se ríe.

115

—¿Entonces?2
Desvía su mirada y echa un gruñido.

19

—A eso, creciste... lo normal —titubea—Hay varios años de diferencia desde


la última que te vi, maduraste como una fruta... en el aspecto físico y
también un poco en lo mental. Te ves bien, ajá.

299

El uso de sus palabras me causa gracia porque soy capaz de notar aquella
pizca de "no quiero decir más".

117

—De acuerdo. —Asiento.

—Antes eras Didi —continúa—Ahora eres guapa.

600

Eso último me agarra desprevenida, creí que diría otra cosa, pero ha sido
directo y... me gusta. Nunca pensé que podría decirlo de esa manera, sobre
todo cuando sólo me ha tomado un par de semanas, me agrada saber que
entro en esa definición.

121

Inhalo.

—Deberías irte ya.

—Uh-huh —balbucea.

107

—¿Hablarás un transporte privado?

4
—Lo haré.

Aidan se apoya por completo en la pared y se aferra a la botella, no le veo


ninguna intención de coger su celular. Me percato del que pasillo se
encuentra casi vacío, sin señal de alguien conocido y regreso al chico, sus
ojos vuelven a conectar con los míos bajo la tenue luz azul. Siento, pienso y
quiero un mundo de cosas, pero sé que una de ellas es la que sobresale de
todas.

413

Él se inclina hacia mí y elevo mi rostro para ser yo quien acorte la distancia.


Sus labios frescos tocan los míos. Al inicio se queda quieto y por un
momento creo que me alejará, sin embargo, cuando lo tomo por los
hombros, responde al beso y me toma del cuello para tener el control.

1.6K

Puedo sentir que en su boca todavía alberga el intenso sabor del alcohol, el
beso es húmedo y acaricia con su pulgar cierta área de mi cuello, su otra
mano se sujeta a mi cintura y siento cómo presiona la botella contra mi
cuerpo.

756

Aidan aleja su rostro del mío, sus ojos están entrecerrados y yo sé que los
míos son todo lo contrario a los suyos. Mira por detrás y pienso que se
separará de mí por completo, aunque en un rápido acto, es él quien vuelve
a besarme, obligándome a caminar hacia atrás. Mi espalda choca con la
pared y profundiza el beso, haciéndolo firme.

1.6K

Soy consciente de que lo estoy besando y que quizás haya aceptado


porque está bajo los efectos del alcohol, lo cual no me parece justo. Pero la
manera en que besa mis labios eclipsa mis pensamientos, me dejo llevar
por la acción y lo que comienza a emerger dentro de mí.

222

Una mano va hacia la abertura de su camisa y me aferro a ella. La ola de


sensaciones se hace presente cuando su lengua acaricia el interior de mi
boca, la música electrónica está de fondo y el cambio de luces hace que la
escena se vuelva provocativa. Suspiro en medio del beso y él lo nota. Lo
demás pasa rápido, nos acercamos a la puerta que se encuentra a un metro
de nosotros y la abre de manera que echa un vistazo al interior, intenta
decirme algo, pero lo llevo hacia el interior.

889

No hay nadie.

141

No tengo idea alguna si podemos llegar a meternos en problemas, pero en


su intento de acercarse a mí, le pone seguro a la puerta y lo vuelvo a besar.
Él me responde al instante y me coge de la cadera, pegándome más a su
cuerpo para que lo pueda sentir.

792

Aidan es alto y eso dificulta un poco mantener el hilo, él se fija de ello, por
lo que rápidamente me sienta sobre una esquina de los lavabos, mantiene
una distancia entre nosotros y acaricia con sus dedos mis labios, su tacto
me hace débil y causa pequeñas sensaciones. Me gusta el simple hecho de
que me toque.

472

Baja su mano a mi pecho y me inclina hacia atrás, ocasionando que eleve


un poco mi cadera, su otra mano abre mis piernas y se coloca en medio.

623

Al parecer ya tiene práctica.


Y... eso me parece fascinante.

572

Acaricia el interior de ellas y no puedo evitar cerrar los ojos ante la


satisfacción que crea cada uno de sus roces. Entre más va avanzando, más
sube mi vestido. Su otra mano baja hasta mi vientre y lo presiona, conecto
mi mirada con la de él y me percato que su semblante ha cambiado, su
ceño está suavemente fruncido y muerde su labio inferior cuando llega al
límite de mis piernas.

528

Mi respiración se ha vuelto inestable y la de él igual. Sin romper nuestro


contacto visual, acaricia sobre mi ropa interior, dando diminutos masajes.
Un jadeo sale de mi boca y sonríe de manera maliciosa.

779

Jamás imaginé estar tan frágil de este modo frente a él.

149

—¿Dijiste que te gustaban mis anillos? —cuestiona. Su voz ha cambiado:


pesada y ronca.

1.4K

No sé a qué viene la pregunta, pero escucharlo sólo sube más el calor en mi


cuerpo. Me limito a asentir con la cabeza y él niega lentamente.

29

—¿Sí o no? —me obliga a responder.

583

Intento recuperar mi aliento, apoyándome sobre mis codos y lo miro.

—Sí —musito.
Lleva a la boca su mano en puño y pasa la punta de su lengua en uno de los
anillos (teniendo la intención de mojarlo con su saliva) que tiene una cara
plana y grande. ¿Cómo es posible que un solo acto como ese me excite
más? Estoy alucinando.

889

Vuelve entre mis piernas y, justo ahí, capto lo que va a hacer. No lo


detengo, porque en realidad es algo que me agradaría sentir y
experimentar, aunque sea extraño.

463

Hace a un lado la tela y presiona el anillo sobre mí, el contacto frío sobre mi
piel desnuda me envía un goce de deseo a través de todo mi cuerpo y lo
repite varias veces, acompañado de pequeños círculos que me hacen soltar
discretos gemidos.

841

Se inclina hacia mi rostro y mira mi boca antes de besarme, llevo una mano
a su cabello y puedo sentir lo suave que es por primera vez. Él deja de
darme placer y me toma de la cadera con ambas manos, permitiéndome
envolverlo con las piernas, el beso lo vuelve más ardiente y me lleva hacia
él para que yo sea consciente de su erección.

443

Por un segundo, en mi mente cabe la posibilidad de que esto pase a más,


sin embargo, Aidan muerde mi labio ejerciendo un poco de fuerza y me
mantiene sujetada contra su erección hasta que algo logra enfadarlo.

277

—¡Fuck! —maldice y se aleja.

980
Me mantengo de pie a lado del lavabo y aprieto mis dientes, observándolo
en silencio. Los latidos de mi corazón vibran mi pecho y bajo con discreción
la orilla de mi vestido.

130

No entiendo su actitud, tampoco puedo intuirlo ni mucho menos me


molesto en preguntarle. Sé que habrá una brecha de incomodidad cuando
uno de los diga algo. Lo que hago es dejar que el eco de la música qué hay
afuera llegue al interior del baño, siendo el único sonido entre nosotros.

12

—Me siento mal —murmura sin mirarme—. Estoy muy tomado, no sé lo que
hago. Lo siento.

863

La culpabilidad llega a mí porque no debí seguirle, pero la realidad es que


yo quería continuar hasta donde fuera posible.

222

«Mierda», pienso.

76

—Descuida. No me ha molestado.

252

Echa una risa y, a diferencia de antes, se atreve a verme directamente a los


ojos.

—No sabes lo que dices.

41

—Bueno, no soy yo quien se ha bebido casi todas las botellas.

272
Eleva sus cejas y asiente, aceptando que ha perdido por esta ocasión.
Camina hacia mí y me altero, pero su objetivo es diferente, estira su brazo
por detrás de mí y coge la botella que ha dejado adentro del lavabo, le da
un trago y sale.

751

Me acomodo el vestido y mojo mis manos para salir después, él me espera


afuera y, sin decir algo, comenzamos a caminar. Doblamos el pasillo con la
intención de ir hacia la zona y mis nervios despiertan cuando Liam se
planta frente a nosotros.

190

—Didi —pronuncia—, ¿dónde está Luca y Alessa?

67

—Se han ido a bailar.

—No los encuentro y ninguno responde su celular —Mira de reojo a Aidan y


luego detrás de nosotros—. ¿A dónde te has metido?

209

—Haré una llamada —el mayor nos interrumpe y se dirige a mí—Lo mejor es
que me vaya, ya no aguanto.

232

No logro despedirme, él prefiere irse antes de que diga algo.

189

-
—¿Saldrás? ¿O por qué estás tan arreglada? —Luca me pregunta.

59

—No, me he despertado desde hace dos horas para ir a comprar el


desayuno con papá, a todo esto, ¿crees que lo haya notado? —susurro
hacia Luca. Él traga la mordida que le ha dado a su emparedado.

21

—No lo sé —responde en el mismo tono—Alessa sigue sin despertar, ¿te


aseguraste de que respirara?

410

—Lo hace —aseguro. Saco la leche del refrigerados y me acerco a mi


hermano—. Te desapareciste con esas dos chicas, ¿qué hicieron?

140

Luca se encoge de hombros.

22

—Sólo sé algo, y es que una de ellas me besó... ¿o fueron las dos?

1.1K

Arrugo mi entrecejo y me siento celosa. No me gusta que toquen a mis


hermanos.

347

—Es incómodo —musito—. ¿Si sabes que fueron las chicas de Aidan?

132

—Sí, lo recordé luego de disfrutar el beso —Sonríe—. Quizás esté mal, pero
terminé enviciándome con los shot flameados, sólo vi como la pelirroja los
bebía sin apagarle la flama.

245

—Sabía que debía cuidarte.


—Ajám... A todos esto, ¿dónde estabas tú y Aidan? —inquiere.

503

—Lo ayudaba, tomó mucho.

339

Luca intenta recriminarme algo, pero otra cosa llega a su cabeza.

—¡Oh, a quien vi irse fue a Alessa con Borris!

541

—¿Borris?

—Sí, el rubio que tiene tatuajes se quedó con nosotros y luego se fue a
hablar por celular. Perdí de vista a Alessa, tengo el presentimiento de que
quiso voltear a Borris.

368

—¿Voltear?

21

—Sí, como una tortilla en una estufa. —Asiente y le da otra mordida a su


emparedado.

447

Me quedo pensando por un momento y llego a la conclusión de que algo ha


ocurrido entre esos dos, no sé de qué manera, pero ocurrió. Así que apenas
despertando le tendría que interrogar, no se escapa hasta que me dé
detalles y me cuente si vio algo más entre mi hermano y las amigas de
Aidan.

28

El timbre de la casa suena y miro a Luca.


Papa y mamá se encuentran en el patio desayunando, Alessa y Ruel están
durmiendo, y Liam no ha bajado de la habitación.

230

—Ha de ser Aidan.

168

—¿Aidan? —Alzo la voz, preocupada.

184

—Sí, me he quedado con el celular de su amiga la pelirroja. No preguntes


cómo es que lo tengo.

418

Luca deja de comer y salé de la cocina, yo trago saliva, sintiendo un gran


nudo formarse en mi garganta.

28

—Bueno días —Liam saluda con una sonrisa, entrando a la cocina—. ¿Sabes
dónde están tu madre?

59

—No, pero ven. —Lo sujeto del brazo.

111

—¿Qué ocurre? —ríe—Lo que pasa es que mi madre quiere hablar con la
tuya, ¿podemos buscarla? Es que necesito salir.

16

—Claro —asiento y salgo con Liam, aunque lo que quiero evitar se presenta
apenas dejo la cocina.

31

—Bicho —saluda como si nada hubiese pasado. Mira al chico.

611
—Buenos días, Aidan. Parece que no tienes resaca. —Liam le dice.

114

—Hey. En realidad, estoy muriendo por dentro —sonríe falsamente.

166

—Alessa estará igual o peor —Luca recuerda—¿Y tus amigos como están?

Aidan entrecierra los ojos.

—Sobre eso... Diane, ¿podemos hablar?

748

Ay, Dios.

76

—Apenas desayunaré —digo en un hilo de voz.

43

—Será rápido.

38

—No creo que me dejen.

348

—¿En serio?

11

Creo que es el momento exacto para fingir un desmayo.

347

—¿Aidan? —la voz de papa suena.

273

—Oh, señor Beckinsale —él pasa a un lado de Luca—. Buen día, perdón por
llegar sin avisar.
—Descuida —Asiente—Es un gusto tenerte en casa.

102

«No pensarías lo mismo», mi subconsciente canturrea.

381

—¿Y la señora Hasley?

511

—Está atrás, estamos desayunando y al mismo tiempo está atendiendo


algo de su trabajo por videollamada. Venía por un aderezo.

14

—Mi madre quiere comunicarse con ella —Liam le informa a mi papá.

26

—Le haré saber apenas termine.

—Gracias, señor Harry.

—No es nada. Bien, iré a la cocina antes que empiece a gritar por su
aderezo —murmura burlón.

272

Aidan da un paso hacia adelante y mi boca se abre para decirle algo. No


pasa.

—Disculpe —lo llama—, quería saber si le da permiso a Didi de ir a


desayunar.

974

No, no, no.

98
Él frunce su ceño y desvía sus ojos hacia mí.

95

—Con Alessa y Liam —agrego, apretando el brazo del chico para que no
vaya a decir nada—. Vamos a desayunar algo ligero, ya sé que compraste
comida, pero he olvidado decírtelo antes, llevaríamos a Luca, pero dice que
no tiene ganas, ¿verdad?

210

Volteo a mi hermano y capta mi mentira.

46

—Estoy derrotado, tengo mucho que estudiar para mi examen de francés e


italiano.

379

El semblante de papá se relaja.

22

—¿Ya despertó Alessandra?

—Ya, sólo está maquillándose.

73

Él asiente.

—Bueno. Pueden ir, sólo no lleguen tarde porque saldremos todos juntos,
iremos al museo nocturno, ¿no? —me cuestiona.

49

—Sí, lo recuerdo.

—Voy por el aderezo, espérame un momento para que le avises a tu madre.


Todos se quedan en silencio y cuando la puerta de la cocina se cierra, me
giro hacia Aidan quien tiene un gesto de pocos amigos. Está molesto.

613

—Espérenme, regreso y les explico —susurro. Escucho que papá regresa a


la sala y camino con él hacia el patio.

—Cariño —mamá me saluda con una sonrisa. Su portátil ya está cerrado.

311

—Vengo a decirte que saldré con Liam, Alesa y Aidan a desayunar. Papá ya
me ha dado permiso y quería saber si estás de acuerdo.

146

—Por supuesto. —Sus ojos se mantiene sobre los míos y le hago una
pequeña seña con ellos para que pueda entender que la presencia de papá
me impide decir algo más. Ella lo capa y se dirige a la mesa—. Amor, ¿por
qué no me trajiste la ranch?

599

—Creí que te gustaba más esta —dice inocente.

434

—Pero para esta comida combina mejor la ranch, al menos a mí me gusta


así.

66

—Voy por tu ranch —bufa rendido y se pone de pie.

589

Cuando ya no está en nuestra área, me inclino hacia mamá.

5
—No irá Alessa, está dormida en mi habitación, ¿puedes cubrirme con ello?
No me iba a dejar ir a solas con Aidan después de todo lo que su tío platicó
sobre él frente a papá.

616

Ella se ríe.

—Deja que se lo olvide, ya le expliqué que André suele exagerar algunas


cosas. Es normal que papá oso intente proteger a su única hija.

458

—Y que lo entiendo, pero debería relajarse.

—Ya viene —canturrea—. Cuídate, cariño. Recuerdo que saldremos más


tarde.

74

—¡Lo sé! ¡Los amo!

10

Papá me abre la puerta y le agradezco. Camino hacia los chicos y tomo del
brazo a Luca para llevarlo un poco al fondo de la casa.

—Procura que Alessa no salga de la habitación y le explicas que si papá la


ve en casa va a enojarse duramente conmigo.

50

—Bien. Estoy entendiendo.

52

—Necesito que vayas al patio y hagas que papá no venga a despedirnos


porque se dará cuenta, ¿puedes?
—Simplemente pudiste huir y ya... —Luca farfulla y se aleja.

81

Suspiro.

—Gracias por no hablar —me dirijo a Liam—, ¿podemos quedar de acuerdo


a qué hora regresaremos a la casa? Tenemos que llegar juntos, de Alessa
me encargo yo.

143

Él ríe con gracia y niega.

—Eres una máquina de mentiras, Didi —murmura—. A las tres de la tarde.

272

—¿Qué? Es mucho tiempo —mascullo.

—Yo te he ayudado, ahora tú hazlo conmigo. Tengo cosas que... hacer —Me
guiña un ojo y mira su celular—. Mi transporte ha llegado.

323

Tomo una bocana de aire y volteo hacia Aidan.

—Podemos irnos.

39

—Ok.

659

Sin esperarme, él sale de la casa. Cojo sólo mi celular y la cartera para luego
alcanzarlo. Visualizo a Liam retirarse, Aidan saca las llaves de su auto y me
avisa que ya está abierto, estoy nerviosa, al igual que incómoda. No sé si
recuerde lo que ha ocurrido, tampoco si la plática se trata de eso u otra
cosa.

31

—¿Qué fue todo eso? —demanda—. Era más fácil esperar su respuesta, la
cual iba a ser afirmativa.

74

—Eso crees tú —me burlo.

13

—¿Ahora tu padre me odia? ¿Por qué? ¿Hice algo malo?

299

«Sí, pero él no lo sabe»

189

—No, luego te lo informo.

Pone los ojos en blanco.

—¿De verdad no has desayunado?

—Noup —niego—. Apenas me iba a preparar un licuado.

30

—¿Quieres un licuado?

64

—Síp.

14

—¿De qué?

47
—Fresa con avena.

401

—Genial. —Se ríe.

43

El recorrido se hace rápido y aparca cerca de un parque que tiene locales a


su alrededor, nos bajamos en silencio y lo sigo hasta un pequeño puesto de
licuados. Me cruzo de brazos y lo escucho pedir, el aire se comienza a
volver fresco. Pronto llegaría invierno, la época favorita de tía Ellen, Luca y
mía.

434

Giro sobre mis talones y miro alrededor, algunas personas pasean a sus
mascotas mientras otras cuidan a sus niños o haces las dos cosas a la vez.
Eso me recuerdo a los momentos en que mi abuela solía llevarnos a Luca y
a mí al parque que queda cerca de la casa de Londres.

254

—Diane.

134

Me volteo y Aidan me extiende el vaso, le agradezco en voz baja y lo cojo.


Observo que paga con un billete y le dice algo a la chica que lo atiende, ella
se ríe. Me he dado cuenta de que su actitud es coqueta por naturaleza, lo
cual puede ser una desventaja para otros.

379

Avanzo sobre el césped para ir al fondo del parque para sentarnos y me


alcanza minutos después. Le doy un sorbo a la pajilla.

—Estaba pensando —dice.

77
—¿Sobre? —lo miro.

—¿Por qué Diane?

417

Pienso mi respuesta antes de contestar.

—Es el segundo nombre de mamá —pauso—. En su juventud, a ella no le


gustaba, pero eso cambió cuando conoció a papá.

1.1K

Me mira, comprendiendo mis palabras.

—Él comenzó a llamarla así —declara.

317

—Sí, la enseñó a amarse, a querer todo lo que odiaba de ella. —Sonrío y


prosigo—. Su amor y agradecimiento por él lo demostró llamándome por
su segundo nombre. Papá amó su decisión.

866

Aidan junta sus cejas.

—¿Y te gusta?

14

—Mucho. Es bonito, ¿no crees? —le pregunto, mi voz suena baja.

181

Rompe nuestro contacto visual y su mirada viaja al frente.

—Supongo. —Se encoge de hombros.


—¿Supongo? —incrédula repito.

Espero una respuesta, sin embargo, guarda silencio. Al parecer, no dirá


nada. Me desanimo un poco al no obtener otra cosa de su parte y prefiero
ignorarlo, dejando pasar a otro plano su falta de recurso paraverbal.

26

Retomo mi licuado y juego con la pajilla. Escucho como suspira.

—Sí, es lindo —dice en un tono serio—. Me agrada.

464

Lo atisbo por el rabillo del ojo y una sonrisa se asoma en mi rostro.

—Pero parece que te gusta más decirme Bicho.

150

—¿Me reprochas?

—Justifícalo.

14

Bufa y desvía su vista hacia la mía.

—Tú me dices Theo, es justo que yo te tenga un apodo.

150

—Pero Theo es nombre de un modelo, te puse así porque siempre he


pensado que tienes la cara de uno —admito—. Tú me has puesto Bicho
porque...

524
No dice nada.

16

Aidan puede parecer alguien sociable que puede hablar sin cansarse, pero
cuando la escena se vuelve de dos personas con temas un poco personales,
parece ser alguien de pocas palabras que no le interesa explicar lo que
piensa o siente. Y eso me pone mal de alguna forma.

234

Sé que no va a explicarme la razón por la cual ha decidido llamarme Bicho,


así que prefiero ser directa.

46

—¿De qué querías hablar?

89

Él carraspea, acomodando los anillos su mano. Ese anillo. Ahora no solo me


atormentará el de la promesa, también lo hará ese plateado grande.

728

—Creo que Alessa se metió con Borris. La verdad es que no sé si él y Aitor


me ocultando algo más porque a Borris no le gustan las mujeres, tiene años
que no se mete con ninguna, me niego a creerlo-

426

—Lo hizo —interrumpo—Luca me ha dicho que los vio irse a los dos.

—¿Y Aitor?

21

—Estaba hablando por teléfono, ¿por qué los cuidas?

12

El niega.
—Sólo me preocupan. Eso es todo.

14

—No lo creo —me río—. Te gusta tener todo bajo control y dominar las
situaciones, eso incluye a tus amigos, ¿por qué no los dejas hacer lo que
quieran con su vida? Si Borris se metió con Alessa, es problema suyo. No
entiendo la necesidad de cuidarle hasta sus gustos... o cuidar la relación de
Aitor.

558

—¿Ahora me das una charla de consejería?

188

—¿Tanto te cuesta aceptarlo?

89

—¿Te gusta molestarme?

153

—¿Odias perder?

241

Él sonríe.

—Jamás he tenido una derrota.

474

Su insistencia me pone mal, comienza a alterarme y conozco el resultado


cuando esto pasa.

—Claaaro —ironizo.

—¿Por qué tan a la defensiva?


—Debería de estarlo, ¿no?

—Ah, es decir que hay una razón.

48

—Al perecer.

—¿Y cuál es?

15

—Olvídalo. —Sacudo mi cabeza.

—Uh-huh.

258

Aprieto mis dientes y me fijo que mi respiración está un poco acelerada.

—Diane-

—No tienes ni una idea de lo que sucedió en el baño, ¿cierto?

575

Aidan se mantiene inmóvil, observo como su manzana de adán se eleva y


vuelve a bajar. No dice nada, simplemente cierra los ojos y agacha la
cabeza. Me siento pésima.

322

—Es lo que temía. No lo recuerdas —declaro.

128

—No.

378
—Supongo que está bien.

59

—Joder.

120

El sonido exterior es quien nos acompaña en esta terrible situación. Aidan


tiene un gesto como si estuviera peleando con él mismo en su interior,
arrastro mis ojos hacia otro lado que no sea su anatomía.

10

Hice mal en besarle. En seguirle. En entrar al baño. Hice mal en permitir


que esto continuara. Sé que soy la culpable porque él estaba tomado y
ahora tengo unas inmensas ganas de llorar.

562

—Fui yo quien te besó, no debí hacerlo —muerdo mis labios, intentando


guardar mi temor—. No estabas en tus cinco sentidos y lo hice.

75

—Tranquila.

24

—No puedo estarlo. —Mis cejas se juntan—. Hice mal.

11

Él suspira.

—Lo recuerdo —afirma—, pero lo mejor es fingir que no.

1K

Mi respiración se detiene y conecto mi mirada con la suya.

—¿Por qué?
Se queda en silencio durante unos segundos y frunce su ceño.

—Porque lo disfruté —se ríe de mala gana—y eso no está bien.

1K

—¿Tan malo es? No entiendo, ¿estabas consciente?

37

—Estaba borracho, demasiado, pero no logré perderme como quería


hacerlo al inicio. Lo recuerdo, Diane. Todo. Desde el beso hasta mi erección
—admite sin pena—. Si te digo que lo mejor es fingir que no pasó, no es
porque haya sido malo. Te lo repito, lo disfruté y me gustó.

650

—¿Entonces?

Él se pone de pie y se inclina frente a mi rostro.

26

—Porque sé la clase de persona que soy y tú no mereces ni una mísera


parte de mí —mira mis labios para luego mantener sus ojos sobre los
míos—. Lo digo a tu favor.

1.2K

—No te pido algo serio.

651

Su semblante serio cambia a un ceño fruncido.

85

—Cuida tus palabras.

301

—Y tú tus acciones.
—Diane —sentencia enojado—, respeto mucho a tu familia. Te respeto a ti
sobre todas las cosas, no me gustaría que las cosas salgan mal por un
simple error, le tengo un gran aprecio a tu papá, a Luca y a tu mamá aún
más. Te conocí desde que tenías trece años, y eso se me hace algo
incómodo, me siento abochornado por lo de ayer.

669

Muerdo mis labios y asiento. Eso ha sido un gran rechazo con respeto.

485

—No podemos repetirlo.

101

Sus palabras dolerían, pero ha admitido que lo gustó lo de ayer por la


noche. Aidan se irgue y mete las manos a los bolsillos de su pantalón.

85

—Te digo Bicho porque en arquitectura la palabra en término femenino, es


una escultura que representa a un ser fantástico. Normalmente es mitad
mujer y mitad animal espiritual, pero es alguien único que se considera
arte... también porque eres simple y bonita como una catarina.

2.4K

Menea su cabeza para esparcir sus rulos y se aleja, dirigiéndose a un puesto


de helados.

91

No sé por cuánto tiempo podríamos contenernos porque, después de todo,


a pesar de ser personas racionales; mayormente las ganas y el deseo te
ciegan. Es eso, o hasta que uno de los dos dijéramos adiós por definitivo.
❥ Londres y Georgia
Aidan

129

—¡Puta madre! —maldigo, apretándome el dedo.

637

—¿Ahora qué te pasó? —María pregunta, acercándose.

457

—Me corté con la puta lata de atún —le digo—. Qué imbécil, ¿quién
demonios se corta con una puta lata de atún?

1.1K

—Evidentemente tú —se ríe.

131

—Joder...

10

—Tienes una boca muy sucia. Deja de decir palabrotas, no entiendo cómo
es que eres uno de los mejores ponentes, si no te conociera diría que eres
un completo cerdo que no conoce la decencia, pero no me queda a mí
decírtelo.

323

La miro mal y le doy la espalda, yendo hacia el lavabo para enjuagarme el


dedo. Busco entre los cajones una servilleta y la envuelvo alrededor de mi
dedo. La herida es pequeña, no es lo suficiente grande para que pueda
morir de una hemorragia.
—A todo esto, ¿comerás atún?

31

Me vuelvo hacia ella y paso la lengua sobre mi labio inferior.

141

—Iba —corrijo—, se me han quitado las ganas. Pediré algo de comer.

63

—Eres un caso perdido en la cocina, ¿eh?

172

—Sé hacerme unos huevos estrellados sin que me queme el aceite —


menciono—. Oye, que no soy un chef, soy investigador. Apenas sé
diferenciar el perejil y cilantro-

862

—¿Seguro? —me interrumpe.

—Bueno, no sé diferenciarlos, pero soy mejor en otras cosas que no sea la


cocina —le guiño un ojo—. Y muchas personas lo dicen.

546

—Qué horror contigo.

36

—¿Qué? No dije ninguna mentira.

—Eres un cerdo —gruñe.

92

La observo irse al sillón. María acomoda los cojines y aplana el lugar con
sus manos, hace a un lado su bolso para finalmente tomar asiento,
dejándose caer de manera tan delicada. Sonrío con gracia, pareciéndome
chistosa su manera de actuar. Cualquier pensaría que es una chica
superficial, que ama la imagen, sobre todo el dinero y que tiene toques de
doncella... Lo último es cierto. Es una reina en todos los aspectos, alguien
muy consentida, pero que, sin duda alguna, tiene un gran valor como
persona. No solo es mi compañera de trabajo, es mi amiga y tiene un lugar
especial en mi negro y mujeriego corazón.

920

En serio.

122

María Bonachera es la mujer con la que posiblemente podría pasar el resto


de mi vida. No me molestaría ser su compañero y confidente. Si al final no
encuentro lo que quiero, sellaría mi promesa del anillo junto a ella. No me
incomoda la idea y tampoco perdería.

1.6K

Cualquier ser que sea elegido por María, sería muy afortunado de tener a
alguien tan inteligente a su lado. Tan fuerte, decidida, ingeniosa, valiente y
audaz como ella.

445

Aitor dice que estoy enamorado, mientras Becca piensa que hablo de esa
forma para que su papá no me corra del trabajo. Yo digo que simplemente
reconozco cuando alguien es brillante y genial, no me importa su puesto ni
el mío, en realidad, nunca me ha gustado hacerles la barba a las personas
para caer bien.

238

O me aceptan o se van a la mierda.

986

Eso lo aprendí de la peor manera, y ahora es mi lema. No quiero encajar, no


quiero cambiar y tampoco quiero hacer lo que la gente cree que está bien o
mal. Sólo disfruto, disfruto cada momento hasta no poder más. Hasta
sentir o hasta olvidar.

856

Recojo la lata de atún y la tiro al cesto de basura.

93

—Púdrete —escupo.

426

Camino de vuelta a la sala y cojo el teléfono para pedir algo de comer. Lo


que sea está bien, sólo necesito calmar mi estomago que comienza a rugir
y me enferma no poder controlar la situación. Es horrible que el hambre
llegue a controlar tu estado de humor.

338

Mientras hablo con la chica al otro lado de la línea, María juguetea con mis
dedos, quitándome los anillos e intentando ponerme los suyos, los cuales
ni siquiera llegan a la mitad. Su mano es delgada a comparación de la mía.

643

Cuelgo la llamada y me siento a lado de ella, me da una mirada maliciosa.


Se la devuelvo.

28

—Me encanta tu anillo de promesa —dice de manera casual.

464

—A mí el tuyo. Combinan.

671

—¿Por qué será? —Rueda los ojos—. Papá dice que tienes ponencia la
próxima semana, ¿estás enterado?

10
—Por supuesto, el jueves a las once de la mañana en Georgia, viajaré el
martes, supongo que vendrás conmigo ¿o acaso te quedarás con tus
amiguitos?

344

—Eres un celoso de lo peor —se burla—. Mi padre me quiere allá, así que la
respuesta es sí.

258

—Me alegro, odio viajar solo en los aviones. Odio los aeropuertos.

108

—Tranquilo, te apretaré la mano para que no temas.

369

—¿Qué sería de mí sin ti?

164

—Extinguirte, y eso sería horrible para la humanidad, ¿quedarnos sin Aidan


Howland? ¡Qué desgracia!

1.2K

La empujo con una de mis manos, pero la vuelvo a tomar para acercarla a
mí, envolviéndola en un abrazo. Ella recuesta su cabeza sobre mi pecho y
cierro mis ojos, disfrutando del sonido que hace el ventilador de techo.

600

Ambos nos quedamos en silencio y el vago recuerdo de cómo fue que nos
volvimos casi como confidentes regresa a mi mente. Aun puedo escuchar
su voz cortada y como sus ojos se cristalizaban cuando me contaba cada
parte de la historia. No era María Bonachera la invencible que hoy en día
conozco, era una María completamente rota que alguna vez el amor la
decepcionó a una edad muy temprana.

466
Iba a casarse. Un vestido grande, blanco y brilloso, como una princesa de
aquellos cuentos.

810

Se acababa de graduar cuando decidió comprometerse, ya tenían casi todo


pagado y ella tenía una gran ilusión, descubrió que le era infiel su
prometido, y fue ella quien decidió romper, diciéndole que no quería
casarse con alguien que no le podía prometer fidelidad en ninguno de los
aspectos. El chico le dijo que no podía hacer eso porque ya tenían todo
pagado y que su padre, Eduardo Bonachera, no lo iba a permitir. Él fue a
excusarse con el señor, creyendo que podría remediar algo mientras le
echaba la culpa a ella, dejándola mal frente a todos.

417

El señor Eduardo no lo aceptó, lo corrió de la mejor manera: Mi hija es una


reina, no hace absolutamente nada en casa. Siempre la he consentido. Si la
querías sacar de aquí, tenías que darle lo mismo que yo, está
acostumbrada a cosas buenas y creo que tú no tienes ninguna de ellas. Así
que el compromiso se rompe aquí.

841

María no cree en el amor, y su padre tiene mis respetos.

414

Toda la razón. A veces no es bueno sacar de la comodidad a tu pareja para


darle sobras, a menos que esté de acuerdo. Hoy en día las personas
buscamos superarnos y tener una estabilidad en cualquier ámbito. Al
menos, yo sí.

289

—¿Tienes sueño? —le pregunto, abriendo mis ojos.

20

—Un poco —balbucea.


—Ve a mi recamara si quieres, iré por algo a recepción y esperaré mi
almuerzo.

160

—No —niega, alejándose de mí—. Mejor me iré al hotel, necesito ver unos
asuntos y ocupar mi cabeza en algo más que no sea en los problemas de la
empresa.

107

—Se va a solucionar, Tesoro —animo—Lo mejor es que descanses tu mente


para que puedas pensar mejor después-

900

—Aidan —me interrumpe, pero lo hago también.

—María —sentencio—, ve a dormir a mi recamara. No lo repetiré. Te evitas


de pedir un transporte privado, prefiero llevarte yo, no es ninguna molestia
para mí. Haces que quiera llevarte a mi cama y ponerle llave a la puerta.

302

—Eso es secuestro —bromea.

15

—Y lo haré si sigues insistiendo.

20

—Ok —se rinde—. Espero que tú también me hagas caso cuando te digo
que te quedes a dormir en mi casa cuando ya estás muy ebrio, te gusta
jugar a la velocidad en tu auto por las calles de California y retando a la
muerte.

613

—Sí, ajá —me pongo de pie —. Yo digo que no es momento para echarme
en cara mis malas acciones y tome como buenas las que estoy haciendo
ahora. Así que ve a dormir y yo regreso en unos minutos, prometo no
molestarte. Yo te llevo en la noche, ¿bien?

13

—Eres mi mal —chilla, quejándose.

91

Ella coge su bolso y camina hasta mi recamara, dándome una última


mirada antes de entrar. Echo un suspiro y busco mis llaves del
departamento. Voy a comprar alguna fritura para no caer en la demencia
que comienza a provocar el hambre.

79

96

El cinco de diciembre se acerca y no la pasaré con mi familia, así que


tendría que adelantar el ramo de flores que abuela siempre pone en
memoria de mi padre. El trabajo está jodiéndome otro año.

3K

Detengo el coche en semáforo rojo y cambio de canción. Detesto


demasiado la electrónica de estos tiempos, se ha vuelto pesada y estúpida.
No debería de criticar porque me siento como un señor de treinta años (los
cuales todavía me faltan un par de años para cumplir) que hablan mal de lo
que hoy en día está de moda.

269

Joder.

19
Comienzo por entrar en esa etapa. Qué miedo.

379

A mi lado derecho, veo esa silueta que me ha estado jodiendo los últimos
días. Pongo mis intermitentes y hago seña que me voy a orillar, intento
aparcar frente a ella para captar su atención. ¿Qué decir? Lo logro, obvio.

357

—¿Qué haces aquí? —le grito.

Arruga su frente y se acerca.

—Vine a cambiar unos boletos porque Alessa se confundió de fecha —


explica—. ¿Acaso me sigues?

238

—Eso es lo que deseas —siseo—. ¿Ya se va?

131

—En realidad, nos vamos.

230

Mi ceño se frunce.

—¿Nos?

171

—Sí, cosas del trabajo. Soy adulta, por si no lo recuerdas, Theo.

202

—Ya. —Asiento—. ¿Vienen por ti o te subes?

196

Diane lo piensa y dibuja una sonrisa en su rostro.


—¿Me llevarás a mi casa?

11

—¿Debo ser más específico?

44

—Sí —ríe. Le quito el seguro a las puertas y ella sube—. Eres mi salvación,
estaba esperando bus, bicicleta o lo que viniera primera. Me duelen las
piernas.

147

—¿Qué? ¿Acaso papi no pudo traer a su princesa en carroza?

880

—No, no pudo —pestañea divertida—. Está viendo algo de su trabajo.

83

Continúo con mi recorrido hacia mi departamento, tengo que ir por unas


cosas, luego llevo a Diane y de último me dirijo a casa de Borris para poder
solucionar el problema de su grifo, le he dicho que llame a un plomero,
pero prefiere que lo arreglemos entre nosotros.

261

—¿Por eso regresará a Londres?

—No. Quien regresa soy yo junto a mi madre, Ruel, Alessa y su hermano, no


quieren que vaya sola, todavía no confían en mí como alguien
independiente. A parte, papá iniciará un caso aquí, por lo que se tendrá que
quedar junto a Luca.

431

Me sorprende lo que ha dicho por una sola cosa.

—¿Tu padre empezará a ejercer su profesión de nuevo en Australia?73


—Sólo por este caso, dice que le conviene. Aceptará si se le presenta otro,
él no pierde el tiempo en ningún lado, ama lo que hace y jamás dejará de
hacerlo.

97

—Me trae bellos recuerdos —carcajeo.

297

—Qué divertido, Aidan. —Diane pone los ojos en blanco—. Gracias a ese
pequeño problema, mis hermanos, el hermano de Alessa y ella creen que
eres un criminal con un expediente de cien hojas con delitos por perseguir.
¿No te da pena?

298

—Pena es robar —me hago la víctima—. Lo mío fue un pequeño tropiezo en


mi adolescencia, ahora sé que golpear a una persona con un casco de
cricket no está bien.

542

—Ahora vives con esa lección —finge lamento.

13

—Como un niño que está aprendiendo a caminar.

—Sí, claro —suspira—. ¿Por qué estás tomando otro rumbo?

11

—Porque te voy a secuestrar.

534

Escucho que se ríe.

—Mi sueño frustrado, ¡grrrr!


Lo último me obliga a dar una fuerte carcajada. La forma en que lo ha dicho
ha sido realmente divertida, esperaba mucho, pero no exactamente eso.

171

—Estás loca. —Niego con la cabeza—. Iré a mi departamento por unas


cosas, tengo trabajo y, al parecer, no eres la única que viajará. Tengo que
regresar a Estados Unidos por una ponencia, así que me iré preparando.

68

—¿Ponencia? ¿No hacías investigaciones?

—Estoy en ello, para eso debo hacer mi doctorado. Me faltan muchas cosas
por hacer en mi vida, tengo todo planeado.

84

—Controlador e inconformista, qué combinación más peculiar.

66

—Te faltó perfeccionista.

154

—Ugh, qué terrible.

—Ja, ja, ja —digo, aparcando en el estacionamiento—. Te sorprendería


saber que esos pequeños detalles me han llevado a lo que soy y en donde
estoy. No me arrepiento de nada, me gusta conseguir lo que quiero a como
dé lugar.

160

Apago el motor y desciendo, Diane también lo hace. Me fijo como se estira,


mirándome sobre el techo del auto. Va a decir algo.

—¿A ser un solterón borracho?


Maldita.

486

—Y exitoso.

80

—No lo negaste.

92

—Porque sé lo que soy, ¿para qué pelear con alguien de veinte años que no
sabe lo que quiere?

549

Empiezo a caminar a las escaleras y ella me alcanza, poniéndose a mi lado.

—De hecho, cumpliré veintidós en diciembre, y sé perfectamente lo que


quiero. Hablas como si tuvieras cincuenta años y ni siquiera alcanzas la
edad madura, ¿te gusta sentirte superior a los demás o cómo está eso?

451

—Me gusta sentirme y serlo.

170

—Eres demasiado vanidoso —gruñe.

32

Me encojo de hombros, importándome un bledo lo que ha dicho porque


estoy acostumbrado a que digas eso, porque si lo soy y no pienso admitirlo.
Saco las llaves de mi departamento y abro la puerta, permitiéndole el paso
a ella primero. Me mira con los ojos entrecerrados y pasa, meneando su
coleta de caballo, entro detrás de ella, cerrando con mi pie la puerta.

101
El olor de la veladora de canela que ha puesto María ayer por la tarde sigue
impregnado por todo el lugar. A veces me da dolor de cabeza tanta esencia
a mi alrededor.

215

Me dirijo a la cocina para sacar la jarra de agua y verter en un vaso. Mis ojos
se ciñen en el cuerpo de Diane, quien observa detenidamente cada detalle
que hay adentro de mi departamento, pasa sus dedos por cada figura de
cerámica que hay sobre el mueble de madera, sonrío al fijarme que intenta
hallar con su mirada hasta la cosa más diminuta en toda el área como si
fuese una niña pequeña en busca de algún tesoro.

416

—¿Ahora vas a fisgonear tú?

343

Ella se vuelve a mí.

—Estamos a mano.

22

Doy una risa.

—Uh-huh, claro que sí. —Ruedo los ojos y camino a mi recamara para
buscar lo que llevaré.

110

Tal vez me quede a dormir con Borris, o quizá con Darling, con cualquiera
de los dos me da igual, aunque disfrutaré más estando a lado de Darling,
obviamente.

458
Guardo la ropa en un pequeño maletín y me mentalizo que mañana tengo
que ir por María para ir a comprar los boletos. Igual debo estudiar para la
ponencia y reflexionar algunos pensamientos, o debería mejor afirmar la
información para no dudar y terminar improvisando, que lo hago bien, pero
luego no me siento bien conmigo mismo.

41

—Licenciado Howland —pronuncia a mis espaldas.

562

Me giro para verla inclinada en la mesita de noche.

—¿Qué?

—Por un momento creí que eras ingeniero.

41

—No, soy licenciado.

17

—Sí, ya vi, duh.

390

—Duh —la copio.

279

—Honores... —lee en voz alta—. ¿Fuiste el mejor de tu generación?

201

Aviento las cosas a la cama y me volteo hacia ella, suspirando.

21

—Sí, ¿quieres dejar de esculcar mis cosas?

239
—Estoy aburrida, y no sé mucho de ti. Lo único icónico que tengo en mi
cabeza es que fuiste cliente de mi padre.

202

—Joder, supéralo.

105

—¿Quieres decirme datos curiosos de ti?

28

—Eres castrosa, ¿lo sabes? Me caes mejor cuando te mantienes callada y


avergonzada.

662

La dejo parada en la habitación y vuelvo a la sala.

Los tacones de sus zapatos sobre el suelo de madera suenan por el


departamento, avisándome de que se está acercando.

60

—¿Avergonzada?

—Y nerviosa —agrego.

—¿Puedo agarra un vaso de agua? —cuestiona.

151

—Adelante. —Tomo asiento en el sillón y le escribo a Borris.

Llegará en una hora. Puta madre, odio con toda mi alma a la gente
impuntual, lo digo en serio, realmente no hay nada más que odie que
esperar. No soy una persona tolerante y no creo aprender a serlo. No, no y
no.

541

—¿Cuánto tiempo estarás en Londres? —pregunto, poniéndome de pie.

Diane bebe del vaso y hace una pausa.

27

—¿Dos semanas? Las suficientes para mantener el control en mi trabajo.


Debemos regresar para navidad, es mi cumpleaños y el de papá, a menos
que él viaje con Luca para esa fecha, todo depende de lo que me digan.

217

—Pero que es cierto —recuerdo. Me apoyo sobre el banco, quedando frente


a ella—. Tú y tu padre cumplen años el mismo día.

260

—No podemos celebrarlo por separado, es una tradición, ¿sabes?

66

—Me imagino. —Asiento—. Espero que no se arruine.

328

—Igual —da un trago a su vaso—. ¿Qué me cuentas de tu viaje a Estados


Unidos? ¿Te mantendrás ahí o pasarás las fechas navideñas con tu familia?

—Vivo aquí, prácticamente. Sólo viajo para las ponencias y mando los
artículos a revisión, tengo mucha ventaja en mi trabajo, no me quejo.
¿Cuándo partes tú?

—Mañana —confiesa.
Arqueo una ceja.

—¿Mañana? —dudo.

72

—Descuida, iba a decirte más tarde que este bicho castroso te dejaría en
paz por un tiempo.

242

—Qué considerada...

—¿Me harás videollamada para mi cumpleaños?

522

—Lo haré, pero para felicitar a tu padre, a ti quién te conoce —vacilo. Diane
se hace la ofendida.

869

—Si para el veinticinco de diciembre no tengo tus felicitaciones en mi


buzón, voy a incendiar tu departamento. Es una amenaza.

482

Riendo, me alejo del banco y voy por mis cosas a la cama, antes de salir, le
pongo seguro a la ventana y cierro las cortinas, dejo el maletín sobre el
sillón y repito mi acción pasada con el ventanal de la sala.

Me acerco a Diane que sigue observando las fotografías —las cuales


acomodó mi madre— que están sobre el mueble de madera. Ella gira su
rostro hacia mí.

—¿Quién es él?
Relamo mis labios.

—Mi abuelo, falleció hace ocho años.

462

Guarda silencio y regresa al frente.

—Él se parece mucho a ti. —Señala otra fotografía.

989

Suelto una pequeña risa, Diane me interroga con la mirada.

—Es mi papá, él murió seis meses después de que yo nací.

1.8K

—Ouch —murmura—. Eso es triste.

479

—Lo es —sonrío a medias—. ¿Ya nos vamos? Mira que tienes que hacer tus
maletas y yo tengo que ir a arreglar el desastre de mi amigo.

47

—¿Qué amigo?

—Borris, el pelinegro —indico.

49

—Oh, él.

—Sí, el que Alessa se robó esa noche.

44
Diane se mantiene en silencio, mirándome. Una sonrisa se dibuja en su
rostro y niega con gracia, esperando a que yo diga algo, pero no lo haré.
Está demasiado cerca de mí que no me deja pensar, ¿podemos volver a
hablar de mi padre? Eso me hace sentir menos nervioso.

202

Sus ojos que tiene un color entre lo perfecto e imperfecto me obligan a


mantener los míos sobre ellos.

511

—El último —musita.

813

Su voz es tan suave y terciopelada que en ese tono me hace pensar en


muchas cosas que no debería. Esto no es verdad.

287

—Sabes que no lo será —digo en el mismo tono.

951

Entreabre sus labios para decir algo más, pero no se lo permito, porque soy
yo quien la besa esta vez. Consciente, decidido, firme y con ganas.

2.7K

Es lento y suave. No tengo prisas de llevar esto a otro nivel y, al parecer, ella
tampoco.

343

Sujeto su cintura con mis manos y ella lleva las suyas a mi cabello,
entrelazando sus dedos por detrás de mi cabeza, al mismo tiempo que
juguetea con algunos de mis rizos. Ahora puedo sentir sus labios, la forma
en que mueve su lengua y la manera en que me besa, y a mí me gusta.

1.1K
Deslizo un mano hasta su cuello, rodeándolo, permitiéndome tener control
de la situación. Diane pone una mano sobre mi pecho y aprieta mi camisa,
que, para su desgracia, sé lo que significa. Sin soltarla, la llevo hacia atrás,
permitiéndome que la guíe y puedo sentir que le sube más el tono al beso.

708

Me siento en el sofá y ella se sube a mi regazo, quedando a horcajadas.


Sentirla sobre mí, haciéndome presión con el pantalón, me deja
completamente débil. Enredo su cabello alrededor de mi mano y hago su
cabeza hacia atrás, beso su cuello y bajo hacia su pecho, pasando la punta
de mi lengua en medio.

872

Escucho que suelta un suspiro.

67

Deslizo la otra mano por su abdomen hasta llegar al botón de su pantalón,


su mirada es capciosa, pero de deseo, lo cual me permite bajar más. Opto
por acostarla en el sofá para que pueda tener mejor acceso con mis dedos.
Pego mi frente a la suya para mirarla, quiero ver cada uno de sus gestos y
grabarme cada expresión que haga.

1.1K

Siento lo que he ocasionado y no puedo pensar en lo que fantástico que es


esto.

212

Antes de meter el primer dedo, le doy un beso, ahogando su gemido.


Repito mi acción y me dedico a mirar su rostro, cerciorándome de que haya
satisfacción y no algo diferente. Escuchar y verla me excita cada vez más.

573

—Aidan —dice, con la voz entrecortada.

234
Ahora, intento masturbarla con dos y echa su cabeza hacia atrás cuando
introduzco el segundo, sintiendo más placer.

487

Bajo mi boca a su oreja y muerdo su lóbulo, atrapando su arete entre mis


dientes. Aquello me recuerda cuando tenía el piercing en la lengua.

228

—Si me permites, puedo hacerte llorar de placer —le susurro—¿Hm?

1.4K

—A-ajá —titubea.

110

Sonrío sobre su piel.

33

Mi cabeza es un mundo, pero todo da vueltas en Diane, no tengo otra cosa


que no sea su imagen, su olor, sus gestos y los sonidos que hace. Estoy
malditamente eclipsado.

818

Saco mis dedos de ella y le indico que se alce un poco para que pueda tener
mejor acceso, sin embargo, hace todo lo contrario. Cierra sus piernas y me
aleja.

698

Wow, espera.

344

—¿Qué? —pregunto desconcertado.

100

—Se acabó el tiempo —dice, intentando recuperar el aliento.

945
Dime que es una puta broma. No es cierto.

551

—Es mentira. —Niego.

107

—Así me dejaste tú la noche anterior.

1.8K

Muerdo mis labios y una risa sin humor sale de mi boca.

15

—Fuck. —Maldigo, tallando mi rostro.

541

—Te lo mereces.

213

—Ok, ok, me lo merezco —admito—Pero... iré al baño.

470

—¿Para qué?

241

Cínica.

348

—Voy a terminar lo que tú iniciaste.

638

Sí, el significado de mis palabras es eso. Estoy jodidamente excitado y


tengo mi maldito pene duro, me incomoda y pronto comenzará a doler, así
que no pienso pasar por eso... o al menos no era lo que tenía planeado.

276

Las mejillas de Diane se ponen rojas y cubre sus ojos, sintiendo vergüenza.

303
Rendido, bufo y me inclino hacia adelante, cogiéndola del brazo para
atraerla junto a mí.

429

—Ven acá, deja de taparte la cara.

794

Sus ojos encuentran los míos y hago a un lado su cabello.

258

—¿No ibas al baño?

141

—Olvídalo —murmuro y vuelvo a besarla.


❥ Reuniones amargas
Diane

265

No he podido dormir.

502

Quise hacerlo de camino a Londres, pero los nervios me invadían cada que
recordaba que tenía una reunión, una muy importante de la cual —se
suponía— no debía preocuparme hasta que estuviera de vuelta.

218

Mi boca se encuentra seca y siento que seré incapaz de abrir la boca apenas
esté frente a la señora Boyne. Hago mi mejor intento para que las manos no
me tiemblen, y aunque lo logro por un momento, sé que no será por mucho
tiempo.

67

Algunas de las personas de la editorial me reciben con una sonrisa. Entro a


la sala de reuniones, y mis detengo en seco.

14

—La famosa Diane Beckinsale.

386

Mis cejas se alzan y contengo mi respiración.

—¿Ismael? —pregunto. Lo cual es muy tonto porque sé perfectamente que


es él.

216

—Eugéne —replica—, han preferido llamarme así para no confundirse con


el otro Ismael.
381

Arrugo mi nariz.

—Eugéne no me gusta.

182

«Pensaste en voz altaaaa.»

373

A él parece no molestarle.

—Tampoco a mí —se ríe.

96

Cierro la puerta con mi cadera y dejo mis cosas sobre la mesa. Puedo sentir
su mirada sobre mí.

21

—Te llamaré Ismael, al menos yo no tengo problemas porque a Ismael


Jennsen le digo Jennsen.

44

Ismael se pone de pie, echando un suspiro.

—Puede ser —piensa—, pero si es el único método que tienes para que tu
cabeza no explote en el intento de no confundirte, entonces lo acepto.

Sonrío a medias.

—Qué considerado —vacilo.

5
Por un momento, la imagen de Aidan diciendo lo mismo que he dicho,
aparece como si mi cerebro grabara todo, desde su tono de voz hasta la
forma en que pone los ojos en blanco.

852

Saco unas hojas de mi folder y les reviso.

—¿Te ayudo en algo? —él se ofrece.

11

—¿Estarás aquí para ver cómo me destrozan? —junto mis cejas,


preocupado—. La señora Boyne puede llegar a ser un poco cruel.

30

Él abre los ojos, expectante.

—¡No! ¡Qué va! —dice en un tono irónico y pone un gesto serio—. Clarissa
Boyne es sinónimo de crueldad.

94

—¡Shhh! Aquí todo tiene oídos, aparentemente.

—De acuerdo, Jolie —susurra.

496

Mi mirada se hace determinante y una pequeña sonrisa se dibuja en mi


rostro, él me copia. Sé lo que significa, lo he investigado en internet y no
fue tan difícil, con tan sólo poner "Jolie en francés" me ha arrojado la
respuesta al inicio de la página.

232

—Gracias por decirme bonita.


504

«Volviste a pensar en voz altaaaa.»

413

Sus ojos se mantienen sobre mí y puedo ver ese pequeño rubor sobre sus
mejillas, haciéndolo lucir adorable.

751

—No es nada.

39

Ismael rompe nuestro contacto visual y me ayuda con mis cosas, revisa los
manuscritos impresos que tengo a un lado para poder darles una ojeada
sin molestarse en ver si hay algún error. Sé lo que hace. Distraerse.

A través de la pantalla lucía guapo y simpático, pero en persona lo es aún


más. Tiene un porte muy impecable y formal, por un momento me
recuerda a Liam.

415

La puerta se abre y la señora Boyne entra junto a Jennsen, quien, al verme,


me regala una sonrisa descarada.

112

—Te extrañé tanto —dice, abrazándome—. Espero que tu madre lo esté


superando.

268

—Lo intenta —hago una mueca con mis labios.

—Ya vienen —anuncia la mujer, dejando la puerta abierta.

5
Mi celular vibra sobre mi agenda.

15

—¿Theo? —Jennsen arquea una ceja hacia mí, pasándomelo mientras le


echa un vistazo a la pantalla.

771

Lo tomo y ruedo los ojos al notar su tono malvado.

9:00 horas.

Es un mensaje.

"Suerte en tu reunión"

1.5K

Mi corazón brinca de la emoción con tan solo leer esas cuatro palabras, y
me siento como una principiante enamorada a la cual su platónico se le ha
confesado.

490

«No estás tan lejos», recuerda mi subconsciente.

215

—Pareces tomate —Jennse se burla, codeándome—. Sea lo que te haya


dicho, dile que no es momento de mensajes sexuales.

757

—¡Eres molesto! —chillo, alejándolo con una mano. Él sólo da una risotada.

32
Aidan

347

—Se supone que es una cena sólo entre amigos.

304

Suspiro con pesadez y acomodo con mi mano libre el cuello de mi camisa,


mirándome en el reflejo del espejo.

13

—María es mi amiga, y también de Aitor y Borris —gruño—. Qué pesada te


pones cuando quieres, eh.

205

—Sí, pero no es mi amiga —Sue dice al otro lado de la línea telefónica—, y


por si no lo has notado, la cena la he planteado yo. No Aitor, ni Borris, ni
mucho menos tú.

517

—No la dejaré sola.

52

—Ay, mira que me importa —finge lamento.

570

Pongo los ojos en blanco, a pesar de que no me esté viendo.

—Sue, es nuestro último día aquí.

17

—¿Entonces? La verás por los consiguientes días cuando se vayan. Déjala


en ese hotel de cinco estrellas mientras llora su soledad en un jacuzzi más
grande que mi habitación y bebe del vino más fino de Australia.
No puedo evitar echar una risotada. Sé que ha de estar con el ceño fruncido
y mirando un objeto de manera asesina imaginándose que soy yo.

90

—¿Puede dejar de soltar tu frustración en María?

147

—No estoy frustrada —replica.

—¿Ah no?

—No —dice firme. Escucho un tintineo de llaves.

—¿Segura?

Ella resopla.

—Tengo algo que decirles a todos y no me agrada la idea de que alguien


que no conozco por completo esté presente —admite—. Tú sabes que
desconfío mucho en las personas. Aceptar a Darling fue un desastre y
todavía siento que no puedo hablar tan abiertamente delante de ella.

594

Me quedo en silencio.

Relamo mis labios y me siento a la orilla de la cama, repiqueteando mis


dedos sobre mi rodilla.

13
Por lo visto, su inseguridad sigue siendo un gran problema, desde la
adolescencia lo ha sido. Yo lo sé y Aitor también, Sue no confía en las
personas y si alguien se llega a añadir a su círculo social, se vuelve un
constante episodio de quejas y peleas con nosotros. A ella, en realidad, le
desgrada el mundo, y puede ser que su propia existencia también.

924

He tratado de entenderla, pero es difícil cuando somos polos opuestos.


Muuuy opuestos.

81

Tiende a dar comentarios de superioridad, sin embargo, lo hace con la


intención de creérselo ella misma y nadie logre ver esa capa tan
profundamente dañada que hay en su interior. Tantos años y todavía no
puede sentirse segura, ni de ella, ni de su alrededor.

441

Y justo ahora, estoy entre la espada y la pared.

15

Inspiro con pesadez.

—Las quiero a las dos, no puedo-

143

—Pues jódete, entonces.

545

Y me cuelga.

17

Abro mis ojos, fingiendo sorpresa, y miro el celular.

31

19:43 horas.
Le vuelvo a llamar y Sue me contesta al tercer tono.

—Si no es para decirme que-

77

—Tú ganas —farfullo, con muy mala gana—. Tienes razón, es algo que tu
organizaste y es sólo entre amigos. ¿Bien?

469

No me dice nada y vuelvo a hablar:

—A-ah, lo siento.

30

—Descuida —murmura—. Gracias, Aidan.

192

—De nada, Sue. Nos vemos luego.

Ella se despide de la misma manera y me tumbo de espaldas contra el


colchón, mirando fijamente el techo.

¿Por qué siempre mis problemas son las mujeres?

317

«Tu abuela se pregunta lo mismo»

324

Sí, sí, ya cállate.

119

En esa posición y en un completo silencio, comienzo a meditar. Son esos


momentos que te preguntas: ¿qué carajos estoy haciendo con mi vida? La
respuesta siempre es un: no lo sé. Y ahora, el sentimiento de soledad me
come, recordando que no he ido a visitar a mis sobrinas, no he saludado a
Jane, tampoco a mi tío Pol, ni a la abuela, y ni hablar de mi madre, desde
que fui a desayunar con resaca a su casa, no he vuelto a poner un pie en la
casa.

184

Molly me manda vídeos graciosos al chat y André sólo me habla para


preguntarme algunas cosas cuando no entiende mucho acerca de la
tecnología.

477

Si bien, no es un secreto que mi vida se base en beber, salir y divertirme...


en todos los aspectos. Sin embargo, sigo siendo responsable.

43

«Te quedarás solo, la abuela tiene razón»

336

No, no la tiene.

O tal vez sí.

12

Cierro los ojos y doy una bocanada de aire. Me pongo de pie para dirigirme
a la cómoda y sacar la cajetilla de cigarros que se encuentra en uno de los
cajones. Cojo uno y lo enciendo, dándole una profunda calada.

432

Joder.

47

Hacía muchísimo tiempo que no fumaba.

228
El olor quedará por toda mi habitación. Espero que la veladora de María
sirva en circunstancias como estas. Es eso o me arriesgaría a dejar la
ventana abierta, ojalá que nadie quiera trepar al cuarto piso de un edificio.

155

Voy en busca de mi celular que lo he dejado colgado en la cama y lo reviso.


Me quedan dos horas antes de ir a la cena. La verdad es que no sé cómo le
diré a María que no podrá asistir.

121

—Mierda.

11

Aprieto mis labios y pienso en algo que no sea tan ofensivo. Ella
comprenderá. O bueno, mejor invento algo mejor que mencionarle todo lo
que me ha dicho Sue.

Agh, es que no me resulta fácil dejarla plantada.

54

En el chat, el apodo por el cual tengo agendada a Diane, se mira demasiado


tentador junto a ese estúpido emoticón que le he puesto. ¿Cuándo lo he
hecho?

539

«Lo hiciste borracho»

204

¿Ah sí?

72

19:59 horas

8
Son once horas de diferencia. No sé a qué hora se suponía era su reunión,
pero no perdería nada con mandarle un pequeño mensaje alentándola.
Aunque quizá no lo necesitara.

273

20:00 horas

Me apoyo en el marco de la ventana, echando el humo por mi boca.

12

A los segundos, Diane me responde.

"Vine motivada, te lo debo. ¡Gracias!"

769

Una sonrisa descarada se ilumina en mi rostro. Puedo entender sus


palabras e intento contar hasta tres para no responderle de la misma
forma, pero... ¿Quién soy yo para hacerme caso? Exacto, Aidan Howland.

581

Así que decido responderle.

"Y con lo mucho que me gusta motivarte, genial"

1K

Diane

19

—¿Tengo que repetirlo?

25
Cierro la carpeta.

—No, no tienes que hacerlo —digo, por fin—, porque de todos modos no
obtendrás una respuesta diferente.

83

La reunión ha termino hace más de una hora, todo ha salido bien y Boyne
quedó encantada. Ya no tuve que aguantar su mal humor y lo tan enojada
que estaba conmigo, pasó de llamarme Diane secamente a un tierno Didi.

69

Estresante.

64

Jennsen acomoda los libros en el pequeño librero que tengo dentro de mi


oficina. Se gira para verme y una sonrisa socarrona se dibuja en su cara.

11

—Tu rostro se ilumino con ese mensaje, ¿hay nuevo chico en tu vida?

550

Ay, Dios.

13

Este tema se me hacía tan incomodo por el simple hecho de que él haya
sido mi novio. No entiendo cómo puede estar interesado en ello, todavía no
puedo abrirme en temas como estos, aunque sepa lo tan metiche que es.

80

—Que te he dicho que no —suspiro, irritada—. ¿Por qué tanto interés?

84

Se encoge de hombros y se sienta en una esquina de mi escritorio. Pongo


mis codos sobre el escritorio e hinco mi barbilla en mis puños, mirándole
divertida.
—No dejarás de insistir, ¿cierto?

—¿Tan poco me conoces? —junta sus cejas—. Ahora dime, ¿es un


australiano sexy?

541

Cierro mis ojos por un momento.

—Es sexy —asiento—, pero no es australiano.

281

—Interesante —musita.

—Es canadiense —parpadeo.

112

Él me echa una mirada coquetea, abatiendo sus pestañas.

43

—Canadiense. Ahora entiendo todo —dice por lo bajo. Desvía su mirada por
un segundo al rincón de la oficina y vuelve a mí rápidamente—. ¿Y hubo
algo? Ya sabes, ¿manoseo que te llega...?

637

—Jennsen —sentencio, acalorada—. No molestes.

19

—¿No me darás mis detalles?

1K

Se toca el pecho, fingiendo indignación.

18

—No a ti.
—¿O sea que a Alessa sí?

130

Pongo los ojos en blanco y entierro mi cara entre mis manos. No tengo
ganas de aguantar una escena llena de drama, en donde él parece ser el
protagonista que se victimiza y yo la antagonista que parece tener toda la
culpa.

12

Me alegra que hayamos terminado en buenos términos, pero es


insoportable cuando se lo propone.

—Comienzas a irritarme —replico.

—Comienzas a irritarme —repite.

120

Alzo mi vista hacia él. Sigue con esa sonrisa tan... uh. Lo detesto.

—¿Qué tal el nuevo? —le pregunto, con toda la intención de cambiar el


tema de conversación.

10

Jennsen entrecierra sus ojos, sabe perfectamente lo que intento hacer,


pero parece no importarle porque hace un gesto pensativo y se pone de
pie. Yendo al otro extremo de la oficina, lo sigo con la mirada.

—Pues... es tranquilo —se encoge de hombros—. Realmente es muy


normal, no hay nada malo o inusual en él, al menos que yo no haya visto,
eh. Boyne le ha dado la oportunidad de cerrar uno de los más importantes
contratos de la editorial —indica—, el de Pierre Da Silva.
Mis cejas se juntan por un segundo y luego abro los ojos como platos,
sorprendida.

15

—¿Qué? ¿Ese no era tuyo?

Su sonrisa se vuelve una inocente y finge acomodar el pequeño sillón rojo.

Esperen...

—¿Se lo has dado tú?

54

Él se gira, despreocupado.

—¿Puede ser? —duda—Aunque, bueno, en realidad... ¡Oye!

20

Le tiro uno de mis bolígrafos, mirándolo ceñuda.

—¡Pudiste sacarme un ojo!

—Claro que sí —ironizo—. Eres un completo infeliz persuasivo.

—¿Persuasivo? Oh, no lo he persuadido... le pedí ayuda.

59

—¿Ayuda?

—Sí, ayuda —rectifica.


—Como sea. He tenido una amena conversación con él, las videollamadas
no se me hicieron incómodas. Sabe aligerar el ambiente, es agradable
tenerlo como compañero.

82

—Ajá.

—¿Qué?

—Nada —gruñe—. Iré a almorzar, te acompañaría, pero me has dicho que


no.

50

—Porque iré con mi madre y mi hermano menor. ¿Te puedes tranquilizar?


Me quedaré más de dos semanas.

91

—¿Dos semanas? —frunce su ceño—. ¿Acaso el viaje te afectó? ¿Estás bien?

16

Él se acerca y pone su mano en mi frente, como si me estuviese tomando la


temperatura.

—¿Ah?

—Salimos de vacaciones, Diane. El jueves.

327

Y caigo en cuenta.

6
Es cierto. He olvidado eso por completo que tenemos vacaciones por las
fechas navideñas.

95

«Y tú diciéndole a todo el mundo que te separarías de tu familia por un mes»

621

—Payasa —murmura, alejándose.

258

—¡Oh, ya mejor vete!

Da una risotada y sale de mi oficina.

Más tarde, termino de acomodar mis cosas y salgo cuando observo el


mensaje de Ruel. En el pasillo, me tropiezo con Ismael quien viene con un
de fólderes debajo de su brazo, al verme, la comisura de sus labios se eleva,
intento no sonreír tanto.

—¿Almorzarás?

—Sí —le devuelvo el gesto—. ¿Tú?

—Igual, Amelia me está esperando afuera, ¿la conoces?

28

Amelia... intenté buscar en el fondo de mi cerebro. He escuchado el


nombre, a pesar de que soy buena recordando rostros, soy mala para
recordar cómo se llaman.

117
—Una pelirroja de rulos alborotados...

91

—¡Ya, ya! —celebré. La chica de servicio—. La conozco. No he tenido una


charla con ella, pero sé quién es.

—¡Ufff! ¡Qué bueno!

—¿Cómo te va después de tu regreso?

—Todo genial, vine completamente nerviosa y ahora estoy más segura de


mí misma que otros días. ¿A ti cómo te trata?

—No me quejo —hace una mueca. Recuerdo que Jennsen le ha dado el


beso de judas y me apeno por él—. Justamente voy a terminar de realizar
unos ajustes a estos contratos y continúo con la corrección de los otros
manuscritos.

16

Me detengo en seco, sujetándolo del brazo. Él mira mi agarre y vuelve a mis


ojos.

—Olvida el último que te he mandado, lo haré yo.

—¿Segura? —cuestiona.

—Lo estoy —sonrío—, después de todo tendré tiempo libre estas


vacaciones.
En realidad, podría solicitar la ayuda de alguien.

274

—Lo pensaré mientras desayuno, mi mente se activa cuando mi estómago


está lleno —bromea él, comenzando a caminar.

118

Salimos de la sede. Logro visualizar el coche de mamá y a Ruel fuera de


este mientras agita su mano, haciéndose notar.

107

—Diane —vuelve a hablar. Me giro a él—. Tal vez mañana puedas venir a
comer con nosotros.

14

Mi sonrisa se ensancha.

—Por supuesto. Mañana voy con ustedes.

Él pestañea, sorprendido.

40

—O-oh, ¡bien! ¡Genial!

361

—Nos vemos al rato, Ismael —agito mi mano, despidiéndome.

—Hasta luego, Jolie.

241

Un pequeño rubor se esparce por mis mejillas y me encamino a mamá para


subir al coche.

48
—Nuevo chico, ¿eh? ¿No te cansas, Diane? —Ruel dice, poniéndose entre
mamá y yo.

722

Le echo una mirada recelosa.

—¿Por qué no sigues viendo a tus bloggers favoritos?

156

—Es más divertido molestarte.

26

—Vuelve a tu asiento.

—¿Tan rápido has cambiado al chico de rizos rubios?

603

Mamá me mira admirada. Me siento acalorada, de nuevo.

547

—Cambiaste a Liam por Aidan y ahora cambiarás a Aidan por... ¿cómo se


llama este?

670

—¡Ruel, ya cállate!

22

—¿Aidan y tú...? —mamá inicia preguntando, sin quitar su vista del camino.

1.3K

—¡No! —niego rápidamente.

157

—¿No? En la tienda de lencería parecía lo contrario.

641
—¡¿Lencería?!

599

—¡No, mamá, no le hagas caso a este andrajoso!

163

—Es malo mentirles a nuestros padres, Diane.

322

—¡Te voy a asesinar! —me giro hacia él e intento alcanzado con mi mano.
Ruel es más ágil que yo y me esquiva.

46

—¡Si lo niega es porque es verdad!

59

—¡No es verdad!

22

—¡Que sí, que sí!

15

—¡Arruinas mi existencia!

12

—¡¿Pero Aidan no?!

572

—¡Ya cálmense!

77

—Diane que no admite las... ¡aahhh, imbécil!

76

Ruel quiere continuar, pero logro sujetarlo de la playera y aporreo contra el


asiento varias veces. El coche se detiene y mamá nos separa,
fulminándonos con la mirada a ambos.
—¡Son tan espantosamente unos maleducados!

443

Me cruzo de brazos en el asiento, rendida. Ruel se acomoda la ropa y no


deja de verme como si quisiera ahorcarme... y yo a él.

17

—Me dan jaqueca.

123

—Y tu hija me las da a mí.

92

—¡¿Yo?! ¡Eres tú el que...!

—¡Que he dicho basta! ¡¿Lo pueden entender?!

431

Los tres nos mantenemos en silencio y mamá vuelve a encender el motor,


regresando a su camino. La radio suena en su peor momento. Me dedico a
mirar por la ventana para no tener que sentir todavía más incómodo el
espacio.

25

Pienso que ya nadie retomará el tema, pero ella lo rompe.

34

—Así que... ¿Aidan y tú...?

1.2K

—¡Mamá! —le grito, sintiendo mi cara arder.

45

—Sólo preguntaba —musita, ocultando una sonrisa.

766
—Somos amigos, ¿bien? Es... eso.

365

—Bien, bien —repite. Inhala profundamente y saca todo el aire,


calmándose —. A todo esto, papá tiene el primer juicio con su cliente el
primer lunes de enero.

414

—¿Ya le han dado fecha?

Ella asiente, pero puedo ver que no está tan convencida.

108

—¿Ocurre algo? —cuestiono.

—No. Todo bien, ¿por qué?

19

—Mamá —Ruel se acerca a nosotros—. ¿Si sabes que tu tono de voz te


delata cuando mientes?

526

—Estoy de acuerdo con él.

27

—¿Ves?

Nuestra madre se ríe, pero noto que no llega a sus ojos.

44

—Sólo... es sólo que no me agrada que papá haya agarrado el caso.

548

—¿Por qué?
Aprieta sus labios.

—¿Mamá?

—Desde que ejerce como penalista me ha disgustado.

624

—A papá le gusta. Ama lo que hace.

—Lo sé —suspira—, pero este caso no me gusta.

1K

Miro a Ruel confundida. Él está igual, bueno, peor yo. Alza sus cejas y se
avienta de espaldas, volviendo a su celular.

381

Aidan

44

Soy consciente de que algunas miradas van dirigidas a mí y no entiendo la


razón. Bueno, sí sé. Sue ha reservado la mesa a MÍ puto nombre. Por si
fuera poco, aclaró que era de los Village, suficiente tenía con aguantar ser
"el nieto del dueño".

386

«Ay, mejor cállate que tú igual te aprovechas de ello para zafarte de algunas
situaciones»
Ya, pero sólo YO puedo hacerlo.

216

A penas entré al restaurante, un mesero se presentó y me dijo que algunos


de mis invitados ya estaban presentes. En mi camino, se unieron otros dos
meseros y venían como patitos detrás de mí. ¿Cómo demonios no iban a
tener las miradas encima? Vienen diciéndome que cualquier cosa puedo
dirigirme a uno de ellos.

152

Hubiese traído mis gafas oscuras sin importar que ya fuera de noche, así
podía disimular mi mal humor y blanquear los ojos sin que se dieran
cuenta.

74

—Me juegas sucio —mascullo, mirando de mala gana a Sue.

Ella sonríe de forma inocente.

—Me alegra que vinieras —dice, abrazándome.

122

Resoplo y le devuelvo el gesto.

—Pero te ves guapísimo —Becca me sonríe enternecida y besa la comisura


de mis labios—. ¿Ya te he dicho que las camisas blancas con los primeros
dos botones sueltos te quedan de infarto?

669

—Muuuchas veces —admito, acariciándole la espalda.

118
—Gracias por subirle más el ego a Señor Ego —interviene Darling al otro
extremo de la mesa, meneando una servilleta—. Te abrazaría, pero tengo
tanta pereza ponerme de pie.

384

—¿Y el novio?

43

—Buuuh, he terminado con él hace una semana.

72

Reprimo una risa. Habían durado mucho.

16

Borris alza su vaso, llamando la atención de todos.

—Creo que es imposible subirle más el ego a Aidan. Imposibilísimo.

107

—¿Existe esa palabra? —Darling lo mira ceñuda.

22

—Sí, existe.

—¡Ja! Yo pensé que no —Borris se ríe de él mismo—. Me supero cada día.

396

—Y a mí me sorprendes —dice Aitor, divertido.

48

—Por dos —concuerdo con él.

1K
Hago a un lado la silla para que Becca tome asiento y luego yo. Todos están
calmados, no parece que haya mucha prisa para esta noche y a mí me
parece bien porque quiero divertirme. Tengo ganas de hacerlo.

10

Al final, no pude mentirle a María y terminé confesándole la verdadera


razón por la cual ya no podríamos asistir (bueno, yo sí, pero ella no sabe
esa parte). A veces resulto ser tan estúpido para mentir y cuando quiero
corregirlo es demasiado tarde.

63

—Bueno —Sue alza su voz para llamar la atención de todos—. Quise


reunirlos aquí, a nombre de Aidan, claro, para darles una noticia que me
gustaría compartirles y, antes de nos traigan la cena, procederé a decirlo.

498

Mi gesto cambia a uno confundido. Muy confundido. Demasiado.

—Ay no... —Borris susurra a mi lado.

314

Aitor abre una botella de vino y la pone en medio de la mesa. Seré honesto,
he sentido miedo. El verdadero temor.

442

Es claro que celebraremos algo, pero al no saber qué, solo hace que a mi
mente llegue a muchas conclusiones y todas me causen horror. Trago
saliva con dificultad y me acomodo en la silla, lo que sea no quiero que me
agarre desprevenido.

100

—Ustedes son muy especiales para nosotros y...

99
—¿Traerán un bebé a este mundo? —Darling pregunta asustada.

795

—Ay no... —su primo repite— ¿Un ser igual a Aitor? Ay no...

675

—¡Oh, mejor cállate, muerdealmohadas!

262

—¿Es eso? —Becca abre los ojos.

—¿Me dejan decirlo a mí?

184

—¡Oh por Dios! ¡Sí es un bebé!

589

—¡No puede ser, no puede ser! —la pelirroja salta en su lugar.

92

—¡Qué se callen, joder! —Aitor grita, enfadado— ¡Estamos tratando de


decirles!

279

Todos guardan silencio y Darling vuelve a acomodarse en su asiento. Yo


sigo sin decir nada porque, de pronto, mis manos se han congelado y mi
garganta parece haberse cerrado.

12

—Continúa, amor —él le dice a Sue de manera dulce.

440

—Como les decía —ella ríe, incomoda—. Este es un momento que


estuvimos planeando por unos días y creo que es el mejor momento antes
de que Aidan se marche a Estados Unidos —siento como todos me miran,
pero soy incapaz de quitar mis ojos de Sue—. Así que... ¡sorpresa!

504

Sue alza su mano y puedo ver un anillo plateado en uno de sus dedos. Se
han comprometido.

2K

¿Qué?

54

Oh, espera.

26

¿Qué?

No puede ser.

78

Cierro mis ojos e intento procesarlo. Escucho que todos a mi alrededor


gritan y felicitan a los dos chicos, mientras tanto, yo sigo repitiendo la
escena una y otra vez en mi cabeza. Estoy en shock.

543

1...

160

2...

138

3...

154
Automáticamente, tomo una bocana de aire y me esfuerzo por ponerme de
pie, con toda la intención de enseñarles mi mejor sonrisa. Aitor me
envuelve en un abrazo y se lo regreso, confundido.

—Felicidades, Mafoo —murmuro.


❥ Mensajes fuera de tono
Aidan

554

—Muchas gracias por el tiempo prestado —agradezco junto a una sonrisa.


Los aplausos no tardan en llegar y me alejo del atril.

212

—Pero qué bárbaro, hiciste tuya la ponencia —María murmura,


abrazándome una vez que bajo las escaleras del escenario—. Esperé más
preguntas, solo tuviste como unas cuatro.

197

—Explico tan bien que no quedan dudas. —Me aflojo la corbata y ella rueda
los ojos—. ¿Qué? ¿Dije alguna mentira?

234

—Tu seguridad es lo que le encanta a mi padre —se ríe—. ¿Almorzarás en


solitario o querrás venir con todo el equipo de papá?

127

—Él ya me ha invitado. —Paso un brazo por sus hombros y comenzamos a


caminar—. Bueno, en realidad, me ha obligado, ¿no te lo ha dicho?

299

María hace un gesto confundido y lo piensa, voltea a verme.

Su perfecto maquillaje parece intocable, el rubor permanece en sus


mejillas, el delineado hace lucir sus ojos, el lápiz labial rojo hace un buen
trabajo, pues sus labios se ven tan llamativos y esas largas pestañas
acarician su parpado superior.

332
Me encanta como se ve.

1K

—Pero parece que te dice más cosas a ti que a mí siendo su hija —dice,
negando.

58

—¿Celosa?

206

—Sorprendida —susurra.

Miro sobre mi hombro, buscando con mi mirada mi objetivo, aunque no


doy con este.

35

—¿Se te perdió algo?

36

—Sí —desvío mi vista—. He visto una chica en la primera fila y quería...


conversar con ella.

498

Su ceja se eleva y una sonrisa socarrona se asoma en su cara.

—¿No te cansas de coquetear con todo lo que se mueva?

379

Mis labios se separan y suelto una risa. Su gesto se mantiene. No soy capaz
de seguir, por lo cual, la dejo de rodear con mi brazo y me detengo,
señalándola con mi dedo índice.

—Tiene tiempo que no me acerco a una chica.


257

«Solo a una y terminaste con los dedos adentro»

1K

Ya empezamos, conciencia, ya empezamos.

303

Sin embargo, por muy molesta que fuera, mi conciencia tenía razón, y yo
decía la verdad. No he estado tratando de ligarme a nadie, me he cerrado
solamente en mis amigos y las llamadas de mamá o la abuela. Tengo la
sospecha de que ambas se ponen de acuerdo para coger el teléfono y tener
una —no tan— amena conversación conmigo que se convierte en un
sufrible sermón.

190

Terminaría bloqueándolas a las dos.

156

—¿Debo preocuparme?

—No. ¿Por?

—Ese no es tu porte.

49

—¿Lo dices en serio?

—¿Te sientes ofendido?

Le echo una mirada amenazadora.

3
—Es de mala educación responder con otra pregunta.

135

—¿En serio quieres hablar de mala educación?

95

—Yo no soy un maleducado, solo lo soy con las personas a las que les tengo
confianza y con las que se lo merecen, Tesorito.

411

—Ah, pero mira tú —dice por lo bajo y continúa su camino.

Aprieto mis labios y decido seguirlo, pero el sonido de mi celular me


detiene, doy una mirada a mi alrededor y lo saco del bolsillo interior del
saco. Becca.

—Hola, preciosa —le saludo.

369

—¿De verdad preferiste irte y no hablar sobre el compromiso de Aitor y


Sue? —cuestiona.

280

Guardo unos segundos de silencio, sintiendo como mi ceño comienza a


fruncirse.

—¡Aidan!

—¿Qué?

—¿Estás con alguna mujer?


149

Mi ceño se frunce aún más, si es que eso es posible.

—¿Qué diablos? ¿Tan mala imagen tengo?

709

Escucho que suspira.

—¿Quieres que lo afirme?

38

—Fuck, olvídalo. No, no estoy con ninguna, acabo de terminar mi ponencia,


¿qué quieres?

343

—El compromiso de Aitor y Sue —repite.

Tomo una bocana de aire y comienzo a caminar, perdiéndome entre los


pasillos del lugar.

—¿De qué hablas?

—De que te conozco —sisea—. Después de la noticia tu cara cambió por


completo, ni siquiera hablaste en toda la cena y en el grupo no contestas
los mensajes. A parte, no quisiste hablar de eso conmigo antes de que te
subieras a ese jodido avión. Sé que algo te pasa, y exijo que me lo digas.

255

—Ja, ahora resulta... Becca-

14
—Aidan, sé que los amas, uno de ellos es tu mejor amigo, pero tu actitud no
fue felicidad, es como si solo estuvieras por obligación... ¿qué ocurre?

123

Aprieto mi mandíbula y me dejo caer de espaldas contra la pared,


cerciorándome que estoy lejos de las personas.

—La relación de ellos es bonita.

26

—¿Pero?

115

No tengo idea alguna si está bien decírselo, porque quizá sea algo que
siento y no como es en realidad.

—Creo que son muy codependientes —comento—. No es algo sano, no


deberían dar ese gran salto en su relación cuando tienen que arreglar eso
primero, eso hace daño... No me hagas caso, yo no sé de relaciones, soy
muy-

538

—Tienes razón —me interrumpe—, se volvió una relación de dependencia


emocional y costumbre, aunque no podemos hacer nada. ¿Hablaste con
Aitor?

217

—Lo hice.

—¿Y qué te dijo?

Me rio sin humor.


3

—Le pidió matrimonio a Sue días después.

548

—Uy, entonces... ya no es asunto tuyo.

70

—Rebecca, es mi puto mejor amigo, no quiero que joda su vida, y tampoco


quiero que le haga daño a Sue, siento que ella sería la mas afectada, me
preocupa porque yo... la quiero. Demasiado.

571

Becca no dice nada.

Mi pecho sube y baja, el pulso cardiaco se ha descontrolado de tan solo


hablar de esto. No me gusta tocar estos temas que son delicados, mucho
menos cuando se trata de Aitor, no quiero meter la pata de nuevo.

25

—¿Seguro que ya no sientes nada por Sue?

392

—Agh, ya sé por dónde vas. —Pongo los ojos en blanco—. Oye, me trajo
como idiota en la adolescencia, hasta ahí. La quiero como persona, me
importa lo que le suceda, pero ya no de manera romántica. Ella es especial
para mí, como tú y Darling.

324

—Ouch, ¿gracias?

173

—Sabes a lo que me refiero, Rebecca Dankworth —siseo—. Claramente tú


sobrepasas todos los niveles, eres mi confidente, somos amigos muy
íntimos. Darling es-
197

—Alguien con la que puedes follar por diversión —agrega—, de eso no me


queda ninguna duda.

248

—¡Oh, cierra la boca! ¡Eso fue hace más de un año!

94

—¿Sí? Todavía recuerdo que-

125

—Te voy a colgar —le amenazo.

75

—Cierro el pico —se ríe—. Hablando de esto... ¿no tenías pensando iniciar
una relación?

106

Uy. A veces odio contarle todo lo que pienso, siempre escoge el momento
menos adecuado para preguntar, no le importa sacar el tema por llamada o
en persona, ella es así, muy espontánea, lo cual me agrada mucho.

118

—Mejor olvídalo.

—¿No piensas contarme?

Echo un bufido de mala gana y me golpeo la cabeza contra la pared unas


cuantas veces, lentamente. Rasco la punta de mi nariz y cierro los ojos por
un instante.

54

—He cambiado de opción —confieso—. Seguiré soltero por otro rato.


797

—A ver, espera. Me dijiste hace como tres semanas que estabas pensando
en empezar una relación porque la idea de estar con alguien que aprecias
mucho te agradaba, es decir, te escuchaste tan decidido y ahora dices que
quieres seguir como estás. Bueno, pero ya no entendí, ¿te has metido con
otras chicas?

371

—Que no.

72

«No son otras, es una»

1.7K

¿Cómo puedo ponerle mute a mi puta conciencia?

226

«No puedes, ahora acéptalo»

186

—¿Entonces? ¿Aceptaste que lo tuyo es ser un prostituto?

970

—No soy un prostituto.

748

—Lo eres, solo que no recibes dinero a cambio.

386

—¿Disculpa?

62

—Es tu vida, yo te apoyo por completo, Aidan Daniel.

163

—Te perdono tantas cosas que ya es una costumbre para mí.


22

—Tienes una vida sexual muy activa, ¿con cuántas mujeres te has metido?
Estoy segura de que perdiste la cuenta desde la doceava.

120

—¿Podemos dejar de hablar sobre la cantidad de mujeres con las que he


follado? —pido.

90

—Uhm, sospechoso.

14

—La perdí desde el número catorce.

363

—¿Y a qué edad se supone que fue eso? ¿Veinte?

41

—Diecinueve.

549

—¿Por qué jamás tuvimos esta plática?

—Porque estaba ocupado follándote.

1.1K

Escucho como hace un sonido de indignación. Golpe bajo, pero ella ha


empezado.

27

—¡Qué idiota eres!

—Tú me provocaste.

4
—Bueno, pues lamento informarte que no lo haces tan bien. La tienes de un
bonito color, pero solo eso.

960

—Ay, qué triste, y tú que haces unos buenos orales.

465

—Eres insoportable cuando te lo propones.

11

—¿Todavía que te halago?

65

—Te detesto.

—¿Y sabe bien?

476

—¡Aidan! —me reprende.

22

—¿Qué? Tengo curiosidad.

115

—No lo sé, pregúntale a Darling.

96

—Ella dice que le gustó.

245

—Cerdos.

13

—Pero decentes.

574

—Sí, claro.
4

—¿Dulce, simple, salado?

473

—Soy yo quien te colgará. Adiós. Hablamos luego, espero te haya ido bien
en tu ponencia y donde me envíes un mensaje preguntándome por eso te
terminaré bloqueando, pedazo de poca decencia humana.

427

Y me cuelga.

Por fin, siempre funciona eso. Lo que menos quería es que me siguiera
preguntando acerca de mi drástica decisión de no querer formalizar una
relación, no le iba a contar sobre Diane, tampoco lidiaría con mi conciencia,
la única persona que tiene un poco de conocimiento acerca de ese tema es
Borris, y prefiero mantenerlo así.

420

Guardo de nuevo mi celular en el interior del saco y camino de regreso en


busca de María.

91

**

Mas tarde, todos estamos en el restaurante, hay demasiado comida en la


mesa que no sé por cual platillo empezar, a mi lado, María me sonríe,
pasándome un cesto de pan.

79
Todo están hablando de manera animada de sus familias, la mayoría de
ellos comenta sobre los logros de sus hijos o lo tan cansado que sus
esposas lo tienen de tantos reclamos. Han hecho algunos comentarios
misóginos que me dan ganas de querer levantarme e irme sin pedir
disculpas. Odio demasiado esto.

497

—¿Qué piensas Aidan? —el señor Arnold se dirige a mí.

66

No, por favor.

13

«Ataca, ataca»

131

—La comida está deliciosa —menciono, ocasionando que todos rían.

126

—Sobre lo que estamos hablando, pero no hay duda acerca de lo que


dijiste, es el mejor restaurante de Georgia.

56

—Aidan piensa igual que yo. —El padre de María se hace notar—. Sus
pensamientos son muy retrógrados, ¿cierto?

151

Él me mira, y siento la presión sobre mí.

«Ojalá sentir la única presión sea la de mi miembro erecto contra el


pantalón. Eso si me gusta sentirlo»

756

—Las mujeres pueden hasta más que nosotros, María es un ejemplo —la
señalo—. Es decir, yo ni abrir una lata de atún puedo.
500

Elevo mi dedo, enseñándoles la cicatriz. Todos ríen.

24

—Bueno, pero que eso es de cocina, nosotros los hombres no cabemos ahí.

880

—Eso fue muy grosero —María dice—, es increíble que-

84

—¿En qué siglo se quedaron? —me acomodo en la silla—. Mi abuela se


encarga de una cadena de cines en Australia junto a la esposa de mi tío y es
buena en la cocina, ¿no les da vergüenza que ellas pueden con muchas
cosas y nosotros sólo sepamos jugar boliche? Lo digo por ustedes porque
yo no juego boliche.

1.4K

—Yo puedo defenderme sola.

88

—Y puede hacerlo sola, si me meto es porque sus comentarios son tan


carentes de sentido común y lógica.

279

—¿Ven? Él es mi muchacho —el señor Bonachera se dirige a mí.

267

—¿Y con ellos trabajas, papá?

—Es una lástima, ¿no?

42

—Yo opino igual que Aidan y Eduardo, y lo mejor sería que dejáramos ese
tema y hablemos de otra cosa.
11

—Sí, ¿qué tal vino? —María pregunta—. Mi padre y yo somos unos


aficionados.

—¿Te gustan los viñedos?

—María es dueña de uno —declaro.

262

Algunos se sorprenden. Ja, por hijos de puta.

363

Quiero volver a hablar, pero mi celular vibra, por un momento pienso que
se trata de Becca, pero veo el nombre de Diane con ese emoticón. Debería
quitárselo.

517

«Ni siquiera quieres quitarlo»

504

Me estoy cansando de ti.

148

"Diane😻"

2.7K

Observo que cada uno de los presentes se encuentran en la plática de


vinos, ignorando que han hecho comentarios tan estúpidos. Me sorprende
cómo pueden dejarlo pasar por alto y también me decepciona un poco por
parte del señor Eduardo.

Vuelvo a la pantalla del celular y abro el mensaje.


4

"Diane
Dime que todavía no ha pasado tu ponencia"

387

Quiero reírme, pero evito hacerlo para no llamar la atención. Muevo mis
dedos y le respondo.

54

"Aidan
¿Si te miento no te hará sentir mal?"

150

"Diane
Ayyyy, soy pésima para recordar cosas."

444

"Aidan
Descuida, me fue bien, quizá lo mejor fue que no me desearas suerte,
imagínate, pudiste traerme lo contrario. Qué miedo"

424

"Diane
Te odio"

294

"Aidan
No, me quieres"

653

"Diane
Mentira"

202
"Aidan
Me quieres
Debajo
De ti"

1.7K

"Diane
En Londres es muy temprano para estas cosas"

261

"Aidan
¿Sabías que estar caliente por la mañana es lo mejor? Claro, mientras no
sea fiebre superior a 40°"

713

"Diane
A ti te dio una de esas y por eso te dañó el cerebro"

573

Y eso me hace soltar una carcajada.

288

Las miradas van dirigidas a mí y elevo un poco el celular sin mostrar la


pantalla para poder agregar: —Grupo familiar, una disculpa.

871

—Los grupos familiares, yo tengo uno donde mis hermanos mandan


muchos enlaces de noticias falsas.

360

—Igual, luego dicen...

Dejo de prestar atención cuando me vuelven a ignorar y regreso al chat de


Didi.
86

"Aidan
Bicho, ¿has escuchado del famoso mañanero?"

701

"Diane
No empieces, Theo"

348

"Aidan
Es una pregunta curiosa"

Sonrío de lado al ver que en su chat el escribiendo se vuelve algo eterno


hasta que lo envía.

198

"Diane
No, normalmente no busco sexo por las mañanas"

216

"Aidan
¿Buscar? Eso se da, con pareja o sin ella. Supongo que sales a cazar en las
noches, aparte de Bicho también eres búho."

556

"Diane
Gracioso"

"Aidan
De lo que te pierdes"

128
"Diane
Déjame busco a alguien, dame una hora"

503

"Aidan
Bueno, que igual puedes usar la mano.
Las tuyas son bonitas, harán un buen trabajo."

623

"Diane
No más que las tuyas"

1.2K

"Aidan
Lo sé, las mías te hacen llorar de placer"

472

"Diane
Sólo hay algo que me impide hacerlo"

69

"Aidan
¿?"

"Diane
No sé tocarme"

1.5K

Enarco una ceja y siento un nudo en la garganta. Qué cosa más maravillosa,
una que me incita a querer pecar cada vez más.

633
Tomo mi copa de vino y bebo un poco, la boca se me ha secado y parece
como si todo mi alrededor se volviera lento, pesado y caluroso. Conozco
esto, debería relajarme un poco.

288

—¿Te gustó el vino? —María me pregunta.

76

—Sí, sabe rico.

98

—¿Ocurre algo?

—No, ¿por?

82

—Tu voz —señala—cambió.

851

—Nada —niego y carraspeo—. Cosas de familia.

446

—¿Seguro?

11

—Completamente.

53

Ella entrecierra los ojos y deja de insistir, uniéndose de nuevo a la


conversación. Rasco la punta de mi nariz y desbloqueo el celular para leer
el nuevo mensaje, tengo uno de Borris y de Becca, pero ahora no me
interesa ninguno de ellos.

309
"Diane
Aunque prefiero que lo hagan"

605

Ay, bendita mujer.

949

"Aidan
¿Pero nunca lo intentaste?"

119

"Diane
Hubo alguien que quiso enseñarme, pero fue incómodo. Él estaba ahí"

174

"Aidan
Es mejor que lo hagas sola.
Así descubres tus puntos débiles y a la hora del sexo puedes señarlos"

412

"Diane
¿Solo los dedos?"

190

"Aidan
Mmm no, no vas a meterlos de manera directa.
Tienes que tocarte, sentirte y luego procedes, debes saber qué te gusta
más, puedes ayudarte con una almohada si tienes. Frótate."

1.1K

"Diane
¿Maestro? Jajajaja"

373
"Aidan
Te puedo ayudar
Solo bastaron dos veces para conocer algunos de tus puntos más débiles
Y los que me faltan"

759

Me reclino en la silla y aprieto mis dientes. Estoy sintiéndolo, debo huir.

465

"Diane
Me gusta"

322

A mí me fascina.

541

—Aidan, ¿vas a querer postre?

166

—Pero ni siquiera ha comido.

—N-no tengo hambre —hablo—, pero voy a querer otro poco de vino. Hace
calor.

643

—Estamos en invierno —María se ríe.

444

Corrígelo, Aidan.

33

—Soy una persona con mucha energía calurosa, ¿bien?

267

—¿Bien? —niega, divertida, y vierte otro poco de vino a mi copa.


3

—Te pediré un postre de manzana con canela, debes probarlo.

—Lo que quieras —murmuro.

21

Desbloqueo el celular y lo pongo a la altura de mi regazo. Bendita sea la


persona que invento las micas de privacidad oscuras, me ayudan con mis
miniaventuras calientes.

493

"Aidan
Estoy en un almuerzo con compañeros de trabajo.
Se termina la conversación."

298

Ella lo lee y tarda unos segundos en responder.

"Diane
Estamos a media clase, ¿me tengo que quitar la almohada de entre las
piernas?"

940

"Aidan
No, tú continúa"

231

"Diane
Es mentira, soy muy mala para tocarme
Pero soy muy buena en algo"

426
"Aidan
¿En qué?

58

Me quedo esperando por su respuesta, sin embargo, me deja en visto por


un par de minutos. Cuando creo que ya no mandará nada más, me
equivoco por completo.

73

"Diane
Foto"

2.5K

—Fuck —suelto de golpe.

937

—¿Ocurre algo? —el señor Arnold cuestiona.

235

Alzo mi vista y estoy bloqueado, sólo una estupidez sale de mi boca.

30

—¿Alguien sabe cómo puedo teletransportarme a Londres?

2.2K

—¿Qué? ¿Seguro que estás bien?

68

No, no lo estoy. Tengo un problema.

61

«Su pene erecto contra el pantalón, ese es el problema»

641

—Permiso —me pongo de pie y me aferro el celular, metiendo mi mano al


bolsillo de mi pantalón para disimular el bulto.
326

—Aidan.

107

—Voy al baño, lo ocupo —y me alejo.

❥ Ramo de tulipanes
Diane

760

Dejo el celular un poco lejos de mi plato y miro a mi hermano menor. Ruel


muerde su pedazo de pollo empanizado y hace sonar de mala forma su
boca, estira su mano para revolver los panes que mamá ha puesto en una
canasta y elige el más grande.

343

—Mama, ¿hay cátsup?

153

—Sí, está en el refrigerador.

159
—¿Por qué comes pollo con cátsup? —pregunto, agarrando el tazón con
puré de papa —. Eres completamente extraño.

583

—Porque sabe rico, ¿alguna vez lo probaste? —Se encoge de hombros,


regresando a su lugar.

214

—¿Ahm? Sí. Tú hiciste que comiera. Me obligaste.

136

—Lo mejor que pude haber hecho en tu vida, ¿eh?

178

—Es espantoso.

184

Nuestra madre se dedica a mirarnos mientras niega con la cabeza,


divertida. Empiezo a comer y Ruel comenta con mamá sobre la cena de
navidad, apresurándose. A él no le gustan las fechas festivas, pero si hay
comida, siempre querrá que den o hagan lo que le gusta, y sé que saldrá
victorioso, pues tía Ellen pasa Noche Buena con nosotros, ayuda a mamá y
consciente a Ruel.

421

A Luca y a mí nos emociona planear el intercambio de regalos, sobre todo a


mí, pues todos los años he recibido doble sorpresa al igual papá. Dos
pasteles. Varias velas. Muchas fotos. Una misma alegría.

285

Mamá suele colgar dos esferas grandes en el árbol y otras tres pequeñas
debajo de ellas, simulando la familia, hasta hace dos años que yo decidí
imprimir la cara de cada uno y pegarlas. No le gustó, pero terminó
aceptándolo.
574

Abuela amaba decorar con nosotros.

501

Y amaba vernos felices.

79

Sería la primera navidad que pasaríamos sin ella.

416

Me pone mal el tan solo pensar que mi madre no lo sentirá como otros
años. Abuela siempre será nuestra luz, por ello, lo más probable es que
pasemos esta festividad en Sídney para poderla sentir de cerca.

211

—¿Leche de fruta? —Ruel cuestiona incrédulo— ¡Ewww!

113

—¿Esperabas otra cosa?

—Vino. Luca ama el vino, yo igual quiero probar.

92

—Trece años.

150

—¡Didi se emborrachó antes de ser mayor de edad!

314

—No quieras usar lo que yo he hecho a tu favor —mascullo, mirándole de


mala gana—. A parte, no aguantarías ni la primera copa.

50

—Puedo aguantar más que Luca.

127
Abro mi boca, pero la cierro de golpe cuando no tengo nada qué decir.
Tiene razón. Todos sabemos que Luca es el más débil de los tres.

319

—Sólo por está ocasión te voy a dejar ganar.

—Es injusto —mamá se ríe—, su hermano no está aquí para defenderse.

214

—Pero estás tú para hacerlo —dice Ruel antes de meterse un pedazo de pan
a la boca.

119

—Aquí vienen los celos —canturreo.

67

—Mejor terminen de comer —ella pide.

75

—Eso hago, pero si me hablas de comida ¿cómo pretendes que me calle? —


el chico balbucea con la boca llena.

68

—Es un buen tema —responde—, también el de intercambio de regalos.


¿Diane?

30

—Luca ya lo planeó.

—¿Tan rápido?

—Mira que diciembre todavía no terminaba y él ya estaba diciendo que los


próximos regalos ya los tenía en mente.
164

—Es como abuela que ponía las luces antes de noviembre.

602

—Definitivamente.

—El juicio de papá se hará después de diciembre, ¿cierto? —le pregunto.

512

—Debería de ser así.

11

—Luca dice que se siente solo.

20

¿Solo? ¡Qué mentiroso! Ha estado saliendo con la chica pelirroja, Darling.

1.3K

—Ay, pobrecito. —Pongo los ojos en blanco sin que ninguno de los dos me
vea.

73

—Tal vez debimos dejar que Alessa y Liam se quedaran.

22

—No —niego—. Así está mejor.

65

Y lo está. Alessandra Campbell sin alguien que le dijera un "basta", se


resumía a un peligro cerca de mi padre y de mi hermano. La opción
correcta fue que viajara con nosotros, aunque eso no impediría que
quisiera regresar.

26
Mi celular vibra y la pantalla se ilumina, el apodo de Aidan me notifica un
nuevo mensaje.

467

¿Todavía está despierto? Allá en Estados Unidos han de ser la una de la


mañana.

484

A mi cabeza viene rápidamente lo que paso el jueves en la mañana y no


puedo evitar sentir vergüenza. El calor se apodera de mi cara y me obligo a
no levantarla, Ruel lo notaría. No hago el mínimo intento por responder, así
que prefiero terminar comer.

259

¿Estoy feliz con lo que he hecho? Lo estoy, pero también sé que, si vuelvo a
tener de frente a Aidan, me convertiré en una cobarde. Después de enviar la
foto, arrojé el celular al colchón, preguntándome si había sido una buena
decisión.

589

Sé que no debo enviar fotos íntimas, es algo que puede afectarme, nunca
sabes que maniático puede compartirlas y, a pesar de que tengas mucho
en una persona, no siempre llegamos a conocerla en su totalidad, pero las
ganas de hacerlo me controlaron. Ahora, Aidan era el segundo hombre que
tenía una foto mía completa de mi cuerpo sin sostén.

975

Y él tuvo un gran disgusto en medio de una comida con su jefe y equipo de


trabajo.

364

Él me respondió con una foto, mi corazón bombeaba a mil antes de abrirla,


sin embargo, cuando abrí su chat, sólo fue una de su cara sacándome su
dedo medio junto a un bello mensaje que decía: "lo hiciste de nuevo". ¿Me
sentí victoriosa? Sólo un poco, todo porque la pena me comía viva entre las
cuatro paredes de mi habitación.

651

Deslizo mi mano hacia mi celular y lo sujeto con fuerza.

—Terminé —aviso, poniéndome de pie rápidamente—. Me voy a dormir,


tengo mucho sueño.

416

Recojo mi plato y lo llevo al lavatrastos. Al subir las escaleras, escucho a


Ruel decir algo, aunque lo ignoro. No me interesa pelear con él en estos
momentos.

46

Intento responder al mensaje de Aidan, pero una llamada me lo impide.

—Espero que valga la pena —amenazo.

17

—Creo que Liam es bisexual —dice Alessa, agitada.

811

Todo tipo de emoción desaparece de mí. El ceño fruncido predomina en mi


cara y me dejo caer sobre la cama. Desorientada.

—¿Qué?

—Es un closetero a medias —murmura—. El maldito me lo ha estado


ocultando. Tuve mis sospechas, las vibras que tiene lo delatan.

338
Parpadeo.

—¿Cómo lo sabes?

—Vi algo en su laptop que no debí —se queja—. ¡Porno gay!

609

—¿Porno?

—¡Y no cualquiera! ¡Sadismo!

676

Mi boca se abre, sorprendida.

—¡Tríos! O sea, se veía delicioso, los actores estaban ri... ¡pero ese no es el
punto!

667

—Pero-

453

—¿Recuerdas las veces que desaparecía en Sídney? Ahora todo tiene


sentido, él me mandó una captura de pantalla para mostrarme la marca de
unos dulces y vi un logo en sus notificaciones de una aplicación que yo
conocía perfectamente, ¡era una de citas!

288

—Qué obsesiva —le hago saber.

34
—Él se hablaba con un chico allá en Sídney, me dijo que era un amigo suyo
que conoció, pero yo creí que de hace años... bueno, en su laptop tenía
abierto su buzón de...

474

—¿Revisaste sus chats?

—¡Creí que nos teníamos confianza él y yo!

88

—Alessa —reprendo—. Lo que hiciste estuvo muy mal. Debiste dejar que te
lo dijera.

309

No niego que me sorprende de lo que me acabo de enterar, su hermano se


me hace atractivo y me gustó por un buen tiempo, sin embargo, ahora toda
mi atención ha sido robada por alguien en especial. Lo que hacía esto un
poco procesable.

334

—A ti Luca te dijo cuando se sintió atraído por un chico, no hay nada de


malo que a Liam le guste uno... o varios.

556

—Sí, aunque Luca lo hizo cuando él quiso. No invadí su privacidad, lo apoyé


cuando me lo confesó, él confió en mí para experimentar. Pasó y se dio
cuenta que se trataba de su punzada, ahora es feliz escabulléndose con
una chica diez años mayor.

380

—Y-yo —se pausa—. ¿Una chica diez años... qué?

280
—Te lo ganaron —ruedo los ojos—. Aidan dice que no pasará nada, que su
amiga jamás se metería con alguien menor de edad.

315

—Me siento muy ofendida —dice con un tono de voz indignado—. Más le
vale que no se meta con Copito porque si eso llega a pasar, espero que tus
padres quieran levantar una demanda.

366

Sonrío al escuchar el apodo que mamá le puso a Luca.

189

—¿Cómo lo iban a hacer contigo?

35

—La deferencia es que ellos me aman.

A esta altura, ya no sé qué situación es peor. Alessa y Luca o Darling y Luca.

195

—Lo que digas. Te puedo aconsejar que dejes de meterte en la privacidad


de tu hermano y esperes a que él te lo diga. No seas una encimosa,
Alessandra.

57

—Ok, lo haré. Esperaré pacientemente.

—Tampoco tires indirectas.

89

—¡Imposible!

44

—¿En serio?
4

—Lo prometo.

Cansada, resoplo y ambas nos quedamos en silencio.

No sé si contarle acerca de lo que ha pasado con Aidan, no tengo con quien


hablar sobre esta situación, pero tampoco quiero andar divulgando esto.
Sé que ella ha sido mi confidente en todo el tiempo que llevamos de
amistad, todo se lo que he contado. No debo sentir inseguridad, puedo
decírselo... en otro momento.

42

—Rory me mandó un mensaje hoy en la madrugada —le comento,


recordando que su exnovio me ha sorprendido con su chat.

132

—¿Qué?

—Sí —suspiro—. Me preguntó si te encontrabas bien, dice que lo


bloqueaste, creo que estaba borracho. Te extraña.

73

—No —ríe, nerviosa—. ¿Le respondiste?

74

—Me limité a dejarle una pequeña respuesta.

13

—No vuelvas a hacerlo —responde rápidamente—. ¿Puedes bloquearlo? No


quiero que tengas comunicación con él, por favor. Rory y yo terminamos,
todo lo que fuimos quedó en el pasado, y quiero que así se quede.

453
Ahí está de nuevo, ese tenso ambiente al tocar el tema de Rory. Sé que hay
algo más. Su voz cambio, el tono, las palabras que usa y el espacio se
reduce. Estoy tan preocupada de tan sólo sacar conclusiones y no recibir
respuestas.

88

—Alessa, ¿hay algo que deba saber? No me gusta la actitud que tomas
cuando hablamos de él. Sabes que puedes contar conmigo siempre,
¿verdad?

70

Silencio.

—Alessa.

—Sí. Lo sé. No ocurre nada.

77

Muerdo mis labios. Lo dudo mucho.

—Te amo. Me dolería saber que sufriste en esa relación y no estuve ahí para
apoyarte.

90

—También te amo —contesta—. Te voy a colgar, nos vemos mañana.

195

—Sí, hasta luego.

Termina la llamada.

3
No debo hacerme películas en la cabeza, pero estoy tan convencida que la
relación que mantuvieron fue abusiva, no sé qué tanto, aunque si lo
suficiente para que las inseguridades de Alessa se alimentaran y ella no
quisiera saber absolutamente nada de él.

230

Y debo estar del lado de mi mejor amiga.

11

Cojo el celular y voy a los chats, eliminando el de Rory y bloqueando su


número.

40

Al inicio, me aparece el mensaje de Aidan. Cierto, lo he olvidado.

11

"Theo

12

¿Videollamada?"

811

La presión se me baja. No creí llegar tan lejos, lo digo en serio.

187

"Diane

Estaba cenando.

¿No es tarde para ti?"

46

Los mensajes no le llegan.

238
Bufo, decepcionada, y me tiro de espaldas contra la cama, abrazándome a
la almohada.

—Aghh, puras desgracias en mi vida —murmuro.

532

Me pongo de pie, y camino al baño para lavarme la cara y cepillarme los


dientes. Odio el sabor de la pasta dental por el hecho de que mis ojos arden
y parezco que quiero llorar, eso me recuerda a las veces que me ponía
debajo de los ojos para fingir algún berrinche.

484

Qué pena.

Regreso a la cama y prendo el televisor. ¿Debería ver alguna serie, película


o me pongo a hacer algo de trabajo? Qué cosas pienso, el trabajo puede
esperar.

229

Miro la hora en el celular y todo vuelve a detenerse. Mensaje de Theo.

92

"Theo

Te hacía dormida.

111

No. Es temprano para mí, mañana es domingo, Bicho. (bueno, que acá ya lo
es)

303

Llegué del casino, odio el maldito casino, ¿por qué siempre la combinación
de los empresarios es casino y whisky? Quería cerveza, de la oscura."
182

"Diane

Mira que no sabía los días de la semana... hubieses pedido tu cerveza."

83

"Theo

¿Y perder el estilo? No, gracias."

198

"Diane

Lo perdiste desde la comida del jueves"

394

Él me deja en visto durante unos segundos.

"Theo

Foto

444

Jódete."

269

La imagen está oscura, pero puedo observar la mitad de su cara y, de


nuevo, su dedo medio.

469

"Diane

1
¡Bonito anillo!"

629

"Theo

Por supuesto que es bonito. Es el que te tocó."

898

Mis cejas se elevan y reprimo una risa. Es un idiota.

"Diane

Eres un idiota ((((:"

369

"Theo

😉"

573

Muerdo mi labio inferior, pensando el mensaje que tengo en mente antes


de enviárselo. Bueno, que sea lo que Dios quiera, ¿no?

390

"Diane

¿Vas a querer la videollamada?"

342

"Theo

¿Me vas a recibir como en la foto que mandaste?"


608

"Diane

Noup"

148

"Theo

☹"

557

"Diane

Basta"

71

"Theo

Ok"

337

No ha puesto punto, pero se sintió tan cortante.

227

"Diane

¿Entonces?"

Aidan me deja en visto y no vuelve a responder.

469

"Diane
1

Imbécil"

242

A diferencia del anterior, este ya no le llega. ¡Ahhhh! ¡Quiero golpearlo,


necesito hacerlo! Aviento el celular a mi lado y entierro mi cabeza en la
almohada, me siento timada. Engañada. Ultrajada. Y todos los sinónimos
por haber.

250

Elijo una serie al azar y la miro de mala gana. Sólo él puede cambiar mis
ánimos de un momento a otro, y eso lo detesto tanto.

121

Mi ceño se relaja cuando mi celular vibra y me fijo de la videollamada


entrante. Ay, lo odio.

471

Tapo la cámara con mi dedo y acepto. Al instante, en la pantalla puedo


verlo con mejor iluminación que en la foto, una sonrisa estúpida aparece
en mi rostro.

286

Su cabello parece húmedo y algunos de sus rizos están pegados a su frente,


yo sólo estoy deleitándome con esa imagen.

351

—No sé si lo notaste, pero tienes tapada tu cámara.

367

El tono de su voz me hace mal. Suena ronca y baja.

306

—No me digas —ironizo, alejando mi dedo de ella.

89
Él sonríe ampliamente.

148

Voy a colapsar.

386

—Hermosa.

2.1K

Fallecí.

1.6K

—Gracias. Tu cabello igual es hermoso.

241

Se carcajea.

39

—¿Cómo te ha ido en el trabajo?

—Genial, el martes tenemos junta y nos asignaran nuevas cosas porque el


jueves salimos de vacaciones.

—¿Sales el cinco?

1.6K

—Sí, al parecer no recordaba las fechas festivas.

55

—Suele pasar.

—¿Y tú qué tal?

Aidan se encoge de hombros.


1

—Se suponía que habría conferencia el lunes, pero ya no, se canceló.


Regresaré a Australia el martes porque el jueves es el aniversario de la
muerte de mi padre, quiero estar con mi familia.

2.1K

—No sé qué decir, ¿lo lamento?

254

—Descuida —niega—. ¿Tu madre se quedará contigo hasta que salgas de


vacaciones?

395

—Sí, estaríamos en Australia la semana posterior, ¿por qué?

150

—Curiosidad. Ahora sé que regresarán juntas.

561

Sonrío.

—¿Qué cenaste? —pregunta.

52

—Pollo empanizado con pure de papá y ensalada.

158

—Eso es delicioso, y con cátsup es el doble de delicioso.

617

—No puede ser —suplico—. ¿Tú igual? ¡Ruel igual lo ama! ¡Son raros!

183

—La rara eres tú —replica—, esa combinación es muy usada.

362
—Ajá, como digas.

Ambos nos mantenemos en silencio, veo como rasga algo de su regazo y


vuelve su mirada a la pantalla.

224

—No te agradecí —menciona.

78

Hago un gesto confundido.

—¿Qué cosa?

—La foto que enviaste —sonríe de lado—. Por cierto, bonito encaje.

794

Me pongo colorada.

20

No lo está diciendo.

10

Mi respiración se corta e intento retomar el aliento, segundos más tarde.

—Esperaba recibir una a cambio del mismo tono, no de tu dedo


insultándome.

516

—Nah, me gustan las cosas de frente.

367

Y aquí estamos de vuelta.

7
—Me parece injusto.

90

Él finge pensar.

—Si logras provocar lo del jueves, puedo mostrarte todo lo que quieras por
aquí.

604

No puedo, mucho menos cuando estamos hablando de algo por lo que me


muero de ganas. Soy muy débil cuando se trata de Aidan Howland.

950

—Eres demasiado fácil, ¿lo sabes?

203

Lleva su labio inferior hacia adentro y ladea su cabeza.

87

—En realidad... no.

103

Arqueo una ceja.

—No debería de estar diciendo esto, pero nunca en mi vida he necesitado


de sexting, y mucho menos mostrar mi pene por videollamada.

325

No le creas, no le creas.

101

—Ay, pobrecito.

107

Se ríe.
8

—De verdad. —Rasca la punta de su nariz y resopla.

265

Me armo de valor y digo lo siguiente.

—El deseo sexual es mucho, ¿no?

378

Aidan mantiene un gesto serio, mirándome a través de la pantalla.

75

—Estás jodiendo mi vida, Diane.

1.9K

Eso me agarra desprevenida.

67

—¿Eh?

113

—Buenas noches, Beckinsale.

1.3K

Y cuelga.

203

¿Qué?

11

¿Qué fue eso?

482

**
6

Ismael viene a mi lado, revisando algunos papeles.

155

—Hay mucho trabajo, ¿somos un equipo?

—Lo somos —afirmo—. Recuerda que ahora vamos a sentir más presión,
pero sí podemos.

—Claro, claro —asiente—. En serio que me alegra tanto su ascenso.

49

—Y yo estoy feliz por la oportunidad que dio la señora Boyne.

19

La reunión ha sido el martes y fue algo que nadie se esperaba. Clarissa


Boyne se puso tan generosa, positiva y alegre, algo fuera de contraste en
ella.

15

A mí me subió de puesto, a Ismael a agencia literaria, a Mari jefa de


ediciones y hasta el conserje recibió un porcentaje más de sus ganancias.

176

Tuvimos una videollamada con Luca y papá para contarles sobre lo de mi


trabajo. Él quiso atravesar el portátil y abrazarme, dijo lo orgulloso que
estaba y algunas lagrimas escaparon de mis ojos. Soy muy sentimental
cuando del apoyo familiar se trata.

461

Cuando se lo dije a Aidan, sólo me dijo "felicidades, Bicho (y)".


769

Ismael E. Vital se ha comportado tan gentil, y es un gran chico, me ha


contado de su hurón Ivo, me ha mostrado fotos y espera que algún día lo
conozco, hemos quedado para el sábado. Ruel, mi madre y yo regresamos
a Sídney el viernes de la siguiente semana.

360

Me habló sobre su familia, igual me enseñó algunas cosas en francés. Me


agrada demasiado pasar tiempo con él. Jennsen se ha puesto celoso y
Alessa quiere conocerlo, esto de que todos comiencen a conocerse me
anima, pero igual me asusta.

115

—Iré por el otro Ismael —bromea él cuando llegamos a la puerta de mi


oficina—. Debo decirle cómo quedó el contrato con Pierre.

101

Mis ojos se abren.

—¿No me dirás?

Él echa una risa.

—Dijo que sí, y con el diez por ciento.

82

—¿Lo dices en serio? —me emociono por él—. ¡Ay, qué alegría, Ismael!
¡Estoy muy feliz por ti!

63

—Gracias. —Da unos pequeños aplausos—. Te veo al rato.

6
Aprieta mi hombro y se aleja.

La felicidad no me cabe, todo parece ir tan bien que nadie puede hacerme
sentir mal. Estoy muy emocionada por las cosas que se vienen para la
editorial. Es mi pasión.

418

Giro sobre mis talones y entro a mi oficina, yendo hacia mi escritorio, sin
embargo, me detengo en seco al ver ese arreglo de tulipanes. Me acerco
con duda y observo si hay alguna nota, pero no, ninguna.

802

Es raro, todo por el simple hecho de que los tulipanes son mis flores
favoritas.

260

—Felicidades por tu ascenso.

1.2K

Pego un brinco y doy media vuelta, tapándome la boca.

104

—Mi corazón, me asustaste —digo en un hilo de voz.

411

—¿Perdón? —dices Aidan divertido—. Era darte una sorpresa, no un paro


cardíaco.

3.1K

Mi boca se mantiene abierta, sorprendida. Lo que menos esperaba era a


Aidan en mi oficina, con un arreglo de tulipanes, aquí, en Londres. No, no.

608

—¿Cómo...? ¿Que? ¿Quién te dijo? ¿Qué haces aquí?


195

—Luca es un gran amigo. Me dijo toda la información que necesitaba —


sonríe sin cinismo—. Igual sólo escribes en internet el nombre de la
editorial y te sale la ubicación de la sede.

491

Parpadeo, aún incrédula y sorprendida.

Él da unos pasos hacia mí y baja un poco su cabeza para mirarme


directamente a los ojos. El azul de los suyos se acerca casi al color del
océano, recordándome a los de Luca, aunque los suyos tienen algo
diferente.

1.2K

—Hoy... ¿no ibas a Australia?

200

Aidan entreabre sus labios y eleva su mano para acariciarme el cabello.


Parece tan irreal, tenerlo aquí, frente a mí, de verdad. El olor a menta y su
colonia se revuelve tan bien que me hace saber que estoy pisando realidad.

572

Hace unos días me ha dicho que quería pasar el cinco con su familia por lo
de su padre, eso es lo que hace todos los años.

621

Las yemas de sus dedos tocan mi mejilla. No soy capaz de desviar mi


mirada a otro lado.

193

—Quería verte —confiesa—. Fue una decisión difícil, pero ahora que estoy
aquí... no me arrepiento.

2.2K
Todas mis emociones se juntan y mi estómago de un vuelco, sintiéndome
como un algodón de azúcar. Esto no está sucediendo. Una pequeña sonrisa
se dibuja en mi cara.

183

—Gracias por los tulipanes.

153

—No es nada.

89

Él acerca su rostro al mío y me besa. Sus labios están fríos y siento un sabor
a fresa, mi interior se remueve de alegría. El beso es suave, lento y firme,
como si de un encuentro de separación se tratara. Es tan tierno que me
hace dudar que sea el mismo Aidan de la otra vez.

2.5K

Me separo unos centímetros y me observa con tranquilidad.

238

—Bienvenido a Londres —susurro para besarlo otra vez.

❥ Llegada a Londres | 1
Aidan

1K
María viene a mi lado, comiendo unas galletas que ha comprado de camino
al aeropuerto, ella voltea a verme y se ríe, negando varias veces. Frunzo mi
ceño y me arrastro en el asiento para acortar la distancia que nos separa.

582

—Dime lo que sea que estés pensando.

86

—Me sorprende que hayas cancelado tu vuelo a Australia —dice,


acompañado de un timbre burlón—. Escuché como le suplicabas perdón a
tu familia, ¿quieres contarme que harás en Gran Bretaña? Tiene que ser
muy importante ¿o me equivoco?

819

Suspiro, echando mi cabeza hacia atrás.

40

—No me gustaría hablar de eso, no por ahora. Aún no estoy muy seguro.

408

—Uhm, es extraño viniendo de ti, sin embargo, sabes que puedes contar
conmigo para lo que quieras, ¿lo sabes, Aidan? A parte de ser tu compañera
de trabajo, también soy tu amiga.

355

Aprieto mis labios y la miro.

37

Ya, lo que sea, igual ella no dirá nada.

59

—Necesito saber qué tan importante es el cinco de diciembre para alguien


—confieso—, quiero saber un poco más. Hace años que llevo viviendo con
muchas dudas y solo... solo esa persona puede responderlas.

2.5K
María asiente.

—Por un segundo pensé que se trataba de una chica —vacila—. Creí que el
gran Aidan Howland ya había caído.

919

Echo una risa.

25

—Jamás.

2.1K

—Voy a grabarme todo lo que dices y cuando estés perdidamente


enamorado yo misma te echaré en cara cada cosa que solías decirme.
Cuida tus palabras, Aidan, a veces la vida es un poco de "lo que escupes
hacia arriba, en la cara te cae", ¿no le temes a eso?

642

—Le temo a perder todo lo que he conseguido —corrijo—. Imagina


esforzarte demasiado para que al final la propia vida te lo quite, nunca
estaré listo para despedirme de lo que más amo, mi posición me importa
mucho, María.

581

—Pierde el miedo, lo que uno tiene por sus propios méritos jamás te lo
podrán quitar. Tu inteligencia es algo que nadie puede arrebatarte, Aidan.

272

—Eres un sol —la halago, abrazándola—. Te extrañaré, cuídate y no olvides


contestar.

220

—Cuídate tú, me preocupa que termines con un hijo de alguna británica.


Prometo responder a tus llamados y mensajes.
489

—Mejor guarda silencio —pido, dejándome caer a su lado para apoyar mi


cabeza en su hombro. María siempre será como mi ángel en todos los
aspectos, podía ser muy afectuoso con ella y las cosas nunca se
malinterpretarían, sin embargo, no es algo que su padre comprenda.

297

Ella se termina despidiendo de mí y nos separamos en el aeropuerto para


que cada uno pueda tomar su respectivo vuelo. Me siento cansado, este
viaje de trabajo me ha dejado completamente exhausto. Estoy seguro de
que apenas subiera al avión, terminaría durmiéndome.

Al final, decidí cambiar de destino para ir directo a Londres, necesitaba


pasar el día con una persona en concreto. Y de paso; usaría este viaje para
ver a Diane, de esa manera ella podría llevarme con su madre. ¿Cómo es
que le dicen a esto? Ah, sí. Matar dos pájaros de un tiro.

2.2K

No tengo todavía un plan para iniciar esa conversación con la señora


Hasley, no de nuevo, pero sí tengo la idea perfecta para justificar mi
presencia cuando llegue: el ascenso de Diane.

1.7K

Soy consciente de que eso me comprometería demasiado... con toda su


familia. Es decir, a Luca le he preguntado el horario y la dirección donde
trabaja su hermana, y preguntas incómodas de su parte fueron lanzadas
una detrás de otra. Fue difícil deshacerme de él.

No quiero confundir las cosas.

961
En realidad, Diane es la que me ha dicho que no pedía nada serio, ha sido
ella la que me lo dejó claro al principio, y a pesar de que disfruto los
pequeños deslices, la imagen de su padre me tortura, obligándome a
arrepentirme por momentos.

721

Mi consciente, subconsciente e inconsciente hemos llegado a una


conclusión: ella me gusta.

2K

Pero ¿qué es lo que me desagrada de eso? El que sólo sea de manera física.
Una parte de mí se siente mal por sus padres, pero otra parte solo me dice
que olvide mi lado moral y termine con esta jodida tensión sexual.

1.5K

«Vamos, tienes veintiséis puñeteros años, Aidan»

402

Ella acabará con mi poca decencia humana, así como lo ha dicho Becca.

175

«¿Todavía tienes?»

418

Como jodes.

174

Una vez que estoy en mi lugar adentro del avión, dejo de pensar y me
coloco los cascos para escuchar música. Espero dormir lo suficiente y llevar
mi mejor cara a Londres, tengo que esforzarme si quiero que todo eso salga
bien. Tengo una sola ventaja: el simple hecho de que el señor Beckinsale no
se encontrará.

490

Reclino el asiento y cierro los ojos, intentando ponerme cómodo.


52

Alrededor de casi ocho horas en avión, contando la escala en Varsovia,


estoy en el departamento que he reservado en la aplicación de
alojamientos. Es grande y huele bien, punto muy importante, así es. Tiene
estufa, lo cual creo que será innecesario porque no sé cocinar, bueno, sé
hacer postres, ¿eso cuenta?

305

Miro la hora en mi reloj de mano e intento compararlo con el que se


encuentra en la pared. Ajusto el mío al horario de Londres.

74

Según el GPS, no estoy lejos de donde trabaja Diane. Su ascenso. Todavía


no sale... faltan un par de horas y quiero seguir durmiendo, aunque me
obligo a recuperar fuerzas y decido echarme una ducha a pesar del maldito
frío que hace allá afuera.

58

Frente al espejo, sacudo mis rizos húmedos y me coloco los anillos, uno por
uno. Palpo los bolsillos de mi pantalón para asegurarme que tengo todo lo
necesario antes de salir y tomo la cazadora junto a las llaves del
departamento.

424

Plan ideado por Aidan Daniel Howland Adams para recorrer Londres sin
tener una puta idea si el GPS lo guiará a un terreno baldío:

372

1. Ir a una florería.

74

2. Comprar un ramo de tulipanes sin importar que cueste más que mi vida.
(Lo cual es imposible)

506
3. Darle las gracias al señor.

324

4. Encontrar la sede donde trabaja Diane.

12

5. Buscar su oficina y escabullirme.

35

6. Ignorar que la gente me vea de manera melosa por cargar un puto ramo.

235

7. Esperar a Diane.

13

8. Rezar porque sí sea su oficina.

282

9. Darle la sorpresa.

10. Que me lleve a ver a su madre.

430

11. Aceptar si se presenta algo más. ("Algo")

892

Ojalá que todo eso esté bajo control, tiene que ser así o me terminaría
muriendo de vergüenza, el GPS jamás me ha fallado, espero que esta no
sea la primera vez. Lo que menos quiero es llamar al celular de Diane,
contándole que, en definitiva, lo planeado sale mal.

74

Para mi sorpresa —que no lo es porque soy Aidan y hago todo bien—, llego
hasta el paso siete. La oficina es cálida, colores suaves, un sillón marrón y
un escritorio de madera clara junto a un librero del mismo material. El
punto ocho me lo confirman unas fotografías que tiene a lado de su
computadora: familiar, con Luca, Alessa, y un chico que desconozco.

428

Me fijo que el koala es su animal favorito, puesto que tiene varias cosas con
una imagen de él. Una taza, bolígrafos, un mousepad, una libreta... Una
foto de ella llama mi atención, es cuando estaba chica, se ve curiosa y su
ropa mal combinada me recuerda el primer día que la conocí. Tan pesada.

181

Saco mi celular y la capturo con la cámara, procurando que esté bien


centrada. Quiero dibujarla, tiene tiempo que he dejado de hacer retratos.

1.3K

Camino hacia el sillón y tomo asiento, revisando algunos mensajes. Son de


abuela preguntando todavía si en verdad no iré. Prefiero no contestarle. Me
hace sentir culpable, demasiado, pero ella sabe que no importa si estoy allí
con ellos, una parte de mí siempre estará con papá, aunque no lo haya
conocido.

1.4K

Borris me envía un mensaje, cuestionando si ya he llegado con bien y abro


su chat para responder, sin embargo, unos murmullos al otro lado se hacen
presentes. La puerta de la oficina se abre y bloqueo el celular al instante.
Ese aroma es lo primero que percibo.

189

Diane camina hacia su escritorio, pero se detiene al ver el arreglo. Yo le doy


una ojeada rápida, su coleta alta y ese traje le sienta muy bien desde atrás.

249

«Con ese cabello largo se pueden hacer maravillas»

816

Concéntrate, Aidan.
105

Me pongo de pie, rápidamente.

—Felicidades por tu ascenso —pronuncio.

144

Ella da un pequeño brinco y se voltea, tapándose la boca con sus manos.

—Mi corazón —La escucho decir—, me asustaste.

Su reacción me causa gracia.

17

—¿Perdón? Era darte una sorpresa no un paro cardíaco.

192

Sigue en shock, puedo verlo en sus peculiares ojos, tiene muchas dudas y
no sabe con cuál iniciar.

—¿Cómo...? ¿Que? ¿Quién te dijo? ¿Qué haces aquí?

100

—Luca es un gran amigo. Me dijo toda la información que necesitaba. Igual


sólo escribes en internet el nombre de la editorial y te sale la ubicación de
la sede.

72

Parpadea, procesando todo lo que he dicho. Rompo la distancia entre


nosotros y la miro directamente a los ojos.

88

Joder, me gusta demasiado el color de ellos.


618

—Hoy... ¿no ibas a Australia?

32

Iba.

131

Llevo mi mano a su cabello, dándole una pequeña caricia y llevar mi tacto


hasta su mejilla, disfrutando la suavidad de su piel. Estar así con ella, me
lleva a olvidar por lo que he venido hasta aquí en realidad.

855

—Quería verte —admito, murmurándole—. Fue una decisión difícil, pero


ahora que estoy aquí... no me arrepiento.

826

—Gracias por los tulipanes —sonríe, marcando sus hoyuelos.

79

—No es nada.

Toco con mis dedos su barbilla y la alzo para besarla. Su lápiz labial me
mancha, su boca caliente hace cálido el beso y el toque de sus labios sobre
los míos me hace sentir completamente cómodo y seguro. Es lento y firme.
Me gusta. Lo disfruto tanto que podría mantenerme por varios minutos así.
Diane detiene el beso y me mira, sonriendo.

636

—Bienvenido a Londres —dice en un susurro.

132

Una pequeña presión se presenta en mi pecho: ¿culpa o gusto?

1.5K
Ella vuelve a besarme y la tomo de la cara para profundizar el beso, sus
manos se aferran a mis brazos, apretando. Su lengua choca con la mía y
puedo sentir como sonríe sobre mis labios, alejo una de mis manos de su
cara y recorro su espalda con mis dedos hasta llegar a su cadera,
pegándola más a mí. Atrapo su labio inferior entre mis dientes por unos
segundos y le doy un beso corto antes de separarnos.

412

—Te gustan los koalas, ¿no es así? —cuestiono, enarcando una ceja.

165

Diane voltea sobre su escritorio y se ríe.

—Eres muy observador... o un fisgón. No se te quita, ¿eh?

256

Pongo mis ojos en blanco.

—Me aburría esperándote.

87

—Bien. Me gustaría saber cómo te dejaron pasar a mi oficina.

Muerdo mis labios, fingiendo estar pensando.

—Mentiras, un poco de dinero, todo funciona así, ¿qué no?

55

—Claro —ironiza ella, caminando hacia su silla—. Pronto acabará mi


jornada, ¿vas a esperarme?

3
Le doy una mirada de pocos amigos.

28

—¿Tu qué crees, Bicho? No es como que solo haya venido a entregarte el
ramo y regrese al aeropuerto para ir a Australia, ni mucho que salga a las
calles de Londres fingiendo que tengo muchos amigos por aquí.

485

—Con un "sí, Didi" era suficiente —sisea.

215

—Sí, Bicho —le corrijo.

428

—¿Ya almorzaste?

—No.

—¿Planeas comer?

20

—Supongo.

—¿Quieres que te invite?

35

La miro por varios segundos.

—Que no sea atún.

284

Se ríe, negando.

5
—Preguntaré a Ruel qué han hecho de comer en casa —dice antes de coger
su celular. Rápidamente agrega: —¿O prefieres ir a otro lado?

194

—Descuida, la primera opción me parece genial.

943

Diane asiente, entusiasmada. Mientras tanto, yo me recuesto sobre el


sillón. Saco mi celular y antes de ir al chat de Borris, le escribo algo a María.
No le llegan los mensajes. Intento llamarla, pero me salta buzón
directamente.

172

Se supone que ella llegaría primero.

577

Suelto un suspiro y me voy al contacto del señor Bonachera para marcarle,


me pongo de pie, indicándole a Diane que saldré de su oficina por un
momento. En el pasillo, me apoyo de espaldas en el marco y miro a mis
lados con el objetivo de comprobar que no haya nadie.

15

—Aidan —me saluda él. Su voz es pesada y alegre—. ¿Llegaste con bien a
Londres?

—Señor Eduardo —pronuncio—. Sí, ya me he instalado en un


departamento. El clima por acá es más frío. Le llamaba para confirmar si
María ya está con usted, no me contesta los mensajes ni las llamadas.

13

Él se mantiene en silencio y luego lo escucho reír.

24
—Está bien, ha salido con Henry hace dos horas. No deberías preocuparte,
si la veo antes de que te comuniques con ella, voy a decirle sobre ti.

262

Mi frente se arruga.

57

—¿Henry?

220

—Henry O'Dell. Nuevo socio —indica—. Nos hacemos más poderosos,


Aidan. Te lo platicaré cuando nos volvamos a ver, he omitido comentarte
algunas cosas, pero prefiero mantener todo bajo el agua. Igual estoy
trabajando en una sorpresa para ti, espero dártela pronto.

394

—¿Más ponencias?

—No, algo mucho mejor. Te voy a colgar, necesito atender a alguien.


Hablamos luego, disfruta tu viaje.

297

Intento despedirme, pero él termina la llamada. Aprieto mi celular contra


mis labios, pensando sobre lo que podría estar hablando. Sorpresa.
Bonachera me da miedo, y a veces temo que esté haciendo cosas turbias
porque me arrastraría junto a él y también a María, quien es la que más
preocupa de todo esto.

357

Sacudo mi cabeza, dispersando mis pensamientos y vuelvo al chat de


Borris mandándole un simple mensaje. Entro a la oficina de Diane, ella me
mira y alza sus cejas, interrogándome.

4
—¿Todo está bien?

—De maravilla.

—Terminaré de enviar unas cosas y vendrá un compañero a entregarme


algo, espero no te moleste.

186

—Uh-huh —murmuro—. Te ves muy poderosa detrás del escritorio.

410

Ella teclea algunas cosas en su computadora y veo esa pequeña sonrisa


dibujarse en su rostro, se pone de pie para buscar algo en el libro y, a
diferencia de antes, esta vez le doy una ojeada sin ningún descaro,
detallando cada parte.

94

—Me gusta tu falda, te queda muy bien.

321

Una sonrisa nerviosa de su parte se hace presente.

—Gracias, es una de mis favoritas.

Me quito la cazadora y la dejo sobre el sillón, acomodando el cuello de mi


camisa. Camino hacia ella y, cuando estoy a su lado, llevo una mano a su
coleta, envolviéndola en mi puño.

612

—También me gusta el cabello largo —murmuro—. Creo que tú y yo


tenemos algo pendiente, ¿uh?
663

—No sé de que hablas —contesta, divertida.

142

Diane se gira poco a poco, de manera que queda frente a mí, yo no cedo
ante mi agarre. Sus ojos se conectan a los míos y tiro con suavidad de su
cabello hacia atrás, llevando mi boca a la curva que hay entre su cuello y
hombro. Le doy un beso y lamo, chupando un poco su piel.

429

«Te pido que no ensucies su oficina. Contrólate»

339

Cállate.

118

La llevo contra el librero y continúo mi recorrido hasta su clavícula, me


deshago de su agarre y recorro con ambas manos todo su cuerpo.

205

—Esta es la única vez que me tendrás arrodillado —hablo en voz baja.


Coloco una rodilla sobre el suelo y deslizo una mano entre sus piernas—.
Aunque no me molestaría repetirlo.

1.1K

Trata de mantener el contacto visual, pero sus ojos se cierran cuando


aprieto su muslo. Me inclino hacia ella y prefiero morder su piel, pues lamer
o besar sería un desperdicio por las medias que lleva. Con la otra mano
subo la falda cada que mi boca traza un trayecto húmedo sobre su
entrepierna. Necesito un juego previo hasta sentir que sus piernas tiemblan
por mí.

226

Siento como pasa sus dedos entre mi cabello, pidiendo por algo más.
66

—L-la puerta —balbucea.

141

—Deben tocar, ¿no? —murmuro sobre su piel.

286

Llego hasta el cintillo de sus medias e intento bajarlas, sin embargo,


alguien toca a la puerta. Me quedo quieto y Diane es la primera en
reaccionar, moviéndose a un lado para poder acomodarse la falda. Yo, por
mi parte, bufo de mala gana, blanqueando los ojos y ponerme de pie.

455

—Adelante —dice ella, encontrando lo que estaba buscando en el librero.

14

Un chico delgado y pelinegro entra, lo miro de pies a cabeza y me tiro al


sillón, siguiendo cada movimiento que hace. Él parece notar mi presencia
porque voltea, dándome un gesto neutro.

357

—Buenas tardes —saluda.

110

—Buenas tardes —repito.

182

—Te traje lo de Boyne, espero puedas con ello, si necesitas de mi ayuda no


dudes en pedírmela, ¿va?

147

—Muchas gracias, lo tendré a consideración.

28

—Bien. Quedamos para el sábado, ¿verdad? Amelia ha aceptado


acompañarnos para que no se sienta incomodo el ambiente.
207

—¡Perfecto! Estoy emocionada, igual por conocer a Ivo.

351

—Lo amarás.

21

—No lo dudo. —Se ríe.

Qué agradable es apreciar una platica mientras fingen que no existes.

909

—Nos vemos pronto, Jolie.

946

Él sale de la oficina.

Jolie.

808

Le doy una sonrisa burlona a Diane y arqueo una ceja. Ella me mira. Camino
hacia el escritorio para sentarme en una esquina y apunto a la puerta.

33

—Jolie. Creí que los halagos en otros idiomas ya habían pasado de moda.

736

Me da una sonrisa socarrona.

—También creí que los apodos de animales ya habían pasado de moda —


contraataca.

509

—No lo defiendas —espeto—. Estuve esperando a que me lo presentaras.


237

—Ni siquiera te interesa, Aidan.

139

—¿Quién dice, Jolie?

476

Diane se acerca, tomándome de los hombros.

11

—Bicho, el tuyo es Bicho.

459

—Bueno, ahora quiero decirte Jolie.

964

—No.

93

—Sí.

108

—No.

72

—Sí.

71

—No.

58

—Dije que sí.

79

—Y yo que no.

102

—Ok, pero yo lo pronuncio mejor.


345

—Él es de Francia. Olvídalo.

325

—Y yo de Quebec, el francés canadiense es mejor.

511

—Basta.

—Pero admite que yo lo pronuncio mejor.

149

—Eres muy necio.

15

—Sé hablar muy bien el francés, mi lengua es muy fluida —digo con un
ápice de picardía—. ¿Quieres que te enseñe?

667

—¿Por qué siento que ya no estamos hablando del idioma?

329

Muerdo mis labios y la sujeto de la cintura, atrayéndola un poco más a mí,


llevando mi boca a su oreja.

40

—Porque te quedaste con ganas.

296

Se ríe, alejándose de mí.

—Ya podemos irnos —anuncia.

—¿Eso significa que iremos a otro lado más íntimo?


58

—Eso significa que vamos a mi casa para comer.

58

—Define comer.

1K

—¡Aidan! —chilla. Su cara enrojece.

39

—Vale —alzo mis manos, mostrando inocencia—. Solo quería asegurarme


de que todo estuviera en orden, me gusta acomodar las ideas de mi cabeza.

72

—Solo te pido que te comportes con mi mamá —suplica—. Se supone que


somos amigos, nada más. Evita querer-

57

—¿Follarte con la mirada?

720

Diane se queda sin palabras y parpadea varias veces.

—Es broma —le digo—. Amigos, hay que ser solo amigos. Eres como la
comadre que siempre quise tener —bromeo y la empujo del hombro, me
dirijo a mi cazadora para ponérmela—. Ojalá ser más alegre, mira que mis
bromas de follar siempre están presentes.

478

—No las hagas frente a mi madre —dice, finalmente.

78

—Como ordene, capitana.


124

Diane

202

Han pasado dos horas y sigo sin poder creer que Aidan esté sentado a lado
de mí en el metro de Londres para ir hacia mi casa. Él viene haciendo ruidos
extraños con la boca mientras yo descanso mi cabeza sobre su hombro.

712

Nos miran de manera indescifrable por el ramo de tulipanes que lleva en


sus brazos, él se ha colocado las gafas oscuras a pesar de que las nubes
grisáceas oculten los rayos del sol. Le pregunto la razón por la cual lo hacía
y me respondió:

87

—No quiero hacer contacto visual con nadie, me siento incómodo.

755

Pero todo se reducía al gran ramo. Definitivamente no era fan de estos


detalles, mucho menos mostrarlo en público, lo cual me hacía mucha
gracia.

10

Salimos del metro y le propongo irnos en bus, pero me dice que prefiere
caminar. Alrededor de quince minutos, visualizo la calle donde se
encuentra mi casa.

69

—El clima nublado y lluvioso me hace sentir melancólico. No es un buen


escenario.
433

—A mí me terminaron en medio de la lluvia.

658

—¿Lo dices en serio?

—Fue caótico, los relámpagos y mi paraguas siendo arrastrado por el


viento solo me hacían lamentar mi vida.

228

—Qué tragedia. —Se ríe—. ¿Cuántos años tenías?

—Diecisiete, ¿te ha pasado algo similar?

11

—A los dieciséis me terminaron porque sus padres no la dejaban tener


novio. Fue mi primera novia y, por lo tanto, la primera en romper mi
corazón. Después de eso, las demás solo fueron pequeñas heridas. ¿A ti por
qué te terminaron?

100

Intento recordar.

—Le gustaba alguien de su escuela, yo he estudiado en línea, entonces, eso


complicó el hecho de que yo socializara con las personas. Me citó en el
parque que se encontraba por su casa y me dejó esperándolo por media
hora bajo la lluvia, cuando llegó solo fue para decirme que ya no quería
nada conmigo. La prefería a ella.

520

Sus cejas se juntan, no hay diversión en su rostro, lo que me tranquiliza un


poco.
2

—¿Cómo lucías a tus dieciséis?

83

Su pregunta me confunde.

—¿Acaso importa?

Aidan se encoge de hombros.

—Mírate ahora, de lo que se perdió.

607

El calor se apodera de mis mejillas, negando.

—Supongo que el físico no lo es todo. Llegar a tener una gran personalidad


y físico espectacular a veces parece imposible.

305

Hace una mueca, disgustado.

—Todos somos conscientes de la imperfección —aclara—, pero a veces te


vuelves el prototipo de la persona perfecta para alguien, sin importar el
mínimo defecto que tengas, esas cosas pormenores pasan a segundo plano
y lo que parece un error para otros, para uno son detalles perfectamente
erróneos que se ama de esa persona. El arte es un claro ejemplo. O algo
más sencillo —inhala—, las pecas, algunos las odian, pero para quien
aprecia cosas que parecen tener nada de importancia, es capaz de dibujar
constelaciones con ellas.

4.2K
Sus palabras me disparan al corazón y la manera en que se expresa hace
revolotear mi estómago. Entonces, me doy cuenta de que se expresa tan
bien por algo que sintió o le gustaría sentir, que ocasiona que la tristeza me
golpee de mala voluntad.

107

—¿Te has sentido así?

Él muerde sus labios.

—Soy un amante del dibujo, la astronomía y la pintura, en donde alguien ve


puntos y rayas, yo veo la oportunidad de crear algo nuevo. Supongo que
amar es algo así.

1.1K

Yo asiento, sin tener ganas de responderle nuevamente.

Qué afortunada sería la persona que llegue a ganarse el amor de Aidan.


Sería la definición de perfección y arte para él. Sería como... un tipo de
lienzo en donde podría trazar constelaciones. Su musa.

2.2K

Le indico que ya hemos llegado a mi casa y abro la puerta para mirar. No se


encuentra nadie, me hago a un lado, haciéndole una seña de que puede
pasar. Él deja el ramo encima de la mesa del centro. Pongo mi dedo sobre
mis labios y él asiente.

Me dirijo a la cocina, donde encuentro a mamá junto a Ruel.

200

—Buenas tardes —saludo, abrazándolos.


5

—Hola, cariño, ¿cómo te fue?

69

—Tardaste —acusa mi hermano, interrumpiendo—. Hicimos pierna


envinada, bueno, aunque ya lo sabes porque te lo dije por el chat.

138

—Me fue bien, todo parece estar en orden. —Volteo hacia el chico—. Estuve
terminando unas cosas de mi trabajo, el tiempo no se detiene, ¿te lo
recuerdo?

—Como sea, hoy no hay postre, espero puedas vivir con ello.

52

Mete su mano a la ensalada y golpeo su mano.

—¡No hagas eso!

—Yo la hice, yo puedo meterle hasta la lengua si quiero.

458

—¡Ugh, Ruel!

—Ruel —sentencia mi madre.

92

—¡Era broma!

28
La cocina se vuelve a quedar en silencio y trago saliva, preparándome para
lo que diré. Ni siquiera lo planeé de camino, debí pensarlo antes de salir de
la oficina o bajarme del metro.

—Mamá —la llamo. Ella hace un ruido para que continúe—, ha traído a la
casa a un amigo. Lo invité a comer, sé que debí de haber avisado antes,
pero no teníamos nada confirmado.

118

—Descuida, hay suficiente comida, ¿cierto, Ruel?

—Cobraré un 10% por mi esfuerzo, eh.

348

—No seas payaso —replico.

—¿Quién es? —exige saber él.

105

—No te importa.

—Grosera.

—Grosero tú.

—¿Ismael?

197

—No. No es él.

3
—¿Ya volviste a cambiar de chico?

579

—Cállate, Ruel.

36

—¿Es el otro Ismael?

323

—No, es que-

—Uy, chico nuevo.

338

—Mira mocoso, te voy a-

119

—Un gusto, señora Beckinsale —Aidan me interrumpe, haciendo presencia


detrás de mí.

819

—Ay, Dios mío —murmura mamá, sorprendida.

1K

—Oh, él.

448

—Lamento no haber avisado que vendría, pero hice una conferencia aquí y
me enteré del ascenso de Diane, así que quise felicitarla personalmente y
saludarla a usted —explica de la mejor manera que ni a mí se me habría
ocurrido—. Hola Ruel.

540

—¿Qué tal?
—Es una gran sorpresa tenerte por aquí —indica mamá—. Creí que estarías
en Sydney junto a tu familia. Es el aniversario de fallecimiento de tu padre.

2K

—Me habría gustado estar allí con ellos, pero fue imposible. Mi familia casi
colapsa, sobre todo mi abuela y mi tía Jane.

463

Observo como mamá sonríe y se acorta un poco la distancia que hay entre
ellos.

115

—Ten en cuenta que no importa donde estés, una parte de él siempre


estará contigo. Después de todo, eres tú quien tiene más de él que
cualquier otra persona.

1.4K

Ruel los mira confundido, sin entender de lo que hablan. Me acerco y lo


sujeto del brazo, tirando de este.

91

—Acompáñame —susurro—. Tengo 10 dólares para ti.

315

Para mi suerte, no pone resistencia y sale junto a mí de la cocina.

32

Será mejor que hablen a solas y que Ruel no intente hacer preguntas. En
cambio, a mí me da tranquilidad de que conversen, no me afecta, pues
tengo perfecto conocimiento de que mamá y el papá de Aidan fueron algo
en la adolescencia. ¿Él sabrá que yo sé acerca de la relación que tuvieron
nuestros padres?

1.3K
Por lo que sé: Aidan fue antes de ella, papá fue después de él y ahora todos
nos volvíamos a unir, es como si un hilo estuviera unido a cada persona.
❥ Llegada a Londres | 2
🔞 CONTENIDO 🔞

1.4K

A nadie se le niega una vida sexual activa, pero siempre y cuando sea
saludable y con responsabilidad. Protégete. Sin condón es un no. No solo
es para evitar un embarazo, también es una gran barrera para evitar el
contagio de las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual). Los aparatos
reproductores deben decirse tal y como son, sin pena. ¡Es parte de la
educación sexual! Besitos. Cuídense mucho, mis niñas. ♡

969

HAY ERRORES ORTOGRÁFICOS PORQUE ENTRO EN PÁNICO

Aidan

308

Al inicio, mi idea era solo pasar el rato. Hablar, reír, comprar, conocer, y
partir el sábado.

348

Ahora, parezco el cargador personal de Diane, llevo sus cosas y mi mala


cara se hace notar, pero a ella no parece importarle siquiera un poco.
Oficialmente ha salido de vacaciones, ayer estuve en su casa, Ruel me
enseñó su habitación y ese niño es la definición de tener una obsesión con
los videojuegos. Terminé jugando con él a Force, me ganó la primera vez y
me molestó tanto que decidí irme hasta que le ganara, aunque fuese una
sola vez. Lo logré... después de varios intentos.

616
Diane viene comiendo un helado que ha comprado tres locales atrás
mientras me platica sobre cómo Luca la encerró en el baño aquella vez en
el hospital donde cuidaban a su abuela.
421

—Tu madre me lo dijo en la tienda de antigüedades del abuelo de Sue —


recuerdo—. Luca era muy travieso.

271

—Como no tienes una idea, ahora es una gota de azúcar.

115

—Y tú un desastre.

67

—Cuidado que te muerdes la lengua.

197

Ruedo los ojos, riendo.

22

—Me estoy casando de ser quien cargue tus cosas —le hago saber—. Los
brazos comienzan a dolerme.

127

—Pobrecito —dice con lástima, fingiendo—. ¿Quieres comer algo? Yo invito.

163

—Lo que sea, solo que necesito ir a mi departamento para enviar un


borrador a mi jefe.

171

Ella lo piensa y mira la hora de su celular.

—Pasa que saldré por la noche con unos compañeros de trabajo, creo que
me da tiempo.
142

—¿Compañeros de trabajo? ¿Te refieres al francesito ese?

1K

—Ismael, se llama Ismael.

165

—Tú misma lo dijiste: no me importa. —Paso a su lado y busco la salida de


la plaza, adivinando por cual parte hemos entrado.

275

—Te vuelves pesado —replica Diane cuando me alcanza.

76

—Tú eres la pesada.

57

—Va, ya. Si quieres podemos pedir comida en el departamento, ¿algo en


especial?

39

—Comida china.

22

—¿Te gusta?

40

—Te lo he dicho ayer. Es mi comida favorita.

91

Sus cejas se juntan.

—Oh, no lo recuerdo.8

Pongo en blanco los ojos y sigo caminando.

52
—¡No te enojes!

16

—No me enojo.

256

—¿Entonces?

—No tiene caso que te siga diciendo.

42

—¿Y tú recuerdas cuál es mi comida favorita?

12

Me paro en saco y volteo a verla.

11

—La hamburguesa con salsa BBQ.

749

Ella aprieta sus labios durante unos segundos y luego sonríe a medias.

—Lo suponía.

42

—¡No! —chilla— ¡Lo siento!

—Descuida, me importa más llegar a mi departamento —le digo con dolo,


agregándole: —Tengo prioridades, Diane. No voy a discutir sobre esto.

518

Las puertas eléctricas de la plaza se abren y salgo. Está lloviendo.5

Debí pedir un trasporte privado. Miro a mis lados, en busca de algún taxi o
un autobús, pero es imposible, tengo que salir hacia la acera para poder
tomar alguno. Por el rabillo del ojo, me fijo como la chica se pone a mi lado
y sigue comiendo su helado.

35

—Hay que cruzar —indica.

278

—Lo sé.

—Tienes que mojarte.

217

—También lo sé.

—¿Puedes relajarte? —me pide.

56

Echo un suspiro.

—Estoy relajado.

57

—¡No parece!

13

—Dios, baja la voz.

593

Creo que volverá a decir algo, pero no lo hace. Se queda en silencio y se


termina su helado, la observo ir a un basurero para tirar el papel y regresa,
quedando de la misma manera que antes. Comenzamos a actuar tan
infantiles.
214
Le doy un vistazo al reloj de mi muñeca y mando a la mierda la lluvia.
Necesito llegar, el señor Bonachera me ha pedido que le envíe los
borradores de los artículos que se publicaron hace dos meses, no tengo ni
una idea para qué los quiere, sin embargo, prefiero evitar hacerle
preguntas.

206

Intento acomodar la mayoría de las cosas de Diane con una mano para
poder tener la otra —aunque fuera un poco— libre y sujetarla de la muñeca,
obligándola a caminar bajo la lluvia.

668

—¡Avísame! —grita, cuando las gotas caen sobre ella.

162

Visualizo un taxi y le hago una seña, quien aparca cerca de la parada y baja
para ayudarnos con las bolsas. Nos adentramos al coche y le doy la
dirección, él parece conocerla porque no vuelve a cuestionarme. Diane se
libera de mala gana de mi agarre y se arrastra al otro extremo para mirar
por la ventana.

188

Sacudo mi cabello y saco mi celular para mandarle un mensaje a Borris.


Últimamente hemos estado hablando más de lo normal, él me cuenta
algunas cosas que ha hecho y me envía fotos con los chicos que ha salido, y
yo solo puedo decirle lo irritado que Diane me pone. También conversamos
acerca del compromiso de Aitor. Al parecer, nos preocupa a todos, excepto
a él y a Sue.7

En todo el camino, sigo conversando con el chico hasta que el señor me


indica que ya hemos llegado, le pago y descendemos, la cajuela se abre y la
chica pasa a mi lado e intenta agarrar sus cosas, pero fracasa y me veo con
la necesidad de ayudarla.
58

A este paso, la lluvia ya nos empapa y todo por su necedad.

164

Busco la llave de la entrada y el frío me dificulta mis movimientos. Escucho


como ella bufa detrás de mí.

22

—Ojalá te movieras.

131

—Ojalá te callaras.

583

Finalmente, la cerradura se libera y nos adentramos, subimos hasta mi piso


y abro la puerta, dejándola pasar primero. Cierro mis ojos y cuento hasta
diez, intentando encontrar paz interior para —posiblemente— continuar
aguantando su actitud, me adentro y cierra detrás de mí, dejando sus cosas
a un lado.

154

Tomo una bocana de aire y la miro.

—Estás empapada.

294

—Sí.

Ella no me mira.

—Mira, tengo ropa por si quieres-

204

—No —me interrumpe—. Estoy bien así.


208

Quiero golpear mi cabeza contra la pared.

388

«Sí, yo también. Estamos de acuerdo en eso»

152

La dejo de pie en la sala y camino hacia la habitación en busca de una de


mis maletas para abrirla y tomar un suéter verde. Vuelvo hacia ella y la
obligo a que lo tome. Ella se resiste al principio, pero, cuando sus ojos
conectan con los míos, accede.

331

—Cámbiate. Deja de comportante como una niña berrinchuda. Puedes ir


pidiendo comida si quieres. —Palpo los bolsillos de mi chamarra y saco mi
cartera. Agarro mi tarjeta y se la tiendo—. Yo pago.

119

—Dije que yo invitaría.

—Mitad y mitad.

77

Diane me la arrebata y se da la vuelta, aunque se detiene.

—¿Cuál es la habitación?

—La única puerta blanca, adentro está el baño.

Evita agradecerme y continúa su camino. Me deshago de la chamarra junto


a la camisa y dejo salir el aire de mis pulmones, pausado. Camino al sofá
para tomar mi portátil. Trato de hacer todo lo más rápido que puedo,
adjuntando los archivos y se los envío. Le aviso por un mensaje al señor
Eduardo que ya puede bajarlos de la nube porque se los he compartido. Él
me agradece y mando al fondo de mi cabeza la idea de querer preguntar
para qué los quiere.

166

—Ninguno me contesta. —Diane aparece a mi lado.

55

El suéter le llega hasta la mitad de sus muslos y su cabello negro se


encuentra suelto.

357

—Te aconsejaría, pero no tengo ni una puta idea de cómo funcionen aquí
los servicios de comida.

—Igual que en Sydney o Washington... creo.

Suelto una risa.

—Iré a ducharme, sigue insistiendo porque la verdad no tengo comida.


Estoy de vacaciones.

43

—Sí, claro —dice con ironía.

Niego, divertido. Me pongo de pie y recojo mi ropa húmeda para ir a la


habitación, busco la toalla y entro al baño. No tardo mucho y busco algo
cómodo para estar aquí, al final, elijo unos pants y un suéter gris.

224

Revuelvo mi cabello, sacudiéndolo. Salgo hacia la sala y observo a Diane


insistir con el celular.
—¿Imposible?

—Definitivamente.

—Bueno, en realidad, algunos me contestaron, pero dicen que tardarán un


poco y la tarifa costará más por la lluvia.

—¿Qué tanto tardarán?

—Aproximadamente una hora.

—Meh.

370

—¿La pido?

—Sí. —Me encojo de hombros.

—Ok.

430

—Ok —le imito.

162

Ella me mira con los ojos entrecerrados y gruñe, poniéndose de pie. Me


causa demasiada risa su actitud, parece una chiquilla rencorosa. Me
recuesto en el sofá y enciendo la televisión para ver algo, no sé, un
programa para nada educativo, de esos por los cuales abuela le dice a Erik
que pura cochinada enseñan.
Mi celular vibra. Es una notificación de mi banca móvil.

13

—¿A qué hora es la reunión con tus compañeros de trabajo? —le cuestiono
a Diane, interesado.

26

—Que te importa.

508

—No me importan ellos —admito—, pero me importas tú. El tiempo está


feo.

897

—Eres un idiota.

241

Mi ceño se frunce.

—¿Por qué estás tan enojada?

—Tú empezaste.

22

—¿Yo?

46

—Estabas enojado porque no recordaba tu comida favorita.

422

Cavilo todo lo que ha pasado en esta ultima hora y me siento más


confundido que antes.

16

—¿Estás enojada porque yo estaba enojado?

847
—Estoy enojada porque te enojaste, te pedí disculpas y seguiste enojado,
así que me enojé porque no te tranquilizaste.

1.4K

Mis labios se entreabren, intentando comprenderla un poco, pero esto es


absurdo. No puede enojarse solo por eso.

314

—Pero yo ya dejé todo por la paz. Estoy bien.

15

—Genial porque yo no.

201

—¿Te das cuenta de que te enojaste por algo absurdo? Es decir, ¡estás
enojada por nada!

196

—Estoy enojada por todo.

151

—Eres muy graciosa, Bicho.


164

—Cállate —pide.

362

Sonrío a medias.

—Cállame.

951

—¿Qué clase de estúpido cliché eres? —dice con un toque de burla.

388
Me pongo de pie y ella da un paso hacia atrás, cuidando la distancia entre
nosotros. Esto comienza a ser divertido.

333

—El que te pone nerviosa —murmuro, acercándome. Diane vuelve a


alejarse—. O el que te pone a temblar, y no precisamente de miedo o de
frío.

778

Rompo la distancia entre nosotros y, a diferencia de antes, esta vez se


mantiene quieta, mirándome a los ojos. Alzo una mano, acariciando su
cabello, enredo un mechón en mi dedo y tiro de él, obligándola a acercarse.

156

—¿Quieres probar? Te daré a probar.

509

La sujeto de las caderas, apretándola, y le apego contra mi cuerpo. Pego


mis labios a los de ella de manera ruda y enreda sus brazos por mi cuello,
profundizando más el beso. Le da paso a mi lengua para adentrarse a su
boca y saboreo su interior, haciendo pensar en otras cosas que solo
ocasionan que me excite más.

462

Sujeto su cabello, tirando de él hacia atrás para besar su cuello, lamiendo


con lentitud y chupando su piel, pero con la intención de no dejarle alguna
marca. Repito mis acciones y la volteo, dejándola de espaldas hacia mí. La
inclino un poco hacia la pared y sus manos se apoyan sobre esta,
recuperando el equilibrio. Rozo mi erección contra su trasero,
presionándola hacia mí mientras hago más fuerte el agarre de sus caderas.
La escucho gemir por lo bajo y con la ayuda de una mano alzo el suéter que
lleva puesto, acaricio su entrepierna desnuda y cálida hasta llegar a su ropa
interior, rozo con la punta de mis dedos por encima de la tela y presiono,
provocando otro gemido.

739

Antes de seguir tocándola, vuelvo a moverme detrás de ella, bajo su ropa


interior, dejándola a la mitad de sus muslos, con mis dedos, acaricio sus
pliegues húmedos, creo un movimiento de vaivén y presiono su punto
débil, puedo sentir que tiembla y eso es un gran logro para mí. Me hace
desear más y dejar a un lado el autocontrol.

365

—Aidan —jadea—, por favor.

279

—¿Por favor que? —cuestiono, pegando mi boca a su oído, sin detener los
movimientos de mis dedos—. ¿Quieres mis dedos adentro de ti?

661

Su respiración se ha vuelto pesada y la mía igual.

—Sí.

Antes de alejarme, muerdo el lóbulo de su oreja y juego un poco más por


encima de su intimidad, con la otra mano, masajeo su muslo hasta llegar a
su trasero y apretarlo. Al mismo tiempo, introduzco dos dedos, sintiendo
como los músculos de su interior se contraen, apretándolos. Está
demasiado húmeda y apretada, el tan solo sentirlo con mis dedos, puedo
imaginar como sería estar dentro de ella.
373

Sus gemidos cada que meto y saco los dedos me ponen duro. Quiero
follarla ahora mismo.

341
—Solo siente cómo me tienes —murmuro—, como el maldito que dije no
ser.

788

Sus caderas se mueven en círculo, haciéndome gemir y sacar mis dedos de


ella. Ya está, quiero joderme la vida.

568

—Cariño, déjame follarte la boca.

1.4K

Diane se gira, su pecho sube y baja. Una sonrisa llena de malicia aparece en
su rostro.

106

—¿Ahora tú suplicas?

390

—Solo sé que arrodillada estás a la altura. —La tomo del cuello y la beso,
haciéndola caminar hacia el comedor, ella no pone ninguna resistencia—.
Baja, ¿acaso no tenías hambre?973

Su sonrisa se agranda y muerde su labio de manera coqueta, obedeciendo.


Sin embargo, la detengo. Sus ojos me miran confundida.

—Quítate el suéter.

328

La ayudo y puedo apreciar que no lleva sujetador. Esta vez la estoy viendo
desnuda en vivo, escena a todo color. Paso una mano entre sus pechos y
toco sus labios, ella abre su boca e introduzco un dedo, siento como chupa
y su lengua lo saborea durante unos segundos más antes de sacarlo y bajar,
quedando frente a mí.

472
Para estar casi parejos, me quito la sudadera. Sus manos tocan por encima
del pants y mete sus dedos dentro del cintillo, bajándolos con lentitud y me
despojo de él, ella procede con el bóxer, pero se queda a medias,
acariciándolo por encima. Su tacto me hace sensible y estoy suplicando en
mi mente que ya termine con esto.

410

Pega su boca a la piel de mi abdomen, dejando pequeños besos y continua


así hasta pasar por encima de mi pene. Mis ojos se cierran por un instante y
trago saliva duro. Finalmente, ella lo saca del bóxer y lo toma con su mano,
al inicio parece perdida, pero comienza a masturbarme.

507

Una duda salta por mi cabeza: ¿será o no será?

752

Coloca sus labios en la punta y todo vuelve a disiparse, poco a poco la mete
a su boca y con ayuda de su propia saliva, su mano continúa con el resto. El
calor, la humedad y la presión de sus labios me vuelve loco, se siente
jodidamente bien y quiero que continúe así por un buen rato. La cojo del
cabello y alza su mirada. Sus ojos verdes, el rubor de sus mejillas y la
posición en la que está es una imagen perfecta.

483

No, a esta madre no quiero hacerle screenshot mental, quiero hacerle una
maldita impresión en 3D.

1K

Ahora, me permito controlarla, aleja su mano de mí y coloca ambas sobre


su regazo. Me está dejando follarla de verdad. La llevo de adelante hacia
atrás, despacio para no ahogarla. Siento como la punta de mi pene
hinchado se desliza por sus paredes bucales hasta llegar al fondo de su
garganta, profundizo un poco más las embestidas, agilizando más rápido
mis movimientos.

454

El gagueo y su saliva me provoca querer venirme. Lo saco por completo de


su boca y me continúa mirando con sus ojos llorosos en silencio.

238

—Mi plan era hacerte llorar de placer —digo con cinismo.

286

—Esto igual me gustó —murmura.

113

—¿Qué? ¿El follarte la boca?

31

—Ajam. —Asiente y se acerca de nuevo, deslizando su lengua por la punta—


. Fóllala de nuevo.

766

—Lo voy a meter al fondo y me voy a venir —sentencio—. Te estoy avisando,


no pidiendo permiso.

1K

No rechista y lo sujeta, metiéndolo a su boca. Siento como su lengua se


desliza y sus labios aprietan, creando un cabeceo que me llena de placer,
una y otra vez. La cantidad de humedad que siento gracias a su saliva me
hace gemir y a ella parece gustarle porque agiliza más su acción.

147

La sujeto de su cabeza y la controlo de nuevo, llevando más al fondo,


sintiendo la pared de su garganta contraerse. Lo repito más rápido y fuerte,
sabiendo que pronto me vendré, los sonidos que su boca crea
desestabilizan mi sensibilidad.
221

Una ola de sensación se libera en mi interior y me deleito por unos


segundos cuando me vengo. Alejo mis manos y ella termina de chupar la
punta, aprovechando que estoy frágil y a su merced.

355

—Fuck. —Mi voz tiembla y echó mi cabeza hacia atrás.

789

Qué rico se sintió eso.

273

—¿Estuvo bien? —pregunta.

138

Agacho mi mirada y se ve tan caliente hincada, mirándome, con el cabello


revuelto, la boca mojada y sus mejillas enrojecidas.

146

—Excelente, ¿por qué?

—Es la primera vez que hago un oral... de esta manera.

647

Joder, ha sido perfecto. Ahora me toca devolverle el favor.

285

—Hmm... no fue nada malo.

60

—¿Lo dices en serio?

—Lo hago. ¿Quieres que te enseñe a hacer uno?

266

—¿Qué?
3

—Siéntate en la mesa.

266

—Los orales de cada uno es diferente —habla, confundida.

182

La ayudo a ponerse de pie y que dé unos pasos hacia atrás.

—Lo sé. El mío será mejor.

523

Envuelvo su cintura con uno de mis brazos y la obligo a sentarse sobre la


mesa, ella da un respingo. Mi mano va a su cuello y la recuesto, incitándole
un poco de confianza a esto. Por su parte, se apoya sobre sus codos,
observándome.

180

Quito por completo su prenda y abro sus piernas, poniéndome en medio de


ellas. Lamo dos de mis dedos y los paso por sus pliegues, llevándolos de
arriba abajo. Me inclino un poco y beso ambas piernas, una por una,
llevando mis besos hasta su entrada. Mi lengua se abre paso y me ayudo
con mis dedos para provocarle más placer, su espalda se arquea cuando
me siente, separo más sus piernas para que tenga mejor acceso y no puedo
evitar fijarme en lo caliente que ella se siente.

561

Introduzco mis dedos, haciéndola gemir al instante y soltar un pequeño


grito de satisfacción. Eso me deleita a mí. Hago presión sobre su punto
débil, lamo, beso y chupo para que ella pueda disfrutar de cada toque. Con
mi mano libre, presiono su vientre y mis ojos van a su rostro,
cerciorándome que ese detalle le gusta más. Lo noto en sus gestos, en
como cierra sus ojos, saborea sus labios, arquea su espalda, gime mi
nombre y su respiración se ha hecho mucho más inestable que antes.

325

Cada que meto más al fondo mis dedos y los muevo en su interior para que
sus músculos vaginales se contraigan, aprieto su vientre y eso multiplica su
placer, haciéndola lucir exquisita para mí. Está tan mojada y eso me marea
de pasión.

377

—Aidan... tus dedos...

162

—¿Los quieres más al fondo?

325

Ella no es capaz de articular otra palabra, así que se limita a asentir.

10

Quiero que se venga para y por mí. Intensifico más mis movimientos,
volviéndolos rudos y rápidos, repitiéndolo varias veces y cambiando el
sentido para no volverlo una sola ronda de lo mismo. Mi lengua vuelve a
ella, acompañando todo.

201

Intenta cerrar sus piernas. Se lo impido. Aprieto su vientre, llevo al fondo


mis dedos y muevo la punta de mi lengua sobre su punto. Sé que ya llegó a
su orgasmo, pero está lo suficiente sensible para poder obtener otros, así
que continúo otro rato y la escucho insultar al aire, me fijo que sus uñas se
deslizan por la mesa y me alejo de su cuerpo. Apreciándola. Sus piernas
están temblando demasiado y los suspiros salen uno tras de otro de su
boca.

305

—Multiorgásmica, ¿eh?
Diane se cubre la cara, intentando recuperarse de lo que acaba de pasar.
49

Con cuidado, me acerco a ella y me apoyo con mis manos a cada lado de su
cuerpo. Me deja apreciar sus mejillas y el sudor de su frente, una sonrisa se
dibuja en mi rostro. Beso sus labios y bajo hasta sus pechos, dándole
pequeñas lamidas, con una mano intento mantener el equilibrio para que
con la otra pueda masajear uno de sus pechos. Sigo besando, mordiendo y
chupando cada uno, saboreándola de todas las maneras que puedan
existir.

177

Viajo hasta su oído y succiono detrás de su oreja. Ella gime.

19

—Podemos aprovechar que estás así.

—¿Hmm? ¿No es suficiente para ti?

246

Deslizo las yemas de mis dedos por todo su cuerpo y me detengo en su


boca.

—¿Es un no? —cuestiono—. ¿O ya no quieres?

31

La miro y veo sus ojos llorosos, ha echado una que otra lagrima. Está
sufriendo, y no precisamente de dolor.

332

—¿Qué me harás ver?

173

Divertido, niego porque sé a lo que se refiere.

—Lo que tú quieras, estrellas o a Tupac.


562Da una pequeña carcajada.

—Mejor costelaciones, se te da mejor.

684

—Me parece bien, te haré ver la Osa Mayor.

409

—Qué cursi.

121

—Cállate, Diane —le pido y vuelvo a besarla, arrastrándola conmigo a la


habitación.

3.6K

Enreda sus piernas alrededor de mí, todavía tiemblan y está haciendo su


mejor esfuerzo para sostenerse. La dejo sobre la cama, quedando encima
de ella.

69

Tanteo mi cartera en el colchón hasta que doy con ella y saco un condón
para abrirlo, sus ojos me miran en espera a que me lo pongo y sigue lo que
hago. No puedo creer que ahora me esté resultando tierno y sexy.

427

Sujeto su cuello y aprieto, acariciando su entrada con la punta de mi pene.


Me mantengo por unos segundos así, torturándola al inicio. Su cuerpo
tiembla debajo de mí y me mira suplicante, antes de realizar otra acción,
agrego:

195

—No tienes una maldita idea de lo tanto que quería tenerte así y follarte
aquel día que me mandaste esa foto.
Ella gime cuando entro por completo, sus paredes me aprietan y, a pesar
de tener el condón puesto, puedo sentir su calor. Sus manos se hacen
puños, arrugando la sabana. Parece un retrato del pecado debajo de mí,
jadeando y suplicando por más cada que entro y salgo, llenándola hasta el
fondo. Quiero más y saber que me deseará mañana o en una semana.

469

Porque, mierda, creo que yo sí lo haré.

844

Ahogo sus jadeos con besos, mordiendo su labio inferior y apretándola más
hacia mí. Se siente tan rico cada que embisto con dureza y su piel choca
con la mía, creando sonidos que sincronizan con mis gruñidos. Ella eleva
sus caderas, enredando en mí sus piernas de nuevo, dándome acceso para
entrar con más profundidad.

305

Pego mi frente a la de ella, sujetando su cabeza, mi frente mojada


humedece la suya y repito mis acciones, ahora, intento cambiar el patrón,
salgo lentamente y entro con fuerza, provocándole gemidos discretos. Sus
manos tocan mi pecho, enterrándome las uñas. Eso mañana va a arder, sin
embargo, en este momento me causa placer.

385

Salgo e intento recuperar mi aliento.

15

—Date la vuelta —le ordeno—. Pega tu cara y pecho al colchón, y eleva tus
caderas.

907

Ella obedece y la ayudo, llevando su cara hacia abajo, permitiéndome ver


su hermosa espalda, tiene algunos lunares y me fijo que también esos
característicos hoyuelos en la parte baja.
379

Quiero darle una nalgada, pero no si le guste, por lo que prefiero evitarlo.
Tomo sus caderas y me acerco a ella, rozo mi pene sobre sus pliegues y le
doy suaves golpecitos. Se remueve sobre el colchón, gustosa.

556

Me deslizo suave adentro de ella, provocándola una contracción menos


fuerte que las anteriores. Su cabello me llama a cogerlo, lo enredo en mi
puño y tiro de él. Esta es mi posición favorita, me da acceso a más. Sentirla,
entrar, embestir, sujetar, follarla como quiero.

538

Beso su espalda y intensifico todo, creando un vaivén salvaje, lleno de


placer. No quiero lastimarla y no sé si lo estoy haciendo, sus gemidos y
jadeos me confunden. El ruido que hacemos los dos se encierra entre las
cuatro paredes de esa habitación lo hace más excitante y es difícil de
sobrellevarlo.

137

—Me ven-dré... —murmura con la voz entrecortada,

216

—Un poco más, cariño —suplico, gruñendo.

860

Ella pone resistencia en sus piernas con la intención de no caer cada que
continúo entrando, me veo con la necesidad de soltar su cabello y sujetarla
de las caderas, recreando todo lo que he hecho, multiplicándolo, siento
que llega a su punto y vuelve a temblar, aprovecho que está a flor de piel y
muerdo mis labios. Mis movimientos se hacen torpes y la aprieto contra mí,
terminando dentro del condón.

358

—Mierda —jadeo. Tomo varias bocanadas de aire y mi cabeza palpita.


255

Paso una mano sobre mi frente mojada y salgo de ella, me quito el condón
y lo amarro para tirarlo al cesto de basura. Escucho la respiración agitada
de Diane. Tiro mi cuerpo sobre el colchón, escondiéndome entre las
sábanas. Su carita muestra cansancio y sus parpados caen. El color rojizo
sigue en su rostro y también en sus caderas.

805

—Descansa, yo recibiré la comida —susurro y estiro mi brazo hacia ella con


la intención de alejar unos mechones—. ¿Te gustaría salir? Como una cita.

2.2K

Diane sonríe de lado, sin abrir los ojos.

56

—Pero no estamos formalizando nada.

844

—Lo sé, eso está claro para mí.

402

—Bien, entonces sí quiero salir contigo.

506

Ha recuperado su respiración normal. La observo por unos segundos más y


le doy un poco de sabana. Diane realmente es hermosa, en todos los
aspectos, ojalá yo no fuera tan desgraciado y estoy seguro de que podría
quererla de verdad, aunque ahora ambos decidimos ser esto: una clase
bien jodida de amigos con derechos.
❥ Dos botellas de vino | NUEVO
Diane

885

—Creo que me he quedado sin batería —Ismael dice, mirando su celular.

177

—¿No lo has cargado? —Amelia le pregunta.

68

Me quedo observando a los dos en silencio, sin saber qué decir


exactamente. Es decir, no es como si tuviera en mi bolso un cargador de su
entrada o pudiera hacer algo más.

88

—Ivo me ha consumido todo mi tiempo y olvidé conectarlo.

149

—Ahora le echas la culpa al pobre Ivo. —Amelia me mira con una sonrisa—.
Es su pequeño hurón.

158

—Me comentó un poco acerca de él. ¿Ustedes se conocen desde hace


tiempo?

36

—Desde que vino a la ciudad, fui yo quien le dijo sobre el puesto en la


editorial, hemos formado una amistad. Me sorprendió mucho cuando me
dijo que trabajaba contigo, que eras su compañera en el puesto que le
habían brindado.

77

—Pero me ha abandonado, la Señora Boyne le ofreció algo mejor. Estoy


feliz por ti, Ismael —admito, mirándolo.
—Me sorprendí, ¿crees que se deba a algo externo?

Aprieto mis labios para evitar reírme y me encojo de hombros.

—Vamos a resumirlo en que se despertó de muy buen humor, el por qué


puede ser que nos deje un sabor amargo si lo llegamos a saber.

90

Amelia alza sus cejas y bebe un poco de su preparado.

—Concuerdo —me da la razón ella.

—Entonces, Ismael, ¿eres originario de Francia? —cuestiono.

197

—Sí, soy de Toulouse, donde nací y también me crie, mis estudios se


llevaron a cabo ahí, pero mantenía un buen promedio por lo que me
ofrecieron una beca de intercambio, lo acepté y así es como llegué aquí. Es
una ciudad muy hermosa y acogedora, se siente una... bonita vibra.

248

—Sobre todo la nostalgia —agrega Amelia.

73

—Es real —vacilo—. Londres puede llegar a ser una combinación de muchas
emociones, aunque me alegro de que hayas podido adaptarte. No todos
logran dejar por completo su lugar de origen, mucho menos cuando hay
demasiada diferencia.

101

—Tenía necesidad de hacerlo —dijo, apretando sus labios y elevando un


poco la comisura de sus labios.
159

Soy capaz de entender sus palabras y me vuelvo a quedar muda ante él.
Quiero agregar, pero es imposible porque ni siquiera sé por dónde
empezar. Me siento como si estuviese obligada a hablar, a pesar de que no
sea así.

74

Suelto un suspiro y trago saliva.

—Sin embargo, estás logrando cosas maravillosas.

Le regalo una sonrisa y prefiero beber de mi copa, siento la boca seca y me


duele el cuello. Esto de fingir tener práctica no ha dado resultados buenos.
Pasar la tarde con Aidan ha sido cansado en todos los aspectos, mentiría si
no dijera que me duele muchas partes de mi cuerpo, pero es una sensación
que disfruto. Algunas escenas vuelven a repetirse en mi mente causando
que las mejillas me ardan y quiera taparme la cara.

732

No es vergüenza, es más bien... querer repetir.

836

Mis pensamientos no me están ayudando del todo, mucho menos en


momentos como estos donde me encuentro cenando con dos personas
más. El tiempo sigue igual, solo que la lluvia se ha vuelto más ligera y lo
único que quiero es descansar, tuve la intención de cancelar, aunque supe
que no era la decisión correcta y opté por hacer mi mejor esfuerzo.

77

Bueno, ahora comienzo a arrepentirme.

49
Aidan me ha dicho que le pasara mi ubicación si planeaba tomar y le
avisara cuando me fuera, mínimo para que estuviera pendiente del celular,
sólo quería asegurarse de que llegara. Él solo está siendo gentil conmigo,
me tiene aprecio a pesar de lo que ha pasado.

Sé que no debo ilusionarme, lo nuestro no debe tomarse como algo serio,


después de todo, he sido yo la que le dijo que no estábamos formalizando
nada y él lo ha aceptado sin oponerse. No me echo a mí misma piedrazos,
pero es mejor tenerlo en claro desde un inicio antes que la caída duela.

568

Quise agregar a Alessa porque Ismael me ha dicho que podía invitar a


alguien, pero me ha salido con la sorpresa que salió de la ciudad, lo cual se
me hizo extraño porque Liam seguía en Londres, entonces, eso me daba
muy mala espina. ¿Quién goza de tanta libertad como ella? ¿No
acabábamos de llegar? ¿Cómo podía viajar cada que quisiera?

326

Siempre que he viajado a otro país u otra ciudad, suele acompañarme


alguien.

33

En la tarde, después de que llegó la comida al departamento de Aidan, le he


pedido que me dijera a donde había ido y me colgó para después
mandarme un emoji de un beso. Me indigné, demasiado, así que la dejé en
visto cuando me pidió que no me enojara y, posteriormente, me atacó de
llamadas durante una hora.

353

Por lo que Aidan terminó apagando mi celular.

319

Y yo reclamándole.

90
Ismael es el primero en probar de su platillo y le sigo. Amelia mira algo en
su celular, no sé en qué momento todos nos distanciamos, tal vez se deba a
los comentarios antes dicho, a decir verdad, me siento mareada. Siento
que mi cabeza explotara en cualquier momento, no hago el intento de
hablar y tampoco es como si quisiera hacerlo.

131

—Me habría gustado que conocieras a Ivo —retoma la conversación Ismael.

73

Yo paso la comida con dificultad y alzo mi mirada para conectarla con la


suya.

15

—Descuida, otro día será —le sonrío—. Me he ilusionado con todo lo que me
platicaste acerca de él.

43

—Es muy travieso —Amelia se une, dejando el celular a un lado de su


platillo—, pero es quien hace sentir a Ismael menos solo en ese
departamento. Suele jugar con sus zapatos o meterse a rincones en donde
no puedes sacarlo.

239

—Le gustan los escondites.

28

—¿Cómo aprendiste a cuidarlo?

—Al inicio se me dificultó, ya con el paso del tiempo pude acostumbrarme y


ahora procuro siempre mantener sus horarios para cada cosa, en el refugio
donde me lo dieron, hicieron una clase de lista donde marcaban lo más
importante para su cuidado. Lo demás fui investigándolo por Internet.
10

—Me imagino que es mucha responsabilidad.

—Demasiada. —Asiente—. ¿Tú tienes alguna mascota?

403

—No, a mamá casi no le gustan los animales, tuve un gato cuando tenía
quince años, pero un día salió de la casa y nunca regresó. Los primeros días
no nos preocupamos porque él solía salirse y regresar al tercer día... solo
que esa vez pasó un mes y, mis hermanos y yo, preferimos aceptar su
partida. Muy dramática la escena.

433

—Uh, lo lamento.

—Yo tengo un perro, se llama Bobby, es un pastor alemán y es muy


hermoso. —Amelia me cuenta—. Le gusta correr por el parque y rodar en el
césped, en mi casa no hay mucho espacio por lo que se aburre y me veo
con la obligación de sacarlo a pasear. Es un buen chico.

387

Continuamos hablando sobre sus mascotas y las mías que son inexistentes
por otro rato hasta que cambiamos de tema, nos enfocamos en los libros
que han salido en películas, Amelía se convierte en toda una cinéfila,
sacando los puntos buenos y malos mientras que Ismael y yo nos
reducimos a decir que gran parte no se plasma en la pantalla.

582

Me emociona la plática que el tiempo se pasa, terminamos de cenar y


pedimos otra botella de vino, los pómulos de Ismael se han coloreado de
carmesí y no para de soltar pequeñas risas cada que la chica suelta chistes
de algunas cintas cinematográficas.
183

Por mi parte, me siento acalorada y más mareada que antes, sin embargo,
sé que es efecto del alcohol. La última vez que he tomado ha sido en la
fiesta donde pasó todo por primera vez con Aidan y Luca desapareció con
las dos chicas.

249

Envío un mensaje a Aidan que ya saldré para que tome el tiempo de mi


llegada a casa. No es mucho, nada más son veinte minutos.

36

—Dios, qué horrible estaban las espinacas de mi platillo —dice él, una vez
que estamos afuera del restaurante—. ¿Quién le echa canela a las
espinacas?

108

—¿Acaso no leíste bien el menú? —cuestiono.

Los tres caminamos hacia la parada de autobuses.

—No leí que dijera canela.

—Pues qué tonto. —Amelia se ríe de él.

18

—Ugh, por favor, tuve que tomar vino más de lo que pensaba para poder
eliminar el sabor de mi boca —se queja—, preguntaré para la próxima si
contiene canela antes de pedirlo. Fatal experiencia con la cena de hoy.

88

—¡Qué dramático, Eugene!

60
Una carcajada sale de mi garganta y me apoyo contra el letrero que
anuncia un concierto en la ciudad. Las calles están iluminadas por los faros,
pero hay poca presencia de coches y personas. Mi abrigo no es suficiente
para taparme del frío, aunque hago mi mejor esfuerzo para no tiritar. La
lluvia solo ha congelado la ciudad.

96

—¿Estamos esperando el bus?

—No creo que pase alguno —carcajeo sin poder evitarlo—. Ya es muy tarde,
creo que lo mejor será tomar un taxi.

32

—¿Vives lejos? —Ismael cuestiona.

—No, relativamente estoy cera. Descuiden.

91

—¿Segura? Puedo acompañarte.

172

—Joder. —Escucho a Amelia maldecir—. Que he olvidado mi cartera, no


puede ser.

145

—¿En el restaurante?

—Mis tarjetas, no, no...

28

Ella comienza a caminar de regreso, Ismael y yo nos miramos y decidimos


seguirla. Amelia entra y nosotros dos preferimos mantenernos en la salida.
Algunas voces se escuchan en el interior, quizás estén preguntándose entre
todos si han visto una cartera de mujer.

Me cruzo de brazos y me encojo de hombros al sentir una oleada de aire


frío chocar con mi cara.

—¿Te gusta el boliche?

143

Relamo mis labios y dirijo mi mirada a la suya.

—No sé jugar.

56

—¿De verdad?

—Sí, de hecho, nunca he ido a un lugar de esos.

122

—C'est fantastique!

236

—No, conosco solo l'italiano

95

—De acuerdo, francés no —se ríe.

Mis ojos se abren.

—¿Sabes italiano?

34
—Non molto, le basi.

441

Parpadeo varias veces y cubro mi sonrisa con una mano.

—Pero qué cajita de sorpresas eres, Ismael.

34

—También sé jugar boliche, ¿qué te parece ir algún día?

285

Muerdo mis labios, fingiendo estar pensando su propuesta. Ismael no quita


su sonrisa de oreja a oreja y asiento.

149

—Vale, hay que agendar un día porque pronto saldré de la ciudad por las
vacaciones —propongo—. Tienes que enseñarme bien o lo encantador se
descartará en tu currículum.

33

—¿Encantador? —repite—. Tomaré eso como un halago.

26

—Lo es.

91

El asiente y suelta una risa, aceptándolo.

—El Jolie igual lo puedes tomar como uno de mi parte —dice—. Guapa.

884

En ese momento, siento mi cara arder por lo que está pasando y los nervios
me comen viva, me cubro el rostro, ocasionando que empiece a reír como
si fuera mi mecanismo de defensa.

136
Ay, por Dios, estoy muy mareada.

24

—Buenas noches.

Esa voz.

430

Mi risa se apaga y los latidos de mi corazón se paralizan, levanto mi rostro


para buscar al dueño y veo a Aidan frente a nosotros, tiene sus ojos azules
sobre mí con un gesto neutro, algo poco inusual en él. El calor de mi rostro
ha desaparecido y me siento como en una extraña situación... y no
entiendo el por qué.

832

Intento que la sensación de sequedad en mi boca desaparezca y tomo un


respiro.

—Aidan —pronuncio.

193

¿Qué me pasa?

73

—Bicho —murmura—, ¿creíste que irías sola a casa?

979

Parpadeo. Aidan desvía su mirada hacia Ismael y le sonríe a medias,


intentando ser gentil.

332

Ay no.

447
—Buenas noches —le dice, tendiéndole su mano—. Soy Aidan Howland,
un... muy buen amigo de Diane.

La elección de sus palabras me hace volver a la realidad.

11

—Un gusto —Ismael le toma la mano—. Soy Ismael, un compañero de


trabajo.

104

—También un muy buen amigo mío —digo, ganándome la mirada de los


dos.

947

Aidan enarca una ceja de manera acusatoria.

377

—Me alegro saber que no te irás sola en un taxi, me preocupaba porque ya


era tarde, pero ahora te irás acompañada. Eso está bien, me deja tranquilo.

480

—Sí...

—Descuida, ella te avisará una vez que lleguemos a casa, ¿cierto, Bicho?

473

—No me digas Bicho —refuto.

381

De reojo lo veo reír sin gracia.

236

—Entonces, es mejor que vaya a ver si Amelia ya encontró su cartera. Nos


vemos pronto, Jolie. —Ismael se despide agitando su mano y nos da la
espalda para entrar al restaurante.
270

—Pero él si puede decirte Jolie, y a mí me mandas a callar —se queja


Aidan—, como sea.

1.2K

Me mantengo mirando la entrada por unos segundos hasta que doy media
vuelta y me fijo que él ya no está. Miro a ambos lados y lo veo caminar por
la banqueta, deja caer sus hombros de forma despreocupada y desde esa
distancia se ve enorme. Aidan es demasiado alto.

445

Bufo sin sentido y lo sigo, apresurando mis pasos para alcanzarlo.

149

Cuando estoy a su lado, prefiero guardar silencio, y al parecer, él también,


pues ninguno parece tener la intención de dirigirle la palabra al otro.
Seguimos caminando sin sentido alguno y el frío me congela la punta de los
dedos de mis manos.

71

No entiendo la razón por la cual ha venido. Sincerándome conmigo misma,


volvernos a ver me hace pensar en lo que ha pasado por la tarde, así que
siento una pizca de pena, en realidad, la valentía se me acaba cuando
vuelvo a estar vestida.

187

—¿Qué tanto bebiste?

142

Su voz me saca de mis pensamientos, el aire frío que se cuela por mis labios
me hiela.

—Algunas copas de vino. —Me encojo de hombros—. Sólo sé que nos


acabamos dos botellas entre los tres.
—¿Y pensabas coger un taxi sola?

113

—No es la primera vez, Aidan.

23

—¿Segura?

Lo pienso.

Normalmente salgo con Alessa y Liam es quien nos va a buscar, también


papá siempre está disponible sea la hora a la que le hablemos para que
venga por nosotras, él está dispuesto sin importar absolutamente nada.

578

Sólo una vez me he ido sola y tuve que escuchar el regaño eterno de mi
padre, después de todo, para él jamás dejaré de ser su niña.

346

—Soy yo quien conoce su ciudad, eres tú quien pudo haberse perdido.

—Diane —me llama—, soy yo quien tiene una licenciatura y maestría en


astronomía, algunas veces localizo cosas en el espacio, ¿crees que me
perderé en una ciudad en donde me has enviado una ubicación exacta?

816

Me quedo en silencio durante unos segundos y lo miro.

—¿Maestría?

61

—Sí.
15

—¿En qué? ¿Cuánto has estudiado? —le pregunto casi horrorizada—. Yo


hace poco terminé la universidad y no quiero volver a saber de clases.

307

—He estudiado casi siete años.

279

—Dios —murmuro—, siete años... y astronomía... ay qué dolor.

245

—¿Dolor?

23

—Mi cabeza —musito y me detengo—, me duele.

115

Él me toma del mentón.

190

—Tienes la nariz roja y estás fría.

33

—Tengo frío, creí que no haría mucho.

49

—No eres tan inteligente como aparentas —se burla. Aidan se quita su
cazadora y me la pasa por los hombros, yo no me opongo porque en
realidad estoy a punto de congelarme—. El color rojo te sienta muy bien.

538

—¿Más que el verde?

23

—Más que el verde —afirma.7

Su mano se pone en la parte baja de mi espalda y me obliga a avanzar.


—Evita volver a querer irte sola a tu casa cuando es tarde, y sobre todo si
estás mareada.

58

—Como ordene, capitán —acepto, copiando lo mismo que me dijo hace


días atrás.

115

Aidan lo capta y se ríe. Su risa me gusta, igual el hoyuelo de su mejilla, y me


parece fascinante lo bien que combinan.

802

Nos detenemos y él abre la puerta de un local, en el transcurso que pienso


acerca de lo tanto que me gusta su risa, no soy capaz de ver a donde nos
adentramos, sino es hasta que me fijo bien en el interior.

138

Mi ceño se frunce y lo cuestiono:

—¿Para qué venimos a una farmacia?

254

Él se encoge de hombros.

—Sólo tenía un preservativo.

867

Yo me paro en seco y lo veo pasar a un lado de mí, echa un vistazo al pasillo


donde se encuentran los condones y se inclina para verlos más de cerca, no
soy capaz de acercarme, solo lo vigilo desde mi posición.

Aidan toma un paquete y se aleja, yendo hacia el mostrador para pagarlo.


El calor vuelve a apoderarse de mis mejillas e intento desvanecerlo antes
de que venga.
91Ay, es que no puede ser más descarado porque es imposible.
465

—¿No pudiste hacerlo después? —le pregunto cuando ya estamos afuera.

21

—Pasamos por una farmacia, ¿por qué dejar las cosas para después cuando
puedes hacerlo en el momento?

375

No le respondo.

Retomo mi caminata sin sentido alguno y Aidan me alcanza, poniéndose a


mi lado. Le echo una ojeada para percatarme que viene escribiendo algo en
su celular.

—Esperamos en esta parada, he pedido un transporte.

59

Yo asiento y apoyo mi espalda contra la pared, abrazándome.

—¿Tienes sueño?

78

—Un poco —respondo—. ¿Te regresarás solo?

—Sí.

—¿Por qué tú sí puedes hacerlo solo y yo no?

316

Aidan echa un suspiro.

3
—No empecemos. —Niega.

83

—Vamos, dime.

—No.

—Dije que me digas.

74

—¿Ahora me ordenas? —Se ríe.

280

—Lo hago.

103

La sonrisa socarrona no se quita de su rostro, camina hacia mí con pasos


lentos, encerrándome. Yo me quedo mirándole a los ojos.

198

—Ni lo intentes —sentencia—. Sabemos quien de los dos tiene más


autoridad sobre el otro, es decir, yo puedo estar arrodillado frente a ti y aún
así sigo teniendo el control.

992

Sé que se refiere a lo que ocurrió en mi oficina, lo está comparando con lo


de la tarde. Por desgracia, tiene demasiada razón.

79

Mis ojos van hacia sus labios y me inclino hacia él para besarlo. Toco su
mejilla con una de mis manos y a él parece no molestarle, hace que el beso
sea más lento, pero profundo. Me gusta el ritmo que está llevando, es un
poco deferente a los otros.542
Lo alejo unos centímetros de mí y contorneo con mis dedos su mandíbula.

56

—Puedo decirle a mi mamá que llegaré temprano en la mañana.

485

Me da una pequeña risilla al entender lo que le he dicho.

51

—No.

198

—¿No?

—No —reafirma.

35

—¿Por qué?

—Porque estás mareada.

475

—Pero estoy consciente.

24

—Y eso es algo bueno, pero no haré nada contigo si te bebiste con tus
amigos dos botellas de vino. Irás a casa, vas a dormir y mañana podemos
ver.

896

Repito sus palabras en mi cabeza. Tiene sentido, aunque sí estoy


plenamente consciente, me hace feliz que piense de esa forma.

300

—Bien —acepto.
Mira sobre su hombro y se aleja.

—Vamos, llegó el taxi —Aidan me toma de la mano y me hace caminar—. Ya


tienes que descansar, Bicho.
❥ Te quiero, Sue
Aidan

875

Me encanta la mayonesa.

1.1K

Si abuela viera la cantidad de mayonesa que esta hamburguesa tiene, me


diría lo terrible que eso es, pero yo sólo puedo disfrutar ante cada mordida
que le doy y el sabor de la carne con el queso derrito me hace saber que mi
elección de cena no fue tan mal como creía al inicio. No me arrepiento, no,
en lo absoluto.

295

Me apoyo contra el cabezal de la cama y escucho lo que me dice Sue, a


través de la pantalla de mi portátil, puedo ver que me comenta lo tan feliz
que se encuentra porque Aitor les ha pedido a sus padres en una cena
especial su mano.

380

—Creo que es la cuarta vez que lo veo usar playera de cuello alto, el negro
le queda hermoso —admite—. La primera fue cuando me invitó al cine, lo
recuerdo muy bien.

342

—Sí —musito con la boca llena y trago todo para continuar—, yo igual lo
recuerdo, sólo que de una manera muy ridícula. Hacía demasiado calor,
demente.

266

Ella se ríe.

2
—Era la prueba.
6

—La prueba —repito. Le doy otra mordida a la hamburguesa y la señalo—.


Muedtlame tu ani-

587

—¡Traga y después hablas!

136

Ruedo los ojos y le hago caso.

—Muéstrame tu anillo.

95

Sue alza su mano, yo lo analizo y asiento.

—Es hermoso, no me ha hablado mucho acerca de él, pero apuesto que se


terminó quemando el cerebro para que llegara a tu gusto, es decir, eres una
persona muy difícil de complacer, Forester. Relájate mucho.

205

—Cállate, idiota. Lo aprecio como no tienes una idea, me ha encantado —


ríe—. Aidan, estoy muy feliz.

289

Le sonrío enternecido.

27

—Lo sé, se te ve en tu carita.

512

—Quería pedírtelo de manera personal, pero... puedo aprovechar que estás


de buen humor.
—Siempre lo estoy —aseguro.

403

Me termino la hamburguesa y tomo una servilleta para limpiarme la boca,


sigo observando a Sue para que pueda proseguir. Ella lo piensa por un
buen tiempo, yo le doy su espacio.

Cojo la botella de agua y bebo un poco, recordando que se me han


terminado, ¿debería ir a comprar hoy al terminar la videollamada o
mañana temprano? Ya estoy en la cama... mejor tomo la segunda opción.
Ya me ha dado pereza.

264

¿Por qué pienso tanto?

193

—Aidan —me llama Sue.

18

—¿Uh-huh?

167

—Me gustaría que seas uno de nuestros padrinos.

715

Enarco una ceja.

—¿Padrino?

52

—Sí, no sé si quieras, estaba pesando que tú y Becca podrían ser-

171

—Entiendo —sonrío—. ¿Padrino de qué exactamente?


Sue cubre su rostro con ambas manos, ¿está apenada? Wow, tengo que
marcar esta noche como la más especial entre mi relación con ella. Eso no
suele pasar tan seguido.

171

—En realidad, me gustaría que fueran nuestros padrinos de anillos, pensé


en ti porque eres el amo de los anillos, mírate esas manos. Venga, que a ti
eso se te da perfecto, ¿o no?

712

Relamo mis labios y entrecierro mis ojos, sospechando.

—¿Crees que si me halagas voy a aceptar?

—¿Sí?

13

—Estás en lo correcto.

625

—¡Te adoro!

212

Ella suelta unos aplausos emocionada y me da una sonrisa de oreja a oreja.


Está muy feliz, y a mi me encanta verla de esa manera.

247

—Sólo tienes que saber algo —le advierto—, no sé ni una mierda sobre esto,
así que mi ayuda eterna será Becca, aunque siempre lo termina siendo.
También que el día de tu boda voy a terminar borracho hasta que mi
cuerpo me ponga un alto, espero puedas soportarme y no quieras matarme
en medio de los invitados.

234
—Deja de tomar —gruñe.

64

—Hace semanas que no pruebo ninguna gota de alcohol.

88

—Claro, y yo no odio a todo el mundo.

444

—Por supuesto que no, a mí me amas.

158

—Quisieras.

62

—Lo haces.

29

—No.

30

—Admítelo.

24

—No.

—Di que me amas.

195

—No lo haré.

—Ok, pero me amas.

82

—Sólo un poco.
—Suficiente para mí.

62

—Qué conformista eres —se burla.

69

—Sabes que no lo soy, así como sé que me amas más de lo que dices.

73

—Eres un caso perdido —niega.

35

Me encojo de hombros y mi celular vibra causando que la pantalla se


ilumine, le echo una ojeada, percatándome que se trata de un nuevo
mensaje. Bicho.

299

—Necesitaba hacerte otra pregunta acerca de tus... ¿planes? Creo que


puedo decirle así.

10

Vuelvo mi mirada a la pantalla. Le contestaría más tarde.

234

—¿De qué trata?

—Me comentaste que realizarías tu doctorado, ¿cierto? —pregunta y


asiento. Ella continúa: —¿Tienes fecha para ello? Te pregunto porque si la
realizarás para el siguiente año, podría acomodar la fecha de la boda
cuando estés de vacaciones y así no hay ningún percance.

338

Muerdo mis labios.


—Estoy pensando, no sé dónde voy a hacerlo, es decir, en qué país. Es muy
importante para mí, prometo investigar las convocatorias y te lo haré sabe
cuándo ya tenga una decisión, ¿estás más tranquila con eso?

65

—Seh —murmura—. Sabes que cuentas conmigo, estoy muy orgullosa de lo


que eres, Aidan.

434

—Wow, wow, ¿acaso hiciste algo en mi contra?

80

—¿Por qué?

Sue suelta una gran carcajada, contagiándome a mí también.

—Estás muy afectuosa conmigo, si es por los anillos, ya te he dicho que lo


seré. Puedes detenerte con tus halagos.

93

—¡Cállate, basura! ¡Lo digo en serio!

142

—Esto es raro.

20

Vuelvo a reírme y niego.

—Gracias, Sue.

12

Ella guara silencio por un momento. Mi celular vuelve a vibrar y observo


que es otro mensaje de Diane.
—¿Dónde estás?

—En Estados Unidos —le miento.

291

—¿Sigues con María?

115

—No, ella ha viajado a otro lado, yo estoy resolviendo unos asuntos.

10

—Define asuntos, ¿implica alguna mujer?

389

Sonrío, divertido.

—Uhm, no.

178

—Si llegas a interesarte por una chica, lo cual dudo que pase, ¿vas a
decírmelo?

272

—Por supuesto.

140

—Genial, ¿tienes fecha de regreso?

—Sí, la siguiente semana, ¿planeas algo para mí?

11

—Te iba a pedir algo más personal, solo que me da pena.

83

—¿Personal? Dímelo.
—¡No! —chilla.

10

—Eh, venga.

—¿Puede ser en persona?

89

Suspiro.

—De acuerdo, intentaré llegar lo más pronto posible, te aviso cuando ya


esté en Sydney, ¿bien?

Sue asiente, convencido. Yo me mantengo en la misma posición y miro mi


celular, no tengo muchos pensamientos, sin embargo, ahora tengo una
duda en la punta de la lengua que me gustaría que fuese respondida por la
chica que me mira a través de la pantalla.

56

Lo medito por unos segundos y hablo:

—Eres sincera, me agradas por eso —inicio—. ¿Qué piensas si una persona
sale con alguien menor?

1K

Se queda con un gesto inexpresivo y luego puedo ver como su ceja se


arquea, confundida.

—¿Te has liado con alguien menor?

305
Frunzo mis labios.
2

—Algo así.

51

—¿Qué tan menor? —cuestiona—. Dios, Aidan no me digas que-

232

—No es una menor de edad.

58

—Mierda —maldice—, casi me infartas. ¿De cuántos años estamos


hablando?

158

—Cinco... seis... años menor.

400

—Tres años más y serías el típico viejo que les da lujos a sus chicas.

586

—No empieces.

—Venga, que no dudo que termines así.

76

—Yo tampoco, pero no es el momento.

207

—¿Acaso pedirás que te digan "si papi" cuando tengas sexo?

846

—Me avergüenzas.

57

—¿Te excitaría?
—No responderé eso —me niego.

178

—Vamos, nena, dale a papi lo que necesita —dice, fingiendo una voz
varonil.

1.1K

—Basta, Sue —suplico—. Esas imágenes son enfermas.

178

Ella suelta una gran carcajada y yo pongo los ojos en blanco. No puedo
creer que estemos hablando de esto, quería contárselo a Becca, pero ha
estado ocupada con sus cosas, prefiero no molestar con mis estupideces.

92

—Bueno —retoma la conversación—, supongo que... ella tiene unos


veintiuno o veintidós... Descuida, puedes disfrutar de tu amorío, no se
considera un crimen, pero ten en cuenta que eres alguien mayor con dinero
y atractivo, no creo que te esté buscando porque tienes bonitos
sentimientos o porque tus intenciones sean buenas.

431

—Tengo bonitos sentimientos —refuto.

117

—¡Cada diez años!

167

—¡Ay qué mentira!

44

—Aidan —sentencia—, ¿cuándo fue la última vez que quisiste a alguien para
una relación seria?

80

Entrecierro mis ojos, intentando recordar.


—En la universidad me interesó alguien, pero no se concretó... ¿Mi relación
con Darling cuenta?

107

—Sí, porque conociste hasta su familia y ella a la tuya, le fuiste muy fiel, te
ganaste mi respeto, no lo creía de ti.

129

—Tú nunca confías en mí.

—Confío en ti.

—Pero no en mi lealtad a mis relaciones.

16

—¡Solo tuviste una! ¡Y se dejaron porque sabían que no podrían mantener


su noviazgo porque los dos son igual de calientes! —alza la voz—. Como
sea, el punto es que disfrutes tu extraña liada con... esa chica, si le das
dinero procu-

151

—Dios, no está conmigo por dinero —le interrumpo—, en realidad, sólo es


sexo, ella quería follarme y yo a ella, lo he hecho y ya, listo.

634

—Qué descarado eres.

18

—Te estoy contando.

17

—¿Cuántas veces?

2
Sé a lo que se refiere.

—Una vez.

122

—¿Y sólo fue sexo casual o planeas repetir?

55

—No lo sé, Sue.

54

—¿Planeas repetir? —pregunta con un toque de sorpresa.

60

—No te voy a responder.

13

—¿Puedo pedirte que no la ilusiones?

682

—Créeme que es algo que ya sabe.

92

—Aidan, ¿te imaginas que el ilusionado seas tú? —oculta su risa—. Prometo
sanar tu corazón.

1.2K

—Vete al diablo.

28

—Ay, ya. ¿Al menos sabe que tú no buscas nada serio?

La miro de mala gana.

—Es ella quien me lo ha dicho.


Sus cejas de elevan, mojos mis labios y bufo por lo bajo.

—O sea, ella te está follando a ti.

1K

—No, no me está follando.

196

—¡Oh, por Dios! —estalla en carcajadas—. Espera, espera...

134

—¿Ahora qué?

Talla su estómago e intenta recuperar su respiración.

18

Ya no sé que esperar de Sue cuando la conversación la convierte en una


entrevista y yo soy el que tiene que responder sin rechistar.

11

—Te metiste con alguien menor, han tenido sexo que quizá pueda repetirse
y es ella quien te ha dicho que no quiere nada serio, eso es una ventaja para
ti... lo que me deja sorprendida es que... ¿sigues allá porque quieres seguir
con eso?

523

—Sólo estoy sacando provecho.

229

—Pregunta seria: ¿te has metido con alguien más después de tener sexo
con ella?

438

Doy un bostezo y niego.10


—No.

231

—Pero que de verdad te está follando.

509

—Mejor cállate.

23

—Déjame asimilarlo.

—¿Asimilar qué?

—¿Te gusta?

642

Me quedo en silencio. Muevo mis ojos alrededor de la habitación y arrugo


mi entrecejo, asintiendo.

271

—Sí —me encojo de hombros—. Es hermosa.

2.2K

—¿Y sentimientos?

83

—Sé a donde quieres llegar, lamento decepcionarte.

448

—¿Habían tenido encuentros ya?

74

—¡Deja de cuestionarme!

12

—¡Si han tenido! —acusa—. ¿¡Desde cuándo están liándose!?16


—Te voy a colgar —le amenazo.

27

—Mujer menor y te está follando, te tiene un poco estúpido, ¿verdad? Aun


así, sea sólo sexo, amigo, déjame decirte que te sientes muy atraído. Es
normal si en algún momento llegas a sentir celos porque otro hombre
quiera llevársela a la cama —confiesa.

715

—Agh, vamos, no tenemos ningún compromiso, ella puede hacer un trío si


quiere mientras no me incluya. Odio los tríos.

401

—Eres muy territorial en el sexo, ¿no?

117

—Ya no quiero hablar más de este tema contigo.

15

—¡Oh, vamos!

—Tengo sueño, Sue. Ya es muy tarde por acá.

119

—Bien, bien, entonces tengo que dejarte. Fue un gusto poder conversar
contigo, lo he disfrutado mucho. Gracias por tomarme la videollamada.

—Tranquila, hablamos luego.

—Te quiero, Aidan.

314

Le sonrío y me despido.
—Te quiero, Sue.

662

Cuelgo la videollamada y apago el portátil. Mi celular vuelve a vibrar y lo


tomo para ver de quien se trata, veo de nuevo los mensajes de Diane, pero
una notificación nueva de un mensaje aparece en la barra y le pico por
accidente, entrando al chat de esa persona. Lo cual no me preocupa
porque tengo desactivado la opción de que aparezca el leído.
648

De: Borris
Foto.

Hacía tiempo que no sentía esa sensación de que las cosas se han
arruinado. Lo digo en serio. Años que no lo sentía, tampoco la presión en el
pecho o el escalofrío en la espina dorsal y ese sentimiento de decepción, de
enterarme sobre algo que si me lo dijeran tendría que verlo con mis propios
ojos.

De: Borris
Mensaje eliminado.
Lo siento, mandé un archivo que era para Darling :p

Mierda.

1.1K


❥ Esto es "la cita"
Diane

474

Me preparo mentalmente para entrar a la cocina y señalar a Ruel con el


dedo, acusándolo de que ha sido él quien escondió mi cartera. Es imposible
que la haya guardado en otro lado y lo esté olvidando, él la ha tomado.

203

—Devuélveme mi cartera.

16

Ruel alza la mirada. Tiene la cuchara en la boca y su mejilla se infla por la


cantidad de comida que se ha mentido. Miro el contenido de su plato y
frunzo mi ceño.

57

—¿Qué?

14

—¿Qué comes?

16

—Una papa rellena —responde en un balbuceo y saca la cuchara de su


boca.

301

—¿Mamá la hizo?

33

—No.

—¿Entonces?
Pone sus ojos en blanco.

14

—Qué preguntona amaneciste hoy —masculla—. Ve a saludar al patio,


grosera.

388

Ignoro por completo a lo que he venido desde un principio y salgo de la


cocina para ir al patio, escucho la risa de mamá y una voz varonil que
despierta todos mis sentidos. Apresuro más mis pasos y lo busco con la
mirada completamente emocionada.

511

La puerta crea un sonido, llamando la atención de ambos. Una sonrisa se


dibuja en mi rostro y doy un grito de alegría, él me sonríe y abre sus brazos,
invitándome a que me acerque para poder abrazarlo.

237

—¡Didi!

—¡Tío Neisan!

4.1K

Él me envuelve y yo lo aprieto de su torso.

35

Tenía tiempo que no lo veía, la ultima vez fue dos semanas antes de que mi
abuela enfermara y tuviéramos que viajar de emergencia a Australia. Tío
Neisan vive en Liverpool con su pareja, nos vienen a visitar cada que tienen
vacaciones o mis padres hacen algún convivio, ya sea fecha de
cumpleaños, graduación o alguna reunión de mera importancia.

484

Nos separamos luego de unos segundos y mantengo mi sonrisa.


—Tu madre me ha dicho sobre un ascenso de tu trabajo. Felicidades, te lo
mereces.

57

—Gracias, fue algo que no me esperaba, así que me dejó en shock al inicio.

33

—Tu acento británico parece una combinación del australiano —acusa,


arqueando una ceja—. ¿Tan rápido has hecho amigos en Sydney?

449

—Al parecer —respondo divertida—. Son muy pocos.

10

—Pocos. —Asiente—. Espero que recuperes tu acento británico, mira que es


mejor.

369

—Te estoy escuchado —dice mamá.

309

—Pero que el tuyo es hermoso —corrige.

549

Mamá niega con gracia y me mira junto a una sonrisa.

59

—¿Vas a salir?

—Sí, estoy esperando a que vengan por mí.

76

—¿Vengan por ti? —cuestiona él—¿Estás saliendo con alguien?

282

—No, es un amigo.
Tío Neisan parpadea, apretando sus labios, haciéndome saber que no se
cree la etiqueta.

384

—¿Quieres usar la camioneta? Saldré con Ruel, y Neisan nos llevará en su


coche, iremos a comprar algo para la cena de hoy. Se quedará esta noche
con nosotros, espero que puedas estar para esa hora.

—Tienes que estar —murmura, remarcando cada palabra.

—Procuraré —ironizo. Me giro hacia mamá—. No tengo licencia.

—Supongo que Aidan sí —acusa.

1.4K

Tan solo escuchar su nombre crea sensaciones dentro de mí, las cuales
obligo a apagarse el mismo instante.

263

Tío Neisan mantiene un rostro neutro y se queda pensando, de pronto, su


entrecejo se frunce de manera exagerada y voltea hacia mamá como si lo
que hubiese dicho fuera la cosa más extraña del mundo. Sus labios se
entreabren y tartamudea al inicio de lo que sea que dirá.

586

—¿Ha-hablamos de Aidan? ¿El Aidan de... hace unos años? —habla por lo
bajo—. Díganme que es mera coincidencia.

1.1K

Mamá suspira.

26

—Sí, ese Aidan.


—¿Ya le habías contado? —le pregunto a ella.

27

—El mismo día que me enteré.

385

Guardo silencio.

Mamá me contó sobre el papá de Aidan cuando yo cumplí quince años. Ella
supo hace años atrás sobre la existencia de Aidan, enterarse que la
persona, con la cual compartió un tiempo de su adolescencia, tuvo un hijo
fue una noticia impactante, sin embargo, supo manejarlo. Nunca había
visto una fotografía de él hasta aquel día que fui al departamento del chico
y vi una.

1.1K

Aidan se parece mucho físicamente a su padre.

719

Siempre me he preguntado si mamá ha tenido pequeños dejá vu cuando


mira a Aidan, algún movimiento o alguna palabra que le recuerde a Luke, si
bien, ella dice que por fuera son como la misma persona, pero por dentro
son tan distintos.

1.2K

Entrelazo los dedos de mis manos y me mezo sobre mis talones.

—¿Neisan?

—Estoy... —parpadea—pensando.

345

—¿Qué cosa? —cuestiono.


—Todo —admite—. No sé, las casualidades de la vida o el destino
queriendo siempre tener todo conectado, me ha venido mal.

616

—¿Mal?

13

Mamá lo mira confundida.

—No me hagan caso ninguna de las dos. —Niega rápidamente con su


cabeza—. A veces sobre pienso mucho las cosas, tu madre me lo ha
contagiado.

440

Ella ríe divertida.

—¿Didi? —Ruel sale de la casa, llamándome.

—¿Sí?

—Te llaman en la puerta.

471

Todos mis sentidos se alertan y volteo a ver a tío Neisan, quien me da una
mirada curiosa. Aprieto mis labios, conteniendo el aire en mis pulmones,
me he comenzado a tensar y deshago el entrelazamiento de mis dedos.

166

Mamá, al ver que mis pies no reaccionan, niega y pasa a mi lado. Yo sigo de
pie con los pensamientos nublándome, siento como una pequeña capa de
sudor frío aparece en mi nariz y mojo mis labios. Tío Neisan se acerca a mí y
me toma de los hombros para obligarme a caminar al interior de la casa.
Adentro, Aidan le está entregando una caja a Ruel que no alcanzo a ver de
qué se trata, mamá se acerca a nosotros. El hombre es el primero en hablar
en voz baja:

168

—¿Es él?

438

—Sí —murmura mamá.

72

—El parecido es enorme —le dice y me mira—. ¿Son algo ustedes dos?

556

—¡No, no! —Niego rápidamente—. Sólo somos amigos.

311

—Eso decía tu mamá...

2.4K

—¡Neisan! —le reprende ella.

366

Ahogo una risa.

—No está Harry aquí con ustedes, ¿cierto?

243

—No.

—Interesante...

379

—No es lo que piensas —sentencia mamá.

612
Niego para mí misma y me acerco a Aidan, su colonia junto a la menta
puedo percibirla en una perfecta combinación, aunque a diferencia de
otras veces, hay algo diferente. Algo más fuerte.

281

—Bicho —susurra.

345

Él rodea mi cintura para acercarme a su cuerpo y yo le doy un abrazo, no


sin antes darle una mirada acusatoria.

572

—Hueles a cigarro.

1.1K

Me alejo un poco y su rostro pule una sonrisa coqueta.

74

No me responde.

—Buenas tardes —La voz de mi tío suena por toda la casa. Ha levantado
mucho la voz.

647

—Buenas tardes —Aidan pasa mi lado, yo me quedo en el mismo sitio,


calculando sus movimientos—. Soy Aidan.

120

—¿Aidan qué?

587

Lo escucho reír.

15

—Aidan Howland.
—Un gusto, soy Neisan Collingwood.

673

—Nuestro tío —agrego, acercándome a los dos.

130

Me siento un poco incomoda por la situación, no me agrada mucho que


Aidan comience a conocer a toda la gente que me rodea, sin importar la
relación que haya tenido en un pasado con mi padre, es algo que no me
parece correcto cuando existe la posibilidad de que quizá nos dejemos de
hablar una vez que decidamos deja de continuar esto.

390

Tampoco lo veo justo para él si no hay nada que se esté formalizando entre
nosotros, no quiero que se sienta obligado a tener que conversar con mi
familia y mostrar su mejor cara si no lo quiere así. No está bien.

—Nos tenemos que ir —aviso, empujando del hombro a Aidan. Él me mira


serio.

249

—Le comentaba a Diane que puedo prestarles la camioneta —dice mamá—.


El único detalle es que ella no tiene licencia, pero creo que tú si, ¿estoy en
lo correcto?

191

—Sí —le sonríe.

21

—Pueden llevarla, no tengo ningún problema.

75

Aidan asiente y rasca el puente de su nariz, dando un paso hacia atrás.

313
—Tendremos una cena hoy —comenta tío Neisan. Me lamento
internamente—, ¿te gustaría venir?

463

—No puede —me adelanto a hablar—. Está aquí por trabajo y mañana tiene
que ver unos asuntos, tomo la palabra por él porque lo más probable es
que se sienta comprometido. Tal vez pueda ser otra noche.

432

Él me vuelve a mirar de la misma manera que antes. Serio.

472

—Bueno, entonces... programaremos otra cena antes de que se vaya. Me


encantaría conocerte, tienes una buena vibra.

565

Cubro mi boca para reprimir una risa, pero me resulta imposible.

74

—Permiso —Aidan se despide—. Fue un gusto, hasta pronto.

395

Ellos le devuelven la despedida y busco los ojos de mamá, su frente está


arrugada como si mi actitud le hubiese desagrado. Evito dirigirle la palabra
a uno de los dos y camino hacia la pared donde se cuelgan las llaves para
tomar la de la camioneta.

508

Aidan ya ha salido de la casa, así que yo lo hago también. Lo visualizo en el


jardín, dándome como campo de visión su ancha espalda, tiene sus manos
dentro de los bolsillos de su pantalón y sus hombros caen de manera
despreocupada, siendo ya un porte característico de él.

233

Me acerco y le tropiezo el brazo para llamar su atención.


—Es por aquí —levanto un poco mi voz.

Puedo sentir que me sigue, así que continúo con mi camino. Me detengo
frente a la camioneta y doy media vuelta, Aidan se acerca y le tiendo la
llave. Antes de agarrarla, echa un vistazo a la casa y vuelve a mí.

121

En una zancada rompe la distancia entre los dos, mi cadera golpea con el
cofre y me encierra con sus brazos a cada lado de mi cuerpo. Mi sonrisa se
elimina al instante.

582

—No vuelvas a hacer eso.

821

Su voz suena pesada y no sé cómo interpretar lo que me ha dicho.

50

—¿Ahora tú me ordenas? —repito sus palabras.

126

Su gesto no cambia.

—Lo hago —afirma—. ¿Nos vamos entendiendo?

541

«Que nadie nos esté viendo», suplico.

254

—Qué mandón eres.

59

—Acostúmbrate y acéptalo.

353
—Lamento decepcionarte —lo reto—. Sólo le hago caso a mi padre,
¿puedes buscar otra solución?

393

Intento alejarlo, pero él pone resistencia, pegando más su cuerpo al mío.


Trago saliva, nerviosa. Aidan acerca su boca a mi oreja y una revolución de
sensaciones se presenta en mi vientre, casi llegando a mi entrepierna.

227

—Ajá —asiente—, je vais te baiser jusqu'à ce que tu pleures.

2.2K

Él se aleja y me quita la llave de la mano.

Me quedo perpleja, el calor en mi cuerpo se hace presente y aquel


cosquilleo en la parte trasera de mi cuello me obliga a cerrar los ojos. El
tono de su voz más el acento del idioma se ha escuchado jodidamente
caliente, pero hay un solo detalle.

211

Volteo hacia él para mirarlo. Aidan abre la puerta de copiloto y me hace una
seña con la cabeza para que me suba.

27

—¿Te recuerdo que no sé francés?

578

Subo a la camioneta.

—Una completa desgracia —finge lamento y cierra la puerta.

334

Resoplo sin ganas y observo cada uno de sus movimientos en silencio.


Él murmura algo inentendible y enciende el motor, yo intento rebuscar en
mi cabeza lo que me ha dicho, pero no lo logro. Lo único que he estudiado
es italiano y eso porque papá me insistió desde niña con prestar atención a
mis clases.

84

El ambiente se vuelve desagradable por el hecho de que ambos estemos


distanciados sin querer dirigirle la palabra al otro. Y aunque a mí me
moleste, tampoco me esfuerzo en algún tema de conversación para que
pueda disiparse, ¿por qué siempre tiene que arreglarlo uno? ¿Quién estará
mal? ¿Él o yo?

172

—Haces gestos cuando piensas, ¿lo sabes? —Aidan rompe el silencio.

326

Desvío mi vista a su perfil. Él me da una mirada rápida y sonríe,


mostrándome su hoyuelo.

257

—Pienso mucho.

107

—Lo he notado.

14

Cruzo una pierna por encima de la otra y pongo mis manos sobre mi
regazo.

—¿A dónde iremos?

—Al túnel de Leake Street, supongo que ya has ido.

175
—¿Me creerías si te digo que no?

14

Él alza ambas cejas.

—¿No?

—No, papá nunca nos llevó y tampoco es algo que llame mucho mi
atención, de hecho, son muchos lugares turísticos que no he visitado en
todos mis años vividos aquí en Londres, qué loco, ¿no? Muchos creerían
que conocemos al cien por ciento la ciudad, pero no es así.

234

—Me sorprende —confiesa.

Me acomodo en el asiento, tomando una mejor posición para verlo de


manera directa.

—¿Te gustan los grafitis o por qué quieres ir allá?

495

—Yo he hecho grafitis, Bicho.

1.1K

Mis ojos se abren, ahora soy yo la que está sorprendida.

20

—¿De verdad? Creí que solo te dedicabas a dibujar... —pauso—Recuerdo


cuando me enseñaste tu cuaderno de dibujos, me gustaron mucho. —Al
decir eso, siento mis mejillas arder—. ¿Sigues conservándolo aún?

183
—Sí. —Su sonrisa se agranda—. La primera vez que nos conocimos, ¿no? Lo
recuerdo todo, joder, cuanto tiempo ha pasado. Todavía puedo escuchar
cómo me regañabas señalándome mis errores de manera tan pedante.

530

Suelta una carcajada, haciendo vibrar su pecho.

53

—Vamos, no te pongas nostálgico ahora.

141

Aidan niega varias veces y sus rizos rubios se sacuden. Me gusta demasiado
su cabello, también como se ve entre mis dedos y lo suave que se siente,
una escena inapropiada aparece en mi mente, por lo que siento un calor en
mis mejillas.

315

—Antes, prácticamente, me corrías, hasta me cerrabas la puerta de tu casa


—recuerda—. ¿Ahora te gusta seguir haciéndolo?

199

—Ya me lo has echado en cara —gruño, divertida.

93

Él se detiene en un semáforo rojo y se encoje de hombros.

—Me encanta hacerlo. —Pasa la punta de su lengua sobre su labio inferior y


me mira—. La curioso no es que ahora hagas todo lo contrario, sino que me
das más entrada a otras cosas —dice por lo bajo en un doble sentido, se
acerca a mi rostro y una de sus manos deshace el cruce de mis piernas. Yo
no rompo nuestro contacto visual—, y parece que a ti te gusta... que llegue
hasta el fondo.

1.1K
Besa el borde de mi mandíbula y muerda despacio mi piel, la sensación que
me transmite me hace cerrar los ojos.

162

¿Cómo es posible que un solo acto tan simple como ese pueda excitarme?

249

Me obligo a mantener la resistencia y sus dedos se deslizan un poco más


por debajo de mi falda sobre mi entrepierna. Sin embargo, el claxon de un
coche nos regresa a la realidad.

289

Mierda, vía pública.

123

Aidan se aleja y hace el cambio de velocidad para continuar con su camino.


Tiemblo al recuperar mi respiración y paso saliva, acomodando mi falda
ante mero disimulo, como si no hubiera pasado nada aquí.

70

Alrededor de unos veinte minutos llegamos y él aparca la camioneta, doy


un vistazo hacia afuera y bajo, el fresco aire de la ciudad revuelve mi
cabello, así que decido atarlo en una coleta. Aidan se acerca a mí y me
sonríe, pone una mano en la parte de mi espalda baja para que
comencemos a caminar. No sé por dónde entrar, así que ahora estoy
confiándole mi destino a él.

359

Pasamos por un grupo de personas y me aferro al abrigo de Aidan para no


perderme una vez adentro como si de una niña pequeña se tratara. No
importa si tengo mas de veinte, sé lo despistada que puedo llegar a ser.
Definitivamente, no confío en mí justo ahora.

352

—Wow —suelto cuando veo todo el interior.


197

—Wow —repite él.

290

Los dos nos quedamos con la boca abierta, admirando el contraste de


colores que hay en todas las paredes del túnel. Algunos son colores neones
y otros no, las luces de cromáticas les dan un perfecto acompañamiento a
los grafitis del techo.

469

Aidan me pasa por delante de él y pone sus manos sobre mis hombros.

63

—Pienso que se ven mejor de noche —comenta.

96

—Sí, yo igual —lo apoyo—. ¿Por qué nunca vine?

13

—Porque sólo yo puedo enseñarte lo mejor.

981

Lo miro por encima de mi hombro con mi entrecejo fruncido.

—¿Por qué siempre hablas con doble sentido?

166

Se ríe.

—Por primera vez no lo dije con doble sentido —dice—. ¿Tanto


malinterpretas mis palabras?

500

—Contigo nunca se sabe —gruño.


Me alejo de él y avanzo más para ver. Hay algunas personas tocando algún
instrumento, otras grabando y más al fondo se encuentra como un camión
con una pantalla, al frente hay sillas para que puedan mirar lo que se esté
presentando.

36

—No entiendo mucho —me dirijo a Aidan.

—A veces el arte no se tiene que entender, muchas veces el único objetivo


es hacer sentir.

1.9K

Sonrío.

—¿Sentir?

—Se llama placer estético, Bicho —me informa—. A lo mucho es como la


belleza, no la tienes que entender, sólo sentir.

767

—¿El amor entra en eso?

221

Aidan arruga su nariz y ladea su cabeza.

65

—Es complicado, el amor nadie lo entiende, pero se siente, el conflicto


entra porque no lo vemos, así que dudo que pueda ser parte del placer
estético. Si algo por tan solo verlo te llega a conmocionar o hacer sentir sí
forma parte. No sé si me estás entiendo.

1.7K

Aprieto mis labios y esbozo una sonrisa hacia él.


—Me causas placer estético —admito.

743

—Ah, ¿sí?

72

—Sí. Me gusta el color de tus ojos, y yo detesto el azul.

837

Al termina mi oración, una carcajada se escapa de su garganta.

—Y yo te detesto a ti.

375

—Aprendo rápido —le presumo.

—Aprendes pésimo, es placer como lo dice la palabra... es algo positivo.

35

—¡Aprendo rápido! —insisto y apresuro mis pasos.

128

Sigo viendo los grafitis y me acerco al grupo de personas que están


sentadas, me pongo de puntitas para buscar un lugar vacío y tomar
asiento. Al parecer están presentando una película de esas de fantasía, es
apto para todo público, pues hay hasta niños presentes.

145

Alzo mi vista y le hago una seña desde el fondo a Aidan que se encuentra al
otro extremo, su ceño se frunce y soy capaz de leer sus labios que me
pregunta "¿qué demonios?".

72
—Creí que te había perdido, estaba buscando las palabras para decirle a tu
mamá. —Me tiende una soda—. No sé cual es tu sabor favorito, así que lo
mejor es callar y beberlo, también toma, son frituras, solo fueron unas
cuantas libras.

438

—Gracias —digo con ironía y me rio.

Ambos decidimos quedarnos para terminar de ver la película. Aidan echa


su cabeza hacia atrás, apoyándola contra la pared y se cruza de brazos, por
un momento pienso que ha decidido no verla, pero minutos más tarde
desvío mi mirada hacia él y me percato de que sus ojos se encuentran
abiertos.

145

—¿Qué?

—Creí que te habías dormido —susurro.

18

—Está interesante —responde de la misma forma.

172

Asiento y continuamos viendo la película.

Para mi mala suerte, mi soda se acaba y Aidan se da cuenta, por lo que me


ofrece de la suya y la acepto con gusto. Más tarde, se pone de pie y va por
otra para mí, le pido otra bolsa de frituras y doy pequeños aplausos cuando
acepta.

694
Cuando termina la proyección, nos avisan que presentarán la segunda
parte. Miro de reojo al chico que no hace ningún gesto, lo que me confirma
que también la veremos.

61

En el tiempo libre que nos dan, giro mi cuerpo hacia Aidan, él enarca una
ceja.

—¿Aburrido?

—No —niega—. Me divierte ver como te emocionas como niña.

678

—Está interesante.

—Lo está. Avísame cuando la pongan.

92

Cierra sus ojos y lo observo.

Sus rizos caen sobre su frente, sus cejas están disparejas, aunque no hay
mucha diferencia, así que no se nota tanto. Está completamente rasurado.
Me llevo una sorpresa cuando me percato que tiene pecas sobre el puente
de su nariz, no son tan visibles, pero justo se pueden apreciar. Su nariz
parece como si estuviera respingada, es muy bonita. Hay lunares sobre su
mejilla derecha y sus labios tienen un tono rosa bajo.

700

Me atrevo a trazar una línea imaginaria con mi dedo índice, uniendo cada
uno de sus lunares. Sus ojos se abren y me mira.

417
—¿Qué dibujas?

237

—Nada. Sólo estoy uniendo tus lunares.

639

Él sonríe y se mantienen en silencio por unos segundos. Vuelve a hablar:

21

—¿Como una constelación?

843

Asiento.

—¿Cuál?

—No lo sé, tú eres el genio en eso.

101

Se ríe.

—Claro que lo soy —afirma y me regala un guiño.

220

Con cuidado alejo mi mano de su rostro, pero la sujeta al instante que lo


intento, mostrándome que sus reflejos son excelentes.

232

—¿Vas a querer algo más antes de que inicie?

108

Sus ojos azules atrapan los míos y curvo la comisura de mis labios.

21

—Otra fritura.
Asiente lentamente con su cabeza y se pone de pie, alejándose de mí.
Observo su espalda y lo bien que le queda el abrigo, al ser ancho ocasiona
que se vea más grande de lo normal. Todavía puedo recordar cuando iba a
mi casa hace años y tenía la facha de un adolescente debilucho que no era
capaz de casi matar a su compañero con un casco.

460

Quizás esa apariencia ayudó a que no le dieran más cargos ante la


demanda.

61

Podría preguntarme: ¿qué le veías, Diane? Pero la verdad es que lo correcto


sería: ¿qué le sigues viendo, Diane? Porque no debo mentirme, el gusto
inocente que sentía cuando era pequeña, ahora se ha multiplicado y se
convirtió en placer, porque lo que siento es todo menos inocente.

606

Aidan regresa con lo que le pedí y toma asiento. Le agradezco en voz baja y
le presto atención a la película que ya ha empezado.

Al final del día, estamos comiendo unas hamburguesas en su


departamento que me ha dicho que se volvieron sus favoritas. La de él es
en salsa BBQ y la mía es hawaiana.

145

Me platica acerca de su trabajo y los artículos que ha escrito, hemos vuelto


a retomar la plática de hace unas noches sobre su maestría, al mismo
tiempo que me parece una tortura, lo considero fascinante y muy
respetable por todos sus estudios. Si pudiera enamorarme de una parte de
él, esa parte sería su cerebro.

269
—Mi meta siempre ha sido trabajar para la NASA, pero para eso debo
despedirme de muchas cosas.

288

—¿Qué cosas?

Él mantiene su mirada sobre la mía.

—Es complicado —dice—, cosas personales, de mi entorno... hasta mis


hábitos.

234

Mis cejas se juntan.

—Una decisión muy difícil ¿no?

—Como no tienes una idea.

Muerdo un pedazo de mi hamburguesa. Aidan deja la suya a sobre la mesa


de en medio y se quita el suéter, lleva una camisa café con diseños blanco.

39

—¿Puedo saber cuánto ganas en tu trabajo? —pregunto.

293

—¿Para qué quieres saber?

18

Me encojo de hombros.

—Curiosidad, ¿te gustaría mantenerme?K


Su ceño se frunce y ríe.

19

—¿Te has cansado de trabajar?

114

—Un poco —arrugo mi nariz.

—¿La cantidad de cuál trabajo quieres saber?

181

—¿Qué? ¿Cuántos trabajos tienes?

—Dos, bueno, en realidad, en el segundo no gano nada porque no se lo


acepto a mi abuela —me explica—. ¿Si te conté sobre la cadena de los cines
Village?

657

Parpadeo. Conozco los cines, pero no sabía... mamá... ay, ahora entiendo
cuando me dijo un chiste de Aidan y el cine del centro comercial al que
solemos ir en Sydney.

387

—Al parecer no.

—Uhm —piensa—. Mi abuela es dueña de la cadena, mi tío Pol la ayuda


junto a su hijo, mi primo Erik. Se supone que soy parte de ahí, pero como
decidí continuar mi camino fuera del país, apoyo de manera económica.

11

—Igual eres dueño.

8
Pongo mi hamburguesa en el mismo sitio donde dejó la suya.

—No, no-

13

—Sí, eres hijo del hermano de tu tío, quieras o no formas parte de eso.

291

Él carraspea.

—¿Sabes? Me gusta más Aidan, el licenciado en astronomía que el Aidan, el


dueño de los cines Village, siento que tengo todo el crédito por mí mismo en
el primero.

295

—Vamos, no se es dueño de una cadena de cines todo el tiempo.

31

—No, pero tampoco ser uno de los más destacados en mi trabajo.

43

—¿Y si eres Aidan el licenciado en astronomía y dueño de los cines Village?

362

—Te gusta acomodar todo, ¿no?

65

—Me gustaría decir que me he liado con el astrónomo y dueño de los cines
Village —admito descaradamente.

723

Aidan suelta una estrepitosa carcajada, contagiándomela.

—Eres terrible —murmura.


—Solo un poco. —Le hago una seña con mis dedos.

10

Niega divertido y deja caer su cabeza al respaldo, me acerco a él y me


detengo en seco al ver una marca en su cuello gracias al cuello de su
camisa. Siento un poco de rencor y como las emociones se vuelven un
volcán.

142

«Sé sarcástica, sé sarcástica», me repito.

58

—Bonita marca de nacimiento —digo, poniéndome de pie.

455

—¿Marca de nacimiento?

98

Su voz suena confundida.

—La del cuello —le señalo—. Espero no hayas dejado marcada a la otra
persona.

686

Me dirijo al baño para lavarme las manos. Tal vez lo más sensato era no
decirle nada, él podría pensar que estaba celosa y eso no me ayudaba a mí.
Después de todo él puede disfrutar de su vida sexual como yo, porque,
bueno, eso estamos haciendo uno con el otro.

275

Cierro el grifo y salgo del baño, Aidan está recargado en el marco de la


puerta.

23

—Es un poco tarde y tengo cena con mi tío, ¿ya me puedes llevar?
—Comiste una hamburguesa.

—Media —le corrijo.

40

—¿Llegarás a cenar?

—Sí, he quedado con mi mamá y mi tío, tu lo escuchaste.

16

Aidan rueda los ojos y me da la espalda. Lo sigo.

—Es un piquete de hormiga —dice, tomando su abrigo junto a las llaves—,


me lo tallé y por eso se ve así. Ahí está la roncha.

967

Le sonrío.

—Qué hormiga tan intensa —vacilo.

442

—¿Por qué no me crees? —cuestiona y palpa los bolsillos de su pantalón—.


Tengo pésima fama, pero no conozco a nadie aquí, así que sería imposible
que esto sea un chupete —admite y camina hacia la puerta—, con la única
que he follado ha sido contigo.

579

Me acerco, frunciendo mi ceño.

—No te pedí explicaciones.

263
—Te las doy porque me jode que me tachen de mentiroso.

711

Me pongo de puntitas y acerco mis labios a los suyos.

121

—Por algo será —le susurro.

289

—Es en serio...

—No te pedí explicaciones —repito.

33

—Diane —me llama.

188

Hago mi mejor esfuerzo de ignorarlo e intento pasar a su lado, pero me lo


impide sujetándome del brazo.

15

—¿Qué? —intento poner resistencia.

Aprieta de mi cadera y me pega a la pared. Ok, creo que le gusta


encerrarme así.

422

—No sé por qué te soporto si solo sabes hacer berrinches —sisea.

463

—Tengo la respuesta —levanto mi mano—, porque sé hacer otras cosas.

549

Él sonríe, pero es diferente, como si estuviera ideando un plan.

113
Se acerca a mis labios y me besa, yo le respondo. Es un poco salvaje y rudo,
de esa manera me hace saber que él es quien tiene el control, y me lo
confirma cuando intento tocar su rostro y me sujeta las dos manos con una
suya. Escucho como cae al suelo el juego de llaves junto su abrigo.

279

Antes de alejarse, muerde mi labio, ocasionando que suelte un jadeo.

52

—¿Quieres saber qué te dije antes de subir a la camioneta?

418

Sé lo que pregunta.

—Sí —musito.

96

Aidan me voltea hacia la pared para que pueda sujetarme bien de las
caderas, acercándome más a él. Puedo sentir su erección. Sube mi falda y
baja con lentitud mis medias junto a mi ropa interior. El roce de sus dedos
sobre mi piel envía muchos escalofríos a mi espalda y sensaciones
revolucionarias a mi vientre.

464

Mi cuerpo se vuelve débil y me estoy a flor de piel, demasiado sensible.


Trago saliva y mi respiración se ha vuelto inestable. Soy consciente del
sonido que crea aquel sobrecito al ser abierto y muerdo mis labios.

241

—¿No habrá nada previo? —quiero saber, mirándole de reojo.

167

Él no responde.

1
Me sujeta de los brazos por detrás de mi espalda y me inclina un poco para
que pueda tener un mejor acceso.

81

—No, no habrá, ese es tu castigo.

617

—¿Castigo?

13

—Espero que tu delineador sea a prueba de agua.

789

—¿Por qué?

Con su otra mano libre me toma de la cadera y me acomoda. Su boca se


acerca a mi oído.

74

—Te voy a follar hasta que llores —murmura y entra por completo en mí,
embistiéndome profundo en un solo movimiento. Puedo sentir el dolor y
placer al mismo tiempo—. Eso fue lo que dije.
❥ Sentimientos encontrados
Aidan

751

—¿Lo necesitabas?

—No mucho, pero me gustó.

235

Diane frunce su ceño y vuelve a mirar la caja.

61

—Ojalá poder comprarme cosas sólo porque me gustan —dice, aferrándose


a mi brazo.

269

—¿Y no lo haces?

—No. —Niega—. Me gusta ahorrar, lo que gano en la editorial es solo una


tercia parte de lo tuyo. ¿Ya pensaste en querer mantenerme?

659

Me rio. Esa pregunta lo único que hace es traerme a la cabeza la


conversación con Sue, que está muy lejos de las verdaderas intenciones de
Diane, pero resulta imposible no acarrearla cada que ella hace referencia al
dinero.

270

—Ya, pero no quiero.

192
Su boca se abre, indignada y se aleja de mí.

49

—Igual ni quería.

558

Ruedo los ojos y continúo caminando mientras la dejo atrás.

La he acompañado a comprar unos libros, en el trayecto me ha comentado


de qué trata cada uno. Me gustó escuchar y observarla mientras lo hacía, es
realmente satisfactorio cuando las personas te enseñan ese "algo" que las
apasiona. Aún así sea lo más mínimo, los gestos, sus acciones, las palabras
y esa emoción que se vuelve la esencia de ese "alguien".

2.1K

Es como si te mostraran esa parte que los hace humanos por completo.

420

—¿Algún día me enseñarás sobre tu trabajo? —Su voz vuelve a hacer


presencia, poniéndose a mi lado y tomarme del brazo nuevamente—. Ya
sabes, constelaciones, planetas, estrellas... y hablo de las reales.

437

Me causa gracia lo último y asiento hacia su pregunta, divertido.

—Sería un placer —admito—. Estas vacaciones estaré trabajando en una


investigación con otros compañeros, haré que lo leas, es tu fuerte ¿no?

291

Diane intenta ocultar una sonrisa.

54

—Lo es, me encantaría. Espero tener una suscripción gratis a tus artículos o
investigaciones —vacila.
121

—La tendrás —le aseguro.

220

—Fascinante —festeja. Ella pausa unos segundos—. ¿Tú ilustras?

—¿Ilustrar? ¿A qué te refieres?

—Sé que sabes dibujar, ¿pero sabes hacer ilustraciones digitales?

25

Lo pienso. Relamo mis labios y toco con la punta de la lengua el interior de


mi mejilla.

201

—Lo hacía en universidad, aunque he perdido la práctica, ¿Por qué la


pregunta?

—¿Te gustaría ayudarme a presentar una portada?

621

Me detengo y parpadeo, mirándola directamente a los ojos. Sus ojos han


cambiado de color, se ve más el tono azul que el verde, ¿es por el color de
ropa?

293

—¿Para qué? ¿No eres editora?

—Lo soy, pero no es para mí.

165

Uhm.
129

No menciono nada y continuo mi camino.

25

—¡Aidan! —suplica, apresurando sus pasos.

66

—Si no es para ti, entonces no hago favores.

832

—Es que... ¡agh!

78

Puedo visualizar su casa, así que me obligo a no detenerme. Muchas pausas


he hecho por ella y todas se reducen a perder el tiempo, y lo digo de
manera global, en serio, ya llevaba más de siete días en Londres y todo era
porque me gustaba estar aquí.

Pronto sería dieciséis de diciembre, la próxima semana se festejaba


Navidad y yo sólo le podía decir a mi familia que estaría de regreso al día
siguiente... Bien, ya no me creen porque llevo diciendo eso hace una
semana.

456

Jane me ataca de mensajes y fotos de las gemelas, tengo la sospecha de


que me está chantajeando con ellas. Y le está funcionando.

451

—¿Sabes? Estoy sobre pensando lo que me has dicho —habla.

—Uh-huh.

130

—Acabas de admitir que sólo me haces favores a mí —declara—, ¿lo dijiste


en serio?
292

Nos detenemos a dos casas de la suya y me pongo frente a ella. Diane alza
su mirada, tiene una sonrisa a medias, haciéndola lucir inocente y tierna,
aunque sé que es todo lo contrario, su imagen ya no me engaña.

323

«¿Seguro?»

278

Ah, ya te extrañaba cuestionándome.

312

—A veces me sorprende lo lenta que eres para captar ciertas cosas, pero
solo cuando te convienen —acuso—. Lo dije con toda esa intención, ¿algo
más?

836

—No. —Su sonrisa se agranda, volviéndose una llena de satisfacción—. Me


agrada demasiado saber que tengo ese pase vip de Aidan Howland, muy
considerado de tu parte —suspira—. ¿Me puedes hacer el favor de
mantenerme?

761

—Comenzaré a creer que en serio quieres que te mantenga.

293

Ella se ríe.

—Suena divertido. —Se encoge de hombros—. ¿Te imaginas?

94

—Sí. —Asiento y arrugo mi nariz—. Qué fastidio serías, te regresaría hasta


con moño a tu casa.

476
—Pesado —gruñe, intentando pasar a mi lado.

30

—Hey —le llamo. Ella voltea y le doy un beso corto—. Pesada tú.

2K

Diane se queda de pie y la sujeto de la muñeca para terminar de llegar a su


casa, ella entra primero y me deja pasar. Un olor a pastel de canela inunda
el interior, y no sé si se trate de algún postre o un aromatizante, pero
prefiero quedarme con lo primero.

23

—Aidan —pronuncia mi nombre una voz fuerte.

291

Volteo hacia las escaleras, en donde baja el tío de Diane. Él me sonríe de


oreja a oreja y yo se lo devuelvo, confundido.

491

—Buenas tardes, señor Neisan.

261

—Dime Neisan, me gusta el tuteo.

351

—Tío, ¿qué manía tienes de alzar siempre la voz?

133

—Lo siento, a veces creo que no me escuchan —justifica él.

281

—Lo hacemos, pero preferimos ignorarlo. —Ruel sale de la cocina.

638

—Este niño en definitivo es adoptado.

520
—¡Ruel! —La señora Hasley lo reprende.

240

—¿Qué? Las cosas como son —le resta importancia Ruel—. Hola Aidan.

271

—¿Qué tal? —le saludo.

11

Diane aprieta sus labios y niega lentamente.

20

—Llegan justo a tiempo. He preparado un pastel con la receta de mi madre,


les va a encantar, ¿quieres probar, Aidan?

367

—Claro que lo probará. —Neisan reafirma, me toma de los hombros y me


acerca hacia el pasillo que da al patio, sin importarle que llevo una caja y la
bolsa de libros en las manos—. Le va a gustar, todo lo que hace Hasley es
perfecto, ¿verdad?

1.2K

¿Por qué siento que eso me lo ha dicho en doble sentido?

916

«Estás alucinando»

305

—Sí —balbuceo—. Necesito dejar esto en-

—Dámelo —me interrumpe Diane, tomando las cosas.

17

Su gesto a cambiado, y no es uno de alegría.

478
—Aidan, ¿ya has comido?

27

Intento hacerlo, pero Diane lo hace primero.

19

—Ya —miente.

352

—Bueno, ustedes pueden probar el postre mientras nosotros almorzamos,


¿les parece bien? Pueden ir al patio a tomar asiento, Neisan me ayudará
con el postre y Ruel con los platos.

—Ay, ¿por qué yo?

328

—Porque te estoy mandando.

168

—Mamá...

—Si quiere yo la ayudo —me ofrezco. Ruel me sonríe y eleva los pulgares.

365

—Que este chico jamás se vaya de mi vida, me cae mejor que todos tus
exnovios a los que has traído a casa —dice, dirigiéndose a su hermana—.
Ismael fue el peor de ellos.

985

—Te voy a ahorcar —le amenaza.

100

—Vamos, Didi —se queja él y paso a su lado, dirigiéndose al patio.

14
—No tienes que hacerlo —me murmura.

Paso saliva y finjo estar pensando.

—Lo quiero hacer, ¿o también decides eso por mí?

892

Diane rueda los ojos, poniéndolos en blanco, echa un suspiro y me da la


espalda para seguir el mismo camino que su hermano. Admito que
comienza a darme un sabor amargo su comportamiento.

652

Cuando ya está todo listo, cada uno comienza a comer de su plato, Diane y
yo somos los únicos con postre, todo porque dijo que ya habíamos comido,
me alegra que no solo yo me haya jodido con esto, su mentira se fue junto a
ella.

434

Su tío me pregunta cosas básicas, sobre qué me parece Londres, cómo han
sido mis estudios, y cuando se enteró sobre mi licenciatura, tuvo más
curiosidad que antes. Indagó un poco mis metas y también la manera en
que conocí a Diane, sin embargo, todo se concentró en el señor Harry, pues
gracias a él y a mi tío André fue como vine a dar con toda su familia.

291

Llevándome a Diane, mi dolor de cabeza justo ahora.

237

Fuera de eso, siento la conversación muy fluida, no es forzada ni por


compromiso, solo estamos dejando que pase y me da una sensación plena
de comodidad. Hacía tiempo que no tenía una como esa, suelen tenerlas
nada más con mi familia y amigos, pero estar en este escenario es
diferente, porque me acabo de dar cuenta de algo.
«¿Jodido? Jodido»

871

—Me agradas demasiado, Aidan —dice Neisan.

319

—¿Podemos cambiarlo por Diane? —pide Ruel.

794

—Estoy aquí, pequeño andrajoso —sentencia ella.

70

—Istiy iqui —se burla él.

315

La señora Hasley se ríe y yo también.

108

—Basta, por favor. —Eleva un poco la voz.

—¿Harás algo mañana temprano? Estoy pensando en una idea estupenda


ahora que sé un poco más de ti, tienes que ir a un lugar antes de irte. —
Neisan comenta.

303

—¿Ajá? Me encantaría saber.

—El Planetario de Peter Harrison, estoy seguro de que te va a encantar,


¿has ido?

218

—No, en realidad, no.

2
—¿No lo has llevado, Diane? Me emociono por ti —se ríe—. ¿Te gustaría ir?
¿Tienen algo qué hacer mañana?

187

—Sí —Diane responde primero que todos—. Saldré con un amigo, supongo
que tendrá que ser otro día... ah, pero ¿que tú no regresas a Sydney? —se
gira hacia mí—. Dios, pronto será Navidad, los días se han ido muy rápido,
papá me ha preguntado cuándo regresaremos.

712

—Es cierto, a Luca lo tuve que bloquear del chat —Ruel murmura antes de
llevarse un poco de comida a la boca.

417

Sé lo que está haciendo y comienza a joderme de verdad. Intento ocultar


mi mala cara que no se lo merece su familia, y le doy un trago a mi vaso,
intentando pasar ese nudo de mala experiencia que se ha posicionado en
mi garganta.

488

Odio con toda mi maldita existencia que decidan por mí.

905

Puedo oír que siguen hablando, pero he dejado de llevar el hilo de la


conversación por tal de mantener la calma y bajar el calor que se ha
generado en mi cuerpo por el enojo. Ojalá fuera por otra cosa, aunque justo
ahora lo que menos quiero es ver a Diane a la cara.

240

Me pongo de pie y hablo:

—Permiso, voy al baño.

91
Hago una seña con mi cabeza y camino al interior de la casa. Entro al baño
del pasillo y mojo mi cara. Esto me llevará tiempo, ¿por qué diablos lo
enfurecido no se me quita tan rápido? Vamos, cuenta hasta diez.

209

Resoplo, cansado, y salgo.

Voy a la cocina, con todo el —no— permiso de la señora Hasley, y cojo una
servilleta. Respiro profundamente por repetidas veces y paso saliva,
relajándome. No debería gastar mi humor con ella, he sido yo quien decidió
seguir con esto.

88

La puerta abatible se abre y... justo es ella la que aparece, ¿por qué no?

20

—Este no es el baño —dice en un tono obvio.

101

—Lo sé, Diane. He venido por algo más.

37

—¿Qué cosa?

—Que te importa.

176

—Me importa porque es mi casa.

188

Aprieto mis dientes y asiento.

—Sí, lo siento.
Intento pasar a su lado, pero me lo impide.

—¿Ocurre algo? —pregunta.

214

—¿Preguntas en serio?

Su ceño se frunce.

—Sí, duh.

111

Asiento y la miro directamente a los ojos.

—Me estoy cansando de tu maldita actitud que mantienes cuando estoy


hablando con tu familia, ¿te detienes?

449

Ella relaja su rostro y sonríe.

35

—No quiero que hables con mi familia.

567

Ahora, yo frunzo mi ceño.

—¿Qué?

—Evita sentirte comprometido, no me agrada que convivas con ellos.


¿Sabes? Lo nuestro no debe confundirse, necesito que quede claro que sólo
estamos por sexo, no para formalizar nuestra inexistente relación.
Parpadeo, divertido.

10

—Estoy consciente, ¿quieres dejar de repetirlo? No es necesario que todos


los días quieras recordarlo.

311

—Lo hago porque no quiero que se te olvide —vacila, intentando aligerar el


ambiente.

263

Pero se equivoca, solo me enfurece más. Y los resultados nunca son


buenos.

17

—¿Olvidarlo? —suelto una risa—. Descuida, no es la primera ni mucho


menos la última relación que tengo en donde sólo estamos para follar.

712

Diane mantiene su misma expresión.

54

—Genial —su voz cambia—. Entonces, no tienes nada qué hacer aquí en mi
casa con mi familia, creo que sobras, ¿no?

1.1K

Sabe cómo joderte.

171

—¿Te puedo pedir una cosa?

16

—¿Qué, Aidan?

—Deja de decidir por mí —mascullo.


406

Ella suspira de manera dramática y con su mano toca mi pecho,


palmeándolo.

—En realidad, lo hago más por mí que por ti. Quiero decir, no me importa lo
quieras, pero sí lo que yo quiero y que estés conviviendo con mi familia no
es de mi total agrado, mi decisión es responder por ti.

787

¿Ok?

117

Voy a admitir que dolió un poco lo seca que fue porque, por desgracia, yo sí
he pensado por ella cada que hago las cosas. Pongo las posibilidades de
cómo la puedo llegar a dañar con mis acciones. Siempre lo hago, y no...
yo... mierda.

1K

—Joder, ¿lo dices en serio?

86

Ella asiente.

—Vete de mi casa.

563

—A ver —Alejo su mano de mí—, primero me abres las puertas de tu casa y


ahora me estás echando, ¿qué carajos?

203

—Eres tú quien quiso venir hasta aquí, yo no te lo pedí.

384
«Me lo merezco, me lo merezco, me lo merezco», me dije, cerrando los ojos
para evitar el ardor.

686

—¿Te confieso algo? —le digo, volviendo mis ojos a los suyos—. No vine por
ti.

1K

«Vamos, Aidan, no seas un hijo de puta, eres más que un idiota dolido. No
eres como los demás»

519

—Pero esa es la gran diferencia entre los dos, y es que yo sí sé mi posición y


aun así pienso en ti.

547

—¿Qué pasa aquí? —una tercera voz aparece. Volteo hacia mi derecha para
ver a la señora Hasley, mirándonos, detrás de ella, se encuentra Neisan—
¿Diane?

276

—Una disculpa —digo por lo bajo, arrebatándole las palabras—. Lo mejor


será que yo me retire.

265

—¿Por qué? —cuestiona el hombre.

55

—Lo siento, fue un placer conocerlo —murmuro—. Gracias por todo.


Permiso.

463

Ambos se hacen a un lado para que pueda salir de la cocina y cojo mi caja.
Voy a irme. Necesito regresar a Sydney. Ya. Suficiente he aguantado y todo
por... nada.
1.2K

—¿Qué estás haciendo? —Becca me pregunta desde la otra línea telefónica.

162

—Nada.

—¿Nada? —repite con ironía—. ¿Estás orinando durante la llamada?

416

Intento suprimir una risa apretando mis labios, pero fracaso. Escucho como
ella se queja en voz alta.

30

—Eres un asqueroso.

46

—Ya, ¿pensabas que me aguantaría las ganas hasta que termináramos de


hablar?

105

—Me estresas, Aidan —declara—. Estamos conversando seriamente y el


sonido del chorro solo me desconcentra. No puedo tomarme esto en serio,
¡ugh! ¡Es que eres increíblemente idiota! El clima de otro país comienza a
afectarte por completo.

223

—Rebecca —le llamo—, orinar son cosas básicas de los humanos, ignóralo y
continúa.

65

—No.
Ruedo los ojos y termino, yendo hacia el lavabo.

—A veces me pregunto qué demonios te vi en la adolescencia —vuelve a


hablar—. Es decir, jamás podré contra tu inteligencia, pero eres muy... tú.

216

—No mientas, te gusté por otras cosas —carraspeo y sonrío—. Sí, otras.

242

—¿Por qué nunca podemos tener una conversación amena?

—La tenemos, al menos yo la disfruto.

—Claro, porque el tema de conversación siempre eres tú.

—¿Hay algo mejor?

330

Ella se ríe. Sé que esta negando con la cabeza, la conozco tan bien que soy
consciente de cómo puede tomarse algunas cosas de las que digo.

22

—Retomando lo anterior, ¿acompañarás a Sue?

23

—No entiendo, ¿su madre no la ayudaría?

—Prefiero que ella te comente, hemos visto algunos, pero estamos


indecisas. Me dijo que quiere tu opinión acerca de los modelos que hemos
escogido. Yo tengo que dejar la ciudad en dos semanas, pero regresaré lo
antes posible, ¿sabes que ahora quiere cambiar la fecha de la boda?
—No. —Mi ceño se frunce—. ¿Cómo? Ya se me hacía raro que estuviera
viendo el vestido antes de tiempo, se supone que sería en unos meses.

117

—Aitor se lo propuso.

355

Mi mandíbula se tensa.

89

—¿Aitor?

70

—Sí, ¿no te ha dicho?

—No hemos hablado... hace... ya tiene.

227

—Uy. Ha de estar ocupado con todo esto de la boda, si es que planean


realizarla al inicio del siguiente año, entonces no tienen mucho tiempo —
explica ella—. Lo que me recuerda que los dos tenemos que empezar a ver
los anillos, ¿tienes algo en mente?

171

—No, lo voy a pensar esta noche y te aviso.

—Ajá, dime tú, ¿cuándo planeas regresar? ¿O cuándo pensabas decirme


que sigues allá porque te interesa una chica?

315

Entrecierro mis ojos y pienso dos veces antes de responderle.

—¿Desde cuándo Sue y tú intercambian cosas?


—Desde que nos preocupas —comenta sin interés—. ¿Algo que me tengas
que decir?

23

Suspiro.

—Nada.

—¿Nada?

—Nada.

—Aidan —sentencia, arrastrando mi nombre con lentitud.

15

Me mantengo en silencio durante unos segundos.

Sé que con Rebecca puedo ser completamente transparente, nuestra


relación se fue haciendo fuerte y llena de confianza con los pasos de los
años, pero, justamente ahora, no sé si pueda serlo. No porque dude acerca
de la confidencialidad que hay entre los dos, es más por mí. No estoy
seguro de lo que yo pueda controlar y/o contar.

104

Me dejo caer de espaldas sobre la cama y me quedo mirando el techo,


pensando en que todo ha estado sucediendo tan rápido que no lo he
podido controlar, y todo eso me causa estrés, el desorden que ha
comenzado a ser grande solo me deja una mala experiencia, sin embargo,
no he hecho nada para corregirlo.

100
Y eso me asusta.

78

—Aidan, sabes que puedes contarme las cosas, ¿no?

75

Su voz se vuelve amenazante. Parpadeo varias veces y me quejo en voz


baja, maldiciendo.

—Ese es el problema.

16

—¿Cuál?

—Que ni siquiera sé que contarte.

77

La escucho suspirar.

—Saber eso me da miedo, ¿lo sabes?

44

—Becca...

—¿Qué está atormentándote? Dudo mucho que sea la boda de Sue y Aitor
—murmura—. Dime, ¿andas lidiando con sentimientos encontrados?

350

Aprieto mis labios y me rio, no por su pregunta, es decir, sí me causa gracia,


pero el trasfondo no es que me la haya formulado de esa manera, más bien,
es porque me sorprende lo tanto que me conoce, porque justamente es la
pregunta que me hacía ayer por la noche.
—¿Sorprendente?

208

—Ay, joder —se asusta—. ¿Estás jugando conmigo?

29

—Nop.

220

Ella se queda en silencio durante unos segundos y luego el tintineo de unas


llaves se oye.

—Ok, ¿puedo saber por qué están ahí esos sentimientos encontrados? —
cuestiona.

36

—No lo sé, Becca. Supongo que llegas a pasar mucho tiempo con una
persona y simplemente un día te despiertas y comienzas a sentir cosas, y
detalles tan estúpidos pueden llegar a afectarte, ¿ya? Te voy a colgar, mi
vuelo saldrá pronto.

763

—¿Vuelo?

—Sí, en unas horas estaré por allá en Sydney.

—Espera, ¿qué está ocurriendo?

—Solo me iré de este puto lugar y te pido que nunca me dejes regresar a
Londres, por favor.

1K
—¿Londres? ¿Qué demonios haces en Londres?

131

—Larga historia. Nos vemos.

92

Le cuelgo la llamada y termino de guardar mis cosas a la maleta, me


percato de que no esté dejando nada y salgo de la habitación.

11

Mi celular comienza a sonar y, por un momento, pienso que se trata de


Rebecca, aunque me llevo la sorpresa de que es quien menos lo espero. Y
no, no estoy hablando de ella, porque —para mi desgracia— a ella sí la he
estado esperando.

1.1K

—¿Qué? —contesto de mala gana.

—¡Por fin! Llevas días desaparecido y no respondes mis malditos mensajes


—Aitor farfulla.

143

—Los respondo.

—No, no lo haces. El último que te envié fue... —él hace una pausa durante
varios segundos— ¡Oh, maldito! ¡Me dejaste en visto desde hace tres horas!

282

—No, no lo hice.

Arrastro mi maleta a la sala y camino hacia el comedor.

3
—¡Claro que lo hiciste!

—Bueno, sí, si lo hice.

76

—¡Eres un cabrón sinvergüenza! ¡Sinvergüenza! ¡Al menos puedes fingir


que te interesa esta conversación!

116

—Me interesa —murmuro, colocándome mis gafas.

10

—¡No te interesa!

—Ok, no me interesa.

359

Cojo la llave del departamento junto a mi cartera y las guardo en el interior


de mi saco.

—¡Por la puta madre, Aidan!

—¡Puta madre! ¿¡Qué quieres!?

190

—¡Atención, cabrón! ¡Quiero un poco de tu puta atención!

248

Sin decirle nada, le cuelgo.

231

«No lo hagas, no lo hagas, no lo hagas», me repito.

90
Respiro hondo y voy a su contacto para hacerle una videollamada. Él no
tarda en contestar.

102

Su cabello rubio está igual de largo que la última vez que lo vi, tiene ojeras
y no carga camisa, puedo ver todos los tatuajes de su pecho. Observo el
que está en su hombro y...

180

—¿Ese tatuaje es nuevo? —Le señalo, como si estuviéramos en persona.

94

—Claro, ahora sí tengo tu atención, ¿no?

50

—Aitor-

—¿Quieres dejar de follarte a la hija de tu exabogado y regresar a Sydney?


¡Te necesito aquí!

907

Mi ceño se frunce y alejo un poco el celular, él tiene una ceja arqueada,


esperando mi reacción o alguna respuesta de mi parte. Lo peor es que yo
no tengo nada qué decirle, me ha dejado con la mente en blanco. Es decir,
puedo ver el circulo de cargando en frente de mí como si mi subconsciente
me dijera que reaccione.

178

Parpadeo y niego, tartamudeando.

—¿Q-qué?

123
Ha sido una pregunta muy estúpida, pero me agarró con la guardia baja,
tengo pleno conocimiento de que yo no le he dicho absolutamente nada a
él acerca de Diane, solo lo sabe... Maldito Borris, voy a castrarlo hasta que
me pida perdón.

361

—Dile a Borris que cuando llegue-

10

—¡Aja! ¡Si le dijiste a Borris!

315

¿Ah?

24

Ya no entendí nada.

157

—¡¿Puedo saber por qué al hijo de puta si le dices y a mí no?! ¡Qué


indignación, Aidan Daniel! ¡Indignación!

547

Cierro los ojos y agachó la cabeza, escuchando todo lo que me dice, lo cual
solo se llega reducir en insultos y gritos. Echo un suspiro pesado y con mi
mano libre tallo la parte posterior de mi cuello, cansado.

Vuelvo la mirada a la pantalla de mi celular y dejo que Aitor continúe para


que cuando termine pueda tomar la palabra.

—Estoy muy decepcionado de esta amistad —dice negando.

80
—Por favor —suplico—, no tiene caso que te diga cuando tú estás muy
ocupado con Sue, la boda y... tus cosas. Lo que yo haga no tiene
importancia.

53

—Ajá, pura mierda, ¿cuándo pensabas decirme que estás en Londres?

Lo pienso por un momento.

—No pensaba hacerlo.

57

—Tu sinceridad jode, ¿lo sabías?

143

—Aitor, ¿qué tanto te puede interesar el que yo esté en otro lado del
mundo? Sólo ha sido una escala, no voy a contarte todo lo que haga,
algunas cosas prefiero mantenerlas en silencio. Disfruto guardarlo para mí.
¡Se llama privacidad, imbécil!

43

—¿Para ti? ¿Acaso Borris también es parte de tu privacidad? ¡Eres un


cabrón!

141

—¿De qué te quejas?

—¡Qué soy tu puto mejor amigo!

135

Echo una risa amarga. Me ha enojado.

11
—¡¿Mejor amigo?! ¡Repite esa mierda hasta que te lo creas!

516

—¡Se supone que eso somos!

155

—¡¿De verdad?! ¿¡Y tú cuándo pensabas decirme que le ponías los cuernos
a Sue!? —grito, enojado—. ¡Vete al diablo, Aitor!

4.9K

174

Nota de autora: pues así es como entramos ya a la mitad. Ni modos, se viene


lo que esperábamos, ¿o no? Yo sé que sí, vamos, agarrémonos de las manos.

676

Oh, también casi se me olvida decirles que el ship número uno siempre será
Neisan. Nadie lo supera. Nevah.
❥ Esencia Beckinsale
Diane

827

—Dile que me desbloquee, por favor. —Luca me pide al otro lado de la línea
telefónica—. Ya lleva dos días así.

476

Volteo hacia Ruel que está muy concentrado en su videojuego. Mueve


rápido los dedos sobre el control blanco y sus ojos van directamente a la
pantalla plana que está colgada en la pared. Es demasiado ágil.

309

—Luca dice que lo desbloquees.

153

Puedo notar como su ceño se frunce y me da una mirada rápida.

55

—¿Qué?

10

—Del chat. Desbloquéalo.

—Ough, que lo he olvidado —se ríe—. Cuando termine mi partida lo hago,


igual nunca hablamos, ¿de qué se queja?

409

—Que lo hará cuando termine de jugar —le informo a mi otro hermano, sin
decirle todo.

36
—Me estresa Ruel —se queja—. ¿Cuándo regresarán? Padre solo sabe hacer
pasta, mi cuerpo ya no quiere más, y tampoco soy capaz de rechazarle su
platillo, soy sensible y también le tengo miedo a su mirada.

824

Aprieto mis labios para no soltar una risa.

—Mañana por la tarde esteremos dejando Londres, sólo hoy intenta


sacrificar tu estómago y comer de la pasta de papá.

218

—Por favor —suplica.

—Luca —le llamo. Él hace un sonido con su boca, indicándome que


continúe—. ¿Sabes algo acerca del caso que está llevando papá?

641

Hay un silencio que se vuelve casi dramático de su parte, mi hermano


suspira y escucho a través del celular como una puerta se cierra.

40

—Se ha complicado. No debería estar escuchando sus conversaciones, sin


embargo, estar solo en casa llega a aburrirte que terminas espiando todo lo
que tu padre hace —se lamenta—. No ha querido que nadie venga a casa,
prefiere tener sus reuniones en otro sitio, el cual desconozco, pero al
parecer el juicio será después de las fechas navideñas.

919

Repito todo lo que dijo en mi cabeza y me invade esa sensación que me


llena de mala vibra, cualquiera se daría cuenta que algo está mal y él no
quiere decir absolutamente nada a nadie, ni siquiera a mamá, por lo que
ese gran detalle ocasiona que mi preocupación se multiplique.
347

—Es extraño —murmuro.

66

—Lo es, no me ha dejado salir mucho, y lo escuché hablar con tía Ellen, creo
que vendrá aquí.

284

—¿A Sydney?

Me siento confundida, demasiado.

22

—Sí, ¿sabes algo de tía?

—No. —Niego con la cabeza, como si pudiera verme—. ¿Intentaste


preguntarle?

—Prefiero confiar en él —dice junto a una risa nerviosa.

—Pero no lo haces —afirmo.

—Diane...

—Luca —sentencio.

43

Vuelve a quedarse en silencio. No lo va a admitir, así que decido no seguir


perdiendo el tiempo y hablo de nuevo:

1
—Si llegaras a escuchar algo más, ¿podrías decirme?

87

—Lo haré —dice, finalmente.

—Otra cosa —pido, le doy una ojeada a Ruel que sigue con toda su atención
en el juego. Me alejo un poco más y bajo la voz, hablando casi en un
susurro—. ¿Has hablado con Aidan?

655

—¿Aidan?

60

—Sí.

—No —responde—. ¿Hay algo que deba saber?

126

—Uhm, supongo que sí —confieso—. Hablaremos cuando llegue, ¿te parece


bien?

21

—No tengo más opciones —gruñe—. Diane, Alessandra me dijo que no te lo


contara, pero... me veo con la obligación porque ahora que estamos
tocando el tema de Aidan me parece un poco extraño esto. Sólo para
decirte que ella se encuentra aquí en Sydney, aunque no está sola.

988

Mi frente se arruga y todo mi interior colapsa.

—¿Alessa? ¿En Sydney?

137
Mi voz suena alta, ganándome la mirada de Ruel.

—Extraño, ¿no?

—¿Qué hace ahí?

—No lo sé, pero la vi acompañada del amigo pelinegro de Aidan, ¿cómo se


llama?

1.5K

—Te hablo luego, Luca —le comunico, pasando por alto su pregunta.

—Diane, no vayas a-

32

Sé lo que me dirá, así que prefiero cortar la llamada.

—¿Ahora qué hizo la loca de tu amiga? —Ruel pregunta, riéndose.

364

Lo ignoro por completo y me pongo de pie, yendo hacia mi habitación y


cerrar con seguro. No debería estar molesta porque es la vida de ella y
puede hacer lo que quiera, pero estoy indignada de que no me haya
contado las cosas.

92

No sé qué está ocurriendo o si tiene algo que ver con el amigo de Aidan,
pero me resulta extraño el hecho de que desapareciera de un momento a
otro como si huyera de algo. Lo peor es que no tengo ni una sola idea de lo
que pueda ser.
172

Voy a su contacto y le hago una llamada. Espero que me conteste, no creo


que sea capaz de ignorarme o rechazarme en el primer intento, Alessa lo
puede hacer, pero no a mí. Soy su mejor amiga.

—Didi no-

30

—¿Qué haces en Sydney?

26

—Oops, número equivocado —murmura.

199

—¡Alessandra Campbell!

18

—Diane Beckinsale —se burla.

48

—¿Puedo saberlo?

—Sí, pero no es el momento —masculla.

72

Escucho algunas voces y reconozco una de ellas.

72

Aidan.

1K

—¿Qué estás haciendo? —exijo saber.

39

—Diane, te lo explico después.


Y me cuelga.

68

No soy capaz de entender nada, y quiero hablarle a la única persona que he


escuchado que se encuentra con ella, pero no lo hago. No lo haré.

257

Muerdo mis labios y me dejo caer en la silla del escritorio, intentando


asimilar lo que está sucediendo, sin embargo, no es fácil, mucho menos
cuando no tengo ni una parte que pueda componer este extraño cuento.

—Didi, amor. —La voz de mamá suena al otro lado de la puerta.

555

Trago saliva y me pongo de pie para ir a abrirle.

—Creí que llegarías más tarde.

—Yo también —ríe y la dejo pasar—, pero Neisan decidió quedarse para
comprar algo antes de irse. ¿Ya te encuentras bien?

110

—¿Bien? —dudo, cerrando la puerta.

—Sí, bien. Necesitamos hablar de lo que pasó hace dos días con Aidan,
pienso que ya es momento, ¿no?

549

Cierro mis ojos y resoplo, dándole la espalda.

—Mamá, lo que menos quiero es hablar de él.


—Pero yo sí quiero, así que me escuchas.

828

Ella se sienta en la esquina de la cama y yo me apoyo contra mi escritorio.


Su mirada azul me recuerda a la de Aidan, tienen casi el mismo tono, sólo
que el de él es uno eléctrico. El azul no es mi favorito, pero eso cambia
cuando miro los ojos de mamá o Luca. Por un momento, quiero reírme por
esa semejanza, aunque me contengo.

968

Ya puedo escuchar lo que está a punto de decir...

—Fuiste muy grosera con Aidan.

954

Ahí está.

11

—No lo fui.

407

—Lo fuiste al correrlo.

180

—No tenía más opciones... —hago una pausa y la mira desconcertada—.


¿Por qué dices que lo corrí?

73

—Ruel escuchó todo —declara—. ¿Lo corriste sí o no?

532

Ruel... ay. Todo. No es cierto.

280

—¿Y sólo eso te dijo?


El ceño de mamá se frunce.

—¿Hubo más?

126

No se lo contó, ¿qué tanto habrá escuchado?

88

Carraspeo, aclarándome la garganta para hablar y que mi tono no vaya a


fallarme. Ay, pero me conozco, sí ella me seguía cuestionando, esto no
tendría buenos resultados, sería todo lo contrario y eso no es algo que esté
a mi favor.

—Bueno, pero ¿por qué no sólo aceptan que fue mi decisión?

37

—¿Tú decisión? No fuiste tú quien lo invitó a sentarse con nosotros para


comer el postre, he sido yo. No puedes decidir por los demás, Didi.

904

—Sí que puedo.

766

—Ya, por favor —ríe amargamente—. ¿Por qué eres tan terca?

302

—No lo soy. —Mi voz se eleva un poco—. No me sentía bien, no... yo no... fue
lo mejor.

78

—Diane, ¿qué fue lo que sucedió?

76

—Nada —murmuro.
Miro el suelo. No podré sostenerle la mirada se vuelve a preguntarme.

—No entiendo. Hace dos meses atrás las cosas estaban bien, hasta Luca
nos contó emocionado lo feliz que se encontraba por haberlo visto de
nuevo, compartían salidas y luego Aidan aparece aquí en Londres, hay una
buena relación entre todos y ahora sucede esto. Estoy confundida.

459

Dos meses.

74

Qué rápido pasa el tiempo.

33

—Dos meses —repito.

—Casi tres.

157

—Vaya, la vida no se detiene.

108

Alzo mi vista hacia ella, quien se pone de pie y se acerca a mí, acariciando
mi mejilla junto a una sonrisa enternecida.

—La vida no espera. —Asiente. —¿Me dirás qué está sucediendo?

758

Mamá es mi amiga.

228
Abuela siempre me lo dijo, todavía puedo recordar cuando me abrazaba y
me decía que a quien más confianza le podía tener era a mi mamá, después
de todo, ese lazo lo mantenían ellas y quería que siguiera así con nosotras.

342

A parte, mi abuela fue quien descubrió mi romance con Deodato, la


persona ocho años mayor que yo, en ese entonces, yo tenía diecinueve y él
veintisiete. A ella no le gustó y me dijo el por qué eso estaba mal. Una
tragedia.

650

Muerdo el interior de mi mejilla y canturreo en mi interior lo idiota que soy


por estar a punto de abrir la boca y decir lo que juré que no iba a hacer.

22

—He estado saliendo con Aidan, pero no es una relación formal, es...
extraña.

475

Los ojos de mamá se mantienen sobre mí.

59

—¿Saliendo? Es decir, ¿como... pareja?

326

—No, bueno, es complicado. —Cojo una bocanada de aire—. Lo nuestro no


es nada serio, así lo decidimos, ninguno quería comprometerse.

135

—Ay, por Dios. —Niega—. ¿Lo dices en serio?

560

—Fue decisión de los dos, él al inicio no quería por el respeto que tiene
hacia ustedes, tú y papá, pero las cosas se dieron. A veces hay situaciones
que no se pueden controlar.
—Ya veo.

63

—Mamá —arrastro su nombre en forma de súplica.

—Aidan es algo mayor para ti, ¿no?

692

—Cinco... seis...

146

—Si tu padre se llega a enterar y lo que tienen acaba mal, ¿sabes qué va a
ocurrir?

518

—No pienses así, por favor. Seré yo quien se lo diga.

23

Parpadea y mira al techo por un instante.

61

—Estoy intentando procesarlo, no esperaba esto. No de ti, no de él... wow.

960

—Yo solo quería evitar que tuviera más contacto con la familia, porque si
esto llegara a terminar mal, no iba a poder soportar que preguntaran por él
o que de un día para otro comenzara a alejarse. No quiero que tenga
relación con ustedes, ¿soy muy egoísta por pensar en querer evitar eso?

398

—No, no lo eres, pero cariño, Aidan ya había formado lazos con nosotros
desde antes que ustedes eligieran esto que tienen. —Su entrecejo se
arruga—. No puedes simplemente querer romper la relación que formó con
tu padre o Luca desde que él tenía dieciocho años.7
—Mamá...

20

—Si algo he aprendido, es que las cosas se aclaran desde el inicio, portar
una actitud grosera lo empeorará. Las palabras y acciones pueden llegar a
doler. —Da un paso hacia atrás y relame sus labios—. ¿Lo que tienen ha
resultado bien?

638

Suelto una risa amarga, carente de humor.

—Estaba yendo bien hasta antier que le pedí que se fuera.

100

—Al menos son conscientes de que eso puede terminar mal.

53

—Yo no quiero mezclar sentimientos —admito—. Aidan tiene una


reputación que no me anima a arriesgarme, y bueno, tampoco es algo que
me gustaría hacer.

355

Ella sonríe a medias.

—Evitando el amor, qué ironía.

782

—¿Ironía? —cuestiono.

82

—Sí —responde—. No esperaba esto, me sorprende mucho. Los dos tienen


más de veinte años, quiero creer que ya saben lo que hacen, pero eso no
significa que me preocupe por ambos. La vida suele ser muy injusta, le
gusta invertir las cosas, afectar una parte o arruinar todo.
—Lo sé, mamá.

—¿Cómo está tu corazón, Diane?

332

Decido no responder por unos segundos y me escucho, trato de sentirme


para ser honesta con mamá. Sé que, si llego a caer, ella estará ahí para
levantarme. Nunca tendría dudas de eso.

532

—Está bien. No pienso permitirle que llegue a sentir, no de la manera


romántica.

83

—¿Te gusta Aidan?

493

Ahh, la conversación se ha tornado incómoda, aunque no puedo escapar.


Ya he abierto la boca.

—Me gusta Aidan.

702

—¿Sólo así?

—Sí, me gusta, es demasiado atractivo para mí y me agrada como me


siento con él, quiero decir, me la paso bien en todos los aspectos, mamá.

207

—¿Pero?

Sí hay un pero.
—Pero no lo suficiente para arriesgarme a desarrollar sentimientos —le
digo en un tono bajo.

550

—¿Segura?

36

Mis cejas se juntan.

—Sí, lo quiero, pero es como un cariño por haberlo conocido hace unos
años y saber de su vida, ¿me entiendes?

168

¿Cómo le puedo decir a mi madre que justo ahora me siento terriblemente


atraída hacia un chico de manera sexual?

310

—Diane —pronuncia.

12

—Aidan es alguien con una fama que no me anima a arriesgarme, me gusta


estar parada justo en donde estoy. Prefiero pensar en mí si estamos
teniendo esto, aunque suene y sea egoísta, no tengo una idea de si él
también lo hace.

304

—Es bueno pensar en uno mismo, pero no por eso deberías ser dura con él.
Al menos se ha mostrado con nosotros como un buen muchacho, puede
tener su lenguaje un poco sucio —ríe—, pero eso forma parte de su
persona. ¿Te ha tratado mal?

605

Su pregunta me hace sentir mal y aprieto mis dientes. No quiero que la


culpa venga a mí.
—No, nunca se ha portado grosero —pauso—. Ay, mamá, lo único que
quiero prevenir es que lo nuestro se confunda, si es que existe un lo
nuestro.

169

—Lo existe, con o sin etiqueta.

2.4K

Sus ojos me obligan a responder.

—Entonces, solo puedo disfrutar hasta que acabe.

376

Mamá acorta la distancia que nos separa y me abraza, me rodea por


completo y se lo devuelvo. Puedo oler su aroma, es una fragancia que se
volvió la favorita de papá y ella la usa cada que él no está cerca, todo para
poder sentirlo de la manera contraria.

420

Adoro lo que ellos tienen, es real, sano y fuerte. Luca siempre ha aspirado a
tener eso en un futuro y quizá yo también.

575

—Te voy a decir lo que aprendí hace años atrás —murmura, separándose—.
A veces las personas son más de lo que su reputación le ha hecho ver a
otros, es un consejo, pero no te dejes llevar por lo que se dice. Nunca hay
que juzgar un libro por su portada o por las reseñas que se dan, lo mejor es
que uno descubra su contenido y tenga su propio criterio. Lo peor que
podemos hacer es creer por completo en lo que se dice de la fama de algo o
alguien.

4K

—¿Experiencia?
—Como no tienes idea, Diane. —Sonríe—. Algo de mí confía en Aidan, y es
porque puedo percibir esa esencia, sin embargo, tú eres mi hija y te
apoyaré en tus decisiones.

1.2K

101

Jamás en mi vida había jugado boliche, ni siquiera sabía que se usaban


zapatos especiales para ello. Ismael solo se reía de mi mala puntería y mis
quejas, estaba segura de que si escuchaba otra de sus carcajadas me
enfadaría por completo.

289

—No puedo creer que sea tan difícil —dije, exhausta.

22

—En realidad, no lo es.

—Habla por ti —farfullo.

—Venga, no es difícil, estoy enseñándote a pesar de que sea malo


haciéndolo.

—¡Solo he tirado uno de esos cositos blancos! —chillo como niña pequeña.

136
—Pines, Diane. Se llaman pines, pero te dejo que le digas cositos blancos —
se burla—. Ya, ven aquí, acércate, intentaremos de nuevo y si no lograr tirar
ninguno, vamos a cenar, ¿te parece bien?

243

Entrecierro mis ojos, divertida. Él trama algo, o yo estoy muy traumada con
las estrategias baratas de los chicos que me han querido conquistas, que
no quiero decir que Ismael lo esté haciendo... o no sé.

44

—Pido boneless.

90

—Lo que quieras será —afirma—. Sujeta la bola blanca, que me has dicho
que tu color favorito es el blanco por las margaritas, ¿no?

147

Sonrío.

—Tienes buena memoria.

65

—Sí que la tengo. —Asiente—. Vale, ponte aquí a lado de mí y sujeta bien la
bola, coloca los dedos como te enseñé, ahora inclínate un poco para que
tengas la postura, pero con el brazo...

147

Ismael me explica y le pongo atención, siguiendo cada uno de sus pasos. Al


inicio me tiene que repetir como dos o tres veces para que pueda
asegurarme. Antes de que yo tire, él me da un ejemplo para generarme
confianza, aunque no logra su objetivo y sólo puedo reírme avergonzada,
me indica que es mi turno y lanzo la bola, cerrando mis ojos para no ver mi
gran derrota.
—¿Tiré alguno? —cuestiono.

—¿Te miento o te soy honesto?

131

Escucho ese tono burlesco, el cual me responde por sí solo.

—Qué torpe soy —me lamento y abro mis ojos, fijándome que los cositos
blancos están intactos—. Ni siquiera uno.

82

—Mejorarás, apuesto que sí.

—¿Tú crees?

—Por supuesto, hay que tener un poco más de fe.

38

—No hay fe en mí.

285

Ismael suelta una gran carcajada y niega varias veces.

Esta vez hemos salido solamente los dos, y me la he pasado increíble en las
dos horas que llevamos juntos. Es una noche que puedo disfrutar y no hay
mejor manera de despedirme de Londres que con esta salida.

302

He olvidado un poco mis problemas y mi pecho está libre, tengo mucha


alegría que hace tiempo no explotaba, lo cual le agradezco mucho a Ismael
por esto porque a pesar de que no sea buena jugando boliche, me estoy
divirtiendo y evade muchos pensamientos en mi cabeza que hace unas
horas atrás me atormentaban.

127

Él me ha grabado cuando casi me resbalo y le supliqué para que no lo


subiera a su red social, si bien nadie de sus amigos me conoce, eso no quita
la vergüenza que siento al imaginar sobre lo que pensaran sus conocidos al
verme. Dios, el tan solo pensarlo hace que me humille a mí misma y que
pida al cielo que elimine por accidente el vídeo.

158

—¿Querrás boneless?

31

—Con salsa BBQ —agrego.

119

—Genial, vamos.

Él me hace una seña con su cabeza y lo sigo, dejamos cada una de las cosas
en su lugar y salimos del lugar para ir a cenar en algún local donde vendan
boneless. El frío de invierno en Londres ya ha reinado, y las luces de colores
también, hay arboles adornados y villancicos en cada esquina de los
lugares más transitados.

31

—Amo demasiado navidad, y sobre todo como luce aquí en Londres —me
dirijo a Ismael—. Me encanta caminar y ver todo, es una imagen que
siempre disfruto cada año, hay demasiada buena vibra y me hace sonreír
las veinticuatro horas de todos los días de la semana.

179

—Sí, es una buena vista —me da la razón—. Yo suelo pasar estas fechas en
mi departamento con mis padres por videollamada.
—¿Crees viajar este año?

—Espero que sí, he juntado lo suficiente, todavía tengo unos días, aunque
quizá los vuelos ya estén a su tope.

—Descuida, siempre hay uno suele cancelar un día antes.

—Ojalá —sonríe—. ¿A ti por qué te gusta diciembre?

375

—Bueno —inicio—, es una fecha que solemos celebrar en familia, mis


padres y mis hermanos, aunque esté año será diferente porque falleció mi
abuela, por lo que se sentirá su ausencia. Ella era el alma más noble de la
casa, brindaremos en su honor.

450

—Lo siento mucho —lamenta.

—No te preocupes —murmuro—. Y también porque es el cumpleaños de mi


padre y el mío, cumplimos el mismo día, así que no puede ser más perfecto.
Los dos somos de navidad.

217

—¿Es en serio?

—¡Sí! —festejo—. Él nació el veinticinco a las trece horas con seis minutos y
yo nací a las tres horas con veintitrés minutos, siempre suelo molestarlo
diciéndole que yo nací primero. Es un amor, espero que algún día lo puedas
conocer.

545
—Espero lo mismo, me agrada que vaya añadiendo personas a mi lista, ya
no me siento tan solo, Ivo por poco enloquece si seguía rogándole por su
atención.

106

—¡Qué exagerado!

—¡Es verdad!

—Claro. —Niego—. Me comentaste que tu padre es bélgico, ¿no?

35

—Sí, digamos que tengo padres de diferente nacionalidad.

—Descuida, mi madre es australiana, puedo entender a la perfección.

125

—¿De verdad?

—Sí, mi padre es británico, esa es la razón por la que vivimos aquí, pero que
viajemos a Australia por mi abuela materna —rio—. Es un poco complicado
de explicar mi árbol genealógico, pero espero algún día detallártelo y no
aburrirte.

124

—Yo estaría encantado.

183

Aprieto mis dientes y contengo el calor de mis mejillas, desvío mi mirada al


otro extremo de la calle con el objetivo de desvanecer el posible tono rojizo
en mi piel. Lo que menos quiero es que se dé cuenta... ¿y si ya lo hizo?
—Si tu padre es de Bélgica, ¿de qué parte exactamente? Es decir, ¿él habla
francés, alemán o...?

—Habla francés —responde—. Esa es la razón por la cual se entendió con mi


madre, no es que hayan criado a un hijo trilingüe.

96

—¿Trilingüe?

10

—Francés, inglés e italiano, esto último no mucho, pero puedo entender.

310

—Un poco más la comunidad germanófona y tendrías un cuarto idioma. Mi


bisabuelo materno era alemán, de Hamburgo, de hecho, mi apellido Weigel
lo es.

614

Ismael junta sus cejas e intenta procesar lo que le he dicho. Sus labios rosas
se entreabren, soltando un suspiro que crea una nube, él habla:

—¿Llevas el apellido paterno de tu mamá? ¿No debería ser el de tu papá?

273

—¡Historia larga! —me quejo, apresurando mis pasos.

22

—¡Siento curiosidad, ya! —grita, alcanzándome—. Me gustaría saberlo.

36

—¡Ayy! Mi abuelo dejó a mi abuela y a mi mamá cuando ella tenía dos años,
por lo que, no quiso conservar su apellido y decidió conservar el de mi
abuela, pasaron los años y cuando conoció a mi padre, hicieron papeleo
tras papeleo para mantener el Weigel, como mi padre es abogado y conoce
a más gente, fue posible hacerlo. Lo resumí, ¿entendiste?

556

Hago una mueca con mis labios, lamentándome. Ismael se mantiene con
un gesto indescifrable y me siento patética por la terrible explicación que
he dado.

315

Él suele detallarme todo y yo sólo le di un... eso. Ni siquiera sé cómo


llamarle porque tampoco fue una síntesis o un resumen, ¿cómo es que
trabajo en una sección de literatura? Eso no es un altibajo, ¿o sí?

11

—Qué tonta soy —pienso en voz alta.

—¡No! Es que me quedé procesando la parte de que tu padre es abogado.

301

—¿Eso es malo?

—Honestamente no, pero supongo que ha de ser una gran ventaja para ti,
sólo imagínate amenazar a las personas al estilo Draco Malfoy —dice—; mi
padre se enterará de esto.

965

—¿Es en serio que eso se te ha venido a la cabeza?

—Perdón, Harry Potter es una saga que merece seguir viva a pesar de los
años. —Me apunta—. No hay que dejar morir nunca.

814

Eso me recuerda a alguien...


—Mi hermano es fan de la saga, así que supongo que pasará de
generaciones tras generaciones.

246

—Que así sea —vacila. Yo suelto una risa y él se une—. Tanta platica que nos
hemos pasado los locales de comida. Voy a-

118

El sonido de su celular lo interrumpe y me pide disculpas para contestar. Yo


asiento y tomo asiento en una de las bancas que hay cerca, para
entretenerme, busco en el bolso mi celular y voy al chat de Alessa, la plática
sigue igual que hace dos horas, es ella quien se ha negado a recibir mi
llamada antes de salir con Ismael. Le mando una carita enojada y le llega,
pero no me contesta.

223

Salgo de su chat y deslizo mi dedo, observando el de Aidan que está casi


hasta abajo. No hemos hablado. Ni llamadas, ni mensaje. Nada.

235

Mojo mis labios y miro algunos estados. Subo un pequeño vídeo de la calle
iluminada de luces de colores de Londres y otro de Ismael hablando por
teléfono, él voltea justo en el momento y sonríe de oreja a oreja,
haciéndome reír.

610

El inicio se actualizo y miro que Liam ha subido una foto de una paleta de
hielo, Luca de sus calcetas de colores, Ruel muchos clips sobre sus
partidas, las historias de Aidan aparecen y solo se trata de un video de su
ojo azul, una foto de la rubia, Becca, y otra de él mostrando su dedo medio
en blanco y negro.

533
Un estado nuevo de Alessa aparece y me siento ofendida porque ha subido
algo nuevo, pero no es capaz de responder a mi maldito mensaje. ¡Aghh!
Quiero tener en frente y preguntarle qué es lo que le sucede.

113

Toco su contacto y lo que me aparece es una foto de ella sacando la lengua


y... ¿Aidan?

975

Ah, vaya. Están tomando.

238

Bloqueo mi celular y mantengo mi mirada de enfado al frente. Siento las


orejas calientes y como el sudor comienza a aparecer en el puente de mi
nariz, no sé cuál de todas las situaciones es peor, pero me sofocan al
mismo tiempo.

201

El sonido de un nuevo mensaje me obliga a mirar la pantalla, pensando que


se trata de Alessa respondiendo a mi carita enojada, sin embargo, es de
quien menos lo espero, lo digo en serio. No esperaba recibir algo de su
parte.

515
❥ ¿Así se siente esto?
Aidan

762

Ella abre la puerta, encontrándose con una sonrisa enorme de mi parte. Su


rostro relajado se frunce en un ceño y me da una mirada recelosa, al no ser
capaz de decir algo, alzo mis pulgares, saludándola de la manera más
informal.

276

—No me hables —declara, poniendo sus ojos en blanco y darme la espalda.

263

—Mamá —suplico—, ¿me puedes perdonar?

388

—No, Aidan.

140

—¿Por qué?

34

Se para en seco y gira hacia mí, lanzándome la misma mirada.

33

—¿Todavía preguntas? ¡Desapareces cada que quieres y tampoco eres


capaz de avisarme! ¡Podrás tener treinta en unos años, pero sigo siendo tu
madre! ¡¿Puedes mínimo decirme dónde vas a quedarte para saber en qué
lugar debo buscarte cuando no aparezcas?!

440

Resoplo, escogiendo mis próximas palabras.

4
—Tuve que hacer una pequeña escala.

164

—¡De casi dos semanas!

208

—Shhh, no eleves la voz.

157

Ella se acerca y me da un manotazo en el hombro. Yo me quejo.

130

—¡A mí no me silencias! —grita—¿Te quedaste en otro país por trabajo?


Dime la verdad, Aidan Daniel. Dímela porque mi hígado se está poniendo
verde por tu culpa.

723

Cierro los ojos, preguntándome en qué demonios pensaba en venir a


saludarla primero desde que toqué Sydney. Debí mejor tomarme unos
tragos de cerveza para que me pudiera armar de valor y después visitarla, y
así aguantar su sermón.

173

—Soy un adulto. —Elevo mi dedo índice—. Supongo que ya puedo controlar


mi vida, ¿o no?

157

—Lo eres, pero no debes de desaparecer y mentirnos que viajaras al día


siguiente, ¡nos preocupas, baboso!

523

—Ya estoy aquí, ¿puedes relajarte?

—¡Ugh! ¡No te meto una cachetada porque tu cara es muy bonita, pero
ganas no me faltan!K
Mis cejas se juntan.

—¿Gracias?

183

—Cállate —regaña—. ¿Vas a desayunar?

238

Aprieto mis labios y sonrío. Me acerco a ella par abrazarla, aunque se


intenta alejar al inicio, pongo un poco más de fuerza al sentir su resistencia
y una pequeña risa se escapa de mi garganta. Finalmente, mamá deja que
la envuelva con mis brazos y me devuelve el gesto de la misma manera,
enrollando los suyos alrededor de mi torso.

112

—Te quiero demasiado —murmuro—. Eres la mejor.

381

—Yo te quiero más —me dice.

173

Apoyo mi barbilla sobre su cabeza y puedo sentir como su respiración


comienza a tranquilizarse. Mamá se altera demasiado y le gusta seguir
cuidándome, porque dice que yo, a pesar de ser un adulto, no sé hacerlo.
Tiene toda la razón, pero no se lo voy a admitir. Siempre le ha gustado
mantener el control, no la culpo, en ese aspecto, soy exactamente igual.

244

Tengo de todo.

220

Controlador.

663

Inconformista.
Perfeccionista.

688

Narcisista.

628

Ególatra.

508

Comprometido.

583

Ambicioso.

545

Egoísta.

728

Pero honesto, esa es una gran virtud, a parte, soy inteligente y amo tener el
liderazgo en todo porque de esa forma es más fácil dominar las
circunstancias, sin embargo, últimamente no lo estoy logrando. Al
contrario, mi seguridad se está jodiendo y no encuentro una solución a los
errores que comienzan a presentarse.

A veces siento como si estuviera frente a un caos interminable.

159

—¿Qué te sucede? —pregunta en tono bajo, sin deshacer nuestro abrazo.

71

—Nada, ¿por qué preguntas?

39

—Eres mi hijo, te conozco, desde niño, cada que te ocurría algo, venías a mí
para abrazarme de esta manera. No sé, es como si quisieras un refugio,
siempre lo he sentido así, y en este momento te estoy sintiendo justamente
del mismo modo.

663

Sonrío sobre su cabello y cierro los ojos.

Ella tiene razón, pero no del todo. Solo siento una pequeña sensación de
vacío que se puede interpretar de muchas maneras, es verdadero y se
mantiene como una espina que solo necesita esfuerzo, pero también
tiempo para salir. No es fuerte, pero igual jode.

288

—Estoy bien, puedes estar tranquila.

—¿Seguro? Puedes platicarme lo que quieras.

24

Relamo mis labios y me separo de ella, tomándola de la cara con mis


manos para conectar mi mirada con la suya.

54

—¿Sucede algo? Sí —admito—. ¿Pero estoy bien? Lo estoy, no es nada por


lo cual tengas qué preocuparte, puedo solucionarlo, lo prometo. Lo único
que necesito es tiempo y pensar, últimamente no hago eso.

296

—Aidan —niega—, ¿podría saber de qué se trata?

17

—Mamá.

—Sólo así estaré tranquila.


Respiro hondo y suelto el aire poco a poco.

—Es sobre una chica.

749

—¿La embarazaste? —pregunta, hay emoción y temor en su voz.

1.2K

—No, no, no —repito varias veces—. Regrésate eso a la boca, joder no...

648

—Vamos, no es tan malo.

85

—Sí para mí, no me siento preparado para ser papá, no es mi prioridad y


espero que no lo sea por un largo tiempo.

452

—Aidan, haces que mi ojo me tiemble —amenaza—. Serás el causante de


que enferme.

434

—Ya, olvídalo —me río—. Tú y mi abuela son las más desesperadas de que
tengo un hijo, por favor, eliminen esa posibilidad de su cabeza. Ya les dije
que terminaré haciéndome la vasectomía de lo tanto que me repiten la
palabra bebé.

341

—Si no se trata de eso, entonces lo que-

—Me gusta una chica —le interrumpo—y estoy confundido respecto a lo


que siento. Nada más te diré eso, espero que ahora te tranquilices. No es
tan importante por lo cual preocuparte, ¿estamos de acuerdo? Promete
que dejarás de insistir.
Mi madre mantiene sus ojos sobre mí y parpadea, desviando su vista hacia
la sala. Toco con la punta de la lengua mis dientes de enfrente y espero a
que ella diga algo, se tarda otros segundos y regresa a mí.

—¿La conozco?

278

—No, y no intentes averiguar de quién se trata —le señalo—, pero como


sea, ¿qué comeremos?

124

Quiere sonreír, pero lo oculta.

47

—Carne asada con puré de papa, y no hay otra cosa.

222

—Genial. —Le guiño un ojo—. ¿Te ayudo a poner la mesa?

29

—Todavía se está terminando de asar. Mejor ve a saludar a Molly, estuvo


preguntando por ti el día de ayer.

208

—Ay, la princesa —me lamento—. Ya vuelvo.

599

Mamá sonríe de manera dulce y le doy la espalda para subir las escaleras,
dirigiéndome a la habitación de mi hermana. Toco la puerta y escucho su
voz darme entrada, la espío cuidadosamente y ella se inclina sobre su
cama, dándose cuenta de que se trata de mí.

26

—¡Aidan!
—Hey. —Elevo mis cejas y entro, cerrando la puerta con mi pie.

—Te he extrañado más de lo normal, me alegra saber que ya estás de


regreso, ¿te irás de nuevo?

195

—No lo sé, enana. Esperemos que no sea tan pronto —la abrazo—. ¿Cuándo
crecerás? Pronto tendrás quince años y me sigues llegando a la mitad del
torso. Me decepcionas, eh.

1.1K

—Te recuerdo que mamá no es alta, y mi papá es diez centímetros más bajo
que tú —carcajea—. Da gracias que quizá crezca hasta la altura de tus
hombros.

345

—Ya, lo haré.

21

Me dejo caer de espalda sobre su cama y observo en su techo la cantidad


de estrellas amarillas neón pegadas que le regalé hace dos años, todavía
siguen iluminándose en la noche. Miro la TV, en donde está viendo un
programa de telerrealidad y me parece interesante.

78

Pasaré la mañana con mamá, Molly y Darel, Becca me ha pedido que


salgamos en la tarde, así que iré por ella a casa de sus padres. Brendon y yo
hemos las paces hace muchos años atrás, no somos amigos, pero tampoco
enemigos, somos como un tipo de "te mastico, pero no te trago". Los
padres de ellos se llevan bien conmigo, sobre todo, su madre. Me dice
"hijo".

512

Molly gruñe en voz baja y dirijo mi mirada hacia donde se encuentra.


—¿Qué pasa?

No me responde hasta que gira sobre sus talones. Mi ceño se frunce cuando
la veo traer su caja de esmaltes.

327

—No, hoy no lo harás.

157

—Aidaaan —chilla, haciendo un mohín—, por favor.

165

—Molly...

—¿Puedo ponerte rímel?

448

Mis ojos se entrecierran y echo un suspiro. No voy a poner resistencia, sé


que perderé contra ella.

44

—Pero no enchinarás mis pestañas.

315

—Igual te grabaré.

106

—Yo lo haré primero —vacilo—. El ojo derecho, por favor.

417

—Me etiquetas —pide, subiéndose a la cama con sus cosas.

183

—Lo que ordene la enana —murmuro.

316
Molly frunce su nariz y se acomoda para iniciar con el esmalte de uñas, elijo
un color rojo vino y ella uno blanco para hacerle puntos. No sé qué
demonios me hará, pero espero convine con mi ropa, sino, qué mal sentido
de la moda.

927

29

Después de todo, me reuní con Rebecca hasta las ocho de la noche, todo
porque mamá quiso que la ayudara con el árbol de navidad, pues Molly no
quiso ponerlo hasta que yo estuviera con ellos y lo adornáramos juntos, y
así yo pusiera la estrella como usualmente lo hacíamos.

645

—Ya se te extrañaba —digo en voz alta, dándole un beso a la mitad de su


boca—. ¿Cómo has estado?

814

Becca me aleja con una sonrisa divertida y limpia con su dedo pulgar la
esquina de mis labios.

88

—Te manchaste de mi labial —ríe—, deja de besarme cada que se te da la


gana. Un día lo harás frente a uno de mis pretendientes y serás el culpable
de que nunca logre concretar una relación. Los espantas.

314

—Dile que tenemos costumbres francesas —vacilo.

268

—No es de Francia —recuerda—. Estás un poco mal de la cabeza.


—Poco —susurro y comienzo a manejar—. ¿A dónde iremos?

—A una reunión con los chicos —dice ella—, han querido adelantar el
cumpleaños de Borris porque no estará en para el veintiocho, a parte,
metieron la tonta excusa de querer celebrar que Sue y Aitor se han ido a
vivir juntos, nosotros hemos decidido bautizarlos desde ya como un
matrimonio.

540

La mandíbula se me tensa al escucharla, Sue me comentó algo como eso,


pero jamás me lo afirmó. Sólo quedó como un tal vez, ahora esto resulta ser
mas caótico que antes. ¿Debería comentárselo a Rebecca? No. Ella aprecia
demasiado a Sue y Aitor, pero sé que irá directamente a estamparle su
mano a la cara del chico una vez que estemos en el mismo lugar.

379

A parte, él me ha pedido que conversemos antes, pues jura que no es


cierto, sin embargo, dudo que hoy sea el día para hacerlo. Tampoco quiero
ver a Borris porque él sabía lo que sucedió y prefirió ocultarlo, ser cómplice
de Aitor, y mierda, yo no quiero ser uno. Hay demasiadas cosas que no
cuadran y quiero llorar por la desesperación al no entender nada.

611

—He visto unos anillos, importados desde Ucrania, te mandaré la página


web para que veas sus especificaciones, hay que ver las medidas de sus
dedos. No quiero que nos equivoquemos y terminemos pagando doble
envío.

145

—Bien, puedes mandarlo.

—Genial. —Asiente y revuelve el interior de su bolso.


—Entonces, ¿vamos a casa de Borris?

—Ajá —musita—. A todo esto, ¿cómo estamos con las emociones?

92

Ay, por favor.

18

No, justo ahora estoy cargando ya con otras.

48

—No quiero hablar de eso.

—Aidan, habla.

—¿Puede ser otro día? Lo único que quiero el día de hoy es dejar de sentir
ese pequeño vacío, no me ayudas si quieres iniciar esta conversación.

282

—Precisamente por ese vacío es que quiero escucharte, sueles guardarte


muchas cosas y cuando ya no puedes cerrar el cajón... tú explotas. Quiero
evitarlo. Siento que estás mal y no em gustaría saber que llegaste a tu
límite.

345

—No estoy mal —rio.

50

—¿No? Hueles a cigarro, desde que me subí a tu coche, el olor a tabaco fue
lo primero que me recibió, ¿o acaso me dirás que has subido a algún
fumador antes que a mí?

380
Doy pequeños golpecitos con mis dedos al volante e intento ocultar una
risa.

—No suena tan mal.

—Aidan.

46

—Amor, estoy bien —hago un alto—. Es decir, sí, me siento confundido por
una relación sin compromisos en la que los dos decidimos que sería así,
pero no me impide realizar mis actividades, no he caído en depresión y
tampoco es algo que tenga que poner por encima de todo. He sido yo el
que se confundió, me mentalicé muchas situaciones por las que podría
pasar, pero jamás creí que sería esta.

1K

Hago el cambio de velocidad y acelero. Becca pone su mano sobre la mía


que se encuentra en la palanca y me regala pequeños apretones,
intentando ser reconfortante.

97

—¿Ya te había sucedido?

—No exactamente.

—¿Cómo?

Suspiro y me encojo de hombros.

1
—Siento que es casi igual como cuando me gustaba Sue, por desgracia,
esta vez es más difícil.

276

—¿Difícil? ¿A qué te refieres?

—Creí que ella jugaba con fuego, pero en realidad era yo quien lo hacía, lo
peor de todo no es eso, es que ella no es fuego. Es un jodido incendio. —Rio
de mala gana—. Delante de ella, soy una simple llama en todo su terreno,
es demasiado astuta y ha comenzado a joderme.

1.2K

—¿Has sido tú quien se quemó?

157

—¿El fuego se puede quemar?

160

—Sabes a lo que me refiero, Aidan.

Guardo silencio unos segundos y hablo después:

—Sí, duele un poco.

654

—Bien. —Asiente despacio repetidas veces y aleja su mano—. Es un consejo


como amiga, lo puedes tomar o dejar a un lado, pero si el acuerdo que
inició como algo sano ha empezado a hacerte daño, es hora de alejarse.
Venga, es algo que tú sabes, pero cuando una de las partes ya no está
disfrutándolo, lo mejor es terminar eso, por la salud mental de ambos y con
el objetivo de que no se arruine el afecto que se desarrolló. Tú y yo lo
sabemos.
—Y ahí está lo peor —murmuro, aparcando el coche—, soy consciente de lo
que sucederá y no quiero dejarlo. Lo he estado disfrutando.

337

—Aidan —me llama.

16

—Y lo seguiré haciendo.

443

La escucho resoplar, irritada.

—¿Qué tanto te gusta para que arriesgarte? —pregunta en voz alta—.


Llegará un punto en el que te sientas tan mal contigo mismo que vas a
poner un alto, lo peor es que estarás muy jodido.

218

—No creo que dure tanto.

160

—Ajá. —Niega—. Lo mejor es que hables con ella y le expliques la razón por
la cual quieres terminar la relación que tienen. Todo es mejor mediante la
comunicación, no repitas lo mismo, cabezota. Cada que hagas una
estupidez recuerda quién eres, repítete tu nombre y date cuenta de que
eres la persona con más dignidad que conozco, aun así, seas un pedazo de
decencia humana.

440

—Me ha echado de su casa, por eso regresé a Sydney —admito, mordiendo


los labios.

441

—¡Aidan por favor! ¿¡Y quieres seguir?! ¡Voy a bajar porque si sigo viéndote
terminaré dándote una bofetada! ¡Dios, Aidan Howland eres tan...!717
Becca baja del coche echando unos cuantos insultos al aire, su actitud me
parece tan cómica que comienzo a carcajear fuertemente. Intento
tranquilizarme y me quito el cinturón de seguridad, cojo las llaves del
coche y salgo. La chica me espera al pie de las escaleras, dándome una
mirada recelosa.

25

—¿Estoy muy jodido? —le pregunto divertido junto a una sonrisa.

373

—Todavía puedes evitarlo. —Pone los ojos en blanco y comienza a subir las
escaleras del pórtico para llamar a la puerta—. No me hagas querer
golpearte en lo que resta del día.

81

—No prometo nada —canturreo cerca de su oído. Doy un paso hacia atrás y
la miro de reojo—. ¿Has vuelto al gimnasio?

54

—No, ¿por qué preguntas?

—Porque te ha crecido más el trasero.

696

Ella voltea a verme y entrecierra sus ojos, yo mantengo mi gesto sonriente.

—Aumentaste las ganas de querer golpearte, así que-

—¡Son mis dos amores! —Darling saludo cuando abre la puerta y nos mira—
¡Los extrañé un millón de veces todos los días! Bueno, más a Aidan porque
a Becca la vi ayer, pero igual.

326
—Darling —llama Becca—, si tiro a Aidan del segundo piso no evites que lo
haga.

109

—De acuerdo —afirma, haciendo una seña de comandante.

42

—Son socias, no cómplices —gruño y ambas me miran mal—. ¿Por qué


ustedes si pueden atacarme y yo no? Eso es muy injusto, pero está bien.

762

Entramos a la casa y nos dirigimos a la azotea, puedo escuchar la música y


oler que han fumado marihuana y tabaco. Lo primero que capto es a Aitor
junto al asador mientras revisa su celular con una mano y con la otra sujeta
la espátula, busco a Sue con la mirada, pero no se encuentra.

128

—¿Dónde dejé mi vaso? —Darling pregunta en voz alta.

Aitor alza la mirada y tropieza con la mía. Me acerco a él y le sonrío


falsamente.

—Hey —lo saludo y le doy fuertes palmadas a su espalda.

290

—Eso dolió, imbécil —se queja.

184

—¿De verdad? —finjo preocupación.

77

—Suficiente, ¿podemos hablar? ¿Por qué mierdas dices que le fui infiel a
Sue? —sisea—. ¿Qué demonios, Aidan?
—¿Dónde está Borris? —cuestiono, ignorándolo.

75

Aitor tuerce los labios y señala detrás de mí con la espátula.

—Ahí viene.

Doy media vuelta y mi ceño se frunce al percatarme que viene con Alessa,
la mejor amiga de Diane, ella lo sujeta del brazo y los dos están riendo. Él,
al verme, su cara palidece y le dice algo a la chica antes de acercarse a
nosotros.

603

—Aidan —saluda Borris.

10

—¿Y Sue?

33

—No empieces —pide Aitor.

103

Lo ignoro.

—¿Qué tal? —me dirijo a Borris, dándole una fuerte palmada en el hombro.

155

—¡Hey, eso dolió! —grita él.

182

—Me importa un carajo —mascullo. Observo sobre mi hombro que las tres
chicas se encuentran platicando a solas y vuelvo a los dos idiotas que tengo
al frente—. Ustedes tienen mucho que explicarle, pequeñas mierdas. En
este momento quiero ponerles la cabeza en el asador y que me supliquen
perdón. Y tú —apunto a Aitor— eres un maldito infiel.

416

—¡¿Por qué demonios dices eso?! —sisea, desesperado.

19

—¿Por qué me quieren ver la cara?

32

—Aidan. —Borris sentencia.

103

—¡Es que nadie te quiere ver la cara!

—¡Fuck! ¡Me están jodiendo! —Alzo la voz, apuntándolos—¡Vi la captura de


pantalla que me enviaste por accidente, no te hagas el idiota, Borris Jaén!

392

—La foto... ¿la viste?

113

—¿Qué foto? —exige saber Aitor.

42

—¡Son unos hijos de puta! —los insulto a ambos—. ¡¡Cabrones!

70

—No, el chat no es de quien piensas que es —niega Borris.

230

—¿En serio? —pregunto con ironía.

—Estás confundido, ay joder. —Borris se sujeta la cabeza—. Es una


confusión, de verdad.
—¿Alguien me explica qué demonios está ocurriendo? —Aitor mueve sus
manos frente a nosotros.

287

Miro a Borris.

—Ya no estoy entendiendo —murmuro.

391

—¡Ya somos dos! —se une Aitor— ¡¿Me van a decir?! ¿¡Por qué me tratas de
infiel!? ¿Podemos hablar al menos?

247

—Cállate, Aitor —le exijo—. Borris, dime qué está sucediendo.

82

—Es que... me voy a desmayar.

505

—No te desmayes, maldito perro. Me has metido en problemas y ahora


resulta que soy un mugroso infiel, ¡así que no te de desmayes! ¡¿Me oíste?!
¡Maldito perro!

801

—Quédate aquí —le indica Borris a Aitor. Él me toma de la camisa y me


obliga a caminar—. No quiero que nadie escuche lo que digo o que grites
cosas que no debes.

98

Aitor se queda llamándonos y lo dejo de escuchar cuando Borris nos


encierra en el baño. Se apoya de espaldas contra la pared y regulariza su
respiración, yo mantengo mis manos hechas puño y los ojos entrecerrados,
exigiendo una respuesta a todo el espectáculo que nos hemos montado
hace unos minutos allá afuera.
Me hace una seña con su mano para que lo espere, saca su celular y se
pone a buscar algo. Mis narinas están dilatadas, mi pecho sube y baja, y
también puedo sentir mi cabeza grande y el calor en mi rostro. Me he
enojado en tan poco tiempo.

59

—El chat de Alessa que leíste no es una captura mía, es de Aitor —inicia—.
Ellos estaban hablando de mí.

534

—¿De ti?

—Sí, uhm... parece como si yo fuera el que está hablando, pero no es así. Es
un chat entre ella y Aitor. —Me enseña el celular, es la conversación de él y
Aitor—. La reenvié por accidente... sé que es extraño, pero cuando habla de
"mi amigo" se refiere a mí.

317

Niego repetidas veces.

—¿Por qué hablarían de sexo si tú eres gay?

378

Borris muerde sus labios y balancea su cabeza, riéndose. Mis cejas se


juntan, confundido, y extrañado a la vez por su comportamiento.

21

—Esto es difícil —musita—. Alessa y yo coincidimos en muchas cosas que


nos llevó a probar algo.

414

—¿Qué? ¿Me quieres mentir?

3
—Aidan, no. No es eso.

—¿Entonces?

Él gruñe y se talla la cara, se siente incómodo y yo también.

—¿Sabes? Olvídalo. Sólo quería saber si Aitor le había sido infiel a Sue,
ahora me siento mal porque... ¡Joder!

310

—Sí, pero no.

183

—¿Ah? Borris, yo no entiendo que-

—Alessa y yo decidimos probar un trío —suelta de golpe, todo junto y sin


respirar.

1.3K

Mis ojos se abren.

25

—¿Qué?

—Uff, qué gran peso se siente confesar las cosas —ríe—, pero eso es lo que
sucedió. Comenzamos a hablar, ella me cayó bien como amiga, es muy
espontánea, en nuestras conversaciones salieron algunas cosas diferentes
que nos gustaría probar y... yup, el trío floreció. Dos hombres y una mujer.
Fue curioso y entretenido, así que decidimos repetir.

468
—Ok, cállate. No quiero saber.

79

—En realidad... uhm, sí querías.

85

—¡Cierto, pero no esperaba eso! ¡Borris, ¿qué coños?!

84

—¡Es tu culpa! —grita—¡Tu me mandaste hablar con ella cuando quisiste


estar a solas una vez con Diane! ¡Por tu culpa nos conocimos!

336

—¡Ahora resulta! ¡Se te hace fácil echarme la culpa!

35

—¡Sí! ¡Eres el culpable de que haya follado con la amiga de la chica con la
que tú igual te estás follando! ¡Sinvergüenza descarado!

743

—¡Eso no se dice en voz alta!

157

—¡Tú iniciaste primero!

—¡Cállate!

—¡No, folla menores!

858

Mi boca se abre indignado.

91

—¡Folla menores heterosexuales! —le devuelvo.

988
—¡Cállate, cabrón!

27

—¡Cállate tú!

112

Pienso que dirá algo más, pero se queda en silencio. Me cruzo de brazos y
me apoyo contra la puerta, mirándole de mala gana. Borris hace lo mismo.
Se puede escuchar la música de fondo y los gritos de Darling exigiéndole a
Becca que le dé un beso.

492

Muevo mis ojos de un lado a otro, disipando un poco la incomodidad y el


tenso ambiente que se ha formado aquí adentro del baño. Deshago mi
cruce y acomodo mis anillos, buscando algo con lo que pueda dirigirme a
él.

106

Carraspeo para aclararme la garganta y busco su mirada.

—Oye —llamo su atención—, ¿y... tú eres... el pasivo o el activo?

1.1K

—¡Ay, por favor, Aidan!

75

—¿Qué? Sólo quiero saber.

86

—Jódete.

—Uy, qué humor.

23
Borris echa una ojeada al lavabo y vuelve a mí.

—Activo.

679

—Eso —murmuro alegre.

671

—¿Puedo pedirte un favor?

—Uh-huh, dime.

44

—No le digas nada a Diane, Alessa quiere un poco más de tiempo para
contarle, es algo que... preferimos mantenerlo entre nosotros. Aunque
ahora lo sabes tú, oh, igual Aitor.

192

—No le digo a Diane, ok.

75

—Gracias, de verdad que es algo que me ha pedido mucho. Es que resulta


un poco extraño.

«Descuida, ni siquiera me hablo con ella», pienso.

548

—Bien.

Asiento varias veces y salgo del baño, afuera, las chicas siguen en la mesa y
Aitor está colocando varias salchichas en el asador. Se percata de nuestra
presencia y enarca una ceja, cuestionándonos.
Meto mis manos a los bolsillos de mi pantalón y lo tropiezo con el hombro,
regalándome una sonrisa inocente.

187

—Lo siento, no vuelvo a desconfiar de ti, puedes golpearme —le digo—.


Pero al rato, justo ahora le deberías reclamar a Borris, él ha tenido la culpa
de todo, dile que para la próxima revise bien que no sea la opción de
reenviar.

476

Me alejo de él y camino hacia las chicas, Darling palmea sus piernas para
que me siente en ellas y lo hago, sin embargo, no pongo todo mi peso.

362

—Qué guapo te ves.

89

—Siempre. —Le guiño un ojo y bebo de su vaso.

167

—¿Sue va a venir? —Becca se dirige a Aitor. Él deja la carne sobre el plato y


asiente—. ¿A qué hora? ¿Qué está haciendo?

27

—Su madre quiso visitarla al nuevo departamento para ver cómo era,
vendrá más tarde, de hecho, estoy esperando su mensaje para que vaya
por ella.

168

—Genial —sonríe—. ¿Alguien me pasa una cerveza, por favor?

—Un segundo. —Borris se aleja.

2Saco mi celular del bolsillo de la camisa y abro el mensaje de Jane, es una


foto de las niñas. Creo que no sabe que ya estoy en Sydney, no les he
avisado, a menos que mamá ya se lo haya dicho a André. Le contesto con
un corto texto y salgo del chat. Que raro se siente no tener su conversación
fijada.
817

Esto jode.

148

—¿En dónde estuviste tanto tiempo? —Darling me pregunta, obligándome


a bloquear el celular.

45

—Trabajando.

58

—Aja, ya. Dime.

10

—Qué te importa, chismosa.

112

—Ahhh, qué malo.

—Acéptalo, pierdes.

Ella entrecierra sus ojos y me sonríe a medias.

—Dame un beso.

430

Me acerco a su rostro, desviando mis labios a su frente. Sé lo que quería,


pero suficiente tuve hoy con darle una media luna a Becca, y tampoco
tengo ganas de estar besando a mis amigos. No hoy, o no lo sé.16
—Así no —declara, chillando.

10

—Lo siento, sólo beso a Aitor y Borris.

646

—¡Cliente vip, nena! —Aitor le grita, sentándose a su lado—. Pero soy papa
casada.

856

—Shhh, cierra la boca —ordena Darling.

Me pongo de pie y camino a la nevera para coger una cerveza. Le pido a


Aitor para tener el control de la música, no me lleva tanto tiempo suplicarle
porque él accede rápidamente, el ambiente está calmado y me alegra que
así sea. No quiero que la noche pase rápido, necesito que sea lenta y me
haga disfrutar el tiempo con mis amigos.

49

Una canción suena y todos comenzamos a corearlo, al inicio me da risa


todo y luego... me siento decaído.

682

Horas más tarde, la cerveza ya no me sabe igual, así que decido dejarlo
hasta ahí y cojo un cigarro, llevándomelo a la boca. Aitor me pasa el
encendedor y lo prendo. Sue ha llegado, me mira desde lejos con un ceño
fruncido, está observando mi actitud y no intento disimular que tengo un
mundo en la cabeza.

313

Mi objetivo desde que llegué era sentirme mareado y enfermo de alcohol,


pero no pasa. Sólo he bebido como cuatro botellas en toda la noche.
Simplemente el sabor no me permite disfrutar y lo único que puedo es
encender un cigarro tras otro, intenté probar con limón y sal, y tuve el
mismo resultado.

165

La cabeza me da vueltas y no es por el efecto del alcohol. Estoy nervioso,


como si me sintiera culpable o que he hecho algo malo. Tal vez puede ser,
no lo sé. Me levanto de la silla y camino a la orilla de la terraza,
apoyándome en una de las rejillas.

66

—Maldita sea —mascullo.

—¿Has hablado con Diane?

177

Volteo a mi derecha y veo a Alessa, haciéndome compañía.

—No, descuida, no le diré nada.

—Gracias —murmura—. ¿Tú y ella... están bien?

213

Guardo silencio y le doy otra calada al cigarro, soltando el humo poco a


poco.

12

—Sí —miento—, algo así.

45

—Es una gran chica —dice—. ¿A ti te gusta?

269

—¿Qué clase de interrogatorio es este?


—Interrogatorio de relaciones complicadas por Alessandra Campbell.

158

—Ah, ya —me rio—. ¿Cuántas preguntas son?

—¿Cuántas quieres responder? —Eleva una de sus cejas y niego.

—¿Estás mareada?

—Yo pregunto —se queja—, pero no. Estoy borracha, ya siento que todo me
da vuelta. ¡Puaaaj!

—¿Y seguirás tomando?

—Sí, todavía resisto —vacila—. Venga, ¿puedo tomarme una foto contigo?
Sólo me faltas tú y la chica castaña... la prometida de Sue.

545

—Aitor —le corrijo—. Ella es Sue, la prometida.

246

—¡Eso dije! —chilla, riéndose.

32

—Olvídalo, no te acerques a ella, es muy arisca. Mejor tómate la foto


conmigo y no... quédate con Borris, uhm... sólo no lo hagas. —Intento
reprimir una risa.

117
Ella menea su mano, restándole importancia a lo que he dicho y nos
volteamos para tener mejor iluminación, Alessa saca la lengua y solo me
limito a sonreír, elevando mis cejas para unirme a su estilo de foto.

168

—Gracias, gracias... —murmura, subiéndola. En su inicio, puedo ver el


nombre de Diane.

130

—¿Puedo verla de nuevo? Necesito saber que me veo bien.

360

—Te ves bien —susurra como si fuera un secreto. Alessa me enseña la


imagen y sonrío—. Te dije.

76

Le doy la ultima calada a mi cigarro y me quedo pensando por uno


segundos. Rasco la punta de mi nariz y las ganas de querer hacer algo me
invaden, sin embargo, me repito que no debo hacerlo, pero bueno, ¿quién
soy yo para hacerme caso?

297

Saco mi celular y voy hasta el chat de Diane que está archivado, y le mando
un mensaje preguntándole si ya podemos estar bien.

708

Joder, ¿qué estoy haciendo? No debería. ¿Por qué no puedo ser orgulloso
como lo soy con las demás personas? Las palabras de Becca se presentan y
quiero lamentarme. No pasa nada, sólo es un mensaje, no me gusta
sentirme así. Sólo... ya.

295

—¿Qué es eso? —Alessa pregunta al aire.

3
Me acerco a ella y miro la pantalla de su celular. Es una especie de
rompecabezas, pero con una imagen extraña.

—Creo que es... un animal marino. Desconozco cuál sea.

—¿Cuántas piezas serán?

—Parecen quinientas, qué sufrimiento —me burlo.

32

El estado se cambia al contacto de Diane y ella lo deja, no hace la mínima


intención de cambiarlo o alejarse de ahí. Al contrario, me lo enseña.

181

—Qué bello Londres —musita—. ¿No crees?

40

—Sí —le doy la razón.

El siguiente es de un chico que voltea hacia ella y le sonríe, me fijo que se


trata del francés, ese chico de su trabajo, del cual no recuerdo su nombre y
tampoco me interesa saber. La risa de Diane se proyecta y un sentimiento
despierta al escucharla.

612

«Vamos, tírate de la terraza», mi subconsciente anima.

935

—¿Quién es él? —gruñe.

76

—Un compañero de su trabajo.


2

—Uh, no tengo idea.

Alessa sigue viendo los estados y mi celular me indica un nuevo mensaje.


Por un instante, creo que se trata de ella, pero no. Es de María.

241

"Acabo de revisar unos documentos de mi padre, y encontré una


convocatoria sobre un doctorado en investigación aquí en Estados Unidos,
¿planeas venir a vivirte al país? ¿Por qué no me dijiste nada?"

660

¿Qué?

95

Entro a mensajes para responder y visualizo el chat de Diane. Me ha dejado


en visto.

935

Soy capaz de sentir un vacío en el estómago y una pequeña presión en el


pecho, y no tengo una puta idea por cuál de las dos cosas esté sucediendo,
aunque justo ahora lo único que quiero es irme de aquí.

493

¿Doctorado? ¿Qué? Estoy seguro de que esto es a lo que se refería el señor


Eduardo. Puta madre, ¿por qué planea las cosas sin consultarme? ¿Qué
más está haciendo sin decirme?
❥ Je veux que tu reviennes | 1
Aidan

1.6K

He estado desde la mañana llamando al señor Bonachera para pedirle una


explicación, pero es como si estuviera rechazándome cada que lo intento.
María me ha dicho que ella hablaría con él, sin embargo, todavía no
obtengo ninguna respuesta.

391

La situación me ha puesto de mal humor, más de lo que me he encontrado


últimamente.

212

Muerdo de mala gana el sandwich de tocino y miro la serie que se supone


debe mantenerme entretenido. Pero no lo hace. Mi cabeza se convierte en
un círculo de pensamientos que comienzan a atormentarme. Desde lo
sencillo hasta lo complejo. En estos días, no he ordenado mis problemas,
ninguno.

217

Estoy comenzando a perder el control de todo por andar priorizando otras


cosas.

190

—Fuck —farfullo, cerrando los ojos durante unos segundos.

871

Termino de comer y me levanto del sofá para dejar el plato en el


lavatrastos. Mantengo mi mirada en el azulejo que adorna toda la barra de
la cocina, mis cuestionamientos vuelven a presentarse, pero no me
molesto en buscar una respuesta a ellos porque sé que no la tendré.
49

Abuela Lilian y Jane me han estado llamando desde ayer para vernos
porque quieren que hablemos acerca de la cena de Navidad y Año Nuevo,
aunque no tengo muchas ganas porque mamá también lo ha hecho y no sé
con cuál pasaré esas noches. Todos los años suele ser lo mismo, tengo que
estar durante un tiempo en una casa y luego en la otra, pero cuando llega
la hora de brindar debo pedirle perdón a mi abuela e ir con mamá junto a
mi abuela Soleil si no quiero escuchar luego el sermón de Bella Adams.

332

Mi madre es un poco tóxica y posesiva cuando se trata de sus hijos.

359

Aunque, acabo de recordar algo, el año pasado tuve que hablar con ambas
y contarles mi decisión más sensata para que ninguna terminara
amenazándome con quitarme de la herencia: pasaría Navidad con una y
Año Nuevo con la otra. Es como si tuviera dos matrimonios y mi único
objetivo es mantener las dos casas en orden e irradiando felicidad.

652

Funcionó, pero venga, nunca amanecía en casa de ellas porque lo hacía


con una terrible resaca en mi departamento junto a Aitor, Borris y Darling, y
también otros desconocidos.

186

Uhm, de hecho, justamente fue el mismo año pasado que desperté debajo
de una palapa frente al mar con una botella entre mis brazos y lápiz labial
en el cuello.

415

Y Borris en la paila de una camioneta, él fue el más jodido de todos, se


había dormido con sus gafas oscuras y estaba completamente expuesto al
sol que la silueta de las gafas se quedó marcada en su cara. Qué gracioso.
Su piel le ardía, por lo que Aitor y yo solíamos palmearlo en la cara durante
el transcurso de los días. Fue alrededor de un mes para que todo ese
espectáculo terminara.

481

¿He disfrutado mis fiestas navideñas? Definitivamente, y planeaba que este


año fuera igual, sin excepciones, así que tenía que comenzar a trabajar con
todo.

228

Parpadeo varias veces cuando el sonido del celular se lleva toda mi


atención. Cojo la llamada sin leer el nombre del contacto.

45

—¿Qué tal? —contesto.

—Haremos una reunión en casa de Becca, ¿quieres ir? —dice Borris.

187

—No, no se pregunta. —Escucho la voz de Darling, y luego una pelea con su


primo por el celular.

140

—¿Hola? —murmuro.

14

—Aidan —saluda ella. De fondo, puedo escuchar a Borris quejarse—. En


menos de dos horas debes estar en casa de Becca, no es una invitación, eh.
Es una orden. No llegues tarde, y no comiences a excusarte, a parte,
veremos qué haremos en Noche Buena porque Becca estará con nosotros
este año, igual Aitor manda a decir que le respondas a sus mensajes.

—Pero-

318
—Pero nada, Aidan —interrumpe—. Nos vemos en unas pocas horas. La
gente te extraña.

273

—Me vieron hace dos noches.

119

—¿Y? Jamás es suficiente de Aidan Howland.

1.4K

Lo que dice me causa gracia y niego divertido a pesar de que no pueda


verme.

—Ok. Hablamos luego.

—¡Bye, bye! —se despide y cuelga.

48

Dejo el celular en la mesa del comedor y camino hacia la sala para apagar
la televisión.

No tenía nada planeado para hoy, o bueno, sí. Solo ir de visita con mis
sobrinas, tiene tiempo que no las he visto y las extraño. No sé si les han
cortado el cabello o la atolondrada de su madre se los ha teñido con
aerosol de tinta fantasía, ajá, de esa mierda que no les hace daño.

334

También tengo que esperar un paquete que he adquirido en internet. Me


he auto obsequiado un telescopio de alta gama porque lo valgo y lo quiero.
Tal vez cuando viaje a Estados Unidos pueda ir con María a algún sitio para
mirar estrellas, lejos de la ciudad y contaminación lumínica, jugar con las
constelaciones y contarnos teorías que nos llegan a alucinar, después de
todo, no sería la primera vez.

657

Con María puedo ser yo. El chico de las constelaciones, el amante de los
astros y el adolescente que se emocionaba cada que grababa una lluvia de
estrellas. Compartir todo lo que amas con alguien que puede entenderte
perfectamente es una sensación que te llena y te hace saber que hay más
mentes esperando a brillar.

1.3K

María no solo es una compañera de trabajo más. Es superior. El apoyo


emocional que me ha dado desde que inicié con mis artículos,
presentaciones, debates y otras cosas es excepcional. Los dos
compartimos demasiado y me parece genial que lleguemos a tener
posturas casi iguales.

328

Sin embargo, compartir diferencias con otra persona puede llegar a


resultar mejor. Enseñarle tu mundo y presentarle lo desconocido sin que se
aburra llega a ser mil veces mejor, sobre todo cuando esa persona está
dispuesta a entenderlo por ti.

2K

La vida se trata de descubrir y aprender. A veces no sólo de lo que te rodea,


también de quienes llegan.

1.4K

Miro la hora en el reloj de mi muñeca y pienso si sería buena opción tomar


un baño. Tal vez el paquete se tarde un poco más de lo habitual, ni siquiera
son tan puntuales como dicen ser, de hecho, casi siempre llegan una hora
después de lo que marca en su pagina web.

65
Lo que sea.

10

Camino a mi habitación para tomar mi toalla y darme un baño. Intento


apresurarme lo más que puedo y, tras cuatro canciones reproducidas,
comienzo a vestirme. Peino mi cabello hacia atrás y después paso mis
dedos por los rizos para revolverlos un poco. Sí, mi gran técnica de
peinado. Llevo un diez en ello.

472

En mi trayecto hacia la sala, voy poniéndome los anillos. Me quedo


observando el negro con la cara aplanada y mi ceño se frunce, siento ese
sabor amargo en mi boca ante el recuerdo que viene a mi cabeza y niego
varias veces.

533

Con mi cara de pocos amigos, cojo el celular y la pantalla se ilumina,


mostrándome una llamada perdida.

181

Bicho.

1.2K

De pronto, me quedo estático y todos mis pensamientos se enredan entre


ellos como si una bola de estambre siendo jugada por un gato se tratase.
Diane es ese gato. Siento como mis orejas se calientan, por lo que cierro
mis ojos y obligo a calmar todos mis sistemas.

561

Tomo una bocana de aire y vuelvo mi vista al celular para poder dirigirme a
su chat. El visto que me ha dejado la noche pasada se mantiene igual, no
tuve ninguna respuesta de su parte ni tampoco otro mensaje mío
insistiéndole. Suficiente perdí esa noche, pero ¿me arrepiento? En realidad,
no. Yo quise arreglar las cosas, no quería —ni quiero— mantener una pelea
de niños.

354

Después de todo, al llegar a Londres y encontrar un poco de paz, pude


entender a Diane. Sabía lo que estaba haciendo. Se protegía por cualquier
posible escenario. No la culpo, al inicio de todo, fui yo quien le dijo que yo
no era tan buena persona para mantener algún tipo de relación. Luego ella
dijo que no quería nada serio, yo quise tomarlo como una ventaja y ahora
está sucediendo todo esto.

358

Pero digamos que no tiene la costumbre de dejar las reglas (si es que a
todo lo que me dijo aquel día se le puede tomar como eso: reglas) en claro
desde el inicio, y tampoco sabe la manera de cómo decirlas.

12

Primero fue dolor, después enojo y finalmente tristeza.

328

«Qué jodido son las etapas sentimentales, eh», me quejo en mis adentros.

436

Quiero enviarle un mensaje, pero el nombre de Aitor aparece bruscamente,


haciéndome tomar la llamada sin muchas ganas.

77

—¿Ahora qué? —contesto.

—¿Por qué no contestas mis mensajes? —pregunta, enojado.

163

—Porque no he tenido tiempo —miento, poniendo los ojos en blanco—.


¿Qué es lo que quieres?
51

—¿Puedes venir a casa de Becca en un rato? Me gustaría pedírtelo en


persona, pero te adelanto que se trata del traje de novio.

241

—No seré el padrino de traje —mascullo. Arrugo mi entrecejo y me tiro


sobre el sofá—. Suficiente tengo con estar comprándoles los anillos para su
mugrosa boda.

440

—¡Ni siquiera existe el padrino de traje! ¡Es que eres un cabrón!

274

—Meh.

336

—Jódete —maldice—. Te espero aquí, necesito que me acompañes. Soy


muy idiota cuando de escoger se trata.

149

—¿Escoger? —repito. Mis ojos se abren, entendiendo lo que me está


tratando de decir, aunque cuando intento hablar, él prefiere
interrumpirme—. Aitor-

541

—Nos vemos.

Y me cuelga.

Miro el celular con la boca entreabierta y luego el techo, me quedo en un


trance por unos segundos. Debería ponerme feliz que mi mejor amigo esté
a punto de casarse con una de las personas de las cuales considero
especial para mí. Sin embargo, hay algo que no me termina de cuadrar.
421

Definitivamente no.

26

Aun sigo sin entender cuál es el lugar de Aitor entre lo que está pasando
con Borris y Alessa. En ese momento no pude cuestionar a Borris porque
estuve asimilando lo que me había confesado, pero hay demasiado que no
me convence, y sé que hay algo más ahí. Los conozco, por algo son mis
putos mejores amigos. Y me jode que no me estén contando las cosas.

391

Respiro hondo y el timbre suena, rápidamente me pongo de pie para abrir


la puerta, sin cerciorarme de echar un vistazo por la mirilla para averiguar
de quién se trata. Al otro lado, se encuentra el repartidor con un paquete,
su mirada va hacia mí y luego al montón de papeles que tiene en una tabla.

12

—¿Aidan Howland?

336

—Soy yo. —Alzo ambas cejas.

De manera lenta, gira hacia el paquete y vuelve a mí.

—¿Me permite su identificación? —Arrastra lentamente cada palabra como


si le costara tanto mover la lengua.

141

—Sí, voy por ella —le aviso y me adentro al departamento para buscar mi
cartera. Regreso a él cuando la encuentro y se la tiendo. La mira por
durante una eternidad y relee lo que tiene escrito en su tabla.

104
—Necesitaré su firma en donde dice recibido —comenta, pidiéndole
permiso a sus brazos para que puedan moverse y acercarme su tabla—.
Justamente en la parte del recuadro, intente no salirse. Ponga fecha y hora.

191

Hago lo que me indica y se la devuelvo. El hombre la coge, poniéndola


debajo de su brazo, él desliza el paquete hacia mí. La caja es de
dimensiones grandes, me llega al cintillo, justo por encima de mi cadera.

87

—Gracias —me despido. Entro al departamento y cierro la puerta detrás de


mí.

18

No tengo tiempo de abrirlo, lo haré a penas esté de regreso. Me emociona


mucho abrir paquetes, sobre todo cuando sé que se tratan de cosas que
son mi debilidad. Y los telescopios son uno de mis artículos favoritos...
bueno, son mis favoritos.

329

Lo dejo a lado del sillón y alcanzo mi celular. La hora marcan las dos de la
tarde.

119

Sacudo con los dedos mi cabello y cojo las llaves del coche para salir del
departamento. La vibración del celular en el bolsillo del pantalón me obliga
a hacer una pausa antes de presionar el botón del elevador y le doy una
leída al nombre. Siento como mi mandíbula se tensa y dudo al inicio si
contestar sea lo mejor.

148

Bah, quizá no lo sea, pero sí quiero.

198

—Bicho —le saludo.


684

—Hola —murmura. Me quedo en silencio y ella también, sin agregar nada


más. ¿Qué se supone que haga? Mi pregunta tiene una respuesta cuando
continúa—. Espero no estar llamando en un mal momento.

196

—Descuida, ¿qué ocurre?

15

Retomo mi camino y presiono el botón del elevador para poder ir la planta


baja.

—Uhm, no sé si sea buena idea. Ni siquiera creí que llegaras a contestar. —


Diane ríe de forma nerviosa.

174

—¿Por qué? —me burlo—. Descuida, no soy rencoroso, tampoco pago con
la misma moneda.

690

—Gracias, supongo.

97

Puedo escuchar en su tono de voz que no le ha agradado en lo absoluto mi


comentario.

101

Salgo hacia recepción y me dirijo al estacionamiento.

—Entonces, ¿a qué se debe tu llamada?

6
—Quería saber si estás ocupado, lo que pasa es que necesito hacer algo y
tal vez pensaba que... podrías acompañarme. —La ultima parte la deja en
suspensión y me deja dudando.

240

—¿Ya estás en Sídney? —cuestiono. Trago saliva fuerte y relamo mis labios.

186

—Sí, hemos llegado ayer por la noche. Mamá dice que va a contra reloj para
Noche Buena.

202

—Mmm, ya.

63

—Eh, bueno... ¿quieres acompañarme?

49

Entro al coche y tiro mi cabeza hacia el respaldo, agotado.

—¿Necesitas chófer? —vacilo—. ¿Acaso papi no puede llevarte?

548

Uso la misma palabra que le dije cuando me burlé el día que la encontré en
la calle esperando transporte. La escucho bufar de mala gana.

—Por Dios, Aidan —se queja en voz baja—. Papá no puede ver su regalo,
sólo dime si estás ocupado o no para que yo busque a alguien más.

363

Lo último ha sido tan innecesario agregarlo.

303

«Estás ocupado. Casa de Becca», mi consciencia ataca.


228

—¿A qué hora?

433

¿Es en serio, Aidan?

289

—Estoy justo afuera de la residencial —dice con culpa.

215

Cierro mis ojos y aprieto el celular.

15

«No, no puedes. Tienes un compromiso.»

179

—¿Y pensaste que ese era el momento para llamarme?

33

—¿Vendrás?

10

«Dile que no, o tú y yo tendremos una charla muy seria en terapia.»

664

Relajo mi agarre y abro los ojos, un poco indeciso por todas mis respuestas
que se encuentran en la punta de mi lengua y la lucha interna de querer
huir de esta llamada. Sé lo que está sucediendo y no voy a mentirme.

66

Qué más da.

88

—Llego en un momento por ti.

793

—Soy la de falda verde —canturrea—. Te espero.


715

Diane es la primera en colgar mientras yo sigo con el celular en la oreja y mi


consciencia repitiéndome lo fácil e imbécil que soy. Bufo irritado al saber
que ya no puedo cambiar de opción, vale, en realidad, no quiero.

315

Tiro el celular al asiento del copiloto y enciendo el coche para ir por ella.

14

No diré que odio mi decisión porque sería engañarme a mí mismo y no soy


bueno lidiando con mis propias mentiras. Algo de mi, en verdad, quiere ver
a Diane Beckinsale. Sí, sin importar nada de lo que haya ocurrido.

476

Es extraña la manera en que me siento, pero igual no me importa mucho.


Lo único que sé es que a este punto puedo volver a ella y fingir que no ha
pasado nada. Aunque bah, solo es una vez.
❥ Je veux que tu reviennes | 2
Nota de autora: sé que no fue la hora que indicaba en la cuenta regresiva,
pero hay un huracán por donde vivo y me quedé sin internet. Justo ahora
estoy usando datos porque necesito que griten conmigo con todo lo que
pasará. ¿Por qué usé la cuenta regresiva? ¡Porque este capítulo es muy
importante para mí y para Aidan! También porque inicia el maratón.

1.4K

Disfruten<3

164

___________________________

27

Diane

353

Papá ha estado comportándose extraño y mamá ya se dio cuenta.

1.1K

En la mañana, durante el desayuno, le pidió a mamá que no usara la


camioneta negra y también le comunicó que tía Ellen vendría a Sídney,
todo eso sumergió la conversación en un ambiente muy tenso. Ella le ha
exigido una explicación y él intento desviar el tema, pero no lo logró. Así
que, de mal humor, terminó levantándose de la mesa y pedirnos el favor de
que no saliéramos hoy por la noche.

847

Luca no sabe absolutamente nada, lo único novedoso es que sigue


encerrándose en su despacho hasta las tres de la mañana. Mamá me ha
dicho que se intentaría comunicar con uno de sus colegas y que hablaría
con tía Ellen.

327

A todos nos preocupa, excepto a Ruel que se la vive encerrado en sus


videojuegos.

554

Observo un coche negro aparcarse a lado de mí. No hago el intento de


ponerme en alerta porque sé de quién se trata. Me mantengo de pie,
cruzando mis manos al frente. Luego, la ventana del copiloto se baja y
Aidan se asoma, mirándome de pies a cabeza. Una sonrisa de lado se
asoma en su rostro, mientras yo me limito a elevar mis cejas, haciéndole un
saludo a la fuerza.

541

Sé que no ha pasado mucho tiempo desde que lo vi, pero la manera en que
sucedió todo, la última vez que estuvimos de frente, hace que este
encuentro lo sienta un poco incómodo. Tal vez no pensé en eso cuando
decidí llamarlo.

142

—¿Vas a subir? —Aidan es el primero en hablar.

239

Su voz se eleva y puedo escuchar que se encuentra un poco ronca, como si


se acabara de despertar. Aunque no lo creo, quizás ha enfermado o ha
bebido demasiados preparados con hielo.
297

—Bicho —habla de nuevo cuando no obtiene ninguna respuesta de mi


parte—. ¿Diane? —duda, y pone el freno de mano para apagar el coche.

343

Al momento que Aidan baja, mi cuerpo reacciona y parpadeo varias veces,


como si su acción me trajera a la realidad.

41

El tema de papá me tiene abrumada.

414

La mano de Aidan me sujeta de la muñeca y lo miro a los ojos. Su ceño se


frunce ligeramente, confundido.

286

—¿Estás bien?

210

Sacudo mi cabeza y echo una risa nerviosa.

—Lo siento. Estaba pensando.

18

—Entonces, piensas mucho, ¿eh? —Su voz desprende burla y entrecierro


mis ojos—. Que ha sido un chiste.

212

—Pesado.

63

—Pesada tú —devuelve—. Estás un poco amargada, ¿no crees? ¿Tan mal te


ha ido el viaje a Londres? ¿Qué te pasó?

247
Él se aleja de mí, deshaciendo su agarre en mi muñeca.

Su pregunta ha sido con todas las intenciones de recordarme lo que ha


pasado. Intenta echarme en cara lo que he hecho. Bien. Espero que se
sujete bien, porque no pienso mostrarle ni un poco de culpa, ni que me lo
haga sentir.

Abre la puerta del copiloto para que yo suba. Alzo un poco mi barbilla y
pongo una mano sobre su pecho, palmeándolo.

77

—En realidad, ha sido excelente. Me he divertido demasiado los últimos


días con un amigo del trabajo. —Le sonrío—. Creo yo que tus chistes son los
que amargan.

858

Me subo al coche y cierro la puerta.

Mientras Aidan se sube al piloto, tomo la calma para alisar mi falda y soy
capaz de percibir ese olor a tabaco. Es reciente, se siente fuerte y se ha
revuelto con su colonia. Cuando está adentro, se queda en silencio y puedo
sentir que me mira.

329

Por favor, no. No estoy lista para otra discusión.

95

—¿Por qué te referiste a tu falda específicamente? —pregunta—. Conozco


demasiado bien tu silueta para saber que se trata de ti.

547

Suelto un suspiro dramático y me atrevo a mirarle.

7
La luz del sol ilumina a través del parabrisas su rostro y, al mismo tiempo,
el color azul de sus ojos. Siento una debilidad al instante por ellos, sin
embargo, mantengo resistencia, mentalizándome que mi rumbo debe ser
hacia otro lado.

226

—Has dicho que te gustaba —respondo con tranquilidad.

256

Él arquea una ceja.

—¿Ahora tomas en cuenta lo que digo?

233

—Y también porque es mi favorita.

123

—Ya. ¿Acaso tenías otras intenciones con mencionarla?

327

La comisura de mis labios se eleva y me acerco un poco a sus labios,


provocándole.

254

—¿Acaso tú tienes otras intenciones con tan solo verla?

476

Aidan relaja su rostro y baja su mirada a mi boca durante unos segundos


para después volver a mis ojos.

69

—¿Qué intenciones podría tener yo con una prenda de vestir?

327
Finjo pensar su pregunta y pongo mi mano sobre su pierna. Siento cómo se
tensa bajo mi toque, uno tan inocente y pequeño.

427

—Uhm, no lo sé —. Me encojo de hombros—. ¿Quitarla podría ser una?

609

Él se queda en silencio hasta que separa sus labios, pero no dice nada. Me
toma del rostro con una de sus manos y se acerca a mi oído. Su roce envía
sensaciones por todo mi cuerpo.

167

—No. Me gustaría más alzarla que quitarla —confiesa.

864

Mi mente quiere colapsar, aunque me resisto. Alejo mi mano de su pierna y


deslizo la suya hacia la palanca del coche.

64

—Vale, y yo pensaba que no tenías intenciones con una prenda de vestir —


murmuro, citándole algunas de sus palabras que me ha dicho
anteriormente.

181

Aidan cierra los ojos y ríe con gracia, asintiendo con la cabeza.

90

—Bien, ahora las tengo.

186

Me acomodo en el asiento y pongo mi bolso sobre mi regazo.

25

—¿Me podría llevar primero a la boutique que está frente al cine Village de
la Periférica Norte? —le pido, sonando amable.
479

—De acuerdo, hacia allá vamos.

61

Me atrevo a poner una música desde mi celular al coche para relajar el


ambiente. En todo el camino, Aidan mantiene su mirada al frente y no
tengo ninguna intención de distraerlo, de vez en cuando tarareo la letra de
las canciones que van pasando y puedo escuchar de fondo que él lo hace
también.

290

Lo miro cuidadosamente y detallo cada parte de él. La forma de su nariz me


gusta, es casi respingada y simétrica, los lunares y pecas son discretos, los
cortos rizos de su cabello caen a un lado y me gusta observar como se
mueve su manzana de adán cada que traga saliva.

572

De todos los hombres con los que he salido, Aidan es el más atractivo,
podría incluir a Ismael porque igual lo es demasiado, pero no es con quien
haya salido de forma directa.

262

Sin embargo, mi punto de vista con Aidan es diferente. Podrá sonar tonto,
pero me agrada saber que he estado con alguien como él, bueno, sigo. Es
alguien que llama mucho la atención en donde quiera que vaya, parece ser
superior en todo lo que haga, alguien que puede ser amable y respetuoso,
pero caliente y grosero cuando quiere.

534

Y soy yo quien lo tiene justo ahora.

524

Miro mis pies y me fijo que hay un encendedor tirado a un lado. He


recordado el olor.
7

—¿Has estado fumando? —le pregunto.

151

—¿Qué?

—Huele a tabaco el coche, Aidan.

77

Él se ríe.

—Tienes buen olfato.

31

—¿Desde cuándo fumas?

82

—No fumo.

165

—¿Entonces?

—He subido a unos amigos.

97

—¿Antes de venir?

—Ayer, antier, hoy en la mañana, no lo sé. Siempre subo a cualquier


persona.

389

Tomo una pausa y niego.

2
—¿Tanto te cuesta aceptar que fumas?

146

—Noup.

303

Tiro mi cabeza hacia atrás y cuento hasta tres antes de volver a mirarlo.

—Tu voz está más ronca de lo normal, el interior de tu coche huele a cigarro
y hay un encendedor tirado a lado de mis pies. Te declaro culpable.

400

—Wow, deberías dedicarte a ser detective. Es más, deberías de ayudar a


papi en sus casos, le serías de gran ayuda.

303

Pongo los ojos en blanco, irritada porque se dirija a mi padre de esa forma.

49

—Mi papi no necesita de mi ayuda —vacilo, remarcando las dos primeras


palabras—. ¿Sabes por qué? Porque es tan bueno en su trabajo que puede
terminar un caso con los ojos cerrados. Es a ti quien te ayudó a salir de una
demanda por intento de homicidio, ¿no?

450

—¿Homicidio? Claro que no —se defiende.

97

—Lo que sea —farfullo y cojo el encendedor para ponerlo en un portavaso—


. Admitiste que has estado fumando.

56

—Y si así fuera, ¿qué tiene que ver si lo hago o no?

172
—Solo te he preguntado si lo has hecho —digo de mala gana—. Me da igual
si dañas tus pulmones, tú debes saber de eso. Es decir, aquí el inteligente
eres tú, ¿no?

413

—Ajá.

117

Él aparca el coche y me asomo por la ventana, dándome cuenta de que


estamos en el estacionamiento del cine. Junto mis cejas y vuelvo hacia él.

50

—¿Por qué aquí?

—Porque es el estacionamiento más cerca de la boutique.

44

Aidan se baja y yo también lo hago.

—Pero es exclusivo para los clientes. Te piden el ticket.

362

Se acerca a mí y, antes de hablar, se coloca sus gafas oscuras.

152

—Exacto, yo no soy cliente. Soy el dueño.

2.7K

Trato de reprimir una sonrisa por lo bien que se ha escuchado esa frase.
Luca la catalogaría como: poderosa. Sobre todo, por su tono de voz y la
imagen de él poniéndose las gafas.

537
Su mano se posa en mi espalda baja y me obliga a caminar. A decir verdad,
me comienzo a acostumbrar ante esa pequeña acción de su parte, la cual
me gusta mucho.

248

—Se supone que no te gustaba ese término.

34

Se encoge de hombros.

—Ahora podrás decir que te estás follando al dueño de los cines Village.

1.4K

Cierro mis ojos y una carcajada sale de mi garganta.

57

Bien, eso tiene sentido. Está trayendo mis palabras del pasado al presente,
y no sé si es por el simple hecho de querer darme gusto o porque quiere
hacerme sentir avergonzada. Pero se ha convertido en una debilidad lo que
ha dicho. Real.

42

Entramos a la boutique y Aidan se inclina un poco hacia mí.

26

—Me atreveré a preguntar algo —menciona—. ¿Qué hacemos aquí?

—Le compraré unas corbatas a mi padre. Desde pequeña soy yo quien se


las escoge, de hecho, yo armo su conjunto cuando tiene juicio, es mi cargo.
También es una costumbre que tenemos entre los dos para cada
cumpleaños. En mis regalos hacia él nunca pueden faltar las corbatas.

411

Aidan suelta una risa diminuta y lo miro.


31

—¿Qué es gracioso?

—¿Recuerdas la corbata que elegiste para el día en que fue mi juicio?

378

Muerdo mis labios y llevo mi mente al pasado.

Claro que recuerdo el conjunto que le escogí. Todos los días estaba
pendiente a que llegara Aidan para que luego le preguntara a mi papá
cuándo sería el juicio. Y bueno, igual porque me gustaba observar al chico
desde el segundo piso entre las barandillas, pero eso jamás se lo diría.

756

—Su traje fue de azul marino —murmuro—, y la corbata de flores violetas


con fondo oscuro. ¿Tú lo recuerdas?

270

Él asiente.

—¿Quién lo diría? Antes me enloquecía tu padre por la manera en que


citaba artículos y ahora me enloquece su hija por la manera en que se
mueve.

1.4K

Entonces, enrojezco.

52

Siento el calor en mi cara. Me ha agarrado desprevenida. No estaba


preparada para una de sus frases fuera de lugar. En mi cabeza tenía
recuerdos bonitos y ahora me ha bloqueado, dejándome casi con la boca
abierta.
63

—Desde un punto de vista ajeno, llega a aparecer muy extraño —murmura


y mira detrás de mí—. Uy, qué bonita cazadora la de allá.

352

Él me deja sola y poco a poco encuentro mi estabilidad. Vuelvo a las


corbatas, aunque mi cabeza comienza a desviarse y lo maldigo por unos
segundos. Lo veo de reojo hablar animado con una de las encargadas, ella
lo toma de la manga de la camisa y él se apoya de espaldas contra la pared.
Niego lentamente y río por lo bajo.

471

Aidan es un caso perdido.

267

Después de tantas vueltas, la noche ya ha llegado, las calles de Sídney solo


son alumbradas por las lámparas y he comprado el último regalo de papá,
aunque mi mala suerte decidió aparecer hoy porque el celular se me ha
descargado y quería decirle a Luca que me avisara cuando papá llegara.
Quizá se enojaría porque he desobedecido a su orden de no salir hoy, pero
sé que entendería.

337

Aidan va caminando delante de mí con algunas bolsas y no se ha quejado


en todo el día como creí que lo haría.

278

Mientras cenábamos, lo escuché discutir con alguien por celular. Evadí las
ganas de preguntarle si todo se encontraba bien, por lo que me quedé en
silencio, comiendo los fideos. Luego de la llamada estuvo estresado y de
mal humor, pero en ningún momento me contestó mal o sacó algún
comentario fuera de lugar.
615

Ahora bien, me preocupa que esté en silencio.

—¿Pasó algo? —cuestiono cuando estamos dentro del coche.

—No, para nada —niega.

10

—¿Seguro? Estás un-

—¿Tienes tiempo para que te lleva a un sitio? —me interrumpe, aferrándose


al volante.

643

Quiero llegar antes que papá, pero igual quiero seguir un rato más con
Aidan. Dios, qué decisión más difícil.

49

—¿Es muy lejos?

24

—Un poco.

Miro la hora en la pantalla digital y asiento lentamente.

43

Aidan toma mi respuesta y enciende el coche, comenzando a ir hacia su


destino. Evito hacer preguntas y alejo de mi cabeza todos los posibles
regaños que tenga por parte de mi padre. Tal vez puedo prestarle el celular
a Aidan para que le mande un mensaje a Luca, yo sé que él me cubriría,
después de todo, no le he dicho con exactitud lo que pasa con el chico. Aún
está pendiente.
58

Media hora después, me doy cuenta de que el rumbo es hacia las afueras de
la ciudad y no sé si deba preocuparme. Un parte de mí confía en Aidan y
otra... mmm, no tanto.

440

—¿Es seguro por aquí?

64

Él ríe.

—Lo es, ¿o no? —vacila.

30

—Soy miedosa, no juegues así.

157

—Déjame adivinar... ¿películas de adolescentes que viajan en carretera y


son asesinados?

270

—¡Y ninguno sale vivo!

234

Aidan se carcajea, aumentando la velocidad.

66

—¡Que no quiero morir! —grito.

199

—Nadie morirá —dice, calmando su risa—. Ya estamos llegando.

315

Cruzo mis piernas y echo un vistazo por la ventana. Comenzamos a entrar a


túneles que tienen poca luz y parece que nadie transita por aquí, en las
paredes de estos veo dibujos y cosas extrañas que me torturan cada que
mis pensamientos crecen.

448

El coche se detiene despacio y le doy una mirada alertada a Aidan.

—¿Te quedaste sin gasolina?

264

—No —ríe—. Joder, Diane.

170

—¿Entonces?

—Debes relajarte, lo digo en serio.

36

Él da reversa para quedar de manera horizontal, activa las intermitentes y


apaga el motor, dejando solo lo eléctrico del coche.

—¿Recuerdas que te dije que había hecho un grafiti hace un tiempo? —


pregunta, mirándome con calma. Yo asiento. Aidan voltea al frente y
sonríe—. Bicho, te presento a mi papá.

4.5K

Dirijo mi mirada hacia la suya y mi voz se va por un instante.

152

Es un dibujo algo grande, se trata de un astronauta en medio de varios


planetas, flota entre notas musicales y observo que en su casco se refleja
un arcoíris. Conozco esa imagen, es la misma que mamá tiene impresa en
una playera negra, nunca se la ha puesto, pero la mantiene guardada junto
a su vestido de boda.
4.1K

—Es hermoso, Aidan.

381

—Claro que sí —musita—, pero la vista es mejor contigo a lado.

2.8K
❥ J'ai fait parce que je t'aime
🔞 Contenido 🔞

927

A nadie se le niega una vida sexual activa, pero siempre y cuando sea
saludable y con responsabilidad. Protégete. Sin condón es un no. No solo
es para evitar un embarazo, también es una gran barrera para evitar el
contagio de las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual). Los aparatos
reproductores deben decirse tal y como son, sin pena. ¡Es parte de la
educación sexual! Besitos. Cuídense mucho, mis niñas. ♡

466

Nota de autora: Se debe publicar yaaaaaa. Nada de lo que se menciona


aquí se tiene que igualar en la vida real, ni que lo repitan, Aidan y Diane son
unos irresponsables calientes, pero ambos (y yo) queremos el bienestar para
ustedes. Sin más que decir, ahora sí a leer lo que estaban esperando,
puerkas.

655

Disfruten<3

98

P.D. La música gente, la músicaaaaa es la clave.

195

SI HAY FALTAS ORTOGRÁFICAS ES PORQUE ENTRO EN CRISIS


___________________________
240

Diane

116

—¿No te gusta el chocolate blanco? —Aidan repite desorientado—. Qué


cosa más extraña.

621

—Le siento un sabor raro —murmuro—, pero me gustan tus Pop Tarts.

69

—Eso te rescata —dice—. Te traeré algunas, recuerdo que dejé dos porque
te las iba a dar, solo que no recuerdo donde las vi.

284

—¿Pierdes comida en tu departamento?

112

—Como no tienes una idea, siempre es la que está en sobres.

134

Estamos de regreso a la ciudad, el celular de Aidan ha perdido la señal y lo


sé porque le he mandado mensajes a Luca, pero no se envían por la mala
conexión. Viene platicando sobre sus experiencias con algunos chocolates
que ha probado en otros países.

148

Ha dejado de tener esa mala cara que tenía hace dos horas, lo veo más
relajado y vuelve a mantener esa personalidad coqueta y ególatra.

220

—Deberías probar el chocolate blanco en el sexo —vacila.

742

—¿Qué? ¿Ahora me confiesas tus fetiches raros?


138

—¿Fetiches raros? Eso es lo más normal que he escuchado, mis amigos


siempre hablan de eso.

343

—No tienes que culpar a tus amigos de tus cosas raras a la hora de tener
sexo —me burlo—. Yo no te voy a juzgar por tus dementes gustos.

213

—Ajá, lo dice quien disfrutó que la masturbaran con un anillo —suelta de


golpe. Palidezco por completo—. He visto que miras mis manos,
respóndeme una duda, ¿te fijas en los anillos o en mis dedos?

1.5K

Me ha agarrado con la guardia baja, aunque tampoco quiero


demostrárselo. Debo responderle de la misma manera en la que él ha
atacado.

50

—Mmm, no lo sé.

94

—¿No lo sabes?

47

Acomodo mis piernas de lado y llevo una mano a su brazo, para después
hacer un recorrido con las yemas de mis dedos por su piel hasta tocar el
dorso de su mano. El frío de los anillos me envía una sensación que me
hace recordar lo que pasó la primera vez que nos besamos.

210

—Los anillos. Me fijo en los anillos.

325

Él intenta ocultar una sonrisa.


4

—¿Y qué te gusta más? ¿Mis dedos o mis anillos?

531

—¿Sabes? Si nos pagaran cada que terminamos hablando sobre esto, tal
vez podríamos irnos de vacaciones a Tokio.

316

Aidan me da una mirada rápida, divertido.

4—Igual puedo llevarte a Tokio si contestas.


1K

Arqueo una ceja, sorprendida por su respuesta.

19

Respiro hondo y me tomo todo el tiempo necesario para poder responder,


obvio que ya tengo la respuesta, pero lo hago esperar porque sé lo
desesperado que es cuando quiere las cosas en ese mismo momento.

106

Volteo mi cuerpo a un lado, aflojando el cinturón de seguridad y estiro mi


brazo a su cabello, deslizo la punta de mis dedos por sus rizos, bajo detrás
de su oreja y delineo el cuello de su camisa. Él echa un suspiro profundo y
una sonrisa se asoma en mis labios.

300

Lo estoy provocando y está funcionando.

187

Vuelvo mi recorrido y bajo por su brazo hasta llegar a su cadera para


deslizar mi palma sobre su pierna.

218

—Estoy manejando. —Su voz ronca me advierte—. Es muy irresponsable de


tu parte excitar al conductor.
702

—¿Excitar? —le digo jugando— Estoy respondiendo a lo que me pediste.

275

—Ah, vaya.

174

Muerdo mis labios y puedo notar que su erección comienza a notarse a


través de su pantalón. Su cara sigue manteniendo seriedad y su vista no
cede a otro lugar que no sea la carretera.

443

Acaricio su erección y Aidan hace un cambio de velocidad un poco torpe.

552

Mmm, ¿así se siente tener el control en esto?

383

—Ya tengo la respuesta —murmuro cerca de su oído—. Ni tus anillos, ni tus


dedos, me gusta más cuando estás follándome de verdad.

1.5K

Aidan me mira por un segundo, y luego detiene el coche fuera de la


carretera, apagándolo. Yo me alejo un poco, como si pudiera ir más allá de
la puerta. Gracias a la poca luz de los coches que pasan me doy cuenta de
que se ha alejado unos metros de la carretera.

239

—Te dije que estoy manejando, Diane.

433

—Tú pediste que te respondiera. —Me quito el cinturón de seguridad al


tanteo—. Así lo hice, me gusta más eso —digo por lo bajo, acercándome a
su boca—. Tú dentro de mí.

728
Lo escucho tragar saliva. Él asiente y me sujeta de la barbilla.

158

—Bien. Ahora solo alza tu maldita falda y ponte encima de mí, joder.

1.8K

El sonido de que su cinturón de seguridad ha sido desabrochado hace eco


en el coche y luego su silla se corre hacia atrás.

309

Su boca se pega a la mía y me besa con desesperación, como si lo hubiese


querido hacer desde que nos volvimos a ver. Me apoyo en sus hombros y
me toma de la cintura para cruzarme hacia su regazo.

366

Me alejo de sus labios y con el reflejo de la tenue luz observo su rostro. Le


doy un beso detrás de su oreja y comienzo a dejar varios de ellos por todo
su cuello hasta terminar en la unión sus clavículas cuando echa hacia atrás
su cabeza. Tal vez lo he manchado por el retoque de mi lápiz labial.

249

Él acaricia con sus manos mis piernas, masajeándolas cada que sube hacia
mi cadera, alza la falda por completo, enrollándola en una de sus manos y
gruñe desesperado.

141

—Tus medias me estorban —admite—. ¿Por qué mierda siempre traes


medias?

348

Yo me río sobre sus labios.

38

—Para que alguna vez las rompieras.

958
Me aleja y enrolla su otra mano libre alrededor de mi cuello, apretando un
poco el agarre.

582

Con la otra, deja mi falda y acaricia mi abdomen sobre la blusa, llega hasta
mis senos y los aprieta. Su tacto me obliga a cerrar los ojos por unos
segundos, disfrutando de la sensación que me provoca. Me acerca a él y su
boca se dirige al cierre que se encuentra en frente de la blusa.

222

Sus dientes toman la pestaña del cierre y lo baja lentamente. Aidan vuelve
a acercarse y desliza la punta de su lengua sobre mi piel, succionándola por
espacios considerados. Desabrocha mi sostén y repite su acción en cada
uno de mis senos. Suelto un gemido cuando muerde uno y masajea con su
mano el otro.

364

Me muevo sobre él, sintiendo el bulto debajo de mí. Lo escucho gemir y eso
me prende más, quiero que lo haga de nuevo y saber que soy yo quien lo
provoca.

296

Aidan siempre lleva el control, pero sé que estar encima de él es una gran
ventaja para mí.

214

Me libero de su agarre en mi cuello y vuelvo a besarlo, mis dedos buscan los


botones de su camisa para poder deshacerme de ella y luego voy hacia su
pantalón, no sin antes quitarle primero el cinturón.

90

Intenta cogerme el rostro con sus manos, pero soy más ágil y las llevo a mi
cintura. Él me aprieta y suspiro en su oído.

38
—¿Tienes condón? —le pregunto.

64

—Uh-huh —titubea—, en la guantera.

445

Aidan me lleva hacia atrás para abrirla y sacar el pequeño paquete, en un


mal movimiento por parte mío, mi espalda choca con el volante y hace
sonar el claxon.

366

—¿Qué haces, tarada? —Se ríe—. Llamarás la atención.

1.1K

—Ups —musito. Vuelvo a besarlo y él me sigue.

271

Las medias siguen estorbándole, así que toma como opción lo que le he
dicho desde el inicio y comienza a rasgarlas. El sonido de la tela hace tan
exquisito lo que está pasando en este coche que me hace pensar algo.

237

Jamás lo he hecho en uno.

317

Esta sería mi primera vez y quizá muy dentro de mí hay algo de temor
porque nos fueran a descubrir, pero las ganas de querer terminar aquí con
él son más las que eclipsan mi parte negativa. Tal vez al inicio no ha sido
nada cómodo, pero ahora parece que mis hormonas han hecho de que me
olvide que el cuadro donde se abrocha el cinturón de seguridad está
lastimando mi rodilla.

190

Sujeto el sobrecito del condón y Aidan intenta protestar, pero se lo evito


besándole. Él muerde mi labio inferior e introduce su lengua a mi boca,
saboreando el interior de ella, la manera en que se mueve me hace gemir,
lo que provoca que me apriete más a su cuerpo.

200

Entierro mis uñas en sus hombros y echa un gruñido de satisfacción.


Aprovecho para hacerme un poco hacia atrás, rozo con mi mano su
erección y baja su bóxer, sus movimientos son torpes y es porque no
tenemos mucho espacio aquí adentro. Sé que esto debe ser rápido porque
en cualquier momento alguien podría acercarse al coche creyendo que nos
ha pasado algo.

87

Pero claro que nos ha pasado algo, querer matar las ganas de follar es parte
de eso.

310

El calor ha aumentado y puedo sentir una ligera capa de sudor en mi


cuerpo, así como también en el de Aidan.

62

Mis dedos tropiezan al inicio que abro el sobre del condón, pero logro
sacarlo con éxito. Parpadeo varias cuando se me dificulta ver por la poca
luz que hay —la cual es nula porque solo nos ilumina cada que un coche
pasa—. Escucho reír a Aidan. Aprieto mis labios un poco avergonzada y
luego siento como sujeta mi mano, llevándola hacia su pene.

365

Me ayuda a ponérselo y vuelve a besarme. Esta vez que se vuelve salvaje y


nuestros roces arden. Puedo sentirlo debajo de mí y sé que él está
esperando a que suceda, sin embargo, justo ahora lo que quiero es que me
pida.

218

Me suplique para que lo haga.


343

Echa su cabeza hacia atrás y beso su cuello. Muerdo y succiono su piel


mientras me muevo por encima de él, siento que esta cerca de mi entrada,
por lo que elevo mis caderas.

115

—Fuck —maldice.

636

Esa palabra la he escuchado tantas veces cuando estamos teniendo sexo,


que ya sé lo que significa. Está disfrutando, y quizá también en el borde de
la desesperación.

161

Aprieto mis piernas y sujeto una de sus manos, acariciándola. Paso mi


lengua por su dedo medio hasta llegar a la punta y succiono. Él gime.
Introduzco el dedo de manera lenta hasta el fondo mientras lo envuelvo
con mi lengua y toco el limite, puedo sentir el frío de su anillo y algunas
escenas pasadas vuelven a mi cabeza, queriendo sentirlo de nuevo.

174

—Mierda, Diane —jadea—. Quiero sentirte.

413

Hago un cabeceo con su dedo en el interior de mi boca y soy consciente de


su pesada respiración. Puedo sentir la manera en que su pecho sube y baja.

17

—¿Quieres? —le pregunto.

90

Beso la punta de su dedo y bajo su mano hasta uno de mis senos. Me


acerco a su boca, sujetándole el rostro, y muerdo su labio inferior,
ejerciendo algo de fuerza.
5

—No —niega y traga saliva fuerte—. Te necesito.

859

Él pone su mano sobre la mía y la aprieta, dejando un corto beso en mi


pulgar.

172

Gracias a las luces de algunos coches, puedo ver sus ojos, los cuales
encuentran los míos y me siento como en una escena casi irreal. Sus labios
se entreabren y quita su mano de mi pecho para acariciar mi mejilla.

299

—Por favor —pide.

1.4K

Vuelvo a sus labios y con mis piernas me ayudo para elevarme, de esa
manera puedo sentirlo a él. Lo dejo entrar despacio en mí, obligándome a
cerrar los ojos ante la sensación que crea en mi interior.

134

Me llena por completo, o quizá lo que puedo aguantar porque cuando toca
fondo un pequeño dolor se hace presente en mi vientre Me quejo al inicio,
aunque el placer comienza a invadirme, aumentando aun más mi
excitación y dándole ventaja a la lubricación para que todo tipo de
malestar desaparezca.

472

Puedo escuchar mis latidos acelerados, el sudor correr por mi frente y la


respiración se hace inestable. Mis gemidos dejan de ser discretos cada que
subo y bajo, mis piernas se comienzan a cansar y mis uñas se mantienen
aferradas en los hombros de Aidan.

109
Cuando él nota que mis movimientos disminuyen, enrolla su brazo en mi
cintura y me sujeta de la falda, es de esa manera que obtiene el control.
Deshago mi agarre en sus hombros y me sujeto del asiento, abrazándole
junto a él.

207

Su boca está justo debajo de mi oído y escucho sus gemidos, ocasionando


que los míos aumenten. El placer que siento es demasiado que no cabe por
completo en mi cuerpo, parpadeo cuando siento mis ojos húmedos por
segunda vez gracias a él.

427

—¡Aidan! —grito su nombre cuando me siento derrotada.

433

Aidan muerde cerca de mi clavícula, ahogando un jadeo de su parte.

119

Mi cuerpo está muy sensible y puedo percatarme que estoy temblando. He


llegado al orgasmo. Aidan me lleva hacia atrás y acaricia una de mis
piernas, se abre paso a mi zona sensible y acaricia con sus dedos, haciendo
gemir alto.

191

Cierro mis ojos, disfrutando todavía más de todo lo que provoca en mí.

Él comienza a mover su dedo en círculos y vuelvo a sentir como mis piernas


tiemblan. Sigue dentro de mí, y admito que me gusta mucho que siempre
cuando termino, se mantiene en esa posición, dando todo para que yo me
sienta bien.

369
—Creo que eres fan de cómo te follo —dice por lo bajo. Su voz se mantiene
ronca y gruesa, algo que me encanta, sobre todo, cuando me dice cosas
mientras sale y entra de mí.

415

Sonrío a medias, sin abrir los ojos. Él aleja su mano.

—Y creo que tú eres fan de cómo me follas.

222

—Uhm, no. Soy fan de otras cosas —susurra, acercándose de nuevo a mi


cuello—, por ejemplo, la manera en que gimes, en que tus piernas llegan a
temblar, también soy fan de lo bien que chupas, más cuando es mi pene. —
Lo que dice me hace reír—. Y por ultimo, soy fan de lo hermosa que eres,
pero más de lo bien que me haces sentir en momentos como estos.

1.6K

Abro mis ojos lentamente, y solo distingo su silueta.

—Eres mi fan número uno —me burlo.

267

—Ajá. Lo soy.

574

Bajo a sus labios y lo beso, Aidan me responde. Es suave y lento.

148

—¿Te confieso otra cosa? —murmura sobre mi boca.

125

—Dime —respondo de la misma manera.

3
—No me vine, así comienza a doler —se queja—. Deberíamos irnos.

561

Aprieto mis labios para contener una risa y, entierro mi rostro entre su
cuello y hombro.

92

—¿Cómo ha pasado eso?

—Soy enemigo del famoso "cinco minutos". —Él se ríe—. Eso no significa
que te voy a forzar si ya llegaste a tu límite, de lo demás me encargo yo.

541

—¿Todavía aguantas?

44

—¿Es algún reto?

—Es pregunta.

—Tienes la respuesta, Bicho.

139

Yo sonrío sobre su piel, un poco agotada.

—Podemos ir a tu departamento —propongo—. Me gustaría volver a


recordar tu cama.

419

Aidan se queda en silencio unos segundos, y luego me obliga a levantarme


para que salga de mí. Le doy gracias al señor todopoderoso que no haya luz
justo ahora porque, si fuera lo contrario, él ya habría visto mi cara
completamente roja.

21

—¿Y no quieres conocer mi baño?

341

—¿Puedo pedirte que no me dejes adolorida como la otra vez?

267

Él echa una fuerte carcajada, contagiándome.

—Internaré, ahora muévete porque no tardará en que alguien se detenga a


preguntar si necesitamos ayuda.

105

Me cruzo al asiento del copiloto y me arreglo, mientras tanto, él hace lo


mismo.

—¿Te gustaría encender el aire acondicionado? —cuestiono—. Tengo


demasiado calor.

122

—Sí, un momento.

33

—Oh, y si no molesto tanto, ¿será que podamos pasar por unas


hamburguesas de las que venden por tu departamento? Igualmente tengo
hambre... otra vez.

214

—¿Algo más para su majestad?

341
Aidan enciende el coche y la luz ilumina su rostro.

No puede ser.

36

Le he desangrado el labio, ¿cómo es que no lo siente? Bueno, quizá ya es


consciente de eso y no me lo quiere echar en cara. Pero qué va, yo misma
me avergüenzo, no hay necesidad de que él me diga para que yo lo haga.

338

—Es todo —digo en un hilo de voz.

—Bien.

24

Me coloco el cinturón de seguridad y lo miro, regalándole una sonrisa a


medias.

—Gracias.

27

—Descuida, no es nada. —Se encoge de hombros y mira por el retrovisor de


su lado para unirse a la carretera—. J'ai fait parce que je t'aime, Bicho.

5.3K

Mi ceño se frunce.

—¿Es otra de tus frases calientes?

385

Aidan reprime una sonrisa.

83
—Ajá, algo así. Algo... profundo.

765

—Ugh, te detesto.

191

Apago la luz del interior y lo escucho suspirar.

211

—Yo igual te detesto.


❥ Licenciado Howland
Aidan

1.3K

El techo de mi habitación es lo primero que observo al abrir los ojos. Me


pesan los párpados, quiero seguir durmiendo, pero el frío me obliga a
despertar.

436

Carraspeo intentando quitar ese pequeño nudo que siento en la garganta y


volteo a mi derecha. El cabello negro y desordenado de Diane se enreda
por todo mi brazo, está de espaldas, haciéndose un bolita debajo de las
sábanas. Tiene frío.

890

Regreso mi vista al frente y suspiro.

198

Normalmente me pondría de pie, me bañaría, esperaría afuera a que


despertara y luego decirle que tenía un compromiso y no podía dejarla
dentro de mi departamento. Pero por supuesto que no lo haré, con Diane
no puedo, tampoco quiero.

1.2K

De la manera más suave intento quitar su cabello de mi brazo para poder


salir de la cama. Me quedo de pie, observándola a pesar de que esté
cubierta.

350

Qué ridículo me siento.

669

Pero no avergonzado, ridículo por como me encuentro en estos momentos.


273

Nunca creí que estaría en paz al ver a alguien en mi habitación. La idea de


compartir la cama nunca fue un sueño para mí. Dormir y despertar a lado
de una persona que desde hace días —sino es que semanas— había
despertado sensaciones y emociones en mí. Aquellas que te hacían
preguntarte si en realidad estabas dispuesto a soportar.

679

Y de las cuales no tienes ni una puta idea si van a hacer correspondidas.

530

Estoy jodido.

633

¿Lo peor? Yo solo me he metido en esto.

474

Siempre me ha gustado ser directo, o más bien, sincero. Sin embargo, no


puedo serlo con ella. Y por primera vez sé que es por miedo. A veces es
bueno evadir preguntas que ya sabes que tienen respuesta, confesiones
que terminarán en una desilusión y grietas que reparar con el tiempo.

472

Pero posiblemente no sean grietas, sea mucho más que eso.

112

«Atracción sexual, ¿no?»

601

Idiota.

273

Ahogo un gruñido y busco mi celular en el tocador. Está apagado.

33
Miro de reojo a Diane que sigue en la misma posición y cojo el cargador
para conectarlo. Tomaré una ducha, pensaré en días soleados e iré por
comida. Tal vez pueda pedirla. No. Bueno sí. La pediré. Saldré
excusándome que espararé en el lobby y planearé cómo disculparme con
los chicos, con Aitor... con Becca.

296

Joder.

40

¿Y Diane? Estará bien. Si intenta huir la veré pasar. ¿O debería despertarla?


No. Todos odian que los despierten. Agh, lo que sea.

444

Sujeto la toalla y entro al baño.

74

Ni siquiera sé qué decirle cuando abra los ojos. ¿Por qué estoy en esta
situación? Basta, he estado en muchas así.

169

La comida es la solución. Eso vale más que intentar crear una conversación,
puede que me diga que no le gusta o decir que es nuevo para ella. Podría
cocinarle algo, pero tampoco tengo lo necesario en la nevera para ponerme
creativo en la cocina. Prefiero evitar quemar el departamento. Ahora es
cuando las palabras de abuela y mamá cobran sentido cada que me
decían: aprende mínimo a freir un huevo.

810

Sé hacerlo, pero no tengo aceite, tampoco huevos.

822

Uy, eso sonó mal.

767
«Cállate, Aidan. Estás alterándome. Mucho.»

390

Salgo del baño y vuelvo a espiar a Diane. Se ha movido, su posición ha


cambiado y ahora se encuentra boca abajo. Me preocuparía si no hubiese
hecho ningún movimiento, pero ahora sé que está viva. Así que puedo
continuar.

Busco algo de ropa y detesto ser tan indeciso con la combinación de ella,
porque eso me hace tardar unos eternos mínutos. Cojo un saco del armario
porque en las mañanas no soporto el frío de la ciudad y ahora que los
nervios vienen y van me va a sacudir.

198

Revuelvo mi cabello y voy por mi celular. Se ha cargado un quince por


ciento, pero es lo suficiente para pedir comida y estar fingiendo lo
entretenido que son las redes sociales. Me pongo el reloj de muñeca junto a
los anillos y salgo de la habitación.

558

El bolso de Diane se halla en el sillón, ahí mismo mi cartera y las llaves del
departamento.

140

En el trayectos al lobby voy revisando la carta de algunos restaurantes y


pido lo único que sé con lo que no va a quejarse. Hamburguesa BBQ. Es su
favorita, supongo que le gustará desayunarlo, y si no es así pues no comerá
nada. Y se joderá.

723

Mentira, sí quiero que coma.

1.6K
Las puertas del elevador se abren y camino hacia el sillón para esperar. En
mis chats, el nombre de Luca se lee y la cantidad de nueve mensajes se
ilumina.

337

¿Será de mala educación abrirlo? Es decir, Diane es la que ha tocado mi


mensajería ayer en la noche. Sé que le mandó algo a su hermano, por lo
que las respuestas son para ella.

54

—¡Licenciado Howland!

601

Escucho que me gritan al frente y busco a la persona.

11

—Licenciado Howland. —Vuelven a llamarme desde recepción. Enarco mi


ceja a la chica y me acerco—. Dios, esto me apena mucho, pero los vecinos
se han quejado.

789

Se trata de una de las empleadas de la dueña del edificio. Es muy raro que
esté alguna por aquí.

16

—¿Por?

82

Ella ríe completamente nerviosa.

22

—Bueno... dicen escuchar sonidos explícitos... el penacho de la cama-

1.4K

—Ok, ya entendí. —Prefiero cortarla.


183

—Sí, han llamado a la dueña, por eso he venido. ¡De verdad que me apena!

63

—Descuide. Es mi culpa.

100

No siento ni un poco de vergüenza. Es normal. Todos tenemos sexo en esta


vida.

744

—Puedo pedirle...

—Entendí. Me encargaré de que no sea ruidoso la próxima vez. Puede


decirle a la señora Verónica que no se preocupe.

280

—De acuerdo, yo le diré. Muchas gracias.

19

—No es nada. —Asiento—. ¿Sería todo?

—Sí, es todo.

—Bien, excelente día —digo sonriéndole. Doy media vuelta y esta vez me
dirijo al sillón para tomar asiento.

33

Ya que estoy cómodo, cojo nuevamente mi celular y abro mis chats, como
es de esperar, hay varios de mis amigos quejándose. Prefiero no responder
y me tienta el de Luca. Meh. Igual se abrirá en algún momento.

166
Leo los que ella envió y las respuestas de su hermano me confunden.

71

Luca
Es tarde, Diane, a qué hora se supone que vendrías???
Papá ha dicho no salir hoy por la noche, lo ordenó y desobedeciste
Papá ya llegó, Diane!!!! Contesta!!! Qué haces con Aidan??
Diane, papá está enojado, pero más preocupado
Por qué no contestas el maldito celular?
Aidan estás todavía con Diane?
Los odio a los dos
Mínimo hubieses avisado que no llegarías o que estarías en otro lugar,
preocupaste a nuestros padres. Espero que estés bien.
Les he dicho que estás con Aidan.

1.6K

Maldita. Sea. Joder.

642

Diane

278

No he abierto los ojos, pero estoy consciente de que no llegué a casa. El


aroma del perfume de Aidan se impregna en las sabanas de su cama y
desde hace unos minutos que solo estoy sumergiéndome debajo de ellas.
El calor junto al agradable ambiente me hace débil para despertarme por
completo.

206
Sé que estoy castigada, papá estará enojado y Luca quizá haya entrado en
crisis al no saber qué decirle. Sin embargo, estoy segura de que no me
delataría de esa manera. Confío demasiado en él.

1.7K

Me estiro sobre el colchón, animándome a despabilarme. Parpadeo unas


cuantas veces hasta acostumbrarme a la luz y espío alrededor. Aidan no
está conmigo en la cama, fuera de la sábana su perfume es más fuerte,
como si acabara de echar un poco. Con mis brazos me levanto para quedar
sentada, dejando mi espalda contra la cabecera.

24

Mis hombros duelen y las muñecas también, sin contar que mis caderas se
sienten como si hubiesen sido víctimas de unos pantalones muy ajustados.
Dios, el cuello, la cabeza y el vientre. Los recuerdos vienen a mi mente y
una risa avergonzada sale de mis labios. No puedo creer que me siento
destruida, pero lo disfruto.

595

Muerdo mis labios y me vuelvo a tirar sobre el colchón, apretujando mi


mejilla entre las almohadas por las imágenes que llegan tan claras y con
sonido incluido. Mi piel se eriza acompañándole esos toques eléctricos por
mi nuca.

192

Es el mejor sexo que he tenido en mi vida.

643

Trago saliva y me decido salir de la cama para alistarme. Debo aceptar mi


destino, sea cual sea, aunque ya tengo conocimiento de él. Busco en toda
la habitación mi ropa y le robo una toalla a Aidan de su baño. No creo que
le moleste. Tiene demasiadas y también sé que no le cuesta nada lavarlas.

46
El regalo de papá se quedará con Aidan, le pediré que me lo guarde hasta
que sea su cumpleaños. Es mejor a que uno de los dos arruine la sorpresa
como el año pasado cuando intenté que abuela lo ocultara y papá lo
encontró.

212

Al terminar de alistarme salgo de su habitación e intento buscarlo, pero es


inútil porque no está en el departamento. Me ha dejado sola.

177

Qué imbécil.

295

Cojo mi bolso que está en el sillón y saco mi celular. No he traído el


cargador, esto me costará una eternidad de regaños. Ya puedo imaginarme
la escena entre mis padres y yo. ¿La jodida? Esa seré yo.

162

Bufo de mala gana y camino al comedor, ayer por la noche he visto el


desastre que tiene sobre la mesa. Papeles, su portátil, carpetas, escuadras,
broches y planos enrollados. Deslizo mis dedos por encima de algunos,
leyendo y observando. Tiene dibujos: etapas de la luna, hoyos negros con
números en la parte inferior, también de constelaciones y orbitas.

181

No entiendo mucho, pero me parece interesante su profesión, siento


admiración y tanto elogio por él. A simple vista parecen temas
maravillosos, pero adentrarse a esto de manera profunda puede explotarte
la cabeza. Es fascinante que cuando lo conocí llevaba dibujos como estos y
de personas. Aidan siempre ha sido fan de la astronomía y me siento feliz
que ahora se dedique a ello.

371
Tomo un cuadernillo y lo primero que veo es el dibujo de una mujer joven,
el segundo es de una niña, el tercer dibujo cobra sentido cuando reconozco
que es su abuelo. Lo sé porque es el mismo de la fotografía que tiene en el
mueble de madera al fondo del comedor. Sigo husmeando todos y también
me percato de una de las chicas que estuvo en el club con mi hermano. La
rubia.

332

Es muy bueno en lo que hace.

18

Cambio de hoja y mi respiración se detiene por unos segundos.

74

Soy yo.

1.1K

Pero no es cualquier retrato. Es uno de cuando era niña. Esa... esa es de una
foto. Claro. Es la que se encuentra en el escritorio de mi oficina.

523

No puedo evitar sonreír al saber que formo parte de ese cuadernillo de


dibujos.

196

El siguiente retrato se roba por completo mi corazón. Conozco ese fondo,


es una de las fotos que tomó cuando me llevó de cita al túnel de Leake
Street. ¿Cómo puede captar toda la esencia de una imagen en una hoja de
papel junto a un lápiz?

626

Me pregunto si habrá estudiado o tomado cursos de dibujo porque le


quedan perfectos a pesar de toda la complejidad que conllevan los trazos.

67
Muevo un poco el cuadernillo de mi vista cuando algo más se gana mi
atención. Un juego de hojas sujetadas con un clip. Ladeo mi cabeza y leo el
título.

34

Si las personas fueran constelaciones.

1.8K

Acero mi mano a él, sin embargo, el ruido de la puerta principal me lo


impide. Alzo rápidamente mi vista y me encuentro con Aidan quien me
regala un saludo elevando sus cejas, tiene el cabello revuelto y sujeta una
bolsa de papel consigo.

183

—Pensé que seguirías dormida —comenta. Pone la bolsa en la barra de la


cocina y echa un suspiro—. He pedido comida por si tienes hambre, tu
favorita, lo mejor es que vayas a casa desayunada. —Sonríe—. Espero hayas
dormido bien.

506

—Dormí excelente —respondo y me acerco a él.

65

—Tengo algo que decirte —menciona.

192

—Yo también. Solo son unas cuantas quejas, ¿puedes hacerte una idea de
cuales son?

83

Él muerde su labio inferior y entrecierra los ojos, divertido.

190

—No soy bueno adivinando —murmura.

64
Me apoyo sobre la barra y frunzo mi ceño.

—Eres un poco agresivo, ¡me duelen las muñecas, también el cuello! —me
quejo en voz alta—. Tiras muy fuerte del cabello.

925

Aidan carcajea y rodea la barra, poniéndose detrás de mí. Su cercanía me


hace casi desmayar, las piernas me tiemblan y los toques eléctricos por la
nunca se presentan.

204

—Tú me has pedido más —musita cerca de mi oído, su voz me obliga cerrar
los ojos—, y yo te he dicho que me encanta tu cabello largo. Cada que
gimes solo aumentas las ganas de hacerte completamente mía en todo ese
momento.

768

Sonrío ante sus palabras.

—Define mía.

267

—Sabes a lo que me refiero.

329

La ronquera en su voz me da un significado: está excitado.

298

—Es muy temprano para iniciar con esto...

91

—Te he dicho que los mañaneros son los mejores.

307
—Por Dios. —Me rio.

67

—No metas a Dios en esto —regaña burlón.

714

Su mano se desliza por debajo de mi falda. Esta vez no tengo medias y eso
es un punto a su favor, pero uno a mi contra. Todavía estoy sensible por lo
de hace unas horas, siento la intensidad dentro de mi cuerpo recorrer cada
hormona llegando al grado de quemarme por dentro.

48

—Abre un poco las piernas —ordena—. Dame cinco minutos, no pido más.

780

Las palabras no salen de mi boca, tengo el pulso acelerado y me limito a


obedecerlo, como si no tuviera ninguna resistencia ante lo que me dice.

113

La punta de sus dedos me toca, el tan solo roce de su piel contra mí me


debilita y tiro mi cabeza hacia atrás, chocando su pecho. No sé si es su
corazón o mi cabeza, pero siento vibrar. Puedo escuchar su inestable
respiración junto a la mía.

91

—¿Por qué no llevas ropa interior? —pregunta.

308

Trago saliva de manera difícil y encuentro mi capacidad de hablar.

—No iba a ponerme la misma —titubeo—, pensaba que podrías...


prestarme algo...

201

—Bien.
24

Cuatro letras, en una palabra. Un segundo para decirla, y el mismo para


sentir dos de sus dedos dentro de mí. Un gemido alto sale de mi boca,
seguido de otro al instante que repite la acción. Su mano libre recorre mi
abdomen, dibujando círculos imaginarios, traza otros sobre mis pechos y
los aprieta mientras continúa su acción de abajo, se detiene hasta mi
cuello, el cual sujeta sin hacer tanta presión.

342

El placer que acumula en mi interior lo puedo sentir y él también. Su pulgar


proporciona masajes a mi zona más sensible, haciéndome imposible el
estar de pie. Ahogo un grito mordiendo mis labios y hago presión en su
brazo.

44

—Shhh, intenta no gritar tanto que los vecinos se han quejado por lo de
anoche.

529

Eso solo aumenta todo.

52

Sus dedos entran y salenn de mí, los mueve de una manera que llega a
tocar ciertos puntos que me llena de éxtasis y me hace pedirle cada vez
más. Libera mi cuello y me inclina hacia adelante, puedo sentir su erección
rozarme por detrás y los músculos de mi interior se contraen.

150

Él se detiene por un instante y cuando intento hablar, un tercer dedo


acompaña a los otros. Su acto es duro y más profundo que antes,
ganándose un gemido muy fuerte de mi parte. Uno que no puedo controlar
y hacer ruido. Los ojos se me humedecen y siento que voy a llegar cuando
repite el patrón y agiliza sus dedos, estoy frágil y me rompe por completo
cuando aprieta mi vientre y lo escucho gemir.

239

—¡Mierda, Aidan! —siseo, agotada.

152

—Fuck —jadea, con la respiración entrecortada.

751

Junto mis fuerzas para apoyarme de la barra y trato de controlarme.

11

Aleja su mano de mis piernas y el choque de su piel contra la mía me hace


tambalearme, él enrolla su brazo alrededor de mi cintura para darme
soporte y lo escucho reír.

78

—Te diré cría de ciervo recién nacido —vacila—. Te va muy bien, eh.

703

—Cállate —murmuro.

52

—¿Quieres sentarte?

43

—No.

—¿Por qué?

Mi cara enrojece y arde.

—Estoy... mojada.
264

Sonríe de lado y asiente.

17

—Que lo he olvidado —bromea y le doy un manotazo—. Ya. Te daré un


bóxer, el baño está en la habitación, ¿quieres algo más?

148

—Sí, ¿tendrás un cepillo de dientes que me regales?

27

—En los cajones del lavabo hay dos, escoge el color que más te guste —
anima—. Recuerdo que antes tienes que desayunar.

344

—Gracias.

Doy la media vuelta y me dirijo a su habitación para acabar con esta


pequeña humillación, aunque él dice algo más.

—Luca le ha dicho a tus padres que te has quedado conmigo.

583

—¿Qué?

542

Aidan

116

Diane viene mordiéndose las uñas desde que salimos del edificio, lo digo en
serio. Los dedos de sus manos no se despegan de la boca desde que le he
dicho que Luca no ha colaborado con ella.
153

—Te vas a lastimar —le advierto de nuevo, alejando sus manos—. Va, ¿qué
tan grave es que lo sepan?

320

Puedo ver por el rabillo del ojo que se remueve inquieta. Mi vista sigue fija
en calle, intentando ir lo más rápido que puedo, me he saltado unos altos y
también he hecho quiebres, uno que otro idiota me ha insultado y yo se lo
he devuelto con una seña de mi dedo.

192

—¿Desde cuándo tus padres me odian?

132

—No se trata de ti —responde después de tanto—. Es por la manera en que


desobedecido, sin contestar llamadas, tampoco por avisar y, ¡carajo!

265

Se golpea la cabeza con el asiento y lo repite hasta que vuelvo a detenerla,


poniendo mi mano detrás para que deje de dañarse por el colapso en el
que se encuentra.

387

—A papá le caes bien, ¿genial?

95

Mi ceño se frunce.

—Ajá.

56

—Le caes demasiado bien.

76

—Comienzo a creer que hablas con sarcasmo.


199

—No, no, no. Tú le agradas a mi padre como conocido, lo normal, no le has


hecho nada, pero a papá le molesta de manera sobrenatural que se le
mienta. Se supone que siempre nos ha educado con la confianza necesaria
para expresarnos con ellos, si se llega a enterar de esto tendría una
reacción sobre mí que no me gustaría.

376

Su voz suena preocupada, puedo escucharla. Le doy una vistazo rápido y


me fijo en su frente arrugada, tiene las cejas casi juntas y parpadea mucho.

36

Las palabras que ha dicho las repito en mi cabeza. A este punto no sé si le


tenga miedo o respeto a su padre, pero hay algo que suena mal en todo lo
que ha dicho. Y creo saber que no es por el señor Harry, sino por ella.

146

—¿Tu padre tiene un concepto diferente de ti?

322

Ella guarda silencio unos segundos.

—No. Yo... yo no he dicho eso —reprocha.

—Lo diste a entender, ¿qué tiene si se entera? Eres una chica veinteañera
que le gusta tener sexo con personas y ya. ¿Acaso por ello te tiene que
crucificar o es que no sabe esa parte de ti?

399

—No me entiendes. —Niega—. Tampoco intentes hacerlo, por favor.

97

—Tan fácil que es decirle a tus padres: me gusta el sexo casual.


606

A mí me gusta o me gustaba. Desde hace alrededor tres meses que me he


mantenido teniendo relaciones con una sola persona. Diría que es extraño,
pero no, me ha sucedido antes, la última vez que eso pasó la chica terminó
siendo una gran amiga mía. Tal vez puedo tomarlo como un posible spoiler.

995

—No quiero que se sepa que me he liado contigo —dice de golpe—. Al


menos no mi padre, me avergüenza un poco.

1K

¿Uh?

219

No sé cómo sentirme al respecto, pero es que no hago ya ni siquiera el


esfuerzo porque hace tiempo con Diane todo ha sido así. Aceptar su
manera cruda de ser cuando hablamos indirectamente de nosotros.

251

El único que sigue perdiendo soy yo.

685

Tampoco voy a victimizarme, ella está en todo su derecho de decir lo que


piensa, aunque la empatía es algo con lo que no conecta, o al menos no
conmigo. Sigo siendo yo quien se mantiene y a pesar de que ya todo es más
claro, me sostengo en la misma posición porque cuando esto termine, tal
vez salga jodido y...

298

Lo positivo sigo buscándolo.

170

Detesto tanto cuando sabemos y reconocemos algo que nos está dañando
y seguimos aferrados solo por seguir sintiéndonos así de bien por
momentos, ignorando que de a poco estamos rompiéndonos.
1.4K

Quizá no sea mi caso, pero estar con Diane me ha convertido en un


subibaja de sentimientos encontrados y los cuales no puedo expresar.

126

—Te avergüenzo —murmuro, entrando a su residencial—. Es lo más bello


que me han dicho.

908

El guardia mira por la ventana y reconoce a Diane.

—Familia Beckinsale Weigel, número once.

347

—Buenos días, señorita. Adelante.

—Gracias. —Le sonrío al señor.

Ella suelta un suspiro y se mueve en el asiento, mirándome.

—Quiero que papá te vea como un amigo de sus hijos, no como la persona
que ha llevado al camino del mal a su hija. Soy su niña.

1.1K

Sin darse cuenta, me redujo todo. Definitivamente el señor Harry tiene otro
concepto de Diane, uno diferente al que es en realidad. Tal vez ahora todo
tiene más sentido. Cuando mi abuela me dice que todos tenemos
diferentes caras para cada persona se refiere a esto. Me siento confuso y
sorprendido a la vez, siempre he creído que ante nuestros padres hay que
mostrarnos como somos en realidad, demonio o ángel, al menos mi familia
sabe lo que soy.
643

—Cada día me sorprendes más... Diane.

297

—Ajam, ya llegamos —avisa, ignorando mi comentario—. Me he quedado a


dormir contigo porque ya era muy noche, se me acabó la batería, no tenía
efectivo para el transporte y estaba cerca de donde vives, pero resulta que
el coche lo tenía un amigo que te lo ha traído hoy. Me has invitado de cenar
y preferí dormir en tu departamento por la hora, ¿ya?

923

Apago el coche y la miro con las cejas alzadas. Estoy de puta madre
sorprendido por la historia que se aventó en un solo minuto. ¿Lo ha venido
pensando en todo el camino? ¿Lo ha redactado justo ahora? ¿Tanto
miente?

752

—Wow, de puta madre, qué tanta coincidencia, ¿no?

265

—Demasiada. Va a funcionar.

37

—¿Cuántas veces has hecho esta mierda? —pregunto, perplejo.

201

—Como no tienes idea, Aidan. Mira que si dices sí a todo lo que digo,
estaremos saliendo mañana o al rato.

774

Relajo mi rostro y parpadeo, tratando de comprender. Ella abre la puerta,


pero reacciono y la sujeto del brazo, obligándola a detenerse, sus ojos
verdes azulados me miran confundida y me cuestiona de la misma manera.

64
—¿Estás segura?

66

—¿Por qué dudas?

—Porque simplemente podemos decir la verdad —le digo con voz neutra—.
Puedo ser yo quien hable con él, no me molestaría estar sentado horas
siendo interrogado, la verdad es que ni siquiera me causa ningún conflicto
serle sincero.

849

Diane relame sus labios y niega, alejando su brazo de mi agarre.

28

—No vamos a formalizar nada, Aidan. Es inútil. Lo mejor es que sigas lo que
te he dicho.

1.3K

¿Cómo le digo?

253

«No, no lo hagas. Cierra la boca y obedécela, se te da muy bien seguirle todo


lo dice como un peón más.»

481

A veces me saboteo a mí mismo en situaciones tan raras, me alegra que no


se dé en el trabajo o estaría en la lista negra del señor Bonachera. ¡El señor
Bonachera! ¡Ese hombre me debe una explicación! ¡Le hablaré a penas
salga de aquí!

174

—Ok, vamos.

110
Decido cortarla y salgo del coche, ella también lo hace y le pongo seguro
para después acércame a su lado. Subimos los pequeños escalones, toca el
timbre mientras revolotea dentro de su bolsa, quizás en busca de sus
llaves.

39

Ya hay decoraciones navideñas por doquier. En el jardín tiene unos renos,


los árboles naturales tienen luces de colores, de la puerta cuelga una
corona y a lado un faro navideño con un Santa adentro que te da la
bienvenida.

245

Bajo la mirada al suelo y también hay un tapete con renos.

45

La puerta se abre y regreso al frente. Ver al señor Beckinsale con un gesto


serio me congela casi por completo y pedirle perdón es mi primera opción.

486

—Buenos días, señor —le saludo. Mi voz suena como si mi garganta


estuviera apretada, pero se mantiene firme—. He traído a Diane, ayer hubo
un pequeño incidente.

285

Él me mira y baja al cuello de mi saco, luego escanea a su hija de pies a


cabeza. Me fijo en cómo su manzana de Adán sube y baja, al mismo tiempo
que enarca una ceja, interrogativo.

666

—Fui por algo para Navidad —habla Diane. A diferencia de la mía, la suya es
calmada y suave, puedo atreverme a decir que hasta aterciopelada—. Te
explicaré adentro, perdóname por desobedecerte y salir, creí que tenía-

239
—Solo entra a la casa, Diane —ordena alto y constante. La chica asiente y
pasa a su lado, no sin antes despedirse de mí. Yo sigo de pie, sin saber qué
hacer—. Gracias por traerla a casa.

443

—No fue nada, la habría traído ayer mismo, pero no tenía el coche, le hice el
favor de prestárselo a uno de mis amigos —miento.

302

Moja sus labios y mira hacia la nada. Otros segundos más hasta que sus
ojos conectan con los míos. Ninguno tiene que elevar la barbilla porque
estamos casi de la misma altura, la única diferencia son unos cinco
centímetros que le saco de más.

214

—Espero que la próxima vez puedan avisar a tiempo, aunque ojalá no haya
una próxima.

502

—Así será. —Asiento.

—¿Puedo darte un consejo?

200

¿Consejo? ¿Qué?

33

—Sí, por supuesto.

42

—Trata de acomodar bien el cuello de la ropa, no cubriste por completo la


hematoma —señala—. Que tenga un excelente día, Aidan.

3K

Mi boca se seca y el nudo se forma en mi estómago.


96

—Señor Harry... —digo en súplica.

351

—Te pido que sea la última vez que te presentas aquí en mi casa. Solo eso
te pido, por favor.

2.8K

La seriedad en su cara con el ceño levemente fruncido no se va en ningún


momento. Me da una última mirada y cierra la puerta en mi cara, sin
escuchar nada de mi parte.

424

Mierda, mierda, mierda.


❥ La familia Beckinsale
Diane

872

—Ayer les pedí que nadie saliera de casa por la noche. —Papá me mira
duramente. Quiero desviarle la mirada, pero sé que eso aumentará un poco
más su furia, lo cual no necesito ahora—. Solo pedí una única cosa y es
justo lo que no haces, ¿qué parte no se entendió, Diane?

510

—Lo siento, papá —murmuro—. Salí en la tarde, pero no medí el tiempo


hasta que miré la hora. No era mi intención desobedecerte, no tenía
efectivo y mi celular se desactivó, por esa misma razón no pude avisar. Ya
era muy tarde para tomar un transporte privado y Aidan no tenía su coche.

350

—Me parece curioso que se lo hicieras saber a Luca y no a mí de manera


directa.

409

—Yo...

63

—¿Sabes que Luca me dijo no saber de ti durante dos horas hasta que
cedió? ¿Cómo es que de la nada sabía que estabas con Aidan? —lanza,
interrumpiéndome—. ¿Quieres explicarme lo que está pasando? Me
preocupé, estaba asustado por muchas cosas y no sé si fuiste consciente de
lo que estabas haciendo.

427

Trago saliva y asiento.

10
—Sé que fue un error, pero creo que ya soy mayor para saber lo que hago.

501

A papá no le agrada mi comentario porque niega, como si me hubiese


equivocado de respuesta.

123

—Eres mayor, pero quien te sigue manteniendo soy yo, vives en la casa de
tus padres y no te pido que me tengas una agenda con todo lo que hagas
porque mi deber es cuidarte, no controlarte, pero por ello te pido que
obedezcas cuando doy una orden en esta casa. Veintiún años tienes, Diane.
Intento apoyarte en todo lo que pueda, no me importa que trabajes, te sigo
dando un techo y comida porque no me cuesta, porque eres mi hija y es mi
deber, sin embargo, quiero que respetes aquí.

1.3K

Es la primera vez que me habla así, y me duele porque tiene razón. El


dinero que gano solo lo he usado en cosas para mí porque tampoco es
suficiente para independizarme, yo nunca he puesto nada para la casa y él
me ha dicho que no es mi deber, sino suyo y de mamá. Creo que lo he
arruinado con mi pésimo comentario.

335

A parte, en todo lo que lleva hablándome, se dirige a mí como Diane y no


Didi. Está furioso, y yo no ayudo a que eso desaparezca o mínimo baje.

158

—Harry. —Mamá hace presencia al otro extremo de la sala, pero él la


ignora, ni siquiera le dirige la mirada.

679

—¿En serio quieres que te crea la historia que me inventaste? —pregunta.

472
—No la inventé —digo firme—. Eso fue lo que pasó y por eso me he
quedado la noche en donde Aidan.

382

Puedo atisbar que mi madre niega, tallándose la frente y ese gesto me hace
saber que hay algo más por lo que papá duda de lo que he dicho.

401

—¿Cómo puedes mentirme a la cara?

462

—No te estoy mintiendo.

210

—¿No lo haces?

200

Él da un paso hacia mí y yo no cedo a ningún lado. Mi padre no me intimida,


jamás nos ha puesto una mano encima, ni a mí ni a ninguno de mis
hermanos, por lo que su cercanía no es una señal por la cual temer, pero lo
que nos causa un perfil bajo ante él es cuando usa palabras firmes y la
autoridad a su favor. Su mirada interpretada duele más que otras cosas.

293

Mi mandíbula se tensa porque estoy a punto de arrepentirme por todo lo


que he dicho, aunque no puedo echarme hacia atrás. Inicié con toda
seguridad, lo sostuve y así continuaré. Me recupero por el trance y hablo sin
que mi voz tiemble.

119

—Te dije lo que pasó y así fue.

186

Cierra los ojos durante unos segundos y los vuelve a abrir para mirarme
triste.
—No te creo.

21

—¿Por qué?

18

—Porque si en realidad hubiese pasado lo que me has dicho, le habrías


pedido el celular a Aidan para llamarme y así yo pudiera ir por ti. Eso es lo
que siempre has hecho, no tienes dinero: papá va por ti. No contestan los
taxis: papá va por ti. Se te pasó el bus: papá va por ti. Esto no hubiese sido
la opción.

1.5K

Yo me quedo en silencio, tragándome lo que me ha dicho. Sí, lo arruiné


todo. Esta vez falló todo mi teatro y me comienza a costar el seguir
sosteniéndole la mirada. No quiero que la tristeza se transforme en
decepción.

173

—No estoy furioso porque me desobedecieras, lo estoy porque me has


mentido —admite—. ¿Quieres saber qué es lo peor? Que no es la primera
vez que lo haces, ¿crees que no me doy cuenta de cuando lo haces? Y en la
cara, me miras a los ojos y te atreves a mentirme. Te consiento todo lo que
quieres, desde tus gustos hasta fingir que me trago tus mentiras.

1.3K

—Papá —intento detenerlo.

—Pero hacer que otros mientan por ti no lo voy a consentir.

978

—¿De qué hablas? —digo en un hilo de voz, sintiendo mis ojos arder.

82
—¿Qué querías? ¿Confianza? La tienes. ¿Atención? El doble. ¿Libertad?
También. Dime, ¿en qué he estado fallando? Te he abierto mis brazos para
que puedas decirme lo que sientes, piensas y quieres. No fui a clases de
cómo ser un buen padre, pero he hecho todo lo posible para criarlos como
personas de honor y sinceras.

1.2K

—No fallaste en nada —murmuro—, solo que... no sé.

224

—Tal vez te puedo permitir que me mientas de una manera tan descarada,
tal vez puedo dudar si quiero seguir solapándote o no, pero haces que otras
personas mientan por ti y eso no lo voy a permitir.

431

—Pa-papá déjame explicarte, por favor, por favor, yo no quería que


pensaras otras cosas de mí, solo he querido ser suficiente para ti.

537

—¿Suficiente? Diane, ¿qué dices? Eres mi hija, nunca has necesitado otra
imagen para que seas suficiente. Te querré de la manera que sea.

954

Cubro mi boca con una mano y me siento culpable por muchas cosas, por
todo lo que ha estado pasando y escucharlo decir eso me ha hecho
derramar varias lágrimas ya, al mismo tiempo, algunos comentarios de
Deodato aparecen en mi cabeza, recordando que lo nuestro se lo tuve que
ocultar porque él me había dicho que mi padre se sentiría muy
decepcionado de mí al saber lo que su hija era.

540

A Deodato lo conocí en una aplicación de citas entre hombres adultos y


chicas jóvenes. En ese tiempo estaba saliendo con Ismael, y terminé
engañándolo. Yo me sentía muy atraída por Deodato, él al ser mayor su
experiencia era más amplia y siempre intenté llenar un poco sus
expectativas cada que decía que me faltaba un poco más de todo. Estuve
consciente de que tenía a alguien más, y de una manera tan estúpida me
sentí en una clase de competencia, así que empecé a dar demasiado,
creyendo que mucho era lo mismo que suficiente.

477

A abuela le dije que yo lo había terminado, pero en realidad él le dio fin a lo


que teníamos para seguir con la otra chica. No podía hablar de eso con mis
padres, confesarles lo que hacía en las aplicaciones de citas, que le fui infiel
a Ismael, y que ese alguien era un hombre ocho años mayor que yo.

234

Esa imagen mía habría decepcionado aun más a papá que esto.

107

A veces ser suficiente y eficiente para los mayores me da seguridad, y a mi


padre nunca he querido darle menos como hija, por eso no me permito
bajar mi perfil. Sin embargo, en ocasiones puedo ver reflejado a Deodato
en otras personas...

311

Y ahora siento que lo perdí todo.

132

—Perdóname, no quería... —sollozo. Tengo que vocalizar algo más que no


sean lamentos, aunque nada sale de mi boca.

71

—Suficiente, si quieres mentirme puede continuar, pero no hagas que tu


madre, tus hermanos y Aidan mientan por ti —declara—. Eres libre con
quien quieras salir, Diane. No tengo derecho a prohibirte eso, solo
aconsejarte. También sé consciente de que a partir de ahora mi trato va a
ser diferente hacia ti.
1.1K

—Dios, no. —Mamá se adelantó, poniéndose frente al sillón—. Harry, sé que


eres mucho más que esto.

718

Por primera vez, él desvía su mirada hacia ella. Es una triste y eso a mí me
rompe.

125

—No cuando se trata de mi hija, Hasley.

832

Duele demasiado que nos esté llamando por nuestros nombres, él no suele
hacerlo.

196

—Harry, por favor.

32

—Tienen prohibido salir de esta casa si no es con alguien de seguridad —


ordena elevando la voz por toda la casa.

585

—¿Seguridad? —Escucho que Ruel pregunta desde arriba.

307

—¡Y espero que esta vez me obedezcan sin excepeciones!

177

Él no vuelve a dirigirme la mirada y pasa a mi lado, sin embargo, mamá no


quiere dar por terminada la conversación, así que se voltea y lo sigue,
puedo escuchar los pasos de ambos y luego la voz de ella:

10

—¿Quieres decirnos qué sucede? Solo eres dar ordenes, pero no


explicaciones. Te recuerdo que no solo tú sostienes esta familia.
881

Miro sobre mi hombro, reaccionando por la manera en que le ha hablado.

—Son cosas del trabajo, Hasley —responde—. No tengo necesidad de


ventilar los casos de mis clientes ni mucho menos las colaboraciones de
mis colegas.

365

—¡Ay, por favor! ¡Desde que involucras a tu familia tienes la necesidad!

473

Me giro para ver a ambos. Papá está al pie de las escaleras y mamá a dos
metros de él, los dos se miran. No puedo ver la cara de ella, pero sé que
frunce su ceño, quizás enojada o exigente, o ambas.

139

—La ciudad está un poco alterada, ¿bien? Iré a cambiarme porque voy a
salir. —Su voz sigue igual, tranquila y firme. Le da la espalda para subir las
escaleras.

207

—¡Harry!

129

A comparación de él, mamá es todo lo contrario. No me sorprende, en mis


veintiún años solo han discutido cuatro veces, al menos lo que he
escuchado, y ella siempre es la que eleva la voz cuando no le hace caso.

146

—¡Harry, deja de mentirme!

494

Papá se gira y la mira duro, baja los dos escolanes que ha recorrido y se
acerca un poco.
117

—Tú y Diane lo hicieron primero —sisea—. Tolerando todo lo que pasaba en


Londres y nunca me hayas menciona absolutamente nada, saber lo que
nuestra hija y Aidan se traían entre manos, ocultar y solapar. Bueno, como
que a esta familia se le ha dado por mentir, ¿no?

972

Al echárselo en cara a mamá, alzo mi mirada en busca de Ruel, él la capta y


la desvía de golpe. Ha sido él quien le contó todo a nuestro padre.

1K

—No empieces, Harry Beckinsale —dice mamá entre dientes.

498

Él vuelve a subir las escaleras y ella ya no lo detiene, sin embargo, cuando


llega al segundo piso se gira. Luca y Ruel están a unos metros de él, pero
prefieren mantenerse callados. Sé que Luca jamás le diría algo. Siempre ha
sido así.

133

—Estoy en un caso delicado, homicidio, lavado de dinero... Nos han


amenazado a mí y al despacho.

1.3K

—¿Amenazado? —La voz de Luca suena desde arriba.

77

—De muerte, y a toda nuestra familia.

1.7K

Mamá se cubre el rostro y suspira. Mis labios se separan, sorprendida. La


piel se me eriza y los vellos se me ponen de punta de tan solo imaginar
cosas que me hacen retroceder unos pasos, sabía que su caso no era uno
simple.
71

—¿Sabías la gravedad del caso? —pregunta horrorizada mamá—. De verdad


que lo sabías, ¿no?

122

—Es mi trabajo, soy abogado penalista.

184

—¡Y decidiste ejercerla justamente en un país en el que no has vivido


mucho tiempo!

131

—Todo saldrá bien, por esa misma razón no deben salir.

156

—Dios, Harry, ¿y cuándo pensabas decírmelo? —Ella sube las escaleras


cada que habla. Volverán a discutir y será más fuerte—. ¿El día en que uno
ya estuviera en el hospital?

532

—No va a suceder, habrá gente de seguridad a partir de mañana. La


siguiente semana viajarán a Londres de regreso, no puedo permitir que
sigan aquí.

367

—¿Con quién lo consultaste? Porque conmigo no.

165

—Hasley, ¿crees que es necesario? No permitiré que les pase algo por mi
trabajo.

159

—¡Eso hubieses pensado antes de tomar ese caso!

158

—¡Maldita sea, a esto me dedico! ¡Soy abogado!


455

—¡No me vengas con esas estupideces! ¡También eres padre de familia!

563

El hecho de que ya se estén gritando y usando palabras altisonantes


demuestra que el nivel de esto ya no es una discusión. Quiero intervenir,
aunque me impide lo que papá me ha dicho antes, sigo con la cabeza llena
de ideas y estoy bloqueada, como si en realidad el tiempo lo viera pasar en
cámara lenta.

74

—Dejen de gritar. —Luca los hace callar, alzo mi vista, percatándome que
está a lado de papá. Su ceño se encuentra fruncido y mira a ambos—. Los
problemas no se resolverán en un reto de quien habla más fuerte.

714

Ambos tienen sus ojos sobre mi hermano, pero no le dicen nada. Me


sorprende que haya sido Luca el que se interpusiera, nunca lo había hecho,
él mejor prefería apretar sus labios y quedarse en silencio, mientras Ruel
solo rodaba los ojos y se encerraba en su habitación.

345

—Sí nosotros nos vamos, ¿qué pasará contigo? —cuestiona Ruel.

178

—Yo me quedaré hasta que termine el caso, ustedes deben regresar.

327

—No. —Mamá niega—. No te quedarás, y si no te vas, entonces nosotros


tampoco.

319

—No puedes decir eso, es por la seguridad de nuestros hijos y la tuya,


Hasley. Y si tengo que protegerlos con mi vida, así será.
1.6K

—¿Cuándo se supone que termina?

24

—Se espera que concluya en enero.

29

—De acuerdo, nos vamos luego de diciembre.

350

—Hasley, no.

35

—Ya dije, Harry. No solamente tú decides —le hace saber—. Yo no estoy


dispuesta a perder a alguien más.

3.8K

Él suspira y niega, cansado.

37

—Tengo que salir.

135

Es lo último que dice y se aleja, adentrándose a la habitación. Todos ahí


dentro de la casa nos quedamos de pie, sin decir nada, en un silencio que
no sabemos cómo interpretar. Por mi parte, siento miedo y tristeza. Mis
emociones se han acumulado y las tengo a flor de piel, quiero llorar,
tirarme a la cama y pedir que abuela regrese, al menos ella podía
sostenerme en estos momentos, e incluso a toda la familia, porque quien lo
ha estado haciendo desde que ella falleció, es quien ha caído y solo la
preocupación lo mantiene orbitando aquí.

342
El mal presentimiento se hace presente y tengo nauseas, mi alrededor ha
comenzado a girar, como si temblara, pero quizá soy yo por dentro. No me
sorprendería, en situaciones como estas me siento débil.

568

Mamá baja y Luca le sigue el paso, quedando al otro lado del sillón,
mirándome sin ninguna expresión. Se encuentra pensando o juntando la
fuerza necesaria para decir algo. El tiempo pasa y sigue en la misma
posición. Nerviosa, relamo mis labios, quiero ser yo la que hable, aunque el
sonido de un celular se hace presente. Segura del que mío no es, continúo
de pie.

29

Ella se desplaza hacia el comedor para contestar e ignoro la conversación


al inicio hasta que escucho algo que llama mi atención.

18

—¿Pero está bien? ¿No ha sido nada grave?

540

—¿Quién es? —cuestiona Luca.

15

—Te comunico en un momento con él, no vayas a colgar. —Le tiende el


celular a Luca y este lo coge confundido—. Llévaselo a papá, dile que es
urgente. Rápido.

361

Mi ceño se frunce y me acerco dudosa.

—¿Qué ha pasado?

Sus ojos azules desprenden preocupación y me altera.


45

—¿Te sientes bien?

—Mamá...

—Ha llamado Liam.

276

—Ajam, ¿qué paso? Me estás preocupando.

14

—Alessa está en el hospital.

1K

Eso me viene de golpe y parpadeo, negando. Es imposible.

—No, Alessa estaba hace cuatro días aquí en Sídney, no pudo haber viajado
de un día a otro... ella no...

64

—Me lo ha dicho Liam, está con ella ahora.

28

—¿Cómo fue...?

—Rory la ha lastimado, eso fue lo único que me dijo.

759

—¿Rory? —musito.

14

—Diane.

4
—Mamá, espera.

—¿No te dijo la razón por la que terminaron?

232

Cierro mis ojos porque esta vez, mis ojos se cristalizan, sintiéndome tan
mal. Siempre tuve la intuición de que su relación nunca fue para bien,
sobre todo, por cómo actuaba ella cada que mencionaba su nombre o el
tema de su noviazgo. Alessa prefería guardarse todos sus comentarios,
fingir que el chico nunca existió y ahora entendía.

110

«Algunas cosas no tienen una explicación, simplemente suceden, y es mejor


olvidarlas.»

812

«Las relaciones formales suelen ser muy intensas, te minimizan a un objeto.


Es mejor todo sin compromisos y hacer lo que quieras. Me gusta ser libre.»

669

Las cosas que me dijo en su momento cobran sentido. Alessa estuvo en una
relación abusiva, una en la que creyó salir, pero para él no fue así. Su
actitud. Su forma de hablar. De actuar. Sonreír. Todo eso era un
mecanismo de defensa.

364

«Nunca nadie tiene que forzarte a hacer lo que no quieres.»


❥ Los Bonachera
Aidan

1.2K

—¿Gran oportunidad? —cuestiono confundido.

263

María asiente con notable emoción. Me reclino sobre el sillón, tirando el


humo y me quedo mirando el techo durante unos segundos, escucho a
María suspirar y regreso a ella. Su mirada sigue fija en mí, la cual es severa a
través de la pantalla del portátil.

184

—Solo piénsalo, ¿puedes?

74

—No lo sé...

51

—Aidan, habla con mi papá, toma la llamada. Él te podrá explicar mejor las
cosas, no sé a ciencia cierta de todo lo que tiene preparado para ti, pero es
para tu futuro y tú siempre has pensado en ello.

327

—Conseguido por mi propio merito, María —murmuro—. Prefiero las cosas


mediante mi esfuerzo, que me haga pensar "joder, me costó tanto como
para perderlo", ¿entiendes?

564

Vuelvo a darle otra calada al cigarro, una profunda. Ella parece pensar lo
que he dicho, nos mantenemos en silencio, no hay nada qué decir de mi
parte, ni siquiera tengo ganas de hablar. Al final, se queda observándome
hasta que me termino de fumar mis lamentos y, oh sí, también el cigarro.

263

—Lo entiendo, pero el hecho de que mi padre te quiera ayudar es porque tú


te lo has ganado con todo lo que aportas para la empresa, Aidan.

234

Trago saliva y suspiro.

53

Mi cabeza es un mundo y siento que cargo con tantas cosas que antes ni me
tomaba un pelo, sin embargo, ahora parece que me ahogo en un vaso de
agua. ¿Así se siente dramatizar las cosas? ¿En serio es para tanto? ¿Estoy
exagerando?

308

Han pasado dos días desde que el señor Beckinsale me cerró la puerta en la
cara. No supe cómo tomarlo. Rabia o decepción, quizás. Ayer por la noche
le he mandado un mensaje a Diane luego de no recibir nada de su parte ese
mismo día, me contestó con un simple mensaje de buenas noches.

574

La conversación más larga y profunda que tuve nunca.

341

En la mañana quise enviarle otro mensaje, aunque la video llamada de


María me salvó de hacerlo. Su padre ha mandado a decirme mediante ella
que espera comunicarse conmigo para hablar de lo que está ocurriendo
conmigo, lo cual me ha confundido más porque conmigo no ocurre nada,
es él quien está actuando.

183

María sabe, pero no quiere decirme porque prefiere que lo haga él.
71

—¿Te sientes relajado?

45

Su voz me regresa al instante.

16

—¿Relajado?

18

—Sí, relajado. Has fumado.

37

—Ah, eso —comprendo—. No me siento relajado, en realidad, me he


mareado.

157

—Entonces... ¿te gusta fumar porque te marea?

78

Le sonrío, coqueto.

256

—No me hagas mucho caso.

10

—No lo hago —se burla—. Ya, dime lo que está ocurriendo contigo.

38

—¿De qué hablas? —Disimulo soltando una risa—. No ocurre nada.

109

—¿Nada? —Ella enarca una ceja—. Te conozco desde hace unos años, tal
vez no como Aitor o Borris, pero sé que algo no está yendo bien para ti,
desde que contestaste esta llamada tu semblante serio ha estado más
presente que el típico sangrón narcisista que predomina en ti, ¿qué te ha
pasado, saltamontes?

263

—Te gusta leerme como la palma de tu mano, ¿eh?

90

—Me gusta que me cuentes lo que te sucede. Jamás te juzgaré, Aidan. Creo
que no necesito decir lo mucho que te quiero y no me apetece verte mal, si
hay algo en lo que pueda ayudar o apoyarte estaría encantada de hacerlo.

Una sonrisa de oreja a oreja se presenta en mi rostro.

85

María siempre ha sido una gran amiga, por esto y muchas cosas más me da
un poco de paz saber que ella y yo compartimos un par de anillos. Si hace
un tiempo atrás tuve la consideración de hacer realidad la promesa que
nos hicimos, hoy en día se ha convertido en un "ya no es necesario", pero
justo ahora lo estoy reconsiderando.

811

Y ella no es mi segunda opción, ni la de ninguna otra persona.

238

—¿Cómo se siente estar enamorado de alguien? —pregunto de golpe,


mirando a un punto inespecífico—. ¿Está bien sentirse tan mal?

433

Ella parpadea desconcertada por lo que he soltado.

21

—¿Hay algo que te has olvidado contarme?

47

—Estoy confundido, me siento como un imbécil en estos momentos. No sé


si lo que hago está bien... bueno, yo no... yo...
185

—Aidan —me llama y la miro. María se acerca más a la pantalla y sus cejas
se juntan—. ¿Te has enamorado?

521

Su pregunta me hace viajar, como si estuviéramos en otra realidad. No se


qué tan extraño suena eso si va dirigido a mí, hasta dudo que esto se real,
pero lo que mi corazón ha comenzado a sentir lo es. Me llena y duele al
mismo tiempo.

225

Enamorado.

371

Debe ser una broma que me he jugado yo mismo, es como si me hubiese


propuesto algo y la he cagado en el transcurso, porque suelo hacer eso
cuando me dejo llevar por lo que siento en lugar de analizarlo. Ni recuerdo
si lo he analizado antes.

86

Resoplo muy cansado.

—Supongo. —Asiento—. Ya no lo negaré, tengo que aceptarlo.

824

—Pero ¿por qué lo haces oír tan terrible?

92

—Porque es terrible, María —siseo—. Me he jodido yo mismo, yo fui quien


dejó las cosas en claro al inicio y ahora me siento como una mierda. ¿Cómo
se supone que se siente querer a alguien? ¿Sufrir por el trato que te da? El
cual es justo porque se supone que así sería esto. Joder, no la culpo, ella no
tiene la culpa porque ambos decidimos esto sin compromisos. Te juro que
yo no quería esto... no me gusta sentir un nudo en el estómago cada que
ella suelta alguna mierda para dejarme en claro que lo nuestro no va más
allá del sexo, estoy cansado de sentirme así. Intento mentalizarme que esto
pronto acabará, pero... pero no quiero.

1.3K

La confesión sale como un vómito verbal, a pesar de que no es algo común


en mí, sí es algo que he mantenido guardado desde hace tiempo. No había
podido liberarme de esta manera, aunque ha salido como si mi vida
dependiera de ello, con lo cual no exagero, porque de verdad que desde
hace días sentía que me ahogaba.

125

María mantiene el mismo gesto y aclara su voz para después dar un


profundo respiro.

—Te sientes bien cuando estás con esa persona, ¿no? Crees que cuando
estás a su lado hay armonía y paz. Es como si esa persona fuera tu lugar
seguro. —María me regala una sonrisa nostálgica—. Pretendes que todo
está bien, pero cuando te encuentras solo recuerdas que no es así, que esa
persona no te pertenece.

577

—Me gusta estar con ella —admito.

236

—¿A pesar de que te hagas daño?

176

Lo pienso.

—Mi abuela dice que todo en esta vida se regresa, ella es la manera en la
que el destino decidió decirme "intentarás jugar, pero perderás pagando
todo lo que has hecho, maldito". Es mi castigo por creer que podría sacar
provecho de esto.

561

—Te presentas como un total desgraciado —ríe—, y tal vez te ha pegado


duro esta parte de la vida, sin embargo, uno no decide de quien se va a
enamorar. Los sentimientos no se controlan. Pero ¿sabes de que sí tienes
control? Si quedarte o no. A veces no podemos quedarnos en un lugar
donde no pertenecemos, y va a doler, claro que sí, pero lo importante es
que sientas más amor por ti que por alguien más.

1.4K

—Debería aprender un poco más de ti... —digo por lo bajo—. Al inicio creí
que estaba perdiendo la cabeza por un buen sexo, luego por una bonita
cara y más tarde... me veía queriendo lo mejor para ella, pensando qué le
podría gustar o afectar. Ayer me pregunté: ¿qué te gusta de esa mujer? Tal
vez cuando se muestra un poco humana, cuando me platica cosas de su
vida o lo que le gusta, quizá las veces que salimos y la pasamos bien, o
podría ser cuando te manda a la mierda de la manera menos sensible.

530

—Aidan...

54

—No sé, quizá cuando la vi debajo de esa estrella y su belleza me cautivó, o


cuando le invité de mi bebida en aquel centro comercial y arrugó la nariz, o
puede ser esa vez que le llevé tulipanes.

836

—¿Le llevaste tulipanes? —María enarca una ceja.

125

—Tulipanes. Mierda. Me siento tan cursi.

281
—¿Cursi? ¿Por qué?

10

—Porque siento que la he puesto como mi universo y ella a mí solo como


una estrella fugaz.

2K

El entrecejo de María se arruga y sé que siente pena.

14

—No tengo mucho que decir, ambos sabemos la respuesta a esto. ¿Qué tan
mal tienes que seguir sintiéndote para irte? No es fácil, tampoco te diré que
lo hagas ya, pero debes pensar mejor las cosas y cuestionarte si serás capaz
de seguir así.

254

Tallo mi rostro con frustración y bufo de mala gana.

—Te marco luego.

56

—¿En serio vas a cortarme?

29

—Por favor —suplico, cerrando los ojos.

68

—Promete que tomarás la llamada de mi padre.

25

—Lo prometo.

—Hasta luego, Aidan.

18
—Cuídate, Tesorito.

364

Ella sonríe a medias y menea su mano, yo le devuelvo el gesto y cierro mi


portátil.

78

Me pongo de pie y desabrocho los primeros dos botones de mi camisa.


Tengo calor y no es porque el clima de la ciudad esté caluroso, para nada,
es porque hablar de cierto tema me pone bajo presión y de malas que
siento hervir el interior de todo mi cuerpo.

149

Dejo sobre el sillón el portátil y camino hacia la cocina para beber un vaso
de agua. El celular me está tentando para mandar un mensaje, por lo que
junto toda mi fuerza de voluntad y mando al otro lado de mi cabeza ese
pensamiento.

58

Mañana es veinticuatro y no es como si lo sintiera especial. Hurra, navidad


está aquí. ¿Mis amigos? Becca no me contesta los mensajes, Darling me ha
dicho que tiene planes, Borris cenará con sus padres, Aitor y Sue quizá se
dividan las cenas con los padres de ellos, y yo... yo más tarde llamaré a
mamá para decirle que iré a brindar y regresar a mi departamento.

517

Le he mandado algunos mensajes a Aitor, pero los ha ignorado. Lo


entiendo. Está en todo su derecho de querer mandarme al diablo.

226

Tengo que ir a saludar a la abuela, hace tiempo que no la veo. También


debo mandarle un mensaje a mi tío Marin y su madre, mi otra abuela.

38

Son muchas cosas que hacer y yo solo quiero dormir por un mes.
1K

Cojo mi celular y voy al chat de Aitor para escribirle otro texto, pidiéndole
una gran disculpa y que me gustaría verlo antes de año nuevo. Dudo que
responda, así que mi plan b es ir hasta el departamento donde vive con Sue
y obligarlo a que hable conmigo.

116

Una llamada entrante se hace notar en la pantalla y el nombre del señor


Bonachera se lee. Aprieto mis labios sin muchas ganas de contestar y me
quedo encomendado al cielo por cualquier cosa que me vaya a decir.

104

—Buenas noches por allá, señor Bonachera.

—Hola Aidan, ¿cómo te encuentras?

43

—Genial, disfrutando de la Navidad, ¿qué tal usted?

163

—De maravilla —dice con tranquilidad—. Sé que haces días te quería


comunicar conmigo, pero he estado ocupado con la familia y también
cerrando unos acuerdos, sabes perfectamente que yo nunca tengo
vacaciones.

58

—Lo sé, una disculpa por haber insistido, pero me preocupa demasiado lo
que esté haciendo a mi nombre.

153

Lo escucho reír.

55
En los años que he trabajado en la empresa, el padre de María nunca ha
hecho nada fuera de lo normal o legal con sus negocios, al menos yo no lo
he presenciado, y eso que me considera como su mano derecha. Si bien
dicen que nunca se termina de conocer a las personas, quiero seguir
creyendo en ese hombre que fue el primero que confió en mí.

210

—No es nada malo —comenta.

67

—¿Podría saber de qué se trata?

—Me habría gustado decírtelo en persona, esto es muy importante para ti y


me gusta tomarme las cosas de la misma manera que tú. Pero debido a tu
insistencia haré una excepción.

34

—Me preocupa, ¿sabe? —Mi risa sale nerviosa y no quiero que lo note—.
María me dijo que confíe, así que lo estoy haciendo.

16

—Aidan, Aidan —repite. Puedo jurar que está sonriendo—. Es un placer para
mí decirte que la Universidad de Harvard está con los brazos abiertos para
que realices tu doctorado ahí. Me han mandado el plan.

1.7K

¿Han sentido cuando te dicen algo que parece irreal y el mundo se te


detiene por completo? Es como si necesitaras ayuda para entender mejor
las cosas y tantear con el pie el suelo para comprobar que no estás
volando.

128

El cuerpo se me ha congelado y siento mi piel erizarse con tan solo


escuchar el nombre de la universidad y lo que me ofrece. Un doctorado. Es
lo que quiero, no esperaba tanto, pero escucharlo del señor Bonachera
suena algo tan surrealista. ¿Harvard? ¿A mí? ¿Yo? ¿De verdad?

419

—¿Harvard? —digo incrédulo.

53

—Harvard, Aidan —reafirma—. Una de las mejores universidades de


Estados Unidos, pero eso no es lo mejor. ¿Sabes que estás a un paso de lo
que siempre has anhelado? La administración nacional de aeronáutica y el
espacio.

782

—A-ah, no... ¿y dónde está la trampa?

307

Él echa una risa burlona.

—No hay ninguna. María siempre me dijo lo tanto que quería eso, tómalo
como una parte de tu pago por trabajar aquí, podemos llegar a un acuerdo
si no quieres que sea todo el crédito para mí. Solo piénsalo y disfruta que
eres un bien partidario para la universidad. Igual te mandaré un pequeño
calendario de enero, tendrás una conferencia el día cinco. Hazla bien,
habrá alguien importante presente.

598

—Señor Bonachera, todo lo que me dijo —pauso—, intento, intento


comprenderlo. ¿No cree que ha sido de golpe?

89

—Asimílalo. Coméntalo con tu familia.

—¿Mi familia?
56

—Aidan, para cumplir tu doctorado tendrás que dar clases en la


universidad. Tendrás que venirte a vivir al país.
❥ Un 24 y 25 de diciembre
Aidan

1.1K

Puede que esta no sea la mejor reconciliación que he tenido con Aitor, pero
tampoco me puedo quejar cuando he sido yo quien arruinó las cosas con
anterioridad.

293

No fue necesario hablar con Sue para que él me perdonara, al contrario,


hoy en la mañana, a las 8:00 am para ser exactos, me devolvió las seis
llamadas que le hice el día anterior. No me pidió explicaciones como otras
veces, y aunque yo intenté dárselas, Aitor prefirió pasar de página y
decirme si hoy podía acompañarlo a ver el traje, dudé al inicio por ser fecha
festiva, pero no perdía nada con aceptar.

207

Con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, camino a lado de él por
las calles de Sydney, echándole una ojeada a los ventanales de las
boutiques. Se detiene después de unos minutos y yo lo hago también, miro
al frente, encontrándome con unos maniquís vistiendo unos trajes de la
última temporada.

50

—Mi padre me recomendó los de aquí —dice, no muy convencido.

83

Volteo para verlo. Su rostro muestra una mueca.

11

—¿Tiene algo de malo?


19

—No —Aitor niega—. Es solo que... no tengo mas opciones, es decir, es


veinticuatro de diciembre, hoy todas las boutiques cierran temprano.

29

—Diciembre tiene más días —le recuerdo, sonriendo de forma burlona—.


No tienes motivo para apresurarte.

97

—Lo tengo, mis padres ya me tienen harto con el traje.

160

Aprieto mis dientes y lo observo confundido.

94

Su voz suena cansada, como si quisiera ya terminar con este tema. No lo


culpo, desde la adolescencia su padre siempre lo ha mantenido estresado
cuando de su futuro se trata, y su madre —a pesar de que nunca pudo
mantener una buena relación con su esposo—, se une a él para que ambos
ejerzan gran presión sobre las decisiones de Aitor.

321

Lo que se me hace demasiado injusto porque él ya tiene más de veinticinco


años, trabaja, tiene piso propio y ha formalizado su relación, ellos ya no
deberían de meterse en lo que su hijo haga o deje de hacer. Y no sé si tengo
la razón o no, pero me preocupa porque Aitor no es bueno lidiando con la
presión emocional.

248

—Supongo que lo comprarás hoy, ¿no?

Él rasca su nuca, desesperado, y asiente.

14
—Lo haré, ¿qué más da? Es solo un traje negro y ya.

100

—Es el traje que usarás para tu boda —digo haciendo énfasis en la ultima
palabra—. Es algo importante, no es solo un traje. Es ese que cuando lo
mires en tu armario recuerdes que lo usaste para una ocasión muy
especial.

427

Aitor sonríe a medias y se encoge de hombros, enarco una de mis cejas,


interrogando su acción.

—Lo único importante aquí es Sue —corrige—. Entraré a mirar algunos.

412

Pasa por delante de mí y entra primero al lugar. Mis ojos se abren y echo un
suspiro, comenzando a tener muchas dudas, las cuales me gustaría evitar
hacérselas saber.

84

Antes de seguirlo, saco mi celular para ver si tengo algún mensaje, pero no.
No hay ninguno.

431

Adentro, Aitor está junto a una de las chicas que atienden y me acerco. Ella
me mira de pies a cabeza sin disimular. Me sonríe y le devuelvo el gesto, por
pura cortesía.

339

—Tenemos los de la última temporada, pero también... —Hace una pausa y


se dirije a Aitor—. ¿Para qué mes sería su boda?

68
Él se queda en silencio y se gira hacia mí, como si yo fuera el novio y tuviera
la respuesta. Elevo mis cejas y le animó a hablar, pero parece bloqueado.
Claro. Ni siquiera sabe la fecha de su boda.

—¿No sabes? —cuestiono, ingenuamente.

67

—No, sí, claro que lo sé —titubea y sacude su cabeza—. Febrero, es en


febrero.

238

—¡¿Febrero?! —Mi voz sale en un tono alto e incrédulo—. ¿Por qué no lo


sabía? ¡¿Febrero, Aitor?!

287

—Entre más rápido será mejor, ¿no?

357

Parpadeo desconcertado, intentando asimilar que es una fecha demasiado


próxima y en la cual ni siquiera estaré. ¿Sue no iba a buscar una más
accesible para todos? ¿Por qué ya nadie me dice nada?

232

«Será porque te la pasas con alguien más», ataca esa parte de mí cuando
menos lo espero.

281

—No puede ser en febrero —declaro—. Estaré en... —Y guardo silencio.

161

Tampoco sé si acepte la propuesta del señor Bonachera. Es estúpido que


todavía tenga esa posibilidad en mente, pero me gustaría mirar otras
ofertas. Y yo... ¡ya no tengo idea de lo que quiero!

291
—¿Te vas a ir? —Él pone los ojos en blanco—. Como sea, Aidan. Si es por tu
trabajo está bien, no te preocupes por la boda, te mandaré fotos y vídeos,
mis padres contrataron camarógrafos para guardar en una memoria USB el
evento.

434

—Maldita sea, ¿puedes un solo segundo darle la importancia que tiene tu


boda?

154

—¿A mi boda o a tu presencia? —farfulla.

162

—¡Aitor!

14

—¡Relajate, Howland! —dice en el mismo tono que yo—. Todo va a estar


bien, ¿podemos discutir la puta fecha para otro momento? Quiero comprar
mi traje de novio con mi mejor amigo sin sentir que tengo a mi padre atrás
pisándome los talones.

460

Quiero volver a hablar, sin embargo, le hago caso y miro hacia otro lado,
debatiedo este asunto conmigo mismo. ¡Venga! ¡Lo haré! ¡Siempre peleo
con mi consciencia y resulta bien!

101

«No, hoy no quiero pelear, pero...»

135

Al diablo.

32
De mal humor, frunzo mis labios y meto de nuevo mis manos a los bolsillos
de mi pantalón para volver mi atención a la amena plática que tiene mi
mejor amigo con la chica.

15

—Tenemos los de la colección Tracció y los de Cross, hay colores y diseños


muy elegantes para esa temporada del año. Puede... o pueden seguirme —
nos informa y da media vuelta para comenzar a caminar—. Este año se
vendieron muy bien los de Cross y también los cortes de Tasso, si tiene en
mente un color en especifico igual puedo recomendarle algunos.

75

—Negro, prefiero uno negro.

54

—El negro lo usan mucho —le informo.

40

—Demasiado —me apoya ella—. Es más por tradición.

18

—¿Escuchas? —murmuro, pasando un brazo por sus hombros. No voy a


pelear, ni perder este tiempo con él por cosas que puedo arreglar más
tarde—. Yo te aconsejo un azul marino...

192

Aitor me mira de reojo y se ríe.

—¿Por qué le haría caso a alguien que en la adolescencia usaba chamarra


de lentejuelas? —se mofa.

733

—¡Y era el mejor vestido en las fiestas! —presumo—. Becca siempre lo ha


dicho.
203

Ambos nos detenemos en espera de la chica y él acerca su boca a mi oído.

—Eso es porque a Becca te la...

24

—¡Shhhh! —Me alejo y pongo mi dedo sobre sus labios—. Esas cosas no se
dicen.

312

Da una fuerte carcajada y le sigo.

35

Estos son los momentos que quiero, y son los que extrañaba. Al final, eso es
lo que más me importa: verlo feliz. Y sé que estos últimos meses no he sido
tan cercano a él por estar ocupado en mis asuntos.

120

Lo apoyo en sus decisiones, y aunque algunas no sean de mi total agrado,


lo único que puedo hacer es darle mi opinión sobre ellas. Por ejemplo, que
su repentino compromiso con Sue pareciera que lo tomaron como la
solución a ese problema de querer controlarse ambos.

175

Becca y yo nos hemos dado cuenta, pero ninguno de los dos puede
cambiarlo. La dependencia y costumbre mutua que se formó en esa
relación la debieron tratar primero antes de dar un gran paso como lo es el
matrimonio.

217

Y no sé por qué ando opinando de las relaciones ajenas cuando yo estoy


escalones abajo detrás de algo que parece imposible.

444
—Entonces, ¿negro o azul marino?

62

La voz de la chica eclipsa mis pensamientos e intento concentrarme a lo


que he venido. Aitor sonríe hacia mí, decidido.

—Azul marino, le haré caso a este idiota.

248

—Buena elección —murmuro, palmeando su hombro de manera amigable.

—¿Usted igual se probará alguno? —me pregunta ella, antes de irse.

81

—No, no, yo no...

59

—Claro que sí —me interrumpe Aitor—. No me importa si asistirás a la boda


o no, pero los dos nos vamos de aquí con un traje. Serás el padrino de
anillos y aun así sea por videollamada quiero verte con el traje que
compremos hoy.

780

Prefiero sopesar su amenaza, analizando un poco que quizás no sea mala


idea adquirir de una vez algún traje... igual puedo escoger uno para la
conferencia... quiero decir, la tengo que hacer vaya o no a Harvard, acepte
o no la propuesta la conferencia es parte de mi trabajo.

256

Alargo un suspiro y dramatizo la escena, como si quisiera hacerme del


rogar. Aitor vuelve a amenazarme, aunque esta vez lo hace con la mirada.

31
—¡Vale, vale! —Alzo mis manos y sonrío—. Yo quiero un traje color vino,
tengo que resaltar entre la multitud que llevará gris, negro... ¿entiendes?

529

—¿Asistirás?

26

Finjo pensar por unos segundos.

10

—No sé dónde demonios estaré en febrero, pero asistiré a esa boda.

456

Aitor ensancha su sonrisa de oreja a oreja, y asiente.

—Igual quiero un chaleco... de rojo vino —agrego.

160

—Nos acaba de llegar una colección de chalecos, y hay algunos con diseños
grises —informa—. Si quieren mirar algunas corbatas o moños pueden
hacerlo mientras voy por lo que me han pedido. ¡Pueden hacer la
combinación sin ningún compromiso!

23

—Gracias —decimos Aitor y yo al mismo tiempo.

Ella se aleja y nos miramos, como cómplices a punto de decir algún secreto
que no puede ser escuchado por nadie más.

50

—¿Para qué el chaleco? —pregunta él, y camina hacia el vitral donde se


encuentran las corbatas.

61
—Tengo una conferencia el cinco de enero, creo que volveré a usar
chalecos.

254

—Los chalecos te quedan de puta madre —dice, echando una ojeada al


vitral—. ¿Cómo planeas ir?

227

—¿Quieres hablar de eso y no sobre lo nervioso que estás por tu boda?

33

—Es normal estar nervioso. No todos los días te vas a casar.

52

—¿Y quieres casarte?

45

Aitor voltea para mirarme.

—Sí, ¿por qué no querría?

180

Me encojo de hombros. Solo estoy teniendo una conversación natural,


siempre las tenemos, casuales y... normales. No hay nada que pueda salir
mal si no vuelvo a tocar el tema que nos preocupa a Becca y a mí.

57

—Pregunto. Sabes que me gusta que me platiques cómo te sientes, y sé que


no me he dado la tarea de acercarme tanto para que me cuentes si te aterra
esto porque es normal, el matrimonio es algo muy, pero muuuy serio. Lo
único que quiero que sepas es que aquí estoy si quieres huir —bromeo,
codeándole.

218
—Me asusta —admite—, pero no hay tanta diferencia si me caso o no. He
estado ya ocho años con Sue, la conozco y ella a mí. Eso es suficiente para
saber que debo estar con ella.

461

Mi ceño se frunce.

11

—¿Debes?

188

—Sabes a lo que me refiero —ríe—. No quiero conocer a nadie más, me


siento bien a su lado. El matrimonio solo nos unirá como una pareja...
mmm —Él rebusca las palabras correctas y elevo ambas cejas,
presionándolo—, más formal y estable.

265

Aprieto mis labios y, aun con mi gesto, asiento. Estoy preocupado, pero
creo que ya no puedo hacer mucho.

46

—De acuerdo —Le doy la razón—. Si eso te parece bien y es algo que
quieres, lo único que puedo decirte es que te deseo la felicidad absoluta, y
que todo vaya para bien.

98

—Así será. —Asiente y regresa la vista a las corbatas—. Creo que mejor
llevaré un moño, ¿plateado o azul?

68

—Plateado —escojo—. Se verá mejor con el azul marino. Yo me pondré una


corbata negra.

129

—¿Para la boda o conferencia?


17

—La boda.

—Bien, la boda.

26

—Tu boda.

17

—Sí, mi boda —se ríe de manera nerviosa y yo niego.

161

—¡Estos son los trajes de Cross! —La chica anuncia, y arrastra un perchero
largo con rueditas—. Rojo vino y azul marino me dicen su talla y pueden
pasar a los probadores. En un momento traen los de Tracció y se los paso,
¿escogieron algún moño o corbata?

37

Aitor se acerca y le sigo. Estoy listo para esto que quizás se convierta en una
eternidad.

Lo siguiente se resume a: trajes tras trajes, que, si el saco queda más


grande que el pantalón, o la camisa blanca no combina, que me han traído
una talla más chica, que requiero una camisa negra lisa, que si son de corte
diferente, Aitor quejándose de su peso, yo burlándome de él, que el
pantalón me queda corto, la chica diciéndome que soy muy alto, también
que el sastre puede arreglarlo.

414

Y finalmente, estamos frente al espejo. Yo con mi traje color rojo vino,


camisa negra y corbata del mismo color, mientras Aitor a mi lado se
acomoda su moño plateado que hace juego con su traje azul marino y
camisa blanca.
555

—Pareces un novio decente —le digo, mirándolo en el espejo.

71

—Necesito un corte de cabello y de venas —vacila.

1.1K

—Idiota —siseo.

28

Él se da la vuelta y acomoda la parte trasera del saco. Sus ojos viajan del
espejo hacia mí y se gira.

10

—¿Por qué todo te queda tan bien? Tengo ganas de besarte.

1.2K

Extiendo mis brazos y cierro mis ojos.

97

—Hazlo, esa es tu desped...

372

Abro mis ojos de golpe cuando siento que sus labios chocan con los míos,
dándome un beso corto.

1.9K

—Dijiste hazlo —se excusa, divertido.

365

—No le diré nada a Sue —Le apunto—. Porque esa es tu despedida de


soltero.

218

—Supongo que gracias. —Pone los ojos en blanco—. Tus labios están
suaves, ¿acaso la chica de pelo negro te besa con bálsamo?
748

El hecho de que me la recuerde me causa una sensación por dentro que me


resulta extraño.

209

Mierda.

32

—Tal vez —me limito a decir.

26

—¿Me contarás qué sucede con ella?

67

De pronto, la boca se me seca y se presenta otra vez ese nudo en la


garganta. Porque, de verdad, de verdad que sí quisiera contarle, pero algo
me lo impide y no sé qué es.

223

—Hemos estado saliendo, lo de siempre —digo sin importancia.

47

—Sí, desde hace un tiempo y eso me sorprende —admite—. Han durado


mucho en ese proceso de... relación. También te veo muy alejado de las
fiestas que hacemos y supongo que es porque has estado saliendo con ella.

107

—Algo así. Nos estamos divirtiendo.

56

«En realidad, solo ella. Tú estás sufriendo.»

1K

—Ya veo, ¿y te gusta?

79
Parpadeo, confundido.

—¿Qué cosa?

30

—Ella. Diane.

202

Y ahí está de nuevo.

13

Escuchar su nombre me crea esa sensación, una que me debilita y si así se


siente estar enamorado, pues se asemeja casi como una crisis.

258

—Sí —confieso en un tono como si no fuera la gran cosa.

394

—Ajá, ya dime, ¿qué tanto te gusta?

63

Arrugo la nariz y rasco la punta sin saber cómo responderle.

66

—Lo normal... lo normal

360

Aitor esboza una sonrisa, dejando ver sus dientes, es una burlona y no
puede contener la risa por tanto tiempo, da pequeños aplausos y asiente,
intentando comprender lo que está pasando.

98

—Te gusta y te importa más de lo que planeabas, ¿no? ¡Aidan, por favor!

315

—Basta, basta —suplico—. ¿Podemos dejar esa conversación para otro día?
41

—¿Por qué?

—Porque te diré todo cuando me sienta seguro —digo, juntando mis cejas.
Él muerde sus labios para evitar decir algo más. —Lo importante ahora es
saber si este traje será el elegido para casarte.

57

—Sí, me gusta, solo probaré con otro color de moño y una corbata que vi.

—Bien. Yo también me quedo con este.

—Te ves genial —anima—. Te sienta bien el tono.

59

—Tú te ves el doble de genial —admito—. Definitivamente, el azul marino es


tu color.

127

Aitor niega divertido. Ambos nos miramos de pies a cabeza y él vuelve


hablar:

—¿Quién lo diría? Tan sólo a tres pasos hacia el altar.

144

—Y yo que perdía la fe —vacilo. Aunque la verdad es que la nostalgia inicia


recorriendo todo mi ser—. Bueno, iré a quitármelo.

79

Rasco la punta de mi nariz y paso a su lado, antes de que entre a los


vestidores, lo escucho pronunciar mi nombre.
15

—Aidan.

Me giro para mirarlo y arqueo una de mis cejas.

—¿Ocurre algo? —pregunto.

17

Él aprieta sus labios. Puedo visualizar que sus ojos se cristalizan. Está a
punto de quebrarse. Aitor da una zancada hacia mí, impidiendo que lo siga
viendo endeble, y me abraza con fuerza. Le devuelvo el gesto.

501

—Eres mi mejor amigo. Lo sabes, ¿verdad?

558

—Lo sé, y tú el mío.

47

—Te quiero demasiado, jamás lo olvides.

1.1K

—No lo haré —prometo—. ¿Estás seguro de que todo está bien?

314

Me separo para poder verle a la cara y menea su cabeza, ocultándose por


unos segundos.

17

—Estoy sentimental, los recuerdos de nuestra adolescencia siempre vienen


a mi mente y a este punto de mi vida se vuelven lejanos.

353
—Jamás serán lejanos, podremos estar viejos, pero seguiremos siendo los
mismos idiotas.

224

—Claro que sí.

—Somos Zaboo —le recuerdo, y le enseño mi puño.

493

—Y Mafoo —finaliza, chocando su puño con el mío.

802

No tengo idea de lo que está ocurriendo dentro de su cabeza o su corazón,


tampoco puedo descifrar si hay remolinos de emociones dentro de él, pero
lo conozco desde hace más de quince años y sé que miente, el problema es
que no sé en qué.

752

⭐️

190

A mediodía, me encuentro de camino a casa de mi madre. Aitor y yo hemos


quedado vernos en unos días por el cumpleaños de Borris, quien se
encuentra fuera de la ciudad, para hacer una videollamada. Si bien, ya se lo
hemos festejado aquel día en que me enteré sobre el trío entre Borris y
Alessa.

163

Lo que me recuerda que... jamás me mencionó el tercer involucrado.

498
Me detengo en un semáforo rojo y saco mi celular para ir al chat de Borris,
sé que es inútil porque no sirve de nada. Él eliminó la foto. Lo único que
tengo en la mente es lo que decía el chat, sobre un buen sexo y que su
amigo le dejó marcas.

242

Muerdo el interior de mi labio, pensando con más profundidad. Borris me


explicó la situación, sin embargo, hay cosas que todavía no se ajustan a su
historia, y no quiero pensar mal en ninguno de mis mejores amigos... pero
que Aitor esté involucrado sin tener algo claro en esa historia me resulta
imposible no dudar.

161

El tono de llamada suena a través de las bocinas del coche y en la pantalla


de este se lee el nombre de mi abuela Martha, al mismo tiempo que cojo la
llamada, me percato de que la luz verde del semáforo se ilumina y acelero.

221

—Abuela —saludo, mirando por el retrovisor para doblar.

10

—Tiene tiempo que no escucho tu voz, ¿cómo estás?

24

—En serio, discúlpame. Me he concentrado en otras cosas y... yo, lo siento.

59

Me siento mal por muchas cosas, y he estado pidiendo disculpas a todo el


mundo por haber cambiado de rutina, no es malo y abuela podría
entender, aunque eso no quita el hecho de que quiera lamentarme.

41

—Tranquilo, Aidan —se ríe—. Llamo para saber si vendrás a la cena o tienes
planes para esta noche con tus amigos, le llamé a Bella, pero me dijo que
no sabe nada de ti.
160

—Iré un rato después del brindis, abuela, creo que mamá querrá que esté
primero con ella, de hecho, estoy manejando a casa.

28

—¿Solo un rato? —recrimina.

16

—Tengo que ir a ver una amiga que cumple años el veinticinco —le digo,
sonriendo a medias, lo cual no dura por mucho tiempo cuando continúo—,
igual a arreglar un pequeño asunto con su padre.

725

—¿Amiga? Ay, Aidan —se queja, probablemente negando—, otro diciembre


sin una relación seria —hace una pausa—. ¿Qué le hiciste a la chica que irás
a hablar con el padre?

341

—Vamos con la mala fe, abuela, ¿tan rápido?

109

Aparco el coche frente a la casa de mi madre y apago el motor, dejando


solo lo eléctrico para continuar en la llamada con mi abuela.

49

—Bueno, voy a seguir con la cena porque tu tía Amanda está peleando con
tu primo, ayer fue a una fiesta y llegó muy tomado, y acaba de despertar.
Tu tío Pol fue a ver algo de su maquinaria... Aidan, me gustaría que
hablaramos sobre eso, necesitamos aclarar la parte que tu abuelo dijo que
te correspondía.

133

—Abuela, no...

6
—Hijo, el día que yo muera tú tienes que ver esto con tu tío, mis acciones
pasan a tu nombre y los accionistas...

174

—No confiarán en alguien que ni siquiera estuvo en ninguna junta directiva,


lo sé, abuela. También sé que por el momento tú eres la mayoritaria y se
hace lo que tú digas, pero ponte a pensar que yo solo sé cosas de
astronomía.

45

—Y fue nuestra culpa por no incluirte cuando querías, sigues siendo dueño
del veinte por ciento y, cuando yo fallezca, tú y Pol serán la cabeza...

76

—¿Y por qué mi tío Pol no se queda a cargo? Que él tome las decisiones —le
interrumpo.

20

La escucho suspirar.

—Eso es algo que decidirán los dos, pero sé consciente que el mayor
porcentaje lo tienes tú.

109

—¿Y crees que seré mejor solo por eso? Para empezar, ¿por qué decidieron
eso?

92

—Tu abuelo así lo quiso, a parte tu tío Pol se encarga de su otra empresa, la
exportación de maquinaria tampoco es un trabajo fácil, llevar ambas es
complicado, Aidan.

17

Cierro los ojos y tiro mi cabeza hacia atrás, resoplando.


7

Este tema lo tocamos a mis veinticuatro años y creí que ya no volveríamos


a él. Sé que abuelo decidió dejarme un porcentaje más alto porque quería
asegurarse de mi futuro, en cambio, con tío Pol no tenía ninguna
preocupación, pues para ese entonces, él ya contaba con ingresos de su
empresa, en el que era dueño junto a su esposa.

52

—¿Podemos hablar después de esto?

—Siempre dices eso —reprocha.

—Esta vez lo digo en serio, yo... —pauso unos segundos— quizás no esté el
otro año en el país. Tengo mis propios planes, abuela.

92

Ella guarda silencio.

No es un tema que puedo abordar con calma, y es que necesito tiempo


para pensar. Son muchas cosas que me están poniendo encima, no sé
cómo se manejan los cines o lo que se debe hacer para llevar un control,
me gusta liderar, pero una cadena de la magnitud que son los cines es...
aterrador hasta cierto punto.

134

—Prometo tomármelo con la seriedad que se debe, lo único que te pido es


que me dejes pensarlo, por favor.

—Bien. Hablamos luego, hijo.

11
—Nos vemos pronto, abuela. Te quiero.

21

—Te quiero más.

39

Dejo que ella cuelgue, y cuando lo hace, bufo de mala gana y tallo mi rostro
con las manos.

Jamás había sentido tanta presión por mi vida de adulto, sin embargo,
ahora todo me está cacheteando al mismo tiempo. El trabajo, el
compromiso, la presión, las decisiones, el dolor y el amor.

245

Mojo mis labios y cojo mis cosas para salir del coche. Mi cabeza está en
todos lados, menos aquí. Toco el timbre de la casa y no tengo que esperar
tanto para que Molly la abra, ella me sonríe de oreja a oreja y me abraza, yo
la envuelvo también.

90

—¿Si te enseño los vídeos no me ignorarás como en el chat? —demanda


cuando se aleja de mí.

84

—Yo también te he extrañado, enana —digo en un tono irónico—. Ese es el


mejor saludo que he recibido nunca, eh.

31

—Bueno, te recibiría de otra manera si no me dejaras en visto cada que te


envío un mensaje, soy consciente que estás en línea y no es accidente que
abras mi chat —reprocha y camina hacia la cocina. La sigo. —A veces me lo
tomo a la ligera, otras creo que te molesto con ello.

162
—No me molestas, Molly —le hago saber—, pero no entiendo tu sentido del
humor. Es muy... tu generación, ¿entiendes?

533

Y que lo digo de verdad.

Hay veces en que abro los enlaces que me llevan a vídeos de bromas, pero
en lugar de reír solo me quedo confundido: con el ceño fruncido y
preguntándome que demonios ha sido eso.

457

No la culpo. En mi adolescencia, Aitor molestaba a André con chistes de


nosotros y el hombre solo le miraba extrañado, como si habláramos en otro
idioma. Supongo que me pasa lo mismo con Molly, venga, nos llevamos
más de diez años.

254

—Pues actualízate, Aidan —me regaña—, ¿no te gusta estar a la moda?

136

—No, gracias. Tu generación fue quien trajo a la moda los pantalones a


mitad de la nalga.

505

—Y la tuya mató la música de Harry Styles.

932

—Bueno, por lo menos la mía no movió masas para invadir una isla de
propiedad ajena —Alzo la voz, recordando lo que hicieron hace seis meses.
Y que Molly apoyó en redes sociales.

195

—¡Pues mi generación no votó por la izquierda!

372
Me paro en seco y enarco una ceja, sorprendido.

14

Eso ha sido buen contraataque.

63

Fue un gran error que cometimos muchos de nosotros al cumplir los


dieciocho, juramos haber investigado, al menos yo lo hice, mientras tanto,
Aitor votó por quien yo votara y Borris por el más guapo.

496

Mamá se asoma desde la cocina, arrugando su frente sin entender nuestros


gritos.

25

—En mi defensa, Malcolm Watson supo manejar su historial político.

70

—¿Qué están discutiendo? —cuestiona mamá.

—Las peores decisiones de nuestras generaciones.

166

Ella niega y me acerco para abrazarla, le doy un beso en la frente y sonríe


sin despegar sus labios. Tiene su cabello en una cola alta, las pequeñas
arrugas ya se asoman en la esquina de sus ojos, tiene más pecas que se
esparcen por su nariz y mejillas, pero sigue luciendo hermosa.

340

—¿Cómo estás, amor?

21

—No me quejo, estoy frente a ti y pasaré Navidad con ustedes, ¿eso


responde tu pregunta? —murmuro y mamá niega—. Me encuentro un poco
estresado, pero estoy bien. Tampoco he muerto de hambre.
66

—¿Has estado comiendo en tu departamento u otro lado?

65

—Ambas cosas, aunque si quieres saber, no, no he ido con mi abuela. Tiene
semanas que no la he visito, hace unos minutos atrás terminé de hablar
con ella por llamada, quiere que vaya a la cena más tarde.

—Me alegra que hayas hablado con ella, igual me llamó hace media hora
para preguntar por ti.

—Bueno.

15

Molly sigue presente, escuchando la conversación que tengo con mamá. La


miro de mala gana y le saco la lengua, ella me copia.

116

—Espero que comiences a dormir bien, se te notan mucho las ojeras, amor
—dice mamá.

128

—Y también bajó de peso —agrega Molly.

80

—Claro que no —me defiendo.

—Claro que sí, ¿verdad, mamá?

—Solo un poco —susurra ella con gracia.

6
Muerdo mis labios y niego.

Las ojeras podía aceptarlas, no he dormido bien por estar pensando en


cada uno de mis problemas, si es que podía llamarlos como tal, pero no
había bajado de peso. Me estoy alimentando bien, no me salto ninguna
comida y ajá.

223

—¿Y Darel? —pregunto, echando un vistazo alrededor de la casa.

11

—¡En la cocina! —Él grita para que pueda escucharlo.

67

—Está acomodando las compras para la cena, ya sabes que siempre


hacemos lo mismo —Mamá camina hacia la cocina y me hace un gesto para
que la sigamos. Molly y yo lo hacemos.

Normalmente, un veinticuatro es tranquilo y cómodo, las preparativos


inician alrededor de las seis de la tarde, se festeja con algo pequeño entre
los seres queridos y el verdadero show inicia el veinticinco, las playas se
llenan de gente con gorros de navidad y espuma en aerosol, puedes ver a
Papá Noel en bañador o surfeando con regalos.

196

A las familias comiendo carne asada al aire libre o diferentes tipos de


mariscos, puede que tu vecino más cercano te invite un poco de su pudding
o pastel de frutas, oh sí, igual a la policía detrás del loco nudista que corre
con una botella de alcohol y un gorro de elfo por la calle.

97

—¿Jamón navideño? —Apunto todo lo que tienen en el mesón.


3

—Con verduras al vapor y marisco variado —afirma Darel—. Tú mamá hará


pudding y Molly quiere ensalada de frutas, ¿te apetece?

15

—¿Habrá ostras?

18

—Muchas —dice de mala gana Molly. Ella odia las ostras.

49

—Darel pensó en ti cuando las compró —se burla mamá.

141

—Awww, gracias por pensar en mí, Darel —le digo sonriendo.

312

Él asiente y sigue guardando las cosas.

12

Nunca tuve mala relación con Darel, tampoco me cae mal, solo hubo un
pequeño conflicto de mi parte cuando sentí que quería reemplazar a mi
padre, aunque claro, no sabía en ese instante la verdad. No es un mal
hombre, hasta el día de hoy a demostrado ser buen padre y esposo, y se lo
agradezco por amar a mamá y a mi hermana.

530

Luego de comprender mejor lo que ocurría, fui capaz de pedirle consejos


una vez que mi abuelo falleció, consejos sobre mis decisiones y que ahora
quizás necesito. Siempre a sido neutral y toma en cuenta lo que quiero y lo
que me conviene, pero que, sin duda, soy yo quien tiene la última palabra.

69

—¿Te quedarás hasta la cena? —cuestiona Molly.

2
—No, vendré alrededor de las diez, necesito ir a comprar un regalo y algo
más. —Tomo asiento en un taburete a lado de mi hermana y mamá me
mira analizándome—. ¿Qué? De acuerdo, vendré más tempra...

61

—¿Regalo? —inquiere ella.

27

—Uy, ¿para quién será?

28

—Es para una amiga, cumple años mañana y...

110

—¿Amiga? —Molly se hace la sorprendida.

85

—Sí, voy a...

—¿Becca, Darling?

61

—No, no es...

—¿Otra?

80

—¡No! Tampoco, es un amiga que...

43

—Sí es otra —me interrumpe de nuevo Molly y bufa.

107

Mamá sigue observándome.

7
—¡Por Dios, Molly!

—¿Ya tienes novia, Aidan?

81

—¡Darel, tu hija me está molestando!

438

—Molly, por favor deja a tu hermano en paz —pide él.

140

—Aidan —prouncia mi madre al final—, ¿por qué estás sonrojado?

1.3K

Entonces, mi ceño se frunce.

33

Joder, esto es agobiante. Me aflijo cuando su pregunta se repite en mi


cabeza, y el que lo haya dicho frente a mi hermana me hace desear al cielo
que me desvanezca porque comenzará con sus cuestionamientos y es un
tema que prefiero tener lejos.

38

Cubro mi rostro con ambas manos y resoplo estresado, casi puedo


escuchar los gritos de Molly a punto de celebrar porque me he sonrojado.

251

—Dime que nuestro regalo de Navidad es que por fin encontraste pareja
oficial —murmura a mi lado, sujetándome del brazo.

117

Alejo mis manos y la miro.

—No —digo en voz baja—, todavía no tienes cuñada.


290

—¿Pero la tendremos pronto?

229

No. Lamento romper tus ilusiones, quizás yo quiera presentarla con


ustedes, pero dudo que ella piense igual.

588

—Molly, basta. Sofocas a tu hermano —reprende su padre.

13

—Es que se me hace impresionante que Aitor ya se vaya a casar y Aidan ni


siquiera tiene novia o novio, llevo varios años esperando tener a alguien
para poder pintarle las uñas o maquillarle.

370

—¿No te gusta hacer eso conmigo? —le reprocho.

125

Ella pone los ojos en blanco y tira su cabeza al mesón, rindiéndose.

11

Mamá arrastra un paquete de jamón hacia mí y se pone a mi lado, fingiendo


que está acomodando algo. Apoyo mi codo sobre la superficie del mesón y
dejo caer mi barbilla en mi puño, estando consciente que va a decirme algo
referente a lo de mi "amiga".

46

—¿Puedo saber si la cumpleañera de mañana es la misma que mencionaste


hace un tiempo atrás? La chica... que... te gusta.

303

Giro hacia ella y le doy una mirada con los ojos entrecerrados. A veces no
entiendo por qué mi familia y amigos se emocionan al saber que me
interesa alguien, o es por el tiempo o es por lo que siento. O ambos.
73

—¿Por qué quieres saber?

—Porque soy tu madre y quiero saber.

35

Elevo ambas cejas y echo una pequeña risa.

—Sí, es la misma —musito.

161

Ella aprieta sus labios y asiente. Espero a que diga algo más, pero solo se
limita a coger el jamón y se aleja.

224

—Voy a mi habitación —anuncia Molly—. Vuelvo en unos minutos.

36

Le despeino un poco con mi mano y se queja a regañadientes.

13

Mi celular vibra en el bolsillo de mis vaqueros y lo saco para ver de qué se


trata. Es un mensaje. Bueno, son muchos mensajes de varias personas, y el
más reciente es de Diane.

259

Diane:
¿Qué cenarás?

451

Recuerdo que la última vez que hablamos ha sido hace unos días, ella fue la
que me dejó en visto y ninguno de los dos volvió a mandarse un hola, hasta
el día de hoy que ha lanzado esa pequeña pregunta.
43

Aidan:
Jamón navideño, ostras y creo que un poco de pudding
¿Ustedes qué tienen planeado?"

113

Diane:
Pavo al horno con verduras, mamá hará una tarta de frambuesas y Luca
quiere hacer su famosa sangría con manzanas.
Papá no participará por esta vez
Mientras tanto, Ruel está ayudándome con los regalos de intercambio

286

Aidan:
Suena interesante :)

156

Diane:
Sí.

64

Me pregunto si será buena idea...

22

Aidan:
Feliz cumpleaños adelantado, igual para tu padre
...
¿Nos podemos ver más tarde?

228

Diane:
Será imposible, papá ha decidido poner seguridad en la casa, y no podemos
salir.

313
Aidan:
¿Seguridad?

Diane:
Cosas... te aviso luego, ¿sí?

15

Aidan:
Eso espero, necesito hablar contigo

119

Diane:
¿?

70

Aidan:
Por tu cumpleaños, si no se puede, entonces podría ir a tu casa y explicarle un
poco las cosas a tu padre. O nos podemos ver mañana

254

—¿Cuándo regresas a Estados Unidos? —La voz de Darel me obliga a


desviar la mirada del celular. Está frente a mí, apoyándose con sus manos
sobre el mesón.

—Sí, sobre eso... —arrastro mis palabras— quisiera platicarles algo.

11

Mi celular vibra y le doy un vistazo a la respuesta de Diane.

Diane:
No. Yo arreglo esto con él.

419
Echo un suspiro porque continúa con su intención de que no tenga ningún
tipo de comunicación con su familia, o especificamente con su padre.

58

No pienso insistir.

85

—¿De qué se trata? —Mamá se pone a lado de su esposo y su cara muestra


una expresión de preocupación—. Aidan.

—No es nada malo —río—. Solo es una propuesta, no es nada del otro
mundo, el jefe de la empresa, Eduardo Bonachera, me ha dado la noticia de
que soy aspirante a un doctorado.

42

Los dos abren los ojos, sorprendidos.

—¿Qué dices? —Darel murmura—. ¡Aidan, felicidades!

42

—¿Y lo dices así en ese tono? ¡Es algo que has planeado desde que eras un
crío!

12

—Adolescente para ser específicos —corrige Darel.

37

—Gracias —le digo por ello y prosigo—. El doctorado es en Harvard, y sé que


suena increíble, muy genial, pero tengo que pasarlo dando clases. En
Estados Unidos. Tres años. Es un compromiso que...

261

—¿Y a qué le temes, cariño? —interrumpe mamá—. Es lo que siempre has


querido.
214

Me quedo pensando, asimilando lo que ha dicho. Tiene razón. Es lo que


siempre he querido desde mi adolescencia, desde hace años planeé mi
vida, lo que quería hacer con ella y lo que me gustaría lograr, a pasos
tortugas o de liebre, pero lograrlo.

80

Aunque, ultimamente, no solo a mis amigos he estado fallando, también a


mí mismo. A veces solo quiero creer que dramatizo y exagero las cosas, sin
embargo, cuando alguien me cuestiona sobre lo que hago, me hace ver que
no todo está en orden como hace meses atrás creía.

130

Estoy en un descontrol, uno emocional.

204

—¿Aidan? —La voz de mamá me regresa al primer plano. Parpadeo,


confundido—. ¿Ocurre algo que quieras decirnos? —Darel la mira y alza sus
cejas—¿O decirme?

20

—Los cines Village —murmuro.

198

Es lo primero que suelto, pero no es lo que tengo en la punta de la lengua.


Si bien, el asunto de las acciones del cine es uno de los temas más
importantes, igual la mezcla de sentimientos es algo que me está
afectando.

44

—No sé si estoy listo para dejar por muchos meses Australia, no de nuevo —
confieso—, tampoco sé si quiero estar a cargo de una responsabilidad tan
enorme como lo son los cines. Hay demasiadas cosas que hoy en día me
detienen, hace años me mentalicé la vida de adulto, pero creo que hasta
ahora comienza a pesar.

87

Darel suspira y asiente.

—De eso se trata la vida, Aidan. Tomar decisiones que dictarán nuestro
futuro, las que nos convienen y las que más queremos. O piensas con la
cabeza o piensas con el corazón. Hacer lo que amas o hacer lo que debes,
pero siempre lo que te haga feliz —dice él, sonriendo—. Si el cine no es para
ti...

453

—No es que no sea para mí —le interrumpo—. No sé manejarlo, ¿qué se


supone que debo hacer?

—¿Aprender? —duda Darel.

25

Molly entra a la cocina con su caja de esmaltes y mi rostro muestra una


mueca. Sé lo que hará, me va a cambiar el color que tengo en las uñas, que,
claramente, ella pintó.

162

—No, por favor —le ruego.

42

—¿De qué color te vas a vestir para la cena? —pregunta Molly, ignorando
mis súplicar.

124

—No vas a pintarlas.

22
—Lo haré.

—No.

—¿Por qué no?

—¿Por qué quieres pintarlas siempre?

—¿Por qué no pintarlas?

76

—¡Molly! —me quejo, fastidiado.

—¿Rojo, azul?

58

—¡Agh! —gruño.

13

—No deberías pintárselas si él no quiere —le dice Darel—. Quizá quiere que
su amiga, la del regalo, lo haga.

555

Le echo una mirada de pocos amigos al hombre y él se ríe.

33

—Gracias, eh —farfullo.

—¿Entonces? —insiste Molly.

15

Me quedo en silencio y suspiro.


1

Venga, Aidan. Siempre te quejas, y quejas, y quejas, pero al final tu


hermana gana y termina pintándote las uñas de cualquier color que no
combina para nada. Sé inteligente al menos una vez con esto.

107

—Verde —escojo—, pero no verde chillón.

107

—¿Verde oscuro? —Ella me enseña un color agradable.

—¿Tengo que venir en traje o...?

Mamá se encoge de hombros.

—¿Chaleco? —Darel propone.

—¿Chaleco? —dudo.

—Con tirantes —dice Molly.

131

—Qué pésimos —murmuro—. Si uso chaleco no se verán los tirantes.

—Ven desnudo —se burla ella.

288

—No —niego—, ¿saco verde?

—¡¡Con tirantes!! —vuelve a repetir mi hermana.


32

—Vale, vale, con tirantes, ¿bien?

18

—¡Dame la mano que voy a pintar tus uñas!

22

—Molly —le llamo—, te escucho perfectamente. Deja de gritar.

79

Ella muerde sus labios, intentando ocultar una sonrisa divertida, el olor del
quitaesmalte es tan fuerte que con solo quitar la tapa llega a mi nariz.

52

Mamá se pone a lado de mí y me mira, su gesto no lo interpreto por


completo, pero sé que es uno comprensible. Yo le sostengo la mirada, sin
ninguna intención de desviarla.

44

—¿Tienes tiempo para pensar las cosas? —cuestiona. Sé a lo que se refiere.

—Menos de tres semanas.

Sus cejas se juntan, preocupada.

—¿Qué quieres hacer?

Meneo la cabeza, sin tener una respuesta concreta.

—No lo sé.

4
—¿Estás seguro?

—No lo sé —repito.

—¿Al menos una de ellas es tu prioridad?

84

—No, no sé.

92

Bajo mi mirada a la superficie del mesón, sintiendome culpable. Molly sigue


pasando la bola de algodón sobre mis uñas, eliminando el esmalte antiguo.
Escucho que mamá carraspea, hará otra pregunta, solo está pensando en
cómo hacerla.

—Tus decisiones... —pausa unos segundos—. Tus decisiones, ¿están siendo


afectadas por tus sentimientos?

498

Me tomo el tiempo para volver mis ojos a los de ella, los cuales se ciernen
sobre mí, sé que no está juzgándome. Mamá jamás lo haría, entonces, ¿por
qué me siento así?

25

Guardo silencio.

—Espera... —susurra—, tus deciciones y sentimientos están confundidos


por alguien, ¿verdad?

299

Siento la manera en que mi mandíbula se tensa y parpadeo.


2

—No... —Pero parece que solo intento convencerme a mí.

14

—¿No? —Enarca una ceja.

—No lo sé, mamá.

343

⭐️

78

Molly parece estar entretenida, pues desde que terminamos de cenar, lleva
tirada boca arriba en el sillón mientras mira la pantalla de su celular. Darel
y mamá están platicando sobre algo más y yo miro el árbol, que casi no
tiene esferas, en una esquina.

101

Admitiré que es la cena más aburrida.

146

Después de que mi hermana me pintara las uñas, he corrido a hacer todo lo


demás. En el transcurso, me habló María para conversar sobre cómo me
pasaría Noche Buena, en el grupo de amigos todos se felicitaron y... lo
normal, supongo.

25

He comprado una tarta de frambuesas, la favorita de mamá, y he regresado


hace dos horas. Molly me revisó, asegurándose que trajera los tirantes
como he prometido en la tarde, al final, opté por algo sencillo. Pantalón y
camisa negra junto al saco verde.
78

Hoy no tengo ganas de envolverme como un regalo, sí, literal. Hoy no, pero
mañana... ñeh, tampoco. Bueno, aunque ya es mañana, ¿entienden? ¿No?
Ok.

406

Lo que significa que ya hemos brindado, comimos mucho jamón navideño


y también ostras.

Ahora, espero que den las dos para ir con mi abuela, pero antes de ello,
discutía con Darel sobre política, no es mi fuerte, pero me gusta, hasta que
mamá se ha metido recordando algo y me ha dejado en el olvido, a lado del
árbol.

50

Qué trágico.

23

—¿Mañana iremos a la playa? Quiero ver a Papá Noel en calzón —comenta


Molly.

344

—No mirarás a gente en calzón —le dice Darel.

123

Yo volteo a verlos para ser testigo de la pequeña discusión que habrá.

—¿Por qué no? Aidan me llevó una vez.

375

Ok, cambio de idea.

130
Mis ojos se abren y le lanzo una mirada rápida al hombre. Su frente se
encuentra arrugada y su boca se abre en una perfecta O, sorprendido por lo
que su hija ha dicho.

49

—¡Fue un accidente! —Me pongo de pie—. ¡Íbamos a comer, y Aitor llamó


para ir a la playa! ¡A comer, claro!

147

—Había chicas con pistolas de espuma en sus senos, eran un tipo de


sostén, ¿no?

386

—¡Aidan! —reprende mamá.

—¡Algún día lo vería, ¿bien?!

128

—¡No con menos de quince años, tarado!

149

—Solo aceleré el evento —digo para sacar la culpa.

140

—La tarta que has traido te la voy a tirar encima —me ameneza y, de
pronto, niega varias veces—. Ay no, ay no, ¡la comida no se tira!

197

—Exacto, es pecado —le informo.

283

—¡Aidan Daniel!

285
—¡Comamos tarta! —cambio el tema y me acerco, abrazándole, pero ella
me intenta barrer con sus manos. Yo ejerzo un poco de fuerza y termino
enrollandola con mis brazos—. No está bien visto que me alejes en el
nacimiento del hijo del Señor.

429

Mamá se limita a poner los ojos en blaco y deja de luchar. Molly se levanta
del sillón y se sienta a lado de su padre, yo le doy una mirada recelosa por
lo que ha dicho.

11

Era nuestro secreto.

91

—¿Quién partirá la tarta? —pregunta Darel.

—Lo haré yo —responde mamá. Ella se deshace de mi abrazo y se acerca a


la mesa—. ¿No irás con tu abuela, Aidan?

—Sí, claro que sí.

—¿Y ya le mandaste...?

El sonido de mi celular la interrumpe y lo cojo del bolsillo de mi saco. Mamá


guarda silencio y comienza a cortar la tarta.

La notifiación de un mensaje nuevo aparece y, por primera vez después de


tantas veces, pienso que se trata de Darling, Borris o alguno de ellos,
porque de ser Diane está muy lejos, es decir, no me respondió desde la
tarde, ¿qué podía esperar?
37

Pero qué puta coincidencia.

64

Porque sí es ella.

102

Diane:
¿Puedes venir?

502

¿Ah?

28

¿Qué cree? ¿Que voy a ir cuando y como ella quiera?

1.3K

—Aidan —La voz de mi madre llama mi atención—, ¿cuánto vas a querer de


tarta?

—A-ah, no, no —dudo, al inicio—. ¿Saben? Disfruten la tarta, la traje para


ustedes. Estoy satisfecho con lo que comí, tengo... tengo que irme. Nos
vemos después.

710

Pues la respuesta a la pregunta que me hice anteriormente es: SÍ.

395

—¿Qué? ¿No querías tarta?

—Lo has dicho, mamá. Quería. Cito lo que dijo exactamente: ¡comamos
tarta! —ataca Molly—. Pero parece que alguien más lo ha llamado, ¿a que
si, Daniel?
149

Entrecierro mis ojos y la apunto.

—No vuelvo a llevarte a la playa en Navidad, jamás.

81

—¡Así que sí lo hiciste sabiendo! —me culpa mamá.

175

Camino al perchero por mi saco y elevo mis brazos, rindiéndome.

—¡Por Dios, mamá! ¡Algún día vería a Papá Noel en calzones!

220

—¡Aidan Daniel!

41

—¡Los amo mucho! —me despido— ¡Disfruten de la tarta! ¡Feliz Navidad!

84

Y salgo de la casa, logro escuchar que mamá me grita una cosa más, y luego
otra a mi hermana. Saco las llaves del coche y voy hacia mi destino, el cual
parece que odio, aunque es casi todo lo contrario. Porque sí hay odio, pero
para mi lado estúpido que se aferra a esto.

61

Me atrevo a contestarle cuando estoy en un alto, mi mensaje parece tan


cortante con un "voy en un momento", sin embargo, mis acciones dicen
cosas muy diferentes. Y es que a este punto no sé si Diane se ha convertido
en mi pérdida, debilidad o rival, pero todas las opciones paracen ganar.

226

Si bien, algunas veces soy renconoroso, con ella parezco ser todo lo
contrario, no importa que terminemos mal un día y al siguiente quiera
verme, o si me trata de lejos y luego de cerca, ahí volveré porque soy un
idiota. Un idiota con maestría. Literal. Tengo maestría.

398

El de seguridad me deja entrar, y creo que la razón es porque ya conoce mi


cara. Já, no lo culpo.

130

Aparco a un lado de la casa de los Beckinsale porque una camioneta negra


se encuentra en frente, y dudo en si deba bajar, tocar la puerta o esperar
aquí como un incógnito. Le mando un mensaje indiscreto a Diane y, al final,
desciendo. Puedo mirar a través de los barrotes del portón a la gente de
seguridad.

136

Uhm, no mentía cuando lo dijo.

¿Por qué su padre ha querido contratar gente de seguridad? ¿Eso es bueno


o malo? ¿Ha sido por mí?

114

«No, no eres tan importante...»

181

Sí, sí, cállate. Ya tenías tiempo en no aparecer.

91

Doy media vuelta y tomo una bocanada de aire. Puedo tocar el timbre,
hacer presencia y felicitar de paso al señor Harry. Es también su
cumpleaños. No le traje un regalo, pero puedo decirle que le traeré uno
más tarde. Si él quiere.

92
—Dos metros lejos de mí —La voz de Diane me hace girar de golpe y la veo
abrir el portón—, y sin ser mi sombra, ¿quieren?

245

No sé si me he quedado estático por ver su imagen o por los dos hombres


que vienen detrás de ella, pero la duda se resuelve cuando la miro de pies a
cabeza.

22

Qué casualidad, de verdad que sí.

137

El vestido verde le queda muy bien. Ni siquiera sé cómo describirlo, es


hermoso. Bueno, no el vestido, ella. Es que, venga, es demasiado hermosa
y... ¡joder! ¡Todo le luce de puta madre!

830

Aclaro mi garganta por puro disimulo y atisbo que su madre está a la mitad
del jardín, cersiorándose de la situación.

300

—¿Será muy indiscreto de mi parte si pregunto por ellos? —me dirijo a ella,
señalando con mi cabeza a los tipos—. ¿Hiciste algo malo?

—No, no esta vez —suspira y camina hacia mi coche.

—Bicho, ¿tengo que abrir la puerta a los tres? —bromeo.

314

Diane se detiene y gira para verme.

—Ellos van en la camioneta —explica—. Van a seguirnos, así que serán


nuestros compañeros a la lejanía.
17

—Mmm, ya...

10

Se acerca un poco hacia mí y su perfume es tan dulce. Observo el delineado


perfecto de sus ojos, el maquillaje verde en brillo sobre sus párpados, y ese
rojo cereza que cubre sus labios en forma de corazón me bloquean.

196

Es en serio cuando digo que Diane Beckinsale es hermosa, he visto muchos


tipos de belleza, esas que pueden encenderte en un segundo, otras que te
quitan un suspiro, pero la de ella es más que eso.

309

Su belleza es como hallar una nueva estrella, pero con algo más, ese algo
que la hace especial para un astrónomo.

619

—¿Podemos entrar a tu coche? —propone—. El aire es un poco frío.

14

Me quedo en silencio y con la respiración pesada.

16

Mier. Da.

110

—Sí —Parpadeo.

Ella asiente y vuelve a darme la espalda, me acerco a su puerta y la abro


para que pueda entrar. Antes de hacerlo, solo me da una mirada junto a
una sonrisa y palmea mi mejilla, agradeciéndome.

117
Sacudo mi cabeza, recuperándome. Rodeo el coche y subo al piloto para
salir de la residencia.

—¿Cómo estuvo tu cena? ¿Invitaron a los guardias? —vacilo.

137

—Es una tortura —se lamenta—. Hay problemas internos en mi familia. Mi


tía Ellen, la hermana de papá, vendrá mañana, él ha decidido que nadie
sale de casa sin estos tipos.

63

—¿Ocurre algo muy malo?

24

Diane niega, forzando una sonrisa a medias.

—No es nada serio. —Su mirada se dirige al frente—. Pero papá no necesita
que lo sea para estar por encima de ello, le gusta prevenir, y mamá estuvo
de acuerdo.

116

No puedo ver sus gestos, pero su voz no tiene el mismo timbre que
siempre, y no puedo descifrar si es por la situación de su familia o por lo
que ocurrió hace días con su padre. O ambas.

22

—¿A dónde iremos? —habla de nuevo— Por favor, lo único que pido es que
esos hombres no estén mirando, ni dentro de nuestra área.

12

Me causa gracia que suplique por ello, parece ratón acorralado.

—Tsss...
73

—¿Cómo que tsss? ¡Aidan!

57

Una risa se escapa de mi parte.

—Mi plan era llevarte a las afueras de la ciudad, quizás explicar tu


constelación y decirte qué tipo de estrella eres para que finalmente te diera
tu regalo, uno de verdad —digo en doble sentido. Ella golpea mi hombro—
. Te compré algo.

34

La escucho chillar y mi sonrisa se agranda.

71

—¿Qué es? —dice entusiasmada—. ¿Tu cuenta bancaria?

698

—¿Qué obsesión tienes con mi cuenta bancaria?

460

Ella se echa a reír, tirando su cabeza hacia atrás. Niego divertido.

—A parte, no podría comprarte mi cuenta bancaria —recuerdo.

—Inténtalo —anima riéndose—. ¿Y es de seis, siete, ocho números o más?

102

—No te lo diré —caturreo.

—Es mi cumpleaños —dice de la misma manera.

59
Miro por el retrovisor a la camioneta de seguridad, las calles están casi
solitarias, no viene ningún policia, por lo que paro el coche de golpe. Diane
se queja en voz baja.

Aflojo el cinturón de seguridad y saco mi cartera para buscar esa pequeña


tarjeta dorada. Podría dudar desde un inicio, o tal vez reeplantearme la
idea, pero soy Aidan Howland y quién soy yo para hacerme caso.

470

—1501 —menciono, tendiéndosela.

909

Los ojos verdes de Diane se abren y luego su ceño se frunce.

15

—¿Qué?

—La contraseña de mi cuenta bancaria.

787

—Es broma, ¿no?

48

Muerdo mis labios y me dedico a mirarla con los ojos entrecerrados por
unos segundos para después hablar:

—Puedes comprar lo que quieras por el día de tu cumpleaños, voy por ella
a las diez de la noche, ¿te parece bien?

642

—Estás loco —sentencia.

50
—Evita bajarle la cantidad de dígitos —le pido. Diane sigue sin cogerla—.
¿No lo harás?

150

Ella se acerca a mí, con su delgada mano envuelve la tarjeta y mis dedos
que la sujetan. Su tacto me debilita y, mierda, de verdad que esta
sensación es algo que me encanta sentir porque es una experiencia
completamente nueva, pero sé que significa: estás jodido, Aidan Daniel
Howland Adams.

480

—Mejor compra un vino tinto, me dices que estrella soy y nos libramos de
los guardias —murmura. Su voz es cálida y su boca me tienta, pero tengo
autocontrol. Creo. —Me gustaría ver si tu saco y mi vestido combinan en la
cama.

824

La comisura de mis labios se eleva, pero no lo suficiente para formar una


sonrisa satisfatoria. Sus palabras pesan un poco porque en este instante
siento todo tan diferente, mi propósito de esta salida no es un encuentro
sexual, pero al parecer, para ella sí.

856

Trato de mantener la postura y no cambiar mi gesto, ni mucho menos mis


acciones. Deshago el agarre de su mano sobre la mía y la pongo sobre su
pierna, siguiendo este pequeño juego que a ella parece gustarle.

57

—¿Por qué todo lo vuelves tan sexual? —digo en voz baja, deslizando mis
yemas por su piel.

227

Ella se encoge de hombros.

3
—¿No se trata de eso? —vacila.

661

Sí, se trata de eso. Ambos quedamos que así sería, no puedo desviar el
propósito de nuestras salidas, al menos uno de los dos tiene que tenerlo en
claro, y qué felicidad que sea ella porque para mí eso se ha ido al carajo.

203

Paso saliva para hablar, aunque sin muchas ganas.

10

—Ay, mi idea era llevarte al campo lleno de rosas y cantarte una canción
bajo la lluvia —le sigo—, tal vez luego ver el amanecer y terminar en la playa
animando a Papá Noel en calzón.

218

—Qué romántico —ríe—, ¿y luego me presentarás a tus padres?

344

Intento ocultar un gesto burlón.

—Tsss, ya te presenté a mi padre.

847

Diane parpadea y asiente, alejándose para acomodarse en el asiento. Eso


no estaba entre sus planes de escucharlo, apuesto que no lo recordaba. El
hecho de que se lo haya mencionado fue algo que le tomó sin previo aviso.

180

Vuelvo a acelerar, cayendo en cuenta que nos hemos detenido y no


contemplé la posibilidad de que nos llamaran la atención sus guardias o la
policía.

4
Al parecer, ella no dirá nada, ni siquiera se molestará en retomar la platica,
así que lo hago yo.

15

—Te llevaría a mi departamento, pero es un desastre —me quejo—. No he


mandado a hacer limpieza, y creo que así permanecerá por varios días.

—Genial, me quedo afuera con los de seguridad y tú entras a limpiarlo —


propone.

80

—No —digo de inmediato.

—¿Por qué?

—Porque tu vestido es muy hermoso solo para lucirlo dentro de mi


departamento.

168

—¿Te gusta?

Asiento.

—Sí, se te ve bien.

20

Por el rabillo del ojo me fijo que sonríe ampliamente.

—Propósito cumplido —menciona alegre.

226
—¿Qué dices?

Diane suspira y alisa con sus manos el vestido.

—Me lo puse pensando en ti.

634

Mi boca se abre para decir algo, pero la cierro de golpe.

26

Si algo he aprendido de Diane Beckinsale, es que es una persona que sabe


decir las cosas que quieres escuchar. No lo diré de manera directa, pero
sabe persuadirte, lo peor es que yo lo sé y aun así le sigo creyendo porque
me gusta tomar el papel de ingenuo solo para y por ella.

244

—Ya. ¿Papi te lo ha comprado?

41

—Ugh, es de verdad, Theo.

187

Tenía tiempo que no me decía así.

24

—No sé...

—Para empezar, ¿por qué usas un saco verde? ¿O por qué tus uñas son
verdes? ¿Acaso se ha convertido en tu color favorito?

86

Su última pregunta me hace carcajear.

1
—Eres muy modesta, Bicho.

66

—Al menos admito que me puse este vestido pensando en ti —comenta. Yo


tomo el camino a mi departamento que no se encuentra tan lejos y si ella
sigue así terminará de otra forma esta conversación—. Soy más de usar rojo
o negro para las fechas navideñas, ¿sabes?

79

—¿Y qué me dice que no fue en honor al color de los ojos de tu padre y los
tuyos? Disculpa, pero es el primer diciembre que indirectamente pasamos
juntos.

103

Diane suspira.

—Estás hartándome, comienzo a pensar que hubiese sido mejor idea coger
tu tarjeta y comprarme un departamento en Londres, también un coche y,
no sé, tal vez conseguir un mejor empleo.

104

—Sigues estando a tiempo —canturreo—. Espera, ¿por qué quieres un


departamento?

23

—El sueño de todos, ¿no?

165

—Por supuesto —murmuro con sarcasmo—. También tener un sugar, ¿no?

435

—¿Serás el mío? —se mofa.

295
—Cuando dejes de mentir que te vistes pensando en mí puede que sí lo sea
—farfullo—. Tengo una sola pregunta, ¿tienes que avisarle a los de
seguridad que entrarás al edificio? Porque voy a meter el coche al
estacionamiento.

78

Diane mira por detrás para comprobar que ellos vienen, le echa un vistazo
a su celular y procede a quitarse el cinturón de seguridad para sacar la
mitad de su cuerpo por la ventana.

72

—¡¿Qué haces?! —me quejo, elevando la voz—. ¡Te puedes lastimar y ya no


quiero seguir teniendo más problemas con tu papá!

183

—¡Shhh, Aidan! —masculla— ¡Estaré adentro y estaré bien! ¿¡Ok!? ¡Bien,


hasta luego!

174

Ella se tira al asiento, riendose y yo niego. De haber sabido que Diane era
todo un maldito huracán me lo habría pensado dos veces antes de aceptar
esto.

38

«Igual lo habrías hecho, imbécil», grita mi consciencia.

133

Sí, pero tenía una imagen muy diferente, a lo que conocí hace años, a lo
que vi en el planetario y lo que es ahora. Pero qué va, esta versión me gusta
mucho. Me he vuelto fan del dolor y el placer que me provoca, es una
combinación tan extraña que he dejado de intentar encontrarle una
explicación.

175
Entro al estacionamiento y ocupo mi lugar, Diane baja sin esperarme y
puedo escuchar su risilla de fondo. No necesita esperarme porque
comienza a caminar, sabiendo perfectamente el camino hacia el elevador,
se detiene frente a este y pongo la tarjeta para que se activen los números,
tecleo el piso y me dedico a observar la forma en que ondea su cabello.

Me gusta mucho su cabello.

32

—Si compruebo que elegí mi...

31

—Te doy lo que quieras —la interrumpo—, incluso creo que te debo un viaje
a Tokio.

230

Ella cubre su rostro, recordándolo. Las puertas del elevador se abren.

—¡Me lo debes!

—¡Shhh! Algunos vecinos no hacen cena, eh. Guarda silencio.

—Es verdad, luego se quejan —susurra, divertida. Nos dirigimos a mi


departamento y espera a que yo abra la puerta, ella entra y enciende las
luces—. Retomando la conversación, vas a tener que pagarme ese viaje y
otra cosa más.

26

—¿Por qué estás tan segura?

—¡Porque así lo hice! —chilla, fastidiada.


85

Con sus pies aleja algunas cosas del suelo y se gira, dándome la cara. Sus
manos se aferran a mí saco para acercarme un poco, vuelvo a hacer otra
víctima de su rostro y su perfume, sin embargo, el hechizo se rompe
cuando me empuja de espaldas al sillón.

76

Acomoda de nuevo su cabello y me sonríe a medias.

—Me dirás tu color favorito y la razón, ¿vale? —propone.

140

Me quedo en silencio por un momento, ¿qué demonios está tramando? ¿Me


molesta? Para nada. ¿Lo disfruto? Por supuesto que sí. ¿Quiero que
continúe? La respuesta anterior por dos.

175

—Vale —acepto.

Ciño cada uno de sus movimientos. Sus manos van a un costado de su


cuerpo y baja el cierre lateral del vestido. Espero que calentarme no sea su
forma de ganar porque eso es trampa.

26

Pero, joder, que ella tiene demasiado poder en mí. Si me dice que de
verdad le compre un puto departamento, yo lo haría sin pensarlo tantas
veces.

579

Qué mal estoy.

197
Su mirada sigue sobre la mía, ambos en silencio y sintiendo la tensión que
hay de por medio.

Yo solo quería entregarle su regalo y desearle más años de vida, pero que si
esto es un extra para los dos supongo que no debo quejarme... tampoco es
como si quisiera.

181

Sujeta los tirantes del vestido y los desliza por sus hombros, llegando al
borde, espera unos segundos y luego los deja caer por sus brazos, llevando
la prenda al suelo.

31

Mis labios se separan, pero no digo nada. Mi respiración se hace lenta y los
latidos de mi corazón se vuelven todo lo contrario. Hay una especie de
pesadez en mi cuerpo que se desarrolla despacio y otra cosa que comienza
a brotar.

46

Hace años que soy una persona con un libido muy sensible, pero lo que
esta bendita mujer me provoca va más alla de lo normal, y con solo verla mi
mente crea imágenes como un caleidoscopio.

51

—Bonita lenceria —musito. El hilo de voz detala mi estado.

168

Ella se mira a sí misma y luego a mí. Sabe perfectamente lo que provoca y


eso le hace feliz.

El conjunto negro resalta en su piel, el cruce de los hilos alrededor de su


cintura la contornean bien. O los que se sujetan a sus piernas. Y ni hablar de
las copas que decoran con encaje por encima de sus senos.
104

Maldita sea, amo la lencería.

65

Bueno, amo como se le ve.

49

—E-en resumen...

36

—Elegí ambos pensando en ti —presumen—. Creo que gané.

140

Me recuesto más en el sillón, como si eso fuera capaz de ocultar lo que


siento y llevo una mano a mi boca para intentar pensar con claridad. Lo
que resulta ser un fracaso.

Diane se pone entre mis pierna y... Demonios, soy muy débil.

55

Me incorporo un poco y la miro. La luz parece estar de su lado porque, si


esto fuera una puta película, ella estaría siendo iluminada como el jodido
ángel que es.

92

—Es el verde, aunque ahora ya no sé si es el negro, pero tú eres la razon de


ambos colores —le doy como respuesta a lo que me pidió desde un inicio.

429

Una sonrisa egocéntrica se dibuja en su rostro y la sujeto de la cadera,


obligándola a sentarse a horcajadas encima de mí. Hago a un lado su
cabello para besar su cuello y pone sus manos sobre mi pecho, puedo
sentir que su piel se eriza.

21
El hecho de que se haya puesto lencería, me hace pensar que ella ya tenía
su autoregalo... y no me molesta dárselo.

155

La recuesto sobre el sillón y beso por encima de la tela que cubre algunas
partes, esos discretos suspiros me provocan por completo. Delineo con la
punta de mis dedos la piel de sus muslos hasta llegar a su zona, sus
párpados se cierran y beso sus labios dando pequeñas mordidas.

69

Me alejo de su boca para acercarme a su oído y todo lo demás pasa a otro


plano.

61

—Feliz cumpleaños, cariño —le murmuro.


❥ Quien te ama no te hace daño
Antes del 24 de diciembre

643

Diane

177

Creo que toda mi vida he callado muchas cosas, por miedo, por
inseguridad, por no querer dar una mala imagen a las personas. Ser
suficiente y poder llenar las expectativas de muchos, siempre me ha
importado lo que la gente piense de mí. Y a veces complacer a otros
significa perderse a uno mismo.

657

Soy consciente de que mis padres me enseñaron ser lo que soy, mostrarme
transparente, sin embargo, cuando lo eres con alguien... cuando lo fui con
alguien, solo me enseñó que no debía serlo nunca más.

250

Todo es silencio.

88

Lo único que suena en el comedor es el choque de la cuchara contra el


plato. El estómago se me revuelve y contrae, como si tuviera un nudo en los
intestinos, cada que pruebo un bocado el mal sabor de boca me impide
disfrutarlo, y parece como si tuviera una red de puas en mi garganta.

151

Me siento terrible. No fisicamente, pero si por dentro. Tengo un poco rota el


alma.
273

Alejo unos mechones de mi cara pasándolos por detrás de mi oreja y


tropiezo mi vista con la de Ruel, quien ha estado mirándome todo este
rato. Él bebe un poco de zumo, distrayéndose. Suelto la cuchara y decido
abandonar la comida.

77

—Estaré en mi habitación —aviso, poniéndome de pie.

27

Mamá voltea a verme y asiente, puliendo una pequeña sonrisa en su rostro.


Quiero alejarme ya del comedor, aunque no lo hago porque quiero que
papá me diga algo, así que continúo con la esperanza de que, por lo
mínimo, me mire.

186

Pero él no lo hace, el único movimiento que realiza es el de coger su copa


para beber de su vino.

246

Aprieto mis labios y me doy media vuelta.

14

Sus acciones me duelen, y sé que no solo a mí, a mamá también. Ruel no


me dirige la palabra y Luca ha intentando hablar conmigo, le dije unas
cosas a medias y ahora él cree que Aidan es el malo en esta historia.

551

Cuando llego a mi habitación, busco mi celular y me tiro sobre la cama,


tengo algunos mensajes de Liam, me ha estado informando la situación de
su hermana. Sus padres se han comunicado con papá, al parecer
levantarán una demanda contra Rory.

179
Por si fuera poco lo que está sucediendo en casa, mi mejor amiga está a
miles de kilometros lejos de mí pasando por una situación que me deprime.
Nadie puede salir de la ciudad y/o país, y eso fue una decisión díficil, lo que
más quiero en estos momentos es ir con Alessa, estar con ella, saber a
profundidad lo que ocurrió y mandar al demonio a Rory de manera
personal.

52

El nombre de Liam aparece en la pantalla y no dudo ni por un segundo en


contestar. La mano me tiembla a penas deslizo mi dedo y llevo la bocina
del celular a mi oreja.

17

—Liam —le saludo, algo apresurada.

14

—Hola, Didi —murmura—. Te hablo porque Alessia ya está en casa, y no sé


si estás desocupada, pero creí que quizás querrías hablar con ella, ha
preguntado por ti hace unos minutos.

25

—Sí, claro que sí —digo al instante—. ¿Se encuentra bien? ¿Ella... ella está
bien?

20

—Lo está. Te llamo en unos minutos.

—Gracias, Liam.

—No es nada —me dice y cuelga.

3
Observo el techo, blanco, vacío, con un ventilador girando sobre mí. Las
dos pequeñas cadenas que tiene colgando se mecen por el delicado aire
que las aspas crean.

11

Abrazo el móvil contra mi pecho, el cual se siente vacío, pero al mismo


tiempo como si quisiera explotar. Y no sé si eso puede llegar a ser posible.

15

Es por muchas cosas que me siento terrible, por las que me pregunto cuál
terminará conmigo o si en lugar de huir debería enfrentar cada una de
ellas.

Me levanto de la cama y camino hacia la ventana, echando una mirada por


fuera, lo único que observo es el jardín con la cantidad de flores que abuela
alguna vez plantó y mamá sigue manteniendo con vida. Por un momento,
eso me recuerda las veces que arrancábamos algunas para dársela a
abuela y ella nos reprendía. Luca y yo aprendimos a no hacerlo, excepto
Ruel.

243

A través del cristal, lo observo recorrer todo el arriate hasta detenerse en


las gerberas, las flores favoritas de mamá. Él se inclina y coge una de color
rosa chillón. Una sonrisa a medias se forma en mi rostro. Definitivamente,
él siempre iría en contra.

120

El móvil vibra en mi mano y cojo la llamada. No tengo necesidad de mirar la


pantalla cuando sé que se trata de Alessandra.

—¿Estás bien?

8
La pregunta se repite en mi cabeza y soy consciente de que no ha sido el
mejor saludo, sin embargo, es lo único que me importa. Saber que mi
mejor amiga está bien, que Rory no está cerca, que ahora está segura, que
me importa y que quiero estar a lado de ella justo en este momento.

13

—Alessa, dime que estás bien, necesito... —me aferro al móvil, incapaz de
poder hacer algo más— Necesito escuchar que todo está bien, por favor.

36

—Lo estoy, Didi —murmura, pero no se escucha bien.

42

—¿Por qué... por qué Rory...? —Y me silencio al decir su nombre. No sé


cómo actuar en una situación como esta, no quiero recordárselo, no quiero
que se sienta mal. No quiero que piense que la estoy señalando y temo
decir algo que ella pueda sentir como un ataque, porque lo que menos
quiero es hacer preguntas vagas de por qué hizo eso Rory, como si ella
hubiese sido la causante.

77

No es lo mismo hablar por celular que tenerla de frente, porque en realidad


solo quiero abrazarla, no llenarla de preguntas ni hacerla sentir que me
opongo a su condición. Solo abrazarla y estar en silencio, acompañarla, sin
alterar la manera en que ella tenga de explotar su dolor.

24

Y resulta triste que a través de kilómetros me debilite, me haga sentir que


no debería estar hablándole por celular, que debería estar buscando una
forma de ir a Londres.

Apoyo mi espalda contra la pared y mi vista se nubla y arde, sintiéndome


inservible de nuevo.
45

—Estoy para ti, no de la forma que yo quisiera, pero aquí permanezco. Te


quiero mucho, Alessandra, y no es justo que un idiota te quite tu sonrisa.

98

La escucho suspirar.

—¿Sabes por qué terminé con él? —preguntó. Quise responder, pero ella
me lo impidió, continuando sin dudar—. Él era... muy agresivo. Me
lastimaba. Él... solo se preocupaba por sus necesidades, se supone que el
sexo debe satisfacer a ambas partes, pero no era así. Quería controlar cada
uno de mis movimientos y me forzaba a hacer cosas que no me gustaban,
el deseo sexual ya no era deseo, y me sentía usada, sin valor y que solo
tenía que callar para que eso terminara rápido. No tenía la valentía para
dejarlo porque nuestras familias se llevaban tan bien, mis padres lo
querían, Rory estaba bien un día y luego... luego ya no.

362

Alessa se rompe. Puedo escuchar que intenta ahogar un sollozo, ella quiere
llorar en silencio. Aprieto mis dientes con impotencia y dolor, no tuvo por
qué aguantar todo eso.

31

Su manera de que querer vivir la vida después de Rory fue diferente a lo


que hacía cuando estuvo con él. Tan alegre, espontánea, llena de energía,
lanzar bromas sobre los chicos apuestos y odiar tanto la idea de volver a
tener un noviazgo, todo se reducía a lo que él la hizo sufrir.

40

Alrededor de casi un año en esa situación, sintiéndose obligada a


permanecer por los demás, por presión y...

8
—Hasta hace más de un año que rompimos, cuando él quiso pasar por
encima de mi dolor, de lo que me dañaba, la razón por la que me alejé
durante unas semanas de todos fue porque me sentía derrotada, porque
las marcas dolían y la vergüenza de sentirme como un objeto que satisfacía
sus peores... —Alessa no termina de hablar porque se permite sollozar,
soltar sus sentimientos y eso me rompe un poco más, pero sé que ella lo
está peor. Me deslizo por la pared y llego al suelo, escucharla me hace llorar
y es jodido, demasiado, porque no puedo abrazar a mi mejor amiga.

135

—Saber esto me lastima, no debiste pasar por eso, ni tampoco el duelo tú


sola. Aquí estaba y aquí estoy para ti, siempre para ti, Alessa —murmuro.
Hay tanto que quiero decir, pero soy consciente que lo menos que quiere
ahora es que yo esté tomando un papel no tan convencional.

54

Quiero saber por qué no me dijo nunca de esa situación, pero los recuerdos
me golpean, porque no es la única que ha mantenido cosas en silencio. Yo
lo he hecho y lo sigo haciendo, llegando a condenarme contra mi propio
padre y quienes me rodean.

32

Las personas que lastiman a otras también dejan daños colaterales.

276

—Buscaré la forma de ir, lo prometo. No te dejaré sola, no esta vez. —Mi voz
suena baja y con temor a no cumplir mi palabra.

68

—La última vez que lo dejé me sentía derrotada y pude salir adelante, pero
ahora he caído, y parece que es más profundo, Diane —dice entre jadeos—.
Ni siquiera sé porqué razón le abrí la puerta, siempre que lo dejaba entrar
era para que me hiriera, ¿qué hice?
120

—No hiciste nada, no vayas a sentirte culpable porque no lo eres. Saldrás


de esto, lo superarás y si tienes miedo solo toma mi mano. Te acompañaré,
no te sientas sola —Aprieto el móvil a mi oreja como si fuera su mano—.
Imagina justo ahora que te estoy abrazando, tan fuerte como esas veces en
las que nos decimos cuánto nos amamos.

119

Entre su llanto, la escucho soltar una risa, es tan diminuta, pero lo


suficiente para que me apriete el corazón con dolor y dulzura a la vez.

—Diane —menciona.

Aprieto mis labios con la intención de no soltar el sollozo que se encuentra


atrapado en mi garganta. Cierro mis ojos, odiando tanto las veces que le
agradecía a Rory por cuidar de ella, pero el imbécil de quien tenía que
cuidarla era de él mismo.

33

Y no tengo idea si lo que siento ahora está bien, aunque no me importa.


Solo deseo que él pague por todo lo que ha sufrido Alessa por todo este
tiempo en silencio.

10

—Dime, Alessa —le contesto.

—¿Hablamos más tarde? Mis padres tendrán una charla con tu papá...

92

—Sí —Asiento sin tener en cuenta que ella no me ve—. Avísame cualquier
cosa, ¿vale? Estaré pendiente del celular, estoy para lo quieras, me
esforzaré para estar contigo. Te amo mucho.
37

—Yo lo hago más.

—Bien...

No quiero colgar, ni ser quien tenga la última palabra en la llamada, pero


tampoco que sea ella. Sin embargo, Alessa acciona primerio y da por
terminada nuestra conversación.

Me quedo en la misma posición y alejo el móvil para llamar a alguien más.


El contacto de Liam aparece en recientes y presiono la pantalla táctil. Mis
mejillas se encuentran mojadas y mi cuerpo parece que se desvanece ante
el mundo de sentimientos con el que comienzo a lidiar.

—Didi —contesta él.

—Abrázala por mí, abrázala muy fuerte, Liam. Por favor.

145

—Lo haré, ¿estás bien?

Niego.

—No, necesito estar con ella y... las cosas van mal. Van muy mal.

35

—Lo sé, Didi, pero ahora tienes que pensar en cómo se encuentra tu
familia.
78

Parpadeo, tratando de restar las lágrimas que me obstruyen la visión y


trago saliva, comprendiendo lo que me acaba de decir.

—¿Tú...

—Tu madre le contó a la mía. Espero que estén bien, te lo estoy diciendo
porque te conozco y sé que harías cualquier cosa por venir a ver a Alessa, lo
sabemos, y yo lo aprecio como no te haces una idea, pero igual me
preocupan... me preocupas y no quiero que hagas algo que pueda
afectarte. Nosotros nos vamos a encargar de ese maldito, no tengas dudas
de que así será.

134

—Liam —arrastro su nombre de manera suplicante.

—Diane —sentencia—, quédate en casa. Pronto estarás con Alessa, pero por
esta vez deberías pensar igual en tu familia, creo que nadie esta pasando
por un buen momento. ¿Puedes hacerlo?

58

Resoplo, rendida.

—Pero abrázala fuerte por mí.

19

—Lo haré, mientras tanto, tú intenta no ir en contra de lo que dicen tus


padres.

13

—Bien, está bien.


3

—Te quiero, Diane Beckinsale.

202

Lo que dice me toma desprevenida y, de pronto, siento como mis mejillas


se acaloran, sonrojándome por completo. El efecto, el mismo que tuve
antes de venir a Australia se hace presente.

394

No. No. No.

69

Me quedo muda por varios segundos, aunque me animo a responderle.

—También te quiero, Liam Campbell.

306

Eso me lleva a la vez que me dijo en el planetario que le gustaba, sin


embargo, igual lo que Alessa me contó que había visto en su portátil. A
pesar de ello, no puedo evitar que siga sintiendo caliente las mejillas,
inclusive toda la cara.

53

El corazón se mantiene dando un vuelco.

89

La llamada ha terminado y bajo el móvil, apreciando el nombre de su


contacto, el cual es acompañado de un corazón blanco. Sé que debo
escuchar lo que me ha dicho de no intentar viajar hasta Inglaterra, pero el
estado de mi mejor amiga sigue presente.

36
Seco las lagrimas que mantienen húmedo debajo de mis parpados con las
yemas de mis dedos y tiro mi cabeza hacia atrás, echando un suspiro que
me ahoga casi.

Vuelvo a mirar la pantalla del móvil y casi a lo último sale el contacto de


Aidan, recordando que mi último mensaje ha sido un «estoy bien». Eso me
martiriza más.

139

Sé que él no tiene la culpa de lo que ha sucedido entre mi papá y yo, pero


tampoco lo quiero cerca de mis problemas familiares, sin importar que se
lleve bien con mis padres, o eso parezca. No lo sé. Lo único que trato de
evitar es que, si algún día inicio una relación con alguien, no me gustaría
que él siguiera saludando a mis padres, no se me haría justo para mi pareja.

668

Lo nuestro se basa solo en una relación con mucha tensión sexual. Él no


está para una relación formal, y definitivamente yo tampoco. Aidan es
guapo, me gusta, siempre lo he considerado un modelo, desde pequeña lo
he visto como alguien admirable, me encanta su porte y su inteligencia, la
manera en que se expresa y mantiene el control casi todo el tiempo, sin
embargo, sé que no quiero ser algo más, no me aterra el compromiso, pues
mis padres me han demostrado lo bonito que puede llegar a ser.

536

Pero ser fiel me ha costado dos veces, así que no le veo mucho sentido a
tener una relación si después habrá engaños. Triste.

228

Y claro que tengo sentimientos por Aidan, cariño, tal vez. Pero no hay más,
y quizás sea por el simple hecho de que no me he atrevido a conocerlo más
allá de su ropa, y supongo que así está bien. O al menos para mí, él ya se ha
de saber esto de pies a cabeza.

395

Hay muy pocas cosas de las cuales estoy consciente, pero de la que sí lo
estoy completamente es que cuando yo regrese a Inglaterra; el
despegarme de él por la costumbre será lo que más me duela.

155

A veces me gustaría terminar con esto y seguir hablando con los otros
chicos para que así no me complique tanto la vida.

63

Tiro el móvil a la cama y abrazo mis piernas, permaneciendo en la misma


posición en la que estaba desde hace minutos. Los golpes en la puerta me
hacen levantar la vista, no estoy segura de quien sea, aun así, me limito a
elevar la voz junto a un «está abierto».

Para mi sorpresa, incluso la de él, Ruel entra y cierra la puerta con su pie.
Su ropa completamente negra, el cabello sucio y despeinado junto a esas
cadenas que se cuelga tipo punk, lo hace lucir más grande que sus
verdaderos trece años. Estoy segura de que a sus veinte tendrá más
tatuajes que cabello.

390

Si les dijera que él participó en varios comerciales de bebé no me creerían.


De hecho, él ultimo anuncio que hizo fue hace dos años cuando abuela lo
llevó a que grabara sobre unos nuevos patines.

128

Mi hermano es guapo, demasiado. Esos ojos verdes esmeraldas pueden


convertirse en chantajistas hasta encantadores.

204
—¿Qué haces ahí? —pregunta con el ceño fruncido.

—Platico con las hormigas —digo con sarcasmo.

185

Ruel arruga su cara y pone los ojos en blanco. Detesta tanto que use el
sarcasmo porque según él no lo sé aplicar. ¿Tiene razón? Tal vez. Bueno,
Luca opina lo mismo.

96

—Pues se aburrieron porque no hay ninguna.

148

—Es que las espantaste.

41

—Creo que lo hiciste tú, tienes cara de rana aplastada —murmura. Él sigue
de pie en la esquina de la cama sin acercarse, tiene sus manos detrás de su
espalda—. ¿Por qué estás llorando? ¿Es por Alessa o porque papá no te
habla?

146

Paso saliva con dificultad. Ruel es muy directo.

82

—Por todo —respondo en un hilo de voz.

Él suspira.

—Alessa estará bien, es... una chica muy fuerte, espero... —pausa y se
tambalea un poco—. Espero que así sea, ella saldrá adelante.

94
—Si...

—Y sobre papá... —Da un paso hacia adelante—, él te perdonará. Siempre lo


hace. Te quiere mucho. Dale un poco de tiempo, el caso lo tiene de mal
humor y sabes que haría hasta lo imposible porque nosotros estemos bien.

87

Lo miro y niego recordando algo que él ha hecho.

Entonces, le pregunto:

—¿Por qué le dijiste a papá que Aidan estuvo en Londres?

87

Se queda en silencio, pero su cara no cambia. La pregunta ni siquiera hizo


que cambiara su posición, la mirada o que algún músculo de su rostro se
moviera.

42

Él responde:

—¿Por qué no debí decirle? Salir con Aidan no es ningún pecado o algo por
lo que papá te crucificaría. Él te ha visto salir con muchos chicos y nunca te
ha dicho nada —Se encoge de hombros y vuelve a dar otro paso hacia
adelante—. Todos se dan cuenta de lo haces, menos tú, pequeña maquina
de mentiras, porque dices muchas, eh.

444

De pronto, mis ojos se humedecen y las lágrimas caen a los lados de mi


cara, lágrimas que habían dejado de salir, mis sentimientos me invaden, y
el de tristeza predomina. El corazón se me hace chiquito y siento un vacío
en mi pecho, como si me faltara algo, y siendo honesta no es un «algo», es
más que eso.

86

No puedo creer que las palabras de mi hermano menor me estén doliendo.


Tampoco puedo creer que sea él que me esté diciendo todo esto cuando es
el que menos ha vivido.

104

—Te delaté y lo siento —susurra. Deja de esconder sus manos detrás de su


espalda y me tiende unas gerberas que están amarradas del tallo con una
cinta verde. Oh, ahora entiendo lo que vi por la ventana—. Me disculpo por
lo que hice, pero ya deja de llorar porque pareces rana aplastada.

650

Lo que dice me causa gracia y sorbo por la nariz, cojo el ramito de gerberas
y asiento, con las lagrimas saladas colándose entre mis labios. Ruel se
sienta a mi lado, pegando su espalda contra la pared.

28

—Te recuerdo que abuela no...

28

—Ya sé que lo prohibió —me interrumpe—, pero le juré que era por una
buena causa. Tus flores favoritas, es mi... manera de disculparme.

350

Arrugo la cara por la gran equivocación que acaba de hacer y niego,


divertida.

—Gracias por tu intento de ramito —me burlo.

19

Él me codea con gracia.


2

—Hice lo mejor que pude, pequeña máquina de mentiras.

69

Volteo para mirarlo.

—¿Ese será mi apodo?

—De hecho, estás agendada así desde hace semanas —comenta—. A Luca
lo he puesto como El Insoportable de Idiomas.

250

Chiste local, todo porque nuestro hermano se irá a la Licenciatura de


Idiomas en una de las universidades de Londres. Mientras tanto, Ruel sigue
repitiendo que no estudiará.

108

—Tranquilízate. Alessa estará bien, y papá también.

Asiento y me resbalo más por el suelo para poder llegar a la altura de su


hombro y echar mi cabeza. Él no dice nada ni tampoco se queja, solo se
queda en silencio y también yo.

71

Mi vista va de nuevo al ramito de gerberas y lo miro sin separarme tanto.

—¿Ruel?

—¿Qué?

4
—Las gerberas no son mis favoritas, son las de mamá. Mis flores favoritas
son los tulipanes.

364

Lo escucho bufar por lo alto.

12

—Uno intenta ser buen hermano y tú lo estropeas, o decides que ahora tus
favoritas son las gerberas o vete al demonio —sisea de mala gana.

684

Y eso me hace tanta gracia que suelto una gran carcajada. Sé que lo
sentimental con Ruel no puede durar por mucho tiempo. Él es así y me
preocupa la manera en que quiera conquistar a alguien en un futuro.

226

—Te quiero, Ruel.

33

—Sí, yo también —dice en un suspiro—. ¿Puedes decirle una cosa a Alessa


de mi parte?

116

Me incorporo para poder verlo directamente, su gesto ahora es serio y con


su mirada fija hacia mí.

22

—Quien te ama no te hace daño.


¿Por qué tienes tanto miedo?
❤️‍🩹 ÚLTIMOS CAPÍTULOS ❤️‍🩹

597

EL 24 DE DICIEMBRE

212

Diane

110

De entre todas las cosas que existen, jamás creí que un papel de regalo se
volvería el peor contrincante de mi hermano menor. Alrededor de veinte
minutos, Ruel intenta envolver el regalo de Luca, ha echado a perder dos
pliegos y sigue sin conseguir un buen final.

158

—Lo estás haciendo mal —le digo, extendiendo un pliego sobre la mesa—.
Solo debes cortar las esquinas, no enrollarlo, estás haciendo bordes
irregulares.

31

—Sé que debo cortarlo, pero no creo que sea buena opción sujetar unas
tijeras cerca de mí justo ahora —sentencia.

107

—¿Por qué? —cuestiono, mirándole con el ceño fruncido. Él alza la vista


hacia mí.

21

—Porque querré clavármelas en el cuello. Odio diciembre, odio los regalos


y odio que me pongan a hacer esto.
548

Parpadeo, confundida por su actitud.

14

La mayoría del tiempo, Ruel me preocupa. Dice muchas cosas que no están
bien, lejos de que pueden llegar ser unas simples bromas, no me parece
que las repita a cada rato, sobre todo cuando vienen acompañadas de un
«odio estar vivo» o «eutanasia para mí». Al inicio era divertido, pero ahora
ya no tanto, luego de que suele confesarme que se siente excluido de
nosotros.

696

Desde que abuela murió, sus chistes sobre la muerte se hicieron más
presentes. No suele hacerlos en frente de nuestros padres, pero cuando no
hay nadie escupe todo lo que piensa. Y, francamente, es algo que me
preocupa.

279

—¿Sabes algo, Ruel? No es divertido lo que dices —murmuro, poniendo un


poco de cinta sobre el regalo—. A veces tus palabras me preocupan.

57

Él se ríe.

—Es broma —dice sin importancia—. Yo... yo debería estar en mi habitación


jugando mis videojuegos. No aquí, celebrando una fecha que no me gusta
ni en la cual creo.

145

—Con abuela era diferente...

59
—Porque me gustaba verla feliz —murmura, empujando el regalo mal
envuelto a una esquina de la mesa. Él coge otro pliego y también otra de las
cajas.

155

—¿Y a mamá no?

63

—También a mamá, pero ¿de verdad quieres festejar esta fecha sabiendo
que hay gente que ha estado amenazando a papá?

170

Sus ojos verdes se mantienen sobre los míos con una mueca en sus labios.
Me quedo en silencio por su pregunta, analizando lo que quiere darme a
entender, lo cual está demasiado claro. Él, al ver que no responderé, se
encoge hombros.

—Voy por un poco de zumo. —Y se aleja.

15

Lamo mis labios y arrastro una silla del comedor para coger asiento. El aire
que se ha mentido en mis pulmones sale a través de un profundo suspiro,
algo desanimada por las palabras de Ruel, pues me ha hecho recordar todo
lo que tenemos encima, o al menos yo.

24

Mi móvil vibra y lo cojo. Es un mensaje de Alessandra, me ha enviado unas


fotos de sus uña, están pintadas de un esmalte color púrpura. No hemos
hablado mucho, pero me envía lo mínimo para hacerme saber que se
encuentra bien.

54

Tomo una foto del desorden que hay en la mesa y se la envío.


2

Diane:
Estoy envolviendo regalos con Ruel
¿Qué haces despierta? Allá es medianoche

26

Alessa:
Quería enseñarte mi nuevo color de uñas, ya iré a dormir!! Ayudaré a Liam
con la cena navideña por la mañana, procuraré de tomar bien la hora para
felicitarlos a ti y a tu padre <3

Diane:
No hay prisa :) Recuerda que son 11 horas de diferencia
Descansa, te amo te amo te amooo!

48

Alessa:
YO MÁS
SUERTE CON LOS REGALOS

27

Sonrío ante su último mensaje y salgo del chat. Tengo muchos sin
contestar, y tendré más dentro de unas horas o mañana donde me felicitan
por mi cumpleaños veintidós. Quizás esa sea la excusa perfecta para
responder de una vez por todas.

92

¿Sería buena opción mandarle mensaje a Aidan? Es decir, no estamos


peleados, yo lo dejé en visto, a parte, tengo curiosidad sobre lo que hará el
día de hoy.

212
Muerdo una de mis uñas, pensándolo dos veces, y cuando quiero hacerlo
por tercera vez, ya estoy dentro de su chat. Los últimos mensajes han sido
solo monosílabos por parte de ambos.

«¿Qué cenarás?», es lo que le envío.

Mis dientes siguen mordisqueando la uña, me quedo en el chat y lo veo


ponerse en línea. Tras varios segundos de espera, su mensaje aparece en
mi pantalla.

96

Aidan:
Jamón navideño, ostras y creo que un poco de pudding
¿Ustedes qué tienen planeado?

146

Leer ostras me trae el recuerdo de abuela cocinando su famosa ensalada,


en la cual solía agregarle tomatillo, aceite de oliva junto a muchas cosas
más. Luca se negaba a comerla y Ruel repetía lo grandiosa que sabía, y no
lo decía para quedar bien con ella, de verdad que él amaba la ensalada de
ostras.

143

Diane:
Pavo al horno con verduras, mamá hará una tarta de frambuesas y Luca
quiere hacer su famosa sangría con manzanas.
Papá no participará por esta vez
Mientras tanto, Ruel está ayudándome con los regalos de intercambio

30

Aidan:
Suena interesante :)
174

Diane:
Sí.

98

Él deja de responder y soy consciente de que mi respuesta no ha sido la


mejor. Tal vez debí agregarle un poco más en lugar de dar una respuesta
corta y simple.

183

El sonido de Ruel sorbiendo de su vaso me obliga a quitar la mirada del


móvil, mueve sus cejas de arriba hacia abajo y saborea el líquido, haciendo
ruidos extraños. Odio que haga eso, y él lo sabe.

126

Aunque no soy capaz de quejarme porque la vibración del móvil en mi


mano me detiene. Nuevo mensaje de Aidan.

18

Aidan:
Feliz cumpleaños adelantado, igual para tu padre
...
¿Nos podemos ver más tarde?

277

Echo un vistazo a mi padre que se encuentra conversando con uno de los


tipos de seguridad y caigo en cuenta que será difícil salir... con permiso.

78

Los ha contratado el día de ayer, ahora serán los escoltas de la familia, cada
que tengamos que ir de compras, salir al banco, incluso si estamos dentro
de casa. Todo con la vigilancia de ellos, si algo está extraño por la zona,
deben avisarle a mis padres. He escuchado que hay un detective en el caso,
también que tía Ellen llegará mañana por la tarde.
85

«Será imposible, papá ha decidido poner seguridad en la casa, y no


podemos salir», le contesto, sin contemplar que Aidan no sabe nada de lo
que está sucediendo.

15

Y se supone que así debe ser, no involucrar a nadie más y, si entre menos
personas saben, eso es mucho mejor.

19

Aidan:
¿Seguridad?

10

Diane:
Cosas... te aviso luego, ¿sí?

Aidan:
Eso espero, necesito hablar contigo

114

Diane:
¿?

12

Aidan:
Por tu cumpleaños, si no se puede, entonces podría ir a tu casa y explicarle un
poco las cosas a tu padre. O nos podemos ver mañana

178

Ruel asienta su vaso contra la mesa, golpeándolo con toda la intención de


que se escuche por toda la casa. Le miro de mala gana, su cabello está más
despeinado de lo normal y sigue con el pijama puesto, de la cocina sale
Luca con unos paquetes de manzanas en las manos. Él nos regala una
sonrisa.

73

A diferencia de nuestro hermano menor, Luca luce un peinado que


favorece sus rulos chocolatados, unos pantalones grises de vestir junto a
una playera blanca y encima una camisa abierta de cuadros amarillos.
Estoy tan segura de que él recibiría bien el Año Nuevo: ser aceptado en la
agencia Lion Loves UK.

142

—¿Malbec o Petrvs? —pregunta, acercándose a nosotros.

57

—¿Qué? —dice Ruel.

28

—Vino tinto —le explico al menor.

25

—Haré la sangría —contesta Luca—, pero mamá no me ayudó mucho con la


elección y a papá... —deja la frase en el aire y ojea rápido por donde se
encuentra él— no parece desocupado. Así que, ustedes tienen la decisión:
¿Malbec o Petrvs?

16

—¿Y cuál es la diferencia?

—Que uno... —intenta explicar él, pero Ruel lo interrumpe.

—De cualquier manera, no me dejarán tomar.

100

—Tiene razón —lo apoyo. Mi hermano me sonríe.


5

Luca se queda en silencio, mirándonos a ambos. Elevo mis cejas y me


encojo de hombros, no hay mucho por lo cual pelear con Ruel, ambos lo
conocemos.

—Te daré a beber —dice, finalmente.

20

Frunzo mi ceño.

14

—¿Cómo sé que lo harás?

—Porque lo prometo.

11

—¿Seguro? —lo reta Ruel.

Desvío la vista al móvil y releo el mensaje de Aidan para responderle.

«No. Yo arreglo esto con él», y doy por finalizada la conversación.

158

—Trato hecho —dice al mismo tiempo los dos.

Ambos tienen una sonrisa triunfadora en sus rostros y me miran.

—¿De qué me perdí? —pregunto de manera inocente.

18
—Oh, nada, solo espero que Luca no vomite cuando esté demasiado
borracho porque lo voy a grabar y luego subiré el vídeo a internet. Es un
trato justo, y espero que me guste su sangría.

65

—Ya, cuando tú ruedes por las escaleras pidiendo ayuda de mamá es


cuando te diré: game over. —Lo apunta—. De cualquier manera, nos
regañarán a los dos. Así que no tengo ningún problema con darte una que
otra bebida alcohólica.

63

Mi boca se abre, comprendiendo que han apostado.

—Tiene trece, Luca —le recuerdo.

148

—Estará bien, nosotros no somos desconocidos.

46

Abro mis ojos sin poder creer que Luca haya aceptado esto, no cuando él es
el hijo que siempre obedece a nuestros padres, son raras las veces que le
llaman la atención o se deja llevar por alguna mala decisión de nuestra
parte.

56

42

Al final del día, ninguno ganó.

154
A la décima copa, si no es que más, Luca ya está murmurando cosas en el
sillón, mirando el candelabro que cuelga del techo mientras papá lo ayuda
a colocarse de lado por si necesita vomitar.

272

Por otra parte, Ruel a la séptima copa se ha quedado dormido en la mesa. Y


ahora... mamá lo intenta despertar.

316

—Harry, ¿puedes ayudarme? —le pide ella.

125

—Estoy viendo a Luca —contesta él.

76

Me pongo de pie, dejando el móvil sobre el sillón y me acerco a papá para


sentarme a lado de mi hermano, quien se encuentra despierto, pero no
consciente de sus palabras y acciones.

31

—Yo puedo ver por él —murmuro—. Estaré pendiente cuando quiera


vomitar, deberían llevar a Ruel a su habitación.

Él asiente y se aleja para ir con mamá. Me inclino un poco hacia Luca, quien
tiene sus ojos entrecerrados, el olor del vino es intenso y al parecer tiene
malestares, o eso me hace saber con las muecas que se dibujan en su
rostro.

—¿Te crees capaz de ponerte de pie? —pregunto en voz baja.

—No sé —dice en un quejido—. Siento que me arde la garganta.

6
—Vas a vomitar —declaro.

—¡Voy a caerme! —grita.

173

—No te caerás, Luca. Estás acostado en el sillón —le informo, divertida—.


Dime, ¿qué tanto de vino le echaste a la sangría?

71

Él se ríe entre dientes.

—No lo sé...

—Sí que lo sabes. ¿Has bebido aparte? ¿Tenías otra botella de vino?

—¿Tenía? Tal vez —balbucea, pero su sonrisa no se elimina—. Siento la


lengua entumida, la siento grande... ¿Tú crees que mi lengua sea grande?
¿Puede ser más grande que mi boca? ¿Crees que mi lengua sea capaz de
ahogarme?

316

—Luca... —intento hablar para explicarle que comienza a decir tonterías.

—¿Alguien puede ser asesinado por su propia lengua?

158

—Ya deberías detenerte.

—¿Por qué?

5
—Porque estás muy borracho. —Acomodo el cuello de su camisa y
descubro su frente, llevando su cabello hacia atrás.

12

Ahora, sus ojos se encuentran cerrados. El vino lo ha acalorado porque su


cara parece un jitomate, sus mejillas están calientes y tiene unos cuantos
mechones de cabellos húmedos. Luca, tanto despierto como dormido,
seguirá luciendo como un ángel, en ningún momento ha lucido fatal, y tal
vez lo vea de esa manera porque es mi hermano.

179

Abato mi mano frente a su rostro para refrescarlo un poco, pero parece no


ayudarlo, ni porque el aire acondicionado esté encendido.

Empujo con mi pie el cesto de basura para acercarlo al sillón. Luca suele
despertarse treinta minutos después a vomitar y es mejor tener todo
preparado si no queremos que ensucie más de lo que podamos controlar.

Allí, sentada mientras miro mi alrededor, me doy cuenta de que papá y yo


hemos recibido nuestro cumpleaños con Ruel y Luca borrachos,
cuidándolos y posponiendo el evento de los regalos. Nunca había sucedido
algo como esto, pero bien dicen que para todo hay una primera vez.

65

Ojeo a mi hermano, quien al parecer ya se ha dormido, su pecho sube y


baja. Quito algunas almohadas y las tiro al otro sillón, donde se encuentra
mi móvil. La pantalla está iluminada.

Me acerco y lo cojo, son mensajes felicitándome. Hay uno de Alessa, a


quien le contesto primero y luego a Liam, también tengo uno de cada
Ismael.
«Feliz cumpleaños. Ivo y yo te mandamos nuestros mejores deseos», se lee
en el chat.

89

«Que sepas que aquí tienes un regalo, ya sabes, un buen futuro novio ;)»,
Jennsen coloca junto a una foto de él. Es inevitable soltar una risa, ambos
sabemos que lo que tuvimos hace un tiempo ya ha quedado claro, pero
suele bromear con que algún día podremos regresar.

65

«Feliz día de cumpleaños a la mejor amiga que puedo tener. Te adoro, te


adoro, te adoro. Ya quiero verte:(»

74

El mensaje de Alessa me hace recordar que ella no está en su mejor


momento, pero sigue esforzándose en que nadie lo note, y la conozco para
saber que todas las noches no puede ni conciliar el sueño y pretende
hacerme creer que no es así.

49

No ha querido comentarme nada respecto a la demanda que han puesto


contra Rory, pero tampoco se me hace sensato preguntarte cuando es un
tema que no quiere hablar, respeto su decisión y la escucharé el día en que
ella se sienta segura de contarme. Mientras tanto, Liam es el que se encarga
de mencionarme algunas cosas.

«Gracias, reina <3 espero que pronto estemos juntas, por ahora, te mando
un enorme y fuerte abrazo. Te adoro máaaas», le contesto.

24

El chat de Aidan se ha ido al final por todas las felicitaciones de mis


contactos. Lo ultimo fue mi mensaje donde le dije que yo le avisaría si
podríamos vernos o no.
Muerdo mis labios, pensativa. Definitivamente, hoy no festejaríamos nada,
a menos no esta madrugada, quizás por la tarde cuando ya Ruel y Luca
estén despiertos, con resaca los dos, pero despiertos y conscientes.

«¿Puedes venir?», le envío a Aidan.

111

Escucho los pasos de alguien en el segundo piso y quito mi vista del celular
para dirigirla hacia las escaleras, lugar de donde mi padre viene
descendiendo.

—¿Está bien Ruel? —cuestiono, acercándome.

Él se desabrocha los botones de su camisa rojo vino mientras asiente en un


suspiro, respondiendo mi pregunta. Aunque eso me da tanta paz en mi
interior que me hace querer sonreír, prefiero evitarlo por la situación.

29

—Luca ya se durmió, le acerqué el cesto de basura por si vomita más tarde,


no sé si planean dejarlo ahí o lo llevarán a su habitación, pero puedo...
puedo ayudarte.

—No, se quedará ahí. Tu madre dormirá hoy con Ruel y yo estaré al


pendiente de Luca —continúa, desabrochándose las mangas de la camisa—
. Pensé que estaban bebiendo sangría sin alcohol, Luca dijo que el vino lo
dejaría para después de medianoche. No creo que haya bebido tanto en
menos de cuarenta minutos.

41

Me encojo de hombros.
—¿Estarán castigados?

Papá se acerca a Luca y pone el dorso de su mano sobre la mejilla de él. Lo


veo sonreír y niega.

131

—No. —Alza su mirada hacia mí—. Solo hablaré con ellos, Ruel es aun muy
menor para estar tomando alcohol, debería ir más despacio.

116

Sin hablar, le doy la razón con pequeños asentamientos de cabeza. La


música que sale de las bocinas ambientales evita que el silencio reine entre
él y yo.

Me siento al borde de donde se apoya el árbol de navidad y cojo una


bocanada de aire. El móvil vibra en mi mano y le doy una mirada rápida a la
pantalla. Aidan.

10

—Papá, voy a salir un rato —anuncio.

30

Él me mira.

—De acuerdo, pero no irás sola, lo sabes ¿no?

—Lo sé —afirmo.

Es verdad que no hemos hablado en unos días, al menos no de forma


directa. Él ya no suele pasar tanto tiempo en casa, últimamente ha estado
yendo a otras partes, lo he escuchado discutir con mamá de nuevo en su
despacho.
183

Yo no había tenido el valor de acercarme y decirle "papá, quiero que


hablemos" porque me he sentido todavía avergonzada por lo ocurrido,
aunque él no dijo nada para que esté sintiéndome así. Quizás es la culpa de
saber que lo he hecho mal.

29

—Feliz cumpleaños —me felicita.

68

Le dirijo la mirada y esbozo una sonrisa a medias.

—Feliz cumpleaños también para ti.

51

Él sonríe, haciendo notar sus hoyuelos.

98

—La primera vez que vinimos a Sidney tenías tan solo trece años, y ahora
estás cumpliendo veintidós —comenta, rodeando el sillón—. La primera vez
que te tuve entre mis brazos fue un veinticinco de diciembre alrededor de
las doce del mediodía.

291

—¿Incluso recuerdas la hora? —bromeo, nostálgica.

32

Él se sienta a mi lado. Su sonrisa se agranda y puedo fijarme que sus ojos


verdes se cristalizan. Papá siempre ha sido sentimental en estas fechas,
pero aquí, ahora, siento esto personal, no se trata de otro cumpleaños ni de
una felicitación más.

184
—Llevas el nombre de la mujer que me ha dado la felicidad absoluta. Desde
que supe de tu existencia te he amado, Diane, y siempre lo haré sin
importar nada. No tienes que ser la hija perfecta para mí, solo quiero que
seas Diane, que vivas tu vida sin tener que complacerme, ni a mí, ni a nadie,
pero debes aprender de tus errores, debes saber cuando las cosas están
mal y corregirlas para tu bien.

745

Y lo ha soltado, no me ha dado una introducción que me advierta que


estaba a punto de amonestarme, y claro que soy consciente que esto
llegaría, sin embargo, pensé que para ese entonces estaría preparada.

Aguanto un segundo la respiración y aprieto mis dientes, observando como


él se rompe frente a mí y sin nadie alrededor que pueda estar escuchando.
Al menos no con el tono que se está dirigiendo a mí, uno bajo y sereno.

36

—He hecho muchas cosas que a ti no te llenarían de orgullo —susurro.

43

—¿Qué cosas? ¿Qué vivas tu vida muy rápido? —pregunta, volteándome a


ver.

33

Mi vista se nubla, y no tengo una idea de lo tanto que él sabe y nunca me


dijo nada. Lo que provoca que solo me quiera esconder de su mirada.

—Eres muy astuta, también algo ambiciosa, Didi. Eres inteligente y nadie
está correteándote, debes ir con calma, no se va a acabar todo tan pronto,
¿por qué tienes tanto miedo?

133

—A veces necesito demostrarme a mí misma que puedo...


131

—No, no lo necesitas, y no si eso incluye a personas como metas.

138

Trago saliva, al mismo tiempo que mis lágrimas. No necesito que me


desenvuelva sus palabras para que pueda comprender, porque sé a lo que
se refiere. No debería materializar a las personas.

50

Siento como papá pasa su brazo por encima de mis hombros y me atrae
hacia él, dándome unas cuantas caricias. Yo dejo caer mi cabeza, esta
conversación puede profundizarse más, aunque no soy capaz de confesar
todo lo que ha pasado, tanto en mi vida como en mi cabeza.

14

Mientras lo pienso, él dice:

—Tú quieres... ¿Tú quieres hablarlo?

118

Y sé a lo que se refiere, por lo que respondo:

10

—No. No ahora, papá.

52

Lo escucho suspirar. Él ya no vuelve a hablar, la música sigue sonando y se


reproduce una canción que hace dos días escuche dentro de su despacho.
Una melodía suave y dulce.

—Te gusta darme regalos, ¿no?

Me separo parar mirarlo a la cara.


1

—¿Por qué la pregunta?

Se pone de pie y me tiende su mano, invitándome a que copie su acción.


Todo tiene sentido cuando repito el escenario en mi cabeza y me rio por lo
bajo.

87

A los diez años tuve mi primer baile con él, me enseñó a dar unos cuantos
pasos, y de pronto en todos los convivios terminábamos bailando alguna
pieza mientras mamá nos miraba con una sonrisa.

243

Asiento y me levanto, cogiéndome de su mano.

Papá ya no es el mismo de antes, y yo he crecido con él, pero sería mentira


decir que no se ha conservado. A pesar de las pequeñas arrugas en sus ojos
que se hacen presentes cada que sonríe y las canas que han comenzado a
salirle en las patillas, él luce impecable, haciéndole mucha justicia a su
edad.

111

Jamás podría quejarme del padre que me tocó.

—¿Sabes por qué adoro tus ojos? —pregunta, mirándome.

110

—¿Por ser azules y verdes?

55

—Y porque tu mamá y yo siempre hemos dicho que eres esa primera


muestra de nuestro amor.

621
Enrollo mis brazos alrededor de su torso y aspiro su aroma. Vainilla con
café, desde años que ese es su aroma. Solo de él y que me gustaría
conservar toda la vida.

203

—Te amo, papá.

49

—Te amo mucho más, Diane.

118

Me aferro a él y mi celular suena. Nuevo mensaje.

—Sobre tu regalo...

—Es mejor esperar a tus hermanos —me interrumpe—. Así estamos todos,
me gustaría saber de quién es ese regalo mal envuelto.

206

Me separo de él y echo una mirada debajo del árbol, en donde se


encuentran todos los regalos de la familia. El -no tan perfecto- regalo que
ha sido envuelto por Ruel es el primero en la fila.

17

—Te sorprenderás saber quién lo envolvió —vacilo y regreso la vista hacia


él—. Tu regalo lo dejé en casa de Aidan —admito—, se supone que lo traería
ayer, pero mis planes salieron mal, así que debo ir por él.

71

Alzo el móvil para leer su mensaje, es uno avisándome que ya ha llegado.

—Descuida, aún hay tiempo —dice, alejándose—. ¿Ya vinieron por ti?
18

—Sí, está... afuera.

—Vale. No llegues tan tarde, y si no regresarás... avísame. —Se acerca y


hace a un lado un mechón de mi cabello—Diviértete.

340

Me da un beso en la frente y me acompaña a la puerta. Antes, cojo mi bolso


para guardar mi celular.

—Nos vemos —me despido, pero no cruzo la puerta. Volteo nuevamente, su


ceño se frunce, confundido. Entonces, hablo—Esta... esta plática... —me
detengo y sacudo mi cabeza—. Quiero decir, todo saldrá bien en tu trabajo,
¿cierto?

256

Papá me sonríe.

13

—Claro que sí —responde—. Festeja con tranquilidad.

186

Sin embargo, sé que él no lo hará.

545


No se juzga un dolor que no estás
pasando | 1
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374

Aidan

244

A este punto, creo que los años pasarán y la mayoría de las personas jamás
normalizarán una amistad entre un hombre y una mujer, mucho menos
cuando se tuvo una relación en el pasado. Y aunque a veces es muy extraño
que te vuelvas el mejor amigo de tu exnovia (o free para ser exactos), eso
tampoco debería ser un obstáculo.

163

Con Becca las cosas no funcionaron en nuestra adolescencia, pero


crecimos y ambos nos convertimos en el confidente del otro. Podría decir
que éramos el paño de lágrimas del otro, lo que sería una mentira, porque
al parecer yo era el que lloriqueaba y ella la que me consolaba.
Sorprendente.

161

—Tienes bonitos ojos —le dice Nashira, una de las gemelas, a Becca. Sus
pequeñas manos acarician el rostro de ella, mientras su cabeza se ladea,
observando el color de sus ojos.

119
He salido a dar la vuelta con Becca por un rato y en el camino Jane me ha
marcado para pedirme si podía traerle algún tipo de golosina a las
gemelas. No pude decir que no.

140

Por otra parte, sí, Becca me ha vuelto a hablar y, al igual que Aitor, no ha
sido necesario darle explicaciones sobre mi ausencia en la fiesta de hace
varios días. Suficiente fue para ella saber que Aitor y yo habíamos salido
luego de mi inoportuna decisión.

28

—¿Sabes que hará tu abuela para Año Nuevo? —cuestiona Jane, asiento a
mi lado. Zaniah se acerca a mí y rodea mi cuello con sus brazos.

79

—¿Ahora que le hiciste? —le recrimino a su madre, ignorando por completo


la pregunta que me ha hecho.

27

—Quiere más pastel, ya comió suficiente.

—Pero es nuestro —murmura Zaniah y me mira con un mohín en sus


labios—, y papá se lo va a terminar.

191

—Deberías de darle un poco más —le digo a Jane. Ella me lanza una mirada
asesina, así que agrego rápidamente—, o también puedes comer mañana.
—Y le doy pequeñas caricias al cabello de Zaniah—. Comer demasiado
pastel hará que te duela más tarde el estómago.

96

La pequeña se cruza de brazos y se deja caer sobre mí para que la sujete.


Jane me sonríe con picardía.
5

—¿Qué?

—Te verías bien en tu faceta de padre —dice sin mucha importancia.

436

Yo reprimo una risa, sin mucho afán de responder.

—Estoy entre dos opciones —habla Becca, Jane y yo la miramos—, o él sería


el tipo de padre que olvidaría a su hijo en una tienda o aquel
sobreprotector que lo amarraría a donde sea que vayan.

325

—Voto por aquel que olvidaría a su hijo en una tienda.

91

—Difícil de escoger para mí. —Becca sujeta la muñeca que le da Nashira y


me sonríe—, pero serías un consentidor.

45

—No hay duda de eso —le apoya Jane.

Echo un bufido con gracia.

—¿Por qué lo dicen? —les pregunto.

Jane pone una mano sobre mi rodilla y me mira como si quisiera decirme:
«duh, es muy obvio».

38
—Porque desde que Nashira y Zaniah nacieron, siempre has tratado de que
tengan todo lo que quieren, aunque puede que con tu faceta de padre veas
que darles todo no es la solución —me reprocha ella—. Lo entenderás si
algún día llegas al lugar de André.

135

—Bueno, tampoco creo ser mal padre —admito.

90

Becca se pone de cuclillas para ayudar a Nashira con sus muñecas y


escucho que le pregunta sobre el bate de béisbol que le han comprado sus
padres hace unos meses atrás. Zaniah se mantiene entre mis brazos,
jugueteando con su foamy moldeable.

—¿Tan seguro? —Jane arquea una de sus cejas, cuestionándome.

—Muy seguro.

—¿Por qué?

10

Esbozo una sonrisa a medias y relamo mis labios. Tenga la respuesta, es


sencilla y alguna vez la mayoría lo ha pensado, pero tampoco se ha
atrevido a decirlo en voz alta.

79

—Porque sería el padre que me gustaría haber tenido. —Me encojo de


hombros—. Y no me malentiendas, sé cómo pasaron las cosas.

1.3K

Sus ojos azules me analizan durante unos segundos y sonríe, la hilera de


sus dientes se deja ver y vuelve a dar otro apretón a mi rodilla, con esa
pequeña acción me hace entender que no hay de qué preocuparse.
6

—Serás el mejor —me anima.

61

—Y el más guapo —añado. Ella se echa a reír, contagiándome de su ruidosa


carcajada.

210

Mi celular vibra en el bolsillo de mi camisa de botones y lo cojo para mirar


la pantalla.

Tesorito.

139

Es un mensaje de María.

40

—¿Me tomas una foto? —me pide Zaniah, apuntando el celular.

12

—¿Conmigo o sola?

—Juntos —responde.

76

—Vale —le digo y paso por el mensaje de María para poner la cámara
frontal.

Ella posa con una sonrisa sin despegar sus labios, pues no quiere mostrar
que a sus ochos años se le han caído cuatro dientes. A diferencia de su
hermana que a los seis años ya estaba sin los dos superiores de frente. Son
etapas de la vida que son normales y no debería sentirse acomplejada por
ello.
76

—Sonríe grande —murmuro antes de tomar la primera foto.

—Me da pena —musita, mirandome desde la pantalla del celular—. No


tengo dientes.

108

—Es normal, Zaniah. Me pasó lo mismo a tu edad, pronto te saldrán los de


hueso y se verán bien, pero no porque sean nuevos, sino porque tú eres
hermosa —hablo en voz baja—. Así que venga, muestrame tu sonrisa que
voy a poner la imagen en mi celular.

357

Ella aprieta los ojos y asiente. Agranda su sonrisa, mostrándomela de


manera exagera, eso me causa gracia, por lo que la mía también sale
natural. La foto se captura y le muestro la palma de mi mano extendida
para que ella me dé los famosos "cinco".

74

—Como lo he prometido —inicio—, la pondré de fondo.

88

Zaniah celebra con pequeños saltitos y observa lo que hago, en el proceso,


puedo escuchar la voz de André de fondo. Las gemelas salen corriendo
hacia la puerta principal para esperar a que su padre entre a la casa.

136

Jane niega divertida.

—Aidan —me llama—, ¿pensaste que harás con las acciones de la cadena
Village?

72
Lo sabe. Todos en la familia saben que la responsabilidad ya me respira de
cerca, que a estas alturas no puedo huir como años atrás lo hice, lo único
que todos esperan, es que el legado no se rompa. Debo decidir... lo manejo
o lo abandono.

62

Respiro hondo y todo tipo de emoción se ha eliminado de mi cuerpo. No


quiero hablar de eso. No lo quiero escuchar. Ni tampoco quiero me hagan
referencias sobre ello. Tal vez una de las razones por las que dejé de ir al
cine hace años es por eso: evitar a toda cosa lo que se relacione con "La
cadena de cines Village".

53

De verdad que soy un cobarde.

28

—¿Qué? ¿Quieres tú el porcentaje de mis acciones? Podemos... —vacilo—


podemos tratarlo, eh.

19

—Aidan —me amonesta.

—Lo digo en serio, sé que tú trabajaste en el cine. Ayudabas a mi padre,


sabes demasiado, incluso más que yo, y se supone que soy dueño de una
parte.

249

Jane aprieta los labios y traga saliva, su mirada se desvía y dirijo la mía a
esa misma dirección. Becca es espectadora de la plática, ahora, que
Nashira la ha abandonado, se encuentra en sentada en el sillón, con sus
piernas cerradas y ambas manos en su regazo. El color gris de sus ojos y me
atrapa y sonríe incómoda.

60
No tengo mucho que ocultarte sobre esta parte. Sabe bien mi posición, en
donde estoy y también lo que soy. Igual conoce que mi mayor miedo es
fracasar, tanto en los cines como a lo que me dedico. Mentiría diciendo que
no me ha aconsejado, porque lo ha hecho, y vaya que mucho, demasiado,
tanto que quizás ya está cansada de repetirme lo mismo.

13

La diferencia es que no sabe cómo me encuentro en este momento:


escéptico ante mis estudios y el manejo de la cadena.

Ella fácilmente podría golpearme mientras me grita «ojalá tuviera los


mismos problemas que tú, maldito idiota». Aunque no lo haría porque
jamás juzgaría la tormenta que hago en un vaso de agua, nunca lo ha
hecho... al menos no en mi cara.

43

—Sí, pero resulta que...

36

Jane no puede continuar porque la voz de su esposo la interrumpe. Y yo le


agradezco.

—¡Buenas tardes, buenas tardes! No sabía que tendríamos visita.

115

—Buenas tardes, señor Evans —saluda Becca.

58

—Yo tampoco sabía que vendrías —le respondo con burla.

45

—Qué gracioso, Aidan —dice con una sonrisa falsa. Deja unas bolsas en el
suelo y le hace una seña a Becca—. El señor está de más, ya son más de
cinco años que me conoces. André, soy André. A quien esperé que me dijera
señor nunca lo hizo.

196

—Aitor no está aquí —le informo.

66

Él se encoge de hombros, restándole importancia. Se acerca a Jane y le da


un corto beso en los labios.

52

—¿Ya comieron?

11

—Sí —le responden al mismo tiempo las gemelas.

—¿Qué cosa? —les pregunta.

Jane abre los ojos, preocupada. No hace falta escuchar lo que sigue para
saber la razón de su reacción.

15

—¡Pastel! ¡Tío Aidan nos trajo!

70

—¿Solo eso?

Ellas asienten.

—¿Jane? —se dirije a su esposa.

15
—Sí, sí —responde—. Es que Aidan lo trajo y no pude decirle que no, pero
desayunaron. No te preocupes.

60

Mis ojos se entrecierran por la mentira que le ha echado, pero prefiero no


tirarla de cabeza. ¡Ella me pidió que lo trajera! ¡Claro, siempre cayéndole
toda la culpa al más idiota!

287

—Bien, entonces prepararé algo para almorzar —dice y me apunta—. ¿Se


quedarán tú y Becca? Para contemplar las porciones.

18

—Oh no, descuida —niego—. Estaba de paso, solo vine a dejarles el pastel,
tengo algunos pendientes antes de que termine la hora de labor, pero
gracias por la invtación, André.

Me pongo de pie y le hago una seña a Becca, ella copia mi acción.

—Mmm, bueno. A ver qué día quedamos de acuerdo para comer algo,
puede ser después de Año Nuevo —propone él—. También deja de ignorar
mis mensajes, me voy a deprimir, en serio.

83

Yo me río.

—Bien, lo haré. —Asiento—. Nos vemos pronto.

—Aidan —me llama Jane y elevo mis cejas para que continúe—, tenemos
que hablar después, y hablo de verdad. No puedes estar huyendo, no así.

51
Mojo mis labios y no menciono nada, doy media vuelta y escucho a Becca
despedirse. Las gemelas me miran con una sonrisa y me inclino un poco
para que ellas puedan fundirme en un abrazo.

—Pórtense bien, no hagan enojar a sus padres —murmuro. Ellas asientes


varias veces, causandome ternura.

45

Becca sale primero de la casa y luego yo, sin embargo, antes de continuar,
André pronuncia mi nombre:

—Aidan.

—¿Sí? —me dirijo a él.

Se apoya en el marco de la puerta y se ríe a medias, como si estuviera


aguantándose una carcajada.

—Deja de traerle pastel a Jane cada que quiere.

364

Miro al suelo con gracia y vuelvo a él. Su gesto se mantiene. Él conoce


mucho a su esposa, desde que eran unos preadolescentes, ni ella, ni mucho
menos yo podría engañarlo.

104

Me evito tomarle la palabra, así que llevo mi mano a la frente para darle esa
señal de soldado que significa «entendido».

17
Sin más, quito el seguro del coche y me subo. Becca hace lo mismo y
enciendo el motor, pero no acelero. Saco mi celular recordando que tengo
un mensaje pendiente de María.

—Falta Nashira en esa foto —me señala ella al ver mi fondo de pantalla.

—Estaba contigo —le recuerdo.

—Tienen demasiados juguetes, vi un bate de béisbol y un palo de golf.

—Sí, Jane quiere que los aprendan a usar en caso de emergencia —me
burlo.

84

Ella se ríe.

Busco el chat de María, el cual que ha estado en primer plano junto al de


Aitor, Becca y Diane. Los demás son menos importantes, y no quiero decir
que los de mi madre y abuela lo sean también, pero a ellas si nos les
contesto en menos de un minuto ya están marcando para que cuando yo
esté respondiendo la llamada me griten «¿¡Por qué tardas horas en
contestar!?», pero en realidad solo ha pasado un minuto desde el primer y
único mensaje.

93

—¿Sabes qué haremos para el cumpleaños de Darling?

31

La miro, intentando recordar.

3
—¿Borris cuándo regresa de viajes? —cuestiono.

—¿El dos de enero?

—Ok, supongo que se hará algo.

Bajo la mirada y leo el mensaje.

Tesorito.

37

Tenemos que hablar, tenemos un cambio de fecha por acá, ¿te parece bien si
coordinamos una reunión con mi padre o prefieres una videollamada
conmigo?
Igual necesito unos datos de ti, y al parecer defenderás el último artículo de
investigación que realizaste para Paralajez IAC.
Confiamos en ti :)

158

Siento un poco de calor, mis manos sudan y una ligera capa de sudor cubre
mi nariz. Sé que se debe a la presión al saber que la fecha se acerca y yo no
he decidido ni una mierda, tengo un compromiso por delante y la fe de
muchos como si fuera algún tipo de santo al que se le reza.

91

Qué estrés.
45

Toco mi sien y siento como la vena que pasa por ahí pulsa más de lo
normal, sé que pronto me dolerá la cabeza si no controlo la situación. Pero
bueno, estoy vivo, debo dar gracias por eso, mínimo.

105

—Aidan, ¿estás bien? —Becca me mueve del hombro, trayéndome a la


realidad.

Saboreo mi saliva, que parece inexiste, ya que la boca se me ha secado.


Parpadeo en un profundo suspiro y le subo al aire acondicionado del
coche.

—Aidan —insiste ella.

—Estoy bien —respondo, finalmente.

—¿En serio?

—Sí. —Asiento y pongo mis manos en el volante.

Por el rabillo del ojo la veo negar, mi idea es tomar mi camino, pero ella me
lo impide porque se desabrocha el cinturón de seguridad —el cual no sé en
qué momento se lo abrochó— y me quita una mano del volante para
sujetarla.

5
—No manejarás así —ordena—. Hay algo que está ocurriendo, y no te exijo
que me lo digas, pero primero tienes que ordenar el desastre que eso está
provocando en ti. Tienes muchas ojeras...

73

—Siempre las he tenido —interrumpo.

70

—Pero no tan marcadas, pareces un adicto, están rojas y violetas. ¿Ya


notaste que bajaste de peso?

256

—¿Dos, tres kilos?

—Aidan...

—Becca —me quejo, tirando mi cabeza hacia atrás.

—Tú y Aitor me preocupan demasiado —murmura. Su mano aprieta la mía


y volteo a verla, aún en mi posición. Me quedo observándola, su largo
cabello rubio atado en una cola alta, sus ojos grises tienen ese brillo de
curiosidad y sonrío. Siempre me ha gustado admirar su belleza, y creo que
seguirán pasando los años y ella seguirá luciendo deslumbrante—. ¿Qué
tanto te atormenta? ¿Es por lo de los cines?

81

Paso saliva y chisto la lengua de mala gana.

Me gustaría pasar esta sesión, y no es por miedo a confesarle lo que siento,


no, al contrario, me gustaría hacerlo, sin embargo, tengo un serio
problema... no sé con exactitud a qué le tengo miedo. A muchas cosas,
quizás.

38

—Mi abuela ya está pensando en su muerte —confieso—, y creo que se la


causaré yo. Tenía que ir a visitarla en Navidad, pero fui a otro sitio y llegué
con ella casi a las seis de la mañana. Ya dormía, se cansó de esperarme. —
Miro al frente y siento el mundo encima mío—. A estas alturas, creo que le
debo mucho...

248

—Aidan, no le debes nada. —Me interrumpe—. No quiero sonar cruel, pero


no le debes nada. Si ella te ha dado cosas es porque así lo quiso, no tienes
que sentirte comprometido en algo que tu no aspiras.

99

—Bueno, es que... Yo —me pauso—. Tal vez... no quiero dejar Sidney.

148

El ceño de Becca se frunce, claramente confundida, porque sabe que


disfruto estar fuera del país, y también sabe acerca del doctorado que se
me ha ofrecido en Estados Unidos. Entonces, hay muchas preguntas que su
cabeza esta formulando.

19

—¿Por qué?

—Porque tal vez no estoy listo.

30

Ella aleja su mano de la mía y parpadea varias veces.

3
—¿Listo en que? ¿Ir por el doctorado que siempre has querido? ¿Concluir
tus estudios en una buena universidad? ¿Aceptar un buen puesto?

—No —niego—, no estoy listo tal vez para continuar con esto.

—¡Deja los malditos tal vez! ¡No es un tal vez! ¡¿Qué te ocurre?!

—¡Estoy confundido, joder! —Alzo la voz, irritado.

—¡¿En qué?!

—¡En todo! —Mis manos tiemblan y abro la boca para continuar, pero nada
sale.

83

—¿Quieres tomar el mando de los cines Village?

Cierro mi boca y le sostengo la mirada, su voz ha salido calmada, pero


firme. Yo tengo la respuesta en la boca, pero no parece salir, solo me
mantengo así. Estático.

—Quieres tomar el mando de los cines Village —repite, pero en forma de


conclusión—. ¿Acaso no era que te querías dedicar a lo que eras,
astrónomo?

31

Lo último lo dice con énfasis para recordarme lo que soy, y que se supone
quería continuar siendo.
5

—Rebecca...

—¿Qué no estudiaste astronomía y llegar muy lejos?

13

Mis parpados caen y vuelvo a tirar mi cabeza hacia atrás, ya sin muchas
ganas de escucharla. ¿Por qué estamos peleando por esto? No quiero
discutir con ella y que vuelva a dejar de hablarme por varios días.

—Ser parte de un proyecto grande era tu mayor aspiración, ¿no?

14

Sí, pero con el tiempo los propósitos cambian, y tampoco espero que me
entienda ella, ni mucho menos el mundo, hay veces en que solo
necesitamos poner pausa a las cosas.

181

—Dime, Aidan.

Abro los ojos, el techo es mi campo de visión y poco a poco desvía la


mirada hacia Becca, tiene un gesto serio y casi desaprobatorio.

Mis labios se entreabren y me encojo de hombros a medias, incapaz de


hacerlo por completo.

—Solo quiero dejar de sentir que me equivoco en todo —digo con un hilo
de voz—, y no estás ayudando.

254

Su rostro se suaviza y baja la mirada.


2

—Lo siento —dice de la misma manera—. Pensé que necesitabas ánimos


para aceptar lo de América.

Me rio sin ninguna gracia.

—Lo único que necesito es que alguien me diga que no está mal pausar
algo cuando no estoy listo.

102

—Lo arruiné, ¿cierto?

—Descuida, sé que lo haces por mi bien. —Le sonrío y ella me lo devuelve.

Nos quedamos en silencio porque esto se ha puesto tenso, incluso un poco


incómodo. Becca se acomoda en el asiento y mira al frente. Me pregunto si
André y Jane pensará que nos fuimos, cuando aún seguimos aparcados
frente a su casa con el coche encendido.

12

—¿Quieres... quieres tratar de decirme cuándo te sientas mal?

—¿Para qué? No quiero molestarte con mis problemas que no son tan
problemas, sino berrinches de un Aidan que no sabe comportarse como un
adulto.

127

—No son berrinches —ataca—. Si tú los consideras problemas, entonces


son problemas. No se juzga el dolor que uno no está pasando.

434
La comisura de sus labios se eleva y pone su mano sobre mi pierna,
haciéndome saber que está para mí justo ahora. Pongo la mía sobre la de
ella y la aprieto, aceptándola.

Puedo esquivar la verdad, puedo mentir, puedo crear una historia o una
excusa, puedo huir, puedo esconderme, puedo alejarme e incluso intentar
morir, puedo hacerlo con todo el mundo, pero hay alguien con quien no
puedo hacerlo, y es conmigo mismo. No puedo fingir estar bien un día y
hacérmelo creer.

163

Para empezar, ¿desde cuándo sobrepienso las cosas?

224

Siempre me he enaltecido por ser lo que soy, por saber que puedo con
cualquier cosa, que me encanta ir por más, por crearme retos y cumplirlo. Y
ahora parece que me he conformado con lo que tengo, incluso con lo que
me dan, tal vez por las nuevas experiencias, por los nuevos sentimientos y
efectos.

51

Becca sigue con sus ojos sobre los míos, esperando que le explique la
situación, y yo solamente lo admito en voz alta:

36

—Estoy enamorado de Diane.

2.9K

❤️‍🩹

57
No griten tan fuerte :p

328

Dividí el capítulo en dos porque me gusta el drama, je. Así que más tarde
pueden tener la segunda parte. Besitos y tomen agua.
No se juzga un dolor que no estás
pasando
❤️‍🩹 ÚLTIMOS CAPÍTULOS ❤️‍🩹

271

SIN EDITAR: si ven algún error, una disculpa enorme, haré una segunda
revisión. A parte, mis ojos ya no sirven y también perdí mis lentes.

70

Aidan

161

Los papeles sobre la mesa se encuentran regados, algunos están


manchados con tinta y otros son aplastados por libros, mientras tanto, del
cesto de basura sobresalen varias bolas de papel.

76

Mi columna ha comenzado a doler por estar sentado más de ocho horas,


hacía mucho tiempo que los dolores de espalda no se presentaban,
recuerdo que en la universidad eso me llevó al médico y todo se debió a la
altura. Solo me recetaron unos analgésicos y un «buena suerte».

151

Ahora, estoy a punto de alcanzar la dosis máxima del medicamento y no


siento que me haga efecto. Ni hablar del dolor de cabeza que se ha vuelto
insoportable o el ardor de ojos que solo me invita a irme a la cama, el café
ya no estimula nada de mi cerebro, al contrario, solo me ha provocado
arcadas.

176
Desde las diez de la noche del día anterior estoy intentando revisar el
artículo que envié para Paralajez IAC. No he dormido nada y me sorprende
que no me haya rendido por la madrugada.

71

Solo estoy esperando mi llamada con María para poder concluir algunas
cosas y salir directo a la habitación. O bueno, tal vez me duche, continúe
con el papeleo y luego vaya a descansar un poco.

41

En la barra de notificaciones del portátil aparece un nuevo mensaje de


Borris y lo abro. Hemos estado hablando acerca de su viaje por... ¿Cuál es el
lugar en donde se encuentra ahora? ¿Adelaida? ¿Tasmania? Bueno, el
punto es que se ha estado divirtiendo, subiendo fotos a sus redes sociales y
vi un vídeo de él donde está besándose con una chica, por si fuera poco,
dos días después me mandó un texto diciéndome que había quedado con
un chico para la siguiente fiesta a la que asistiría.

120

¿Borris? El que más disfruta.

148

Brutus.
Cambio de planes.
Darling sí hará una fiesta.

101

Aidan.
¡Genial! Ya necesito una.

44

Brutus.
¿Estresado?

51
Aidan.
Como no tienes una puta idea.

55

Brutus.
¿Quieres una dickpic?

310

Leer eso me causa una fuerte carcajada. Él es bueno en dar ánimos, pero
últimamente ya no lo hace. Borris tiene un serio problema con andar
ofreciendo fotos de su pene.

203

Eso me hace recordar a los tiempos de universidad; Aitor, él y yo teníamos


un grupo donde charlábamos cuando teníamos tiempo, a veces
coincidíamos al enviar mensajes, pues resultaba difícil seguir el hilo de la
conversación por la diferencia de horario, y una madrugada en medio de
una tormenta donde peleábamos sobre una película, Borris decidió
mandar foto de su pene, sin prepararnos ni a Aitor ni a mí, por un segundo
pensé que se trataba de una confusión de su parte, sin embargo, él le
añadió un «chúpenla», todo porque ninguno estaba de acuerdo con su
opinión.

432

El que respeta opiniones le dicen.

130

Y dije que "teníamos un grupo" porque desde hace un mes que ha muerto.
Yo suelo intentar revivirlo enviando la mínima idiotez, pero Borris y Aitor
prefieren hablarme por chat privado que compartir mensajes por el grupo.

106

Aidan.
Jódete.
5

Brutus.
¿Es un no?

Aidan.
Es un no.

Brutus.
¿Por qué?
Estoy acostado *guiño, guiño*

121

Aidan.
No quiero ver tu pene encogido.

Brutus.
:(

114

Aidan.
¿Qué afán de enviar dickpics?

Brutus.
Solo para recordarte que el mío es más bonito que el tuyo.

181

Aidan.
Quisieras.
Adiós.
Tengo una llamada.
50

Brutus.
¡Dickpic!

71

Salgo de su chat y miro el de María para confirmar que la videollamada con


ella será dentro de seis minutos. Parece que estamos conectados
telepáticamente y no solo por el anillo de promesa, porque ella envía un
mensaje.

157

Tesorito.
Ya puedes entrar, ¿vale?

51

Notificaciones.
Brutus.
Foto.

547

¡Carajo con Borris!

169

Elimino su chat y continúo en lo que estaba. Le respondo a María de


manera afirmativa y enciendo la cámara, por la imagen puedo percatarme
de que mi cabello ha crecido más de lo que me tenía permitido a mí mismo.
Lo despeino un poco por en frente y le doy a unirme.

60

No tarda mucho para que la chica aparezca en la pantalla. Luce diferente,


su cabello está lacio y negro. Ella me sonríe apenas me mira, por el fondo,
puedo saber que está en su departamento, aquel por el cual tuvo
problemas con su padre, él no quería que se fuera de la casa y María
decidió que sería lo mejor, pues le importaba su privacidad y comenzar a
ser una persona independiente.

69

Y siendo honesto, le ha salido de maravilla.

—¿Hablaremos mucho? —pregunto.

María niega, riendo.

—¿Saldrás?

—No, en realidad quiero ir a dormir. Me he desvelado.

—¿Has estado saliendo?

Sorbo un poco de café antes de responderle.

—No —niego—. Me quedé revisando el artículo que me comentaste y el que


debo entregar para enero, así que fue doble investigación —explico—. ¿Tú
qué has hecho?

—Me alegro de que hayas avanzado, solo te veo subir fotos y vídeos sobre
tus aventuras —sisea y me mira de mala gana—. Estoy gestionando el
lanzamiento del nuevo vino —Ella alza una libreta café y la menea frente a
la cámara—, el viñedo está siendo todo un éxito y la venta de los dos
últimos vinos tintos ha estado hasta el top de casi toda Europa. A parte, el
lanzamiento será una colaboración con Roseë.
32

Apoyo mis codos sobre la mesa y abro los ojos, sorprendido por lo que me
acaba de contar. Roseë es una de las marcas más importantes de Europa, si
no es que la primera. El hecho de que tenga una estrecha colaboración con
ellos es de admirar, no muchos logran en tan poco tiempo lo que el equipo
de María y ella han obtenido.

10

—¡Mierda, María! ¡Felicidades! —digo alegre—. ¡Es maravilloso! No sabes lo


emocionante que es esto, te has esforzado en todo lo que tienes, es justo,
demasiado justo.

65

—Aidan —dice, sonrojada.

47

—Te mereces eso y mucho más, amor —admito con una sonrisa alta.

524

—Gracias —responde—. Espero que todo salga bien.

—Así será —animo—. Todavía no entiendo qué sigues haciendo en la


empresa de tu padre cuando ya forjaste algo propio.

Soy consciente de que ella tiene un título en astrofísica, pero también sé


que su padre, el dueño de la empresa, le dio un espacio para que pudiera
concretar su servicio social, dando como resultado a quedarse con el
puesto, sin embargo, hasta un ciego vería que ella ha dejado de necesitar
de él desde hace mucho tiempo.

—Porque soy astrofísica y amo también dedicarme a eso —me recuerda—.


El viñedo fue mi emprendimiento por el amor que le tengo al vino, pero
continúo también en la empresa de mi padre por la pasión que le tengo a lo
que estudié.

14

—Astrofísica y una buena negociadora, eh.

10

—También. —Su voz tiene un toque de superioridad y lo acompaña de un


meneo de cabello.

Eso me causa gracia.

—A todo esto, ¿qué cambios hay?

—Oh, ya —dice, recordando el fin de la llamada. Ella coge unos papeles y


hojea algunas cuantas, leyéndolas por encima—. Es en la fecha de la
conferencia, dijimos que sería el cinco, ¿no?

60

—Ajá.

—Bueno... —murmura, aun con la vista sobre los papeles—. La nueva fecha
es el once a las diez de la mañana. Así... tienes tiempo para seguir
preparándote, ¿vale?

101

Aprieto mis labios, pensando sobre el cambio. Es muy extraño que esto
suceda, normalmente son por temas internos o algo entre los asistentes,
los cuales tienen que ser de grande calibre para que suceda, de esos que
aportan gran presencia y son importante para el fin de la conferencia.

90
Tampoco es como que me importe mucho, eso me da una ventaja de
plantear un poco mejor las cosas y ver qué es lo que quiero al final, no
debería sopesarlo mucho. Sé que muy en el fondo me dejo ir más lo
objetivo, y espero que así sea esta vez.

—¿Hay alguna razón? —cuestiono—. Claro, si puedo saber.

—Sí, mi padre asistirá con otros socios.

141

Su padre.

Me bloqueo en el instante. Parpadeo como si eso me hiciera entender lo


que sucede y no digo nada por varios segundos. María pasa una carpeta
hacia el otro lado y alza la vista, la comisura de sus labios se elevan,
creando una sonrisa baja.

19

—Tomaremos un vuelo dos días antes, papá quiere tener un almuerzo


contigo antes de la conferencia.

64

Paso saliva, incomodo.

—¿Por qué?

—Porque quiere tratar algunos temas, sobre todo antes de que regreses de
vacaciones. Mañana te mandará un calendario de las actividades, hoy ya no
será posible porque pronto serán las ocho de la noche por acá.

41
—Entiendo.

—Uh, ¿hay algún problema con eso? —demanda. Su ceño se frunce y


entrecierra sus ojos.

—No, ninguno —digo firme, relamo mis labios y me reclino sobre la silla—.
Es solo... es solo que me parece extraño. Tu padre no suele viajar tanto, ni
siquiera lo hace cuando se trata de negociaciones serias, menos lo hará si
de una conferencia se trata.

110

—Aidan —sonríe—, la empresa te recomendó. Mi papá lo hizo. Esto es


importante, tienen mucho de qué platicar, sobre cómo será tu estadía, la
manera en que te vas a organizar para estar presente, tanto en el trabajo
como en tus estudios. No quiere dejarte solo en esto.

96

Me quedo observándola, y no siento esa misma emoción con la que ella


habla. Al contrario, solo me ha dejado intranquilo y con las ganas de querer
aventarme de la ventana, total, estoy seguro de que moriría porque me
encuentro en el octavo piso.

242

No mentiré, me sorprende demasiado que el señor Eduardo Bonachera ya


esté planeando todo cuando se supone que soy yo quien debería de
hacerlo. No quiero sonar como un infeliz malagradecido, pero él no tiene
ningún derecho de intentar organizar mi vida, ni siquiera sabe cuál es o
será mi decisión final, tampoco se ha contactado conmigo para, por lo
mínimo, cuestionarme.

183
Intento tragarme todo lo que pienso con el fin de no soltárselo a María, lo
que menos quiero es que ella se sienta ofendida, después de todo, es su
padre. Lo mejor será esperar a que mañana él se comunique conmigo y así
pueda hablar sobre esto.

Sigo sin decir nada al respecto, comprendiendo lo que está sucediendo y


que, a estas alturas, ya me visualizo presentando el examen de aspirante.
Rasco la punta de mi nariz y mojo mi labio inferior con la punta de la
lengua.

—¿Ya miraste la guía? Deberías...

—María —la interrumpo. No quiero que siga—. Tengo mucho sueño, solo
estoy comprendiendo el treinta porciento de lo que me estás diciendo,
perdóname por no decírtelo desde un inicio, no quería... —pauso— Yo no
quería dejar pasar esta oportunidad para volver a verte, aunque fuera a
través de una pantalla —añado, esbozando una sonrisa.

65

Ella asiente, tiene una mirada comprensiva.

—Entiendo que esto sea estresante hasta cierto punto, pero me gustaría
que supieras una cosa muy importante; y es que esta es una oportunidad
enorme para ti, Aidan. No la vayas a desaprovechar, estás obteniendo lo
que te mereces y sé que recibirás muchas más después de esta. Si tienes
dudas, puedes preguntarme, también a mi padre, incluso te podemos
pasar un contacto directo.

94

—Tranquila —le pido—, me prepararé. Prometo hacerlo bien.


5

Su sonrisa baja se vuelve alta, mostrándome sus dientes por completo.

Mis palabras solo salen para mantenerla en calma y así evitar que siga
mencionándome con regocijo lo que a mí me está partiendo en dos, o tal
vez más.

31

—Sé que así será. Estoy a solo un mensaje por si necesitas algo, te recuerdo
que revises tu correo porque por ahí te haremos llegar unos escritos. Sabes
que cuentas con mi ayuda si requieres apoyo en el artículo, no dudes en
eso, estaría encantada de ver tu defensa, también está Addy y Peaches, ¿sí?

Fuck.

149

Si supiera que me gustaría enterrar mi cabeza en el suelo como los


avestruces, quizás después de todo no tengo tanta diferencia con ellos.
Escondernos del mundo real es nuestra mejor arma.

114

«Y también la altura», grita mi peor enemigo.

95

—Lo tengo en cuenta, ¿puedes dejar de preocuparte? —digo con gracia—.


Cuando pierda la mano te lo haré saber.

—No intentes alzar tú solo el mundo —aconseja.

19

—No pienso hacerlo. —Me encojo de hombros.

2
—Hace un tiempo atrás decías lo contrario —canturrea burlona.

—Ya —río—. Iré a ducharme para dormir, si me hubieses dicho por un


mensaje que la fecha se atrasó, no me habría desvelado tanto y sí
seguiríamos con esta charla.

—¿Estás seguro de que la seguirías?

—Por supuesto —afirmo.

María entrecierra los ojos, incapaz de creerme. Yo le guiño un ojo divertido.

—Me gusta escuchar tu voz —confieso—. Es dulce y suave.

165

—Bueeno... —Recoge todos los papeles que tiene frente a ella y los
acomoda a un lado—. Trata de dormir lo suficiente, tus ojeras están más
pronunciadas.

24

Ignoró mi comentario, no la culpo, ya me acostumbré a ello. Siempre que le


digo un halago termina cambiando de tema y, claro, no es su obligación
aceptarlo, ni mucho menos agradecerme. Incluso, puede mandarme a la
mierda y seguirá estando bien.

103

—On parlera plus tard —Agito mi mano—Adieu, chérie.

170

—À plus tard.
31

Ella es la primera en colgar y me quedo observando la pantalla que se ha


vuelto negra, mi mente está llena de tantas cosas que se me han quitado
las ganas de bañarme. Solo quiero dormir y olvidar todo por un rato.

43

Sin embargo, decido ponerme de pie e ir al baño, dejando el desastre de


papeles en la mesa. A veces en la vida solo se necesita lluvia artificial sobre
el cuerpo para refrescarse, ponerse ropa cómoda e ir a dormir un día entero
para ocultar tus preocupaciones.

107

Al final de la ducha, me pongo unos pantalones de chándal, saco una


camisa y la tiro a la cama para primero terminar de secarme el cabello.
Escucho mi celular, indicándome que hay una llamada entrante, y recuerdo
que lo he dejado en la mesa entre todas las hojas de papel, sostengo la
toalla sobre mi hombro y salgo de la habitación.

45

Aitor.

30

—¿Qué pasó? —le contesto. Cierro el portátil y finjo acomodar los


bolígrafos regados.

—Necesito hablar contigo —murmura—. ¿Crees poder salir el treinta?

67

—Sí, claro. ¿De qué se trata? ¿Ocurre algo?

Camino hacia el refrigerador para coger una botella de agua.

2
—A-ah, solo quisiera contarte unas cosas. Me gustaría hablar con mi mejor
amigo, conversar un poco... Puedes... ¿puedes no decirle a Sue?

240

Mi ceño se frunce. Bebo un poco de agua y dejo la botella sobre el


desayunador.

—¿Qué? ¿Quieres una despedida de soltero? —bromeo—. ¿Acaso no te


dejará tener una?

14

—No es eso, imbécil —ríe de mala gana.

10

—¿Entonces?

—Quiero que sea mi última plática de soltero. Confesiones antes de unirme


en matrimonio —vacila—. ¿Prometes darme el visto bueno después de eso?

189

Echo un bostezo y asiento, a pesar de que no pueda verme.

—Lo haré, aunque no sé muy bien a qué te refieres con visto bueno.

—Es un decir, ¿nos vemos pasado mañana?

—Sí, nos vemos pasado mañana —musito, pero antes de que él responda,
añado rapidamente—. Igual me gustaría hablar contigo, creo que lo
necesito y todo esto... todo esto es una mierda.

19
Lo escucho suspirar.

—¿Spoiler?

104

Lo pienso durante un momento.

—Estados Unidos o Australia.

105

—Uuuh —dice por lo bajo—, me recuerdas a las películas de millonarios con


problemas de no saber si irse de viajes a París o Seúl, terminan llorando, se
estresan y se van a ambos lugares.

256

Arrugo mi nariz, molesto.

—Jódete.

11

—Es broma, es broma —se ríe—. ¿Es sobre tu trabajo y los cines? —
cuestiona. Yo me quedo en silencio, no sabe con exactitud lo que está
sucediendo, pero venga, es mi mejor amigo y tiene conocimiento que esos
temas son mi base de mayor responsabilidad. Él fácilmente podría leerme
con tan solo ver mi rostro—. ¿Te preocupa dejar a tu familia?

Sigo sin responderle. Aitor cree que se trata de que regresaré a Estados
Unidos por unos meses, como hace tiempo era, solo que debería tomarme
el tiempo de explicarle mejor, aunque no ahora.

—No, no es así.
1

Él hace un ruido con su boca ante mi corta respuesta y se aclara la


garganta, planeará en los últimos cinco segundos un consejo para que
termine diciendo algo de cuatro palabras.

—Aidan —menciona—, dile que estás enamorado de ella. No te compliques


más las cosas.

613

Ok.

20

No fueron cuatro palabras.

77

—¿Qué?

13

Abro mi boca y no logro conectar mis neuronas. ¿En qué momento llegó a
esa conclusión? A parte, estábamos hablando de él, no de mí.

58

—¡Voy! —grita, pero no es a mí, sino a alguien que lo acompaña del otro
lado de la línea telefónica—. Tengo que colgar, te mando mensaje para
confirmar si nos vemos en tu departamento, ¿va? ¡Adiós!

Y me cuelga.

Alejo el celular y miro la pantalla, netamente confundido. Lo dejo sobre el


desayunador y cojo de nuevo la botella para beber otro trago de agua.

7
Lo primero que llega a mi cabeza es sobre qué querrá hablar, ha dicho
confesiones y eso me hace imaginar mucho más de lo que no debería.
Conozco a Aitor, claro que sí, entonces, ¿por qué me asusta lo que me
pueda decir? Es verdad que lo he visto un poco escéptico sobre su decisión
de casarse, pero también es verdad que no dará marcha atrás.

33

Luego, está Sue que no se ha comunicado conmigo, no hemos hablado


acerca de cómo se siente, y la culpa me golpea al darme cuenta de que yo
tampoco he tenido la iniciativa de hacerlo. Quiero mucho a Sue como
quiero a Aitor, pero temo que la situación de ellos se complique.

19

Por lo que me ha comentado Becca, tuvo una pequeña charla con Sue y, al
parecer, ella muestra todo el entusiasmo que Aitor alguna vez tuvo al dar la
noticia de su compromiso. Aunque hay cosas que no cuadran, que no me
saben bien y me apena tener que preguntarles.

90

Voy hacia mi habitación y saco la cajetilla que guardo en uno de los cajones
del armario, ha sido un buen escondite, así evito fumar tantos al mes,
unos... tres o cuatro, supongo. Saco un cigarro y lo enciendo, la primera
calada es profunda, me llena los pulmones al mismo tiempo que disfruto el
sabor a menta, arde un poco cuando saco el humo por la nariz y le vuelvo a
dar otra calada.

187

Mi pequeño espacio íntimo entre el cigarro y yo es interrumpido cuando


alguien llama a la puerta. Antes de atender, esparzo el humo con mi mano y
sujeto el cigarro entre mis dedos, a mitad del camino me quedo de pie al
ver mi torso y dudo si regresar a ponerme la camisa.

34
—¡Ya! —Elevo la voz cuando insisten en el llamado. Pongo los ojos en
blanco y mando a segundo plano la idea de volverme a la habitación. —
Carajo, qué impaciente.

106

Me agacho para echar un vistazo por la mirilla y mi ceño se frunce. Me alejo


al instante.

—Fuck, fuck —maldigo.

148

Aprieto el cigarro y abro la puerta. La mirada de Diane se conecta con la


mía, una sonrisa se dibuja en su rostro, pero no llega hasta sus ojos, hay
una chispa de vergüenza e incomodidad.

237

—Hola —saluda—, ¿mal momento para venir?

28

—No —respondo—, para nada, adelante.

105

Ella asiente y pasa a mi lado, cierro la puerta detrás. Me dirijo a la cocina en


busca de un cenicero y le doy una calada antes de apagarlo. Diane se apoya
en el respaldo del sillón, examinándome de pies a cabeza.

—No avisé que vendría, estaba de paso —dice, tratando de explicar su


presencia—. No quería molestarte, solo ocurre que.

62

Y se silencia.

—Ocurre... —pregunto— ¿Qué cosa?


44

Diane niega y mira hacia sus pies, me acerco a ella, poniendome en frente.
Hace unos ruidos con su boca y luego eleva la mirada. El color de sus ojos
se ha vuelto intenso, aunque esta vez el azul predomina en ellos.

91

Me inclino para besarla y me responde, el lápiz labial es de esos que


manchan y no me molesta, siempre me ha gustado, y ahora lo disfruto más
porque se trata de ella.

406

A mitad del beso se detiene y me deja confundido.

80

—¿Estás bien?

Pero parece que en sus planes no estar responder, su acto seguido me


toma desprevenido. Apoya su cabeza contra mi pecho y sus manos en mi
abdomen, su piel hace contacto directo con la mía.

177

La abrazo, apretándola un poco hacia mí. Llevo una mano a su cabello y lo


acaricio, no quiero presionarla para que hable, aunque siendo honesto, me
preocupa que se encuentre de esta manera.

145

—Diane —sentencio.

—Quiero dormir —se limita a decir.

56

—Bien, tienes mi habitación, puedes ir —le indico—. ¿Ya comiste?

111
Guarda silencio por un momento y se aleja para mirarme cautelosa.

—Sí.

—Tardaste en responder —sonrío—, eso quiere decir que dudaste. ¿Ya


comiste?

74

—Si digo que no, ¿vas a hacer o pedir de comer? —se burla. Todas las veces
que hemos estado juntos, terminamos pidiendo comida, pues ya ella sabe
que no sé cocinar.

74

Finjo pensar por unos segundos, mirando el techo y luego regreso mi vista
a ella.

—¿Es tu manera de decir que quieres que haga de comer?

81

Me regala una sonrisa alta.

—¿Lo harías? —cuestiona.

35

Acerco su boca a la mía y beso cerca de su comisura.

173

—Mmm, dame quince minutos, internet, mi celular y estoy seguro que


podré hacer algo —admito. Diane se ríe sobre mis labios y yo también.

285
—De acuerdo. —Asiente. Ninguno de los dos hace otro movimiento para
alejarnos, al contrario, ella regresa su cabeza a mi pecho—. Creo que tienes
taquicardia.

266

Lo que dice suena en un tono aniñado y eso me causa gracia, por lo que
niego divertido.

—Tú me causas la taquicardia.

661

Ella se ríe de nuevo, pero ya no vuelve a decir nada. Nos quedamos en


silencio y continúo acariciando su cabello, huele a una mezcla de vainilla
con almendra, sé como huele cada una porque María es una obsesiva con el
perfume.

78

El hecho de que estemos tan cerca de esa manera, sin tener nada sexual,
me causa tanta tranquilidad y me hace olvidar un poco los problemas que
hay alrededor de nosotros. Incluso, el mundo podría estar acabándose en
guerra, pero en medio de esa tormenta, ella podría ser la paz.

429

Me gustaría seguir así, sin embargo, sé que algo no está bien. Diane no
suele demostrar este tipo de afectos, al menos no conmigo, no así como
está ahora.

—Bicho, sé que no estás bien.

145

Ella se mueve un poco, pero no es para responderme. Desliza sus brazos


alrededor de mi torso, haciendo del abrazo uno mutuo, y ya no solo el mío.
70

—¿Quieres sentarte en el sillón? —le pregunto en voz baja.

—Sí —finalmente, habla.

Coge asiento y la acompaño a su lado. Sus ojos verdes-azules se mantienen


sobre los míos, y me asusta el hecho de que esté tan callada.

—Voy a... —comienzo, pero me interrumpe.

—Me siento mal. ¿Puedes quedarte conmigo hoy?

156

Mi mandíbula se tensa cuando veo sus ojos brillosos por las lágrimas.
Nunca me ha gustado ver a las personas llorar, no lo soporto y me pone en
una pésima posición, porque a veces no sé si quieren a alguien que le dé
consejo o que esté como paño.

191

—Lo siento por venir contigo, pero somos amigos después de todo, ¿no?

507

Podría corregirla, pero lo que menos quiere ahora es que le confiese mi


amor. Lo que quiere (y necesita) es solo que respete su forma de lidiar con
sus sentimientos, la cual es acompañarla en silencio.

115

—Ven aquí —le digo. Sujeto su mano y la halo hacia mí para recostarla. Ella
no pone resistencia y se deja caer a un lado, al parecer, poner su cabeza
sobre mi pecho es su posición favorita porque lo hace.

76
—Gracias —dice en un tono de voz casi inaudible.

Deslizo la yema de mis dedos sobre la piel de su brazo y le dedico un beso


sobre su cabeza.

25

—Je suis amoureux de toi.

1.3K

—Supongo que es un «no es nada».

97

—En realidad, es un «deberías aprender francés».

208

La escucho quejarse y alza su cabeza para poder mirarme.

—Te detesto —sisea, volviendo a su posición.

32

—Yo te quiero —vacilo (no tanto), pero Diane parece ignorarlo porque no
vuelve a decir nada.

610

❤️‍🩹

20
El miedo limita
Diane

365

A veces hay cosas que parecen ir bien hasta cierto punto, luego te das
cuenta de que no es así. Entonces, comienzas a fingir que todo lo malo
pasará pronto, pero muy en el fondo sabes que no es así. Es como si nos
gustara disfrazar la realidad y luego nos preguntáramos por qué pasó,
cuando conocemos la respuesta.

189

Después de la madruga del veinticinco en el departamento de Aidan,


regresé a casa alrededor de la cinco de la mañana con el regalo de papá, y
al día siguiente se planeó realizar el intercambio de regalos en familia.

69

Esa tarde, llegó tía Ellen, a quien nos dio mucho gusto saludar, hacía
muchísimo tiempo que no la veíamos y tenerla en fechas especiales nos
llenaba un poco el corazón. Al inicio, todo parecía estar bien, a papá le
gustaron las corbatas y a mí el ponche que Luca hizo, esta vez procurando
no echarle nada de alcohol. Jugamos por unas horas juegos de mesa y tía
Ellen nos platicó anécdotas que le habían ocurrido en el hospital.

70

Ella es una gran cirujana, ama lo que hace y nosotros la queremos.

95

Pero entonces, el buen ambiente que hemos conseguido se va a la basura,


el móvil de papá suena y se dirige al patio para contestar. Mamá lo sigue y
minutos después empiezan a discutir. Observo como Tía Ellen se lleva a
Ruel a su habitación y Luca intenta controlar a nuestros padres.
235

—Retírate, Luca —le dice mamá sin quitar la mirada de papá.

174

Yo no me muevo del comedor, solo me mantengo sentada mientras me


dedico a mirarlos desde lejos. Ellos se encuentran en la sala, al otro
extremo de la casa. Luca avanza con pasos torpes y niega con la cabeza,
tomando el valor de no obedecerla.

36

—Creo que... —inicia él, dudando— todo el tiempo hemos estado


obedeciendo sin cuestionarles nada, pero... ¿pero al menos por una vez
pueden explicarnos? ¿Por qué pelean tanto?

140

—Luca, por favor ve a tu habitación —pide papá, mirándolo.

14

—No —dice con consistencia.

63

Mamá suspira y se sujeta la cadera, angustiada. Es la primera vez que Luca


se opone a los dos, pues se sabe que es quien más obedece y no rechista a
lo que nuestros padres dicen, sin embargo, a este punto, él nota que la
situación no es favorable para nadie y que, por supuesto, nada está yendo
bien como intentan hacérnoslos creer.

17

Luca tiene mucha paciencia, pero ya ha llegado a su límite.

24

—Cariño —lo llama mamá.

15
—No, mamá —repite—. Papá tiene un caso complicado, ustedes nos
ordenan, tenemos que salir acompañados de unos tipos, nosotros
obedecemos, luego pelean de nuevo e intentamos saber qué más está
sucediendo, ¿y nos mandan a dormir? —Luca echa una risa carente de
humor—. Ya no tenemos nueve años.

159

Tallo las palmas de mis manos contra mi pantalón y me pongo de pie,


dispuesta a no dejar solo a mi hermano.

17

—Luca tiene razón —digo con la voz floja.

40

Los tres me miran. Por un momento, quiero esconderme, teniendo en


cuenta que en los últimos días no me he estado portando tan bien. La
inseguridad de que me echen en cara mi mal comportamiento me hace
querer huir.

29

Mamá me mira un segundo más para después volver a papá.

—Venga, dile a tus hijos.

213

—¿Qué cosa? —pregunta Luca.

Me abro paso hacia ellos y me pongo a lado de mi hermano.

—Hasley —suplica papá.

262
En un instante, ella gira hacia nosotros y lame sus labios. Sus ojos se
cierran un momento y luego lo suelta.

—Él no está llevando el caso, solo está apoyando a uno de sus amigos del
buffet de Melbourne —acusa.

287

Me siento confundida.

38

—O sea, ¿cómo?

37

—No es su cliente porque tu padre hace tiempo que ya no ejerce aquí, es el


de su amigo Rodriguez y se ofreció a apoyar en el caso —lo mira enfadada—
, pero no contaba que la contraparte les amenazaría, porque bueno, ¡solo
un tonto no espera lo peor de un caso de asesinato y estafa! ¿O si? ¡Maldita
sea, Harry!

387

—¡Por Dios, Hasley!

113

Los gritos me asustan y me obligan dar un paso hacia atrás, y mi mente


comienza a ordenar la poca información.

Antes de irnos a Inglaterra, papá ejerció aquí por un tiempo, su último caso
fue el de Aidan y así se despidió de Sídney... hasta ahora, lo cual cobra
sentido. Siempre se me hizo raro que consiguiera rápido un caso que llevar
cuando hacía mucho que había abandonado lo legal en la ciudad de Sídney
o incluso en todo el país.

14
Solo está como abogado de apoyo en el buffet, no porque el caso haya
llegado a él, sino porque quiso ayudar.

42

—No griten, por favor —pide Luca.

13

—¿Tú no estarás en el juicio? —me dirijo a papá. Él niega. —¿Cómo... cómo


consiguieron tus datos si no formas parte del buffet de manera oficial?

32

Él se atreve a mirarme, su gesto cansado me da a entender que la está


pasando mal, mucho peor que nosotros. Y eso hace flaquear mis
sentimientos.

45

—La gente es muy astuta, Didi —responde.

—¿Y no puedes salirte? —cuestiono.

—No es tan fácil, pero... podría...

—Tú sabías, Harry... —la voz de mamá sale en un hilo.

159

—Lo siento —murmura.

72

Se deja caer en el sillón a su lado y se recuesta, abatido por lo que está


pasando. Mamá, por su parte, se mantiene de pie, mirando a la nada, quizá
pensando en todo lo malo que pudiese ocurrir. No la culpo porque más
tarde estaría haciendo lo mismo que ella.
41

Luca se acerca a papá y se agacha.

—Sé que esto es grave —pronuncia—, pero solo quiero que sepas que no
juzgaré tus decisiones. Me preocupa lo que pueda pasar, no te mentiré —le
confiesa. Papá mueve sus ojos a los de él—. Hay situaciones que no siempre
podemos controlar y esta es una de ellas. Espero que todo salga bien para
que regresemos pronto a Londres, aunque tienes que tener en cuenta que
no estás solo en esto. Tienes una familia y... como padre de una deberías
decirnos lo que ocurre, no podemos ayudar mucho, pero decirnos
despejará un poco tu mente y corazón, tampoco tienes que cargar con
tanto peso sobre tus hombros tú solo.

375

No sé qué poder poseé Luca, sin embargo, como que todo el tiempo tiene
las palabras correctas para animar el momento, es como una especie de
ver lo positivo en lo negativo y sin perder también un consejo alentador, en
el cual uno no se sienta regañado, juzgado o de menos.

47

Me sorprende demasiado que se tome tan tranquilo lo que mamá nos ha


dicho.

Para ser honestos, a veces pienso que se guarda sus colapsos para él solo,
aunque luego lo miro y parece que en su interior solo alberga la paz, pero
bueno, mi hermano es quien también tiene el poder de reprimir episodios
malos y fingir que nunca existieron.

126

Los ojos de papá se cristalizan y le regala una sonrisa mediana, que, a pesar
de no ser grande, llega hasta sus ojos. Él pone su mano sobre la de Luca y le
da un pequeño apretón, mi hermano, inconforme, se irgue y lo envuelve en
un abrazo que dura varios segundos.

86

Quiero hablar también, decirle por lo mínimo «estamos juntos en esto»,


hacerle saber que no le echaremos nada en cara, que no lo señalaremos,
quiero hacerlo sentir seguro como él lo hizo en Nochebuena conmigo, pero
no lo hago. No hablo porque no quiero arruinar algo, suficiente he hecho
hace días.

68

—Deberías explicarle a Ruel —le dice, alejándose—. Tiene trece, pero es


más inteligente que Didi.

283

Yo pongo los ojos en blanco.

—Oye —me quejo.

14

Los dos dan una risa por lo bajo y tomo asiento frente a papá. Luca se
acerca a mamá y la abraza, al inicio, ella no quiere responderle hasta que él
le murmura algo al oído y lo funde en un abrazo.

156

Siento la mirada de papá sobre mí y alzo la vista. Su rostro no me da paz, el


sentimiento de culpa me invade porque, dentro de todo ese aspecto de
hombre ordenado y tranquilo, se esconde una terrible preocupación. Y yo,
hace varios días atrás, le he hecho pasar un mal momento.

A pesar de ello, me pregunto: ¿Por qué no nos dijo nada al inicio? ¿Por qué
aceptó ayudar a su amigo? ¿Por qué intentaba controlar todo cuando sabía
que no podía hacerlo? ¿Por qué nos encontrábamos en esta situación? ¿De
verdad todo saldría bien? ¿Por qué...?

38

—Te vas a lastimar —señala papá, de pronto, lo tengo frente a mí, alejando
mis dedos de la boca. Había comenzado a morderme las uñas—. Pensé que
ya no tenías esa costumbre.

56

—Te sorprenderías saber cuántas veces al día lo hace —me acusa Luca.

33

Papá niega, chasqueando su lengua en forma de desaprobación.

—¿Por qué no van arriba? Necesito hablar con su madre.

13

La miro a ella, quien mantiene ese gesto duro ante él. Es demasiado
orgullosa en ocasiones, y de verdad suele ser algo díficil bajarle el velo.

265

Mi hermano, antes de soltarla, le da un beso en la frente, sujetándola del


rostro. Él es alto, igual que papá, a su edad le llega por la barbilla, pero con
mamá es todo lo contrario, incluso yo la rebaso, ella tiene baja estatura y,
al parecer, ninguno de sus tres hijos lo heredó porque Ruel a sus trece años
parece que dejará abajo a todos nosotros.

102

—Nos vemos mañana, descansen —desea, dándole un último vistazo a


nuestro padre, quien le devuelve la despedida.

Luca se detiene al pie de las escaleras y su vista va hacia mí. Entonces,


comprendo. Parpadeo y me pongo de pie con tanta velocidad que me
mareo por un segundo, papá me sujeta del brazo cuando se fija que me
tambaleo, cierro los ojos y los vuelvo a abrir, recordando que no debo
hacer esos movimienos bruscos.

385

—¿Estás bien?

—Sí —le contesto vagamente—, me levanté muy rápido.

81

—Bien. Descansa, ¿de acuerdo?

Observo sus ojos, el color y la forma de ellos. Ahora, recapitulando todo lo


sucedido, mi cuerpo se llena de temor a que le lleguen a hacer algo. Es mi
papá y yo lo amo demasiado. Nunca he pensando en cómo sería perderlo,
pero ahora que la posibilidad asalta a la puerta de la casa me siento
vulnerable, yo no estoy lista para que me lo quiten y posiblemente jamás lo
estaría.

196

Enrrollo mis brazos alrededor de él y lo aprieto fuerte, como si esa acción


fuera capaz de protegerlo de todo lo que le amenaza y no pudieran
quitarmelo. Mis ojos arden por el simple hecho de imaginar escenarios
falsos y entierro mi rostro en su hombro, incapaz de alejarme de él.

66

—Todo saldrá bien, ¿cierto? —susurro.

42

No me importa que las posibilidades sean cincuenta y ciencuenta, yo


quiero un poco de paz por esa noche. Quiero que sea de su boca. Quiero
escucharlo con su propia voz. Quiero que me lo afirmara aunque ni él
estuviera seguro.
3

—Estarán bien —devuelve en el mismo tono de voz.

83

—¿Y tú?

Lo escucho reír por lo bajo.

—También, Didi.

71

Quiero creerle, pero, por primera vez, no lo hago.

172

Me alejo de él y una sonrisa pequeña se asoma en su rostro, se la regreso a


medias y me acerco a mamá, dándole un abrazo. Ella aporta unas cuantas
caricias a mi cabello y me separo un poco.

23

—Ya no deberían discutir —digo bajito—. Debemos estar de su lado, no en


su contra...

43

Le doy un último abrazo y salgo de la sala para ir junto a Luca, ambos


subimos las escaleras y antes de que entre a mi habitación, él me detiene
de la muñeca. Su actitud me desconcierta.

—¿Cómo está Alessa? —pregunta—. No le mando mensajes porque


obviamente hacerle esa pregunta es idiota.

13

Dejo caer mis hombros, rendida.


2

—Ella dice que bien, Liam me comentó que ya iniciaron la demanda y... no
sé, Luca. Mi mejor amiga está en un mal momento y yo no puedo estar a su
lado...

13

—Tampoco puedes viajar —me interrumpe—. Pero...

—¿Pero?

—Papá ha mandado el caso de Alessa a su despacho de Londres, él quiere


que se cumpla una condena justa, ¿no te ha dicho nada?

13

—¿Quién?

—Padre —menciona.

—Cree que puede con todo.

—En realidad, a veces pienso que es por lo de tía Ellen...

147

Aprieto mis dientes y lo recuerdo.

Tía en su juventud pasó por una relación muy abusiva que la llevó al
hospital, ella ahora puede contarlo como una experiencia para que nadie
pase por lo mismo, sin embargo, mucho tiempo atrás eso le dolía
recordarlo. No fue fácil, pero ahora su brillo propio deslumbra por todos
lados. Es una increíble cirujana, con estudios completos y dueña de una
clínica.

87

Y yo de corazón espero que Alessa vuelva a brillar.

31

—No —afirmo—. Lo hace porque sabe que es lo justo, si Rory tiene que
pasar veinte años encerrado, entonces los tendrá que pasar. Luca, todo el
daño que se hace no se sana ni se perdona con unas estúpidas disculpas.

24

Él se acerca y talla mi mejilla con su pulgar.

—¿Sabes? Yo siempre he pensado que la violencia no resuelve nada, pero


no entiendo cómo Liam no fue a romperle la cara, yo lo habría hecho.

142

Sujeto su mano con la mía para que no la quite y le regalo una diminuta
sonrisa.

—No tienes una idea de cuantas veces lo intentó, pero por desgracia eso
puede ser algo a favor de Rory.

—Qué injusto —sisea. De pronto, su ceño se frunce—. ¿Tú... tú me dirías si


alguien te hace daño?

190

Le sostengo unos segundos la mirada y muchas cosas vienen a mi cabeza,


los recuerdos son efímeros, pero suficientes para hacerme flaquear. Mojo
mis labios y aprieto su mano.

110
—Lo intentaría —admito.

—Mmm, no me agrada tu respuesta, pero bueno —frunce sus labios—.


Descansa, Didi.

10

—Tu igual, Solete —me burlo de aquel apodo que mamá solía decirle
cuando era más chico.

78

Luca arruga su nariz y da un pellizco a mi mejilla antes de alejarse. Yo me


quejo en voz alta, sin importarme que nuestros padres puedan escuchar.
Espero a que entre a su habitación para hacerlo también.

Una vez adentro, me tiro a la cama a oscuras y abrazo a almohada, y siento


como las lágrimas amenazan con salir.

17

Hay noches, en las que tu corazón te pide llorar. Hay noches, en las que tus
lágrimas te manejan y no tú a ellas. Hay noches, en las que necesitas
quebrarte. Hay noches, en las que debemos hacerle caso a nuestro cuerpo
y soltar todo lo que nos martiriza, donde decimos «ya no puedo» y la
sonrisa que mantenemos todo el día se rompe cuando la luna ilumina el
cielo oscuro.

485

No hay nada en orden. Todo ha sido un desastre últimamente y por más


que quiera ser optimista, sé que no hay ningún punto bueno. Mi papá
cuelga de un hilo y no ayudo mucho. Mi mejor amiga no está bien y no
estoy con ella. Mi cabeza es un lío y siento que me hundo sola.

34
Me aferro a la almohada y entierro mi cabeza. El llanto comienza a
ahogarme y me siento cansada y mareada, y un poco jodida.

El sonido de la puerta me hace abrir los ojos y girarme sobre el colchón,


con la sabana enredándome las piernas. Por el umbral de puerta se asoma
la sombra de una estatura mediana que sujeta la cerradura.

Ruel.

56

—Tía se ha quedado dormida en mi cama y me quitó la cobija —indica. Él se


abre paso al interior de la habitación con la poca luz que hay y cierra la
puerta sin esperar una respuesta de mi parte. Seco las lágrimas de mis ojos
y disimulo, no tan bien, un sorbido—. No tengo sueño.

31

Paso saliva y hago un espacio en la cama para que pueda acostarse, pero
Ruel solo se sienta.

—¿También lo sientes? —pregunta.

—¿Qué cosa?

—El miedo —dice—, ¿también sientes miedo, Didi?

257

El silencio me acompaña y no soy capaz de responderle, él hace un ruido


con su boca antes de tirarse sobre el colchón. La luz que se proyecta a
través de la ventana crea la silueta de su perfil.

4
—Es que yo sí tengo miedo —vuelve a hablar—, de que pase algo o que
nuestros papás se separen.

216

—No, no pasará eso —mi voz sale finalmente, un poco gangosa.

—¿Entonces por qué lloras?

Mis hermanos tienen una habilidad increíble de conocerme tan bien.

—Porque me siento mal —admito.

—Yo igual.

—¿Qué tienes? —murmuro.

—No sé, pero los videojuegos ya no me hacen sentir bien y a veces tengo
miedo, el mismo que sentía cuando abuela estaba grave y no me gusta
escuchar cada que pelea mamá y papá.

227

Paso mi brazo sobre su pecho para abrazarlo, por un momento pienso que
me alejará, aunque él se esconde más cerca de mí.

37

—Está bien sentir miedo, Ruel.

12

—No intento decir lo contrario.

1
—¿Entonces?

—El miedo limita.

173

Mi ceño se frunce, a pesar de que él no pueda verme.

—¿A qué viene eso?

—No crees... ¿no crees que el miedo nos ha privado de muchas cosas?

96

—¿Cómo cuales?

—A disfrutar lo que nos hace feliz. A papá le hace feliz tener a su familia
reunida, pero no lo está disfrutando porque tiene miedo.

40

Él se gira un poco.

—¿Y a ti? —le pregunto.

—Mejor dime, ¿a ti qué te ha privado el miedo de decepcionarlo?

60

Su pregunta me deja seca la boca.

—Ruel...

2
—El miedo es una mierda —dice y le doy un manotazo. Lo escucho
quejarse.

71

—No digas groserías —lo regaño.

—Odio el miedo...

20

—El miedo es una forma de sobrevivir —murmuro—. El miedo es... una


forma de defendernos para no dañarnos porque nos percibe que algo
puede salir mal —le respondo desde mi punto de vista. O al menos así he
utilizado a mi favor esa emoción.

159

Ruel se ríe por lo bajo.

—El miedo limita —repite—. El miedo es quien daña y... sobrevivir no es


vivir...

278

—Pareces un anciano hablando, ¿dónde has leído todo eso? —bromeo.

—Tal vez parezco un anciano porque abuela me lo enseñó —confiesa. La


diversión se acaba de golpe—. ¿Puedo pedirte un favor?

54

—Dime.

—Hazme saber cuando esté sobreviviendo y no viviendo.

448
Él se cubre con la sábana y lo aprieto contra mí, sintiéndome mal por lo
último que acaba de decir. Ruel es el más pequeño y también el más terco,
a su corta edad me sorprende el uso de sus palabras y aprendizaje, y eso
me hace un poco bien porque de entre los tres parece ser el que no tendrá
muchos problemas cuando crezca.

Es como si él supiera cuándo usar las herramientas de aquellos cristales


que dicen «Rómpase en caso de emergencia» y no en un momento que se
puede arreglar con un vaso de agua.

285

Él ya no vuelve a decir nada y yo me quedo con los ojos abiertos mirando la


oscuridad de mi habitación sin poder conciliar el sueño. Hay muchas cosas
que me atormentan y no sé cual de ellas es peor.
Hay desastres tan bonitos
Diane

227

Al día siguiente, por la mañana, el cielo ha amanecido con nubes grises,


impidiéndole al sol iluminar la ciudad. Puede llegar a ser irónico como el
tiempo puede acompañarnos junto a nuestro estado de ánimo.

60

El mío igual es gris.

36

Cuando bajo las escaleras, veo a Luca en la sala con toda su atención en el
televisor y a Ruel mirando por la ventana que da hacia el jardín con un
emparedado en la mano, me dirijo a él, colocándome a sus espaldas e
intento averiguar qué está observando.

Papá está afuera atendiendo una llamada telefónica.

—Lleva diez minutos hablando —dice él—, mueve mucho las manos,
también hace demasiados gestos.

83

—Lo sé, esa es su manera de expresarse.

14

Ruel se gira hacia mí y tira un bostezo que me contagia el instante.

23

Me siento cansada, solo he dormido alrededor de tres horas porque cada


que cerraba los ojos pasaban en mi cabeza muchos escenarios que me
hacían entrar en paranoia, traté de espantarlos, recordar otro tipo de
cosas, enfocarme en asuntos de trabajo, sin embargo, nada de eso
funcionó.

25

—Ya no quiero —señala y me tiende el emparedado. Lo miro con una ceja


alzada.

—Guárdalo.

—¿No quieres comértelo? No has desayunado, solo bebiste un vaso de


zumo. Yo lo vi.

90

—No, tú no viste nada —bromeo y me alejo de él. Visualizo a tía Ellen entrar
junto a mamá de la puerta trasera y le sonrío a ambas—. ¿Haremos algo
para Año Nuevo? Bueno, si es que se ha pensado...

—Solo una cena —responde tía—. Prepararemos algo sabroso y tal vez nos
vayamos a dormir temprano ese día. Su madre está de acuerdo, ¿cierto,
Hasley?

102

—Esta vez no podré preparar sangría, ¿eh? —Luca, quien ha pausado su


serie, se une a la conversación desde el sofá.

33

Mamá le echa una mirada poco amigable.

—No, Luca —sentencia—. Sobre la cena, eso estábamos comentado Ellen y


yo, cerráremos el año aquí.
3

—Y regresaremos a Londres —añade tía.

82

—¿Papá ya confirmó fecha? —pregunta Ruel.

Tía alza sus cejas y une sus manos, ladeando su cabeza hacia mamá, quien
separa sus labios por un momento y luego los cierra de golpe, formando
una tensa línea con ellos.

—¿Ya te dijo? —cuestiono para que continúe.

—No, hemos decidido que ustedes regresarán con su tía a Londres —


declara.

150

—¿Qué? —Es como si los tres nos hubiésemos puesto de acuerdo para
soltarlo al mismo tiempo.

—¿En serio? —Luca se pone de pie para acercarse—. ¿Han llegado a esa
conclusión ayer? ¿Por qué? Se supone que regresaríamos todos juntos, eso
dijiste tú, ¿por qué?

16

—Es lo mejor...

—Lo mejor es que nos vayamos todos una vez que papá termine —le digo,
sintiendo un nudo en la garganta—. ¿Cómo creen que estaremos estando
allá y ustedes acá? ¿Felices?

59
Mamá se talla la frente.

—Chicos, atacar a su madre con preguntas no hará que la situación mejore,


sus padres están viendo cuál es la mejor opción y ustedes en este momento
son su más grande prioridad. —Tía intenta calmarnos, usando un tono de
voz muy suave y cálido—. Deben analizarlo.

—Esto es estúpido —murmura Luca y se encamina escaleras arriba.

48

—¡Luca! —le grita mamá, pero él no le hace caso.

15

De lo demás, dejo de estar consciente. Pienso sobre lo que han decidido y


no sé si es bueno o malo, irme antes es bueno porque quiero estar con
Alessa a su lado, estaría físicamente ahí y no por medio de mensajes o
video llamadas que duran solo minutos, pero también no pienso dejar a
mis padres solos en una posición como esta.

29

Y no sé si esto está yendo para bien o para mal.

—Voy a salir —anuncio al aire.

La puerta de la entrada se encuentra abierta y salgo. No es la manera más


inteligente de evadir las decisiones de mis padres, sin embargo, a veces no
quieres estar en el mismo sitio que te hace llorar a diario, mucho menos
cuando llevo menos de doce horas y quiero volver a hacerlo.

42

—¿A dónde vas? —No es la voz de mi padre que me detiene, sino su agarre
en mis hombros.
9

Aprieto mi mandíbula para no quebrarme frente a él y me giro. No le


ocultaré nada y si me ha pedido sinceridad, se la daré, aunque él sea quien
ahora esté dejando de darla.

—Con Aidan.

264

—Diane. —Arrastra mi nombre en suplicio—. ¿Por qué? Necesito que


cooperes.

—Porque al menos ahí, con él, me siento bien.

323

—¿Y aquí no?

14

Le sonrío a medias y niego lentamente.

11

—No.

117

Responderle me ha dolido, incluso creo que mi garganta ardió. ¿Desde


cuándo estar en casa me ha tirado todas las barreras de seguridad? De
hecho, podría estar debajo de un puente y me sentiría segura ahí, mucho
más que aquí. Y eso es muy triste.

73

No soy capaz de sostenerle la mirada a papá y la bajo, mirando nuestros


zapatos. Tengo veintidós años y todavía hay ciertas cosas que me tomo
como una niña pequeña, me falta madurar y aprender, pero no he sabido
hacerlo.
28

—¡Harry! —Tía Ellen lo llama desde lejos. Él me da la espalda para ver a su


hermana que está saliendo de casa—. ¡Ruel se encerró en tu despacho!

178

Entonces, lo lamento internamente, pero aprovecho para salir de casa


cuando no está viendo.

18

Tras treinta minutos, estoy ahí frente a su puerta sin nada. Casi literal. Sin
cartera, celular, dinero... Ni siquiera me aseguré de que él estuviera en su
departamento, he bajado del taxi sin ni un dólar en mano y le he pedido
prestado al guardia del edificio y me lo ha dado por la sola razón de usar el
nombre de Aidan, e igual me ha dicho que desconoce si el licenciado se
encuentra.

142

Doy golpes seguidos y me desespero cuando los primeros no obtienen


respuesta, así que lo repito.

«Por favor, por favor, no tengo cómo regresarme», suplico en mi interior.

19

Para mi suerte, escucho su voz gritar al otro lado. Lo que crea un enorme
alivio en mí. Él abre la puerta y lo primero que recibo es el olor a cigarro,
aunque mis ojos van a los suyos, tienen un tono apago y las ojeras se hacen
prominentes.

175
—Hola. ¿Mal momento para venir? —le pregunto al ver su aspecto.

—No, para nada, adelante.

33

Su respuesta aleja un poco la duda y asiento, me hace una seña para que
entre y paso a su lado. El olor del tabaco sigue posicionándose por todo el
departamento, volteo a la mesa del comedor que se encuentra inundada
de bolas de papel y otras regadas por la superficie, me apoyo contra el
respaldo del sillón y desvío mi mirada a Aidan.

Él ha apagado el cigarro. Está sin camisa y su cabello está desordenado,


parece que tuvo una mala noche. Y también ha bajado de peso.

184

—No avisé que vendría, estaba de paso —murmuro—. No quería


molestarte, solo ocurre que.

Pero no continúo. ¿Podía decirle? Lo de Alessa en definitivo no. ¿Y lo de mi


papá? Tampoco, ¿o sí? Yo de verdad quería desahogarme, necesitaba dejar
de llorar con mi almohada o en la esquina de mi habitación, sin embargo,
no tenía el valor ni la certeza de hacerlo.

13

—Ocurre... ¿Qué cosa?

Su voz me invita a continuar y niego con intención de que ya no insista


después, bajo la vista a mis pies para ocultarme de su mirada. De pronto,
está frente a mí. Lentamente vuelvo hacia él.

3
Su mirada me hace sentir incómoda por un instante hasta que se acerca a
mi boca y me besa. Lo hace lento y suave, y a pesar de que lo intento
continuar, no puedo. Por primera vez desde que nos hemos estado
frecuentando, mi cabeza no me deja disfrutar de ello, así que lo detengo.

108

—¿Estás bien? —Suena confundido y me siento mal.

No quiero que crea que esto es por él.

Entonces, apoyo mi cabeza contra su pecho y mis manos contra su


abdomen. Aidan responde al momento, envolviéndome entre sus brazos.
Puedo sentir su calor y como se aferra a mí, él desliza sus dedos entre mi
cabello, proporcionando caricias diminutas y consecutivas.

106

—Diane...

—Quiero dormir. —Digo casi al instante. No miento, en serio que mis


párpados pesan y dormir me vendría bien, igual para no llorar.

58

—Bien, tienes mi habitación, puedes ir. ¿Ya comiste?

48

Su pregunta me hace sonreír sobre su piel, lo cual no tarda en mi rostro


cuando recuerdo que no lo he hecho. Levanto mi vista a sus ojos.

—Sí.

2
—Tardaste en responder, eso quiere decir que dudaste —señala—. ¿Ya
comiste?

114

—Si digo que no, ¿vas a hacer o pedir de comer? —vacilo para que podamos
cambiar de tema.

Entrecierra los ojos y echa un vistazo al techo por unos segundos.

—¿Es tu manera de decir que quieres que haga de comer?

31

—¿Lo harías?

El besa sobre la comisura de mis labios.

100

—Mmm, dame quince minutos, internet, mi celular y estoy seguro de que


podré hacer algo —susurra sobre mi boca. Eso me causa gracia porque él
me ha confesado que nunca ha tocado la cocina.

220

—De acuerdo.

Doy un pequeño asentamiento de cabeza, pero no me alejo, al contrario,


regreso mi cabeza a su pecho. Mi mejilla toca su piel y soy capaz de sentir y
escuchar las palpitaciones de su corazón, las cuales son rápidas.

65

—Creo que tienes taquicardia —le informo.

23
—Tú me causas la taquicardia.

428

Su respuesta me hace reír. Quiero contestarle que eso ha sido una buena
jugada, pero que en realidad se debe al cigarro, quizá debería detenerse
con ellos porque parece que lo agitan demasiado.

247

Continúa con sus caricias sobre mi cabello y nos mantenemos en silencio


por un largo rato. Cierro mis ojos, disfrutando de la paz que siento por ese
pequeño lapso. Tal vez ha sido mala idea venir con Aidan para huir de lo
que pasa en casa, él y yo estamos en una extraña relación, sin embargo, es
con la única persona que puedo contar en esta ciudad.

42

Lo escucho respirar profunda.

—Bicho, sé que no estás bien —declara.

116

El apodo que me ha otorgado se repite en mi cabeza y, en lugar de


responderle, enrrollo mis brazos alrededor de su torso, lo que no dura
tanto cuando él pregunta:

—¿Quieres sentarte en el sillón?

—Sí.

Me alejo, yendo hacia el sillón para tirarme en él. Lo observo acompañarme


y se queda a mi lado. El azul de su mirada se queda sobre la mía, ya no se
ven tan opacos como antes, pero puedo fijarme mejor en sus ojeras que se
revelan con un tono morado rojizo.

—Voy a...

—Me siento mal. —Levanto la voz—. ¿Puedes quedarte conmigo hoy?

44

Siento que se me cristalizan los ojos cuando admito en voz alta que no me
encuentro bien y rezo para que no me pregunte porque no estoy lista para
responderle.

—Lo siento por venir contigo, pero somos amigos después de todo, ¿no?

313

Quiero excusarme un poco y mi subconsciente me asalta cuando me echa


en cara de que hace tiempo atrás yo le dije que no éramos nada, que solo
estábamos por sexo.

Espero a que él, al igual que mi subconsciente, me lo recuerde, pero no, no


lo hace.

14

—Ven aquí —dice y tira de mi mano hacia él.

54

Se recuesta un poco y lo copio, poniéndome a un lado para poner mi


cabeza sobre su pecho, nuevamente.

—Gracias —murmuro.
1

—Je suis amoureux de toi.

556

Su voz cambia cada que habla en francés, se escucha más suave y


exquisita, podría disfrutar horas escuchándolo hablar y mirar sus labios
cada que pronuncia una palabra.

12

—Supongo que es un «no es nada» —deduzco.

75

—En realidad, es un «deberías aprender francés».

92

Algún día.

Elevo mi mirada de pocos amigos un momento y gruño:

—Te detesto.

—Yo te quiero —bromea.

349

Prefiero no continuar con esto y cierro los ojos. A pesar de que no me


agrada tanto el olor a tabaco, puedo mantenerme tranquila y no es
molesto hasta cierto punto. El pecho de Aidan sube y baja, creando un
ritmo que, muy infantilmente, intento igual, así hasta que dejo de ser
consciente del espacio en el que me encuentro.

23
Lo primero que veo cuando abro los ojos es un cojín gris, mis párpados
siguen pesados y me giro quedando bocarriba, entonces, caigo en cuenta
que sigo en el departamento de Aidan.

Él no se encuentra conmigo, tallo mi cara con ambas manos y lo único que


pide mi cuerpo es seguir durmiendo. Hay un aroma dulce en el aire y es ese
mismo el que hace a mi estomago pedir comida, recordándome que no he
desayunado nada.

—Espero hayas descansado bien. —Su voz me obliga a incorporarme y lo


veo de pie al otro extremo del sillón.

—¿Cuánto he dormido? —pregunto por lo bajo.

—Aproximadamente cuatro horas —responde.

33

—¿De verdad?

—Ajá. —Asiente—. Al parecer estabas muy cansada, es eso o hibernas cada


cierto tiempo.

110

Frunzo mis labios de mala gana y desapruebo su comentario, pero eso le


causa gracia porque suelta una pequeña risa. Aidan acorta un poco la
distancia entre nosotros y se sienta sobre el brazo del sillón.

—Tengo dos cosas que decirte —señala.

20
—¿Mmh?

—Tu papá me llamó media hora después de que te dormiste. Al parecer no


llevas contigo tu móvil —dice—. Era para preguntar si ya habías llegado y le
dije que sí, se escuchaba... preocupado. También le prometí que yo te
llevaría a casa antes de que anocheciera.

148

Muerdo mis labios, volviendo a sentirme culpable. No ha sido mi intención


hacer de mi salida de casa al departamento de Aidan un completo drama,
pero al parecer así había resultado.

—Sí, olvidé cogerlo... —admito apenada.

—Pero se ha quedado tranquilo, ¿vale?

—Gracias, Aidan.

—No pasa nada —dice sin mucha importancia—. Lo otro... —continúa,


poniéndose de pie— espero que tengas hambre porque he cocinado. Me ha
llevado más de una hora, pero que lo he conseguido.

264

Él lo dice así, sin más.

Mi ceño se frunce y mis labios se separaban por la sorpresa. Aidan ni


siquiera hace despensa completa, él me confesó muchas veces que
compraba comida de lata o lo pedía por medio de servicio a domicilio, o iba
con su abuela.
25

—No te creo —niego, riéndome, pero más de gracia son de nervios.

—Me pediste que cocinara y eso fue lo que hice —indica, sonriéndome.

297

En mi pecho se crea una sensación de ternura y por una extraña razón eso
me hace querer llorar y al mismo tiempo sonrojarme, así que oculto mi
rostro entre mis manos.

88

Me parece demasiado bonito que lo haya hecho cuando conozco su


relación con la cocina. Hay un aleteo dentro de mí que envía emociones
confundidas y me obligo a apagarlas por el momento.

182

Cuento hasta tres y levanto la cara, una vez que ya me siento tranquila.

—¿Qué cocinaste?

Él retrocede unos pasos.

—Busqué una receta no tan difícil, al principio pensé que panqueques, pero
leí que llevaban huevos y no me agrada tanto su viscosidad, así que probé
lo favorito de casi todo el mundo: el queso. Macarrones con queso al estilo
americano.

89

Mientras lo explica, una sonrisa automática se forma en mi rostro y no


puedo quitarla cada que el ánimo en su voz se intensifica.

54
—Seguro que te quedaron fantásticos —le apoyo.

—Claro que sí —dice con orgullo—. Entonces... ¿Tienes hambre?

16

Me arrastro sobre el sillón y finjo pensar durante unos segundos.

—Sí, tengo mucha hambre.

Y sí que lo decía en serio.

—Es bueno escuchar eso porque he preparado algo que te va a encantar —


indica, dirigiéndose a la cocina—. Puta madre, qué bien se escucha eso.

429

La carcajada que sale de mi garganta es tan ruidosa que intento ahogarla


con un cojín. Jamás había conocido a alguien con el ego tan, pero tan
grande como el de Aidan, al igual que la seguridad con la que manejaba
todas las cosas.

134

—¿Voy al comedor? —cuestiono, una vez que ya me he calmado.

—Descuida, puedes comer ahí —señala—. No tengo problema con ello, a


menos que sea incómodo para ti.

Niego, a pesar de que él no pueda verme. Observo todo lo que hace en


silencio y el único sonido que hay dentro de su departamento es el choque
de los utensilios.
1

Regresa a mi lado con pausa y me tiende el plato con los macarrones con
queso.

—¿Tú no comerás? —le digo al ver que no trae nada para él.

—Ya he comido. Es todo tuyo.

39

Pongo los ojos en blanco y llevo un poco a la boca, la textura de la pasta es


suave y puedo sentir demasiado el queso, al parecer es parmesano. El
sabor enamora mis papilas gustativas y también a mi estómago que el día
de hoy estuvo en ayuno.

65

—Mucho queso —resalto—. Te ha quedado bien para ser la primera vez que
lo cocinas, ¿seguro que no lo has comprado?

46

—La pasta tirada en el suelo y mi dedo quemado dicen todo lo contrario —


vacila, mostrándome su dedo índice. Tiene una raya de tono rojiza.

125

—¿Cómo te quemaste?

—Intenté mover el sartén y me quemé con la orilla.

196

—Bueno, ha valido la pena porque me ha gustado —le sonrío.

—Listo, gané con ello —celebra.


142

Asiento sin mucho más qué decir y doy bocados vergonzosos. Su móvil
timbra y él lo coge para desbloquearlo, tomando asiento al otro extremo
del sillón, de esa manera es que ambos nos sumergimos en un silencio. Él
se enfoca en lo que le haya llegado al celular y yo en los macarrones con
queso que ha preparado.

Lo miro de reojo y veo ese ceño marcado en su rostro. Coloco el plato de


comida sobre la mesa de centro y me siento en el suelo, todo con el
objetivo de estar cómoda. Él lo nota y me mira por encima de su móvil, y su
gesto cambia a una ceja enarcada, al mismo tiempo que esboza una
sonrisa a medias.

26

—¿Mejor? —pregunta, pero en su tono de voz hay burla.

Empujo el plato e hinco la barbilla en la superficie de la mesita.

—Mucho —le respondo.

Niega con gracia.

—¿Quieres agua o zumo?

13

—Agua —escojo.

5
Aidan tira su celular al sillón y regresa la cocina para servirme un vaso con
agua. Me dedico a seguirlo con la vista porque no tengo otra cosa más que
hacer.

17

Él deja el vaso frente a mí. Miro primero el vaso de cristal y luego a él. No sé
si sea buena idea preguntarle, sin embargo, lo he notado cuando llegué.
Algo me dice que no lo mencione, que a nadie le gusta que le hagan
comentarios acerca de su aspecto, pero, de una forma u otra, me preocupa.

—Sé que no debería decirlo —inicio, alejándome de la mesa de centro—,


pero... ¿has estado bajando de peso?

83

Aprieto mis labios, arrepintiéndome por un segundo. Vuelvo a mis


macarrones y me llevo una cucharada a la boca. Aidan coge el control de su
consola de videojuegos y se sienta a lado de mí, pero en el sillón, su rodilla
está casi a la altura de mi cabeza y por un segundo me causa gracia.

—Creo que el único que no lo ha notado soy yo —se ríe—. Mi madre lo dijo
hace poco, y mi hermana igual.

42

Elevo la vista a la pantalla del televisor, por un segundo he creído que se


pondría a jugar, pero no. Él está mirando en otras aplicaciones, como si
buscara algo.

Bebo un poco de agua antes de hablar.

—¿Estás haciendo ejercicio y dieta? ¿O te has enfermado hace poco?


2

—Ninguno, a menos que lo que hacemos tú y yo pueda contarlo como


ejercicio —dice y me rio por lo bajo.

187

—Es cardio, ¿no?

57

Giro mi cabeza para verlo y él aleja sus ojos de la pantalla para hacer
contacto visual con los míos. Me regala una sonrisa, es coqueta y sencilla, y
también pequeña.

48

—¿Pero seguro que estás bien?

—Claro que sí —afirma—. Supongo que he estado bajando de peso porque


el trabajo me mantiene demasiado estresado, los asuntos familiares y no lo
sé... ¿personales?

21

—¿Tienes problemas en el trabajo?

11

Él asiente, pero no habla, así que insisto.

—¿Cómo cuáles?

Le echa un vistazo rápido al televisor y selecciona algo.

—Solo es trabajo —se encoge de hombros—, defender artículos, redactar


otros, prepararte para ponencias, un poco de esto, otro de aquello, lo que
ser investigador conlleva, uno no tan serio.
1

Lo último lo dice con burla y rueda los ojos, con el objetivo de restarle
importancia a todo lo que ha dicho.

Pongo mis manos en el suelo para girar mi cuerpo hacia él y ladeo mi


cabeza.

—Me dijiste hace un tiempo que hiciste tu maestría, ¿no es así?

—Sí. —Su ceño se frunce cuando le sale una advertencia en la pantalla y


reinicia la consola.

—¿Y tienes veintisiete?

32

—¿A qué quieres llegar? —cuestiona, entrecerrando sus ojos.

—¿Cómo terminaste tu licenciatura y maestría en poco tiempo?

—¿Poco tiempo? —se indigna—. Fueron cuatro años para el título


universitario y tres y medio para la maestría...

35

—¿Pero te graduaste por promedio? —interrumpo.

—En la universidad —aclara. Parpadeo, un poco confundida, y él lo nota—.


Te podías graduar por promedio, tesis o examen, tuve la oportunidad de
hacerlo de la primera forma.

18

Y recuerdo la placa que tiene en su habitación: "Honores".

53

—Entonces, ¿cuánto tiempo llevas en tu trabajo? —Ahora, saber más sobre


ese punto de su vida me interesa—. Siento curiosidad de que tengas un
empleo fijo y muy importante para la edad que tienes, quiero decir, la
mayoría de las personas que encuentran un trabajo estable y bien pagado
como tú les toma alrededor de más de quince años.

24

En ningún momento mi intención es desacreditarlo, pues papá a los


veinticinco años ya contaba con una buena posición.

Al parecer, Aidan no se lo ha tomado para mal, pues echa una risita.

—Mi maestría la hice en Estado Unidos —explica—, y cuando me gradué


conseguí trabajo por un período de seis meses en la empresa donde trabajo
actualmente, durante mi estancia me desempeñé bien y a mi supervisor le
pareció que tenerme en el equipo de investigación sería bueno. Dijo que
veía mucho potencial en mí y así es como me mantengo.

10

—¿Por qué lo haces sonar tan sencillo? —Mi tono de voz hace notar lo
horrorizada que estoy por tan solo imaginarme todo ese proceso—. No has
descansado...

—Cuando es el único objetivo de tu vida, dejas de enfocarte en otras cosas


—sonríe. Él deja el control de la consola a un lado y prosigue—. A parte, en
Estados Unidos me privaba de muchas cosas, tenía amigos, claro, pero no
era lo mismo a lo que tenía y tengo aquí en Australia.

Me quedo en silencio, saboreando lo bien que se oyen sus respuestas y


causando que la curiosidad crezca cada vez más. Nunca habíamos hablado
con detalle y profundidad acerca de su trabajo y estudios.

8
Pongo un brazo sobre su pierna y apoyo me mejilla sobre ella para seguir
preguntándole otras cosas que empiezan a formularse dentro de mi
cabeza. Aidan no se queja, solo me observa.

14

—¿Y qué has decidido sobre tu doctorado?

Su semblante cambia por un segundo, como si en realidad no quisiera


hablar de ello, pienso en retractarme, aunque él toma la palabra.

—Todavía no lo concreto —responde—. Quiero realizarlo, hacer mis


estudios completos, pero no sé, creo que ya me he alejado mucho de
Australia.

—Si es por algo a lo que le has dedicado mucho tiempo, quizá valga la pena
—murmuro, dándole una opinión inocente.

18

Aidan guarda silencio y asiente varias veces con lentitud. Tal vez lo último
que me ha dicho es la misma razón por la cual tiene problemas familiares,
no sé cómo maneja su vida de adulto, esa misma que lo convirtió en
alguien independiente, ni tampoco cómo es su relación con su madre y
abuela, aunque puede que eso le esté afectando.

Observo los lunares de su rostro y recuerdo la vez que tracé líneas


imaginarias con ellos, la conversación que salió y me dijo que formaba una
constelación al juntarlos. Él realmente relacionaba muchas cosas con la
astronomía.

25

Una sonrisa automática se dibuja en mi cara.


5

—¿Por qué sonríes?

—¿Por qué astronomía? —le digo, sin responder a su pregunta—. ¿Por qué
te gusta?

Él lo piensa por varios segundos y se inclina hacia mí.

—Porque me gusta mucho lo desconocido.

44

—¿Así de simple? —cuestiono.

22

Niega.

—Los humanos nos centramos nada más en nosotros, pero allá afuera, hay
mucho qué descubrir, a parte, en la astronomía solo hay dos limitantes: la
muerte y la distancia. —Hace una mueca con sus labios y retoma su
posición anterior—. La astronomía tiene un conocimiento inagotable.

153

Su respuesta me da tranquilidad y otra duda asalta, así que se la hago


saber:

—¿Y habrías estudiado otra licenciatura?

Aidan asiente sin sopesarlo mucho.

—Lenguas, esa era mi segunda opción.


14

Arrugo mi nariz y niego.

—Qué bueno que seguiste tus instintos.

—¿Qué Luca no estudia eso?

—Sí, y suele ser insoportable cuando combina los idiomas. —Pongo los ojos
en blanco y me rio—. Dice él que es para no olvidar algunas cosas, yo digo
que es un presumido.

93

Aidan pasa la yema de sus dedos por mi rostro y luego los desliza por las
hebras de mi cabello.

—Tú, concretamente, ¿qué estudiaste? —Ahora, es su turno de


interrogarme.

—Diseño Editorial —respondo, no muy convencida.

—¿Y es lo qué querías?

—Pues... sí, ¿no? ¿Por qué esa pregunta?

19

Él muerde sus labios por unos segundos y vuelve a hablar.

—La última vez dijiste que querías un mejor trabajo, ¿por qué estudiaste
Diseño Editorial?

1
Cierro mis ojos porque nunca he hablado sobre esto con él y contarle bien
sería hacerlo desde cero.

—No tengo una licenciatura —admito, mirándolo de nuevo.

Su ceño se frunce desconcertado y quiero apañarme de la vergüenza.

—Hice un curso con certificado de dos años. Para estudiar Diseño Editorial
tenía que cursar Diseño Gráfico, al menos eso me tocaba en la universidad
en la que me quería inscribir, pero me convenía mejor el curso y un amigo
me ayudó a entrar a la editorial... como editora.

12

Él parpadea como si estuviera comprendiendo lo que le he confesado, aleja


su mano de mi cabello y rasca el puente de su nariz.

—¿Trabajas como editora teniendo un certificado de diseño editorial?

—Era la única vacante —digo de manera suplicante.

—Wow —se ríe.

—¡No te rías! —grito, poniéndome de pie, pero parece que eso le causa más
gracias—. ¡Ay, Aidan!

10

Me tapo la cara porque me siento humillada y no quiero que vea mi cara


color tomate.

23
—No me estoy riendo de ti, me reí por cómo lo dijiste —explica y lo siento
cerca de mí—. Debes ser muy buena en lo que haces para seguir
conservando tu puesto.

11

Coge mis manos para descubrir mi rostro que se encuentra acalorado.


Tiene la comisura de sus labios un poco elevada y no veo ningún gesto
burlón de su parte.

18

—Llevo ocho meses —siseo.

—Y te ascendieron, no cualquiera lo consigue.

Echo un suspiro y me dejo caer al sillón.

—Si tú lo dices...

Aidan se agacha frente a mí. Sus ojos azules se mantienen sobre los míos.

—Debes dejar de empañar tus logros —susurra.

101

Desvío mi vista hacia otro punto y asiento pausadamente.

Por un momento, vuelvo a recordar todo lo que hemos hablado y


reconozco que ese espacio en el que me he mantenido con él me ha hecho
sentir bien, ha eclipsado mi preocupación por el tema de papá y también el
de mi mejor amiga. Regreso la mirada a Aidan, menos tranquila.

1
—¿Puedo saber por qué te sientes mal? —él inquiere, su tono es sosegado.

—Eso fue hace unas horas, ahora estoy bien —miento. O no tanto.

—¿Pero por qué te sentías así? —señala.

Guardo silencio.

No estoy segura de decirle, no sé si deba. Entonces, de pronto, recuerdo


que allá, afuera de su departamento, las cosas están yendo mal y no ha
habido una solución, solo la que mi mamá nos ha dicho en la mañana.

—Cuando me llevaste a casa y mi papá estaba enojado, no fue por ti —le


comento—. El día anterior nos dijo que no saliéramos de noche y lo hice, no
le avisé y... Estaba preocupado.

—Tranquila, Diane.

—No, no —niego rápidamente—. Creo que mi salí del tema. A él de verdad


que le preocupaba lo que pasara conmigo.

Ni siquiera sé lo que digo, estoy hablando mucho y no digo nada. Espero


por un segundo a que me interrumpa, sin embargo, no lo hace, sigue
escuchando y espera a que yo retome las palabras, pero no salen. Se me
quedan atrapadas en la garganta cada una.

—Te muerdes las uñas muy seguido, ¿te lo han dicho?

56

Aidan toma mis manos entre las suyas con el objetivo de calmarme.

—A mi padre lo han amenazado.

58
Lo digo así, sin esperar a que me arrepienta en el proceso. Solo lo... suelto,
como si de verdad quisiera contárselo. Y tal vez así sea.

Su gesto no cambia ni un poco y sigue con su mirada sobre la mía. Luce tan
pacífico cuando yo estoy que me jodo por dentro, sin mentir ni exagerar.
Por un instante pienso que no lo he dicho en voz alta.

Pero entonces él lame sus labios y pregunta:

—¿Por quién o quiénes?

—Decidió apoyar un caso y la otra parte ha amenazado al despacho para


que desistan —comento con la voz temblorosa—, por eso hay personas de
seguridad y... no quiere que salgamos porque tiene miedo, pero yo tengo
más porque si a él le...

33

No termino la oración porque me quiebro, las lagrimas salen y me hacen


vulnerable, alejo mi mano de las suyas y cubro mi boca, quiero suprimir los
sollozos, también el dolor y que sea él quien me vea no es de mi agrado
porque nunca me ha gustado llorar con las personas, aunque la realidad es
que ya no aguanto tener que estar guardando este sentimiento.

69

Siempre he pensado que llorar frente a alguien es mostrarle una de tus


facetas.

107

Aidan coge asiento a lado de mí y limpia una de mis lágrimas. Intenta


abrazarme y me resisto porque sé que si acepto mi llanto perdurará y será
difícil que me detenga.

3
—Deja de contenerte, Bicho —dice—. Estaré aquí todo el tiempo que
quieras desahogarte. Si quieres que diga algo, lo diré; si quieres silencio, te
lo daré; y si quieres espacio, también.

272

—Pero son cosas lejos de lo que nosotros...

20

Él no me deja terminar.

—Te diré algo —musita.

—¿Qué cosa?

Ladea su cabeza para mirarme.

—Lejos de que nuestra relación se base en el sexo, no me impide


preocuparme, ni de interesarme lo que te pase. Tienes que entender eso.

175

Pasa su brazo sobre mis hombros para atraerme hacia su cuerpo. Esta vez
no me opongo ni un poco.

Lo único que ha provocado con sus palabras es que me ponga peor y me


haga sentir mal por las veces en que me comporté tan a la defensiva con él.
Me hago bollo en el sillón y dejo que continúe abrazándome.

46

—Es normal sentir miedo, sobre todo cuando ese sentimiento no está solo
sobre ti, sino alrededor de quienes quieres —dice—. Lamento mucho que tu
familia esté pasando por esto.

27

—Tengo miedo por papá —admito.


3

—Tú papá es un hombre inteligente, Diane —sentencia.

—Solo quiero que ... todo... todo salga bien. —Mi voz sigue quebrándose y
eso hace que Aidan proporcione caricias diminutas sobre mi brazo.

14

Recuerdo a Alessa y eso aumenta mi sensibilidad, aunque no le digo a


Aidan sobre ello, si me permito desahogarme, porque a veces no es
suficiente estar llorándole a la almohada encerrada en mi habitación.

No se qué vaya a pasar después y no quiero averiguarlo. Cada que mis


sollozos disminuyen mi mente me consume con pensamientos negativos
como si no fuera suficiente.

Con todo el caos dentro de mí y mis lagrimas secas, empiezo a calmarme.


Aidan y yo nos mantenemos así por un largo tiempo en silencio, él ha
olvidado lo que estaba poniendo en su consola y también ignorado el que
su celular haya vibrado debajo de nosotros.

11

Dibujo círculos en su pierna e imagino que hago un patrón de ellos sin


sentido.

—¿Estás mejor? —murmura contra mi oído.

Asiento y lo miro junto a una sonrisa sin separar mis labios.

—Recuerda que, si te sientes mal, no tienes que fingir estar bien, al menos
no conmigo.
195

De verdad que quiero responderle, darle las gracias o algo, pero mi boca
está seca y en mi garganta hay un nudo que pareciera que me impide
hablar.

Ojeo sus labios por un segundo y regreso a sus ojos, ese azul se mantiene
coloreando sus iris en perfecta armonía así que me acerco a su boca y le
planto un beso. Él me responde y su nariz choca con la mía, el beso es
húmedo, lento, tranquilo y tiene ese toque de gratitud, al menos de mi
parte.

56

Su lengua roza con la mía y me toma del rostro con una mano, su agarre es
suave y delicado. Sus labios acarician por un segundo los míos, es como si
este beso fuera diferente a los otros que nos hemos dado, me hace sentir
algo que hace un punto y a parte; un cosquilleo en el vientre que se apaga
al instante en el que lo sobre pienso, es casi nuevo, pero no estoy segura de
si quiero sentirlo.

205

Me alejo y pestañeo, ofuscada, mirando hacia una de mis manos que está
entrelazada con una de él.

40

—Debería irme a casa —propongo—. Fue muy irresponsable de mi parte


salir sin nada.

25

Deshago nuestro agarre y me alejo, sonriéndole con culpa. Él asiente.

—¿Seguro que te siente mejor?

—Sí, lo digo en serio.


1

—Bien.

Se pone de pie y coge su celular antes de caminar hacia su habitación. Yo


me quedo esperándolo en la sala y lo veo salir con una maleta, mi ceño se
frunce, pero evito preguntarle.

—Vamos, te iré a dejar primero —señala—. Luego le llevaré la maleta a mi


madre y más tarde mandaré a la mierda a Borris.

150

Eso es tan fuera de lugar que me hace reír y le agradezco internamente.

Me levanto del sillón y me acerco a él, con su cabeza me hace una seña de
que salga primero y paso a su lado, puedo oler que se ha puesto perfume y
eso me crea algunas dudas.

De camino al estacionamiento del edificio, me va preguntando cosas al


azar, qué celulares he tenido, si me gusta más ver películas que series, le
recomiendo un libro y él lo hace también. ¿Nuestros gustos son diferentes?
En definitivo.

37

Él abre la cajuela de su coche y lanza la maleta al interior, una bolsa de


papel se ilumina, ese logo lo conozco y no hace falta más para saber que se
trata de lencería por el nombre del lugar.

52

—¿Tienes lencería? —pregunto señalando la bolsa.

16

Aidan se agacha un poco para verla.


—Larga historia.

110

Y cierra la cajuela.

Entrecierro los ojos y lo recuerdo.

—¿No fue cuando nos encontramos en la tienda de lencería?

46

—Algo así. Súbete, ya no tiene seguro —indica y es el primero en rodear el


coche.

Le hago caso y, una vez adentro, me pongo el cinturón de seguridad, pero


eso no me detiene para seguir preguntándole.

—Tú... ¿tú escoges la lencería que se pondrán las chicas cuando tienen...?

68

—Diane —me interrumpe y comienza a trazar su camino.

—¿Qué? —cuestiono, echando la mirada hacia la ventana—. Solo me genera


curiosidad.

—La curiosidad mató al gato.

49

—Pero murió sabiendo —agrego.

124

—Fuck —sisea, frustrado.

155

—Entonces... ¿si la compraste para alguien?


2

—¿Por qué? ¿Quieres ponértela tú?

141

—¡No! —chillo, dándole una mirada de mala gana.

Él mantiene su vista al frente y prefiero no insistir, o bueno, tal vez sí.

—La compré para otra persona antes de que tú y yo frecuentáramos —


responde de la nada.

188

Bien.

14

Guardo silencio, pensando en algo que responder. Busco, busco y por más
que lo hago nada ingenioso sale, solo una afirmación.

—Tienes un fetiche con la lencería.

31

Aidan se encoge de hombros y sigue su camino. Esta vez dudo en seguir


hablando, así que prefiero acallar a la vocecilla que me dice «dile más, dile
más, dile más» y ojeo todo lo que pasa de la ciudad por la ventanilla.

A juzgar por cómo se encontraba el cielo en la mañana, esperaba que


lloviera más tarde, pero las calles están secas y el aire de la ciudad se
mezcla con el bochorno. No llegaba a acostumbrarme al tiempo de aquí, mi
preferido siempre sería las nubes ocultando el sol, con mucho frío y las
calles sombrías de Londres.

41

—¿Sabes manejar? —Aidan rompe el hielo.


4

—No, nunca me he atrevido.

—¿Quieres que te enseñe?

67

Me atrevo a mirarlo e intento ocultar una sonrisa.

—¿Por qué?

—Porque sería seductor verte manejar —dice, divertido—, y me gusta pasar


tiempo contigo.

79

Alzo la barbilla, a pesar de que él no pueda verme.

—Sabes que puedo chocar tu coche, ¿no?

—Lo sé, por eso también será ameno enseñarte —señala, como si eso fuera
muy normal cada que te ofreces a manejar tu coche a alguien que nunca ha
tocado uno en su vida.

—¿Por qué me has preguntado eso? —demando.

Aidan me da una mirada rápida.

—Recordaba aquella vez en Londres —empieza—, tú mamá me dio la


camioneta porque tú no tenías licencia.

Mi entrecejo se frunce, no esperaba que respondiera algo como eso, es


decir, me parecía curioso —y sorprendente, sobre todo— que él tuviera
presente todavía muchas de nuestras salidas, o hasta detalles que yo había
olvidado el mismo día.

34
—¿Qué mas recuerdas de esa vez? —indagué sin quitar mi sonrisa del
rostro.

—Que lees mucho, te gustan los libros de fantasía para ser exactos.

79

—¿Por qué? —Eso sale en automático, de verdad que quiero saber si


recuerdo lo que le dije exactamente.

Aidan sopesa unos segundos y responde:

—Porque te sientes con la necesidad de leer más de mil vidas y plantearte


varias de ellas.

293

Mi vista se dirige al frente y siento que me sonrojo por un momento, o tiene


buena memoria o me presta demasiada atención. Dios mío, él ha de
recordar hasta las estupideces que digo.

92

—Vaya, y yo creía que solo fingías escucharme —vacilo.

—Eres interesante, Diane —dice bajito—. Es como si fueras... algo


desconocido para mí.

325

Una sensación extraña se implanta en mi pecho y siento como una


emoción interior crece, a mi mente viene su respuesta sobre la razón por la
cual le gusta la astronomía y eso ha sido como un halago completo.

41

Por lo tanto, las palabras salen por sí solas:

—¿Te gusto como la astronomía?

263
Cuando lo escucha, una sonrisa de oreja a oreja se planta en su rostro.
Quizá no esperaba que le dijera eso o, como yo, que no recordara lo que me
había dicho anteriormente.

Él no me responde.

26

Me fijo que ya estamos entrando a la residencia y me mentalizo que puede


que adentro de casa me espere una llamada de atención, otra noticia o una
advertencia.

Suspiro, dándome por vencida. Volteo para ver a Aidan y le hago una
mueca con los labios, haciéndole entender que ya es hora de despedirnos.

—Gracias —le digo—. Espero que no te haya molestado.

—Tranquila, no fue nada.

—Le diré a papá que me has traído, de nuevo gracias por prestarme
atención y tiempo cuando no tenías por qué.

17

Paso saliva de mala gana y bajo del coche sin esperar algo de su parte.
Cuando estoy abriendo el portón de la casa, escucho otra puerta cerrarse,
me giro para fijarme que Aidan camina hacia mí y me saca de mi órbita por
un momento.

110

—¿Ocurre algo?

Él no me responde, pero sí me envuelve en un abrazo, mi cara se entierra


en su pecho y me quedo aún más confundida por su muestra de afecto.
67

—Deja de agradecerme, lo hago porque me importas, Bicho —dice sobre mi


cabello, dejando un beso cerca de mi frente—. Espero que pronto se
solucione esta situación.

133

Le devuelvo el abrazo antes de apartarme de su lado y retrocedo unos


pasos, asintiendo junto a una sonrisa diminuta, ojeo por detrás para
cerciorarme de que los de seguridad no estén cerca.

—Me hace sentir bien que te importe —confieso.

Él se ríe sin humor.

—Eso me alegra.

Aprieto mis labios y dudo si continuar o no, antes de hacerlo, lo repaso


unas cuantas veces en mi cabeza y me armo de valor, aunque sea solo un
poco.

—Lo siento por haberte corrido de la casa de mis padres aquella vez en
Londres. —Mi voz sale en un tono alto y siento como cada punta de mis
dedos está fría, sin importar que el aire se encuentre caliente.

60

—Olvídalo, ¿ya? —pide.

—¡Intentaré!

Giro sobre mi eje y apenas doy un paso, escucho mi nombre.


—¡Diane!

Su voz me hace cerrar los ojos y echo una risa por lo alto, debido a lo
gracioso que me resulta este momento.

—¿Ahora qué? —vacilo, volviéndome hacia él.

24

Aidan se queda quieto, cerca de su coche, no da ningún paso adelante,


pero tampoco retrocede, la sonrisa que formaban sus labios ha
desaparecido y la incertidumbre crece a medida que pasan los segundos.

80

No sé si está debatiendo consigo mismo o me detiene porque ha


descubierto algo que no quiere que vea, quiero doblegar la comisura de
mis labios que se mantiene curvada por lo que ocurre, sin embargo, no lo
logro.

Un segundo antes está en silencio y al otro, de verdad al otro, lo dice en voz


alta:

—Estoy enamorado de ti.

2.4K

Su confesión ha salido así... tan de la nada.

20

De pronto, mi expresión cambia, no tengo idea de cómo, pero a felicidad no


es. Me siento aturdida, confusa, extraña y... alejada. Hay muchas cosas que
esperaba de Aidan, desde las más caóticas hasta las más tontas, pero no
una declaración de sentimiento... No
Ninguno de los dos se mueve, y tengo miedo de responderle y que no le
guste. Siento una ola de emociones y no descifro ninguna de ellas.

50

Cierro mis labios cuando el aire helado sale de entre ellos. La respiración se
ha vuelto rápida y mis latidos frenéticos, incluso siento un peso en el pecho
como si un elefante brincara sobre él.

26

Estoy confundida.

36

Demasiado.

12

Parpadeo unas cuantas veces y no me atrevo responder, tampoco a realizar


otro movimiento que no sea entrar a la casa sin mirar atrás.

Continuara…….

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