CON UN ESPECTACULO DE COLORES Y LUCES
“COSMICAS” COLDPLAY SE TOMO BOGOTA
Con un espectáculo lleno de fuegos artificiales, luces de colores y efectos visuales que simulaban todo un
viaje espacial, Coldplay se tomó Bogotá para hacer cantar alrededor de 44.000 personas que asistieron al
concierto.
Las puertas del Estadio El Campin se abrieron a las 5:30 p.m., pero eso no evitó que cientos de fanáticos
hicieran fila desde la mañana para ver a su banda favorita. La emoción se sentía mientras los asistentes
ocupaban su puesto asignado. El conteo al fin había terminado: 6 años de espera para ver de nuevo a
Coldplay en Colombia.
Con una gran parte del público en el recinto, dos mujeres fueron las encargadas de abrir el concierto.
Primero subió al escenario la cantante colombiana, Mabiland, que destacó a ritmo de neosoul y hip hop. Su
garganta prodigiosa junto a sus melodías, dieron lugar a una música muy distintiva: letras llenas de
intención, con un mensaje que “sale del alma”, como ella misma la define.
La quibdeña, de solo 26 años, interpretó siete temas, entre estos ‘Cuánto más’ e ‘Instito fugaz’. A su cierre,
se escuchó al unísono “Que viva el Chocó” mientras era ovacionada por el público.
Antes de iniciar con el segundo momento, la banda invitó a una fiesta de baile ‘cinética’. 100 asistentes
aceptaron la oportunidad de contribuir y cargaron el piso de la tarima con su energía. Literalmente.
La presentación previa fue culminada por Camila Cabello, invitada especial de la gira ‘Music of the Spheres’.
Las raíces latinas de la artista cubana-estadounidense conectaron con los colombianos y más, cuando en
medio de su repertorio, compartió un emotivo mensaje en español:
“Que chimba estar en Bogotá. Esta es mi primera vez en Colombia (…) acabo de llegar y estoy desesperada
por volver. Son tan lindos”, señaló para seguir cantando éxitos como ‘Never be the same’, ‘Havana’ y
‘Señorita’.
Cabello también intentó hablar paisa y dijo: “Qué hubo pues papito”. ¿Me quedó bien dicho? Preguntó la
artista y se despidió (entre risas).
9:50 p. m.: los visuales que simulaban el espacio en la gigantesca pantalla anunciaron el inicio del viaje. El
escenario se iluminó con luces de colores y el lanzamiento de los primeros confetis biodegradables le
dieron la bienvenida a Coldplay, los anfitriones de esta travesía.
“Hola amigos y amigas. Buenas noches y bienvenidos. Que lindos”, dijo Chris Martín, vocalista de la banda.
La magia ‘cósmica’ que caracteriza su último álbum: ‘Music of the Spheres’ (música de las esferas), en el
que también se inspira su actual gira, inició con la canción ‘Higher Power’.
Este primer acto llamado Planetas siguió con icónicas canciones como ‘Adventure of a lifetime’ y ‘Viva la
vida’. Un momento principal que estuvo acompañado por una sinfonía de luces rojas y blancas que
destilaban de las pulseras led de los seguidores, las cuales vibraban dependiendo del ritmo y la intensidad
de la música.
El público empezó a saltar ya entrado en calor. El ambiente era explosivo: los sonidos del pop electrificante
hacían que las emociones no se contuvieran. La fiesta era inevitable.
La atención se acaparó de manera especial — vibra mucho más sentimental— con la interpretación de ‘The
Scientist’, uno de los clásicos de la banda. Y como si estuviera planeado, la letra fue coreada al unísono por
el público mientras que Martin tocaba el piano.
“Estamos muy agradecidos de estar acá con ustedes en Bogotá, Colombia. Por favor, discúlpenme por mi
español (…) pero gracias por hacer el esfuerzo de estar aquí a pesar de las dificultades en el mundo”,
expresó el líder de la banda después de su interpretación.
Lunas
El segundo acto, Lunas, fue sinónimo de felicidad. Esta etapa se desarrolló con canciones movidas y llenas
de energía como ‘’Hymn for the weekend” y ‘’Paradise”.
Antes de seguir, el recinto se iluminó de color azul y las primeras notas de piano se escucharon para
referenciar la canción ‘Up & Up’. Sin embargo, lo que impresionó a los espectadores fue el cambio leve que
tuvo la melodía para dar entrada a ‘La Canción’ de Bad Bunny y J Balvin en la voz del mismo Chris Martin.
Después del estilo latino que Coldplay desplegó en su puesta en escena, sonó ‘Yellow’: las pulseras se
iluminaron de color sol y casi que a la par, el líder de la banda tomó su guitarra y empezó a entonar: “Look
how they shine for you” (Mira cómo brillan por ti).
Alcanzando las estrellas
Llegó el instante de alzar las manos y tocar las estrellas en el cuarto acto. Para eso, el vocalista le pidió a los
fanáticos intentar algo especial: “Vamos a tratar algo juntos. Voltea y dile hola a todo el mundo atrás”.
Ese gesto hizo saludar a las dos ‘caras’ del estadio. “Ahora tenemos nuevos amigos (..) Justo así vamos a
cantar”, aconsejó Martín
Los británicos también le dieron paso al baile de temática espacial. Cada integrante se vistió de colores y
sacó sus mejores movimientos. “Vamos, yo quiero moverme con ustedes”, expresó el líder de la agrupación
a los más de 44.000 asistentes
Con cada nota las vibras de felicidad se colaron entre el público, quienes no paraban de saltar, alzando sus
manos hacia el cielo y cantando el éxito número 1 de las listas musicales de todo el mundo, en particular el
Billboard americano: ‘My Universe’, una colaboración con el grupo surcoreano BTS.
Minutos después, el artista británico detuvo el concierto para solicitarles a los seguidores dejar de lado sus
dispositivos móviles y disfrutar al máximo ‘A Sky Full Of Stars’.
“Por cinco minutos no tengan su teléfono. Solo necesito sus palmas, cuerpos y corazones. Muéstrenme su
personalidad colombiana, muy sexy”, mencionó en español.
Dulce hogar
A las 11:00 p. m. la banda se ubicó en el centro del estadio y se rodeó de un grupo de niños con
discapacidad auditiva llamados Manos Blancas. Los pequeños solo necesitaron de sus sonrisas para cautivar
a los fanáticos y unirlos en un solo canto con ‘Something just like this’.
Coldplay despidió a la agrupación de menores y le pidió a los asistentes “alzar las manos para enviar amor
de Bogotá a todo el mundo”. De fondo, las tonadas de ‘Don´t Panic’, una de las canciones más
sentimentales de la banda inundaban el escenario. Las notas de guitarra se unieron a la escena para
anunciar que el final de la travesía, el cuarto acto llamado Hogar se avecinaba.
Seguido a esto, el recinto se encendió de amarillo. Los seguidores cerraron sus ojos y con sus manos hacia
el cielo cantaron a todo pulmón “I will try to fix you” para curar las heridas del alma.
El primer concierto de los dos que tendrá Coldplay en Bogotá fue todo un viaje del que no se quería
regresar. Lo que se vivió en cada momento se llamó magia, tal y como lo dice una de sus canciones. Sin
duda fue una noche llena de color, música y energía, digna de ser repetida una y mil veces más.