Virgen María
¿Por qué llamamos bienaventurada a la Virgen María?
Bienaventurada por haber creído en Dios
María es Bienaventurada por su fe en Dios. Fe que la llevo a entregarse totalmente a la voluntad
de Dios y que la hace ser sierva del Señor en todo momento. Es precisamente por su fe, que
María es nuestro ejemplo más perfecto de discipulado. Su fe escucha, sigue aprende y
sobretodo, sirve con amor
Bienaventurada por la Gracia
Al ser Inmaculada está llena de la gracia de Dios y esta misma gracia es la que la impulsa a dar
ese “sí” generoso de entrega absoluta al Señor. En Ella vemos cómo la gracia suscita una
respuesta generosa a la voluntad de Dios Padre.
Impulsa al amor absoluto y a ser testigos fieles del misterio de amor de Cristo. Para conservar
esa gracia de Dios, es necesario tener un corazón como el de María. Uno que sepa escuchar,
recibir con humildad, acoger y acatar a Palabra de Dios en cualquier circunstancia.
Bienaventurada porque es Alegre
Ella se complace en la ley del Señor, es como un árbol que da frutos abundantes. Es Ella la
discípula que al cumplir con tanto amor la voluntad del Señor, logra encarnar la misma Palabra
de Dios, siendo así madre del Salvador.
Bienaventurada porque es madre
María es madre de Dios y al mismo tiempo quiso Él que Ella fuera madre nuestra. Así como nos
ayuda y escucha nuestras oraciones, intercede por nosotros para que lleguemos a Jesús y
seamos santos como su Hijo lo es.
Es Bienaventurada al haber sido elegida como la madre y maestra de quien es la sabiduría
misma. María es bendita entre las mujeres, amada y elegida por Dios para llevar en su seno a
Jesús.
Algunos datos importantes
Desde los primeros tiempos del cristianismo existió un fuerte sentimiento de amor y
veneración hacia la madre de Jesús.
Las primeras señales de un culto público datan de finales del siglo IV. Existieron formas
de devoción organizadas en Tracia y en Arabia, San Epifanio lo relata en sus escritos.
La utilización de imágenes para la devoción mariana comenzó poco antes de la Edad
Media. La más antigua es de 422-462 la emperatriz romana Eudoxia la envió de Jerusalén
a Constantinopla
Las oraciones a la Virgen María ya se registraban en los primeros siglos de la era
cristiana.
La fiesta mariana más antigua es la de la Asunción que es el 15 de agosto.
Adoración y veneración
La adoración, también conocida como “latría”, debe ser rendida únicamente a Dios por ser
Señor de todo lo creado, fuente de Bien, Sabiduría y Misericordia infinitas y Salvador nuestro.
La veneración destinada a la Virgen María, a los santos o a los bienes materiales que a ellos les
pertenecieron, no tiene como fin a ellos mismos sino a Dios.
Como católicos veneramos a la Virgen María, conocido como “hiperdulía”, en razón de la
excelencia de sus virtudes por sobre los demás santos.
Y veneramos a los santos, conocido como “dulía”, reconociendo que todo lo que han recibido es
un regalo de Dios y ellos son solamente un reflejo de las perfecciones divinas obtenidas por los
méritos de Cristo en la Cruz.
¿Por qué veneramos a María?
Es madre nuestra
Es la madre de Jesús
Bendita entre todas las mujeres
Nos conduce a Dios
Es mediadora ante su hijo