LA ISLA DE LAS MUÑECAS
Ubicado en los canales de Xochimilco, al sur del centro de la Ciudad
de México, muy cerca del estadio de fútbol Estadio Azteca se
encuentra la Isla de las Muñecas que se ha convertido en un atractivo
turístico para visitantes de todo el mundo.
¿Qué hay detrás de este lugar tan tenebroso? Te presentamos la
leyenda que, a lo largo de los años, los trajineros han propagado con
el turismo que cada año se da cita en estos canales de nuestro
hermoso México.
Cuenta la leyenda que, Don Julián, quien era vigilante de la Isla de las
Muñecas descubrió el cuerpo de una niña a la orilla del lago, por lo
que desesperado hizo todo lo posible para salvarle la vida, sin
embargo, la pequeña murió por causas extrañas y desconocidas.
Tras lo sucedido el señor vigilante se sentía atormentado y aseguraba
que el espíritu de la niña había poseído a una de las muñecas, así Don
Julián, para protegerse comenzó a colgar muñecas de todo tipo y
tamaño alrededor de la laguna situada en Xochimilco.
Al paso del tiempo el hombre aseguraba que todas las muñecas
estaban poseídas por espíritus infantiles, poco a poco el señor se fue
convirtiendo en un ermitaño y comenzó a habitar en su isla, solo con
las decenas de muñecas rotas y antiguas que recolectaba de la
basura. Mucha gente aseguró que tal vez, él era el poseído debido a
que cambió radicalmente su forma de ser tras lo sucedido.
Tiempo después Don Julián fue hallado sin vida justo en el mismo
lugar donde él había encontrado a la niña que trató de salvar, algunos
dicen que se sentía culpable por no haberla salvado y que por eso se
había vuelto loco.
Después de la muerte de Don Julián, la isla se convirtió en uno de los
atractivos principales de Xochimilco, la gente la visita para observar
todas las muñecas que según la leyenda fueron colgadas por el señor
vigilante. Hasta hoy la gente cuenta que las muñecas cobran vida por
la noche, siendo esta la leyenda la que mantiene con vida turística a
Xochimilco.
Si no lo conoces date la oportunidad de visitar nuestro México y sus
leyendas.
El fantasma de la monja, la leyenda corta
mexicana
Si bien las monjas son mujeres de Dios, la realidad es que en más de una ocasión se
les ha terminado por relacionar con hechos sobrenaturales o de miedo.
El fantasma de la monja es un relato clásico, el cual sucedió durante el ya lejano
siglo XVI. Y que hasta la fecha, al ser contado sigue causando miedo entre las
personas al pensarse en una situación así.
El origen del fantasma de la monja
Todo esto nos remonta a esos años, a las calles de Guatemala y Argentina en el
Centro histórico de la ciudad de México.
Los protagonistas de la historia son los hermanos Ávila: Alfonso, Gil y María, que
tenían la fortuna de poder contar con una buena posición económica. Esto por
supuesto, les daba acceso a una vida llena de lujos.
Un mestizo de apellido Arrutia pretendía casarse con María, pero no tenía
intenciones honestas. Lo único que buscaba era poder acceder a la fortuna de la
mujer.
Esta información llegó a oídos de sus hermanos, por lo que buscaron evitar que este
matrimonio se lleve a cabo. Lo primero que hicieron fue buscar al novio, para
pedirle que no lo haga.
Ese se estaba negando, pero una vez que le ofrecieron el suficiente dinero, decidió
marcharse. A fin de cuentas, eso es lo que quería.
María al ver esto, se dio cuenta de las negras intenciones de su expareja. Pero saber
esto le causó mucho dolor y le hizo caer en una depresión profunda. Tanto, que
habían pasado dos años y seguía hundida.
Sus hermanos, no sabiendo que hacer, pensaron que sería buena idea recluirla. Para
ello, la llevaron al Antiguo convento de la Concepción. Pensaron que ese ambiente
y el acercamiento a Dios le harían bien.
La leyenda de la Mulata de Córdoba
Era 1618. En Villa de Córdoba de los Caballeros (la actual Córdoba,
obviamente) vivía una mujer llamada Soledad. Nadie sabía su origen,
domicilio ni quiénes eran sus familiares. Su belleza hacía que muchos
hombres la pretendieran.
Soledad era mulata; por sus venas corría sangre negra y española.
Desafortunadamente, en esos tiempos, los mulatos no contaban con
derechos y pertenecían a un estrato social bajo.
En el pueblo se rumoraba que Soledad era muy buena para curar por
medio de hierbas y rituales. También se decía que podía predecir
eclipses, conjurar tormentas, temblores y provocar enfermedades. Las
mujeres -con un poco de envidia o solo por chisme (o ambas cosas a la
vez)- aseguraban que tenía el poder de hacer que los hombres cayeran
rendidos ante ella, siendo capaces hasta de pedirle matrimonio.
Todo esto hacía que “la Mulata de Córdoba,” como todos la conocían,
fuera señalada como bruja y hechicera. Incluso pregonaban que tenía un
pacto con el diablo.
A pesar de su belleza, Soledad siempre fue huraña y prácticamente
"bateaba" a sus pretendientes. Uno de ellos fue don Martín de Ocaña,
alcalde de Córdoba. Después de haber sido rechazado, este señor quiso
vengarse y utilizó todas las habladurías de muchos del pueblo en contra
de ella para culparla de brujería. No conforme con eso (el muy "ardilla"),
inventó que ella le dio una bebida para que perdiera por completo la
razón.
La Santa Inquisición al saber todo esto sobre "la Mulata", no tardó en
detenerla y enviarla a la cárcel del fuerte de San Juan de Ulúa, en el
actual puerto de Veracruz, acusada de brujería. El castigo fue terrible: la
condenaron a muerte.
EL ARBOL DEL VAMPIRO
Entre los cientos de leyendas urbanas que existen en México, sobresale la del
árbol del vampiro, única en su género, ya que el vestigio de su historia permanece
en un panteón.
México es un país repleto de leyendas urbanas. El imaginario colectivo,
aunado a los acontecimientos históricos y a los sincretismos culturales, ha
dado a luz numerosas historias, algunas más fantásticas que otras.
En Guadalajara existe un árbol centenario muy famoso que se localiza en el
Panteón de Belén: el árbol del vampiro. Este impresionante y misterioso
espécimen de 15 metros de altura tiene una historia escalofriante que
puede no haber acabado todavía?
Imagen de: culturacolectiva.com
Todo comienza en la Guadalajara del siglo XIX, específicamente en 1880.
Dicen que en ese entonces comenzaron a aparecer cadáveres de perros y
gatos por todo el municipio; sin embargo, lo más aterrador era que
estaban desprovistos totalmente de sangre. Si esto ya preocupaba
sobremanera a la población, el pánico se generalizó cuando se
encontraron cuerpos humanos en las mismas condiciones.
Tanto los locales como las autoridades coincidieron en que se trataba de un
vampiro, y organizaron vigilias para capturarlo. Lo buscaron durante mucho
tiempo, sin éxito, mientras el terror se seguía apoderando de la ciudad.
Finalmente, en los últimos meses del año, una de las avanzadillas tuvo
éxito, y lo capturaron. Una sabia y vieja curandera del pueblo les dijo que
la única manera de acabar con él era clavándole una estaca en el
corazón, tallada a partir de la rama de un camichín.
Imagen de: guadalajaravive.com.mx
Después de matarlo, la gente lo enterró en el Panteón de Belén. Como
temían que la horrible criatura fuera a resucitar, colocaron una losa de
piedra muy grande y pesada para evitar que escapara. No obstante, la
losa se rompió al poco tiempo, dejando pasar una rama viva de camichín,
la cual comenzó a envolver la tumba con su tronco y raíces. Este fenómeno
inexplicable conmocionó a todos, pero dejaron crecer al árbol; no fuera a ser
que si lo cortaban despertara algo peor. Hoy en día, el árbol del
vampiro permanece en el panteón, pero se dice que cuando caiga, el
vampiro será liberado y aterrorizará de nuevo a los pobladores de
Guadalajara.