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CAPITULO I

TEORIA DE LA GUERRA

Nada puede parecer menos práctico que iniciar el estudio de la guerra con una

teoría. La conducción de la guerra es, en tal grado, una cuestión de personalidad, de

carácter, de sentido común, de decisión rápida, que parece imposible someterla a algo

que asemeje a un verdadero análisis científico.

Oficiales altamente científicos han fracasado como conductores militares. Sin

embargo, desde que los grandes teóricos del siglo XIX trataron de crear una teoría

razonada de la guerra, su planeamiento y conducción han adquirido un método, una

precisión y una certeza que eran desconocidas anteriormente.

El estudio teórico de la guerra es fundamental y el error conceptual de los

detractores es creer que de la teoría se obtendrán fórmulas para resolver los problemas

de la guerra.

La teoría no pretende dar la facultar de conducción en el campo de batalla. Sólo

trata de aumentar el poder efectivo de es conducción.

La teoría de la guerra es una cuestión de conocimiento y de reflexión, pero no de

ejecución. Esta depende de la combinación de cualidades humanas intangibles que

denominamos CAPACIDAD EJECUTIVA.


C
 uáles son los resultados tangibles que podemos obtener de la teoría?

Se puede, por lo menos, determinar lo normal.

Habiendo determinado lo normal nos hallamos, de inmediato, en mejores

condiciones para comparar cualquiera proposición y podemos proceder a discutir, con

claridad, el valor de los factores que nos inclinan a apartarnos de lo normal. Cada caso

debe juzgarse de acuerdo con su propia importancia pero, sin una base desde la cual

partir, no podemos formar, absolutamente, ningún juicio verdadero. Sólo podemos

adivinar. Cada caso, seguramente, se apartará de lo normal en mayor o menor grado.

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Los mayores éxitos en la guerra han sido las desviaciones más audaces de lo normal y

hechos a sabiendas por hombres geniales que pudieron percibir, en las circunstancias

accidentales del caso, una justa razón para adoptar tal resolución.

Si se encara el estudio teórico de la Estrategia en esta forma, es decir, ni se le

considera como un medio para fertilizar el criterio y la experiencia y no como un sustituto

de ambos, no podrá perjudicar a nadie. El pensamiento individual y el sentido común

seguirán siendo los amos y guías.

Debemos comprender claramente la teoría, antes de aventurarnos en busca de

conclusiones prácticas. La guerra es tan compleja que, sin la guía de la teoría, nos

extraviaríamos en medio de la desconcertante multiplicidad de caminos y obstáculos nos

saldrían a cada paso.

No se trata de implantar una teoría rígida sino de crear algunas bases alrededor de

las cuales sea posible construir, idealmente, nuestra acción. El saber, la inteligencia y el

carácter es entrelazar armónicamente. Solo quien no tenga la costumbre de pensar con

orden lógico y es deje gobernar por impulsos continuos e irracionales, por impresiones

sentimentales incontrolables, no deseará oír hablar de teorías, ni menos aún de ideas,

que le parecerán estar siempre en el campo opuesto al de la acción. No comprenderá


que para actuar en la mejor forma posible será necesario pensar lógica y vibrosamente.

Muchos consideran que la simplicidad de una acción militar significa facilidad y

que, por consiguiente, pueden, en el momento conveniente, emitir la idea necesaria sin

tener necesidad de apoyarse en teorías, que no son para ellos otra cosa que

interferencias a la propia intuición. Para educar y reforzar nuestro criterio, no existe más

que el estudio unido a la práctica y, para tenerlo siempre dispuesto, es necesario apoyarlo

sobre bases doctrinales que den asidero sólido el pensamiento, aún cuando los

acontecimientos remolineen confusamente alrededor de nosotros.

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La importancia y necesidad de conocer la naturaleza de la guerra, de conocer la

teoría de la guerra por parte de estadistas y generales se ha confirmado en las dos

últimas guerras mundiales. El general inglés J.F. Fuller, en el prefacio de su libro La

Dirección de la Guerra, formula una sugerencia tan cierta como irónica:

Al terminar este trabajo se me ocurrió que existe amplio campo para un libro sobre

la Dirección de la Guerra. Debiera ser escrito tanto para los políticos como para los

militares y su lectura habría de ser obligatoria. Lo mejor sería dividido en dos partes:

Como dirigir una Guerra y Cómo no dirigir una Guerra. Para esta segunda parte existe

una superabundancia de material.

El conocimiento histórico ilustra, en general, respecto al pasado; da experiencia

presente y futura sólo a los más capaces, (Saber y Poder). Según Bismarck : Los medios

dicen que aprender a fuerza de experiencia; por mi parte prefiero aprovechar la

experiencia de los demás.

Los ejemplos históricos son la experiencia práctica indirecta que tiene la ciencia de

la guerra y su análisis puede servir a los siguientes propósitos:

1. Aclarar el pensamiento.

2. Aplicar el pensamiento.

3. Probar su efecto.
4. Obtener conclusiones.

La conducción de la guerra exige saber, es decir, conocer la teoría de la guerra; es

la parte ciencia de ella.

También exige poder, es decir, aplicar el saber según las circunstancias; es la

parte arte de la guerra.

Para el conductor es necesario establecer la finalidad. No basta la ejercitación (el

cómo). No basta el conocimiento técnico o el mejor empleo de las armas; es necesario

saber el para qué se está haciendo. El entrenamiento puro no resuelve el problema.

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Es indispensable el conocimiento de la teoría para lograr la solidaridad entre el

Jefe y sus subordinados. Es de valor aún mayor generar esta solidaridad y doctrina

común entre políticos y estrategas en el plano de la Dirección Suprema. C


 uán a menudo

no ha ocurrido que estrategas hayan dado su consentimiento táctico para la realización

de operaciones poco aconsejables, simplemente por carecer de las facultades mentales y

verbales necesarias para señalar a un políticos impaciente en qué consistían los errores

de su plan?

C
 uán a menudo, por otra parte, ha sucedido que políticos y estrategas no han sido

capaces de decidir sobre un Plan de Guerra coherente, debido a su incapacidad para

analizar científicamente la situación que debían encarar y para reconocer el carácter

general de la lucha que estaban por emprender?

De ahí se desprende la necesidad del estudio teórico y de adquirir la capacidad

para expresarse con claridad para convencer a los demás.

La teoría de la guerra pone de relieve la estrecha relación entre las Estrategias

Institucionales y releva la existencia de una Estrategia Nacional como un todo. Descubre

que la Estrategia Institucional no es independiente y sus problemas no se resuelven con

consideraciones particulares, sino que es una parte de la Estrategia Nacional. La teoría

de la guerra también establece la necesidad de una doctrina común.


El estudio teórico de la guerra nos lleva a establecer ciertos métodos para llegar a

conclusiones correctas que nos permiten concebir, preparar y ejecutar la guerra. Los

problemas de la guerra no tienen una sola solución. Las mentes matemáticas, que no

saben razonar con datos imprecisos y cambiantes como son los del fenómeno bélico,

tratan de fijarlos arbitrariamente, para construir sobre ellos operaciones exactas, que

están fundadas en el vacío. Quien quisiese la prueba matemática de la exactitud de las

decisiones para una operación a efectuar, demostraría no haber comprendido

absolutamente nada del carácter de la guerra.

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Ciertamente que el estudio en detalle de estos métodos corresponden a la Lógica,

que se ocupa de determinar los principios usados para distinguir el razonamiento correcto

del incorrecto pero, brevemente. podemos desde ya establecer que básicamente existen

dos métodos de razonamiento para llegar a conclusiones correctas: el deductivo y el

inductivo.

El primero de ellos es válido cuando sus premisas establecen conclusiones

demostrativamente, e inválidos en caso contrario. Este método de razonamiento va de lo

general a lo particular.

El método inductivo, que empleamos aquí, no aspira como el anterior a demostrar

la verdad de sus conclusiones como derivación necesaria de sus premisas, sino que

solamente afirma su probabilidad. El método inductivo va de lo particular a lo general.

Del análisis de un grupo de hechos particulares se obtiene una proposición o enunciado

general. Los principios de la Guerra han sido deducidos mediante el denominado método

histórico inductivo. Los Principios no deben ser interpretados como reglas rígidas y

precisas, sino más bien como normas que, aún sirviendo de guía, no resuelven por sí

solas los complejos problemas de la guerra. De las campañas del pasado hemos tratado

de obtener ideas generales de aplicación, es decir, que mediante vastas generalizaciones

se ha llegado a obtener ciertos principios, inmutables, inducidos del estudio del pasado.
Más adelante nos referiremos nuevamente a este método de razonamiento cuando

estudiemos en detalle los Principios de la Guerra.

Sin embargo, no debe confundirse este método de razonamiento con el llamado

histórico-contingente que ha llevado a cometer grandes errores, pues se trata de una

simple imitación, muy burda y fardo cerrado, de hechos pasados. Los hechos históricos

no se reproducen jamás y, más aún, cuando parecer convergir hacia otro. Quien sigue

este método, con el pensamiento fijo en la búsqueda de analogías, se separa

voluntariamente de la realidad de la acción para devanar en el ovillo de la memoria.

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La historia enseña, tal vez, más lo que es necesario evitar que lo que es necesario

hacer.

Finalmente, el estudio teórico táctico de la guerra nos permite:

1. Comprender el origen político de la guerra y las relaciones existentes entre

Políticos y Estrategia.

2. Establecer la finalidad de la Guerra, al valor del Objetivo

político y determinar si la guerra será limitada o ilimitada.

3. Obtener una Doctrina Común.

4. Obtener ciertas normas (los Principios de la Guerra) a través

del estudio de la Historia.

5. Obtener ciertas normas (los Principios de la Guerra) a través

del estudio de la Historia.

LA GUERRA Y SUS DEFINICIONES

Desde que existe el hombre civilizado y mientas subsiste la interrogancia de

culturas que coloca a algunos pueblos en inferioridad con relación a otros en la técnica

industrial y bélica, ha habido y habrán pueblos conquistadores y pueblos conquistados,

pueblos dominadores y pueblos sometidos. Sin duda que esta situación no es la ideal.

Se tiene derecho a desear que esto termine y llegue el día en que reine la igualdad y la
paz entre los pueblos. Pero, el que se tenga un ideal, un bello ideal, que ojalá llegue a

realizarse, no nos impide ver la realidad, la triste y cruda realidad de hoy y de ayer y de

todos los tiempos. Y el conocimiento de esa realidad, pero no menos real porque algunos

idealistas lo discutan, es lo que obliga a decir que la guerra no tiene nada de

extraordinario. Es lo corriente y normal. Porque normal significa, simplemente, lo que

ocurre siempre, lo que se repite periódicamente, lo que se presenta en todos los tipos de

la misma especie. Normal no significa ni hermoso, ni laudable ni saludable. Se puede

odiar o amar sin que por eso deje de ser normal. La guerra es normal en la vida

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internacional, como lo es el crimen en la vida interna o las enfermedades. Desagradable

u odioso, pero imposible de suprimir.

La guerra es un acaecimiento natural en la vida de los pueblos. Pretender suprimir

las guerras sería como si creyésemos que vamos a suprimir las enfermedades, anular el

dolor, modificar el régimen de las mareas, dominar los vientos, todo lo cual está mucho

más allá del poder de los hombres.

La guerra es un fenómeno biológico, natural, persistente y social que está por

encima de la voluntad humana.

La guerra no solamente es superior al hombre, sino que tampoco corresponde a

su exclusividad. Las fieras en la selva, las aves en el aire, los peces en los mares, los

microbios en el cuerpo, se encuentran permanentemente en estado de lucha uno contra

otros.

La vida del hombre, desde su creación, no ha sido otra cosa que una batalla por

dos grandes ideales: uno inmediato, defender su vida y su hogar, y otro mediante, el

perfeccionamiento moral y material de la especie.

Así es la humanidad: un continuo pugnar de fuerzas antagónicas que se combaten

constantemente y que sólo se equilibran por su propia oposición.

Si una guerra o una revolución rompe el equilibrio aparentemente estable en que


se vivía, el nuevo equilibrio durará tanto como se demoren en formarse nuevas fuerzas

que vengan a destruirlo. Y, así, se suceden los períodos de calma y de violencia; los

períodos en que trabajan las fuerzas lentas y los períodos en que estallan los bruscos

cataclismos.

Se dice que la paz no existe y que el mundo vive un eterno conflicto de diferentes

gradaciones. Las relaciones en los Estados giran, fatalmente, en un círculo cerrado:

ante-guerra, guerra propiamente tal, post-guerra y de la post-guerra a la ante-guerra, en

una sucesión ineludible.

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La guerra, propiamente tal, ha sido y es un problema tan apasionante que

innumerables escritores, civiles y militares, se han preocupado o se interesan por

solucionarlo. Todos han procurado y procuran definir este acontecimiento y, lógicamente,

sus campos de acción y el criterio político reflejan las ideas que sustentan. A pesar de

que resulta extremadamente difícil sintetizar el complejo problema de la guerra en una

definición, señalaremos, no obstante, algunos conceptos que se han dado de ella.

Cabe hacer presente que con esto no se pretende ajustar el estudio de la ciencia

de la guerra al concepto que surja de su definición, sino mostrar los diferentes enfoques

para analizarlos y lograr una mayor profundidad en el estudio de la guerra.

En un drama terrible, apasionado, sujeto en verdad a tres o cuatro principios

generales, pero cuyo resultado se subordina a una muchedumbre de complicaciones

morales y físicas. Henri Jomini (1779-1869).

La paz perpetua es un sueño y ni siquiera un sueño demasiado hermoso. La

guerra es un elemento de la naturaleza, creado por Dios. Sin ella se estancaría el mundo

y se perdería en el materialismo. Helmuth von Noltke

(1800-1891).

La guerra es la reivindicación del derecho por la fuerza. Andrés Bello.

Guerra es la continuación de la política por otros medios. Es un acto de fuerza


destinado a doblegar la voluntad de lucha del adversario. Karl von Clausewitz

(1780-1831).

Esta última definición se estima como la más completa y acertada y encierra toda

la filosofía de la guerra.

Clausewitz nació en Burg, cerca de Mgdeburg, e ingresó en el Ejército prusiano en

1792. Sirvió en la campaña del Rhin (1793-1794) y, en 1801, ingresó a la Academia de

Guerra de Berlín, entonces bajo la dirección del célebre coronel von Scharnhorst. Siendo

ayudante de campo del príncipe Augusto de Prusia, fue herido y hecho prisionero en

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1806, durante la campaña de Jena. Posteriormente colaboró con Scharnhorst en la

reorganización del Ejército prusiano (1809), siendo transferido al Ejército ruso al

comenzar la campaña de 1812.

Durante la fase final de la retirada de Napoleón desde Moscú, negoció la

Convención de Tauroggen, que dio origen a la guerra de liberación alemana. En la

campaña de 1813 fue nombrado jefe del Estado Mayor del conde Wallmoden y, en 1815,

ocupando igual cargo cerca del general Thielmann, participó en las campañas de Ligny y

Wavre.

Murió víctima del cólera en Breslau en 1831.

Puede apreciarse a través de esta breve nota biográfica que durante toda su

carrera militar no desempeño mando directo alguno para los que, probablemente, no

estaba capacitado.

Fue, sencillamente, un estudioso de la guerra y, después de su muerte, sus obras

completas fueron publicadas en diez volúmenes. Los tres primeros contiene su obra

maestra, Von der kriege (de la Guerra), en la que había trabajado unos doce años y que,

no obstante, quedó incompleta y apenas revisada. Si hacemos un análisis de la definición

de la guerra enunciada por Clausewitz y estudiamos detenidamente los argumentos que

nos presenta Otto de Groce en el Capítulo I de su libro, llegaremos a las siguientes


conclusiones:

1. El origen de las guerras es político, es decir, ellas no son provocadas por

los militares sino por los gobernantes.

2. La estrategia está subordinada a la Política. La meta de la Estrategia es la

victoria. La meta de la Política, la paz que ha de venir.

3. El objetivo Político de la medida de los esfuerzos a desarrollar en la guerra.

4. Establece una relación entre fin y violencia.

5. De acuerdo al valor del objetivo Político, la guerra podrá ser limitada o

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ilimitada.

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EL DERECHO INTERNACIONAL Y LA GUERRA

El derecho Internacional está sustentado en cimientos muy subjetivos, como son la

moralidad y la buena voluntad las que, por cierto, nunca han regido las relaciones

internacionales.

El Derecho Internacional, en consecuencia, jamás logrará impedir la guerra, dada

la naturaleza del hombre y sólo actuará como mediador, en la medida en que no afecte

seriamente los intereses del más fuerte. El Derecho Internacional descansa en la fuerza.

Grocio, Floré y Pauchille coinciden en gran medida en definir el Derecho

Internacional como el regulador de las relaciones internacionales o de sus gobernantes

entre sí; como el que dirige las relaciones de las naciones entre sí y como el que

determina los derechos y deberes respectivos de los Estados en sus mutuas relaciones.

El Derecho Internacional guarda algunas relaciones de diferencias con el Derecho

Nacional y es importante hacerlas resaltar ya que ello nos lleva a confirmar que aquél

descansa en la fuerza. En el Derecho Nacional existe la desigualdad ante la fuerza.

En el Derecho Nacional hay una autoridad que hace cumplir la Ley; en el Derecho

Internacional no hay autoridad, solamente existe la ley del más fuerte.

Finalmente, en el Derecho Nacional el veredicto lo da la Justicia y en el Derecho

Internacional el veredicto final la da la fuerza con la que impone su política.


El Derecho Internacional descansa en la fuerza.

Pascal decía, al respecto: la justicia es impotente sin la fuerza y la fuerza sin

justicia es tiránica; debemos combinar la justicia con la fuerza.

Maquiavelo decía que: No pueden haber buenas leyes donde no existen buenas

armas, y donde se cuenta con buenas armas deben haber buenas leyes.

En su obra maestra, El Príncipe, exhorta al gobernante a tener presente que la

preservación del Poder depende del Poderío Militar.

Federico el Grande decía que: Negociaciones sin armas

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son como música sin instrumentos, dando con ello el concepto de que el sostenimiento de

toda línea política sabe poseer siempre el respaldo de la fuerza, que permite hacer

respetar la posición escogida y la dignidad del pueblo que se debe gobernar.

Harold E. Talbot, Secretario de la Fuerza Aérea de Los Estados Unidos dijo que:

Se existe si se es fuerte. Se muere si se es débil y sin estar preparado. La coexistencia

pacífica puede existir entre el león y el leopardo, pero no entre el león y el cordero.

Los Organismos Internacionales han fracasado en evitar las guerras, por cuanto

descansar sobre principios que no respondan a las realidades de la política internacional.

Para que una Organización Mundial pudiera funcionar eficazmente, haría falta que

los hombres y los pueblos fuesen otros de como la Naturaleza los ha hecho: liberados de

pasiones, de egoísmos, de vanidad, de ansias de poder.

Ante todo, deberían ser semejantes y esto, probado está, no es posible. Existen

los fuertes y los débiles, existen diferentes ideologías, diferentes religiones, existen, en fin,

demasiadas diferencias que separan en vez de acercar.

La Sociedad de Naciones, creada después de finalizada la Primera Guerra

Mundial, fue incapaz de obtener algo más que una moratoria en los problemas

internacionales y ello contribuyó de manera decisiva a la explosión de la Segunda Guerra

Mundial: la cuestión de los sudetes. el problema del corredor de Dantzig, la incapacidad


de llegar a un acuerdo en el problema del desarme, la impotencia de impedir la agresión

de Japón a Manchuria y de Italia a Abisinia.

La Sociedad de la Naciones estaba condenada al Fracaso por el lado de los

vencedores (Estados unidos, Inglaterra y Francia) o se está contra ellos. Al que se opone

a ella se le aplican sanciones económicas o sanciones militares. Las sanciones son

objetables por la misma razón que la guerra es objetable. Ambos tipos de sanciones

conducen, inevitablemente, a reacciones bélicas, es decir, a la guerra. Luego aparece

una organización que emplea la guerra para terminar con la guerra.

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El juicio público internacional sobre la labor cumplida por la Naciones Unidas

(creada al finalizar la Segunda Guerra Mundial) no es del todo favorable debido a que ella

no ha conseguido enteramente su objetivo fundamental: preservar a las nuevas

generaciones del flagelo de la guerra. El más eficiente desempeño de las Naciones

Unidas no ha estado en el plano político. Sus grandes realizaciones sólo han sido en

asuntos económicos y sociales, como en educación, ciencia, protección de la infancia

desvalida, salud, fomento al desarrollo. Ello justifica su existencia y se hace acreedora al

reconocimiento de la comunidad internacional.

Sin embargo, en el campo de la guerra, tan sólo ha llegado a obtener una especie

de armisticio en los conflictos locales, sin impedir las injusticias y sin establecer un orden

verdadero.

P
 or qué ocurre esto?

Se necesita mucha inseguridad para creer que los delegados de las Naciones

Unidas juzgan según su conciencia, como los magistrados integros. Corrientemente, los

votos son objeto de un verdadero mercado, que se venden o se dan a quien ofrece más

cambio de ellos. Se constituyen alianzas donde no hay cuestión de derecho pero sí de

intereses particulares.

Las Naciones Unidas son una amalgama abigarrada de demócratas, comunistas,


representantes de pueblos semi-primitivos, de grandes potencias o de Estados

Insignificantes, donde todos los votos tiene el mismo valor.

Ahora bien, a diferencia de los juicios civiles en que el Estado tiene el poder para

hacer cumplir la sentencia , las aciones Unidas sólo pueden formular recomendaciones

morales.

Las sanciones, la experiencia lo ha demostrado así, sólo pueden aplicarse a los

Estados débiles y siempre que ellos no estén apoyados por una gran potencia.

Se pudo condenar a la unión Soviética por sus acciones sobre Hungría (1956) o

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Checoslovaquia (1968).

El comportamiento de las potencias occidentales ante estos hechos ha sido

calificado como la mayor vergüenza de la historia contemporánea.

Para ejercer sanciones, las Naciones Unidas debieron disponer de Fuerzas

Armadas propias pero, en el caso teórico que se dispusiera de ellas, sólo podrían ser

empleadas contra los Estados más débiles, lo que equivaldría a la dictadura de los

fuertes.

Hasta el momento, las Naciones unidas no han obtenido más que resultados

parciales y, desde luego, no satisfactorios, pues las decisiones vienen a ser como heridas

no curadas.

H
 an impedido las guerras?

Las guerras de Indochina, Corea, Vietnam, Suez, Centroamérica, Biafra, Nigeria,

Indopakistana, demuestran la inefectividad de las Naciones Unidas.

Platón dijo que: Ninguna injusticia es peor que la que da la apariencia de Derecho

y esto es, en el fondo, lo que el Derecho Internacional representa.

El famoso internacionalista chileno, don Miguel Cruchaga Tocornal, dijo al

respecto: Desde algún tiempo el Derecho Internacional se encuentra en crisis y desde el

cataclismo de 1914, en descrédito, sobre todo en Europa. La crisis proviene de que no es


posible determinar exactamemte cuáles son los elementos básicos de este Derecho, ni

sus principios en vigor y el descrédito, de que aún sus principios indiscutidos y

fundamentales son violados, sobre todo por las Grandes Potencias.

Le Tribunal de Nuremberg, en lenguaje jurídico, constituye una aberración, una

tremenda injusticia con apariencia de Derecho. Sus jueces son los vencedores, los que

juzgan a los vencidos en nombre de la Humanidad.

Nadie pone en duda los crímenes de guerra que cometieron los alemanes. Pero,

Q
 uién castigó a los rusos por haber asesinado a 1,500 oficiales polacos en los bosques

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de Katyn, o a los americanos por haber lanzado bombas atómicas sobre Hiroshima y

Nagasaki muriendo sobre 80,000 personas, mientras otras 50,000 quedaban gravemente

heridas, o a los angloamericanos por haber bombardeado ciudades indefensas como

Dresde, Hamburgo, Berlín o Bremen, sucumbiendo cientos de miles de personas

inocentes?

Ello demuestra el descrédito del Derecho Internacional. El vencedor siempre

encontrará justificación para no atenerse a los preceptos legales del Derechos

Internacional y el vencido, además de cargar con la derrota, será considerado como

criminal de guerra si hubiere infringido algunos de estos preceptos.

El Derecho Internacional, en consecuencia, jamás logrará impedir la guerra, dada

la naturaleza del hombre y sólo actuará como moderador en la medida en que no afecte

gravemente los intereses del más fuerte.

Ningún Estado incapaz de defenderse puede, razonablemente, esperar que otros

Estados satisfagan sus demandas, tengan en cuenta sus deseos o siquiera reconozcan

sus derechos a sobrevivir.

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EL PACIFISMO

Con respecto al pacifismo, José Ortega y Gasset (1883- 1955) decía en su libro La

Rebelión de las Masas: Hay, en efecto, muchas formas de pacifísmo. Lo único que entre

ellas existe de común es una cosa muy vaga: la creencia en que la guerra es un mal y la

aspiración a eliminarla como medio de trato entre los hombres.

Pero los pacifistas comienzan a discrepar en cuanto dan el paso inmediato y se

preguntan hasta qué punto es en absoluto posible la desaparición de las guerras. En fin,

la divergencia se hace superlativa cuando se ponen a pensar en los medio que existe una

instauración de la paz sobre este pugnático globo terráqueo. Vivimos en un mundo

dinámico, donde se hacen presentes y se enfrentan fuerzas nuevas contra sistemas ya

caducos.

Como casi siempre acontece, el defecto mayor del pacifismo ha sido subestimar al

enemigo. Esta subestima les inspiró un diagnóstico falso. El pacifista ve en la guerra un

daño, un crimen o un vicio. Pero olvida que, antes que eso y por encima de eso,la guerra

es un enorme esfuerzo que hacen los hombres para resolver ciertos conflictos. La guerra

no es un instinto, sino un invento. Los animales la desconocen y es de pura institución

humana, como la ciencia o la administración. Ella llevó a uno de los mayores

descubrimientos, base de toda civilización, al descubrimiento de la disciplina.


Todas las demás formas de disciplina proceden de la primigen que fue la disciplina

militar. El pacifismo está perdido y se convierte en nula beatería si no tiene presente que

la guerra es un genial y formidable técnica de la vida y para la vida.

Pero el enorme esfuerzo que es la guerra, sólo puede evitarse si se entiende por

paz un esfuerzo todavía mayor, un sistema de esfuerzos complicadísimos y que, en parte

requieren la venturosa intervención del genio.

Lo otro es un puro error. Lo otro es interpretar la paz como el simple hueco que la

guerra dejaría si desapareciese; por tanto, ignorar que si la guerra es una cosa que se

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hace, también la paz es una cosa que hay que hacer, que hay que fabricar, poniendo a la

faena todas las potencias humanas. La paz no está ahí, sencillamente presta sin más

para que el hombre la goce. La paz no es ningún fruto espontáneo de ningún árbol.

Nada importante es regalado al hombre; antes bien tiene él que hacérselo, que

constituirlo. Fórmulese el lector cualquiera de los grandes conflictos que hay hoy

planteados entre las naciones y dígase a sí mismo si encuentra en su mente una posible

norma jurídica que permita, siquiera teóricamente, resolverlo. Cuáles son, por ejemplo,

los derechos de un pueblo que ayer tenía veinte millones de hombres y hoy tiene

cuarenta y ochenta? Quién tiene derecho al espacio deshabitado del planeta?

Estos ejemplos, los más toscos y elementales que pueden aportarse, ponen bien a

la vista el carácter ilusorio de todo pacifismo que no empiece por ser una nueva técnica

jurídica.

Sin duda, al derecho que aquí se postula es una invención muy difícil,

exactamente tan difícil como la paz, con la cual coincide.

Está bien que el hombre pacífico se ocupe directamente en evitar ésta o aquella

guerra; pero el pacifismo no consiste en esto. sino en construir la otra forma de

convivencia que la paz. Esto significa la invención y ejercicio de toda una serie de nuevas

técnicas. La primera de ellas es una nueva técnica jurídica que comience por descubrir
principios de equidad referentes a los cambios del poder y su reparto sobre la tierra.

Pero la idea de un nuevo derecho no es todavía un derecho. No olvidemos que el

derecho se compone de muchas cosas más que una idea, por ejemplo, forma parte de él

los bíceps de los gandarmes o sucedáceos. A la técnica del puro pensamiento jurídico

acompaña muchas otras aún más complicadas.

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DEFINICIONES DE ESTRATEGIA

Los actos intelectuales o materiales que exigen la conducción y la ejecución de la

guerra, así como la técnica que se aplica, pertenecen, según los casos, ya sea a la

estrategia o a la táctica, siendo necesario, por lo tanto, establecer las diferencias

esenciales que existen entre ambas.

La etimología no da una primera indicación, aunque en realidad bastante vega.

Estrategia, deriva de una palabra griega que significa expedición militar, campaña. La

palabra táctica provendría, igualmente, de un adjetivo griego que significa regulado,

regular. La estrategia se relacionaría, pues, con la totalidad de una guerra o de una

campaña, en una palabra, con un conjunto, al que ella abarcaría en su integridad y sus

lineamientos generales. La táctica evocaría la idea de movimientos regulares,

netamente definidos, que sólo pueden concebirse en el campo de batalla (si es que él son

posibles), es decir, en el terreno de la ejecución. Representaría el dominio del detalle a

pesar de que el combate, en el que rige la táctica, constituye un detalle de capital

importancia.

Veamos lo que dicen al respecto los autores más destacados que se han ocupado

de este tema y que nos aportan datos más precisos, que no hacen, por otra parte, sino

reforzar, precisándola, la distinción anterior.


A fines del siglo XVIII, período tan fecundo desde el punto de vista de las ideas

militares, se decía que la gran Táctica es la ciencia de los generales en Jefe, puesto que

ella es el resumen y la combinación de todos los conocimientos militares. Esta expresión

de gran Táctica, con la que se designaba, evidentemente. a la estrategia, se usaba

corrientemente en aquella época, en la que comenzaron a debatirse muchas cuestiones

de esta naturaleza, sin darle aún sus nombres modernos. Se hablaba de la cosa antes

de haber creado la palabra. Napoleón, como es sabido, no empleó nunca el término

estrategia; prefería la expresión gran táctica; cuando no empleaba la perífrasis parte

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superior de la guerra, por la que sentía especial predilección.

Según el Archiduque Carlos: La estrategia es la ciencia de la guerra; ella esboza

los planes, abarca y determina la marcha de las operaciones militares; es, hablando con

propiedad, la ciencia de los generales en Jefe.

Clausewitz, dice al respecto que: Existen dos actividades completamente

diferentes entre sí: la Táctica y la Estrategia. La primera ordena y dirige la acción en los

combates, mientras que la segunda coordina los combates entre sí, para lograr los fines

de la guerra.

La Estrategia es el empleo de la batalla en la guerra; la Táctica es el empleo de las

tropas en el combate.

Jomini no se aparta de Clausewitz, cuando dice que la Estrategia comprende todo

lo que sucede en el Teatro de la Guerra, mientras que la Táctica es la manera de

combatir en un campo de batalla.

Federico von Bernhardi, (1840-1930) ha dado la siguientes definición, completa y

sugestiva: La Estrategia es el arte de llevar las tropas al combate en la dirección decisiva

y en las condiciones más favorables.

El Almirante Mahan, por su parte, ha trazado la línea divisoria entre la

Estrategia y la Táctica, en el lugar y el momento en que las fuerzas enemigas entran en


contacto.

Según el almirante Castex la Estrategia es la conducción general de las

operaciones, arte supremo de los jefes de alta jerarquía y de los Estados Mayores

destinados a secundarlos.

La Estrategia prepara los combates, se esfuerza en que éstos se desarrollen en

las mejores condiciones posibles y en obtener de ellos los más grandes resultados.

Enlaza los unos con los otros. Los domina y los coordina a fin de mantenerlos en la línea

directriz que ella se ha fijado, orientándola de acuerdo con el desarrollo de los

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acontecimientos. Mantiene esa orientación general en base a la cual conduce la

campaña y subordina todo a la misma; guía a la Táctica, dejándola en libertad cuando

llega el momento. Por lo tanto, Estrategia antes del combate y después del combate;

Táctica durante el combate, desde el instante en que las armas empiezan a actuar hasta

que dejan de hacerlo.

Moltke dice que la Estrategia señala el mejor camino a la Batalla. Ella dice dónde

y cuándo debe batirse; la Táctica cómo combatir.

El mariscal Marmont dice que la Estrategia es la parte del arte de la guerra que se

refiere a los movimientos generales de los ejércitos.

Si analizamos estas definiciones veremos que todas ellas concuerdan en su fondo,

aunque haya diferencias de forma, en el sentido que estrategia es el acto de conducir los

ejércitos a través del teatro de guerra.

Sin embargo, como lo analiza el almirante Castex en su obra Teorías Estratégicas,

hay otros autores que han dado una acepción diferente al concepto de estrategia.

El General Bonal, el Capitán de Navío Laurent y los autores italianos

Bonamico, Marselli, Sechi y Corticelli estiman, en resumen, que estrategia es todo lo

referente a la concepción, dejando a la táctica lo relativo a la ejecución.

De acuerdo con esta interpretación, en todos los grados de la jerarquía del mando
se realizarían actos estratégicos y tácticos. Desaparecería el concepto de operaciones

estratégicas y acciones tácticas.

Nosotros podemos decir, simplemente, que Estrategia es la disciplina o ciencia

que estudia a guerra.

La Estrategia es compleja en comparación con otras ciencias. Estas se preparan

para su uso inmediato; la Estrategia, en cambio, actúa en caso hipotético. Otras ciencias

se estudian para crear, mantener o mejorar; la Estrategia se estudia para destruir. En

otras ciencias existe la posibilidad de experimentar; en la Estrategia no es posible hacerlo.

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Liddell-Hart, en su libro Estrategia, dice al respecto: El soldado regular no puede

practicar su profesión. En contraste con él, la profesión de médico tiene una incesante

práctica.

En otras ciencias existe intercambio de informaciones, en la Estrategia no hay. Por

último, en otras ciencias hay conceptos absolutos; en la Estrategia todo es relativo.

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LA GUERRA COMO ARTE Y COMO CIENCIA

Precisar si la guerra debe considerarse como un arte o una ciencia será, por las

características mismas del fenómeno un motivo de polémica permanente. Los primeros

en ocuparse de este problema fueron los escritores militares del siglo pasado quienes, al

estudiar detenida y profundamente este aspecto, llegaron a formular dos escuelas, cuyas

cabezas visibles y numerosos discípulos gastaron mucho ingenio y constancia en

defender sus respectivas teorías.

La escuela doctrinaria sustentaba la tesis de que la guerra era un arte. Que ella, la

guerra, se ganaba o perdía, según las características del Jefe Superior, que era el artista

quien, basado en su genio, conducía a las tropas. Para los doctrinarios existía una teoría

artística de la guerra, cifrada primordialmente en hechos absolutos pero no en una

ciencia, derivada de acontecimientos parecidos, a través de diferentes épocas.

El representante más célebre de los doctrinarios fue el escritor militar y general

suizo-francés Henri Jomini.

La escuela ideológica apoyaba la tesis que la guerra constituía una ciencia

fundada en principios y leyes inmutables, evidenciadas por la consideración y el estudio

filosófico de la Historia Militar. Un sostenedor de esta creencia fue el general prusiano

Karl von Clausewitz.


Evidentemente, ambas escuelas son demasiado absolutas. La guerra tiene mucho

de arte y también de ciencia.

Arte, según el concepto general, es una función creadora o, al menos, repetidora,

en la cual interviene la personalidad, la individualidad de quien la ejecuta y utiliza en su

obra elementos materiales y un conjunto de reglas para su empleo.

Ciencia, en cambio, es un conjunto de conocimientos deducidos del razonamiento,

de la observación y de la experiencia.

Si analizamos la conducción bélica a la luz de ambos conceptos, veremos que ella

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tiene mucho de arte. Los grandes capitanes de la Antigüedad, tales como Gengis Khan,

Alejandro, Anibal, etc., utilizando el elemento material de los ejércitos de aquella época y

los principios de conducción rudimentarios que debían haber existido, por lo menos

locamente, produjeron verdaderas obras de arte en la conducción militar, como fueron las

batallas de Granico, Iso, Arbela y Cannas.

Este espíritu creador lo vemos nuevamente en todos los grandes conductores a

través de nuestra era.

Sin embargo, el espíritu investigador del hombre ha requerido conocer el motivo de

los éxitos de estos genios militares, tomado los hechos, los ha analizado, clasificado y ha

establecido relación de causa a efecto para determinar una conjunto de principios para

actuar en la guerra. Así se ha obtenido un conjunto de conocimientos basados en la

observación y en la experiencia, que constituyen una ciencia; la ciencia militar.

Los prusianos derrotaron a los franceses en (1870-1871) con los principios de

conducción napoleónico, que estudiaron y difundieron en sus ejércitos un grupo de

filósofos de la guerra.

Pero, la misma observación y experiencia nos enseña que no basta para ser un

buen conductor, poseer esta bagaje de conocimientos teóricos de la guerra ya que su

aplicación requiere una serie de cualidades personales, tales como el criterio, carácter,
reflejos, en una expresión: condiciones naturales de artista.

Podemos concluir afirmando, en consecuencia, que la conducción bélica moderna

es una combinación de arte y ciencia, y cuya concepción y realización depende,

esencialmente, de la personalidad y capacidad del Jefe.

La Marina de la Defensa Nacional de Guatemala concuerda con los que sostienen

la Dualidad de la Guerra, es decir, que la Guerra es el Arte y Ciencia. Ciencia en cuanto

a su concepción y Arte en cuanto a su ejecución.

La Estrategia, como Ciencia, ha llegado a formular ciertos Principios y, como Arte,

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ciertos Procedimientos.

La Estrategia utiliza estos dos elementos para alcanzar sus propósitos.

Los principios, cuyo estudio particular lo haremos en el Capítulo III, son

instrumentos fundamentales para la Guerra Marítima, invariables, inmutables con el

tiempo e independientes de los medios. Los procedimientos, que son la forma de poner

en acción estos Principios, son variables, dependientes de los medios y dan origen a las

Estrategias Marítima, Terrestre y Aérea.

La Estrategia, vasto conjunto formado por la suma de los Principios y los

Procedimientos, no es inmutable, tiene un carácter variable, ya que una de sus parte (los

procedimientos) no es constante.

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NIVELES DE LA ESTRATEGIA

Nos referiremos aquí, muy brevemente a los tres niveles en que se ha dividido a la

Estrategia, solamente para tener un concepto global de la materia ya que, más adelante,

se tratará en detalle algunos de estos temas y, especialmente, la definición de algunos

conceptos que por ahora serán expuesto someramente.

GRAN ESTRATEGIA O POLÍTICA DE GUERRA:

Corresponde al escalón Político. Es el mejor empleo de todas las fuerzas de la

Nación para alcanzar el Objetivo Político mediante la guerra.

Lleva involucrado el concepto de Guerra Total, es decir, el empleo de los cuatro

Frentes (Interno, Económico, Diplomático y Bélico) en el desarrollo de la guerra.

Elabora la Documentación Primaria: el plan de Guerra Nacional.

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SU FIN ES GANAR LA PAZ.

ESTRATEGIA MILITAR.

Corresponde al Escalón Estratégico Militar Conjunto.

Es el empleo óptimo de todas las Fuerzas Armadas para alcanzar el objetivo

estratégico. Lleva involucrado el concepto de unidad de la guerra.

Elabora la Documentación Secundaria: El Plan de Guerra de las Fuerzas

Armadas y el Plan de Movilización del as Fuerzas Armadas (común para las tres

Fuerzas).

SU FIN ES GANAR LA GUERRA.

La victoria es un medio para obtener la paz como un fin.

ESTRATEGIA PARTICULAR.

Corresponde al Escalón Institucional.

Metas u objetivos parciales cuya suma es contribuir a la obtención del objetivo

estratégico.

Elabora el Plan de Campaña Institucional.

De aquí nacen los Planes Operativos subsidiarios.

El fin de la Estrategia Marítima es el control de las Comunicaciones Marítimas.

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LA ESTRATEGIA Y SUS DELIMITACIONES

El Almirante Castex, al tratar la interdependencia de la política, la estrategia y la

táctica en la conducción de la guerra dice: La Estrategia es como el espectro solar,

presenta una zona infrarroja que constituye el campo de la política y una ultravioleta que

constituye el campo de la táctica, y en la misma forma que el espectro solar pasa a las

zonas invisibles por grabaciones imperceptibles, la Estrategia se reúne con la Política y

con la Táctica cambiando gradualmente de tono hasta confundirse con las mismas. La

Política, la Estrategia y ka Táctica forman pues, un conjunto bien trabado y de ninguna

manera un tríptico de elementos separados netamente entre sí.

Según el Archiduque Carlos: La Estrategia es la ciencia de la guerra; ella esboza

los planes, abarca y determina la marcha de las operaciones militares; es, hablando con

propiedad, la ciencia de los generales en Jefe.

Clauzewitz, dice al respecto: Existen dos actividades completamente diferentes

entre sí, la táctica y la estrategia. La primera ordena y dirige la acción en los combates,

mientras que la segunda coordina los combates entre sí, para lograr los fines de la

guerra.

Jomini no se aparta de Clausewitz, cuando dice que la Estrategia comprende todo

lo que sucede en el teatro de la Guerra, mientras que la Táctica es la manera de combatir


en un campo de batalla.

Los límites de la estrategia no están definidos con la exactitud que permite suponer

la teoría; en la práctica, ellos no responden ni aproximadamente a una realidad tan

absoluta. Por un extremo, la estrategia linda con la política, tiene con ella partes

íntimamente entrelazadas y profundas raíces comunes. Ciertas actividades tienen tantas

partes comunes a la estrategia y a la política, que crean entre estos dos campos de

actividades una zona neutral que pertenece tanto a la estrategia como a la política, siendo

imposible dividirlas. Hay entre ellas una constante interpenetración.

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Por el otro extremo, la estrategia linda con la táctica; pero conviene observar que

esta separación entre ambas, solo es ficticia y no tiene ninguna consistencia en la

práctica.

No es rígida ni mucho menos; por el contrario, es fácilmente penetrable.

La táctica no debería empezar, teóricamente, sino en el momento del contacto o

en que se dispara el primer proyectil.

Antes de entrar a estudiar en detalle estas delimitaciones, podríamos decir que la

política oriente a la estrategia y que ésta, a su vez, oriente a la táctica.

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RELACIONES ENTRE POLÍTICA Y ESTRATEGIA.

Hasta la Revolución Francesa, la guerra estaba exclusivamente circunscrita al

campo militar. No fue sino hasta el 23 de agosto de 1793, cuando por decreto de la

Convención, nació el concepto de la Guerra Total, es decir, interesa o afecta a todos los

habitantes del país. De allí nació, también, el concepto de Nación en Armas.

La Guerra Total, entonces, exige planificar en los cuatro Frentes: Interno,

Económico, Diplomático y Bélico.

El Frente Interno debe mantener cohesionado al país, debe mantener la moral, la

estabilidad y la seguridad. un ejemplo nos lo da sir Winston Churchill, en que ofreció

sangre, sudor y lágrimas al pueblo inglés ante los incesantes bombardeos alemanes

sobre Londres. Sus palabras mantuvieron siempre cohesionado al pueblo inglés ante la

adversidad.

El Frente Económico debe sostener la guerra. Recordemos las palabras de

Raimundo de Montecuccoli (comandante en Jefe del Ejército alemán, nacido en Módena

en 1608), quién dijo que la guerra es dinero, dinero y más dinero. Al respecto se dice que

quien ataca el frente económico, ataca al frente bélico.

El Frente diplomático debe obtener una posición favorable para el país en el

ámbito internacional.
El Frente Bélico aplica el concepto de la Unidad de la Guerra.

Una vez aclaradas estas ideas previas, veamos las relaciones existentes entre la

Política y la Estrategia extraidas, principalmente, de un articulo escrito por John Gellner,

abogado y Comandante en Jefe de la R.C.A.F.

Al respecto expone que: La interdependencia entre la Política y la Estrategia está

implícita en la famosa definición de Clausewitz y es tan grande esta amalgama, que

muchas veces se producen confusiones de ambos conceptos. No obstante, ellos existen

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nítidamente diferenciados con misiones claras y precisas.

Liddell-Hart expresa en su libro, La Estrategia de la Aproximación Indirecta, que:

La distinción entre la Estrategia y la Política carecería de importancia práctica, si las dos

funciones fueran asumidas por una misma persona, como Alejandro, Federico el Grande

o Napoleón.

Sin embargo, tales autócratas militares han sido siempre raros y constituyen una

excepción, y por lo tanto es preciso diferenciar claramente la Política y la Estrategia y

comprender la influencia de una sobre la otra.

Esta interdependencia se presenta tanto en la fase de la preparación de la guerra

como en la guerra misma, por lo que analizaré estas dos fases por separado.

En la fase de preparación, es decir, antes de la guerra, no siempre existen lazos

de unión entre la Política y la Estrategia.

La debilidad de estos vínculos radica en la tendencia generalizada a creer que

jamás una guerra se convertirá en realidad.

En tales circunstancias, la Política absorta en sus numerosos y graves problemas

de tiempo de paz, problemas políticos, económicos y sociales más apremiantes y

concretos, no le da mayor importancia a un problema hipotético y tan complejo como la


guerra.

La Estrategia, sin embargo, consciente de su responsabilidad labora

independientemente, tratando de servir a la Política y haciendo presente en una u otra

forma que: Ningún Estado incapaz de defenderse puede razonablemente esperar que

otros Estados satisfagan sus demandas, tengan en cuenta sus deseos o siquiera

reconozcan sus derechos a sobrevivir.

Los líderes políticos son reacios a admitir que la Política está basada en el Poder y

muy poco en el Derecho.

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Esa es la realidad, lo demás es teoría.

El Estado más débil no puede esperar que el más fuerte resuelva sus problemas.

Se existe si se es fuerte. Se muere si se es débil.

La coexistencia pacífica puede existir entre el león y el leopardo, pero no entre el

león y el cordero.

Existen excepciones y ellas están materializadas por pueblos dinámicos, que

marchan en busca de grandeza o hegemonía, en donde la Política se enlaza a la

Estrategia por vínculos fuertes y visibles, com por pueblos afectados por una amenaza

donde el instinto de defensa hace pensar a los gobernantes en la seguridad de su país.

En ambos casos se produce, con mayor o menor intensidad, la influencia recíproca

de la política y la estrategia.

Cuando ambas marchan de la mano, la Política sigue una línea definida: está

respaldada por la Fuerza. Se puede ver claramente la orientación estratégica del país.

Cuando ambas están divorciadas, la Estrategia ejerce escasa influencia en la línea

política. La política es débil y variable y la orientación estratégica. es indefinida.

Las relaciones entre la política y la estrategia han sido estudiadas desde hace

muchos años por los escritores militares y algunos la han denominado Política de Guerra

y otros Gran Estrategia, definiéndolas como el mejor empleo de las fuerzas vivas de la
Nación (los cuatro frentes) para el logro del objetivo político mediante la guerra.

Volvamos nuevamente al análisis de la Política y la Estrategia en la fase de

preparación de un conflicto. Siendo la política la que determinará la guerra para conseguir

sus objetivos, deberá ser ella quien inspira las concepciones y planes estratégicos.

Sin embargo, por muy grande que sea la ;influencia estratégica en la política, ella

no ha dejado de ser política, habiendo tomado sólo una orientación hacia la guerra para el

logro del objetivo político Nacional.

Del mismo modo, por muy grande que sea la influencia de la Política en la

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Estrategia, ésta no ha dejado de ser tal, es decir, la preparación y el empleo de las

Fuerzas Armadas para el logro de los objetivos estratégicos.

Vemos claramente, y esto es muy importante, que mientras el horizonte de la

estrategia está limitado a la guerra, el de la política mira más allá de la guerra: hacia la

paz que ha de venir.

Esta verdad tan evidente yace en el fondo de la definición de Clausewitz: La

guerra es la continuación de la política por otros medios.

Ello nos está indicando que la guerra es ;un instrumento de la política y, en

consecuencia, la estrategia y la política, aunque tienen misiones diferentes, deben

marchar tomadas de la mano porque se influencian mutuamente.

Ello nos obliga, por lo tanto, antes de la guerra, a hacer una apreciación político-

estratégica de la situación y no a actuar únicamente en base a las apreciaciones

estratégicas o apreciaciones políticas independientes. La historia, sin embargo, nos

muestra la falta de comprensión de esta verdad tan evidente.

Ahora bien, si durante el período de preparación, la política y la estrategia no

siempre marchan estrechamente unidas, en la base de la ejecución, vale decir, de la

guerra misma, deberán obligadamente marchar juntas apremiadas por las circunstancias.

El fantasma de la guerra que, cerrando los ojos no querría ver, impondrá tal
situación.

La Política, responsable de los destinos del país, tratará por todos los medios

facilitar la victoria, a la estrategia en el campo de batalla y su influencia será muy grande.

Tratará de buscar aliados, crea recursos, cohesionar el frente interno, etc.

Y aún más, dada la característica de guerra total de los conflictos actuales, la

política intervendrá directamente en el campo de la estrategia, sin que por ello la función

estratégica pura deje de subsistir.

La trascendencia de la resoluciones estratégicas, es tan grande que no puede ser

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función del mando militar solamente sino que debe ser una manifestación de la voluntad

del gobernante político del país.

No se podrá suponer que estan en trascendentes resoluciones estratégicas sean

sólo tomados por el conductor militar, sino que serán el resultado de una decisión del

conductor político, quien deberá considerar las repercusiones económicas y morales de

tales decisiones. Más aún, las resoluciones del Frente Bélico a veces se escapan del

campo estratégico-militar y pasan al político. Tal es el caso de la resolución sobre el

empleo de la bomba atómica tomada por el Presidente Truman; la guerra submarina sin

restricciones; el bombardeo de Londres en la Segunda Guerra Mundial; la decisión rusa

de replegarse entregando Ucrania; el empleo de los submarinos atómicos con misiles

intercontinentales.

Todas estas decisiones ha escapado o escapan a la Estretegia.

Vemos entonces como durante la ejecución de la guerra se destaca claramente la

subordinación del punto de vista estratégico al político y no podría ser de otra manera ya

que, precisamente, la política es la que engendra la guerra.

Si embargo, esta lógica subordinación de la estretegia a la política que parece tan

clara, no ha sido comprendida o aceptada espontáneamente y ha conducido a

lamentables perturbaciones de criterio. Clausewitz dijo que:


La conducción de la guerra es, en líneas generales, la política misma que ha

cambiado la pluma por la espada, pero no por eso ha dejado de seguir pensando con sus

propias leyes.

Molte el Viejo, por ejemplo, afirmó rotundamente que: La política no debería

entrometerse en las operaciones militares y que para el desarrollo de la guerra son

determinantes, en primer término las consideraciones militares y las políticas cuando no

impliquen algo no admisible desde el punto de vista militar.

La política es la guía tutelar de la Estrategia, ambas se necesitan; ambas se

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complementan; ambas se apoyan mutuamente.

La Política debe proponerle a la Estrategia las mejores bases para actuar y no a la

inversa.

La Política no debe ser un freno para la Estrategia, ni tampoco la Estrategia debe

adoptar resoluciones que comprometan los fines políticos.

La guerra debe concordar completamente con los propósitos de la Política y la

Política se debe adaptar a los medios de la guerra.

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RELACIONES ENTRE LA ESTRATEGIA Y LA TACTICA

D
 ónde comienza la Estrategia y comienza la Táctica?

Algunos han querido, mediante el ingenio, resolver la interrogante al decir: donde

empieza el ruido del cañón.

Sin embargo, con incurren en errores, ya que los progresos de los medios de

guerra como la aviación, el submarino, los misiles y la electrónica amplían el campo

táctico mucho más allá de los límites del ruido del cañón.

Mahan establece el límite de la Estrategia y la Táctica en el contacto, concepto que

podría considerarse como uno de los más próximos a la verdad, especialmente en la

guerra naval.

Podría estimarse, también, que el límite entre ambas partes de la conducción

militar lo señala la Batalla, lo que sería ratificado con las palabras de Moltke:

La Estrategia señala el mejor camino a la batalla, ella dice dónde y cuándo debe

batirse. La Táctica cómo combatir.

Hay quienes considerar la preeminencia de la Estretegia sobre la Táctica y a la

inversa pero, concretamente, la Estrategia orienta a la Táctica. Las acciones tácticas se

ejecutan para satisfacer a la Estrategia y sus resultados están dirigidos para que en suma

se consiga el objetivo estratégico.


La Estrategia y la Táctica son igualmente importantes y se complementan. Para

comprender mejor su interrelación es conveniente señalar ahora algunos conceptos.

Exito Táctico es aquel que produce daños y desgaste al enemigo pero no provoca

un cambio en la situación general, favorable para uno y desfavorable para el otro, al

alcanzar un objetivo estratégico previsto.

El éxito estratégico presupone la existencia de éxitos tácticos. La suma de éxitos

tácticos producirán en éxito estratégico, siempre que los primeros hayan sido orientados

previamente para alcanzar un determinado objetivo estratégico.

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Aparentemente, la resolución estratégica es más fácil, ya que las decisiones

tácticas se deden tomar en el fragor de combate, pero la importancia de la resolución

estratégica es que de ella depende la suerte del conflicto, no siendo siempre así en

relación táctica.

Es conveniente que el alumno analice a fondo los variados casos históricos que

puedan discutirse con el Profesor, en relación a las delimitaciones entre Estrategia y

Táctica y cómo algunos países, generales y almirantes, han dado mayor o menor

importancia a una u otra, especialmente en aquellos casos equivocados que son los que

más nos enseñan.

P
 or qué Jutlandia fue un éxito estratégico inglés y un éxito táctico alemán?

P
 or qué el almirante Jellicoe, según Winston Churchill, era el único hombre en

ambos bandos que podía perder la guerra en una tarde?

La preeminencia de la Táctica sobre la Estrategia en la Supermarina italiana, la

concepción de la Estrategia Marítima alemana en la Primera Guerra Mundial y otros, son

casos que deban analizarse en clase para comprender cabalmente este tema.

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ORIGEN BIOLOGICO Y CARACTERISTICO DE LAS GUERRAS.

BIOLÓGICO:

Al estudiar biología se han conocido ciertas leyes que rigen la existencia humana y

a cuyo imperio ineludible está sujeto el individuo, ya sea racional o irracional.

Los principales son:

Ley de la lucha por la vida: que hace que todos los seres tengan que aplicar su

inteligencia o instinto, y su esfuerzo constante para obtener los medios y elementos que

les permitan la supervivencia pro lo que, fatalmente, necesitan aprovecharse o perjudicar

a un segundo que, a su vez, se defiende de los actos que vayan en su contra y

desmedro. Esta ley trae aparejada otra, no menos importante: el triunfo del más fuerte.

Cuyo significado general es que, en esa lucha por la vida, el más vigoroso, ya sea

intelectual o físicamente, gana la contienda y vive a coste del más débil.

Además, también relacionada con la primera y más esencial de todas, recordemos

la ley que dice: la necesidad crea el órgano.

Es decir, que la parte del individuo que sea más importante y tenga mayor empleo,

para satisfacer una necesidad constante, se desarrolla en razón directa con el esfuerzo

demandado. Y la que la complementa: El órgano que no usa se atrofia. La que no

precisa una mayor explicación.


Estas leyes, que rigen la existencia de los individuos, son las mismas que rigen la

vida de las colectividades, llámense éstas pueblos, reunión de seres pensantes o

colonias. Por ejemplo: una colonia de hormigas o de abejas.

La cuestión es tan evidente que, sin duda, todos estarán de acuerdo en que así es.

Si reflexionamos al respecto podemos llegar a varias conclusiones fundamentales:

1. El origen biológico de la guerra es indiscutible.

2. La ley de la vida, que señala - inexorablemente la necesidad de luchar para

subsistir, creó un órgano para que las colectividades pudieran hacerlo: las

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Fuerzas Armadas. Y este órgano desempeño una función atender esa ley,

combatir por la vida, hacer la guerra, todo cada vez que sea necesario.

Una somera hojeada histórica evidencia cómo los pueblos han llegado a la cúspide

del poderío y bajado de ella o desaparecido cuando, por cualquiera causa, han perdido su

fortaleza y virilidad. En el correr de los milenios la ley de la supervivencia del más fuerte

se manifiesta fehacientemente y, si se mira el presente, también resulta evidente, por

ejemplo, la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Y, asimismo, se

advierte como el descuido y el desuso del órgano militar lo hace atrofiarse y ser incapaz

de sostener la causa de su pueblo.

La consistencia y el mantenimiento de la eficiencia de ese órgano permitieron a

Asiria (Asia Menor), a los faraones (Egipto) a Roma, en casi la totalidad del mundo

conocido en su tiempo, ser omnipotentes y dictar la ley a los pueblos.

El descuido de las cualidades guerreras, la desatención de la Defensa Nacional

llevaron a esos países y, fatalmente, a todos los Estados que sigan su conducta, a la

ruina y a la muerte política.

En tal sentido, las naciones contemporaneas (quizás si más expuestas que nunca

a caer bajo el imperio de las leyes biológicas aludidas, por el recrudecimiento de las

luchas sociales y las crisis económicas) deben tener siempre presente el imperativo de no
olvidad que, inexorablemente, los débiles son el manjar de los fuertes.

CARACTERÍSTICO:

Al estudiar los antecedentes biológicos de la guerra, se han considerado su origen

general, pues todas las contiendas bélicas nacen de la necesidad de luchar por la vida,

no ya en el terreno meramente material (como en las primeras edades ) sino en los

infinitos campos en que esta ley domina en nuestros tiempos: ideológico, político,

económico o social.

Corresponde, ahora, analizar los Orígenes Característicos de las Conflagraciones

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Armadas, es decir, los intrínsecos o particulares que las ocasionan.

Estos son muy diversos y han ido cambiando de importancia y aumentando con

los avances de la civilización, de tal modo que podría afirmarse que a mayor civilización

corresponde mayores causales de conflictos violentos.

Los orígenes de las contiendas bélicas no pueden catalogarse por edades o por

razas, pues se han manifestado conjuntamente desde que la Historia los considera, ni

por su importancia, ya que todos la tienen muy relativa según el grado de adelanto

cultural de las colectividades por ellos afectados.

Además, tampoco es posible delimitar exactamente sus esferas de acción, por

cuanto es muy común encontrar dos o tres orígenes característicos ocasionando juntos

un conflicto violento, en el que el motor principal es uno de ellos pero, más o menos,

ligados a los otros.

El objeto de este estudio es establecer la fisonomía más aproximada que podría

tener la guerra. Es asunto difícil de resolver porque en toda guerra están presentes

factores de orden político, económico, ideológico y moral.

ES UN FENÓMENO PLURICAUSAL.

1. CONQUISTAS.

Tribus nómadas los que poblaban en un mismo pueblo.


Afán de crecimiento y poderío de los pueblos.

2. CUESTIONES DINÁSTICAS.

Influencia en ciertas zonas vitales (Inglaterra, Grecia, Turquía, Irán, etc).

3. IDEOLOGÍA

Políticas (independencia, unificación, Hegemonía).

Sociales.

Religiosas.

4. ECONÓMICAS.

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Expansión territorial (límites, riquezas en la zona disputada).

Expansión colonial.

Imperialismo o hegemonía.

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CARACTERISTICAS, EXIGENCIAS Y CLASIFICACION

DE LOS CONFLICTOS BELICOS MODERNOS.

CARACTERÍSTICAS:

Se ha acentuado su carácter total, es decir, interesa o afecta a todos los habitantes

del país, no solamente a las Fuerzas Armadas, como en el pasado.

Debido al enorme desarrollo experimentado por las comunicaciones (radio,

televisión, prensa), repercute de inmediato en todo el mundo.

Se experimenta un enorme desgaste en poco tiempo.

Menor duración en el tiempo que los conflictos del pasado.

EXIGENCIAS:

Una correcta concepción de la guerra. Comprender su naturaleza y tener un claro

objetivo político.

Requiere una gran preparación integral de los cuatro Frentes y una fuerte

motivación en el Frente interno.

Gran capacidad de la dirección Suprema de la Guerra y los Altos Mandos.

Fuerzas Móviles y Potentes.

Oportunidad de la iniciación.

Cuidar que al término de la Guerra no se produzcan vacíos políticos ni


económicos.

CLASIFICACIÓN:

Desde el punto de vista internacional, las guerras pueden clasificarse en:

Guerras regulares (cumplen con el Derecho Internacional).

Guerras irregulares (no cumplen con el Derecho Internacional).

Los países que ganan la guerra alegarán haber realizado una guerra regular y los

vencidos deberán aceptar haber realizado una guerra irregular.

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Desde el punto de vista de las entidades que participan en el conflicto, las guerras

pueden ser:

Guerras internacionales (entre países).

Guerras civiles (entre connacionales).

Con respecto a la amplitud de la guerra, es decir, de los potenciales que entran en

juego, las guerras pueden ser:

Gran guerra

Guerra localizada o local.

Guerra de guerrillas.

La Segunda Guerra Mundial es un ejemplo de gran guerra, es decir, guerra de

bloques.

La guerra localizada es aquella que se produce entre dos países y que no tiene

mayores repercusiones mundiales por los escasos potenciales de los países en disputa.

Son conflictos en que los Organismos Internacionales pueden actuar para ponerle

término.

Las guerras de guerrillas son procedimientos indirectos de la guerra cuando los

países no tienen el potencial suficiente. Normalmente se emplean en teatros secundarios

apropiados (montañas, bosques) o en las retaguardias o zonas ocupadas por el


adversario. En ellas ;existe un jefe responsable, uniforme que las identifica y con efectivos

que producen éxito estratégico.

Desde el punto de vista del Teatro de Operaciones, la guerra puede ser:

Areo-terrestre-naval

Aero-naval

etc.

Muy raras veces se encontrará un Teatro de Operaciones exclusivamente naval o

exclusivamente aéreo o exclusivamente terrestre.

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De acuerdo al objetivo perseguido, la guerra podrá ser:

A objetivo limitado

Ilimitada

CAUSAS DE LAS GUERRAS

Las guerras no nacen por generación espontánea; tienen sus causas. Las causas

de las guerras pueden clasificarse desde dos puntos de vista: según su verdadera

importancia y según su data.

Según su importancia, se clasifican en:

Reales, es decir, las que efectivamente motivan el conflicto bélico.

Aparentes, las que son tomadas como pretexto para producirlas.

Según data, las causas de la guerra se dividen en:

Lejanas, o sea, las que se vienen evidenciando en el transcurso del tiempo y

terminan por llegar a una magnitud que no admite soluciones pacíficas. Corresponden a

las reales o lejanas.

Inmediatas, las que son tomadas en consideración para producir la guerra en un

momento dado. Corresponden a las aparentes y por ello se habla de causas inmediatas o

aparentes.
Es de suma importancia establecer claramente durante la paz si existen causas

reales y lejanas que puedan arrastrar a un país a la guerra; este análisis sirve para

establecer las Hipótesis de Guerra y orienta a la política internacional.

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EL OBJETIVO POLÍTICO

CONCEPTO GENERAL

La ciencia geopolítica nos demuestra que no hay países satisfechos y la historia de

la Humanidad es la historia de la lucha de los y hombres, de los pueblos, de los Estados,

en una búsqueda permanente de un ideal material, social, político, ideológico o

económico.

Todo individuo debe poseer un ideal para que su vida tenga una razón de ser y a

semejanza de él, todo pueblo destinado a vivir y a perpetuarse, debe poseer un ideal por

el cual luchar en el campo político hasta donde le sea posible, y luego, mediante las

armas, si no le ha sido dable evitarlo.

Este ideal, es decir, el conjunto de aspiraciones de un pueblo, es el que hemos

denominado objetivos político y sus caminos para lograrlo, o él en sí mismo,

normalmente, serán comunes a varios países, y en la lucha por conquistarlo

sobrevendrán las luchas de los pueblos.

El objetivo político como ideal de un pueblo no siempre tendrá la fuerza de un

imperativo, pudendo distinguirse algunas gradaciones en este sentido.

Algunas veces constituirá una necesidad imperiosa la que, por sí misma, se irá

representando a cada individuo y a cada generación, grabándose en la mente de todos


sin que haya necesidad de la prédica para convertirla en doctrina. Tendrá una fuerza

avasalladora que ningún dique artificial podrá sujetar, se desbordará por la primera grieta

que encuentre en los muros que la contienen.

En otras oportunidades, el objetivo político será una necesidad remota, de cubierta

por la mente clarividente de un estadista que no vive las comodidades del presente sino

que los problemas del futuro. El no será comprendido por la masa y será difícil la

preparación psicológica de los individuos para que lleguen a sacrificios supremos por su

conquista.

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Finalmente, dicho objetivo podrá ser una necesidad artificial creada por la mente

ambiciosa de un estadista en busca de grandeza personal o de su pueblo. En este caso,

será necesario la acción de todos los medios de la propaganda y, muy especialmente, la

aparición de un caudillo para crear en la psicología de los individuos y en las multitudes, la

mística para luchar por el ideal concebido.

Sin embargo, lo normal en los objetivos políticos de los pueblos será que tengan

algo de imperativo presente y de necesidad futura y, de acuerdo con los hombres que

rijan sus destinos y de las características de sus pueblos, será mayor o menor la

importancia que se dé a ellos.

La dinámica interior, las místicas nacionales o las políticas imperialistas serán

aquellas características que impulsan a los pueblos tras la conquista de sus objetivos

políticos; la indolencia racial, el dejad hacer, dejad pasar políticos, la falta de ideales

nacionales, serán los factores que entorpezcan el desenvolvimiento de un pueblo en el

concierto de las naciones.

Resumiendo, tenemos que, en consecuencia, los ideales de los pueblos u

objetivos políticos, pueden ser de una naturaleza imperiosa que golpee fuertemente

nuestro ser consciente para representarse, o que permanezcan silenciosos esperando

una mente visionaría que los descubra y los difunda, aparte de aquellos que no han
existido jamás y que son sólo la creación artificiosa de un individuo.

SUS CARACTERÍSTICAS

El Objetivo Político tiene distintas características según se trate de conquistar algo

que se encuentra en manos ajenas, o de mantener lo propio que es deseado por otros

pueblos.

En el primer caso, el Objetivo tiene un carácter positivo y es propio de los pueblos

no satisfechos y nace por reacción interior en busca de la felicidad a expensas de otros.

En el segundo caso, el Objetivo tiene un carácter negativo ya que se trata de

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negar algo propio a la codicia o necesidad de otros pueblos y se presenta, generalmente,

en los países bien dotadas por la naturaleza y por el destino y se evidencia normalmente

por reacción exterior, es decir, que de no haber existido la amenaza desde afuera, el

Objetivo Político habría permanecido inadvertido ya que su manifestación no habría

tenido razón de ser.

La característica positiva o negativa de los Objetivos Políticos es más bien

académica ya que ella influye relativamente en la conducción de la política y

especialmente de la estrategia, puesto que para conseguir un objetivo político positivo lo

natural será la ofensiva, el ataque; en cambio, para lograr un objetivo político negativo no

siempre se procederá defensivamente, ya que la mejor forma de repeler una agresión es

el ataque.

SU NATURALEZA

La naturaleza del Objetivo Político sí que imprime un sello característico a la

guerra.

Denominemos naturaleza del Objetivo Político la forma en que afecta a los

pueblos, la intensidad con que interfiere la vida misma de ellos.

Cuanto más sacrificios exija al enemigo nuestro objetivo político, más obstáculos

encontraremos para lograrlo.


Al respecto, Clausewitz dice lo siguiente:

Mientras menos sea el sacrificio que exijamos a nuestro enemigo, tanto menores

serán, probablemente, sus esfuerzos para negárnoslo; mientras más pequeños sean

éstos, tanto más podrán ser reducidos los nuestros. Además, cuanto más reducido sea

nuestro objetivo político, tanto menos importante será el valor que le atribuiremos y con

tanta mayor facilidad estaremos dispuestos a renunciar a él y, por lo tanto, también

debido a este motivo, más pequeños serán nuestros esfuerzos.

Así, el objetivo político como motivo fundamental de la guerra dará la medida, tanto

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para el objetivo que debe ser alcanzado por medio de las armas, como para los esfuerzos

que sean necesarios.

En consecuencia, al analizar las tareas de la política de guerra en su fase de

preparación, será de gran importancia el análisis del objetivo político para determinar el

carácter de la guerra, la que podrá ser ilimitada o total si el objetivo afecta en forma vital a

los adversarios; de esfuerzos limitados si él no los afecta lo suficiente como para inspirar

el sacrificio supremo, u objetivo limitado si determinadas circunstancias geoestratégicas

permiten este tipo de guerra.

En ésta se trata de conquistar un objetivo geográfico, aniquilando no a las fuerzas

armadas del enemigo, sino que solamente aquella parte de ellas que el adversario quiera

o pueda oponer a nuestra acción.

Es un requisito en esta clase de guerra, la posibilidad de aislar la zona de lucha.

Entre otras formas, mediante el dominio del mar que imposibilita al adversario el envío de

refuerzos a los grandes espacios continentales carentes de vías de comunicación. Los

Estados en lucha no deberían tener fronteras comunes para que la conquista de tales

objetivos sean fronteras comunes para que la conquista de tales objetivos sea posible.

Canadá, en la guerra de Inglaterra con Francia; Cuba, en la guerra hispano-

americana; Crimea, en la guerra ruso-europea y Corea, en la guerra ruso-japonesa, son


ejemplos de una guerra a objetivo limitado mediante el aislamiento del objetivo geográfico

en disputa.

SU CLASIFICACIÓN

La magnitud del Objetivo Político, su distancia en el tiempo o en el espacio, hará

muchas veces que la lucha por conseguirlo, se imponga ;a necesidad de ir por partes o

por etapas, hasta su completa conquista. De allí nacen los conceptos de objetivo político

final y objetivo políticos parciales.

En todo conflicto armado habrá siempre un agresor y un agredido, no en el

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aspecto aparente de quien toma la iniciativa en las operaciones, sino en el aspecto real

de aquel que mediante su política lo ha provocado o tratado de evitarlo, aunque este

último, por razones militares defensivas, se vea obligado a tomar la iniciativa estratégica u

operativa.

Al producirse el conflicto, el agresor lo habrá provocado indudablemente tras el

logro de su objetivo político, el que tratará de conseguir conforme a sus planes

preparados de antemano, íntegramente de una vez o mediante fases sucesivas.

En cambio, cuando un país se ve abogado a un conflicto que su política trato de

evitar, no siempre la victoria lo llevará a la conquista total de su objetivo político, pues ella

no estaba considerada en sus planes. Sin embargo, los sacrificios que el conflicto

impondrá al país, no podrán ser estériles. Por lo tanto, el estadista determinará qué

partido de él, qué fase de su objetivo político podrá verse realizada con la victoria.

Será esta circunstancia una nueva determinante de objetivos políticos parciales.

SU MATERIALIZACIÓN

Para terminar, es necesario dejar establecido que el objetivo político debe ser lo

que inspire la política de un pueblo. Para ello será necesario que el objetivo en sí mismo

y los caminos para alcanzarlo no constituyen el ideal de un hombre ni los procedimientos

de un gobierno, que no sea una aspiración respaldada por una política de vida efímera,
sino que mantenida por generaciones de estadostas a través de una línea política

invariable. Para ello será forzoso que se transforme en doctrina de la Nación, que

mediante su materialización en un documento cuya esencia debe ser divulgada para ser

asimilada por gobernantes y gobernados.

Tal documento es el plan de acción nacional.

Según sea el carácter del objetivo político, según fuera el grado en que afecta a

otros pueblos, así será el grado de reserva que se guarde respecto a él. Y con el fin de

no despertar suspicacias, de no crear conflictos inoportunos, de no producir fricciones

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diplomáticas inconvenientes, será recomendable no estamparlos con todas sus letras en

dicho plan, dejándose tácito en tal caso; estipulándose sólo las medidas, los caminos, que

necesariamente han de conducir a él.

SU INFLUENCIA EN EL INSTRUMENTO BELICO

Por último, la característica, naturaleza y magnitud del objetivo político dará la

pauta de las fuerzas necesarias para lograrlo, ya que es un principio de lógica, de sentido

común, que el éxito en una empresa depende de la concordancia entre el fin deseado y

los medios disponibles

Sin embargo, y aunque podría estimarse una paradoja no es directamente el

objetivo mismo sino que los obstáculos que habrá de vencer para lograrlo los que darán

la medida de los medios necesarios.

Así, en la prosecución de un objetivo político positivo, de reacción interior,

encontraremos la resistencia natural de aquellos que deben perder algo para su

realización, y si ellos son otros pueblos y el sacrifico que le impone nuestro objetivo

político lo afecta de manera vital, esa resistencia será la que ofrezcan sus fuerzas

armadas en el recurso supremo de la política, que es la guerra.

Por el contrario, si el Objetivo político es negativo y ha sido engendrado por

apetitos del exterior y sólo deseamos lo que legítimamente nos pertenece, y en su


mantenimiento vemos empeñado el honor o el destino futuro del país, tendremos que

decidirnos lo cual necesitaremos de un instrumento bélico capaz de repeler la agresión.

En resumen, todas desde el punto de vista ofensivo o defensivo, las fuerzas

necesarias estarán determinadas por la magnitud de las fuerzas del adversario en cada

hipótesis de guerra, en cuyo primer caso se tratará de quebrar el equilibrio de dichas

fuerzas para obtener el objetivo deseado; mientras tanto que en segundo, se buscará

mantenerlo, produciéndose así las conocidas carreras armamentistas entre países o

bloques de potencias, cuya marcha inexorable no podrán detenerlos tratados de paz, de

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no agresión, de limitación de armamentos u otros artificios usados por la política, por

cuanto ellos se dirigen al efecto y no a la causa.

Producida una carrera armamentista, mediante la cual los bandos opuestos tratan

de obtener el instrumento necesario para la conquista de su objetivo político, ella sólo

puede terminar mediante el sacrificio voluntario de una de las partes, o con la lucha

violenta de las armas, y en tal caso la paz durará mientras se mantenga el equilibrio.

Para contrarrestar las funestas consecuencias de estas competencias de

armamentos, la política y la estrategia deben compensar la cantidad por la calidad de las

fuerzas, los métodos rutinarios por la creación de procedimientos más eficaces en el logro

de sus objetivos políticos.

ACTITUDES ESTRATEGICAS FUNDAMENTALES

Las actitudes estratégicas fundamentales son la ofensiva y la defensiva.

La actitud ofensiva pretende cambiar el estado de cosas, va en busca de algo, en

un proceso dinámico y positivo.

La ofensiva es dueña de sus movimientos, es decir, posee la iniciativa (adelantarse

a otro y posee la libertad de acción( actúa sin freno ni condiciones).

Para cumplir y aplicar la ofensiva se deben poseer ciertos requisitos

fundamentales, a saber: Mando capaz, medios adecuados, objetivos bien determinados y


oportunidad en el tiempo y en el espacio.

Estos requisitos son invariables a cualquier nivel y se pueden aplicar en cualquier

actividad.

La ofensiva está íntimamente entrelazada con la guerra porque va en busca de un

objetivo o tras el enemigo, pero se debe aplicar según las circunstancias.

El que se decide pro la ofensiva tiene que determinar dónde atacará. Siempre se

puede suponer que existen dos puntos: el punto más fuerte y el punto más débil.

A cuál de ellos se ataca?

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Se debe atacar al punto de la decisión, que es aquel donde el resultado tiene tal

significación que se traduce en el derrumbe del adversario.

La ofensiva estratégica persigue la conquista de territorios y permanecer en ellos

(está relacionada con el factor geográfico).

La ofensiva táctica, sin embargo, es realizar una sección táctica. Se lleva a cabo y

se vuelve. Significa partir desde un punto, ir, golpear y volver, (no lleva involucrada el

factor geográfico).

La actitud defensiva no busca la decisión, mantiene el estado de cosas existentes;

es una actitud de carácter negativo, elude la decisión entrega la libertas de acción al

enemigo (condicionado a la reacción del enemigo), no tiene la iniciativa (actúa después

del enemigo). Afecta a la moral.

La ofensiva impone, la defensiva soporta.

La defensiva debe ser una actitud transitoria para detener a la ofensiva. Es un

método de gran utilidad de acuerdo a las circunstancias. En la guerra en el mar, el más

débil no puede dar la batalla, debe desgastar (defensiva estratégica).

Definamos el concepto de inmediato.

Defensiva estratégica es una actitud en la cual se elude la decisión en espera de

circunstancias favorables para pasar de la ofensiva. En lo naval, es una defensa activa,


transitoria, para desgastar a las fuerzas enemigas. No existiendo el terreno se emplean

los contragolpes para desgastar al enemigo.

En la defensiva táctica se persigue la defensa de un objetivo (cortina de un convoy,

cortinas antisubmarinas, antiaéreas, etc.).

La ofensiva y la defensiva son buenas actitudes. Su empleo dependerá de las

circunstancias. No se puede decir a priori qué actitud será la más conveniente.

Relaciones entre la Política, la Estrategia y la Táctica desde el punto de vista de la

ofensiva y de la Defensiva.

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La Política establece el Objetivo Político, en que será Positivo o Negativo. La

Estrategia establece el cómo alcanzarlo, si mediante la Ofensiva o la Defensiva.

Los frentes políticos que determinan la guerra no deben tener influencia sobre la

acción militar. la forma política de la guerra y la actitud militar son absolutamente distintas

una de la otra. la Ofensiva o la Defensiva, que no son sino formas de realizar la guerra,

nada tienen que ver con las causas que han originado el conflicto.

Existe gran concordancia entre la Política y la Estrategia cuando el Objetivo

Político es positivo. En este caso, durante la guerra la Política interviene en ciertas

operaciones, ya sea para señalarlas o impedirlas, pero no dice cómo ejecutarlas: si

mediante la Ofensiva o mediante la Defensiva. Esto es resorte de la Estrategia.

Existe discordancia entre la Política y la Estrategia cuando el Objetivo Político es

negativo. En este caso, la Estrategia debiera resolver pero, en la práctica, es la Política la

que puede imponer el cómo (Ofensiva o Defensiva), teniendo en cuenta los siguientes

factores:

Los medios militares disponibles.

La situación internacional y las tendencias del Gobierno.

La mentalidad del país e ideas militares.

Personalidad del estadista.


No se puede determinar anticipadamente cuál actitud será la más conveniente.

Deberán analizarse cuidadosamente todos los factores antes señalados.

En cuanto a las relaciones entre la Estrategia y la Táctica desde el punto de vista

de la Ofensiva y la defensiva el asunto es menos discutible. Aquel que adopte la

Ofensiva en la Estrategia, para la conducción del Conjunto de las Operaciones, lo

adoptará también en la Táctica; en caso último hay una especie de impulso, de velocidad

adquirida.

LOS OBJETIVOS ESTRATEGICOS

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DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN

El objetivo estratégico es el que se fija como meta para alcanzar a las Fuerzas

Armadas. Se subdivide en parcial y final. Con el primero se busca una finalidad bélica

intermedia y secundaria, tendiente a facilitar el desarrollo sucesivo de las operaciones,

para posibilitar la completa derrota del contenedor. Son hitos en el camino para

conseguir el objetivo final.

Se llaman sucesivos cuando van escalonados en el tiempo.

El Objetivo Final viene a fijar el término natural de las acciones guerreras. Una vez

obtenido, es un hecho la imposición total y definitiva de la propia voluntad a la del

enemigo. Alcanzando el objetivo estratégico final se ha ganado también, el objetivo fijado

por la Política.

Los objetivos estratégicos se obtienen mediante la Lucha y deben tener un valor y

responder a una razón estratégica.

Los objetivos estratégicos (parciales o final) se clasifican en:

Bélicos propiamente tales. Dirigidos contra las Fuerzas Armadas enemigas.

Geográficos. Pretende la conquista de un lugar geográfico que facilite el desarrollo

de una determinada operación estratégica. en el mar, el objetivo estratégico de carácter


geográfico se llama Posición.

Económicos. Dirigido contra cierta área de valor económico que tenga incidencia

en el desarrollo de la guerra. La neutralización de las Líneas de Comunicaciones

Marítimas es un objetivo estratégico de carácter económico.

Morales. Conquista o destrucción de objetivos que tengan significación moral en el

adversario y que afectan el desarrollo de la guerra.

FORMAS DE CONSEGUIR EL OBJETIVO ESTRATEGICO

Los objetivos estratégicos son alcanzables por los siguientes medios:

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Aniquilamiento de las Fuerzas Armadas enemigas.

La conquista de zonas vitales enemigas.

Bloqueo o aislamiento económico.

Derrota completa del aliado más poderoso.

Los medios enunciados se explican por su solo nombre.

CONSIDERACIONES SOBRE EL OBJETIVO GEOGRÁFICO

El desarrollo de la guerra naval exige, a veces, dirigir los esfuerzos, no hacia la

fuerza móvil enemiga, sino hacia ciertos lugares que pertenecen al adversario, tales como

un puerto, una isla, una colonia, un territorio cualquiera. Se persigue, entonces, un

objetivo geográfico.

En Estrategia Marítima, cuando no se ha conquistado el Dominio de Mar, el

objetivo geográfico solamente es aceptable para mejorar la Posición (área geográfica que

tiene gravitación en el control de las Comunicaciones Marítimas) y para satisfacer

interferencias (acciones de estrategias colaterales).

Para permitir que estas interferencias influyan sobre el objetivo de las operaciones,

es necesario que sean imperiosas ineludibles y urgentes. Deben, pues ser examinadas

cuidadosamente en cada caso, a fin de comprobar si justifican su cumplimiento.

Las Resoluciones Estratégicas deben descansar en la Fuerza y el Factor


Geográfico. Un objetivo estratégico de carácter geográfico debe tener trascendencia

estratégica, si no se convierte en objetivo geográfico puro, integral, exclusivo, entendido a

la manera del siglo XVIII, que menosprecia e ignora continua y sistemáticamente a la

Fuerza Organizada enemiga. Tal objetivo debe condenarse en forma absoluta,

Escoger el Objetivo Estratégico de carácter geográfico se ha prestado, en la

Historia, para cometer errores de graves consecuencias. Es conveniente que el alumno

analice el ataque a Lissa, como un ejemplo clásico de objetivo geográfico puro. (20 de

julio de 1866).

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La geografía impone su ley, decidiendo si la guerra será marítima o terrestre. En

estrategia Marítima existe un dualismo Fuerza y Posición para gravitar en el cumplimiento

de su misión. La Batalla es un medio que tiene la Estrategia para obtener el objetivo

estratégico. En el mar, la Batalla tiene por objeto el control de las Líneas de

Comunicaciones Marítimas.

Es necesario saber cómo servirse de la geografía sin someterse a ella. (almirante

Daveluy).

Jeune Ecóle.

Es una nueva concepción estratégica de la Guerra Marítima que se desarrolla en

Francia a raíz de los conflictos producidos en el mundo entre 1854 y 1894, (excepto la

Guerra del Pacífico de 1879 y las Guerras de Francia de (1866).

Es el fruto del análisis histórico-contingente de catorce campañas que se inician

con la Guerra de Crimea (1854-1855) y finalizan con la Guerra Civil de Brasil, en (1894).

Esta Escuela hace una apología a la guerra de corso, con lo que elimina a

la Batalla, y, por consecuencia, a las Fuerzas Organizadas. También hace una apología

a la geografía sobre la Fuerza, dispersando a los buques a lo largo de la costa para

defenderla. Esta doctrina tuvo una nefasta influencia hasta la Segunda Guerra Mundial,

siendo rebatida por los comandantes franceses Darrieus y Daveluy y ridiculizada por el
almirante norteamericano Mahan.

QUIEN DIRIGE LA GUERRA

Dictador Político.

Conoce a fondo la Política pero no tiene preparación militar.

Dictador Militar.

La guerra se conduce con criterio militar. No conoce a fondo la Política.

Dictador Político-Militar.

Es el ideal. Es difícil encontrar al hombre genial que posea la suma de cualidades

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del político y del militar.

Binomio Político-Militar.

Es la solución más probable en los tiempos actuales. Algo teórico en su real

efectividad por incompatibilidad de características o preeminencia de personalidad.

LA GUERRA DE OBJETIVOS LIMITADO

Está implícita en la definición de la guerra dada por Clausewitz. el Objetivo

Político dará la medida de los esfuerzos que los afectados realizarán para alcanzarlo.

Mientras mayor sea el valor del Objetivo político, mayores serán los esfuerzos y a la

inversa.

Si el Objetivo Político es vital para algunos de los contendores, sus esfuerzos para

alcanzarlo serán ilimitados, dando origen a una Guerra ilimitada o absoluta, en la que el

objetivo final será abatir totalmente al adversario.

Todo gobernante necesita precisar los límites del esfuerzo que se debe desarrollar

para alcanzar el Objetivo Político.

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CAPITULO II

DESARROLLO NORMAL DE LA GUERRA

INTRODUCCIÓN DIPLOMÁTICA

La guerra no estalla por generación espontánea. Existen causas que el estadista

no puede ignorar y que le servirán, previo al inicio del conflicto, para orientar su política

internacional. La guerra se gesta con mucha anterioridad dado que su origen es político y

tiene estrecha relación con el Objetivo Político.

En esta etapa previa a la guerra, el Frente Diplomático tiene un importantisimo rol

que cumplir difundiendo la justicia de la propia causa, buscando aliados, formalizando

tratados, buscando la neutralidad benévola de otros países y motivando la acción contra

el Frente Interno enemigo.

TIRANTEZ DE RELACIONES

Ante la inminencia del conflicto deben adoptarse ciertas medidas previas como la

Movilización secreta y la ejecución de los Planes de Apresto de las Fuerzas Armadas.

El período de tirantez termina con el ultimátum.

ULTIMÁTUM

Es un emplazamiento para una contestación categórica.

Antes, o conjuntamente con el ultimátum, debe decretarse el estado de peligro de


guerra.

LA MOVILIZACIÓN

En teoría, la Movilización no debe decretarse sino hasta recibir respuesta del

ultimátum pero, en la práctica, puede adelantarse, porque la movilización no se considera

un acto hostil según el Derecho Internacional Publico.

La Movilización Nacional es el conjunto de medidas y procedimientos para que el

país pase del estado de paz al estado de guerra. Es un proceso dinámico que abarca el

campo militar y civil, adecuando el Potencial Nacional durante la paz (satisfacer

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necesidades), durante la guerra (ejecuta el Plan) y post-guerra (desmovilización del país),

para satisfacer las exigencias de la Seguridad Nacional.

La Movilización Institucional es el conjunto de medidas de organización,

preparación y alistamiento para pasar la Institución del estado de paz al estado de guerra.

La Movilización, en general, se puede dividir según su magnitud en Parcial y Total;

según su carácter en Secreta y Pública y según su forma, en Simultánea o Sucesiva

La Movilización debe cumplir los siguientes requisitos: Rápida (considerando que

se vive un momento de debilidad).

Ordenada (es fundamental contar con un Plan de Movilización).

Flexible (que no afecte al desenvolvimiento del país).

Segura (para evitar sabotajes).

LA CONCENTRACIÓN ESTRATÉGICA

Constituye el siguiente paso, una vez decretada la Movilización. Se define como la

reunión de fuerzas en un área geográfica para realizar una maniobra estratégica en

demanda del objetivo estratégico.

La concentración exige los mismos requisitos de la movilización, es decir, rápida,

ordenada, segura y flexible.

EL DESPLIEGUE ESTRATEGICO
De la Concentración se pasa al Despliegue Estratégico, el que constituye el

movimiento de las fuerzas en demanda del objetivo estratégico. Es dictado por la

geografía y por la idea de maniobra.

En el mar, el despliegue estratégico puede ser abierta o a distancia (Flota inglesa

en la Segunda Guerra Mundial) o cerrado (Flota Inglesa en la primera Guerra Mundial).

RESULTADO DE LAS OPERACIONES

El choque de las fuerzas trae consigo la Batalla (Triunfo o derrota).

El resultado de la Batalla se analiza desde diferentes puntos. En su esencia, el

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resultado puede ser material o moral. En su magnitud puede ser estratégico o táctico.

Del resultado de la Batalla, se presentan dos Cursos de Acción a seguir: Retirada

o Persecución.

La Retirada, en cuanto a su dirección, puede ser normal, excéntrica o concéntrica.

Puede ser, también, voluntaria o forzada y de proyecciones estratégicas o tácticas.

La Percusión puede ser directa (se persigue directamente al enemigo) o indirecta o

sobrepasante (parte de las fuerzas cortan la retirada al enemigo).

LA PAZ

De acuerdo con el resultado de la Batalla final decisiva, ya sea por agotamiento

económico, por sostenimiento del adversario a la voluntad del otro u otras razones, uno

de los beligerantes inicia las negociaciones de paz.

El Arministicio es la suspensión de las hostilidades para negociar la paz. No

confundir con la Tregua, que es un acuerdo mutuo para suspender las hospitalidades

momentáneamente. Por sus proyecciones, el armisticio es un acto político-estratégico.

Se genera ante la imposibilidad de modificar la situación y en él intervienen los

afectados o una tercera potencia.


El Armisticio presenta algunos peligros, como

ser :

Permite que el enemigo se refuerce.

Presenta contingencias inesperadas.

Se presta para debilitar y desmoralizar al adversario.

Los puntos más importantes que debe contener un armisticio son :

1. Fecha y hora de la cesación de las hostilidades.

2. Condiciones de mantenimiento de las fuerzas de ocupación.

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3. Condiciones de desarme de las fuerzas enemigas.

4. Disposiciones sobre Prisioneros de Guerra.

TRATADOS DE PAZ

A través de la Historia los Tratados de Paz han mostrados ser ineficaces e injustos

y han dado origen a nuevas desavenencias.

El Tratado de Paz se realiza a nivel político y requiere ciertas condiciones

esenciales, como ser : justicia y ecuanimidad, razonable humano y conforme a Derecho.

Deben cumplirse, asimismo, algunas condiciones políticas, como el respeto a la

soberanía consultar soluciones radicales y definitivas; debe ser un acuerdo honrado

entre vencedores y vencidos. Debe reflejar un franco espíritu de reconciliación y

satisfacer mutuas necesidades vitales.

La realidad es que los Tratados de Paz han ignorado, en su mayor parte, estas

condiciones esenciales además de las políticas, sociales y económicas.

La paz perpetua es un ideal, un sueño, y el mundo vive en un permanente estado

de pre-guerra, guerra, y post-guerra.

Así como la guerra es una cosa que se hace, así la paz es una cosa que hay que

hacer.

ORTEGA Y GASSET

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CAPITULO III

PRINCIPIOS DE LA GUERRA

GENERALIDADES

Ya nos hemos referido anteriormente a la guerra como arte y como ciencia. No

podemos dejar de volver, aunque muy someramente, sobre el mismo tema, por cuanto es

el punto de partida para la enunciación de los Principios de la Guerra.

L
 a Guerra, es Ciencia o Arte?

Durante el siglo pasado se discutió mucho sobre este dilema y los autores militares

llegaron a agruparse en dos escuelas que sustentaban tesis opuestas: la doctrina

presentada por el general y escritor suizo-francés Henri Jomini (1779-1869), para quién

existía una teoría artística de la guerra y la escuela ideológica, de la que fue principal

sostenedor el general prusiano Karl con Clausewitz, que apoyaba la tesis de que la

guerra constituía una ciencia fundamentada en principios y leyes inmutables.

Si analizamos los actos bélicos que han jalonado la Historia Militar desde los más

remotos tiempos de la Humanidad, encontraremos que los primeros guerreros como

Genghis Khan, Alejandro y Aníbal no tuvieron antecesores y obraron, siempre, por propia

intuición. Fueron, en realidad, verdaderos artistas creadores del Arte de la Guerra, genios

de su época. En consecuencia, podemos aceptar que en la guerra existe el arte y es tan


artista Napoleón ejecutando su maniobra de ULM como Richard Wagner componiendo

Tanhauser o Parsifal. El arte de la guerra está, entonces, representado por el hacer las

cosas: voluntad firme, presencia de ánimo, empleo atinado y oportuno de los medios, en

el tiempo preciso y en el lugar adecuado.

Los que siguieron a los creadores del arte de la guerra, no se limitaron solamente

a imitarlos, sino que estudiaron sus procedimientos para deducir de ellos nuevas

conclusiones, buscando las causas de los hechos, con los cuales acrecentaron sus

ventajas. Este primer estudio de la guerra constituye en sí, el primer acto científico.

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No podemos negar, entonces, que para conocer la guerra a fondo, debe existir en

ella una importante parte científica.

Ella, la ciencia, está representada por el saber del Comandante, que lo ayuda a

concebir y a ejecutar las operaciones militares.

Nosotros aceptamos la dualidad de la guerra, es decir que es ciencia y es arte;

ciencia en cuanto a su concepción y arte en cuanto a su ejecución material. Luego,

también, decimos que la guerra es saber y es poder hacer.

El conductor militar debe reunir ambas cualidades : la del científico que conoce la

teoría de la guerra y la del artista con imaginación y destreza, para crear resoluciones

geniales o, por lo menos, lógicas. Desde un punto de vista filosófico, este problema

puede resolverse, considerando a la ciencia y el arte como un ciclo perpetuo. El arte de

origen a la ciencia y ésta, a su vez, de nuevos elementos el arte, para que éste siga

creando obras que, nuevamente, estudia la ciencia.

La ciencia de la guerra se basa en principios y normas que han sido deducidas

mediante el método histórico inductivo, es decir, analizando profundamente los hechos

particulares hasta alcanzar la ley o principio general que los rige. Por eso se dice que

este estudio va de lo particular a lo general. Consideramos estos principios como

inmutables, independientes de los medios y que no tienen en sí ningún valor, sino que lo
que realmente vale es su correcta aplicación mediante los procedimientos que constituye

la parte variable de la Estrategia. Los Principios se definen como las reglas

fundamentales de la conducción de la guerra que no constituyen normas rígidas y que, a

través del tiempo, no han sufrido modificaciones sustanciales.

Donde no existe acuerdo alguno es en cuanto al número de los Principios. Sun

Tzu, Napoleón y Fuller citan a seis; el mariscal Ferdinand Foch, a cuatro; Clausewitz, a

cinco; Forrest solamente uno (llegar primero y con lo más); la Armada de Chile, a ocho.

Dijimos que los Principios en sí tienen ningún valor; lo difícil y valedero es

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aplicarlos oportunamente y, en base a ellos, tomar las decisiones más convenientes.

Todos se relacionan entre sí; luego, las decisiones que se toman deberán cumplir, en lo

posible, con todos ellos aún cuando es muy difícil su aplicación sin vulnerar a otro.

LA DISCUSIÓN PARTICULAR DE LOS PRINCIPIOS

La Armada considera cuatro principios puros, que son aquellos que tienen

atributos propios: el Mantenimiento del Objeto, la Acción Ofensiva, la Economía de las

Fuerzas y la Sorpresa.

La Seguridad, la Concentración, la Movilidad y la Cooperación son los Principios

restantes que complementan el efecto de los Principios Puros.

EL MANTENIMIENTO DEL OBJETO

Podemos decir que es el principio orientador por excelencia. Es el principio

maestro sobre el cual descansan todos los otros. Lo esencial consiste en elegir bien el

objeto teniendo siempre en vista la aplicación de los otros Principios de la Guerra y, una

vez elegido, mantenerlo.

Este Principio determina hacia donde se orientan los esfuerzos para cumplir la

misión. Es el que hacer. El objeto de la guerra en el mar es el control de las

comunicaciones marítimas vitales de superficie, para usarles en beneficio propio y

negársela al adversario.
LA ACCIÓN OFENSIVA

Es el segundo paso que se da en el desarrollo del pensamiento guerrero. Se basa

en el cambio de la situación existente y debe ser oportuna en el tiempo y en espacio. En

el tiempo, para explotar la sorpresa, y en el espacio, pues debe estar dirigida hacía el

objetivo que logre la misión. Si este objetivo no está bien definido, con toda

seguridad la ofensiva no estará bien dirigida y todos los esfuerzos que se desarrollen

serán estériles por la ausencia de una finalidad común.

Igualmente, el éxito de la ofensiva tiene mucho que ver con la seguridad y,

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especialmente, con la sorpresa. Requiere de la concentración y su ejecución involucra

movilidad y cooperación.

Estos conceptos sobre la Acción Ofensiva, por otra parte, no significan que haya

de mantenerse un ataque continuo sobre el adversario sino que, de acuerdo a la

situación, se empleará la ofensiva o la defensiva cuando sea oportuno y necesario. Lo

anterior se explica por el hecho de que la Acción Ofensiva exige un gran desgaste, tanto

de elementos materiales como de personal, exigiendo al máximo de las capacidades de

estos dos factores. Si a esto sumamos la posible circunstancia de no obtener el objeto

deseado, debe pasarse a la defensiva en espera de un cambio de la situación para

después volver nuevamente al ataque.

La Ofensiva esta íntimamente ligada a la iniciativa, que significa concebir y ejecutar

antes que el enemigo. El primer concepto involucrado es la iniciativa de movimiento

(moverse antes que el enemigo), la iniciativa estratégica (subordinar al enemigo a

nuestras intensiones)

y la iniciativa de las operaciones, cuando se tienen las dos anteriores.

LA ECONOMÍA DE LAS FUERZAS

No es un concepto restrictivo. Es la más apropiada ordenación de los medios


disponibles, que da la pauta para gastar todo lo que se requiere donde se necesita, pero

economizándolo donde no sea indispensable. Significa gastar sabiamente.

Para lograr es necesario conocer, previamente, cual es el objeto principal de la

guerra u operación y cuales son los objetivos secundarios. Entendida de este modo, la

economía de la fuerzas tiene un sentido muy claro y preciso. Es la economía efectuada

en detrimento de los objetivos secundarios y en provecho del objetivo principal. La

Economía de las Fuerzas tiene una relación directa con la maniobra. Ella implica y exige

la maniobra.

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Sean cuales fueren las ventajas de la Economía de las Fuerzas es preciso, sin

embargo, no exagerar. La Economía de las Fuerzas no consiste en reducir

exageradamente las fuerzas destinadas a las misiones secundarias, sino en consagrar a

cada una de ellas lo que es indispensable.

Sabemos que la dispersión de las fuerzas es una medida de seguridad en el grado

que la concentración requiere para la Batalla. En este caso, es función de la Economía

de las Fuerzas buscar el equilibrio entre estos dos compromisos, que si bien no se

contrapone abiertamente, tampoco están en perfecta armonía. La medida será dada por

la Apreciación de la Situación, que dirá qué es más necesario impulsar o disminuir.

Este Principio tiene que ver también con la Ofensiva y la Defensiva que se

desarrollará en la guerra. Será necesario aplicarlo con gran efectividad, entregando o

retirando medios de los Teatros hacia lugares donde se les requiera con mayor urgencia,

de acuerdo a la situación estratégica; también puede obligar a postergar una operación,

en espera de contar con los medios adecuados para dosificar las fuerzas. La Economía

de las Fuerzas debe ser tal que provea a la Seguridad.

LA SORPRESA

Es una de las más eficaces y poderosas armas que se emplean en la guerra

desde los tiempos más remotos y su resultado ha sido efectivo aunque no siempre bien
aprovechado. Para obtener resultados positivos, la sorpresa debe estar basada en la

facilidad de ejecución y, fundamentalmente, descansaren el secreto de las operaciones.

El Secreto es, quizás, lo más complejo y difícil de conseguir, debido a la

ramificación y proyecciones que éste tiene. A medida que transcurre el tiempo y por

condición de la propia naturaleza humana, hay más posibilidades para que éste sea

vulnerado y, en consecuencia disminuyan las expectativas de obtener la sorpresa

deseada. El secreto de las operaciones debe ser guardado por el Servicio de

Inteligencia, trabajando activamente antes y durante el desarrollo de la guerra. Otro

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aspecto de la seguridad consiste en el control de los órganos de difusión que para los

agentes son buenas fuentes de informaciones por las indiscresiones en que

frecuentemente incurren.

El secreto o grado de reserva que se da a las telecomunicaciones, sean claves o

códigos, contribuyen a la empresa.

Otra forma es la diversión, la que comúnmente se hace para ocultar el ataque

principal propio. Por otra parte, el exceso de celo o secreto innecesario puede tener

consecuencias contrarias por desconocimiento sobre determinadas materias, lo que

puede llegar hasta perjudicar la mantención del objeto.

Las consideraciones anteriores nos llevan a clasificar la sorpresa según su

aplicación y circunstancias en :

1. Sorpresa estratégica, que consiste en adoptar una línea de operaciones no

prevista por el adversario. Presentarse ante el enemigo con fuerzas

desconocidas en un momento inesperado.

2. Sorpresa táctica, que consiste en el empleo inesperado de un nuevo

método o procedimiento táctico que desconcierte al adversario en las

primeras acciones.

3. Sorpresa material, que se obtiene por el empleo de nuevas armas,


diferentes a las ya conocidas.

4. Sorpresa moral, cuando se demuestra una capacidad superior en el Mando

y en la conducción de la guerra diferente a la prevista por el adversario.

La Sorpresa puede ser también Parcial, cuando se sabe el

donde y el cuando

LA SEGURIDAD

Tiende a evitar las acciones sorpresivas del enemigo.

Es, simplemente, el conjunto de precauciones que se toman en toda actividad

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guerrera para guardar la necesaria reserva sobre nuestras operaciones o intenciones,

con el fin de no ser sorprendidos. Por lo tanto, la seguridad no es un fin, sino un medio

que ayuda a la consecución del objetivo perseguido.

Tampoco es timidez ante el peligro ni representa un estado de excesiva prudencia

en el desarrollo de la guerra. No sino la reacción natural de la experiencia guerrera

contra los desastrosos efectos que se hayan experimentado ante la acción sorpresiva de

un adversario vencedor.

Este principio debe estar estrechamente relacionado con la Acción Ofensiva que

pretende desarrollarse, pues ella, la seguridad, suprimirá, disminuirá o aminorará los

naturales e inevitables riesgos que hay en toda operación de guerra.

Tener la seguridad sin un propósito determinado no tiene sentido no en lo

estratégico ni en lo táctico.

La Seguridad actúa en dos formas, en lo relativo a informaciones y en lo relativo a

la acción. En ambas tiene un aspecto preventivo y otro reactivo. En las informaciones, la

Inteligencia y la Contrainteligencia cubren ambos aspectos, mientras por la acción, el

aspecto preventivo está representado por la exploración, el patrullaje, las cortinas, y el

reactivo, por la acción de las propias armas.

También se habla de la seguridad moral que es, en síntesis, la confianza que


imprimen los Jefes a su personal y, recíprocamente, una dotación bien entrenada, con

valor y espíritu combativo, del conjunto de un buque, una Unidad o una Flota.

LA CONCENTRACIÓN

Marchar divididos y pelear juntos es una frase que nos da la idea más exacta del

significado del Principio de la Concentración y su compromiso con la dispersión. Este

Principio nos indica lograr la superioridad relativa en el punto en que se busca la decisión

y para ello debe obtenerse la Concentración en el espacio y en el tiempo.

Hoy, en la época de los Ejércitos mecanizados y cuando las telecomunicaciones

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han alcanzado un tal alto grado de eficiencia, tal efecto es posible mucho más de lo que

era en el pasado, pero hay que guardarla debida reserva de seguridad para que la

concentración falle por causas imprevistas.

El espacio limita a la Concentración, haciéndola más fuerte o más débil y, en el

tiempo, la hace o no posible.

Cada uno de los adversarios tratará, por todos los medios, de encontrarse en

condiciones superiores al contenedor en el momento en que deba sobrevenir el choque,

por lo tanto, el tiempo juega un rol importante en este período, durante el cual se prepara

y busca la Concentración. El tiempo y el espacio tienen, pues, una influencia de primer

orden en la forma en que la Concentración va a efectuarse. Por eso es que la movilidad,

que es tiempo y es espacio, favorece a la Concentración y junto con ella la Economía de

las Fuerzas que tiene que ver con la distribución. En resumen, podemos decir que no

debemos dispersarnos en el espacio más allá de lo que podemos concentrarnos en el

tiempo, lo que da una forma y límite a la Concentración. Un excelente ejemplo de la

correcta aplicación del principio de la concentración lo tenemos en el Plan SHO japonés

para la Batalla Naval por el Golfo de Leyte.

No sólo la movilidad y la Economía de las Fuerzas tienen relación con la

Concentración. También la tienen el Mantenimiento del Objeto, la Sorpresa, la Acción


Ofensiva y la seguridad. Un objeto mal elegido o la elección de varios Objetos a la vez,

nos llevará a la pérdida de nuestros esfuerzos en el primer caso y al debilmente en el

segundo. La Sorpresa contribuye eficazmente al éxito de la Concentración, evitando la

contramedida del enemigo y haciendo la acción más potente y decisiva. En cuanto a la

Acción Ofensiva, la Concentración debe tener por fin la Batalla y por intermedio de ella, la

destrucción del enemigo.

Por deseable que sea la Concentración, será exagerado hacer de ella una regla

absoluta, inmutable. En algunos casos deberá admitirse, aún buscarse cierto grado de

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dispersión de las fuerzas, por lo menos momentáneamente, pero con el compromiso de

que puedan volver a reunirse, de acuerdo a la situación que se viva. Es decir, supone un

ordenamiento de los medios en cuanto a los límites de tiempo y espacio, que logra la

conservación del potencial de las fuerzas, y que aplica una correcta dosificación de éstas

en el combate.

La Concentración para la batalla en el mar tiene una forma un tanto diferente a la

batalla terrestre. No se trata en ella de apiñar unidades en un punto, sino de distribuirlas

en un despliegue estratégico, de tal modo que puedan apoyar la acción de las otras y que

el conjunto trabaje por la realización de una idea común. En el mar podemos, por lo

tanto, mantener nuestras fuerzas y distantes y estar a la vez concentrados, lo que a

primera vista parecer ser una paradoja y, sin embargo, no hay tal. Las Fuerzas pueden

ubicarse en tal disposición que, aunque separadas, en un momento dado puedan unirse

entre sí y ser superiores al enemigo, antes de que éste pueda, a su vez, concentrar sobre

una de ellas un poder superior.

La Concentración se puede realizar de dos formas :

1. En la Batalla, con lo que se corre el riesgo de ser batido en detalle.

2. Antes de la Batalla, lo cual es más seguro, ya que se es fuerte con la debida

oportunidad.

LA MOVILIDAD

Es el vínculo que lleva a la fuerza a la mejor posición para cumplir su objetivo.

Viene a presentar el medio para aplicar los otros Principios. Por ejemplo, para llegar a un

punto lo más rápidamente posible, se necesita, junto con la Movilidad, la Cooperación y la

Seguridad, y la combinación de éstos es el poder o la capacidad para mover una fuerza y

luego retenerla. Debemos distinguir entre la Movilidad Estratégica, que es la capacidad

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para desplazarse y permanecer y que está íntimamente ligada al apoyo logístico y a la

Movilidad Táctica que involucra flexibilidad, homogeneidad y rapidez.

Hay otros aspectos colaterales del problema que conviene mencionar. Estos son

los buenos enlaces técnicos y la necesidad de doctrinamente y de cooperación, que

representan el elemento aglutinador del conjunto. Debemos agregar que con la Movilidad

es posible ejecutar la Maniobra y ésta es fundamental en la Batalla.

La Movilidad para que pueda realizarse sin dificultades y en forma permanente,

dependerá en mucho de la buena organización logística y, en consecuencia, de sus

líneas de comunicaciones. Porque mientras mayor seguridad haya en el

aprovisionamiento, mayor será la movilidad, y para que ésta

alcance puntos cada vez más distantes, tendrá necesidad de grupos de apoyo móvil, de

reabastecimiento en la mar y de nuevas Bases.

Como consecuencia del enorme gasto que suponen los factores que se han

mencionado, la tendencia actual es la de resolver la guerra con la mayor celeridad

posible, de modo que la movilización, concentración de fuerzas y las operaciones mismas

se efectúen con el máximo de rapidez para reducir al mínimo el tiempo de guerra y, en

consecuencia, los recursos que se requieran.

En el mar, la Movilidad de los buques y las Flotas depende de diversos factores,


siendo los más importantes el rápido, eficiente y oportuno apoyo logístico; el radio de

acción, la velocidad y las condiciones marineras.

La Movilidad de las fuerzas terrestres ha sido afectada por diversos agentes a

través de la Historia. El empleo del caballo como elemento de transporte y de la

caballería como fuerza combatiente, trajo como consecuencia un aumento en la movilidad

de los ejércitos; las nuevas armas automáticas reducen esta ventaja y acarrean

problemas de abastecimiento por la munición requerida. Al aumentar las armas pesadas,

el ejército se hace menos móvil y menos flexible. Posteriormente aparecen en el

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escenario de la lucha los tanques, arrasando las trincheras a donde había sido regalada

la infantería por efecto de las nuevas armas.

A continuación se inicia la era de la motorización, de las unidades blindadas y el

transporte aéreo que han venido a acelerar el ritmo de la guerra y a hacerla cada vez más

móvil de acción más rápida y efectiva. La Movilidad tiene un inmenso campo y significado

en la guerra moderna. Por ella, la Maniobra se facilita y las fuerzas están en continuo

movimiento. Las Flotas son mucho más móviles que los ejércitos y por esta razón el

ejército aprovecha las ventajas del transporte por mar y, a su vez, los aviones son más

móviles que las Flotas, aunque el buque tiene mayor movilidad estratégica que aquél.

En resumen, la Movilidad facilita la Maniobra, hace posible la Concentración y

permite una mejor Cooperación en los medios, facilita la Ofensiva y provee Seguridad a

las Fuerzas.

LA COOPERACIÓN

Es el esfuerzo mancomunado del Político, del Militar del Marino, del Aviador y del

Civil en pro de la Unidad de la Guerra, muy en especial hoy día, en que impone el

concepto de la Guerra Total. Es un concepto de unión, de simultanidad del esfuerzo, que

aglutina todos los otros. La Cooperación se basa en la Doctrina Común y afecta el plano

político, el estratégico y el táctico. El primero, corresponde al nivel Fuerzas Armadas-


Gobierno y tiene íntima relación con los vínculos existentes entre la Política y la Estratégia

y, por ende, con la definición misma de la Guerra que hace Clausewitz. En el plano

estratégico, corresponde al nivel inter-institucional y requiere un acabado conocimiento

por parte del Ejército, Marina y Aviación, de las capacidades y limitaciones de las otras

Instituciones.

Es, desde todo punto de vista, conveniente que la Cooperación inter-institucional

comience desde la paz y la mejor forma de obtenerla en mediante el trabajo conjunto en

l,a planificación y el entrenamiento. Para realizar esta cooperación, debe contarse con un

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Organismo que la dirija y prepare, que en el caso nacional corresponde al Estado Mayor

de la Defensa Nacional. Asimismo, debe propenderse no sólo al intercambio de ideas

profesionales, sino al conocimiento y entendimiento mutuo entre los hombre que

componen las Instituciones. En el plano táctico, corresponde al nivel Institucional; al

conocimiento de las capacidades y limitaciones de cada especialidad en la Armada y de

cada arma en el Ejército.

La Cooperación debe abarcar todos los planos del Mando fortalecerla antes de la

iniciación de la guerra, exaltando la lealtad hacia nuestros subalternos y éstos hacia sus

superiores, la confianza en la capacidad de sus Jefes, y un alto sentido del honor y de la

responsabilidad en la profesión de las armas.

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CAPITULO IV

PODER MARITIMO

GENERALIDADES

Se entiende por Poder Marítimo la capacidad de crear, desarrollar y defender los

Intereses Marítimos de un Estado, tanto en la paz como en la guerra.

Los Intereses Marítimos son de carácter político y económico y se materializan en

las Comunicaciones Marítimas, terminales marítimos o puertos, construcción naval,

pesca, deportes náuticos, etc. Sólo la capacidad política sirviendo a los Intereses

Marítimos crea las condiciones fundamentales de la potencia marítima.

El Poder Marítimo se materializa por los intereses Marítimos y el Poder Naval. Los

Intereses Marítimos son la causa principal y el Poder Naval el instrumento militar

destinado a defenderlos, salvo en países que lo desarrollan como parte integrante de su

Potencia Militar.

Los factores que facilitan el desarrollo del Poder Marítimo son:

1. Estadísticas capases.

2. Raza energética, hábil para el comercio.

3. Ubicación geográfica del país.

4. Poseer materias primas.


5. Clima.

6. Poca extensión.

7. Exceso de población.

Estos factores no pueden valorizarse en forma independiente ya que adquieren su

verdadero valor al combinarse entre ellos.

MAHAN Y EL PODER MARÍTIMO

Las teorías de Mahan respecto a la importancia del Poder Marítimo y la Influencia

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que tuvieron en su época y que tienen actualmente nos permite reafirmar que el mar a

sido y seguirá siendo un factor de primera magnitud para obtener y mantener hegemonía

política y económica, ya sea en un ámbito regional o mundial.

Alfred Thayer Mahan (1844-1899) llegó hasta el grado de contraalmirante de la

Marina norteamericana. Perteneció al cuerpo docente de US Naval War College y

terminó siendo su presidente (Director).

Mahan, más que un hombre de armas, fue un erudito, un estudioso y sus

pensamientos y conclusiones constituyeron una importante contribución a la Historia

Militar, a la Estrategia Marítima y a la Geopolítica y mantienen plena vigencia hoy como

ayer.

Mahan publicó, en 1890, un libro que produjo un tremendo impacto en la política

internacional y en la estrategia, especialmente en la estrategia marítima.

En este libro, titulado la Influencia del Poder Marítimo en la Historia, Maham hace

un análisis de la Historia Moderna y observa que el engrandecimiento y decadencia de los

pueblos está directamente asociado con el control y utilización de las Comunicaciones

Marítimas, para concluir que: Todo país que controlaba y utilizaba la vía marítima,

obtenía una tremenda ventaja económica y militar sobre otros pueblos menos

afortunados.
Es preciso reconocer que este libro hizo su aparición en un momento muy propicio,

por cuanto la última década del siglo pasado estuvo saturada de acontecimientos

internacionales de gran importancia:

1. El surgimiento de Alemania como potencia mundial.

2. El surgimiento de Estados Unidos como potencial mundial.

3. El surgimiento de Japón como potencia asiática.

4. La guerra hispano-americana.

5. La revolución industrial, que en lo naval tuvo gran influencia:

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6. Cambia vela por vapor.

7. Cambia casco de madera por casco de acero.

8. Empleo de la coraza y el cañón gran perfomance.

Cabe destacar que la idea de Poder Marítimo excluyendo, desde luego, el término,

no era nueva y el mismo Mahan no reclamó nunca para sí el derecho de su

descubrimiento.

Mahan se concedía a sí mismo el mérito de poner en evidencia, de popularidad y

hacer efectiva la doctrina del Poder Marítimo.

Del estudio del caso británico, Mahan dedujo los elementos constitutivos que

afectan al Poder Marítimo, analizando:

1. La Posición Geográfica.

2. La conformación física.

3. La extensión territorial.

4. La Población.

5. El carácter del pueblo.

6. La Capacidad del gobernante.

En el fondo, Mahan entró a analizar la forma de cómo Inglaterra había consolidado

su imperio. Es decir, vio claro la relación entre el Imperio colonial, el comercio marítimo y
el Poder Naval. No cuesta mucho comprender, entonces, la popularidad y el interés que

despertó el libro de Mahan en todos aquellos países que eran potencias o aspiraban a

serlo, contribuyendo en cada una de ellas a crear o enfatizar una conciencia naval.

Para Inglaterra, que vivía una éra de pleno imperialismo y que imponía al mundo

su Pax Britannica, las ideas de Mahan fueron muy bien acogidas y permitieron hacer

comprender al pueblo inglés los reales fundamentos, que habían hecho de Gran Bretaña

una potencia mundial, es decir, se creó una conciencia de la importancia y el rol del Poder

Marítimo.

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En los debates del Parlamento se hablaba de las doctrinas del Poder Marítimo,

siendo frecuente las palabras tales como:

como el capitán Mahan establece ..., para dar mayor énfasis a sus argumentos. No es

raro, entonces, que Mahan, cuando viajó a Inglaterra, haya recibido toda clase de

honores. La admiración que Mahan manifestó por Inglaterra como ejemplo de potencia

mundial, cuyo sitial fue alcanzado gracias al Poder Marítimo, produjo un halago natural en

el pueblo inglés. Sin embargo, no fue esta sola causa la que motivó acogida tan

excepcional que tuvo este norteamericano. La otra causa, fue el hecho de aparecer su

obra precisamente en un momento crítico, en que el país estaba absolutamente

preocupado por las manifestaciones de expansión colonial y poder mundial por parte de

Alemania, por después de subir al trono el Káiser Guillermo II.

La Marina inglesa en aquella época vivía una verdadera crisis por la

preponderancia que el gobierno daba al Ejército, ante el crecimiento del Ejército alemán,

llegando a ser mayor el presupuesto del Ejército que el de la Armada, (Sólo en 1885

alcanzaron la paridad para luego invertirse los

valores).

Esto sucedía en la Potencia Marítima más grande del

mundo.
La obra de Mahan también tuvo una efectiva influencia en la política alemana.

Hacía poco que el emperador Guillermo II había prescindido del anciano Bismarck,

principalmente por su obstinación para que Alemania continuara siendo una potencia

continental. El joven káiser, por el contrario, inició una abierta política de expansión

imperialista hacia ultramar. La Marina alemana, de reciente creación, era una parte

esencial de esta nueva política.

El káiser escribía: Estoy precisamente ahora, no leyendo, sino devorando el libro

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de Mahan y estoy intentando aprenderlo de memoria. Está a bordo de todo mis buques y

constantemente citado por mis Comandantes y Oficiales.

El libro de Mahan fue la herramienta más valiosa para la justificación y desarrollo

del Poder Marítimo alemán. Se creo conciencia que la expansión económica de

Alemania, desarrollando una gran Marina mercante y de guerra, obedecían a un derecho

indiscutible.

La influencia de Mahan tambien llego a Francia, la que en 1890 era la segunda

potencia naval del mundo, produciendo un gran impacto, ya que la Marina francesa

estaba imbuida en la Doctrina Continental del Poder Naval, sustentada por la Jeune

Ecóle, creada alrededor de 1885. Para Mahan, naturalmente, la estrategia naval francesa

en boga, era una verdadera herejía.

El Capitán Darrieus, profesor de Estrategia y Táctica en la Escuela Superior de

Guerra Naval de la Armada francesa quedo, al parecer, muy impresionado por las teorías

de Mahan y las criticas que éste hacia a la Estrategia Naval francesa.

Escribió la Guerra en el mar, coincidiendo con las teorías de Mahan y rebatiendo a

la Jeune Ecóle. Posteriormente, otro tanto hace el Capitán Daveluy, en su obra Estudio

de la Estrategia Naval. El almirante Castex, cuyas obras son de todos conocidas,

declara que Mahan, por sus conceptos del Dominio del Mar y la importancia de la Fuerza
Organizada para obtenerlo, tiene suficiente mérito para pasar a la posteridad.

La influencia de Mahan en los Estados Unidos fue muy grande, tanto en la Marina

como en el resto del país, en general. Las teorías de Mahan prendieron en la opinión

publica y en el parlamento norteamericano, lanzándose los Estados Unidos en la carrera

expansionista la que se inicio, precisamente, con la guerra hispano-americana, a raíz de

la cual, España perdió Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, que cayeron dentro de la esfera

de influencia americana. Vale decir que, la guerra contra España fue una consecuencia

de la influencia ejercida por Mahan. Luego, la carrera expansionista americana siguió con

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Hawaii, el archipiélago de las Samoa y la Zona del Canal de Panamá

Estas nuevas posiciones apoyaban al Poder Naval que Mahan considero esencial

para mantener una posición hegemonica en el Caribe y el Lejano Oriente.

Se ha llegado a decir, que, quizás la Historia no ofrezca otro ejemplo de escrito

como el de Mahan que haya producido tanta influencia en la Política de las naciones.

Por ultimo, se puede afirmar que:

El Poder Marítimo mantendrá su importancia e influencia mientras los océanos

continúen siendo el mejor y mas expedito medio de comunicaciones del mundo.

Los Intereses Marítimos

Constituyen la tónica que le da vida al Poder Marítimo :

LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS

En tiempo de paz constituyen un factor de bienestar y progreso y, en tiempo de

guerra, pueden llegar a constituir un imperativo de supervivencia.

La importancia de las Comunicaciones Marítimas de un país va en relación directa

con su grado de dependencia.

Los países, en cuanto al grado de dependencia, se clasifican en:

1. INSULARES

Dependen vitalmente de las Comunicaciones Marítimas.


2. CONTINENTALES

Dependen en cierto grado de las Comunicaciones Marítimas.

Hoy da, sin embargo, no existen los países autosuficientes y todos dependen, en

mayor o menor grado, de las Comunicaciones Marítimas.

Clasificación de las Comunicaciones Marítimas:

Según su ámbito: Cabotaje y Ultramar.

Según su empleo: Económicas - Militares - Mantenimiento.

Las Comunicaciones Marítimas se concentran formando Zonas Focales:

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Mayor densidad de trafico marítimo.

Zonas de Confluencia: Imposición de la geografía.

Las Comunicaciones Marítimas en tiempos de guerra adquirieran mayor

importancia, ya que aumentan las necesidades del país para afrontar el conflicto.

QUIEN ATACA EL FRENTE INTERNO, ATACA AL FRENTE BELICO.

LA MARINA MERCANTE

Constituye el objetivo físico que materializa las Comunicaciones Marítimas.

Inicialmente el comercio marítimo se caracteriza por el transporte de mercaderías

suntuarias, de poco peso y volumen; luego, el comercio marítimo evoluciona con los

descubrimientos geográficos y la industria y cambia la naturaleza de la carga, y por ende,

el tamaño de los buques.

Actualmente existe la tendencia a aumentar el tamaño de los buques para abaratar

los costos del transporte marítimo.

EL PODER NAVAL

La Fuerza Naval y la Posición Estratégica son los elementos componentes del

Poder Naval. El vínculo común a ambos que los pone en acción es la voluntad

estratégica:

PN = Fuerza x Posición
La Posición es una zona geográfica cuya ubicación gravista en el Control de las

Comunicaciones Marítimas. Si no se tiene Posición es un imperativo estratégico el

conseguirlo, ya sea mediante la diplomacia o la estrategia.

La estrategia marítima concibe y emplea en la mejor forma el Poder Naval para

lograr el Control de las Comunicaciones Marítimas. Cabe destacar que el Poder Naval

forma parte del Potencial Militar del país y puede ser usado como instrumento militar para

apoyar otras estrategias, siempre y cuando no se aparte de su misión fundamental

(Concepto de la Unidad de la Guerra).

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La correlación marítima-continental es el apoyo mutuo que se prestan las

estrategias marítimas y terrestres.

CONSIDERACIONES BÁSICAS PARA EL CORRECTO EMPLEO DE PODER NAVAL:

1. Establecer el Objetivo Político y sus implicancias.

2. Cual es el enemigo principal ?

3. Carácter de la guerra ; Importancia del Dominio del Mar.

4. Que se ataca ? EL punto mas fuerte o el punto mas débil Se actúa en

forma directa o indirecta ?

El Teatro de la Decisión no es siempre aquel donde esta la masa de los medios.

RELACIONES ENTRE EL PODER MARÍTIMO Y EL PODER NAVAL

La política nacional (Estadista) interviene directamente en la conformación del

Poder Marítimo:

DE BASE ECONÓMICA O DE BASE DE FUERZA.

La acción del estadista permite desarrollar en mayor o menor grado los Intereses

Marítimos como uno de los elementos de la economía nacional.

La acción del estadista permite desarrollar las Fuerzas Armadas e infraestructura,

como asimismo mantener o mejorar la Posición (Acción Diplomática).

Poder Marítimo de Base Económica.


El Poder Naval existe, fundamentalmente, para proteger los Intereses Marítimos.

Poder Marítimo Base de Fuerza.

El Poder Naval sirve a una idea política y no guarda relación con los Intereses

Marítimos que defiende. Lo predominante es el Poder Naval.

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CAPITULO V

ESTRATEGIA MARITIMA

DEFINICIONES

Al comenzar este Curso dijimos que ha sido un motivo de polémica permanente al

precisar si la guerra era parte o es ciencia. Dijimos, tambien, que en el siglo pasado

aparecieron dos corrientes que estudiaron la guerra como arte y como ciencia. Una era la

escuela doctrina, que sustenta la tesis de que la guerra es un arte y cuyo representante

mas celebre fue el escritor militar Henri Jomini. La otra escuela fue la ideológica, que

apoyaba la tesis de que la guerra constituía una ciencia, fundamentada en principios y

leyes inmutables. Sostenedor de esta creencia fue el general prusiano Karl von

Clausewitz.

La Academia de Guerra Naval concuerda con los que sostienen la Dualidad de la

Guerra, es decir, es arte y es ciencia. Definimos la Estrategia, entonces como arte y la

ciencia de la guerra; ciencia en cuanto a su concepción y arte en cuanto a su ejecución.

De allí que definimos ahora a la Estrategia Marítima como la ciencia de concebir y

arte de emplear el Poder Naval para conquistar o disputar el Dominio del Mar con el

propósito de ejercerlo para los fines de la guerra.

Otros han dicho que la Estrategia Marítima es la ciencia y arte de conducir la


guerra en el mar; tambien la definen como el Poder Naval en acción y, finalmente, el

almirante Wegener llego a definirla como la ciencia de la Posición Geográfica.

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BREVE HISTORIA DE LA ESTRATEGIA MARÍTIMA

Según Bernard Brodie, una de las primeras cosas que llama la atención al

estudiante del pensamiento estratégico es el reducido numero de las personas que han

contribuido en forma realmente efectiva en la materia. En estrategia terrestre,

especialmente, la figura que mas llama la atención es la de Clausewitz. Su

contemporáneo Jomini fue tambien una figura respetable, aun cuando no en el mismo

plano que aquel. A partir de la época de Clausewitz se produce una decadencia profunda

en la calidad del pensamiento estratégico. La decadencia adopto, finalmente, la forma de

una búsqueda de axiomas que fueran sencillos y fáciles de comprender, algo que el

mismo Clausewitz había evitado escrupulosamente.

En el campo de la Estrategia Marítima, hasta el siglo recién pesado no había

ningún compendio al respecto. Todo lo que se había escrito se refería a Táctica Naval.

En los conflictos navales los principios de la Estrategia Marítima estaban presentes pero

se aplicaban inconsciente o intuitivamente, especialmente por aquellos países, que por

ser insulares o de características similares a las inglesa, sabían valorar su importancia.

El primer escritor sobre esta materia fue Mahan, que en 1890 escribió La Influencia

del Poder Marítimo en la Historia, tratado que lo hizo mundialmente famoso por las

repercusiones que tuvo.

A continuación encontraremos un breve comentario de la sobras que han ido

conformando la Estrategia Marítima a través del tiempo.

Mahan (1891)

Su libro La Estrategia Naval encierra la filosofía de la guerra en el mar. Trata

sobre el Dominio del Mar, el papel de la Fuerza Organizada y el propósito de la Batalla

como herramienta para lograr la destrucción de la Fuerza Organizada enemiga y obtener

el fin, que es el control de las Comunicaciones Marítimas.

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A juicio pesado e indigesto pero, en realidad, su mayor mérito reside en sus

conceptos acerca del Dominio del Mar y el papel de la Fuerza Organizada.

Colomb ( 1891 )

En Inglaterra, en la misma época, aparece el almirante Colomb. En 1891 publico

su libro Naval Warfare, que son resúmenes de Historia Naval aplicados en el Greenwich

Naval War College. En el se indica que el objeto único y primordial en la guerra en el mar

es la Conquista del Dominio del Mar. Este es un trabajo menos profundo y muy absoluto.

El objeto de la guerra en el mar es el Control de las Comunicaciones Marítimas.

Jeune Ecole. (1885-1905)

Hace una apología a la geografía y a la guerra de corso como única forma de

luchar en el mar. Niega importancia a la Fuerza Organizada y a la Batalla.

Daveluy y Darries (1905-1908)

Son los detractores de la Jeune Ecole y vuelven a lo ortodoxo. Sus conceptos

clásicos son : EL Dominio del Mar y la Batalla. Daveluy escribe en 1905 Estudio de la

Estrategia Naval y Darrieus, en 1907, La Guerra en el Mar.

Julian Corbett (1911)

Abogado, escritor y periodista inglés. Profesor de Historia en Oxford. En 1911

escribe Algunos Principios de Estrategia Marítima, a petición de lord Fisher de


Kilverstone. Hace dos aportes a la estrategia marítima :

Hace un enfoque marítimo de la Guerra a Objetivo Limitado, basado en los

pensamientos de Clausewitz y que ya hemos estudiado anteriormente.

Resume la conducción de la guerra en el mar en tres operaciones navales típicas :

1. La Conquista del Dominio del Mar.

2. La Disputa del Dominio del Mar.

3. El Ejercicio del Dominio del Mar.

4. Otto Groos ( 1929 ). Escribe el libro La Doctrina de la Guerra Marítima,

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basado en la Primera Guerra Mundial y en el que parafrasear a Corbett no

aportando nada nuevo.

Almirante Wegener ( 1930 )

Escribe La Estrategia Naval en la Guerra Mundial. Es el estudio critico de un

vencido, desarrollado para establecer las causas de la derrota. Esta dedicado a la Marina

alemana y orientado a ilustrar sobre lo que es la guerra en el mar en un país de política y

criterio continentales.

Define a la Estrategia como la ciencia de la Posición Geográfica. Destaca la

importancia del Poder Naval, que lo sintetiza en :

PN = Fuerza x Posición

Castex (1935)

Almirante francés que escribe entre 1930 y 1935 sus Teorías Estratégicas.

Ordena la forma de realizar la ofensiva en el mar para conquistar el Dominio del Mar en

tres tipos :

1. Ofensiva de Movimiento.

2. Ofensiva de Base Geográfica.

3. Ofensiva Pseudo-geográfica.

Es el mas copioso de los escritores de Estrategia Naval.


Bernard Brodie ( 1944 )

Escribe Guía de Estrategia Naval, en el que analiza, fundamentalmente, la

segunda Guerra Mundial y no aporta nada nuevo.

Es mas bien un libro para civiles.

LOS ELEMENTOS DE LA ESTRATEGIA MARITIMA.

Los tres elementos con que juega la Estrategia Marítima son :

1. Las Comunicaciones Marítimas

2. La Posición.

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3. La Fuerza.

LAS COMUNICACIONES MARITIMAS.

Para la mayoría de los pueblos antiguos, el mar constituía una línea divisoria, una

frontera, el fin de las tierras, el limite mas allá del cual se hallaba un mundo desconocido e

impenetrable.

Para otros ha sido, en una extensión mas o menos grande, un terreno fértil, cuyo

monopolio trataron de reservar para si. La realidad nos dice que el mar es una ruta que

une a las regiones mas alejadas y mas diversas, en lugar de separar a los continentes.

Esta es la verdadera interpretación, la única que permite apreciar con exactitud la

importancia del mar en los asuntos humanos. Mahan ya lo había dicho : La verdad

fundamental concerniente al mar, es que constituye el gran medio de comunicación de la

naturaleza.

La considerable importancia de las rutas marítimas se pone de manifiesto en

tiempo de paz en el orden económico. Así se explica que aquellos que lo han explotado

hayan alcanzado, a través de los tiempos una prosperidad que contrasta con la escasa

importancia de su poder político o de su reducida extensión territorial.

En tiempo de guerra, las Comunicaciones Marítimas mantienen su importancia

fundamental, especialmente desde su punto de vista económico, porque es necesario


mantener la actividad comercial e industrial de la Nación en el nivel mas elevado

permitido por la disminuida capacidad de producción e intercambio, limitando la

intervención de costosos intermediarios.

Las Comunicaciones Marítimas acentúan su importancia política de tiempos de

paz.

El Dominio de las Comunicaciones Marítimas reviste, pues, una importancia

inestimable y es ese dominio lo que importa obtener. Quien lo ejerce, mantiene sus

comunicaciones abiertas e interrumpe las del adversario.

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La misión de las Fuerzas Marítimas en tiempos de guerra no es, pues, otra que el

Control de la Comunicaciones, el cual permite conseguir todas las ventajas que puede

esperarse del mar. Si se logra establecer esta situación, se habrá obtenido lo que se ha

convenido en llamar EL Dominio del Mar.

CONCEPTO DE LA LIBERTAD DE LOS MARES.

En oposición a esta doctrina del dominio de las comunicaciones marítimas, que en

gran parte es un dominio de explotación económica, se encuentra la teoría de la libertad

de los mares.

Se sabe que antiguamente ciertos pueblos pretendieron ejercer el monopolio de la

navegación y del comercio en los mares próximos y lejanos de sus costas, aun en tiempo

de paz. Estas pretensiones fueron apoyadas por la obra Mare Clausum, escrita por John

Selden (1584-1654) y combatida por Hugo van Groot (1583-1645) en su Mare Liberum.

Estas tesis cayeron en desuso y el principio de la libertad de los mares fue

admitido de común acuerdo y definitivamente, en el siglo XIX.

En 1856 se firmó lo que se abolió el corso y se aprobó lo siguiente, a excepción del

contrabando de guerra:

Protección de la mercadería neutral en buques beligerantes.

Protección de la mercadería beligerantes en buques neutrales.


Los dos acuerdos anteriores representan la inviolabilidad de la propiedad privada

en el mar y significaba que el neutral podía apoyar en forma directa o indirecta al

beligerante y éste podía circular libremente.

Este concepto constituye la antítesis de la guerra en el mar.

En la Primera Guerra Mundial, Inglaterra ignoró esta declaración firmada por ella y

declaró Zona de Guerra a todo el Mar del Norte.

La situación actual, en cuanto a la libertad de los mares, es la siguiente :

1. En tiempos de paz, el mar es libre.

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2. En tiempos de guerra, impera la ley del mas fuerte.

3. De acuerdo al Derecho Internacional Marítimo, rige el derecho de visita a

buques neutrales, rige el contrabando de guerra y rige el bloque económico.

LAS ZONAS DE GUERRA

La Zona de Guerra es una marítima delimitada mediante una declaración

diplomática formal, donde se restringe el trafico de buques mercantes neutrales para

evitar el contrabando de guerra y permitir a los submarinos y aviones efectuar ataques sin

restricciones. Es una prolongación del bloque hacia alta mar.

FISONOMIA DE LAS COMUNICACIONES MARITIMAS EN TIEMPO DE GUERRA

Basado en el estudio de las comunicaciones Marítimas de tiempos de paz se

puede determinar la probable fisonomía de las mismas en tiempo de guerra:

Desviaciones con respecto a las líneas de tiempo de paz.

Supresión de algunos líneas.

Creación de nuevas líneas para satisfacer necesidades de la guerra.

Tonificación de algunas rutas comerciales.

Como ahora la guerra es total, tenemos que, junto con aumentar las necesidades

de un país para afrontar el conflicto, se reduce su producción, debido a la incorporación a

las fuerzas combatientes de una gran parte de los obreros encargados de la misma. Esto
implica la necesidad de recurrir, aun en mayor escala, a los mercados extranjeros para

obtener toda clase de mercaderías, desde el material de guerra hasta los productos

alimenticios. El problema deja de ser económico-militar y adquiere un carácter

exclusivamente militar, porque las privaciones o las restricciones que sufre la población

civil afectan su capacidad de lucha y repercuten sobre el conjunto. Quien ataca el frente

interno tambien ataca el frente bélico.

Pero, en tiempo de guerra, las comunicaciones marítimas tienen que cumplir,

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además funciones relacionadas con los transportes militares. Tales funciones son nuevas

y corresponden a un estado de cosas anormal. Comprenden, en primer lugar, el

transporte de ejércitos o del personal destinado a los mismos, entre los diferentes lugares

puro, análogo a los transportes de mercaderías, pero con la diferencia de que el objeto

que se conduce es mucho mas valioso. Comprende tambien los transportes de ejércitos

destinados a actuar en un Teatro de Operaciones, al cual solo se puede llegar por vía

marítima. Incluyen, por ultimo, los transportes de ejércitos que deben atacar el territorio

enemigo.

Esta clase de transportes pertenece al importante dominio que ciertos autores,

especialmente los italianos, denomina la correlación marítima y continental, con lo que

quieren expresar la enorme influencia que tienen las comunicaciones marítimas sobre las

operaciones terrestres.

En resumen, las comunicaciones marítimas en tiempos de guerra tienen una

enorme influencia militar y política cuando forman parte de los vínculos interiores de los

Estados, o cuando los territorios situados mas allá del mar no son ya colonias, sino parte

integrantes del suelo nacional propiamente dicho.

La geografía hace que en el mundo aparezcan zonas focales y zonas de

confluencia. Las primeras son aquellas que tienen mayor densidad de trafico y las de
confluencia son aquellas que la geografía le impone a las comunicaciones marítimas

determinada dirección y las canaliza.

LA POSICIÓN

La geografía es un factor que tiene gran importancia en la guerra en el mar. La

posición constituye el factor geográfico de la Estrategia Marítima y se le define como

aquella zona cuya ubicación tiene repercusión en el Control de las Comunicaciones

Marítimas.

Sin una Posición adecuada, la Estrategia Marítima será pobre. De allí que los

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países marítimos hayan dado gran importancia a la Conquista de una Posición que les

permita, desde allí, y empleando sus fuerzas, controlar las comunicaciones marítimas, es

decir, atacar las enemigas y defender las propias.

La importancia de la Posición es inobjetable, pero ella sola no basta. Es necesario

complementarla y explotarla mediante la organización de las bases y la presencia de una

fuerza que opere desde ellas. La Posición permite dar persistencia a las operaciones de

una fuerza naval en la defensa y ataque a las Comunicaciones Marítimas. Es un factor

de orden estratégico y contiene un concepto logístico.

Cuando un país no tiene Posición, por una defectuosa ubicación o conformación

geográfica, trata de conquistarla desde tiempos de paz mediante una Política de Guerra o

mediante su estrategia de paz como la demonima el almirante Mahan.

El dominio de Gibraltar, Malta, Chipre, Adén, Singapur, Malvinas, por el Imperio

británico, es un ejemplo de un mejoramiento sistemático de la Posición desde tiempos de

paz mediante una política y estrategia, a fin de gravitar sobre las comunicaciones

marítimas mundiales indispensables para la vida del Imperio.

En caso de una guerra de preponderancia marítima, si no se cuenta con una

buena Posición, las primeras operaciones deben tratar de mejorarla, tal como lo hicieron

durante la Segunda Guerra Mundial, Japón y Estados Unidos en el Pacífico, y Alemania


en Noruega y Francia (Brest).

La Posición puede estar constituida por el propio país, como es el caso de

Inglaterra (que por su ubicación geográfica ideal bloques a Alemania y deja sus propias

comunicaciones protegidas a sus espaldas); puede ser una zona del propio país, como el

caso del extremo sur de Italia, que penetra en el Mediterráneo amenazando el tráfico

marítimo que surque sus aguas: o bien, puede ser una zona de ultramar, como es el caso

de las islas Hawaii para los Estados Unidos.

La Posición mantiene invariable su importancia e influencia en la Estrategia

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Marítima frente al progreso técnico. La navegación a la vela y la propulsión nuclear,

como extremos, tienen siempre tres factores limitadores: abastecimientos (munición,

víveres, etc.), material

(reparaciones) y personal (descanso, reemplazos).

La Fuerza Organizada es afectiva por la geografía.

En primer lugar, por lo que concierne a las comunicaciones y luego, en razón de su

propia actividad. Para evitar que esta última sea obstaculizada continuamente, es preciso

que la Fuerza posea puntos situados convenientemente con respecto al Teatro de

Operaciones, es decir Bases donde pueda efectuarse reabastecimiento y las

reparaciones y desde las cuales pueda operar eficazmente contra los intereses enemigos,

sin ser entorpecida en sus propios movimientos.

Las Bases Navales son los puertos ubicados en la Posición, adaptados las

necesidades de una Flota. Ellas son la materialización operativa de la Posición; son los

puntos de partida y de apoyo de las fuerzas. No son su refugio. Una base debe contar

con ciertos requisitos fundamentales, tales como: ubicación adecuada, autonomía

defensiva y recursos naturales o por acopio, aparte de otros requisitos complementarios o

menores como ser: capacidad de fondeadores, facilidades hidrográficas, climatología,

comodidades y entrenamientos para el personal que atenúe los rigores del clima y del
aislamiento.

Mientras mayor sea el número de bases con que cuente una Flota en su Posición,

mayor será la ventaja que tendrá para operar; mayor será la flexibilidad que podrá dar a

su maniobra y a sus planes estratégicos. Pero como el principio de Economía de las

Fuerzas debe ser también aplicado a los recursos y medios, no se podrá dar igual

importancia a todas las bases, de donde resultarán Bases Principales en los diferentes

Teatros, Secundarios y Avanzadas, Auxiliares, etc.

LA FUERZA

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La Fuerza está representada por la Fuerza Organizada integrada

fundamentalmente por buques de superficie que son los únicos resolutivos en la guerra

en el mar. Su empleo se verá en el ramo de Táctica.

Las Fuerzas de submarinos y aéreas complementan a las unidades de superficie,

ya sea en la maniobra o en la acción táctica.

Complementan el Poder Naval la organización defensiva de la costa mediante las

fortificaciones de los puertos, artillería antiaérea, minas, redes, radares, elementos de

detención antisubmarina, etc. La defensa de la costa no es sólo un elemento integrante

de la Posición o de las Bases. Sobrepasa ese marco, ya que su papel defensivo

estratégico da libertad de acción a las fuerzas de superficie en la maniobra general.

El concepto clásico de la formación de batalla que adopte la Fuerza Organizada ha

ido variando con el empleo de nuevos medios. El portaaviones transformó las Batallas

Navales.

Sin embargo, la Fuerza Naval que se imponga sobre la otra obtendrá el Dominio

del Mar y lo podrá ejercer para los fines de la guerra.

CONCEPTO DEL DOMINIO DEL MAR

El concepto del Dominio del Mar encierra toda la filosofía de la guerra en el mar.

Dominio del Mar es el Control de las Comunicaciones Marítimas vitales de superficie, para
usarlas en beneficio propio y negárselas al adversario. El poseer el dominio del mar es

un concepto, relativo, como veremos más adelante; por eso, es más común hablar de

Control de las Comunicaciones Marítimas que de Dominio del Mar, los que son términos

sinónimos.

La situación de las diversas naciones, en lo que respecta a la importancia del

Dominio del Mar, varía fundamentalmente de acuerdo con la Posición de cada uno de

ellos y también con el tiempo. El caso de Chile es muy significativo. En tiempos de

guerra, el mar contribuirá a su defensa en una proporción mucho mayor que para otros

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países el continente. En primer lugar, el mar representa para nuestro país, a causa de

sus características geográficas, una vía de enlace de carácter vital, desde los puntos de

vista político, estratégico, económico y moral.

En segundo lugar, deberán salir y llegar, por vía marítima, las considerables

exportaciones e importaciones, sin las cuales sería imposible sostener la lucha. Y por

último, un litoral de gran extensión con varios puntos de gran importancia, se ofrece como

incentivo al enemigo, de lo cual deriva un problema de defensa de costas especialmente

delicado y cuya solución depende en gran parte del factor naval.

En el caso de Chile, vemos, en resumen, que el dominio o, al menos, la libertad de

los mares, en grado suficiente, tienen una importancia mucho mayor que en el caso

común de los países continentales. Chile es una isla. Si la expresión es inexacta

geográficamente, es acertada económicamente y, tambien, militarmente, y caracteriza de

modo conveniente la posición de nuestro país en un conflicto bélico.

RELATIVIDAD DEL DOMINIO DEL MAR

El Dominio del Mar, en esencia, tiene un carácter relativo en tiempo y espacio; en

consecuencia, es incompleto, imperfecto, local y temporal.

Es incompleto, por cuanto no serían suficientes todas las Marinas del mundo para

la inmensidad del océano. Lo normal es un mar no dominado; el caso del Dominio del
Mar absoluto no existe.

Es imperfecto, por la presencia o existencia de neutrales.

Es local, por cuanto el Dominio del Mar interesa sólo a aquella área que tiene valor

para los fines de la guerra.

Es temporal, porque este Dominio del Mar es efectivo solamente mientras dura la

presencia de la fuerza.

El valor que tiene el Control de las Comunicaciones Marítimas va en relación

directa con el grado de dependencia que el país tenga con las comunicaciones marítimas,

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este control se consigue por la acción del Poder Naval y este consiguen por la acción del

Poder Naval y a este control se opone el Poder Naval enemigo. Este control afecta al

Frente Interno y Bélico, a beligerantes y a neutrales.

El control de las Comunicaciones Marítimas está limitado por la potencia que se

posea y el Derecho Internacional Marítimo que actúa como un freno.

Como solución al Control de las Comunicaciones Marítimas apacere la eliminación

del Poder Naval enemigo mediante la Batalla Naval, aún cuando no siempre es la

solución definitiva.

EXPLOTACIÓN Y EMPLEO DEL DOMINIO DEL MAR

Hay dos formas de explotación del Dominio del Mar; una forma económica y una

forma militar.

La explotación económica comprende:

Empleo de las Comunicaciones Marítimas en beneficio propio.

Negar el uso de las Comunicaciones Marítimas al enemigo.

El bloqueo económico, si las condiciones lo permitan (zonas de Guerra).

La explotación militar comprende:

El transporte de tropas (invasión), que le proporciona la movilidad al Ejército.

El transporte de refuerzos a los Teatros de Operaciones.


El transporte de mantenimiento.

EFECTO DEL DOMINIO DEL MAR ANTE DURACIÓN DE LA GUERRA.

Es necesario considerar la condición geográfica esencial del país y el grado de

dependencia de las comunicaciones marítimas. Para un país insular, el Dominio del Mar

será vital para otro bloque continental tendrá menos significación. Dependerá, también,

del volumen de su comercio de ultramar y de la capacidad de autoeficiencia material y del

estoicismo espiritual de su pueblo. Ningún país podrá desentenderse de la guerra en el

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mar, por cuanto no existen hoy en día países autoeficientes.

PROPORCIÓN ENTRE LOS MEDIOS MILITARES, NAVALES Y AEREOS.

Si se pudiera establecer la duración de la guerra podrían dosificarse a priori los

medios entre las tres Instituciones:

Medio para una guerra corta: Ejército-Fuerza Aérea

Medio para una guerra larga: Armada.

Pero ésta no es más que una indicación teórica y, en realidad, se trata de un

problema muy complicado cuya solución no se percibe de inmediato, dependiendo, entre

otras cosas, de la situación geoestratégica, del carácter de la guerra, de los medios

disponibles.

Deberá efectuarse un análisis particular para cada Hipótesis de Guerra.

DIFERENCIAS ENTRE LAS ESTRATEGIAS MARÍTIMAS Y TERRESTRE

Sólo se comparan las Estrategias Marítimas y Terrestres porque, hasta el

momento y estrictamente hablando, no existe una Estrategia Aérea propiamente tal. Es

un arma muy nueva en comparación con el Ejército o la Marina. Las teorías de Douhet

han sido superadas y, en el fondo, la guerra aérea en cuanto a su desarrollo puede ser

enfocada con el mismo criterio doctrinario que la guerra en el mar.

La Guerra terrestre y su Estrategia son más antiguas que la Guerra en el Mar y en


un comienzo eran soldados los que combatían en el mar; por eso existe una espontánea

y peligrosa tendencia a generalizar y a no considerar y respetar las diferencias que

derivan del medio físico en que se actúa, situación que se presento en Alemania en las

dos Guerras Mundiales; el criterio continental impidió que las Fuerzas Navales alemanas

actuaran como Potencia Naval.

OBJETO

En tierra es la conquista del terreno con todo lo que él contiene: materias primas y

agropecuarias, fábricas, ciudades, población, etc. En el mar es el control de las

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Comunicaciones Marítimas vitales de superficie, es decir, atacar las del enemigo y

defender las propias.

FORMA Y MOMENTO EN QUE PRODUCEN SU EFECTO

En el mar, al declararse la guerra y de manera indirecta, (a veces sin lucha:

mediante la presión económica).

En tierra, de manera directa una vez librada la Batalla.

QUIEN RESUELVE EL PROBLEMA ?

En el mar, el Poder Naval. En tierra, sólo la Fuerza.

ACCION Y EFECTOS POLITICOS

La lucha por la posición; los tratados para limitación de armamentos; las

interferencias del Derecho Internacional, todas ellas son permanentes y mayores en el

mar.

DESARROLLO DE LA DEFENSIVA

En el mar no se pueden organizar posiciones defensivas, no existe el terreno. El

más débil debe ir hacia el adversario más fuerte para tratar de batirlo en la Batalla.

Grandes posibilidades y efectos estratégicos de las Fuerzas Navales en razón de

que el enorme escenario que es el mar permite grandes desplazamientos y por lo tanto

existen, en potencia, muchas posibilidades de sorprender. La Guerra en el mar no puede


localizarse como ocurre en tierra. Lo que se comprueba con el efecto de diversión que

siempre han producido posibles Operaciones Anfibias.

VIOLENCIA

Siempre en el mar. No hay destrucción de ciudades y muerte masiva de civiles.

Las bajas en las Batallas Navales son muy inferiores a las de las terrestres.

TEATRO DE GUERRA

En el mar es mayor que la extensión territorial de los países en lucha.

Es variable (las Comunicaciones varían) ante la Hipótesis de Guerra.

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Siempre se presentan problemas de Derecho Internacional con neutrales

poderosos, débiles, parciales.

TEATRO DE OPERACIONES

D
 ónde se fija? En el mar puede ser en las aguas del más fuerte o del más débil.

En tierra en el territorio del más débil.

Deben resolver problemas de Derecho Internacional (Zonas de Guerra-Bloque).

Capacidad ilimitada; es imposible la saturación en el mar.

FRENTE

En el mar es penetrable : sin lucha:

C
 uál es el efecto de las Fuerzas y Bases? En el mar lo determina el Radio de

Acción de las unidades y el alcance de los medios defensivos de las Bases, (aviación,

artillería de costa).

LINEAS DE OPERACIONES

Direcciones en el mar y no accidente geográficos como en tierra.

Simples en el mar, compuestas de tierra.

S
 aturación? Muy difícil que se produzca en el mar.

V
 ulnerabilidad? Nula en el mar; grande en tierra.

LINEAS DE COMUNICACIONES
Generalmente en el mar; son las que mantienen el potencial económico y bélico y

la unidad política del país y las particulares de las fuerzas navales y terrestres. Enorme

responsabilidad del Poder Naval.

 Cómo darles seguridad ? En tierra se necesitan poderosos medios o fuerzas que

se restan a la Masa de Maniobra. En el mar, la misma Fuerza da seguridad.

Compuestas: en tierra (medios). Simples, en el mar.

Flexibles en el mar dado el gran espacio marítimo.

V
 ulnerabilidad? Mayor en el mar que en tierra.

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S
 aturación? No es posible en alta mar, pero sí en los puertos.

BASES DE OPERACIONES (POSICION)

Permanentes y concretas en el mar.

Contienen a las Fuerzas. Importancia de las autonomía defensiva.

Pueden quedar adelantadas a la Fuerza. Por tanto exigen: mayor autonomía

defensiva y logística que las terrestres.

Su ubicación y no su frente facilita la Ofensiva.

El mayor frente facilita la Defensiva; aparecen más líneas de retirada.

OBJETIVOS ESTRATEGICOS

BELICO:

En tierra sólo se puede obtener por medio de la Batalla. En el mar se puede

neutralizar a la Fuerza contraria por el bloqueo Militar, sin dar la batalla.

ECONOMICO:

En tierra son Zonas. En el mar son líneas de comunicaciones o puertos.

GEOGRAFICO:

En tierra se ocupan ciertas zonas para dar seguridad o facilitar la reunión de los

medios. En el mar se trata de Posiciones para atacar y/o defender las Comunicaciones
Marítimas.

MORALES:

En tierra hay que conquistarlos y ocuparlos. En el mar basta con amenazarlos

(bombardearlos).

RESERVA ESTRATEGICA

No tiene aplicación en el mar. En lo táctico, por no existir el terreno. Por los

cambios de dirección durante el desarrollo de la Batalla. Por las altas velocidades y por

su breve duración. D
 ónde ubicar, entonces, la Reserva?

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EN LO ESTRATEGICO:

Si se organizaran dos Fuerzas, se quebrantaría la Economía las Fuerzas por

defecto o por exceso, según interviniera una sola que podría ser destruida o vencer.

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CAPITULO VI

OPERACIONES NAVALES

CONDUCCIÓN TEÓRICA DE LAS OPERACIONES

Lo que impide al Poder Naval cumplir su misión de Control de las Comunicaciones

Marítimas es la Fuerza Organizada enemiga y aparece como lógica solución la

eliminación de ella para explotar libremente el mar.

La parte principal de la obra del almirante Mahan ha consistido en poner en

evidencia el papel proponderante que desempeña la Fuerza Organizada en las

operaciones marítimas, y en indicar, como objetivo esencial, su destrucción la que, según

él, es más importante y urgente que la conquista de territorios y el ataque al comercio.

El almirante Colomb dice al respecto: Es inútil tratar de obtener el Dominio del Mar

por otros medios que no sea la batalla, y esta empresa es tan grave que ningún otro

objetivo puede compararse con ella.

Ambas afirmaciones, de Mahan y Colomb, son demasiado absolutas y constituyen

la teoría del Primer Objetivo y, por lo tanto, el orden cronológico teórico de las

operaciones indica destruir primero la Fuerza Organizada enemiga antes de intentar

cumplir otras tareas.

DISCREPANCIAS ENTRE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA


El análisis histórico ha demostrado que no siempre la Teoría del Primer Objetivo se

ha cumplido. A
 qué se deben estas discrepancias? En Estrategia no hay nada absoluto

y cada situación debe analizarse en particular porque intervienen factores variables, como

la Fuerza, la Posición, las Comunicaciones Marítimas y, eventualmente, las Interferencias

que hacen la conducción práctica distinta en cada caso.

LA FUERZA

El problema de destruir la Fuerza Organizada enemiga no es tan sencillo aunque

se tenga superioridad de fuerzas.

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El más débil tratará de eludir la Batalla en espera de circunstancias políticas o

estratégicas favorables.

El más fuerte buscará a toda costa la Batalla y creará apremios o incontivos que

obliguen al más débil a concurrir.

LA POSICIÓN.

La influencia del factor geográfico en la guerra en el mar es fundamental. PN = F x

Ps.

Uno de los beligerantes (incluso el más fuerte) puede, por su Posición, controlar

las Comunicaciones Marítimas sin buscar la Batalla (Inglaterra en la Primera Guerra

Mundial). Se dedica a ejercer el Dominio del Mar y no le interesa buscar la Batalla.

LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS.

Hay que hacer un estudio de las Comunicaciones Marítimas para determinar su

importancia y defenderlas en mayor o menor grado. El estudio de las Comunicaciones

Marítimas propias y del adversario nos permite establecer :

1. Donde hay que luchar por el Dominio del Mar y si es posible hacerlo.

2. Donde no es posible o innecesario luchar por el Dominio del Mar.

3. Donde existe una situación de Dominio del Mar.

LAS INTERFERENCIAS.
Son imposiciones de otras estrategias y su influencia es variable en el desarrollo

de las operaciones y puede hacer variar el orden cronológico.

CONDUCCIÓN PRÁCTICA DE LAS OPERACIONES

El orden cronológico práctico resulta de analizar los tres factores con que juega la

Estrategia Marítima (Fuerza, Posición y Comunicaciones Marítimas) y de la gravitación

que tengan las Interferencias.

Como conclusión podemos decir que:

Se destruirá la Fuerza Organizada enemiga cuando se interponga directamente a

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nuestra misión de control de las Comunicaciones Marítimas; La Batalla resultará como

consecuencia de esta situación. La Batalla es un medio y no un fin. El fin de la guerra en

el mar es el control de las

Comunicaciones Marítimas.

Siempre debe tenerse presente la Fuerza Organizada enemiga, pero su

destrucción, cronológicamente hablando, dependerá de las circunstancias.

LAS INTERFERENCIAS

Las Interferencias son las acciones y reacciones mutuas de las estrategias

colaterales. Afectan, en consecuencia, directamente a la conducción de las operaciones.

Provienen de los conceptos de guerra total y de unidad de la guerra.

Las Interferencias no siempre se aceptan, como es natural, sin discusiones

previas. El conductor tiene la obligación de discutir y analizar las interferencias.

Pueden ser positivas, cuando obligan a una acción; son negativas cuando impiden

una acción.

Las Interferencias que afectan el desarrollo de la Guerra Marítima pueden ser, en

particular :
POLÍTICA.

Que conducen a emprender ciertas operaciones o a evitar, por el contrario, otras.

Estas interferencias pueden ser positivas (obligan) o negativas (niegan), respectivamente.

JURÍDICAS.

Son siempre de carácter negativos (prohíben), puesto que se traducen

invariablemente en la prohibición de adoptar ciertos procedimientos o de ejecutar ciertos,

como el caso del freno que impone el Derecho Internacional Marítimo.

ECONÓMICAS O DE MANTENIMIENTO.

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Determinan que, entre otros objetivos, la estrategia naval debe proteger el

rebastecimiento del propio país y obstaculizar (Bloqueo económico) el del enemigo. Son

siempre positivos y llevan a emprender operaciones ofensivas y defensivas relacionadas

con el ataque y la defensa de las Comunicaciones Marítimas.

MORALES.

Provienen de las reacciones de la opinión pública y a menudo ejercen una

influencia considerable. Son de carácter positivo.

BÉLICAS.

Son siempre positivas o previenen del concepto de la correlación marítimo-

continental.

FORMAS TÍPICAS DE OPERACIONES NAVALES

La Estrategia Marítima emplea en la mejor forma el Poder Naval, ya sea para

conquistarlo, o disputando el Dominio del Mar con el propósitos de ejercerlo.

CONQUISTA DEL DOMINIO DEL MAR.

Destinada a destruir o neutralizar la Fuerza Organizada enemiga. La destruye por

la Batalla o la neutraliza por el bloqueo.

DISPUTA DEL DOMINIO DEL MAR.

Destinada a impedir que el enemigo conquiste el Dominio del Mar o que disfrute
libremente de él.

EJERCICIO DEL DOMINIO DEL MAR.

Operaciones destinadas a explorar el dominio del mar. Atacar las Líneas de

Comunicaciones Marítimas enemigas o defender las propias.

Será un grave error creer que estas operaciones siguen un orden cronológico o

están separadas entre sí.

Según la Fuerza, la Posición y las Comunicaciones Marítimas, se conquistará o

disputará el

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Dominio del Mar con el propósito de ejercerlo.

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CAPITULO VII

CONQUISTA DEL DOMINIO DEL MAR

EL BLOQUEO

La Conquista del Dominio del Mar es una operación

netamente ofensiva y es atributo del más fuerte. Pretende destruir la Fuerza Organizada

enemiga mediante la Batalla o neutralizarla mediante el bloqueo. Este último es de

carácter temporal y transitorio mientras que la Batalla es definitiva.

Es fundamental que la Conquista del Dominio del Dominio del Mar cumpla los

requisitos de la ofensiva ya estudiadas en el Capítulo I.

El bloqueo Militar pretende impedir la salida de las Fuerzas Navales enemigas o

destruirlas en caso que lo intenten.

Para realizar el bloqueo militar es necesario, en general, que se cumplan algunos

requisitos o circunstancias:

1. Situación estratégica (exige encerrar a la Fuerza Organizada enemiga).

2. Situación Política Internacinal (Puede afectar a neutrales).

3. Situación Geográfica (Tener presente la reacción de la tierra sobre el mar y

en qué forma ésta puede influir en las actividades navales).

4. Los medios ( propios y del enemigo ).

El bloqueo económico tiende al ejercicio y el militar tiende a la Conquista del

Dominio del Mar. El bloqueo económico no constituye un método en sí, sino que es

coercitivo y es de ataque a las líneas de Comunicaciones Marítimas.

Según sea la ubicación de las fuerzas bloqueadoras y la intención estratégica, el

bloqueo militar puede ser :

Abierto (a distancia, estratégico).

Cerrado (estrecho, táctico).

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Impide la salida de una Fuerza Naval dentro de un área geográfica, permitiendo

usar en ese momento libremente el mar. Es una actividad tendiente a ejercer el Dominio

del Mar, si bien en sí es una conquista (dependiendo de la intención estratégica).

Este método ha perdido su importancia porque debido a la evolución de nuevos

medios se ha hecho más inseguro; ofrece más desventajas que ventajas. Se expone a

un gran riesgo por la reacción de la tierra sobre el mar con lo que se vulnera la seguridad,

produce el desgaste del bloqueador y el bloqueador se subordina al enemigo

entregándole a éste la iniciativa estratégica.

Deberán analizarse los ejemplos típicos de bloqueo estrecho.

El Bloqueo a distancia Vigila a la fuerza enemiga y la intercepta y la destruye tan

pronto abandona su base. Es una operación tendiente a la Conquista del Dominio del

Mar. Su propósito es que la fuerza enemiga salga, para lo cual se le facilita su salida. Ha

pasado a substituir al bloqueo estrecho, tiene más ventajas que éste y se obtiene el

mismo resultado que es el Dominio del Mar. Presenta mayor seguridad para los

bloqueadores y menor desgaste. Se facilita con el desarrollo de nuevos medios (radar,

aviación, submarinos); permite la disminución momentánea de las fuerzas bloqueadoras,

pasando inadvertido para el enemigo.

Para su realización es fundamental la ubicación geográfica que permita interceptar


a la fuerza enemiga en los límites de tiempo y espacio y lo suficientemente alejado para

que resulte tentador al enemigo.

LA BATALLA

La Batalla es el otro método empleado para la Conquista del Dominio del Mar. La

Batalla es un medio y no un fin.

El fin de la Estrategia Marítima es el Control de las Comunicaciones Marítimas. No

puede existir la Batalla sin un fundamento estratégico; la Batalla en sí tiene un vacío,

estratégico.

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RECURSOS QUE EMPLEA EL MÁS FUERTE PARA IMPONER LA BATALLA.

El más fuerte puede imponer la Batalla mediante apremios (presión) o mediante

incentivos (atracción). Ambos son conceptos relativos.

LOS APREMIOS PUEDEN REALIZARSE EN BASE A :

Amenaza de invasión

Ataque a las comunicaciones Marítimas Importantes

Ataques a la costa

Conquista de una Posición

Bloqueo económico

Hacer insostenible la permanencia en sus bases a la Fuerza Organizada enemiga

mediante ataques aéreos.

LOS INCENTIVOS PUEDEN REALIZARSE EN BASE :

Bloqueo a distancia

Debilitar deliberadamente la seguridad de las Comunicaciones Marítimas

y la fuerza propia. Exponer comunicaciones vitales.

DIFERENCIAS ENTRE LA BATALLA TERRESTRE Y MARÍTIMA

Estas comparaciones se hacen para hacer resaltar los errores que se cometen al

aplicar conceptos de la Guerra Terrestre a la Guerra en el Mar.


EN EL TIEMPO.

Duración más breve en el mar que en tierra, lo que hace imposible el uso de la

Reserva.

EN EL ESPACIO.

El lugar donde se libra la Batalla en el mar es independiente de los efectos

estratégicos que se producen. En lo posible, lo más cerca de nuestra línea de

Comunicaciones Marítimas y Bases propias. Puede desarrollarse en aguas del

más fuerte, del más débil o de neutrales.

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EN CUANTO A LA REPERCUSIÓN ESTRATÉGICA.

En el mar depende del grado de dependencia de cada beligerante con respecto a

las Comunicaciones Marítimas. En tierra tiene efectos inmediatos.

LOS MEDIOS.

En la guerra marítima, los buques son instru- mentos caros, relativamente

vulnerables, de escaso número, con tiempos excesivamente grandes de reemplazo. A

esto se suman las complejidades del personal por su alta especiali- zación.

OFENSIVAS PARA IMPONER LA BATALLA

Existen tres métodos para que una Fuerza Organizada actúe ofensivamente contra

la enemiga, imponga la Batalla y, como consecuencia, conquiste al Dominio del Mar:

Ofensiva de movimiento

Ofensiva de Base geográfica

Ofensiva Pseudo-geográfica

OFENSIVA DE MOVIMIENTO.

Consisten en ir en busca del enemigo para aniquilarlo. Para ello se requiere,

Fundamentalmente, el PIM del enemigo. La aviación y los submarinos facilitan el

desarrollo de la ofensiva de movimiento. Es una operación difícil, dada la magnitud del

escenario. Se corre el riesgo de dejar al descubierto a nuestras espaldas todo el sistema


de Comunicaciones Marítimas y el litoral. Para una mejor comprensión de su significado

se le llama, también, caza directa.

La iniciativa de movimiento la tiene el perseguidor y el perseguidor tiene la

iniciativa estratégica.

OFENSIVA DE BASE GEOGRÁFICA (o simplemente, geográfica ). Consiste en esperar

al enemigo en una área determinada en que se tiene seguridad que va a transitar.

Se le llama también caza de acecho. Es una ofensiva basada en la geografía, en la que

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el enemigo está canalizando por ella. Tiene un carácter aparentemente pasivo.

Es aconsejable utilizar la ofensiva geográfica cuando :

No se tienen informaciones precisas sobre los movimientos del enemigo en alta

mar y se teme no encontrarlo si se le persigue directamente.

Se corren grandes riegos al efectuar una ofensiva de movimiento, siendo

ésta eluida por el ejemplo.

Se está seguro del paso del enemigo por ciertas zonas.

La ofensiva de base geográfica es poco probable de realizar en tierra. En lo

terrestre, la más, usada es la ofensiva de movimiento. La iniciativa de movimientos y

estratégica la tiene el que realiza la ofensiva de base geográfica.

OFENSIVA PSEUDO-GEOGRÁFICA. (Descansa, aparentemente, en la geografía).

Se trata de atraer al enemigo mediante apremios o incentivos que lo canalicen

(Polo de atracción en una determinada zona geográfica). El polo de atracción puede

ser fijo o móvil.

El enemigo creerá tener la iniciativa de las operaciones, pero, el que realiza la

ofensiva pseudo-geográfica tiene la iniciativa de movimientos y la estratégica.

OFENSIVAS EN EL MAR

En la guerra en el mar hay tantas clases de ofensivas como combinaciones existan


entre los objetivos y los medios empleados para alcanzarlo.

Naturalmente, sólo aquellas ofensivas destinadas a destruir la Fuerza Organizada

enemiga pueden asociarse directamente con la Conquista del Dominio del Mar. Sin

embargo, las otras ofensivas pueden constituir apremios o incentivos para atraer a la

Fuerza Organizada enemiga.

Las ofensivas en el mar se clasifican en :

EN CUANTO A SU ESENCIA Y FACTOR GEOGRÁFICO

(Estratégica - Táctica).

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EN CUANTO A LOS MEDIOS

Mayor (Fuerza Organizada)

Menor (Submarinos - Aviación).

EN CUANTO A LOS OBJETIVOS

Fuerza - Comunicaciones Marítimas - Litoral.

Cuando el objetivo es la Fuerza Organizada enemiga y se pretende

conquistar el Dominio del Mar: Movimiento - Geográfica - Pseudogeográfica.

Debe tenerse presente que, desde el punto de vista de los medios , la ofensiva

integral que persigue resultados decisivos exige imperiosamente la participación de la

Fuerza Organizada que es la única resolutiva. Los medios secundarios (aviación,

submarinos) pueden apoyar esta ofensiva, ya sea en la acción táctica o en la maniobra.

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CAPITULO VIII

DISPUTA DEL DOMINIO DEL MAR

GENERALIDADES

La Disputa del Dominio del Mar es una actitud defensiva en la conducción de la

guerra en el mar, por cuanto no busca la decisión, sino que lo elude en espera de

circunstancias favorables para pasar a la ofensiva.

En el mar existe la Defensiva Estratégica que permite al más débil disputar el

Dominio del Mar, realizando acciones destinadas a desgastar al adversario ( contraataque

) o, al menos, obstaculizar la posesión de ese dominio.

La historia demuestra que la situación normal en la guerra en el mar, es la de un

mar no dominado, en donde ambos beligerantes disputan su dominio.

Grado de Disputa

Existen diferentes grados de disputa atendiendo la potencia relativa de las Fuerzas

Navales :

FUERZAS CASI EQUILIBRADAS.

Ambos beligerantes están listos para la Batalla. Se dedican a ejercer el Dominio

del Mar, el cual se mantiene en disputa.

FUERZAS PARCIALMENTE DESEQUILIBRADAS.


Situación muy normal. El más débil aspira a conquistar el Dominio del Mar y

reacciona mediante contraataques para desgastar la Fuerza Organizada enemiga.

FUERZAS TOTALMENTE DESEQUILIBRADAS.

La diferencia de potencial es tan evidente que el más débil no puede aspirar a

conquistar el Dominio del Mar; aunque tuviera éxitos en sus contraataques no lograría

cambiar las situación existentes. Su única solución es el ataque a las Comunicaciones

Marítimas para evitar que el enemigo disfrute libremente del Dominio del Mar.

DIFERENCIAS ENTRE LA DEFENSIVA TERRESTRE Y MARÍTIMA

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Debe tenerse presente el grave error de trasladar a la guerra marítima los

conceptos que rigen la guerra terrestre, ya que existen diferentes fundamentales en el

objeto y los medios.

La defensiva en el mar sólo tiene de común con la terrestre, en que ambas buscan

el aplazamiento de la Decisión; buscan ganar tiempo.

Sin embargo, c uáles son las diferencias con la defensiva terrestre ?

No existe terreno

Hay que ir hacia el enemigo

Tomar la iniciativa

CONDUCCIÓN DE LA DEFENSIVA

Requiere gran actividad y espíritu ofensivo. La defensa

pasiva debe rechazarse categóricamente, adoptando la defensiva-ofensiva.

Las acciones ofensivas de la defensiva se efectuarán contra la Fuerza

Organizada enemiga (si se aspira a conquistar el Dominio del Mar) o, en su defecto,

contra las Comunicaciones Marítimas, litoral y todo aquello que cause daño al enemigo,

ya sea militar, material, económico o naval.

Las acciones ofensivas de las defensivas no deben ser independientes, sino

formar parte de una maniobra en beneficio de la Fuerza Organizada.


LA DEFENSA DE LA COSTA

Es una tarea, que por su naturaleza, le corresponde a la Armada.

Se entiende por tal, no solamente cañones, sino también radares, sonares, minas,

buques y aviones y, en general, todo aquello que proporcione seguridad hacia el Frente

Marítimo. Naturalmente que debe limitarse a aquellos puntos del litoral de importancia

militar económica.

La protección indirecta a todo el litoral dada por la Fuerza Organizada es contra la

Fuerza Organizada enemiga, pero no impide la acción de medios secundarios enemigos.

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Lo anterior permite concluir que : La defensa de costa constituye un importante

elemento de la defensiva y da libertad de acción a la Fuerza Organizada propia.

(Interferencias Morales).

LOS CONTRAATAQUES

Constituyen la esencia de la defensiva. Es el recurso del más débil para desgastar

al enemigo.

El más débil reemplaza su inferioridad con audacia, ingenio, sorpresa, creando

las circunstancias favorables que le permitan pasar a la conquista del Dominio del Mar.

CONTRAATAQUE MAYOR.

Es aquel realizado por la Fuerza Organización más débil contra una parte de la

Fuerza Organizada superior, la cual ha sido dividida por la maniobra.

CONTRAATAQUE MENOR.

Son golpes sorpresivos contra la flota enemiga para reducir su potencial sin librar

la Batalla. (Golpes de mano los llama Carrero Blanco, Operaciones de Menor Cuantía las

demonina Otto de Croos).

Especialmente apto para este tipo de ataque son aquellos medios contra los cuales

no se han desarrollado técnicas o tácticas que los neutralice.


LA FLOTA EN POTENCIA

Se entiende por tal la actitud de una flota que por el solo hecho de existir pretende

entrabar la actitud de una Fuerza superior y produce algunos efectos estratégicos.

El concepto de Flota en Potencia tiene su origen en la actitud sustentada por el

almirante inglés Torrington, de eludir la batalla contra las fuerzas francesas del

almirante Tourville, manteniéndose en las aguas del río Támesis y éste fue sometido a

juicio y, en su defensa, empleó el término de Flota en Potencia:

Yo siempre afirmé que mientras tuviéramos una Flota en Potencia, los franceses

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no se atreverían a intentar la operación.

La teoría de la Flota en Potencia ha llevado a grandes exageraciones, elevadas a

la categoría de dogmas (Colomb).

El mar debe ser despojado de toda nave enemigas, incluso encerrada en un

puerto, antes de intentar cualquiera operación ...

El error de interpretación de la teoría de Flota en Potencia, consiste en creer que la

sola existencia de una Fuerza, aunque iniciativa, debe producir necesariamente la

paralización de una Fuerza superior.

El error de interpretación de la teoría de Flota en Potencia, consiste en creer que la

sola existencia de una Fuerza, aunque inactiva, debe producir necesariamente la

paralización de una Fuerza superior.

Los efectos estratégicos de una Flota en Potencia depende de :

La ubicación de la Flota en Potencia

La actividad que demuestra

Los medios de que dispone

La situación estratégica general

Los efectos de una Flota en Potencia, en general, son los que se indican, (están
referidos al caso particular de la Flota alemana durante la Primera Guerra Mundial):

Influencia política

Da seguridad a la costa y Comunicaciones Marítimas propias

Da seguridad al Flanco del Ejército enemigo

Amenaza al flanco del Ejército enemigo

Fijas fuerzas

Atrasa las operaciones enemigas

Obliga a desviar a las Comunicaciones Marítimas enemigas

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Obliga a operaciones especiales, marítimas, aéreas o terrestre

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CAPITULO IX

EJERCICIO DEL DOMINIO DEL MAR

INTRODUCCIÓN

La relatividad del Dominio del Mar permite ejercerlo en mayor o menor

grado, desde el principio hasta el término de la guerra, incluso habiendo perdido el

Dominio del Mar.

Se ejerce el Dominio del Mar cuando se explota el mar militar y/o

económicamente, defendiendo las Comunicaciones Marítimas propias y atacando las

enemigas, actividad que coexiste con las operaciones de Conquista o Disputa que realice

la Fuerza Organizada.

Q
 uiénes actúan ?

El más fuerte y el más débil.

Las operaciones de ejercicio del Dominio del Mar son efectuadas, normalmente,

por medios secundarios submarinos, aviación, corsarios) y bajo circunstancias

estratégicas especiales puede actuar la propia Fuerza Organizada.

El ataque a las Comunicaciones Marítimas con unidades de línea de la

Fuerza Organizada es un error. No puede crearse una Marina sobre tales bases y para

tal empleo deliberado. No se puede olvidar el acto de fuerza : La Batalla.


C
 uándo se justificará tal decisión ?

Cuándo se ha perdido o ganado el Dominio del Mar.

ATAQUES A LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS

Constituye la forma típica de ataque a las Comunicaciones Marítimas,

empleando buques de superficies y submarinos, los cuales son llamados corsarios.

El origen del corso fue el lucro. La Declaración de París de 1856, lo suprimió

definitivamente. Si aún se

habla de Corso es porque el término es breve, expresivo y cómodo, pero su significado es

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muy diferente.

El principal efecto estratégico que produce el corsario es cuando su empleo no es

independiente, sino formando parte de una Maniobra en beneficio de la Fuerza

Organizada.

Actualmente, el corsario de superficie es un fugitivo, debido al desarrollo de las

telecomunicaciones y la aviación.

Su número es reducido respecto a sus predecesores pero su poder destructivo es

mucho mayor.

La guerra de corso puede buscar el efecto moral o material. Desde el punto de

vista de la Maniobra, el efecto moral es el más importante.

EL SUBMARINO

Las dos guerras mundiales han demostrado en forma concluyente la gran aptitud

del submarino para el ataque a las Comunicaciones Marítimas. Sin embargo, el

submarino está en condiciones diferentes al buque de superficie.

El Derecho Internacional Marítimo ha pretendido imponer al submarino las mismas

limitaciones que al buque de superficie lo que constituye un absurdo, que nadie ha

cumplido porque es :

Muy vulnerable en superficie


Muy difícil de cumplir con las estipulaciones del DIM

Muy difícil el salvamento de náufragos

Muy difícil el reconocimiento o identidad de un blanco enemigo o neutral.

Las zonas de guerra son la solución práctica para el ataque sin restricciones.

LA AVIACIÓN

La aviación interviene en el ataque a las Comunicaciones Marítimas en forma

directa o indirecta.

La acción directa tiene el problema del reconocimiento del blanco (enemigo o

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neutral). La zona de guerra es una solución práctica.

La acción indirecta se materializa con la exploración aeromarítima que facilita la

acción a los corsarios, como también a la Fuerza Organizada.

Las informaciones adelantadas son básicas para que el mando pueda tomar

resoluciones acertadas y oportunas y el mejor medio para obtenerlas es mediante la

aviación de exploración.

LAS MINAS

El minaje ofensivo ha desempeñado un importante papel en las últimas dos

guerras en el ataque a las Comunicaciones Marítimas, entorpeciendo seriamente el

Tráfico Marítimo Militar y comercial del enemigo.

EL BLOQUEO ECONÓMICO

Es una forma de ataque a las Comunicaciones Marítimas, aunque casi nunca será

un fin en sí, sino que podrá constituir un medio estratégico de coerción para obligar al

enemigo a presentar batalla.

Para aplicarlo se requiere de la Fuerza y condiciones geográficas favorables.

Al aplicarlo debe tenerse presente su efecto y reacción sobre los neutrales.

La zona de guerra es una forma de bloque económico.

DEFENSA DE LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS


GENERALIDADES

La defensa de las Comunicaciones Marítimas es realizada mediante la protección

Directa y la Indirecta. Ambas se complementan. Es obvio que estas consideraciones son

válidas si se cuenta con los medios para realizarla.

Existe una relación muy directa con las operaciones de conquista del Dominio del

Mar, ya que puede participar la Fuerza Organizada y la batalla sería una consecuencia.

PROTECCIÓN DIRECTA

Es un conjunto de medidas ofensivas y defensivas, empleando medios

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secundarios para dar seguridad a u determinado objetivo contra la amenaza de medios

secundarios enemigos.

Es de carácter particular

Son medidas ofensivas o defensivas porque se puede ir directamente a destruir la

amenaza (ofensiva) o, simplemente, se espera la acción enemiga, dando seguridad

directa al objetivo (defensiva).

MATERIALIZACIÓN DE LA PROTECCIÓN DIRECTA

MEDIDAS DEFENSIVAS

ARMAMENTO BUQUES

Ya sea naveguen solos o en convoy.

RUTAS PATRULLADAS.

Es una medida de carácter accidental, porque tiene la desventaja de orientar al

enemigo.

RUTAS EVASIVAS.

Explotación del espacio. Las rutas pueden desviarse.

CONVOYES.

Constituye una clara materialización de la Economía de las Fuerzas.

VENTAJAS DEL CONVOY


Reduce riesgos de pérdidas

Aumenta el ciclo de rotación de los buques

Limitado a la velocidad del más lento

Mayores riesgos por falta de práctica en formaciones

Irregularidades en el transporte (no es continuo)

Congestión en los puertos

Las desventajas del convoy son reales y deben tomarse en cuenta, pero sus

ventajas son de gran importancia en relación a la seguridad de los buques.

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No puede establecerse el empleo del convoy como un dogma: su uso depende de

la situación estratégica (medios secundarios disponibles, amenaza existente, cuantía e

importancia de lo transportado, grado de urgencia, etc.).

MEDIDAS OFENSIVAS

LA PATRULLA.

Para interceptar la amenaza.

CAZA DEL CORSARIO.

Se actúa contra el corsario mismo.

Las operaciones Hunter-Killer. Papel de los Acl's en este rol.

ATAQUE A LAS BASES DE CORSARIOS.

Papel de la aviación.

PROTECCIÓN INDIRECTA.

Es la seguridad que se da por medio de la Fuerza Propiacontra la amenaza de la

Fuerza principal enemiga a todo el sistema general de comunicaciones; es de carácter

permanente y dura conquistar el Dominio del Mar. Exigencia fundamental para las

Fuerzas de Protección Indirecta: Poder imponer la Batalla.

LA COBERTURA.

Es la seguridad que debe dar la Fuerza Organizada propia a un determinado


convoy contra la probable acción de la Fuerza enemiga.

D
 ónde se puede ubicar esta Fuerza? Cerca de la base de la Fuerza

enemiga o del Convoy que debe proteger. Factores que orientan : la geografía, la

Potencia relativa, los límites de tiempo y espacio.

CONDUCCIÓN DEL ATAQUE Y DEFENSA DE LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS

Q
 ué se realiza primero, el ataque o la defensa ?

La condición geográfica esencial es fundamental : Insular, Continental, Bloque

Continental.

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El ataque a las Comunicaciones Marítimas es eventual en ciertos casos y

permanente en otros. La situación estratégica y los medios son los factores básicos.

A igualdad de dependencia de las Comunicaciones Marítimas de ambos

beligerantes: la defensa prima sobre el ataque.

El ataque y de la defensa de las Comunicaciones Marítimas no deben constituir

operaciones independientes, sino que deben formar parte de un Sistema de Operaciones,

precisamente porque el Ejercicio coexiste con la lucha por el Dominio del Mar y existe un

vínculo de carácter maniobrista que debe explotarse en beneficio de la Fuerza

Organizada.

La defensa y ataque a las Comunicaciones Marítimas debe centralizarse en un

Mando único. Comando de Corsarios.

EL CASO MEDIO

Ambos beligerantes tienen sus Fuerzas Organizadas relativamente equilibradas y

disputan el Dominio del Mar en igualdad de condiciones.

Pueden dedicarse directamente a ejercer el Dominio del Mar atacando o

defendiendo las Comunicaciones Marítimas.

La Batalla será una consecuencia.

LAS OPERACIONES ANFIBIAS CONJUNTAS


Al nivel de la Dirección Suprema de la Guerra.

Al nivel de la Dirección Suprema de la Guerra.

Requiere tener el Dominio del Mar o estar en condiciones de disputarlo (listo

para la Batalla).

Papel de la Fuerza de Cobertura: Error italiano en Lissa.

El peligro más grave es que el enemigo, burlando a la Fuerza de Cobertura caiga

sobre los transportes.

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